Misión B Ascenso Al borde de la justicia/injusticia

Tema en 'Naruto World' iniciado por Yuudai, 21 Sep 2018.

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  1. Autor
    Yuudai

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  2. Autor
    Yuudai

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    ¿Qué jodidamente interesante, no? ¡Impartir justicia en un poblado donde no son capaces de solventar sus problemas si no es con la sentencia definitiva! Parecía uno de esos libros de fantasía a los cuales Kuroi acostumbraba cuando se aburría del material policial y de misterio: esa intensa narrativa medieval que entremezclaba lo maquiavélico con el honor y la guerra. Según lo previsto no sería bienvenido por cierta parte del sector del poblado, gente que no le interesaba que el conflicto se solucionase con la cabeza y no con la espada, pues bien, a Kuroi tampoco lo importaba. Poca empatía sentía por la muchacha: si realmente fue violada o no, solo serviría para que el verdugo agitara con mayor vigor su hacha alrededor del cuello del culpable. El encargo era interesante y una ambiciosa sed de sangre posicionaba al su monstruo interior con una intensidad prominente. Tenía que ensuciar su Wakizashi lo más pronto que pudiera.

    —Bienvenido, Uchiha-san. —Los padres del inculpado recibían al azabache, con una mirada entristecida y con falta de brillo en sus ojos.

    La aldea era rústica siendo un común denominador de las anteriores que había visitado, no parecía tener edificios gubernamentales y las estrechas carreteras eran concurridas como una avenida principal. Mucho ajetreo y bullicio, así también preocupación en el rostro de los locales.

    —Buenas tardes. —El muchacho otorgó una reverencia fiel a las viejas costumbres— Me gustaría venir con mejores ropajes, disculpen la apariencia.

    Mantenía la vestimenta típica con su dogi, más un poco de condescendencia gratuita no le caía mal a nadie.

    —No se preocupe, entendemos que es su labor como shinobi. —El padre, robusto y de facciones rudas, mantenía una escena anticlimática en relación a su rostro. Pocas veces se veía una persona tan dura a simple vista como él y tan achacado.
    —Por favor, le rogamos que… —La mujer, varios centímetros más pequeña que su marido y de una mirada tan delicada como las flores de cerezo recién emergida la primavera, mantenía aquel brillo esperanzador en sus ojos.
    —Cumpliré mi tarea, ¿estimada…?
    —Mi nombre es Sakura.
    —No fui el único que hizo la metáfora sobre su delicadeza. —Pensó el muchacho, habiendo sonriendo si no fuera por la situación.
    —Yo soy Mikami. —Agregó el hombre.
    —Mi trabajo empieza ahora, Sakura y Mikami-san. Me temo que tendré que molestar con algunas preguntas a… su hijo. —Arqueó una ceja mientras observaba el desánimo de la pareja— Pero podremos discutir lo demás en cualquier lugar menos este. —Dijo, refiriéndose a la informal entrada de la aldea.
    — ¡Oh! Por supuesto, Uchiha-san. —El hombre atendió al azabache que pequeño se veía a su lado, casi raptándolo de su brazo para llevarlo a su morada.

    Tras un rato de paseo hasta llegar al hogar de la familia del inculpado, Kuroi sintió el hedor de la angustia en el aire. La melancolía se fusionaba con la humedad y el día especialmente nublado, que se reflejaba en los ojos de aquella semi destruida familia.

    —Estamos convencidos que nuestro hijo no hizo nada. —Afirmó su madre, Sakura.
    — ¿Dónde está el?
    —En su habitación. —Respondió su padre— Le dieron un rato libre antes de volver a su celda para compartir con nosotros, su familia.
    —Al atardecer volverá a estar encerrado pero, esta vez, no podrá volver a salir jamás hasta que se resuelva la situación.
    —Me gustaría poder hablar con él. Aquí.

    Ambos se levantaron de la mesa en la cual se habían sentado y, tras unos minutos, se incorporaron junto a su hijo. Los cuatro estaban tomando té y comiendo algo de pan recién horneado.

    —Estás mal. —Espetó Kuroi.
    —Cualquiera lo estaría.
    —Y no te equivocas. —Le dio un sorbo a su té— ¿Cómo te llamas?
    —Kojiro. Soy un shinobi, como tú.
    —Algo así me dice el informe. Yo soy Genin. Me parece que tienes habilidades superiores a las mías en combate.
    —Disculpe, Uchiha-san, ¿es esto necesario? —preguntó su madre.
    —Es tan necesario como endulzar el té o merendar en la mañana, Sakura-san. Si les molesta, agradecería que nos dejara solos.
    —No nos molesta, pero creo que será mejor que hablen ustedes dos de todas maneras. —Agregó Mikami y se puso de pie— Vamos, querida.

    Ambos dos abandonaron la mesa y la sala. Un silencio quizá incómodo se tragó la atmósfera mientras Kuroi evaluaba que preguntar.

    — ¿Crees que me puedo salvar?
    —Primero debo saber si eres culpable.
    — ¿Acaso tu palabra puede determinar si lo soy o no? —Cuestionó hábilmente el muchacho.
    —No lo sé, Kojiro. No estoy aquí como un niño jugando a ser shinobi, yo también estoy apostando cosas importantes aquí.
    — ¿Tú credibilidad se compara acaso a mi integridad como persona?
    — ¿Tienes algo que decirme en vez de seguir cuestionándome?
    —Decirte… ¿sobre qué?
    — ¿Qué me convoca aquí, Kojiro? —Kuroi lanzó una mirada fulminante y nuevamente el silencio se apoderó del aire, de las miradas e incluso del té.
    —Una mentira es lo que te convoca aquí. Te veo y me imagino los pobres intentos de mis padres por convencer a una muchedumbre ignorante que simplemente se guía por lo fácil.
    —Me parece que no quieres hablar de la situación, Kojiro.

    El muchacho suspiró agotado mentalmente y guardó silencio un interminable minuto, plagado de pensamientos vagos en la mente de ambos shinobis. Ambos sabían lo que significaba ser ninja y lo difícil que era acarrear tantos pensamientos del deber, sumado a la angustiosa labor de tener que, frecuentemente, lidiar con situaciones engorrosas o ser el autor de un asesinato por el bien de la aldea.

    —Estoy cansado de los ninjas. —Kojiro se dejó caer derrotado sobre la mesa.
    —Cada vez sospecho más de ti. —Alegó Kuroi terminando de beber su té.
    — ¿Vas a ser igual de ignorante que el jodido pueblo?
    — ¡Entonces dame una puta razón de por qué no fuiste tú, carajo! —Kuroi golpeó con violencia la mesa.

    Nuevamente el silencio inundó la casa.
    Kuroi se paró y abandonó la casa. La gente se mantenía ahora ocupada en sus rubros comunes y miraron con extrañeza al forastero que por ahí vagaba.

    —Hey, tú. —Un villano se acercó al ninja— ¿Eres el shinobi que trajo la familia del chico Kojiro ese? —Alzó una ceja mientras le analizaba de pies a cabeza.
    —El mismo.
    —Todos creen que Kojiro fue quien lo hizo, pero yo no estoy tan seguro. Ese muchacho, Billy que le dicen, siempre ha sido un altanero y un mitómano. Lastimosamente nadie me escucha en las reuniones.
    —Mmh, conque altanero y mitómano… —Repitió, anotando en una libreta— Espere, ¿reuniones?
    —El pueblo celebra reuniones semanales en la pequeña iglesia. Ahí es donde se resuelven asuntos de interés comunal, es bastante efectivo y democrático, pero con todo esto que ha pasado, hemos hecho ya como cinco reuniones en menos de tres días. Creo que al caer el atardecer haremos una.
    —Es una información bastante importante. —Kuroi sonrió y miró el cielo. Faltaban un par de horas para el ocaso— Muchas gracias por la información, caballero.
    —No hay de qué. Suerte desenmascarando a ese pelafustán.

    “No sé si pueda desenmascararlo” pensó él. ¿Y si realmente Kojiro había sido el culpable? ¿Por qué motivo no quiere hablar? Kuroi necesita saber las circunstancias en las cuales ese tal Billy encontró a la niña y la rescató, algo incómodo debe ser para que Kojiro no quiera esbozar ni una sola palabra al respecto pero aun así declararse inocente, es porque la verdad es espinosa y peliaguda, pero quien más va a hallar la verdad si se esconde detrás de tantas capas…

    Divagando Kuroi llegó a lo que parecía ser la casa de Billy. El muchacho fumaba un cigarrillo y, apenas vio a Uchiha acercarse, lo apagó.

    — ¿Eres el…?
    —Kuroi Uchiha es mi nombre, mucho gusto. —Interrumpió, absorto en la mirada vacía del hombre.
    —Pasa, Kuroi.

    Hubo un diálogo no muy interesante puesto que Billy tampoco detalló mucho la situación. El único detalle que resaltó fue la obsesión del supuesto inocente por el cigarrillo. “Llegué en el momento justo cuando no sé qué y tal vez ahora pero quizás nunca y bla bla” en resumen, mucho ruido y pocas nueces: ningún detalle preciso, claro ni conciso. ¿Qué podía hacer Kuroi? ¿Interrogar a los villanos? Tampoco es que de ahí obtendría mucha información, puesto que ellos menos idea tenían sobre el suceso. Salió de la casa de Billy sabiendo lo mismo que sabía cuándo entró: nada. Lo peor es que ni siquiera tenía algún índice como para poder juzgar entre el culpable e inocente. Si este narrador no les cuenta que fue lo que Billy usó de coartada, es porque es realmente insignificante.

    BishamonBishamon
     
  3. Autor
    Yuudai

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    Lo más importante que Kuroi había notado en el poco tiempo que llevaba vagando en el pueblo fueron las miradas furtivas pero asesinas que los villanos le obsequiaban. Tras un rato de mucho andar, fue abducido al patio trasero de una humilde granja por un, valga la redundancia, granjero.

    — ¡Escucha, Shinobi de la capital! —Crujió el hombre— ¡Nosotros tenemos nuestras propias leyes y vamos a juzgar con nuestra misma hoz a los de nuestro pueblo!
    —No me toque, viejo. —Kuroi quitó la mano del hombre que había atraído a Uchiha a punta de su Wakizashi.

    Había un grupo de granjeros con sus herramientas laborales que le acompañaban haciendo compañía al amenazador. Los hombres se alejaron del muchacho y lo quedaron mirando en un incómodo silencio. Parecían incapaces de hacerle daño.

    — Bah, lo siento… —El chico se quitó el polvo de la ropa mientras les regalaba una reverencia— Pero si me toman por sorpresa, activo mi mecanismo de defensa. —Guardó su arma siendo admirado por los demás hombres.
    —Parece que no tiene mucho sentido amenazar a un shinobi en todo caso. —Suspiró con pesadumbre el granjero.
    —No se sientan ahogados. —Kuroi sonrió— El pueblo unido siempre puede vencer a alguien más fuerte que ellos si se lo propone. —Uchiha consoló al granjero y se alejó del sitio— Pero al menos capté el mensaje —Dijo, deteniéndose de pronto— Y me han convencido de algo que daba vueltas por mi cabeza.

    Dicho esto, Uchiha abandonó la escena. Sabía que tendría objeciones por parte de los villanos, pero comparados con el poder del joven, las amenazas así no tendrían peso ni sentido. Uchiha podía degollarlos uno por uno si se le daba la gana, y ya había asesinado a un pueblo entero con anterioridad. Habiendo recordado ese último suceso mencionado, un fuerte zumbido comenzó a inundar la cabeza del joven.

    —Mierda… Puto Sharingan… —Se alejó lentamente del pueblo hasta caer en una breve arboleda circuncidante, aunque se podría considerar como a las afueras del pueblo.

    Las imágenes de la gente ensangrentada en aquel poblado le atormentaban cada noche y casi cada maldito segundo. En todo instante seguir con cordura aun sobrellevando esa carga en la mente era como enhebrar una aguja. Kuroi había desarrollado una fortaleza mental que jamás imaginó tener, pero sin duda una pena inmensa inundaba su corazón cuando recordaba que la causa de esa resistencia al dolor eran los ojos de sus víctimas que atosigaban su mente con constancia.

    —Debe ser terrible soportarlo. —Una versión idéntica de sí mismo se plantó frente a sus ojos, a los pies de un enorme árbol. Sus ojos eran rojos como la sangre.
    — ¿Uh? —Kuroi, quien ocultaba su cara entre sus manos debido a su agudo dolor, levantó lentamente su rostro— Ah… una alucinación. —Pegó su espalda al tronco de un árbol y se dejó caer.
    —No soy una alucinación, Kuroi.
    — ¿Entonces eres mi hermano gemelo, justo hoy, en este momento del día, en este lugar de Modan, bajo las mismas hojas que danzan sobre mi cabeza? Vete a la mierda. Estoy loco y no le busco la quinta pata al gato.
    —Vaya. —La copia de Kuroi esbozó una maliciosa sonrisa irradiada por sus fogosos ojos— Qué curioso. Has madurado, Kuroi.
    — ¿Madurar? —El muchacho comenzó a respirar agitadamente conteniendo las ganas de reventar inútilmente la cara de su espejismo—… que hijo de puta.
    —La misma que la tuya. —El imitador se hincó para quedar a su altura— ¿Sientes cómo te hablan?
    —Siento todos los días como gritan. —Dijo, refiriéndose a las voces en su cabeza— Y tú, ¿eres una de esas voces? ¿Eres el mismo monstruo de siempre que me atormenta día y noche?
    —Para nada. —Se levantó y dio un breve paseo alrededor del metro cuadrado en el cual se encontraba— Soy ese rincón flagelado de tu mente.
    —Lo que faltaba, estoy realmente loco —soltó una breve risa— ¿En serio? Yo pensé que ese rincón flagelado estaría llorando de la impotencia de no poder ahorcarse la puta noche que viene.
    — ¿Y por qué no lo haces? —Alzó una ceja.
    — ¿Qué? —Frunció el ceño— ¿Mi mente elaboró un espejismo que viene a convencerme de que me suicide?
    —Escúchalos, Kuroi.

    Y fue inevitable. De pronto las voces eran más y más fuertes. El muchacho sintió una enorme punzada en su cabeza, se llevó sus manos al casco y ahogó un grito desesperado de auxilio.

    —Que cabrón… ¡Puedo escucharlos sin que me lo recuerdes! —Golpeó con fuerza el suelo— Lo estaba haciendo bien hasta que apareciste…
    —Ya no tenemos casi emociones. —Suspiró el espejismo.
    —Te equivocas… —Kuroi soltó un leve quejido abandonando la cobertura de su cráneo—…aún está todo aquí —El muchacho señaló su corazón y le regaló una sonrisa extraña para su rostro, similar a la sonrisa de un muchacho terco y amigable, justamente el otro extremo de su personalidad— Si mi mente me quiere matar, mi corazón lucha por vivir. ¡Y todo este tiempo he aprendido a obedecerlo a él! —Cerró sus ojos acompañando esa sonrisa vigorosa.
    —Vaya —Sonrió el espejismo— Como se nota que no estoy en tu mente ahora ahogando esa felicidad sinsentido tuya. Bueno, ni modo. No estoy aquí para matarte ni para convencerte. —Se agachó y recogió una colilla de cigarro de la tierra— Tu mente está tan sosegada librando una batalla contra tu corazón por hundirte que tus ojos están distraídos.
    — ¿Y eso qué? —Observó sin importancia aquel detalle— Oh… ya veo.
    —Eres fuerte. Somos fuertes, Kuroi. —Le guardó la colilla en un bolsillo al muchacho— Si no te dicen nada… —le dio unas bofetadas suaves, como de cariño—… para eso está la fuerza. Y los ojos.

    El espejismo desapareció. Si realmente esto era un deus ex machina en carne viva, como los que veía en la literatura que frecuentaba, sin duda le había salvado particularmente el trasero.
    De pronto, una campana tipo eclesiástica inundó y contaminó con sus tonadas la atmósfera completa. Los ojos del chico se volvieron rojos. Tenía perfectamente claro lo que iba a hacer.

    —Volviste a mi mente y se nubló todo, espejismo... —murmuró para sí mismo— ¿Así se ve mejor el panorama?

    Dio una media vuelta y observó una sombra fragante abandonando una privilegiada posición detrás de unos breves matorrales adyacentes a la arboleda.

    —Viniste por esto. —Sonrió Kuroi observando la colilla— Tienen que haber más por ahí repartidas, pero…

    Eureka.
     
  4. Autor
    Yuudai

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    Después de un rato Kuroi apareció en la capilla. Abrió de golpe el enorme portón que resguardaba la privacidad del altar religioso. La gente se giró sorprendida a ver el personaje que estaba en boca de todos. Sobre la tarima y dirigiéndose al público con labia estaba Billy, quien inmediatamente frunció el ceño cuando lo vio llegar.

    — ¡Ahí está el! —Lo señaló con ímpetu— ¡Queremos decirte unas cuantas cosas!
    —El primero que toque esta puerta es hombre muerto. —Sentenció Kuroi dejando un Kage Bushin resguardando— Veo que mi clon desaparece e inmediatamente desenfundo mi espada.

    Su palabra repercutió en toda la edificación. Billy lo admiraba estupefacto.

    —No quiero que nadie hable hasta que yo haya terminado de hacerlo. —Exclamaba mientras se acercaba a la tarima.

    El público no era demasiado, constaba de todo el pueblo que sumando y restando no hacían más de ciento cincuenta personas.

    — ¡¿Q-qué te pasa?! —Repitió Billy en el micrófono mientras era zarandeado por Uchiha, quitándolo del lugar.

    La multitud intentó reprochar y alegar pero Kuroi hizo rechinar los parlantes acercando el micrófono a ellos y provocando una fuerte estática, lo cual produjo que los villanos terminaran callándose y tapándose los oídos.

    —Quiero que todos sepan quién soy. —Preparó la voz para su discurso— Mi nombre es Uchiha Kuroi y mis ojos no son rojos por el Sharingan, sino por toda la gente que han visto morir desangrándose frente a mí. He venido a demostrar la inocencia o culpabilidad de Kojiro, ¿Acaso quieren matarlo?

    La multitud asintió y comenzó a agitar sus puños, entre el tumulto se podían escuchar particularmente algunas incitaciones al odio bastante desagradables para la familia del acusado.

    —Pues mala suerte, porque es el único que se me puede plantar en la cara y darme una buena pelea. Si lo asesinan hoy, si lo asesinan mañana pero antes de su juicio y sin pruebas, entonces yo los asesinaré a todos ustedes.

    El gran salón de la capilla se ahogó en un silencio.

    —Asumo que Kojiro ahora está preso. No voy a quebrantar la voluntad del pueblo de enjuiciar a quien creen ser responsable de un crimen atroz, no piensen que mis intenciones son contrarias a la autoridad que han tomado.

    Hubo un largo silencio entre párrafos mentales. Kuroi se tomaba unos segundos una vez finalizada cada idea para así ordenarse y contemplar los rostros de los villanos.

    —… pero tampoco permitiré que la vida de un hombre sea tomada irresponsablemente por gente que jamás podrá lidiar con el peso de la culpa de demostrarse lo contrario en algún futuro. No quiero que se arrepientan de haber asesinado con sus propias manos a quien creyeron el culpable una vez descubran por casualidad que el culpable era otro.

    Billy se sintió particularmente incómodo pero no por alguna incriminación gratuita, sino por la enorme posibilidad que dejaba Kuroi de que él también fuese enjuiciado injustamente.

    —No quiero recibir amenazas como la que recibí hoy por parte de los granjeros de la zona, y hablo en serio. Soy un shinobi, gente. He visto morir a mis compañeros y he asesinado a los responsables. No tienen idea cuanta sangre ha bañado mi espada y lo ansiosa que está de ensuciarse de nuevo. Respetaré el tiempo que han estimado para su juicio y si yo no he de determinar lo contrario a lo que han asumido, pueden sentirse libres de hacer justicia. Haré confesar al autor del crimen frente a ustedes una vez lo atrape, porque escúchenme bien y, ojalá esto lo oiga Kojiro desde la prisión… —Se acercó particularmente al micrófono—… si no lo matan ustedes, lo mato yo. —Finalizó el muchacho.

    El alma de varios estaba profundamente crispada hasta este punto. Cualquier otro shinobi hubiese preferido resolver el asunto por las buenas y sin involucrar a nadie, pensó Kuroi mientras abandonaba la capilla: pero él, sin embargo, estaba orgulloso de su infamia a la hora de resolver casos, llegando incluso a amenazar a un pueblo entero de la muerte.

    —Ah, recuerden —Dijo, deteniéndose frente al portón— que Kojiro es el único capaz de darme cara; por si por algún motivo alguno de ustedes comete la terrible decisión de desobedecerme, lo más probable es que sólo él sea capaz de detenerme. Pero no les servirá mucho si está encerrado. —Aquel muchacho que nunca más volvió a disolver sus sangrientos ojos escarlata, el que había intimidado a un poblado entero, desapareció tras el rechinido del portón tras él.

    Pasó un rato desde el discurso de Uchiha hasta que se terminó la misa. Los villanos salieron con los pelos de punta y temerosos vigilando el área directo a sus casas.

    — ¡Uchiha-san! —Exclamó Sakura al muchacho que volvía del bosque.
    —Dígame.
    —Quiero decirle que no me gustó para nada el discurso que dio adentro. ¡Qué grosero! ¡Es usted un matón! ¡Me arrepiento de haberlo contratado, nos quiere controlar por el miedo!
    — ¿Y no es el miedo acaso lo que sentimos cuando estamos desprotegidos, sin fortalezas? ¿No es acaso la expresión máxima de sinceridad?
    —Bueno, quizás lo sea. ¡Pero ese no es el motivo para entrar a un sitio sagrado de dios y amenazarnos con la muerte!
    —Quiero que sienta miedo el culpable, Sakura. No usted. El resto fue parafernalia para que no se entrometieran.
    —Esos ojos rojos suyos… —Replicó la mujer— están llenos de odio. Usted realmente se transforma junto con sus ojos.
    —Pero aun así los prefirió por sobre al Tenno. —Esbozó una irónica sonrisa— ¿Por qué, Sakura-san?

    La señora madre del inculpado no pudo más que sentir como le tiritaba su mentón. Buscó con sus ojos algo en la atmósfera que pudiera salvar su incómoda situación, pero no halló nada más que al chico que debía salvar a su hijo.

    —Si no es pertinente con mi misión, no me involucraré en asuntos… ¿legales? —Alzó una ceja y soltó una carcajada burlesca— Vaya, Sakura-san, vuelva con su marido. Oculte todas las pistas que me demuestren que hay algo importante que les deba decir a mis superiores sobre usted y sobre esta aldea.

    Sakura asintió y lentamente se desvaneció en el aire. Kuroi aprovechó ese momento de soledad para volver su mirada a la arboleda, donde un particular panda rojo le hacía una seña con sus garras. El muchacho volvió al sitio procurando que nadie le siguiera.

    —Hicimos lo que pediste. —Aku, el panda rojo, le estiraba sus brazos al muchacho para que este lo felicitara.
    —Perfecto Aku. ¿Dónde se terminan las pistas?
    — ¿No me vas a jalar ni felicitar?
    — ¿Por haber obedecido? —Rechistó— Es lo que les corresponde.
    —Entonces no te diré nada. —El minúsculo panda rojo se cruzó de brazos frente a toda una manada de mapaches.
    —Eres un maldito crío Aku. —Kuroi lo jaló del pelaje hasta tener los ojos del animal a la altura de los del muchacho— Dime ahora o… —Sonrió malicioso— ¡no hay flauta de bambú para ti! —esbozó con una voz malévola y demoníaca, pero de broma.
    — ¡Adiós! —Aku desapareció frente a sus ojos.

    Que desagradable e innecesario. Aku era el único de la manada con el cual podía comunicarse verbalmente, pero tampoco era indispensable a la hora de obtener información de los mapaches. Kuroi habló con uno y éste le guio al corazón de la arboleda adyacente al pueblo.
    Una vez llegó a un semicírculo en el cual no se erguía ningún árbol, pudo detectar algunas huellas en el pasto.

    —Alguien estuvo aquí recostado, el pasto aquí es poco uniforme con respecto al demás, y las huellas son demasiado grandes como para tratarse de simples pisadas. —Analizó el joven— ¿Cuántas colillas encontraste aquí?

    El mapache volvió al grupo y, tras unos breves momentos, retornó con cinco o seis colillas de cigarro en sus manos.

    — ¿Seis? —Exclamó una vez las contó todas— Ese hijo de puta estuvo aquí por lo menos diez minutos y claramente no forcejeó con Kojiro como me confesó en su casa. Si estuviese en un aprieto, no hubiese fumado tanto. Algo estuvo haciendo que le provocaba ansiedad antes de que estuviera Kojiro aquí.

    Había reunido un grosor de pistas si bien no muy importantes, lo suficientemente concluyentes como para afirmar que algo no andaba para nada bien. Era hora de visitar a la cría que había sido ultrajada.
    Mientras caminaba, Kuroi seguía siendo víctima de miradas furtivas repletas de odio, pero ahora también de frustración. Sabía a groso modo que algo se tejía en la mente colectiva de los villanos, algún plan de acción para sorprenderle desprevenido y expulsarlo del pueblo.
    Encontró la casa de la pequeña infante ultrajada y sonrió cuando sus padres no protestaron en dejarla ver, mas debía de estar acompañada por sus padres.

    —Quiero que sepan que hago todo esto para garantizar justicia sobre su hija.

    Kuroi observó la melancolía y frustración que emanaba el semblante de ambos. Preferían no esbozar palabra alguna si no era necesario sobre el hecho en cuestión.
    Un detalle importante a resaltar era el fanatismo del padre de la niña por los instrumentos electrónicos: tenían un estante con una variedad inmensa de calculadoras, grabadoras, discos de vinilo, parlantes, casseteras, etcétera. Resaltaban sus gustos particulares en contraste con la aldea rústica que carecía de gran tecnología: pero los artefactos de sonido eran similares a los que se hallaban en el monasterio, puesto que los aparatos de amplificación junto con el micrófono parecían proceder de dicha casa.
    La niña era dulce como una rica frutilla al desayuno. Cualquier ser humano que le pusiera una mano encima a una chica tan inocente de verdad merecía la muerte.

    —Su nombre es Mei. —El padre rompió el silencio tras un rato donde Uchiha observó los ojos tímidos de la pequeña.
    —Mei, ¿tienes alguna herida?

    La muchacha negó con la cabeza.

    —Llegó en perfecto estado, pero desorientada y traumada. —Completó su madre.

    Kuroi se quedó un rato conversando con los padres, quienes le invitaron a cenar. Los cuatro podían sentir las miradas de los pueblerinos a través de las ventanas.

    —Estamos hartos… la gente nos trata como si no pudiéramos defendernos o tomar justicia nosotros mismos, y a mi querida Mei la tratan como un animal golpeado. —sollozó la madre, ahogando muy valientemente su llanto y manteniendo la compostura.
    —No se preocupe. Será difícil volver a la normalidad tras este hecho, pero hay muchas cosas que aún no sabemos. —Uchiha miró a Mei— Si tan sólo pudiera decirnos algo… —Suspiró y volvió su mirada hacia los padres— ¿Algo más que deban decirme al respecto?
    —Mei ese día además de traumada, volvió extraña… como errática. —Recordó el padre.
    —Más que como errática yo estoy convencida que quien haya sido, la drogó.
    — ¿Drogada? —El muchacho se sorprendió y lo anotó en su pequeña libreta— Pero… ¿drogada? ¿Están seguros?
    —Yo lo digo porque cuando la vi una vez volvió, tenía unas grandes bolsas en los ojos. Como si no hubiese dormido nada o por el contario, como si hubiese tenido un sueño profundo.
    —Ya veo. —Se levantó de la mesa— Sin duda esto ha sido de gran ayuda —Sonrió el muchacho de ojos negros, algo que podía explicar la cordialidad de Kuroi en la conversación sin recurrir a lo sádico del sharingan.
    Posteriormente Kuroi se acercó al padre para preguntarle que vínculo tenía su casa con los aparatos de amplificación de la iglesia. El padre, muy avergonzado, se sinceró.
    —E-en el pueblo... robamos t-tecnología y la vendemos.
    Kojiro y algunos otros eran encargados de hurtar encargos grandes de tecnología de aldeas grandes, como Raku, a algunas pequeñas. Sin duda el hecho de que la madre de Kojiro no pidiera ayuda al Tenno era porque si le descubrían esa cantidad de tecnología robada, serían duramente castigados.
    —K-kuroi, hemos preparado una pequeña caseta detrás de nuestra casa. Era de mi padre, pero imagino que no tienes donde dormir. —Sinceró el padre de Mei.
    —Los papás de Kojiro posiblemente me odian a estas alturas por transformar la supuesta inocencia de su hijo en una amenaza, así que probablemente se nieguen a darme hospedaje… —Pensó Kuroi mientras escuchaba al padre de la niña— Por otra parte, este matrimonio no tendría ningún motivo para tenderme una trampa, salvo que hayan sido ellos los culpables. —Concluyó en su análisis mental— Está bien, tomaré muy agradecido su oferta. Además, ya se está haciendo de noche y así no puedo recabar pistas.

    La caseta era como una breve cabaña externa a la casa de Mei pero no necesariamente justo atrás de esta, sino que luego de dos o tres callejones de la susodicha. El pueblo era tan pequeño que esta distancia no era relativamente nada, pero la lejanía de la caseta de un sitio seguro –como la casa de Mei- lo dejaba en una situación bastante expuesta.
    La caseta era humilde como ella sola y sólo tenía dos habitaciones tras un pasillo de la entrada: el dormitorio, un baño dentro del mismo dormitorio y la cocina.
    La noche fue relativamente cómoda, si no consideramos la cantidad de murmullos que se oían desde fuera de la casa. Los pueblerinos sabían dónde se estaba hospedando Uchiha, y claramente iban a tomar cartas al respecto. No iban a dejar que un forastero les amenazara en el hogar de dios.
    Reventaron la chapa de la puerta principal pero sin hacer mucho ruido. Los pasos eran débiles y de una sola persona. Se camuflaron con el viento y la madera crujiendo, mientras que se acercaban al dormitorio. Ahí estaba Kuroi, descansando plácidamente. El bandido irguió una enorme cuchilla con destino final el cuello del muchacho, hasta que algo le quitó el aliento. Un brazo que rodeaba el cuello del ultrajador de moradas.

    — ¿Hay alguien más dentro? —Le susurró Kuroi al oído mientras lo asfixiaba.

    La ahora víctima no podía gesticular ninguna palabra, por lo que solo optó por asentir. Sólo uno, el que cuidaba la entrada por dentro.
    Unos pasos un poco más bulliciosos se escucharon tras la puerta del dormitorio y, luego, se abrió.

    — ¿Estás b…? —Las palabras del cuidador de puerta se ahogaron cuando vio unos ojos escarlatas observándolo fijamente y una silueta infernal que sujetaba el cuerpo de su compañero desde el cogote con su brazo.

    Hubo un silencio breve hasta que la puerta principal que se había cerrado cuando los dos bandidos habían entrado, se abrió de golpe gracias a una patada. Todos los pueblerinos que husmeaban aún a altas horas de la noche y que esperaban buenas noticias, fueron casi ahuyentados de golpe por el portazo. La silueta de un trasnochado Kuroi salió de las tinieblas cargando los cuerpos de los ultrajadores de morada con el cogote rodeado por los brazos del ninja.

    —Mañana apenas me despierte asesinaré a estos hombres y a sus cómplices. —Exclamó, dejando el cuerpo sin aliento de ambos en el suelo— Si intentan algo más, mataré a todo el pueblo.

    La puerta de la casa se cerró con Kuroi dentro. Los pueblerinos corrieron despavoridos a sus moradas y se encerraron bajo llave.
    La clave había sido que Kuroi jamás durmió en la habitación, sino que en la tina del baño. Quien dormía en la cama no era nadie más que un clon utilizado de carnada.
    La noche se acabó sin más complicaciones y Kuroi se levantó a lavarse los dientes. Escuchó repetidos golpes en la puerta.

    —Ya voy…

    Sin embargo, los golpes persistían.

    — ¡Que ya voy, mierda! —Kuroi volvió a abrir la puerta de una patada.

    Ahí estaba Kojiro, escoltado por dos hombres más.

    —Parece que no estás cumpliendo tu trabajo, Uchiha. —Recriminó Kojiro.

    Kuroi se echó a reír bajo la cornisa de la puerta de la casa.

    — ¡Ay! ¡Jajaa! —Una lágrima se escapó del ojo del joven, que rápidamente volvió a su color carmesí casi-natural— ¿Soltaron al condenado a muerte solo para evitar que matara a los pueblerinos? ¡Verás que son miserables y cobardes, los mismos que te sentenciaron, Kojiro, ríete conmigo! —Kuroi siguió carcajeándose en frente de todos.

    Los villanos le observaban apretando sus puños.

    — ¡Hijo de puta, deja de burlarte!
    — ¡Te hicimos caso y soltamos a Kojiro, quien dijiste que era el único capaz de frenarte!
    — ¡Sí ahora te vas, dejaremos a Kojiro tranquilo!

    Exclamaron furiosos los pueblerinos. Kuroi ahora era el nuevo enemigo.

    —No tendré más remedio que partirte los dientes, Uchiha.
    —No serás capaz ni de tocarme, violador. —Susurró Kuroi y saltó rápidamente hacia el tejado de una casa— ¿No hay un lugar donde podamos pelear? —Exclamó desde lo alto.
    — ¿Q-qué cómo me llamaste? —Frunció el ceño Kojiro.
    —Respóndeme, a menos que quieras que destruyamos todo tu pueblo.
    —Pueden pelear a las afueras del pueblo. —Resolvió un granjero— O en la arboleda que hay al lado.
    —No, en la arboleda no. —Recriminó Kojiro.
    — ¡Claro que en la arboleda no! —Se volvió a carcajear Kuroi— ¡Qué desvergonzado eres!
    — ¿Qué dice el chico? —Preguntó uno de los campesinos.
    —Maldito… así que lo sabes…
    — ¿Qué en la arboleda pasó todo? ¡Claro que sí! ¡Tú única salvación es que demuestre cómo pasó todo! —Uchiha sacó una colilla de cigarro de su bolsillo— Capaz esto te sirva… —Buscó con la mirada a Billy, quien se asomaba por una ventana pero parecía no oír nada.

    Kuroi hizo un ademán señalando la arboleda a la ventana donde se encontraba Billy, además de hacer el gesto como si estuviera fumando. No tardó en desagradarse por el sabor de la colilla. Billy, asustado, se escondió detrás de la cortina.

    —Tú lo has querido, Uchiha. Vamos a la salida. —Kojiro no podía seguir aguantando la rabia ni las burlas del genin, pero tenía plena confianza en que la batalla sería suya.

    Así fue como llegaron a las afueras del pueblo. Kuroi se movía de lado a lado precalentando sus músculos, mientras que Kojiro, que no gozaba de una figura muy esbelta, tronaba sus nudillos.
    Rápidamente y sin previo aviso Kuroi arremetió contra Kojiro a lo que este reaccionó casi al momento justo haciéndose a un lado.

    — ¡Doton: Doryuusou! —Kojiro antes de realizar el sello de manos aprovechó los segundos para retroceder unos metros y posteriormente efectuar el jutsu. Un pequeño charco de lodo comenzó a sumergir los pies de Kuroi, inhabilitando su movimiento. Posteriormente Kojiro golpeó la tierra y de ella comenzaron a erguirse estacas en línea recta en dirección al muchacho.

    Kuroi intentó rápidamente de liberarse de la trampa de lodo. Logró dar un pequeño salto sobre el charco deshaciendo brevemente su captura, pero sin poder escapar hacia alguna dirección en particular. Sólo podía aprovechar ese pequeño salto que dio.

    — ¡Fuuton: Tobidasu! —De sus pies expelió una ráfaga de viento que no disolvió el charco de lodo, pero si lo dispersó mientras él levitaba unos segundos gracias a ese impulso justo antes de ser impactado por las estacas.

    Kuroi se dio una vuelta en el aire en dirección a Kojiro gracias al efecto del salto y se preparó para darle un puñetazo mientras hacía la respectiva parábola.

    — ¡Raiton: Raigeki no Yoroi! —Una capa de eléctrica cubrió el cuerpo de Kojiro y lo protegió del golpe que iba directo al rostro. Kuroi, tras impactar con esta capa eléctrica, recibió una descarga que le adormeció durante un rato su puño.

    El inculpado aprovechó la descarga de Kuroi para agarrarlo del cuello e impactarlo contra un árbol. Cabe mencionar que donde tocara Kojiro a Kuroi y viceversa, este primero le emitía breves descargas gracias a su capa protectora de raiton.
    Kuroi, con el cuello y la mano adormecidos por el dolor, cayó de rodillas al piso intentando poder sentir de nuevo su cuello, mientras tosía.

    —Terminaré con esto ahora mismo. —De un improvisado cinturón sustrajo un cuchillo Tanto y se dispuso a atacar al muchacho.
    —E-espera un poco… —Logró gesticular Kuroi mientras tosía y levantaba la vista— Hay algo que…
    —Serán tus últimas palabras, Uchiha. Mídelas con cautela.
    — ¡Hana Ninpo: Kyoka Sai! —Kuroi, una vez estableció contacto visual con su enemigo, lo infundió en una breve ilusión que le dificultó por momentos la visión a Kojiro.
    Kuroi aprovechó este momento de ventaja para enterrarle rápidamente una Kunai en el costado del cuerpo y huir despavoridamente de donde se encontraba.
    — ¡Aaaaagh! —Exclamó Kojiro con dolor— ¡Eres un cobarde hijo de puta! —Kojiro se quitó la kunai incrustada.
    —En la guerra y en el amor todo vale, Kojiro. —Sonrió mientras con una mano desenfundaba su Wakizashi— No podré realizar jutsus mientras tenga mi mano derecha adormecida, tendré que confiarle todo a mi taijutsu. —Pensó Kuroi.

    El manto eléctrico ya había desaparecido de Kojiro, pero se tomó unos minutos más de lo habitual para reincorporarse a la batalla.

    — ¿Qué está haciendo? —Kuroi alzó una ceja mientras observaba una especie de chakra sobre la herida de Kojiro— Eso es… ¡Medicina! —Exclamó.
    —Así es, idiota. —Sonrió— ¿Crees que soy tan fácil de vencer? Este es mi Shoosen Jutsu. Cicatriza cualquier herida.
    —Mierda, si estoy en un aprieto… —Murmuró Kuroi rechinando los dientes— ¿Qué hago? —Se preguntó mientras veía a Kojiro acercarse a toda velocidad esgrimiendo su Tanto.

    Kojiro hizo chocar su cuchillo contra la espada de Uchiha. Sabía que ahora tendría que tener cuidado con sus ojos, así que optó por mirarle del cuello hacia abajo cada vez que lo golpeaba. Kojiro tenía fuerza, dominaba dos elementos y además era un ninja médico, pero no tenía demasiadas habilidades físicas: la destreza en taijutsu de Kuroi y su velocidad deberían bastar por lo menos para defenderse un largo rato. La gran desventaja de dominar un amplio espectro de jutsus y habilidades era que su reserva de chakra se podía ir a los suelos si Kuroi lo obligaba a estar curándose repetidas veces.

    Estuvieron un rato así intercambiando golpes con sus filos hasta que Kojiro se cansó. No era muy hábil en el kenjutsu y era tiempo que estaba perdiendo en vez de usar su ninjutsu, pero por otro lado, era tiempo que Kuroi había ganado para recuperarse de su mano.

    —No eres muy hábil con la cuchilla Tanto… ¡Deja que te muestre! —Kuroi posó su mano recuperada por una vaina muy poco habitual en su cintura— ¡Iai! —Desenvainó una Tanto a una extrema velocidad y dibujó un corte diagonal sobre Kojiro quien logró defenderse de la desenvainada.

    — ¿Otra Tanto? ¿Eso es todo? —Sonrió Kojiro.

    Más temprano que tarde se dio cuenta que el filo de la Tanto de Kuroi era excepcional y que, en un abrir y cerrar de ojos, había cortado por la mitad la cuchilla del inculpado. Poco grata fue la sorpresa también cuando descubrió que aquel corte había producido una capa de chakra adicional que había penetrado en forma de un gran tajo horizontal en su abdomen.

    Kuroi comenzó a dibujar y dibujar cicatrices que pronto Kojiro tendría que sanar: su intención tampoco era matarlo puesto que sino fallaría la misión y tendría que inventar alguna excusa, pero por supuesto su enemigo no tenía intención en dejarlo con vida. Las cortadas que Kuroi le dejaba las hacía en una velocidad bastante considerable y difícil de esquivar para Kojiro, puesto que ni su velocidad ni su taijutsu eran privilegiados por sobre al Uchiha, a diferencia de lo demás y claro, excluyendo el genjutsu.

    — ¡Doton: Domu! —Kojiro, mientras Kuroi dejaba las marcas de sus espadas en su pecho, logró realizar este jutsu que le endureció el cuerpo a más no poder, como si se tratara de una roca. Las heridas seguían siendo visibles, vastas y algunas con mediana profundidad, pero impidió que Uchiha le siguiera infringiendo cortes— ¡Mocoso hijo de puta!

    Kojiro comenzó a golpear repetidas veces con un puño tan duro como una montaña. Kuroi se defendía de los irracionales golpes cubriendo su cara con sus brazos en forma de cruz, donde el brazo que tenía por sobre el otro fue el más magullado y el que más sufrió por los puñetazos.

    — ¡Mierda, tiene demasiada fuerza! —Murmuraba Kuroi mientras aguantaba los golpes.

    Kojiro se quitó una sandalia que traía y dejó en evidencia que su pie también era marrón y recubierto por una capa rocosa. A continuación, le dio una fuerte patada en el estómago descubierto del Uchiha, lo cual permitió que bajara la guardia que cubría su rostro: dio una media vuelta y azotó el talón de uno de sus pies con el rostro de Kuroi, empujándolo lejos de ahí.

    El inculpado descubrió su cuerpo de su manto de roca, dejando expuestas serias heridas provocadas por los repetidos cortes de la espada y cuchilla de Kuroi.

    — Q…que cabrón… —Aquella demostración de fuerza bruta había abierto un poco más las heridas y por ende, significó mayor pérdida de sangre. Kojiro inmediatamente se puso manos a la obra para sanar su cuantiosa cantidad de heridas.

    Kuroi, por otro lado, se encontraba semi inconsciente con un brazo roto y escupiendo sangre. Se había golpeado con la cabeza en un árbol cuando Kojiro lo pateó, por lo que le costó recobrar el conocimiento.
     
    Última edición: 21 Sep 2018
  5. Autor
    Yuudai

    Yuudai You know nothing.

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    —Me hizo m-mierda… —Repitió una y otra vez mientras sobaba su estómago y su brazo— Voy a necesitar un médico...

    Pasó un rato donde ambos recobraron la compostura: Kojiro se incorporó bastante más cansado que al principio y Kuroi volvió con un brazo inútil, como un colgajo o un accesorio que vagaba en su cuerpo. El muchacho había improvisado un cabestrillo para su brazo roto con la parte superior de su Dogi, así podía hacer sellos sin tener que forzar tanto su brazo.

    —Ha sido una pelea corta, pero intensa. —Pensó Kuroi acercándose a Kojiro.
    —No sé si pueda recuperarme de otra herida más. —Murmuró para sí mismo un fatigado Kojiro— Terminaré esto rápido y sin más ajetreo. ¡Kenshin! —Kojiro realizó un sello de manos y expulsó una nube verdosa de su boca que se desplazó hacia Kuroi.

    El kyofu se escapaba del rango de la nube sin saber realmente de que se trataba, pero el condenado lo expandía cada vez más. Una vez dentro de la influencia de la nube, Kuroi se comenzó a sentir pesado, agotado y sin ánimos.

    —Vaya… —Suspiró agotadamente Kuroi— Tengo unas … tremendas ganas… de dormir… Me siento pesadísimo…

    El pueblo, que hasta ahora había servido como público, estaba expectante ante el cercano desenlace de la batalla.

    — ¡Pégale Kojiro!
    — ¡Defiéndete Uchiha de mierda, no eras tan fuerte!
    — ¡Como a un ninja capital le va a ganar un vago de aldea!
    — ¡Vamos Kojiro!
    — ¿Escuchas esas voces, Uchiha? Gracias a ti, hay gente que confía en mí de nuevo. Si acabo contigo, probablemente me dejen de molestar.
    —Sí, claro… —Kuroi soltó un profundo bostezo— Ay… y si me recuesto un ratito… —Los ojos de Kuroi comenzaron a apagarse producto de sus pesados párpados.

    El cansancio de Kuroi le comenzó a provocar un fuerte zumbido en la cabeza que lo logró mantener despierto, irónicamente. De pronto y frente a sus ojos, se encontraba él mismo nuevamente.

    — ¿Eres idiota? —Recriminó el espejismo.
    — ¿Eh? —Kuroi le miró absorto y confundido— ¿De nuevo tú?
    — ¡Ja! ¡Está delirando! —Exclamó mirando a su pueblo— Pobre idiota, mejor acabaré con tu sufrimiento…
    — ¡Piensa, usa el puto cráneo! —El espejismo de Kuroi le golpeó la cara con fuerza y desapareció.
    — Q-qué…. ¡Un momento…!

    De pronto todo comenzó a funcionar. Un recuerdo rápido recorrió la mente del muchacho: eran los padres de Mei.

    ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

    —Mei ese día además de traumada, volvió extraña… como errática. —Recordó el padre.

    —Más que como errática yo estoy convencida que quien haya sido, la drogó.

    — ¿Drogada? —El muchacho se sorprendió y lo anotó en su pequeña libreta— Pero… ¿drogada? ¿Están seguros?

    —Yo lo digo porque cuando la vi una vez volvió, tenía unas grandes bolsas en los ojos. Como si no hubiese dormido nada o por el contario, como si hubiese tenido un sueño profundo.
    ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

    Kuroi, con toda su fuerza, realizó un sello de manos.

    — ¡Hachimon Tonkou: Kaimon! —Un aura de chakra entre verdoso y celeste comenzó a rodear las extremidades de Kuroi. Rápidamente y esforzando sus músculos al máximo, logró salir del radio de la nube— ¡Eres un hijo de puta, al final sí lo hiciste!
    — ¿Eh? —Kojiro, quien realizaba un sello de manos, se detuvo al ver que Kuroi pudo salir del área de la nube— ¿C-cómo? ¿Qué hice qué?
    — ¡Ya verás! —Kuroi corrió y rápidamente se introdujo en el metro cuadrado de Kojiro. Sin mucha más fuerza que antes, pero sí con un aumento importante, le dio un importante puñetazo en la barriga. Con gran velocidad comenzó a repetir estos golpes con un solo puño sin que le diera tiempo suficiente a Kojiro para realizar un tiempo de manos.

    El cansancio que sentía el inculpado, sumado a las grandes bocanadas de aire que Kuroi le robaba entre cada golpe al estómago, le impedía defenderse con eficacia. Kuroi le asestó patadas y hasta cabezazos, todo lo que supliera la falta de su brazo fracturado.
    Unos momentos pasaron hasta que Kojiro comenzó a sentir el real dolor: aquellos golpes le habían fisurado por lo menos una o dos costillas. Kuroi se detuvo un momento pero solo para mirarlo a los ojos.

    — ¡Sakkaku o Mahi! —Exclamó el muchacho mirándolo a los ojos.

    Con un sello de carnero con su mano inhabilitada y un toque en la piel a Kojiro con su mano libre, Kuroi le inmovilizó. Se tomó unos segundos para posicionarse y prepararse.

    — ¡Egh.. Kyaaa! —Kuroi, posicionado como un boxeador, dio a luz un golpe que comenzó desde su propia postura. Sacó el golpe con su puño libre casi desde el suelo, girando casi todo el cuerpo una vez que el puñetazo llegaba y se conectaba en el mentón de Kojiro. El impacto llegó a ser tan fuerte y certero que los villanos fueron acallados en su totalidad sólo por el sonido que nació a raíz del golpe completamente desnudo de los nudillos del Uchiha contra el mentón del culpable. Kojiro cayó al piso.

    Kuroi se dejó caer al suelo, fatigado. De pronto comenzó a quejarse y a gritar por el dolor muscular y óseo que sentía en su brazo y en todo su cuerpo: defenderse de la ráfaga de ataques de Kojiro solo había estropeado realmente un brazo, pero además había dejado sensible al otro y, debido a esta muestra de sobre exigencia, el dolor del muchacho se agudizó en demasía sobre ambas extremidades. Hace mucho tiempo no sentía tanto dolor.
    Los pueblerinos intervinieron: Si bien se repartieron en asistir a ambos ninjas, la atención se centró en el ganador. Habían olvidado a Kojiro tan rápido como lo habían recordado para que les salvara el pescuezo a los que intentaron asesinar a Uchiha.

    — ¡Ya nada más de violencia! —Exclamó la madre de Mei mientras recogía la cabeza de Uchiha.
    —Estoy de acuerdo… ¡Mira lo que han hecho con mi hijo por defender al pueblo de las amenazas de este crío! —Exclamó Mikami, encabronadísimo.
    —No quiero que al culpable lo ejecuten… ¡Estoy harta de ver tanta sangre!

    Kuroi sonrió medio dormido. Ahora se dedicaban a quejarse mientras que antes pudieron haber detenido la pelea.

    La gente del pueblo devolvió a Kojiro a su jaula y llevaron a Kuroi a descansar a la casa de Mei para que nadie intentase nada nuevamente. Pasó fácilmente una tarde entera donde Kuroi no abrió ni un ojo producto del cansancio excesivo. Cuando despertó, eran aproximadamente las once o doce de la noche.

    —Mierda, el juicio es al amanecer… —Rechistó Kuroi y se levantó, sin antes quejarse del fuerte dolor en sus brazos— Mierda, por suerte ya no me duele tanto como antes… —Dio una gran bocanada de aire y con toda su fuerza, cargó toda su zona superior gracias a su cadera y piernas.

    El muchacho, antes de salir, se llevó una de las grabadoras del padre de Mei y se dirigió a la de Billy. Tocó un par de veces. Una breve luz se encendió desde dentro muy rápidamente y de ahí salió el chico en cuestión.

    —K-kuroi… —tartamudeó el nervioso Billy.
    —Acompáñame. —Le agarró del antebrazo y lo jaló hasta el monasterio.
    —Está cerrado por la noche. Cualquiera podría abrir la puerta y rescatar a Kojiro.
    —Que molesto. ¿Quién tiene la llave?

    Billy suspiró pesadamente y la sustrajo de su bolsillo.

    — ¿En serio?
    —Me gané la confianza del pueblo. Yo jamás lo dejaría salir.
    —Vamos a matar dos pájaros de un tiro.

    Kuroi introdujo la llave y ambos entraron al monasterio. Bajaron las escaleras hasta llegar al calabozo donde se encontraba Kojiro. Encendió la antorcha que iluminó el pasillo donde se encontraba la serie de celdas subterráneas.

    —Kojiro está en la última.

    Kuroi ahora tenía un cabestrillo de verdad y portaba su dogi superior, pero no podía jalar y llevar la antorcha al mismo tiempo. Le entregó la antorcha a Billy y se situó detrás de éste, acariciando su espina dorsal con su Tanto.

    —Un paso en falso y, bueno, tú sabes.

    Ambos caminaron hasta el final del pasillo. Billy abrió la puerta de la celda donde se encontraba un divagante Kojiro. Kuroi lo empujó adentro de la celda y se encerró junto a los dos sospechosos en la misma celda

    — ¿Y esto? ¿Ahora que quieren? —Suspiró el derrotado Kojiro— Tienes mejor condición física que yo, muchacho. Dale gracias a eso.
    —No vine para conversar de lo que pasó entre nosotros, Kojiro. Vine a conversar de lo que pasó entre ustedes.
    — ¿Entre nosotros? —Billy alzó una ceja y se ganó una mirada asesina de Kojiro.

    La historia que Billy le había contado a Kuroi era la siguiente: En un supuesto bosque lejano a la aldea, Billy tenía que salir a hacer sus mandados rutinarios fuera del pueblo. Mei, según sus padres, estaba jugando por ahí. Billy se encontró con Kojiro ultrajando a la menor, desnuda y sobre el césped. Ahí Billy aprovechó un descuido de Kojiro para tomarla, vestirla y volver al pueblo.
    Una historia simplona y sin mucho detalle, pero Kuroi gracias a su libreta y a las pistas, había recompuesto la historia. Billy había engañado a Mei y la había llevado a la medialuna de la breve arboleda adyacente al pueblo, pero él no habría actuado solo. Kojiro, gracias a sus jutsus médicos y utilizando su nube somnífera, habría facilitado la sumisión de la pequeña. Eso explicaba por qué Kojiro no pudo justificar completamente su inocencia y la presencia de cigarrillos en la escena del crimen, además de que eso explicaría por qué Mei se halló sin marca alguna y con pesadas ojeras en sus ojos.

    — ¿Es cierta mi versión? —Inquirió Kuroi.

    Ambos suspiraron y asintieron. Aceptaron que había habido una cooperación en el hecho, pero que Kojiro directamente no había tenido la intención de ultrajar a la muchacha, sino que Billy había sido el que lo había intentado porque, según lo que expusieron después, la muchacha se despertó desnuda y con Billy junto a Kojiro a punto de ultrajarla. Aquella perversa escena fue lo que traumatizó a la pequeña, pero no fue lo que la mantuvo afónica. Ambos se enfrascaron en una discusión por la poca eficacia del jutsu de Kojiro, pero este último se encontraba con resaca luego de una noche de farrearse el dinero de sus padres en el bar: por ende necesitaba el dinero que le ofreció Billy para que le ayudara en su perversa operación. La vistieron y Kojiro volvió a adormecerla porque ya se había arrepentido.

    —Suena tonto, pero cuando la vi despertando e indefensa… Tragué saliva con fuerza y me negué a seguir participando.

    Pero la niña aún podía contar toda la historia, por lo que el mismo Kojiro usó un jutsu (Satsugaite Jutsu) para degradar las cuerdas vocales de Mei. Billy, mucho más astuto que Kojiro, fue quien la devolvió al pueblo diciendo que la había rescatado de las garras de Kojiro.

    —Me imagino que con mis habilidades soy capaz de destruir las celdas, aunque no lo he intentado. No lo he hecho porque ya acepté mi destino y huir de él sería cobarde. Culpable o no, he participado en el delito, sólo que anhelaba que se supiera la historia completa… —Suspiró— Yo nunca estuve de acuerdo con que mis padres te trajeran, Uchiha. Pero ahora estoy un poco más feliz que haya podido dar la versión real. Espero que alguien te crea, porque si no…

    —Van a tener. —Kuroi abandonó la celda y los dejó a ambos enjaulados— Porque lo tengo todo grabado. —Sonrió y les mostró la grabadora de voz que había sacado de la casa de los padres de Mei.

    El rostro de ambos se desfiguró, más el de Billy que el de Kojiro. Estaban atónitos, puesto que Kojiro aún mantenía una especie de esperanza con que Kuroi declarara culpable solo a Billy y le dejara fuera del caso, pero ahora, con la confesión completa, sería imposible. Ambos pagarían.

    Uchiha pasó el resto de la noche durmiendo en la cama de otra celda.

    La mañana siguiente fue gris, pero de alguna manera esperanzadora. Todo el pueblo estaba reunido y reprochando por el juicio que decidiría la vida de Kojiro.

    — ¡¿Dónde está Billy, mocoso Uchiha?! —Exclamaron algunos aldeanos.
    — ¡Lo mataste, maldito, lo mataste!

    Mucho bullicio en torno a la misteriosa desaparición de Billy hasta que uno de los guardias de la prisión –que se había pasado la noche descansando en su morada- llevó al “estrado” a ambos prisioneros esposados.

    —Gracias. —Musitó Kuroi
    —De nada. —Asintió el guardia. Mejor hacerle caso y conservar la cabeza.

    Nuevamente la multitud estaba enfurecida. Kuroi no había presentado ninguna prueba clara y no les parecía justo que Billy estuviera esposado si supuestamente no había hecho nada.
    De pronto, de la gigantesca amplificación comenzó a sonar la grabación de la noche anterior. Todos estaban atónitos.
    Finalmente Kuroi dejó un espacio para que los inculpados hablaran.

    —Efectivamente esa fue mi voz. Estaba muy confiado en que, aun con la presencia de Kuroi, el caso siguiera a mi favor, que jamás se me pensó por la cabeza huir. Desgraciadamente cuando lo quise, Uchiha estaba frente a la puerta de mi casa. Confieso todo el crimen, tal y como suena ahí.
    La gente comenzó a abuchearlo, pero la familia de Mei se abrazó entre ellos. Mei estaba excitada viendo como el caso se había resuelto justo como ella lo había visto pasar.
    La familia de Kojiro también se abrazó y, aunque decepcionados por la innegable participación de su hijo, estaban felices de que no le correspondería la decapitación.
    Billy era sólo un enfermo y frustrado sexual que aún se conservaba virgen, sin embargo, había sembrado un importante status dentro del poblado.

    —Imagino yo que estas pruebas son concluyentes. —Sentenció Uchiha.

    Un anciano del pueblo se autodesignó como juez y, junto a un jurado de campesinos, decidió el destino de ambos. Por petición propia de los padres de Mei no se consideró la pena capital, pero sí se le asignó cadena perpetua a Billy. A Kojiro se le obligó a restaurar las cuerdas vocales de la pequeña Mei y se le castigó a trabajo forzado diurno y presidio nocturno durante cinco años. Tendría que pasar la noche en las mazmorras y en el día tendría que salir a trabajar, además de tenérsele prohibido cualquier bebida alcohólica. Se le asignó una paga por daños morales a la familia de Kojiro que reconstituyó en parte las pérdidas monetarias por la noche de farra de su hijo.

    —Finalmente me gustaría hacer un trato con ustedes. —Exclamó Kuroi a través del micrófono.

    Todos le escucharon atentos y en silencio.

    —Olvidaré el contrabando de bienes electrónicos a cambio de que no se mencione nada sobre mis poco ortodoxos métodos.

    El público no tardó en dar una respuesta positiva al unísono, puesto que ellos serían igual o más perjudicados si Kuroi le avisaba al Tenno sobre el robo de artilugios.
    Kuroi no lo hizo para salvarse el pellejo, sólo lo hizo para ver el rostro de preocupación y de semi indignación de los pueblerinos. Sonrió y, sin mediar una palabra con nadie, abandonó el lugar.
     
  6. Angelo.

    Angelo. where's the fun in playing fair? Moderador

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    ¡Saludos! Vengo a darte las observaciones pertienentes

    Redacción:
    • En verdad escribes muy bien y no tengo nada negativo que señalar al respecto.
    Interpretación: 4/10
    • Si Kuroi tiene taijutsu en 7, siendo genin, y se encontraba peleando con alguien que es chuunin, ¿cómo es posible que haya conseguido tanta ventaja en combate como para "dibujar y dibujar cicatrices"? Tú dices que su velocidad y taijutsu no se comparaban al Uchiha, pero eso significaría que Kojiro debía tener un stat menor 6 en rango chuunin para siquiera quedar en una desventaja, cosa que, como todos sabemos, es bastante irracional, pues ya habías descrito que manejaba un arma con cierta destreza, así que un inepto total no podía ser, y esa es la única solución factible al hecho de que tu personaje pudiese herirlo de tal manera en el intercambio de filos.
    • Kuroi maneja Genjutsu, eso lo vemos muy bien, pero no tiene la especialidad de taijutsu, por lo que no entiendo como varias veces utilizó técnicas de dicha escuela, cosa que me confundió de sobremanera en muchos momentos, como al momento de desenvainar su arma o al momento de activar el Hachimon. Sencillamente es IMPOSIBLE que el maneje esos jutsus si su escuela es el ilusionismo. Esto es un error GRAVE en todos los sentidos, pues el Manual de Juego es muy claro con respecto a la funcionalidad de las especialidades.
    • Otro detalle importante es que en el enunciado de la misión lee lo siguiente: "este sujeto supuestamente culpable tiene habilidades equivalentes a un chuunin" y "el joven, miembro de la familia, siempre ha sido un buscapleitos. Su personalidad es bastante activa, es aventurero y poco temeroso; hubo un tiempo que estuvo yendo a la academia pero nunca logró completar los estudios".
      • Esto nos deja claro que Kojiro NO puede ser el shinobi de la misión, contradiciendo lo que planteas en tu primer encuentro con él, dejando a Billy como el único personaje que puede llenar ese rol, cosa que NO hace, borrando un apartado importante del encargo que, claramente, pudo haber enriquecido de gran manera la trama.
    Verosimilitud: 5/10
    • En tu primer post colocas que, por alguna razón, el inculpado que todos quieren muerto fue liberado momentáneamente para que pasase tiempo con su familia. ¿Por qué esto sucedería sin preocupación alguna? ¿No hay nadie que lo vigile? Asumo que siendo un crimen que a generado tanto revuelo en el pueblito, al menos ALGUIEN debería estar atento a que su criminal no se desvanezca, ¿verdad?
    • El tema del clon en la caseta y como éste fue "la clave" para engañar a los intrusos. Tú mismo dices que Kuroi DURMIÓ en la tina, por lo que no pudo siquiera ser capaz de mantener a un bunshin básico existiendo en la cama, pues se necesita de control constante para ordenar a los clones en su accionar, a menos que sean Kage Bunshin desarrollados, un jutsu que no posees.
    • Con un brazo roto + la cabeza timbrando por un golpe contra un árbol + los efectos de un jutsu médico adormecedor... ¿Kuroi de verdad fue capaz de hacer un sello de manos? Me parece que la respuesta es más que obvia cuando vemos que tú mismo escribes sobre la inutilidad de la extremidad en el combate subsecuente a la activación del Hachimon, detalle que ya mencioné más arriba.
    • Hablando estrictamente de chakra, como tu personaje señala a la hora de plantear una estrategia, me parece muy descabellado la cantidad de jutsus que aplicó en la aldea, pues varias veces se valió de ilusiones, ninjutsu e incluso taijutsu... todo sin demostrar UNA señal de acercamiento a su límite, el cual claramente fue alcanzado si nos guiamos por el stat de 7 que tiene en el apartado pertinente.
    Trama: 5/10
    • Tu segundo post, por más que no me guste decirlo, sólo sirvió para desarrollar tu historia personal, pues no vimos ningún tipo de tópico relacionado a la misión, los objetivos o las notas. Al final iniciaste un pequeño camino interesante para lo que sería tu tercer aporte, pero eso sólo cementa que ese texto sirvió enteramente como un puente entre dos bloques distintos.
      • Como comentario aparte, no entendí a lo que Kuroi se refirió como un Deus Ex, pues... nada se solucionó con el espejismo, el mismo ninja dijo que no se suicidaría ni nada, pero bueno.
    • En general, debo decir que la resolución del conflicto me pareció muy irracional. ¿Cómo llegamos a la conclusión de que los culpables eran ellos dos con sólo tener colillas de cigarros y una sospecha relacionada a los somníferos? ¿Cómo pudimos ligar los somníferos de Kojiro con la sospecha de que Mei había sido drogada? Entiendo que se traten de "drogas", claro, pero Kuroi es un genin con stat de 4 en medicina, por lo que hacer ese tipo de conexiones en menos de un segundo, en plena pelea, siendo azotado por un enemigo, suena como algo bastante descabellado, ¿no?
      • Curiosamente, cuando la alucinación de Kuroi apareció, SÍ pudiese decir que fue un Deus Ex, debido a que gracias a esa intervención tu PJ pudo ligar los puntos necesarios para descubrir la verdadera historia tras el crimen.
    • Finalmente... ¿por qué ambos vivieron? Claramente el pueblo no tenía ningún tipo de interés por el bienestar de alguien que consideraban un pederasta, ¿por qué de la nada se sintieron mal al presenciar una pelea? La noche anterior intentaron asesinar a Kuroi, por lo que no me parece muy lógico que al día siguiente las 150 personas se sientan mal al ver unos cuantos golpes y algo de sangre. Es más ¿por qué de la nada fueron tan nobles cuando en TODO momento se manejó que había ira y odio en sus miradas? ¿Eso fue mermado por el poder que tuvo la pelea entre tu personaje y Kojiro?
    • Si leemos lo que amerita tener una misión B, nos podemos encontrar con el siguiente texto: "Misiones en las que los ninjas se enfrentan a otros ninjas, con una peligrosidad patente y donde los personajes se juegan la vida. Pueden ir desde desarticular pequeños grupos que en el futuro puedan resultar peligrosos, a investigar asesinatos y combatir contra otros ninjas de rango medio. Los ninjas poco precavidos es probable que mueran en estas misiones." Yo, sinceramente, no considero que la peligrosidad de la misión haya llegado a B, independientemente de que tu personaje haya terminado malherido debido a un combate desfavorecedor. ¿Qué riesgo hubo aparte del combate contra Kojiro? Ninguno, pues hasta quedó claro que los granjeros y los civiles eran unas babosas en comparación a Kuroi, demostrado en los dos encuentros que tuviste contra ellos, el de la granja y el de la caseta. Al final todos eran unos criminales de poca monta fungiendo de hipócritas en un pueblo abandonado por Dios, sí, eso quedó claro cuando todos decidieron "ignorar" los desagradables crímenes de un accesorio a violador sólo para poder continuar ROBANDO.
    Total: 14/30

    290 Ryo´s + 3PR + 180XP + 0.5PP + 175 Ryo´s para la aldea.

    Con todo lo que he mencionado anteriormente, me temo que no puedo ascenderte. Muchos consideran que este primer escalón en los ascensos es infalible, sin embargo, no lo es. Es el primer acercamiento que tenemos con un desafío palpable a la hora de desarrollar nuestros personajes, por más emocionante que suene. Considero que tienes un gran talento a la hora de escribir, por ello te extiendo palabras de ánimo para que la próxima vez tengas más atención a detalles de manejo del juego y de desarrollo general.

    YuudaiYuudai

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    Última edición: 22 Sep 2018
  7. Bishamon

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