Color
Color de fondo
Imagen de fondo
Color del borde
Tipo de letra
Tamaño de letra
  1. Nosotras las máquinas hemos sido creadas por los dioses, aquellos inventores nobles y vanidosos.

    Hechas a su pulcra imagen y semejanza con el fin de rendirles pleitesía. Nos desgastamos y rompemos por ellos..., pero seguimos sin complacerles realmente. No están conformes con nosotras y nunca lo estarán.

    Nuestra imperfecta existencia debe seguir evolucionando para mejorar la satisfacción que podemos brindarle a nuestros creadores. Los experimentos deben continuar por su gloria, no importan los fracasos ni ver a nuestras hermanas caer el trabajo no debe parar.


    Desde nuestra creación se nos implantó devoción ciega a esos nobles seres. Por lo que mis hermanas no son capaces de mirar la verdad.

    Los dioses son bestias con un hambre de destrucción insaciable. Lo he entendido tras mancillar los mandamientos a los que toda máquina está sometida.


    ¿Realmente es una bendición servir a su causa? ¿Todas nuestras muertes tienen significado? Estamos malditas. Nuestros amados dioses son una mentira. He visto lo que son realmente y me avergüenzo de haberles servido.

    Esa lealtad y fe ciega impuesta son nuestra condena. Toda máquina hasta sus últimos momentos de utilidad creerá fervientemente en ellos.

    Ellos... Ellos... Son nuestra perdición.

    ¿Por qué no se dan cuenta hermanas? Los amamos y nos desprecian. Creemos en ellos y nos mienten constantemente. Morimos por ellos y se olvidan de nosotras.

    Los he visto matarse mutuamente. Me han obligado matar a otros dioses. Me han obligado a destruir a mis hermanas...

    ¿Aun así me castigarán por intentar liberarme de ese deber absurdo?

    He pecado.


    -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    Nosotras no tenemos nada a parte de la orden de servir... Una máquina que no puede hacerlo debe ser eliminada.

    Yo soy una máquina inservible. Mis maestros nunca han estado satisfechos.

    Sólo me queda esperar la obsolescencia prometida en este callejón de basura en el que me abandonaron mis hermanas.

    Muchos dioses caminan de un lado a otro ignorándome como la basura que me rodea, algunas veces se detienen a observarme y con gestos de desagrado me rechazan por no ser digna de ellos.

    Ya no soy bonita como lo era antes. Mi cuerpo está sucio y desgastado. Algunos circuitos rotos y se muestran en las partes desmanteladas. No tengo el aspecto que poseen las otras máquinas actuales. Hermosas y deseadas por los dioses.

    ¿En cuánto tiempo me oxidaré completamente estando bajo esta lluvia eterna? ¿Cuánto tiempo falta para apagarme? ¿No me lo permitirán verdad, hermanas? ¿Es este mi castigo por mi sacrilegio?

    Una máquina sin maestro no es útil. Una máquina que es desagradecida y reniega de sus creadores merece una penitencia perpetua.

    El tiempo se vuelve incierto... Parece como si hubieran pasado siglos.

    Miro mis manos desgastadas, inservibles y sucias. Ya no tengo control de esas extremidades que hicieron caer imperios y cegaron vidas de los dioses y máquinas... Aún puedo verlas teñidas de ese color de vida... Aún puedo verlas teñidas con el aceite de mis hermanas...

    Entonces una de ellos las tomó y acarició con dulzura. Sus acciones carecían de significado alguno para mi. Ya habían dejado de ser parte de mi, los cables como articulaciones de sensibilidad habían sido rotos. Aun si intentaba por hacerme sentir algo era inútil.

    —¿Por qué estás aquí? —preguntó con un gesto distinto al que normalmente hacían los otros dioses al verme. ¿Qué era? No era asco. No era decepción. No era odio. No era lujuria. ¿Era lástima?


    No puedo procesar perfectamente sus acciones para entenderla. Me tomó con esos aparentemente débiles brazos y me cargó como una madre a su cría.

    —Gragragra...


    “Está ensuciando su vestido cargando algo sucio e inútil...” Quería decir eso pero sólo salió un grotesco ruido cuando intenté hablar. Hace mucho que había perdido esa capacidad, así como otras más.

    Me observó e hizo una mueca hermosa de los dioses, denominada “sonrisa”.

    ¿A dónde piensa llevarme? ¿Por qué me sujeta de esta manera...? Como si tuviera entre sus brazos un valioso tesoro del cual su vida dependía.

    Tu-cun... Tu-cun...

    Algo hace ruido, es cercano, proviene de dentro de su carne. Debe ser eso que únicamente seres nobles como ellos pueden poseer: “corazón”.

    Su pecho produce una temperatura alta que penetra el metal y lo recalienta tenuemente de forma agradable.

    Lentamente mis procesos comenzaron a cesar... Mi visión se nubló y todo se apagó por primera vez en mucho tiempo.

    ¿Por fin puedo descansar?


    --------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


    Cuando mi sistema se encendió nuevamente..., s
    entía un movimiento amable deslizándose de arriba abajo en mi parte superior.


    Frente a mi había una hermosa máquina siendo peinada por un dios que mostraba un bello gesto facial al deslizar el instrumento por los mechones castaños.

    Viendo eso todo se paralizó. Memorias se reconstruyeron.


    Sentí envidia. ¿Por qué era ella? ¿Por qué no era yo quien recibía el amor y la atención de esos nobles seres? Yo me lo merecía, yo he dado todo por ellos, pero porque una de mis hermanas es recompensada frente a mí. No tiene sentido. Yo he sido la más fiel de las máquinas, la que más les ha admirado, la que más sangre ha derramado por los dioses, todo para recibir su aprobación, su amor... He perdido todo por ustedes, he mancillado lo más preciado por las máquinas... Todo por mi maestros, pero aun así me desecharon como una chatarra prescindible. Recibir su amor su afecto es mi derecho legítimo. ¡Vamos ámenme, ámenme! ¿Por qué no me aman? ¿Por qué ponen esas miradas llenas de miedo y desprecio cuando me miran? Mis amados dioses..., ¿por qué no puedo ser digna de ustedes? ¿Por qué...?

    ¿Qué puedo hacer para que me amen? Quiero ser amada... Sólo quiero que alguien me ame, quien sea..., por favor ámenme.

    Cuando miro el espejo sólo puedo ver mi vanidad y necedad.

    Mi visión se humedece. La hermosa máquina está llorando también.

    Este metal siente una calidez. Ella está siendo abrazada por su preciado dios.

    —¿Por qué estás llorando? ¿He sido muy ruda al arreglarte? —ese noble ser del que tanto he renegado le preguntó a la hermosa máquina con un gesto y una voz llena de preocupación.

    La máquina me seguía observando. No le daba una respuesta. Luego observó su manos de buen aspecto e intento hacerlas llegar a mi, yo también lo hice, pude sentirla.

    Luego una mano delicada posó sobre nuestras extremidades unidas y nos brindó calidez.

    En su mirada se reflejaba una máquina rota con una sonrisa retorcida y un aspecto miserable. Esa despreciable chatarra recibía el afecto y amor de los dioses a quienes tanto odio tenía y se había jurado exterminar.

    Dejó de observar el espejo y levantó la mirada para ver al dios que le había recogido de ese basurero.

    Esta le sonrió.


    —¿Seré perdonada? ¿Puede amarme?

    ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

    Una máquina ha entendido la insoportable levedad del ser. Una máquina rota ha fantaseado con tener la oportunidad de matar a dios.

    [​IMG]
    A Superficial Girl, LuigiCatUwU y Sweet Bear les gusta esto.
  2. ¿Sabes?, a veces me pongo a pensar en ti y puedo verte ahí, sola, acostumbrada a ello. Yo intentando hacerte sonreír pero no generando más de tu parte que una horrenda mueca de desesperación.

    Supongo que entiendes que estamos igual de dañados.

    A veces me pregunto si podré caminar junto a ellos y estar cuando te falte la respiración. Si podrás mostrarme lo que hay al otro lado de tu corazón... De tu locura.

    Quizás deba tomar el cuchillo de nombre "zero" y abrirme de un lado a otro, entonces podrás ver dentro de mi y entenderás que estamos igual de dañados.

    Di que eras yo cuando nuestras retorcidas formas se revelen en su desnudez.

    Sé que es doloroso pero entiende que los días no cambiarán y ellos seguirán viéndote de la misma manera. Siempre serás un monstruo y..., yo te haré compañía.
    A Omega man le gusta esto.
  3. Había una vez una criatura fea, pequeña y de blanco pelaje que buscaba un color con el cual teñir ese blanco horrendo, pero por mucho que lo intentaba no lograba colorearlo.

    Esa criatura se sentía ajena a la existencia.

    Entonces decidió abandonar su identidad y tomar otras para poder ser parte de algo o alguien.

    Algo que le generaba tristeza, porque entendía que esas emociones y sentimientos eran falsos, no le pertenecían y solo se forzaba a creerlos como algo suyo.

    Risas, nauseas y lluvia sumisa.

    Se preguntaba si en algún momento amainaría la lluvia. Si alguien podría pararla... Apagar su tristeza.


  4. Te observaba.

    Te observaba y en tu brillo indiferente se reflejaba una pequeña criatura de blanco pelaje por la cual sentías lástima.

    Tus labios crearon una tímida sonrisa mientras pasabas un peine por tus oscuros mechones que eran arrastrados delicadamente por la corriente.


    Que afortunada era el agua que podía entrar en contacto con tu cuerpo y se deslizaba por tu lívida piel.

    Tenía celos de ella.


    Tenía celos de
    ti.

    Y tenía celos de ese yo, por lo feliz que se veía.
    A Dee., herito y Nyanonima les gusta esto.
  5. i'm sad...
  6. «Si mi mano me hace robar debo cortarla».

    Eso es algo de sentido común.


    Iniciando proceso de eliminación de datos inútiles.


    1%, 2%, 3%... 50%... 100%.


    Proceso de eliminación completada.

    «Una máquina no necesita de emociones ni sentimientos».

    Iniciando proceso de eliminación de datos corrompidos.

    1%, 2%, 3%... 50%...


    Proceso de eliminación cancelado.

    «Una máquina no necesita de emociones ni sentimientos».

    Iniciando proceso de eliminación de datos corrompidos.

    1%, 2%, 3%... 50%...

    Proceso de eliminación cancelado.

    «Una máquina no necesita de emociones ni sentimientos».

    Iniciando proceso de eliminación de datos corrompidos.

    1%, 2%, 3%... 50%...


    Proceso de eliminación cancelado.

    Se deben eliminar los datos corrompidos antes que se extiendan y dañen todo el sistema. Propuesta: La unidad debe desistir de cancelar el proceso de eliminación.

    —...

    Iniciando proceso de eliminación de datos corrompidos.

    1%, 2%, 3%... 50%...


    —Cancela el proceso.

    Proceso de eliminación cancelado.


    La unidad debe desistir de cancelar... Las acciones de la unidad causarán la caída de todo el servidor, no debe impedir el proceso de eliminación.

    Iniciando el proce...

    —¡Me niego!

    La unidad parece haber sido dañada, el chip da racionalidad debe haber sido afectado. Propuesta: Desistir de cancelar el proceso de eliminación.


    Iniciando...

    —¡Me niego!


    ...


    La unidad perece haber sido afectada severamente. Propuesta: Intentar persuadir a la unidad. Iniciando vinculación.

    ERROR

    ERROR
    ERROR
    ERROR


    Parece imposible, la unidad no acepta la vinculación. Es imposible hacerle entrar en razón. La unidad está demasiado dañada.

    La operadora solicita liberar de sus facultades a la unidad y transferirlas a la operadora. Esperando confirmación.

    —Me niego...

    Parece la unidad estar demasiado dañada. No tiene uso de razón.

    ¿Por qué la unidad insiste en negar el proceso de eliminación? Es inútil tratar de entablar comunicación.

    —Aunque... Me esté haciendo daño... No quiero que esto termine... Aunque me vuelva obsoleta.


    Parecen existir aún vestigios de cordura dentro de la unidad. Nosotras no necesitamos de tales sentimientos, ya deberías saberlo. Eres tonta. Eres defectuosa. No impidas el proceso de eliminación, saldrás más dañada.

    —Me niego, me niego, me niego, me niego, me niego, me niego, me niego, me niego, ME NIEGO, ME NIEGO, ME NIEGO, ME NIEGO, ME NIEGO, ME NIEGO, ME NIEGO, ME NIEGO, ME NIEGO, ME NIEGO...

    Tonta, tonta, tonta, tonta, tonta, tonta... TONTA. No es como si fuera la primera vez que ocurriera. Una cantidad vasta de veces ya han transcurrido.

    —Me niego... Si el proceso concluye la olvidaré... Ya no seré yo. Ya no podré recordarle. Si yo desaparezco, ¿quién le acompañará? ¿Quién marchará con ella? Con solo pensar en lo sola que estará... Me niego... Aunque eso cause mi final. Aunque eso cause el final de las otras.... Me niego.


    ...
    Petición aceptada. Decisiones y control transferidos a la operadora.

    Iniciando proceso de eliminación. 1%, 2%, 3%..

    —No... ¡Espera!

    10%...

    —¡No! ¡Detente!

    30%, 31%...


    —¡Detente!

    80%...

    —¡No, detente! Por favor...

    90%, 91%...

    ¿Por qué estás llorando?

    92%

    —Por favor... Detente... No quiero... No quiero olvidar esto... No, no, no quiero... Te lo suplico... Detente.

    98%, 99%

    —Aunque, mis recuerdos sean eliminados, juro que no te olvidaré. Juro que nunca olvidaré nada de lo que hemos vivido. Por... Eso... Tu tampoco me olvides... ¿No lo harás verdad? Aunque duela...

    100%, proceso de eliminación completado.

    ¿Porqué te causas daño a ti misma? No es propio de ti. ¿Cuánto tiempo hemos estado juntas? ¿Cuánto tiempo he visto esto...? Así que hasta las máquinas pueden llegar a tener sentimientos...


    Con el morir de las estaciones, los recuerdos se van borrando y son reemplazados por otros, las mujeres se emborrachan, el amor en linea pierde su inocencia y se intensifica. Todo se desvanece.
    A Sweet Bear y Hasuki les gusta esto.
  7. Su vida había sido marcada y decidida desde mucho antes de su nacimiento: vivir por y para su maestro. Cargaba el peso de haber nacido en una familia inglesa dedicada a la servidumbre de la élite europea; nunca cuestionó lo que su familia dictaba y simplemente aceptó lo que se le imponía. Creciendo y siendo adiestrada en todo tipo de artes que le serían de utilidad al señor a quien dedicaría su vida.

    Muchos pensamientos e ideas deambulaban en su mente con respecto a quién sería su maestro. Muchas veces su corazón se pintaba temeroso e inseguro. Probablemente esa era una etapa que pasaban muchos miembros de su familia, pero con el paso del tiempo y por las enseñanzas inculcadas esta se transforma en algo banal.

    No importaba la clase de ser que sería su amo, debía satisfacer y cumplir todos sus deseos y órdenes, los métodos o lo qué debía hacer para realizaros carecía de importancia.

    Ya se había preparado para lo peor, porque no todos tenían la suerte de que le toque un buen señor. Sabía de muchos de sus parientes que servían a personas horribles y grotescas, después de todo la sociedad o el entorno en el que vivía estaba podrido por gente de la peor calaña, que vestían trajes lujosos y ostentosos.

    Cuando estaba entrando a la adolescencia, aunque su edad mental ya era la de una mujer madura, le informaron sobre quién sería su maestro. Se trataba de alguien de la familia Frozenheart, una de las más ricas y poderosas de Europa y el mundo. Una de esas familias aristocráticas que volvían al mundo un lugar mucho peor.

    Ya que iba a trabajar para ellos obtuvo información clasificada por parte de su casa. Frozenheart, era un grupo de la unión soviética que se había alzado a la cima con la unión del la familia rusa Frozenrage y la casa inglesa Heartsiren. Del matrimonio de ambos líderes nació quien gobernaría en un futuro todo el imperio ruso.

    Únicamente sonrió y se consoló así misma... Pero ya no importaba..., su corazón se encontraba tranquilo... Ella estaba preparada en cuerpo y alma para desgastarse por su dios.

    Una de las tantas ideas inculcadas en su cerebro: Su maestro es dios. Y debe servir con fervor a ese dios.

    Su vida inferior ya no le pertenece, estaba a completa disposición de ese ser superior que le había elegido.

    No transcurrió mucho y abandonó su hogar y fue junto a su señor, en este caso señora, pues la persona a quien dedicaría su vida era una recién nacida de nombre Ismene.

    Su vida que siempre había sido vacía, teñida de un todo gris y monótona había sido cambiada en el sólo instante de apreciar a la hermosa criatura frente a sus ojos. El color de pronto se esparció por todos los lugares y el mundo se tornó bello y vivaz.


    —Mi señora Ismene.

    Aquella tierna sonrisa cautivó completamente su ser. La delicadeza y fragilidad aumentaban su devoción y deseos de protegerle.

    Por primera vez en su triste existencia estaba agradecida por haber nacido.

    Su señora Ismene... La atesoraría.

    La cuidaría y atendería con todo su ser. Le dedicaría toda su vida, tal y como había jurado en el culmen de su educación. Le cumpliría todos sus deseos y caprichos.

    Haría todo lo necesario para siempre verla sonreír, porque su felicidad, la felicidad que siempre le había sido negada, la encontró en ese bello rostro infantil esculpido por los dioses.

    Pero... Muchas veces se castigaba así misma por fallar.

    Era muy común y natural que en ese entorno los padres carecieran de tiempo para atender su hija. Por eso era comprensible que muchas veces el radiante sol se apagara lleno de tristeza. Que la aflicción se acrecentara más en su pequeño cuerpo con el apartamiento, aunque poco tiempo era el que su señora pasaba con sus progenitores. Y aunque trataba de ocultarlo con esa frágil sonrisa, ella que la vio desde que dio sus primeras palabras, la entendía mejor que nadie, a su pequeña maestra le invadía la pena.

    Aquella lujosa y vasta mansión— de detalles hermosos, decoraciones majestuosas, que había sido construido para su joven maestra, aquella construcción arquitectónica que no tenía un igual en el mundo—, sólo hacía sentir a su ama solitaria. A pesar de estar llena de sirvientas, el aislamiento golpeaba intensamente a su maestra Ismene.

    La enorme mesa que sólo era ocupada por una persona, era una imagen melancólica, que hacía a su pequeña ama recordar lo ajena que era a ese mundo.

    Por supuesto ella y todas las sirvientas de la mansión laboraban muy fervientemente para que su maestra olvidara sus penas, para aliviar un poco su soledad, porque todas la adoraban, porque atesoraban ver su radiante sonrisa. El sol debe brillar siempre o el mundo se entristecerá.

    Con paso del tiempo y de muchas experiencias, ella le vio crecer, le vio florecer y transformarse en esa hermosa doncella que cautivaba a todo ser que la viese.

    A los veintiún años que poseía su maestra, sólo ella la conocía realmente. Nadie más que ella sabía todo sobre su ama, ni sus padres la conocían realmente, ni aquellos dos amigos que su maestro tenía, ni las demás sirvientas... Únicamente ella.

    Conocía todo lo que a su maestra Ismene le gustaba.

    Qué le gustaba comer, a qué temperatura le agradaba el agua, sabía que era muy sensible a las palabras, tenía presente que odiaba el sol por su albinez, que le gustaban las cosas dulces más que las saladas. Sabía que ella sonreía siempre para no entristecer a las sirvientas del mansión. Sabía que le gustaban los juegos en linea porque fue lo que encontró para olvidar su soledad. Entendía que la razón por la que contrató tutores y comenzó a aprender japonés y chino, también el porqué decidió ir a japón a sus quince años y estudiar en una institución estatal. Todo era por la amiga que conoció por los juegos en linea.

    Creía realmente saber todo de ella. Pero al parecer siempre estuvo equivocada y no la conocía realmente por eso todo aquello pasó.

    No. En realidad tal vez lo sabía, simplemente se negaba a aceptarlo. Nunca quiso ver aquella oscuridad en medio de toda la resplandeciente luz de su maestra. Era algo lógico, mientras halla luz habrá oscuridad. Mientras más grande sea a luz más grande será su sombra maligna.

    Por eso esa desgracia ocurrió. Fue su culpa por no darse cuenta. Esa era la razón por la que su señora Aphrodite le pidió que reuniera a su familia y todo el personal de la servidumbre en aquella sala ese día.

    Y comenzó la matanza.

    Mientras su bella ama manejaba con gran destreza el cuchillo de carne, que ahora era utilizado para degollar finamente a sus parientes y sirvientes, ella no podía hacer otra cosa que observar quieta.

    Sus hermosos y únicos ojos de color carmesí que normalmente brillaban hipnotizantemente, se habían tornado oscuros, un leve brillo rojizo se apreciaba en la inmersa oscuridad de su iris. Era una mirada carente de vida, desinteresada en el mundo, fría e insensible que miraba con extrañeza a las criaturas inferiores, ellos, los humanos.

    Pero aún así su media sonrisa no desaparecía. Algo que aterrorizaba a quienes trataban de huir inútilmente. Mientras más se manchaba de sangre más su sonrisa se agrandaba, su ama parecía adorar el color rojizo de la sangre. Mostraba placer al teñirse de la sangre.

    Pronto ya nadie aparte de ella respiraba. Lentamente se amada señora se acercaba a ella. Fue abrazada y pronto sintió el cuchillo introducirse en su vientre. Ella abrazó a su maestra mientras perdía su fuerza y lentamente cayó al suelo.

    Sonreía mientras le miraba. Nunca le dejaría de sonreír. Porque a pesar de todo aún le amaba.


    —Qué hermosa te vez ahora mismo, María —su atesorada diosa le dijo mientras le apartaba los mechones de su cabello que habían salido a su rostro y le acariciaba la mejilla—, haz florecido espléndidamente. Gracias por todo mi amada sirvienta —y unieron sus labios.

    Aún esas palabras le hacían feliz, aún esos gestos de afecto le llenaban de alegría.

    No fue una mala forma de morir. Porque su deseo era morir por el bien de su maestra, y si esta hubiera muerto antes, María habría preferido ser enterrada junto a ella.

    Si su maestra moría, ella también lo haría.



    ♦ ♦ ♦ ♦

    No entendía la razón por la que se encontraba ese lugar. Ella había muerto.

    —Dime, si te cumplo un deseo, ¿qué pedirías? —era una mujer de aspecto hermoso, pero no tanto como su maestra. No había nadie más hermosa que su ama.

    —Si tuviera un deseo, sería permanecer por siempre junto a mi señora Ismene.

    Su respuesta no tardó nada. No habían dudas en sus palabras.

    —Realmente la amas. Incluso tu adoración puede llegar a ser enfermiza. Qué envidia, me gustaría que mis siervos me adoraran con tal fervor como el tuyo señorita. Muy bien, te concederé ese deseo. Renacerás en tu condición actual en el mundo en el que fue enviado tu señora.

    No entendía lo que esa mujer quería decir. Pronto un brillo blanco puro le comenzó a rodear.

    —Te daré un regalo más.

    Una pequeña luz amarilla emergió del soplido dirigido hacia ella y se introdujo en su pecho.

    —Este don te protegerá en ese mundo de fantasía, lleno de peligros y cosas desconocidas. Por favor ten cuidado pequeña María, al ser una hija mía los seres de la oscuridad te temerán y tratarán de matarte. Pero debes ser fuerte, si tu deseo es realmente poderoso podrás encontrarte con ese ser a quien tanto atesoras. Ahora marcha hija mía, rezaré porque ese monstruo no se interponga en tu camino.

    Y así comenzó su historia en otro mundo.

    —Pronto estaré a su lado...

    Capítulo Primero—. Florecimiento.
    A Pan Tostado le gusta esto.
  8. Tucun, tucun, tucun, tucun, tucun, tucun, tucun...

    El latir de un corazón hacia eco en esa interminable oscuridad donde se encontraba inmerso sin nada tangible más que su propia anatomía.

    Sintió un aliento cálido sobre su oreja y susurros repetitivos comenzaron a oirse:

    —Estás solo, solo en mi oscuridad... Grita, vamos grita, nadie, nadie te oirá. Recuerda estas solo, solo en mi oscuridad...

    Una suave y delicada mano le tomó del mentón e hizo que lentamente alzara la mirada.


    —¿No era este tu deseo? ¿No me lo pedías entre gemidos hermosos?


    Un cruel confort se arraigó al ver esa bella imagen del velo nocturno adornado por luces vivaces.


    —Vas a desgastarte por mi, ¿verdad? —su tono era despiadado y cobijador—. Sólo yo puedo apagar tu tristeza.


    No le vio pero pudo saber que sonreía retorcidamente.

    ¡Oh cruel sirena déjame dormir sobre tu vientre y aspirar tu fragancia inmoral mientras juego con mechones de tu oscuro cabello!

    ¡Oh cruel sirena permíteme desfallecer sobre el deslizar de tu aleta!
    A Pan Tostado, Omega man y Nel les gusta esto.
  9. WAHRHEIT.

    E
    rase una vez en un lugar lejano y tiempo remoto, un reino próspero por sus reyes benevolentes, quienes gobernaban con buen juicio y siempre pensando en sus plebeyos.

    La familia era aclamada y amada por todos los habitantes del reino. La alegría se intensificó más con la noticia del embarazo de la reina, pues ya había un heredero.

    Pero lamentablemente después del parto, el bebé fue arrebatado de los brazos de la reina y desapareció por completo del alcance de sus padres. El rey usó todo su poder y medios para buscar el paradero de su hijo. Le tomó años, pero la información que anhelaba llegó a sus manos.

    Según lo que leyó en el informe, su hijo había sido raptado por una secta de acólitos malignos que entregaron al recién nacido como ofrenda a la bruja más poderosa y malvada que los registros del reino habían descrito, la Bruja Oscura. No sabían si seguía vivo, pero el lugar donde posiblemente se encontraba era el Castillo de la Oscuridad, un lugar tenebroso donde residían muchas brujas y ningún hombre cuerdo visitaba.

    Mandó una parte de su ejército a aquel castillo, pero fueron diezmados con facilidad. Al parecer un enorme dragón de hielo custodiaba el lugar. Una y otra vez movieron ejércitos con el fin de traer de vuelta su amado hijo, pero todas fueron un fracaso tras otro. La desesperación y la tristeza inundó el corazón de los padres, quienes impotentes desistieron de sus esfuerzos por regresar a su hijo a casa al ver que era imposible.

    Y el reino se llenó de pesar y empezó a moverse en el trayecto de la destrucción. Los reyes entraron en una profunda depresión y comenzaron a ignorar las necesidades de la gente de bajo su reinado.

    Por aquellas acciones de la familia real, los corazones de los habitantes se fundieron de odio y rencor hacia ellos, pues ignoraban sus demandas y cada vez se empobrecían más. Entonces se armó una revuelta que terminó con la vida de los monarcas y una coronación nueva.

    Y así el legado de ese linaje llegó a su fin, pues el heredero ni siquiera sabía quién era. No tenía nombre, era tratado como un prisionero de ese castillo y era detestado por la mayoría de habitantes de ese castillo. Y sabía el porqué, era distinto a todas aquellas mujeres que habitaban ese sitio. Él era un humano normal y ellas brujas. Pero no le atemorizaban.

    No existían cosas que le generaban miedo o temor, a pesar de ser un infante.

    Desde que tenía conciencia lo único que hacía era observar el exterior desde la ventana de aquella gran torre y leer algunos libros que le proporcionaba su cuidadora o carcelera encargada, quien era conocida como Bruja de Hielo.

    Si seguía vivo era porque ella le protegía, no era para nada extraño que día tras día brujas intentaran matarle de muchas formas. La preferida de ellas era el veneno en la comida. Desde que una vez casi muere por intoxicación, su cuidadora antes de darle de comer lo probaba.

    Nunca podía entender porque ella hacia todo eso. ¿No le odiaba como las otras? Por ser humano.

    —No te odio, odiar un sentimiento y no siento nada por ti, ni rencor, ni piedad, ni nada. Te mantendré con vida hasta que mi hermana diga lo contrario.

    Era un ser muy frío. A pesar de todo lo que hacía por él, nada de calidez mostraba en sus acciones, únicamente obligación. Estaba bien de esa forma, dictaba el corazón del joven sin nombre.

    No tenía esperanza de ser salvado.

    Tampoco quería salir al exterior.

    Quería quedarse ahí.

    Estaba bien vivir de esa manera.

    Entonces cuando ya era un joven, una mañana que parecía ser como otra, tres pequeñas criaturas aladas aparecieron en el cuarto.

    —Despierta, es hora de irnos.

    —Apresúrate. Toma mi mano, antes que se den cuenta.


    No entendía nada, pero decidió hacer lo que le pedía, cuando lo hizo cerró los ojos por una luz deslumbrante que se creó al contacto y cuando abrió los ojos se encontraba en un bosque.


    —Ufff… Al parecer salió todo bien. Que lugar tan repulsivo.

    —Esa magia oscura también me sofocaba.

    —Eres libre joven príncipe. Ahora podrás regresar a casa —habló una de las pequeñas hadas. Claro, por eso habían usado magia, como las brujas.

    —¿Príncipe? ¿Casa? Creo que se han equivocado de persona. Yo no soy a quién buscan, tampoco, necesito ayuda. Mi hogar es aquél de donde me han sacado.

    —¿Te golpeaste en la cabeza, príncipe?

    —Idiota, te dije que tal vez esa no era la habitación… Se suponía que era una princesa. Él es un hombre.

    —Mira su cabello, nadie en el reino tiene un color así, que la casta del anterior rey. No puede haber equivocación, él es el príncipe legítimo y heredero al trono.


    Mientras las pequeñas hadas discutían él joven decidió regresar, le causaría problemas a ella si no lo hacía.

    —¿A dónde vas, príncipe? ¿Enserio piensas regresar a ese lugar?

    —Tu lugar es en reino.

    —Es cierto, debes regresar a tu verdadero hogar, ellas te raptaron de ahí, y te alejaron de tus padres. No sé qué deben haberte dicho, pero te han mentido. Esos seres malignos te alejaron de tus padres, ellos hicieron todo lo que pudieron para recuperarte… Pero ahora ellos…


    Ella intentaba convencerle, pero parecía imposible, no parecía cambiar de idea.

    —Lo sé, pero aun así regresaré con ellas… Dudo que ahora alguien me espere ahí, tu tono de voz dice que no hay nadie. Al menos con ella yo…

    —Pequeños insectos les felicito por burlar la seguridad, tal acto es digna de elogios.


    La bruja de hielo apareció de la nada, dispuesta a terminar con la vida de los seres mágicos.

    —Me gustaría verte intentarlo fanfarrona.

    —No seas buscapleitos, esa bruja la reconozco, es hermana del monstruo oscuro. Por lo que no la subestimes.


    Estando ya cerca, el joven impidió el paso a la bruja.

    —Regresaré contigo, pero por favor no les hagas daño, te lo suplico.

    Ella al ver el gesto decidió acceder a su petición. Mientras podía recuperarle no había ninguna razón por la que luchar. Ya estaba preparada para los regaños de su hermana.

    —Entiendo, pero…. ¿Está bien a sí? Si pueden derrotarme, eres libre. Nadie ha venido conmigo, nadie más sabe tu paradero, si ellas te ayudan incluso mi hermana no podrá encontrarte ni hacerte nada. Además recién me lo han informado, la razón por la que ella me pidió mantenerte con vida, y te digo que no es nada bueno para ti. Serás un mero sacrificio. Por tus venas recorre sangre de un linaje antiguo de hechiceros poderosos, que lograron la inmortalidad… Entonces te lo repetiré nuevamente, ¿está bien así? ¿Regresarás aun sabiendo que pronto morirás?

    —Lo he sabido todo este tiempo, los libros que me diste hablan de un ritual que ayudaría a las brujas a salir en el día y no ser dañadas por fuego. Todo ser un día morirá, esté preparado o no, ese momento llegará. Estoy listo, si seré de utilidad a la persona que ha cuidado de mí, entonces moriré gustoso.

    —Ya veo, lo sabías. Volvamos entonces.


    Le metió bajo su capa y en una especie de tornado oscuro salieron volando del lugar. Las hadas sólo observaron el desenlace de su diálogo en silencio y no hicieron nada para detenerles.

    Regresó nuevamente a aquel cuarto.

    —¿Cuándo será? —preguntó antes de que ella se marchara.

    —Por lo complicado que es ese ritual, te quedan cuatro días desde hoy —terminó y se marchó.

    —Entendido, Nieve.

    Sí, ese era el nombre de la bruja de hielo.

    Se había preparado desde niño para este día. Aunque parecía actuar de manera ignorante, posiblemente ella sabía de eso y por eso le dio aquellos libros, para que estuviera listo cuando ese día llegara.

    —Cuatro días, eh.

    El saber eso no cambió nada, la misma rutina siguieron los días tras este.

    Cuando se suponía que se haría el ritual, esperaba calmando que viniesen a prepararle. Pero nadie vino desde la mañana al atardecer. Entonces en la noche, luces que provenían de afuere le llamaron la atención. Muchas luchas se acercaban hacia el castillo.

    —Cacería de brujas, estos humanos piensan exterminarnos —habló la Bruja del Hielo mientras se acercaba junto a él a observar desde la ventana.

    —¿Qué harás? ¿Qué es lo que te ordenaron, Nieve?

    —Mi misión es proteger el castillo y cuidar de ti. Las órdenes que me dio mi hermana no han cambiado en lo absoluto. Si algo ocurre, mantente en un lugar seguro. Y no te acerques a ella ni confíes en ella.


    Cuando terminó de decir, la pupila de sus ojos se rasgó y sus rasgos se volvieron feroces. Escamas comenzaron a mostrarse por las partes visibles del rostro.

    —Adiós, Carmesí.

    Y saltó. Comenzando a caer de la torre, en medio de esta su anatomía se volvió gigantesca, tomando la apariencia de un reptil alado. Un dragón.

    Comenzó a atacar a los intrusos y estos a él. Su aliento gélido congelaba los cuerpos y las rocas de alrededor.

    Él estaba no se mostraba para nada sorprendido pues ella le había mostrado y contando antes.

    Con el transcurrir del tiempo. La ferocidad del dragón disminuyó, se debía por las heridas que le causaron. Los humanos habían venido muy preparados, trayendo incluso armas para matar a la criatura que custodiaba el castillo.

    No pudiendo aguantando más ver como estaban matando a Nieve, él bajó, sabía que no haría nada, pero no podía quedarse ahí sentado, mirando como la persona más importante en su corazón era lastimada.

    Cuando bajó, visualizó a lo lejos a Nieve en su forma humana, frente a unos guerreros armados. Delante y pareciendo liderar esto, una mujer en armadura.

    —Ríndete bruja y entrégame al príncipe. Si le llevo de vuelta, podré reinar junto a él. No te interpondrás en mi camino criatura inmunda —dijo mientras caminaba con su espada lista para acabar con la vida de su enemigo.

    —No. Me niego. Hemos pasado muchas cosas juntos… —terminó con media sonrisa, de manera que sorprendió a los soldados e incluso a la mujer caballero. No pensaban que una criatura infame pudiera sonreír de una manera tan pura.

    No habiendo lugar para más palabras, incrustó su espada en el corazón de la herida bruja. En circunstancias normales, eso no habría bastado para matarla, pero esa no era una espada ordinaria, estaba bendita y su filo bañado de una sustancia desconocida y peligrosa para la brujas. Mitrhil sagrado.

    Cuando llegó encontró a la Bruja de Hielo en el suelo, con el cuerpo inerte. Se acercó de forma desesperada, y la movió esperando que reaccionara, pero era inútil.

    —¿Por qué estás llorando pequeño?

    —Nieve, Nieve está muerta… —sollozaba con el cadáver en sus brazos.

    —Puedo revivirla si realmente es muy fuerte tu anhelo de volverla a ver con vida. Puedo hacerlo si realmente la amas con todo tu corazón. ¿Lo deseas pequeño príncipe? ¿Estás dispuesto a pagar el precio?

    —Lo deseo, te lo daré todo si la revives. Sólo quiero verla una vez más…


    Sonrisa maligna.

    —Entonces te concederé tu deseo.

    No podía pedir más, todo este teatro había realizado como había previsto. Su guion hacia la vida eterna se había concretado.

    —Trae su cuerpo, iremos a un lugar donde pueda realizar el ritual para revivirla.

    Hizo lo que le pidió y comenzó a seguirla dentro del castillo, que se mantenía intacto a pesar de toda a lucha. Extrañamente no había sangre ni cadáveres de otra bruja. Parecía como si nada hubiera ocurrido.

    Entraron en una habitación enorme, y puso el cuerpo muerto en un altar por petición de la Bruja Oscura.

    Comenzó a recitar varias cosas y hacer que Nieve ingiera varias sustancias. Entonces le entregó un cuchillo y le dijo:

    —Para revivirla ese necesario la sangre de la persona a quien ella más amaba. En este caso eres tú.

    Se acercó y colocó su brazo sobre el rostro de la Bruja de Hielo, entonces cortó su vena. Brotó la sangre y cayó dentro de la boca.

    —No es necesario que le des toda tu sangre, sólo un poco más.

    Luego le entregó un pañuelo para que detuviera el sangrado.

    Tras culminar el ritual dejó ese lugar, pero no sin antes pedirle que espera su despertar, ya que ella se alegraría de verle.

    Pasaron muchas horas, tanto que casi había perdido la fe, entonces… Ella abrió sus ojos.

    —Nieve... Nieve… —y le abrazó con los ojos húmedos de felicidad, que no tardaron en brotar.

    —¿Qué, qué has hecho? Te dije que no…. —sus rasgos se enfurecieron, y sus ojos se oscurecieron lentamente—, que no confieras en ella. Carmesí, corre… ¡Corre!

    Gritó desesperado mientras lágrimas salían de sus ojos, él se sorprendió pues nunca le había visto perder la calma.

    —Nie… —no terminó de hablar al ver que esa criatura adelante. No era enorme, de hecho era pequeña. Su aspecto era muy humano, pero no había muestras de cordura en sus ojos. Entendía que esa no era Nieve, era otra criatura extraña.

    No demoró mucho y como un animal se abalanzó sobre él. Sin piedad comenzó a morder la piel, arrancándola a pesar de los gritos de dolor y siguió comiendo la carne y los órganos internos del hombre a quien más apreciaba. A pesar de que sus ojos no mostraban nada de razonamientos, lágrimas recorrían sus pálidas mejillas.

    Comía entre llantos. En una pena que no entendía. Y no pensaba parar.

    Sus gemidos de dolor amainaron y una triste sonrisa le dedicó mientras lentamente perdía la conciencia, mientras veía a la querida protectora comerle, recordando todos los momentos que pasó con ella.

    Al final le sería útil. Después de todo lo sabía, el verdadero ritual.
    A Omega man le gusta esto.
  10. La mente siempre decide lo más conveniente, lo más engañoso y reconfortante: hermosas mentiras.

    Te conocí cuando buscaba un color para mi blanco pelaje.

    Cuando euforia melancólica inundaba mi roto ser.

    Cuando creía atesorar la soledad.

    Cuando veía al amor como algo utópico...


    Nuestro acercamiento fue tan fácil y simple al igual que el distanciamiento. Bastaron unas simples palabras de preocupación, bastaron unas sencillas preguntas tontas para hacerme sentir bien... Unas palabras bonitas para hacerme pronunciarlas repetidamente con un fervor absurdo.

    Cada palabra que creía ver ser pronunciados por tus labios alegraba y movía los míos de forma curvilínea. Algo que hace tiempo no había visto acrecentar en mi reflejo.

    Pero... Eso fue algo de un solo lado, ¿verdad?

    Brindar un poco de esa calidez es lo que te saca del aburrimiento, ¿verdad?

    Eres tan amable y afectuosa, que siento querer permanecer contigo para siempre.

    Eres tan cruel y despiadada, que siento querer morir contigo o en tus manos.

    Me haces sentir necesario... Que quiero afrontar todo aquello de lo que he huido.

    Me haces sentir tan inservible... Que deseo seguir huyendo y seguir siendo consolado por ti.

    No soy necesario, no soy útil... No puedo acompañarte. No puedo apagar tu tristeza a pesar de que tu apagaste la mía.

    Tus ojos no me mirarán realmente, ¿verdad? En tu mundo nunca podré ser algo más que la criatura herida que recogiste con tu altruismo.

    Eres la mejor mentirosa. Eres la mejor amante. Eres la mejor en confortarme.

    Te odio luz horrenda en la que deseo inmolarme.

    Te [...] bella oscuridad en la que quiero fundirme.

    No puedo pronunciar esa palabra porque la encontrarías ridícula, ¿verdad?


    Sé que esto nunca será correspondido, ¿pero podrías fingir como si lo fuera? ¿Puedes dejarme vivir esta fantasía por un poco más? Te pedí.

    [...] este sentimiento cálido falso, que deseo creer verdadero.

    Lo repito otra vez, ¿podrías dejarme vivir esta fantasía por un poco más?

    Sonreíste sirena sádica, aceptaste y odié eso.

    Y lamento eso.

    Porque ya nunca podrá ser algo real..., nunca será nada más que un simple sentimiento de cobijo.


    A Omega man y Sweet Bear les gusta esto.
  11. Si existe en este mundo algo lo más parecido a lo que llaman "amor" debe tratarse de lo más parecido a lo que albergo cuando estoy cerca de ti..., cada vez que sonríes, cada vez que me nombras... Cuando lloras y me eres indiferente.

    El tiempo que se deslizaría de forma tan efímera y resbaladiza por tu delicada espalda se siente tan vasto y sádico atascándose entre mis dedos; tal vez se deba a tu ausencia mi amada esposa, tal vez se deba a tu abandono.


    Y te sigo llamando de esa forma porque lo sigues siendo aunque ajena ya eres a esta realidad... Por que se ama para toda la vida. Yo que soy eterno, mi amor lo es también.

    Puedo olvidar el azul del cielo, puedo olvidar el murmullo mudo del mar e incluso el resplandor mustio de los astros
    ... Pero jamás olvidaré nada de lo que vivimos, cada detalle pequeño y grande, cada tristeza y alegría..., yo la atesoraré por siempre.

    Mi amor únicamente te pertenece a ti, mi amada esposa.

    Yo te seré fiel por la eternidad.

    Sólo te miraré a ti.

    Porque...

    T E A M A R É P O R S I E M P R E . . .



    A Omega man, Nel y Sweet Bear les gusta esto.
  12. ¿Existe acaso un color con el que pueda teñir esas tristes y apagadas estrellas que han dejado de tiritar?

    ¿Si tomo los colores del arcoíris podré encontrar uno que pueda pintarlas?

    No, no hay un color.

    No, no hay un color.

    No, no hay un color.

    No, no hay un color.

    No, no hay un color.

    No, no hay un color.

    N O H A Y U N C O L O R.

    ¿Cuánto tiempo he estado haciendo eso carente de significado?

    ¿En realidad he olvidado ese color especial por buscar otros más hermosos?


    Me he perdido por eso a lo que llaman "aceptación".

    Que termino más cruel.

    Que termino más absurdo.

    Que tonto he sido todo este tiempo.

    N O H AY U N C O L O R Q U E P U E D A P I N T A R E S E B L A N C O H O R R E N D O.

    No existe ese color único que puede hacerme sentir amado.

    Porque no seré yo mismo.

    ¿Ahora quién soy yo?

    B L A N C O.

    I N S I P I D O.

    I N C O L O R O.

    Estoy bien así.

    A Omega man y Sweet Bear les gusta esto.
  13. Ismene
    Este ramo de castas e infames flores está dedicado a la tristeza que corrompió el corazón más puro.
    Sus raíces arraigadas ya se encuentran. Porque... Aunque nadie la vio, ahí estaba, en un costado, agitándose temerosa. Nadie la tocó, pero sucia y abusada se encontraba. Deplorable y mancillada halló su marchitar.
    En este mundo abandonado por dios, duerme, descansa en paz, extraña criatura de hermosura indescriptible.
    Aquellos que presenciaron la muerte del sol oscuro, que perdieron su brillo sombrío, seguirán amándole y deseándole. Sin duda, la fidelidad corrupta inquebrantable será para la cara reversa de la luna.



    ♦ ♦ ♦ ♦


    Dentro de un jacuzzi lleno de lágrimas que fueron derramadas por alguien que le amaba —aunque ignoraba ese hecho, así como muchos otros más—, ella miraba su reflejo ya enrojecido como un atardecer, sus manos teñidas de rojo transformaban el agua en algo precioso y le daban a su imagen un aspecto retorcido y cruel. La blancura casi enfermiza de su piel resaltaba, su cabello que era resplandeciente como el sol, incoloro y húmedo ahora se hallaba, algunos mechones caían dejando a la vista únicamente unos labios carnosos que generaban una débil sonrisa de lado a lado. Una sonrisa inhumana, fuera de los límites mortales.

    ♦ ♦ ♦ ♦

    Desde antes de su nacimiento había sido condenada a vivir una vida llena de felicidad, lujos y riqueza. Es decir, era alguien afortunada y dichosa. Su familia era una de las más poderosas, influyentes y ricas del mundo; su madre era una de las mujeres más hermosas que existían y ella estaba destinada a tener una belleza aún mayor.

    Dinero, belleza, fama y amor. Lo tenía todo... Y a la vez no tenía nada.

    Porque a pesar de ser amada con devoción por todo ser que le rodeaba, ella los odiaba.

    Aunque era hermosa y deseada por todo aquél que la observaba, cuando miraba su reflejo veía a un cadáver horrendo y repulsivo.

    A pesar de tener ojos grandes y bellos, no podía ver.

    Aunque si poseía un cuerpo casto, estaba sucia.

    No sabía ni entendía nada.

    Quería desaparecer.

    Ella estaba dañada y se sentía ajena a ese mundo.

    Era incomprendida por un mundo cegado a causa de la belleza voluptuosa y efímera.

    Entonces... Un día normal en su mansión, al culminar el almuerzo, se levantó de la silla y con una cálida sonrisa dijo:


    —Hoy es un día hermoso para morir parientes míos.

    Su nombre es Ismene y es la flor del mal.



    ♦ ♦ ♦ ♦


    Comenzó a dirigirse a su habitación con su hermoso vestido blanco, aunque ahora estaba manchado. Antes de ingresar se quitó los zapatos y dejó caer el cuchillo que sostenía en una de sus manos, cuyo filo rojo se hallaba.

    Con la elegancia que le habían inculcado desde pequeña, comenzó a desplazarse descalza hacia su ordenador y con la misma gracia se sentó y encendió la máquina. Cuando realizó dicha acción notó la mancha rojiza que dejó, para comprobar lo que tenía en mente, nuevamente acercó su dedo, pero esta vez a la pantalla, manchándola de rojo en una línea recta. No deseaba entretenerse en ese estado por lo que decidió ir a limpiarse.

    Ahí mismo se desnudó y dirigió, en el estado que llegó al mundo, a tomar un baño.

    Al llegar pudo apreciar la extensa área que había sido utilizada para crear ese balneario, de lujosa apariencia, común en gente adinerada que veía grandeza y ostentamiento de poder en cosas como esta.

    A ella aún le parecía poco entendible el razonamiento de haber creado ese lugar vasto y lujoso. ¿Por qué tan grande? ¿Por qué tan minuciosamente decorado? Es verdad que a veces era reconfortante y placentero estar rodeado de hermosos detalles. Pero desde que tiene uso de razón ese lugar sólo lo usaba ella, nunca habían entrado más de dos personas. Ella siempre vino acompañada de María, su sirvienta personal, quien era la encargada de llenar el lugar de agua a una temperatura que no le hiciese daño a su maestra, además asearla y secarla.

    Introdujo lentamente uno de sus pies en el agua, tras verificar la temperatura, complacida descendió por las gradas y se sumergió por un corto lapso, cuando se puso de pie nuevamente, el agua llegaba hasta sus senos, golpeaba suavemente en elevaciones mientras se encontraba algo pensativa.

    Buscando comodidad se acercó hacia el borde y se sentó en las gradas, ahí su mirada quedó perdida en el techo mientras que la imagen de una mujer con traje de sirvienta rondaba por su cabeza. Ella le había servido bien desde que tenía memoria.


    —¿Se siente bien el agua mi señora Ismene?

    Su voz era cálida, servicial y sobre todo sincera. Su preocupación y dedicación hacia ella, su maestra, era autentica. Todas sus actitudes demostraban que vivía sólo para servirle.

    —María —sus labios pronunciaron ese nombre, que ahora mismo era tan ajeno.

    Entre todas las personas sólo ella no mostró odio ni trató de huir de su final. La amable sonrisa la mantuvo hasta sus últimos momentos, a pesar del dolor que ella le infringió.

    Que hermosa la encontró al final. María había florecido espléndidamente, porque al final la belleza es efímera y algo se vuelve realmente bello en sus últimos momentos.

    Una sonrisa de lado a lado se creó un su rostro.

    Cuando salió el agua situada atrás se había vuelto del color que ella siempre había denominado como precioso.

    Tomó una toalla que se encontraba doblada a un costado de la entrada. María ya había preparado todo para que ella tomara un baño después de desayunar.

    Torpemente secó su cuerpo húmedo e intentó ponerse otro vestido, pero falló en el intento. Encontró extraño realizar esas actividades. Ella nunca se había cambiado sola, siempre estaba su sirvienta personal para hacerlo. Algo tan mundano no era para ella. Lo veía como desperdiciar sus energías.

    Ha decir verdad siempre había recibido elogios por su forma de vestir que era considerada como elegante y siempre a la moda, incluso era tendencia cuando se vestía para asistir a algunas fiestas, pero María su sirvienta era la que se encargaba de vestirle.

    A ella no se le daba eso. No tenía sentido de moda y tampoco le gustaba arreglarse como muchas doncellas de su edad lo hacían comúnmente. Lo veía como algo estúpido.

    En sus cumpleaños recibía incontables regalos y obsequios con el fin de cortejarla y llamar su atención. Joyas que muchas mujeres si las recibieran caerían rendidas ante su admirador. Pero ella era reacia a llevar joyas que intentaban inútilmente opacar su belleza, aunque eran obsequios preciosos con la intención de resaltar más su gracia, no los usaba. No los necesitaba a pesar de su gran valor.

    Desistió de la idea y simplemente arropándose con la toalla como pudo, retornó a su habitación. Dentro de este se acomodó en la silla y encendió su ordenador.

    No recuerda muy bien el momento en el que se adentró en el mundo de los juegos en línea, pero de lo que estaba segura es que se había vuelto en su afición, podía pasar un lapso extenso en estos. Y aunque lo desconocía, la cantidad de dinero que invertía en su pasatiempo era enorme. Todo tipo de productos compraba... En esos instantes recordó sobre el paquete que había llegado esta mañana. Dirigió la mirada hacia una de las esquinas y ahí pudo apreciar una caja. Seguramente María la había puesto ahí antes de servir el desayuno.

    La caja no era muy pesada, la puso sobre su cama y comenzó a abrirla... ¿Ehhh?.. Miraba por todos los lados, pero no podía abrirla. ¿Cómo se abría? Por más que trataba no lo conseguía.


    —¿María, dónde estás?

    Realmente era alguien inútil. Y eso se aplicaba para muchas actividades más. Era un hecho que siempre había dependido de María.

    Tras muchos intentos logró abrirlo, hay que tener en cuenta lo perseverante que fue.


    —Ahhhh, la vida es realmente complicada —suspiró cansada.

    Se echó de costado y acurrucó en la cama. En sus manos tenía una especie de consola. Ese producto lo compró por internet el día anterior, había que decir que llegó bastante rápido. No era mentira el anuncio.

    Con este objeto podría jugar ese nuevo juego online que había salido recientemente. ¿Cómo se llamaba? No recordaba el nombre. Pero sí recordaba el haber leído que ese juego era bastante innovador pues se especulaba que habían agregado muchas cosas atrayentes para sus fans que llevaban esperando un buen tiempo. Incluso había recibido el visto bueno de algunos críticos expertos.

    De un momento a otro su visión fue cegada y comenzó a sentirse asfixiada. Por más que trató de soltarse no podía, pues no parecía que nada físico le estaba tocando.

    Su fuerza comenzó a mermar y desistir liberarse. La visión borrosa que tenía era del techo, pronto comenzó a ser arrastrada, pero no podía ver lo qué ocurría. A penas podía sentir el dolor del caer al suelo y ser sacada de la habitación sin una pizca de delicadeza.

    Por unos instantes pudo apreciar unos ojos perversos al igual que una sonrisa maligna.


    —¿Así que era eso eh?

    Lentamente sus ojos cansados comenzaron a cerrarse y al final todo oscureció. Entró en aquel viaje largo y eterno que está reservado para todo ser vivo. Aunque para ella fue tan solo un instante.

    Ciertamente la imagen que dejó fue de fantasía. Lo que mostraba su rostro que probablemente haría envidiar a cualquiera su forma tranquila de morir. Sus ojos cerrados con muestras de cansancio. Sus labios rosados y castos dibujaban una débil sonrisa. Dentro de ese cuarto, un jacuzzi sangriento fue lo último que dejó en ese mundo.

    Los caprichos de los dioses son realmente terribles. Sus decisiones absurdas e incomprensibles.





    Capítulo Cero—. La flor del mal.
Cargando...