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Publicado por XV Nobody en el blog El Rincon de Nadie. Vistas: 259

El siguiente escrito no tiene sentido. Ocurre en un espacio alterno a este, donde mi historia y su historia cambian papeles y dan pie a situaciones que actualmente escapan de la realidad.
Aunque al mismo tiempo son reflejo de la misma.

Ya he olvidado cuantos años han pasado desde la primera vez que visite este lugar. Siempre me he considerado un muchacho trabajador, un joven de objetivo claro que intenta evadir las “necesidades innecesarias”. Conocí este bar luego de una de mis tantas reuniones ejecutivas, y a pesar de que mis amigos ya nunca mas han vuelto a pasarse por el lugar se ha vuelto uno de mis sitios preferentes.
A mi lado esta Jhon. Una sombra muerta de lo que cada mañana es un trabajador más. Desconozco cualquier cosa además de él, a excepción de su puesto en “ASE Industries”, una pequeña empresa de micro-chips. A diferencia de él yo no intento evadir mi vida por medio de las copas, pero al igual que él acepto lo que se me enfrente sin apenas quejarme.

Hey — Las palabras del barman rompen mi paralizada mirada. — ¿Hm? — Respondo.
¿Estas seguro que un muchacho como tu debería estar aquí? Quiero decir… — Su vista se dirigió hacia Jhon, quien dormia plácidamente en la barra. — Entiendo que gente como él termine en un lugar como este. Pero alguien tan… — No tuvo que terminar la oración. Sabia a lo que se refería incluso antes de que iniciara la conversación. No era la primera vez que la gente me juzgaba por mi fachada.

En parte podía decir que era mi culpa, me he mantenido de esta forma por tanto tiempo que por una época yo mismo dude de donde comenzaba y terminaba mi “verdadero yo”. Acerque un poco mas mi vaso de Cobalt y luego de beber un trago me decidí a responderle. — ¿Quién sabe? — Sonreí. Mis respuestas eran tan vagas como las que yo mismo me brindaba. — Sin embargo he de admitir que ya se ha pasado mi hora. Deja que termine esto y te dejo tranquilo. — El hombre frente a mi solo me ofreció una mirada de incertidumbre, y en una sonrisa mas relajada se dirigió a la otra esquina en busca de un paño para limpiar su copa.
Común és que piensen de mi como una persona simple. De gustos sencillos y pensamientos aun mas. Pero el cliché de “Las apariencias engañan” ya ha sido desmitificado desde hacia mucho antes del siglo XXII.
Termino de beber mi azulado amigo en completo silencio y entonces de mi chaqueta negra pongo en la mesa el dinero correspondiente, junto a un poco mas para pagar una parte de lo que Jhon ha pedido. Ya no necesito decirle nada al barman, él ya sabe que todas las tardes son así.

El frio de la ciudad es casi tan visible como sus luces neón. Por culpa de la tercera guerra mundial el clima había sido afectado drásticamente y ahora en invierno apenas alcanzamos los 10° centígrados. Tomo el cuello de mi chaqueta e intento subir hasta el ultimo diente el cierre de color metálico.

Mi residencia no esta tan lejos del lugar donde bebo, sin embargo es necesario tomar un tren express para no perder demasiado tiempo. Hubo unos años donde camine todo el trayecto a casa, pero con la delincuencia en auge y las altas demoras solía preocuparle demasiado.
“Ding Ding diing…” Sono el SmartDevice.
Hablando del rey de roma.

>> “¿Dónde estas? ¿ya vienes?”
>> “Estoy preparando la cena.”

>>“Estoy en camino. Mas te vale que este no sea uno mas de tus trucos”

>>”¡Que no lo es! :<”


Pobre. Solo unos minutos bastan para preocuparle. De vez en cuando su comportamiento es bastante adorable, aunque con el tiempo ya me he acostumbrado a su forma de actuar. A veces pienso que deberíamos pasar mas tiempo juntos... pero luego recuerdo que no es real…

Departamento 0222. Un numero bastante simple de recordar. Doce pisos mas arriba y cinco puertas a la derecha. Cuando fui trasladado estas fueron las indicaciones que se me dieron, mentiría si dijese que no falle las primeras veces… pero años mas tardes mi cuerpo simplemente se ha encargado de memorizar el camino. Un pequeño scan de retina y estoy en casa otra vez.

>>“>:X”

¿Por qué me envía mensajes si estamos en el mismo lugar físico?...

>>”Por si te lo preguntas estoy descansando.”

Brillante.

>>”Prendí la calefacción por ti, pero el microondas es cosa tuya. La ultima vez que lo intente casi pierdo un dedo.”

>>”Si… Aun recuerdo ese olor. Hahaha.”
>>”¿No puedes iniciarlo desde la conexión central?”
>>”No creo que sea tan complicado.”

>>”¿Acaso ves el plato allí dentro? Ni siquiera sé si la puerta esta cerrada desde aquí. No tentare a la suerte a producir un cortocircuito.”

>>”Okay, Okay. Lo entiendo.”
>>”Calentare mi comida.”

>>”Es lo único que puedes calentar. ಠﭛಠ”


Ignorare ese ultimo mensaje.

No tardo mucho hasta ver que en la mesa de centro hay un plato de pollo cubierto con papel transparente. La humedad en él delata que alguna vez estuvo caliente, pero ahora apenas si esta un poco tibio. Podria comerlo asi como esta, pero seguro que le molestaría, por lo que preferiré seguir sus indicaciones.
“Bip” “bup” “dit” “brrrrrrrr”. ¿Alguna vez he mencionado como me gusta el sonido de todas las cosas? “¡Ding!” La puerta del horno microondas automáticamente se abre y de ella proviene un vapor que solo sirve para abrir mas el apetito. Sin querer lo calenté mas de lo que debi en un principio, pero al menos ya no esta tan frio como antes.
Llevo conmigo una lata de bebida de cola y me siento en la mesa sin antes olvidar prender la TV.

>>”¡Provecho! ( ˘ ³˘)♥”

Supongo que hice mucho ruido.

>>”¿Esto no te agota?”

>>”¡¿QUE ESTAS TRATANDO DE DECIR?! (ಥ﹏ಥ)”

>>”¡N-no! ¡¡Me refiero a los mensajes!!”

>>”Oh.”
>>”Asi esta mejor~”
>>”No, no lo creo.”
>>”Cuando cargas tu dispositivo mientras esta prendido este no se queda sin batería ¿verdad?”

>>”Hmm. Supongo que si.”

>>”Pues imagina eso a una mayor escala.”

>>”¿Con un cable de corriente conectado en-”

>>”(ノಥ益ಥ)”


De tanto escribir mensajes he olvidado que se supone que debería comer por lo que, a coste de un poco de velocidad, pongo mi dispositivo en modo sobremesa y como con una mano mientras con la otra intento escribir.

>>”¿Llevas mucho tiempo esperando?”
>>”Me dijiste que estabas cocinando cuando me faltaba poco para llegar…”
>>”Aunque tarde un poco más ya que pase por la tienda de tejidos.”

>>”:E”
>>”Gay.”

>>”Año 21xx. Kanari.”

>>”( ゚ヮ゚)”
>>”Gay.”
>>”No demasiado. Estoy aquí hace casi 20 minutos”
>>”Aunque por cierto… ¿Por qué a la tienda de tejidos?...”

>>”Una cinta.”


Una sucesión de golpes se escucho desde su habitación, como si un cuerpo hubiese caído desde su cama. No. Seguro que su cuerpo definitivamente había caído desde la cama.
Con nada puesto en la tele, además de el menú pidiéndome insertar una opción, era bastante fácil oírle mientras se colocaba su vestido, se ponía sus botas y torpemente corría por el pasillo.
Su cara ruborizada por la emoción se dirigía a mis ojos como si no tuviese otro objetivo. Y yo mismo había dudado de aquello varias veces antes...

Olvidaste peintarte. — Dije torpemente. Lo que le llevo a intentar hacerlo con sus manos.
Su larga cabellera azabache era un caos cuando no se peinaba correctamente y aunque ahora no estaba terriblemente mal no era algo tan sencillo como para arreglarlo con la sola mano.
Ven. Sientate. No puedo darte esto en estas condiciones. — La joven solo me sonrió. Se sentó en la silla próxima y me dio la espalda mientras me alcanzaba el cepillo.
No solíamos estar mucho tiempo juntos por lo que entendía que apreciase pequeños momentos como este.

Su largo cabello se sentía especialmente suave en mis manos. Aunque era una mera imitación del cabello original su resultado era prácticamente indistinguible para los simples mortales. Quizas incluso, su única diferencia podría ser el de ser mas suave que una cabellera original.

Minutos mas tarde y su cabello volvía a estar tan sedoso como el primer día, entonces con unos pequeños golpes en los hombros le pedí darse la vuelta. Esperaba ver aquella reacción al encontrarse con la blanca cinta que compre camino a casa, pero su honesta sonrisa aun así me pillo desprevenido.

Sonreí. Ella sonrió. Me pregunto como se le veía el pequeño adorno sobre su cabeza y yo respondí con un simple pulgar arriba. Emocionada me dio un fuerte abrazo y volvió corriendo a su habitación, seguramente en busca de mas carga.

Ya hace 5 años que vivo con esta ginoide acompañante de nombre “Kanari”. Mi padre me la regalo antes de viajar a Glitch_City como un sustento de compañía. Al parecer su modelo comenzó siendo bastante estándar, pero luego de 5 años poco a poco he visto como su comportamiento ha ido cambiando. Supongo que ha de adaptarse según el usuario de quien sea dueño.
Esto va a sonar tan triste como extraño, pero a pesar de ser un robot de compañía nunca me he atrevido a ponerle un solo dedo encima. Mis problemas en la intimidad vienen desde hace muchos años antes, pero un robot “follable” tampoco me parece ser la solución.
A miedo de la repercusión que esto pueda tener en mi vida personal he hecho creer a todo el mundo que Kanari es, de hecho, real.
Y siendo sinceros…
...yo mismo me he creído un poco el cuento.
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