Libre [CANON MÁS IMPORTANTE QUE LAS ÚLTIMAS 3 MH JUNTAS] Un día cualquiera|Setsuna e Ivar

Tema en 'Naruto World' iniciado por Jellal, 5 Ago 2017.

  1. Autor
    Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

    Registrado:
    21 Ene 2008
    Mensajes:
    2,935
    Temas:
    172
    Calificaciones:
    +683
    El campo de entrenamiento estaba abarrotado ese día. Las autoridades estaban ultimando los detalles del desfile militar que tendría lugar mañana en las principales calles de la aldea. El motivo era simple: el aniversario de la fundación de la magnífica Rakugakure, la culminación de los esfuerzos de toda una vida del su majestad Rick-sama. Claro que el desfile no sólo se trataba de vanagloriarse en el agigantado desarrollo que la aldea había experimentado en tan corto tiempo sino también de exponer al mundo toda la fuerza militar de la que Raku disponía, en especial a las tierras conquistadas para amedrentar sus aspiraciones de insurrección y a las otras aldeas ninja del país para que supieran que era una potencia a tomar en cuenta.

    Ivar se encontraba sentado en la rama de uno de los frondosos árboles que rodeaban los campos de entrenamiento. Gracias a que estaba a poco más de un par de metros del suelo, tenía una vista privilegiada del sector militar. Observaba con cara de aburrimiento a los soldados marchar y seguir órdenes. Alto. Flanco izquierdo. Desenfundar. Él también se había ataviado en su atuendo de gala con el propósito de unírseles pero por suerte Bjorn le había relevado de la importantísima tarea de fingir que tenía rodillas que alzar al compás de los tambores marciales para ser uno más de esos tarados que mañana serían la comidilla del pueblo. Menos mal. En cambio, le había tocado otra tarea que, según adivinaba Ivar, sería escasamente más entretenida.

    Permaneció esperando ahí algunos minutos más hasta que vio salir de la entrada principal del rascasuelos a la que sería su misión por las siguientes doce horas. Él tendría que fungir como escolta personal de la general Setsuna Himekami mientras ella completaba sus tareas. Quizás una misión no muy interesante pero sin duda mejor que estar bajo la intemperie en medio del campo.

    Así, Okumura, ayudado por los simbiontes que hacían de extremidades inferiores, llegó a su encuentro. La mujer le saludó nada más verlo.


    ―Ivar, justo a tiempo ―Setsuna apenas despegó los ojos de la tableta electrónica que tenía entre las manos. Había tenido que recurrir a ella para no olvidar todos los pendientes por organizar, como mano derecha del tenno en ocasiones le tocaba hacer el trabajo administrativo que él no quería.
    ―Entonces supongo que ya sabes a lo que vengo ―se adelantó el rubio intentando echar un poco discreto vistazo por encima del hombro de la mujer, hacia la tablet.
    ―Sí, el general Ikari me puso al tanto de tu escolta ―Himekami prefería referirse a Blue por su título oficial en presencia de otros reclutas. Aunque sabía de la relación entre Ivar y Bjorn, prefería mantener la relación como estrictamente profesional.
    ―Tsk, el idiota de Blue ―Ikari sintético entornó los ojos. Setsuna supuso que el muchacho no había acatado las órdenes de su superior de buen grado― ¿Y? ¿Adónde se supone que debes ir primero? Quiero acabar cuanto antes si no te importa.

    ErzaErza
     
  2. Erza

    Erza Appetite for seduction Diseñador Oficial

    Registrado:
    9 Abr 2009
    Mensajes:
    10,336
    Temas:
    776
    Calificaciones:
    +2,053

    En realidad, más que escoltar a Setsuna, parecía que era lo contrario. El hecho de que Blue lo hubiese sacado de las filas para evitarle el tedioso desfile por el centro de la aldea no había sido más que ceder a la presión impuesta por Sein y su cuadrilla. Era un hecho que no había pasado desapercibido el evento anterior en el que, según el reporte, Ivar se había defendido y actuado en consecuencia a una necesidad. El asunto no tenía nada que ver con el mal humor del sujeto y mucho menos con su casi nulo control de la ira, acorde al documento. Los Samsara del hospital le habían informado bien de la magnitud de las heridas de los asesinados, sin piedad ni misericordia. Distaba demasiado de solo enterrarle un cuchillo en la yugular a alguien que planea matarte. A la vez, comprendía la necesidad de Blue por encubrir los hechos, falsificando testimonios. Ella lo había hecho alguna vez a favor de su clan y los experimentos. Con todo, le quedaba claro que Ivar era un sujeto de cuidado y, tal como dijo Hunter, no podía ser expuesto todavía. Se negaba a acatar órdenes, era áspero y de poca paciencia. El constante movimiento de sus simbiontes –independientemente de su utilidad para desplazarse- era meramente nervioso, como serpientes buscando qué morder. En pocas palabras, era evitar otro espectáculo y mantener al ronin alejado de la festividad. Al final, Setsuna había apoyado a Sein. No tenía intenciones de contradecir los deseos de Ikari, pero ese desfile estaba planeado para reforzar el patriotismo y convencer a las masas de que Rakugakure iba por el mejor camino, y no era mentira. Cada vez se volvía más fuerte, casi a la par de las amenazas. Al mismo tiempo, tenía como fin consolidar la fidelidad al Tenno. Nada podía salir mal. El cierre de tan magnánimo despliegue sería un discurso de Rick en la plaza principal.

    Setsuna lo miró de reojo. Por alguna extraña razón resultaba muy distinto a Bardock y no era solo cuestión de carácter. Ryuji, a sus ojos, figuraba como una persona normal, pero Ivar era claramente un experimento. Eso, a la vez, le recordaba a ella misma. Simplemente que él había salido fallido. Sus pasos se detuvieron de improviso ¿Desde cuándo pensaba así? Posiblemente estaba pasando demasiado tiempo con Rangu.

    ―¿Pasa algo? ―inquirió el ronin más por obligación que por cortesía. Mantenía una distancia de poco más de un metro de ella ―¿Olvidaste el maquillaje? ―por supuesto que había escuchado los comentarios acerca de la general. Era una mujer a la que resultaba imposible dejar de mirar. Y cuanta tontería. Sin embargo ella se giró para encararlo.

    ―¿También escuchas las voces? ―Tuvo curiosidad ¿Sería un defecto único de Bjorn o el resto de los Ikari también lo sufrían? De ser el primer caso quizás se debería sólo al uso de drogas, o peor aún, alguna especie de enfermedad mental a la que no le estaba prestando atención.

    ―Mi única labor es acompañarte. Esto no es un interrogatorio ―se mofó, continuando con su avance dando a entender que no respondería nada. De todos modos, Blue le había recomendado no hablar mucho para no causar problemas y aquello no era nada más que acatar las órdenes ¿no? Quizás Himekami sería la mano derecha del Tenno, pero eso no significaba nada para él. Por supuesto, era un insubordinado.

    ―Cierto. Hay demasiado por hacer ―Setsuna volvió a adelantar los pasos, esta vez para asegurarse de que los escuadrones estuvieran completos reportándose con cada dirigente de cuadrilla. Era una persona paciente. Y si quería sacar algo de Ivar, atacar de forma directa no era lo adecuado. Por el contrario, iniciaría la plática cuando estuviese profundamente aburrido, entonces cualquier cosa sería preferible a seguir fungiendo como un perro faldero. Para ello, Esdesu escogió las labores más tediosas, como repasar el menú para la cena tras el cierre, corroborar la decoración de la plaza, las calles e incluso visitar a la modista que tenía listos sus trajes de gala para la ceremonia. ―Este es el del general Bjorn y este el de Seinshin ―dijo mostrándoselos en sus respectivos empaques, perfectamente almidonados y hechos a la talla. Consistía en un suit de color blanco con botones y detalles en dorado y azul marino, incluso en las mangas un bordado a mano con sus condecoraciones. Camisa de un azul muy claro y corbata oscura. Ivar se mantenía hundido en un asiento esperando que las idioteces terminaran. Según lo poco que había escuchado de ella, era todo menos una cabeza hueca. Pues a él le parecía lo contrario. Comenzaba a preguntarse si su puesto no lo había alcanzado con ese par de tetas.

    ―Éste es el tuyo ―una mujer de unos cincuenta años salió de detrás del vestíbulo, parecía ser la encargada de la costura, portaba en sus manos un paquete que asomaba la misma tela―¿Por qué no te lo pruebas? Hice las correcciones que me pediste.

    ―Ivar. Vas a tener que esperar un poco más. Esto es importante ―dijo con el tono más serio que pudo y lo dejó allí sentado para que terminara de hartarse.

    JellalJellal
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  3. Autor
    Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

    Registrado:
    21 Ene 2008
    Mensajes:
    2,935
    Temas:
    172
    Calificaciones:
    +683

    El ninja entornó los ojos en respuesta aceptando de mala gana. Estaba visto que el resto del día sería una completa pérdida de tiempo. Setsuna se metió a los probadores. Ivar se quedó sentado en recepción. Miró fijamente a la mujer de detrás del mostrador. Ella le sonrió en respuesta pero al no ser correspondida, fue evidente su incomodidad. Se puso a doblar otra vez la ropa que ya estaba perfectamente acomodada sólo para poder lidiar con la insistente mirada del hombre sobre ella, desendo que la general Himakami saliera pronto.

    Tras unos momentos Okumura se aburrió de poner nerviosa a la dependiente y volteó hacia los uniformes militares que descansaban sobre el perchero a su lado izquierdo. Dos uniformes blancos, impolutos. La última vez que había visto a los generales usarlo fue cuando marcharon hacia la última guerra contra los samurái. Ivar tenía poco de haber llegado a la ciudad cuando el conflicto comenzó y las tropas de Raku fueron requeridas, aunque él no pudo participar porque todavía no se sometía al implante de simbiontes. Se fijó mejor en las insignias que adornaban los sacos a la altura del pecho. Una serie de parches de diversas figuras y colores, todas rectangulares y alargadas. Luego, cuatro estrellas doradas que correspondían a su jerarquía dentro del ejército y, bajo estas, medallas de oro y plata unidas a la ropa por cintas de colores. Ambos tenían cuatro condecoraciones colgando del pecho. Una al valor, otra a la lealtad, la tercera por su participación en la guerra. Pero la cuarta era diferente en ambos casos. Para Seinshin, una estrella rodeada por un círculos de laureles y sostenida por un listón negro con vivos en blanco. Para Bjorn, una cruz hecha de espadas, en el centro el emblema de Raku y sujeta por tela con granjas rojas, negras y blancas. Se preguntó cuál tendría Setsuna y no se le ocurría más que pensar que tendría una que la acreditara por tener las tetas mas prominentes de la armadas. Estiró la mano para tomar las piezas pero en cuanto estuvo a punto de tocar el metal, la mujer del mostrador carraspeo.

    ―Le suplico que no las toque ―pidió la encargada haciendo acopio de toda su amabilidad. Pero a Ivar poco le importaba el tono en que se lo dijeran, para él se le antojaba una reverenda estupidez que le prohibieran palpar unas simples piezas decorativas. Es más, le parecía insultante, como si lo trataran como un crío que pudiera romperlas en una demostración supina de torpeza. No le cabía duda de que la mujer lo estaba menospreciando por su condición de paraplégico. Por eso en vez de alejar la mano de las insignias, tomó una y la repasó con el pulgar lentamente, sin voltear hacia la mujer, como si no la hubiera escuchado ―. Señor, por favor, las acaban de pulir ―insistió ella. El rubio no daba indisios de detenerse y fue que ella, dubitativa, se aproximó a el para intentar tocarle el hombro―. Señor, no-
    ―Cierra la maldita boca, perra. Haré lo que me dé la gana ―Ivar apartó bruscamente el hombro del contacto con la mano dela mujer, la miró con rabia y apretó los dientes mientras hablaba―. ¿Crees que no puedo levan...
    ―Ivar ―el ninja desvió los ojos hacia la tercera voz que lo llamaba. Por supuesto se trataba de Setsuna de pie en la puerta de los vestidores, sosteniendo entre los brazos el traje que se acaba de probar. Le regañó con la mirada por un segundo. Después, se giró para colgar su uniforme en donde descansaban los de los otros generales con una parcimonía que a Ivar terminó por colmarle la paciencia―. Compórtate, Ivar.

    No bien terminó de decirlo,tuvo que apartarse un par de pasos porque los simbiontes de Ivar empujaron bruscamente el perchero contra la pared. El aluminio chocó provocando un estruendo fuerte que hizo gritar a la dependiente y luego se desplomó sobre el parqué. Los trajes quedaron desperdigados por el piso. Setsuna giró la vista hacia su subordinado, éste soportaba su peso sobre las extremidades de biomasa, ganando un poco más de altura que ella, y se acercó hasta dejar una distancia mínima entre ellos.

    ― Estoy harto de estos encargos basura ―Okumura alzó la voz, evidenciando su hartazgo―.
    ― Lo siento pero es lo que necesitamos hacer para que todo esté listo ―la voz de la mujer era monótono. Estaba claro que no lo sentía.
    ― ¡No me tomes por un idiota! ―estalló. Conforme se fue acercando, Setsuna retrocedió hasta que su espalda topó con el mostrador dela sastrería―. No necesitas un guardaespaldas para recoger la puta ropa ni para revisar la decoración ―la voz de Ivar adquirió un tono más confidencias, como de un susurro, pero no por ello disminuyó su rabia―. Sé lo que tú y Blue están intentando hacer. No quieren un lisiado en su desfile perfecto. Creen que arruinaré la imagen de Raku, que no soy suficiente soldado. Por eso me tienes paseando como un perro faldero y lo peor es que ni siquiera te molestas en disimularlo. ¡Dilo! ―uno de sus tentáculos estrelló la caja registrado contra la pared del fondo.


    ErzaErza
     
  4. Erza

    Erza Appetite for seduction Diseñador Oficial

    Registrado:
    9 Abr 2009
    Mensajes:
    10,336
    Temas:
    776
    Calificaciones:
    +2,053

    Tras el desquebrajar del aparato la dependienta soltó un chillido, al mismo tiempo en que cobraba semblante de angustia. No supo si debía salir a pedir ayuda, correr a esconderse o simplemente ponerse a gritar, en el peor de sus casos sus piernas apenas dieron un par de pasos antes de desvanecerse en el suelo. Nada mejor que un psicópata destruyendo tiendas para espantar a las señoras. Posiblemente el estruendo se había escuchado en el negocio adyacente, pero el asunto aún no llamaba mucho la atención más allá del espontáneo grito de la mujer mayor. Setsuna permaneció quieta, sosteniendo la mirada en Ivar. No le temía. Estaba acostumbrada a ver a los simbiontes en movimiento, en ataque y aún en su contra. Lo que sí comprendía era que no se había equivocado en sus conjeturas y que al igual que Sein, su deber era mantener la situación en orden, sobre todo en ese evento que marcaría una nueva etapa para la aldea. Quizás Bjorn no podía verlo así.

    El rostro del Ikari artificial emanaba rabia y era evidente por los gruesos surcos que se henchían en cada línea que conformaba el rictus iracundo. Claramente se trataba de una persona inestable. Un peligro para la sociedad. No había hecho falta que nadie atentara contra su integridad para que cobrara tal posición, ahora comprendía a la perfección el asunto del Gyazara asesinado y el civil. Pero ¿En serio podía llegar a ser brutal? A diferencia de lo que pensaba el varón, no se le subestimaba por su condición de inválido, por el contrario, era necesario siempre tenerle un ojo encima para evitar algún desastre. No se trataba de torpeza, sino de violencia. La caja registradora dio un tumbo más, terminando por caer a piezas, como un recordatorio de que esperaba su respuesta.

    ―Tienes unas ideas muy inestables. ¿Necesitas ayuda con las voces? ―tanteó terreno nuevamente, dando por sentado que él también las sufría solo esperando una afirmación para confirmar sus sospechas. Sin embargo, Ivar rechinó los dientes mientras más simbiontes emanaban de su espalda, dispuesto a perforar a la mujer.

    ―No necesito tu compasión, ni la de nadie ―para entonces su rostro ya se había alejado lo suficiente para apuntarle bien, fue cuestión de un parpadeo para que los ahora, punzocortantes parásitos, se lanzaran contra ella. Con efectividad terminaron perforando el mostrador, reduciéndolo a esquirlas en un solo movimiento, el resto de las púas apenas rozó el cuerpo de la jounin, clavándose sobre la madera que servía como muestrario. De pronto, una voz interrumpió, provenía del radio que colgaba de su cintura. Era Rangu.

    Setsuna ¿Dónde estás?

    …No me digas que sigues con ese feno…

    El aparato terminó siendo exprimido tal como se haría con una naranja. Crujió. Aquello no hacía más que confirmar las palabras de Ikari. Por supuesto que aquel paseo estúpido estaba diseñado para hacerle perder el tiempo. Lo trataban como una mascota a la que era necesario ponerle un bozal, o en su defecto, amaestrarlo con habilidad para mostrarlo al mundo.

    ―¿Acaso me creías estúpido? ―una sonrisa amarga adornó su rostro ―sé lo que están tratando de hacer. No saben nada ―en el acto, una cuantiosa cantidad de biomasa se avecinó sobre la pelirroja buscando envolver su cuerpo a fin de hacerle lo mismo que el radio, pero para entonces finalmente se decidió a moverse. Las cadenas doradas interceptaron buena parte de los simbiontes y los que no, fueron disipados por un pulso de chakra que terminó derritiéndolos apenas al contacto. Himekami estaba en un dilema. Hacer entrar en razón al sujeto sería casi imposible, de la misma forma, tener un combate para dejarlo KO sería sinónimo de terminar con la tienda, provocar un escándalo y arruinar el desfile. A sabiendas de las habilidades de Blue, supo que utilizar un genjutsu tampoco sería de mucha ayuda.

    ―Por supuesto que no. Solo buscaba una forma de entender a Bjorn y su padecimiento ―contestó por inercia, intentando englobar en ello la lucha con las voces y las drogas. Sin embargo para Berseker tuvo el efecto contrario ¿Es que acaso también pensaba que Blue –la única persona a la que admiraba- también era una especie de discapacitado que necesitaba ayuda? Parecía que toda aquella gente era incapaz de valorar los esfuerzos de él por darle propósito a quienes lo habían perdido todo. Eso no era más que el constante recordatorio de que el mundo era mierda egoísta y que por eso debía destruirlo. Lo sabía por conciencia propia y por las constantes voces que se lo exigían día con día.

    ―¡Cállate, maldita perra! ― abrió la boca tal como lo haría un perro rabioso a punto de soltar la mordida al tiempo que un nutrido cúmulo de parásitos se abrían paso, destruyendo estantes, sillas, espejos y todo lo que hubiese en su camino. Jadeaba, fuera de sí. En uno de sus intentos y cuando el espacio se le acabó a la escurridiza mujer, la tomó del tobillo con tal fuerza que le rompió el hueso, arrastrándola hasta donde se encontraba. Setsuna apenas esbozó una mueca de dolor. No tenía escapatoria, no si quería dejar el dilema encerrado dentro de ese negocio cuyos destrozos ya habían empezado a llamar la atención. La gente comenzaba a entrar curiosa, afortunadamente ellos estaban al fondo del vestíbulo. Temía que, de no suceder algo, terminase hiriendo a los transeúntes. ¿Atacarlo o no? Con ayuda de los simbiontes, Ivar hizo que quedaran cara a cara, alzándola y manteniéndola de cabeza. Los largos cabellos rojizos rozaban el suelo. ―Te voy a matar aquí y ahora. No me importa quien seas ―el gesto de Ikari se volvía enfermo y los parásitos respondían a su locura, se afilaron en un instante.

    Himekami alargó la mano arrebatando un trozo de tela de la ropa masculina, al instante en que su pie libre se encargaba de soltarle una patada en descendente que dejara esa cabeza clavada en el suelo. Y así sucedió, Ivar se inclinó al recibir el impacto en la coronilla pero sin caer y sin soltar a la fémina a pesar de que todo él se estremeció; por el contrario, más de ellos aparecieron primeramente para someterla en el piso. Tuvo un conflicto sobre si debía perforarla o romperle todos los huesos. Decidió ambas. La primera lanza oscura le perforó el muslo, la segunda el costado. Una enredadera su cintura, estaría a punto de saber lo que significaba ser un inválido. Apretó con fuerza pero por alguna extraña razón los parásitos parecían diluirse de tal forma que el agarre no resultaba tan firme como quería.

    ―¡Detente! ―Exigió hablándole al trozo de tela a fin de formar una conexión. Casi al instante el cuerpo de Ivar se tensó y el manejo de sus parásitos también. Por más que se esforzó en dar las órdenes nada funcionó, llegando al punto en que cayó al suelo incapaz de si quiera sostenerse. Setsuna finalmente pudo respirar un poco y usar una de sus cadenas para escrutar esa alma desdichada en un intento por comprenderlo. Quizás estaba llevando demasiado lejos su deseo por entender cómo se sentía Bjorn. Pero ese no sería el primero de sus excesos.

    ―¡Mátame de una maldita vez si es lo que deseas! ―ladró al mirar los eslabones.

    ―No planeo hacerlo ―se puso de pie con dificultad, para entonces los curiosos comenzaban a entrar no dejándole más remedio que utilizar un genjutsu para dejarlos dormidos luego de una lluvia de plumas. Cuánta delicadeza era necesaria para mantener las cosas bajo control cuando se trataba de una persona pública. Ni bien dio un par de pasos, uno de los tentáculos logró moverse para perforarle el pecho de manera casi instantánea. No tenía un conocimiento claro del rango de Ivar y posiblemente su jutsu había perdido efecto más pronto de lo que pensó.

    El varón enderezó el cuerpo, satisfecho. ¿Qué tan estúpida podía ser? No había peor error que dejar vivo a tu enemigo y en este caso, él no planeaba hacerlo. Esdesu quiso hablar pero lo único que salió de su boca fue sangre, de pronto fue difícil respirar. Lo último que pasaba por su mente eran los recuerdos del propio Ivar siendo extraídos de su alma. Y luego, a Rangu en la puerta como un fantasma.

    Una jeringa con un potente calmante atravesó la sala para clavarse en el cuerpo del inválido.


    JellalJellal
     
  5. Autor
    Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

    Registrado:
    21 Ene 2008
    Mensajes:
    2,935
    Temas:
    172
    Calificaciones:
    +683

    El lugar ya había sido acordonado por los Gyazara para determinar responsabilidades. Ocultar que ahí había ocurrido un incidente era una total pérdida de tiempo, había varios civiles que habían presenciado una pelea entre dos ninjas, aunque ninguno parecía tener una idea clara de lo que había ocurrido. Las versiones variaban de uno a otro, algunos con más detalles fantasiosos que otros. La única testigo confiable era la misma dependienta de la tienda que había visto el conflicto de primera mano, al menos hasta que se desmayó de la impresión. Un par de miembros de la policía clérigo-militar ya estaban encargando de tomarle declaración mientras ella permanecía sentada en el sofá de la sastrería, temblando bajo la manta que le cubría la espalda.

    Al penetrar en el local, el líder de los Gyazara pisó con cuidado para no alterar la escena. Pedazos de madera, tela y chatarra se intercalaban por todo el piso. Blue se acuclilló para tomar una astilla de lo que antes había sido el parquét del suelo. En ella había rastros de una melaza negra. Una porción de simbiontes. Otras cosas también estaban salpicadas por resquicios de biomasa pero no eran demasiado evidentes. Por el nivel de destrucción -es decir, porque el negocio seguía de pie- supo que Ivar no se había empleado a fondo para atacar a Setsuna, entonces la pregunta era: ¿por qué Himekami no había ofrecido más resistencia? Especulaba que había sido por no poner en peligro la vida de los transeúntes pero, de ser así, tenía otras formas de paralizar a Ivar. O, por lo menos, de no dejarse lastimar por él. Qué estaba intentando lograr o por qué Ivar la había atacado en primer lugar eran preguntas para las que, de momento, no tenía una respuesta.

    De pronto, vio algo brillar entre los escombros. Con la mano apartó los restos de un perchero y alargó la mano hacia el objeto. Era una de sus condecoraciones que descansaba sobre el traje de gala sucio pero entero. La tomó entre sus dedos y la inspeccionó. Era cruz de hierro de Raku. Parecía en perfecto estado excepto por una cosa: había sido alcanzado por unas gotas de sangre al igual que el uniforme. Sangre que había brotado de las heridas de Setsuna. Permaneció contemplando la pieza unos segundos tratando de dilucidar qué debía hacer a continuación, presa de la impotencia, la culpa y la confusión. Este incidente no podía ser simplemente archivo y descartado. Okumura había cruzado la línea y debía haber consecuencias para él. Lo que no podía hacer era simplemente abandonar al muchacho a su suerte, a la espera de lo que los Samsara y el Tenno decidieran para él. En parte, Blue lo había hecho partícipe de la misma pesada carga que todos los miembros Ikari de nacimiento compartían, los simbiontes y sus voces. Tras guardarse la insignia en el bolsillo, alzó la vista. Bardock le esperaba en el umbral de la puerta.

    ― A los ojos del pueblo, la general va a participar en el desfile con normalidad. Encárgate, Bard ―le ordenó al ronnin.
    ― Entendido ―atendió el albino antes de esfumarse.



    ― Expediente 2-4382: Ivar Okumura ―recitó Hitsugaya en el pequeño cuarto de juntas. Además de él, se encontraban Rangu, Emmet, Bjorn y Bardock―. Por los delitos de insubordinación, intento de homicidio y daños a la propiedad. El acusado se encuentra confinado en las celdas del distrito militar y ahí permanecerá hasta el fin del juicio. Se le ha encontrado no-apto para asistir a la sesión.

    Celebraban una junta disciplinaria de emergencia. El Tenno no había podido asistir dado que su agenda estaba ocupada en otros menesteres. Sein le había acompañado como su escolta y es por eso que tampoco había podido acudir a pesar de ser el general en jefe de la división militar. Setsuna seguía en el hospital, aunque ya estaba fuera de peligro, sus heridas habían sido graves y la recomendación de Rangu había sido tenerla dormida por lo menos otras 24 horas. Era la noche antes del desfile y la ausencia de la general sería suplida por un ninja mimetista experto, de tal suerte que nadie sospecharía que no se trataba de la verdadera Himekami.


    ― Bueno, comencemos. ¿Qué haremos con Okumura?
     
  6. Erza

    Erza Appetite for seduction Diseñador Oficial

    Registrado:
    9 Abr 2009
    Mensajes:
    10,336
    Temas:
    776
    Calificaciones:
    +2,053

    ―¿Acaso no es obvio? Vamos a matarlo ―afirmó el médico. Tenía un semblante más sombrío de lo normal y no había pizca de duda de que estaba hablando en serio ―es una amenaza para la aldea.

    ―Según el testimonio de Koruma Hitomi ―la dependienta de la tienda―, el varón adoptó conductas violentas con el simple hecho de pedirle que no tocara los trajes conmemorativos ―Hitsugaya leía y le costaba creer lo que estaba escrito ―comenzó con insultos y en cuanto la general entró en escena para ordenarlo, la amenazó. ― ¿Eso era todo? claramente estaban delante de un caso de psicopatía. Aclaró la garganta. ―Destruyó algunos inmuebles, la caja registradora y la mujer se desmayó. Eso es todo lo que recopilamos de ella. No presenció el momento del enfrentamiento. ―Bardock le dedicó una mirada a Blue, se le notaba preocupado y no era para menos. Era evidente que preparaba su mejor argumento para responder a las acusaciones.

    ―Tiene problemas para controlar los simb…

    ―Casi mata a Setsuna ―interrumpió Rangu con un tono que aseguraba que en cualquier momento se saldría de control. Emmet ni siquiera levantó el rostro, tenía la vista fija sobre sus manos que se mantenían cruzadas sobre la mesa. Sabía lo que venía. No podía decir que no estaba de acuerdo. ―¿Tienes una maldita idea de lo que eso significa? Si cualquiera de ustedes hubiese acudido en mi lugar, estaría muerta. Solo porque al idiota de Bjorn se le ocurrió multiplicarse y crear una panda de fenómenos. Nunca estuve de acuerdo con ese maldito proyecto ―golpeó la mesa fuertemente, repasando cada palabra ―, nos pidieron el prototipo pero los malditos médicos de Rakugakure son una mierda inservible. Crearon un paquete experimentos fallidos ¡Bravo! Como si no tuviéramos suficiente con un estorbo ―claramente se refería a Blue. Hitsugaya no pudo evitar mirar a Bardock, él también era una añadidura del clan Ikari. Tuvo sentimientos encontrados. Por un lado estaba de acuerdo con Rangu ¿Qué si las cosas hubiesen salido mal? Un encierro en el calabozo, un exilio, nada de eso arreglaría una pérdida. Sobre todo si lo enfocaba en un ángulo más personal. Perder a Setsuna sería lo peor que podría pasarle.

    El ronin apretaba los dientes. Por supuesto que quería refutar lo que Rangu decía, no eran un experimento fallido, no eran unos fenómenos. Ivar se merecía una oportunidad y no se la estaban dando. Sumado a todo ello, no comprendía de ninguna forma cómo se habían dado los hechos. Ryuji podía sentir la frustración.

    ―Entiendo que se encuentren molestos ―alargó el de la coleta―, es un delito grave que no podemos ocultar. Lo más justo sería un juicio y como acusado tendrá derecho a una defensa. El Tenno es la máxima autoridad de la aldea y él sabrá que hacer ―ese había sido un intento de ¿ganar tiempo? Mientras se aclaraban las cosas.

    ―Nunca hemos necesitado al Tenno para actuar ―siseó el azabache.

    ―Rangu. Basta ―finalmente intervino Emmet, sopesando la propuesta de Bard ―, tiene razón. Este tipo de situaciones deben someterse a un juicio y solo el Tenno podrá dar un veredicto ―por supuesto, de darse el caso ellos prepararían su coartada para tener el resultado a su favor. No se necesitaba mucho para terminar de probar que Ivar era un peligro para toda la aldea. Cualquiera que fuese el camino, la conclusión sería la misma. Una ejecución sería lo más adecuado para no manchar el nombre del clan.

    ―Merece una oportunidad, así como yo la tuve ―dijo Blue, raspando cada palabra. Había cierta ira contenida en ello―y también ustedes ―para entonces no pudo evitar encararse con el médico. El ronin sabía lo suficiente de ellos para reconocerlos como asesinos, no por nada había visto a Setsuna claramente contrariada cuando se trataba de los asuntos de su clan. Eran turbios y escondían muchos secretos oscuros. Hamamira rechinó los dientes captando perfectamente la indirecta del ex -samurái. El médico se puso de pie. Tenía una coartada más.

    ―Cierto. Simplemente creí que…―sonrió con placer―apreciabas a Setsuna. Ahora veo que es mentira. Prefieres defender a un sujeto demente antes que a la persona que pudo dejarlo todo por ti ―había empezado a caminar de tal forma que tuvo la oportunidad de poner una mano sobre el hombro del general, como si lo apapachara por dos segundos ―. Es una fortuna que no lo haya hecho. Imagina la decepción. ―Hitsugaya se vio confundido ¿Qué era lo que estaba escuchando? ¿Se estaba imaginando cosas? Miró a Bardock buscando una respuesta.

    ―Basta, Rangu. El juicio es suficiente, tenemos las pruebas. El testimonio de Setsuna será suficiente para ejecutarlo. El Tenno le creerá.

    ―¿Ejecutarlo?

    ―¿Lo ven? Claramente le importa más la vida de ese bastardo que la de Setsuna. Aparte de traidor, mentiroso ¿Qué más se podía esperar de un ronin?

    ―¡No tienen idea! ―en un impulso, Ikari se levantó llevándose la mesa en ello. El expediente y las plumas salieron por el aire. Estaba harto de escuchar tanta tontería, el asunto legal había degenerado en juzgar en si la quería o no. Si bien existía una porción de culpa en su interior, se negaba a dejar a Ivar en manos de los Samsara a pesar de las acusaciones. Tampoco se imaginaba el deseo de perder a la mujer ¿O es que sus conflictos anteriores habían mermado sus sentimientos? Ciertamente, de haber sido cualquier otro también hubiese deseado su muerte. Estaba entre la espalda y la pared. Cuando el juicio se llevase a cabo todo se perdería, a Himekami no le hacía falta mentir para ganar la partida. Era su palabra contra la de un loco. Si tan solo pudiera convencerla de otorgarle el perdón a Ivar las cosas tomarían otro rumbo. ―Estoy cansado de escuchar su palabrería.

    ―¿Sabes? deberíamos matarte a ti y a tu grupo de experimentos fallidos. Pareciera que jamás dejar de dar problemas. ―Los ojos de Rangu brillaron, no había nadie que los ayudara en ese cuartucho y sus cuerpos terminarían felices en una pileta de ácido. Sin embargo, antes de que Bjorn pudiera realizar algún movimiento, Bard se adelantó a desenfundar su espada dando un paso al frente. No era un hombre violento, pero si se trataba de defender al ronin no dudaría en hacerlo. Hitsugaya dio un paso al frente. No podía negar que sentía algo de rencor ya no solo por Blue, sino por Ryuji, al que creyó podría llamar amigo. Seguramente él sabía la verdad de la relación de los dos generales y no se lo dijo, porque, por supuesto, estaba del lado de él.

    ―No vamos a pelear, por hoy ―interrumpió King ―Mañana es el desfile y el general Ikari no puede faltar. Tiene suerte. Sin embargo, nos veremos en el juicio. ―Ryu asintió, guardando su arma al momento en el que los Samsara se daban la vuelta. No pudo evitar cruzar miradas con el falso Uchiha. Hasta que salieron por la puerta finalmente pudo relajarse. Esos sujetos eran difíciles. De verdad creyó que se matarían en aquella sala de 5x5.

    ―No hacía falta, Bard.

    ―No es nada. Se estaban poniendo pesados ―no era necesario que se diera la vuelta para saber que Blue estaba cargando con una enorme peso, a partir de ese momento comenzaba el conteo regresivo antes del juicio. A la vez, sabía que las palabras del médico le estaban dando vueltas en la cabeza. ―¿Y ahora?

    ―Debemos ir a ver a Ivar. Debe darnos su versión.


    JellalJellal
     
  7. Autor
    Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

    Registrado:
    21 Ene 2008
    Mensajes:
    2,935
    Temas:
    172
    Calificaciones:
    +683

    Las celdas se encontraban en uno de los niveles más bajos del rascasuelos. A diferencias del palacio blanco de debajo del templo de Tomo-sama, aquí la luz de los fluorescentes no se mantenía encendida las 24 horas ni era tan intensa. Era más bien un lugar pobremente iluminado por lamparas mortecinas que parpadeaban por la falta de mantenimiento. Hacía frío y estaba húmedo. Las celdas se sucedían a cada lado de un largo pasillo de piso de cemento pulido, puertas de grueso metal con solo una pequeña ventana que comunicaba al exterior. Una prisión descuidada para criminales de baja peligrosidad o como zona de castigo para los reclutas insubordinados. Usualmente la mayor parte del tiempo había más ratas que prisioneros pero esa noche no. Esa noche se habían apostado por lo menos una docena de shinobis en distintos sitios de la prisión, todos ocupándose de que Ivar no intentara escapar. Las noticias habían viajado rápido dentro del distrito militar, después de todo había sido imposible ocultar el asunto luego de que a la general Himakami se le hubiera visto ingresar de emergencia en el hospital.

    Detrás de la puerta marcada con el número 15 se encontraba Okumura. Las órdenes habían sido que nadie ingresara a su celda a sabiendas de que aunque estuviera esposado, podría usar a los simbiontes. Por suerte Blue contaba con la suficiente autoridad como para ser una excepción. La puerta metálica se deslizó mecánicamente hacia un lado lado y cuando el general y Bardock penetraron en el reducido cuarto, se volvió a cerrar con un estruendo.

    Ivar se encontraba sentado en la cama, la espalda recargada en la cabecera. Tenía las manos al frente, maniatadas por una especie de guantes de metal que impedían que hiciera sellos de manos. Apenas alzó el rostro al verlos llegar. Aunque sus azules sí los miraron con fijeza. Blue conocía esa mirada, era la que precedía a una explosión de rabia.

    ― ¿Te han tratado bien? ―preguntó Blue con seriedad, apuntando con un gesto de cabeza hacia el cardenal que adornaba la parte derecha de la frente del rubio.
    ― Sí. Como en casa ―respondió lacónico. El moretón había sido cortesía de Rangu. Después de inyectarle el tranquilizante lo había golpeado para darle el golpe de gracia, no porque hiciera falta sino sólo como un desquite. De hecho sentía adoloridas las costillas así que suponía que también había aprovechado para patearlo cuando estaba inconsciente―. ¿Y? ¿Qué será? ―sonrió con rabia contenida―. ¿Ahorcamiento o decapitación? Quizás hoguera para que el fuego del señor me purifique.
    ― Aun no lo sabemos ―sinceró el peliazul―. Si de los Samsara dependiera ya no estarías aquí pero Bardock nos compró tiempo ―el ronnin se acuclilló a lado de la cama―. Si queremos sacarte de esta vas a tener que decirnos exactamente lo que pasó.
    ― No hay nada que decir ―Okumura se encogió de hombros restándole importancia―. Yo ataqué a Setsuna deliberadamente y si no hubieran llegado, probablemente la hubiera matado ―no había un ápice de satisfacción en su entonación, sus ojos se perdían más allá de esas cuatro paredes. Más bien lo dijo con gravedad, como si hablaba de un hecho que no podía ser cambiado, como si así fueran las cosas y no había más remedio que resignarse y aceptarlas.
    ― No creo que lo hayas hecho deliberadamente, no ―intervino Bardock alejándose de la pared donde había estado recargado―. Sólo nosotros tres somos conscientes de lo que las voces le pueden hacerle a un hombre.
    ― ¿Cuál es la diferencia? ―respondió Berseck con exasperación―. El hecho es que les hice caso. Ellas querían lastimarla, yo sólo cedí.
    ― ¿Por qué lo hiciste? ―los puños de Blue se cerraban con fuerza contra sus palmas. No quería odiarlo pero el saber lo que le había hecho a Setsuna hacía que le hirviera la sangre.
    ― ¡Porque me menosprecian! ―abruptamente el ninja empujó la parte superior de su cuerpo hacia delante, enfrentándose a Blue que quedaba su altura―. Tú y ella y todos aquí. Sólo le diste la tarea de cuidar al fenómeno.
    ― El Gyazara que mandaste al hospital acabó muerto. ¿Qué creíste que pasaría? ¿Que te daría una palmada en la cabeza y te premiaría? ―el ronnin no alzó la voz pero su enojo era evidente en la manera de escupir cada palabra―. Tal vez hayas aprendido a caminar con los simbiontes pero te falta mucho para dominarlos de verdad. No estás listo. Y esa misma inexperiencia hizo que terminaras aquí, a un paso del destierro o peor aun.
    ― No le tengo miedo a la muerte ―declaró decididamente.
    ― Ellos no te matarán, imbécil ―de pronto Blue tomó a Berserk por el cuello de la camisa con una fuerza tal que casi lo hace caerse de la cama―. Rangu no es de los que te conceden una muerte rápida. Te torturará hasta que tu mismo le supliques que acabe. Han estado buscando una excusa para eliminarnos y se las acabas de dar. No sólo tú pagarás las consecuencias. Si tú caes, todo caeremos ―le soltó con brusquedad y se puso de pie.
    ― No pude controlarme. Fue tan rápido y estaba tan enojado, todo el tiempo estoy tan enojado y las voces no se callaban ni un maldito segundo ―se excusó casi sin pausas, movía las manos impotente―. Ellos no saben nada. No lo entienden.
    ― Ellos nunca dejarán de subestimarte ―acotó Bardock apoyando una mano sobre el hombro del varón rubio.― Los hombres pequeños hablan y juzgan y escucharlos sólo es empequeñecerse a uno mismo.

    Ivar asintió lentamente y suspiró. Había cierto alivio en su cara. Se volvió a Blue que se encontraba dándole la espalda.

    ― ¿Qué pasar ahora? ―preguntó.
    ― Habrá un juicio frente al Tenno en algunos días ―Bjorn se volvió―. Los Samsara tratarán de convencerlo de que eres una amenaza que debe ser eliminada. Y de paso querrán que todos nosotros seamos juzgados. Si tenemos suerte, sólo te castigarán.
    ― Los Samsara siempre hacen lo que les viene en gana ―opinó Ivar―. ¿Qué hay de lo que te hicieron a ti?
    ― Lo que haya pasado antes no importa. Importa que demostremos que eres un buen soldado y que lo que pasó no se volverá a repetir ―el peliazul tocó dos veces la puerta con los nudillos―. No hables con nadie. No les digas nada. Bard y yo nos encargaremos.

    Acto seguido, la puerta se abrió. Bardock le dedicó una última mirada conciliadora al muchacho antes de salir de la celda. Bjorn le siguió pero se detuvo cuando Ivar llamo su atención.

    ― Blue ―Berserk dudó―. Gracias.
    ― No te equivoques ―respondió este sin girarse―. Si no fueras un Ikari, yo mismo te hubiera asesinado.
    ― Lo sé. Dile que lo siento.


    ErzaErza
     
  8. Erza

    Erza Appetite for seduction Diseñador Oficial

    Registrado:
    9 Abr 2009
    Mensajes:
    10,336
    Temas:
    776
    Calificaciones:
    +2,053

    El ruido del desfile había terminado, a esa hora posiblemente se encontraban en la cena que se encargaría de cerrar con broche de oro el evento. Los fuegos artificiales eran el último espectáculo y faltaban pocos minutos para que fuesen lanzados. Hasta entonces Setsuna comenzó a despertar, en sus primeros hálitos de consciencia tuvo una mezcla de pensamientos propios y recuerdos ajenos. Por un lado se encontraba el pendiente por el desfile ¿Ya era tarde? ¿Todos estaban listos? por el otro había memorias de un enfrentamiento y los rezagos de un sufrimiento que no era suyo. Le llevó varios segundos aterrizar que se trataba de la información que había conseguido de Ivar en el último momento. La sensación era casi igual de tormentosa que cuando quiso explorar el alma de Blue y esa misma perturbación le jugó en contra, de tal forma que no pudo advertir la ofensiva del paralítico. Sí. El dolor de la herida, la calidez de la sangre. Un fuerte deseo de ser libre; si pudiese expresar en una sola imagen mental lo que había visto, lo más acertado sería un hombre desarmado y desnudo siendo ahogado por una brea oscura y espesa que amenaza con tragárselo a pesar de los intentos.

    Abrió los ojos de golpe al tiempo en que tomaba una bocanada de aire. Los eventos se le antojaron tan cercanos, incapaz de saber que ya habían pasado más de veinticuatro horas. Con la diestra apartó la sábana de su cuerpo para mirarse la herida pero ya no estaba allí, solo un vendaje apretado. Cayó en cuenta que estaba en el hospital.

    ―Finalmente despiertas―quien estaba en el sofá era Rangu, oculto casi entre las sombras. La habitación no estaba bien iluminada justo con la intención de dejarla descansar. Se puso de pie en un solo movimiento y avanzó hacia la mujer. Se le veía tranquilo.

    ―No estoy segura de lo que sucedió.

    ―Tranquila. Conforme se disipe la anestesia lo tendrás todo claro ―pegó la mano a la pared para encender la luz, solo así Setsuna pudo darse cuenta de que Hitsugaya dormía en la alfombra y claro, de la serie de flores que adornaban su habitación. Hizo amago por enderezar el cuerpo provocándose un ligero dolor, a lo cual, el médico acudió atento para mover la cama y ayudarla a cambiar su inclinación. La amabilidad de Hamamira parecía una ilusión. Es más, aprovechando la cercanía dio un repaso a los vendajes tras tomar asiendo en una orilla―¿no están muy apretados?

    ―No. Gracias. Solo siento algo de dolor.

    ―¿Dolor? ―el ceño del azabache se arrugó. Extrañado por la confesión de la mujer. Se suponía que a ese tiempo debía estar completamente sanada. ¿Qué podía haber fallado? El solo recordar la escena le hizo devolver su cara de perpetuo desprecio, aunado a la sensación de que había hecho algo mal. Quizás al momento de encontrarla, lo primero que había hecho era parar la hemorragia, sobre todo porque la perforación por poco le alcanzaba el corazón. El apuro y la ira pudieron haber provocado que no calculara bien su primera atención. Si la molestia persistía tendría que tomárselo en serio. El odio hacia los Ikari no hizo más que crecer. No es que Blue fuese de su agrado, jamás, pero incluso a él le resultaba desagradable que prefiriera preocuparse por el lisiado que por ella. ―Te daré unas pastillas. En poco debería desaparecer.

    ―¿Dónde está Ivar?

    ―Resguardado―cortó tajantemente, no deseaba ni escuchar ese nombre―. Justamente es necesario que hablemos de ello. Tú no lo sabes, pero estuviste cerca de morir. El sujeto tiene cargos que se suman a su antecedente. Habrá un juicio para asegurarnos de que…―pausó―no sea un peligro para la sociedad ―por supuesto que estaba omitiendo la palabra ejecución o castigo. No tenía intenciones de alterar a la pelirroja y tampoco de demostrarle sus verdaderas ideas. ―Para ello es necesario que des tu testimonio. Ya sabes. Lo que realmente sucedió.

    ―Claro. ¿Y Bjorn? ―de alguna forma sabía que estaba involucrado.

    ―No ha venido a verte y en la última plática que tuvimos se mostró comprometido con la defensa de Ivar. ―Rangu estaba llevando la conversación lo más tranquila posible, no sin dejar de evidenciar la inclinación del ronin por el Ikari preso. Himekami no dijo nada. ―Me parece que muchas cosas han cambiado entre ustedes.

    ―Quisiera hablar con él ―justamente de la situación de Ivar. El sujeto tenía un severo problema con el control de los parásitos, quizás las drogas le ayudaban a Bjorn a sobrellevarlas, pero él era un caso distinto. Su personalidad volátil lo volvía presa de los simbiontes, ella misma había podido escuchar esas voces insistentes e interminables que incitaban a la destrucción. Ahora comprendía mejor lo que el ronin le decía. Necesitaban conversar.

    ―Le diré cuando lo vea. Tú no saldrás de aquí por el momento. Tengo que monitorear que estés bien. Sabes lo importante que eres para nosotros. ―Esto último venía provisto de un tono más confidente, como si de pronto fuese un secreto que la necesitaban para los asuntos del clan. ―Te mantendremos al tanto de lo del juicio. Los Gyazara están furiosos por su compañero y desean una pronta intervención.

    ―¡Oi! ¿Cómo está ese tobillo? ―Hitugaya había despertado aunque se había mantenido sentado en la alfombra escuchando la conversación, pareciéndole irreal la forma en la que Rangu trataba el tema con delicadeza y calma. Éste se incomodó en cuanto recordó la presencia de Joker y claro, el hecho de que los hubiese oído. Con un solo impulso Rangu se puso de pie con cierto fastidio, anunciando que buscaría algo de comer para ella. ―Si sigues haciendo esas cosas ya no podremos salir a cazar delincuentes.

    ―Fue mi culpa ―confesó―, bajé la guardia. Mi mente estaba en otra cosa ―la mirada de Mutsuki se agudizó ¿Era real lo que estaba escuchando? ¿De verdad no consideraba culpable al sujeto? En los ojos de Setsuna no existía ni una pizca de rencor, por el contrario, se le veía muy tranquila y adivinaba un aire de preocupación. Se puso de pie y se acercó con el pretexto de arreglar las flores.

    ―No es tu estilo. Eres una persona muy enfocada. En todo caso, lo más acertado sería preguntar qué capturó tu atención de tal forma que te pusiste en semejante peligro. Sobre todo si estás delante de un maldito loco.

    ―No es un loco ―intervino pronto―. Yo… quería entenderlo. Y a Bjorn. ―La rosa que jugueteaba entre sus dedos se partió en cuando ejerció presión sobre el tallo de manera inconsciente al escuchar la confesión. Luego la acomodó lo mejor que pudo para disimular, atorándola entre las demás. Soltó aire por la nariz. Entonces todo tenía que ver con Bjorn. A ese maldito paso Setsuna iba a ser incapaz de atestiguar en su contra, por el contrario, diría que fue error suyo. No podía creer que había estado a punto de morir por un sujeto como ese. ¿Cómo era posible que pudiera siquiera mirarlo? Era un marginado igual que todos los suyos. Mierda. Empezaba a pensar como el médico. ―Hitsugaya ―llamó su atención justo en la marejada de emociones ―, no vayas a decirle nada de esto a Rangu.

    ―Obviamente no. Puedes confiar en mí.


    Había avanzado unos cuantos metros después de cerrar la puerta tras de sí. Una de las enfermeras le hizo una consulta y eso le obligó a permanecer atascado en el pasillo por algunos minutos. Cuando por fin estuvo libre y atravesó la sala de espera principal pudo mirar una silueta tanto familiar como desagradable. Bjorn preguntaba por la habitación de Setsuna.

    ―Yo lo llevaré personalmente ―se ofreció Hamamira antes de que la mujer pudiese dar más detalles. El ronin no tuvo que voltear para saber quien hablaba, ese tono tan odioso era imposible de olvidar, es más, casi podía escuchar sus pensamientos asesinos deseándole la muerte. No le quedó más que agradecer la atención y encaminarse con el médico bajo la mirada del resto del personal. Evidentemente la idea era no hacer un circo. Pronto tomaron un pasillo largo que no guiaba al destino que Ikari deseaba, era obvio. No había enfermeras allí y se atrevía a pensar que todos aquellos cuartos estaban inutilizados, el complejo médico era amplio después de todo y el sector dirigido por los Samsara aún más exclusivo. Posiblemente nunca se llenaba. Fue hasta que Blue se aventuró que se rompió el silencio. Tenía claro que no iba a hallar a Setsuna al final de esa caminata.

    ―¿Cómo está ella?

    ―Fuera de peligro ―respondió, milagrosamente sin ninguna ofensa―, aunque hay algo que me preocupa ―no dejaba de caminar. Se escuchaba el eco de sus pasos ―y si mis sospechas son ciertas, podría ser señal de un daño irreversible ― y no exageraba. Por otro lado, deseaba hacer pesar la culpa sobre el ronin. Lo había guiado hasta allí solo para hacerle saber que cualquier consecuencia no sería más que su culpa.

    ―¿Por qué?

    ―No lo entenderías.

    ―Mierda ―Ikari se detuvo incapaz de poder lidiar con la incertidumbre ―, dilo de una maldita vez. ―Rangu se dio la vuelta y a zancadas redujo el espacio de dos metros que había entre ellos. La calma que había mostrado hacía un momento se esfumó en un segundo. No se detuvo, con sus manos enguantadas sostuvo a Blue de las solapas de la ropa y lo llevó hacia la pared, haciendo que su espalda chocara bruscamente.

    ―¡Como si te importara! Ya has hecho suficiente. ―habló entre dientes conteniendo su odio y sin alzar la voz, seguían en el hospital después de todo ―Tu y tus marginados malnacidos. Lo único que me impide matarte es el placer de mirarlos encerrados pudriéndose en una celda deseando morir cada día.

    ―Lo sé.


    JellalJellal
     
  9. Autor
    Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

    Registrado:
    21 Ene 2008
    Mensajes:
    2,935
    Temas:
    172
    Calificaciones:
    +683

    Blue tomó con fuerza la muñeca de Rangu y le apartó bruscamente con lo que el agarre del médico terminó. El Samsara se hizo con uno de sus bisturís en menos de un segundo, el mismo tiempo que le tomó al nacido del hierro colocar la mano sobre el mango de su katana. Sin embargo, contrario a lo que pensaba el azabache, el ronnin no desenvainó.

    ― Escucha bien. Ivar cometió un error y pagará por ello. Pero es mi subordinado y seré yo quien decida lo que merece.

    ― ¿Un error? ―Rangu se echó a reír en la cara de Bjorn.-. Un error es lo que son tú y tu grupo. No, Bjorn, esto no fue un error. Me aseguraré personalmente de que se fenómeno no vuelva a acercársele.

    ― Un error exactamente igual al que cometiste en el fiasco del Rehab. Para creerte el mejor ninja médico hiciste un trabajo de puta madre corroborando los procesos clínicos de tus parientes ―le interrumpió soltando un bufido por la nariz―. Si estás aquí no es solo por Setsuna sino porque yo no abrí la boca. Es más, ella es la única razón por la que tolero tu maldita cara. Tal vez seas un buen médico, pero no eres un general. Te convendría recordarlo.

    Ikari comenzó a avanzar hacia la salida del pasillo, pasando a lado de Rangu, quien simplemente sonrió.

    ― Ya veremos cuánto dura tu rango. ―masculló lo suficientemente algo como para que Blue fuera capaz de escucharlo―. Mañana podrías morir de una sobredosis y puedes apostar que no moveré un dedo por ti, ni aunque Setsuna me lo suplique.

    ― Por favor. Mi rango no es lo que debería preocuparte –respondió el ronnin mirando la espalda del médico de soslayo antes de seguir andando―. Gracias, encontraré el camino solo.

    Al ronnin no le fue difícil encontrar la habitación de Setsuna. Estaba por supuesto en una de las alas exclusivas que los Samsara se habían procurado. Sin embargo, no le fue posible hablar con la pelirroja porque en cuanto se asomó por la ventanilla de su habitación, notó que Emmet y Hitsugaya estaban con ella. Sabía que ellos eran más civilizados que Rangu y que no buscarían una confrontación que no les convenía dado su posición en el juicio, pero a fin de cuentas ellos compartían el mismo recelo en contra suya y de Ivar y le pedirían amablemente que se retirara no bien lo vieran llegar. Hablar a solas con Setsuna en ese momento no era una opción así que simplemente dejó las cosas estar. Ya encontraría una oportunidad mejor.


    Durante los siguientes dos días Bjorn combinó su trabajo con los Gyazara con las visitas recurrentes al hospital. Se enteraba del estado médico de la mujer a partir de lo que lograba sonsacarle a las enfermeras. Como Rangu se encargaba personalmente de su cuidado, revelaba muy poco, pero al menos el peliazul tenía la suficiente autoridad para ordenarle al personal del hospital que lo mantuvieran al tanto de la situación y que le llamaran apenas algo cambiara. Por eso pudo saber que la estadía de la general se alargó así como su tratamiento por un dolor. Los medicamentos eran fuertes y la mayor parte del tiempo lo pasó dormida. Para el tercer día Rangu ordenó que desconectaran la intravenosa con lo que ya solo cabía esperar que la mujer recuperara del todo sus fuerzas para darla de alta. Sin embargo, el primero enterarse de la exitosa mejoría por boca del propio Hamamira fue Rick-sama, con lo que se acordó que el juicio contra Ivar Okumura tuviera lugar cuanto antes, o sea, al siguiente día.


    Setsuna miró escrutó la mesa de noche de su habitación. En ella reposaban un nutrido número de arreglos florales y cada día se acumulaban más. A ella jamás le habían gustado especialmente las flores pero leyó cada tarjeta esperando encontrar un mensaje por parte de Blue sin éxito. Mutismo por parte del general que curiosamente estaba saliendo en la televisión en ese momento.

    En la pantalla de la recámara emitían el noticiario de Raku y, en él, una nota acerca de que los Gyazara habían desmantelado una red de extorsionadores que cortaban el cableado del suministro eléctrico de debajo de la ciudad y cobraban a los vecinos por repararlo, como una especie de cuota para que los dejaran en paz. Blue aparecía en algunas escenas del asalto al cuartel, dirigiendo la operación y abatiendo a algunos blancos.

    De haber sido la misma Setsuna de hace unos meses, en ese momento sin duda hubiera esbozado una sonrisa amarga al saber que por lo menos el ronnin estaba bien y que Rangu no había cumplido su amenaza de descuartizarlo con un bisturí, de hecho de parte de sus parientes no había escuchado más que malos comentarios con respecto a los Ikari, todos concordaban en que debía ponerle un alto a la locura de la creación de un ejército de usuarios de simbiontes, que como Ivar otros también podrían atacar de improviso.

    Pero no era la misma Setsuna de hace unos meses. No sonrió, su rostro se mantuvo sereno. Tenía conocimiento de primera mano de que ni Ivar ni Bjorn eran conscientes del todo de su acciones. Las voces. Por eso no sentía la necesidad de vengarse de Ivar en ninguna forma, después de todo sólo era otra pobre alma bajo el peso del linaje Ikari. De hecho ahora más que en el juicio quería concentrarse en Bardock. El hombre se veía tan ecuánime que era difícil creer que las voces también habitaban en él.

    La puerta se abrió. Una enfermera entró con una muda de ropa en una mano y un arreglo de flores en la otra. Rangu había salido un momento para arreglar el eterno papeleo del alta. Mientras tanto, había enviado a la enfermera a darle ropa a Setsuna y asegurarse de que estuviera lista para salir.

    ― ¿Cómo se siente, general? ¿Mejor? ―preguntó la mujer amablemente mientras depositaba el arreglo de flores junto a los otros. La verdad tenía un rostro afable y una genuina vocación por su trabajo, de modo que Himekami no encontró una razón para no tratarla con la misma cordialidad aunque con la distancia que su rango exigía.
    ― Bien. Mucho mejor. Gracias ―respondió la pelirroja. Sus ojos se desviaron de inmediato al nombre escrito en la tarjeta del último regalo. Lo enviaba Torimaru Akabe junto con una oración a Tomo-sama para la pronta recuperación.
    ― Me alegro escucharlo ―comentó la enfermera revisando los signos vitales de Setsuna.

    Primero miró las lecturas del electrocardiograma y lego las heridas bajo las vendas, con manos delicadas y cuidadosas. Por su parte la Samsara no ponía resistencia, dejaba que la mujer le removiera las telas y le chequeara los hematomas. Su cuerpo estaba ahí pero su mente estaba en otro lugar hasta que la enfermera volvió a hablar.

    ― Se ve diferente en persona, ¿no cree? ―comentó distraidamente. Los ojos de Setsuna la buscaron en silencio, denotando que no sabía de qué hablaba―. El general Ikari ―aclaró ella―. No se ve como en la televisión, ¿verdad? Ahí parece más serio de lo que realmente es.
    ― ¿Lo conoces en persona?
    ― Yo no diría que lo conozco ―admitió.― Pero ha venido lo suficiente como para darme cuenta de que es menos intimidante de lo que aparenta en televisión. De hecho, me parece que estaba bastante preocupado por usted.
    ― ¿Cuándo vino? ―preguntó Setsuna desconcertada.
    ― Ha pasado aquí todas las noches, ¿no le dijeron? ―la mujer no pudo evitar sentirse asustada de pronto con la idea de que había revelado información que su jefe no había autorizado.
    ― Claro. Debí confundirme ―respondió la kunoichi para reconfortarla.
    ― Bueno parece que está todo en orden. Recuerde no realizar actividad física intensa durante un par de días más. Ls pastillas que...

    La puerta volvió a abrirse. Esta vez era Rangu quien entraba con su gesto agrio de siempre, le molestaba mucho tener que lidiar con la burocracia de la aldea. Eso sería lo primero que cambiaría cuando... Bueno, cuando el día llegara.

    ― Ya te puedes retirar, Naoko. Yo me encargo desde aquí ―dijo el azabache. La enfermera dio una pequeña reverencia y salió. El médico apagó el televisor en cuanto estuvieron solos.― Hitsugaya te está esperando arriba para acompañarte a casa. Si quieres que se quede contigo puedo decirle.
    ― No. No es necesario ―zanjó Setsuna―. Rangu, ¿Bjorn vino hoy?
    ― No. Hoy tampoco. No ha habido suerte en contactarlo. Al parecer podrás hablar con él hasta mañana en el juicio.

    ErzaErza
     
  10. Erza

    Erza Appetite for seduction Diseñador Oficial

    Registrado:
    9 Abr 2009
    Mensajes:
    10,336
    Temas:
    776
    Calificaciones:
    +2,053

    La noche antes del juicio no había podido dormir, no solamente por el asunto legal que se iba a llevar a cabo, sino por las palabras de Rangu. Le estaba mintiendo al decirle que Bjorn no se había acercado al hospital y aquello no era más que un indicador de que podía hacerlo nuevamente. ¿Hasta qué punto podía confiar? Al final, ya no era un asunto de dos personas, sino de dos clanes.

    La sala era amplia y desde un inicio estuvo designada a fines políticos, con todo, los juicios no eran un evento común en Raku, no cuando la palabra del Tenno era totalitaria. Pero dadas las circunstancias el asunto era extraordinario y solo contados miembros fueron llamados a la asistencia. Un grupo reducido de los Gyazara, los cercanos del clan Samsara, Blue, Bardock, los tres miembros del consejo, Sein y dos más de su clan, un trío de la esfera de los Senju y, por supuesto, el Tenno como el portador de la última palabra. Las bancas recién pulidas quedaban semivacías por la magnitud de la sala, al fondo se encontraba el estrado y Rick tomó asiento en el lugar principal para fungir como juez. A su lado un par de banquillos más para los principales interesados, a la derecha Setsuna y a la izquierda Ivar, debidamente esposado y custodiado por un par de shinobis. El trámite no contaría con todos sus elementos, no había necesidad de extender la junta si se exponía el tema con claridad y pruebas suficientes.

    Hasta entonces la pelirroja pudo ver a Blue. Mantenía el rostro sereno y en alguna ocasión, antes de dar inicio, intercambiaron miradas. El golpe del mazo resonó sobre la madera anunciando la apertura. Rick tenía sentimientos encontrados, por un lado no aceptaba el hecho de que un subordinado dañara a sus superiores, sobre todo al tratarse de un general. Era una muestra de desobediencia que merecía castigo. Por otro lado, tampoco deseaba perjudicar al recién integrado clan Ikari tomando en cuenta que tenía planes para ellos.

    ―Se abre la sesión. Comienzan el clan acusador― su mano se extendió hacia los Samsara. Entonces Emmet fue el primero en levantarse, en su mano había un folder con la declaración de la dependienta de la tienda, afirmando que, con toda certeza, el sujeto tenía tendencias agresivas, volviéndose testigo de las amenazas hacia la pelirroja. Le extendió una copia al Tenno para que las revisara por sí mismo, él mismo conocía el lugar, muchas veces allí se solicitaban los uniformes. Los ojos de Rick repasaron las hojas, al final estaba la firma de la mujer para dar validez a su declaración. No se le había llamado como testigo amén de la confidencialidad.

    ―Ivar Ikari no tenía motivos para salirse de control ―resaltó el rubio antes de comenzar a mostrar las evidencias fotográficas de los destrozos del local. Aquello era solo la introducción de una acusación severa. ―Y sin embargo, podemos ver la magnitud de sus intervenciones, el metal de la caja registradora terminó hecho añicos. ―Ivar de mantenía callado, en su rostro se evidenciaba el mal trato de los últimos días. Poco o nada durmió desde que le anunciaron el juicio. Acorde a las indicaciones debía mantenerse quieto hasta que fuese el turno de los suyos. La cabeza baja, la mirada al suelo, era como un niño regañado. ―Este no es el único caso de violencia desmedida, invito a Rangu a darle secuencia a las pruebas. Seguro que él podrá dar una visión más clara del asunto médico. ―El aludido se puso de pie, aquello no era más que mero protocolo, como una exposición innecesaria. Casi nadie iba a comprender lo que decía. Traía su propio folder con el expediente de las víctimas; el civil y el Gyazara. El grupo clérigo militar se tensó. ¿Es que su líder iba a encubrir los hechos? Bjorn reconocía que llevarlos allí había sido una carta de Rangu, ponerlos en su contra en pos de su compañero caído podría jugar una diferencia significativa. Los Senju posiblemente acudían en representación de la sociedad, los tres eran ancianos de largas barbas. Ese clan tenía fama de conservador. No le cabía duda que los Samsara querían hundirlos.

    ―Poseo el resultado de la autopsia de ambos cuerpos. Esto no fue un asesinato involuntario ni accidental ―a continuación comenzó a enumerar los huesos rotos por su nombre del primer hombre, el nivel de destrucción de los órganos siempre haciendo alusión a la fuerza aplicada. Maximizando claro, los intentos por salvarlos, enlistando las técnicas utilizadas. Luego con el clérigo, una perforación que provocó una muerte casi instantánea. La fuerza impuesta era un indicador de la saña para realizar tal acción. ―El trauma cráneo encefálico fue imposible de sanar a pesar de los esfuerzos. Fue una enorme pérdida. ―Mostraba unos estudios tanto médicos como el cálculo físico de la fuerza impuesta. ―Hay registros en el centro médico de Rakugakure que Ivar Ikari ―se asqueó al mencionar el nombre ―ha acudido repetidas veces a su tratamiento. No un hombre que deba andar suelto sin medicación. ―De la bolsa de su bata sacó un frasco ―una pastilla de este recipiente tiene la capacidad de anestesiar a cinco hombres. Los estudios psicológicos muestran una clara inestabilidad que, como observamos, puede ser letal para quienes lo rodean. Emmet.

    ―Sí. Acorde al código penal de Rakugakure, página 356, sección A, habla de las consecuencias de la insubordinación en distintos niveles. Es sabido que en la aldea suceden los casos con frecuencia, pero nunca nos habíamos encontrado con semejante detracción. Atacar a un general. El intento de homicidio o traición a altos mandos tiene una penalización máxima. ¿O me equivoco?

    ―Tienes la razón ―afirmó el Tenno. Él mismo se recordaba siendo duro en la redacción de la intolerancia a la insubordinación. Hitsugaya observaba hundido en su asiento. Esperaba que no fuese necesario que Setsuna declarara.

    ―El intento de homicidio queda plasmado en los estudios realizados a Setsuna Himekami. De no haber sido por la aparición del líder del centro médico, Rangu Hamamira, posiblemente ya no tendríamos a esta mujer entre nosotros. Ivar intentó aplicar la misma técnica que usó con el Gyazara, afortunadamente no apuntó a su cráneo, sino a su corazón. El forcejeo de la pelea posiblemente le hizo fallar, pero no por ello dejando una herida menos grave. Rangu. ―El azabache volvió a tomar la palabra con un electrocardiograma en la mano. Si bien no le había perforado el corazón las conexiones adyacentes habían resultado dañadas dejándola varios días en el hospital. Arterias y venas principales habían tenido que ser restauradas, una tarea de sumo cuidado. Así también el pulmón derecho y dos costillas. Hablando solo del daño principal. El tobillo había tenido que ser regenerado casi en su totalidad, además de múltiples golpes. Ivar luchaba por mantener la boca cerrada, al escuchar la última declaración de Rangu le quedaba claro que había estado a punto de matarla. Cuando alzó la vista se encontró con los ojos de Bjorn, su seriedad era ajena y casi pudo interpretarla como una mirada asesina. Se convenció de que merecía una ejecución. Se declararía culpable en cuanto le fuese cedido el turno. El Tenno revisaba con sumo interés el resultado médico, palideciendo. ―Se muestra una intención semejante a la mostrada con el Gyazara. Una vez más, el despliegue de violencia.

    El mazo golpeó contra la base.

    ―La acusación del clan Samsara es válida. Tenemos cargos de intento de homicidio, insubordinación y daño a propiedad ajena. ―Dirigió la mirada a los documentos ―se enumeran el sustento en las fracciones IIB, IVM, sección primera, del artículo 245. Fracción VIIIR del artículo 57. ―guardó silencio por un segundo ―este juicio debió llevarse a cabo desde el primer incidente, según parece. ―Miró a Blue y enseguida a la pelirroja. Se le veía cansada. ―Setsuna Himekami ¿Estás de acuerdo con lo expuesto?

    ―Sí. ―Jaque Mate. Iban a necesitar un milagro para poder escaparse. Rangu tomó asiento, satisfecho. Todo iba acorde al plan.


    JellalJellal
     
  11. Autor
    Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

    Registrado:
    21 Ene 2008
    Mensajes:
    2,935
    Temas:
    172
    Calificaciones:
    +683

    ― Entonces prosigamos con la defensa. Luego escucharemos tu testimonio ―la pelirroja asintió.

    Era el turno de Blue y Bardock de hablar. Ivar permaneció callado, sin soltar una sola palabra tal y como Bjorn le había indicado, pero eso no significara que tuviera que disimular el enojo en su rostro. Sus ojos azules se dirigían hacia la mesa de los Samsara de tanto en tanto. A Rangu no le molestaba en absoluto esa mirada asesina, al contrario, procuraba sonreirle con suficiencia, si el perro se soltaba de sus correas lo más seguro es que el propio Tenno lo sacrificara ahí mismo, y si no, bueno, de todos modos podría verlo sufrir lentamente una vez terminado el juicio. Era un ganar ganar.

    El peliazul se plantó delante del Tenno y levantó sobe su cabeza, para que todos la vieran, una carpeta negra que correspondía al expediente militar del shinobi Ivar Okumura, número de registro 2984.

    ― Ivar Okumura, ahora Ivar Ikari, ingresó a nuestras filas hace menos de un año ―comenzó a exponer abriendo el registro―. Cuando llegó a la aldea no tenía rango ninja ninguno, es decir, entrenó por su cuenta. Poco después de ser evaluado por la división militar se acordó otorgarle el grado jounnin a pesar de solo contar con 17 años porque las dotes que mostró en combate fueron excepcionales. Puntuación casi perfecta en pruebas físicas, sobresaliente en tácticas de combate y de los mejores en el examen de conocimientos y lógica. Todo esto lo logró con la mitad del cuerpo paralizado, antes de ser sometido a los experimentos del S-17 ―levantó la mira asegurándose de que tenía la atención de los presentes―. En cuanto su carrera militar, ha cumplido exitosamente con 7 misiones, todas ellas oscilan entre los rangos B y S. No ha fallado un solo asesinato y ha traído los cuerpos de 2 objetivos del libro Bingo. Durante sus misiones ningún compañero ha caído. Por último, dentro de la ciudad ayudó a los Gyazara a desmantelar un grupo terrorista que pretendía atacar al Tenno. Una trayectoria impresionante para alguien relativamente nuevo, si me permiten decirlo ―depositó los papeles en el estrado para que Rick-sama pudiera revisarlos.
    Ivar ha presentado un servicio intachable a la aldea y a la gloria del Tenno ―aseveró Bardock―. Es un soldado comprometido con la causa. Quienes lo conocen sabrán que no oculta su devoción Rakugakure y que en ocasiones trabaja más de lo que se espera de él. Sus números no son abultados solo porque se trata de un shinobi talentoso, sino porque es alguien que siente verdadero amor por Rakugakure. Lleva un tatuaje con el símbolo del rayo que lo corrobora su lealtad. Un shinobi así no puede ser simplemente descartado, sin ofrecerle una oportunidad de reivindicarse.
    ― Así es. Ivar ha hecho de la defensa de nuestra ciudad su vida. De hecho, invito al consultor Masamune a corroborar lo que hemos dicho. Él coordinó las pruebas de Ivar personalmente y ha trabajado con él en varias ocasiones ―
    Blue calló un momento. Rick miró al consejero de guerra y este asintió decididamente mientras se ponía de pie. Entonces la defensa pudo continuar―. Gracias, consultor. ¿Podría darnos su opinión acerca del desempeño de Ivar?
    ― En mis años como shinobi he visto muchas cosas ―
    comenzó Masamure―. He visto a hombres inteligentes, hombres astutos, hombres valientes y hombres honorables. Y también he visto ha todos y cada uno caer cuando se asoman al abismo de sus propias almas. Sólo he conocido un tipo de hombres que logran sobre ponerse a sí mismos, sólo uno y son escasos ―carraspeó. El consultor solía hablar siempre con metáforas y era difícil no pensar que sólo se trataba de un viejo delirante. Sin embargo, si se le ponía suficiente atención, uno podía percatarse de que lo que decía el anciano en realidad tenía sentido― Cuando Ivar llegó al campo de entrenamiento, arrastrándose por el piso con solo la fuerza de sus brazos, rechazando la silla que le habíamos proporcionado, sabía que estaba frente a esa clase de hombre. Luego lo vi en el campo de batalla y quedé convencido. Ivar no piensa como los demás. Es impredecible y eso lo hace peligroso, sí, pero también invaluable. Las convenciones no se aplican en los impredecibles, los enemigos no pueden catalogarlos, hacen lo que escapa de la imaginación de otros. Pero los impredecibles leales, como él, son aun más raros de encontrar ―de pronto se dirigió directamente al Tenno―. Majestad, escuche el consejo de un anciano. Cuando el humo se convierta en fuego, querremos tener a hombres como Ivar Ikari en nuestras filas. Ellos harán de Rakugakure una fuerza de la naturaleza, algo que no vive sino que solo es, como los rayos o las ventiscas, y lo que solo es no puede ser asesinado.

    El veterano de guerra tomó asiento nuevamente. Un murmuro generalizado cubrió la sala. El Tenno tuvo que hacer sonar su mazo contra la mesa para volver a sumir la sala en el mutismo de ntes. Una vez que lo consiguió, Bardock tomó la palabra.

    ― No negamos los reportes de violencia que se han levantado en contra de Ivar en los pasados meses. Es cierto, estuvo involucrado en el accidente con un civil y un Gyazara y por supuesto no pretendemos que quede impune. Pero deseamos aclarar que hay una condición médica que ha influenciado sus actos. Queremos que quede constancia de que Ivar no es peligroso por sí solo sino que tiene que ver con su inexperiencia.

    Cuando Bjorn mostró a los asistentes una carpeta azul numerada con el código S17, el gesto de Rangu se descompuso. De pronto pasó de estar relejado sobre el asiento de su silla a inclinarse sobre la mesa y casi impactar el puño contra la mesa, sino fue porque Emmet lo detuvo colocándole la mano en el hombro. El médico no podía creer que haya obtenido los registros de las fases de experimentación del proyecto de implantación de simbiontes. Él controlaba prácticamente el hospital, lo que quería decir que podía ocultar información donde lo altos mandos no la encontraran o, incluso, deshacerse de ella. En esa carpeta en concreto se supone que ya no debería existir.

    ― Lo que tengo en mis manos son los resultados clínicos de los procedimientos de implantación de simbiontes ―aclaró el ronnin―. Aquí se expresa que no todos los sujetos son huéspedes aptos para la biomasa. Pero tiene que ver menos con el cuerpo de lo que tiene que ver con la mente. Un cuerpo moderadamente fuerte puede soportar la carga energética que consumen los simbiontes una vez que se adhieren a las células del organismo. El verdadero problema viene en la segunda parte, cuando los parásitos invaden la mente. Los sujetos son puestos en aislamiento y observación durante una semana después de la operación. Sufren de fiebre y alucinaciones. Su comportamiento es errático. Comienzan a aludir a visiones y a voces. Estas voces les ordenan qué hacer y están activas las 24 horas del día, como un multitud ensordecedora, porque la mente debe aprender a convivir con múltiples conciencias. Si el sujeto es apto, encontrará la manera de lidiar con ellas y al cabo de la semana recobrará más o menos la cordura. En caso contrario, los sujetos se suicidan ―Ikari mostró una foto del archivo, en ella se mostraba el cuerpo de un hombre ataviado en bata de hospital tendido en el piso con la garganta rajada, a su alrededor había sangre y simbiontes, la cama esta vuelta al revés y las paredes presentaban rasguños―. En los nacidos del clan Ikari el proceso es menos invasivo porque los simbiontes están con nosotros desde el útero y se despiertan paulatinamente, lo que nos otorga más tiempo para acostumbrarnos, es una consecuencia de portar la linea sucesoria. Pero en el caso de Bardock e Ivar, se les fuerza a adaptarse de golpe a una linea sucesoria con la que no nacieron, no obstante, conforme el tiempo pasa su sistema se normaliza. Entonces es comprensible que, por ejemplo, alguien como Ivar, que ademas de ser un adolescente lleva poco tiempo conviviendo con los parásitos, sea más susceptible a sus efectos, entre ellos, una rabia irracional y explosiva. Bardock, con más experiencia y una mente más madura, no ha presentado episodios de violencia. Ivar lo que necesita es tiempo para aprender a manejar a los simbiontes, no ser condenado por una condición médica que nuestros expertos no han logrado revertir―de la mesa donde estaba el Tenno recogió el frasco de píldoras que Rangu―. Expertos entre los que se encuentra Rangu Hamamira que fungió como consejero durante todo el proyecto y que además, como director del hospital, fue el médico en jefe durante las etapas tempranas del desarrollo. Las píldoras que amablemente el doctor Hamamira les mostró corresponden al tratamiento psiquiátrico al que los miembros Ikari son sometidos y fueron recetadas por él mismo en más de una ocasión. Hamamira sabe exactamente de las condiciones de las que Ivar es víctima y en lugar de ayudarle, pide que se le condene sin darles a ustedes y al Tenno contexto de su situación ―Rangu respiró pesadamente, sus ojos se clavaban en el rostro de Bjorn. Este dejó de verlo y se dirigió a la sala en general―. Si Ivar es lo que es ahora, en parte es mi culpa por dotarlo de la misma línea sucesoria que yo poseo. Y en parte es culpa de Rangu Himamira por no procurarle un tratamiento más adecuado, por no velar por el bienestar de alguien que en la práctica es su paciente. Enfrente de mis subordinados del escuadrón de élite Gyazara y del Tenno, y como líder del clan Ikari y superior de Ivar, acepto mi responsabilidad en el caso y tomaré el castigo que Rick-sama crea conveniente. Asímismo, insto a que las acciones de Ivar no sean obviadas reciba una reprimenda conforme a lo aquí expuesto. Pero también abogo porque un soldado apto y leal no sea condenado a muerte por una condición que escapa de su control.

    El murmullo dentro de la sala reapareció. El Tenno se tomó su tiempo para sopesar lo que acababa de escuchar. Era un hecho que no iba a suspender el programa de los Ikari, un ejército con semejantes capacidades vendría muy bien a sus propósitos, pero también lo era el que necesitaba apaciguar los ánimos, pasar un accidente de ese calibre por alto sólo provocaría que el descontento se tornara en rebeldía. El testimonio del consultor Masamune había sido decisivo para que los presentes más reacios empezaran a creer que por lo menos mantener vivo a Ivar era un mal necesario. Además, era cierto que no todos estaban de acuerdo en que la familia Samsara monopolizara el control del sector médico incluso permitiéndose el lujo de apartar un ala para su uso privado, entre ellos, los Senju y otros médicos de Rakugakure que estuvieron antes de que Rangu apareciera.

    Gracias, general Ikari. Me complace saber que no escapas de tus responsabilidades. Por el servicio que has prestado durante todo este tiempo, seré indolente con el castigo que reserve para ti ―su cuerpo se recargó en el asiento y sus manos se entrelazaron. Con la barbilla levantada, como quien mira a alguien por encima del hombro, se dirigió a la mesa de los Samsara―. En cuanto a la implicación de Rangu Hamamira en el caso, a la luz de los hechos desestimaré su testimonio. Todo lo que haya dicho y diga en un futuro en esta sala será deliberadamente ignorado. Mi decisión es irrevocable, así que no gasten mi tiempo en súplicas absurdas. Si no aplico un castigo también es solo porque el encubrimiento es menos grave que el perjurio y la responsabilidad del médico en la conducta de Ivar es meramente circunstancial. Pero sepa algo, doctor, habrá consecuencias por esta conducta desleal, puede jurarlo. Así pues, pasaremos con el testimonio de Setsuna Himekami.

     
    Última edición: 13 Ago 2017 a las 21:04
  12. Erza

    Erza Appetite for seduction Diseñador Oficial

    Registrado:
    9 Abr 2009
    Mensajes:
    10,336
    Temas:
    776
    Calificaciones:
    +2,053


    La sala guardó silencio después de las últimas palabras del Tenno, parecían definitivas. Desde su posición Setsuna podía apreciarlo todo, desde la cara de rabia de Rangu, el rostro preocupado de Hitsugaya y la pérdida de tensión de Bjorn. Se había esperado suficiente en conseguir las pruebas y la exposición había sido convincente, de tal forma que podría decirse que el veredicto estaba ya dado a medias. La situación no había sido más que un estira y encoge, si bien el clan Samsara se las arregló para armar el escenario perfecto en la adquisición de la audiencia, había que darle crédito al ronin por la búsqueda de pruebas donde seguro su posición en la aldea ayudó. ¿De qué lado estar? Ambas partes mostraban datos y resultados y hasta ese momento nadie conocía su versión. Con lo que saliera de su boca se aclararía el caso y se aplicaría el castigo pertinente a los Ikari. En ella estaba la resolución de qué tan severo sería. El falso Uchiha la miró desde su asiento, temía por ese momento. El médico ansiaba que todo terminara.

    ―Gracias. ―Se puso de pie y tomó algo de tiempo para comenzar a hablar. ―Para iniciar quiero hacer una aclaratoria de la versión de Bjorn Ikari respecto al proyecto de su clan. Si me permite, respetable Tenno ―inclinó la cabeza levemente, ganándose un asentimiento del mismo ―quisiera retomar ese tópico para ampliar el contexto. No desestimo las palabras del general Ikari, simplemente le faltó profundizar en algunos detalles. Por ejemplo, el hecho de que Rangu Hamamira jamás estuvo de acuerdo con el inicio de esas investigaciones. Antes de comenzar con el proyecto él ya tenía conocimiento de las complicaciones de Bjorn y por lo tanto nunca vio fiable darle seguimiento. Sin embargo, como encargado principal del centro médico, brindó el protocolo necesario para que los médicos de Raku continuaran con el experimento. Sin intenciones de ser un obstáculo. Rangu no participó directamente en la intervención de los candidatos y por lo tanto, no tenía una responsabilidad directa con Ivar. Vemos claramente sus motivos. Con todo, se le dio atención en el ala de los Samsara. El hecho de que Hamamira no le hubiese dado el tratamiento necesario podría considerarse una negligencia, pero jamás una deslealtad. Técnicamente no era su responsabilidad, sino de los médicos encargados del proyecto que al dar inicio, claramente debían darle seguimiento. ―Se escuchó un murmullo ¿Sería que el personal de Raku ya no sabía cómo lidiar con Okumura y por eso se habían desligado de su responsabilidad? ¿Por qué habían dejado salir a Ivar de observación? ―. Usted conoce de primera mano los beneficios de las investigaciones del clan Samsara y su compromiso con Rakugakure, no solamente con la milicia que la sustenta, sino con la comunidad. Por supuesto, como general de esta aldea me queda claro que el deber queda por encima de todo asunto personal. Así que si ve pertinente una sanción, la aceptaremos.

    La explicación de la pelirroja había sonado convincente a los oídos del mandatario. Sentimientos encontrados, eso era lo que sentía Bjorn. No se veía necesariamente atacado, pero eran evidentes los esfuerzos de Setsuna por librar a su clan ¿Desde cuándo tenía un compromiso tan serio con ellos? Hacía unas semanas que pasaba mucho tiempo rodeada y conforme más transcurrían los días se le antojaba más difusa. El Tenno sopesó la información, no hacía falta ser un genio para notar la creciente enemistad entre ambos clanes y la necesidad de los generales por sacarlos a flote ¿Acaso no eran ellos cercanos? Vistos desde ese ángulo ni siquiera parecía que algún día hubiesen sido equipo. Sein se mantenía neutral, aunque claramente se había visto un poco más inclinado del lado de Setsuna. Y, personalmente, no podía evitar sentirse así también. Su palabra siempre había sido certera, clara y veraz. No poseía la violencia de Sein, ni la inestabilidad de Bjorn. Sin embargo, estaba a punto de ver si ciertamente Setsuna iba a permanecer del lado de su propio clan. Su testimonio era parte clave para medir la aversión entre ambos grupos.

    ―Continúa.

    ―Gracias. Ese día era de tareas seculares. ―comenzó a narrar los sucesos ―El desfile estaba próximo y había distintos temas por zanjar. La tarea de un general no radica solamente en salir al combate o en representación diplomática, sino también en mantener todo bajo control. Y con “todo”, me refiero hasta a las cosas más nimias. ―Entonces comenzó a enlistar los pendientes que se habían atendido aquella mañana y, por supuesto, que Ivar hacía sido designado como su escolta. Así hasta terminar en la tienda de ropa donde haría una última prueba al traje de gala. ―Usando el testimonio de la dependienta, iniciamos el asunto desde el momento en el que Ivar Ikari toca uno de los uniformes contra la voluntad de la mujer. Ella se muestra severamente consternada por la respuesta violenta, es allí donde intervengo, llamando la atención de mi escolta. Es necesario hacer énfasis en la conducta grosera del varón. Desde ese momento me percaté de su inestabilidad, sus ojos estaban perdidos, previo a caer en un síncope en el que los parásitos toman el control. No supe interpretarlo como tal a pesar de haber tenido varias experiencias. Ese fue mi primer error. Continué hablándole intentando usar mi autoridad, pero claramente eso no funcionó, por el contrario se volvió más violento. No me quedó más opción que atacarlo e intentar someterlo. Ese fue mi segundo error. Perdió la consciencia de sí mismo y yo no hice más que provocarlo, destruyendo los simbiontes que le servían de apoyo. Lo subestimé por tener una discapacidad. Eso casi me cuesta la vida. Tuve que desviar mi atención para dormir a las personas que entraban al local atraídas por el escándalo. No era necesario que hubiese consecuencias humanas. A partir de ese momento la pelea se salió de control y me hirió. En todo esto, me quedan claras dos cosas: la primera es su dificultad para lidiar con los parásitos, consecuencia normal en alguien que nunca había experimentado esa presencia. Lo sé porque usé mi técnica en él. Dos: fui descuidada al tratarlo y hasta cierto punto puedo decir que yo provoqué su estado alterado en un intento por satisfacer mi curiosidad ―el falso Uchiha agachó la cabeza. Lo había hecho. Había encubierto al sujeto. Rangu no le daba crédito a lo que ella estaba diciendo, estaba tomando una responsabilidad que no le correspondía. Lo único que debía haber hecho era dañar el hecho. El propio Bjorn estaba sorprendido. Ivar alzó la cabeza y sintió sus labios temblar. Estaba mintiendo. Ella jamás lo atacó, no hubo más allá que defensa propia. Se llevó una mano a la cabeza ¿O es que no lo recordaba todo?

    ―¿Me estás diciendo que lo provocaste a propósito? ―inquirió el Tenno.

    ―Es una forma de decirlo. No debí llevarlo a mis tareas. Al mismo tiempo, no supe cómo tratarlo. Posiblemente estaba demasiado agobiada con los asuntos del desfile. Usted sabe de primera mano todos los detalles que había por puntualizar y que ese día era el último para tenerlo listo. ―suspiró ―en conclusión, otorgo el perdón a Ivar Ikari. No tengo intensiones de levantar cargos en su contra. Claramente estamos delante de un caso de inexperiencia, no de un intento de homicidio. Agradezco el respaldo de mi clan, pero ellos no tenían idea de mi versión. Es normal que hayan querido traer el asunto a juicio. Finalmente, no desestimo las pruebas que han mostrado, son veraces y dignas de tomar en cuenta para prestar más atención al tratamiento que se le dará al clan Ikari cuando tengan nuevos voluntarios. Deseo que esto sea tomado como una experiencia y no como un antecedente. Que nos sea útil para jamás desvalorar a ningún soldado y tampoco a aquellos que prestan su servicio en favor de Rakugakure. Nadie está exento de errores. Es todo. Gracias. ―Murmullos. El Tenno tuvo que usar el mazo para poner orden, sorprendido por la declaración y porque, llegado a ese punto, le quedaba clara la imparcialidad de la pelirroja. Llegando a parecer que le daba la espalda a su propio clan en pos de la verdad. Al mismo tiempo, veía ese movimiento como la forma más inteligente de rescatar la neutralidad de los Samsara y no dejarlos en lo que, hasta ese momento, se estaba viendo como una clara aversión con los Ikari. Ivar apretó los dientes y agachó la cabeza. Incrédulo de que el perdón le hubiese sido otorgado sin más; pero ese no era el fin, aun faltaba la resolución del Tenno.

    El mazo golpeó fuerte.

    ―Tras la declaración de Himekami, me queda claro que el suceso fue una mezcla de eventos desafortunados, fácilmente mal interpretables. La falta de experiencia de Ikari, el estrés de la general ―del que también se sentía un poco responsable―, la falta de comunicación del sector médico. Con todo, indudablemente esto tendrá consecuencias. No podemos dejarlo impune y debe quedar claro ante la sociedad que la insubordinación se castiga. Bjorn e Ivar recibirán un castigo público por los motivos antes planteados. Hamamira no será relevado de su cargo pero sí advertido. Los miembros del clan Ikari serán monitoreados por los Samsara ahora que el asunto se ha aclarado. Y, como dijo la general, el deber queda por encima de todo asunto personal. ―Al decir eso, desvió la mirada hacia los aludidos. Si los Samsara deseaban un puesto en la esférica médica no podían discriminar las labores como niños que escogen las mejores golosinas, sino acatar la responsabilidad. ―Se levanta la sesión.


    JellalJellal
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  13. Autor
    Jellal

    Jellal Can't walk on the path of the right cause Im wrong

    Registrado:
    21 Ene 2008
    Mensajes:
    2,935
    Temas:
    172
    Calificaciones:
    +683

    Tras escuchar que el Tenno encomendó la vigilancia de los Ikari a los Samsara, Ivar miró desconcertado a Bjorn y a Bardock antes de que un par de shinobi se lo llevaran de vuelta a las celdas. Pero ninguno de los ronnin tenía respuesta para lo que acababa de pasar. ¿Vigilar? ¿En qué modo? Blue miró por unos instantes a la mesa de los Samsara, Setsuna regresaba con sus parientes, Hitsugaya fue quien se mostró más servicial con la kunoichi ofreciéndole su abrigo para antes de salir a la intemperie, Emmet le comunicó algo con su semblante estoico y sus maneras elegantes, y Rangu, bueno, él se mostró más distante con Himekami pero sonreía con satisfacción por lo bajo, a pesar del falso testimonio de Setsuna, el médico sabía que aquello se podía considerar una victoria a todas luces, no una tan satisfactoria como ver a Bjorn y a su grupo de fenómenos colgados, pero una victoria al fin y al cabo.

    Los asistentes comenzaban a abandonar la sala, el murmullo era constante. Los Samsara también comenzaron a encaminarse a la salida cuando el Tenno pidió que sólo el General Ikari y la General Himekami se quedaran. El falso Uchiha le dijo a la mujer que esperaría afuera para acompañarla a casa y se marchó. La mano de Bard se apoyó con firmeza en el hombro de Bjorn como muestra de aliento. En poco tiempo ya solo quedaban los tres en el salón, dando la sensación de que el lugar era aun más inmenso que durante el juicio.

    La audiencia privada duró cerca de media hora. Rick detalló los términos de su veredicto. En efecto, Setsuna y su clan se encargarían de la vigilancia de los miembros Ikai, presentes y futuros. A partir de ahora, cada uno de los portadores de simbiontes sería constantemente monitoriado para asegurarse de que no ocurriera un accidente similar en el futuro. Los Samsara tomarían como prioridad el bienestar mental de los Ikari y trabajarían con el consultor Kokoru Himura un método de rastreo.

    Blue no pudo evitar exponer su descontento con la decisión. Lo encontraba un método invasivo además de una falta de confianza en su liderazgo. Setsuna lo secundó. El Tenno por su parte se mantuvo firme en su decisión alegando que había circunstancias que estaban más allá de las capacidades de Bjorn para controlar a sus muchachos, como quedó claramente demostrado. Además, la cooperación responsabilizaría a los Samsara por sus implicaciones en los experimentos y hermanaría a ambos clanes pues era evidente su distanciamiento. Ikari no agregó nada más, alzó la cabeza y asintió con determinación. Sabía que no importaba lo que dijera, por el momento Rick no cambiaría de decisión. Tal vez más adelante encontraría una manera de liberarse de esa "protección" impuesta.

    También el mandatario pidió a Setsuna que, como líder de los Samsara, estuviera al pendiente del asunto y, sobre todo, pusiera límites para Rangu, quien no era un secreto que solía extralimitarse.

    Por otra parte, fijó fecha y lugar para el escarmiento público de Ivar y Bjorn. No se realizaría ante la población en general, ellos no tenían por qué enterarse de los asuntos de la milicia. En cambio, se realizaría en el sector militar en presencia de shinobis, gyazaras y consultores, para que quedara constancia de que ningún soldado estaba por encima de las leyes. Sim embargo, había una condición extra: a cada un se le administraría una dosis controlada de la droga conocida como fresa, un cóctel químico que intensificada los sentidos del consumidor. Con ella la luz se percibía más brillante, los, sonidos eran más fuerte y, en este caso, el dolor era más intenso. Como los ninjas tenían una resistencia por encima de la media, el Tenno consideraba justo que el castigo también estuviera fuera de lo común. 30 para Ivar, 30 para Blue.

    No hubo una ápice de duda en el rostro de Blue cuando aceptó el castigo, asintiendo y saludando al estilo militar de Raku justo antes de ponerse de pie. No obstante, a Setsuna se le heló la sangre al escuchar de la droga. No olvidaba el episodio que vivió con Sein y Bjorn. Además, se le antojaba excesivo.

    -Tenno, si me permite - empezó ella para sorpresa del ronnin que se frenó-. No creo que sea prudente usar esa sustancia con el grado de adicción que las víctimas han reportado.
    - Confío en que los Samsara no lo permitan. De hecho, estoy seguro de que Rangu evitará los efectos secundarios - Rick-sama escrutó el rostro de la mujer y le complació saber que sus palabras estaban teniendo en ella el efecto deseado-. Por supuesto, ustedes deben atenderlos cuando todo acabe. No confiaría la salud del general en las manos de nadie más. ¿Queda claro?
    - Entiendo, Rick-sama. Sin embargo si pudiera re...

    Las palabras de Himekami quedaron en el aire cuando Boue le puso una mano en el hombro dirigiéndole una mirada a ella y luego al Tenno.

    - Gracias, Rick-sama.

    Con ello concluyó la reunión. Los dos generales abandonaron la sal y comenzaron a caminar por los amplios pasillos marmolados y vacíos.

    - Gracias -el ronnin rompió entonces el silencio. Como vio que Setsuna no contestaba, siguió-. No tenías que mentir por Ivar pero te lo agradezco.
    - En realidad no lo hice por él - respondió la kunoichi, voz tranquila y vista al frente.
     
  14. Erza

    Erza Appetite for seduction Diseñador Oficial

    Registrado:
    9 Abr 2009
    Mensajes:
    10,336
    Temas:
    776
    Calificaciones:
    +2,053

    Era mucho más que solo intentar ser empática con el sujeto. Bjorn estaba de por medio y la oposición de ambos clanes también, de haber apoyado abiertamente a los Samsara posiblemente el castigo hubiese sido peor y de paso quedarían como unos malditos manipuladores asesinos. Cosa que realmente no estaba lejos de la realidad. El conjunto de factores la llevaron a cambiar su testimonio, además de ocultar el hecho de que todo aquel circo había tenido un final casi trágico solo porque ella deseaba averiguar más de los simbiontes y comprender al ronin. No planeaba demostrar abiertamente su interés por el bienestar de Ikari delante de la sala, aquello quedaría como un pequeño secreto que esperaba Ivar no recordara. Reconocía que había sido estúpido dejarse llevar, pero la misma separación que ella produjo comenzaba a provocarle algo de ansiedad. El asunto era que cada vez tenía más asuntos por atender, verificar, resolver y enterarse de lo que sucedía a su alrededor era cada vez más complicado. Vio a Ivar como un móvil para averiguarlo por sí misma.

    ―Gracias de todos modos.

    ―Sabía que acabarías tomando la responsabilidad. Y aunque no comparto del todo la opinión que Rangu tiene de Ivar, sí es necesario que lo vigiles, es peligroso. Estalla de la nada.

    ―Ya escuchaste al Tenno ―se encogió de hombros, no había vuelta atrás de su veredicto aunque, ciertamente, no había sido tan gravoso como se esperaba.

    ―Sí. Tendré que vigilar a Rangu para cuando comience a monitorearlos. No solamente por ustedes, sino porque si comete un error esta vez dudo que se salve. ―Por error se refería a querer utilizar el proyecto para beneficio de los Samsara, posiblemente fingiendo algunas muertes o enfermedades que parecieran accidentales. Se llevó la mano a la sien. Los problemas no habían hecho más que multiplicarse. Y a pesar de las medidas que tomaba, no podía controlarlos aun. ¿Cuándo acabaría? Había decidido entregarse a sus propósitos, pero si no les detenía ellos mismos acabarían hundiéndose por su ambición desmedida, lo cual, sin querer, también iba en contra del plan.

    Continuaron caminando hacia la salida con cierta lentitud, posiblemente disfrutando los momentos de compañía en silencio. Daba una sensación de extrañeza ¿Cuándo se convirtieron en eso? De hecho, no importaba cuantas veces se encontraran a lo largo del día en el sector militar, un saludo formal, una mirada de dos segundos y cada quien su camino. De improviso, Himekami se detuvo. En el interior estaba inquieta.

    ―¿Recuerdas la fresa?

    ―¿Hablas de la droga que mencionó el Tenno?

    ―Sí. Una vez la consumiste ―no dio más detalles, como que casi había muerto de sobredosis y que Sein había estado involucrado. Justamente en ese momento, Hunter apareció al final del pasillo a paso rápido, por supuesto que no pasó desapercibido para él que estaban juntos. Eso no lo detuvo. Al pasar al costado de Setsuna colocó la mano sobre su hombro, soltándole un “mejórate” seco y apenas una mirada con el ronin como saludo. Los ojos miel del jounin permanecieron sobre Seinshin hasta que se perdió al doblar a la derecha, una especie de recuerdo quiso aflorar en su mente, algo que no sabía si se trataba de un sueño difuso, su imaginación o algo que realmente había sucedido. No pudo concretarlo porque la pelirroja volvió a hablarle ―Le diré a Rangu que minimice sus efectos al máximo, sé que él puede hacerlo. De esa manera no van a sufrir mucho.

    ―¿Eh? Sí. Gracias ―soltó saliendo de su ensoñación repentina. No era la primera vez que le sucedía, últimamente era más frecuente perderse en esos pensamientos que no parecían suyos. ―Por cierto ¿Cómo te sientes? Supe que… ―dijo, para retomar la conversación.

    ―¡No me estas escuchando! ―esa era la primera vez que oía a Setsuna alzando la voz de esa manera, no solo para subir el volumen, sino cargada con un aire de violencia; en el acto había puesto ambas manos sobre los hombros del varón para llevarlo contra la pared de golpe. Intentando hacerlo aterrizar. El abrigo resbaló hasta el suelo gracias al brusco movimiento. ―La droga que les van a dar es poderosa―Lo miró a los ojos ―. Yo… ―apretó los labios ―yo no puedo cuidarte las espaldas para siempre.

    ―No lo hagas. Debo enfrentar las consecuencias de mis errores.

    ―¡Deja de meterme en problemas! ―golpeó la pared, deseando con todas sus fuerzas que Bjorn fuese más prudente. No es que quisiera cambiarlo, era que, de seguir allí, llegaría un punto en el que ya no tendría suficiente poder para ayudarlo.

    ―Lo siento―soltó―, pero creo que estoy a punto de meterme en otro ―los ojos de la mujer se abrieron ¿Ahora qué estaba planeando? Sin embargo, aquello era el preludio de lo que el ronin planeaba hacer. Simplemente pasó la mano por detrás de la cabellera rojiza para empujar el rostro de Setsuna cerca del suyo y unir sus labios en un beso apasionado. Siempre había sido la mejor manera de calmarse el uno al otro y aunque al inicio se negó, terminó cediendo al encuentro de sus bocas. Sin embargo, para cuando el brazo de Ikari quiso enredarse en la cintura femenina para acercar su cuerpo, ella misma se distanció intempestivamente. No solamente para evitar la continuación, sino por una extraña sensación de ahogo.

    ―¿Setsuna… ? ―el falso Uchiha se asomó al final del pasillo para buscarla, la había escuchado hablar un tanto alterada. Tampoco comprendía porque se demoraba tanto. Pero cuando vio al peliazul supuso los motivos.

    ―Lo sé. Es tarde ―solamente le dedicó una mirada a Blue y comenzó a andar con apuro para finalmente salir del complejo, no así Hitsugaya que se adentró para recuperar su abrigo. Se agachó en silencio y le sacudió el polvo, quedando así delante del general. Lo miró como quien observa a su rival y después alargó la mano para tocar su hombro, retirando así un cabello bermejo que había quedado colgado. Nada se le escapaba al falso Uchiha. Lo tomó entre sus dedos y lo dejó caer al aire.

    ―No siempre estará para salvarte ―dijo con una sonrisa zorruna bien dedicada y después se retiró tras de ella.


    JellalJellal
     
    • Me gusta Me gusta x 1

Compartir esta página

Cargando...