Unión de ideas, proyectos y locuras personales <3
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  1. El silencio y su anarquía maldita que le permite hablar al mudo-de-alma y calla al revolucionario tímido; anarquía irónica cuando habla el partidario de la censura y censura al partidario de la libertad.

    El silencio y su anarquía anacrónica que se repite con el pasar del tiempo; almas encerradas en tubos de cristal contaminados de un veneno maldito, mueren algunos, otros olvidan.

    El silencio y su anarquía opresiva, vendida, cara y barata al mismo tiempo; las contradicciones del humano y el precio colmado de pecado que cobramos a un celestino por callar a Belcebú.

    El silencio y su anarquía posesivamente hermosa cuando dos almas callan sus agónicos gemidos en un roce platónico de sus labios; delirio de amores, pero castigo de libertades.

    El silencio y su anarquía.
  2. El día de mañana, veintisiete de mayo del 2018, aproximadamente a las nueve de la noche, Colombia tendrá un nuevo presidente que ocupará la casa de Nariño en Bogotá; y les mentiría si les dijera que no estoy emocionado, nervioso y hasta excitado por lo que estas elecciones significan para mi país. Sin duda el siguiente mandatario tendrá que afrontar situaciones realmente complicadas, pero cabe resaltar algunas de ellas:

    • El post-conflicto: El veintiséis de septiembre del 2016 se firmó el tratado de paz con las FARC, un grupo armado al margen de la ley de corte socialista que había impactado violentamente a Colombia por 55 años; el siguiente presidente tendrá que tener mano firme para acabar con los grupos armados restantes y las disidencias de las FARC, pero además deberá procurar cumplir las promesas habladas en la Habana, Cuba.
    • Carteles Mexicanos: Para nadie es secreto que los carteles mexicanos de la droga han estado ocupando el lugar que las FARC dejaron en el campo Colombiano; esta situación puede desembocar en un conflicto aún más violento que el vivido durante 55 años. El siguiente mandatario deberá, sin titubear, erradicar este problema de raíz con el apoyo Mexicano.
    • La agro-industria: Colombia, como muchos otros países de América Latina, tienen su fuerte comercial en el campo; lo que ocurre con Colombia es que, tal fuerte comercial, no está siendo aprovechado de ninguna forma legal, sino que los campesinos, por la necesidad de llevarse algo a la boca, terminan por cultivar la materia primaria de la droga.
    • Corrupción: Con una cifra de corrupción y pérdidas por la misma impresionante, Colombia tiene la necesidad de frenar estas desviaciones de dinero a manos de oligárquicos que nunca en toda su vida han pasado una noche sin comer, una tarde olvidando la desesperación y el frío caminando o nunca han visto a sus hijos sufriendo por no poder seguir estudiando.

    Podríamos seguir hablando de los cientos de retos más que le esperan al nuevo presidente de mi herida patria, pero es innegable que las opciones están más cortadas que nunca: podemos seguir votando por los partidos tradicionales, que han causado conflictos, hambre y desigualdad o podemos revolucionar nuestro estado, nuestro gobierno y nuestras vidas.

    Solo puedo pedir, encarecidamente, que Colombia tenga memoria, recuerde los millones de latigazos que personas inescrupulosas le han dado a nuestras sesgada población.


    Por una Colombia Humana. <3
    A Broly Van Hellsing y Josshua D les gusta esto.
  3. La realidad es algo que, sin duda, la mayoría de los seres humanos pensamos tener tan en claro que muchas veces no profundizamos en la misma; la ceguera del conocimiento nos impide observar y ahondar en temas complejos que, a simple vista, damos por sentados y, sin embargo, una sola pregunta suele derrumbar esa tranquilidad que da el conocer algo y nos adentra en reflexiones más filosóficas de las cuales podemos extraer conclusiones útiles y dichas conclusiones no solo se quedan en el conocimiento, sino que también nos brindan herramientas para entender de mejor manera el diario vivir.

    ¿Qué es la realidad?

    Instintivamente, el ser humano suele responde que la realidad es aquello que lo rodea, aquello tangible que dice conocer, observar, oír o tocar. No obstante, muchos otros responderán que la realidad no es más que la construcción de un individuo reflejada en la sociedad que lo rodea. Y, algunos más, dirán que la realidad se ve representada por el consenso mayor, siendo el cielo azul y el pasto verde, por ejemplo.

    Empero, en este texto vamos a analizar una posibilidad adicional, que daría más fuerza a la existencia en sí —aunque generalmente tampoco se tenga muy claro que es la existencia—. La realidad, en su totalidad, es absoluta y unánime para todo aquel que tenga acceso a ella, es decir, las entidades vivas que puedan vivir esa realidad; lo único que varía son los puntos de vista o, también llamados caminos, para llegar a ella. Es decir, se nos presenta una sola realidad y nosotros, como individuos o sociedades, la interpretamos de diferentes maneras; el ejemplo más claro de esto es la tierra misma: desde tu ciudad solo aprecias una parte minúscula de la enorme circunferencia que es la tierra, pero, si la mirarás desde el espacio, tu percepción de lo mismo cambiaria drásticamente.

    Pero, ¿por qué esta es la posibilidad que más se adapta a la existencia en sí? Porque en esta encontramos una respuesta a la realidad y sabemos por qué, cómo y cuándo esta parece cambiar. Si tomamos a la realidad como un absoluto dentro del universo, sabes que nuestro universo es, sin lugar a dudas, un lugar tangible, compuesto y estructurado; este sentimiento no ocurre, por ejemplo, pensando que la realidad es una construcción del individuo pues, si así fuera, el ser humano se desarrollaría en la soledad de su ser, aferrado a su realidad; y, como lo explicó, Aristóteles –y podemos ver hoy en día– el ser humano es un ser social por naturaleza.

    Ahora bien, si tomamos por realidad aquello que podemos ver, tocar o sentir, perdemos la naturaleza de la percepción, pues una persona que sufre daltonismo no observa las manzanas igual que una persona que no sufra de la enfermedad; entonces, para el daltónico, ¿su realidad es su forma de ver el mundo y los colores? No, es solo su forma de percibir esa realidad universal.

    Y esto, evidentemente, afecta nuestro diario vivir. No es lo mismo vivir con una inexistencia de la realidad que conocer y reconocer la realidad como absoluta dentro de nuestro universo. Pues sin una realidad absoluta el universo solo sería universo cuando nosotros lo viéramos, las flores solo crecerían cuando decimos como lo hacen y solo moriríamos cuando pensáramos que es correcto hacerlo. Y es esa la conclusión más grande que se puede extraer de lo anterior: una realidad dependiente del ser humano es una muestra, sin maquillaje, del egocentrismo que el ser humano alberga en su interior; la realidad es realidad con o sin nosotros.
  4. Todo lo contenido en este artículo hace referencia a lo ocurrido dentro del territorio nacional de Colombia.

    Solitarios, abandonados y con el frío rasgándoles los huesos. Ese es el sentir de miles de niños abusados, acosados y violados en una patria que se desangra en el desconocimiento y el silencio. Las cifras aberrantes demuestran rupturas profundas en la ética impartida por el territorio nacional, pues según el ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar) y Medicina Legal alrededor de 48 niños y niñas son violados al día. Todo esto brindado de la mano de un estado que no da las garantías necesarias ni castiga con la fuerza que debería a los autores de tal cifra, convirtiéndose entonces en un cómplice para la maldad. La falta de educación y comunicación también juegan un papel importante en esta situación que sotierra la verdad.

    Por ejemplo, y tomando en cuenta la débil justicia que hoy premia a delincuentes y abusadores, las penas se convierten en un chiste de mal gusto. Pues estamos hablando de un tope de treinta años y un temible mínimo de dieciséis años por abusar a una menor de catorce años, y si la victima fuera mayor, las penas se ridiculizan por sí mismas; asimismo, la justicia que busca castigar a estos delincuentes no toma en cuenta el daño real que tales abusos le causan al individuo y a la sociedad que le acompaña.

    En esa misma línea, como espectadores de tal barbarie, no podemos olvidar el dolor emocional que se contagia por el alma del abusado. Aquellos niños que hoy mantenemos ocultos sufrirán al recordar tal acto inhumano y, dependiendo de la situación, ese terror infundido les impedirá el desarrollarse como seres sociales en un ambiente que no parece darles libertades ni seguridades. ¿Realmente nos quedaremos de brazos cruzados, dejando que el tiempo se llevé el rastro de humanidad al que aún nos aferramos?

    Por otra parte, y como ya se ha evidenciado con las cifras arrojadas sobre la mesa, este tipo de abusos tan impactantes ocurren a diario y a la vista de todos, pero nadie habla, nadie se indigna lo suficiente para que su alma lastimada haga un verdadero cambio en nuestra distópica sociedad. ¿Y qué dignidad podemos pedir si, en gran parte de los casos denunciados, el victimario es un miembro activo de la familia de la víctima? Padrastros, padres, tíos, primos y abuelos ocupan el podio en acosar y dañar a los menores de edad.

    ¿Por qué? Es la pregunta que yo hoy me realizo sobre la cruda y sensible historia diaria de nuestro país; la respuesta se enlaza a la falta de presión del estado sobre estos despreciables criminales, la ignorancia de las familias afectadas y penas judiciales que no afectan, ni asustan, ni castigan al acusado. La solución entonces parece lógica, viable y útil en casi todos los casos: cadena perpetua.

    Primero, y antes de proponer esta solución como la mejor, debemos entender que es realmente la pena por cadena perpetua. Esta pena consiste en la privación de la libertad de forma indefinida y, generalmente, por vida. Su naturaleza ruda y su intimidación frente a este tipo de acciones delictivas es la mejor herramienta que actualmente podemos tener para controlar la situación crónica puesto que el estado, entonces, estará realmente proponiendo castigos acordes al delito y evitando su repetición a lo largo del tiempo por reincidencia.

    Ahora bien, aunque la medida pueda parecer desacorde con nuestro modelo social y carcelario, realmente es un paso necesario y que podemos observar en muchos otros países con un nivel de desarrollo mucho más alto que el que Colombia tiene actualmente; tales como España, Reino Unido o Estados Unidos. Estos países y su proceso político son un referente de avance en el debate para con este castigo penitenciario y lo pone como una necesidad ética para el país.

    Ahora bien, además de todo lo expuesto anteriormente, la medida solo traería efectos positivos generales en el país; como ya se ha mencionado, el poder jurídico nacional se vería engrandecido y nos alejaríamos de la impunidad o las penas ridículas que hoy espantan al colombiano promedio. Sin embargo, no podemos santificar esta medida, pues el coste monetario sería extremadamente elevado si no se toman medidas para que los reclusos bajo esta medida (cadena perpetua) beneficien a la sociedad, al estado y al sistema carcelario en el cual se encuentren. Un justificado y bien formado sistema de contribución social es la solución factible para la problemática hipotética.

    Resumiendo, y teniendo en cuenta las cifras de alarma y las ventajas de una medida del calibre propuesto, se tiene a la cadena perpetua para los abusadores de menores de edad como la solución más efectiva pero que además traerá consigo una rebaja en el nivel de reincidencia, un sentimiento de justicia que el estado debe garantizar y un castigo real ante acciones tan despreciables como las narradas a lo largo de este artículo. Empero, no debemos olvidar el correcto modo de aplicar tal sentencia, teniendo mucho en cuenta el nivel de retribución social esperado y el espectro económico frente al ético.
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