+18 Fic Colectivo Durkheim Crisis [The Project Ƹ̴Ӂ̴Ʒ ]

Tema en 'Colectivos, Roles y Proyectos en Equipo' iniciado por Amaki, 13 Abr 2017.

  1. Velvet.

    Velvet. I challenge my fate!

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    Bueno, solo quedan un par de horitas para la hora de la verdad, veamos con que salimos ahora
     
  2. TaKa

    TaKa Tadokoro, Takadoro, Takakoro, Totakeke~... (?)

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    Los seres humanos raramente nos cuestionamos nuestra propia existencia individual, sabemos que somos humanos, sabemos qué queremos ser, más nunca sabemos con claridad: Quiénes somos, sí, como individuos, como estructura real irrepetible en el tiempo y sobre todo cuándo ésta comenzó a existir como tal: ¿Cuándo nos damos cuenta nuestro yo como seres humanos y qué somos antes de eso? Interceptarnos como seres humanos es la parte fácil, hallarnos como seres con una identidad única es lo difícil. Quiénes somos y, lo más importante, ¿seguimos siendo nosotros mismos en el tiempo y cuando iniciamos a serlo? Estudios recientes de investigaciones entre pruebas como la más antigua: La prueba del espejo llevaron a determinar que el nacimiento del “Yo” inicia a los dos años, cuando el infante es capaz de reconocer su reflejo, antes de eso pasa todo un proceso de separación y de individualización que culmina con el desarrollo del “Yo”. El yo primario, infantil, primitivo es peligroso pues el yo no sólo es capaz de actuar sobre el mundo exterior, modificándolo (aloplastía), sino que puede también actuar sobre el organismo (autoplastía), condicionando las reacciones de éste hasta tal punto que llega a simular la realización de un deseo.

    Un deseo... ¿Que sueños tenía yo de infante? Memorias olvidadas en un pasado que no volverá más. Luchamos por un futuro y por los niños, pero incluso nosotros mismos somos ignorantes de la complejidad de la infancia. Lo que me lleva a pensar que...

    —Papi... ¡La escuela!

    Entonces llego a otra conclusión y duda: ¿Cuándo dejé de ser Junior y me volví...

    —Señor esta es su parada.

    “Señor”

    Un hombre que lucha por la infancia, pero que la desconoce totalmente. ¿Los adultos realmente podremos comprender a los niños? Cuando es una etapa olvidada, lejana y austera que parecemos olvidar para siempre. Y sin embargo, teñida en el aparente olvido reposa en nuestro subconsciente y nos controla inconscientemente como marionetas, moviendo los hilos primitivos para que nuestro andar actual se rija bajo esos deseos antiguos y básicos.

    Salimos del vientre de nuestras madres a ser independientes o es que quizá... ¿Nunca dejamos de ser independientes? Quizá, sólo quizá... el nuevo vientre materno se llama sociedad, y el líquido amniótico que nos da vida se llama trabajo, estudios y humanidad. Me pregunto... solo me pregunto... si este cordón umbilical puede ahorcarnos en cualquier momento.

    Y sin embargo, luchamos por conservar este vientre que nos nutre y nos ama.

    —Señor Valentia —Una voz algo torpe interceptó al varón que no dio mirada alguna mientras su pequeñita daba una mirada temerosa y comenzó a gemir, dando pequeños chillidos que llenaban sus ojos de lágrimas —. Ouch Princess, ¿es qué aún te llenan de ansiedad las obras teatrales? ¡Nos divertiremos! No pienses en eso, es para final de mes.

    —N-no quiero... sniff... no...

    —Prin... solo sonríe y mantén control de tus emociones, y te aseguro que todo estará bien...

    [​IMG]

    —S-Sí... —se bajó la pequeña, entrando algo cabizbaja y preocupada al aula, donde el maestro suspiro.

    —Archer, mántenme informado.

    —¿De Princess? Vaya... ella es una niña tranquila y...

    —Además...

    —Oh... ah... eso... justo pensaba en cómo poder... ya sabes “controlarlo” hahahaha... no me metas esa presión...

    —Es bueno que tutees, la primera vez que nos vimos ni me pudiste dirigir la mirada.

    —Bueno, la primera vez no viniste como padre, sino como agente y no hacia mí sino hacia mi... sobrino.

    —En esos días usé un nombre clave. Ni siquiera lo recuerdo bien.

    —¿Nova?

    —Efectivamente.

    —Ya... esto...

    —Mántenme informado.

    —Sí, yo... lo haré.

    —Mi labor es la vigilancia de esta zona. Colabora un poco y te aseguro que la vida te seguirá recompensando justo como ahora.

    —Sí...

    —Felicidades por tu aumento, espero lo recibas con gratitud.

    —¡C-claro...!

    Entonces uno llega a la conclusión.

    Que no sabe nada.

    [ * * * ] ​


    Nada...

    Absolutamente nada...

    Ah...

    Por mucho tiempo creí en un mundo hermoso, en realidades que se fundían en una sola y luego florecían en maravillosas fragancias. Muchas, demasiadas y luego cuando comprendías el valor de la existencia humana ascendías como el peón siendo coronado. Pensé que la coronación era inevitable que tarde o temprano todos podríamos alcanzarla. Y entonces te fuiste. Quizá fuiste una mera aproximación de mis deseos, una realidad confusa alejada de todo. En el fondo tú me lo dejaste claro: No eras real. Tan sólo un cúmulo de pensamientos tomando la forma de un difunto peón que falleció sin ser coronado. Estaba bien, todos estamos preparados para partir algún día. Debías hacerlo, debías irte.

    “Estaré siempre contigo”

    Eso dijiste. En los rincones más vagos de mi mente, donde la humanidad indaga y busca pero jamás halla. Donde incluso en las tierras áridas y en la realidad actual no podemos acceder.

    “Quiero respetar la voluntad de mi padre”

    ¿Jesucristo tal vez? Quería creer que venías a limpiar mis pecados, reíste y dijiste que no. Tú no venías a eso, es más, ni siquiera existías como tal.

    “Alucinaciones”

    Decían los médicos.

    “Esquizofrenía”

    Decían los psiquiatras. Y entre más veía tu reflejo en el mío. Más me cuestionaba tu real figura. Me llamaste narciso un día, quizá burlándote de mi nombre. Quizá porque amar tu figura era lo mismo que besar mi reflejo en un lago. Soy un artista, no, soy un amo del tablero, si creía que algo podía existir creería firmemente que lo haría.

    “¿No estás muy grande para tener amigos imaginarios?”

    Era muy grande para tener un amigo imaginario, ciertamente, pero quizá no lo suficiente para tener un amante imaginario. Un plano distinto, un ser de otro planeta. Un amor que pasaba las fronteras del reflejo interdimensional. Una mera proyección de mi imaginación. Y luego te fuiste. Te perseguí pero no pude parar tu partida.

    “Toma tus medicamentos”

    No. Porque entonces él volvería a partir a su mundo de ideas y sueños perdidos. No. Él volvería a ser amante de las concubinas mentiras que yacían en mi cabeza. Idealistico. Maravilloso. Ese mundo alejado de todo, me pregunto si accedo a él podré alcanzarte. ¿Qué nos separa realmente?

    “El tiempo. El mundo. La realidad”

    Entonces eliminaré esas barreras y tomaré tu mano.

    [​IMG]

    ¿Así estamos juntos?

    Quizá...

    ¿Qué piensas de mi mundo?

    Esto. ¿No es así tu mundo? Un universo lleno de infinidad de seres, todos siguiendo una misma religión: El dinero. Rogando en las iglesias que llaman bancos el don divino de poseer, es su deseo máximo, por él dedican su vida a conseguir un empleo, es su deseo ferviente que los lleva desesperadamente a ser parte de ese culto dedicando su vida en cuerpo y alma a la religión del capitalismo, mientras los banqueros, los sacerdotes de esa religión, los observan, esperando que tarde o temprano vengan a ellos a rogar en el altar divino hasta que estos les conceden la hostia de la vida, el préstamo del dinero. Oh ustedes, que viven sus vidas individuales siendo ignorantes de la realidad del resto, en medio de este mundo tejido de mentiras existe la realidad que cada individuo percibe que debe acordarse con la realidad colectiva. Buscan unirse en una sola entidad aún si perciben una totalmente diferente cada uno de ustedes. Todos ustedes buscan ser uno y es en esa unidad que buscan adentrarse en las mentes del otro.

    ¿Es eso acaso malo?

    ¿Puedo poseerte?

    Yo...

    ¿Someterte a mi voluntad?

    Eso...

    Tu intimidad, tu integridad corporal, el pudor humano, todo eso impide que otro se acerque a tu esfera. No quieres ser violado, corrompido, ensuciado y bañado con otro ser, eres tú, te percibes como un individuo y por eso mismo quieres abrazarte más a ti mismo, comprenderte a ti mismo más que a otro, pero eres humano y en tu egoísmo quieres también conocer a los otros. Al final del día... ¿Valoras tu intimidad o tu amor al prójimo? ¿Permitirás a otro tocar tus ideas, palpar tus pensamientos y saborear tus sentimientos para luego aceptar como lamen tu mente y babean de placer mientras aprietan tu cabeza? Tú no quieres que otro te toque en el exterior, ¿y aún así quieres que lo hagan en el interior?

    Yo...

    Nadie quiere ser tocado.

    Yo sí.

    Mientes.

    Por ti.

    Es porque yo soy una proyección, no soy parte de ti pero ahora sí.

    Entonces...

    “No te alejes aunque pasen los días”

    [​IMG]

    “Familiar”

    Y a la vez desconocido.

    Familiar...

    Familiar...

    Sí eres parte de mí entonces sé mi pariente, mi familiar.

    “Incluso si perteneces a otro mundo”

    En mi mundo no hay días solo hay oscuridad.

    Eso significa que no hay tiempo.

    Tampoco hay espacio.

    ¿Qué hay?

    Infinito. Sólo infinito.

    En en el mío hay días.

    Lo sé.

    Que pasan sin parar.

    Las cargas se vuelven más pesadas por ese arte.

    Un arte horrendo.

    Sí.

    El arte se compone de muchas figuras, formas y patrones.

    Justo como yo.

    ¿Qué eres?

    ¿Quiénes somos?

    ¿Tú y yo?

    Tú y yo no. Nosotros.

    ¿Sin agregarme? ¿Usaré entonces ustedes?

    Sí. Cada parte de mí.

    Los seres humanos también quizá seamos múltiples individuos. Cubiertos de máscaras.

    No son máscaras. Es que tú no eres un tú, eres un ellos. Múltiples ellos.

    ¿Amas alguno?

    Ninguno partirá conmigo.

    ¿Cómo ves mi mundo? Ya sé lo que piensas de él, pero no lo que ves.

    Ya lo dije, ovejas sin redil que perdieron su camino.

    Quiero verlo con tus ojos.

    Que así sea entonces.

    [​IMG]

    Ese fue el último día donde hablamos de la colectividad, del mundo y de la complejidad de los seres humanos. ¿Qué eramos? ¿Y qué seríamos? Este cuerpo de carne que envejecía, se deterioraba escondía el yo real, espiritual e intangible. Uno al que nadie podría acceder realmente. Solo tú. Mi yo. Mi consciencia y a su vez la consciencia de nadie.

    … ​


    Y tres días pasan como si nada. Incluso luego de caer de golpe por pesadas cargas, en tres días es sencillo recuperar al menos una parte de la normalidad que creías perdida. Si, las partidas duelen, pero cuando vuelves a casa y te dejas envolver por la calidez de los tuyos, no es extraño que tu alma perdida encuentre otra vez una falsa paz que le había quitado el dolor. Algunos más, algunos menos. Algunos logran resoluciones que les permiten continuar, otros buscan entender lo que dejaron atrás, otros prefieren fingir que nada pasó o simplemente continúan, sin realmente algún cambio en sus vidas. Y eso está bien. El hombre es alguien que puede continuar aún si pierde algunas piezas, pues sigue teniendo sus propios recursos.

    Pero otros se rompen. Y poco a poco se ven arrinconados en un destino incierto. Y él había perdido una parte crucial.

    Tres días bastaron para que esta ilusión se rompiese. ¿O tal vez no? Tal vez la ilusión se había roto desde hace mucho, mas no fue hasta hace poco que me percaté de que no había forma de continuar así. Es extraño, siempre me vi rodeado de gente que me apoyaba, gente de papel como dirías. Que decía mantenerse a mi lado en las buenas y en las malas. Y esa idea me impulsó a sonreír. Dar todo lo que podía a través de ese gesto.

    ¿Cuándo fue que esa sonrisa se volvió mi máscara?

    Me he preguntado muchas veces qué es lo que ellos ven cuando me miran. Todos dicen que soy muy bueno en lo que hago. O que mi sonrisa es encantadora. Pero… ¿es eso todo lo que soy? Hay tanto que quisiera decir, que quisiera mostrar, que quisiera ser… pero me siento encasillado en una visión que los demás tienen de mí. Quisiera que viesen lo que realmente soy. Quisieran que me viesen a mí. No a mi sonrisa. Justo como tú.

    Visto desde aquí arriba, todos se ven como una masa de seres aburridos. ¿De qué lo estarán? ¿La rutina? ¿La vida misma? Los comprendo, después de todo yo también he sido parte de ellos por tanto tiempo. ¿Cuántos de ellos miran a los demás y solo ven un estereotipo o una marca? ¿Cuántos de hecho pueden verse o mostrarse como son? Si pueden los envidio. Quisiera que alguna vez me hubiesen visto como realmente soy. Con todo lo que escondo bajo esta sonrisa.

    Me pregunto… si ahora me verán a mí.

    Lo que hay dentro de mí.

    Un mero cúmulo de vísceras carmesí y sangre escarlata.

    [​IMG]

    Me pregunto si allá me estás esperando.




    Ah...

    —¡AAAAAHHH! ¡HAY ALGUIEN EN EL TECHO!

    El grito hizo que los que hasta ahora indiferentes estudiantes de Durkheim alzaran la vista de su rutinaria entrada. Efectivamente, sobre el tejado de la escuela, alguien permanecía de pie justo a la orilla, observando todo desde abajo. Los gritos y murmullos no se hicieron esperar, e incluso uno que otro atinó a sacar su celular e iniciar a sacar fotos o grabar la escena. Alertados por algunos alumnos, varios profesores salieron a la entrada de la academia, gritando al menor y exigiéndole que saliera de la azotea.

    Y entonces toda la academia calló de golpe, en cuanto el muchacho dio un salto y se arrojó al vacío.

    Nadie reaccionó por un momento, solo atinaron a seguirlo con la vista hasta que un ruido sordo los hizo voltear. El silencio reinó hasta que la voz de uno de los docentes despertó a los estudiantes.

    —¡TODOS VAYAN DE INMEDIATO A SUS SALAS! ¡AHORA MISMO!

    Guiados por los profesores, cada quien caminó hasta sus respectivos salones. Los murmullos y comentarios no se hicieron esperar, y de pronto todos iniciaban a preguntarse cómo es que alguien había podido suicidarse en frente de la escuela.

    —¿Cómo pasó? No lo entiendo…

    — Oye, tú estabas más cerca, ¿no viste quién fue?

    —¿Un chico de segundo?

    —Imposible…

    Cada quien volvió a sus respectivos salones, y en la mayoría todos comentaban lo extraño de la situación. Todos excepto los de segundo año. Algunos lo habían escuchado, otros reconocido, pero al final del día era claro que uno de sus compañeros era quien se había lanzado del techo.

    Sonidos de sirenas podían escucharse en la distancia, acercándose. Algunos curiosos observaron por la ventana. Notaron ambulancias y autos de la policía acercándose.

    —¿Ven algo?

    —Nada…

    —No entiendo… por qué…

    —El que se lanzó… ¿no era el campeón de ajedrez?

    —¿El que siempre sonreía?

    —¿¡Dandelion Dalhart!?

    —¡Shhh! ¡Chamy está aquí!

    —Bah, de seguro suspenderán las clases y–

    “Atención a todos los estudiantes de Durkheim Academy. Rogamos la mayor calma posible. Las clases continuarán de acuerdo a lo previsto. Sin embargo, rogamos que por favor no se acerquen a la entrada de la academia, la policía está haciendo los peritajes correspondientes.”

    —… Bueno, ahí se va mi tarde libre.

    —¿¡Eres estúpido o te haces!? ¡Dandelion acaba de morir!

    —¡Pero no es mi culpa! Además murió porque quiso.

    —Cállate de una vez, ¿quieres?

    El ambiente de la clase claramente no era el mejor; muchos parecían en shock por lo que había ocurrido, mientras que otros parecían a punto de largarse a llorar. Al menos hasta que una voz familiar interrumpió el ambiente, precedida de un pitido que hizo a varios taparse los oídos.

    —Muy bien, suficiente idiotez por un día–dijo el profesor de música–. Por ahora concéntrense en la clase, ¿quieren? Además tengo un anuncio importante que dar. Desde el día de hoy, un nuevo estudiante se unirá a este curso.

    El comentario hizo que los que aún estuvieran distraídos con lo ocurrido voltearan hacia el maestro. ¿Un nuevo alumno a estas alturas del año?

    —Por favor pasa.

    La puerta se abrió y alguien dio algunos pasos hasta posicionarse frente a la clase. Un muchacho de cabello claro, piel pálida y ojos brillantes y ambarinos, con su uniforme bien arreglado. Le dio una rápida mirada al curso con una expresión que parecía una mezcla de tedio y molestia. Más de alguno inició a murmurar respecto a su apariencia.

    —Su nombre es Jan Van Leeuwen. Es un estudiante de intercambio de una academia cercana–aclaró Chamy–. ¿Por qué no te presentas?-el aludido dio la vuelta al reptil y asintió, para luego dirigirse a sus compañeros, todo sin un cambio en su rostro.

    [​IMG]

    —Soy Jan. 16 años. Provengo de…

    —La Frank Academy–una voz femenina interrumpió al muchacho, sacando algunas expresiones de sorpresa. La muchacha, que hasta entonces veía su teléfono móvil, alzó la vista hacia el recién llegado–. Salió en las noticias. Mató a su tía y le cosió la boca a un primo antes de dejarlo tirado en el sótano.

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    Las voces de los estudiantes se hicieron más fuertes ante aquel anuncio. Los comentarios no se hicieron esperar a pesar de que Chamy inició a pedir silencio.


    —¿De la Frank Academy? ¿Es un criminal?

    —¿¡Por qué está aquí!? ¡Es peligroso!

    —Que llegue justo luego de que Dandelion muriera… ¿No creen que es raro?

    —Para mí que él lo estuvo amenazando y ahora persiguió a Dan hasta aquí.

    —Seguro eran pareja y Dan lo dejó y ahora venía a extorsionarlo…

    —Para mí que le debía dinero o juro vengarse de él saliendo de la Frank

    —¡Es demasiada coincidencia! ¡Todo calza, pollo!

    El aludido parecía ignorar la ola de rumores, centrando su atención en la muchacha que había soltado todo.

    —Quiero hacerte una pregunta–le dijo–. ¿Hablaste porque tienes un problema con gente de otras academias, un asunto personal con la Frank Academy o necesitas llenar tu vacía e inútil existencia con la ilusión de dominio sobre otros?

    Algunos escucharon eso y temieron. La aludida parecía a punto de responder algo, cuando otro fuerte pitido calló a todos.

    —Dije… ¡QUE GUARDARAN SILENCIO!-nadie movió un músculo, la piel de Chamy adquirió tonos rojizos y más de alguno tragó saliva con miedo–Lisbeth, la próxima vez que quieras iluminarnos con uno de tus inteligentes comentarios lo harás en dirección–la chica que había hablado prefirió no responder–. Jan, hay un asiento libre en la fila de la ventana tras White, toma asiento.

    El de cabello claro asintió, dándole una mirada a la tal Lisbeth antes de ir a su puesto y arreglar sus cosas. Jesús no pudo evitar dar una poco disimulada vuelta a verlo, y en cuanto el otro lo notó, el mexicano volvió hacia adelante de golpe. Para cuando la primera clase del día acabó, el caso de Dandelion ya era sabido por toda la escuela, lo que sumado a la llegada de un ex convicto de la Frank dio paso a toda clase de rumores y teorías conspirativas. Nadie se salvó de los comentarios, ni siquiera los de quinto año, donde muchos mencionaban lo lamentable de la situación para sus familiares. Dos de ellos, sin embargo, estaban más pendientes de un aspecto de ese suicidio en particular.

    —No entiendo…–comentó Bárbara para sí, mientras revisaba algunos datos en su brazalete–. Todos decían que era un chico feliz y sonriente… ¿Por qué haría algo como esto?

    —Las personas son complejas, bruja–comentó Ryrio, sentado delante de ella–. El que alguien sonría siempre no significa que sea feliz. De hecho, no significa nada en particular–comentó, mostrando sus dientes puntiagudos.

    —Aun así… esto no debería haber sucedido–replicó la líder de consejo. Tenía la información del registro mental del chico de segundo y la estaba revisando–. No había ninguna anormalidad en sus datos que revelase la presencia de un distrés…–la muchacha suspiró–tendré que hablar con el Proyecto sobre esto…

    –No hubieron anormalidades, eh…–comentó Ryrio, apoyando su cabeza en el respaldo de la silla–Eso es… reconfortante…

    —¿Reconfortante?-Bárbara le observó, extrañada–¿Cómo puede reconfortarte? ¡Alguien acaba de morir!

    –No lo tomes a mal. No me reconforta la muerte de alguien–aclaró el peso pesado–. Es solo que… me alegra ver que aún somos lo suficientemente impredecibles como para que ni nuestras muertes puedan ser controladas.

    La asocial no pudo evitar endurecer su expresión ante aquel comentario.

    —Ryrio. La vida es demasiado valiosa para que hables así del suicidio. Es un acto horrible.

    –Pero también liberador–refutó el chico–. Dandelion murió por su propia elección, y pudo hacerlo sin que el sistema pudiese detectar sus pensamientos. ¿No lo ves, bruja? Pudo sobrepasar el control del proyecto y… elegir. Incluso si su elección fue la muerte… fue un acto de libertad.

    —…

    —Como impopulares nuestro trabajo es sanar las enfermedades mentales y evitar cosas como éstas, lo sé. Pero dime algo. ¿Impedir el suicidio no sería también privar a alguien de libertad? ¿Impedirle elegir el camino que desea, aunque sea destructivo para su persona?

    —Sea o no privación de libertad, nadie debería morir así–replicó Bárbara con seriedad–. Es nuestra obligación como seres humanos vivir y avanzar en lugar de rendirnos–el comentario le sacó una sonrisa a Ryrio.

    —Eres toda una tirana, ¿lo sabías?-le comentó —. Ese es un rasgo bonito de ti —dijo eso en un tono bajo, dándole la espalda.


    La hora de almuerzo llegó, y como siempre, los estudiantes se ponían en fila para recibir su comida. Las noticias aún circulaban, frescas, y el ambiente se sentía ruidoso. Al menos hasta que alguien hizo acto de presencia, y quienes lo notaron rápidamente bajaron la voz, dedicándole miradas al nuevo alumno. Algunos con miedo, otros con incomodidad, y otros tantos con odio. Él los ignoraba, caminando hacia la fila. Muchos se hicieron a un lado y otros tantos lo empujaron, pero al final se halló con su bandeja y tomó asiento en una mesa junto a una ventana. Los que se encontraban allí no tardaron en levantarse y cambiar de lugar. La gente a su alrededor no hacía más que comentar cosas mientras le lanzaban expresiones extrañas.

    —Es el tipo de la Frank, ¿cierto?

    —Oye, no lo mires mucho o te matará como a Dandelion.

    —O te va a coser la boca.

    —Yo escuché que te tortura 20 veces antes de que toques el suelo.

    —¡Baja el volumen, idiota, puede escucharnos!

    Jan ignoró eso, así como el par de papeles que voló en su dirección “de la nada”. Puso los cubiertos a cada lado de su almuerzo y luego inició a comer, primero la ensalada que estaba en el lado de la izquierda sin un cambio en su rostro, todo como reloj. Su almuerzo de pronto fue interrumpido en cuanto un par de bandejas fueron puestas frente a él. Un par de chicas que el recién llegado reconoció como parte de su clase.

    —Hola parcero, ¿le molesta si nos sentamos?

    —Ya lo hicieron–comentó Jan, continuando con el plato principal de carne asada con arroz. Inició con el acompañamiento primero, de izquierda a derecha.

    —Ché, sos bueno con los chistes. ¿Y vos cómo era que te llamabas?

    —Jan, Krispy.

    —Ah, cierto. Soy Kristina, mucho gusto.

    —Y yo Sofía–el muchacho asintió con la cabeza, fijando la vista en su comida.

    —Oshe, quería decirte que no le hagas caso a la gente de acá, son todos unos conchudos. ¿Pero sabés? No importa que seas de la Frank ni nada, sho te apoyo. Puedes contar conmigo.

    —De hecho, hasta podríamos ser compañeros en los trabajos si quiere, parce.

    —Díganme algo–habló por fin el albino luego de tragar un trozo de carne–¿Ustedes son impopulares?

    —¿Ah?

    —¿Trabajan en el consejo estudiantil después de clases?-dijo, fijando la vista en la rubia, que se rascó la mejilla.

    —Ah… bueno… sí…–Sofía también asintió.

    —Oh–comentó sin un ápice de sorpresa el muchacho, continuando con su comida. Las muchachas se miraron entre sí, algo extrañadas por la forma de actuar del recién llegado.

    —B–Bueno, Jan–continuó la argentina, mientras su mascota salía de entre su bufanda para observar la situación–. ¿Y qué te ha parecido el sitio? Es bien simpático cuando no pasan… bueno, cosas…–el otro no respondió, estaba abriendo la gelatina que venía de postre.

    —Debe ser diferente de donde venía, ¿no?-le continuó Sofía–O sea, no es por comparar Durkheim con la Frank, solo decía…

    —Ché, hasta sho sé que eso estuvo de más.

    —Bueno, quizá un poco…-la rana de la argentina saltó a la mesa, tratando de acercarse al albino–Oye…

    —¡Maeve, esperá!-sin embargo, la argentina alcanzó a agarrarla antes de que llegase–Perdón, es que es algo loca esta piba… por cierto, es mi mascota. Se llama Maeve.

    —…

    —Eheh… no sos muy bueno pa’ hablar pibe… pero tranquilo, es cosa de agarrar confianza.

    —…

    —Uhm…–las muchachas compartieron otra mirada incómoda, cuando de pronto notaron que un papel voló a la cabeza del albino, para luego rebotar a su bandeja. Éste simplemente la tomó, miró un poco y luego guardó en el bolsillo, mientras la argentina gritaba insultos de su país a la mesa de al lado.

    —Puta… perdón por esta gente, los popus son algo idiotas–le comentó Sofía–. Además, llegaste justo en mal momento… digo, andan todos comentando cosas sobre tú y Dandelion.

    —…

    —Digo, no sé si te enteraste de lo que pasó con él–continuó la colombiana, cabizbaja–. Es una pena, realmente…

    —Sí, ché–agregó Kristina–. Era tan jovencito…–Jan, que bebía un jugo en caja, se las quedó viendo un segundo.

    —¿Ustedes fueron amigas de él?-preguntó.

    —¿Ah?-las chicas se miraron–No…

    —¿Hablaron alguna vez con él?-volvió a preguntar.

    —No, el parcerito era popular… andaba siempre rodeado de gente, era difícil hasta saludarlo por eso…

    —Sí, ché, y además tenía un aura de los personajes de los programas chinos del Jesús que cuando sonreía te dejaba tirado… así cómo acercarse…

    —Ya entiendo–Jan tomó una pausa de su jugo–. Ustedes son un par de hipócritas.

    —… ¿Cómo nos llamaste?

    —Hipócritas–repitió el de cabello claro–. Se entristecen con su muerte cuando en vida ni siquiera le prestaron atención. Me pregunto si siquiera se percataron de su existencia hasta este momento.

    —…–las chicas no pudieron responder a eso.

    —Es como si se obligaran a sentirse mal por alguien por quien en el fondo no sienten nada. Es incomprensible, sinceramente.

    —¡N–No es incomprensible!-le replicó la argentina–¡Es empatía! ¿Qué acaso no puedes entenderlo? ¡Somos humanos después de todo!

    —No, no puedo entenderlo–contestó con naturalidad el chico–. ¿Por qué se molestarían tanto en fingir moralidad? Conozco a los de su tipo–la mirada del muchacho pareció endurecerse–. Puedo asegurar que en el momento en que sus vidas estén en riesgo no dudarían un momento en traicionar y matar con tal de salvar sus cuellos. Por eso considero la idea de que ustedes me hablen de moralidad simplemente repulsiva.

    —…

    —Pero no se sientan mal por ello. Esa actitud también es “humana” después de todo.

    Aplastando la caja de jugo en sus manos, Jan la dejó caer en su bandeja, levantándola para luego retirarse en completo silencio, dejando al par de muchachas sin nada que pudiese justificarlas. Ignorando las miradas y comentarios, el de cabello claro salió del comedor y, una vez solo, se tomó un minuto para revisar una pequeña agenda que traía. Había ganado algunos minutos gracias a haberse apurado en la comida por aquella presencia desagradable, así que le quedaba algo de tiempo. Quizá sería buena idea adelantar actividades planificadas para después…

    Aunque varios a quienes se acercó para preguntar corrieron en cuanto les dirigió la palabra, uno que otro le ayudó a ubicar a quien buscaba con una actitud que hacía ver como si su vida dependiera de dar información acertada. Lo encontró en un salón de una clase superior… y si hubiese una forma de definir en una palabra lo que vio al encontrarlo sería… perfección. O al menos eso demostraba el muchacho al que decidió acercarse. Facciones pulcras, ojos profundos e intrigantes, una sonrisa encantadora… simplemente la perfección encarnada. La razón que lo hizo dejar atrás a la Frank Academy era simplemente hermoso.

    Nada parecido a lo que había imaginado.

    —¿Eres Engel Von Gildensatzung?-preguntó, haciendo que el otro dirigiese su atractiva mirada hacia él.

    —Sí, soy yo. ¿Y tú eres…?

    —Jan Van Leeuwen, primer día en esta escuela. Quisiera intercambiar unas palabras contigo en privado, si es posible.

    Un minuto más tarde, ambos se encontraban en el laboratorio de la escuela, ahora vacío. El menor observó el sitio con cierto interés, para luego fijar la vista en el mayor.

    —Entonces, Engel–

    —Llámame Gild, por favor–interrumpió el otro. El albino asintió.

    —Muy bien. Gild, entonces. Asumo que sabes mi calificación de impopular y mi procedencia.

    —Sí. Vienes de la Frank Academy, ¿no?

    —Así es–el rubio no parecía mostrar rastros del disgusto al que el neerlandés estaba acostumbrado. Eso se le hizo extraño–. Eres un deprimido, ¿no es así?

    —Efectivamente. Y tú el representante de ese rol en la academia, ¿no es así?-el otro asintió–. Asumí que sería prudente presentarme formalmente ante mi líder antes de cualquier cosa–añadió Jan, haciendo una leve reverencia–. He escuchado muchas cosas de tu trabajo de donde vengo.

    —No consideraba que mi trabajo fuese conocido en esos lados–comentó Gild. El otro hizo un gesto de negación con la cabeza.

    —Al contrario, tu ética laboral es bastante controversial entre los deprimidos de la Frank Academy, y de hecho muchos están interesados en ella. Lo cual me incluye.

    —¿Ah sí?

    —Sí. Debo admitir que, desde que escuché de ti, he tenido un especial interés en conocerte. De hecho, el motivo primario que me trajo aquí eres tú. Si bien comprendo que mis antecedentes puedan ser un impedimento, quiero ponerme en tus manos, incluso si mis habilidades para curar no sean realmente de confianza. Y aprender lo que pueda de ti. Espero que la idea no te resulte incómoda.

    La sonrisa de Gild se acentuó. Sin perderla, negó con la cabeza.

    —Por favor, no necesitas minimizarte así. Ya conozco tus antecedentes y capacidades. Y puedo asegurarte que, desde el momento en que te convertiste un deprimido de Durkheim, tienes un puesto a mi lado. Estoy más que feliz de que alguien tan dispuesto a aprender esté aquí. Y por favor, cuenta conmigo para lo que necesites durante tu estadía en esta academia.

    —Como digas, Gild… no, Líder.

    —Tal vez sea un poco apresurado llamarme líder, pero agradezco el gesto.

    —Siendo así, hay un favor más que quisiera pedirte. Aunque podría ser algo, como tú lo dijiste, apresurado.

    —¿Qué es?

    —Quisiera saber qué exactamente esconde esa sonrisa. Por favor, enséñame la filosofía tras tus acciones.

    —Encantado —Aquella mueca creció hasta que vio su reloj —. En todo caso deberá ser luego, ahora me debo retirar, protocolos absurdos —Antes de retirarse miró hacia atrás y sonrió —. Yo también te quiero conocer a fondo.

    El líder de los deprimidos caminó lentamente, causando que el holandés subiera una ceja.

    “¿A dónde se dirigirá a esta hora?”

    Fue lo único que pasó por su cabeza.

    [ * * * ] ​


    "Y me acordé de ciertas cenas durante la guerra: mucho vino, una tensión latente y la sensación de que se aproximaban cosas que uno no podría evitar que ocurrieran. Bajo los efectos del vino, desapareció aquella sensación desagradable y me sentí feliz. Todos ellos parecían encantadores. -Ernest Hemingway"

    En una habitación lo suficientemente grande se encontraban un grupo de 7 personas sentadas alrededor de una mesa rectangular de caoba en un ambiente fuera de este mundo en el sentido más estricto de la palabra, todo a su alrededor era de un color que científicos e investigadores han bautizado como "unibeige", "café con leche cósmico" o simplemente "Cosmic Latte", que funguía como la capa principal de aquella habitación y que era acompañada de sutiles colores blancos, negros, rojos, violetas que daban la impresión de moverse entre las cuatro paredes...

    Era una habitación que parecía estar ubicada en medio del universo.

    Bárbara miraba a los demás integrantes de aquel salón, sus rostros denotaban aburrimiento e inclusive cierto grado de desagrado los unos con los otros, ciertamente los presidentes de cada uno de los roles de la academia no habían sido realmente sociales desde que se fundó Durkheim, pero el hecho de que cada uno de ellos ostentasen el título de "Presidente" de algún rol no solo era de adorno, cada uno de ellos tenía el compromiso de trabajar en pro de la academia y su estudiantado en general.

    Lidiar con ellos no era nada complicado dado que ya lo había hecho en constantes ocasiones, sin embargo, el contexto en que se encontraban actualmente la tenía sumamente consternada y a la vez, preocupada, al punto de tener muchos de sus pensamientos aun algo desordenados en su cabeza, Ryrio entraba por la puerta principal a la habitación cósmica, llevaba en sus manos unos documentos pertenecientes al primer conteo general de libros recuperados y perdidos tras la explosión en la biblioteca, el ver al tiburón acercarse a ella hizo que soltara un suspiro, en la mesa tenía una taza con algo de Chinotto que le ayudaba a centrarse en sus asignaciones, las cuales comenzarían en breve, bebió media taza antes de golpearla suavamente con una cucharita que tenía a su lado.

    —Estimados presidentes de los diferentes roles de Durkheim, atención - Todas las cabezas voltearon a ver hacia el extremo de la mesa donde Barbara se encontraba junto con Ryrio, no mencionaron nada y simplemente esperaron expectantes que diría la muchacha quien comenzaba a aclarar su garganta.

    —Como ustedes saben, las reuniones que contemplan la participación de todos los presidentes de los roles de Durkheim conllevan implícitamente el carácter de urgencia y, por consiguiente... -

    —Aquí no están todos los implicados a esta reunión, Líder del consejo - la voz monótona sacada de la bocina de Raziel hizo que analizase nuevamente, efectivamente no se encontraba la líder de los pesos pesados, sin embargo no podían esperar mas, considerando también que a simple vista se podía observar que ninguno de ellos se encontraba realmente contento de estar en aquel lugar.

    —Sí, lo he notado... Me encargaré de hablar con ella, sin embargo, en este momento tenemos temas importantes de hablar y... -

    —¿Cómo que clase de temas? - Inquirió Gild quien tenía las manos frente a su rostro con los dedos entrelazados.

    —Bueno... Sí, también, hablar de la reciente experiencia que los novatos han... - Barbara no pudo terminar de hablar debido a que el deprimido puso sus manos en la mesa y se levantó, empujando la silla hacia atrás con sus piernas.

    —Entonces no tenemos nada de qué hablar - Y procedió a buscar la salida de la habitación —. No estoy realmente interesado en ese tema en particular, después de todo, esto recae mayormente en aquel quien cuida la biblioteca y, por consiguiente, el Nexo: el líder de los otakus — John (quien estaba sentado de un modo sumamente relajado) dio un sobresalto, de por si ya tenía una que otra idea de que hablarían de él en esta reunión, sin embargo sus nervios aún eran fácilmente detectables a pesar de estar ocultándolos con su aire "cool" y despreocupado. —. Tengo investigaciones pendientes que requieren mi total atención, puedes corroborar mi información si le preguntas a Raziel quien me ha visto sumamente ocupado en los últimos días -

    —A mi no me uses de mensajero, además ¿Te crees que voy a salvarte el pellejo? Yo también tengo investigaciones que acabar, especialmente después de Bel ha podido conseguir una especie de muestra del espectro rojo, eso sin contar todo el actual escenario en que está el Nexo -

    —Bueno, para eso tienen a John aquí mismo, un deprimido no tiene que estar aquí, nuestra área de mayor influencia es fuera de los burós de guerra, es la investigación -

    —Vaya ¿Qué contradictorio, no? Aun cuando has demostrado que lo último que te interesa es estar como última linea de defensa ¿Dónde está tu valor, Gild? ¿O acaso eres un deprimido que se oculta tras las faldas de aquellos quienes enfrentan a sus adversarios? -

    —¿Qué has dicho, Rawwziel? —sonrió, no borró esa mueca mientras dio un leve ronroneo, causando que tecleara velozmente su aparato con mucha furia en sus dedos.

    — He dicho que aparentas ser un león cuando no más eres un cachorrito temeroso, es decir, he dicho la verdad —los demás líderes parecían estar más atentos a saber cuando ese intercambio verbal se convertía en una especie de intercambio físico donde el nerd, dada su condición, llevaría las de perder que desarrollar la agenda de trabajo de Barbara, más Ryrio no iba a quedarse de brazos cruzados, llamando la atención de todos golpeando fuertemente la mesa a la vez usando una voz autoritaria.

    — ¡Ustedes dos! ¡Contrólense! Si tantas ganas tienen de golpearse mutuamente, esperen a que Barbara diga lo que tenga que decir, ya hay muchos problemas que discutir como para que un par de sujetos estén irritados solo por sus investigaciones -

    —Como lo he dicho, Ryrio, no me interesa la información que... -

    —Zero también mandó información que debe ser leída aquí - Barbara mostró una especie de sobre con una estampilla que llevaba el logo de la academia y un número 0 grabado en ella, esto al parecer calmó las ansias de retirada del deprimido mayor (y aumentó la molestia del nerd quien jamás se ha llevado bien con el número), apartó su mirada y apretó sus dientes, suspiró por lo bajo y procedió a sentarse nuevamente.

    Barbara tomó un poco más de su taza de Chinotto, pensaba que quizás necesitaría más, pero era ideal acabar esto lo más pronto posible,no podía quedarse con todo lo que tenía en su cabeza solo, necesitaba discutirlo.

    —Retomando lo que decía, la agenda que tendremos el día de hoy será de 3 puntos, hablaremos del Nexo, de los brazaletes y finalmente, los novatos -

    —¿Qué hay de la carta de Zero? -

    —Tengo instrucciones de leerlas una vez solventadas los 3 puntos anteriores -

    —Pero... -

    —No nos preguntes a nosotros, Zero mismo lo especificó al reverso del sobre —Ryrio tomó la carta y la mostró a los presentes que decía "una vez tratados los temas de dicha reunión, deben abrir el siguiente sobre, caso contrario, lo sabré y demandaré razones" Y al parecer la explicación fue suficiente para tener la atención de todos, Barbara asintió con su cabeza

    —Son temas a tratar muy importantes y planeo no quitarles mucho tiempo, así que comencemos con el de más grande urgencia, el cuidado del Nexo, John —todos voltearon a ver al latino quien al sentir todas las miradas sobre él, cayó de su asiento (lo estaba usando de manera tal que solamente se sostenía con las patas traseras del mismo).

    —Bueno ¿Qué te parece, estimado líder de los otakus? Primer round y la líder del consejo te ha asestado el primer golpe crítico —Arianne no iba a desaprovechar la oportunidad para echarle algo de tierra al muchacho quien simplemente sonrío algo nervioso.

    —Verá, usted sabe que estas cosas pasan jefa, uno no puede estar atento a todos los problemas -

    —Sin embargo, debemos estar preparados para mitigar cualquier consecuencia que nuestros errores puedan generar - comentó Kenai con sus brazos cruzados.

    —Oye, pero si trabajamos rápidamente para contener todo tipo de daños -

    —El recuento de libros nos dice que al menos pudimos recuperar entre el 75 y el 85% de todos los libros de la biblioteca... -

    —¡¿Ves?! - Señaló John a Ryrio —. No está del todo mal, o sea, se salvó más de tres cuartos de libros de toda la biblioteca -

    —...Este es apenas el primer recuento y no se han escrudiñado todas las páginas para conocer si hubieron daños parciales en algunos de los libros, se prevé que los datos reales los tendremos en una semana, pero a simple vista no es algo muy alentador, considerando que quizás entre el 20% y el 25% contienen daños parciales y quizás irrecuperables -

    — ¿Decías? -

    —Oye, oye, oye, pero eso ocurrió así de manera imprevista, ahora le echan el muerto a uno solo porque cometió un error, nadie pudo haber sabido que esto iba a pasar -

    —Te equivocas - replicó el presidente de los Nerds —, si me permite, líder del consejo, me gustaría presentar un mapa del Nexo -

    —Permiso concedido - la mesa de caoba entonces se iluminó, mostrando una especie de proyección holográfica del Nexo, en eso Raziel comenzó a teclear unas cuantas órdenes que hicieron que diversos puntos aparecieran en diferentes locaciones de aquel mapa.

    — Esto es un análisis de todas las zonas donde se habían encontrado diferentes picos de actividad anómala en los últimos meses, algunos fueron casos aislados y menores, pero otras han tenido un gran impacto tanto a nivel geográfico como demográfico, la mayoría tienen que ver con fuerzas y movimientos desconocidos que aún requieren un estudio mucho más detallado en vista de que la relación jefes-armas no es la más estable como cuando Adrien era el Líder del consejo -

    —E-Espera mae, ¿me vas a culpar de eso? -

    —Tú eres quien tiene las llaves para acceder al Nexo, sobre ti recaen todas las responsabilidades de su protección -

    —Pero tu mismo has dicho de que las relaciones entre jefes y armas no han sido las mejores -

    —Las tareas del portador de las llaves es también vigilar, reportar y mantener la integridad del Nexo lo más que se pueda -

    —Pero mi lidercita, usted sabrá que... -

    —Sí, nadie puede realmente sustituir a nadie, sin embargo, está en tu labor el intentar mantener el control de todo lo que pueda acontecer en el Nexo -

    —¿Pero ha visto la enormidad de ese mundo? ¡Es mucho terreno para un cubano! -

    —Eso no es excusa - se escuchó la voz mecánica de Raziel —. Nada que un control semanal de revisión no pueda hacerse entre ti y tu arma, un encargado del Nexo debe de estar atento ante los cambios más importantes del mismo cuando menos -

    —Ey, yo siempre estoy al tanto de los chismes del Nexo y lo que pasa en la actualidad -

    —¿De verdad? Dime entonces ¿Quién gobierna el Imperio Ichi en estos momentos? - El cubano sonrió confiado.

    —¿Qué clase de pregunta es esa, Raziel? ¿Me tomas por idiota? Es obvio que es Ichiko la que gobierna el Imperio, siempre lo ha sido -

    —Te tomo como el más grande idiota que conozco, y créeme que yo les digo así a todos; desde tiempos de Adrien el control del Imperio Ichi ha estado bajo el mandato de Ichimaru, desde ese entonces el Imperio Ichi ha tenido una que otra transformación, se busca una mejor relación con Nibikure la cual se está abriendo lenta y progresivamente, al menos espero que sepas de la última vez que ambas naciones tuvieron un encuentro -

    — ...... ¿Tuvieron un encuentro? - Raziel fue lo suficientemente descarado para teclear un suspiro lo suficientemente largo para dar a entender que John no estaba haciendo sus asignaciones, cosas que hizo saltar al muchacho "ofendido".

    —¡E-Esas son cosas que solo son importantes en el contexto del Nexo! P-Por ende, es más natural que lo sepa Salomé a que lo sepa yo ¿O sea, va a ayudarme eso en un examen o qué, Raziel? -

    —Sí, en los exámenes de análisis de situación del Nexo ¿O me dirás que también no lo has oído? -

    —Guh... P-Pero no he hecho nada malo, y-yo solo intento cumplir con el legado de mis predecesores... ¿N-N-No es así, Ostara? -

    —Mmmm... Sí, algo así -

    —¿Ven? Ustedes deben saber que seguir el legado de los últimos otakus es como que una cuesta enorme y... -

    —Aunque eso no te exime de poner a uno de esos novatitos en puestos como el de vicepresidente -

    —¿Eh? - Arianna se levantó sorprendida en tanto Kenai dirigió su mirada hacia el otaku.

    —¿Uno de segundo como vicepresidente? -

    —¿Es qué acaso alguno de los nuevos ha tenido un don de prodigio o algo últimamente? -

    —Por supuesto que no - contestó inmediatamente Raziel —. Los últimos novatos puedo asegurar que son elementos tan comunes como el hecho que yo no pueda caminar por cuenta propia -

    — ¿Y qué hay con que ponga a un novato en un puesto así? ¡En mis días a los jóvenes ya nos ponían a hacer cosas de hombres! ¡Y no me refiero a que Sean me haya tenido como vicepresidente cuando estaba en segundo! ¡Sino incluso a la situación de mi mismo país!

    — ¿Sobreexplotación en un país tercermundista? No sé porque no me sorprende, considerando que ese pedazo de tierra que se sostiene sobre el mar es una pila de... -

    —¡No me insultes a mi isla del encanto! -

    —Ser un vicepresidente no solo son hacer trabajos comunes, John, pensé que lo sabías igual - comentó Kenai, John no le retiró la mirada.

    —¡Claro que lo sé! -

    —¿En serio?

    - Cuando miré a ese morenazo sentí la chispa, Kenai, él será un gran vicepresidente y luego, el próximo presidente de los otakus... además... no es que haya otros otakus por aquí, la mayoría se volvió número, yo tenía planeado seguir ese rumbo. Tengo mis propios sueños y...

    —¿Tan pronto queriendo pasar el control de videojuego, John? - Arianna estaba golpeando suavemente la mesa con uno de los dedos —. Que estés buscando desde ya a un vicepresidente y que ya aseveres que será el próximo presidente quiere decir que deseas botar tu cargo lo más pronto posible, no? -

    —¡Por supuesto que no! T-Todos tenemos que buscar nuestro relevo generacional ¿no es así? Ustedes están en cuarto deben entenderme y... -

    —No he pensado aun en eso -

    —Falta un año más -

    —Mi vida, creo que tengo cosas más importantes que hacer que estar buscando sucesor o sucesora aún -

    —Mis experimentos valen mucho de mi tiempo, cosas como dar la batuta están fuera de mis pensamientos por el momento. Mi único prospecto: Kisa, es número, por lo que no pienso que eso suceda este año -

    —Lassie no da para una presidenta fiable de los Nerds, es más, nadie es lo suficientemente fiable para liderar aún, prefiero dejar una especie de líder autómata que tome las riendas de Durkheim —Además ¿cuánto tiempo ha estado el club de los otakus sin un vicepresidente? - recalcó Raziel —es una falta de respeto que sea el único rol que ha estado sin sus respectivos representantes completos -

    —E-E-Es... esto... Ha sido un año difícil y... ¡No es culpa mía! ¡Me dejaron solo!-

    —No llevamos ni un mes todavía de estar en la academia - fue el turno de la líder gamer —además, generalmente los puestos se mantienen año con año a menos que haya algún cambio en los lineups, si no mal recuerdo -

    —Oh, ahora que lo recuerdo - comentó Ostara mientras sacaba de un bolsito una libreta —. Ryrio ¿podrías ser un amor y darle a Bárbara el reporte de las instalaciones de nuestro club? - el tiburón negó con la cabeza, su prima le hizo un puchero en respuesta, Barbara simplemente extendió su mano y la lider de los asociales se lo deslizó.

    —Muchas gracias, aunque no es el momento para recibirlo, contará como un llamado de atención debido a tu tardanza, ahora solamente faltaría el tuyo, John, espero lo envíes cuando acabemos esta reunión -

    —Oh... trágame tierra, Fidelito, en serio... - el cubano se quitó sus lentes y la gorra para desarreglarse el cabello, estaba demasiado apenado y, pues, decepcionado de si mismo, además de tener que hacer el reporte de daños de la biblioteca con Salomé, la revisión de los libros... Oh, le iba a tocar duro, especialmente si consideraba el hecho de que parecía que iba a tener poca mano de obra para dicha labor, Barbara sonrió un poco nerviosa al verlo con ese aire de depresión.

    —A este paso estoy seguro que buscará algún árbol para colgarse - le susurró Ryrio —. O peor aún, el dos de la mala suerte vendrá por él.

    — John, comprendo que tengas tus... dificultades, si, dificultades para intentar seguir el nivel de los líderes anteriores a ti, así que te pido que trates de ser siempre mejorar como presidente de los otakus, contamos contigo y, como sé que el salvataje y revisión podría ser algo pesado para ti, pediré un poco de ayuda ¿Puedo contar con tus chicos, Kenai? Me gustaría que hiciéramos una re-búsqueda de libros, estoy segura que aún hay varios perdidos - el líder de los discapacitados asintió.

    — Déjelo en nuestras manos, recuperaremos todos y cada uno de ellos -

    —Vayan con cuidado, el lugar puede ser fácilmente inflamable aún, en tanto John - el varón ni se molestó en mirarle, no podía verla a los ojos sin sentirse avergonzado —. Concéntrate y haz una revisión minuciosa de los libros que ya fueron encontrados y, de ser posible, inicia un proceso de restauración.

    —¡P-Pero jefa... yo...! -

    —Sí, tienes mucho que hacer, lo sé, sin embargo, pon esto como tu máxima prioridad, tu club podría enfrentar una penalización por no entregar reportes a tiempo y, bueno, a ti que recae la mayor parte de la culpa por la falta de información acerca del Nexo y eso... Sin embargo, confío que lograrás salir adelante - el cubano simplemente suspiró y, aun cabizbajo, aceptó sin rechistar...

    Ciertamente haber tomado sus responsabilidades de manera relajada le había costado caro.

    Barbara tosió un poco, debía seguir hablando o sino la reunión podría tardar mucho más de lo que había contemplado.

    —Pasando de lado eso, me gustaría hacer también un anuncio... No estaré en Durkheim durante un tiempo -


    —¿Eh? - Fue la respuesta generalizada de todos los miembros.

    —Primero hay un problema muy grande y luego tu, la cabeza, ¿No va a estar? - Preguntó asombrada Arianne —. Una líder no puede huír con la cola entre las patas... Bueno, técnicamente puede pero sabes que perderás seguidores, no es que importe mucho - oh si, la pequeña rubia no es que tuviera total lealtad con la líder del consejo, después de todo, estaban en una etapa de "reconciliación" de roles donde aún había cierta afinidad mayor con Zero.

    —No, Arianne - contestó tranquila la muchacha de cabellos oscuros —. No pienso irme por esta situación, sin embargo, hay algo más que me preocupa -

    —¿Tiene que ver con lo que ocurrió hace poco, no? -

    —Bastante sagaz de tu parte, Kenai -

    — Hmph - Arianne se cruzó de brazos, logrando entender a lo que refería la líder del consejo —. Ni que hubiera estado tan difícil de saber tu partida -

    —La posible muerte... -

    —Suicidio, señorita Líder del Consejo, preferiría que se dirigiera a los eventos de la manera más fiel posible — Barbara le otorgó una pequeña sonrisa al presidente de los Nerds que, en cambio, solo la miró con seriedad —. Aunque creo que actualmente se encuentra con muerte cerebral solo es cuestión de tiempo para que lo desconecten, sí, suicidio suena bien.

    —El suicidio de Dandelion Dalhart fue un evento que nos conmocionó... Al menos a mi y a Ryrio, pero no en el sentido de tenerle lástima o empatía, o al menos... No tanto así jeje —una pequeña risilla nerviosa que pronto fue retirada por una voz de seriedad de parte de Giolitti — . Como bien saben, suicidarse no es algo natural en la psiquis humana, esto pudo ser consumado gracias a un trastorno mental o alguna situación anómala que se instaló en su mente y lo condicionó a hacer semejante locura -

    —Pero líder guapa - Ostara pidió la palabra —. ¿Qué acaso no todos los estudiantes sin excepción estamos atados a estos brazaletes que miden nuestro estado mental... y todo eso? -

    — Efectivamente, Ostara, y sin embargo no hubo ningún tipo de advertencia ante la acción fatalista del muchacho, nadie podría inducir a otro individuo a acabar con su vida de forma tan rápida que el brazalete no haya capturado información que hubiera dado indicios de esto -

    —¿Alguna anomalía o bug quizás? -

    — No lo sé, Arianne, por ello es que me ausentaré y hablaré con el responsable -

    —¿Responsable? ¿Se refiere a...? -

    —Así es, Gild, me reuniré en las instalaciones del Proyecto Monarca con el encargado del monitoreo de vestigios y situación analítica de nuestra academia: Nora Valentia, después de todo, tras este incidente, estoy segura que me llamarán irremediablemente, prefiero encargarme de ese asunto lo más pronto posible -

    —El hecho que no estés aquí, jefecita... -

    —John, por favor, que mi ausencia no sea una excusa para que puedas acabar tus asignaciones -

    —N-N-N... Claro que no, mi reina -

    —Ryrio, cuento contigo para poder mantener cierto orden en la academia ¿No? -

    —Ellos son chicos grandes, Barbara, si hacen algo estúpido, no voy a estar yo corrigiéndole sus pasos, además, tampoco creo que vayan a escucharme solo porque tu me dices que puedo hacerlo -

    —Afirmativo -

    —¿Ves? - Ryrio puso entonces su mano en la cabeza de la chica y la despeinó ligeramente con un rostro de molestia, Barbara se limitó solamente a arreglárselo.

    —Bueno, si, todos ellos tienes asignaciones pendientes después de todo... Y como dices, debería preocuparme más por aquellos que aún necesitan una guía... -

    —¿Una guía? - Ryrio levantó una ceja —. Oh no, no me digas que... -

    —Sí, los novatos, aquellos que vivieron esa parte de la historia -

    —No me voy a encargar de ellos, Barbara, creo que todos aquí tenemos cosas que hacer incluso yo como para estar atentos a las misiones que ellos deberán hacer y... -

    —Eso mismo quería comentar con todos - el silencio se hizo pesado en la habitación —. Me gustaría que todos ellos estuvieran alejados de cualquier tipo de interacción con el Nexo o los mundos mentales al menos por un tiempo -

    —¡¿Qué?! - fue el coro de todos los presentes.

    —Barbara, querida, eso que pides es... -

    —Opino lo mismo que Ostara, alejarlos de cumplir su deber como impopulares solo genera cierta preferencia -

    —Gild - Barbara levantó sus manos e hizo el amago de que intentara "bajarle" a sus palabras —. No es que les tenga preferencia, simplemente es una medida cautelar que... -

    —Me gustaría diferir un poco en eso, bruja - el tiburón se acercó a su presa —. Sí, ese momento que "vivieron" fue quizás demasiado para ellos, sin embargo, me gustaría destacar que nosotros lo vivimos en serio, todo lo que ellos rememoraron fue nada más que una fantasía, por decirlo de alguna forma, después de todo ¿Si hubieran estado ahí, por qué gente como tu, como yo no logramos recordarles? Perdona por ser escéptico, pero me conoces. El punto es...— el peso pesado apretó su puño con molestia —. Que aún cuando salimos del Nexo tras toda esa guerra, tuvimos que seguir adelante, no hubo protección de nadie, tuvimos que avanzar -

    — Pero Ryrio, ellos... -

    —Yo fui un novato ¿Acaso no sabes lo que sufrí realmente? Después de eso no hubo nunca momento de descanso, tu y yo y todos lo sabemos - otro silencio se posó en el lugar, pero en este caso fue uno bastante pesado y hasta asfixiante, después de todo, el momento de la Caida y sus consecuencias tras su vivencia eran elementos aún demasiado palpables para algunos, Barbara respiró profundamente y le dedicó una mirada.

    —Y es por eso que en este caso, no quiero que ellos pasen lo mismo que nosotros, si hay posibilidad de cuidarles, quiero hacerlo, no sabemos mucho de sus psiquis y estado mental, tampoco quiero arriesgarme a que hayan otros tipos de suicidios o cualquier otro trastorno que se degenere y no pueda atenderlo lo más pronto posible -

    —Bruja... - susurró el gitano, la atmósfera estaba entre esos dos hasta que Ari golpeó con su mano la mesa para sacarlos de ese "trance".

    —Estoy de acuerdo con Ryrio -

    —Arianna, ellos... -

    —...Se volverán unos perezosos si los sobreproteges de esta forma ¿En serio? ¿Dejarlos sin misiones? ¡Eso no se hace! - la pequeña gamer se levantó, puso una de sus manos en su cintura y con la otra le señaló a la líder —. Un soldado perezoso es un soldado inútil, cada uno de nosotros ha ganado experiencia y es más autosuficiente gracias a nuestras constantes misiones, si los van a dejar en la banca, te van a ser inútiles mientras vaya avanzando el tiempo, y yo no permito que mis tropas se queden ociosas -

    —Debo apoyar lo que dice la rubia - Arianna intentó reclamar, pero sus palabras llegaron a los oídos sordos de Raziel —. No podemos permitirnos el lujo de que nuestra mano de obra se quede así, especialmente cuando la líder del consejo estará fuera de Durkheim y considerando lo rápido que viajan las noticias, podría ser un punto de inflexión para alguna invasión y.. -

    —Raziel, eso no pasará -

    —¿Está segura? No quisiera recordarle la situación que Durkheim está pasando y... -

    —Entiendo, entiendo, sin embargo, me gustaría que ellos entonces hicieran trabajos de baja categoría que no comprometan mucho su salud mental, sería como estar en un adiestramiento militar de rehabilitación -

    —De ser así, mi respuesta es un no absoluto, ya me es suficiente con lidiar con Lassie a quien no puedo despegarme de encima en mi club, mis experimentos son de tal magnitud que si ahí hay al menos un alma estúpida e ingenua no serían los mismos, prefiero ahorrarme los problemas extras y que ellos me causen un dolor de cabeza -

    —Mis experimentos y asignaciones me obligan a estar en un constante contacto con los mundos mentales, eso no los aliviaría a ellos de un constante estrés mental e incluso podría desatar uno de nivel post-traumático, como deprimido mi deber debería simplemente estar en enfocarme en los que están ya heridos, no llevar más heridos al campo de batalla -

    —¡O-Oh! ¡Jefecita! Si quiere yo... -

    —Tú, calla John — Barbara no se molestó en responderle porque, pues, Ryrio había atajado la sugerencia del cubano - ¿No te es suficiente saber que todo esto ocurrió por tu falta de responsabilidad con un tema tan delicado como lo es el Nexo? Además, tu trabajo implica directamente el Nexo, lo menos que la bruja va a permitir es que sigan ahí rondando, especialmente en las deplorables condiciones en la que se encuentra -

    — S-S-Sí... tienes... tienes razón -

    —¿Kenai, tú podrías? - el mencionado negó seriamente la petición de la líder.

    —Tendré que dividir algunas de mis tropas para suplementar el trabajo de los otakus con la biblioteca, eso me deja con pocos elementos y voy a necesitar a cada uno de mis chicos capaces, recuerde que estamos entablando relaciones con las otras academias mediante el intercambio de vestigios y no podemos bajar la guardia -

    —Mmmmm líder, sea sincera ¿Usted cree que estos novatos estarían bien bajo el cuidado de los gamers? No es por nada pero mis chicos cazan caníbales, incluida yo, a menos que piense que los novatos puedan hacer frente a ellos sin, pues, romperse... Sabe que estoy disponible - Barbara sonrió temerosamente, era obvio que no le iba a dejar a ellos ahí, Ryrio volteó a ver a su prima seguida de Baru.

    — La última vez que estuve con ellos pues... No sé si lo recuerdan, pero se murió uno jeje... O sea, si, cualquier misión tiene cierto índice de muerte, pero no me gustaría ser la chica con la cual dos novatos o más perecieron, mancha la reputación del rol, usted sabe. Además, bueno, los mundos mentales anómalos son demasiado inestables para nenes de cristal que requieren amor y estabilidad -

    —Bueno, bruja, tal parece que no vas a tener algún tipo de misión de categoría baja con los novatos - Barbara miró preocupada a su compañero, ella no iba a poder irse con la mente tranquila si no lograba tener algo lo suficientemente "suave" para los novatos, tenía que haber algo, aún cuando todos los roles habían mostrado su rechazo a la idea, todos ellos...

    Todos...

    ¡Esperen! ¡Estos no son todos! ¡Aún tenía a los...!

    Más antes de que todas sus ideas lograsen formar en su mente, la puerta de la habitación universal se abrieron, dejando entrever a una muchacha de cuerpo robusto, pero de apariencia sumamente adorable, tenía una sonrisa a pesar de estar ligeramente jadeando y mostrando cierto grado de pena, Barbara lo primero que hizo fue levantarse y encontrarse con dicha muchacha quien caminaba hacia ella.

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    — ¡Iggyyyyyy! - la líder del consejo se abalanzó hacia ella y se lanzó a sus brazos como si hubiera encontrado a su amor verdadero, Iggy no hizo más que recibirla mientras también le otorgaba un cálido abrazo.

    —Aquí estoy, líder, discúlpeme, se me hizo tarde entre tanto que está pasando aquí por el Nexo, me detuve un poco a ayudar y... -

    —Tranquila, Iggy, tranquila, ya te llenaremos con todos los detalles de la junta - ambas chicas se separaron - Es más, primero me gustaría saber si puedes ayudarnos con algo -

    — ¿Con qué? - preguntó la dulce muchachita, Ryrio contestó mientras se ponía detrás de Barbara.

    —La bruja está buscando a alguien que pueda servirle de nana a los novatos después de pasar lo que han pasado -

    —Oh... ¿Qué hay de los demás? -

    —Ninguno tiene algo que nos pueda ayudar mucho -

    —Tú eres la líder de los pesos pesados, estoy segura que tienes algo con lo cual ayudarnos - Iggy se quedó pensativa unos segundos.

    —Bueno, como saben los pesos pesados somos los muros de contención en las incursiones generalmente, sin embargo, ahorita mismo muchos de nosotros estamos consiguiendo prestigio escolar con labores de guardespaldas para agentes del Proyecto Monarca, después de todo, recibimos unas cuantas cartas últimamente pidiendo algo de ayuda que no queremos dejar pasar -

    — ¿Mucha ayuda? -

    —Así es, estaba preparando todo antes de que me llamase, iré a brindarle apoyo a un maestro de kinder del complejo estudiantil Polestar, es de primer grado, por ende es un trabajo sumamente sencillo, no en el sentido que sería totalmente fácil, sino que la interacción con elementos como jefes será prácticamente nula, solo estaré como apoyo a resolver una anomalía -

    —Entonces, si no es nada realmente estresante o complicado - Iggy asintió con su cabeza.

    —Yup, puedo llevar conmigo a los novatos y cuidarles - no más terminó de hablar cuando la líder del consejo se volvió a tirar sobre ella, pegando su mejilla con la de la otra en un intento de llenar ese vacío entre ambas muchachas, cosa que a Iggy no le incomodó.

    —¡Iggy! ¡Siempre puedo confiar contigo para cuando estoy en dificultades! -

    —Jeje, ya Barbara, ya -

    —Eres tan dulce, tan suavecita y adorable - Barbara no se contenía en abrazar fuertemente a Iggy —. ¡Iggy, sé mi esposa por favor! ¡Nadie más que tu me ayuda en mis problemas! -

    —J-Jefa - No importaba cuantas veces lo escuchara de Barbara, cada vez que ella se le "declaraba" la tomaba por sorpresa, sin excepción alguna - P-Por favor, c-compórtese, d-digo... mire donde está -

    —No importa, estoy tan feliz ahorita, Iggy -

    —Por todos los... compórtate bruja -

    —No, Ryrio, no me apartes de ella -

    —Deja de parecer niña de kinder -

    —N-N-No te preocupes, Ryrio, no me molesta, en serio -

    —Te sentiste superada cuando te dijo que te... quería - oh, lo que le costó decir esa oración al tiburón.

    —E-Eso... Eso solo fue seguramente gratitud -

    —Iggyyy... -

    —Ya, ya - y la mencionada le ofreció un abrazo a Barbara con mucha fuerza, Ryrio en cambio simplemente volteó sus ojos, más ese gesto no fue desapercibido por la peso pesado.

    —¿Tú también quieres un abrazo, Ryrio? -

    —¿Eh? ¿Yo? Iggy, por favor -

    —Vamos Ryrio, solo uno ¿sí? Recuerdo que mis abrazos siempre lo animaban, cuando eras mi presidente -

    —Calla, a nadie le importa eso además... ¿Por qué lo quisiera? -

    —Es un gesto de apoyo, Bárbara hace mucho por la academia y ahí estas tu para darle tu apoyo, quisiera agradecerte por siempre estar con ella ¿sí? - Si había algo por lo cual Iggy era conocida, era por ese modo de ser tan adorable que haría que cualquier cosa se emblandeciera hasta llegar a ser completamente amansado...

    —....D-De... acuerdo -

    Y ni el mismo Ryrio era capaz de poder estar en contra de la presidenta de los Pesos Pesados, la muchacha los juntó a ambos y los abrazó mientras les susurraba palabras de aliento, después de todo, ya se podía imaginar lo atareados que pudiesen estar, era una escena sumamente linda y difícil de replicar.

    —Oh, pero que lindos se ven juntos... me dan asco - Una voz que no había sido escuchada en la reunión se hizo presente y obligó a aquel trío a "romper" su momento y dirigir su mirada hacia el par de personas que se habían aparecido frente a la puerta principal, dos hombres portadores de máscaras.


    —Five... y Seven... -

    —Es un placer que alguien de su calibre sepa de nuestra existencia - respondió el muchacho con la máscara de perro en un tono obviamente sarcástico que molestó un poco a Barbara.

    —Esta es una reunión entre presidentes de consejo, los números no... -

    —Los números estamos capacitados para estar en cualquier tipo de reunión -

    —Somos los ojos y oídos de Zero - Barbara no podía leer sus emociones dadas las máscaras, Ryrio posó su mano en uno de sus hombros para tranquilizarla y volverla "a la realidad".

    —¿Y qué hacen aquí entonces? Tengo entendido que la bruja ya discutió cosas con Zero como para que ustedes estén aquí monitoreando -

    —Ciertamente es así - mencionó el séptimo —, sin embargo, estamos aquí solamente para corroborar que el mensaje que envió Zero fuese leído - en ese momento la líder recordó la carta que había presentado previamente al resto, al parecer era el momento de develar su contenido.

    —Anda, líder del consejo - estas últimas tres palabras dichas por el número cinco se sintieron realmente sarcásticas —. Nos gustaría que sea usted quien diga el contenido de la carta - esas palabras le hicieron sentir algo de temor, después de todo, fue como si les estuviesen dando una amenaza, más no los hizo esperar, volvió al extremo de la mesa para abrir la carta y leer su contenido.

    "Control de las fuentes de información anómalas"

    — ¿A qué se refieren con eso? -

    —¿Se referirán a ellos? -

    —Quizás sea cosa de la biblioteca ¿no? - los cuchicheos entre los presidentes no se hicieron esperar, más solamente Barbara parecía haber captado la realidad de esa oración.

    —¡Por favor, dejen a los novatos en paz! -

    —¿En paz dices? Sabes muy bien que no estaríamos aquí de no ser porque Zero, y en mi propia opinión, considera que son unos frascos llenos de problemas con bocas totalmente flojas capaces de cometer estupideces mayores de las que cualquiera imaginaría -

    —No los insultes de esa forma -

    —Son novatos, los novatos siempre son problemáticos, más cuando poseen el conocimiento que ellos tienen en sus cerebros, se merecen ser interrogados ya -

    —¡No pueden! -

    —Lo sabemos, señorita líder del consejo - se interpuso el otro número - usted lo conversó con Zero con anterioridad y él aceptó sus demandas, sin embargo no significa que ellos no serán interrogados en un futuro próximo -

    —Pero el hecho que usted les haya dado su protección solo por ser "novatos indefensos" no quiere decir que ha cumplido todo lo que ha querido, después de todo, si Zero otorga, también dispone - En eso una tercera sombra pareció moverse detrás de ambos números, fue tan imperceptible anteriormente que parecía que nunca hubiera existido, no fue hasta que ambos muchachos se apartaron que aquel tercer elemento fue mostrado a la luz del universo.

    —Por eso ofrecemos a nuestro francotirador oficial para que vigile a tus larvas - Y ese francotirador respondía al nombre de Tristán, el número 12 de los números, mostrando orgullosamente su cabello pelirrojo al mundo, al mismo tiempo que mostraba sin temor su rostro que llevaba cierta indiferencia, sus inexpresivos ojos absorbían todo lo que se podía observar, a los presidentes, sus expresiones faciales, corporales, todo...

    —Así que... ¿Twelve, no? - Preguntó Ryrio como para confirmar que lo que ambos números de menor numeración habían dicho era verdad, ambos asintieron tranquilamente.

    —N-No pueden hacer eso - Barbara obviamente se negaba a eso —. Cualquier cosa que afecte su ambiente de manera directa puede repercutir en sus mentes y... -

    —Vigilar a aquellos quienes poseen cosas de valor es algo común, líder del consejo -

    —¡Pero esto es un movimiento excesivo! Mandar a un número a hacer vigilancia directa hacia unos novatos quienes fueron víctimas no debería ser así -

    —Víctimas, victimarios, no importa si fue su plan el conocer cosas del pasado o simplemente un evento fortuito, ahora poseen conocimiento y Zero tiene el pensar que no dejará que esa información salga de esta academia o de esos estudiantes -

    —Si esas larvas abren la boca, no saldrán palabras, sino sangre proveniente de la bala de nuestro francotirador -

    —E-E-Eso... Eso es... Es extremo -

    —Bueno, siempre podemos dejarlos a su libre albedrío, estoy seguro que no le importará que hablen de ciertas cosas acerca del ángel del olvido... ¿No, ama y señora? - las palabras de Five la hicieron dar un paso hacia atrás —. Cualquiera podría escuchar lo que ellos tengan que decir de ese "ángel" ¿No? A fin de cuentas debo recordar que el amado héroe fue un...-

    —E-Esta... Está bien - terminó aceptando la "propuesta" que más bien fue impuesta en vez de sugerida, Tristán simplemente los miraba con cierta indiferencia, aún cuando tras la aceptación de Barbara hubo una risa burlesca proveniente de su anterior presidenta, Arianna.

    —¿En serio? ¿En serio ese es su "francotirador oficial"? Menudo problema ¿No? Ese mentecato no pudo matar a una asesina y ¿Ahora me dices que es su francotirador "estrella"? ¿Por qué crees que ahora no fallaría? — Five rió para sus adentros, no lo parecía, pero en serio estaba esperando que alguien le dijera esa pregunta, el muchacho de la máscara de can dio un par de aplausos y, como si fuera una mascota domesticada, Tristán simplemente se puso a su lado.

    —Estoy seguro que él si trabajará eficientemente, después de todo, ellos tienen información acerca de su hermano, su queridísimo hermano... ¿Vas a dejar que ellos hablen acerca de tu hermano, gato rojo? ¿Dejarás que ellos tengan la posibilidad de arruinar la reputación de tu hermano? ¿Qué hablen mal de él? Que unas larvas tiren al piso aquella imagen tan hermosa que tienen todos del León Negro ¿No? - Por cada palabra que decía, Tristán simplemente agachaba su mirada sin decir absolutamente nada hasta finalmente asentir con su cabeza un par de veces.

    — Bien, ya lo han visto, el gato rojo se encargará de clavar sus garras en todo aquel mentecato lo suficientemente idiota como para hablar más de la cuenta -

    — Aún estoy en desacuerdo con esto, en serio, no debería ser tan estricto -

    —¿Quieres rebeldía aquí? Mientras Zero esté en el poder, la rebeldía se aplacará con violencia, la información de la caída debe ser hermética, si sobreviven a la supervivencia, vendrá la interrogación -

    —Ustedes... - Barbara estuvo a punto de seguir hablando, más su brazalete mostró un holograma de una mariposa monarca posándose sobre él brillando, esto la hizo erizar su piel, soltando un suave "oh no" que no pasó desapercibido por nadie.

    —D-D-Discúlpenme, tengo... Que atender esta llamada - Y rápidamente salió de la habitación, dejando a más de uno sorprendido, Barbara nunca había sido de las que necesitara privacidad para atender cosas relacionadas con la academia, y sin embargo, ahora mismo sí lo hizo ¿Habrá sido por el incidente de la biblioteca? ¿Alguna sanción? ¿Algo más grande que lo que estaba sucediendo realmente? ¿O habrá sido una manera "original" de cerrar "con broche de oro" la reunión? Ninguno realmente lo sabía, los números se limitaron a retirarse dejando a Tristán esperando instrucciones en aquella sala, y mientras las voces iban y venían, una voz en particular pareció resonar con mayor fuerza a pesar de que esta sentencia fue ahogada entre muchas otras, las palabras que albergaban quizás más de un significado por parte de aquel deprimido de cabellera rubia.

    "Esta utopía poco a poco inicia caer en la inevitable desgracia"​

    [ * * * ] ​


    "El lobo tendió la pata al hermano de Asís, que a su vez le alargó la mano. Fueron a la aldea. La gente veía y lo que miraba casi no creía. Tras el religioso iba el lobo fiero, y, baja la testa, quieto le seguía como un can de casa, o como un cordero. "

    Joanne R. Schneider cerró el pequeño libro que llevaba en sus habilidosas manos y se dirigió al estudiantado que estaba dividido entre admirar a la dama de la sensual figura y el intentar retener lo que más pudieran las palabras anteriormente dichas por la profesora de literatura.

    —De este pequeño fragmento podemos observar que la primer reacción de los habitantes de la aldea es justificado, después de todo, ver a aquel ser satanizado entrar completamente domado por las palabras y la confianza del benévolo hermano se les había imposible de creer, la sociedad se comporta de la misma forma, no se necesita ver a un animal salvaje andar como un animal casero para sorprendernos, basta ver a alguien famoso por las razones equivocadas como para notar que ahí hay algo que no encaja -

    —Che, esto es parecido como lo de hoy - susurraba la argentina a su compañera quien, en esta instancia, estaban trabajando juntas por pedido de la profesora en vista de que a la "chica fantasma" se le había olvidado el libro de literatura.

    —Sí, o sea, tenemos a un tipo de la Frank que salió.. ¿Redimido? Aunque fue grosero con lo que nos dijo -

    —No creo... las cosas en la frank son difíciles tendrá un motivo para ser así.

    —Jamás creas eso, si salen de ahí, no lo hacen porque tienen la mente limpia -

    —¿Y tú como sabes? -

    — Salen de una correccional, y si algo me ha enseñado la televisión, es que nunca están bien del coco, es como esos manes que salen de prisión.

    — ¿No estás exagerando? O sea, si, salió de una cosa como lo es la Frank, pero mírale - ambas féminas dirigieron la mirada a Jan - está tan aburrido como cualquier estudiante común y corriente, quitando eso de que es grosero.

    —O está pensando en como matar a su siguiente víctima – dijo la asocial —. Los asesinos pueden tener una temple tranquila.

    —Ay no, yo te digo no todos de la frank son malos - En eso notaron como una regla golpeaba el escritorio y ambas dieron un sobresalto, la profesora de literatura las había encontrado "in fraganti" no poniéndole atención, tenía una sonrisa y una mirada que decía "problemas".

    —Así que, estas pequeñas jovencitas se encontraban durmiéndose en sus laureles, está bien, pregunta para la nota del día, si contestan bien les perdonaré, caso contrario, entrarán a mi siguiente examen con un déficit de 20 puntos ¿les parece? -

    —¿No se está pasando, profe? -

    —Preguntaa - sí, había ignorado la voz de Sofía - ¿Qué nombre tenía el lobo de la lectura? -

    —¿San Francisco de Asís? - El aula se llenó de risas tras la respuesta de ambas muchachas mientras Joanne suspiraba pesadamente - Felicidades, se han ganado menos puntuación -

    —¡¿Por q...?! - Antes de poder replicar, nuevamente la regla de la profesora dio contra la mesa de las chicas, creando un sonido fuerte que las hizo desistir de sus palabras (y las de los demás)

    —No traten de excusarse, damas, o perderán mucho más -

    —La profesora Joanne es un monstruo -

    —¿Pero ya viste sus curvas? -

    —Lo que desearía por que me azote con su regla -

    —Estás loco, hermano -

    —Sí, estoy loco por ella -

    —¡Cállense todos de una vez! - Joanne puso sus manos sobre su cadera - Dejen de hablar cosas y pónganse a trabajar, necesito que terminen sus orientaciones, no me gusta estar atrasada en mi agenda de clases -

    —Sí, señorita Joanne - se escuchó el coro mayormente de varones ante las instrucciones de la maestra, Jesús no pudo evitar reírse del nerviosismo, sabía que las mujeres podían ser terroríficas, pero Joanne era... otro terror, Franco se limitó a meter su cabeza en la lectura y cumplir, no para agradarle a la mujer (que debía admitir que tenía buena figura) sino que no quería más dolores de cabezas con mujeres, después de todo, ya mucho había pasado y necesitaba buscar una forma de entretener su cabeza; Reiji, Emil y Jan compartían un sentimiento: indiferencia ante aquel aire seductor que desprendía la docente de origen alemán, eran mentes un poco más serias con objetivos menos banales que el resto.

    Más cuando estaban a punto de resumir sus tareas, la puerta del salón se abrió, llamando la atención de Joanne.

    —¿Quién osa interrumpir mi clase? -

    —Lo lamento mucho, superiora Schneider, soy Ingeborg Schuschnigg- ahí estaba, disculpándose un par de veces Iggy - pero tengo orientaciones de la líder del consejo -

    —¿Esa muchachita? -

    —S-Sí, me ha pedido que llevé a los estudiantes con nombres Franco Herrera, Kristina Rio de la Plata, Jesús White, Sofía Rodríguez, Emil Enache, Reiji Shirai y... Jan, disculpe, no tengo el apellido de este último - leía la pequeña carta que llevaba el sello de Durkheim, Joanne arqueó una de sus cejas mientras cada uno de los mencionados giraba su cabeza o cambiaban su foco de atención de lo que sea que estaban haciendo hacia la muchacha de adorable presencia.

    —¿Motivo del cual se les convoca? -

    —Se me ha pedido llevarlos a mi club, el club del valor - el mencionar dicho establecimiento hizo que muchos cuchicheos volasen entre estudiantes.

    —¿Lo oíste? -

    —¿En serio se los van a llevar ahí? -

    — ¡Por supuesto! ¡Solo míralos, especialmente al que no se le entiende como habla! -

    —Ahora que lo dices, es cierto - y de pronto las voces del salón se hicieron mucho más prominentes cuando los mencionados tuvieron la aprobación de la esbelta profesora para moverse hacia donde la llamada Iggy.

    —¡Eso! ¡Vayan al club del valor, idiotas! -

    —¡Valor es lo que menos necesitan, ustedes necesitan dinero!

    —¡Hey! —dijo Kristina.

    —¡O no ser tan patéticos!

    —Mamí, mami, me están haciendo bullying en la escuela jajajajaja -

    —¡Silencio! - golpeó el suelo con su tacón derecho Joanne, haciendo que los populares que lanzaban burlas hacia sus compañeros le prestasen atención - Ciertamente en el hombre existe mala levadura, que cuando nace viene con pecado, es triste, es algo muy triste - Joanne tomó su regla con ambas manos - ¿Y saben lo que le para a la mala levadura, especialmente cuando está en mi clase? - por algún motivo todos los del salón sintieron un escalofrío tras ver su rostro.

    —Es hora del castigo -

    —¡Si, profesora Joanne! - corearon todos los hombres del salón, la profesora sonrió, oh como se iba a divertir haciendo sus vidas miserables... los Santos de Ned simplemente tragaron saliva, después de todo, ya era de por si conocida la fama de la señorita Schneider y pues, ellos (los impopulares) tenían más consciencia que los populares acerca de sus... ejem "métodos" de enseñanzas que no tenían mucho que ver con su cuerpo (tal y como muchos ingenuos creerían (?)) Iggy les hizo un ademán con su mano para que salieran del salón, lo cual lo hicieron sin rechistar, cerraron la puerta de aquel salón... Y se podía decir que el infierno se desató en ese mismo instante.

    Todos avanzaban como si estuvieran siguiendo a una general de curiosa apariencia que curiosamente iba acompañaba de la pequeña Llun, al parecer la había pasado "recogiendo" antes que ellos, sin embargo ninguno parecía tener la capacidad para preguntar el porque y que exactamente era el club del valor y quien era ella exactamente, aunque tan solo a simple vista se podía apreciar que era una superiora.

    —Así que... ¿Te llamas Ingeborg, no? - fue el científico del grupo que sacó a relucir lo que es la investigación de campo para conocer más a fondo la situación en la que se encontraban y los implicados en la misma, Iggy asintió tranquilamente, diciendo que eso era muy largo, y que bastaba con Iggy, su apodo.

    —Dime ¿Exactamente para qué nos quieres? -

    —Bueno, sí, se me indicó que debía llevarlos al Club del Valor -

    —¿Club del valor? -

    —Afirmativo -

    —¿Exactamente qué es ese club del valor? -

    —Según tengo entendido no es un club per sé - Reiji interrumpió en la conversación del par mientras bajaban unas escaleras —. O mejor dicho, es un club con una reputación demasiado cuestionada, después de todo se podría decir que es como un club de auto-ayuda dentro del club de artes marciales.

    —Oh si, he oído eso - Jesús se entrometió - Unos populares estaban charlando de eso acerca de eso un día de estos, de que todos los feos e inadaptados sociales ni aún con ese "clubsito de autoayuda" iban a lograr nada, si, eran tipos bastante crueles en ese aspecto -

    —Bueno, el Club del Valor fue fundado por el anterior psicólogo escolar, en esa época se podía decir que las restricciones sociales en base a cosas como la apariencia o aptitudes era mucho más notoria, por eso fue creado, ahí cualquier muchacho con problemas podía discutirlo y mejorar el estado mental de aquellos preocupados y reforzarlos -

    —O sea... ¿Tú eres una psicóloga o ayudante, no? -

    —Por supuesto que no, jeje - le respondió a Sofía Iggy - Simplemente es que soy parte del proceso y una creyente de dicho modelo de sanación mental -

    — ¿Y dónde queda exactamente ese Club del Valor? - preguntó la chica de muletas, no hubo alguna respuesta de Iggy por quizás unos 5 segundos antes que se detuviera frente a una puerta donde tenía enmarcado una tablilla de madera con la inscripción del club de artes marciales y un mural en la puerta donde se representaba un tigre y un dragón.

    — Llegamos - la muchacha abrió otra puerta más al fondo donde se pudo apreciar una habitación bastante espaciosa, con mesas en uno de los costados, una enorme tabla central donde fácilmente 20 personas pudieran acomodarse, unos tres pizarrones y faroles al estilo oriental, junto a eso, un pequeño estanque natural con flores de loto; todos entraron y se asombraron al ver quien se encontraba en la tabla central con un librito entre manos.

    —Ese cabello -

    —Reconocería ese cabello rojo en todos lados - susurró Franco ante las palabras de Sofía, y es que Tristán, el número 12 de la organización numérica de Durkheim estaba ahí, siendo lo que es, un personaje pragmático, incapaz de leerse sus sentimientos porque el mismo los ocultaba bajo su rostro sin necesidad de máscara alguna a tal punto de que muchos tenían la creencia que simplemente el varón no tenía sentimientos alguno.

    —Hola, Twelve, es un gusto tenerte aquí - el mencionado simplemente asintió y se dedicó a seguir leyendo su libro, Iggy rápidamente pidió a los muchachos que se acomodaran en una de las mesas.

    —¿Así que este es el Club del Valor? Si no mal recuerdo por las direcciones que tomamos, estamos en el Club de los Pesos Pesasdos ¿No? -

    —¿Cómo crees? - Kristina no pudo evitar el comentario del anterior muchacho de la Frank —. Los Pesos Pesados son fuertes, como titanes, seguro que tienen un lugar donde hay olor a sudor, a esfuerzo, debe ser un gimnasio con todo lo que se presenta y.. -

    —¿Estás hablando del club de los Pesos Pesados de Durkheim o los de la Frank? - Kristina simplemente se rió nerviosamente - Solo faltó que me dijeras que hubiera un lugar donde se violaban a cualquiera -

    —¡C-Ché! ¡Hablo de un club normal1 ¡NORMAL! Con N de Neruda -

    —Jeje, pues si, efectivamente, este es el Club de los Pesos Pesados - comentó Iggy mientras les sonreía y se inclinaba levemente, tomando a todos por sorpresa especialmente cuando agregó el hecho de que ella era... - Yo, Iggy, soy la presidenta del club de los Pesos Pesados de Durkheim, un gusto -


    — ¿Tú? ¿La líder? -

    —Jejeje, sí, sé que es difícil de creer, pero ¡Es en serio! - Puso sus manos por delante en forma de puño.

    —Pero entonces... Todo lo que es el Club del Valor -

    —Yep, el Club del Valor es una iniciativa de nuestro club para ayudar a los estudiantes a tener templanza mental y mucha fuerza -

    —Sin embargo - el asiático del grupo no dudo en "atacar" - ¿No se supone que los pesos pesados son aquellos que entrenan más su cuerpo y cosas como "ataques" que afecten a su autoestima son fútiles? ¿Por qué enfocarse en exaltar la fuerza mental aún cuando no es lo que hacen? -

    —Ya lo he dicho, el psicólogo escolar anterior que en paz descanse, vino con su propuesta para con nosotros y aceptamos sus términos, además, siento que es importante tener fuerza mental, no solo nosotros los impopulares, sino también los populares, después de todo, los distreses provienen de ellos y el estrés mental producto de múltiples problemas, siendo la inseguridad uno de ellos -

    —De cierta forma me recuerda a los templos hindúes que habían en Japón -

    —S-Sí, si lo pones de ese modo, si, es una mentalidad bastante hindú jeje, sin embargo esta es una medida que he querido implementar, el no solo ser elementos reconocidos por nuestra fuerza física, sino también nuestra fuerza mental, y que podamos ser capaces de brindar este conocimiento hacia los demás, queremos ser más que un club de propicia la violencia, o mejor dicho, que está más estrechamente relacionado con la violencia, queremos ser unos guías, queremos enseñar que sin mente, no hay cuerpo -

    —Interesante - se acarició la barbilla Jan ante aquel comentario tan lleno de vida de la fémina, de entre todos, Jesús se levantó dando una ronda de aplausos y, prácticamente soltando la clásica lagrimita.

    —Hermoso, eso fue sumamente hermoso Iggy-sempai -

    —¿S-Sí? -

    —Es una labor noble, loable, demostrar que son más de lo que aparentan, todo con la finalidad de que ustedes puedan impartir ese nuevo conocimiento, me siento tan dichoso, creo que voy a llorar -

    —Vaya, no muchos dan halagos de pie así en estos días, me siento algo apenada -

    —No lo estés, Iggy-sempai, usted es genial -

    —A primera vista sonaba algo loco, como que, en serio muy loco, pero es como que estén queriendo enseñar sentido común, Maeve y yo estaríamos felices de estar en el club -

    —El Club del Valor no tiene restricciones, cualquier rol de Durkheim puede optar a él sencillamente visitando y estando con nosotros -

    —¿O sea que los pesos pesados no tienen asignaciones como los demás roles? -

    —Buena pregunta... Eh - Iggy revisó la lista de nombres - ¿Sofía, verdad? Sí, Sofía, verás, eso lo explicaré más tarde, sería de mala educación el comentarlo todavía -

    —Oh ¿Por qué está esperando a alguien más, no? -

    —¿A Bárbara y/o a Ryrio? -

    —Sí, esos mismos Franco -

    —¿Su líder del consejo y... ayudante? ¿Es qué acaso son importantes como para que ese par deba ir siempre con ustedes? -

    —N-No digas nada malo de ellos, Jan - Kristina saltó a la defensiva - Ellos siempre están ahí para nosotros, nos cuidan mucho y estoy segura que siempre será así -

    —Eso es pensar como ilusos, es decir ¿Son ustedes acaso los únicos novatos? -

    —Por supuesto que no lo somos, pero ellos... -

    — ¿Pero ellos qué? Estoy seguro que tienen cosas más importantes que hacer, nosotros no somos más que otros estudiantes más, no hay nada especial como para que ellos estén tan atentos a nosotros, es decir, solo miren ahora - Jan señaló a Iggy - ¿Acaso su líder llegó a escoltarlos aquí? Por supuesto que no, simplemente delego a alguien más -

    —A-A-Aún así, ellos van a llegar y nosotros lo sabemos -

    —Esto... No será posible - Iggy tuvo que responderle y "romper" las ilusiones de algunos de los Santos de Ned ¿Qué acaso ellos los habían abandonado? ¿Qué había pasado? Llun fue la única que quizás no se sintió afectada por esta situación, después de todo, era algo natural, son tan solo 2 personas (o bueno, técnicamente 1) para poder atender todas las gestiones, es natural que no iba a tener tiempo para tener preferencia entre novatos y sus asignaciones, el impacto de esas palabras fueron tales de que Tristán incluso dejó de hacer lo que hacía.

    — Todos ustedes supieron lo que pasó hace poco ¿No? -

    —El chico que se... suicidó...

    —Así es mmmmm ¿Franco, no es así? - El muchacho asintió.

    —Verán, Bárbara no podrá estar aquí en los siguientes días debido a que estará fuera de la academia para ver si hay algún problema con los brazaletes -

    —¿Debemos preocuparnos? - preguntó el muchacho del cabello bicolor, la peso pesado negó con su cabeza

    —Solo será una revisión común, parece que hay algún tipo de anomalía en ellos -

    —En otras palabras, debemos preocuparnos -

    —N-No -

    —Si no mal recuerdo, estos brazaletes sirven para monitorear todo lo concerniente a nuestra salud mental ¿Significará que la muerte de aquel popular haya respondido a deseos de una mente expuesta a problemas? -

    —E-Eso no lo sabemos con certeza, Reiji, eso si, Bárbara irá a reunirse con gente del Proyecto Monarca para ver si solo fue un caso aislado -

    —¿Qué pasa con Ryrio? ¿Al menos estará con nosotros? -

    —Él fungirá como un vigía de la academía, no tendrá la potestad de un líder del consejo ni podrá dar órdenes como tal, aun así, tendrá algo de autoridad y tendrá que encargarse de algunas cosas que la líder del consejo le dejará en sus manos, por ende, tendrá toda una agenda muy apretada -

    —¿Q-Quién nos va a vigilar entonces? -

    —¿En serio requieren que alguien los vigile? - las palabras de Jan en serio chocaban con el equipo de Durkheim, era tan diferente ¿Acaso así eran de independientes en la Frank?

    —No se preocupen, ya que ella comentó un poco la situación a Zero y ha mandado a alguien que les haga compañía, Twelve - el mencionado, al escuchar su nombre se levantó y se puso al lado de Iggy quien le dio unas suavesa palmaditas en su cabeza - Espero se lleven bien - obviamente esto tomó a muchos (sino a todos) por sorpresa, después de todo, era una especie de "reencuentro" con aquel estudiante disfrazado que les ofrecía boletos para una obra de teatro, ahora estarán juntos, esto hizo que algo en la piel de Llun se erizara.

    —Oh no... siempre me dará nervios trabajar con él, o sea... ¡Es tan inexpresivo! Ahhh una periodista siempre se fija en las emociones, pero él es tan indescifrable, aún siendo de la misma camada, es imposible leerle, sin contar que es preocupante que un prodigio como él nos siga ¡Además un número!... -

    Sus pensamientos seguirían invadiendo su mente hasta que aquella vez discordante se alzase y, como siempre, cuestionase los métodos de Durkheim.


    — Me parece ridículo esto, el sistema de brazaletes de Durkheim es bastante ineficiente considerando que existe una falla o anomalía que no haya sido contemplada, y viéndote a tí como "líder" no es lo que yo consideraría uno... ¿Sabes? -

    —Quizás tienes razón, no soy la más común cuando digo que soy la líder de los pesos pesados, mi vicepresidente lo dice seguido: que no impongo como debería y que doy mucho espacio a la charla.

    —¿Eres una mensajera quizás? -

    —No, soy la líder -

    —Mientes -

    —¿Eh? -

    —Me resulta totalmente impensable que seas tu, si, quizás seas tu la encargada principal de esto del Club del Valor, quiero ver al verdadero líder de los pesos pesados -

    —... -

    —¿Y bien? -

    —La estás viendo -

    — Mientes -

    —¿Seguro? -

    —Si -

    —Bueno, entonces lo pongo de esta forma ¿Los pesos pesados pueden, por si mismos, enfrentarse a un distrés? -

    —Por supuesto, su arma es todo su cuerpo y, por extensión... -

    ---Tu conocimiento es tan pobre y falto de atención, de haber sido peso pesado en una incursión ya hubieses muerto -

    —¡Tonterías! - Iggy puso una de sus manos en la cintura y levantó un dedo, como sermoneando.

    —La fuerza mental es importante cuando estás trabajando con entes mentales, no puedes simplemente decir que ser peso pesado es solo pelear cuerpo a cuerpo, nosotros también sufrimos quiebres mentales, abrimos una parte de nuestro ser que está sellada y la otorgamos a nuestro cuerpo, es ahí donde nuestra fuerza mental se mezcla con la fuerza física, no hay cuerpo sin mente, no hay mente sin cuerpo, estamos tan intrínsecamente relacionados a ello que cualquier otra cosa diferente a esto significa una mala conexión y nuestra fatídica derrota -

    —... -

    —¿No me crees? Es lo mismo que ustedes con sus respectivas armas, no hay fuerza mental, no hay arma, así de sencillo, así que por favor, créanme en esta - por alguna razón, el muchacho de la Frank sintió una especie de sentimiento provenir de la peso pesado, uno que generalmente es caracterizado por las muchachitas cuando sonríen tiernamente con los ojos cerrados y ladean su cabeza ligeramente a un costado, si bien la Frank es considerada una "casa de locos inadaptados", quizás era muy buena idea evitar un confrontamiento, menos con una muchacha de sus... cualidades.

    —A todo esto ¿Nos llamaste solamente para que conociéramos a nuestro vigilante? - Franco preguntó, Iggy dejó su sentimiento anterior y simplemente asintió.

    Ste men | Foros Dz

    —Además de ello, tengo algo importante de decirles por parte de la líder del consejo: Hasta nuevo aviso, no harán ningún tipo de incursión, es por su propia seguridad y bienestar - los chicos lo escuchaban sin poder creérselo, ya que directamente les estaban diciendo que eran prescindibles, que no iban a trabajar en aquello que se les había pedido que hicieran cuando comenzaron esta algarabía de segundo año, no es que tampoco se sintieran del todo mal en vista de que eso significaría que hasta nuevo aviso no tendrían sus vidas en riesgo ante cualquier tipo de amenaza que los hiciera ver como pequeños alimentos, sin embargo, también recordaron las palabras de qué pasaba si se mantenían sin cumplir sus labores y el impacto psicológico que conllevaba.

    —O sea ¿Esto es un castigo? - Preguntó el asiático, pero Iggy negó con sus manos.

    —Por supuesto que no, solamente ella considera que no deberían estar afuera haciendo misiones muy peligrosas, por eso deberían de estar con misiones de categoría realmente baja, su salud mental está aún muy delicada -

    —Eso no debería corresponderme a mi - exclamó Jan, pero Iggy le respondió

    —Ella sabe que si, sin embargo, al ser nuevo integrante, sería bueno que te mantengas en este equipo, después de todo, estamos analizando la situación mental de todos - si, no le sentó bien al muchacho de la Frank, pero que se le iba a hacer.

    —N-No es por nada, parcerita Iggy, pero como que los distreses son todos menos categorías bajas -

    —¿O acaso hay algún enemigo que sea tan inútil como para que le ganemos sin usar armas o algo así? -

    —No, ya lo había explicado -

    —Entonces no sé que tipo de trabajo haremos, no es que cazar distreses sea mi definición de una tarde tranquila de juegos a menos que el mundo esté cambiando -

    —Mientras ella no esté, ustedes estarán bajo mi vigilancia.... Y la de Twelve ¿no es así, doce? - El varón asintió mientras Iggy le daba palmaditas en la cabeza como si fuese un buen perrito.

    —¿Acaso tienes una misión que sea de baja categoría? Eso... Es difícil de creer, sinceramente, sin ofender Iggy-sempai -

    —No, para nada, si, quizás nuestro rol sugiera que tenemos cosas que hacer como romper muros y esas cosas con mucho esfuerzo físico jeje, sí, en parte tienen razón, y ese es el punto importante "EN PARTE", ya que también fungimos de guardaespaldas para el Proyecto Monarca -

    —¿Guardaespaldas? ¿Así con gabardinas y lentes oscuros? -

    —No tanto así, Sofía, simplemente servimos como protección ante cualquier atentado -

    —¿Eso no es peligroso? O sea... Cuando dices atentado lo haces sonar como que irán a proteger mandatarios de bombas y esas cosas -

    —T-Tampoco llegamos a esos extremos, Kristina - la peso pesado se rascó la nuca - Aún así nuestro trabajo fuera del nexo es de la misma importancia como cuando estamos dentro del Nexo, ahí es donde se desarrolla nuestro trabajo de guardaespaldas, si, hay cierto peligro, pero el precio ganado vale la pena e incluso la academia nos insta a tomar estos trabajos -

    —¿Sí? Vaya, pensé que Durkheim tenía prohibiciones acerca del trabajo de menores -

    —Eso no ha cambiado, Emil, sin embargo, los trabajos de guardaespaldas son diferentes, nuestra remuneración no es de carácter económico sino que es académico, es lo que llamamos Prestigio Escolar -

    —¿Prestigio Escolar? ¿Cómo recomendaciones entre los miembros del proyecto? -

    —No - increíblemente Llun, quien había estado calladita como si fuese una novata, fue la que interrumpió a Jesús - El Prestigio Escolar tiene peso, los Pesos Pesados generalmente son los que tienen esa asignación, como ya lo dijo Iggy, se trabaja en conjunto con la gente del Proyecto Monarca y por los servicios prestados, se le otorga a la academia una cantidad de Prestigio Escolar que permite otorgarle mejoras al mismo -

    —Ohhhh... O sea que es como los puntos de experiencia de la escuela - Franco susurró para si, menos mal no lo dijo en voz alta o seguramente más de uno lo miraría con cara de extraño.

    —Pero esto no es solo para la academia, también los estudiantes se ven beneficiados con diferentes cosas, siendo una de las más codiciadas las becas tanto a nivel de la academia como quizás inclusive a nivel de la universidad sin contar que aumenta el presupuesto para mejoras escolásticas, prótesis o mejora de los servicios médicos al interno de la academia — Los muchachos quedaron asombrados con la generosidad de lo que era el Proyecto con el cumplimiento del Prestigio Escolar.

    —Es como una carta de recomendación especial -

    —Algo así, Reiji, aunque como lo dije, también la escuela se beneficia ya que además del Prestigio Estudiantil, proveemos a la institiución de Valor Académico, y no, no me refiero a las notas en los exámenes sino al mismo trabajo que brindamos, nosotros nos encargamos de cierta forma de las finanzas de Durkheim, es nuestra labor la que otorga los fondos necesarios para las mejoras de los edificios, aunque más de las investigaciones que Raziel o que los mismos profesores llevan a cabo -

    — ¿Los profesores llevan a cabo investigaciones? -

    —Nada del otro mundo, trabajos fuera de la institución, a veces necesitan recursos para talleres, convenciones, ese tipo de cosas, nuestra labor tiene incidencia en ellos y por eso damos lo mejor de nosotros para no fallarles a ellos, a Durkheim... Y especialmente a nosotros mismos, los impopulares -

    — ¿Tan importante es esto del Prestigio Escolar y el Valor Académico? No es por nada, Iggy, pero no comprendo que ta'i ganando nosotros con ello -

    —Si te dijera que de nosotros depende el poder de Durkheim frente a otras academias ¿Considerarías los puntos una tontería? -

    —N-N-No! No dije exactamente que eran tontería, es que... Es tan raro -

    —Si realizamos labores excepcionales, el Proyecto Monarca nos tendrá con muy buenos ojos, y recuerden el dicho de "agrados quieren agrados", así que ellos podrían facilitarnos inclusive vestigios más poderosos que podamos mantener en el Alkaid que, me imagino todos conocen... Menos tu, Jan, pero es similar al Alioth de la Frank -

    —¿Alioth? Espera un poco - Jan se levantó - ¿Conoces acerca de él? -

    —Es igual al Alkaid, es lo que realmente le da valor a los diferentes Nexos de Letzenburg -

    —¿Diferentes Nexos de Letzenburg? - Soltaron al unísono todos, oh vaya, si que Iggy les había tirado una bomba con eso, la chica se limitó a reír —. ¿Pensaron que el Nexo era único? No, Cada academia cuenta con su propio estudiante Ex, y por ende, un Nexo diferente, cada Nexo posee una especie de bóveda donde están almacenados los vestigios de cada escuela, para la Durkheim, esa bóveda se llama Alkaid, para la Frank es Alioth, para la Mary es Mizar, cada Nexo tiene la propiedad de absorber otros mundos mentales, y cada Nexo es un mundo mental, siempre está la posibilidad que Alkaid absorba a Mizar, por ejemplo, o que Alioth haga lo mismo con Alkaid, es por eso que las bóvedas necesitan estar llenas de vestigios, estas forman barreras que evitan esta fusión que solo conllevaría a la desaparición de cada academia, después de todo, una academia que no tiene vestigios es una academia que para el Proyecto Monarca no le importará invertir - las palabras de Iggy sonaban muy serias, inclusive su rostro denotaba una seriedad bastante diferente a lo que habían conocido hasta ahora de la peso pesado.

    —Imagínense que todos los Nexos son un océano sin fronteras, las barreras individuales de cada nexo son los límites de cada uno, eso mantiene un balance, y cada jefe y creatura que viva en cada mundo mental es una pequeña isla ¿Se imaginan que pasaría si no hubiera límites? Es natural, se formaría una guerra, ya se ha vivido anteriormente, guerras entre academias que lo único que lograba salir a relucir eran problemas, cada día nuevas islas llegan a aparecer y, aunque las academias siempre se hayan visto como enemigas, no es lo que el Proyecto Monarca contempla, todas debemos trabajar para salvaguardar la conciencia colectiva de todos los estudiantes de Letzenburg - Todos se habían quedado sin palabras, era información demasiado importante, no, demasiado delicada lo que le había contado, pero... ¿Por qué? Aparte que necesitaban tiempo para procesarlo todo, una mente pareció ser lo bastante perspicaz para hacer una pregunta seria: Emil.

    —Por lo que nos cuentas, el trabajo de los pesos pesados conlleva una carga psicológica mayor a la de nosotros, no sacrifican sus vidas, sino que tienen sobre sus hombros el peso de toda una academia, mientras nosotros nos aferramos a nuestros objetivos individuales, ustedes toman en sus manos los objetivos colectivos -

    —Algo así -

    —Es algo sumamente fascinante, debo admitir, aunque no encuentro el como lo que nos dices puede llegar a tener algún tipo de trabajo de categoría baja que no inmiscuya ser nada más que ayudantes de cosas completamente banales considerando lo que está en riesgo - la chica no logró evitar soltar una pequeña carcajada, como si hubiera sido un buen chiste por parte del deprimido bicolor que no logró hacer más que poner un rostro confuso, generalmente sus preguntas no lograban sacar ese tipo de reacciones.

    —Uno podría decir que todo esto fue muy calculado, pero realmente ha sido toda una coincidencia, ustedes irán conmigo al complejo estudiantil Polestar -

    —¿Es que estamos tan mal que nos vas a mandar a primaria? - todos miraron incrédulos a Kristina ¿Era en serio? -

    —No, ustedes irán conmigo ahí, aún como líder de los Pesos Pesados, yo también tengo que trabajar en la obtención de Prestigio Escolar, la academia me ha hecho un contacto con un agente del Proyecto Monarca que requiere de ayuda con sus estudiantes -

    — ¿Complejo Polestar? - Sofía repitió el nombre del centro.

    —Sí, es un lugar muy espacioso, tienen un kinder y la escuela primaria y otras cosillas más, es un lugar muy bonito, su director es uno de los primeros estudiantes que se graduó en Durkheim.

    — ¿Ayudar en un centro de infantes? Suena bastante tranquilo realmente -

    —¿Segura que esto no será como las misiones anómalas que hacen los asociales? - Franco estaba aún un poco preocupado por alguna razón, Iggy negó con su cabeza

    —No cazaremos nada, solamente ayudaremos al profesor de kinder simplemente, seguiremos sus instrucciones y estaremos atentos a lo que se nos oriente -

    —Una preguntita, Iggy -

    —¿Qué ocurre, Llun? -

    —Si vamos contigo... Sería que vayamos en un horario donde los pequeños estén en clases ¿No? -

    —Así es -

    —Pero los pequeños tienen el mismo horario de clases nuestro -

    —Oh, si te refieres a que si deberemos faltar a clases para este trabajo, no se preocupen por ello, como es un trabajo directamente con un agente del Proyecto Monarca, tendremos permiso especial -

    —No lo sé -

    —¿Te preocupa algo, Jan? -

    —No me agrada el hecho de que seamos ahora considerados unos niñeros, te creería de estos chicos que seguramente son los "especiales", pero yo vengo de la Frank, soy nuevo y... -

    —Efectivamente, eres nuevo y necesitamos ver tu estado, si, sabemos que saliste sin ningún inconveniente de la Frank, pero son regulaciones de Durkheim, no te molestes, menos conmigo, yo solo sigo órdenes - el muchacho recién llegado no se sentía a gusto con ese trato, después de todo, jamás esperó que su primera asignación fuera de la Frank iba a ser el de niñero "profesional".

    —Ahora vuelvan a clases y prepárense, mañana saldremos a primera hora desde aquí, doce y yo les esperaremos - los chicos se quedaron viendo unos a otros antes de salir del "Club del Valor", esperaban de que su llegada no levantase mucha más burlas...

    [ * * * ]​


    El día siguiente llegó sin mucha dilación y, en frente de las puertas de la academia se encontraba la adorable peso pesado con su vestimenta escolar, necesaria ya que no era un día de descanso sino que era una asignación especial por parte de la academia, junto a ella se encontraba el doceavo de los números, excesivamente puntual, llegando casi al mismo tiempo que la muchacha, cualquiera pensaría que salió de la misma escuela, no tardaron más de diez minutos en que los demás miembros de su nuevo "escuadrón" se reuniesen con ellos.

    —Bueno chicos ¿Están listos? - todos asintieron y dejaron que Iggy liderase, aún cuando la mayoría tenía idea de donde quedaba ese recinto estudiantil, fue orden de la peso pesado que la siguiesen y no hicieran preguntas por ello, era un trayecto algo moderado desde Durkheim, sin embargo no les molestaba a muchos el andar a pie (eso si, algunos preguntaron curiosos el porque no tomar algún medio de transporte, algunos con justa razón - como Kristina - y otros, por mera conveniencia).

    —Pero qué linda -

    —Solo miren a ese bombón -

    —Oye pequeña, ¿Por qué no te diviertes conmigo? -

    Esas palabras (y algunos silbidos eran una constante en el trayecto, y no, no era por la presencia de las féminas de 2do año (ni de Llun, que es de tercero) sino de Iggy quien poseía un cuerpo bastante completo, especialmente si se considera aquel término conferido a las muchachas que tenían "carne" en proporción discreta justo donde se necesita, y no es que Iggy estuviese mostrando su cuerpo como cualquier muchacha adicta a la moda, sino que simplemente sus curvas estaban en el lugar correcto.

    — Ay, Iggy-sempai, siento perversión en el aire -

    —Jejeje tranquilo, tranquilo -

    —He visto demasiado internet para saber lo que quieren estos tipos -

    —¿En serio? - Franco le lanzó una mirada inquisitoria que congeló las venas del mesías, negó con su cabeza y trató de mantener su cabeza fría, si, si algo pasase, debía salvarle, era su deber, y podía hacerlo porque era legítima defensa y todo lo demás.

    —¿Cómo le hacés para vivir con tanto acoso, ché? -

    —Fuerza mental, recuerden, fuerza mental -

    —Eso solo se puede traducir a que aprovechan a tu silencio para decirte lo que sea que quieran -

    —No, Emil, se necesita incluso fuerza mental para ello, porque si bien se salen con la suya, es solo una victoria vacía, después de todo buscan una reacción, que se le conteste, pero si se le pasa de largo, es como ver la nada, después de todo... Incluso las leyes de Letzenburg pueden ser aplicadas, generalmente son aquellas personas algo incultas que pueden caer bajo esta ley que comenzó a darse desde los procesos de inmigración en Letzenburg, sus penas son variadas dependiendo de los testigos y la acusación, especialmente proveniente de una estudiante, los brazaletes ayudan mucho para ello -

    —¿O sea que te los puedes meter en el saco a la cárcel? - comentó asombrada Sofía, Iggy asintió.

    —Aunque no es de importancia eso, tenemos Prestigio Escolar que obtener primeramente - los transeúntes lograban verlos a todos caminar tranquilamente, conversando de comidas, cosas triviales, inclusive hasta hubo un pequeño altercado entre el gamer y el otaku por quien-sabe-que-cosa, no era tan importante.

    —Miren, ya llegamos - la institución era una bastante impresionante a primera vista, no tenía nada que envidiarle a academias de más alto nivel o donde se albergaban incluso estudiantes de mayor edad, era enorme, con estructuras barrocas, finos delineados y estatuas, en una sola palabra, podía robarte hasta el aliento...

    —¡Identificación! - Y como cualquier entidad que porte dicha belleza externa, siempre será necesaria la seguridad, en este caso, una patrulla policial en lo que parecía ser la entrada y un puesto de mando a su lado, el oficial se miraba fuerte y robusto ¿levantaría pesas o montañas? Sus músculos podían verse con facilidad a través de su uniforme de trabajo, sus ojos eran ocultos por unos lentes oscuros muy opacos, daba una sensación tanto de seguridad para el protegido como de temor para aquellos pobres diablos que se atrevían a estar frente a esos ojos, todos tragaron saliva, especialmente Jan, por un momento pensó que podía haber sido una trampa para volverlo a llevar a la Frank o algo similar aun sabiendo que tenía seguridad de que no iban a hacerle eso, sin embargo Iggy estaba ahí para salvar el día, o mejor dicho, poner órden.

    —Saludos, Teniente Morrigan - A pesar de aquella interacción amigable que buscaba Iggy, el varón no mostró ningún cambio en su posición ruda, con sus brazos detrás de su espalda

    Si es usted, señorita Ingeborg ¿Qué requiere? -

    — Hemos venido por un encargo -

    —¿Hemos? ¿Encargo? ¿Usted viene acompañada de estos chicos? - todos casi dan un paso hacia atrás debido a que se sentían intimidados, más cuando Iggy asintió, el policía extendió su mano hacia ellos.

    —Brazaletes entonces -

    —Vamos chicos, no teman, no es como si el teniente Morrigan les arrancará el brazo -

    —E-E-Eso dilo tú, s-s-solo mírale, seguro rompe diamantes con sus puños -

    —Sofía, no seas tan exagerada -

    —¡P-Pero es cierto, Emil! - el teniente hizo un sonido con su garganta, suficiente como para que todos le obedeciesen, al final Iggy entregó también una carta con el sello incrustado de Durkheim y el Proyecto Monarca, no fue hasta ese entonces y hacer una llamada telefónica que las puertas se abrieron y dejaron entrar a todos los muchachos al complejo Polestar, aunque lo primero que vieron los tomó por sorpresa.

    —¿Iggy-san? -

    —Dime, Reiji -

    —Esto no es solo una institución de primaria ¿no? -

    —Jeje, por supuesto que no, el complejo Polestar se le llama a esta sección de la ciudad -

    —Órale, tantas escuelas.. Y tantos niños -

    —Sip, el complejo Polestar aborda una calle exclusiva de casa de estudios para estudiantes de primaria, kinder, e incluso para nidos, observen por ahí - y la peso pesado señaló una escuela cualquiera, todas tenían patios cercados donde podían escucharse y ver a algunos niños jugando y corriendo por ellos mismos, algunos jugando con pelotas o simplemente comiendo de sus loncheras, quizás el escuchar la alegría de los niños junto a verlos correr y divertirse hacían que más de uno sonriese inconscientemente.

    — Wow, esperen, yo conozco ese lugar - señaló el moreno una escuela en un costado - ¡Ahí va mi hermana! O sea... ¿Qué aquí se llamaba complejo Polestar? Wow, no tenía idea -

    —Técnicamente no se llama así, pero es que el Complejo Polestar es la institución de más importancia aquí, ahí está - señaló al frente, era la estructura que lograban ver a lo lejos a través de los barrotes, era como una especie de mansión de origen francés donde, a diferencia de las otras escuelas que habían encontrado, también podían ver a algunos adultos, inclusive enfermeras junto con algunos muchachitos y muchachitas.

    —Wow, ¿Hasta doctores? ¿Será que esos niños son de buena familia? -

    —No, Llun, todos ellos son gente que trabaja para el Proyecto Monarca -

    —¿Eh? ¿Cómo? P-Pero igual, los niños son... -

    —Gente sin padres - Iggy se detuvo por un momento y se desvió para que los chicos recorrieran junto con ella los pasillos del complejo, cada tanto se lograban ver espacios abiertos, jardines bellos donde pequeños jugaban o dibujaban junto a los que parecían ser sus maestros; pasaron por aulas donde niños de kinder parecían pintar con acrílicos bajo supervisión, inclusive a una sala silenciosa donde pequeños de nido que se preparaban para dormir mientras lindas enfermeras les atendían, el rostro de Iggy denotaba algo de tristeza.

    —Todos los muchachos que están bajo el techo del Complejo Polestar han tenido problemas o simplemente no han tenido una vida: maltratos, abandonos, sobrevivientes, todo tipo de menor que no tiene posibilidad de subsistir es traído aquí, el Complejo Polestar es grande porque no solamente es un lugar donde se les enseña a los niños, es su otro hogar, el hogar que para muchos dejó de existir... Fue aquí donde incluso muchos vivimos -

    —¿Vivimos? O sea tú... - Iggy negó con su cabeza ante la pregunta de Franco

    —No, pero otros como el célebre Adrien y nuestra querida líder del consejo fueron formados en estas paredes - la casa de las segundas oportunidades, eso era el Complejo Polestar, no solamente una escuela, era un hogar, no solo habían maestros, sino también guardianes, padres, eran aquello que muchos perdieron y que quizás no los reemplazarían fielmente, pero les brindarían aquello que se les negó: Amor.

    En cierto sentido era sorprendente, aunque en otro no tanto. Al ver la cantidad de infantes de todos los tamaños y edades notaron como ellos estaba en sus pequeños mundos, sí, tal y como ellos mismos. Y más de uno de los estudiantes de Durkheim lo había comprendido: no se hallaban sólo en una escuela, sino que era también hogar y única fuente de aprecio de muchos niños que perdieron el afecto por motivos que no pudieron preveer; como Barbara, quien el destino logró quitarle a sus dos padres, o como Adrien que aún poseyendo a su progenitora, las matices de la vida lo habían alejado de ella por el bien de ambos. Quizá esto era lo más cercano a lo que podrían definir “padres” y “hogar” de la infancia de sus dos líderes del consejo; y mirando esas caritas regordetas, vocecitas agudas y cuerpecitos frágiles, se cuestionaban si alguno terminaría como la dama de blanco o el ángel del olvido. Simples niños revoloteando en un territorio de adultos, al haber perdido a sus fuentes de amor o jamás haberlas poseído como tal. Pero eran pensamientos que se desviaban hacia lo que sus ojos podían percibir: infantes hablando, corriendo con sus mochilas descomunales que los esquivaban como si fuese meros postes que debían pasar de largo.

    —... —El francotirador silencioso guió su mirada hacia arriba, percibiendo su entorno de un lado a otro, ignorando la compleja estructura dibujada con tiza de la rayuela que yacía en el piso de concreto y baldosas multicolores, caminando como si supiera el camino aún si él no era su guía.

    —¿A-A dónde va? —decidió preguntar Franco, notando como el pelirrojo parecía seguir una estela invisible.

    —¿Pasa algo, Twelve? —preguntó Iggy, sosteniendo el hombro del varón, el número no dijo nada y decidió aumentar su paso, obligando a la masa de visitantes hacer lo mismo, pronto esos pasos veloces se volvieron una carrera hacia un rumbo desconocido que permitió al grupo poder observar más y más niños, pero también personal bastante curioso en lo que se podía ver a hombres con batas médicas discutiendo con otros, enfermeras conversando con civiles, en lo que parecía más una especie de hospital glorificado, pero las paredes con dibujos, motivos adorables y personajes infantiles denotaban que estaban en un sector aislado pero no apartado en su totalidad de la adultez y formalidad que dirigía el resto de la ciudad.

    La carrera terminó, aunque no sin antes provocar que ciertos individuos del grupo se sostuvieran sus rodillas intentando recuperar el aire, mientras el de hebras rojizas no daba explicación alguna de lo sucedido y sólo se quedó mirando de lado a otro.

    —¿Por qué corres tanto, parcerito? —Sofia subió una ceja mientras Tristán miró su reloj y no respondió —. A veces siento como si nos ignorara...

    —No lo pienses, lo está haciendo —tajó Jan de forma directa.

    —Ché no creo, solo que parece del tipo que no habla mucho el pibe este y creo que... —Kristina sintió algo agarrando su uniforme, casi dio un salto y movió su muleta en posición defensiva, pensando que era algún pervertido, pero notando que no había nadie sólo se asustó hasta que desvió su mirada hacia abajo, viendo que la figura que la había asustado poseía escasa estatura, complexión robusta, mejillas anchas, un cabello castaño suave y una vocecita aguda que solo un pequeño podría tener —. ¡Pibito! —dijo Kristina mientras observaba como el niño le ofrecía un chocolate.

    —¡Me gusta tu pelo por eso...! ¡Dulces! Este choco es de naranja, mami dice que los piratas no comían naranjas —aquella acotación no venía nada al punto pero la rubia sintió su corazón arrugarse ante las palabritas inocentes del pequeñín —. Tengo más dulces para tus amigos... ¡No queremos extinguirnos como los piratas por no comer naranjas!

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    —Los piratas... no se extinguieron... —susurró Reiji, tomando el dulce con ambas manos, y entrecerrando sus ojos —. Además dudo que entre tantos químicos, los dulces industriales tengan realmente las frutas que dicen tener.

    —Vamos... es un niño, no cuestiones tanto —completó Sofia.

    —Tu cabello es rojo —el pequeño miró al número doce que recibió el caramelo —. Me recuerda al de...

    “¿Tristán?”


    Los muchachos voltearon a ver de dónde provenía esa voz: cabello rojo como el fuego, porte normal pero con una extraña familiaridad, que les recordaba increíblemente al del silente número, pero también a alguien más por la forma de caminar y otros ademanes, pero no sabían a quién. Él mencionó un nombre desconocido, pero cuando vieron al enigmático número de Zero voltear, lo supieron. El misterioso doce no era una máquina, era un ser humano y su nombre era: Tristán. El susodicho sólo pestañeó dos veces mientras el nuevo varón sólo suspiró y movió la comisura de sus labios formando una cálida sonrisa como si esa expresión del número hubiera sido un lenguaje que él pareció haber comprendido sin esfuerzo alguno. Sin embargo, velozmente borró su expresión, atrapando al pequeño contrabandista de dulces que se vio a sí mismo siendo elevado por el hombre que lo puso cerca a su pecho.

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    —¡Tito no vuelvas a escapar así! —le dijo mientras el pequeño tal como un animalito asustado se acurrucó en él mismo y susurró.

    —P-perdón...

    —Perdonen las molestías —dijo el varón con la bata que tenía un extraño símbolo similar a una mariposa —. Tito... ¿Qué se dice?

    —Lo... siento... —dijo el gordito escondiendo su rostro con ambas manos —. ¿M-me perdonan, niños grandes?

    —Cosita, no hay de qué preocuparse —movió su mano Iggy de abajo hacia arriba declarando que lo sucedido más que una incomodidad había sido una experiencia interesante. La mirada fugaz de Archer se enfocó en la carta de la fémina y tal como un halcón que había captado su presa logró interceptar a cada uno de los estudiantes, escaneándolos con la mirada, como si al verlos recordarse algo.

    —Oh, son los estudiantes de Durkheim que pedí al Proyecto Monarca —agregó Archer, recibiendo asentimientos. Él bajó a Tito que se sostuvo de su pantalón y se señaló —. Mucho gusto soy Archer Lyonesse, maestro de kinder y agente del Proyecto Monarca —Ese apellido bastó para que las piezas se juntaran —. ¿Pasa algo?

    —¡¡Sha sé!! ¡Eres el papá del pibe Tristán!

    —...


    —¡¿P-papá...?! —Aquello conmocionó al maestro que se sostuvo el pecho y luego a Tristán, señalándolo a él y luego a sí mismo —. ¡¿T-te parece que puedo ser su papá?! ¡Soy su ardiente y fascinante tío! ¡J-joven y... y...! Ah demonios, no estoy tan viejo. Uh... soy el tío materno de Tristán —luego de bajar los brazos, tan sólo rodeó el cuello de su sobrino —. Me alegro que Tristán esté teniendo amigos —sin esperar más le desordenó la cabellera —. Cuiden mucho a mi pequeño sobrino, es un chico adorable.

    —Hai. Sin embargo... —Reiji decidió cambiar bruscamente el tema —. ¿Para qué fuimos convocados?

    —Síganme —dijo el pelirrojo mayor, guiando al pequeño grupo por varios pasillos al aire libre.

    El lugar era amplio y relativamente hermoso por dentro. En el camino pudieron ver a algunos niños jugando con espadas de juguete, o saltando en la rayuela, o saltando la cuerda mientras las risas llenaban todo el sector colorido, ataviado de sonrientes personajes, muchos de ellos de una famosa serie llamada Mentamigos, hasta pudieron ver a una enfermera caminando con un bebé cubierto con muchas prendas, corriendo de un lado a otro. Pasos que dejaban ver un panorama colorido donde innumerables eventos ocurrían uno tras otro, y el pasto le era suave a sus zapatos, mientras a su vez veían al fondo un pequeño huerto de verduras donde un profesor guiaba a un grupo de niños a ver las plantas, mientras que grititos de sorpresa llenaban el lugar. Hasta que por fin, el grupo de estudiantes mayores fueron arrastrados hasta un sector que poseía un techo. Alejado de la estructura más infantil, que dejaban observar el estilo barroco del sector en muchos apartados como si antes hubiese sido una estructura del todo diferente.

    —El complejo estudiantil de primer grado Polestar es más que una simple institución educativa —fueron las palabras del maestro que rompieron el silencio sepulcral de la caminata mientras él sostenía a Tito que divagaba siguiendo a su maestro, mientras guiaba cada tanto su mirada atrás, pero se sobresaltaba si algún “niño grande” lo enfocaba por mucho rato, volviendo a mirar al frente; nervioso —. Este lugar es bastante antiguo, debe tener alrededor de sesenta años, o quizá más. Al principio se usó como orfanato para niños que perdieron a sus padres en la guerra o los bebés abandonados en los baby hatch de la antigüedad. Sea cual sea el motivo, todo niño que no poseía una familia terminaba aquí. Claro, no podemos decir que en la antigüedad las condiciones fueran óptimas y muchos niños perecieron, pero otros tanto sobrevivieron. Y, sin embargo, la historia ayuda a crear algo nuevo. Con el pasar del tiempo, entre diferentes directivas políticas este lugar fue evolucionando, hasta le llegada de nuestro ministro de la educación que antes de serlo fue un maestro de primaria. Él era un gran estudioso, y notó que había un problema de diferenciación pequeño pero que formaba una desvinculación moral. Para un niño sin familia ir hasta la escuela y luego ser regresado a su centro de acogida era una experiencia por demás deprimente y más considerando que veía a los otros niños ir hacia un “hogar” con familia. ¿Y si el hogar y la escuela fungieran la misma función? Tal como los internados, pero con un sistema más flexible, donde los que no poseían un hogar se quedaran y los que sí fueran a su hogar llegada la hora de salir. Entonces los orfanatos como concepto dejaron existir y nació este complejo estudiantil donde no sólo somos un conjunto de escuelas que abarcan desde el nacimiento hasta la entrada del niño o niña a la secundaria sino también un hogar. Nuestro plantel se compone no sólo de maestros, sino también de médicos de diferentes disciplinas pero sobre todo pediatras, enfermeros, psicólogos, terapeutas, cuidadores y practicantes universitarios de todo Letzenburg. Todos nosotros agentes del Proyecto Monarca, todos nosotros... ex perdedores de diferentes academias adheridas al proyecto —notó que sonó muy formal y sonrió de forma nerviosa —. Claro incluso entre maestros hay diferencias, están los maestros de grado uno, somos lo más bajo de la pirámide estudiantil... pues... ¡Somos parvularios! A diferencia de los maestros de primaria, nosotros no obtenemos un diploma magistral sino que hacemos un curso universitario de tres años en la universidad de Centro —contó —. Los de segundo grado son los maestros de primaria, los de tercero son los de secundaria e institutos, como sus maestros o directores de academias, como el director del complejo educativo Polestar y mi jefe: Xavier Everluck.

    —E-ese nombre... —la lisiada tuvo recuerdos.

    —Sin embargo, lo que nos une a todos es que hemos sido impopulares y hemos pasado unas duras prácticas en la Frank Academy para reforzar nuestros cuerpos y mentes.

    —¿Ex populares...? Eso significa que nuestros maestros y...

    —Sí, eso mismo. Fueron igual que ustedes —completó —. ¿Fascinante, no? Pero en general así es la educación, injusta para los populares que no pueden acceder a ella. A menos que sean maestros de grado cuarto, que son los maestros universitarios y no requieren las exigentes pruebas de la Frank Academy, pero a cambio tienen una capacitación continua sobre diferentes argumentos.

    —Juraba que el Proyecto Monarca es reciente... —Emil dijo eso con un tono de voz seco.

    —El Proyecto ha tenido diferentes denominaciones y nombres. Una mariposa será llamada mariposa cuando lo sea, pero será llamada crisálida antes de eso y mucho antes de eso será una oruga. Independientemente de todo el ser en sí será siempre el mismo. Más o menos es así.

    —No entiendo porque requieren especificaciones tan precisas para tomar el ramo pedagógico —dijo de nuevo el científico de hebras bicolor.

    —Oh, sobre eso...

    El maestro quiso pasar a su clase, la cual al parecer estaba cerca porque se detuvo súbitamente, pero fue interceptado por alguien que abrió la puerta. Era una mujer bastante atractiva con una mirada seca, había salido del salón contiguo y su rostro parecía augurar que nada bueno sucedería al grupo nuevo.

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    —Mira a quién tenemos aquí, ¿convocaste estudiantes de Durkheim? ¿Tan incapaz eres de hacer tu propio trabajo? —la fémina sonrió mientras una niña salió por el marco de la puerta y miró hacia arriba —. Ya decía yo que el nombre oruguitas del mañana incitaba que el líder era un mariposón inútil.

    —¡Lefrau no inicies...! ¡Además orugas o no, les ganamos en las miniolimpiadas!

    —¡Insisto que fue trampa! ¡Y hablaré seriamente con el director!

    —¡Nunca puedes aceptar que pierdes!

    —¡Claro que no!

    —¡Que sí!

    —¡Que no!

    —¡Que sí!

    —Las semillitas del saber no nos rendimos nunca... ¡Tenlo claro! —y cerró su puerta con fuerza.

    —Lefrau... ¡Agh...! —vociferó el otro con voz fastidiada.

    —Parece que no se llevan bien... —susurró Sofía.

    —Ah... siempre ha sido así... ¡Desde la secundaria! Y cuando fuimos de la misma camada todo se volvió peor, parece estar obsesionada en superarme y no acepta las derrotas, es un dolor de cabeza a veces —se desordenó los cabellos, pero se despertó inmediatamente —. Como sea, es mejor que entren —Y abrió la puerta de su clase.

    No hubo mucho tiempo para admirar las decoraciones de florecillas y orugas en las paredes, o lo juguetes tirados, o el diario mural lleno de dibujitos. En cuanto el maestro dio un paso en la sala, alguien gritó su nombre, y de pronto se encontraba rodeado de un grupo de niñitos mostrándole dibujos, pidiéndole que lo cargara o que jugara con ellos. Archer no hacía sino calmarlos mientras sonreía, tratando de alzar la voz para que lo escuchasen.

    —¡Vamos, chicos, un segundito que tenemos visitas! —Archer señaló a los recién llegados —Son amigos que vienen de otra escuela y…

    —¡Son raros! —gritó alguien, abriéndose paso entre los niñitos. Era una pequeña con coletas que se acercaba con una expresión extrañada—¿Y por qué él tiene el pelo de dos colores?

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    —Gomi, no es lindo recibir así a la gente…—clamó el maestro a la pequeña, que cruzó miradas con Emil.

    —Grrrr… ¡Me está mirando feo! —y sin más aviso trepó a la pierna del rumano y lo mordió, haciendo que el deprimido dejara salir un quejido de dolor, dando un paso hacia atrás— Puaj, sabe a crudo… ¡Es un zombie! ¡Zombieeee!

    —¡Zooooombiiiiiee! —replicaron los otros pequeños, marchando como un ejército hacia el de cabello bicolor, quien tuvo que sostenerse de la pared para no caer. Archer no tardó en detener a sus niños.

    —¡Okay, suficiente, nada de caza de zombies hoy! —replicó, logrando que la chica de coletas soltase a Emil por fin—¿Por qué no salimos afuera un rato, les parece? —agregó, cargando a la pequeña Gomi que pataleaba porque la soltasen—¡A que llego primero que ustedes! —y los pequeños no tardaron en correr en dirección a una puerta abierta, hacia donde Archer se dirigió luego de dejar a la menor de vuelta en el suelo. Esperó que todos salieran para luego invitar a los adolescentes a que lo acompañasen.

    Afuera, los niños iban de un lado a otro en busca de algún juego del patio o un sitio que se les hiciera cómodo. Una pequeña de cabello oscuro y ojos ambarinos cargaba un canastito con un par de muñequitas que dejó sobre una banca mientras limpiaba sus ropitas y les hablaba, ignorando al resto de sus compañeros. Otra niña de largo cabello claro atado por unos lazos negros se quedó quieta un momento, mirando a su alrededor, para luego dar la vuelta y correr a las piernas de Archer, quien se agachó junto a ella para decirle algo, a lo que la menor asintió y corrió dentro de la sala, al parecer para buscar algo. Junto a un árbol, otra nenita parecía tratar de alcanzar un caracol que subía, demasiado alto como para que la pequeñita pudiese atraparlo incluso si daba saltitos. A lo lejos, en una caja de arena, el pequeño Tito armaba lo que parecía pilas de arena junto con otro muchacho que lo ayudaba, hasta que Gomi apareció de la nada y cayó sobre ellos. El gordito agachó la cabeza, decepcionado, mientras que su amigo se le lanzó a la chica, y el profesor no tardó en ir a separarlos mientras otra menor de cabellera oscura gritaba “¡pleito, pleito, pleito!”, junto a otro chico con un barquito de papel como sombrero. Los adolescentes de Durkheim no hacían sino mirar sin saber si intervenir o no, mas Archer logró solucionar la situación cuando la menor que fue a la sala regresó con algunos peluches, a los que Gomi saltó de inmediato, calmando las cosas. Eso le dio tiempo para cargar a la pequeña albina de vuelta con el resto.

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    —Gracias compañera. Ahora el tío Archer debe discutir asuntos importantes con los chicos, pero estaré aquí viéndote, ¿de acuerdo?

    La menor asintió, yendo a un columpio que estaba cerca sin quitarle la mirada a su maestro, quien invitó a los muchachos a sentarse en una banca, cuando llantos provenientes de la sala llamaron su atención. El pelirrojo entonces regresó poco después con un bebito en sus brazos, al que meció hasta calmarlo, tomando asiento entre Kristina y Jesús, quienes fijaron la vista en los ojitos de la criaturita observándolos con curiosidad.

    —… Estos pequeñitos son maravillosos, ¿saben?-comentó de pronto el maestro, sosteniendo la manito del bebé que cargaba—. Es una pena que incluso ellos no estén libres del estrés…


    —¿Estrés? —preguntó Sofía, algo extrañada.

    —Es fácil creer que el estrés y otros problemas mentales solo son cosa de adolescentes, ¿no? —continuó Archer—Pero en el mundo en que vivimos, donde el trabajo y el dinero son la prioridad de la mayoría, los pequeños ya no son tan importantes para la gente… —por un momento, la sonrisa del maestro mermó—Todo cambia. Incluso la infancia evoluciona… y es difícil adaptarse cuando la edad que se supone debería ser la más pura se vuelve cada vez más adulta y compleja. Problemas con los que deberían ser tus modelos, dolor por quienes deberían amarte… así es como hoy en día la infancia…

    Recuerdos amargos asaltaron la mente de Archer. Gritos de un niño pidiendo perdón del otro lado de la pared, ahogados en las réplicas de alguien más, y él solo podía taparse los oídos y temblar, sabiendo que no podía hacer nada al respecto o él terminaría…

    —… se corrompe.

    El mayor hizo un gesto de negación con la cabeza, deshaciéndose de esos recuerdos.

    —Por eso los maestros debemos evitar eso. Darnos cuentas de los problemas que rodean a nuestros niños, que no pueden defenderse aún de estos males, y ayudarlos. Y por suerte… tenemos más herramientas para eso ahora —agregó, viendo al pequeñito en sus brazos dormirse otra vez.

    —¿Cómo que herramientas? —preguntó el chileno, sin entender lo que el otro quería decir. Archer entonces mostró sus dientes en una amplia sonrisa.

    —¿Saben? Hace tiempo, pero no tanto porque todavía estoy en la flor de mi juventud por cierto, yo estudiaba en Durkheim como ustedes. ¡De hecho era un nerd! —el comentario sorprendió a más de uno —Cuando tenía su edad me la pasaba metido en redes sociales… pero eventualmente tuve que dejar eso atrás y crecer… tanto por mí como por mi familia —con ese último comentario le dedicó una mirada a Tristán, quien se la devolvió con su usual silencio.

    —Whoa… —balbuceó Jesús, dándose cuenta que técnicamente Archer era un senpai de alto nivel—Digo… pero no entiendo. ¿Por qué nos cuenta eso?

    —Sho tampoco entiendo…

    —¡Arrrrcheeeeeer! —la pequeña de antes le cayó de golpe a la argentina, quien por poco deja salir una palabrota—¡Que los viejos jueguen con nosotros! ¡Necesito esclavos para mi batallón!

    —¿Cómo se dice, Gomi?

    —¡O juegan o los muerdo!

    —¡Ahhhh! ¡Una oruga en mi pelo! ¡Quítenmela, quítenmela!

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    —¡Princess! ¡Espera un segundo, cariño, ya te ayudo!

    —…Es una niña ruidosa—comentó Jan, notando a la pequeña de las muñecas llorando por el insecto en su cabeza, mientras otra ya estaba tratado de quitárselo.

    —Es hija de nuestro supervisor, ten cuidado—le comentó Archer, levantándose. El albino no dijo más—. Bueno, chicos, ¿creen que puedan ayudar con esto? —los adolescentes asintieron. Iggy no tardó en ir donde la pequeña de la oruga y consolarla, mientras los demás eran o tirados por Gomi o alcanzados por otros niños que también se acercaron. Jan se disponía a hacer lo mismo, cuando notó que Archer le llamaba con un gesto. Al acercarse al otro varón, le tomó el hombro. Jan no dijo nada, quizá porque conocía esa mirada austera dedicada a los más bajos criminales. Era justo la mirada que le ofrecían los oficiales en la Frank Academy.

    —Tengo tus expedientes... y sigo siendo un agente incluso con estas vestes de maestro —sonrió Archer —. No pude proteger a mis sobrinos de una escoria de la Frank Academy como tú, pero te juro que si te atreves a tocarle un pelo a uno de mis amados estudiantes... Te mostraré que tu brazalete de Durkheim es un bonito accesorio, porque la descarga letal aún está en ese lindo aparatejo, muévete falsamente y te haré disfrutar de hermosas chispas. ¿De acuerdo? —aquel dulce diálogo en el oído del otro le hizo subir una ceja, mientras para los demás solo fue un intercambio normal —. Sé un buen chico, nadie quiere tener una muerte tan electrizante, ¿no?

    El aludido no dijo nada. Simplemente se quedó viendo al mayor mientras éste le decía a los demás adolescentes que se divirtieran con los pequeños, y que luego les daría más detalles. Jan lo dejó pasar en cuanto el maestro se dirigió a la sala a dejar al pequeño durmiendo en sus brazos, para luego cruzarse de brazos y observar al resto con una expresión tan neutral como la del número pelirrojo que los acompañaba.

    Los pequeñines no tardaron en reunirse en cuanto Gomi clamó por juego, y su maestro no tardó en llegar hacia ellos también.

    —¡Ache debe perseguinos!
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    —Buuu, pero es grande, nos encontrará rápido, tonto —bufó Gomi.

    —¡Que no vea! —dijo una pequeña de mirada vivaz.

    —¡Shí! ¡Venda! ¡Venda!

    —Me gusta que me metan en sus juegos niños, pero les aseguro que los hallaré aún sin verlos —se enorgulleció Archer mientras Gomi buscaba ponerle la venda pero no podía —. Aún no sabes hacer nudos, ¿no? Tranquila, yo me encargo —el hombre se puso la venda en sus ojos y rápidamente la apretó con fuerza —. Oh, no recuerdo la última vez que tuve los ojos vendados... oh espera... —dio una risa nerviosa —. Sí lo recuerdo...

    El momento fue aprovechado por el pequeño del sombrero de papel para iniciar a quitarse los zapatos y luego los pantalones, y para cuando los demás se dieron cuenta, ya se encontraba casi sin ropa alguna

    —¡Ahhhh! ¡Está desnudooo! —clamó Kristina, lo que hizo que Archer se quitase la venda.

    —¿Qué?... —al verse descubierto, el pequeño no tardó en iniciar a correr, con su maestro tras él—¡Nate, no te desnudes!

    —¿¡Por qué!?

    —¡Porque los 70 ya pasaron, bribón!

    Varios de los pequeños corrieron tras Archer, y rápidamente la situación se volvió como una competencia por quién sería el primero en atrapar al mini exhibicionista, incluyendo a Sofía, mientras la argentina trataba de alcanzarlas. Franco y Jesús no estaba seguros de si ir también o no, pero entonces un par de niños los agarraron del brazo. Eran Tito y su amigo, que se habían puesto unos baldes en la cabeza.

    —¡Niños grandes!-dijo el primero—¿Conocen a los Mentamigos? ¡Nos falta gente para jugar!

    —¡Tienen que hacer de Negativín y Psicolín! ¡Yo voy a ser Positivín y Tito será Mentalín y haremos el superdisparo de la fuerza de la Positividad y ustedes se mueren!-agregó el otro.

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    —¿Se tienen que morir, Tomás?-preguntó el pequeño Tito.

    —Es de mentiras, tu tranquilo.

    —Uh… sorry, no he visto esa serie—se disculpó Franco, algo confundido por tanto nombre extraño.

    —¿Mentamigos? ¿Es algo así como los Backyardigans? —se preguntó Jesús, buscando en su teléfono —Órale, tienen su Wikia y todo. A ver…


    “Año 3000, con la extinción de los seres humanos, los animales gobernaron en una civilización más avanzada pero regida por un sistema esclavista donde los animales están separados en: Depredadores, criaturas imponentes y pertenecientes a la realeza que gobiernan Animaland, y las presas, campesinos dotados de tierra que se ven poco a poco obligados a trabajar en demasía luego de la guerra contra Conscenza, una ciudad paralela con representaciones mentales de los habitantes. Para luchar contra ellos, Animald forma una academia de preparación para guerreros llamada: IN, donde todos sus estudiantes obtienen nombres claves.

    Aquí viene nuestro héroe, un husky negro crecido en un orfanato llamado Mint Aline, quien obtiene el código de nombre Mentalin, quien conocerá al misterioso abogado de malas pugas, un gato pardo prodigioso llamado Abonine Gad mejor conocido como Abogadín quien será su maestro de pesadilla que lo considera poco apto para su trabajo, pues la mente alegre de Mentalín le da asco, entre luchas mentales Mentalin buscará demostrarle su valía en compañía de Posila Vinerva, una zorrita roja con carácter rudo que decidió estudiar para saca a su familia de la pobreza, y a quien parece importarle solo el dinero. Ella obtiene el nombre clave de Positivin, los tres terminarán juntos gracias al programa de reagrupación y enviados a luchar contra los diferentes habitantes de Conscenza, donde sus personalidades dispares deberán coincidir para sobrevivir a las malvadas representaciones del subconsciente maligno, resolviendo los misterios de la mente del país y las suyas propias. Descubriendo incluso los misterios oscuros de la academia como el estudiante X, “Psy” nombrado como Psicolin, el lobo negro de la noche, en una aventura profunda y envolvente que no dejará a nadie atrás”

    —Con esta trama parece Steven Universe…—se dijo el mexicano, algo sorprendido de que un show para niños fuese así de profundo.

    —¿Cierto? —Archer apareció tras él, con Nate a medio vestir a su lado—Es una serie original de Letzenburg, se ha hecho tan conocida que hasta tiene convenciones con cosplays y todo. ¡Es la mejor para chicos y grandes por igual! —comentó con entusiasmo—De hecho soy staff de las mentafiestas, son nuestras reuniones mensuales para comentar los últimos episodios o hacer teorías locas. ¡Si quieren les consigo entradas!

    —Ah, pues gracias, maestro…

    —¡No hay de qué! En serio, vean la serie, ¡No se van a arrepentir! ¡Y te estoy mirando Nate! —replicó el mayor, volviendo a correr hacia el pequeño que ya estaba tratando de quitarse la ropa otra vez. El gamer y el otaku no estaban seguros de qué hacer, hasta que el par de niños volvió a tirarlos para que jugasen con ellos.

    —¡Que el negro haga de Psicolin! —pidió Tomás.

    —Oye, ni ya iniciamos y me tratan de negro…—se dijo el mexicano.

    —¿Pero entonces el otro haría de Negativín?...es que… no sé si le queda… —mencionó Tito a su amigo.

    —Ah cierto, está muy flaquito pa’ ser Negativín, parece un palo.

    —… Okay… —Franco no entendía nada, solo que obviamente lo habían insultado indirectamente.

    Mientras tanto, de otro lado Kristina parecía en la gloria, mostrándole su rana a una pequeñita que le había pedido verla.

    —Whoaaaa… ¿Cómo se llama?

    —Es Maeve, ¿a que es un amor? ¿Y tú cómo te llamas, cariño?

    —Jasmine, señora lisiada.

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    —Oiga, que no estoy tan vieja para que me digas señora…

    —¿Puedo jugar con ella un poco? ¿Por favooooor? —pidió la menor con ojos brillantes.

    —Ay bueno, ya. Pero dime, ¿a qué van a jugar?

    —¡A la ciencia! —replicó la chica, llevando a la rana a la caja de arena, donde Emil parecía esperarla—Vamos a ver qué tanto tiempo puede aguantar una rana bajo tierra—le dijo al rumano, quien asintió.

    —¿Ciencia?... como que eso me suena familiar y—¡¡CHE, EN LA CAJA DE ARENA NO!! —saltó la argentina, corriendo cuanto pudo para salvar a su mascota de ser enterrada viva. Desde lejos, Sofía la veía sin saber si reír o ayudarla, cuando alguien a su lado llamó su atención. Una pequeña que estiró sus bracitos hacia ella, pidiéndole que la cargara.

    —Ay, cosita…—enternecida, la levantó, y la pequeña le dio un abrazo que apretó el pecho de la asocial—¿Cómo te llamas chiquita?

    —¡Marcia! ¿Tu?

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    —Sofía, chiquita… uh…—la fantasma se detuvo un segundo, era como si algo en esa menor se le hiciese familiar… aunque prefirió ignorarlo por ahora. Arrodillándose, bajó a la menor al suelo, para luego presionar suavemente su naricita y “mostrársela”—Mira, tengo tu nariz.

    —Y yo tu biguetera—sonrió Marcia, mostrándole dicho objeto a la asocial para luego salir corriendo. Sofía se llevó las manos a los bolsillos, notando que no tenía nada.

    —… ¡Oye, pasa eso! —replicó, corriendo tras la menor.

    Mientras tanto, Archer vestía por tercera vez a Nate, ayudado por Reiji y Llun tras llamarlos para atrapar al pequeño desnudista. A su lado, la pequeña nenita albina le sujetaba del costado hasta que su mirada se cruzó con la del japonés. De inmediato, la menor se ocultó tras su maestro.

    —Lo siento, Bjorn es algo reacia a la gente nueva—explicó el pelirrojo al notarlo.

    —Está bien—comentó Reiji, soltando por fin al pequeñito una vez recuperó su ropa. Obviamente no se veía feliz por ello. Llun, por su parte, intentó acercarse a la chiquita, aunque intentando no perturbarla demasiado.

    —Hola, linda, ¿qué tal estás? Soy Llun, mucho gusto.

    —…

    —Vamos Bjorn, la amiga del tío Archer te está saludando.

    —… H—Hola…—musitó la pequeña, gesto que enterneció a la rusa de golpe.

    —Bjorn, ¿puedes cuidar de la amiga del tío Archer mientras voy a ver una cosita? Estaré aquí mismo, podrás verme, ¿okay? —ante la sonrisa de su maestro, la pequeña asintió, algo dudosa, para luego acercarse a la chica de las coletas y sujertarle una de ellas—Por cierto, ¿puedo pedirte un favor? — agregó, dirigiéndose a Reiji— Asegúrate de que Nate no pierda más ropa, ya regreso—el nerd asintió, notando que el mayor se dirigía a otro sector del patio donde Tristán e Iggy estaba actuando de muñecos para Princess. Sin embargo, ese segundo bastó para que, al dar la vuelta, el pequeño del gorrito de papel se hallase corriendo hacia un árbol mientras buscaba quitarse la camiseta. Reiji suspiró, antes de levantarse e ir por él.

    Jan, por su parte, observaba todo desde la banca, literalmente. Considerando la “amable sugerencia” de antes, pensaba que tal vez sería mejor mantenerse a un lado. Sin embargo, una pequeña mirándolo fijamente parecía tener otras ideas.

    —¡Juega conmigo! —replicó Gomi, sin siquiera molestarse en declararlo como pregunta.

    —No.

    —¡Si!

    —No. Tienes muchas opciones de juego, y yo soy la menos indicada para que te diviertas.

    —…

    —Además haces mucho ruido.

    Como respuesta, el de cabello claro recibió una mordida en el brazo, que no soltaba a pesar de los intentos del otro de quitársela de encima. Un escalofrío recorrió la espalda del chico de la Frank de pronto, seguramente por la mirada mortal de cierto maestro, y entonces suspiró resignado.

    —Está bien, voy a jugar contigo. Ahora suéltame.

    —¡Ajá! —la chica agarró al otro del brazo—¡Serás mi megapeluche de Abogadín!

    —¿Quién?

    —¡Eres igual de arisco! ¡Ahora di cosas de abogados!

    —…

    —¡Que digas cosas de abogados!

    —…

    [ * * * ] ​


    El juego agotó a los niños, y eso se vio claramente cuando Archer pidió a los adolescentes que llevasen a los menores adentro, donde cada quien (con más o menos réplica) se recostó en colchones que preparó el maestro para que tomasen la siesta. Los chicos de Durkheim, instados por el pelirrojo mayor, también dieron una mano para que los pequeños pudiesen conciliar el sueño, cada quien con algún peluche o un compañerito al cual abrazar. La escena era enternecedora, y más de uno se sintió conmovido en cuanto sus pequeñitos por fin iniciaron a dormir tranquilamente.

    —¿No son un grupo increíble? —comentó Archer en voz baja, sujeto de la mano de una durmiente Bjorn que se chupaba el dedo en su sueño.

    —Son unas cositas adorables —concordó Iggy, acomodando la almohada de Princess—. Y muy despiertos para su edad.

    —Así es—el maestro rió un poquito—. Son unos niños asombrosos. Y nuestro futuro. Como maestro, mi deber siempre ha sido cuidar de ellos. Una tarea que incluye más que solo jugar con ellos y educarlos.

    —¿A qué se refiere? —preguntó Jesús, tratando de no ser demasiado ruidoso ya que Tito y Tomás dormían a su lado.

    —Es muy diferente ser un maestro con el Proyecto Monarca que serlo sin él—ante las palabras del mayor, los adolescentes de segundo parecían sentirse aún más extrañados que antes—. Síganme. Les explicaré.

    Guiados por el maestro, el grupo salió en silencio, caminando hacia una habitación contigua. Archer se tomó un segundo frente a la puerta para observar al grupo.

    —Díganme algo. Saben lo que son los jefes y las armas, ¿no? —los muchachos asintieron. Llun surgió del grupo entonces, alzando la mano también.

    —¡Claro! Son las partes más profundas de nuestras mentes, que toman forma propia dentro de nuestros mundos mentales—comentó con cierto orgullo. El resto, Tristán incluido, se la quedó viendo sin decir mucho.

    —Correcto—Archer abrió la puerta—. Pero, ¿Qué son antes de eso?

    La pregunta hizo que los demás guardasen silencio, pensativos, mientras el mayor los invitaba a pasar. El interior estaba poco iluminado por pequeñas ampolletas en la parte inferior de las paredes. Habían también varias sillas y una videocasetera conectada a un proyector. El maestro les pidió que se sentaran.

    —No se sabe cuándo comenzamos a ser conscientes exactamente. Cuándo comenzamos a ser humanos. Ese momento en que nuestro yo, y con ello todo lo que conforma nuestra consciencia, se vuelve “yo”, es aún desconocido, y solo podemos teorizar al respecto—agregó, posicionándose junto al proyector—. Los científicos del Proyecto creen que los bebés nacen con conceptos muy básicos que van mutando con el pasar de los tiempos hasta que eventualmente dejan de considerarse en simbiosis con sus madres, según la teoría de Margaret Mahler, así que ahí podríamos afirmar que nacen. O mejor dicho, mutan los jefes. Pero… ¿qué son los jefes antes de volverse jefes?

    Nadie parecía estar seguro de cómo responder. Notando esto, Archer decidió continuar.

    — Los bebés no poseen un jefe—dijo—. Poseen un concepto, y a medida que crecen éste absorbe información tal esponja hasta que en la niñez obtiene otra forma, y sus dueños son capaces de verlos.

    —¿Verlos?... —repitió Kristina, algo confundida —¿Entonces cuando niños podíamos ver nuestros jefes?

    —Precisamente—asintió el maestro.

    —P—Pero eso no es posible…—replicó Llun de vuelta, opinión con la que la mayoría de los de segundo año concordaban—¡Los jefes solo viven en el nexo y en nuestros mundos mentales!

    —¿Cómo podríamos verlos considerando eso? —siguió Emil. Archer simplemente pidió silencio con un gesto.

    —Lo que pasa es que en esos días…—comentó, buscando en un mueble cercano un casette que puso en el viejo aparato junto al proyector—Los llamábamos “amigos imaginarios”.

    Y entonces apretó el botón de “play”, haciendo que un anticuado sonido se escuchase previo a la reproducción.


    Para cuando el video finalizó, el grupo de adolescentes no estaba seguro de qué decir. Fue entonces que Archer decidió continuar con su explicación, sacando un par de anteojos y colocándoselos.

    —Como podrán imaginarse, como parte del Proyecto, yo soy un vigilante—dijo, subiendo sus mangas. En su brazo derecho tenía un brazalete distinto a los de los muchachos, el cual inició a brillar, desprendiendo un aura azulada que poco a poco comenzó a tornarse verde, rodeando la extremidad del mayor hasta tomar la forma de una serpiente fantasmal—. Y ésta es Symbiant… mi arma.

    —P—P—Pero… ¡Se supone que los adultos no pueden tener armas!-replicó Llun, levantándose de golpe de su asiento—Cuando acaban la secundaria las pierden y…

    —Las armas nunca se pierden. Solo se retiran—aclaró el mayor—. Como mencioné antes, los niños no pueden defenderse del estrés. Por eso los maestros de kínder, primaria y demás, gracias a la tecnología del Proyecto Monarca, son capaces de invocar sus armas. O al menos, fragmentos de éstas, para poder combatir los estrés de los niños incapaces de luchar. Así, podemos asegurarnos que su adolescencia y posterior adultez esté libre de traumas.

    El grupo de segundo tardó un momento en procesar toda la información. Entonces, mientras ellos combatían contra los distrés de los populares, sus maestros… ¿combatían contra los de los niños?

    —Es un ala relativamente nueva en el gobierno. El Proyecto “Chrysalis”—dijo el maestro, señalando a su brazalete que efectivamente tenía la forma de una crisálida—. Así, podemos asegurarnos de que los Amigos Imaginarios de nuestros niños no sean consumidos por malas influencias. En otras palabras, los espíritus negativos provenientes de malas crianzas o traumas. Como vieron, el crecimiento de los jefes depende mucho de lo que absorban como Conceptos y Amigos Imaginarios.

    —Conceptos… Amigos… si comprendí bien, son las formas anteriores a los jefes y armas, ¿no?-consultó Reiji, recibiendo un gesto de afirmación del mayor.

    —Así es. Los bebés nacen con un Concepto, que crece y absorbe información junto con su pequeño. Cuando el niño crece, y el Concepto ha adquirido suficiente información, adquiere una forma más precisa: un Amigo Imaginario. Cuando el pequeño inicia la secundaria y entra en la adolescencia temprana, el Amigo se vuelve un Jefe inmaduro y adquiere su mundo mental. Creo que ustedes ya conocen a ese tipo de Jefes; ellos pueden morir durante el primer año en secundaria, pero renacer al siguiente, cuando sus chicos ya entren de lleno en la adolescencia. O sea, en el segundo año, haciéndose Jefes maduros o, en el caso de nosotros impopulares, Armas—reexplicó Archer, yendo a una pizarra cercana y escribiendo la “vida” de las armas en orden.

    Concepto - >Amigo Imaginario - >Jefe Inmaduro - >Jefe Maduro / Arma.

    —Pero… dijo que los Jefes recién en primero de secundaria tienen mundos mentales… ¿qué pasa con los Conceptos y los Amigos Imaginarios? — consultó Emil.
    Los conceptos tienen un espacio común. Su propia isla del consciente colectivo. La denominamos “Isla Génesis”, gobernada por el Gran Árbol, el conocimiento de la cultura—Archer dibujó en el pizarrón una isla en cuyo centro había un árbol, y varios puntitos que representaban a los Conceptos—. Pueden imaginarlo como otro nexo solo para Conceptos. Ellos crecen allí y raramente dejan la isla… al menos hasta que se vuelven Amigos Imaginarios, capaces de venir a este mundo y comunicarse con sus usuarios. Aunque los adolescentes y adultos normalmente no pueden verlos, y ciertos niños tampoco…

    Un par de esferitas de luz se desprendieron del arma de Archer, rodeándolo y acariciándolo.

    —Claro está, los amigos imaginarios siempre pueden volver a la Isla Génesis, ya que no tienen aún un mundo mental propio, y son todavía débiles—agregó el maestro, acariciando a las pequeñas esferitas—. Y los Conceptos JAMÁS deberían dejar la isla en primer lugar…—ese último comentario pareció ser dirigido a su arma—. ¿No, Symbiant?

    —B—Bueno… esto… ah… hahahah…—una voz nueva llamó la atención de los presentes… ¿Era el arma de Archer? ¿Podían escucharla? — Solo míralos, ¿no son lindos? ¿Quién podría no traerlos?

    —Syyyymbiaaaant…

    —… Los regresaré luego, lo prometo. Venga ya, Archer. Cumplele un capricho a un viejo jubilado, ¿siií?

    —Oiga… ¿estas cuestiones no son… peligrosas? —Preguntó Franco, algo incómodo por las luces a su alrededor.

    —Pues… ¿más o menos?-comentó Archer—Normalmente no hay problemas con los Conceptos porque NO DEJAN LA ISLA… ejem… pero con los Amigos Imaginarios…bueno, a diferencia de los Jefes y Armas, ellos tiene la capacidad de armar caos en este mundo… si conocen los Mundos Mentales Anómalos, es algo similar, pero ellos no necesitan de uno. Son como “fantasmas”, aunque la mayor parte del tiempo solo hacen travesuras sin importancia. Pero mal controlados podrían llevar a sus niños a hacer cosas malas o…—la expresión del maestro cambió de golpe—Alterar la realidad.

    El comentario pareció poner nerviosos a los presentes. El pelirrojo mayor decidió continuar luego de un segundo.

    —…Una vez, un amigo imaginario de un niño que vivía en un vecindario de la calle Guayaba prendió el gas de la casa de su usuario. Lo dejó correr durante toda la noche y… por eso toda la familia acabó asfixiada hasta morir…—aquello definitivamente sonó escabroso para varios—Por eso es buen tenerlos controlados y evitar que se corrompan, o podrían alterar… Nuestro mundo.

    —Pero si son jefecitos de niños… deberían ser fáciles de matar, ¿no? —preguntó Sofía. Archer le respondió con una rápida negativa.

    —No se puede… o más bien, NO SE DEBE matar a Amigos Imaginarios. Aún están muy ligados a la psique del niño, y matarlo podría hacer que el pequeño en cuestión pierda su consciencia, lo que daría paso a enfermedades graves como esquizofrenia o psicopatía, ya que el pequeñito no tendría un superyó, o un “Pepe Grillo” en ellos. O peor, podrían hacerlos caer en un coma irreversible, ya que su mente consciente se perdería para siempre.

    Varios tragaron saliva.

    —Entonces… ¿Qué hay que hacer? —preguntó Jesús.

    —Purificarlos—le aclaró el maestro.


    —¿Y cómo hacer eso? Dijo que los adultos normalmente no pueden ver Amigos Imaginarios—inquirió Reiji. Archer, entonces, buscó una caja, de la cual sacó varios anteojos que entregó a los adolescentes.

    —Con esto.

    Cada quien entonces se puso los anteojos, y al elevar la vista notaron, con gran sorpresa, que el cuarto no se encontraba tan vacío como creían. Criaturas de muchos aspectos diferentes iban y venían a su alrededor. Pequeños globos con rostro se elevaban de a poco, estrellas fugaces atravesaban las paredes y volaban, perritos descansaban sobre sus cabezas, angelitos cantando, incluso algunas mariposas revoloteaban junto al proyector, riendo despacito.

    ¡Era como si de pronto estuvieran en un mundo nuevo!​

    Las luces de colores de antes ahora parecían tener una forma más visible gracias a los lentes, como pequeños y redondos fantasmitas que apenas tenían uno o dos ojos y boquitas que dejaban salir sonidos adorables. Uno de ellos se posó en el hombro de Archer y éste lo acarició, a lo que el pequeñito ente respondió con un “Poyo” que hizo que Sofía dejase salir un “Aww” y que Iggy juntase las manos como golpeada por un subidón de azúcar.

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    —Estos son conceptos—aclaró Archer a los adolescentes. Los pequeñitos flotaban a su alrededor, sacando frasecitas como “Aba” o “Sim”, o “Agugu”, tal como el balbuceo de un bebé—. En su estado aún no se comunican con lenguaje humano.

    —Ay pero qué cositas—comentó Kristina, cuando de pronto un ruidito la hizo desviar la atención de los conceptos. Sobre una caja habían unos diablitos tratando de tirarla al suelo.


    —¡Oigan!-ante el grito de la lisiada, los pequeños demonios frenaron de golpe, notándose vistos por el resto.

    —¡N—No hacíamos nada!-gritaron, para luego saltar al suelo y correr hasta perderse bajo una silla, de la cual poco después salió un unicornio replicando porque le quitaron el escondite. Y así, muchos otros salieron de los rincones, flotando alrededor de los pequeños: caballitos, osos, hombres de nieve, libros, enanos con largas barbas y anteojos, prácticamente todo lo que podría imaginar un pequeñito.

    —Esos son amigos imaginarios de los niños de aquí—comentó Archer, riendo un poco, mientras notaba que unos patitos corrían a sus piernas, ocultándose tras ellas—. Vamos chicos, salgan a jugar un poco, ya regresamos, ¿de acuerdo? —le dijo a los patitos, quienes decidieron agitar sus alitas y alzar el vuelo alrededor en la habitación un poco, para luego cruzar la pared y desaparecer—. Con eso ya listo,—esta vez se dirigió al grupo de impopulares—vengan conmigo, ¿sí?

    Acompañado de los conceptos, el maestro llevó a los muchachos por los pasillos del sector, viendo una que otra figurita en el camino atravesando paredes o mirándolos con curiosidad, hasta que el grupo se vio en los jardines del centro… ¡Y el sitio estaba lleno de Amigos Imaginarios! Todos jugando entre los árboles, persiguiéndose, saltando, flotando o dando giros. Los adolescentes no pudieron evitar sorprenderse ante la enorme cantidad de figuritas a su alrededor.

    —Oiga… ¿es que aquí están todos los amigos imaginarios de los niños? —preguntó Jesús al maestro, quien hizo un gesto de negación.

    —No solo aquí… Ellos siempre están en todos lados—aclaró—. Afuera en las calles, en los hospitales, plazas, supermercados… ¡Donde te los imagines!

    Era curioso… ahora que lo mencionaba, los chicos notaban que incluso en el cielo, lejanos, habían figuras extrañas como angelitos o nubes de pico dulce flotando. Por las paredes, también caminaban gatos con cuatro colas o huevos con rostro y extremidades. De hecho, sobre la cabeza de Tristán había un amigo con forma de pintor enanito, midiendo con su brocha un árbol para luego dibujarlo en un block que flotaba a su lado.

    —¡Quiero uno igual que éste para cuando tenga mi mundo mental! —comentó, para luego ir a buscar más cosas que dibujar.

    —Había mencionado que los amigos imaginarios pueden venir a este mundo, pero no esperaba algo a este nivel…—se dijo Emil, siguiendo a un camaleón con alas con la vista.

    —¿No es peligroso solo dejarlos ser? —preguntó Reiji, al parecer preocupado de la idea de tener tantos potenciales elementos que influyeran en el mundo sin detección alguna—Comentó que pueden influir en la realidad… ¿No es peligroso eso?

    —No necesariamente—aclaró Archer, acariciando un concepto sobre su cabeza—. Sus travesuras por lo general son inofensivas. Solo es cuando están influenciadas por energía negativa que pueden ser un riesgo, y para eso estamos los maestros.

    —¿Entonces están enfrentándolos todos los días? —preguntó Franco.

    —Pues sí. En cierto sentido es como volver a la secundaria—rió el maestro—. Pero eso no es algo malo, después de todo amo mi trabajo—agregó, mientras algo en su expresión alegre cambió a un tono más melancólico.

    —Tío…

    —¿Tristán? —la voz del número llamó la atención del grupo, y antes de que cualquiera pudiese darse cuenta, el pelirrojo menor corrió hacia donde su familiar y lo empujó, lanzándolo al suelo, antes de que lo que parecía un rayo anaranjado lo golpease por la espalda.

    Archer y su sobrino no tardaron en reincorporarse, fijando su atención en quien había realizado el ataque: una extraña criatura con un rostro con forma de sol y un monóculo en su ojo, cuyo delgado cuerpo parecía vestir un elegante smoking.

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    —¡Eso estuvo cerca, maestro! —dijo, haciendo una reverencia. Los impopulares no tardaron en cubrir a Archer, listos para iniciar la ofensiva, mas el maestro rápidamente se interpuso.

    —¡Todos deténganse! ¡Retrocedan! ¡Ahora! —replicó.

    —Pero—

    —¡Hagan lo que digo! ¡Yo me encargaré!


    Forzados a obedecer, el grupo retrocedió. Entonces la criatura sol se lanzó de un salto hacia Archer, quien se movió a un lado para esquivar la patada que estaba a punto de llegarle. La criatura entonces disparó de su rostro varios rayos anaranjados, que el pelirrojo no tardó en evitar rodando, para luego cubrirse tras un árbol. Fue entonces que, buscando con la vista, el amigo imaginario notó a los adolescentes cerca, y no tardó en correr en dirección a Kristina, quien al ver eso no tardó en dar un grito, preparando las muletas.

    —¡Espera! ¡No lo ataques! —Archer corrió en dirección a la lisiada, quien logró evitar el primer rayo en su dirección, para luego ser lanzada al suelo por el maestro, salvándose de otro que iba a su cabeza. Para cuando la criatura sol cargó en su dirección para rematarla, el maestro sacó de su bolsillo un peluche con forma de sol y, al verlo, el amigo imaginario frenó al instante.

    —No… ¡No! —gritó, tratando de escapar, mas el mayor no tardó en ir en su dirección.

    —Oh, claro que no. ¡Symbiant! —ante el llamado de su usuario, el arma de Archer inició a desprender un aura verdosa que se dispersó en varias direcciones, cual lazos, atrapando a la criatura sol. Éste, a pesar de los forcejeos, poco a poco fue halado hasta el peluche hasta que… fue absorbido por éste. Y entonces, el maestro se tomó un segundo para suspirar, aliviado.

    —Menos mal…

    —¿Está bien? —Iggy partió en su dirección junto a Tristán una vez el peligro pasó, seguidos de los de segundo.

    —Oiga… ¿encerró a esa cosa dentro de un peluche? —le preguntó Sofía, sin entender lo que acababa de pasar.

    —Me preguntaron cómo es que se purifican los amigos imaginarios, ¿no? Pues así funciona—explicó Archer, mostrando el muñequito con forma de sol—. Consiste en sellar al amigo afectado dentro de objetos amados por los niños que los crearon. De ese modo, cuando el pequeño despierte, su amigo volverá a ser libre de la energía negativa que lo había afectado… al menos la mayoría del tiempo, siempre y cuando el trauma no sea demasiado intenso.

    —Espere, si es así… ¿Cómo sabe cuál objeto es de cuál amigo? —consultó Jesús. Archer rió un poco.

    —Soy maestro, conozco a mis niños y a sus familiares, es como cumplo mi labor. Los amigos imaginarios son una amalgama de las crianzas, ideas y ejemplos de los padres de los niños, o aquellos que los criaron—aclaró, viendo el peluche en su mano—. Solo espero que Princess no se enoje por haberlo tomado…

    —¿Entonces sabía que esa cosa de sol era de esa cabra chica?... —preguntó Franco, recibiendo un gesto de afirmación como respuesta.

    —No es nuestro primer encuentro. Además, la familia de Princess es bastante formal. Y si le sumas eso a que su madre es astrónoma, deja las cosas más o menos claras. Es cuestión de unir los puntos.

    —Suena enredao’ en realidad…

    —Son gajes del oficio. Como maestro, no solo tratas con los niños, también con sus familias. Por eso es importante estar atento y amar lo que haces, de otro modo es difícil cumplir con tu labor… jeje…

    La expresión melancólica volvió al rostro del pelirrojo, quien se dio un golpecito en la cabeza, para luego dirigirse a Kristina.

    —Hey, ¿estás bien? ¿No te lastimaste?

    —No, estoy bien, gracias…—respondió la argentina—Pero oiga, ¿por qué me dijo de no atacar antes? El solcito casi me deja con cáncer de piel…

    —Se los dije antes, ¿no? Si matas a un amigo imaginario, destruyes la pisque del niño que lo creó.

    —Pero tampoco la idea es dejarlos así como así. Descontrolados, pueden ser peligrosos, eso es claro—comentó de vuelta Emil—. ¿Este tipo de ataques es normal? ¿Qué pasa si gente de afuera hubiese sido afectada?

    —Pues… es difícil de decir. Normalmente no ocurre, porque estamos en constante guardia. Pero amigos fuera de control atacando gente inocente… podría terminar en accidentes graves o… incluso posesiones…

    —¿Los amigos pueden poseer personas? —preguntó Sofía, algo preocupada. Archer no tardó en hacer un gesto para que el grupo se calmase.

    —No tienen por qué asustarse, eso no ha pasado—aclaró—… bueno, al menos no seguido…

    Entonces se escuchó un llanto desde el salón principal. Los pequeños iniciaron a despertar con las energías renovadas. Oh sí, sin duda aún tenían mucho trabajo que hacer. Archer miró a sus ayudantes con una sonrisa de lado y se prepararon a repetir la rutina.

    [ * * * ] ​


    Hasta que la tarde pesada llegó y con ella era hora de los infantes de retirarse a sus casitas para que otro día pesado viniera con ellos. Los estudiantes de Durkheim consideraban ese trabajo muy tierno, pero ahora se daban cuenta que era increíblemente agotador, no sólo por el hecho de trabajar con gran cantidad de niños que parecían tener energía infinita sino por el pequeño “detalle” de que tenían que literal continuar con el “trabajo” y por mucho que Archer dijera que era rejuvenecedor, el hecho de no poder matar a esas criaturillas y que éstas se hallasen en el mundo real libres de hacer lo que les plazca les causaba una sensación de intraquilidad. ¿Vivían siempre en medio de todos esos seres? Sin duda era información que hubiesen deseado no saber y que le quitaba la emoción a uno que otro vídeo “perturbador” de Internet pues muchos eventos sobrenaturales podrían explicarse con los mundos mentales anómalos o con travesuras de amigos imaginarios.

    —¡GaaaAAA! ¡Me caigo! —un muchacho vestido formal casi se cae mientras se acercaba a la puerta donde Archer seguía con los niños y los ayudantes, alistando a los pequeños, poniéndoles sus zapatos y acomodando sus mochilitas. El muchacho por suerte se salvó porque su gigantesco perro husky se puso al frente, logrando que el varón se recompusiera.

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    —¡Cuidadoo...! —dijo otra muchacha vestía como una monja—. Gracias al cielo los papeles están bien, si Madame Leopolda nos vuelve a gritar te juro que no pasamos las prácticas, tarado. Y mira que nos han permitido traer a tu animal feo.

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    —¡Nada de animal feo, Patty! Además soy ciego estúpida, y ya te dije que Cucumber es mi can guía. Que poca amabilidad para una mujer de dios, pendeja.

    —Sí, sí... ¡Excusas!

    —Oh, chicos —saludó Archer mientras Nate sostenía su mochila alegre e iba corriendo hasta el can, abrazándolo mientras se subía la camiseta listo para desnudarse pero Archer lo detuvo de la mano —. Nada de desnudismo por hoy, Nate.

    —¡Peyo Cucumber no tene ropa!

    —¡Es porque es un perro!

    —¡Entonces yo también quieo sei un perro!

    —¡Eres un humano!

    —¡Woof, woof! —comenzó a ladrar el pequeño, mientras Archer lo señalaba con el dedo y tenía un tic en el ojo.

    —Tranqui, maestro. Yo me encargo de Nate —La chica llamada Patty sacó una barra de chocolate que hizo que a Nate le brillaran los ojos —. Oh qué lindo chocolate sería una lástima que Madame Leopolda no te permita comerlo pero que en el camino si puedes saborearlo.

    —¡Shí! —saltó Nate.

    —Pero es una lástima aún mayor que... ¡Los perros no coman chocolate!

    —¡Ah! ¡Ya no soy un perro! ¡Soy Nate el yumano!

    —Chingada madre, Patty, deja de extorsionar a Nate, te vas a ir al infierno, pendeja.

    —Oye yo quiero graduarme, que quiero ser enfermera pediátrica, y no permitiré que esta práctica llena de niños exhibicionistas o compañeros incapaces de pintarme las uñas me impidan pasar.

    —¡Que soy ciego, Patty!

    —¡Meras excusas, Eduardo! ¡Siempre: Patty no puedo ver nada del teatro porque soy ciego, no puedo hacer crucigramas porque soy ciego! ¡Supéralo! ¡Eres perezoso!

    —Agggh... Mira ya vámonos, que luego Archer nos echa de patada. Además ya calmamos a Nate gracias a tus habilidades de extorsión y chantaje.

    —Que feo cuando lo dices así, Duck.

    —¡Me llamo Eduardo! ¡Ya decía yo que me llamarán así..! ¡Sabía que era tu culpa, Patty! ¡Eres una monja blasfema y vulgar!

    —Siempre soy yo, ¿no que eras sordo y no escuchabas chismes?

    —¡Soy ciego no sordo, estúpida!

    —¡Duck y Patty! ¡Peyea! ¡Peyea! —gritó Nate mientras comía con una mano su chocolate y con otra lo levantaba alegre de ver a sus cuidadores discutiendo amistosamente mientras Cucumber movía su cola con la lengua afuera.

    —Son algo jóvenes para ser los padres —dijo Emil viendo a ese par particular mientras levantaba una ceja.

    —¿Padres? ¿Yo con semejante especimen? ¡Ya quisiera ese mono que rompiera mis votos por él!

    —¡Yo puedo tener fetichismo por monjas, pero por las que tienen clase, pendeja!

    —¡De nuevo siendo vulgar frente a Nate! —cambiando de tema, la chica miró al grupo y los señaló —. ¿Y de dónde sacaste a esos, Archer? Se ven demasiado jóvenes para ser practicantes. Hasta se ven igual de palurdos que Duck en la academia.

    —¡Patty!

    —Hehehe... —rió nervioso Archer —. Es que son estudiantes de academia, precisamente de Durkheim, requiero ayuda para ya sabes eso.

    —Oh —dijo ella —. Ya decía yo que esa fachada de pobres era de Durkheim, ¡oye Duck lo oíste! ¡Son de tu mismo cuchitril de indigentes!

    —Ya escuché Patty.

    —¿No que eras sordo?

    —¡Ciego! ¡Y deja de insultar a mi academia! No todos tenemos pasta como tú ni podemos acceder a la Mary.

    —Oye yo no juzgues a mi familia por tener dinero, eso es clasismo.

    —¿Eras de la Mary Academy? Vaya —Jan levantó una ceja, pensar en que quizá ella usó a alguno de los suyos era algo que no se esperó —. Es bastante extraño ver convivencia tranquila entre alguien de la Mary y de Durkheim.

    —Eventualmente todos nos unimos cuando acabamos la academia —contó Archer —. Sí, en la adolescencia podemos tener rivalidades pero en la universidad hallamos a diferentes personas con diferentes gustos y procedencias entonces los viejos rencores dan paso a amistades, camadería o incluso matrimonios.

    —Menos para Archer, el man no pilla ni un resfriado —se burló Patty hasta que miró para todos lados —. ¿Y Nate? ¡Te dije que pusieras un ojo en él, Duck!

    —¡Que soy ciego, estúpida!

    —¡Siempre con tus excusas! ¡Ahora corre que...! ¡Ah ahí está Nate! ¿Lo ves?

    —No.

    —¡¡Está desnudoooo!! ¡No de nuevo!

    Así el par inició a correr mientras algunas personas quedaban desconcertadas por ver a un infante correr sin ropa por todos el complejo estudiantil Polestar y como el dúo e jóvenes buscaban alcanzarlo mientras la fémina decía algo referente a que no se graduaría o que Madame Leopolda la mataría.

    —Estos chicos... —suspiró Archer.

    —No entiendo porque no vinieron los padres de Nate por él en vez de dejar a ese par que...

    —Nate no tiene padres —explicó Archer mientras se rascaba la nuca, Emil no comprendió eso —. Fue abandonado en el hospital apenas nació. Ha vivido toda su vida aquí en el complejo estudiantil Polestar específicamente en el área de acogida de menores a cargo de Madame Leopolda una monja de gran corazón pero también mal carácter que se encarga de cuidar a los niños junto a sus ayudantes. Nate ha conocido a muchas personas a lo largo de su vida, el año pasado un practicante silencioso lo venía a recoger, este año son ese par. Aunque de todos, creo que ellos hacen el mejor trabajo.

    —Pobre... —dijo Sofía.

    —Supongo que no todos tenemos la suerte de tener padres o nunca los tuviste o los pierdes y... —el maestro se quedó pegado en sus pensamientos —. ¡Ah! ¡Perdón! Lo que intento decir es que Nate es alguien que me motiva a continuar, digo, tan pequeño y solo en el mundo... ¡Pero es un niño muy alegre y enérgico! ¡Eso sin duda es digno de imitar!

    Mientras Archer hablaba pronto unos pasos se escucharon y específicamente una voz bastante potente que parecía discutir con alguien por teléfono, por el tono de su voz parecía estar hastiada de algo en particular. Ahora fue el turno del niño gordito de agrandar sus facciones y prepararse, sosteniendo su mochilita mientras le daba los cinco a su mejor amigo Tomás y luego se dirigió a la puerta.

    —¡¡¡Mamiii!!! —Tito alzó sus manos, dando saltitos, la alta mujer de voluptuosa corpolatura, y mirada de pocos amigos, sonrió a su vástago pero no paró su discusión por su celular —. ¡Mami hoy hice muchas cosas!

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    —Sí tesoro... ¡¡¡No tú mamá!!! ¡Me habla Tito! Sí, sí... ¡¡¡Mamá ya te dije que ya comeré!!! ¡Ya, ya! ¡Ya te envio una foto! ¡Cuando llegue a casa! ¡Dios sí! ¡Y deja de llamarme má! ¡Tengo treinta años, maldición! ¡Todo el rato llamas diciendo que coma! ¡¡¡Arght!!! ¡¡¡Ya inicias a gritar!!!! ¡Te corto! Grrrr — la mujer gruñó con todas sus fuerzas mientras apagaba el celular y miraba cansada a Archer que parecía nervioso —. Ah, mi madreee. Es insoportableee...

    —S-Sí me imagino... —dijo Archer, mientras a la lejanía aparecía otro padre de familia, yendo lentamente con muletas. Archer preparó a Tomás que vio a su progenitor, el maestro quiso saludar al nuevo individuo, pero fue la mujer quien lo hizo.

    —¡¡H!!! —saludó.

    —Oh, hola Sara, dios te bendiga. Y hola Archer, ¿cómo se comportó Tomás hoy?

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    —Bastante bien, Héctor, aunque recibí ayuda hoy, así que quizá lo mío es mera excusa para decir que trabajé menos de lo normal —rió.

    —Sí, sí, A —haló la mujer a Héctor que se despidió con la mano mientras casi hace caer sus muletas por el agarre de la mujer—. Hoy te vienes a mi casa con Tomás y traemos a Esteban a patadas. Que mi madre los quiere en casa, y si la vieja no los ve se arma la tercera guerra mundial. Abajo los rumores de que D'Saint la va a traer... ¡La traerá mi madre si no van!

    —Sí Sara pero los niños...

    —¡Yo quiero que Tomás venga a casa!

    —¡Tito y yo prometimos ver los mentamigos juntos!

    —¿Ves? Ellos ya se pusieron de acuerdo, raptamos a Esteban y nos liberamos de la queja de la vieja.

    —Sí... oye no nos hemos despedido bien de Archer y...

    —¡Él entiende! ¡Bye, bye, A! —gritó la mujer, dejando a Archer con la mano levantada, no entendiendo muy bien qué había pasado.

    —Ah... Sara nunca cambia —susurró el maestro mientras veía a los chicos confundidos por el intercambio ruidoso entre los padres de familia —. Son buenas familias. Tito viene de una familia bastante cariñosa compuesta por su madre y abuela. Tengo entendido que Sara, la madre de Tito, tuvo un pasado criminal que la tuvo recluida bastante tiempo en instituciones penales hasta que cumplió los veinte años. No tengo detalles de los delitos pero se habla de hurto agravado y ataque a mano armada. Aunque ahora es una mujer bastante buena que quiere lo mejor para Tito quizá para no guiarlo a los pasos de estos, sobre el padre de Tito... tengo entendido que sigue en prisión por asesinato, era un estudiante de la Frank Academy —completó —. Sobre Tomás, él ha tenido una vida dura, vino hace poco de Chile creció en una institución llamada SENAME y... digamos que tenemos suerte de tenerlo aquí. Fue adoptado por una pareja de dos hombres que lo quieren mucho, aunque aún parece no acostumbrarse a ellos. ¡Cosas normales! Hay que darle tiempo al tiempo.

    —Debe ser duro trabajar con muchos niños con diferentes situaciones sociales... —susurró Franco.

    —Bueno, nadie dijo que fuera fácil pero me gusta mi trabajo.

    ¡¡¡Es la otra clase!!!

    — Ah... gracias... —Alguien con voz apagada cerró una puerta y se dirigió en dirección a la clase de las oruguitas del mañana, parecía distraído y perdido en su propio mundo, e incluso ignoraba que tenía un moretón en la frente producto de haber colisionado contra un poste de luz. Sus grandes ojeras parecían ser ya parte de él, y su cuerpo increíblemente delgado hacía pensar que con un mero soplido se iría a abajo —. ¿Aquí es?

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    —Sí, sí... aquí es Gilbert —susurró Archer, saliendo del aula y trayendo al muchachito que aún parecía desconcentrado. Jan lo observó ese joven parecía de su edad o incluso menos, por lo que pensó que recogería a su hermanito o hermanita —. Él es el padre de Dulcineé.

    —¡¡Me llamo Gomi!! —gritó la hiperactiva nena de las coletas negras.

    —Dulcy... —susurró Gilbert.

    —¡Gilbert! ¡Vamos a casa! ¡Vamos a jugar mucho! —La nena tomó la manga de su progenitor y dio varios saltos.

    —Yo... ah.. sí...

    —¡Es para allá, Gilbert!

    —¿Estás bien? —preguntó Archer mientras el joven asentía.

    —Exámenes... de... fin de... semestre... con... el profesor... Herrera... yo... yo...

    —¿Has dormido?

    —Sí —dijo —. Hasta tuve un hermoso... sueño donde yo... moría.

    —Ah Gilbert... lo mejor será que...

    —Descansar... —Y digno como un muerto viviente comenzó a caminar junto a la nena que siendo su total opuesto saltaba, canturreaba y le halaba de la manga muchas veces. Archer suspiró.

    —¿Bastante joven, no? Él tiene 23 años y es universitario. A pesar de su corta edad ha pasado muchas cosas. Quizá demasiadas que su cuerpo parece que cederá en cualquier momento y es por eso que quizá Dulcineé puede ser tan hiperactiva, mandona y especial en su forma de actuar. Tiene que llenar un puesto que su padre por la depresión en estos momentos no puede.

    —¿Y su madre? —preguntó Llun.

    —¿De Dulcineé? Vaya, es una historia de lo más compleja. Que sepa, Gilbert viene de una familia judía de banqueros, pero él en su adolescencia se rebeló y decidió recorrer el mundo con su banda de rock, lo típico que hace cualquier adolescente como ustedes pero que su familia tradicionalista lo vio como una vergüenza y tengo entendido que Gilbert incluso fue repudiado por ella, pero él decidió seguir su sueño. Hasta que conoció a la madre de Dulcineé, una muchacha musulmana quien era su fan número uno. Comenzaron un romance donde recorrieron muchos lugares, quizá unidos por pertenecer ambos a familias tradicionales e inflexibles. Hasta que cierta nena quiso venir al mundo, y la madre de Dulcineé, Nasila, fue repudiada por eso, escapó a tiempo antes de morir lapidada por su familia que se vio en una mala situación pues Nasila estaba comprometida con otro joven de su religión. Al final huyó con Gilbert y tuvieron la clásica historia de romance, donde luego del fracaso de la banda de Gilbert se vieron en una mala situación económica donde él se vio obligado a hacer trabajos aberrantes pero continuó, quizá motivado por la pequeña Dulcineé y su novia. Pero un día su novia no regresó a casa, había sido víctima de un lanzamiento de ácido a manos de su hermano mayor y fue enviada al hospital donde murió —suspiró —. Solo, Gilbert tuvo que venir a Letzenburg para protegerse él y su hija de la familia radical de su novia. Actualmente él hace las letras de Pain, pain, pain!!! la banda más famosa de Letzenburg, aunque jamás ha vuelto a cantar, no sé por qué, pero debe ser por el trauma anterior. Tengo entendido que estudia fiología en la universidad de centro. No es un mal tipo, pero sus experiencias de vida, las múltiples responsabilidades, el luto por la muerte de su novia y cuidar a una nena siendo tan joven y estando solo está calando en él. Motivo por el que Dulcineé busca ser independiente y mandona, para llenar ese espacio pues en el fondo nos culpa a todos por el malestar de su padre. Eso la ha llevado a tener problemas con otros niños y la ha orillado a terminar bajo el ojo de los servicios sociales en más de una ocasión, pero no me quiero imaginar lo que haría Gilbert si perdiese a su hija. Es una situación delicada.

    —Es complicado... porque si Dulcineé es peligrosa debes hablar, pero si es separada de su padre... —Jesús pensó en eso, ser maestro de niños pequeños era más que un asunto adorable o cliché, era un trabajo pesado como cualquier otro.

    —Muchas cosas que pensar para unos niños tan pequeños, no es de sorprenderse que el estrés esté en ellos.

    —He de admitir que tienes mucha información para ser un simple maestro —agregó Reiji logrando que Archer sudara frío.

    —Hahaha... d-digamos que tengo mis métodos para obtener información —trató de cambiar el tema —. Cosas mías.

    —¡Papi! ¡Mami!—Una pequeña niña se alegró al ver al par de personas que vinieron, la fémina comía una manzana que Tristán vio de reojo mientras el varón estaba sonriente con una aterradora mueca repleta de dientes que causó un leve escalofrío a todos los presentes menos a Jan que no comprendió el súbito cambió en la actitud de los presentes ante la aparición de la pareja y, para ser más especificos, al varón de afilados dientes.

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    —H-hola familia Poniatwoski...je, Marcia se ha portado muy bien, y... me s-sorprende no ver al señor Lirio.

    —Mi tío ha estado ocupado —explicó la chica, mientras Marcia se subía a sus brazos —. ¿Naranjita pasa algo?

    Efectivamente el varón se había quedado quieto viendo al grupo presente que tragó saliva. Él de dientes afilados negó antes de sonreír.

    —Entonces vámonos.

    —“Por supuesto, tesoro” —se adelantó la mujer mientras el varón se detuvo a ver a cierta rubia —. “Gracias por los viajes”

    —¡¿Eh?! ¡E-espera! ¡¡¡Ese conchudo nos recuerda!!! —gritó mientras entre risas silentes cierto varón se iba —. ¡¡Ven aquí, conchudo!! Como es posible que nos recuerde si...

    —Es Mario —dijeron todos al unísono, recordando las conexiones con infinidad de mundos de ese sujeto. Archer no comprendió.

    —¿Lo conocen? Pensé contarles que...

    —Lo sabemos —suspiró Sofia, desordenándose los cabellos —. En serio lo sabemos.

    —¡E-Eso es bueno! ¡Ese sujeto da mucho miedo! ¡Especialmente porque tiene una familia tan numerosa que ni se lo creerían! ¡Hasta parecen una mafía! ¡Los gitanos son aterradores! ¿Saben? Una vez se quedó en clase a conversar, no sé cómo ni cuándo y terminé con un contrato acerca de un servicio que ni necesité, subscrito a un programa que nunca quise y que aún sigo pagando. ¡Creo que me estafó o algo así! ¡Les digo que ese tipo no es normaaaal!

    —Te acostumbras —dijo la lisiada con la mirada vacía.

    —Eso es aterrador... —completó Archer.

    —¡¡¡Buenaaaas!!! —Una mujer saludó alegre, logrando sorprender a todo el grupo —. ¡Hoy vengo yo a recoger a Jas! Hola linda, ¿cómo estás?

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    —¿Mi hermanito no vino hoy?

    —Está ocupado con los exámenes, linda. ¿Y quiénes son esos pimpollos, Archie? —la mujer miró al grupo pintoresco.

    —S-Son estudiantes de Durkheim... —dijo Archer.

    —¡¡¡Ahhhh!!! ¡Entonces son alumnos de mi Ray!

    —¿Ray...? Espera...¡¿El profesor de matemáticas está casado?! —Jesús no se lo creía y luego miró a la dama —. ¡Lo peor es que no es un orco! ¡Chicos en serio alguien soporta al demonio de los números!

    —No seas tan rudo, todos merecemos amor —dijo Iggy.

    —¿Aunque sean ogros sin piedad con sed de sangre? —levantó una ceja el moreno.

    —Ché, es cierto, el profe de mate será estricto, duro, sádico, y posiblemente pensamos que era un viejo solitario, abandonado, solo y solterón, pero jamás jamás será un sujeto de corazón lindo.

    —¡Dejen de hablar mal de mi papi! —gruñó la pequeña.

    —Anda, si el profe se reprodujo, aún hay esperanzas para el gamer —Jesús susurró eso bajito en el oído de Kristina pero Franco lo escuchó.

    —Cállate negro aweonao.

    —Por cierto, Archie recuerda que en dos semanas te toca visita con el urologo. ¡Hay que verificar esa próstata! —dijo la madre de Jas.

    —¡¿Tiene que hablar de eso frente a todos aquí, señora Charlotte?! —gritó Archer totalmente rojo, mientras la mujer quien no parecía tener sentido de la vergüenza subió los hombros, Lyonesse se ocultó el rostro con ambas manos —. Ah... Esto es humillante...

    —No hay nada de humillante en un examen de próstata, te lo haré yo. Sólo hay que meter los dedos en...

    —¡¡YA ENTENDIMOS! ¡TODOS ENTENDIMOS! ¡HAHAHAHA! ¡Miren! ¡Hay más padres allá! ¿No es hora de irse? Se está haciendo súper tarde y... —Archer levantó la mano, alertando a otros padres de familia mientras sonreía —. ¡Aquí! ¡Aquí! Auxilio...

    —¿Mami qué es la próstata?

    —Oh querida es una glándula muy importante que... —La mujer comenzó a caminar con su pequeña mientras daba una explicación increíblemente gráfica que hizo a más de uno entender de donde provenía el gusto de la nena por la ciencia mientras Archer agradeció a cinco dioses distintos por la partida de la mujer. En serio a veces prefería que Jas fuera recogida por su hermano mayor o incluso por ese maestro que más de una vez lo había amenazado con un arma de fuego, vamos, era menos humillante ser amenazado por una escopeta que detalles de sus exámenes médicos dichos de forma tan explícita.

    —Ah... Jas tiene una familia sin duda... curiosa...

    —Esa mujer está... algo zafada... —susurró Reiji.

    —Supongo que por eso queda bien con el profesor Ray —dijo Jesús.

    —Sin duda —completó Sofía.

    —Lamento la tardanza de cinco coma diez segundos —vino una mujer bastante formal mientras sostenía un portafolios —. ¿Cómo se ha comportado, Princess? —Por fin una dama que parecía traer toda la cordura que la anterior fémina pareció haber raptado.

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    —Ah, hola doctora Solaria. Comprendo su tardanza.

    —Las reuniones con tema patrimonial como eje principal con los científicos de la NASA siempre consumen una cantidad de tiempo poco saludable —comentó, mientras la pequeña preparaba su mochila —. Y Nora se encontraba en una reunión para verificar detalles con los agentes del Proyecto Monarca y los candidatos. El tiempo disponible era poco, especialmente cuando nuestro mayordomo debía encargarse de Regina y llevarla a hacer violin.

    —¡Regi hace música! ¿No mami?

    —Sí, Princess. Sobre eso... —La mujer observó al maestro —. Espero que Princess haya comido sus raciones recomendadas de calcio y no haya sufrido fracturas menores en el transcurso del día. Al menos es lo mínimo que espero de tu labor, Lyonesse.

    —S-Sí... todo bien hoy.

    —Veo que tienes aprendices o, mejor dicho, ayudantes —la mujer levantó una ceja —. Se ven ineficientes pero confío que ante cualquier inconveniente sepas que tu promoción estará en riesgo además de tu reputación beneficiosa con Nova que te ha concedido dignas referencias laborales.

    —T-todo irá bien.

    —Eso espero, sin más, me despido.

    —¡Chauu, maestro! —se despidió la pequeña Princess. Dejando sólo la estela de la seria mujer mientras Archer comenzó a sudar frío.

    —Ah... los agentes siempre son aterradores.

    —¿Agentes? —preguntó Sofía.

    —Sí, ella y su esposo son agentes del Proyecto Monarca. Aun recuerdo cuando los conocí por primera vez, fue hace años cuando Lionel... —recordó a su sobrino —. Mi sobrino mayor... —su temple se volvió triste pero sacudió su cabeza y dio una sonrisa suave —. Un chico asombroso... fue visitado por el padre de Princess: Nora Valentia, el encargado de la verificación de brazaletes de su academia —Eso pareció sorprender a más de uno —. Me dio miedo pero cuando conocí a sus hijas vi que había más que seriedad en ellos. No son malas personas solo son... formales y aterradores. Nora es fisioterapeuta mientras Solaria es astrónoma, ella tiene una posición superior al interno del Proyecto Monarca donde se dedica a la investigación mientras su esposo es un supervisor. Son increíblemente eficientes como si fuesen más máquina que personas, aunque lo suficientemente capaces de tener a una niña especial como Princess sin descuidar a su hija mayor.

    —¿Niña especial? La cabra chica parecía bastante normal.

    —Lo es, aunque es muy frágil. Ella sufre de osteogénesis imperfecta tipo uno, la menos invalidante pero no por eso digna de ser descuidada, es más frágil que una niña común y requiere muchos tratamientos. Por eso siempre hay que cuidarla mucho pues puede terminar con graves fracturas si no se la manipula correctamente, quizá por eso es temerosa y tímida. Por suerte sus padres la cuidan mucho aunque quizá su padre la sobreproteja en gran manera, supongo que al ser fisioterapeuta se siente más obligado que Solaria en mantener a su pequeña en un estado de total normalidad. Creo que con ellos entendí que no importa cuan serio seas, por tus hijos mostrarás incluso tu fachada humana.

    Archer ignoró que mientras daba ese discurso alguien apretó fuertemente la parte de abajo de su pantalón, era la pequeña albina que se sujetó con más vehemencia, notando la presencia de una persona más. El maestro inmediatamente miró hacia al frente hasta que del marco de su puerta alguien se acercó con paso formal, sonoro pero sin duda repleto de parsimonia. Quizá demasiada. La mirada seca interceptó a los presentes que juraron haber visto ese rostro alguna vez pero fue Iggy la que pareció reconocer al sujeto en el marco de la puerta.


    —Es... Phlox Dalhart —dijo la líder de los pesos pesados de Durkheim —. Hermano mayor de Dandelion, el chico de su clase que... que...

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    —¿Su... hermano? —Sofia no se lo podía creer.

    —Además es popular de quinto año.

    —¡Eso significa que conoce a mi hermano!

    —Realmente... que compartamos la clase con alguien al final del día no significa que conozcamos a esa persona, creo que tú lo confirmaste cuando desconocías al chico suicida —completó Jan.

    —Phlox, vaya es un... honor verte, creí que vendría tu mayordomo Surge y... —Archer fue silenciado cuando la pequeña albina se escondió entre sus piernas.

    —Surge fue despedido hoy.

    —¡Ha! ¿Es el tercero del mes, no? Vaya sin duda Lord Dalhart es un sujeto complicado con sus sirvientes.

    —Padre es exigente con la servidumbre. Su dinero, sus reglas, no pedí cuestionamientos.

    —Yo ah... me enteré que tu hermano menor... el pequeño Dan, yo... no sé cómo decir esto, lo lamento.

    —Me dirigía al hospital junto con Bjorn.

    —Espero se recupere.

    —Está muerto, aun si respira, un cerebro hecho añicos no se puede recuperar de ninguna forma.

    —Lo sé... la caída...

    —Dudo que su cabeza hubiese estado realmente funcionando incluso antes de eso.

    —Debes estar muy triste, Dan parecía muy unido a Bjorn y a ti, eran tres lindos hermanos.

    —No tenemos lazos sanguíneos, tres desafortunados desconocidos que se unieron bajo un mismo apellido no se pueden considerar una familia. La decisión de Dan sólo desordenó mi rutina semanal de estudios y eso es algo que deberé solucionar.

    —No deberías ser insensible.

    —Las personas afrontamos nuestras tristezas de diferentes formas. Llorar no va a hacer que Dandelion se despierte ni hará que mis exámenes disminuyan por arte de magía. El tiempo de llanto puede ser transformado en horas de estudio. Mi vida no se estancó cuando la de Dandelion lo hizo. Mi acceso a la universidad el próximo año tampoco se atrasa. Los días siguen pasando y lo mejor es continuar. Las lágrimas no levantan a los muertos.

    —Yo...

    —Bjorn debemos irnos.

    —N-no quiero... —dijo la pequeña —. ¡D-Dan dijo que iba a venir... él! No tú... debo esperarlo, Danny...

    —Crece, Dan te mintió no va a venir. Nos mintió a ambos.

    —¡No! É-él...

    —Él está en el hospital, ¿no quieres verlo?

    —¿De... verdad?

    —Soy insensible, niña, no mentiroso.

    —D-de acuerdo... Ox...

    —Pues entonces nos vamos —Phlox movió su cabeza para abajo mientras se despedía de Archer de forma no verbal. El pelirrojo intentó ser amable.

    —Adiós y en serio, lamento lo sucedido...

    —No hay que lamentarse por personas que no cumplen sus promesas.

    Y diciendo eso, se fue junto a la pequeña albina que miró hacia atrás.

    Archer suspiró. Mientras los rostros de dudas de sus convocados parecían rogar por explicaciones.

    —La familia Dalhart es bastante complicada. Nunca entenderé que piensa la estrafalaria cabeza de esa casta.

    —Dicho así lo haces sonar como una mafia —dijo Reiji, levantando una ceja.

    —Ah... no... ¡Para nada! No hablaría jamás así de nadie de allí. Digo, gracias a ellos tenemos la tecnología como Chrysalis o los mismos brazaletes. Solo que realmente no comprendo a Aster Dalhart, ¡para mí que tiene demencia senil! Aunque supongo que todos los genios tienden a ser particulares.

    —¿A qué te refieres? —se inmiscuyó Iggy.

    —Oh, Aster Dalhart es el padre adoptivo de Phlox, Dandelion y Bjorn. Es un anciano extremadamente rico y conocido por su gran filantropía, siendo el principal dador de fondos a los servicios dedicados a la protección, educación y sanidad de los menores de edad al interno de Letzenburg. Incluso fue ascendido a ministro de la sanidad cuando era más joven, aunque ahora es sólo científico jubilado quien le presta sus servicios al Proyecto Monarca. Él, junto a un colega suyo, el doctor Barini, formaron las primeras reuniones internacionales de psiquiatría con motivo de: Reforma Mental. Hace muchos años. Hasta podemos decir que fue uno de los pilares que contribuyó para hacer realidad el proyecto junto a nuestro ministro de la educación. Aunque a diferencia de D'Saint, Dalhart prefiere restringirse a la parte médica, investigadora, devota a la experimentación y filantrópica alejándose del panorama político, especialmente porque se considera un hombre religioso y cree fervientemente que los seguidores de la fe, no pueden inmiscuirse con el mundo frívolo de la política.

    —Para ser religioso parece que le gusta despedir a sus mayordomos —dijo de forma veloz Jan.

    —Eso... es algo... común. Lord Dalhart también es conocido por su exuberancia de carácter, supongo que es inherente a la naturaleza de ser rico. Vamos, ser multimillonario y ser un bastardo prepotente normalmente viene como un plus. Pero es opinión mía, jamás me metería con un superior, hehehe... ignoren que dije eso, la verdad es que envidio la vida de los sujetos como él. ¿Se imaginan? Ir en jet privado a cualquier lugar del mundo, comprarse lo que quieras e incluso invertir fondos en investigaciones absurdas... ¡Es tu dinero y puedes hacer eso y más! ¡Ahh!

    —Eso no evitó que Dandelion se suicidara —tajó Reiji.

    —... —Archer se silenció —. Oigan yo sé que Dalhart puede parecer un sujeto despiadado con lo que acabo de decir. Pero no es un mal sujeto, realmente pocos hacen lo que él —El maestro miró a Tristán de reojo y dio una suave sonrisa —. Él adopta a niños carentes de figuras que paternas que nadie quiere por... problemas mentales graves e irreversibles.

    —¿Qué...? Dandelion, él... era popular... el pibe... Phlox... o la nena... ellos...

    —¿Saben? Una persona puede verse increíblemente sano por fuera pero por dentro puede ser un mundo indescifrable. Lo mejor es no juzgar, callar y permitirse conocer. Sólo así veremos que bajo la etiqueta de enfermo mental, diversamente hábil, o sujeto especial se esconde una persona. Ni más ni menos que eso.

    Y el silencio reinó el lugar. Hasta que Archer guió al grupo afuera para tomar aire y charlar un poco más acerca de la misión ahora que los niños de la clase se habían ido, ignorantes que cierto pelirrojo silente se distrajo con algo. Afuera del complejo estudiantil aun muchos niños, los que residían ahí estaban jugueteando o leyendo libros en algunas esquinas mientras monjas los guiaban a la biblioteca. Independientemente de todo, ese lugar parecía jamás dormir. Y luego de tomar una bocanada de aire el maestro decidió continuar.

    —Mis niños son asombrosos, ¿no? —sonrió —. Mi labor es efímera, la de todos los maestros, pero ser maestro de parvulario tiene un encanto único. Pienso a menudo que estos bebés están forjando sus primeros recuerdos, ¿lo entienden? Sus valores, sus ideales, sus sueños, y yo, un simple ser humano estoy siendo de los primeros en acceder a ellos, teniendo el privilegio de ser un recuerdo primordial en la vida de estos niños que le seguirá por siempre. Los niños viven primero en una esfera donde sus padres son su primera fuente de afecto y luego viene la figura del maestro. Yo. Yo soy la figura más cercana que tienen luego de sus padres. ¿No es eso hermoso? ¡Vaya me hace sentir muy honrado y algo apenado! Pero no deja de maravillarme cada vez que lo pienso. ¡Sí! Ellos crecerán, pero quiero que sus primeros recuerdos que los seguirán como una piedra angular en todas sus vidas sean los mejores. ¡Sólo así creeré que este mundo tan complicado que aborreció mi sobrino, mi hermana, e incluso yo puede continuar! Los niños, ellos son nuestro futuro, ellos...

    Una voz femenina rompió el monologo del varón y todos voltearon a ver quien había hablado.

    —Vaya, que bonito discursito el que te has montado, mi querido Archer, es una pena que no te paguen por estar diciendo cosas tan faltas de fundamento —todos voltearon a ver, era aquella mujer que anteriormente la habían visto en un intercambio verbal con Archer, éste último le miró con desgano.

    —Lefrau, por favor, ¿acaso me dirás que estoy equivocado? -

    —Eso es un pensamiento demasiado infantil, y bastante irresponsable si me lo permites - la mujer avanzó hasta estar más cerca de Archer y sus acompañantes —. Si los niños son el futuro, quiere decir que nosotros, como el presente, no estamos asegurándoles un futuro, sino que simplemente estamos dándoles herramientas para que ellos mismos hagan el futuro -

    —¿Acaso eso es malo? -

    —¿Qué te asegurará que ellos llegarán al futuro que tú quieres que lleguen? -

    —¡P-Para eso somos maestros! ¡Sus máximos guías! N-Nuestras enseñanzas son las que serán base para su educación futura y, finalmente, para lo que se convertirán -

    —Nosotros no somos sus únicos guías, Archer... Además, conoces lo que es este mundo, sí, este mundo que tiene encerrado como perro a tu sobrino mayor — la mujer dio un paso a un costado —. Este mundo es capaz de hacernos desistir de nuestros propios principios: drogas, malas influencias, celos, poder, en fin... tantas cosas que pueden hacer que el mundo pueda llegar a su final más amargo; que tu tengas esa mentalidad tan pura que, a opinión propia te hace alguien único y diferente, hace demasiado predecible el hecho que aún te mantengas soltero, sin futuro a que puedas cambiar tu condición marital -

    —¡¿E-E-E-Eso es un insulto, Lefrau?! P-Porque si lo fue, fue uno de muy mal gusto -

    —Bien, Archer, poco a poco has podido descifrar mi sarcasmo en mis palabras, recuerdo cuando íbamos a clases, cuando éramos aún jóvenes, te creías todo lo que te decía jajajaja -

    —¡C-Calla! Con ese modo de ser tuyo tan tosco, seguro tú también estás igual que yo, solterona - la mujer solo se volteó y le sacó la lengua.

    —Por si no te has dado cuenta, a mi siempre me esperan, perdedor — no fue hasta ese momento cuando notó que, bajo su antebrazo, portaba un casco de motociclista que rápidamente lo puso sobre su cabeza y encendió aquel vehículo de dos ruedas que estaba a unos cuantos metros de distancia de los demás, cuando se escuchó el motor del medio de transporte, algunos niños que vivían en el complejo gritaron para despedirla, después de todo, algunos jovencitos de su salón eran habitantes del complejo y otros le tenían cariño a la señorita Lefrau por distintas razones; la profesora ladeó su cabeza hacia un lado y le sonrió a Archer y compañía antes de acelerar y salir del lugar, Archer no pudo hacer más que apretar sus dientes con fuerza, en serio le caía muy mal cuando Lefrau se ponía superior a él ¡¿Cómo era posible eso?! ¡Eran de la misma camada, por amor a los cielos! ¡Hasta consiguieron el trabajo al mismo tiempo! ¡Juraba que un día de estos, más vale temprano que tarde, le restregaría en la cara a su novia para hacerla callar frente a todos!

    —Chicos, volvamos -

    —¿Eh? Pero si estamos afuera -

    —Sí, y por eso vamos adentro nuevamente, necesito que Tristán también esté con nosotros, y no sé si se han dado cuenta, pero él no nos acompañó - los chicos se sintieron extrañados y lo buscaron con la vida, asustados de que lo que decía Archer era verdad, ¿Cómo pudieron perderlo de vista? Aunque la pregunta quizás era ¿Por qué el que debería "vigilarles" se había separado de ellos? No tenían idea, así que tuvieron que seguir a Archer hacia donde parecía ser que estaría su compañero.

    Durante ese trayecto vieron a varios niños, especialmente de primaria, jugar entre los pasillos, correr, lanzarse un balón de goma, o inclusive tomando una merienda; todos menos una persona estaban nuevamente fascinados por los infantes, sin embargo, un Santo de Ned fue lo suficientemente perspicaz para entablar conversación con el profesor durante el camino.

    —Archer, ¿'tai molesto por lo que dijo, no? -

    —P-Por supuesto que lo estoy, prácticamente me humilló frente a todos. Aunque no fue la única, debí haberles parecido bastante patético para ser un agente. Sí, un solitario y solterón agente.

    —Oye, pero ser soltero... No siento que sea malo, digo, hay personas que les gusta la soledad y... -

    —Lefrau sabe que ese es un punto débil hacia mi, lo usa para denigrarme - el profesor respiró una vez —. Yo lo que más quiero es tener una novia, una relación de adultos, nada de niñerías de las chicas de hoy en día que solo buscan placer, quiero descendencia, y pasar el resto de mis días con la persona con la que decidí unirme -

    — ¿'Tonces porqué no buscais? -

    —¡Lo he estado haciendo! Sin embargo, no es fácil, después de todo, hay condiciones -

    — ¿Condiciones? - En ese momento lograron observar al pelirrojo en compañía de algunos niños que parecían vivir en el complejo, era fácil de deducirlo porque era el horario de salida y ellos, pues, por obvias razones parecían no tener preocupaciones acerca de que alguien los viniese a recoger.

    —¡Tistán! ¡Tistán! -

    —Joe, deja a Jistám, lo estás lasjimandooo -

    —No es cierto, Padoru -

    —¡JOE! - Un niño y una niña estaban jugando rodeando a aquel número de cabellera rojiza que no hacía más que estar sentado, con sus piernas cruzadas mientras el varoncito le picaba el rostro con su dedo lleno de tierra, cosa que al parecer al muchacho carente de emociones a simple vista no lograba importarle demasiado la situación, los demás chicos solamente sonrieron ante tal evento que podía derretir inclusive a un corazón duro (o al menos eso pensaban).

    —Tristán... No sé si ustedes lo saben, pero él sufre de autismo, para ser precisos de síndrome de asperger, y gracias a ello, tengo mil y una dudas acerca de su futuro ¿Podrá encontrar el amor? ¿Se casará? ¿Tendrá alguna dificultad al momento de conseguir un empleo? ¿Qué pasará con él si me dedicase a conseguir una novia y, por mi propio bien egoísta, él se quedará solo y sin alguna guía? Tengo otras dudas en mi cabeza que me atormentan cada vez que me pongo a pensar en una posible pareja... Si en un momento dado siguiera simplemente lo que mi corazón y mis anhelos desean... No me perdonaría si Tristán saliese afectado en alguna forma —recordó lo sucedido con la segunda pareja de su hermana y como cierto pelirrojo de mirada de pocos amigos quedó marcado para siempre al punto que ahora yacía en una celda con innumerables traumas que lo llevaron a seguir un rumbo de eventos desafortunados, suspiró y se desordenó los cabellos —. ¿Dejarlo en algún centro especializado? ¡Ni de broma! Aun si tuviera todos los beneficios con los que cuentan los huérfanos aquí en el complejo Polestar, no me perdonaría a mí mismo ni siquiera cuando lo intente mil veces, él ya la ha pasado muy mal, como su tío es mi deber velar por su felicidad... debo cuidarlo como... no hice con Lionel —el profesor suspiró un poco, quizás para soltar aquel estrés y tristeza mezclados que poco a poco comenzaba a hundirse en su cabeza, agitó su cráneo momentáneamente y silbó, Tristán pareció entender lo que significaba ese sonido, dejó a los dos muchachitos con quienes se encontraba siendo su "juguete para picar humano" y, tras un breve "adiós", se fue al lado de quien lo llamó —. ¡Una pareja que no me acepte con Tristán no vale para nada la pena!... O al menos es lo que diría mi hermana, y-y yo respeto eso... ¡Y bueno en mi caso parece que ninguna mujer le interesa un vejestorio con su sobrino diversamente hábil... hahaha...! -

    — Ya párale, ¿sí? Eres un buen tipo después de todo - Franco se sintió en la necesidad de darle unas palmaditas en su hombro, al mismo tiempo que pensar para si que el tío de Tristán era poco menos que maravilloso.

    —O-Oh, t-tampoco es que quiera decir que por mi salario es un impedimento para lo que hago jejeje -

    —En serio, bájale ya... Además, si ganai tan poco, ¿Por qué no cambiar? -

    —La resistencia al cambio en un elemento inherente en el ser humano... P-Pero... pronto me graduaré y podré ser un agente de alto rango en el Proyecto Monarca, lo he hecho todo bien... uno que otro error aquí y allá, pero tengo la promoción y... -

    —Ohhhhhh - No había notado que esta última oración la había dicho en tono un poco más alto, así que todos los Santos de Ned lograron escucharla, una avalancha de felicitaciones verbales llegó a sus oídos y se apenó en sobremanera.

    —S-S-Sí.. G-Gracias, N-No es lo que consideraría mi trabajo soñado, p-pero... ¡Hay que pensar como adultos! ¡Sí, si, como adultos! Recuerden, nunca hagan lo que deseen, sino lo más rentable y... Sí, si, pensamientos adultos y aburridos —esto lo finalizó con un pequeño "yey" para nada alentador, Archer intentó sobarse la frente ante lo que dijo.—. V-Vamos, se nos está haciendo tarde y si no les digo al final qué es lo que van a hacer, será como un día desperdiciado. Perdonen si hablo más que teléfono descompuesto.

    —¿Por qué no contarnos aquí? -

    —No, es algo que debe hacerse en privado ¿No es así, profesor? -

    —Así es, Iggy, por favor síganme al aula - no tardaron tanto en volver a aquel salón donde ahora ya pudieron entrar en materia.

    —Bueno, ya les expliqué de cierta forma mi trabajo aquí con los pequeños y con qué es lo que realmente interactuamos nosotros, los amigos imaginarios, y bajo ese contexto, es la labor que harán, necesito... un par de ojos extra, bueno, muuuuchos ojos extras -

    —¿Para qué? -

    —¡A-A eso iba! - Sofía ladeó un poco la cabeza —. Resulta que algunos amigos imaginarios que están bajo mi jurisdicción pues... Han decidido tomar unos días libres de mis ojos vigilantes -

    —En otras palabras, se les escaparon ¿No es así, Archer-sensei? -

    —No necesitabas decirlo así de primas a primeras, pero si... Y debido al poder de influencia que el mundo exterior sin protección puede otorgar, estos amigos imaginarios pueden estar en un grave peligro... Y no solo ellos, sino también el mundo real dado que, a diferencia de los distreses o jefes mentales, su rango de acción siendo simplemente amigos imaginarios es mucho mayor, y ni que decirlo si las malas influencias se apropian de ellos, pueden causar destrozos y caos por doquier.-

    —Eso no es algo que solo las malas influencias pueden generar - Iggy se cruzó de brazos —. Las malas influencias no intentarían hacer eso con amigos imaginarios de este rango de edad -

    —Sí, yo también pensaba lo mismo, pero eso es teoría de, quizás unos años atrás, hoy en día es diferente - el profesor sacó una pequeña tablet de su escritorio y mostró un calendario —. He llevado un registro de un suceso extraño que ha pasado últimamente, un amigo imaginario en particular ha demostrado ser poderoso, mucho más que la media, al punto de poder romper su contenedor conceptual - Archer mostró la imagen de un oso de felpa color morado —. Es más poderoso que cualquier cosa que haya enfrentado antes y eso me ha tomado con la guardia baja -

    —¿Un amigo imaginario mucho más fuerte de lo normal? -

    —Es mucho más fuerte para algo que se pueda llamar "amigo imaginario", diría que ha madurado velozmente y se acerca al poder de un distrés de academia -

    —¿Eso es posible? - Iggy parpadeó un par de veces.

    —Como dije, hoy en día la globalización y el mundo conectado con lo digital se expande como un globo de agua, lo que antes eran casos aislados, ahora se están reproduciendo con algo más de frecuencia, es raro, si, pero esperable, considerando que ahora con esto del internet, las malas influencias han encontrado un poderoso y amplio objeto y herramienta para poder llegar con los pequeños y atentar con sus conceptos, no solo eso, sino hasta romper todo rastro de inocencia de ellos - los muchachos solamente lo miraban a Archer con una cara de gran curiosidad por lo que explicaba —. Sí, como dije, es natural, sabía que pasaría, pero se esperaba un crecimiento gradual constante, pero el pico entre ese ser y el más cercano a su poder parece ser una distancia abismal, no lo niego, me tiene altamente preocupado... —Archer se acarició la barbilla

    —¿Q-Q-Qué es lo peor que pudiese...? -

    —¡CALLA, KRISTINA! - Gritaron todos los santos de ned, aunque en este caso, la pregunta en sí era muy válida.

    —No lo sabemos, la psiquis infantil sigue siendo un misterio, es como las Fosas de las Marianas, tan solo conocemos una parte de la misma, los científicos y estudiosos necesitan adentrarse más y más en ese tema tan particularmente profundo y complejo, es un lienzo en blanco donde cualquier cosa puede quedarse impregnada ¿Y cómo actuarán los infantes? Por desgracia las enseñanzas -ya sean buenas o malas- difieren en el comportamiento de un infante, jamás se comportarán en un patrón, o al menos... Es algo que aún no se ha podido descubrir... ¿Qué secretos o misterios esos pequeños pueden tener? Por el momento yo no tengo respuesta a tal interrogante —el varón cerró su portátil y decidió levantarse —. He seguido las patrones necesarios, he hecho entrevistas con innumerables personas de Letzenburg, confirmando el avenir de situaciones extrañas en todo Centro sin explicación científica, sin contar que mi brazalete ha detectado energía conceptual en grandes niveles en diferentes zonas de la ciudad. La energía conceptual es única de amigos imaginarios, por lo que la idea de un Mundo Mental Anómalo quedó descartada. Por lo que puedo asegurar que mis objetivos se encuentran rondando por la ciudad. Lamentablemente sólo soy una persona y no me puedo duplicar, por eso los traje conmigo. Para ayudarme a encontrar a esos amigos imaginarios.

    El hombre sacó una mochila con innumerables juguetes.

    —Les prometo que todo irá bien. Aunque para eso deberemos dividirnos.


    —¿En serio todo estará bien? —preguntó Sofía viendo un muñequito con rostro de sol.

    —Debería... aunque el alcance es desconocido. La mente infantil es aún desconocida para psiquiatras y estudiosos en general. Pero tengo la fe que todo irá bien. Los misterios fueron hechos para ser solucionados. Además, no les pienso dejar solos, nos mantendremos en constante comunicación. ¿De acuerdo?

    Sonrió, pero aún así el misterio rodeó a cada integrante de los estudiantes de Durkheim que vieron a su alrededor. Sin duda aquella tarde la pasarían yendo por toda la ciudad. ¿Cómo culminaría todo? No lo sabía, pero algo tenían claro debían cumplir su nuevo objetivo aunque si era innegable la extraña aura bañada en misterio que rodeaba toda la situación. Una que esperaban se disipara velozmente.

    [ * * * ]



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    Vaya chicos, si que estuvo largo el hiatus de fin de temporada, pero Durkheim regresó... ¡Y recargado! El plazo esta vez es de nueve días para la fase 1. Y se compondrá de minimisiones en búsqueda de los amigos imaginarios. ¡Aquí lo tienen! Y sí, hay muchos puntos muertos.

    Grupo 1: Franco, Tristán, Jesús, Reiji, Llun y Archer.

    Zonas de búsqueda: Universidad Central [Particular interés en la facultad de medicina y filosofía] Ubicado en la Zona Residencial // Bar “Xiang” ubicado en Asian Zone. Ambas zonas separadas por “El Parque Central”.

    Misión: Vaya, es muy extraño pero estudiantes universitarios inicien a contar que cosas muy extrañas ocurren en su biblioteca, vestidores e incluso en medio de ¡Alocadas fiestas universitarias! Sí, cosas peligrosas, cosas que ellos verifican al amanecer con los rostros pintados, o con sustancias extrañas en sus bebidas que ha llevado a hospitalización a cinco estudiantes, pero sin duda lo más grave ocurrió hace una semana cuando una zona de la biblioteca fue quemada, al igual que un aterrador incendio en una de las residencias universitarias. ¿En serio alguien puede culpar a estos chicos de celebrar el fin del semestre? Sin embargo, Archer como buen estudiante y a la vez agente sabe que estos eventos no son normales. Su labor en esta tarde es examinar todas las facultades (labor extenuante sobre todo porque es casi toda una calle completa y sus conocidos pueden ser irritantes), residencias universitarias, claro, dando particular interés a la facultad de medicina y filosofía, y la biblioteca. Pero es de recordar que como buen fin de semestre hay muchos cerebritos estudiando en la biblioteca y por otro lado... ¡No nos engañemos! La labor principal consistirá en interceptar al amigo imaginario de la universidad que posiblemente haga acto de aparición en la próxima gran fiesta que se llevará en la noche después de las clases de la tarde, tengan mucho cuidado porque si en algo se caracterizan los universitarios de Letzenburg es que tienden a ser muy ruidosos, y en una fiesta repleta de alcohol y frustrados universitarios las cosas no pueden terminar bien. Y lo más importante: No llamen la atención, a fin de cuentas, no solo impopulares estudian sino también populares ignorantes.

    Si logran sobrevivir o si antes de ir a aquella fiesta loca logran poder darle un paso a la zona oriental, quizá sea un buen momento para tomar un té en el barrio chino, sobre todo en el famoso bar “Xiang Xi” famoso por su bubble tea y otras grandes recetas, sin embargo, incluso los dueños del bar han demostrado tener graves problemas desde que han perdido objetos valioso en los que se incluyen dinero y sobre todo el famoso abánico cubierto de oro de la difunta matriarca de la familia Ling, y cuya antigüedad es digna de cualquier museo, dicha pertenencia familiar estaba protegida en una caja fuerte que parece no haber contenido lo suficiente. El primogénito de la familia: Xiao Ling, popular de Durkheim de quinto año, cree que todo es una jugarreta de sus enemigos: Los Yakuza, en particular a la familia, Ryuuga (Dueños del salón de masajes “Sakura” que es más una especie de zona de prostitución ilegal) Y sí, al parecer la familia Ling pertenece a la mafia china, esto puede terminar increíblemente mal aumentando la incidencia de crimen organizado en Letzenburg si no se descubre que está pasando realmente. ¿Quién dijo que los amigos imaginarios no eran peligrosos? Aunque parece que este amigo imaginario robó una pertenencia valiosa de los Ryuuga, y estos culpan a los Ling. Vaya... ¿Quizá la guerra es inevitable? Sin contar el odio racial que se tienen ambas castas. ¿Hallarán esos objetos y a los amigos imaginarios o terminarán envueltos en asuntos de horrible categoría?

    Grupo 2: Sofia, Jan, Emil, Kristina e Iggy

    Zona de búsqueda: Hospital Sacro Cuore [Particular interés en la zona de geriatria y psiquiatría] Ubicado en la Zona Residencial // Frank Academy [Jardín]

    Misión: No hay nada peor que un caos que debería ser controlable en una zona tan expuesta como lo es un hospital. Ellos podrán entender el permiso de su llegada, pero los pacientes no. Sin duda más de uno se pondrá escéptico ante la posibilidad de jóvenes andando de un lugar a otro. ¿Pero cuál es el motivo de la visita? Los pacientes de psiquiatría parecen haber visto a gente... ¡Revivir! Sí, gente de la morgue del hospital, y si bien al principio se vio como meros desvarios, la gran cantidad de pacientes que han visto a estos zombies no parecen creer, pero los testigos han ido aumentando considerablemente creando una especie de histeria colectiva y más considerando que algunos cuerpos están desapareciendo. ¿Qué demonios es? ¿En el mundo real ver tales cosas? Claro, nada de esto tendría sentido sino fuera porque los amigos imaginarios son capaz de entrar dentro de cualquier contenedor esté vivo o no... ¿Acaso algún amigo imaginario está jugando? ¡Pues no es una broma de muy buen gusto! Sin embargo, muchos doctores aún están escépticos, por lo que deberán preguntar a sus mayores testigos... ¡Los pacientes psiquiátricos y los ancianos con demencia senil que en muchos casos estarán dispuestos a unirse en su búsqueda de los zombies. Sólo no llamen mucho la atención ni destruyan los delicados equipos médicos, al proyecto monarca y a los doctores no les gustará eso... Y tengan mucho cuidado, pues el amigo imaginario parece haber robado medicamentos e inyecciones increíblemente peligrosas. Y rumores han dicho que puede guiarlos a la zona de alta radiación.

    Vaya esto es incómodo... un amigo imaginario parece no ser demasiado listo y ha pintado de rosa todas las prendas de los rudos estudiantes de la FA e incluso ha escrito en las paredes de los pasillos “¡Perdedores”, humillaciones tras humillaciones han logrado que estos recluidos no estén de muy buen humor. ¿Qué está pasando? Ellie parece no darle importancia, pero sus subordinados sí. Al punto que han planeado reunirse en el jardín y capturar a la cosa que esté causando tales desastres, apelando a un posible mundo mental anómalo, pero cuando uno de sus amigos casi se revela ante ellos y le vuela la cara con un desarmador las cosas se pusieron mal. Claro, no tardaron en matarlo. ¿Sencillo, no? Pero uno tras uno, siempre un nuevo estudiante comenzaba a ser poseído por esta extraña energía, hasta que alguien listo por fin pudo intuir que era un amigo imaginario y han jurado atraparlo y matarlo, ignorando el hecho de que dañarán gravmeente la psique del infante dueño de tal amigo imaginario. Ya prepararon un escuadrón, nadie se burla de ellos. Por eso mismo Archer se vio en la necesidad imperante de elegir estudiantes de Durkheim, más para encontrar y proteger a ese amigo imaginario que por otra cosa. Sin embargo, el amigo imaginario parece querer solo divertirse y aprovecha para poseer uno por uno a los estudiantes de la FA, intercambiando cuerpos, y atacando con ellos, y sin duda tener de rivales a estudiantes de la FA aunque sean dominados por un amigo imaginario inexperto no significa nada bueno. ¿Podrán sobrevivir y a su vez evitar que el amigo imaginario no muera? Recuerden, no hay mundos mentales, pelea cuerpo a cuerpo contra aguerridos reos quizá no sea la solución...

    Datos de ambas misiones.

    -Pueden invocar (o Maeve puede tener su forma sensual) sus armas solo algunos minutos en forma fantasmal pues se hallan en el mundo real y al no estar registrados en el sistema Chrysalis y solo tener los lentes, sus armas no están al máximo. Los vestigios son inutilizables.
    -Se debe evitar matar a los amigos imaginarios (si entran a un cuerpo y matan ese cuerpo, ellos también mueren, aunque pueden aprovechar cuando cambian de cuerpo). En caso de hacerlo tendrá consecuencias para el infante.
    -La comunicación entre ambos grupos será constante.
    -Sí, en el camino a esta misión pueden hallar a sus padres, conocidos, personajes, padres de los nenes, cameos de otros fics, lo que quieran. Pero sean discretos. Que no se enteren de sus misiones.
    -Esta misión abarca desde las seis de la tarde (hora en que todos los nenes fueron a sus casas) y media noche. Será un día largo, pueden acomodar ir a los dos lugares en diferentes horarios.
    -Lean la ficha de los niños, y las descripciones de las misiones, y sabrán qué juguete usar para purificar. En caso de fallar, la misión se volverá más complicada y se extenderá a más zonas de Letzenburg. Luego de que todos posteen (o la mayoría si uno tarda mucho, les daremos un post relámpago haciéndoles ver la forma del amigo imaginario y ahí deberán elegir el juguete, si fallan bueno... se pondrá complicado, por eso lean las fichas de los nenes aunque en algunos casos no es tan obvio).
    -Los amigos imaginarios pueden poseer a quien quieran, pero con más facilidad a adultos.
    -No pueden matar a los habitantes... o irán a la cárcel, ah, sí, ahora es el mundo real. Ni a los de la Frank pueden matar, aunque ellos a ustedes quizá sí, total xD

    P-pero... ¿Cómo sabremos de cada niño y su juguete purificador? ¡Con ustedes la lista escolar de Archer! Pero como es un trabajo, cada niño tendrá incluido a sus padres para que se guien.

    Lista escolar:

    Nombre: Tito Azzinari
    Nacionalidad: Nacido en Letzenburg
    Edad: 5 años
    Físico:
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    Personalidad: Tito es un niño muy curioso, amable, gentil aunque muy temeroso y algo cobarde. Le gusta hacer amigos y es capaz de hacer cualquier cosa por tenerlos, regalando muchos dulces, y dando sonrisas, pero si recibe rechazo tiende a asustarse y llorar. Es un niño muy sensible que busca ser bueno y comportarse bien sobre todo con adultos y con sus amigos. La idea de desafiar las reglas le asusta mucho y cree que si hace eso nadie lo va a querer. A pesar de su corta edad, recibe el desprecio de una niña de su clase: Gomi, quien lo llama Puerquito y siempre le quita sus cosas, siempre llora cerca de ella. E incluso muchas veces ella le empuja, él no responde pues es demasiado cobarde. Cosa por lo cual se ha vuelto más tímido con otros niños a menos que esté con su mejor amigo.

    Con su madre tiene una relación bonita quizá porque su padre es para él desconocido. Su madre, aún si en el pasado era pandillera en motocicleta que pasó su adolescencia robando, ahora es una adorable mecánica que arregla autos y motocicletas. Debido a ese trabajo tan viril muchos se esperan que sea una mujer despiadada o varonil, siendo ella una dama muy dulce y que adora a Tito a quien lo llama, su osito Winnie. Siempre le compra cosas de superheroes a sus hijos y le dice que no sea malo justo como ella lo fue en su adolescencia, por eso Tito cree que la gente mala nunca gana y eso... está bien, porque es bueno. Siempre termina envuelto en problemas por sus amigos.

    Gustos y Datos:

    -Su llave inglesa de peluche que le regaló su mamá.
    -Se lleva mejor con los niños grandes que con las niñas como Gomi y otros niños.
    -Siempre llora cuando lo llaman puerquito, tontito o apodos raros.
    -Siempre pide el tris en la hora del almuerzo.
    -A pesar de su corta edad, ya aprendió a leer, aunque lo hace algo mal.
    -Los Mentamigos.
    -Su mejor amigo es Tomás.
    -Cree que los malos siempre pierden.
    -Su peso es debido que vive con su abuelita Concetta también que se enoja si no come.

    Nombre: Sara Azzinari
    Nacionalidad: Italiana, de Sicilia.
    Edad: 30 años
    Físico:
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    Personalidad: Mujer de carácter rudo, directa, vulgar pero de gran corazón, aunque puede parecer marimacha, ella es femenina en el fondo y bastante adorable. No es muy lista, pero lo compensa con mucha personalidad. Aunque tiene poca paciencia sobre todo con su madre, una anciana del sur de Italia bastante sobreprotectora que la llama siempre: Nonna Concetta la conocen, quien es dueña de un restaurante italiano y eterna rival de Salvatore. A pesar de todo Sara adora a su madre y a su hijo quien intenta que no siga sus pasos. Sara esconde que gran parte de su adolescencia por estar enamorada de Simone un problemático motociclista terminó haciendo locuras que incluyó delincuencia, robo y un intento de asesinato que le ganó la reclusión en diferentes centros penales donde pasó gran parte de su adolescencia, pero con el nacimiento de Tito decidió cambiar, indispuesta que su hijo siga sus pasos. A pesar de eso, Sara es una mujer que cree poder criar a un hijo sola, es altamente feminista, juguetona y divertida. Adora beber y aunque parezca madura con Tito, con sus amigos es una niña grande. Adora los autos monstruos y las cosas viriles. A pesar de eso con su hijo intenta ser la madre perfecta, aun si Tito la quiere sea como sea.

    Debido a su carácter le cuesta hacer amigos, pues las féminas la consideran sin clase especialmente Solaria, la madre de Princess, por lo que se lleva mejor con gente igual de campechaba que ella, siendo su mejor amigo Héctor, uno de los padres de Tomás, arrastrando también así al segundo padre de Tomás, Esteban que de mala gana la soporta. Los tres son mejores amigos tal y como Tito y Tomás lo son los unos de los otros.

    Gustos y Datos:

    -Siempre tiene una cerveza en lata en su mano.
    -Es increíblemente alta, midiendo alrededor de 1.85
    -Quiere un novio de verdad, para ella su Adonis debe ser un hombre chubby, porque los delgados no podrían 'soportarla' su fetiche por los gorditos a veces es increíblemente indecente al punto que si ve un hombre en carnes puede silbarle, causando vergüenza en sus amigos.
    -Ella no habla: GRITA, especialmente cuando se encuentra en el teléfono con su madre.

    Nombre: Dulcineé Byrnn
    Nacionalidad: Australiana.
    Edad: 5 años
    Físico:
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    Personalidad: Dulcineé también conocida como el terror de la clase de las orugas, o la oruga venenosa en otras clases, es una niña mandona, violenta, muy despierta para su edad, e increíblemente manipuladora a pesar de su corta edad. No tiene amigos por eso, pero todos los niños le temen, así que está bien. Tiende a morder porque ha perdido unos dientes y le han crecido y le molestan. Por lo que en muchas oportunidades incluso a mordido a Archer sacándole sangre, es muy revoltosa, tirándose al lodo, o encerrándose en el baño, lugar prohibido de entrada para su maestro.

    Ella sufre de TDAH y es una pesadilla para casi cualquier cuidador. Actualmente está siendo vigilada por los servicios sociales, pues su padre es Gilbert Byrnn, un compositor famoso de Pain, Pain, Pain!!! Y joven universitario que parece no poder cuidarse por sufrir de depresión a pesar de eso se esfuerza pero parece no tener suficiente fuerza de espíritu. Ante esa disyuntiva Archer no sabe qué hacer, pues la idea de separar a ese solitario hombre de su hija es algo que no quiere hacer, pero es consciente que Gomi es una niña por demás compleja. Pero incluso con todo eso sigue siendo una niña que puede llorar si la asustan, si le quitan sus muñecos y ama a los Mentamigos a los que jura hacer sus esclavos un día.

    Gustos y Datos:

    -Su peluche de Abogadín que le regaló un sujeto en botarga del mismo. Lo adora. Y quiere hacerlo su esclavo.
    -Odia la comida que hacen en la escuela, siempre la tira.
    -Tiene apodos feos para todos.
    -Llama ancianos a todas las personas mayores que ella.
    -Es muy lenta en aprendizaje.
    -Ha sido alejada de su padre dos veces por los servicios sociales pero éste siempre ha logrado gracias a Archer no perderla.

    Nombre: Gilbert Byrnn
    Nacionalidad: Australiano
    Edad: 23 años
    Físico:
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    Personalidad: Ha tenido una vida dura, entre venir de una familia judía tradicional, haberse enamorado de una mujer musulmana y haber sido padre joven, luego de una enorme etapa de rebeldía musical. Gilbert es un hombre silencioso, distraído, perdido en su mundo. Nunca tiene energía y pareciera solamente querer descansar. A pesar de eso se esfuerza día y noche por su hija, abajo de su apariencia pasota, Gilbert es el responsable de la creación de las bellas letras de Pain, Pain, Pain!!! Donde incluso recibió ofertas para ser vocalista pero por motivos desconocidos solo prefiere ser compositor rehusandose a cantar. En la universidad es conocido como un bicho raro y muchos siquiera dudan que exista por su pequeña figura, casi esqueletica y apariencia increíblemente juvenil que constantemente lo confunde con un estudiante de secundaria. Abajo de todo eso Gilbert tiene un alma vieja y sabia, con un amor por la música pero dicho amor palidece con el amor que siente por su hija. Y el temor que tiene de perderla. No tiene amigos por su actitud solitaria pero no es un mal tipo si se tolera que quizá se duerma mientras le hablas. Su escasez de carácter hace que su hija tome la iniciativa en más de una ocasión, siendo la pequeña Gomi quien ya está aprendiendo a hacer sandwich y cosas de la casa, en afán de llenar los zapatos que su padre no puede y dicha cosa lo hace sentir en culpa en muchas formas.

    Gustos y Datos:

    -Estudía filología. Aunque jamás ha podido cursar la clase de literatura. Y tiene pesadillas con el profesor Herrera quien le causa miedo.
    -Tiene una foto de su novia (la difunta madre de Gomi) y su hija en su billetera.
    -No quiere que nadie sepa que él escribe las letras de Pain x3, pues le daría fama y él quiere que su hija y él tengan una vida tranquila.
    -Odia las fiestas.
    -Come poco porque se olvida cocinar.
    -Se ha quemado muchas veces.
    -Siempre usa su ropa deportiva de su secundaria, dándole un aspecto incluso más jovial, la usa porque es su única prenda aún intacta y se rehúsa a comprarse más ropa pues los ve como gastos inútiles en los que él puede gastar en su hija.
    -Gasta la mayor parte de su dinero en su hija, a quien no le falta nada y en abogados por sus constantes disputas con los servicios sociales. Eso ha hecho que Gomi adore a los abogados pues cree que ellos hacen que su papá y ella nunca se separen. Amor que une a Gomi y Gilbert y se materializa con la figura de Abogadín.
    -Gilbert también adora a los Mentamigos y su comida favorita son... las gomitas, cosa que comparte son su hija.
    -Archer le tiene un aprecio especial pues le recuerda a Lionel, pues éste tendría la misma edad y sería padre joven si Saiph hubiese nacido.


    Nombre: Princess Valentia
    Nacionalidad: Nacida en Letzenburg.
    Edad: 3 años
    Físico:
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    Personalidad: La pequeña princesa de papá. Su padre es un importante miembro del proyecto monarca y su madre también. Ella nació con algunos problemas óseos, por lo que su padre es excesivamente protector con ella, al igual que su madre. Por ese mismo motivo Prin creció con la idea de que el mundo es peligroso, tiende a llorar por todo, y tenerle miedo a los desconocidos. Por lo que es más una niña solitaria con gustos bastante femeninos aunque si habla perfectamente. Sin embargo, aún no aprende a controlarse bien por lo que si se la asusta o si se la separa del chupete que tiene como collar en su cuello puede llorar hasta hacerse pipi encima. A pesar de eso ella admira mucho a alguien a su hermana mayor de primaria: Regina Valentia y siempre quiere irse con ella cuando la ve en el patio y llora desconsoladamente cuando no puede estar con ella.

    Gustos y Datos:

    -Su peluche con forma de sol es su máxima posesión, es oficial de la NASA y se lo regaló su mamá.
    -Tiene aún su chupete colgado en su cuello como un collar aún si no lo usa, lo cuida mucho.
    -Cualquier daño a ella y la Frank los espera.
    -Le gustan los ponys y las muñecas.
    -Hace poco dejó los pañales y aún tiene accidentes cuando se asusta.
    -No le gusta ensuciarse ni las cosas poco simetricas, llora cuando ve cosas así.
    -Tiende a romperse los huesos muy fácilmente.

    Nora Valentia & Solaria Aegar

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    Nora es el padre de Princess, un fisioterapeuta muy protector con su hija, que trabaja como agente en el interior del Proyecto Monarca y se encarga de la múltiple labor de verificar su sector y cuidar los brazaletes de la zona. Detalles de él son misteriosos, pero se sabe que usa prótesis metálicas en las piernas y su carácter serio, casi maquinizado a más de uno le causa escalofríos, no es un mal hombre, sólo es firme en su trabajo, pero sin desviar su amor por sus hijas: Regina y Princess, a quien cuida con su vida y a quien les quiere entregar un mundo mejor. Motivo por el que se esfuerza en su trabajo. Es estricto, perfeccionista y sufre de TOC, pero cree que en el mundo todos requieren esperanza.

    Solaria es la madre de Princess, una astronóma, con mayor poder que su marido. Ella es quien posee más dinero, siendo parte de una familia donde su hermano mayor es astronauta. Es agente del Proyecto Monarca pero en el sector de fondos, no habla mucho de ese lado de su trabajo y es incluso más formal que su marido. Adora a sus hijas a quienes le tiene exigencias altas pues cree que son talentosas. A diferencia de Nora que sobreprotege a Princess, ella cree que tanto ella como Regina son aptas para las mismas cosas y prefiere cuidarla en alimentación y medicinales, pero sin privarla de la estimulación mental. No es una mala mujer, pero sin duda ella oculta cosas bastante curiosas de lo que sabe. Siendo incluso más imponente que su marido por quien ni renunció a su apellido familiar quien considera valioso y es una de las familias más adineradas de Letzenburg siendo nativos de ahí.

    Regina Valentia

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    Ella es la hermana mayor de Princess y la máxima admiración de la pequeña. Tiene siete años, y es una estudiante de primaria talentosa, es bastante refinada y perfeccionista haciendo violin, piano y natación. Resaltando en todo. A pesar de eso es una niña aún y desfoga sus deseos más infantiles en su verdadera pasión, siendo una gran skater aún si su padre no se lo permite pues podría romperse huesos. Adora las bebidas gaseosas y las frituras las cuales come a escondidas de sus padres que no le permiten dichas cosas. A pesar de todo ella amaba a sus padres y a su hermanita menor.

    Nombre: Bjorn Dalhart
    Nacionalidad: Nacida en Letzenburg
    Edad: 5 años
    Físico:
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    Personalidad: Bastante silenciosa, tranquila, algo tímida para conversar, tiene una voz suave y una sonrisa muy ligera. Parece estar siempre muy cansada. No habla mucho ni nada en particular. Aunque es normal considerando el trauma familiar que vivió, pues perdió a sus padres en un accidente aéreo donde ella fue la única superviviente, entre doctores y cambios en su vida, terminó en los servicios de adopción de Letzenburg, donde pasó un largo tiempo hasta que fue adoptada por una familia en la cual tiene menos de unos pocos meses y sin embargo, parece que aún no logra inserirse muy bien. A pesar de su lejanía emocional, siempre ayuda a Archer en sus cosas, y parece ser la más apegada a él siguiéndole como su sombra, en más de una ocasión a pedido ser llevada por él y casi nunca quiere dejar la escuela. Cosa que ha disparado la señal de alarma de Archer más de una vez pero al parecer su familia no tiene las alarmas de los servicios sociales puestos, por el que sistema asume que es sólo una niña asustada ante los cambios de una nueva familia. Sin embargo, eso no quita que ella esté pegada a las piernas de Archer el 90% de las veces e ignore al resto la mayor parte del tiempo.

    Gustos y Datos:

    -Sus lazos negros que usa para el cabello son su mayor posesión.
    -Tiene dos hermanos mayores en su nueva familia pero parece que la ignoran.
    -No le gusta la presencia de nuevas personas.
    -Tiende a picar animalitos pequeños como insectos con un palo.
    -No le gustan los hongos en los bosques por lo que los pisotea.
    -No le gustan los juegos sucios porque mancha su vestido.
    -Siempre pide ser cargada por Archer.

    Padres difuntos. Actualmente bajo el ala del multimillonario Dalhart, junto a sus otros dos hijos adoptivos: Phlox y el muchacho en estado vegetal Dandelion. No tiene mucha conexión con ellos. Datos disponibles dado que es un agente los dichos por Archer. Base de datos ineficientes.

    Nombre: Nate
    Nacionalidad: Nacido en Letzenburg
    Edad: 4 años
    Físico:
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    Personalidad: Nate es un niño que parece ser más azúcar que ser humano, no es agresivo ni pendenciero, solo es muy juguetón y lleno de energía. Parece nunca cansarse y desaparecer tan velozmente que nadie lo nota, es bastante ingenuo como cualquier niño y tiene un tono de voz bastante alto, habla gritando en vez de hablar normalmente, salta, se mueve, da giros y le gusta cantar (bastante mal y en un tono desafinado), y parece ir de un lugar a otros tan velozmente que algunos juran que se teletransporta. Es muy preguntón y curioso, y puede estar dos horas enteras diciendo “¿por qué?” de forma exigente. No acepta un “Estoy ocupado” como respuesta y obligará a jugar a cualquiera de su área. No le teme a nada así que puede tirarse de cualquier lugar sin previo aviso creyendo que puede volar, o puede incluso hacer otras acciones peligrosas si no se encuentra supervisado, aún no tiene sentido común y combinado con su innata curiosidad es bastante susceptible a hacerse daño. Le gusta tirarse de lugares altos pues ve muchos superhéroes y cree ser uno de ellos, pero sin duda un rasgo que lo describe más estos últimos meses es su curiosa manía recién adquirida: Quitarse la ropa y correr desnudo por cualquier lado. Según él, ya no quiere ropa porque “Cucumber” el perro de un pet-tarapeuta que lo cuida, no usa ropa, así que... ¡Él no tiene que usarla! Por lo que se quitará sus prendas en cualquier momento, y correrá desnudo, cosa que causa conmoción y problemas para Archer que a veces lo debe perseguir por toda la escuela para hallarlo. ¡Pero antes muerto que usar ropa!

    Sin embargo el pequeño desnudista que no habla bien, vive en el mismo centro de acogida y es cuidado por Madame Leopolda, quien se encarga de la zona y es extremadamente estricta, por lo que las persecuciones de él no se verifican sólo en la academia sino en su vivienda. Es bastante activo, cosa que nadie se esperó cuando fue recogido recién nacido en el baby hatch del hospital donde nació anónimamente.

    Gustos y Datos:

    -Un regalo de Madame Leopolda es un sombrero hecho de periódico. Aunque pareciera que la Madame es muy mandona y seca, parece apreciar a sus niños, aunque Nate saca tanto de quicio que la pobre mujer prefiere dejarlo con sus aprendices a quien Nate llama “Pat” (Patricia) y Duck (Eduardo), dos jóvenes practicantes, siendo Duck el dueño de Cucumber.
    -A él lo dejas dos minutos, y ya está desnudo corriendo.
    -Es muy terco y está muy convencido que la ropa no sirve para nada.
    -Adora los animalitos aunque no es bueno dejarlo con uno, porque cree que puede usar a los perros como corceles o les jala la cola para ver si tiene un interruptor.
    -Adora a los superhéroes.
    -Si ve a un niño llorar, él también llorará por imitación y porque cree que es un juego.
    -Llama a Archer, “Ache”.

    Ha tenido múltiples cuidadores a lo largo de su vida. Su madre y padre biológicos son desconocidos. Crece en un centro de acogida para menores regido bajo la monja Leopolda, conocida como Madame Leopolda, mujer estricta y anciana pero que valora al pequeño aún si es increíblemente severa y algo chapada a la antigua. Sin embargo, los cuidadores a tiempo completo de Nate son Patricia y Eduardo, dos aprendices de enfermería, siendo Patty una monja con malas pulgas, y Eduardo un chico ciego pero increíblemente listo, es capaz de hacer todo en autonomía pero es algo perezoso, y prefiere que otros hagan lo de él si puede, a su lado su siempre fiel can guía: Cucumber. El par adora a Nate, y lo malcrían pues son algo perezosos. No son malos tipos pero Nate es consciente que deberán irse muy pronto.

    Nombre: Marcia Poniatwoski
    Nacionalidad: Nacida en Letzenburg
    Edad: 3 años
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    Personalidad: Marcia es increíblemente despierta para su edad, habla bastante aunque a veces puede equivocarse, es muy gruñona cuando no cumplen sus caprichos pero no perderá la oportunidad de jugar, aún si está siendo constantemente cuidada por una enfermedad cardiaca hereditaria. Le gusta ver a otros niños pelear o discutir, y puede aumentar la disputa con claras voces de ánimo. A pesar de eso es un niña bastante dulce, bromista (por lado de su padre) y le gusta esconderse normalmente. Siempre le gusta disfrazarse de animales y siempre tiene un traje nuevo. Adora los pescados y como su padre trabaja en una pescadería los conoce bien, también es muy exigente con la comida por lado de su madre y tiende a comparar a las personas con comida.

    La historia de Marcia es que nació en el Nexo, sus padres murieron asesinados y fue adoptada (ella no lo sabe) por Mario y Lina Poniatwoski, que la crian como su hija aún si es pequeña nota que no tiene los dientes característicos. A pesar de eso, rodeada de infinidad de tíos, primos y amor, Marcia ha crecido como una niña despierta con algunas nociones de trampa y muy bromista, pero es mejor no hacerla enojar. En serio.

    Gustos y Datos:

    -No le gusta Nate a quien siempre muerde porque le resulta feo.
    -Juega con todos los niños en general a pesar de eso.
    -Archer tiene un terror inmenso a que le pase algo, pues Marcia tiene una familia muy... MUUUUY grande de aterrorizantes hombres y mujeres con dientes afilados capaces de matarlo, a palabras de él, los niños gitanos son como joyas de la Atlántida y no quiere terminar siendo devorado por un cardumen de tiburones.
    -Tiene un muñeco de Zubat que lleva a todas partes.
    -Adora a Abogadín.
    -Habla mejor que Nate aunque sea menor y lo llama “tonto” por hablar mal.
    -Sus abuelos la engríen en demasía y siempre son ellos quienes la recogen.
    -Ha viajado a muchos lugares gracias a que sus padres todas las vacaciones van a algún lugar exótico.
    -Tiene un problema cardíaco que su padre se encarga de tener bajo control.

    Ignorante de ser hija de Cris y la Bea, dos número que perecieron en la caída ella es criada bajo la casta de gitanos de los Poniatwoski teniendo una familia numerosa. Sus padres aunque no parecieran ser adinerados pues su padre trabaja en la pescadería de la familia y su madre es ama de casa. Tienen el suficiente dinero para viajar mucho, también tiene dos hermanitos gemelos de unos cuantos meses quienes son cuidados por su abuelo, cosa que a ella no le gusta pues siente que está perdiendo la atención de sus amados abuelos. A pesar de eso tiene una laaaarga familia que la adora. Sobre sus padres: Su padre se llama Mario y su madre Lina y... ¿En serio tengo que hablar de ellos?

    Nombre: Tomás Araneda
    Nacionalidad: Chileno
    Edad: 5 años
    Físico:
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    Personalidad: Es un muchacho bastante directo e inquieto, que siempre busca hacer algo. Le encanta jugar y disfrazarse, haciendo capas con el delantal de su maestro o un casco con una cubeta, y tiene una imaginación enorme, volviendo la sala de clases en una jungla, casa embrujada o bosque encantado dependiendo de lo que haga. Tiene un curioso complejo de hermano mayor que hace que siempre esté pendiente de sus amiguitos, y será el primero en saltar si le hacen algo a los suyos. No suele demostrarle miedo a nadie, aunque le asusten muchas cosas, por lo que prefiere esconderse cuando quiere llorar. No le gustan mucho los adultos, por lo que siempre actúa de forma arisca con ellos o de pleno no les habla, aunque con su profesor es más amable porque lo considera un “niño grande”, y hasta cree que necesita que lo cuiden a veces.

    Sus primeros años pasaron bajo el alero del Servicio Nacional de Menores de Chile, mejor conocido como SENAME. Nunca conoció familia más que los otros niños con los que vivía, pues los adultos que trabajaban allí no hacían sino ir y venir, lo que hizo que los menores tuviesen que cuidarse entre ellos, con el apoyo de sus “hermanos mayores”, adolescentes que aún estaban dentro del sistema. La cosa cambió, sin embargo, cuando a los cuatro años fue adoptado por una pareja del mismo país residente en Letzenburg. No se lleva bien con sus nuevos padres, pues sigue pensando que algún día se irán también.

    Gustos y Datos:

    –Cuando no entiende algo no parará de preguntar al respecto hasta que le expliquen claramente.
    –Adora a los Mentamigos. Su favorito es Positivin y le gusta personificarla cuando juegan, porque tiene “poderes cools que hacen fooosh y frooom y fuaaaaah”.
    –Suele contar hazañas de sus “hermanos” a quienes tenga confianza, los admiraba mucho. En particular al Kevin y la Janina, que según él eran súper héroes que peleaban contra los villanos de la prisión diabólica.
    –Tito es su mejor amigo desde que, el primer día en que llegó, él le regaló un dulce. No se despega de él en la escuela desde entonces.
    –Le gustan las cosas suavecitas y grandotas.

    Nombre: Esteban Araneda
    Nacionalidad: Chileno, Residente en Letzenburg
    Edad: 32 años
    Físico:
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    Personalidad e historia: Es un hombre con un encanto natural, y que suele atraer miradas fácilmente. Aunque bajo esa fachada de casanova esconde una actitud bastante arisca e irónica, que al menos no es tan mala como lo era en su tiempo de juventud. Aunque trata de ser cordial en la medida de lo posible, es normal que se les salgan ciertos comentarios ácidos con la gente que demuestra cierto nivel de estupidez. Es particularmente odioso con intolerantes o quienes no respetan el arte en todas sus expresiones.

    Cuando se trata de sus familiares, sin embargo, es más suave, pero sin perder la picardía que lo caracteriza. Es especialmente débil a los niños, con quienes demuestra que hay dulzura en alguna parte de su amargado ser, aunque no sabe bien cómo hablar con ellos. Cuando se trata de su trabajo es en extremo profesional y disciplinado, pues considera su profesión como uno de los pilares de su vida. De ahí que sea tan estricto con otros y no acepte la falta de compromiso con lo que hacen. Es esa visión la que le hace respetar a gente que pone todo de sí en sus propios objetivos.

    En su país pasó una infancia y adolescencia complicada con padres muy estrictos y religiosos. El primer gran golpe con ellos fue su decisión de estudiar teatro, lo que le forzó a pasar mucho tiempo en casa de compañeros y trabajar para pagarse lo necesario para sus estudios. El delicado vínculo con su familia se rompió definitivamente cuando su orientación sexual salió a la luz, y prácticamente se halló una temporada en la calle. Pero aun así logró salir adelante, y armó una compañía de teatro al graduarse con algunos compañeros de carrera.

    Años después conoció a su actual pareja y esposo, un granjero de un pueblo pequeño, cuando su compañía fue allí para hacer una serie de presentaciones. Su relación inició mal por la extrema religiosidad del otro, pero con el tiempo ambos tuvieron la oportunidad de conocerse mejor, hasta la eventual partida. Pasaron tiempo en una relación a distancia, hasta que, durante una visita, un accidente llevó al otro al hospital por su culpa, por el cual él perdió el movimiento de la parte inferior de su cuerpo. Esteban no se perdonó a si mismo, y decidió quedarse a su lado y ayudarlo en lo que fuera para que se recuperase. Por los contactos de un conocido de su pareja llegaron a Letzenburg, donde iniciaron un lento y complejo tratamiento.

    Años después, su pareja ha mostrado signos de recuperación, y Esteban logró abrirse paso en la última ciudad, ganando cierta fama como actor en los Teatros de Centro. Durante una visita a su país hace poco más de un año, decidieron adoptar a un pequeño en una situación crítica, un nuevo desafío para Esteban que poco a poco intenta adaptarse al nuevo rol de padre.

    Gustos y Datos:

    —Adquirió gusto por el tabaco hace algunos años. Trata de dejarlo por su salud y familia, pero aún le cuesta, lo que lo hace más irritable de lo normal.
    —Quiere mucho a su retoño, pero aún no sabe comunicarse bien con él, por lo que sus intercambios son algo cortos.
    —Le gusta mucho el humor negro.
    —Hasta hoy tiene contacto con su grupo de teatro de su país natal. Ha aprendido a quererlos en su tiempo lejos, aunque siguen peleándose cuando hablan por teléfono.
    —Tiene ciertos aires de divo, aunque los años y la familia lo han calmado… un poco.
    —Vive a las afueras de la ciudad, en un sitio junto al bosque.


    Nombre: Héctor Rozas
    Nacionalidad: Chileno, Residente en Letzenburg
    Edad: 30 años
    Físico:
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    Personalidad e historia: Al contrario de lo que su ruda apariencia podría sugerir, Héctor es un hombre en extremo respetuoso y amable con los demás. Es de aquellos que siempre están dispuestos a escuchar o dar una mano cuando es necesario. Pacífico por naturaleza, siempre ha creído que hay que tratar a otros como querrías que te trataran. Sin embargo, si se trata de su familia es capaz de agarrarse a golpes con cualquiera.

    Es un religioso devoto. Va a la iglesia cada domingo con su familia y es usual que ayude a la comunidad cuando sea necesario. Todo esto lo haría un hombre querido por todos si no fuese por el detalle que está casado con otro hombre, lo que suele generar tensiones con otros religiosos más extremistas. Pero su visión de Dios es la de un Dios de amor, y cree que éste está abierto para todos sus hijos. Es usual que de pronto tenga discusiones sobre teología, y en ocasiones así demuestra que es más que músculo. Es muy respetuoso de otras religiones, pues considera que todos los caminos que llevan a Dios son igual de válidos.

    Pasó la mayor parte de su vida en el campo con su madre, dueña de un sitio que trabajó toda su vida junto a él. Hasta que poco después de que Héctor cumpliera la mayoría de edad, ella murió de una enfermedad respiratoria, dejando al menor solo y sin saber cómo seguir con su vida.

    Tiempo después conoció a su actual esposo, un actor que llegó con su grupo a exponer algunas obras controversiales. Al principio su relación fue algo complicada por la clara posición del otro con respecto al tema de la homosexualidad, mas luego de conocerlo, y con la ayuda del párroco de su iglesia, se dio cuenta que había más de lo que creía en el tema de Dios y el amor.

    Pasaron tiempo en una relación a distancia, hasta que, durante una visita, un accidente lo llevó al hospital, por el cual perdió el movimiento de la parte inferior de su cuerpo. Fue una época difícil, pero un amigo suyo entonces les sugirió ir a Europa, donde habían médicos que podrían ayudarlo. Con su ayuda, él dejó su granja atrás y se mudó a Letzenburg con su pareja a su lado, donde inició un lento y tortuoso tratamiento.

    Años después, Héctor ha mostrado signos de recuperación luego de poner todo de sí. En cuanto pudo levantarse de la silla de ruedas inició a buscar algún trabajo para ayudar a su marido, consiguiendo tiempo después uno como camionero. Durante una visita a su país hace poco más de un año, decidieron adoptar a un pequeño en una situación crítica. Héctor ha hecho todo lo posible para hacer a su nuevo retoño feliz, aunque aún hay una barrera de desconfianza que no logra romper, pero que cree que con esfuerzo y la ayuda de Dios podrán superar algún día.
    Gustos y Datos:

    —Desde hace unos años comenzó a estudiar teología en varias instituciones católicas. Su sueño es poder hacer un curso en la universidad.
    —Su mejor amiga en Letzenburg es la madre del mejor amigo de su hijo.
    —Participa en varios programas de la iglesia a la que va, incluyendo escuelas dominicales y programas para ayudar a jóvenes en situaciones peligrosas por su sexualidad. Quiere hacer lo que pueda para que nadie deba pasar solo lo que pasó su marido.
    —Aún hoy tiene problemas para caminar, por lo que necesita la ayuda de bastones o muletas.

    Nombre: Jasmine Peterson
    Nacionalidad: Nacida en Letzenburg
    Edad: 5 años
    Físico:
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    Personalidad: Una muchacha con una enorme curiosidad, siempre irá por aquello que le causa interés y preguntará mil cosas hasta que esté satisfecha. Le gustan mucho los animales y disfruta particularmente jugar con ellos, aunque sus juegos son en su mayoría… poco ortodoxos… y es que la curiosidad de la muchacha puede llegar a cosas algo extrañas, como comprobar cuanto peso puede aguantar una rana o qué tanto se pueden estirar las orejas de un conejito o qué pasa si le cortas la cola a un gato. Más de una vez ha tenido problemas en ese sentido.
    Considerando eso, es inusualmente atenta cuando algún compañerito o su maestro acaban lastimados, y siempre se ofrece a ayudarles. Quizá porque tiene un gran corazón o porque de ese modo puede curiosear heridas de primera mano… pero de todos modos es una buena niña a los ojos de sus padres, solo que sus ganas de entender el mundo suelen llevarla a situaciones un poquito extremas.

    Nació en el seno de un matrimonio compuesto por un maestro de primaria, la enfermera jefa de un hospital, y un medio hermano, hijo de ésta. Desde pequeña siempre recibió atención y cuidado de sus familiares, creciendo para ser una niña bastante activa, aunque propensa a enfermarse por su gusto por “entender” cosas, lo que la lleva seguido al hospital. Enseñarle hábitos de higiene es una de las tareas más difíciles de Archer, considerando que le tiene terror al padre de la pequeña y más de una vez ha recibido “recomendaciones” de éste con respecto a la salud de su muchachita.

    Gustos y Datos:

    –Es muy mimada por su padre, quien la quiere mucho (y tiene a Archer en la mira si algo llegase a pasarle a su pequeña).
    –No parece sentir asco por nada, por muy asqueroso o bizarro que parezca, es la primera en meter mano en el “barro” o perseguir y tomar bichos que encuentre por ahí.
    –Por lo mismo, suele enfermarse fácilmente, porque no tiene concepto de “higiene”.
    –Considerando su edad es particularmente buena en matemáticas.
    –Adora a su hermano menor, quien viene a recogerla cuando sus padres no pueden, aunque por algún motivo nadie recuerda bien su rostro.

    Padre: Raymond Peterson -Sí, su profesor de matemáticas- [Aquí]

    Madre: Charlotte Halal: Enfermera y ayudante del urologo del hospital Sacro Cuore, adora su trabajo aunque siendo tan excéntrica no es de esperar que haya sido ella quien le haya pegado las mañas médicas a su hija. Es muy sociable y amigable, algo masoquista, pero indudablemente hermosa. Gran amiga del psicólogo Barini con el que alguna vez formó una banda de metal donde ella se hacía pasar como hombre. Es algo mayor a su esposo, pero eso no parece bajarle el ánimo está felizmente casada y ama a su maridito, al igual que a sus hijos. Aunque nadie comprende como dos personas de personalidades opuestas pueden estar juntos... ah, y a diferencia de su marido ella es menor sobreprotectora con la pequeña Jas.



    Ah y como olvidar. Las fichas de los nuevos personajes.

    Tristán Lyonesse [Aquí]
    Archer Lyonesse [Aquí]
    Ingeborg Schuschnigg [Aquí]


    YYYY... ¡Eso es todo! ¡Esperamos darles rápido sus relámpagos! Pueden llegar en cualquier momento, así que estos nueve días son solo de guía, pues si son rápidos puede que sean incluso menos.

    ¡Suerte!

    AmakiAmaki
    TaKaTaKa
    IceIce
    CorventCorvent
    LeoLeo
    AhkilendraAhkilendra
    Velvet.Velvet.
    zXArtemisXzzXArtemisXz

    Saludos especiales a Leo y a Taka quienes escribieron en su mayoría todo esto que leyeron, agradezcanles. Valen mil esos chicos <3
     
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  3. Leo

    Leo ¿No ves que te voy a matar (con feels)?

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      Nombre y apellido: Jan Van Leeuwen

      Apodo: El loco psicópata (en Durkheim), Perra o esclava (los que tenía en la Frank).

      Edad: 16 años.

      Sexo: Masculino.

      Nacionalidad: Neerlandés.

      Apariencia:

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      Peso: 51 kg
      Altura: 1.70 mt

      Vestimenta:
      Es bastante sobrio a la hora de vestir. En la escuela se limita a usar el uniforme reglamentario junto con bufandas y gorros dependiendo de la temperatura ambiente. Fuera de clases prefiere lo básico: Camisas, pantalones cortos y zapatillas cuando el ambiente está agradable, o pantalones más largos, chaquetas y accesorios si hace frío, aunque independiente del clima los guantes no faltan. Se limita a colores monocromáticos o café, y jamás en la vida se pondrá algo con tonos o diseños rimbombantes. Detesta lo que llama demasiado la atención.


      Personalidad:

      Jan va por la vida continuamente con una expresión indescifrable. Es difícil decir a simple vista su disposición a la vida y el mundo que lo rodea, quizá porque funciona con reglas que solo él mismo comprende bien. Es buena idea asumir que su expresión aburrida de la vida de hecho expresa algo distinto: una extrañeza enorme ante lo que la gente califica de “normal” o “bueno”, particularmente sus enseñanzas sobre “valores” y “expresión de emociones” se les hace confusas. Le son particularmente extraños aquellos individuos demasiado morales o emocionales. De hecho las personas extrovertidas y expresivas con sus emociones le son incomprensibles (e indeseables).

      Y es que Jan es un ser extremadamente pragmático y utilitarista. Es, en términos literales, incapaz de ver a otras personas como seres humanos, sino que los considera objetos y clasifica según el nivel coste/beneficio que puedan otorgarle. Dependiendo de ello, puede ser extremadamente directos con ellos o más asertivo, pero en general nunca se guarda nada, sino que expresa sus opiniones de forma directa. No considera útil hacer o decir las cosas con rodeos, pues son una pérdida de tiempo y recursos.

      Es un muchacho extremadamente organizado, y tiene horarios para todas sus actividades. Tiene tiempos definidos para el desayuno, almuerzo, estudio, entrenamiento, y así. Es muy respetuoso de sus propias rutinas y prácticamente se rige por ellas, lo que hace que se sienta extremadamente incómodo y contrariado cuando no puede cumplirlas, o factores externos causan que su día a día se vea interrumpido. Es también muy cuidadoso con el dinero, siempre aprovecha las buenas ofertas y se toma el tiempo que necesite para hacer compras. Nunca malgasta si hay cómo evitarlo, y no es de gustos lujosos particularmente, por lo que siempre se encargará de cubrir sus necesidades básicas por sobre deseos del momento.

      En su espíritu están grabadas las enseñanzas de la Frank Academy: la sobrevivencia del más apto, que lo llevó a sobrepasar los límites de sus propias fortalezas y trabajar en sus debilidades; la filosofía de la basura dorada, y el orgullo de la Frank: nadie de afuera tiene derecho a pisotearlos. Siente particular admiración por los caudillos de dicha academia: Lucien el Conejo, Brutal Rex, El medio Hombre y el gran Bliss. Incluso hasta el día de hoy tiene cierto grado de respeto por Ellie, y también a aquellos que enfrentaron a su academia, demostrando su propio dominio: Surt y Lionel. La falta de respeto a esta filosofía y la profundidad de su historia es en extremo mal vista y repudiada por su persona.

      Entre sus capas se esconde una faceta más oscura. Una que nació con él y que se desarrolló por circunstancias adversas y su tiempo en prisión. La empatía es algo alienígena para él, los sentimientos poco útiles. Si hay algo que no sirve, vale más eliminado. Si algo está en directa oposición a su sobrevivencia, vale más eliminado. Si hay algo que rompe con el delicado equilibrio que lo mantiene “cuerdo”… no es alguien cuya mano tiemble, pues literalmente no sabe por qué debería temblar. Y esto no es algo que alguien pueda “curar” o “erradicar” de su persona. Pues simplemente es parte de lo que es.


      Gustos y Disgustos:
      +La rutina. Todo a sus horas y sus tiempos como debe ser.
      +Los días de sol son valiosos.
      +Muestras gratis, días de ofertas y productos con descuento.
      +La bicicleta. Es su medio de transporte predilecto.
      +El café.

      –La gente extrovertida y sentimental le resulta poco tolerable. No los entiende.
      –Romper con sus rutinas lo pone de mal humor.
      –Tener que pagar de más por algo (?).
      –El océano.
      –Los gamers. Los considera tóxicos.
      –La ignorancia.
      –La locomoción colectiva.

      Historia:

      Proviene de Den Helder, ciudad costera de Países Bajos, no tuvo la suerte de conocer a sus progenitores personalmente, solo por fotografías e historias de familiares. Según supo, él fue un militar, y ella una enfermera. Se conocieron, casaron y murieron en el mar. Nunca le dio demasiada importancia al hecho, sin embargo.

      Su infancia fue vivida con cierta lejanía de la parte más urbana. Fue criado por su abuelo, un marino llamado Hannes. Era un hombre que solo hablaba para dar instrucciones a Jan, quejarse por sus problemas respiratorios o contar historias de sus “batallas contra el océano”. Fue bajo su cuidado que aprendió a regularizar su vida bajo el alero de una agenda, a ahorrar cuanto pudiera y a respetar el mar. Él tenía un dicho sobre éste: “Nuestro mayor aliado y más acérrimo enemigo”. De él tiene recuerdos de mañanas con chocolate, días junto al mar y tardes en blancos pasillos. Quizá los mejores de toda su vida.

      Los días eran pacíficos. Las mañanas de tostadas, luego la escuela, luego esperar en el puerto, luego esperar por visitas al hospital por medicamentos, luego las cenas de sopas y café en la playa. Si bien nunca fue un niño como el resto, tenía su propia forma de vivir la vida. Su abuelo parecía respetarla, pues sin importar que recibiera constantes llamados de su escuela porque Jan agredía de la nada a sus compañeros, o aplastaba animales durante los recreos, al llegar al hogar no eran más que leves percances a sus rutinas fijadas.

      Pero de pronto la rutina se rompió de una forma que nunca podría repararse.

      Un día su abuelo no volvió al puerto. Era un día tormentoso, al punto que los marinos y mucha gente debió abandonar la zona costera. Quisieron llevárselo, mas él se escapó varias veces. Era hora de esperar a su abuelo, él iba a volver y tenía que verlo allí. Pasó mucho tiempo, pero no volvió. Solo después de que lo hallaran tirado por ahí supo por qué. El mar se lo había llevado como a sus padres.

      Sin familiares en su país, el muchacho fue reubicado en Letzenburg con una tía hipocondríaca que nunca había conocido. Ella vivía con un hijo adolescente obsesionado con una música ruidosa que no dejaba de sonar. Desde el principio la vida allí fue tortura para Jan: no habían desayunos con tostadas, sino que cereales y leche. Las tardes después de la escuela debía pasarlas en el hospital, en incontables citas con diversos médicos que revisaran a su tía por súbitos espasmos, parálisis de sus miembros, ataques de sueño de la nada y otros males imaginarios, y luego las cenas de carnes blancas y ensaladas. Todo fue un escupitajo a su rutina, y su primo no lo hacía mejor con sus dramas y réplicas. Al menos durante las visitas al doctor podía perderse entre los pasillos. Esos momentos eran lo más cercano que tenía a su vieja rutina.

      Un día, luego de volver de la escuela, notó que las cosas no estaban como siempre. Escuchaba gritos desde el baño del primer piso, el que nunca utilizaba. Al ir, notó que su tía hacía esfuerzos para salir de la bañera mientras el agua no dejaba de correr y su cabeza se hundía. Ella notó su presencia y le rogó cuanto pudo por ayuda. Al verla, lo único a que atinó el chico fue a cerrar la puerta tras de sí e ir a su cuarto. Era hora de repasar matemáticas.

      Tiempo después, mientras terminaba su tarea, los gritos volvieron. Ésta vez fue su primo, quien entró a su cuarto de golpe con un rostro horrorizado, preguntando qué había pasado con su madre. Jan solo atinó a preguntar si estaba muerta, y en cuanto recibió un grito confirmándolo, solo concibió decir “menos mal, me preocupaba que siguiera gritando para la cena”. Segundos después su primo estaba sobre él, golpeándolo y reclamándole por su madre. Él forcejeó todo lo que pudo, tratando de evitar que el adolescente le hiciera algo. Hasta que de pronto agarró algo, un pequeño papelero, y golpeó en la cabeza a su primo con ésta. Lo siguiente que supo fue que se encontraba en el sótano, atando extremidades y preparando agujas e hilo de su tía para cerrar esa molesta boca. Desde entonces, y por casi una semana, por fin regresó a sus tostadas y sopas de cena.

      La paz se rompió en cuanto oficiales fueron a un control, luego de una denuncia por presunta desgracia. Fue cosa de que revisaran el baño y el sótano, donde su primo apenas reaccionaba, para que llevasen a Jan arrestado. Un juicio más tarde, y el muchacho acabó acusado de asesinato, privación de libertad y tortura, siendo condenado al encierro en el reformatorio juvenil de Centro: la Frank Academy.

      Aquel lugar fue algo que Jan jamás concibió: un infierno peor que el que había vivido. Rápidamente comprendió que había entrado a un mundo donde la vida misma se decidía por lo útil y fuerte que podías ser. Y él no era fuerte. Su primer año allí fue una ráfaga de experiencias indecibles e improvisación. Nunca sus rutinas fueron tan pisoteadas como en aquella época.

      El segundo año vino con una revelación tan inesperada como el que todavía estuviese vivo para esa época: su labor de impopular y su rol de deprimido. Pasó de ser el juguete de sádicos a ser el juguete de sádicos con poder. Fue ahí que debió aprender por la fuerza a luchar contra lo peor de la mente humana, y contra otros como él. Se hizo –relativamente– valioso por sus capacidades, pero aún seguía siendo la perra de los más poderosos.

      Fue uno de los psiquiatras de aquel manicomio quien le abrió el camino a su libertad. Uno que le reveló que él no era como el resto de las personas. Algo sobre “psicopatía”, o eso le trataba de explicar. Él ofreció una alternativa de libertad: un “tratamiento” a su “problema”. Por mucho tiempo no lo consideró necesario. ¿Por qué cambiar? ¿Por qué la necesidad de estándares cuya utilidad no comprendía? No encontró motivación hasta que el psicólogo le reveló algo: ahí afuera había alguien. Un deprimido como él, que había cambiado la visión de su rol. Alguien que había demostrado que él, y aquellos que eran los permanentes “esclavos” de los impopulares de la Frank Academy tenían el potencial de más. Aquello fue lo que despertó la intriga del adolescente. Y desde entonces se dedicó de lleno al “tratamiento”. Tanto dedicó a ese juego que el resto perdió importancia.

      Y así, un día se halló dando el primer paso fuera de aquel reformatorio en años. Aquel psiquiatra había hecho un enorme espectáculo de su caso, lo había llamado “reformado”. No le dio importancia. Lo que ahora quería, conocer y comprender esa anomalía entre los deprimidos, se hallaba prácticamente al alcance de su mano.


      Datos extra:

      *Le gustan bastante los dulces. Es particularmente amante del chocolate, y lo come acompañado de lo que sea, desde tostadas hasta verduras.
      *Es de los que siempre aprovecha una muestra gratis y junta cupones.
      *Tiene malos recuerdos de los gamers de la Frank. Demasiado tóxicos.
      *Usa bicicleta para ir a todos lados sin importar el clima.
      *Es virgo (nació el 4 de septiembre).
      *Sor María y Peterson son un modelo para él. Escuchó historias en la Frank sobre ellos...
      *Actualmente está bajo libertad condicional.
      *Nunca sale sin su agenda, que tiene indicado lo que debe hacer durante el día.
      *Nadie lo ve sin guantes.






      • Año: Segundo Año

        Materia Preferida: Historia

        Mejoras del brazalete: -



      • Tipo de impopular: Deprimido

        Estado mental: :)

        Mundo Mental


        Nombre del Mundo: -

        Apariencia del mundo:
        -

        Familiares -

        Jefe : -

        Peligrosidad: -







      • Nombre: Leeuwenhoek

        Capacidad: Se manifiesta como entes parasitarios que se mantienen vivos en sus fluidos corporales, dándole a su usuario un factor regenerativo propio de alto nivel y resistencia a otros parásitos y virus. Es capaz de transmitir dichos parásitos si sus fluidos entran en contacto con el organismo de un "huésped", consumiéndolo por dentro. La intensidad del efecto depende del fluido: Los parásitos en la saliva son menos poderosos y viven mucho menos fuera del cuerpo de su usuario (3-5 minutos) que los que viven en su torrente sanguíneo, que son mucho más voraces y pueden permanecer hasta horas en cuerpos ajenos.

        Compatible con vestigios: Sí. Máximo 2.

        Capacidad elemental: Agua. Si Jan percibe al "huésped" como alguien de utilidad, los parásitos lo sanarán en lugar de consumirlos, compartiendo con ellos las resistencias de su usuario. Del mismo modo que antes, los parásitos de la saliva tendrán un factor curativo menos eficaz que los de su sangre, y la duración dentro de su huésped será la misma.




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  4. Ahkilendra

    Ahkilendra Beep, beep im a sheep!

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    Tres días. En poco tiempo podían ocurrir muchas cosas pequeñas que creaban algo importante o un par de cosas que daba tu vida vuelta en ciento ochenta grados. Consuela ahora tenía un novio, ella dos hermanastros y un cara de perro. Era testigo de una dinámica extraña entre la pareja de números y siempre terminaba dejada para irse en un bus aparte cortesía en su mayoría de Five. ¿En serio era sólo por ser mujer y lisiada? ¿Qué con ese tipo? Los días pasaron entre sobreviviendo a la vida de impopular en el colegio siendo abordada por la banda con que se había hecho enemiga tras darle un testarazo a su jefa por proteger a Maeve lo que le generó visitar a Lapiz y Lazulí más de una vez, las burlas de otros compañeros y su noche bañándose. Sin contar con que en su horario extracurricular visitaba el panteón para hablar con coreano e incluso con cabeza de coco y Diamond mientras Maeve veía a las mascotas y Ligth como también ayudaban al delicioso cubano en la recolección de libros, buscando aunque fuesen paginas que hubiesen sobrevivido al atentado. De vez en cuando veía que Arturo y Fernando cuestionaban a seres que parecían tener inteligencia como incluso entes inanimados como rocas.

    ¿Qué había de los otros santos de Ned? Quizás en este último tiempo la que se ha acercado en algo es Sofía, de cual supo su nombre por cansancio entre siendo mencionada por la lista y su aparición fantasmal que casi la bota al suelo más de una vez y el otro con quien interactuaba era White. Había perdido la esperanza de que se fijase en ella o a lo menos eso pensaba, pero el otaku sabía sacarle una sonrisa. Reiji y Emil era una relación forma pero con quien tenía la tensión era con cierto chileno que ni deseaba dirigirle la palabra. Fuese en los pasillos o en la biblioteca y si no fuese suficiente Maeve no lo miraba con buenos ojos, el sentimiento era mutuo de parte del gamer supongo que esas cosas podía hacer un brazo roto y casi cocerte en vida entre otras cosas.

    La vida era una montaña rusa para ella y…luego ocurrió lo de Dandelion. Un llamado duro a lo que ella hubiese hecho de haber seguido en el camino de ideas que tenía antes y haber seguido albergando autolastima por si misma. ¿Qué cosas habrá vivido como para haber llegado a esa decisión? No lo sabía , pero sabía que tuvo que ser grande para él como para llegar a eso.

    Luego, la Frank Academy regresa en la forma de un Joven Holandes llamado Jan. No lo juzgaba pues ella había vivido exactamente lo mismo en la piel del señor coreano. Si, puede haber sido un asesino despiadado y eso llamaba a tener cuidado al tratarlo pero no excluirlo. Había en alguna forma logrado abrir las alas y salir de ese páramo de desolación.

    [***]

    Tras la conversación que tuvo con Jan, la argentina se dedicó a caminar por los pasillos rumbo al baño de mujeres. Escuchaba los murmullos de quienes estaban en el lugar y el nombre del suicida se mencionaba una y otra vez como también el del “convicto de la Frank” , pero su atención no estaba en los detalles de las conversaciones como en las preguntas hechas: ¿Eran amigos de él? ¿alguna vez hablaron con él? Y en una palabra que había quedado en su mente fuese por conversación o grito.

    Usó su celular y navego en google buscando su significado:

    —Hipocresía: del griego hypokrysia. Fingimiento de sentimientos o cualidades contrarios a lo que verdaderamente se tienen o experimental.

    Luego vio la wikipedia buscando su Etimología:

    La palabra proviene del latín tardío hypocrisis y del griego ὑπόκρισις (hypokrisis), que significan "actuar", "fingir" o "una respuesta". También se puede entender como viniendo del griego hypo que significa "máscara" y crytes que significa "respuesta" y por lo que la palabra significaría "responder con máscaras" La palabra "hipócrita" proviene del griego ὑποκρίτης (hypokrites), cuyo verbo asociado es υποκρίνομαι (hypokrinomai), es decir, "tomo parte". Ambos derivan del verbo κρίνω, "juzgar" (»κρίση, "juicio"»κριτική [kritiki], "críticos"), presuntamente porque la realización de un texto dramático involucraba un cierto grado de interpretación del texto.

    —Responder con máscaras.

    Caminó por los pasillos con cuidado, ignorando los comentarios de uno que otro de los populares pues su mente hacía un repaso rápido de lo vivido hasta ahora añadiendo los eventos de la caída y consideró las palabras del chileno y del holandés.

    “Erí una hipócrita, Kristina”

    “Conozco a los de su tipo. Puedo asegurar que en el momento en que sus vidas estén en riesgo no dudarían un momento en traicionar o matar con tal de salvar sus cuellos. Por eso considero la idea de que ustedes me hablen de moralidad simplemente repulsiva. Pero no se sientan mal por ello esa actitud es humana después de todo”

    Miraba el reflejo de su rostro. Como que no era fácil no sentirse mal por ello después de todo ella misma huía de algo.

    —Mi tipo…

    Él que estaba en lo cierto o no estaba zanjado. El asunto era que la profundización de ello le cayó como una cubeta de ladrillos sobre su cabeza. Venía de una familia adepta en el uso de máscaras y detestaba eso, pensaba ser diferente pero enfrentada a las situaciones vio que “actuaba” en más de una ocasión y le recordaba el adagio: la manzana no cae lejos del árbol. Luego estaba Maeve. Si lo que les habían enseñado sobre las armas era cierto ella era un reflejo de sí misma y además cómo no olvidar a la réplica de ella misma que conoció en su primera sesión con Octavio: alguien estricta, imponente y fría toda una Rio de la Plata.

    Sostuvo su hombro sin quitar sus ojos de su reflejo intentando hallar algo que no había visto de ella hasta ahora o más bien hacía la vista gorda.

    —Kero.

    —Supongo que ser la luna y tener muchas facetas no significa sólo un término bonito, Maeve —
    El recuerdo de lo vivido en el réquiem con Consuela pasó por su mente. Sabía más de quien era su abuela: una dulce madre y esposa como una cruel y sádica vengadora.

    ¿Cómo hubiese actuado ella de haberla visto en vida y conocido como realmente era? Probablemente hubiese huido de ella por el temor a que ella le hiciere algo similar o le hubiese llamado mentirosa. Entonces las máscaras eran para proteger ¿a quién: su portador, sus testigos o ambos? ¿De quién: de los demás, uno mismo o de ambos? ¿Por qué era tan fácil hacerlas ignorándolo o creyendo que estaban bien? La caída le había mostrado que era traidora, egoísta, belicosa y ambiciosa. Se limpió algunas lagrimas.

    —No…no soy... malvada.

    —¿No?

    En un instante una especie de música común de los noventa sonó en el aire.



    La argentina abrió sus ojos a más no poder.

    —¡Nope!

    —He llegado y recargado porque la cuarta muralla no existe para mi ni me contiene el icosaedro de viente caras de la coherencia narrativa.

    —No, no, no, no, no, no, no.

    —Chupaté esa, Houdini ¡El virus memetico! ¡La caricatura que se volvió real! ¡Ha regresaaaaaaaaaado!


    —¿Tú? —
    dijo incrédula la argentina pensando que se estaba volviendo loca.

    —¡EL ÚNICO E INIGUALABLE, HIJA MIA!

    —¡NO! —la argentina golpeó el lavabo.

    —¿Cómo que no?

    —No es posible. Así de simple.

    —Todo es posible si tan sólo lo deseas y también puedes volar, sólo tienes que confiar mucho en ti y seguir. Podes contar conmigo te doy todo mi aposho.

    —No tiene sentido y dejá de usar acento argentino —susurró ella.

    —No , no tiene por qué y eso le da sentido. Si, si, si también escribo consejos en galletas de la fortuna. ¡Las ideas trascienden el tiempo! y el amor de tu papi caníbal por su hija lisiada también—profirió el singular personaje haciendo un gesto de corazón consigo que le sacó un suspiro de hastió a la lisiada que estaba pensando que le estaba faltando el equipo y el aguatero.

    —¡No sos mi padre, pibe! —masculló ella mirando a ambos lados para cerciorarse de que estaba sola, aunque una parte de ella consideraba que en comparación a su padre cabeza de coco no era alguien tan malo ¿En verdad estaba considerando eso? —¿Qué…queres…conmigo?

    —Qué seas feliz —respondió la voz —Ningún padre amoroso y loco como yo querría ver a su pibita decaída por descubrir cosas de ella que no creía tener. Eso se logra abrazando lo que realmente eres.

    La situación era surreal, pero la versión fantasmal de cabeza de coco era lo menos extraño que podría vivir.

    —Hey, yo sé quien soy.

    —¿En seeeerio? No estabas pensando hace poco que eras una hipócrita y BTW lo eres. ¿Traidora? Pues si, todos hemos vendido a nuestros amigos con distinto precio ¿egoista? La generosidad es rara ¿Belicosa? ¡En serio dudabas de eso! Y ambiciosa pues viene con el paquete de ser una familia rica donde todos avalúan tu existencia por el coste beneficio y…

    —Oh, ya cashaté.

    —¡Peeeeeeero no te sientas la única y detergente en este mundo! —Clamó el coquito con sus manos extendidas y girando alrededor cual novicia rebelde —¡Todos usan máscaras en el Madri Gras de la vida! —Kristina observaba con una mezcla de confusión e incredulidad algo que sólo ella podía ver— Desde el criminal más psicótico hasta el hombre más pio todos tienen esqueletos en su armario que danzan o están dormidos. Unos salen solos y otros los agitas y violá ¡NACIÓ CHOCAPIC!

    —¿Esto es real?

    Ella iba a hablar pero el fantasma se acercó y le tapó la boca con un dedo.

    —No preguntes, sólo gózalo —replicó veloz el nerd.

    —Voy a cerrar los ojos y cuando cuente tres será todo normal —La argentina exhaló , cerró los ojos y contó volviéndolos abrir y hallando a coquito sonriente y con los brazos extendidos sosteniendo en una mano un sombrero de copa y en el otro una caña —El universo conspira en mi contra.

    —Jujuju pero es interesante ¿Normalidad? ¿Cordura? ¡A-BU-RRI-DO! ¡Abraza tu verdadero yo, lisiada! ¡A quien le guste genial y quien no, pues maní! Vives sólo una vez , aunque moriste dos veces. No espero menos de mi hija.

    La aparición de coquito se esfumó y la argentina decidió lavarse la cara. Esto no podía ponerse más extraño.

    La campana sonó indicando que era hora de regresar a clases. La argentina se mojó el cabello y le dio algo de agua a Maeve quien nadó un poco en el lavatorio antes de ser cogida por su dueña y puesta sobre su cabeza.

    [***]

    ¿La vida podía seguir guardando cosas extrañas? ¡SI, PODÍA! Vamos por orden ¿Un número con ellos? Anotado ¿conocer a un nuevo presidente y encontrar que rompe tu arquetipo en una forma agradable pues algo provocaba Iggy en la lisiada que deseaba abrazarla y hablaba de algo que desconocían hasta ahora como podía ayudarles a mejorar el sentido común? Anotado. ¿Qué el complejo infantil Polestar estuviese trabajando con la mente de los niños, el nombre de Xavier Everluck le sonase bastante y Señor solcito casi logra lo que una guerra civil no pudo. Incluso pensó ver su vida pasar ante sus ojos por una tercera vez? Definitivamente anotado. El lugar era lindo y extraño e incluso creyó ver una nube de pico dulce flotando cerca de ella lo que le trajo recuerdos de cuando navegó con White y Adrien dentro de su Ma…Diamond ¡Diamond!

    Cada niño era un mundo peculiar en si mismo y ahora deberían proteger esos rostros de felicidad, bueno al menos de la mayoría y también a quienes vivían en esta ciudad pues los amigos imaginarios podían realmente hacer varios problemas.

    Los equipos habían sido designados y los instrumentos como consejos dados por parte de Archer. Ahora los Santos de Ned debían actuar en dos equipos y el primer destino del segundo sería.

    —La Frank Academy —dijo Jan asumido, aunque con algo de hastió.

    —¡NO! D-e-e seguro te equivocaste, vamos léelo de nuevo por favor.

    El holandés arqueó una ceja.

    —Tienes atención limitada en compañía de tu discapacidad motora. No me repetiré.

    —Pero ché ¡Es la Frank Academy de la que estamos hablando!


    La argentina se sentía particularmente nerviosa. Podría entenderse que era el temor a lo que contenía tal institución alimentado por los rumores, pero iba más allá. Kristina había estado allí, viviendo en un infierno desde la perspectiva de otro pero que se sintió bastante personal. Jan bufó considerando que la mujer era débil mentalmente.

    —Parcerita ¿le pasa algo?

    Kristina negó sintiendo luego el abrazo de Iggy. No podía decir no a la suavidad de ese cuerpo.

    —Tranquila. Yo iré con ustedes.

    —B-b-bueno.

    —Andando, no debemos perder tiempo —
    Dijo Jan quien ya se había adelantado a ellos para salir del complejo.

    En el camino conversaban entre ellos y con discresión por consejo de Iggy pues no quería revelar nada. Había algo que pasaba por la mente del holandés principalmente el cumplimiento de los horarios impuestos por si mismo para realizar el trabajo. La perspectiva de encontrar inconvenientes que entorpeciesen su objetivo era más aterrador que la amenaza de la descarga letal de parte de Archer. Secundariamente los recursos de los cuales disponía: una presidenta de club que no parecía ser el arquetipo de un peso pesado pero que podría darle el beneficio de la duda y un par de chicas de segundo que no podía darse el lujo de duda de su evidente incompetencia, el eslabón más débil era la argentina, pero de algo estaba seguro: ella estaba escondiendo algo, podía como deprimido conocer la diferencia entre estar nervioso y comprometido, más bien quería indagar la razón. Tenía sus sospechas, pero ya encontraría el momento para saberlo por lo que era algo terceario.

    —Oiga , parcerito, ¿cómo es allá? —la fantasmita curiosa buscó inquirir.

    —Sígueme si quieres saber —fue lo único que respondió, más hablar sería un desperdicio.

    —Mantenganse juntos —ordenó Iggy mientras hablaba con el otro grupo por comunicador pidiendo su estatus, una vez hecho prosiguió.

    —Deberías dar información —indicó Emil.

    —¿Por?

    —Estamos trabajando en grupo y obtener conocimiento de lo que vamos puede darnos una ventaja y evitar gastar tiempo y esfuerzo innecesarios.

    —Ooooh. Dime ¿eres deprimido?


    Emil asintió.

    —¿Curas?

    —Con costes.

    —¿Costes?

    —…

    —Entonces eres una posibilidad no una certeza —
    La forma en que lo había dicho dejaba en claro que para el doctor del grupo no poseía los talentos adecuados para la tarea.

    —Hey, el pibe podrá ser oscuro y peculiar con un amor por la ciencia y que le guste abrir ranas pero tampoco es para que le trates así. Es un compañero de equipo.

    —¿He dicho algo falso? Alguien que a duras penas puede cumplir lo que se espera de su rol es un problema para el resto: retraso y acoplamiento que se traduce en falta de preparación y ejecución truncada. Me es fácil calcular que más de uno no regresará.


    —Eso no pasará —replicó Iggy en una forma de calma el ánimo de los presentes —si trabajamos juntos todo saldrá bien.

    —…

    —Claro —
    concedió Jan. No porque la mentalidad positiva de Iggy calase en su ser sino porque había una especie de sustento en los números aún cuando los productos fuesen de dudosa calidad. Como diría Stalin: La cantidad tiene su propia calidad.

    —Gracias, Iggy.

    —De nada —
    le sonrió la mujer.

    Era un alivio para una misión que comenzaría quizás en el lugar más peligroso del universo. Un lugar que ella pensó que jamás volvería a ver.

    ******

    Pues puse un poco para calentar motores y finalmente que vamos rumbo a la Frank por si quieren conversar un poco

    LeoLeo Jan es único y especial, espero haberlo captado bien.
    CorventCorvent wake me up inside!
    Velvet.Velvet. Pues ahi empezamos.

    Pues chicos puse que vamos de camino por si quería hablar algo más.
    *****
    AmakiAmaki y TaKaTaKa esto se podrá loco.
    IceIce cuida al team.
    zXArtemisXzzXArtemisXz Cuidate negro :D
     
    Última edición: 9 Dic 2018
  5. Leo

    Leo ¿No ves que te voy a matar (con feels)?

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    —Dime, Jan. ¿Cómo te sientes luego de saber esto?

    —… Sorprendido. No esperaba salir de aquí tan pronto.

    —Han sido dos años duros. Imagino que concebir una salida no sería sencillo.

    —No. No lo era.

    —Lo que si debes comprender es que esta libertad no es gratuita. Incluye controles semanales, y nuestras visitas continuarán, de modo que estarás bajo monitoreo constante. De hecho, una vez fuera, serás asignado a un par de agentes del proyecto Monarca para que vivas con ellos. ¿Comprendes eso?

    —Sí.

    —¿Comprendes por qué?

    —Para evitar que reincida.

    —Sí, esa quizá sea la razón de la mayoría. Pero hay otra, que hemos discutido en nuestras sesiones, ¿no es así?

    —… Estos controles son una consecuencia de mis actos. Es eso, ¿no doctor?

    —Exactamente.

    —…

    —Para cuando terminemos con el trabajo de hoy, los guardias te acompañarán de vuelta a la Frank Academy para que busques tus cosas. Yo estaré esperándote para escoltarte personalmente con tu nueva familia.

    —¿Familia?

    —Piénsalo como un ejercicio. Quiero que intentes ver a los agentes con los que vivirás como familiares valiosos. Como tu abuelo. ¿Crees que puedas hacerlo?

    —… No lo creo. Él no está. No puede ser otra persona.

    —… En ese caso, entonces, trata de verlos como compañeros. Como tú. Recuerda lo que hemos discutido.

    —Proyectar. Empatía.

    —Exactamente. Trabaja en eso.

    —Entiendo.



    No. No lo entiendo.



    Esta sociedad desde el principio se ha basado en una relación coste beneficio. Nos aliamos con otros simplemente porque no somos capaces de ser totalmente autosuficientes. Tenemos una cantidad limitada de capacidades que no cubren cada aspecto que requerimos para subsistir. Por eso usamos a otros para obtener lo que nos falta. No hay otra razón.

    Y aun así, la sociedad basa tantas de sus reglas en elementos ilógicos. Valores, les dicen. Moral. No hagas esto, porque no es moral. Pero en el pasado el hombre ha violado esas reglas en pos de su beneficio. Coste beneficio, la moral puede ser dejada de lado si la ganancia es mayor. Incluso hoy las personas siguen haciéndolo. ¿Entonces por qué fingen? ¿Por qué siguen con sus actos y sus máscaras? No entiendo, todos hacen lo mismo, todos piensan en ellos, solo ellos, solo yo importo, el resto es descartable, el resto, el resto, destruyen con una mano y actúan con otra, me dan asco, me—


    —Jan, ¿estás escuchándome?

    —Sí.

    [​IMG]

    La gente finge en pos de un propósito. Coste beneficio.



    La sesión terminó, y salí con esposas y guardias a mi lado. Por última vez. Afuera habían algunas personas, probablemente pacientes. Algunos me miraron con extrañeza, tal vez pensaban que era alguna clase de espectáculo. Seguramente no imaginaban que pronto estaría en las calles, perdiéndome entre la masa como ellos. Ha, patético.


    Vi la luz poco tiempo antes de volver a la camioneta. El camino fue corto, tal vez así se sintió. Luego, me llevaron a mi celda, diciéndome que tenía diez minutos para empacar. Eso era un chiste, no tenía nada digno de llevar más que mi ropa y mi agenda. Cierto, debo acomodar mi rutina. Va a cambiar. No me gusta. Pero será mejor que esto. Mientras sea menos ruidoso.

    —¡Se nos va la puta! ¡Le funcionó al fin de tanto chupársela a los psiquiatras!

    —¡Vamos perra, una última por los viejos tiempos!

    —¿Cuántas veces te la comiste para salir?

    —Estoy listo—dije a los guardias, ignorando las burlas. No eran nada, realmente. Abrieron la celda y me llevaron. Una botella rota voló en mi dirección, pero uno de los oficiales me cubrió, para luego darle una descarga al culpable. Una salida digna de una escoria.

    La gran puerta se abrió frente a mí. Los guardias permanecieron quietos, dándome un empujón para que avanzara. Eso hice. No tenía esposas ya. Podía caminar sin algo que sujetase mis pies. Lo hice. Avancé por el sendero entre los jardines, respirando aire fresco, sintiendo el calor del sol sobre mí. Quise quedarme ahí por mucho tiempo, pero había un vehículo esperándome. Mi último viaje como recluso.

    Subí al bus. Me senté. Seguí el sonido del motor, los baches, hasta la salida. Me dejaron allí, en medio de la calle, como si nada. Había sido tan sencillo. Tan solo la tarde anterior a alguien le dispararon por intentar hacer el mismo recorrido. No se siente real. Si pestañeo, probablemente volveré a encontrarme en mi celda. Lo hago, una, dos, tres, cuatro, cinco veces, pero sigo aquí.

    [​IMG]

    —¡Jan! ¡Por aquí!

    Coste beneficio. Así funciona el mundo.

    —Sube al auto. Te llevaré a tu nuevo hogar.

    —¿El hogar del agente? —pregunté.

    —Sí. Está ansioso por conocerte.

    —¿Por qué?

    —Le interesó tu caso. Espero que se lleven bien.

    —…Ja…



    Una ciudad brillante. Un mundo brillante. No me gusta, pero la luz siempre será más tolerable que el infierno. Pero eso ya no importa. El paso está por fin dado. Ahora la anomalía está cerca. Pero por ahora, hay que seguir con esto.

    Es extraño… pero quiero cerrar los ojos. ¿Por qué estoy cansado? No importa, puedo hacerlo ahora. Y sin la vista, siento como si mis oídos se llenasen con el ruido de olas lejanas.



    Si, olas lejanas. Como hace mucho, mucho tiempo. El olor a chocolate derretido en las mañanas… me hace… sentir… no entiendo estas sensaciones. Son imágenes de un pasado de hace mucho, pero verlas otra vez provoca una punzada extraña en alguna parte de mi organismo. No es por enfermedad…

    ¿Entonces qué?

    Jan.
    Esa voz…

    Jan.

    Pero… él se fue… no va a volver nunca…

    Jan.

    … ¿O tal vez regresó?...



    …No es posible, pero…

    —Jan. Despierta. Ya llegamos.

    —…

    —¿Estás bien?

    —Sí.

    —¿Seguro?

    —Seguro.

    —De acuerdo. Bajemos.



    Era un sitio luminoso. Casi demasiado, mis ojos molestaban. Demasiado blanco, necesito sombra, demasiado sol, demasiada luz… ya… ya estoy mejor…

    —Jan. Por aquí.

    —… Sí.

    Era una residencia bastante pulcra. Claramente las personas que vivían allí tienen recursos monetarios, más considerando lo bien que se encuentra el barrio. Era un buen indicio, creo. Mi psiquiatra golpeó la puerta, y mientras esperaban, miré alrededor. Muy luminoso, muchas ventanas abiertas, era muy fácil romperlas, o eso parecía y…

    —…Mi bicicleta.

    —¿Ah?

    —¿Por qué está aquí mi bicicleta?

    —Oh, eso. Nos tomamos la libertad de traer las cosas que pudimos rescatar de tu… uhm… vieja casa. Creímos que sería un lindo detalle.

    —¿Creímos?

    La puerta de aquella casa se abrió. Quien vino del interior era un tipo que seguramente ya había pasado a los cuarenta, de cabellera rubia y ojos claros y brillantes. Le sonrió a mi psiquiatra, y luego también a mí, al verme. No sé por qué lo hace.

    [​IMG]

    —Por favor, pasen—dijo. Y lo hicimos.

    El interior lucía igual de moderno que la fachada. Igual de luminoso. Y debo decir, algo… desordenado. Noté una puerta entreabierta por ahí con algunas cosas acumuladas, y varias otras que daban a otras habitaciones cerradas. El hombre nos llevó a una sala, donde nos pidió sentarnos en unos sillones que parecían hechos con material caro. No pude evitar fijarme en los cuadros y decoraciones que habían, donde el tipo en cuestión aparecía en varios lugares junto a otro moreno más joven.

    —Lo lamento, Rick aún no vuelve del trabajo, pero lo presentaré más tarde—le habló el hombre a mi psiquiatra, quien hizo un gesto con la mano.

    —Entiendo, no hay problema. Más bien, lamento que hayamos llegado de improviso. Éste es el chico del que hablamos. Jan, él es Adelbert Schneider, es médico y agente del proyecto en el ala de investigación.

    —Me alegra mucho conocerte, Jan—me dijo el hombre mayor—. Marc me ha hablado mucho de tu caso.

    —¿Es usted a quien le pidieron que me quedase aquí, entonces? —pregunté. El otro no pareció sentirse incomodado ante mis palabras.

    —De hecho, fui yo quien sugirió que te quedases aquí. Como dije, he escuchado mucho de ti y me interesó tu situación. Y mi esposo también está de acuerdo con la idea.

    —¿No le molestará tampoco a su hijo que su padre tenga a un ex convicto en su casa? —pregunté. Los adultos se mostraron confundidos, a lo que yo señalé las fotografías. Por algún motivo ambos rieron con nerviosismo.

    —Oh… uhm… verás, Jan. Él es mi esposo, Rick. De hecho, nos casamos hace poco más de un año, pero hemos estado juntos desde hace… nueve, ya.

    —Ya veo. ¿Eso significa que lo conoció cuando era él todavía un adolescente?

    —Ah… pues…

    —L-Lo siento, Adel, Jan es un poco… uhm… directo.

    —Está bien, está bien—El tipo estaba incomodado, eso era claro, pero se esforzaba por mantenerse calmado—N-No exactamente, aunque si reconozco que lo conocí joven.

    —¿Debería eso preocuparme? —pregunté, a lo que el hombre rápidamente negó con la cabeza.

    —Jan, por favor—replicó mi psiquiatra—. Adel es un hombre de confianza, doy fe de eso. De hecho, estoy seguro que se llevarán bien una vez lo conozcas.

    —Si usted lo dice.

    —Como sea, ¿quieres ver tu cuarto? Seguramente necesitas un tiempo para desempacar, y Marc y yo tenemos que conversar unas cosas en mi estudio.

    —… Está bien.



    El hombre me llevó por los pasillos luminosos, indicándome donde se hallaba cada cosa: cocina, puerta al patio, baño, etc. Al parecer yo tendría mi cuarto en el primer piso. Según él, en el segundo estaba el de él y su esposo, su estudio y una habitación donde el de las fotos usaba para ejercitar. Tomé nota mental de lo que decía que sonase relevante, hasta que nos detuvimos frente a una puerta al final del pasillo, al que me hicieron pasar.



    El sitio lucía… pulcro. Paredes claras, una gran ventana que cubría prácticamente toda la cuarta pared, al parecer deslizable para ir al jardín, desde el cual sonidos de la naturaleza se colaban. Tenía un escritorio con lo que parecía una laptop, varios estantes con libros, una puerta que supuse daría a algún armario y una cama con sábanas blancas.

    —Intenté cubrir lo básico, pero si necesitas algo más siéntete libre de decírmelo. Espero te guste tu habitación.

    —… Estoy bien, gracias.

    … Esto… es extraño. ¿En realidad este sitio sería mío? Siento que no es real, mi cuarto siempre fue una celda oscura y esto… esto era radiante. Es… un poco perturbador.

    —Puedes acomodar tus cosas mientras tanto. Marc y yo estaremos arriba en caso de que necesites cualquier cosa, ¿de acuerdo?


    Asentí, y los hombres se fueron. Y entonces estuve solo con ese cuarto brillante. Lo miré, recorrí cada rincón, primero con la vista, y luego con mis pies. Revisé cada esquina, la puerta cerrada, que tenía varios colgadores y espacio para zapatos. Revisé que no hubieran cámaras o algo así. Vi bajo la cama. Chequé la laptop. Nunca había sido encendida, era nueva. Fui a un pequeño velador junto a la cama y lo di vuelta, nada extraño. Saqué una a una cada sábana de la cama, las tiré, esperando encontrar algo. Estaban limpias. El colchón tampoco tenía nada. Bajo éste tampoco había nada. Nada, este cuarto estaba limpio, y no podía concebir la idea. Tal vez dentro del colchón, si… traté de abrirlo con mis manos, pero no podía. No podía ser, tenía que haber algo, esto no podía ser tan fácil. ¿Dónde estaba la trampa? ¿Dónde? No podía parar, tenía que encontrarla, esto era demasiado brillante para ser verdad, no es cierto, despertaré en mi celda otra vez, yo lo sé, despertaré y todo volverá a ser oscuro y reconfortante, no como esta luz desesperantemente brillante que hace que mis ojos duelan ya muéstrate realidad ya muéstrate muéstrate muéstrate muéstrate mué—

    —¡Hey! ¿¡Qué estás haciendo!? —alguien agarró mis manos con fuerza. Era un tipo moreno y joven. Su mirada, si conocía esa mirada, era la que los otros tenían cuando veían a los locos destrozarse entre ellos, sí, esto era más real, debía ser un guardia, si, debía ser un guardia queriendo despertarme.

    —¿Dónde está la trampa? —pregunté. El tipo seguía confundido, si, buena expresión.

    —¿De qué estás hablando? ¿Qué diablos haces aquí?

    —¿¡Dónde está la trampa!? —volví a preguntar. Escuché voces. Sentí a alguien tomarme y llevarme fuera, por pasillos brillantes, por escaleras luminosas, todo era brillante, y horrible, ahora entiendo, era mercancía siendo vendida a algún tipo de pervertido, sí, eso debía ser, nadie en su sano juicio admitiría a un convicto en una casa así de luminosa—

    Oscuridad…

    Está oscuro…

    —Jan. Toma asiento y respira.

    —…

    Este sitio… está lleno de libros… y las ventanas están cubiertas… no está luminoso…

    —Jan. No estás en la Frank Academy. Estás en la casa de dos agentes del proyecto que quieren cuidar de ti. No hay trampas aquí. No las hay.

    —…

    —¿Entiendes lo que digo?

    —No es cierto… me vendió o algo así, ¿verdad?

    —No, Jan. No lo hice. Lo discutimos, ¿recuerdas?

    —…

    —Por favor, haz el intento y recuerda. Lo dijimos. Saldrías de la Frank. Vivirías con gente normal. Podrías actuar con normalidad con ellos de a poco, hasta reinsertarse en la sociedad. Ese es el plan. Hicimos esto en base a como lo planificamos.

    —... lo planeamos así…

    —Sí, ¿recuerdas? Ahora viene lo siguiente, readaptarte a la vida fuera de la Frank. Dijimos que no sería sencillo, ¿recuerdas?

    —Lo recuerdo…

    —Pero que estarías bien. Estarás bien, Jan. Lo sabes, ¿cierto?

    —…


    Negué con la cabeza. No lo sé. No sé nada. Nada…


    —Lo estarás, Jan. Esta gente se encargará de ello.

    —…

    —Ahora, creo que todo esto requerirá que reprogrames tu rutina diaria, ¿no?

    —… Creo…

    —¿Qué tal si partimos discutiendo con ellos sobre tu rutina? Para hacer los cambios correspondientes.

    —… Sí.

    Mi psiquiatra me dejó solo en ese cuarto. Oí voces. Y luego alguien entró. Era el hombre de antes junto al moreno… el de las fotos, ahora lo recuerdo.

    —Por cierto, él es Rick Font, mi marido—dijo el mayor—. Lamento que su primer encuentro haya sido algo… uhm… brusco.

    —Sí, eh… lo siento—replicó el menor.

    —Jan quería discutir con ustedes algo. Verán, él es muy apegado a sus rutinas, y cuando no las sigue es… difícil para él. Así que me gustaría que entre todos pudiésemos zanjar eso.

    —No hay problema—el mayor dijo, sonriendo—. Cualquier cosa solo dinos, Jan. Haremos lo posible por adaptarnos, ¿No, Rick?

    —Si… seguro, Adel…

    —Bien. ¿Jan?

    Asentí. Sí… mi agenda…

    —Agenda… —mi bolsillo. Está aquí…. No se ha ido.

    —¿Entonces?



    Miré a ese tipo, luego al moreno que no parecía feliz de verme, y luego a mi psiquiatra. Vi mi agenda. Cierto, esto era parte del plan. Ahora podría infiltrarme entre la gente “real” y comprender a la anomalía de primera mano. Esto no era más que el primer paso.


    —Concerniente a mis estudios, quisiera saber dónde iré, y los horarios correspondientes.

    —Claro—el mayor habló—. Hemos estado encargándonos de todo para que comiences a asistir a la Durkheim Academy. Si todo sale bien, comenzarás en tres o cuatro días.

    Sí, quizá esto requeriría cambios. Pero están bien. En pos del logro buscado.

    —Perfecto.

    Coste beneficio.




    ---------------------------------------------------------------​


    AmakiAmaki TaKaTaKa IceIce zXArtemisXzzXArtemisXz AhkilendraAhkilendra Velvet.Velvet. CorventCorvent una pequeña intro sobre Jan y su salida de la Frank. Luego le doy con los de Franco y el resto de la misión.
     
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  6. Ahkilendra

    Ahkilendra Beep, beep im a sheep!

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    Los siguientes eventos transcurren entre la reunión con Iggy en el club del valor y la mañana de la reunión de salida al complejo Polestar.

    Los Santos de Ned sentían tenían un sentimiento en común: salir de una y entrar en otra. Primero tenían a un número junto a ellos y en segundo aprendían de la boca de la líder de los pesos pesados la existencia de un club de autoayuda en donde posiblemente uno que otro Santo de Ned tendría oportunidad de ejercitar el etéreo pero requerido: sentido común.

    Algunos no eran ajenos al concepto de guerras entre academias y otros lo recibían en su banco de datos como la necesidad del prestigio escolar y la existencia de más de una bóveda de vestigios y por ende nexoversos.

    Alkaid.

    Mizar.

    Alioth.

    El regreso de eso hubiese sido todo, pero cuando eras impopular debías recordar que también lidiabas con algo tan peligroso como las incursiones: la vida escolar, incluso aunque hubiese ocurrido un suicidio de alguien como Dandelion.

    —¡Llegan tarde!

    Ah, Severus Snape en persona. Su sola presencia podía ser tan temible como la de un distress escolar.

    —¿Se perdieron en el camino, tontos?

    —¡Cómprense una vida!

    —Ay ché.

    —Kero.

    —Ann y Mia —
    masculló para si misma.

    —¿Rio de la Plata? ¿Aparte de torpe eres sorda? ¡Sientate!

    —Disculpe, profe, sha voy.


    Error. Eso lo supo al sentir que podía avanzar por una mano en su hombro que hizo que un escalofrió recorriese su cuerpo.

    —¿Qué?

    —Aaaaah….eeeeeh…jejeje. No se la tome mal, profesor Peterson.

    —¡A la pizarra!


    No, todo menos algebra. Había cosas en la vida que frustraban a los seres humanos y para Kristina eran las matemáticas. Podía lidiar con lo básico pero con Peterson era como sentir que te estaban esperando para balearte. El ejercicio que estaba ante ella era como si leyese chino.

    —No, Shirai, no irás tu —anticipó el profesor dando una sola mirada que mando callar a los presentes. La argentina sentía que sus piernas le fallaban.

    —No…no…

    —¡No qué!

    —¡No sé!

    —¡Crees que es mi culpa que no tengas idea de resolver una simple diferencial que mi hija podría responder! ¡Eres deficiente, Rio de la Plata. Ahora no me hagas perder tiempo, toma asiento, tienes veinte puntos menos para tu examen y como vuelvas a faltarme el respeto te esperaré en reforzamiento! —
    no había necesidad de incluir que iba para todos.

    La argentina se sentó en su pupitre sollozando. Si había sobrevivido cosas horribles y ese lugar, pero Peterson provocaba algo en ella que lograba humillarla o romperla.

    —¿Qué se siente ser estúpida? —comentó una muchacha elegante. Si por elegante se trataba de decir que tenía un buen físico, carisma pero la lengua de una serpiente.

    [​IMG]

    —No sé, Mia preguntemos a alguien — susurró la mujer.

    —¿Qué se siente ser la tonta de la clase, lisiada?

    —En un minuto veremos, hará algo estúpido.


    Sofía veía como hablaban de la argentina e intentó escribir un papelito teniendo cuidado de que Peterson le viese y luego lo apuntó para lanzarlo detrás de Kristina, pero la argentina se agachó a recoger una goma. Ella sólo pudo sostener la boca viendo como la inercia hacía el resto y la bolita topaba la cabeza de Peterson.

    —Muy gracioso.

    —¡Fue Rio de la Plata, profesor! ¡Yo la ví! —
    Mia apuntaba con su dedo a Kristina.

    —¡Qué! ¡Estás mintiendo, ché! ¡Es tan falso como que la empanada es chilena!—la aludida se alzó de su asiento.

    —Quiere golpear a mi amiga, es una descontrolada —entró Ann, dándole la mano a su compañera.

    —Te lo ganaste, te quedas a reforzamiento —sentenció Peterson con una frialdad que le haría digno de un Dementor que chupa la felicidad de todos.

    Franco no se inmutó mucho en el sufrimiento de la argentina pues para él ella merecía más por ser una pinche traidora hipócrita vuelta chaqueta. Le daba asco, por lo menos tenía una retribución karmica.

    Hasta que algo le topó en la cabeza, hallando que al caer frente a él se trataba de una oreo con crema.

    Shirai se sentía en sus dominios como amo y señor mientras. Emil, impelido por la curiosidad miraba de vez en cuando a Lizbeth cuestionando sus capacidades de información. Jan consideraba que la argentina tenía un talento: ser patética. Jesús había visto lo ocurrido y se había molestado pero no quería incurrir en la ira de Peterson.

    Uh, un reforzamiento con Peterson después.

    —Uuuugh…aaaah…X es 100, raíz cuadrada de phi al cubo —La muchacha cayó de rodillas al suelo. Las cosas que habían vivido en esos treinta minutos con Peterson era algo que quería olvidar.

    —Kero.

    —Hay cosas... que... no... deben ser.


    Se detuvo para recuperar fuerza ¿mental? En ese momento miró a nadie menos que Mia sostenida feliz del brazo con cierto individuo de cabellos albinos cuyo rostro estaba tapado con un cuello. La argentina se llevó su mano a la boca. En una mezcla de sorpresa, molestia y algo de mareo.

    —Espera, Kristina. Respira, el hecho de que esté tomada del brazo es sólo porque ¡LE PUSO UN BESO! —La lisiada se alcanzó a tapar la boca.

    Entonces sintió un toque en su hombro y algo se activo en ella. La fantasmita no vio cuando su mano fue tomada en una llave y su cuerpo llevado al suelo.

    —Parcera.

    —¿Eh? ¡Ay, no! —
    La argentina le ayudó a levantarse a su compañera —Lo siento, piba —Rápidamente tuvo que tomarla y arrinconarla contra un pilar para salir del campo visual de Mia y Sean.

    —¿Qué te pasa, Krispy? Cálmate.

    —Primero me llamo Kristina y segundo —
    respiro suavemente y masculló—Mia y el amigo del cara de perro.

    —Ooooh


    La argentina le tapó la boca.

    —Sí, nunca creí que entre todos él y con ella.

    —¿Qué harás cuando lo veas?

    —No se sí…un momento ¿me has estado espiando?

    —Vivimos al lado.

    —Si, ché, pero hay algo llamado: privacidad y corro cortinas. Además ¿Qué hay contigo con pasearte sobre el techo de mi casa?

    —Es el mejor para ver la ciudad.

    —… —
    La argentina dio una mirada furtiva viendo que los tortolos se habían marchado— Podes dejar de hacerlo. Digo, sé que te gusta pero si se te abre un forado no quiero que caigas en mi pieza o Consuela te ponga un escobazo —algo le llamó la atención— Oye ¿Qué hacías por aquí en la academia?

    —Quise pasear por aquí y limpiarme un pelotazo que recibí.

    —¿Juegas futból?


    Sofía sintió algo en ese momento que le hizo recordar que la argentina era una desconocida para ella.

    —Sí —replicó desanimada.

    —¿Te pasa algo?

    —Nada —
    negó ella intentando dejar el pasado donde debía —vamos o perdemos bus.

    —Bueno.


    Ambas salieron de la institución hacia Letzenburg. La ciudad envuelta en misterio tanto en ella misma como en sus habitantes pues cada uno de ellos tenía sus libros con sus hojas blancas y negras. El viejo Salvattore recibía a sus clientes y entre los cuales estaba Ann, Mia y Sean. La lisiada rogó no ser vista y curiosamente se le fue concedido claro lo que no le evito ser mojada en sus piernas por un charco en el cual justo pasó una bicicleta.

    —Parcerita ¿no ha pensado en hacerse una limpia?

    —Limpia…espera ¿crees que tengo algún embrujo? —
    replicó cansina.

    —Habría que considerarlo. No es normal que le pase eso.

    —¿¡Normal!?¿En serio estás en una posición para hablarme de normalidad?

    —…

    —Tsk —
    Ella apretó sus muletas y miró a un lado dispuesta a marchar pero fue tomada por la fantasmita.

    —Andas rara ¿Es por lo que te dijo el Jan?

    —No ¿por qué piensas que es él? Oh, espera ¿No será por qué vino de la Frank? —
    En su voz se notaba molestia— ¿Por qué tiene un sello en la cabeza que dice: delincuente peligroso, nunca cambiará? —el tono fue en aumento —¿Por qué nos llamó hipócritas teniendo la razón? Noooo cómo crees.

    —Es que no lo conocemos, además de donde vino.

    —¿Me conoces a mi? —
    fue el grano.

    La colombiana se detuvo.

    —No, pero me gustaría hacerlo.

    —¿Por qué?

    —Porqué quiero.

    — ¿Qué te asegura que lo que encuentres cuando conozcas a Kristina sea algo que desees? ¿Qué tal si encuentras un rostro de mi que desprecies con toda tu alma? Ya uno lo hace —
    dicho eso la argentina se dio media vuelta encarándola con cuidado —Sofía ¿Sabes quién soy yo realmente? Yo lo voy aprendiendo.

    —Crees que eres la única, Parcera —
    esta vez ella le replicó —¿La única con lado b o muertos en el closet? ¿Qué quieres? ¿Qué me aleje porque tú me lo dices? Porque si es así déjame decirte que no.

    Ella sólo mostró una risilla. Era de uno la decisión de hacer cosas aunque afectasen a otros y estos no desearen. Si, los seres humanos podíamos tener muchos rostros en un solo individuo.

    —Mira, piba. No te conozco, me eres extraña y tú no sabes nada de mí ni yo de ti en forma alguna de no ser por lo que vivimos ahora…pero quizás… podríamos conversar un poco más de algunas cosas pero por favor no te pretendas mi amiga ni yo me pretenderé la tuya.

    —Podriamos concordar en que ambas nos cae mal Ann y Mia.

    —A ti no te tienen de muñeco de molestia ¿sabes?

    —Si supieras…

    —¿Te han echado a la basura y subido cosas de ti a las redes sociales?

    —¿Has recibido un pelotazo en la cara?

    —¿Te pasan llamando maldita lisiada y preguntando cuando te llega el Nandito a ayudarte o un grupo de chicas te buscan para hundirte la cabeza en el wáter mientras te roban los euros?

    —¿Te hacen la vista gorda o te llaman silla vacía cada día e incluso se topan contigo o quizás…¡te hacen llaves de judo!? —
    le encaró Sofía.

    —¡Ah, perdona tú! No ando acosando lisiadas indefensas.

    —¿Indefensa tu, parcera? ¡Aún me duele la espalda!

    —Te pones parche león y se te pasa. Agradece que no te puse un bastonazo, piba, que verías estrellas.

    —¿Tú y cuantas más?

    —¡Sho y estás dos! —
    dijo alzando sus muletas.

    Si, eran un par de fracasadas disfuncionales podían estar de acuerdo en ello. Durante su viaje hacia la calle guayaba hablaron de diversas cosas más bien buscando entender gustos de comidas y la argentina convenciendo a Sofía de que no tenía mala suerte o espíritus familiares.

    Ambas entraron a sus casas, dispuestos a hacer lo suyo. Entonces Kristina halló una nota en el refrigerador.

    “¡KRISTINA, ME FUI DE PASEO CON XAVI A LOS CANALES, ESPERO QUE TE PORTES Y CUIDES LA CASA MIENTRAS NO ESTAMOS. SI VIENE TU HERMANO, SEAN, DALE LAS ENSALADAS QUE ESTÁN EN EL REFRIGERADOR. SI CLOVER PASARÉ DALE ALGO DE COMER, Y SI VIENE ESE DULCE JOVEN QUE ES SU AMIGO LE DJE ALGO PARA COMER TAMBIÉN. TU ESTÁS ASEGURADA!


    CON AMOR CONSUELA.

    P.D: TENEMOS LLAVE.


    —Ché, no han pasado tres días y sha tengo otros hermanos —rió ella para si pensando en cómo trataba a White— Lo de “dulce Joven” si sólo supieses piba.

    Estando sola aprovechó de ir a su pieza y sacar un diario con hartas pegatinas de estrellas y un candado poniéndose a escribir en este.

    Hey diario.

    Hoy fue un día de locos. Si las aventuras de unos son fiestas salvajes la mía fue un reforzamiento de diferenciales con Peterson. En serio el profesor necesita tomarse un armonyl para relajarse. Conocí a un nuevo estudiante: Jan. Se ve lindo, es grosero pero sincero por lo que no es tan malo como todos creen, a lo menos eso creo. Estoy feliz que Consuela sea feliz y creo que deberé conocer un poco más a esta familia.

    ¿Sean con Mia? Mira, sho no me meto, pero ¿sabe cómo es ella? Ella y Ann son como dos Morganas de Sailor Moon que me hacen el día difícil. Si, vi esa caricatura china.

    Algún día tendré el valor de decirle a Jesús lo que siento, pero ¿realmente lo siento? Me siento confundida. Lo veo como un hermano, pero a la vez…nah, quizás no hay posibilidad. Bueno, no es la primera vez que me va mal en el amor y no nos vamos a morir por ello, ché.

    Iggy es tan linda y abrazable, como una osa de peluche. Creo que sus clases me harán bien para tener más control y cosas, la verdad es que quiero entender lo del sentido común: todos los exigen pero no lo enseñan.

    Franco me deja en visto los whatsapp…bueno.

    El chino es seco para matemáticas, es cómo si nació con una calculadora incorporada. ¿Será un cyborg?

    Te queremos, Kristina y Maeve.

    Pd: Kero, kero, kerorororo, kero, keroro.

    Pd 2: tengo un gato en el techo y un perro cortesía de mi nuevo miembro en la familia. Ché, espero que la gata no me deje el forado en el techo. ¿Qué podría salir mal?

    Dicho eso y dibujado en una parte de su página un intento de la mascará de Five mostrando sus colmillos la argentina cerró con candado el diario y lo guardó. Luego fue al refrigerador y cogió un choripan comiéndolo. Sabía que tendría que arreglarse pronto las cosas para ir a la reunión con Iggy programada en ese día y esperaba quizás salvar así la tarea con Peterson.

    Mejor veía que había en la tele:

    —Hoy en documentales de Letzen: Frank Academy, una oportunidad de re-inserción.

    zap.

    —En este momento la Jueza Polo lee la sentencia para un joven que cometió homicidio en riña: declaro que éste que esta sentando mirandomé como creyendose la gran cosa pase seis meses en internamiento en la Frank Academy. ¡He dicho, caso cerrado!

    zap.

    —Hoy en jóvenes mentes criminales: Elsio Celsius.

    —¡¿Acaso no hay nada cultural en la tele?!

    otro cambio de canal.

    En medio de un campo con varias lanzas dos seres se miraban fijamente. Uno era un gigantesco ente en armadura oscura, de la que se podían notar sus musculos y que llevaba cuernos y pezuñas: un minotauro. Su rival era una zorrita antropomorfa con espada en alto que estaba protegiendo a un gato pardo cuyo brazo estaba siendo sanado por energías que salían de un Husky negro.

    —¡No vas a tocarlos!

    —¿Sobreviviras?

    Ambos corrieron al encuentro quedando la última imagen detenida y siendo dejado en un: To Be continued...

    —Ché, se ven bonitos esos animalitos. Aaaaargh, imagen mental todo por culpa suya —los recuerdos de cierto cabeza de coco llegaban a su cabeza.

    Zap.

    —Hoy en documentales en Animal Planet: El reino del zuricato con la tropa Bigotes.

    —Esa sí.


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  7. Velvet.

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    — Papi, papi léeme un cuento.

    — ¿Ah sí? Y dime pequeña ¿Qué cuento quieres que te lea?

    — No lo sé, pero uno que tenga muchas cosas geniales, como la de una princesa que en vez de que la salve un príncipe ella patee al dragón feroz.

    — Oye, creo que exageras.

    — ¡No exagero! ¡¿Por qué siempre la princesa debe ser salvada y no al revés?!

    — Bueno, tienes un punto.

    — O una en el que el príncipe se enamore de una ogra y deba luchar por ese amor prohibido.

    — Un príncipe y una ogra, nunca había pensado en esa posibilidad.

    — No todas las princesas son como unas muñecas o los príncipes encantadores, hay princesas ogras y príncipes bestiales papi ¡Debes ampliar tus horizontes!

    — Ya veo, ¿Eso te enseñaron en el jardín?

    — ¡Sipi! Bueno, nopi, eso lo entendí por mi cuenta cuando Esteban quería que fuera su reina y yo, nahaaa, me gusta Miguel porque es más redondito y.

    — Que te he dicho de coquetear con los niños.

    — ¡Ay papi! ¡Estamos jugando! Y enserio ¿Crees que me gustan los niños? Guacala, me gusta que me den sus dulces cuando los obligo, pero nada más.

    — Melody.

    — Está bien, papi, no hare esas cosas.

    — Buena niña.

    — Entonces, ¿Me leerás un cuento?

    — Esa cabecita tuya me dice que tienes una imaginación muy fuerte, cariño. Estoy seguro que podrás tu contarme esas historias en vez de que yo lo haga.

    — ¿Quieres que yo te lea el cuento papi?

    — Me interese por la ogra que se enamoró de un príncipe.

    — ¡¿Verdad que es linda?!....espera papi ¿Y ese abrazo?

    — ¿Qué? ¿No puedo darle cariño a mi hija?

    — ¡Claro! Es que fue tan inesperado y bueno, me causa algo de vergüenza.

    — Un padre tiene derecho a abrazar a su hija cuando quiera.

    — ¡Papi!

    — Jejeje, no tienes por qué apenarte.


    [​IMG]


    Mi vida giraba en torno a esto, a cuidar esa dulce y radiante sonrisa que me llenaba de vida. No pedía mucho, solo que esta pequeña fuera feliz y al parecer, para ella, eso era yo: Su felicidad, pues ambos éramos dos almas errantes que buscaron la compañía del otro, dejados a su suerte en un mundo frio y cruel, ambos nos tomamos de la mano y decidimos llamarnos familia. Aunque tuviera todas las plantaciones de café, nada se comparaba contigo. Eras esa melodía que llenaba mi vida, mi pequeña Melody.

    — ¿Ya vio la carta que le enviaron, señor?

    — Sí, no me importan las amenazas.

    — Pero la última vez.

    — Y lo capturamos, no va a ser diferente que las anteriores. No quiero que mi niña y yo vivamos con miedo. Llamare a las autoridades primera hora en la mañana.


    Mi deseo era ver un mundo en donde podías jugar en paz, y eso me llevó a enfrentarme con gente inescrupulosa que buscaba usar gente inocente para sus propios fines. Muchos decían que era una lucha inútil, pero yo creía que valía la pena hacerlo. Pero lamentablemente, la realidad lograba superarme demostrándome que este mundo es tan hermoso como despiadado. Tus manos temblorosas, las lágrimas que caían de tus ojos, todo aquello me expresó que al final no eras la niña dulce que intentabas ser, pues eras tan fría y despiadada como una asesina, pero ambos somos la cara de una misma moneda, y ahora, a mi también me toca hacer ese papel, un rol que no me dejó nada y alejó de aquello que tanto amaba a un infierno en el cual no sabremos si volveremos con vida o no, arrastrado a un ciclo infinito de dolor y muerte.

    [​IMG]


    Esto, no es vida, no lo fue y nunca lo será, pues mi vida, era con mi hija ya que era algo más que un vulgar asesino y nunca olvidare que me hayas devuelto a este lugar. Pero si quiero sobrevivir y recuperar esa vida que tuve, deberé mancharme las manos, pero eso no importa ahora, pues sé muy bien que al final de todo, estará esa libertad que tanto quise.

    [****]
    Un hombre abrió sus ojos con fuerza, su respiración se encontraba agitada y el pulso de su corazón latiendo a mil por hora mientras que las lágrimas bajaban sobre su rostro de manera involuntaria. Suspiró, mientras tomaba aquella sabana con la cual se encontraba arropado para secarse el rostro. El sol nuevamente salía y el hombre se levantó sacudiendo aquella cabellera. Al mirarse al espejo se sentía extrañado al ver su nueva apariencia: para empezar, su cabellera naranja ahora era de un color níveo, mientras que su afro había desaparecido por completo, dejando una cabellera alisada en su lugar. Ciertamente sus dotes como ninja le habían dado muchos frutos a la hora de tomar una apariencia nueva para mezclarse con la multitud.

    [​IMG]
    Habían varios motivos para el súbito cambio de apariencia por parte del ninja: uno de ellos era que al ser un renegado en el imperio Ichi y un traidor en su aldea ninja, seguramente habría gente persiguiéndolo, por lo cual, aprovechando el caos y la restauración del nexo decidió cambiar su apariencia para evitar problemas. El otro, era que deseaba iniciar una nueva vida desde cero, pues al abandonar su trabajo como ninja sentía que podía recuperar aquella vida que perdió en la promesa, aunque aquello iba a ser más difícil de lo que pareciera.

    Al salir de la habitación de donde estaba, la mirada del antiguo ninja se encontró con una estatua del dios del Nexo, adornada con una mesa de finos y blancos manteles. Allí, cerca de la estatua de Psyche había una monja que arreglaba los nuevos banquillos para la capilla. Para sorpresa de la hermana, Hanzo tomó una de los banquillos ayudándola a acomodarlos.

    — Buenos días, hermana Angelique.

    — Buenos días, señor Hanzo — comentó amablemente la monja — Hoy se levantó temprano.

    — Puedo decir lo mismo. Parece ser que aún no hemos acabado de hacer las reparaciones necesarias.

    — Aun así, agradecemos lo que han hecho usted y el señor Nawaki. Nos han apoyado mucho.

    — Es lo mínimo que puedo hacer luego de que nos ayudaran con el hospedaje.

    — Aunque déjeme decirle que me sorprendió mucho que cambiara tanto su apariencia. No pude reconocerlo sin el afro — El antiguo ninja se rascó apenado la cabeza — Se ve muy bien.

    — Aun no me acostumbro, pero los cambios son buenos supongo.


    La relación de aquellos dos empezó de una curiosa forma. Al abandonar sus antiguas vidas, tanto Hanzo como Nawaki vagaron sin rumbo en el Nexo, ayudando de vez en cuando a la gente en las reparaciones Ex Land, pues para el ninja, aquello era un paso para conseguir materiales para algo que tenía en mente, así que, de una cadena de favores a otro, Hanzo fue ayudando poco a poco a restaurar el nexo en su ilustre gloria. No obstante, había un problema: la vivienda. ¿Dónde podían ir? Ninguno de ellos deseaba volver a sus mundos mentales y menos a la aldea de donde vinieron. Como una ayuda caída del cielo, mientras vagaban por el Nexo, cayeron en rendidos en el suelo producto del cansancio, allí, una piadosa monja los acogió y llevó a una capilla a las afueras de Ex land, lugar que también fue afectado por el desastre, pero que eso no desanimó a la monja a poner de pie la casa de Psyche. En agradecimiento, ambos vagabundos decidieron que la mejor forma de pagarle a la monja por su hospitalidad, era ayudándola en lo que pudieran.

    — Hermana Angelique. Si hay algo en lo que pueda ayudar, dígamelo. Quiero agradecerle por lo que ha hecho hasta ahora.

    — Señor Hanzo, ya ha hecho mucho reparando esta capilla al igual que el señor Nawaki.

    — ¿Y qué hay de mí? mi fogosa monja.


    Saliendo desde las sombras un encantador y sensual súcubo hizo acto de presencia haciendo que la monja se exaltara. El ninja reconoció esa figura de aquella vez, presentándose como un familiar de Mirai, primo, para ser exactos y arma de Ostara: Adonis. Ciertamente aquel súcubo era muy despampanante y relajado. Aunque ayudara de vez en cuando a las reparaciones de la iglesia, la mayoría del tiempo se encontraba coqueteando, o teniendo relaciones con la monja, muy para el pesar del ninja quien a su mala suerte, terminaba escuchando aquella faena a todo volumen. Hanzo daba gracias a Psyche en ser tan silencioso.

    — S-Señor Adonis, usted sabe que toda ayuda prestada suya es agradecida.

    — Y vaya forma me agradeces, preciosa — respondió en un tono seductor haciendo que la monja se sonrojara, el demonio miró a un Hanzo quien se encontraba algo apenado y con una sonrisa ladina en sur rostro el demonio rodeo con su brazo el cuerpo del antiguo ninja — ¿Qué se siente vivir con esta hermosura, Hanzito? ¿A que no es guapa? Pero debes saber que no la comparto.

    — ¡Señor Adonis!

    — Estoy agradecido con ella por dejarme hospedar aquí. ayudarla es lo mínimo que puedo hacer para pagarle.

    — Aunque escuche que tienes otros planes ¿No? — el antiguo shinobi asintió.

    — Sí. Espero poder salir adelante con eso y empezar hoy mismo.

    — Solo espero que me des algo de ese café que dices tener ¿No es así? — comentó el demonio dándole ligeros codazos al antiguo ninja. — De cualquier forma, si necesitas mi ayuda, estoy aquí, Hanzito. Después de todo, parece ser que tendremos una laaarga historia los dos ¿Así que por que no empezar ahora?

    — Sera un gusto, señor Adonis.

    — Por favor, deja de decirme así. Me haces sentir viejo y ni siquiera he cumplido la edad. — el antiguo ninja soltó una risita — Ay, Hanzito, ¿Qué voy a hacer contigo?

    — Hanzo….-el hombre de cabellera blanca se quedó pensativo por unos instantes.

    — ¿Ocurre algo? —preguntó la monja, el albino negó.

    — Es solo que…mi nombre… — Si, la mente del antiguo ninja se llenó de dudas al recordar su nombre. Aquel nombre que le dio su dueña y que lo trajo al mundo donde allí, pudo probar lo que era tener una vida diferente a la que le fue designada, una vida humana, libre de preocupaciones, a su vez, era una señal de que estaba atrapado en la miseria con su propio verdugo, atado a un destino incierto del cual ni siquiera sabe si sobrevivirá. Ser llamado así, le daba una sensación de molestia, recordandole que en verdad era un esclavo. Por eso, necesitaba un nombre, algo que le diera libertad, aunque sea por unos instantes.

    — ¿Qué? ¿No te gusta? — el antiguo ninja negó.

    — No, de hecho…”Me gustaría que me llamaran…Edmond” — el ninja pensó en decir esas palabras…pero no pudieron salir de su boca. —No es nada. Olvídenlo.


    Antes de que las cosas se pusieran incomodas, Nawaki apareció en la capilla. Aquel hombre ahora se mostraba diferente, pues al igual que su maestro, Nawaki se cortó el cabello, dejandoselo hacia atras dandole cierto toque y aspecto elegante que combinaba con las ropas que traia consigo.

    [​IMG]
    — Maestro.

    — ¿Qué te he dicho de que me digas así? — dijo un tanto molesto el antiguo ninja. — Soy tu amigo, no tu maestro.

    — Es difícil perder la costumbre. — El ninja suspiró un tanto apenado pues a pesar de que ya las cosas entre Nawaki y el eran menos formales, la costumbre del ninja de decirle maestro lo hacía ver como si tuviera su propio mayordomo personal, algo que le ponía incomodo aunque apreciaba que su antiguo alumno tratara de hacer el esfuerzo. — De cualquier forma, debe salir, hay algo que quiero mostrarle.


    Obedeciendo a su mayordomo, el albino salió encontrándose con algo que trajo consigo el moreno: Era un carrito de madera, sencillo, impulsado por un par de pedales y un manubrio. Hanzo no pudo evitar sonreír como un niño pequeño pues era algo que llevaba buscando desde hace tiempo.

    — ¿Es?

    — Sí. ¿Recuerda el trabajo de recogedor de escombros? Esta es la paga.

    — ¡Genial, Nawaki! Ahora podemos empezar a trabajar. — El ninja se llevó un tanto apenado su mano detrás de la cabeza — Gracias por acompañare, Nawaki. Sé que esta vida no es la que esperabas, pero.

    — La vida da muchas vueltas, señor. Uno no sabe en qué ruta podría terminar.

    — ¿Te sientes cómodo? No quiero forzarte a nada, si deseas seguir el camino de un ninja.

    — He decidido que lo acompañare por el resto de mi vida. — Nawaki sonrió — Además, ser un vendedor ambulante no suena tan mal. No seré un ninja, pero le ayudare a hacer el mejor café que de todo Ex Land.

    — Habría mucho que aprender.

    — Un maestro nunca deja de hacerlo.

    — Que no soy tu maestro.

    — Costumbre, señor.


    El antiguo ninja se acercó a la maquina subiéndose en ella mientras pedaleaba lentamente para probar aquel carrito, se sentía cómodo al manejarlo, pues los pedales no parecían ser tan duros como aparentaban. Nawaki aprovechó aquello subiéndose en el carro mientras paseaba como un niño pequeño junto a su maestro.

    — Nawaki ¿Cuándo podemos empezar?

    — Ya mismo. Solo hay que ir por las cosas que tiene guardadas y prepararlas.

    — Bien.


    El ninja se bajó del carrito y entró a la capilla hacia donde él dormía. A su lado, se encontraban varios termos de acero, una cafetera y una moledora. Mientras estaba allí, tomo uno de los vasos de plástico mientras colocaba un filtro de papel sobre la copa, mientras que encima de este, le vertía algo de café recién molido, luego, tomó uno de los termos de agua caliente vertiéndolo sobre el contenido, allí, el café y el agua se mezclaron dando algo conocido en la tierra de donde provenía su mundo mental como “Tinto” o café espresso. Tanto Angelique, Adonis y Nawaki fueron entregados con un vaso de café caliente recién hecho junto con un par de sobres de azúcar. Mientras el grupo degustaba el café, el antiguo ninja colocaba las cosas sobre el carrito.

    — ¿Y como esta? — preguntó.

    — Tiene un sabor fuerte pero a su vez delicioso — comentó la monja mientras le echaba algo de azúcar a su café.

    — ¿Es molido? — preguntó Adonis, Hanzo asintió — Me agrada.

    — Algo amargo, pero se siente mucho su sabor en mi paladar — comento esta vez nawaki.

    — Me alegra que les gustara. Ahora solo me falta conseguir más cosas, como dulces y demás. — El hombre inició a pedalear sobre su carrito ambulante — Vamos Nawaki, tenemos cosas que hacer.


    Con una sonrisa en sus labios el ahora cafetero iniciaba una nueva etapa en su vida, una que tal vez no era la de un ninja, sino una más humilde y algo tranquila. Quizás el destino lo volvería a arrastrar sobre un mar de sangre, pero ahora mismo, lucharía para recuperar aquella paz que tuvo alguna vez.

    [*****]


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    Tres días, donde todo puede cambiar. Donde todo puede alterarse, todos vivimos en una especie de noria que da innumerables giros hasta que no recuerdas cuando estás arriba y abajo. Eventualmente esa preocupación se vuelve apatía hasta que los fantasmas del pasado resurgen de tu interior. En aquellos momentos el asiático no lo pensó mucho. Quizá porque dentro de él, creía fervientemente que todo lo que quedaba era continuar y esperar a que el camino de desesperación ahora entoldado de optimismo continuase así, aun si el bienestar le causaba más extrañeza que placer. Como si su cuerpo rehusara ese hedonismo obligatorio que las experiencias de la caída habían hecho parecer algo imposible. Difícil olvidar algo donde perdiste, te perdiste, te extraviaste y ahora te volvías a encontrar. Tal vez, se necesito una guerra, innumerables pérdidas y eventos desastrosos para llegar a esto.

    —Otou-san —El japonés se despertó, viendo que su padre tenía un delantal, era raro verlo a esas horas, puesto que normalmente en ese horario estaría trabajando —. ¿Por qué estás aquí? —Ese comentario hubiese sonado brusco en cualquier contexto, mas Yukihiro había comprendido que dada su ausencia, eso sonaba como una aclamación correcta y respetuosa.

    —Permiso médico —confesó —. Problemas en la cervical, mi quiropráctico me recomendó reposar.

    —Oh —sonó falsamente sorprendido.

    —No hay que mentirnos —se sentó para pelar algunas cosas —. Me estoy haciendo anciano.

    —Falta poco más de un lustro para los cincuenta, no deberías asumir eso como si la senilidad tocara tu puerta —Se sentía raro y hasta falso hablar de cosas triviales con su padre. Como si todo fuese plástico y en cualquier momento se rompiese.

    —En todo caso... —suspiró —. ¿Cómo vas con la escuela?

    —Bien —confesó —. Mas podría ir mejor.

    —Siempre se puede ir mejor.

    —Claro.

    —¿Te sientes bien?

    —Sí, sólo que no tengo más qué decir, no sé bien como expresar mis emociones.

    —Me pasaba.

    —Sumimasen.

    —Por eso hacía haikus toda mi niñez y adolescencia, luego te enseñé a hacerlos —el japonés menor no recordaba eso —. Si no puedes expresar algo con tus palabras normales, la poesía de los haikus conectados con la verdadera esencia de todos: La naturaleza, puede hacerlo. Otou-sama me enseñó eso.

    —Supongo que lo aplicaré.

    —¿Sí?

    —Hai.

    No hubo más preguntas. De amistades, de gustos, disgustos o días particulares. Incluso vistos bajo una nueva lente, ellos seguían siendo iguales. Seguían siendo formales incluso si su sangre debía concederles mayor intimidad, pero no. Pero incluso así, para Reiji estaba bien. Esa era su vida, y para él, estaba bien. Llevarse con su padre era lo correcto, pues eventualmente el patrimonio, las dotes y propiedades de aquel hombre serían suyas, al igual que su recuerdo, que ahora se teñía de vacíos recuerdos positivos. Mejor tarde que nunca. Y aun si eso era algo bueno para él...

    “¿Sería bueno para ti?” ​

    Era extraño hablar a tu viejo yo en segundo persona. Sin embargo, dada la multiplicidad de sus capas tan similares a la de una cebolla y cuya primer relieve había sido arrancado con crudeza, podía darse el lujo de tener esa experiencia extra corpórea, tratándose de extraño, extranjero, como una mera alma viviendo en un cuerpo ajeno aun si al final del día todos eran él mismo.

    —Me llevo bien con tu padre, saco mejores notas que tú...

    “Soy una persona mejor que tú” ​

    Y sin embargo... odiaba esa superficie. Vio su celular, mensajes tenía, algunos formales compartidos con Emil acerca de datos interesantes que habían hallado, ya sea libros rescatados con detalles interesantes u otras cuestiones, o algunas fotografías curiosas que compartía con Franco mayormente de juegos que habían salido en Japón y que gracias a su familia allá, podía alegrar a gamer con exclusivas y traducciones, y una que otra insinuación extraña y casual, donde ambos parecían seguirse el juego para luego regresar al terreno de la amistad normal, como si el otro sector causara malos recuerdos y confusiones. Incluso había logrado mandar apuntes de exámenes y tareas a Sofía y Kristina, claro, normalmente cuando ellas se atrasaban o algo, mas mayormente había aprendido a no dar demasiado la mano. Mientras que las exclusivas de juegos, gustaba en dárselas de anime al chico de piel oscura con el que el trato se había vuelto formal. Amistad era una palabra muy grande aún, pero habían comenzado a hacer un acto tan simple que no lograron desarrollar en primer año: Ser compañeros de clases. Siguiendo un patrón normal, no apresurado u obligado por el deseo de sobrevivir, que eso evolucionara en amistad o camaradería era otra cosa muy diferente, el tiempo lo decidiría pero sea o no, era lo que había y bastaba y sobraba.

    Hasta que su mente comenzó a erguirse sobre el normal flujo de las cosas, siendo él el narrador de su vida: Sí, una canción comenzó y provenía de mis auriculares mientras me hallaba en la metro, no era la mejor melodía, el grupo no era de mi agrado. Pero era la música que mi viejo yo amaba. Así que sólo la escuché, asqueado por la basura musical de letras incoherentes y tonadas poco melodiosas.


    “Si tuviera que definir la vida de mi viejo yo sería: Anónimo”

    ¿Valiste alguna vez algo, oni rojo? ¿Tanto se esforzabas para fundirte en este anonimato asfixiante? Que ser humano más repugnante eras.

    [​IMG]

    Salí de la metro, preparado para ir a la escuela, siendo asediado por el cúmulo de personas a mis espaldas.

    Extraño el olor a pólvora, extraño la posibilidad de morir, y echo de menos ese mundo en el que todo podía perecer de inmediato.

    Y entonces vuelvo a cuestionarme quién fuiste y hacia donde dirigías tus patéticos pasos o si todas tus energías eran para ser parte de esta colectividad que odiabas y a la vez querías ser parte.

    No eras nadie. No tenías identidad.

    O al menos eso creí.

    “Vaya vaya a quien tenemos aquí”

    Y volví a perder el flujo de mi normal existencia.

    —¿Quién eres tú? —preguntó, estaba muy cerca de la escuela.

    —¿No me reconoces? Eso duele, después de todos los momentos que pasamos juntos.

    [​IMG]

    —Sumimasen —pidió disculpas, pero el rostro era desconocido.

    —No pasa nada, dicen que es normal que la gente no recuerde el nombre ni el rostro de sus clientes. Pues no tenemos identidad, rostro ni ideales, solo tenemos dinero y eso es todo lo que importa.

    —Cliente... —susurró y luego rió con amargura —. Cuéntame más.

    —¿Te reíste? Qué reacción rara.

    —Um —calló.

    —Un nombre te hará recordar todo, pequeño bribón.

    “Reiko”

    —...¿Madre? —los ojos del asiático se abrieron grandemente de la sorpresa.

    —Estuve investigando arduamente para hallarte, tuve que luchar contra viento y marea, y te encontré, preciosa Reiko.

    —Yo... —¿Quién era Reiko además de mi madre? Miles de ideas se posaron en mi cabeza, pero mi viejo yo no era alguien confiable y si bien no recordaba nada, un ardor en mi pecho me hizo reaccionar —. Ya veo, por favor, evita cualquier enlace conmigo y mis viejos actos, estoy intentando rehacer mi vida, alejándome de mis errores.

    —Hablas como si te fuera a chantajear, no me tildes como un ugly bastard, era tu favorito. ¿No recuerdas eso?

    —No, nada.

    —Terrible —se rascó la cabeza —. ¿Quieres recordar los viejos tiempos? —Sostuve mi mochila con fuerza —. Donde nos divertíamos en fiestas, vaya, que poca seguridad tienes últimamente.

    —La escuela.

    —Da igual. Sígueme si quieres si no, bueno, la vida continúa.

    “La vida continúa... ¿Quién eras tú, viejo yo? ¿Quién eras realmente?”

    —Iré.

    Me fugué de la escuela. Notando los policías y demás sujetos. Jamás había probado tal acción en toda mi vida. Pero inmediatamente percibí que no era un hecho normal en Letzenburg, no, los policías parecían estar rondando como si irse de la escuela fuera un delito realmente importante, por suerte este sujeto parecía tener experiencia, por lo que pudo huir de forma tan furtiva que quise entender cómo lo hacía.

    —¿Cómo te llamas? —pregunté.

    —A los clientes nunca se les pide el nombre. Era tu filosofía.

    —De alguna manera te habré llamado.

    —Sujeto, así me llamabas.

    —Así será entonces.

    El local estaba vacío al menos eso parecía cuando me di cuenta estaba en otro lugar donde música suave, mesas de billar y otras cosas llenaban el ambiente. El sujeto y yo nos sentamos y comenzamos a hablar de cosas, de comida basura denominada sueños y esperanzas, y de un cielo inalcanzable. Hasta que el sol realmente pareció fundirse en la oscuridad y más sujetos parecían llenar el lugar repleto de comida basura, alcohol, música estridente y realidades mentirosas. De mundos en guerras que eran realidades, de realidades que eran utópicas pero repugnantes, de amistades distantes, de muertos en armarios, de dolor, de mucho dolor que se volvía indiferencia. Haha... es gracioso ¿No? La facilidad de confesar tus pesares con un desconocido que quizá nunca veas que con personas que ves a diario, la realidad es que sin nombre, todos dan más confianza. Por eso al viejo yo que el actual no comprendía, le llenaba de más deleite ser “anon” que ser “Reiji”

    —Toma un poco.

    El alcohol olía mal, le recordaba cosas incomprensibles, le llenaba de un pesar que no comprendía. Pero más pesar era saber que ese mundo desconocido solo era un mar infinito de anónimos sin rostro, extrañaba su mundo, su verdadera realidad, no este cúmulo de comida basura que parecía no tener fin. Y entonces consumió. Que tuviera o algo su bebida, no lo pensó, no lo indagó, ni siquiera lo percibió realmente. Por un momento sólo actuó sin pensar y ya. Eso estaba bien.

    Y lloró.

    Porque el alcohol desinhibe emociones escondidas. Supo ahora porque no lo tomaba.

    Lloró, pero las lágrimas se secaron. Perder tu hogar siempre dolería, perder el pasado siempre dolía. Reiji amaba mucho el pasado, en el que conoció las guerras, no, más allá, en el que estaba ella. Amando tanto el pasado, era normal detestar el presente, pero ahora se daba cuenta que incluso amaba ese pasado que alguna vez fue un presente. No, amar no, poseer quizá, el deseo de poseer todo, no quedarse sin nada lo había cubierto totalmente.

    —¿Quién fui? ¿Quién fui? —rió con amargura.

    —Nadie, nadie, como todos nosotros.

    —Hahaha... ¿Entonces está bien? ¿Luchamos para ser nadie?

    —Todos queremos ser “normales”

    —Sí, sí... todos queremos ser amados y para eso no dudamos en sacrificarnos. ¿Pero al final?

    —Te hundes en la normalidad y te abandonas.

    —Ya lo vi, ya lo vi.

    Rió. Lo hizo por toda la noche mientras tomaba más y más alcohol, disfrutando en compañía de desconocidos mucho mayores los placeres de dejar que el alcohol se lleve tus preocupaciones. Tus deseos, tus cadáveres en el armario de la realidad. O incluso tu nostalgia, por primera vez Reiji podía olvidar que era un extranjero en ese mundo de anónimos. Tomó su celular, tantos números, tanta gente con la cual debía usar una máscara, y que no lo conocían más allá de la pálida, estereotipada y triste imagen del asiático sabelotodo. Todos, menos él.

    “En medio del acantilado / Quémame con tu fuego / Consúmeme hasta las cenizas”

    Él respondió, pero sus ojos estaban tan ensombrecidos que no veía nada. Solo continuó dejándose guiar por sus emociones prohibidas.

    “Deseo tu cuerpo / El frío abismo desea calor / Volcán dormido”

    Escribió más, aumentando lo explicito de sus sentimientos hasta que se quedó dormido, ignorando las respuestas, perdiéndose en sus sueños. Nada. Por fin su cansada mente descansó. Hasta que el sol logró despertarlo, estaba en su casa. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Quién? ¿El sujeto quizá? Eso no importaba, su estómago comenzó a gruñirle, notando infinidad de mensajes en su celular, trató de ignorarlos hasta que lo hizo, notando las respuestas de cierta persona, dios, de por sí hallarse con Franco era incómodo, ahora lo sería mucho más. Solo le dio tiempo de poner “Cuestiones culturales” antes de que una irrefrenable ondeada de dolor llenó su estómago y lo guió a vomitar al baño mientras su cabeza le dolía tanto que se tuvo que tomar tres cafés bien cargados para ser un ser humano. Fue tarde a la escuela, recibió algunos reclamos, pero independientemente de todo estaba ahí, mientras su cabeza parecía volver a seguir su rumbo habitual, contemplando el nuevo mundo que ahora se avecinaba ante él y del cual aún se sentía extranjero.

    * * * ​

    —Apestas a alcohol. Lárgate.

    ¿Ese olor no se había ido? Habían pasado ya dos días desde eso, y ese aroma se había impregnado en su uniforme o quizá el individuo frente a él parecía sentirlo mejor por alguna clase de súper olfato, no importaba, no venía para eso.

    —Raziel-sama.

    —Te dije que largo —dolorosamente cruel como Aracely-sama, pero con esa voz robótica tan vacía como un abismo.

    —Mi arma está muerta.

    Entonces ese rostro carente de emociones y de movimientos, pudo levantar lo poco que podía ahora. Su dedo moviéndose rápido por el apuro de tirar a ese irritante japonés se detuvo y entonces un interés real se posó en él.

    —¿Crees que milagrosamente revivirá?

    —Nunca dije que quería eso. Soy un H-00.

    —Esos términos están obsoletos, deberías ya saberlo. Esas clasificaciones prehistoricas ya no son utilizadas más. Es irritante que por ese sueño colectivo, tú y esos asquerosos perdedores de segundo crean saber todo y más. Ustedes no saben nada, realmente nada, dejen de sentirse superiores. Son ignorantes de muchas cosas aún, Durkheim es más que la Caída, su pasado abarca más, su presente incluso otros colosos objetos de información y su futuro va hacia rumbos cuantificables que desconocen y que nosotros al menos podemos intuir.

    —No quise asumir eso, Raziel-sama.

    —¿Quién mató tu arma?

    —Aracely-sama.

    —Vaya.

    —¿Dije algo malo?

    —Siempre es agradable oír de investigadores que realmente investigaban sin importarles las órdenes de su líder de consejo. Ella es una heroína por eso, incluso cuando sus experimentos fueron considerados ilegales por la autoridad del consejo estudiantil, ella continuó con su pasión y nos concedió el Durkheim de ahora. Los nerds somos una clase fiel, oh, eso creen todos, pero somos genios, no actuamos bajo lemas de revolución como los gamers estúpidos ni seguimos como perros como los discapacitados y pesos pesados. Hacemos lo que queremos, pero somos lo suficientemente listos para ser furtivos, por eso somos un rol por demás superior. Sin revoluciones, sin muertos, con inteligencia haces lo que quieres, siendo lo que el otro quiere.

    —Raziel-sama...

    —¿Quieres recuperar tu arma?

    —Eso es imposible.

    —Los tiempos han cambiado y quizá haya un método. Quién sabe, claro, todo cuesta y el dolor es parte de cualquier posible oferta.

    —El dolor no me importa.

    —Pequeño conejillo de indias, es divertido ver sujetos que se valoran tan poco: Saben su lugar.

    —...

    —¿Si fuera posible la quisieras?

    —A nadie le gusta estar incompleto.

    —Eso suena como un sí. ¿Sabes que eso te hará perder cualquier mejora en ti? Motivos hubo para que aceptes y abraces el cambio.

    La relación con Yukihiro, sus sentimientos, la realidad actual arreglada por eso... ¿Quién quisiera volver a recuperar sus atributos malos para ser quien era antes? Un sujeto miserable perdido en el rencor y el odio. ¿Qué ser humano gustaba en retroceder y buscaría su misería, su dolor, y sus defectos? No era lo normal.

    —¿Le gustaría tener sus capacidades motrices intactas?

    —¿Yo? No. Eso no me haría yo. Sería un popular, no aportaría realmente nada y debería ser cuidado por sujetos como ustedes. Morir siendo yo, es mejor que morir siendo una inferior de mí mismo.

    —Ese defecto lo hace usted.

    —No es defecto, es exceso de grandeza que debió ser contenida. Como quien hace un personaje demasiado poderoso y debe ser controlado.

    —Eso sonó digno de un gamer.

    —Asqueroso.

    —Comprendo.

    —¿Entonces?

    —No, así estoy bien, supongo, Raziel-sama.

    —Oh, renunciaste.

    —Diría que lo pensaré pero...

    “¿Quién quiere estar defectuoso?”

    Nadie.

    Nadie.

    A ese oni nadie lo amó, ni siquiera él mismo.

    Y otro día pasó.

    * * * ​

    La inocencia, la curiosidad y el simple deseo de entender ese mundito tan curioso llenaba el rostro infantil de cada infante que corría y jugaba por doquier. Reiji nunca se imaginó en aquel escenario, puesto que luego de venir de la cruda guerra, aquello parecía una especie de degrado en un trabajo, pudo pensar eso más rato, pero una niña se le dio un tirón a su pantalón, obligando a mirar abajo notando que era una nena con unos grandes ojos ámbar que se chupaba el dedo.

    —Marcia... mi solcito... buaa... —quiso llorar y Archer se preparó para ir a la acción, pero fue Reiji quien decidió ir.

    —Hola clientito, tengo una linda muñeca para ti.

    —Es de Princess, deberías dársela.

    —¡Papi dice que todo tiene un precio!

    —¿Qué quieres? —Preguntó Reiji con tranquilidad, intentando calmar a Princess. Marcia sonrió de oreja a oreja, incluso no teniendo esos dientes afilados al no ser realmente la hija de biológica del par de gitanos, su sonrisa podía tener la misma aura del aterrador Mario.

    —¡Gracias! —dijo la pequeña Princess, mientras sostenía su muñeca. Y solo le costó a Reiji... el dinero de su almuerzo.

    —No pasa nada...

    —Tranquilo, te lo devolveré cuando duerma —trató de consolar Archer dándole palmadas al japonés.

    —¡Por eso te daré mi solcito!

    —Oh, no, es tuyo —rió nervioso el japonés —. Hime-chan.

    —¿Hime-chan?

    —Así se diría tu nombre de donde vengo.

    —¿De dónde vienes?

    —Vengo de una tierra con dragones, hombres con espadas y árboles rosa.

    —¿Árboles rosa?

    —Sí, en primavera en mi casa hay muchos árboles rosas de cerezos. Son hermosos.

    —¡Wuaaa! ¿Y por qué no estás en tu casa?

    —Yo... tenía que irme es todo —contó, sonriendo.

    —Vaya, te gustan los niños —sonrió Archer.

    —No realmente... solo... recordé algo...

    —¿Uh?

    —Cuando era pequeño le pedí a mis padres una hermanita, era mi sueño tener una imouto y mis padres querían tener otro bebé, pero... mamá se enfermó, y bueno, las cosas siguieron su rumbo. Solo recordé eso.

    —Tener hermanos menores es maravilloso.

    —¿Tuviste hermanos menores?

    —¿Yo? No, no, solo tuve una gloriosa hermana mayor —levantó ambas manos, sonriendo y las movió —. Pero mi sobrino mayor, el hermano de Tristán, fue como mi hermanito. Nació cuando yo tenía siete años, era aún un niño y recuerdo que lo vi crecer. Quizá por eso jamás pude tener tanta disciplina con él. Siempre supe que mentalmente me superaba... ¡Incluso cuando tenía dos años me picó un ojo y me hizo llorar! ¡Un niño de dos años me ganó en una pelea!

    —Eso suena patético...

    —Porque lo es... ay... aunque en el fondo me hubiese gustado protegerlo más, quizá...

    —Algunas cosas son inevitables en el destino.

    —Supongo, pero...

    —¿Pero?

    —¡Nunca hay que perder el optimismo y siempre hay que dar mucho de nosotros mismos para que ese destino sea un poquito más radiante!

    Y sonrió.

    —Bonita sonrisa.

    Confesó el japonés, mientras se metió a jugar con el resto de infantes, recordando días viejos y no tan viejos.

    TaKaTaKa
    AmakiAmaki
    LeoLeo
    CorventCorvent
    Velvet.Velvet.
    zXArtemisXzzXArtemisXz
    AhkilendraAhkilendra

    Un poco para iniciar, luego me pongo hard en el siguiente.
     
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  9. zXArtemisXz

    zXArtemisXz I watch from the shadows

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    En el nexo varios familiares que servían como agentes de policía bajo el ala de Salomé, ayudaban en la biblioteca recogiendo libros y buscando todos aquellos que no fueron alcanzados por el fuego de la extraña explosión ocurrida. Entre los pasillos de Castlelot, una mujer albina caminaba en busca de su superior con quien debía reportarse ya que era su primer día como agente de policía, iba vestida con uniforme nuevo y perfectamente planchado, a pesar de ello, llevaba un objeto diferente a un arma de fuego que colgaba de su cintura, una katana,. Los tacones de la oficial novata resonaban con el mármol que pisaba y, si bien, su rostro poseía una expresión seria, los oficiales que se cruzaban con ella mientras realizaban su labor, no podían evitar girarse o detenerse a verla.

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    La bugeisha se sentía ligeramente incomoda, no por ser observada, sino por su vestimenta. Desde siempre la nívea katana había portado con orgullo kimonos y armaduras samurái y, a comparación, aquel uniforme se ajustaba en lugares que ni siquiera ella quería recordar, a pesar de ello, estaba un tanto esperanzada por su nuevo trabajo luego de los desafortunados eventos que habían sucedido la última vez que había estado en el Imperio Ichi. Seguramente extrañaría ser la líder de los guardias que protegían al Shogun Ichimaru y al castillo, sin embargo, aquel sería un mejor comenzó para ella, después de todo, consideraba que era mejor distanciarse de aquel amor no correspondido.

    La katana suspiró antes de llegar frente al par de puertas grandes que tenían un letrero en la parte superior que decía “Biblioteca”. Cuando la bugeisha entró al lugar, observó como el desorden de los libros regados en el suelo había sido sustituido por pilas de libros apilados en todas partes. Todavía había mucho movimiento en el interior de aquella biblioteca, al ser un sitio tan grande, todavía existían secciones que debían ser revisadas. En medio de todo se hallaba Salomé impartiendo órdenes a sus subordinados donde les pedía que se esforzaran más en su trabajo.

    Disculpe. – Dijo Hikari cuando estuvo cerca de su nueva superior. – Salomé-san, he venido a reportarme como nuevo miembro de su escuadrón. – Informaba la albina poniéndose firme.

    Hola, Hikari, es agradable ver que te tomas en serio nuestro ejemplar trabajo como funcionarios públicos. – Comentaba la pelirroja cuya cabeza descansaba en su costado derecho del cuerpo, siendo sujeta por su brazo. – Por favor, descansa. – Indicó a lo que la katana se relajó. – Como verás, nuestro trabajo más urgente en estos momentos es en escarbar para salvar los libros que fueron los más afectados durante la explosión, también tengo un grupo encargado de investigar el origen de la misma, es indispensable que obtengamos información antes de que pueda ocurrir otro evento similar o peor.

    Entiendo. – Asintió la bugeisha. – ¿En dónde debo ubicarme?

    Quédate aquí, necesito que alguien mantenga el orden de los libros que están en perfecto estado de los que ya no sirven para nada. – Señalaba una pila de libros en un rincón. – Sé que es un trabajo aburrido y tedioso pero he oído que aparte de ser una hábil guerrera, eres una buena lectora… no es que haya recibido información de cierto ninja con cabello de nido de pájaro. – Aquello no sorprendió a Hikari, después de todo, ser investigada era uno de los requisitos antes de entrar en la fuerza policial del nexo.

    Me pondré en ello entonces. – Respondía la albina quitándose la gorra.

    Vaya, ojala te hubieras unido a nosotros antes de que el lunático del cañón desapareciera. – Suspiró Salomé negando con ayuda de su brazo, la cabeza. – Tal vez el número de bajas familiares hubiera sido menos.

    ¿Qué lunático del cañón? – Preguntó la nueva cadete ignorante de sus recuerdos perdidos.

    Nah, olvida lo que dije, no vale la pena recordarlo. – Ondeaba su mano libre restándole importancia a lo que ya no era significativo en esos momentos. – Iré con el escuadrón que investiga la explosión, regresaré más tarde para supervisar como van… ah, Hikari, bienvenida. – Decía la pelirroja antes de irse.

    Hai, arigato gozaimasu. – Sonrió la katana haciendo una reverencia y mientras lo hacía, su cabello comenzó a brillar.

    Casi al instante en que la albina comenzó a ojear los libros, varios oficiales cercanos se ofrecieron a ayudarla, a lo que la bugeisha les agradeció a todos por su amabilidad y aceptando su asistencia en la labor. Aunque sus nuevos compañeros vestían diferente y le hablaban de manera menos formal de lo que estaba acostumbrada, Hikari se sintió ben recibida como si ellos fueran su nueva familia a la que debía cuidar.

    Su cabello no dejó de brillar durante el resto del día.

    [***]

    En los días posteriores, tanto Hikari como Jesús se hallaban un tanto inestables debido al vestigio, quien parecía ganar voz cuando el azteca pensaba en todo lo ocurrido en la caída, en los bandos, las ideologías y las muertes. Aquello no había finalizado con la muerte de Lucifina, tan solo fue el inicio de una etapa ya que sus compañeros murieron posteriormente debido a una nueva amenaza que al parecer, aún estaba latente. Jesús odiaba despertar en medio de la noche sintiéndose ansioso, en dichos momentos, Hikari se encogía de dolor debido a los gritos del vestigio y la opresión en el pecho que le hacía difícil respirar.

    Debido a la diferencia de tiempo entre ambos mundos, Hikari era quien más sufría mayormente aquellos eventos dado que Jesús solo podía escuchar al vestigio mientras dormía.

    Hikari, ¿estás bien? – Preguntó una voz masculina detrás de una puerta.

    La nívea katana se encontraba en ese instante en uno de los baños individuales de la estación de policía en Ex – Land ya que últimamente había estado sufriendo nauseas. La albina respiró profundo y se miró en el espejo mientras se apoyaba en el borde del lavamanos ya que estaba inclinada hacia adelante, una vez que estuvo relativamente mejor, respondió a la pregunta que le había formulado su compañero al otro lado de la puerta.

    Sí, estoy bien. Regresaré a mi escritorio en un momento. – Decía al tiempo que abría la llave para dejar correr el agua y enjuagarse un poco el rostro para intentar deshacerse del cansancio. A pesar de lo dicho, el vestigio hacia que tuviera dolor de cabeza debido a sus incesantes gritos.

    Fuera del nexo habían pasado solo tres días, pero en ese lugar había sido más tiempo. Tal vez los nuevos compañeros de la Katana no se habían dado cuenta pero el brillo que la caracterizaba parecía desvanecerse poco a poco y era algo que le preocupaba a ella misma ya que se trataba de algo que inquietaba al joven mesías. Hikari sabía que el moreno le hablaba algunas veces, sin embargo, al no poderla invocar como podía hacerlo en los mundos mentales dado que esta había sido obligado a tomar un descanso, la bugeisha simplemente podía sentirlo.

    [***]

    Quisiera decir que los tres días posteriores a mi regreso a casa junto a mis compañeros fueron tranquilos, supongo que quería que así pasara pero no. Asistir a clases era incomodo, no podía ver anime o leer manga como usualmente hacía, lo peor sucedía en las noches, ahí era cuando rememoraba cosas mientras dormía y la voz del vestigio se hacía presente. Podía ver como Audrey intentaba ahorcarme pidiendo que por favor muriera mientras yo era Adrien-senpai, sentía el dolor en mi hombro al recordar la espada que me había atravesado uno de los ninjas asociales luego de entrar a sus terrenos, escuchaba el desgarrador grito de Lionel-senpai cuando una de las únicas cosas que había amado se le fue arrebatada… otra vez. Desde que habíamos regresado, investigue lo que pude sobre él, sobre Lionel Lyonesse, a quien los periódicos mayormente señalaban como asesino en serie. Creo que terminé dando vueltas en la tragedia, a veces sentía que me ahogaba en fango y no podía salir. Dormir era casi imposible, solo podía despejar mi mente concentrándome un poco en aprender cómo cuidar al pequeño conejo que había adoptado.

    Gracias a Kristina, quien me llevó a un veterinario que me recomendaba mucho, pude saber el sexo y la raza de mi mascota. Ahora era el orgulloso padre de una coneja holandesa enana a la cual llamé, Fine Eleceene Lyney. Imagino que me preguntaran la razón de ese nombre tan largo, pues, fue el primer nombre que se me ocurrió, aunque escuchar el opening de Zoids Chaotic Century también ayudó en eso. Como sea, tuve una charla intensa con Kristina ya que no estaba muy de acuerdo con semejante nombre, también mencionó algo de que los hombres no éramos los mejores escogiendo nombres y así. En algunos momentos me arrepentía de haberla llevado conmigo para que me acompañara a la primera cita de Fine al médico, luego me calmaba y pensaba que todo ello era porque la lisiada-san quería lo mejor para aquella pequeña criatura al igual que yo, así que simplemente me aguanté. Como Fine todavía era una bebé conejo, los planes de esterilización fueron suspendidos un par de meses para dejarla crecer como era debido.

    Junto a Kristina y Maeve, compré una cesta acolchada para que Fine durmiera cómodamente, frutas, verduras y un poco de avena, un plato para su comida, una pequeña capa de Wonder Woman que le quedaba un poco grande y por último una zanahoria de peluche, hubiese comprado menos de todo lo que acabo de mencionar pero Kris fue la que escogió todo, y así me despedí de mi dinero para el nuevo cosplay que planeaba hacer. Supongo que era había sido una buena tarde dado que nos concentramos en otra cosa que no fuera la escuela.

    La pequeña Fine Eleceene Lyney era una conejita muy dulce y tranquila, mi familia fácilmente se acostumbró a cuidarla, hasta un día cuando regresé del instituto vi como mi papá estaba sentado mirando la televisión mientras acariciaba a la coneja, quien se veía minúscula en la palma de la mano de mi viejo. Obviamente, Fine dormía en mi habitación, aunque Mariale pataleó un poco porque quería que durmiera con ella. Ver dormir a aquella pequeña criatura cuyos colores singulares me hacían recordar a dos personas, me hacía sentir calmado, aunque un poco melancólico, hasta llegue a pensar que Fine era un tributo a ambos nombres, supongo que pensaba eso porque tenía sueño.

    En fin, en esos días también estuve viéndome con John-senpai para que hiciéramos formal mi nuevo puesto de Vicepresidente de los otakus. Debo admitir que me sentía como pez fuera del agua pero el cubano era bastante relajado cuando me explicaba todo lo que debía hacer, así que imaginé que tendría que ser la mano dura para que tomara en serio el trabajo de líder, ¡se acabó dormir en los laureles! Era tiempo de devolver la magia a los otakus. O eso era lo que pensaba para llenarme de energías positivas para enfrentarme al trabajo. En el transcurso de los siguientes días, noté como senpai hablaba sobre los otros grupos o mejor dicho, me mencionaba como éramos vistos por los otros líderes, bueno, en base a eso entendía un poco mejor aquellos bajones de autoestima que le daban al nativo de la tierra de Fidel, pero ya no era un líder novato que no tenía apoyo de nadie, ahora éramos dos novatos en acción intentando hacer que las cosas funcionaran en el club.

    [***]

    El día había comenzado con normalidad, o bueno, relativa normalidad ya que me había levantado temprano para sorprender a mi familia con un desayuno francés casero, que se trataba de tostadas con mermelada y mantequilla de maní, baguettes recién salidas del horno, jugo de naranja y café con leche. Aunque mi abuela me miró un tanto escéptica por el menú, no dijo que no estaba rico el desayuno por lo que agradecí todo ello a los recuerdos de Adrien-senpai. Luego de desayunar y vestirme, le di un beso de despedida a mi vieja mientras le entregaba a la pequeña Fine y salí rumbo al instituto.

    Cuando llegué a Durkheim vi como todos se movían hacia un lugar en concreto, al quitarme los audífonos deshaciéndome de la melodía del ending 2 de Aldnoah Zero, escuché que un profesor alzó la voz para pedirnos a todos que nos moviéramos a nuestras respectivas aulas. Si no fuera por el chisme que había hecho BUM, no me hubiera enterado lo que había sucedido. Al parecer, uno de nuestros compañeros de segundo año había tomado una gran decisión. Cuando entré al salón de clases, saludé a Emil y a Kristina para luego sentarme en mi respectivo asiento al lado de la ventana, a partir de ese momento, escuché como los demás a mí alrededor mencionaban el nombre de Dandelion Dalhart, ni idea de quien era pero era lamentable que alguien tan joven tomara una decisión así, supongo que todos teníamos batallas en nosotros mismos que no podían ser resueltas fácilmente. Luego de la conmoción inicial y dado que el profesor de música mandó a callar a todos, nos informaron que tendríamos un nuevo compañero en el salón. Al ver su cabello blanco me hizo recordar a Hikari, al inicio dijo que su nombre era Jan y antes de que siguiera hablando alguien lo interrumpió mencionando su antiguo instituto así como la razón de que fuera internado en la Frank Academy, casi al instante, todos olvidaron el suceso de Dandelion y se concentraron en la presencia de aquel nuevo alumno, hasta comenzaron a culparlo de lo que le había pasado a Dalhart. Nuevamente el profesor mando a callar a todo el mundo y cuando me di cuenta, el chico nuevo pasó a un lado para sentarse en el asiento justo detrás de mí. Sutileza no era mi segundo nombre, así que me giré para ver mejor al recién llegado, parecía que no le importaban los comentarios de los demás y cuando alzó la vista para encararme, pues no hubo sorpresa o molestia en su expresión, por mi parte me volví a girar para ver al frente. Todos teníamos pasados oscuros, pero él se ganaba las palmas y bueno, parecía que acababa de ser colocado en la lista de los indeseables para todo el salón.

    Durante el almuerzo, vi que Kristina iba a la cafetería junto a otra chava, parecía que había encontrado una nueva amiga, cosa que me alegró un poco. Preferí ir al club mientras comía unas perfectas bolas de arroz con relleno de atún y mayonesa envueltas en algas, adoraba con locura esa combinación de sabores. Al llegar al club, me topé con que John-senpai iba de salida a una reunión de líderes.

    Te doy mi apoyo moral, jefe. – Le mencionaba mientras colocaba una mano en su hombro. – No deje que los otros senpais le monten la pata.

    Desearía quedarme a terminar todo lo que falta aquí. – Suspiró el cubano. – El mapa del nexo todavía necesita arreglos y Salomé está ocupada todavía con la biblioteca.

    No tengo nada que hacer ahora, así que puedo ayudarte con el mapa. – Sugerí viendo el mapa que estaba dibujado a lápiz sobre una de las mesas de dibujo. – ¿Qué es lo que falta?

    El mejor vicepresidente de todos. – Decía senpai limpiándose una lágrima invisible. – Información, eso es lo que falta.

    Bien, me pondré a ello. – Dije mientras me estiraba un poco y me acercaba a la mesa para ponerme a trabajar.

    Ya me voy, querido, espérame despierto. – Se despidió John-senpai lanzando besitos aéreos.

    Luego de ello pase toda la hora de descanso colocando en papeles de colores información que había aprendido sobre el nexo, también algunas notas personales donde mencionaba que se requería ampliar la información en ciertas zonas. Cuando el timbre sonó para indicar que había acabado la hora de descanso, decidí regresar al salón de clases donde me esperaba la siguiente hora de tortura, esta vez tocaría literatura con la profe dominatrix.

    Creí que el día terminaría igual de normal que los anteriores, sin embargo en mitad de la clase fuimos sacados por una voluptuosa señorita, quien era líder de los pesos pesados, al parecer, nuestro tiempo libre había acabado.

    [***]

    Me agradó Iggy-senpai, sobre todo por su fe en la fortaleza más allá de la fuerza física. Por lo visto, los pesos pesados eran dignos compañeros a quienes me encantaría tener protegiéndome la espalda durante una batalla. Sencillamente eran guerreros admirables. Por otro lado, a quien no terminaba de entender era Jan, al parecer su estancia en la Frank hacía que nos observara a todos como unos novatos inútiles solo porque él tuvo las cosas en modo hard desde el inicio. Supongo que estaba resentido por cómo se hacían las cosas en Durkheim, tal vez pensaba en nuestra suerte de haber caído en un lugar que llevaba todo más lento y seguro que en su antiguo instituto, sin embargo, él no tenía idea de lo que habíamos pasado antes de que él fuera transferido.

    Luego de una larga explicación con respecto al Prestigio escolar y el trabajo que debían hacer los pesos pesados como servicios prestados para ayudar a conceder mejoras para beneficio de la escuela. Se habló de las becas para la universidad, facilitación para otorgar nuevos vestigios para la escuela y las investigaciones de alumnos y profesores que eran apoyados económicamente por las personas a quienes protegían fuera del instituto. Vaya, los distreses no eran nuestros únicos enemigos, también había enemigos afuera más que solo simples humanos siendo malvados.

    Ouh, casi lo olvidaba, la presencia de Twelve iba a ser normal a partir de ahora. Me preguntaba la razón por la cual Zero había decidido ponernos el ojo, pero luego recordé lo que Psyche nos había mencionado sobre el poder del conocimiento, al parecer sabíamos algo que no debía ser dicho o quien sabe, tal vez le estaba dando muchas vueltas ya que el chavito de melena roja tenía un cierto parecido a Lionel-senpai. En fin, al final se nos informó que al día siguiente tendríamos un “día libre” del instituto para ir al complejo estudiantil Polestar, ciertamente el nombre se me hizo familiar pero no capté la familiaridad hasta que llegué a casa y vi a mi carnala. ¡Por supuesto! La insignia en su uniforme.

    Mientras cenábamos en silencio, no pude evitar comentar sobre ello a Mariale, quien me miró con cara de enojo y soltándome amenazas con que no hiciera nada raro en la escuela o sino dejaría de hablarme por mil años y aunque mi abuela intentó defenderme, en el momento en que María me señaló como otaku rarito con audífonos con forma de orejas de gato, simplemente la defensa se acabó, touche. Oh si, podía salir a pasear con ella por las calles como un buen par de hermanos pero cuando se trataba de su escuela y mi tendencia a mimarla y señalarles a todos que ella era mi hermosa hermana pequeña, eso era suicidio social para ella. Y bueno, lo que menos quería era arruinarle su reputación en aquel lugar. Puesto así, decidí calmarme sobre la visita que haría al complejo estudiantil Polestar.

    ¿Qué si dormí bien esa noche? Pues, no mucho, igual que siempre terminé por pasar mi noche pensando en que hacer de desayuno y acariciando a la pequeña Fine, quien estaba más que encantada por mis atenciones.

    [***]

    El sitio era bastante animado, pulcro y con muchas actividades recreativas para que los niños jugaran. En cierta forma, ver aquellos pasillos, salones y jardines se me hacían bastantes familiares, por lo que cuando nos mencionaron que Baru-san y Adrien-senpai había vivido hay por mucho tiempo imaginé que se trataba de aquella sensación residual que todavía persistido en mi por haber visto los recuerdos de Lacourt.

    Cuando me di cuenta estábamos en medio del patio del recreo con un montón de niños que corrían en su mayoría de un lado a otro. Aunque hubiese querido mantenerme al margen evitando contacto innecesario, terminé por ser juntado con Franco para hacer el papel de uno de los personajes de los Mentamigos, más concretamente los escuincles me tomaron por su negro y me hicieron uno de los malos junto con el Gamer, quien en mi humilde opinión el personaje no estaba tan lejos de su naturaleza.

    ¡Prepádense para la justicia! – Gritaba el enano de cabello oscuro haciendo una pose similar al kamekameha junto al otro niño con un poco más de relleno. – ¡Superdisparo de la fuerza de la Positividad!

    ¿Esta es la parte donde…? – Ya que Franco no parecía ser el tipo que jugaba con niños, tuve que empujarlo hacia atrás para que cayera de espaldas. – Mugroso negro otaku… – Gruñó el chileno prosiguiendo un montón de palabras que ni le entendí.

    Cállate, idiota, que ya nos mataron. – Susurré tirado en el suelo a su lado. – Y cierra los ojos o sino empezarán a darnos golpes físicos como en Dragón Ball.

    Como si fuera…

    ¡Mentalín, Negativin sigue vivo! – Gritó el gordito señalando al Gamer, quien intentó levantarse pero recibiendo por completo al tal Tomás que terminó por sacarle el aire.

    Al pobre tipo le cayó todo el peso de la ley cuando Tito decidió también ayudar a su amigo a colocar más peso sobre el malvado chileno. ¿Fue divertido de ver? Obvio que sí, tanto que me reí un poco y me salí de mi papel, lo que ameritó la atención del chiquillo que hacía de héroe principal.

    Positivin, acaba con Negativin, yo idé pod el malvado de Psicolin. – Decía el escuincle en tono heroico mientras se quitaba de encima de Franco e iba por mí.

    Oh, no. – Murmuré incorporándome rápidamente. – No me atraparas con vida, mi ingenuo amigo. – Dije antes de salir corriendo siendo inmediatamente perseguido por el chiquillo, obviamente yo iba a baja velocidad para que Tomás me alcanzara.

    ¡Alto ahí, cobade! – Gritaba Mentalin con las manos extendidas al frente intentando alcanzarme.

    Cuando mi hermana tenía esa edad, su juego favorito era el de las luchas, la verdad nunca fue muy fanática de las fiestas de té o jugar con muñecas, supongo que fue como crecer con un hermano pequeño pero más delicado. En fin, debía admitir que era divertido jugar con niños ya que era como cuando usaba Cosplays y tenía que meterme en el papel que debía interpretar.


    ***
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  10. Ahkilendra

    Ahkilendra Beep, beep im a sheep!

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    ¿Recuerdas ese tiempo cuando el mundo era más grande de lo que creías? No necesitabas un avión para volar sino crees que podías hacerlo. No tenías que estudiar libros sino crees que lo que tu decías cambiaba el mundo a tu alrededor. Te conocía, pero no en esta forma ni con éste titulo.

    No siempre fui así. Hablar de la niñez de uno causa vergüenza a más de uno, pero no a mi. Recuerdo mi melena de león plateada que me llegaba a la cola, mi sombrero de vaquera, mis brazos de león, las enormes alas doradas que tenía, mis piernas de caballo y mi cola de lagartija. Ja, ya era hermosa antes de mutar. Te llevaba a volar por tierras desconocidas, escuchaba tus historias, buscábamos los tesoros del prado y superábamos las luchas de la selva de concreto, veía tu rostro alegre cuando de mi melena sacaba animales y dulces que bailaban a tu alrededor.

    Ahora todo es distinto. Semillas que murieron para convertirse en árboles y desde lo alto de esta torre veo miles de árboles y sería capaz de decirte que algunos aún quieren cree que son semillas aunque ya son plantas.

    ¿Yo? Soy cambio.


    Un paso y la silueta se precipitó al vacío sintiendo su cuerpo hacer resistencia contra el aire mientras las manchas comenzaban en la lejanía a distinguirse. Sonrió, abrió su boca y su lengua sostuvo las patas de un águila gigante que pasaba por ahí, la inercia hizo su parte y su cuerpo fue impulsando hacia adelante mientras gritaba emocionada paseando entre las vigas de los edificios en construcción.

    [***]

    Bip-Bip-Bip-Bip.

    "Bienvenido a Radio Letzen. Iniciamos la mañana con un tema de la banda Pain x3 que llegará a lo profundo de sus corazones. Cortesía de su locutora radial: Poppy Paluttena"

    En un momento la música armoniosa cesó.

    —¡WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOORRRRRRRGH!

    El estruendo de las guitarras y el retumbo de los tambores hizo a Kristina despertar abruptamente del sueño placido que había logrado tener en este tiempo y caer de la cama junto con todas las sabanas y cobertores. Intentó tomar el celular con una de sus muletas, pero el dispositivo cayó sobre su cabeza.

    —¡Ay!

    —Apagaté, ¡apagaté cosa está!


    Tras un minuto de pelear con su dispositivo pudo apagar la alarma. Kristina tenía un pequeño problema que le hacía costarle levantarse temprano: un sueño pesado.

    Encontró que recibió un E-Mail de...

    —¿Mi abuelo?

    Kristina abrió su G-mail encontrando que la carta llevaba la firma electrónica avanzada de los Río de la Plata.

    Me alegró que estés bien en Europa y cursando tu segundo año.

    Consuela me ha contado cosas de ti y de su relación actual de lo cual no tengo problema alguno pues ha probado ser alguien de confianza para la familia. He visto que has tomado la tendencia de tus padres a viajar con frecuencia ¿la peninsula del Yucatán? ¿Poniatowski? Jovencita, espero a lo menos una explicación sobre esta versación de tus fondos y este tal Poniatowski.

    Que tengamos dinero en abundancia no quiere decir que crezca en los árboles y no quiero que tomes las malas costumbres de Casimiro.

    Recuerda que tu prima: Amelia de la casa Auzwich se encuentra en Letzenburg ¿no has ido a hablar con ella? sería bueno que las dos se encontrasen y que la reunión de la familia se acerca, si vas a llevar gente contigo avisa con anterioridad.

    Si, es probable que tu padre pase por Letzenburg por negocios.

    Atte. Altamirano de las Casas Rio de la Plata Sarmiento.

    —Uuuurgh —la argentina se sobó las mejillas, aunque pasaré una guerra no debaja de ser la argentina con una serie de coincidencias desafortunadas ¿en que forma le iba a explicar a su abuelo esto? Ojala que Mario le hubiese dejado algo como: Manual para explicarle a tu abuelo donde destinas tus fondos. Nunca había hecho o permitido algo así y ahora tendría que enfrentar una dación de cuentas. Se prometió a si misma que estudiaría la forma de hacer un contrato. Lo otro ¡¿Cómo ese contrato sobrevivió hasta hoy?! era invalido ¡INVALIDÓ! ¡CHORRO, MIL CHORRO!

    Luego consideró lo dicho respecto a su prima: Amelia, la última vez que la vio fue en su cumpleaños en Argentina, tiempo antes de iniciar su viaje a Letzenburg, aún llevaba la bufanda que le había regalado. El resto del tiempo habían sido comunicaciones por Whatsapp en donde se referían a cosas del diario vivir y uno que otro chisme, pero no se habían visto físicamente. Entendía que la academia en donde estaba era exigente y de alto nivel. Su padre no escatimaba costos en cuanto a su educación.

    La lisiada paseó sus manos por la pantalla:

    —Hey, Amy. Soy Kristy ¿qué tal si un día nos juntamos a hablar? me gustaría saber como te va en tu academia, tu di el lugar y vamos. He oído que Salvatore hace buenas pizzas.

    Hizo una mueca, pensando que la había importunado demasiado temprano. Lo cierto es que su prima era una dama ocupada y la admiraba era como todo lo bueno de los Río de la Plata sin lo malo...o quizás...No, prefirió sacudirse la cabeza. Lo que no se esperó fue una respuesta inmediata de ella:

    —Concetta tiene los mejores Canolli.

    —Entonces allá.

    —No tengo problema.

    —Ok.

    —Te agendaré en mi calendario, aunque debo admitir que me es extraño.

    —¿Extraño?

    —Verte tomar la iniciativa.

    —Ché...

    —Has crecido y me gustaría verlo en persona.

    —Ah, bueno. Eh ¿cómo te va en tu escuela?

    —Exigente.

    —Piba, deberían darte un descanso.

    —La excelencia no conoce eso.

    Así terminó la conversación pues los demás mensajes habían sido dejados en vistos. La argentina levantó su celular en distancia a su cara ¿se había enojado con ella? Quizas estaba muy atareada, ella siempre apuntaba alto o quizás...ahora tenía nuevas amigas con las que podía jugar. Recordaba los días en la mansión cuando ella la visitaba e iban al campo o a los columpios del parque de los trabajadores de la hacienda Rio de la Plata San Martín. Ella era la única de sus primas que podía verla sin considerarla una mancha incestuosa o un fenómeno, incluso una vez golpeó a un chico en el rostro y le amenazó con quitarle el trabajo a sus papás y no darles empleo en ningún lugar del mundo por haberle dicho: deforme, en esas ocasiones Amelia daba miedo. Ella incluso jugaba con la señorita Shallia tocando sus alas o su cola de lagarto y siendo amiga de Buttefly. Cosas de la infancia ¿no? creces y todo cambia para bien o para mal ¿según qué? ¿lo que ganabas o perdías? Ella había perdido una familia y curiosamente había ganado otra que podría conocer.

    —¡KRISTINA SE TE VA A HACER TARDE PARA IR A LA ESCUELA!

    Una familia, no: una familia perfecta pero estaba bien porque esas imperfecciones les hacían reales y la realidad misma podía superar a la fantasía.

    —SOFIA ANDRÉA DESPIERTESE O ME LLEGA TARDE AL COLEGIO.

    —¡HOLA, DOÑA LUZ!

    —¿QUÉ HAY CONSUELA?

    —DESPERTANDO A LA NIÑA, QUE SE ME QUEDA DORMIDA.

    —ESTA TAMBIÉN SE ME QUEDA PEREZOSA SALIENDO EN LA NOCHE.


    La lisiada quizó taparse con las almohadas para no escuchar el intercambio, pero recordó algo.

    —¡La reunión! ¡LA TAREA DE REFORZAMIENTO CON PETERSON!

    Si, a Kristina le costaba organizarse, mientras se vestía la radio del celular volvía a sonar.

    —Hola chicos y chicas de Letzenburg. Recuerden que siendo octubre se acerca el halloween y con ello las casas se preparan para el concurso anual de calabazas de Letzenburg en donde se premiará a la mejor producida con una cantidad de euros considerables y en otras noticias ¿Reggueton? ¿Música o enfermedad? La organización no gubernamental: buena musica, busca enviar una iniciativa al congreso para privar el reggueton y hacer ciudadano non grato a Daddy Yankee.

    Tras volver del baño, vestirse y ver torpemente sus libros y cuadernos en la mochila se acercó al living a desayunar. La presencia de este señor albino que conocía gracias a cierto viaje auspiciado por un Bambi había pasado a ser algo regular con lo que tenía que tener la lisiada. Le sorprendía que hoy no estuviese el cara de Perro. Si estaba Clover quien no tardó en tomarla y sentarla a su lado para mover su cabello como si se tratase de un gato que jugase con lana. Ok, si en un momento alguien le hubiese dicho: mira conocerás a una chica cazadora ígnea y loca que te perseguirá a través del tiempo ,posiblemente no le hubiese creído pero ahora estaba ahí sentada a su mesa.

    —Me encanta tu pelo.

    —Ejejeje, pues gracias le pongo L´oreal porque sho lo valgo —
    replicó inflando el pecho con algo de orgullo.

    —¡Quiero cortártelo!

    —Sera mejor que le dejes o te lo cortará sin que tu lo sepas —
    musito Sean quien comía una rica ensalada acorde a sus necesidades medicas y gustos veganos.

    —Tú come, se te hace tarde —replicó seco el hombre y cuando puso sus ojos en Clover suavizo su tono —Puedes enseñarle algunas cosas que has aprendido.

    —¿TIENE CURSO DE ESTILISTA? —
    Inquirió consuela.

    —Si, un poco por allí y otro por allá y algo de practica. Podríamos salir un día y conocernos un poco más.

    La argentina se tragó su choripan de golpe. La forma en que lo dijo le recordaba a esas ofertas de la Clover de la caída que estaba dispuesta a llevarle a toda clase de problemas o traérselos en una bandeja caliente.

    Sean miró su celular que contenía un mensaje de Adalgio.

    —Mueve tus nalgas, perdedor, que no pienso llamarte a la puerta ni arrastrarte. Tenemos asuntos que atender.

    —Con permiso, Padre...Consuela.

    —¡NO HAY PROBLEMA, VEN NO MÁS SI TIENES MÁS IDEAS DE COMIDA ME LAS PUEDES DECIR Y TE LAS HAGOS ASÍ TE DAMOS MÁS CARNE EN TU CUERPO, SEAN!

    —Ajá.


    Dicho eso se levantó y marchó de la casa para reunirse con Adalgio, pero no importaba cuanto tiempo siempre su padre tenía esa mirada de fría decepción con él. Algo a lo que se había acostumbrado o procuraba hacerlo. Quizás después de todo su vida necesitaba un poco de ruido. Clover fue la siguiente en despedirse dándole un fuerte abrazo a la gorda y alzando su manita despidiéndose del hombre albino y finalmente este quien se acercó rodeando el cuerpo de Consuela y dejandole un beso gentil en su cuello mientras presionaba sus rollos.

    —Ché, Maeve no veas —susurró tapándose con una mano y la otra tapando a su rana, aunque la pibita fue más astuta y se subió a su cabeza.

    Delicadamente la argentina quizo salir con cuidado.

    —Kristina.

    La voz de Xavi le tomó por sorpresa ¿cuando? ¿cómo se había movido tan rápido de ahí hacia allá?

    —Sa-saludos, don Xavier —ella miró hacia un lado.

    —Puedes decirme Xavier aquí.

    —Eh...ah...bueno do...dijo: Xavier.

    —He querido hablar contigo pero hemos estado ocupado así que procuraré ser breve.

    —Claro.


    Los ojos del hombre se fijaron en su rana y en el brazalete.

    —Trabajas en el consejo estudiantil.

    —Si, después de clases ¿por?


    El hombre no tuvo que trabajar mucho su mente para hacer los vinculos correspondientes. Sólo palmeó el hombro de la argentina y le sonrió.

    —Se productiva. Me gustaría que más tarde hablasemos más de tus actividades extracurriculares.

    —Bueno, no es la gran cosa don...aish, perdón Xavier. Aaaah lo siento yo.

    —Debes marchar —
    concluyó el hombre antes de abrir la puerta— tenemos trabajos que atender.

    Kristina asintió y salió por un lado mientras que Xavier fue por el otro. Consuela le dio un beso a Xavier antes de dejarle ir y otro a Kristina junto a un paquete con comida. A la salida de la calle Guayaba la lisiada se encontró con un gato que casi le hace saltar por no prestar atención, por cuanto pensaba en el conejo de White y luego otra gata que le tocó el hombro.

    —Parcera.

    —Kristina.

    —Krispy.

    —aaaagh.

    —Casi y nos va...¡Ya se nos fue el bus!


    La argentina vio incrédula como la locomoción escolar se marchaba sin ellas. Genial, se había distraido y literalmente perdía el bus.

    —Ni digas que yo tuve la culpa.

    —Entonces como explicas que llegamos tarde.

    —No lo sé...pero, si se hace que podemos hacer.

    —¿A quien estas llamando?

    —Situaciones desesperadas, medidas desesperadas. Piba.


    Sofía no entendió de que se trataba lo que decía la argentina hasta que en unos momentos llegó un auto blanco de cuya puerta salió un hombre que apoyó uno de sus brazos sobre el techo. Sofía estaba con la boca abierta y Kristina se había tapado con la bufanda mirando hacia un lado.

    [​IMG]

    —¿Usted lo conoce?

    —Hola, rubia —
    dijo el musculoso con tatuaje —¿van a verme o van en uber?

    —Uber...¡Uber!

    —Suban.

    —Parcera ¿de donde se consiguió a este guapetón? —
    susurraba Sofía.

    —Subí, te explico en el camino.

    —Pero...

    —¡Sha!


    La colombiana tuvo que confiar en las palabras de la argentina aunque conservaba sus dudas respecto a este medio de transporte pues había oído de que más de una vez terminaban mal por lo que cuestionaba el sentido común de su parcerita.

    —¿Ella es...?

    —Compañera de clases —
    replicó Kristina.

    —Así que también de Durkheim.

    —¿Conoce Durkheim, parcerito?


    —Podría decirse —respondió mirando el retrovisor— todo quien viva aquí y trabaje en esto lo sabe.

    —Oh, vaya.

    —¿Tiene nombre?

    —¡Piba!


    El conductor soltó una carcajada parando en un semáforo y fijandose en Sofía.

    —Eres la gata curiosa ¿no?

    Ella no sabía que responderle.

    —Sigfried.

    —¡Sos Alemán!

    —Tú debes ser la rubia apuesta y poco perspicaz.

    —¡Hey! —
    replicó la lisiada.

    —Bueno chicas, hemos llegado —El duó de compañeras no se había dado cuenta, pero habían llegado a la institución academica.

    Ellas se bajaron, pero se dieron cuenta que él les acompaño.

    —¿Ah, pibe?

    —Sólo caminen, hace tiempo que no veo este lugar.


    Si le hubiesen dicho a Kristina que lo más raro que viviría en su vida sería caminar acompañado de un hombre fornido a la academia supondría que sería un golpe a su poca dignidad que le quedaba, pero lo que había vivido en este tiempo le hacía indiferente a los comentarios de las populares en especial de cierta "víbora" llamada: Mia, quien no estaba entendiendo lo que pasaba mientras se mordía el labio.

    —¡Polla!

    El muchacho en silla de ruedas y vestido de rapero le recibía con su mano alzada.

    —¡Progeria!


    La forma en que corrió a abrazar con cuidado a su único vinculó social de primero hizo que varios se burlasen de inmediato.

    —¡Eso lisiada, anda a recibir al amor de tu vida!

    —¡Buena, chico progeria!

    —¡Lisiada fracasada!


    Franco había pasado rápidamente, pero sólo pudo mirar hacia la argentina con la mejor expresión que denotaba una palabra: Patética.

    La doble cara de la sociedad. Uno era abucheado y el otro aplaudido y realizando ambos el mismo acto. Lo curioso es que nadie prestaba atención a Sofía o más bien la topaban por cuanto la consideraban inexistente. Era una fantasma, pero que no podía ser atravesada por otros, mas eso no le impidió de ir a ayudar al chico Progeria quien era llevado por la baranda de discapacitados hacia la escuela.

    Una de la miembro de la pandilla que tenía problemas con Kristina tomó una foto del conductor de Uber. La chica llevaba chaqueta de cuerpo y vestida de negro reflejando su alma negra. Quizas eso le interesaría a su jefa para fines de buscar a un pretendiente.

    El chico Progeria fue llevado a su sala de clases, siendo recibido por el Calliou y en ello la asocial sintió una mano tocandole proveniente de un muchacho albino que más bien se la tocó por casualidad por que se estaba estirando.

    —¡Gracias por ayudarnos a traer a Tim!

    —Yo tengo siempre a mis ángeles de progeria cuidándome —
    comentó el muchacho— Es que el encanto esta en dos cosas: La pelada y la silla de ruedas. Las mujeres les gusta: son los símbolos de galantería.

    —Tsk —Goldia se fijo en el chico Progeria quien le lanzó un guiño y besito lo que hizo que la muchacha se colocase audífonos y entrase al lugar.

    —Ella caerá, sólo se la hace la dificil.

    —Parale, progeria —
    dijo Kristina.

    —Son Bromas, lisiada. Bromas. Capta la jugada.

    —Ajá.


    Entonces alguien se acercó a la sala , cuya presencia demandaba respeto.

    —¡Sor María!

    —Hernadez y Río de la Plata si bien agradezco esta labor pía que han hecho, no compensará vuestra impuntualidad y pereza. No se crean que se librarán de su
    tarea de estudiar y memorizar los proverbios de Salomón.

    —Pero... —la sola mirada de la monja detuvo toda pretensión de defensa que buscaba la argentina —bueno.

    —vayan.


    Las primeras clases fueron con Peterson entre todas las personas del mundo con que deseaba encontrarse Kristina, pues el profesor era posiblemente el más exigente con ella o ella la más lerda para comprender sus comentarios sobre álgebra. Luego fue con Jacques, el profesor de informática quien era un amor y un seductor que hacía pensar que lo vivido con Severus Snape fue sólo un sueño. Hasta que llegó la hora de reunirse con Iggy y el número doce, quienes estaban puntuales mientras que los latinos llegaban tarde mostrando un rasgo común de la raza. Era hora de comenzar la excursión que les llevaría al complejo Polestar donde les esperaba su próximo trabajo, aunque la idea de tener a un número con ellos le hacía cuestionarse a más de uno dos cosas: ¿por qué? y ¿para qué?.

    [***]
    —¡Aaaaaaaawnnn! —La lisiada tuvo que controlarse de no morir de ternura por ver al osito que le ofrecía dulces. Era un amor para pellizcarle las mejillas y abrazarlo. Le comió el dulce que le ofreció pero dudaba si darle un pico dulce, pues podría verse mal.
    Primero: esto no era un kinder, era una mansión estudiantil. Este lugar podría ser la casa de un millonario con todo su estilo y opulencia, pero era una ciudad infantil en donde varios niños huérfanos podían vivir y otros crecer hasta primaria. Eso entendió Kristina con la exposición de Archer y el hecho de que el número doce se llamase Tristan Lyonesse. No necesito vincular mucho, pues el señor coreano le había llamado al...vaya, esto era inesperado.

    Cada uno de estos niños eran únicos y especiales teniendo sus propias virtudes pero también defectos y problemas. Esto le mostraba a Kristina que desde pequeñas las personas ya mostraban cosas que querer y odiar y eso las hacía únicas. Luego una idea se le pasó por la cabeza ¿Qué cosas tuvieron que pasarles a los que vivían en la Frank para llegar ahí: no todos eran casos perdidos, pero la mayoría del lugar pues tenía sus problemas serios.

    Las reflexiones serían para después pues ahora había llegado el ayudar un poco.

    —¡Mueveté, lisiada!

    —Eso intentó , piba, pero sos muy rápida.


    Gomi tironeó de las faldas a la argentina forzándola a moverse.

    —Trabaja esclava, tu ama Gomi te lo ordena.

    En ese momento te dabas cuenta de algo: crecías, en inevitablemente notabas que la energía no era la misma que en la niñez. Gomi parecía que tenía una pila nuclear en la espalda y cierta tendencia a la esclavitud pues de vez en cuando recibió un látigazo. Había vivido mundos mentales y estaba encontrando la orma de su zapato en hacer hoyo en la caja de arena. Ah, Lisiada, no espero nada de ti y logras decepcionarme. Yo no sé si te esfuerzas o es un talento natural tuyo. Hay cosas que para este relator son un misterio. El asunto es que termino con sus calcetines con arena y sacandosela y de no ser ayudada por Archer pues hubiese sido una arenosa.

    —¿Kero, kero?

    —Si, lo sé, pero es una piba muy exigente.


    Luego tuvo que salvar a su rana de convertirse en el juguete científico de Emil y Princess. Enserio el pensar que la filosofía de Emil se replicase en ella y darse cuenta que era nadie menos que la hija de Peterson le hizo sentir un escalofrío en el cuerpo, pero había que premiarle la curiosidad y su insaciable deseo de buscar caracolitos aunque fuese para sacarlos de sus conchas. Si, creía que tendría que estar cerca de Emil pues hasta parecían hermanitos.

    ¿Y ahora? se encontraba persiguiendo a un pequeño nudista por el complejo quien gritaba: libertad de la ropa, soy Nate el Nyumano. La argentina lo estaba haciendo tapadonse los ojos con una mano y yendo con la otra con las muletas tratando de coordinar la loquita tan pava qué se termino cayendo quedando atrás. Allí captó que tener instinto maternal no es suficiente si no esta acompañado de un entrenamiento parental, ella deseaba ser una madre pero nunca había recibido el cuidado o amor de una o de un padre. Lo más cercano que tenía era Consuela, quizás podría preguntarle respecto a cuidar niños pues estuvo con ella todos estos años.

    El vídeo educacional. Amigos imaginarios ¡Esa quimera era Maeve! bueno, una versión joven de ella. Eso y el hecho de que escuchase el nombre de Xavier le hacían pensar tenía sentimientos mezclados de calidez, nostalgia, temor y responsabilidad. Ahora comprendía un poco más el trabajo que tendrían que hacer: buscar amigos de la infancia, pero si eran como el solcito otorgador de cáncer de piel las cosas podrían ponerse peliagudas. Tomó los lentes de Archer y una lista que pasó con los perfiles de sus alumnos las que comenzó a Leer. Jihyun le había enseñado que la información era la base para tener ideas y hacer planes y no quería meter la pata con algo delicado como la mente de los pibitos.


    AmakiAmaki y Taka Holaaaa
    LeoLeo Paciencia Jan, paciencia.
    Velvet.Velvet. Hola Sofia.
    CorventCorvent Emil haciendo cosas cientificas.
    IceIce Dominada por Gomi
    zXArtemisXzzXArtemisXz La coneja salió cara
     
    Última edición: 15 Dic 2018 a las 19:11
  11. Velvet.

    Velvet. I challenge my fate!

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    El mundo no esperaba a nadie, no importa cuántas cosas pudieran ocurrirte, debías seguir avanzando constantemente para no quedarte atrás independientemente de las cosas que puedan ocurrirte, necesitabas estar un paso adelante y continuar avanzando. No pasaron más de tres días y la normalidad poco a poco regresaba a la vida de la fantasmita luego de volver del nexo y la caída, aunque normalidad era decir mucho, pues ser una perdedora y la escoria más baja de la escuela las cosas eran complicadas. Desde tener que lidiar con los constantes atropellos del equipo de futbol que no paraban de tirarla al suelo, hasta ser usada como bote de basura o silla vacía para las maletas de varios populares y porristas, los cuales al parecer, tenían una preferencia en dejar sus cosas en el lugar donde se sentaba. Aunque las clases eran algo más imparcial pues los maestros no discriminaban en quien era popular o no, todos sufrían bajo el yugo de los educadores quienes se aseguraban que ningún alumno hiciera lo que le diera la gana en clase. Para Sofía, las clases con el señor Peterson eran el mismo infierno, nunca en su vida las ecuaciones diferenciales y los polinomios le habían hecho perder la cabeza a pesar del esfuerzo sobrehumano que hacía para no perder la explicación, daba gracias en tener a Reiji ya que le entendía mejor que al propio maestro.

    Durante su trabajo como impopular, las cosas fueron mucho más tranquilas para la colombiana, desde ayudar con las reparaciones de la biblioteca hasta hacer un conteo en general de los libros que se perdieron en la explosión, aquello le daba una sensación de extrañeza a la muchacha, pues hacer encargos tranquilos no era lo que tenía en mente, pues la labor de un impopular no tenía descanso, menos con una situación tan delicada como la que vivían en la biblioteca en esos momentos. Aun no comprendía porque no actuaban “¿Tal vez nos dieron de baja como el ejército?” se preguntaba a veces la asocial mientras continuaba haciendo trabajo de reparación de la biblioteca, mientras hacía eso, agradecía que solo por un momento, tuvieran algo de paz luego de tantas cosas que ocurrieron.

    Durante las noches de aquellos días su rutina no cambió mucho: Las clases de guitarra que tomaba junto a su madre poco a poco estaban dando sus frutos, pues ahora comprendía algo básico del instrumento, incluso, los fundamentos para tocar un pasillo colombiano. Su relación con su madre, poco a poco se hacía más fuerte, ya que la música era algo que las unía mucho más como madre e hija, así mismo, Sofía valoraba mucho más lo que hacía luego de estar en una constante lucha por su supervivencia. En las noches, cuando todo estaba tranquilo en la casa, a veces encendía su computador para jugar alguna que otra partida de Overwatch. Aunque Franco ya no estaba en su lista de amigos, aquel gusto por el videojuego no lo perdió, incluso la nueva heroína, Ashe, le parecía alguien genial y su robot Bob era la cosita más adorable que podía existir aunque mas tarde esa cosita la apalearía cuando salía al campo de batalla a empujar la carga. Cuando no podía dormir por las noches producto de las pesadillas de la caída, Sofía tomaba su celular y hablaba de vez en cuando con Llun, preguntandole cosas acerca de su día y como lo llevaba todo luego de la caida. Al parecer, la chica lo tomó mucho mejor que ellos. Sofía suspiró, era bueno que Llun aun estuviera cuerda luego de todo lo vivido. Tambien, se daba el lujo de jugar algo de Fire emblem Heroes, aunque sus unidades no eran buenas, aquello muchas veces la distraía durante las noches, para luego irse de escapada durante las noche. La colombiana tomó una nueva costumbre, cuando se hacía lo suficientemente tarde, tendía a escaparse de su casa, subiendo por las noches sobre el techo de la lisiada para observar las estrellas, tomarle foto al cielo estrellado, encontrarse con Aliki en la estación del tren para hablar cosas de día, como por ejemplo, aquella vez que el Chico Progeria intentó ligar con Goldia, pero fue un fracaso o si le parecía bonito el color de uñas de sus dedos. incluso entrenaba por las noches ya sea corriendo o levantando su propio peso haciendo flexiones.

    [***]
    Aunque toda la tranquilidad de un momento a otro se iría a la basura, el suicidio de uno de los populares de segundo año Dandelion Dalhart sacudió a toda la academia pues para muchos de sus conocidos aquel chico sonriente, prodigio en el ajedrez y estudioso no parecía tener ningún problema o algo que pudiera dar algún indicio de tener tendencias suicidas, pero las noticias no paraban de llegar, pues la incursión de un nuevo alumno de la Frank Academy logró hacer que los chismes y rumores sobre el nuevo alumno no pararan de llegar, incluso las absurdas conexiones entre él y el muchacho que se quitó a sí mismo la vida no tardaron en aparecer. Como era de esperarse para aquellos ex convictos, la misma sociedad no tardaba en hacerlos a un lado. Sofía no juzgaba al chico, sus experiencias con la gente de la Frank le enseñaron que no debía juzgar a un libro por su portada pues aunque Mario no era la persona de quien podría sacar un buen ejemplo, podía decir que era un jefe que cumplía con su palabra, pues a pesar de todo, logró reunirla así fuera por última vez con sus hijos de aquel mundo. Tampoco podía pensar mal de la Frank pues el coreano, aunque tuvo un encuentro agrio con él, las palabras de aliento que le dio a Allen, sin que el lo supieran, calaron en ella, dándole esperanzas de que a pesar de sentirse una basura, ella tenía valor, por lo que juzgarlo por ser de la Frank no sería lo adecuado. Lamentablemente las cosas eran diferentes a lo que esperabas y el encuentro de la fantasmita con el ex convicto no fue el mejor, aunque fue gracias al tema de conversación que saco y que no fue lo adecuado para presentarse o hablar.

    - “Buena esa Sofi, buena esa. Si que sabes dar una buena impresión, es que enserio, debes hacerle caso a tu madre de que sino sabes nada coma callada”

    Si, no fue una buena idea en hablar de alguien que no conocía, no podía evitar sentirse como una idiota, golpeándose la cabeza constantemente para ver si así sea lo que fuera lo que tenía en su cabeza se arreglara. Aunque, en algo tenia razón el nuevo y es que ella era una hipócrita pues preocuparse por alguien cuando al otro momento seguramente lo mataría no era algo bueno, aunque, ¿Realmente importaba? Ya sabia que no era una buena persona, dejo de serlo desde el momento en que tomo esas vidas durante la caída pues ya no había vuelta de hoja para ella, solo avanzar y evitar hacer tonterías como esa. ¿Era una hipócrita? Si, y había algo que decía a los que le decían cualquier cosa:

    - "¿Y?"


    Las clases continuaron como de costumbre, entre ser las burlas de los populares y el tapete favorito del equipo de futbol el periodo escolar era igual para ella. Pero al ser llamados por una linda y adorable osita de peluche significaba el inicio de una nueva incursión. Iggy, la líder de los pesos pesados mostraba que bajo esa capa de ternura se encontraba una mente firme tan dura como el propio acero, una filosofía que la fantasmita estaba dispuesta a practicar en el club del valor, pues una mente fuerte era algo que le hacia falta mas que poder. Aunque ahora, gracias a la osita Iggy, la fantasmita conocía mas acerca del extenso mundo que la rodeaba pues los beneficios que otorgaban el proyecto monarca por el prestigio que conseguían las academias valía la pena el riesgo.


    - “Becas y recomendaciones” – el proyecto era generoso para quienes lo ayudaban y Sofía pensaba realmente que a futuro, todas las lagrimas y la sangre puestas en incursiones servirían para costear alguna institución educativa, ir a la universidad era una opción plausible para ella y si lograba pasar todas las dificultades que el trabajo de impopular daba, tendría asegurado parte de su futuro, ¿Pero que haría?

    No obstante la ausencia de Bárbara y Ryirio dejo en algunos una sensación de incertidumbre, aunque era normal sabiendo la situación que la líder del consejo se encontraba, un suicidio era algo que encendía alarmas para el proyecto, mas aun cuando los brazaletes no detectaron una anomalía, aunque todo eso cambio con la nueva tarea que les asignaron a los perdedores de segundo año.

    Luego de aquella charla en el club del valor, los perdedores regresaron a la clase de literatura, como era de esperarse aquellas pobres almas que sufrieron la ira de la profesora Schnneider sufrieron tanto que sus almas estaban tendiendo de un hilo. La severa mirada de la profesora de literatura fue suficiente para que los santos de ned fueran a sus asientos.

    - Gracias por reunirse con nosotros nuevamente. Espero que su viaje al club del valor haya sido fructífero. – comento apretando con fuerza aquella regla de madera que cargaba consigo – Bien, continuando con la clase repasaremos una de las obras mas importantes de la literatura. Creo que estarán familiarizados con el conde de Montecristo. – La filosa mirada de la maestra se dirigió hacia Grull, uno de los matones del salón. Aquel muchacho no sabia si sentir miedo o excitación al ver a la maestra. – Como sabrán, esta historia trata de la búsqueda de venganza de Edmond Dantes, un marinero que fue acusado falsamente de un crimen que no cometió. Ahora bien, su astucia le hizo vengarse de las personas que le hicieron mal, su venganza hizo daño a gente inocente que no tuvo nada que ver, incluso estaba a punto de caer en la locura de no entender las cosas que consiguió en su nueva vida. Ahora, ¿Qué pueden decir al respecto? Escucho sus opiniones.

    Los tacones de la maestra resonaban en la silenciosa aula de clase, ninguno de los presentes quería hacerla enojar nuevamente y eso ella misma lo sabia, por eso mismo lo adecuado, según ella, era elegir a una desafortunada victima.

    - Veamos si se pueden redimir esta vez. – para buena suerte, o infortunio, para la argentina, Sofía fue la elegida, ya que la misma maestra iba a elegirla una vez mas y toco por error a la fantasmita. La muchacha trago saliva, tratando de sacar alguna idea que pudiera hacer sentir a la maestra satisfecha.

    - Bueno, yo diría que fue bueno que Edmond haya conseguido una nueva vida y seguido con ella. -Comento- Muchos dirán que la venganza fue justificada, y en cierto sentido tienen razón, si se vengó de ellos, realmente consiguió la justicia para el mismo, pero a veces, solo basta tener vida para continuar adelante. La venganza no recupero la vida que perdió, además de que si su venganza afectó a vidas incentes, entonces no sería diferente a los sujetos que lo encarcelaron, fue bueno que haya entendido que no llegó a nada siguiendo ese camino antes de que se perdiera a si mismo.- La muchacha tenía algo de experiencia con aquello, una sonrisa se dibujó en su rostro, la maestra asintió satisfecha.

    - Interesante observación, señorita Rodríguez. Tal vez pueda mantener ese 80 si sigue así. -respondió la profesora de literatura- Lo que has dicho va de la mano con una frase del autor “Confiar y esperar” las cosas llegaran a su debido tiempo y aunque el camino sea duro, se debe tener esperanza de algo mejor.

    Las clases continuaron como de costumbre, entre las burlas de las populares y las llaves de judo por parte de la lisiada, Sofía sentí que las cosas estaban volviendo al ritmo que conocía. Mientras iba a su casa, hablaba de Kristina sobre algunas cosas triviales, Sofía realmente esperaba a que la lisiada no le volviera hacer una llave de judo, aunque era de esperarse, después de todo, era tan silenciosa que podía llegar a asustar fácilmente.

    - Aun no entiendo cómo es que pudiste jalarme tan fácil con esa llave de judo.

    - Piba. No pesás nada.

    - O tal vez es que tengas tanta fuerza como para levantar un toro.

    - Exageraras, che. Solo sos una piba muy ligera.

    - Bueno, no es que me moleste ser ligera. Por el contrario, de no serlo me hubiera caído de tu techo hace mucho tiempo. Ser liviana tiene sus beneficios.

    - Piba, solo no hagas un agujero en el techo.

    - Ay por favor, Krispy, soy muy cuidadosa. Me enseñaron que debo cuidar las cosas que no son mías como si fueran las propias.

    - ¡Che, pero no es tu casa!

    - Ese no es el punto. Lo que quiero decir, es que si ocurre algo pues ya sabes dónde llamarme, arriba de tu techo.

    - Che…lo tendré en cuenta.

    - Aunque deberíamos ir tu y yo a ver las estrellas. En verdad la vista es muy linda desde tu techo.

    - Che, como que hay un problema con eso -Sofía miró algo incrédula a la chica.

    - ¿Uh? ¿Qué es?

    - ¡Soy lisiada, pelotuda!

    - ¡Oh, vamos! ¡Eso no te paró para tirarme al suelo y darme duro contra el muro!


    La fantasmita no pudo evitar soltar una risa con aquel último comentario de la lisiada. Podría ser una discapacitada, pero usaba muy bien su cuerpo, mucho más que ella. La colombiana pensó, que era momento de entrenar más su cuerpo, al igual que su mente para evitar así que la Krispy la tirara tanto al suelo, aunque eso no evitaría que la argentina la empujara contra alguna pared.

    Al llegar a la tarde a su casa, encendió el televisor de su casa, allí, estaban mostrando una entrevista con su hermano, quien estaba diciendo sus expectativas para el próximo juego que se avecinaba la próxima semana.

    “Hemos estado entrenando muy duro para el próximo juego. Queremos mantener el nivel que hemos demostrado al inicio de la temporada. Sé que nuestros rivales no nos la dejaran fácil, pero confío que podremos responder con las expectativas del profe.”
    La fantasmita sonrió mientras dejaba el canal de deportes presentar los demás juegos y otras noticias relacionadas con el mundo del deporte. Al encender su celular, pudo ver que tenía un mensaje de voz de su hermano, la cual, la fantasmita abrió.

    “Hola mami, ojala que te esté yendo bien. No te olvides este fin de semana para que te arregles y pongas bien bonita”
    Sonriendo, la muchacha cerró el celular mientras encendía su computador, pues era hora de que le echara un vistazo a la serie de la cual Epica hizo un cover. De un momento a otro, aquella serie que se veía pacifica, cambio a una llena de terror, muerte y sangre. Aquellos gigantes no tardaron en destruir aquel muro que cuidaba a las personas, devorándolas mientras se abrían paso a través de la ciudad. Sus lágrimas no pudieron evitar salir al ver como aquel chico perdía a su madre en aquel día, pues fue devorada cruelmente por uno de esos monstruos llamados titanes mientras que veía como aquel chico juraba eliminar a cada gigante que habitaba en la tierra. Aquella serie no obstante, le recordaba un poco la situación actual que tenían. Protegidos todo el tiempo por un muro, solo era cuestión de tiempo, para que el titán colosal destruyera la paz que construyeron aquellos que lucharon en la caída.


    [****]
    Los ojos de la fantasmita se llenaron de ternura al ver aquellos pequeños correr con energía en aquel recinto institucional. Sofía no podía creer que toda esa calle se fuera una escuela parvularia que a su vez fungía como un orfanato en donde los niños huérfanos podían crecer. Agradecía a las personas que hicieron aquel esfuerzo en proteger a esos pequeños, dándoles no solo un lugar donde aprender, sino que también donde crecer. Aunque las sorpresas no paraban de llegar, pes a parte de que eran vigilados por aquel chico de cabello rojo que vendía boletos, también se encontraron con su familiar, el maestro del parvulario en el cual debían trabajar por el día de hoy. Realmente admiraba a aquellas personas que ponían el empeño en cuidar y enseñar a esos pequeños, cuya única preocupación en el mundo, es que jugar al día siguiente.

    - Esto me trae recuerdos – Si, esos niños le recordaban a sus pequeños, tan llenos de vida y ansiosos por explorar el mundo. – Niños…espero que estén bi¡Eeeen!

    Si, aquello era hermoso, pero sin dudar alguna, también tenia sus complicaciones. Los niñso podían ser las criaturas más lindas y tiernas, como también pequeños diablillos que si no los controlabas, podrían ponerte los pelos de punta. Al ver al desnudista de Nate comprendió lo complicado que tenia el pobre Archer de cuidar a esos pequeños.

    - “Si, me traen recuerdos”

    Imágenes de ella misma mujer pasaban en su mente como una película, y allí se encontraba, su yo de ese mundo tratando de controlar a un pequeño varón que trataba de golpear con un control de playstation a su pequeña hermana.


    - “¡Emanuel, deja ese control”

    - “¡Pero la boba de Sam me dañó el juego!”

    - “¡No es cierto! ¡Solo te cambie el traje que tenías!”

    - “¡Mi cazador no es una muñeca!”

    - “¿Ah no? Entonces porque le puedes poner vestidos.”

    - “¡Son trajes, armaduras!”

    - “¡Ya basta o los castigo a los dos, culicagados!”


    Una sonrisa forzada se dibujó en su rostro, si…ellos eran lindos y su razón de ser…pero también podían hacerla desear que se colgara.

    No sabía ni cómo ni cuando, pero ahora perseguía a una niña vestida de tiburón quien había tomado su billetera. No estaba enojada con ella, al contrario, Sofía le seguía el juego, pero realmente temia que ella pudiera botarle su tarjeta de identificación y de biblioteca.

    - Muy bien, pequeña Marcia devuélvele la billetera a tu amiga Sofía.

    - ¡No! ¡Juega conmigo, si! – Sofía sonrió.

    - Esta bien. ¿Sabes? Si no me devuelves la billetera, podríamos jugar a que tu la escondes y yo la busco ¿Te parece? – la pequeña Marcia asintió. - ¡Contare hasta diez!

    - ¡Si!


    Sofía contaba lentamente mientras que la pequeña Marcia corria alrededor del salón buscando un escondite adecuado para aquella billetera y a ella misma. Luego de que terminara de contar, Sofía inició la búsqueda de la pequeña tiburón. Buscó entre los juguetes, cojines y entre otras cosas, pero al parecer, la pequeña niña era muy hábil escondiéndose. Sofía pensó en los lugares en donde podría estar la pequeña, buscando entre los juguetes y lugares del amplio salón de juegos. Pronto, la asocial no tardó en notar como una mota azul salía de una torre de legos. La pequeña trató de ahogar una risilla esperando a que la fantasmita no la escuchara. Con suavidad Sofía se acercaba detrás de la pequeña tocando suavemente su cabecita haciendo que la tiburon soltara una carcajada.

    - Te tengo ¡Oh, y ahí esta mi billetera! – Sofía mostró una sonrisa – Ahora te toca buscarme a mi. ¿Ok?

    - ¡Te encontrare!

    - ¡No si me oculto yo primero! – Sofía se detuvo - ¿Sabes contar hasta diez?

    - ¡Si!

    - Entonces cuenta hasta diez – la asocial poco a poco se iba alejando buscando un escondite. No obstante, gritó al ver como Marcia se volteaba ligeramente para ver hacia donde iba - ¡Sin trampa!


    La asocial buscó ent doso los lugares del jardín un escondite. No obstante, sintió como su corazón se iba hacia la garganta, pues un pequeño chico que ¿No tenia ropa? Saltó desde un lisadero mientras levantaba sus manos tratando de volar. Rápidamente corrió lo más que podían sus piernas Sofía atrapó al pequeño supe héroe, quien al parecer, no paraba de reír.

    - ¿Por qué saltaste, pequeño Nate? – dijo entre jadeos.

    - ¡Soy supel heloe!

    - Ay, pequeño, pero los héroes no saltan desde un lisadero.

    - ¿Po qué?

    - Porque ellos se encargan de salvar vidas.

    - ¿Po qué?

    - Porque es su deber

    - ¿Po qué?

    - Porque es lo correcto.

    - ¿Po que?

    - Porque no les gusta ver gente lastimada.

    - ¿Po que?

    - Porque eso los pone tristes.

    - ¿Po qué?

    - ¿Por qué estas desnudo? – respondió con otra pregunta, pues si seguía asi, pronto la dejarían sin nada a que contestar.

    - ¡Por qué soy un héroe!

    - Pero los héroes no están desnudos, bueno, al menos tienen la ropa interior a fuera.

    - ¡Cucumbe! ¡Cucumbe es mi héroe!

    - ¿Y quién es Cucumbe?

    - ¡El pelito de Duck!

    - Ah, ¿Duck es tu amigo?

    - ¡Si! ¡Cucumbe auida a Duck! ¡Duck es bueno conmigo! ¡Cucumbe es mi héoe! ¡Auida a Duck!

    - Aaaw – Sofía no pudo evitar enternecerse por esa dulzura de aquel chico. No obstante, el pequeño se alarmó al ver a un Archer que corría a toda velocidad con su ropa

    - ¡Nate! ¡¿Cuántas veces debo decirte que no andes desnudo en la escuela?!

    - ¡Acheee villanoooo!

    - ¿Villano? – Sofía se levantó poniéndose en guardia. - ¡No te preocupes, pequeño Nate! ¡La fantasmita amigable te protegerá del malvado! – antes de que Archer llegara hasta donde Nate, Sofía se interpuso en el camino del maestro, mostrando una pose bastante heroica. – Alto ahí, Profesor Dementio. ¡No dejare que le pongas la ropa a Super Nate! Pues yo, la Chica fantasma no te dejara pasar – Archer sonrió, siguiéndole el juego a la fantasmita.

    - Muy astuta, Chica Fantasma. Pero no impedirás que yo ¡El Profesor Dementio! Conquiste el mundo poniéndole la ropa a Super Nate.

    - ¿Tú y cuantos más, Dementio?

    - Yo y mi compañera ¡Sharkgirl! - detrás del profesor apareció una pequeña Marcia mostrando sus dientes tal cual escualo.

    - ¡Te encontreee!

    - ¡Aaah!

    - ¿Sientes miedo, Chica fantasma?

    - ¡Ni tu ayudante podrá derrotarme, profesor!

    - En eso te equivocas, Chica fantasma. Pues Sharkgirl conoce tu única debilidad – la pequeña niña sacó la billetera de la fantasma y ¿Su celular? ¡¿Desde cuándo se lo había robado?!

    - ¡Noooo! – gritó dramáticamente la fantasmita cayendo de rodillas, mientras que el profesor de párvulos reía maniáticamente.

    - No eres rival para mí, Chica fantasma.

    - ¡No me rendiré, Profesor Dementio! ¡Mataste a mi padre!

    - Pequeña ingenua… ¡Yo soy tu padre!

    - ¡Nooooooooooo!


    El grito de la chica fantasma se escuchó por todo el jardín, Sharkgirl dejaba los cadáveres de su celular y billetera en el suelo, mientras que Dementio, buscaba ponerle la ropa a Super Nate. Era un día oscuro para los supe héroes ¿Acaso saldrán de este predicamento? Descúbranlo en el próximo episodio, de

    “Las aventuras de Super Nate y la Chica Fantasma”

    “Dementio, asciende”


    [***]
    El mundo era un lugar amplio, y con tan solo ver que tantos conceptos y osas nuevas aparecían uno se daba cuenta de que nunca dejaban de aprender. Sofía nunca esperó que hubieran amigos imaginarios rondando por las calles, pero ahora, aquellos lentes que tenía puestos le ampliaba la visión que tenia el mundo. Ahora, debía proteger a los amigos imaginarios de la clase de las orugas, siendo el encargo que el profesor Dementio les solicito. La fantasmita junto aquel pintoresco grupo se preparaban para la acción, aunque las cosas no parecieran pintar muy bien debido al destino el cual aquel amigo imaginario decidió ir.

    - La Frank – susurró Sofía. Era un penitenciario juvenil y si lo que les dijo el profesor Archer era cierto, dejar a un amigo imaginario fácilmente influenciable en un lugar como esos era un problema. Sofía miró al oriundo de la Frank - ¿Sabes cómo llegar?

    - Tomando un bus – respondió de mala gana. Sofía se llevó sus manos en la billetera, suspiraba que no se perdieran sus cosas como la identificación, pero ahora tenía un grave problema.

    - Esto, no tengo dinero – Si, descubrir que aquella niña era hija de Mario le hizo entender porque su dinero no estaba.

    - Pues no te voy a prestar – comentó el holandés. – Si quieren ir a la Frank es su problema, yo tengo mis métodos para hacerlo.

    - Che, Sofía. Yo te presto, pero me los devolves luego de esto – Sofía suspiró agradecida de que la lisiada decidiera tenderle una mano.

    - ¡Gracias, esta te la devuelvo, parcerita!

    - Chicos, debemos irnos ahora. No podemos dejar a ese amigo imaginario en la Frank.


    Ante las órdenes de la osa mayor, los santos de Ned, junto con Jan que iba en bicicleta, decidieron partir rumbo a la Frank tomando el auto bus. Sofía tragó saliva, pues poco a poco sentía como el ambiente iba cambiando, hasta que por fin, aquel vehículo se detuvo, dejando a los perdedores en la entrada de aquel centro penitenciario.

    - “Salven al amigo imaginario de esa pocilga lo mas rápido que puedan y vuelvan a la ciudad. Y de ser posible, que esa mierda barata se quede ahí”

    [****]
    Algo apurado pero al fin podemos iniciar.

    AmakiAmaki
    LeoLeo Vamos a la Frank!
    TaKaTaKa
    CorventCorvent Ojala que le vaya bien a Emil en esta mision
    AhkilendraAhkilendra La Frank te llama.
    zXArtemisXzzXArtemisXz Te salio cara la coneja.
    IceIce El Reiji siendo todo un sir con la Princess

     
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