1. Digimaster

    Digimaster Japari's Park Guide. Moderador

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    138 "A"
    The Brat and her Trainer.




    La mañana se había presentado y ella, tan majestuosa como se hacía ver se levantó y apoderó primeramente del baño, por supuesto que C o, como le gustaba llamar, su sirvienta le había dado paso libre pero eso poco le importaba mientras realizaba su aseo personal y tarareaba una tonada como si fuera lo más normal del mundo. Para ciento treinta y ocho se le hacía un día de lo más común pero siempre buscaba la oportunidad para poder salirse con la suya de que sus caprichos lleguen a ser cumplidos, claro, eso si su compañera digital no le detiene en el proceso.


    Una vez acabó y dejó que su castaña y enfermiza compañera entrara, ahí estaba esperándole un ave de tamaño más grande que el promedio, su compañera desde el primer día que pisó Never Ever Land y a la misma vez, su más grande debilidad: Kate.


    - Hasta que ya despiertas dormilona ¿Cuánto tiempo pensabas seguir acostada? – La Hawkmon se cruzó de brazos, o alas mejor dicho, mientras daba pequeños pisotones rítmicos al suelo, A volteó la vista chasqueando la lengua.


    - Lo lamento mucho Kate pero es que el día de ayer trabajé demasiado que todo mi cansancio acumulado terminó por pesar bastante y no pude evitar dormir de más, supongo que por ello ahora no es necesario que trabaje ¿cierto? – Hizo un gesto con las manos mientras sonreía pero entonces recibió un fuerte picotazo en la cabeza - ¡Auch!


    - Serás floja, si tienes energías para pensar en excusas, será mejor que comiences a cuidar y enseñar a los Babys, adelante.


    - Si… – Exclamó la castaña con el mayor rostro de cansancio que podía tener. Cuando apenas había llegado por primera vez a Never Ever Land, la castaña quiso acoger a un Baby para que, con algo de confianza, ella pudiera criar a un sirviente pero terminó resultando todo lo contrario, y es que, debido al tiempo que pasó con ella así como las digievoluciones, esa baby terminó aprendiendo cada maña proveniente de A hasta convertirse en lo que era actualmente, su domadora.


    Ya se encontraban donde los Babys jugaban libremente, quedándose ahí la castaña puesto que su plumífera compañera tenía que acudir a otro lado, quedándose sola, observando únicamente como los recién nacidos jugueteaban de un lado para otro, teniendo una expresión aburrida y apoyándose de su mano.


    - Que aburrido… - Agarró una piedra y la arrojó, entonces vio que uno de ellos fue a recogerla para devolvérsela a la castaña, dando pequeños saltos. – No dije que la quería de regreso… - La volvió a arrojar, sucediendo nuevamente el mismo efecto, no pasaron segundos hasta que sus neuronas hicieron sinapsis, dándose cuenta de la situación. – Un momento… - En ese momento una gran sonrisa se formó en su rostro. – Puedo hacer uso de esto jijiji…


    (…)


    La hora de la cena había llegado y ya todos se encontraban comiendo hasta que sonaron las alarmas, no pasó mucho tiempo hasta que salieran a ver qué sucedía. Ciertamente la llegada de Justimon así como la oportunidad de que pudieran regresar a su mundo original, empezando a generarse dudas, pero en el caso de 138, aquello representaba otra cosa.


    Ya un poco alejados, la castaña iba anormalmente tranquila, al menos en el caso de su compañera digimon que esta se encontraba contrariamente, casi que se notaba los nervios que soltaba.


    - Eso no puede ser… pensar que puedes regresar y abandonar este sitio… A, no creo que podamos confiar en ese tipo, sería mejor que… - Sin embargo veía como ella se mantenía de espaldas sin hacerle caso. - … Esto ¿A? ¿138? Responde. – Caminó a ver qué sucedía, fue entonces que vio un brillo en los ojos de su compañera.


    - Aaah~ - Claramente ella se encontraba ilusionada, como si un mundo completamente nuevo se haya abierto a su frente. – Kate, esta no podría ser una mejor oportunidad, puede que antes no le haya puesto mucha atención a mis recuerdos del mundo humano pero ahora… - Rápidamente miles de fantasías empezaron a invadir su mente sobre su hipotética vida en su mundo de origen. – Puede que sea la hija de una reina… o una estrella de cine, que tiene una vida completamente fácil y libre de obligaciones… ¡De esa forma nunca más volvería a trabajar y haría lo que quisiera en el momento que fuera, eso sería simplemente maravilloso! – Levantó las manos a modo de celebración, Kate simplemente tenía un gotón cayendo de su frente.


    - Esto… A, puede que nada de eso sea verdad y en realidad seas de una familia promedio. – Fue entonces que la chica acercó su rostro tanto que pudo al de su compañera, invadiendo su espacio personal.


    - ¡Pero si fuera así! En realidad puede que una vida donde soy tratada como la persona importante que soy me espera y todo este tiempo nunca me di cuenta, no es algo que pueda negar. – Kate no podía negociar con ella, tenía unas esperanzas tan altas de que fuera una megaestrella en su mundo que no la escuchaba para nada.


    - Lo que estás diciendo es algo completamente relativo, no puedes sacar conclusiones precipitadas por lo único dicho por Justimon, además que no es 100% confiable, por eso digo que sería mejor que te quedes, es mucho más seguro aquí en la villa.


    - Un momento. – Puso su mano enfrente del rostro del Hawkmon. – No tienes que decidir por mí, yo estoy completamente de acuerdo en regresar a mi mundo, no se diga más. – Por supuesto que Kate no estaba de acuerdo con ella, por lo que seguiría protestando.


    - No sabes lo que estás diciendo, como eres bastante tonta para darte cuenta de que podrían estarte guiando a una trampa, no puedes hacer nada sin mí. – 138 se tapó los oídos mientras balbuceaba ruidos para evitar escuchar los sermones de Kate.


    - Bla bla bla ahí vas nuevamente parloteando sobre que no puedo hacer nada sin ti y que estaría perdida de no ser por tus regaños… pues déjame ponértelo claro: La otra razón por la que quiero regresar es para que nunca vuelva a lidiar contigo. – La Hawkmon puso un rostro dramático. – Así es, dos meses soportando tus regaños que por fin se acabarán cuando regrese a donde pertenezco, así por fin seré libre de hacer lo que quiera, cuando quiera y donde quiera.


    - Te estás comportando como una niña malcriada, es claramente por esa actitud tuya que nadie puede soportarte siendo yo la única, hasta incluso te metes con los pobre de B y C.


    - ¿Y qué? Ellos no tienen la culpa de ser débiles. – 138 dijo aquello con tanta naturalidad que rozaba completamente el cinismo puro. – Es mi deber como la reina el darle a los súbditos una razón para vivir y nada mejor que servirme, quizás así es igual en mi vida original con muchos sirvientes a mi disposición. – Claramente Hawkmon estaba empezando a molestarse, no tenía ningún remedio el discutir con la terca de su compañera.


    - … Al menos 42 tiene la valentía de escapar de ti en ocasiones y no dejarse mangonear pero la pobre de 34 tiende a enfermarse fácilmente… y tú la mandas a hacer tus recados causando que le de fatiga o se desmaye… ¿Sabes qué? Haz lo que quieras, regresa a tu mundo a esa gran y lujosa vida de las que tanto presumes, a ver si serás feliz de esa forma o descubres la verdad, de todas formas no es asunto mío. – Con ese último comentario sarcástico se terminó de alejar Kate dejando sola a 138 que no hizo más que restarle importancia mientras se sentaba en el pasto juntando sus piernas para esconder su rostro.


    - … Estúpida Kate…


    (…)


    En otro sitio, 42 y Ken estaban sentados uno enfrente del otro, viéndose fijamente, aunque el pelinegro se encontraba algo nervioso, su compañero se mantenía sereno.


    - … Dime ¿ha hiciste tu elección? – Preguntó el Agumon haciendo que el pelinegro se pusiera completamente tenso.


    - … Bueno, no tengo una elección hecha aún pero… - No sabía que pensar, era claro que hasta el momento nunca se puso a pensar sobre como era su vida antes y la oportunidad de conocer más hasta resultaba tentadora, pero siempre había duda que contrarrestaba. Ahí Agumon quería dejar claras las cosas para su compañero.


    - Sé que quizás debería estar en contra así como los demás pero hay algo que puedo entender de todo esto… Nada me haría más feliz que pudieras quedarte para siempre pero igual siempre he velado por lo que sería mejor para ti… y quizás que te vayas sea esa decisión.


    - … Ken… - No podía creer lo que su compañero estaba diciendo. – Pero…


    - Sin peros, he hecho todo lo posible para que tengas experiencia en la vida y trates de abandonar tus temores, sin embargo estoy seguro de que podría irte mejor si regresas al mundo donde perteneces, puede que ahí tengas una novia o novio que no recuerdes y aprendas más… así que como el hombre que soy aceptaré lo que decidas.


    - … Pero eres un dinosaurio.


    - ¡No contradigas mis palabras! – Ken se dio la vuelta dándole la espalda a 42. – Se feliz, donde sea que vayas…


    Era obvio para B que su compañero no quería mostrarse triste frente a él, por lo que estaba impulsándole a irse cuando en realidad quería que se quedara con él, pudo notarlo por la señal de sus hombros temblando y su voz entrequebrada como si fuera a llorar, solo imponiendo más dudas sobre él acerca de si irse o no, después de ello ninguno volvió a hablar.


    La mañana había llegado y todos se sentaron para desayunar, por supuesto que el ambiente se sentía pesado acerca de la decisión que habían tomado de irse, Lucemon no tardó en ser otro de los dubitativos acerca de si se quedaban o no, solamente recibiendo el consuelo del chico mohicano que pocas veces se ha dejado ver, luego de eso todo continuó con normalidad. A desde la mañana ha estado sola, Kate no ha vuelto a aparecerse luego de la discusión que tuvieron por lo cual la castaña no le prestó mucha atención pero ahora se sentía algo inquieta.


    - Tch sirvienta. – Le habló a C que estaba a su lado, sorprendiéndose por unos segundos. – Kate no se ha aparecido desde anoche ¿no la has visto?


    - Esto… no… no sé donde está. – Denotó con su apenas audible voz. - ¿Por qué?


    - No es nada que te importe. – 138 no le daría la satisfacción a la enfermiza de que se preocupara por ella. Al terminar de comer y que ya empezaran con su último periodo de actividades, la castaña empezó a ver por todos lados en búsqueda de su compañera pero quien sabe por dónde se había escondido que no podía encontrarla. Ya estaba por los campos de cosecha luego de haber pasado un rato. – ese pajarraco…


    - ¿Tienes algo que hacer aquí? – Esa era una voz que no deseaba escuchar, 69 se encontraba justo ahí por lo que la mueca de disgusto en el rostro de 138 no se hizo esperar.


    - No es algo de lo que deba hablar con un pervertido. – Claramente las acusaciones premeditadas de la castaña no hicieron ni eco en el bishounen.


    - Espérate un momento, no creo haber hecho nada como para que me digas que soy un pervertido.


    - Claaaro. – Un fuertísimo acento de ironía en su exclamación. – Cuando tu amigo el neandertal y tu se juntan son tan blancas palomitas… pero no tengo tiempo de discutir, estoy buscando a Kate ¿no la has visto?


    - No se ha pasado por aquí ¿Qué acaso por fin se ha cansado de regañarte por cada ocasión que la arruinas?


    - No es mi culpa que menosprecie mis habilidades y sentido del deber. - ¿Cuál? Pensó el pelinegro. – Mejor me voy a otro lado. – Dicho eso se marchó.


    - Para la próxima dile que te ponga una correa, así te tendrá mejor vigilada. – Quería replicarle pero la búsqueda de su compañera era más importante para ella.


    42 y Ken se encontraban en el río, pescando para recoger peces suficientes antes de su partida, ya se había decidido de ir sobre todo por la recomendación del Agumon, ahí se encontraban los dos, parados enfrente del río y con cañas de pescar esperando atrapar.


    - … Pensar que esta será la última vez que podremos estar así. – Comenzó a hablar B de la nada mientras su compañero le escuchaba. – Fueron dos meses pero en ese tiempo sentí que me has ayudado bastante, aunque no haya puesto en práctica tus consejos, lo aprecio…


    - Je ¿Qué dices? Eres bastante terco y hasta temeroso, me hubiera gustado haberte visto con una pareja antes de separarnos… seguro vivirás las aventuras que alguna vez he querido tener.


    - Depende de cómo sea el mundo humano una vez vuelva… mentiría si dijera que no estoy ansioso acerca de lo que sucederá pero si resulta ser algo común, lamentaría ver que no es lo que esperas que sea.


    - Ey déjame con la ilusión de que te divertirás con tantas aventuras… - Una vez más se formó el silencio. – Espero te cuides y llegues sano y salvo.


    - Eso haré… - En ese momento J hizo aparición acercándose a dos estaban los dos.


    - 42, vine a buscar los peces que atrapaste. – La chica de cabellos rosas se acercó a agarrar la cubeta que ya contenía unos cuantos de los peces digitales. – Por cierto, deberías aceptar mi propuesta de la canción.


    - Ya lo dije… no es nada de lo que piensas. – No sabía cuándo o en donde fue que le escuchó cantando pero la pena del pelinegro no le permitía aceptarlo.


    - No seas tan tímido, si los demás te escucharán quizás…


    - Eso mucho menos pasará, ahorita sigo ocupado pescando, ya hablaremos en otra ocasión.


    - Como digas~ - 66 se fue llevando la cubeta dejando nuevamente solos a él y su Agumon, este último le veía con un rostro de lastima.


    - Deberías dejar de negar tu habilidad para el canto, yo que lo escuchado sé muy bien cuan bueno eres, además de aprovechar y acercarte a ella. – Quincuagésima vez que el pelinegro suspiraba.


    - Las insistentes no me van… y solo porque eres mi compañero de vida es que contigo no hay problema…


    El momento había llegado y ya era hora de que se fueran de la aldea, 138 nunca pudo encontrar a Kate por lo que estaba algo decaída aunque trataba de no mostrarlo y 42 se despidió por una última vez de Ken, a pesar de tanta insistencia de Petermon y Tinkermon ya habían tomado sus decisiones.


    Ya estaban poniéndose en camino junto a Justimon cuando ocurrió algo que no se esperaban.


    - ¡B, espera! – El pelinegro no pudo evitar sorprenderse cuando Ken se puso a su lado para irse junto con él. – No creas que te irás de aventura solo, estoy muy ansioso por ello.


    - Ken… ¿en serio? – No se lo podía creer pero cuando el Agumon asintió con la cabeza no pudo evitar sentirse alegre, así que al menos por el momento no se separaría de él.


    138 vio como cada quien estaban junto a su compañero pero en su caso Kate no se presentaba, sintiéndose que fue hecha a un lado por aquella que la había acompañado desde el principio, mordiéndose el labio para esconder su frustración.


    - (Con que así será…) – Ya estaba por rendirse cuando sintió que le estaban tocando la espalda. - ¿Qué quieres?


    - ¿Esa es forma de hablarle a tu compañera? – La expresión de sorpresa de la castaña no tuvo precio, justo enfrente de ella se encontraba la Hawkmon que se ha mantenido a su lado. A esbozó una sonrisa por unos segundos antes de borrarla, regresando a su actitud habitual.


    - ¡Je! Sabía que tarde o temprano volverías arrastrándote hacia mí, como mi sirvienta principal no tendrías una razón para vivir. – Recibió el picotazo en la cabeza de parte de Kate.


    - Tu eres la que no podría hacer nada sin mí, realmente no puedo dejarte sin vigilar por unas horas antes de que armes un desastre.


    - Yo puedo cuidarme sola… - Por unos segundos aquella actitud arrogante se quitó. – Igual es bueno que estés conmigo… - Eso último lo dijo en voz baja para que no le escuchara. – Bien, te daré el honor de acompañarme hasta el momento en el que ya vaya de regreso a mi mundo, espero estés complacida con ello.


    - Si, si, lo estoy y bastante…


    Sin más, saliendo de la aldea y con un Lucemon que igual les acompañaría por el trayecto, se pusieron en camino para ir hacia el sitio donde estaba la bruja que, según les llevaría de regreso a su mundo, algo completamente nuevo que se abriría ante ellos.


    Hasta aquí sería primeramente la intro de 138 y luego lo de esta actu, a ver si quedó bien claro lo "especial" que es A jajaja, bueno, solo agregué pocos pjs pero ya después pondré al resto y así, como siempre, bye bye.

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    Devian Lilith

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    Otro día, otra discusión con V.

    La mayoría pensaría que las discusiones de alcoba se quedarían ahí, en el cuarto que estaban destinados a compartir juntos. Sin embargo, no era el caso. 99 tenía la mala costumbre de perseguirlo moralmente desde el alba al anochecer y esa ocasión no fue la excepción. La leña al fuego del nigga y los besitos de reconciliación sólo empeoraban la situación.

    Para tu información fue Lucemon el que me puso en esa incómoda situación — se lavó las manos el peli negro con descarada verdad —. Di mil y un intentos para que me dejara en paz pero solamente 31 pudo con eso — se achicó de hombros y dio por finalizada la discusión. No obstante, un escéptico peli verde no pensaba darse por vencido tan fácilmente.

    Ya deberían saber que Lucemon es muy curioso, la próxima vez sean más cuidadoso con lo que dicen.

    ¡Hey, hey! — ahora 69 era el ofendido —. Número uno, él se metió en una conversación ajena, ni si quiera supimos cuando llegó. Número dos… — haciendo una pausa tomó una postura mucho más intimidante. Se puso recto, con el pecho inflado y la barbilla en alto. La diferencia de altura no era mucha pero con esa actitud los dos centímetros de diferencia le llegaban a pesar a 99 más de lo normal —. Ultimadamente lo que suceda entre Lucemon y yo no es asunto tuyo. La próxima vez que oigas algo más te vale no ser tan entrometido — el tono era moderadamente intimidatorio al igual que la forma en que D presionaba su índice sobre el pecho del otro reiteradamente. No era que lo estuviese amenazando, simplemente trazaba un límite preciso con relación a sus asuntos personales. V no se lo tomó bien.

    Si crees que voy a permitir que andes por ahí aprovechándote de él estás muy equivocado — con brusquedad aparto el dedo del otro, quién, en vez de responder con agresión tuvo una curiosa reacción. Primero le observo sospechoso y tras ello esbozó una sonrisa triunfante en su rostro. V odiaba esa sonrisa de campeón, la odiaba especialmente porque por más que lo intentara sabía que jamás conseguiría si quiera emularla.

    Oh, ya entendí — aquella frase lo sacó de sus pensamientos obligándolo a parpadear —. En realidad no eres tan buena persona como dices, ¿cierto? — No entendía de que hablaba el pelinegro pero extrañamente se sentía nervioso por tal afirmación —. ¡Estás celoso porque Lucemon me quiere más que a ti!

    ¡¿QUÉ?! — el tono triunfante de 69 junto con su dedo acusador desbalanceó completamente a 99 pero también hizo reaccionar a los digimon.

    V, ¿eso es verdad? — preguntó un genuinamente preocupado Hero. Por su lado, Hex se limitó a gritar un estruendoso «¡PATÉTICO!» desde su escondite.

    Los segundos pasados y la negativa por parte del oji ámbar nunca llego. D se vigorizó con la victoria y Hero hizo lo posible por intentar consolar a su compañero abrazándose a sus piernas.

    No te preocupes, V. Yo sí te quiero y demasiado. Daría mi vida por ti — fue la declaración más melosa que le hubiesen hecho en la vida —o que recordara—.

    Hero… yo…

    Ya, ya, no es para tanto — antes de poder si quiera explicarse D se aproximó hasta él y lo abrazó por el hombro del lado contrario al Kotemon. Claramente recuperó su aire despreocupado de siempre —. En la vida a veces se pierde y a veces se gana. Ni modo, tendrás que aprender a vivir sabiendo que eres el segundo, tercer o cuarto chico favorito del angelito, but I’m number one, baby! — V estaba perdiendo la cordura internamente, haciendo lo posible por resistir la tentación de soltar un buen golpe en presencia de su dulce Hero —. A decir verdad todo el asunto de Lucemon empezó por tu culpa — reconoció D sin ninguna intención de dejar de sujetar a V. Por el contrario, el abrazo se intensifico y ahora el prisionero estaba a escasos centímetros de apoyarse sobre el hombro de su captor para ser arrullado.

    ¿Qué quieres decir con mi culpa?

    Bueno, si hubieses sido más discreto desde el principio y tolerante conmigo yo no me habría quejado con L sobre ciertas cosas y por tanto Lucemon no se habría hecho ideas necias en la cabeza. Aunque el negro también me sugirió una forma de hacerte pagar por ello — con una sonrisa en los labios dejó en libertad a V para que atendiese a los mimos de su digimon. Sin dar más explicaciones comenzó a alejarse rumbo a las casas —. ¡Te lo advierto!, la próxima vez que te entrometas vas a tener que compensarme... ¡Hex, vámonos!

    ¡Oblígame! — desafió el diablillo desde las copas de los árboles. Luego de sobornarlo con la promesa de un racimo de moras, el murciélago flotó hasta la cabeza de su compañero y juntos se marcharon de ahí.



    [​IMG]

    Todos deben odiarme ahora mismo, ¿no es verdad?

    Aquella rubia que, decidida, había demostrado a sus compañeros la firmeza de regresar a la tierra ahora mismo se encontraba melancólica, apartada de la mayoría, encerrada en la obscuridad de su habitación con la única compañía de su querido Simon.

    No digas eso, R. Nadie piensa eso de ti — el noble Kudamon hacía lo posible para consolar a la chica cuyos puños se aferraban con fuerza a su cama intentando ahogar el llanto, no deseando sucumbir a su fragilidad.

    Está bien si lo piensan de todas formas. Los entiendo, tienen el derecho a enfadarse conmigo — racionalizó la joven con el semblante cabizbajo —. Deben creer que soy una mandona, que no toma en consideración las opiniones de los demás, que con mi decisión los arrastré a seguirme — pese a todo lo que dijese el armiño ella se ensimismaba en la negatividad —. Está bien. Sigo creyendo que volver a nuestro mundo es lo correcto aunque no tome demasiado tiempo en pensar las cosas — respiró y exhaló profundo.

    Expresarse le sirvió para calmar sus ánimos, ya se encontraba mejor. Sin embargo, una vez abandonada su propia auto-compasión notó la tristeza en el semblante de su compañero.

    Simon, yo no… Que crea que volver es lo correcto no significa que quiera separarme de ti — enfatizo sus palabras acariciando suavemente el rostro del Kudamon —. Eres mi mejor amigo. Desde que llegué tuviste la disposición de acercarte a mí, de conocerme y brindarme tu amistad.

    ¡R! — el pequeñín ya no pudo contener más su emoción y se lanzó a abrazar a su amiga quién le correspondió gustosamente —. ¡Te quiero mucho!

    Y yo también te quiero mucho, Simon. Pero ambos sabemos que no puedo quedarme aquí, no después de conocer a Justimon.

    Lo sé — gimió el triste digimon

    Permanecieron encerrados en su dulce abrazo hasta que un cambió en el ambiente los perturbo. Las luces se encendieron y la responsable no era su compañera de habitación. Se trataba de J que de un segundo a otro se percató de la situación.

    ¡Ups! Lamento la interrupción — comentó incómoda, a su juicio no pudo haber llegado en un momento más oportuno. Sin embargo ni R o Simon lo tomaron a mal, velozmente limpiaron las lágrimas de sus ojos y se reincorporaron.

    ¿Pasó algo? — R asumió que si su amiga estaba ahí era debido a algo grave. Su instinto no se equivocó.

    Es Tinkermon…

    De acuerdo con la peli rosa el hada estaba a punto de hacer erupción. Petermon la había echado de la habitación para embriagarse a gusto y por ello no le quedó de otra más que recluirse en el comedor, molesta por ser exiliada de su propio cuarto pero además por la súbita conmoción desatada por el recién llegado. Cuando llegaron al lugar la encontraron apoyada contra la mesa con la cabeza hundida en sus hombros cubierta de un aura oscura que asustaba a los bebés a su alrededor. Por suerte no estaban solos, varios de los jóvenes humanos estaban ahí calmándolos mientras intentaban descifrar como ayudar a la rubia.

    ¿Tinkermon, te encuentras bien? — preguntó un preocupado 112 a la derecha de la digimon. Por su parte, 113 la pokeaba delicadamente por el flanco izquierdo.

    «¿Te encuentras bien?». ¡Cielos santo! Los jóvenes de ahora ya no saben lo que es tener tacto. Obviamente ella no se encuentra bien — bufó Colm, tan criticón como siempre, haciendo énfasis en el aspecto decadente de la cuestionada.

    Sí, estoy bien, no me molesten — respondió Tinkermon ni si quiera molestándose en levantar la cabeza.

    Ha estado así desde hace rato — le explicó J a R quién al instante comprendió la actitud de su amiga, acercándose despacio hasta ella, tomando el asiento de al lado para poder hablarle suavemente.

    Tinkermon… — aclaró su garganta —. Sé que estás pasando por un momento muy difícil por todo lo que ha ocurrido, pero si no hablas con nosotros no podemos ayudarte — intento acariciar al hada pero ésta rápidamente apartó la mano ajena —. Escucha, comprendo que estés enfadada conmigo por lo que dije hace una hora, no te culpo, aun así…

    Aun así no vas a solucionar nada quedándote ahí sentada — la voz extraña pertenecía nada más y nada menos que a 58, quién se acercó hasta ellos con un semblante calmo pero serio.

    O-oye Z, ¿no crees que estás siendo muy frío? — Kei intentó en vano apaciguar los humos pero el de ojos azules ya tenía sus ideas claras las cuáles ya estaban lejos de ser silenciadas.

    Enójate con nosotros, tienes ese derecho, pero expresa ese resentimiento ahora antes de que nos vayamos. De lo contrario, te arrepentirás una vez que ya no estemos — explicó recto pero cauteloso —. Los bebés, Lucemon y Petermon te necesitarán al 100% una vez que estemos, tu cariño y comprensión serán indispensables. No dejes que el rencor hacia unos humanos pasajeros apague la luz de tu corazón — con esa última frase todos entendieron que la única intención del muchacho era brindar un sabio consejo. Inesperadamente sus palabras fueron lo suficientemente fuertes para hacer reaccionar a Tinkermon.

    La digimon lo fulminó con la mirada, obviamente seguía molesta.

    ¡Sí esperan que les ruegue a ustedes, montón de malagradecidos que se queden, están muy equivocados! — gritó sin pudor —. Aún me queda mi dignidad.

    Todos suspiraron más tranquilos, de alguna manera la hadilla estaba volviendo poco a poco a su humor base habitual. No obstante, el estrés en ella y en los pequeñines seguía latente.

    No deberíamos de estar triste. No quiero que mis últimos recuerdos aquí sean así — musito cien en voz alta llevándose el índice al costado de su barbilla mientras su fantasiosa imaginación se ponía a trabajar. En menos de tres segundos ya tenía la solución a su problema —. ¡Eso es! ¡Lo que necesitamos es hacer una fiesta! — exclamó completamente convencida con una sonrisa de oreja a oreja. Todos la miraron con incredulidad, excepto por 112 que ya empezaba a corear «¡Sí! ¡Fiesta, fiesta!» sin parar

    ¿Una fiesta no es un poco exagerado? — preguntó B quitándole las palabras de la boca a una R también insegura.

    Será nuestra fiesta de despedida — puntualizó H. Dicho de esa forma ya no sonaba tan mal.

    Sin embargo, R seguía sin estar completamente convencida volviendo a ponerle peros al asunto —
    ¿No creen que hacer una fiesta espontánea sea un poco inadecuado con los bebés? La mayoría de ellos ya deberían estar acostados — en esta ocasión fue la señorita serpiente quién se tomó la molestia de dispersar los temores.

    No seas tonta, a los bebés les encanta la diversión — para probar su punto recogió a uno de los pequeños seres esféricos y lo mimo en sus brazos hasta sacarle una sonrisa acompañada de unas cuántas burbujas —. Además, si estas linduras se desvelan con nosotros se quedarán más que rendidos al momento de que nos vayamos. Nos ahorraremos un río de lágrimas con eso —. De la misma forma que S intervino, su compañero de habitación, 84. saltó en el acto para apoyar la moción.

    Sólo porque es una fiesta no significa que tenga que ser ruidosa. Podemos simplemente hacer juegos en el interior como una ronda de adivinanzas, mímica, pictionary, charadas y miles de posibilidades más sin dejar de lado a los bebés.

    El entusiasmo de esos tres se esparció velozmente pero R se mantenía internamente indecisa. A la única que se le ocurrió acudir como última esperanza para detener todo el alboroto fue a 34, la pequeña y delicada muchachita de enorme corazón y gigantesca disposición para ayudar.

    C, ¿crees que puedas aguantar esto de la fiesta? ¿No preferirías ir a dormir temprano?

    ¡Tonterías! Ella tiene que aprender a mover el bote — saltándose todo protocolo de educación Luna respondió en nombre de su compañera mientras ella misma agitaba sus caderas rítmicamente. Luego de tomar un poco de aire, C respaldó lo dicho por la Lopmon.

    En realidad dormir temprano me puede resultar hasta contraproducente. No tengo sueño y muchos de esos juegos suenan divertidos, especialmente para los bebés que se ven tan interesados… Yo creo que es una buena idea.

    Dicho y hecho, todos pusieron manos a la obra pues desaparecieron las objeciones.

    ¡Un momento! — o al menos casi todas —. Yo no he dado la aprobación para semejante festín y tampoco pienso alterar mis rigurosos horarios de sueño. Humana, te ordeno cesar esta barbarie — naturalmente el Phascomon que se sentía dueño de todo y de todos también tenía que hacerse oír.

    Pero, Emperor, esta fiesta le agradará. Estoy convencida de ello.

    Antes de que el malhumorado virus pudiese contradecirla Tinkermon se puso de pie de un salto y habló —
    : Bien, haremos su tonta fiesta de despedida siempre que prometan llevarse a ese gruñón con ustedes — finalmente, el hada recuperó su usual y conflictivo carácter —. No pienso jugar a ser la sirvienta de nadie. Suficiente tengo con el irresponsable de haya arriba — desde su habitación, se escuchó como Petermon estornudó.

    Así que mientras Emperor se indignaba, R suspiraba, los digimon se alborotaban y todos los demás organizaban el comedor para una fabulosa velada, Lucemon percibió la ausencia de dos singularmente escandalosos personajes.

    Oigan, ¿y D y L?

    Emborrachándose con Petermon, ¿dónde más?



    [​IMG]


    Luego de que en un arranque de berrinches infantiles el hermano mayor de todo Never Ever Land se encerrase en su habitación como quinceañera despechada, sus dos compinches principales se adentraron en su habitación sin si quiera tocar la puerta. Obviamente el adulto no los recibió bien proponiéndose tirarles unos buenos golpes en sus traicioneros rostros sino fuese porque el alcohol ya lo había aturdido lo suficiente para que se fuera de lado. No le quedó de otra que aceptar de mala gana su indeseable y traicionera compañía, recalcandoles cada medio minuto en sus caras cual despreciable era su traición.

    Ustedes dos… *hic* — el alcohol le provocó hipo —. Son unos… ¡traidores malagradecidos! *hic*

    En lugar de ofenderse y responder la maldición con un insulto más subido de tono, el pelinegro y el peliblanco intercambiaron miradas cómplices, se abrazaron por los hombros y entonaron una melodiosa y desafinada canción.

    ¡Porque somos los traidores, porque somos los traidores! ¡Porque somos los traidoreeeeeeesssss!... ¡Y nadie lo puede negar!... ¡Y NADIE LO PUEDE NEGAR! ¡Y NADIE LO PUEDE NEGAR! — así, con el mismo ritmo chistoso del «Porque es un buen compañero» el par de adolescentes irresponsables siguieron entonando una serie de barbaridades sin la menor pisca de vergüenza. Petermon aprovechó para destapar otra de las botellas de su reserva y beber directo de ella hasta que se la arrebataron de las manos.

    ¡Presta pa’ la orquesta!

    ¡Oye! — pero el reclamó en nada detuvo a N quién ya también estaba disfrutando de su ración.

    Hey, fella, seriusly, si te vas a poner así todos los días a partir de ahora Tinkerbell va a tener que enviarte a un grupo de alcohólicos anónimos — después de esto, D se dirigió a L —. My turn! — y le arrebató la botella.

    El primer paso para afrontar un problema es reconocer que tienes uno — le soltó en la cara 31, al que menos le afectaba el alcohol de los tres, principalmente porque él ya vivía desinhibido —. Y en tu caso son dos: eres un impotente con alcoholismo recurrente y además un cobarde sentimental. ¿Cuándo demonios te le vas a proponer a Tinkermon?

    ¿De qué diantres están hablando? — pero su atención se desvió rápidamente hacia el muchacho que ahora se atragantaba con su cerveza — ¡No te la acabes y dame! — recuperó lo que le pertenecía y bebió hasta vaciar su elixir milagroso —. Ay, que hermoso es el alcohol — pronunció con palabras tan bonitas que jamás en la vida le había dedicado a su compañera, lo que volvió a recordarle el asunto al morenazo.

    Pues sí, el alcohol es hermoso porque lo puedes dejar vestida y alborotada sin que te diga nada, pero con Tinkermon no siempre va a ser así…

    En serio *hic*, ¿de qué… diablosmon hablas? ¿Para qué voy a vestir botellas de alcohol? — N ya no aguantó retrasar su epic face palm. Ni borracho su amigo entendía las cosas.

    Es un idiota. Sobrio o ebrio nunca va a notar que se le ofrecen en la cara — concluyó perezosamente 69.

    ¿Cómo hoy en la mañana que se te ofreció Lucemon? — le soltó socarronamente su mejor amigo.

    SHAT AP! — en lugar de pegarle simplemente lo empujo desde la cabeza hasta hacer que se cayera en el suelo, rodando y riendo de lo lindo.

    Sólo porque recuerdo que me gustaban vírgenes no significa que quiera estrenarlo. Además, ¿eso no sería inter-especie o algo así? ¿No estaría quebrando las leyes de la naturaleza al sodomizar un digimon? — su momento de iluminación rápidamente se apagó —. Whatever. ¿Y tú, nigga, a quién te gustaría arrimarle el camarón? Digo, aparte de al gato que siempre sientas en tus piernas.

    Frente al comentario, Ash se erizó y gruñó peor que un Gremlin después de la media noche, Hex se burló desde su rincón en la habitación y L se quedó pensando.



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    Para cuando terminó su reunión de hombres con testosterona los demás habitantes de la villa dormían, incluyendo a Justimon envuelto en una sábana prestada. D volvió a su cuarto como pudo, tambaleándose y siguiendo la silueta de su murciélago amigo como podía, el cual más de una vez intencionadamente lo obligo a tropezarse y golpearse con varias de las ramas sueltas de la construcción. Finalmente llegó hasta su cuarto cansado, mareado, adolorido pero juguetón.

    Dirió su vista a aquel rincón familiar pero desconocido, la cama dónde V y Hero dormían cómodamente abrazados. Entonces recordó lo de esa mañana y después lo que charló con su amigo salvaje.

    Arrimarle el camarón — susurró sonriente y sin pensarlo con detenimiento avanzó hasta ambos durmientes, específicamente del lado de V. No había demasiado espacio entre su espalda y el borde de la cama pero se las arreglaría con eso. Levantó las cobijas y sabanas para adentrarse a la cama cual si fuese a ser el tercer durmiente mas sus intenciones eran otras. Con la poca destreza que le quedaba hizo lo posible por acomodar sus caderas paralelamente a las de su roomie con la finalidad de poder friccionar su entrepierna con las carnes suaves del otro, una vez conseguido esto repitió el movimiento de vaivén hasta que su cuerpo comenzó a reaccionar por sí solo. Poco a poco el sueño de 99 también empezaba a tambalearse —. V… V… ¿me escuchas? — le susurró en el oído y el cuerpo emitió unos quejidos pero nada más. D lo interpretó como una permisiva para continuar su avance así que lo rodeo con sus brazos —. ¿Te gusta esto, no es así? — a los pocos segundos coló sus manos entre las prendas del peli verde y comenzó a acariciar su abdomen, después fue descendiendo poco a poco, las llevó adentro del pantalón y ropa interior del ya no tan inconsciente 99.

    ¿Q-qué está pasando?… ¡D! — de un movimiento potente y brusco se soltó del agarre empujando al otro fuera de la cama.

    ¡Auch!, mi espalda… — se quejó el caído.

    V estaba completamente alterado, quería respuestas pero también quería que hubiese luz para poder encararlo de frente. No obstante, el encendedor estaba a la entrada de la habitación y para ello tendría que brincar el cuerpo caído de 69. Un cuerpo que empezó a roncar.

    D… ¡¿estás dormido?! — gritó en voz baja recibiendo otro ronquido como respuesta. El peli negro cayó rendido tras pegarse con el suelo.

    Lo único que V podía notar entre toda la obscuridad aparte de los pulmones subiendo y bajando al ritmo de la ruidosa respiración era el alto mástil dentro de los calzoncillos con el que hasta hace unos minutos lo había estado acosando.



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    Para una persona matutina como 71 el desvelarse como lo hizo ayer causó estragos en su sistema. No durmió sus horas completas, se despertó más tarde de lo habitual aunque seguía siendo temprano y, como pudo, se arrastró a realizar las notas del día anterior en su pequeña bitácora. La noche anterior estaba demasiado cansada, tanto física como emocionalmente para hacerlo. Se arrastró hacia su escritorio y comenzó a escribir.

    La noche de ayer un extraño de nombre Justimon apareció ante nosotros. Afirmó ser una especie de emisario de nuestro mundo, vino a buscarnos para ayudarnos a regresar aunque reconoció no saber cómo hacerlo. Pese a lo sospechoso que pueda parecer había algo en sus palabras que me convenció… era como si hablara con la verdad desde el corazón, como él mismo lo señaló. Es por eso que confíe en él y en lo que nos dijo, además es el primer digimon que conocemos con la noción de que los humanos existimos. Ni si quiera Tinkermon o Petermon sabían algo al respecto.

    Hizo una pausa para sobarse la sien, seguía con mucho cansancio. Trato de hacer memoria sobre lo más importante que le sucedió en el día anterior, aquello que valía la pena recordar después.

    Cien y los demás decidieron que tuviéramos una pequeña celebración de improvisto, una fiesta de despedida dónde llevamos a cabo distintos juegos. Al principio no me pareció buena la idea, especialmente por lo mal que me siento ahora, pero reconozco que fue divertido. A veces solamente tengo que dejar que los demás se expresen y hagan lo que sienten independientemente de lo que a mí me parezca.

    Estoy feliz porque ninguno se molestó conmigo por aquello que hice, por darle rápidamente la espalda a Tinkermon y Petermon con mis acciones, por aferrarme estúpidamente a la idea de que Justimon puede regresarnos a nuestro hogar… Extraño mis recuerdos. Saber quién era antes de llegar aquí se ha vuelto una obsesión para mí. En lo más profundo de mí ser deseo si quiera soñar alguna vez con la familia que tuve, es por ello que actué tan impulsivamente. Aun así, mis amigos no me reclamaron nada de ello, me demostraron que son más maduros de lo que yo los percibo. Sin duda, todos ellos están llenos de sorpresas. Espero aprender un poco más de ellos en el futuro.

    Ok, suficiente por ahora. No importa que sea nuestra última mañana aquí, hay trabajo que hacer — cerró su libreta, despertó a Simon con un beso y ambos fueron a realizar sus labores.

    Poco se imaginó la rubia que su deseo implícito de profundizar sus vínculos con sus conocidos comenzaría desde esa mañana cuando el peculiar Anubis la llamaría para seguirle hasta el lago cercano. Llegó y presenció un espectáculo que suavizó cada fibra de su sensibilidad. Jamás imaginó que alguien tan serio y aislado como K pudiese esconder una pasión tan salvaje dentro de sí, era hermoso y al mismo tiempo atemorizante, porque la rubia podía empatizar perfectamente con él y por ello entendía el miedo que el moreno tenía de abrirse a los demás y ser juzgado. Ella, a su manera, compartía esa misma inseguridad.

    Deberías decírselo — sugirió, consciente de que ello implicaba que 124 desnudara su alma a merced del público crítico, sin embargo iba contra sus principios animarlo a que se quedase varado en una ilusión. El rechazo le dolería, sí, pero al menos podría seguir con su vida normal luego de eso y buscar nuevos faroles de luz que iluminaran su vida; o bien, podía llevarse la grata sorpresa de ser correspondido.

    Cualquiera que fuese el asunto la oji azul ahora se sentía con la responsabilidad de intentar jugar a la celestina, justo eso pensaba mientras desayunaba al lado de sus compañeros.

    J — llamó con volumen bajo a la pelirosa que merendaba al laso suyo —. ¿Tú qué harías para ayudar a un amigo a declarársele a la persona que le gusta?

    La pregunta le cayó como balde de agua fría a la muchacha de pelo rizado que terminó escupiendo su sorbo de leche por toda la mesa empapando a más de uno.

    ¿Qué te pasa? ¡Ten más cuidado! — una de las afectadas fue la temperamental S que interpretó el acto como una ofensa personal. Entre aquellos que se tomó el gesto de manera positiva, se encontraba el nigga.

    ¡PELEA DE COMIDA! — rugió el albino lanzando la primera bala contra sus distraídos compañeros.

    ¡Nada de peleas de comida! ¡TODOS QUIETOS! — Tinkermon brincó en el acto y a golpes y varazos detuvo la que sería la última revuelta de esos desconsiderados muchachos. Aprovechando la conmoción las dos amigas iniciales del embrollo trataron de entenderse mutuamente.

    ¡A mí no me gusta nadie, te estás haciendo ideas tontas! — exclamó lo más bajo que podía una avergonzada 66.

    ¿De qué estás hablando? — R no veía ni pies ni cabeza a ese asunto.

    Todo era una confusión hasta que poco a poco las cosas se calmaron. Fue entonces que Lucemon finalmente dio a conocer su opinión.

    Chicos… ¿es preciso que deban marcharse? — nuevamente K sorprendía a R esa mañana, esta vez con su actitud consoladora. No hizo falta agregar más palabras a la afirmación que le dedicó a Lucemon.

    El desayuno prosiguió tranquilo a partir de ahí.



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    No recordaba cómo había llegado a su cama, para ser exactos apenas y rememoraba vagamente cuando salió del cuarto de Petermon. El resto era un enorme hueco en blanco que por más que intentaba no podía rellenar. Le resultaba más confusa la forma en que V lo despertó esa mañana.

    ¡Levántate, es hora de trabajar! — le dijo tras usar un rociador de agua para empaparle la cara obligándolo a abrir los ojos aunque el dolor muscular y la migraña le gritasen que se quedara en cama. Para cuando el cuarto dejó de darle vueltas su compañero de habitación se fugó junto con Hero, Hex, por su parte, se burlaba de sus desgracias.

    A paso lento pero seguro fue bajando hasta el comedor, esta vez omitió el viaje por el tobogán, de lo contrario vomitaría todo su contenido estomacal. Su última borrachera con Petermon fue premiada con una resaca monumental. Necesitaba hidratarse con urgencia, por ello se detuvo en la cocina.

    Morning, buddies — el good salía sobrando —. 112, ¿puedo ayudar en la cocina?

    Por supuesto que… — lo que el azul morado creyó inocentemente que se trataba de un honesto ofrecimiento de ayuda quedó al descubierto como una oportunidad de saltarse el protocolo alimenticio para su propio beneficio. X lo examinó de abajo para arriba llegando a una conclusión —. ¿Estás crudo, verdad? — con una sonrisa estúpida 69 le concedió la razón —. Sígueme.

    Le preparó un platillo rápido para recuperar energías y posteriormente pudo ir a trabajar al campo por última vez. Ahí se topó con la reinita de A con quién intercambio un par de palabras antes de llevar la cosecha al almacén.

    Terminado el desayuno, durante el cual Lucemon dejó en evidencia sus frustraciones internas, el chico favorito para armar actividades grupales sugirió uno de su especialidad: escondidillas. Congregó a todos los que pudo, humanos y digimon por igual, para jugar en masa y divertirse con montones. Era la última vez que podrían jugar todos juntos. Por otro lado, tal actividad también suponía dobles intenciones, y en cuanto alguien más se dispuso a contar tomó a Lucemon del brazo y lo apartó del resto de los jugadores llevándoselo rumbo a su habitación.

    ¡D, espera! ¿No estamos haciendo trampa?

    Don’t worry. Si nos descubren sólo admitiré que fue mi idea — con ese vago argumento convenció al digimon de seguirlo. Una vez solos sentó al pequeño en la cama de V y el tomo asiento a un lado suyo —. Are you ok, Angelito? Sé que estás pasando por un momento muy difícil ahora que nos vamos, pero de verdad me preocupas. No quiero que estés deprimido — el rubio apretó los puños luego de escuchar esas palabras. Tantas cosas pasaban por su mente que no sabía cómo expresarlas.

    Sé que es egoísta pedirles que se queden pero… — ahogó su impotencia —. ¿De verdad quieren irse de aquí? — D lo miró con ternura y revolvió sus cabellos dorados antes de responderle sonriente.

    Honestamente preferiría quedarme, quiero decir, si terminamos aquí debió ser por algo. Este mundo es genial y no entiendo qué tiene de malo permanecer aquí — Lucemon quedó boquiabierto por la declaración. No creía posible que alguno de sus amigos admitiera con tal franqueza querer permanecer en Never Ever Land —. Por otro lado, ese Power Ranger advirtió que haría huelga de hambre sino lo seguimos; además creo que soy el único que piensa de esta forma, como tú — con pesadez se dejó caer en la superficie blanda —. Si no nos vamos todos juntos como llegamos, es posible que no podamos volver a la Tierra. Sería muy cruel de mi parte privarles de ver a sus familias por mi capricho.

    Te comprendo — ambos se dejaron caer, quedándose en silencio mientras compartían miradas tristes —. Hagan lo que hagan, no me olvides, D. Por favor — frente a tal desplante de ternura el pelinegro no contuvo sus ganas de abrazar suavemente a su dulce amigo.

    Nunca lo haré, Lucemon. ¿Hermanos de alas, recuerdas? — Lucemon no hizo otra cosa que sonreír, sabía a lo que se refería porque fue así como se conocieron. Cuando D observó las plumas blancas del niño rubio inmediatamente se despojó de su camisa para exhibir su orgulloso tatuaje de alas negras. Con aquel gesto tan peculiar se ganó el cariño incondicional del digimon —. Bien, es hora de que volvamos o no podremos terminar el juego.



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    La despedida final llegó con sorpresa incluida. Los necios digimon rookies se aferraron a sus elegidos, incluso aquellos con relaciones tan disfuncionales.

    ¡Aww, no puedo creer que me ames tanto que no te quieres separar de mí! ¡Fue el destino el que nos unió! — celebraba campantemente 69 estrujando a un malhumorado Hex en sus brazos.

    Solamente voy para asegurarme de ver cuando te mueras… agh… ¡SUÉLTAME!

    Con una dinámica totalmente opuesta a la suya, 71 y Simon se demostraban su afecto abiertamente.

    ¿Estás seguro, Simon? No tienes que seguirme sino lo deseas, aquí también te necesitarán.

    Ya he tomado mi decisión, R. De verdad deseo ir contigo.

    No hubo que intercambiar más palabras. La tropa avanzó campante siguiendo el camino indicado por Tinkermon hasta que Lucemon también se les unió. Ahora sí todos estaban juntos en el inicio de un extraordinario viaje.





    Admito que me tardé más de lo que debía en esto. En fin, pasaron dos semanas y no hubo más posts, así que mañana subo la actualización. Estoy muy cansado para hacerla ahora mismo.
    Si nadie postea antes de que la suba entonces editaré este post y les avisaré por el chat grupal. De lo contrario, lo pondré en un nuevo post.

    Incluí a la mayoría por lo menos con un pequeño diálogo.

    JudasJudas ahí está lo de V y J.
    ArisuDokuroArisuDokuro Una pequeña pero importantísima pregunta al nigga (?) Lisiada-chan y Luna por ahí en la fiesta.
    DigimasterDigimaster Quedará pendiente una interacción que quería incluir con B. En fin, por ahí mencioné también a A.
    KirariKirari Cien y 58. Espero haberlos usado bien.
    RyokuRyoku Si tenías algo escrito, supongo que tendrás que hacerle correcciones :v
    Xx_davex_xXXx_davex_xX referencias de la reunión de R y K por ahí.
    Nick WhitefangNick Whitefang Incluí a tus personajes, espero haberlo hecho bien.

    Dudas por el chat grupal o en privado.
     
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  3. Nick Whitefang

    Nick Whitefang Stolz

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    Era una mañana común y corriente. Aunque lo que podría considerarse "común" en el mundo digital quizás no fuera lo que uno esperaría, y menos al estar escondido en el medio de un bosque, alejado de todo contacto con el exterior.

    Never Ever Land era la versión del mundo digital de Peter Pan. A cargo de Petermon y Tinkermon, la aldea escondida alberga a varias cantidades de digimon bebé, con intenciones de que nunca evolucionaran. No se sabía si esos eran los deseos de los pequeñines, o una regla instaurada por Petermon, pero de todas formas ambas partes eran felices con las vidas que llevaban. Además de ellos, allí también vivía un grupo de humanos, el cual ayudaba con las tareas de la aldea y con la formación de los bebés.

    Uno de estos humanos, una mujer de cabellos negros y puntas rojas, despertaba de un espléndido sueño vespertino. No acostumbraba a levantarse en buenos ánimos, pero esa mañana fue una ocasión especial, habiendo dormido como un bebé la noche anterior. Sabiendo que su compañero de cuarto no se despertaría tan rápido como ella, la azabache hizo del baño su territorio, tardando cuanto tiempo quisiera para asearse. Para cuando terminara, su compañera Skye ya estaba despierta para acompañarla donde sea.

    Casi como caminando en una pasarela se hizo presente 122 en el comedor, seguido de un "buenos días" -a pesar de su actitud, conserva sus modales- y ni una palabra mas mientras desfilaba a prepararse su desayuno, como era de costumbre. Sabía que los ojos estaban puestos en ella aunque no por las razones que ella desearía, mas no le importaba cual fuera la razón. De la misma manera, nadie le dirigía en ese rato, por lo menos hasta que se sentara en la mesa y se dignara a hacer sociales.

    De forma completamente intencional se sentó justo en el lugar que 66 estaba por tomar, ganándose una bien merecida mirada de odio por parte de la de cabellos rosados. La susodicha se conformó con sentarse a su lado.

    -Buenos días S. ¿Cómo estuvo tu noche?- 100 le dirigió la palabra, una de las personas que trataba a la azabache con indiferencia frente a sus diversos actos de maldad.

    -Bien, gracias por preguntar. Anoche tuve un maravilloso sueño, hacía un buen rato que no dormía tan bien.- respondió en un inusual tono sin desprecio.

    -Seguro involucraba colgarnos a todas de los árboles.- respondió 71, mujer justiciera que detestaba decididamente a S. A diferencia de J, ella sí manifestaba su animosidad.

    -Ya me gustaría, Miss Justiciera. Seguro serías la primera en morir.- dijo con una sonrisa amplia, queriendo incitar la ira de la rubia.

    -Hmph.- sin embargo, R sabía mejor que caer en las trampas de 122.

    -Aún así, debido a tan buen sueño que tuve anoche, hoy me siento... benevolente.- dijo con cierta sutileza.

    R levantó una ceja, el resto la miró con duda. A saber qué definición de "benevolencia" tendría la fémina.

    -Ohoho, ésto es rico.- 138 fue la primera en hablar después de la de orbes rojos -La serpiente local se cree lo suficientemente buena como para hablar de "benevolencia". Y dinos, ¿a qué te refieres con eso?- ahora era la castaña que buscaba incitar a la azabache.

    -Bueno, para empezar es algo que no tienes ni creo que puedas poseer, perra narcisista.- le devolvió la misma mirada amenazante como remate a su burlona pregunta.

    A hizo una mueca de molestia. Por tener la lengua tan filosa, bien que no se aguantaba que le retribuyan con la misma moneda. Razón por la cual 122 era su enemiga jurada.

    -Hah, eso es porque no lo merecen.- respondió intentando recuperar su compostura.

    -¿Entonces, a qué te refieres?- H fue la evitó que el tema se desviara hacia una pelea.

    -Simplemente digo que no estaré molestando tanto como suelo hacer.- por lo menos admite que jode a consciencia.

    -¿Porqué no te creo?- R se cruzó de brazos, estando escéptica sobre lo que S acababa de decir.

    S se encogió de hombros.

    -Piensen de ello lo que quieran. No es que me importa.- y prosiguió con su desayuno.

    -¿Y lo que me hiciste recién qué fue?- reclamó J.

    -Dije que iba a joder menos, no que fuera a cortarla.- le respondió con una sonrisa. J, por su parte, le sacó la lengua.

    <[...]>
    Por otro lado, un cierto hombre todavía se hallaba durmiendo. Una mente brillante que duerme incluso con cinco alarmas tratando de despertarlo. En otras palabras, un hombre de sueño profundo alérgico a los amaneceres.

    A falta de mejor alarma, su compañero digimon tuvo que despertarlo de la mejor forma que sabía: a los golpes.

    -¡OYE, N! ¡DESPIERTA, DORMILÓN!- gritaba el Veemon entre golpes y sacudidas.

    -¡FsdssfsaAAAAAGH! ¡Quítate de encima!- ya estaba acostumbrado a ser despertado de esa manera. No quitaba que lo detestaba profundamente. -Volt, ¿cuántas veces tengo que decirte que no me despiertes a los golpes?-

    -¡Pero si eres el único que todavía está durmiendo! Vamos perezoso, arriba.-


    En ese momento se dio cuenta que se quedó dormido. De nuevo.

    -¡PUTA MADREEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!-

    De su boca salió un grito tan fuerte que se escuchó hasta en el comedor.

    El castaño tomó las prendas de ropa mas cercanas que tenía -que extrañamente eran casi todas las mismas- y corrió tan rápido como pudo para no perder el desayuno, Volt siguiéndolo tanto como sus piernas le permitían.

    Abrió las puertas con tanta fuerza que parecía haberlas empujado. Sin embargo, no era un escenario extraño para nadie.

    -¿Te quedaste dormido de nuevo?- preguntó Z.

    -Ehehehe... Lo siento.- rió nervioso, rascándose la nuca.

    -Siempre lo mismo con este grandulón.- recién Volt alcanzaba a su compañero -No se para qué usa tantas alarmas si no escucha ninguna.-

    -Todavía te queda algo de desayuno, si eso te estás preguntando.-
    le dijo X antes que el castaño pudiera preguntar.

    -Gracias, ¡muchísimas gracias!-


    No era extraño que 84 estuviera empezando su desayuno cuando varios ya habían terminado el suyo. Tampoco le molestaba, y sabía que lo tenía merecido por ser tan dormilón. Sin embargo, le tenía mas ocupado pensar en qué iba a tener que ayudar ese día.

    -Entonces, ¿hoy qué me toca?- lanzó la pregunta al aire, esperando que alguien le responda.

    -66, 71 y 99 se fueron a trabajar los cultivos, así que no creo que necesiten mas gente.- respondió Z -31 se va a pescar, y el resto por el momento está dividido en la cocina u ocuparse de los bebés, así que tú eliges lo que quieras hacer.-

    -Ah, genial. Supongo que ayudaré con la pesca, si L es el único que lo está haciendo.-

    -Algo de compañía nunca viene mal. ¡Te veo en el río, N!-
    saludó el moreno.

    -Anda, yo luego te alcanzo.-

    Al mismo tiempo, S terminaba con su desayuno.

    -Yo iré a ocuparme con los pequeñines. ¡C, vamos!- se levantó de su asiento y dejó lo usado en la cocina antes de partir.

    -¡Oye! ¿Quién te dio permiso a usar a mi sirvienta?- inmediatamente tenía que intervenir el auto titulado "centro del universo" conocido como A.

    -Yo no recuerdo que C haya consentido servirte. ¿Verdad, linda?- le dirigió la mirada.

    -Yo...- habló tímidamente, pero ni se le dejó decir mas que esa sola palabra.

    -¿Ves? Nunca dijo que si. Vámonos, los pequeños ansían que los arrulle en mis brazos. ¡Skye!-

    -¡Ahí voy!-
    tanto Salamon como 34 siguieron detrás de S.

    Pobre C.

    <[...]>
    Luego de un trabajo a la fuerza con R -ya que después de la desaparición de D la rubia y la azabache quedaron a cargos de cuidar a los digimon bebé-, a 122 no se le ocurrió mejor idea que ir a molestar a dos sujetos en particular, los cuales no detestaba tanto como al resto. Estuvo deambulando un rato, hasta que llegó al lago donde los susodichos solían frecuentar.

    -Supuse que iban a estar acá. Neandertal, Manuela.- apodos que iban dirigidos a L y D, respectivamente.

    Obviamente tenía que venir la fémina a joderlos en su "salida de chicos".

    -Oh, genial. Llegó la aguafiestas. ¿Qué quieres?- se quejó 31.

    -Hola S.- 69, por su parte, no estaba tan molesto como su amigo.

    -¿Qué? Son los únicos dos primates en todo este grupo que no me dan ganas de eviscerar de vez en cuando.-

    -Mira quien habla. El muerto se ríe del degollado, ¡víbora!-
    respondió el moreno rápidamente.

    -Ok, retiro lo dicho, solo uno de ustedes. A ti te amordazaría mientras te destripo.- eso iba dirigido a 31.

    Era absolutamente natural que ambos se la pasaran lanzando insultos y amenazas de muerte. Al ser ambos parecidos en su forma de ser, ninguno de los dos se dejaría pisotear por el otro. Sin embargo, todo era parte de su rivalidad amistosa.

    -Me quedaría todo el día viendo cómo tratan de superarse el uno al otro.- ciertamente D no tenía intenciones de interrumpirlos. Generalmente dejaba que las cosas siguieran un rato mas antes de intervenir.

    -Ya, bajemos los humos. No vengo con intenciones de pelear. Tuve suficiente "cooperación" con R por un día.-

    -¿Ah?-
    L levantó una ceja. Eso no es algo que estaba acostumbrado a salir de los labios de S -¿Quién eres y qué hiciste con S?-

    -¿Acaso tengo que seguir dando explicaciones? Anoche dormí bien, estoy de buenos ánimos. Ni que fuera tan extraño.-

    -De hecho, lo es.-
    remarcó D.

    -Silencio.- la de orbes rojos lo mandó a callar -¿Cómo está el agua?-

    -Espléndida.
    - respondió el peli negro.

    La fémina no perdió tiempo en desvestirse hasta quedar en su ropa interior y acompañar a los hombres. Después de todo, el tiempo estaba perfecto para darse un chapuzón en las refrescantes aguas del lago. Skye simplemente se recostó al lado de Ash. Esos dos digimon se llevaban decentemente bien, a diferencia de sus problemáticos acompañantes humanos.

    Era imposible que el buen cuerpo de 122 no atrajera la mirada de ambos machos.

    -¿Disfrutan lo que ven?- les dijo mientras le dedicaba un guiño, y luego se dispuso a nadar.

    -¿Tenemos maravillas como éstas y todavía quieres revistas porno?- dijo D, señalando con su mirada a la azabache.

    31 se limitó a suspirar.

    -Todas están locas. Y la única que no lo está es tan delicada que se viene abajo con solo soplarle.-

    <[...]>
    El mensaje y misión de Justimon les cayó como un balde de agua fría a todos y cada uno de los residentes en Never Ever Land. A causa de los humanos sueltos en el mundo digital -específicamente, ellos-, algunos digimon no tan agradables ponían en peligro al mundo de donde venían. Definitivamente era una situación delicada, y una decisión que no podía tomarse a la ligera.

    Naturalmente, el hombre que más tiempo se encontraba perdido en sus pensamientos fue el que gastó la mayor cantidad en ponderar sobre lo que debería hacer. Terminó la cena y desapareció sin decir una palabra. Ni siquiera su compañero Volt se dio cuenta de su ausencia.

    Había pasado ya un buen rato deambulando por la aldea escondida. Su cabeza andaba a mil por hora, debatiéndose a si mismo sobre varios tópicos y alternativas relacionados con el mensaje recibido hace poco. No era la primera vez que se había planteado la idea de cómo era su vida antes de la aldea, y si quisiera averiguarlo, pero nunca el pensamiento le pesó tanto como ahora. Para el día siguiente tenía que llegar a una respuesta, y tenía que analizar sus opciones y sus consecuencias bajo escrutinio riguroso para alcanzar la conclusión que mas estuviera acorde a lo que sintiera.

    Cansado de caminar, se recostó sobre un árbol no tan central a la aldea, mas sin salir de sus límites, y dirigió su mirada al cielo. Así como su consciencia se perdía en pensamiento, su vista se perdía en las estrellas.

    Pasó poco tiempo hasta que el Veemon pudo dar con su paradero.

    -¿Dónde te fuiste a meter, viejo? Estuve buscándote como loco.- le recriminó el digimon.

    -Ah, Volt.- la llegada de su compañero lo trajo de vuelta a la realidad -Lo siento, necesitaba despejar mi mente.-

    -Aunque sea avisa si desapareces. Ya es raro que salgas a hacerlo por tu cuenta.-

    -Bueno, mentiría si digo que esta cuestión no me tiene bastante desconcertado.-

    -¿Tú, el señor "mente brillante", desconcertado?-
    se burló el Veemon.

    -Volt, esta decisión no es algo que pueda tomar a la ligera.- respondió el castaño, el tono serio con el que respondió delataba que no estaba para bromas -Escuchaste bien lo que dijo Justimon hace un rato.-

    -Si, lo sé...-
    respondió con desgano, tomando asiento al lado del humano -¿Algún avance?-

    -No...-
    para que alguien como 84 no pudiera hacer ni pies ni cabeza sobre la situación indica lo preocupado que lo tenía el tema -Lo que me gustaría saber es la opinión de alguien más.-

    -¿Y quién sería ese "alguien"?-

    -Tú, Volt.-
    respondió -Quiero saber qué piensas de todo esto.-

    -¿Yo? Hmm...-
    el digimon se quedó meditando unos momentos -Entiendo que no debe ser fácil para ti, pero yo diría que vayas.-

    -¿Cómo?-
    N estaba extrañado por la respuesta -Imaginaría que quisieras que me quede.-

    -Bueno, si. Tienes razón en eso, no quiero que te vayas...-
    concedió, su voz tembló un poco en esas últimas palabras -Pero te están dando una oportunidad para que explores y veas lo que hay más allá de esta aldea. Por lo menos, eso es lo que yo deseo...-

    -Así que tu también te preguntaste cómo debe ser la vida fuera de este lugar.-

    -Absolutamente. Vivir aquí es hermoso y todo, pero tengo esta poderosa curiosidad que me pide conocer y explorar lo que hay afuera de la aldea. Y no solo eso, también deseo... poder.-


    -¿Poder?- cuestionó el castaño.

    -Sé muy bien cuáles son las intenciones de Petermon con respecto a éste lugar, y debo admitir que no estoy del todo de acuerdo con ello. Justimon sin duda es muchísimo mas poderoso que nosotros, tu viste lo asombroso que es. Y para llegar a eso, no hay otra opción que crecer.-

    -Así que eso es lo que tu quieres.-

    -Petermon probablemente me mataría por lo que dije, pero al diablo con eso. Tienes la chance de salir de este lugar. Tómala. Sin embargo, te voy a extrañar...-
    admitirlo le dolía más de lo que demostraba.

    -Hmm...- N quedó en silencio -Lo tendré en cuenta. Gracias amigo.- le dio unas palmadas en la cabeza al digimon -Volvamos con el resto, seguro deben estar preguntando por cuánto tiempo he desaparecido.-

    <[...]>
    Luego de la fiesta, la gran mayoría de los humanos volvieron a sus habitaciones. Eso incluía a N y S. Sin embargo, ambos se detuvieron a charlar antes de ir a dormir, como solían hacer varias veces. Para S , 84 no estaba necesariamente al nivel de L y D, lo trataba con cierta indiferencia, sin embargo no necesariamente le caía mal. Simplemente le parecía muy aburrido de a ratos.

    Ambos estaban sentados en sus respectivas camas, teniendo puesto nada más que sus ropas interiores, y a sus lados sus digimon. Ésto no era nada extraño para ambos, ya que la azabache gustaba de andar ligera de ropas cuando se encontraba en su habitación, cosa que N tuvo que acostumbrarse y luego adoptó siempre que fueran solo ellos. Y hasta compartieron algún que otro momento íntimo cuando a 122 se le daba la gana. Sin embargo, el hombre no era de los mejores especímenes masculinos con los que preferiría pasar el rato. D era mucho mas pícaro, L mucho mas hombre, y a V lo buscaba más que nada para verlo trastabillar en su vergüenza. Por otro lado, con las mujeres no intentó intimar con nadie salvo con H, sin mucho resultado.

    N, por su parte, estaba feliz solo con tener semejante mujer frente suyo.

    -Bueno, ésta ha sido una noche... movida, por así decir.- N rompió el hielo.

    -Definitivamente.- concordó S.

    -Una decisión bastante importante se nos ha presentado.-

    -¿Tu ya pensaste en que hacer?- preguntó la mujer -Bah, que digo. Tu siempre piensas en todo, seguro ya tienes una respuesta.-

    -Sorprendentemente, no.- admitió -Si he considerado todas las posibilidades, y llegué a mi propia conclusión. Sin embargo, no sé que respuesta dar. ¿Y tú?-

    -Pues yo...- 122 parecía haberse congelado, de no ser por el dedo índice de su diestra, el cual hacía enredar con su pelo -Huh... Sabes, hasta este momento no me lo había planteado.-

    -No te tenía tan ausente de mente, S.-

    -Tú cállate.- no iba a dejar que se burlara de ella. De todas formas, no es que una persona como N lo dijera con la intención de burla -Estuve tan entretenida con la fiesta que supongo que nunca me lo planteé.- desvió la mirada -¿Qué piensas?-

    -Pues, creo que lo mejor es que nos marchemos. Lo escuchaste a Justimon y la escuchaste a R, creo que quedarnos acá va a causar mas mal que bien. Aún así, no lo digo con completa convicción.-

    122 miró a Skye, y el digimon le devolvió la misma expresión preocupada que portaba la humana.

    -Yo no quiero que te vayas.- dijo la Salamon con angustia -Te admiro mucho, y agradezco todo lo que has hecho por mi. No se qué haría sin ti...- se acurrucó junto a la humana, parecía estar al borde del llanto. Ésta le acarició la cabeza.

    -A mi también me duele tener que dejarte, Skye. A ti y a todos los pequeñines que tanto me alegran el día.-

    -Demuestran que tienes sentimientos.- añadió N.

    Dicho eso, recibió un codazo de Volt.

    -No lo arruines.- advirtió el Veemon.

    -Supongo que R tiene algo de razón. Pero, al decir verdad, me intriga profundamente lo que era yo antes de haber llegado aquí.-

    -Es absolutamente natural que te lo plantees. Yo lo he hecho, R lo ha hecho, y puedo asegurar que el resto también lo debe estar haciendo.- dijo N.

    -Aún así, ¿tiene que ser tan difícil?- era muy extraño que 122 expresara dolor, pero al estar los pequeños digimon de por medio, sentía que le estaban arrancando una parte de si misma.

    -Lamentablemente.- 84 bajó la cabeza -Yo también lo hablé con Volt, y pasamos por lo mismo que sientes ahora. Tómense su tiempo, reflexionen, tienen lo que resta de la noche para hacerlo. Seguramente encontrarán la respuesta.- y dicho eso se acostó -Buenas noches.-

    La pelinegra hizo lo mismo, teniendo entre sus brazos a Skye durante toda la noche.

    <[...]>
    Finalmente había llegado el nuevo día, y todos ya sabía que es lo que debían hacer. Todos y cada uno de los humanos hicieron de su mañana lo más productivo posible para proveerle a los dos digimon adultos de cuanta cosa pudieran juntar así tendrían comida por un largo tiempo, pero nada que hicieran alejaría más de la hora de partida. Hasta la frialdad de S fue absolutamente derretida al tener que despedirse de los bebés digimon, los cuales abrazó a tantos como le permitiera el tiempo que quedaba, y guardó uno especialmente cálido para Skye.

    Sin embargo, para sorpresa de los humanos, todos los digimon que crecieron en compañía de ellos se negaron a dejarlos ir, optando por querer acompañarlos y dejar la aldea. Ninguna intervención o amenaza proveniente de Petermon o Tinkermon los iban a hacer cambiar de opinión.

    De más está decir, "estar contento" no alcanzaba a describir la alegría de los humanos.

    -¡Skyeeeeeeeeee!- 122 recibió a la Salamon con brazos abiertos y extrema euforia.

    -¡S!- la digimon corrió directamente hacia sus brazos, siendo abrazada fuertemente por la azabache -No podía dejarte ir, ¡quiero seguir a tu lado!-

    -No sabes lo mucho que me alegra que vengas conmigo.-
    casi se le escapa una lágrima. Casi.

    No tan eufórica pero igual de feliz fue el recibimiento de N.

    -Me alegra contar contigo, Volt.- le dio unas palmadas en la cabeza.

    -Seguro, viejo. ¡No puedo esperar a ver qué nos espera!-

    Sin más que decir, el conjunto liderado por Justimon salió en búsqueda de su siguiente parada, no sin antes recibir al ansioso Lucemon quien también quiso acompañar al grupo de humanos.



    Uff! Por fin me puse al tanto con el rol! Lamento si algunas cosas salieron muy apuradas, pero tenía tantas cosas para poner, y con la actualización ya casi encima, quería poner esto antes de que se me juntaran más cosas. Debo varias interacciones más detalladas, así que no se preocupen si no aclaré bien alguna relación o si directamente no incluí a alguien, las intros suelen ser bastante complicadas en ese sentido x.x
    Cualquier cosa (ej: si usé mal a alguien), al chat c:

    Menciones:
    Devian LilithDevian Lilith Un poco de D y R metida por ahí.
    ArisuDokuroArisuDokuro L-grandulón dando vueltas por ahí junto con C.
    JudasJudas J y V apenas mencionados, te debo más.
    DigimasterDigimaster Muy poquito de A, te debo B.
    KirariKirari Un poquiiiiiito de Z y H, te debo más.
    RyokuRyoku X apenas habla y E... no está. Te debo.
    Xx_davex_xXXx_davex_xX Bueno, K ni apareció. De más está decir, te lo debo.
     
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    Devian Lilith

    Devian Lilith Silence Glaive

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    La repentina inclusión de Lucemon tomó a todos por sorpresa, especialmente porque ahora Tinkermon y Petermon volverían a estar solos por su cuenta. Era algo triste pero con seguridad sabrían arreglárselas por su cuenta como en los viejos tiempos, antes de encontrar a ese singular grupo de chicos humanos. Los primeros días se les haría difícil organizarse como antes pero considerando el decremento considerable de su población gracias a los rookies fugitivos, para el tercer día ya no tendrían problemas.

    En cambio Justimon veía larga su adaptación a toda su nueva pandilla. Sabía desde el principio que su misión era difícil y que para recompensarla en su totalidad requeriría un 200% de su esfuerzo, convencerlos fue apenas el primero de muchos pasos y aun así podía reconocer en la mirada de ellos cierta desconfianza hacia su persona. Ya trabajaría después para remediarlo. Por otro lado la integración de más digimon le cayó como anillo al dedo, a mayor número más sencillo proteger a los muchachos. Llevaban 15 minutos caminando en línea recta y no había pasado ningún desastre, algo sumamente irregular considerando su mala suerte.

    Por desgracia las malas señales no llegaron y en cuánto pensó que todo iría tranquilo una voz sacó de sus pensamientos al justiciero digital.

    Disculpe, señor — una muchachita de cabellos rosa se atrevió a tocarle el brazo, tan nerviosa estaba que en su cara podía leerse claramente que una parte de ella estaba arrepentida por haberlo molestado.

    Justimon no se lo tomó a mal y con el tonó de voz más parecido al de Barney el dinosaurio que J haya escuchado en su vida —si es que alguna vez vio la serie— éste le preguntó —
    : ¿Qué pasó, amiguita?

    66 no supo que responder ante tal situación así que únicamente se limitó a señalar el grupito que se congregó bastante atrás de Justimon y por el cual se estaba retrasando el avance de todos.

    Con un sencillo esfuerzo llegó hasta aquellos que se habían congregado alrededor de una menuda niñita de cabello castaño empapada de sudor y con la respiración agitada, claramente su fuerte no eran los desafíos físicos.

    Es normal que se ponga así. Tiene salud delicada — le explicó vagamente la misma niña que el día anterior aceptó de buenas a primeras unirse a su cruzada. ¿Cómo era que se llamaba?

    Descuiden, C solamente necesita descansar un poco y se le pasará. Es una chica fuerte — Luna, con su natural forma de ignorar el aspecto negativo de las circunstancias minimizó magistralmente los quejidos de su compañera sin convencer a ninguno de los presentes, ni si quiera a Justimon que abusando de toda la confianza del mundo tomó a la chica entre sus brazos —. Oiga, oiga, ¿qué le pasa? ¡Sólo porque está cansada no significa que pueda aprovecharse de ella! — los gruñidos de Lopmon para nada perturbaron al Ultimate quién ahora llevaba cargando a la humana sobre su hombre como si fuera un costal de papas.

    Si no nos apresuramos llegaremos con la susodicha bruja al anochecer y eso traerá problemas — explicó desde su rígido aunque entendible punto de vista. Luna ya no le hubiese discutido nada de no ser porque a cada paso que el justiciero daba podía notar las microarrugas de dolor que a C en la cara se le pintaban.

    ¡Al menos se más cuidadoso con ella! ¡¿Qué no ves que es mercancía frágil?! ¡Lee la etiqueta!

    Al parecer a alguien no le enseñaron como tratar a los minusválidos — escupió su veneno S por la simple razón de que podía. Su comentario no pasó desapercibido por nadie.

    Uhhh, eso es bajo hasta para ti — respingó 31 con una mirada condescendiente —. Que mal estás, chava.

    Antes de que pudiese iniciar una afrenta verbal innecesaria el cocinero favorito de todos salió a conciliar el asunto.

    No discutan y sigan avanzando, que Justimon tiene razón. Será problemático si tardamos en encontrar un lugar para asentarnos. Recuerden que ya no hay cocina así que tendremos que improvisar para comer y racionar nuestras provisiones — un quejido general se manifestó en todos pero pocos se molestaron en objetar.

    La tranquilidad regresó al ambiente por una tranquila media hora más hasta que cierta reina del digimundo comenzó con su escándalo.

    ¿Falta mucho? Estoy cansada. ¡Me duelen los pies! No entiendo porque tenemos que ir tan lejos, ¿que no puede alguien ir a buscar a la susodicha bruja y regresar con ella? — y no se callaba, no se callaba, no se callaba. Así que Justimon tuvo que hacer lo que mejor sabía hacer — ¡Oye, ¿qué crees que estás haciendo? ¡Bájame! ¡TE DIGO QUE ME BAJES! ¡TE LO ORDENO! — con eso sumaban dos costales de papas sobre sus hombros, la incómodamente silenciosa C en el derecho y la berrinchuda A en el izquierdo.

    No es tan malo como parece, A.

    Silencio, sirvienta, nadie te concedió el derecho de hablar. ¡Y tú, dije que me bajes! — la escena valía oro y hubo quienes no se resistieron a explorar en carcajadas viendo a 138 ser sujetada como una mocosa malcriada, especialmente el trío bishounen de L, B y D —. ¡Ustedes tres más vale que se callen porque cuando este pelmazo me suelte haré que me las paguen! — obviamente ignoraron su amenaza y continuaron haciéndole caras y burlas desde sus cómodos lugares.

    Luego de 15 minutos A se quedó sin aliento y enmudeció.

    Bendito silencio.



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    Eran aproximadamente las tres treinta de la tarde cuando llegaron al punto dónde la pradera terminaba y un espeso bosque se alzaba. De ser por el digimon heroico continuar sin pausas sería su prioridad mas era demasiado considerado con sus subalternos. Todos ellos tenían cansancio en los rostros, se habían desvelado y luego de caminar durante tanto tiempo era lógico que quisieran tomar un descanso, además la hora de la merienda estaba cerca. Fue por ello que paró en seco y puso sobre el suelo a sus dos bultos de cabello marrón.

    ¡Por fin! — exclamó 138 antes de acudir a Kate y reclamarle porque durante todo ese tiempo no había hecho absolutamente nada para ayudarla. Mientras tanto, el resto permaneció expectante de las instrucciones de Justimon.

    Me he dado cuenta que la mayoría se ha cansado así que lo más importante ahora es que todos ustedes repongan energías, de lo contrario será problemático seguir adelante. Podríamos tener que enfrentarnos a otros digimon más adelante y eso sería perjudicial para todos — nuevamente su gran corazón salía a flote ganándose la sonrisa de los chicos a su cargo. Poco a poco esas pequeñas muestras de cuidado demostraban sus buenas intenciones y que aquello estaba lejos de ser una extraña trampa —. Permanezcan aquí y descansen, yo iré a buscar frutas para completar la comida.

    Lo siento, pero no podemos quedarnos simplemente sentados esperando sin hacer nada — comentó V revelando una súbita disposición a ayudar junto con varios otros miembros del grupo.

    Es cierto, puede que seamos humanos pero no somos unos inútiles, por más que A siempre diga lo mismo — canturreó L confianzudo como siempre mientras la aludida hacía presión en su mandíbula y lo fulminaba con la mirada.

    Rápidamente los muchachos y sus digimon se organizaron. Las féminas, en su mayoría, juntaron varias ramas que posteriormente Ken encendió con las llamas de sus fauces para crear una fogata a disposición de 112. El resto ingresó en los rincones próximos del bosque para buscar frutas. Los digimon halados como Hex, Kate, Emerl y Simon buscaban sin problemas en las ramas más altas; otros como Colm, Volt, Skye Sweetie y Kei recolectaban frutos caídos del suelo u hongos maduros; los habilidosos con la espada como K, Hero y Justimon la tenían fácil cortando ramas de tajo para después hacerse de los frutos, solamente necesitaban del olfato de Anubis para guiarse; y aunque ya no había río dónde pescar el nigga y Ash de todas formas se las arreglaban para conseguir otras cosas. Los demás ayudaron a distribuir las raciones de frutas de carne y pescado que Tinkermon y Petermon les concedieron antes de salir.

    Treinta minutos después todos disfrutaban alegremente de su pequeño festín entre risas y amenas charlas.

    Disculpen, podrían concederme un momento de su atención — sentado, en su lado del círculo que todos inconscientemente improvisaron, Justimon volvía a alzar la voz —. Sé que es un poco vergonzoso pero desconozco la identidad de la mayoría, de hecho creo sólo haber platicado con muy pocos de ustedes. ¿Serían tan amables de presentarse conmigo, por favor?

    Y cual si fuese el primer día de clases, uno a uno los humanos se introdujeron frente a su nuevo instructor.

    ¡Yo soy Cien y él es Emperor! También puede llamarme H — contrario a la rubia, el Phascomon no se mostraba nada entusiasmado, en lugar de eso exigía un nuevo bocado en su paladar —. Ellos son Cincuenta y ocho y Kei — comentó apuntando al dúo sentado a un lado suyo.

    Gracias, pero nosotros pudimos habernos presentado — el muchacho lucía serio mas la señorita desestimo su enojo agitando una mano —. También puede llamarme Z.

    Es un placer mucho gusto — complementó Strabimon de buena manera ganando un asentimiento por parte de Justimon. Siguieron en orden hacia la derecha.

    Y-y-yo soy 42 y-y… mi a-amigo es…

    Me llamo Ken. Disculpe a B, le tiene miedo a los insectos, por eso habla nervioso — explicó el Agumon y con justa razón entendió el digimon Ultimate. A pocos metros de ellos yacía un alegre Funbeemon que comía gustoso acompañando a una de las humanas.

    No entiendo cómo puedes tenerle miedo a Emerl si él es un amor — quejosa como siempre, le sacó la lengua al peli negro de mechón púrpura antes de presentarse ella misma —. Mi nombre es 111, también me dicen E. Mucho gusto en conocerlo, señor Justo Bolsa — nadie se molestó en explicarle la referencia.

    Continuaron 112 y Colm, este último reclamándole al primero que no necesitaba de introducciones de terceros, que él era lo suficientemente mayor para hablar por sí mismo y que no toleraría semejantes actitudes inapropiadas de un jovencito precoz y descarriado como X. Terminado esa pequeña discusión 99 y Hero demostraron tener una relación aún más harmoniosa, lo mismo que 84 y Volt. Aunque 66 y 122 tenían personalidades completamente opuestas y antagónicas ambas demostraron poseer genuinos sentimientos de sobreprotección con sus digimon, llenando de abrazos y mimos a Sweetie y Skye respectivamente. Le siguieron los pesos muertos uno y dos.

    Mi nombre es 138, apréndetelo bien animal, y la próxima vez que exija que me bajes ¡me bajas en ese mismo instante! — lo gruñona no se le bajó ni un poquito, desde ya Justimon se hizo a la idea de que semejante y caprichosa mujer le daría extremos problemas de ahí en adelante. Por suerte la debilidad número uno de la chica se hizo presenta tan pronto cesó sus reclamos.

    Esas no son formas de tratar a tus mayores jovencita — acto seguido Hawkmon aplicó usó su súper efectivo picotazo contra su malcriada amiga.

    La letra que corresponde a 138 es A y el nombre que ella le concedió su compañera Hawkmon es Kate — explicó serenamente el costal de papas original —. Ella es mi amiga Luna, una Lopmon que siempre me cuida mucho, y yo me llamo 34 pero también puede decirme simplemente C. Es un placer conocerlo, señor Justimon. A propósito, gracias por el paseo de hace rato. Intentaré ser más resistente la próxima vez — tenía pintado en toda la cara que no deseaba ser vista como una incomodidad o molestia pero en sus condiciones era imposible no tenerle cierta compasión y dedicación con tal penoso semblante. Justimon hizo una nota mental en su memoria antes de responderle con el mismo tono de Barney que hace horas.

    No hay de qué, amiguita — sin dar tiempo de que alguien más le robara tiempo frente a la cámara, Lopmon saltó al frente haciéndose presente. Era completamente innecesario que hiciese un comentario alguno pero ella se aferró a hacerlo de todas formas. Generar una buena primera impresión y el tiempo en cámara lo valían.

    Luna, digimon acompañante a tiempo completo/aventura/voz de la razón/sidekick/maestra de las fiestas/la tipa que dejó la estufa encendida/paramédico de medio tiempo. Tendrá un listado de las alergias de mi compañera mañana por la mañana frente a su escritorio, lo prometo.

    Sin más preámbulo todas las miradas se posaron en uno de los adolescentes más aislados y regularmente callados de todos que sólo hasta esa mañana empezaba a demostrar más de su personalidad frente a todos. Sin embargo, en esta ocasión el primero en hablar fue Justimon.

    ¿Tú nombre es 124, verdad? Y tu compañero es Anubis — el joven del mohicano asintió ligeramente alegre de que lo recordaran, no estaba acostumbrado a dejar impresiones memorables en los demás. Labramon agitaba su cola feliz mientras K le acariciaba la espalda. Inesperadamente para ambos una voz se alzó con el fin de halagarlos.

    K es un poco tímido, es por eso que no habla demasiado y se mantiene distante pero es un chico de gran corazón — la artífice detrás de esos cumplidos no era otra que Miss Justicia 2016 quién le dedicó una diminuta sonrisa cómplice antes de desviar la mirada hacia cierto ángel rodeado de gustosa compañía —. ¿No es así, Lucemon? — el de los anillos sagrados asintió sonriente. Jamás olvidaría las lindas palabras que K le dedicó en el desayuno —. Por cierto, yo soy 71 o R, cualquiera de las dos está bien. Mi amigo es Simon.

    Mucho gusto, Justimon. Es un placer.

    Por último, sólo quedaban los dos tarados que acompañaban al querubín digital.

    Yo soy Mufasa y él es Simba — un zarpazo de Liollmon directo en las tripas bastó para corregirle —. Quise decir, soy 31 o L y él es Ash.

    Al parecer somos los últimos dos. Mi amiguito halado y cascarrabias es Hex.

    Púdrete — le respondió el PicoDevimon.

    And my name is Sixty nine, also known as D. Lucemon’s big bro — con toda la confianza del mundo extendió su brazo hasta el niño halado y lo abrazó con fuerza dirigiendo su vista de soslayo hasta V con la intención de recalcarle ser la persona favorita del digimon. Infortunadamente para 69, el peli verde llevaba sobre su rostro una extra po-po-poker face difícil de descifrar.

    Vaya que son varios y me tardaré un poco en aprenderme todos sus nombres, de ante mano me disculpo por los inconvenientes que les cause — todos aceptaron las disculpas por adelantado del justiciero quién curiosamente se mantenía reflexivo sobre un asunto muy particular. No queriendo sonar despectivo, medito bien lo que iba a decir antes de pronunciar palabra alguna —. ¿De casualidad sus nombres siempre han sido así?

    Por un momento se hizo el silencio entre todos. Uno bastante incómodo que demoró en romperse hasta que alguien habló.

    Para ser honestos no recordamos nuestros nombres reales — confesó uno de los muchachos.

    Sonará extraño pero únicamente pudimos recordar un número en particular y lo adoptamos como nombre, es por eso que nos llamamos así. El reconocimiento de las letras vino después.

    ¿Por qué la pregunta? — cuestionó una de las chicas curiosa del asunto.

    Durante el breve tiempo que estuve en su mundo interactúe con algunos humanos. Los nombres que usaban para llamarse entre ellos solían ser más elaborados y menos numéricos, de ahí mi pregunta.

    Los chicos absorbieron con interés esa información. Tal vez la primera señal de que el viaje valdría la pena sería recordar sus nombres.



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    Minutos después de merendar y descansar las piernas siguieron con su marcha, esta vez sin que Justimon tuviera que hacer un esfuerzo adicional. El calor del mediodía había pasado y con las copas de los árboles pobladas los rayos del sol ya no representaban un agotador constante para la delicada A. De esa forma todos continuaron avanzando en línea recta cada que se podía.

    Pese a que la mayoría de su trayecto había sido despoblado, por primera vez en horas los digimon nativos se hacían constantes, la mayoría infantiles y uno que otro adulto indiferente. Ninguno buscaban problemas, pudiendo el grupo de nómadas transitar tranquilamente sin ser atacados. En algún momento se hizo indispensable conseguir más información sobre el paradero de la bruja del bosque teniendo que preguntar a aquellos pobladores con aspecto más o menos amigable.

    ¿La bruja del bosque? Deben referirse a Witchmon — comentó un sociable Dokunemon aferrado a la corteza de un árbol sin intención de desprenderse de ella —. Avancen en esa dirección para llegar a su cabaña pero les advierto, no es la digimon más amable del mundo.

    Con ello en cuenta se mentalizaron prudentemente para conocer a la enigmática mujer, según los rumores aunque accesible Witchmon poseía un mal carácter y adoraba atormentar a aquellos que la retaran. Entre más se aproximaban al lugar menor era el número de digimon salvajes alrededor, así mismo se reducían los ruido del bosque. Tras cruzar una ladera y varios troncos caídos a modo de advertencia se toparon con una pequeña construcción fundida en la naturaleza. El humo que emergía desde la chimenea despedía un olor amargo que les obligó a taparse la nariz.

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    Este debe ser el lugar. Aguarden detrás de mí — cual si fuese un padre preocupado por sus polluelos Justimon mantuvo a los muchachos a rayas y avanzó solo hasta la puerta. Dio tres toques y esperó. No hubo respuesta.

    Se giró hacia los humanos y ninguno dio muestra de peligro, todos seguían estáticos sin saber cómo proceder.

    Justimon volvió a intentar, tres toques más y un llamado en voz alta.

    Señora Witchmon — ninguna respuesta aún.

    Comenzaron las especulaciones sobre que la información estaba errada o que la mujer posiblemente había salido de su casa y volvería más tarde. Sin embargo, en el momento en que Justimon le dio la espalda a la casona para volver con su tropa la puerta de la cabaña rápidamente se abrió un poderoso torrente de agua a propulsión lo empapó en el acto obligándole a besar el suelo frente a los conmocionados humanos.

    Tan pronto como se abrió la verja ésta volvió a cerrarse mágicamente solamente que esta vez tenían la garantía de que el lugar no estaba deshabitado.

    ¿Quién osa adentrarse en los dominios de la gran Witchmon sin su permiso? — se escuchó una voz femenina y proveniente del otro lado de la puerta —. ¡Hable!

    Cual si todo se hubiese convertido en una clásica película de terror el viento sopló con fuerza y unas extrañas nubes negras generadoras de truenos rodearon el techo de la bruja. Varios de los digimon y algunos humanos se pusieron en posición de combate por instinto pero el digimon a cargo los persuadió para que le permitieran encargarse de ese asunto, después de todo era un guerrero experimentado.

    Mi nombre es Justimon y he venido a pedirle un favor, oh, sabia hechicera.

    ¡¿FAVOR?! — con la exclamación más viento y truenos se produjeron —. La gran Witchmon no realiza favor alguno. Sólo concedo altos servicios de excelencia a cambio de efectivo — reveló con un tono de voz más modesto pero avaro; evidentemente don dinero era su caballero más atesorado —. Así que, ¿de cuánto estamos hablando?

    Todos revisaron sus bolsillos vacíos. Ni si quiera traían pelusas en ellos.

    ¿…y bien?

    Lo lamento, no poseo dinero alguno — confesó aquél que hacía juramentos de decir la verdad como niño explorador todas las mañanas —. Pero estoy dispuesto a trabajar arduamente para que me conceda uno de sus servicios. Por favor, deme una oportunidad.

    Sin dinero no hay premio, así que lárgate — respondió tajante la voz —. Vuelve en una semana o dos cuando tengas si quiera en que caerte muerto, o mejor no regreses. No hay nada más patético que los mendigos — a palabras necias, oídos sordos, eso mejor que nadie lo sabía Justimon; todo lo contrario a varios de los muchachos que se tomaron el insulto de cierta manera personal. Incluso hasta L proponía que entraran a la fuerza y forzaran a la bruja por las malas pues tenían a un nivel Ultimate de su lado. No obstante, la conciencia justiciera de su protector discrepaba con tales medidas tan extremas.

    Por favor, estoy dispuesto a trabajar arduamente. ¡Haré lo que sea con tal de que me conceda unos minutos de su tiempo! — suplicó con el alma a flor de piel.

    ¿Lo que sea? — por primera vez en toda la charla la mujer mostró interés por su interlocutor. Lentamente la puerta de la cabaña se abrió mostrando un fondo de completa obscuridad dónde el sol no entraba. Con esa misma velocidad una figura femenina emergió de las sombras, una mujer alta de cabellos dorados, ojos azules, sonrisa perversa que vestía de rojo acompañada de un singular gato negro que parecía estar hecho de goma por su largo tan pronunciado.

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    No obstante, tan pronto identificó al resto de los intrusos su rostro manifestó consternación y ligera molestia —. ¡¿Quiénes son ustedes?!... ¿Qué son ustedes? — una reacción predecible para ellos, estaban acostumbrados a ser una novedad exótica para cualquier desconocido de ese mundo.

    Son seres humanos, gran Witchmon — explicó Justimon con las manos en alto para demostrar que no tramaba nada —. Ellos tienen que ver con la razón por la que hemos venido a buscarla pero de momento eso es irrelevante — sabiamente el guerrero supo ser discreto con la información. Por seguridad era mejor mantener cualquier detalle relacionado con los humanos y su mundo en secreto a menos que la situación lo requiriera.

    ¿Humanos, dices? — Infortunadamente Witchmon parecía más interesada en esas cosas que en el digimon tan poderoso que tenía frente a ella. Los examinaba de abajo para arriba sin ningún pudor mientras se rascaba la barbilla. Una cruel idea cruzó por su mente y no se contuvo en hacerla pública —. Tal vez debería de cortarles la lengua a cambio de lo que sea que estés buscando — más de uno tuvo un flashback de la Sirenita y hasta hubo quien se cubrió la boca instintivamente pero Justimon saltó para descartar la idea.

    Temo que eso no será posible. Por favor, encomiéndeme una tarea más razonable que pueda realizar.

    ¿Así que estás dispuesto a trabajar por mí? Mira nada más, que conveniente, justamente toda la semana he tenido pereza de hacer unos pendientes e ir a cobrar unos favores.

    Creí que no cobraba favores — susurró una perspicaz jovencita.

    ¡Silencio! — volvió a mandarlos a callar duramente. Satisfecha, retomó sus indicaciones —. Concluyan esos trabajos para mí y consideraré si quiera escucharlos, de otra forma lo mejor será que se marchen. ¿Aceptan el desafío? — no había necesidad de preguntar, naturalmente no estaban en posición de rehusarse —. ¡Excelente! Porque van a necesitar toda la ayuda posible.


    Misión 1: Witch’s Lair
    Objetivo: Realizar los siete trabajos de Witchmon
    Recompensa: Obtener información para viajar a otros mundos


    JudasJudas
    ArisuDokuroArisuDokuro
    DigimasterDigimaster
    KirariKirari
    RyokuRyoku
    Xx_davex_xXXx_davex_xX
    Nick WhitefangNick Whitefang

    Actualización.
    Primero que nada, una disculpa por la tardanza. Segundo, para aquellos que no van al corriente sino pueden o se les ocurre algo que poner en relación con la actualización pasada no se molesten en retomarla y únicamente concéntrense en esta.

    Ahora pasemos a las instrucciones:


    1. Comida con Justimon.
    - Durante la merienda de la tarde tienen la oportunidad de preguntarle a Justimon acerca de su pasado, el mundo real, acerca de toda su cruzada para buscarlos, etc.
    - Esto es meramente opcional y no obligatorio.
    - En caso de querer preguntar algo utilicen el chat grupal para dejar su pregunta y yo a la brevedad les redactaré la respuesta que incluirán en su post.


    2. Las tareas de Witchmon.
    - Al estilo de Hera para con Hércules, Witchmon les encomendó una serie de tareas que deberán realizar en los alrededores del bosque, para ello trabajaran en equipos de diferente número de integrantes.
    - Lo ideal es que una persona empiece la mini-misión y otra la termine pero eso queda a decisión de los users.
    - No hay un mínimo de líneas para las mini-misiones pero, aunque son retos fáciles, deben presentar una moderada dificultad.
    - Pueden organizarse en el chat grupal ya sea apartando lugares o proponiendo ideas.
    - Los equipos pueden estar compuestos por personajes del mismo user -en este caso el user puede terminar toda la misión con un solo post- aunque recomiendo que no sea así para que puedan seguir interactuando entre personajes.

    Tarea 1: Cobrando deudas.
    Personajes por equipo: 2 máximo
    NPCs: Psychemon.
    Resumen: Hace más de dos semanas un Psychemon le pidió prestado 500 bits a Witchmon y desde entonces no los ha pagado, Ddben encontrar al diablillo y obligarlo a pagar lo pedido. Es un buen actor e intentará ganarse la compasión de los cobradores llorando y apelando a la lástima, cuando esto no funcioné comenzará a huir a través del bosque. Habrá que capturarlo para que devuelva el dinero a Witchmon.


    Tarea 2: Objeto prestado.
    Personajes por equipo: 2 máximo.
    NPCs: Vegiemon.
    Resumen: Vegiemon, una amiga de Witchmon adicta a los chismes y a las tacitas de té que hace tiempo pidió un amuleto para ahuyentar las malas vibras de su hogar. Ha jurado devolverlo a Witchmon desde hace mucho, el problema es que entre chisme y chisme, tacita y tacita siempre a las dos se les olvida el asunto del amuleto. Deben recuperarlo pero al mismo tiempo soportar la charla infinita de la digimon.


    Tarea 3: Sopa de hongos.
    Personajes por equipo: 4 máximo
    NPCs: Floramon y Mushromon.
    Resumen: A la mitad del bosque hay un negocio local que se ha hecho muy popular últimamente, un pequeño restaurante de comida casera a cargo de un grupo de Floramon y Mushromon que trabajan alegremente atendiendo a todos sus clientes. Witchmon desea volver a probar su famosísima sopa de hongos, el problema es que el negocio se ha vuelto tan demandante que siempre se llena de gente por lo que es difícil elaborar pedidos a domicilios. Deberán ayudar en el restaurante en la cocina, como meseros y recolectando ingredientes para que les preparen un solo plato.


    Tarea 4: Recolectando carbón
    Personajes por equipo: 4 máximo.
    NPCs: Goburimon.
    Resumen: Hay un trío de Goburimon que son muy famosos por trabajar en una mina cercana y vender el carbón o cualquier otro mineral de la misma a sus vecinos del bosque. Sin embargo, hace tiempo ellos y Witchmon se pelearon por lo que decidieron dejar de comerciar con la mujer. Witchmon les dio dinero pero necesitarán convencerlos de que lo acepten, cosa difícil pues los tres son bastante prejuiciosos con los desconocidos.. Pueden intentar engañarlos pero en algún momento se darán cuenta de sus verdaderas intenciones. Para concluir la misión tendrán que derrotarlos en una pelea limpia que ellos mismos exigirán.


    Tarea 5: Fauna salvaje.
    Personajes por equipo: 3 máximo.
    NPCs: Kunemon, Dokunemon y Justimon.
    Resumen: Una de las molestias constantes del bosque es que cayendo la madrugada cierta sección se vuelve un escandaloso campo de guerra. Los Kunemon y Dokunemon están peleados entre ellos, cada especie se autoproclama superior y demanda que la otra se mude a otro vecindario. Su tarea es lograr que se reconcilie mostrándoles que la violencia no es la solución. Justimon estará ahí para asesorarlos.


    Tarea 6: Toxinas costosas.
    Personajes por equipo: 2 máximo
    NPCs: Alraumon.
    Resumen: Una de las pociones que más tienden a pedirle a Witchmon son brebajes venenosos para maldecir a los enemigos, éstas tienen mejor efecto cuando su ingrediente principal son las lianas de Alraumon. La cuestión es que "limarse las uñas" es un proceso ligeramente doloroso para la pobre y últimamente no tiene el humor de cooperar. Habrá que subirle el ánimo jugando con ella pues le escasean amigos en los alrededores.


    Tarea 7: Lavando la mugre.
    Personajes por equipo: 1 máximo.
    NPCs: Lucemon.
    Resumen: Witchmon es una mujer perezosa y por ello rara vez limpia su casa que se llena de polvo y mugre fácilmente. No le molesta porque eso le da a su morada un aspecto aterrador; sin embargo hace tiempo que extraña dormir en sábanas limpias. Su última tarea es que se encarguen de lavar sus sábanas, cortinas, capas y otras telas amplias llenas de suciedad que ha dejado juntarse con el tiempo, para ello ha creado un estanque de agua limpia con sus poderes mágicos y ha puesto a su disposición lavaderos de madera antiguo. Lucemon se ofreció a esta tarea pero un par de manos extra no le vendrían mal.
     
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  5. Judas

    Judas The busy and stressed guy. Moderador

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    99 "V" POV:

    La llegada de Justimon fue de lo más imprevista, V ni siquiera tuvo tiempo de contemplarlo y sentir admiración por ver lo que parecía ser un héroe de verdad pues las noticias que trajo consigo no fueron para nada tranquilizadoras para todo el grupo. Les hizo pensar las cosas, cosas que tal vez se habían guardado para sí mismos o que simplemente no querían ni considerar o saber. Por algo estuvieron evitando pensar en ello un largo tiempo, al menos 99 pero no podía ocultar que eso estuvo rondando por su cabeza últimamente.

    Ellos pertenecían al mundo humano, aquel era ajeno a ellos y no podrían salirse con la suya por siempre en ese lugar pero…Definitivamente concordaba con 71, esa era la decisión correcta y la que haría que tanto humanos como ellos como también digimon, tales como los bebés que tanto amaban cuidar, no salieran más perjudicados de lo que ya parecían según las explicaciones del recién llegado.

    ¿Entonces porque no le parecía suficiente?

    Por suerte les dieron un tiempo más para pensar, y tan pronto todos empezaron a dispersarse para pensar por su cuenta, sintió la mano de Kotemon posarse sobre la suya. Vaya que no se sentía del todo fuerte en esos momentos y menos con su amigo que estaba allí mirándolo con expectativa. Ambos en silencio, se marcharon para estar solos.


    Cuando estuvieron lo suficientemente apartados aun estaban en silencio, habían decidido subirse a la copa de un árbol, lugar donde seguro tendrían privacidad suficiente sin nadie rondando en los alrededores. Hasta el momento V había decidido mostrarse fuerte frente a Hero, quería enseñarle que podía ser así de maduro con él pero no tuvo ningún caso. Cuando giró la cabeza para ver a su compañero digimon este ya tenía algunas lagrimas en sus ojos amarillos.

    No pudo contenerse por mucho más y se abrazó a su fiel amigo, cerrando los ojos con fuerza.

    Lo siento –fue lo primero que atinó a decir- la verdad es que tengo miedo.

    No quiero que tengas que irte –dejó salir el pequeñito con voz débil, sin despegarse del humano que terminó por levantarlo para dejar que se sentara sobre sus piernas.

    Yo tampoco quisiera irme, yo…-V tomó coraje para seguir hablando, teniendo que tomar unos segundos para limpiar con sus dedos las lagrimas que le caían por los ojos apenas- no creo que haya nada allá afuera que sea mejor que estar contigo, Hero –se sinceró con su amigo e hizo un intento de formar una sonrisa torcida sobre sus labios- no me hallé con nadie, ni siquiera cuando llegamos aquí sin memorias, no hasta que te conocí a ti ¿Qué me asegura que allá afuera haya alguien esperándome?...No quiero ponerlo así pero…-entonces apretó los labios y bajó la mirada como en un intento de no mostrar el rostro cubierto por los cabellos- no quiero estar solo.

    Yo tampoco V, eres mi mejor amigo... ¿Qué debo hacer mientras no estés? -99 no quería ni pensar en que responder sobre eso, solo se dedicó a abrazar otra vez al pequeñín.

    También eres el mío, no quiero perderte pero…es lo mejor para ti, no puedo ser tan egoísta –y puso su frente contra el casco del digimon y se quedaron así un momento.

    Ninguno de los dos tenía ganas de aceptar esa situación, tal vez no eran lo suficientemente adultos para ello aun, la forma de ser caprichosa de ambos los mantenía en la comodidad de la compañía del otro, eran más fuertes y trabajaban mejor estando juntos.

    Así se mantuvieron por un momento, cerca del otro y hablando cosas en voz baja, diciéndose tal vez secretos o confesiones que se habían guardado por un tiempo y no pensaban que algún día deberían dejar salir pero era el momento. Era el momento si iban a separarse.


    […]

    La idea de una fiesta no sonaba nada mal para levantar los ánimos tanto de los bebés como de Tinkermon. Algunos de ellos también estaban bajos de ánimos por lo cual les venía bien. V ayudó a preparar varias de las cosas, volver el sitio un lugar donde se pudiera jugar apartando mesas y sillas, poniendo cojines en el suelo. Cuando todo estuvo listo tuvieron su tiempo para echarse allí y proponer varias actividades para realizar con los infantes.

    —¿
    Cómo te sientes? –preguntó en cierto momento 99, una de esas veces jugando a la ronda cuando le tocó sentarse junto a 71. La rubia no se exaltó pero si lo observó con cierta curiosidad, como si no supiera porque le preguntaba.

    Estoy bien –respondió con una sonrisa relajada, volviendo su vista a como los demás habían hecho una pausa al parecer por un error que J había cometido y resultado bastante gracioso frente al resto. Por eso apenas si sintió cuando V puso una mano sobre su cabeza.

    Vamos a estar bien, descuida, es la desición correcta –fue lo mínimo que pudo decirle devolviéndole la misma sonrisa. 99 sentía que quería decir algo más pero no era capaz, no solo porque él tampoco sabía cómo afrontar la despedida de sus compañeros digimon y el que tengan que irse sino porque no sabía que palabras usar.

    ¡Te toca! –escuchó entonces a sus espaldas como un Botamon había dado un brinquito para tocarle la espalda al de cabellos verdes y luego apresuró sus saltitos para correr de él.

    V dio un brinco al instante y salió corriendo tras él como el juego indicaba, aunque más lento de lo normal, de hecho, cada vez que se acercaba lo suficiente para sujetarlo solo le hacía cosquillas, haciendo la persecución más duradera.


    [...]

    ¿Quién está ahí? –preguntó el digimon cubierto en una sabana en cuanto escuchó que alguien caminaba hacia él- ah…-al notar que era uno de los humanos se tranquilizó.

    Lo siento ¿Estabas durmiendo? –Preguntó V que llegaba junto a Kotemon, cargaban entre ambos una cobija azul- vaya, parece que se nos adelantaron con eso…

    La ayuda no se rechaza de todos modos, les agradezco –habló aquel justiciero aceptando lo que le traían, ahora tenía aun más abrigo para sí mismo, evitaría el frío nocturno al menos.

    Tanto 99 como Kotemon se sentaron junto al digimon el cual les pasaba bastante con respecto a altura, ya desde su llegada notaron que era altísimo incluso cuando estaba sentado. Como Kotemon ya tenía bastante sueño, V decidió tomarlo en brazos y dejar que se sentara entre sus piernas, recostándose sobre él.

    Parecen muy unidos –Justimon tuvo las mejores intenciones al decir aquello pero al no ver al chico sonreír ni por asomo sintió que su comentario no fue muy oportuno- lo siento.

    No, está bien…entiendo lo que está en juego –el de ojos miel mantuvo la vista al frente, pasando los brazos por el pequeño para abrazarlo y darle algo de calor, así dormiría cómodo al menos- Hero es un digimon muy amable y honesto, como usted –no sabía cómo sentirse ante el hecho de tratar a alguien de “usted” como si fuese un señor, pero esa sensación le trasmitía el justiciero. Era mucho mayor que Petermon inclusive y no tuvo mucha oportunidad de interactuar con digimon así además de Lucemon que no lucía para nada como un adulto- por eso sé que no tendrá problemas…incluso cuando yo me haya ido.

    Pareces muy decidido –a las palabras del digimon, V se encogió de hombros y aparto la mirada con una leve sonrisa.

    No tengo nada que perder excepto a Kotemon y…-admitió en voz baja, por miedo a que el pequeño lo escuche- parece que no estamos hechos para permanecer juntos por mucho tiempo, por todo lo que has dicho –soltó un poco de aire antes de seguir hablando- aunque admito que tengo miedo de no saber con lo que vamos a encontrarnos, aún tengo una meta que alcanzar.

    ¿Cuál sería esa? –Justimon apenas movió la cabeza para ver al muchacho, todo ese tiempo estuvo pensando en múltiples cosas, observando al frente sin más.

    Me gustaría ser más fuerte, valiente y heroico…algo así como es usted –y por fin pudo sonreír un poco más animado, miró apenas de soslayo como el digimon se llevaba una mano a la nuca pues de alguna forma se sintió alagado- aunque aun me falta mucho camino por recorrer, quiero hacerlo para que Kotemon se sienta orgulloso de mi...Por cierto, me llamo 99, V si quieres llamarme así -terminó por presenarse con una pequeña sonrisa.


    […]


    Sería su última noche con Kotemon, como si no pudiera estar más desanimado ya. Esa noche se fue a dormir un poco más tarde de lo normal debido a la fiesta organizada por las chicas, por el tiempo que pasó jugando con los bebés, iba a extrañarlos mucho también.

    Ya se había preparado para dormir y arropaba a Kotemon, este se había retirado el casco para dormir más cómodamente y ahora miraba al humano, pensativo.

    ¿Qué sucede? –le preguntó este con una sonrisa cansada por toda la actividad de aquella noche.

    Nada…no es nada, perdón –se disculpó el digimon en cambio recibiendo un beso en la frente de su compañero, antes de apagar la luz de la vela que llevaron hasta la mesa de noche.

    Te quiero mucho –le dijo mientras pasaba un brazo sobre el pequeño y cerraba los ojos- buenas noches, Kotemon.

    Buenas noches, 99 –y Hero se acurrucó lo más que pudo y ambos quedaron así.


    Al menos por un buen tiempo…


    No sabría decir con exactitud cuando fue que empezó a sentir algo a sus espaldas, más específicamente en su retaguardia. De pronto la cama estaba un poco más cálida, sintió algo que empezaba a molestarle en la parte baja de su cuerpo y se le apegaba con insistencia.

    "V… V… ¿me escuchas?"

    Apenas si abrió la boca para decir algo en cuando escuchó esos susurros pero nada salió más que un leve gemido, de todos modos no estaba tan despierto, se sintió hasta cómodo cuando unos brazos lo rodearon, podría haberse quedado así pero no, algo frío empezó a pasarse por su piel, algo que terminó identificando como manos, ahí fue cuando se despertó, algo atontado empezando a abrir los ojos en un intento de entornarlos hacia atrás pero definitivamente dejó de reaccionar lento cuando sintió que esas manos se metían dentro de su ropa interior.

    Un movimiento brusco fue suficiente para dejar caer a su compañero de cuarto al suelo, porque sí, en cuanto estuvo lo suficientemente despierto no le tomó nada de tiempo identificar de quien se trataba ¡¿Quién más iba a ser?! Si pensó que esa ocasión hace ya varias noches atrás no volvería a repetirse estaba muy equivocado y definitivamente compartir cuarto con ese loco con las hormonas alborotadas era muy peligroso. Justo cuando estuvo por hacerle un lío espectacular –eso sí, en voz baja, ya había aprendido su lección- notó que ya se había quedado dormido y nunca tuvo tantos deseos de ahorcarlo desde que lo conocía.

    Maldito mal nacido –lo insultaba en voz baja mirándolo en el suelo, luego pasó su mirada del rostro de D a aquella “cosa” que había usado para acosarlo hace solo instantes. Desde que se había despertado sentía un intenso calor en el cuerpo y en la cara la cual ya estaba totalmente roja- Vas a morir pronto y no será un accidente –se decía moviendo las manos casi de forma temblorosa, como conteniendo sus deseos por estrangularlo pero no pudo seguir distrayéndose en algo semejante.

    Sintió algo que lo obligó a bajar las manos y cubrirse la entrepierna por inercia, era el peor momento para algo así pero había sido todo culpa de D. Lo siguiente fue ponerse de pie como pudo y simular que daba patadas a un cadáver de 69 en el suelo ¿El problema? No podía, ni siquiera llegó a rozarlo. V simplemente no era capaz de hacer algo tan barbárico como causar daño en uno de sus compañeros o conocidos, más bien no haría algo así a nadie que no fuera completamente malvado y ya se estaba arrepintiendo de las cosas que le dijo aunque no estuviese consiente. Esa culpa chocaba con su emoción de vergüenza y rabia, las ganas que tenía de despertarlo con una fuerte sacudida y decirle sus verdades.

    Al final el primer impulso ganó, tras pensarlo bien y considerar que seguramente Hero y Hex seguían dormidos, que sería muy desconsiderado empezar con semejante escena no solo para los pequeños sino para sus demás compañeros a los que no quería despertar como la otra vez.

    Lo mejor será que duerma y ya –intentó convencerse ahora mucho más tranquilo, con su tono de piel volviendo a su blancura habitual pero aun mirando de mala manera a ese cuerpo en el suelo- No le va a pasar nada –se dijo mientras regresaba a acostarse en su cama, se cubría con las sábanas e intentaba volver a conciliar el suelo junto a Kotemon.

    No funcionó.

    Como su consciencia era una maldita persistente, se puso de pie nuevamente y esta vez con el objetivo de levantar a 69 en brazos, maldiciéndose por lo estúpido que podía ser de ayudar a quien se propasó con él hace unos minutos.

    Ya, maldito ebrio, levántate –le decía en voz baja como si pudiese escucharlo, pasándole los brazos por debajo de los suyos estando a sus espaldas. Como se dio cuenta de que estaba tan dormido que no iba a colaborar en lo más mínimo se resignó a cargar de él de esa forma. Tenían la misma estatura así que no era tan sencillo levantar de una sola vez a alguien como D, tal vez con un esfuerzo de una sola vez lograría hacerlo y ponerlo en la hamaca rápido antes de perder las fuerzas.

    Ya frente a la hamaca y mientras pensaba en cómo ponerlo para levantarlo de una vez, se decidió por sujetarlo de frente, cara a cara y por debajo de los brazos y levantarlo en esa posición, para que quedara dormido cara arriba. Lo que no se esperó es que en ese tiempo, el borracho de 69 aún tuviese fuerzas para reaccionar, moviendo una de sus manos en cuanto 99 se distrajo. Se dio cuenta de la picardía de este tan pronto sintió que le tocaban la retaguardia. De haber estado consiente para usar toda su fuerza supuso que le hubiese apretado con más fuerza.

    ¡Para ya! ¡Mano larga! –ya no sabía de qué modo insultarlo para no pasarse de la raya, y ya volvía a tañirsele todo el rostro de rojo otra vez- ¡Cuando estés en tus cinco sentidos juro que te mato! –seguía diciendo en voz baja intentando quitarse el peso muerto de encima.

    Fuck you -cuando el de cabellos oscuros le rodeó el cuello con los brazos y aprovechó a susurrarle en sueños, V ya estaba con una vena saltante en la frente. Lo último que necesitaba ahora también es que lo insultara. Eso fue suficiente para sacar fuerzas con el enojo que tenía y casi lanzarlo sobre la hamaca-…Hex –terminó su frase ya sobre su respectivo sitio de descanso.

    ¿Qué yo qué? –preguntó el digimon murciélago desde su rincón. 99 ya no sabía ni donde estaba con toda esa oscuridad y no quería saberlo. Si estuvo despierto todo ese tiempo mirando hubiese sido vergonzoso.

    Y te quedas ahí –se le calmó un poco el humor al saber que al menos el insulto no iba para el pero ¿Quién sabe? Se contuvo para no dejarse caer en la cama y terminar por despertar a Hero, solo volvió a hacerse su espacio e hizo su mejor esfuerzo por conciliar el sueño.


    […]


    Esa mañana hubiese preferido levantarse aun más tarde pero ya llevaba bastante tiempo retrasado. Kotemon le tocaba la cara para despertarlo y tan pronto abrió los ojos y saludó a su almita gemela, recordó a ese engendro de Satán que estaba tirado sobre la hamaca y lo miró sin nada de agrado, lo mejor sería que se fueran antes de que se despertara. Fue así como decidió usar un rociador para despertarlo a la distancia más prudente posible y huir.

    Al ser pescar una tarea sencilla tranquila decidió ocuparse en ella, capturar la mayor cantidad de pez digital que pudiera. Seguramente L llegaría allí en poco tiempo a hacer lo mismo pero no es que eso le perturbara la paz en lo absoluto.

    Jugar un poco con Kotemon en el río le hizo bien a su humor, trabajar por última vez para los adorables infantes de Never Ever Land también, iba a extrañar esa rutina a la que finalmente se había acostumbrado.

    Cuando llamaron por el desayuno, tomó lugar donde le fue posible, aunque no esperaba que la disposición de asientos se diera de forma tan desafortunada. Esperaba no tener que verle el rostro a D por un tiempo y tenía sus propias cosas en que pensar como para que se sentaran justo uno en frente del otro. Arrugó el ceño por unos instantes pero logró concentrarse en otra cosa, más precisamente en los digimon bebé y en Kotemon. Cuando el alboroto entre las chicas que terminó en una casi guerra de comida.

    Buenos días ~ -escuchó a S saludar a lo que llegaba a desayunar un poco tarde ¿Desde cuándo era tan formal?

    Lo que sí, todo un escalofrío le recorrió la espalda al sentir que la azabache le pasaba apenas un dedo por la nuca acompañado del tono sugerente en el que saludo. Cada tanto se las empeñaba en molestarlo solo porque si, no es que realmente le atrajera esa mujer pero no quitaba que le diera vergüenza, sonrojándose un poco en cuanto se acercaba demasiado y como todo buen tsundere, fruncía el ceño. Ella no era muy distinta de D a sus ojos, solo que en femenino, dos personas que gustan de jugar con los demás y se creen la última coca-cola del desierto.

    Estaba muy ocupado pensando cosas carentes de importancia como aquella que no prestó atención a que le estaban hablando, cayó tarde cuando empezó a escuchar la voz de 69 en sus oídos.

    Ey, te estoy preguntando si quieres cucharita.

    D le estaba extendiendo el ya dicho cubierto pues notó que 99 estuvo mirando al vacío, solo haciendo caras por un buen rato y sin probar ni una sola vez el plato de avena que tenía en frente, por eso pensó que tal vez le faltaba algo. Aunque no usó las mejores palabras, eso fue todo lo que V necesitó escuchar para exaltarse, ponerse rojo hasta las orejas y brincando repentinamente de su silla, tomó la cuchara y la lanzó a un rincón de la habitación.

    ¡Oye! –no es que a 69 le importara demasiado lo que V hiciera pero por alguna razón ya parecía muy fuera de su actitud normal.

    ¡No quiero nada de ti!

    ¿Te levantaste con el pie izquierdo hoy o qué? Incluso me tiraste agua –recordó entonces el de cabellos oscuros entrecerrando los ojos.

    Tú deberías saberlo.

    Pero la discusión no prosiguió debido al comentario de Lucemon el cual bajó los humos de todos, incluso del indignado V que ya avergonzado de sí mismo, volvió a sentarse en silencio, recordando que pronto tendría que despedirse de todos.


    […]


    Saber que Kotemon podía acompañarlo lo hizo más feliz que nada más en el mundo, ambos amigos se abrazaron en cuanto tuvieron el permiso de marcharse, aunque claro, seguía habiendo un riesgo en ello pero al menos su tiempo juntos se extendería a todo lo que fuera posible. Nada podía ser mejor que aquello.

    Lamentablemente si se separarían de Petermon y Tinkermon.

    ¡Muchas gracias por cuidar de nosotros! –exclamó a lo que realizaba una reverencia y Kotemon le seguía, todo frente a Tinkermon. Esa fue su forma de despedirse de ella- Por favor dígale a Petermon también que voy a extrañarlo y…

    No pudo seguir pues Tinkermon lo tomó de la cabeza, eso sí que lo sorprendió, que empezara a zarandearlo como si de un muñeco se tratara intentando librar su enojo con él. Por más mal que a J le cayera, ella tuvo que intervenir para calmar a su amiga y que así soltara al de cabellos verdes.

    No digas más, solo vete –a pesar de las palabras del hada ya todos ellos la conocían, solo lo interrumpió para que no dijera algo que pudiera hacerla sentir peor. V comprendió que ese sería su último regaño y a pesar de estar masajeándose la cabeza por la anterior acción, sonrió ampliamente.

    Cuídense mucho –fueron sus últimas palabras a ella antes de darse la vuelta y alcanzar al resto.


    […]


    El resto fue seguir a Justimon a través del bosque, ingeniárselas un poco para comer y intentar encontrar a Witchmon lo más pronto posible antes de que cayera la noche. Tanto el cómo Hero no se quejaron en ningún momento, solo llevaron a cabo las tareas necesarias para que todos estuviesen mejor, como recolectar frutas por ejemplo, o leños para la fogata. No tuvo nada de malo en presentarse con el justiciero, fue de hecho muy necesario y la charla no estuvo tan mal, el problema fue cuando verdaderamente encontraron a Witchmon.

    Para ser una mujer de mal carácter era muy bonita, V pudo sentir lo estúpido que estaba siendo el pensar eso de una bruja como aquella y espantó la idea de su cabeza, viendo como entregaba ciertos encargos a algunos de ellos vagamente, con una libreta en una de sus manos de la cual leía la tarea y luego mandaba a los desafortunados a ella con poquísimas indicaciones.

    Cuando sintió que era su turno dio unos cuantos pasos al frente.

    ¿Sigues tu? Bien –dijo de mala gana la rubia mientras buscaba en su libreta, casi sin mirar al muchacho de cabellos esponjosos- escucha bien porque no voy a repetirlo.


    Entonces Goburimon…-pensó V mientras miraba a Hero y este asentía con la cabeza. Hace un tiempo cuando llegaron por primera vez a Never Ever Land había logrado ver algunos de ellos- podemos con eso –y sin hacerle perder tiempo a la mujer se retiró presurosamente en dirección a donde ella había señalado, algo así como un breve “Por ahí estaban” que cualquiera encontraría completamente inútil pero ellos podían arreglárselas solos. Con tal de encontrar una mina sería suficiente.

    Yo también voy –escuchó a sus espaldas para darse la vuelta y encontrarse con R y Simón, entonces V se mostró ligeramente preocupado.

    ¿Estás segura? Ta vez otra tarea sería menos...ya sabes –de hecho no, la rubia no sabía ¿La estaba subestimando?

    Aun así ella recibió el dinero de Witchmon y ambos partieron en la búsqueda de la mina. Tuvieron que caminar por un buen rato antes de llegar a los alrededores de una montaña, la misma que poseía la entrada a un túnel alumbrado por varias y viejas lámparas de aceite pendientes de los muros excavados. Cuando creyeron que tal vez deberían internarse en el mismo para encontrar a los Goburimon, los hallaron a un lado del túnel, sentados alrededor y sobre uno de los vagones, humildes pero repleto en su totalidad de carbón, al parecer estaban en pleno descanso.

    ¿Vamos a hablarles así nada más? –preguntó Hero un poco curioso.

    Sí, dejen que yo lo haga –por alguna razón no le convencía que R se acercara demasiado a sus digimon así que fue él a poner la cara, no es que fuese prejuicioso pero ¿Por qué tendrían desacuerdos con Witchmon? Sabía que la bruja tenía su carácter pero para pelearse con ella había que igualar el suyo. Tratar con ellos no sería sencillo, esa era su sospecha. Cuando terminó por acercarse a ellos lo suficiente para tenerlos frente y con los demás siguiéndolo de cerca para permanecer junto a él, habló- Buenas tardes, disculpen la interrupción –se hizo notar con ese saludo, antes carraspeando un poco.

    Ah, vienen a comprar algo ¿Cierto? Ahora mismo no estamos entregando –Contestó uno de ellos. Supusieron que debían de estar apenas recolectando sus minerales y el carbón, tomando un descanso luego de una jornada de arduo trabajo.

    En realidad venimos a hacer negocios, de parte de Witchmon –tal vez no debió ser honesto porque los tres digimon fruncieron el ceño al escuchar ese nombre- sabemos que han tenido sus diferencias pero con todo respeto, creemos que no vale la pena cortar con una relación de beneficio mutuo por algo semejante. Por eso…

    No estamos interesados en volver a ayudarla –habló el otro que se encontraba encima de aquel vagón de madera- se lo dijimos ya varios veces ¿y ahora envía unos desconocidos? Debió venir ella misma a disculparse.

    ¿Ni siquiera si ofrecemos comprarles una generosa cantidad de su carbón? –esa pregunta vino de R, y por supuesto que se refería a utilizar el dinero de Witchmon, el cual llevaba en una bolsita que sacó de uno de sus bolsillos. Desafortunadamente eso no pareció importarles más.

    Un no es un no, que no moleste esa vieja bruja.

    Siempre es mejor hacer las paces –apoyó Hero en tono casi cantarin, levantando una de sus manos en alto con cierto animo- Son todos vecinos así que siempre es mejor estar el uno para el otro, nada se soluciona con bruscamente.

    Así que bruscamente ¿Eh? –al escuchar aquello venir de uno de los Goburimon los humanos ya empezaron a desconfiar. Los digimon se miraron entre ellos y sonrieron, algo que les dio muy mala espina y con razón- Nos parece bien, aceptaremos el dinero de la bruja.

    ¿De verdad? –preguntó Simon algo incrédulo.

    Si nos derrotan en una pelea volveremos a hacer negocios con esa bruja.

    Era muy claro porque ponían una condición semejante, quizás los chicos y sus digimon se rendirían al ver que eran superados en número, además, tenían la ventaja y de no ser derrotados se saldrían con la suya “¿Qué podían hacer dos de esos seres larguiruchos y solo dos digimon más?” Eran sus pensamienos exactos.

    Está bien –para sorpresa de 99, fue 71 quien aceptó el desafío para luego suspirar y dirigir su atención a su compañero- parece que no van a acceder si no es de esta forma.

    No te preocupes, R, yo me encargo –atinó a decir Simon saltando del hombro de su amiga directamente al suelo, al mismo tiempo que los Goburimon se acercaban y tomaban posición.

    Esto me recuerda a una canción…-dijo el peliverde en voz baja de modo que solo Kotemon pudo escucharlo. Al principio pensó en no decir nada pero la curiosidad le pudo más.

    ¿Cuál es esa?

    Creo que no es el momento para tarareártela, te la enseñaré luego.


    ~ En lo que V está Pensando ~

    R se mantuvo al margen de todo aquello, preocupada por cómo podía llegar a resultar aquello. Su forma de ser pacifista no le permitía ver todo aquello con buenos ojos y mantuvo su atención en Simon. Fue por eso que, en cuanto los Goburimon lanzaron su primer golpe ella se percato por fin de que V no se había alejado de la escena, sino que solo retrocedido y empezando a moverse junto con los digimon.

    Espera...¡¿Tu también?! -preguntó con algo de sorpresa refiriendose al humano ¿Es que estaba loco? Ya conocían al menos a algunos digimon fuertes como Petermon y Tinkermon, siempre supieron que humanos comunes como ellos no tenían oportunidad contra ellos, siquiera aunque tuvieran el tamaño y "edad" que sus respectivos compañeros.

    Son tres ¿Qué otra opción tenemos? –y ya no tuvo más tiempo para contestar, tuvo que concentrarse en eludir al que tenía en frente, dando zancadas hacia atrás cada vez mayores. Sabía que no debía distraerse pero no pudo evitar echarle un vistazo a Kotemon.

    Su amigo parecía manejarlo mucho mejor que él, ante las ofensivas de su oponente Hero anteponía la espada mucho más rápido, sus reflejos eran justos.

    —¿A dónde estás mirando? ¡Goburi Rush! –V se asustó en cuanto vio al digimon moverse a una velocidad mucho mayor a la que había mostrado hasta entonces, golpeando con su maza repetitivas veces hacia adelante.

    Tuvo que tirarse a un lado, prácticamente arrojarse al suelo y rodar para eludir el golpe, y no salió bien librado, el dolor punzante en su hombro no pasó desapercibido para él, cerró un ojo ante ese dolor pero no tenía tiempo para auto compadecerse pues su enemigo estaba listo para volver a arremeter en su dirección. 99 buscó a sus alrededores y encontró lo que se necesitaba, volviendo a ponerse de pie y saltando hacia atrás como anteriormente, sin embargo con aquella técnica Goburimon lo alcanzó sin problema alguno, eso era lo que quería, debería colmarle la paciencia si quería que su plan funcionara.

    Mientras tanto, Kotemon estaba teniendo un problema mayor. Buscaba devolver los golpes a su oponente y no solo limitarse a bloquearlo pero le estaba resultando muy difícil, cada vez que creía que podría asestar un golpe, Goburimon utilizaba su Goburi Rush para multiplicar la cantidad de los suyos, obligando a Kotemon a retroceder forzosamente, tenía que tener cuidado de que no terminara rompiendo su espada…ese pensamiento fue el que le dio la idea inicial, dejaría a Goburimon atacar cuanto deseara, empezando a esquivar sus golpes, moviéndose lo más rápido que podía por los alrededores y aprovechando los mismos, la gran cantidad de rocas altas y arboles que les rodeaban.

    Mantuvo su vista fija sobre su oponente pero también en el mazo que este usaba, soportando bastante los impactos de sus golpes pero también sabiendo cómo reducir el daño. Cuando fue acorralado contra una de las altas rocas blancas que se encontraban en los alrededores, reconoció el momento de actuar, justo cuando Goburimon volvió a levantar su mazo, se hizo hacia abajo como agachándose y se impulsó hacia arriba con fuerza.

    ¡Fire Men! –exclamó usando su espada rodeada en flamas y dando un golpe final al arma del digimon, partiéndola finalmente en dos y uno de esos extremos saliendo disparado por el aire hasta caer a varios metros de distancia. Aquello sorprendió tanto a Goburimon que se vio en la ventaja de repetir el mismo patrón varias veces con golpes directos hacia él, finalmente tirándolo al suelo con una estocada.

    ¡Goburi Strike! –por otro lado, el Goburimon que luchaba contra V por fin se había cansado. Le costó resistir sus golpes incluyendo al menos dos impactos en cada pierna. Se estaba quedando sin métodos para esquivar y por eso para el digimon le estaba siendo fácil leer sus movimientos, pero finalmente su rival lanzó aquella bola de fuego.

    Al haberla estado esperando por largo tiempo, V supo como esquivarla, directamente se hecho al suelo, sin mucho estilo ni nada de movimientos acrobáticos, solo se dejó caer aunque pudiera resultar doloroso. En cuanto pasó por encima de su cabeza volvió a levantarse y correr a donde la bola de fuego había salido disparada, con su oponente pisándole los talones y utilizando su mazo para intentar golpearlo.

    Fue en ese momento que 99 se deshizo de ese abrigo que siempre llevaba consigo y lo lanzó en dirección al Goburimon, aquello fue suficiente para bloquearle la vista y hacer que se dirigiera confundido hacia el vagon del carbón, el mismo que el mismo digimon había encendido anteriormente con su propio Goburi Strike. Al menos se aseguró de retirarle de un tirón el abrigo de la cara en cuanto fue necesario para que este no cayera en las llamas como lo hizo el digimon.

    Todo eso significó un esfuerzo tal que aun así, el humano no pudo evitar dejarse caer en el suelo sentado para descansar, mientras veía a su enemigo sacudiéndose por el fuego y empezando a rodar en el piso para librarse del mismo.

    ¡Lo siento! –se vio obligado a disculparse a pesar de lo que había hecho, recuperando el aire perdido de tanto correr.



    ¡Termine! ;___; Aaah me quedé atrasado de la anterior actu -cries in spanish-

    Devian LilithDevian Lilith
    Nick WhitefangNick Whitefang Apenas un cameo de S ;_;

    No agregué a nadie más...esto es triste -y aun así fue tanto lo que escribí- para la próxima...¡Uff! -se cae muerto morido-
     
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    Devian Lilith

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    Si la actitud seria de 69 ya era peculiar, la presencia de Hex en el equipo resultaba aún más extraña. El digimon daba muestras serias de comportamiento rebelde y poco respeto a la autoridad especialmente en el caso de su tamer. En términos sencillos, el Picodevimon lo detestaba y lo hacía saber cada tanto con adjetivos tan halagadores como: idiota, imbécil o bueno para nada. La mayoría apostaba internamente que se aferraría a la comodidad de Never Ever Land lidiando ocasionalmente con el mal humor de Tinkermon y Petermon; no obstante, ahí estaba. Aferrado al cráneo del humano que juraba detestar con toda su alma aplicándole dolor con sus garras cada cierto tiempo.

    Para entender a que se debía el súbito apego por su compañero es indispensable sumergirse en la mente de tan siniestro personaje. Percibir el universo desde su esférica y maliciosa perspectiva, desde la cual todos son indispensables incluso aquel pelmazo de pacotilla con quién desarrolló un extraño vínculo simbiótico demasiado fuerte como para intercambiarlo por las exigencias en Never Ever Land.

    Número uno: el tipo le permitía hacer lo que quisiera, cuando quisiera y siempre que lo deseara. Rara vez había quejas, demandas, reproches o llamadas de atención. Si quería husmear en las pertenencias de alguien más podía hacerlo, si quería compartirle los detalles vergonzosos de sus hallazgos con alguien 69 estaba más que dispuesto a escucharlo, mañana o tarde, podía dormir a la hora que le placiera; tampoco era necesario que trabajara pues D realizaba la mayor parte de sus labores y sin él cerca Tinkermon seguramente no sería tan benevolente como para permitirle a Hex procrastinar todo lo que gustase. Por ello no podía simplemente deshacerse de ese bulto ambulante de hueso y carne, lo necesitaba para mantener su estilo de vida tan ligero.

    Número dos: el sujeto tampoco era completamente desagradable a sus ojos. Sabía divertirse, sabía molestar. Si tan solo fuese más despiadado con los débiles Hex posiblemente lo admiraría mas no era el caso. El humano poseía un corazón demasiado amigable para su gusto. Vaya, si hasta se la pasaba siendo afectuoso con el enclenque de Lucemon siendo que él no era su digimon. Eso carcomía un poco el orgullo del PicoDevimon quién aprendió a ser reservado de sus emociones tempranamente, sobre todo luego de que lo señalaran como un «celoso irremediable» únicamente porque era intolerante a la presencia del ángel. Por otro lado, que el humano estuviese al tanto de sus egoístas necesidades era loable lo cual lo llevaba al punto inicial: 69 no era desagradable pero podría ser más agradable en el futuro.

    Número tres, la más importante de todas: D podía cambiar, o mejor dicho, podía ser re-educado al capricho de Hex con los incentivos adecuados. Prueba de ello era que cierta mocosa rubia y escandalosa con el tiempo se transformó en la sirvienta perfecta de otro de los virus en la aldea, el implacable Phascomon. El digimon era lo suficientemente listo e inteligente para dominar la conducta inquietante de los humanos. Hex necesitaba conocer dichosa fórmula, averiguar ese preciado secreto que convertiría a 69 en su esclavo incondicional, fue por eso que aprovechando la dispersión humana en búsqueda de comida se acercó sigilosamente hasta el somnoliento oso demoniaco que roncaba a sus anchas desparramado sobre el pasto dónde su humana lo dejó descansando.

    Obviamente tenía conocimiento de lo irritable que el virus podía ponerse de ser interrumpido bruscamente a mitad de un buen sueño por lo que el Hex utilizó discretos métodos para despertarlo. Primero acaricio con una pequeña rama la nariz de Emperor sin obtener otro resultado que ronquidos más gruesos y profundos. Después buscó zarandearlo un poco y luego ocultarse tras una roca, solamente consiguió que el digimon cambiase de posición al dormir. Su tercera opción fue tirarle un par de piedras en la cabeza pero ninguna logró su cometido. Finalmente, cansado de todos esos intentos fallidos, se puso detrás del monstruo durmiente y lo pateó. El golpe en la nuca le hizo rodar un poco hasta besar el suelo, fue entonces que despertó.

    ¿Q-qué está pasando? ¿Qué fue ese temblor? — tardó en reaccionar el recién reincorporado Phascomon, convenientemente para el diablillo.

    ¡Oh, qué casualidad! Justamente se despertó — con amplio cinismo Hex se hizo desatendido de la situación aproximándose como un espectador corriente, y aunque ninguno de los dos era mexicano, el título de facebookero de Peña Nieto resultaba conveniente —. Buenas tardes, Lord Emperador. ¿Durmió bien? — su sonrisa era más falsa que la guerra económica de Venezuela, sin embargo para el otro virus era más importante desempolvarse que atender a fingidas cortesías.

    ¿Qué quieres? — bufó molesto, sospechoso de primera mano de que aquel frente a él era responsable de arruinar su sueño —. Y es «Emperor».

    Sí, sí, tiene absoluta razón Lord Emperador — repitió deliberadamente el apodo con toda la cizaña del mundo —, eso ha sido mi error. Por cierto, no pude evitar notar que ha logrado domesticar envidiablemente a su humana. Me preguntaba cuál es su secreto para lograr semejante cometido. ¿Cómo consiguió que su humana accediera a cumplir cada una de sus órdenes sin ningún titubeo? — en lugar de responder inmediatamente a la pregunta, Emperor pareció haberse percatado de algo extraño.

    Su humana no estaba ahí para atenderlo. Naturalmente debía estar cerca pero no estaba ahí, justamente en ese momento para complacerlo y arrullarlo hasta volver a sumergirse en un profundo sueño. Tal comportamiento era inaceptable.

    ¡HUMANA! — gritó molesto, alertando al nervioso PicoDevimon de que a ese paso no le quedaría mucho tiempo. No podía permitirse que otros descubriesen su oscuro propósito.

    ¡L-lord emperador, espere! No hay necesidad de llamar a su guardia, solamente intento fraternizar con usted.

    No me interesa — replicó impaciente el Phascomon —. Ahórrate las adulaciones y apártate de mí vista… ¡Humana! — repitió su llamado a Cien.

    ¿P-pero por qué tanta descortesía, Lord Emperador? ¿Hay alguna razón por la cuál sea tan reservado, además de la importancia de la información? ¿Por qué no compartirla con un hermano de la obscuridad como yo?

    No quiero — y cual mocoso caprichoso y privilegiado el diablillo se cruzó de brazos y dio la espalda al insistente PicoDevimon quien para ese momento se habría mordido las uñas de la frustración, si tuviese manos y sus garras no estuviesen tan anatómicamente desplazadas.

    Dado que hacerlo por las “buenas” no le funcionó, solamente le quedaba recurrir a recursos bajos.

    Primero optó por el soborno —:
    Si me dice su secreto le traeré en pocos segundos a su humana. Sé en qué región del bosque ella se adentró.

    Tonterías, la humana volverá por su propia voluntad. Ha sido entrenada para ello — la respuesta fue decepcionante para Hex pero él estaba lejos de dar su brazo a tocer. Lo que ahora necesitaba era instigar miedo y paranoia.

    ¿Está seguro? Ese tipo Justimon estuvo hablando muy cerca de ella mientras usted estaba dormido — en lugar de mostrarse escéptico, Emperor se alteró —. Así es, hablaban de usted y de lo dañino que era para ella. No me extrañaría de que la haya convencido de abandonarlo aquí mismo. Es un rufián poderoso después de todo.

    ¡Que estupidez! — bufó el vagamente intimidado rookie —. ¡La humana está en deuda conmigo y jamás se aparatará de mí! — reafirmó energético aunque ligeramente inseguro —. No le salvé la vida en vano.

    ¡Ajá! ¡Así que eso era! — finalmente, después de tantear por aquí y por allá Hex había obtenido el secreto para adquirir a un humano devoto, solamente tenía que salvarle la vida. Ahora podía apartarse tranquilamente desplazado por el viento no sin antes dedicar una despedida muy particular —. ¡Gracias por nada, Lord ronquidos!

    ¡Es EMPEROR! — rugió poco antes de que el diablillo finalmente se apartara de su vista. La buena noticia es que podría volver a dormir en paz.

    En cambio Hex ahora tenía una nueva meta en mente, colocar a 69 en una situación peligrosa de la cual él tuviese la capacidad de sacarlo de ahí. Quizás empujarlo por un acantilado sería la respuesta pero el maldito humano era demasiado pesado hasta para él. Ni hablar, tendría que meditar cuidadosamente como proceder o esperar una oportunidad única a lo largo de su viaje.

    Aunque amigable, D también podía ser bastante irresponsable y de vez en cuando torpe, quizás la oportunidad de salvarle el pellejo estaría más próxima de lo que Hex se imaginaba.



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    Hay algo que no me queda claro.

    A mitad de la merienda la voz de 69 se alzó por encima del murmullo amable acostumbrado. Los demás pusieron atención rápidamente en él, había parado de jugar con los cabellos de Lucemon y tampoco compartía payasadas usuales con 31. En lugar de ello lucía bastante concentrado en sus pensamientos, algo inusual para aquel que rara vez se mostraba en desacuerdo con algo; de hecho ninguno de sus compañeros había siquiera percibido alguna molestia por dejar Never Ever Land, excepto por el ángel de doce alas.

    Dices que estuviste en nuestro mundo y conociste otros humanos. Supongo que fueron ellos quienes te advirtieron que nosotros seguíamos aquí, es decir otros humanos. Siendo ese caso, ellos debieron estar involucrados con nuestra llegada y posterior separación de este lado de las dimensiones, concluyo por tanto que de alguna manera estaríamos emparentados con esas personas. Sería muy absurdo que hubiésemos terminado involucrados en este asunto por algo tan aleatorio como una excursión escolar o algo de ese tipo — en situaciones como esta cuando el razonamiento lógico de 69 salía a la luz es que los demás recordaban que no era únicamente el tipo bobo con sonrisa Colgate amante de las fiestas, también podía ser un dedicado y reflexivo pensador —. Siendo ese el caso, ¿no le brindaron señas particulares para encontrarnos? Como el número de humanos faltantes, sus nombres o la forma en que lucimos. No sé, pero me parece un poco absurdo que únicamente le dijesen algo como “busca a los humanos perdidos” y listo. Fin de la trasmisión.

    Todos aguardaron con paciencia la respuesta de Justimon quién se rascaba incómodo la nuca y sumamente avergonzado. Requirió de muchos segundos para tomar valor moral y finalmente contestar al peli negro.

    Esa no fueron las exactas palabras que usaron pero la situación fue tan crítica que no teníamos tiempo de explicaciones profundas y detalladas — explicó con un nudo en la garganta —. Cuando recibí mi misión demasiadas cosas habían pasado, situaciones que me hicieron cuestionar el por qué los digimon estábamos en esa tierra tan extraña. Tarde en comprender que todo se debió a un gigantesco malentendido y quise hacer algo para enmendarlo. Fueron otros digimon los que me explicaron que habían quedado humanos en este mundo y que por ello los demás digimon más fuertes se rehusaban a dejar la tierra. Sí interactúe con otros humanos pero eso fue mucho antes de plantearme que esa… invasión a la tierra era injustificada. De no haber sido tan necio probablemente hubiese actuado con mucha mayor anticipación y hubiese recolectado más datos sobre ustedes. La secuencia de sucesos en la que participe no lo permitió sin embargo.

    Habló desde el corazón, con culpa y arrepentimiento en su discurso. La mayoría no se consideraba en posición de juzgarlo pero el propio Justimon sentía que merecía reclamos por parte de esos chicos, gritos que nunca llegaron. D quedó satisfecho con ello y para aligerar la tensión de la atmósfera se limitó a seguir comiendo, apoyando su cabeza perezosamente sobre el hombro de Lucemon.

    No obstante, no fue el único con dudas por resolver.

    Como si fuese la niña más aplicada de la clase R levantó su brazo al aire acaparando los ojos de varios —
    Señor Justimon, yo también tengo una duda — el ultimate le brindó su consentimiento asintiendo ligeramente —. En caso de que Tinkermon no nos hubiese brindado esa última pista, ¿qué habríamos tenido que hacer para volver a nuestro mundo? Digo, usted tenía un plan de reserva cierto.

    El tono rosado en su rostro evidenció su bochorno al no ser tan precavido como se pensaba de él, cosa natural para alguien que suele vivir el día a día rara vez meditando sobre el futuro.

    Honestamente eso habría sido problemático — confesó —. He estado viajando por el digimundo durante mucho tiempo y he conocido toda clase de personalidades, no me extrañaría que tengamos que cruzar caras con varios de ellos aunque a otros preferiría evitarlos — divagar sin sentido no le duró mucho, rápidamente volvió a retomar lo importante —. Tengo conocidos, así que habría tenido que recurrir a ellos, me guste o no. Todo con tal de regresarlos con bien a su mundo. Lo más esencial para mí es la seguridad de todos ustedes, y de sus digimon, por supuesto.

    La respuesta puso a 71 en alerta. Buscó anotar velozmente en su libreta una nota que describía a Justimon como un sujeto parcialmente confiable, poco prudente y nada precavido.



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    La bruja —que más que bruja parecía una veinteañera solitaria y engreída— les pidió que se dividieran en tareas y partieran a lugares estratégicos para cumplir con sus mandados. Inesperadamente 112 no optó por las tareas del restaurante, curioso dado que la cocina era su área de experticia. Contrariamente, la inquieta de 111 sí quiso ir, confiada en sus dotes de mesera puntual. Todo ello apuntaba a problemas.

    En lugar de dejarla a su suerte, 69 asumió que necesitaría toda la ayuda posible.

    Voy con ella — se ofreció D al instante.

    También iré yo — saltó con la mano arriba S, eso sí que era una sorpresa.

    A medida que avanzaban rumbo al restaurante de las Floramon y los Mushromon con una hiperactiva E correteando a Emel por delante de ellos, 69 cayó en cuenta de la gran responsabilidad que se le venía encima. Por un lado era seguro que la más joven rompería un plato o dos, en el mejor de los casos, lo cual por supuesto enfurecería a los dueños. Por el otro S no era precisamente la imagen ejemplar de un servidor público complaciente, así como podía ser toda ternura con los bebés podía transformarse en una bestia chupa almas con cualquiera que la confrontase al mismo nivel. Tales presagios obligaron moralmente a D a hacer hincapié en ciertos aspectos.

    Chicas, recuerden, estamos aquí para ayudar en todo lo que nos pidan y conseguir un tazón de sopa. No para causar problemas — el comentario no cayó bien para ninguna de las dos. E le dedicó un puchero con mirada asesina, S se preparaba para escupir su veneno.

    ¿Qué se supone que significa eso?

    Significa que les estoy pidiendo ser cuidadosas — explicó sin ceder a las provocaciones —. Estas personas no serán tan pacientes como Tinkermon o Petermon, un error y podríamos quedar fuera, eso significa problemas para todos. En otras palabras, no pienso asumir la culpa de sus errores — se limpió las manos y continuó avanzando. En caso de que no quedara claro, Hex les tradujo la oración.

    ¡Ambas están locas y harán que las corran!

    ¡Cierra la boca! — pero para cuando S liberó su grito el azabache y su digimon ya estaban varios pasos delante de ellas.

    Encontrar su punto de interés no fue difícil, entre más se aproximaban el olor de la sabrosa comida aumentaba su intensidad. Pronto se dejó ver entre la espesura del bosque el final de una enorme fila de digimon formados pacientemente a las afueras del restaurante. Tenía un largo mayor a cuatro muertos desde la entrada y se podía observar desde afuera que el interior estaba a reventar. Inclusive había un par de sillas y meses puestas a disposición en la parte externa, todas completamente ocupadas.

    Ninguno sabía muy bien como iniciar una conversación con el personal tan acelerado que iba y venía sin descanso, tomaban una orden y regresaban al interior o traían el platillo de los comensales y desaparecían con la misma velocidad. No fue hasta que una mesa se desocupo y una de las Floramon asignó el lugar disponible que los humanos pudieron interceptarla.

    Buenas tardes, señorita Floramon. Mi nombre es…

    Si quieren un lugar, ¿fórmense no ven que estamos abarrotados? — se giró y por primera vez en su vida estableció contacto visual con aquellos seres tan exóticos —. ¿Quiénes son ustedes? ¿Qué son ustedes?

    Nosotros somos...

    ¿Saben qué? No me interesa — interrumpió rápidamente dando el tema por sentado debido a su estrés laboral —. Estoy muy ocupada como para distraerme con ustedes.

    ¡Fuimos enviados por Witchmon! — el gritó de E resultó de lo más apropiado, justo cuando estaba por darse la vuelta Floramon se giró con una mano en la cintura, volviendo a escrutarlos de abajo para arriba.

    ¿Witchmon, eh? ¿De nuevo con ese asunto de la comida a domicilio? — humanos y digimon asintieron lentamente —. Pues como ven no tenemos el personal ni tiempo para cumplirle su capricho, si quiere un tazón de sopa que venga a formarse como todos.

    Lo que a mis dos lentos compañeros se les ha olvidado mencionar es que fuimos enviados como auxiliares para su negocio. Estamos aquí para trabajar como personal extra y si terminamos pronto quizás haya una forma de enviarle el dichoso plato a la bruja, ¿no cree? — el que S se hiciera cargo de la situación a un ritmo acelerado resultó conveniente.

    Floramon se rascó la barbilla durante algunos segundos pensando, cuando hubo tomada su decisión los llamó para que la siguieran al interior del restaurante avanzando a paso rápido dentro de la cocina. Las Floramon y los Mushromon presentes los miraron incrédulos, nunca los comensales habían tenido el privilegio de pasar a esa área del local y mucho menos teniendo un aspecto tan sorprendente.

    Escuchen todos, Witchmon mandó a sus sirvientes a laborar con nosotros.

    ¡Yo no soy sirviente de na…! — bufó Hex, a medias, pues la mano de D evitó que hiciera cualquier escándalo innecesario, disculpándose con una sonrisa nerviosa en los labios por semejante interrupción.

    Como sea, ellos vinieron aquí para acelerar la producción. Si todo sale bien quizás alcancen un plato de sopa al finalizar la jornada. ¿Están de acuerdo? — tanto los trabajadores como los nuevos accedieron a esto.

    Uno de los Mushromon se mostró un poco preocupado al inicio de todo —: Exactamente ¿qué es lo que saben hacer?

    Yo tengo algunas habilidades en la cocina y estas dos bellezas son fantásticas meseras. Los digimon pueden ayudar a lavar platos o algo así — canturreó D tomando a ambas féminas por los hombros a modo de hacer énfasis en la mercancía. El equipo del restaurante pareció conforme.

    Bien, entonces tú ayudarás a recolectar hongos, los digimon tomarán órdenes y las otras dos serán meseras. Si alguna rompe un plato, tendrá que lavar los platos — la frase puso instantáneamente nerviosa a 111, ella deseaba ayudar y merecía recibir atención por sus fantásticas dotes de meseras, no se podía permitir fallar.

    Tú puedes, E. No les demuestres que eres débil y da todo de ti para conservar el equilibrio — le susurró en el oído D como si fuese su coach antes de una pelea de boxeo. A la muchachita le brillaron los ojos de la emoción, estaba preparada para dar todo de sí al igual que Emel.

    ¿Qué hay de mí? ¿No vas a compartir tu sabiduría popular conmigo? — para el sarcasmo de 122 no había nada mejor que una cucharada de tu propia medicina.

    Por supuesto que sí, sexy lady. Cuando te toque un cliente difícil grita mi nombre para poder presenciar cómo te echan por tu espléndido servicio al cliente — la fémina gruñó y se quedó con las ganas de una buena réplica, D avanzó corriendo acompañado de Hex al jardín dónde cultivaban sus hongos especiales.

    Uno de los digimon con aspecto de hongo alucinógeno lo adiestro prudentemente sobre el método ideal para extraer los ingredientes de la tierra, así como la forma de acomodarlos, trasladarlos y limpiarlos. Naturalmente al ser un ambiente gourmet el procedimiento era mucho más cuidadoso y especializado que en Never Ever Land, trataban a sus ingredientes como si fuesen joyas de la más pura calidad desde que las sembraban hasta incorporarlas en caldo, siendo lo más sobresaliente de dicho proceso el método en que las Floramon ingresaban los hongos en un compartimiento de sus cabezas para transformarlos en caldo y eventualmente vaciarlo en grandes ollas dónde se condimentaría el líquido con hierbas especiales.

    En un momento de la tarde el personal presentó algunas complicaciones por lo que D tuvo que ser ascendido a ayudante de cocina de emergencia, dejando a Hex solo en el jardín.

    Me tratan como esclavo, no es justo — farfulló el diablillo recolectando los hongos. Contrario a lo esperado realizaba impecablemente la tarea, quizás ayudarle al humano de esa manera aplicaría el mismo principio que salvarle el pellejo y lograr que estuviera en deuda con él.

    Mientras tanto 69 agitaba con velocidad moderada el caldo de las ollas, ni muy lento ni muy rápido.

    Muy bien hecho. Ahora agrega las especies poco a poco, lentamente — le instruía el hongo morado a su lado, un digimon atento y amable en su opinión —. Eso es. Tienes talento para esto, muchacho.

    Muchas gracias, viniendo de alguien dedicado a este oficio es todo un halago. Aunque reconozco que apenas estoy empezando a aprender.

    Aprender y practicar es importante — recalcó el prudente Mushromon —. Por cierto, la curiosidad me ha estado matando por un buen rato. ¿Qué eres exactamente? No luces como ningún digimon que haya visto alguna vez y tu nombre tampoco termina en mon por lo que he escuchado.

    Eso es porque no soy un digimon. Soy un ser humano — respingó a secas el extranjero —. Pertenezco a otro mundo y para ser francos, toda esta parada por aquí para ayudarlos se supone que es el primer paso de nuestra cruzada para volver a ese lugar que ni si quiera recuerdo — a pesar de lo melancólico del asunto, su tristeza interna no salió a flote. Mushromon parecía más interesado en toda la explicación.

    ¿Otro mundo? ¿Con sus propios platillos y creaciones culinarias? — la idea de pensar en miles de ingredientes desconocidos hizo que sus ojos brillaran de la emoción, imaginando toda la variedad de sabores desconocidos a su disposición en esa mítica tierra. Su reacción provocó una sonrisa entrañable en el humano.

    Así es. Pareces muy motivado con la idea, ¿tanto te gusta la cocina?

    Podría decirse que sí. Este lugar es muy bonito pero me gustaría explorar otros lugares, aprender a preparar mejores cosas que esta sopa tan popular.

    Pues si ese es tu sueño deberías darte la oportunidad de perseguirlo — finalizó D antes de volver a la tarea de servir más sopa para los pedidos recién recibidos.



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    «Todo esto fue una mala idea, todo esto fue una mala idea, ¡todo esto fue una mala idea!».

    La mente de 71 se convirtió en pocos segundos en una suerte de disco rayado con una frase ansiosa como único sonido. La rubia que en cierto momento se sintió completamente segura de que lidiar con tres bravucones era cosa sencilla ahora mismo era un manojo de nervios temblorosos que se arrepentía por haber aprobado la revuelta. No importaba si el movimiento de los enemigos era gran cosa o un simple resoplido, R gritaba y se asustaba de que lo peor le sucediera a sus compañeros de tarea. Brincaba y gritaba dando advertencias cada tres segundos.

    ¡Cuidado a tu derecha! — le gritó a Simon a punto de recibir un buen golpe —. ¡Hero vienen hacia a ti por la espalda! — y con ello el audaz Kotemon pudo prevenir un golpe traicionero —. ¡V SAL DE AHÍ! — pero quién no recibía esa misma clase de apoyo era el humano de cabellos verdes. ¿Qué sucedería si recibía un mal golpe? ¿Y si fuese mortal? ¿Y si jamás volvía a caminar?

    Había tantas oscuras posibilidades y a R se le cruzaban todas simultáneamente por la cabeza. Deseaba correr y tironear fuera del área de combate al peliverde, mas sabía que eso empeoraría la situación. Ella misma podría provocar daños irremediables a él chico a ella misma, no tenía más opción que gritar desesperadamente desde su posición.

    Simon, el segundo involucrado en la pelea contra los Goblimon se las arreglaba igualmente para soportar la batalla. Carecía de las habilidades espadachines de Hero y tampoco contaba con la intrepidez de V pero si algo había aprendido de R en todo ese tiempo era en pensar antes de hacer las cosas y esa era su oportunidad para ponerlo en práctica. Se armó de valor, espero a que su contrincante intentase asestarle un buen golpe y tras esquivarlo vino su contrataque.

    Dangan Senpū! — con un giro acrobático impactó en el rostro del virus, justo entre los ojos, cegándolo temporalmente. Ya con la guardia le fue fácil propinarle un golpe crítico —. Holy Shot! — el Goblimon cayó de espaldas sobándose la panza. Kudamon se enorgulleció de su hazaña durante el segundo que duró.

    ¡Simon, a tu izquierda! — un nuevo grito de su amiga evitó que el segundo Goblimon lo golpeara por la espalda. No obstante, Hero iba detrás de su adversario y tras cerciorarse de que Simon estaba a salvo continuo con su cacería sobre ese Goblimon escurridizo en particular.

    Todo parecía mejorar paulatinamente para los humanos y sus digimon hasta que V hizo algo que R calificaría como una «reverenda estupidez». En un arranque de adrenalina y heroísmo el muchacho se las arregló para incendiar a un enemigo y uno de sus carros de carbón levantando peligrosas llamas hacia el cielo. El espectáculo atrajo inmediatamente la atención de los otros dos Goblimon.

    Zekkou Shou! — la luz de Kudamon los noqueo directo en el rostro paralizándolos lo suficiente para que Hero aprovechase la oportunidad.

    Thunder Kote! — un limpio golpe cargado de electricidad recibieron ambos Goblimon en sus pechos, cayendo exhaustos al suelo.

    Nos rendimos — concluyeron los tres abatidos enemigos.

    Tras semejante despliegue de talento propio, los tres guerreros invencibles festejaron su victoria con risas y rostros risueños. Particularmente V no podía esperar a volver a ver a Justimon y anunciarle su proeza, pero primero lo primero, festejar con su compañera de equipo.

    ¿R, viste lo bien que lo hicimos? — no hubo respuesta por parte de la rubia, solamente una cara de molestia bien marcada en su rostro.

    Se aproximó hasta los Goblimon y ejecuto la transacción, el dinero de Witchmon a cambio del carbón de la mina. Sin embargo, antes de marcharse comenzó a sermonear a los virus acerca de los peligros de la violencia, lo lastimados que pudieron haber terminado por demandar una pelea y como esa actitud problemática les traería más desgracias en el futuro cercano. Ninguno de los digimon comprendieron a fondo sus palabras, aun así prometieron falsamente ser más tolerantes en un futuro. Satisfecha, R volvió sobre sus pasos pero su rostro endurecido para nada se hablando.

    ¿R, estás bien?

    Sí, Simon, estoy en perfectas condiciones. ¿Qué me dices de ti? — contrario a su tono comprensivo usual, su voz sonaba áspera en esta ocasión. Era evidente que les estaba mintiendo, o al menos se encontraba contrariada emocionalmente. 99 se aventuró a conocer la razón.

    71, ¿qué te sucede? ¿Por qué el cambio de humor?

    La atmosfera se tensó en el instante que R cesó sus pasos, convirtiéndose en una estatua humana que poco a poco giró exhibiendo gran resentimiento en su mirada. No obstante, esta vez no se reservó para nada su opinión.

    Lo que hiciste allá atrás fue muy arriesgado, imprudente y peligroso. ¡Pudiste ponerte en peligro o a nuestros digimon! — reclamó frustrada —. ¿Qué hubiese pasado si alguno de los cuatro resultaba lastimado? ¡Nuestra seguridad es más importante que una tonta faena contra digimon que ni si quiera conocemos!

    V no comprendía absolutamente nada de esa actitud, pero tampoco significaba que aguantaría reclamos con los brazos cruzados. No sin defenderse al menos.

    Fue idea de ellos el pelear.

    Sí, pero pudimos haberlos convencido de hacer lo contrario. Conversar con ellos hasta hacerlos cambiar de opinión o incluso rogarles que perdonaran las injurias de Witchmon, nada decía que teníamos que saltar y corresponder bravuconerías a su mismo nivel.

    Ambos tenían sus posturas claras y ninguno estaba dispuesto a dar su brazo a torcer o disculparse con el otro, R lo sabía bien claro pues podía leer todo el enojo encerrado en la postura rígida del de ojos caramelo. Convencida de que nada bueno resultaría de seguirle gritando, dio el tema por visto y volvió a avanzar.

    La próxima vez yo haré las charlas. Tú sólo quédate espernado.



    KirariKirari primera escena dedicada a Lord Emperador Phasco Nieto xD
    RyokuRyoku inclusión de la niña desastrosa :p la pondrán a lavar platos (?)
    Nick WhitefangNick Whitefang sexy y sexy lady serán los apodos para S ;)
    JudasJudas V y su irresponsabilidad señaladas por la exageradamente responsable R :v así es como te echan a perder una celebración (?)

    Si necesitan ayuda con sus posts me avisan. Chao.
     
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    Última edición: 16 Dic 2016
  7. Xx_davex_xX

    Xx_davex_xX Amor?? solo dame una maldita arma y ya.

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    Lamento la tardanza, espero que les guste ^^
    ________________________________________________________________________________________

    La Aventura inicia con… ¿Problemas cardíacos?



    Desde que Lucemon se unió al equipo todo fue mejorando… hasta que a 34 le dio uno de sus achaques, a pesar de aislarme tanto y no compartir sabia muchas cosas de mis compañeros gracias a los bebes y la observación aun que es una lástima que no me conozcan tanto a mi como quisiera pero a pesar de intentar cambiar mi forma de ser un poco no ha estado funcionando del todo bien, bueno, espero que todo esto mejore con el tiempo y en cuanto a 34… intente ir a ayudarla pero Justimon se me adelanto, creo que él era más apropiado que yo para hacerlo, de seguro la chica me tendría miedo o estaría incomoda siendo cargada por algo como yo.

    Seguimos el camino hasta que 138 empezó a quejarse y el bonachón de Justimon la cargo de igual manera, sus reclamos me estaban poniendo los pelos de punta, solo quería que se quedara en silencio pero en cuanto lo hizo mi mente me dio una mala jugada, ya que, en un momento concreto 31 y yo estábamos caminando uno al lado del otro, eso realmente me alteró internamente, estuve a punto de salir huyendo si no fuese porque Anubis me mordió el brazo, ¿la razón?, lo estaba apretando algo fuerte y casi le dejo sin respiración, por ende, decidió subir a mi hombro y luego a mi cabeza, donde se hecho en mi cabello blanco a descansar, estaba algo incómodo, pero se lo merece, le hice daño sin querer, pero gracias a eso tuve que detenerme y dejar que 31 siguiera su camino sin ningún problema, lo último que quiero es molestarlo… o que me moleste, ya suficiente tengo con que 71 sepa mis dos más importantes secretos, en verdad todo me está dando vueltas.

    Continuamos nuestro recorrido por un tiempo hasta que pudimos parar a descansar y buscar provisiones, gracias a Kotemon, Justimon y mi espada logramos recolectar muchos frutos, con el olfato de Anubis claro, luego volvimos al centro para empezar a comer, todos estaban comiendo amenamente hasta que Justimon pide que nos presentemos, yo simplemente estaba comiendo algo distraído y, en menos de lo que canta un gallo era mi turno, justo estaba masticando algo cuando siento todas las miradas sobre mí.


    -“¿Qué quieren que haga?, ¿Qué están esperando?, dejen de mirarme, no soy un monstruo, déjenme en paz” –esas y más cosas pasaban en mi cabeza mientras quedaba intimidado por sus miradas, en verdad estaba por tener un ataque de pánico.


    Gracias a Homoestasis por la buena memoria de Justimon, quien me presento a los demás y la amigable de 71 por alabarme de esa manera, incluso Lucemon me miraba con una gran sonrisa, eso fue muy tierno de su parte y me relajo bastante… por unos segundos, ya que luego le toco a 31 presentarse y cuando dijo lo de Mufasa y Simba no pude evitar soñar despierto e imaginarme al albino usando únicamente un taparrabos de piel y haciendo una pose de León macho alfa dominante mientras me sonreía de forma lujuriosa para luego saltar sobre mí y devorarme a besos mientras sentía sus manos recorrerme el cuerpo entero y sentir como clavaba sus dientes en mi cuello, dejándome una marca muy profunda mientras escuchaba su ronca y sexy voz en mi oído diciéndome mil cosas libidinosas, haciendo que gimiera bajito.

    Mi fantasía sexual hubiese llegado a mayores si no fuese por las preguntas de mis compañeros, realmente no había pensado en eso, pero tengo el presentimiento de que no quiero saberlo, de que si lo descubro algo malo podría pasar, solo ruego de que no sea el caso. Continuamos con la comida mientras miraba a todos con tranquilidad, Justimon nos dio un tiempo para reposar la comida, cosa que aproveche para retirarme un poco sacar un par de cosas de mi mochila detrás de unos arbustos, desde hace un mes que estoy trabajando en esta pequeña cosa, es un objeto con muchos circuitos integrados, no sé qué hacía en mi mochila cuando llegue aquí, pero he intentado repararlo desde que pude conseguir las herramientas necesarias, por lo que logro ver solo necesita unos cambios de conexión y una batería, la batería será difícil de encontrar pero estoy seguro de que lo hare, además de esto también tengo un par de sogas firmes, un set de primeros auxilios con todo lo básico, Un kit de herramientas de pulso, destornilladores y unas bombas pequeñas de humo, me pregunto que abre sido en la tierra, un médico o un escapista, en fin, solo quiero dejar esos pensamientos de lado y terminar rápido con este pequeño proyecto, quizás sea un tele comunicador o un GPS o una televisión portátil, puede ser miles de cosas pero por ahora solo es chatarra.

    Pasaron los minutos y el digimon mayor no hizo seguir con el camino, guarde todo con cuidado y seguimos, de paso me acerque a 34 y le extendí una especie de
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    que contenía agua en su interior.


    -e…es por si… te deshidratas… -dije con dificultad mientras su digimon tomaba el recipiente- e…es solo agua –dije para que no desconfiara de mis intenciones mientras bajaba la cara completamente rojo y asustado.


    Luego de una mirada acusadora y escaneadora de su Lopmon decido seguir mi caminata, quizás haya botado el agua o la haya tomado, no sé, simplemente quise ser amable, este tipo de cosas me cuestan mucho, en serio no sé qué hacer con mis desordenados pensamientos y, justamente por eso, choco con la persona que menos debía hacer enojar, ya que choque levemente con 122, la apodada serpiente venenosa como escuche decir a más de uno, en verdad odio mi suerte.


    -fíjate por donde vas maldito perdedor- me dijo con despreció, simplemente baje la mirada triste mientras me retiraba de su rango visual y pedía disculpas.


    Lo que menos quiero es ser una molestia y hago enojar a la menos indicada por mis idioteces, en verdad me pregunto como pude hacer para sobrevivir tantos años, ¿Qué es lo que pasa conmigo?, acaso… ¿solo soy un error?, ¿acaso… debí haber muerto en vez de llegar aquí?, ¿Por qué me siento tan vulnerable?

    Pasaron unos segundos antes de que Justimon me sacara de mi ensimismamiento, estuve a punto de llorar por todas las cosas que mi mente creó, no es momento de mostrar debilidad, debo ser fuerte y protegerlos a todos, a pesar de las diferencias seguimos siendo una familia y la familia nunca te abandona ni te olvida.

    Con mejores ánimos mire la casa de la bruja, era un lugar… apacible, aunque algo tétrico. Pasaron los minutos y por fin logramos conocer a Witchmon, quien contrastaba un poco con la palabra bruja, yo diría que parece más una hechicera, ya saben, por las apariencias y ese tipo de cosas.

    Luego de que se lograra negociar con ella para ayudarnos esta nos pide que le hagamos un par de tareas, en primera instancia no estaba muy seguro si hacerlo o no, pero, por primera vez en el día, mi cuerpo se movió solo, quedando frente a la mujer digital.


    -ha…haré la primera misión- dije con seguridad mientras la mujer me miraba de arriba abajo, fijándose en mi espada unos segundos.

    -está bien, tu tarea es ir a buscar al desgraciado de Psycomon y cobrarle lo que me debe- decía mientras yo asentía- me pidió prestado dinero hace más de dos semanas y el descarado no ha sido capaz de dar la cara para pagar, debes encontrarlo, que te pague y traerme el dinero y cuidado con gastártelo en algo que si no te maldigo- me amenazó a la par que yo asentía- en fin, él me debe 500 bytes, comienza por el pueblo y quizás puedas encontrar algo de información- finalizo a la par que me marchaba.

    -Wait, i go with you, brother- Esa voz… ¡OH MIERDA!

    -¿e…eh?- esto no me lo esperaba, en serio creo que me dará algo y muy fuerte.

    -Vamos, ese Psycomon se ha metido con el par equivocado- decía de forma animada y amenazante mientras miraba que hacía unos gestos de querer golpear algo.

    -pri…primero vamos a la aldea, quiero recolectar cierta información- dije casi en un hilo de voz que preocupo a mi compañero digital pero que el albino escucho claramente.


    Así paso el rato en donde el caminaba un poco más adelante junto a su digimon y Anubis junto a mi mirándole su ancha y perfecta espalda, mientras caminaba a pasos casi hipnóticos… ¡DESPIERTA K!, este no es momento para admirar la anatomía ajena.

    En ese momento vimos a un Wormmon tratando de subir un árbol, por instinto me le acerque y le ayude a subir, este se asustó por mi apariencia pero le dije que no temiera, le mostré una sonrisa amable y el pequeño se calmó, luego de pedirle indicaciones y darle las gracias logramos llegar al pueblo, aquí es donde empieza la recolección de datos.


    -Bueno 31, nos separaremos para buscar información acerca de Psycomon, cualquier cosa puede ser relevante, nos encontraremos en 30 minutos en este mismo lugar, si logras encontrar a Psycomon no te precipites y obsérvalo, si tenemos detalles de su conducta es más fácil saber cómo actuar- dije dejando de lado todo mi nerviosismo, es aquí donde los chicos dependen de nosotros y poder demostrar que soy de fiar- te lo pido 31, no seas imprudente, quizás no nos conozcamos mucho pero quisiera que confiaras en mi… lo siento, ya comencé a decir cosas raras de nuevo, como sea, nos veremos en 30 minutos aquí al lado de la fuente, nos vemos- dije mientas tomaba a Labramon y lo colocaba en mi hombro para marcharnos por unas calles, por ahora estoy memorizando el lugar, quizás pueda usar estas calles como un buen punto de emboscadas y acorralamiento, Labramon también estaba atento, quizás esto funcione si L coopera… porque tengo la sensación de que no lo hará.




    Caminaba mientras hablaba con un par de Frigimons quienes me dieron cierta información acerca del moroso en cuestión, también logre divisar un par de cosas que pueden venir bien a la hora de crear una emboscada, seguí mi camino entrando a varios lugares, a veces me respondían pero otras no decían nada o simplemente me echaban, es raro que nadie me pregunte lo que soy, aunque creo que es normal, en este pequeño bazar todos están en constante movimiento, seguí mi búsqueda de información, ya han pasado diez minutos desde que logre sacar la última información que me hacía falta, ahora solo debo re ordenarla y, de paso, sacar algo más que pueda beneficiarme, quizás crear una ruta para hacer más rápida la cacería por si intenta huir, pero si hace todo por las buenas seria genial… pero tengo serias dudas al respecto.

    Pasaron unos minutos en los cuales preguntaba en las ultimas tiendas abiertas, por lo que pude recolectar puedo destacar que Psycomon es un digimon bastante escurridizo y le gusta pedir pero no pagar, también que es buen actor, esto lo deduzco por que más de uno le perdono la deuda por las caras de tristeza y arrepentimiento que les daba, esto puede ser complicado para mí, incluso en Never Ever Land los bebés se aprovechaban de eso cuando tenían la menor oportunidad, esto sin duda será complicado. Ya habían pasado 20 minutos y ya estaba llegando a la fuente, al menos mi parte fue fructífera, no sé cómo le haya ido a L, solo espero que este bien y no me odie por haber sido tan confianzudo con él, menuda primera impresión debió tener de mí en cuanto llegamos aquí, a de pensar que soy un manipulador, adicto al poder y raro, esto apesta.


    -ayuda…- escuche de un callejón mientras se miraba a un pequeño Tsunomon con algunos raspones- ayuda… -volvía a pedir mientras intentaba rebotar con dificultad.


    Labramon y yo nos acercamos a verle y este nos pide que le ayudemos a curar a su amigo, ya que se atravesaron con algunos digimon problemáticos y su amigo trato de salvarlo, tal parece que se trataba de un Koromon quien se encontraba muy magullado y respirando con dificultad, ante esto me saque la mochila y busque el botiquín, luego de unos segundos empiezo a curar al pequeño con algunas medicinas humanas y otras plantas digitales, todo esto ante la atenta mirada de Tsunomon mientras Anubis se subía a mi mochila para cuidarla.

    Logre curar al Koromon junto al Tsunomon y darles algo de comida que traía encima y ya con el estómago lleno pudieron tranquilizarse mejor, como agradecimiento me dieron una moneda que decía Bytes coin, según los pequeños esto equivaldría a
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    esto realmente fue una sorpresa, quise devolvérselas pero los niños se fueron botando al mercado mientras reían juntos, en verdad se ven que son muy unidos, espero siempre se tengan el uno al otro.

    Ahora, con la moneda a mi disposición puedo crear un plan algo arriesgado, las probabilidades de lograr atraparlos es del 50%, todo depende de si ese Psycomon es avaro o es recatado, aunque me decanto más por la primera opción y, de ser así, las probabilidades juegan a nuestro favor ya que el rango de éxito sube a un 65%, aunque el 35% puede ser que no le importe una cifra tan pequeña como son 100 Bytes, pero debemos probar suerte, aún es temprano para rendirse, ahora solo debo…


    -auch…- maldita sea, ¿acaso es el día en que choco o caigo con todo?

    -hey dude, are you fine?- me pregunta mirándome desde arriba el albino, maldita sea mi suerte, porque siempre estoy en las nubes cuando menos lo necesito… aun que es curioso que no me haya tropezado con nada en cuanto caminaba en esta dirección, mi sentido del espacio debe estar bastante desarrollado.

    -sí, estoy bien, lamento ser tan torpe- dije parándome –he logrado recolectar información interesante de cómo actúa Psycomon además de un par de planes que podrían ayudarnos a capturarlo, incluso logré crear un par de rutas en caso de caer en una persecución, ¿Qué has encontrado tu 31?- le pregunté a la par que el albino me comentaba su travesía.


    Pasamos varios minutos tratando de encontrar un plan que nos acomodara a ambos, primero intentaríamos mi plan que consistía en darle caza en este mismo lugar, si eso no funcionaba iríamos al plan B, que era ir directamente a su casa y acorralarlo allí, cualquiera de las dos opciones son bastante viables, solo si supiésemos donde vive, pero esto me está dando una idea mejor, que tal si lo asustamos para que nos lleve a su hogar, una vez allá tendremos la ventaja de localización, en cuanto se me ocurrió esta idea se la comenté a L, quien, tras meditarlo un poco dio el visto bueno, entonces es hora de asustar al pobre de Psycomon, primero era usar la caña plegable que tenía en la mochila y amarrar firmemente la moneda, de esta forma tendremos una forma de atraparlo con la guardia baja mientras persigue el objeto brillante, espero todo esto funcione y no la cague por tener a L tan cerca de mi mientras preparo la caña, por Homoestasis puedo sentir su aliento en mi nuca y oído, tranquilo K no te pongas torpe, simplemente está viendo que lo haga bien, no te descontroles.


    -déjamelo a mí- dijo mientras tomaba la caña de mis manos, logre sentir sus manos, algo callosas y fuertes, pero con una calidez muy reconfortante, fue menos de un segundo pero la sensación fue mil veces más placentera de lo que puedo describir, incluso puedo sentir que Anubis me ha estado mirando raro, pero al carajo, esto es mejor de lo que esperaba, este chico cada vez me vuelve más loco y adicto a él con cada gesto, ¡DIABLOS! contrólate K, contrólate, di algo creíble.

    -lo…lo siento, me pongo muy nervioso cuando se me quedan mirando mucho- dije casi en un susurro mientras el albino frente a mi enrollaba la moneda en la caña, quizás me haya oído pero no dice nada o solo me ignora, cualquiera de las dos me hace sentir inferior pero muy enamorado, en verdad estas hormonas me tienen vuelto loco.


    En verdad esto puede ser peligroso a la larga, debo mantener la calma y no comportarme tan torpe frente a él, ya que puede empezar a sospechar y lo que menos quiero es causarle problemas y que termine odiándome… es curioso… cada vez que pienso que alguien llegue a odiarme siento que no es nada… a pesar de ser uno de mis más grandes miedos siento que podría vivir con ello… pero no creo ser capaz de vivir sintiendo el odio del chico que me gusta, esto en verdad me tiene muy contrariado, pero dejare eso para más tarde, es hora de comenzar con el plan, si alguna Deidad me oye, solo pido suerte… para que todo salga de acuerdo al plan.

    ______________________________________________________________________________________

    Bueno, aqui esta todo, desde lo del bosque hasta el inicio de la quest, en verdad me costo hacer los escenarios >-<

    ArisuDokuroArisuDokuro espero haber usado correctamente a L y no haber abusado mucho de el, ademas de casi interactuar con Lissyada-chan xD.
    Nick WhitefangNick Whitefang un pequeño cameo de la lady vivora que todos adoramos [?], espero haber captado su escencia.
    Devian LilithDevian Lilith Ya arregle cierta redundancia en el texto, pero creo que lo de la fantasia se ve mejor asi xD, despues de todo K es un calenturiento sin mucha logica :V

    cualquier cosa pueden interactuar con mi personaje luego de haber hecho la quest, digo, para que lo conoscan mejor, es un buen chico, solo le que su apariencia no ayuda mucho.

    esop, nos vemos byee ^^
     
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    Última edición: 17 Dic 2016
  8. Digimaster

    Digimaster Japari's Park Guide. Moderador

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    De entre todos los humanos, A era quizás una de las más ansiosas en poder regresar al mundo humano; la idea que se hizo en su cabeza acerca de cómo era su vida anterior le llenó de unas tremendas ganas de viajar y vivir, como ella se imaginaba, al estilo de una reina como siempre ha pensado que sería, pero ahora esa determinación se fue volando y solo habían quejas y más quejas. Nadie le había dicho que tenía que caminar kilómetros hasta quien sabe dónde, y si ya había olvidado lo que sufrió antes de que todos llegaran a la versión digital de la tierra del nunca jamás, esos recuerdos estaban regresando, y más frescos que nunca.


    Entre queja y queja, y para darle algo de descanso a los oídos del resto, Justimon empezó a cargarla cual bebé contra su voluntad y empezando a lanzarle todo tipo de rabieta que pudiera, tenía la suerte de que este fuera lo suficientemente paciente para aguantarla ya que cualquier otro la hubiera dejado abandonada, y así durante el resto del trayecto.


    Para su suerte, y que dejaran de burlarse de ella, decidieron hacer una parada para descansar, finalmente dejando a la castaña nuevamente en tierra firme, la verdad que no había sido un trato completamente digno de alguien de su índole. Ahora todos estaban realizando una tarea, sea armar fogata o reunir comida, en su caso, simplemente se quedó quieta observando, cosa que su némesis plumífero no pudo dejar pasar por alto.


    - ¿Por qué no estás ayudando? No te quedes ahí de floja y has algo.


    - No veo que sea necesario, los demás ya están haciéndolo todo, así que solo me sentaré y vigilaré al resto como la reina que soy.


    - Así que la reinita tiene miedo de ensuciarse las manos. – Esa voz insoportable y tono burlesco de S era algo que no podía dejar pasar; miró a verla con sumo enojo en su rostro.


    - Tu… y tu lengua viperina, no tienes ningún derecho para hablar acerca de mi de esa forma.


    - Lo seguiré haciendo hasta que se te ocurra un peor insulto. – Después de ello se fue riéndose mientras A estaba que iba a estallar de la ira, eso hasta que Hawkmon le calmó con su siempre efectivo picotazo.


    - Si tienes energías para enfadarte, ponte a trabajar. – Y a malas la envió a realizar algo. Por el otro lado B se había encargado de la recolección de leña junto a otros más cuando ya acabó de reunir la suficiente, se encontraba junto a la dupla justiciera de 69 y 31.


    - De vez en cuando es bueno ver que la “reina” tenga una cucharada de su propia medicina. – Y como no, aprovechando para burlarse de A cómo podían. – B, seguro te alegró ver cómo era humillada de esa forma ¿no?


    - Bueno, tengo que admitir que esperaba algo como eso, y hasta fue divertido. – Aunque no fuera muy de su estilo, en el caso de A si hasta llegaba a darse el lujo de defenderse de ella o burlarse tal cual fue el caso anteriormente dicho. En eso el nigga pasó su brazo sobre el cuello de B.


    - Dejándote mangonear por ella, seguro que si debiste disfrutarlo.


    - Ya que hablamos de ello, deberías defenderte un poco más de ella, bueno, puede que sea potable pero su actitud es la peor de entre todas aquí. – Como no 69 diferenciando a las chicas si son suficientes para morbosear o no, pero no es que el pelimorado se dejara porque sí.


    - Aunque si hay ocasiones que no puedo soportar, no es muy de mi estilo el enojarme demasiado, quizás tengo una vaga esperanza de que cambie y sea un poco más amable.


    - … Noooo~ - Expresaron los dos de forma burlesca, a unos metros de ahí la castaña escuchaba todo mientras apretaba el puño, solo porque estaba siendo vigilada por su compañera plumífera que no podía ir a regañarles.


    Luego todos se sentaron a comer y algunos aprovecharon para preguntarle al digimon justiciero acerca del mundo de donde provenían, que tanto había visto y las posibilidades de que pudieran regresar. Por supuesto que B prestó atención ya que era algo sumamente importante para conocer, en cuanto a la castaña, ella simplemente dejó pasar el avionazo y se concentró en lo que ella quería, fantasear con su vida de lujo que creía tener.


    Mucho tiempo de caminata después pudieron llegar hacia donde se encontraba la bruja la cual no les recibió de la mejor manera, casi que la castaña iba para decirle unas cuantas cosas en la cara de la bruja pero la habían detenido antes de ello. Ahora se encontraban con distintas tareas a realizar para ella si querían que les atendiera con su petición de llevarles al mundo humano.


    En el caso de A, ella decidió ir junto al cocinero peliazul a recuperar un amuleto de un Vegiemon, nah, cosas sencillas según a parecer de parte de ella y que no le tomaría mucho esfuerzo.


    - Escucha - se dirigió hacia X el cual volteó a verle por puro instinto. – Solo estamos en esto como “compañeros” así que no tengo la necesidad de trabajar en conjunto contigo, así que déjame ponerlo claro: Sigue mis órdenes y acabaremos esto rápidamente, espero haya sido clara.


    - No hay ningún problema, confío en que tus grandes habilidades podrán sernos útil. – Ante ello A sonrió complacida.


    - Al menos me alegro que haya alguien que entienda mi grandeza. – La castaña se pavoneaba pero el peliazul, aunque no sonaba convincente no era así. Solamente estaba siguiéndole el juego y manipulándola, ya si la situación se vuelve fea él actuaría, algo que seguramente sucedería. Kate estaba que quería darse un facepalm.


    - Como puede ser tan idiota…


    - ¿Ella es siempre así? – Preguntó el Bakumon compañero de X tratando de analizar la peculiar personalidad de la castaña.


    - No le hagas caso…


    No fue mucho problema el localizar la casa de esa digimon por lo que ya estaban enfrente, el cocinero tocó la puerta suavemente mientras el grupo esperaba al arribo de su habitante.


    - Ya dije que no quería nada de seguros digimon. – Al abrir la puerta, la vegiemon se encontró con las peculiares figuras de los humanos. - ¿Quiénes son ustedes?


    - ¡Hemos venido a recuperar lo que le quitaste a esa bruja! – Exclamó A con fuerza, recibiendo un picotazo de regaño.


    - Lamento lo de mi compañera, tiene mucha energía. – Esta vez fue el peliazul el encargado. – Resulta que venimos de parte de Witchmon acerca de un amuleto que le prestó hace tiempo y que ella quiere de vuelta, así que si no es molestia si pudiera devolvérnoslo para que se lo llevemos. – Puso la mejor de sus sonrisas de negociante mientras la digimon tenía los ojos entrecerrados.


    - Hmmm…. ¡Por las alas de Angemon, es cierto! – Como si se le hubiera venido el dios del digimundo, la Vegiemon reaccionó. – Ahora que recuerdo, es cierto que me había prestado un amuleto, me pregunto por qué no se lo habré devuelto.


    - Bien, ahora que estamos en el asunto, podría buscarlo para que nos lo de y no le molestemos más.


    - Por supuesto pero antes ¿por qué no pasan? No quisiera que se queden debajo de este sol tan fuerte.


    - No es necesario, no podemos quedarnos mucho tiempo y…


    - No sean tímidos, vengan, adelante. – Usando sus raíces, sujetó las manos de ambos chicos y los jaló hacia dentro, ya sin vuelta atrás, sus compañeros digimon igual se adentraron a la casa. Los dirigió hacia un sofá donde se sentaron. – Esperen aquí un momento en lo que hago té, volveré en un momento.


    - ¡Espere…! – Ya era tarde pues la vegiemon se dirigió a su cocina tarareando una canción.


    - Bien genio, ahora nos has metido en esto ¿Qué harás? – Regañó la castaña a X, en ese momento se levantó y empezó a revisar por todos los muebles y cajones que habían.


    - Menos charla y más búsqueda, si logramos encontrarlo antes de que vuelva, podremos irnos. – Aunque no le hizo nada de gracia que le hablara de esa forma, si era cierto que así era más rápido. Todos se pusieron a revisar entre todo tipo de sitio donde podría estar escondido tal amuleto pero sin nada de éxito de que pudieran encontrarlo.


    - No está aquí. – Kate ya había revisado por todos los cajones.


    - Nada por aquí. – El Bakumon tampoco pudo encontrarlo.


    - Donde es que puede tenerlo…


    - Ya estoy de regreso. – Tan pronto la dueña de la casa hizo presencia, todos se sentaron en el sofá nuevamente a velocidad sónica para no ser descubiertos. – Lamento haber tardado un poco, la estufa tarda un poco en calentar el agua.


    Sirvió las tazas y el té, una vez hecho se sentó en el sillón del otro lado esperando que sus invitados probaran, se dieron unas cuantas miradas antes de hacerlo. No era más que simple té de hojas, no era muy del agrado de la castaña pero disimuló debido a que Kate le estaba observando filosamente.


    - Nunca los había visto por este lugar, además de que no parecen digimon ¿Qué son?


    - Somos humanos, no es muy raro que no sepa de nosotros – Respondió X a la pregunta de la vegiemon la cual expresó algo de impresión.


    - No tenía idea de ello… por cierto, me recuerda a una ocasión en la que Sunflowmon afirmó ver una criatura que no parecía ser un digimon, no creerán lo que ella dijo cuando nos lo contó, déjenme les cuente todo el chisme…


    Ahora Vegiemon no parecía que iba a detenerse por un buen rato. A fulminó con la mirada a X el cual se excusaba con la mano y para pensar en una forma de librarse, no iba a ser muy sencillo puesto la forma en cómo la Vegiemon estaba muy adentrada como vieja chismosa de barrio, Iban a pasar un buen rato escuchándola.


    (…)


    Por otro lado, en el caso de B, él y N tenían la tarea de acabar con una trifulca entre dos razas de digimon, y nadie mejor que un par de chicos pacifistas y el Social Justice Warrior Justimon para ello.


    - Parece que haremos esto juntos.


    - Lo tengo bien entendido compañero. – Ambos chicos chocaron palmas antes de ver al gran justiciero el cual parecía tener los ojos en llamas.


    - Que dos grupos estén peleados… no es algo que mi orgullo como caballero pueda permitir, juro que haré que ambos lados se lleven bien.


    - Bueno, vayamos al sitio. – El grupo de humanos y digimon se dirigieron a la sección del bosque donde habitaban el grupo de ambas especies, al llegar el sitio se veía de cierta forma desolado, con marcas de que hubo una pelea no hace mucho, tal como árboles quemados y demás.


    - Esto no se ve bien… - Justo en ese momento un Kunemon se encontraba de paso, B y Ken se acercaron a él. - ¿Qué pasó?


    - Fueron esos… Dokunemon, son unos malditos.


    - Podrías explicarte mejor. – Justimon igual se acercó para poder saber algo, el pequeño Kunemon se encontraba algo herido, ya luego que recibió un poco de tratamiento pudo hablar.


    - Son los Dokunemon, ellos quieren sacarnos de nuestros hogares porque aclaman ser superiores a nosotros, no nos hagamos trabas que sabemos muy bien que nosotros somos por bastante mejores que ellos.


    - Oye amigo tranquilo, no enciendas tus motores. – Calmó N al Kunemon. – En cualquier caso esto no puede continuar de este modo ¿no lo pueden hablar?


    - ¿Hablar? Debes estar loco, esos gusanos rastreros no escuchan ni a su propio cerebro, si quieren ser salvajes y superiores, que vayan a hacerlo a otro lado y que nos dejen en paz.


    - Parece que esto puede ser algo pesado. – Tanto B como N se pusieron a pensar en que podrían hacer, ambos grupos no se perdonarían, al menos no en poco tiempo sino que había que realizar algo más.


    - Por el momento ve con los Dokunemon y habla con ellos, yo me quedaré con los Kunemon. – Sugirió B.


    - Yo estaré yendo a cada lado para ver si puedo ayudar. – Fue lo que dijo Justimon para que no se quedara de un solo lado. De esa forma se separaron para poder abarcar el terreno. B y su compañero Agumon acompañaron al Kunemon a donde estaban los otros. Al llegar se vieron rodeados por varios de ellos en posición de ataque.


    - ¿Quiénes son ellos? ¿Espías de los Dokunemon? – Habló uno de ellos amenazadoramente, el que iba con el pelinegro negó con la cabeza.


    - No son enemigos, ellos vienen a ayudar. – Con sus palabras el resto se calmó aunque sin bajar la guardia, al parecer sus peleas los habían vuelto algo desconfiados de los forasteros.


    - Ken, si esto sigue así ellos podrían acabar mucho peor que antes, realmente tenemos que hacer algo. – Comentó B a su compañero, en cambio este no se veía muy convencido respecto al asunto - ¿Ken?



    - Vamos B ¿Qué no sería más fácil solo ir con esos Dokunemon y patearles el trasero? Así con unos cuantos golpes, seguro aprenderán ¿no lo creen?
    – Todos los Kunemon rugieron ante la sugerencia del agumon pero B calmó rápidamente los ánimos.


    - Ken, se supone que vinimos a que hicieran las paces, no a alentarlos a pelear. – El agumon se cruzó de brazos molesto.


    - Y es por esa actitud pasiva que no tienes pareja. – Quería decirle que eso no venía al caso pero mejor concentrarse en la misión.


    - Si continúan así lo único que harán será destruirse los unos a los otros y nadie va a ganar nada. Será mejor que puedan hablarlo pacíficamente, sin necesidad de violencia y seguro podrán entender y ser amigos ¿Qué dicen? - Por unos segundos todos los Kunemon se vieron los unos a los otros.


    - ¡Mejor vamos a acabar con ellos! – Y nuevamente todos rugieron, B soltó un suspiro, sabía que no iba a ser nada fácil el conseguir convencerlos.


    Al poco tiempo llegó Justimon, había estado con N un tiempo y así alternándose entre ambos lados.


    - ¿Tuviste algún avance? – Preguntó este, B negó con la cabeza – Ya veo.


    - Esto será más complicado de lo que he pensado, me pregunto si habrá una forma de que realmente puedan llevarse bien. – El pelinegro se veía algo triste, en eso sintió la mano de Justimon sobre su hombro.


    - Será posible, la justicia siempre prevalece sobre todo, así que no podemos rendirnos y seguir intentando. – Justimon no era un buen entrenador motivacional pero al menos podía dar ánimos, B levantó la vista ya un poco más aliviado. – Por ahora reunámonos otra vez para pensar definitivamente.


    Con ello se fueron, realmente tenían que calmar las ansias de pelea entre ambos grupos, y B realmente estaba decidido con ello.



    Hasta que ya por fin aquí traigo mi post para esta etapa, abarcando a mis dos pjs. Ya saben, cualquier cosa, avisen.

    Aparecen:

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    Devian Lilith

    Devian Lilith Silence Glaive

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    Breve escena asociada con el post de Digi. Cronológicamente antes de la comida con presentaciones y preguntas.
    Incluidos: B, A, L, C y V.



    No, no, no, amigo. Estás muy mal. ¡Más que mal! — le soltó D siendo más escandaloso que de costumbre, dejando de lado su aspecto juguetón y más encaminado a hacer entrar a su amigo en razón —. Lo que tienes no es un problema de autoestima o masoquismo por la reinita, tienes un grave problema de personalidad.

    B enmudeció, L se rascó la barbilla curioso de las maldades de su mejor amigo y hasta los digimon del trío comenzaron a prestar más atención de la usual a su conversación.

    ¿De qué estás hablando?

    Hablo de que acabo de descubrir tu problema para conseguir novia — dicha esta frase Ken saltó de la emoción hasta la primera fila para escuchar atento las palabras de 69 —. Tú problema no es que nadie te quiera, el asunto es que vas por la vida con esa actitud de «no puedo conseguir novia» como si fueras la última coca-cola del desierto. En vez demostrar que tienes falta de talento para cortejar mujeres lo único que haces es trasmitir la idea de que ninguna chica es lo suficientemente buena para ti.

    Claramente 42 no lucía convencido por las aseveraciones del peli negro. Después de todo, ¿quién mejor que él para saber de él mismo?

    Me parece que estás equivocado.

    Shhh. Déjame terminar — exigió el de las perforaciones —. Como decía, vas por la vida asumiendo un rechazo absoluto pero no haces nada para probar lo contrario, así que te estancas en tu zona de confort de «soy una pobre cosita fea».

    Él tiene razón — respingó L brevemente.

    Si en realidad el problema fuese cosa tuya, al menos pensarías en como sobreponerte al rechazo ¡pero en realidad de lo único que tienes miedo es que ninguna mujer que conozca satisfaga tus expectativas! — dicho esto 69 lo señaló acusatoriamente como si el de los mechones coloridos fuese la clase más baja de criminal conocido. Si de paso podía llamar la atención de todos los demás, mejor presión social podría ejercer —. Por eso te conformas con los mangoneos de la reinita. Porque sabes que jamás en la vida ella se molestará en llenar tus expectativas, así que no hay presión para ti por ese lado.

    B permaneció callado pero no intimidado. De hecho, hacía todo lo posible por intentar comprender los desvaríos lunáticos de su interlocutor.

    ¿Acaso intentaba aplicar psicología inversa sobre de él?

    Sin tener tiempo suficiente para llegar a una conclusión, 69 lo rodeo por un brazo y con su otra extremidad libre señaló a una trabajadora pero esclavizada A.

    ¡Si sigues por ese rumbo terminarás casado con ella, la Abeja Reina de Aguijón venenoso! — semejante insulto no pasó desapercibido por la castaña y quién ahora más que nunca deseaba ir hasta allá y echarles bronca a ambos.

    Sigue trabajando — pero Kate no se lo permitiría.

    De vuelta con el consejero vocacional y su víctima, B estaba por recibir uno de esos sermoneos innecesarios que jamás uno necesita en su vida.

    ¿Crees que esa presumida cambiará en el futuro? ¡Tienes razón! ¡Pero no de la forma que esperarías! — y a continuación descendió un par de grados su inapropiado dedo apuntador —. ¿Ves esa cinturita de avispa que le gusta presumir con minifaldas? ¡Pues dile ADIÓS! Con los años tu futura mujer se llenará de grasa, grasa, grasa. Y le crecerá una panza, panza, panza — para hacer énfasis en la oración D estiró la parte baja de su camisa buscando emular el tamaño de un vientre pronunciado —. Tendrá los senos hundidos, hundidos, hundidos; y las nalgas planas, planas, planas.

    Sobra decir que A, en pleno uso de sus cinco sentidos y facultades mentales, pudo escuchar a la perfección la forma tan burda que usaban para referirse a su yo del futuro.

    ¡ESPERA A QUE ME LIBRE DE ESTA E IRÉ A MATARTE! — pero a D se la sudó sus amenazas.

    Su cutis de reina de belleza tarde o temprano se le marchitará. Se llenará de más arrugas que una pasa por fruncir el ceño diariamente de lo amargada que es. Ni las cremas anti-arrugas o las mascarillas de aguacate podrán hacer algo para salvarla. Y su cuerpo, ¡oh, su cuerpo, amigo mío!, sufrirá peor que el resto. ¿Recuerdas esa canción de Phineas y Pherb llamada «Ardillas por doquier»? Bueno, pues en el caso de A serán «¡Estrías y celulitis por doquier!». Sé muy bien de lo que habló.

    L y Hex se estaban retorciéndose de la risa, Ken parecía haber adquirido la habilidad de percibir a A como si fuese un monstruo venido de otra dimensión y por más que B deseaba terminar con toda esa locura, no podía. Repentinamente, D volvió a atraparlo en sus garras sujetándolo por los hombros.

    ¿Y si crees que en algún momento su carácter se volverá más dulce que la sangre de un diabético, ¡ay, pobre ingenuo!, ¡qué mal estás! Terminarán casados, con doce hijos y siempre que vuelvas del trabajo, luego de ser esclavizado por tu jefe durante 16 horas, ella no hará otra cosa más que recriminarte cada segundo de tu existencia como es que su matrimonio arruinó la vida de ella, como le obligaste a renunciar a sus sueños de ser famosa y como toda su infelicidad es culpa tuya. ¿¡DE VERDAD QUIERES TERMINAR ASÍ!? — B ya no sabía si lo estaban aconsejando o narrándole una película de terror. Tal vez era un poco de ambas —. Sin embargo, ¡aún hay una última esperanza para ti, joven Padawan! Y esa lección es: «Si novia tener quieres, un patán dejar de ser tienes que».

    Pero yo no soy un patán con las mujeres — se quejó desganado 42.

    De no serlo le hablarías bonito a todas, y yo siempre te veo abriéndolas como si tuviesen lepra — en esta ocasión hasta Ash y Ken defendieron la postura de D —. Como sea, cuando dejes de ser un apretado con todas ellas te darás cuenta de que en realidad dejarte mimar por alguna no es tan malo como parece. Si tu fobia, aka, complejo de erizo, también es muy grande; déjame decirte que el rechazo no es tan malo. ¡Es más, te lo probaré!

    Sin decir fu ni fa, 69 lo soltó para avanzar a la fémina más próxima que tenía a su alcance, aquella muchachita muy linda que solamente se movía alrededor del campamento para respirar apropiadamente. Lisiada-chan.

    Oye, 34, tengo una pregunta que hacerte: ¿Te gustaría tener una cita conmigo?

    La primera en reaccionar fue Luna, que sintió como si el Apocalipsis se hubiese desatado en la tierra sin que le hubiesen llegado señales místicas en el cielo. A pesar de su conmoción por supuesto que animó a su amiga a tomar la decisión correcta.

    ¡DILE QUE SÍ Y AFÉRRATE A SU GOOD ENDING! — pero la enferma terminal tenía una visión completamente distinta de la vida. Y aunque D no exhibía rastros de malicia, querer tomarle el pelo o acercarse a ella con esas intenciones por lástima; ella tomó la decisión que consideró más conveniente para ambos.

    ¿…uhm? ¿Es a mí? Pues... prefiero declinar la oferta — sorry not sorry para D. Éste sin molestarse o retornar la ofensa con alguna barbaridarks aceptó tranquiló la negativa y volvió con sus conocidos.

    ¿Ves? Me rechazaron y sigo vivo. No fue tan malo ser bateado por la mujer más sensata de las siete que conozco. Si yo pude hacerlo, ¡tú también! — hasta el nigga palmeó con fuerza la espalda de 42. Por otro lado, a D se le ocurrió continuar con la demostración —. Y en caso de que lo tuyo no funcione con las damas, los caballeros tampoco son tan distantes, observa esto.

    La siguiente víctima en el itinerario del tatuado resultó ser su exroomie que retornaba junto con Hero trayendo frutas y leña. El peli verde ni se esperaba lo que venía.

    V, ¿te gustaría tener una cita conmigo? — se hizo el silencio.

    Y el silencio continuo, al menos en la cabeza puesta en coma del pelos necios. Varios segundos después pudo protestar una respuesta.

    …No hablas en serio — no fue una pregunta, sino una afirmación. Como el otro no se retractó, la cuestión seguía en el aire.

    Dile que sí, V — le sugirió el sonriente Kotemon creyendo que esa era una forma en que los humanos solucionaban sus problemas. Pobre e inocente Kotemon.

    V miró angustiado a su amigo, deseaba poder explicarle a su amigo las diferentes y miles de razones por la cual no podía aceptar de buenas a primeras una proposición de esa clase. Primero tenía que deshacerse del intruso azabache, sin embargo.

    No es el mejor momento para tus bromas — con suerte eso bastaría para ahuyentarlo. No quería lidiar con él. No después de los manoseos la noche anterior y ese estúpido jugueteo en el desayuno.

    De sólo recordarlo el rostro se le tiño rojo sin querer lo cual fue interpretado por D como una señal curiosa y satisfactoria.

    Me ofende que lo consideres una broma cuando te lo estoy preguntando enfrente de todos — era cierto. Varias personas pudieron escuchar la proposición incluyendo a L y B que estaban a una distancia de algunos metros —. Pero como dos «no» hacen un «sí», lo consideraré un «tal vez». Avísame cuando quieras que pase por ti — con un guiño de ojos juguetón se regresó sonriente hasta el moreno y el teñido dejando al de ojos caramelo sufriendo en sus pensamientos.

    Finalmente la demostración llegó a su fin.

    Le pregunté a dos personas y obtuve un rotundo no de la primera aunque una ambivalencia de la segunda. Estoy seguro de que si tú lo haces, te irá mejor que a mí, campeón — 42 no esperaba esa clase de apoyo, francamente lo detestaba. Ahora además de Ken también tendría que lidiar con 69 y 31 como sus casamenteros. El horror.

    Estrepitosamente para todos, un observador silencioso que presenció todo el disparate se dio a notar toqueteando el hombro de 69.

    C-chicos. ¿qué fue todo eso? — Lucemon, curioso e ingenuo como siempre, se acercó para saber más del tema sin saber que eso le pondría en la mira de 69 de la misma forma que los otros humanos previamente cuestionados. El ángel se sorprendió cuando su hermano de alas tomo tiernamente una de sus manos, pero más lo sorprendió su siguiente movimiento.

    Lucemon, ¿tendrías una cita conmigo?

    El cerebro de Lucemon se hizo papilla.

    ¡¿Q-QUÉ?! — su rostro era tan rojo como un volcán haciendo erupción, hasta podía verse como le salía humo por las orejas. No obstante, D destruyó por completo la extraña atmósfera revolviendo sus rubios cabellos como siempre lo hacía.

    Take it easy, angel. Lo que te pregunté fue un tema de hombres, ¿ves cómo todavía eres muy joven para entenderlos? — en lugar de sentirlo como un sermón, Lucemon lo interpretó como una epifanía. Era cierto, él seguía siendo un niño después de todo. De ahora en adelante sería más cuidadoso y dejaría a los humanos tratar los temas de hombres —. En cuanto a ti, good luck, champ.

    Con esa última frase se despidió de B. 69 buscó un lugar para almorzar no muy alejado de 31 y se llevó a un más relajado Lucemon para que le hiciera compañía.


    Fin de la escena.



    Comienzo de la actu.


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    Todos los grupos que partieron por rumbos diferentes lentamente volvieron sobre sus pasos hasta la casona de Witchmon dónde Lucemon continuaba fregando como ama de casa todos los trapos sucios de la cínica mujer que lo observaba recostada plácidamente en una silla playera que sabrá Yggdrasil de dónde salió. Naturalmente regresaron a tiempos desiguales, tardándose más algunos debido a las características de su tarea.

    Los últimos en retornar fueron los encargados de trabajar provisionalmente en el restaurante del bosque. Venían moderadamente agotados, con la ración de sopa justa para Witchmon a cuestas. El delicioso aroma abrió el apetito de la bruja quién les observó llegar con una sonrisa satisfecha de oreja a oreja.

    Buen trabajo, escorias — les saludó con todo el despotismo del mundo. Sin dar oportunidad de que alguno le respondiera de mala manera, humanos y digimon se alejaron permitiendo a la dama de poderes mágicos disfrutar de su comida a gusto.

    Con cada cucharada que daba gemidos de placer escapaban de sus labios cerrados, lo mismo ocurría con el curioso gato negro alargado que la acompañaba y a quién ocasionalmente convidaba parte de la sopa.

    ¿Qué tal está, Kuro? — el minino soltó un maullido feliz luego de saborear la cucharada.

    Continuaron con ese ritmo cómplice por aproximadamente 20 minutos, tiempo en que los humanos y digimon tuvieron que sentarse a guardar silencio o de lo contrario Witchmon se arrepentiría de si quiera considerar ayudarlos. Evidentemente la bruja era una mandona con gusto por las amenazas, disfrutaba mantener su estatus de poder y coaccionar con ello a los demás.

    Una vez vacío el platillo se dejó caer a sus anchas sobre su silla, sobándose descaradamente su hinchada panza.

    Hace tiempo que no probaba esta delicia. Muy bien, muchachos, ustedes ganan — se puso de pie pronunciando esa frase avanzando altiva hasta la puerta de su choza, dónde se detuvo para encarar sobre su hombro con una perfecta sonrisa a la banda de desconocidos —. ¿Qué?, ¿no piensan entrar? Si no se dan prisa tal vez cambie de opinión.

    Aquello bastó para que todos se pusieran de pie y la siguieran. Finalmente obtendrían su recompensa.



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    El interior de la casa de Witchmon no desentonaba en lo absoluto con su exterior. Telarañas, polvo y suciedad sobre los muebles y las esquinas. Suerte que Lucemon lavó sus cortinas y manteles, le daban un toque decente a la mueblería. Witchmon se sentó en una especie de trono al otro lado de un largo mesón circular. Sobre él había una bola de cristal, una extraña baraja, incienso quemándose y una serie de amuletos extraños. Los elegidos y sus digimon tuvieron que acomodarse en las pocas sillas disponibles y el resto tomaron asiento sobre el suelo.

    Antes de comenzar quiero que me respondan una cosa. ¿Cómo fue que ustedes, “cosas”, se enteraron de mi existencia? ¿Acaso la magnificencia de mis poderes se ha hecho eco en otros mundos? — por primera vez la bruja mostraba otra cara de su personalidad, su egocentrismo. Acostumbrados a lidiar con 138, los humanos o “cosas”, como habían sido referidos, estaban lejos de sentirse impresionados.

    Fue gracias a una amiga de nombre Tinkermon que nos recomendó acudir con usted. ¿La conoce? — la bruja se quedó pensando, rascándose la barbilla mientras repetía una y otra vez el nombre de la digimon en voz alta intentando vagamente dar con un recuerdo de ella.

    ¡Oh, sí, ya recordé! Tinkermon es esa hada de cabello rubio que esparce polvos dorados a dónde quiera que vaya, ¿cierto? Era una jovencita muy intensa, recuerdo que me rogó de rodillas por una poción de amor verdadero. Me preguntó cómo le habrá ido — a la sola mención del nombre de la pócima L y D se reían burlonamente para sus adentros. Ambos recordaban claramente como durante una tarde calurosa Petermon fue obligado a beber un raro té de color rosa y aroma cuestionable. ¿No le había dado diarrea y vómitos esa noche a causa de la poción? —. Como sea. ¿Qué es exactamente lo que quieren?

    Pues…

    Para evitar que todos tomaran la palabra, el adulto a cargo, es decir Justimon, se hizo con la palabra.

    La señorita Tinkermon nos refirió que poseía el poder de viajar a otros mundos, de abrir portales dimensionales. Así que nos preguntábamos si usted podría ayudarme a guiar a estos seres humanos a su mundo, el planeta Tierra, por medio de sus poderes. Sé que es demasiado pedir y por ello entenderé si a cambio nos exige más labores. No obstante, le estaré eternamente agradecido si aun así decide apoyarnos — la faceta seria de la bruja digital se rompió en ese instante. Ahora era ella y su gato quienes quedaron perplejos.

    ¿Viajar a otros mundos? ¿Portales dimensionales? A mí me parece que les han tomado el pelo — tres segundos después su gato pareció tener una idea y le ronroneo algo al oído —. ¿Qué dices, kuro?... ¡Tienes razón! Debió haberse confundido con esto.

    Witchmon se retiró el sombrero de la cabeza y apuntó la base de éste hacia una esquina de su morada. El interior del sombrero era completamente obscuro y súbitamente comenzó a absorber todo a su alcance cual si de un agujero negro se tratase. Humanos y digimon se aferraron lo mejor que pudieron a sus asientos para no ser absorbidos por los fuertes vientos, en cambio varias pertenencias de Witchmon se perdieron sin dejar rastro.

    Y ahora a la inversa — Witchmon agitó su sombrero y en esta ocasión todo lo que fue absorbido comenzó a ser disparado hacia el exterior. Los objetos regresaron a su posición original como si nada hubiese pasado —. Como se han dado cuenta mi sombrero es un enlace a una pequeña dimensión de bolsillo que me permite almacenar grandes cosas. Su amiga debió haber observado este trucó y asumió erróneamente que mis poderes iban más allá de las leyes del digimundo. Infortunadamente para ustedes no poseo el conocimiento para viajar a otros mundos — un suspiró generalizado de derrota se escuchó en la sala —. Sin embargo, trabajaron diligentemente para mí así que se han ganado una consulta completa. Tal vez no tenga la solución a su dilema pero es posible que pueda decirles quién la tiene.

    Se levantó y se perdió en el interior de un cuarto privado durante algunos minutos. Cuando regresó traía consigo una especie de tabla ouija, pero en lugar del alfabeto convencional de occidente tenía letras digitales impresas encima. Puso la tabla sobre la mesa haciendo a un lado la bola de cristal y se sentó.

    Veamos si esos holgazanes están dispuestos a cooperar — colocó sus manos sobre el puntero, cerró los ojos y concentró sus energías —. Witchelny, responde — dos segundos después la tabla mágica se rodeó de energía y comenzó a vibrar intensamente. Witchmon retiró sus manos y la tabla pareció adquirir voluntad propia.

    El tablero respondió lo siguiente: «Yes».

    Es su día de suerte bacterias humanas — los muchachos interpretaron eso como que las ouijas no siempre cooperaban de esa forma —. Witchelny, solicito información de programación avanzada grado “S”. Palabras clave: cruce dimensional, mundo humano.

    La tabla se sacudió vigorosamente en el aire y después el apuntador se meneó frenéticamente. Los más capacitados en lenguaje digimon pudieron leer lo siguiente: «Propósito».

    Exijo saber — la tabla respondió un frustrante «No» —. ¡Ughh! ¡Bien!... Tengo un grupo de humanos perdidos en el ciberespacio justo en mi sala esperando por un paso directo que los devuelva a la tierra. ¿Feliz?

    La tabla proceso la información recibida y respondió con un: «Espere. Por favor, no cuelgue».

    Repentinamente todos se sintieron como si les hubieran puesto música de elevador en lo que transferían la llamada al supervisor de la compañía. Para aumentar la sorpresa, la respuesta no llegó por la tabla sino que la bola de cristal de Witchmon emanó un brillo y en su interior se manifestó una intensa bruma. Lo siguiente que se manifestó fue un digimon versión miniatura dentro de la bola de cristal.

    Saludos, Witchmon. Es un gusto saber de ti.

    No puedo decir lo mismo, Wisemon. Sabes lo mucho que te aborrezco — las palabras fueron soltadas con la misma ferocidad con la que S solía maltratar a los demás —. Vayamos al grano. Date vuelta y velos con tus propios ojos — el monje con alas siguió la instrucción y cruzó mirada con los chicos más próximos. Atrás de ellos se veían el resto.

    Fascinante. ¡De acuerdo, permiso concedido! Iré a buscar revisar entre los archivos clasificados — y Wisemon se esfumó en el humo.

    ¡Por fin! — exclamó la bruja con cansancio. Si bien estaban un paso más cerca de la verdad, todavía quedaba tiempo de espera.

    Diez eternos minutos después Wisemon regresó a la bola de Cristal.

    Según los registros akáshicos facilitados por El Antiguo, la única manera de cruzar al mundo humano es a través de la Zenith Gate.

    ¡Ay, maldición! — en un deliberado acto de pesimismo Witchmon estampó su cabeza contra la mesa y encima la golpeó con su puño.

    Efectivamente, es una tarea monumental. Clavis Angemon es su guardián y la única manera de contactarlo es mediante las Digital Keys, no hay otra alternativa.

    Disculpe pero, ¿qué son las Digital Keys? — la pregunta vino de Justimon, quién para ser un digimon se veía bastante fuera de lugar en toda la conversación.

    ¿Quieres que yo les expliqué? — a la pregunta de Wisemon, la bruja puso una mala cara.

    Ni hablar, ellos son mis clientes no tuyos. Lárgate de una buena vez.

    Como quieras. Fue un placer conversar contigo — compartió sin ser sarcástico, y de la misma manera que apareció ese extraño holograma, se esfumó.

    La bruja de rubios cabellos se sobó la frente para tranquilizarse, buscando paciencia en lo más profundo de su negro corazón. Cuando la encontró se retiró su sombrero otra vez para dejar caer de este un pesado libro sobre la mesa. El libro se abrió por si sólo mientras ella recuperaba su peinado habitual. Cuando las páginas dejaron de agitarse los muchachos pudieron apreciar una serie de prismas coloridos en sus páginas. Fue entonces que la explicación comenzó.

    La Digital Keys son unas extrañas gemas que sirven como receptáculo de la información base que compone el Digimon World, se podría decir que en algún momento fueron su materia base, o bien, la información primordial de los digimon se encuentra dentro de ellas. Para explicarme mejor les daré algunos ejemplos. Existen digital keys por cada elemento que los digimon dominan, como el fuego, el hielo, el agua, la luz, etc. Pero también existen digital keys que almacenan otro tipo de información. Se dice que si alguien reúne todas las Digital Keys podría reorganizar el digimundo a su capricho, conocer a la deidad Homeostasis y muchas otras leyendas que se rumorean… Al parecer contactar al guardián de la Zenith Gate es también otra de sus funcionalidades — el primero en presentar dudas y levantar la mano fue Justimon. Witchmon lo notó —. ¿Qué?

    Disculpe la interrupción, venerable Witchmon, pero ¿desde hace cuánto existen esas dichosas Digital Keys? Jamás había oído hablar de ellas.

    ¡Que tonterías dices! ¡Todos los digimon saben de las Digital Keys! — replico alterada la hechicera —. Se sabe de ellas desde tiempos ancestrales. ¡¿Acaso has pasado toda tu existencia encerrado en una cueva?! De haberlo hecho no habrías obtenido ese nivel — Justimon se sintió profundamente ofendido mas optó por quedarse callado. Lo que más necesitaban era información sobre esas extrañas llaves y él no podría en peligro su misión.

    Entendiendo que ya no habría más preguntas tontas por parte de nadie. Witchmon continuo explicando.

    Cada una de estas Keys es custodiada por un poderoso digimon. Para suerte de ustedes, sé de muy buena fuente que cerca de aquí habita un señor feudal poseedor de una de las llaves, la Mystery Key. Sin embargo, dudo que se las facilite solo porque sí. Deberán conseguirla de alguna forma — humanos y digimon asintieron comprendiendo la titánica labor que les aguardaba —. En fin, eso es todo lo que deben saber. Tendrán que viajar por todo el Digimon World para dar con los guardianes de las llaves y obtenerlas de alguna forma. Cuando las reúnan pídanles que Clavis Angemon se haga presente y él los llevará a su mundo. Asunto arreglado.

    Todo el grupo de extranjeros compartió miradas cómplices entre ellos. Les esperaba un largo y gigantesco reto pero si se apoyaban entre ellos todo sería posible. Podían lograrlo.

    Lastimosamente la atmósfera mágica se rompió.

    ¡FUERA DE MI CASA! — con un titánico grito y la potencia de su sombrero mágico Witchmon los lanzó de un momento a otro fuera de su choza —. ¡Y más les vale no hacer un escándalo afuera o haré que llueva! — dijo antes de cerrar la puerta con violencia.

    Como el anochecer se aproximaba y todos seguían parcialmente agotados por la desvelada de la noche anterior Justimon sugirió que lo mejor era descansar ahí mismo. El clima de la noche era agradablemente cálido así que no pasarían frío. Volverían a armar una pequeña fogata y calentarían la ración de víveres que aún les quedaban, el desayuno sería otra historia.

    Crearon un pequeño campamento no muy lejos de la casa de Witchmon. A pesar de las risas y los juegos, ella en ningún momento emergió para empaparlos.



    [​IMG]


    En plena madrugada, con el ambiente tétrico en su cenit, la bruja mantenía una nueva sesión espiritista pero esta vez su interlocutor no era Wisemon. Se trataba del mismísimo Antiguo, quién le encomendaba una tarea difícil a Witchmon, labor que naturalmente no terminaba por convencerla.

    ¿En verdad tengo que hacerlo? — preguntó por enésima vez esa noche.

    Es menester nuestro expulsar toda entidad extraña del ciberespacio. Los humanos no pueden permanecer aquí pero tampoco podemos concederles la libertad de reuniar las Digital Keys imprudentemente. Uno de nuestros agentes debe de supervisar su progreso. Dado que eres la primera en tener contacto con ellos lo más apropiado ha sido asignarte la misión — Witchmon bufó molesta —. Bien, si tan indispuesta te encuentras asignaré la tarea a Wizardmon y Sorcerymon.

    ¡¿QUÉ?! — su cara de indignación no tenía precio —. ¡¿Va a suplantarme con esos dos papanatas?! ¡Ni hablar! Esos buenos para nada seguramente lo estropearan en tiempo record. Si no queda otra opción, lo haré.

    Excelente, me alegra que hayas recapacitado. Esperaré informes constantes de tu parte. Hasta pronto.

    Y se marchó.



    [​IMG]


    A la mañana siguiente un delicioso aroma despertó a humanos y digimon. A medida que se desperezaron, sus narices se hicieron más receptivas a lo que olía como un delicioso desayuno. Buscaron el origen a sus espaldas y ahí lo encontraron, una larga mesa para 20 personas extendida a la mitad del bosque con toda una serie de manjares suculentos encima de ella. En una de las esquinas se encontraba sentada la artífice de tan magnifica creación: Witchmon.

    ¿Qué esperan? ¿No van a desayunar?

    No hubo que repetirlo dos veces, todos tomaron su lugar en cada una de las sillas vacías. Ni si quiera se detuvieron a pensar en la posibilidad de que la comida estuviera envenenada.

    ¿A que debemos el honor, Witchmon? — preguntó Justimon antes de dar el primer bocado.

    Luego de meditarlo con la almohada decidí que lo más seguro es que los acompañara en la búsqueda de las llaves, para evitar que un ignorante como tú los meta en problemas — ella misma pausó y siguió comiendo. Al pasar su bocado, continuó —: No se acostumbren. Esta es una mera muestra de cordialidad después de haberlos expulsado de mi casa tan bruscamente, pero luego de este festín no esperen volver a recibir un obsequio de mi parte. ¿Quedó claro? — todos los humanos asintieron gustosos y prosiguieron con la degustación matutina. La bruja se dirigió una vez más al digimon Ultimate —. Nuestra próxima parada será el pantano Geko, es ahí donde vive el señor feudal dueño de la Digital Key. Dicen que es un malhumorado y prepotente libre con un insano gusto por las artes. Si tus monos tienen algún talento sabrán convencerlo de que los recompense con la llave.

    ¿De verdad crees que sea así de fácil conseguirla? — a su incredulidad, la mujer exhibió una sonrisa maliciosa.

    Por supuesto que no. Pero él tiene una tropa gigantesca, tú solo eres uno y esos otros digimon son unos críos. De intentar tomarla por las malas, todo será una catástrofe — dejó de lado los malos augurios y alzó su copa llena de vino en el aire atrayendo la atención de los demás comensales —. ¡Un brindis! ¡Por la aventura! — y todos ellos emularon a la mujer.

    ¡Por la aventura!

    Oficialmente, la búsqueda de las Digital Keys dio comienzo.




    JudasJudas
    ArisuDokuroArisuDokuro
    DigimasterDigimaster
    KirariKirari
    RyokuRyoku
    Xx_davex_xXXx_davex_xX
    Nick WhitefangNick Whitefang

    ¡Actualización!


    Instrucciones:

    1. Aumento de social links.
    Ya cumplieron con su obligación en la fase pasada, ahora tienen tiempo para socializar entre ustedes, con sus digimon y otros personajes. Disfruten el tiempo libre para postear lo que quieran, ponerse al corriente o descansar de aquí a enero.


    2. Misión especial de reclutamiento.
    Para todos aquellos personajes que cumplieron con la fase anterior: V, K, R, D, A y B; se les brindará la oportunidad especial de sumar un digimon recluta a su equipo. Esta oportunidad es opcional y no es obligatoria. Pueden quedarse únicamente con su digimon inicial si así lo gustan, o bien esperar a las siguientes misiones por mejores opciones.


    Alraumon [Reservada para V]
    Psychemon
    Floramon
    Mushromon [Reservado para D]
    Goblimon [Reservado para J]
    Kunemon [Reservado para B]
    Dokunemon [Reservada para K]

    Antes de elegir tomen en consideración la siguiente información:
    - Si eligen reclutar en esta etapa, no podrán obtener los digimon disponibles en las misiones 2, 3 y 4. Podrán reclutar nuevamente mínimo hasta la Misión 5.

    - Los digimon a reclutar en las próximas misiones son de elemento agua y hielo. No habrá digimon con elemento hierba/naturaleza disponibles en un buen rato.

    - Si reclutan un digimon deberán anexar su ficha a su primer post a más tardar para la próxima actualización.

    - Deberán incluir en su post una escena dónde relaten como el digimon que escogieron reclutar y su personaje forman un lazo. Por ejemplo, en el caso de D pondré que esa mañana vino a buscarlo el Mushromon que conoció en el restaurante para poder unirse a su viaje y acompañarlo.

    - No están restringidos a tomar al digimon con el que participaron en la actividad pasada. Por ejemplo, K puede escribir que un Kunemon vino buscando a B pero como él le tiene miedo a los insectos rechazó la amistad del Kunemon y al final se lo quedó.

    - Solo pueden elegir uno por especie. En otras palabras nadie más puede tomar otro Mushromon.


    3. Última oportunidad.
    Para aquellos personajes que no aparecieron en la fase pasada (incluyendo a J) aún pueden poner su parte de la misión pasada y la correspondiente a esta actualización si desean adquirir uno de los digimon disponibles en esta fase. Si no están interesados en los digimon basta con que hagan social link y den por realizadas las misiones de Witchmon... o de plano no se pasen por el tema (?)-
    Por favor, concéntrense puramente en las actus de la misión 1 y olviden las introducciones para que no se retrasen más.


    Dudas e informes por la conver grupal.


    Espero que hayan tenido una Feliz Navidad y les deseo un próspero año nuevo <3
     
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    Última edición: 26 Dic 2016
  10. Judas

    Judas The busy and stressed guy. Moderador

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    66 "J" Pov:

    Cuando pensaron que debían ser afortunados de seguir juntos, Sweety y J ya estaban teniendo sus dudas. El problema no fue que Justimon la tratara como una niña para empezar haciéndola sentir terriblemente ofendida, tampoco que tuvieran que estar a la intemperie, ella no era delicada –al menos solo con lo que se refería a su aseo persona- y podía vérselas comiendo frutos o solo pescado como hacían en Never Ever Land. El problema fue lidiar con el todo poderoso carácter de Witchmon que además les dijo que debían realizar tareas para que les hiciera su todo benevolente favor de hablarles sobre los portales al mundo humano. Al parecer nada sería fácil ni gratis en esos viajes.

    ¿Cuál crees que debamos tomar? –preguntó la de cabello rosado a su fiel compañero, el pequeño diablillo que se cruzaba de brazos y meditaba- Creo que podemos preguntarle que tareas hay…

    Odio admitirlo, pero a este paso será mejor que solo tomes lo que sea que nos asigne, es más fuerte que nosotros –admitió bastante a regañadientes- en estos casos lo mejor es escuchar y hablar poco.

    Tú siempre tan precavido, mi Sweety –y ella le acarició la cabeza antes de caminar con él a donde Witchmon se encontraba, hace poco V se había ido acompañado de su siempre fiel Hero y de su amiga R, cosa que no le gustó nada el verlos marcharse juntos pero no tenía más opción que aceptarlo por ahora. La pelirrosa no tuvo ni que hablar mientras veía a la bruja buscar en su libreta nuevamente.

    Tú puedes hacer esta, así no te rompes una uña –se burló la bruja mientras arrancaba la hoja de su libreta y se la pegaba en la cara a la joven, parecia que ni verle a la cara le agradaba- Alraumon vive por ahí cerca de unos viejos cedros, la reconocerás cuando la veas. Ahora largo.

    Por supuesto que Impmon no se quedó contento con ese trato pero J estaba acostumbrada a su mala suerte así que solo se retiró la hoja de la cara, tomó la mano de su amigo y ambos se dispusieron a caminar a paso un poco apresurado de allí, con tal de que la rubia no pudiera reclamarles nada más.


    Es bastante cruel que le pida algo así a la pobre –dejó salir la pelirrosada al leer el trabajo que les habían encomendado. Estaba a punto de seguir conversando con su compañero cuando se exaltó al ver a la castaña a su lado de un momento para el otro- ¡C!...No me di cuenta que estabas aquí.

    No importa, es lo normal –respondió la chica por lo bajo, juntando sus manos y mirando al suelo.

    No es que 66 tuviese nada en contra de la joven, de hecho parecía un amor de persona con una muy mala suerte, algo así como ella solo que J sabía que ella misma no era un amor de persona justamente. Tras mirar un momento al cielo y llevarse las manos a la espalda decidió darse un poco de coraje para hablarle, no lo habían hecho mucho antes.

    Este no es un trabajo difícil pero me gustaría hacerlo de forma honesta, no parece que esta niña sea mala así que demos nuestro mejor esfuerzo por animarla ¿Si? –le dijo a su acompañante que pareció un poco nerviosa y titubeó un poco antes de responder con firmeza.

    ¡S-si!

    No les costó mucho llegar al sitio que les dijeron, justamente bajo un cedro se encontraba Alraumon, sentada en calma pero en un prolongado silencio, mirando a algunas flores que brotaban a su alrededor mientras se masajeaba una de sus particulares manos. Ambas se aproximaron lento para no asustarla.

    ¡Hola! –saludó J con un tono suave pero animado, levantando su mano e incluso Sweety, que solía llevar siempre mala cara tuvo que suavizar el gesto- ¿Qué haces aquí sola?

    Nada en particular…¿Qué son ustedes? –preguntó aquella digimon mirando a las humanas y luego a sus compañeros que al menos eran de una especie más conocida para ella.

    Seres humanos, venimos de Never Ever Land, yo me llamo 66, pero puedes decirme J si quieres –le ilustró ella primero y luego señaló a su acompañante- y ella es…-justo en ese momento C dejó de caminar por haberse tropezado con una raíz de árbol-…34…o C si quieres llamarla así –esa presentación fue extraña pero al menos pudo ver como la digimon se llevó sus manitos para cubrirse la boca, casi que se había reído de la caída de C. Al ver que al menos casi logran hacerla reír, la sonrisa de 66 se ensanchó.

    ¿Y que las trae por aquí?

    Verás, estábamos con Witchmon –al escuchar ese nombre Alraumon pareció exaltarse con un poco de miedo- Pero esa vieja me está dando coraje, nos trata muy mal a mi ya mis amigos –y se cruzó de brazos soltando un suspiro profundo- Así que pensamos que podíamos venir a descansar un momento aquí ¿Te molesta si te hacemos compañía? –ella pareció más tranquila al escuchar que alguien más tenía problemas con Witchmon, de cierto modo algo de empatía surgió.

    Claro que no, siéntense –les invitó ella y ambas pudieron tomar un merecido descanso.

    Al principio hablaron un poco de cómo era el ambiente en el bodsque, Alraumon les comentó que había problemas con cierto territorio donde los Kunemon vivían y que eso a veces le complicaba dormir. Los Mushromon no eran tan malos pero siempre estaban ocupados y Vegiemon se quedaba dormida o se distraía con facilidad cuando quería hablar con ella, además de las visitas de Witchmon a su casa que debía evitar si no quería sufrir más. J entendió sus problemas y de hecho le contó de algunos de los suyos, empezando por uno en particular.

    Entiendo cómo te sientes, yo acabo de distanciarme de una amiga…-J dejó de sonreír por un momento al recordar a Tinkermon, de hecho apoyó los brazos sobre las rodillas y miró a la distancia- Somos un grupo grande y nos acompañamos entre nosotros pero…era feliz con ella.

    ¿Y porque tuvieron que irse? –preguntó Alraumon mostrando la misma empatía que la humana cuando esta le había escuchado previamente.

    Es complicado de explicar pero no es como si nos hubiésemos peleado, es más –y al fin pudo recobrar un poco de su felicidad- yo espero que le vaya bien con el chico que le gusta.

    ¡Oh! ¿Tiene alguien que le gusta? –y a la pregunta de Alraumon C se sintió un poco incómoda.

    P-por favor no hablemos de ese tema –quiso evitarlo para no pensar en cuando D la había invitado a salir tan solo unas horas antes. No estaba de humor para una charla de chicos.

    Vamos, C, no creo que sea tan malo –quiso animarle Lopmon pero parecía que no había caso.

    Esto se torna un poco incómodo para mí también –Sweety tuvo que anunciarse desde una de las ramas del cedro, recostado como estaba pero escuchando la charla.

    En ese caso…-la pelirrosa se llevó un dedo a los labios buscando algo que todas pudieran hacer, entonces chasqueó los dedos en cuanto dio con la respuesta- ¿Les gusta cantar? Puedo enseñarles muchas canciones que recuerdo.

    ¡Claro! Siempre quise hacerlo con alguien más pero…-y Alraumon fue interrumpida por la humana que se puso de pie de un salto.

    ¡Yo igual! De paso podré escuchar más la voz de C –dijo con cierto tono pícaro e incluso con su mirada que posó sobre la pequeña la cual ya parecía querer desaparecer- Podemos ir con una fácil…comoo…-en cuanto una melodía vino a su cabeza no se esperó más y elevó la voz.



    Tanto Sweety como Alraumon no tuvieron problemas en cerrar los ojos y dejarse llevar por la voz de la muchacha que cantaba con calma, aunque fuera su primera interpretación y bastante corta, así las demás también podrían cantar alguna cosa para liberarse, de todos modos habían tenido algo de estrés e inseguridad guardada últimamente así que les vendría bien para dejar salir cualquier tipo de sentimiento, no había nadie más escuchando en los alrededores de todos modos más que ellas…y Sweety.


    [...]

    — Extras: Goblimon y Alraumon —


    Tenían mucho que pensar sobre el día de ayer, sobre ese asunto de buscar llaves y todo el lío que les llevaría conseguirlas a todas. Pensaron que tendrían le peor despertar de toda sus cortas vidas y memorias pero al menos, Witchmon les hizo un desayuno completo que, aunque sea una oportunidad única, les venía como anillo al dedo.

    J se había emocionado al escuchar que irían con un digimon que los valoraría por sus dotes artísticos, quizás y tendría a ese tal señor feudal en el bolsillo. V por su lado no quería ni pensar ni procesar nada, con algo del té que les sirvieron apenas si estaba despertándose, con un aspecto cansado y adolorido por su anterior pelea con los Goblimon. Incluso un morete adornaba su ojo izquierdo cosa que lo hacía ver aun peor, aún así, no muchos preguntaron por lo que le había pasado pero no esperaba algo como eso.

    No quiero tratar nunca más en mi vida con Globlimons…-dijo en tono cansado con la vista fija el frente, cuando observó como una sombra se aproximaba entre los arbustos y finalmente emergía. Parpadeó varias veces antes de darse cuenta- ¡Un Goblimon!

    Nadie captó al principio porque el de cabellos verduzcos se exaltaba, señalando a aquel ser con el dedo, pero en cuanto la criatura lo vio pararse un poco más lento de lo normal, además de contemplar su ojo morado, esta estalló en risas.

    ¡Jajaja! ¡Te ves mejor así! –se burló el Goblimon por fin saliendo del arbusto, a pesar de que esos digimon podían ser muy parecidos e incluso idénticos, 99 lo identificó como el culpable de sus moretes- sabía que estarían aquí así que pensé que sería buena idea terminar de saldar cuentas.

    ¿Quieres la revancha? –el de ojos miel frunció el ceño y se levantó de la mesa directamente para rodear esta y encontrarse nuevamente frente a frente contra el “carbonero” en todo el sentido de la palabra- ¿No tienes suficiente con haber sido quemado?

    ¡Al menos no tengo un ojo morado, humano!

    ¡Deténganse ambos! -71 iba a intervenir, J al verla de mal humor recordó la forma en la que había regresado de aquel trabajo con V y ahora tendía porque volvía a verse molesta. Ya no quería que su besty lidiara con ese tipo de cosas así que se adelantó, trotó a donde ambos estaban y se paró en medio de ambos.

    No van a pelear, estamos desayunando –y extendió ambos brazos para distanciar a ambos, en caso de cualquier intento por acercarse entre ellos y buscar empezar la riña- para empezar tu, V ¿Quién te manda a luchar con los Goblimon? ¡No eres un digimon!

    Oye ¿Te pones de su lado? Debí esperarlo viniendo de ti –el chico se cruzó de brazos poniendo su mejor expresión de repudio.

    Acabo de escuchar que lo prendiste fuego ¿Cómo quieres que no me ponga de su lado? –pero la conversación se detuvo porque ya hace un buen tiempo el ser verdoso se había quedado mirando a la joven de cabellos rosados con el rostro sonrojado, así que procedió a pokearle apenas la pierna para llamar su atención- ¿Qué pasa? –preguntó entonces arrimándose un poco y sorpresivamente, recibiendo un puñado de margaritas.

    Eres una señorita muy amable y bonita, son para ti –y aunque aquella cosa no muy agraciada se las estuviera ofreciendo, la chica sonrió y recibió las flores con una sonrisa.

    ¡Qué lindo eres! Gracias –y le siguió una risa algo extraña, en el tiempo que había estado en el Digimundo nadie le había dicho que era ni amable ni bonita, tal vez solo de casualidad R o Tinkermon como un cumplido entre chicas, pero nada más. Aunque eso no le agradó nada a Sweety que se acercó a todo lo que estaba ocurriendo y se plantó delante del Goblimon.

    Oye, es mía, búscate la tuya –e hizo un gesto con las manos como si espantara a algún bicho raro.

    Yo no veo tu nombre en ella –se burló el Goblimon llevándose las manos a la cintura sin soltar su maso- Escuché que se iban a ir ¿Es eso cierto? Podría acompañarlos.

    ¡No eres bienvenido! –Sweety ya estaba que explotaba así que J tuvo que levantarlo en brazos.

    No seas grosero, Sweety, tranquilo. Un nuevo compañero no nos vendría mal ¿Verdad? –pero sería difícil convencer al pequeño diablillo de eso, él y Goblimon ya estaban dispuestos a empezar un duelo a muerte por ver quien tenía la tención de la humana, aunque tenían distintas intenciones hacia ella, muy probablemente.

    V había quedado de lado con toda esa conversación entre esos tres así que estuvo a punto de retirarse, pensó en irse a pensar un momento por su lado cuando notó algo a la distancia que se alejaba ¿Había otro espía digimon observándolos? La curiosidad le pudo más, incluso Kotemon leyó sus intenciones y ambos se vieron por unos instantes antes de abandonar al grupo para internarse en el bosque.



    ¡Oye, espera! –V levantó la voz para lograr que aquella pequeña se detuviera en su marcha, iba arrastrando sus particulares manos por el suelo y con la cabeza gacha- ¿Qué sucede? ¿Querías hablar con alguien? –el se puso de cuclillas para estar a la altura de aquella Alraumon que pareció un poco asustada con el repentino acercamiento- Ah, perdona, no quise asustarte –entonces se disculpó un poco nervioso- debe…ser un poco incómodo hablar con alguien que tiene mi aspecto –pensó riendo un poco con vergüenza, cayendo en cuenta de su ojo morado. Decidió no seguir con ello en cuanto vio que a la pequeña se le llenaban los ojos de lágrimas- ¡¿Qué sucede?! –preguntó ahora un poco más alarmado y preocupado.

    Es que…-alcanzó a decir ella llevándose las manos a la cara para cubrirse, con voz algo ahogada- pensé que podía ir con ustedes pero veo que 66 ya encontró a alguien –parece que esas dos se habían conocido con anterioridad. En cuanto Alraumon levantó sus manos de esa forma, el humano pudo darse cuenta de que las tenía desgastadas por alguna razón ¿Tendría que ver con las tareas de Witchmon?- volveré a estar sola cuando ella y C se vayan.

    Sin saber muy bien qué hacer, V estiró una de sus manos con cuidado tomó una de las de Alraumon, la misma se asustó de repente cuando vio que el de cabellos verdes besaba la punta de sus dedos, cerrando los ojos.

    Lamento escuchar eso, sé que es duro, todos estamos igual…-su voz sonaba comprensiva, tranquila, en verdad no quería asustarla, en cambio cubrió aquella mano de la digimon con las dos suyas. Kotemon se acercó también para poner una de sus manos sobre su hombro- pero por favor, no estés triste…si te sientes sola…aún puedes venir con nosotros ¿Quieres acompañarme a mi y a Hero?

    99 entendía perfectamente lo que era sentirse solo, no podía ignorar a esa pequeña sin que le tentara el corazón así que empezó a sonreír poco a poco cuando la vio asentir con la cabeza aún con mucha pena, lo mejor sería dejar que llorara un poco para liberarse de un poco de su desdicha. Estuvieron un momento solo en silencio pero al fin, 99 decidió ponerse de pie y extender una mano a la pequeña planta que seguía mirándolo con grandes ojos llorosos.

    Anda, regresemos, hay un gran desayuno ahí servido y seguro tienes hambre –le invitó recibiendo la mano de ella nuevamente pero esta vez para que caminaran juntos de regreso. Kotemon tomó la que sobraba de Alraumon con sus ojitos amarillos sonrientes en forma de media luna.

    Es un gusto que seamos compañeros ahora, soy Kotemon. V me llamó Hero –se presentó amable- seguramente encontraremos un nombre para ti también.

    Es un gusto…así que es V –susurró en voz baja y se dedico a observar la espalda del varón antes de intentar una mueca de sonrisa.




    Lo dejé abierto para que ArisuDokuroArisuDokuro lo cerrara si gusta, digo, si piensa postear ~

    He cumplido /o/U -tarde pero cumplí-
     
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    Última edición: 26 Dic 2016
  11. Xx_davex_xX

    Xx_davex_xX Amor?? solo dame una maldita arma y ya.

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    Con permiso del creador dejare esto por aqui ^^, lo siento Arisu pero no pude seguir esperando xD, espero te guste ;)
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    “Cuando la realidad supera la ficción.”


    No mentiré, esto sí que será difícil, de una acalorada persecución nos encontramos a hora tomando el té en una pequeña capilla un tanto alejada de la ciudad y muy cercana a la casa de Psycomon que también era un orfanato, esto se está poniendo cada vez más raro y aún recuerdo lo que paso hace menos de dos horas…


    Flash Back:


    -Bien, es ahora o nunca- Dije mientras miraba a los digimon asintiendo y empezaban a ir al mercado a “jugar”.

    -Relax brother, todo saldrá bien- comentó L con la caña en sus manos en una posición de que, en cualquier momento lanzaría la caña con el brillante anzuelo, se veía demasiado sexy si se me permite decirlo.


    Pasaron unos minutos hasta que logramos ver a Psycomon salir de una tiendita del lugar, pero en cuanto salió, una Palmon le siguió unos segundos y luego le pidió que pagara algo, este se hizo la víctima y la pobre Palmon intento hacerle pagar, incluso le amenazo con quitarle la piel para venderla y saldar su cuenta, pero el Psycomon era demasiado astuto y, haciendo lágrimas de cocodrilo, logra que se la dejen pasar, en cuanto la pobre Palmon volvía a la tienda el gamberro ya estaba sonriendo mientras se giraba y caminaba en nuestra dirección, era hora de empezar.

    Ash y Anubis empezaron a corretearse, jugando entre ellos y luego pasaron entre el Psycomon, quien llevaba unas bolsas con algunos comestibles, el imputado casi cae pero, gracias al mareo que le provocó los pequeños el albino logro lanzar la moneda cerca, como si se le hubiera caído a uno de los chicos, los cuales desaparecieron luego de un rato.

    El Psycomon se veía molesto, quizás las cosas llevaba eran frágiles o simplemente le molestaban los menores, pero su enojo paso a segundo plano cuando vio la moneda y, mirando a ambos lados, como verificando que nadie lo viese, intenta tomar la moneda, la cual se movió un poco, el Psycomon se vio confundido e intento de nuevo, con el mismo resultado, ya a la tercera vez, donde se veía más desconfiado, logro tomar la moneda y, en cuanto cerro la mano 31 lo jalo con fuerza y lo trajo con bolsa y todo, menos mal la bolsa venia amarrada ya que no salió nada de esta, en cuanto a Psycomon, este se encontraba confuso, o eso puedo ver, ahora simplemente me pongo en plan amargado, cosa simple si empiezo a recordar cierto incidente de la tarde con los otros chicos que estaban cerca de mi peliblanco, en verdad me molestan.

    En cuanto Psycomon nos ve se asusta de inmediato, o sea, con estas pintas de macarras, con armas y cara de pocos amigos ¿Quién no lo haría?, Como sea, el pobre intento hacer su numerito, yo simplemente mire a otra parte y le dije a L que terminara rápido con él, esto lo asusto el doble y, luego de que el albino le diera la información este se metió la mano en su “piel” y antes de sacarla ya estaba corriendo, Anubis y Ash estaban fuera del “escondite” y empezaron a seguirle y detrás de ellos nosotros.





    La cacería era divertida, no podía negarlo, corríamos todo lo que podíamos y luego nos separábamos para atraparlo, pasamos por muchos lugares, entre esto estaban algunas tiendas donde más de una prenda cayó al suelo y más de uno tuvo que huir para no recibir una bronca.

    Llegamos a una sección con varios callejones que se conectaban el uno con el otro, uno salía de un lado y el otro por alguna adyacente, luego vi a Ash persiguiéndolo mientras Anubis entraba a otro callejón al igual L y yo, luego me vi persiguiendo a Psycomon mientras Leormon montaba a L y apuntaba con su pata la dirección y Anubis corría tras el digimon morado, luego Ash estaba en mi cabeza y anubis en la de L; Ambos gritándonos, luego Psycomon nos estaba persiguiendo con un Chipote a la par que los cuatro corríamos, en otra oportunidad me vi cargando a L a lo caballito mientras Leormon y Labramon corrían entre mi piernas apurándome y Psycomon aún nos perseguía, en eso paramos, nos giramos y nosotros volvíamos a perseguirle y para finalizar chocar todos en el centro, menudo choque me di al toparme con los demás, esto me recordó vagamente a un programa de televisión que vi hace mucho sobre un gran danés o algo así.

    Para cuando se nos pasó el mareo vimos que el Psycomon ya estaba corriendo de nuevo, lo admito, es muy rápido el desgraciado, en eso me iba a parar cuando Labramon me mira asustado y en susurros me dice que saque la mano rápido, yo no entendí el por qué hasta que me fijo que la tenía en el trasero de L, el cual aún se quejaba boca abajo, debió darse un golpe muy fuerte en la cabeza, su digimon había seguido persiguiendo a Psycomon y, retirando mi mano de esos glúteos tan bien formados y apetecibles, mando a Labramon a seguir a Ash y su presa, así fue como me pare rápidamente y, ayudando a L, ambos nos disponíamos a marchar un poco en dirección de nuestros amigos.

    Paso un poco la tarde hasta que los digimon llegaron algo cansados, yo cargue a Labramon mientras este respiraba con la lengua afuera, nunca hace tanto esfuerzo, debe estar agotado pero se nota por su sonrisa que logro sacar información y, que además, disfruto la casería, creo que en si esto fue divertido.


    -vive a unas cuadras de aquí… ¡oh my Fucking God, i’m Tired!- le escuche decir a Ash, en verdad debe estar exhausto.

    -sadiq hal 'ant bakhir?*- le pregunté a Labramon a la par que este asentía y nos mostraba el camino.


    Avanzamos entre la gente de forma discreta, lo que menos queríamos es que nos regañaran por algunos destrozos “menores” que provocamos en nuestra alocada y divertida casería. Pasamos por algunos árboles y logramos encontrar la casa del moroso, se veía algo vieja y muy rustica, no como la de Witchmon pero si se veía deteriorada, en eso vemos que Psycomon salía de su casa con algunas bolsas, echaba la llave y corría a una dirección cerca de un pequeño monte, nosotros le seguimos y nos encontramos frente a frente con una pequeña capilla, donde su patio delantero y parte del lateral era un cementerio.






    -“menudo lugar para traer comida”- pensé yo, pero luego se vio que el Psycomon entraba.


    Así, dándome ánimos, pase entre las tumbas y debo decir que me lleve varios sustos junto a Anubis ya que, de repente, aparecían Bakemon, DemiDevimon [Picodevimon] y algunos DemiMeramon junto a Candlemon, todo parecía sacado de una película de terror y cuando entramos a la capilla todo fue más extraño.

    En eso escuchamos con sonaban algunos violines seguidos de un clavicordio, la melodía era bastante amena pero intrigante y más aún al encontrarnos al “pastor” del lugar, el cual era un Devimon quien oraba fervientemente, es aquí donde empiezo a dudar de mi propia religión, ¿un digimon del tipo demonio orando fervientemente?, esto debe ser una muy mala broma para la religión, si no mal recuerdo en la tierra existía un papa o algo así que era quien mandaba a todos los clérigos, de seguro, si miraba esto, le daba un ataque, eso es seguro. Cuando la música paro vimos al Devimon girar y, de una forma muy amable nos habló.


    -queridos hijos de Homoestasis, ¿en qué podemos ayudarles?- pregunto mientras L y yo estábamos perplejos, esto sin duda era algo realmente raro de ver.

    -venimos a buscar a Psycomon- dijo Anubis mientras Ash asentía, al menos los chicos no quedaron tan choqueados como nosotros.

    -¿Qué pudo haber hecho el amable Psycomon como para que le siguieran a la casa de nuestro dios?- pregunto curioso, en verdad eso me pone los pelos de punta.

    -bueno… es una historia complicada- dije recuperado del shock inicial mientras el digimon Demoniaco sonreía amablemente.

    -pasen, si quieren tomemos un té y me cuentan todo- nos dijo mientras empezaba a marcharse por la parte trasera del lugar.


    Nosotros simplemente nos miramos y, dándome algo de valor, decido seguirle, esto en verdad era muy raro.

    Para cuando pasamos por la puerta trasera vimos un hermoso jardín con algunas flores de diversos colores, algunos árboles y juegos de niños, en eso veo a un grupo molestando a un pequeño Dokunemon, iba a pasar de largo pero veo que los chicos empezaron a usar habilidades en contra del pequeño, todo ante el semblante preocupado de Devimon, por mi parte fui a defenderlo, realmente me molesto mucho que lo atacaran.


    -Deténganse ahora mismo si no quieren que les dé una lección que no olvidaran en sus vidas pequeños malcriados- dije con todo mi autocontrol, si decía algo fuera de lugar o una grosería quizás y me corrían y era lo que menos quería.

    -tsk, vámonos, llego un raro- dijo uno de los rockys que molestaban al pequeño.

    -¿te encuentras bien?- pregunte mientras el pequeño saltaba a mis brazos y empezaba a llorar –tranquilo pequeño, ya todo está bien- consolé a la par que Anubis miraba la escena enternecido –Anubis, por que no juegas con él en lo que termino de hablar con Devimon, ¿puedes?- le pregunté mientras este asentía.


    Íbamos a seguir nuestro camino pero Ash decidió quedarse, dejándonos a nosotros con el “sacerdote demoniaco” como empezaba a pensar. Así seguimos hasta una pequeña edificación sin paredes, solo eran seis pilares de metal y un techo, bajo esta estaba una mesa con un juego de té para 5 personas. Devimon retiro un par de tazas y dejo tres para todos, luego empezó a servir el agua, que estaba caliente, junto a unas hojas aromáticas y la infusión quedo lista.


    Fin Flash Back.





    Desde la iglesia se escuchaba nuevamente el clavicordio junto a los violines, armonizando el lugar y la “hora del té” por así decirlo. Devimon empezó a hablar diciendo que el lugar se componía de tres partes; el cementerio, la capilla y el orfanato, la edificación estaba un poco más lejos, se notaba la casona a lo lejos, de ladrillo y un tenue color crema, el lugar en si era ameno pero aun así se veía que Devimon estaba cansado, también nos explicó que algunos de sus niños eran propensos a pelear, él quería intervenir pero tenía miedo de que si lo hacía se portaran peor con los niños, esto me dejo dando vuelta y quizás ese pequeño pase malos ratos por mi culpa, en verdad no pensé bien las cosas al meterme en sus problemas.


    -lamentablemente el pequeño aun es nuevo, solo ruego a Homoestasis que lo cuide y proteja para que el pequeño crezca sin mal alguno en su corazón- decía sorbiendo de su té –ahora, díganme a que han venido y, si no es muy desubicado de mi parte, ¿Qué son exactamente?, pues digimon no son por lo que veo- comentó dejando la tacita de te floreada en su platillo a la par que L respondía.

    -Venimos siguiendo a Psycomon, hace un tiempo le pidió prestado dinero a Witchmon y esta nos mandó a cobrárselo- comento tomando con desconfianza el té, quizás pensando que este tuviese algo o quizás sabia mal.

    -y en cuanto a nosotros… somos seres humanos, por alguna clase de sucesos que aún no logramos identificar caímos a su mundo, ahora buscamos la forma de volver pero la única que nos puede dar esa respuesta es la hechicera Witchmon, por eso pedimos que Psycomon nos pague- dije con calma mientras bebía de mi té con más ánimo, me sabia rico.

    -ya veo, ahora mismo lo mando a llamar- respondió mientras aparecía un Bakemon de la nada, cosa que me asusto levemente y, diciéndole algo al oído, el fantasma desaparecía.


    Seguimos charlando mientras el imputado era llamado al lugar, en ese rato Devimon nos comentó acerca de su procedencia y el por qué era el sacerdote de este lugar, al final era para hacerles ver que, a pesar de ser un digimon oscuro también podía ser bondadoso y amable, dejando de lado todos los estigmas que su proceder marcaba. Luego nos comentó como creo este lugar para que los niños huérfanos tuvieran un lugar donde vivir, a la par que también venían algunos digimon a jugar con ellos y cuidarlos, como Andromon, el digimon quien tocaba el clavicordio y algunos Floramon quienes tocaban algunos violines, estos ayudaban en la misa y en el cementerio, cuidando la maleza que crecían entre las tumbas y jugaban con los niños.


    -¿di-disculpe?- hablo Psycomon mientras venía con la cabeza gacha, se veía preparado para una regañadura.

    -Joven Psycomon puede, por favor, decirnos ¿Por qué no ha pagado la deuda que tiene con la Digimon Witchmon?- preguntó de forma amable mientras el digimon morado suspiraba y nos miraba de reojo.

    -no tenía para devolvérselo, use todo el dinero para poder traer comida y algunos juguetes a los niños, pensaba devolvérselos más adelante pero no podía, solo quería que los niños fuesen felices- comentó mientras unas lágrimas salían de sus ojos.

    -esa no es la verdadera razón, ¿verdad pequeño?- preguntó Devimon de forma audaz mientras Psycomon suspiraba, dejando de lado su teatrito.

    -la verdad… quería comprarme algo pero me faltaba dinero, luego de pedirle a Witchmon y a algunos más logre comprarlo, era un libro de cuentos, realmente me gusta leer pero no tenía nada para leer últimamente y la biblioteca cierra muy temprano y no prestan los libros, por eso pedía tanto dinero, para llenar mi biblioteca personal- respondió desganado mientras Devimon negaba con la cabeza.

    -hijo, haz caído en el pecado de la avaricia, ve a la capilla a pedir perdón por tu grave pecado, reza unos 10 Homoestasis nuestros y 20 Ave Yggdrasil, seguidos de una manda para cambiar, ve hijo, que Homoestasis e Yggdrasil limpien tu alma- mandaba y predicaba mientras el Psycomon se marchaba a la capilla- lamento que hayan tenido que llegar a tanto por una cosa así, tomen, es parte de la ofrenda de hoy, son 600 Bytes, pueden llevárselos a Witchmon en forma de pago por el mal rato que le hizo pasar Psycomon- comentó mientras bebía de su té y dejaba las monedas en frente de ambos.

    -pe-pero señor, esto es de usted, nosotros no podemos…- pero Devimon me mira con una mirada amable y sonrisa apacible pidiendo que me detenga.

    -está bien, aún tenemos más dinero para mantener el orfanato, además de algunos huertos y libros, podremos sobrevivir un tiempo, aunque la ayuda de Psycomon es bien recibida no podemos seguir dependiendo de lo que el pide, debemos hacer nuestra parte también y esto es lo menos que podemos hacer- comunicó mientras yo bebía de mi té, el cual se acabó en ese sorbo.


    Decidimos tomar la moneda y marcharnos del lugar, ya no teníamos razón para quedarnos. Fuimos a buscar a nuestros amigos quienes jugaban muy amenamente con el Dokunemon, quien nos miraba con pena al ver que sus amigos se irían, estos intentaron subirle el ánimo, pero lo que dijo me partió el corazón al igual que a Anubis.


    -no se preocupen, todos terminan abandonándome tarde o temprano, espero sean felices y gracias por jugar conmigo, son muy amables- comento con algunas lágrimas en sus ojos y se marchaba al edificio seguido de un triste Devimon, quien lo toma y lo lleva cargando hasta desaparecer en la distancia.


    Con esas palabras yo estaba a punto de llorar, por alguna razón esas palabras me quedaron dando vueltas mientras me marchaba, pareciese que ya las había escuchado con anterioridad… o quizás yo lo dije en algún momento de mi vida, en verdad me partió el alma escuchar al pequeño decir aquello.

    Seguimos nuestro camino hasta salir del recinto y adentrarnos en el bosque, donde se supone se encuentra Witchmon, seguimos la caminata en silencio, no me sentía con ganas de hablar con L o Anubis. Llegamos a la casa de la hechicera y le di el dinero, esta se sorprendió al ver dinero de más pero le dijimos que era como compensación por el atraso, así fue como todos fueron llegando, yo simplemente estaba sentado en un árbol, pensando en lo que ese Dokunemon dijo mientras rascaba la espalda de Anubis quien se había quedado dormido por mis caricias, en eso veo que alguien sube y me fijo que era R, quien me miraba algo preocupada.


    -¿Qué sucede K?, ¿paso algo con L?, ¿tuvieron algún tipo de encuentro?- me preguntó a la par que yo suspiraba.

    -no del tipo de encuentros que a mí me gustarían- dije con una sonrisa triste y tono de voz levemente bajo, no quería despertar a mi amigo.

    -cuéntame, ¿Qué sucedió?- preguntó nuevamente mientras yo le relataba los hecho -ya veo, de cierta forma todo es muy increíble y bastante loco, pero al menos lograron completar la misión- dijo con una sonrisa –pero aun te veo muy decaído, ¿paso algo más?- me interrogo mientras yo asentía.

    -cuando llegamos al patio trasero de la capilla vi a un grupo de rockys molestando a un Dokunemon, el pobre estaba llorando y le fui a ayudar, quizás estuvo mal porque los otros lo molestaran aún más por débil, en verdad eso me molesto pero cuando volvimos a buscar a nuestros amigos, que se quedaron jugando con él, dijo algo que me rompió el corazón…- le respondí mientras la rubia me miraba expectante –él nos dijo: “no se preocupen, todos terminan abandonándome tarde o temprano, espero sean felices y gracias por jugar conmigo, son muy amables”, eso me desarmo por completo, ese pequeño… quizás cuanto haya sufrido en su vida, cuantas cosas haya visto, cuanto dolor tenga, en verdad me afecto más de lo que creí- dije con una lagrima en mi mejilla, en verdad me sentí muy identificado.

    -pobre criaturita- comentó la ojiazul mientras asentía.

    -¿Cómo te fue a ti?, ¿muchos problemas con los chicos?- pregunté mientras ella se enojaba levemente.

    -ellos son demasiado descuidados, toda esa pelea pudo haberse evitado usando el sentido común y dialogando de forma civilizada, no en una encarnizada pelea que pudo dejar a muchos heridos- dijo bastante segura y algo enojada con su comentario.

    -entiendo, puede que tengas razón pero hay seres que no piensan adecuadamente con la cabeza y creen que la fuerza lo es todo, tu tranquila R, ya verás que aprenderán, solo debes darles paciencia- comenté con una sonrisa triste, ella simplemente me sonrió de vuelta mientras escuchábamos a los demás hablar.

    -¿aún no piensas declararte?- preguntó curiosa mientras yo negaba con la cabeza.

    -es muy pronto todavía, solo compartimos una misión juntos y aun así no logre sacar mucha información de él, pero se ve que es un buen chico, me está enamorando cada vez más con sus acciones, realmente seria el chico perfecto para cualquiera de ustedes- dije con un aire de tristeza.

    -no hagas eso- pidió mientras yo le miraba confundido –no te menosprecies, vales más de lo que crees, solo ten confianza en ti mismo, quien sabe si logres enamorarlo- me animó mientras yo sonreía de manera verdadera, en verdad necesitaba escuchar eso -iré a ver a los demás, ¿vienes?- me pregunta mientras yo declinaba la oferta.

    -iré a hablar con Justismon, quiero preguntarle un par de cosas, cuando termine iré con ustedes- le respondí de forma amable, ella solo asentía y con un “te espero” se bajó del árbol y fue con los demás, en verdad R es una gran chica, le tengo envidia y a la vez estoy agradecido de poder hablar con ella, es realmente amable.


    Baje del árbol con cuidado, intentando no despertar al dormilón de Anubis pero este despertó de igual forma, le dije que fuese a jugar por allí mientras hablaba con Justismon, este me miro raro y luego se fue a perder entre la maleza, no quería que se enterase de esto aún, podría ser muy fuerte para él y quiero que aun sea inocente en ese sentido.

    Llegue con Justismon quien me miro con una sonrisa, me invito a sentarme a su lado y empezamos a dialogar un poco de nuestras misiones, al parecer nos fue bien a todos. De esta forma seguimos hablando de todo un poco hasta que toco el tema que me trajo hasta él.


    -Justismon... ¿que harías si un digimon de tu mismo género se te declarara?- le pregunté mientras él me miraba como si una segunda cabeza me hubiese salido del cuello.
    -¿qué?- preguntó confundido, quizás no me explique bien.
    -ya sabes, en este mundo existen digimon de distintas formas, es raro encontrar parejas de diferentes razas juntos pero si es del mismo género ¿cómo se vería?, ¿qué harías tú?- insistí mientras el digimon ultimate pensaba, tal vez fue muy complicada mi pregunta.

    -Es una pregunta interesante y creo entender tus preocupaciones. He viajado por distintos rincones del digimundo y te puedo garantizar que varios digimon han formado toda clase de parejas. Si lo que te da miedo es ser juzgado, no tienes necesidad. Excepto por los digimon de corazón malvado, el resto rara vez se inmiscuye en la vida de otros digimon. Se vería de forma natural- me responde con una sonrisa mientras siento su mano en mi hombro -Lo que yo haría en tal situación es algo que a ciencia cierta no sé. Nunca me ha pasado y dudo que alguna vez suceda. En lo personal mi misión en la vida me lleva a todas partes, no soy de quedarme en un sólo sitio, siempre habrá otros que necesiten mi ayuda. Por esa razón, si la idea de ese otro digimon es que nos asentemos tradicionalmente en un sólo lugar y criar una familia, me temo que me vería en la penosa necesidad de rechazar sus sentimientos- siguió mientras pensaba que era lógico, pero si fuese alguien que solo se quede en un lugar… ¿aceptaría o de igual manera rechazaría? -Por otro lado, admito que viajar solo no siempre es lo mejor para el alma. Siempre he tenido curiosidad por tener un compañero o compañera. ¡Qué va, un equipo entero! Eso sí sería algo que podría disfrutar y me haría muy feliz. Si ese digimon estuviese dispuesto a viajar a mi lado para hacer de nuestro mundo un lugar mejor, estoy seguro que seríamos muy felices juntos.- finalizo a la par que su semblante relajado y optimista se me contagiaba, realmente me agrado su respuesta y lo honesto que fue, esto me da una pequeña esperanza.


    Tal vez Justismon no puede encadenarse por estar siempre de nómada, pero veo que él estaría dispuesto a estar con alguien si ese digimon le sigue el paso, realmente suena lindo, también me da confianza de que lo que siento no está mal, quizás sea fuera de lo cotidiano pero al menos no es raro, siento como si un peso se me fuese de encima, aunque el miedo que tengo no se haya marchado, al menos tango más confianza conmigo mismo.

    En ese momento, cuando estaba yendo con R, aparece Labramon junto a un digimon alto y de color negro quien cargaba un bultito verde.


    -disculpa, lamento haber venido de esta forma, ¿crees que podamos hablar?- me preguntó el digimon negro mientras yo asentía y nos alejábamos un poco.

    -¿Qué le pasó?- le pregunté mientras él me entregaba al inconsciente Dokunemon.

    -paso lo que dije que pasaría, los niños se burlaron y lo golpearon hasta dejarlo inconsciente, tome manos en el asunto y les di una buena reprimenda a la par que un castigo ejemplar, pero no puedo dejar que este pequeño se quede, si los otros lo encuentran, es posible que le hagan más daño y no quiero que le pase nada- dijo de forma triste mientras miraba la respiración tranquila y acompasada del pequeño a la par que un par de vendas se miraban en su cuerpo –¿crees poder cuidarlo?, se encariño mucho con Labramon y realmente te considera alguien muy amable, este pequeño ha sufrido mucho, solo deseo lo mejor para el- comentó dando un pequeño roce por la cabecita del digimon –¿puedo contar contigo?- pidió de forma amable y esperanzada mientras yo miraba al pequeño.

    -lo hare, cuidare de el- contesté mientras lo abrazaba levemente.

    -gracias, realmente eres un buen chico, que los dioses te acompañen y el antiguo te proteja- finalizo a la par que se marchaba, este pequeño en verdad se ve adorable y ahora lo cuidare yo, de cierto modo es como si lo hubiera adoptado, realmente estoy feliz.

    -descansa Malak*, ahora estas a salvo- le susurre mientras le besaba la cabeza y lo acunaba bien en mis brazos.

    -mamá…- susurro el pequeño entre sueños, realmente es muy adorable este niño.


    Luego fui con R, quien me preguntó quién era el pequeño, le explique lo que había pasado y le dije que era el mismo pequeño del orfanato, esta simplemente le miro y sonrió, se veía muy cómodo en mis brazos y se veía que soñaba algo lindo.

    Hable con R y luego nos integramos a los chicos, hablamos un poco hasta que llegaron los demás con la sopa y todos quedamos en silencio, fue aquí cuando Dokunemon despertó y se sorprendió de verme junto a Anubis, luego de comentarle lo que había pasado, de forma rápida y silenciosa, este acepto gustoso y se me apegó aún más, pareciese que le faltaba cariño y eso le daré, todo mi cariño.

    Cuando se acabó la sopa todos entramos a su casa, esta nos enseñó sus habilidades con el sombrero, cosa que nos impresiono pero a la vez nos desilusiono por el hecho de no ser lo que buscábamos, luego de unos minutos empezó una sesión espiritista donde conocimos a Wisemon, un digimon que explico algunas cosas, ahora teníamos una nueva misión, encontrar unas llaves que nos llevarían con ClavisAngemon y lograríamos volver, todo esto se pone interesante. Según nos dijo, la primera llave estaba cerca, solo deseo que logremos obtenerla sin mucho problema.

    Luego de que Witchmon nos echara, casi a patadas de su casa, llego la noche en donde todos nos fuimos a dormir, el pequeño Malak creo una red en forma de hamaca, de esa forma no dormiríamos en el piso, hizo otra para dormir junto a Anubis, para que estén más cómodo y se den calo, así comenzamos a ir al mundo de los sueños… o pesadillas en mi caso.


    Pesadilla:


    Me encontraba en un lugar como una cueva, todo era oscuro y había un eco de agua cayendo, era un lugar tétrico, hasta que escucho nuevamente esa risa estridente, esa maldita risa que me tiene los pelos de punta.


    -sabes que no durara, esa cosa te dejara como todos, ese amor del que tanto presumes morirá, no puedes hacer nada para evitarlo- dijo entre las sombras mientras reía.

    -te equivocas, nada de eso pasara, no soy como tú- respondí por impulso, en verdad no sé de donde salieron esas palabras.

    -sí, sí, lo que tú digas, pero luego no me vengas llorando porque te lo advertí- finalizo esa voz a la par que todo se volvía negro y me sentía caer.


    De un momento a otro todo se oscureció aún más, estaba asustado, quería despertar, quería salir de allí, gritaba pero nadie me escuchaba, estaba solo, abandonado, sin nadie, me sentí débil y abandonado, quiero salir de este lugar, quiero despertar.


    -no llores…- escuche decir de una voz femenina, esa voz me suena –mi pequeño, descansa, ayúdame a arrullarlo querida- articulo esa voz mientras una voz de una niña decía que sí.





    En eso empezó a escuchar una canción seguido de un piano, cada palabra que salía me relajaba, esa voz me tranquilizaba, sentía que mi alma por fin podía descansar, luego se escuchó una guitarra o arpa y un violín junto a esa voz que me tranquilizaba, poco a poco mis ojos se empezaron a cerrar e imágenes de tranquilidad me empezaron a embriagar, imágenes como un hermoso desierto, un oasis y niños jugando, todo esto me estaba tranquilizando, podría jurar que si no estuviese dormido estaría soñando ahora mismo. Poco a poco abro mis ojos y solo veo una fuerte luz, pero también veo cabellos de color negro junto a unos ojos entre rosa y rojos, eran muy hermosos, también alcanzo a ver una piel suave, no veo más que eso pero la voz aún seguía cantando, es hermoso, realmente me siento muy bien…


    -descansa mi niño… mamá te cuida- finalizo mientras sentía un beso en mi frente.


    Fin de Pesadilla/Sueño.


    Desperté con unas lágrimas en mis ojos, el sol aun no salía pero eso no me importo, me levante de la hamaca de seda y camine un poco hasta estar alejado, allí empezó a llorar, pero no eran lágrimas de tristeza, eran lágrimas de felicidad, había recordado eso, había recordado a alguien importante, quizás no pude verla completamente bien, pero aun así, logre recordar… a mi mamá.


    -mamá…- susurre mientras sonreía, era real, había soñado con mi madre, realmente estaba feliz, en verdad estaba dichoso –gracias… mamá- agradecí mientras miraba el sol saliendo del este –el nuevo día, te traerá un brillante nuevo mundo- susurre mientras quitaba mis lágrimas, es hora de afrontar este nuevo y brillante mundo que mi madre dijo, es hora de seguir adelante.


    Decidí recolectar algunas cosas como provisiones, como comida, algunas hierbas medicinales y agua, gracias a las deidades que había un pequeño riachuelo de agua pura cerca, con esto logre volver al improvisado campamento donde estaban todos aun dormidos, decido guardar todo y volver a dormir un poco más, realmente estaba feliz. Paso un rato hasta que un olor agradable me sacó de mi letargo, realmente olía delicioso.

    Menuda sorpresa me lleve, al igual que los demás, al ver a Witchmon con una mesa con un banquete de reyes, esta nos ordenó comer y así lo hicimos, y cuando estaba a la mitad lanza la bomba, se viene con nosotros para ayudarnos, realmente esto es muy de locos y eso que estamos recién empezando el día, ya quiero saber cómo avanza todo, luego de eso hicimos un salud por la aventura, esto será muy importante pero sé que puedo salir adelante, junto a mi familia lograremos salir de todos estos males y volveremos a casa, quiero ver a mamá de nuevo, pero… si vuelvo a casa… todo estará bien, no pasara nada… ¿verdad?

    ____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

    Y eso fue todo, espero les guste tanto como me gusto a mi ^^

    ArisuDokuroArisuDokuro espero haber usado correctamente a L y a Ash, en verdad no sabia como reaccionaria con esto pero espero haberlo hecho bien
    Devian LilithDevian Lilith gracias por dejarme usar a R, es que es a quien mas confianza le tiene mi personaje

    si alguien quiere hablar con K esta disponible, ademas de conocer al nuevo miembro de la familia ^^

    *: es Arabe y dice: ¿esas bien amigo?
    ¨: Malak significa Angel, ya sabran el por que del nombre xD

    espero esto siga bien, los quiero, bye ^^
     
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    Última edición: 26 Dic 2016
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    Devian Lilith

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    71 regresó con un modo muy cambiado en comparación de cuando fue por carbón. Tenía una cara seria y molesta, la misma que le ponía a todos cuando hacían que los pequeñines se perdieran sus clases en Never Ever Land, pero más amarga que de costumbre. Sin suavizar su marcha en un solo momento se aproximó a Witchmon y se lo entregó.

    Aquí tiene su carbón, señora.

    ¡Es «señorita» para ti, escuincla babosa! — pero R estaba demasiado enojada como para molestarse, de hecho ni si quiera le prestó atención a sus palabras — ¡No me dejes hablando sola, vuelve aquí! — sin prestarle la más mínima atención, R se recluyó en un lado de la escena a lidiar con sus frustraciones internas.

    Estaba furiosa con V, pero más que nada estaba enojada con ella misma por no detenerlo en ningún momento. ¿Qué le diría a Justimon cuando viera a V en ese estado? Ella definitivamente tendría que tomar la responsabilidad por el asunto por más impulsivo que 99 haya sido.

    Cada tres minutos miraba sobre su hombro para ver a V desde lo lejos. El ojo cada vez se ponía más morado y la hinchazón aumentaba, con ello el remordimiento interno de la rubia.

    R, ¿estás bien? — por primera vez en todo lo que duró esa curiosa tarea 71 prestó atención a su amigo de piel albina —. ¿Qué es lo que te pasa? ¿Por qué estás tan enojada? — con un súbito detalle de dulzura la de ojos azules le sobó la cabeza tiernamente antes de explicarle.

    Simón, primero que nada quiero que sepas que entiendo que los Goblimon provocaron ese conflicto, no hay duda de ello, y entiendo que debíamos defendernos. Pero lo que hizo V fue muy extremo, descuidado y tonto. Somos seres humanos, no digimon. Nosotros no tenemos poderes especiales ni resistencias especiales al fuego, la electricidad y otros elementos. Lo que hizo pudo ocasionarle la muerte. Si algo hubiera salido mal, ni si quiera seguiría aquí con nosotros. ¿Comprendes eso, verdad?

    — respondió el armiño tristón —. Debimos llevar a alguien más con nosotros para esa tarea — R respondió con una sonrisa compasiva.

    Sí, un digimon extra de nuestro lado habría sido bueno, pero también pudimos intentar conversar mejor con los Goblimon. No debimos apresurarnos a confrontarlos de esa forma.

    El Kudamon no dijo nada. Se dedicó a ser su acompañante silencioso hasta que su ánimo mejorara.

    La rubia salió de sus cavilaciones personales tan pronto como J y C regresaron de realizar su tarea. 71 corrió hacia ellas lo más rápido que pudo, específicamente buscando a 34.

    ¡C, necesito de tu ayuda urgentemente! J, ¿crees poder completar el pedido de la bruja tu sola? Te explicaré todo cuando termines — las muchachas accedieron y al paso más acelerado que C podía caminar, ella y R llegaron hasta dónde V se encontraba reposando —. Se lastimó el ojo jugando al Power Ranger. ¿Crees que puedas ayudarlo?

    La castaña de salud delicada se aproximó suavemente para observar bien el ojo, siendo la más susceptible a daños de la tropa fácilmente había aprendido a tratar las heridas de los demás. Aunque V y R tenían una política implícita de no hablarse entre ellos, el peli verde permitió que 34 lo examinara sin poner objeción.

    No es grave, es una herida superficial — concluyó en voz alta para todos los presentes la enfermera oficial del colectivo —. Solamente hay que controlar la hinchazón. Como no hay ninguna cortada el riesgo de infección es mínimo. Si tuviéramos medicamentos sería bueno aplicarle un desinfectante.

    71 comenzó a pensar en quién podría tener un botiquín de primeros auxilios. ¿Por qué no se le había ocurrido cargar con uno antes de salir de Never Ever Land?

    Oigan, chicas, ¿qué está pasan…? ¡Ay por dios! — J dio un saltó de la sorpresa cuando descubrió el área morada alrededor del ojo de V. Con todo y lo mal que le caía no se contuvo en preguntar —: ¿Qué te pasó?

    No es de tu incumbencia — le dijo el otro a secas, irritando a la peli rosa en su interior. De no ser porque R estaba presente se hubiese burlado de él diciéndole que seguro se lo merecía, y en realidad, sí se lo merecía.

    Fue más valiente de lo establecido y resultó herido — explicó llanamente Simón. Por otro lado, Hero quedó conmovido por la atención que todos le estaban poniendo a su amigo.

    Muchas gracias a todos por preocuparse — incluso en medio de una atmósfera tan tensa el pequeñín se las arreglaba para brillar con su bondad.

    Las dos más altas permitieron que la menudita de C se hiciera cargo de la situación. Mientras, R apartó a J a un lugar más privado dónde solamente ellas dos podrían conversar a sola, y claro, teniendo a sus digimon como vigilantes alrededor.

    R, ¿qué fue lo que pasó? — era obvio que su amiga deseaba desahogarse a su lado, de otra forma no estarían ocultas en el bosque.

    Todo es mi culpa, J. El ojo de V… quizás no lo provoqué pero si permití que sucediera.

    A ver, a ver. ¿Por qué no me explicas todo desde el principio, sí?

    71 accedió. Le relató con la mayor cantidad de detalles posibles la manera en la que se acercaron a los Goblimon y como la confrontación verbal derivó en un enfrentamiento físico, lo que culminó con tres virus derrotados y un humano con el ojo morado. R repitió hasta el cansancio como todo pudo haberse evitado si ELLA hubiese sido más proactiva, productiva o hasta hubiera rogado. Obviamente ni Simon ni J concordaban en eso, hasta Sweety se veía escéptico.

    Los Goblimon son así de brutos. Si se le mete una idea en la cabeza no hay quién se las quité — explicó el diablillo desde su rincón.

    ¡Anímate, R!

    ¡Es que no puedo! — se le quebró la voz — ¡Casi matan a uno de mis compañeros y fue mi culpa! ¡MI CULPA! — finalmente R se soltó a llorar, pero no fue un llanto de profundidad psicológica o de dilemas morales complejos. No, no, se trataba del mismo tipo de lágrimas que derrama una niña pequeña porque su amigo se cayó de la bicicleta y no estuvo ahí para atraparlo. Esa clase de lagrimeo infantil e inocente.

    J suspiró relajada, al menos ese era un primer paso para olvidar todo el asunto.

    Ya, ya. Todo está bien ahora — recitó abrazándola y prestando su hombro como paño de lágrimas. En unos minutos la situación sería superada y aquel incidente quedaría en el pasado. En efecto, a los diez minutos R dejó de llorar y simplemente continuó abrazando a su amiga hasta que su ánimo mejoró —. ¿Mejor?

    Sí, bastante — con nula delicadeza se limpió los párpados y la nariz —. Aún hay una última cosa que tengo que hacer, ¿me acompañas? — J accedió pensando erróneamente que se trataba de encontrar un desinfectante para 99, pero se equivocó. Cuando regresaron con el grupo varios otros ya habían vuelto de sus misiones, entre los cuáles estaba Justimon a quién R fue a confrontar, convenientemente V se encontraba platicando con él —. Disculpe, Justimon, hay algo que me gustaría informarle — en contra de sus modos habituales de no interrumpir y esperar decidió colarse en la conversación —. Yo fui la coordinadora de la tarea y por ende la responsable. Acepto las consecuencias del resultado desalentador de nuestra misión — se inclinó en posición recta y esperó. Justimon supuso que a recibir un veredicto de parte de él.

    Pues… entiendo que las cosas no salieron como las planearon y sufrieron percances. Sin embargo, lograron su cometido, así que la misión no fue un fracaso. Estoy seguro que ambos han aprendido de sus errores y de eso deben sentirse orgullosos. La próxima vez lo harán mejor.

    Dado el asunto por concluido R se enderezo aunque con el semblante bajo. Dio media vuelta y se marchó por dónde vino. ¡Ahora estaba más frustrada que antes! Había acudido por un castigo y solamente recibió un sermón de kindergarten. Ojalá Justimon no fuera así de permisivo de aquí en adelante.

    R, responde — las injurias y los enojos se desvanecieron, todo gracias a la magia del mejor amigo digi-gay, Simon —. Tú no eres así. Si continuas enojada contigo misma nada mejorará — el Kudamon tenía razón, era momento de recapacitar y dejar de sumergirse en la autocompasión.

    Como necesitaba distraerse de sus dilemas personales se le ocurrió que era buena idea ir a conversar con K sobre su misión al lado de su crush. Después de todo todavía mantenía el interés por ayudarlo y aquello seguramente fue la situación perfecta para que ambos interactuaran más allá de unos triviales «buenos días». Lastimosamente se concentraron tanto en sus tareas que en ningún momento pudieron tener una conversación decente. No obstante, 124 lucía complacido, incluso afirmó que su enamoramiento iba en aumento. Eso no podía ser una mala señal.

    Cuando el moreno decidió ir con Justimon ella supo que debían separarse otra vez. Aquello le recordó que dejo un asunto pendiente desde esa mañana.

    J, ¿podrías acompañarme otra vez? — la peli rosa la miró confundida. Ya no padecía de sentimentalismos pero aun así quería invocar el círculo de las mejores amigas que brindaba absoluta privacidad, eso significaba un tema importante pero diferente al tratado 20 minutos atrás. Una vez a solas, R continuó —: ¿Recuerdas de lo que te hablé en la mañana? ¿Sobre el enamoramiento?

    ¡Rayos!

    A 66 se le erizaron todos los cabellos, su cuerpo se volvió rígido y comenzó a sudar mares. Había olvidado por completo la incómoda conversación en el desayuno ¡y ahora se la volvían a tirar en la cara! ¿Qué iba a hacer si le preguntaban por quién le gustaba? ¿Sería capaz de admitir la verdad o respondería con una mentira blanca?

    E-eso creo… — tragó saliva. Deseaba con toda su alma salirse de esta.

    Bien, sé que esto es algo repentino y posiblemente te sorprenda.

    Ajá, sí, ya estoy sorprendida — balbuceaba espontáneamente no pudiendo hilar sus heridas.

    Lo sé, todo esto es repentino. Pero antes de continuar quiero aclarar que esto no se trata ni de ti ni de mí — un peso enorme se le quitó de los hombros a su compañera.

    ¿C-cómo dices?

    Hablo de que quiero preguntarte algo sobre alguien más pero no puedo decirte de quién se trata. Hice una especie de promesa al respecto — explicó siendo lo suficientemente ambigua para no dar pistas innecesarias —. Sé de alguien que está enamorado de… otra persona, obviamente es dentro de nuestro círculo de conocidos, y esa persona no sabe cómo aproximarse hacía su “objeto de deseo” porque no son precisamente cercanos, y hasta en personalidades son diferentes. Como sea, el punto es que estoy tratando de ayudarlo con ese asunto pero no sé me ocurre una buena idea para apoyarle más allá de decir las cosas de frente… y eso no es apropiado en estos momentos. ¿Tú tienes alguna idea de lo que podría hacer mi amistad enamorada?

    Un consejo… para alguien que necesita acercarse a otro alguien — J suspiró y se cruzó de brazos, llevando una mano al mentón y mirando hacia abajo con decisión. Ella no era experta en esos temas, de hecho era la peor para intentar ayudar a alguien que tenía su mismo problema, bueno, en su caso solo con los chicos pero, si la situación se diera de forma hipotética...

    R pudo verla hacer algunas pantomimas, girarse de izquierda a derecha, juntar las manos y alguna otra clase de cosas hasta que finalmente salió con lo que creyó mejor.

    Creo que si no son precisamente cercanos debe empezar con objetivos simples — intentó expresar con la mayor seriedad posible —. Sostener una charla de algún tipo, averiguar detalles personales, entablar al menos una amistad — iba ilustrando mientras juntaba ambas manos entre sí y miraba unos segundos hacia arriba —, porque si es un enamoramiento eso está bien pero… dando pasos agigantados podría espantar a esa persona, aunque depende de quien se trate — no importa cuánto se esforzara por adivinar a cuales dos personas se refería, no lo conseguía así que tenía que hablar desde un punto de vista totalmente objetivo —. Si logra crear un ambiente ameno y tranquilo tendrá más oportunidades de confesarse e incluso ser correspondido. Eso… ¿creo? –se preguntó al final llevándose una mano a la nuca ¿Qué podía decir ella? Igual que todos los demás, no tenía recuerdos, solo podía seguir sus corazonadas.

    R la tomó por sorpresa abrazándola dulcemente en el acto.

    Muchas gracias por tu apoyo. Sabía que era la decisión correcta acudir a ti.



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    El restaurante cerró temprano a juicio de los dueños, aunque tarde para sus trabajadores temporales. Por el buen servicio brindado recibieron aquello que se les prometió, una ración extra grande de sopa especial para la exigente Witchmon. Como desconfiaba completamente de las habilidades equilibristas de ambas damas, D se hizo del recipiente acondicionado para el traslado y no lo soltó durante todo el viaje, llevándolo como si de oro se tratase. Regresaron cansados pero triunfantes, notando que eran los últimos en reagruparse. A escasos metros de la casa de la bruja pudieron ver a la hechicera frotándose las manos con emoción, a varios de sus compañeros saludándolos con el brazo extendido y aun pelos necios… ¿con el ojo morado?

    WHAT THE FUCK?! — a velocidad jet supersónico pero sin agitar de más el platillo, D movió sus piernas presuroso depositando el pedido sobre el regazo de la bruja —. Aquí tiene, que lo disfrute y buen provecho — de ahí corrió como atleta olímpico hasta colocarse frente a un confundido 99 a quién tomó por los brazos —. What happened to you?! Who did this to you?! WHY?! — el peli verde parpadeó perplejo.

    Ja, ja. Te ves patético — como siempre Hex se hizo notar pero en ese momento D lo mandó a callar con un coscorrón sobre su esférico cuerpo. Continuó esperando la explicación de V.

    ¿Eh? — primero V abrió los ojos… bueno, el ojo que podía, con sorpresa al escuchar la pregunta tan alarmada de D, luego levantó las manos con las palmas abiertas como si con eso pudiese lograr calmarlo de alguna forma, en un gesto inconsciente —. La misión que nos tocó fue algo difícil, un Goblimon lo hizo pero ya todo se solucionó… — de alguna forma sintió que tenía que explicarse aunque no estaba seguro de por qué.

    Andar con el ojo morado por ahí sólo por ir a recoger carbón no es ninguna solución. What were you thinking? Were you alone? — en un extraño e inusual movimiento de su parte desvió la mirada de V para concentrarse en el bultito inocentón que siempre lo acompañaba —. Hero, explain it to me. Y recuerda, las mentiras son malas para el alma.

    Ignorando las señas de su camarada de que permaneciera en silencio, el espadachín relató los acontecimientos a grandes rasgos. El ceño de D se frunció.

    ¡¿R estuvo contigo y no hizo nada para ayudarte?!

    En realidad me llamó a mí para que lo atendiera — esa misteriosa e inesperada voz resultó ser C, quién estuvo ahí al lado todo este tiempo sin ser notada el perforado.

    Oh… bueno, al menos trató de reparar el daño — comentó casual y menos alterado contra la rubia. Sin embargo, se continuo mirando a V con seriedad y sí, aún seguía tomándolo por los hombros —. La próxima vez que pienses lanzarte una batalla asegúrate de pedir refuerzos. ¿Por qué no me pediste que te acompañara?

    Estabas ocupado, como todos — respondió con simpleza pues era la verdad —. Incluso fuiste el último en volver… — no estaba seguro de si debía decir algo más o siquiera realizar la pregunta que le estaba rondando por la cabeza en ese momento pero tenía que sacarse la duda de todos modos —. ¿Por qué te pones así? No es para tanto, me he lastimado antes — le comento haciéndose un poco para atrás, intentando poner distancia entre ellos. Anteriormente jugando con los digimon bebés había tenido sus accidentes aunque supuso que no se comparaba con un ojo morado.

    Que te duela el tobillo por bajar mal del tobogán no es lo mismo que regresar con un ojo golpeado por ir a un mandado — resopló con simpleza aniquilando brutalmente la comparativa. Al mismo tiempo percibió una extraña lejanía así que abogó por acercarse más, por cada paso que V daba hacia atrás D daba uno hacia adelante —. ¿Y a qué te refieres con que por qué me pongo así? ¡Estoy preocupado contigo! WE-ARE-FRIENDS — le soltó eso último a la cara presionando su frente con el índice al ritmo de cada palabra en espera de que la frase quedará impregnada en el cerebro del dubitativo malherido —. Pasé los últimos 60 días durmiendo a tu lado, I mean, perfectamente podía ver cuando te quedabas dormido abrazado a Hero y estoy seguro de que tu sabías en que momento comenzaba a descansar en lugar de pelear con Hex. ¿Por qué te extraña que esté preocupado por ti?

    Ya con tanta presión sobre él, el peli verde no podía permanecer simplemente callado o imperturbable como lo había intentado hasta el momento, sabía que era su culpa así que ¿Para qué retrasar las cosas? Ante las palabras de 69 desvió la mirada hacia uno de los lados, apretando los labios e inclinando la cabeza ligeramente hacia abajo, como si de un niño regañado se tratase.

    Lo siento — atinó a decir usando una mano para sujetar uno de sus brazos y dejando salir un suspiro —. Tendré más cuidado la próxima vez.

    El corazón del peli negro se sintió conmovido, en lugar de ver a un joven adulto con una herida moderada terminó por visualizar a un niño pequeñito falto de cariño.

    It’s ok, it’s ok — y sin decir agua va abrazó a V modo de consuelo —. La próxima vez que quieras pelear con chicos malos asegura de ser al menos un grupo de cinco. De esa forma tendrás quién te cubra la espalda.

    Hasta ahí llegó el enano, no pudo tener a D tan cerca por más tiempo, había logrado evitarlo por casi dos meses y todo eso se había ido a la basura hace muy poco, aún no sabía que pensar acerca de ese trato así que se revolvió incómodo, buscando la forma de salirse, tuvo que pellizcarle uno de los lados del cuerpo a 69 para que lo librara del abrazo y apenas fue capaz de moverse por su cuenta, usó la capucha de su abrigo para ponerla sobre su cabeza como una especie de refugio, para cubrirse mejor la cara y poder darse la vuelta y alejarse lo más posible del grupo entero para buscar calmarse.

    B-bien, ya no exageren más — logró decir luego de balbucear un tiempo y huir.

    Tristemente para el de ojos acaramelados Witchmon terminó su sopa y los mandó a llamar. Al menos en el interior pudo sentarse en un rincón distante con Hero como única compañía.



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    Los arrojaron fuera de la casa peor que vagabundos echados por el personal de un restaurante lujoso, de puro milagro no fueron empapados en el proceso. Acordaron separarse para buscar las provisiones de esa noche y de esa manera poder tener una larga noche de sueño aunque fuese a la intemperie. Discretamente R se hizo un tiempo para separarse de J e ir hasta K. El moreno dio un brinco cuando le tocaron el hombro pero recobró la tranquilidad cuando reconoció a la rubia.

    Estoy de vuelta. ¿Te importa si te acompaño? — el del mohicano no puso objeción y trabajaron juntos. Sin embargo, a mitad de la jornada 71 retomó la charla sobre un tema en particular —. ¿Sabes? Estoy seguro que eres feliz solamente teniendo alguien que te escuché y apoye desde las sombras, pero decidí que quiero ayudarte más con respecto a tu asunto con L. En todo lo que se pueda — el albino detuvo lo que hacía para ver de frente a la chica. Anubis le imitó —. Estuve pidiendo consejos por ahí, ¡y antes de que te molestes, no te preocupes, no di tu nombre ni ningún detalle personal tuyo! ¡Lo juró! — K suspiró aliviado, había sido problemático si alguien más se enteraba sobre su bochornosa situación —. Bien, aclarado ese punto, recibí sugerencias muy útiles por parte de mi amiga J. ¿Te gustaría escucharlas?

    124 asintió, después de todo abordar un tema desde otra perspectiva le sería útil. Invitó a R a tomar asiendo a su lado y juntos descansaron sobre el verde pasto, Anubis rápidamente corrió hacia el otro lado para acurrucarse al lado de K quién sobre su regazo acariciaba a su recién adquirido Malak. Una vez todos tranquilos, R empezó a hablar.

    Una de las propuestas que recibí fue que sería buena idea crear un ambiente ameno entre ustedes. Me sugirieron que formar una amistad sería importante aunque yo no lo creo así, pienso que eso podría entorpecer la situación o jugarte en tu contra.

    ¿A qué te refieres? — preguntó inmediatamente el varón con curiosidad.

    Lo que trato de decir es que si te vuelves amigo de L es posible que solamente te trate como tal y no permita otra clase de relación. Deja que me explique bien — para ello la chica cambió completamente de posición, pasó de estar sentada a mirar a K de frente en posición de cuclillas, de esa manera podría realizar todos los ademanes que considerara necesarios —. Te pondré un ejemplo práctico: 31 y 69 son mejores amigos — hizo una señal de la paz con su mano derecha, cada dedo empleado simbolizaba a uno de los dos varones —. Son sumamente cercanos, comprometidos el uno con el otro pero ninguno demuestra un interés más allá de tener una amistad cercana — K hizo una mueca de que entendía la situación pero en sus adentros reconocía envidia hacia el peli negro por esa clase de cercanía hacia su crush —. Ahora imagina que tú te acercas a L pensando en ser su amigo — a la explicación sumo el dedo índice de su siniestra el cual obviamente representaba a su amigo enamorado. R movió ese dedo con movimientos saltarines hasta los otros dos —. Lo que podría pasar en el caso de que te vuelvas su amigo es que L te acepté, sí, pero a su vez eso le impida verte como algo más a largo plazo. Serías friendzoneado, como vulgarmente se dice. En vez de formar una pareja terminarías en un trío de compañerismo y camaradería, sin posibilidad de un romance.

    124 se tomó su tiempo para analizar la información recibida. R tenía argumentos claros, deprimentes pero claros, no podía descartarlos no más porque sí. Además, sabía que ella le daba esas advertencias porque era su amiga, y en realidad buscaba apoyarlo para conseguir lo que anhelaba. Con el corazón un poco decaído decidió continuar.

    ¿Entonces que propongo que hagas? — a la rubia se le iluminó el rostro con una sonrisa.

    ¡Bueno, por supuesto que tienes que acercarte! Sólo procura evitar la palabra amigos y dejarla fuera de tu vocabulario, por las dudas — ya más animada suplanto la explicación con dedos por ademanes más vivos y coloridos — Pregúntale por cosas que le gustan, como su comida favorita o si recuerda algo de la tierra que lo hacía feliz como un programa o una actividad en concreto. Detalles que muestren que estás interesado en él — por cada ejemplo que daba sus manos hacían figuras en el aire, se movían de un lado a otro pero siempre en concordancia con sus palabras —. Bríndale un espacio de confianza y tranquilidad, que sepa que puede contar contigo incluso cuando esté solo. Que estás ahí para escucharlo, apoyarlo — se detuvo por un segundo masajeándose la barbilla —. ¿Qué más, qué más?... J comentó algo de objetivos simples y no dar pasos agigantados, así que se me ocurre que una pregunta personal por día estaría bien. También asegúrate de ser sincero y abierto con él, es decir, si L habla sobre su color favorito tú también deberías comentarle el tuyo, de esa manera podrían empezar a formar un lazo agradable entre los dos.

    Tienes mucha razón en eso — el entusiasmo le regresó a K en segundos. Los consejos que estaba recibiendo seguramente le serían muy útiles en el futuro.

    Una cosa más — advirtió 71 antes de dar por finalizada la charla —. Procura mantener a 69 alejado, no en un sentido grosero, sólo que con un distanciamiento adecuado.

    ¿Y eso por qué? — preguntó confundido el moreno. Era verdad que no sabía cómo tratar al peli negro más extrovertido de todos pero seguía sintiendo curiosidad que R lo expresara tan explícitamente.

    Es una forma de ser precavidos. Sé amable con D porque es un buen amigo pero siempre reafirma que tu interés yace únicamente en 31 como persona y no para formar parte de su grupo de amistades.

    Creo entender porque lo dices…

    Se tomaron unos minutos para relajar sus ánimos y poner frías sus cabezas hormonales antes de regresar con los demás. Ya en el campamento improvisado R volvió a admirar desde la distancia a V con su ojo mal herido.

    Es una pena que 99 se lastimara por mi culpa y no tengo forma de ayudarlo. Desearía haber empacado un botiquín de primeros auxilios — nada más escuchar eso, el cerebro de K reaccionó.

    Yo… cargo uno conmigo. ¿Qué es lo que necesitas?

    R le comentó sobre el asunto del desinfectante a lo que K le ofreció un poco de su antiséptico. Por impulsiva gratitud R lo abrazó con fuerzas antes de ir a entregarlo a quién lo necesitaba.

    Luego de una pésima tarde la rubia volvía a experimentar el sentimiento de utilidad.



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    Bien, muchachos, tenemos un hombre herido que hasta nuevo aviso, probablemente mañana, estará de incapacitado. Su prioridad es descansar mientras los demás continuamos, ¿quedó claro? — con alguna clase de truco mágico 69 reunió a Hero, Lucemon y Hex para formar una especie de escuadrón de enfermería. Liderados por el humano se propusieron cooperar entre sí para evitar que 99 hiciera el mínimo esfuerzo en las tareas de recolección para la cena… Todo eso frente a él.

    ¿Puedo escucharlos, saben? — ninguno se tomó la molestia de replicarle.

    ¿Por qué tengo que ayudarle? A mí ni si quiera me cae bien — se quejó con su franqueza tan singular el murciélago de ojos dorados. Su tamer tuvo que regresarlo a la triste realidad.

    Porque si no cooperas te pongo a dieta — y después de eso Hex no volvió a hacer ningún otro reclamo —. Lucemon, tu misión es la más importante. Asegúrate de que no abandone su puesto.

    ¡Sí, señor! — como el buen cavito de los pingüinos de Madagascar, pero más esbelto y destapado, Lucemon realizó un saludo militar como muestra de su compromiso con la causa. Inmediatamente se sentó al lado de V, el sujeto al que no podía dejar marcharse bajo ninguna circunstancia —. Lo siento mucho, V. Es por tu bien — el peli verde suspiró con desgano. No se iba a poner a discutir con el ángel.

    El resto apresuró su pasó. Hicieron lo que tenían que hacer dando el 110% de su esfuerzo para recolectar víveres para la noche. No tuvieron problemas, pues aunque Hero extrañaba la compañía de V entendía que lo primordial para él era el reposo; además de que D y Hex resultaron ser buenos camaradas para su labor.

    Cocinados los sagrados alimentos y repartidos apropiadamente entre todos solo hizo falta otorgarle su ración a V, y sí, ni si quiera eso pudo hacer solo. Nada más faltaba que intentaran darle de comer en la boca, mas logró salvar su dignidad sobre ese asunto… por ahora. Aun así el estrés de la sobreprotección estaba abrumándolo. A su derecha tenía a 69 y su digimon supervisando que comieran, a la izquierda estaban Hero y Lucemon haciendo lo mismo.

    No lo aguantó.

    Comeré en otro sitio. Vamonos, Hero — sin preocuparse por sonar grosero se marchó. Milagrosamente se salió con la suya, por lo menos hasta que terminó la cena.

    Luego de vaciar su plato 69 notó dos figuras haciéndole sombra, eran J y R. Entre sus manos la rubia traía un antiséptico.

    ¿Crees que podrías dárselo a V? Lo vi hace un segundo contigo así que pensé que era mejor si tú se lo dabas — D aceptó el medicamente, aunque una vez en su poder su lengua no resistió amedrentar a la rubia.

    ¿Por qué no se lo diste tú? ¿Eres muy cobarde para hacerte responsable de lo que provocaste? — las manos de R formaron puños, su ceño se frunció y hasta se mordió los labios. Quería golpear al patán pero no se rebajaría a su nivel.

    Agradecería que no opinaras sobre temas que no conoces. Para tú información estoy muy consciente de que pude ser de mejor ayuda para él durante nuestro percance.

    Pues sí, pero reconocer un error no es lo mismo que reparar… — el joven calló. No por un golpe, sino por una acción concreta realizada por 66. Ella deliberadamente avanzó hasta ponerse en medio de los dos interlocutores a modo de muralla y fijando unos ojos molestos y firmes sobre el provocador —. Whatever… — exclamó D antes de marcharse rumbó con el peli verde que desde el amanecer lo había estado evitando irracionalmente. No había querido admitirlo pero tras ese abrazo incómodo era obvio que algo le pasaba.

    Llegó con él y le explicó lo sucedido segundos atrás. 99 tomó el antiséptico de los dedos ajenos, se lo aplicó y devolvió lo más rápido que pudo sin la mínima intención de mantener contacto visual.

    Gracias. Te puedes ir — pidió cortante al de los tatuajes.

    Suficiente.

    Esa fue la gota que derramó el vaso.

    Sí, me iré… en cuánto se me dé la gana. Quiero hablar contigo sobre algo, a solas, en privado — para probar que hablaba en serio mandó a Hex a perderse por ahí y pidió amablemente que lo dejaran a solas. Sin embargo, V seguía dubitativo, especialmente porque permanecían a la vista del resto; adicionalmente lo que más deseaba en esos momentos era no tener que lidiar con 69 —. Si no hablas conmigo ahora te estaré molestando toda la noche, no me importa que no duerma.

    De mala manera V tuvo que acceder a la demanda, especialmente porque D estaba tan serio que era imposible que bromeara. Arrastró sus pies pesadamente al interior del bosque y hasta que dejaron de ver el brillo de la fogata a sus espaldas fue que paró.

    ¿Qué es lo que quieres? — preguntó saltando al grano. D tampoco desvarió.

    Quiero saber porque llevas siendo tan frío conmigo durante todo el día. Es obvio que estás molesto conmigo, y yo no sé por qué. No tiene nada que ver con lo de invitarte a una cita, fue desde el desayuno… o inclusive antes que eso, ¿no fuiste tú quién me empapó para que despertará? ¿Desde cuando haces eso? — mierda. Como odiaba V cuando el jodido desobligado ponía atención a los detalles —. Quiero saber que te hice para que te estés comportando tan raro conmigo, y quiero la verdad.

    Muy bien — como D estaba serio él también podía estarlo, se cruzó de brazos y le mantuvo la mirada firme en la oscuridad sin importar que tan vergonzoso pudiera ser para él explicar semejante cosa —. Esa noche te pasaste de copas con Petermon, ¿cierto? Como lo has dicho hasta ahora yo supongo que no lo recuerdas pero te metiste en mi cama y te portaste como un… n… — y levantó las manos a la altura de su cabeza, como si sujetara algo muy pesado en estas al punto de no poder tolerarlo, los dedos le temblaban así que tuvo que bajarlas nuevamente cerrando los puños —. ¡Argh! ¡Estabas ebrio! Claramente te propasaste conmigo y eso fue sin mi consentimiento — fue todo lo que necesitaba decir, si el otro era lo suficientemente despierto ya podría intuir a lo que se refería, así que no tenía por qué ponerse más en vergüenza entrando en detalles.

    ¿Propasarme contigo? ¿Quieres decir que me metí a tu cama pensando que era la mía y quise empujarte para tener más espacio? — y para su desgracia el imbécil no supo ser más creativo —. Lamento haberme equivocado de cama, ¿ok? Sé que eres reservado pero no creí que serías odioso conmigo por algo así.

    Inmediatamente V se llevó una mano a la cara en un facepalm pero tenía que explicarlo de inmediato o D podía seguir hablando o incluso irse con una imagen completamente errónea de la situación en su totalidad.

    69, esto no tiene que ver con un error de cama, me tocaste — dijo con la voz temblorosa no solo por la vergüenza sino por contener cierto enojo y frustración, se había estado tapando el rostro aun con la mano pero tuvo que apartarla y nada más y nada menos que para señalar la parte baja de D con la palma abierta —. ¡Tu cosa estaba frotándose contra mí y…! — ya no sabía cómo seguir eso con la cara colorada como la tenía de solo recordarlo —. Tuve que tirarte de la cama para que las cosas no pasaran a peor.

    Ante la súbita confesión el de las alas tatuadas tuvo dos reacciones fisiológicas inmediatas. La primera fue una vergüenza, una tan grande para ponerle el rostro colorado; la segunda y quizás más importante, fue excitación. Su miembro se endureció dentro de sus pantalones con la imagen mental de su cuerpo inconsciente restregándose contra un somnoliento peli verde. Sí, no tenía decencia por responder a tan bajos instintos mas su sentido de la moralidad prevaleció.

    ¡L-lo siento mucho, V! ¡No tenía idea! — fue completamente honesto —. ¡Te juro que no recuerdo nada de eso! Seguramente fue por aquellas conversaciones que casi escucha Lucemon y en las que te metiste. ¡N-no es que me esté justificando, sólo trato de aclarar la situación! — su mente daba mil vueltas por segundo y no sabía dónde detenerse —. Sé que lo que hice estuvo mal, lo reconozco. ¡Yo jamás te habría obligado a hacer algo contra tu voluntad! Pero…

    Y entonces algo siniestro hizo clic en su cerebro.

    Su extenso listado de disculpas se cortó de tajo, quedó congelado y con la mirada perdida, pensando, eso lo podía deducir V porque lo tenía al frente de él aunque con poca iluminación. La mente de D fue haciendo una lenta recapitulación de todo lo sucedido, ¿si de verdad estaba tan molesto por ese asunto porque no lo habló desde el inició? ¿Por qué tuvo que ser él, el artífice de todo el embrollo el que sacara a relucir algo tan incómodo luego de rogar por atención?

    ¿Y durante el asunto de la cita? ¿Por qué se lo calló?

    Esa evasión, esa falta de furia para ofenderse y esa indecisión de reclamo estaban apuntando en una dirección completamente distinta a la de un varón indignado. Esos tonos rosas de la tardé los había interpretado como una posibilidad de hacer “su jugada”, ¿qué pasaría si en realidad todo ese asunto de las copas no lo cambiaba en nada?

    ¿Podía ser, quizá, que V fuese más accesible a ese tipo de tactos de lo que quería admitir?

    Dime una cosa más, V — habló de una manera que el peli verde jamás lo había escuchado… ¡No! Corrección, era ese mismo tono de voz grave, potente y seductor con el que le respiró en el oído antes de despertarlo —. Y quiero saber la verdad de esto también — como un leopardo que caza a su presa, 69 dio pasos gigantes, intimidatorios, vigorosos y rápidos que instintivamente hicieron retroceder al de cabello verde hasta acorralarlo contra un árbol. Sin extinguir la distancia entre ambos, pero limitándola a un brazo estirado apoyado a pocos centímetros del rostro de V, 69 obligó a sus miradas a encontrarse, a confrontarse en la intimidad de la oscuridad — ¿Te gustó? — Aquellos ojos negros no lo veían de la misma forma despreocupada de todos los días; por el contrario, sus orbes, aliento y voz exudaban deseo. 99 se sintió tan vulnerable como un conejo indefenso a merced de un depredador.

    ¡¿Disculpa?! — fue lo primero que atinó a preguntar el peliverde levantando un poco más la voz, aunque con ese hombre ya había aprendido a no gritar o las cosas siempre terminarían peor. Si, su primera reacción fue retroceder con nervios hasta terminar en esa posición con el de cabellos oscuros pero ya esa pregunta lo descolocó lo suficiente — ¡¿Cómo fue que llegaste a esa conclusión tan rara y que tiene que ver todo esto con gustos?! — e intentó poner sus manos sobre el pecho de 69 aunque no estaba seguro de si intentar apartarlo por la fuerza iba a funcionar —. ¿Acaso te di alguna razón para que pensaras algo así? — volvió a cuestionarle sin apartar su mirada desafiante de la de él.

    En términos prácticos, kind of — la atmósfera de seducción se ablandó ligeramente por los reclamos del acosado. Sin embargo, su acosador estaba lejos de darse por vencido —. En vez de reclamarme y llamarme pervertido a la mañana siguiente simplemente te esfumaste. Fuiste grosero conmigo en el desayuno pero no cortante. Cuando te pregunté por querer salir evadiste la pregunta, no me evadiste a mí. Por último, afirmaste que por mi insistencia me tiraste de la cama pero yo desperté en la mía. ¿Quién es así de amable con una persona que le acosó sexualmente en estado de ebriedad? — no era la forma de procesar los hechos adecuadamente pero tenía un punto en que V pudo crucificarlo públicamente por semejantes acciones — Así que respóndeme, ¿te gustó, sí o no? Y no hablo de la parte dónde todo fue sin tu consentimiento, es obvio que a nadie le gusta eso. Me refiero exclusivamente a la parte de intimar… ¿Disfrutaste en algún momento de lo que pasó? — y volvió a clavar su mirada pesadamente en el del ojo morado.

    Solo hubo una respuesta que pudo formular a eso, sentía que solo estaría dándole la razón al otro pero era preferible a quedarse callado.

    Eso no importa, tampoco te incumbe — intentó escudarse, poner un punto final al asunto. Cerró los ojos con algo de fuerza y sin dejar de fruncir el ceño —. Me pediste que te dijera el porqué de mi comportamiento y ya te lo dije, tienes suficiente con eso.

    V mostró indicios de querer escapar en ese momento por lo que D tuvo que actuar en el acto para impedirle el paso. Le hubiese gustado más franqueza por parte de su ex-roomie pero tendría que trabajar con lo que le dio.

    Lo tomaré como un «tal vez» — nuevamente 99 experimentó la frustración de que sus palabras se tergiversaran —. En ese caso, iré directo a lo que me interesa — de un solo brazo pasó a rodearlo con los dos, sólo que en esta ocasión los colocó estratégicamente a cada lado de la cintura del peli verde. V lo sabía, si intentaba empujarlo lo abrazaría otra vez y eso era lo que menos necesitaba en medio de toda esa disparatada situación —. Olvidemos el pasado. Lo que hice estuvo mal y ya pedí perdón por eso, concentrémonos mejor en el presente — esa frase incitó a que el contrario enarcara una ceja desconfiadamente —. Soy un hombre promedio con necesidades mundanas y corpóreas comunes y corrientes. Todo este embrolló empezó por eso, así que quiero darle punto final antes de complicar más las cosas — lentamente fue aproximando su rostro con una desviación ligera a la izquierda para poder susurrar cómodamente en el oído de su acompañante —. Tenías razón sobre algo esta mañana, estaba bromeando cuando te pregunté si querías salir conmigo; lo cierto es que las citas no son lo mío, no creo que lo fueran tampoco antes de venir a este mundo. Sin embargo, repito, me gusta la compañía y pasarlo bien, así que te tengo una proposición — creo distancia entre los cuerpos una vez más, esencialmente porque deseaba procesar cada minúsculo cambio en el rostro de V cuando le hablara con la verdad —. Quiero que seamos amigos con derechos, fuck-buddies o como gustes llamarlo. Quiero tener una relación sexual furtiva y secreta contigo, solamente contigo. Te doy mi palabra de que eres la primera persona a la que se lo he pedido — 99 desvió la mirada —. Tómalo como gustes pero me eres agradable en personalidad y mentiría si dijese que no te considero atractivo. Una de las ventajas de dormir contigo es que cada tanto podía admirar tu cuerpo cuando no te dabas cuenta — no necesitaba saber eso y ahora tendría que sufrir cargando con ese conocimiento el resto de su vida —. A lo que voy es que quiero complacerte y que tú me complazcas, en soledad y aislados de todos. Sin mirones, sean humanos o digimon, justo como en este momento. De manera simbiótica y equitativa, nuestras necesidades valdrán por igual e inclusive podemos empezar por lo básico hasta que desarrollemos confianza mutua, el punto es que ambos la pasemos bien. ¿Qué dices? ¿Te interesa la idea?

    V se llevó una mano a un costado de la frente, masajeándola un poco como si intentara procesar esa sarta de sin sentidos que le estaban diciendo, incluyendo partes como aquella donde era observado por su compañero de cuarto cuando se cambiaba y que era considerado atractivo. Se pasó la mano por la cara y apenas si abrió un poco los dedos para ver con su ojo sano a través de ellos, probablemente en un intento de tapar su pena pero también de ya no ver a D, porque el orbe dorado empezó a bajar para enfocarse en el suelo. En cierta forma estaba cansado por todo lo que le tocó enfrentar en el día, apenas había comido y no tenía más energías para imponerse a D, mucho menos con la confusión del momento así que prefirió calmarse y dar la respuesta normal, sin enojos desmedidos.

    No puedo responderte a eso ahora mismo — le dijo en voz un poco más baja, igual bien sabía que lo escucharía.

    Esa respuesta me agrada. Me gusta cuando eres sincero — sin desperdiciar ni un segundo D aprovechó y le besó sobre su ojo herido —. Toma el tiempo que necesites para pensarlo. Yo esperaré — y sin ejercer más presión se separó lentamente sin desvanecer la sonrisa coqueta que se le formó en los labios cuando V le respondió.

    Poco a poco avanzó en dirección al campamento, a los 15 pasos se giró sobre su hombro para ver a V una vez más, seguía tan confundido como cuando lo escuchó por última vez.

    Descarado y sin pudor, manteniendo su sonrisa seductora, le guiñó el ojo y le lanzó un beso. Así fue como se despidió.

    Su última buena acción del día fue devolverle a R el antiséptico para que ella lo entregara al dueño original. Inesperadamente para la rubia y su compañera pelirosa 69 no volvió a intentar discutir con ellas.



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    Mañana siguiente con despertar fenomenal. Humanos y digimon ingerían alegres la apetitosa comida preparada especialmente para ellos. Hasta Hex se encontraba demasiado ocupado atragantándose con su comida para ser una molestia con los demás.

    ¡Hey, hey! Mastica despacio o vas a vomitar — el PicoDevimon le balbuceó algo que se interpretaría como un «oblígame» si no tuviese carne en toda la garganta. D suspiró cansado.

    ¡Pinche, te buscan! — esa frase viniendo de la boca de sexy lady era claramente un llamado para D al cual le bastó levantarse de su asiento para saber de que se trataba.

    Recién llegado a la mesa del bosque estaba uno de los Mushromon que conoció el día anterior, específicamente aquel que fue su instructor dentro del trabajo de la cocina. 69 avanzó hasta el rápidamente, con Hex pegado a su hombro devorando una pieza de carne.

    Hello, pal! Nice to see you again. ¿Qué te trae por aquí?

    Tuve una noche de sueño difícil luego de escuchar acerca de ese mundo lleno de sabores desconocidos. Quería saber si están recibiendo nuevos reclutas para la excursión.

    ¡No, nadie te invito! — respondió Hex por todos. Su Tamer lo ignoró.

    Verás, esto no es precisamente una excursión, es más como una misión suicida, je, je — el Mushromon no entendió para nada la broma así que se quedó mudo esperando —. Anyway, si quieres acompañarnos nadie va a detenerte. Puedes ser mi segundo compañero de viaje, a Hex le vendría bien un amigo… ¡Ouch! — tras recibir un coscorrón de parte del murciélago no tuvo de otra que sobarse.

    Mmm… creo que puedo adaptarme a ello. ¿Algún otro requisito que tenga que cumplir?

    Sólo necesitarías un nuevo nombre — contestó velozmente el perforado —. Tenemos la insana costumbre de bautizar a nuestros amigos digimon, espero no te moleste — el Mushromon solamente se achicó de hombros —. ¿Qué nombre te quedaría ben?

    Estúpido — opinó Hex siendo recompensado con un buen golpe.

    Ya se me ocurrirá uno más tarde. Mientras, ¿por qué no te unes al festín? La comida sigue caliente.

    Seguro. Huele delicioso.




    JudasJudas Abuso de tus personajes por aquí y por allá.
    Xx_davex_xXXx_davex_xX Interacción con K. Un par de consejos que tal vez le sirvan.
    Nick WhitefangNick Whitefang una pequeña mención de S al final del post.

    Los veo hasta la siguiente actu :p
     
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  13. Digimaster

    Digimaster Japari's Park Guide. Moderador

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    Siempre algo tenía que irle mal. A, si pudiera definirse de una forma, es que había pasado de Guatemala a Guatepeor, la misión que se le asignó junto al cocinero peliazul no logró sacar todo su potencia y a consecuencia de ello, pudo hacer muy poco para ayudar. Ya una vez volvieron, X se encargó de devolverle el amuleto a Witchmon ya que seguramente ambas féminas chocarían y quería evitar eso, la castaña al final podía descansar.


    - Eso sí que cansó… - La chica se sentó en el tronco de un árbol abanicándose con la mano, Hawkmon le vio con los ojos entrecerrados.


    - Pero si casi no hiciste nada, solo te la pasaste quejándote con el pobre de X.


    - Esa misión no era de mi estilo. – Le restó importancia al asunto. – No parece que hubo misión alguna donde mis maravillosas habilidades pudieran ser usadas.


    - ¿Cuáles habilidades? – Respondió sarcásticamente Kate, 138 decidió ignorarla como hacía casi siempre e ir a sus propios asuntos.


    Por su parte, B regresó bastante bien de haber completado la misión que les habían asignado, luego de haberse separado de N, se recostó contra un árbol mientras las fuerzas se le iban.


    - Ya me había preguntado como resististe tanto tiempo. – Ken ya tenía idea de lo que le había pasado al pelinegro, se estaba abrazando a sí mismo para calmarse un poco.


    - Todo fue en cuestión de la misión y porque mis ganas de acabar con su guerra fueron mayores que mi temor… al menos se acabó… - Se tomó unos cuantos respiros para poder calmarse, había pasado demasiado tiempo rodeado de digimon insectos que hasta se sorprendió de no haberse desmayado en ese mismo lugar. – Por ahora es mejor reportar que cumplimos y por fin descansar.


    Una vez ya dio el mensaje y todos acabaron, se soltó la noticia de que en realidad había sido una mala jugada de información y no tenían forma alguna de regresar, lo cual por supuesto causó decepción, eso hasta que les dijeron que había otra forma pero que implicaba viajar más, algo que resultaría pesado pero que harían, todo con tal de regresar. Al final fueron sacados por Witchmon y estaban por ellos mismos una vez más, dormir a la intemperie.


    Todos hicieron su parte para armar la fogata, recolectar comida y demás para la noche. B se mantuvo completamente pensativo durante ese tiempo, desde que 69 le dio el sermón sobre su forma de ser con respecto a las relaciones. El no creía que realmente fuera un patán, al menos no se veía de esa forma, no es un calenturiento como D o un salvaje como L, en cuestión de personalidad, al menos dentro de los especímenes del género masculino del grupo, él era uno de los más decentes… eso creía.


    Para poner a prueba sus convicciones, intentaría hablar con uno de ellos y preguntarle lo que pensaba acerca de su persona, tal vez si alguien más pudiera decirle llegaría a tener una idea. Empezó a pasar la mirada sobre cada uno de sus compañeros mientras analizaba si era una buena idea o no acudir con uno.


    Comenzó primero con los descartes rápidos, D porque ya le dijo todo lo que tenía que decir y es al que probaría si sus palabras son ciertas, A no por el hecho de que solo salen puras blasfemias de su boca, y que no sería la mejor opción para alguien en pleno uso de su razón. Con L, no se ve del estilo que hable con seriedad y si no, él llegaría con algo para armonizar el ambiente y todos bien por lo que es un no. R… podría ser un tal vez pero la chica era tan buena que quizás suavizaría sus palabras para no lastimarle y él quiere que le digan con sinceridad, a menos que meta presión. C… la chica es muy frágil, no quiere que le dé un ataque de ansiedad por preguntarle algo así de repente. V, no puede ser, primero porque D estaba junto a él todo el tiempo y eso significaría que metería su cuchara a la sopa. Z y H descartados por default, no los conocía muy bien a decir verdad. Con X tampoco sería buena idea si resultara sacarle algo con lo que él aprovecharía, E es demasiado infantil y no podría acercarse por su digimon. K… se encontraba algo alejado y quizás si se acercara lo pondría nervioso. S era una lengua viperina, obviamente no y N era buena persona pero no lo que buscaba. Al final solo le quedó una opción y quizás la más viable, por ser chica y una con las que habla frecuentemente.


    - Estabas analizando a cada uno de ellos y pensando en lo malo de acercarte a hablarles ¿no? – 42 miró a Ken con cara de famoso meme de un títere, pensando en cómo lo supo. – No he pasado tanto tiempo contigo para no darme cuenta de tus expresiones.


    - Por esta ocasión no digas nada, solo quiero probar que lo que dijo 69 no es cierto.


    - Lo que tú quieras hacer, pero si resulta ser lo contrario deberás aceptarlo y hacerme caso como te he dicho miles de veces. – No le iba a dar la razón. Fue hacia la pelirrosada que se encontraba charlando amenamente con R cuando le vio llegar.


    - B ¿Necesitas algo? – Le preguntó amablemente, se quedó callado por unos segundos, como era algo muy importante se le hacía algo complicado de decir, eso y que ella no podía esperar mucho.


    - Es que esto se me hace un poco difícil de preguntar… - Se rascó la nuca, ya se encontraba listo. – Quiero que me respondas con la verdad… ¿soy un patán?


    Interrogantes salieron de la cabeza de 66, por detrás R no esperaba que saliera con una pregunta de ese tipo, su compañero Simón estaba en las mismas y Sweety solo se encontraba expectante de lo que respondería su compañera.


    - Bueno… ¿Quieres que sea linda o sincera?


    - Solo acaba con mi sufrimiento por favor. – Ya tenía su mano cubriendo sus ojos esperando suavizar el impacto que recibiría en pocos segundos.


    - Bueno… además de que rechazas cada ocasión que hablo acerca de que cantes y que en algunas ocasiones me evites, no he visto nada más… la verdad es que la pregunta vino de forma tan repentina que no tengo con que responder pero si dijera… serías algo patán.


    - Eso pensé… - Ya estaba por caerse al suelo, solo siendo sostenido por agumon. – Supongo que D tenía algo de razón en cuanto a ello y soy yo quien no quiere aceptarlo.


    - Tampoco es que tengas que escucharlo y aceptar que lo dice es real, ya buscaste mi opinión, pregunta por otra. – Voltea a ver a la rubia. - ¿Podrías decirle lo que piensas?


    Ahora era ella quien se encontraba acorralada, en su mente tenía mil y un cosas que decirle a V respecto a cómo llevaron su misión en ese día pero con alguien como 42 no tenía absolutamente nada.


    - No es que quisiera estar de acuerdo con D pero sí que tiene razón, si te has dejado insultar por A es porque crees que no supondrá mucho esfuerzo y aquello podía llevarte a un mal futuro. Podrías cambiar un poco y ser un poco más asertivo, quizás pueda aplicar contigo algo de hace rato: No te menosprecies e intenta hablar con alguien, no tengas ese pensamiento de que saldrá mal porque todo está en tu cabeza, solo inténtalo y quizás al final puedas lograrlo, estoy segura de ello. – Su cálida sonrisa logró calmar un poco el corazón del pelinegro.


    - A fin de cuentas ¿tienes a alguien en mente? Ya sabes que en nuestro todo puede suceder. – J intentó inmiscuirse en busca de sacar información pero B negó con la cabeza.


    - Supongo que ese es el problema, todas las chicas aquí están locas o tienen personalidades que no podría lidiar, sin menospreciarlas a ustedes. – Suavizó para no hacerlas enojar. – Ni hablar de los chicos, con ellos no vería nada más que una amistad… supongo que es algo extraño.


    - Pues has de tener estándares muy altos ¿No será que en la tierra habrás sido algún tipo de mujeriego? – De solo pensar en lo que dijo la pelirrosa se le erizaron los pelos.


    - Créeme que tampoco quisiera verme de esa forma.


    - En cualquier caso, solo intenta y verás que los resultados pueden surgir, y si falla, tampoco es para que te recrimines por ello, solo hazlo una vez más hasta que llegue el momento. – Ciertamente el tratar el tema de K y su enamoramiento le había dado cierta experiencia a la rubia, con ello B quizás podría darse el intento como tanto se lo habían dicho, no tenía mucho que perder, solo perder ese complejo que tenía y listo, ya lo haría a su debido tiempo.


    A se encontraba agachada y observando las llamas de la fogata arder mientras sostenía su cabeza con una mano, de cierta forma vigilaba que esta no se apagara y en caso de que bajaran las llamas solo agregaría más leña mientras otros se encargaban de preparar la comida con lo que había.


    - Que se cree esa maldita bruja por habernos echado a patadas, soy una reina, no pueden tratarme así. – Aún no se olvidaba de cómo Witchmon los menospreció de esa forma, pero ya era tarde y su flojera era mayor por lo que solo podía quejarse. – Cuando por fin pensé que regresaría a mi lujoso estilo de vida… cuanto más deberé sufrir.


    - Mira, no todo es tan malo, aún podremos estar juntas un tiempo más. – Kate intentó darle una buena razón a la castaña, esta solo mantuvo la mirada en ella unos segundos antes de desviarla.


    - Cuanto más deberé sufrir…


    - Vamos, si conseguir esas llaves será tan sencillo como las tareas que hicimos en la mañana, no será cuestión de tiempo antes de que regreses.


    - Pero eso implica viajar, lo que viene a que voy a caminar, y por consiguiente me cansaré con el sol que quemará mi hermosa y delicada piel… quizás no debí salir de Never Ever Land… al menos tenía una vida bien acomodada ahí.


    - Las decisiones no pueden revertirse, así que continua o te obligaré a ello. – A se dejó caer cansada mientras Kate sonrió, se veía muy contenta de estar con la castaña a pesar de los nervios que le causaba.


    - Mejor llamaré a alguien que si me trate como tal… ¡Sirvienta!


    - ¿Sí? – C ya estaba a su lado mientras ella aún seguía en el suelo.


    - Me duele el cuerpo luego de todo el esfuerzo ¿no tendrás alguna forma de aliviarme?


    - Oh… bueno… quizás algún masaje para relajar los músculos.


    - Bien, hazlo por favor. – Movió su mano pidiendo que lo hiciera, como ella se lo estaba pidiendo, aunque no de la mejor manera, no podía ignorarla por lo que iba a proceder pero entonces la detuvieron, Kate puso su ala de manera silenciosa y pidiéndole que hiciera silencio mientras se notaba una sonrisa divertida. - ¿Vamos que esperas?


    Entonces empezó a sentir como frotaban suavemente su espalda, en un principio le sorprendió pero luego se dejó llevar, poco a poco se sentía como si estuviera en las nubes por la forma es que estaban masajeando su parte lumbar.


    - Oh que bueno~ sirvienta, no lo haces mal, si que tienes unas manos celestiales. – La castaña se encontraba tan relajada que estaba a punto de dormirse… - Good… ¡Aaauch! – Repentinamente toda suavidad se fue y convirtió en dolor, como si agujas se clavaran en toda su espalda. - ¡Oye, eso duele, espera, siento que me estás desgarrando la espalda, detente!


    - ¿En serio? Pero si antes decías que lo estaba haciendo bien. – A reconoció al instante esa voz, al voltear su cabeza vio a Kate la cual tenía sus garras clavadas y le causaba dolor.


    - Tu… ¡¿Qué rayos crees que haces!? Te ordeno que te quites de encima ahora mismo. – Sin embargo la hawkmon se movió un poco, trayéndole dolor nuevamente. - ¡Aaaah!


    - Eso es lo que te mereces por abusar de la pobre C. – En eso miró a ver a la enfermiza que solo se quedó observando sin hacer nada. – Yo me ocuparé del resto, puedes irte. – No sabía qué hacer pero al ver que Kate se lo pedía amablemente, esta solo hizo una pequeña reverencia y se retiró ante la mirada ingenua de A.


    - ¡Espera, no te vayas, quítame a este plumífero de encima!


    - No estás en posición de exigir nada. – Y nuevamente continuó con su tortura a la espalda de A. En esa noche no pudo acostarse boca arriba al dormir debido al dolor que sufría, haciéndosele una noche larga, Kate se había salido con la suya.


    (…)


    Había llegado el día y para sorpresa de todos, había una larga mesa con comida preparada, Witchmon al parecer había cambiado de opinión y hasta los acompañaría después de todo en su viaje, ahora tenían a dos digimon adultos que les cuidarían –y no es que desconfiaran de Justimon pero varias pensaban que un toque femenino hacía falta- y de esa forma se sentaron para degustar del desayuno.


    B se encontraba junto a Ken comiendo cuando sintió que le jalaban de la parte baja de su pantalón, por pura curiosidad no vio que se tratara de alguien por lo que acechó bajo la mesa.


    - … Hola. – Era un Kunemon, luego de ello la reacción de B fue demasiado exagerada, yéndose completamente para atrás con todo y silla, y llamando la atención por supuesto.


    - Lo siento, ignoren aquello. – Se disculpó, levantó la silla y volvió a sentarse, pero esta vez separó sus piernas, no quería que el digimon insecto lo tocará de nuevo.


    - Ey ¿por qué me ignoras? – Le habló este algo molesto, no quería hacer evidente que le tenía temor por lo que intentó mantenerse calmado y hablarle.


    - ¿Qué es lo que haces aquí? – Le reclamó mientras mantenía su cabeza bajo la mesa, el kunemon dio un pequeño salto.


    - Solo quería agradecerte por habernos ayudado, la verdad que aquella pelea que llevábamos resultó ser una pérdida de tiempo y en parte es gracias a ti que ahora Kunemon y Dokunemon nos llevemos bien.


    - Está bien, pero ¿no podrías esperar a que terminemos de comer? Ahora todos deben pensar mal de mí luego de que me sorprendiste.


    - Tampoco había razón alguna para ello… por cierto, escuché de que ustedes van de viaje, quizás puedan necesitar algo de fuerza así que podría acompañarlos.


    - Ah, bueno… - B no podía rechazarlo, sobre todo viendo lo que habían pasado en la guerra y que al final se hizo buenas migas con los Kunemon aunque les tenga repelús. - No hay problema, tener un compañero más no es malo.


    - Excelente, muchas gracias compañero, de ahora en adelante estaremos juntos. – El Kunemon saltó para abrazar la cabeza del pelinegro, causando que se le fuera todo el aire y casi se desmayara, siendo reanimado al instante por Ken.



    - ¿No es eso bueno? Quizás sea el primer paso para que cambies, enfrentar tus temores.



    - Primero siento que acabaré muriendo de un infarto antes que superar mis miedos. – Ya el Kunemon se había alejado un poco, pudiendo hablar solo ellos dos. – Además no quiero traicionar su confianza luego de todo esto, procuraré esconderle el hecho de que le temo a los insectos.


    - Mucha suerte con eso compañero, tienes mucho que trabajar. – Después de aquello siguieron comiendo. Se había ganado un nuevo compañero aunque no era el que esperaba pero que si le ayudaría mucho de ahora en adelante, tanto físicamente como psicológicamente.



    Bueno, hasta acá mi post, la ficha del Kunemon ya la tendré lista pronto. Por mientras, cualquier cosa, avisen.

    Usados.

    ArisuDokuroArisuDokuro Un poco de C.
    JudasJudas J si que la usé bastante jaja.
    Devian LilithDevian Lilith R igualmente, que fue algo de ayuda.

    Bye bye :3
     
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    Devian Lilith

    Devian Lilith Silence Glaive

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    A medida que más y más invitados indeseados se sumaban a la mesa, al rostro de la bruja se le sumaban arrugas sobre las arrugas. La mano con la que sostenía su brazo comenzó a temblar hasta que su líquido comenzó a derramarse a los lados por culpa de la vibración.

    Ejem… Witchmon — Justimon intentó hacerle hincapié en lo que estaba haciendo. La fémina reaccionó pero no de la forma que le hubiese esperado.

    ¡¿QUÉ CLASE DE INSENSATOS SON TODOS USTEDES?! — automáticamente todos los humanos y digimon se giraron a verla —. ¡¿No se dan cuenta de lo malagradecidos que son?! Invitando a la mesa a toda esa… ¡gentuza! — reclamó en una clara referencia a todos rookies que se estaban uniendo al desayuno sin previa invitación. Quién hubiese creído que algo tan burdo la sacaría de sus casillas —. ¡Se acabó! ¡No se diga más! Sólo por eso todos ustedes sufrirán mi terrible maldición

    Nya~ — ronroneó el gato negro tratando de aumentar más la tensión, aunque claro provocó exactamente lo opuesto en todos los humanos.

    Witchmon se puso de pie dramáticamente, primero cabizbaja hasta que puso sus manos al frente y comenzó a jugar con sus dedos, agitándolos apenas rozando los derechos con los izquierdos, entonces comenzó a levantar poco a poco el semblante hasta alzar íntegramente su barbilla apuntando el cielo con el rostro distorsionado en una mueca rara y terrorífica. Con voz gruesa y ronca comenzó a recitar su temible maleficio.

    Para cuando finalice el atardecer y el sol se oculte en el ocaso, cada digimon que haya probado de mi comida sufrirá terribles consecuencias…

    Nya, nya~ — volvió a ronronear el gato.

    ¿Q-qué clase de consecuencias? — preguntó un nervioso Lucemon muy próximo a la escena.

    ¿De verdad quieres saber? — la bruja le sonrió malvada por lo que el ángel tragó saliva. Una vez intimidado el ser sagrado, Witchmon giró su vista de nuevo al frente, observando con desprecio a todos esos aprovechados recién llegados —. ¡Para cuando la luz del día se haya extinguido lo mismo le pasará a la vida de esos gorrones! — señaló despectivamente a cada uno de esos indeseables rookies —. ¡Todos ustedes morirán y volverán a ser digitamas! ¡ASÍ LO DICE MI MALDICIÓN!

    ¡Nya~! — ama y gato se dejaron caer pesadamente sobre su asiento mientras todos los demás procesaban la información.

    ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! — el clásico grito de damisela aterrada sacado de una película de terror fue cortesía de Lucemon, el único que se tomó seriamente aquella sarta de barbaridades que en ningún momento fueron sustentadas con pociones o poderes místicos —. ¡No por favor, todos menos eso! — rogó al borde de las lágrimas, hincándose a los pies de Witchmon totalmente desamparado —. ¡Por favor, perdónalos, Witchmon! ¡Ellos no sabían lo que hacían te lo súplico!

    ¡Ja! — se jactó la arcana —. Lástima, mi maldición ya está echada y no hay nada que pueda hacer para cambiarla — respondió desinteresada revisándose las uñas enguantadas, ignorando por completo las lágrimas de perrito faldero que Lucemon derramaba en el suelo.

    Al menos la mayoría no se tomó en serio la amenaza y continuó con su alimentación de manera normal. Los más nerviosos fueron otro asunto, el pánico les recorrió de los pies a la cabeza y hasta consideraron acompañar a Lucemon con las suplicas. Los restantes se mantuvieron indiferentes al asunto.

    Cuando hasta el último plato de comida quedó vació y ya no hubo soda disponible para nadie más Witchmon utilizó un práctico y veloz método de aseo. Con su dominio sobre el agua empapo toda la mesa para después secarla con un poderoso pero efectivo viento. El paso final fue utilizar su sombrero para absorber platos, vasos, sillas y la mesa. Todo se desvaneció a través de su agujero negro personal.

    Bien, podemos marcharnos — sonó como un comentario casual aunque en realidad se trataba de una orden. Justimon, por su parte quiso cerciorarse de una cosa antes de continuar.

    ¿Estás segura de que deseas acompañarnos? Por lo que es obvio, eres muy solicitada en los alrededores. Estoy seguro que con un poco de orientación bastará para que encontremos el camino adecuado.

    ¡Tonterías, bobalicón! — manifestando su descontento lo golpeó con el palo de su escoba —. No dudarían en el campo abierto 10 minutos sin mí. Además, mi estimada Vegiemon accedió a cuidar mi casa durante mi ausencia. ¡Dejemos de perder el tiempo y vayámonos! — se subió a su escoba y comenzó a flotar acompada del minino negro, tomando la delantera del grupo quienes al no poder discutir el asunto se resignaron a seguirla. En esta ocasión la única variable fue que Justimon cargaría a C como si de una princesa se tratara pues A no estaba nada dispuesta a recibir el mismo trato que el día anterior.

    Inicialmente todos creyeron que Witchmon no tenía idea de lo que hacía porque durante la primera mitad del trayecto no produjo ningún sonido y tampoco se molestó en verificar que la fueran siguiendo, de hecho básicamente viajaba por su cuenta por todo el bosque hasta que llegaron al límite de este. Fue en ese momento que se detuvo y miró sobre su hombro, bromeando sobre lo sorprendida que estaba de que todos siguieran con vida a pesar de que el terreno en ningún momento representó un peligro. Posteriormente sacó un mapa de su sombrero el cual examinó detalladamente por unos cuántos segundos.

    Es por allá — mencionó apuntando a un valle rocoso. Según sus indicaciones, habría que cruzar ese lugar para llegar más cerca del pantano.

    El grupo no puso queja alguna, prosiguieron en paz.



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    Los 30 minutos que les tomó salir del bosque fueron una delicia en comparación de lo que les esperaba.

    Caminaron una hora para atravesar el valle rocoso, llegaron a un pequeño pueblo dónde tomaron un receso de 20 minutos para ir al baño, después continuaron caminando por dos horas más a través de un valle pastoso pero con el sol del mediodía pegándoles en la cara, para luego continuar por un bosque oscuro tras el cual debería estar el inicio del pantano, según Witchmon. Les tomó poco más de cuatro horas arribar al pantano, un sitio de clima muy húmedo dónde el sol iluminaba muy poco debido a las espesas copas de los árboles y hasta algo de neblina permeaba en la atmósfera. Naturalmente estaban cansados así que se tomaron 30 minutos para descansar los pies sobre unas rocas.

    Basta de retrasos, holgazanes. ¡Muévanse! — les exigió la mujer que durante todo el viaje no dio ni si quiera un paso de esfuerzo.

    Ni cinco minutos pasaron cuando comenzaron a escuchar ruidos extraños. Los más curiosos no dudaron en acercarse descubriendo a un par de Gotsumon molestando a un indefenso Otamamon.

    ¡Vaya que eres torpe!

    Y también un debilucho, ja, ja.

    Se burlaron despiadadamente del renacuajo que tenía toda una serie de rasguños sobre el cuerpo, producto de varias piedras que le arrojaron.

    Déjenme en paz, por favor — suplicó a oídos sordos el digimon azulado quién para su suerte acabó siendo rescatado por los nómadas cercanos.

    ¡Deténganse! — un pequeño escuadrón conformado por Justimon, V, K, Hero y Anubis salió disparado para ayudar. Los malosos Gotsumon que hasta ese momento se veían seguros de sí mismos palidecieron tan pronto vieron llegar al Ultimate y se echaron a correr. El Otamamon respiró tranquilo nuevamente.

    Muchas gracias por su ayuda, de verdad. Que gente tan amable son ustedes — gimió el virus reincorporándose lentamente. Rápidamente Justimon y K se acercaron para examinarlo.

    ¿Estás seguro que te encuentras bien? Pareces estar muy herido. Es mejor que descanses por ahora — le recomendó el paladín de la justicia. 124 rápidamente puso su botiquín a disposición y llamó a C para que los ayudara con el tratamiento. Sin embargo, Otamamon los detuvo en el instante.

    Son muy amables, señores, pero todo esto es innecesario. Cerca de mi hogar, al otro lado del pantano, hay un hospital dónde pueden atenderme. Justo iba para allá cuando esos bravucones me acorralaron antes de llegar a la barrera brumosa. Ahora que me han ayudado puedo retornar al Misty Swamp tranquilamente.

    ¡¿Misty Swamp, dijiste?! — el grito agudo de Witchmon le rompió el tímpano a más de uno. Otamamon asintió —. Vaya, vaya, que conveniente. Justamente nosotros íbamos para allá — todos los miembros del grupo entendieron el mensaje, en ese lugar se encontraba la primera Digital Key —. ¿Crees que podrías llevarnos hasta allá?

    ¡Seguro! — afirmó felizmente en primera instancia, después su rostro se llenó de nervios como quién súbitamente recuerda cierto inconveniente —. Aunque será difícil que los dejen pasar. El Shogun rara vez permite visitas de extranjeros… Por otro lado, todos ustedes lucen muy importantes — supusieron que se referían al aspecto tan peculiar de los seres humanos. Sin nada más que agregar Otamamon pidió que lo siguieran.

    Resultó que a pocos metros de ahí la neblina se espesaba para crear una pared de bruma turbia que bloqueaba completamente la vista. Ese era el primero de los tres obstáculos a evadir. Por suerte con la orientación de Otamamon y sus advertencias sobre las irregularidades del suelo o las ramas ocultas pudieron pasar sin sufrir daño alguno.

    El siguiente tramo requería mayor cuidado y coordinación, al menos si para aquellos cuya idea de bienestar era no ensuciarse. En esta sección el pantano se volvía más profundo y espeso, como si de una piscina de lodo se tratara. Para cruzarlo solamente había dos caminos: atravesarlo caminando o saltando de roca en roca hasta llegar al extremo de suelo sólido para evitar ensuciarse los pies y las piernas.

    Otamamon, por supuesto, se puso a nadar en el lodazal. Otros digimon de instinto salvaje como Goblimon y Alraumon siguieron su ejemplo sin complejos. Los digimon voladores como Colm y Emerl levitaron tranquilamente hasta el otro lado. El problema fue para los digimon terrestres y los humanos.

    Cuidado… con cuidado… — J se tomaba su tiempo para poder brincar de roca en roca, lo que menos deseaba era ensuciarse —. ¡Listo! ¡Otra loca librada sin suciedad! — una lástima que la mitad del grupo estuviese detrás de ella y no apreciaran su cuidadosa lentitud con tanto entusiasmo.

    A este paso llegaran al otro lado para el anochecer, tortugas — L aplicando su envidiable destreza se coló hasta más delante de la mitad del trayecto con su bestie de cerca.

    ¡Deja de fanfarronear y pon atención al camino! — le exigió un temperamental Ash.

    Ay, por favor, como si algo malo me fuera a pa… — ¡tómala, barbón! El exceso de confianza le jugó en contra, terminando en resbalón su siguiente paso y aterrizando de lleno en el pantano. 69 estalló en carcajadas.

    ¡Ja, ja, ja, ja, ja! ¡Eso te pasa por…! — 31 no le permitió continuar pues con una sola bola de lodo le hizo caer de espaldas sentado en las aguas sucias. D se puso de pie rápidamente molesto haciendo lo mejor por sacudirse la suciedad — No cool, dude! Me arruinas el estilo — y con la gracia de Pamela Anderson comenzó a sacudirse el lodo del cabello con la misma sensualidad de un modelo en un comercial para desodorante.

    Ay, sí, tú. ¡Toma tu estilo! — con más bolas de lodo que antes acabó por ensuciar completamente a su amigo quién mandó al diablo la estética para ponerse a corretearlo. En uno de sus movimientos acabó desquitándose con Ash tirándolo al pantano.

    ¡¿POR QUÉ?! — gimió el dramático león ya sucio.

    Detrás de 66 los demás examinaban la posibilidad de cruzar a pie el pantano.

    No parece tan profundo — pensó en voz alta Cien dando un paso dentro del agua. Infortunadamente para ella le tocó una sección con fondo hondo, tan así que perdió el balance y fue en picada hacia el suelo — ¡AYUDAAA!

    ¡Ya te tengo! — al Zorro, digo, Z, no le quedo de otra que correr a ayudarla, manchándose las piernas en el proceso.

    ¡Humana, me ensuciaste una garra del pie! — se quejó Phascomon de una triste salpicada.

    ¡Lo siento mucho, Emperor!

    Otra que se desesperó de esperar fue 111 quién de buenas a primeras tomó a 112 del brazo y lo jaloneó para que la siguiera, ambos corrieron por el pantano sin importar toda la mugre que salpicaron en su paso.

    ¡Emel, espérame!

    ¡E, no tan rápido! — chilló X alterado.

    Ay, estos niños de ahora, no saben hacer la cosas bien — se quejó Colm a lo lejos.

    Una de las tantas manchas que provocaron acabó derramada en la siguiente roca en el camino de 66 justamente cuando se proponía a pisarla. Como era de esperarse eso la hizo resbalar y acabar completamente enlodada al borde de las lágrimas. No obstante, en un repentino acto de reciprocidad R, Sweety y Simon abandonaron para sumergirse en el pantano y acabar en las mismas condiciones que su amiga. El pequeño acto conmovió el corazón de J.

    Chicos, no debieron — los cuatro se abrazaron, recordando que el poder de la amistad iba más allá de los calzones sucios.

    Cielos, voy a vomitar — se hizo escuchar S pasando por el mismo sendero por el que J se había caído, sólo que transitando con suma agilidad y facilidad —. No sé qué es más asqueroso, sus muestras de cariño o lo apestosos que quedaron. ¡Ja, ja, ja! — ninguno de los oyentes se tomó la broma con gracia, y en lugar de tragarse su coraje decidieron bombardearla con bolas y bolas de lodo, ensuciándola hasta por dónde no llega el sol —. ¡Malditos, me las pagaran! — obviamente S no se quedó con las ganas y empezó a corretearlos para devolverle la ofensa.

    Aquellas que quedaron rezagadas hasta atrás, y por ende limpias, fueron C y A. 138 tenía claro una cosa, ella no sufriría el mismo destino que toda esa bola de vasallos inútiles, así que hizo lo que mejor sabía hacer: manipular a otros.

    ¡Justimon, te ordeno que vengas aquí! — el guerrero dejó lo que estaba haciendo de inmediato y se acercó hasta la muchacha.

    La próxima vez que me necesites, pídelo por favor.

    Sí, sí, como sea — replicó la chica ignorándolo olímpicamente —. El día de ayer me trataste peor que basura, así que hoy te daré la oportunidad de enmendar tu error. Traspórtame al otro lado sobre tu hombro y hazlo debidamente, ¡me oíste! — a Kate no le pareció y protestó.

    Ignórala, Justimon. Ella tiene que aprender a hacer las cosas por ella misma.

    No, no, está bien. Ella tiene razón, se lo debo por lo de ayer — con una sonrisa victoriosa que le restregó en la cara a su digimon, A tomó asiento cómodamente sobre el hombro derecho de Justimon. Sin embargo, la voz de Luna detuvo su avance.

    Oiga, no olvide a mi pachoncita. A ella también le debe el favor — dicho esto, C tomó tímidamente lugar sobre el hombro izquierdo para disgusto de una acaparadora A.

    Más te vale que no nos hagas caer, sirvienta — le amenazó con voz baja a lo que 31 meramente asintió pasivamente.

    Justimon emprendió marcha, ensuciándose completamente sus largas piernas pero asegurando la limpieza de sus pasajeras.

    Luego de tanto enredo y disparate, las única que resultaron libre de impurezas fueron A, C y Witchmon, está última más que nada por sus poderes, obviamente; pero según las indicaciones de Otamamon, lo más pesado ya había pasado.

    Los engañó.

    El tercer obstáculo resultó ser el más tedioso, vergonzoso, fastidioso, insufrible, aborrecible, detestable, abominable, frustrante, humillante y desesperante al que se le podría someter a cualquier clase de inmigrante.

    La aduana del Misty Swamp.

    Ahí se encontraba un Gekomon como custodio de la entrada al reino.

    Sean cuidadosos. Los Gekomon tienen la capacidad de confundirlos — les advirtió Justimon en voz baja para resaltar la peligrosidad de esa curiosa rana. Por si no le creían, Witchmon lo rectificó.

    Una tonada musical inesperada o un disparo de gas nocivo y perderemos la noción de la realidad hasta por una hora.

    Todos tragaron saliva y dejaron a los adultos manejar la situación.

    El que sigue — llamó un Gekomon con los ojos tan desorbitados que hasta se podría creer que estaba ciego, especialmente porque no había nadie haciendo fila a la entrada del reino más allá del grupo tan singular que se aproximaba.

    Estos buenos digimon y sus amigos me salvaron de un par de Gotsumon. Desean entrar a la ciudad — abogó por ellos el dulce Otamamon.

    Conoces las reglas, ningún ciudadano puede interferir en las entrevistas para ingresar a ciudad. Ahora entra y ve a que te atiendan — sin poder hacer más Otamamon entró con singulares saltos a la ciudad deseándoles buena suerte a sus nuevos conocidos con la entrevista. Justimon y Witchmon se hicieron del control de la situación —. ¿A que vienen?

    Somos exploradores y solicitamos una audiencia con su líder, estimado amigo — el Gekomon lo miró de abajo para arriba, no muy convencido de lo dicho.

    ShogunGekomon tiene una política muy estricta sobre los visitantes y las audiencias. Sino son personajes importantes o V.I.P. ni si quiera podrán entrar al palacio.

    ¡Sucede que lo somos! — se apresuró a afirmar Witchmon improvisando toda la situación —. ¡Traemos con nosotros a personalidades de la realeza! — con esa última palabra A paró bien los oídos. Ese era su momento de brillar —. Que han viajado desde muy lejos para reunirse con Shogun Gekomon.

    ¿En serio? —, preguntó crítica la rana —. Porque para mí lucen como un montón de pordioseros — y con el lodo hasta los codos era difícil no darle la razón. Por suerte para todos había dos muchachitas exentas de mugre.

    Sí, bueno, ellos…

    ¡Ellos no importan! — mandó a Justimon, Witchmon — Las únicas que deberían de importar son dos chicas que están… ¿Dónde están esas dos?

    ¡Aquí estoy! — habló A detrás de todos sus compañeros, abriéndose entre ellos mostrando su inmaculado rostro —. Como puede ver, YO sí estoy limpia. Soy una reina y todos estos vándalos sucios son mis esclavos.

    ¡Esa no es forma de tratarlos a los demás! — le recriminó Kate a su compañera. Por otro lado, no podía hacerle nada más porque de regañarla con el picotazo entonces todo el teatro se vendría abajo.

    ¿Y la otra? — preguntó Witchmon a sabiendas de que vagamente existía otra niña limpia.

    ¿Se refiere a mi otra sirvienta? ¡C, ven aquí! — para sorpresa de los dos digimon la otra niña castaña y tímida tenía una línea de tierra en una de sus mejillas. A se la hizo mientras todos estaban distraídos para hacerse con toda la atención del momento. La pobre enfermita no hizo más que agacharse, incómoda de recibir tanta atención. En cambio 138 infló el pecho con orgullo —. Como puede ver, señor, soy la única reina de este grupo.

    No hubo tiempo para reclamos ni descontentos. El Gekomon se aproximó desconfiado para examinar a la susodicha reina, quién aunque sobresalía por su aspecto tan extraño y limpieza, tenía un no sé qué que no le convencía.

    Puede que sea cierto pero no luces como una reina — le señaló Gekomon para molestia de A y risa de todos los demás —. Esas ropas que tienes no… no lucen muy reales que digamos.

    ¡Eso es porque sólo es un disfraz! — y sin previo aviso Withmon lanzó una especie de bomba de gas al suelo que cubrió toda la escena con una pantalla de humo. Varios pensaron que era para noquear al Gekomon, pero no fue así. Cuando la bruma se disipó todos cayeron en cuenta que el vestuario de A había sido drásticamente modificado por arte de magia. Se transformó en una damisela elegante.

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    ¡Ohhh! — exclamaron unos por lo bonita que quedó 138 y otros por el rápido truco mágico de su amiga la bruja, estos últimos hasta aplaudieron el acto de magia.

    ¡Ay, por dios! ¡ESTOY DIVINA! — chilló de alegría A viéndose de todos los ángulos posibles, admirando la preciosura de vestido y sus zapatos tan esplendorosos —. Muchas gracias, bruja madrina — le brotó la sinceridad de los labios.

    Yo no soy ninguna madrina tuya, moco… — pero Justimon le tapó la boca para que no arruinara el momento.

    ¿Qué opina ahora, señor guardián de la entrada? ¿No cree que ahora está más que comprobado que es una reina?

    ¡P-PERO POR SUPUESTO QUE SÍ! — exclamó el virus que ahora en vez de remolinos tenía corazones en los ojos —. Que tonto he sido. Por favor, perdóneme su alteza, sígame por aquí.

    Con confianza, el grupo de humanos y digimon pudieron atravesar el portón gigante que les impedía la entrada al Misty Swamp. Al hacerlo pudieron presenciar cómo detrás de esa fachada de lugar nauseabundo se erigía una hermosa ciudad con arquitectura japonesa antigua. La mayoría de la población a simple vista se conformaba por miles de Otamamon y Gekomon, aunque también había algunos digimon de otras especies. El Gekomon fronterizo los hizo avanzar unos cuantos metros hasta una sección cercana a la entrada dónde reposaba un kago.

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    Su transporte real, reina…

    ¡Reina A su excelentísima! — completó la engreída castaña en ropa de gala mientras se las arreglaba para meterse en la caja y tomar asiento cual si fuese una soberana extranjera.

    Entendido, Reina A su excelentísima. Ehm… tenemos un pequeño inconveniente. Como no estábamos informados de su visita con antelación, el personal que la habría transportado al palacio del gran Shogun Gekomon no se encuentra aquí. Espero no le incomode solicitarle a sus esclavos que realicen el trabajo — con la sola mención de la sugerencia una sonrisa malvada cruzó los labios de la humana.

    Oh, pero por supuesto que no~. Ellos ya están acostumbrados a servirme — mintió saboreando en su totalidad aquel momento de gloria —. ¡Ustedes tres! — gritó a L, D y B; los idiotas que se habían atrevido a ridiculizarla todo el día anterior —. Ya oyeron al sapo. ¡A trabajar y llévenme al palacio!

    Los tres odiaban la idea de tener que obedecerla, mas en sus circunstancias no les quedó de otra. Con caras largas, cuchicheos bajos y hasta lágrimas en los ojos se acercaron para levantar el palanquín. 31 y 69 al frente y B por la parte de atrás, a quién inesperadamente se le unió el rubio oji azul de 58.

    Sabes que no tienes que hacer esto — le comentó 42 a su compañero de tarea.

    Será más rápido si lo hacemos entre los cuatro que dejándolos a ustedes tres a su suerte — replicó de buena manera el compañero de Strabimon.

    En silencio y con caras largas, los cuatro vasallos caminaban trasportando a la soberbia de A, tras de ellos toda la caravana de digimon y humanos les seguía, con excepción de ate que iba junto a su elegida regañándola en voz baja.

    Te estás aprovechando de la situación. ¡No deberías ser tan mala con tus compañeros!

    ¿Quieres calmarte? — le contestó una aburrida A de la misma historia —. Siempre te quejas de que no hago lo suficiente para ayudar a los demás, y justo cuando llega mi momento te enfadas. Agradece que gracias a mi logramos cruzar. ¡Finalmente una misión dónde mis habilidades superiores son útiles!

    ¿Y cuáles son esas habilidades? — le preguntó una escéptica Hawkmon.

    La habilidad de gobernar a los demás, por supuesto — contesto risueña antes de dejarse caer sobre su asiento, reclinándose con una sonrisa de oreja a oreja mientras disfrutaba su preciado viaje.



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    En cuestión de minutos la Reina A su excelentísima, cruzó toda la plaza de la ciudad hasta llegar a las afueras del palacio, dónde una tropa de Gekomon custodiaban la entrada. Inmediatamente reconocieron la litera y asumieron que 138 era una personalidad ilustre que los visitaba. Desgraciadamente el Shogun no podía atenderlos en ese momento.

    Se encuentra durmiendo su siesta — informó uno de los guardias —. ¿Por qué no aprovecha el tiempo para que usted y sus sirvientes reciban un baño relajante? — no hubo necesidad de repetirlo pues a la primera sugerencia todos aceptaron, incluso A que se sentía bastante agobiada luego de tanto trabajo después de dejar Never Ever Land.

    Así pues fueron separados. Mientras a la Reina y su digimon se le permitió entrar al baño real del palacio, su servidumbre, incluido Justimon, fueron trasladados a los baños públicos de la ciudad no muy lejos de ahí. Witchmon decidió no acompañarlos pues encontraba más interesante y lucrativo leerle su suerte a los Gekomon y Otamamon de la ciudad, de paso ganar algo de efectivo.

    Aquel sitio estaba dividido en dos secciones: de un lado el sector femenino y del otro masculino. Cada uno de los elegidos y digimon tuvo que sortearse a su lado correspondiente para acceder primeramente a los vestidores, dónde fueron despojados de sus sucios harapos que inmediatamente fueron llevados a una de las lavanderías.

    Inmediatamente se le proporcionó un par de toallas a cada uno. La primera para cubrir sus cuerpos y la segunda que utilizarían para secarse una vez finalizado su aseo. De los vestidores, fueron trasladados al área de las duchas que a un primer vistazo desconcertó a la mayoría. Se trataba de sentō, o baños tradicionales japoneses que se encontraban divididos en dos áreas. Por fortuna, tanto hombres como mujeres contaban con la compañía de unos dos Gekomon que les orientaron en el proceso de lavado. En el caso de las chicas, sus Gekomon tenían los labios pintados de rojo y un enorme moño rosado en la cabeza para denotar que se identificaban como féminas.

    Los Gekomon les explicaron que su primera tarea era limpiarse con agua tibia y jabón en el área de las regaderas, sólo hasta que estuviesen completamente libres de mugre podrían pasar a la enorme piscina de agua caliente, en la cual, además, la presencia de toallas era inadmisible por lo que tendrían que estar completamente desnudos.

    Los primeros en lanzarse a la acción fueron L y Ash, seguidos por Hex, Spice y D, éste último inclusive convenció a Lucemon para que le lavara la espalda a cambio de que después él le devolviera el favor. Del lado de las mujeres todo fue caos y nerviosismo, las caras de la mayoría gritaban complejos por doquier; sin embargo, las más extrovertidas salieron a dar el primer paso. 100, 112 y 122 se propusieron a hacer lo suyo mientras las demás perdían el miedo poco a poco.

    Una hora después de entrar les obligaron a retirarse, ofreciéndoles provisionalmente batas de baño y sandalias esponjosas. De ahí fueron llevados a una sección muy particular del palacio que consistía en una especie de almacén gigante lleno en su totalidad por yucatas y kimonos de distintos colores y diseños. Fue ahí mismo dónde se reencontraron con A y Kate.

    Vaya, hasta que se aparecen, sirvientes — exclamó prepotente la castaña quien ahora sí parecía ataviada como si fuese de la realeza.

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    Algunos se sorprendieron tanto que quedaron boquiabiertos por un par de segundos, subiéndole el ego a la humana.

    Dejen de perder el tiempo y apresúrense. Nos esperan para la comida.

    Tras esas palabras los dejó para que cada uno de ellos eligiera una yucata que usar en el banquete frente al Shogun, pues él se negaría a recibirlos de otra forma.

    Cuando ya todos estuvieron presentables procedieron a dirigirse al gran comedor.



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    A pesar de no ser individuos importantes, a todos y cada uno de ellos se les preparó un asiento al frente de distintas mesas de madera puestas a lo ancho del comedor, todas perpendiculares a la mesa principal la cuál únicamente ocupaban A y Kate. Eventualmente el suelo comenzó a vibrar señal de que una colosal creatura se aproximaba. Los Gekomon hicieron sonar sus trompetas para recibir a su señor.

    Todos de pie para recibir al gran ShogunGekomon — dichas estas palabras los Otamamon del salón comenzaron a aplaudir. Los humanos erguidos los imitaron y el gigantesco renacuajo rojo se mostró complacido, caminando con una ancha sonrisa hasta tomar asiento al lado de A de un solo sentón que hizo a la mayoría dar un gran salto.

    Es un placer conocerla mi estimadísima y hermosa Reina A su excelentísima — saludó ShoguGekomon ofreciendo una de sus enormes manos a la humana que necesito de sus dos palmas para corresponder apropiadamente el saludo —. Es un honor conocer a una personalidad de su talla, especialmente siendo una criatura tan misteriosa y hermosa como jamás había visto. ¿Exactamente qué clase de digimon es usted?

    Ella no es un digimon — le corrigió inmediatamente Kate, mas 138 silenció a su amiga.

    Calla, déjame manejar las cosas a mi sola — susurró la reina —. Ejem… El gusto es mío ShogunGekomon y como mi asistente se lo ha hecho saber, no soy un digimon, en realidad soy una humana. No pertenezco a este mundo y para regresar a mi reino requiero de su ayuda.

    ¿Mi ayuda, dice? — por un momento el virus se sintió profundamente halagado por ser alguien tan indispensable, sin embargo la atmósfera cambió súbitamente tan pronto un Gekomon comenzó a susurrarle en el oído —. Entiendo, entiendo. ¡Que inicie el banquete! — ordenó agitando en el aire un par de abanicos japoneses tan grandes como sus manos. Varios Gekomon y Otamamon inundando la escena sirviendo deliciosos platillos tanto para los ilustres soberanos como para los invitados de honor de la Reina A — Continuemos la charla una vez que hayamos terminado el almuerzo, ¿le parece? — A no pudo objetar así que accedió. Toda la experiencia habría sido disfrutable de no ser por los pésimos modales del Shogun a quién cada tanto se le derramaban bocados directamente de la boca y se esparcían hasta el suelo, algunos llegando casi a ensuciar el kimono de A.

    La chica requirió de toda su paciencia y el apoyo de Kate para no regañar al animal, pero al final logró superar la prueba. ShogunGekomon reposaba tranquilo cuando la joven empezó a trabajarlo.

    Verá, por razones más allá de mi comprensión unos seres despreciables me arrojaron a su mundo junto con todos mis inútiles esclavos, desde entonces he estado completamente perdida y desamparada. Mi única oportunidad para regresar a mi reino es reunir todas las Digital Keys. He oído que usted tiene una en su poder, si tan sólo me la prestara facilitaría mucho mi ardua tarea de regresar a mi reino.

    Shogun Gekomon no lucía nada cómodo con la proposición. De pronto se cubrió parte del rostro con uno de sus abanicos y comenzó a examinar lo mejor posible tanto a la Reina como a sus acompañantes. Era cierto que no venían de ese mundo pero tampoco podía ser tan generoso con desconocidos.

    Pero a él se le ocurrió otra idea.

    ¿No sería más cómodo para usted quedarse a reinar a mi lado? — tanto Kate como A se sobresaltaron —. Sabe… Gobernar un reino es demasiado solitario. Me vendría bien un poco de compañía — y con todo el descaro del mundo le guiñó el ojo románticamente a la chica quién se puso roja pero de rabia por no poder abofetear a tan tremenda cosa. Afortunadamente para ella, Kate salió al rescate.

    Lo lamentamos mucho, pero ella ya está casada — aseveró la Hawkmon salvando el pellejo de su humana.

    ¡¿En serio?! Qué lástima… — el perfecto se deprimió —. No obstante, tampoco puedo cederle un objeto tan importante así como así a un grupo de desconocidos. ¿Cómo podrían garantizarme que están diciendo la verdad? — la chica y su digimon intercambiaron miradas. ¿Cómo demonios iban a probarle semejante cosa?

    ¿Qué… es lo que le gustaría que hiciéramos? — ShongunGekomon se quedó pensativo unos segundos haciéndose aire con sus abanicos hasta que obtuvó la respuesta —. Quizás si me demuestran sus dotes artísticas lo reconsidere. Siempre he apreciado el arte, pero sobre todo la buena música. ¿Por qué no canta para todo el salón? — A estaba a punto de sugerir que esa era una mala idea pero el digimon ya estaba decidido. Se puso de pie y con su imponente voz llamó la atención de todos —. La Reina A su excelentísima me ha solicitado explícitamente que le ceda mi poder sobre la Digital Key de los Misterios — Gekomon y Otamamon se escandalizaron al escuchar eso —. Naturalmente no puedo hacer dicha cosa a menos que me pruebe que tiene el corazón puro, ¡y todos saben que solamente las personas con corazón puro pueden cantar como los ángeles!

    Inesperadamente las caras largas se transformaron en aplausos y victorias para el Shogun quién modesto recibió todas las bendiciones de su pueblo antes de proseguir con su discurso.

    Reina A su excelentísima, si usted y sus siervos logran probarme que son dignos de cantar como los ángeles, prometo entregarle mi Digital Key y auxiliarla para su siguiente destino — los humanos asintieron entre ellos. Si todos tenían oportunidad de probarse eventualmente alguien conmovería al renacuajo —. Sin embargo, si fallan haré que mis hombres los aprisionen por intentar estafarnos. ¡¿Quedó claro?! — A tragó saliva. La idea de quedar atrapada en una mazmorra no era su idea de vacaciones, aunque terminó aceptando de todas formas.

    138 y Shogun Gekomon estrecharon sus manos. Todo dependía del armonioso desempeño de los humanos en el escenario.

    Misión 2: Misty Swamp
    Objetivo: Impresionar a ShogunGekomon con un gran espectáculo
    Recompensa: Mystery Key




    JudasJudas
    ArisuDokuroArisuDokuro
    DigimasterDigimaster
    KirariKirari
    RyokuRyoku
    Xx_davex_xXXx_davex_xX
    Nick WhitefangNick Whitefang


    Warning

    Para aquellos que no se han puesto al corriente, por favor, den por vistas todas las actualizaciones pasadas e incorpórense en está o a más tardar la próxima.
    En caso contrario, asumiré que no cuentan con la disposición o el tiempo para continuar participando.

    Fin del comunidcado.


    INSTRUCCIONES

    1. Contrario a la misión anterior en esta no habrá misiones individuales sino una general que todos los personajes tendrán que ejecutar. Se trata de deleitar a ShogunGekomon con un espectáculo de entretenimiento: pueden cantar, bailar, improvisar un monólogo cómico o hasta hacer malabares con sierras eléctricas, eso queda a disposición de cada quién aunque ShogunGekomon tiene más afinidad por la música. Ya sean activos o con atrasos, basta con que agreguen el segmento de espectáculos para considerar su misión satisfactoria.

    Naturalmente, los personajes con habilidades músicales reciben un bonus de interpretación, con ello me refiero a que pueden conmover, inspirar o deleitar más fácilmente al Shogun en comparación con sus compañeros.



    2. Pueden incluir alguna socialización durante todo el viaje pero traten de no desviarse demasiado con eso. Al llegar al pantano todos quedaron asquerosamente sucios, exceptuando por A y C, a quienes bajo ninguna circunstancia pueden ensuciar. Puse como se empuercaron algunos y otros los deje libres para sus autores, si quieren profundizar en sus marranadas aquí son libres de hacerlo :v


    3. Como indica el tercer segmento del post, fueron divididos por género para tomar un refrescando baño caliente el cual tiene una duración de aproximadamente hora y media, 30 minutos para enjabonarse y el resto para relajarse en la piscina de agua caliente. Sin embargo, de acuerdo con las tradiciones japonesas para ese último paso deben estar completamente desnudos, lo que significa fanserviceo homoerótico -1313- pueden improvisar lo que sea, recuerden que también se bañarán sus digimon con ustedes, Justimon y Lucemon incluídos en el caso de los varones. Tengan en cuenta de que si son muy escandalosos los Gekomon los aturdirán con sus poderes.

    En el caso de A y Kate ellas disfrutaron de un balneario privado de primera clase con jacuzzi incluído. Se merecía una recompensa la reina luego de tanto Bullying :V



    4. Después del baño fueron llevados a una sala llena de yucatas y kimonos, pueden aprovechar para incluir su vestuario como una imagen dentro de spoilers. Tienen tiempo para socializar de manera mixta entre ustedes durante el cambio de ropa y la comida antes de la competencia de talentos/karaoke.


    5. Su post debe finalizar con el espectáculo que prepararon y procuren no excederse en tiempo más allá de los 10 o 20 minutos.


    - Lucemon tras el desayuno estará muy nervioso por la maldición, especialmente durante la comida. Es normal si les pregunta por sus últimos deseos a los digimon nuevos, así como la manera en que les gustaría ser enterrados. Es un jovencito ingenuo y así como es fácil convencerlo de que no existe ninguna maldición podrá volver a creer en ella ante el menor indicio de desgracia a su alrededor.

    - Justimon también participará en el karaoke cantando el opening de los caballeros del zodiaco o algo así (?) y desafinará como los dioses :v

    - Aunque Witchmon se quedó leyendo las suerte de los habitantes afuera del palacio, Digi tiene la libertad de incluirla durante el jacuzzi de A si así lo quiere. En este caso la mujer se coló no más porque pudo.

    - A, con su estatus de Reina, puede hacer que los Gekomon y Otamamon la obedezcan en lo que se le dé la regalada gana -usa ese poder con responsabilidad (?)-. Sin embargo, todos ellos están embelesados por su belleza y le pedirán de vez en cuando un besito, incluido el propio ShogunGekomon.


    - Al ser J la más extrovertida, amigable y cantora de todos los personajes, ella tiene el permiso especial de unirse a cualquier interpretación musical, ya sea como corista o a duo. Esto queda restringido al gusto de cada quién :p


    Dudas, quejas y sugerencias por privado. ¡Ah! Casi lo olvido.
    Los que tienen segundo digimon, podrían hacer el favor de mencionar la evolución que tienen pensada para su nuevo integrante?
    Si aun no la piensan, cuando la tengan me avisan, plz
     
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  15. ArisuDokuro

    ArisuDokuro In the forces of stupidity

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    Kokomon era un Digimon con una pintoresca personalidad incluso antes de la llegada del grupo de humanos a Never Ever Land.

    Su sentido del humor no era exactamente apreciada por sus pares, sin embargo; por eso el Baby II encontró fascinante a los seres hechos de carbono, quienes con sus personalidades sobresalientes, ruidosas y en algunos casos caóticas, encajaron perfectamente en el pequeño pueblo de los eternos inmaduros pese a ser tan abismalmente a sus residentes.

    Kokomon no fue el único digimon en quedar embelesado por el misterio que representaban estos humanos. Más de uno peleaba a su manera por la atención de estos curiosos seres, pero sólo contados Babys del montón lograron sobresalir y formar un vínculo con los nuevos ayudantes de Petermon y Tinkermon.

    Eventualmente– Y por eventualmente nos referimos a un lapso de dos simples días desde el arribo de la panda de adolescentes amnésicos, Kokomon se cansó de esperar. Si un humano no iba adoptarla, ¡entonces ella adoptaría a un humano!

    El morenazo de L fue de los primeros en salir del catálogo, V era demasiado hero-to-be para un fan del Helado Oscuro, K lucía bien de lejitos pero se veía muy antisocial para sus gustos, Kokomon no podía poner un dedo en el problema con B además de que era aburrido as fuck. ¿De las chicas? A H ya le estaban lavando el cerebro y se estaba dejando bien tranquila, J has no chill y actualmente alguien le tenía echado el ojo, con R era tratar de mezclar agua y aceite, y aunque S era buena con los Babys con el resto era una pequeña mierda y eso no era cool, dude.

    En su importantísimo análisis ni siquiera se percató de la presencia que se las arregló para escurrirse bajo sus narices, o a sus espaldas si queremos ser específicos.

    —Oh, ahí estás.

    Por otro lado, C ya ni se inmutaba ante los sobresaltos que tenía la gente cuando casi les provocaba un paro cardíaco. Si era apropósito o simple resignación ante su aparente habilidad para mimetizarse con el ambiente sin ni siquiera intentarlo, nadie sabía; bastaba con decir que una vez S hasta se le había sentado encima y todo, y hasta el día de hoy ninguno estaba seguro de si realmente no había visto a la pobre de 34, o si 122 estaba siendo cínica como siempre.

    Misterios ancestrales de lado, a Kokomon lo habían pescado saltándose las clases. ¡Inaudito! Habían más que suficientes de su especie para disimular su escape. A menos que… claro, ¿cómo no lo vio venir? Alguien le cachó a mediados de su escapada y por celosos le aguaron la fiesta.

    —¿Quién cantó? —inquirió sin ton ni son a la humana, quien se quedó a medio camino de recogerle.

    —… ¿Eh?

    —Fue ese Kokomon, ¿verdad? ¡Nunca me gustó como me miraba!

    Mientras que la pubera perdida estaba tentada a preguntarle a cuál de todos los Kokomon se refería, pues había mínimo como quince de ellos, Lisiada-chan negó con la cabeza en lo que el Kokomon frente a ella seguía despotricando sobre su tocayo delator y educadamente se aclaró la garganta.

    —Um, no fue Kokomon quien me dijo que faltabas.

    —Really? —de haber podido la masa de slime con tres cuernos habría levantado una ceja—. ¿Entonces quién me vendió?

    —¿Nadie? —dijo la humana con la incomodidad escrita en la cara.

    —Oh bueno. ¿R te mandó a buscarme, entonces?

    Si no mal recordaba, la rubia inteligente era la mar de organizada. Capaz tenía contados cada digimon en Never Ever Land clasificados por especie, nivel, tipo y hasta por color.

    —N-no. Lucemon quería aprender las tablas de multiplicar luego de verla hacer unos cálculos en voz alta, así que estaba ocupada explicándole las bases de multiplicación, así que… um, heme aquí.

    Le tomó al menos un segundo al ente digital para procesar el contexto correcto de la situación en la que se encontraba.

    —Waiteame un momentito, chiquita —empezó—. ¿Me estás diciendo, que te diste cuenta de que faltaba… y viniste a buscarme?

    —… ¿Sí?

    La muchachita se veía de lo más arrepentida y hasta parecía a punto de pedir disculpas. Suerte para ella, Kokomon no tenía reparos en cortarle el rollo a los demás y hacerse escuchar con sus comentarios más bizarros:

    —Estás adoptada.

    —… ¿Ah?



    Los demás podían ir con sus babosadas de cortesía, pero Luna era una coneja con la boca de verdades así que decir que no le tenía un poco de enojo a R y Justimon sería una mentira de las gordas. ¡¿No pudieron encontrar chantaje más bajo, verdad?! Lopmon ni siquiera tenía que mirar a C para saber que ésta había decidido dejar el nido apenas se insinuó que su presencia era un inconveniente. 34 era bastante consiente de que era un peso muerto, gracias. Por eso es que se esforzaba tanto aunque terminara echa mierda.

    Así como su boca, la mente de Luna era rápida (bueh, sólo cuando algo de su interés estaba en medio. Porque cuando algo le valía vergas ni se molestaba). En esos días que pasaron juntas le había agarrado cariño incondicional a la única que pudo distinguirle entre el montón incluso antes de que evolucionara; mientras tanto, el digimon también había caído en cuenta de que, fuera intencionalmente o negligencia en su estado más puro, a los demás humanos sólo les importaba la chica enferma a ratos y luego la dejaban en el olvido de nuevo.

    C era una total marginada social, oprimida bajo el yugo tiránico de A, quien aunque mocosa egoísta, engreída y malcriada por lo menos era una dictadora semi-benevolente que cada tres lunas le dejaba decir una oración completa. Y mientras que S no era una abusadora en el sentido físico, era de las primeras en tratar a C como un objeto decorativo al que podía tirar a su antojo para recogerlo de nuevo cuando se le diera la gana.

    Habría menos salseo en medio si alguien se dignara a intervenir de forma activa en aquel tipo de escenas, pero el hecho es que ver a 34 siendo mangoneada, pisoteada y despojada de su estatus como igual era una cosa tan habitual que ni el justiciero de 99 se metía en medio, con el hábito ya establecido y tomado como parte de su pintoresco grupo, difícilmente la norma social se corregiría a éstas alturas.

    Plus, con las camarillas ya formadas y el lapso estándar de integración expirado, Lisiada-chan estaba el limbo perteneciendo a ningún lado, a diferencia de los demás que al menos tenían un lazo con alguien afín o mínimo que compartía sus intereses. Y como siempre, ésta ni queja emitía al respecto en su soledad o intentaba salir en vano de la misma; pero Lopmon sabía que C se sentía peor por dentro de lo que mostraba por fuera.

    Luna no estaba esperando a que alguien se volviera la niñera de 34 o algo por el estilo; al contrario, siempre que podía coaccionaba a la muchacha para salir de su cascarón (espantándola más de la mitad de las veces y haciéndola refugiarse en un caparazón todavía más duro). Pero así como no era la culpa de los demás que C fuera tan… C, la coneja digital sabía lo suficiente para entender que a la adolescente tampoco le gustaba su propia forma de ser. O por lo menos, Lopmon estaba segura de que su humana no pidió ser así.

    Así que discúlpenla por pensar que los humanos de la Tierra no serían diferentes y colarse en el viajecito, pues.







    La voz de C estaba lejos de poseer esa combinación mágica entre la suavidad de la seda y profundidad capaz de transportarte a sitios mágicos con el poder de la imaginación, como la de J. No, la suya era débil, prácticamente un hilo fino que se tambaleaba con el viento y nada hacía para inspirar mitos de los cuales hablar. Aún así 66 y Alraumon tuvieron la decencia de aplaudir.

    —¿Sabes? —entonces se fue Luna de bocazas sin previo aviso—. Los humanos son muy frágiles, dejame decirte; pero de entre todos mi chiquita se lleva el premio gordo.

    —Lopmon —trató de detenerla. Pero a fin de cuentas, no es como si su digimon arrimado fuera mejor que el resto, pues igual se pasaba algunas de sus palabras por el arco del triunfo.

    —¿En serio? —se interesó la hiedra venenosa parlante.

    —Así como la viste cuando llegamos usualmente es —confirmó J—. ¡No que se caiga a menudo ni nada! —chilló, de repente súper auto-consiente de que sonó como una crítica al ver que su acompañante se encogía más en sí misma, si tal cosa era posible—. Quiero decir que C tiene una salud delicada y a menudo le pasan cosas como esas, y todos ya nos acostumbramos así que…

    —Mija, haznos el favor y cállate —dijo Lopmon en su más tierno, dulce y chillón que se sobre-entendía como un ‘LA ESTÁS CAGANDO, CARAJO’.

    —Okay.

    Para bien o para mal, Alraumon encontró sus payasadas entretenidas.




    Por supuesto que A haría de las suyas para hacerse la importante y conseguir toda la atención mientras el resto pasaban como sus esclavos. Bueno, al menos habían conseguido entrar y por fin podrían quitarse la mugre de encima, y de paso se librarían de su malcriada presencia en lo que se daban un baño.

    S entró como dueña por su casa, campante y sin complejos de enseñar su divina figura. No es que las otras fueran patatas mugrosas, pero ya que la actitud es lo que vale y no había nadie con más confianza que 122, pues era evidente de aquí hasta el espacio sideral quién era la perra alfa, ama y señora del baño.

    C no estaba para nada alegre con la idea de compartir el baño con las demás, como si su autoestima necesitara de más daños y su auto-consciencia tuviese que recordarle cada cicatriz en sus piernas, manos y antebrazos. Por supuesto que dichas heridas no eran tan evidentes como la mente en crisis de la muchachita las hacía ver al momento, apenas se trataban de finas líneas un poco más oscuras que su pálido tono de piel y no era nada nuevo para las otras, de todas formas.

    Ya que la situación era un total perder-perder para ella, 34 decidió acabar con el suplicio lo más rápido y meterse a la ducha.El silencio de las otras sólo consiguió ponerla más nerviosa, apurándola a terminar para meterse a las termas y salir de la vista de todas más rápido que nadie.

    —… Oye C, ¿quieres que te lave la espalda?

    La fila de signos de interrogación sobre la cabecita de la aludida hasta podía leerse. ¿Por qué de repente una de sus compañeras, quienes siempre la vieron como una frágil figurilla de porcelana y no es que las culpara de ello, ofrecía tal cosa? No es que R no fuera una persona amable, pero aún así era… raro. De todas formas, no tuvo el corazón para negarse, así que se sentó en el taburete designado mientras se lavaba el cabello y dejó a la rubia ocuparse de su espalda.

    Había una razón ulterior tras la repentina propuesta y también era el porqué estaba pasando la esponja a la otra con exageradísimo cuidado. El motivo no era otro que el rastro más horrendo, dramático y perturbador de cicatrices que hubieran visto nunca. Ni siquiera L, de lejos el bastardo más salvaje que había entre ellos, tenía unas marcas así en la piel. Entre puntos salpicados al azar que definitivamente eran quemaduras y el zurco de algo sospechosamente similar a zarpas de algún animal, más la presencia de líneas irregulares que en su momento tuvieron que ser heridas profundas.

    La pregunta «¿Qué mierda te pasó, muchacha?» se le quedó a más de una en la punta de la lengua.




    Las cosas nunca podían ser fáciles. No, claro que no.

    Al menos la petición de ShogunGekomon no era tan descabellada. Un show de talentos. Lastima que C no tuviera talentos. Bueno, si le daban una semana, suficiente lana y el universo la dejaba en paz, capaz podía hacer uno de esos suéteres de navidad súper feos pero calentitos; sin embargo, aquello estaba lejos de ser considerado un arte y por lo tanto, 34 ni se molestó en considerar sus habilidades en crochet para el espectáculo.

    Por suerte Lopmon no tenía ese tipo de inconvenientes.

    —¡Agárrense los calzones, que esto se pondrá buenazo!




    Pues sí, sobra decir que de colada con L, D, Ash y Hex, la coneja se subió al escenario con maquillaje blanco y negro igual que los anteriormente mencionados (más un gekomon que sabía tocar la batería), quienes en vez de fungir como coristas solamente estaban de extras por el bien de la imagen. 31 hacía el truco sacudiendo su melena de L’Oreal.

    What the fuck was that.

    A ni siquiera tenía un insulto adecuado para decir al momento, su mente muy ocupada odiando a sus ojos por lo que acababa de ver. Por suerte no hizo falta que diera su opinión pues el resto del jurado levantaron sus pancartas con enormes, redondos y bien legibles ceros.

    —Aish, como se nota que aquí nadie aprecia el buen arte —se quejó Luna tras un tiempo prolongado de silencio—. Marcanos el paso, mi dude anfibio.

    Con el mentón en alto y un buen ritmo de batería detrás, el grupo dejó el escenario caminando como los Beatles y con más glamour que Sharpay Evans.






    Para cuando le tocó a C, quien se había decidido por interpretar la emo-cional balada cliché sin mucha dificultad, A sí no tuvo problemas para encontrar palabras para criticarla. El problema fue intentar meterlas todas en la misma oración.

    —¡Horrible! Fue tan malo que la piedra de mi broche se puso negra, ¿vez? ¿Vez?

    —No es una piedra del humor, A —la desmintió Kate en un tono que imploraba paciencia a los dioses.

    —Hmph. No cambia que fue una terrible interpretación —insistió—. Next!

     
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  16. Digimaster

    Digimaster Japari's Park Guide. Moderador

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    Lo bueno no podía durar para siempre y tenían que regresar al camino, lo cual significaba sudar y cansarse más de lo debido, cosa que por supuesto no era nada del agrado de A pero tampoco quería volver a sufrir la humillación de ser cargada como bebé contra su voluntad y que el resto se burle de ello por lo que se tragó sus palabras y aunque fuera el mismísimo infierno, caminó junto al resto.


    La llegada al pantano terminó por empeorarlo todo, tanto humedad y suciedad era prácticamente un martirio para ella, no pensaba que terminaría por ir a un sitio tan falto de higiene y que podría arruinar su perfecta imagen de reina. Aunque sea de forma graciosa, caminaba esquivando cualquier mínima hoja o cosa de la naturaleza que pudiera provocar una mancha diminuta en su vestido.


    - ¿Qué haces? Te estás quedando atrás. – Su compañera Kate se dio cuenta de lo ridícula que se veía pero prefirió no hacer comentario al respecto e ir al punto. – A este paso eres más lenta que una tortuga.


    - Cállate… ¿Qué no ves el ambiente donde estamos? Dios… es tan… antiestético, pensar que alguien vive en este chiquero… una reina no merece tal trato.


    - Como digas, solo no retrases a los demás.


    Y lo peor no había pasado, al menos había algo de seguridad en cuando rescataron al Otamamon pero llegaba la segunda fase de tremenda suciedad arruina-reinas. Era arriesgarse a ensuciarse sus piernas con lodo o ser intrépido y saltar de piedra en piedra tal cual artista de parkour. El caso de B era observar como lo hacían sus compañeros, comprobó con el D y L que el más mínimo descuido, te das un resbalón y al agua patos, o en este caso lodo.


    - B, no lo pienses, solo hazlo. – Comentó Ken, el Kunemon al cual bautizó con el nombre de Ace asintió ante la sugerencia del agumon.


    - Eso es lo que diría un salvaje y ya vimos como acabaron esos dos. – Señaló al par de brutos que seguían lanzándose bolas y ahogando sus cabezas. – Además no tenemos garantía de que pueda salir completamente ileso.


    - Te estás volviendo más pesado, por eso no tienes novia. Solo mírame. – Y en busca de demostrarle al humano que todo estaría bien, agumon empezó a saltar de piedra en piedra, con esa destreza física con la que un digimon cuenta lo hacía ver como si fuera un juego de niños. - ¿Ves? Dije que todo estaría bien, ahora es tu turno.


    - Ok… espero todo salga bien. – Y justo cuando se disponía a hacer lo mismo, sintió como Kunemon se aferró a su espalda, dándole un tremendo escalofrío que recorrió toda su columna vertebral. - ¿A-Ace?


    - Espero no tengas problemas cargándome ya que no podría realizar tales saltos.


    - N-no, no lo será… - Su fobia no podía interponerse, seguro Ken lo estaba viendo y pensaba que era una prueba para que consiguiera carácter. Aun y así empezó a saltar, no es que no tuviera un buen sentido del equilibrio pero llevando a un insecto en sus espaldas no era muy bueno que se diga.


    - ¡Vamos, solo un poco más! – Ken daba palabras de aliento para su compañero que se estaba esforzando pero por más que intentaba, el hecho de llevar al insecto detrás no le daba mucha confianza. Ya llevaba un pequeño tramo recorrido.


    - No pensé que esto podía llegar a cansar bastante… sobre todo llevando peso encima…


    - ¿En serio? Entonces trataré de aligerar un poco. – Ace terminó por subirse encima de la cabeza del pelinegro, y esa fue la gota que derramó el vaso.


    - ¿B? – Ken solo observó como su compañero humano se había quedado completamente tieso sobre una roca, como si le hubiera dado la garrotera del chavo del ocho solo que sin hacer una pose ridícula, se mantenía recto… hasta que empezó a caer. - ¡Ey, te estás cayendo! – Se apuró lo más que pudo para evitar que se precipitara al lodo pero fue inútil. Cayó con fuerza para hacer pequeñas olas y se llevó al agumon con él en un intento desesperado de salvarlo, los tres quedaron infinitamente sucios. – B… me has decepcionado esta vez.


    - No fue mi culpa… - No tenía excusa que decir, solo restaba avanzar estando enlodados, hasta que quedaron atrapados en la pequeña pelea de los salvajes.


    A por su parte pudo convencer a Justimon de que llevara y así evitar estar con el resto de los plebeyos, se había librado gracias a un vacío legal de hace unas cuantas horas.


    (…)


    Ni A podía haber imaginado el desenlace que le iba a llevar el mantenerse limpia. Por primera vez en su vida estaba siendo tratada como tal y podía hacer alarde de ello, como si el haber atravesado el séptimo infierno trajera sus recompensas, sintiendo una felicidad tan genuina como nunca antes tuvo desde que arribó al mundo digital. Era prácticamente el mundo para el cual ella estaba hecha.


    Ahora le esperaba un baño majestuoso únicamente para ella sola, y Kate que le acompañaba por supuesto. No podía ser nada más digno de la realeza que era ella, por lo menos la fingida para que pudieran llegar directo con ShogunGekomon. No tardó en despojarse del vestido otorgado por Witchmon y con gracias se sumergió en la gran tina repleta de agua caliente.


    - Que rico… - Dejó recostar su cuerpo desnudo con tranquilidad. – Esto es lo que realmente me merezco, sirvientes que me traten como tal, baños privados, ropa bonita, si que se tardaron en darse cuenta de mi potencial.


    - Recuerda que solo estamos fingiendo para tener una audiencia con ShogunGekomon. – y Kate tenía que reventar su burbuja de fantasía, la castaña hizo un bufido.


    - Eso lo sé, déjame disfrutar aunque sea por primera vez en mi vida… - Pasada la molestia, continuó relajándose, eso hasta que por la ventana una visita indeseada se hizo presente.


    - Pero que buen dinero hice. – Witchmon había entrado como si nada, igualmente con su magia se despojó de su vestimenta quedando en paños menores y enjuagándose, todo ante la mirada ingenua de la castaña. – Que miras ¿Acaso nunca viste un cuerpo tan perfecto como el mío?


    - ¡No es eso, que haces aquí! – Exigió conocer la castaña, la bruja digital le restó importancia al asunto, metiéndose al jacuzzi al lado de una enojada castaña.


    - Me cansé ganando dinero con toda esa gente afuera y necesitaba un baño, obviamente no me iba a meter con el resto de la gentucha, así que mejor venir aquí donde puedo estar tranquila.


    - Esto… hola, estoy aquí ¿sabes? Se supone que es mi baño privado y nadie más tiene acceso a él, si por mi quisiera, llamaría a los Gekomon para que te saquen.


    - Y si intentas eso, yo les diré la verdad y que no eres ninguna reina, ahora si te tengo apresada. – A apretó los dientes por la ira pero tampoco quería perder el glamour así que lo aceptó y dejó que ella se quedara. – Que malagradecida… y eso hace rato me diste las gracias por el vestido.


    - Eso es una cosa y esta es otra… se supone que es mi momento. – Solamente se pudo resignar, al menos Kate estaba feliz de que aún la situación, pudieran ponerla en su lugar.


    Una vez terminó, fue a otra sala llena de kimonos, donde ella se puso uno que resaltara su belleza. Una vez el resto se presentó y fueron a encontrarse con ShogunGekomon y pedir la Digital Key, resultaba que tenían que entretener a esa rana gigante por la llave, y si no serían encerrados, ahora ya volvían los dolores de cabeza.


    - ¡B, es tu oportunidad! – 66 no dejó pasar la ocasión y miró con tremendos ojos brillantes al pelinegro, deduciendo lo que iba a decir a continuación. – Puedes…


    - No lo haré. – El “¡¿Eeeeh!?” De la pelirrosada no se hizo esperar ante la rápida negativa de B. – Es mucha gente, no creo que pueda.


    - Pero esta ocasión lo amerita bien, es para conseguir la llave, además de que muy pocos pueden llegar a cantar bien, ya viste la anterior que intentaron ser rockeros.


    - Ya dije que no, siento que perderé mucho si lo hago. – No había medida en cuan testarudo podía ser, cosa que no iba a durar para siempre. A lo lejos, ahí junto a lo que sería una mesa de jurado tipo America’s Got Talent, se veía a una A con una sonrisa maquiavélica, una vez más haría abuso de su ficticio poder de reina para su propia diversión.


    - ¡Ahora B, te ordeno que seas el siguiente en pasar a cantar! – Y en ese momento le puso la soga al cuello al pelinegro. En ese momento las miradas se posaron sobre él poniéndolo realmente nervioso.


    - Adelante. – Todos le hacían señas con la mano para que subiera al escenario. Él realmente quería rehusarse a cantar pero si lo hacía eso significaba que acabarían encerrados, así que de una u otra forma estaba completamente acorralado. En ese momento sintió que lo empujaran, al voltear a ver vio a Ken y Ace.


    - Hazlo, es tu oportunidad de que pierdas ese miedo. – Le habló agumon con toda confianza.


    - Te viste muy confiable cuando ayudaste a detener nuestra pelea, sé que tienes mucha valentía. – Kunemon apoyaba a Ken. La verdad que B no sabía que pensar, la realidad era que si tenía miedo, le gustaba cantar pero el pánico escénico se apoderaba de él, razón por la cual lo hacía a escondidas, pero ahora viendo cuantos tenían confianza en él… apretó su puño fuertemente.


    - Está bien… - Caminó hasta subir al escenario, respiró profundamente intentando no mostrarse nervioso. En frente se veía a una A que estaba con una sonrisa victoriosa, pensando que vería como el pelinegro se iba a humillar frente a una gran audiencia. – Aquí voy…


    La canción había comenzado, todos se mantuvieron callados, B por un momento empezó a dudar pero ya se había decidido, y entonces dejó que todo avanzara como tal…


    Una vez acabó todo volvió a sumarse en el silencio, ni una sola voz, B estaba hasta la punta de su cabello de lo rojo que se encontraba, cubriéndose el rostro con ambas manos.


    - (¡Qué vergüenza!) – Solo le quedaba esperar el veredicto, aunque tuviera miedo de lo que iban a decir y si fue suficiente, su mente estaba completamente en blanco en ese momento.



    Hast aquí, no dejo veredicto, será a interpretación o si el que sigue quiere poner algo, igual ya encontré el momento perfecto para que cantara jaja, cualquier cosa, digan.
     
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    Devian Lilith

    Devian Lilith Silence Glaive

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    Caminar por bosques, praderas y pueblos durante un prolongado periodo de tiempo fue agotador como el infierno. Lo peor era la bruja que los aceleraba cada que tomaban aire para recuperar las fuerzas, amedrentándolos o lanzando a su gato para generar percances a los más lentos. En cierto momento 69 quedó completamente arto del trato tan indigno, especialmente porque la rubia parecía cronometrar el tiempo que cada quién tomaba para usar los sanitarios públicos del pueblo por dónde pasaron.

    Witchmon, ¿no podrías ser más considerada? Estamos cansados.

    Seré considerada cuando muevan sus traseros holgazanes — replicó sin una pisca de tacto y, por supuesto, la boca floja del peli negro no se quedó quita.

    Uggh, mínimo podrías ser más considerada y conseguirnos escobas voladoras o algo así — el murmullo no pasó desapercibido para la agudeza auditiva de la bruja.

    ¿Así que quieres un regalito, eh? ¿Qué te parece un chapuzón para este calor? Aquary Pressure! — una poderosa descarga de agua fue arrojada contra el indefenso humano, lanzándolo al suelo empapado de los pies a la cabeza. Sus digimon rápidamente se acercaron para auxiliarlo, en el caso de Hex, reírse de su desgracia — ¿Fui lo suficientemente generosa para ti, humano? — sin esperar respuesta a su pregunta retórica, la rubia se lanzó a volar para comandar la caminata nuevamente.

    Come on! — chilló el varón tirado en el suelo. No solamente le despeino el cabello, sino que por culpa del agua las ropas le pesaban, su camisa se sentía terriblemente pegajosa y adherida al cuerpo y para colmo de males seguro tenía manchas de lodo en la retaguardia por la manera en que cayó sentado. Resignado, no le quedó de otra que seguir caminando en silencio para no hacer enfurecer de más a la bruja.

    Al menos ahora sé porque no es buena idea hacerla enojar — murmulló R a su amiga de absoluta confianza, la dulce J.

    Tienes razón. Ni si quiera quiero imaginar terminar así — para alguien tan pulcra y dedicada a la limpieza, el aspecto de D era inaudito. Convencida de que ni muerta terminaría así, tomó la mano de su amiga y ambas fueron por Witchmon.

    En cambio, un individuo más dispuesto a ayudar al desamparado fue Lucemon que llegó corriendo en compañía de Ken.

    No te preocupes, D. En seguida Ken te ayudará a secarte, ¿estás listo, Ken? — el Agumon estaba más que preparado para soltar una de sus llamas sobre el chico mojado, afortunadamente sus gritos de «STAPH!, no es necesario» fueron lo suficientemente rápidos para detener la Flama bebé antes de salir chamuscado.

    Estaré bien, con este sol no tardaré en secarme. Vuelvan a lo suyo — Ken retornó decepcionado al lado de B y Lucemon, aunque contrariado, lo obedeció. Por su parte y mientras escurría la parte baja de su playera, a 69 se le cruzó una idea traviesa que le fue imposible desaprovechar. Caminando cabizbajo y fingiendo desinterés se acercó lo suficiente para cruzar por dónde un distraído V andaba, hasta estar lo suficientemente cerca para susurrar algo a una modesta distancia de su oído —. Es una lástima que no tenga a nadie que me caliente con su cosmos.

    Y lanzada la que oficialmente sería la peor frase de ligue que ha usado en su vida, se adelantó hasta alcanzar a L.



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    Horas adicionales de viaje y los pies ya estaban matando a la mayoría. Al llegar al inicio del pantano todos cansados excepto por Witchmon naturalmente. Durante esa breve pausa de descanso 69 comenzó a estornudar.

    Diablos, a este pasó voy a enfermarme.

    Es lo que te ganas por idiota — fue el comentario comprensivo de Hex.

    Lamento mucho tu situación, ojalá pudiera ayudarte con algo — comentó un más comprensivo Mushromon.

    Oye, Spice — el digimon hongo volteó a verlo, poco a poco se acostumbraba a su nuevo sobrenombre —. ¿Eres un digimon que puede producir hongos, cierto? ¿Podrías enseñarme cómo lo haces?

    Supongo que sí, no le veo problemas — juntando ambas manos generó en el interior de estas un brillo singular, al abrirlas unos cuántos pequeños hongos rojos y amarillos reposaban sobre sus palmas —. Y así es como la magia ocurre.

    ¡Estupendo! ¡Gracias por eso! — sin dar aviso alguno, 69 deslizó una de sus ágiles manos hasta dónde Spice, quitándole uno de sus hongos para trasladarlo hasta su boca con total simpleza. Para cuando el digimon quiso detenerlo, 69 ya masticaba gustosamente su bocadillo exprés.

    Yo no habría hecho eso si fuera tú — fue la forma del rookie para advertirle de las futuras y negativas consecuencias, pero su partner no captó el mensaje.

    No hay problema. Igual tenía buen sabor, no importa que estuviera crudo.

    Quizás el digimon debió haber insistido más acerca de los efectos de esos hongos particulares que para nada correspondían a los que empleaba en su sopa. No obstante, se aferró a la creencia de que el humano, por ser ajeno al digimundo, estaría bien y no sufriría mayores percances.

    Luego de toparse con Otamamon y seguirlo todo se convirtió en una guerra de mugre. De haber estados presentes Petermon se habría carcajeado de lo lindo y una temperamental Tinkermon los habría mandado a asearse en ese preciso instante a consta de pinchazos venenosos. De solo recordarlos la mente de R se puso nostálgica.

    Sí que teníamos una buena vida allá — masculló en voz alta sin pensarlo.

    ¿Sucede algo, R? — Simon, siempre atento, la sacó de sus pensamientos.

    No es nada, amigo. Pensamientos sin sentido — se excusó la rubia quien tan veloz como pudo cambió el tema —. Estoy algo preocupada por lo que nos espera. Llegar a ese lugar ha sido complicado, pero apuesto a que será mucho más difícil conseguir esas Digital Keys al ser objetos tan importante como nos lo han descrito. ¿Qué sucede si el dueño se niega a cooperar con nosotros?

    En ese caso habrá que idear un plan para robarle su llave — la voz inesperada provenía nada menos que de 84, el chico moreno de cabello en rastas que sorprendió a la de ojos azules hasta ocasionarle un sobresalto —. Lamento haberte asustado, R. Venía detrás de ti y fue fácil escucharte.

    No hay problema, N, es mi culpa por estar tan distraída — una vez aclarado ese punto, retomó el de su comentario —. Robar es malo — soltó a secas.

    Lo sé — respondió calmado y sin ofensa el filósofo —. Sin embargo, tú misma lo has dicho. De toparnos una negativa, nuestras opciones se reducen; y las restantes no son para nada amigables.

    La rubia por inercia acabó mordisqueándose el pulgar. Su compañero tenía razón.



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    Si la combinación de nostalgia y conciencia contrariada ya eran malas para 71, llegar al baño de mujeres fue la cereza en el pastel en ese día tan terrible que estaba teniendo. Frente a ella y el resto de las jovencitas se encontraba C, desnuda en cuerpo y alma. Su espalda tenía severas marcas sobre ella, cicatrices nada superficiales de tiempo atrás. R deseó gritar con todas sus fuerzas en ese momento; no obstante, de algún lado sacó la fuerza suficiente para callarse, morderse la lengua y sacarse la sangre en caso de ser necesario.

    …Oye C, ¿quieres que te lave la espalda? — fue lo único que tenía para decir. No tenía cabeza para pensar en algo más.

    Por sumisión o desinterés, C acabó por aceptar sin decir una palabra, bastó con su movimiento para entender que accedía a la petición. R jamás había sido tan cuidadosa con algo, ni si quiera para arropar a los bebés en Never Ever Land como lo estaba siendo para frotar delicadamente la espalda de la niñita castaña. Ni aunque S le hubiese tirado un balde de agua fría, se habría sentido más helada que teniendo semejante verdad frente a sus ojos.

    «
    ¿Hace cuánto tienes estas marcas?, ¿quién te las hizo?, ¿por qué no hablaste sobre esto antes? Hace mucho que pudiste habernos ayudado, ¿por qué no lo mencionaste?».

    Tantas preguntas le venían a la cabeza a la rubia y ninguna podía ser pronunciada en tan incómodas circunstancias. Lo que menos deseaba era sentir más incómoda a 31 de lo que ya debería sentirse.

    Debes estar orgullosa, ¿no es así? — la voz de Luna se clavó en 71 más afilada que la flecha de una ballesta, desfigurándole el rostro en una extraña mezcla de asco, tristeza y repugnancia hacia ella misma. C había estado cargando con este martirio todos los días desde hace dos meses…

    …Y encima durante los últimos días de recorrido.

    Sí, Luna tenía razón, debía sentirse orgullosa por lo que provocó ella sola con su estúpido discurso a las 8 de la noche dos días antes.

    …Ya es suficiente — la suave voz de C interrumpió su monólogo interno de auto-compasión, de esa forma la chica castaña pudo enjuagarse tranquila antes de sepultarse en la terma de agua caliente.

    71 regresó dónde 66.

    En lugar de concentrarse en lavar su cabello lo primero que hizo fue darse tres duros pero silenciosos golpes en la cabeza como una ilusa pretensión de corrección, como un vago intento de castigarse a sí misma por lo que acontecía, mas en la práctica estaba lejos de ser justo o equiparable con la situación de C.

    R, ¿quieres que te ayude? — preguntó una preocupada J tratando de auxiliar a su confundida amiga.

    N-no… — la voz casi se le quiebra y por ello tuvo que tragarse su angustia.

    Ella no tenía derecho a llorar. Ella no tenía derecho a sentirse mal y mucho menos a auto-compadecerse. Ella era la única responsable de que C estuviese cargando con ese viaje tan pesado que le consumía sus energía.

    No, ella no necesitaba ayuda.

    71 debía hacerse responsable de sus acciones y comenzaría tan pronto acabara de asearse. No estaba segura de cómo lo haría, pero se juró a si misma que a partir de ahora el viaje debía ser lo menos turbulento posible para C. Sólo hasta que ella estuviese sana y salva en la tierra, R podría volver a sentirse tranquila consigo misma.



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    Tal vez, sólo tal vez, comer ese hongo de Spice no fue tan buena idea.

    A los veinte minutos mientras correteaba a L con sus manos llenas de suciedad, su estómago empezó a hacer ruidos extraños; mientras ayudaba a cargar a la reina hasta el palacio, en más de una ocasión sintió que perdía el equilibrio como consecuencia de súbitos mareos y ahora, minutos antes de entrar a las duchas, se sentía sudar a mares pese a que ni si quiera había entrado a la tina caliente. Sí, ese hongo no había sido una buena idea.

    Hex, quédate quieto — le llamó la atención el pelinegro a su murciélago rebelde. Regularmente tenían esta clase de dificultades porque al virus no le agradaba ser tratado como una mascota a la hora del baño, sin embargo en esta ocasión era un poco diferente. En tanto D se concentraba por tallarle bien las alas, su PicoDevimon le hacía caras feas al Impmon y Goblimon de 66 que le hacían burla en la distancia por ser tratado como un bebé.

    Sólo déjame darles una lección y estaré quieto — rugía apretando los dientes el diablillo.

    No. El baño es un lugar sagrado y no un sitio para riñas — le reprendió su cuidador antes de pasar a tallar a su nuevo compañero —. ¿Por qué no me dijiste que esos hongos de hace rato no eran comestibles? — susurró en voz baja cerca de la cabeza de Spice.

    Porque no me preguntaste. Los hongos para la sopa los cultivamos de forma diferente; los hongos que nosotros los Mushromon creamos a partir de nuestra data son venenosos y los usamos para enfrentar a nuestros enemigos. Lamento no haberlo informado antes — no tenía caso reprender a su amiguito, después de todo él mismo se aventuró estúpidamente a devorar uno de los hongos sin preguntar. Infortunadamente, el calor del baño empeoraba sus mareos.

    ¿Estás bien, D? ¿Te estoy frotando muy fuerte? — la voz de Lucemon a su espalda le obligó a fingir que todo estaba en perfectas condiciones, lo que menos deseaba era incomodar al angelito que tan amablemente se ofreció a lavarle la espalda. No es que le resultara extraño, desde la primera vez que Lucemon observó sus alas tatuadas desarrolló una increíble fijación por ella tan así que de vez en cuando D podía sentir como lo acariciaba en esa zona como esperando provocar alguna reacción extraña. Lo único que el humano percibía eran singulares cosquillas —. Por cierto, Simon. ¿No te gustaría que te ayudara a lavarte a ti también?

    El armiño que hasta ese momento había permanecido aislado, luego de la separación del grupo por géneros, se giró para responder al ángel.

    Apreciaría mucho tu ayuda, mis manos son muy pequeñas.

    Bien, sólo dame un minuto para terminar con… — 69 entonces le puso un alto a su tarea y le indicó concentrarse ahora en Simon, mientras él propio D se encargaba ahora de lavar la espalda de Lucemon, lo cual suponía una tarea más difícil de lo que sonaba por el detalle de sus enormes alas blancas. Aun así, el humano se las arregló —. Debe ser difícil tener que separarse de sus compañeros humanos, ¿no es cierto? — opinó el ángel en voz alta, exagerando un poco el asunto de los baños.

    Ciertamente es un ambiente extraño no contar con R a mi lado, pero no creo que sea tan malo — respondió con sinceridad el Kudamon mientras lo aseaban —. De todas formas es solo un baño.

    Sé que es solo un baño pero aun así está el asunto de la maldición de Witchmon… Si yo fuera J querría pasar más tiempo con Goblimon antes de que muriese — al virus aludido se le fue el color de la cara cuando sugirieron su muerte. Sweety, por el contrario, comenzó a reírse de él —. V, tú también tienes una nueva digimon. ¿No te preocupa pasar poco tiempo con ella o que no se pueda bañar a gusto?

    A decir verdad no creo que sea el caso pues Alraumon conoció a J y C antes que yo — comentó el peli verde quién hasta ese momento había permanecido ajeno a todo el parloteo. D quiso seguir provocándolo así que aprovechó el inmediato silencio para inmiscuirse.

    Seguramente no le importa que la maldición vaya a acabar con la vida de su nueva conocida.

    ¡No creo! ¡V no serías capaz! — se exaltó Lucemon, como si el descubrimiento del villano del siglo se hubiese desarrollado frente a sus ojos. Molesto, el chico con el ojo morado se enfrentó al adolorido estomacalmente.

    Deja de meterle ideas tontas a Lucemon — y como revancha decidió arrojarle una barra de jabón al cabeza hueca de 69. Para su desgracia, no calculó bien el ángulo ni lo jabonosa de su mano, así que acabo golpeando al digimon de los anillos sagrados en su lugar.

    ¿Por qué, V? — preguntó el agredido con lágrimas de bebé en los ojos. Suficiente culpa cargaba el peli verde ahora como para que el otro le echara sal a la herida.

    Es que está celoso porque me quieres más a mí que a él.

    ¡Que dejes de meterle ideas en la cabeza!

    Superado el drama de la sección jabonosa, vino hora de enjuagarse.

    Después llegó la hora de la verdad. ¡Fuera toallas y al agua pato! No faltó quién se lanzó de un salto a la tina caliente arrojando su toalla a un lado para minimizar el tiempo de exposición. Por razones obvias que implicaban un complicado método de enjuague Lucemon fue el último en entrar y aunque ninguno de los muchachos tenía intenciones de ser considerado un mirón, hubo algo que todos presenciaron con asombro.

    Así que los digimon… son así — empezó a argumentar N, más en función del descubrimiento hecho que por alguna especie de morbo. Lucemon obviamente entendió que hablaban de él.

    ¿Q-qué quieres decir con eso?

    Que sin tu toga eres como un muñeco Ken — concluyó D revolviéndole los cabellos, pues lo que menos deseaba era acomplejar al muchachito —. Descuida, significa que serás un niño para siempre. Petermon estaría orgulloso de ti — con ese último cumplido, la mente del ángel se fue tranquilizando poco a poco.



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    Una vez aseados, todos volvieron a verse las caras dentro del palacio, listos para adquirir ropajes provisionales mientras los sucios se lavaban y secaban. Algunas de las chicas miraron con admiración toda la gama de vestidos, especialmente la de cabellos rosas.

    ¡Que hermosos son! — gritó con emoción dando pequeños saltos de felicidad en su lugar. Tenía a sus dos digimon a cada lado y no se contuvo en jalonearlos mientras revisaba los diferentes modelos disponibles.

    Contrario a ella, R no se sentía de ánimos para deleitarse buscando ropa bonita, se conformó con ponerse el primer modelo decente que vio. Por fortuna, no le iba tan mal.

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    69 tampoco demoró mucho, pero lo suyo fue un golpe de suerte. Apenas revisó entre la sección de yucatas más oscuras para dar con una completamente original, un modelo con arácnidos estampados.

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    ¿Cómo me veo? — preguntó vanidoso saliendo del vestidor.

    Como un tarado — replicó Hex con indiferencia.

    ¿Presentable? — claramente Spice tampoco era de mucha ayuda pero al menos no lo insulto.

    Sin perder ni un milímetro de autoestima, el de las perforaciones continuó merodeando por los alrededores, notando una situación muy particular.

    Pruébate este, V — le pedía Hero a su tamer ofreciéndole un kimono rosado y floreado no muy distinto del que llevaba puesto A, si acaso menos ostentoso. D aguantó la carcajada y, jugando a ser un príncipe encantador, se coló hasta la escena cargando más modelos modestamente varoniles en comparación a la selección de Hero.

    Que bonita yucata has escogido Hero, seguramente se le verá muy bien a V — se hizo anunciar con su voz atrayendo la atención de un malhumorado V creyendo ser objeto de burlas y su digimon sonriente de orgullo por la selección.

    Yo también creo que se le verá bien — opinó Alraumon, aun lado de Hero y quién claramente compartía su gusto por la ropa femenina.

    ¿Y saben qué? Yo estaría totalmente de acuerdo sino fuera por una cosa — explicó el peli negro doblando las rodillas hasta ponerse a la altura de ambos digimon —. Estamos en un lugar formal y a los caballeros como V y yo nos exigen ser guapos. Y el color rosa, no hace eso.

    ¡Pero V se verá lindo! — insistieron ambos digimon.

    Lo sé, lo sé, y ese también es un problema — replicó el peli negro —. Si V se ve demasiado lindo pondrá a las chicas celosas, y las hará sentir mal — Alraumon y Kotemon se quedaron sorprendidos, giraron para mirar de reojo a las mujeres y después intercambiaron miradas cómplices.

    ¡Ohhh! — soltaron ante el descubrimiento —. ¿Eso es malo?

    Efectivamente. Las chicas celosas tienden a ser crueles con las otras, por eso S se lleva tan mal con J y R, las tres tienen celos entre ellas — los semblantes de los digimon se ensombrecieron con tan terrible noticia —. Hagamos una cosa, que V se pruebe la yucata que ustedes decidieron y estas otras que traigo aquí conmigo y al final que él decida cual usar con nuestra ayuda, ¿de acuerdo? — convenció fácilmente a los dos child de obedecerlos como si se hubiese tratado de hacerles creer en Santa Claus.

    V, con una variedad de sentimientos negativos en contra de su ex compañero de habitación, accedió únicamente porque aquello implicaba evitar usar cosas demasiado femeninas para su gusto.

    Se probó primero una yucata gris y el resultado fue una apariencia demasiado tradicional, por ende fue descartado por los 3 jurados. Cuando volvió a salir con un azul, la respuesta fue más positiva pero no terminaba de convencer. Al salir con un tono verde, Spice y Hex se habían unido a la selección de jurados cuyas opiniones fueron mezcladas, no pudieron ponerse de acuerdo. Finalmente tuvo que asomarse con el kimono para dama.

    Sí, tal como lo pensé. Demasiado hermoso para este mundo — lo dijo con tal seriedad que V no pudo más que colorarse de rojo por ese tipo de “cumplidos” —. Y ya se nos acabaron los modelos, así que habrá que buscar más — nuevamente se colocó a la altura de los dos compañeros del V —. Recuerden, busquen colores sobrios y elegantes o brillantes moderados. Sino, las chicas se pondrán celosas y tirarán comida sobre V cuando esté distraído — los child juraron obedecer con tal de no desatar una pelea de damas, hasta entonces V y D quedarían solos pues, precisamente, ese era el objetivo de V hasta cierto punto.

    Con todo y los dolores estomacales seguía empeñado en merodear alrededor del peli verde, por lo menos para monitorizar que la posible respuesta a su incógnita pendiente se inclinara hacia un resultado positivo. Ahora le tocó dar instrucciones a sus propios digimon.

    Spice, Hex. Tengo algo que conversar con V en privado. Si alguien viene distráiganlo, mándenlo a volar o lo que quieran con tal de que no me interrumpan. Lo mismo va para los digimon de V — exclusivamente por la parte de hacer lo que quisieran, Hex no le puso objeción. 69 tocó el borde del vestidor dos veces y después se anunció —: Voy a pasar.



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    El rostro de A valía oro. No solamente B había estado fenomenal, también dejó a la reinita sin habla y hasta ShogunGekomon con todo su pueblo presente le estaba aplaudiendo satisfecho.

    Eso estuvo fenomenal. ¿No lo cree así, Reina A su excelentísima?

    ¿Qué, qué? ¿Yo, yo? Pues…

    La Reina A está complacida — se adelantó Kate arruinándole la oportunidad a su compañera de menospreciar el esfuerzo del chico de mechón morado. B pudo bajar del escenario mientras toda la audiencia, incluidos sus compañeros, vitoreaban su interpretación.

    Bien, hora de terminar con esto — se dijo D alzándose entre todos indicando que él sería el siguiente. Su estómago seguía sensible por el hongo pero los mareos ya habían pasado, sentía algo de fiebre en la frente y las piernas le temblaban un poco. Terminando de cantar podría tirarse a gemir de cansancio pero hasta entonces tenía una responsabilidad con su equipo y no los podía culpar.

    Pidió un poco de ayuda con acordes de guitarra, el resto lo haría él solo con micrófono en mano. No necesitaba ni maquillaje o ropa especial, simplemente pidió a la audiencia que disfrutaran la música por más estruendosa que fuera.


    Ya en posición, la música comenzó. Cuatro pisotones en el suelo le bastaron para hacerse del compás musical.

    Because I was born this way,
    I got lightning running through my veins,
    Ain't nobody gonna stop this train,
    So hop on board, or get out the way
    'Cause I was born this way,
    I got lightning running through my veins,
    Ain't nobody gonna stop this train,
    You can't stop us, we can't be stopped

    Comenzó cantando el coro e inmediatamente se apodero del escenario. La potencia de la música, el ritmo y la facilidad con que se desplazaba en el escenario rápidamente absorbieron la atención del público. D tenía un talento innato para observar a la audiencia, atraparlos con su mirada y obligarlos a ir de un lado a otro de la plataforma.

    Para cuando llegó al verso final se atrevió a señalar despectivamente a ShogunGekomon desafiándolo abiertamente. Él no iba a detenerlos.

    Ever since I was an infant, I spit it,
    Ate mics, and rocked Lennon,
    In first grade, I drank my juice with rocks in it
    Never looked down, 'cause up, had more stains in it
    Always been about the heart, never cared who's winning'
    Ha!… I chase the light, like emcees on the wrong mic
    My blood was the wrong type, so I had to give my life
    And relearn, the minute that I felt real life
    I'd rather create, than follow, welcome to the knife

    Justo después de eso el bastardo empezó a rimar...

    ¡Sí! Comenzó a mezclar rock y rap en una misma pista.

    Lo peor de todo es que lograba mantener la coherencia de la letra sin trabas ni equivocaciones, y eso era bastante considerando que su sudoración fue incrementando poco a poco mientras su estómago se iba inflamando. Aun así mantuvo la concentración en la lírica. La canción exigía rebeldía y él era un rebelde innato, así tuviese que poner en peligro su salud saldría adelante.

    Because I was born this way
    I got lightning running through my veins
    Ain't nobody gonna stop this train
    So hop on board, or get out the way
    'Cause I was born this way
    I got lightning running through my veins
    Ain't nobody gonna stop this train
    You can't stop us, we can't be stopped

    La vista se le volvía a nublar y de a poco perdía por completo la noción de todo a su alrededor. Sin embargo, logró mantener la calma y burlar a los espectadores manteniendo su dominio sobre el escenario.

    Por otro lado, su orgullo le exigía intentar superar a su predecesor por lo que durante el segundo coro se arriesgó para saltar hacia una de las mesas más próximas. Aterrizó sanamente y sin perder el ritmo prosiguió ganándose el corazón de humanos y digimon.

    Feel that smoke rise, to the sky
    Split, like a dollar sign
    Flip, when ya hear that beat, rip like it's dynamite
    Cold, like a winter street, loud, 'cause I wanna be,
    The mic is my weapon, so I spit this artillery
    Ha!… I chase the light, like emcees on the wrong mic,
    My blood was the wrong type, so I had to give my life
    And relearn, the minute that I felt real life,
    I'd rather create, than follow, welcome to the knife

    Estar entre el público le permitió interactuar con ellos con cada frase que sus labios pronunciaban. Con pasos amplios pero precisos recorrió toda la línea de mesas formadas perpendicularmente al escenario, sin golpear ningún plato o vaso en uso, haciendo guiños, chasquidos y toda clase de gestos coquetos para llamar más y más la atención de los presentes.

    Cuando el tercer coro estaba por aproximarse, tomó vuelo corriendo y se lanzó de vuelta al escenario.

    Because I was born this way
    I got lightning running through my veins
    Ain't nobody gonna stop this train
    So hop on board, or get out the way
    'Cause I was born this way
    I got lightning running through my veins
    Ain't nobody gonna stop this train
    You can't stop us, we can't be stopped

    Con cada maniobra arriesgada como esa su razón y malestar aumentaba pero neciamente se aferró al éxtasis de la música, su ritmo y la diversión que la generaba. Dejo de razonar y pensar en el dolor abdominal, solamente quería seguir sintiendo la felicidad de cantar como un maniaco frente a toda esa diversidad de criaturas hechizadas por su performance.

    Let's go,
    Hands up in the sky, hands up you can learn to fly
    Hands up in the sky, hands up you can learn to fly
    Put 'em up,
    Hands up in the sky, hands up you can learn to fly
    Hands up in the sky, hands up you can learn to fly
    Hands up in the sky, hands up you can learn to fly
    Hands up in the sky, hands up you can learn to fly
    Put them hands up in the sky, hands up you can learn to fly

    Al ritmo de la tonada D convenció para que los Gekomon y Otamamon dejaran su pasividad de lado. Uno a uno, fueron levantando las manos al aire tal como lo pedía, brincando al mismo tiempo que el cantante en turno saltaba sobre la plataforma. Por un momento todos olvidaron a ShogunGekomon y siguieron a 69 como su único líder.

    So hop on board or get out the way

    Entonces él se arrojó a los brazos de su público.

    Because I was born this way
    I got lightning running through my veins
    Ain't nobody gonna stop this train
    So hop on board or get out the way

    Estaba completamente exhausto, tanto así que navegar sobre el mar de manos de los Gekomon se sintió como relajarse sobre el paraíso. Se sentía satisfecho con lo que logró, su pequeño triunfo.

    'Cause I was born this way
    I got lightning running through my veins
    Ain't nobody gonna stop this train
    You can't stop us we can't be stopped

    Por último, las manos lo acercaron de vuelta al escenario como una ola de mar. Hizo un esfuerzo descomunal para que las piernas le respondieran y así dar dos pasos, dar media vuelta en dirección a la audiencia y terminar con su show.

    Todos los presentes volvieron a regocijarse con aplausos una vez más…

    …hasta que D comenzó a vomitar.

    Lo sien… — y vomitó otra vez.

    Y otra vez, y otra vez, y otra vez.

    Toda la comida que ingirió previo a su presentación fue expulsada sin digerir y se regó a su alrededor. De puro milagro 69 se fue de espaldas manteniendo limpia su yucata no así la plataforma dónde se estuvo presentando.

    ¡Cuánta asquerosidad! ¡Sáquenlo de mi vista! — ShogunGekomon se sentía totalmente ofendido; A, en cambio, disfrutaba de lo lindo como archienemigo se retorcía del dolor. Antes de que lincharan a su nuevo amigo como criminal de guerra, Spice explicó su situación gritando.

    ¡Esta enfermo por comer un hongo venenoso! ¡No es su culpa! — de inmediato el Shogun ordenó que fuera trasladado al hospital. Dos Gekomon salieron de la nada con una camilla móvil y sacaron a D fuera de ahí. Hex y Spice lo siguieron.

    Hasta que el desastre del tatuado no fue sustituido por absoluta pulcritud, las presentaciones quedaron suspendidas.

    Superado el trauma del asco, R optó por ser la siguiente, aprovechando para soltar unas palabras.

    Antes de empezar, me gustaría aclarar que no tengo talento musical o preparación siquiera.

    ¡Buu! ¡Aburrido! — masculló A desde su lugar. R prefirió ignorarla y seguir con lo suyo.

    La segunda cosa que me gustaría compartir es que tampoco retengo demasiadas canciones en mi memoria. Sin embargo, por alguna canción conservo esta que les voy a compartir. Me disculpo de ante mano por cualquier desafinación.

    Como siempre, la chica tenía un problema de formalidades. En el caso de sus amigos, estos le sonrieron con ánimos. Los demás simplemente portaban caras de aburrimiento. 71 respiró profundo antes de iniciar.



    Si te tuviera aquí, tan cerca tú de mi
    Si te tuviera aquí , serias el único en saber
    Lo que tengo ya que hacer
    Jamás podré olvidar, mi infancia junto a ti
    Con mil sueños por soñar, triunfos esperar
    Tú me hiciste creer en mi

    Me distes alas para volar
    A sitios que no conocí
    Hay muchos cielos que navegar
    Hoy aprendí lo que hubo en ti
    Tu corazón audaz
    Puedo al fin volar

    Un mundo se abre aquí
    Al que podré llegar
    Puedo volar y al fin llegar
    Donde en sueños algún día fui

    Ya tengo alas para volar
    A sitios que no conocí
    Hay muchos cielos que navegar
    Hoy late en mi lo que hubo en ti
    Tu corazón audaz
    Puedo al fin volar

    Pronto
    Y siguiendo su ejemplo
    Llegaré hasta el templo
    De libertad

    Ya tengo alas para volar
    A sitios que no conocí
    Hay muchos cielos que navegar
    Hoy late en mi lo que hubo en ti
    Tu corazón audaz
    Puedo al fin volar
    Puedo al fin volar

    Dio una pequeña reverencia y bajó de la tarima.

    Aburridísima — concluyó A — ¡Siguiente!




    ArisuDokuroArisuDokuro ahora siento pena por C porque nunca se quitará de encima a A (?)
    Nick WhitefangNick Whitefang N al inicio con pequeña participación
    DigimasterDigimaster el resultado de tu jurado :p
    JudasJudas Ya tu sabeh
     
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    Xx_davex_xX Amor?? solo dame una maldita arma y ya.

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    Bueno, lo prometido es deuda, aqui lo tiene chicos, espero les guste ;)
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    Problemas en la excursión; ¡¿COMPETENCIA DE CANTO?!



    El desayuno había sido delicioso, lamentablemente Witchmon se sintió bastante ofendida por la aparición de los nuevos integrantes del equipo, tanto así que se atrevió a maldecir a los digimon que estaban con nosotros prometiendo que morirían, eso realmente me asusto un poco ya que, en efecto, Witchmon era una hechicera pero dudaba de que tuviera esa clase de poderes, pero Malak se asustó bastante recargándose en mi abdomen, lugar en el que estaba recibiendo sus alimentos, bastante atemorizado, yo simplemente le hice cariño para que evitar que llorara pero eso surtió el efecto contrario, empezó a llorar bastante diciendo cosas como “no quiero morir” o “No quiero irme con mis padres aun”, esas cosas me entristecieron y me enoje con Witchmon, no debía haber dicho tal barbaridad, pasaron unos minutos hasta que logre calmar a mi pequeño bebe, una vez más calmado le sonreí con dulzura y fue aquí cuando Anubis, subiendo a mi hombro, le habla.


    -Tranquilo hermanito, K nos protegerá, ya lo veras- le comentó mientras el pequeño dejaba de hipear –estoy seguro de que él sabe alguna forma de romper la maldición, le he visto leer centenares de libros sobre los dioses y mitología, de seguro sabe algún conjuro o algo por el estilo- le dijo mientras yo empalidecía, ¿Por qué le habrá dicho tamaña mentira? y encima veo que Malak me mira esperanzado y Anubis con una sonrisa victoriosa, menuda suerte tengo.

    -bu-bueno… yo no sé si…- pero ver la carita de Malak con tanta esperanza me hizo querer recapacitar, quizás pueda inventar algo –em… creo poder hacer algo…- le comenté mientras buscaba las palabras correctas, solo ruego que funcione -'adeu mmin almalayikat rasul alllah 'iilaa himayat tafli. 'uqsim majduh aldhy la yufashshil 'abadaan 'an tudhia, 'uqsim ya saydi.*-le dije en Árabe a la par que el pequeño me miraba curioso al igual que Anubis, con algo de nerviosismo decidí hablarles –e-s un… una protección… digamos que ahora… estarás protegido contra esa maldición- comenté con algo de pena y nerviosismo, soy pésimo mintiendo pero espero mi ruego pueda tranquilizarlo.

    -¿en serio?- preguntó el pequeño a la par que yo asentía, mi bebé empezó a saltar un poco alegrándose de que su maldición se haya roto… por así decirlo -eres el mejor K, te quiero- dijo dándome un besito en la mejilla.

    -vaya, realmente eres bueno en esto K- comentó Anubis mientras me lamia la mejilla, creo que es suficiente de tanto amor.

    -bu-bueno… creo que es mejor… que sigamos comiendo- dije con nerviosismo, agradezco que casi todos estuvieran distraídos con sus propias cosas y no vieran todo este teatrito, en verdad necesitare aprender a mentir aunque sea un poquito.


    Luego de ver como todo era limpiado, o sea absorbido, decidimos continuar nuestro viaje, al principio pareciese que Witchmon nos estaba agarrando el pelo ya que iba de un lado a otro, pero al final encontramos el camino. Por unos momentos la bruja digital nos miró y nos dio una especie de cumplido al ver que le seguimos el paso, aún estoy algo enojado con ella por el tema de la maldición, en verdad eso fue demasiado para mi niño.

    Pasamos a un pueblo, en el cual paramos para descansar e ir al baño, también logre adquirir un par de cosas por los 100 Bytes que aún conservaba, no es por ser avaro pero a veces se necesita un poco de dinero, también vendí algunas cosas que me había traído de Never Ever Land y algo de mi comida, por lo general siempre encontramos cosas y es bueno no llevar cosas que puedan echarse a perder más adelante, asimismo logre comprar algunas prendas nuevas de vestir, es raro que haya este tipo de ropa pero es bueno estar preparado ya que no traje mudas de ropa, ahora tenía un par de cosas nuevas junto a un poco de dinero, esto puede ser bueno para más adelante.

    Despues de aquella parada de, lo que calculo, 20 minutos, seguimos con nuestro camino hasta llegar a un pantano, lugar donde encontramos a un Otamamon siendo atacado, en seguida, con una rama que encontré botada, me pongo frente al pequeño digimon morado junto a V, Justimon, Hero y mi lindo Anubis, los digimones que molestaban al pequeño, Gotsumon creo que se llaman, escaparon apenas nos vieron, aunque creo que fue por ver al grandullón de Justimon, en fin, estaba dispuesto a revisar al pequeño junto a C y Justimon pero el pequeño se negó explicando que, donde él vivía, se hallaba un hospital bastante cerca, eso me calmó un poco pero aun así quería revisarle. En seguida de que Witchmon le preguntara sobre el lugar, el cual era al que debíamos ir, seguimos nuestro camino siendo guiados por el pequeño, debo agregar que costó bastante seguirle el paso. La primera sección era el bosque oscuro, y tras este había una espesa bruma que podría cortarse con mi espada y con un aroma muy fuerte pero gracias a Otamamon logramos sortear las trampas y esquivar las rocas. Para cuando llegamos a la segunda fase, por así decirlo, nos encontramos con un pantano lodoso, de aquí debía salir el penetrante olor ya que es muy fuerte, no lo suficiente como para marearnos pero si era penetrante para mí.

    Poco a poco todos intentaron pasar por su cuenta, algunos digimones volaban, otros saltaban entre las rocas y otros pensaban en ir caminando y, por mi parte, decidí irme caminando por el lodo, de todas formas había logrado comprar ropa nueva en el anterior pueblo. Tome mi mochila y la puse en mi cabeza junto a mi espada y, encima de esta, se posaron Malak y Anubis, espero no se ensucien mucho. Estaba a la mitad del trayecto cuando noto algunas bolas de barro volar en varias direcciones, incluso le cayeron un par de esas a mis digimon, estaba por llamar la atención de los chicos cuando una me llego justo en mi mejilla izquierda.


    -¡Lo siento K!- exclamo 69 desde la dirección de la bola de fango, yo simplemente le mire con enojo pero luego vi a L tirarse encima del chico para ensuciarlo más, eso me lleno de varios sentimientos como ira, pena, desconcierto, celos y muchas ganas de matar a alguien, así que, con mi humor de perros decidí irme, no quería causar problemas, más tarde me asearía.


    Logre llegar al otro lado del pantano, no era muy profundo así que solo se ensuciaron mis pantalones… con interiores y todo, creo que debí haberme quitado los pantalones pero bueno, cosas que pasan. Ya habiendo acomodado mi espada a mí cintura y mi mochila seguimos con nuestra travesía pero ahora sí que se pondría dura la cosa porque nos encontrábamos ante la “aduana” del lugar, como nos explicó Otamamon, a quien le dejaron pasar pero no a nosotros.

    Luego de un teatrito, en donde hicimos ver a 138 como la abeja reina del lugar, nos daban el chance de pasar pero un Gekomon, con sus saltones ojos mirándome, me detiene.


    -Esclavo de la excelentísima, no se permiten armas en nuestro reino- dijo mirando mi espada.

    -bu-bueno… yo… en realidad…- Mierda, justo ahora debía ponerme nervioso, no quería entregarles a Tyrfing a estos sujetos.

    -¿Qué se han creído?- hablo Anubis mientras yo le miraba –están hablando con el guardaespaldas y maestre de la Excelentísima 138, es obvio que debe estar armado- gruño Anubis mientras le miraba como si le hubiese crecido otra cabeza- ¿acaso quieren que nuestra majestad quede desprotegida?, adelante, díganle que desarmo a su único guardián- finalizó a la par que el Gekomon se asustaba y nos daba la vía libre –de nada- me dijo el demonio mientras Malak, que estaba en mi hombro, me miro con sus ojitos brillantes.

    -¿eres un guardaespaldas?- preguntó con inocencia mientras yo maldecía para mis adentros, ese quiltro tendrá buenas ideas pero me mete en líos bien gordos.


    Llegamos a una especie de jaula de madera, me parecía muy familiar pero aun no logro saber el porqué, como sea, montaron a la Reina abeja encima y, con 4 chicos del grupo, la cargaron por el lugar, yo me coloque a un lado de este particular objeto de transporte y miraba a todas partes, por una parte era porque estaba nervioso de que me descubrieran y me quitaran mi espada, pero creo que se vio más como que vigilaba de que nadie se metiera en nuestro camino y proteger a la soberana. En cuanto logramos llegar al palacio se nos dio la noticia de que el soberano del lugar estaba tomando su siesta y nos recomendaron ir a tomar un baño, algo me hizo sentirme muy apenado con aquella idea, aún más porque no me gusta mucho mi cuerpo.

    La abeja Reina del grupo fue llevada a los aposentos reales para asearse, mientras los demás fuimos a los baños públicos y, como me lo temía, fueron todos separados, digimones masculinos y femeninos por igual. Una vez adentro, y con solo una toalla tapando nuestras partes íntimas, había dejado a Tyrfing a mi lado mientras me sentaba, mi espada es muy importante para mí y no deseaba dejarla de lado en ningún momento y, de esta forma, empezamos con nuestro aseo personal, eso hasta que sentí que alguien me miraba, ya que había cerrado mis ojos por la vergüenza de ver a los otros desnudos y, gracias a mi memoria espacial desarrollada, me había logrado memorizar bien toda la estancia y no tropezarme cada dos por tres.


    -¿Quién eres?- pregunté bastante nervioso.

    -soy yo K- respondió mi pequeño amigo mientras suspiraba, al menos no fue nadie más.

    -¿Qué ocurre mi niño?- le pregunté mientras le hacía ademanes de acercarse y sentarse en mi regazo mientras me limpiaba el cabello.

    -¿Qué te paso en la espalda?- preguntó bastante temeroso y decaído.

    -¿Qué tiene mi espalda?- pregunté curioso, no recuerdo haber tenido nada en mi cuerpo.

    -es que… está llena de cicatrices pequeñas y alargadas como las lianas de un Palmon y al medio una herida larga que recorre tu espalda en diagonal- me dijo mientras abría mis ojos, no recuerdo haber tenido semejantes cosas, pero en cuanto me toque, en efecto, allí estaban.

    -¿Qué… qué me pasó?- pregunté confundido, esas cosas no las recordaba.

    -oye K, no me digas que no lo sabias, cuando te bañabas en el lago me di cuenta de ellas pero decidí no decirte nada- comentó mi amigo digital mientras enjuagaba mi cabello ya que la espuma me empezaba a escocer los ojos –lamento no habértelo dicho antes- dijo mi amigo mientras yo tocaba mi espalda y sentía la hendidura de la más larga.

    -¿Qué me pasó?- me preguntaba, si ya estaba inconforme con mi cuerpo ahora me entero que estoy lleno de fallos, en verdad odio mi cuerpo.

    -creo que es hora de irnos a la tina, ¿vamos?- me llamo Malak mientras yo asentía y estaba por pararme cuando mire de reojo a L y Ash lanzarse al agua, maldigo mi buena vista.

    grande…- susurre completamente rojo como un tomate, en eso veo a Malak y le pido un favor.


    Ahora estaba sentado, recargándome en el borde de la gran piscina de agua caliente con la seda de Dokunemon en mis ojos, estaba muy avergonzado y no quería mirar a nadie, más que nada para no ponerme celoso al ver como L disfrutaba con los demás y no conmigo… ahora que hago énfasis en eso recuerdo lo que me dijo R, quizás… ¿deba arriesgarme?, tengo mucho miedo del rechazo pero no puedo vivir con la duda siempre, en verdad deseo que me corresponda. Ahora que lo pienso mejor no sé nada acerca de aquel sentimiento llamado amor, solo sé que es cuando dos personas, o digimon en este caso, quieren estar juntos, pero… ¿Qué se sentirá?, lo poco que se del tema me hace pensar mucho acerca de mis propios sentimientos, cuando le veo siento que todo se ilumina, escuchar su risa me hace querer sonreír como idiota y que decir cuando le veo sonreír, pareciese que me fuese a derretir, cuando hicimos la misión juntos intente ser profesional aunque no pude evitar sentir ese remolino de emociones en mi estómago y que decir cuando lo estaba cargando, sentía que podía morir en paz el sentir sus manos en mi hombro, además de sentir estos celos infernales en mi interior cuando le veo con otras personas, también está el hecho de pensar miles de cosas libidinosas en menos de 5 minutos, esto me está aterrando un poco, agradezco que R haya hecho el pacto de no decirle a nadie… bueno, aunque medio rompió el trato solo para poder ayudarme, ¿eso hacen los amigos?, ¿eso es lealtad?, quizás solo estoy pensándolo mucho pero no puedo hacer más con mis ojos tapados. En eso me lavaba la mitad inferior de la cara y siento una pequeña molestia en mi mejilla izquierda, quizás sea por el hecho de haber recibido aquella bola de lodo con tanta fuerza, tendré que echarme un poco de crema para evitar que se inflame.


    -K…- escuché que alguien me llamo, si no mal recuerdo esa era la voz de 69.

    -¿sí?- pregunté mientras sentía el agua moverse, tal parece que se acercó un poco a mí.

    -solo quería pedirte disculpas por la bola de lodo que te lancé en el pantano, se suponía que iba dirigida a L- comentó mientras sentía un nudo en el estómago, sé que son amigos pero me molesta que se la pasen juntos tanto tiempo -¿la lancé muy fuerte?, ¿te hice daño?- me preguntó a la celeridad, creo que puse una cara de enojado al pensar en mis cosas.

    -tranquilo 69, no es nada de eso, simplemente estaba pensando algunas cosas, pero acepto tus disculpas, eres muy amable- comenté con una pequeña sonrisa mientras sentía que me daba un puñetazo ligero en mi brazo derecho, no dolió pero si me tomo por sorpresa.

    -Don’t Worry Bro, pero llámame D, decirme 69 es muy formal- me dijo mientras yo me lo pensaba un poco, por un lado estaba lo que R me había dicho de alejarme de él pero también está el hecho de que no tengo muchos amigos… quizás… pueda solo ser un buen conocido y nada más.

    -de-de acuerdo- dije mientras escuche reír al chico a mi lado.

    -por cierto, ¿Por qué usas esa cosa en los ojos?- me preguntó curioso mientras yo me alejaba un poco.

    -me siento un poco incómodo rodeado de personas desnudas, con esto puedo minimizar un poco mi vergüenza- en parte era verdad ya que soy muy tímido y también porque no quería comparar mi cuerpo con los demás, de seguro me haría sentir mal al ver mis defectos, eso y que no quería excitarme por ver todo jabonoso y mojado a L, Dios de solo imaginármelo ya siento que algo despierta, ¡CALMATE K!

    -ya veo, en fin, si necesitas hablar de algo puedes contar conmigo- comentó mientras sentía que me desordenaba mi mohicano, ese gesto me hizo sentir como un niño chiquito.

    -de acuerdo… D- dije mientras él se iba con su grupo de amigos.


    Cuando él se fue pude suspirar con algo de pesar, mantener la compostura es más difícil de lo que creí, pero no importa, al menos puedo decir que no le caigo mal a todos como yo creía. En ese momento sentí el agua moverse tenuemente, como si alguien sacara la cabeza del agua y me mirara fijamente, en eso, por acto reflejo, me muevo a la derecha y escucho como un chorro de agua chocaba con la madera.


    -Vaya K, ¿Cómo lo esquivaste?- escuche hablar a Labramon mientras sonreía.

    -ni idea, mi cuerpo se movió solo- le confesé mientras escuchaba un “ah…” por parte de Anubis y se iba nadando con los demás digimon.

    -K…- esa es la voz de mi niño –hay un Kunemon que me da miedo- le escuche decir mientras lo sentía subir por mi pecho hasta mi hombro.

    -Malak, él es parte del equipo, ¿Por qué no intentas ser su amigo?, de seguro se llevarían bien- le comenté mientras sentía como negaba con la cabeza.

    -cuando le miro… recuerdo a mis padres… y el miedo que sentí cuando los transformaron en datos y me persiguieron- me confesó mientras yo me impresionaba, eso no lo sabía.

    -ya veo, pero de seguro él no es de los que atacaron a tus padres, ¿podrías intentar llevarte bien con él?- le pregunté mientras le hacía cariño en su cabeza, o eso creo que toque.

    -de-de acuerdo- dijo con miedo mientras bajaba lento al agua.

    -cualquier cosa dile a Anubis que te acompañe, como tu hermano mayor debe cuidarte y ayudarte al igual que yo- comenté mientras escuchaba un “si” de su parte y se iba chapoteando un poco.

    -vaya, pensaba que eras del tipo tempano de hielo y no te importaba nada ni nadie- escuche a mi espalda mientras me giraba para darle “la cara” por así decirlo.

    -lamento que mi aspecto de a entender eso, no puedo evitar asustar o molestar a los que me rodean sin querer- contesté mientras escuchaba suspirar a la persona frente a mí.

    -tienes baja autoestima ¿verdad?, lo puedo notar por tus ojos vendados y la forma en que te comportas con los demás- me argumentó mientras yo asentía y bajaba mi rostro –pero eres alguien bastante amable, considerado y no temes lanzarte a proteger a alguien, se puede deducir por tu forma de tratar a tus acompañantes e intentar ayudar a los demás, eres un caso de “no juzgar las apariencias” bastante singular- me comentó mientras sonreía un poco con amargura, para mí, ser singular, es un sinónimo de raro.

    -no te preocupes, es normal eso 84, soy consciente de que no soy igual al resto- le respondí de forma educada mientras frotaba mi brazo derecho.

    -en cierto modo se debe a que te cierras demasiado, he notado que no intentas hablar con alguien a menos que alguien te hable- dedujo mientras yo asentía –quizás si lograras ser más abierto con tus emociones lograrías que los demás te tomen en cuenta- finalizo para marcharse pero escucho que se detiene –tal vez sea el hecho de ser bastante amable lo que te hace querer cerrarte, aun no puedo dar con una respuesta clara pero algo me dice que es por miedo… como sea, con esto puedo comprobar que eres un buen chico- finalizo con aquella clase de cumplido mientras el agua dejaba de moverse tanto.

    -miedo…- repetí de forma baja mientras me sentaba hasta sentir que el agua cubría mi boca.


    La verdad es que sí, tengo miedo de lo que puedan pensar de mí, estoy temeroso de recibir sus críticas y aún más el hecho de no ser aceptado es algo que me aterroriza… pero si R pudo aceptarme tal cual soy, y eso que lo descubrió de sorpresa, creo que puedo soltarme un poco.

    R… esa chica es bastante amable y quisiera pensar en ella como una amiga, de seguro si algo pasara ella me ayudaría a pensar mejor las cosas y no sentirme tan mal, ¿esto se siente tener una amiga?, en verdad se siente bien el poder confiar plenamente en alguien, le estoy agradecido, debo decírselo en cuanto pueda.

    Pasaron los minutos hasta que por fin pudimos marcharnos de aquel lugar, con ayuda de Malak y Anubis logre llegar a mi toalla y espada, secarme y tomar las prendas que nos habían facilitado los Gekomons, una vez ya vestido y con mi espada en mi espalda salimos del recinto. Caminamos por el pueblo y al fin pude quitarme la improvisada venda, la luz me encandilo un poco pero luego seguí con los demás, quienes hablaban de todo un poco y de nada, yo miraba el pacifico lugar que tenía un hermoso aire japonés, en verdad era muy bello el lugar.

    Llegamos al gran palacio donde 138 nos da la bienvenida con un hermoso kimono y tras habernos “pedido amablemente” apurarnos para ir a comer nos llevan a una zona donde poder vestirnos adecuadamente y, mirando las prendas logro encontrar una que me llamó mucho la atención.

    [​IMG]

    Poco después de haberme cambiado miro a los demás quienes ya tenían una muda de ropa limpia, puedo decir que varios se ven realmente muy atractivos con las ropas orientales y que decir de las chicas, se veían hermosas y efímeras. En eso Anubis me llama la atención y yo bajo a su altura para escucharle.


    -Oye K… hace un momento, mientras merodeaba el lugar, mire a 99 entrar en un vestidor y luego entró 69 además pude oler un aroma extraño emanar de allí… ¿sabes lo que hacen?- preguntó mi pequeño mientras yo me lo pensaba un poco.

    -quizás solo estén hablando algún tema complicado y lo que oliste fue los nervios o incomodidad de alguno de ellos- le comenté con lógica, aunque algo me dice que hay mucho más detrás de eso pero por ahora prefiero hacerme el desentendido.


    Cuando por fin nos dieron el pase para seguir hacia el gran salón ya había todo un banquete esperándonos, todos nos colocamos en las mesas y frente a nosotros estaba la abeja reina mirándonos como si fuésemos simples juguetes, atrás de nosotros existía una gran tarima con cortinas rojas y escaleras a sus lados, pareciese que es para alguna clase de evento… esto me está dando mala espina.

    Tras del arribo del gran ShogunGekomon nos dispusimos a comer, estaba todo realmente delicioso si me permiten decirlo, en verdad la comida de este sitio es de lo mejor.

    Después de comer todo y hacer un poco la sobremesa logro ver a 138 hablando con ShogunGekomon, y, si mis oídos no me traicionan, le está pidiendo ayuda para que nosotros podamos volver al mundo humano, pero la respuesta del gran digimon a su lado casi me mata de la risa, logre controlarme y ocultar mi cara ante aquella propuesta de matrimonio, eso fue muy cómico. Luego de unos segundos la charla continuo y llego a una parte donde no me gustó nada lo que decían.

    Pasaron unos minutos en los cuales mire a todos prepararse para hacer algo, yo simplemente decidí huir de allí, no tengo planeado hacer el ridículo y que me molesten por eso, de seguro mi horrible canto los puede espantar y puede llegar a convertirse en uno de los factores para que me molesten más adelante.

    Una vez afuera del palacio miro al cielo, el sol aún estaba allí pero en algunas horas bajara y la maldición de Witchmon se cumplirá… espero que no pase nada. En ese momento mire a mi lado y allí estaba el Otamamon que habíamos rescatado, este amablemente me dio las gracias y me pregunto el cómo nos fue, yo le comenté todo el asunto y Otamamon se veía bastante nervioso, pronto me conto lo exigente que era ShogunGekomon y que si no hacíamos algo que lo impresionara podría ser muy peligroso, con eso en mente me daban menos ganas de participar pero el pequeño renacuajo dijo que me ayudaría en forma de agradecimiento por haberle rescatado junto a los demás y, mirarle esos ojitos brillantes de ilusión me hicieron aceptar, odio mi corazón de pollo. En ese instante llegaron Malak y Anubis y entre los tres empezamos a planear algo, quizás sea algo muy arriesgado pero quiero hacerlo, hicimos un repaso y tal parece que podría funcionar, incluso Otamamon trajo a un amigo para poder ayudarme en lo que habíamos planeado, en eso se me ocurre otra cosa pero debía ir por alguien. Entre rápidamente al recinto y ya habían algunos cantando, llegue rápidamente con R y, de forma rápida le medio explique que necesitaba la ayuda de Simón y si podría prestármelo, esta, algo confundida, acepto, yo por la emoción la abrace un poco, le di las gracias y me lleve al confundido Kudamon quien miraba a la rubia entre preocupado y nervioso. Una vez todos reunidos decidimos hacer las correcciones en alguna parte oculta del patio, allí logramos hacer que casi todo funcionara, solo había una parte que podría ser peligrosa pero ya no podíamos dudar, es ahora o nunca.

    Llegamos al espectáculo y vimos al pobre de D terminar su canción junto a una gran cantidad de vomito salir de su boca, en eso escuche de Mushroomon (mushmon/Spice) que se trataba de una intoxicación pero, gracias a eso, logre tener un poco más de tiempo para refinar mi actuación, mas tarde iré al hospital a verle y darle algo que pueda ayudarle.

    En eso pensé en algo de vestuario y, yendo a la misma sala de antes, empiezo a mirar las prendas hasta que encuentro unas prendas que me llamaron la atención y, diciéndole a los otros lo que haría, empecé a cambiarme la ropa.

    En ese momento llegamos justo cuando la linda R empezaba a cantar, su canción fue muy hermosa, a pesar de desafinar un poco y el tono de duda en su voz, creo que le fue muy bien.


    -La letra era bastante hermosa y llena de sentimientos, a pesar de las fallas pude disfrutarla- comentó el pequeño Otamamon a la par que alzaba un cartel con una puntuación de 8.9.

    -Bueno, a pesar de lo que dice mi compañero puedo confirmar que si es bastante hermosa, quizás con más practica pueda ser mejor pero te doy puntos por todo el sentimiento que le diste- dijo Gekomon alzando un cartel con una puntuación de 7.8.

    -Claro está que la chica puede tener más talento y mejorar bastante su canto, no discuto que fue hermoso en algún sentido pero le falta demasiado como para llegar a ser una profesional- analizo el gran ShogunGekomon a la par que alzaba un cartelito con un 6.3-

    -Aburrido- hablo la única humana del grupo frente a ellos -¡siguiente!– vocifero levantando un cartel con un 0.0 bastante grande, se nota el odio que le tiene a mi amiga.

    -Tengo nervios…- le dije a R mientras miraba la tarima en donde cantaría, a buena hora se me ocurrió hacer todo este numerito para participar.

    -si no deseas hacerlo… es entendible, nadie está obligado- comentó la sensata rubia a mi lado tratando de consolarme, yo simplemente suspire y negué con la cabeza, debía hacerlo –si aún quieres hacerlo confió en ti, sé que lo lograras- dijo dándome un pequeño beso en la mejilla, eso me calmó un poco y me dio el coraje necesario –por cierto, ¿subiste de peso?, te veo más rellenito- me preguntó mientras me miraba, claro, como tenia puesta la ropa negra sobre la que utilizaría en el show se me notaba algo abultado el cuerpo, yo simplemente reí un poco pero no pude contestarle porque alguien ya estaba gritando.

    -¡Comiencen de una vez!, ¡¿Acaso no saben qué hacer esperar a una reina como yo es motivo de ejecución?!- escuchamos la voz de la tiránica reina 138 mientras la pobre Kate suspiraba, debe ser estresante estar con ella.

    -¡ya-ya voy!- exclamé mientras subía a la tarima, escuche un par de cuchicheos, quizás piensen que canto mal, hasta yo mismo lo pienso pero les demostrare lo que valgo, solo espero que nada malo pase, con suerte pude ensayar algo pero ruego sea lo suficientemente decente para que les guste… además de que cantare con mi corazón… para el chico que amo.





    Se escucharon las primeras notas mientras empezaba a mover mi cuerpo como si estuviera luchando una pelea imaginaria, poco a poco hacia que mis movimientos coordinaran con la melodía y trataba de ser lo más realista posible, solo deseo que esto salga bien, Malak saltaba en el techo usando sus redes, creando algunas lianas en varios lugares al son de la melodía al igual que Labramon en la tarima bailaba un poco, es hora de empezar y con una sonrisa cante con algo de pena pero mucha determinación.


    [La Batalla es Dura pero sé que por ti, Debo Ganar
    Enfrentando toda clase de Adversidad
    Corazón Con Valor
    Puedo Cambiar Por ti Lograría lo Imposible,
    Por Ti Volaría hasta el Sol
    Por Ti quisiera ser Aun Mejor.]


    Empecé a cantar como si estuviera protegiéndome con un escudo, en eso miro al público, específicamente a L y, dándome valor, le guiño un ojo con algo de coquetería, tras eso cambio mi postura y, haciendo un ademan de tocar mi corazón miro al frente y con mi mano libre apunto un punto muerto en el horizonte, luego de eso, seguía con la secuencia de pasos hasta que Simón, el digimon de R empezó a lanzarse como pequeños proyectiles brillando tenuemente y que, poco a poco, esquivaba con movimientos de pelea, me movía de forma rítmica a la par que Anubis usaba su habilidad de curar en Simón y hacer algunas estelas en el ambiente, dando un resultado casi hipnótico.


    [Peleare con Todas mis Fuerzas
    Hasta que mi Cuerpo no Pueda,
    Voy a luchar hasta el final, Ya lo veraz

    Luchare Con todo mi Corazón
    Lograre formar un Mundo Mejor
    Y Si es necesario y si Puedo Hacerlo
    Tendré que Evolucionar
    Mi Vida Cambiar]



    Empiezo la segunda estrofa aún más confiado, por alguna razón empecé a sentirme cómodo frente a todos, moviendo mi cuerpo como en una pelea, demostrando agilidad y fuerza, el aire me falta un poco pero no lo demuestro y, usando esa confianza, realizo una secuencia de pasos hasta que saco mi espada y, con ella en mis dos manos, empiezo a moverla, es como un entrenamiento por lo cual se me hace fácil. Desviaba los ataques de Kudamon al son de mi propia melodía, demostrando mis ánimos de cambiar, al finalizar el séptimo y octavo verso guardo mi espada y lanzo un par de bolas de humo, que cubren tenuemente el lugar pero me da el tiempo necesario para que Malak use su tela y me quite el vestuario negro que usaba, dejando al descubierto una nueva muda de ropa bajo la anterior.

    [​IMG]

    Por un segundo me congele por los nervios aun cubierto por el humo pero mirando a Anubis y Malak dándome mudos ánimos junto a Simón decido seguir, no podía rendirme, debo demostrar lo que valgo.


    [Ay Momentos que me invade la Oscuridad, Puedo Dudar
    Pero cuando estoy Contigo, tus eres Mi Luz.
    Corazón Con Valor
    Puedes Brillar
    Por ti Lograría lo Imposible,
    Por Ti Cruzaría el Mar
    Con la Fuerza de un Huracán... Valor]



    Caminé un poco entre la nube de humo que se disipaba poco a poco, dejando ver mi silueta mientras cantaba, dando énfasis a mis palabras con aquella imagen, luego, cuando canto el segundo verso, Kudamon empezó a brillar tenuemente, alejando lo suficiente el humo para escuchar el asombro de algunos digimon y humanos al verme con aquellas nuevas ropas, sentía algo de vergüenza al no cubrir muchas partes de mi cuerpo pero no debo dudar y seguí con mi canto, cuando llegue al quinto verso hago una seña para que Simón empezara a brillar tenuemente y empezara a girar creando un tipo de aureola, diciendo el séptimo verso hago la seña de “lanzar” la aureola, cosa que aprovecho Anubis para usar su habilidad para curar mientras Malak usaba su red eléctrica, haciendo algunos efectos de explosión controlada al contacto con el ataque de Kudamon y una hermosa estela de color como una estrella fugaz.


    [Peleare con Todas mis Fuerzas
    Hasta que mi Cuerpo no Pueda,
    Voy a luchar hasta el final, Ya lo veraz
    Luchare Con todo mi Corazón
    Lograre formar un Mundo Mejor
    Y Si es necesario y si debo Hacerlo
    Mi vida tendré que dar
    En este lugar]



    En el estribillo nuevo realice otra combinación de movimientos en forma de pelea, esta vez más fuerte y lleno que el anterior mientras cantaba casi con euforia, no quería parar. Cuando termine el tercer verso Malak tira en mi dirección una lanza que agarro en el aire y empiezo la coreografía de lanza, dando estocadas en la red eléctrica creando chispazos y moviendo el arma de un lado a otro, quitando el exceso de la misma, tratando de no quedarme quieto mucho tiempo para que no fuese aburrido, justo cuando canto el ultimo verso del estribillo se produce un brillo enceguecedor producto del ataque de Simón y un ruido al golpear la tarima con la parte de debajo de la lanza, en este periodo de tiempo el par de Otamamon crearon algunas burbujas muy grandes y resistentes, era hora de mi gran final y, usando todo mi autocontrol y equilibrio empiezo a flotar en una justo en el momento en que el efecto de la luz se haya disipado, logro escuchar el asombro de algunos al verme tan arriba y ahora mismo empiezo a cantar con toda mi alma.


    [La Amistad nos da la Esperanza
    Y el amor, Pureza en Alma
    Valor para seguir la Luz
    De tu Corazón.
    Hablare Con Toda Sinceridad
    La Razón nos Da la Capacidad
    De ser los Mejores
    Cambiar los Errores
    Y Así
    Evolucionar]



    Cantaba con sentimiento, mientras agarraba mi corazón de forma tranquila con una sonrisa mientras las palabras se deslizaban de mi boca, por primera vez en mi vida… me sentía completo y no marginado.

    En cuanto termine el cuarto verso la misma lanza que había usado antes se dirigió a la burbuja, haciéndola explotar y, agarrándome de las lianas que había creado Malak con anterioridad seguí cantando mientras bajaba de liana en liana y burbuja a burbuja, todo esto de forma rápida y sincronizada. Terminando el sexto y séptimo verso ya estaba nuevamente en la tarima haciendo una postura que denotaba confianza, valor y esperanza, escuchaba como Simón volaba entre las lianas de seda para levantar ciertas chispas que parecían pequeños fuegos pirotécnicos, dejando una hermosa y efímera lluvia de colores, en cuanto dije la última palabra improvise un pequeño baile y al final alcé mi mano hasta el centro de la habitación mientras inclinaba un poco mi cuerpo y mostraba una sonrisa verdadera, estaba sudando, nunca había hecho tanto esfuerzo físico, realmente me sentía agotado y nervioso pero, por sobre todo, satisfecho.


    -Eso fue maravilloso. Me mantuviste emocionado de principio a fin de la canción. ¡Muchas felicidades por tu esfuerzo!- el Otamamon alzó en alto un cartel con la puntuación de 9.8 mientras yo sonreía con alegría.

    -Mi compañero tiene razón. Hiciste tantas cosas en el escenario que era difícil seguirte el paso, nadie sabía que era lo siguiente que iba a pasar. Un gran trabajo en equipo, los digimon que te ayudaron también deberían estar orgullosos por lo logrado- en el caso del renacuajo verde, un modesto loable 9.1 se asomó, esto me sorprendió, aunque mirando al Gran ShogunGekomon creo que la próxima será menor a 7.

    -Tienes talento, jovencito, pero necesitas perfeccionar tu técnica y afinar tus movimientos para que sean más precisos- ShogunGekomon me calificó con un 8.5, wow, eso sí que fue inesperado, pero ahora viene A, espero se apiade de mi alma.

    -¡Ay, por favor! Ni si quiera estuvo tan bueno- se quejó abiertamente A ganándose una mirada desaprobatoria de los demás jueces, es curioso… esa frase ya la había escuchado antes… como si alguien me lo dijera muy seguido -Como sea- dijo al final mientras me dejó un 7 cerrado, eso estuvo intenso, creo que saque unas buenas calificaciones para algo tan improvisado.


    En cuanto logre irme de la tarima, alegre y cansado, mire a R con una gran sonrisa y bastante inquieta, tal parece que no lo hice tan mal como creí. Anubis y Malak estaban cansados al igual que Simón, quien se fue al cuello de R para descansar, pero se veían igual de satisfechos que yo, para haber sido solo teoría y algo improvisado logramos crear algo bastante loco y muy arriesgado.


    -Realmente estás loco K, ¡pudiste haberte matado!- me replicó mi amiga mientras yo recuperaba mi aliento y ella acariciaba a su camarada digital.

    -tranquila R… teníamos… teníamos un plan de contingencia… en caso de que eso… sucediese- le comenté con alegría ya estando un poco mejor y haber recuperado algo el aliento.

    -en caso de que cayera yo hubiese usado mi habilidad para curarlo y seguir con la coreografía- comento Anubis confiado mientras Malak asentía.

    -Además, de usar mi seda para traerlo a la tarima de forma rápida y sin ningún rasguño- aclaró con orgullo el pequeño y tierno tipo virus mientras empezaba a marearme.

    -¿K?... ¿te sientes bien?, estas muy pálido- comentó R pero fui corriendo a toda velocidad a algún baño o basurero para devolver todo lo que había comido con anterioridad, creo que los nervios me ganaron esta ronda.

    -¿zanahorias?... ¿Por qué zanahorias?, no recuerdo haber comido zanahorias- dije una vez terminado de cantarle a los monstruos, quien lo diría, dos conciertos en un día, nuevo record personal.


    Por fin había dejado de Vomitar y me dirijo con el grupo, luego de que anuncien a los ganadores iré a ver a D, ojala se encuentre bien, si no mal recuerdo creo tener algunas cosas que le ayuden, de paso comprar algunas otras para crear un remedio casero, esto de tener dinero extra para emergencias es genial.
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    Lo que K dijo casi al principio fue esto ^^: "llamo a los angeles de Alá para que protejan a mi bebé. juro por su santa gloria que jamas dejare que le hagan daño, por mi señor lo juro."


    Espero les guste tanto como me gustó a mi ^^
     
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  19. Judas

    Judas The busy and stressed guy. Moderador

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    Tanto J como V tenían algunas cosas en las cuales ocupar sus pensamientos pero se distraían bastante con la compañía de sus nuevos amigos digimon. La pelirosada notó como Alraumon se sumó al grupo y no tardó en saludarla con cariño, aunque no viera a V con buenos ojos este parecía comportarse adecuadamente con la digimon. De momento no tenía nada que decirle.

    Atravesar el pantano fue algo sucio pero al menos pudieron llevarlo a cabo sin más. Durante todo el camino V estuvo haciendo a un lado sus problemas, incluyendo la charla que tuvo previamente con D pero no podía relajarse debido a las exigencias de una molesta A que encima, se había convertido en reina solo por conveniencia. Además de siempre estar abusando de C ¿Ahora también haría lo mismo con Justimon? Fue una suerte que la castaña no notara la mirada de fijo desagrado del peliverde sobre ella. Por su lado, J al menos tenía un poco más de apreció por C ahora que la había escuchado cantar, cuando estuvieron juntas con Alraumon, no es que le deseara ningún mal como ser la esclava de A.


    Al menos esos gekos les dejarían darse un baño antes de ver al Shogun, cosa por la que se sintieron afortunados. Mientras V caminaba hacia los baños de hombres se detuvo al notar que Hero no lo estaba siguiendo. Al darse la vuelta se topó con el pequeño justo en la intersección de las puertas que llevaban al área de mujeres y la de hombres.

    ¿Hero? ¿Qué haces? –le preguntó entonces volviendo a acercarse a él- tenemos que ir a los baños.

    Lo sé –le respondió su compañero que aún miraba al vacío.

    Deberías venir conmigo al de hombres…

    …¿Ah sí…? –preguntó Kotemon con tal tono de duda que dejó a 99 muy perplejo, mirándolo fijamente ¿Por qué dudaba? ¿Qué era lo que estaba presenciando justo en ese momento?

    Bueno, em…tomate tu tiempo, si gustas…–terminó diciéndole antes de dirigirse esta vez a Alraumon, agachándose un poco para hablarle con cariño y más de cerca- Diviertete, Sunny, ahora podrás hablar más con las chicas –y en cuanto sonrió ella asintió con la cabeza ligeramente nerviosa.

    Sí, eso espero yo también –sonrió ella, dispuesta esperar a Hero en caso de que tuviese que acompañarle al balneario de mujeres.

    Y retomó su camino, al poco tiempo siendo alcanzado por…¿Sweety? Quien tironeaba de Goblimon, alias “Beauty” el nuevo apodo que 66 le había puesto. Era claro que esos dos no podían estar con las chicas, por más que Beauty se estuviese negando a seguirle el paso al pequeño diablillo.

    Entrar a los baños no fue algo que le agradara en cuanto comprendió que tenía que hacerlo completamente desnudo, que suerte tenían los Digimon que no tenían que desvestirse pues algunos ni eran capaces de ello. Cuando se vio obligado a entrar, lo hizo sujetándose apenas de una de las piezas de metal en el brazo de Justimon.

    ¿Sucede algo? –preguntó el Digimon intentando mirar detrás de él y hacia abajo pues era mucho más alto que el humano.

    No, nada –negó rápidamente el peliverde pero solo quería no retrasar al otro para poder pasar a espaldas suyas, al final Justimon tuvo que hacerlo con el muchacho detrás, este más aliviado en cuanto pudo sentarse a jabonarse, sin llamar la atención.

    El mismo no estaba al tanto de tener ese nivel de vergüenza en cuanto a su propio cuerpo pero al menos, quería creer, no se le notaba demasiado. Pretendió enfocarse en su propio aseo, sin buscar conversación con el resto al menos hasta que Lucemon sacó nuevamente ese tema de la maldición ¿En verdad creía que era cierto? No se dio el tiempo para explicarle al ángel que se equivocaba cuando D tuvo que seguir molestando con lo mismo. Su lanzamiento de jabón no salió bien pues terminó por golpear al niño de las alas blancas, despertando la preocupación en el peliverde que olvidó toda vergüenza inicial y medio corrió resbalándose a donde el rubio estaba

    ¡Que dejes de meterle ideas en la cabeza! –reprochó a D mientras abrazaba a Lucemon como dándole contención por lo que le había hecho antes- Lo siento, Lucemon, no quise darte a ti –se disculpó acariciándole la cabeza con una mano, como de costumbre tratándolo como un niño.

    El niño gimoteo como bebé un par de veces antes de intentar frotarse los ojos. V lo detuvo en seco pues de hacerlo se le abría metido jabón en ellos.

    Está bien, V. Sé que no fue tu intención pegarme. ¿Pero D tiene razón? ¿Estás celoso? — el peliverde fulminó con la mirada al sonriente adolescente tatuado detrás de Lucemon, quién se regodeaba de lo lindo por la situación. Inesperadamente el ángel le tomó ambas brazos recuperando su atención —. No lo estés. Yo los quiero mucho a ambos, no hay razón para que peleen.

    Al principio V pensó decirle que era mentira, defenderse de las acusaciones de D pero se abstuvo de ello al escuchar como el digimon seguía siendo igual de adorable que siempre. A pesar de lo molesto que estuvo en un principio esbozo una sonrisa y abrazó un poco más a Lucemon, ahora más animado.

    Está bien, ya no voy a estarlo –le dijo decidiéndose por seguir la corriente con tal de no llevar problemas al ángel- no tienes de que preocuparte ya.

    Quiso levantarse para volver a su sitio cuando sintió que D se posaba detrás de Lucemon, agregándose al abrazo de forma tal que V lo miró con muy mala cara, aunque lo hizo por encima de la sien del rubio para que este no presenciara su descontento.

    Ahora todos somos una familia feliz otra vez –dijo 69 que casi parecía divertirse con todo aquello.

    Nunca te rindes ¿Eh? –fue lo primero que pudo pensar en decir que no sonaba del todo agresivo, hasta tuvo que moderar el tono de voz de forma obligada.


    […]


    J pensó por un momento que el baño podía resultar divertido, si la presencia de los chicos ellas podrían hablar tranquilas pero no resultó así en lo absoluto. Ver a C fue suficiente para bajarle los ánimos y sentirse culpable en cuanto tuvieron que callarla para que deje de meter la pata. No había mucho que ella pudiera decir además. R parecía estar incluso peor que ella, no es que llevara una vida conociéndola pero luego del incidente con V sabía lo mucho que esta podía culparse con los demás si hasta la había visto llorar por ello y sin la compañía de Sweety o Beauty, solo se dignó a mirar el agua quieta por unos largos instantes.

    Al menos hasta que escuchó un ruido y vio a ambos digimon entrar un poco más tarde que el resto.

    ¡Hola! –saludaba Kotemon –levantando su mano cubierta por su larga manga arriba, acompañado de Alraumon. Al verla la pelirosa se alegró un poco más.

    Hero ¿Qué te trae por aquí? –preguntó 66 sin poder contener su curiosidad al verlo, siempre estaba con V así que…

    Pensé que sería mejor entrar con ustedes –a las palabras del pequeñin, ella abrió un poco más sus ojos pero no le impidió el que se diera un baño con todas allí.

    Así que Kotemon es una niña…-pensó mirando hacia arriba y una sonrisa traviesa empezó a formarse poco a poco al intentar imaginar a un confundido V al saber que, aquel con el que compartió tantos momentos era en realidad del genero opuesto.


    […]


    Al salir de los baños se sintió más aliviado aunque aquello le duraría muy, muy poco. La causa era obviamente el kimono que Kotemon había escogido para él en compañía de Alraumon ¿Por qué sería que Kotemon no mostró esas conductas antes? Tal vez en Never Ever Land no existían factores suficientes para hacer que el lado femenino de su compañero de aventuras saliera a la luz, el peliverde estaba muy pensativo en esto como para molestarse o explicar a todas luces el porque no podía usar ese kimono rosado. Por otro lado, también le costaba negarle algo a sus consentidos.

    ¿Quién diría que D pensaba ayudarlo para salirse de esa situación incómoda? Pero no pensaba cuestionárselo mientras le sirviera. Aunque tampoco era como si el desfile de yukatas le hubiese beneficiado en algo.

    Cuando estaba a punto de cambiarse para probarse la última yukata de color rosado, Kotemon y Alraumon se asomaron por el vestidor a último momento, ofreciéndoles lo que parecía un adorno para el cabello. 99 no estaba seguro de aceptarlo pero les escuchó decir algo que en parte lo conmovió un poco.

    ¡Si alguien te dice algo malo nosotros te defenderemos! –exclamaron antes de salir de allí y dejar al chico con el adorno entre los dedos, dubitativo.

    No costaba nada colocárselo por una vez solo para hacerle el gusto a ambos.


    Pero al momento de tener todo el atuendo preparado no se sintió para nada cómodo, no solo porque era muy complicado de usar y le apretaba un poco la cintura sino que el modelo en sí era todo un predicamento, se dio cuenta al momento de ver que se abría un poco llegando al final ¿Era normal del modelo? Ya empezaba a preguntarse porque tenían una prenda así, tendría que tener cuidado con no moverse demasiado aunque eso era un gran decir con las sandalias que tenía que usar.

    ¿Cómo se movían las mujeres de esos tiempos con estas cosas? –se quejó en su momento por lo bajo antes de salir.

    El dibujo lo tuve que hacer yo D:
    [​IMG]

    Sí, tal como lo pensé. Demasiado hermoso para este mundo — lo dijo con tal seriedad que V no pudo más que colorarse de rojo por ese tipo de “cumplidos” —. Y ya se nos acabaron los modelos, así que habrá que buscar más — nuevamente se colocó a la altura de los dos compañeros del V.

    Al ver que D volvía a distraerse con sus compañeros digimon, V se apresuró a entrar al vestidor nuevamente, muerto de vergüenza en busca de cambiar su atuendo otra vez pero…¿Con que? Apenas se había dado cuenta en su indignación por recibir un cumplido de 69 que no tenía con que reemplazar su vestimenta actual. Tendría que esperar a que le lleven otro kimono.

    ¿Cuánto tiempo llevamos invirtiendo en esto? –se preguntó con preocupación hasta que escuchó a D anunciarse del otro lado de su vestidor.

    Voy a pasar –cuando D ya estuvo dentro del vestidor, V se levantó el kimono que había bajado hasta descubrirle los hombros, poniendo todo nuevamente en su lugar.

    ¿Y así nada más lo haces? Pervertido –le dijo sin una pizca de gentileza, cruzándose de brazos- ¿Qué quieres?

    Demasiadas cosas. No sé por dónde empezar — respondió socarrón y sonriente como siempre —. ¿Sabes? Si tanto te molesta el atuendo, no veo razón para que lo continúes llevando puesto. Al entrar me di cuenta que tenías intención de quitártelo. No deberías de cohibirte por mi presencia… Además no es como si hace unos minutos no hubiésemos estado en pelotas compartiendo una bañera.

    Tampoco tienes que ponerlo así -99 se llevó una mano a la frente casi como en un face facepalm pero poco a poco lo fue retirando- cohibido o no, quiero privacidad ¿Para qué entras? –Mantuvo el ceño fruncido- si sigues aquí dentro por mucho, me lo quitaré pero te lo pondré a ti a la fuerza, así tendrás de que reírte –amenazó apenas señalando con el dedo que se asomaba apena por las amplias mangas del kimono.

    ¡Adelanté, hazlo! — lo reto sin ningún grano de intimidación, extendiendo los brazos a cada lado como esperando que V cumpliera su amenaza —. No olvides que para lucir tan bien como tú primero tendrás que desvestirme, y dudo que seas tan valiente para eso — el de ojos caramelos se mordió los labios del coraje. En lugar de continuar provocándolo, D recuperó la seriedad —. ¿Cómo sigue tu ojo? ¿Aún te duele? Podría acompañarte al hospital de este lugar para que te atiendan, seguro a nadie le molestará.

    Decididamente, dio dos pasos hacia V esperando reducir la distancia para observar con más detalle el círculo oscuro sobre su rostro.

    Estoy bien…-respondió 99 desviando los orbes hacia abajo, a un lado y luego hacia el otro con rapidez, no sabía cómo comportarse cuando D lo descolocaba preguntándole algo así, le hacía sentir que estaba tratándolo mal sin razón para ello- no tienes que preocuparte tanto por solo un ojo morado…¿Se ve muy mal? –terminó por preguntar, el no se dio el tiempo para verse a los espejos empañados del baño anteriormente así que no tenía idea, quería saber porque tanto énfasis en su herida de todos modos.

    Afortunadamente ayer se veía peor — bromeó el peli negro para reducir la tensión —. En cualquier caso, el aspecto y el dolor no necesariamente están relacionados. ¿Estás seguro que no te duele? — al ver que V se mantenía a la defensiva lo único que atinó a hacer fue cruzarse de brazos ofendido —. Me estoy preocupando por ti, ¿sabes? Por la forma en que te ganaste ese golpe y como ignoraste las atenciones médicas hasta que te obligaron a tomarla, pareciera que alguien tiene que supervisarte como a un bebé digimon.

    ¡No soy un bebé! –tuvo que replicar aunque no sonaba enojado, más bien más nervioso que nada, volviendo a teñírsele apenas las mejillas de rojo. Tuvo que dejar salir algo de aire para calmarse y volver a hablar- es solo que tengo que saber cargar con el peso de mis propias decisiones, no es correcto que los demás estén ocupándose de algo que para empezar fue mi culpa –y cerró por unos instantes los ojos- es muy amable de su parte pero tampoco es para tanto –y volvió abrirlos a la brevedad, ya más tranquilo- no duele mucho, la mayoría del tiempo solo lo ignoro así que está bien.

    No está bien — le replicó como un adulto que sermonea a su hijo —. Sólo porque creas que mereces ser reprendido por tus errores, no significa que tengas que cargas con más culpas de las que ya tienes.

    De repente algo hizo “clic” en el cerebro de 69. Aquello no sonaba nada como él, por el contrario, apostaba a que en una situación similar el simplemente habría abrazado a V mientras minimizaba su desdicha con burlas y juegos. Estaba actuando demasiado maduro para su gusto y eso no le gustó. Tampoco le agradó que esa frase le provocara un sorpresivo déjè vu. Como 99 se dio cuenta de su cambió de actitud trató de regresar la atmósfera a la normalidad.

    Aunque tampoco es como si pueda obligarte a que te atiendas o algo así — agachó la mirada y jugueteó un poco con su pie para distraerse. Luego volvió a encarar a su ex compañero de habitación —. Sólo cuídate, ¿sí?

    Está bien…-V permaneció sorprendido por unos instantes debido al sermón, no estaba seguro de que agregar así que permaneció en silencio, apretando un poco los labios y ocultando las manos debajo de las mangas del kimono que juntó entre sí-…Hero parece ser hembra –no supo de donde salió ese asunto, solo tenía la necesidad de conversarlo con alguien- me sorprendió un poco pero debe ser por eso que está haciendo cosas como estas ahora –y con aquellas palabras se refirió a la propia vestimenta que le estaba haciendo usar- no creo que eso tenga nada de malo ¿Cierto?

    Ahm… — la pregunta lo tomó por sorpresa, tanta que se mantuvo con la mandíbula abierta un par de segundos sin saber que responder —. No… creo. Digo, Simon y Sweaty son digimon “masculinos”, y sus compañeras son chicas. ¿Por qué sería un problema que Hero fuese femenina? A Heroine. ¿Eso te causa un problema a ti?

    No, en lo absoluto, tienes razón –al escuchar a D, por alguna razón se le formó una sonrisa divertida en la cara, una que poco a poco se volvió más relajada y alegre. De forma inconsciente llevó su mano cubierta por la manga del kimono a la boca como para cubrir sus labios pero aún así, hasta en los ojos se le notaba que seguía de la misma forma. Quizás escuchar de alguien más lo sencillo que el asunto era lo relajó- Gracias, eso me ayudó un poco –tuvo que admitir pues ya no tenía ningún caso esconderlo- aunque preferiría cambiarme a solas ahora.

    Oye, no hay de qué. Para eso estamos los amigos ― afirmó feliz de haber podido disuadir la confusión en el otro. Por otro lado, en su rostro se dibujó una mueca traviesa cuando su interlocutor solicitó privacidad ―. Ya que estoy aquí pensé que podría ayudarte con eso otro. No necesitas ser tímido conmigo, mientras te tallabas alcancé a ver tu trasero.

    V permaneció a la defensiva y lo miró desconfiado —
    . Hablo en serio.

    ¡Yo también! — contestó el eufórico oji negro —. Además hay otra cosa de la que quería hablar contigo — haciendo uso de su agilidad, de la misma forma que pasó la noche anterior, D lo acorraló contra la pared, al final del vestidor; desviando ligeramente su rostro unos cuántos grados para susurrarle cómodamente en el oído —. ¿Has pensado en mi propuesta? No es que tenga un límite de tiempo, solamente quiero cerciorarme que no la has descartado — le soltó la bomba una vez más, desvaneciendo de una vez por todas la posibilidad de que su propuesta hubiese sido tomada como un juego —. Si aceptas, nada me haría más feliz que comenzar a descender por tu cuello bañándote de besos, mientras poco a poco te retiro el kimono con mis manos — le respiró en la oreja de la manera más erótica posible, con sus manos rodeando la cintura de V pero sin llegar a tocarlo. Esperando. Paciente por un sí.

    Ya te dije que necesitaba tiempo –entonces levantó una mano para ponerla de lleno en la cara de D- ¿Por qué eres así? –poco sabía 99 que esa sola pregunta, para ese entonces ya era un meme famoso en internet y que por lo tanto esta solo podía restar seriedad en lugar de sumarla.

    ¡V! –al escuchar la voz de Kotemon, D instintivamente tomó distancia de su supuesto amigo, este sintiéndose salvado por la campana pues al menos ya no podrían aprovecharse más de él, sin embargo fijó su vista en la puerta del vestidor que se abrió de inmediato mostrando a Hero, el mismo que tenía a Hex sobre su cabeza…¿Lo estaba mordiendo? Mientras que Sunny sujetaba a Spice con sus enredaderas y este hacía un esfuerzo por sujetarla de igual forma pero no funcionaba. Al final, los cuatro digimon habían estado caminando en esas extrañas posiciones, estorbándose el uno al otro- Ya hay que ir con los demás –volvió a hablar la ahora digimon un poco nerviosa.

    Afortunadamente por estar enfocados en que ya no quedaba tiempo para alcanzar al resto, ni se preguntaron porque ambos humanos estaban juntos allí dentro.

    ¡Pero no tengo otra yukata! –soltó ahora si con algo de pánico 99, el mismo que compartía con Kotemon, aunque Alraumon por el contrario lucía más relajada- ¿Y porque están así todos ustedes?

    No te preocupes por eso. Igual te ves bien — y sacando la mayor ventaja posible de esa distracción lo tomó por el mentón y soltó un beso en su mejilla. De todas formas, V rompió la barrera del contacto físico en primer lugar cuando le acarició en el rostro.

    No importándole en lo más mínimo las reacciones de los 4 digimon por ese comportamiento, se encaminó a la salida y ya ahí se giró ofreciéndole su mano al peli verde convertido en estatua.

    ¿Nos vamos?

    Sin embargo, toda la atmósfera romántica se vino abajo cuando a D le gruñó el estómago, de una forma completamente anormal.

    ¿Eso es…? — pero el hongo se quedó a media adivinanza.

    No es nada, Spice. Nada. Olvida lo que escuchaste — le inculcó su compañero con una risa forzada en los labios.

    Se quedó un momento cubriéndose la mejilla con la mano, medio atontado hasta que escuchó el rugido del estomago de D, le hubiese preguntado si era por el hambre pero no parecía dispuesto a hablar de ello, en cambio solo aceptó la mano extendida y la tomó.

    Espero que no hayas planeado nada de esto o me vengaré –le advirtió haciendo referencia al tiempo perdido por el que no tuvo tiempo de cambiarse en lo absoluto. Aún así hizo su esfuerzo para caminar con esas sandalias y alcanzar a D fuera del vestidor.

    Ambos sabemos que no soy tan inteligente. Relájate — contestó risueño.


    […]


    Desde que mencionaron aquello de demostrar su talento en el canto el orgullo de J se disparó hasta las nubes, ni siquiera habían iniciado y sabía que tenía la actividad en sus manos ¿Ser egocéntrica? ¡Claro que no! Ensayaba todos los días, si le iba bien sería fruto de su esfuerzo y nada más, de aquello que le gustaba más que nada y que además le ponía todo su empeño. Sin embargo prefirió ser una de las últimas, no por darse más imagen sino porque se moría de curiosidad por oír a los demás cantando, siempre quiso saber si los demás serian capaces de hacerlo pues no pudo convencer a nadie de que cantara con ella a excepción de R y Tinkermon, lo hacían cada tanto pero no era nada serio después de todo.

    Lo que sí le había molestado un poco al momento de que toda aquella cena se dio, fue ver a V con un kimono femenino ¿Qué rayos? Intentó no distraerse demasiado con eso, no es que le tuviera envidia por cómo se veía, para nada, ella también tenía lo suyo luciendo su propio kimono.


    [​IMG]

    Varios pasaron a cantar, uno de los primeros fue L quien subió en compañía de D, Ash y Hex. Al principio tanto 66 como 99 se sorprendieron pero luego solo se dedicaron a escuchar, al poco tiempo disfrutaron de la canción, V solo aplaudiendo desde su sitio de vez en cuando pero 66 se puso de pie y saltaba y coreaba desde su espacio entre los espectadores, como toda amante de la música. Incluso tomó la mano de R para levantarla de su sitio e intentar que saltara con ella emocionada.

    Lamentablemente cuando ese acto se acabó, recibieron solo un montón de ceros, decepcionando bastante a J que tuvo que tragarse sus comentarios y replicas.

    Luego siguió el turno de C, momento en que ambas amigas se sentaron a escuchar con paciencia, incluso V puso atención, el dúo del peliverde y la pelirrosa formaron sonrisas en sus labios mientras afinaban los oídos para escucharla fuerte y claro.

    Claro que en cuanto su canción terminó, el jurado volvió a dar una devolución completamente injusta y en el momento en que la muchachita bajó del escenario, J corrió hacia ella para abrazarla efusivamente. Por suerte no la tiró al suelo.

    ¡Tienes una voz hermosa! –le felicito contenta para luego darle su espacio y solo tomarle de las manos- deberíamos cantar juntas más seguido, como cuando estábamos con Alraumon –y de hecho, la digimon también se acercó a felicitar a C por su interpretación, allí estaba jalándole apenitas del kimono para llamar su atención- no importa lo que los jurados digan, yo te doy mis ánimos –continuaba J contenta levantando un puño en el aire.

    Todo aquello la tenía bastante alegre a pesar de las malas devoluciones, de hecho, aprovechando que A no tenía tiempo por estar de jurado, se permitió robarse a C y llevarla para que se sentara en medio de ella y R.

    No estuvo nada mal –una vez ya estuvieron en sus puestos, V también la felicitó, sonriendo apenas como con algo de timidez y Hero levantó un pulgar debajo de su manga del traje de Kendo.

    Durante el turno de B, volvieron a escuchar con atención y sin embargo, la pelirosa no se puso de pie en ningún momento. Sweety la miró por unos momentos pero luego regresó sus ojos al escenario sin nada que decir, aún con los brazos y piernas cruzados. Recordaba todas aquellas veces en que la fémina intentó convencer al chico de que cantaran juntos, sin ninguna segunda intención y aún así fue eludida y rechazada. Por ello no se sorprendió de la seriedad de la joven ni porque esta no se levantara o fuera con el chico a felicitarlo, no hubo nada más que frío y vacío silencio, esperando la siguiente presentación.

    Cuando llegó el turno de D realmente el escenario se encendió y J volvía estar de pie gritando y saltando como el resto del público de digimon. En cambio, V permaneció sentado con los ojos miel abiertos de par en par, es verdad que 69 tenía pinta de estrella de rock, mentiría que dijera que nunca había esperado escucharlo cantar pero no pensó que sucedería. Poco a poco empezó a sonreír, demasiado distraído para notar la mirada picara de Hero sobre él, era imposible no verlo de ese modo al notar la sonrisa tímida del peliverde mientras seguía los movimientos de 69 sin importar a donde se moviera.

    Pero toda la ilusión se destruyó cuando D empezó a vomitar…

    J se cubrió la boca del susto, V se levantó instintivamente de su sitio e intentó retirarse tras quienes lo sacaron del salón pero fue retenido por 66 quien lo tomó de la muñeca.

    Aún no has cantado, si uno de nosotros se salta el desafío vamos a tener problemas –a pesar de estar divirtiéndose, la fémina estaba completamente seria y concentrada, sin duda era de las que más enfocadas estaban en conseguir esa digital key por todos los medios. Verla con tal seriedad ayudó a 99 a enfocarse, calmar esa expresión asustada en su faz y reemplazarla por una un poco más tranquila aunque apagada- lo siento, pero luego podrás ir a D cuando hayas terminado de cantar, supongo que nadie tendrá problemas con eso. Te puedo dar un tiempo de distracción para que lo hagas cuando me toque cantar a mi.

    …¿Por qué eres amable conmigo? –se vio forzado a preguntar el peliverde, ambos sosteniendo esa conversación mientras R subía al escenario a sus espaldas.

    Si le hubiese pasado a R yo estaría igual –fue la respuesta de la pelirosa antes de soltarle la muñeca- todo va a estar bien –le animó sonriendo apenas un poco.

    Pero hablando de la rubia, ahora le tocaba a ella cantar su parte y 66 no pudo verse más contenta en todo el tiempo que llevaba en el Digimundo. Estaba lista para llenarse de orgullo por la devolución del jurado pero solo obtuvo un simple “aburridísima” de parte de A.

    Esa…-se contuvo de decir cualquier insulto, 66 apretaba el puño y ya hasta se le veía el aura negra a su alrededor que hasta sorprendió un poco a 99, pero no tuvo tiempo de seguir quejándose pues R regresó a su lado y como toda besty, la recibió con un abrazo de oso- ¡Eso fue muy lindo! Yo también recuerdo esa canción –le dijo emocionada.

    Al final ella estaba fungiendo de la persona que felicitaba a todos para que no se desanimaran con lo que el jurado pensara, tal vez estaba actuando como una amiga sin notarlo.

    Notó la impaciencia de V cuando llegó el turno de K, 66 era buena para leer el ánimo de sus compañeros en ese momento y supuso que el chico estaba pasando por un estado de nervio y miedo por subir al escenario como también prisa por hacerlo. Por alguna razón aquello le iluminó un poco la mente, como si algo en sus recuerdos quisiera aflorar ¿Acaso ya había estado en una situación semejante antes?

    Como el moreno de la espada recibió buenas críticas e incluso una felicitación de su besty, J se limitó a solo aplaudir con una media sonrisa en la cara y dejar que las cosas fluyeran, no necesitaba más alabanzas, con eso ya estaba muy bien.

    Pero ahora alguien más debía subir al escenario.


    ...

    Antes de que V pudiera ponerse de pie y contra todo pronóstico, Justimon se ofreció para subir al escenario. Aquello levantó los ánimos del humano que volvió a sentarse con los ojos muy abiertos y poco a poco empezando a sonreír, su rostro era casi igual a cuando D cantó, completamente ilusionado de escuchar al Digimon que despertaba su admiración.

    Pobre cosita fea, algo le iba a aguar la emoción muy pronto.

    Dakishimeta kokoro no Kosumo…vaya, no sé si esto funcione bien –el héroe había empezado a cantar apenas un poquito y ya estaba desafinando como los dioses. A V se le vino la mandíbula abajo al escuchar aquello y J tuvo ganas de explotar en carcajadas pero como buena samaritana se contuvo, no quería empeorarle el día al chico.

    J pidió tiempo, incluso hizo la misma seña con las manos que se realiza durante los partidos deportivos para pedir un tiempo fuera. Como la vez anterior, L cantó en compañía de D y los Digimon, dudaba que fueran a privarla de su derecho de acompañar una presentación así que subió al escenario y a la vista de todos, pidió a Justimon que se agachara un poco, entonces empezó a susurrarle algunos consejos para que, al menos, no suckera tanto como lo hizo recién.

    Entonces ella tomó el otro micrófono, sabría adaptarse a la canción que Justimon había escogido.


    Ella abrió con algunos tonos, elevando su voz y haciendo que Sweety se apoyara sobre su asiento con la mejor sonrisa fanfarrona que tenía, como diciendo a todos “Ahora prepárense para lo mejor, bitches” pues era quien mejor conocía la voz de la humana.


    dakishimeta kokoro no Kosummo
    atsuku moyase kiseki wo okose
    kizutsuita mama ja inai to
    chikai atta haruka na ginga

    Lo que empezó por ser una interpretación tranquila y llena de gracia pronto se transformó en una más pasional, acompañando la guitarra eléctrica que uno de los Gekomon tocaba sin problemas, hasta que finalmente dio el paso para que Justimon siguiera.


    ¡PEGASASU FANTAJI sou sa yume dake wa!
    daremo mo ubaenai kokoro no tsubasa dakara


    Entonces ambos empezaron a cantar entonces juntos, aunque esos significaba que, a veces, J tenía que pellizcar a Justimon lo más disimulado que pudiera para que afinara algunas notas.


    SEINTO Seiya shounen wa minna
    SEINTO Seiya ashita no yuusha ¡oh yeah!
    SEINTO Seiya PEGASASU no you ni
    SEINTO Seiya ima koso habatake


    El resto fue moverse por el escenario, Justimon se dejaba llevar por la emoción del momento, moviéndose por todo el sitio dando puñetazos al aire o patadas como todo un superhéroe, ante el vitoreo de la gente que al menos intentaba darle ánimos pues aunque no cantaba muy bien, al menos su desempeño con el escenario y motivando a la audiencia funcionaba.

    66 complementaba su voz en algunas partes y a veces se reunía con él e intentaba imitar sus movimientos. Antes de darse cuenta ya estaba pensando menos en si el digimon estaba cantando bien sino que se estaba divirtiendo.

    Pero como todo lo bueno tiene un final, la devolución del jurado llegó.

    Dieron su mejor esfuerzo, la muchachita tiene mucho talento e hizo bien en guiar a Justimon ¡Buen trabajo! –felicito Otomamon haciendo que el digimon se llevara una mano a la nuca, la joven en cambio hizo una reverencia.

    No estuvo mal, tuvieron sus momentos buenos y realmente la melodía me animó mucho –Gekomon levantó el pulgar e hizo que el dúo se alegrara un poco más por su desempeño.

    Ella estuvo bien, tu dabas asco –señaló directamente ShogunGekomon sin pelos en la lengua.

    Fuera de mi vista y no vuelvas a abrir la boca –A mostró su mano en frente y como en un gesto de “stop” mientras se negaba a ver a ambos.

    Aún así no importaba, ambos se bajaron del escenario con al menos dos vistos buenos.

    Con un poco de práctica podrías hacerlo mejor –la pelirosa le soltó aquello a Justimon como si fuese una profesora, intentando sonar madura.

    Gracias, amiguita.

    ¡No me digas amiguita! –y pasó a golpearlo con un abanico que encontró por allí y pensó que se vería bien con su kimono, al final había servido más para golpear Digimons con complejo de Barney que la hacían sentir tonta.

    ¡Eso fue fantástico, Justimon! –el objetivo de 66 se cumplió al ver como V se aproximaba a felicitar a Justimon, tomando sus manos y agitándolas con emoción. Había evitado que al chico se le cayera un ídolo, al menos por completo.


    ...

    Entre que prepararon nuevamente el equipamiento en el escenario y los músicos conversaban, el jurado hacía anotaciones, tuvieron algo de tiempo de descanso antes de que fuese el turno de alguien más.


    Sabiendo lo que sucedería, 66 se mantuvo en su lugar y vio como en cambio, 99 se ponía de pie y pedía el micrófono antes de subir al escenario.

    Por un momento escuchó algunos cuchicheos de parte del público que le dieron un poco más de nervios pero justo cuando estaba por tirarse atrás, sintió como Hero le tomaba de la mano y todas sus presiones desaparecieron. Sunny también estuvo allí para él y ambos subieron al escenario con su compañero humano para darle ánimos.


    Algo de música empezó a sonar de fondo para acompañarlo hasta que V estuvo seguro de que podría seguirla, la letra sonaba en su cabeza, ahora solo quedaba interpretarla. Pensó que lo mejor sería dejarse llevar así que hizo lo posible para no verse nervioso y empezó.



    Switch on the sky and the stars glow for you
    Go see the world ‘cause it’s all so brand new

    Don’t close your eyes ‘cause your future's ready to shine
    It’s just a matter of time, before we learn how to fly

    Welcome to the rhythm of the night
    There’s something in the air you can’t deny


    La canción era lo suficientemente alegre y movida para hacer que rápidamente el publico empezara a seguir con aplausos, moviéndose apenas al ritmo como esperando la parte en que esta explotara. El dúo de digimon del chico ya se había puesto a bailar y se dividían por el escenario incitando a las personas que se levantaran y saltaran.



    It’s been fun but now I’ve got to go
    Life it way too short to take it slow
    But before I go and hit the road
    I gotta know, ‘til then,

    when can we do this again?
    When can I see you again?
    When can we do this again?

    I gotta know, when can I see you again?


    66 hizo lo propio que con sus anteriores compañeros, empezando a seguir la canción emocionada y saltando desde su lugar, levantando las manos como si de un concierto real se tratara pues eso animaba al resto a también dar ánimos, así nadie tenía que verse nervioso y abandonado sobre el escenario.

    Por dejarse llevar con la canción, V incluso se olvidó del vergonzoso kimono que llevaba puesto y se concentró en su perfomance y en afinar lo mejor que pudiera. Anteriormente cantaba a los bebé digimon de Never Ever Land pero estaba seguro que jamás lo había hecho en un escenario…¿Cierto? Por la reacción del público podía confiarse de que su voz no sonaba tan mal al menos, al menos logró divertirlos bastante con su presentación.

    Solo cuando su turno terminó pudo detenerse, calmar un poco su emoción y realizar una reverencia a sus espectadores junto a sus dos compañeros, dejó el micrófono a uno de los Gekomon sobre el escenario y se tranquilizó para escuchar al jurado.

    Eso fue muy bonito, que Kotemon y Alraumon te acompañaran lo hizo muy tierno, por mi estuvo muy bien –Otomamon al menos les dio su aprobación pero no podían relajarse aún.

    Me gustó el ritmo bailable y como llevaste a todos a acompañarte incluso con los coros, buen desempeño en el escenario ¡Nice! ~ -Gekomon como siempre dejaba ver su actitud buena onda.

    Ahora solo quedaban ShogunGekomon y A, nada de eso saldría bien, lo presentía.

    —La música fue buena –soltó primero el enorme digimon ya despertando los nervios en el trío- en combinación con el atuendo me convencieron –se sonrió el regordete con una expresión que el peliverde no pudo interpretar pero ya empezaba a tener escalofríos ¡¿Le subieron puntaje solo por el kimono?! V se llevó una mano al mismo intentando arreglarlo por los nervios, en un intento de que las piernas no se vieran mucho y con la otra se apretaba uno de los mechones onduladas del cabello.

    Ñe, me da igual ¡Siguiente! –exclamó A como si se hubiese dormido durante la presentación y soltara un “¿Paso algo? Bue, no importa”. Al menos así lo tomó 99 pero su objetivo estaba completo, ahora solo quería bajar del escenario para librarse de sus nervios.

    Cuando bajó del escenario se encontró nuevamente con 66 y 71, la primera se llevó una mano a la cintura y la otra mano la movió delante de si como si apartara a una mosca.

    Tsch, no estuvo mal pero no tan bien como yo lo hubiese hecho –con eso V se sintió al menos con menos presión, algo le decía que estaba empezando a arreglarse por lo menos un poco con J y eso lo hizo pensar inevitablemente en R.

    Oye, R –llamó entonces V a la rubia que al parecer le puso algo de atención, parecía ya no estar enojada con el ¿Fue buena idea darle su tiempo para que se relajara?- Sobre lo de la vez anterior, con los Goblimon…lo siento –dijo al final de aquella breve frase, al menos la inseguridad de su cara denotaba que estaba siendo sincero- debí haberte escuchado y tienes razón con que no pensé las cosas, lamento haberte preocupado y haber empeorar la situación…pero quiero llegar a ser un poco más fuerte para que ya no tengas que hacerlo, no somos iguales y tenemos nuestra propia forma de lidiar con los obstáculos pero no quiero que todo salga mal por nuestras diferencias –entonces intentó sonreír aunque sea un poco- es todo lo que quería decirte, y gracias por preocuparte por mi antes aún así.


    ...

    Como ya quedaban menos personas para cantar J empezaba a emocionarse, definitivamente ya era su turno. Solo fue una canción después de su interpretación con Justimon pero peor es nada.

    Deséame suerte, Sweety, Beauty –dijo a ambos aganchandose un poco para llegar a ellos. Beauty quizo aprovecharse pero Sweety no lo dejó, en cambio Impmon levantó el pulgar con una sonrisa leve.

    Demuéstrales como se hace –le animó y entonces ella acarició a ambos con sus manos y volvió al escenario.

    Una vez allí arriba pidió un micrófono de manos libres de inmediato pero también se acercó a uno de los Gekomon músicos.

    Disculpe ¿Tiene una así de bonita para mí también? –preguntó con una sonrisa animada.

    ¿Sabrás tocarla? –preguntó el digimon un poco extrañado.

    Por supuesto, prometo cuidarla bien –y con aquella petición, otros Gekomon le acercaron el instrumento que había solicitado: Una de las guitarras eléctricas.

    Como los clásicos nunca pasaban de moda sabía perfectamente lo que quería interpretar, así que solo dio algunas indicaciones a la banda y ella misma dejó la guitarra eléctrica pendiente de una correa, alrededor de su torso para cuando la necesitara.



    La apertura se hizo con algunos violines resonando y el acompañamiento de piano, el mismo que J detuvo con el propio sonido de su guitarra eléctrica y su voz sonando potente y confiada.


    Well I thought I knew you, thinkin' that you were true
    Guess I, I couldn't trust called your bluff time is up
    'Cause I've had enough
    You were there by my side, always down for the ride
    But your joy ride just came down in flames cause your greed sold me out in shame

    After all of the stealing and cheating you probably think that
    I hold resentment for you
    But uh uh, oh no, you're wrong
    'Cause if it wasn't for all that you tried to do, I wouldn't know
    Just how capable I am to pull through
    So I want to say thank you
    Cause it


    La chica no tenía problema de moverse por el escenario tocando su guitarra, había sido algo arriesgado pedirla pero por suerte sus dedos no perdían la costumbre, continuaban funcionando para lo que realmente debían, tal vez no recordaba muchas cosas pero definitivamente tuvo un pasado ligado a la música y los instrumentos.


    'Cause it makes me that much stronger
    Makes me work a little bit harder
    It makes me that much wiser
    So thanks for making me a fighter
    Made me learn a little bit faster
    Made my skin a little bit thicker
    Makes me that much smarter
    So thanks for making me a fighter


    Se iba a llevar la Digital Key a cualquier precio y si para eso tenía que gritar incluso para convencer a una dura jueza A, iba a hacerlo, ya iba a escucharla quisiera o no y sabía perfectamente cómo. Si su voz no iba a hacerlo serían sus solos de guitarra, de alguna forma iba a lograr arrastrarla con su música.


    Never saw it coming, all of your backstabbing
    Just so you could cash in on a good thing before I'd realize your game
    I heard you're goin' round playin', the victim now
    But don't even begin feeling I'm the one to blame
    'Cause you dug your own grave
    After all of the fights and the lies cause you're wanting to haunt me
    But that won't work anymore, no more,
    It's over
    'Cause if it wasn't for all of your torture
    I wouldn't know how to be this way now and never back down
    So I want to say thank you
    Cause it

    'Cause it makes me that much stronger
    Makes me work a little bit harder
    It makes me that much wiser
    So thanks for making me a fighter
    Made me learn a little bit faster
    Made my skin a little bit thicker
    Makes me that much smarter
    So thanks for making me a fighter


    No tenía problemas con ponerse a cantar junto a los Gekomon que conformaban la banda, incluso tocando junto al baterista como si de una cantante real se tratara, contando con sus músicos para apoyarla y divertirse. Impmon y Goblimon le hacían porras desde sus lugares en el publico, incluso cuando la pelirosada ni se molestaba en mover la cabeza imitando los movimientos de L de antes, cosa que hasta el Nigga aprobó sumándose a los dos digimon de la la chica. Ella no recordaba haber dicho que era tan dulce para no cantar algo de rock de todos modos.


    How could this man I thought I knew
    Turn out to be unjust so cruel
    Could only see the good in you
    Pretended not to know the truth
    You tried to hide your lies, disguise yourself
    Through living in denial
    But in the end you'll see

    ¡You won't stop me!


    Se dirigió a la mesa de los jueces para cantar de cerca y con su último grito hasta logró que Otamamon y Gekomon se pusieran de pie para unirse a la celebración. Lo que A no esperaba es que la pelirosa se subiera directamente al sitio donde ella estaba y se le acercaba como si estuviese cantándole a ella directamente, la castaña se tiró un poco hacia atrás pues era normal, se sentía desafiada y no estaba segura de que eso le agradara por más bien que sonara.


    I am a fighter and I
    I ain't goin' stop
    There is no turning back
    I've had enough


    La canción prosiguió su ritmo normal cuando se alejó de los jueces y volvió al escenario para su interpretación, pero en cuanto esta se terminó recibió muchos aplausos. Sweety reconoció lo cansada que estaba la joven, sudando y con algunas lágrimas intentando escapársele pues, por más confiada que se hubiese visto los nervios le ganaron. De haberle ido mal se hubiese roto y probablemente hubiese caído en la peor depresión de su vida al no poder con algo que, se supone, era lo único y lo mejor que sabía hacer. Aún así logró hacer su reverencia al público y al jurado.

    Sus compañeros digimon se subieron con ella antes de que recibiera la devolución para hacer de apoyo moral.

    Nada que decir ¡Excelente! –felicitaron Otomamon y Gekomon juntos.

    Con fuerza y estilo, tiene mi aprobación –concordó ShogunGekomon con una sonrisa suficiente.

    Por un momento solo quedaba ver lo que A diría, siempre la última y de la que más podían desconfiar al momento de dar una devolución. La miró largamente a la expectativa, se le notaban los nervios pero se seguía limpiando la cara con la manga de la yukata mientras que la supuesta reina se cruzaba de brazos y le devolvía la mirada fija, seguramente pensando como beneficiarse de lo que acababa de pasar.

    Nadie se esperó lo que seguía.

    Tch, obviamente lo hizo bien porque yo le enseñé todo lo que sé –entonces se regodeó logrando hacer que el triunfo de J fuera el suyo propio- es una de mis sirvientas ¿Qué esperaban? tenía que saber algo para no ser tan miserable.

    ShogunGekomon se puso a hablar de eso con ella de inmediato, seguramente dándole cumplidos por instruir a alguien tan buena por lo que ella debía ser maravillosa o incluso más ¡Perfecta! Pero eso fue suficiente para J que abrazó a sus dos digimon y bajó del escenario completamente contenta con su desempeño.


     
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    Última edición: 16 Ene 2017
  20. Nick Whitefang

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    Como pruebas para poder ganarse la "benevolencia" de Witchmon, el grupo de humanos tuvo que hacerse cargo de diversas labores y tareas que la misma bruja hacía, pero que las dejó en manos de ellos para holgazanear y no tener que hacerlas ella misma.

    Por un lado, S había trabajado junto con D y E en un restaurante para ayudar a los Floramon y Mushroomon con las esperanzas de ser recompensados con un plato de sopa, el objetivo de la bruja. Normalmente uno pensaría que discutirían por qué roles cumplirían, pero 122 rápidamente se ofreció como mesera. En algún lado de su retorcida mente, pensó que su apariencia y su "juguetona" personalidad le ayudarían en mejorar el servicio y recibir buenas propinas.

    Y ante todo pronóstico, funcionó.

    Tanto ella como sus compañeros y el resto de los que trabajaban en el local estaban anonadados de que sus encantos humanos funcionaran con los digimon. Era una locura absoluta. Y sin embargo, rendía sus frutos. Un poco de movimiento de caderas mientras caminaba, voz provocativa y miradas encantadoras, y los clientes no podían evitar perder la cabeza y gastar dinero de más. Hasta se le cruzó por la cabeza la idea de adoptar el rol de sirvienta, pero claramente no estaba lo suficientemente necesitada como para hacerse someter por esas bestias.

    D se tuvo que refregar los ojos. No podía creer lo que estaba viendo. Ciertamente el acto provocativo de la víbora-hecha-humana le estaba haciendo subir más que la temperatura, pero estaba demasiado estupefacto como para tener pensamientos indecentes.

    -No puedo creer lo que veo. ¿Acaso te están dejando buenas propinas por hacerte la linda?- preguntó el azabache.

    -Hey, yo estoy igual de sorprendida que tú. Just roll with it.- respondió.

    -Creo haber visto al de la mesa a tu izquierda babearse mientras pasabas por en frente.- añadió E.

    Al escuchar eso, 122 sintió una sensación de asco invadir su cuerpo, complementando a la respectiva expresión de su rostro. Había pisado un terreno que jamás debió haber tocado.

    69, al ver cómo S parecía estar retorciéndose por dentro, no pudo evitar reír.

    -No vaya a ser que alguno te deje su número de teléfono.- dijo en tono burlón.

    -Tú...- la azabache estaba lista para escupir veneno, de no ser porque escuchó a una Floramon pedir por su ayuda -...Ugh, salvado por la campana.-

    Meanwhile...
    Por otro lado, N y B se habían encargado de terminar con una disputa entre unos grupos de Kunemon y Dokunemon, acompañados por Justimon.

    Naturalmente, al estar la labor en manos de un tipo con problemas de confianza y el hippie local, uno pensaría que ambos bandos de insectos se estarían aniquilando entre ellos.

    Muy por el contrario, 84 se encontraba sentado en el piso, con el grupo de Kunemon a su izquierda y los Dokunemon a su derecha. Había llevado algo de forcejeo por parte de los humanos y un poco de intimidación con la mera presencia de un Ultimate, pero al final pudieron calmar a ambos bandos y escuchar lo que el castaño tenía para decir.

    -Y por eso es que no tiene sentido que anden peleándose.- concluyó -Digo, mírense. Con la excepción de que algunos son amarillos y otros son verdes, son casi iguales.-

    -Pero si ellos siempre nos provocan, ¡siempre buscan pelear!-
    exclamó un Dokunemon.

    -¡Mentira, ellos siempre empiezan las peleas!- se defendió un Kunemon.

    -¡El territorio nos pertenece a nosotros!-

    -¡Nosotros llegamos primero!-

    -Ah, con que esto es por el territorio que ocupan...-
    se dijo N.

    El de rastas se quedó pensativo. Mientras tanto, B observaba como los rookies volvían al griterío con intenciones de pelear.

    -Ehh, ¿N?- intentó llamar la atención -Se están volviendo a pelear.-

    -Mhm... Si, ya veo...-
    sin embargo, el castaño no parecía escuchar, mientras se mecía la barbilla pensativo.

    B no tenía intenciones de intervenir, visto a su aversión por los insectos. Viendo a que ninguno de los dos hombres tomaba acción alguna, Justimon estaba por intervenir en el asunto. Sin embargo, no fue necesario.

    -¡AHA!- exclamó 84. Todas las miradas se giraron hacia él -¡Lo tengo! Así que toda esta revuelta se arma porque se disputan el territorio en el cual nos encontramos. Entonces, yo tengo una solución.-

    -¿Y qué propones?-
    preguntó su compañero.

    -Fácil. Hacer que ocupen el mismo territorio.-

    -¡¿Qué?! ¡Nunca vamos a compartir nuestro territorio con ellos!-
    se escuchó gritar.

    -Aún no terminé de hablar.-
    interrumpió -Lo que propongo es modificar un poco los territorios, para que ambos puedan compartir este pedazo de tierra.-

    -¿Modificar los territorios? ¿Y cómo piensas hacer eso?-
    interrogó Justimon.

    -¿Ven este sendero a nuestra izquierda? Tomemos ésto como una línea divisoria. De ahí, los Kunemon y los Dokunemon eligen un lado, y de allí para atrás el bosque es suyo. Siempre que estén de acuerdo en no cruzar la línea divisoria, no debería haber problemas.-

    -Ahora que lo pienso, eso tiene sentido.-
    dijo un Dokunemon.

    -¿Lo ven? Y de la división para atrás, el bosque es todo suyo. Ambas partes salen ganando. ¿Porqué discuten por un pedazo tierra cuando pueden tener todo el resto del bosque?-

    -Vaya, nunca lo pensé de esa manera.-
    habló un Kunemon, y lentamente el resto de los presentes entraron en razón.

    Y así fue como N detuvo una trifulca entre bandas de digimon enemigas.

    Cuando estuvieron un par de metros alejados, B tuvo la necesidad de hacer una pregunta.

    -Disculpa, ¿cómo es que eso funcionó?- como respuesta, el castaño se encogió de hombros -Debo admitir, eso fue un buen uso de lógica.-

    -Gracias.-
    agradeció 84 -Ahora, apurémonos antes que se den cuenta que el sendero solo corre por unos diez metros y empiecen a pelearse de nuevo.-

    <[...]>
    Después del arduo viaje y la complicada aduana, el grupo de humanos fue admitido dentro de la ciudad oculta en Misty Swamp como súbditos de la perra beta, A. Bajo circunstancias normales, S no habría tenido ningún problema en empujar el kago para que se cayera y armar un enorme papelón, pero visto a que se encontraban allí con el objetivo de obtener la primera Digital Key tuvo que guardarse las ganas de ahorcarla para otra ocasión.

    Visto a que todos estaban absolutamente embarrados por la travesía en Misty Swamp (salvo 138), se les concedió tiempo para que se aseen y se pusieran presentables.

    Por el lado de los hombres, N estaba absolutamente fascinado con la anatomía de Lucemon. No es que fuera alguna mórbida curiosidad o algo por el estilo, pero teniendo a todos los hombres expuestos como fueron traídos al mundo en el sauna, la inusual anatomía del digimon ángel era algo que llamaba la atención.

    Por el otro lado, S la estaba pasando fenomenal. No solo lograba exhibir su figura desnuda digna de una modelo, además podía analizar y, cuando no, reírse de las menos agraciadas. Sin embargo, la gran mayoría de las muchachas ya lucían bastante bien, y su verdadero objetivo de molestias (la auto proclamada reina) no se encontraba presente con ellas, por lo que tuvo que conformarse con fastidiar a E por literalmente ser una niña refregándole su propia hermosura en toda la cara.

    -¡Quita tu asquerosa figura de mi vista!- E se defendía de la provocadora 122 como podía.

    -Oh, ¿la niña está celosa?- preguntaba la víbora en tono de burla -¿Sientes envidia por mi espléndida apariencia?-

    -Ya, déjala en paz.-
    intervino H

    -Grrr...- la azabache se cruzó de brazos -Lo haré si tomas su lugar. Veamos esos pechos...- dijo mientras se acomodó detrás de la rubia.

    De repente, H sintió como las manos de S asaltaban su delantera.

    -¿Qué? ¡N-no, suéltame! ¡Ah~!- la oji azul suplicaba a que la serpiente dejara de violar su espacio personal, pero sus reclamos caían en oídos sordos.

    En medio de su "inspección", algo le llamó la atención. Divisó a R, quien se encontraba lavando la espalda de C pacíficamente. Pensó que era una situación perfecta para fastidiarla -a estas alturas ya se lo había tomado como un deporte-, sin embargo sus ojos fueron desviados inmediatamente por el figurativo elefante en la habitación.

    -¿Y ahora qué quieres tú?- Luna fue la primera en ver venir a la azabache, alertando a 71.

    -En un principio tenía intenciones de molestar a mi "compañera preferida", pero no puedo evitar ver... ésto.- obviamente se refería al devastado campo de batalla que era la espalda de 34.

    -S, déjanos en paz por favor.- la rubia sabía que la presencia de la azabache generalmente no podía significar nada bueno.

    -¿Qué, e ignorar lo que está sucediendo aquí? Esto es serio, estúpida.- se agachó para poder ver mejor a C, quien trataba de ocultar su cara -¿Qué te pasó?-

    -¿Y desde cuándo muestras compasión?-
    preguntó extrañada Luna. Y tenía razón para estarlo, no solo era una conducta extraña en la víbora, sino que además fuera C la persona quien recibía el gesto, cuando estaba acostumbrada a acatar las palabras de la azabache.

    -Por lo menos me hago cargo de que mis juguetes estén en buenas condiciones.- La honestidad ante todo. Luna le hubiera pegado un sopapo en ese mismo instante por llamar a su compañera un "juguete" en su cara, pero suponiendo que esta compasión sería lo único que vería de la azabache en un buen tiempo, se tragó las ganas -¿Le pasó algo durante el viaje, Luna?-

    -Por lo menos podrías decir "por favor"...- le respondió la Lopmon.

    <[...]>
    Por más extraño que pareciera, la gran prueba que debían superar el grupo de humanos para obtener la tan ansiada Digital Key era... ¿cantar? Ésto no estaba en los planes.

    Si había algo que todo el grupo podía ponerse de acuerdo sobre S es que ella es una caja de sorpresas, entre otras cosas. Nunca sabías cuál era su siguiente movimiento, qué estaba tramando, o qué tenía pensado hacer.

    Por eso es que cuando subió al escenario al llegar su turno, todos se miraron extrañados. Y la sonrisa que portaba la azabache en su rostro no ayudaba para nada. Y por sobre todos, la que más incómoda se sentía con esa sonrisa era A, quien de todas formas la amenazaba con una mirada retadora.

    Hasta ese momento todas las chicas habían cantado algo dulce o alegre. Quizás ella haría lo mismo, pensaron algunos.

    Oh, lo equivocados que estaban todos.



    So, lowly criminal,
    please tell me how do you plead?

    Now, honorable judges, ladies, gentlemen of the jury,
    please allow me to present my case...


    Ha! What case can you possibly present to rip a man from his

    family, faith, and friends? Defense?

    Listen before you convict,
    you see, I never did intend to ruin anything!

    Intent is a guilty conscience's white flag against pride,
    so I find you guilty of the crimes.

    Inmediatamente todos los presentes fueron asaltados por una pelea entre gritos guturales y frases melodiosas. S no se estaba guardando nada, toda su brutalidad y malicia acumulada estaba siendo descargada en esos gritos de pura ira. Y aún así encontraba lugar -y aire- para intercalar suaves oraciones cargadas de emoción.

    Los mismos Gekomon se contagiaron de la agresiva actitud del tema, cargando el sentimiento en los instrumentos que tocaban.

    Through senses,
    what can we explain?
    Not joy, not guilt, not pain.
    Is love the same?
    This senseless argument in vain erodes my sense of shame.
    Who's to blame?

    Thank you, Pain! (for crippling my body)
    God bless Suffering!
    Thank you , Pain! (for freeing my brain)
    For preventing me returning to the source again.

    Y de nuevo con los guturales.

    Lo más sorprendente es que a S no se le acababa el aire, ni con los gritos ni con su constante movimiento por sobre el escenario. Cumplía con el rol de tanto jueza como condenada yendo a distintos lados del escenario, con particular énfasis en el público cuando cantaba de forma harmoniosa, y en el jurado -o mejor dicho, específicamente miraba a 138- cuando volvía a los gritos. Todas las frases iban acompañados con distintos gestos dependiendo de la faceta que estaba encarnando, parecía una damisela secuestrada cuando actuaba de condenada, y liberaba movimientos bruscos y amenazadores cuando hacía de jueza.

    Through senses,
    what can we explain?
    Not joy, not fear, not pain.
    Is love the same?
    This reckless argument in vain erodes my sense of shame.
    Who's to blame?

    En el único momento del tema donde permaneció callada fue durante el solo, pero todavía actuaba igual de inquieta como antes, ahora interactuando con sus músicos, imitando al solista, o sacudiendo violentamente su melena al ritmo de la música.

    Thank you, Pain! (for crippling my body)
    God bless Suffering!
    Thank you , Pain! (for freeing my brain)
    For preventing me returning to the source again.

    El tema había llegado a su fin, y ninguno de los presentes podía terminar de comprender qué había acaba de suceder. De todas formas, los aplausos no se hicieron esperar, algunos con entusiasmo, otros por mera cortesía, todos mirándose entre ellos como par ver si alguien había terminado de procesar lo sucedido.

    Ni siquiera el jurado tuvo tiempo de dar su veredicto, ya que S le dedicó una amplia sonrisa y se bajó sin decir una palabra, claramente satisfecha. De todas formas, anunciaron sus opiniones. Tanto Otamamon como Gekomon coincidieron en que la azabache transmitió la emoción que el tema emitía, y ShogunGekomon, si bien no estaba del todo convencido, premió el buen pasaje entre las dos voces. A, absolutamente enfurecida porque a los jueces les gustó cualquier cosa que tenía que ver con su enemiga jurada, lanzó uno de sus carteles al escenario que casi daba con 122 de no haber sido un segundo muy tarde.

    <[...]>
    El mismo jurado se dio un tiempo para recolectar sus pensamientos y sus oídos, donde sea que habían volado luego de la exposición de S.

    Cuando ya estaban listos para seguir, era el turno de N para subir al escenario. Y allí se encontraba, siempre con su tonta sonrisa y su amigable disposición. De todas formas, hiciera lo que hiciera, la gente estaba segura de que no interpretaría nada tan brutal como la última actuación. Sus compañeros humanos pensaban que cantaría algo suave y feliz, sacando la conclusión en base a su actitud.

    De nuevo, verían que estaban equivocados.



    At home
    Drawing pictures
    Of mountain tops
    With him on top
    Lemon yellow sun
    Arms raised in a V
    And the dead lay in pools of maroon below

    Daddy didn't give attention
    Oh, to the fact that mommy didn't care
    King Jeremy The Wicked
    Ruled his world

    Jeremy spoke in class today
    Jeremy spoke in class today

    84 no parecía estar cantando tanto como parecía estar hablando con completa naturalidad. No hacía ningún movimiento extraño, simplemente caminaba lentamente de un lado a otro del escenario con absoluta tranquilidad, ocasionalmente acompañando sus palabras con gestos relacionados a lo que decía. Parecía estar contando una historia, pero con una actitud rockera para mantener al público interesado en las cosas que le sucedían a este "Jeremy". Cantaba en un tono alegre, pero sus palabras desmentían esa actitud, ocultado tras ellas un significado más oscuro y perturbador.

    Daddy didn't give affection, no!
    And the boy was something that mommy wouldn't wear
    King Jeremy The Wicked
    Ruled his world

    Jeremy spoke in class today
    Jeremy spoke in class today
    Jeremy spoke in class today

    No tardó mucho en tener al público aplaudiendo al ritmo de la música.

    Try to forget this (try to forget this)
    Try to erase this (try to erase this)
    From the blackboard

    Jeremy spoke in class today
    Jeremy spoke in class today
    Jeremy spoke in, spoke in
    Jeremy spoke in, spoke in
    Jeremy spoke in class today

    La canción era una perfecta mezcla entre tranquila y rockera, y se notaba en el público, el cual aplaudía y sacudía sus cabezas contentos al ritmo de la música. Habiendo terminado con su parte, con excepción de algunos "uooohs" durante el final, acompañaba a los espectadores contagiando su buena onda, dejando que los músicos se lucieran. Para el final no había persona que no se le había pegado la frase del estribillo, y la cantaban a pesar de que el mismo N ya no cantaba.

    Para cuando terminó el tema, lo recibió una ovación de aplausos y vitoreos. No es que su presentación haya sido algo fuera de lo normal, pero la canción en si era lo suficientemente llevadera para mover a la gente, por ende la buena recepción que tuvo era una respuesta natural al buen rato vivido.

    Tanto el Shogun como Otamamon y Gekomon coincidían en que, si bien la interpretación fue bastante normal, cumplió con el fin de transmitir la emoción cargada en el tema. A no hizo más que cruzarse de brazos, claramente en disidencia con los otros miembros del jurado como la típica mal llevada que era. A estas alturas, al Shogun le empezó a llamar la atención cómo es que la supuesta reina no se dignaba a repartir los merecidos cumplidos por los trabajos bien hechos de sus "súbditos", sin embargo le restó importancia, infiriendo que esta reina era de mano dura, difícil de satisfacer.




    Post fail, lo sé. Hace mucho que les debía mi aporte, pero tengo otras cosas que necesito atender, lo siento u.u Para la próxima voy a escribir más.
    Devian LilithDevian Lilith D por ahí, no tuve mucha chance de interactuar por querer terminar rápido el post orz R también aparece por ahí.
    RyokuRyoku Jodiendo un poco a la enana~
    ArisuDokuroArisuDokuro Lisiada-chan aparece un poquito.
    DigimasterDigimaster Un poquito de A y B.
     
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