Libre Antes del ocaso | Rishiro

Tema en 'Naruto World' iniciado por Belgium, 21 May 2017.

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    Belgium

    Belgium Dying. Moderador

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    La anatomía femenina se tensó ante las últimas palabras por el Nidaime, sintiendo una opresión en el pecho, percibiendo cómo la culpa comenzaba a pesar sobre sus hombros, una mezcla de sentimientos al divisar aquel rostro sereno del Mikazuki, hasta una ligera sonrisa se posaba sobre sus labios; aquella plena confianza sobre ella, dolía. Akashiro deslizó sus dedos sobre el rostro del albino, acariciándolo con delicadeza, como si quisiera memorizar cada facción que poseía; ¿hasta cuándo podría guardar el secreto? ¿Cuánto más podría callar ante algo tan importante? Solcito cerró los párpados con fuerza, dejando caer sus manos para curiosidad de Genkishi, el mismo que entreabrió la mirada para divisar el conflicto en el rostro de Narukami, provocando que estirara sus palmas hacia las mejillas de Weiss.

    —¿Qué sucede? —Inquirió el varón para erizamiento de la kunoichi. La rocosa abrió los ojos, delatando que se hallaban cristalizados, aquel brillo que delataba un próximo llanto. La fémina aún así, atinó a sonreír temblorosa, incrementando la preocupación en el mandatario.
    —¿Sabes? —Preguntó de manera casi inaudible—. Mi hogar es nuestra aldea —pronunció—. Antes no pensaba que podría obtener lo que poseo ahora, un lugar, amigos, una familia... Siempre pensé que no estaba destinada para ello, que poseía una maldición que me arrebataba todo lo que lograba conseguir —prosiguió.
    —No estás maldita, Akashiro. Nos tienes a nosotros, sobre todo, me tienes a mí, y yo te tengo a ti —interrumpió el albino, sonriendo dulce. Aunque ciertamente el shinobi no esperaba que una lágrima se deslizara sobre la mejilla de su pareja, gota salina que impactó contra su rostro.
    —¿Y si yo no fuera a seguir aquí..? —Cuestionó en un susurro, provocando que Mikazuki se levantara desconcertado. El venenoso fijó sus orbes sobre la jinchuuriki que dejó escapar un leve sollozo de sus labios, y aquel sonido bastó para que Risho rodeara con sus brazos la silueta femenina.
    —No permitiré que algo te suceda —respondió, juntando su frente contra la de la kunoichi, la misma que hipó con suavidad—. ¿Estás asustada por la guerra? —Inquirió el ANBU, obteniendo un asentimiento de parte de Narukami, a pesar que realmente estaba mintiendo sobre ello.
    —Amo a nuestra aldea.
    —Yo también, es nuestro hogar.
    —Amo a cada habitante de Iwagakure.
    —Sí.
    —Amo el día a día.
    —Siempre sonríes por ello.
    —Amo a todo y a todos.
    —Me pondré celoso —
    bromeó el albino, curveando sus labios.
    —Risho... —susurró Solcito para atención del venenoso—. Yo quiero estar siempre contigo —pronunció para sonrojo del varón—. Vivir en Iwagakure, tener un lugar para los dos, seguir con nuestras misiones, adoptar animales, tener un jardín, comer todo lo que podamos, comprar nuevos postres —empezó a enumerar la fémina, con la voz temblorosa—. Un vestido blanco, un bonito ramo de flores... Una familia —murmuró. Mikazuki estaba a punto de pronunciar palabra, pero el anuncio que era hora de dirigirse a la guerra, se hizo en aquel instante; Akashiro optó por sonreír, jalando de las manos al mandatario que lucía torpe—. ¡Regresemos a casa, después de todo esto! —Exclamó la ANBU con el ánimo de siempre. Genkishi simplemente se dejó guiar por su líder de equipo, sintiendo en el fondo, que una nueva brecha se hacía presente entre ellos dos.


    [. . .]


    El sonido del grifo de agua era lo único audible en la habitación, además de las arcadas de las que comenzaba a padecer Narukami, la misma que observaba su rostro pálido en el espejo del baño que compartía con Genkishi. No hace mucho había despertado de una pesadilla, sueño que retrataba lo de siempre, su propia muerte y la pérdida de todo lo que había logrado obtener; las lágrimas se deslizaron por las mejillas de la albina, quien comenzó a empapar su rostro de agua, tratando de serenarse, no podía permitirse llorar, aún no podía rendirse.

    Akashiro salió del baño, dirigiendo sus pasos hacia su cama, sentándose en el lugar que le correspondía, dirigiendo su mirada violácea a la anatomía masculina que reposaba tranquilamente; el Nidaime se hallaba profundamente dormido para ternura de Solcito, provocando que la albina posara sus labios sobre los contrarios, sonriendo con dulzura, aunque no tardó en sonrojarse al percatarse que Risho había abierto los ojos; el ANBU curveó sus labios al observar a su novia, jalándola del brazo para que se recostara a su lado. Ambos intercambiaron una mirada, antes de abrazarse mutuamente, siendo Mikazuki quien acariciaba la nívea cabellera de la kunoichi, la misma que empezó a cerrar sus párpados hasta dejarse acunar por los brazos del varón.

    Genkishi examinaba el rostro pálido y ojeroso de Narukami, retratando preocupación en sus facciones, no era la primera vez que despertaba a causa de Weiss, por más que fingiera hallarse dormido.

    —¿Qué estás ocultando? —Preguntó el venenoso, aferrando con fuerza el cuerpo de la manipuladora de sangre.


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  2. NoirExor

    NoirExor "Albino-master" Moderador

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    Otra noche tranquila se sucedía en la aldea oculta entre las rocas, enseñando a todo habitante de la zona un espléndido cielo descubierto lleno de brillantes estrellas, de tener algo de tiempo de seguro cierto shinobi habría pasado unos cuantos minutos recostado en una banca ubicada en la terraza de la torre de mando de la aldea, embelesado como un niño que pasa buena parte del día soñando con cosas que probablemente nunca pasarán. Pero este no era el caso y el kage en lugar de holgazanear un poco se las tenía que ver cara a cara con información importante de las últimas horas, un par de reportes que le habían llegado de unos exploradores apostados unos cuantos kilómetros al noreste cerca del poblado en manos del grupo Yatsukahagi… o cuando menos esa era la situación hasta hace poco. Risho leía detenidamente aquel reporte, comprendiendo que ahora tanto él como los ninjas de Iwagakure estarían en posición defensiva y a la espera de cualquier cosa: el viejo poblado de la noche a la mañana se había vaciado frente a las narices de los ninja que le vigilaban.

    Muchas eran las posibilidades que podían presentarse, podía ser una trampa pero también una oportunidad para retomar el control sobre un área urbana en las garras del enemigo. Este grupo a juzgar por sus acciones debían ser detenidos… ¿Verdad? El kage meditaba sobre cómo responder a esta interrogante por enésima vez, pero además tratando de ignorar el hecho de que otro reporte de una misión reciente yacía abierto y ya leído en un costado lejano de su escritorio.

    Risho se avergonzaba de no contar con la información necesaria para actuar de inmediato, podría haber tomado las riendas del asunto y ordenar a algunos ninjas que recopilasen datos, rumores de los aldeanos de la aldea oculta entre las rocas y otros centros urbanos cercanos para así tener una mejor percepción del problema, de lo que circulaba de persona en persona acerca de este supuesto enemigo y que tanta influencia tenían. Pero la realidad era que la falta de concentración no le estaba jugando buen partido al albino, incluso meditaba si iniciar una reunión de urgencia con los demás representantes de cada clan.


    “La misión fue un éxito, conseguimos los documentos que Akashiro pensaba recuperar con ayuda de Shi y la mía, no fue una tarea sencilla por toda la resistencia que encontramos pero el objetivo se cumplió. En cuanto a Kyuuketsuki, la noté algo afectada por lo que aconteció en la isla, pero desde mi perspectiva era solo a raíz de eso”

    ─ Supongo que de nada sirvió, pero me alegra que se encuentre bien dentro de todo ─ el Mikazuki solo sostuvo aquel reporte aplicando un sello sobre el mismo en señal de que sus contenidos habían sido leídos y asimilados, una leve sonrisa se adueñó de los labios del varón desde que guardó aquel papel doblado en su escritorio hasta que solo posó sus ojos en la puerta de ingreso a su oficina ─ ¿Y ahora qué haré? He…hehe, es un tanto divertido ahora que pienso al respecto, hay cosas que un shinobi no puede manejar del todo sin importar su experiencia en batalla o las técnicas que domine o el cargo que porte. Es verdad, esas cosas no lo son todo a veces… ─ sacudiendo la cabeza tras unos breves segundos más, quizá pensando que debía creer en las palabras de Bari y atribuir sus sospechas a solo estrés causado por el trabajo, Copito continuó con sus deberes en su lista.

    Pero en verdad esto no era imaginación del rocoso ni estaba loco por el trabajo, el sentido de las cosas era a la inversa y sus sospechas provocaban su estrés, no al revés. No estaría tranquilo hasta dentro de unos pocos minutos más, cuando sería capaz de volver a su habitación, cenar y descansar un poco. Ni sospechaba el de ojos violáceos que estaba siendo vigilado de cerca por el pequeño invertebrado llamado Mortis, quien desde un rincón oscuro del cuarto pacientemente observaba, pensando si había algo en su poder que pudiese hacer para aliviar a su cuidador.


    […]

    Ya habiendo terminado la sabrosa comida elaborada por Isolda y Zato, cada uno de los miembros del clan fue movilizándose hacía sus habitaciones, por un instante el usuario de Hachiman olvidó sus problemas con aquel momento tranquilizador con quienes habían sido su familia por mucho tiempo, cada uno de ellos era tan único como de costumbre y mantenían una actitud positiva. Además hace poco al menos unos doce niños se habían incorporado a las filas del clan venenoso como genins, estaban entrenándose duro en pago a quienes les rescataron y para avanzar en su camino ninja. Risho no dijo demasiado durante la breve reunión, pero sí pudo reír ante alguna que otra ocurrencia y conversar antes de abandonar la mesa… pero nuevamente la dura realidad le golpearía en la cara cuando se encontró frente a frente con la puerta de su cuarto.

    Esa puerta le recordaba a la de su oficina, misma por la que cierta fémina había ingresado un par de días atrás con tal de solicitar permiso para un viaje y consecuente misión, no solo las palabras de ella las recordaba sin poder evitar el contrastarlas con otras dichas por ella en otros días mucho más lejanos, sino que recordó como aquel cuerpo que descansaba sobre el suave colchón de la cama se alejó, esquivando el brazo de su pareja para luego levantarse.

    Bajando la mirada, el shinobi desistió de ingresar pensando que encontraría a la kunoichi dentro y se marchó a la terraza un momento, donde solo le acompañarían las estrellas. Era seguido en secreto por la mujer de un cuerno y cierto marionetista, Risho dejó la puerta de acceso a las terrazas entre abierta, cual si tuviese prisa en sentarse por ahí e intentar relajarse un poco en algún rincón de su mente. Ahora que no tenía obligaciones, intentaba discernir el porqué del cambio en Akashiro, como muchas otras veces, pero siempre llegaba a la misma respuesta en forma de una interrogante desagradable… ¿Ya no había lugar ahí para él? El corazón le dolía cuando pensaba en semejante cosa, porque desde su ignorancia prácticamente todo era posible y aquella teoría encajaba demasiado bien, explicaba el porqué de la actitud distante de la fémina, el rechazo, el que no quiera decirle nada respecto a sus problemas personales e incluso alguno que otro viaje que hacía, pues su actividad como ninja no había decaído. Solcito había encontrado a lo mejor a otra persona mucho más especial o eso creía en esos momentos…



    ─No estás maldita, Akashiro. Nos tienes a nosotros, sobre todo, me tienes a mí, y yo te tengo a ti — interrumpió el albino, sonriendo dulce. Aunque ciertamente el shinobi no esperaba que una lágrima se deslizara sobre la mejilla de su pareja, gota salina que impactó contra su rostro.
    —¿Y si yo no fuera a seguir aquí..?— Cuestionó en un susurro, provocando que Mikazuki se levantara desconcertado. El venenoso fijó sus orbes sobre la jinchuuriki que dejó escapar un leve sollozo de sus labios, y aquel sonido bastó para que Risho rodeara con sus brazos la silueta femenina.
    —No permitiré que algo te suceda —respondió, juntando su frente contra la de la kunoichi, la misma que hipó con suavidad—. ¿Estás asustada por la guerra? —Inquirió el ANBU, obteniendo un asentimiento de parte de Narukami”​


    ─ ¿Estabas… mintiéndome, Akashiro? Eso ya ha sido hace… meses ─ Risho sintió que sus ojos se humedecían un poco, y no era precisamente obra del reflejo del estrellado cielo negro en ellos.


    “Vaya que te tomó tiempo, ¿No era tan difícil o si, Risho? ¿O sencillamente no querías darte cuenta de ello? No hay nada que temer, ella no te lo dirá incluso si la enfrentas, ¿No crees que tu aldea te necesita mucho más? Tú desde hace mucho sabías que aquellas palabras tuyas… o mejor dicho, mías, eran ciertas, solo que quisiste creer en un cambio era posible. Mírate ahora, de pie frente a un sendero sin bifurcaciones de ningún tipo, tomate el tiempo que quieras pero la respuesta es clara como el agua”

    Aquella imagen que no era nada más ni nada menos que Kagerou, un reflejo del tiempo que había pasado como un infante bajo la tutela de cierto hombre, le había hablado nuevamente en su mente, pues el albino sabía muy bien que no podía eliminar ese pasado suyo ni enterrarlo, solo le quedaba aceptarlo como una parte de él, una que había sobrevivido a terribles adversidades y que por obviedad… tenía más experiencia que su “yo” actual.

    ─ Tal vez… esa sea la solución.

    Risho dejó salir esas breves palabras de entre sus labios, sin quitar la vista del cielo estrellado, no obstante tanto Yuuto como Isolda creían haber visto y oído suficiente, bajando ahora los escalones hacía el interior de la edificación en silencio. Solo cuando habían bajado dos pisos comenzaron a expresar sus opiniones al respecto, comenzando con la chica del cuerno que parecía un tanto molesta.

    ─ Estos jóvenes que nunca encuentran el valor para enfrentar sus problemas… ¿A que le teme? ¿Acaso piensa seguir con eso para siempre? ─ expresó la fémina negando con la cabeza y cruzándose de brazos.
    ─ Lo dices cual si fueras una década mayor… pero yendo a los temores, ¿Al rechazo tal vez? ¿O a la verdad que pueda encontrar? Nosotros tampoco sabemos nada, al menos no de la propia boca de Akashiro-chan ─ le contestó el chico de mirada extraña a su compañera, para luego llevarse su dedo índice a su boca en gesto pensativo ─ Aunque dijo que tenía una solución.
    ─ Si, eso dijo. Solo espero que sepa escoger… hay algo que no me gusta, un mal presagio.
    ─ Hmmm, yo también sentí algo, o al menos creo entender a qué te refieres. Aunque por otra parte, si esto fuese a saberse, osea, la teoría más escandalosa que puede haber, de seguro causará revuelo. Menos mal que esto queda entre nosotros.



    ─ Yo no estaría tan segura… ¿Tienes acaso idea del valor que esta información alberga?

    Fueron las exactas palabras de otra persona ubicada a unos cien metros de la torre Mikazuki, quien valiéndose de su buena percepción para con las personas, incluyendo por supuesto al Kage, había decido averiguar más sobre el asunto incluso si tenía que valerse de alguno que otro dispositivo pensado para el espionaje por encima del periodismo.




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    BelgiumBelgium
    Drama who(?)​
     
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  3. Autor
    Belgium

    Belgium Dying. Moderador

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    El Nidaime no podía evitar mirar a la nada mientras sus dedos chocaban con impaciencia contra su escritorio, el plazo de retorno de Akashiro había ya caducado y la preocupación empezaba a embargarlo, a pesar que había recibido una notificación de Bari sobre que la albina tuvo que tomar un desvío por información perteneciente al clan de manipuladores de sangre, y esperaba que Solcito le comentara eso aunque una parte dentro suyo le decía que no sería así, recalcándole sobre los secretos que podía albergar la joven. Risho sacudió la cabeza de lado a lado para espantar aquellos pensamientos, no debía de pensar de esa forma por más que sintiera aquella opresión en el pecho; el varón estaba por tomarse un descanso para no darle más vueltas al asunto, aunque se detuvo en seco mientras dirigía su mirada hacia la ventana, percatándose de la presencia de Mordred que ni corto ni perezoso se adentró en la oficina de la sombra de la Tierra.

    —Parece que alguien no ha estado durmiendo estos días —reprochó Noctambulo al observar unas ojeras marcadas y rostro desencajado del menor que pudo suspirar de alivio, si su familiar estaba de vuelta, significaba que Narukami también.
    —¿Hace cuánto llegaron?
    —Hace 10 minutos, seguro Akashiro debe estar informando su retraso de ingreso.
    —¿Y bien? —
    Inquirió Genkishi con clara ansiedad, provocando que el de parche tuviera cierto conflicto por dentro que no tardó en resolver.
    —Todo en orden, solamente fue una visita rutinaria aunque tengo entendido que Shigeki poseía información sobre los Narukami. Y hasta donde pude seguir y escuchar, han estado provocando desastre en el País del Agua, pero han podido retenerlos lo suficiente como para que no se desate un conflicto notorio; eso sí, hubo cierto enfrentamiento y Akashiro consiguió reducir a otros miembros de su clan, así que trae "prisioneros" consigo —informó el mayor, remarcando comillas con sus dedos.
    —¿A qué te refieres?
    —Por alguna razón, no se muestran salvajes ni sanguinarios como otros Narukami, sino tranquilos y abiertos al diálogo. Aunque sí hay una fiera entre ellos —
    agregó el albino, curveando sus labios de manera coqueta para suspiro resignado de Copito—. ¿Qué? Los ojos están hechos para ver.
    —Como digas... Imagino que Akashiro me dirá.
    —Pues trae personas consigo, debe de —
    señaló Mordred para asentimiento de Mikazuki menor que no pudo evitar curvear sus labios, ¿entonces se estaba angustiando excesivamente? Aquella sonrisa provocó que Bari sintiera culpa ante su encubrimiento—. No tardará en llegar, no hagan travesuras~
    —¡Bari! —
    Exclamó el Niño a forma de reproche, aunque el mayor ya se había esfumado.


    . . .


    —¡Déjame decírselo yo! ¡Por favor! —Bramó Kyuuketsuki con súplica, para desconcierto de Mordred que negó con la cabeza una vez más.
    —Akashiro, no puedo mentirle a Risho. Sabes muy bien que estás haciendo mal al ocultarle algo tan importante de esta manera.
    —¡Lo sé, lo sé! ¡Pero! —
    Bari desvió la mirada al observar el estado histérico y ansioso que embargaba a la manipuladora de sangre, la misma que poseía los párpados inflamados, orbes que fueron cubiertos con sus manos mientras se encorvaba en su lugar—. Si alguien más se lo dice... Él...
    —Mira, sé que no es bueno que yo se lo diga, pero tampoco quiero alimentar más esta mentira y mucho menos, que se enoje conmigo. Es como mi hermano menor, él es mi familia y no quiero esos secretos entre nosotros —
    explicó el del parche con el rostro acongojado al escuchar diversos sollozos de Narukami. Noctambulo deslizó su mano tras su nuca, despeinándose con ligereza ante la problemática que surgía delante suyo, ¿qué era correcto? ¿qué no? Sabía que Genkishi resultaría más lastimado si se enteraba de la enfermedad de su novia sino es que era por su propia boca, por lo menos aquello apaciguaría el conflicto—. Hagamos un trato.
    —¿Eh?
    —Digamos que me chantajeaste con información y fotografías de tu atractiva y difícil prima, a cambio de mi silencio. Pero, apenas llegues, Risho ya debe saber lo que sucede —
    pronunció Mordred para asentimientos de Solcito que no dudó en abrazar con fuerza al mayor, el mismo que acarició su cabellera—. Todo saldrá bien.


    . . .


    Akashiro observaba la torre donde se encontraba Risho, cerrando los ojos con fuerza para darse ánimos de encarar aquella mentira que se había extendido por meses, aquel secreto sobre que su salud se estaba mermando y no había forma de pararlo, aquel temor que su vida se estaba extinguiendo y tanto Shigeki como Kozue buscaban la forma de tratarla, sin éxito alguno. De todas formas, la albina había decidido hacer una parada en el lugar de trabajo de Ui para informarle sobre su decisión, recibiendo una felicitación de parte de la fémina de gafas que le informó que pronto necesitaría muestras frescas de parte del Nidaime, con tal de encontrar algún tipo de antídoto que aliviara con mayor eficacia la diversidad de síntomas que padecía Solcito, recibiendo un asentimiento entusiasta de parte de Narukami.

    La de mirada amatistas iba a adentrarse en la torre, pero fue detenida por uno de los shinobi de la Roca que había aparecido delante suyo, informándole que Akari había despertado y estaba provocando más que un destrozo, hasta había logrado reducir a uno que otro guardia a pesar de encontrarse encadenada. Kyuuketsuki apretó la mandíbula al haber subestimado a su prima, definitivamente no estaba tratando con cualquier miembro de su clan; la de pequeña estatura no tardó en ordenar que mandaran a llamar a Bari mientras ella se dirigía a la prisión para controlar a Freya. La ANBU observó una última vez la torre, diría la verdad apenas pudiera regresar.

    —Sí que está tardando —musitó Genkishi mientras recostaba su rostro sobre su escritorio, hasta había dejado su papeleo de lado con tal de esperar la llegada de Akashiro a su oficina y así poder tenerla entre sus brazos, platicando sobre su pequeño viaje, sobre los acontecimientos, sonriendo y charlando como los viejos tiempos hasta que llegara su secretaria y le ordenara continuar su trabajo como mandatario. Risho no pudo evitar curvear sus labios al mismo tiempo que dejaba que su mente imaginara mil y un cosas que hacer con su novia, aunque sus ensoñaciones fueron interrumpidas ante el ruido de su puerta.
    —Veo que está de buen humor —comentó Kozue, entrando con papeles en mano para asentimiento de Genkishi.
    —¿Por qué no estarlo? —Inquirió Mikazuki para gusto interno de Ui, realmente se alegraba que Solcito decidiera de mentir y ahora notara que Copito se encontraba contento y relajado, compostura que había desaparecido en él hace meses. Claro, eso era lo que imaginaba la médico.
    —Tiene razón. Bueno, a lo que vine, necesito que firme estos documentos y pase por el hospital, mañana —pronunció la azabache para confusión de Risho que tomó entre sus manos los papeles para darles una leída—. Shigeki y yo aún no definimos un estadío, pero creemos que se encuentra por la mitad por lo que ampliar los estudios en el menor tiempo posible, es muy recomendable.
    —Estudios... —
    musitó el albino, leyendo con lentitud el informe que empezaba a contraer su corazón.
    —Me alegra que esté dispuesto a apoyarla, a pesar de su error. Y lamento haber ocultado este papeleo del hospital, por eso lo traje para que se vuelva formal y pueda anexarlo en la historia de Akashiro —comentó Kozue mientras daba una reverencia—. Tengo que retirarme, hay casos por atender y necesito enviar una carta a Shigeki para coordinar sobre este asunto.


    Ella te mintió, otra vez.


    Un fuerte mareo embargó a Mikazuki que se desestabilizó en su silla, apoyando su mano de golpe sobre su escritorio para no caer. Una combinación de emociones empezaban a dominar en el albino que tras unos segundos empezó a temblar de pies a cabeza, estampando la hoja del informe sobre la mesa, volviendo a re leer aquellas palabras que resaltaban más que las demás: Akashiro, enfermedad, tiempo de vida, sin cura. Risho deslizó sus manos por su cabellera, apretándolas en puño, comenzando a unir la extraña actitud de su pareja, sus palabras en lo sucedido en Oto, sus lágrimas; Mikazuki se encorvó sobre sí mismo, al mismo tiempo que su puerta fue tocada y abierta por Narukami.


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