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Tema en 'Naruto World' iniciado por Blair, 30 Ene 2018.

  1. Ruxxandra

    Ruxxandra Permanently tired...

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    Guiados -o más bien arrastrados- por el reportero, entraron en uno de los edificios nuevos que se erigieron en la reconstrucción, y un poco más empujados en un estudio en la segunda planta, o bueno, Amane entró junto con Goutaro -el cual se había presentado atropelladamente en el camino-, mientras que a Luka se le pidió que esperase fuera junto con la silenciosa asistente. Mirando bien, más que un estudio parecía más una sala de estar no muy amplia, con ventanas grandes mirando a la calle, una mesita de centro y sillones color carmín. Distraída y algo embelesada por la visión de algo nuevo, tomó asiento en frente del entrevistador.

    Espero que estés cómoda. ¿Estás cómoda? ─ Cuestionó el albino, hablando muy rápido y mostrando una sonrisa amigable.

    Uhm, si, estoy bien, gracias ─ Volteó la cabeza hacia la puerta ─ ¿Es necesario que Luka se quede fuera? Me parece que sería más rápido si nos entrevistaran al mismo tiempo y siendo sincera no tengo nada que ocultar ─ No era como si su mejor amigo no iba a poder escuchar la conversación, la pared que los separaba estaba prácticamente hecha de papel y tenía una puerta corrediza, al estilo tradicional, lo cual quería decir que si levantaba un poco la voz la escucharía perfectamente. Al hacer la pausa tuvo tiempo para pensar un poco en sus palabras, y terminó mordiéndose la lengua al darse cuenta de lo mal que había sonado eso ─ A nivel personal, quiero decir... si se trata de secretos de la aldea no podré responder, por razones obvias.

    Todo a su tiempo, querida, y no te preocupes por eso, no planeo intentar sacarte ningún secreto de estado ─ Asintió solemne el hombre ─ Las preguntas serán únicamente para conocerte mejor... sin mucho más preámbulos ¿Te importa si comenzamos? ─ Ella asintió, y él encantado aplaudió, tomando un cuaderno y bolígrafo ─ ¡Excelente! Bien, pareces ser una kunoichi leal pero a la vez muy particular, dime, si no lo fueras ¿A qué te gustaría dedicarte y por qué? ─ La castaña sonrió y Hiroshima sintió que se había sacado la lotería con esa niña, después de todo, le gustaban las personas cooperativas.

    ¡Esa es fácil! Me gustaría ser cocinera, abriría mi propio restaurante y haría a la gente feliz... sobre todo a Rinha-sama ─ Murmuró lo último más para si misma sabiendo como la mandataria tendía a atracarse con comida siempre que podía ─ Cocinar me relaja y lo hago bastante bien, si lo tengo que decir yo, claro ─ Agregó rascándose la nuca.

    Interesante... ¿Te especializarías en algún platillo en particular o sería algo mixto?
    Preferiría que tuviese un menú variado, algo diferente para cada paladar, como bien dicen: sobre gustos no hay nada escrito.
    Muy bien, muy bien. Me gusta. Ahora ¿Quién de todos los fuertes y experimentados shinobis o kunoichis que conoces te gustaría fuese tu mentor?
    Ya tengo un mentor ─ Respondió rápido ─ O bueno, algo así, no es oficial que se diga... pero Taiga senpai es un hombre ocupado y-
    Espera, espera. ¿Taiga Shiba? ─ Amane asintió despacio, y en reacción Hakkon no pudo hacer otra cosa que silbar ─ Wao, mujer ¡Tú si que apuntas alto!

    El comentario arrancó una risotada honesta de la joven genin, y posteriormente se rascó la mejilla recordando la primera vez que se topó con el que hoy consideraba su maestro.

    En realidad fue una coincidencia, pero me alegra que nuestros caminos se hayan cruzado.
    Se nota que le tienes un gran respeto, y hablando de ninjas experimentados, ¿Cómo te ves a ti misma en veinte años? ─ La vio fruncir el ceño y cubrirse la boca con el puño. Amane se pensó bien lo que respondería... ese tipo de pregunta no solían pasarsele por la cabeza porque le causaba ansiedad y disparaba su paranoia, los interminables "¿Y si...?" la llevaban por una espiral de incertidumbre en el que no quería caer. Esas eran razones suficientes como para plantarse en el presente, esperando únicamente por el mejor escenario en el futuro, pero incluso ella sabía que la realidad, en el mundo donde vivía al menos, era mucho más cruel. Al final cerró los ojos, y se decidió a responder con una expresión mucho más seria.

    Viéndolo con una luz optimista, puedo imaginarme un futuro no muy diferente a mi actualidad: Seguiría tomando misiones en el nombre de la aldea, siendo la diferencia que seguramente para entonces ya sería Jounin o incluso ANBU... que puedo decir, me tengo esa confianza, y la dificultad de estas serían mucho más grandes... Seguramente conoceré a más gente, tendré más amigos y con toda probabilidad enemigos. Sin embargo, con la vida que escogí no puedo saber si alguien me matará en mi próxima misión, o si sobreviviré hasta la ancianidad ─ Goutaro escuchaba y escribía en silencio, pero sus ojos ámbares sostenían un brillo extraño, como si estuviera feliz de haber descubierto algo nuevo, y así era: Amane ocultaba un gran entendimiento del mundo tras sus grandes sonrisas y actitud inocente, la niña definitivamente no era una ingenua ¿Quién sabe que otras cosas tenía escondidas dentro de su cabecita castaña?

    Es bueno que te mantengas positiva al respecto, pasemos del futuro al pasado ¿Quieres? ─ Bajo su cuaderno unos segundos, haciendo un recuento mental de las preguntas que tenía preparadas ─ Cuéntame, ¿Cómo y cuando hiciste tu primer jutsu?

    La controladora de madera se echó hacia atrás en su asiento, casi disculpándose con una curvatura de labios.

    Voy a tener que decepcionarte con una respuesta algo aburrida. Como la mayoría de los genin estándar, aprendí sobre el control del chakra en la academia y fue ahí mismo donde me enseñaron mi primer jutsu... si no mal recuerdo, fue el Henge no jutsu, me transformé en mi tío Taiyou. Para ser la primera vez recuerdo que me salió bastante bien, solo que la tonalidad de cabello era muy parecida a la mía propia y estaba más largo de lo que debería.

    Oh vaya, y yo aquí pensando que habrías despertado tu linea sucesoria primero ─ Hizo un puchero, dejando caer los hombros, mientras que la menor negaba con la cabeza.

    Los Shinseinaki no nacemos directamente con la capacidad de controlar el elemento madera, es algo que puede despertar en cualquier momento de nuestra vida, hay quienes incluso no logran hacerlo sino hasta los 60 años, aunque son casos extremadamente raros. Yo desperté mi mokuton por accidente mientras estaba comiendo hace poco, ya me había graduado para entonces ─ Explicó con una gotita bajándole por la sien. No había sido muy divertido aquel día, por decir "itadakimasu" y palmear las manos, había terminado creando un árbol pequeño en mitad de una casa de té. Luka había estado ahí y el maldito se partió de la risa en su cara mientras ella trataba desesperadamente de disculparse con la dueña, que más que enojada intentó tranquilizarla. Aparentemente, su mejor amigo también había recordado ese día porque escuchó su risita detrás de la puerta, causando que sus ojos se llenos de molestia taladraran el lugar donde podía ver su silueta.

    Por esa reacción puedo deducir que tienes algo para contar, pero tendré que dejarlo para otro día, saltemos aún más al pasado ¿Qué me puedes decir de tu infancia? ¿Cómo fue?

    Uhmmm... no me acuerdo ─ Se encogió de hombros. El reportero parpadeó abriendo la boca varias veces como pez fuera del agua, balbuceando algo antes de poder formar una pregunta coherente. ¿Estaba tratando de evadirle la pregunta o hablaba enserio?

    ¿T-te importaría elaborar?
    Bueno, como explico esto... Resulta que cuando tenía diez años me desperté un día en una camilla de hospital y no recordaba nada.
    ¿Nada de nada?

    Nope, nada de nada. Ni siquiera sabía como me llamaba ─ Suspiró pasando una mano por sus cortos cabellos ─ Aparentemente había tenido un accidente en el que me golpee la cabeza muy fuerte. Mi mamá estuvo allí durante todo el proceso, cuando los doctores me dieron de baja le dijeron que padecía un episodio de amnesia y que seguramente las memorias regresarían a mi de a poco; le recomendaron darme información en pequeñas dosis, llevarme a lugares que soliera frecuentar, pero los meses pasaron y yo seguía igual. Estaba muy frustrada, viviendo en una casa con una mujer que sabía que era mi madre pero que yo no recordaba de nada, lo mismo pasaba con mi tío... recuerdo que durante esos días siempre estaba enojada. Para cuando me di cuenta ya había pasado un año y medio, y acepté que no había remedio para mi mal, que mis memorias no iban a regresar sin importar cuanto intentara forzarlas. Fue entonces que decidí recomenzar mi vida desde ese punto, rehacer la relación con mi familia desde cero, reinventar a Amane Shinseinaki, porque ¿La niña que había sido antes del accidente? Ella se había perdido ─ No pudo ni obligarse a si misma decir el 'para siempre', porque aun después de seis años conservaba una pequeña, minúscula y diminuta esperanza de que algún día recuperase las memorias de esos días perdidos. En algún momento durante su relato, Shimaro había dejado de escribir para reparar en la chica, realmente verla. ¡Ese tipo de historias conmovedoras eran de las que le gustaban!

    Debió haber sido muy duro para ti y tu familia, no me puedo imaginar lo que debe sentirse no saber quién eres ─ Dijo con empatía ─ Pasemos a la siguiente pregunta ¿si? vale ─ Carraspeó ─ ¿Cuál ha sido la batalla más complicada que has tenido hasta ahora?

    Esa también es fácil, no puedo encasillar una sola batalla porque en realidad fue la misión completa y tampoco era como si estuviese sola. En Otogakure, tuve como dos peleas, en la primera casi me rompieron un brazo, en la segunda me las tuve que arreglar para pelear herida como estaba y de paso usé un jutsu que me dejó drenada y exhausta, y como cerecita sobre el pastel ¡A Luka y a mi nos persiguió una araña gigante! ─ Detrás de la puerta escuchó a Luka hacer un sonido como de una vaca muriéndose, probablemente también acordándose de esa aventura en particular, donde terminaron en una alcantarilla para escapar de ese monstruo de ocho patas. El albino contuvo una risita, también habiendo escuchado la reacción del chunnin detrás de la puerta. Era poco profesional burlarse de alguien durante una entrevista, así que se obligó a mantener la calma.

    Entonces déjame volver a preguntarte sobre tus misiones ¿Cuál de todas ellas es la que más ha marcado tu camino como ninja?
    Define "marcado".
    Mhhhh, que haya cambiado algo, un antes y un después.

    No creo haber tenido suficientes misiones que me abran los ojos de forma dramática, pero la que recuerdo con más cariño es mi primera misión con Luka. Fue el inicio de la mejor amistad más rara que te puedes haber imaginado, y de paso cerramos un circo y encarcelamos a los dueños, porque maltrataban animales; si no mal recuerdo fue mi segunda misión clasificación C. Luego de Luka, comencé a tener más interacción con otros ninja de la aldea y a salirme un poco de mi burbuja. En la academia no resaltaba demasiado ¿Sabes? Es decir, a veces hacía payasadas a propósito y si bien mis notas no eran un desastre, tampoco eran las más altas de la clase, hablaba con mis compañeros pero nunca llegué a hacer un amigo. Así que, si, supongo que si bien no fue la más difícil, es de las que más me marcaron...

    ¡Ah! ¡La amistad de los jovenes! Hermoso, me encanta. En fin, llegados a este punto, y habiéndote escuchado aceptar que la vida del ninja es un juego constante de vida y muerte, me gustaría saber ¿Cuándo te diste cuenta de que querías seguir este camino?

    Fue una de las decisiones más radicales que hice luego del accidente, a los once escuchaba a mi tío contarme sobre sus días como shinobi activo, obviamente las suavizaba un poco para mi, y lo único que imaginaba eran aventuras riesgosas donde luchabas para proteger a la aldea y a la familia, eran los cuentos que escuchaba antes de irme a dormir. Además, una de las cosas que mamá me contó sobre mi padre es que él también fue un shinobi. A los trece finamente decidí que quería ser como ellos, quería salir al mundo, hacerme fuerte y en el camino tal vez descubriría más sobre mi.

    Se guardó el mencionar la reacción inicial de su progenitora cuando le anunció su deseo de enlistarse en la academia, la mujer casi había sufrido un ataque nervioso y luego había discutido muy feo con su tío, algo que nunca había visto. Al final lo había llegado a términos con el hecho de que no podía obligarla a no hacer algo, si lo que de verdad deseaba era convertirse en kunoichi, no le quedaba otra que apoyarla en ello y rezar porque cada misión en la que vaya salga satisfactoria. Muchas veces se sintió mal por tener que someter a su dulce madre al miedo de que algún día ella no regresara, o que si lo hiciera pero en una bolsa de cadáver. Más trataba de simplemente no pensar en ello por su propia sanidad mental.

    Hiroshima aceptaba que la menor era un poco difícil de leer, su cara siempre estaba llena de alegría y esos ojos celestes brillaban mucho casi todo el tiempo, incluyendo los momentos en los que se enseriaba. Sin embargo, su intuición de reportero le decía que se estaba guardando algo, pero no quería presionarla- había tenido suerte en tener a una entrevistada honesta, pero tampoco era una sorpresa, rumores decían que los del clan Shinseinaki eran gente muy alegre y amistosa. Como premio por su actitud colaborativa, optó por no presionarla; aceptó esa respuesta con una sonrisa propia, llena de carisma.

    Ya que estamos sobre tu familia, si pudieses elegir cualquier otra linea sanguínea ¿cuál sería?

    Uh, no me haces preguntas fáciles ─ Lo cierto es que le gustaba mucho el elemento madera, el sentir el poder de la naturaleza fluyendo a su alrededor, y sabía que si seguía haciéndolo crecer algún día llegaría a crear bosques enteros de la nada. ¿Qué le parecía lo suficientemente bueno como para cambiar eso? Pues... ─ Estaría super genial controlar el elemento acero.

    Buena elección... tengo entendido que te especializas en taijutsu, sería un buen complemento, nunca te quedarías sin armas.
    Exacto ─ Concedió cruzándose de brazos, satisfecha por haber probado su punto sin mucha explicación de por medio.
    Siguiendo este tema sobre los kekkei genkai, ¿Sabes cual es el origen de tu clan?

    Sé algo, y pese a la reputación que tenemos no es una historia feliz ─ Apoyó la mejilla sobre su puño, volviendo a tomar una pose pensativa, tratando de armar la historia que hace mucho le habían contado ─ El clan al que pertenezco es antiguo, solíamos ser muchos más, pero tampoco llegábamos a una cifra enorme como es el caso de los Uchiha... los Shinseinaki tenemos ciertas conexiones con los Senju, pero en el pasado nos separaba una diferencia ideológica, ya hace mucho olvidada. En esas épocas solían llamarnos el 'clan bastardo' y eramos cazados como animales, ya sea porque querían exterminarnos o utilizar nuestras habilidades. Es por esa razón que nos volvimos nómadas, nunca estando en un solo sitio, en el camino algunos murieron, otros se quedaron en distintos puntos de Modan, mezclándose con otros clanes o directamente familias civiles individuales. Nuestro último asentamiento fue aquí, en el país de la lluvia, acorralados en los bordes marítimos al norte...hasta que Arashi fue fundada; escuchamos que esta aldea se abría a todos aquellos que no encajaran en otro sitio, que buscaban posibilidades, y nos recibieron con las puertas abiertas. Por primera vez pertenecíamos a un sitio, es por eso que significa mucho para nosotros.

    Uno pensaría que después de tanta miseria se habrían vuelto un clan guerrero.

    Y sin embargo no fue así, solo peleábamos en defensa propia, si había una solución pacifista lo mejor para nosotros era tomarla. En estos tiempos de paz, rara vez alguien de mi clan elige ser shinobi... Pero eso solo demuestra que nuestras habilidades sirven para hacer mucho más que la destrucción. Somos creadores de vida, y aun así podemos usar esa vida para causar la muerte.

    Una ironía en si ─ Al recordar que era su oportunidad para hacer esa pregunta, siseó inclinando la cabeza ─ Espero que me perdones por hacer las cosas un poco más oscuras, si lo deseas puedes abstenerte de responder pero me haría mucha ilusión que lo hicieras. ¿Lista? Aquí va: ¿Si la única forma de salvar a tu aldea fuese matar a una persona muy importante para ti, que harías? ─ Cuando los ojos siempre brillantes se oscurecieron, como si el cielo despejado dentro de ellos hubiese sido cubierto por nubes de tormenta, supo que había tocado un nervio.

    Lo que diga ahora no reflejaría bien cien por ciento lo que haría si la situación se presentara, es muy fácil decir algo, no tanto hacerlo. Sin embargo, pese a que soy una sentimental, y eso todos lo que me conocen lo saben, no me considero lo suficientemente egoísta como para sacrificar a tantas personas solo por una persona a la que quiero. Más aun después de todo lo que esta aldea ha hecho por mi y mi familia; obviamente buscaría otra opción, buscaría desesperadamente la forma de salvar ambas cosas, pero si al final llegase a elegir entre una o la otra... supongo que a veces tienes que sacrificar parte de tu corazón por el bien común.

    Tenía la sensación de que esa sería tu respuesta, aunque también creí que simplemente te negarías a contestar. Aun así te lo agradezco, por eso, pasaremos a temas más felices. ¿Cuál es el origen de tu nombre? ─ De alguna forma lo relajó ver que las nubes en los expresivos ojos de Amane desaparecían, definitivamente la jovencita era capaz de cambiar su humor de un segundo a otro.

    Hahaha, mi mamá no es la persona más imaginativa del mundo y tiene la creencia de que a los recién nacidos hay que darles un nombre acorde a su entorno, y como nací en Ame... pues evidentemente estaba lloviendo ese día, así que mi nombre termino siendo literalmente "el sonido de los cielos" en alusión a la lluvia.

    ¿Y te gusta?
    No me puedo quejar, Amane es un nombre bonito y adoro la lluvia, así que si, me gusta.
    Vale, vale. Uhhh, creo que omitiré la pregunta sobre con que jugabas en tu infancia. Con lo que me dijiste antes, es casi seguro que te acuerdas ¿Verdad?

    El que haya perdido la memoria no quiere decir que mis antiguas pertenencias hayan desaparecido mágicamente, todavía tengo una vieja pelota con la que aun jugaba antes de entrar a la academia ¿Eso cuenta? Siempre fui de jugar afuera, treparme en los árboles y ensuciarme mucho, le sacaba muchas canas a mi pobre madre... ─ Una vez se cayó de un árbol, aterrizó de pie pero terminó rompiéndose un tobillo y doblándose el otro, Izumi Shinseinaki casi la había matado ese día -figurativamente hablando-.

    Si, cuenta perfectamente ¡Oye! No he podido evitar notar que tienes un estilo muy particular ¿Alguna vez has pensado en hacerte un cambio de look?

    Pueees, había estado pensando en dejarme crecer un poquito el cabello, pienso que el cabello largo es muy bonito pero simplemente no es para mi, tiendo a ser del tipo 'niña salvaje' y lo maltrataría mucho, pero he notado en algunas personas que da un efecto como ¿dramático? y no se, tal vez largo hasta los hombros no estaría mal, solo por probar ─ Se encogió de hombros.

    Yo creo que te quedaría encantador y deberías hacerlo ─ Detrás de la puerta, Luka asentía; Amane seguramente se vería extra adorable con un poco más de cabello en su cabeza.

    Debo admitir que iba a preguntarte acerca de la persona que más admiras, pero creo que puedo adivinarlo.
    Dispara.
    Taiyou Shinseinaki, o Taiga Shiba.

    Estas en lo correcto en ambas, considero a ambos ejemplos a seguir, en las cualidades buenas claro está ─ Una parte de crecer yacía en entender que los adultos, e incluso las personas que admiras, siguen siendo nada más que simples humanos y no son perfectos, así que no tiene sentido elevarlos a un estándar imposible.

    Lo sabía, en ese caso te preguntaré ¿A quien más desprecias en este mundo y por qué? ─ La usuaria del Mokuton torció la boca ante esa palabra.

    Desprecio y odio me parecen palabras muy fuertes, no he llegado a experimentar ese tipo de sentimientos hacia nadie en concreto aun, es decir, detesto a cierta clase de personas con cualidades específicas, pero no podría darte un nombre concreto. Lo que si puedo llegar a decir es que tengo cierta rivalidad con un chico llamado Rakan, pero no lo 'desprecio' ni nada parecido.

    Tengo que decirlo Amane: eres demasiado buena para este mundo ─ Declaró, sacandole una risilla a su interlocutora. Las personas tendían a tener esa impresión de ella, hasta que la veían enojada -eso claro, era un evento extraño, pero podía pasar-, si había alguien que merecía el título de 'demasiado buena y pura para este mundo' esa era Amaya; enserio, la chica era demasiado amable, hasta para sus estándares ─ Siguiente cuestión. ¡Uff! Me estoy quedando sin preguntas- nah, es broma, yo siempre tengo preguntas, es solo que algunas son muy picantes, en fin ¿Cuál es tu idea de felicidad?

    Esa es una pregunta muy ambigua y complicada, pero... diría que me siento feliz cuando estoy con mis seres queridos, cuando se que están bien, y cuando alcanzo las metas que me propongo. No soy difícil de contentar, a todos les gusta que todas las situaciones resulten satisfactorias y yo no soy la excepción a la regla.

    ¿Y que me dices de un momento y lugar donde te hayas sentido más feliz que nunca? ¿Es suficientemente específico?

    Amane trató de recordar algún momento específico en el que se haya sentido especialmente feliz, ella sentía alegría casi todo el tiempo, era como su emoción por defecto, y si...tenía sus momentos y cambios de humor, pero extremos no eran y apenas se notaban en su mayoría. Cocinar con su madre, jugar shogi con su tío, mimar y consentir a Choko, hacer travesuras con Luka, pasarse por el hospital para charlar con Amaya, e incluso esas veces que le hacía compañía a Taiga en un silencio extrañamente cómodo. Todos esos momentos de la vida cotidiana en Arashigakure eran razones que tenía para sonreír. También tuvo sus momentos, como el día que se graduó de la academia, o cuando hizo su primer Katon -tenía una ligerísima piromanía ¿la podían culpar?-.

    ¿Cual de todos esos días era el más feliz?

    Decidir entre todos los momentos de mi vida desde donde recuerdo es casi imposible, pero si tengo que elegir solo uno... diría que fue ese día en la plaza, cuando tenía once, el sol se estaba poniendo y estaba completamente sola, pero en ese momento de paz tuve tiempo para reflexionar un poco sobre todo lo que me estaba pasando. El olvidar lo que solía ser yo era difícil, pero en ese lugar, no había nadie, nadie que definiera quien solía ser. Fue entonces que me di cuenta de que yo podía ser quien yo quisiera, que podía hacer borrón y cuenta nueva, tampoco era comos si pudiese pasarme la vida amargada, o bueno... si podía pero no quería. Después de un año y medio, logré sonreír por primera vez.

    Por un momento se había perdido en sus divagaciones, y solo pudo salir de ello cuando escuchó a alguien sonándose la nariz. Puso su atención en el albino, que sostenía el cuaderno sobre su regazo mientras que con su otra mano le hacía una seña para que esperase.

    Disculpa, necesito un momento ─ Tomó aire ─ Ya, bien. ¿Qué es de lo que más te arrepientes? Si es que tienes algo de lo que arrepentirte, claro está.

    No creo que- ─ chasqueó la lengua ─ Supongo que lo único de lo que me arrepiento es de ser incapaz de recordar a mi padre, sé que el accidente no fue mi culpa pero...me gustaría al menos poder tener aunque sea una imagen distorsionada de su rostro, o acordarme de su voz. No tenemos fotos de él, así que solo tengo la palabra de mis familiares para formar una imagen mental.

    Oh vaya, lamento que mis preguntas entren en lo depresivo, espero que esta tenga un trasfondo alegre aunque sea. Si pudieras elegir ¿Cómo te gustaría morir?

    Me gustaría vivir lo suficiente para retirarme, abrir mi restaurante, conocer a mi persona especial y llegar a la vejez habiendo cumplido todas las metas posibles en mi tiempo. Y cuando el día llegue, terminar en mi cama, rodeada de la gente que me quiere y cerrar mis ojos para dormirme por última vez. Supongo que esa es la mejor manera de irse ¿no?

    Lo es, nena, lo es.
    Tirando para el final solo tenía ganas de terminarlo así que no eché mas elaboración, son las 4 y media de la mañana carajo x'D
    DrPeridotDrPeridot Amane is too cute (? Autumn.Autumn. Algunas menciones a Luka <3
     
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  2. Dee.

    Dee. You've forgotten about us.

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    Era justo distraerse un poco después de todo ese estrés que vivió las últimas horas, las cuales habían sido supremamente extensas, y no culpaba a su compatriota ni mucho menos a Akenuri; este le había tratado muy bien y hasta la defendió de... ¡Ese tipo tan insoportablemente problemático! Nada le parecía agradable, ni siquiera trataba bien a Hiiro que a leguas -y así ella lo negara- moría por ella. Nunca en su corta vida había escuchado tantas maldiciones e insultos reunidos en una tarde, sin contar lo mal que la había tratado, si Ginyo lo hubiera escuchado dirigiéndose de esa manera a su persona, bueno, eso ni querìa imaginarselo... Aunque pensándolo bien, ¿Quizá todo eso era tan normal en las personas que no les resultaba extraño ese tipo de comportamientos? Ella sabía que su tío la protegía pero no supo hasta que punto solo hasta ese instante.

    ¿...Hace mucho la conoces entonces? — Preguntó el mayor sonriendo mientras la hacía dar una vuelta sobre su brazo extendido, sin saber que la pequeña en estatura no le había prestado atención sino hasta hace poco.
    S-si, no. Bueno no mucho en realidad. Solo que no hablábamos tanto como aquí. — Respondió algo apenada por la cercanía que tenía con el pelirrojo, ya que este se acercaba mucho para hablarle.
    ¿Haz estado con ella todo el día entonces?
    Parte de la tarde hasta... Bueno ya sabes, hasta que se marchó. — Respondió recordando la última vez que la vio, tragó grueso al recordar algo que sin culpa pudo leer de los labios de Ian "estás enamorada de él" y sea cual sea el tema que estuvieran tratando supo que “él” se refería al chico que compartía el mismo elemento gélido que ella. No quiso estar nunca en los zapatos la Jounin. Què pereza lidiar con ese tipo de situaciones.
    Ya veo, así que estuvieron los cuatro disfrutando del evento. Claro, si se pudiera llamar disfrute tener que compartir con ese... Tipo. — Habló Ian llevando su diestra a la espalda de ella y así acercarla un poco más, pues el ritmo de la canción que estaba sonando disminuyó un poco. Éste giró su cuerpo y pudo percibir que un aura oscura le picaba la nuca, se enderezó a causa del escalofrío y supo de dónde provenía tan mala vibra.

    Fuera de la pista de baile se encontraba Akenuri con sus brazos cruzados y sentado de mala gana sobre el banco de madera, estaba con su rostro serio, pero arrugó un poco su ceño al notar la mirada de su contrarió sobre la de él. En definitiva ya empezaba a comprender porque a Pecho frío le caía tan mal el navegante; era extremadamente confianzudo con Issei, a tal punto de hacerle perder el ritmo de la balada cuando le susurró algo al oído.

    Creo que a tu nov...
    Por enésima vez, Akenuri no es mi novio. No sé por qué piensan eso.
    Bueno, la manera en que nos está mirando y sobre todo a mí, me hace creer que está celoso.
    ¿Hmm? — Iz por inercia ladeó su rostro para encontrarse con los ojos del albino, el cual le regaló una media sonrisa mientras se paraba de su silla y caminaba en dirección a ellos. Issei se sintió apenada, pues se había olvidado por un instante del mayor. Ahora la pregunta a lo ultimo que había dicho el Uzumaki ¿Celoso de què?

    Justo en el momento en que la canción finalizó, el albino llegó junto al par de bailarines, llevó su diestra en forma de puño a su boca y tosió un par de veces, como quien pide la atención del público. Iz ya sabía que él iba hacia ellos, el moreno por el contrario solo ladeo un poco su cabeza esperando que Akenuri hablara para continuar con su danza. Aun así fue Issei quien se soltó del agarre del mayor, ya no quería bailar más, estaba cansada y quería irse a la cama. Sin embargo la mano extendida del amante de los zorros le hizo mirarlo con los ojos entrecerrados ¿Acaso no se le notaba las ganas de querer encontrar un lugar cómodo y caer rendida en los brazo de Morfeo?

    Sé que estas cansada, pero vamos, ¿No me dejaras con la mano estirada? — Preguntó con una sonrisa a la joven, Iz dejó caer sus hombros en señal de rendición, no podría negarse después de lo bien que la había hecho sentir en todo el día en la villa. — Si nos permites… — Dijo Akenuri al otro varón que estaba a su lado, Ianmaru hizo una leve reverencia en señal de aceptación y se marchó a la barra para tomar de su vaso.

    Issei sonrió al notar un poco la indecisión por parte del chunin, pues la altura tan desigual de parte de los dos los dejaría en una posición algo incomoda gracias al tipo de balada que empezó a sonar. La de menor rango aprovechando que su mano era sostenida por Ringo la guió hasta su cintura y la dejó ahí, acto seguido èl imito el movimiento pero con su otra extremidad. Issei por igual llevó sus pequeñas manos a los hombros del varón, y le dio un leve empujón a un lado para que empezara a moverse.

    Y bien ¿Sabes bailar o me tocará enseñarte? — Dijo divertida al ver la reacción del albino, pues lo había agarrado desprevenido con su pregunta.
    — Claro que se, pero no tan bien como tú y me preocupa que te defraudes al darte cuenta que no soy tan buen bailarín — respondió ladeando una sonrisa, haciendo que la de Kumo soltara una leve risilla, sabía que su contrario no había dejado de observarlos desde que salieron a la pista de baile y si, debía admitirlo que sabía bailar gracias a las clases que recibió de parte de su tío para evitar que ella se la pasara sin hacer nada productivo en su tiempo libre.

    Bueno, eso debes darle gracias a mi tío, si no fuera por el ya estarías quejándote del dolor de pies.

    La charla continuó con asuntos triviales como el anterior, ya habían pasado dos canciones más y ellos siguieron bailando sin percatarse de los cambios de ritmos que hacia el Dj, sin embargo hubo un tema que hizo en Issei un vuelco en su estómago, y fue cuando él nombró el tiempo aproximado de la fundación de Arashi, la cual no coincidía con la edad que ella tenía ni mucho menos con la edad que tendrían sus padres si ellos estuvieran vivos; su querido tío le había mentido con respecto al nombre de la aldea que provenía su madre y por ende su clan.

    ¿Pasa algo?
    No — negó Kazuki mirando a otro lado, no quería tocar el tema hasta no verlo pertinente, pero aun asì se sentía un poco apena al no decirle toda la verdad del por què había aceptado la invitación hasta ese lugar. — Akenuri, debo contarte algo importante y espero que no lo tomes a mal, — dijo sin rodeos, alzó su mirada para encontrarse con los aperlados ojos de Byako, atento a lo que ella estaba por decirle.
    Antes que me invitaras a venir aquí yo ya tenía planeado llegar a este lugar, pero cuando me contaste del nombre de tu aldea y que tú me enseñarías los alrededores no dude en aceptar todo porque creí, o me hicieron creer que mi… que el clan de mi madre estaba asentado aquí. Eso ya te lo había dicho, pero debo decir que me tomo por sorpresa el cambio que Ginyo hizo con las aldeas. — Habló directo, así como estaba acostumbrada.
    Vaya… — Atinó a decir Akenuri, Yuki no entendió mucho la reacción del experto en genjutsu, por lo que sin darse cuenta había dejado de bailar pero sin separarse uno del otro. — ¿Por qué haría eso? Nombrarte una aldea tan alejada de Kirigakure.

    La genin parpadeo un par de veces sin comprender la respuesta del mayor. Sin embargo había meditado en algo que a ella le llamó mucho la atención; el nombre de otra villa el cual parecía que Ringo conocía muy bien su ubicación.

    Issei, el clan Yuki reside en el país del agua, siendo más precisos en la aldea de Kirigakure, osea que tú eres del clan… Joder, esto pinta mal. Creì el nombre de tu clan era Kaz…
    No, ese es el nombre del clan de mi padre. — Dijo bajando sus brazos, mas por cansancio que por otra cosa, suspiró profundo y se dijo a si misma que tratara de pensar en otra cosa, no quería arruinar el buen momento que está pasando con el mayor, ya habría tiempo para encajar la información recibida.
    ¿Sucede algo? — Interrogò el pelirrojo apareciendo tras Akenuri, espantando el aura gélido que rodeaba a la pareja de albinos, los cuales negaron de inmediato para evitar que Ian se enterará de ese asunto. — Oh, bueno, creo que aquí ya están por cerrar, ¿Tienen algún plan ahora para hacer?
    Dormir, por amor a los dioses, ¡Quiero dormir estoy rendida!


    LionelLionel
    C. UnderwoodC. Underwood VerwestVerwest = Con ustedes dos solo los menciones un poco en el pots, nada que interrumpa la escena acalorada : D
     
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  3. DrPeridot

    DrPeridot

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    Preguntas para Amane (? RuxxandraRuxxandra -recuerda, puedes decidir si hacerlas o no-

    1.- Has dicho que sabes cocinar, ¿cuál es la receta que mejor preparas?
    2.- ¿Cómo definirías en una palabra tu relación con Luka?
    3.- En caso que tuvieses que luchar a muerte con Luka, ¿quién crees que ganaría?
    4.- ¿Qué personas dentro de Arashi, sin contar Taiga y Rinha, ves como grandes promesas?
    5.- ¿Te gusta alguien? :60:
     
  4. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    Continuando la escena acalorada (?)

    —Quítame la ropa.
    —¿Y si no quiero, qué? —Pegó su nariz de la de ella; todo el cuerpo de la instrumentalista ardía y eso anulaba el aura fría del ninja.
    —Me bajarás y me dejarás ir —no intentó verle a los ojos o saber cuál era exactamente su expresión porque reclinó su cabeza para besar el cuello del chuunin y rozar su nariz en su piel; le gustaba mucho el olor a menta que desprendía de forma natural.

    En contraparte y para no quedarse atrás, Einarr afianzó su zurda en la nuca de Habanero. Su mano fría motivó a la fémina a pasear sus labios por el cuello de su amante, de abajo hacia arriba, dándose la oportunidad de disfrutar cada ápice; de esa manera Tye sentía que tenía la potestad de jugar cuanto quisiera: el hielo que emanó de su siniestra se volvió agua, misma que humedeció toda la espalda de Hiiro. Su vestimenta se adhirió a su dermis y no solo en la parte trasera, pues el mismo efecto ocurría en toda el área frontal. La kunoichi mordió con sus labios el lóbulo de la oreja del varón y así cerca de ella, emitió uno que otro sonido sugerente, tan suave como brisa ligera pero tan sensual como para provocar una reacción inmediata en Pecho Frío.

    —It’s been a while —soltó una carcajada por lo bajo, bastante juguetona—, I know I shouldn’t have kept you waiting… —sí, cantaba. No hizo falta que Ters atrajera su rostro hacia adelante para poder tenerla a merced de su insaciable boca. Tampoco le costó nada fundirse con ella en otro beso más apasionado y voraz que el anterior. Hiiro no podía dejar de reír por alguna razón, menos separarse de su amante. Sus bocas se movieron con frenesí, casi con violencia, una que incrementó desde que Tye apretara las posaderas de la fémina.

    Pero a la distancia, un grupo de personas se acercaba al par y el sonido de los pasos en la arena y el llamado a la pelirroja, repetitivo e incluso efusivo, hizo que la misma rompiera el contacto bajo el regaño de su libido y del shinobi. Einarr estaba tan absorto y distraído que no pudo hacer nada a tiempo para que ella no se separara enteramente de su cuerpo, porque Miyazaki se bajó de su cadera para darle la espalda; se relamió los labios y arregló su ropa lo más que pudo. Apenas el de sello maldito estuvo a punto de recriminarle cuando escuchara y viera más cerca a los entrometidos.

    —Mata Hari, ¡danos tu autógrafo! —Ters frunció el ceño; esos hijos de puta interrumpieron su momento. Inesperado fue para el resto, que el varón emanara una gran ola helada que hiciera retroceder a los fanáticos de la pelirroja. No congeló a ninguno, solo porque eso lo dejaría en una posición muy molesta. —D-disculpen, no queríamos…
    —No importa —Hiiro ni siquiera miró al de Kiri al pasar por su lado. —¿Tienen a dónde anotar?
    —Sí, aquí por favor.
    —A mí puedes escribirme en el brazo, no pienso lavarlo más nunca —la ninja sonrió con una mueca algo forzada pero bueno, no negaría que esas cosas extremas que hacían sus fans para obtener algo de ella y que ese algo les perdurara, le encantaba. Le encantaba la atención de todos ellos, algo que no compartía el de cabellera gris; Ice salió del tumulto no para alejarse de la muchedumbre sino para verificarlo todo desde una posición menos comprometedora.

    En la playa había una caseta que parecía ser un puesto para solicitar los permisos para hacer uso de una que otra atracción acuática. Para entonces yacía cerrada, así que nadie molestaría al amante de los inviernos ni a su perro. Bourbon se ubicó a su lado aunque no tan cerca; también miraba hacia la músico y cuán apetitoso se veía tanta gente junta.

    —¿Por qué no los matamos a todos? —Einarr no respondió. Su total atención estaba puesta en la figura de la artista, quien se mostrara sumamente sonriente y sociable con la panda de bastardos.

    —¿Y quién será el tipo que estaba con ella? —susurraba una chica a otra mientras miraba a Tye a la distancia. Pensó que estaba disimulando, empero era muy mala en la práctica.
    —Creo que es el tipo misterioso del que hablan algunos medios… ¡no lo mires! —Sintió escalofríos al ver que el aludido las acribillaba con su intensa mirada afilada—. Da miedo.
    —Está guapo pese a eso.

    Fue muy valiente al decidir mirarle de lleno, como si ya antes no lo estuviera haciendo. Desde que Ice T se diera cuenta de que la fémina se puso casi de frente desde su lugar y que la misma hasta pareciera sonreírle con coquetería, ensanchó sus labios para formar otra sonrisa algo “galante”; muy de chico malo.

    —Puede que le saque información para venderla —comentaba a su conocida en lo que bajaba un poco la cremallera de su blusa para resaltar más su busto.
    —No inventes.
    —¿Qué podría pasarme?

    Ni siquiera el llamado cargado de preocupación de su aparente amiga sirvió para que recapacitara. Se suponía que fueron hasta allá porque iban a conocer a la pelirroja de Kumo, no para tentar a la suerte con un desconocido solo por ambición. En eso se escucharon aplausos por parte del resto del grupo que en conjunto a Vendetta estaban tratando de entonar música y así bailarla.

    En un momento fugaz en el que su mirada púrpura se asentara en el lugar donde estaba el de la Niebla, Chihiro disminuyó la velocidad de sus pasos para que los demás no notaran lo que estaba sintiendo al ver a Tye hablando con una desconocida. Qué importaba lo que él hiciera; al final todo era parte de un teatro que los dos se encargaron de montar y pretendían seguir al pie de la letra. Si el frígido dialogaba con otras, podría despistar todavía más a los curiosos. Y vamos, no le molestaba en verdad. Le daba igual. Ni siquiera pensaría en eso; tampoco dejaría de hacer lo que estuviera haciendo por eso… ¿no? Quería arrastrar a la tipa por toda la arena y golpear muy fuerte a Pecho Frío.

    —¿Cuándo vas a dejar de mirarme? —Einarr continuaba sonriendo. —Siento que quieres atravesar mi ropa y violarme.
    —¿Tú crees? —La chica rio un tanto. —Puede que no estés muy equivocado. —Tye mostró su perfecta dentadura aun con el gesto ladino. —No creo que Mata Hari tenga malos gustos —él echó un vistazo rápido hacia la pelirroja, encontrándola bailando junto con un muchacho—, no los tiene para elegir chicos guapos —y regresó su vista hacia la mujer que tenía al frente.
    —¿Y crees que ella sabe cómo soy en verdad? —La fémina había caminado hacia las escaleras para llegar al balcón de la caseta, de esa forma estaría al lado de su objetivo.
    —Por supuesto que sí —Pecho Frío se paró más cerca; achicó su mirada, luciendo atraído por la manera tan suelta de la chica—. Fue obvio que hacían algo más que hablar… nadie viene a la playa de noche solo a conversar.
    —Tienes una boca muy grande y seguro bastante asquerosa—descendió la temperatura, logrando que ella se estremeciera—. Espero que sepas chupar bien.

    De improvisto, tomó a la mujercilla desde la espalda para arrastrarla hacia el interior de la casucha de madera. Todo sucedía demasiado rápido para la curiosa. Cuando trató de ganar dominio en la situación, se percató de algo que no hubo analizado: Einarr tenía demasiada fuerza para ser un tipo a la vista no tan musculoso. Eso la llevó a pensar que el varón podría ser un ninja, mas no tuvo forma de denotarlo. Él no cargaba con ninguna insignia que le delatara y nunca vio la de su espalda. Todo lo contrario a ser amable, el gélido cercó a la muchacha entre sus brazos y una pared; su gesto curvo era malicioso de sobra y para darle un toque más tétrico al asunto, en un parpadeo la habitación se sumió en hielo. El cuerpo de ella quedó pegado del muro gracias al elemento sólido.

    Tye soltó una carcajada de extrema burla; daba miedo. Ver el rostro espantado de la entrometida le resultaba muy placentero. Le provocaba muchas cosas para las que no contaba con demasiado tiempo.

    —¡Déjame ir! ¡Voy a gritar!
    —Puedes intentarlo, hija de puta —aún reía, provocándole más ansiedad a su víctima—. ¡Grita, perra! —Solo hizo ademán de que se acercaría para hacerla gritar como si protagonizara una película de terror, aunque eso era para ella. —¿Eso es todo, maldita? ¡Grita más fuerte, estúpida mal cogida!
    —¡¡Déjame en paz!! ¡¡Ayuda, por favor!! ¡¡Auxilio!! —El hielo impedía que el sonido saliese al exterior y por ello Einarr yacía bastante tranquilo aunque descojonado en risas.
    —¿No querías tener sexo conmigo? No entiendo qué te hizo cambiar de opinión —se acercó a ella y pronunció muy cerca de su cara. Entonces sucedió… ella le escupió.
    —… —El tiempo pareció detenerse. Sin prisa, Ters pasó su mano dominante por el escupitajo para recogerlo con dos de sus dedos y “limpiarse”. Sus ojos azules miraron de lleno los de su presa y sin ninguna señal, los metió en la boca de ella con brusquedad. —Mal-di-ta —se dio cuenta que iba a morderlo, así que con la misma violencia los retiró de allí, tirándole unos cuantos dientes por la fuerza. Y volvió a reír desquiciado. —Qué patética te ves ahora —la chica lloraba como si no hubiese un mañana. Su llanto se mezclaba con la sangre que caía por toda su barbilla—. Así ni un borracho cogería contigo, pedazo de mierda.

    Para cerciorarse sobre el tiempo que le restaba con su juguetito, se asomó por la ventana una vez rompiera el hielo de un golpe. Chihiro continuaba con los idiotas de sus fans; mejor así, pensó… pero algo en su interior se disparó y de la nada empezó a sentirse fastidiado, muy molesto. Quería golpear a alguien hasta que la sangre le cubriera toda la cara.

    —¿Qué tanto sabes de mí? —Susurró. La mujercilla no quería hablar; temblaba y sufría por la tortura mental y física. —¡Habla, estúpida! No tengo tu tiempo. —Gritó.
    —N-nada… n-no s-sé qui-quién seas…
    —¿Y cómo es que sabes que yo y… —trató de pronunciar el nombre artístico de Miyazaki.
    —Porque… porque l-les vi besándose…
    —Qué interesante —se mofó—. ¿Pensaste que sería fácil obtener alguna información conmigo, no? —Caminaba en dirección contraria a la fémina solo para agarrar distancia. —Responde.
    —…
    —¡No te escucho, hija de puta! ¡Habla más fuerte!
    —Sí, s-sí, s-sí… no m-me m-mates p-por favor… —volvió a llorar con mucho dolor.
    —No lo haré —sus miradas se encontraron y hubo silencio; segundos más tarde, los ojos de la fémina se abrieron más de la cuenta al sentir unas diez agujas clavadas en distintas partes de su cuerpo. —Te diré todo lo que buscabas saber —regresó a su antigua posición, cerca de ella—. Entre tu ídolo —hizo una mueca de desagrado ante la palabra— y yo pasan muchas cosas; tenemos tanto sexo que es imposible contarlo. Si me diera la puta gana —susurraba cerca de su oreja derecha—, matara a cada uno de sus pútridos fanáticos; los haría pedacitos mientras veo la cara de mortificación que ponen, los maricones de mierda. —Se separó para que ella pudiera ver su rostro. —Pero puedo ser misericordioso. —En su palma izquierda recreó una bola de hielo que introdujo en la boca de su víctima. Einarr sonreía divertido y la mujer lloraba todavía más. —¿Qué opinas de nuestra linda historia? No te escucho. —Colocó una mano detrás de una de sus orejas, dramatizando el querer captar lo que por supuesto no pronunciaba la pobre chica. —¿Es que no puedes hablar bien, hija de mil puta? ¡Rata de mierda! —Y pegó un puñetazo a la parte que sobresalía de la bola helada, causándole roturas en la cavidad bucal y sus labios. —Esto te pasa por creerte más inteligente que yo —fue la última vez que viera una mueca de su parte, pues el shinobi la agarró de la blusa tan solo para tirarla con toda la fuerza posible en pos de arrancarla del hielo.

    Al final la lanzó al suelo.

    Con una mirada maquiavélica y despiadada inspeccionó toda el área de la espalda y piernas de la fémina. Todo estaba cubierto de sangre; no tenía piel, porque toda se quedó adherida a la pared recubierta de hielo. El chuunin escuchó voces. Volvió a mirar por la ventana, dándose cuenta de que el grupo y Vendetta se encaminaban hacia otra parte en la misma playa… no podía perder de vista a su presea.

    —Ahí tienes.

    Desde las sombras, Bourbon reapareció en escena.

    —Ya me estaba aburriendo.
    —Cállate.

    Yuki utilizó su propio hielo para limpiar la sangre que tenía en las manos y parte de su cuerpo. Tuvo suerte de haber recubierto su ropa con una capa de su elemento para que esta no se viera manchada. Antes de salir, encargó al can que limpiara muy bien el lugar. Bour encajó sus dientes en el cuello de la mujer.

    […]

    —¿Por qué no nos cantas algo?
    —Un adelanto de tu concierto —Miyazaki yacía sentada sobre una mesa y alrededor estaban los demás.

    Llevaban media hora hablando de asuntos relacionados con la música; algunos pedían consejos sobre cómo mejorar con ciertos instrumentos o cómo podrían aprender a tocarlos. Varias chicas también querían saber unos cuantos pasos de baile. Más atrás del grupo, el hijo adoptivo de Ruura hizo acto de presencia; sus ojos hicieron contacto con los de la kunoichi, empero ella cortó el gesto y se puso de pie sobre la meseta.

    —¿Quieren que cante? —Todos dijeron que sí con mucho entusiasmo, menos Ters. Él se mantenía bastante serio. —Bueno, hace poco me llegaron algunos versos y creo que puedo crear algo rápido —y lo miró de nuevo, no lo suficiente para que su público quisiera voltear a ver qué se reflejaba en su mirada.

    Looks like we’re alone now
    You ain’t gotta be scared
    We’re grown now
    I’m a hit defrost on you
    —Sonrió con picardía; su mirada volvió a cruzarse con la del peligris—
    Let’s get it blazin’
    Just wanna move you
    But you’re frozen
    —Tye alzó una ceja por unos brevísimos instantes, casi imperceptible—
    Let me break the ice
    Allow me to get you right
    Let you warm up to me
    —Hiiro pasó una mano por debajo del mentón de un chico que estaba muy cerca, cual caricia—
    Baby I can make you feel
    Hot hot hot ahh…

    Culminó con una sonrisa encantadora que hizo que todos aplaudieran. No hubo uno que no deseara ser tocado por la fémina y más después del final de aquella canción improvisada, con esas palabras pronunciadas de forma sexy. Con ayuda de alguien, descendió con elegancia de la mesa. Agradeció a cada uno de los presentes por haber compartido un rato con ella, recordándoles que no dejaran de asistir a su presentación. Alzó una mano y avanzó, cruzando a un lado de Ters.

    Antes de marcharse más lejos y de que él fuera a su encuentro, una joven de no más de veinte la detuvo. En su cara era visible una desmedida preocupación.

    —Lamento molestarla pero, una amiga y yo vinimos a verla y no la encuentro por ningún lado —Tye que pudo escuchar todo, se detuvo pasos más atrás de Habanero; el que su emisora mirara más atrás de su persona, hizo que Vendetta se diera la vuelta para encontrar al peligris. —Ella se acercó a usted…
    —¿A mí? —Se señaló con ironía—. No sé de qué hablas.
    —La buscaremos —aseguró la jounin—. No te preocupes, debe estar bien… —dudaba de sus palabras—. Búscala por allá y nosotros la buscaremos por este lado. Nos vemos aquí en un rato —la muchacha agradeció, marchándose con el corazón en vilo. —¿Qué hiciste? —Se dio la vuelta para ver al varón a la cara. Ella sabía por quién preguntaba la otra tipa, porque la vio con Ters.
    —No hice nada más que esperar a que terminaras de entretener a tus fanáticos de mierda.
    —No estoy bromeando.
    —Yo menos, Cabezona.

    Conocía demasiado a Yuki como para saber que creer en sus palabras no era algo que debiera suceder a la ligera. Él era capaz de muchas cosas, solo que la situación no se prestaba para “tantas” a entender de Miyazaki. ¿Qué pudo haberle hecho él? ¿Por qué le importaba eso, además? Si cuando les vio juntos quería golpearlos. Justo eso fue lo que hiciere pero suave; Tye le recriminó.

    —Te odio.
    —Yo te odio mucho más, estúpida —no le seguiría la corriente; sería un ciclo sin fin. Cual ofendida, le dio la espalda para caminar hacia la zona “en la que buscaría a la desaparecida”. Yuki le siguió muy de cerca. —No pierdas tu tiempo buscando a esa perra.
    —Ah, entonces sí sabes de ella.
    —Se me acercó porque quería sexo.
    —Vale, ¿y por qué me dices eso? —Apretó sus puños sin dejar de caminar.
    —Porque me da la gana.
    —Pudiste quedártelo para ti.
    —Me gusta molestarte, escuálida —Hiiro bufó—. Y ver que te pones celosa me gusta más —inesperadamente la hizo girar para quedar a su merced. Con un solo movimiento la levantó para sentarla sobre una mesa que se encontraba al aire libre. La brisa movía la larga cabellera roja de la músico, en parte cubriendo su rostro. Por eso, Einarr usó sus poderes de sangre para humedecer los flequillos que cayeran sobre su cara. De ese modo no sería una molestia besarla igual que hacía rato. —Tú basura de canción casi me hace sangrar los oídos… —díjole en medio del beso.
    —Yo no lo creo así —pronunció antes de sucumbir a la sensación que le provocaban las manos intrusas de Pecho Frío por sus brazos desnudos y en su cintura, a la par de las lamidas en su cuello y hombro.
    —Por muy poco vomito —regresó a su boca. Hiiro aprovechó para desbrochar el pantalón de su amante. Y él quitó por entero las mangas cortas de su vestido, dejándola con el sujetador al aire.
    —Einarr —fue sutil al desprenderse de su boca pese a que no quería hacerlo—, nos pueden encontrar.
    —¿Cuándo me ha importado esa mierda? —Intentó besarla pero sus labios recayeron sobre la mejilla derecha de la pelirroja.
    —Nada nos cuesta crear Clones de Sombra.

    Si no fuera porque la petición de la instrumentalista le diera la suculenta idea de evitar que la otra entrometida arruinara su vida (¿?) no le hubiera hecho caso. Ambos shinobi hicieron lo propio como medida de seguridad y para continuar con la “búsqueda” de la desaparecida, sin que la adepta a la música se imaginara que en verdad, el clon Yuki tendría otra misión más siniestra. Para lograrla, debía reunirse con Bourbon.

    Una vez los clones se marcharon, Ice se colocó encima de una de sus mayores obsesiones.


    VerwestVerwest :56: quería añadir la canción pero creo que me inspiré (?)

     
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  5. Lionel

    Lionel A few moments could define us

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    Habiéndose acabado el tiempo en la pista y viendo la hora, el hecho de que hacer un viaje a oscura y que Ringo debería permanecer dentro de la villa hasta que terminara el festival por otros asuntos, tuvo que ingeniársela para tomar un decisión que hacer. Echó un suspiro y caminó junto a la chica habiendo dejado al Chuunin fuera de eso; se sintió extraño durante ese espacio de tiempo. El tipo le caía mal, de por sí daba la imagen de ser un pervertido disimulado por lo que eso desagradaba demasiado al albino de Arashi.

    ──Oye, ¿a dónde vamos? ──preguntó Iz mientras Byakko regresó a la realidad, dejó de pensar tanto y la miró dedicándole una sonrisa──. Ahh, es que tengo sueño...
    ──Oh, no te preocupes ──él se paró tomando un descanso al ver que estaba cansada por haber tenido que doblar en varias partes y parecía dormirse en cada segundo de no ser por el alboroto de los tambores y músicas que resonaban en ellos──, ven. Yo te ayudo ──El Chuunin la colocó a su espalda como había hecho en Tensai.

    ── ¿Te gusta hacer esto, no? ¿Debo preocuparme? ──preguntó jugetonamente. No era como si no le gustara que la ayudara a caminar.
    ──La verdad es que no pesas mucho, y no creo que debas preocuparte por mi espalda. Creo que puede resistir tenerte detrás de mí ──le respondió llevándola a cuesta suya──. Pero, a ti tampoco debe molestarte... ¿no?

    ──Tonto ──si fuera por Iz, le gustara que hicieran todo por ella que hacerlo por sí misma. Echó una risa para luego mirar el rostro del albino fijándose que estaba cerca, recordó las palabras de Ian y desvió su mirada──, bueno. ¿y a dónde vamos?
    ──A la residencia de mi clan ──contestó.

    ── ¿No crees que se pongan en contra? ──preguntó, había sido mucho de clanes ese día por lo que no quería quedar mal con otro.
    ──Ah, no vale ──se río un poco antes de continuar llegando al lugar destinado siendo recibidos por todos los presentes que no estaban en el festival──, como veras, ellos no tienen problema.

    ──Byakko-sama ──llamó una pequeñita que se acercó a Ringo, era Candy──, ya los informes están listo ──dijo mientras le dio una abrazo──, pensé que estaría afuera. Por cierto, ¿y esa chica?
    ──Ah Candy, ella es Issei y ella se quedará en mi cuarto esta noche ──la fémina menor sintió aquello como un leve temblor en su cuerpo──, mientras yo termino de ver lo del festival; tengo que regresar. Quizás, regresé después y pase la noche en la Biblioteca ──con eso ella bajó la guardia y decidió llevarla a su cuarto dejando a la tercera kitsune afuera esperando mientras él la acomodaba en su habitación──, descansa. Candy se quedará afuera, revisando unos documentos, si deseas algo, pídeselo.

    ──Gracias por todo ──agradeció apenada. Realmente, ella pareció estar agusto en su cuarto por lo que no tardaría mucho en dormirse.
    ──No te preocupes, nos vemos ──añadió Ringo. Salió de allí y se despidió de Candy para luego irse a donde estaba el festival.

    SawakoSawako te lleve a la cama (?) Btw, puedes dormir y luego alcanzarme para los fuegos artificiales (???????????????????)
     
  6. DrPeridot

    DrPeridot

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    [​IMG]



    Instrucciones:
    π Por elección aleatoria, Kiseki Michiki fue elegido como el próximo entrevistado. Angelo.Angelo. deberás responder, a modo de rol, una serie de preguntas estándar que se anexarán en este post.
    π Tras el siguiente post de Angelo.Angelo. , cualquier usuario puede anexar preguntas, que el entrevistado puede o no incluir en la entrevista (él lo decide).
    π Mínimo post de 300 palabras.
    π Tienes cuatro días para contestar todas las preguntas (las estándar y las que los usuarios hagan personales a tu personaje).
    π Se decidió no incluir un rol inicial, donde el entrevistador encontraría al entrevistado, para no afectar las historias/tramas que se están realizando.

    Preguntas al entrevistado:

    1. Si no fueses ninja, ¿en qué otra cosa trabajarías y por qué?
    2. ¿Quién te gustaría que fuera tu mentor?
    3. ¿Cómo te ves a tí mismo dentro de veinte años?
    4. Cuéntanos, ¿cuándo y cómo hiciste tu primer Jutsu?
    5. ¿Cómo fue tu niñez?
    6. ¿Cuál ha sido la batalla más complicada que has tenido hasta la fecha?
    7. ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser un ninja?
    8. Si pudieses elegir otra línea sanguínea, ¿cuál elegirías?
    9. ¿Cuál es el origen de tu nombre?
    10. ¿Qué misión te ha marcado más durante todo tu camino como ninja?
    11. ¿Con qué jugabas en tu infancia?
    12. ¿Cómo crees que actuarías si la única forma de salvar a la aldea es matar a una persona muy importante para ti?
    13. ¿Cuáles son los orígenes de tu clan?
    14. ¿Has pensado en hacerte un cambio de look?
    15. ¿Cuál es tu idea de felicidad?
    16. ¿Cuál persona es la que más admiras? ¿Por qué?
    17. ¿Cuál es la persona que más desprecias? ¿Por qué?
    18. ¿Cuándo y dónde has sido más feliz?
    19. ¿De qué es lo que más te arrepientes?
    20. ¿Cómo te gustaría morir?

    Ficha del entrevistador: Hiroshima Goutaro

     
  7. Angelo.

    Angelo. where's the fun in playing fair?

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    Qué atractivo es este hombre...
    1. Si no fueses ninja, ¿en qué otra cosa trabajarías y por qué?
    Diseño de modas, no creo que eso sea una sorpresa para nadie, la marca Michibiki ha estado en auge desde que me sumé en la dirección creativa de la empresa, aunque no negaré que tengo uno o dos proyectos interesantes bajo mi manga... [risas]
    1. ¿Quién te gustaría que fuera tu mentor?
    Mi mentora ya existe y le debo mucho de quien soy hoy en día, aunque no estemos en los mejores términos por diferencias ideológicas. De cualquier manera, ella me enseñó casi todo lo que sé en el arte del ninja, pero no espero que reconozca tal cosa hoy en día. [mira a Hiroshima sonriente] ¿Tú quieres un mentor?
    1. ¿Cómo te ves a tí mismo dentro de veinte años?
    Feliz.
    1. Cuéntanos, ¿cuándo y cómo hiciste tu primer Jutsu?
    Tenía 14, creo, en verdad me adentré tarde en la academia por cuestiones familiares. Recuerdo que conseguí usar el Henge para convertirme en una copia exacta de alguien dentro de mi clan que ese día me había acompañado en el camino a clase... fue divertido.
    1. ¿Cómo fue tu niñez?
    Lujosa, llena de bendiciones que desearía poder compartir con muchos. En verdad fue sorprendente poder crecer bajo tantas atenciones y terminar como he terminado, ¿no crees? Cuando uno nace como heredero del clan es normal sentir cierta presión, digo yo, aunque realmente uno nunca sabe si en el futuro podré tener control de algo mucho más importante que un clan... aspiro a que sí.
    1. ¿Cuál ha sido la batalla más complicada que has tenido hasta la fecha?
    ¿Complicada? Han habido varias, pues cada contrincante es digno de estudio. Rinha, Nashla, mi pequeño encuentro con Taiga y Setsuna, etc. Han habido muchas ocasiones en las que he salido vivo porque mi cerebro vale más que los golpes y las llamas. Además, corro más rápido que muchos en Modan [risas].
    1. ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser un ninja?
    Cuando mi trabajo como diseñador fue inspirándose en el prospecto de ser práctico y no sólo estético
    1. Si pudieses elegir otra línea sanguínea, ¿cuál elegirías?
    No cambiaría nada de mis habilidades
    1. ¿Cuál es el origen de tu nombre?
    Kiseki literalmente significa "milagro", ¿poético? El apellido de los de mi clan sueltamente se traduce en "guiatura divina", algo que muchos en mi familia atribuyen al hecho de que nuestros ancestros utilizaban el contacto con seres superiores para poder avanzar en su afán de conquistar al mundo... cosas tontas.
    1. ¿Qué misión te ha marcado más durante todo tu camino como ninja?
    Cuando conseguí mi maravillosa cicatriz. [toca su marca] ¿Verdad que aporta algo de estilo?
    1. ¿Con qué jugabas en tu infancia?
    Largos rollos de tela... ah, la seda se recuerda tan bien. [sonríe]
    1. ¿Cómo crees que actuarías si la única forma de salvar a la aldea es matar a una persona muy importante para ti?
    Las aldeas son reemplazables, los aliados no.
    1. ¿Cuáles son los orígenes de tu clan?
    Si nuestras historias son correctas, venimos de un linaje de botánicos y herbolarios antiguos que en algún momento iniciaron un aprendizaje en chamanería, además, en los tiempos de antaño cuando los viejos dioses caminaban la tierra, se dice que el primer Michibiki consiguió domar a un espíritu legendario para que apoyase a su clan sin importar qué. ¡Ah! Que curioso, ¿no sabías que lo llevo en el cuello? [se ríe de su propio comentario]
    1. ¿Has pensado en hacerte un cambio de look?
    Oh, sí, pero en verdad no se me ocurre qué hacer.
    1. ¿Cuál es tu idea de felicidad?
    Calma
    1. ¿Cuál persona es la que más admiras? ¿Por qué?
    ¿Conoces a la Kage de la Niebla? ¿Sí? Bien
    1. ¿Cuál es la persona que más desprecias? ¿Por qué?
    No sé, en realidad. Conozco a mucha gente que me desagrada por diferentes razones: Toshio es un buen ejemplo del tipo de individuos que prefiero no ver.
    1. ¿Cuándo y dónde has sido más feliz?
    En casa.
    1. ¿De qué es lo que más te arrepientes?
    De nada, todo tiene su razón.
    1. ¿Cómo te gustaría morir?
    Entre flores.
     
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  8. DrPeridot

    DrPeridot

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    Días antes del festival.

    Oh, bueno, me alegro de que ya se conozcan.

    Rinha sonrió, mientras que sus pupilos yacían uno delante del otro, con las frentes pegadas entre sí, cada uno haciendo fuerza con la cabeza para intentar empujar al otro. El odio se podía sentir en el aire que se respiraba en aquella plaza de Arashigakure, tal vez era por eso que medio mundo veía al par de rivales: Shinta y Einarr en otro desgraciado encuentro. Kasumi hizo tronar sus dientes debido a que claramente Tye le superaba en fuerza, razón por la que este mismo llegaba a tener más control en el juego de supremacía que estaban realizando. El albino sonrió, complacido al notar como estaba empujando, poco a poco, al otro; pero su gesto cambió cuando este rio suavemente, algo se traía ese maricón entre manos. Tras notar como los ojos de Ulquiorra se llenaron de rayos, el de Kiri dejó de poseer control sobre su cabeza, como si simplemente estuviese inmóvil.

    ¡Maldito maricón genjutsuka!

    ¿Qué acaso no puedes lidiar conmigo? —Preguntó el azabache, a la vez que empezó a caminar algo tranquilo, pudiendo dominar con tranquilidad a su contrincante. Esbozó una sonrisa inquietante, de verdad amaba sus nuevos Jutsus Familiares; le permitían incluso humillar a Einarr. Este último hizo tronar sus dientes, por nada del mundo era capaz de mover su cabeza, le era simplemente imposible por alguna razón —Te has vuelto débil, Yuki.

    ¡Y tú te has vuelto más maricón! —Comentó, antes de impulsar su mano, la cual poseía un kunai de hielo, bastante filoso, hacia el cuello de su rival, quien dio unos pasos hacia atrás intentando no ser asesinado en tan estúpido juego. Einarr rio, triunfante —¿Ahora quien es el débil, imbécil? Eso te enseñará a no volver a meterte conmigo —Fue entonces que el albino empezó a sentirse un poco mareado, parpadeó, solo para darse cuenta que se encontraba en el suelo, y justo delante de él yacía tanto la machorra como el afeminado.

    ¿El débil? Sigo afirmando que eres tú —Dijo con seriedad Shinta.

    Se escuchó un gritó fúrico del helado antes de ponerse de pie y lanzarse en contra del ilusionista, con un par de guantas de hielo adheridos a su mano. La gente se quedó atónita, ya que parecía tener la intención de lanzarse a matar; algunas madres tuvieron que tapar los ojos de sus hijos, otras taparon sus oídos, prefiriendo que no escucharan las tales palabrotas que decía Yuki, tan inmundas que podía ser demandado por solo escribirlas en este post. Kasumi dio un paso hacia atrás, solo para luego ver como Pawa hizo un fugaz movimiento; se agachó, elevó su codo y dio un gran golpe justo en el estómago de su pupilo menor, dejándolo nuevamente en el suelo.

    Tú no te metas, sabandija.

    Cálmate, bobalicón, los traje a ambos aquí porque me gustaría que entrenaran juntos, y aunque veo que están muy emocionados por hacerlo, creo que la plaza no es el mejor lugar —Grimmjow se cruzó de brazos y sonrió levemente, dándole la mano al gélido para que se pusiera de pie, aunque este solo le dio un golpe a la palma de la otra y se levantó por sí solo. ¿Orgullo? ¿Dónde? —Como sea, ya deberíamos ir al gimnasio.

    ¿Te dio permiso para que entrenáramos ahí? —Preguntó el azabache.

    Nope.

    Kasumi sonrió. Le encantaba meterse a escondidas en el lugar sagrado de Shiba, ya ni siquiera tenía que esperar a que Rinha le dijese que lo hiciera, de vez en cuando lo hacía por sí solo. Mucho vieron como el albino pasó a tener piel rojiza por la ira, la vergüenza, la humillación pública que aquellos dos Pawa le habían hecho pasar. Estaba lleno de ira, no sabía aun cómo, pero sin duda tenía que hacer algo para vengarse de la machorra y el maricón a como diese lugar. ÉL TENÍA QUE LIBERAR TODO ESE ODIO AUNQUE FUESE LO ÚLTIMO QUE PUDIESE HACER.

    ¡VAYANSE TODOS A LA MIERDA!

    VerwestVerwest Ahí ta', para que no me digas que te dejo tirada (?
    XayahXayah Rinha aparece aquí.
     
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  9. Autor
    Blair

    Blair スパークル Moderador

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    Mientras el festival seguía su curso, Shiba se encontraba observando todo desde lo más alto de la torre del consejo; el de ojos carmesí estaba recargado en una barandilla, sostenía un vaso con su zurda y de vez en vez se lo llevaba a los labios para ingerir algo del líquido que estaba allí contenido. La tranquilidad de ese lugar lo mantenía en sus casillas, abajo todo era diferente, había demasiada gente, tanto aldeanos como externos, mucho ruido, música, fiesta, todo lo que él no quería en ese momento; quizá estaba siendo demasiado rígido o paranoico, pero todo lo sucedido recientemente lo tenía así – le era complicado relajarse demasiado, a pesar de que todo el festival era con ese fin.

    Taiga-sensei. ─ Aquella voz lo sorprendió ligeramente, el peliverde apenas movió la cabeza para encontrarse con la dueña de dichas palabras; se trataba de Amaya. La genin se encontraba de pie en la puerta que daba al techo, el varón se giró completamente para verla de frente mientras que ella poco a poco comenzaba a acercarse.
    ¿Sucede algo?
    Suponía que lo encontraría aquí. ─ El ANBU alzó una de sus cejas, siguiendo con la mirada el camino de Narukami. ─ ¿No debería estar abajo? El festival… Bueno.
    ¿Te mandaron a buscarme? ¿Algo malo ocurre?
    No, yo vine por mi cuenta. ─ Le sonrió amablemente, el taijutsuka se hizo a un lado para darle algo de espacio en el barandal donde ella también pudiese recargarse; la kunoichi apenas apoyó los brazos y observó el paisaje que había debajo, ahora comprendía porqué es que a su superior le gustaba tanto pasar tiempo en ese lugar. La vista era hermosa. ─ Nada pasa tampoco, solo que creo que debería estar en el festival con todos.

    No sé si sea lo mío. Tanta gente y eso… ─ Suspiró y volvió a darle un trago a la bebida que había en su vaso, luego se pasó la mano libre por el pelo, revolviéndolo ligeramente. ─ Estoy lidiando mejor con todo el asunto de ser un jinchuuriki, pero aún siento que a algunas personas les incomoda mi presencia y no quiero arruinarle la fiesta a nadie.
    Creo que es…
    ¿Qué habíamos dicho de hablarme tan formalmente? ─ Le interrumpió él, Reiki hizo un gesto.
    Creo que estás siendo muy duro contigo, Taiga-sensei.
    ¿Por?
    No permitirte disfrutar el festival que tanto se empeñaron en organizar.
    Si por mí fuera, esto sería únicamente con gente de la aldea.
    Entonces eso es lo que te molesta. ─ Él no respondió, simplemente se masajeó el cuello y luego miró hacia el cielo, era verdad que estaba demasiado preocupado porque algo ocurriera en medio de la celebración. Lo que menos quería era que la gente sufriera de nuevo algo similar a lo ocurrido en el ataque del Nibi; eso terminaría por destrozar la moral de quienes con tanto esfuerzo habían logrado levantar la Tormenta nuevamente. De no ser por su gente, Arashi estaría en ruinas después de lo ocurrido.
    Supongo.
    Todo estará bien, vamos. ─ Le sonrió e hizo un gesto hacia la puerta, Shiba le miró por un largo rato antes de respirar hondo. Finalmente cedió y comenzó a caminar a la par de la genin hacia la puerta que los llevaría al interior de la torre, en parte agradecía que le hubiera ido a buscar, por otro lado, sus nervios seguían de punta, ¿qué sucedería al bajar y mezclarse entre toda la gente? No lo sabría hasta estar allí y esperaba que no fuera nada malo.


    KiyoeKiyoe incluí a tu pequeña en todo el post (?
     
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  10. Autor
    Blair

    Blair スパークル Moderador

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    Instrucciones:
    π Por elección aleatoria, Tye Yuki fue elegido como el próximo entrevistado. VerwestVerwest deberás responder, a modo de rol, una serie de preguntas estándar que se anexarán en este post.
    π Tras el siguiente post de VerwestVerwest , cualquier usuario puede anexar preguntas, que el entrevistado puede o no incluir en la entrevista (él lo decide).
    π Mínimo post de 300 palabras.
    π Tienes cuatro días para contestar todas las preguntas (las estándar y las que los usuarios hagan personales a tu personaje).
    π Se decidió no incluir un rol inicial, donde el entrevistador encontraría al entrevistado, para no afectar las historias/tramas que se están realizando.

    Preguntas al entrevistado:

    1. Si no fueses ninja, ¿en qué otra cosa trabajarías y por qué?
    2. ¿Quién te gustaría que fuera tu mentor?
    3. ¿Cómo te ves a tí mismo dentro de veinte años?
    4. Cuéntanos, ¿cuándo y cómo hiciste tu primer Jutsu?
    5. ¿Cómo fue tu niñez?
    6. ¿Cuál ha sido la batalla más complicada que has tenido hasta la fecha?
    7. ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser un ninja?
    8. Si pudieses elegir otra línea sanguínea, ¿cuál elegirías?
    9. ¿Cuál es el origen de tu nombre?
    10. ¿Qué misión te ha marcado más durante todo tu camino como ninja?
    11. ¿Con qué jugabas en tu infancia?
    12. ¿Cómo crees que actuarías si la única forma de salvar a la aldea es matar a una persona muy importante para ti?
    13. ¿Cuáles son los orígenes de tu clan?
    14. ¿Has pensado en hacerte un cambio de look?
    15. ¿Cuál es tu idea de felicidad?
    16. ¿Cuál persona es la que más admiras? ¿Por qué?
    17. ¿Cuál es la persona que más desprecias? ¿Por qué?
    18. ¿Cuándo y dónde has sido más feliz?
    19. ¿De qué es lo que más te arrepientes?
    20. ¿Cómo te gustaría morir?

    Ficha del entrevistador: Hiroshima Goutaro

     
  11. Verwest

    Verwest You're a dodgey fucker as well

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    Horas antes.


    ¡VAYANSE TODOS A LA MIERDA!

    De repente, un cúmulo de chakra en la mano del frígido se transformó en un torrente eléctrico capaz de resucitar hasta el más apestoso cadáver. Einarr corrió hacia el maricón que le hubiese puesto en ridículo y en su camino se aseguró de derribar algunos postes, destruir banquetas, destrozar autos. Shinta abrió sus ojos como platos y tembló un poquito (¿). Tan pronto reaccionó, se vio a sí mismo haciendo una réplica exacta del jutsu del de Kiri, pero en su propia mano. Ambos combatieron cuerpo a cuerpo, la electricidad chocando saltaba chispas que rompía ventanas e incendiaba arbustos. Ya no había gente en derredor, pues todos habían huido despavoridos, excepto Rinha quien miraba con cansancio la rivalidad creciente entre sus dos pupilos.

    En determinado momento, los varones quedaron de frente. Einarr tomó la muñeca dominante de Shinta para que no pudiese asir más el chidori, y Shinta, a su vez, hizo exactamente lo mismo con el de la Niebla. Ambos se mantuvieron forcejeando, casi estáticos. Kasumi podía lanzar un genjutsu desde la pupila de su ojo para librarse del frígido, que por cierto estaba disminuyendo la temperatura alrededor porque su ropa se llenaba de escarcha, y Einarr podía desatar su condición Maldita para mandar a volar al otro. No obstante, ninguno hizo nada. Solamente se miraron como maricones, el peligris sonrió con cinismo, luego abrió su boca.

    Maricón, estoy cansado de esta mierda —mientras hablaba imprimía más fuerza en la muñeca de su rival. Shinta omitió un gemido de dolor e intentó hacerle lo mismo a la muñeca del otro hombre. Tye apretó los dientes— , ¡te arrancaré los brazos, idiota!
    Te mataré antes que eso —rebatió rápido Kasumi— ¡estoy harto de ver tu cara pedante y porte galante, como si fueses el último pedazo de hielo en la Antártida!
    ¡Cierra tu puta boca!
    Chicos, ¿ya terminaron de juguetear? —gritó Pawa desde lejos. No parecía tener intenciones de intervenir en la ‘mariquera’ entre los varones— Vamos al gimnasio.
    ¡Escúchame, maricón de mierda! —Insistió Einarr, ignorando las indicaciones de su tutora. Pero irónicamente, el shinobi no pronunció más. Quedándose en silencio y cerrando los ojos, el peligris apeló a que el de cabellera azabache podría comprender que lo que en realidad deseaba era que Ikari usara sus habilidades de sangre para leer sus pensamientos. Tye apretujó sus párpados y soltó un improperio desesperándose porque Shinta no entendía nada— ¡MARICOOOOOÓN!
    Ya, ¡ya!

    El par de chidori estalló uno en contra del otro, provocando una gruesísima atmósfera de humo que dificultó la visión de los que quedaban presentes. Pawa se llevó el antebrazo a la frente para cubrirse de la suciedad y los pedazos de tierra que hubiesen salido volando. Al cabo de segundos, la lluvia y en viento deshicieron el escenario para descubrir las figuras de Shinta y Einarr quienes todavía combatían, pero esta vez con objetos más simples como kunais, shurikens y katanas.

    ¡Maldito garlopo miertero!
    ¡Tienes agallas de venir a mi aldea a insultarme!
    ¡Las mismas que tú no tienes, hijo de puta!

    Rinha dejó caer sus hombros con pesadez mientras pensaba en su cabeza que aquello no terminaría nunca. Tendría que someter al par de cavernícolas si es que deseaba que no causaran más destrozos en su ciudad. Se arremangó su atuendo y fue a ellos con paso determinado para hacerlo, cuando de pronto notó algo curioso, muy curioso: aquellos dos shinobis no eran sus pupilos reales...

    ¿De quién había sido la fantástica idea de irse a meter en aquél burdel? Cualquiera hubiese pensado que del de la Niebla. Sus necesidades físicas después de media semana en aquella ‘aldea llovida de mierda’ se volvían casi incontrolables. Pero en realidad él no conocía ningún establecimiento que ofreciera tales servicios en Arashi, aunado al hecho de que era fiel, muy fiel al recuerdo de Habanero Miyazaki ajá. Kasumi entró abriendo las puertas de par en par, ganándose las miradas de todos los presentes, y Tye entró detrás de él, empujándolo y emitiendo una sonora carcajada.

    Estúpido, ¿en este lugar de mala muerte encuentras diversión? —preguntó por lo bajo el chuunin.
    E-es la primera vez que estoy aquí —sinceró Beta. Se encontraba nervioso, sus manos temblaban con ligereza y cuando el frígido pudo verlo no tardó ni un segundo en increparle con más insultos acerca de sus cursilerías. Ambos caminaron lento hasta la barra, uno con más seguridad y pedantería que el otro, después ordenaron bebidas y observaron a las mujeres en el lugar. A Einarr le parecía que muchas de ellas eran feas, poco agraciadas, algunas inclusive hasta parecían hombres, lo cual resultó en más mofas hacia Shinta y sus peculiares gustos homosexuales.
    Si no hay nada mejor, tendré que soportarlo —dijo Ters con una pesadez fingida. Alguna de las chicas pasó por su lado, entonces fue rápido en tomarle de la mano, emitiendo una onda helada que hizo que la extremidad de aquella se tornase de un color azulino. La mujer entonó una mueca de miedo y dolor mientras Yuki tiraba de ella para acercarle— . Quiero dos hijas de perra —pronunció exhalando un aliento tan frío como los mismos glaciares y que chocó contra el cuello de su víctima. A la mujer se le formó un nudo en la garganta.
    ¡Pues entonces yo quiero tres! Y un privado —soltó Kasumi sin pensarlo porque si se detenía a hacerlo, quizá perdería el valor. Apretó sus puños y bajo la mirada esperando que alguien hubiese escuchado sus palabras para no tener que repetirlas y que cumplieran con su orden pronto.
    Shuck, imbécil —Einarr le propinó un codazo que casi le hace caer del asiento— , ni siquiera puedes contigo mismo. ¿Acaso no tienes una noviecita ridícula? —recordó. Repentinamente, un flashback sobre una misión tiempo atrás con ‘el maricón’ y su ‘novia lesbiana’ inundó su mente— . Sí, esa puta...

    DrPeridotDrPeridot


    ---


    En la actualidad.


    Mordió sus propios labios, pero ni siquiera así podía disimular la risita en su rostro debido a que la situación le parecía bastante graciosa. Al abrir la puerta del lugar, lo hizo con una lentitud inusual que resulto desesperante para su acompañante, pero no le importaba puesto que de esa manera imprimía más emoción a las cosas: la habitación se reveló como una muy pulcra a pesar de todos los viejos objetos que se guardaban ahí. Bourbon era un maestro de la limpieza, hasta el mismo Ice se encontraba un poco impresionado. Y pensar que había dudado del perro por un segundo.

    Einarr selló la cabina tras de sí. Ahora sonreía sin intentar ocultarlo, y Chihiro le miraba con un gesto extraño que luego identificó como preocupación por la ‘estúpida’ desaparecida. Pecho Frìo bufó; dicha faramalla era una pérdida de tiempo. Enseguida pensó en confesarse para terminar con la búsqueda sinsentido, pero temía que la pelirroja se negase a seguir ‘participando en sus juegos’ si escuchaba las razones. Lo mejor sería decírselo después. Levantó un poco su barbilla con altanería y miró a quien era casi dos palmos más bajito que él, luego alzó una de sus cejas.

    Deja de pensar en esa hija de puta.
    Dime en dónde está.
    Recibiendo lo que se merece.

    Miyazaki encontró satírica su situación. Mientras una parte de ella disfrutaba teniendo sexo con el varón en alguna parte del muelle de Arashigakure no sato, otra parte quería golpear al mismo sujeto, que gracias a sus trucos ninja también estaba presente junto a ella. La fémina rondó por la habitación esperando que su cabeza se enfriara para pensar con más claridad, fue entonces que, sobre el marco de la pequeña ventana, percibió leves rastros de líquido color carmesí. Su índice se pasó por ese sitio juntando dicha cosa que terminaría ensuciando también su dedo medio. Habanero miró su mano durante segundos en los cuales se mantuvo en silencio y de espaldas al varón para no dejarse llevar por sus impulsos.

    ¿Qué fue lo que le hicist...

    De repente, toda una escena en forma recuerdos golpeó su cabeza. Su cuerpo vibró y perdió el equilibrio, pero se recompuso de inmediato; su clon se había desvanecido. Los cabellos en la nuca se le pusieron de punta, y enseguida la sorpresa se entremezcló con una excitación y un deseo que no había conseguido saciar.

    En alguna parte del puerto de la aldea de la Tormenta, entre los navíos de pequeño y mediano tamaño, Einarr clon había creado un templete con su elemento predilecto. No era cómodo, la espalda de Hiiro podía confirmarlo, además su alrededor olía a asqueroso pescado que Tye asociaba con el amante de quien se encontraba debajo de su propio cuerpo. Sin embargo, ese lugar fungía como ‘escondite’ para evitar las miradas de quienquiera que pasara por ahí. Porque a pesar de todo, al frígido todavía le restaba una pizca de pudor que no deseaba perder por culpa de Miyazaki. La pelirroja era como una gran piedra en su estómago que no conseguía digerir. Quería someterla, quería poseerla y también quería hacerle mucho daño para sentirse superior a ella.

    Bajo el último precepto, el varón tomó a la mujer de ambas muñecas para colocarlas por encima de su cabeza con violencia, después le besó casi a la fuerza. Sus embestidas se hacían más firmes, entrando y saliendo del cuerpo de Habanero quien temía que el piso debajo de ellos se desmoronara en cualquier instante.

    —Me estás l-lastimando —dijo ella con una respiración indigna de su estado natural. El hombre le hizo saber que ‘le importaba una mierda’ despegándole unos centímetros del hielo, solamente para volver a impactarle en contra del mismo. La fémina profirió un gruñido y luego esbozó una leve sonrisa; quizás el dolor se estaba volviendo placentero.

    Einarr continuaba en lo suyo, aplastando de vez en cuando con su fisionomía a la fémina para poder sentir sus pechos y toda su piel en contra de la suya. La temperatura iba en aumento, lo cual se podía percibir en las mejillas de Chihiro que eran de un tono ligeramente más rojo de lo habitual. Pero a Tye le parecía desagradable, así que se aseguró de contrarrestar dicho calor desprendiendo un aura todavía más helada. En cierto momento, sus labios pararon en uno de los hombros de la mujer, y sin previo aviso clavó su mandíbula en ella. Hiiro gritó hasta que la misma boca del peligris interceptara la suya en un largo y frenético beso.

    —Te voy a romper, maldita cabezona —pronunció Ice con rabia después de separarse. Acto seguido tomó las piernas de su amante, levantándolas para quedar en una posición distinta. La pelirroja ni siquiera chistó ante ello. No obstante, cuando el hombre estuvo a punto de reanudar las arremetidas de su cadera en contra de la entrepierna de la fémina, escucharon unos gritos que les pusieron en alerta.
    —¡Vendetta! ¿En dónde estás? —se trataba de la fan que buscase a la otra fanática, la que se había atrevido a cruzarse en el camino del hombre maldito. Su voz distante se volvía cada vez más clara, lo que preocupaba a la cantante porque eso significaba que su yo original todavía no conseguía encontrar a quien se encontrase perdida. La distracción le valió otro mordisco en los labios por parte del varón, que tomó con brusquedad su quijada y le obligó a mirarle.
    —¡¡Deja de pensar en esa hija de puta!! —gritó— ¡Jamás conseguirás encontrarle! —Miyazaki retrocedió e intento deslizarse lejos de él, pero aunque Tye le diese un trecho de ventaja, no le permitiría escapar. Con una media sonrisa, tomó a la mujer de uno de sus tobillos y le haló para traerle inmediatamente de vuelta. Suerte que aquella Habanero no era la real, pues de serlo se habría ganado bastantes rasguños y marcas por el roce de su espalda desnuda contra el rugoso elemento frío. Forcejearon un poco y Ice decidió convertir las manos de su presa a cada lado en una sola pieza con el hielo. La pelirroja seguía removiéndose aunque ya no tenía caso hacerlo. Ters, que era más grande, más pesado que ella, le atrapaba otra vez a costa de su cuerpo— ¡Esto no ha terminado, escuálida! —La mujer pataleó y se opuso cuanto pudo hasta que aquél le obligó a continuar con el acto sexual por medio de la fuerza. Aun así, la cantante seguía preocupada por su fanática.
    —¿En dónde está, Tye? —su pregunta terminó por fastidiar al de Kiri, que gritó furioso y aporreó con un puño el frágil templete que se removía como gelatina. Asimismo detuvo la conjugación de sus cuerpos y aprovechó para increpar a la mujer acercando su cara a la de ella.
    —Le di su merecido —su aliento y su aroma característico hubiesen sido muy agradables para Hiiro, de no ser por la expresión siniestra— : la convertí en asquerosa comida para perros.

    Miyazaki destruyó el hielo, activó uno de los sellos en su muñeca y atravesó con su Yari el pecho del hombre. Ella misma desapareció antes de caer al agua y justo antes, también, de que la amiga de la mujer extraviada consiguiese detectarles dentro de su rango de visión.

    Vendetta real levantó su cara y abrió los ojos, escuchó un ruido detrás de ella y justo al voltearse, recibió a Einarr que con un impulso se había lanzado hacia ella. El hombre la levantó del suelo y la estrelló en contra de la pared, recorriendo con sus heladas manos todo su cuerpo para sacarle por tercera o cuarta ocasión toda su ropa.

    ¡MALDITA HIJA DE P... —los besos de Hiiro le obligaron a tragarse el insulto— ¡Me las pagarás, estúpida!

    La pelirroja sintió un escalofrío, y mientras su boca se mantenía en una guerra infranqueable con la del hombre, su mente pensaba en las recientes revelaciones. No era la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que Ice asesinaba a alguien, aunque en esta ocasión se trataba de un inocente. Debía sentirse contrariada por ello, pero... Sus sentidos se fueron al carajo cuando sintió la cabeza del frígido en medio de sus piernas.

    Cuando parecía que al fin Tye conseguiría su cometido, su teléfono comenzó a sonar. El shinobi lo sacó de su bolsillo sin mirar y lo lanzó lejos, pero la habitación era tan pequeña que el aparato con la pantalla rota en mil pedazos rebotó hasta caer de vuelta cerca de él. Y a pesar de sus condiciones maltrechas, el frígido pudo leer de reojo en letras grandes y muy brillosas el nombre de quien le llamase. Sus pupilas se extendieron producto de la impresión. Trató de ignorarlo y continuar con su trabajo, pero después de cuatro tonos seguidos, fue la misma Miyazaki quien sugiriera que destruyera el teléfono o que contestara de una vez por todas. Con mucho fastidio, Einarr accedió a lo segundo.

    ¡¿Qué es lo que quieres, maldita puta?! —preguntó directo al grano. La pelirroja guardó silencio y gracias a ello pudo detectar que quien hablaba desde el otro lado de la línea era una mujer con una voz muy tranquila y lenta— ¿Acaso eres estúpida? Vete a la mierda.
    Me lo debes —concluyó quien se comunicaba con Ters, saliéndose de tono.
    ¡¡Puta!! —tan pronto la llamada terminó, el mismo peligris se cercioró de convertir en añicos el maldito aparato con sus propias manos. Insultó y también gritó otro rato, removiendo y tirando las cosas a su alcance. A Miyazaki le pareció una rabieta de niño pequeño.
    ¿Qué sucede? —sentía cierta curiosidad por saber quién podía hacer enojar de tal manera a Ters, aunque tal cosa no era tan difícil de lograr.
    Nada que te importe, escuálida.
    No me importa, Tye —contrapuso y rodó sus ojos— , solo quiero terminar con esto.

    De poco en poco, la mueca torcida de Einarr se suavizó para convertirse en una pedante sonrisa. Mientras se acercaba a la kunoichi y se volvía a moldear con ella, se preguntó si es que conseguiría completar su maldita faena. Qué complicado era tener sexo en la ‘aldea de las lloviznas’.

    C. UnderwoodC. Underwood


    ---


    Horas después.


    Sobraba decir que no estaba ahí por gusto propio. Si se hubiese negado a hacerlo, Rinha le habría expulsado de Arashi dejándole con sus entrenamientos a medias. Detestaba sentirse como un miserable ratón acorralado entre una trampa y su depredador. Encadenado de pies y manos a una silla muy rígida, hecha de madera, Einarr miró a quien se sentaba del otro lado de una mesa cuadrada, justo frente a él: Hiroshima Goutaro. Un hombre maricón con cabellera de color blanquecina. El mismo anotaba un montón de cosas en unas hojas de papel mientras una cassettera grababa todo lo que salía de sus bocas. De repente, suave música comenzó a sonar de fondo al tiempo que las paredes se recubrían de elemento gélido.

    Antes de que Westworld II me la arruine:



    Habla rápido, hijo de perra, y terminaremos con esto pronto.
    Ahora entiendo por qué tu boca es tu más gr-grande cualidad —el entrevistador tembló de frío. Sabía de antemano que tendría que enfrentarse a tales inclemencias climáticas si quería entablar una charla con Yuki, así que se aseguró de llevar varias chaquetas que se puso una encima de la otra.
    ¿Mi qué?
    Tu boca. Lo dice en la información de tu perfil.
    ¿Quién escribió esa porquería?
    Probablemente Rinha.
    ¡Esa maldita lesbiana de mierda!
    Tranquilo, tranquilo. Comencemos con las preguntas.
    No puedo esperar más. Qué puta alegría —ironizó.

     
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    Última edición: 7 Abr 2018
  12. Autor
    Blair

    Blair スパークル Moderador

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    π Por elección aleatoria, Sayuri Idara fue elegida como la próxima entrevistada. Angelo.Angelo. deberás responder, a modo de rol, una serie de preguntas estándar que se anexarán en este post.
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    π Mínimo post de 300 palabras.
    π Tienes cuatro días para contestar todas las preguntas (las estándar y las que los usuarios hagan personales a tu personaje).
    π Se decidió no incluir un rol inicial, donde el entrevistador encontraría al entrevistado, para no afectar las historias/tramas que se están realizando.

    Preguntas al entrevistado:

    1. Si no fueses ninja, ¿en qué otra cosa trabajarías y por qué?
    2. ¿Quién te gustaría que fuera tu mentor?
    3. ¿Cómo te ves a tí mismo dentro de veinte años?
    4. Cuéntanos, ¿cuándo y cómo hiciste tu primer Jutsu?
    5. ¿Cómo fue tu niñez?
    6. ¿Cuál ha sido la batalla más complicada que has tenido hasta la fecha?
    7. ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser un ninja?
    8. Si pudieses elegir otra línea sanguínea, ¿cuál elegirías?
    9. ¿Cuál es el origen de tu nombre?
    10. ¿Qué misión te ha marcado más durante todo tu camino como ninja?
    11. ¿Con qué jugabas en tu infancia?
    12. ¿Cómo crees que actuarías si la única forma de salvar a la aldea es matar a una persona muy importante para ti?
    13. ¿Cuáles son los orígenes de tu clan?
    14. ¿Has pensado en hacerte un cambio de look?
    15. ¿Cuál es tu idea de felicidad?
    16. ¿Cuál persona es la que más admiras? ¿Por qué?
    17. ¿Cuál es la persona que más desprecias? ¿Por qué?
    18. ¿Cuándo y dónde has sido más feliz?
    19. ¿De qué es lo que más te arrepientes?
    20. ¿Cómo te gustaría morir?

    Ficha del entrevistador: Hiroshima Goutaro

     
  13. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    No le gustaba amanecer sola en la cama siempre que durmiera con alguien; tampoco era como si se la pasase acostándose con muchas personas, pues la frase del inicio así lo pintaba. Hiiro despertó encontrando el espacio que ocupara Ters todo estrujado. Su mente maquinó una rápida respuesta respecto a su ausencia, haciéndole recordar la llamada que recibiera en el puerto.

    Para su sorpresa, Bourbon continuaba invocado y sin darle mucha mente le propuso al can divertirse un rato; por supuesto que al principio, el de pelaje blanco se lo pensó un par de veces porque la comodidad del sofá en el que se había explayado, le mantenía allí cual imán en sentido figurado. No obstante, todo lo que estuviese relacionado a ver a Einarr jodido le era mucho más placentero y eso no podía perdérselo.

    Antes de llegar al destino objetivo, Hiiro pidió al animal de cuatro patas (?) Que olfateara a Ian. Sí, era de desagrado para el perro pero necesitaba encontrar al pelirrojo para poder cambiarse de ropa. Vamos, que esto no era como algunos anime en los que las personas se quedaban con la misma ropa una y otra vez.

    [...]

    Un par de horas y varios intentos fallidos de Bour para comerse a Ian después...

    -Es aquí. -Él y la músico yacían frente a un edificio extraño.- El maricón está aquí.
    -Vale, entremos y preguntemos.
    -Tú preguntarás... yo ya cumplí mi parte.

    Dentro del misterioso lugar que parecía ser un centro administrativo especial y por sus fachas poco decoradas, uno donde no trabajara gente muy amable, Habanero preguntó sobre el frígido a la primera persona que se encontrara. Sin embargo, no fue hasta la sexta ocasión en la que por fin alguien pudo ayudarles; a todos los demás tuvo que darles autógrafos o tomarse fotos, incluido este último que muy simpático los guio hasta la antesala del cuarto donde yacía atado el shinobi de la Niebla.

    Justo, Rinha iba saliendo de la habitación para ver quiénes se encontraban allí (los presintió por sus habilidades) y solo de verse supieron quién era quién, mas nunca habían cruzado palabra. La mirada ambarina de la mandataria se desvió hacia Bourbon; no tardó en atar cabos antes de que aparecieran las dudas en su cabeza, ni siquiera las palabras.

    -¿No me digas que alguien como tú está aquí para -señaló con su pulgar la puerta que daba paso hacia Ters y el entrevistador; esbozó una sonrisa cómplice.
    -Solo quiero divertirme.
    -Y yo también -agregó el perro.
    -Y yo no soy quién para negarme a eso -contestó con el mismo gesto de antes, sumándole tranquilidad.

    A los dos los hizo pasar a otra sala con un cristal que permitía ver con mucha claridad lo que estuviera del otro lado, contrario a donde estaba Tye que ninguno allí podía ver a los demás. Pawa explicó qué era lo que debía hacer para reproducir sus preguntas.

    En secreto, aquella actividad le permitiría a Vendetta saber más sobre el tan apático y misterioso Pecho Frío. La artista tomó ire, separó los labios e inició cambiando su tono de voz... eventualmente se dejaría descubrir.

    Preguntas:
    1. ¿Cuál es tu mejor recuerdo como shinobi y como persona?
    2. ¿Qué tan lejos irías por alguien?
    3. ¿Por qué solo sabes decir insultos?
    4. ¿Cuál es tu nombre favorito de los tres que tienes?
    5. ¿Quieres tener hijos, formar una familia algún día?
    6. ¿Qué tipo de mujer te gusta? No vale decir 'que sea puta ni prostituta o ningún sinónimo'.
    7. ¿Qué es lo que menos sabes hacer?
    8. ¿Has tenido novia?
    9. ¿Qué es lo más gracioso que te ha pasado en la vida?
    10. ¿Sabías que escribes horrible?
    11. ¿Qué se siente ser asesinado?
    12. ¿Qué se siente tener sexo con alguien de rango más alto que tú?
    13. ¿Esparragos o ramen caliente?Debes elegir uno.
    14. ¿Por qué las prefieres pelirrojas?
    15. ¿Te casarías conmigo? (Con su voz real).

    VerwestVerwest :56::57:
     
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  14. Verwest

    Verwest You're a dodgey fucker as well

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    Muy bien Einarr. Ya puedes subir la temperatura del congelador.
    En un segundo —el shinobi hizo exactamente lo contrario, ocasionando que la capa de hielo en sus pies se hiciera más gruesa— , ¿te puedo ofrecer algo más, hijo de puta? —El entrevistador titiritó y patinó cuando quiso llegar hasta su entrevistado para proceder a desatarle de la silla escarchada.
    Es todo, puedes irte —pero cuando Goutaro puso sus manos sobre las cuerdas, una interferencia en el altavoz de la habitación le hizo detenerse. Aparentemente había alguien del otro lado del cristal por el cual podían ser observados y ese alguien estaba a punto de decir unas palabras:
    ¿Cuál es tu mejor recuerdo como shinobi y como persona? —entonó una voz muy extraña. Tye arqueó una de sus cejas y miró a todas las esquinas esperando encontrar de dónde provenía la pregunta. Con mucha dificultad consiguió sacar su mano izquierda de debajo de las ataduras, y si se esforzaba un poco más sabía que podría apuntar con uno de sus dedos hacia la bocina o hacia su entrevistador y clavarle un seenbon en la boca.
    ¡Vaya, vaya, parece que tenemos público! —los ánimos de Goutaro subieron a tope cuando regresara deslizándose a su asiento. Colocando sus codos sobre la mesa y el rostro sobre sus manos, el varón miró firmemente a Einarr sin ocultar una divertida sonrisa.
    ¿Qué mierda haces, imbécil? Desátame ahora mismo, ¡maricón! ¡Termina de quitarme estas cuerdas! —el shinobi forcejeó y sólo paró cuando su silla estuvo a punto de desplomarse hacia atrás.
    No puedo hacer eso hasta que satisfagas a tus admiradores.
    ¿Cuál es tu mejor recuerdo como shinobi y como persona? ¿Cuál es tu mejor recuerdo como shinobi y como persona?
    ¡Ya escuché tu puta pregunta! ¡Cállate de una vez!
    Entonces contesta...

    Un rechinillo en el aire se develó como la dentadura del peligris apretujándose a causa de la molestia. Aquél ‘estúpido juego’ le recordaba a los Naoto Games; otra amarga y burda experiencia de la cual nunca había obtenido respuestas. ¿Por qué era frecuentemente utilizado como rata de laboratorio? Quizá porque se asemejaba a una. Sus ojos se tornaron más oscuros y unas manchas negras comenzaron a asomarse por la piel en su cuello.

    Mi mejor recuerdo es... —Goutaro se impresionó porque la voz de Tye también se había vuelto más grave— Mi mejor recuerdo es cuando fui marcado como puto ganado de mierda —con una mueca ladina, el peligris pensó en lo irónico del asunto puesto que apenas recordaba cosas acerca de aquél incidente. Todo había quedado enterrado en lo profundo de su cabeza. Enseguida respiró profundo consiguiendo tranquilizarse, los efectos del sello desaparecieron poco a poco.
    ¿Cómo es eso? —preguntó el otro hombre.
    Imbécil, ¿No sabes cómo se marca con herraje y fuego a las estúpidas vacas?
    Sí, pero, ¿estás diciendo que tienes una marca de fuego en la espalda? ¿Cómo sucedió eso? ¿Por qué?
    Desátame y te mostraré para qué —ambos se miraron directo al ojo y por algún motivo, el que llevaba tres gruesas prendas de ropa encima se sintió inseguro, como si en cualquier momento pudiese ser atacado. Se abrazó a sí mismo para mitigar el frío y luego carraspeó cambiando de tema.
    Bueno, siguiente pregunta.
    ¿Qué tan lejos irías por alguien?
    Recorrería la mierda de Modan entera, siempre y cuando me paguen por ello.
    ¿Por qué solo sabes decir insultos?
    Porque mi querida madre sólo dice insultos.
    ¿Cuál es tu nombre favorito de los tres que tienes?
    Einarr.
    ¿Quieres tener hijos, formar una familia algún día?
    ¡Nunca! —Goutaro se llevó las manos a la boca para evitar reír ante lo tajante de la respuesta.
    ¿Qué tipo de mujer te gusta? No vale decir 'que sea puta ni prostituta o ningún sinónimo'.
    Pelirrojas.
    ¿Tan sólo con el cabello rojo? —preguntó el entrevistador, que para aquellas alturas se había transformado más bien en un espectador. Einarr hizo una mueca de asco.
    ¿Quieres saber exactamente cuál es mi tipo? Te diré cuál no lo es: los maricones de mierda como tú, ¡imbécil! —Goutaro levantó las manos instando a guardar la calma.
    ¿Qué es lo que menos sabes hacer?
    Mariqueras, limpiar, cocinar, relacionarme con la puta gente.
    ¿Has tenido novia?
    ¿Qué clase de mierda es esa? Voy a vomitar.
    ¿Qué es lo más gracioso que te ha pasado en la vida?
    Nada.
    Tienes que mencionar algo —Goutaro de nuevo.
    Nadie se burla de mí y sale con las putas orejas o los dedos de la mano completos —Tye con su índice señaló una de las piernas del otro hombre por debajo de la mesa. Su mano temblaba con fuerza hasta que decidió que todavía no era prudente atacarle. Tomó una bocanada de aire y después escupió con desprecio a uno de sus costados.
    ¿Sabías que escribes horrible?
    ...

    Guardó silencio. Desde hacía momentos había comenzado a sentirse muy fastidiado por lo ordinarias que eran las preguntas. Aquellas que referían asuntos shinobis podía contestarlas con cierta facilidad, pero cosas acerca a su vida personal y gustos particulares le ocasionaban náuseas. ¿Quién mierda querría saber ese tipo de cosas sobre él? No era una figura reconocida en todo Modan, ni siquiera en el País del Agua, mucho menos en un País extranjero. Se echó atrás en la silla y soltó un largo bufido que hizo reír otra vez a quien se sentaba en su misma mesa.

    ¿Qué es toda esta garlopa miertera? ¿Quieres que te diga cuál es mi color favorito? ¿Mis flores favoritas? ¿Mi cita ideal? ¿Quieres saber si somos compatibles? —habló con ironía a quienquiera que seguía emitiendo preguntas con una voz horrenda, digna de alienígena. Luego dibujó una maliciosa sonrisa— . Te daré mi número de teléfono, llámame.
    ¿Qué tal si es un chico?
    ¡¡Cierra tu puta boca llena de mierda!! —el shinobi aporreó con ambos pies el piso y la mesa saltó como si tuviese vida propia. De inmediato repitió su acción múltiples veces.
    Es sólo una posibilidad, Einarr, tranquilízate —Goutaro era ignorado— . Mejor continuemos con las preguntas.
    ¿Qué se siente ser asesinado? —entre gruñidos, Tye seguía golpeando el piso como chiquillo mal educado.
    ¡Yo nunca he sido ase... —la capa cristalina estuvo a punto de quebrantarse cuando súbitamente se detuvo. También se quedó boquiabierto; su memoria se había puesto en contra de su lengua cuando intentase mascullar que nunca había experimentado la muerte porque era mentira. Si bien técnicamente seguía vivo, recordaba su silueta en forma de clon siendo despedazada en varias ocasiones y todas ellas por la misma persona. ¿Sería posible que fuese ella quien estuviese del otro lado del cristal?— . Yo nunca he sido asesinado, ¿acaso eres estúpido? ¿Me veo como un maldito zombie o un cadáver maloliente? Estoy vivo.
    ¿Qué se siente tener sexo con alguien de rango más alto que tú? —soltó una corta risotada. Einarr ya no tenía duda.
    No tiene nada de especial, es común y corriente, más corriente que nada. He tenido mejores putas —hubo un leve intervalo de tiempo en el cual la nueva entrevistadora quedó muda, para beneplácito del shinobi.
    ¿Esparragos o ramen caliente? Debes elegir uno.
    Ra... —lo repensó un segundo— No, no. Espárragos. Mierteros espárragos fríos.
    ¿Por qué las prefieres pelirrojas?
    Porque pelirrojas se ven más pppp-utas —el otro hombre rió. Quizá nunca había entrevistado a una persona tan bocona antes porque le parecía peculiar, inclusive contaba las palabrotas que soltase Tye en cada respuesta, ¡ya llevaba más de veinte!
    Diviértete mientras puedas, maldito maricón...

    El semblante de Yuki se ensombreció mientras movía su dedo debajo de la mesa. Enseguida planeó todo un asesinato en su mente: primero perforaría las piernas del entrevistador, quien caería al piso retorciéndose de dolor. Después comenzaría a desangrarse, pero Tye desataría una pequeña ventisca lo suficientemente helada para congelar el líquido. De esa manera, Bourbon haría más fácil su trabajo de limpieza. Mientras todo eso sucedía, se echaría al piso y terminaría de romper su asiento para poder zafarse de las cuerdas. Todo ocurriría en un par de segundos por lo que Goutaro ni siquiera tendría oportunidad de gritar hasta que su cadáver quedase atrapado en un sarcófago gélido. El único inconveniente era la presencia de quien se encontrase del otro lado del cristal, pero si como sospechaba se trataba de Miyazaki, entonces ella no abriría su boca; ni Rinha ni las autoridades se enteraría de nada nunca. El show terminaría con un fatídico final en cualquier instante, no obstante, antes de ello faltaba la última pregunta:

    ¿Te casarías conmigo? —Einarr sintió un repentino escalofrío que removió todo su cuerpo con la fuerza de un trueno. Pero, ¿qué mierda acababa de escuchar? Quería cortarse las orejas. La sensación de asco se convirtió en angustia, después en furia.
    ¡¿Qué puta broma de mal gusto es esta?! ¿Te estás burlando de mí? ¡Voy a matarte!
    Responde, es la última pregunta.
    Sss-sólo en tus putos sueños, maldita escuálida.




    C. UnderwoodC. Underwood :505:
     
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  15. Dee.

    Dee. You've forgotten about us.

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    Todo eso ultimo no se lo esperaba, sabía que el albino se había encargado de llevar su equipaje al lugar donde pasaría la noche, más no se imaginó que ese lugar serían las instalaciones del clan Byako y mucho menos que la dejara alojarse en su cuarto. No podía menospreciar esa invitación al ver el futón tan cómodo que la recibió apenas apoyó su pequeño cuerpo en el, acogiéndola de inmediato y por lo tanto no demoró en caer en los brazos de Morfeo.

    Mientras, a las afueras del cuarto una pequeña mujer se encontraba resguardando la puerta de la habitación de su líder de Clan, pero en realidad se aseguraba que aquella jovencita desconocida estuviera bien vigilada y no precisamente como lo quería Akenuri. La postura de Candy era elegante; con su espalda recta y brazos tras ella, su barbilla elevada, dudosa de si entrar y preguntar a Issei si necesitaba algo o simplemente se marchaba y ya, sin embargo un pequeño bullicio proveniente del jardín le hizo virar su rostro.

    Issei no solía tener sueños muy de seguido, pero este era un poco extraño pues en el veía a su gata correr por un lugar completamente oscuro, donde solo se podía ver a sakura andando sin rumbo fijo; la llamó en un susurro pero no pasó nada, era como si no la viera, de repente una voz macabra y espeluznante se escuchó y la minina corría aún más rápido, huyendo de eso que le causaba temor.

    —¡No la dejes pasar de ahí!
    —¡¿Qué?!
    —Maau~!


    Y pues sí, el sueño de la gélida era relativamente real, pues su mascota desde que llegó a esa casa la tuvieron encerrada, cosa que a la felina no le gustaba, sin embargo, cuando sintió la presencia de su ama hizo lo imposible por huir; escapando de donde estaba, trepando y derribando cosas por donde pasaba para no dejarse atrapar.

    Cuando salió del cuarto de Ringo miró la bola de pelos siendo perseguida por una muchacha que sostenía en sus manos una red, la cual fue lanzada justo cuando sakura saltó a los brazos de Iz, atrapando a la chica de Kumo también.

    —Qué recibimiento tan halagador — susurró la de cabellera blanquecina, sacándose de encima la malla, Candy estaba totalmente asombrada por lo que había acabado de pasar, se veía apenada.
    —Lo sentimos mucho, esto, esto no debió pasar — dijo mirando a la muchacha que perseguía al animal, — Akenuri-sama no hubiera deseado esto, yo…
    —No se preocupe. Creo que, ya descanse lo suficiente, iré al festival nuevamente. — Dijo entrando al cuarto para dejar a la minina sobre el futón — quédate aquí, ya regresaré dentro de poco, no hagas estragos.


    Salió de los aposentos del mayor siendo escoltada por las dos mujeres, no cruzaron muchas palabras pero al parecer se veían un poco avergonzadas, la otra chica que acompañaba a Candy le hacía preguntas sobre ella, unas un poco más comprometedoras que otras, sin embargo la más bajita le decía que hiciera silencio.

    Cuando ya estuvo fuera, se dirigió al lugar que se veía más iluminado y ruidoso, no tenía ganas de caminar así que usando sus técnicas hyoton se desplazó por el camino de hielo como si patinando estuviera, no le importaba en ese instante que le vieran usando el hielo y por lo tanto asimilar el nombre del clan al que pertenecía, había ido hasta ahí para hacer unas cuantas averiguaciones pero al parecer fue el lugar equivocado, aunque sabía de alguien que quizá le podría dar más información de los Yuki y a pesar del poco tiempo que compartieron dudaba mucho que ese hombre tan desagradable le dijese algo de lo que ella quisiera saber. Pero había alguien más, la fémina que era de su misma aldea.

    Suspiró, todo ese tema de clanes le tenía cansada. Lo que tenía que hacer en ese instante era disfrutar del viaje pues ese tipo de eventos no se repetiría en mucho tiempo, así que alargo sus desplazamientos hasta que prácticamente estuvo rodeada nuevamente por un tumulto de personas que iban y venían. No supo por dónde empezar a buscar al albino, así que lo primero que hizo fue buscar algo de beber.

    —Gracias — dijo recibiendo su taza de té de limón, no estaba lo suficientemente frío para su gusto ni la ocasión, así que hizo lo mejor que sabía hacer desde que descubrió su Ls; enfriar por completo su bebida.

    Era increíble la cantidad de personas que había en el lugar, no sabía exactamente la hora pero quizá eso no les importaba, siguió caminando hasta que encontró un puestico donde vendían recuerdos de la aldea, sería agradable llevar algunos a Kumo y regalarlos a la chica del restaurante vegano. Buscó con su mirada unos adecuados para ella, hasta que decidió por un par de llaveros con el símbolo de la aldea, sacó los ryo´s suficientes de su bolsillo y cuando estuvo por entregarle al viejo las monedas se encontró con un dije en forma de copo de nieve, algo similar al símbolo de clan que llevaba el mal hablado de Kiri. Lo tomó entre sus manos y sintió lo frío que era, quizá por el material en el que estaba hecho, agradable a su tacto, sin pensarlo dos veces alzó su mirada al viejo que la atendía para preguntar el precio.

    —Oh, ¿ese chechere te ha gustado? Eres la primera en mucho tiempo que le pone un ojo encima, te lo puedes llevar gratis si le compras la cadena. Solo serían 5 monedas más.
    —Claro, no sé por qué le dice así, si es muy bonito — mencionó mientras lo alzaba un poco para apreciarlo más.
    —Aquí tiene señorita, fue un placer.


    El señor le entregó en una bolsita de papel todo lo que había adquirido, Issei hizo una leve inclinación para dar la vuelta y marcharse, sin embargo alguien le tomó por los hombros y le susurró en su oído.

    —Creí que estabas durmiendo, pequeña mentirosa. — El tonito burlón le hizo ladear una chiqui sonrisa a Yuki, pues identificó de inmediato la voz que le llamó pequeña.

    La genin caminó junto a Byako hasta unas bancas que estaban cerca, en silencio pues él no quería incomodar con la pregunta pero aun así la hizo, al final era ella la que estaba fuera de casa.

    —¿Pasó algo? — dijo algo serio refiriéndose quizá a algo o alguien que posiblemente le llegó a incomodar a la fémina.
    —Oh, no no… bueno, si — dijo recordando el incidente con su gata, se sentía apenada por todo lo que había roto — Creo que cuando vuelvas a casa te encontraras con algunos jarrones rotos y uno que otro mueble arañado, fue sakura que se volvió loca, lo siento, no debí traerla, juro que lo pagaré todo. — dijo tomando aire al terminar.
    —Ya veo, ¿eso te ha quitado el sueño? — Preguntó, a lo que la raiton asintió — No hay problema, con tal que no haya tirado el jarrón donde están las cenizas de la abuela…


    El rostro de la fémina pasó a uno de pena a uno de asombro y vergüenza, no sabía cómo disculparse, ese tipo de reliquias era irremplazable, sin embargo la risa que dejó salir el mayor le hizo voltear a verlo, ¿acaso le había tomado el pelo? Si. Ella frunció el ceño pero al ver la tranquilidad del muchacho comprendió que debía tomarse las cosas un poco más suave, no socializaba mucho con las personas y menos con jóvenes de su misma edad, así que se relajó un poco y aflojó una leve sonrisa.



    Lamento la tardanza, pero aquí el pots :) LionelLionel
     
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  16. Autor
    Blair

    Blair スパークル Moderador

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    Instrucciones:
    π Por elección coughaleatoriacough, Chihiro Miyazaki fue elegida como la próxima entrevistada. C. UnderwoodC. Underwood deberás responder, a modo de rol, una serie de preguntas estándar que se anexarán en este post.
    π Tras el siguiente post de C. UnderwoodC. Underwood , cualquier usuario puede anexar preguntas, que el entrevistado puede o no incluir en la entrevista (ella lo decide).
    π Mínimo post de 300 palabras.
    π Tienes cuatro días para contestar todas las preguntas (las estándar y las que los usuarios hagan personales a tu personaje).
    π Se decidió no incluir un rol inicial, donde el entrevistador encontraría al entrevistado, para no afectar las historias/tramas que se están realizando.

    Preguntas al entrevistado:

    1. Si no fueses ninja, ¿en qué otra cosa trabajarías y por qué?
    2. ¿Quién te gustaría que fuera tu mentor?
    3. ¿Cómo te ves a tí mismo dentro de veinte años?
    4. Cuéntanos, ¿cuándo y cómo hiciste tu primer Jutsu?
    5. ¿Cómo fue tu niñez?
    6. ¿Cuál ha sido la batalla más complicada que has tenido hasta la fecha?
    7. ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser un ninja?
    8. Si pudieses elegir otra línea sanguínea, ¿cuál elegirías?
    9. ¿Cuál es el origen de tu nombre?
    10. ¿Qué misión te ha marcado más durante todo tu camino como ninja?
    11. ¿Con qué jugabas en tu infancia?
    12. ¿Cómo crees que actuarías si la única forma de salvar a la aldea es matar a una persona muy importante para ti?
    13. ¿Cuáles son los orígenes de tu clan?
    14. ¿Has pensado en hacerte un cambio de look?
    15. ¿Cuál es tu idea de felicidad?
    16. ¿Cuál persona es la que más admiras? ¿Por qué?
    17. ¿Cuál es la persona que más desprecias? ¿Por qué?
    18. ¿Cuándo y dónde has sido más feliz?
    19. ¿De qué es lo que más te arrepientes?
    20. ¿Cómo te gustaría morir?

    Ficha del entrevistador: Hiroshima Goutaro

     
  17. Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    Ni siquiera Bour se esperaba la última pregunta hecha por Chihiro. ¿Quién querría casarse con alguien tan despreciable como el maricón de su amo? Le constaba lo horrible ser humano que era y lo insano que sería para cualquiera involucrarse con Tye a un nivel más comprometedor. Nunca lo hubo pensado hasta ese momento, pero tal vez Miyazaki era peor que el propio Ters... la veía casi a su lado, con semblante radiante aunque engañoso. Detrás de ese aspecto hermoso podría esconderse un monstruo. Ahora la pregunta era quién de los dos (entre Ice y Vendetta) corría más riesgo estando con el otro.

    ―Estás loca, niña ―fue lo único que pudo emitir el peludo tras su debate interno.
    ―Ha sido divertido incomodar a Tye.
    ―Y saber más de él, ¿no?
    ―¿Estás insinuando algo? ―Se cruzó de brazos, manteniendo una sonrisa traviesa.
    ―¿Por qué él? ―Una pregunta muy conocida para la artista y agobiante también. Todo el que la emitiera tenía algo más que decir y mayormente ese algo no era tan agradable de escuchar, pues solía ser un sermón que no necesitaba. Hiiro encogió sus hombros a punta de un diminuto carcajeó y sin más que decir abrió la puerta con la intención de marcharse antes de que Yuki quedase libre.
    ―¡Así que eras tú la que estaba detrás de todo esto! ―El entrevistador, ridículamente abrigado, apareció de repente logrando que la fémina retrocediera hacia el interior del cuarto. ―La gran Chihiro Miyazaki, conocida como Mata Hari. ¡Toda una estrella! ―Goutaro mostraba sus blancos dientes en una gran sonrisa. ―Es increíble que tú conozcas a alguien como Einarr Yuki ―Bour rodó los ojos―, y me parece que se conocen tan, tan, tan, pero tan bien que me atrevo a decir que los dos tienen una relación interesante... ―la jounin le miraba fijo a la cara pese a sentir su garganta arder―, especial y para nada amistosa ―movió sus dedos con insinuación.
    ―Nuestra relación se fundamenta en burlarnos mutuamente porque nos caemos mal ―no titubeó en una sola sílaba, mas algo dentro de sí le preocupaba sin saber qué―. Lo conocí en la guerra, supe que estaba aquí y no pude perder mi oportunidad de hacerle enojar.
    ―Hmm ―el hombre sobó su mentón―, es que algo no me cuadra ―sin más, cerró la puerta de la cabina haciendo que la de Kumo terminara por retroceder hasta ponerse a un lado del can. Bourbon arrugó sus fauces―. Oh, hola perrito.
    ―Perrito tu miembro, hijo de puta -ladró fastidiado. El adulto alzó sus manos a la altura de su pecho como si pidiera tregua.
    ―Eres muy parecido a Einarr ―eso hizo que la invocación se posicionara en sus cuatro patas y afilara más la mirada―. Eso no pareció gustarle... ―susurró audible―. Mejor me centro en ti ―los humanos se miraron―. Los rumores dicen que hay alguien en tu vida que te hace cometer locuras ―Habanero soltó una mofa―. ¿Es Einarr cierto? El chico misterioso con el que andas y todos quieren saber, es él. ―Iba a acercarse si no hubiese sido por Bourbon. ―Apuesto mi vida a que es él.
    ―No.
    ―Sí es él.
    ―Estás pidiendo a gritos que te maten...
    ―Estoy a punto de obtener una noticia jugosa.
    ―Pierdes tu tiempo.
    ―Vale, comprendo que sea altamente vergonzoso que el mundo sepa que alguien tan glamurosa, talentosa, atractiva y fuerte como tú ―Hiiro sentía su corazón latir como loco―, esté jugando a los novios con un chico como ―señaló el vidrio para hacer referencia a quien continuara atado―. Todos pecamos, lo sé. No soy quien para juzgar tus extraños gustos y menos cuando existen mejores prospectos para una princesa como tú ―la chica apretó uno de sus puños con cuidado de no ser vista―. Que no te de pena admitirlo.

    La pelirroja desvió su mirada unos segundos después de que surgiera el silencio entre ambos. Goutaro se convenció de lo poderosa que fue su labia y presintió que no tardaba nada en saber aquella verdad que tanto la músico como el gélido se encargaban de negar. Chihiro removió su cabellera con dejo de fastidio.

    ―Vámonos, Bour.
    ―¿Eso es un sí?
    ―Eso es un 'no puedo admitir lo que no existe' ―reclinó sus dedos simulando las comillas―. Me caes bien, Goutaro; leo tus artículos en Kunoichi Fair, pero debes dejar de insistir de vez en cuando.
    ―¿Me estás amenazando?
    ―No ―fue rápida al responder.
    ―Hagamos esto y si lo haces creeré y desmentiré los rumores sobre tu amante secreto ―la kunoichi llevó una mano a su cintura―: responde unas cuantas preguntas, solo unas pocas.
    ―Suena fácil y justo.
    ―Frente a Einarr.

    Algo le decía que no sería tan sencillo, aunque ese grado de dificultad pudiera adaptarlo a placer. Cuando creyó que no tendría más opción que ceder al jueguito mental del entrevistador, las cosas dieron un giro interesante en su cabeza y según sus cálculos. Respondería frente a Ters porque quién sabe si lograba molestarle y lo haría, además, para demostrarle al sujeto a su frente que se equivocaba.

    [...]

    En horas de la tarde

    Miyazaki llevaba varias horas caminando por la villa dentro del perímetro que comprendiese el festival. No sabía si considerarlo buena suerte, pero desde hacía rato no paraba de llover y como muy contadas veces en su vida le importó un cacahuate que el aguacero cubriera su cuerpo. Atarse el cabello, usar una gorra y unas gafas resultaron ser el complemento perfecto para completar el disfraz. No quería ser molestada por nadie.

    Sus pies se detuvieron frente a un local de comida marina bajo la incertidumbre del por qué tuvo que dejar de caminar; lo que no podría negar era que el olor a pescado frito que salía al exterior era bastante atrayente. Olía delicioso, bien condimentado. Y pareciera ser que la pelirroja no tuviera un céntimo encima, mas todo lo contrario. Si quisiera pudiera pedir varias órdenes, solo que todo eso más que hambre le resultaba tan familiar que la hacía sentir extraña. Era como si añorara algo o a alguien. ¿Se sentía culpable?

    ―Ian...
    ―¿Se va a quedar ahí, señorita? ―Un hombre de aspecto mayor se asomó por la entrada del local. ―Al menos tómese algo caliente.

    Tal vez era lo que necesitaba en esos momentos. Dentro del restaurante había una zona más resguardada y cerrada, decorada de tal forma que transmitiera calma por su estilo acogedor. Había una chimenea encendida que a palabras del señor era habilitada cada vez que la temperatura bajase por las lluvias. Chihiro tomó asiento frente al fuego, permitiéndole reflejarse en sus mejillas.

    ―Aquí tienes -el amable hombre le entregó un tazón pequeño con caldo de pescado―. Te caerá muy bien. ―Ella asintió, miró el contenido y acercó su boca al borde del contenedor. ―Pareces afligida. Percibo que estás triste... o angustiada.
    ―No es nada importante.
    ―No sirve de nada engañarnos ―Habanero se miró en el líquido, descubriéndose en verdad afectada por lo que hubo ocurrido horas atrás―. Lo mejor siempre es hablar para liberar la carga que yace atrapada en nuestro pecho.

    La jounin no dijo nada más, solamente se propuso a culminar su comida antes de que se enfriara. Quien la acompañara pidió disculpas porque se retiraría para continuar con su trabajo; a su lado y en dirección opuesta, una persona se adentró al cuarto, caminó sin prisa hacia la músico y en cuanto pudo se puso de cuclillas detrás de la pelirroja.

    ―¿Te peleaste de nuevo con Tye? ―Solo el corazón de Miyazaki se pronunció gracias a aquella voz tan serena y madura. Lo normal era que se girara para ver a la cara a su visitante, empero rio por lo bajo. ―Supe que tuviste un encuentro desafortunado con Goutaro eh... ―trataba de recordar el apellido o su nombre, lo que fuese.
    ―¿Cómo me encontraste?
    ―Yo siempre sé dónde estás. ―Hiiro se dio media vuelta en dirección a él. ―Tengo habilidades, ¿lo olvidas? ―Ella negó con la cabeza. ―Cuéntame.

    La artista separó sus labios para responder, mas se detuvo justo cuando la primera de sus palabras iba a salir de su interior. Su mirada brillante y expresiva se enganchó de los ambarinos de su acompañante, tan encantadores; proyectaban esa seguridad característica de Uzumaki, una que tal vez le hacía falta a ella. Hiiro suspiró y sin quererlo, su ceño se arrugó un poco.

    ―Después de lo que te dije... ―bajó su mirada―, ¿por qué sigues cerca de mí? Soy un caso perdido, Ian. Creo que no merezco nada de ti porque no he podido corresponderte ―el pelirrojo posó una mano sobre su cabeza y con suavidad acarició sus cabellos―. Y lo peor es que no podré hacerlo... no quiero lastimarte.
    ―Ya sé que no vas a corresponderme ―tomó un poco de aire antes de continuar―, pero si me acerco a ti no es con alguna intención romántica nada más ―rio para desconcierto de la fémina―. Por respeto a tu hermano, debo velar por tu seguridad hasta que volvamos a Kumo.
    ―Chie... ―se abrazó a sí misma para rendirse ante sus deseos de reir―. Le he fallado también.
    ―No lo creo ―tocó el mentón de la pelirroja―, es tu vida y al final decides qué hacer y con quién estar.
    ―Einarr no es la mejor opción ―Ian subió y bajó sus hombros-, es lo que todos piensan. No somos nada y quizás nunca seamos algo, pero...
    ―Desde mi punto de vista, creo que Tye sí está enamorado de ti ―Hiiro tragó fuerte. Algo se manifestó en su interior tan veloz y fuerte como un rayo―. Es un bruto, habla demasiado y no sabe elegir las mejores palabras para expresarse...tampoco es que sepa actuar, pero lo que en verdad no sabe hacer es fingir cuando se trata de ti ―Habanero se relamió los labios―. Es muy inmaduro, no sabe lidiar con sentimientos de esa índole y eso sí puede ser dañino ―Salamander llevó sus manos a cada hombro de la músico. Él no podía apreciar la expresión de su rostro, no obstante al tocarla supo que yacía algo tensa―. No creas que vas a cambiarle milagrosamente o que porque esté enamorado de ti lo hará como por arte de magia, igual este mundo está lleno de misterios y puede ser que un día de estos... ―Miyazaki se dio la vuelta―, él se convierta en otro hombre.
    ―No quiero que cambie del todo ―se sonrojó y evitó el contacto visual con Ian―. Pero nadie debe saber esto, Ian.

    El gesto en su rostro se endureció de un momento para otro, incluso el color rojizo sobrante en sus mofletes se apagó. Sin más, se separó del amante del mar para dar un corto paseo por la habitación, tratando de organizar sus pensamientos alejando lo emocional de su futuro discurso:

    ―Al final Tye y yo no podemos estar juntos porque ambicionamos a cosas distintas... yo amo cantar, la música, los escenarios, la gente aclamándome -movía sus manos simulando tener un público a sus pies ovacionando su nombre a todo pulmón―. Tye sería un obstáculo para mí. Querer, amar... es una pérdida de tiempo para mí ―echó algunos flequillos hacia atrás―. Solo puedo jugar un rato y Tye se presta, así que.
    ―¿Y por qué nadie puede saber que están jugando?
    ―Porque Tye no es nadie... es un tipo ordinario, sin chiste, sin fama, sin aspiraciones ―Ian entrecerró sus ojos―, un chuunin que tal vez no llegue más lejos. La gente dirá que me conformo con poca cosa, ¡y no es cierto! -Hizo énfasis en la última frase―. Me gusta, sí. Pero...
    ―¿De verdad todo eso es un problema para ti?
    ―Soy una Miyazaki.

    Goutaro fue caballeroso al guiar a Hiiro hacia la habitación contigua, donde yacía Einarr vociferando una sarta de improperios y gruñidos. Exigía que le dejaran libre, prometía entre dientes no hacer nada que alguien pudiera lamentar, solo que el entrevistador sabía bien que su muerte a manos de Ters en verdad sería poco lamentada, lo que no le exoneraría de ir a prisión por un delito premeditado. Así que le hacía un gran favor al peligris, a su vez que a la pelirroja; los amantes incomprendidos.

    Cuando Tye captó la figura de Habanero hubo una tormentosa paz en el cuarto. Ambos jóvenes shinobi no emitieron ruido alguno y por primera vez el anfitrión disfrutó de una cortísima cuota de silencio por parte del ruidoso ninja. Valió la pena llevar a la mujer allí, porque en su mente quedaría grabada la imagen de esos dos viéndose a la cara.

    La temperatura descendió brutalmente.

    ―¡Desátame ya, hijo de la grandísima puta de mierda! Si no quieres que explote este lugar al convertirlo en puto hielo, hijo de perra aaaahhh ―gritó con fuerza, tirando de sus muñecas sin medir el daño que le hicieren las cuerdas en su piel. Las marcas del sello volvieron a aparecer.

    Tanto Chihiro como el entrevistador vieron con terror a Ters. El más adulto avanzó hasta la salida y sin decir nada cerró la puerta. Vendetta trató de evitarlo, le llamaba por su nombre y tiró del manubrio un par de veces sin éxito.

    ―Qué cobarde ―la jounin golpeó la puerta. Como no tenía más opción, se giró hacia Pecho Frío; su mirada recayó en la azul intensa y enfurecida del chuunin. Sus uñas eran más largas al igual que sus colmillos y parte de su cara se encontraba manchada. Su respiración era agitada; parecía como si el aire faltara alrededor de él.
    ―Suéltame, cabezona... por tu maldito bien, hazlo.
    ―No inspiras confianza, Tye.
    ―¡A la mierda la confianza! ―Los brazos de la artista empezaron a escarcharse. ―Ya me harté de ser un juguete para diversión de unos imbéciles, me harté de responder tus mierdas de preguntas...
    ―Las respondiste todas, maricón.
    ―Tú cállate, perro traidor, hijo de puta ―Bour quedó estático. -Yo soy tu puto amo, libérame de esta mierda ahora, te lo exijo maricón de mierda.
    ―¡Ya basta! ―Einarr abrió sus ojos bajo una supuesta impresión que poco le importó a la músico si era actuada o real. ―Me duele la cabeza de escuchar tantos insultos, ¿es que en serio no sabes decir otra cosa?
    ―¡NO! Joder, no ―tiró de sus brazos otra vez―. Y no te hagas la casta, maldita, me conoces muy bien ―rio con sorna para desagrado de la fémina, quien intuyera lo peor si Ice continuaba hablando. Algo le decía que Goutaro se encontraba escuchándolo todo mientras comía palomitas―. Te vale una mierda que diga tantas palabrotas cada vez que cogemos.
    ―Tú y yo nunca hemos estado juntos.
    ―¿Qué qqqué? ―Soltó una risotada todavía más incómoda, llena de resentimiento. ―¡Hija de puta! Yo conozco cada puto rincón de tu asqueroso cuerpo.
    ―Estás inventando cosas por culpa de esas manchas raras.
    ―Admitiste que tenemos sexo cuando me preguntaste sobre qué sentía estando con una mal parida de rango más alto que yo ―enseñó sus dientes en su expresión jocosa.
    ―Yo no hablaba de mí ―Y sin embargo, Miyazaki se mantenía fuerte como un roble.
    ―Si estás tan estúpidamente segura de toda la mierda que dices, ¿por qué carajos no me desatas? ¡Maldita sea! ―Tye echó su cabeza hacia atrás. Se sentía cansado, consumido por nada y sumamente hastiado. ―Si no vas a ayudarme escuálida, entonces lárgate de mí maldita vista. Esfúmate, erradica tu puta existencia de mi mapa... ¡Qué te largues!

    Eso era justo lo que ansiaba hacer pero sin que se viera como acceder a la petición de Yuki, pues podrían catalogarlo como un golpe brutal hacia sus sentimientos. Por culpa del hijastro de Ruura, las cosas habían empeorado; seguro los rumores cobrarían mayor fuerza. Necesitaba hablar con el peligris para hacerle entender que no debía meter más la pata, que era precisamente eso lo que Goutaro ansiaba de su parte; continuar lucrándose bajo la novela que él mismo se encargará de promover por Modan.

    Habanero invocó un kunai y de un tajo cortó las cuerdas; enseguida, todo el vidrio que separaba las habitaciones se quebró en muchos pedazos por culpa de las estacas heladas que le atravesaron. La instrumentalista se cubrió en una esquina, tapando parte de su rostro hasta que el concierto de residuos culminase. Del otro lado ya no estaba el entrevistador.

    ―Hijo de perra... ―Ice T removió sus pies con rabia e importándole muy poco las heridas en sus muñecas, desató sus extremidades―. Lo voy a matar.
    ―Ya caíste en su juego ―Yuki se dio la media vuelta, caminó hasta Miyazaki mandando a volar la mesa y una de las sillas que los separaban.
    ―¿Quién mierda te crees?
    ―Tienes que negar lo que has dicho sobre nosotros.
    ―¡Tú empezaste este infierno! ―Intentó sujetarla del cuello, empero con ambas manos lo retuvo. Einarr forcejó para romper sus fuerzas. ―Vienes aquí a burlarte de mí, ¿y piensas que saldrás limpia? Hija de...
    ―Fácil, Tye ―logró repeler su mano al echarla a un lado―. Si no querías responder, te hubieras callado o negado todo. ―El amante de los inviernos levantó su barbilla para mirar con mayor desdén a la jounin. ―Ahora Goutaro difundirá que entre tú y yo hay algo.
    ―No si lo mato primero...
    ―No a otra persona, Tye ―le agarró de un brazo tan solo por un instante, porque el aludido emitió un sonido desaprobatorio―. Solo tenemos que desmentir.
    ―Esa es mi manera especial de hacerlo ―acercó su rostro para emanar su usual aura con más intensidad al de Vendetta.

    Chihiro bajó un poco sus párpados; mordió su labio inferior sin lastimarse desde que viera los de Einarr tan cerca. Y él, por su parte, tentó sus más cochambrosos deseos. Estuvo muy cerca de ser quien acomodara sus dientes sobre los labios de la mujercita, pero no. En el fondo gozaba de un gramo importante de autocontrol que le hacía sentir superior y muy capaz al creerse el menos interesado en devorar sus labios.


    El cielo sobre la Tormenta se encontraba empañado, a medias, por nubes que desprendían un olor a agua de lluvia. Entre medio de ellas, fue posible apreciar el típico color anaranjado que modelaba el firmamento cada vez que el sol anunciaba su retirada. Las calles no se encontraban abarrotadas, tal vez porque las mejores actividades iniciarían en horario nocturno; Ianmaru guiaba a la instrumentalista a su morada y mientras caminaban en silencio ella extrajo su móvil. La pantalla colocaba los cientos de mensajes pendientes por leer, pero lo que realmente le interesaba saber era si el carismático periodista ya la había enterrado con su primicia y, por qué no, preguntarle a Einarr si ya lo había matado… empero justo al presionar el botón de llamada recordó que el shinobi destruyó su celular. ¿Las cosas podrían estar peor?

    ―Míralo de esta forma ―Habanero alzó su cabeza―: Tye fue un ninja destacado en la guerra. Tan malo no puede ser que te vinculen con él por un rato…
    ―Mi abuela siempre nos decía que la mejor manera de afrontar los problemas era siempre manteniendo la frente en alto ―quedó en silencio repentinamente antes de reír por la ironía de las cosas; vaya momento para recordar una de las lecciones de la mujer que la hacía fastidiar.
    ―Tu abuela es una mujer sabia ―Chihiro bufó, incitando el que retomaran la caminata.

    Para llegar a la zona donde se encontraba el hotel donde se hospedara el marinero, debían abordar uno de los pequeños botes que para la hora se hacía complicado encontrar alguno disponible. La cola era considerable. Hiiro le hubo pedido al varón no llamarla por su nombre, aunque él no creía que en verdad la mujercita cumpliera su acometida de mantenerse bajo perfil; más bien, daba crédito a las personas del rededor que sabían respetar a la artista.

    En esas de una flotilla se desmontaron unas cuantas personas, una de ellas era un señor con pinta elegante que iba acompañado por varias chicas. De cada brazo llevaba una y las demás les seguían de cerca. Una de las mujeres se dio cuenta de la presencia de Habanero y esta la observó por la esquina de su orbe izquierdo.

    ―Espera ―hizo que el hombre se detuviera tan solo para acercarse a la kunoichi―. Te he visto en algún lado… ―Miyazaki bajó un poquito sus gafas para verla por encima de ellas, luego echó un vistazo a su acompañante y este igual de confundido que la artista intentó contradecir a la dama―, es que sí te he visto y ya sé dónde.
    ―¿Quieres un autógrafo? ―Trató de burlarse pero ver que la otra mujer se riera con algo más de intensidad, no escandalosa, la hizo sentir extrañada.
    ―No, no; tú eres la chica que uno de mis clientes llamó… vi tu foto en su móvil ―Chihiro sintió un golpe a la altura de su pecho―. Por cómo te habló me pareció que te reclamaba como si fuesen pareja o algo.
    ―¿Qué es lo que deseas? ―Rascaba la parte de atrás de su cuello, tratando de mantener a raya la incomodidad que aumentaba a cada segundo que pasaba.
    ―Que me paguen.

    Hiiro estaba listísima para responder importándole una mierda quedar como una chica mal hablada delante de todos los que yacían allí e Ian igualmente se mentalizó para intervenir, no obstante la de renombre y fama volvió a ajustarse los anteojos oscuros, esculcó en su parte trasera su portamonedas sacando de ella unas cuantas papeletas. Sin emoción alguna pero sin demostrar desánimo o cualquier otro sentimiento negativo, preguntó si había otra mujer con ellos. Extendió más del dinero que pudiera cobrar por sus servicios y sin esperar respuesta, díjole que le diera su parte a la otra mujerzuela que se hubo revolcado con Ice T.

    Era su turno de abordar el bote y como si anduviese sola se sentó en una esquina, queriendo alejarse lo más posible de las demás personas así fuese forzándose a desconectarse de la realidad. Uzumaki se ubicó a su frente aguardando silencio pues sabía que la jounin no estaba pasándola bien. En parte se sintió responsable por su situación; la idea de sacarla de Kumo fue suya y de haber sabido que Yuki se encontraba allí, jamás la hubiera embarcado con él. Más de una vez intentó mirar su rostro para descifrar su expresión con exactitud, porque lo que apenas podía notar era que la ninja se sentía molesta. Sin embargo, creyó haberla visto moviendo uno de sus dedos de las manos de arriba hacia abajo, siendo lo primero que hiciere desde que se encontraban en el transporte.

    Una vez en tierra, llegar al hotel les tomó solo unos cinco minutos gracias a que Uzumaki conocía un camino más rápido y poco transitado. En todo el trayecto a pie, Habanero se mantuvo balbuceando algo con cierta entonación. Era inentendible, salvo porque por la forma en la que emitía las palabras o sonidos, se percibía la intención de rimar. Lo curioso fue que repitió la misma acción hasta que entrasen en la habitación y tuviera a mano su libreta, en la que escribiera a toda velocidad.

    ―Si quieres nos vamos mañana ―Hiiro no respondió―. ¿O tienes algo en mente?
    ―Necesito saber si Goutaro ―iba a decir que le gustaría conocer el paradero del entrevistador por lo que le deparaba el destino en manos de Einarr―, si él ha hecho algo con lo que ya sabe.
    ―Tal vez no hará nada y te estás mortificando por…
    ―No sabes nada del medio ―Ian suspiró, prefiriendo abstenerse a decir otra cosa―. Si no puedo encontrarlo, entonces deberé buscar a Tye.
    ―Y aquí vamos de nuevo ―tanto él como Chihiro rodaron los ojos―. ¿Para qué le necesitas ahora? Así nunca vas a convencer a nadie de que él no te gusta.
    ―Llévame a donde se contraten prostitutas.
    ―¿Disculpa?
    ―Einarr tiene una pelvis muy conquistadora y débil ―el pelirrojo no supo si lo dicho por ella fue más gracioso que verla algo nerviosa a decir eso o viceversa―. Cuando no está conmigo te apuesto a que va a buscar pelirrojas por ahí para desquitarse.
    ―¿Desquitarse teniendo relaciones con ellas? Sin pagarles.
    ―¡Solo llévame! ―Le molestaba mucho entrar en detalles sobre lo que hiciera Pecho Frío con mujeres del mundo―. Si no me voy sola ―y no esperó a que el muchacho le contestase cuando ya abría la puerta para marcharse. Desde que permitiera que la luz del pasillo entrase al cuarto, una brisa suave y muy fresca con olor a menta se impregnó en parte de su cuerpo. ―Oh… esto no es un burdel. ―La entrada se encontró de golpe con la pared; el ruido hizo que Ian se pusiera de pie y se asomara en el pasillo para descubrir lo que sucedía.
    ―Su miembro apuntó hacia acá, ¿no?
    ―Sabía que estabas con el maloliente a puto pescado podrido.
    ―Yo te lo dije ―otra voz en el pasillo se hizo presente; era obvio de quien era.
    ―Creo que no solo detecta a mujeres pelirrojas ―Hiiro esbozó una mueca de burla por lo dicho por el de orbes ámbar―. ¿Qué quieres, Tye? Ya ocasionaste muchos problemas.
    ―¿A quién le importa tu mierda de opinión? ―Pasando de largo de Habanero avanzó para colocarse más cerca del otro hombre e iniciar un juego de miradas intimidantes. ―Debería matarte primero, hijo de puta.
    ―O sea que no has dado con Goutaro ―Ters no la miró―. Qué bueno…
    ―Pero lo haré ―repuso rápido sin dejar de mirar al otro hombre como si fuese una enorme piedra que le estorbaba para poder avanzar, cuando la verdad no tenía ningún camino que recorrer―. Y también te mataré a ti, maricón.
    ―¿Qué viniste a buscar?

    La de cualidades musicales se interpuso entre los dos antes de hacer la pregunta para Ters. Era una enorme sorpresa verle allí, después de todo se imaginó que tras lo sucedido iba a evitarla más que nunca. Por un momento le hizo sentir contenta haberlo encontrado en la puerta y no en un prostíbulo, pero qué cosas pensaba, ¡por Dios! Por eso quiso verse disgustada al cuestionar al peligris. Por otra parte, Bourbon se colocó en posición de alerta; sus orejas se movían como antenas para captar con mayor precisión lo que estaba sintiendo alrededor: la presencia de alguien desconocido. Sin ánimos de interrumpir los dimes y diretes de los humanos, cerró la puerta desde que se metiera al cuarto de una patada con una de sus patas traseras. Los tres miraron en su dirección y solo su amo, con tono despectivo como siempre, le preguntó qué sucedía.

    ―Me los comeré a todos ―Tye le mostró el dedo medio de su mano izquierda―. Incluido el maricón que se encuentra en el pasillo.
    ―Seguro era un paparazzi… ―Hiiro corrió rápido hacia las ventanas para cerrar las cortinas; en esas, Einarr le hizo una seña a su can para salir e ir a deshacerse de quién sea que estuviera por ahí para sacar alguna foto comprometedora, empero la fémina le interrumpió al lanzar un kunai a la puerta. ―No salgas.
    ―Gracias por el kunai, escuálida ―lo tomó y al poner la mano en el pomo, vio atadas sus extremidades con cadenas salidas del suelo. El gélido no fue el único impresionado por la técnica, también lo estaba el pelirrojo que nunca había visto a Vendetta realizar un jutsu de la familia de los Fūin. ―¿Qué mierda es esto?
    ―Si sales será peor para todos, entiéndelo de una maldita vez.
    ―Será peor para ti y eso no es del todo malo ―sus labios se movieron hacia un lado en una mueca cínica.
    ―Pueden ser policías ―Y la boca de Tye regresó a la normalidad, entendiéndose como “normal” su usual gesto serio, de mirada pesada y ceño semi arrugado―. Irías a prisión por ―miró de manera fugaz al pelirrojo―, por los destrozos en el almacén.
    ―Prefiero eso a quedarme aquí con ustedes ―tiró de su cuerpo buscando soltarse―. ¡Déjame ir, hija de…

    Fue lento al darse cuenta del movimiento de manos realizado por el otro varón y al querer centrar sus palabras en él, inhaló el humo verdoso que expeliera Ian de su boca. Bourbon también respiró las esporas, pues sintió débiles sus patas. El perro y su humano trataron de luchar contra los efectos somníferos hasta perder totalmente la consciencia y entregarse a los designios de Morfeo.

    ―Me quedaré en el otro cuarto.

    Como no iba a dejar al de Kiri en el suelo, por más que le hubiese encantado, le llevó hasta la cama de la artista y sin perder la oportunidad lo dejó caer como un saco de papas. Tye estaba tan dormido que lo más probable era que nada de lo que le sucediese lo podría sentir. Bour también fue arrastrado hacia una esquina de la habitación, más cerca de donde estuviere su invocador.

    ―Ian ―la jounin le llamó antes de verle cruzar el umbral hacia la otra recamara―. Gracias.
    ―No hagan mucho ruido.

    Al verse a solas y bajo la luz tenue de la habitación, que invitaba a la músico a dejarse llevar por lo que estuviera sintiendo en esos momentos, Chihiro se ubicó a un lado de Ty. No le dio pena acariciarle el rostro, menos delinear su nariz y terminar su atrevido recorrido sobre sus fríos y azulados labios. Qué tranquilo era todo cuando dormía, incluso el aura que emanaba de forma natural resultaba muy agradable. En esas su mirada violeta se aparcó en lo que podía apreciar de la marca maldita, por lo que movió su mano hacia allí. Al principio le dio impresión tocarle aquella zona, pero pronto se dejó guiar por la curiosidad. Era como un tatuaje, una tinta imborrable que desde que le viera la primera vez no dejaba de hacerla sentir muy extraña. Tenía tantas ganas de saber de qué iba ese dibujo; ¿por qué salían otras manchas cada vez que Tye perdía los estribos? Hasta juraba haberle visto con el físico ligeramente cambiado.

    También recordó lo que le hubo contado a Goutaro sobre el tatuaje en su espalda y para cuando lo notara, yacía mirándole toda la piel marcada por lo que parecía ser una S al revés, atravesada por una raya. Cada vez que intimaban la hubo tocado mas nunca reparado en que si lo hacía con detenimiento y atención, podía sentirla como una gran cicatriz. ¿Por qué le hicieron eso? ¿Qué clase de familia era aquella que lastimaba hasta quemarles la piel a sus miembros? Y eso que no contaba las numerosas marcas en toda el área de su torso.

    De lleno colocó su palma abierta sobre la espalda de su amante, arrastrándola sin prisa y permitiéndose disfrutar del contacto con cada uno de sus dedos. Dentro suyo experimentaba la desagradable sensación de la pena, lástima; ese sentimiento que de confesárselo a Ters, seguramente cumplía sus tantas amenazas de muerte para con ella. Pero es que no podía dejar de pensar en lo mucho que ha sufrido el shinobi a lo largo de su vida. Estaba tan segura que todas esas experiencias le forjaron como era él hoy en día, lo que es horrible… tener que cargar con tantas marcas de odio tanto en el exterior como en el interior.

    ―Qué irónico ―susurraba tras haberse acostado a su lado mirándole a la cara―. Provenimos de familias muy distintas y al mismo tiempo, parecidas… ―tomó la mano más próxima a su izquierda para entrelazar sus dedos―. Solo que tú estás lleno de marcas y yo no cargo con ninguna a la vista. ―Alzó los brazos con los codos apoyados en la cama, solo para ver la unión de sus extremidades. En ese instante, la pregunta y la respuesta sobre si contraería matrimonio con ella apareció, haciéndola sonrojar más de lo habitual. Creyó que Ters no se molestaría en responder más allá de escupir infinidades de insultos, rompiendo su propio record en aquel incomprendido arte.

    De repente sintió que el agarre se hizo más fuerte y que ambas manos se escarchaban, por lo que Habanero giró su rostro hacia el del varón confirmando sus sospechas; Einarr había despertado. Fue muy inesperado. El corazón de la artista palpitaba más rápido de lo normal y por más que desease desviar su vista, no podía desprenderse de la de Ice.

    ―Tye yo… ―rompiendo toda lejanía, el aludido aplacó las palabras de Hiiro con un beso que traspasó sus labios. La kunoichi tardó medio segundo en reaccionar y corresponder el gesto; no escatimó nada al permitirle jugar con su lengua, saborear su boca y tomar de su saliva como si fuese el mejor de los néctares. Sin dudas, era un acto apasionado que ambos disfrutaban.

    Pecho Frío llevó la mano de Vendetta, la que tenía atrapada, a un lado de su cabeza desde que se colocara encima de ella. A punta de relamidas y mordiscos fue separándose de su boca para proseguir con los besos sobre su cuello. Hiiro simplemente restregó su mejilla de la de Ters; jadeaba de forma sugerente muy cerca de su oreja, con muchas ganas de volverse un ovillo por las cosquillas.

    En cuanto pudo compuso un poco su cabeza para verla a la cara, también para descubrir su respiración agitada y las consecuencias de ello: su busto se movía de arriba hacia debajo de forma pesada; Chihiro colocó su mano libre sobre el moflete de él, el que estuviera en esa misma posición. Sus dedos se mezclaron un poco con el cabello gris que caía allí.

    ―No podemos ―Tye endureció la mirada y como si se hubiese despertado una bestia dormida, utilizó su mano disponible para tirar del cuello de la blusa de la fémina y así romperle todos los botones de un tajo. De hecho, así lo hizo, y el sujetador de la músico quedó a su merced―. En serio, Tye.
    ―No trates de oponerte ―declaró con su voz más madura y sería posible. La kunoichi sabía que no se detendría por más que tratara de evitar consumar el acto, pues podía sentir perfectamente el bulto entre sus piernas al contacto de su pelvis con la suya.
    ―Ian está…
    ―¡Shh! ¡Shhh! ―Gruñó antes de propinar una mordida sobre los labios de la muchacha a modo de reprimenda. Si de verdad el maricón se encontraba allí solo le quedaban dos opciones: aguantar todo en silencio o hacerlo especial oyente de su acto. Como no gritó de dolor, supuso que les tocaría poner en práctica sus cualidades ninjas.

    […]

    A las tantas de la madrugada el celular de Miyazaki empezó a vibrar como loco, haciendo que el sonido fuese audible al estar sobre la mesita que se encontraba al lado de su cabecera. No obstante, ella no fue quien tomara el aparato sino Einarr. Consideró la opción de estrellarle contra la pared, empero no contó con que la dueña del objeto igual abriera sus ojos y encontrara los mensajes recientes que no paraban de llegar. Hiiro le tomó la mano con la que agarrase el móvil para llevarle hasta ella; el frígido trató de evitarlo.

    Chihiro se sentó en la cama, aun con los brazos del shinobi rodeando su cintura. El número que se contactara con ella era desconocido y no le hubiera dado importancia de no estar pasando por lo que le arrebataba el sueño. El texto enviado rezaba que muchas veces las imágenes decían más que mil palabras. Más de diez imágenes de ella y Einarr en distintas situaciones, varias en misiones y otras tantas las reconocía como esos momentos en los que los dos quedaban de verse cada cierto tiempo todos los meses. Extendió su celular al peligris, arrebatándoselo antes de que motivado por el fastidio lo congelara e hiciera añicos.

    «Todo fuera más fácil si accedieras a mi entrevista»

    […]

    ―Gracias por venir y sobre todo venir sola ―Hiroshima se puso de pie intentando lucir caballeroso. Haló una silla, invitando a Habanero a tomar asiento frente a la que ocupaba él. Una taza de té con un platillo de panecillos yacían en la mesa del lado del hombre; desde que tomara su lugar alzó un brazo en pos de llamar a una simpática mesera―. Pide lo que quieras, total, tienes para cubrir todo tipo de gastos… ―rio con burla, aunque cinco segundos después se disculpó por el chiste.
    ―¿Cómo lo supiste? Siento que en algún momento tomaste mi cartera ―solo él esbozó una sonrisa.
    ―Eres famosa, tienes popularidad y hasta donde sé realizarás un concierto, ¿no? Digo, tú y tus hermanos.
    ―Tienes razón ―entonces sonrió―. No dormí muy bien, tal vez por eso no logro captar tus chistes.
    ―Quién podría dormir con alguien como Einarr Yuki ―encogió sus hombros como si sintiese escalofríos―. Debe ser atemorizante no saber si amanecerás con vida.
    ―Eso es lo más normal cuando eres ninja.
    ―Tienes razón ―se cruzó de brazos, llevando un dedo hasta debajo de sus labios―. Lo siento, es que aún sigo sorprendido por mi más reciente hallazgo sobre tu vida secreta.
    ―¿Van a ordenar algo? ―La pobre mujer preguntó con dejo temeroso por la tensión entre ambos clientes. Goutaro señaló a la fémina para que la mesera se centrara en ella, recibiendo una respuesta varios segundos después.
    ―Puedes empezar con tu entrevista porque no tengo todo el tiempo del universo ―él mostró un pequeño aparato que encendió, lo que la jounin reconoció como una grabadora.
    ―Antes que nada quiero que sepas que, pese a todo, es un honor para mí que hayas aceptado venir y que si todo sucede como lo he planeado, cumpliré mi parte del trato ―alzó su mano derecha―. Si no fueses ninja, ¿en qué otra cosa trabajarías y por qué? ―Hiiro se carcajeó abiertamente.
    ―¿Tienes un guion? Digo, es una respuesta obvia. ―Su pedido fue depositado en la mesa: un vaso de té frío con unos panecillos rellenos. Hiroshima no comentó nada al respecto y prosiguió.
    ―¿Quién te gustaría que fuera tu mentor?
    ―Nadie, no necesito aprender de una sola persona.
    ―¿Cómo te ves dentro de veinte años? ―Hiiro tomó un bocadillo.
    ―Siendo una artista reconocida en todos los continentes de este planeta, viajando por muchos lugares y siendo aclamada por todos, incluyéndote ―le señaló con el panecillo antes de llevarlo a su boca.
    ―Rodeada de lujos, hombres ―Habanero asentía―, en la cima, ¿no? ―Ella respondió con un sí. ―¿Hijos?
    ―Tal vez uno.
    ―¿De Einarr? ―La risa de la jounin fue audible para otros clientes. ―Tu malhumor mañanero se ha esfumado.
    ―Es que ahora sí estás haciendo buenos chistes.
    ―Pero es una pregunta seria.
    ―Bueno… ―miró hacia abajo un instante―. Einarr dijo que se casaría conmigo en mis sueños, tal vez en mis sueños tengamos toda una familia… diez hijos ―el entrevistador casi se ahogaba con su bebida―, varios perros, una gran casa… ―la mirada púrpura se topó con la atónita del carismático hombre―. Por supuesto que estoy contando mi supuesto sueño, uno que jamás he tenido.
    ―¡¡Te encanta volverme loco!!
    ―Y a ti te encanta hacerme decir tonterías…
    ―Cuéntanos, ¿cuándo y cómo hiciste tu primer Jutsu?
    ―Era muy pequeña y fue en mis entrenamientos con el Shakuhachi, tras varios intentos, dolores de garganta y falta de oxígeno logré proyectar mi chakra a través de mi instrumento.
    ―Y ahora que nos mencionas lo de cuando eras pequeña, ¿Cómo fue tu niñez?
    ―Lujosa pero muy exigente… creo que llegué a perderme de ciertas cosas que como niña uno debe vivir, todo por andar complaciendo a mis abuelos ―en su rostro pudo verse cierta nostalgia.
    ―¿Cuál ha sido la batalla más complicada que has tenido hasta la fecha? ―Agradeció internamente el que el varón cambiara el tópico.
    ―La guerra.
    ―¿Cuándo te diste cuenta que querías ser un ninja?
    ―Yo… ―miró sus manos por cortísimo tiempo―. Desde que me diera cuenta de que siendo ninja podría gobernar mi vida.
    ―Si pudieses elegir otra línea sanguínea, ¿cuál elegirías?
    ―Me gusta la mía.
    ―Bueno, y ¿cuál es el origen de tu nombre?
    ―No lo sé ―esta vez rio apenada―. Mis hermanos y yo compartimos el inicio de nuestros nombres y supongo que es algo natural en mi clan hacer eso.
    ―¿Qué misión te ha marcado más durante todo tu camino como ninja? ―La músico arqueó una ceja; el cambio tan abrupto entre un tema y otro le resultaba extraño.
    ―La guerra.
    ―¿Con qué jugabas en tu infancia? ―Sí, definitivamente era muy extraño el cambio de tópicos. Goutaro parecía tener las planillas de las preguntas revoloteadas.
    ―Solo me dedicaba a aprender todo sobre música.
    ―¿Cómo crees que actuarías si la única forma de salvar a la aldea es matar a una persona muy importante para ti? ―Y sin querer la imagen de Tye apareció en su mente.
    ―Soy tan egoísta que haría lo que me haría más feliz.
    ―¿Qué significa eso?
    ―Exactamente lo que entendiste ―introdujo la pajilla del té en su boca.
    ―¿Cuáles son los orígenes de tu clan?
    ―Esa clase de historia te la deberé pero si quieres saber ve a Iwa. ―Él lo anotó en una libreta.
    ―¿Has pensado en hacerte un cambio de look?
    ―Siempre me lo hago cada cierto tiempo.
    ―¿No pensarás en tintar tu cabello, cierto? Digo, es una de las mejores formas de mantener a tu hombre contento ―Hiiro rodó los ojos. ―¿Cuál es tu idea de felicidad?
    ―Poder dormir como un bebé y despertar renovada, sin preocupaciones ni interrupciones causadas por personas impertinentes ―lo miró directo a los ojos.
    ―¡Oh no, me declaro culpable! ―Levantó sus manos. ―¿Cuál persona es la que más admiras? ¿Por qué?
    ―A mi hermano Chie, porque de algún modo ha sabido ser un buen hermano mayor… a veces se vuelve demasiado asfixiante pero sé que es su modo de protegerme.
    ―Qué lindo ―tocó su pecho a la altura del corazón.
    ―También admiro a tu mamá por decidir traerte al mundo.
    ―¡Kami sama, qué niña! ¿Cuál es la persona que más desprecias? ¿Por qué? ―Otra vez la imagen de cierto ninja apareció en sus pensamientos.
    ―A Tye Einarr Ters Yuki ―Goutaro pestañeó un par de veces―. Por haberse aparecido y metido en mi vida sin mí consentimiento… es una piedrita que por más lejos que la pateo, aparece en mí camino.
    ―Qué novela ―Vendetta evitó verle a la cara― ¿Cuándo y dónde has sido más feliz? ―Varios momentos se abarrotaron en su cabeza, algunos los compartía con sus hermanos y otros, por más increíble que fuese, con la piedrita de la pregunta anterior. ¡Jamás admitiría uno de esos! De todos modos, sus mejillas se tiñeron de rojo.
    ―Cuando mis hermanos y yo logramos mudarnos de Iwa hacia Kumo.
    ―¿De qué es lo que más te arrepientes?
    ―De nada.
    ―¿Cómo te gustaría morir?
    ―¿Morir? Un artista jamás muere.

    Ahora solo quedaba esperar a ver si alguien lograba comunicarse con Hiroshima o bien hacer acto de presencia para preguntar otras tantas cosas a la pelirroja. Eso era parte de su trato.

    VerwestVerwest :57:

    La entrevista la puse en spoiler por si alguien quiere leerla y no quiera tirarse todo el show.
     
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  18. Hathaway

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    Instrucciones:

    π Taiga Shiba fue elegido como próximo entrevistado. BlairBlair deberás responder, a modo de rol, una serie de preguntas estándar que se anexarán en este post.
    π Tras el siguiente post de BlairBlair, cualquier usuario puede anexar preguntas, que el entrevistado puede o no incluir en la entrevista (él lo decide).
    π Mínimo post de 300 palabras.
    π Tienes cuatro días para contestar todas las preguntas (las estándar y las que los usuarios hagan personales a tu personaje).

    Preguntas al entrevistado:
    • Si no fueses ninja, ¿en qué otra cosa trabajarías y por qué?
    • ¿Quién te gustaría que fuera tu mentor?
    • ¿Cómo te ves a tí mismo dentro de veinte años?
    • Cuéntanos, ¿cuándo y cómo hiciste tu primer Jutsu?
    • ¿Cómo fue tu niñez?
    • ¿Cuál ha sido la batalla más complicada que has tenido hasta la fecha?
    • ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser un ninja?
    • Si pudieses elegir otra línea sanguínea, ¿cuál elegirías?
    • ¿Cuál es el origen de tu nombre?
    • ¿Qué misión te ha marcado más durante todo tu camino como ninja?
    • ¿Con qué jugabas en tu infancia?
    • ¿Cómo crees que actuarías si la única forma de salvar a la aldea es matar a una persona muy importante para ti?
    • ¿Cuáles son los orígenes de tu clan?
    • ¿Has pensado en hacerte un cambio de look?
    • ¿Cuál es tu idea de felicidad?
    • ¿Cuál persona es la que más admiras? ¿Por qué?
    • ¿Cuál es la persona que más desprecias? ¿Por qué?
    • ¿Cuándo y dónde has sido más feliz?
    • ¿De qué es lo que más te arrepientes?
    • ¿Cómo te gustaría morir?

    Ficha del entrevistador: Hiroshima Goutaro
     
    Última edición: 20 May 2018
  19. Autor
    Blair

    Blair スパークル Moderador

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    Después de pasar parte del día con una de sus pupilas, el mismísimo reportero al cual casi le había negado su trabajo esa mañana se había atrevido a postrarse frente a él – la tranquilidad y amabilidad de Amaya calmó los humos del dirigente de la tormenta, el cual simplemente se cruzó de brazos esperando a escuchar lo que Hiroshima tenía que decir.

    ¿Qué necesitas? – El de cabellos verdes miró directamente a los ojos del enérgico periodista, el cual sonrió ampliamente antes de hacer un gesto con sus manos, el cual llamó la atención del dirigente.

    Sería un honor poder entrevistar al gran Taiga Shiba. – El jinchuuriki arrugó el entrecejo. – Ya he entrevistado a varios ninjas aquí y aún tengo intenciones de hablar con otros, pero sí me gustaría platicar un poco con Rinha y contigo antes de irme.

    ¿Puedo estar presente durante la entrevista, Taiga-sensei? – Narukami habló antes de que el varón pudiese negarse a lo propuesto por el extranjero y éste inmediatamente aprovechó la actitud animosa de la de menor rango, acercándose a ella y sonriéndole a la par que aplaudía suavemente.

    ¿Sensei? Oh, vaya, deberíamos hablar después de que termine de entrevistar a Shiba. – Su gesto alegre nunca se borró de su cara y la conversación que empezó entre él y la especialista en medicina provocó un pequeño tic en la ceja del taijutsuka. Taiga suspiró audiblemente, en su mente repetía la conversación que hubo tenido con el reportero más temprano y terminó por ceder, más por Amaya que por él, respirando hondo a causa de la energía vertiginosa que provenía del albino. Ahora entendía el fastidio de Rinha hace años, cuando su hiperactividad era más intensa.

    No debo recordarte lo que hablamos más temprano, ¿cierto? – Aunque su voz era serena, era evidente que detrás de esas palabras había cierta amenaza; Hiroshima alzó las manos a la altura de su rostro, como en señal de paz.

    Oh, no haré preguntas que no deba. – Y sin más, se giró y comenzó a caminar a un lado de la genin, el par fue seguido de cerca por el jinchuuriki, quien comenzaba a preguntarse si era buena idea prestarse para esa situación. No les tomó mucho llegar al sitio que Gou había estado usando por gran parte del día y en el cual se habían paseado ya distintos shinobi, tanto miembros de la Tormenta como externos, el de ojos oro no dudó en guiar al peliverde hacia un banquillo, el cual se encontraba a una distancia prudente de una cámara.

    ¿Es en vivo?

    Oh no, no no, debemos editar y hacer varias cosas… Pero busco tener todo documentado. – Shiba se removió incómodo en su sitio, evidentemente no muy acostumbrado a situaciones de ese tipo; Hakkon hizo un gesto amigable antes de sentarse en una silla que estaba estratégicamente posicionada, quedaba dentro del cuadro de la cámara, pero no invadía demasiado, permitiendo que el enfoque principal fuese la persona entrevistada. – ¿Listo?

    No realmente. – Tanto el albino como la genin soltaron una risilla; Amaya gesticuló algo con sus manos, cosa que Yin alcanzó a ver y acto seguido inhaló profundamente.

    ¿Mejor?

    Supongo… – Se volvió a acomodar en su sitio, se irguió en el asiento y finalmente miró directamente a quien iba a entrevistarlo, tratando de evitar ver a la cámara en su totalidad.

    Vale, primera pregunta… Si no fueses ninja, ¿en qué otra cosa trabajarías y por qué?

    Eso es fácil… Trabajaría en el negocio familiar del té. Mis padres son considerablemente conocidos en el País del Té por ello.

    ¿Sabes del tema?

    Oh sí, bastante.

    ¿Quién te gustaría que fuera tu mentor? – De sentirse tranquilo pasó a percibir una sensación gélida e incómoda que se paseó por su espina dorsal; no podía mencionar la existencia de quien veía como un mentor, tampoco se le hacía correcto hablar de Nashla y mucho menos de su maestro temporal, el Hokage, la aldea no se encontraba en buenos términos con los últimos dos y podría provocar conflictos que prefería evitarse. Permaneció en silencio por un rato más largo del deseado, al grado que comenzó a volverse incómodo.

    No lo sé. – Soltó finalmente, incapaz de pensar en algún nombre que no ocasionara asperezas.

    Hmmm – no era tonto, se había percatado de la incomodidad en el peliverde y si quería evitar que éste se pusiera de pie y se largara, tendría que saltar a la siguiente pregunta a pesar de no haber recibido una respuesta a la que había hecho –, vale, pasemos a la que sigue. ¿Cómo te ves a ti mismo dentro de veinte años? – Taiga se sostuvo el mentón con la mano izquierda, obviando que se encontraba pensando en lo que contestaría.

    Tendría ummm… ¿42? Supongo que retirado, tal vez dando clases en la Academia, pero ya no estaría yendo a misiones, quizá con una fami… – Se calló a sí mismo, ¿una familia? Ni siquiera lo había pensado hasta ahora, simplemente lo había dicho y se detuvo antes de completar la frase, sin embargo, había dicho lo suficiente para que Shimaro lo detectara.

    Familia, ¿verdad? – Sonrió, Taiga se sonrojó ligeramente y asintió con un movimiento de cabeza, estaba tentado a desviar la mirada, pero suponía que hacer eso le daría más motivos al entrevistador de indagar en el tema, así que la sostuvo.

    ¿Qué más?

    Vale, siguiente pregunta… ¿Cuándo y cómo hiciste tu primer jutsu?

    Mmmm… Creo que fue cuando descubrí mi línea sanguínea, estaba con Tego. Podía manipular la luz y hacía formas con ella, aún estaba muy peque para saber realmente que se trataba de un jutsu, especialmente porque crecí en una familia que ni luces de acercarse directamente al mundo ninja, pero me ayudaban a dormir y a calmarlo a él de vez en cuando, a veces estaba muy alterado por motivos que a la fecha desconozco.

    Ya que estamos en tema, ¿cómo fue tu niñez? Me llama la atención que digas que tu familia no era cercana al mundo ninja, pero tienes una línea sucesoria… – Su mirada se afiló, era algo que sinceramente no conocía, Taiga no hablaba mucho del tema. Solo Rinha estaba al tanto de eso hasta ahora a profundidad, además de su hermano, obviamente; Nashla también estaba medio enterada, pero no tanto como Yang.

    Bueno, no es algo que diga demasiado. Crecí en el País del Té, pero no nací ahí, honestamente, desconozco la aldea donde nací. Básicamente fui criado por una familia adoptiva, la familia Shiba.

    Pero hace poco te referiste a la familia que sabía del té como tu familia, ¿no?

    Efectivamente. Son la única familia que conozco, a pesar de que no sean la biológica, son mi familia. Mi niñez fue muy tranquila, a decir verdad, son bastante tranquilos y humildes, nunca se metieron en líos con nadie y me dieron el afecto que pude haber deseado. – Sonrió ligeramente, de manera cálida, aquel gesto hizo que Amaya también sonriera.

    Interesante, eso es algo que me atrevo a decir que mucha gente desconocía. ¿Con qué jugabas en tu infancia?

    La verdad, no lo recuerdo. – Cortante, Yokai dio por terminado el tema de su niñez.

    Pasemos a otro tema, ¿cuál ha sido la batalla más complicada que has tenido hasta ahora?

    Joder, la pelea contra el bijuu que atacó Arashi, por mucho. – Nuevamente la genin reaccionó ante la respuesta de su sensei, esta vez demostrando a todas luces que estaba de acuerdo y de paso, que era una experiencia que esperaba no volver a enfrentar. Al mismo tiempo, una nueva figura hizo aparición detrás de Narukami y ésta la saludó con un movimiento de mano, en silencio, obviamente tratando de que su voz no interfiriera con la grabación de la entrevista.

    Imagino que lo fue, ¿puedes contarme más sobre esa experiencia?

    Solo que fue horrible. Rinha y yo casi morimos ese día y se perdieron muchas vidas, tanto civiles como ninjas. – Su gesto se había vuelto serio nuevamente y sus puños estaban apretados sobre sus rodillas, arrugando los pantalones que traía puestos.

    ¿Cuándo te diste cuenta que querías ser un ninja? – Otro tema complicado para alguien que no decía mucho de sí mismo o de su pasado, Shiba se rascó la nuca, sabía perfectamente cuándo lo había decidido.

    Cerca de cumplir la mayoría de edad, supongo. Mis padres me dijeron la verdad sobre ser mi familia adoptiva, así que viajé del País del Té a Kirigakure para comenzar a formarme como tal.

    ¿Llevas 5 años formándote como ninja?

    Así es.

    Vaya, esa es otra cosa que desconocía de ti. La mayoría de los grandes ninjas actuales vienen de entrenarse toda su vida dentro del campo, o al menos mayor parte de ella. – Hakkon parpadeó varias veces luego de hacer apuntes en su libreta, en realidad le llamaba mucho la atención esa respuesta; miró ligeramente sobre su hombro para cerciorarse de que la cámara estuviese grabando. – ¿Algún motivo en especial?

    Encontrar respuestas. – El entrevistador asintió.

    Si pudieses elegir otra línea sanguínea, ¿cuál elegirías?

    No lo sé, me agrada la mía. – Se encogió de hombros.

    ¿El origen de tu nombre?

    No lo sé. – Estuvo a punto de decir, “simplemente me gustaba” pero eso obviaría que él lo había elegido, revelando entonces que anteriormente había cambiado su nombre. Esa información no era algo que quería decir frente a una cámara, de hecho, sentía que ya había contado demasiado de sí mismo en cuanto a temas que eran más personales.

    ¿Hay alguna misión que te haya marcado más que las demás?

    Detener al bijuu.

    ¿Cómo crees que actuarías si la única forma de salvar a la aldea es matar a una persona muy importante para ti? – El albino tenía un gesto sereno, sus ojos fijos en los carmesí del dirigente, el aludido se quedó helado. Hace meses hubiera contestado sin pensarlo, que haría lo posible por salvar a ambos, pero el mundo ninja no era tan sencillo y era jodidamente más cruel de lo que quisiera que fuera; hizo una mueca y cerró los ojos un instante. Haruhi, quien había entrado recientemente, y Amaya se quedaron expectantes de la respuesta del peliverde.

    Aprendí por las malas que no puedo sobreponer mis relaciones personales al bienestar de mi aldea. Es una persona contra una cantidad mayor. Posiblemente estaría muy dolido, pero priorizaría a la aldea. – Se volvió a acomodar en su asiento, notablemente incómodo por la pregunta, esperaba realmente no tener que hacer algo como eso en ningún momento cercano.

    ¿Cuáles son los orígenes de tu clan? – El cambio de tema hizo que Shiba alzara la vista, enfocándola en los ojos de su entrevistador.

    Te dije que no conozco a mi familia biológica, ¿no?

    Cierto – sonrió amablemente y alzó las manos a modo de disculpa –, lo siento. A ver, aligeremos un poco el ambiente – otra sonrisa, esta vez una que hizo a Yin saber que una nueva pregunta incómoda venía en su dirección –. ¿Alguna vez pensaste en hacerte un cambio de look? – Ambas kunoichi que veían la entrevista ahogaron su risa al ver el gesto descolocado que apareció naturalmente en el rostro del ANBU.

    ¿Es en serio?

    Creo que fue algo muy notorio.

    No fue planeado. – Gruñó, evidentemente refiriéndose a su cambio de género, luego se revolvió el pelo con la mano izquierda. – Antes de esto, sí me hice un cambio de look, me teñía el pelo de color negro, aunque dejé de hacerlo eventualmente y luego pues… – Fue bajando la voz de a poco y comenzó a mover la pierna en una especie de tic ansioso, quería cambiar de tema o ya largarse de ahí.

    ¿Qué querías decir con que no fue planeado?

    Precisamente eso. Fue durante una misión, no tengo muchas explicaciones al respecto porque ni yo lo entiendo.

    ¿Cuál es tu idea de felicidad? – Otro cambio de tema que descolocó al ANBU.

    ¿Mi idea de felicidad? ¿Qué clase de pregunta es esa?

    Una bastante simple.

    Compleja, querrás decir – se rascó la nuca – no tengo la más mínima idea de cómo contestar eso.

    Podrías intentarlo.

    No lo sé, supongo que no estar en peligro, tener una familia quizás. Tener a alguien a quien regresar luego de una misión larga, supongo. – Murmuró varias teorías, sin estar muy seguro de cuál era la correcta, nunca se había puesto a pensar en eso anteriormente y por lo mismo, le era complicado dar una respuesta concreta.

    ¿Admiras a alguien?

    ¿Admirar? Sí, pero es algo que no puedo decirte.

    ¿Por qué?

    Simplemente no puedo. – Arrugó el entrecejo, tiempo atrás lo hubiera dicho alegremente, de manera directa y sin tapujos como acostumbraba hacerlo antes, pero ahora era demasiado consciente de que la situación política no era la más adecuada para decir algunas cosas.

    ¿Hay alguien a quien desprecies?

    Sí. Varias personas.

    ¿A quién desprecias más?

    Ganeshka. – Hasta en su rostro se reflejó muy obviamente el desagrado que significaba siquiera decir el nombre del aludido, cosa que no pasó desapercibida para el albino.

    El criminal…

    Más buscado de Ame no Kuni, sí. – Completó Shiba antes de que el entrevistador pudiese terminar la frase, Goutaro sintió como si comenzara a caminar sobre un campo minado, así que decidió pasar a la siguiente pregunta.

    ¿Cuándo y dónde has sido más feliz? – La interrogante tomó por sorpresa al taijutsuka, el cual pensó en un par de situaciones, pero antes de decir nada se percató de la presencia de otra persona en la pequeña sala ¿cuánto tiempo llevaba allí? Hasta ahora había estado concentrado en Hiroshima, tratando de no ser atacado por los nervios o por arrebatos emocionales provocados por las preguntas hechas por el albino. Se sonrojó ligeramente y usó su mano para cubrir el rostro apenas se percató de lo que estaba pasando, los detalles no se le pasaban por alto al extranjero y discretamente miró sobre su hombro para ver hacia dónde se habían desviado los ojos de Shiba antes de tener esa reacción. Sonrió ligeramente y regresó su atención al dirigente de aldea. – ¿Taiga?

    Eh… Cuando fundamos Arashigakure, Rinha y yo. Fue un proyecto mutuo, a pesar de las turbias situaciones que nos llevaron a abandonar nuestra aldea original, me alegraba estar con mi mejor amiga en algo más grande que abría muchas puertas para la gente.

    Ya veo… – Anotó unas cosas en su libreta y luego volvió a alzar la vista. – ¿De qué es lo que más te arrepientes? – El gesto del peliverde cambió radicalmente nuevamente, esa entrevista había sido un completo sube y baja emocional para él hasta ahora.

    ¿Tienes otra pregunta?

    Una última.

    Pasemos a esa, entonces.

    ¿Cómo te gustaría morir? – Taiga arrugó el entrecejo.

    Espero que de viejo.

    ¿No tienes idealizado morir en combate?

    No realmente. Si llega a eso, pues pasará lo que tenga que pasar, pero no me gustaría que fuera de ese modo.

    HathawayHathaway KiyoeKiyoe aparición de sus personajes
     
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    Última edición: 26 May 2018
  20. Hathaway

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    La marea de gente que había hoy en la Tormenta la mantenía aturdida y no sabía que tan buena había sido la idea de separarse de Sona. Respiró hondo mientras eludía el tener que tocar a otros por las calles concurridas, miles de olores, colores y ruidos asaltaban sus sentidos, no le gustaba para nada eso. Era algo indiferente al contexto: una celebración. Se trataba del simple hecho de que cuando había mucha gente en un mismo lugar no podía evitar sentirse sofocada; ella era fanático del silencio y la armonía, nada que llevara a tener una contaminación sónica lo podía considerar tranquilidad.

    Esquivo a toda la gente posible antes de terminar frente de un carro gastronómico donde vendían macarela. Olía bien y se veía apetecible desde los platillos de los clientes que ya tenían su porción, ¿por qué no darse el gusto de probarlo?

    Eso lleva pimienta… Y tú eres alérgica a la pimienta.


    Ipso facto giró hacia el origen de la voz, una Uchiha de brazos cruzados recibió su gesto desganado. Reconoció la voz desde el principio y por lo mismo no se sobresaltó.

    Pero se ve rico.

    Y sabe rico, pero te hará mal.
    Puedo pedirla sin pimienta.

    Katsuko reflexionó un segundo lo dicho por su prima, incluso se notó en su expresión facial.

    Como quieras, pero no sabrá igual.


    La ojirosa se encogió de hombros y escudriñó la figura de Katsuko, hasta que otras personas a unos metros detrás de la genjutsuka comenzaron a aproximarse. Solo reconoció a una de las personas, las otras dos jamás las había visto en su vida.

    Justo tengo hambre —exclamó Amane, quien reaccionó de inmediato al exquisito olor de la comida típica de la Tormenta. La mirada inquisitiva de Haruhi fue tan pesada que captó su atención, y la ojirosa ni corta ni peresoza no deshizo el intenso observar, eso puso incluso más incomoda a ojiazul—. Uhmmm… ¿No conocemos?

    No. —respondió de golpe Katsuko por su prima. Haruhi pasó entonces en silencio de mirar a la taijutsuka a la gruñona.
    Le preguntó a ella. —aclaró Luka, para él no pasó desapercibido la brusquedad con la cual habló la chuunin.
    ¿Y? —respondió ella.
    ¿Quién eres? —Haruhi elevó su voz entre la del par peleón por inercia de su carácter (y del mal humor que la ponía el constante ruido del festival). —Hola, Luka. —saludó también al castaño.
    Hola, Haru~
    Amane Shinseinaki —Caperucita supo que debía expresar más de ella cuando esa mirada catatónica de la chica no se dispersaba—, mi clan es relativamente nuevo en el país…
    No es eso… —Katsuko alzó una ceja ante la forma distante en que contestó Haruhi, como si estuviera abstraída en su mundo. —Tu apellido… Lo conozco, ¿manejas la naturaleza, cierto?
    —Sí. —afirmó también con su cabeza.
    ¡Eso es genial! —La manera sorprendente en que pasó de ser tan fulminantemente seria a alegre asustó a su prima y dejó sin habla momentánea a Amane. Pero al final se vio prevista de contagiarse de su sonrisa, esta era bastante candorosa. —He leído sobre ustedes en libros de clanes relacionados con las habilidades naturales.

    Después de esa confirmación, nadie puro parar a la botánica de hacerle un pseudo-interrogatorio a Amane sobre sus habilidades, orígenes y demostraciones de control de mokuton. Incluso Luka se vio un poco concentrado en las preguntas y respuestas que iban de un lado a otro; Katsuko por su parte solo se resignó a tener que aguantar la conversación que los gustos nerds de Haruhi provocaban en esos casos. Al menos ya no tenía que escuchar a la pelirrosa que antes iba con el grupo, por cuestiones descocidas esta se separó de ellos cuando fueron a la pista de patinaje, y si había algo que agradecía con tanto fervor, era que ya no estuviera con ellos, su parloteo le era insoportable.

    . . .

    Probar la macarela al tiempo que mantenía una charla interesante le había de vuelto un poco de calma. Por los momentos, era una especie de dopaje para sus sentidos auditivos: todos los sonidos pasaban a un segundo plano cuando se mantenía pensativa.

    Sin previo aviso, llegó hasta el centro de la ciudad donde la aglomeración era menos ahogante como los otros islotes, donde habían calles más concurridas, en parte la gente también se concentraba mucho en los parques y templos por las ferias que tenían ese día, además del museo donde, según la curiosidad del turismo, se estaba haciendo una exposición sobre lo que representó el ataque del Dos Colas para la villa. Por estas calles centrales avispaba más a ver expositores mostrándoles a pocos turistas la arquitectura ya que incluso en ese islote las cosas interesantes rondaban para los extremos.

    Frotó sus manos una contra la otra y notó como el mirador de la Torre del Consejo comenzaba a sobresalir entre las demás estructuras por cada paso que daba. Estaba buscando a Shinta y Amaya pero a medida que recorría la villa no los había visto en ninguna parte así que su última opción fue ir hacia el ministerio político de la villa y rebuscar si había una pista de ellos por ahí.

    En la entrada la sorprendió un Kizashi con papeles y estuvieron a un milímetro de chocar por la forma tan instantánea que apareció el varón con el shunshin no jutsu a su lado. Por supuesto, él no contaba con que para ese pequeño tiempo de teletransportación alguien más se posicionara en su punto de llegada. Alzando sus brazos con los papeles, dando una media vuelta y arqueando un poco su espalda, el albino logró evitar chocar con la Uchiha.

    Fue tan ágil en reacción que ni tiempo tuvo Jan de exclamar un susto, solo parpadear y tener a Hatake en frente.

    Haruhi-san —ajustó de nuevo el montón de papeleo entre sus brazos—, que sorpresa verla por aquí.

    Lo sé, he venido por dos cosas —mencionó mientras admiraba cada área de su entorno. Tenía tiempo sin entrar ahí—Pienso mudarme en unos meses a la Tormenta, quería hablar contigo o los mandatarios del proceso de papeleo como civil y futuro ninja en el sistema interno de la aldea.

    Genio asintió, un poco atontado por estar pensando en muchas cosas a la vez mientras ella hablaba con tanta formalidad y sequedad. No la recordaba con tanta seriedad, y haciendo un análisis visualmente psicológico en poco tiempo, la observaba más rígida, sus ojos no brillaban con tanta alegría como antes. Eso inquietaba. Ver a cualquier persona bondadosa volverse piedra era lamentable.

    Ella comenzó a notar su forma de mirarla, frunciendo ligeramente el ceño, es ahí donde supo que debía detener lo que hacía.

    Puedes hablar conmigo después, cuando estés preparada para iniciar el transmite. Solo pídele a los de recepción que me llamen en tu nombre cuando regreses... Acerca de los chicos, vi a Amaya salir con Taiga y Goutaro Hiroshima hace unos minutos, seguro fueron al edificio que están usando como entrevista; sobre Shinta, no sé dónde estará.

    ¿Dónde queda ese edificio? —Al menos encontrar a Amaya no sonaba mal.
    Ya te lo anotaré en un papel, solo déjame encargarme de dejar esto en su sitio, es más fácil agilizar el orden de cualquier papeleo ahorita que no hay civiles y muchos subordinados cerca.

    . . .

    Amaya giró hacia atrás levemente cuando escuchó la puerta abrirse suavemente, recibiendo una muy grata sorpresa. Haruhi al solo verla sonrió como muy pocas veces lo había estado haciendo últimamente, incluso se acercó hasta la ojiazul para darle un fuerte abrazo y un cariñoso beso en sus pómulos. La extrañaba.


    ¿Dónde has estado? Han pasado meses. —Narukami recibió los gestos encantada mientras que le hablaba en un tono de voz bajo, cuestión de respetar para lo que se estaba utilizando el actual lugar.
    Hoshigakure y en menor medida por la Roca… Estoy tratando los asuntos de liderazgo del clan. —Se notó que había un peso agotador detrás de lo que significaba ese comentario. Tenshi dudó en si preguntar o no al respecto, ya que tenía una ligera idea de la razón, pero la propia Haruhi terminó por darle la confirmación— Sigo sin saber del paradero de Iruha.
    ¿Aún nada? —Abrió sus parpados de más, incrédula de estar con la misma incertidumbre por seis meses seguidos, Jan negó en silencio y ahí supo que en el fondo las noches de su amiga seguían siendo de insomnio. Lo sabía y lo entendía.

    Haruhi respiró hondo antes de terminar por abrirse y tenderse a llorar, sonrió como pudo y simplemente postró su atención en lo que sucedía ahora mismo. Amaya no dijo nada, de antemano ya conocía como sobrellevar a la de ojos malditos en esos casos, y era dándole el espacio que pedía después sutilmente callada.

    Goutaro tampoco había notado la entrada de la chica, ni siquiera Taiga lo había hecho y eso lo disfrutó lentamente. Sus orbes rosáceos fueron analizando cada parte del mayor, la oportunidad de admirarlo sin saber que ella estaba ahí era interesante, ¿por qué le daba curiosidad eso? Había muchas cosas en ese shinobi que le provocaban curiosidad, admitía que tenía una luz que la atraía, tal vez por su genuinidad. Cada uno de sus amigos tenían un brillo particular, pero con el peliverde era la única persona que solía tener dudas inquietantes o insólitas a veces.

    Sin duda captó con facilidad que el momento no era algo de lo que él gozaba, a diferencia de ella, que tenía la oportunidad de saber cosas sobre él que cada vez la volvían más adictiva. Con nada pregunta que soltaba Goutaro, más interés había en ella de conocer cada detalle de él; ¿por qué ella nunca había sabido esas cosas? Algunas eran obvias, de esas que seguro hasta el antipático de Ikaru conocían. Algunas la hicieron reír, otras enternecer y unas cuantas pocas despertaron en ella incómodos recuerdos, que para mala suerte de Shiba, le habían dado un plan terriblemente pésimo para su persona.

    De repente él notó que ella estaba ahí y Haruhi sonrió para sus adentros después de notar su reacción. Ideas comprometedoras le vinieron a la mente después de aquello… ¿Le ponía nervioso que ella estuviera ahí? ¿Le avergonzaba? ¿Por qué? Su forma de actuar le había venido como anillo al dedo para lo que había pensado, y en poco tiempo ya se encontraba haciéndole una seña a Amaya de que le perdonara cuando salió de su sitio y caminó hacia los hombres y la cámara. Goutaro le sonrió galantemente y ella regresó solo por educación el gesto.

    Se detuvo frente al artefacto y lo miró analíticamente antes de apagarlo. Para Hiroshima eso fue un pequeño lapsus de tiempo con corto circuito antes de recordar que esa cámara solía autoguardar los videos en caso de apagado por batería baja, así que sustituyó el estrés interno por curiosidad abismal.

    Las siguientes preguntas no las puede grabar la cámara. No van a salir de aquí, al menos no con pruebas. —aclaró con una sonrisa peligrosa. Goutaro entonces supo que jugarle la contraria era inútil y preferiría la satisfacción de conocerlas por sí mismo antes de tener que vendérselas a los medios.

    Como usted ordene, mi lady. —Él se levantó de su puesto, cediéndole a ella el lugar, quien no pensó en rechazarlo. Taiga la miró más inquieto aún, incluso llegó a cruzar miradas rápidas con Amaya para ligeramente calmarse, pero ella estaba igual de extrañada que él.
    Haruh…
    Escucha y luego responde. Si no respondes, habrá problemas. —Ese temperamento de tigre que tenía ahora nunca había sido tan dominante. No le dio tiempo de dar su consentimiento, solo disparó las preguntas que quería saber— ¿Si murieras esta noche, hay algo que te gustaría haberme dicho? ¿Tienes miedo de estar solo? ¿Cuándo fue la última vez que lloraste? ¿Me has mentido alguna vez? —Cada pregunta desconcertaba más a los presentes, ya que tenían un patrón de situación en seguidilla. Se estaba desahogando del mal tiempo que en el pasado que le había hecho pasar el ojirubí en distintas ocasiones por su idiotez, esas preguntas lo demostraban. Con su mal genio tan a flote frente al entrevistador obligarlo a responderlas era doblegarlo, porque por más que no estuvieran siendo grabadas, Hakkon las conocería, lo sabría todo y eso era, según Haruhi, suficiente para darle en el orgullo. Por supuesto, él no sabría que después le pediría mano a un genjutsuka para borrarle la memoria al entrevistador. Se concentraría en disfrutar como Yin la pasaba mal mientras tanto— Si pudieses saber y hacer cualquier cosa sobre mí, ¿qué sería? Sé sincero, Taiga, no me ofenderé. —Quería saber qué tipo de pensamientos tenía ese hombre hacia ella, pero sobre todo, si era capaz de admitirlos.

    Hiroshima bufó mordazmente y también silbó con lujuria. Sintió la mirada de odio del jinchuuriki hasta lo más profundo de su persona, pero no quiso tirar esa oportunidad de disfrutar el interrogatorio que la chica le estaba proporcionando. Haruhi lo ignoró antes de soltar la última pregunta, una que se llevaba haciendo ella misma desde hace mucho, porque nunca lo escuchaba hablando del tema y con lo guapo que era, le resultaba imposible no tener conquistas, más sin embargo había algo en Taiga que desconocía de preferencias.

    ¿Te gustan las mujeres? Si es así, ¿tienes preferencias en ellas?



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    Última edición: 9 Jun 2018

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