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  1. Un hombre sostiene en brazos a su primer y único hijo. Su esposa lo acompaña mientras suda, respirando la alegría de haber concebido la vida en su vientre. Ambos ríen, intercambian miradas y se besaban, olvidando por instantes que están solos, en medio de la nada, adentrados en la selva.
    A su alrededor, al ras de la mirada, sólo se pueden ver ramales y troncos húmedos. La luz es escasa, el frondoso follaje de los árboles oculta la claridad, salvo por algunos girones que se cuelan por entre las hojas; escasos y contados luceros. La tierra es basta y fértil. Los pasos se hunden en la naturaleza muerta, nación de incontables bichitos que se esparcen con cada cambio inesperado. La humedad se mantiene por todos lados, es imposible no verla y sentirla. Es el alma de la selva, y su soplo es agotador hasta para el más fuerte, incluso los bichitos.
    Aquí han huido los dos amantes, a una tierra que goza y se estremece con o sin ellos. Han huido de las típicas concentraciones, solidificación de corazones humanos. Han huido estimulados por el miedo, ánimo envalentonado que se sobrepuso a su temor al desconcierto. Sus mentes y corazones se motivaron al entender la vida que yacía presente desde su sangre. Nada más valdría el riesgo, nada más valdría el valor, que el amor a su primogénito.
    En el mundo existe una idea inmutable: la jerarquía de las opiniones, una evolución del derecho que poco a poco consumió la cultura, la educación y el humanismo. Un régimen totalitario, pacificador de idealistas anónimos y emancipador de mártires.
    En este lugar, la voz del padre se hizo presente con un tono paz:
    - Aquí será nuestro hogar- decía el padre a su esposa mientras la acariciaba y sostenía a su hijo en brazos. - El cielo ha querido que nuestro hijo se forme del amor y a pesar del mundo caótico del que formamos parte, el ha nacido en paz. –
    El padre le entregó el recién nacido a la exhausta madre y dijo:
    - Amada mía, has sufrido y pagado con tu sangre para que nuestro hijo vea a los ojos del rey sol, ahora te ruego lo tomes en tus brazos y nuevamente lo protejas; ahora me toca a mí, no podré en una vida pagarte el dolor que llevaste en ti para que hoy nuestro hijo exista, pero en cambio, daré hasta el último aliento de mi existencia a complacerte y a darte la vida amorosa que en este mundo se ha perdido. Comenzaré ahora, la alegría que gobierna mi alma en este momento me hace sentir la fuerza de mil hombres. No te prometo construir un templo digno de un dios, pero para ti mi reina, haré lo que mi cuerpo pueda soportar, te prometo que serás feliz y de eso me encargaré yo. –
    El padre tomó sus prendas, las arrancó de su cuerpo y con ellas hizo una cuna. Casi desnudo y con su cuerpo bañado en lodo y suciedad, comenzó a derribar un árbol tras otro con las pocas herramientas que llevaba consigo. Sus manos en ocasiones sangraban para sostener los troncos inmensos que derribaba, y con una pasión más fuerte que la tempestad de un huracán, cortaba y levantaba, frente a los ojos de su amada, la morada en la que su hijo crecería rodeado de esperanza y paz.
    - Solo espero que dios le conceda a mi bebé no conocer la esencia de las personas de aquel mundo, que lo guíe por la verdad. - Dijo la madre mientras levantaba con fe la mirada al cielo. - Que sepa vivir y continuar, sin adentrarse dentro de aquella errónea existencia que en muchas personas gobierna. –
    Y así, a inicios de un futuro tan lejano como el mañana, nació un ser, un hombre, una persona, tan frágil e indefenso que no da pie a pensar de lo que sería capaz. Sus ojos reflejan serenidad, no existe mirada más deslumbrante que la de un recién nacido observando por primera vez el mundo, revelando su inocencia y su despertar a la nueva vida, para existir, para vivir y para elegir el camino que seguirá su alma cuando su cuerpo no encuentre fuerzas para continuar.
    Lo primeros años de su existencia rebozaban de cariño, su padre le enseñaba cada día como convertirse en hombre, estaba junto a él mientras araba la tierra de la que obtenían alimento; y mientras desgranaba el maíz le contaba de sus peligrosos recorridos por la selva para conseguir carne.
    Su madre estaba con el cuándo su padre se ausentaba. Le enseñaba a tejer y a cocinar, le mostraba como curarse las heridas que, por el simple hecho de ser niño, se ocasionaba de vez en cuando. En ciertas ocasiones, también le platicaba de su fe en dios y de lo poco que conocía sobre su historia con los hombres en la tierra.
    Todos los días son una bendición, es lo que la madre soñó, el niño vive con una sonrisa en el rostro y no conoce la cruel realidad que es aquel mundo.
    La ciudad más cercana se encuentra muy lejos de allí, a días y noches de distancia. Nadie se aparecería en este lugar. Nadie puede, todos son obligados a existir aprisionados, a no rebelarse contra la idea de libertad de sus más poderosos líderes, obligados a una soledad en multitud y a creer en las más infames mentiras que rigen sus vidas como leyes escritas en tinta y papel. Haber escapado de aquella multitud fue un milagro que pocos han podido recibir.
    Es de noche. Es hora de dormir para el pequeño. La madre le contará una historia, como cada día que termina. Todas ellas son de autoría de la imaginación de la madre, formadas con la esperanza que en ella latía durante su vida en la ciudad. Por ello me atrevo a decir que eran su refugio al terror, todo lo que no era lo narra en forma de cuento para su hijo, una historia de amor.
    Por desgracia su mente es aun un laberinto entre el presente y el pasado, de vez en cuando pasa la línea de su imaginación y comienza a hablar de la realidad; a contar más de lo que su mente puede soportar: detalla el cruel mundo del que ahora no forman parte, cada vez más, adentrándose poco a poco en algún recuerdo, hasta que su mirada queda perdida visualizando en silencio las atrocidades que había presenciado.
    – ¡Mamá!, ¡Mamá! – Le decía el niño moviendo su mano para despertarla del trance. –Después, ¿qué pasó? –.
    La mujer sonríe, fingiendo que nada ha pasado. Recupera el aliento y el sentido de la realidad continuando con su cuento; y para que su hijo no se dé cuanta que lo que dijo era más que una historia, termina como terminan casi todas sus historias: con el mismo final y el mismo personaje.
    – Fue entonces que la esperanza se volvió humana, tomó el amor que quedaba en el corazón de un pequeño niño, lo volvió arco y flecha y ciegamente apuntó al odio y la avaricia mientras eleva su mirada a dios. Soltó su mano, dejó al amor llevarse hacia su destino atravesando una inmensa multitud de hombres de ciencia, convirtiendo la razón en polvo y llegando a lo más profundo del alma del odio. Mientras este saborea su muerte lentamente, la avaricia llora a sus pies desvaneciéndose en el aire. – La madre sonríe observando al niño mientras queda recostado en su cama de mimbre y paja.
    Ya cuando el niño está a punto de quedar profundamente dormido, pregunta:
    – ¿Quién era ese niño mamá? –
    – Eras tu hijo, recuerda que mientras haya amor, habrá esperanza y siempre se podrá acabar con el odio, que es el sentimiento que más consume a los hombres cuando creen tenerlo todo.
    Para cuando la madre acaba la frase el niño está completamente dormido. La mujer entonces se levanta de la orilla de la cama, toma la vela que ilumina la habitación y sale silenciosamente.
    – Dios te bendiga hijo, que solo él conoce la verdad de tu camino. –
  2. De noche, de nuevo, tentando la imagen de un porvenir. De una doncella, de una flor. Saboreando un poco del néctar aficionado de su valle corporal. De una vehemencia incorpórea, de una ilusión. Mentira soñadora acariciada por mi deseo.
    Límite de satisfacción, límite de pensamiento, sexo, emoción, combinación, hechos y armas, atentados de pasión.
    Cantos de una luna transeúnte, visionaria de mi mendiguez. Aura lúgubre y febril conectada y poseedora del más profundo lado de mi ser. Lado que tiene un nombre...

    Maldita casualidad que últimamente me ha hecho dudar de las decisiones que he tomado. Aparenta la existencia de un camino que parece guiar a algo a lo que podría llamar felicidad. Me lleva encantado, de la mano, como apostando que el sendero correcto "es este", aunque no parezca el mejor. Lo demás fue solo un desvío temporal (muy largo, pero temporal).
    Me complazco de esa luz que parece iluminar mi viaje y guía; pero de nuevo me pregunto: ¿dudar o no dudar? Luce muy difícil el contexto.

    Acaso... ¿todo lo que abarco es pensamiento?
  3. Enamorarse en secreto, atendiendo la interrogante conciencia del ser, del alma adolescente contempladora de la infinita riqueza del mundo. Enamorarse en silencio, como pregunta sin rostro, floreciente del fondo inconsciente y deformada por el manto superficial. Enamorarse vacilante, entre infancia y juventud, entre acertijo y desazón; pulcra y desentonada belleza, inocente apreciación, luz que emana, de nuevo, de la conciencia del ser… del ser inerte que asegura su decisión con duda y temor.
    Asombro, indiferencia, valentía, coraje para estar ahí… ahí, en las perdidas páginas del amor, de un canto sin son, de una alegría furtiva y una duda indomable; de un rostro que hiere y se destroza, inclinado sobre un rio de reflexión, un instante oculto, pasajero, solitario, tendido por corazón y cometa. Olvidado e imposible.
    Enamorarse…”sabiendo que todo está perdido”… sólo con fe. Con fe de un recuerdo sin sed, con agua turbia hecha de mar y soledad. Turbia e inconstante pero fresca, perfumada, colmada de pasión, abrigadora, amiga y aconsejante, lazo que une una espina y una flor.
    A EMERY08, Mitsuryouku y EdwardXD14 les gusta esto.
  4. Se me fue la idea de un vacío en mi cabeza para cerrar la fuga de nostalgia en mi pecho. Volé hasta quedar hundido en el séptimo infierno del pasado. Me acabé el éxtasis en el primer día y ahora nada me libra de la laguna del desierto.

    Estoy sentado en el sofá que está en mi cuarto. Estoy triste, tengo nostalgia, y tengo miedo. Estoy pensando en Sergio y todo lo que implica que no esté.

    Ayer le mandé un mensaje en la mañana con muchas de las cosas que sentía por él, pero creo que no hubo reacción. Sus caritas amarillas en el whatsapp me hicieron sentir alegre. Pero ahora que lo pienso, creo que no fueron muy sinceras, y a la vez sí.

    Una parte de mí me dice: Estás mal. Estás exagerando; otra parte me dice: Quiero verlo.

    No sé en qué pienso. Me la paso discutiendo con quién sabe cuántas voces en mi cabeza. Ojalá sólo fuera una. La más fuerte viene de una parte de mí que ama a Sergio, no piensa en otra cosa. Una segunda voz que he identificado viene de las memorias de mi madre, de sus lecciones y de todo lo que implica. Otra es el ser que sabe que existe Dios, y que se fusiona parcialmente con cualquiera de las otras voces. Hay una cuarta voz que sé que soy yo, aprisionado por las demás voces, cuya mejor amiga es la voz primera y la voz de Dios.

    Aquí enlistaré poco a poco cada una de esas voces:


    De Dios

    De mi conciencia. De todo mi ser que cree, confía y ama a Dios.
    Acercarme ”al camino” de Dios.
    - Se fusiona con otras voces.
    - Es mi amiga.

    Vichi

    De mi ser. De lo más profundo de mí. De todo lo que no soy en el exterior, ni de lo que hago o digo.
    - Soy yo.
    - Está aprisionada por la mayoría de las voces.

    Mater

    De mi subconsciente. Es la voz que emana todas las enseñanzas y lecciones de mi madre. Está ligada a todo lo que creo de mi mamá, de las consecuencias de mis acciones que la afectarán, etc.
    Crear acciones que sean aprobadas por mi madre.
    -Es de las más fuertes.
    -No es mala, pero es de las que más aprisiona a Vichi.

    Cáligo

    De mi corazón. De la parte más sentimental de mi ser. Es ella la que emana muchas de las voces de mis sentimientos. El mayor de ellos, mi amor por Sergio.
    Acercarme a Sergio y hacerlo feliz.
    -Es la más fuerte, aunque en ocasiones pierde su pódium.
    -Sus acciones no siempre son acertadas.
    -Es mi amiga.
    -No aprisiona intencionalmente a Vichi, pero en ocasiones no puede evitar hacerlo como efecto colateral.

    Fallax

    De dos sentimientos: mi ira y mi soberbia.
    -No interactúa con las otras voces.
    -Está en silencio la mayor parte del tiempo.
    -Cuando habla, grita, y provoca acciones espontáneas y radicales.
    -Trata mucho con Vichi, aunque no estoy seguro, pero también es mi amiga.
    -Es celosa de las otras voces.

    Celos

    De los celos y cualquier impulso o sentimiento de posesión desenfrenada, autoritarismo y manipulación o similar a ellos.
    Poseer algo y tomar el control de cualquier situación externa.
    -Es de las que más aprisiona a Vichi.
    -Habla seguido, pero a veces su voz se mezcla con las otras hasta pasar desapercibida
    -Se fusiona con las demás para manejar sus acciones.
    -Peor enemiga de -De Dios- y Cáligo.

    Seka

    De un vacío en mi mente.
    Hacer que las frases que digo y escribo tengan ritmo (tonada). A veces puede querer poesía.
    -Es una voz dormida que sólo se despierta para corregir lo que ya se habla o escribe.
    -Sólo es enemiga de mi propia expresión, ya que a veces retarda cualquier cosa que pudiera plasmar y, en consecuencia, a veces se me olvida.

    Secchid

    De la parte erótica y sexual de mi ser.
    Hacer de cada acción en el exterior una acción erótica y placentera en el término sexual. También lograr escenas sexuales muy placenteras.
    -Es amiga de casi todas las voces.
    -Sirve a todas.
    -Es mi amiga.
    -Es enemiga del miedo.

    Miedo

    De mis miedos.
    -Es amiga de Celos.
    -Aprisiona a Vichi.
    -Es enemiga de Secchid.
    -No es muy fuerte, pero casi siempre está cerca de Vichi.

    Filos

    De mi sentido común y mi razón.
    Hilar las frases que digo y lograr que tengan buena lógica.
    -Habla poco, pero cuando me concentro, la puedo oír y me ayuda a hablar mejor.
    -Es amiga de Vichi.
    Por el momento estas son las voces que he identificado. No sé si son todas, si están bien tal y cómo las puse, pero podría haberme equivocado muy poco en ese sentido.

    A estas alturas, después de escribir lo anterior, me siento un poco más relajado. Las voces en mi cabeza se han calmado, y sólo estoy hablando yo.

    Sigo esperando ansioso una llamada o mensaje de Sergio, pero ya no estoy como hace unas horas, cuando sentía una tristeza terrible. Ahora espero con optimismo. Espero que él esté bien, pero confío en él. Hace rato sólo podía pensar en muchas cosas malas. Puedo decir que celos y miedo estaban haciendo de las suyas y tuvieron mucho tiempo el control, pero ya no. Me siento tranquilo y en armonía.


    Debo aclarar que las voces no son lo mismo que las sensaciones de mi cuerpo (incluidas las del interior). Las voces son las que provocan las sensaciones. Las segundas sólo están ahí, pero no son entes vivos como las primeras (pues eso parecen ser).
  5. Si los objetivos que persigues son claros, los métodos no deberían ser confusos. No puedes creer que las actitudes maquiavélicas tendrán un resultado eficiente. Cuando distorsionas la realidad puedes lograr algo de lo que quieres, pero tarde o temprano las fuerzas tenderán al equilibrio y suprimirán las acciones y sus resultados. Sin embargo el mayor problema no es esta tendencia al equilibrio, sino la fuerza de contracción o expansión que le acompañará. Será igual que una liga que intenta regresar a su forma inicial después de haberla estirado: tendrá movimientos de ida y vuelta que no representarán la verdadera forma del objeto hasta después de cierto periodo de tiempo.
    Desde luego las personas pueden ser impacientes, y esperar a que la situación sea explícita será difícil, por lo cual seguirán aplicando fuerzas para reducir o contrarrestar las expansiones y contracciones, creando nuevas distorsiones y nuevas fuerzas de repulsión.
    Al final, bajo métodos confusos, las valoraciones serán insensatas y los objetivos serán entes inestables.
  6. Hola.

    Solo quería decirte que haces mi vida especial, a pesar de todo. Aun cuando soy yo el que me equivoco, aun cuando actúo como no debiera, aun cuando estoy ausente. Te amo, y cada día recuerdo y lo vuelvo a grabar en mis venas.

    Esta es la canción que nos tocó bailar juntos, y no seré el primero en irme de la fiesta. Seré el último. Aun después de que los músicos se hayan marchado. Seré el último. Aun después de que todos se hayan ido.

    A mi modo, a mi manera, con los pasos que fueran, me quedaré en el escenario siempre que tú quieras seguir bailando, con los dos brazos alrededor de tu cuello, y volviendo cada vez que haya una pausa, incluso aquella que se queda eterna.

    Me quedo, y espero verte entendiendo, que no importa el color del escenario, yo te seguiré queriendo.
    A chris wolf le gusta esto.
  7. El lenguaje, tan limitado, sólo me deja hablar del pasado. Cuando termino una frase, una palabra, y pienso, montado en la corriente del presente, creo que no he escrito nada, porque todo se plasmó cuando lo pensé hace rato. A eso me acostumbro. Hasta en mi mente los pensamientos se han vuelto sucesivos, temporales y finitos. Me molesta, me estresa, ¿porque la imaginación deja de sobreponer las ideas? - Arréglalo – escuché un día. Significa que debo poner todo a su tiempo, pero así se pierde la emoción de los pensamientos, así dejo de tomar interés hasta del recurso más estúpido.

    Aquí están mis recuerdos, los que verdaderamente deseo. Aquí está el nombre que sinceramente pienso conservar. La verdad y la alegría son las definiciones que no quiero soltar. Sencillez y simpatía, amabilidad y filantropía, todo eso con una verdad: me pertenecen y son lo que soy. Conservaré la humildad como huella y destino. Conservare la verdad de la simplicidad como fuente de cariño. Nada me falta, todo lo tengo. Y no necesito ponerlo como una obra maestra, solo necesito escribirlo, con alegría y con emoción sincera. Espero que siempre sirva de algo.

    No me estuve viendo, pero vale la pena admirar el tiempo despierto y olvidar el tiempo escondido; forma parte de un miedo. Y como miedo tiene oído, y boca, y cielo. Todo es no todo, y aquello que no lo es, formará parte del todo. Insistí, me di el tiempo de intentarlo, de entenderlo, de aceptarlo; pero los tiempos cambiaron y mi objetivo es otro. No me resigno ante escenarios inmutables, tomo decisiones que antes que nada sometí a juicio. Y para acabar, tan solo elegí una, aunque no signifique que así lo deseara. Lamento que mi acción parezca certera, pero no lo es. Este es el camino, la decisión, que está más cerca de la verdad. Llegar hasta aquí no es en vano. Cada punto y cada coma fueron puestos en el lugar correcto, solo que con el fin incorrecto. Retiro mi oferta del juego y acepto las consecuencias. Tal parece que el hecho de no ver funciona... no actúo.

    No es que quiera colocarme una meta inmiscuida, solo quiero estar un paso un poco cerca de la ira. Hace tiempo descubrí que me motiva a intentar cosas que de otro modo yo no haría. Tengo miedo de sentir la misma espina, con el rostro encaretado de mil formas indistintas, ya que hago lo que hago por sentir que es cosa mía... pero el mundo se retorna con enlaces de otras vidas. Se halla intenso, se halla inmenso. Tan eterno y firme en otro tiempo, pero de esta misma disciplina, que domino y que conquisto a pesar de mis partidas. Se halla un nudo en mi garganta suprimiendo mis mentiras, pues mis propios enemigos son presentes sin cabida. Leo un mundo, veo un tiempo, y sin más que una idea, dejo solo al pensamiento. Ojalá y lo leas, ojalá y comprendas, porque no puedo explicarte sin temor a que no entiendas. Son palabras de mil letras que al final no dicen nada, pero el mundo aquí en mi mente siente que lo ha dicho todo. Arruino ese momento porque tengo miedo al pensamiento. ¿Qué hago de nuevo? ¿Me atrevo o no me atrevo? No quisiera equivocarme y atornillar un engranaje negro
  8. Un hombre nació como todos los demás,
    a la orilla del vientre de su madre y en la cama de un hospital.

    Los doctores lo golpearon y de su padre un grito se oyó:
    - !Es un varón¡ !Felicítenme, dios mío, es un varón¡
    A esa exclamación de orgullo se le olvidó mencionar,
    que él estaba vivo, que eso importaba aún más.

    Pasaron los años y de ellos este niño aprendió,
    a como la traición se redujo a un engaño y la verdad a una ficción.
    No quedó más a su 16 años que encaminarse a buscar,
    pero tendría que empezar por sí mismo, saber si lo que es… era verdad.

    Todo lo que se encuentra escrito es y será
    la realidad que los hombres se enfrascan en concebir cómo verdad.
    Nótese que no hay respuesta que llegue a saciar la humana curiosidad,
    pero debemos intentar hallarla, eso es lo que podemos legar.

    De ahora en adelante todo lo que conoce es mentira
    y toda la mentira es una traición,
    por eso ni el tiempo ni la ignorancia pueden permitirle mentir y engañar.

    Mentir en un tiempo lo que en otro se prometió,
    es convertir todo lo que hablas en una grave traición,
    el someter a tus palabras a conformarse con la realidad,
    te deja ciego a lo que realmente es bueno. Te hace sufrir aún más.

    Y en aquel niño una cosa perdura:
    No se promete encontrar, pero nunca dejará de buscar.
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  9. Si fuera verdad esa magia tan falsa que se esconde debajo de un sombrero, detrás de un telón y frente a un público inexperto. Me habría dado cuenta que no he perdido la ilusión del mundo perfecto.
    Por desgracia, el orden que impone el humanismo correcto, me obliga a ser racional, a ser real y a no ser incrédulo.
    ¿Qué loco o demente ha de sentirse esclavo de los límites de la moral actual? ¿Cuán libre soy y cuánto puedo ser más, bajo las normas de la sociedad? ¿He ofendido a Dios, o a caso esas normas son tan falsas que solo existen para que algo más exista?
    La magia existe. Por que para un niño que no conoce los límites de la realidad, una palabra significa ser parte de lo que en un futuro llamará imposible.
    La magia existe y existirá, siempre que una persona que ha dejado de ser infante encuentre nuevamente el significado de esa palabra, y se de cuenta que siempre formó parte de de ella.
    Los límites han sido impuestos, pero la libertad siempre existió, y lo extraordinario siempre ha figurado como una opción.
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  10. Fueron figuras, como las brasas.
    Quemaron lo que tenían que quemar.
    Se apagaron.
    Hicieron del lugar un infierno
    y perdieron todo hasta ser polvo.
    Fueron, se quedaron y dejaron de existir.
    Amo el sombrero de todos los días.
    Amo lo admirable.
    Amo los girones de aurora,
    y odio las gotas que deja el rocío.
    Echo de menos los pasos, el misterio,
    las pasiones, dos dudas, un pie,
    las andanzas, todo, nada y el camino a la escuela.
    La memoria de lo que queda sin ser juzgado.
    Fueron tres, son cuatro, serán seis.
    Funciona si lo cuentas al revés.
    Te equivocas si lo tratas de restar.
    Las sumas son las mismas hacia delante y hacia atrás,
    pero cambia el número al final.
    De continuar, debería pasar la maleta por el detector.
    Si quedan armas, bajaré del avión.
    Si me voy, pagaré en otro lado.
    No servirá de nada el viaje, me voy y me quedo.
    Fuego y no es fuego.
    Uno se quema, el otro vive.
    Buscar tendría que ser un vuelo,
    andar sería un lugar.
    El fuego es la llama eterna que nunca se apaga.
    Ambas piezas son figuras del viento,
    siendo el viento el tiempo.
    Fuimos amigos y fuimos, quizá, algo que no sabría cómo llamar.
    Una mentira o un sentimiento que se oculta para parecer valentía.
    Fuimos tanto y tan poco, porque se queda la duda de saber dónde empieza lo primero y termina lo segundo.
    Se fue algo y se queda lo importante. Lo que vale la pena que exista.
    Tiene un nombre pero llamarlo podría hacer que desaparezca.
    Funciona mejor que sea y no esperar a que sea.
    Lo que siempre debió haber sido.
    Se llama Angélica.
    Debería darle un mejor nombre, pero ese le queda para desviar la atención.
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  11. Siluetas de jazmín
    adornando tu mirada,
    segundos de cristal
    que se parten en la nada.

    Momento de pensar:
    si he reído, si he vivido,
    si mi pie por esta tierra
    ha valido el recorrido.

    Llovizna de pasión
    que se acaba en madrugada
    me engaña, me sacude,
    me trastorna la palabra.

    Me lleva el calendario
    atentando con mi amigo,
    la obra del telón que no cayó
    y no se encierra en el olvido.

    Maldito el fundamento,
    maldita la palabra,
    secuencia de destinos
    que te acosan a la espalda.

    Se fue mi posesión,
    el segundo que era mío,
    y ahora no concibo
    no llorar lo que he perdido.
  12. En los territorios hay espacios vacíos, pedestales vueltos al olvido y sentimientos amarrados a un sitio de reposo.
    Un claro de luz ilumina la orilla del ventanal, atento al movimiento de las siluetas que, indolentes, se balancean dentro y fuera de la habitación.
    La oscuridad gobierna. Arde en melancolía. Los ojos que yacen en el paraje se devoran con tristeza. Eclosionan.
    Un estruendo carcome el aire, es veda de la tempestad quebrantada del tañido muerto.
    Un ruiseñor aparece en escena. Canta con tierna canción alada. Rompe el llanto de la habitación, se vuelve poeta. El júbilo de inocencia hace de la luz una puerta al mundo de la esperanza. La alegría está, ahora a los pies, del tiempo presente.
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  13. Un día quiero entender que pasa. No estoy aprisionado, no me quedo, pero no voy ni vengo, ni me muevo.
    Conservador y entusiasta vacío..., quiero caos.
    Ya imaginé guerras, novelas, canciones y dimensiones alternas, pero aún me falta algo que no sé.
    Estoy feliz, pero me preocupo. Siento paz y a la vez angustia. Creo que comienza a desesperarme la incertidumbre. He sido paciente y constante, pero el tiempo... el tiempo es un desgraciado.
    ... Es todo lo que digo, por el momento, para no tener más problemas con el bosquejo que resuena en mi cabeza
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  14. Aquí, sintiéndome tan miserable como siempre.
    Sin saber qué decir.
    Viendo como repito las mismas cosas, las ideas, los sentimientos.
    Queriendo llorar de vergüenza, y de tristeza.
    Entendiendo que estoy mal; entendiendo que no hago las cosas bien.
    Esta vez por lo de siempre, un fantasma que no veo ni entiendo, pero me hace ser indiferente.
    Sentirme vacío. Sentirme repugnante.
    Me fui. No hice nada. Eso es lo que hice.
    Te extraño, pero ¿quién querría soportarme?
    No pienso en alguien más, no pienso en nada. Sólo me detengo mientras mi cuerpo se mueve.
    Haz hecho tanto, haz dado tanto, y parece que yo no le doy a ello el respeto que merece.
    Pero lo entiendo, me doy cuenta que es mucho, pero me desaparezco y un cascarón no es más que basura.
    ¿Qué hago?
    ¿Qué puedo hacer?
    No ataco, no grito, no digo algo indebido, sólo parece que no te quiero, y eso es mentira.
    Me tortura el sólo pensar que mis acciones te causan algo negativo, sin siquiera importarme si es cierto o no. Porque aunque sólo sea en mi mente, para mí es real, y no merezco tener paz.
    El miércoles, el lunes, el viernes, creo que desperdicié tu compañía. Será de lo que me arrepentiré de mi vida.
    El 11 no fue distinto.
    ¿Qué puedo decir?
    ¿Perdón?
    Me disculpo a cada rato.
    Malgasto esa palabra.
    Quizá ese es mi retrato.
    Un tapete usado, con un "perdón" como bienvenida, que no se va de la puerta, que tiene sustitutos en cada supermercado, que no es importante, que sólo es diferente porque quiere estar en tu puerta, pero hay mejores retratos en la sala que son más valiosos que este sucio tapete.
    Estoy tan acomplejado.
    Aunque me esfuerzo por subir, sigue rompiéndose mi suelo.
    De golpe, sin aviso.
    Perdón.
    Me gustaría que pudieras contestarme, porque soy un perro que quiere que lo acaricien para sentir que no ha hecho algo malo.
    Tardaré mucho antes de superar mis recuerdos.
    Te quiero, y no digo más para no malgastar más palabras.
    Disculpa.
    A -WhiteScratch- y chris wolf les gusta esto.
  15. Hoy amanecí en la locura. Mi mirada no está presente. Todo es un sueño.
    Veo con un ente que parece ver por mi. Que susurra: - Todo está bien -... y duermo.
    Las pupilas atentas a nada, los párpados en su función. Pero el circuito está roto, va a ningún lugar.
    Escucho, siento, no veo.
    Fui a jugar, a trabajar, a pasar un tiempo, pero todo es una predicción: la capacidad de mover mis extremidades en función de lo que sé que ocurrirá.
    Jugué como hace años no lo hacía. Me lastimé, sentí el presente y observé. Especté, no observé. Fue como entender cada idioma, cada tiempo, cada ente y su lenguaje, sin saber si quiera como hablar.
    Me moví entre una pintura de Moet; entre una dimensión del puntillismo. Me podía mover sobre ellos y entre ellos, incluso esas rendijas de ausente coloración que dan el toque de imperfección a una obra humana maestra.
    Es como sentir las consecuencias, saborear el color, masticar el tiempo, así me sentí hoy.
    Cumplí con cada cosa que debí hacer... como en un sueño.
    Cumplí, con sólo desear, a la perfección, con las tareas, con los juegos, con la habilidad, con el deseo, con todo lo que me imaginé pasar. Terminó bien.
    En este final, el día de hoy, me dice aquella voz el tomar una decisión un tanto trascendental; algo que a mi futuro mucho afectará. Y lo peor, algo que afectará a alguien más...
    La mejor decisión conlleva un gran sacrificio... perder un poco de mi felicidad.
    Pero sé que a pesar del dolor, el potencial de ser felices será mayor para los dos.
    Acabará por liberar de las cadenas a un prisionero de la traición; y a otro, lo hará subir y salir del foso en el que se quedó.
    Aquella decisión no fue tomada, pero espero en la puerta el veredicto final, el momento en que no quede más que esforzarme a estacarme un ¡No!.
    La condena no hace esclavos, el final sí.
    A -WhiteScratch- y chris wolf les gusta esto.
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