Rol Crowhaven Acedemy [¡Iniciamos!/Aceptando cupos]

Tema en 'Fanfics y Roles Yaoi' iniciado por Skygge, 12 Mar 2018.

  1. Shealt~

    Shealt~ 雪音

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    Erland Solheim
    Patio - Dormitorios

    —Descuida — extendió su paraguas — también traigo uno — su voz era un tanto fría. —Bueno, como quieras— pensó Eri mientras cogía su maleta y caminaba hacia Sasha acompañado de "Juin" —Y no escuché bien tu nom... — Dijo "Juin" apuntando a Erland antes de ser interrumpido por Sasha, el que se hinco raudamente y en cuestión de milésimas de segundo Eri estaba en sus brazos, sus acciones estaban bastante fuera de lo normal, impulsivo y un poco irrespetuoso con el espacio personal de los demás.

    — ¿QUÉ HACES? — Dijo Eri alzando la voz y con tono irritado —Tienes fiebre ¿Verdad? — Dijo Sasha mirándole — Esp... bajáme.. — Añadió ruborizado haciendo movimientos torpes y aletargados para zafarse de su apresador sin obtener resultados — Sujétate a mí, te llevaré a descansar...— Añadió Sasha, Eri le miro atontado, algo extraño estaba pasando, sentía sus brazos y piernas pesadas y su respiración se dificultaba cada vez más, sentía como si le apretaran el pecho — Gracias, por... — Dijo Sasha cortando sus palabras mientras desviaba su mirada de Eri, ¿Que esta pasando? pensaba el pequeño rubio, ¿Será que tiene razón? ¿Estoy enfermo? No tengo fuerzas, pensó frustrado mientras rodeaba a duras penas el cuello de su cargador, acomodándose entre los brazos de Sasha.

    Lo único en lo que podía pensar en ese momento era en lo cómodo que se sentía entre los brazos grandes y musculosos de Sasha, sería un tipo de brujería, no sentía nada parecido desde hace años, esa calidez que brotaba del cuerpo mojado del joven y su aura protectora que ofrecía una seguridad sin igual, su mente estaba cegada por aquellas sensaciones, no podía oír nada a su alrededor además de la lluvia y el palpitar de Sasha.

    Sasha volteó levemente antes de hablar en su propio idioma, Ruso, polaco quizás, pero de algo estaba muy seguro Eri, no era noruego. Sus palabras claramente iban dirigidas a Iliusha, quien se veía un poco desanimado. Al cabo de un rato de caminata y silencio incomodo se vieron frente a un antiguo edificio rodeado de plantas y cubierto de excesivas enredaderas que le daban un tono iluminado y más hogareño a aquel gigante ancestral, las piedras talladas probablemente a mano, escurrían el agua dejando ver sus vetas brillantes y trazos en el tallado.

    Una vez dentro del edificio los jóvenes limpiaron sus zapatos y colgaron los paraguas
    — ya puedes bajarme...— Dijo Eri con voz tenue y enrojecimiento en sus mejillas, se sentía un poco avergonzado por haber sido cargado todo el camino a los dormitorios. Sasha miraba silencioso a ese ángel tan brillante, tan suave y cálido en sus brazos. Absorbido, embebido en él, casi ahogándose así mismo en el recuerdo de esa caricia a su brazo, ese gesto de calidez que le inquietaba sin poder entenderlo. No le respondió a su sugerencia de bajarle, sólo le movió con cuidado para cargarle con ambos brazos y unir su frente con la de él. Entrecerrando los ojos silencioso, respirando profunda y calmadamente, casi domado por el sonido de la lluvia y ese ángel rubio que parecía aceptarle.
    — S-Sasha?..— Murmuro Eri ruborizado, tal cercanía era un tanto extraña, pero misteriosamente no se sentía incomodo junto a él, más bien se sentía avergonzado, atontado quizá por la fiebre, pero lo que más sentía de aquella extraña situación era seguridad, casi como si no existiera el mundo que le rodeaba hace unos instantes, ver el rostro de Sasha le causaba más y más impresión a cada segundo que pasaba.


    vær så snill... — Susurró casi para si mismo en una pequeña súplica intercambiando su respiración con la de él. — No es necesario, de verdad, puedo ir yo solo — Le refuto frunciendo el ceño, sentirse inútil no era muy grato para Eri, pero ¿seria capaz de hacerlo? o solo estaba siendo obstinado.

    Su mirada pareció ensombrecerse y cierto aire de tristeza apareció en su mirada, alejándose solo un poco de él — vær så snill, Erland— volvió a pedirle sin escuchar su respuesta. Sólo caminando hacia las escaleras, con esa culpa amarga de no poder pagar del todo el favor que le había dado aquel chico.
    Se detuvo de pronto en silencio y observó nuevamente a Erland a los ojos, inclinando su cabeza con confusión.

    — ¿Cúal es tu dormitorio? — Le preguntó Sasha a Eri — No lo sé — Respondió este aun más avergonzado, escondiendo su cara entre su ropa. ¿Qué es esto que siento? pensaba Eri, un tanto confundido, no entendía el porque se sentía tan cómodo junto a Sasha, ni mucho menos el actuar que estaba teniendo este con el rubio. Esa culpa en la mirada de Sasha poco a poco cambiaba a una gentil y comprensiva, que con una sonrisa lo negaba y se acercaba al tablero para buscar el número de la habitación — Det er greit nå. Ikke bekymre deg — Susurro Sasha en el oído de Erland para que nadie más que él lo supiera. Antes de comenzar a subir las escaleras volteó para ver a Il’ya y sonreírle haciéndole un ademan para que fuese a dormir primero y así poder llevar al rubio con mayor cuidado a su habitación.

    Al llegar a la habitación del rubio, le vió a los ojos e incómodamente desvió la mirada
    — Sujétate bien — Le dijo a Erland, este rodeo el cuello de Sasha con ambos brazos mientras este le lanzaba solo un poco en el aire para acomodarlo nuevamente en un solo brazo y liberar el otro para abrir la puerta de la habitación. Erland se hallaba sumido en un silencio extraño, quizá la fiebre le estaba pasando la cuenta, pero no era el caso, Eri estaba ahogado en sentimientos extraños que no alcanzaba a comprender y solo podía agachar la cabeza y ocultarla cada que Sasha le miraba fijamente.

    Dejo la maleta junto a la cama para luego sentárse en esta con él rubio en sus brazos, le miró. No sabía que debia hacer, así que solo se dio la vuelta para recostarlos con suavidad en la cama, casi sobre él, sobre su rostro. Alejándose lentamente pero sin despegarse, sintiendo el aroma de su cuerpo. Suave y dulce como una flor. Era hermoso, realmente hermoso... La respiración de Eri se agitó en aquel preciso instante en que Sasha deposito su cuerpo sobre el suave colchón, sus rostros tan cerca el uno del otro, preciso mirarlo detenidamente durante unos segundos, observo sus ojos tímidos de un color azul grisáceo, parecían brillar ante la tenue luz que ingresaba por las cortinas de la habitación, sus frondosas y largas pestañas que contrastaban con su cabello y resaltaban aún más el delicado color de los ojos del joven, suavemente deslizo su labio inferior dentro de su boca para humedecerlo dejándola entre abierta, sentía un extraño entumecimiento, el que dejaba un rastro de calor leve por todo su cuerpo, podía sentir el calor intenso que emanaba del vientre y pecho de Sasha.

    Sasha comenzó a alejarse lentamente del rubio, Erland puso su mano sobre su frente cerrando los ojos, tomo una bocanada de aire y soltó un suspiro desde las profundidades de su ser, Sasha para ese entonces había llegado justo hasta el área de su ombligo, levantándose con calma y separándose de el rubio un poco atontado, con cierto sonrojo en las mejillas
    — Creo... que yo también me estoy enfermando— Susurro para si mismo bajando la mirada hasta la bragueta de su pantalón sin entender del todo lo que estaba pasando.
    Erland se levanto sentándose en su lugar, quedando nuevamente a centímetros de distancia de la cara del peliplateado
    — S-Sasha?..— Murmuro Eri ruborizado, tal cercanía era un tanto extraña, pero misteriosamente no se sentía incomodo junto a él, más bien se sentía avergonzado, atontado quizá por la fiebre, Eri no esta acostumbrado a los climas húmedos o templados y haberse expuesto a dos días de lluvia le habían causado un leve resfrío.

    — Yo...— Intentó decir algo pero sintió una molestia algo punzante justo entre sus piernas. La presión de la tela contra el cierre, esa incomodidad tan extraña que le hizo cerrar los ojos y negarlo un poco — Adiós...— Respondió a voz apresurada levantándose de la cama. Su cuerpo estaba extraño, afiebrado como el de Erland. Pero, el jamás se enfermaba, entonces ¿Por que todo su cuerpo temblaba y sentía aquella incomodidad en su miembro? Todo pensamiento le gritaba que debía detener aquella extraña sensación de debilidad, que debía hacer algo por ese molesto palpitar tan extraño y sensibilidad.

    Eri se acomodo en la cama mientras se quitaba la capa, pensando, tranquilo, todo estará bien, solo estoy un poco afiebrado, no debería alertarme ¿verdad?, quiero tocarlo otra vez, sentir su piel y su calor mezclándose con el mío. De pronto sintió un leve palpitar en la parte baja de su abdomen, todo ese calor que sentía se acumulo en la zona entre sus piernas, las que acto seguido temblaron en un escalofrío incesante que, recorrió su cuerpo entero. Creo que... debo dormir, pensó.

    Eri se puso de pie mientras se quitaba la chaqueta y el chaleco, quedando solo con su pantalón y una camiseta negra entallada a su cuerpo delgado y huesudo.
    — Sasha...— Dijo Eri al jóven de pie frente a la puerta como si le estuviera pidiendo regresar. Esa voz le hizo reaccionar. Ya no debería estar más tiempo allí. Estaba prohibido ¿Verdad? Sasha suspiró con cierto agobio sin poder prestar mucha atención a todo lo demás, sólo volteó a ver al ángel— Takk...— Añadió Erland con voz suave y cálida, Sasha asintió y salió rápidamente cerrando la puerta tras de sí, antes de que le hiciera caso a su instinto. Antes de querer seguir sintiendo ese aroma a pesar de la presión y la incomodidad dentro de su pantalón. El cierre le apretaba.

    Erland se quedo de pie en el centro de la habitación durante unos segundos, contemplando en su interior todo aquello que había sucedido.
    ¿Por qué siento esto aquí? pensó llevando sus manos al origen de aquella extraña sensación, deslizo sus manos por sobre el pantalón, sintiendo como si su propio cuerpo se retorciera, era incomodo, pero a la vez agradable, desabotono su pantalón y bajo el cierre con cuidado, experimentando algo completamente nuevo, su miembro estaba creciendo, ¿estaba acaso evolucionando? sus manos frías le causaban un extraño ardor en la piel, no se irritaba ni tampoco molestaba, muy por el contrario era agradable y placentero, pero completamente desconocido para el.

    ✿{...}✿
    Traducción 1 y 2: porfavor
    Traducción 3: Todo está bien ahora, no te preocupes
    Traducción 4: Gracias
    Enjoy :3

    MizerMizer espero te guste como quedo la parte conjunta >w< yo ya quiero que se toquen!!!
    SkyggeSkygge DæmonDæmon Ya me desligo de la parte grupal por ahora, quiero ver sus reacciones *-*
     
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    Última edición: 31 Jul 2018
  2. CZ2128・Δ

    CZ2128・Δ Shizu

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    Il'ya Romanov
    Con las pupilas dilatadas observaba el movimiento de la espalda de Sasha mientras este caminaba con Erland en su brazo, protegiéndolo como si de un objeto valioso se tratara; la manera en que Sasha solía cargarle en tiempos anteriores cuando Il'ya terminaba de hacer Educación Física y se encontraba demasiado cansado como para caminar por su cuenta.

    —No entendí, ¿puedes repetirlo? —oyó la respuesta a su pregunta anteriormente planteada. Sonrió y negó con la cabeza y agregó:

    —No..., no era nada... —con la voz un tanto apagada—. Discúlpame Finn... —y comenzó a acelerar su paso... Alejándose de la visión de alguien.


    Quería estar solo, quería que nadie le viera en esos momentos. Inmerso en sus pensamientos tropezó con algo y cayó sobre el piso mojado, manchándose de suciedad y raspándose la rodilla.

    Con los ojos húmedos se levantó y entonces se percató que desconocía donde se encontraba.

    En medio del aguacero miraba a su alrededor con la esperanza de encontrar a alguien... Como siempre lo había hecho... Pero esta vez él no vendría, ¿no?






     
  3. Autor
    Skygge

    Skygge The hate of men will pass, and dictators die.

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    [​IMG]

    Finnian Carter

    Dormitorios de hombres


    ...Oficialmente, Finn decidió que iba a dejar de preguntarle cosas a extranjeros llorones, simplemente no valía la pena. el muchacho huyó como despavorido de él, y Finn no hizo más que sacarle la lengua de la manera más madura que pudo a sus espaldas.

    No es como si fuera mi culpa... —dijo para sí.

    Esperó un par de minutos para ver si la lluvia aminoraba, lo que pronto se convirtió en un juego de Espera al Muchacho Alto y Guapo, pero de París no se veían ni las luces, así que finalmente Finn golpeó el paraguas en sus manos dos veces sobre el pavimento antes de notar el otro paraguas que Il'ya había tirado al piso.

    Finn lo tomó, lo miró detenidamente y, recordando la forma en que el otro lo había ignorado, lo arrojó a unos arbustos, justo a un lado de las puertas de entrada al edificio principal. Abrió el paraguas de Erl-algo antes de salir en dirección a los dormitorios.

    Jamás había estado tan agradecido por un objeto tan ridículo en su vida. El aire aún estaba frío, y Finn temblaba bajo ropas aún húmedas, pero no estar empapado hacía muchísima diferencia. Llegó al edificio de dormitorios y subió las escaleras hacia su habitación, dudando, una vez en las escaleras, si debía regresar y mirar en la lista para ver si lograba encontrar al dueño del paraguas.

    Pero no, eso sería imposible. Realmente Finn no sabía su nombre.

    Así que en lugar de eso entró a su habitación, arrojó el paraguas a un lado, se quitó de encima la ropa húmeda y escarbó en su mochila hasta que encontró un pantalón deportivo cómodo y una camiseta gruesa de manga larga.

    Se cambió en su habitación, siendo que no tenía intención de ir a buscar los baños en ese momento, antes de patear la maleta de París a una esquina y tirarse sobre su cama.

    Probablemente debía desempacar.

    Finn suspiró y se talló su oído malo, haciendo una mueca. Probablemente debía desempacar, sí, pero tenía demasiada flojera para ello. En su lugar, puso su mano en su entrepierna y dudó.


    {...}​

    Shealt~Shealt~ DæmonDæmon MizerMizer
    No... no sé.
     
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  4. Mizer

    Mizer Sehnsucht ist so grausam

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    Sasha
    Había corrido, corrido tan rápido como sus piernas le habían permitido correr. Su corazón latía a mil por hora y no entendía lo que sucedía a su alrededor. Sus manos temblaban, su mirada se angustiaba. Sujetó su cabeza con fuerza y lo negó varias veces en busca de paz pero al no lograrlo solo comenzó a golpear con fuerza el tronco de un árbol viejo que parecía tener muchos años. El sonido de los golpes se ocultaba con el correr de la lluvia, de esas manos que poco a poco se lastimaban una vez más. Su respiración se hacía más profunda, la desesperación en su mirada se volvió un grito bastante fuerte de frustración, que acabó por hacerle caer de rodillas una vez había dejado en mal estado el árbol y ambas manos.

    Se limpió el rostro como pudo a pesar de la lluvia y pudo notar como su erección había desvanecido. Sus mejillas aún seguían sonrojadas, pero el ardor de sus nudillos, ese calor que le invadía, jamás lo olvidaría. "
    Eto to, o chem vy govorili, papa?... Eto lyubov'?" Alzo su mirada hacia el cielo mientras dejaba que la lluvia siguiera bañando todo su cuerpo ahora más relajado y bajando la mirada observó aquel pañuelo en su mano y después ese dulce aroma a flores, justo como el de Il'ya, suave, dulce y agradable a su forma. Atrayente para él, tanto como para volverle loco.

    Fue entonces que recordó no haber visto a Iliusha llegar con ellos al edificio y se levantó de golpe preocupado mirando a todos lados con un mal presentimiento. Sus pasos se hicieron más grandes, a prisa conforme el tiempo transcurría. ¿Dónde estaba? ¿Por que tenía el presentimiento de que no había llegado con ellos? Se detuvo de pronto en la entrada de los dormitorios y al ver un arbusto mal puesto, se acercó a prisa a buscar, encontrando el paraguas de iliusha. Lo sostuvo con su mano apretando con fuerza y comenzó a correr en su búsqueda. Conociéndolo, se perdería, nunca se fijaba por donde iba, siempre despistado.

    -¡Ilusha! ¡ILIUSHA! -Gritaba con fuerza mientras buscaba, corriendo sin parar, mirando a todos lados. El miedo comenzó a correrle cuando no lo pudo divisar ¿Por qué? ¿Por qué tenía que perderse justo ahora? Pensó mientras lo negaba. Deteniéndose cuando pensó que estaba todo perdido, apretando su mano en un puño fuertemente. Frustrado comenzó a golpearse la frente, negándolo varias veces, ¿Por que no podía concentrarse? ¿Por que no podía pensar? "¡Tupoy!¡Tupoy!" se dijo una y otra vez intentando no ser el idiota que su padre decía que era.

    Un llanto le sacó de pronto del transe, uno suave y pequeño que él conocía bien. Su mirada se mostró alerta y siguiendo aquel pequeño llanto pudo notarlo. Ahí estaba-
    Iliusha... -Susurró mientras corría hasta él y lo abrazaba fuertemente, sin decirle nada, solo golpeando su cabeza cual regaño, asomándose a verle con cierto enojo pero feliz de verlo a salvo- Tonto... ¿Qué haces aquí? Vamos a los dormitorios... -Le dijo sin deseos de regañarle, solo cargándole en sus brazos. Su pequeño hermanito estaba junto a él nuevamente y se lo llevaría sin demora

    Traducción 1: ¿Esto es de lo que estabas hablando, papá?... ¿Esto es amor?
    Traducción 2: estúpido, estúpido

    <span style="font-size: 12px"><span style="color: rgb(128, 128, 128)">Skygge</span></span>Skygge
    Shealt~Shealt~
    DæmonDæmon
     
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    Última edición: 2 Ago 2018
  5. Shealt~

    Shealt~ 雪音

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    Erland Solheim
    ✿ Dormitorios ✿

    ¿Qué es esto? ¿Qué me está pasando? pensaba el rubio inmerso en la oscuridad de su dormitorio, la tenue luz que ingresa del exterior tocaba con delicadeza las sábanas arrugadas donde estuvo recostado minutos antes, si tan solo no hubiera estado "él" ahí, todo pudo ser diferente, qué era aquello que sentía en su interior, aquel calor perpetuante que sentía entre sus piernas, un palpitar intenso en todo su cuerpo, sentía como si su cuerpo estuviera inflamado, irritado, aquel calor tan suave y acogedor al que se sintió adicto por un momento. — Debo sentirlo otra vez — dijo para sí mismo mientras se desvanecía levemente aquel bulto en su ropa interior.

    Abrió su maleta para organizar su ropa, pero aquella sensación seguía en su cuerpo adormilado, atormentandole, su concentración estaba fallando y su motricidad se veía afectada. Sentía cosquilleo en sus partes cada que hacía un movimiento brusco y el palpitar se intensificó de nuevo, su respiración volvía a agitarse al contacto, sentía curiosidad y a la vez preocupación, no saber qué pasaba en su cuerpo era complicado, nunca tuvo necesidad de preguntarse estas cosas, nunca había experimentado algo así.

    Aquella sensación parecía molestarle, Erland se sento en la cama sin dejar de moverse, parecía un pequeño pez dorado fuera del agua, sus piernas juntas y apretadas se retorcían sin control, frotandose entre si. Su cuerpo comenzaba a exaltarse cada vez más, Sudor frío comenzó a correr por su frente, hasta que se vio derrotado por la euforia de su cuerpo, se dejó caer sobre la cama depositando sus manos sobre su pene, el contacto le genero una especie de convulsión
    — Tan sensible... — murmuró entre jadeos, sentía mucha curiosidad al respecto. —¿Qué es esto? — se preguntó mirando su cuerpo mientras deslizaba una de sus manos por su abdomen, aquel suave movimiento le generó entumecimiento, su piel se volvió porosa con los vellos de punta, sus pezones de un color rosa pálido se endurecieron y todo su cuerpo vibró al compás de sus manos, danzando en un extraño placer, como si de un hechizo se tratara, no podía controlarse, su rostro enrojecido, sus ojos humedecidos, el jadeo incesante y sus manos que insistían en presionar y frotar su pene contra su propio cuerpo.

    Una vez que logró retomar una cierta cantidad de control sobre sí mismo, deslizó su calzoncillo hacia abajo revelando aquella extraña transformación en su miembro, de un salto volvió a subir su ropa interior, temblando, apretó todo su cuerpo recogiendo sus piernas y abrazando sus rodillas, cuando de pronto una nueva sensación lo invadió, necesitaba orinar. Se levantó rápidamente sin pensarselo dos veces cogió un pantalón corto deportivo holgado y se propuso dirigirse al baño de los dormitorios.

    Asomó su cabeza por la puerta para asegurarse de que nadie anduviera rondando por los pasillos, al ver despejada la zona, asomo el resto de su cuerpo con su short empinado. Se desplazó rápidamente entre las sombras por el pasillo hasta las escaleras y bajó acelerado. Al llegar al baño se encerró en un cubiculo y sacó aquella extraña cosa de su pantalón apuntando al excusado, el palpitar y el calor de su miembro seguían sin dar pie al chico para hacer sus necesidades, pero era imposible, nada más que un fluido viscoso y transparente salía de su miembro. El chico se sentía incómodo y un poco aterrado, aquello no podía ser normal, su cuerpo se estaba comportando de forma extraña, debía ser algún tipo de enfermedad o quizás una maldición de aquel colegio por llegar tarde.

    — ¿Qué hago? — murmuraba para sí mismo, agarrándose la cabeza, no sabía que hacer su cuerpo no respondía a su voluntad y sentía estas ganas incansables de orinar que casi le quemaban por dentro, sus ojos como se llenaron de lágrimas, estaba desesperado, pero ¿a quien podría acudir en un momento así? probablemente los profesores dormían y el resto de sus compañeros no estaban cerca, pero definitivamente no iría con Sasha, el le provoco eso pensaba en su inocente cabeza.

    — ¡Juin! — dijo en voz alta, abriendo sus ojos con sorpresa, tal vez el más pequeño sabría qué hacer, salió a gran velocidad del baño, corriendo hasta la escalera, al llegar arriba y doblar por el pasillo en dirección a su cuarto torpemente se tropezó cayendo sobre su atacante y rodando sobre el. — Hva i hel... — Exclamó con dolor, sobándose la frente mientras se incorporaba para ver con que había tropezado —¡ Juin!— dijo sorprendido, antes de recordar su "problema" miro su entrepierna y aquello que tenía había desaparecido, ya no sentía su cuerpo torpe y acalorado de excitación, si no más bien por aquella carrera que tuvo del baño al dormitorio. — Lo siento, no te vi — exclamó casi gritando, sonrojado y avergonzado, analizando al chico que yacía debajo de él para comprobar que se encontraba bien.

    ✿{...}✿
    Hva i hel... -> Qué dem...
    SkyggeSkygge MizerMizer DæmonDæmon

    Esá hormiga era enorme :v y pos ya se le bajo XD
     
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    Última edición: 5 Ago 2018
  6. CZ2128・Δ

    CZ2128・Δ Shizu

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    Il'ya Romanov

    —Iliusha —
    escuchó un llamado casi imperceptible, una voz que le era familiar; creyendo que no era otra cosa más que su propia mente creando fantasías decidió ignorarlo. Pero esto cambió al escuchar el ruido que se generaba con el pisar un suelo mojado, aquellas pisadas aceleradas cada vez se hacían más fuertes y se dirigían hacia donde él.

    Il'ya volteó y encontró a la persona que tanto esperaba muy cerca, este se mostraba algo agitado y con un gesto de preocupación, y lo primero que hizo fue abrazarle con mucha intensidad. Sasha después de un tiempo se alejó y le miró algo enojado como regañándolo, mirada que mostraba brillos de preocupación y alivio
    —. Tonto... ¿Qué haces aquí? Vamos a los dormitorios... —y le cargó entres sus protectores brazos.

    Este no dijo nada y asintió dócilmente, ocultó su rostro en el pecho de Sasha y agarró débilmente de la ropa de este como para no dejarle ira, como para no separarse. Podía oler la fragancia impregnada en la ropa, podía escuchar el latir del corazón de su protector y el suyo también, en ese momento a pesar del ruido de la lluvia podía escuchar la hermosa melodía que ambos creaban juntos... Pero no podía oírlos ir al mismo compás, no estaban sincronizados como él deseaba... Brotar de lágrimas.

    No se percató cuándo llegaron al dormitorio pero a su delante había una puerta con el 101 tallado.

    —Díscúlpame por siempre causarte problemas... —haciendo que Sasha le bajara—, y por ensuciar tu ropa —cerrando la puerta.




     
  7. Autor
    Skygge

    Skygge The hate of men will pass, and dictators die.

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    Finnian Carter

    Dormitorios de hombres



    Apretó la mano contra su entrepierna y su miembro mandó una ola de placer por su abdomen. Cerró los ojos con fuerza, su lengua entre sus dientes... y se detuvo.

    Soltó un gruñido de frustración, pero simplemente no había nada en su habitación para hacer esto bien. O mejor dicho, pensó, mirando sus maletas detenidamente... no sabría que hacer con las cosas que ensuciaría si lo hacía. Aunque previamente había decidido en contra de ello, quizá sería mejor si sí buscara el baño. Entonces podría matar dos pájaros de un tiro: podría terminar sin ensuciar nada que no pudiera limpiar de inmediato y además probablemente no se enfermaría si usaba agua caliente.

    Con eso en mente, Finn fue rápido en prácticamente salir volando de su cama, tomar una de sus mochilas y sacarle todo hasta encontrar una toalla. Ya se había cambiado, seguramente podría volver a utilizar esta misma ropa.

    Consciente de que podría haber otras personas de camino al baño, sujetó la toalla de tal manera que cubría el bulto de su erección, bastante obvio en pantalones deportivos, y salió de su habitación.

    Al principio avanzó hacia la derecha, antes de darse cuenta que ese era el camino equivocado y cambiar de dirección, avanzando hacia las escaleras con impaciencia. Apresuró su paso al punto en que trotaba. Si los baños no estaban aquí, seguro estaban en el piso de abajo.

    Dobló en la esquina para volar escaleras abajo y de inmediato chocó contra algo que venía a gran velocidad. Cayó de bruces al piso, su atacante cayendo sobre él. Finn dio un respingo y soltó un pequeño gemido antes de escuchar la voz que maldecía por lo bajo y abrir los ojos, el color subiendo a sus mejillas

    ¡Juin! —escuchó. La persona sobre él se movió y Finn no pudo evitar el segundo gemido que salió de entre sus labios—. Lo siento, no te vi...

    Mano —Exclamó Finn, una vez que abrió los ojos lo suficiente para distinguir a Erl-algo sobre él—. Tu mano.

    Acto seguido, y notando que el muchacho no comprendía, Finn estiró su propio brazo para sujetar la mano del rubio por la muñeca, con la intención de mostrarle que había caído justo en su entrepierna como un programa muy malo de televisión.


    {...}​

    Shealt~Shealt~ MizerMizer CZ2128・ΔCZ2128・Δ ????
     
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  8. Mizer

    Mizer Sehnsucht ist so grausam

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    Sasha

    En el camino todo fue silencioso. Nadie dijo nada, solo se escuchaba a la lluvia caer. Podía escucharlo, podía sentirlo, el sonido de ambos corazones desincronizados. Uno latía mas fuerte y el otro lentamente. Iliusha, su iliusha, su pequeño amigo travieso y tierno de la infancia, a quien siempre cuidaba y protegía. Le apegó un poco más contra él acariciando su cabello con suavidad y así le llevó entonces hacia el dormitorio.

    Una vez habían llegado, Sasha le bajo con cuidado al ver como buscaba hacerlo él y le abrazó por última vez negándolo-
    Tú jamás... Me causarías problemas Iliusha - Le dijo al oído, soltándole al ver que le miraba y cerraba la puerta. Sasha solo posó su cabeza sobre la puerta y cerró los ojos por un momento. ¿Por qué su querido hermanito actuaba así tan de repente? No podía entenderlo, simplemente no. Se alejó de la puerta una vez la acarició lentamente y se marchó de allí a paso calmado. Las manos estaban en sus bolsillos, ahora comenzaban a arder, seguramente tenía astillas por los golpes que le había dado a la corteza. El pañuelo seguramente tendría demasiada sangre que habría que quitar- Spasibo papa - Agradeció entonces alzando la mirada al techo con cierta tristeza. Su padre siempre le había dejado un moretón, una herida, cualquier cosa para recordar el dolor, que estaba vivo y era el error de su vida. ¿Por qué le odiaría tanto? Al menos sería más fácil limpiar ese pedazo de tela.

    Llegó a su habitación y se quitó absolutamente todo en cuanto llegó. Su camisa, su pantalón, sus bóxers. Pero sólo su chaqueta colgó cuidadosamente a secar, miró el pañuelo en su mano silencioso y lo acercó para olerlo con suavidad, aún tenía su deliciosa esencia. Sonrió con cierta calidez y caminó hasta su maleta, la cual poseía dos cambios de ropa nada más, lo básico para aseo personal y su ropa para entrenar, junto a otras cosas para su entrenamiento, incluso agua oxigenada en una botella de un litro junto a un kit médico. Tomó aquella botella y la caja donde estaba el shampoo y demás artículos del baño que proporcionaba la escuela, solo para dejarlos aun lado y comenzar con calma a lavar ese pañuelo cuidadosamente.

    Sus manos ardían con el tacto de aquel líquido, pero no tanto como lo harían con el alcohol. Así estuvo un buen rato, limpiando en silencio, dejando que su mente solo se concentrara en ello, en ese rostro del ángel y en como su amabilidad, en como había notado sus heridas le habían hecho sentir. Unas cuantas lagrimas comenzaron a brotar una vez más sobre sus mejillas, pero sólo cuando una cayó sobre el agua oxigenada en aquella caja, notó ese líquido salado, haciendo que se sorprendiera un poco. Levantándose, caminó hasta el espejo del dormitorio y en silencio se miro así mismo. ¿Por qué lloraba? ¿Por qué aún cuando lloraba no se sentía infeliz o débil como su padre le decía que era? Ardía, ardía demasiado y sus manos no eran la razón. Se limpió las lágrimas como pudo y regresó a atender ese pañuelo con cuidado. Algo que no podía entender, no necesitaba importancia, no ahora. No cuando era un desastre.

    Traducción 1: Gracias, papá

    <span style="font-size: 12px"><span style="color: rgb(128, 128, 128)">Skygge</span></span>Skygge

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  9. Shealt~

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    Erland Solheim
    Dormitorios

    —Mano — Escuchó decir al pequeño, su expresión acalorada era preocupante, pero Erland estaba desconcertado, no entendía la mueca en la cara del otro, ¿sentía dolor? ¿estaba enfermo?, solo con verlo no podría notarlo, nunca había una expresión como la del chico, sus mejillas enrojecidas, sus ojos entrecerrados, su ceño fruncido como si algo le doliera, pero su respiración y voz cortadas expresaban algo más — Tu mano. — Erland no comprendía absolutamente nada, el chico parecía molesto pero no actuaba como tal, se incorporó a duras penas y sujeto con fuerza la muñeca del rubio, este miró asustado y a la vez sorprendido.

    Al notar donde había depositado su mano y de manera tan brusca, logro entender el por qué aquel chico estaba adolorido, sus pupilas se dilataron levemente y sus ojos se abrieron en una expresión incomprensible de terror y vergüenza, quedó paralizado por unos segundos, boquiabierto, hasta que sus sentidos conectaron con su cuerpo y noto que había algo extraño en aquel lugar donde se encontraba puesta su mano. Su expresión cambió, su mirada se plantó en la entrepierna del chico y su respiración se agitó aún más, acto seguido tanteo las partes privadas del chico apretando levemente con su mano, dos veces, como si de una bola antiestrés se tratara.


    — O no, Juin, ¡tú también! — Exclamó el rubio aterrado, alejándose rápidamente a rastras del joven, el chico se incorporó sentándose frente al rubio que miraba a su alrededor con sospecha y nerviosismo, Erland se puso de pie en un abrir y cerrar de ojos, su expresión un tanto macabra dejaba ver su inocencia al respecto, comenzó a murmurar mientras miraba a su alrededor, asomo su cabeza por la escalera, asegurándose que no viniera nadie antes de voltearse rápidamente para mirar al chico y sin dejarle decir una palabra le cogió del brazo y arrastró hacía su dormitorio. — Rápido, antes que alguien te vea — Dijo exaltado, el complot en su mente estaba claro, todo esto era obra del banquete de bienvenida, les habían envenenado... ya sospechaba Erland que aquel director tramaba algo.

    Al llegar al interior del dormitorio Erland soltó al chico dejándolo caer bruscamente en el suelo — Tranquilo, ya te curaremos, solo tenemos que pensar que fue lo que ellos nos hicieron, ¿esta en lo que comimos quizás ? debe haber algo que podamos hacer... Comenzó a parlotear en voz baja y entre dientes mientras daba vueltas en la oscuridad de la habitación.

    ✿{...}✿

    Pobre Eri, piensa que todo es un complot de la escuela XD
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  10. Autor
    Skygge

    Skygge The hate of men will pass, and dictators die.

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    Finnian Carter

    Dormitorios de hombres



    What. The fuck.

    Finn se estremeció, soltando un bufido ante los inesperados apretones y apretando fuertemente los dientes para evitar que otro gemido se escapara de su boca.

    Oh, no, Juin, ¡tú también!

    Y... ¿Qué? ¿Quién? El muchacho se le quitó de encima y Finn le siguió, moviendo sus propias manos a su entrepierna y volviendo a ocultar su erección con la toalla.

    ¿Cuál es tu problema? —preguntó al rubio, que miraba hacia los rincones del pasillo como si planeara encontrar una cámara observándolos. Una sonrisa traviesa se plantó en su cara a pesar de lo roja que aún estaba su cara—. ¿Quieres un sex tape o algo?

    Pero sus palabras cayeron en oídos sordos (já, la ironía... ¿estaba usando esa palabra correctamente? Quién sabe...) y pronto el rubio lo estaba sujetando del brazo y jalándolo con violencia inesperada a lo que parecía ser un dormitorio aleatorio.

    A propósito o por accidente, Finn fue prácticamente arrojado al suelo y de inmediato su mente buscó y cayó en la conclusión de que este muchacho realmente tenía gusto por algunas perversiones muy extrañas. Abrió la boca, para decirle que él estaba a dispuesto a seguirle el juego siempre y cuando pudiera tener una opinión cuando el rubio empezó a balbucear sobre "curar" a Finn y caer en unos murmullos sobre algún plan diabólico en juego y a Finn ya no le gustaba esta idea.

    A ver, a ver —exclamó desde el suelo, haciéndose hacia atrás con dos deslices y sin soltar la toalla—. Primero, repite eso último porque ni aunque me funcionaran los dos oídos te hubiera entendido. Además, ¿qué me vas a curar?

    Se calló un momento, pero antes que el otro tuviera tiempo de siquiera abrir la boca, Finn se levantó por fin, apretando los labios para evitar el pequeño quejido ante su erección frotándose contra sus pantalones.

    Si esto es algún tipo de foreplay raro, lo normal es avisar, ¿sabes? —dijo, frunciendo un poco el ceño—. ¿Y quién es Juin?


    {...}​
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  11. Mizer

    Mizer Sehnsucht ist so grausam

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    Sasha

    Talló y talló sin demora, por un largo rato hasta que ni siquiera la sombra de la sangre había quedado. Sonrió con levedad tras ver su excelente trabajo y se levantó de su lugar, tomando la caja para vaciar aquella agua manchada con sangre por la ventana, suspiró con cierta calma y olió el pañuelo calmadamente hasta mostrar cierto desagrado en su nariz. El perfume de su ángel se había desvanecido tras tallar tan fuerte y ahora ya no sería aceptado por ese mal olor. Desvió molesto la mirada y luego lo negó caminando rápidamente mientras tomaba el shampoo y colocándose a duras penas el pantalón nada más, se marchó de su cuarto hacia los baños. Quería lavarlo bien, que oliera bien, que Erland no le odiara por como había quedado su pañuelo.

    Se detuvo de pronto al escuchar un golpe por los pasillos, frunciendo el ceño confundido pero al no escuchar nada más solo suspiró, llegando al baño tras caminar por un rato y comenzar a lavar aquel trozo de tela con el shampoo que olía de mejor manera que el agua oxigenada. Tanta era su concentración, que se había olvidado de cerrar su bragueta y ahora era todo un desfile mal vestido dentro del baño. El pantalón mojado bien pegado a sus piernas, abierta la bragueta y el pecho descubierto. Unos chicos que apenas iban a entrar le vieron, se asustaron al recordar lo que había hecho ese día y sólo se marcharon tras saludar.

    Sasha los ignoró como si existencia fuese el mismo aire. Eran animales, animales que debían ser domesticados, sólo eso. Bajó la mirada viendo sus manos rojas por el ardor, inflamadas sus heridas, la sangre había parado pero el escozor seguía allí. Quiso hacer algo más el estornudo que soltó le sorprendió, parpadeando varias veces. ¿Acaso se había enfermado? Pero el jamás se enfer...-
    Achó! -Estornudó una vez más algo mareado y fue entonces que recordó que Erland estaba enfermo. Lo negó nuevamente buscando concentrarse en su situación y exprimiendo rápidamente el pañuelo, se marchó corriendo apenas llevándose todas sus cosas, debía encontrar a un adulto, debía avisarle que el ángel se había enfermado, pero ¿Dónde estaba el supervisor de los dormitorios cuando se necesitaba? Bajo la mirada incómodo intentando recordarlo, gruñendo por sentirse tan frustrado y con cierto frío recorriendo su cuerpo- ¡¿Hay alguien que pueda ayudarme?! ¡El ángel está enfermo! -Se sorprendió por como le había llamado y se mordió el labio fuertemente- Erland... Está enfermo -Sin darse cuenta de que él estaba enfermo también, la fiebre comenzaba a presentarse en sus blancas mejillas


    <span style="font-size: 12px"><span style="color: rgb(128, 128, 128)">Skygge</span></span>Skygge - As, mi chiquito busca a un maestro para avisar que Erland está enfermo, solo por si acaso no llegas a leer mi partecita xD
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  12. Shealt~

    Shealt~ 雪音

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    Erland Solheim
    ✿ Dormitorios ✿

    Erland estaba allí detenido en el tiempo, no lograba comprender al otro, no parecía sentirse alterado o preocupado en ningún sentido, como si aquello fuera totalmente normal — Tú eres Juin y debemos encontrar la forma de curar eso, debe ser algo que comimos, algún tipo de poción o... — se detuvo de forma abrupta tragando saliva — ¡Brujería! — añadió en un tono paranoico, apuntando a la erección del más pequeño. Mientras apuntaba y miraba fijamente a la entrepierna del otro, noto como las mejillas del peliblanco se enrojecieron, tal vez se sentía incómodo, comenzó a pensar en el por que de sus reacciones tan extrañas, como si aquello le "gustara" — ¿Qué es "foreplay"?— preguntó levantando la mirada a la cara del chico, acercándose a él con el ceño fruncido, realmente el rubio no entendía nada.

    Su cerebro comenzó a trabajar de manera excepcional, como cada vez que se concentra en algo y las preguntas empezaron a lloverle al pequeño antes de que este pudiera si quiera responder a la primera pregunta.
    —¿ Estás bien? ¿Qué es "eso"? ¿No te sientes extraño? ¿En serio te falla un oído? ¿Duele? a mi me molestaba de una forma extraña... — detuvo sus preguntas aleatorias retrocediendo un poco, escondió su mirada pensando en lo último que había dicho, sus mejillas se enrojecieron, cerró sus ojos con fuerza antes de volver a levantar la mirada hacía al otro.

    — ¡Muestramelo! — dijo con voz elevada y exaltada, su respiración agitada y sus mejillas enrojecidas aumentaban el nivel de emoción en la expresión del rubio, su curiosidad se estaba desbordando.

    ✿{...}✿

    SkyggeSkygge MizerMizer me da pereza copiar el nombre de daemon pero de todas formas lo verá XD
    He aquí el chiquillo con complejos de paranoia, pidiéndole a Finn que le muestre su marmota XD
     
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  13. Autor
    Skygge

    Skygge The hate of men will pass, and dictators die.

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    Finnian Carter

    Dormitorio de Erland


    Okay.

    OkayOkayOkay.

    ¿Okay?

    ¡Yo no soy Juin! —gritó exaltado y vagamente ofendido, aunque Finn sentía que estaba ignorando la parte más rara de todo el asunto: el muchacho rubio apuntando acusador a su entrepierna. Con la mirada del otro clavada sobre él, Finn sintió el calor subir a sus mejillas. Y bueno, si esa era su reacción a una erección, Finn no sería el que le explicara el foreplay.

    El rubio dio un paso y Finn respondió retrocediendo la misma distancia.

    La cascada de preguntas cambiaba tan rápido de dirección que le iba a doler el cuello por intentar mirar en todas direcciones para hallarle sentido a lo que pasaba. Se llevó la mano sobre so oreja ante la pregunta de su oído y pensó que quizá había hablado demás.

    ¡Muéstramelo!

    Finn abrió la boca, la cerro. La volvió a abrir. Poco a poco las piezas caían en su lugar. Claramente Erl-algo no tenía idea de qué estaba pasando, aunque... Finn lo miró de arriba a abajo. Le era ridículo pensar que alguien que claramente había tenía más tiempo en la pubertad que él no supiera qué chingados pasaba con su cuerpo.

    ¡Claro que te molestaba, raro! —optó por gritar—. Seguro traías puestos esos pantalones apretados de la cena o algo así.

    Finn intentó reconstruir su conversasión soliloquio y finalmente soltó la toalla, dejando el bulto en sus pantalones mostrarse a simple vista.

    No estoy enfermo, es una erección —continuó, con ojos entrecerrados de incredulidad y su explicación lenta, como si el rubio fuese un niño pequeño que no deja de morder a otros niños en el preescolar. Prontamente sonrió, ligeramente malicioso pero mayormente emocionado—. ¿En serio quieres verlo?


    {...}​

    Shealt~Shealt~ ---Ya no tienes que copiar y pegar, con poner los primeros tres caracteres de su nick aparece.
    MizerMizer ---Yo leo todas las continuaciones
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  14. Shealt~

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    Erland Solheim
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    Erland no lograba encajar las piezas del dilema, si no era una enfermedad, entonces ¿por qué les sucedió aquello tan extraño a más de uno a la vez? Sinceramente no terminaba de convencerlo, el rubio no entendía nada, bajo qué criterios le habían catalogado como alguien raro, ¿acaso esta mal ser precavido? pensaba él, tal vez realmente el otro chico se sentía incómodo. Pero definitivamente Erland si se sentía un poco incómodo, tal vez avergonzado, intrigado, era primera vez que veía algo así.

    Cuando el chico dejó caer la toalla, el rubio no pudo evitar sonrojarse, aquel bulto palpitante le llama mucho la atención, su curiosidad al respecto era infinita, quería acercarse, verlo de cerca, analizarlo, algo había bajo el pantalón del peliblanco que hacía que Erland se sintiera atraído como una polilla a la luz.

    —Claro que quiero...— Dijo el rubio en voz baja con un dejo de inseguridad, intentando a toda costa no hacer contacto con los ojos del otro, pero aquella sonrisa pícara en su rostro y el movimiento que generaba el extraño palpitar bajo su pantalón eran demasiado atractivos para el. Aquel chico le miraba fijamente como si de un enorme plato de comida se tratara, tenía un extraño brillo en sus ojos, el rubio aun más intimidado por esto, retrocedió unos pasos cruzando sus brazos mientras giraba para ver por la ventana. Aún llovía a cantaros y las horas habían avanzado muy rápidamente en el reloj, pero el cielo estaba extrañamente muy luminoso, se acercó a la ventana y cerró las cortinas, dejando un leve espacio entre ellas para que pasara un poco de luz al dormitorio.

    Tomó una gran bocanada de aire, cuando su cuerpo comenzó a acalorarse nuevamente, frotó sus ojos con sus puños y se sentó al borde de la cama, haciendo a un lado la ropa que previamente se había quitado, ordenandola a los pies de la cama.
    — Estoy listo — Dijo antes de voltearse para ver al chico, el cual para su sorpresa, se había acercado a la cama poniéndose de pie justo frente a él, con el gran bulto de su short apuntando directamente a su cara. El intenso calor que había sentido minutos atrás volvía a precipitarse en su entrepierna.

    ✿{...}✿
    SkyggeSkygge ya estamos <3
     
  15. Autor
    Skygge

    Skygge The hate of men will pass, and dictators die.

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    Finnian Carter

    Dormitorio de Erland


    Sus pantalones se apretaron aun más y por primera vez Finn lamentó haber conseguido una prenda tan ajustada. El escalofrío que recorrió su espalda lo hizo dar un paso al frente, sus ojos completamente abiertos y todo su cansancio previo completamente olvidado.

    Cuando el otro dio un paso hacia atrás, Finn ni siquiera pensó en detenerse. Su respiración ya se agitaba y en cuanto el rubio cerró las cortinas, la sonrisa de Finn se hizo aún más grande.

    Había una pregunta importante, sin embargo: ¿Su actitud era real? ¿o, como Finn había pensado, era algún tipo de maniobra para llegar a esta situación?

    Finn se relamió los labios cuando el rubio se sentó en su cama y avanzó un poco más, su erección luchando contra sus pantalones deportivos.

    Estoy listo

    Finn observó el sonrojo en el rostro del rubio, la forma en que le miró la entrepierna y el respingo que dio la suya propia en respuesta. Y bueno. Nadie podía fingir una cara así. Claramente el rubio era nuevo en esto. Había pensado en varias cosas en los minutos que les había tomado llegar a esta situación, pero tomando esto en cuenta, Finn cambió de táctica.

    Sujetó el bulto entre sus piernas, frotando la palma de su mano y apretando ligeramente con sus dedos hasta que desde su propia boca salió un gemido de placer. Su otra mano voló a la rodilla del rubio para tener algo de soporte y sus ojos pronto encontraron a los del otro. Deslizó su mano ligeramente por el muslo del rubio antes de colocarla ligeramente sobre la obvia erección del otro y empujó hacia arriba, esperando la reacción.

    Por cierto —dijo, como si estuvieran en un parque comiendo un helado—. Me llamo Finn.

    Y con esas palabras movió su mano de la entrepierna del rubio y la deslizó dentro de sus shorts.


    {...}​
    ¿yay?
     
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