+18 Fic Colectivo Durkheim Crisis [The Truth Ƹ̴Ӂ̴Ʒ ]

Tema en 'Colectivos, Roles y Proyectos en Equipo' iniciado por Amaki, 13 Abr 2017.

  1. Ahkilendra

    Ahkilendra ¡Ya basta, Freezer!

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    Es por ello que debemos unir nuestras fuerzas para abrir una nueva página en las extrañas aventuras de los Ned Saintos
     
  2. Autor
    Amaki

    Amaki ¡¡No!! ¡¡Krillin!!

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    "Habían puesto la mesa debajo de un árbol, delante de la casa, y la Liebre de Marzo y el Sombrerero estaban tomando el te, sentado entre ellos había un Lirón, que dormía profundamente, y los otros dos lo hacían servir de almohada... La mesa era muy grande, pero los tres se apretujaban muy juntos en los extremos..."

    Esta pequeña cita de Lewis Carrol en uno de sus más afamados libros era más que suficiente para describir la situación que se suscitaba en aquel extraño lugar donde había un Sombrerero y su respectiva Liebre de Marzo, inclusive los tres Lirones quienes se apretujaban al ver llegar a "Alicia", pero la razón de que los "Lirones" se juntaban no era para evitar a la muchacha, no, al contrario de aquella obra de fantasía, estos "Lirones" no podían hacer más que juntarse entre si, porque inclusive seres como ellos tenían cierto temor por el Sombrerero y la Liebre de Marzo, después de todo...

    "A los locos hay que tratarlos con cuidado"​

    Kristina caminó con temor hasta donde estaban sus compañeros: Jesús, Adrien y Jihyun quienes parecían tener cierta predilección por estar en el otro extremo de aquella mesa de te ¿Y como no estarlo? Después de todo estaban en un ambiente completamente diferente a lo que habían estado viviendo con anterioridad, un escenario colorido, lleno de verdor y hasta pacífico... quizás era un hermoso sueño, pero con solo ver a Adam Walt, el cabeza de coco, sentado como un invitado más a esa fiesta ya los ponía atentos; además, había alguien más, la dulce líder de la Cruz Azul, Diamond, quien portaba una esplendorosa sonrisa, como si nada en el mundo le atormentase, sirviendo en delicadas tazas de porcelana aquel líquido caliente y de suave textura que irían bien con la bandeja de galletitas espolvoreadas de azúcar que parecían haber salido recién del horno.

    La argentina no dudó en inclinarse hacia su sexy moren... digo, atractivo compañero de ascendencia mexicana con un rostro de confusión.

    —Che ¿Sabes lo que está ocurriendo? ¿Y por qué la piba de Diamond está toda sonriente? -

    — N-No lo sé, estoy tan confundido que tu, Krispy, o sea, no todos los días me reciben en algún lugar con un sonoro "Feliz No Cumpleaños" -

    —O sea que no imaginé al cabeza de coco con gorrito de fiesta ni a una Diamond aplaudiéndole ¿verdad? —
    Jesús asintió nervioso ante la pregunta, cosa que hizo tragar saliva a la argentina —. Dime que esto es otro de esos sueños raros, Jesús, por favor... -

    —Me llena de mucho regocijo verlos de vuelta, chicos~ —
    Diamond les regalaba una sonrisa que haría a más de uno enamorarse de aquella inocencia que desprendía de su rostro, pero que en seres como Jihyun, por ejemplo, ese tipo de actos eran inútiles.

    — Dime ¿Hay alguna razón por la cual estemos aquí? -

    —Sí —
    le respondió con claridad al coreano —Estamos en una celebración, una celebración por la paz~ -

    —¿La paz, dices? Me parece que quizás no estés enterada, o quizás solo es tu modo de ser tan burbujeante que no te das cuenta que aquel quien tienes a un lado es nada más y nada menos que un... -

    — Ella ya lo sabe, coreanito sin gracia —
    Adam se le adelantó mientras tomaba una de esas deliciosas galletas y le daba un mordisco —. Es por eso que ella quiere la paz, no quiere que estemos en un mundo de discordia y caos, ella, quien es tan pura como el papel higiénico recién fabricado, quiere arreglar todo el desastre que causamos, esto es... -

    — ¿Una trampa, no es así, Caníbal de cuarta? -

    — ¡¡¡NANI!!! -

    — Si esto fuese un "tratado de paz" como quieres pintarlo, entonces responde... ¿Qué significa esto? —
    Kristina no lo había notado hasta que su mentor le había hecho prácticamente mirar hacia abajo ¡¿Desde hace cuanto aquellas ramas se habían envuelto en sus piernas y casi sus caderas?! Los chicos parecían no haberse resistido en absoluto y actuaban como si en realidad no estaban a merced de aquellas raíces, es más, Adrien y Jesús actuaron con la misma sorpresa que la argentina, viendo aquello que lo retenía e intentando patalear, sin lograr nada destacable.

    Hasta Adrien tenía pensamientos "extraños", conocía tanto de este tipo de situaciones que ya lograba ver como iba a acabar todo... y no estaba preparado psicológicamente para lo que se imaginaba (?)

    — Oh, por favor, no hables así de Adam, Jihyun~ él no tiene culpa de ello, es solo la madre naturaleza intentando entablar un lazo un poco más profundo con ustedes~ -

    —Pues como que no me siento con ganas de ser "uno con ella" ni hoy, ni mañana, ni nunca —
    y comenzó a forcejear como con los demás, pero con el mismo resultado infructuoso, Diamond les sirvió a todos una tazita de té junto a su respectiva porción de galletitas.

    — Por favor, no necesitas más de la violencia, especialmente nosotros... -

    —¿Nosotros? —
    preguntaron al unísono los otakus, a lo cual Diamond asintió

    —Sí, ella me dijo que todos nosotros somos iguales, somos seres que el mundo ha usado para darnos golpes muy duros, somos almas puras que han conectado con el dolor y sufrimiento, y creo, no, sé que ya hemos tenido demasiado dolor por una vida — y volteó a ver a la "Lirón" que estaba "dormida" quien simplemente era...

    — ¡¡¡¿¿¿LA DOGE???!!! ¡Diamond, despertá boluda! ¿Qué no ves que el cabeza de coco y la doge te quieren flashear el cerebro? — Diamond hizo caso omiso, más bien se acercó a la argentina y le comenzó a acariciar suavemente el rostro, cosa que hizo a Adrien, Jesús y Kristina ponerse rojos de la vergüenza, a excepción de Jihyun quien no estaba de humor para alguna estupidez, Light quien miraba con indiferencia la situación y Adam quien parecía bastante agitado, con respiración muuuy rápida... porque había terminado de correr como perro en el pasto.

    —¿Has vivido una vida marginada y marcada por el dolor, el desprecio, las burlas, la humillación... verdad? —La discapacitada estuvo a un paso de darle la razón, pero el coreano se le adelantó en la respuesta con un —. Pfft ¿Y qué? Ni que fuéramos de azúcar, el mundo está para la mierda y no hay nada que lo haga cambiar, solo queda adaptarnos ¿No que aprendimos de Freud antes? -

    —Ya no es necesario, Jihyun, porque nosotros podemos vivir en paz, en armonía, sin más dolor, no más llanto, podremos estar en una paz perpetua, una paz completa, un mundo perfecto y en armonía donde... -

    — Cualquiera diría que te has convertido a una congregación —
    espetó el coreano — ¿Mundo perfecto? ¿Paz? ¿Armonía? Ideales muy bellos, no lo niego ¿Pero sabes? La paz no se logra en un mundo como este, habla de la paz en el mundo real, donde todos somos "similares", todos somos "normales", porque aquí, en el Nexo, hay una sola regla... "El más fuerte, impone su voluntad" ---y haciendo valer su etiqueta de ex-miembro de la Frank Academy, Jihyun rompió aquel agarre de ramas con mucha fuerza, después de todo aquel cuerpo tallado por múltiples tribulaciones no era solo para lucirlo ante las damas de piel tostada.

    — ¡Aquí te va tu paz, niñata! — Diamond había quedado congelada ante tal acción y no intentó evitar el golpe, dio de lleno y derribó con total violencia... a coquito, quien se había interpuesto en la trayectoria del puñetazo con su increíble velocidad, Adam giró en el suelo un par de veces antes de emular la posición de un tigre y "gruñirle" al coreano.

    — ¡No importa! ¡Aún tengo mi otro brazo! — Y ahora con la izquierda, más Adam se abalanzó hacia el varón, tomándole su izquierda y aprovechando su propia fuerza para cambiar la trayectoria y propulsarlo hacia el piso en un intento de romperle la espalda (o al menos causarle un impacto de gravedad), pero Fibrous actuó en defensa de su dueño, extendiendo los hilos de su ropa para crear patas similares a los de una araña y evitar cualquier tipo de perjuicio.

    — ¡Oye! ¡Eso es trampa! —gritó el caníbal.

    — ¿Trampa? Pues deberías aprender, así se hacen las cosas en mi terreno —los hilos de su ropa ahora se extendieron hacia el frente, dispuestos a "momificar" a Adam quien al ver aquella agresión, se deslindó de su brazo y, ahora con el resto del cuerpo libre, saltó y le clavó tremenda patada en el pecho al coreano que si lo logró tumbar, aunque el coreano rápidamente tomó su distancia sin despegarle la mirada.

    —Así que al parecer vamos a decidir quien va a destrozar a quien ¿No es así, caníbal? -

    —¡YA RUGISTE, WEY! —
    Y ambos se impulsaron uno frente al otro hasta impactar tomándose cada uno de sus manos en un encontronazo donde ninguno intentó ceder espacio (cabe resaltar que coquito ya tenía otra vez su mano perdida)

    —¡N-No! ¡Esperen! ¡Adam, Jihyun! ¡No peleen, por favor! — Diamond les había dado la espalda al resto de los demás chicos mientras intentaba "calmar" la situación que parecía salirse de su plan de tratado de paz, Adrien miró en ello la oportunidad perfecta de escapar, cerró sus ojos y dejó que el poder de Metatrón fluyera en él, Jesús y Kristina miraron como este comenzaba a emanar una pequeña aura amarillenta que terminó desintegrando aquellas ramas junto a la misma silla donde se encontraba, más no cayó al suelo, rápidamente utilizó el mismo tipo de poder para romper las "cadenas arbóreas" de sus compañeros.

    — E-Entonces ¿qué hacemos ahora, ché? -

    —Huyan, aléjense lo más que puedan de este lugar -

    —¡No! —
    Negó enérgicamente Jesús — No vamos a dejarte solos, además, tenemos que llevarnos a Diamond -

    — ¿Seguro? Porque como que ella... ella no está bien del coco -

    — Estoy segura que... que algo le debió dar ese cabeza de coco, e-ella no es así -

    —¿Tampoco ella es de las que nos quiere enviar a nuestra perdición intentando meternos a una especie de paz eterna? No lo sé, pero en mis tierras les llaman a eso La Mort... -

    —Ahhh ¿Y eso que es, pibe? —
    Adrien intentó no darse un facepalm ante lo que preguntó, cualquiera podía enlazar esas dos palabras —Es muerte, solo la muerte trae la paz eterna -

    — ¡¿Pero qué diablos está pensando la nena esta?! -

    — No lo sé, pero... —
    Adrien volteó a ver, las ramas comenzaban a moverse como arbustos mutantes, extendiendo sus ramas hasta intentar atarlos, los muchachos esquivaron algunos mientras que otros fueron aniquilados por el poder del olvido, pero entre más borraba de la existencia, muchas más salían, Adrien apretó sus dientes.

    —Entonces, esto es lo que debo hacer... — murmulló mientras ubicaba con la mirada a la pequeña Diamond quien parecía intentar calmarlo todo, pero era demasiado para ella sola, el francés saltó por los aires, Metatrón le confirió sus alas y con ellas se impulsó hasta el rostro de la deprimida.

    — ¡Hora de detenerte! ¡Heaven Tendeniaaaaaaauuuuu! — el grito comenzó a ser compartido gracias a que Light había vuelto a ladrar, bendito ladrido suyo rompe tímpanos... más esta vez fue un poco más ligero, pero lo suficiente para hacer que todos desistieran de su labor de resistencia...o al menos eso parecía en un inicio, ya que aunque Adrien fue "derribado" de las alturas, no estaba acabado.

    — ¿Todo bien, mi sol? — Adrien intentaba darse leves golpes en sus oídos, había tocado otra vez su equilibrio, pero no se iba a dejar vencer por segunda vez, ¡No! ¡Los héroes no vuelven a caer dos veces en la misma treta!

    —Si, todo bien, puedo aún resistir ¡Vamos! —la can caminó hasta estar frente a Diamond y no le despegó la mirada al ángel del olvido.

    — ¿Es en serio? ¿Quieres desafiarme? Muy bien, pero no digas que no te advertí mis peligros — la doge volvía a hacer resonar sus ladridos, pero esta vez estaban enfocados en Adrien quien no se lo pensó dos veces para utilizar aquellas alas de Metatron para evitar toda amenaza, los impactos sonoros eran devastadores, el lugar donda la can enfocada era simplemente exterminado; Jesús y Kristina no pudieron hacer más que intentar refugiarse de tanto daño, después de todo, eran hormigas en un campo de osos hormigueros, si bien antes demostraron una habilidad bastante impresionante para chicos de segundo año, prácticamente estaban en las ligas mayores con el coco que parecía no tener problemas en ir "al todo por el todo" con Jihyun, y sin contar a la dingo que prácticamente los había desarmado sin mucho esfuerzo.

    Jesús apretó fuertemente sus dientes, se sentía humillado tener que hacer caso a la orden de retirada de su sempai, pero es que lo que más deseaba era ser útil para su sempai, para su grupo, pero era algo imposible con las bestias que tenía en frente, quería ser fuerte ya, pero al parecer no era su momento.

    — Kristina —arrastró su voz — Debemos buscar una salida, debemos... -

    —Jesús... ¿Por qué Diamond no se ha movido de su sitio? —
    La pregunta de su compañera fue suficiente para hacer que sus orbes se posaran en la muchacha quien les daba la espalda, siendo testigo a primera fila de lo que NO debería ser un tratado de paz, la mente de la pequeña chica con nombre de piedra preciosa parecía estar en una especie de dilema, o quizás la mejor palabra era que estaba en conflicto, no sabía que decir o pensar...


    [​IMG]

    "No..."
    "Ya basta..."
    "No se supone que deba ser así..."
    "Deténganse..."​

    Poderosas embestidas por parte de Fibrous fallaban en darle a Adam y los impactos terminaban perforando el suelo, destrozándolo poco a poco a tal punto que aquel césped bien cuidado se había vuelto simplemente tierra.

    "No merecemos dolor..."
    "Esta pesadilla se acabó para nosotros..."
    "Podemos... podemos vivir en armonía" ​

    Light no se tocaba el corazón en cuidar el escenario de combate, todos sus ladridos tenían una intención clara: asesinato, no iba a dejar que aquel "ángel del olvido" se saliera con la suya; sus movimientos eran mucho más agresivos que los de Adam y eso era algo que considerar, después de todo, Light jamás demostró aquel instinto de batalla que le estaba presentando a Adrien quien usaba todos los medios posibles para estar a la par de sus capacidades, de vez en cuando la dingo volteaba sus ojos por breves milisengundos para ver el rostro angustiado de Diamond, y si para ella era mirada no era aún de desesperación, procuraba acrecentar la violencia hacia Adrien ¿Por qué? Era como... como si ella estuviese esperando algo por parte de la deprimida...

    "¿Por qué?..."
    "¿Por qué no podemos simplemente dejar todo atrás...?"
    "¿Por qué la violencia?... No me gusta"
    "No me gusta..."
    "¡NO ME GUSTA!"​

    — ¡YA BASTA! — Por un momento todos se detuvieron en un acto de pura sorpresa ¿Es que acaso el grito de Diamond había sobrepasado incluso el nivel de los ladridos de Light? Estaban seguros que aquella voz pudo haberse escuchado hasta el otro confín de la tierra, inmediatamente todos observaron como Diamond cayó de rodillas al suelo mientras se tomaba la cabeza de los costados y la movía como si estuviera sufriendo algún ataque de esquizofrenia.

    —Yo... Yo quiero paz ¡NADA MÁS QUE PAZ! ¿P-Por qué...? ¿Por qué es tan difícil de entender? — comenzó a gemir —La violencia es mala, la violencia... mata, yo no quiero, no quiero... ¡NO QUIERO MÁS! —Todo el cuerpo de la muchacha comenzó a brillar como si fuera una campanita tamaño grande de Peter Pan la cual poco a poco comenzó a concentrar aquella luminosidad en su pecho, todos volvieron a abrir sus ojos como platos, todos... menos Light, quien simplemente esbozó una pequeña sonrisa y rápidamente de un salto volvió a estar al lado de ella-

    El pecho de Diamond había expulsado un objeto pequeño y esférico, tenía una especie de objeto atrapado en él y escarcha, mucha escarcha la cual al agitarse el objeto podía simular ya sea nieve o simplemente estrellas cayendo al firmamento: El arma de Diamond era un domo de nieve, y por las expresiones faciales de todos, se daba a entender que nadie lo había visto nunca, pero a pesar de todo ello, Jesús, gracias a su habilidad de otaku de entender referencias más allá de los límites humanos, logró captar algo curioso en aquel domo de nieve.

    — Esa cosa... ¿A poco no es como la guerra nos envió a la bodega donde estaban los vestigios? — Pensamiento que logró materializarse y confirmarse como verdad al ver como el pequeño domo que ahora residía en las manos temblorosas de Diamond empezó a formarse una figura traslúcida, pero que al mismo tiempo lograba enviar escalofríos a las espinas de todos: era Madre Gaia.

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    — ¡Che! ¿Pero qué hacés, Dia...? -

    —Pazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpazpaz... —
    Pronto aquella voz repetida de Diamond comenzó a perderse entre el mismo coro de Madre Gaia quien comenzaba a entonar una nota grave que gradualmente se hacía más y más persistente, la tonada comenzaba a ser tal que Adrien intentó erradicar aquella figura con su técnica del olvido...

    ¿Pero acaso puedes hacer que una sociedad olvide a una entidad como Madre Gaia?

    "Mientras haya una sola persona que crea en ti..."​


    El ataque de Adrien atravesó por completo a aquel holograma que no cesó en aquel canto que poco a poco cambiaba a un cántico que era seguido por sus monjes quienes también comenzaban a materializarse para estar al lado de su maestra, y no solo eso, muchos otros caminaban lentamente pero con sus brazos extendidos, con un objetivo único, traer a nuevos elementos a alabar a Madre Gaia, ya que solo así ellos podrían encontrar aquella verdadera paz. Madre Gaia,


    Madre Gaia es paz... te acogerá en su seno
    Madre Gaia es templanza... justa y correcta
    Madre Gaia es única...
    Madre Gaia...
    Gaia...​

    Los monjes andaban lento pero a paso constante, eran muchos y se dirigían directamente a Jesús y Kristina quien al verlos intentó ponerse entre ellos y la argentina, más Hikari le advertía de no quedarse ahí, no era su lucha, no debía hacerlo, pero el muy terco del mexicano quería hacerse las del héroe, temía pero a la vez no quería sentirse inútil, era tanta su concentración y desesperación de poder hacer algo más que huir que no observó como la bella katana perdía su brillo; pero ese detalle no pasó desapercibido para la discapacitada quien quizás no pudo articular palabra alguna pero dejó que una de sus acciones hablase por ella, lanzando sus cuchillos con algo de torpeza, pero ante enemigos que no buscaban esquivar, los golpes fueron directos, más no los hicieron retroceder.

    —¡Ahhhhh! ¡Jesús! -

    —Esas cosas no dejan de moverse... -

    —Por favor, Jesús, huye, por favor, esto no está bien, no lo está... -

    — Hikari, no me abandones en esta situación, sabes que te necesito -

    —Házme caso, Jesús ¿sí? No hay nada que hacer aquí, esto... esto es un poder que no te lo imaginas -

    —Y por eso, vamos a aplastarlo ¿no? —
    Hikari decidió no responder, más bien fue Maeve quien con un grito de guerra dio una tremenda zancada, dio un par de giros sobre su eje y estiró una de sus patas.

    — ¡ES HORA DE MI DINÁMICA ENTRADA AL ESCENARIO!

    Los monjes sin rostro voltearon a "observarla" y estiraron sus brazos muy rápidamente, tomando a Maeve por sorpresa y cintas de luz la aprisionan, Kristina, al ver eso olvidó de pronto todo peligro, tenía un presentimiento que si lo permitía, iba a ser separada de Maeve para siempre, no lo permitiría ¡No lo haría! Ignoró los gritos de Jesús y se lanzó aún con sus problemas motores hasta donde Maeve, olvidando que quizás eso había sido una trampa, una vez estaba a escasos cinco metros notó a los fornidos monjes quienes buscaron echarle mano a la argentina, lo hubieran logrado de no ser por la oportuna aparición del moreno quien, aún sin Hikari, podía hacer uso de su fuerza física y derribó a los monjes más próximos a Kristina para tomarla de la mano y ambos intentar alejarse, pero el problema era que los monjes les superaban al menos en 5 a 1 y se vieron rodeados.

    — ¡AL SUELO! — Se escuchó el grito del sempai de Jesús, no había tiempo para discusiones ni nada por el estilo, se lanzaron al suelo y al segundo siguiente un poderoso rayo del olvido desintegró a aquellos monjes, pero no fue cosa fácil, Adrien tuvo que utilizar una buena cantidad de energía, los monjes de Madre Gaia parecían tener una fuerza sobrenatural ante los ataques, si, eran lentos, eran numerosos, pero eran persistentes, Adrien corrió donde los kouhais mientras Jihyun no podía hacer nada para sacarse de encima a coquito, lo acosaba como la uña con la mugre, y era algo que le estaba llegando al hartazgo, en cambio Light se mantuvo como fiel vigía de la pequeña Diamond quien no parecía aún estar en sus cabales, susurraba cosas al domo de cristal, le acariciaba, hablaba inclusive con ella misma antes de reírse en variados grados de intensidad.

    Los monjes no dejaban de salir y Adrien tuvo que utilizar todas sus artimañas para irlos erradicando lo más pronto posible, varios de ellos estiraban sus manos para intentar agarrarlos, pero un impetuoso Jesús con una Hikari aún temerosa pero que, dadas las circunstancias, no podía ya dar la sugerencia de huir eran los últimos salvadores, Maeve y Kristina estaban bastante cautelosas y tomando una posición un poco más defensiva, ciertamente que sus técnicas sean en un 100 por ciento físicas las ponían en desventaja clara, pero al menos así apoyaban al dúo de otakus a no ser presas de los monjes quienes poco a poco cerraban el espacio de los muchachos...

    Hasta que en uno de esos intercambios su brazo fue capturado por uno de esos monjes, inclusive Adrien gritó una de sus técnicas de borrado de existencia para intentar liberarse, pero falló estrepitosamente, no pudo lograr hacer nada, el brazo de aquel monje era tan tangible como cualquier otro elemento del lugar, rápidamente aquel brazo se volvió dos, luego tres, después cuatro... todos los monjes comenzaban a tomar a Adrien quien desesperado intentó volar, pero nada, los monjes pesaban demasiado.

    —¡SEMPAI! ¡HIKARI! — Intentó cortarlo los brazos a los monjes, pero estos tomaron a Hikari de la hoja y pronto sus brazos se expandieron hasta tomar a Jesús también quien también sintió la desesperación recorrer su cuerpo.

    —¡K-KRISTINA! ¡HUYE! ¡HUYE! ¡DEBES SALVARTE! — Las palabras llegaban a oídos de la argentina, pero su cuerpo no lo procesaba ¿Huir y dejarlos? ¿Es qué acaso era una bastarda que dejaría a sus amigos atrás? ¡No! ¡Jamás! ¡Primero era atrapada con ellos mientras intentaba liberarlos!

    Aunque en este caso, no fue necesario

    Un monje tomó la espalda de la argentina, Maeve reaccionó en consecuencia dando un salto dirigiendo una patada directamente a su rostro, pero otro monje la tomó a ella, de pronto llegaron más y más, sus cuerpos blanquecinos y sin definición pronto fueron lo suficiente para nublar la visión de cada uno de los capturados hasta caer en la blancura misma...

    Habían sido devorados por Madre Gaia...

    ...​


    Kristina abrió sus ojos delicadamente, no sabía como había llegado a lo que parecía ser una tierra bastante arenosa, ni cuando decidió echarse una siestecita en ella, levantó la parte superior de su cuerpo y observó a Jesús y a Adrien también tirados en ella ¿Cuándo llegaron a hacer eso? ¿Y dónde estaba el señor coreano? Su mente aún recordaba aquel canto de muerte, aquellos monjes luminosos, la pequeña Diamond...

    — ¡Diamond! — Se levantó por mero impulso, pero olvidó su pequeña discapacidad que la hizo sucumbir bajo su propio peso de la sorpresa, dejando salir un pequeño gruñido algo agudo, lo suficiente como para hacer que los demás comenzaran a reaccionar, Jesús y Adrien se levantaron al mismo tiempo tomándose cada uno su respectivo cráneo, ellos se sentían como si se hubieran pasado de copas y su cabeza aún les daba muchas vueltas, tardó unos momentos en poder notar a la argentina y ayudarla a incorporarse ya que sus muletas parecían haber desaparecido.

    — ¿Dónde...? -

    —Jesús-san... ¿Cuándo llegamos a una playa? Mi mente recuerda que estábamos rodeados —
    Adrien puso atención en su brazo — mi mano había sido tomada por esos sujetos, no, no los llamaría sujetos, se sentían tan... -

    — ¿Irreales? -

    —Eran como si Stands enemigos quisieran robarme todo mi Hamón -

    — Adrien-sempai... no se esté confundiendo de series de Jojos, por favor, recuerde que el Hamón solo fue en las primeras dos temporadas —
    Kristina les miraba confundida, era natural pues la charla "de muñequitos chinos" le era totalmente indescifrable aun a pesar de tantas tribulaciones que había pasado, aún así ella tenía un poco el don del sentido común que al parecer los otakus echaban en falta.

    — Oigan, pibes, pos yo no sé de cual se fuman o algo, pero así no son las playas en Buenos Aires, y dejenme decirles que nosotros tenemos unas playas de infarto -

    —Nah, deberías ver las de Cancún, Krispy, un día te voy a llegar ahí pa' que me creas —
    la frase pudo salir de manera natural, pero no hizo menos que Kristina tuviera un ligero rubor en sus mejillas ante tal propuesta, pero al menos hizo que los chicos salieron de su bolsa imaginaria y vieran el escenario con más dedicación, era una especie de isla o tierra flotante ¿Cómo lo sabían? Porque no había agua en la "costa", si, era color azul, pero no era líquido, era el pinche cielo azul con varias formaciones de nubes que hizo a todos retroceder, habían estado "descansando" a un par de metros del borde ¿Qué hubiera pasado si hubieran rodado? ¡Hubieran caído a una muerte sin fondo!

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    — ¡V-V-Vengan! Mejor adentro que afuera, que no quiero parecer Condorito —y así el trío prefirieron moverse a un lugar al menos un poquito más seguro tras observar que las muletas de la lisiada no habían caido muy lejos, voltearon a observar los alrededores: el verdor era una constante, a la vez que formaciones rocosas de carácter cristalino, sin olvidar árboles, muchos árboles que quizás a primera vista era difícil de apreciar, pero conforme más miraban a la profundidad, más sus ojos se perdían entre tanto café y verde, Adrien se acercó a uno de los árboles y comenzó a escalarlo cual chimpancé, con bastante agilidad y habilidad, no podía ver más que lo que ya se imaginabana.

    — Oye Jesús, ¿Te has visto One Piece? -

    —Unos capítulos, pero es pinchemente larga que no sé si van a hallar el One Piece ¿Por qué? -

    — Digamos que estamos en una de esas islas de fantasía -

    —¡¿Qué?! —
    Gritaron los dos Santos de Ned completamente frustrados y preocupados, aun a sabiendas de que la argentina no sabía ni que diablos era un One Piece en inglés, más en eso sintió algo Kristina, le hacía falta algo y no dudó en buscarlo.

    —¡MAEVE! ¿Dónde estás, Maeve? —Oh no, las imágenes de que una Maeve haya "aterrizado" en aquel mar de nubes comenzaba a ganarle, se imaginaba una vida sin su linda ranita y comenzó a desesperarse, buscando en todos los alrededores como si le hubieran arrebatado el collar más caro del mundo, Kristina se lanzó al piso a buscar a su linda mascota, pero todo era inútil, sus ojos comenzaban a humedecerse, más recordó la frase de su mentor, quizás fue rudo y duro, pero si que sabía dar consejos.

    "Tus lágrimas, guárdatelas, sea el momento que sea, no demuestres debilidad, y no lo digo solo por estrategia táctica, eres una discapacitada, con o sin mascota eres alguien más digna que cualquier otaku que haya en este mundo"​

    Tragó saliva y cerró sus ojos por un momento, no debía dejar que sus emociones la dominaran, se repitió a sí misma otra frase del coreano "Una mente alterada es una mente limitada" y decidió seguir buscando, con más optimismo, a su mascota; en eso Adrien estaba a punto de bajar del árbol cuando de pronto sintió la necesidad de mencionar algo que había recordado.

    — Jesús-san, nosotros... ¿Recuerdas algo más después de que esas cosas nos capturaron? — el mencionado, quien estaba a punto de ayudar a su compañera, volteó a verlo y a intentar hacer memoria.

    —No, me resulta todo borroso, técnicamente siento que solo recuerdo algo blanco rodear todos mis sentidos... — Adrien parpadeó un par de veces y gritó.

    —¡Por toda la familia de Jojos! ¡Creo que fuimos asimilados! -

    — ¡¡A-A-A!!! ¿Asimilados? O-O-O sea... ¿Ya fuimos devorados? ¿La piba de Diamond nos engulló como un taco? -

    —No, Lisiada-chan —
    genial, otro más que ya le iba a decir así de vez en cuando, lo presentía — Aún tenemos... identidad, Sapphire intentó explicarnos esto de la "devoración" -

    — ¿Eso siquiera es una palabra? —
    Adrien ignoró la pregunta de Jesús quien intentaba recordar aquella lección por parte de la linda pero aterradora enfermera que quería crear algo por 3/4 de año de manera natural y a él no le llamaba tanto la idea.

    —Cuando un caníbal devora a alguien, pierde su identidad y se funde con él o ella, y en este caso nosotros aún tenemos un cuerpo y tenemos voluntad ¿no es así? Sapphire dijo que a veces los devorados se oponen de una u otra forma, como cuando comemos algo por primera vez, pasa un pequeño momento donde probamos su sabor y textura y, en base a esa información que nos llega al cerebro por parte de las papilas gustativas, se decide si es comestible o no -

    —O sea... ¿Nos está probando? —
    Adrien asintió a la pregunta de Kristina — Ojalá y Diamond sienta la necesidad de escupirnos, no quiero ser canibalizada... — y se tomó de los cachetes la única fémina del grupo cuando de pronto escucharon un "kero kero" muy cerca suyo ¡Bingo! Una ranita estaba ahí, pero... ¿Era Maeve? Ciertamente tenía su color, pero... ¿Por qué es una ranita? ¿Acaso no debería ser la chica sexy antropomórfica de curvas exuberantes? Esto no pasó desapercibido por el mexicano quien pidió a su sempai bajarse del árbol y pedir que desenvainaran sus espadas, más Hikari y Metatrón no parecieron obedecer a su orden...

    —¿Están negadas? -

    — Quizás el cuerpo de Diamond tenga la habilidad de negar cualquier invocación de arma... o quizás es solo su habilidad pasiva por ser una devoradora de impopulares, o sea... debe haber alguna razón —
    Adrien se haló sus cabellos — ¡Debí preguntarle a Sapphire de esto y no quedarme dormido en media clase! — esta afirmación hizo que tanto Jesús como Kristina se preocuparan en sobremanera ¡Estaban en lo que parecía ser en un momento crucial de sus vidas si no querían desaparecer completamente y no podían confiar en sus armas? Más antes de que el terror se apoderara de ellos completamente, Adrien dio unas palmadas para llamar su atención y les sonrió.

    — Vamos, no hay que perder la esperanza, Lionel-sama me enseñó a no depender de armas, quizás ustedes van a saber lo mismo de manera rápida y hasta inesperada, pero lo lograrán ¡Lo lograremos! -

    — ¿Cómo vamos a hacerlo? ¿Buscando una puerta de salida? Como si los caníbales tuvieran una... -

    —Bueno... pero quedarnos aquí no nos va a ayudar. Debemos movernos.

    — ¿REPETIME ESO, CHOLO? —
    La argentina no se lo creía, ¿iban solo a moverse?

    —Vamos, caminemos hasta dar con algo y quizá hallamos la salida ¿Okay? — Aún intentando digerir la "información", Kristina anduvo detrás de Jesús y Adrien, el camino era uno bastante apacible, esa isla de fantasía era bastante... ¿Paradisíaca? ¿Así era estar dentro de un caníbal? Había tanto conflicto en ellos, se imaginaban una situación mucho más peligrosa... hasta monstruos que intentaran arrastrarlos a quien-sabe-donde... todos apelaron a que era el modo apacible de ser de Diamond, ella siempre intentó ser tranquila, quizás su interior era su representación más pura, como el mundo de Baru con Apollyon... Pero entre su investigación no lograron encontrar nada, hasta nadie... era una isla de fantasía para ellos tres solos, más...

    — Miren — Adrien señaló una estructura de madera que reflejaba una bodega... o una casa, ¿O quizás era ambas? la isla se miraba cada vez más y más oscura, era increíble como ese mundo también reflejaba los cambios de tiempo, el día y la noche parecía ser una constante, pero la noche que comenzaba a caer generaba una sombra muy oscura, prácticamente no podían ver más allá de un brazo de distancia, Jesús comenzó a sentir miedo, porque nada puede ser más horrible en un mundo sin nada ni nadie que estar rodeados de oscuridad, cuidado con los cazadores de sombras.

    — Entremos, esperemos quizás a que pase la noche -

    — No creo que sea una buena idea Jesús-san, cada caníbal tiene un proceso de canibalización diferente, no sabemos cuanto tiempo tardará Diamond con transformarnos en parte suya... —
    todos tragaron saliva y Kristina mejor instó a entrar a la cabaña porque quizás ahí encontrarían algo bueno, sin muchas opciones, decidieron entrar, era una casita pequeña, llena de mucho polvo y con unas candelas encendidas, ahí habían varios implementos de leñador, cinco hachas y tres lámparas de aceite, pero no parecía haber aceite, pero si algo de leña, pero al igual que el aceite, hacía falta fósforos.

    — ¿Están funcionales las lámparas? — preguntó Kristina

    —No parece, pero podemos usar algo de madera para hacer una pequeña fogata portátil -

    —¿Pero cómo encendemos el fuego, Jesús? —
    Adrien levantó la mano y al mismo tiempo buscó un par de trozos de madera y comenzó a hacer la fogata de manera de un boy scout lo haría.

    —Recibí una que otra clase en mi infancia, aún lo recuerdo — tardó un poco, pero logró hacerlo, los chicos rápidamente hicieron cada uno un pequeño puñado de madera y comenzaron a encender las pequeñas lámparas, era un fuego cálido que sentían que les llegaba al alma ¿Así se sentían los cavernícolas cuando lograron usar el fuego como fiel compañera de la noche?

    Salieron de la cabaña y el fuego les ayudaba a observar, por ello hicieron rápidamente una investigación de donde podían ir, pero la isla era una sin conexiones a algún sitio en particular, lo único que lograron encontrar muy cerca de aquella casa fue...

    —¿Un bote? ¿En el cielo? ¿Es en serio? —Kristina no se lo creía, a comparación de los otakus quienes tenían una visión más optimista de las cosas - ¿Dónde vamos a navegar? ¡Las islas son flotantes! — Adrien lo pensó un poco, hasta que una idea le surgió.

    —¿Y si lo tiramos a las nubes? —las alarmas se encendieron entre los muchachos.

    — O sea ¿Vas a tirar nuestro único medio de transporte disponible a los cielos? A veces siento que eres un mal sempai para Jesús -

    — ¡K-Kristina! ¿Pero qué dices? -

    —¡Pero ché! ¡Que quiere lanzar el bote al mar! Digo, al cielo -

    — Quizás es nuestra única opción -

    —¡Es la opción más ridícula que he escuchado en toda mi vida! No, atrás, aleja tus manos de ese bote Adrien, en serio, te lo estoy advirtiendo ché, hacés una estupidez y no respondo... no, Adrien, ¡ADRIEN! ¡LO MISMO VA PARA VOS, JESÚS! No vayás a ayudarle a tu sempai, no... en serio ché ¡HACEME CASO LA CONCHA DE LA...!-


    Si, parece que el francés no hizo caso a las amenazas de la lisiada y de un empujón conjunto entre ambos otakus, mandaron el bote a los cielos que fungían como el mar... dando como resultado lo insólito a ojos de la lisiada ¡EL PINCHE BOTE FLOTABA!

    — Che, necesito una aspirina... — Adrien suspiró tras buscar entre sus pertenencias si tenía algo para la chica y tan solo le comentó que después de todo esto le iba a dar algo para lo que sea que estaba sintiendo, una vez los otakus convencieron a la muchacha a subir al "bote volador" ambos chicos tomaron los remos y comenzaron a "navegar entre las nubes" por muy ilógico que era, al parecer Kristina olvidaba que estaba en un mundo donde las cosas suelen trabajar de manera que uno no se pregunta, tan solo se actúa...

    Y así, entre la oscuridad digna de alguna película de terror los chicos navegaron sin rumbo en específico, tan solo ir hacia adelante, teniendo la esperanza de que este mundo no siguiera la lógica "primitiva" de un mundo plano y no esférico, andaron bastante ¿Por cuánto tiempo? Lo suficiente para que los chicos comenzaran a sentir el dolor en sus antebrazos ante el esfuerzo sin descanso de usar los remos hasta que...

    ¡C-Chicos, veo algo! —Kristina lograba divisar algo de tierra en el horizonte, su mirada era muy borrosa, pero lo suficiente para saber que eso era otra isla... y que esa isla tenía cosas parecidas a torres gigantes, antenas y... ¿Objetos voladores? ¿A dónde se estaban dirigiendo? ¿La vista de la lisiada estaba bien o iba a necesitar lentes nuevos? Estas preguntas y muchas otras más comenzaban a llenar las mentes de los incursionistas.

    [ * * * ] ​


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    * * * ​


    A veces pienso. Si alguien ahí afuera pudiese conocerme. Ver mi vida a través de la pantalla de un videojuego o las páginas de un libro. Presenciar esta existencia que he llevado. ¿Qué pensaría de mí? ¿Me creería un protagonista con el que se identifica? ¿O un personaje secundario que olvidará poco después? ¿O un antagonista que tendrá que enfrentar? ¿Qué pensará de mi vida? ¿Creerá que soy una buena o mala persona? ¿Me mantendrá en su memoria o considerará que debería ser borrado?
    Muchas veces pienso esto, en especial cuando veo por la pantalla de mi DS las vidas de los protagonistas que llevo hasta el final de su historia.

    ¿La mía tendrá un final feliz?
    ¿Qué pensará aquel que me ve a través de su pantalla?

    Mi creación no fue algo previsto por mis programadores… digo, padres. O eso he escuchado. Pero aun así me quisieron siempre. Papá era de una familia con dinero, y mamá una chica de un hogar cualquiera, o algo así lo describía mi abuela. Pero me querían, y siempre me decían que estaría en sus corazones.

    Yo les creía. Pero también estaba alguien más que me decía lo contrario.

    Que era una “mala planificación”. Un “error”. Que habría sido mejor que no naciera. Mi abuela ni una vez me miró con afecto. Era como si fuese una cosa que debería ir al basurero para ella. Sabía que la familia de papá era importante, y había todo un drama de por medio sobre mi origen. Nunca lo entendí. En los juegos las abuelas siempre son dulces y te hacen galletitas o te dejan descansar en su casa. ¿Por qué ella me detestaba tanto?

    Hasta el día de hoy no encuentro una respuesta.

    Al crecer noté que mi vida no era una sencilla. No solamente porque de algún modo las cosas que hacían terminaban de una forma u otra en fallos catastróficos, sino también por la conciencia de que alguien buscaba activamente mi destrucción. Muchas veces escuché a papá y mi abuela discutiendo cosas sobre herencias, deshonra y… asesinato. Mamá una vez me encontró espiando, y rápidamente me tapó la boca mientras me alejaba. La mujer dentro del cuarto se detuvo de pronto, al parecer me había visto. Nunca olvidaré esa mirada llena de odio que me dedicó.

    Desde ese momento tuve que moverme constantemente. Papá y mamá decían que era más divertido así, pero yo sabía que no era por eso. Necesitaban mantenerme a salvo, lejos de la ira de mi abuela, aunque no pudiesen verme otra vez. No en vivo, por lo menos. Si bien hubiese querido estar con ellos, al menos pude hacer varios amigos durante mis viajes. Aunque por cada uno que hacía, la eventual despedida dolía más. Porque de algún modo ella me encontraba y enviaba gente por mí. Y no podía arriesgar a gente que no tenía la culpa de nada.

    —Chelo, ¿soy un error?

    —¿¡DE QUÉ HABLA, MIJITO!? —
    al menos había alguien que siempre estaba a mi lado. Chelo, el mayordomo de mis padres y su hombre de confianza. A pesar de su habla ruidosa, siempre había sido bueno conmigo.

    —Digo… si no fuese por mí, nadie tendría que pasarla mal, ¿no?

    —¡NO ME VENGA CON ESAS COSAS, CRIS! ¡USTÉ SABE QUE SUS PAPIS LOS QUIEREN MUCHO! ¡Y YO TAMBIÉN! ¡SI NO ESTUVIERA AQUÍ ESTARÍAMOS MUY TRISTES! ¿¡LE QUEDÓ CLARO!?

    —Sí, ché. Gracias.


    Aparte de él, todas las personas que quería se habían vuelto imágenes tras una pantalla. Creo que fue lo que me llevó a los juegos en primer lugar. A pesar de que por algún motivo nunca me iba bien en ellos, los amaba, porque era como aquellos que quería. Me gustaba llevar a los personajes al final de su camino, a aquel hogar que los esperaba, a la victoria final. Tal vez porque me daban esperanza. Esperanza de que yo alcanzaría mi final feliz. Y es esa esperanza la que me ha permitido seguir moviéndome hasta el día de hoy. Sin descanso y sin rendirme. Chelo me decía que, mientras pudiera sonreír, todo saldría bien. Y yo le creo.

    Letzenburg comenzó como uno de los tantos sitios que había visitado antes. Uno que aprendería a querer, pero que eventualmente tendría que dejar. Pero aun así no me importaba, porque sabía que los buenos amigos sobreviven cualquier distancia. ¡Lo he comprobado yo mismo! El problema fue que, en un principio, Durkheim no era un lugar donde podías hacer amigos fácilmente. La gente me miraba raro porque me gustaba hablar de Pokémon y siempre que hacía algo o decía “al menos no puede ser peor” ocurría un desastre, por lo que nadie me quería cerca. Dolía, pero confiaba en que encontraría al menos a una persona con la cual podría trabar algún lazo.
    Y un día pasó. Después de clases, noté a alguien escondido tras un árbol con una DS, por lo que no dudé en acercarme. Entonces reconocí a un compañero de clase al que todos le decían “mudito” porque no decía ni pio.

    —Ché, ¿qué estás jugando? — ante mis palabras el otro dio un salto y escondió su juego, mirándome con miedo —¡Hola! No sabía que jugabas también. ¿Es pokémon? Me gusta pokémon, aunque solo puedo atrapar Zubat.

    Tardó un poco, pero con mi perseverancia (que según Chelo era mi mejor cualidad) logré que el chico se sintiese más cómodo conmigo cerca, o al menos que no escapara cuando le decía algo.

    —… Y entonces fui a apoyar a la Mercy para que el Genji no la matara, ¡Y no vas a creer que su shuriken voló a mi pj y lo mató! ¡Te juro que ni siquiera lo había lanzado hacia mí! Para mí que el juego está bugeado o algo.

    —Quizá es solo tu mala suerte —
    comentó el chico, riendo un poco.

    —…Wah…

    —¿Qué?

    —¡Podés hablar!

    —Siempre he podido…

    —¡P-Pero con los demás nunca hablas! ¡Y hasta ahora no me habías dicho nada! ¡Y nunca te había oído!

    —…Digo presente cuando pasan la lista.

    —… ¿En serio? Ché, no lo había notado…


    Así Andrés se hizo mi mejor amigo. Él me enseñaba sus otomes y yo le mostraba la sexta generación. Aprendí que el tipo era mucho más expresivo que lo que dejaba ver: se lloraba a mares las telenovelas y cuando hacía las cosas mal en sus juegos. Todavía recuerdo una vez que me llamó por discord a las 4 de la mañana porque a un tan Saeki no le gustó el chocolate que había hecho.

    Y así se nos fue un año.

    El segundo definitivamente trajo cosas que no esperaba. Como todo el asunto de los distrés y que teníamos que pelear contra ellos. Era como volverse entrenador pero con un solo pokémon y en nuzlocke, y en lugar del pokémon el entrenador era el que peleaba. Nuestra primera incursión fue bien jodida, en especial cuando nos agarró el jefe, un tremendo monstruo gusano con muchos dientes. Cuando estaba a punto de comerme, Andrés intervino por mí y entonces despertó su arma. Nunca lo había visto actuando tan cool como en aquel momento.

    —¡Cris! ¡Corre! —veía hilos rojos por todos lados, tratando de contener a la cosa, pero se notaba que eso no lo detendría para siempre.

    —P-Pero…

    —¡Si no te vas ahora te va a agarrar a ti también!

    —¡Pero si me voy te mata!

    —¡No importa! ¡Largo!

    —¿Largo, me dice? ¡Que no me joda! Incluso si salía corriendo, si Andrés se moría por mi culpa no me la iba a perdonar. No quería quedarme ahí como inútil, escapando como siempre lo había hecho. Aunque todo me saliera mal, esta vez quería poder hacer algo.


    Y entonces escuché su voz.

    “¿Deseas seguir adelante, sin importar qué?”

    —¡Es lo que he hecho toda mi vida!

    “Entonces demuéstramelo.”

    Una luz, y una extraña sensación de poder. En mi mano apareció un aura oscura que de pronto inició a flotar a mi alrededor, materializándose entre la niebla como una calavera.

    —Ché, ¿sos mi arma? Te imaginaba más… no sé, como pokémona.

    “Vuelve a decirme de esa forma y te haré algo que te hará desear morir. Ahora muévete.”

    Con la ayuda de mi nuevo compañero, cargarse al gusanote fue pan comido. Hacíamos buen equipo con Andrés, después de todo.
    Wow…

    —Lo sé, como que no me queda…

    —De hecho… tu arma se ve bien. Creo que va contigo.


    “Al menos alguien aprecia mi estilo.”

    —¿Tú crees? Es bien mandón. Si gritara se parecería al Chelo.

    “Yo diría que tú eres una buena adición a mi aesthetic. Agradece que al menos te concedo eso.”

    —¡Oh, cierto! ¿Y cómo te llamás? El arma de Andrés es San Valentín, como el día que más odio porque ponen todos los dulces de oferta excepto los picos dulces.

    “Hum… memoriza este nombre, digno de un ser superior como yo. Apokatástasi.”

    —Apo… ¿qué? Esa cosa suena a trabalenguas… solo te entendí algo de Apokat… ¡Ya sé! ¡Te llamaré Kat!

    “¡Ese no es mi nombre! ¿Por qué no puedes memorizar seis sílabas?”

    —¡Pero una es más fácil!

    Aunque tenía que arriesgar el cuello todos los días, me gustaba la labor de impopular. Conocí mucha gente nueva cuando supe que Andrés y yo teníamos un rol específico como gamers. Aunque incluso entre ellos yo era el raro porque no me iba bien en los juegos. Pero no me importaba, tenía a mi amigo, y los líderes del club eran buenos con nosotros.

    —¡Don Klaus!

    —¿Cris? ¿Qué sucede?

    —¿Está jugando PókeGo? Vi un Mewtwo por aquí y…
    -
    —Sorry, nuevo! ¡Primera en llegar se lo queda!

    —¡Pero Doña Luci, usted tiene como cinco! Espera, creo que hay uno todavía…

    —… Tres a uno a que saca un Zubat.

    —Lucifina, no seas así-

    —¡LA CONCHA DE LA LORA! ¡OTRO ZUBAT!

    —… Pero bueno, Cris es como es porque así nació, ¿no?


    Eran días buenos. Tenía compañeros, amigos y un buen equipo. No creía que necesitaría otra cosa, pero entonces el destino me lanzó algo a la cara que nunca habría imaginado. Un golpe de buena suerte, para variar.

    —Ahhhh…
    —Uh, Cris… ¿estás bien? Hace rato que andas como ido.
    —Sí, estoy bien… solo pienso…
    —¿En la tipa que nos ayudó el otro día?
    —Siii… digo… ¿Cómo se atreve a decir que el choripán es chileno?
    —No te había visto así de enojado desde que Rengnar pasó a quebrar uno de tus picos dulces.
    —¡EL BOLUDO LO PISÓ A PROPÓSITO, QUE NO ME JODA!
    —Claaaaro… de vuelta al punto, uh… ¿te pasa algo… con la tipa esa?
    —¿Algo? ¿Cómo así?
    —… En serio a veces te pasas…
    —¡Ya diiiime, que no te entiendo!
    —Amor, Cris. Amor.
    —¿Eh?
    —Romance.
    —¿Ah?
    —Tú y la tipa.
    —¿Yo y la tipa?
    —Ugh… ¡Que le quieres sacar la ruta!
    —Ahhhh… ah… ¡AHHHHHH!


    ¡La concha de la lora! ¡Estaba enamorado!

    No era mi primera vez en esas andadas, claro. Pero si debo reconocer que me golpeó fuerte. Quiero decir, la tipa era una loca agresiva con una medusa en la cabeza. ¡Una medusa! ¡En su cabeza! ¡Igual que Lusamine cuando…! ¡Mierda, con razón me gusta la conchuda! ¡Lusamilf era mi waifu! Como sea, el punto es que nunca tuve mucho éxito en temas románticos, porque de alguna forma cada intento de acercarme terminaba conmigo en un basurero. O una lavadora. O una fábrica de almohadas. No pregunten sobre eso último. Así que supuse que éste terminaría igual que en otras ocasiones. Pero esta vez el destino quiso ser bueno conmigo por una vez en su puta existencia.

    Una y otra vez me la encontraba. Siempre con Andrés al lado, al parecer se habían hecho amigos. Aunque yo le sonreía y conversaba, a veces notaba cómo se cuchicheaban cosas, y me daba algo raro en el pecho. Una rabia loca. ¿Por qué tenían que llevarse tan bien? ¡Y deja de hablarle al oído, boludo! Ugh, esta cosa… aunque los quería, no se iba.

    —¡MIJITO, ESOS SON CELOS! ¡USTÉ ESTA ENOJAO PORQUE EL CABRO LE QUIERE LEVANTAR A LA PIBA!
    —¿¡Ah!? ¡P-Pero Andrés es mi amigo!
    —¡ESO NO TIENE NADA QUE VER! ¡LOS CELOS SON ASÍ CUANDO USTÉ QUIERE A UNA NIÑA, MIJITO! ¡ES NORMAL!
    —¿Y qué hago entonces? No quiero que se me escape algo y me odien…
    —¡ES DIFÍCIL, CABRITO! ¡PERO LO MEJOR ES SER BIEN HOMBRE Y DARLE CARA A LA COSA!


    Y eso hice. Dar cara al asunto. Era raro, pero en lugar de separarnos, enfrentar el asunto nos terminó uniendo más. Ya no solo éramos Andrés y yo fuera de clases o en los recreos, Francisca se había unido al equipo y era lo más genial del universo. ¡Hasta comenzó a jugar pokémon! Y aunque no paraba de insistir en que solo quería tipo agua, yo le buscaba la forma. Entre los tres. Una amistad que esperaba que no acabase tras una pantalla como las demás, porque ésta la quería para siempre.

    Pero ocurrió algo mucho peor que solo tener que irme.

    —Cris… tenemos que movernos. Si nos quedamos aquí nos van a atrapar.
    —Sí… ya voy…


    Ahora eran los gamers versus el resto, con Lucifina guiando la batalla. Andrés decidió tomar parte y hacerse un número, y terminé por seguirlo después cuando vi que la guerra no era como la pintaban en los juegos. Todo era tan crudo que no se sentía real. Como si estuviésemos dentro de una historia que no parecía nuestra.
    Pensé que ese día contra el taiwanés sería mi último. Cuando Francisca apareció, y pidió ser mi ejecutora, me sentí aliviado. Tanto por mi como por Kat, porque él no aceptaría morir por ninguna mano que no fuese su señora Rini. Pero entonces ella dejó atrás su bando y me dijo que me amaba…

    Y por la concha de la lora, que me lloré todo lo que tenía metido en el pecho desde esa discusión por el choripán.


    Porque ella me quería. Porque podía decírselo. Porque estábamos juntos otra vez. Y ésta vez no la iba a dejar ir. No la iba a dejar convertirse en una imagen en una pantalla.
    Quiero que esté conmigo para siempre. Y que podamos salir de aquí a encontrar nuestro final feliz.
    Tú que estás viendo mi historia desde tu pantalla. ¿Qué piensas de mí?
    Me gustaría poder decirte que mi esperanza es que todos podamos encontrar ese final. Aunque sea difícil, y no todos puedan.

    Tú, que estás ahí, viéndome. ¿Vas a ayudarme a ello?​

    El cuerpo de la número yacía en el suelo, su expresión parecía triste, y sus mejillas estaban manchadas por un par de lágrimas que cayeron antes de que su vida expirase. Los asesinos observaban esa escena en silencio, el calor del desierto no ayudaba en nada a que aquella sensación de ardor interno se fuese. Algo que ardía no por rabia ni venganza, solo frustración. Era el calor que dejaba un trabajo terminado, pero que no deja el sabor usual de la victoria en la boca.

    Después de todo, esto no podía calificarse como una.

    Llun por fin pudo acercarse hacia el resto. Se arrodilló frente al cadáver de Frida, al que tomó entre sus brazos antes de hundir el rostro en su pecho y llorar. Sofía observaba esa escena con el corazón en la mano. Solo podía imaginar lo que pasaría después de esto. El sueño que ellos tenían de reunirse con sus compañeros otra vez, uno que nunca se haría realidad. Sin Jaspe y sin Frida, ¿Podrían siquiera volver a ser la Cruz Azul que alguna vez fueron? ¿Aquellos que lucharon por su seguridad? ¿Qué les ofrecieron refugio y ayuda? ¿Qué estuvieron con ellos desde el comienzo?

    Culpa era lo que la colombiana sentía al pensar en ello. Si tan solo no hubiesen causado todo esto…

    —Krispy… —musitó la de las coletas, recordando a su compañera. Ella y Frida parecían llevarse tan bien… ¿Cómo iba a explicarle lo que le ocurrió? ¿Con qué cara?

    —Dejen de distraerse —la voz de Pavel, seguida de un sacudón algo brusco, devolvió a Sofía a la realidad.

    —Pero, Chiqui, ya termi-

    —No ha terminado-
    -interrumpió éste —. Todavía queda un número. Y Llun, no te quedes ahí tirada si no quieres que te maten.

    La colombiana se quedó viendo al peso pesado, que ni siquiera le dedicó una mirada a la deprimida. Simplemente le dio la espalda a ambas, observando a la distancia en busca de algo que nadie podía decir. Si toda esta situación había calado tan hondo en su alma, solo podía imaginar lo que haber hecho y vivido esto había significado para Pavel.

    —Chiqui… —musitó la asocial —. ¿Estás bien?

    —… No tenemos tiempo para hablar, Sofía.


    La menor quiso insistir, más de pronto un sonido hizo que se pusiera en guardia: una lluvia de flechas negras y de aspecto incorpóreo se clavaron en el suelo, las cuales por suerte el grupo pudo esquivar. No tuvieron tiempo para buscar la fuente de aquel ataque, pues un segundo más tarde los proyectiles se deshicieron en una ola de oscuridad que rodeo todo el lugar, encegueciéndolos. Los tres esperaba alguna clase de ataque ahora que solo había sombra a su alrededor más, en vez de aquello, lo que los sorprendió fue un grito proveniente de cerca. Demasiado cerca, de hecho.

    —¡Revival!

    Como partido por un rayo la oscuridad se abrió, dispersándose. Los asesinos se observaron entre sí, ninguno tenía heridas o alguna clase de daño aparente, más lo que vieron poco después los descolocó: Frente a ellos estaba Francisca, de pie y viva, como si no le hubiesen hecho daño alguno. Y lo peor es que no estaba sola. A su lado la observaba un chico de cabellera oscura, mirándola con ojos llenos de devoción y afecto.

    —No era necesario… —musitó la discapacitada, sonrojándose un poco.

    —Lo siento, ché —se disculpó el nuevo en un suave tono —. Habría llegado antes pero la correa de Taro se rompió y me caí en medio del viaje… y luego dije “al menos no puede ser peor” y terminé pisando caca de caballo…

    La número rió un poco ante aquel comentario.

    —Incluso en situaciones así erís un idiota —dijo sin una gota de rabia, sino con puro afecto.

    —Pero soy tu idiota, ¿no?

    [​IMG]

    Francisca no respondió, súbitamente volviendo a su seria expresión de antes. Rápidamente su medusa tomó al muchacho antes de dar un salto, evitando una serie de esquirlas doradas provocadas por el golpe que Pavel le dio al suelo. El de acento argentino casi resbala, de no ser por la medusa de su compañera, que tuvo la delicadeza para mantenerlo estable y dejarlo en tierra firme poco después.

    —¡Ché, no seas conchudo! —replicó el chico-¿No ves que teníamos un momento lindo? Se supone que los pesos pesados eran los honorables.

    —Yo no.

    Pavel no dio tiempo para más palabras. Un golpe al suelo hizo levantar más esquirlas que el par debió esquivar moviéndose en direcciones contrarias. Francisca rápidamente disparó rayos de electricidad en su dirección, que el peso pesado bloqueó con un muro dorado. Del otro lado, el recién aparecido número materializó un aura de oscuridad a su lado, del cual surgió una calavera. Al abrir la boca, disparó una ráfaga de proyectiles oscuros hacia el vulnerable muchacho, más el ataque fue cortado por un rápido movimiento de Hanzo.

    —No con mi parcero —sentenció la asocial.

    —No con mi waifu —declaró de vuelta el muchacho.

    Ambos corrieron en dirección al otro. El recién llegado disparó varias flechas que fueron desviadas por los sutiles movimientos del arma de la asocial, quien ya se encontraba a su alcance. Un movimiento de su cadena trató de atraparlo, más por un momento sintió como si la realidad se distorsionase, y para cuando pestañeó su objetivo había desaparecido.

    —¿Qué?... antes de darse cuenta, la colombiana sintió varios golpes punzantes en su espalda, producto de los disparos del número tras ella.

    —Ahora sí…


    “¡Cris! ¡Detrás de ti! ¡Activa el comando!”

    Pavel se disponía a atacarlo por la espalda, más de pronto el espacio volvió a distorsionarse. Sofía notó cómo de pronto los movimientos de su compañero se habían tornado más lentos, lo que le dio tiempo al rival de alejarse. En cuanto el peso pesado volvió a la normalidad, comenzó a buscar a su objetivo perdido con la mirada, pero apenas tuvo tiempo de reaccionar ante la ofensiva de Francisca, quien le dio una patada por el costado, forzándolo a retroceder.

    —¡Cris! ¡Atención con esta gente! ¡Son de cuidao’!

    —Tú tranquila, mi Lusamine, que este juego lo ganamos.

    —A too’ esto, ¿qué onda con Taro?


    El chico solo miró a un lado. Los asesinos no tardaron en visualizar al caballo que había traído al nuevo, bufando amenazante mientras mantenía a Llun en la mira.

    —Dijo que quería pelear, no pude decirle que no.

    Sofía gritó el nombre de su compañera, yendo en su auxilio, más fue bloqueada por un tentáculo de Francisca, al que debió esquivar.

    —¿Dónde creís que vai? Me jodiste una vez, cabrita. Ahora voy a devolverte el favor.

    —¡Vamos, Kat! ¡Hay que encargarse de un par de boludos!


    “Hum. No pienso dar menos de mi 100% frente a mi querida Rini. Así que más te vale comportarte a la altura.”

    —Cuento contigo, compañero.


    La pelea continuó, ésta vez en serio. El filo de Hanzo trataba de cortar a la medusa nuevamente, mientras Sofía buscaba esquivar los disparos de Francisca, tratando de dar con una abertura que le permitiese apoyar a su compañera, más la chilena parecía mantenerse atenta a cualquier paso en falso que pudiese dar, por lo que se le hacía imposible bajar la guardia. Mientras tanto, Pavel mantenía su distancia de los disparos de Cris, esperando una oportunidad de contraataque que vio en cuanto el cráneo alrededor del chico cerró la boca un momento. Dio un golpe al suelo, generando una oleada de estacas doradas que el muchacho debió evitar con un salto. Entonces se impulsó, volviendo dorado su puño y golpeándolo en el aire, convirtiendo su mejilla en oro y haciéndola explotar. Sin embargo, no se esperaba que un segundo Cris apareciera tras él y lo lanzara al suelo de un codazo en la espalda. El original, que había caído al suelo, aprovechó para levantarse, notando la sangre brotar de su herida.

    —Buen stat de fuerza —se dijo, entrecerrando los ojos —. Hope shines in darkness —musitó, mientras un aura violeta lo rodeaba, curando sus heridas. Su “copia”, mientras tanto, disparaba contra el peso pesado, que debió rodar para evitar los golpes. Una vez había tomado distancia suficiente, golpeó el suelo haciendo que una estaca surgiera. Rápidamente la tomó y lanzó contra su atacante, perforando su pecho. Eso hizo que éste se deshiciera en códigos, como si fuese una creación digital.

    Del otro lado, Sofía debía hacer esfuerzos para no caer víctima de la rabia de Francisca, que ahora atacaba con más violencia, dejando grietas en el suelo a medida que avanzaba. Su velocidad le permitía evitar golpes mortales, mas no le daba tiempo de conectar un ataque o hacer algo por Pavel o Llun.

    —¡Ven pa’ acá, conchatumare! —Los puñetazos de la muchacha dejaba estelas de electricidad cada vez que se movían. Eso, combinado con los tentáculos y dardos de su mascota, apenas le daba tiempo a la colombiana de reaccionar, por lo que decidió usar una bomba de humo para reposicionarse. La número masculló ante la táctica.
    -Maraca…-musitó, cerrando los ojos —Desire to break an ocean… —agregó, mientras un aura azulada la rodeaba. Sofía, que se había alejado y corría en dirección a Llun, de pronto sintió un silbido a su izquierda, que siguió a un golpe que la lanzó al aire. Con inesperada velocidad, Francisca dio un salto y se impulsó por sobre la asocial, rotando para darle una patada y lanzarla al suelo con fuerza.

    La deprimida vio aquel espectáculo con terror, mas no tuvo tiempo de hacer algo al respecto, ya que el caballo que la perseguía aprovechó el momento para taclearla.

    —¡Venganza! —gritó —¡Por mi gente! ¡Por mi familia! ¡Muerte a los asesinos!

    La rusa cayó al suelo, adolorida. Podía ver a Pavel a poca distancia, tratando de alcanzar a Cris inútilmente, y a Sofía, quien se veía sobrepasada por el súbito boost de la habilidad de Francisca. Y ahí estaba ella, perseguida por un sobreviviente de la masacre, buscando su sangre.

    ¿Qué podía hacer en un escenario así? ¿Qué opción le quedaba para salvarse?
    ¿O para salvar a los suyos? ​


    .
    .
    .
    .

    * * * ​


    Luces que se filtraban por la estructura de hielo, creando así una lluvia de luces que llegaban a las pequeñas orbes de los infantes que ahora caminaban por aquel palacio de hielo repleto de tantas habitaciones que parecía ser infinita. De alguna forma, los niños parecían estar más concentrados en el terreno que la figura adulta que los acompañaba. Allen estaba atento, por supuesto, pero sin duda lo que más resaltaba en él era su profunda ansiedad que crecía con el avanzar de su grupo y las múltiples emociones que se verificaron al conocer los traumas infantiles de esa agrupación de incursionistas tan singular. Era curioso, había maldicho varias veces su condición de irregular, pero aquella vez lo salvó de ser arrastrado a sus miedos máximos, ja, rió para sus adentros, como si eso lo hubiese petrificado tanto. Él vivía con sus terrores siempre, a cada segundo, a cada minuto, por eso quizá era más fuerte emocionalmente que otros. Infló su pecho con orgullo antes de darse cuenta que realmente su constante horror hacia todo tampoco era lo más agradable para presumir.

    Nah, por mucho que quisiera ser autocompasivo, realmente su situación apestaba, sin arma, sin habilidades, todo dependía de cómo se moviese por el tablero, de hacerlo mal, moriría sin pena ni gloria. Ser tibio te mantenía con vida pero te daba la cualidad de ser vomitivo, él ya se había resignado a tal atributo, aunque si muchas veces miraba sus manos y pensaba: ¿Seguiría siendo él si fuese un impopular promedio? ¿Hubiese realmente vivido todas las peripecias y felicidades que tenía como irregular? Ciertamente, muchas veces se había preguntado eso y la respuesta era: No. Lo más posible es que hubiese muerto con arma incluida, él se conocía mejor que nadie y sus constantes deseos de presumir y llamar la atención. Ser irregular le ayudó a ver que era miserable y esa miseria en cierta forma le hizo desarrollar un potencial único que como 'regular' seguramente nunca hubiese podido tener dada la normal dependencia a las armas, que muchos poseían. Bajo ese punto de vista era una peculiar bendición tener tan horrible condición y depender solamente de la suerte y del intelecto.

    —Debo sentirme orgulloso de mí mismo. ¡Soy alguien que desafió a la naturaleza y continúa con vida! ¡Un guerrero! ¡Un héroe de la vida! ¡Un lucha-

    —¡Un verme! —
    gritó un pequeño Franco, disparando mientras Allen volteó y dio un grito notando el colosal monstruo de hilos, inmediatamente corrió mientras los infantes usaban sus armas o sus ataques ígneos bucales para defenderse. Ni lento ni perezoso, el albino se escondió —. ¡Wn! ¡No nos abandones! —vociferó el chilenito, recibiendo la risita nerviosa de Allen.

    —¡C-Claro que no...! Yo... ¡No iré por cigarros, pues...! —Allen buscó en sus bolsillos, más como un movimiento para concentrar su mente del creciente terror que se avecinaba al ver a la criatura, hasta notar que curiosamente... ¿Tenía cigarros? Asumía que algún viejo vestigio de su estadía en el bando del león negro —. ¡Uaa! ¡Tengo cigarros! ¡Ahora si los abandono! ¡Chaíto!

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    —¡Ni sueñes que nos vas a dejar, cobarde! —el pequeño lagarto rojo rodeó su cola en la cabeza del otro, interrumpiéndole la visión. El atemorizado judío intentaba quitarse el reptil de su rostro, mas éste parecía ser terco. Los gritos del albino resonaban por el lugar, pero ni así se liberó del arrebato infantil, pues tanto Gild como Emil lo sostuvieron de las piernas y a Klaus no le quedó otra opción que tomar la manita de Franco y huir junto al desesperado Allen que arrastraba a los infantes, quienes le impedían huir con presteza. Hasta que con su poca visión, el cobarde pudo vislumbrar una puerta, entró sin pensarlo ni un segundo, cerrándola en el acto, sintiendo así un pequeño temblor del verme que golpeó la susodicha, mas no pudo entrar, dando un rugido de frustración y luego de unos segundos, se retiró, mientras el futuro Zero tan sólo se tiró al suelo, terriblemente asustado y mirando a los mocosos con fastidio.

    —Gracias a ustedes, apenas salgamos de todo esto, me haré la vasectomía. ¡Muchas gracias!

    —¿Todo esto? He de ashumir que despuésh de la guerra, ya que no hay médicos adecuadosh aquí en el Nexsho. —
    el infante de cabello bicolor habló, a lo que Allen gruñó y gritó de forma chillona.

    —¡No me hagan cortarme las bolas aquí mismo, chiquillos del diablo!

    —¿Dónde estamos? —
    preguntó el pequeño 'Emiya' mirando alrededor de la habitación, no era como las otras, pues aquella no los había guiado a alguna manifestación psicológica con aterradores conceptos monstrificados y tangibles. Era una habitación... normal. Y eso en cierto sentido era aterrador, era sabido que en el territorio de la impopularidad y la lucha con estrés escolares, para un estudiante de Durkheim la normalidad podía ser incluso más peligrosa que el caos —. Es una habitación normal, pues no veo ninguna anormalidad.

    —No lo sé, pero deberíamos salir o nuestra situación empeorará —
    Habló Gild, sosteniendo el pomo de la puerta, mas su pequeña mano fue sobrepuesta por la mano más grande de Allen que le dio una sonrisa nerviosa —. No nos vamos a quedar aquí sólo porque tienes miedo. Tenemos que avanzar.

    —¡Ojalá lo que tuvieses de hermoso lo tuvieses de sensato! ¡Ni siquiera sé porque estás haciendo esto! —
    gritó Allen —. ¡A Diamond no le hubiese gustado que te metieses en problemas! ¡No te quisiera aquí! ¡No hubiese deseado que te volvieses número y arriesgases tu vida como como... ¡Como yo!

    —¿Oh? ¿Ahora te preocupas por mí? ¿Luego de que me traicionaste? ¿Luego de que fuésemos solo moneda de cambio para Lucifina y salvar tu pellejo?

    —¡No me preocupo por ti! ¡Me preocupa Diamond! Ella... ella... era alguien buena.

    —¿Por eso quieres que la abandone?

    —¡No! ¡Pero ella te protegía porque eras su legado y ahora no sólo está arriesgando su pellejo sino también lo que ha protegido con tanto fervor en esta guerra! ¡Tú! ¡Su último bebé en medio de todo este caos!

    —¿Entonces que quieres que haga? ¿Que me oculte y busque vivir todo lo que pueda?

    —¡Sí! ¡Ya me estás entendiendo!

    —Lo lamento —
    Gild tomó el pomo de la puerta y miró al albino —, pero yo no quiero ser como tú.

    —¡¡No!! ¡Piénsalo un poco! ¡No nos lleves a una muerte segura, imbécil! ¡Quiero vivir...! ¡Y también esta gente de aquí! —
    comentó el albino, para luego arrojarse a las piernitas del rubio que forcejeaba con el albino, todos intentaban ayudarlo, especialmente cierto lagarto que fue hacia Allen para liberar así al futuro número seis del arrebato cobarde del albino, dándole mordidas, mas el patinador le dio un manotazo y lo envió hasta un escritorio. El reptil colisionó contra el piso y junto a él un libro que le cayó en la cabeza y se abrió —. ¡Piénsalo! ¡GIIIIILD! ¡POR FAVOR!

    —¡Suéltame, Allen! ¡Suéltame!

    —E-Este libro... —
    Todos prestaron atención al dragón, incluso el dúo que forcejeaba y que, ante eso, se detuvo, notando el creciente nerviosismo del reptil y como prácticamente dio un giro al ver lo que estaba escrito —. Está... — Se quedó en silencio largo rato, hasta que Klaus le acarició la cabeza y se inclinó.

    —¿Está...? —reintrodujo lo que estaba diciendo el dragoncito.

    —Está escrito en braille...

    —Eso sólo significa una cosa —
    Klaus miró a Rengnar que asintió.

    —Max... Max escribió esto... —el dragón sólo se quedó pasmado y en silencio.

    —¡Weón no te quedes así! ¡Hay que leerlo! Quizá tenga cosas que nos ayude a derrotar a la gente de acá.

    —Sí... pero... es de Max... ¿No sería faltarle el respeto a su privacidad?

    —Ay, no me vengas con eso, weon, si hasta te bañabas con él, ahora te cuestionas su privacidad.

    —¡¡ESO ES MUY DIFERENTE!! ¡¡ERA ALGO VIRIL Y CONSENSUADO!!

    —Ajaaaaá, lo que tu digai...

    —He dicho que no lo leeré, ¡¡esto es privado!!

    —Mira, respeto la privacidad de Max pero como el adulto responsable de esta pequeña caravana de bebés, antepongo mi derecho a saber lo que hay dentro. Muévale, lagarto —
    Allen literalmente robó el diario sin pensarlo ni un segundo —. Si hay aquí alguna técnica para derrotar a esas brujas y otra gentuza rara de aquí... ¡Bienvenido sea!

    —¡Imbécil! —
    lanzó fuego el dragón y trató de quitarle el libro a Allen que se dio cuenta que el braille era difícil de leer y tiró el libro frustrado.

    —¡AL MENOS PODÍA ESCRIBIRLO EN IDIOMA DE PERSONAS! ¡MALDITOS CIEGOS Y SU LENGUAJE RARO!

    —¡Vete al demonio, Phantom Skater! —
    tajó el lagarto, poniéndose encima del libro y celándolo como si fuese un tesoro y él el dragón guardián de las viejas mitologías medievales. Alguien suspiró, era Klaus que diferente a lo pensado sólo acarició la cabeza del lagarto.

    —Rengnar si no quieres leerlo está bien, eres el único que puede leer braille entre nosotros y entendemos que quieras respetar la memoria de Max —Klaus sonrió.

    —...Yo... —Rengnar dio un largo suspiro que salió como una ligera humareda no muy diferente a la que hubiese provenido de algún cigarrillo —...lo leeré. Max, perdóname, por favor.

    —¡Ya era hora! —
    gritó Allen.

    —¡Pero me detendré si lo veo necesario, patinador cobarde!


    Flores que se tiñen de aromas desconocidos de coloraciones ignotas, tan misteriosas como fascinantes. Es irónico que un ciego hable de colores, ciertamente, no los conozco, pero eso no impide que pueda imaginarlos. Si tuviera que imaginarme el rojo tendría un olor picante y se sentiría como el fuego en una fogata, cálido pero fogoso como un amante deseoso de romper la distancia entre su corazón y aquello del amado. Y, no obstante, pienso que el azul es incluso más apasionado, sometido bajo la férrea forma de un costurero, buscaría crear miles de realidades que se fundirían en una sola y podría llamarlas arte. Pienso en los colores casi siempre, a cada momento, a cada segundo y si bien nunca los he visto en realidad, pienso que mi realidad es tan aceptable como la aquellos que pueden observarla con sus orbes. Y, sin embargo, vivo oculto en un mundo oscuro y veo crecer en mí un repudio por las tinieblas, lo negro me aterroriza aún si está tan cerca de lo que conozco.

    Y quizá lo último que veré​

    Alejé a mi luz para poder fundirme para siempre en mi miseria. Luchar contra la maldad me hizo ceder a los brazos de la corrupción. Soy un ser puro, pues viví alejado de esos colores falsos. Una melodía perfecta carente de cacofonías, y cuando alguien escucha hermosas entonaciones inmediatamente buscará acercarse. Es natural, el ser humano siempre buscará belleza, en todas sus formas en todos sus colores. Y aún así... siento que esta melodia estará incompleta. Un fin deshonroso, inconcluso pero con hermosura tal como el famoso Réquiem de Mozart.

    Atrapado, sí, bajo el árbol de la vida que entoldó mi existencia de incertidumbre, tal como mi tótem: El ciervo siguiendo el camino de la naturaleza y persiguiendo su fin. Tal como la madre tierra lo quiso, ser una presa y ser parte del círculo de la vida. Supongo que es normal. Siempre quise vivir como un ciervo, pues el venado incluye la gentileza de la palabra, la habilidad para escuchar, la gracia y apreciación por la belleza del equilibrio, la comprensión de lo que necesita para sobrevivir, el poder de la gratitud y el dar, la habilidad del sacrificio por el bien más alto, la conexión con los Espíritus del bosque, los caminos alternativos hacia una meta. La gentileza del venado es el espacio del corazón del Gran Espíritu que engloba su amor por todos nosotros. El venado nos enseña a encontrar la gentileza de espíritu que sana todas las heridas, dejar de insistir que los demás cambian y aceptarlos como son. El único equilibrio verdadero del poder, es el amor y la comprensión.

    Y como un ciervo ahora me hallaba en las fauces de mi depredador.

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    La naturaleza seguirá su curso aún si lamento dejar esta tonada tan incompleta, perdonen mi gran falta y ojalá puedan prevenir que el monstruo de oscuridad llene mi amada gente con su monstruosa alma repleta de tinieblas. Pues las serpientes tienden a penetrar a todos con su lengua bífida y su veneno mortal que guía a las almas a la miseria. A fin de cuentas esa es la única razón de mi existencia banal y humana.

    “¡Hombre ciervo, hombre ciervo! ¡Aquí! ¡Aquí! ¡Ufffa! ¿Por qué no me miras a los ojos?”
    “Manita... d-da mucho miedo... ¡buuuh!”
    “Tranquila, Verdandi, tu hermana mayor te protegerá de esos ciervos malos que no miran a sus amas, ¡ajam!”

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    —¿Amas...?

    —¡Ajá, chico ciervo! ¡Ahora eres de mami y nuestro! ¡Y más te vale durar más! ¿Okey?

    —Manita... ¡Vámonos! ¡Mamá se enojará!

    —¿Mamá...?


    Voces infantiles teñidas de una pureza que creí que no escucharía en este Nexo repleto de ideales sangrientos forjados con espadas repletas de sangre y entoldados de honor e integro odio excusado bajo conceptos de conquista y pilares de absoluta oscuridad. Actualmente incluso ignotos para guerreros que ya no se cuestionaban y sólo entonaban la melodía que nuestro compositor nos mostraba.

    —¡Oye, estamos aquí! ¡Míranos!

    —Oh, pequeñas... soy ciego.

    —No sabía que los ciervos eran ciegos. Aunque tiene sentido si le quitas la v y la cambias por la g queda ciego.

    —Ciergo... manita...

    —¡No me corrijas, Vernie!

    —Es una máscara, ¿saben? Soy una persona justo como ustedes.

    —Justo como... ¿Nosotros? ¡Woaaa! ¿O sea, tienes nombre?

    —Sí, yo... —
    lo pensé —. Me llamo Mefistófeles.

    —¡Es muuuy larg-

    —¡M-Mocosas q-qué les dije de huir! —
    La voz tartamudeante asustó a las niñas que dieron un sobresalto —. Y-y se acercaron al nuevo espécimen. E-espero no hayan hablado de más.

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    —No, mami, sólo que Urd...

    —Nada de 'mami' ahora largo.

    —¡S-sí! —
    dijeron las infantes, huyendo.

    —Sujeto de prueba.

    —Puedes matarme, no opondré resistencia.

    —¡C-claro que no haré eso...! ¡Muerto no servirías al proyecto!

    —¿Proyecto? —Me quité la máscara y mostré mi rostro.

    —C-como si te fuese a decir.



    Con el tiempo esa mujer que figuraba como un monstruo con voz de niña se alzó en mis pensamientos, quizá por el acto de banalización que le daba a la vida. Algo por lo cual siempre me desviví, considerando cada vida una melodía invaluable, y ella como meras notas sin sentido destinadas al olvido apenas cumplieran su rol. Me usó como su dador y, sin embargo, muchas veces me preguntaba si bajo esa capa de profesionalidad se escondía un ser humano, quizá como Adam, o tal vez no. No escuchaba su melodía y creo que por eso mi estadía en aquella celda se sintió solitaria. Entonces al escuchar las risas que venían a mi celda y me preguntaban cosas no podía cuestionar algo: En algún lugar ella amaba la vida, no puedes crear algo si lo odias, los seres humanos sólo creamos algo a lo que podremos llamar nuestro y dar nuestro amor. A menos claro que fuésemos obras de arte, pero incluso él más osado artista no odiaría su obra por mucho que le molestasen sus imperfecciones.

    —Adoro a tus niños.

    —No son niños, son homúnculos. Yo los cree.

    —¿Oh? ¿Detestas la soledad?

    —No, es mi habilidad. Soy una deprimida.

    —Vaya, ¿entonces tu habilidad es crear vida? Fascinante.

    —¿Consideras esos seres 'vidas'? Es algo raro, eres la segunda persona que lo dice. Aunque dada mi condición supongo que no lo haré por mucho tiempo.

    —¿Puedo saber quién fue la primera?

    —Mi presidenta: Diamond —
    confesó —, le maravillaba la idea de que mi cuerpo volviera suyo todo lo que tocase al punto de que este laboratorio en sí es mi arma y a la vez una extensión de mi cuerpo. Según ella creaba 'vida' hasta que... supongo que cambió de opinión.

    —¿Lo hizo?

    —Ella detestaba que las personas murieran, ¿no? Entonces la idea de crear soldados fue algo que planeamos, pero creo que mis soldados eran demasiado 'humanos'.

    —Pudiste crear monstruos. Alejado de nuestras vestes toda ente es sacrificable, por eso nos resulta más fácil asesinar un mosquito que hacerlo con otro ser humano.

    —Lo hice, aquel proyecto se llamó: Le cirque des abominations. Pero no funcionó.

    —¿Oh?

    —Cuando creas seres sin consciencia, estos no pueden tener armas, ¿no era algo obvio? Las armas, los jefes y todas las entes de este Nexo con meras extensiones de nuestra consciencia y lo que nos hace sapiens, sabía lo que tenía que hacer, entonces lo hice: Creé estos seres.

    —¿Pero?

    —Valle inquietante —
    tajó —, entre los deprimidos fui considerada un monstruo por crear 'seres humanos desechables'. ¿No es irónico? Hice esto para salvar vidas y me consideraron una genocida porque creé seres destinados a morir tempranamente e incluso desafiar las leyes divinas, como si hubiese creado seres humanos.

    —Pues tienen una consciencia, ¿eso no los haría humanos?

    —¿Cómo sabes que los animales no tienen una? Para ser discapacitado los tienes muy abajo de ti.

    —Tienes un punto.

    —¿Cuál es la línea que separa la humanidad y la bestialidad? ¿Qué nos hace humanos? No hay respuesta y aún así, juzgar resulta fácil. Ética y moral que se basa en lo que sigue un patrón de individuos, más la cantidad no forja una verdad sólo una teoría aceptada, que todos hayan creído que el mundo es plano en ningún momento lo hizo verdad, pues esta estaba oculta en una minoría.

    —Así que...

    —Hice esto para salvarnos, a nosotros, a los impopulares. Quise salvar vidas y me vieron como una portadora de muerte.

    —¿Y... quién los salvará a ellos?

    —Los objetos no sienten ni deben sentir.

    —Tienen melodías, quizá la perspectiva sea la incorrecta.


    Una vida banal y absurda que te obliga a elegir entre el corazón y la mente, siempre creí que elegir el primero era lo mejor. Y aún así entre más conocía a estos seres, no, niños, más me cuestionaba qué era yo y qué eran ellos. Vivaces como niños normales, pero con un cuerpo un tanto más débil, aprendían rápido sólo lo necesario, sólo lo útil, una mente prodigiosa que absorbía todo cuál esponja, cuerpos que crecían deprisa y habilidades de rápido desarrollo. Como frutos nacían desde el árbol de la vida que fungía como su uterus magnum, ellos eran una poesía o quizá una rapsodia de la vida iniciando tan rápidamente como termina, creando melodías cortas, pero que quizá podrían tener hermosura, porque muy en el fondo del valle, quizá veía algo que me resultaba todo menos que inquietante.

    Veía vida.

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    Veía inocencia.

    —¡Qué bonitas coletas, Mefitofeyes!

    —De nada, Dandi-dandi.

    —¡Yey, yey! Mira, por eso te traje una flor bonita.

    —Siento que está algo seca...

    —Uh... ¡Es que la saqué de secreto hace unos días!

    —Las flores son delicadas, ¿sabes?

    —¡Pero me gustan!

    —¿Quieres que te enseñe de plantas?

    —¿Sabeeees?

    —Dandi-Dandi, ¿qué clase de discapacitado sería si no supiera?

    —¡Sabes mucho, Mefi! ¡Te quiero!


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    Veía curiosidad, la misma que nos hacía seres humanos.

    —Qué bonito libro, ¿puedo leer más?

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    Veía talento.

    —¡Mira, ciervo! ¡Mira lo que puede hacer!

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    —¡Mefistófeles, anciano! ¡Mira! ¡Mi nuevo hermanito!

    —Urd no tienes que ser tan ruidosa.

    —Ajá, anciano. ¿Qué tal?

    —Soy ciego, boba.

    —¡Igual puedes ver!

    —Supongo que puedo sentir y notar ternura cuando la toco.


    Veía siendo ciego, porque estos niños me abrieron los ojos los cuales siempre estuvieron cerrados y no por mi ceguera.

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    Porque mis deseos de huir se volvieron todo lo contrario y ella lo notó. Me quedé porque quise, porque amaba este lugar tanto como amaba a estos niños que, alejados de la tierra de los seres humanos sólo eran inocentes melodías que debían entonar tonadas de guerra que no comprendían y aún así sonrientes eran felices con meras caricias, sólo quizá, solo tal vez, ellos eran más puros que los guerreros que admiré. Destinados a morir por otros, similares al mesías, chivos expiatorios para una raza egoísta que sólo destruía por tener razón. Nacidos por el dolor, por la sed de sangre, ellos eran el resultado del miedo de perecer, eran la conclusión de un deseo innato de vivir.

    —Mefistófeles... s-si muero... ¿Me enterrarás, cierto? Justo como yo con mis hermanos.

    —No digas eso...

    —No quiero morir, pero...

    —Aún si mueres irás al cielo.

    —¿Los que son como yo pueden ir ahí?

    —¿Por qué no podrían?

    —Yo quiero ir al cielo.

    —¿Para estar en eterna paz?

    —No...

    —Dime.

    —Porque así cuando tú mueras, podré estar contigo.

    —Me das demasiada fe, no soy tan bueno como crees. En el pasado yo...

    —Da igual. Sólo no me dejes, quiero seguir leyendo ese libro con puntos que me regalaste.


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    Supongo que esa figura que proclamaba amor pero que, a su vez, te avisaba que te enviaría al infierno sino seguías sus mandamientos servía más que para crear ilusiones sin sentido o una moral fundamentada con extrañas matices contradictorias pero fascinantes, daba esperanza. Una fe absurda, terrible, pero en cierta forma, necesaria. Una vida sin nada que seguir crea sólo el deseo exagerado de sentir que somos más que una coincidencia. Un ser como yo dando fe porque era lo único que podía dar era tan hipócrita pero... ¿Por qué eso me hace sentirme tan lleno? Quizá porque al ver sus sonrisas, yo sentía que realmente estaba cumpliendo mi labor humana, una que no consistía en ser únicamente un vigía, porque si mi existencia dejaría una estela de esperanza en la fútil vida de estos niños sentiría que todo valdría la pena. Llamarlos monstruos, deshumanizarlos, sí, todo sería un mero acto de pereza que no daría nada, pero entenderlos y estar con ellos me hicieron darme cuenta de algo: El amor ágape creaba en mí algo que no comprendía. Por primera vez sentía que veía, pero mis ojos cegados por mi orgullo aún no comprendían esos nuevos colores que traían con si dilaciones nuevas y atemorizantes.

    —Pudiste haber dejado este proyecto.

    —Quizá si temo quedarme sola, pero ellos son parte de mí, como mi mano o mis piernas, no cuentan.

    —Ya veo.

    —Además... Ellos mantienen vivas las memorias de personas que fueron valiosas como mi hermano.

    —Tienes un gran corazón que busca proteger a otros.

    —Soy un monstruo si consideras que creo seres, el clásico estereotipo de científico loco. Una Frankestein moderna quizá.

    —Sólo buscaste proteger a los demás. Como el clásico otaku que con su katana busca proteger a sus compañeros. Sólo que en este caso tu arma crea vida. ¿Quién soy yo para juzgarte por tus actos? Soy un discapacitado, uso a un animal para pelear, no es muy diferente a lo que tú haces con los tuyos. Por eso mismo creo que te amo.

    —¿Q-Qué dices?

    —Adoro a los niños de este lugar, si ellos provienen de tu arma y éstas son las manifestaciones más profunda de un ser humano, ¿no significa que amo tu interior más que nadie en el mundo?

    —N-ni siquiera me conoces, ¿sabes? Mi apariencia no es la mejor, parezco una niña y...

    —Soy ciego.

    —¿Cómo me imaginas?

    —Jamás he visto a un ser humano, no sé cómo lucen, aunque tiendo a imaginarlos, ni siquiera sé como yo me veo.

    —¡S-Solo responde!

    —¿Rubia quizá? ¿Coletas y cabello largo? Verdandi ama las coletas.

    —¡P-para nada! Pero si te gusta así... puedo... digo... ¡C-claro que no! Yo... yo... debería trabajar, a la señora Aracely no le gustará que haga tonterías.

    —Eres bastante fiel a ella, ¿no?

    —Quizá porque es la única persona que no me considera un monstruo, cuando has sido inútil para todos o un mero juguete, que alguien note tu existencia es sin duda reconfortante de una u otra forma. Ya me cansé que me consideren una creadora de abominaciones.

    —Yo las adoro.

    —¡Porque las ves como seres humanos!

    —No, porque son parte de ti. Y tú eres un ser humano hermoso.

    —¡Aleja tu síndrome de estocolmo de mí! A-Además... ni siquiera te conozco bien, ¿no fuiste el líder de los discapacitados? Y-yo tan sólo soy una deprimida promedio y t-tú...



    —Mi yo del pasado no es alguien del cual puedo enorgullecerme.

    —¿Por qué lo dices?

    —Soy un ser hedonista que creía que en este mundo todo lo que contaba era el amor lleno de éxtasis y la belleza de las melodías. Creí ser un ciervo, pero tan sólo era otra serpiente más lanzando veneno y clasificando a las personas, no, a todos los seres como melodías hermosas o no, cuando ésta no es la fuente de toda donosura. Tan sólo otro lobo disfrazado de oveja, traicionando, jugando en muchos bandos, intentando hallar mi camino y formando lazos falsos para obtener poder.

    —¿A qué te refieres?

    —Mi plan maestro que creí que era la fundación para recuperar aquella santidad perdida era tan sólo una plaga oculta, un cáncer que quería propagar por un ideal que pensé correcto pero estaba teñido de una terrible aspereza que no valoraba las bellezas individuales.

    —...No te entiendo.

    —Nunca fui yo, ¿sabes? Sonriente para tener aliados, ni a derecha ni a izquierda, cubierto por una máscara tan espesa que ni recordaba quién era yo. Me doy cuenta ahora que fui un ser despreciable que se excusaba con ser la fuente de toda luz. Fui el dios del engaño tanto tiempo que olvidé quién era en realidad.

    —Tú... ¿Quisiste ser líder del consejo?

    —Aliados... con ellos se puede hacer todo, ¿sabes? Hice amigos de diferentes clases, un nerd, un gamer, tu líder, quería ser un santo para que todos en este mundo no dudaran ni un segundo en seguirme en caso de que creara una revolución que echaría aquellas cacofonías de este lugar. No me importaba nada, estaba obsesionado y cegado por la belleza, por MI CONCEPTO de belleza.

    —Yo no te hice cambiar.

    —Estos niños que nacen para sufrir... que son parte de ti me hicieron ver que la belleza no está en un ideal único, vive en muchos otros. Ellos viven un corto tiempo pero hasta el final luchan para obtener un significado en su fútil existencia. Cuando vives tan poco no tienes tiempo para usar máscaras, quizá por eso yo... quiero un mundo donde todos podamos ser felices, tus niños, nosotros, los jefes, los familiares, las armas. Sin clasificación, sin eliminar melodías que incluso las imperfecciones formen una oda bruta, pero que en su fealdad y poca discordancia encontremos hermosura.

    —Eso suena tan irreal...

    —Con algo de trabajo quizá se pueda lograr, ¿sabes? Tengo la esperanza.

    —Tenemos un tiempo corto en esta academia... no se pueden cambiar todas las cosas.

    —Tus niños cambiaron mi punto de vista en menos tiempo, ellos me demuestran que no importa que tan corta esté destinada a ser tu vida, mientras tengas la esperanza, el tiempo no es rival para ella.

    —Dudo que tú puedas cambiar algo.

    —Tengo la fe que si no lo logro, mi legado lo hará.

    —Tú no has dejado ningún legado.

    —Entonces me encargaré en dejarlo.

    —Interesante, ¿te puedo ayudar?


    Sonrisas y extraños sentimientos que vi nacer en mí, fui feliz hasta que cierto can blanco vino por mí. Ella me quería y yo igual con ella. Alguien como yo que cargaba el peso de ser un seis y, a su vez, un vigilante de la Cruz Azul, no podía quedarse eternamente desaparecido, no cuando ahora tenía un objetivo mucho más grande que únicamente existir y buscar belleza. Ahora quería crear algo fuera bello o no, no importaba, porque la verdadera fealdad está en aquello que quise: La inercia, algo que no cambia, un sistema que no evoluciona sólo lleva a estancamiento, y esa es la muerte del arte. Una melodía sin tonadas diferentes o siguiendo un patrón carece de alma, de vida, de esa matiz de irremediable incertidumbre que asusta pero a la vez tranquiliza, porque aquello inerte está muerto, no existe, es como si estuviese y a la vez no. Porque los cambios son esenciales en la vida, en la naturaleza, en las estaciones y si incluso no son agradables, incluso la miseria, la amoralidad o aquello alejado de todo lo humano era hermoso. Ahora me doy cuenta: el ciervo llegó a mi vida para recordarme de buscar la dulzura que cura todas las heridas. No presionarme tanto para que cambien los demás, amarlos como son. A serenarme y de prestarle atención a los aspectos más sensibles de la vida, a ser más gentil y de dejarme llevar al menos un poco por la inocencia. El único equilibrio verdadero del poder son el amor y la compasión. Ahora por fin había hallado la tonada faltante en mi vida.

    —Así que te vas...

    —Hey, no te pongas triste. Iré mejorar este lugar para todos nosotros.

    —¿Nosotros?

    —Y ellos, pero quisiera que esos ellos también incluya a nosotros

    —Debes prometerme que regresarás.

    —¡Lo haré! ¿Te mentiría? —
    sonreí.

    —Mefistófeles... ¡Ten esto! —Un grupo de niños me rodeó, intenté calmarlos pero ellos saltaban entre mis pies. Me dieron una mochila colosal —. ¡Tiene muchas cosas que pusimos para ti! ¡Nuestros juguetes favoritos y peluches! Y Nidhug te quiere dar algo.

    —G-gracias por la biblia... yo... ¡Aquí la tienes!

    —Oh vaya, los cuidaré con mi vida, pequeños —
    Risas infantiles llenaron todo —. Sobre eso, Nidhug, te lo puedes quedar, sólo prometeme que cuando regrese te lo sabrás de memoria.

    —¡T-te lo prometo! ¡Pero regresa pronto!

    —¡Sí! ¡Regresa pronto, Mefi!

    —¡Te queremos!

    —¡Cuando vengas leeremos junto Fausto!

    —¡Anciano te vamos a esperar!

    —¡No me haré coletas hasta que vengas!


    Me despedí, alzando mi mano. Sonriendo mientras la ligera tormenta de nieve me hacía lentamente perderlos de vista.

    Quiero cambiar todo.
    Crear la melodía más majestuosa de todas.
    Por eso regresaré...
    Juro que regresaré...
    Lo haré.

    Por mis niños.
    Por Elsie.
    Por Adam.
    Por Rengnar.
    Por Diamond.
    Por Gild.
    Por Pavel.
    Por todos mis amigos. Absolutamente todos.

    Este monstruo de múltiples rostros por fin encontró el suyo. Por eso regresaré con mi obra maestra.

    Regresaré.

    Regresaré.

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    .
    .
    .
    .​


    —...Pero él jamás regresó —La voz de una norna hizo que los chicos cerraran rápidamente el libro. Era Urd que se veía tan alta, ella salió de la habitación, dando la espalda a los chicos y mirando los canales —. Porque era un mentiroso.

    Una bocanada de fuego llegó a la norna que logró sacar una corriente de agua que formó un vapor al colisionar contra esa esfera ígnea que provenía de un enojado dragoncito que miró con odio a la mujer de cabellos rosas.

    —¡Max los quería!

    —¿Quién es Max?

    —¡Mefistófeles!

    —Entonces veo que su regreso no fue el único engaño.


    Eso sin duda cabreó a más no poder al dragoncito que con toda velocidad cargó contra la pelirrosa y la envió hasta la puerta principal que se abrió como un gran hall, los chicos corrieron hasta llegar a esa nueva zona donde sus ojos pasaron de enfocar a la lagartija morder y forcejear con la dama a la imagen en general del terreno.

    Un largo camino no penetrado por la nieve, pero aún así con cristales fríos que fungían como adornos para la vegetación y múltiples flores que se imponían por el sector como si éste fuese un invernadero repleto de color donde las flores crecían en armonía con el ambiente y donde estas hacían gala de su variedad de tonalidades arcoiris, un lugar hermoso y repleto de algunas criaturas amorfas pero también humanas similares a las del circo de las abominaciones, pero entre esa amalgama de seres que corrieron al ver a los intrusos se hallaban unos infantes que inmediatamente dejaron de correr para ir a la seguridad que les daba un colosal árbol que ocupaba todo el invernadero y cuyas hojas, y también frutos, daban un espectáculo hermoso y fantástico, siendo esta última palabra la que describía mejor aquel gigante arbóreo que se veía tan poco natural, pero a la vez tan onírico como las alegorías de sílfides que jugaban con las ninfas. Una especie de jardín del Edén que se entoldaba con las maravillas que la tierra de las hadas hubiese dado en el más profundo sector mitológico junto a pequeños canales que parecían guiar a una marisma de nereidas.

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    Los rostros maravillados de los individuos por ver tal hermosura en un ambiente apartado, gélido y cruel sin duda cautivó hasta al punto de la total enajenación, hasta incluso ignorar a una figura que entre las espesas hojas era víctima de la arena onírica de Morfeo y yacía en total calma en el gigante arbóreo, ignorando todo el putiferio que se estaba formando en el sector gracias a los intrusos y sus deseos de obtener una de las posesiones de la reina de las nieves.

    —Eres detestable.

    La muchacha fue hasta la lagartija roja que la había mordido y lanzado pequeñas bolas de fuego que en su cuerpo se verificaron como ligeras quemaduras similares a las que hubiese podido dejar un cigarrillo y que se curaron como si hubiese sido agua sobre un material impermeable, mas esto no le importaba a Rengnar que continuó luchando contra esa fémina que sin pensarlo lo atrapó y lo sostuvo del cuello con brusquedad dispuesta a ahorcar al reptil. Sin embargo, tuvo que desistir de su plan cuando un dardo fue hasta ella que tuvo que soltar a la criaturita y dar un salto hacia atrás evitando la colisión de ese dardo en su cuerpo.

    —No me gusta golpear damas, espero me perdones —comentó Klaus, dándole golpecitos suaves en el lomo a Rengnar que intentaba recuperar su aliento luego de ese intento de estrangulamiento.

    —Qué educado —con esa mueca repleta de sarcasmo, Urd ignoró al pequeño Gild que se acercó a ella con aquel juguete, no obstante, ella usó sus poderes acuáticos para rodearse de aquel liquido vital y usarlos como apéndices extras, sosteniendo al rubio con ellos y evitando un ataque, para luego arrojarlo. Sin descuidar que cierto chileno le disparó, pero inmediatamente formó un escudo de agua que creó una enorme cantidad de humo de donde provinieron explosiones y cayeron jeringas que penetraron la piel de la norna que se rodeó del agua y logró quitarse las toxinas o heridas que habían penetrado su sistema —. Soy una deprimida, si crees que aquí eres el único que puede curarse y pelear. Déjame decirte que estás equivocado y más luego de que he visto su forma de pelear en su estadía en este lugar —Aquellas palabras dedicadas a Emil hicieron que la norna se distrajera y no viera que atrás, un dragoncito con toda su fuerza la lanzó hacia abajo y, dispuesto a lanzarle una bola de fuego al rostro, cargó sus fauces de energía ígnea, pero algo sorprendió a los presentes.

    Una flecha, y luego otra, y otra. Cada una con diferentes efectos, que parecían ser una lluvia multicolor que caía sin control, era imposible esquivar.

    —¡Cuidado! —gritó Emil —. Parecen ser flechas con venenos y... —algo explotó —. Explosivas...

    Un nube de humo se formó al colisionar algunas flechas contra el suelo.

    —¿D-De dónde vienen? —preguntó Klaus, que tuvo que esquivar una corriente de agua colosal de la norna que había regresado, mas antes de que pudiera reaccionar, un dragoncito cayó a sus manos y que fue lanzado como una pelota de baseball —. ¡Ugh! ¡Miren arriba, chicos! —señaló el número dos, logrando que los varones (menos Allen que estaba oculto quién sabe donde), enfocaran sus orbes en el gigante arbóreo de donde más de una docena de niños sostenían arcos con flechas y algunos resorteras con materiales tóxicos o cosas extrañas que seguro tendrían efectos más brutales que un mero roce de una piedra en el rostro.

    —¡No tocarás a hermanita Urd!

    —¡Ustedes! ¡Monstruos!

    —¡Fuera de nuestra casa!

    —¡Largo!

    —¡Feos!

    —¡Traguen veneno, perros sucios!


    Sin duda la situación para los esbirros de Lucifina se entoldaba de más dificultad al demostrar que la norna no estaba sola, mientras las dudas de las habilidades de una dama silente y que incluso con todo el ruido aún yacía en el mundo de los sueños aún estaban envueltas en una telaraña de profundos misterios.

    Hasta que algo llamó la atención de todos... ¿Un sismo? Dicho movimiento del terreno alteró a los combatientes hasta que las ansias de pelea lograron concentrarlos nuevamente.

    [ * * * ] ​


    Recuerdos que se funden en la nada, promesas que no pudieron ser cumplidas, y misterios que no obtuvieron jamás una respuesta. Todas van al territorio de la indiferencia que poco a poco va ganando terreno en un corazón que se enfría con el avanzar de las decepciones que vienen con el continuar de una vida confusa, entonces aquel órgano que late se vuelve el hielo más duro que como un cristal es frágil, pero no por eso destinado a romperse. Mantenerse fuerte, mirar adelante sin cuestionarse y hallar las respuestas de todas las interrogantes era la única forma de avanzar, experimentar, desafiando la naturaleza, alterando los designios divinos o jugando entre la ética y moralidad era la única forma de crear un nuevo camino. Incluso si en el sendero tan sólo concebías serendipias que una con otra formaban una enorme torre de descubrimientos a los cuales todos santificarían ignorando que sus pilares fueron la repugnancia y la amoralidad, un desesperado intento de sublimar un atributo humano tan hermoso como sucio: La curiosidad.

    —Fascinante, sin duda fascinante.

    La voz de Aracely llenó aquella estructura volante que era tan colosal como monstruosa su apariencia. Lancelot tan sólo había penetrado la piel de aquel nuevo descubrimiento con infinidad de cables que habían atravesado una piel lisa que no denotaba los daños que pudo haber sufrido aquel ser que había salido del capullo. Reiji no había cambiado, seguía igual, mas su mirada no expresaba nada, era como si todo se hubiese esfumado, ni siquiera quedaba el dolor, tan solo una larga indiferencia, una mirada tan vacía como la de la temida One, y ella no tardó en salir a colación entre las charlas de los científicos.

    —N-no veo alteraciones en su sistema, señorita Aracely, aunque sus frecuencias mentales están...

    —¿Muertas? ¿No? Vaya, esto no sucedía desde que trabajé con esa muñeca sin alma y el irregular cobarde.

    —¿S-se refiere a Barbara y a Allen?

    —Ah sí, en aquella oportunidad, ese bastardo me pidió de al menos conservar recuerdos o sentimientos en cristales para que al menos esa arpía tuviera algo de humanidad.

    —Me sorprende que ella haya aceptado usar el prototipo, pudo haberse convertido en una de estas criatu-

    —¡No hables mal de mis experimentos adorables! —
    gritó, Lancelot pidió disculpas a su señora que se calmó y se acercó al asiático, dándole suaves golpes a su cabeza. El varón no dijo nada —. Y pues, la desesperación guía a las personas a hacer cosas que normalmente no harían y la suya era una colosal bomba nuclear que la volvía un peligro tan grande como cualquier caníbal fogoso.

    —Matar a Apollyon suena como una labor difícil.

    —Si no puedes matar a alguien, lo fundes y lo haces parte de ti de una forma más profunda. ¿No crees? Fue lo que quise hacer, pero me di cuenta que los seres humanos somos tan contradictorios, incluso si unes las tres partes enfermizas de una persona, no hallas la perfección solo los transformas en seres más horribles, ¿no es irónico como no somos compatibles ni con nosotros mismos? Es como si nuestro verdadero yo, y el yo que conocemos son tan opuestos que se repelen como la materia y la antimateria, y que unidos...

    —Comprendo...

    —Entonces quizá la respuesta sea asimilarlo, hacer que el otro ser se vuelva un mero cascarón vacío y devorar su cadáver.

    —¿Eso no es lo que hace un caníbal?

    —No es canibalismo si es hacia ti mismo. Quizá... ¿Autoantropofagia?

    —Alcanzar una cualidad divina y un grado superior de enaltecimiento devorando a otro, siempre he pensado que los caníbales demuestran un aura cristiana tenebrosa —
    comentó Lancelot.

    —La biblia de por sí es increíblemente repugnante.

    —Touché.

    —Aracely-sama, ¿qué desea de mí? —
    Esta vez fue el turno de Reiji de preguntar, su mirada vacía era quizá el resultado de aquello que intentó cometer tanto tiempo y que lo logró de una forma bizarra: Matar a su arma o quizá... despojarla de su total existencia, llevando con sí recuerdos, traumas y emociones con las cuales estaba conectado.

    —Obedeceme.

    —Hai.

    —¿Tienes recuerdos que comentarme, pequeñín?

    —Mi nombre, mi familia y poco más. Arigatou por preguntar.

    —¿Memorias de individuos más allá de tu círculo base y nuclear?

    —Ninguna, al menos, nadie que considere importante.

    —¡Woaaa! ¡No recuerda a sus amigos...!

    —Eran recuerdos conectados a su difunta arma, es lo normal.

    —Pero nos recuerda a nosotros.

    —Es por las coordenadas, y la influencia de Sparagmos en su psique. En todo caso, ahora tengo un empleado mejor que tú.

    —¡C-claro que no!

    —Con Adam aprendí que la gente con una mente demasiado ramificada puede llegar a ser impredecible y lo que menos necesito en mi labor científica es la incerteza. Ese es el peor defecto que se puede hallar en un investigador.

    —¡P-pues será inútil si su arma ya no se encuentra entre...!

    —No seas imbécil, fue el mismo proceso que ocurrió con mi primera obra maestra: Barbara y Apollyon. Dejé una cáscara vacía que servirá como deben funcionar las armas: Sometidas, pero sin la interferencia de recuerdos o cuestiones ineficientes.

    —¿O sea sólo replicamos los efectos que logramos en los primeros sujetos de prueba?

    —Se podría decir que es mi segundo éxito, sólo que ahora...

    —¿Uh?

    —No hay cristales...

    —Ya veo...

    —Por lo que esto es...


    Irreversible​

    —Aracely-sama, las coordenadas indican que nos acercamos al sector requerido.

    —¡Ught! ¡No toques eso! ¡Es mío! —
    gritó Lancelot. A lo que Aracely sentada, sosteniendo a Kitty y dándole ligeras caricias, dio una media sonrisa, mientras se cruzaba de piernas y señalaba hasta al frente.

    —¡Aterricen apenas estemos en el sector azul!

    —¡S-Si mi señora!


    [ * * * ] ​


    Manos que se movían de forma frenética como cefalópodos hambrientos y que sostenían un pequeño cuerpo que miraba hacia al frente, mientras veía a cierto amo de las sombras teclear y tomar control de cada zona, cerrando puertas o impidiendo a los intrusos salir de cualquier forma mientras los susodichos se hallaban ofuscados en la batalla. La reina parecía desinteresada mientras veía a su vástago de forma aburrida, escupiendo palabras de premura y despectivos hacia el varón que buscaba ejecutar su labor de una forma en que su madre estuviese orgullosa. Incluso si eso lo llevaba a estar sometido a ver códigos complicados o descifrar complicados mensajes para que la computadora principal cumpliera la labor encomendada.

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    —Mi reina, creo que Urd requiere ayuda.

    —¿Sector?

    —Área Tres, zona de Verdandi.

    —Pfff, confío en ellas. No son poco confiables como tú, basura.

    —Mi reina...

    —Tus hermanas son féminas confiables, es algo que está en sus cromosomas. No como tú, drone.

    —Sí, mi reina —
    aceptó la ofensa sin cuestionarla, mientras continuaba tecleando mientras los brazos que formaban un trono de enormes proporciones sostenían a la mujer en cuerpo de niña, pero con un alma tan oscura como la que podría tener la más tenebrosa lamia.

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    —¿Sabes que los zánganos una vez cumplida su misión son asesinados por la colmena?

    —Lo sé, mi reina.

    —Siempre me preguntaré por qué sigues aquí, ¿por qué sencillamente no mueres? Ahora te podremos reemplazar bastante bien. ¿O es qué te consideras invaluable y único?

    —...No, mi reina, sé que podría crear alguien mucho más habilidoso y capaz que yo.

    —¿Entonces por qué sigues aquí? —
    La dama tomó una copa de vino que aquella mano con vida propia le dio, sin que ella siquiera debiera susurrar una orden.

    —Porque debo... devolverle el libro a...

    Algo voló, fue una copa que cayó en la nuca del varón que sintió el líquido vital escarlata caer de allí, mientras los fragmentos de sangre y cristal caían a sus espaldas. El sonido seco fue solo interrumpido por las risas de la mujer que rápidamente gruñó e ignoró aquel artilugio roto para devorar más uvas con rostro de aburrimiento, mientras su fiel hijo sólo recogió los fragmentos de cristal, buscando juntar los fragmentos, mas estaba irremediablemente roto y en todos esos cristales vio su reflejo, quizá él era como esos segmentos de vidrios, esparcido e incapaz de unirse de nuevo.

    —¡Él no va a regresar! ¡Te mintió! ¡NOS mintió! Es más, ¿qué te dice que las personas que han venido aquí no las envió él para matarte, y no sólo a ti, a mí y a tus hermanos y hermanas?

    —Mefistófeles jamás haría eso, él nos...

    —¿Amaba? Oh, eres más imbécil de lo que creí. ¿Sabes? ¡Como si alguien pudiese amar a un monstruo como tú! ¡A ti! ¡Un drone!

    —No...

    —¿Niegas lo que te digo? Por favor, lo vi, lo vimos, tus hermanas lo vieron, todos aquí. Ellos parecían conocerlo.

    —Ellos sólo desean el cubo de luz.

    —Y tú sabes para qué lo necesitamos.

    —Sí.

    —Haz tu trabajo y no llenes tu cabeza con basura.

    —Lo haré —
    asintió —. Mi reina...

    —¿Ahora qué?

    —Está avecinándose...

    —Tsk... esto no le gustará. ¡Abre las compuertas!

    —Como desee.


    El enorme techo del último se abrió como la superficie de un moderno auto convertible dejando pasar una pequeña cantidad de nieve que no pareció tener efecto en la reina que consumió una de sus uvas antes de poner cara de asco debido a que ahora su fruta se hallaba ligeramente congeladas, sin embargo, un enorme terremoto estremeció el lugar y eso sólo significaba una cosa, un evento que pronto se materializó con la forma de unas enormes manos robóticas que agarraron los extremos de la pared como un virus infectando una célula y ahora la enorme estructura fungió como un nuevo y aterrador techo de la cual una enorme escalera metálica descendió y de ella salieron tres individuos escoltados por una jauría de criaturas amorfas. La reina se levantó de su trono viviente y uno de los brazos se extendió tomando la mano de Aracely, mientras la misma matriarca daba una reverencia ante el líder de los nerds.

    —E-es... digo... —El nerviosismo de la fémina se vio, pero intentó mantener la compustura —. Es un placer tenerlo aquí, creo que podemos...

    —Ahorra la palabrería barata, informame sobre los intrusos, si es que siguen vivos sino proveeme sus cuerpos para tener material de experimentación.

    —Sobre eso, al parecer desean el cubo de luz.

    —¿Quiénes son en específico?

    —Secuaces de Lucifina —
    respondió la fémina.

    —¡¿NÚMEROS?! ¡Waaah! —Lancelot dio un saltito mientras intentaba sacarse la voz de su arma que le decía de ir, pues quería ser destrozado por el arma brutal de un número —. Uh... Elux... no es momento... p-pero... ¿no vienen con Lucifina, n-no?

    —Lo dudo, el cubo de luz hubiese impedido que llegue aquí. Ah... que más quisiera yo que esa bastarda albina estuviese en este cuchitril. Verla como una muñeca sin vida y sometida a nuestros propósitos hubiera sido algo excitante y fascinante a la vez —
    confesó Aracely, viendo las imágenes que Nidhug observaba desde la computadora principal —. ¿Y tú no saludas, pedazo de basura?

    —Lo lamento, padre.

    —¿Cómo es qué sigues vivo? Sin duda tienes mis genes, eres un asqueroso ser deseoso de vivir, ¿no? Justo como yo, seres repugnantes que nadie quiere ver vivos, pero aquí estamos con nuestra asquerosa presencia, asqueando a otros hasta el final.

    —Sí —
    contestó, serio.

    —Así que esos son los intrusos. Basuras, pero oh...

    —¿Vio algo, gran Aracely? —
    preguntó la reina mientras Aracely daba una media sonrisa.

    —Ese mocoso es Klaus, ¿cierto? El número dos, me sorprende que un número de su estatus esté aquí. Realmente Lucifina ha de estar desesperada por el cubo de luz. Una lástima que mandara a sus perros, nosotros que creamos eso específicamente para ella y la bastarda albina es tan poco cordial que no vino en persona.

    —Los eliminaremos si eso desea —
    respondió Nidhug.

    —No, al menos no a todos. ¿Ves ese niño rubio?

    —Sí.

    —Es hermoso, su apariencia recalca que es el bebé de la caníbal Diamond, je... ¿No se vería lindo su rostro en un experimento? —
    Dijo, recordando lo de PROTO-TYPE. Lancelot tragó saliva —. Pueden matar al resto, pero quiero a ese ángel terrenal vivo, o al menos su rostro intacto, piernas o extremidades puedo conseguir en otro lado.

    —Gran Aracely, ¡tiene grandes gustos! Entonces... Drone, ya escuchaste, activa la alerta roja.

    —Sí, mi reina.

    —Lancelot —
    la líder de los nerds vio a su subordinado que inmediatamente de estar concentrado, observando a los intrusos por la computadora principal que era controlada por Nidhug, captó las palabras de su jefa y aquello provocó un respingo que le hizo enderezarse como si fuese un cadete nuevo en el ejercito.

    —D-diga...

    —Ve con los intrusos.

    —¡¿EHHHH?! P-pero son números... y... ugh...

    —Tienes un arma poderosa, además puedes llevarte a mis linduras —
    comentó, señalando a la jauría de criaturas amorfas que rodearon al chico con libras de más —. Incluyendo la nueva —Reiji se puso al lado de Lancelot con mirada tranquila y las manos atrás de su espalda sin al parecer estremecerse por la orden de la dueña de Sparagmos —. Pero recuerda mis órdenes.

    —Le diré a mis especímenes que también le ayuden. Un servicio de la casa, mi lady —
    guiñó un ojo la reina, provocando una suave sonrisa en el travestí —. Ante cualquier eventualidad los estaremos observando y mandaremos refuerzos. Nadie viene a Niflheim y no siente mi furia. Además, comprendo su interés por proteger una de sus reliquias.

    —¿Oh? ¿Reliquia? Sí, por supuesto —
    concluyó Aracely para luego ver las imágenes y relamerse los labios ante la idea de tener ese hermoso rostro en una nueva versión de PROTO-TYPE —. ¿Y ustedes? —Observó a sus subordinados y la jauría de seres amorfos —. ¡Actúen de una puta vez!

    —¡S-sí!

    —Por cierto... ¿Dolly?

    —No veo nada ha de estar bien —
    agregó la reina, desinteresada —, sino lo veríamos.

    —Has de tener razón, mi reina —
    concordó Nidhug.

    En el fondo una chica trataba de caminar pero tenía una venda en sus ojos, era difícil debido a la visión compartida y sus sentidos no eran los mejores, por primera vez en su vida sentía lo que era ser ciega, pero tenía que ir donde sus amigos, no podía dejarlos solos, especialmente a Rengnar, ahora entendía que ese tipo al que todos llamaban Max o Mefistófeles era su padre, ahora entendía el parecido, ahora entendía que aquel ciego enigmático era más que una figura desconocida, ahora entendía quién era ella. Y al estar ciega, los sonidos y la verdad sonaba más clara que nunca.

    —Rengnar... no te voy a dejar solo... papá... no hubiera querido eso —se dijo para sí misma, guiando su mano hacia las paredes, sintiendo el tacto e intentando avanzar sin la vista como aliada.

    [ * * * ] ​

    La pelea en el hall principal estaba obteniendo mayor intensidad, y el ritmo de la norna iniciaba a debilitarse, pues ella evitaba que sus hermanitos se involucrasen de más en la batalla, cosa que estaba perjudicando su control acuático especialmente cuando los enemigos la superaban en número, muchos de los infantes lanzaban sus flechas, pero ella gritaba que no interviniesen, cosa que los menores no escuchaban, pues querían ayudar a su hermana mayor. La norna de pasado notando como el infante rubio estaba señalando a uno de sus hermanos con su arma, corrió de inmediato y lo empujó siendo víctima de la arremetida del deprimido de la extinta Cruz Azul, la dama dio un grito, observando como su habilidad máxima conectada al pasado se difuminaba y aquellos cuerpos que ella sometió a una segunda infancia ahora regresaban a su forma normal. La chica notó una herida en su abdomen que se estaba llenando de un líquido carmesí. Le daba igual morir, pero no iba a permitir que tocasen a sus hermanas o hermanos de Niflheim.

    —¡Ahora vas a ver, maldita! —Esta vez Rengnar transformó su brazo en una enorme zarpa llena de escamas tan grande y roja que parecía irradiar el claro componente ígneo. Urd sonrió, sintiendo sus piernas débiles para poder esquivar y siendo lanzada hasta el árbol, los niños quisieron rescatarla, pero ella negó. Estaba bien si moría, no tendría problema. Mas no fue la salamandra su verdugo sino cierto rubio que rodeó su torso con una cadena que provenía de su arma, una aterradora doncella de hierro —. ¡Danos el cubo de luz y vivirás! ¿Cierto, Gild?

    —...No... pero te conviene decirlo... —
    El de ojos azules se acercó a la fémina que le escupió en el rostro.

    —Sí, tienes el rostro de un ángel... ¡Un ángel caído! Je... —sonrió, burlona —. Púdrete en el infierno, Mastema.

    Lo que no se esperó es que Engel entrecerrara sus ojos y poco a poco Gilgamesh tragara a la pelirrosa que vio su vida pasar frente a sus ojos. ¿Qué gracioso no? Ni siquiera había tantos recuerdos, su vida era corta, sin valor y realmente morir no significaba nada. Solo un descanso eterno para una vida de total servidumbre, donde hasta el final cumplió su misión de vida. Si esto era desfallecer, se daba cuenta que tenía razón: No parecía haber nada más allá. Una lágrima cayó por uno de sus ojos pero era casi invisible. Sin embargo, no pareció ser su momento cuando una colosal rama la sostuvo del abdomen y la haló hacia el gigante arbóreo. El rubio frunció su ceño, no notando como una rama se acercó a sus espaldas, tuvo que ser empujado por Franco que lo lanzo a un lado, mientras otra de las ramas tomaba las cadenas de Gilgamesh y las rompía.

    —Vaya, vaya. Al parecer una no puede dormir, porque se arma todo un burdel de putas por aquí, ¿no? A ver sucios hijos de ramera, ¿quién quiere ser el primero en morir por haber tocado a mi hermana?

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    —Verdandi... —susurró Urd viendo a su hermana que daba una sonrisa impulsiva y ponía sus manos en sus caderas.

    Los esbirros de Lucifina quisieron actuar pero sintieron un bullicio y otro ligero temblor que no podía augurar nada bueno, cosa que se verificó con el avenir de una vocecita chillona cabalgando lo que parecía ser un monstruo de hilos.


    —¡Oye, no se olviden de mí! —infló sus mejillas una dulce Skuld, tomando los hilos que le permitía cabalgar a esa gigantesca verme de hilo —. ¡Estoy lista para jugar con onii-chan Klaus y matar a sus amigos malos malosos! —dijo, haciendo saltar a la verme que vino acompañada de otras más pequeñas. La enorme serpiente de hilos pareció volar mientras la de anteojos levantaba una mano —. ¡Yijaaaaa! —y se posicionó junto a sus hermanas —. ¡Somos las nornas! —posó y Verdandi hizo lo mismo. Urd sólo chocó su mano contra su frente, algo frustrada por no haber muerto y haberse tragado esa escenita, pero una parte de ella atesoraba poder disfrutar un día más con sus adoradas hermanas.

    —Cura tus heridas, Urd y luego únete que debemos romperle el culo a estas mierdecillas —Verdandi chocó su puño contra su mano y escupió al suelo —. ¡Y a ti te mataré primero, niño bonito! Haré que tu presente sea todo lo contrario a tu rostro. ¡Yggdrasil es hora!

    El árbol brilló con intensidad mientras el invernadero comenzó a emitir un brillo cegador que sorprendió a los secuaces de Lucifina que vieron como las plantas y toda la naturaleza se arremetía ante ellos, algo similar al bosque, pero era diferente, era como si aquello les estuviese absorbiendo vida o energía. ¿Es qué acaso esa era la habilidad de la norna? No, algo no cuadraba en todo eso, pero no tuvieron tiempo para pensar cuando algunos vermes se acercaron a ellos y flechas de los niños que estaban sobre el árbol arrojaban. La batalla inició a fundirse de incertidumbre ante la presencia de la nueva norna que no parecía piadosa y a diferencia de sus hermanas, estaba haciendo valer pura fuerza física y no disminución de capacidades o alteración de estados. Aunque algo en esa sonrisa segura de sí no convencía de todo al chico de hebras bicolor. Ese momento de pensamiento le costó caro cuando una manada de vermes se arremetieron contra él, pero fueron interceptadas por proyectiles que las volvieron estatuas con una curiosa forma. Klaus levantó su pulgar para luego ver a Skuld, la quiso señalar con su arma pero sencillamente decidió petrificar a otros seres que estaba a su alrededor. El aroma a frambuesas se hizo tan fuerte que en cierta forma le hizo sostenerse su nariz y respirar a bocanadas.

    —¿Estás... bien? —preguntó el sudámericano.

    —Sí, cadete. No te preocupes. ¡Debemos luchar para avanzar! —Eso dijo mientras corrió, empujando al chileno, pues una rama traviesa había decidido envolverlo y ambos en el suelo dispararon a la estructura de madera que explotó en una lluvia de astillas que pareció regenerarse, más una astilla penetró la piel del número dos y sintió como incluso ese segmento había absorbido una diminuta parte de su energía —. Eso...

    —¿Eh?

    —Rod podía... absorber la energía de todos aquellos que golpeaba.

    —¡¿Esa weona es una caníbal?!

    —No... lo sabríamos, yo creo... creo...


    Antes de que el dúo de varones pudiese actuar, flechas obligaron a que esta vez fuese el chileno quien hiciera rodar sobre él al militar para que ambos no fueran atravesados por flechas que caían desde el árbol.

    —Yggdrasil... Conecta mundos y en sus raíces está la fuente de todo el conocimiento... yo... —No, no podría ser. Haciendo gala de su conocimiento como Two se levantó y fue corriendo a verificar la verdadera extensión de la habilidad del árbol para sorpresa de Franco que veía como con habilidades acrobáticas, el segundo número saltaba encima de ramas o se balanceaba mientras sostenía su pesada arma, mientras su mirada estaba guiada hacia el frente.

    —¡Ni te creas que vas a poder, puto paco de mierda! —Verdandi se puso delante de su gigantesco árbol que brilló con intensidad —. ¡Ahora Yggdrasil! ¡Está yendo a tu núcleo! ¡Es el momento! ¡Réquieeem!

    —¡Así que era eso! —
    Klaus sonrió de oreja a oreja, notando como del centro del árbol se mostró un rostro que emitió un gran vozarrón, pero el número dos se disparó a sí mismo, convirtiendo su cuerpo en piedra, logrando ser inmune al sonido, para luego regresar a su forma normal.

    —¡¿Réquiem?! ¡¿CÓMO ESA ZORRA TIENE LA HABILIDAD DE MAX?! —Rengnar estaba cabreado que emitió una honda de fuego tan potente que atrajo algunas vermes pero eso poco lo importó —. ¡No profanes la memoria de Max! ¡Zorra!

    —¡Rengnar! ¡No! —
    gritó el número dos, mientras su cuerpo a poco dejaba de petrificarse. Franco corrió, siendo objetivo de infinidad de ramas que él disparaba un esquivaba.

    —¡Nunca te lo voy a perdonar! —dijo, acercándose a la fémina de porte tomboy que dio una gran sonrisa poniendo sus manos atrás de su cabeza para luego dar un chasquido con su lengua, el chico salamandra sintió un peso en su pierna, era Franco que estaba evitando que su compañero ígneo cometiera alguna locura —. ¡Suéltame, maldito! ¡Ahora! ¡No voy a permitir que ella...!

    —¡Piensa con la cabeza, gil! —
    le dio un golpe.

    —Pero ella... Max...

    —Él... ya se ha ido. Déjalo descansar...

    —No puedo... ¡No puedo olvidarlo...! Yo... no puedo... dejarlo ir...


    La risa de la norna malhablada llenó el lugar.

    —¡Pues entonces ve con él! —Las ramas rodearon los brazos del chico salamandra que lanzó fuego de su boca, transformarse totalmente era una opción, pero causar un derrumbe no le gustaba como idea, quemar ese maldito árbol le sonaba incluso más normal, pero de nuevo el núcleo del árbol brilló y emitió una potente luz que crecía con el aumentar de su miedo mientras ramas y raíces parecían consumirlo y rodearlo como una especie de capullo de madera mientras la luz aumentaba. Una luminiscencia que se alimentaba con el máximo terror humano.

    —...¿Bliss? —abrió sus ojos, recordando las historias de ese aterrador hombre de luz que se alimentaba del horror humano y era denominado como el príncipe de la tortura. Antes pensó que era de esas viejas historias similares a las del Coco para que los niños durmieran temprano, una especie de control mediático del consejo estudiantil para que las nuevas camadas fueran más obedientes y odiaran con ferocidad a la Frank Academy, despojándolos de cualquier rasgo de humanidad; pero ahora estando tan cerca de alguien con una habilidad similar, entendía todo.

    —Hacia mucho tiempo... —Verdandi miró a sus hermanas con una sonrisa—... que nosotras no escuchábamos el nombre de papá.

    —Supongo que... moriré... —
    se resignó el chico salamandra, mientras Klaus buscaba ir con él y daba gritos, pero entre más quería avanzar más vermes lo rodeaban y ese intoxicante aroma a frambuesas lo mareaban y le quitaban una concentración que debía tener, pero múltiples disparos repletos de un fuego tan potente capaz de calcinar el acero llegaron mientras un chico corría envuelto de fuego, y corrió hacia el hombre reptil, lanzándolo al suelo donde rodó, aún si aun estaba envuelto de ramas tan duras pero ahora agujereadas por las balas del chileno, agradecía que al menos sus brazos estaban libres—. Tú...

    —¡Cómo si te fuese a dejar morir luego de toa' la mierda que hemos pasao' acá!

    —...

    —¿No vas a decir nada? Mira que eres gil, weón yo soy impulsivo, pero tú... —
    No hubo nada que decir cuando el sudámericano sintió como unos brazos lo rodearon con fuerza. Rengnar lo estaba abrazando —, pero qué... ya weón, puedes soltarme y decir nohomo para sentirte mejor —suspiró el chileno, pero el finlandés no dijo nada.

    —Puta madre... ¿A quién le importa? Gracias...

    —¡Atentos! —
    gritó Emil mientras él mismo intentaba quitarse el veneno que invadió su sistema por una de las flechas que había sido lanzada por los infantes arqueros encima de Yggdrasil. Estar tan cerca al árbol de la vida parecía ser peligroso, pues las ramas volvieron a envolverlos con fuerza, pero esta vez Rengnar empujó a Franco, el núcleo emitió un potente vozarrón que hizo que lo último que viera el chileno fuera al sonriente hombre dragón sostenido por dos ramas en cada mano en una posición similar a la crucifixión, y emitir un enorme vozarrón hacia él.

    —¡Woaaa! ¡Que escena! ¡Tira eso, Yggdrasil! —ordenó Verdandi mientras Klaus vio el cuerpo inconsciente de Rengnar, ¿estaría muerto o...? ¡No! No podía, aunque era consciente que dada las habilidades de absorción similares a la de Rod quizá era un descompenso de energía mental o quizá había caído víctima del réquiem.

    —Franco... ¿Dónde está? —clamó el científico de hebras bicolor.

    —¡Ahh! ¡Si es el réquiem de Max a saber si vivirá! ¡Están jodidos! ¡Chicas! ¡Los entrego! ¡Pero déjenme con vida! —gritó Allen, Emil suspiró.

    —¿Dónde estuviste?

    —Afuera.

    —Me sorprende que regresaras aquí, sobre todo debido a tu invaluable pero cuestionable deseo obsesivo de mantenerte a salvo dado tu alto instinto de conservación.

    —¡Afuera todo está peor, cerebrito! ¡Está tan jodido como la simetría de tus orejas!

    —¿A qué te refieres?
    —preguntó el hermoso Gild luchando contra una corriente de agua que fue absorbida por la apertura de su doncella de hierro.

    —Pues viene su amigo el chino.

    —¿Reiji? —
    agregó Emil —. Sé que puedo cuestionar tus opiniones, pero he de admitir que la presencia de Aoi-chan podría ser beneficiosa en nuestra situación actual y no lo consideraría una situación desfavorable, sólo impredecible.

    —¡No, cerebrito! Viene con... Lancelot.

    —...Vaya... —
    Gild sabía que eso significaba que Aracely no estaba tan lejos, lo cual era atemorizante en más de una situación.

    —¡¡¡¡¡Y muchos monstruos horrorosos!!!!! —Aquello fue dicho con una voz chillona y totalmente aterrada.

    —¡¡¡ABAJO, CHICOS!!!

    No hubo tiempo para reaccionar cuando Klaus dio aquella orden, él cayó de espaldas buscando así poder tener visión y disparar en caso de ser necesario, notando como una amorfa criatura se posó encima de él e inició a forcejear, un gruñido y una mordida bastó para que el número dos sintiera su energía siendo absorbida similar a la habilidad de Rod, le dio un cabezazo a la criatura y la señaló con su arma, mientras notaba como más pasos y más criaturas se acercaban, pero se encargaría de petrificar a esa abominación ahora mismo.


    —Aka...Aka...ne... —Aquella voz rasposa de la criatura hizo que el militar palideciera, Gild comprendió eso aún si no conocía a Rod, sabía lo que estaba sucediendo y más considerando como era de inmoral Aracely, sin pensar más, aprovechando el miedo del segundo se lanzó a éste.

    —R-Rod... eres... tú... —ignoraba las mordidas, incluso los arrebatos brutales del monstruo que buscaba roer el petrificado cuerpo del número dos que había usado aquello como mecanismo de defensa —. C-cómo... le diré esto a Akane... cómo... yo... yo... l-lo siento... Akane...

    La abominación fue petrificada antes de que con un toque explotase en miles de rocas mientras el número dos avanzó a paso silencioso y diera un grito.

    —¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! —Comenzó a disparar a todas los experimentos, pero muchos de ellos esquivaban, otras eran petrificadas pero aquel descontrol era único. Emil estaba entre fascinado y deseoso de sobrevivir ante la jauría nueva que había venido a apoyar a los habitantes de Niflheim.

    —Debemos...

    Pero algo explotó atrás de él y voló una pared de hielo y casi quemó al científico que tuvo la suerte de que Gild lo tomara del brazo y alejara. Aquello no era desconocido, Emil lo había presenciado en el Nexo cuando lucharon contra Apollyon, ahí estaba Reiji: Lo había hallado, y tenía invocado a Aoi-chan con el cual le dio otro disparo, el científico de hebras bicolor formó una explosión que colisionó con la otra, pero sufrió unas quemaduras que casi fueron su último suspiro, aprovechando esa barrera de humo lanzó varias jeringas con paralizantes pero fueron interceptadas por una corriente de agua de la norna que se había recuperado.

    —No eres el único deprimido aquí —tajó Urd.

    —Reiji... ¿Estás siendo víctima de algún control mental? —no perdía nada con preguntar.

    —¿Quién eres tú? Bueno, eso no importa. Sólo muere, onegai

    Otro disparo de Aoi-chan que estaba silente llegó hasta Emil que confirmó la verdad: No, Reiji no había sido poseído ni era algo similar a lo pasado en el bosque ni mucho menos a lo de Klaus, pero esa respuesta tuvo un precio muy caro y lo recibió en carne propia cuando sintió su brazo siendo quemado en carne viva, Gild corrió con todas sus fuerzas, pero ojalá aquello hubiese sido lo único, varias flechas y navajas desde Yggdrasil volaron en dirección hacia el deprimido. Vaya, ¿ese sería su fin en aquella vida? Qué curioso, quizá cuando fue aquella mujer francesa que murió quemada por escuchar voces nunca se imaginó que un escenario así se verificaría pero en contrario. ¿Era el bueno o el malo? Él lo sabía, no era ninguno.

    —¡Emil! ¡Emil! —Engel corrió ignorando todo e incluso la tormenta de flechas y objetos cortantes que volaban hacia a él. Sostuvo en sus brazos al chico de orejas disparejas —. ¡No te mueras! ¡Por favor! Ya... ya... ya perdí a Diamond, no te quiero perder a ti —lloró, no podía contener los ríos salados que caían por su semblante —. No ganabas nada aquí y... sin embargo... estuviste... yo... yo... todo es mi culpa, por ser terco, por querer avanzar y no pensar en ustedes, pero te ruego... no te mueras... ¡No te mueras!

    —Ah... esas lágrimas me recuerdan a las que te provocó Franco cuando lanzó aquel comentario... —
    susurró Emil con voz suave.

    —¿Eh...? Franco jamás me ha herido... él siempre...

    —Eres el mismo Gild que conocí, eso es bueno... muy... bueno... —
    La vida se le iba lentamente, a lo que Gild gritó con todas sus fuerzas. Odiaba no poder curar, detestaba ser tan solo el remedo de un guerrero que luchaba con mediocridad y no podía ser un deprimido promedio. El rubio apretó con fuerza el cuerpo de la persona que siempre lo siguió antes de verse rodeado por criaturas. Tomó su doncella de hierro y la abrió para luego tomar a Emil y lanzarlo, provocando que la doncella de hierro se cerrara.

    —¡USTEDES, HORRIBLES MONSTRUOS NO LO VAN A TOCAR! —Gritó, sintiendo una voz.

    “Ahora por fin eres un caballero que busca proteger a otros...”

    —Gilgamesh... —susurró el rubio antes de sonreír notando como un líquido carmesí llenaba la doncella de hierro que veía desde abajo formar un pequeño charco hasta que se abrió totalmente y dejó caer a un chico que tosió varias veces intentando sacar un líquido amargo de su sistema —. ¡E-Emil!

    —Estoy vivo... tú... me curaste.

    —Tú también.

    —Yo jamás...

    —Gracias por curar mi espíritu.

    —Ya veo...

    —Emil... tú eres... increíble.

    —Y-ya Elux... no digas cosas raras de destrozos con esa doncella de hierro... uh... eh... ¿Adiós? —
    El dúo de científicos tuvo que dar un salto para no ser atrapados por los apéndices robóticos del chico Ocotopus que dio un suspiro liberando finos láser de cada extremidad, Gild y Emil se separaron, para cubrir más terreno, mientras Klaus estaba en su propia tribulación con las normas y su deseo de liberar a los otros dos impopulares del árbol de la vida. Emil no tardó en ser interceptado por Reiji, compañero o no, no podría dejarse asesinar incluso si sabía el poderío de Aoi-chan.

    —¡Chicos! ¡Al parecer aquí no sólo usan el material genético para crear homúnculos! ¡Al parecer ese árbol obtiene las habilidades de los donantes! ¡Tengan mucho cuidado! —gritó Klaus, pensando en la posibilidad de infinidad de donantes que pudo haber usado la ama de aquel lugar, lo que se traducía en infinidad de habilidades y vidas que pudo haber conocido ese árbol, tal como el gigante arbóreo de la mitología aquel ser parecía traer conocimiento y provenir de la semilla máxima que confería vida —. Tienen que ser fuertes... Rengnar... Franco... solo siendo fuertes de mente... podrán superar el réquiem...

    Sin duda las múltiples situaciones que envolvían los grandes eventos en la vida de los muchachos bajo la estela de Durkheim mostraba que las cosas siempre se podían poner peor o más extrañas. Batallas mentales y físicas que se fundían en una cortina de incertidumbre de la cual el resultado aún era desconocido. Ideales que crecían como flores en invierno destinados a durar hasta primavera o morir en la estación fría sin brotar y sin demostrar sus colores más vivos. Y al final del día incluso el hielo podía ser manchado de sangre.

    [ * * * ] ​

    _____________​


    ¡Ohhh! Chicos, ¿qué podría salir mal? *Tomatazos* ¿Estuvo tranquila esta actu, no? ¿No? *okya* Como sea, aquí tienen sus datos, fichas y etc. ¡Diviértanse! El plazo es de nueve días como siempre.

    Mientras Jihyun pelea con Coquito, cierto grupito al parecer fue devorado por Madre Gaia, ay... Como sea...

    Explicación: Oh no, chicos, están dentro de Madre Gaia. ¿Qué puede salir mal? Pues que si no salen rápido serán em... canibalizados. La mala suerte es que en este mundo no se acepta la violencia o sea todo rastro de arma es neutralizado (por eso que no puedan invocarlas), deben viajar a dos islas para salir de ahí.

    La primera: El país del olvido – Un mundo de personas sin recuerdos, es la típica ciudad donde todos son iguales y trabajan, ahí habitan los “Tamed” habitantes con un estilo de vida monótono, que no poseen recuerdos. Si bien son pacíficos, dado que no tienen recuerdos son seres vacíos en busca de corazones y recuerdos, deben escapar de ellos, porque se ponen frenéticos pues tienen afán de llenarse de recuerdos y ustedes están llenos de eso, pero ese mundo moderno tiene una pecualiaridad y es que entre más tiempo estén, sus recuerdos 'escaparán de ustedes' en forma de fuegos fatuos por lo que deberán perseguirlos, pues huirán de ustedes, así que básicamente es escapar de los 'tamed' y, a su vez, perseguir sus recuerdos que escaparán de sus cuerpos y en forma de fuegos fatuos huirán, deben mantenerlos en sus lámparas de kerosenes porque si los pierden, perderán recuerdos valiosos. Si logran ir al puerto podrán tomar un barquito e ir a la siguiente zona.

    El segundo: Tierra Santa: Un bosque enorme y oscuro donde la única luz proviene de la parte más profunda, se escuchan cantos y risas (¿hadas? Lol) es un lugar tranquilo, el único problema es que los fuegos fatuos dentro de sus lámparas de kerosene se están apagando, o sea, los recuerdos se están perdiendo, por lo que deberán cortar algunos árboles para mantener el fuego. Si todo va bien y van hacia la luz llegarán al centro del bosque donde Madre Gaia se encuentra en su santidad junto a sus monjes que le cantan esta canción:


    Algunos hacen una ronda. Si intentan luchar con sus hachas Madre Gaia les hablará de que la violencia no es buena, pueden poner una pelea, ella ni sus monjes atacarán sólo esquivarán pero... entre más tiempo estén ahí, notarán que su cuerpo se está transformando en árboles muy lentamente eso sí, Madre Gaia le dice que ahora serán parte de ella. Deben luchar, pero ojo, al convertirse en árboles se darán cuenta que los árboles del lugar... fueron personas o_o. O sea, estuvieron cortando gente, lol. Y si quieren seguir manteniendo el fuego de sus lamparas deben cortar los árboles o perderán esos recuerdos. Aquí hay dos decisiones que pueden tomar, una les guía a un good ending y la otra a un bad ending, o sea... un punto de quiebra, ser libres o ser canibalizados.

    1) Dejar que la lampara y los recuerdos se apaguen. ¿Qué más da? ¿Por qué seguir cortando más personas?
    2) Seguir cortando árboles y mantener el fuego de los recuerdos vivos. Veamos si hallamos una forma de salir.

    ¡Elijan con sabiduría!

    Oh, Kei, ¡ya vino Nine!

    Ojo, Cris va a revivir a Bea y a él hasta que Taka y yo estemos contentos (yep, puede ser un sólo post como pueden ser 5 o 6, es una prueba de resistencia mental para ti ).

    Datos:

    Arma de Cris:

    Nombre: Apokatástasi o Kat.

    Capacidad elemental: Oscuridad.

    Se presenta como una especie de aura oscura con una calavera que siempre rodea a Cris que funciona también como un arma de fuego que dispara proyectiles de oscuridad. Uno de sus vestigios le permite crear "Save points" mientras su usuario posea energía mental y al escuchar el comando "Revival" procede a envolver el lugar en oscuridad creando el punto de guardado.

    Vestigios de Cris:

    Vestigio 1: Lag: vestigio que posee la habilidad de someter a su objetivo en una disociación temporal, en simple español: Ralentiza a su objetivo dandole a este la sensación de que él se mueve a gran velocidad. Un abuso de este vestigio provoca que el usuario este en "Lag" por un periodo de tiempo corto.

    Vestigio 2: Shattered information: Vestigio que le permite superponer sus códigos de localización personales en el paquete de un espacio tridimensional, es decir, puede dar saltos espaciales apareciendo en cualquier lugar que desee de forma instantánea. En combinación con Lag puede crear "cuenta alterna" de si mismo, es decir, una replica espacio-temporal que le apoyará en combate. Generalmente le dice: Mini-Cris o Cris II. El abuso del vestigio le hará saltar en distintos puntos de forma aleatoria, la cuenta alterna es mucho más débil.

    Vestigio 3: Save Point: Es capaz de crear puntos de guardado que le permiten 'revivir' aliados o a sí mismo las veces que sea necesaria. Su habilidad más usada, pero obviamente no puede abusar de ésta, pues lo cansa mucho, puede dejar de utilizarla cuando su energía mental se acaba.

    Vestigio 4: Fragment of Hope: Un vestigio especial que responde a la esperanza de su portador. Mientras la sienta, el vestigio será capaz de acelerar la regeneración celular del usuario, permitiéndole recuperarse de heridas graves y reponer energía perdida. Sin embargo, si el usuario pierde la esperanza o es dominado por una fuerte emoción negativa, la activación del vestigio le causará heridas y volverá su organismo extremadamente venenoso, transmitiéndolo al tocar a alguien.

    Nine [Ficha]

    Oh... ¡Para ustedes vino Reiji! Pero... ay... como enemigo (?) A diferencia de lo del bosque, aquí Reiji no está siendo poseído ni nada. Lo hace todo con voluntad, es más, Ice deberá escribir batalla con Emil y cia. Sobre Corvent, sí, al parecer escribirás batalla por fin, sé que querías. ¡Hay para elegir! Las nornas (Verdandi que su árbol es una base de dato con las habilidades de los recolectores, los experimentos de Aracely, Lancelot y el buen Reiji, además de las nornas y algunos niños de Niflheim).

    Hay un punto muerto [ * * * ] donde pelearán únicamente con Urd y los niños arqueros, pero el otro [ * * * ] es el principal y donde viene todala artilleria pesada. Pero el lado negativo es que Reng está inconsciente por el Réquiem (¿o muerto...?) y Franco está en el interior de Yggdrasil y víctima del maldito Réquiem, sólo podrá salir del núcleo si lo supera como lo hicieron Kristina y Jesús, pero a diferencia de ellos, Leo, a ti además te toca escribir batalla cuando salgas ;) Préparate, tienes mucho que escribir (?). Así que básicamente... el medio caos en Niflheim, aunque Dolly está viniendo... ¿Servirá como ayuda? ¡Bueno! Tienen el caos servido, cualquier duda saben dónde estoy.

    Fichas...

    Verdandi [Ficha]
    Paracelsa (La Reina] [Ficha]

    Sí, dado que te toca a ti la batalla... te diré de quién será la identidad del Dixit de tu Réquiem, Leo.... ¡Taratarataaaa!

    Lucifina[Ficha]

    La canción para ella, sorry, no me resistí (?)


    Sobre la ficha: Está incompleta solo con lo básico, esa ficha se actualizará con más información con el siguiente flashback owo pero ahí la tienes como guía. Si quieres puedes crear más eventos que en el flashback sobre su relación con su club y cosas así xD Tienes material de sobra para no sólo depender de mis flashback (?)

    Sobre la batalla Corv, no soy tan cruel, ahora ya Gild controla un poco su habilidad curativa (poco porque Gilgamesh es algo impredecible, ella funciona con el... honor, así como Herodaddy con la curiosidad (?) ). Recuerda que Aracely está viendo todo, quizá y hasta le puedes caer bien *wink wink*.

    AmakiAmaki
    TaKaTaKa
    IceIce
    LeoLeo
    Velvet.Velvet.
    zXArtemisXzzXArtemisXz
    AhkilendraAhkilendra
    CorventCorvent
     
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  3. Velvet.

    Velvet. I challenge my fate!

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    Las cosas no se ponían muy bien para los ángeles caídos de Pavel, de por si tener a un número ayudando a su compañera era una cosa, pero que este otro pudiera revivirla y poner una vez más la batalla a su favor era una clara desventaja para ellos quienes trataban de sobrevivir como podían a los azotes de los números. Balas de oscuridad intentaban penetrar el cuerpo de la muchacha de cabellera castaña quien trataba de esquivar como podía las ráfagas demoledoras del Gamer, pero este era rápido o parecía rápido ante sus ojos, llevando a Pavel la necesidad de bloquear cada ataque con su cuerpo dorado. No obstante Bea estaba allí también, apoyando con los tentáculos quienes tomaban el cuerpo de ambos perdedores lanzándolos como si fueran muñecos de trapo hacia el suelo. Cris saltó hacia el cielo liberando una gran ráfaga de balas hacia la posición en donde se encontraban los muchachos. Pavel con rapidez cubrió a Sofía y a él mismo en un muro de oro que bloqueaba las balas permitiéndole salir a la pareja del ataque de Cris. Rápidamente la colombiana sintió un tentáculo acercarse a ella ola cual hizo que saltase a su izquierda para evitar el ataque de la numero. Pavel notó como la numero quedó descubierta atrapando uno de los tentáculos de Rini convirtiéndolo en oro el cual destrozó sin ninguna dificultad. La chica gruñó al ver a su querida medusa chillar y no tardó en responder lanzando sus tentáculos electrificados hacia Pavel. Si iba a tratar de convertirla en oro a ella o a su amiga, entonces lo haría pensárselo dos veces si se atrevía a tocarla. Pavel lanzó varias columnas de oro para tratar de inmovilizar a la discapacitada pero esta las rompía fácilmente con las extremidades de su compañera, Pavel intentaba moverse pero su cuerpo no reaccionaba, era como si estuviera en cámara lenta, la habilidad del chico de la mala suerte se hizo presente haciéndole fácil al número plantearle una serie de balas que golpearon peso pesado, una suerte que mantuviera su cuerpo hecho en oro al ver la habilidad de su oponente. No obstante, Rini logró golpearlo dándole una fuerte descarga eléctrica la cual dejó al enano tendido en el suelo por unos instantes. Sofía se alteró al ver a su camarada en ese estado, pero no pasó por mucho tiempo para ser asediada por el par de números que buscaban su cabeza. Sofía trataba de esquivar los ataques de la pareja pero poco a poco iba cediendo ante el control que tenían los números sobre ella. Tentáculos, disparos, Sofía trataba de eludir cada golpe pero en su condición actual le dificultaba mucho la labor. Estaba llegando al límite de su fuerza humana y si deseaba sobrevivir debía asesinar a los números en esos instantes, pero ¿Cómo lo hacía? ¿Cómo podía vencer a alguien quien podía “Reiniciar” el juego al momento de perder?

    Los Gamers le resultaban muy fascinantes a la muchacha, pues para ella, sino lo hacías bien a la primear debías aceptar las consecuencias de tus actos y tratar de entrenar mucho más duro para evitar cagarla de nuevo, pero a veces ellos podían reiniciar la ruta para sacar el buen final que ellos deseaban, Franco hacia eso, si la cagaba en una ruta podía volver a empezar desde cero e intentarlo de nuevo con una estrategia más adecuada, incluso, podían llegar al extremo de reiniciar por completo el juego para conseguirlo todo al %100. Para ellos era todo o nada, esa impulsividad de conseguir las cosas o irse por el camino más duro para completar la historia como se debe y sacar su final verdadero, así eran los Gamers, tanto que Sofía podía sentirse abrumada por tantos reinicios, ella solo tenía una vida, el, infinidad. Pero Sofía sabía muy bien que tenía solo una vida, una vida que no era propia, una vida que fue dada por aquellos que entregaron su ida por ella y si deseaba seguir adelante, sobrevivía aquella prueba ¡Y lo haría con todas sus fuerzas! Podrá ser un gamer y discapacitada sus oponentes, personas que han conocido lo crudo de la vida y que han sobrevivido a ella, pero, si había algo que Sofía tenía en su sangre, era la tierra en donde nació. Si, era una asocial que tomaba lo que deseaba con sus manos, pero también, era una antioqueña de pura cepa.

    — ¡Cagaste chiquita! — Sofía trató de esquivar una patada proveniente del nuero, su cuerpo trató de moverse para esquivar el ataque pero una vez más sintió como su cuerpo se movía demasiado lento o acaso era el propio número, no obstante el dolor que sentía era demasiado real para ser ignorado. Sofía voló por los aires sintiendo la pesada fuerza de los golpes del número recuperándose con cierta dificultad luego de levantarse del golpe. — ¡Es que vos queres más de lo mismo! ¡Y yo te voy a dar más de lo mismo!

    — Sofía, si no podemos evadir sus ataques, en ese momento contraatacamos. comentó Hanzo intentando ayudar a su camarada.


    Sofía asintió sintiendo como una vez más la velocidad de su oponente crecía exponencialmente. La muchacha trataba de evadir las balas, no obstante algunas de estas lograban penetrar su piel, para luego ser recibida por un puñetazo del número, aquello era lo que esperaba la muchacha y las cadenas que rodeaban el arma de Sofía se envolvieron sigilosamente en la mano del gamer sorprendiéndolo.

    — ¡¿Pero qué verga?! — los huesos de la mano de Cris se partieron en dos al sentir la potente fuerza de la cadena cubrirla. Rápidamente Sofía tomó la hoja de su arma logrando darle un corte a través del pecho, para luego, mandarlo al suelo con una patada. La muchacha observó al suelo algo que dejó caer el argentino, una mirada rápida de la muchacha notó el nombre de una curiosa marca.

    — Pico…dulce. — los recuerdos de su amiga discapacitada pasaron por la mente de la joven


    “Pico pico pico”

    "Oe, Krispy ¿Qué es eso?"

    "Pico dulce, Sofi. ¡Es un dulce argentino! Aunque seguramente el boludo de Franco diga que nosotros lo robamos."​

    Tomando el dulce con sus manos la muchacha lo degustó, su sabor rápidamente comenzó a correr a través de sus papilas gustativas haciendo que la chica sonriera. Algo que a Cristoforo no le causaba demasiada gracia.

    — ¡Che, pelotuda! ¡Es mi pico dulce! ¡No te lo comas!

    — ¡Sabe bueno! — comentó con una sonrisa Sofía — No tanto como los alfajores que hace mi Krispy pero sabe rico. Me recuerdan a los bom bom bunes que comía en mi barrio.

    — ¡¿A que no están deliciosos?!

    — ¡Esto no es momento para estar distraído! — comentó molesto Kat. Sofía rápidamente se alejó de los tentáculos de la chica medusa sin dejar de degustar aquel dulce.

    — Cris, cariño, déjala. Que ese sea la última comida de la cabra antes de que nos la carguemos— comentó secamente la chilena mientras trataba de darle a su presa con sus tentáculos.

    — Ah bueno, vos tenés gustos, por eso te mereces una muerte rápida.


    Sofía lanzó un par de shurikens en dirección a la pareja, Rini no tardó en mandar a volar cada proyectil lanzando los suyos propios mientras preparaba sus extremidades para atacar a la colombiana. Rápidamente el suelo se volvió oro haciendo que varios puñetazos con pinchos en sus nudillos los cuales chocaron con violencia contra los tentáculos de Rini. Francisca observó a un pequeño hombre que se lanzaba hacia ellos portando una espada de un brillante color dorado. Rini trató de proteger a su dueña pero esta fue recibida con un potente corte a su sombrilla. La medusa chillo obligando a la discapacitada tratar de alejar a Pavel de ella, pero este esperaba ese momento, transformando su cuerpo en oro el muchacho recibió la descarga eléctrica de la chica sin molestia alguna, propinándole como resultado un fuerte corte sobre la cobertura del hombro hasta su pecho. Cris trató de defenderla pero las balas eran cosquillas para él, permitiéndole a Sofía propinarle un potente corte sobre la espalda, la cadena de Hanzo rodeó el cuello del número lanzándolo como si fuera un muñeco de trapo rompiéndole así la medula. Ninguno de los dos asesinos perdía tiempo, ataques precisos y certeros, esa era la forma en la que debían acabar la pelea.

    — ¡Llun! — Sofía observó a su compañera quien trata de defenderse del caballo que la mantenía a raya de la pelea. — Maldición.

    — ¡Ve y ayúdala! ¡Mantendré a ese par ocupado! ¡No pierdas tiempo Sofía!

    — ¡Y vos no te me muras, Chiqui!


    Llun la estaba pasando mal, la Deprimida trataba de mantener alejado al feroz corcel que trataba de pisarla con sus pezuñas en un intento de cobrar venganza por aquellas personas que eran su familia. Taro relinchaba levantando sus patas delanteras tratando de pisar a la pequeña rusa que buscaba desesperadamente la forma de hacer que el caballo no la pisara. Pronto las envestidas para el cuerpo de la deprimida se hicieron evidentes, lanzando su cuerpo como si fuera una pelota de futbol por la tierra, las heridas en su cuerpo no tardaron en aparecer mientras sentía como las pezuñas y los dientes del caballo rompían cada parte de su cuerpo. Al levantar sus piernas para terminar el trabajo, Taro sintió un dolor punzante en su vientre. La pequeña rusa tomó aquella sensación de dominación por parte del caballo para hacer que este bajara su guardia y evitase notar como estaba arrastrando a la albina hacia un campo de cadáveres, allí, tomó una lanza de los cadáveres empalándola sobre el caballo. El potro trató de correr arremeter con fueras hacia la irregular pero su hocico fue atrapado por una cadena. La kunoichi se subió rápidamente hacia Taro quien trató de mandar a volar a la castaña no obstante Sofía sostenía demasiado bien el agarre del potro.

    — Mi Papá me enseñó a domar caballos, ¿Sabes? Y para que estos se tranquilicen hay que mantener la calma, pero sin dejar de ser firme sobre ellos.

    El potro se sacudía con fuerza intentando lanzar a la muchacha al suelo, Sofía utilizaba la cadena de su guadaña para que fungiera como una rienda que sostenía con fuerza el hocico del animal. Taro se encabrillaba tratando de zafarse de la colombiana pero esta mantenía su equilibrio cual jinete de rodeo, conservando un dominio absoluto sobre el corcel, las enseñanzas de su padre en la finca aun seguían intactas dentro de ella pues a pesar de que la herida del corcel no le impedía moverse para tirar a la asesina de su tribu, esta se mentía firme evitando caerse al suelo, la muchacha pasó la hoja de su guadaña por la tráquea del animal haciendo que este cayera al suelo, una muerte rápida y limpia, digna de un asesino. La muchacha no se quedó a mirar el cadáver, de hecho fue directamente hacia su compañera de equipo quien se encontraba bastante mal herida.

    — Llun ¿Cómo te encuentras? ¿Algo grave?

    — Solo…Ah…un par de huesos rotos…mi brazo derecho especialmente. — comentó la chica de cabellera blanca. Antes de que pudiera decirle algo la oscuridad engulló por completo el lugar para dar paso una vez más a los protagonistas de aquella cruel batalla. Para sorpresa de Sofía aquel corcel había revivido al igual que sus compañeros, no iba a dejar que aquellas asesinas se salieran con la suya.

    — ¡Por mi tribu!

    — Mierda, ¡Llun!


    La muchacha levantó su mirada al ver como el corcel se lanzó hacia ella, rápidamente la colombiana tomó con su cadena el cuerpo de la deprimida evitando que el potro tratara de atropellarla, las cosas se habían vuelto complicadas y si querían terminar con aquella pelea debían eliminar al número que causaba los reinicios. ¿Pero cómo podían hacerlo?

    Pavel por otra parte observó bastante molesto a la pareja se sacudía el polvo de sus prendas de vestir.

    — ¿Tai bien, Cris? — preguntó Bea preocupada.

    — Debería preguntártelo a ti, conchuda.

    — Adoro cuando me hablai sucio — comentó divertida la Bea provocando un sonrojo en el rostro del gamer.

    — Ya luego hablamos, pero primero tenemos que acabar con estos pelotudos.

    — Tsk — Pavel gruñó al ver como la pareja se lanzó hacia él.


    Si bien lograba defenderse de los disparos del Gamer sus reacciones eran demasiado lentas logrando apenas resistir los envites de la discapacitada. Su defensa no aguantaría mucho y si se dejaba agarrar por una corriente eléctrica del ama de las medusas sería su fin.

    — ¡Sofía! — gritó a todo pulmón, el duende encontró a la chica que estaba demasiado distraída tratando de eliminar al potro.

    Pavel sintió como uno de los tentáculos electrificados lo golpeó, para luego ser recibido por una ráfaga de balas por parte del Gamer. El duende ruso estaba perdiendo la ventaja, necesitaba la forma de reagruparse con su camarada para igualar los números una vez más. La clave de la victoria era eliminar a Nine, eso lo sabía muy bien, su técnica era fuerte, pero seguramente tendría una debilidad y aprovechar la ventaja para eliminarlo de una vez por todas, pero ¿Cuál era? ¿Agotar sus energías? El tipo no parecía estar cansado, la mente del ruso debía trabajar en un plan o no volvería a ver la luz del día.

    — Tsk— chasqueó su lengua juntando sus palmas para luego colocarlas en el suelo haciendo que de este unos pilares de oro se dirigieran hacia la pareja, Pavel no buscaba hacerles daño, buscaba separarlos para lograr ganar tiempo y ayudar a su compañera.

    — ¡Ah no pibe, no lo harás! — Cristoforo se lanzó hacia Pavel como si fuera un rayo bloqueando su paso, rápidamente el ruso transformó su corbata en espada y trató de frenar el avance de su rival, este rápidamente esquivó cada estocada devolviéndole el favor con varios disparos de aquella aura negra. A pesar de estar cubierto por su armadura dorada aun lograba sentir aquel dolor punzante que le provocaba el número con sus disparos. — ¿Crees que vos me vas a joder con esa espadita otra vez? — Pavel levantó sus brazos cubriéndose de una patada lanzada por Francisca. La Bea lanzó sus tentáculos buscando alcanzar el cuerpo del enano para electrificarlo de una vez por todas. Pavel trataba de moverse rápido pero su cuerpo no respondía — Puedo repetir las cosas tanto como quiera. — Nine lanzó al enano de una patada hacia su pareja, la cual lo alcanzó a recibir con sus tentáculos — hasta que sepa tus patrones de ataque. Entendelo, mi patrulla anti garchada y yo hemos ganado.


    Rini dio un grito de dolor al sentir como sus tentáculos caían como si fueran hojas de un árbol viejo. Beatriz no tardó en recibir a la kunoichi que había llegado con una patada la cual mandó lejos, no obstante, el ruso logró atraparla en plena caída volviendo a reunirse con ella. Cris no comprendía muy bien lo que acababa de ocurrir, pensaba que Taro se estaba encargando de aquella chica, luego al ver el terreno no tardó en comprender algo, aquellos pilares que formó Pavel eran una distracción ya que hacia la dirección del corcel, varias estacas de oro provenientes del suelo lograron empalar su cuerpo de pies a cabeza, dándole la oportunidad a las féminas de ponerse a salvo y volver al campo de batalla.

    — ¡Taro! — gritó el número de cabellera oscura, la muerte de su compañero le había dejado con un mal sabor de boca.

    — Ahora no tenei tiempo para esas weas, Cris. Aún tenemos su punto de guardado, podemos revivirlo cuando nos carguemos a estos qliaos.


    Ambos números lanzaron al ataque hacia la pareja de asesinos. Francisca fue la primera en lanzarse tratando de atrapar a la asocial maraca que le estaba dando tantos problemas. Sofía movía su cuerpo lo mejor que podía para poder mantenerse a raya de la discapacitada, sus movimientos eran rápidos y certeros dejándole poco margen a la colombiana de retaliar con fuerza, necesitaba dejar que ella se acercara para propinarle un buen ataque y dejarla fuera de combate pero la situación en la que se encontraba se lo ponía mucho más difícil. Pavel trató de bloquear el avance de la numero generando varios puños de oro que emergían desde la tierra, pero estos eran destrozados fácilmente por la Bea quien le permitió a su pareja llegar fácilmente hacia Sofía, la colombiana trató de alejar al número pero este era demasiado rápido, tanto que incluso logró crear una copia suya.

    — Ahora me ves, ahora no.

    Sofía estaba siendo superada por la técnica del número, no solo no le daba margen para contraatacar, también era demasiado rápido tanto que ni el propio Hanzo podía alcanzarlo, aquella habilidad realmente la dejaba bastante inútil, alguien quien podría controlar su velocidad era el enemigo perfecto para Sofía.

    — ¿Vos quieres más de lo mismo chiquita? ¡¿Contéstame?! — el número mantenía su dominio sobre la colombiana, necesitaba encontrar la forma en la cual pudiera atacarlo como en aquella ocasión, Sofía esperó, espero a que le numero tratase de conectarle un golpe físico mientras evitaba que las balas del numero entraran a su cuerpo. cuando vio que Cris le lanzó una patada, Sofía atrapó con fuerza la pierna del muchacho, no obstante, aquel clon logró apartarla del muchacho propinándole una patada en su rostro. — No voy a caer en la misma, chiquita ¡No van a funcionar dos veces conmigo! Repetiré la partida las veces necesarias para sobrevivir.

    La chica trató de levantarse pero era inútil, Cris tenía una clara ventaja sobre ella, no obstante al esperar una patada por parte del muchacho, Pavel bloqueó el ataque usando su propio cuerpo como escudo. El muchacho dorado sonrió, pronto las piernas del muchacho comenzaron a transformarse en color dorado, Pavel no tardó en romper su pierna con un puñetazo dejando al chico sin su pierna. El grito de dolor de Cris resonó en el desierto, que pudiera repetirlas cosas no significaba que no sintieras dolor. Rápidamente la pareja del numero salió en su ayuda lanzando varios tentáculos electrificados hacia el duende ruso, rápidamente Sofía se lanzó en su ayuda, evitando por los pelos el ataque. El otro Cris estaba esperando a los asesinos, lanzando una ráfaga de balas oscuras, no obstante, Pavel se puso en frente volviendo los proyectiles en oro cada vez que impactaba su cuerpo. El ruso pisó con fuerza el suelo haciendo que una mano atrapara el clon convirtiéndolo inmediatamente en oro. Su mirada se dirigió hacia la generando varias manos doradas las cuales buscaban atrapar a la pareja de números, la muchacha de cabellera azul eludía los brazos de oro que generaba el peso pesado. Era como si la mismísima tierra tratara de aplastarlos, pero ella no era un insecto, era el propio océano, el mar que podía engullir la misma tierra si esta quería. Los tentáculos de la chica cargaron con electricidad rompiendo las extremidades que generaba el muchacho, pero estas seguían saliendo del suelo constantemente en un ciclo sin fin.

    — ¡Con mi waifu no!

    Abrazando a su amada ahora le tocaba el turno al chico de la mala suerte en contrarrestar el movimiento del ruso, su velocidad aumentó de tal manera que incluso podía eludir los ataques del ruso con relativa facilidad incluso si tuviera una pierna rota. Al momento de recuperar su extremidad perdida, el argentino se lanzó al ataque hacia el ruso, no obstante una cuchilla logró cortarlo antes de que este pudiera reaccionar.

    — ¡Atrás!

    El muchacho de la mala suerte se tele trasportó justo a tiempo evitando las manos que buscaban aplastarlo, rápidamente Francisca y Rini salieron en la ayuda de su novio, destrozando cada mano que pudiera estorbarles con sus tentáculos eléctricos, no obstante, la discapacitada poco a poco iba siendo abrumada por las extremidades doradas sintiendo como de un manotazo la mandaba a volar hacia una de las montañas del desierto.

    — ¡Mi Lusa! — antes de que pudiera gritar el nombre de su amada el cuerpo de Cris sintió la hoja de la colombiana, el muchacho no tardó en entender que si dejaba que la chica se mesclase con el terreno tendría un grave problema, aun si pudiera tele trasportar sus datos o ralentizarla no iba a ser suficiente frente los ataques sorpresa que ella daba. — ¡Eres una conchuda! — miles de datos volaban alrededor del campo de batalla, Cristoforo disparaba con fiereza a la colombiana quien apenas podía esquivar los ataques recibiendo uno que otro proyectil a su cuerpo. no obstante para mala fortuna suya, algo que era común de él, uno de los brazos dorados apareció frente a ella bloqueando cada bala. Aunque Cris tratase de alterar el espacio tiempo con su vestigio, los brazos que generaba el ruso eran demasiado para él, era como si estuviera en un uno contra miles. — ¡Che! — antes de que se diera cuenta su cuerpo fue tele trasportado hacia las manos dorada sin que él pudiera hacer algo, estaba abusando de su vestigio, pero era algo que no podía evitar, Pavel no dejaba huecos abiertos, no mostraba piedad, era como si la propia tierra tratase de tragarlos. — ¡Chonchudo!

    Las palaras del Gamer fueron enmudecidas por el ataque sorpresa de Sofía, ahora tanto ella como su pareja se encontraban rodeados, no podían darse el lujo de perder un instante frente a ellos porque en cualquier momento el peso pesado y la asocial iban a por ella. Pronto, antes de que se diera cuenta, las manos doradas alcanzaron su objetivo, aplastándolo como si fuera una mosca. La sangre del cuerpo del muchacho comenzó a caer mientras que aquella extremidad lanzó sin algún ápice de piedad los restos del argentino. Una vez más la oscuridad rodeó el desierto mostrando una vez más a la pareja de números intactos. Francisca chasqueó su lengua mientras observaba a un ruso quien ahora se encontraba en un estado de relativa calma, algo que preocupaba a la discapacitada.

    — Cris….Pavel va enserio ahora.

    — Che, no lo había notado.

    — ¿Pudiste sacar algún patrón?

    — No hasta ahora — el argentino observó cómo una vez más Taro trataba de atacar al ruso siendo aplastado por una de las extremidades salidas de la tierra. — Tsk, el pibe ahora no tiene problema en matar a gente inocente. Que bajo has caído.

    — ¿Matar inocentes? Por favor, Cristoforo, dejaron de ser inocentes al momento en el que los involucraron en esta guerra. ¿Venganza? ¿Honor por su tribu? No me hagan reir, ellos perdieron ese derecho al involucrarse con ustedes.

    — ¡Cállate la boca, Pavel! ¡Tú no sabes los motivos por los cuales ellos peleaban! No puedes hablar nada cuando dejaste tu honor como peso pesado para volverte un asesino. — un puñetazo de color dorado emergió de las profundidades de la tierra tratando de golpear a la fémina de cabellera celeste, Rini no tardó en elevarse a ella misma para eludir el ataque. — Que bajo has caído, Pavel.

    — ¿No son un poco hipócritas también ustedes? No saben mis motivos y aun así se atreven a juzgarme. No tienen cara para reclamarme algo.

    — Che… ¿Acaso fue tu piba por la cual te metiste en este bardo? — la mirada del ruso se endureció.

    — Si…fue por ella, así como francisca no tardó en traicionar a los suyos y la ideología de Jihyun por irse contigo, ¿Irónico, no lo crees? Que seamos capaces de dejar a la gente que confiaba tanto en nosotros por nuestros amores.

    — ¡Y es por ese amor que yo lucharía contra los perros más fieles de Lionel de ser necesario! ¡Incluso superaría mi miedo al señor Taiwanés!

    — Lo mismo digo yo. — comentó Pavel — Y yo por Frida fui capaz de volverme un perro, deseaba su seguridad, deseaba estar con ella. Pero ahora.





    La tierra se estremeció, varios brazos dorados salieron del suelo lanzándose hacia los números, rápidamente no tardaron en esquivar cada ataque que lanzaba el peso pesado haciendo difícil a la pareja mantener el ritmo del combate. Francisca trataba de romper los brazos con los tentáculos de Rini, incluso esta lanzaba varios relámpagos para que alcanzaran a Pavel, pero estos eran desviados fácilmente por los brazos dorados los cuales servían como perfectos conductores de electricidad. Pavel había logrado encontrar la manera de luchar contra Rini y Francisca manteniéndose a una distancia segura pero sin descuidar su ofensiva contra ella, por otro lado Cristoforo trataba de esquivar cada ataque distorsionando la realidad, llegando incluso a estar cara a cara contra Pavel, no obstante este esperaba a que su oponente buscara un punto ciego, lo cual no tardó en generar una barrera de oro la cual lo protegió de sus proyectiles, al momento de retroceder el argentino sentía una vez más a la colombiana rebanar su cuerpo. Sofía trató de terminar el trabajo buscando cortarle la cabeza el muchacho, lo cual logró, no obstante aquello era una copia, lo cual le dio tiempo al argentino en contraatacar disparando una ráfaga de balas. Sofía rápidamente desvió cada ataque, no obstante su cuerpo comenzó a volverse lento siendo víctima una vez más de los vestigios del muchacho. Cristoforo sintió como un cuerpo dorado lo mandaba a volar por los aires, uno de los brazos logró atrapar el cuerpo de la Discapacitada, mientras que otro logró hacia lo mismo con el Gamer. Los brazos dorados se juntaron con fuerza aplastando a ambos números como si fueran insectos.

    — Ahora…ya no tengo nada por lo cual pelear.

    [****]
    Se viene. Traigan palomitas porque va pa largo esta vaina.

    AmakiAmaki TaKaTaKa ¡Orgiaaaaaaaaa!, digo, ¡Fasee!
    LeoLeo Lo que le espera al Fallen Franco incoming (?)
    IceIce Eyacula, digo, ¡Escribe ahora!
    AhkilendraAhkilendra zXArtemisXzzXArtemisXz Mucha suerte chicos, ya se han sacado el pene haciendo la otra prueba, esta la pasan sobrada.
    CorventCorvent Creo que Emil perdió una vida y este es otro D:

     
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  4. Ahkilendra

    Ahkilendra ¡Ya basta, Freezer!

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    Oscuridad, eso significaba Apokatásis.

    —Re…vi…val.

    El argentino exhaló sus últimas palabras y la oscuridad emergió de los poros de su cuerpo impregnando el escenario desde el aire como brumas y cubriendo la tierra como alquitrán hasta que sólo hubo lo que existió antes de la luz. Un heraldo indeseado para los asesinos.

    Kat flotaba al lado de su amo, quien veía a su compañera que corrió al ataque siendo apoyado por el fuego de su compañero que tomaba posición de diversos lugares transportándose en fractales numéricos y mejorando su precisión en cada disparo tras cada ronda que el cráneo escupía hacia los asesinos quienes tenían a Pavel para levantar un muro áureo, mas una maestra de la electricidad como Bea sabía usar los conductores de la energía a su favor, forzando al alquimista a deshacer su muro en pro de proteger a sus compañeros.

    Llun observó a la distancia una humareda. No, eso era el galope de un potro frenético deseoso de reivindicación por los crímenes a su pueblo.

    “Todos luchan y yo puedo ayudarlos” la rusa se hizo a un lado para acercarse hacia la ruta donde corría el potro deseoso de obtener la sangre de los transgresores. Ella blandió su arma, reunió valor y esperó al momento que tenía calculado “Un salto al lado, un corte a una de sus patas delanteras y podre perjudicar su andar a tiempo de que…”

    En ese momento sintió algo rodear su cadera, salvándole del pisotón desenfrenado de una criatura despiadada pero provocando en ella un quebrantamiento mientras era abrazada por su salvadora. Si, ese mismo escenario que había vivido desde que había sido revelado su rol en esta institución, atravesado incontables incursiones en mundos de pesadilla en donde la fuerza y la utilidad eran leyes no escritas pero existentes como el dolor que se sufría en estos. Preceptos arraigados desde lo más profundo del código genético de la memoria primaria de la sociedad que se encargaba de gritarle una cosa:

    —Inútil.

    —Parcera, ¿está bien?

    —¡No, Cyka!—Reclamó, pasando por alto que le había dicho “perra” a su amiga ¿lo era si siempre hacía lo mismo que el resto?— ¡Lo tenía y tú… me tuviste que salvar!

    —¡Te iba a matar, parcera!

    —Podía hacer la diferencia —le reclamó.

    Ambas tuvieron que saltar a un lado y comenzar a correr evadiendo disparos que descendían sobre ella de parte de una “cuenta alterna” de Cris, que se había coordinado con Taro para provocar presión en sus flancos.

    —No quiero que te hagan…

    —¡¿Daño?! ¡ ¿Cómo el que me hacen todos al creer que soy una inútil por ser una irregular? —Llun tuvo que girar en el suelo, ensuciándose y raspillandose para evadir una embestida de Taro, quien ahora era montado por la cuenta alterna de Cris que actuaba como un dragoon imperial escupiendo disparos hacia las mercenarias de Blood Moon, el equino se hizo a un lado tras ver un amago de Hanzo por encadenarlo que fue frustrado por un impulsó hacia atrás del caballo que pateó la cadena con sus coces.

    —Parce…no quiero hacerte daño.

    —Ni Allen es tan protegido.

    Mas las palabras podían ser tan filosas como la hoja de su kurasigama. Poderosas para edificar y también para destruir, mas como un arma mal usada no discriminaba de sus víctimas así las palabras podían calar en el alma de sus aliados pues notó las lagrimas mojar el rostro de la rusa pues líneas de barro estaban sobre este.

    Aún así en el campo de guerra las lágrimas eran una parte y no lo principal en especial en medio de una persecución implacable de venganza.

    —¡Ya paren las dos de pelearse y peleen! —les reprendió Pavel, forcejeando con los tentáculos y cubriendo sus brazos, sus costados y piernas en oro para actuar de para-rayos contra el castigo eléctrico de la dama de las medusas quien no dudó en levantar al peso pesado y haciendo reunión de su potencia física lanzarlo en un azote al suelo. El ruso sabía que ella había sido entrenada en el combate cuerpo a cuerpo.

    Sofía y Llun no estaban tampoco en una situación ventajosa pues debían saltar y moverse siendo perseguidas por un caballo loco montado por un jinete fijado con matarlas y apoyado por su señor que intentaba dar disparos preciso a sus piernas para quitarles movimiento y hacerles fácil de ser eliminados. Había un táctica básica en los juegos de PvP masivos: dividir y conquistar.

    —Mini-Cris, dale a la del cabello blanco.

    —¡Llun!

    Sofía iba a avanzar hacia ella pero fue separado por una serie de disparos de parte de un Cris que sorteó la distancia dándole una patada en el costado, mostrando que el gamer estaba entrenado en el combate cuerpo a cuerpo. La rusa no lo pasaba bien pues ahora debía lidiar con los ataques de una caballería montada a distancia, supuso que debía tener

    —Muy bien a bailar conmigo —Se lanzó con un rodillazo hacia ella no dándole tiempo de usar a Hanzo por lo que tuvo que retroceder con un impulsó hacia atrás. La Kunoichi sentía su corazón palpitar a cada segundo sintiendo el roce de los disparos de Apokatasis en busca de sus órganos vitales.

    Pues la batalla era una danza frenética en donde el público pedía sangre sin importarle de donde cayese por más noble que fuesen los motivos de cada uno.


    [​IMG]
    Velvet.Velvet. Cuál etapa de Fire emblem los enemigos también piensan y ahora han comenzado a usar tácticas y quien es mejor en ellas que los Gamers y en especial cuando son parte de las fuerzas especiales de Durkheim. Ve esto como una oportunidad y disfruta escribiendo. Llun esta separada y Pavel lidiando con Bea así que ahora tiene que bailar con Cris el original. Ten en cuenta los consejos y te ira bien :D
     
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  5. zXArtemisXz

    zXArtemisXz I watch from the shadows

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    Las cosas se habían puesto extrañas… Bueno, todo lo que habíamos estado pasando desde que llegamos a ese tiempo era extraño, así que tal vez deberíamos estar acostumbrados a este tipo de situaciones pero el hecho de que Diamond-senpai se haya unido al bando del caníbal y su perra era un poco perturbador, al parecer ella había adoptado por completo las palabras del par de lunáticos, por lo que se había vuelto un caníbal enemigo… ¡encima nos había comido! Sé que soy un morenazo apetitoso pero esto era sencillamente ridículo.

    Ahora nos encontrábamos dentro de Madre Gaia… siendo digeridos cual bolo alimenticio esperando que los que sea que nos pasara… pasara. Al menos podíamos hacer algo al respecto, no quedarnos estáticos en el sitio. Mientras navegábamos por el cielo cual Luffy y sus compañeros piratas en un pequeño bote impulsado por los brazos de Adrien-senpai y míos, Kristina nos indicó que en el horizonte, justo entre la oscuridad y las nubes, había tierra firme. En tanto íbamos acercándonos, pudimos divisar mejor un poco del lugar al cual llegaríamos en breve. Era como las vegas pero en versión futurista, con faros iluminando el cielo y objetos voladores.

    Che, esto se parece a la película que repiten cada cinco minutos en la Tv. – Comentaba la güera en tanto nos acercábamos al lugar. – La del pibe que va del timbo al tambo resolviendo problemas familiares y ayudando a un viejito con un carro.

    Hablas de Volver al futuro, ¿no? – Dijo el francés como si intentara adivinar.

    Si, esa. – Asintió nuestra discapacitada amiga.

    Esperemos sea un lugar donde nos puedan dar información. – Hablaba descansando un poco antes de volver a remar. – No me siento cómodo con que estemos con las manos vacías y Maeve siendo ranita. – Ante mi último comentario, la anfibia que descansaba en la cabeza de Kris respondió con un croar en conjunto con un ceño fruncido. – No es por nada pero extrañamos tu babosa cuerpa aquí, cariño. – Le guiñé el ojo por lo que vi como esta asentía en concordancia.​

    Cuando desembarcamos en tierra firme, pudimos admirar mejor los rascacielos, las luces y todos los automóviles que pasaban sobre nosotros, como si en el cielo hubiera una autopista. Mientras la argentina y yo observábamos el panorama con la boca abierta, Lacourt se fijaba de que no hubiese nadie por los alrededores, luego sacó un par de hachas que habíamos tomado de la cabaña, así como las lámparas y nos las pasó en tanto nos indicaba que debíamos tener cuidado con lo que pudiésemos encontrar a continuación.

    Al tener sus cuchillos, Kristina no tenía necesidad de portar un hacha, bueno, tampoco es que pudiera ya que al sostener sus muletas y la lámpara no podía llevar nada más entre sus manos. Puesto así, Adrien y yo éramos los encargados de su protección y la de Maeve.

    Andar sin Hikari me hacía sentir desnudo, supongo que al estar en medio de un sitio dentro de un arma donde corríamos peligro era motivo suficiente para eso. El hacha entre mis manos se sentía pesada, fría, nada como mi katana que me daba palabras de aliento para seguir adelante. Por su parte, el güero se veía como todo un guerrero profesional pecho peludo y espalda de plata… Raro, ¿no? Entre mi compañera y yo que estábamos un poco ansiosos, el francés parecía calmado y bastante atento a cualquier cosa. Supongo que debía empezar a tomar nota de cómo se debían hacer las cosas como un buen guerrero, después de todo, Lionel-sama me había mandado con Adrien por una buena razón, además de que yo era un ausente y debía hacer el trabajo de guardaespaldas.

    Al entrar en la ciudad me coloqué cerca de la güera, mientras Lacourt se posicionaba al otro lado, como si escoltáramos a Kristina y Maeve. Las calles estaban abarrotadas de personas pero había algo extraño en ese sin número de residentes, todos llevaban trajes de color blanco y negro, caminaban de manera mecánica mirando al frente, siguiendo su camino sin chocar con otra persona y con la mirada perdida en el horizonte, sin brillo.

    Este lugar me da mala espina. – Murmuró la discapacitada viendo pasar a nuestro lado a una mujer de cabello oscuro recogido en un moño.

    Parecen zombies. – Mencionó Adrien haciéndose a un lado para que pasara un sujeto con sombrero de copa.

    Al menos no nos están atacando y devorando nuestro cerebro. – Añadió Kris por lo que me di un facepalm.

    Por favor, dime que no dijiste eso en voz alta. – Dije sabiendo perfectamente lo que pasaba cuando la chava decía ese tipo de cosas. Ella era como la ley de Murphy que dice: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”. Mi abuela tenía su propia manera de llamarla: Boca de chivo. ​

    Los tres nos detuvimos y esperamos un minuto para ver si sucedía algo, pero no ocurrió nada con los nativos, sin embargo sí ocurrió algo con nosotros. De la nada, una flamita salió del pecho de Kristina donde pudimos ver a una señora rellenita como si estuviera gritando de buen humor, gracias al cielo la cosa estaba en mute porque pudimos ver como las personas que estaban alrededor de ella en la imagen se tapaban los oídos.

    ¿Qué chingados? – Pregunté mientras la llama comenzó a flotar lejos de nosotros.

    Atrápenlo. – Dijo Lacourt señalando la flamita.​

    Rápidamente acaté la orden y me interpuse en el camino del fuego fatuo mientras la güera usaba lo único que tenía a la mano para atraparlo, la lámpara. Ninguno de los dos teníamos idea de lo que estaba pasando y cuando le pedimos una explicación a Adrien, notamos como habíamos llamado la atención de los oficinistas a nuestro alrededor. Estos nos miraban fijamente, algunos empezaron a olfatearnos como si fuesen animales, supongo que si eran algo parecido a zombies.

    De la nada, una señora se le guindó en la espalda al güero mientras le gritaba como toda una loca, al no poder quitársela solo tuve que entrar en acción y la tomé por los hombros para luego halarla e intentar que soltara a senpai.

    ¡Dámelos! ¡Dame tus recuerdos! – Decía la doña enterrando sus uñas en la espalda del güero que se movía de un lado a otro para quitársela. – ¡Son míos! ¡Dámelos!

    ¡Jesús, cuidado! – Me advirtió Kristina pero estaba ocupado con la vieja loca, así que ella tuvo que cubrirme la espalda golpeando a alguien con su muleta.​

    Le di un fuerte alón a la doña y la lancé sobre un grupo de personas que también venían por nosotros. En ese momento, Adrien nos indicó que corriéramos, así que lo seguimos hacia un callejón cercano para evitar la muchedumbre que se nos venía encima. Aquello comenzó a parecerse a High School of the Dead pero cuando la infección avanzó luego de unas horas, sin embargo la gente se puso loca luego de unos segundos, justo cuando “olieron” el fuego que había salido del pecho de la discapacitada. Al ser un lugar estrecho, la aglomeración de gente loca no pudo entrar con comodidad, así que uno que otro loco suelto nos estuvo siguiendo un buen rato. Saltamos de callejón en callejón hasta que la güera nos indicó un lugar donde podríamos ocultarnos, las alcantarillas.

    No manches, Kris. – Decía mientras Adrien abría la tapa.

    Jesús, tu primero para que ayudes después a Kristina. – Dijo Lacourt sosteniendo ahora su hacha con ambas manos. – Yo los cubriré.

    Entendido. – Asentí saltando al interior del agujero en el suelo. – Salta, Kris, yo te atrapo aquí abajo.

    Ante mi señal, la güera dejó hacer sus muletas, su lámpara, objetos los cuales atrapé y deje a un lado y luego saltó ella seguida de Maeve. Aunque me dolían los brazos, resistí el peso de la argentina más la ranita para luego hacerme a un lado mientras Adrien bajaba y cerraba la tapa del alcantarillado. El olor de aquel lugar era horrible, casi caigo de espaldas por el fuerte aroma a “flores del campo” y no fui el único, ambos güeros se taparon la nariz mientras abanicaban intentando dispersar el mal olor. Con lentitud bajé a Kristina y les pase sus muletas y su lámpara donde bailaba la pequeña llama que mostraba una risueña señora que palmeaba la espalda de todo el que veía.

    Debemos movernos. – Habló en tono ahogado el francés.

    ¿A dónde? – Preguntó la argentina intentando respirar lo menos posible.

    No lo sé, pero debemos salir de aquí. – Contestaba el güero empezando a caminar por el reducido pasillo de la alcantarilla.

    No es como si andar por aquí fuera muy sano que se diga. – Comenté en tanto Maeve saltaba a mi hombro. – A todas estas, ¿qué pasó allá arriba?

    Ya oíste a la señora loca, parece que quieren nuestros recuerdos. – Explicaba Adrien-senpai deteniéndose y dando arcadas como si quisiera vomitar pero resistió. – Intentemos hablar lo menos posible mientras estemos aquí, ¿vale? – Ante esto, Kris y yo asentimos.​

    Había poca luminosidad en el lugar, podíamos oír el ruido de las pisadas de los habitantes, repetitivos, monótonos, silenciosos entre ellos, ni un murmullo se podía escuchar lo que nos ponía un poco inquietos. Mientras caminábamos para alejarnos del sonido de las pisadas, Adrien brilló un poco antes de sucederle lo mismo que la discapacitada, una llamita emergió de su pecho e intentó escapar, sin embargo senpai corrió tras ella y la atrapó en su lámpara. ¿Por qué ocurría eso? No pude ver muy bien el recuerdo del chavo, tan solo vi cierto rostro conocido, una mujer rubia con cara de pocos amigos… la mamá loca de senpai.

    ¿Estás bien? – Le pregunté a Lacourt viendo a este voltear a verme mientras asentía.

    Continuemos. – Fue lo único que dijo antes de seguir caminando.​

    Anduvimos un buen rato, y a pesar del tiempo, el olor no dejaba de ser horrible. En fin, cuando no oímos nada, pensamos que habíamos llegado a un lugar seguro, por lo que Adrien subió por las primeras escaleras que hayamos para ver si no había nadie cerca. A pesar de que le había dicho que yo haría eso, hizo oídos sordos y simplemente escaló hasta arriba y apartó la tapa. Luego de unos interminables momentos, el güero nos dio luz verde para subir. Con mucha incomodidad, ayudé a subir a Kristina, a quien tuve que empujar por su trasero hacia arriba mientras senpai la recibía arriba tomándola de las manos, en tanto todo eso pasaba, Maeve croaba con alegría. Pinche rana pervertida.

    Nuevamente en la superficie, respiramos profundo el aire limpio y fresco del lugar. Cuando nos fijamos mejor en nuestro entorno, nos hallábamos frente a un lote baldío, con una fábrica abandonada a un lado. Al contrario que los rascacielos y demás weas futuristas, limpias e impecables, aquel sitio estaba abandonado y lleno de grafitis. Como un típico barrio de México donde ni Peña Nieto se mete a buscar votos. Ante el miedo de que nos olieran los zombies con traje que buscaban recuerdos, terminamos por meternos en la fábrica con ayuda de un agujero que había detrás de un cubo de basura. El sitio estaba sucio y vacío, nuestras pisadas hacían eco mientras caminábamos por el lugar, hasta el croar de Maeve era ruidoso cuando intentábamos mantener el silencio. Las luces del exterior iluminaban el lugar, pero a nuestros ojos, todo se veía blanco, negro y gris, como una vieja película… ¡Oh! Casablanca, la película favorita de mi abuela… nunca la he visto pero era igual de blanco y negro que ese lugar.

    Kristina se sentó en el suelo cerca de un ventanal, Adrien en cambio se mantuvo vigilante, observando las calles y los edificios cercanos intentando divisar la zona donde habíamos dejado el bote.

    Estamos en problemas. – Comentó girándose hacia nosotros. – No logro ubicar el lugar en donde estamos, ni siquiera puedo ver el bote, creo que nos alejamos demasiado.

    ¿Y las calles? – Dije acercándome a la ventana y mirando un poco el exterior.​

    Lo poco que pude ver de los alrededores me indicaba que era una ciudad concurrida cuando de calles principales se trataba, sin embargo, en aquella donde habíamos llegado y que se veían deterioradas, estaban relativamente vacías a excepción de uno que otro transeúnte zombie que deambulaba sin rumbo fijo.

    No creo que nos encuentren por ahora. – Murmuré para luego sentarme junto a la güera y su ranita.

    A todas estas, ¿por qué nuestros recuerdos se están saliendo de nosotros? – Habló la discapacitada colocando su lámpara en frente.

    No estoy seguro pero creo que esa es la razón por la que estas personas están así. – Explicó senpai colocando también su lámpara junto a la de Kris y luego cruzándose de brazos. – Al perder sus recuerdos por completo, se vuelven cascarones vacíos en busca de unos nuevos que los llenen…o por lo menos eso pienso.

    Eso suena horrible. – Comentó la argentina tapándose la boca. – ¿Creen que eso nos suceda también?

    Preferiría no saberlo. – Contesté haciendo una mueca.

    Debemos estar atentos, parece que estas lámparas nos ayudarán a conservarlos. – Decía el güero mirando las flamitas que flotaban en los objetos y que iluminaban tenuemente el suelo. – Sin embargo, debemos darnos prisa en salir de aquí, antes de que esto empeore para nosotros.

    Pero, ¿hacia dónde vamos? – Dijo la argentina quitándome las palabras de la boca, por lo que simplemente asentí.

    Sé que es peligroso salir con esos zombies de recuerdo sueltos, pero eventualmente nos encontraran y si permanecemos aquí estaremos en una mala posición para pelear. – Hablaba Adrien con seriedad.​

    Tenía razón, si nos quedábamos podíamos estar en desventaja y parece que la güera y su ranita entendieron esa parte. Puesto así, nos levantamos un poco más descansados para seguir corriendo por nuestra vida en ese sombrío lugar.

    Como nuestras ropas eran bastante coloridas a comparación del blanco y negro que los demás portaban, Kristina sugirió que nos colocáramos unas mantas de color oscuro a modo de capa, aunque estas estaban un poco llenas de polvo aceptamos ya que teníamos la esperanza de pasar desapercibidos con nuestras lámparas y recuerdos en su interior. Una vez que nos pusimos las capas improvisadas, salimos a la calle y como somos losers de mala suerte, no paso ni un segundo antes de que yo comenzara a brillar y de mi pecho brotar una llamita, como le había sucedido a mis compañeros anteriormente. Al principio creí que este sería lento al salir y que progresivamente iba a ganar velocidad, sin embargo, el muy hijo de la chingada salió disparado hacia la calle principal donde estaban los oficinistas absortos en sus patéticas vidas.

    Me lleva la que me trajo. – Mascullé llevando mi mano libre a mi cabeza.

    ¿Qué recuerdo era? – Preguntaba Adrien ligeramente exaltado.

    No sé, no pude verlo bien. – Negué con la cabeza.

    Pero, sabes quienes somos, ¿no? – Dijo la güera en tanto Maeve croaba.

    Pues, si, supongo que ustedes no estaban en esa flamita. – Comenté bajando la vista para ver a mis compañeros. – ¿Deberíamos dejarlo ir? Digo, es muy peligroso el lugar a donde se ha ido.

    Jesús, los recuerdos son algo preciado. – Decía el francés con seriedad casi a punto de indicarnos que fuéramos tras él.

    Pero salir de aquí es la prioridad. – Interrumpí antes de que siguiera con la charla motivacional. – Puedo aguantarme haber olvidado a alguien, solo no dejaré que otra pinche flamita con complejo de Ferrari se me vuelva a escapar.

    Aunque ambos rubios me miraron un poco preocupados, entendían lo que debíamos hacer, así que simplemente continuamos nuestro camino. Mientras pasaba el tiempo, me sentí un poco inquieto, digo, había perdido un recuerdo pero no sabía que había olvidado y eso me generaba ansiedad y curiosidad al mismo tiempo. Sabía también que senpai, kris y Maeve estaban preocupados por ello, pero ya no podíamos hacer nada… bueno, podíamos ir a perseguirlo pero eso nos pondría en problemas inminentes.

    Como sea. Terminamos vagando por las calles, evitando las muy transitadas y yendo más que todo por las callejuelas esperando encontrar algún lugar conocido, sin embargo, esa jodida ciudad era enorme, aunque había diferentes carteles colgando de los edificios no podíamos reconocer ninguno y eso claramente nos estaba frustrando. Parecíamos niños pequeños perdidos en la ciudad, sintiendo un poco de miedo al no querer ser encontrados por el montón de personas de las cuales nos estábamos escondiendo.

    Luego de un rato pensábamos que tendríamos suerte de seguir así de invisibles para los habitantes de ese mundo, pero no podíamos evitar lo que sucedía con nuestros cuerpos cuando el fuego fatuo salía de nosotros y empezaba a escapar. Todo se volvió complicado cuando los tres brillamos y nuestros recuerdos salieron a flote, eso evidentemente llamó por completo la atención de los oficinistas caníbales de memorias. En pocos segundos fuimos rodeados mientras las llamitas con diferentes colores alzaban el vuelo pasando por encima de los lunáticos cascarones vacíos. Tanto ellos como nosotros vimos como las tres flamitas hijas de la grandísima, se alejaban con tranquilidad, creo que por un momento vi como un hombre babeaba mientras alzaba las manos para intentar atrapar alguno.

    Tras ellos. – Indicó Adrien golpeando a alguien con su hacha y llenándose de sangre oscura que chispeó de su víctima. – Ninguno de nosotros perderá más recuerdos y saldremos de aquí, ¿entendido?

    Senpai había activado su modo Yandere, supongo que pudo ver claramente como en su recuerdo desaparecido se hallaba el rostro de Lionel-sama. Ante esta orden, Kristina y yo asentimos y empezamos a golpear a los oficinistas que había a nuestro alrededor, la guera con sus muletas y yo con mi hacha. Por su lado, Adrien subía a unos botes de basura y atrapaba dos de los recuerdos fugitivos, mientras que el tercero se le escapó por falta de altura de senpai.

    Senpai, cúbrame. – Dije empezando a correr tras el fuego faltante.​

    En tanto el güero empujaba a un par de lunáticos lejos de mí, yo abrí mi lámpara y salté sobre la espalda de alguien que estaba en el suelo para impulsarme un poco y alcanzar el recuerdo, introduciéndolo a mi lámpara.

    ¡Orale, ahora si larguémonos de aquí! – Alcé la voz en conjunto con la lámpara en mi mano.​

    Dicho esto, Adrien, Kristina y yo comenzamos a correr para salir del callejón y dirigirnos a la calle donde fácilmente nos encontramos con otro grupo de residentes malvados quienes rápidamente nos saltaron encima. Uno terminó por babearme el brazo, lo que se sintió asqueroso mientras otro le halaba el pelo a Adrien. Fue la argentina quien nos los sacó de encima dándoles en la cabeza con sus muletas.

    Estábamos en medio de la calle y estábamos rodeados, así que no tuvimos otra opción más que correr. Tomé a la güera en brazos en tanto Maeve era sostenida por senpai y salimos corriendo como alma que lleva el diablo.

    Tenemos que encontrar el puto bote y tiene que ser ahora. – Le grité a Adrien-senpai que asentía y señalaba con el dedo hacia donde debíamos correr.

    Ahí vienen. – Decía Kris para luego golpear a alguien que venía justo detrás de nosotros son su muleta.

    Gracias. – Agradecí sin dejar de trotar.​

    De todos los mundos que habíamos visitado, oficialmente este era el que más detestaba, sobre todo por la ausencia de Hikari.

    Al cruzar en una esquina, logramos divisar entre los edificios un vacío, lo que nos dio motivo suficiente para apresurar el paso e ir directo hacia allá. Pero hey, eso era demasiado fácil… Mientras Adrien iba adelante y yo con la argentina en brazos, un viejo loco terminó por taclearnos causando que todos cayéramos al suelo. El sujeto parecía tener rabia ya que soltaba espuma por la boca. En tanto intenté levantarme alguien se me subió en la espalda y comenzó a zarandearme cual muñeco de trapo, por otro lado, el tipo con rabia iba tras Kristina que había perdido sus muletas y las lámparas durante la caída. Intenté quitarme al lunático de la espalda pero este seguía golpeándome contra el suelo. Cuando noté que empezaba a brillar para que otro de mis recuerdos saliera a flote, vi como senpai venía al rescate bateando la cabeza del viejo que estaba sobre la güera y luego viniendo hacia mí enterrando su hacha en el hombro del lunático que parecía saber cómo exprimir mis recuerdos.

    Cuando vi la flamita que salía de mí, intenté atraparla con mis manos, pero esta se colocó como agua y continuó su camino lejos de mí, busqué rápidamente con la vista mi lámpara pero estaba alejada de mí así que no sabía si llegaría a tiempo. Por fortuna, la discapacitada si tenía su lámpara a la mano y logró atrapar mi memoria en su interior, lo que me dio un respiro de alivio.

    Gracias, otra vez, Kris. – Dije como si mi alma hubiera regresado a mi cuerpo.

    Empiecen a correr. – Exigió Adrien pasando a mi lado. – ¡Ya, ya, yaaaa!

    Al girarme, vi como una legión de lunáticos venían a la carrera, por lo que entré en pánico y fui tras mi lámpara para luego ir por la güera y cargarla cual saco de papas para huir por nuestra vida.

    Todo a partir de ahí paso muy rápido. Logramos llegar al sitio donde habíamos desembarcado, así que terminamos por buscar y hallar el bote. No sabía si éramos muy rápidos o los lunáticos muy lentos pero llegamos al bote y dejé a Kristina en el interior mientras Adrien colocaba a Maeve, luego de esto empezamos a empujar para llevar el bote de regreso al cielo.

    Jesús, entra y empiecen a remar. – Decía Lacourt-senpai luego que el bote empezó a flotar. – Yo mantendré ocupados a los zombies.

    Pero…

    Es una orden, White. – Alzó la voz por lo que acaté y subí para sentarme al lado de la güera.​

    En tanto nos íbamos alejando, veíamos como senpai cercenaba algunos cuerpos con su hacha y cuando estuvimos a cierta distancia, le gritamos a Adrien para que saltara. Cuando este se giró, lanzó su hacha a un lado y tomó impulso para luego dar un brinco para llegar hasta nosotros. No era un genio en física pero podía darme una idea de que el chavo no alcanzaría a llegar por lo que le di el remo que sostenía a Kris y gatee para ir al extremo del bote. Alcé ambas manos para intentar atrapar a senpai, lo que solo logré con una de sus manos causando que el bote perdiera un poco el equilibrio y se fuera hacia adelante por el peso de ambos. Con la poca fuerza que tenía en los brazos, hice un esfuerzo y empecé a halar al güero para llevarlo al interior del bote.

    Buen trabajo. – Dijo Adrien palmeándome un poco el pecho para luego girarse e incorporarse. – Confiaba en que saldríamos de esta.

    Por un momento creí que esos sujetos nos iban a sacar el jugo. – Comenté sentándome y volteando a ver a Kristina que había iniciado a remar. – ¿Y ahora, a dónde vamos?

    Primero alejémonos de ese endemoniado lugar. – Hablaba la güera mientras Maeve croaba de acuerdo.​


    ***
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  6. Leo

    Leo ¿No ves que te voy a matar (con feels)?

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    El chileno se levantó de golpe. Recordaba que algo lo había golpeado y luego… ¿Perdió la conciencia? ¿Dónde se encontraba ahora? ¿Por qué estaba tan oscuro que no veía nada exceptuando…? ¿A sí mismo?

    Donde fuese que estuviese, algo le decía que no se encontraba cerca del resto de su grupo.

    Franco intentó dar un paso adelante. Podía sentir una estructura sólida bajo sus pies aunque no viese algo que pudiese describirse como suelo. Solo un negro eterno. Y esa música que parecía provenir de todas direcciones...

    Ordenando sus pensamientos, el chileno repasó lo que vivió poco antes. Había evitado que Rengnar acabase jodido por el árbol gigante, luego un grito de Emil, y el dracónico… Mierda, ¿Acaso había muerto?

    -Tal vez sí. Tal vez no. Depende de la perspectiva, en realidad-una voz tras él lo hizo dar la vuelta. Se trataba de una figura con vestiduras de sacerdote, cuya cara era cubierta por una máscara de ciervo, lo que desconcertó a Franco por un segundo, más pronto se puso en guardia, tratando de llamar a su arma. No hubo respuesta-. Tranquilo. No estoy aquí para hacerte daño-volvió a hablar el otro-. Después de todo, los amigos de Rengnar son mis amigos.

    -¿Amigos de?...-
    le tomó algunos segundo al chileno para unir los hilos. Máscara de ciervo, réquiem…-Espera… ¿Tu erís… Max?

    El de la máscara asintió.

    -Hay muchos invitados hoy-comentó el hombre que emulaba a un sacerdote, dando la vuelta.

    -Pero… ¿Cómo llegué aquí?

    -Es una buena pregunta.

    -¿Y dónde estoy?

    -Otra buena pregunta.

    -¿Y cómo salgo?

    -La mejor pregunta.

    -… ¿Vai a responder algo al final o qué wea?-
    replicó el chileno con molestia, sacándole una suave risa al cabeza de ciervo, quien se llevó una palma al pecho y se inclinó. Desde la oscuridad surgieron tres puertas alrededor de ambos.

    -La última pregunta. Está tras estas puertas.

    No entendía lo que estaba sucediendo. No parecía que el sujeto estuviese mintiendo, pero había perdido la capacidad de confiar en alguien a estas alturas. Pero al final, no es que tuviese muchas opciones si no había nada más en este mundo.

    -¿Qué gano con esto?

    -Libertad. Y comprensión, quizá.

    -¿Y tú?

    El sacerdote guardó silencio por un momento.

    -Quién sabe.

    -Weon críptico.


    Suspirando, el chileno dio algunos pasos hacia una de las puertas. Acercó su mano a la perilla y la hizo girar. Al abrirla, una radiante luz lo cegó de golpe, desvaneciendo el negro y todo lo que había en él.


    [*****]


    Me costó enfocar bien al abrir los ojos. Lo que al principio creí que eran solo colores borrosos en realidad se trataban de figuras diversas girando sobre mi cabeza, que por algún motivo no estaba seguro de qué eran, incluso si una parte de mí lo sabía perfectamente. Intenté alcanzarlas con mis manos, y entonces me di cuenta que éstas eran pequeñas. Tanto como las de un bebé… espera, mi cuerpo se sentía pequeño y…

    Cresta, ¡Soy un bebé!

    Intenté decir algo, pero solo salían balbuceos de mi boca. De pronto sentí una corriente de aire de algún lado, que me hacía sentir incómodo. Y seguía la cosa. Me dieron ganas de maldecir, pero en lugar de eso lo que me salió fue un llanto bien fuerte. Uno que acabó atrayendo a alguien, a juzgar por los gritos que escuché parecían acercarse.

    -¡Ya, ya, mi conchito, cálmese!-noté que alguien se asomaba hacia mí. Era una señora algo gordita y bien grande que se me hacía extrañamente familiar-¿Qué pasó, mijito? ¿Está bien?

    [​IMG]

    Estiré mis bracitos hacia ella, y entonces me tomó entre los suyos. Aunque no me gustaba la idea de que me manoseara, una parte de mí… quizá la que era una guagua… se sentía bastante a gusto con ella mientras me mecía y susurraba que todo estaba bien. No tardé en cerrar los ojos otra vez y caer dormido.


    Para cuando volví a abrirlos, ya no me encontraba con la mujer esa. De hecho estaba sentado en un living… otra vez este sentimiento de que había visto esto antes… alguien agarraba mis manitos (un segundo, ¿Están más grandes?). Era una niña de pelo oscuro con una bufanda.

    [​IMG]

    -Pe-pito quiere ser, capitán de la marina, pepito quiere ser, capitán de un barco inglés~

    -Mijita, tenga cuidao’ con su hermanito, no lo mueva tanto-
    la mujer de antes apareció de otro lado, acariciando a la niña… uh… ¿mi hermana?

    -¡Estamos jugando!-dijo ella-Mami, ¿cuándo va a hablar la guagüita?

    -Ya cuando crezca un poquito, Mari-
    la señora –mi mamá de aquí, tal parece- se fue a otro lado-. Ahora véame al-¡AHHH! ¡ROBERTO, CABRO DE PORQUERÍA, BÁJATE DEL REFRI!

    Escuché varios ruidos raros. De pronto la niña me levantó y llevó hasta un sillón en lo que lo que sea que pasaba en ese otro sitio terminaba. Poco después salió otro cabro algo golpeado, tirado de la oreja por la mamá.

    -¡Y vai’ a ver lo que pasa si te poní gracioso de nuevo!-le dijo, antes de dar la vuelta y salir. El otro tipo se dejó caer en una silla que andaba cerca.

    [​IMG]

    La niña que me cuidaba se le quedó viendo, mas en cuanto el otro dio la vuelta y nos vio, ella bajó la mirada de golpe.

    -¿Qué mirai?

    -Yo na’.

    -Ah, okay-
    el cabro se levantó de un salto, miró afuera y caminó con cuidado al sitio de donde había venido.

    -¡Robe, no vayai’, mamá te va a retar!

    -¡Tu callá!

    -¡Te voy a acusar!

    -¡No vai’ a decir ná sino te saco la chucha, sapa!

    -¡P-Pero mami dijo que no te subierai!-
    ignorando los reclamos de la menor, el otro chico volvió a intentar lo que sea quería hacer, pero alguien apareció de otro lado y lo agarró. Era un tipo medio alto, que rápidamente le dio la vuelta y agarró de sus piernas.

    [​IMG]

    -Aer, pendejo, ¿qué andai haciendo?

    -¡Suéltame, agilao! ¡No andaba haciendo nada!


    El sujeto ignoró los reclamos del otro y dio la vuelta hacia la niña.

    -Mari, ¿qué andaba haciendo?

    -¡S-Se iba a subir al refri y mami dijo que no!

    -¡Sapa!

    -Ya, callao’ pendejo-
    el mayor soltó al otro y lo dejó caer, provocando un sonido fuerte-. Y no te andís metiendo en weas si no querí que te agarre la vieja.

    -¡Voh no me mandai, César!

    -¿Me estai’ retando, pendejo?-
    el niño comenzó a correr, siendo perseguido poco después por el más grande. Mari tomó mis manos, ignorando los gritos del par mientras volvía a moverme.

    -No-sotros ayudaremos, en todo lo que podamos, nosotros ayudaremos, en todo lo que podamos~



    De pronto, el mundo frente a mí se disolvió en oscuridad. Y segundos después se reincorporó. Ahora estaba en un campo de trigo. Me encontraba en una carreta con el resto de mis “hermanos”. Miré hacia abajo, mis piernas se habían alargado y mis manos se habían hecho más grandes. Al alzar la vista, noté a la persona que conducía la carreta, quien permanecía serio, fijando la vista en el camino frente a él.

    [​IMG]

    -Papi, ¿Qué vamos a hacer?-pregunté. El hombre me miró y acarició mi pelo.

    -Vamo’ a buscar unas vacas que se jueron pa’l cerro con la lluvia de ante’. ¿Me va a ayudar?

    -¡Sí!

    -Buen cabro.



    Llegamos hasta un alto en la carreta. Ahí, el papá nos hizo bajar. Mariana me llevaba de la mano mientras Roberto corría alrededor hasta que se cayó de pronto. El César no tardó en ir por él y ayudarlo a levantarse. Yo observo todo el sitio, que no era más que un campo, pero lo sentía como la cosa más genial del universo… conchatumare, que lo era. Digo, el paisaje era de lujo: campos de hierba, árboles de distintas formas, los cerros a lo lejos se veían claramente. Y a cierta distancia, el mar, inmenso.

    -¡Las vacas están por allá! ¡El último que llega es caeza’ e hueo’!

    -¡Ven pa’ acá, pendejo!

    -¡Jódete!


    Los cabros corrían hacia una vaca que estaba a la bajada del monte en el que estábamos. Mari les gritaba que se iban a caer. Yo la solté y quise ir con ellos, pero mi papá me agarró, cargándome en sus hombros.

    -Calma, cabrito, yo te llevo-me dijo, mientras le decía a mi hermana que le tomara la mano. Nos pasamos ese día recorriendo los cerros buscando vacas. Pude hasta tocarlas. Todo era tan nuevo y precioso…


    El escenario frente a mí volvió a dar un salto. Ahora estaba sentado en la mesa de la cocina de mi casa. Mi mamá estaba cocinando algo. Afuera hacía mucho ruido: niños dando vueltas, jugueteando. Adolescentes fuera buscando un poco de privacidad, adultos conversando sobre las cosas que habían hecho durante el tiempo que no se veían, todos con el mismo cabello oscuro y ojos grises que mis hermanos tenían. Algo así como una reunión familiar, supongo.

    Solo sabía que no quería salir. En la mesa había un libro de cocina. Lo agarré y comencé a verlo. Habían imágenes de cosas que me daban hambre. Las letras que lo acompañaban eran… raras… es decir, se supone que conozco el español, pero por algún motivo no entendía lo que veía.

    -Mami, ¿qué dice aquí?

    -A ver-
    la mujer detuvo lo que estaba haciendo para verme-. Ah, eso dice cómo hacer pollo… a la naranja.

    -¿Dónde?

    -Aquí, poh-
    me indicó-. Esa es la p… y esa es la o… y dos ll que suenan “llu”, y otra o. Y dice “pooollooo”.

    -Poooolloooo-
    repetí, repasando con el dedo las letras. Luego, busqué entre la maraña de más abajo-. ¡Aquí también hay pollo!

    -¡Bien!-me felicitó mamá, acariciándome para luego volver al almuerzo. Yo seguí buscando cada “pollo” en el libro, y luego donde habían “p”, “o”, y “ll”. Era estúpido, pero me divertía con ese juego raro más de lo que podía hacerlo afuera con mis primos.



    Pestañee una vez, y de pronto me encontré sentado junto a otros niños con delantales. Estábamos en medio círculo, aplaudiendo mientras cantábamos una cancioncita que nos dirigía una mujer de delantal. Era el ABC con su clásico ritmo.

    Luego de la canción, nos dieron tiempo para jugar. La mayoría de los niños corrieron a buscar los juguetes o se peleaban para conseguir alguno específico. Yo me quedé viendo una imagen pegada en la pared. Reconocía lo que decía.

    -¡Pollo!

    Luego de clases le conté a Mari que había visto el pollo en la pared. Ella solo se rió. Estábamos afuera, esperando a Roberto y César para irnos a la casa.

    -¡Ahí hay una P!-repliqué, señalando un letrero-¿Qué dice?

    -P-a-r-e… pare-
    me dijo ella-. Es pare.

    -P….

    -A… R… E…


    Nos quedamos viendo letreros y deletreando cosas hasta que nuestros hermanos llegaron. Luego, nos fuimos de vuelta al campo, conversando sobre el día. César me llevó encima mientras me preguntaba cómo me había ido en mi primer día de clases, y yo le contaba de lo que habíamos cantado y jugado y hecho. Me gustaba ver el mundo desde ahí. Me gustaban mis hermanos. Me gustaba mi casa, mis padres y la vida que llevaba.


    Cerré los ojos, y cuando los abrí, estaba con Mari y Roberto, con la boca cerrada y escuchando la pelea de mi mamá con César sobre algo que había hecho con una niña y que debía hacerse responsable de algo, y él de vuelta alegando que no era su culpa y no quería joderse la vida.

    -¿Qué hizo César?-pregunté. Mi hermana me hizo callar con un gesto.

    -No sé, pero hable bajito pa’ que no nos reten-me dijo en un susurro.

    -Se agarró una mina y la cagó, eso pasó-replicó Robe. Iba a decir algo más pero de pronto escuchamos una puerta cerrarse de golpe, lo que nos hizo saltar. Al escuchar pasos, nos metimos a la cama tan rápido como pudimos y fingimos estar dormidos. En cuanto escuché a alguien entrar casi olvidé respirar.

    -Buenas noches, cabros-dijo mamá, yéndose poco después.



    Cuando desperté, me encontré en una clase. Me tomó un tiempo notar que había crecido al punto que ya podía leer todo lo que había en la pizarra, escrita por un viejo con canas hasta en el bigote. Me sentía raro, como si las cosas que había vivido hasta ahora habían cambiado.

    Para cuando salí de la clase del viejo ese, me fui caminando por ahí. Noté que Roberto estaba cerca, tomando jugo solo. Raro, porque siempre estaba tras de César, alegándole por algo.

    César…

    No lo habíamos visto. No desde esa noche en que discutió con mamá. Y desde entonces no hablaba con nadie en el colegio. La casa dejó de sentirse tan bien como siempre.

    Me fui por ahí, sin saber qué hacer. Recordé de pronto que no tenía mucha gente con quien conversar aparte de mis hermanos, Robe ni me pescaba y Mari estaba demasiado ocupada con sus nuevas amigas. Cuando cosas así pasaba iba donde el César que me daba algo de comer, pero ahora…

    De pronto algo llamó mi atención. Un ruido. Venía de… uh… la biblioteca. Ahí dentro una mujer leía algo mientras agitaba la cabeza, al ritmo de la radio. Me la quedé viendo, algo embobado, porque esa cosa que sonaba era… distinta a lo que había escuchado de música, las guitarras usuales de uno de mis tantos tíos o la música lenta de mami. Esto era fuerte, casi violento…


    [​IMG]

    -¿Y tú?-la tipa había hablado de pronto, lo que me hizo dar un salto-Uh… niño chico… ¿Estás en primero?

    -Cuarto-
    respondí, algo ofendido.

    -Perdón. ¿Quieres un libro?

    -No…-
    dije, algo enredado-Uh… ¿eso?-pregunté, señalando a la radio.

    -Guns N’ roses, cabro. Buen rock.

    -¿Rock?


    La tipa arqueó una ceja.

    -¿No conoces el rock?

    Hice un gesto de negación.

    -Deshonra para tu vaca.

    De pronto la campana sonó. Había que volver a clases, pero el ritmo me hacía querer otra cosa.

    -Ya, cabrito, vuelva a clase o tendré que llevarte yo.

    Ante lo que me sonó como una amenaza terminé escapando.


    Desde ese día comencé a visitar más la biblioteca durante los recreos. La música sonaba bien. Y la mujer, que me retó poco después por llamarme así (“Dime Rocío, que no estoy tan vieja”) me mostró que había mucho más de donde ese primer tema había venido. Mientras ella leía, yo me quedaba a su lado, moviendo mis piernas al ritmo de la melodía.

    -¿Qué lees tanto?-pregunté una vez que le tomé un poco más de confianza. Me parecía raro que siempre estuviese tan absorta en un libro tan grande y sin ningún dibujo.

    -Libro de grandes-me dijo sin desviar la vista de la página, y sacándome la lengua. Eso me molestó.

    -¡Estoy grande! ¡Ya casi tengo diez!

    -Te hacen falta al menos diez años más para entender esto.


    Quería demostrarle que no era el niño que decía, así que tomé el libro y salí corriendo hacia el otro lado de la biblioteca para ver el título. Sin embargo, ella no tardó en encontrarme y levantarme con un brazo. ¿Cómo podía hacer eso?

    -Regla número 1, a los libros los tratas con cariño-me replicó, refiriéndose al “decálogo” de la sala, que estaba pegado a la entrada.

    -¡Puedo leer el título! ¡Divina comedia!

    -Bien hecho, puedes leer. Gran avance, niño.

    -¡Quiero leerlo igual!

    -Ya te dije que es muy complicado para ti.

    -¡No me importa!

    -Que no.

    -¡Que sí!

    -Ugh…


    Insistí tanto que no le quedó más opción que rendirse ante mis súplicas. Algo molesta, marcó la página en la que iba para luego volver hacia el principio del libro, el cual me mostró.

    -En… medio del camino de la vida… errante me encontré por selva oscura… ¿v-ves que puedo leerlo?

    -Bien hecho, dos versos. Solo te queda como medio millón más.

    -… ¿En serio? D-Digo, ¡No importa! ¡Yo puedo!



    Lo que comenzó con una demostración de lo grande que podía ser poco a poco se convirtió en algo diferente. Cada recreo me detenía a leer con la Rocío, siempre con buen rock sonando de fondo. Así, poco a poco acompañamos a Dante por las esferas infernales y la subida al purgatorio, todo en busca de Beatriz y su mensaje. De pronto, esa historia era todo lo que tenía en la cabeza, al punto que ya había alcanzado el punto en que la bibliotecaria había llegado.

    -Pero… ¿Por qué tenía que irse Virgilio? Lo acompañó durante todo el viaje.

    -Ya te dije, Virgilio nació antes de la llegada de Cristo. Por lo que no alcanzó a conocer a Dios, y eso lo llevó al Limbo. La gente de ahí no puede ir al cielo.

    -Pero mamá decía que Dios salva a todos. ¿Por qué no los deja entrar igual? Se supone que son buena gente.

    -Creo que Dios es algo estricto con sus reglas. O al menos es como Dante lo veía en su tiempo. Igual, ¡Anímate! ¡Se encontró con Beatriz al fin!



    No estoy seguro de cuánto tiempo nos quedamos leyendo entre clases. Solo sé que para cuando llegamos a las últimas estrellas yo ya estaba lo suficientemente grande como para entender algunas cosas. Como el hecho de que me gustaba, por ejemplo.

    -Voy a echar de menos esto-me comentó luego de un largo silencio al finalizar el libro.

    -Podemos leerlo de nuevo.

    -No es eso. Me iré a Concepción la semana que viene.


    Me levanté de golpe.

    -¿Qué? P-Pero… ¿por qué?

    -Trabajo. Y mi pololo se consiguió casa ahí. Y…-
    la chica se sonrojó-Nos vamos a casar allá.

    -Ah…-
    sentí que el estómago se me revolvía. No estaba seguro de cómo sentirme al respecto.

    -¿Estás bien, niño?

    -¡N-No soy un niño!

    -Okay, lo que digas-
    me revolvió el cabello-. Te voy a echar de menos, ¿sabes?

    -…

    -Oye, se me ocurrió una idea. Deberíamos guardar algún recuerdo de esto. Ya sabes, como un tesoro o algo así. ¿Qué te parece?


    Al día siguiente me la encontré donde siempre. Ella me dio su libro, y me pidió que lo cuidara mucho. Yo le di un cuaderno lleno de dibujos míos que me había dado César tiempo antes de que se fuese. Recuerdo que lo último que hizo fue revolver mi cabello y despedirse con la mano. Yo me quedé ahí, viéndola marcharse, antes de encerrarme en la biblioteca, esconderme tras su escritorio y ponerme a llorar por el primer amor que había experimentado en esa vida que estaba sintiendo tan mía que era difícil recordar el mundo del que había provenido.

    …Cierto, este mundo no es mío… ¿Es real, entonces?

    Que la habitación a mi alrededor se disolviese, lista para transformarse en algo nuevo, me hizo dudar que lo fuese, por mucho que sintiese mi corazón roto.



    Para cuando la realidad volvió a mí, me encontraba sentado junto a mi mamá. Estaba frente a una mujer que reconocí como mi profesora jefe, que tenía algunos documentos en su escritorio. Por lo que pude notar, eran informes de notas y anotaciones.

    -Realmente me gustaría que considerase la idea-dijo la mujer-. Su hijo tiene una capacidad extraordinaria en cuanto a estudios.

    -No, si yo la entiendo-
    le dijo mamá-, pero no es que no quiera la cosa. Nuestra familia no tiene pa’ tanto, y ese colegio que nos sugiere es súper caro.

    -La entiendo, doña Olga. De hecho es por eso que la llamé. El liceo del que le hablo recibió los documentos del niño y están interesados en becarlo. De hecho hasta ofrecieron internado si le resulta difícil gastar en transporte.


    Miré de reojo a mamá, quien parecía sorprendida. En cuanto volteó a verme, yo rápidamente bajé los ojos.

    -¿Tanta es la cosa con mi cabro?

    -Se lo he dicho desde que lo tengo en mi jefatura. Él puede llegar a grandes cosas. Tiene el potencial.

    -… Okay, entiendo. Lo voy a conversar en la casa con mi gente, en cuanto puea’ le doy una respuesta.

    -No se preocupe. Gracias por su tiempo, señora.



    Mientras caminábamos a la salida del colegio, varios recuerdos de la vida que había llevado sin darme cuenta aparecían en mi cabeza. El nuevo bibliotecario que me retaba cada vez que tocaba un libro, mis días de clases callado, pensando en las tardes de rock y Divina Comedia, el libro que había guardado en una cajita como mi mayor tesoro, junto a chapas que Mari me dio para un cumpleaños y una carta del César para felicitarme. Cómo había decidido que haría lo que fuera para un día irme a la ciudad para ver a Rocío de nuevo, y escuché eso de las becas. Había planeado cada paso, desde mis quemadas de pestañas hasta lo que le diría a mamá cuando a la salida de la conversación con mi profesora intentase convencerme para quedarme en el campo. Sin embargo, una vez salimos, ella solo me tomó de la mano mientras caminábamos. Ese silencio era algo que no esperaba.

    -Mijito-dijo por fin, con la vista al frente-. ¿Qué opina de esto?

    -N-No se, mami-
    balbucee, algo nervioso.

    -No me diga que no sabe. Usté va a entrar a la media ya, son cuatro años y va a meterse a trabajar. Está bien grande pa’ elegir sus cosas.

    -Ah…-
    mierda, el plan se me había caído. Y con ello lo que evitaba que mi lengua se enredase.

    -¿Usté quiere irse pa’ la ciudá?

    Esa pregunta… no tenía el tono de orden que usaba cuando Retaba al Roberto, o el de burla que le salía cuando ayudaba a la Mari con sus cosas de mujeres, o el triste que tenía al hablar del César. Era… era diferente. Me recordaba a cómo me hablaba cuando era niño, pero no exactamente igual. Como si estuviese hablando con alguien grande.

    -…Yo quiero-dije por fin, con los ojos vidriosos por algún motivo. Ella sonrió y me revolvió el pelo.

    -Entonce’ está bien. Vamo’ a hablar con su papá pa que hagamo’ las cosas. Eso si, me tiene que jurar una cosa, mijito.

    -¿Qué cosa?

    -Usté va a ponerle harto empeño. Va a estudiar harto pa’ que pueda hacer algo bueno con la oportunida’ esta. Va a ser alguien en la vida. ¿Entendió?

    -Sí, mami.

    -Bien, entonce’. Vamo’, conchito, ¿quiere un helao?


    Pensé en mi vida. No la que estaba viviendo ahora, sino la mía de verdad. Pensé en mi papá y mis compañeros, la gente que quería encontrarme de nuevo. Y luego en él… o mejor dicho yo. Este cabro cuya existencia presenciaba había hecho tanta parafernalia para ver a su crush, e incluso ahora que sentía una mezcla de logro y derrota por lo extraño del comportamiento de su mamá estaba decidido a continuar lo que quería lograr.

    Debo reconocer que admiraba al cabro este. Su orgullo era mi orgullo, después de todo. Aunque todo fuese por un sueño estúpido. Había logrado lo que quería.

    Me gustaría poder decírselo en persona.

    Luego de llegar a la casa mi mamá se fue a la pieza con papá donde tuvieron una conversación que me pareció duró años. Mari y Roberto llegaron del liceo al que iban (nuestro mismo colegio, de hecho), y se extrañaron de que nadie dijese nada. En cuanto me preguntaron qué estaba pasando, tuve que decirles lo que había dicho mi profesora sobre el colegio de la ciudad.

    -¿Te vai’ pa Conce, entonces?-me preguntó mi hermana, abrazándome en cuanto asentí-¡Mira tu! ¡Todo citadino el cabro ahora! ¿Cierto, Robe?

    Mi hermano no dijo nada, solo dio la vuelta y se fue a su pieza.

    Media hora más tarde mis padres salieron para decirme que me iría en cuanto arreglasen todo.


    Así pasaron mis últimos meses en ese campo. Mamá no dejaba de mencionarme en sus conversaciones con sus amigas, diciendo que era un “niño superdotado”, y que hasta iba a ir a la universidad si hacía las cosas bien. Papá no decía mucho, como siempre, pero cada vez que salíamos a ver a los animales me mantenía cerca suyo, aprovechando mis descuidos para desordenarme el pelo. Robe… Robe no dijo nada. Al menos nada a mí. No entendía por qué hacía eso, y sinceramente resultaba hasta algo molesto.

    Para cuando llegó el día, todos me acompañaron al terminal. Me fui con mis maletas y una bolsa llena de pan y otras cosas para comer que me hizo mi mamá, que no dejaba de recordarme que debía portarme bien, no salir de noche ni andar con gente rara, y que debía estudiar mucho. Mari bajito me pedía que le viera algunas revistas de nombre raro. “Cosmo”, o algo así le escuché. Para cuando llegamos al terminal, mi madre se tomó como diez minutos conversando con el conductor del bus y el auxiliar para dejarles claro que si algo me pasaba se las iba a ver con ella. Mi papá tuvo que intervenir para que lo dejase en paz.

    Uno a uno se despidieron de mí con un beso y un abrazo. Mamá me volvió a recordar su decálogo, papá solo me dijo que fuese buen niño. Mari insistió en que debía llamar seguido, y para cuando llegó el turno de Roberto, su despedida fue casi mecánica, más que nada porque lo obligaron a despedirse con un golpe en la cabeza.

    Todos se bajaron, para luego hacerme señas. El bus había encendido. De pronto, el Robe se subió a la micro y corrió hasta mí. Me pasó una carta.

    -El César está en Conce-dijo-. Píllalo. Y dale una patá en la raja por mí.

    Asentí más por la sorpresa que otra cosa, y entonces el bus partió. Seguí a mi familia con la vista hasta que la micro dobló y ya no supe más. Vi la carta que mi hermano me entregó, que decía que César ahora trabajaba en la ciudad, que la mujer con que se había metido lo había ido a buscar y su familia lo obligó a que se casaran. También había una dirección. Abrí mi mochila y saqué una caja. Puse la carta ahí con el resto de mis tesoros, que ahora incluían unos lentes viejos de mi papá y el libro de cocina que mamá se había memorizado.

    -Lindos tesoros-comentó una voz a mi lado. A dar la vuelta casi doy un grito.

    -¡Cresta!... ¿C-Cuándo llegaste aquí, caeza e ciervo?

    -Pues… para ser sincero, nunca me fui en primer lugar. He estado aquí todo este tiempo, desde que eras un bebito hasta tus días en el campo y los recreos con Rocío. Adorable chica con una melodía estrepitosa pero encantadora, por cierto.

    -¿P-Pero cuándo…?

    -Creo que simplemente estabas demasiado embelesado viviendo esta vida.

    -Tú… ¿Esto… es como con el weon del Mario? ¿Una ilu-mundo alterno o…?-
    el sacerdote negó con la cabeza.

    -En realidad es algo distinto. Estás viviendo la vida de alguien más. Alguien cercano a ti.

    -¿Qué…?


    Bajé la vista mientras el tipo toqueteaba el asiento en que se encontraba. ¿Ésta era la vida de alguien más? ¿Quizá por eso era que todo se me hacía tan familiar…?

    -¿Por qué?

    -¿Cómo dices?

    -¿Por qué estoy viviendo esto?-
    pregunté-¿Qué se supone debo hacer pa’ volver?

    -¿Quieres volver?-
    inquirió el tipo, ganándose una expresión molesta de mi parte que le sacó una risilla-Está bien, entiendo. Pues si hay algo que debes hacer para salir de aquí. Dos, mejor dicho. Una es descubrir a la persona cuya existencia estás experimentando.

    -¿Y la otra?

    -Empatía-
    dijo Max, luego de un par de segundos de silencio-. Que puedas ver lo que esta vida quiere enseñarte.

    No entendía muy bien lo que el tipo quería decirme, pero al menos tenía una idea de lo que debía hacer. De pronto comencé a sentirme incómodo, esta idea de “salir” parecía chocar con otra de “encontrarla”. Mía… o del otro yo… ya no estaba seguro de cuál era cual.

    -Oye-dije-. El viaje es largo… ¿querí… hablar de algo?

    -¿Por qué no? Nunca está de más buscar una forma de pasar el tiempo aquí.


    Algo me dijo que su “aquí” no era necesariamente el que yo veía, el viaje. Pero le resté importancia a eso.

    Nos quedamos hablando de la vida que había visto hasta ahora, del rock y la Divina Comedia, a medida que los paisajes tras la ventana cambiaban poco a poco.

    [*****]

    1ST ACT - INTERMISSION

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    Me estoy divirtiendo con esto mucho más de lo que creí. Aunque siento que esta parte pueda no gustarles a todos, la consideré necesaria para lo que viene. A ver si alguien adivina qué vida está viendo Franco (?).

    AmakiAmaki TaKaTaKa CorventCorvent IceIce zXArtemisXzzXArtemisXz Velvet.Velvet. AhkilendraAhkilendra

     
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  7. Velvet.

    Velvet. I challenge my fate!

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    Un baile mortal combinada con la melodía de desesperación frente a un enemigo en el cual la colombiana tenía muy pocas posibilidades de vencer. Si ya de por si la pelea contra los números era difícil Sofía comprobaba de primera mano el poderío y estrategia de la fuerza elite de la Durkheim academy. Fuertes, con estrategias tácticas de primera clase entrenados por la mismísima Zero para luchar contra los caníbales de la Frank que buscaban con todas sus fuerzas asimilar la escuela. La muchacha apenas podía aguantar los embates del muchacho de la mala suerte, su cuerpo apenas reaccionaba las balas y la velocidad del Gamer quien sin importar las heridas que le provocase las podía regenerar con relativa facilidad, incluso un golpe mortal podría solventarlo con solo “Reiniciar” la partida. ¿Cómo podía vencer a un enemigo que no tenía debilidades y que con el pasar del tiempo podía leer sus movimientos sin dificultad? Sofía se encontraba en un callejón sin salida, ni siquiera podía pedirle ayuda a Pavel o a Llun para solventar la carga, ambos sicarios se encontraban en sus propias batallas absueltos de lo que pudiera pasar a su alrededor, Sofía ahora dependía únicamente de su fuerza y lo desease o no necesitaba aprender a sobrevivir por su cuenta y empezar a preocuparse por ella misma, porque en la guerra aquello era lo más importante en una batalla, tu propio pellejo.

    La colombiana movía su cuerpo al son de las balas del número, tratando de esquivar cada proyectil que este le lanzaba, no obstante su cuerpo no parecía manejarse como ella desease recibiendo algunos disparos que por poco le causan la muerte de no ser porque lograba desviarlos con la cadena de Hanzo, aquella habilidad de manejar el espacio tiempo a su control era demasiado problemática para la colombiana pues apenas podía reaccionar ante tal amenaza.

    — Sofía, adáptate, no puedes quedarte a recibir los golpes, debes conocer su estilo de juego y si él lo cambia, tú también debes hacerlo. — Hanzo trataba de aconsejar a su usuaria pero fácil dicho que hecho, la kuoichi aún se encontraba cansada por todos los sucesos de la tribu y su encuentro con Francisca pero eso no le quitaba de seguir adelante.

    Varios disparos salieron del cuerpo del Gamer, los cuales se dirigieron a su objetivo, Cris debía inmovilizar rápido a la chica para terminar el trabajo con la irregular y apoyar a su cariño con el peso pesado, sus disparos iban hacia las piernas y aunque tratara de evadirlos se lo ponía cada vez más fácil apareciendo desde distintos ángulos en los cuales apenas podía reaccionar. Cris sonrió, poco a poco su presa se estaba quedando sin opciones al moverse tan rápido que apenas podía evadir los ataques que este realizaba. Solo necesitaba presionar y ella acabaría muriendo sola, la partida estaba en sus manos y solo era cuestión de espera para finiquitarla.

    La guadaña de la colombiana salió en busca del cuello del Gamer quien eludía fácilmente los ataques de la chica, había memorizado los patrones de ataque de la colombiana durante la pelea por lo que predecible leer sus movimientos.

    — “Maldición, a este paso no llegare a nada”. — los ojos de la chica se abrieron con fuerza al ver al muchacho estar detrás de ella, lanzándole una potente patada que la mandó a volar varios metros. Sofía trató de levantarse pero sintió como la mano del número la tomaba como si fuera una muñeca de trapo y la arrastraba por el suelo para lanzarla hacia los cielos. — Ghhh

    — Cagaste.


    Las balas salieron como metralletas desde los dedos del muchacho, allí, Sofía no podía esquivar nada o siquiera moverse en medio del aire viéndose forzada a materializar a Hanzo y utilizar la cadena para desviar las balas, pero estas fueron precisas, los costados, brazos, y hombros fueron afectados y de no ser por Hanzo podía haber muerto allí. No obstante, el numero sabía que la pelea debía mantener la presión a su favor, por lo cual dio un saltó dándole un puñetazo a la espalda de la kunoichi impactando violentamente hacia el suelo. Una vez allí no tardó en lanzar una ráfaga de balas para acabar con la muchacha, no obstante una humareda apareció en donde debía estar el cuerpo de su rival. La mirada del número buscaba en los alrededores hasta dar con el paradero de la asesina que trataba de escapar utilizando la cortina de humo como distractor. Rápidamente volvió a aparecer detrás de Sofía para recibirla con una potente patada. La ninja trató de lanzar su cadena hacia el número para defenderse, pero este se colocó detrás de ella, tomando la cabeza de la chica para estrellarla contra el suelo.

    — Te leo como si fueras un Walktrough — comentó con voz divertida el chico de la mala suerte mientras levantaba a Sofía de sus cabellos, la colombiana reaccionó golpeando con una fuerte patada en los costados de Nine, el chico sintió un leve dolor, pero en vez de sentirse molesto se mostraba divertido. — Che, ¿Eso fue una patada? Déjame enseñarte lo que es una.

    Tomando el cuerpo de la chica Cristoforo logró conectarle un rodillazo para después mandarla a volar con un puñetazo, el muchacho silbó al ver como la guadaña de la joven caía al suelo, Sofía se levantó mirando fijamente al número quien se ponía frente de su compañero bloqueándole la visión.

    — ¿Qué? ¿Quieres esto? Pues ven a por él.

    Cris levantó los puños colocándose en guardia, aquello era claramente una provocación por parte del número, pero Sofía no podía darse el lujo de dejar a su compañero frente las manos de su enemigo, necesitaba recuperarlo y volver a la ofensiva. La colombiana se lanzó hacia el numero quien la esperaba con los brazos abiertos, como si fuera darle un abrazo, no obstante, al encontrarse con la asocial lo primero que hizo fue tomar su cuerpo y lanzarlo al suelo con violencia.

    ¿Eso es todo? — Sofía levantó su pierna intentando hacer tropezar al número, este sencillamente dio una voltereta hacia atrás eludiendo fácilmente el ataque. — ¿Qué no te sabes un cumbion sabroso? ¿O debó enseñarte a bailar?

    Sofía guardó silencio ante las provocaciones del número, pues al momento de caer en ellas tendría la desventaja psicológicamente hablando. Al ponerse de pie nuevamente la muchacha se dirigió hacia Cris quien mantenía la guardia esperando sus movimientos. La colombiana comprendió las intenciones de su rival obligándose a sí misma a mantener la distancia lanzando shurikens. Cris esquivaba con rapidez los proyectiles distorsionando su cuerpo en datos apareciendo detrás de la joven. Sofía rápidamente giró su cuerpo dando un codazo al rostro del numero mostró una sonrisa burlesco esquivando los ataques que le siguieron al golpe con facilidad, no obstante Sofía lanzó una patada al costado derecho lo cual tomó por sorpresa a su rival para luego darle un puñetazo en la nariz..

    — Che, ¿Enserio dependes tanto de tu arma? ¿Estos fueron los asesinos que consiguió el Señor Taiwanés? — Cris propinó un fuerte cabezazo a la asocial para luego tomarla de los brazos y lanzarla hacia el suelo. — Hubiera sido más efectivo que el viniera a por nosotros. — la muchacha lanzó varios kunais que por poco le dan al cuerpo de Cristoforo, no obstante aquella maniobra fue lo suficiente para permitirle a la chica levantarse. — ¿Sabes que es lo que pienso, mina? Creo que eres dependiente de las demás personas.

    El muchacho señaló a su mini yo quien perseguía junto a Taro a la pequeña deprimida. Sofía no tardó en lanzarse hacia su compañera para apoyarla en la batalla siendo interceptada por Cris que se colocó frente a ella bloqueándole el camino hacia Llun, Sofía trató de amagar para eludir al Gamer pero este mantenía su distancia lanzando poderosos golpes que obligaban retroceder a la colombiana ante una distancia segura. Sofía mantenía su vista sobre Llun buscando una abertura que le permitiera el número pero no iba a ser posible ya que este mantenía una presión constante en la chica obligándola cada vez más a enfocarse en el combate que tenía a mano.

    — Ah, ¿Es que enserio crees que ella se preocupa por ti ahora? — comentó un burlesco Cris — Mira, no seas pelotuda y concéntrate más en lo que tenes enfrente. Ah, pero se me olvidaba que no puedes pensar en ti misma, mina dependiente.

    — “¡Yo no!” — Sofía quería decir algo, pero era mejor guardarse las cosas en esos instantes para no dar información al enemigo. pero aquellas palabras le dolían, no era cierto, ella solo quería ayudar a sus amigos por que no deseaba perderlos, por eso fue capaz de lanzarse al abismo.

    — Sofía, no hables por nada del mundo, si abres la boca el enemigo tomara ventaja psicológica sobre ti.

    — Y algo más — el muchacho dio un paso al frente con extrema velocidad golpeando con un potente puñetazo el estómago de colombiana. Sofía quedó arrodillada en el suelo tratando de recuperar el aliento perdido por aquel golpe. Cris veía aquella escena con una sonrisa satírica, vanagloriándose de haber dejado a la asesina en aquel estado. — Sos patética, apuesto a que vos te metiste a esta guerra por tus amigos ¿No es así? No más mira esos cristales que tienes en tus brazos, los reconocería tanto como a un Zubat — comentó el numero apuntando hacia las heridas en los brazos de la asocial. — A que Allen tuvo que ayudarte porque hiciste una estupidez ¿Verdad? déjame adivinar, quisiste echarle la mano a alguien, por favor ¡Ahí tienes el resultado!

    — “¡E-Eso no es cierto!” — Sofía se mordía los labios con fuerza, sentía frustración, deseaba gritarle que no era verdad, que lo hizo por qué seguramente si no paraba al líder del consejo a Gild quizás le hubiera esperado un destino peor que la muerte por ser considerado un “Error táctico”


    — Y tú mina ¿Qué ocurrió cuando fuiste en su ayuda? Te rechazó, ¿No es cierto? — Sofía en verdad quería ayudar a Llun, pues era su amiga y deseaba su seguridad ante nada, está bien que quería demostrar que era útil, pero ¿En una pelea en la que te juegues la vida? ¿Acaso valía la pena eso? No entendía, no pensaba por que la había rechazado, en verdad, solo no deseaba ver a alguien importante morir frente a ella ¿Acaso era malo?— ¿Ya ves?


    — “No, no soy así, solo quiero ayudar a los demás”


    Deseaba ayudar a Franco, a Reiji, a Gild y a Llun, quería ayudarlos y por ellos realmente iba a soportar el infierno que significaba la guerra. Pero ahora, ¿Realmente era lo mejor? Si Sofía lo pensaba detenidamente al ayudar a Franco a rescatar a Reiji, terminó involucrando a la cruz azul en la batalla, algo en lo que no estaban de acuerdo desde un principio, de no haber defendido al mono, seguramente no hubiese terminado con aquellas heridas en los brazos a causa de Adrien y asimismo Jaspe y Frida hubiesen vivido, al tratar de ayudar a Llun solo se ganó el desprecio de su amiga. Y ahora, se encontraba en una situación la cual debía matar para sobrevivir. ¿Acaso esa era la recompensa por preocuparse por otros? No era justo, no era justo para ella, por qué pensaba que sus amigos estuvieran ahí para ella cuando las cosas se tornaran oscuras, pero ahí estaba, sola contra alguien superior y que probablemente no dudaría en acabar con su vida.

    — “…No…Yo…”


    Y ahí, en medio de la pelea, Sofía entendió algo, ayudar a otros era un gesto noble, pero también podía convertirte en alguien dependiente, olvidándose completamente de la quien era. Pero Sofía tenía miedo, miedo de quedarse sola como en aquella ocasión, por eso deseaba ser una niña buena para no estar sola, las niñas buenas siempre tienen amigos, así son en las historias ¿No? Su padre era un modelo de altruismo y gentileza del cual tomó ejemplo a seguir, por qué seguramente, si fuera así como el, encontraría personas que pudieran amarla como su familia lo amó a él.

    — “¿Pa esto me sacrifico? ¿Pa esto soy todo bien con la gente?”

    Pero todo eso se convirtió en una dependencia, un sentimiento toxico que poco a poco erradicaba parte de su identidad, formando a una perfecta chica a la que todos quieren, amable, cariñosa, gentil con los demás pero que a la larga, de nada le servía pues estaba sola, ya que aquellas muestras de afecto trajeron lo que más temía, ser olvidada y volver a esa oscura soledad. ¿Qué pasaría con ella al morir? Seguramente nadie le importaría, tal vez sus amigos llorarían por ella unos instantes y luego seguirían con su vida Pero no sería nadie para ellos, no estaría en sus vidas sino como una brisa pasajera ¿Acaso esa era la recompensa que anhelaba? ¿Morir sola? ¿Dejo su seguridad y sentido común para acabar de esa manera?

    “No”
    Su padre no quería verla así, no quería verla convertida en una weba por agradarle a los demás, deseaba que fuera libre, una potra salvaje que galopaba libre por el campo, una persona independiente que toma sus propias decisiones sin depender del cariño y apego de las demás personas, por qué era su vida, vida la cual su progenitor no dudo en proteger y dar su existencia.

    — “Papá”


    — ¿Che, tas llorando? ¡¿ESTAS LLORANDO?! — la táctica psicológica del numero funcionó, el quebrar a su asesina mentalmente le dejó el juego servido en bandeja de plata. Se sentía orgulloso, pues poco a poco iba mejorando sus estadísticas con cada combate, ahora, sabía muy bien que juegos usar para entrar a la mente de alguien, estar con Andrés había rendido frutos. — Ya, mira vos. Te voy a ayudar a dejar de llorar, ¿Ok?


    El Gamer apuntó a la cabeza de la colombiana, preparándose para finiquitar el duelo, Sofía rápidamente lanzó una bomba de humo debajo de ella haciendo que Cris instintivamente se cubriera su rostro con la bufanda. La sangre comenzó a bajar de su cuerpo al sentir dos shurikens que se clavaron en su pecho, quitándoselos como si nada el argentino comenzó a disparar a la nube de humo, de esta una colombiana apareció para darle una patada en rostro haciendo que este cayera al suelo.

    — “Yo, no sé qué hacer la verdad, si seguir así o volverme una reverenda mierda con la gente. Pero lo que si se es que no me voy a dejar matar de esa gonorrea.”

    Cris no tardó en levantarse lanzarse hacia Sofía una vez más. El cuerpo de la cafetera instintivamente hizo un amague hacia la derecha girándose hacia ella misma esquivando el puñetazo del número, ágilmente Sofía respondió con un puñetazo en las costillas y otro en el mentón haciendo que su rival mantuviera distancia, no obstante una patada en los costados logró hacer retroceder al número el cual sintió como el golpe comoenzaba a afectarle por la insistencia de Sofía. No obstante Cris reaccionó rápidamente ante la patada atrapando su pierna para luego lanzarla al suelo como una bolsa de papas. Sofía abrió los ojos al ver a su rival lanzándose hacia ella y rápidamente la chica giró su cuerpo viendo que por poco el puño del número casi le abre un agujero a su cráneo de quedarse. La colombiana no tardó en lanzarse nuevamente hacia el argentino, el cual lanzó varias ráfagas de energía oscura obligando a que la chica girase su cuerpo hacia la izquierda. Rápidamente recibió al chico conectándole una patada hacia las rodillas, haciendo que los datos de Cristoforo desaparecieran, para luego reapareciendo detrás de ella recibiendo el puñetazo que esta le iba a dar. Sofía trató de contraatacar usando sus piernas pero su rival fue astuto y golpeó su estómago antes de que pudiera reaccionar.

    La cafetalera intentaba recuperar su aliento pero fue envuelta en una serie de patadas y puñetazos veloces por parte del número quien o iba a parar un momento para mantener la presión que estaba causando a su oponente, Sofía trataba de continuar en pie bloqueando cada puño y patada que podía pero Cris mantenía su superioridad como combatiente y estratega en no parar de realizar ataques continuos frente a un oponente que podía leer fácilmente. Sofía logró encontrar una apertura en la defensa del muchacho y no tardó en lanzar un puñetazo a su rostro, no obstante aquel daño fue mínimo para Cris quien sintió el ataque de la chica como si le estuviera acariciando un gato. El número sin piedad conectó un revés en el rostro de la asocial para luego reventarla con una patada en la cadera. Sofía trató de aguantar el dolor y contraatacar buscando darle una con sus puños en alguna parte de su cuerpo, no obstante el número una vez más logró evadir el ataque atrapando el golpe de la chica con una mano libre.

    — Che, pibita, ¿Acaso toque una fibra sensible? — comentó burlándose de la colombiana, Sofía trató de conectarle otro golpe con su mano libre pero fue bloqueada fácilmente por el numero — Enserio, no te cansas ¿Verdad? No es por nada pero hasta me da penita golpearte. Es más, no te voy a golpear…. ¿Qué? ¿Qué dicen? ¿Qué otra más pa la banda, perro? ¡Bueno! — La pierna del Gamer se colocó con fuerza en los pechos de la muchacha impulsándola violentamente para atrás. Sofía trataba de levantarse pero la fuerza elite pisoteó con fuerza la cabeza de la muchacha poniendo su rostro contra el suelo — Noob.
    El Gamer comenzó a pisotear con fuerza la cara de la asesina, irónico que ellos buscaran su cabeza y la de su pareja ahora tuviera la de ellos bajo sus pies. El muchacho pateaba el cuerpo de Sofía para liberar las frustraciones que sentía en esos momentos pues se estaba muy mal por la muerte de sus compañeros indios, aquella vida tranquila que tenía junto a su novia se había esfumado de un momento a otro, aunque no quería admitirlo, pero era algo que debía esperarse gracias a la situación en la que se comprometieron. No obstante tenía la vida de la chica en sus manos y no iba en dudar en apretar el gatillo.

    Luego de divertirse jugando futbol con la asocial, Cris preparaba el tiro de gracia, un disparo en la cabeza sería suficiente para acabar con aquella escoria. Antes de apretar el gatillo Sofía lanzó un shiriken a su rival el cual no tuvo problema en esquivar, no obstante no se dio cuenta que una guadaña volaba hacia su lateral, al comprender mejor los patrones del arma de la ninja que era atacar por la espalda cuando estuviera distraído el número no tuvo problema alguno en digitalizarse para evitar el corte, no obstante, aquello no fue lo que esperaba pues Sofía logró lanzarle un gas pimienta sobre su cara obligándolo a tomar su rostro para evitar la comezón tan horrible que sentía en aquellos órganos vitales. Sin pensarlo dos veces la colombiana logró cortarle uno de los brazos al muchacho quien para defenderse de otro ataque por parte de la ninja tuvo que ralentizarla para poder evitar el ataque y contraatacar con varios disparos, no obstante, la colombiana sacó un par de kunais que lograron chocar con las balas del muchacho alejando los proyectiles de ella. La cadena logró tomar la pierna de Cris para ser jalado hacia donde se encontraba Sofía quien preparaba la hoja de su cuchilla para rebanarle la cara, el numero vio rápido el movimiento de la muchacha y desapareció del lugar fragmentándose una vez más, esperando el movimiento Sofía observó por todas partes el lugar hasta que vio en el cielo al argentino disparando, Sofía se movió tan ágilmente como podía permitirle su cuerpo para evadir los disparos, no obstante el argentino se materializó delante de ella dándole un fuerte puñetazo en la cara, no obstante, todas esas veces en las cuales le había golpeado lograron hacer que el cuerpo de la muchacha reaccionara mejor frente al dolor, permitiéndole reponerse mucho más rápido y amarrar con la cadena de Hanzo el brazo del muchacho. Sofía jaló con fuerza mandando al suelo al número quien no tardó en ralentizar a la colombiana antes de que pudiese hacer algo. Apareciendo detrás de ella el chico de la mala suerte se proponía a darle un tiro de gracia sobre la cabeza, no obstante Sofía reaccionó rápidamente ante el movimiento del número, logrando apuñalarlo con fuerza. El Gamer alejó a la colombiana propinándole una patada que logró lanzarla al suelo, pronto, su brazo cortado se materializó nuevamente, el cual, lanzó una ráfaga de balas las cuales Sofía esquivó y desvió con su guadaña.

    Cris pudo entender algo, Sofía poco a poco se estaba acostumbrando también a su juego, si bien, no tenía la misma resistencia, los golpes, las balas que recibía y las técnicas que el reflejaba iban siendo absorbidas inconscientemente por el cuerpo de la colombiana haciendo que ella instintivamente reaccionara mejor ante sus ataques y eso era justamente lo que el deseaba, conocer mas de las tacticas de su oponente para superarlas con una fuerza abrumadora. Sofía guardó su guadaña y se lanzó hacia le numero quien la recibió bloqueando uno de sus puños, no obstante, al levantar la muñeca Cris notó como la kunoichi había activado una bomba de humo obligando al chico cubrir su rostro. Cris comprendió la tactica ya que generalmente la usaba para escapar y reagruparse por eso mismo apretó con fuerza la mano de la muchacha para no dejarle escapar. Sin embargo, no esperaba algo por parte de asocial y era un arma guardada literalmente bajo la manga.

    — ¿Qué, concha?
    — sacando un kunai debajo de las mangas de su chaqueta, la muchacha logró clavar el cuchillo ninja en la garganta del muchacho.

    Lanzando al número con una patada Sofía materializó una vez más a Hanzo, permitiéndole un corte frontal al pecho del muchacho. Sofía vio caer al suelo al número antes que la oscuridad envolviera de nuevo el terreno. Sofía suspiró al ver de nuevo al ver una vez más al Gamer levantarse con una sonrisa, aquella batalla no parecía tener fin y a este paso poco a poco se le iban a acabar las ideas a la asocial.

    — Che, gracias por darme nueva información. Ahora no me podras hacer mas de lo mismo, chiquita.

    La pequeña colombiana se preparó para otra vez para recibir el ataque del número ya que este se materializó detrás de la castaña la cual trató de reaccionar ante el ataque, no obstante, Cris logró leer los movimientos de la colombiana desfragmentándose para evitar el corte de la kusarigama para luego reaparecer al costado de la chica dándole un disparo. Sofía sintió su sangre recorrer el costad mientras que su mente trataba de mantenerse consciente. Ahora no podía usar tanto el elemento sorpresa y solo quedaba defenderse lo mejor que podía.


    [*****]

    La deprimida irregular trataba escapar de los asedios del clon y el caballo loco que buscaban su cabeza, odiaba sentirse tan inútil pero la realidad en la guerra le demostraba que los que solo tener voluntad no bastaba, necesitabas fuerza o incluso una mente prodigiosa para solventar los problemas y esto último podía solventarlo, no pasó un año siendo irregular por gusto. Demostraría a todos que incluso un ratón acorralado podría atacar. La deprimida saltó al ver como el jinete lanzaba una ráfaga de disparos, cubriéndose en una de las cosas desiertas, no obstante el corcel atravesó con facilidad el edificio mientras que el jinete disparaba a diestra y siniestra en dirección a Llun. La muchacha se vio obligada a arrastrase por los escombros para evitar que el caballo tratase de pisarla, el jinete disparaba a los restos de los edificios intentando eliminar a la chica aprovechando la desventaja táctica en la que se encontraba.

    Llun lanzó varias rocas y piedras al caballo y al jinete intentando apartarlos para tratar de ganar un poco de ventaja. Tomando un pedazo de madera la deprimida trató de atravesar el corcel con una estaca de madera esperando a que se encabrillara. No obstante, el mini Cris logró alejar a la chica disparando una ráfaga de balas las cuales la chica saltó hacia atrás para evitar los proyectiles, Llun abrió los ojos al ver como el caballo levantaba sus patas para pisarle todo su cuerpo, no obstante lanzó aquella arma golpeando justo en el vientre del potro lo cual obligó al jinete a tomar con fuerza el cuello del caballo para evitar caerse, Llun suspiro de alivio por un momento, no obstante el jinete logró recuperar el control de Taro el cual envistió con fuerza forzándola rodar por el suelo resintiendo la herida que poseía en el brazo. Al tratar de levantarse la rusa sintió las balas penetrar su cuerpo, quiso gritar, pero al ver al caballo que se acercaba a ella para finiquitarla se vio obligada a lanzarse hacia atrás eludir el ataque. El pequeño jinete continuaba su asedio mientras que Llun corría como pollo sin cabeza a las ruinas de la aldea West. La deprimida logró llegar hacía varias chosas en donde entraba y salía en busca hacer que el corcel fuera contra ella más despacio ya que necesitaba tiempo para armar unan estrategia que le permitiese sobrevivir al asalto.

    Al saltar hacia una ventana del lugar Llun vio como el caballo junto su jinete entraron de la misma forma, destruyendo todo a su paso, no obstante, el edificio se derrumbó en ellos quedando atrapados sobre los escombros. La rusa logró escabullirse ágilmente del edificio caído, saliendo con solo un par de raspones. Sabía que aquello no era suficiente y al ver una vez más al miembro de la tribu West con el clon se alzaron una vez más para atacar a la irregular, no obstante, Llun aprovechó la oportunidad para saltar hacia el mini Cris y clavarle aquella daga de obsidiana que obtuvo antes de la pelea con los números. El clon se desintegró en fragmentos de oscuridad dejando a la deprimida sola con el caballo, el cual comenzó a encabrillarse tratando de zafarse del agarre de la chica. Llun no tenía experiencia con los corceles y su herida sobre su brazo no le ayudaba mucho en la tarea. No obstante, al clavarle el cuchillo sobre el cuello, a pesar de la ventaja frente al familiar, Taro se movía con fuerza con tal de quitarse de encima a la asesina de su tribu. Llun continuaba introduciendo con fuerza el cuello de la bestia no obstante el corcel logró tumbar a la deprimida quedando en suelo, el caballo se movía con fuerza buscando aplastar a la albina la cual se movía por el suelo lo mejor que podía pues aquella caída logró dejarla mal herida. Al levantar sus piernas para aplastar a la chica, Llun tomó un pedazo de madera de los escombros del hogar, introduciéndolo con fuerza una vez más en el costado del caballo. El familiar poco a poco perdía sus fuerzas hasta quedar tumbado completamente en el suelo. La deprimida logró sobrevivir ante aquel asalto, pero no podía darse el lujo de descansar pues aun la pelea estaba lejos de terminar.

    [*****]

    Listo chicos, trabajando en las cosas que me aconsejaron en la charla, ojala les sea de su agrado. Pelea, feels y una realizacion en el post.
    AmakiAmaki TaKaTaKa
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  8. Ice

    Ice ﴾͡๏̯͡๏﴿ O'RLY?

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    Un cuerpo frágil, desnudo y débil que sucumbía a las peripecias y a la mala decisión que forjó un camino tapizado de desgracias tanto para que él como para sus allegados. Poco a poco, el dolor se difuminaba en ignorancia y las memorias desaparecían como átomos en el espacio sideral. Y, sin embargo, la vida no se iba de aquel ser que lentamente se perdía en él mismo; se sentía levitar en el infinito, tocar el cielo con las manos y navegar entre nubes blancas en un sector indoloro y fascinante. Alejado del dolor, de la angustia y de todo mal. Poco a poco cerró sus ojos, despojándose de sus miedos y fundiéndose en aquel bizarro limbo de vacío y sentimientos muertos. No quedaba nada, absolutamente nada y aún así pudo descansar sin pensar en más. Sin temer más. Daba igual, todo daba igual, cuando destruyes lo negativo alcanzas una paz que resuena en tu cabeza como el canto oceánico de una ballena y que como el perenne azul lleva en sus mareas las buenas cosas también. Sin distinguir entre lo bueno y lo malo, sacrificando todo para alcanzar la profunda paz, hasta que no queda más nada. Ni siquiera el arrepentimiento o el rencor. Ya nada y ese nada no se sentía mal porque sencillamente no se sentía en lo absoluto.

    Tic, tac, tic, tac.

    Un reloj que resonaba a lo lejos y demostraba que el dúo de científicos de Lionel aún no llegaban a su parada, y aunque la impaciencia de Aracely relucía como un malestar de furia y aburrimiento que desfogaba en su fiel Sebastían complaciente, Lancelot no dudaba ni un segundo en recalcar que las coordenadas declaraban que aún faltaba bastante tiempo. Fue hasta que el brillo cegador de un objeto similar a un capullo logró salvar al rubio de la profunda ira de la mujer que alguna vez fue llamada Armando. Con los ojos repleto de fascinación, ésta vio la metamorfosis de aquel ser que pronto emergió como un muchacho de mirada inexpresiva y tranquilidad perenne. Las palabras de alegría que lanzó la mujer a la culminación de sus sueños científicos resonó en los oídos del nuevo individuo cuyas memorias lejanas lo llevaban a recordar su tiempo, y rostros de personas que se perdían en el vacío, sí, no estaba en su tiempo, y regresar parecía ser un objetivo individuable aunque a Reiji poco o nada realmente le importaba.

    [​IMG]

    —¿No soy de aquí, cierto, Aracely-sama? —tajó con duda el nipón, recibiendo la risita burlona del mitad español.

    —¿Eso importaría? ¿Tanto quieres huir de mis garritas? —respondió con un ademán dulce entretejido de comicidad fingida que hizo que Lancelot frunciera su ceño, ocultando celos laborales que hacían que Elux moviera sus tentáculos con ligero frenetismo que el galés intentó detener y que, felizmente, no llamó la atención de forma demasiado vistosa.

    —Realmente... —pensó —. No importa, Aracely-sama. Arigatou.

    —¿Por ser tan genial, por eso me agradeces?
    —Aracely agradecía haber conocido tantos otakus en su estadía en Durkheim que le permitió entender aquellas frases en japonés que le dedicó el oriental sin problema alguno.

    —Hai, pero también por haberme liberado del oni que me hacía un monstruo.

    —Los monstruos nos debemos ayudar entre nosotros, ¿no crees? En todo caso ya no te debes preocupar más por ser víctima del oni malvado, aunque claro, todo tiene un precio.

    —Lo que sea, Aracely-sama.

    —Absoluta lealtad, es lo único que te pido.

    —Wakarimashita
    —zanjó, entrecerrando sus ojos.

    —¡P-pero yo seguiré siendo el favorito de mi señora, Aracely, eh! ¡N-ni creas que me quitarás el puesto tan fácil! Para tu información soy el vice-presidente de este club por lo que tú...

    —A callar, Lancelot y dime dónde estamos.

    —Pues estamos...

    —A cinco minutos de la base azul según las coordenadas, Aracely-sama
    —respondió, logrando que Lancelot enrojeciera de furia y sus tentáculos robóticos golpearan de forma involuntaria una pequeña mesa donde un grupo de tubos de ensayo estaban perfectamente apilados, al darse cuenta de eso, el rubio se inclinó nervioso y evitó que los contenedores cayesen —. Con cuidado —corrigió el otro.

    —¡No me quites el trabajo! ¿Okey? ¡Llevo mucho más tiempo conociendo a mi señora Aracely y ningún chico experimental me va a quitar eso! ¡Mi señora Aracely y yo somos prácticamente uno y si te metes...!

    —Lancelot, cállate y tráeme algo para distraerme.

    —¡S-sí!

    —Yo quisiera...

    —¡Tú no me mandas, japonés de cuarta!

    —Traéle algo a él también, Lancie.

    —P-pero...

    —¡LANCELOT! ¡OBÉDECEME O TE LARGAS!

    —¡O-okay, mi señorita Aracely!
    —A medida que se iba, el rubio señaló sus ojos con ambos dedos e incluso sus tentáculos lo hicieron en una clara pose de “Te estoy viendo” hacia Reiji, a quien le dedicó una mirada llena de austera intervención y ademanes repletos de huraña actitud —. ¡A-ahora mismo! —fue hasta murmullar palabras suaves de sus labios que salían como susurros hacia él mismo —. Ay sí, ay sí, soy japonés y hago todo mejor. Ja, ni PROTO-TYPE molestaba tanto, ¿quién se cree? ¡Hmpf! Nadie soportará ser destrozado como yo, ahhj... dije destrozado, uhh... ¡Elux deja de gobernar mi mente!


    “Somos lo mismo, no gobierno tu mente, soy TU mente, y como tal ordeno que pidas destrucción personal y degollamiento único para ti”


    —Ugh... a veces te odio tanto...

    El grupo no tardó en arribar de forma vistosa gracias a la magna presencia de Sparagmos que descendió como el armagedón en el mundo, denotando su colosal presencia que no sorprendió a la reina ni a su leal caballero de sombras. Las conversaciones entre los científicos gozaba de un claro sentimiento de destrucción hacia los intrusos que habían entrado a la base Niflheim. Reiji desvió sus negruzcos ojos rasgados hacia la pantalla controlada por Nidhug el cual veía todo con claridad, notando unas figuras totalmente desconocidas. Hasta que la orden de asesinato se posó en los labios de aquel a quien juró lealtad absoluta. Salir con Lancelot y la jauría monstruosa no fue un problema dado el conocimiento del rubio del sector. Al parecer si era alguien muy allegado a la científica, pues su sabiduría respecto a las múltiples habitaciones no era en lo absoluto casual.

    —No te pongas sentimental cuando ataques a esos tipejos, ¿okey? ¡O me encargaré de matarte! —gruñó el rubio.

    —¿Por qué debería ponerme sentimental, Wolfgang-san? No tiene sentido, ni siquiera los conozco.

    —¿Y si los conocieras...? ¡S-solo digo que cuando trabajas con la señora Aracely no te puedes poner sentimental! Ella ya perdió a uno de los suyos: Adam. Y no perdonará otra...

    —¿Si los conocieras? Bueno... sencillamente
    —pensó —. Me encargaría de borrar su existencia.

    —¿Uh?

    —Matarlos, así ya no serán conocimiento de nadie.

    —¡No si yo los mato primero, idiota!
    —gruño Lancelot mientras retrocedía dado que un experimento se acercó mucho a él —. ¡A-ah!

    —¿Te asustan?
    —Reiji se arrodilló y sostuvo al monstruo del mentón y como un minino se dejó mimar —. Los encuentro particularmente adorables.

    —¡Ugh! ¡Inicias a sonar como la señora Aracely! —pensó lo que dijo inmediatamente y dio un saltito, levantando un dedo —. ¡Pero eso no te hace mejor que yo! ¿Lo entiendes?

    —Hay alguien por allí —señaló el nipón hacia la parte más profunda del pasillo de donde emergió una cabellera blanca que inútilmente buscó ocultarse. Lancelot sacó sus anteojos antes de extender su dedo hacia donde señaló el oriental, un tentáculo se extendió hacia aquel sector y envió un fino láser que hizo que la figura escondida diera un brinco y corriera.

    —Es el irregular de los cristales.

    —¿Lo conoces?

    —Trabajó con la señora Aracely en la prueba que te hicimos experimentar, aunque con otro sujeto de prueba. Me resulta raro que esté aquí, él es un neutral a toda regla. Es tan cobarde que no tiene bando, sencillamente repugnante... ¿Cómo puede existir gente tan cobar
    - —Una de las criaturas se acercó a darle mimos pero dio un salto y se puso atrás de Reiji que subió una ceja —. ¡L-lo que quiero decir es que no debería ser un problema! A-aunque... ¡Mejor si lo seguimos! Si mis cálculos son correctos, nos llevará al meollo de la cuestión.


    El dúo de nerds corrió junto a la jauría experimental que daba saltos o se arrastraba, abriendo sus monstruosas bocas o volando en caso de los monstruos alados, incluso los de apariencia babosa dejaban un camino de baba que en caso de fuga serviría para hallar el regreso fácil. Llegar fue sencillo gracias a la estela del cobarde albino irregular que avisó de su presencia pero era muy tarde cuando la sede iluminada por el dios árbol: Yggdrasil, ya había mostrado su verdadera cara. El primero en actuar fue el rubio que no pudo evitar ser víctima de los hilos de Skuld y que buscaba esquivar los ataques de agua de la norna del pasado que junto a su hermana parecían ser un dúo increíblemente poderoso.

    —N-no te pongas nervioso ni sentimental, ¿d-de acuerd-?

    —Reiji...
    —Aquello fue dicho por el de cabello bicolor. El oriental frunció su ceño antes de invocar a su arma que no le causó mal alguno y dar un disparo hacia aquel que mencionó su nombre sin dudar ni un segundo para sorpresa del rubio.

    —¿Decías? —comentó Shirai hacia Lancelot que dio un leve gruñido y una media sonrisa.

    —Bueno, aceptaré que eres medianamente confiable —admitió. Para luego sentir como alguien se arremetía hacia él con potentes proyectiles: Era Klaus. Mas fue el nipón que con el láser de Aoi-chan logró fulminar todos aquellos proyectiles mientras el número dos se acercó con su cuerpo petrificador, Lancelot se puso en posición de ataque, pero un proyectil despertó de estar en el suelo y llegó a él, para su fortuna. Cierta norna logró correr lo suficiente para crear una onda de agua que fue petrificada, protegiendo a su aliado —. V-vaya... los rumores de que las nornas son poderosas era cierto.

    Los monstruos se abalanzaron hacia el números dos que se veía sepultado por la infinidad de criaturas que explotaron en miles de pedazos gracias al poder petrificador de la élite número. No obstante, Lancelot lanzó sus láseres, mientras sostenía una portatil y sus apéndices actuaban por cuenta propia. Tenía que tener información.

    —Klaus, cuarto año, arma: Basilisk, tsk... sabía que la base de datos de la señorita Aracely sería útil —pensó —. ¡Podrás ser un número! ¡Pero nosotros tenemos escritos a todos los traidores con claridad! —Pudo decir más pero una jeringa voló a su brazo, el nerd palideció, y maldijo el por qué de que sus tentáculos no pudieron actuar, pero antes de que los efectos se vislumbraran, una corriente de agua entró a su boca y lo tiró al piso, y no pudo hacer más que toser, quiso maldecir a la norna pero comprendió que aquello era un intento de limpiar lo que sea que cierto individuo de hebras bicolor que no se hallaba en su base de datos, más que con la información dada por Kristina, la nueva aliada de Jihyun había conferido. Sí, la norna solamente había purificado su sistema.

    —Ya te lo dije, no eres el único deprimido aquí. Y si quieres que bailemos juntos, lo haremos.

    —¡Pues creí que yo era tu compañero de baile!
    —Gild sostuvo su doncella de hierro que inmediatamente extendió sus cadenas hacia la norna, pero en vez de tomarla a ella, sostuvo a una colosal criatura de hilo que se abalanzó y se usó de escudo humano. Skuld puso sus manos en sus caderas.

    —¡No volverás a hacerle nada a mi hermanita, Ken de cuarta! —Las vermes de hilos aumentaron y fueron hacia el rubio que se vio en la necesidad de usar las cualidades aspiradoras de Gilgamesh, no sin antes sostener a Emil con fuerza del brazo y Klaus tuvo que petrificar la planta de sus pies al suelo a medida que las vermes eran absorbidas, y el rubio esperaba que el grupo rival también hiciese lo mismo, pero Lancelot sostuvo a Reiji y sus aliados con sus tentáculos a medida que uno estaba en el piso —. ¡Wooh! ¡Gracias, gordi!

    —N-no me llames así... ¡A-ah!


    La batalla así se bañó de intensidad mientras el grupo enemigo más numeroso ponía en situaciones adversas al de hebras bicolor y a sus aliados que debieron buscar la forma de liberarse de aquel desalentador panorama, mientras a preocupación por sus aliados ígneos aún rodeaba su sistema. Las flechas enemigas volaban lo que les impedía unirse y trazar un plan coherente, pero rendirse no estaba en su sistema. Vencerían aunque tuvieran que maniobrar técnicas e improvisar cosas extrañas. Pero Lancelot tampoco era idiota y así como eran listos los deprimidos, así lo eran los nerds. Y ambos gozaban de una rivalidad desde los cimientos de Durkheim, aquello era más que una batalla para salvar una reliquia, cargaba con sí una dualidad de roles tan diferentes como similares.

    —Los deprimidos no son buenos luchadores —concluyó Lancelot.

    —Ellos parecen que sí.

    —Dependerán siempre de improvisar o de vestigios. Como viste la aspiración de esa doncella de hierro, pero los vestigios tienden a desequilibrar mentalmente, evitemos en lo máximo usarlos y estaremos en ventaja sobre ellos y su inevitable dependencia de vestigios dado su poco condicionamiento a batallas
    —explicó el chico Octopus.

    —Vaya, si que has crecido, Lancelot —Klaus apareció a sus espaldas, logrando que el chico retrocediera y sus ojos se abrieran grandemente, sus tentáculos se juntaron cargando un láser que dada la unión de los ocho extremidades sería más grueso —. Akane me dijo que eras bastante tímido y nervioso, pero mírate ahora... ¡Eres todo un guerrero!

    ¿Akane? ¡Esa traidora tiene boca para hablar...! —La colisión del proyectil junto con el láser creó una fuerza de choque que mandó al muchacho atrás y al número también. Una pantalla de humo se dibujó y de ella salieron cadenas que Lancelot pudo vislumbrar rodeándole pero para su fortuna, unas raíces de Yggdrasil sostuvieron y rompieron en el acto; el vicepresidente de los nerds realmente agradecía tener a las nornas de aliadas, y con su respiración agitada no pudo evitar notar como el segundo se acercaba a él.

    Miedo


    Sí, eso sentía Lancelot al ver a aquel número de tal nivel acercándose a él. Ni en sus sueños más aterradores pensó ver a alguien del calibre de Klaus acercándose a él con claras intenciones asesinas, vio su vida frente a sus ojos e incluso si Elux lo amenazaba con sus apéndices, el terror del rubio crecía con el acercar del número que sostuvo su arma y petrificaba el suelo con cada paso. Sí, moriría, estaba seguro de eso, tragó saliva y quiso dar un grito pero una muchachita se puso en medio: La norna menor Skuld, cuya presencia hizo que el número abriera grandemente sus ojos, la pequeña fémina sacó su lengua antes de que el gran número se lanzara al suelo, tapándose la nariz y siendo inundado por el aroma a frambuesas que llegaba a su órgano olfateador como si fuese una alergia que ardía en sus fosas nasales, una gran verme estaba dispuesta a arrojarse al número, pero fue interceptada por una explosión provocada por Emil.

    —¿Estás bien? —preguntó el científico y Klaus asintió velozmente.

    —¡Abajo! —gritó y lanzó al científico abajo.

    Un enorme láser azulado se abalanzó hacia ambos que por el giro y las rápidas reacciones de número lograron salvarse, pero dejó un gran agujero en la pared y un pequeño cuerpo se acercó a ellos, era Reiji. Klaus quiso actuar pero fue sostenido por unas telas que provenían de Skuld y que el petrificó, pero más y más iniciaban a inundarlo, era cuestión de destruirlas pero eso ralentaría sus reacciones de rescate para el santo de Ned deprimido.

    —Reiji, es curioso este giro de eventos, considerando que vinimos a rescatarte.

    —Vaya...

    —Efectivamente.


    —Lástima que aquí no haya nadie que rescatar, sumimasen —Un enorme rayó azul voló hacia el científico con claras intenciones de asesinato, pero antes de que aquello se verificara, cierto deprimido rubio dio un salto y pateó la cabeza del japonés, salvando así a su compañero y lo mandó lejos, para Reiji aquello hubiese sido una colisión fija hacia la pared, pero fue recibido por los tentáculos de Lancelot que lograron evitar su caída.

    —Son demasiados, Emil —confesó Gild, estaba cansado pero no se iba a rendir.

    —Podría detener a Reiji.

    —Dudo que sus aliados te lo permitan y nada de lo que hagamos será útil, pues tienen a Urd para contrarrestar el efecto de nuestros fármacos
    —Gild sostuvo la mano de Emil y en una especie de baile extraño, lograron así esquivar algunas flechas que aún caían del gran árbol que ahora luchaba contra un Klaus que había logrado liberarse de las criaturas —. Además... ¿De qué sirve rescatarlo si ya eligió su bando?

    —Quizá no por voluntad propia.

    —Ninguno de nosotros estamos aquí por voluntad propia. Fueron las situaciones que nos obligó a elegir esto.


    Mientras el par ideaba algo, el dúo de nerds respiraba agitados pero sosteniendo sus brutales armas, al menos agradecían tener la ventaja numérica y los gentiles tratos de Urd que evitaba más caídos o que fueran ellos los principales.

    —Arigatou —agradeció Reiji por ser sostenido por Lancelot.

    —No hay de qué —sonrió el rubio con libras de más —. Podrás no caerme muy bien, pero somos aliados ahora... ¡Y por la señorita Aracely te protegeré!

    —No has usado ningún vestigio hasta ahora...

    —¡Esa será nuestra ventaja!

    —¿Uh?


    —Los nerds no dependemos de los vestigios para luchar sino de nuestra inteligencia... ¡Eso nos diferencia de los otros roles! ¡Por eso somos los más estables mentalmente! Uh... casi siempre, pero jamás sacrificaríamos nuestra inteligencia por poder. Supongo que eso nos diferencia de los deprimidos amantes de la lucha y que se vuelven monstruos por eso.

    —Ya lo comprendo, es nuestro orgullo.

    —Lo es... ¡Es el orgullo de los nerds!


    Y diciendo eso, el dúo regresó a la acción. La batalla estaba muy lejos de acabar. Los ideales estaban puestos en la bandeja y sólo faltaba ejercerlos en el campo de lucha que pronto se teñiría de más carmesí, aliados, enemigos y rivales todo desaparecía o mutaba en contrariedad: Aquellos que antes fueron aliados ahora eran enemigos a los cuales asesinar sin dudar ni un segundo y poco a poco el misterio de los dos aliados desaparecidos de los esbirros de Lucifina resurgía en la mente de cierto número dos, pero no había tiempo que perder, con el avanzar e intensificación de la lucha, poco o nada quedaba para meditar sobre factores que podrían entorpecer aquel espectáculo de sangre donde los recolectores hallaban viejos amigos ahora portadores de nuevas vestes que les demostraban que en la guerra la amistad era tan frágil como los cristales. Tan fáciles de romper y que causaban temblor a la visión de un escenario lleno de dolor.

    —¡A-ah! ¡E-esto se pondrá feo!
    Susurró cierto albino patinador, no sabiendo a dónde ir por primera vez. Todo ejercía terror, pues estaba en todos lados.


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    AmakiAmaki TaKaTaKa Lancelot is a cutie <3 Lo amo (?)
    CorventCorvent LeoLeo inicié un poco o_o
    AhkilendraAhkilendra zXArtemisXzzXArtemisXz Velvet.Velvet. ¡Regresé! Más ácido que nunca, jejejeje. (?)
     
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  9. Leo

    Leo ¿No ves que te voy a matar (con feels)?

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    Mis primeros días en Concepción me enseñaron algunas cosas. Primero, que el yo que era ahora definitivamente no conocía la zona, me perdí por un buen rato antes de encontrar el liceo. Segundo, que la gente de la ciudad era mucho menos simpática de lo que había imaginado. Más cuando pensaba en la gente de mi pueblo. Tercero, que le debía a mis hermanos mucho más de lo que pensé hasta ahora. Siempre había sido… o este weon… un tipo algo arisco para tratar con la gente. Cuando alguien quería decirme algo yo respondía con gestos, monosílabos o frases cortas, pues intentar decir una oración completa a alguien que no conozco me provoca un enredo de lengua instantáneo. Ahora que lo pienso, incluso con esa actitud nunca tuve problemas con otras personas. Pero ahora que estaba solo, no había quién me protegiese de la crueldad adolescente.

    -¡Agarren al campirano!-el grito me puso en alerta. Corrí tanto como mis piernas me lo permitieron, más al final alguien me agarró y terminé en el tacho de la basura. Que ya me conocía… espera, ¿ese raspón es nuevo?

    -Ugh… ni en esta vida me salvo de la impopularidad…

    -Supongo que los adolescentes son iguales en todos lados.

    -Weon, ¿me podí ayudar al menoh’?

    -Lo siento, no puedo intervenir en este mundo.

    -Te detesto…



    La gente del internado no era mucho mejor. Prácticamente todos era unos elitistas de mierda que venían de familias con apellidos raros que vivían en haciendas enormes. No tardaron en hacerme entender por qué era la burla de mis compañeros: el colegio era el lugar de reunión de la gente de alcurnia de estos alrededores. Y yo era el diferente.

    Me costó acostumbrarme en un comienzo. Más que nada porque la personalidad de este tipo comenzaba a chocar con la mía. Él quería ahorrarse problemas, quería evitar más conflictos. Yo quería volarles la raja, pero cada vez recordaba a esa señora que era mi mamá, recordándome que debía esforzarme y portarme bien. Y me resignaba a las burlas, los golpes y el basurero. Él la quería. Y yo… puta, era la mejor mamá que había tenido y ni siquiera era la mía, pero…

    Poco a poco me fue adaptando. No solo a este colegio, sino también a la ciudad nueva para este chico. Todas las tardes salía, recorría las calles e intentaba memorizarme los nombres e intersecciones. Porque debía aprovechar la oportunidad.

    Con el tiempo, pude conocer la ciudad mejor. Ya podía manejarme bien recorriendo el sitio, y entonces decidí mi primera parada en este nuevo mundo. Con la carta que Robe me entregó en mano, aproveché un fin de semana para hacer una visita. Luego de media hora caminando llegué a un edificio grande. Mis pasos me llevaron hasta el tercer piso, y no me detuve hasta que encontré la puerta 405.

    Y ahora… ¿qué?

    Me quedé pensando tanto tiempo sobre si golpear o no, y qué decir una vez abriera la puerta y tantas cosas que no noté que de pronto había alguien junto a mí. Era una mujer de pelo oscuro, que llevaba a un bebé en el coche. A su lado había un niño pequeño, de cabello oscuro y ojos grises. Noté también que su estómago estaba hinchado.


    -¿Te perdiste, niño?-me preguntó. Rápidamente negué con la cabeza y apunté a la puerta.

    -Yo vivo aquí con mi marido. ¿Te mandaron a buscar a alguien o…?

    -César-
    dije por fin, soltándome la lengua.


    La mujer me dejó pasar. Una vez dentro, después de dejar las bolsas que traía, me pidió que esperase mientras cambiaba los pañales del niño. Y me quedé en el living junto al muchacho que me miraba con curiosidad.

    -¿Qué haces aquí?-me preguntó.

    -Quiero ver al César-respondí, forzándome a dejar salir una oración completa.

    -¿Por qué?

    -Pues yo…-
    traté de decir algo, pero por algún motivo sentí la garganta seca. Fue entonces que la mujer volvió a aparecer, salvándome la vida. Venía con un teléfono en el oído, mencionando el nombre de mi hermano y explicándole que alguien quería hablar con él. Y entonces me alcanzó el aparato, instándome a llevarlo a mi oído.

    -… ¿Alo?-pregunté, temblando.

    “¿Hola? ¿Quién es?”

    Era su voz. Se sentía como si la hubiese escuchado ayer en lugar de años atrás. Como siempre, la lengua se me trabó y solo pude sacar un extraño sonido de mi garganta. Escuché varios “holas” tratando de hacerme decir algo, hasta que por fin logré articular.

    -Soy yo-dije.


    Media hora más tarde la puerta se abrió. Y entonces lo volví a ver. Lucía algo más alto e hinchado, al punto que se parecía a papá. Pero podía distinguir sus rasgos y, a juzgar por la forma en que me miró, distinguía los míos. Permaneció mirándome por un buen rato, hasta que por fin mostró una sonrisa.

    -Conchito, por la cresta, ¿Cómo llegaste aquí?


    Me costó un segundo reaccionar en cuanto César me abrazó, pero al final terminé respondiendo el gesto. Luego de un minuto tomó distancia y me revolvió el cabello, tomándose un minuto para explicarle a su hermana que acababa de ver a su hermano menor por primera vez en mucho tiempo.

    Luego de eso la mujer dijo que sería bueno que me quedara a tomar once. Mientras ella preparaba todo, mi hermano se tomaba el tiempo de vigilar a sus niños mientras me preguntaba cómo es que había llegado aquí. Le conté sobre la beca, la salida y la carta que Roberto me había dado con su dirección, y que en cuanto me manejé lo suficiente en este sitio decidí salir a buscarlo.

    -Porfiao como siempre-me comentó-. Habría sido más fácil que preguntaras y ya.

    -No conozco a gente de aquí-
    le dije. Él solo rió.

    -Clásico. ¿Y cómo te ha ido en el liceo? Si quedaste ahí y becao’ debió ser porque te sacaste la cresta estudiando.

    -Si… y me va bien… pero la gente es…

    -¿Cuica a cagar?


    Asentí.

    -… Oye, tú, el Robe y la Mari… ¿hacían algo en el colegio donde estábamos allá?

    -¿Algo?

    -Me di cuenta… allá nadie me molestaba nunca. Y aquí todos aprovechan pa’ comentar algo por venir del campo.

    -Ah, eso-
    César dejó ver una sonrisilla melancólica-. Puede que hayamos amenazado a uno que otro cabro…

    Sonreí por el comentario.

    -Me faltan en el liceo.

    -Me imagino, estai’ igual de malo pa’ hablar que siempre. Pero ahora podís arreglarlo cabro, ya estai’ grande.

    -Supongo…


    Fue entonces que recordé una cosa.

    -Oye, tengo que darte algo. Párate.

    -¿Ah?

    -Solo hazlo.


    César acabó por hacerme caso, quizá por curiosidad.

    -Ahora date la vuelta.

    Rápidamente obedeció. Aprovechando, tomé impulso y le di una pata’ en la raja que lo hizo saltar.

    -Lo manda el Robe.

    Él solo dio la vuelta y comenzó a apretarme el cuello, pero sin hacerme daño. El clásico jueguito entre hermanos que solíamos tener antes de que se fuera.



    Desde ese día iba cada fin de semana a visitarlo. Su esposa resultó ser bastante amable, aunque era algo mandona y gritaba igual que mamá cuando su hijo mayor se subía a las mesas o los muebles de la cocina, lo que me hacía recordar las veces en que Roberto acababa golpeado por la chancla de la “jefa”. Por lo que supe, el matrimonio “arreglado” dejó de serlo tanto a medida que pasaron los años, cosa que se confirmó con el segundo y eventual tercer hijo que tendría la mujer. Hablando de, los niños era simpáticos: El mayor era una copia a carbón del César, aunque con la personalidad de Roberto. El segundo tenía el pelo castaño como la mamá, pero sus ojitos eran los grises clásicos de nuestra familia. Cuando me pedía que lo cuidara, me la pasaba haciéndole caras o moviéndole las manitos mientras le cantaba Pepito, así como Mari lo hacía conmigo.

    -¡No quiero hacer la tarea!-un día replicó el niño, a quien mi hermano le puso Diego, en honor a papá.

    -¡YA DEJA E’ QUEJARTE Y HAZ LA TAREA O HAY CHANCLA!-le gritó su madre desde la cocina, mientras yo movía el coche del bebé que dormía plácidamente. El que no se despertase con esos gritos definitivamente lo hacía uno de los nuestros.

    -¡Pero no la entiendo!

    -¡HAZ CASO CABRO CHICO!


    El pequeño se cruzó de brazos, molesto. No parecía querer moverse, y ya veía venir otro castigo, por lo que preferí intentar algo.

    -¿Qué no entiende?-le pregunté. Dieguito no dijo nada, por lo que me tomé la libertad de ver lo que tenía que hacer. Eran ejercicios de acentuación: señalar donde estaba la sílaba tónica en una lista de palabras-Ohhhh, acentos. El dolor de cabeza de los que no saben español-comenté, recordando un par de alumnos de mi liceo que parecían venir del norte, a juzgar por su acento gringo y sus constantes quejas por los tildes-. Yo conozco un truco para pillar acentos.

    -… ¿En serio?

    -Si, mira, es sencillo-
    le comenté, viendo la primera palabra-. Solo tienes que escucharte, tú ya te sabes todas las respuestas.

    -No es cierto.

    -Si lo es, mira. ¿Qué dice aquí?

    -Avión.

    -Okay, repítelo.

    -Avión.

    -Más rápido.

    -¡Avión!

    -¡Ahora de nuevo! ¡Hartas veces!

    -¡Avión avión avión avión avión avión avión!

    -Okay, ahora desacelera de a poco hasta que lo digas como en cámara lenta.

    -Avión avión a-vión a… vión… a… vi… ón…

    -¿Dónde elevas más la voz cuando dices avión.

    -En…-
    el chico lo pensó, diciendo la palabra otra vez con lentitud-¿on?

    -¡Exacto! ¿Viste? Te dije que sabías. Ahora, ¿Crees que puedas ver el que sigue? Porque ya te lo sabes igual.



    Me quedé con el chiquillo hasta que por fin terminó su tarea. Su madre, que ya venía con chancla en mano, tuvo que dejarla a un lado en cuanto vio que todo estaba bien, y hasta se tomó un segundo para felicitarlo por su buen trabajo. Y de paso, felicitarme a mí por haberlo ayudado. Yo solo sonreí y comenté que no había sido nada, pero debía reconocer que me gustó el reconocimiento.

    Aunque las cosas no se hicieron más sencillas, tener familia cerca me ayudó a sobrevivir el primer año. Cuando pude por fin poner un pie de vuelta en mi pueblo, casi me largué a llorar por cómo todo estaba casi igual a como lo recordaba, la nostalgia me había dado fuerte. Al llegar a la salida del terminal me recibió mi familia con gritos incluidos. Al llegar me estaba esperando una comilona digna de una de nuestras clásicas reuniones familiares.

    Hablé más esa tarde de lo que había logrado abrir la boca en el liceo todo el año. Tuve que contarles sobre Concepción, la gente que había conocido, cómo me iba en el liceo. Fue entonces que recordé algo y fui a buscar una carta entre mis cosas, pasándosela a mamá. Ella, algo extrañada, acabó abriéndola. No recuerdo haberla visto llorar alguna vez como lo hizo, al punto que incluso papá parecía preocupado. No fue hasta que le mostró que era César el que la había escrito para entender lo que ocurría.

    Entonces hubo otra media hora donde tuve que hablar de mi hermano mayor y su familia. La esposa y sus griteríos, Dieguito, el Marco y la recién llegada Carmen Olga. Hasta aproveché de mostrarles unas fotos que el César me pasó para que se las dejara. Ella no dejaba de comentar los parecidos de los niños, y que tenía que enmarcarlas para ponerlas en el living.

    -Por cierto-le dije a Robe, que miraba como hipnotizado las fotos de sus hasta ahora desconocidos sobrinos-, el César te manda algo.

    -¿Qué cosa?

    -Párate.


    A petición de mi hermano mayor tuve que darle una patada. El tipo respondió dándome un golpe en la cara. Lejos de alegar por eso, el resto de la familia solo se rió. Había sido como regresar a los viejos tiempos.


    Un pestañeo y de pronto ya no me encontraba en casa, sino de vuelta en Concepción. Venía de vuelta de haber visitado a César, cuando de pronto algo me detuvo. En la calle del frente andaba una mujer con un coche, hablando por teléfono. Podía reconocerla aunque estuviese a cinco cuadras de distancia…


    Si perderla de vista, me moví tan rápido como la gente me dejaba hasta llegar a una esquina y cruzar, ignorando las bocinas de los autos porque había pasado en rojo. Ella no se dio cuenta de nada hasta que estaba frente a ella, tratando de recuperar el aliento.

    -… ¿Disculpa?

    Levanté el índice como forma de pedirle que me diese un momento. Para cuando mi garganta volvió a funcionar me reincorporé, rojo por la vergüenza y la corrida.

    -Soy yo.

    Ella me miró sin entender en un principio, más pronto pareció reconocerme, a juzgar por su sonrisa.

    -¡Cabro chico!


    Caminamos juntos hacia donde fuese que Rocío estuviese yendo. Me preguntó qué hacía aquí y tuve que explicarle todo el asunto del liceo.

    -Está hecho todo un genio ahora-me felicitó. Yo solo asentí, sintiéndome igual de idiota como cuando leíamos durante los recreos.

    -He… bueno, luego de que te fuiste me puse a leer… digo, aparte de eso no soy muy bueno haciendo otras cosas y…

    -No te subestimes, no cualquier chico de cuarto es capaz de leerse la Divina Comedia.

    -Tuve ayuda.

    -Hehe, supongo-
    la mujer sonrió y pensé que me derretiría allí mismo. Incluso si ahora se veía más adulta con ese cabello recogido en tomate, y las nacientes arrugas en su rostro, todavía me hacía sentir… bueno, vivo-. ¿Y? ¿Me ha cuidado bien el libro?

    -Todavía lo tengo-
    comenté, algo avergonzado-. Me lo he leído tantas veces que perdí la cuenta…

    Ella se rió. Y yo también reí. De pronto, una voz infantil comenzó a llorar. Fue entonces que tomé conciencia de que venía con un bebé, probablemente suyo. Rápidamente fue al coche y tomó al niño, acariciándolo y meciéndolo mientras revisaba que estuviese seco. Vi también el anillo en su anular izquierdo. La realidad me dio de golpe. Tenía su vida y era feliz ahora.

    Pensé en lo que me había traído a esta ciudad. La idea de reencontrarme con ella. Y ahora estaba allí, demostrándome sin querer que no había forma de que podría alcanzarla. Mi Beatriz, mi guía por el cielo, que solo estaba allí para mostrarme el camino y luego desaparecer.

    ¿Por qué no estaba triste? Tal vez porque, ahora que volví a ver su sonrisa, aprendí lo que me quería enseñar el destino con su existencia en mi vida. De alguna forma que no tenía sentido o que podría ser este yo tratando de resignarse. Pero más que resignación, esta sensación de estar frente a una vieja amiga era más…

    … Aceptación.

    Así, cuando ella volteó a verme y sonreír, yo hice lo mismo.


    Hablamos un poco más hasta que llegamos a su casa. Allí ella se despidió, diciendo que tenía algunas cosas que atender. Yo asentí, y me despedí con un “hasta que nos veamos”, que ella respondió de igual forma.

    Me fui caminando lentamente. Había oscurecido y probablemente al llegar me retarían por no volver a la hora, pero ahora mismo no me importaba mucho. Quería atesorar el momento.

    -No deja de sorprenderme este tipo-comenté al aire.

    -Cada persona es un mundo increíble. Es normal sentirse así cuando ves la vida a través de los ojos de otros.

    -¿Por eso estai’ aquí?-
    pregunté a Max, el cual caminaba a mi lado. Éste se encogió de hombros.

    -Sí y no. Es una larga historia.


    Volví al internado, me aguanté el sermón y luego me fui a la cama a dormir. Me sentía cansado, pero satisfecho. Esta vida que sentía tan mía a pesar de que no lo fuese… era algo que me hacía sentir orgulloso.



    En cuanto desperté, noté que me encontraba en casa del César, frente a un computador. Aparte de su mujer y tres hijos estaban mis padres, Roberto y Mari, que acariciaba su creciente estómago. Estaba a punto de preguntar cuando recuerdos de mis últimos años en el liceo me dieron la respuesta: Novio que se metió con ella y se fue… Clásico Brayan.

    -¡Ya pueh mijo, revise!-me instó mamá. Volví a la pantalla, eran los resultados de la PSU, la prueba que determinaría qué tan lejos podría llegar luego de haberme graduado… recordé las quemadas de pestañas que vinieron a causa de ese maldito examen, así como las palabras de apoyo de algunos de mis profesores y familiares. Un click y la pantalla cambió. Y entonces…

    -…Es…

    -¿Es?

    -…Ocho… ¿cincuenta?

    -¿¡QUÉ!?-
    Robe me apartó de golpe para ver-Me estai’ webeando…

    -¡YA PUEH MIJO DÍGALA BIEN QUE ME PONE NERVIOSA!

    -Pasa que el concho es puntaje nacional en lenguaje, eso pasa-
    Aclaró César, que tuvo que forzar a mi otro hermano a agacharse para ver. Mi madre dejó escapar un grito que estoy seguro todo el edificio escuchó.

    -¡Mi niño será universitario!

    Caí sobre la mesa de golpe, aliviado que las cosas hayan resultado bien.

    -¿Y, cabrito, a qué va a ir?-preguntó Mari-¿Abogado? ¿Doctor? ¿Ingeniero?

    -Oh…-
    se me secaron los labios. Había evitado bastante esa conversación con mi familia acerca de lo que quería estudiar si quedaba en la universidad. Varios pares de ojos grisáceos estaban fijos en mi persona.

    -Ya pueh, chiquillo, diga algo, que hemo’ estao’ esperando todo este tiempo.

    -… Uh… n-no… digo, es que…-
    tragué saliva y decidí soltar la bomba-L-Literatura…

    Un “¿eh?” general se escuchó en la habitación.

    -D-Dije que quería estudiar Literatura-repetí, suponiendo que no me habían escuchado. Fueron los segundos más largos desde que vi a Rocío ese día en la calle.

    -Tiene sentido.

    -¿Qué?

    -Digo, el cabrito se la pasa leyendo. Se nota que le gusta la cosa.


    Había sido papá quien habló. Mamá se le quedó viendo por un momento, hasta que terminó por encogerse de hombros.

    -Bueno, es verdá-dijo-. Pero, ¿qué va a poder hacer con eso?

    -De hecho-
    la mujer del César intervino-, puede desde meterse como periodista a traductor afuera y hasta profesor si quiere.

    -Ah, entonce’ está bien, mijito. Solo póngale harto empeño, ¿sí?


    Asentí, aliviado de que las cosas resultasen bien. Luego, mi vista se fijó en la pantalla. Con resultados así podría conseguirme hasta una buena beca. Ahora era cuestión de comenzar el burocrático proceso que implicaba postular a una universidad.


    Un salto en el tiempo más adelante me encontré en medio de un grupo guiado por quien parecía ser un alumno antiguo de la carrera. Había quedado en la Universidad de Concepción, y ahora recibíamos nuestra inducción al campus y su sistema. Había venido algunas veces cuando estaba en el internado, pero incluso así el sitio me parecía gigante. Luego de una visita al director de la facultad y el jefe de carrera, nos dieron un tiempo para comer algo y conocernos.

    Lo malo es que esa fue la parte que esperaba no tener que pasar.

    Ok, tiempo fuera, entiendo que este tipo sea malo hablando, pero POR FAVOR. ¡No podí’ pasarte toda la básica y media evitando hablar con gente de tu edad y…! cresta, eso fue exactamente lo que este weon hizo. Sus mejores amigos eran los auxiliares del liceo y sus sobrinos… ni yo tengo tan mala vida social…

    -Oye, wero, ¿qué tanto estás diciendo?-las palabras de alguien llamaron mi atención. Era un tipo moreno de cabello oscuro que hasta hace poco estaba entretenido revisando su teléfono.

    [​IMG]

    -Uhhh… n-no… estaba hablando solo… ¿cierto?

    -De hecho sí. Murmurando cosas con weas de por medio.


    Por la cresta, debo controlar mis monólogos internos… puto narrador, donde sea que estís quiero golpearte, esta wea es tu culpa…

    -Lo está haciendo de nuevo.

    -Perdón…


    Ok, era mejor salir de aquí, la gente comenzaba a mirar. Pero el tipo rápidamente me frenó con un gesto, indicándome que viniera. Al final decidí hacer caso.

    -Sorry, no quise molestar. Es que parece que toda la gente aquí se conoce.

    -Creo…-
    comenté, fijándome que la mayoría de los presentes podía hablar entre sí perfectamente. Bueno, casi todos, considerando que técnicamente era parte del grupo.

    -¿Eres de aquí?

    -… ¿Algo así?

    -¿Cómo que algo así? ¿Erís o no?

    -Es que…-
    ok, habla weon, no es tan difícil-S-Soy de otro lado pero… h-he vivido aquí de hace rato…-¡Bien, weon! ¡No es tan difícil!

    -Ahhh, genial-el moreno se levantó-. Mira, yo vine de otro sitio a estudiar acá… ¿te parece si te acompaño un rato? Digo, pa’ no pasar la inducción solo.

    -B-Bueno…

    -¡Gracias! Por cierto, me llamo Oscar.



    El resto del descanso pasó con menos molestia gracias a la conversación del moreno… aunque de conversación no tenía mucho, más bien él hablaba mientras yo asentía o decía una palabra para confirmar que estaba escuchando. Al parecer el tipo había venido de Lota, una ciudad costera algo lejos de aquí, y como yo era el primero de su familia en entrar a la universidad. Al parecer había decidido estudiar la carrera porque planeaba ser escritor a futuro.

    -¿Y tú por qué te metiste aquí?-preguntó.

    -Yo… uh… me gusta la literatura…

    -Buena razón-
    dijo. Aunque no me sonaba a sarcasmo, creí que lo era-. ¿Libro favorito?

    -La Divina Comedia.

    -Ohhhh, señor de clásicos. ¿La ha leído en italiano? Dicen que escucharla es orgasmo.

    -Busqué por internet una vez el libro-
    mencioné-. Había una versión leída y sonaba a gloria-admití, un poco menos incómodo.

    -Pues mis gustos son más americanos-comentó Oscar-. Yo adoro Cien Años de Soledad. Dios bendiga a García Márquez y su metahistoria. Dime que lo leíste.

    Asentí.

    -Cuando llegas al final y te das cuenta que el pergamino literalmente es el libro…

    -Te juro, mi primera vez fue mindblow tras mindblow.


    La inducción resultó menos complicada de lo que había pensado. Al igual que conversar con alguien, o al menos con una persona que no fuese un maldito elitista.

    -¿Y entonces qué vas a hacer luego de esto? Graduarte, digo.

    -Pues…-
    me detuve a pensar-¿Trabajar en alguna cosa? Un diario tal vez, aunque sería mejor trabajar en una biblioteca. Lidias con menos gente y tienes libros gratis.

    -Lo mantiene simple, ¿Eh, señor?

    -Nunca lo es, pero es la opción que más me gustó-
    comenté-. Construir algo, construir un lugar mejor y llamarlo hogar. Aunque no signifique nada nunca vas a sentir que estás solo-comenté, pensando en el tema favorito de Rosario. Tardé un poco en darme cuenta que el Oscar había abierto la boca de golpe.

    -Noooo…

    -¿Qué?


    El tipo me apuntó con los índices de sus manos hechas una pistola, y comenzó a agitarlas.

    -Oaaaasiiiiiis.

    -Nooo.

    -¡Siiii!


    No pude evitar reírme por la coincidencia. Digo, no es que el gusto por el rock fuese inusual, pero…

    -Esto es instahermandad, muchacho, ¿Estás claro?... hey… ¿Muchacho?

    No me había fijado pero… entre nuestro grupo había alguien. Una chica de largo cabello alisado que mantenía un rostro de neutralidad máxima incluso si la gente alrededor de ella reía estrepitosamente. No pude quedarme paralizado al verla. Incluso con menos años encima, no había forma de que no pudiese reconocerla…

    [​IMG]

    Cresta, no, quiero salir de aquí, pero este puto cuerpo no me responde. Es como si… no, mi corazón está a mil por hora, es por el miedo, es por eso, es por eso, es por-

    -Hey. Tierra llamando a Dante. ¿Puedes dejar de ver a Beatriz por un segundo?

    -¿Qué?...


    Oscar estaba sonriendo burlonamente.

    -¿Acabo de presenciar amor a primera vista?

    -¿Qué? ¡No! ¡Claro que no! Definitivamente no, es la última persona en todo el puto universo que me provocaría algo así, especialmente si-

    -Estás rojísimo, hombre.

    -… No.

    -Sip. Tranquilo, es normal. Además la chica se ve bien. Tienes buen gusto.


    ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

    ¡DE TODAS LAS PUTAS PERSONAS EN ESTE PUTO UNIVERSO TENÍA QUE ENCONTRARME CON LA BRUJA! ¡Y A ESTE CONSHASUMARE LE GUSTA! ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

    -¡Weon, no se golpee contra la pared, no es pa’ tanto!



    Las clases definitivamente no hicieron mejor el asunto. Porque las compartía con ella, por la cresta. Si no fuese porque el Oscar estaba ahí pa’ hacerme compañía seguramente me habría vuelto loco mirándola. ¡Y no quería! ¡Quería salir corriendo y no tener que lidiar con ella!

    -Por cierto, hermano. Averigüé algo.

    -¿Qué cosa?

    -Se llama Violeta Casanueva. Parece que su papá es abogado o algo así.

    -Lo sé-
    repliqué, disgustado.

    -¿Ah sí? Recuerde que si el viejo te pilla siguiéndola te mete preso, cuidado, mi Dante.

    Olviden lo que dije, Oscar hacía las cosas peor.


    Lo bueno es que, aparte de su usual comentario burlón, el moreno parecía darse cuenta cuándo me estaba incomodando más de la cuenta, así que no me jodía demasiado con el asunto. Intenté restarle importancia, después de todo no era obligatorio que tuviese que conocerla. Solo tenía que seguir con mi vida y ella seguiría con la suya. ¿Verdad?


    … ¿Verdad?


    Un fin de semana acompañé a la señora de mi hermano por el centro para comprar unas cosas. Paramos en una florería, la tipa en cuestión era fanática de las plantas, además de que me comentaba que tenía una conocida que le hacía descuento. Para cuando entramos me encontré con tantas variedades distintas de vida vegetal que con suerte podía reconocer la mitad. De hecho había algunas que no había visto ni en los libros de biología ni en los cerros del campo.

    -¡Viole!

    -¡Vale!


    Me paralicé de golpe. Esa voz. Esa maldita voz. Al dar la vuelta ahí estaba ella, con un delantal que tenía el logotipo de la florería. ¡Concepción, se supone que eras una ciudad grande! ¡SE SUPONE! ¡TENÍS COMO NO SE CUANTAS FLORERÍAS! ¡Y JUSTO ÉSTA!

    -Ah, cierto, ando con el hermano de mi esposo. Está estudiando lo mismo que tú, de hecho, se llama-

    -Si, lo conozco-
    dijo, mirándome con sus ojos fríos. Yo quise escapar. Pero yo también di un paso hacia adelante como hipnotizado-. Tenemos ramos en común.

    -¡Ah! ¿Son amigos?

    -No, solo compañeros de clase-
    repitió la bruja.

    -Ah, bueno-Valeria debió disculparse por un segundo, tenía una llamada por lo que tomó distancia. Y ahora estábamos los dos solos.

    Mierda.

    -Mierda.

    -¿Dijiste algo?

    -¡N-Nada! S-Solo dije… nada…-
    la mujer arqueó una ceja. Genial, ya me estaba comportando como un imbécil-Q-Quiero decir… uh… n-no sabía que… uh… trabajabas.

    -Si lo hago-
    dijo, seca como siempre.

    -¿Y florería?

    -Sí.

    -Uh… s-sabes de flores, ¿cierto?

    -Es necesario si quieres trabajar en una florería, sí.

    -Claro, eso es obvio, claro…-
    me repetí, sintiéndome un estúpido-Y… ¿Es difícil o…?

    -No, es un buen trabajo. Me gusta.

    -Ah, qué bueno-
    miraba para todos lados porque no quería verle la cara-. Y… ¿Te costó aprender?

    -Ya sabía de antes de estas cosas. Me enseñaron cuando era niña.

    -Okay… y…

    -Fue mi mamá, si eso ibas a preguntar.

    -Ya, ya…


    Ya pues, mujer, termina con el teléfono.

    -Por cierto.

    -¿Q-Qué?

    -¿Tienes un problema conmigo?

    -¿Yo? P-para nada, ni siquiera te conozco como para tener un problema ni nada y… uh…

    -Podría jurar que no dejas de mirarme en clases.

    -¡C-CLARO QUE NO, NO ES QUE ME FIJE EN QUÉ HACES NI QUE ME SIENTE ATRÁS A PROPÓSITO!


    ¿¡WEON, NO PODÍS SER MENOS OBVIO!?

    -… Como sea, debo volver al trabajo-la bruja dio la vuelta y se fue. Yo me la quedé viendo hasta asegurarme de que no podía verme, para luego cubrirme la cara y ahogar un grito frustrado.

    El lunes, después de la primera clase le conté a Oscar y casi se ahoga de la risa.


    -¡Nooo! ¡AJAJAJAJA! ¡Dime que en serio no le gritaste que te sentabas atrás a propósito!

    -… ¡Si lo grité! ¿Okay? ¡Y deja de reírte, carajo, que esto es serio!

    -¡Okay, okay! Pero… pfff… ¡ahahaha!

    -Oscar, por la cresta…

    -Ya, ya… eheh… pero… bueno, ¿Qué quiere que le diga, hermano? Es obvio lo que tiene que hacer, ¿no?

    -… ¿Qué?

    -¡Dígale que es su Beatriz! ¡Que desde que la vio supo que recorrería el infierno y el purgatorio solo para verla otra vez!

    -¡Eso no me ayuda!

    -Pero es eso o que te lance al papá porque no dejas de mirarla.

    -Ugh…



    En serio, ¿Por qué este tipo no podía solo dejar pasar la cosa y ya? ¡Se ahorraría un montón de problemas!

    -Hay cosas contra las que no podemos pelear.

    -¡TU CALLAO’ CAEZA’ E CIERVO!

    -… Hermano, ¿a quién le grita?

    -¡Y TÚ IGUAL! ¡Estoy pensando!

    -Okay, tranquilo papá…



    Después de darle un par de vueltas innecesarias, llegué a la conclusión de que lo mejor era seguir el consejo del Oscar. Decirle todo. Después de todo, ya había quedado como el raro, así que seguro que confesarle en la cara que me… le… gustaba haría que rechazara a este cabro y pudiera seguir con su vida y yo con la mía. Todos felices. Así que un día la detuve a la salida de una clase y le pregunté (no tengo idea cómo, considerando lo buen orador de este sujeto) si podía conversar en privado una cosa. Ella aceptó, así que nos fuimos por ahí a caminar en medio de la universidad.

    -… Entonces, ¿qué me querías decir?-preguntó ella luego de andar por unos diez minutos (ya que con suerte podía pensar bien este sujeto). Me detuve de golpe y ella hizo lo mismo mirándome con su expresión de kuudere que por algún motivo me recordaba a la Bárbara de la guerra. Inspiré profundo e hice lo mejor que pude para mantener mi lengua tranquila.

    -Q-Quería pedirte una cosa-dije por fin.

    -Muy bien, te escucho.

    Mierda, de vuelta a lo mismo. Sabía que decir. Sabía perfectamente que decir. “Salgamos juntos, te amo”. Sonaba desesperado pero esa era la idea. Vamos chico, coopera conmigo, díselo, díselo, díselo…

    -… ¡POR FAVOR SE MI AMIGA!

    ¡CONSHASUMAREEEEEEE!

    La tipa se me quedó viendo con algo de sorpresa. Y de pronto… se puso a reír. Claro, acababa de ir en contra de lo que cualquiera podría esperar y ponerme en ridículo, era normal. ¡Así que no tenía por qué sonrojarme y pensar que su risa era tan genial como la Divina Comedia en italiano, maldita sea!

    -De todas las cosas nunca creí que sería esto lo que me ibas a decir-replicó Violeta, sonriendo. Y dios santo, este tipo se derritió-. Está bien. Acepto.

    -¿Eh?

    -Ser tu amiga.


    Ya me fui a la mierda.



    Oscar murió de risa cuando le conté lo que le había dicho a la bruja. Y tuvo que contenerse durante toda la clase cuando, al día siguiente, ella decidió sentarse con nosotros durante las clases de lingüística del texto. Con el tiempo acabé resignandome a su compañía y ciertas miradas extrañadas al principio. Me sirvió también para descubrir que ella era… más normal de lo que recordaba. Había decidido estudiar lengua y literatura porque era eso o leyes, y ella detestaba todo lo que tuviese que ver con su familia paterna, o al menos eso daba a entender. También que era toda una nerd de las flores, prácticamente se sabía el significado de todas y el lenguaje floral, que pensé que hasta podría hablar. Además del detalle de que era… excepcionalmente distraída. Más de una vez había perdido algún lápiz, cuaderno o hasta sus chaquetas porque había olvidado que los dejó en una mesa, o no entendía por qué de pronto habían tipos que ni siquiera conocía que de la nada la invitaban a salir. O el mismo rostro permaneutral que la caracterizaba, una vez mencioné por qué era así y ella me comentó que no tenía idea que hacía eso.

    -¿Cómo puede ser tan adorable?-se me escapó una vez.

    -Cómo puede ser así de vola’-replicó Oscar de vuelta.

    -¡Pero eso es lo que la hace adorable!

    -Bueno, al menos la chica es igual de rara que nosotros. ¿A quién en su sano juicio le entretiene la gramática?

    -A Viole, al parecer.

    -¡Exacto!



    Así pasaron mis días en la universidad. Luego un par de meses, y antes de darme cuenta un par de años. Y mi… su amor por la bruja no era lo único que iba creciendo a medida que transcurría el tiempo.

    -Profesor, ¿De qué quería hablarme?-pregunté a un académico que me había llamado. Veíamos literatura universal con él.

    -Es sobre tu informe.

    -... ¿Tiene algo de malo?

    -No, no, al contrario-
    el hombre sonrió-. Tu análisis de la visión de Dante sobre la religión me impresionó. De hecho está al nivel de un trabajo de postgrado.

    -¿E-En serio? Gracias…

    -Como sea, ese no es el punto. Durante el tiempo que has estado en mi curso has demostrado ser muy bueno en el área literaria. Y pensaba que alguien como tú sería un buen elemento para una ayudantía.

    -... ¿Disculpe?

    -Sabes que también hago el curso de introducción a la literatura, ¿no? Verás, mi ayudante para ese curso tuvo que retirarse por problemas de salud, y ahora mismo tengo algunas dificultades con el trabajo. Por lo que pensé en ofrecerte el puesto. Sería un buen plus para tu carrera, y obviamente habrá compensación monetaria por tu trabajo.

    -Ah… g-gracias por considerarme-
    mencioné, algo avergonzado-. Pero yo no tengo experiencia en algo así y…

    -No es necesario. Además tu trabajo no será complicado. Es cosa de ayudarme con guías, revisar pruebas y… ah, cierto, tomar al curso los días viernes en la mañana. No tienes clases en ese periodo, ¿o si?

    -N-No, pero… uh… ¿Yo, dando clases?

    -Es menos complicado de lo que parece, te lo aseguro. Además es solo una hora a la semana.

    -... ¿Puede darme al menos un día para pensarlo?

    -Claro que sí. Ven mañana con tu respuesta.

    -Gracias, profesor…




    -¿En serio? ¿Y por qué no dijiste que sí? En serio, Mora es dios-en cuanto le conté a Oscar y Violeta lo que había pasado, ambos reaccionaron como si fuera el trabajo soñado-. Además las ayudantías no son tan complicadas, hasta Viole las hace.

    -Todo sea por la plata-
    comentó ella-. Pero si, es buena oportunidad. Por último tienes algo extra que ponerle a tu currículum.

    -Si, pero…-
    suspiré-La ayudantía incluye una clase que tengo que dar y… saben que no soy precisamente maestro de la oratoria…

    -También te puede servir para eso-
    comentó el moreno-. Relájate, lo peor que puede pasar es que se te enrede la lengua y los mechones se rían un poco, fin del asunto.

    -Oscar tiene razón, ¿qué es lo peor que podría pasar?


    “No te mandí esas death flags, bruja...”


    Al final acabé aceptando. El trabajo de ayudante fue algo ajetreado al principio, no pensé que el profesor Mora hiciese tantas cosas a la vez. ¿Cómo lo hacía para preparar tanta clase, revisar los trabajos y además seguir con investigación? A mí no me alcanzaría tanto. Por mi parte, tenía que comenzar a pensar en guías de trabajo y material para la clase, lo que me obligó a poner atención a su curso exprés de pedagogía. Esa primera semana me agotó tanto como esa vez que tuvimos que pasarnos el día arando con mis hermanos en medio de una lluvia inesperada de verano.

    Hasta que por fin llegó el viernes. Habíamos planificado la clase con mi profesor, se trataba de cubrir a grandes rasgos cómo el concepto de literatura había cambiado a través de los años. Sabía que decir, lo había leído un millar de veces. Pero aun así, cuando llegó el momento y estuve allí frente a un grupo de alumnos de primero, todos centrando sus miradas en mí, tuve que apoyarme contra la pared para no caer.


    -Uh… b-buenos días-alcancé a decir luego de un incómodo minuto tratando de hacer mi lengua funcionar-. A-Alumnos de primero, ¿no? r-recuerdo mi primer año como si hubiese sido ayer… haha…


    Nadie dijo nada. Por dios, trágame tierra, este wey no sirve para profesor, NO SIRVE. De pronto escuché un ruido familiar. Uno de los estudiantes estaba con un audífono puesto. El tema me era tan familiar que podía asegurar el minuto exacto que estaba escuchando.

    -Tú.-dije, acercándome-Audífono fuera.

    El chico me miró con mala cara, apagando el aparato.

    -Así que Oasis, ¿no?

    -... ¿Se la conoce?

    -De memoria, chico-
    espera, ¿Cómo es que…?-lo cual me recuerda, ¿Sabes exactamente de qué trata esa canción?

    -Pues…

    -Eso, señor y público presente, es una linda oda a la inspiración. Un literal “levántate y anda”, porque las cosas se pondrán mejor. Un himno de perseverancia, si se quiere así-
    me moví de pronto y escribí el título de la canción, así como un par de líneas del coro en el pizarrón-. Ahora bien, ¿alguien tiene alguna idea si esto es parte de la literatura?

    Hubieron varios comentarios. Algunos decían que sí, otro que no otros que ésto era lírica, y otros que no había relación. Yo solo reí bajito.

    -Esta discusión, damas y caballeros es la que se ha tenido desde que la literatura es literatura. Ahora, ¿por qué no nos detenemos a pensar por qué el concepto es tan ambiguo?


    Ok, debo decirlo, estaba sorprendido de mí mismo. O del yo que era ahora, que hablaba como si hubiese hecho esto mil veces. Curiosamente… tenía la sensación de que así había sido. No estoy seguro de por qué pero… creo que ambos nos sentíamos cómodos haciendo ésto. Para cuando acabó la clase y volví a la oficina de mi profesor éste me preguntó cómo había ido todo. Le dije que no tenía idea, pero que definitivamente quería hacerlo otra vez.


    Con cada clase comenzaba a sentirme crecientemente a gusto hablando a la gente, que por suerte parecía prestar atención a lo que decía. Poco a poco me familiarizaba con el trabajo y los mismos estudiantes, al punto que solían saludarme cuando me veían pasar en el campus. Ese semestre se pasó volando, y el profesor Mora me dejó claro que si al siguiente no era mi ayudante me perseguiría hasta convencerme. A esas alturas del partido, era imposible que le dijese que no. Por algún motivo, ser capaz de expresarme a otros, de poder hacerles ver lo que yo veía, y de paso comprender sus propias visiones de la literatura y la vida era… casi adictivo. Al punto que terminó dándole un nuevo rumbo a mi vida.

    -Así que pedagogo, ¿eh?

    -Todavía tengo que sacar magíster para asegurarlo, pero según Morita tengo puesto asegurado una vez que salga de la carrera.

    -Awww, mi hermano se está volviendo un catedrático. ¿Cierto, Viole?

    -Suena bonito, pero a menos que saquemos la tesis nunca nos vamos a graduar en primer lugar. Menos reclamo y más pega.

    -Si, mami.

    -...

    -Es chiste, tranquila vieja.



    No estoy seguro cuánto tiempo pasamos sin dormir haciendo ese trabajo de pesadilla… sin tomar en cuenta que cada maldita mención tenía que hacerse en APA, y el formato súbitamente había cambiado, así que necesitamos un curso exprés de la nueva normativa. Al final del día, prácticamente a mitad de camino de enero, finalizamos esa maldita cosa. Era cuestión de defenderla y podíamos decir oficialmente que nos habíamos graduado.

    Y según el Oscar, eso había que celebrarlo.

    No era mi primera fiesta, mis alumnos de la ayudantía me habían llevado a más de una, pero dios sabe que incluso hoy me incomodan las reuniones sociales. Por fortuna, la “salida” de mi moreno amigo solo había incluído al trío dinámico (como nos decían) y unos cuantos amigos en común, por lo que sería una reunión tranquila… o al menos eso creí…

    -¡YA NOH’ GRADUAMOH’ CONSHATUMAREEEE! ¡EN LA CARA E’ TODOH’ LOH’ QUE DIJIERON QUE IBA A TERMINAR PRESO IGUAL QUE MI VIEJO! ¡AJAJAJAJAJA!

    -... No había visto al Oscar así de loco desde…

    -¿Que se curó cuando fuimos a la reunión de los de trabajo social?


    Tanto Violeta como yo nos reímos.

    -¿Qué vas a hacer luego de todo?-pregunté. Ella se estiró en el sillón donde estábamos y miró al techo.

    -No sé. Conseguir trabajo por ahí, ojalá de traductora, que los certificados de inglés sirvan de algo. Y vivir sola por fin. Estoy chata de mi viejo y su toxicidad.

    -Ah…

    -¿Y tú?

    -Seguir estudiando, supongo. Y comenzar con la investigación que me sugirió Mora.

    -Divina Comedia, ¿Cierto? pinche fanboy.

    -Culpable.


    Otra risa. Miré el vaso de cerveza que estaba tomando. No me gustaba mucho, pero era una forma de compartir con la gente, y el alcohol en mi organismo me hacía sentir menos idiota.

    -Viole…-podía sentir el sonrojo en mis mejillas-¿Crees que luego de todo esto podamos… bueno… seguir viéndonos?

    Su sonrisa se apagó y bajó la vista. No me gustó ver eso.

    -No sé, hombre, no sé.

    -¿Como así?


    Ella suspiró.

    -Mira, sé qué te pasa conmigo. Digo, es… obvio-podía sentir la sangre zumbando en mis orejas-. Y tengo que admitir que aunque al principio me resultabas algo idiota, si me pareces… bueno, lindo…

    -... ¿Pero?

    -No creo que esto resulte-
    dijo ella, desviando la mirada-. Tú…

    -¿No soy lo suficientemente bueno para tí?


    Ella negó con la cabeza.

    -Al contrario. Yo no soy buena para tí.

    -No digas eso… tu… tu eres estupenda. En todos los sentidos.

    -Eso…-
    a Violeta se le escapó una sonrisa, pero pronto volvió a su expresión turbada de antes-Eso es porque no me conoces en realidad.

    -Viole…

    -Mira, yo… hay cosas que están mal conmigo. Muy mal. Si tu y yo terminásemos en algo, temo que… que cuando descubras que no soy normal vas a terminar asustado y…

    -Viole, no hay forma de que pueda asustarme de ti.

    -No digas eso-
    sentía que de pronto esta conversación cambiaba de nivel a uno que no esperaba-. Todos dicen eso. Pero cuando saben…

    -¿Saben qué?

    -...

    -Está bien si no quieres decirme, Viole. Pero si vas a rechazarme cuando… cuando por la cresta, parece que sentimos lo mismo… al menos déjame saber.


    Ella estaba a punto de decir algo. Pero pronto cerró la boca. Eso pasó varias veces.

    -Tengo un problema. Uno mental.

    -¿Cómo?

    -... Yo veo cosas… cosas que no existen. Y escucho voces que… que no dejan de decirme cosas… que debería sentir, que debería hacer, y en las noches es cuando peor se pone porque… porque…


    No me aguanté. Acabé abrazándola.

    -Lo siento-dije, temblando-. Lo siento muchísimo. No te mereces algo así.

    -...Por favor deja de actuar así. Dices que está bien ahora, pero luego cuando veas lo que me hace me vas a odiar… me vas a odiar y…

    -Viole, por favor. Esto no es tu culpa-
    tomé distancia y la miré a los ojos-. No. Es. Tu culpa. Mira, yo…-me tomé un momento para tragar saliva-yo te he querido desde el primer día. Y hasta hoy eso no ha cambiado. Y si esto es parte de ti, al menos dame la oportunidad de entenderlo. Y si es posible, aceptarlo.

    Ella murmuró algo. Creo que mi nombre, no estoy seguro. Pero al final acabó hundiendo su rostro en mi pecho y asintiendo con la cabeza.

    -... ¿Significa que serás mi Beatriz?

    -Maldito fanboy-
    comentó, riéndose.

    -También tengo mis cosas malas. Espero que no me odies por eso.

    -Las he conocido por cinco años. Si no las odié antes no las odiaré ahora.



    Dios, quería que ese momento durase por los siglos de los siglos, incluso si era la bruja. Estaba revelando una parte que escondía, que la hacía sentir horrible consigo misma y… yo… nosotros... solo queríamos hacerle entender que no era su culpa, y que estaba bien. Que tendría a alguien que la comprendería a pesar de todo.

    -¡OH POR DIOOOOOOS!-de pronto, Oscar nos cayó encima. Cierto, estábamos en medio de un sitio con gente conocida y teniendo la conversación más íntima que habíamos entablado con ellos de público-¡Oigan todos! ¡Ya se hizo canon la cosa!

    -¡POR LA CRESTA, OSCAR!-
    grité, y todos se rieron por la escena, Violeta incluida. No pude evitar caer víctima del ambiente poco después, por mucho que hubiese arruinado el momento la situación era un chiste del cual no podías evitar reírte. Con esa espina fuera de mi corazón, y sin que Viole dejase mi brazo por un momento, nos pasamos el resto de la noche hablando, tomando y celebrando que la vida ahora nos llevaba a una nueva etapa.



    Para cuando llegó la mañana siguiente (o tarde, eran casi las dos según mi reloj), me desperté con un horrible dolor de cabeza. No estaba seguro de dónde estaba, pero si sabía que estaba en una cama y… espera, ¿qué es esta sensación de fresco?

    -Hng…

    A dar la vuelta me encontré con la bruja de espaldas a mí, estaba sin nada que le cubriera el torso y… espera, ¿ni sostén? Me di la vuelta, tratando de quitarme la imagen mental de mi cabeza cuando noté otro pequeño detalle: yo tampoco llevaba nada puesto.

    Nada puesto…

    Nada puesto…

    Elevé las sábanas que cubrían la parte inferior de mi cuerpo y… no había nada. Miré a mi alrededor, mi ropa había volado por todo el cuarto. Comencé a temblar como loco, cuando de pronto noté que Viole se había despertado, y me miraba algo preocupada.

    -¿Estás bien?

    CLARO QUE NO ESTOY BIEN, ME TIRÉ A MI VIEJA EN OTRO CUERPO. ¡AHHHHHHHHHHHH!

    -E-Estoy bien-dije, tratando de sonreír, aunque mis mejillas ardiendo no ayudaban mucho. Ella pareció notarlo, porque también se sonrojó.

    Me quiero ir a la mierda…

    “Ha… ¿qué podría salir mal?” me dije. Podría jurar que escuché la risa de alguien antes de que el mundo frente a mí se disolviera.




    -Entonces, ¿qué querías decirme?-antes de darme cuenta estaba preguntándole a Violeta por qué me había llamado. Se veía nerviosa.

    -Yo…-la bruja inspiró profundo, antes de elevar el rostro y mirarme a los ojos-Estoy embarazada.

    -¿Eh?


    ¿¡Eh!?

    -Uh… lo siento, pero…

    ¡WEON, TU PRIMERA VEZ Y LA CAGASTE ASÍ! ¿¡ESTA MIERDA ES DE FAMILIA O QUÉ!?



    Iba a decir algo, pero me frenó la vista de Viole con los ojos húmedos. No pude siquiera reclamar algo como quería, solo la abracé, acariciando su cabello diciéndole que todo estaría bien. Que no tenía que preocuparse. Que era cuestión de hallar la forma.

    Y el tiempo volvió a volar de mis manos.



    -¿¡SE DA CUENTA, CABRO!? ¡CREÍ QUE LE HABÍA APRENDÍO AL CÉSAR Y LA MARI! ¡PERO NO, TENÍA QUE MANDARSE EL CONDORO IGUAL!-mamá caminaba de un lado a otro, gritando mientras Violeta y yo estábamos sentados en el living de su casa sin decir nada. Esperé que terminara de desahogarse para poder decir algo.

    -Mamá…

    -¿Y qué va a hacer ahora?-
    me preguntó- ¿Qué va a hacer ahora?-ésta vez le preguntó a papá, que estaba frente a nosotros, pensando.

    -Al menos ya se graduaron. Pueden trabajar y todo-el comentario de mi padre pareció calmar a mi doña.

    -Sí, es lo más lejos que han llegao’ estos cabros chicos.

    -Mamá, escúcheme-
    pedí, llamando la atención de ambos-. Ya hablamos con Viole. Tenemos claro que hacer. Sólo queríamos avisarle.

    Ambos me miraron, confundidos.

    -Habrá boda pronto.

    Mamá dio un grito. Ésta vez no fue de enojo.

    -¿¡Y ME AVISAN TAN TARDE!? ¡HAY QUE AVISARLE A TODA LA FAMILIA, VIEJO, MI CONCHITO SE CASA!

    Suspiré incomodado. Ya me veía venir una reunión familiar que me obligaría a saludar docenas de primos segundos y terceros… Fue entonces que sentí que alguien tomaba mi mano. Violeta la acariciaba con el pulgar y sonreía, como diciéndome que las cosas saldrían bien. No pude más que imitar el gesto.

    Un cambio de lugar más tarde, la bruja y yo estábamos saliendo de una casa muy grande con las cosas de ella. Dejábamos tras de nosotros a un hombre de cabello oscuro y la misma expresión neutral de la Viole, solo que sus ojos brillaban con severidad. Una vez cruzamos el portón, él dio la vuelta, entró a la casa y cerró la puerta de golpe. Nos tomó un momento dejar todo en el taxi que nos esperaba y entrar. Una vez sentados, ella se acurrucó contra mí, lo que me hizo responder abrazándola. Después de todo, no lo veríamos otra vez.


    La escena saltó a una iglesia, donde estaba de traje frente a la bruja, con un vestido blanco con un velo, el cual tomé y descubrí para encontrarla tan roja como un tomate. Yo terminé del mismo modo, haciendo esfuerzos sobrehumanos para ignorar a la gente mirándome.

    -Y por el poder que me ha conferido el señor-habló el sacerdote con máscara de ciervo-yo los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.

    Cerré los ojos y dejé que este wey se encargase del resto. Incluso si la sensación hacía que mi yo yo quisiese vomitar, era un maldito matrimonio, y creí que era mejor dejarle el gusto. Vitoreos y papeles de colores comenzaron a volar mientras caminábamos por el pasillo a la salida de la iglesia. Podía sentir que este tipo juraba que estaba en el cielo, cara a cara con Dios. A ese nivel de felicidad había llegado. Supuse que estaba bien por él.

    Entonces la escena cambió a una donde llevaba a la bruja en mis brazos hacia una habitación. Caímos de golpe en la cama porque me dolían los brazos de haberla traído del estacionamiento. Reímos por lo ridículo del asunto.

    -Tu familia es una locura-me comentó.

    -¿Por qué lo dices? ¿Por el bailecito que mamá se mandó sobre la mesa? ¿O los cantos del César? ¿O Mari perreando con el sacerdote?

    -Ustedes realmente no deberían siquiera oler algo que tenga alcohol-
    dijo riendo.

    -No acabas de hacer ese chiste-dije incrédulo, pero sin dejar de sonreír.

    -¿Qué? Reírse de la vida es saludable, ¿no crees?

    -Bueno-
    comenté, tomando posición sobre ella-. Ahora estoy cien por ciento consciente, ¿sabes?

    -Lo se-
    dijo ella, atrapándome entre sus brazos y-

    ¡TIEMPO FUERA! He visto suficiente porno pa’ saber a dónde va esto, y no quiero. Nope, no quiero esto, nonononono, lugar feliz, lugar feliz… careciervo, donde quiera que estés, por favor, sáltate este momento, suficiente tuve con la fiesta… por favor sáltatelo, sáltatelo, SÁLTATELO-


    Al abrir los ojos ya era de día. Estaba abrazado a Violeta, quien dormía plácidamente. Y si, nadie tenía ropa alguna, pero a la mierda, no había tenido que vivir físicamente toda la porquería. ¡Gracias, Max, por un trauma menos!


    El tiempo pasó, y nuestra vida continuó. Violeta comenzó a trabajar como traductora, consiguiendo poder hacer la mayoría de sus labores online, por lo que podía quedarse en casa, un departamento que habíamos iniciado a arrendar. Por mi parte, inicié el trabajo en la universidad mientras debía hacer malabares con el estudio, la casa y los doctores de la bruja para que la guagua estuviese bien. Esos instantes de una vida familiar saltaron de pronto a la sala de espera de un hospital. Caminaba de un lado a otro, esperando que alguien me llamase, comiéndome las uñas mientras Oscar y su señora, una mujer de cabello castaño y bebé en camino me acompañaban. Por fin escuché el llamado, “familia de Violeta Casanueva”. Prácticamente corrí hasta la enfermera, que me pidió que la acompañara.



    En cuanto crucé la puerta en donde la tenían se me cortó el aliento. Allí, ella estaba descansando, con una cosita pequeña entre sus brazos. Lucía pésimo, pero por algún motivo podía jurar que estaba brillando. Al verme entrar, me dijo con un gesto que pasara.

    -Es un niño. Está sanito.

    Me acerqué para ver al recién nacido. Era una cosa tan pequeña. Aunque tenía los ojos cerrados y parecía dormir, tenía el mismo cabello oscuro, y supuse los mismos ojos grises nuestros.

    [​IMG]

    Me puse a llorar en silencio ante tal escena. El corazón se me estaba saliendo del pecho.

    -Es precioso-musité, haciendo un esfuerzo sobrehumano para hablar. Le tomé la manito y el pequeñito me agarró un dedo. Me derretí ahí mismo.

    -Es como tú-me comentó Violeta. Yo la miré, cansada y radiante, y acabé dándole un beso. Me sentía demasiado eufórico como para poder pensar en mi mierda usual.




    -¿Cómo le pondremos?-me preguntó Violeta. Ambos estábamos en la cama, observando a esa cosita respirar.

    -Es niño-comenté-. ¿Qué tal Dante?

    Ella me observó con una expresión reprobatoria.

    -Juro por Dios que si intentas ponerle Dante al niño me divorcio de ti.

    -¿¡Pero por qué?!

    -¡No voy a dejar que le pongas el nombre a mi niño en base a tu ídolo literario, pinche fanboy!-
    replicó, sin una gota de amenaza en su voz-Le pondré yo el nombre.

    -… ¿Puede al menos ser Dante el segundo nombre?

    -NO.

    -Por favooooor.

    -Deja de insistir.

    -Okay, okay…-
    dejé pasar unos segundos de silencio-¿Qué tal Virgilio? Te gusta su obra.

    -Santo Padre…-
    la mujer suspiró-Bien. Virgilio se queda. Pero no lo llames así porque en serio te pateo.

    -Okay, usaré ambos nombres-
    prometí-. Entonces, ¿cuál sería el primero?

    Ella miró al niño y sonrió.

    -Mamá se llamaba Francisca. Pensé en algo similar.

    -Ilumíname.

    -Franco-
    dijo-. Le queda bien.

    Miré al pequeño de pelo oscuro. Recordé lo que había pasado hasta ahora, las personas que había conocido, los nombres que habían quedado grabados en mi memoria. Poco a poco las piezas del rompecabezas se juntaron, y no tardó mucho en quedarme claro…

    … que ese bebito era yo…

    Entonces…

    -¿Por qué lloras?-me preguntó Violeta, notando las lágrimas que habían vuelto a mi rostro. Hice un gesto de negación con la cabeza mientras la abrazaba, juntando su frente con la mía.

    -Soy feliz-dije con los ojos cerrados-. Muy feliz.

    [*****]

    1ST ACT - 2ND INTERMISSION

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    AmakiAmaki TaKaTaKa ME ESTOY DANDO COMO CAJA Y ME ENCANTA
    IceIce CorventCorvent denme cinco posts más y me uno al drama (?)
    Velvet.Velvet. zXArtemisXzzXArtemisXz AhkilendraAhkilendra ¡Vamos que se puede!
     
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    El líder de los pesos pesados se encontraba en una situación que no le favorecía mucho, aunque mantuviera alejada a la reina de las medusas con sus brazos dorados la chica lograba destrozar cada ataque y estrategia. La resurrección era una habilidad muy única que te daba la oportunidad de acercarte mucho más a la tan anhelada victoria, por eso mismo Francisca aprovechaba cada momento que le daba su novio en batalla, pues gracias a él podían superar fácilmente cualquier enemigo y el líder de los pesos pesados no iba a ser excepción alguna. Cada movimiento, cada brazo dorado que generaba, poco a poco iba conociendo sus patrones y cuáles eran las posturas que tomaba al ejecutar cada ataque. Aquello era una prueba de resistencia, no solo para Pavel, también para Francisca misma.

    — “Sus brazos se mueven al compás de su habilidad de generar oro. Son precisos mientras y no deja descuidada su guardia.”

    Francisca rompió un brazo que se dirigía hacia ella con uno de los tentáculos de Rini contraatacando rápidamente con un potente relámpago el cual fue desviado hacia la tierra por uno de las extremidades de oro.

    — “Usa los brazos como conductores para mantener la electricidad alejada de su cuerpo” — La medusa lanzó varios dardos envenenados al cuerpo inmóvil del chico duende, como era de esperarse, varios brazos lograron atrapar y aplastar las toxinas antes de que estas llegaran a su cuerpo

    — “Pero, ¿Por qué su cuerpo no se ha vuelto oro? ¿Acaso está bajando la guardia deliberadamente para que lo ataque y tenga tiempo de contraatacar? Lo siento, pero no voy a caer en ello”


    La discapacitada se movió ágilmente como un rayo, rompiendo cada brazo que generaba el Rey Midas para atraparla, Francisca sabía muy bien que si alguna de esas extremidades la atrapaba el golpe iba a ser mortal, por lo cual debía mantenerse lejos del alcance y romper cada ataque del peso pesado.

    — “Aunque sean agiles estos tienen un patrón. Se mueven con cada brazo que Pavel levanta como si la tierra fuera una extensión de su cuerpo.

    Ágilmente Francisca se movía a través de los brazos dorados del peso pesado que trataban de aplastarla como si fuera un insecto, el número buscaba cada oportunidad que podía para llegar al luchador pero cada brazo se movía en diferentes direcciones haciéndole creer a la discapacitada que caminaba en un laberinto de oro. La muchacha lanzaba varios de sus tentáculos hacia el cuerpo del mayor, los cuales eran bloqueados por el tanque ruso.

    — “ Mueve sus brazos como si estuviera orquestando una sinfonía, se abren y se cierran cada vez que Pavel hace lo mismo. Aunque pueda ver los patrones Pavel puede ajustarlos de diferentes formas y combinaciones que tomaría una eternidad en lograr entender aquel estilo” — Francisca esquivó los brazos que salían desde la tierra para atraparla, moviéndose ágilmente por las extremidades del ruso logró escabullirse entre las manos hechas de aquel material valioso — “Pero usar esa técnica trae consigo una carga para su cuerpo y cada miembro que saca debe causarle un desgaste, se está debilitando o eso busca hacerme creer”

    Francisca se movió rápidamente evitando otra mano, no obstante llegó al punto en que estaba completamente rodeada. Rini preparó sus tentáculos amortiguando cada golpe que el peso pesado le daba. Dolía, le dolía mucho, a pesar de ser resistente era como si la mismísima tierra la aplastara como un insecto. Pero tenía las de ganar ahora, energía ilimitada que le daba su novio y la oportunidad de revivir cuantas veces quisiera, incluso un peso pesado como Pavel llegaría al límite y ella no lo haría, ahí es donde se acabaría la pelea. Vengaría a sus camaradas caídos y regresaría a casa como siempre lo había hecho desde que escogió su bando. Con gran agilidad la muchacha logró esquivar la defensa del peso pesado llegando hasta su posición. Pavel rápidamente transformó su cuerpo en oro para evitar el puñetazo de la chica, no obstante los tentáculos lograron atrapar al peso pesado dándole una fuerte descarga sobre su cuerpo. Pavel abrió los ojos con fuerza mientras trataba de aguantar aquella descarga. Varios brazos lograron aparecer aplastando los tentáculos de la Medusa, aquello hizo al ruso bajar su guardia dorada lo cual la aguamala tomó una oportunidad para lanzar varios dardos venenosos. No obstante una vez más las manos volvieron a bloquear cada ataque mostrando que a pesar del dolor el duende la concentración suficiente para poder resistir cada envestida.

    — “Poco a poco se va adaptando a mis movimientos” — Pavel notaba como la numero iniciaba a entender los patrones de sus manos reaccionando mucho más rápido a sus acciones iniciando un contraataque rápidamente. — “Me está obligando a formar nuevos patrones para mantenerla a raya…aunque el problema no es ese.” — Pavel suspiró profundamente. — “No se por cuánto tiempo pueda quedarme aquí con ella sin ayudar a las chcias, sin mencionar que la habilidad de Cris está siendo una molestia. No importa cuántas veces la mate o la ponga en jaque, ella revive al instante que su pareja quiere” — los dedos de las manos doradas se estiraron atrapando a la chica en unos barrotes. —“Debo retenerla y volver con las chicas y tener un mejor plan de ataque”.


    — ¡¿Crees que eso va a pararme qliao?! — la propia fuerza de la discapacitada logró reventar los barrotes de oro con facilidad, no obstante, uno de los brazos dorados logro golpearla con fuerza, la discapacitada y su mascoa resistieron el avance de aquella aplanadora que deseaba arrastrarlos con ellas, no obstante se sorprendieron al ver algo nuevo en la técnica del peso pesado. Varias estacas doradas aparecieron del mismo brazo empalando el cuerpo de la chica, aquel patrón lo había guardado justo en ese momento para tomar esa oportunidad y escapar mientras que el cuerpo de la discapacitada se partía en miles de pedazos.


    Pavel debía aprovechar el momento, puesto a que ahora si aparecía en el lugar donde se encontraba su novio Sofía lo tendría muy difícil manejar a dos números al mismo tiempo.

    — ¡¿A dónde crees que vas gil?!

    Pavel se sorprendió al ver a la discapacitada de pie luego de recibir aquel ataque, de inmediato trató de levantar unas manos para bloquear a la discapacitada, pero rápidamente la Bea soslayó cada ataque proveniente del ruso hasta llegar hacia su posición.

    — Ya no tienes más movimientos que elegir ¿Verdad?

    Los tentáculos de la reina de las medusas salieron disparados hacia el peso pesado que trató de defenderse cubriéndose a sí mismo de varias manos que fungieron como escudo, estas fueron fácilmente rotas por la presión que generaban las extremidades de la medusa chocando fuertemente contra el peso pesado que resistió lo mejor que pudo la descarga provocada por la discapacitada. Pavel tomó con fuerza uno de los tentáculos haciendo que este se introdujera en el suelo recibiendo aquel voltaje. El peso pesado observó a su rival que tenía varios agujeros en el cuerpo, su táctica funcionó, pero no contó con que Francisca se pasaría por los ovarios el dolor y lo atacaría con fuerza. El ruso chasqueó la lengua pues reagruparse iba a ser un poco más complicado de lo que esperaba.

    — “Necesito volver con las chicas ahora mismo, no me conviene quedarme así”

    El peso pesado suspiró juntando sus manos colocándolas cerca de su cuerpo mientras su respiración poco a poco se iba tranquilizando. Francisca no tardó tiempo en atacar ya que no iba a dejar a su rival tratar de hacer lo que desease, la Bea sonrió al ver como generaba otros brazos de oro para contraatacar, pero no reaccionó a tiempo a lo inesperado, un pie de oro. Si, seguramente aquella extremidad hubiera seguido los mismos patrones que las manos, pero ahora Pavel cambió totalmente el rumbo del combate, Francisca reconocía cada movimiento pues habían algunos maracos que trataban de pelear contra ella dándosela de karate kid, esas poses, esos movimientos ahora todo tenía sentido pues eran katas de alguna arte marcial que seguramente había practicado o enseñado a su grupo cuando era líder del club. La discapacitada se mantenía alejada de cada extremidad que formaba el ruso y trata de evadir cada movimiento marcial que este realizaba, cada golpe, cada ataque la ponía en problemas y ahora estos estaban muy bien telegrafiados obligándola memorizar otro cada patrón para evitar los ataques. Ahora mismo Pavel se encontraba en una situación ventajosa y debía aprovecharla cualquier segundo antes de que Francisca entendiera cada Kata que hacía.

    Nuevamente el dueto de guerreros se envolvía en una cruel batalla en la cual ninguno parecía ceder ante la fuerza del otro, pues la Bea entendía muy bien lo que deseaba Pavel y era volver con sus ángeles para tener el control numérico una vez más, pero ella no lo dejaría y acabaría atravesando cada Kata y patrón nuevo que este hiciera. La batalla continuó así, con cada kata que el ruso hacia alejaba a la discapacitada y esta volvía a contraatacar rápidamente sin importar cuantos movimientos hiciera, Francisca no daba ventaja alguna y seguía moviéndose por las extremidades que el albino lograba generar. Poco a poco la discapacitada pasaba la barrera defensiva del peso pesado hasta llegar al punto de que con cada ataque que este repelía estaba cada segundo más cerca de su objetivo. Pronto, Francisca estuvo cara a cara con su antiguo compañero de batallas lanzándole un potente puño electrificado mandándolo a volar.

    — ¡Se acabó, weon! ¡Puedo leer tus patrones ahora! —gritó con orgullo pudiendo al fin romper la defensa del peso pesado— ¡Muérete de una puta vez! — ahora era el turno de la Bea de sacar un potente combo especial. Mandando a Pavel de una patada lo elevó hasta el cielo, para luego tomar el cuerpo del pequeño tanque con los tentáculos de Rini para azotarlo violentamente al suelo. — Mátalo Rini, aplícale la misma que a Frida — la mascota se preparaba para finiquitar el trabajo cargando una corriente tan fuerte como la que mató a su pareja, no obstante para sorpresa de la medusa y de ella misma pues Pavel se encontraba de pie, sosteniendo la electricidad con sus propios dedos.

    — Pareces sorprendida. No estaba con Frida solo porque la amaba, gracias a ella puede aprender a manejar y desviar la electricidad.

    — Así que para eso eran las Katas.

    — Exacto.


    El relámpago se dirigió hacia la discapacitada la cual no pudo esquivar recibiéndola de lleno derribándola. Francisca se levantó rápidamente pero unas estacas de oro l empalaron su cuerpo y el de su compañera. Pavel se acercó a ella preparando su corbata para finiquitarla a la discapacitada al menos por el momento.

    — Nos vemos en el checkpoint. — el cuerpo de la discapacitada y de su mascota cayeron al suelo al ser cortadas por el peso pesado. Pavel suspiró, había ganado aquella ronda pero la pelea aún estaba lejos de acabarse por completo. Miró al suelo con algo de nostalgia mientras caminaba rápidamente hacia donde se encontraban las chicas, a pesar de estar luchando por su propio pellejo al ver su ropa hecha trizas no pudo evitar pensar en su chica que había fallecido protegiéndolo. — Seguramente harías algún comentario acerca de cómo me veo y que te gustaría que me quedara así durante un tiempo mientras me tomabas fotos….te extraño. — El ruso en verdad deseaba descansar, pero no podía darse ese lujo. No podía quedarse pensando en su pareja, debía continuar luchando hasta que todo terminara y pudiera salir de esta pesadilla. Pero ¿acaso podía volver? Sin su familia, sin Frida ¿Qué podría considerar hogar?

    [***]

    No importaba cuanto tratase Sofía de luchar contra Nine, la experiencia del número era demasiado arrolladora para ella, no importaba cuanto pudiera mantener el ritmo de Cris este lograba superarla volviendo a tener ventaja, aquello le recordaba mucho a las experiencias de Overwatch con Franco, cuando un jugador experimentado lograba darle una paliza y matarla en un segundo para que luego, al momento de aparecer te volviera a poner la pantalla en negro, solo que esta vez, la pantalla en negro iba a ser para siempre, cada golpe, cada disparo era certero, poco a poco Sofía intentaba pensar en algo que pudiera salvarla pero era inútil, la desesperación comenzaba a nublar su mente con cada segundo que luchaba contra la fuerza elite.

    — ¡Sofía, calma tu mente! No dejes que otros sentimientos se metan a tu cabeza, si pierdes la concentración te mueres.

    — “Hanzo…esto es imposible. Yo…tengo miedo, ese man...”

    — "¿Y vas a dejar que eso te domine? ¿Qué no te ibas a dejar quebrar de esa gonorrea?" — Sofía se sorprendió al escuchar usar a su arma los colombianismos de su tierra. — Este partido aún no se acaba "¡No estamos en los noventa minutos! ¡Ni siquiera en el tiempo complementario!" — la respiración de la muchacha comenzó a calmarse, tratando de alejar cualquier vestigio de desesperación, Hanzo era un ninja y había estado en situaciones mucho peores y no por eso perdía la calma, El ninja era lo más profundo de su ser y por ende debía poner su parte si querían sobrevivir, tal vez no deseaba depender tanto de él, pero eso no significaba que no pudiera usar de una manera correcta los recursos que tenía.


    Las balas comenzaron a salir del aura oscura del Gamer como si fueran una metralleta, la muchacha trataba de moverse entre estas, pero aquello solo era un juego pues el número apareció frente a ella disparándole, un par de balas impactaron sobre su cuerpo haciendo que Sofía escupiera algo de sangre. La visión de Sofía estaba llegando a estar borrosa, pero no podía dejar que su cuerpo le fallara, no en esos momentos, era deportista y si debía luchar hasta la saciedad lo haría. Pero era difícil, era como si Colombia se pusiera a jugar contra la poderosa Alemania, podía jugar contra aquel equipo, pero los años de experiencia y mundiales echados a su espalda hacian una enorme diferencia entre ella y el número ya que en esos momentos le estaban metiendo una goleada. Sofía trató de cubrirse los brazos para evitar la patada de Nine, pero esta llegó con tanta fuerza que la chica sintió arder sus brazos de dolor mientras rodaba por el suelo. El número se preparaba para ejecutar a la muchacha pero antes de que pudiera hacer algo, un brazo dorado emergió de la tierra atrapándolo. Allí, encontró la mirada del peso pesado quien con uno de sus brazos sostenía a Llun cuya mirada se encontraba agachada.

    — ¡Che, Pavel, sos un conchudo! —el número se desfragmentó antes de que el peso pesado pudiera aplastar al número este se desfragmentó lejos del potente agarre del chico de oro. Cris no tardó en comprender en que había ocurrido y recitó aquel comando de acción. A su lado se encontraba nuevamente Bea y el caballo vengativo de la tribu west. — ¡Mi vida!

    — Pavel, aweonao. De esta no te salvas.

    — Prepárense, y eso va para las dos. No quiero ver otra escenita de estas en el campo de batalla— Pavel no podía dejar que el grupo se quebrase en aquellos momentos, no después de lo que habían pasado para llegar hasta donde estaban, si Llun deseaba ser útil podía debía demostrarlo sin herir a la gente que te ayudaba de por medio porque en una pelea o incursión, la labor de equipo era fundamental para la supervivencia, aunque en estos momentos la situación era precaria pues los números mostraban una clara ventaja frente al grupo y en cualquier momento un paso en falso acabaría con la vida del duende y sus ángeles. — ¡Recuerden sus roles y manténganse alerta!


    — Las extremidades de oro que genera Pavel pueden hacernos el trabajo difícil, Cris. Ya sé lo que pueden hacer. También el muy fome puede devolverme la electricidad, ten mucho cuidado.

    — ¡Gracias cariño! Ahora partámosles el culo a estos pibes.

    La pelea ahora parecía estar un poco más equilibrada para el grupo de asesinos contra los números o eso parecía, puesto que ahora ellos tenían demasiada información para tener más ventaja frente a sus enemigos con lo cual podrían enfrentarlos con relativa facilidad. El primero en lanzarse hacia la pareja fue Pavel quien generó varios brazos de oro para atrapar a la dupla de féminas, la agilidad de los números era alta ya que esquivaban los ataques con gran precisión pues al luchar tanto con el peso pesado lograban darle una idea de su capacidad de lucha Taro por otra parte se lanzó a las féminas quienes se movieron para esquivarlo, Llun trató de clavarle una lanza que recogió del campo de batalla al caballo pero este no iba a dejarse matar tan facilmente, incluso esperó el ataque de la guadaña de la asocial a la cual logró evadir el ataque, para después contraatacar.

    — "¡Activa ahora el vestigio! ¡Necesitamos la mayor movilidad posible Sofía!"

    — “Gale Wings” — pensó el nombre de su vestigio, en esos momentos los graznidos comenzaron a sonar en su cabeza sintiendo un dolor horrible — “Maldita sea, debo, debo escuchar tu voz”

    — ¡Atenta!


    La colombiana se vio obligada a lanzarse al suelo para poder evitar el ataque del corcel. Llun se lanzó hacia el caballo aprovechando la ventaja de posición que tenían para poder clavarle su falsa arma a las patas traseras del caballo. Este retrocedió y se lanzó de nuevo hacia la deprimida, allí, Sofía aprovechó la oportunidad de lanzar una pequeña bomba de humo lo cual descolocó al caballo, en esos momentos la asocial rebanó las patas del caballo dejándolo a merced de Llun quien logró darle el golpe final.

    — Llun — Sofía continuaba escuchando las voces del vestigio, pero eso no lo detenía para poder felicitar a su compañera o al menos que no mostrase hostilidad hacia ella, no obstante, la tensión aún se encontraba en ellas algo que no comprendía muy bien Sofía ¿Por qué a pesar de todo seguía enojada? ¿Acaso hizo mal en defenderla? Sabía que ella quería ser útil y dar su grano de arena en la pelea, pero irse de cara contra un familiar era algo poco prudente — Bien hecho.

    — … ¿Ves? Yo puedo ser útil.


    Antes de respirar siquiera un poco las féminas vieron cómo se acercaba la número once, quien lanzó dos de sus tentáculos hacia ella, una mano dorada logró atrapar a la chica que no tardó en romper las extremidades generadas por Pavel. Rápidamente el peso pesado se lanzó hacia el número la cual contraatacó con varios tentáculos, estos no obstante fueron bloqueados por la espada corbata la cual avanzó peligrosamente hacia la cabeza de la chilena. Cris llegó en su ayuda y bloqueó el ataque lanzándose de lleno hacia Pavel, aquello hubiese sido una estrategia suicida de no ser porque el que atacó al peso pesado fue el mini Cris quien usó a su clon para alejar al peso pesado de su amada. Sofía tomó una oportunidad y se dirigió hacia la espalda del número, pero este se desfragmentó a si mismo apareciendo detrás de la asocial.

    — Che, conozco a Bárbara como para saber que tácticas usan los asociales.

    El número colocó su índice en la cabeza de Sofía pero antes de apretar el gatillo un puñetazo de oro lo mandó a volar por los aires. Al volverse a fragmentar vio como Pavel se acercaba hacia el a toda velocidad, el duende fue interceptado por la discapacitada quien buscaba aplastarlo con sus tentáculos. Sofía lanzó varios Kunais los cuales fueron desviados por las toxinas de la medusa, ahí Cris aprovechó para lanzarse de nuevo a toda velocidad hacia la asocial, la cual a duras penas pudo esquivar el ataque gracias a la ligereza en velocidad que le daba Gale Wings, aquello fue notado de inmediato por el numero ya que el súbito cambio en el movimiento de la colombiana no estaba en sus cálculos.

    — Ahora usas un vestigio. ¿Cuánto más vas a estar dependiente de alguien?

    — …


    Sofía ignoró las provocaciones del número pues estaba demasiado concentrada calmando los graznidos del ave que estaba dentro de su cabeza. La colombiana daba respiros profundos sin perder la calma y la razón mientras que sostenía a Hanzo con fuerza. Al ver como el número se acercaba a ella para finiquitarla el peso pesado lanzó a Francisca hacia Cristoforo quien no dudo en atrapar a su pareja para ponerla a salvo. Tomando aquella oportunidad Sofía lanzó un par de Kunais los cuales dieron de lleno en el cuerpo de ambos números, no obstante, lograron reincorporarse una vez más a la batalla lanzando una acometida a las más débiles del grupo, Sofía y Llun. La Bea lanzó varios tentáculos hacia la deprimida mientras que el Gamer apareció rápidamente detrás de la asocial liberando una ráfaga de disparos, Sofía trató dio un ligero salto permitiéndole esquivar las balas, pero su cuerpo comenzó a sentirse pesado, como si todo pasase más lento, aquello era debido a la habilidad del numero por lo cual, las balas se dirigían en su dirección, no obstante una mano dorada apareció bloqueando cada proyectil, para luego, lanzar varias esquirlas que volaron en dirección hacia el número, Cristoforo se movió rápidamente eludiendo cada proyectil del peso pesado lanzando una acometida hacia la asocial, no obstante, el ruso logró atrapar al Gamer con uno de sus brazos dorados mientras que con él otras extremidades protegían a una Llun quien buscaba alejarse de la discapacitada para ganar distancia.

    Francisca lanzó una descarga de electricidad hacia las féminas desde los tentáculos de Rini, pero de inmediato Pavel generó unos brazos que atraparon y colocaron los tentáculos en el suelo haciendo que toda la electricidad que estos contenían se perdieran, la numero levantó con fuerza las extremidades de Rini lanzándose a ella misma en dirección a Llun, Pavel rápidamente intervino dándole una fuerte patada al rostro de la discapacitada, no obstante Cris estaba cerca de ella y apoyó a su pareja disparando hacia el peso pesado, este intervino bloqueando cada bala que lanzaba el Gamer generando una mano de oro, el Gamer sintió su cuerpo yendo lento pero de un momento a otro su cuerpo volvió a su propio ritmo permitiéndole al ruso proteger a las chicas que se encontrabas tras suyo. Sofía dio un ligero salto hacia la izquierda apareciendo detrás del número blandiendo a Hanzo, rápidamente el Gamer aprovechó y se giró a sí mismo para darle una patada a la colombiana las cadenas de Hanzo se estiraron para tratar de alcanzar al argentino quien eludió el ataque, no obstante sintió un fuerte dolor en el estómago, el chico se giró a sí mismo y vio al ruso con su brazo en el estómago. Pavel lo golpeó con tal fuerza que de no ser por su pareja lo habría mandado a volar por los aires.

    — ¿Cómo te encuentras Sofía? — preguntó Hanzo mientras sentía los graznidos del vestigio de Sofía menguarse un poco.

    — “Mejor….ya, escuchó más clara tu voz.”

    — Bien, prepárate, aquí vienen de nuevo.


    La pareja de números se lanzó una vez más a la carga esquivando cada brazo que lanzaba Pavel para retener sus movimientos.

    — ¡Yo a la derecha y tú a la izquierda, amor!

    — ¡Si, Cris!


    Apoyando las decisiones de su novio la muchacha se dirigió hacia donde se encontraba Llun, a la derecha de Pavel quien ya preparaba los tentáculos para freír a la chica, no obstante Pavel generó varias estacas de oro desde el suelo para forzando a Fran a alejarse de su camarada, el ruso observó como ahora el número menor se encontraba acorralando a Sofía. Pisando el suelo con fuerza la tierra comenzó a volverse dorada atrapando las piernas del Gamer ya que estas se volvieron doradas mientras que varios brazos retenían lo mejor que podían a la medusa eléctrica. Aquello era una oportunidad perfecta y Pavel lo sabía, el ruso toco el suelo transformando una parte de este en una lanza dorada la cual lanzó hacia Francisca buscando empalarla. La Bea partió la lanza en dos con sus puños pero aquello era una tapadera pues vio como Pavel y Llun se acercaban a ella. La albina clavó una de las tantas esquirlas de oro que habían en el suelo en el corazón de la discapacitada mientras que Pavel atravesaba su cuello con aquella corbata hecha de oro, no obstante aquellos ataques no conectaron a su objetivo inicial, sino a un número quien apareció frente a ellos recibiendo el ataque mortal de sus asesinos.

    — Te dije que iba a protegerte, mi Lusamilf.¡ No importa cuántas vidas deba sacrificar para ello!

    — ¡Cris! ¡Maldita sea! ¡Espero que revivas pronto!


    Los tentáculos de Rini se liberaron del agarre del numero al ver como la pareja de su ama había dado su vida en combate, los miembros de la medusa se estiraron mientras cargaban una energía eléctrica que iba en dirección hacia Pavel y Llun, antes de que el ataque conectara Sofía lanzó una bomba explosiva la cual distrajo a la medusa el tiempo suficiente para que la pareja rusa tomara distancia. La chilena vio con molestia a la asocial Los tentáculos se dirigieron hacia la fantasmita que daba ligeros saltos para evitar ser atrapada por las extremidades de la reina de las medusas, no obstante varios fragmentos de oro se dirigieron como metralla hacia Francisca pues Pavel rompió una piedra en dos haciendo que los pedazos se convirtieran en oro los cuales golpearon y cortaron con fuerza el cuerpo de la Bea, pero aquello no era suficiente para detenerla pues se lanzó hacia la deprimida quien rápidamente usó una de las esquirlas de oro como si fuera una daga improvisada. El peso pesado generó varios muros dorados los cuales entorpecían en gran medida aunque esta llegase a romperlos con facilidad. Francisca vio aquella acción y decidió dar un giro hacia la izquierda encontrándose con una Llun que iba directamente hacia ella.

    — ¡Te tengo qliada!

    Varias extremidades doradas retuvieron a la discapacitada dándole tiempo para reposicionar se a la deprimida quien pareció ver su vida pasar frente a sus ojos, no obstante, ella reaccionó lanzándose directamente hacia la numero aprovechando la oportunidad dada por Pavel. Una de las extremidades de Rini logró zafarse dirigiéndose hacia la irregular pero el ataque fue interceptado por la guadaña de Hanzo quien cortó aquel tentáculo permitiéndole a la deprimida avanzar, no obstante varios dardos expulsados por Rini salieron en busca de la deprimida siendo bloqueados por un muro dorado, Francisca se lanzó al ataque siendo interceptada por un Pavel quien sostuvo con fuerza el cuerpo de la fémina la cual usó una descarga eléctrica sobre su cuerpo para hacer que este la soltase. Pavel gruñó, pero aguantaría aquella energía para darle tiempo a su compañera de finiquitar el combate.

    — ¡Hazlo ahora, LLun!


    Sin perder tiempo la deprimida logró clavarle en el cuello una daga de oro al cuello de la deprimida que poco a poco iba perdiendo sus fuerzas hasta caer por fin en al suelo. El grupo de asesinos pudo suspirar de tranquilidad aunque fuese por unos momentos, no obstante sabían muy bien que el combate estaba lejos de terminar puesto a que la oscuridad envolvió el campo de batalla. La desesperación llegaba al límite en una combate que continuaría hasta que alguno de los dos bandos cayera.

    [***]
    AmakiAmaki TaKaTaKa Todo listo.
    IceIce Acid/Grima...adelante inicia. Se mi Señor Coreano en esto y ayudame a mejorar.
    AhkilendraAhkilendra zXArtemisXzzXArtemisXz CorventCorvent LeoLeo Les deseo suerte chicos. Y gracias en verdad.

     
  11. Ice

    Ice ﴾͡๏̯͡๏﴿ O'RLY?

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    Con el resonar del comando “¡Revival!” el grupo de mercenarios se preparó para de nuevo actuar. Su vitalidad estaba decayendo sea desde el punto de vista mental como del físico, Pavel se limpió una corriente de sangre que fluía de su boca y que le hizo darse cuenta de aquella quemadura que ardía en su piel y que fue producida por aquel familiar. Los efectos del Revival eran curiosos, especialmente en su fácil ejecución lo que le perturbaba en cierta forma. El de baja estatura escupió sangre y notó que uno de sus dientes había sucumbido a los golpes de la reina de las medusas, pero perder un molar o dos, poco o nada le importaba realmente. Antes de que la penumbra trajera con sí la claridad de otro reinicio de las pesadillas de los mercenarios, el ruso dejó claro algo, aprovechando esas tinieblas mortales.

    Ahora me encargaré yo, sólo quédate atrás y sé de soporte—tajó, Sofía quiso decir algo, pero no esperó la reacción del Kozlov que incluso Llun no pudo comprender —. Si las cosas se ponen demasiado mal, busquen la forma de escapar.

    —N-no te dejaríamos so-

    —¿Quieren salvar su pellejo sí o no?
    —Sofia entrecerró su ceño —. ¿Qué esperas obtener si salvas mi trasero? ¿Un premio por amistad fiel? ¿Que te quiera, agradezca y diga que te debo la vida? No. Lo único que conseguirás será una muerte segura y ya cargo muchas cosas para cargar sus muertes en mi cabeza. Si deben huir, lo harán o yo mismo patearé sus traseros. No quiero más estupideces; aquí no hay honor, no somos Masha y el oso para estar pegados como chicle, huyan si la situación se sale de control, punto.

    Las órdenes eran claras, Pavel quiso aclarar algo más pero los tentáculos de cierta dama se arremetieron hacia él hasta su abdomen. Sofia quiso actuar pero fue interceptada por el mini-Cris que había dejado a Llun que de nuevo vio al caballo que se acercaba a ella y tenía que ver como sobrevivir. El grito de la rusa no fue escuchado y ahora la colombiana debía enfrentar aquel alterego del chico de los reinicios. Era consciente que no podía y ver al fondo, notando que incluso el ruso sufría por no poder continuar disminuía su esperanza. Ella era rápida, pero eso no la hacía capaz de esquivar todo, eso era inevitable, quiso lanzar otra bomba de humo, pero el verdadero Cris disparó hasta su mano, logrando que soltase todo.

    —Ché piba, esa táctica no volverá a servir —dijo, mientras veía a su amada sostener a Pavel que no ejercía resistencia y lo lanzaba al piso una y otra vez, chocando el cuerpo del europeo las veces necesarias, creando así un charco de sangre. El número de una cifra entecerró sus ojos.

    —¡Quejándote siempre de coreano, weón! ¡Al final resultaste ser lo mismo!

    —...Da...
    —susurró con malicia, logrando que Cris entendiera ahora por qué el ruso no había convertido su cuerpo en oro.

    El charco de sangre se volvió una senda áurea que inmediatamente hizo que la fémina perdiera el equilibrio y viera su reflejo, especialmente cuando del material valioso salieron enormes protuberancias puntiagudas del pesado metal y que obligó a Cris a empujar a la fémina antes de que uno de los picos que salió a sus espaldas de forma sorpresiva le penetrara uno de sus pulmones. El ruso se levantó y se sostuvo del brazo, todo aquel forcejeo lo había dislocado, pero ni corto ni perezoso lo transformó en oro y aunque no tendría al ciento por ciento sus articulaciones aquello evitaría que muriese desangrado, aunque el dolor de su otro brazo aún le afectaba, aquel mal corrosivo estaba gangregando su extremidad, así que decidió actuar rápidamente antes que eso se extendiera, con mucha rapidez notando como sus enemigos se acercaban tomó su bufanda y con fuerza de voluntad se cortó aquella piel infectada y podrida que había necrotizado la corrosión, siendo un gran manojo que dejó su extremidad en carne viva.

    Cris decidió disparar un proyectil de sombras, pero el enano logró alzar aquel charco de sangre ahora dorado que emergió como un escudo hacia él, mientras notó como atrás de él Sofia luchaba por liberarse del mini Cris, sin pensarlo, el enano metalizó su piel muerta de la cual se había despojado y la arrojó como una flecha hasta donde se hallaba la asocial que notó como el mini Cris dio un salto hacia atrás liberándola, pues debía esquivar esa flecha de piel muerta. Ese momento fue usado por el gamer para ir hacia el peso pesado que cubrió su brazo degollado con una fina capa de oro. El susodicho lo esperó y juntos juntaron sus puños y sus patadas, hasta que el cuerpo del enano se sintió lento y una patada le llegó al estómago, escupiendo sangre que cayó al piso y que el peso pesado volvió oro y que emergió como un gran pico dorado que por poco atraviesa la garganta del número.

    —Vaya, ¿guts, no? Conozco suficiente el metagame de pokémon para saber cómo actuar.

    Un shuriken voló en su presencia, pero fue sostenido por un tentáculo de Francisca que hizo que Sofía quisiera desaparecer pero la dama de las medusas mandó una corriente eléctrica a la asocial, que por suerte fue salvada por el enano que creó una barrera de oro con su cuerpo frente a la fémina. Cris miró a su novia y ambos no tuvieron que decir más cuando sostuvieron el brazo de aquella estatua de oro y la mandaron hacia abajo, dejando a la asocial sola frente a ambos números.

    “He de decir mi amada Rini que esos idiotas creen que nuestros muchachos deben gritarse sus planes”
    “...”
    “A diferencia de ellos nosotros podemos comunicarnos, se ve que el viejo Midas y el ninja no tienen esa capacidad”


    Un grito resonó y llamó la atención de todos, era el pequeño ruso que con su bufanda de oro inició a penetrarse las entrañas en una especie de bizarro harakiri mientras susurraba cosas pequeñas que todos pudieron escuchar.

    “Jaspe...” “Diamond...” “Gild...” “Allen” “Mi amada Frida... lo... siento”

    —Ché... ¡¿Se está suicidando?!

    —¡Pavel...no!
    —gritó Llun intentando esquivar una arremetida del equino.

    N-no... chiqui...no... —Quiso correr Sofía en lágrimas pero fue sostenida por Francisca que le impidió ir hasta el ruso que cayó de rodillas y colisionó contra el suelo en un charco de sangre.

    —Ni creas que porque tu amigo se ha suicidado tú te vas a librar, maraca.

    —N-No... Pavel...
    —Una y otra vez, la asocial fue arremetida contra el suelo e incluso Llun lanzó una lanza que fue sostenida por uno de los tentáculos de Rini.

    —Ciertamente... es una lástima que un peso pesado acabo así... sin honor... sin nada, admito que me esperaba más del pibe, era genial cuando venía con Rose y el señor Taiwanes pero veo que no soportó más —Cris se acercó, él no era un sadista y en cierta medida el fin de alguien como Pavel en esas condiciones era terrible. Los ojos del enano estaban abiertos, suspiró y decidió cerrarlos, pero algo tomó su mano.


    —J-Jihuyun... t-tenía razón...

    —Tú... ¡Boludo hijo de...!

    —¡Gamer bueno es el gamer muerto!


    El charco de sangre del fingido desentrañamiento del ruso creó unas gigantescas rejas que no tardaron en formar una celda de oro que mantuvo aislados tanto al número de una cifra como al falso suicida que dio una media sonrisa.

    —Mentiroso de mierda —Dijo Cris, deseando patear al ex líder de los pesos pesados que aprovechó su tamaño para dar un salto y sostener uno de los barrotes de aquella celda áurea y treparla como un mono gracias a su pequeño tamaño y luego saltar a otra para evitar más golpes—. Haciendo esas cosas japos siendo peso pesado y rompiéndote el orto sin matarte... ¿Cómo...? Boludo, si me aplicás la Ryoma ¡¡¡Mínimo te matás, boludo!!!

    —Jaspe... Diamond... Cuando trabajas con un otaku aprendes ciertas cosas y cuando ves tanto tiempo trabajar a una deprimida... ¡Sabes qué partes del abdomen cortarte para no hacer volar tus vísceras!



    “¡Y no me vuelvas a llamar viejo, bastardo! ¡Porque este viejo aún tiene sus trucos!”

    —gozó el anciano rey del oro.

    La batalla así obtuvo una connotación física donde el número de una cifra y el ex líder de los pesos pesados intercambiaban golpes donde los vestigios del número y la defensa del hombre de oro hacían que las patadas y puñetazos resonaran por doquier. Mientras Sofia veía su vida frente a sus ojos junto a Francisca, tenía que hacer caso a Pavel si no buscaba una forma de huir la matarían de inmediato, tenía que dejar la batalla al menos unos segundos en lo que el ruso estabilizaba su batalla sino sería sólo peso muerto, pero... ¿Cómo?

    Cris había neutralizado sus bombas de humo, hasta que la ayuda vino en forma de alguien: Llun que montada en Taro buscaba penetrarlo y el enloquecido caballo trataba de liberarse de aquella jinete que no deseaba, fue tanto la exigencia que se atravesó en medio de la batalla y sorprendió a Francisca que tuvo que retroceder para no dañar al caballo quien era vilmente maniobrado por la irregular hasta que ésta cayó y antes de ser víctima de un pisotón, logró rodar lo suficiente para mirar a Sofia. Llun... Llun la había ayudado, aquella irregular que ella pensó demasiado frágil y deseosa de protección. Pero no había tiempo para pensar ni decirse cosas estúpidas que no contribuirían a la batalla, por lo que rápidamente tuvieron que reincorporarse.

    Sin duda bajo otro aspecto la batalla del ruso y el argentino no iba mejor con el ir y venir de golpes que no tenían pausa en ningún momento, los moretones y sangre fluir se veía en ambos. Pavel nunca había luchado en serio y viendo a monstruos como sus novatos o la misma Rose siempre se cuestionó por qué Lionel lo había considerado para ser líder de los pesos pesados: Ahora lo comprendía, era mucho más fuerte de lo que él creía y comprendió porque Jihyun siempre le reclamaba que no usaba todo su potencial. Ciertamente, cuando el elefante vive encadenado a una silla y crece, creerá siempre que estará legado a ese asiento, ignorando que se hizo más fuerte con el tiempo. Quizá, el propio limitante o que veía como límite su enanismo era él mismo, porque ahora verse con un número de una cifra sobreviviendo le demostraba que era más de lo que él creía. Todos sus ideales caían como la lluvia en primavera y descubría cosas que jamás pensó vislumbrar.

    —A-ahora veo... por qué Lionel los mata...

    —¿...Qué?

    —Ustedes los gamers... son bestias, alguien que repite una y otra vez los males de la vida como si fuese un vil juego, no es una persona... ¡Es un monstruo que no valora la vida humana y su capacidad de ser única e irrepetible!
    —escupió con rudeza, logrando que el argentino lo sostuviera de la camiseta —. De regresar al pasado... los mataría, ¿sabes? Ayudaría a Jihyun más gustoso.

    —¡Cállate, boludo! ¡Tú no comprendes todo lo que hemos pasado!

    —Se lo merecen... ¡Absolutamente todo!

    —¡CIERRA EL PICO, HIJO DE LAS RE MIL PUTAS!




    —¡Gloria al león negro!

    Aquella provocación logró surtir efecto pues Cris perdió su concentración, pero inmediatamente se recuperó al ver que esa era una maniobra sucia creada por el enano, al parecer sus días trabajando con Jihyun habían pasado factura en él.

    —¿Por qué... nos quieres matar? Tú... ché... no eras malo... si hablo con Lucifina... si...

    —¿Volverme un número?

    —Tal vez... así... tú... ya no serás... mercenario... así tú... serás libre.


    Una espada de oro formada por la bufanda atravesó el abdomen del número que abrió grandemente sus ojos pero agradeció que ninguno de sus órganos vitales hubiese sido atravesado.

    —Un gamer casi mata a Frida cuando escapó de Jihyun... un discapacitado que amaba a un gamer, tu novia, su compañera de rol, por ti, por ella, la mató... ¡¿QUIERES QUE TRABAJE CON USTEDES?!

    —Tú...

    —Te mataré... a ti... y a los tuyos... así... sólo así... ¡Seré libre! Por los pesos pesados, por los otakus, por los discapacitados, por los nerds... ahora lo entiendo... ¡Ahora entiendo a Jihyun! Debí quedarme... yo debí... ¡Matarlos a todos!

    —Supongo que al final del día... ambos...



    “Somos monstruos”


    Susurraron Kat y Midas con suavidad.
    Cris disparó una flecha oscura que mandó a volar las rejas de oro que habían formado aquella celda y que les permitió ser libres viendo a sus aliados y enemigos, ahora sí que las cosas se pondrían serias. La rivalidad en los ojos del que antes cazaba gamers y el gamer se vio forjada profundamente en un material tan hermoso como duro: El oro.

    _________________________________________​

    Decidí concentrarme más en Pavel y Cris que siento que esta es su batalla. ¿Por qué? La ficha de Pavel declara que él cazaba gamers con Jihyun pero se negaba, ahora tiene una razón con lo sucedido con Frida por lo que se cayó de cara frente a lo que tanto le negaba al coreano, veo más trasfondo psicológico entre ambos si es vs Cris que vs Francisca (Aunque ella peleó con Sofía, pero pienso que Pavel podría con ambos con ayuda de Sofía COMO APOYO, estos manes son de otro nivel).

    Otro factor es que se aclaró que Pavel iba a luchar sin honor, o sea usando técnicas engañosas o atacando por la espalda (él convierte todo en oro, so, sangrar para él incluso es ventaja y engañar o torturar mentalmente a Cris o Bea sería algo esperable como viste aquí). Otra corrección: Bea y Cris no tienen necesidad de decirse lo que quieren hacer “Hay que juntarnos” “Ataca allá”, ellos tienen la ventaja de su gran lazo por lo que no necesitan eso, pues sus armas hablan entre ellas y ellos escuchan las armas del otro. Cosa que Pavel y Sofía no tienen (Frida si la tendría con Pavel pero... R.I.P). Otra cosa son las bombas de humo y shuriken, ¿cuántas tiene Sofía? Siempre las usas y parecieran infinitas, ella es alguien pequeña así que no podría tener tantas ni Cris ni Bea ser tan idiotas para caer siempre en lo mismo. Ten cuidado.

    Otra cosa es que tanto como Cris y la Bea conocen a los asociales (Barbara), conocen a los pesos pesados: La Bea trabajaba con Jihyun y por el tratado de paz peso pesado – discapacitado han trabajado juntos obligatoriamente, misma cosa con Cris que venía siendo CAZADO por Jihyun y Pavel en sus días de gamers, recuerda que Pavel los cazaba aunque de mala gana. Misma cosa con Pavel que conoce ciertas cosas de los otakus (Jaspe) y los deprimidos (Estaba con la ama y señora de los depres Diamond! Y la ayudaba a despejar el área para que ella pudiese curar/los, sin contar a Gild), por lo que conocimiento médico de base habrá visto o habrá conversado con Diamond que ama la vida y seguro les dio recursos para que sobrevivieran a ataques en caso de daños a sus sistemas.

    Tú puedes, Kei, ah y prometo que el siguiente será más corto, me emocioné. No es mi culpa que adore escribir batallas. Y no me pidas consejos por privado u otros medios xD Te los daré al final de cada post que deba responderte (no seré veloz, me lo pienso), o no te los daré (si veo que te facilito mucho las cosas).

    Velvet.Velvet.

     
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    Última edición: 20 Mar 2018
  12. Leo

    Leo ¿No ves que te voy a matar (con feels)?

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    Para cuando a Violeta le dieron el alta, nos trajimos a mi pequeño a la casa. Juro que la primera semana fue horrible, enviaba mensaje tras mensaje para saber cómo estaba Franco. Viole me retaba por estar distrayéndome del trabajo, pero de todos modos me enviaba fotos del bebito durmiendo, del que ya tenía una colección. Viéndolo en perspectiva, este tipo es un bendito sobreprotector. Si pudiera, le diría que se calmase, porque sino al crecer su chiquillo lo encontraría increíblemente molesto y vergonzoso. Y lo digo por experiencia.

    Los fines de semana eran bendiciones. Podía pasarme el tiempo junto a mi parcito, incluso si uno de ellos no dejaba de decirme que por favor dejara dormir al otro. ¡Pero no podía evitarlo! O mas bien, el yo que era ahora, aunque… bueno, tengo que reconocer que esta cosita es adorable. ¡Solo mírenlo, chupándose el dedo! Awwwww… era tan adorable de guagua.

    -¿No es precioso?-comenté, sentado junto a la cuna donde mi yo infante dormía.

    -No lo sé-respondió Max de vuelta-¿Lo es?

    -¿Cómo es que-?-
    di la vuelta, algo ofendido, más noté que el sacerdote pasaba una mano frente a su rostro-Ah, cierto…

    -Pero si reconozco que cuando llora demuestra mucha fuerza. En el futuro será muy enérgico.

    -No tienes idea…

    -Comienzo a tenerla, gracias a esto. De verdad el hombre es un enamorado de su familia.

    -A veces hostiga-
    comenté, volviendo al pequeño-. Pero… viéndolo desde este punto de vista, comienzo a comprenderlo. Tener algo tuyo… algo como ésto…

    -...Te hace querer darlo todo por su felicidad, ¿No?

    -Si-
    dije, recordando algunas cosas-. Lo dices por experiencia, ¿No es así?

    -Es posible-
    ambiguo como siempre.

    -O sea, los cabros de Niflheim eran como tus hijos, ¿no? Yo creo que eso cuenta igual.

    -Viéndolo de esa forma, puede que tengas razón.

    -... Oye, ¿Cómo eran los tuyos? tus niños, digo.


    -
    Eran... preciosos-dijo el sacerdote-. Está Urd, que era bastante arisca al principio. Le gustaba insultarme. Tal vez porque siempre vivía el caso contrario. La llamaban piernas chuecas, ¿sabes?

    -¿En serio? ¿Por qué?

    -Tenía la mala costumbre de tropezar con todo lo que se pusiese en su camino-
    dijo Max, riendo-. Su madre la metió a clases de baile para ayudar a su motricidad, pero como ella no sabía de eso tuve que ayudarla. Siempre recordaré esos vals juntos.

    -Aw, ¿en serio?


    -Si. Terminé con los pies aplastados la primera semana.


    -Auch...

    -También está Verdandi. Es adorable, siempre se avergonzaba cuando le daban cumplidos. Le encantaban las platas, pero siempre se morían y su madre las castigaba por eso. Un día le dio un bonsai y le dijo que si se moría la dejaría un día a la intemperie.

    -...¿Me estai' webeando?

    -No. De hecho me rogó por ayuda. Le enseñé sobre las plantas y sus sentimientos, y hasta escogimos un nombre para ella. Yggdrasil. Una vez que estaba a punto de morir nos pasamos noches en velas cuidándolo, y probando abonos diferentes. Ah, y Nidhug. Ese niño es especial. Le encantaba leer conmigo. Le presenté Fausto.

    -Si, me imagino-
    comenté, recordando episodios que preferiría no mostrarle-. Los querías mucho, ¿cierto?

    -Oh, si. Ellas me hicieron abrirme como no lo había hecho. Dejar salir la máscara literal y figurativa.

    -Creo que entiendo. Los hijos te cambian.




    Aunque la vida nos parecía tratar bien, no estaba exenta de dificultades. Por un lado, el trabajo se hacía absorbente, y me costaba equilibrarlo todo de modo que pudiésemos llegar a fin de mes, considerando los gastos en médico y todo lo que involucra tener un recién nacido. Por otro lado estaba Violeta… con el tiempo entendí lo que me quiso decir ese día en la fiesta sobre sus problemas. Había veces que se levantaba gritando por pesadillas, bañada en sudor, y tenía que estar ahí, repitiéndole que todo estaría bien. Otras, se perdía mirando cosas en las sombras y esquinas de la casa, y tenía que hacerla reaccionar para que volviese a la realidad. A veces, mientras revisaba pruebas en casa, aparecía de pronto y se acurrucaba a mi lado, diciendo que necesitaba tenerme cerca para que las voces se callasen. Yo solo la dejaba ser, acariciando su cabeza cuando tenía la oportunidad. Y esos eran los buenos días. Algunas veces, cuando pasaban cosas malas, terminaba escondida en la cama sin hacer caso a nada, ni siquiera a Franco, y cuando me atrasaba o no contestaba el teléfono era capaz de dejar todo tirado y salir a buscarme, asustada porque quizá había tenido un accidente. Aunque eran cosas que pasaban muy pocas veces, no dejaba de preocuparme. La primera vez que sucedió fue cuando, durante un domingo, alguien golpeó la puerta. Era el padre de Violeta, que se enteró de su nieto y exigió verlo. Ella salió corriendo y tuve que cerrarle al maldito la puerta en la cara.

    Días después apareció en la oficina que tenía en la universidad.

    -No tengo nada que discutir con usted-le dije-. Violeta no quiere verlo. Y personalmente apoyo su decisión.

    -Esto no se trata de los problemas que tenga… ella-
    comentó-. Se trata de mi nieto. Tengo derecho a que sepa de su familia.

    -Si, es cierto-
    repliqué, tragándome mis ganas de golpearle la cara. En serio, luego de lo que le hizo a la bruja, ¿Se cree con derecho a algo?.

    -También tenía el deber de velar por su hija. Y ambos sabemos que no hizo un buen trabajo con eso.

    -... No me hagas recurrir a medios legales para-

    -Oh, no se moleste, inténtelo-
    repliqué, con la rabia en mi voz obvia-. De paso aprovecharé para poner una orden de alejamiento en su contra, ¿Qué le parece?

    -No tienes nada en que basarte para algo-

    -¿Así? Puede ser. Tengo dos testimonios y ya. Pero seguro que su reputación quedaría intacta luego de la demanda incluso si la gana, ¿Verdad?

    -...


    El hombre no dijo nada. Solo dio la vuelta y se retiró. Esperaba que tuviese la decencia de no mostrar su cara otra vez.


    -Caradura el maricón. Se caga la autoestima de la hija y la echa de casa en cuanto se embaraza, ¿y ahora quiere ver al nieto? Pfff.

    -Lo se, Oscar. Te juro que me tuve que aguantar las ganas de volarle la raja al hijoeputa.

    -Tranquilo, te comprendo-
    me comentó el moreno. De cuando en cuando nos reuníamos los dos solos para quejarnos de la vida. Oscar replicaba que el diario donde trabajaba apenas le dejaba tiempo para escribir. Y yo de mi falta de tiempo para la familia y, cuando este tipo de cosas ocurrían, ésto-. Pero hermano… la Viole me preocupa.

    -A mí también.

    -¿Le hai’ sugerido que vaya con un terapeuta?

    -Un par de veces. Pero cuando saco el tema siempre reacciona mal. Parece que tiene miedo a que termine encerrada o algo así.

    -Imagino. Pero igual… me da cosa que su condición empeore. Ya me he visto cómo la esquizofrenia le caga la vida a la gente.

    -...



    Esperé a que la situación con su padre se calmase para volver a tener la charla sobre una posible terapia. Siempre terminaba con ella ignorándome o aduciendo que estaría bien, pero en realidad quería solucionar las cosas. No solo el yo que era, sino el yo que soy (ugh, eso suena a trabalenguas), porque… porque ver a la bruja desde este punto de vista… verla como una víctima de lo que tenía… me hacía sentir algo confundido respecto a mis sentimientos por ella. Y quería que ese niñito mío no tuviera que vivir lo que yo. Sé que es estúpido, pero de verdad quiero evitarle el dolor. Ese que hasta hoy me tiene roto.

    Un día volví del trabajo, dispuesto a conversar la situación. Me la encontré en el cuarto de Franco, enseñándole imágenes de flores. Mi niño, que ya había aprendido a caminar y hablar, las veía fascinado, preguntándole qué eran.

    -Este es acónito-le comentó Viole-. Es muy lindo, pero hay que tener cuidado con este, porque es una planta venenosa.

    -Vene… ¿nocha?-
    preguntó el miniyo. Ella rió.

    -Es decir que te hará sentir feo si te la comes. Por eso es mejor solo verla, ¿Okay?

    -¡Okay! ¿Y qué chinifica?

    -Pues…-
    la sonrisa de la bruja se torció por un segundo-Tiene algunos significados malos… Y-Y no son para niños.

    -¡Pero yo quello chabeeeeer!

    -Te lo diré cuando seas mayor, ¿De acuerdo? Mira esta, ¿te gusta?

    -¡Chí! ¿Qué chon?

    -Son camelias. Bonitas ¿Verdad? Tienen un significado muy lindo: “te querré siempre”.



    Me quedé viendo a ese par mientras mi mente divagaba. Pensaba en mi propio pasado, en los recuerdos que tenía de la bruja. No recordaba este tipo de cosas… momentos lindos con mi madre. Tal vez porque los malos opacaban a los buenos, o porque mi mente no quería revivirlos, pues hacía las cosas peor. Verlos en vivo y en directo, desde una tercera persona, me permitía apreciarlos de un ángulo distinto. Uno que me hacía pensar qué pasaría si los pudiese recuperar.

    -¡Papi!

    -Hola, campeón-
    saludé, acercándome para abrazar a ambos-¿Cómo están?

    -¡Papi! ¡Camelia!

    -Si, muy bien. Mamá es buena maestra, ¿no?

    -¡Mami! ¡Camelia!

    -Camelia para tí Franco-
    dijo ella, riendo.


    El tiempo saltó a un momento en que hablaba con Violeta. Ella parecía nerviosa.

    -¿Por qué insistes tanto en lo del terapeuta?-me preguntó.

    -Viole, no quiero que sigas mal. Sabes que me duele verte así. Saber que puedas salir corriendo o esconderte y que Franco quede tirado…

    -¿Por qué siempre es Franco?

    -No digas eso, sabes que ambos me preocupan.

    -... ¿Y qué pasa si me encierran? ¿Qué harías tu?

    -¿Qué no es obvio?-
    le dije con una sonrisa-Te esperaría. Y cuando salgas, estaríamos Franquito y yo esperándote con flores.

    Ella sonrió con tristeza. Sus ojos… parecían decir algo que era incapaz de entender. Ese misterio que me atrajo hacia ella, y que incluso luego de años juntos no podía descifrar.

    -... Está bien-dijo ella, suspirando-. Iré con un terapeuta.

    Sonriendo, la abracé, diciéndole que estaría ahí cuando me necesitase. Fue entonces que tocaron la puerta. Era Oscar, que se había llevado a mi niño al parque para que jugara con su hijo. Era una suerte que Antonio y Franco se llevasen tan bien.

    -¡Mami! ¡Toño pilló flores!-dijo mi pequeño yo, llevándoselas a Violeta-¡Son pa’ ti!

    -Aww, gracias mi niño-
    ella las recibió y le acarició la cabeza. Los veía con esperanza. Esperanza de que las cosas iría bien.




    Un pestañeo y me encontraba en la misma mesa. Violeta tomaba un poco de té mientras, a mi lado, un tercer vaso estaba lleno, pero su silla correspondiente vacía.

    -Te digo, ese cabro se la pasa demasiado con esos juegos. ¡Ni siquiera estudia! ¡Y ni sale!

    -Bueno… juega con Antonio-
    le comenté, tratando de defender a mi pequeño yo por su adicción.

    -Por favor. Sabes que no es buen para él. ¿Le has visto las notas?

    -No va mal, Viole.

    -¡Podría ir mejor si se aplicara! ¡Podría hasta ser el mejor de su clase!

    -No es necesario exigirle tanto…

    -Por favor. Franco puede. Es lo único que debe hacer-
    Viole se levantó, molesta-¡FRANCO VIRGILIO, VAS A DEJAR ESE JUEGO Y TE VIENES A COMER O CORTO LA LUZ!

    Mi muchacho salió de su pieza poco después, algo molesto, y se sentó junto a mí. Su mamá suspiró pesadamente, volviendo a su té.

    Había comenzado a notar cosas en mi ahora no tan pequeño yo. Cómo siempre que comíamos juntos se aseguraba de quedarse lo más cerca posible de mí y lo más lejos que lograba de Violeta. Cómo a pesar de que podía ir solo, cada vez que estábamos solo los dos me pedía que lo acompañara al baño y me quedara en la puerta hablándole, o las veces que se despertaba en las noches para meter sus sábanas a la lavadora. Y el pecho se me apretaba, porque al verlo desde este punto me hizo despertar recuerdos propios. Cómo yo hacía lo mismo, buscando refugio cada vez que mi viejo estaba en la casa. Cómo me esforzaba para que no lo notara. Ridículo pensamiento, porque viéndolo aquí resultaba tan obvio… pero, no podía ser eso. No podía. Violeta estaba yendo a terapia todas las semanas y…

    y…


    El tiempo volvió a saltar. Estaba en mi oficina, frente a mi computador. Había decidido averiguar lo que estaba sucediendo, y puse una grabadora en la pieza de Franco. Ahora, con audífonos puestos, estaba buscando algo. Algo que me diese respuestas, aunque la parte de mí que era yo no quería que él las encontrase. No quería que supiera lo que estaba pasando, aunque podía imaginar que no era lindo. Entonces fue que escuchó algo.

    “-¿Por qué estás jugando?
    -…
    -¿Qué te dije? Tenías que estar estudiando, ¿cierto? Te dije qué iba a pasar si te iba mal de nuevo, ¿cierto?
    -…Si.
    -¿¡Entonces por qué no haces caso!?
    -…Perdón…
    -¡Nada de perdón aquí! A ti te gusta hacerme rabiar, ¿cierto?
    -N-No-
    -¡NO MIENTAS! ¡Te dije que pasaba si me mentías! ¿Quieres que te lleve al baño de nuevo? ¿Es eso?
    -P-Por favor no de nuevo, mami, lo siento, ya voy a estudiar y-
    -Mas te vale, cabro roto. Mas te vale. De hecho me voy a quedar aquí hasta que te vea estudiar.
    -…”

    Me quedé en silencio. Temblaba. No necesitaba video para saber qué sucedía, porque había estado allí. Podía ver el rostro de Vio… de la bruja… mirándome. Sus palabras resonando en mi oído. Cómo cumplía sus amenazas… las cosas que hacía…

    “-…Q-Quiero a mi papi…”
    No… l-lo vas a hacer peor…

    “-¿Tu papi?
    -Y-Yo…
    -Ah, claro, es eso. Es porque él te quiere, ¿cierto? Claro, siempre te presta atención. Por eso estás como estás, así de mal niño, así de roto. ¿Por qué te pone tanta atención? ¿Por qué te prioriza? ¿Por qué siempre eres tú primero? ¿Por qué, Franco?
    -…
    -¡HABLA!
    -N-No sé… p-perdón… perdón, yo-”

    Escuché un grito y me quité los audífonos. No podía moverme. No podía hacer nada. Era como si todas esas emociones guardadas hubiesen vuelto de golpe, se hubiesen salido por la grieta que pensé se había cerrado. Estaba llorando horriblemente, al punto que la figura del sacerdote frente a mí se estaba haciendo difusa. ¿Por qué tenía que revivir esto? ¿Por qué abrir esa maldita caja, cuando ya la había cerrado? ¿Por qué…?

    -¿Qué hay de él?


    De pronto dejé de respirar. Franco… el Franco de esta realidad… mi niño… estaba pasando por esto…



    Para cuando reaccioné ya me encontraba fuera del edificio, camino a casa. No podía quedarme así. No cuando sabía lo que estaba sucediendo. Debía hacer algo, debía moverme, detenerla, lo que sea, debía protegerlo, protegerme, protegernos de esto, pararlo de una vez por todas y-

    Cuando abrí la puerta de mi casa noté que no habían luces encendidas. Corrí a la pieza de Franco. Ahí estaba él, tapándose la carita con sus manos, pidiendo perdón. Y ella frente a él. Su rostro… recordaba el rostro de la bruja y verlo otra vez me paralizó. Había enfrentado ese miedo en el pozo de la norna, mas tenerlo frente a mí así, real…

    Pero la parte de mí que era él vio el cuchillo en su mano. Y no le importó el miedo.

    -¡Viole-!

    Todo pasó tan rápido. La tomé del brazo. Ella giró, asustada. Mi cuerpo tardó un segundo en registrar el corte que me había causado. Su expresión cambió a una de horrible terror. Dijo mi nombre, una y otra vez, dejando caer el arma y cubriéndose la boca con sus manos mientras comenzaba a llorar. Yo caí al suelo. Ella solo atinó a correr.

    Mi niño se acercó a mí. Me llamaba. Quise decirle que todo estaría bien, pero no podía. Ni siquiera lograba respirar. Sentía que me estaba ahogando. Le tomé la mano, me desesperaba mi situación, pero era él lo que más me dolía. Tener que verlo así. Haber permitido que viviera esto. ¿Por qué?... ¿Por qué no pude hacer algo antes de…?




    Lo siento… mi niño…










    Al abrir los ojos, el blanco me cegó por un minuto. Tardé en darme cuenta donde estaba, una habitación de hospital. Sentí un fuerte dolor en el cuello al intentar moverlo, por lo que tuve que parar. Quise hablar por ayuda, pero el acto también me causó dolor. Tuve que tantear en busca de algo y por accidente hacer caer un vaso con agua para que alguien llegase. Una enfermera quien, al verme, corrió hacia mí para decirme que por favor evitase cualquier movimiento brusco, pues no podía arriesgarme a abrir la herida. Pero necesitaba salir, necesitaba saber dónde estaba Franco y...

    Sentí un pinchazo en el brazo. Poco a poco sentí que el cuerpo se me hacía pesado y volvía a perder la conciencia.

    Cuando volví en mí, lo primero que hice fue tratar de decir algo. Al menos ya no sentía ese dolor de antes, pero si incomodidad. Mi voz sonaba débil. Ésta vez había un doctor a mi lado, al parecer revisándome. Al verme despertar, me dijo lo mismo que la enfermera. Ésta vez preferí hacer caso.

    -Franco…-musité, rogándole con la mirada para que me dijese algo. Él puso una mano en mi cabeza como gesto tranquilizador.

    -Está bien, señor. Su hijo está bien. Está con un familiar suyo. ¿Quiere que lo llame?

    Alcancé a decir un débil “sí”. Él me pidió que descansara. Me sentía un asco, tanto física como mentalmente, pero al menos él estaba bien. Eso me permitió relajarme.


    Horas después la puerta se abrió. Noté a Roberto, quien dejó pasar a mi niño, quien rápidamente se lanzó hacia mí. Lo acaricié, insistiéndole que estaba bien, y que no se preocupase. No se despegó de mí hasta que el doctor regresó para un chequeo, y mi hermano tuvo que llevárselo arrastrando para que por fin saliera.

    -¿Qué pasó?-le pregunté a Roberto, una vez el escenario pareció saltar.

    -Básicamente casi te mueres desangrado. No sé cómo, pero tu hijo logró llamar por ayuda y mantenerte vivo-me dijo, suspirando pesadamente-. Estuviste días inconsciente, donde no sabíamos qué iba a pasar. Mamá y papá volaron hasta aquí. Están todos en la casa de tu amigo el Oscar.

    -¿Con Oscar?

    -Franquito no quiso volver a tu casa. No pude llevarle la contra, y él me ofreció que se quedaran con ellos.

    -Entiendo…

    -Por cierto, si es que te interesa…-
    mi hermano se detuvo un momento, al parecer cuestionándose si debería o no hablar-Los pacos agarraron a Violeta. Se va a ir a juicio.

    Dios santo…


    Luego de eso vinieron mis padres, hermanos y Oscar en cola para ver cómo estaba. Aprovechando el ajetreo, Franco vino a mi lado y no se despegó de mí ni un segundo. Sabía que no quería que desapareciera y no volviera otra vez. Yo solo podía acariciarlo, tratando de decirle con ese gesto que todo estaría bien. Aunque era difícil creérmelo.

    Para cuando salí del hospital, Oscar me llevó a su casa. La mayoría de mis cosas estaban allí. Durante todo el camino mi niño estuvo sujetándome el brazo, e incluso al volver no me dejó ir. Mi amigo tuvo que convencer a su hijo para que llevara a Franco a jugar para poder darnos un momento a solas.

    -¿Cómo ha estado?-pregunté, cuando por fin éramos solo él y yo.

    -Mal-respondió el moreno-. Se duerme debajo de la cama y se despierta gritando en la noche. Tratamos de ponerlo en un colchón, pero sigue haciéndolo.

    -Rayos…

    -Hombre, ese niño va a necesitar ayuda. Lo antes posible, si puede.

    -Lo sé, Oscar, lo sé-
    suspiré-. Solo… no entiendo, por qué… se suponía que las cosas iban bien…

    -Viole siempre fue inestable-
    me comentó-. Supongo que… algo la hizo explotar.

    -Pero eso es lo que no entiendo-
    repliqué-. Se supone que estaba bien, que estaba en terapia y…

    -Hey, odio tener que ser yo el que te lo diga pero…-
    Oscar se llevó una mano a la nuca-Viole nunca estuvo en terapia.

    -¿Qué?

    -Anduve averiguando. Te dio nombre y todo, ¿no?

    -Si…

    -Era falso. Cuando lo busqué me di cuenta.


    Mierda. Me dejé caer sobre la mesa.

    -Soy un idiota. Esto es mi culpa.

    -No se culpe, hermano, tú no sabías-

    -¡Sí sabía! ¡Me lo dijo! Pero yo confié en ella y-y no debí, porque-

    -Para. Ahora. No había forma de que supieras-
    replicó el moreno-. Es obvio que ibas a confiar en ella, es… era… tu mujer, cabro. Esto… esto no es culpa de nadie. Solo… algo que se salió de control.

    -Mierda…

    -Por cierto, ¿Qué vas a hacer ahora?

    -¿Con qué?

    -Lo del juicio.

    -… No lo sé-
    dije-. Sinceramente no sé. No creo que Franco esté como para ir a un tribunal, y no quiero pensar qué pasaría si tiene que verla de nuevo.

    -Pero tienen que hacer algo. Esto no se puede quedar así.

    -…



    Un salto en el tiempo más tarde, me encontré saliendo del juicio con Franco tomándome de la mano. Oscar me estaba esperando. Rápidamente entramos al auto antes de que la prensa pudiese decir cualquier cosa, ya era suficiente con las malditas fotografías.

    -Gente desesperada-me comentó mi amigo-. Pero… ¿Puedo hacerles una entrevista? Te juro que me ascienden si lo hago.

    -Weon…

    -Es broma-
    rió él-. ¿Y? ¿Cómo salió?

    -… ¿Podemos esperar a volver?



    El resto del viaje fue silencioso. Cuando regresamos a casa de Oscar, Franco corrió a la pieza nuestra. Me dejé caer en un sillón, agotado.

    -… La meterán en un sanatorio-dije, luego de un tiempo de silencio-. No irá a la cárcel, pero si terminará encerrada.

    -Entiendo…

    -Es gracioso, ¿sabes?-
    comenté. Había tenido que verle la cara. Evitó mirarme a los ojos durante todo ese tiempo-Ella siempre me dijo que le tenía miedo a que la internaran. Y ahora le va a pasar eso. Es… estúpido.

    -Pero es lo mejor para ella, al final. Ahora tendrá ayuda.

    Me puse a llorar ahí mismo. Él esperó a que me calmase para continuar.

    -Por cierto. ¿Has pensando en la oferta que te dieron?

    Cierto. Me ofrecieron un puesto en una universidad en Viña del Mar, pero había pospuesto la respuesta por todo este asunto.

    -No lo sé.

    -¿No dijo la terapeuta de Franco que le haría bien un cambio de ambiente?-
    preguntó el moreno-Y creo que no es el único que lo necesita.

    -Estoy bien.

    -Claro que no. Se te nota en la cara.

    -…

    -Si te hace sentir mejor, no serías el único que iría a Viña. En el diario necesitan gente que cubra ese sector, y me daría excusa para trabajar en cierto libro que nunca he sacado. ¿Eh? Al menos hazlo por tu amigo.

    -… No me mires con esos ojos, idiota.

    -Sabes que no te puedes resistir a ellos.

    -Te voy a sacar la cresta uno de estos días, Oscar Valenzuela.





    El tiempo pasó en un pestañeo, como tantas veces. Ahora estaba viendo el mar a lo lejos. Habían pasado años, y mi vida se había… estabilizado. O algo así. Franco había crecido y se había vuelto un adolescente algo problemático, pero conmigo siempre se comportaba bien. Se esfuerza tanto por ayudarme que me hace sentir… culpable. Recuerdo cuando intenté por una semana hacer desayuno porque salía muy caro comprar todo preparado, todos mis intentos terminaron en desastre. El día siguiente, al despertar, él había hecho huevos revueltos y café.

    Trabajar tanto me ayudaba. El tiempo en casa había disminuido, pero al menos mientras estaba ocupado haciendo cosas podía distraerme de estos pensamientos. Había comenzado a sentir cosas que no quería, pensar cosas que no deseaba. Me despertaba en las noches, y cuando no tenía nada que hacer mis pensamientos iba a lugares oscuros. Repasaba todo lo que había pasado, todo lo que pude haber hecho para que las cosas fuesen diferentes. Todo lo que hice mal, lo que causó que toda la desgracia sucediese.

    Se hacía crecientemente difícil seguir. A punto que me di cuenta que tenía un problema.


    -¿Cuál es tu razón de vivir?-me preguntó el hombre que ahora era mi terapeuta.

    -Mi hijo-respondí sin pensar.

    -Entiendo. Es una buena razón-me dijo-. Pero dime, ¿por qué crees que tienes esos pensamientos? ¿Esos deseos de desaparecer?

    -Porque… porque todo esto fue mi culpa-
    admití-. Porque siento que… que solo me quedé ahí y esperé. Siento que debería pagar por lo que hice. No, por lo que no hice.

    -¿Ves en la muerte un castigo, entonces?

    -…Es posible.

    -Entiendo por qué piensas esto. Pero hay algo que tienes que ver. Esto no es tu culpa. Nada de lo que pasó lo fue. Fuiste tan víctima como tu hijo.

    -Lo sé…-
    repliqué-Lo sé. Me lo ha dicho mi familia. Mi amigo. Hasta mis colegas. Pero… sigo sin poder creérmelo.

    -Tal vez es porque tu vida ha sido una lucha constante por otras personas. O al menos la mayoría del tiempo. Dime, ¿por qué te esforzaste tanto por venir a Concepción?

    -Rocío.

    -¿Y por qué estudiaste tanto para ir a la universidad?

    -Mis padres…

    -¿Y por qué decidiste trabajar tanto?

    -Mi familia.

    -Dime. ¿Qué has hecho por ti?

    -… ¿Enseñar?

    -¿Es una pregunta?

    -… Enseñar.

    -Es bueno que hagas algo por ti. Como tu hijo, también necesitas una oportunidad. De vivir. De perdonarte. De conseguir algo para ti.



    El tiempo me ayudó a comprender un poco mejor lo que los demás trataban de decirme con “no es tu culpa”. Estos sentimientos aún no se han ido, pero al menos he aprendido a seguir viviendo con ellos encima.

    Sí, tengo que seguir. Debo confiar que las cosas mejorarán. Por mi Franco. Pero también por mí.



    -Letzenburg…-comenté, leyendo un correo con una invitación de una universidad europea. Aceptar fue algo que me tomó mucho tiempo. Sentía que no debía, que no lo merecía, que debía pensar en lo mejor para mi hijo.

    Pero su propuesta era algo que, por primera vez en mucho tiempo, me hacía querer algo. Para mí.

    Sabía su respuesta, pero aun así decirle a Franco fue difícil. Cuando él no opuso resistencia, el yo que era ahora no pudo evitar sentir culpa, porque sabía que él lo hacía por… mi… pero debía continuar.

    El día anterior a nuestro viaje, él llegó lastimado. Cuando traté de preguntarle, no quiso decir nada, solo se largó a llorar. Por un momento quise detener todo, pero él simplemente paró al ver mi rostro, se arregló y me dijo que estaba listo para mañana. Que todo estaría bien.

    Irónico, puesto que era yo quien siempre se lo decía, incluso cuando no creía en mis palabras.

    Al día siguiente, Oscar me acompañó al departamento con su mujer y segundo hijo. Antonio no quiso venir, y entonces me percaté… (o recordé, mejor dicho) qué había pasado. Me subí ese avión con una pila de comida de mamá, que llegó de sorpresa, y encargos de fotos para mi moreno amigo. Era extraño, pero ese viaje en avión me recordó a mi primera salida de mi hogar. Ese viaje en bus, donde me quedé hablando con Max de rock. Ver a Franco… a mi yo de hace años ahí, jugando en su 3DS a mi lado... fue casi nostálgico.

    Las nubes ahí afuera cambiaban constantemente, al igual que el paisaje de aquel día.



    Cerré los ojos un segundo. Un tema en particular me hizo despertar. En vez de apagar el despertador, lo dejé sonar. Me levanté, tarareando la melodía mientras buscaba la ropa que usaría. También las cosas para mis clases de hoy y… Siento que estoy olvidando algo. ¿Las llaves? Si. ¿Billetera? Definitivamente. ¿Las guías?... claro, eso era.

    -Saaaaaay something~ Shout it from the rooftops of your heart~ Make it sort of meaaaaaaan something~ Make me understand or I’ll forget.

    Dejé la canción sonar mientras me duchaba. Al salir seguía allí, repitiéndose. La dejé continuar, mientras me arreglaba. El tema traía tantos recuerdos, reflejaba toda una vida. Imperfecta, difícil, pero era mía. De él. Nuestra.

    -Maybe the songs that we sing are wrong~ Maybe the dreams that we dream are gone ~Bring it on home and it won't be looooooong!

    It's gettin' better man!

    -¡Papá! ¡Desayuno!

    -¡Voy!-
    respondí, mirándome en el espejo mientras me arreglaba. Ahora que podía verme por fin-Hey! What was that you said to me?~ Just say the word and I'd be free?~ And when the stars are shining bright~ We're getting better man!

    -¡LA HORA!

    -¡OKAY!


    [​IMG]



    And crashing in upon a wave

    It's calling out beyond the grave

    And we're the fire in the sky

    We're gettin' better man!







    De pronto, ya no estaba en casa. Había vuelto a la oscuridad. Una puerta había desaparecido. Solo quedaban dos.

    Estaba arrodillado, temblando y cubriéndome la cara con un brazo. Max se acercó, tanteando hasta dar con mi hombro, donde posó su mano.

    -Es un gran padre-me dijo. Yo asentí.

    -El mejor de todo el universo-agregué, sonriendo aunque mi rostro estuviese embarrado por las lágrimas.




    Build something, build a better place and call it home

    Even if it means nothing you'll never ever feel that you're alone


    [*****]

    1ST ACT - THE END

    Next song...





    -----------------------------------------------




    AmakiAmaki TaKaTaKa CorventCorvent IceIce zXArtemisXzzXArtemisXz Velvet.Velvet. AhkilendraAhkilendra
     
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    Última edición: 20 Mar 2018
  13. Velvet.

    Velvet. I challenge my fate!

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    Corazones rotos, emociones desbordadas en un frenesí caótico de sangre y lágrimas, los guerreros luchaban poniendo sus corazones en juego. No había honor, solo deseo de venganza y una lucha para sobrevivir, eso lo tenían claro el Gamer y el peso pesado pues solo uno de ellos saldría con vida. Los golpes y disparos resonaban en todo el desierto, Cris trataba de mantener distancia entre él y Pavel, pero el peso pesado era demasiado insistente ya que buscaba tener una ventaja frente a su rival en una batalla cuerpo a cuerpo.

    — ¡Ándate a la mierda, Pavel! ¡Ni los Zubats son tan intensos como tú!

    — Una vez jugué pokemon Go en mi celular porque Frida insistió mucho que me descargara el juego. Una vez salió un extraño ser humanoide llamado Mewtwo en el Club de Discapacitados mientras atendía una reunión con Jihyun. — el ruso se detuvo — ¿Sabes que hice con él? Lo deje escapar.

    — ¡Sos un conchudo! ¡No sabes lo mucho que me costó averiguar dónde estaba un Mewtwo! ¡Y a mí me salen puros Zubats!

    — Eres tan patético —comentó secamente el peso pesado — Por eso tu clase me da tanto asco. No son capaces de apreciar lo que tienen y sacarle el máximo provecho solo por buscar un equipo mucho mejor capacitado. — Pavel se acercó como un rayo golpeando con fuerza al rostro del Gamer — Y es por eso que me encargare de eliminar personalmente a la basura como tú.

    Tomando la sangre que salía de su cuerpo el peso pesado encerró una vez más al número en una jaula. Cris estaba en problemas pues necesitaba irse de inmediato para reposicionarse, no podía caer en los juegos del ruso o si no se vería obligado a gastar un Revival.

    — ¿Por qué corres? — comentó burlándose el enano del argentino — ¿Acaso no puedes escapar?


    Cris ignoró por completo las provocaciones del enano quien con su propia sangre volvió a generar una reja de oro, tratando de liberarse otra vez de la prisión de oro disparo un proyectil hacia los barrotes, esta fue bloqueada por un brazo dorado del cual salieron varias protuberancias de oro como si fueran proyectiles. El Gamer las eludió pero fue interceptado por un puñetazo del albino quien le voló un par de dientes. El número se reincorporó rápidamente pues necesitaba salir de aquella jaula que lo retenía pues le era difícil maniobrar y disparar si encontraba en un espacio cerrado, no obstante el peso pesado encontró una buena forma para mantenerlo a raya y evitar usar sus disparos oscuros, dependiendo únicamente de su fuerza física para escapar de la situación. Pero él era un número, y muchas veces los perros de Lionel lo pusieron contra la espada en la pared sin mencionar que antes de la caída formó parte de diferentes incursiones con la vanguardia de Durkhein. Conocía como peleaba el peso pesado, pero siempre se contenía como si hubiese algo que lo limitaba y ahora por primera vez podía ver esa fuerza de vanguardia que lo caracterizaba, un tanque un muro infranqueable. Pero como todo muro, sobretodo en pokemon era que para toda muralla necesitabas a un Wallbreaker en el equipo, alguien con un poder tan inmenso que ni siquiera el tanque puede contrarrestarle y Cris tenía muchos recursos para poderse defender.

    — ¡Mini Cris!

    Pavel se giró a sí mismo al encontrarse con una copia del número, este lanzaba varios disparos y se movía con agilidad haciéndole el trabajo del enano dorado de acabar con su objetivo mucho más difícil. No obstante, eso le importó poco pues a pesar de ser un clon el peso pesado salió disparado hacia el intercambiando varios golpes, no obstante, ahora era una pelea de dos contra uno por lo cual Nine aprovechó para romper una vez más la jaula. El ruso no le prestó importancia, sencillamente golpeó con fuerza la clon haciendo que este desapareciera. Rápidamente el número original apareció lanzando una ráfaga de balas oscuras hacia el cuerpo del ruso, este dio un pisotón en el suelo haciendo que un pequeño pilar de oro apareciese bajo los pies del número logrando que este perdiera el equilibrio. Inmediatamente Pavel tomó parte de la sangre de la herida mutilada en el brazo para formar un guantelete con pinchos golpeando con fuerza el abdomen del número dejando una herida que sangraba a borbotones.

    — Revive, revive tanto como quieras. Me darás oportunidad para matarte de tantas formas que desearas no tener esa habilidad. — gruñó con imponencia el enano dorado — ¡Levántate para que te pueda matar otra vez! Todo el sufrimiento que te hare pasar quedara corto con lo que tu gente le hizo a mis camaradas.

    Mientras tanto Sofía se encontraba en serios problemas. No podía luchar cara a cara contra la Bea sin que esta la matase fácilmente, incluso con el apoyo de Llun no eran nada para alguien tan experimentado como un número, aun si era uno de dos cifras se notaba mucho el rango de poder. Escapar era una opción plausible pues había llegado al punto en que su ayuda iba a ser más desventajosa que útil pero si dejaba el campo de batalla no cumpliría con su misión y terminaría muriendo a manos de los mercenarios. No podía pensar ni siquiera en Pavel, pues ahora su vida dependía de ella únicamente. La reina de las medusas se abalanzó hacia la colombiana lanzando sus tentáculos, Sofía se movió ligeramente hacia los lados esquivando el ataque del número, no obstante Francisca giró sus tentáculos haciendo que Rini golpeara a la colombiana. Taro se acercó peligrosamente a la campesina, pero fue interceptado por una muchacha que lanzó una pedrada para evitar la envestida del corcel. La Bea atacó a la irregular mientras que Sofía se encargaba del caballo loco, la guadaña de la colombiana buscaba cortar al Taro el cual dio un salto esquivando el ataque de la asocial, Taro corría buscando aplastar con a la pequeña muchacha, pero esta se movió hacia la izquierda esquivando el ataque, no obstante, Sofía sintió un cuerpo caer sobre ella, era Llun quien fue lanzada como una muñeca de trapo por Francisca haciendo que ambas chicas rodaran con fuerza.

    — ¡Voy a matarlas, fomes!

    — ¡Por mi tribu!


    Sofía buscó algo de su pequeña bolsa que le ayudase a escapar de la situación pero no encontró nada. Las manos de la chica temblaron, pues ahora no se tenía nada distraer al número.

    — Se les acabaron las weas para tirar ¿No?

    La discapacitada apareció en frente de ambas féminas, Sofía y Llun esquivaron lo mejor que podían los ataques de la Bea, no obstante la chica fue arremetida violentamente por uno de los tentáculos dejándola en el suelo, Sofía trataba de quitarse de encima a la numero pero pronto sintió un dolor sobre su hombro pues el culpable Taro logró morderla con fuerza haciendo que soltara un grito. Cambiando de mano rápidamente tomó su guadaña cortando la mandíbula del caballo haciendo que le soltara. A pesar de la herida Taro deseaba matarla por lo cual arremetió contra la muchacha, Sofía se preparaba para eludir el ataque pero sintió como un brazo bajaba su cabeza con fuerza al suelo. Francisca había estirado su brazo azotando con violencia el rostro de la muchacha mientas la retenía para que Taro la atropellase. Llun corrió directamente hacia la discapacitada, enterrando con fuerza una de las jeringas sobre el ojo de la Bea haciendo que esta gritase de dolor.

    — ¡Maraca conche tu madre!

    Llun sintió como su cuerpo estaba a punto de estallar al sentir los potentes golpes eléctricos del número dejándola tendida en el suelo. No obstante aquello fue justo lo que necesitó Sofía para liberarse y evitar ser atropellada por el caballo desbocado. La colombiana movió a Hanzo logrando que este cortara las patas delanteras del corcel haciendo que esta cayeraal suelo de golpe evitando así que se volviera a levantar. No obstante, el problema no era Taro, era la Bea que miraba con Furia a la colombiana, antes de que se lanzara hacia Sofía un fuerte estruendo se sintió en la dirección donde se enconaban luchando Pavel y el número nueve.

    La confrontación estaba llegando a tal punto en que ninguno de los dos guerreros cedía frente al otro pues aquella rivalidad era tan viva como la de Norhn y Hoshido en donde únicamente se calmaría solo con ver caer al otro. El número se movía ágilmente evitando los intercambios que Pavel buscaba hacer puesto a que luchar cuerpo a cuerpo con un peso pesado iba a ser un problema. Debía mantener distancia y escapar de alguna forma de la jaula en la que se encontraba, pero, con cada herida que hacia al ruso podía este usarlas como si fueran armas.

    — ¿Qué ocurre? ¿No puedes dispararme? — Cris no podía despegarse de Pavel, el estar en cerrado le mantenía en una posición de clara desventaja. Aun recordaba las lecciones de su jefa cuando jugaron Lol por primera vez para entrar en la mente de un caníbal. Si eres ADC no pelees cuerpo a cuerpo contra un bruiser— Primera regla para cazar Gamers, si estos usan armas a distancia mantenlos cerca de ti.

    — Che, podre ser noob para algunas cosas, pero hasta yo sé muy bien que no debo pelear cara a cara
    .

    Cris se materializó por fuera de la jaula lanzando una ráfaga de disparos los cuales hicieron que esta colisionara al suelo, no obstante Pavel se encontraba allí siendo protegido por una enorme pared dorada que bloqueaba cada proyectil del número. Materializando una vez más a su copia, el Gamer comenzó a moverse ágilmente buscando flanquear a Pavel, una táctica en la cual aprovechando su capacidad numérica le dejaría el cuerpo como si fuera un colador. Que aguantara las balas tanto como desease, eso no iba a cambiar el hecho de que lo iba a dejar como un queso suizo.

    — ¿Qué pasó, Pavel? Eras tan chévere — comentó burlesco el numero mientras que el y su otro yo disparaban al unísono al peso pesado mientras este se cubría formando una capa dorada sobre su cuerpo — ¿No que odiabas los métodos del Señor Taiwanés? Ahora mírate, cazándome como si fuera un perro a mí y a mis compañeros cuando ustedes se ven absueltos en una metodología libre de pensamiento. Me dices a mi basura, pete, cuando no puedes pensar por ti mismo y buscas seguir los ideales de alguien más.

    — Ha, ¿Seguir los ideales de otros? Solo buscas escusas para hacer lo que se te dé la gana y lamerle las botas a Lucifina. — comentó con furia el enano mientras lanzaba varias esquirlas doradas formadas por una pared de oro, las cuales chocaron con fuerza ante las balas del número y su copia. — Siempre fueron una célula rebelde buscando poder. ¿Cuántos otakus acabaron por su estúpida rivalidad? ¿A cuántos discapacitados y sus mascotas asesinaron o torturaron pensando que eran Pokemon o Digimon? Dicen que seguir los ideales de alguien es malo, pero un anarquista es peor que una basura.


    — Célula rebelde, anarquista decís. — Cris se mostró bastante molesto — El Lionel siempre nos ha odiado desde antes de la guerra — el numero esquivó una patada de Pavel, este materializaba la sangre que caía de sus heridas en miles de cuchillas de oro las cuales impactaron en el cuerpo del argentino, no obstante su acelerada regeneración le permitía estar más tiempo en el combate. — El pibe siempre era muy malo con nosotros cuando Lucifina no estaba, mandándonos a misiones suicidas con la excusa de que éramos la elite, pero todos sabíamos que lo hacía porque no le agradaba que estuviéramos con nuestra jefa. Podíamos entender que no le cayéramos bien al pibe — Los ojos del argentino se cerraron con cierta melancolía recordando eventos que tal vez no tenían cabida en el campo de batalla— Pero luego le hizo algo a la jefa, algo que nunca se lo perdonaremos. Ahí entendimos, que en verdad, el pibe odiaba a los Gamers sin razón alguna.

    — Pues le dieron una razón muy válida para odiarlos y a mi también.

    — ¡Pelotudo de mierda! ¡¿Qué no lo comprendes?! ¡¿Cómo vamos a vivir en una academia donde nos excluyen por lo que somos?! Su ideología es hipócrita ¿Buscar un futuro para nosotros? ¡No! ¡Solo buscaba un futuro para su gente dejándonos de lado solo por ser Gamers!

    — ¡Ustedes no aprecian la vida! ¡Creen que todo esto es un maldito juego de estrategia!


    Las balas del Gamer fueron disparadas con velocidad impidiéndole maniobrar con facilidad el tanque ruso debido a la habilidad del Lag. El muchacho se resintió al sentir los disparos ara luego recibir una patada en el estómago que lo alejó por varios metros.

    — Decís que los Gamers no respetamos la vida, pero ¿Qué son ustedes los pesos pesados? son bestias que no poseen pensamiento propio y que solo buscan seguir las ordenes de alguien quien solo busca erradicar a una clase por un odio sin fundamentos — las balas del Gamer casi le dan al peso pesado — Y verte peleando por Lionel y el Pelotudo del Taiwanés me lo confirma. ¡USTEDES LOS PESOS PESADOS SON PIBES SIN CEREBRO!

    Aquello fue la gota que derramó el vaso pues no iba a permitir a una escoria Gamer burlarse de su orgullo e insultara su clase, la furia invadió al enano quien se lanzó al Gamer el cual desató una ráfaga de energía oscura para detener al peso pesado, pero cada bala era repelida por el cuerpo dorado del ruso quien golpeó sus manos al suelo generando varias estacas doradas que buscaron empalar el cuerpo del argentino, este de inmediato desapareció materializándose junto al pequeño Cris al lado del número disparando balas oscuras lo cual obligó al ruso envolverse en una capa de oro bloqueando cada ataque dado por el pistolero.

    El ruso levantó la tierra dando un fuerte golpe haciendo que ambos Cris perdieran el equilibrio, allí, Pavel generó dos brazos los cuales atraparon a la copia como al original. Las extremidades se juntaron con fuerza buscando aplastar al número, no obstante, Cris se desfragmentó una vez más evitando ser aplastado por el ataque del ruso, al momento de materializarse Pavel volvió al lanzarse al ataque sin dejar respirar al Gamer obligándolo a utilizar el lag para poder evadir los ataques del tanque, no obstante algo falló, su cuerpo no funcionaba como deseaba y aquello fue tomado como una gran oportunidad para el pequeño Lenin el cual aprovechó para empalar a su rival con su espada corbata.

    — Así que ya no puedes usar bien tus habilidades.

    Sonrió con malicia el amo del oro rebanando el abdomen haciendo que la sangre se escapase de su cuerpo, Cris se tele trasportó lejos del peso pesado mientras tocaba la herida que se regeneraba poco a poco volviéndolo a dejar en su estado natural.

    — ¿Por qué no te mueres de una jodida vez, maldita plaga?

    — Nano maquinas, pibe.


    “No puedes matarme, anciano. Inténtalo cuantas veces quieras el resultado será siempre el mismo”
    Las balas del Gamer chocaron contra el cuerpo de Pavel quien no se inmutó en ningún momento al recibir las los ataques perforaban su cuerpo, Pavel usó la sangre de sus heridas para lanzar una ráfaga de proyectiles dorados. El número eludió el ataque pero un puño de oro apareció debajo de la tierra atrapando al argentino.

    “Eres tan arrogante, Kat. Que se te olvida algo”
    Pavel clavó un potente puñetazo sobre el rostro de Cris. La quijada no soportó aquel golpe de tal magnitud quedando colgada como si fuera ropa.

    “Siempre has sido un bocón”
    El ruso tomó la lengua del argentino arrancándola de raíz para luego transformarla en oro, rompiéndola en miles de pedazos. A pesar de la gravedad de sus heridas el numero logró resistirse, tele trasportándose en un lugar fuera del alcance de Pavel. Sus heridas volvían a regenerarse, pero su mirada llena de rivalidad frente al ruso no se apagaba.

    “Ese viejo, se cree la gran cosa”
    — Mejor no cargarnos a este pete, ¿No lo crees Kat?

    La pelea había dejado de ser por venganza, ahora era por orgullo, ahora Cris se jugaría su orgullo como Gamer y que de ninguna forma iba a dejar que ese remedo de Little Mac se saliera con la suya. Cris se movió ágilmente disparando varias ráfagas oscuras que buscaban dar en aquel blanco dorado. Pavel no se quedaba atrás y se movía y cubría de las balas generando varias paredes de oro, las cuales lanzaban varios proyectiles que eran desviados por los propios de Kat. Pronto, Cris sintió como chocaba con algo dándose cuenta que el propio ruso lo había vuelto a encerrar en una jaula dorada pues se había concentrado tanto en esquivar sus ataques que no se dio cuenta de que mientras luchaba el ruso formaba una trampa utilizando la mismísima tierra como recurso.

    — Eso te pasa por no mirar el mapa. — comentó burlándose haciendo alusión a uno de los Gamers que dijo lo mismo cuando los cazaba con Jihyun.

    — ¿Crees que servirá lo mismo dos veces?

    — No, y por eso no te voy a dejar romper la jaula.


    Aquella era la oportunidad que buscaba Pavel, buscaba forzar al Gamer a enfrentarse cara a cara antes de que pudiese tener una oportunidad para destruir la reja. El Lenin se mantenía a una distancia cercana del número impidiéndole disparar debido a la poca efectividad que tenían las armas a distancia en combates cercanos. Cris estaba en problemas puesto a que estar cara a cara contra el enano lo pondría en desventaja y aunque usara Lag el vestigio le traería más problemas que soluciones. No le quedaba de otra, debía tomar distancia usando su otro vestigio ya que se estaba viendo obligado a mantener una distancia segura, además de que si lograba escaparse de la jaula esta probaría ser poco efectiva.

    — Si vos crees que me vas a tener encerrado como Peach o Zelda estas equivocado. — Cris se desfragmentó a si mismo tratando de salir de la jaula de oro. no obstante algo salió mal, Cris pudo desfragmentarse pero no donde hubiese deseado, estar en frente de Pavel — ¡Ah, la concha de la lora!

    — Se te están acabando los trucos. ¡Ya no puedes contra este Boss!



    El peso pesado golpeó con su puño el rostro del Gamer llevándolo hacia el suelo dejando una estela de humo junto a un cráter. Francisca de inmediato noto que algo andaba mal al sentir la tierra vibrar en donde se encontraba su pareja. La preocupación invadió su mente pues ahora tenía claro que no podía estar perdiendo el tiempo mientras mataban a su novio. En ese momento la mente de Sofía comenzó a actuar, era ahora o nunca pues si permitía al número reunirse con su amado, el Chiqui lo iba a pasar mal. Seguro, no se lo agradecería, pero era eso o que la Blood Moon la matara por no cumplir con el trabajo. Al final, toda guerra te obligaba a valerte por ti mismo y tomar tus propias decisiones, algo que Sofía iba entendiéndolo poco a poco.

    — ¡Espera! — gritó Sofía, la mirada de la discapacitada la puso a temblar, pero no por iba dejar de continuar.

    — No vales la pena, maraca. Hay cosas más importantes de las que debo encargarme.

    — ¡¿Escuchaste eso, caballo loco?! — gritó Sofía, al corcel que aún seguía con vida, solo que esta vez se encontraba agonizando esperando otra nueva muerte — ¿Cómo puedes luchar por alguien a quien no le importas? — Sofía esquivó por poco el tentáculo de la discapacitada. — ¿No lo entiendo? ¿Por qué le tienes tanta devoción cuando al final lo que le importa es a su novio?

    — No sabei que chucha decís.

    — Entonces explícame algo para entenderlo. —Sofía dio un ligero saltó cayendo al suelo mientas trataba de eludir el ataque de la reina resintiendo la herida del hombro— Ah…Entonces ¿Por qué haces esto? ¿Por tu novio?

    — Eso no te incumbe.

    — Eras….una discapacitada. Debiste luchar al lado del Señor Coreano. ¿Qué viste en él? ¿Acaso tu amor fue tan grande que tu sentido común?

    — Eso no te importa.

    — Sí, me importa. Porque sé muy bien que es hacer algo por la gente que amas, pero…que al final, sale todo mal porque no pesaste en ti misma. — Sofía guardó silencio, aquello en verdad le dolía mucho pues realmente pensaba que tomó la decisión correcta en esos momentos.— Esta bien hacer cosas por la gente que quieres, pero debes entender, que a veces eso no te va a ayudar.

    — Mira weona, si vai a seguir así te parto.

    — ¡Hazlo, párteme la cresta! ¡Pero eso no me explica nada! No, ¡No entiendo! ¡Pudiste ser vicepresidente y ayudar a ese man Coreano! ¡Pudiste hacer grandes cosas! ¡Apuesto que hacer a los discapacitados una clase guerrera y orgullosa! ¡Mírame, te tengo miedo! ¡No pude hacerte daño por mi cuenta!

    — ¡Ya cállate la cresta, weona! — Sofía sintió un fuerte golpe en el estómago por parte de francisca dejando a la colombiana en el suelo. — Cuándo ames a alguien sabrás lo que digo.

    — Pero… ¿Qué hay de ti? — preguntó Sofía tratando de recuperar el aliento — ¿Acaso vale la pena hacer todas estas cosas por tu novio?

    — ¡Sí que la vale qliada!

    — ¿Vale la pena ser perseguida por el man Coreano y por un bando? ¿Vale la pena ser cazada por Blood Moon? ¿Y valió la pena que los West murieran por tu novio? — hubo silencio — No, ¿Cierto?

    — Lo valdrá, cada cosa que dijiste lo valdrá apenas ganemos esta guerra. Porque quiero verlo feliz y estar a su lado, ¡Porque si él está feliz, yo lo seré también!

    — No…No lo valdrá, no pensaste por ti misma. pensaste por tu amor a tu novio. Podrás decir que tomaste esa sección por tu cuenta, pero lo hiciste a base de tus sentimientos.

    — ¡Ya cállate maraca! — Sofía sintió como la patada de la discapacitada le mandaba a volar algunos dientes de su boca. Pero aun así, Sofía continuó hablando.

    — Yo…pensaba que eras una guerrera respetable y temible. Pero ahora veo que en verdad, realmente eres discapacitada mental. No por tu enfermedad, sino en tu dependencia a tu novio.

    La colombiana sintió como los tentáculos de Rini la golpeaban con fuerza al igual que Francisca.

    — ¡Cállate la boca, weona!

    — Amor, ese sentimiento tan noble pero que en exceso te hace olvidarte de lo que eres en verdad por unirte y ser parte de otro — comentó, tal vez pensando en los errores que cometió ella misma, ¿Tal vez por amor? No lo sabía, pero algo que algo andaba mal con esa chica al igual que ella misma —. Por amor dejaste a tus compañeros de Club, por amor dejaste todo ese potencial que tenías con los discapacitados. ¿Y sabes qué? ¿No piensas que por algo no ha venido a matarte el man Coreano en persona y nos pagó para hacerlo? Porque no te cree la gran cosa y ahora en verdad lo entiendo. — Sofía le sonrió a la numero de forma burlona — No vale la pena acabar con una discapacitada que dejó su orgullo de lado por irse con un Gamer.


    Sofía cerró sus ojos, pues ahora los tentáculos de la reina de las medusas buscaban atravesarla. Así terminaba su vida, podía escuchar los gritos de Llun llamar su nombre, lamentaba no poder hacer nada más en el combate, pero aún más el no poder comprender a tiempo las palabras que le dijo a su verdugo y tal vez poder corregir las cosas. Antes de que los arpones eléctricos llegaran a su objetivo, algo detuvo el avance de Rini quien tomó algo con sus tentáculos, la medusa se alteró mientras que su dueña observó con furia sosteniendo el cuerpo lastimado de su pareja.

    — Cris — antes de que pudiera decir algo, una lanza dorada atravesó ambos cuerpos. Pavel observaba con furia mientras que varios tentáculos lanzaros una poderosa descarga eléctrica, la cual, el ruso sencillamente redirigió al cuerpo de del Gamer el cual quedó completamente rostizado al recibir una descarga eléctrica que no era dirigida para él.

    — ¿Qué se siente morir por la propia técnica de tu novia? — el ruso lanzó varias estacas de oro desde su cuerpo sangrante alejando a la Bea quien sostenía el cuerpo de su pareja — Esto fue por Frida.

    — Pavel…. ¡Eri un hijo de puta! — el ruso ignoró por completo las rabietas de la chilena mientras dirigía su mirada a la colombiana.

    — ¿Qué hacen aquí? ¡Largo! — Sofía no pudo decir nada más, sencillamente asintió mientras ayudaba a su compañera a ponerse de pie con cierta dificultad. No obstante ambas féminas abrieron los ojos al ver como un tentáculo se dirigía a ellas.

    — ¡Ni crean que las voy a dejar escapar, weonas! ¡Ustedes se mueren aquí! — antes de que el tentáculo llegara a su objetivo fue sostenido por Pavel quien lo trasformó en oro para luego destruirlo con facilidad.

    — Tu pelea es conmigo, Francisca.


    Sofía decidió tomar la oportunidad dada por el ruso, escapar del campo de batalla era algo de lo cual parecía lo mas de patético, pero así como en el futbol, sino dabas la talla o llegabas a tu limite en la cancha debías retirarte para permitirle a otros jugar por ti y tal vez alcanzar la victoria en un juego que se encontraba lejos de terminar. Llun observó de lejos la batalla para luego dirigir su mirada a la de su compañera. La tristeza en Sofía era evidente al igual que el dolor que su cuerpo ya que hacía un esfuerzo sobre humano para mantenerlas de pie mientras se alejaban lo más que podían del campo de batalla.

    — Llun…en verdad lo siento. Yo no quería lastimarte…

    — …

    — Discúlpame. A veces creo que cuando intento ayudar, termino arruinando las cosas, pero ya no más. — Sofía miró a su compañera — Hay que curarnos, Llun y tratar de apoyar lo mejor que podamos al Chiqui o escapar en el peor de los casos.


    Mientras en el campo de batalla, Pavel esquivaba ágilmente los tentáculos electrificados de la discapacitada mientras que Francisca buscaba atrapar al escurridizo duende para finiquitarlo con una descarga eléctrica que ni el mismo pudiera redirigir. Solo necesitaba atraparlo con sus extremidades y la batalla estaría ganada ya que así no podría redirigir los relámpagos con sus Katas, además de que necesitaba mantenerlo alejado del suelo para poder evitar que formara el oro que necesitaba para luchar. El ruso mandó varias esquirlas de oro usando la sangre de su cuerpo obligando a la reina de las medusas a repelerlos con sus propios proyectiles tóxicos. El peso pesado se abalanzó golpeando con fuerza el rostro de la Bea transformando parte de este en oro la cual, se destruyó al instante

    — Que seas resistente a los golpes no te salva de que pueda volver en oro, Francisca. —comentó Pavel —Es una pena. Realmente Jihyun pensaba en ti como alguien a quien dejar su legado.

    — Cállate, Pavel, no me importa mucho lo que pensaba de mi ese weon. Ahora tengo otra misión mucho más importante.

    — Claro, estar con tu novio Gamer, ¿Verdad? — comentó el ruso de forma burlona — tenías tanto potencial, ¿Por qué lo desperdiciaste yéndote con él?

    — ¿Y por qué te fuiste de tu bando solo por ir por Frida?

    — Porque Frida no era un asqueroso Gamer y una traidora como tú — Pavel materializó varias manos doradas las cuales chocaron violentamente contra los tentáculos de Francisca — Frida nunca dejó a los suyos, se unió a un bando para ayudar a la gente en esta guerra ¡Salvaba vidas! Y siempre alegraba el día de los demás con esa sonrisa y energía que emanaba de ella ¿En cuánto a ti? Mira lo que has hecho por irte con novio — la mirada del ruso se volvió fría como el mismísimo hielo — Francisca. Matas a tus propios miembros del club, a tus compañeros, provocas que gente inocente muera por ti ¿Y todo para qué? Para irte con esa escoria que no hace más que podrir y alejar del camino correcto a gente que tenía un gran potencial como tú — Pavel logró atravesar el cuerpo de la discapacitada formando una lanza de oro con su propia sangre. Francisca miró con furia al enano mientras se sacaba como si nada aquella arma de su cuerpo — Eres una deshonra para los discapacitados. ¡No mereces que tu mascota luche por ti! ¡Cuando ella misma sabe lo que tú grupo le hace a los de su especie!


    Francisca lanzó varios tentáculos hacia el ruso los cuales no tardó en tomar y transformarlos en oro, la medusa chillaba del dolor al sentir sus extremidades ser arrancadas de su cuerpo como si nada, no obstante esta continuaba luchando por el bienestar de su dueña.

    — ¿A cuántas mascotas ha quitado su vínculo con su dueño Andrés? ¿Cuántos discapacitados ha matado tu grupo, Francisca? ¿Cuántas mascotas habrá matado Cris por buscar Zubats? ¿Y aun así no sientes nada por ellos, por aquellos quienes eran tus compañeros?

    — ¡Cerrá el orto, gil!

    — Si dices que yo he caído bajo ¿Entonces donde te encuentras, Francisca? Pensaba que Jihyun te había enseñado a ser una discapacitada hecha y derecha. Pero ahora comprendo mucho mejor que los Gamers son una plaga que corrompe hasta la clase más noble que hay, y tu Francisca, pensaba que tu discapacidad era nada más física, no emocional.


    Francisca se sintió herida, aquellas palabras, tanto de la asocial como la del peso pesado hicieron fuego en ella. Siempre había alardeado de que su clase no era un impedimento para ser una guerrera, pero ahora mismo sus convicciones e ideales fueron burlados vilmente debido a la decisión que tomó. No era dependiente, porque aquella decisión que tomó la hizo por el amor tan profundo como el mar. Odiaba que no se le respetase por eso y no iba a dejar que Pavel le tomara el pelo. Rini lanzó sus tentáculos hacia el peso pesado esquivándolos con facilidad, no obstante no notó como algunas de las extremidades de la aguamala se escondieron bajo tierra las cuales salieron en el momento justo para golpearlo y atraparlo. Pavel trató de reponerse, pero sintió como la medusa logró atraparlo y sin esperar comenzó a electrocutar al ruso quien transformó s cuerpo en oro para aguantar la descarga.

    — Morirás de la misma forma que Frida, Pavel. ¿Crees que puedes aguantar un voltaje de estos?

    — ¿Qué voltaje? — antes de que se diera cuenta, Francisca notó como unas pequeñas hileras de oro salían de los tentáculos de Rini hasta llegar al suelo. Pavel usó la sangre de su propio cuerpo para generar un conductor de electricidad que le ayudase a aguantar la descarga. El ruso mostró una sonrisa burlona mientras que Francisca abrió sus ojos al ver las extremidades de Rini transformarse en oro. — No puedes tocarme, Rini, a no ser que te quieras convertir en oro.


    Los tentáculos de la medusa se transformaban en oro llegando poco a poco hasta llegar al cuerpo de la medusa volviendola por completo en aquel metal preciado. Sin ningún atisbo de piedad el ruso dio un escupitajo que se convirtió en un proyectil de oro el cual partió el cuerpo del aguamala en miles de pedazos. Francisca abrió sus ojos con fuerza, pues la muerte de su mascota logró cabrearla, no obstante su cuerpo comenzó a fallar pues sin la relación simbiótica de su mascota su cuerpo iniciaba a debilitarse ya que no podía soportar la presión del combate siendo una gran desventaja para ella. Pavel se acercó a la discapacitada dándole un fuerte puñetazo al rostro el cual voló un par de molares, Francisca trató de levantarse pero el ruso la derribó, iniciando a patearla como si fuese un balón, Pavel no busca matarla ahí mismo, deseaba verla sufrir lenta y dolorsamente.

    — Sin Rini no puedes hacerme nada. — comentó fríamente mientras continuaba pateando a la discapacitada. — Sin tu novio solo eres esto, una persona patética que no puede levantar su propio peso, como pez fuera del agua — Pavel continuó pateando a la Bea violentamente — Eres una desgracia para tu clase, dependiste del amor que tienes frente a Cris que te olvidaste de ti misma, dependiste tanto de Rini que ahora no muestras esa agresividad que tenías cuando iniciaste a pelar. Me decepcionas, Francisca, antes no eras así y ahora mírate, eres la sombra de una guerrera a quien respetaba— la bota del ruso pisó con violencia la cara de la chica — ¿No ibas a demostrar que los discapacitados eran una clase guerrera? ¡¿Es esto lo que deseabas enseñar?! — Pavel suspiró — No eres una discapacitada, dejaste de serlo al momento en que traicionaste a los tuyos, a tus ideales, por irte con esa escoria y depender del amor que sientes por él — el ruso se detuvo, observando como la chilena se arrastraba por el suelo — Levántate y pelea.

    A pesar de la dificultad que tenía en esos momentos Francisca se levantó y trató de conectarle un puñetazo a Pavel. A pesar de hacerlo el ruso no se inmutó y devolvió el favor con una patada al estómago haciendo que Francisca se arrodillase tomando con fuerza su abdomen mientras tosía sangre de su boca.

    — ¿Eso fue lo que te enseño Jihyun? ¿A ser así de patética? Mírate, sin tu mascota no eres nada, no importa cuánto trates de cambiar las cosas, siempre dependerás de Rini para sobrevivir. — Pavel tomó el cabello de la Bea con brusquedad. — En cambio Jihyun no dependía de Fibrous y aunque no pudiese mover bien su otra mitad del cuerpo seguía luchando, porque tenía orgullo. ¿Dónde dejaste el tuyo, Francisca? ¿Dónde tu novio el Gamer? —Francisca escupió al rostro de Pavel mostrando un claro disgusto — Ya veo, no estoy tratando con una discapacitada, estoy tratando con una basura que no merece pisar nuestra escuela.

    — V-Vete… a la chucha, Pavel. Si tanto te gusta el coreano ve y cásate con él.

    — No me casare, pero junto a él voy eliminar a cada uno de ustedes hasta limpiar esta escuela — Sin decir nada más, el ruso transformó el cuerpo de la discapacitada en oro, para luego romperlo en pedazos.


    La mirada del ruso se dirigió al cielo mientras la oscuridad comenzaba a cubrir el campo de batalla nuevamente. La pelea entre el peso pesado y los números estaba llegando a un punto crítico, en donde cada bando ponía su orgullo en juego, pero para el ruso, aquella pelea solo era un paso más a lo que ansiaba realmente, la libertad de su gente y la suya propia.


    [***]
    Bueno, aquí busque en ahondar mas en el tema acerca de los numeros y Pavel antes de la guerra, al igual que la relación que tenían antes de esta pelea y tambien algo de la relación tensa que tenian los amigos de Luci en el Club de Gamers con Lio, ademas de algo que hizo Lio que descolocó a Luci y sus compinches y que tal vez, algo que se explique pronto, quien sabe.

    Tambien quise mostrar lo cruel y despiadado que ahora es el Chiqui frente a ellos, no solo físicamente, también tratando de destruir y quebrar mentalmente a los números dándoles por donde más les duele, el orgullo y amor que tienen. Ya ustedes saben que Sofi no puede contra ellos y por eso trató de retener lo mejor que pudo a Francisca para que Chiqui llegara y peleara contra ella. No se si habra mas Revivals después de este, pero habrá que ver. Solo queda la incertidumbre. Lo se, fue mas largo de lo que tenia pensado este post y el pd que tenia en mente.

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    Última edición: 23 Mar 2018
  14. Leo

    Leo ¿No ves que te voy a matar (con feels)?

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    Pasó algo de tiempo antes de que Franco pudiese calmarse. Habían sido varias emociones y vivencias de golpe, y se sintió abrumador. Pero al menos ahora sentía que podía lidiar con ellas. Era cuestión de adaptarse.

    -Narrador…

    Me alegra tenerte de vuelta.

    -¿Dónde…?

    ¿Estaba? En realidad nunca me fui, solo que… mientras estabas ahí, yo volví a lo que era antes. Esperé dentro de tu mundo mental sin poder salir. Siendo sincero, me preocupé de que algo había pasado.

    -Estoy bien…

    ¿Lo estás? Esos recuerdo que cargas… imagino que son difíciles. Tener que revivir esos días.

    -Si… no es sencillo.

    ¿Tal vez…? ¿Sería mejor continuar sin ellos?

    -…No.

    ¿Cómo dices?

    -Es cierto que esto es… estos recuerdos me duelen. Pero no quiero perderlos si significa que lo bueno que hay entre ellos también se va. Quiero poder recordarlo todo. Incluso lo malo. Sería una falta e’ respeto pa’ mi papá. Pa' la gente que conocí.

    Franco…

    -… Quiero tenerlos conmigo. Poder salir de aquí con ellos. Ver al viejo y decirle que es el mejor del mundo y que lo quiero.

    Ya veo. Tienes un propósito claro ahora.

    -Eso parece. Aunque igual queda harto que hacer, ¿no?-la mirada del chileno se posó en Max. Era cierto, después de todo, aún quedaban dos puertas. ¿Y acaso eso significaba que vendrían más vidas que explorar?

    -Has visto la vida de alguien que conoces-dijo el sacerdote-. Ahora, quizá sería bueno que viese la de alguien que deberías conocer.


    El chileno asintió, reincorporándose y dando algunos pasos hasta llegar a su siguiente destino. Tomó la perilla de la puerta y la hizo girar, mas se detuvo un momento antes de abrirla.

    -… ¿Vai’ a estar conmigo en esta?

    Incluso si no puedes escucharme, sabes que no hay forma de que me vaya, ¿verdad? Siempre estaré aquí.

    -…Bien-musitó el sudamericano, inspirando profundamente y listo para su siguiente nado a través de las aguas del pasado. Abrió la puerta y, como antes, una radiante luz lo envolvió todo.



    ---------------------------------------------





    Mis ojos se sentían pesados. Mi cuerpo, débil y pequeño. Sentía calor, sin embargo. Envolviéndome. Distinguí a alguien que me tenía entre sus brazos. Una mujer mayor, jugueteando con mi manita, viéndome con una sonrisa. Aparte de ella no podía ver mucho más, era como si todo el lugar estuviese envuelto en una agradable luz. O tal vez, era ella quien la emanaba, como una estrella en el cielo. Vi que movía sus labios, como tratando de decirme algo, mas no pude entenderlo. Mis párpados cayeron pesadamente, y mis sentidos se perdían en esa calidez casi mágica.

    Lo siguiente que supe era que alguien me sujetaba de las manos mientras trataba torpemente de sostenerme en mis piernitas. Era un hombre joven de cabellera de plata y ojos claros, que me animaba a seguir avanzando. El primer paso se me hizo algo complicado, el segundo me hizo caer, mas gracias al hombre no me pasó nada. Seguí intentándolo varias veces, mediante prueba y error, hasta que por fin pude lograr dar un par de pasos, manteniendo con éxito el equilibrio.

    -¿Lo ves, Delfina?-dijo él-¡Nuestra conejita ya puede caminar!

    De pronto apareció alguien. La mujer de antes, que se arrodilló para darme un beso.

    -Lo hiciste muy bien-me dijo. Estiré mis manitos hacia ella, y las tomó para ayudarme a avanzar un poco más. Noté que un párpado de la señora temblaba ligeramente, y fue entonces que el mundo se difuminó, como si lo estuviese viendo a través de un cristal.


    Para cuando la vista se aclaró, me di cuenta que no sabía dónde estaba. Ya no me encontraba en ese espacio luminoso y radiante, sino uno oscuro, que apenas dejaba pasar algunos rayos de luminosidad por una rendija. Tardé un tanto en percatarme que se trataba de un clóset, notando ropa colgada sobre mí. No sabía por qué estaba allí, y dónde estaban la señora o el tipo. No me gustaba como se sentía, y traté de llorar, pero nadie me ponía atención. De pronto un sonido, y una voz familiar llegaron, que hicieron que cerrase la boca.

    -Delfina, ya estoy en casa… ¿Delfina?

    -Shhh. La vas a despertar.

    -¿Está dormida? Déjame verla.

    -Se ve adorable cuando duerme.

    -Delfina, ella no…

    -Tan tierna…

    -¿Dónde?... C-Conejita, ¿Dónde estás?


    Volví a llorar. El hombre no tardó en encontrarme y tomarme en sus brazos, repitiéndome que no me preocupara, que todo estaría bien. Noté que la mujer mayor estaba sentada en una mecedora, acurrucando a una muñeca a la cual le cantaba bajito.


    Brillos cristalinos se encargaron de difuminar esa escena, hasta que en su lugar apareció otra: estaba frente a la señora, quien se hallaba en cama, con las manos juntas, ojos cerrados y una infinidad de tubos y cables en todo su cuerpo. Escuchaba el pitido de un aparato constante, así como otro que parecía darle aire. Al dar la vuelta y caminar hacia la puerta, pude escuchar voces susurrándose cosas.

    -Ah, la pobre doña Delfina… ella que era tan radiante y ahora está así.

    -No te digo yo, que desde que ese niño cazafortunas llegó acá la casa se fue abajo, mijita.

    -Aish, que ese pendejo solo trae desgracias. Mira que desde que la doña tuvo a esa chiquilla que la cuestión se fue cuesta abajo.

    -Estoy seguro que ella ni la quería. Mira cómo la trataba. Si hasta prefería jugar con la muñeca que con ella.

    -No diga eso, que la doña lo hacía por loca, no por maldá.

    -No sé, mujer, para mí que algo tenía ella con esa cabrita chica.



    Me recosté en el piso, dando la vuelta para ver a la mujer inmóvil. De pronto escuché una voz. Era el hombre claro, abrazándome y preguntándome qué estaba haciendo con mamá.

    -Vigilo el hongo-comenté. Él suspiró.

    -Ya te dije que no le digas así a mamá-me replicó-. Ella es una persona. Una muy buena persona.

    -… ¿Ella me quería?

    -No. Te quiere. Muchísimo. Siempre lo hizo, desde que supo que existías.

    -… ¿Entonces por qué no despierta y me lo dice?

    -No es tan simple, conejita…



    Esta vida era… extraña. Ya de por si resultaba incómodo ser una niña otra vez, pero todo esto… la enorme casa y habitaciones, las mucamas que solían evitarme, la mujer hongo, el hombre… papá… que dedicaba todo su tiempo en casa a pasarlo conmigo. E incluso en medio de toda la rareza, esta chiquilla podía sonreír. Le gustaba explorar la mansión, como si cada lugar fuese un mundo nuevo. Correr en el jardín, toquetear los animales conversar con su cosito favorito: un árbol al que llamaba Big Green.

    Creo que lo que sucedía es que ella amaba la vida. El mundo que le había dado la oportunidad de verlo todo. Ver cómo el verde se volvía anaranjado, y luego marrón y después se perdía en el blanco, pero que terminaba volviendo, renaciendo del abrazo del invierno. Esta vida que no era estática, se transformaba, rotaba y crecía. Era casi fascinante ver el mundo desde sus ojos. También algo raro.

    Un invierno, sin embargo, cayó con fuerza tal sobre nosotros que se llevó mucho más que solo hojas de árboles.



    La nieve hacía que el espectáculo, por muy deprimente que fuese, resultase hasta bello. El mundo blanquecino a nuestro alrededor hacía parecer que solo estábamos nosotros y la caja donde nuestro hongo había ido, y que ahora volvería a la tierra. Nos quedamos ahí hasta que se perdió en el agujero. Nos quedamos ahí hasta que se perdió en arena. Nos quedamos ahí hasta que fue totalmente cubierta de blanco, y solo éramos nosotros y la lápida que revelaba su presencia. Papá permanecía silencioso. Ni siquiera me miraba, con sus ojos claros ahora grisáceos por las lágrimas. Su mano, que sujetaba con fuerza la mía, me permitía asegurarme de que seguiría allí. Que no se perdería entre la nieve.

    Ella y yo, entonces, sentimos lo mismo. Que ese blanco infinito… resultaba atemorizante. Podía mancharse fácilmente, pero sin importar qué, al final terminaba cubriéndolo y haciéndolo desaparecer.



    Las cosas cambiaron desde ese día. Las señoras que limpiaban y hablaban cosas feas en sus ratos de ocio se fueron. De pronto la casa se sentía mucho más vacía. De pronto papá no hacía más que estar pendiente de mí. De que estuviera perfectamente. De que no saliera de casa. Me decía muchas cosas que no comprendía. Cosas sobre el mundo de afuera, aquel que lo había transformado en un monstruo, y del cual buscaba protegerme a toda costa. Su amor se estaba volviendo crecientemente preocupante.

    Y como no podía ver el mundo real desde mi ventana, me dio otra para ver el mundo de la imaginación del hombre.


    Tenía que reconocerlo, el tipo era raro pero por lo menos tenía buen gusto. Pasaba el tiempo entre juegos de play, nintendo, pc, cada consola imaginable y cada juego posible terminaba en mis manos. La niña se los devoraba, perdiéndose en las historias y los universos que le presentaban. Y como buen gamer la seguía también.

    Desde las batallas salvajes de Street Fighter, pasando por los viajes con Super Robot Wars, las guerras locas de Medal of Honor, los quiebres de la cuarta pared con Undertale, las estratégicas planeaciones con Fire Emblem, incluso los días tranquilos y amores corteses de Harvest Moon. Ambos gastando cada momento disponible, perdiéndonos horas, y a veces hasta días. La vida eran los juegos y el tiempo donde papá no trabajaba y se quedaba a nuestro lado, convirtiéndose con nosotros en el niño que quería volver a ser.

    Un mundo de dos personas donde no parecía haber tiempo ni realidad. Solo diversión y cariño continuado. Calma eterna en un blanco cálido.

    Aunque al final del día, seguíamos siendo un animalito en una jaula de oro. Ella, que no conocía el mundo fuera de su hogar. Yo, que sabía lo que había ahí afuera.


    Había otra cosa. El tipo de ojos claros que era papá aquí, y las cosas que hacía y decía. Era sobreprotector como mi viejo, pero a un nivel que resultaba raro. Ya mantenernos dentro de casa sin salir era una cosa, pero además mantener control constante sobre la casa, prácticamente medir con regla todo lo que comía, sacar licencia de profesor solo para que no tuviera que salir de casa, y ni siquiera confiar en otra gente para cuidar de mí… además, sus constantes charlas sobre lo horrible que era el mundo, sobre cómo me protegería de todo, sobre cómo no me dejaría convertirme en un monstruo como los adultos de este mundo, cómo jamás dejaría que me rompiese…

    Es algo irónico, considerando que estoy viendo esto. Yo, más trizado que juguete e’ guagua. Pero también porque ella, la niña que era ahora, lo quería tanto exactamente porque estaba roto. Porque ella había aprendido que lo roto era genial. Que lo roto era único, y hacía especial a lo que tenía esa característica.

    Ha… ahora que lo pienso… soy un gamer, y hasta ahora no había pensado en eso. La posibilidad que, fuera de los juegos, lo roto fuese algo… bueno.


    Esta vida se rompió en fragmentos. Momentos en los que pasaba como si fuesen copos de nieve, cayendo lentamente hasta el suelo. Las charlas de papá sobre lo maravillosa que mamá era. La vez que le hicimos un diploma, porque no quería que se sintiera mal por ser menos que el hongo. Cuando KOF llegó a mis manos y la cabra chica ésta quedó obsesionada con Iori Yagami. Me dio algo de risa eso, que le gustara un personaje tan fuera de la norma… aunque siendo sincero, luego recordaba a Héctor, mi primer husbando, y noté que la entendía. Quiero decir, entre tanto protagonista igual de buenito, encontrarte con algo con personalidad y que iba en contra de los argumentos clásicos encanta.

    Seguí saltando en los copos de nieve. Las conversaciones con papá sobre temas complicados como su vida, su visión del mundo y las personas. La primera vez que replicamos que queríamos salir. Mis dudas existenciales sobre otros padres, adolescentes y el suicidio. Y entre medio, imágenes de diferentes mundos que exploré en una época sin tiempo.

    Y entonces el copo de nieve cayó al suelo. Ahora solo quedaba esperar a que el sol lo derritiese.



    De pronto me encontré en un cuarto lleno de pantallas de televisión, que mostraba distintos lados de mi casa. De algún modo pude sacar las llaves del cuarto de seguridad sin que papá supiese, y ahora me entretenía mirando lo que pasaba… que sinceramente no era nada, por lo que el nivel de entretención era algo bajo. Hasta que de pronto noté movimiento. Un ser del mundo de afuera se había metido en la casa.

    Casi di un salto. Me quedé mirando en todas direcciones, pensando en qué hacer, cuando, al fijarme mejor en la persona que había entrado, me di cuenta de un detalle.

    -Su cabello... ¡¡¡ES ROJO COMO EL DE IORI YAGAMI!!! ¡D-Debo prepararme! ¡Uhuhuhu! ¡Woaaa!-prácticamente casi me caigo al correr. ¡Esta tipa se había vuelto loca! corrió a ordenar su pieza, preparar los juegos… ¿un baño? meh, no había tiempo (pero… espera, ¿cuándo fue la última vez que esta tipa se bañó?). Y ahora ¿qué hacer? la tipa dio vueltas una y otra vez al punto de ponerse meta para sus cosas. ¿¡Por qué no vas a ver de una vez!?

    Como si me hubiese escuchado, la niña decidió salir, corriendo hacia la dirección en que vio al espécimen moverse. Hasta que de pronto estuvieron frente a frente. El tipo era la cosa más imperfecta que ella había visto en su vida: Cicatrices en brazos y piernas, piel escamosa, uñas mordidas. Era cosa de compararlo con algún personaje de sus juegos para darse cuenta. ¡Zola se veía mejor que él! Y aun así…

    -¡Me encantas! ¡Eres tan feo!-si no estuviese en su cuerpo me habría dado el facepalm del milenio.

    -¿Qué demonios hablas, mocosa? ¿Me estás insultando?-replicó el tipo. Bueno, había que admitirlo, si sonaba a eso, pero era porque esta cabra no sabía hablar con la gente. Esperen...

    -¡No, no! ¡Es sólo que te ves como edición gba frente a una de nintendo ds!

    -¿Eh?

    -¡Gráficos malos, pero historia más prometedora!

    -Me largo.

    -¡No te puedes ir, recién has llegado!-
    la tipa lo sujetó, tratando de que no se fuera.

    -Puedo, mira... ¡Lo estoy haciendo!

    -¡No te dejaréeeeee!-
    replicaba aunque el tipo era perfectamente capaz de arrastrarme, hasta que de pronto tropecé y me caí de golpe-. Buaaa... creo que me saqué sangre-el tipo parecía iba a ayudarme, pero rápidamente se detuvo y dio la vuelta.

    -Tú te lo buscaste. Adiós.

    -¡Eres desagradable! ¡No estás siguiendo el guion!

    -¿Que guión?

    -Debes ayudarme, luego de eso nos haremos amigos, subiré tu social link y luego quizá... bueno... uh... ya sabes.-
    ay dios santo, ¿Puedo saltarme esta escena? ¿No? ¿Careciervo? Okay...

    -¿Qué debo saber?

    -¡Ya sabes, seremos pareja!-
    ¡Pfffff!

    -Pffff.... ¿Qué te fumas? Ni lo que yo me meto es tan fuerte para creer que un desconocido me va a tirar perros de la nada.

    -¿Eres el tipo tsundere? Tranquilo, es cuestión de desbloquear algunos eventos y... ¡Oye, te dije que no te vayas! ¡Quédate, por favor! A-Al menos déjame dibujarte.

    -Adiós.

    -¡Te pagaré!

    -...-
    Eso lo detuvo de golpe.

    -¡Dinero! ¡Sí!

    -¿De cuánto hablamos?

    -Ehhhh… pues… ¿mucho?-
    ¿Cómo funcionaba el dinero? Ella no estaba segura. ¿Macca? ¿Yenes? ¿Piezas de oro? ¿Rupias?

    -... Solo acabemos de una vez, ¿Quieres? No tengo todo el maldito día.


    Lo llevé hasta mi cuarto, haciéndole un espacio entre mi cama, para después ir en búsqueda de papel y lápices. Auch, papá tenía razón, sería buena idea ordenar un poco… meh. Entre el montón de los juegos de PSP encontré mi block. Al dar la vuelta, noté que mi invitado estaba viendo algunos dibujos que había allí.

    -… ¿Ésta eres…?-corrí y le arrebaté de mis manos el dibujo que DEFINITIVAMENTE no era un self insert mío con Iori Yagami.

    -¡C-CLARO QUE NO!

    -¿Y éste?

    -¡Proyectos!-
    repliqué, quitándole otro dibujo que DEFINITIVAMENTE no era un self insert mío con Héctor… digo, nunca he sido bueno pa’l dibujo y esta tipa lo hacía bien, así que…-¡Como sea! ¡Al dibujo!



    Ah, sí, dibujar… Una de las cosas que nos quedaban por hacer en este mundo blanco aparte de los juegos y el tiempo con papá. Esta tipa tenía alguna clase de don con el lápiz, hacía cosas preciosas en el papel, una forma de expresar lo que había aprendido de la vida. Hasta entonces, todo había sido visiones de blanco, tonos claros y luminosos. Pero con aquel modelo, tan destruido e imperfecto, el block adquiría nuevas tonalidades. Oscuras, manchadas, grises…

    Para cuando terminamos, llevé al pelirrojo hasta la oficina de papá, buscando el dinero, mas… uh… ¿Dónde se supone lo dejaba? Me tomó un tiempo darme cuenta que no había nada de esos billetes de colores que a veces le veía al viejo, y que según él no debía usar para jugar Monopoly.

    -Uh… ¿D-Dónde se supone que dejas el dinero?

    El chico chocó su mano contra su rostro. Yo habría hecho lo mismo, personalmente.

    -¡P-Puedo pagarte con juguetes!-repliqué, aunque quise golpearme por eso-Ok, no, eso fue estúpido…

    -… ¿Tienes legos?



    Por suerte, no fue la única vez que vi a mi nuevo husbando 3D. Seguimos con esa extraña relación que me hizo buscar excusas para que mis juguetes desaparecieran. Y a cambio, había desarrollado una primera conexión con alguien fuera de este dungeon. Escuchaba sobre esa realidad que se me había descrito, el Silent Hill del que papá me salvaba. Y sonaba extrañamente… ¿Hermoso? Incluso con todo el dolor y la forma en que Lionel lo describía como “una mierda”.


    El día en que logre que el chico 3D me sacase fue el mejor que había vivido hasta ahora. Esta tipa vio tantas cosas nuevas… además, poder volver a la civilización y sus colores fue un goce doble. ¡Y POR DIOS, UNA HAMBURGUESA! ¡COMIDA CHATARRA, CÓMO TE EXTRAÑÉ! Pero, felicidad aparte, esa revelación hizo surgir un deseo. Uno que había quedado hundido por el amor de papá, sus esperanzas y miedos.

    Tanto la niña como yo estábamos cansados del mundo en que se nos había encerrado. Deseábamos mancharnos. Rompernos. Hundirnos en ese Silent Hill que notamos no era un juego de terror, sino una plataforma que tenía de todo. Tanto felicidad como tristeza.

    Queríamos crecer.




    Estas estelas de luz que habían sido la vida hasta ahora de pronto se trizaron y rompieron. Y ahora estaba frente a papá, quien gritaba desesperado mientras tipos uniformados lo sostenían, alejándolo de mí.

    -¿¡Por qué, conejita?! ¿Q-Qué hice mal? ¡Yo solo quería protegerte!

    -Papá-
    se me escapó. Quería dar un paso adelante y evitar que se lo llevasen. Sentía que había sido mala idea, esa llamada a la policía.

    -¿Es mi culpa, verdad? ¡Lo siento! ¡De verdad lo siento!-seguía gritando, incluso después de que los tipos lo tirasen al suelo-¡Lo siento! ¡Por favor perdóname! ¡Por favor no me dejes! ¡Nos necesitamos! ¡Te necesito, hija! ¡Por favor!

    -Yo…

    -¡NO ME DEJES! ¡CONEJITAAAAAA!



    Visitar un tribunal otra vez no fue lindo. Mucho menos considerando que no era un adulto en este momento, lo que hacía las cosas más difíciles. Los abogados reclamaban cosas como privación de libertad, hormonas, trastornos mentales… al final, lo que pude entender es que al viejo se lo llevarían a un centro psiquiátrico. “Otro más” me dije, rememorando los momentos en que papá pasó lo mismo. Mas esta chiquilla sentía todo tan nuevo y tan doloroso, lo que me hizo sentir mal. Pero aun así aguantó. Aguantó hasta que salió el veredicto. Mientras cruzaba los pasillos. Hasta que ahí afuera se encontró con Lionel, que la esperaba escondido entre unos árboles. Y junto a él se permitió llorarlo todo.



    La vida después de aquel evento dio un súbito giro. No volvimos solos a casa, sino con una familia que hasta entonces nunca había conocido, mas por la llamada ocasional que papá recibía y que lo ponía aún más molesto que sus pacientes. De pronto la blanquecina casa se llenó de ruido y nuevos colores, como si el tiempo nos hubiese encontrado por fin. Los dibujos que le hacía al viejo y que dejaba en el refrigerador y su oficina se fueron, así como los cuadros de conejos de cada habitación, siendo reemplazados por imágenes de personas y paisajes que no conocía. Las sirvientas que habían desaparecido desde la muerte de mamá ahora regresaban en gloria y majestad, más calladas que nunca. Y es que aquel que se presentó como “el hermano de Lucien” luego del juicio se había tomado el puesto de jefe de este lugar.

    Ahora el dungeon sí que se sentía como uno.

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    Ver al viejo Stephane sentado en la oficina de papá no era algo que me agradara mucho. Mucho menos que se haya tomado su cuarto, al que ahora no podía entrar sin autorización. Después de todo, su esposa, mi tía Fleur, tenía una rara obsesión con que debía mantenerme lo más lejos posible de ese lugar.

    -¡Papá nunca me había prohibido entrar a su cuarto!

    -Papá no está aquí ahora. Por favor se buena niña y obedece, nos ahorrarás problemas a todos.


    [​IMG]

    -Ugh…

    Me irritaba. No solo por su actitud condescendiente, también por su obsesión con traer personas de otros lados, momentos en los que pretendía que yo había desaparecido, incluso cuando alguno de sus conocidos me veía y preguntaba por mí, solo explicaba con un “la hija del hermanastro de mi esposo” y no hacía más comentario.

    Si la mitad de la casa había sido tomada por los negocios de esos dos, el resto tampoco era muy amigable con alguien de bajo nivel en el mundo real. Varios cuartos de pronto se habían llenado de ropa, zapatos y accesorios, todos ahora hechos roperos de mi prima Scarlett. Aunque no era muy amable conmigo, si debía admitir que tanto cachivache junto hacían un perfecto calabozo.

    -¿Qué es todo este rui-? ¿¡QUÉ ACABA DE PASAR AQUÍ!?

    -Uh… ¡Hola, Scarly! No te preocupes, solo estoy construyendo un fuerte para sobrevivir el invierno nuclear.

    -¿¡Y por qué con mis cosas!? ¡Baja de ahí ahora mismo!

    -¡Claro que no! ¡Tengo que hacer algo para que salgamos vivos de las bombas! ¡Hasta me junté hartas tapas de botella para cuando tengamos que volvernos cazadores de tesoros!

    -¿Es que no puedes ser normal por al menos un día? Juro que estás mal de la cabeza.


    [​IMG]

    -¿Tú crees? Porque yo la siento bien.

    -Ninguna mujer con la cabeza bien puesta actuaría como tú. Mucho menos se juntaría con gente de la calle… ni comería como tú lo haces.

    -¡Hey! ¡Yo como bien! ¿Y qué hay de malo con mis amigos?

    -¡Uno es un desaliñado y delincuente, otro no habla y no deja de hacerme señas groseras cuando viene, y al otro lo encontré probándose mis tacos de Dolce & Gabbana! ¿Qué no tienes compañeros normales en la escuela?

    -Si, pero dicen que soy rara. Cuando los reté a una guerra de lodo me miraron como tú.

    -Ugh, que asco. Con razón no tienes amistades decentes.

    -¡Hey, mis amigos son buena gente!


    Tenía al raid boss, el monstruo hecho para dar fanservice y la nivel 99 que debía evitar mientras cruzaba su territorio. A este juego no podía faltarle nada más, ¿verdad? ¡Error! Porque siempre necesitas un Slenderman que te persiga y atormente. Y ese era mi primo obsesionado con joderme durante cada oportunidad que tenía.

    [​IMG]

    -Ya volviste, ¿eh?

    -Hola Etienne-
    comenté con fastidio al verlo después de ir a visitar la casa de Lionel. Ugh, piensa en Tristán, cabrita, piensa en Tristán…

    -¿No vienes con el carpintero?

    -¿Carpintero?-
    pregunté, con confusión.

    -Ya sabes, el delincuente de pelo rojo.

    -¡Lionel no es carpintero! ¿Y eso qué tiene que ver?

    -Porque siempre va por ahí con una tabla.

    -¡Ugh!


    ¡Que se joda este conshasumare! ¿Cuál es su problema conmigo? Está bien, la cabra es plana, ¡Pero no tiene que recordármelo! ¡Ya me acuerdo teniendo una tía y una prima con las medias oppais! ¡Y las putas Brittanys con que Lio se mete! ¡AAAAAGH! ¿¡Y POR QUÉ CRESTA ME IMPORTA TANTO SI TENGO TETAS O NO!? ¡NO LAS NECESITO! ¡DETESTO SER MUJER!

    -Ugh… cuando pensé que ya no podías estar peor…

    -¡TU CÁLLATE, SCARLETT!




    La vida ya no era blanca, sino que estaba llena de colores. No eran lindos, sino que mezclados con barro y suciedad. Pero comparado a la existencia sin tiempo de antes… esos colores feos y borrosos hacían que este mundo fuese mucho mas loco e interesante. Aunque mi cuarto ahora fuese mi fortaleza, fuera de la cual corría riesgo constante, o que en la escuela la gente no se llevase bien conmigo, o mis familiares y yo no tuviésemos una buena relación. Me estaba rompiendo. O al menos ella, que comenzaba a sentir las cicatrices de su espíritu. Y las llevaba con orgullo, puesto que demostraban que me había abierto paso en el mundo real y había sobrevivido.

    Esta niña…


    -Así que Durkheim-me comentó Lionel. De pronto había vuelto a saltar en el tiempo.

    -¡Sip! Boss Stephane pensaba en la Mary, pero Etienne insistió en que fuera allá en la secundaria-comenté, aunque enojándome al recordar lo que dijo-. Porque según el “no duraría ni un día allí por ser tan poco femenina”.

    -No está mintiendo…

    -¡A callar, weon! ¡Fijo a ti te iría bien allá!

    -¿Qué quieres decir, loca?

    -¡Lo que oíste, imbécil!

    -¡No tanto como tú!

    -¡No, tú!

    -¡No, tú!

    -¡No, tú!

    -¡Ya, suficiente!-
    interrumpió-Como sea… que vayas a Durkheim significa que…

    -¿Qué?

    -Pues… iremos a la misma escuela, ¿no?

    -Uh… ¡Uhhh! ¡Uhuhuhu!-
    por poco salto de la emoción al escuchar eso. ¿Lio y yo en la misma escuela? ¡Entonces tendré amigos en el colegio por fin!

    -Deja de reírte así. Suena raro.

    -¡No me digas cómo reírme! ¡Al menos lo hago, amargado!

    -¡Mejor amargado que loca rara!

    -¡Tú serás loco! ¡Viejo cascarrabias!

    -¡Pervertida sin amigos!

    -¡Tú eres mi amigo! ¡Así que te jodes, ahueonao’!

    -¡Deja de insultarme en idioma raro!

    -¡Oblígame!



    Si, este mundo de colores y dolor era agradable. Porque ahora ella podía vivirlo por si misma, conectar con otras personas y conocerlos. Si, a veces sentía que estaba en medio de la niebla, perdido, pero incluso esa sensación era hermosa para ella. Esta chica, que esperaba que el futuro le trajese cosas, sea buenas o malas, comenzaba a enseñarme que la vida era hermosa. Con todas las cosas jodidas incluidas, que no hacía más que darle detalles únicos a este cuadro.

    Y que romperse y estar roto no era tan malo dependiendo de los ojos por los que veías.



    [*****]

    2ND ACT - INTERMISSION

    Next song...





    ---------------------------------------------


    AmakiAmaki TaKaTaKa AhkilendraAhkilendra CorventCorvent IceIce zXArtemisXzzXArtemisXz Velvet.Velvet.
     
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  15. Leo

    Leo ¿No ves que te voy a matar (con feels)?

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    Ver a Durkheim de nuevo por vez primera fue algo… raro. Más porque esta tipa prácticamente no durmió de la emoción que tenía. Incluso se aguantó las jodas del Etienne durante el camino a la secundaria, y apenas se encontró a Lionel y compañía salió corriendo hacia ellos, largándoles una retahíla de comentarios sobre cómo se rejugó los juegos en escuelas que tenía para aprender y que esperaba que estuviesen todos en la misma clase para tener aventuras locas, subir social links y cazar shadows después de clases. El pelirrojo tuvo que cerrarle la boca con una mano para que por fin se le pasase.

    -Por dios santo, ¿Quieres parar? Me vas a dar dolor de cabeza.

    -¡Mmph! P-Pero… ¡La secundaria, Lio! ¡Es el momento más feliz de la vida de todo japonés, porque luego de eso creces y todo se va a la mierda!

    -Ninguno aquí es japonés, y lamento decírtelo pero la vida YA es una mierda.

    -Ugh, olvido que hablo con don amargado… ¡Al menos Armando y Mario se ven felices!

    -...

    -Solo he pasado un año aquí pero ya odio esta maldita escuela y todo lo que hay en ella.

    -¿Ves?

    -Estás mal, en serio…



    Había tanto que reexplorar que esta chica no dejaba de moverse. Hasta tuvo problemas en clases porque no dejaba de comentar cada detalle sobre sus profesores, como lo lindo que era el perrito de Miss Reptiliana, o el camaleón que hacía del profesor de música. Al menos se calló durante la clase de literatura, pero porque solo podía gruñir. Detestaba tener tanta gente a su alrededor que le recordase que que Etienne siempre le decía en casa.

    Durante los recreos, la cabra se la pasaba junto a sus amigos o tratando de conversar con los nuevos compañeros. Era más actividad social de la que había tenido durante todo mi primer año, y definitivamente su energía y comentarios llenos de referencias espantó a varios. No ayudaba que mi lindo primo comentase lo horrible que era en casa a cualquiera que buscase una excusa de escapar. Pero al menos ésta vez había quien me siguiese la charla.

    -¡Lio, Lio! ¿Viste al pequeñito?

    -¿Ah?

    -¡El que está en nuestra clase! Pensé que era un niño genio pero parece que no. ¡Y es ruso! Me cae bien, y creo que yo también a él ¡Me recuerda a un harvin! ¿Crees que sea un harvin?

    -Si, como digas…

    -¡Y-Y había una chica suuuuper brillante que parecía modelo! ¡Y cuando intenté hablarle no me trató mal! ¡Creo que puedo hacer una amiga!

    -Uh huh…

    -¡Y hasta podrían ser dos! Aunque la chica de anteojos salió corriendo cuando quise mostrarle mi roster del Heroes… ¡Pero la morenaza me dijo que no había problema y se los mostré a ella!

    -Ya veo…

    -¡Lio! ¿Me estás escuchando?

    -Claro que no.

    -¡Etienne, no te metas!

    -Lo siento, escuché unos martillazos y vine a ver, pero parece que la tabla se clava los clavos sola.

    -¡Andate a cagar, conchasumare!



    Debo decirlo, nuestros prospectos de amistad no fueron exactamente exitosos. Digo, ¿Cómo se supone que esta chica iba a saber que habían tantos amargados y enojones juntos en esta escuela? Pero no importa, porque había mucha gente interesante y no se aburría de aquella vida loca que, aunque me recordaba a los juegos de Persona, no parecía funcionar del mismo modo. ¿Tal vez era porque mis stats de interacción no estaban muy altos...? Mierda, ya estoy pensando como ella.

    Pude ver fragmentos de la existencia de esta chica a medida que el tiempo daba saltos. Visitas a Salvatore después de clases. Problemas con el grupo de porristas. Cuando casi me agarro a combos con un tipo que se peleó con Lio. Cómo Mario tuvo que dejar la escuela por un problema con la policía. El primer año pasó volando a través de mis ojos mientras el sacerdote los hacía pasar como partes de una película.

    Hasta que de pronto me encontré en el suelo, sintiendo la furia de un tipo con armadura a lo Dark Souls.



    Había llegado a segundo año, y esta chica acabó como impopular. Lo cual significaba solo una cosa en esta pinche academia. Pero como líder de consejo no estaba el león negro o Bárbara, sino ese tipo que recordaba a un caballero medieval y que se la pasaba insultándome. No tardé en descubrir lo que el consejo de esa época era: una constante batalla donde cada uno de nosotros era un soldado al servicio de Lord Surt. Y para él solo habían dos tipos de impopulares: los útiles para la batalla y los inútiles como yo. Porque ahora mismo, estábamos en una guerra por mantenernos a flote.

    -Ugh... -incluso con todo su ánimo, esta muchacha no podía evitar sentirse mal por lo poco que podía hacer. No solo no tenía un arma, además le restregaban en la cara que su padre había sido líder en la Frank y de seguro era una traidora. Y para colmo, sus compañeros parecían tener mil veces mejor suerte. Lionel resultó ser una clase de genio peleador, incluso si tenía problemas para que su arma apareciera. Y para qué hablar de Pavel, el chico se hacía oro y se ponía durísimo, incluso Rose y Elsa tenían armas interesantes, y Armando, que ya estaba en tercero, tenía un mecha de quince metros como arma. UN MECHA. DE QUINCE. METROS. Y no hablemos de Diamond… la chica era un amor, pero cuando invocó su arma… conocimos el verdadero terror. No quiero recordar eso.

    -Oye, tabla, ¿Qué haces sin el carpintero? ¿Ya se aburrió de tí?

    -Ya cállate, Etienne, no tengo ganas de lidiar con tu mierda hoy-
    repliqué, sin siquiera darme la vuelta a verlo.

    -...

    -¿Qué quieres?

    -... Hace rato que estás rara. O sea, más rara de lo normal.


    Lo miré. Él no tuvo mi misma suerte. Se llevaba bien con la gente… o mejor dicho, el dinero que tenía se lo permitía, creo. Era popular, y como regla indiscutida teníamos claro que no podíamos decirle nada de lo que hacíamos a los populares.

    -Estoy bien. Pero gracias por preocuparte.

    -¿Q-Quién dice que me preocupo? Estúpido tablón-
    replicó él, dando la vuelta y yéndose. Noté que tenía las orejas rojas, y para cuando bajé la vista, me di cuenta que había un caramelo en mi mesa.

    Riéndome un poco, me lo comí mientras comenzaba a entender un poco más cómo funcionaba este mundo.


    Incluso después de conocer a mi arma… o mas bien el arma de la chica, Eros, las cosas no mejoraron. Por algún motivo, Surt parecía tenerme aún mas mala, siempre comentando que mi arma era “igual de inútil que yo”. ¿Qué había de malo con ella? ¡Era genial! ¡Podía comunicarme con otras armas y jefes! ¡Y hasta tocarlos! Podía volar con Sparagmos, o jugar al triángulo de las armas con Psyche o cantar wololo con Madre Gaia. Tácticamente es súper buena. ¿Por qué diablos este tipo era tan cerrado?

    Y como si fuera poco, no solo dentro de las incursiones tenía que lidiar con mi “adorado” líder de consejo. El weon también controlaba la E-Sports Branch, el club de nosotros los gamers. Y siempre lo hacía demostrando el mucho “amor” que nos tenía.

    -¿Cuál es su problema con nosotros?

    -Le perdió confianza a los gamers desde lo de nuestro ex-lider-
    me comentó por fin uno de mis compañeros de club, un chico de cuarto llamado Donald. Era una oportunidad excepcional de conversar, ya que el “honorable” Surt había ido a una reunión urgente. Por lo general nunca nos dejaba sin vigilancia, como si fuésemos alguna clase de delincuentes.

    -... ¿Qué pasó con el anterior líder?-pregunté. El chico iba a hablar cuando recibió un golpe. Había sido una muchacha de quinto que me miraba igual de feo que el wey de la armadura.

    -¿Quieres que nos maten?-replicó ella. Se llamaba Agatha.

    -¡Es una de los nuestros, merece saberlo!

    La tipa chasqueó la lengua.

    -Muy bien. Este es el punto-aclaró ella-: El anterior imbécil que teníamos de líder mató a su novia. Lo tiraron a la Frank por eso.

    -Oh…

    -Desde entonces Surt nos tiene sangre en el ojo. De hecho nos habría matado a todos ese mismo día si no fuera porque el Santo Consejo le recriminó que sería un “error táctico”. De ahí que nos vigila personalmente y hace de líder temporal. Así que sí, somos los malditos delincuentes y traidores de esta escuela por el hijo de puta ese.

    -E-El líder no era mala persona, solo…-
    replicó Donald-Tenían problemas y ella… ¡Yo sé que no fue como lo dicen!

    -Deja de defenderlo, ¿Quieres? Era un imbécil y por su culpa estamos como estamos. Al menos da las gracias que ese puto de Surt sea una perra del Santo Consejo o todos nosotros estaríamos fritos.



    No era fácil ser un gamer en este Durkeim. De hecho, no parecía que lo fuese en ninguna época, ahora que lo pensaba. No pude evitar maldecir por eso, recordando las cosas que pasé. Y darme cuenta que no solo yo había sentido lo mismo, sino que todo gamer que, como esta chica, había tenido que aguantar tanta mierda solo por los juegos que amaban.

    -... ¿Por qué no había podío’ verlo hasta ahora? Mierda, el narrador tenía razón, soy un idiota.

    -Lo bueno es que estás avanzando.

    -¿Tu creí, careciervo?

    -Claro. Reconocer que eres idiota es el primer paso.

    -... Vete a la mierda un rato, weon.


    Este ritmo continuó. La vida de gamer con un arma poco valorada mientras los demás surgían. Surt y su mierda, que ya me estaba colmando la puta paciencia. Lionel rechazando el puesto de futuro líder de consejo. Esas personas que conocí y quise, y que murieron por mi culpa…

    Hasta que de pronto, el conflicto de este juego alcanzó su clímax.




    -Oh, Surt. Me agarras algo imprevisto o quizá... ¿Ese fue tu plan?

    -Menos palabrería, Bliss. Ya has asesinado a muchos de mis soldados, es hora de hacerte pagar por cada uno de ellos.

    -¡Ouch! ¡Me siento ofendido! ¿Hacerme pagar? Awww... ¡Eso quiero verlo!


    La guerra había estallado. Nuestro objetivo, la Mary Academy, había contratado a sus mercenarios. Y ahora se libraba la batalla. Conquista versus libertad. Surt se batía contra Bliss, el líder de la Frank Academy, cuya aterradora luz guiaba a los suyos. La batalla continuaba, con rostros conocidos en ambos bandos.

    -“El señor Bliss parece emocionado, me hace gracia”-ahora el gitano altote se había vuelto unidad roja. Y no estaba solo.

    -No te desconcentres-Ese… el pinche coreano…

    -¡Deberías decírtelo a ti mismo!

    Lionel se lanzó contra el puto de la bufanda, intercambiando golpes e intentos de asesinato. Las fibras de uno buscaban el cuello del otro, pero el pelirrojo se las arreglaba para mantenerse fuera de su alcance. De pronto, una ola de oscuridad lo rodeó, haciendo aparecer puertas de las que salieron monstruosas manos de tela.

    “¡Psyche! ¡Es una puerta interdimensional!”

    -¡Sal de la ilusión, Lionel!-le grité, saliendo de mi escondite y empujándolo para evitar que lo atrapasen. El coreano trató de darnos caza, pero mi compañero aprovechó el impulso para girar y darle una patada.

    -¡Huye!

    -P-Pero...

    -¡Ahora!

    -¡B-bien!-
    haciendo caso, di la vuelta y busqué algún punto seguro en medio del combate, más de pronto la enorme figura del gitano apareció delante de mí.

    -“Hola linda, ¿lista para el espectáculo?”

    -N-no, Mario... p-por favor...


    De pronto, una ola de oscuridad borró todo, excepto la tétrica sonrisa del chico. De todas direcciones volaron ondas de viento cortante, hiriéndome una y otra vez, provocando que las heridas se abrieran y cerraran, haciendo caer sangre en todas direcciones. No podía siquiera escuchar mis gritos de dolor, solo la risa del maldito ilusionista mientras el negro se manchaba de carmesí hasta cubrirlo todo de aquel color. Sentía que me iba a ahogar en el dolor, cuando de pronto un fuerte golpe me hizo volver a la realidad. Surt me había dado una patada que me hizo volar, al punto de que algunos de mis dientes cayeron por el impacto.

    -King Surt...

    -Débil... como siempre...-
    un rayo de luz estuvo a punto de caer sobre nosotros, más el rey lo bloqueó como si no fuese nada-. Tal vez es cierto. Deberías estar muerta.

    -King Surt…-
    quise decir algo. Nos estábamos esforzando. De verdad lo hacíamos. ¿Por qué diablos tenía que tratarnos así.

    -Muere ya, por favor-dijo sin mirarme, para luego correr hacia Bliss-. La gente débil debe morir... ¡Nada más!-gritó. Pude ver el brillo de sus ojos por un segundo fijándose en mí. Sentía el dolor de la chica. El dolor que se hacía también mío, porque había estado a su lado a cada momento. Había visto el esfuerzo que había hecho, y como ese maldito se lo había pasado por el orto ya que me detestaba por ser débil. ¡Pues yo no había pedido nacer siendo débil! ¡Queríamos ayudar! ¿¡Por qué cresta tienes que hacernos esto!?

    La chica lloró. Frustración inundaba su corazón, pero también otra cosa. Odio. Odio por ese maldito. Uno profundo, que compartíamos. Púdrete en tu puta armadura, Surt. Ojalá…

    ¡Desaparecieras!


    “Yo también te odio, Surt. Odio tu armadura, odio tu arma... odio que seas fuerte”

    -Eros...

    “Deberías desaparecer”

    “Yo... no quiero estar aquí. Tengo miedo... ya me cansé de esto”

    -E-Escucho al... arma de... King Surt...


    “M-Me llamo Muspel... yo... tampoco quiero estar aquí”

    “Pues desaparece”

    “Estoy cansado de ser sólo un escudo... de no ser yo...”

    “Tienes razón, por eso... debes desaparecer”

    “Me odio... me odio mucho”

    “Nosotros te odiamos, desaparece”

    “Pero...”

    “¡Desaparece! ¡Te odio!”


    -Ugh... Esas voces...

    -Mátame ya, ¿o te arrepentiste? O quizá...-
    de pronto, una ola de fuego rodeó al caballero, quien de un momento a otro perdió toda protección. Su armadura se había ido, y ahora… solo quedaba alguien vulnerable bajo ella. La persona. Ella.

    - Muspel... ¡Muspel! ¡Escúchame! ¡Muspel!-gritó Surt, desesperada, mientras comentarios poco amables se comenzaban a escuchar. Que era una chica, que era débil, que no debía ser nuestro líder. De pronto, aquel que estaba a punto de ser derrotado, se levantó, como si hubiese recuperado sus energías.

    -Vaya, Surt... sin tu armadura hasta puedo decir que eres algo linda -dijo Bliss, su horrible presencia hacía caer a Surt-. Mira... ¡Ahora soy mucho más alto que tú!

    -N-No... voy... a...-
    musitó ella, desenfundando una katana-T-tener miedo...

    -Mi luz se alimenta del miedo, ¿lo sabías? Se alimenta del sufrimiento y al verte... ¡Me siento rejuvenecido! ¡Rey Surt! ¡HAHAHAHA! –
    Un golpe. Y luego otro. Y otro. La sangre del hasta entonces imponente rey caía al suelo, víctima de la lanza de ese maldito demonio- ¡Miren! ¡Miren a su líder del consejo! ¡Ahora es mi juguete! ¡Hahahaha! ¡Ahhh! ¡Qué linda muñequita vudú! ¡De saber que eras tan linda, Surt, hubiera preparado mi material de embalsamamiento! ¡Yujuu! ¿Lo disfrutas, perra? -el maniaco la sostuvo con fuerza-. No te he matado aún porque quiero que veas como mis hienas devoran a tus perros de caza... ¡Ten la visión más hermosa antes de morir!


    No podía… no podíamos movernos. La gente a nuestro alrededor comenzaba a caer, una a una, por los demonios de la Frank. No podía hacer nada. Solo podía sostener mi cabeza, balbuceando. Yo… nosotros… habíamos matado a Surt… por nuestra culpa, ahora…

    Algo me jaló de pronto. El coreano me retuvo en su bufanda una vez más. Quería escapar, pero mi cuerpo temblaba, sentía que me moriría del terror. Hasta que un movimiento cortó esos hilos, y de pronto Lionel y Psyche estaban ahí, a mi lado.

    -Largo, medio hombre -Bliss tiró al coreano a un lado, para luego inclinarse ante mí-. Supongo que SÍ eres la hija del Conejo, lindura –dijo, haciendo un rápido movimiento con su arma que cortó mi cabello de golpe-. Debo decírtelo: Eres más parte de nosotros, que de estas basuras. ¡Gracias linda por permitir que nuestro legado no muera! Sólo por eso... ¡Verás en primera fila como mato a Surt... y su sucesor!


    Un golpe, y la lanza del maldito cruzó el pecho de Surt. Otro movimiento, y su cabeza cayó. Ni siquiera podía reaccionar. Ni siquiera cuando Bliss tomó la cabeza de nuestro líder como si fuese alguna clase de trofeo. No fue hasta que de pronto vi que Lionel había recibido un golpe en su espalda que desperté.

    -E-estoy bien... ¡Largo!

    -¡Otra más y a matar al sucesor!



    Súbitamente, burbujas de ácido aparecieron en todas direcciones, cubriéndonos. Los refuerzos, que ahora retiraban a los que seguían respirando. No sabía por qué seguía vivo. No sabía por qué me estaban ayudando, luego de lo que había hecho. Porque ahora sentíamos que Surt tenía razón. Que debimos haber muerto. Porque si hubiese sido así, nadie habría tenido que perecer por nuestra culpa.

    Debimos morir, debimos morir, debimos morir, debimos morir…

    -. No... No... No es tu cul-culpa... –una voz me forzó a alzar la vista.

    -Lionel...

    -T-Tú... no... sa-sabías... tú... eres... i-inocente.

    Por favor… no digas eso… yo… nosotros…




    Ahora estábamos frente al santo consejo, quienes decidían mi destino. Entre los miembros, la voz de Max llamó mi atención un segundo, pero fue Enone quien acabó imponiéndose, exigiendo mi muerte. Fue entonces que Lionel se interpuso. Dijo que no lo permitiría como el sucesor de Surt… ¿Por qué lo hacía? ¿Por mí? ¿Por nosotros? ¡No lo merecíamos! ¡No tenía que arriesgar su vida por nuestra culpa! ¡No lo hagas, Lionel!

    “Me ocuparé de esto”

    ¡LIONEL!



    Y de pronto, ahí estaba, en un calabozo literal. Esperando mi sentencia. Que algo por fin pasara. Esta chica, que abrazaba sus pies y lloraba, era lo que peor me hacía sentir. Ella, que adoraba la vida, quería ahora morir. Porque por su mano… nuestra mano… Surt murió. Y por nuestra culpa Lio ahora iba a morir. Quería decirle que estaba bien, que no debía sentirse así, que las cosas iban a mejorar, pero no había método, porque ni yo mismo lo creía. Estaba tan seguro como ella que ahora la sangre de Lionel estaba en nuestras manos también. Por primera vez ella se hundió en la absoluta desesperación, aquella que surgió de la revelación que amaba a Lionel. Más que nada en el mundo. Entendí ahora por qué me dijo que no podía odiarlo. No cuando con él descubrió este mundo cruel, pero hermoso. Él fue aquel Virgilio que lo llevó por las profundidades del infierno, y ahora que el paraíso se alzaba ante ella, no quería soltar su mano.

    Ella se rompió definitivamente. Y yo me rompí con ella. No podía soportar esa desesperanza tan familiar.



    De pronto, la puerta se abrió. Era él, herido y con Psyche ayudándolo a caminar. Estaba vivo. No se cómo, pero lo estaba. Ella lloró en sus brazos y yo lloré con ella. Y mientras la mezcla de dolor y alegría hacían las lágrimas fluir, podía sentir la resolución de su corazón.

    Dedicaría esta vida que él había salvado para ayudarlo. Y pagaría su pecado luchando por él y esta academia.



    -¿Sabes?-me dijo Lionel-Quiero que este mandato que estamos haciendo sea algo nuevo. Pero no puedo hacer esto solo.

    -¿A qué te refieres?-
    pregunté.

    -Quiero que te encargues del club de los gamers-me aclaró. Yo lo pensé por un momento.

    -No.

    -¿Qué?-
    él me miró confundido. Yo le apliqué mi cara seria, pero pronto se volvió una sonrisa.

    -¡Tienes que decirlo mejor!-comenté. Él suspiró con molestia, pero al final cedió. Se levantó, y puso su mano en mi hombro.

    -Yo, Lionel Lyonesse, líder del consejo de Durkheim, te nombro a ti, líder de los tácticos y señores de la caza de caníbales, los gamers, para que los hagas crecer en honor y habilidad.

    Mi sonrisa se acrecentó.

    -Si lo pides así no puedo negarme, oh, gran líder.

    -Tonta-
    me replicó, aunque sonrió de todos modos-. Gracias.


    Los tiempos que siguieron a la sucesión de Lionel como líder de consejo no fueron sencillos. La caída del Santo Consejo, la toma de decisiones respecto a los planes de conquista, la organización de Durkheim y sus impopulares… De mi lado las cosas no fueron fáciles tampoco. Muchos de los miembros de la E-Sports Branch ahora me veían como una traidora. Algunos hasta trataron de matarme. Vinieron las revueltas y sus eventuales medidas extremas, y al final acabé haciéndome líder de los gamers que aún me resentían, pero al menos ya parecían resignarse. Junto a Lionel, poco a poco fuimos reconstruyendo nuestra escuela en base a un nuevo estandarte. El del León Negro, cuyos aires de cambio nos guiaron a un nuevo día.

    También aprendí a usar ese nuevo poder que había descubierto. El poder del odio. Aquel que me había vuelto un traidor, pero también una fuerza de temer. Ningún caníbal podría resistirse a la habilidad de Eros. Continuamos trabajando sin descanso, pues habíamos hecho una promesa. Los caníbales y Bliss caerían. En nombre de Surt, y de Lionel, vengaríamos las muertes de nuestros compañeros.

    Y así, el resto del segundo año pasó en un abrir y cerrar de ojos.



    De pronto, me encontraba en el club, frente a un grupo de chicos. La mayoría me eran conocidos: Klaus, el chico darks, el de máscara de perro que ahora traía anteojos y parecía asustado de todo, y otro tipo que no conocía, un argentino que no dejaba de replicar por algo sobre Zubats.

    -¡Me alegra tenerlos aquí, nuevos jugadores!-dije, tras presentarme-¿Por qué no me cuentan un poco de ustedes?

    -Uhm… Mi nombre es Klaus-
    dijo Klaus… auch-. Soy de segundo.

    -¡Hola Klaus!-
    saludé. ¿Podríamos dejar de repetir Klaus, por favor?-Dime, ¿Qué es lo tuyo?

    -¿Eh?

    -Ya sabes, qué juegos te gustan.

    -¡Ah! Pues me agradan los juegos de guerras.

    -¡Ohhh! ¿A lo Call of Duty y Medal of Honor? ¡Noice!

    -Soy Alexandr. Segundo, aunque es obvio, todos lo somos. Lo mío son más juegos tácticos y de rol.

    -¡Ya decía yo que me sonabas a triple F: Final Fantasy Fan!

    -¡LA CONCHA DE LA LORA, OTRO ZUBAT!

    -¡Cris, calla la boca, que estamos en reunión!

    -Ah, perdón…

    -¡Bueno! ¿Y por qué no te presentas?

    -Pues… ¡Me llamo Cristoforo! ¡Y me encanta jugar Pokémon! ¡Mi favorito es Nihilego!

    -¿Por su trama?

    -¡Exacto!

    -Buena trama-
    le dije, apuntándole con mis índices-¿Y tu amigo?

    -… M-Me llamo Andrés… y… j-juego… otomes…

    -¡Awwww! ¡Eso es genial!-
    comenté, el pelinegro se puso rojo al instante.


    Aunque la mayoría de los gamers de cursos superiores no me trataban bien, encontré en ese grupo de novatos a gente que confiaba en mí y en lo que quería para ellos. Poco a poco los fui conociendo y ganándome su amistad. Podía sentir los Social Link subir a medida que el tiempo pasaba, y que comenzaban a abrirse más conmigo y entre ellos.

    -¿Cris? ¿Por qué aquí solito? Pensé que te vendrías a nuestra tarde de PokeGo.

    -Uh… perdón jefa, pero mejor me quedo aquí. Digo, no quiero joderles la caza.

    -¿Pero por qué dices eso?

    -Bueno, ya sabe… mi problema con todo juego que toco… de hecho, con todo lo que toco. Los compas mayores dicen que no soy gamer de verdad porque no me va bien con los juegos y porque les doy mala suerte…


    Inflé las mejillas con molestia.

    -¡Hey! ¿¡Y tú por qué le crees!?

    -¡Porque es verdad, jefa!

    -¡Claro que no! ¡Te lo digo yo! Aers, ¿Quién es la líder aquí?

    -…¿Usté?

    -¡Exacto, weon!-
    repliqué, dándole un golpecito suave a la frente del chico-Mira, te diré una cosa que no te tienes que olvidar nunca, Cris. Tú tienes algo. El poder de la perseverancia. No importa cuántos Zubats atrapes, siempre sigues intentándolo de nuevo, ¡Y tu team Crobat rinde!

    -Jefa…

    -Además, el verdadero gamer no se crea por competir y ganar. ¡Sino porque ama jugar! ¡Y eso es lo verdaderamente importante! Al menos es lo que creo. ¿Qué te parece?

    -Yo…-
    el chico bajó la vista un momento, para luego asentir-¡Tiene razón, jefa! ¡A la mierda esos conchudos! ¡Voy a buscar ese Mewtwo porque me gusta cazarlo!

    -¡Esa es la actitud!


    Cris era genial. No importa cuántas veces cayera, siempre volvía a levantarse. Y su arma demostraba precisamente eso, su deseo de vencer todo reto que se le cruzase.



    -Señora, ¿Por qué hace todo esto?

    -¿De qué estamos hablando, Alex?

    -Esforzarse tanto. Entiendo que su arma sea supereficaz contra caníbales, pero…

    -Aw, gracias por preocuparte, Ali, pero estoy bien. Hay que hacer esto por el equipo.

    -No entiendo…

    -Al, tú deberías saberlo. No importa lo roto que sea un personaje, solo nunca podrá derrotar a los boss que se le crucen. ¿No es así?

    -Si…

    -Es porque nunca podrá cubrir todos los roles. Necesita compañeros, su party, que pueda hacer lo que él no hace. Y mi rol en este lugar es irme contra los caníbales para que el resto de mi party esté segura.

    -Entiendo. Pero…

    -¿Qué sucede?

    -Si es así, deje que nosotros hagamos nuestra parte también. Ayudarla a cumplir su misión.

    -Está bien. Gracias, Al. Me alegra tenerte como amigo.

    -… A mí también.


    No lo demostraba mucho, pero yo me daba cuenta que Alexandr, incluso con su forma poco amable de hacer las cosas, siempre estaba pensando en nosotros. Y tener su apoyo era algo que siempre nos hacía sentir aliviados.



    -Hola, Andrés.

    -Jefa…

    -Supe lo que pasó… ¿Estás bien?

    -Yo si, pero… Donald está…

    -Si. Ya no podrá usar su arma luego de esto.

    -… No merezco seguir con ustedes.

    -¿A qué te refieres?

    -¡Ya vio lo que hice! Pensé que San Valentín se movía por amor, pero… ¡Pero el odio lo hace aún peor! ¡Y yo no quiero esto! ¡No quiero que por mi culpa alguien más pierda cosas preciosas de sí mismo! ¡No quiero!


    Me quedé mirando al chico mientras escondía su rostro entre sus rodillas. Una de mis manos fue hacia su cabeza, y revolvió su cabello.

    -Entiendo cómo te sientes, Andrés.

    -¡Usted no entiende! ¡Prácticamente lo maté! ¡Maté a su arma! ¿Qué sabe de…?

    -…

    -…Lo siento… es cierto… King Surt y…

    -No te preocupes, Andrés. Sé lo que el odio puede hacer. Y por eso mismo, no creo que debas perderte en la miseria por esto.

    -Jefa…

    -Andrés. Tienes que aprender de esto. Es lo mejor que puedes hacer. Tanto por los que quieres como por Donald. Honra su memoria luchando.

    -… ¿Dejaré de sentirme miserable algún día si lo hago?

    -¿Quién sabe? Pero podemos descubrir eso juntos.


    El corazón de Andrés era grande. A veces hasta por su propio bien. Pero lo entendía, porque él era como yo, alguien que quería conectar con los corazones de los demás. Y por eso, verlo convertirse en alguien fuerte me hacía sentir orgullo. Por lo que podrá lograr en el futuro.



    -¡Klaus! ¡Necesito tu ayuda!

    -Claro, jefa, si puedo ayudar entonces ayudaré.

    -Ehehe, me gustan tus comentarios… como sea, tengo una duda existencial.

    -¿Qué sucede?

    -… ¿A los chicos les gustan las chicas que saben besar bien?

    -… ¿Disculpa?

    -¡Ya me escuchaste!

    -B-Bueno…-
    el pobrecito se sonrojó, me dio hasta ternura-H-Hay quienes le gusta una chica dominante, pero… otros se sienten atraídos por personas inexpertas y torpes que…

    -¡Uhuhuh, ya veo!-
    comenté-¿Cuál crees que sea el tipo de Lionel?

    -Ah… Es sobre él…-
    musitó el pobre Klaus, mientras su sonrisa desaparecía-Pues… nos comentó sobre sus novias y…

    -¡Claro! El maldito debe preferir chicas experimentadas-
    repliqué con molesta-. ¡Ya sé! ¡Entonces lo que necesito son puntos de experiencia!

    -¿Y cómo se supone que adquieres puntos de experiencia en beso?

    -¡Pues es fácil! ¡Practicando! ¡Y tú vas a ayudarme!


    ¿¡QUÉ?!

    -¿¡QUÉ!?

    -¡Poooorfa! ¡Vamos, Klaus, tú eres mi bro! ¡Si quieres hasta digo nohomo para que salga rápido!

    -P-Pero…-
    el pobrecito no sabía que decir, mas de repente noté una expresión decidida-¡E-Está bien! ¡T-Te ayudaré a practicar!

    -¡Ese es mi pana! Ok, entonces, ¿Cómo lo hacemos?


    Dios santo, no puedo creer que tenga que pasar por esto…


    -Ok, T-Tus ojos en los míos.

    -Listo.

    -A-Ahora… abre la boca un poco…

    -Ya…

    -Entonces… entrecierra los ojos… y acércate poco a poco.

    -Bien… ¿Así?

    -S-Sí… así…

    -Hah…

    -Ah… ¡AUCH!

    -¡AH! ¡KLAUS, LO SIENTO!

    -¡DIJE QUE DESPACIO!

    -¡PERDÓN, ES QUE NO ME MEDÍ Y…!

    -… Creo que estoy sangrando…

    -¡V-Voy por papel higiénico!

    -N-No te preocupes, estaré bien. S-Solo terminemos con esto.

    Acabé asintiendo y retomé la posición, ésta vez despacio. No quería que mi nervio se volviese a escapar, ¿Cómo lo hacía esta chica para estar así de tranquila? De pronto, sentí los labios de Klaus en los míos y… mierda, ¿Qué se supone que es esto? Digo, en el cuerpo de mi papá pasaron cosas parecidas, pero este es Klaus y… mierda, lengua no, lengua no, lengua… ah… conshasumare…

    -…Hah…

    -¿Estuvo bien, Klaus?

    -Estuvo… más que bien…

    -¡Entonces debo tener buen nivel pasivo de habilidad!-
    comenté… o ella, realmente sentía que no era lo mejor qué decir luego de un beso. Entonces noté algo-. ¡Whoa!

    -¿Q-Qué?

    -¡Klaus, estás durísimo! ¡Y ésta vez no es por tu arma!

    -¡A-Ah! ¡L-Lo siento! ¡N-No quería!

    -Hey, ¿Todos los chicos reaccionan así luego de un beso?

    -B-Bueno, por lo general pasa cuando… ¡P-Por favor déjame solo un minuto!



    Klaus era algo así como mi bro. Ese con el que podíamos decirnos todo. El mejor amigo, y aunque personalmente me dolía, porque era más que obvio lo que el wero sentía, esta cabra parecía estar en el aire. Solo podía pensar en Lio, y al resto de los hombres los veía solo como… bueno, compas. Y aunque irritaba un tanto, no podía culparla. Después de todo… Lio era Lio. Aunque fuera un Brayan, era EL Brayan.

    Incluso aunque cosas raras habían pasado, como por ejemplo la llegada de Mario y el pinshe coreano a la academia, las cosas continuaban relativamente bien. Lio y yo estábamos cada vez más ocupados, pero él había encontrado un nuevo propósito en su vida, y eso me alegraba. Esta academia… este puesto le había dado una nueva dirección. Y la vida frente a nosotros parecía brillar con colores felices.

    O eso creí.


    -Lionel...

    -Deberías ir a dormir. Tienes los ojos rojos. Has hecho mucho por Lionel, pero no tienes que exigirte más de la cuenta.

    -No hasta ver a Lionel.


    ¿¡Cómo mierda habían podido permitirlo!? ¡Ese hijoeputa…! ¡Ese hijoeputa era un maldito! Reviví en mi mente las conversaciones con Lio, las cosas que me había dicho de su padre… lo que le habían hecho… ¡Y no aguantaba la idea de que ahora el bastardo estuviese libre! ¡Era como si de pronto soltaran a la bruja! ¡Esta gente está loca!

    -Frente a Rex siempre he sido diminuto y no importa cuanto crezca, cuan inteligente o alto me haga. Siempre voy a ser ese niño asustado que no se pudo defender. Está bien, comprendo que sigo siendo vulnerable, sé que no valgo nada para este mundo, ¿por qué me debió sorprender no haber sido más que un caso legal que ya culminó? Está bien, lo aceptaré. Comprendo que nunca valí nada para nadie, ni siquiera para la justicia.

    -Pues... Si la justicia de aquí no funciona... ¡Hagamos nuestra propia justicia!

    -¿Tomar justicia por mi mano, no?

    -Te apoyaré en todo lo que requieras.

    -¿Por qué haces esto?

    -Porque somos amigos... ¡Por eso!



    No… no pensé… mas bien pensamos en lo que estábamos haciendo. Buscar al tipo en el bar, atraerlo al bosque, y luego… luego…

    Los gritos de él. La sangre. Los golpes hasta que solo hubo silencio. ¿Por qué sentí que había hecho algo mal? Creímos que esto lo haría feliz. Que, una vez que ese trauma muriera, todo saldría bien. Debía haberlo sabido. Al menos yo. Pero nos dejamos llevar, y no fue hasta que teníamos esa carta en nuestras manos que nos dimos cuenta. Los demonios del pasado no morirían solo así.

    Era imposible.



    “No me busques, no quiero ver a nadie...

    Si por mí fuera... no me gustaría verme ni siquiera a mí mismo.

    Quiero estar muerto, de verdad. Déjame morir si me aprecias lo suficiente, no me detengas. Sí, soy un cobarde. No merezco ser llamado tu amigo, pero entre todo este desastre quiero que sepas algo: Te quiero más que a mí mismo. Por eso prosigue tu camino en esta vida que tanto amas, y lamento tanto que te hayas topado con alguien tan patético en tu vida, a una inmundicia como yo que no puede ser feliz, que mató a su padre, y que ni vivo ni muerto, la sombra de su pasado puede ser eliminada. Hay personas como tú que nacieron para estar en este mundo y otras, como yo, para irse de inmediato. Fue divertido, adoré cada momento contigo, con las personas que conocimos, y pase lo que pase cuídalos. Te lo ruego. Y no, no busques entenderme, tú no eres como yo:

    Eres como la luz. Y aunque eres cálida y reconfortante, hay momentos en los que debo apartar la vista, porque eres cegadora

    Gracias por todo. A ti y a todo lo que representas. Lucien, tú... fueron una luz en mi camino y por un momento me cegaron lo suficiente para creer que no estaba tan roto como creí, pero está bien. Fui feliz, pero ya basta. No merezco felicidad, no merezco absolutamente nada, así que por favor. Adiós.”




    Lo busqué. Lo busqué por todos lados. Donde fuese que podría estar. No fue cuando un recuerdo dirigió mis pasos hasta el basurero que por fin pude encontrarlo. Estaba ahí, tirado, frío. Nos acercamos, aterrorizados, sintiendo su corazón, esperando escuchar algo. Rogando al cielo que pudiésemos escuchar algo.

    -A-Aún... Aún vive...-por dios… está aquí aún… debo hacer algo… debo…- Aún vives... aún... estás conmigo, entre nosotros.... en este mundo, en la realidad-Traté de cargarlo. Tenía que hacer algo. Pero un golpe me hizo caer.

    -¡¡¡SUÉLTAME!!! ¡QUIERO MORIR! ¡DÉJAME MORIR! ¡TÚ NO ME ENTIENDES!

    -Quiero... entenderte...-
    repliqué. Nos dolía escuchar eso. Demasiado.

    -¡JAMÁS LO HARÁS! ¡LÁRGATE CON TU MALDITA LUZ DE MI CAMINO! ¡DÉJAME MORIR! ¡DÉJAME IRME DE ESTE ASQUEROSO MUNDO!

    -Pero...

    -¡TÚ NO ME ENTIENDES, MOCOSA DEL DEMONIO!


    Apreté los dientes.

    -¡Pues te entenderé! ¡Quieras o no!-a pesar de su risa burlona, tomé una jeringa y pretendí que me la inyectaba. A juzgar por su reacción, él pareció creérselo.

    -L-Lo hiciste...

    -Todo va a estar bien, Lionel.

    -Mentirosa... mentirosa... mentirosa... -
    me dijo, y yo me acerqué para abrazarlo.

    -Ajá...

    -No soy fuerte...

    -No importa.

    -Ni siquiera soy tan listo.

    -Qué más da, la gente lista es aburrida.

    -No soy atractivo.

    -El arte no tiene por qué ser hermoso.

    -Estoy roto.

    -Eso es perfecto.


    Porque no eres el único.

    -Apesto...

    -Cuando me conociste yo también apestaba.

    -Soy sólo una basura...

    -Eres basura dorada.

    -Merezco estar muerto... quiero... morir... quiero ir con mamá...

    -No me dejes...


    Él susurró mi nombre.

    -Ni a toda la academia.

    -...

    -Al futuro que quieres forjar.

    -...

    -A la gente que conocerás en el futuro. A las vidas humanas que pronto verás si sigues aquí.

    -Quisiera ser... realmente la imagen que todos tienen de mí, pero...

    -Los demás pueden pudrirse, Lionel. Para mí, para las personas que realmente te queremos: Tú eres perfecto tal y como eres-
    dije, sonriéndole.

    Me acerqué a él hasta que nuestras frentes se tocaron. Sonriéndole sin parar. Porque estaba vivo. A pesar de todo. Había tanto que quería decirle, pero ese silencio… el silencio que nos rodeaba en medio de la basura era más que suficiente.

    -Gracias por existir.

    No sé cuándo, ni cómo, pero de pronto nuestros labios se juntaron. Nos besamos. Era raro. La vida manchada que desde que papá se fue tenía ahora se había hundido en la oscuridad. Pero no era una mala. Sino una hermosa, como si estuviese en medio del espacio, con un millar de estrellas brillando, todas con planetas desconocidos y bizarras existencias. Y es que eso era la vida al final del día. Una mezcla de dolor y alegría.

    Estamos rotos. Yo, y tú, y él. Esta vida. Este universo. Y por eso, queríamos protegerlo. Darle felicidad. No dejarlo ir. Que pudiésemos estar así para siempre, y que esta vida pudiese por fin darle algo bueno.

    “Por favor” pedimos a los cielos. “Déjalo ser feliz. Déjalo vivir.”

    “Déjanos ser felices.”



    [*****]

    2ND ACT - 2ND INTERMISSION

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    Última edición: 25 Mar 2018
  16. Ahkilendra

    Ahkilendra ¡Ya basta, Freezer!

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    Lo único que se podía escuchar era el sonido de un remo acariciando la oscuridad sobre la que surcaba el bote a que pertenecía. Sus infortunados pasajeros avanzaban, en incertidumbre y expectativa de una salida a esta locura, hacia lo desconocido pues el tiempo era su enemigo.

    Kristina se esforzaba en pensar a pesar de la tensión que sentía en su estomago. Recordaba los eventos recientes y consideraba que debía tener la mayor mala suerte del planeta como para terminar canibalizada por quien les tendió la mano al comienzo de esta locura.

    —Sí, ella me dijo que todos nosotros somos iguales, somos seres que el mundo ha usado para darnos golpes muy duros, somos almas puras que han conectado con el dolor y sufrimiento, y creo, no, sé que ya hemos tenido demasiado dolor por una vida.

    — ¡¡¡¿¿¿LA DOGE???!!! ¡Diamond, despertá boluda! ¿Qué no ves que el cabeza de coco y la doge te quieren flashear el cerebro?

    —¿Has vivido una vida marginada y marcada por el dolor, el desprecio, las burlas, la humillación... verdad?

    —. Pfft ¿Y qué? Ni que fuéramos de azúcar, el mundo está para la mierda y no hay nada que lo haga cambiar, solo queda adaptarnos ¿No que aprendimos de Freud antes? -

    —Ya no es necesario, Jihyun, porque nosotros podemos vivir en paz, en armonía, sin más dolor, no más llanto, podremos estar en una paz perpetua, una paz completa, un mundo perfecto y en armonía donde... –

    “Diamond…” la argentina escuchaba el croar de su compañera y daba miradas a sus compañeros y su lámpara que ardía con los fuegos de sus recuerdos.

    —Ella ha canibalizado a veintiún estudiantes y su última víctima fue Jaspe.

    Ella ahora era un monstruo. El que les hubiese canibalizado no era el único dolor que sentía en ella sino que ella lo hacía de una forma en que pretendía que todo estaba excelente y que esta era la solución final ¡Estaba convencida de ello! Es como cuando te decías una mentira tantas veces que terminabas creyéndotela.

    “Si te volvías “demasiado bueno” terminabas volviéndote: demasiado malo”.
    ¿Paz? ¿Armonía? ¿Vida sin dolor ni llanto? una linda idea. Si, hubiese querido decirle algo como: Si, Diamond, he sufrido en diversas formas y tuve rabia con el mundo y de mi misma, pero es parte de vivir.

    Otra caricia del remo le hizo evocar otra memoria reciente y el rostro en estrés de la que fue la líder de la cruz azul:

    “¡YA BASTA! Yo... Yo quiero paz ¡NADA MÁS QUE PAZ! ¿P-Por qué...? ¿Por qué es tan difícil de entender? La violencia es mala, la violencia... mata, yo no quiero, no quiero... ¡NO QUIERO MÁS!”

    —Oigan, cuanto creen que falte para llegar a otra isla —cuestionó impaciente White, sacando a la argentina de su pensamiento— sempai ¿no se le acalambran las piernas?

    —No te preocupes, Kohai, una vez estuve encerrado en un cubo que era un mundo mental y logré vencer antes de ser aplastado, pero estuve muchas horas incómodo. Era un popular que tenía claustrofobia.

    —Hey, Kristina, normalmente no eres tan callada, carnalita.

    —Estaba pensando.


    Eso sorprendió a White.

    —No te calientes la cabeza, sólo queda navegar.

    —Lo sé, Jesús, no veo nada —
    comentó mordaz soltando un suspiro.

    —No te lo tomes así.

    —Disculpa, es sólo que esto me cansa.

    —¡Ten esperanza, Lisiada-chan! —
    le comino Lacourt— recuerda que en los animes siempre hay un momento en donde los héroes se ven en un escenario lúgubre y sin esperanza donde ninguna de sus técnicas funcionan y deben usar su cabeza para luego llegar a un punto sin retorno en donde deberán enfrentar una prueba que los hará cuestionarse profundamente y luego hallarán la salida.

    —Es como dice mi sex…sempai, aquí.

    —Ojala chicos y fuera como en sus dibujos chi…

    —¡JAPONESES!


    Oh, paciencia. Esa era una virtud que se ejercía sólo en la confrontación y el estar con dos otakus tan animados podía ser una prueba de esta en todos los sentidos posibles.

    —Ok —tosió— japoneses —se corrigió a si misma recibiendo aprobación de ambos. Debía reconocer que sus ánimo era fuerte a pesar del escenario en que estaban—Pensaba en cómo llegó Diamond a esto.

    Adrien se cruzó de brazos.

    —A veces no todo es lo que parece.

    —Se veía tan buena.

    —Sí, Jesús, tan buena que ahora nos tiene en su panza digiriéndonos.

    —Oye a lo menos estamos buscando una salida.

    —¿Perdón? ¿Estás diciendo que me estoy rindiendo? Si así fuese me hubiese lanzado al mar de que rato así que no, no me estoy rindiendo.

    —No dije eso.

    —pero…

    —¡Vamos chicos, no nos peleemos! Tenemos que estar unidos en esta batalla y vencer a las fuerzas del mal —
    concluyó el heredero alzando sus puños con energía.

    Kristina iba a decir algo pero al ver los ojos de Adrien llenos de luz y preocupación similar al de un infante decidió guardarse su comentario y seguir con lo que decía. Lamentablemente tenía que darle la razón a Jihyun en que los otakus de luz podían llegar a ser desesperantes con sus grandes ánimos. Era como tener dos bombillas de doscientos watts dándote a ambos lados de la cara simultáneamente.

    —Ella sólo quiere paz, pero lo dijo de una forma en que quiere nada más que paz.

    —Los pocos caníbales que he encontrado siempre han sido de consumir, destruir o cosas así pero Diamond es la primera que veo que usa una causa “buena” —
    Lacourt soltó una risilla y sonrío a un lado— Jihyun-san tenía razón, aún no conozco de los caníbales para ir por los grandes pero no por ello dejaré de intentar. En especial con lo que cabeza de coco le hizo a mi kohai Ryrio.

    —Se veía tan normal, bueno realmente no porque me daba algo de que siempre tuviese esa actitud positiva —curioso comentario viniendo de un otaku como White— pero buscaba algo bueno. ¿Cómo se volvió así?

    —Una vez escuché de Lionel-sama que: el camino al infierno esta pavimentado de buenas intenciones.

    —Es eso —
    apuntó la argentina— La violencia de esta guerra le tuvo que terminar de freír la cabeza.

    La guerra cambiaba a las personas no sólo porque fuese el patio de juegos de la naturaleza caída del hombre sino porque en ese tiempo reinaba el conflicto en todos los ámbitos como si fuese el agua del río que golpease constantemente las piedras que eran las almas de los individuos que estaban bajo ella.

    —Bueno, pero debemos ser fuertes por nuestros amigos que nos esperan afuera.

    —Oh,claro, tenemos al señor coreano con cabeza de coco y la DOGE ¿Qué podría salir mal?

    —¡Miren!


    O Fortuna.

    Jesús señaló hacia el frente. Hilos de brumas se acercaron a ellos y en un momento estuvieron navegando en medio de la niebla donde no podían ver más allá.

    —No se ve nada, wey.

    —Esperen, algo se acerca.


    Los navegantes tomaron sus hachas. Sentían el pulso de sus cuerpos acelerarse a cada momento en que avanzaban. Lo que se acercó a ellos era algo que la lisiada no podía dar crédito.

    —¿Una nube de pico dulce?

    El pequeño cúmulo con aquellos caramelos argentinos flotó alrededor del bote.

    —Adrien, ché, no. No te metas ese pico dulce a la boca. No —instintivamente le dio un pequeño manotazo— ¡Adrien, malo! ¡No!

    —Mamá ¿eres tú?


    Esos ojos vidriosos carmesí llenos de esperanza y de ¿lamento? Estaban sobre ella, lo que movió algo en su interior: el deseo de protección. Nunca había visto esa faceta de Adrien, de hecho era la primera vez. Podía notar el ceño fruncido de Jesús hacia ella y eso le incomodó. Suspiró y acarició el cabello del francés quien se sonrojó levemente y le sonrió. ¡Era como un cachorro! Quizás eso era con él: buscaba amor, pero ¿por qué?

    —Adrien por favor…¡NO!

    Sin más el francés se metió ese pico dulce en la boca saboreándolo lentamente y sonriendo ante la sensación que invadía su paladar. Kristina esperaba lo peor quizás ahora Adrien se transformaría en otra nube de picos dulces vagando por la eternidad en las nieblas de esta oscuridad infinita hasta que no hubiesen más personas o más picos dulces. El tiempo pasó y pasó pero el joven galo seguía igual. Cada minuto que pasaban en este mundo el dolor de cabeza de la argentina crecía.

    —¡Que pico dulce más rico! Desde que Ryrio me dio uno me he vuelto fan.

    —A-Adrien… ¿ché, estás bien, no te duele nada? ¿No te sientes extraño? —
    decía observando a la nube que le seguía dando vueltas despreocupadas alrededor del bote.

    —Me siento de maravilla lisiada-chan —Adrien miró hacia el cumulo que irradiaba una pequeña luminosidad— ¡Gracias nube de pico dulce!

    —De nada, Adrien —
    replicó con una voz de niñita animada—. Estoy aquí para endulzar la vida de todos ¡Wiiii!

    La argentina vio como la nubecita le regalaba de esos caramelos a Lacourt antes de emitir un pequeño brillo multicolor y adentrarse en las brumas del infinito, tal momento le hizo revolverse los pelos y soltar una observación:

    —¡Y se va flotando! —Exclamó viendo como el heredero del líder de consejo despedía con su manito levantada al pequeño cúmulo. ¿No se suponía que, según Baru, los Otakus son líderes y ejemplo de sabiduría y guía? pero luego recordaba que estaba con Jesús y Adrien, uno en su mismo año y situación y otro con ideales muy fuertes sin contar como que también este mundo no seguía algo como las normas de la naturaleza que había aprendido en sus clases de biología con la profesora Austrid.

    Necesitaba mantener su mente tranquila, era algo que costaba. Se reprendía a sí misma, respiraba con cuidado para mantenerse enfocada pero su mano apretaba el remo.

    —Lisiada-chan.

    —¿Adrien?

    —¿Quieres que reme yo?

    —Bueno —
    cedió entregándole el remo, viéndolo remar y tararear el himno de la alegría como una especie de piloto de góndola.

    —¿Aún preocupada?

    Ella asintió:

    —Estamos dentro de Diamond y hace poco huimos de varios que querían nuestros recuerdos que se salían de nosotros sin explicación—la argentina observó la lámpara como los recuerdos que estaban en ella.

    —Ten ánimos, amiga, lograremos hallar el modo de Salir del mundo mental de Diamond.

    —Sí, carnalita, lo lograremos si estamos unidos.

    —Ché ¿me pueden explicar cómo lo hacen para tener tanto optimismo a pesar de la situación en que estamos?

    —¡Somos Otakus! —
    replicaron al unisonó dándole una sonrisa confiada a la argentina.

    —¿Y?

    —Tenemos el poder de la luz con nosotros —
    replicó presto Adrien, intentando mantener la moral en alto.

    —¡¿Y?!

    —Eh… pues —
    Adrien miró a los lados intentando buscar la respuesta.

    —¡Nos tenemos el uno al otro! —replicó Jesús.

    No sabía que le molestaba. ¿La extraña tranquilidad ante la situación que enfrentaban? ¿La critica indirecta a su falta de esperanza? Era como si creyesen que el mundo era una historia de fantasía en donde todo lo bueno ocurría y todas las cosas saldrían bien. Había visto a través de los ojos de Jihyun a Adrien y contemplado a Jesús en varias ocasiones y podía deducir que ellos necesitaban una gran esperanza pues era su sangre, si la perdían desfallecían. Sólo le bastaba recordar la discusión que tuvo Jesús con su arma o más atrás: el bosque Leuce.

    —Chicos ¿Por qué ustedes se sujetan tanto a la esperanza?

    —Si uno no se sujetará a la esperanza ¿Qué te queda? —
    replicó Lacourt, su ahoge se mecía suavemente sobre él como la cola de un felino atento a la presa— No es que me sujete a algo, sino me gusta esperar algo que no ves. La expectativa de que sucederá y eso te de ánimos. Sin esperanza la vida sería muy triste ¿no lo crees?

    —Sí, es cierto, pero hay ocasiones en que no hay esperanza ¿Qué haces entonces?

    —Te aferras a lo que sea y esperas —
    Le contestó el francés.

    “—Ché, me gusta su luz, pero bájenle un poquito” pensó para sí la Río de la Plata San Martín.

    El transcurso del bote por las aguas era silencioso y nada parecía anunciar una variación, pero las apariencias podían ser engañosas y generar una sensación falsa fuese de seguridad o desesperación, siendo generalmente la primera. La embarcación tembló y se remeció, forzando al trío a sostenerse como pudiesen.

    —¡Vamos muy rápido! —clamó la argentina.

    —Kero.

    —¡Chicos, miren! —
    Jesús intentó señalar a los lados del bote.

    —¡Es una ola gigante de nubes! —expresó Adrien alegre del descubrimiento.

    El bote estaba en la punta de lo que podía ser descrito como un tsunami de nubes que avanzaba veloz por el océano de tinieblas. Nadie se atrevía a alzar su cabeza sino sostenerse ellos y sus lámparas del bote como rogar por todo lo bueno que lo lograsen.

    —¡Esto es como Skypea, sempai!

    —¡Sujétense fuerte, tomodachis!


    La madera cimbraba por el movimiento. En ocasiones el bote tambaleaba y el par de otakus consideraba que eso era emocionante y temible mientras que la lisiada no quería evocar nada más de parte de este mundo de una buena demente. Sintieron repentinamente una fuerte presión sobre ellos, era el viento y eso sólo significaba que estaba ascendiendo a una velocidad vertiginosa rumbo a las brumas oscuras. Sólo pudieron cerrar sus ojos, lamentando no poder volver con los suyos.

    [***]​

    El bote tembló con fuerza tal que hizo saltar a los presentes. Lo primero que hicieron fue ver sus lámparas en donde estaban sus recuerdos y estas estaban intactas, sus esfuerzos por cuidarlas habían dado frutos aunque sus cuerpos les dolían a causa de los remezones. Adrien sostuvo el borde del bote y alzó su cabeza para luego dar brinquitos.

    —¡Tierra a la vista, tomodachis!

    —Mentada madre, espero que sea Skypea.

    —¿Qué diantres es Skypea?

    —Ah, Lisiada-chan, es una ciudad sobre las nubes en donde los mugiwaras fueron en su búsqueda por el one piece y allí tuvieron que detener a Enel.

    —Okeeeeeeeeeeeeeeeeey —
    La argentina se sintió tan despistada como cuando el profesor Peterson hablaba de algebra— ay, mi cabeza —esa punzada no fue por las sacudidas físicas sino mentales.

    ¿Es que acaso este mundo se burlaba de la lógica y las leyes de la física como parte del día a día? Luego recordaba que los mundos mentales eran lugares en donde la línea entre lo posible e improbable se difuminaba.

    [***]​

    “En medio del camino de nuestra vida me encontré en un oscuro bosque, ya que la vía recta estaba perdida”

    Esa oración de la Divina Comedia de Dante Alligheri se volvía tan real ante sus ojos. Frente a ellos un bosque frondoso de troncos gruesos, torcidos y enormes que se elevaban como gigantes ante ellos y cuyas copas privaban de ver algún firmamento o luminiscencia a excepción de un brillo minúsculo en lo profundo de su vientre.

    —Todo está rodeado —La argentina no hallaba salida alguna.

    —Debemos avanzar —ordenó Lacourt.

    El trió ingresó al lúgubre bosque que escondía lo que podía ser la senda a sus casas o a lo menos eso esperaban, después de todo la esperanza movía los pasos de los perdidos en medio de los caminos oscuros como una luz que calentaba sus almas para darles confort de que sus esfuerzos no era fútiles. La luz de sus lámparas era lo único que iluminaba su camino hacia las profundidades, que escucharen risillas infantiles no ayudaba en nada en subir el ánimo o disminuir la alerta de los presentes ¿Habían seres en el lugar? ¿Qué les podía asechar en el bosque? ¿Saldrían de aquí? Preguntas que se acumulaban en sus cabezas.

    —Este lugar me da mala espina —dijo la argentina viendo como sus compañeros caminaban con sus lámparas en algo, hasta que se detuvieron —¿Qué pasa, chicos?

    —¡Mierda, sempai, lisiada, se están extinguendo!—
    clamó el mexicano colocando su lámpara frente a él.

    —Merde.

    La argentina podría jurar que por primera vez escuchó a Adrien asustado. Le miraba mientras se acercaba a algunos árboles para cortar delgadas líneas de madera del tronco y alimentar el fuego de las linternas. Miró su propia lámpara y halló que lo dicho por Jesús era cierto: Los fuegos fatuos estaban perdiendo su potencia, pues apenas le iluminaba el pecho, sentía frío y no podía recordar aquel día en que tal persona ¿gritaba?

    —De-debemos conservar la flama de los recuerdos —advirtió Lacourt, reprendiéndose mentalmente no por haber escuchado por completo o haber grabado en su Smartphone las clases de Saphirre ya que su memoria la tenía llena de música y temporadas de animación japonesa— Si-si no, perderemos nuestra identidad y seremos asimilados por Diamond —concluyó extendiendo algunas ramas a la lisiada.

    —¿Asimilados? —cogió las ramas y metió una para alimentar la lámpara de Keroseno sintiendo el calor nuevamente. ¿Por qué estaba sucediendo esto? Miró una de las ramas notando que eran similares a las que encendieron en esa cabaña cuando la noche amenazaba con pillarlos sin una luminaria.

    —Debe ser así como come a la gente —dedujo White. La idea de que sus recuerdos se extinguiesen no le complacía pues era perder las vivencias con sus nakamas.

    —Kero, kero.

    Cada minuto en este lugar la incertidumbre y la duda aumentaban. Los otakus no dudaban de la esperanza de su compañero de al lado, pero sinceramente comenzaban, en diversas medidas, a tener sus reservas de cuidado con la discapacitada que iba con ello la cual murmuraba o refunfuñaba en voz baja. Le dolía a White ver que su compañera estaba lentamente e ignorándolo dando por perdida la batalla, pero había pasado mucho mas era su amigo y no la iba a dejar hundirse en la oscuridad. Era su deber como otaku y su razón de ser el preocuparse por los demás.

    La lisiada recordó algo, de un tiempo reciente y nada placentero:

    —¡Eres un monstruo! ¿Por qué le hiciste esto?

    —Quería hacerte un regalo por tu victoria.

    —¡Me hiciste cometer canibalismo!

    —No.

    —¿No? ¡De que rayos hablas!

    —Eso es asimilación, no canibalismo.

    —¡Cual es la puta diferencia! — Lo odiaba, lo odiaba con todas mis fuerzas. Me había hecho comerme a una persona y no a cualquiera sino a alguien que me había tratado bien en todo este tiempo.

    —Que has añadido un nuevo elemento a tu ser, mi querido ojos rasgados y uno que te potenciará como persona sin alterar lo que eres en la base

    Se sacudio a si misma al recordar la cara de ese sujeto demente.

    Notaban flores, arbustos y enredaderas que reptaban sobre los troncos que los observaban como testigos silenciosos mientras se adentraban en sus arcanos pasadizos y torcidas rutas siguiendo a la luz. En vez en cuando se replegaban a la espalda del otro poniendo atención a los alrededor pues escuchaban ruidos de animales y risillas como susurros.

    “Patatas con melasa”​

    —Patatas con melasa —Adrien esperó respuesta pero no recibió una, por lo que comenzó a hacer un beat con su boca creando una melodía improvisada que era la vergüenza de un rap que haría que Rose perdiese la esperanza, mas era tan mal hecho que causaba risas a sus compañeros. Un alivio en medio de la incertidumbre de la cual no podía huir porque siempre les recordaba algo: estaban perdidos.

    —Que canción más mala —le sonrió la argentina —fue como la vez en que…

    La discapacitada guardó silencio. Había olvidado la vez en que había cantado una canción con Consuela en su viaje de vacaciones tras haber terminado primer año. No era porque ella no se esforzare ni atesoraré ese viaje a Kenia sino porque simplemente había perdido aquel recuerdo.

    —Kristina.

    —¿Qué pasa, pibes?


    Jesús apuntó hacia la lámpara de la argentina donde uno de los fuegos se había disminuido a tal que se había extinguido.

    —Dime, que ibas a decir.

    —No lo sé.

    —No, es como mi abuela cuando…demonios.


    —Debemos encontrar la salida, andando —El ángel del olvido comenzó a morderse el labio. Se animaba a sí mismo a no rendirse y calentar la luz de los recuerdos que había atesorado por años como por ejemplo la vez en que Lionel y él, Lionel y él, Lionel y él… ¡No, porque él también! Sentía un frío preternatural calar sus huesos y conmino a sus compañeros a poner más leña lo que hicieron sin demora para alimentar el fuego. No querían imaginar que ocurriría si fuesen rodeados por las tinieblas.

    —Tranquilos —dijo White —mientras tengamos bosque podremos mantener la llama.

    —No queda mucho, lo presiento.

    —Si, además ¿Qué podría sa…

    —¡No! —
    Jesús le calló poniéndole la mano en la boca.

    —Oye ¿Qué te pasa?

    —Wera, te quiero, pero no invoques la mala suerte. Decir lo que ibas a decir es una deathflag, y en todo el tiempo que he visto series de anime eso significa que algo malo podría o va a pasar.


    —Jesús, con todo respeto eso es lo más tonto que he oído. Mis palabras no invocan cosas, ni que fuese una bruja ¡Joder!

    —Aaaaaaah…

    —Chicos, ánimos, no peleen. Seguro saldremos de esta si pensamos positivo. Vamos, inténtalo, Lisiada-chan. Ya verás que todo mejorará. ¿Qué tal si declaras algo positivo?


    Ella se negó, pero ante la insistencia de los Otakus decidió buscar alguna palabra:

    —Está bien, lo haré pero sólo para probar mi punto —ella inhaló y dijo —Oh, todo saldrá bien.

    Nada había cambiado, vaya al parecer atraer la buena suerte era algo que Kristina no había perfeccionado, la buena suerte pasaba al lado de ella o conceptos así no existían realmente. La sonrisa se posesionó del rostro de los otakus, según ellos Kristina estaba aprendiendo a tener esperanza y según ella había descubierto que la suerte era algo esquiva con ella.

    Conforme avanzaron y cortaron ramas de los árboles para mantener la luz se acercaron hacia la luz al final del túnel.

    —Adrien, estamos cerca.

    —Sí, sólo un poco más, ya saldremos chicos.

    —No creo que esa sea la luz que buscamos.


    La argentina se detuvo con su linterna en alto, luego Jesús y finalmente Adrien al ver que la fuente de esa luz era nadie menos que Madre Gaia y alrededor de ella una congregación de monjes que cantaban a su gloria.

    —Kero.

    —Me quitaste las palabras de la boca, Maeve.



    [***]



    Cuando morabas en la quietud por mucho tiempo, la música persistente podía convertirse en una sensación displicente y discordante, una paradoja de lo que debería ser una melodía. El trío del infortunio estaba ahora ante el enemigo del cual intentaban huir. Ella recibía la alabanza de sus monjes quienes estaban ante ella o caminando por el bosque en rondas elípticas dentro de un tempo conocido para ellos y otorgado por su diosa, una representación del sistema solar en donde Mother Gaia era el sol, sus monjes los planetas y el bosque el espacio exterior. Sentían terror ante su eminencia.

    Quisieron gritar, maldecir, pero estaban aterrados. No parecía que los monjes se acercasen a ellos ¿para qué? Si ya estaban frente a la maestra de estos que les observaba desde la altura con una mezcla de condescendencia y ¿piedad? Jesús ahora comprendía porque Hikari tenía miedo de luchar y su comentario respecto a que esto era otro nivel. Desde esta guerra que tenía la sensación constante de sentirse miembro de los cuerpos de reconocimiento contra los titanes.

    —Ahora formarán parte de mí y caminarán conmigo en la senda hacia la iluminación en donde todos somos uno.

    —¡Nunca!

    Jesús cargó con una de sus hachas hacia un par de monjes próximos que patrullaban el lugar y golpeó al aire. Kristina casi quiso caerse al suelo ante esa acción precipitada, pero ella y Adrien vieron que no hubo una respuesta a excepción de un curioso mantra:

    —¡Wololo!

    —¡Wololo!


    El otaku abrió sus ojos e intentó propinar otro corte pero los adoradores dieron un paso preciso y en sincronía hacia atrás evadiendo el ataque mientras no cesaban en la pronunciación del mantra sagrado.

    —¡Wololo!

    —¡Wololo!


    Ahora todo un coro se unía recitando el mantra de la divina comunión:

    —¡Wololoooo!

    —Ah, pibe que ahora todos tienen que…

    —¡Wololooo!

    —¡ADRIEN!

    —Lo siento, es que es pegajoso.

    —No cedas a su wolo…ah, jode pibe.


    —¿Podrá un grano de arena luchar contra la playa o una gota de agua correr en otra dirección dentro del infinito océano? —Mother Gaia mantenía sus manos en una simbología similar a la hecha por Buda sonriendo ante los intentos de esas semillas.

    —¡No!, no podrá el grano de arena confrontar al desierto ni la gota de agua al océano — corearon al únisono los monjes —porque Gaia es el origen y el fin, recuerda que polvo eres y al polvo volverás— los discípulos confirmaban en su mantra el estamento de su madre.

    Ella continuó:

    —El conflicto sólo genera dolor, éste da lugar al miedo, él que pavimenta el camino de la miseria que guía al sufrimiento. Mis niños por ahora lloran, pero yo secaré sus lagrimas y nunca más tendrán que perder nada porque en mi hay plenitud y felicidad.

    —Ché, se parece a los testigos de Jehová.

    —Si —
    Adrien se sentía incómodo no solamente por la situación actual sino por la forma en que se presentaba Mother Gaia ante ellos: una diosa. Había tenido problemas con la religión, pero por primera vez se sentía tentado en rogar al Dios que le habían enseñado sus abuelos por un milagro. No estaba Metatrón para ayudarle, pero Lionel le había enseñado que aún así seguían siendo humanos y por ende capaces de buscar una posibilidad en medio de la adversidad.

    —Es más sus cuerpos están recibiendo con alegría el fruto de mi corazón que rebosa sabiduría.

    —¡Misericordiosa eres tú, Mother Gaia! ¡Llena de verdad y sabiduría! ¡Tú eres luminaria afable y destello cegante!

    El trío no lo entendió hasta que Jesús fue quien dio la alerta: ramas enredaban sus cuerpos, similares a las de los robles de los que habían talado lo necesario para mantener viva la llama de los recuerdos.

    —No puede ser —La conclusión lógica golpeó a Kristina como un ladrillo directo en su cara, su rostro se retorcía por el asco.

    —¿Qué pasa, Kristy?

    —Personas...


    Jesús abrió sus ojos y no para una graciosa revelación de piedad:

    —Todos esos...

    —Árboles —
    cerró Lacourt.

    Ahora todos sentían la gélida sensación de un descubrimiento ominoso con lo que habían observado. Había trizado personas durante su transcurso en el bosque y posiblemente esos sonidos eran de los árboles mismos.

    —¡Retrocedan, pero ya! —ordenó Lacourt, siendo seguido por el dúo de los santos de Ned. El francés comprobó en esos momentos que la luz podía ser tan temible como la oscuridad, en especial la que emanaba ese ser llamado Mother Gaia.


    [***]​


    Cual habían hecho Adán y Eva ante la revelación de su pecado y destino por parte de Dios, el trío se escondió en la naturaleza. Estaban cansados de caminar, molestos ante la revelación y avergonzados de lo que habían hecho pero sabiendo que no podían retrotraer lo hecho. Si no fuera suficiente los fuegos de sus lámparas estaban disminuyendo. Ahora estaban en un dilema ¿debían mantener las lámparas encendidas usando a los que una vez fueron como ellos para buscar una salida o dejarlas que se apagarán?

    —Las lámparas… se están apagando.

    La decisión parecía obvia por lo que Adrien y Jesús alzaron sus leñas. Los recuerdos eran preciosos después de todo.

    —Debemos cortar leña.

    Ambos prepararon sus hachas para cortar. No había tiempo y las opciones se les habían agotado.

    Entonces Una voz femenina les detuvo:

    —No.

    Los otakus no dieron crédito de lo que habían escuchado de la boca de la discapacitada ¿estaba tirando el bote de su salvación?

    —Werita, ahora no. Lo haces o te cae el payaso.

    —¿Acaso quieres perder tus recuerdos?

    —¿No lo entienden? Esto es lo que ella quiere.

    —No tenemos opciones.

    —Sí, hay una pero no les gustará.

    —No…no, no, no y no ¡No vamos a apagar la llama! Los recuerdos nos hacen ser personas, si pierdo esa parte perderé parte de mi mismo.

    —Si no los dejas te quedarás cortando le…digo, personas aquí para conservarlos ¿sabes quien hace eso? Los caníbales.

    —Yo no quiero perder a mis amigos. Los recuerdos son lo único que me quedan de quienes he enviado al olvido, de quienes he perdido: Barbara, Allen, quienes han caído y mis amigos actuales: Lionel-sama, mis Kohais Ryrio y Jesús y todos los que esperan en Castlelot —
    los ojos de Lacourt se notaban vidriosos, gracias al reflejo de su luz en la lámpara— ¡No quiero perder esos lazos que me atan a ellos!

    Jesús puso su mano en el hombro de Adrien y se fijó en la argentina:

    —Wera, ¿Qué tal si te equivocas?

    —Cierto —
    replicó ella ¿qué tal si estaba errada en lo que decía? Pero luego había vivido algunas cosas en cierto lugar para recordar una o dos sobre el canibalismo y había mirado las cosas que habían pasado. Aún así no dejaba de ser una apuesta en donde podía perderlo todo— pero he pensando durante este viaje. No se han preguntado ¿donde encontramos esas hachas y lámparas? ¿Porqué cinco hachas y tres lámparas? ¿y porque encontramos ramas sólo aquí y no en otra parte? Adrien decía que Diamond nos estaba probando ¿sólo en el sentido de comernos o en que nos metió en una prueba de esas como de televisión? La piba quiere que hagamos lo que ella hace: comer a otros para conservar algo de uno. Si hacemos lo mismo ¿no le damos la razón con nuestras acciones?

    —¡Esto no es un anime! —clamó impaciente el mexicano por cuanto el tiempo les jugaba en su contra. Adrien miró a su Kohai sosteniendo con fuerza el mango del hacha— ¡Chava, si fallamos somos comidos. Maeve, Metratron y Hikari se unen a ella y…

    —¡No, Jesús, es la vida real! —
    le interrumpió la argentina con firmeza—Las acciones hablan más que las palabras y casi siempre tienes que tomar el camino difícil y culero.

    —Pero, si aún si fuese cierto…nuestros recuerdos.

    —¿Se van? Saben…Yo ya era Kristina antes de conocer a alguien ¿no? —
    Soltó una risilla baja —viví buenas y malas cosas, pero para eso primero tuve que estar viva.

    La argentina suspiró y miró a ambos, estaba cagada de miedo pero quería creer en ella misma por una vez:

    —Chicos, creo que puedo sospechar como piensa un cánibal.

    —¡Qué! —
    Adrien y Jesús casi se les cayó la quijada.

    —Pibes, ¿Recuerdan cuando LA DOGE nos ladró?

    Ambos asintieron.

    —¿Por casualidad no vieron a un tipo con cara de ciervo que les llevó por tres puertas?

    —Yo sí, carnalita.

    —Creí que era una prueba como las doce casas.

    —En una de ellas viví la vida de Jihyun y su tiempo en la Frank Academy.

    —¡Jihyun-san! —
    Saltó Lacourt al oír el nombre de quien le amaba.

    Kristina asintió:

    —Cuento corto: Bliss me contó que asimilar es añadir elementos nuevos a ti mismo sin modificar lo que eres y viví lo que era canibalizar a otros. Se siente bien pero se vuelve adictivo y las voces en tu cabeza joden como no te lo imaginas.

    —Por eso es así —
    consideró Jesús y Lacourt.

    —Sí, pero ese no es el tema —la argentina tosió—El tema es que creo que sé como Diamond come a otros: los hace desesperarse por sus recuerdos y los hace dependientes de ella para conservarlos. Así añade gente a ella pero no las pierde ¿Por qué tenemos cinco hachas? ¿No son dos para cada brazo bueno y una para un brazo ocupado? ¿tres lámparas? ¿Árboles y ramas parecidas por no decir iguales? ¿Esos eran personas? saben que creo: que ella lo planeo todo desde el principio.

    —No lo entiendo.

    —Ella quiere que hagamos canibalismo: comer a otros para potenciarnos.

    —Pero eso no es lo que Saphirre decía…

    —Adrien ¿No dijiste que te quedaste dormido?


    La argentina vio a los otakus sosteniendo sus lámparas, en especial a Lacourt que se notaba cansado y preocupado por lo que había allí.

    —Lisiada-chan ¿Qué si no funciona? Si lo que dices está mal, perdemos nuestros recuerdos y somos asimilados. Nuestro amigos, a quienes he olvidado y Lionel-Sama... se perderán para siempre ¡No quiero perder los recuerdos que tengo de ellos! —porque el olvido era la muerte, la anulación de la existencia y de los recuerdos. El cuerpo del ángel del olvido temblaba ante la expectativa de probar su propia medicina.

    —Hikari, Met, Maeve… —susurró el mexicano.

    —¡YA BASTA! —les detuvo la argentina, en especial porque creyesen en cierta forma que no le importaba su mascota —¡¿Ustedes creen que yo quiero?! —no recibió respuesta lo que la molestó más. Tuvo que respirar para calmarse—pero si no lo hago, por lo que he visto y aprendido, voy a perder algo más importante: mi vida y ché, ya he aguantado bastante pelotudeces que ningún ser humano con cerebro haría para formar parte del culto feliz felicidad del wololo por sostenerme de mis recuerdos ¿Me vuelvo amnesica? Creo algo nuevo y punto. Una vez alguien me dijo que uno es como la Luna: puedes tener diversos rostros, pero nunca dejas de ser ella misma. Quizás no seas la misma, si es que salgo, pero les aseguró que seré Kristina, tú seguirás siendo Jesús y tú Adrien y quizás nueva gente te odie o te quiera o los mismos porque son ellos mismos y te quisieron tal cual viniste a fin de cuenta eres un chico del cual es fácil querer. Así como la naturaleza misma cambia, nosotros también. El árbol vive y muere pero no deja de ser él árbol. Yo no recuerdo todo lo que viví en mi niñez, cuantos alfajores comí ayer o las veces que me han puesto la cabeza en un retrete con meao pero…— La piba se golpeó el pecho tres veces—¡Sigo-siendo-SHO!

    El coro de los adoradores de Mother Gaia seguía. Sentían frío en sus cuerpos pues la llama de las lámparas de Keroseno se había debilitado a tal que no podían ver más allá de sus brazos. Sus rostro estaban iluminados de una manera tétrica anunciando su paso al umbral de las eternas tinieblas. El brillo de los lentes de la argentina le daba un aspecto siniestro, pero los rostros de Jesús y Adrien con sus hachas en manos no se quedaban atrás. Sus respiraciones eran tan fuertes, a causa del frío y del temor, que se escuchaban.

    La argentina les dio un abrazo apretado a cada uno de sus compañeros y retrocedió varios pasos.

    —¿Dónde vas? —preguntó Adrien.

    —A la oscuridad.

    —Permanezcamos juntos.

    —Voy contigo, Lisiada-chan.

    —¿Estás seguro, Jesús? Aún cuando creo no significa que este en lo co…

    —Sólo me basta con que tú lo creas.

    —Pibe, qué respuesta tan cutre... pero gracias.

    —Chicos, yo quiero ir con ustedes —
    replicó Lacourt dandoles un abrazo tan fuerte que casi les pudo haber roto los huesos. Un abrazo teñido de miedo pero con una luz de esperanza que rehusaba morir— Los amo. Jesús-kun tú eres alguien con una luz potente y Lisiada-chan...

    —Kristina.

    —Lisiada-chan, a pesar de todo tienes una gran perseverancia —
    concluyó Adrien secándose las lágrimas que recorrían por su frío rostro mientras le pedía perdón a su madre, Lionel, Baru, Allen, Ryrio y todos sus amigos como enemigos por perder sus recuerdos tanto dulces como amargos. Los amaba de todo corazón, a lo menos a la mayoría, a pesar de que partieron en diversos rumbos. Se sostenía con más fuerza de sus compañeros por cuanto conflictaba en su interior entre el hacer caso pudiendo haber la chance de que lo que dijo la discapacitada fuese verdad y la desesperación de sentir sus recuerdos desvaneciéndose. El conflicto del hombre entre el deseo y la negación. Se sostenía con fuerza a quienes tenía cerca. En este momento los amaba aunque tuvieran que desaparecer y quiso cantar por última vez en aquella canción que reflejaba lo que él era y la causa que el creyó hasta el final: el amor como el vinculo supremo que un día volvería a los hombres hermanos, aunque en estos momentos estuviese moquillento y temblando sujetándose a sus amigos:

    Joie ! Joie ! Belle étincelle divine,
    Fille de l’Elysée,
    Nous entrons l'âme enivrée
    Dans ton temple glorieux.
    Ton magique attrait resserre
    Ce que la mode en vain détruit ;
    Tous les hommes deviennent frères
    Où ton aile nous conduit.

    —Hikari, Reiji, Sofía, Emil, Kristina, Franco, Baru y Ryrio —Jesús musitaba a sus amigos y pensaba en todas las cosas geniales que había pasado con ellos desde que comenzó este segundo año: lo dulce y lo amargo entremezclandose como una última bebida que consumía cual ambrosía por cuanto sabía que su sabor era delicioso y porque esta sería su última probada de aquel néctar divino —Tomo... Tsukame! egaita yume wo Mamore! daiji na tomo wo Takumashii jibun ni nareru sa.

    Escenas pasaban por la mente de la argentina como cintas de películas que se difuminaban. Una de sus flamas mostraba una escena en donde estaba sentada al lado de una mujer de ropas alegres y algo regordete ¿parecía retraída? No lo sabía, ni siquiera conocía su nombre pero ¡hey, se veía graciosa! Quizás alguien que hubiese conocido alguna vez con más tiempo. La llama se extinguió debilitando la luz de la lampará. Recordó por un momento a un muchacho pequeño, paliducho y de ojos rasgados. Que tierno era ese chino, aunque muy reservado ¿no? quizás era por sus costumbres de singapur ¿Eiji? ¿Teiji? ¿Effie? ¿Leiji? ¿Reinaldo Lee? no lo sabía. Ya no sabía nada. Un sujeto de pelo bicolor con un Bisturi y un deseo por la ciencia, ¿era un cientifico? sé llamaba Emil, si...se llamaba. Otro recuerdo de su primer encuentro con Jesús en un bosque rojizo y como su corazón se aceleró al verlo sintiendo rubor en sus mejillas y terror al correr de él, a pesar que luego miraba su risa despreocupada y alegre una y otra vez, algo que terminó diluyendose y extinguiendose. Luego una muchacha de cabellos café y un habla cantada y peculiar como el de una campesina cuyos labios sintió ¡Che, pero que había hecho! quizás lo sabía: la quería, pero ¿cual era el motivo? cada vez se difuminaba más hasta que esa dulce fantasma desapareció.

    Esta vez vio a alguien de forma más nítida. Era un hombre flacucho, cabello negro y con lentes que más que sonreír gruñía. No pudo evitar sonreír y derramar una lágrima en especial cuando recordó esa tarde en el café de Salvatorre en donde discutieron si el choripan era argentino o chileno ¡Chilenito tenía que ser! Ignoraba las bondades de la gastronomía argentina, recordó su casa y las locuras que pasaron allá como a su Padre y el hecho de que les guiase en medio de una gran batalla sacada de una película como Ready Player One. También cuando estuvo junto a él en un cuarto derruido y verlo llevado hacia el cielo por un dragón perdiendose en las nubes como sus últimos recuerdos. Su ímpetu le atraía aunque podía ser un conchudo más de una vez, pero él le hizo abrirse y quitarse esa formalidad que llevaba de casa.

    —Sofía...Franco...Maeve.

    —Kero —
    la ranita estaba en su bufanda.

    —Te amo... —gotas que cayeron de sus mejillas humedecieron el rostro de la anfibia. La protegería de la oscuridad que envolvía sus sentidos y su misma alma al momento que el ultimo haz de luz de la linterna era consumido, su cuerpo sentía tal angustia que le dolía e incluso sus dientes castañeaban a causa del frío preternatural que la invadía. Ella había decidido cruzar el umbral hacia la eterna pregunta por rechazar la luz que podría salvarle.


    [***]


    En el valle de sombras de muerte dos siluetas caminaban. Nada podían ver más allá de ellas pues tras el cierre de los pasos cegados por la luz, el último ocaso había llegado. Desconocían el estado de sus súbditos y adoradores e incluso de sus dominios pero lo claro era que no se podía huir de la oscuridad sino afrontarla. En otrora enemigos ahora estaban unidos al umbral del olvido y sus bocas exhalaban un vapor que se cristalizaba en el aire.

    —Tú fuiste a ese lugar una vez ¿no?

    —Si.

    —Este es un buen momento para presumir de tu regreso.

    —Tuve suerte, pero ahora no creo que haya una segunda vez.

    —Sería deshonroso dar la espalda al enemigo sólo porque es más fuerte.

    —¿Por qué me aprietas tanto la mano? ¿Tienes miedo, Dama argenta?

    —Hmph me insultas, Archiduquesa. Sólo te hago el favor de verte digna en los últimos momentos de tu reino.

    —¿Mio? No puede ser en estos últimos momentos de nuestro reino.

    —¿Un reino que me rechazó por un rebelde? Hmph, no gracias —suspiró— Jamás pensé que moriría al lado de mi nemesís.

    No hubieron palabras, pero si un último gesto: una sonrisa en la comisura de los labios de ambos seres que miraron hacia la oscuridad del abismo una última vez.

    —You can' t live without the fire, its the heat that makes your strong, because you' re born to live and figth it all the way —corearon ambas antes de ser envueltos en el abrazo de las tinieblas al igual que los otros reinos que conocieron por medio de los barcos de la experiencia que navegaban los mares de la comunicación.

    [***]​

    No habría luz ni esperanza o canciones conmovedoras que diesen ánimos una vez que las tinieblas engulleran. Sólo la más profunda oscuridad para quienes rechazaban la luz que se les ofrecía como salvación y el silencio indiferente donde sus canciones se perderían en un mutis perpetuo, pues el olvido y la muerte no distinguían entre héroes y villanos, ricos o pobres. Era simplemente él.

    AmakiAmaki Animos con tu asunto medico.
    TaKaTaKa here we are.
    LeoLeo Feels.
    Velvet.Velvet. La vida es sufrimiento.
    IceIce Me gustó el nuevo Reiji
    zXArtemisXzzXArtemisXz sea lo que sea y que te vaya bien con tus asuntos.

    o3o/ a todos.
     
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  17. Leo

    Leo ¿No ves que te voy a matar (con feels)?

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    Este mundo ajetreado parecía disminuir su ritmo. La vida continuaba aunque fuese difícil. Y que Lionel continuase en ella hacía las cosas mucho más llevaderas. Mientras tanto, esta chica hacía lo posible para seguir haciendo las cosas bien. Se esforzaba en que el pelirrojo pudiese ser feliz, aunque él dijese que encontrase en la academia ciertos rastros de felicidad. “Si tan solo pudiese buscarla para él y no los demás”, pensaba ella a veces. “Si tan solo pudiésemos ser nosotros dos. Siendo felices juntos, en un mundo donde no pasase el tiempo”.

    Ese pensamiento me hacía recordar el mundo blanco del inicio. Y en el viejo. La fruta nunca cae lejos del árbol, ¿no?


    Un pestañeo y me encontraba en las afueras de un edificio blanco. Esperaba, con el tío Stephane en el auto a poca distancia. Sentía ansias, apretaba los dientes y los puños para no comerme las uñas del nervio. Hasta que de pronto la puerta se abrió. Entonces lo vi salir, papá. Tenía algo de vello facial y el cabello descuidado, pero seguía conservando su expresión de siempre. Al verme, sus ojos claros se iluminaron, como en esos tiempos donde mamá estaba viva y bien.

    -Conejita…

    -¡Papá!


    Corrí en su dirección, y el abrió los brazos para recibirme. Lo abracé, y él a mí. Sentí unos sollozos casi silentes de su parte, pero no importaba, porque estábamos igual.

    -Te extrañé.

    -Y yo a ti-
    me dijo, tomando distancia para verme-. Dios santo, estás enorme. Toda una mujercita.

    -Hehe…-
    reí un poco, pero luego bajé la vista. Habían dudas en nuestra cabeza.

    -¿Qué ocurre, linda?

    -... ¿Me sigues queriendo?-
    pregunté, notando su expresión confundida-¿Aunque haya crecido? ¿Y me haya roto?

    Él sonrió, antes de volver a abrazarme.

    -No hay forma que haya dejado de quererte, conejita-me dijo-. De hecho…-agregó, temblando un poco-Por favor. Perdóname.

    -¿Perdonarte?

    -Por lo que hice. Por haber sido débil. Yo… estaba tan asustado, todo el tiempo. No me di cuenta de lo que estaba haciéndote…

    -Papá…

    -Fui un idiota que se dejó llevar por su propio mal. Tuvo que pasar todo esto para que me diese cuenta-
    comentó, mirándome. Sus ojos húmedos hicieron que mi pecho se apretase-. Yo… lo siento tanto.

    -Está bien, papá-
    le dije-. Está bien.

    -... ¿Me sigues queriendo, conejita?

    -Siempre, papá.



    Luego de un rato entramos en el auto de mi tío. Éste vio al viejo por el retrovisor un segundo, antes de echar a andar el auto, sin dar la vuelta.

    -Lucien.

    -Stephane.

    -Luces horrible-
    comentó el raid boss. Lejos de sentirse ofendido, papá sonrió.

    -Sigo viéndome mejor que tú-dijo. Nadie abrió la boca por un buen tiempo-. Por cierto.

    -¿Hm?

    -... Gracias por cuidar de mi hija.

    -Puedo ser muchas cosas, pero tengo moral.

    -Eso es difícil de creer.



    Para cuando regresamos a casa, papá se detuvo un momento en la entrada, viéndola. Me parecía que estaba rememorando el pasado, todo lo que había sucedido allí dentro. Tuve que tirarle del brazo para que reaccionase y entrara conmigo.

    Conoció a tía Fleur, quien saludó desinteresada, como con todo. Scarlett al verlo se paralizó, y en cuanto papá quiso darle la mano salió corriendo, avergonzada. Etienne apenas le dio la mano y luego se fue. De ahí lo llevé a mi cuarto y conversamos un poco sobre lo que había ocurrido. Él me dijo que pasó mucho tiempo en terapia, conversando con psicólogos y hablando con personas irritantes. Yo le hablé sobre mi vida con mis tíos y la escuela en general. En cuanto le comenté que había llegado a Durkheim, algo en su expresión cambió.

    -Has… ¿Has estado bien, conejita?

    -¡Claro! Tengo muchos amigos, ¡Y jugamos un montón con ellos! De hecho te los presentaré un día de estos.

    -Claro, cuando quieras, pero…-
    el viejo trató varias veces de decir algo-¿No has tenido problemas… ¿Sociales?

    Tardé un poco para comprender lo que quería decir. Pensé en todo lo que había pasado como impopular en este mundo. Si, fue durísimo, pero…

    -Estoy bien. En serio. Tengo mucha gente que me apoya.

    -... Si tú lo dices, conejita.



    Luego de eso papá y el tío Stephane tuvieron una larga conversación. Para cuando terminaron, me dijo que había vendido esta casa a su hermano, y que si quería comenzar a vivir con él. No tuve que pensarlo ni un minuto, el sí fue instantáneo.

    Tomó un buen tiempo, pero al final terminamos encontrando un nuevo hogar. Era mucho más pequeño que la mansión, de hecho me recordaba a la que tenía con el viejo… digo, el mío, fuera de este mundo, en Viña, antes de volar a Letzen. Pero aun así se sentía como una casa, con nosotros dos volviéndola una. El día en que nos mudamos fue algo extraño. Veía la vieja mansión irse al salir, con solo Etienne y Scarlett fuera, despidiéndonos. Mientras me alejaba, ahora definitivamente, pensaba en todo lo que con esta chica pasamos en ese sitio. Ese mundo blanco del inicio, cuando se volvió una jaula dorada, las manchas de mi familia… bajito, le dije adiós a Big Green y todo lo que físicamente quedó allá. Pero el resto, los recuerdos, se iban conmigo. Nunca los dejaría ir, porque todo, incluso lo malo, nos hizo lo que éramos ahora.

    Y fue también el lugar donde por primera vez conocí a cierto pelirrojo que nos cambió la vida.



    Nosotros no fuimos los únicos víctima del demonio de la mudanza (?), la familia de Lionel también estaba en ese proceso. De hecho, un día fui con él para buscar las últimas cosas que habían quedado en su ex hogar. Ese lugar era… bueno, traía buenos recuerdos. El tío Archer, Tristán, el eterno rival de esta chica. Aunque Lio decía que no le interesaba, sé que al menos un recuerdo bueno se llevará de aquí. También me pasó, de hecho. O nos pasó.

    No se cómo, pero… uh… de pronto este par inició a ponerse cariñoso… o mejor dicho ella, digo… estaban solos en una casa casi abandonada donde nadie más llegaría a interrumpirlos pero… ¡Ok, no necesito esto ahora mismo! Además éste es un momento íntimo del parcito, y yo no tengo por qué meterme con sus cosas… aunque el Brayan se haya mandado sus buenas peleas contra el RNG para salvarnos y… ¡Ok, no! ¡Soy papa casada, aunque comparta sus sentimientos no voy a-!

    -Yo... nunca he hecho esto y... bueno sí lo he hecho, pero jamás...

    -¿Con tus novias...?

    -Siempre terminaba con ellas antes de eso, yo...

    -Dime.

    -No se lo he dicho nadie, pero... tengo algo de fobia al sexo, desde... bueno... ya sabes.



    “Mierda, me lo quiero violar” pensamos ambos al unísono.

    - Una vez leí en los libros de mi padre que para las fobias sirve mucho la técnica de la exposición: En ésta, poco a poco, los profesionales confrontan al paciente con la situación tan temida. El estímulo gradual y progresivo hace que las personas de a poco vayan controlando sus temores.

    -Eso tiene sentido y es verídico-
    esta chica ya se estaba acercando, cuando él la interrumpió-. Gradual y progresivo, idiota.

    -¡P-Pero!

    -O te mandaré al diablo.

    -¡Ni sueñes que me vas a quitar mi support S, idiota!


    Él parecía algo confundido. Le mencioné algo al oído y nos reímos. Era estúpido, pero al menos podíamos ser estúpidos juntos y… oh, mierda, los besos de nuevo… uh… ¿P-Puedo saltarme esta escena? Creo que merecen privacidad y…

    -Lo siento, pero ya nos saltamos una escena NSFW y la programación exige al menos una explícita-comentó Max, apareciendo desde la puerta. Casi me caigo de la impresión.

    -¿S-Sucede algo?

    -¡Nada!-
    callé a Lio con un beso, aprovechando de decirle al careperro que se largase con un gesto de mi mano. Aunque luego me di cuenta de lo inútil de la acción, el vouyerista sonrió y desapareció poco después. Hijo de…

    De pronto sentí un par de manos bajo mi camisa. No pude evitar temblar, no estaba seguro de si seguir con esto o detenerlo, pero esta tipa siguió con el jugueteo independiente de lo que pensase.

    Y ps… no me quedó otra que dejarme llevar por… uh… lo que sea que estaba pasando…




    …No sé de dónde diablos esta chica sacó tanta energía. Pero este par cogió como conejos hasta la noche, y… sinceramente ya no tengo idea de qué mierda pensar considerando todas las cosas que pasé por culpa de la califa esta.

    -¿Estás bien? Luces… extraña-me comentó Lionel. Yo estaba tirado en la cama mientras él buscaba mi ropa, que ya no recuerdo para donde voló.

    -Estaba pensando-comenté.

    -¿Qué cosa?

    -Nunca creí que los orgasmos múltiples se sintiesen así.


    Él tosió.

    -Estás loca.

    -¡Esto es serio, Lio! Estoy en medio de una crisis existencial como las que te mandas, ¿sabes?

    -Si, como digas-
    mencionó, lanzando mi camisa a la cara-. Por cierto…

    -¿Sip?

    -¿De dónde aprendiste… esas maldiciones?-
    comentó, algo sonrojado.

    -… ¿Eh?

    -Pues… esa forma rara en que de repente decías cosas o insultabas…

    -Ah…-
    mierda, se me escapó el chilensis-P-Pues… ¡Y-Ya sabes! ¡Los gamers de la Frank… juegan en servidores sudamericanos para entrenarse, y el dicho ese, “conoce a tu enemigo”… ¡E-Eso! ¡E-Es entrenamiento para conocer sus mentes! ¡Ahahaha! Hahaha… ha…-quiero golpearme la puta cara.

    -… Una chica agresiva es… interesante-comentó él, escondiendo su rostro.

    -¿Qué?...

    -Permiso-
    musitó, corriendo hacia el baño. Me levanté de un salto.

    -¿Lionel? ¡Lionel! ¿Qué fue eso? ¡ABRE LA PUERTA, CONCHATUMARE!


    Cuando dije que no les creía a este par, los subestimé. De pronto pasó una semana. Juraría que el tiempo saltó como en muchas de las otras escenas, pero las marcas que teníamos me decía que probablemente había sido mi cabeza aturdida que no procesó bien las cosas. Solo sé que ahora nos estábamos arreglando para ir a la escuela, y él me comentaba cómo era un peligro para la sociedad. Y para el recuento, me da igual lo que diga, estoy de acuerdo con el pelirrojo violado.

    -Eres tan rara-comentó-. No he conocido a chica tan directa, estúpida y espontánea como tú.

    -Es porque soy única, creo...-
    mencioné, acercándome, cuando de pronto sentí que me abrazó.

    -Lo eres. Ni lo dudes. ¿Sabes? Me gustaría estar así toda mi vida... me siento cómodo, seguro, libre... es hermoso.

    El corazón de esta chica se aceleró. Él se sentía libre con ella… podía ser él mismo. Podía dedicarse a su felicidad.

    Podían ser ellos y el mundo. Por fin.

    -Podemos.

    Él me llamó, extrañado.

    -Huyamos juntos, mandemos al diablo a los demás, a la escuela, a toda la gente idiota. Iniciemos de cero, tú y yo. Sin importarnos de nada ni de nadie.

    Esta tipa hablaba en serio. Podía sentirlo. Ya estaba imaginando aquel futuro en donde por fin Lionel podría ser feliz. Donde ya no tendría que sacrificarse por otros, y por primera vez pensar en su felicidad.

    -Esa es una idea maravillosa-dijo. Ella casi salta.

    -¡Lo sé!

    -Podemos abandonar todo y a todos, iniciar de a cero. Será complicado, eso es seguro. Digo, si dejamos la escuela nos costará tener un trabajo digno, pero estará bien. Ambos somos orgullosos, tú para aceptar el dinero de tu madre y yo para depender de mi tío. ¿Además a dónde iríamos? Sí, quizá a un pueblo rural de Letzenburg, fuera de la ruidosa Centro, sería perfecto-
    comentó. Podía ver el brillo en sus ojos-. Somos listos, seguro conseguiríamos cada uno un empleo que solucione el hecho de no haber acabado nuestro ciclo académico, pero somos tan tercos que eso no nos bastaría. Nos esforzaríamos mucho para crecer y estoy seguro que lo lograríamos, somos un dúo de tozudos que ni el mundo puede desafiar sin recibir un golpe o dos. Posiblemente tendríamos un hogar humilde, pero bastante acogedor, nos casaríamos en una parroquia cercana, civil, porque a nosotros no nos gustan esos eventos grandes y ruidosos. Luego tendríamos niños, pobres diablos, ni tú ni yo tenemos caracteres suaves, por lo que serían prepotentes justo como nosotros de pequeños. Yo al principio me sentiría inseguro por todo lo que he vivido y porque jamás he tenido una figura paterna adecuada, y repetir los errores del que tuve sería algo que me daría mucho miedo. Pero tú eres una cabezota y sabrías ponerme en mi lugar ante cualquier eventualidad, supongo que aprendería en la marcha a ser un buen padre, del tipo que le da una tijera a un niño y si se corta le dirá: ¡Eso te lo buscaste tú solo, espero que hayas aprendido! Tú como madre serías increíble, alegre e infantil, ellos te adorarían porque jugarías con ellos. Serían unos mocosos felices, activos, jugando y rompiéndose los huesos pero libres a fin de cuentas. Quizá uno sea prepotente como yo, con esa peculiaridad que haga que prefiera los libros, pero tú sabrías conectar con su lado infantil e impedir que se vuelva como yo, alguien aburrido. Sí, trabajaría bastante, a fin de cuentas seríamos más, pero estaría bien. Aprenderíamos a sobrellevarlo. A organizar la comida, los viajes, las ruidosas navidades y todo lo que involucrará esa nueva etapa de nuestras vidas. Hasta que los niños se irían, espero jamás tener una niña, o sería el clásico estúpido que odiaría a cualquier rufián como yo que se acerque, quizá por eso Lucien y yo nos llevábamos bien y lo entendía tanto. Pero sucederá, pues tendrá tu terquedad. Lo aceptaré, será lindo, las bodas, las fiestas, mis momentos dándome cuenta que voy envejeciendo, tú también, pero seguiríamos discutiendo, siendo una pareja de ancianos que se ofenden hasta que pierden los dientes postizos, te burlarías de mí y yo de ti, pero incluso envejecer sería hermoso a tu lado. Sí, pienso en eso, y todo es hermoso.

    Si, lo era.

    Más había algo más. Podía sentirlo.

    Un pero.

    -Pero…

    -¿Pero?

    -Ese no es el futuro que quiero. ¿Dónde quedan los demás? ¿Los chicos de nuestra academia? ¿Sus futuros? ¿Cómo estarán sin su líder? ¿Cuántos morirán sin una orden adecuada?


    El corazón de la chica se sentía apretado. Podía entender por qué. Porque aquí había más en juego que su felicidad. Esa que ella priorizaba tanto, y que él dejaba de lado.

    -Me niego a tener una nueva familia sino protejo la que ya tengo. Mi hermano y cada uno de los estudiantes en nuestra academia, cada sueño que tienen en sus cabezas. Es mi deber protegerlos.

    -Lionel, pero eso es justo... no para ti... no para...

    -No somos los únicos en este mundo. Cada persona, cada ser en este vasto universo tiene una realidad que merece ser protegida. Yo quiero proteger la de ellos, ese es mi sueño. Crear una obra de arte que no sólo nosotros dos disfrutemos, porque parte de ser adulto es entender que en este mundo, tan complejo, tan detestable, tan repugnante, hay cosas que merecen ser protegidas.


    Es cierto. Ella lo sabía. Yo lo sabía.

    Pero aun así, se sentía como si algo se hubiese quebrado.

    Ella se quedó viendo a Lionel arreglarse para la escuela. Vio que la persona que creía que era había crecido. Era un adulto. Y se sintió tan pequeña e inútil como cuando vivía encerrada en su casa, o cuando Surt le recordaba una y otra vez que no valía nada. Y era doloroso.

    Pero también entendía. Y eso lo hacía peor. Porque no podía decirle que no a eso.

    ¿Es esto lo que significa volverse un adulto?



    [*****]


    De pronto, me encontraba en lo que parecía una colina. Junto a mí estaban dos de mis compañeros de confianza. Klaus en su traje de ciclista estaba esperando órdenes, mientras Alex observaba con su arma al imponente ejército que nos esperaba del otro lado.

    -No mentían cuando dijeron que este mundo mental era de alta peligrosidad-comentó el chico darks-. El nivel de estos familiares supera a la media-agregó, dando la vuelta hacia mí-. ¿Cómo procedemos ahora?

    -Solo apéguense al plan-
    dije, alzando el pulgar, del cual colgaba un hilo rojo, cuyo extremo se volvía invisible al alejarse de mí-. ¡Cris! ¡Andrés! ¿Están todos posicionados?

    “¡Listo y esperando, jefa!”

    “¡Usted diga y le damos!”
    -¡Klaus! ¡Lidera la carga!

    -¡Entendido!-
    su bazooka de pronto mutó en una bicicleta y, con un grito, el muchacho bajó la colina a toda velocidad. Al verlo venir, el que parecían el comandante de aquel ejército alzó una bandera.

    -¡Guerreros! ¡El enemigo osa venir solo hacia nosotros! ¡Como orgullosos soldados del ejército de Nagareboshi, hagamos caer la ira de nuestro Shogun sobre él!



    Un enorme grito dio pie a la batalla. Tambores sonaban de la retaguardia, mientras los soldados desenvainaban sus espadas y corrían en dirección del chico, quien con un salto devolvió a su arma a su forma original y cayó con fuerza tal que forzó a los más cercanos a detenerse. Eso le dio tiempo suficiente como para quitarse las gafas y que de pronto todo el sector a su alrededor se volviese roca sólida, guerreros incluidos.

    -¿Qué?...-replico el comandante, contrariado por aquel movimiento-¡Arqueros!

    Ante la indicación, los arcos se levantaron, y de pronto aquel sol brillante y excesivamente grande en el cielo se cubrió de flechas, todas en dirección hacia el muchacho, quien se disponía a cubrirse, más un tirón del hilo en su dedo lo hizo parar de golpe.

    Antes de que fuese alcanzado por los proyectiles, una oleada de hilos rojos apareció, tejiendo una barrera sobre el ciclista. En cuanto los enemigos se disponían a disparar otra vez, algo interrumpió sus movimientos por un segundo, y de la nada una lluvia de proyectiles oscuros cayeron sobre ellos. Desde el cielo, y colgado de un hilo, Dos Cristoforos aparecieron, gritando para llamar la atención del grupo.

    -¡Les voy a dar más duro que Maradona a la pelota, conchudos!

    La distracción fue vista como una oportunidad para que Klaus avanzase en dirección de las filas enemigas, disparando para derribar a los adversarios más cercanos mientras yo me movía junto a Alex para apoyarlo. Aunque el pánico cayó sobre nuestros rivales por un momento, el comandante no tardó en llamar a las armas otra vez y cargar contra Cris, atacándolo por la espalda. Por suerte era la copia, que se desvaneció en códigos. Molesto, fue contra el original, quien antes de recibir cualquier golpe fue impulsado al aire por los hilos rojos que le sostenían.

    “¡Pon más atención!”

    -¡Estoy en eso!-el muchacho aprovechó de disparar una y otra vez contra los arqueros enemigos mientras Klaus y Alex se enfrentaban contra la fuerza de ataque. Este último se hizo con una katana y no tardó en hacerle el peso a todo samurai que se atreviese a cruzarse en su camino. Yo retrocedí un segundo, llevando mis manos hacia Eros.

    -¡Chicos! ¿Dieron con el jefe?

    “¡Encontrado y marcado! ¡Envié las coordenadas con Alex!”

    Ante el comentario, noté que el aludido me observaba y asentía. Gracias a San Valentín, el arma de Andrés, solo tuvimos que pensar en nuestras intenciones para darnos a entender. Klaus, que también recibió el mensaje, nos hizo una apertura para movernos entre las fuerzas de asalto mientras Cris mantenía a raya a los atacantes a distancia.

    De pronto, fuertes rugidos se sintieron. Desde el aire comenzaron a llover bolas de fuego, que eran provocadas por largos dragones que surcaban los alrededores.

    -Mierda-repliqué, volviendo a mi arma-¡Necesitamos apoyo aéreo! ¡Vengan en seguida!

    “¡Claro! ¡A mover el paquete, mi dragoncito!”

    “¡Ya te dije que soy una salamandra, imbécil!”
    Continuamos abriéndonos paso entre la guerra. Incluso con el poder de mis compañeros, se hacía difícil poder avanzar con la lluvia de fuego de las bestias voladoras y guerreros por todos lados. Más de un momento tuve que usar a Eros para frenar a quienes se me acercaban demasiado. Una de las criaturas llegó a ras de suelo listo para atacarnos con sus garras, más de pronto otro dragón de aspecto occidental le cayó encima, derribándolo.

    -¡Yay, Ren! ¡Hora de yiffear mobs de tu especie!

    -¡No le voy a eso! ¡Y SOY UNA PUTA SALAMANDRA, MAGNUS!-
    le gritó el dracónico a un chico que llevaba en su espalda, antes de elevar el vuelo e ir por los demás enemigos aéreos.

    [​IMG]

    Aprovechando el momento, continuamos hasta dar con lo que parecía una tienda en la lejanía, la cual al avanzar comenzó a arder con fuerza.

    -¡Jefa!-Alex tuvo que lanzarme al suelo para evitar una llamarada que voló en mi dirección. Fue entonces que de pronto una figura surgió de las llamas. Un guerrero vestido de armadura oriental, que acorde al análisis de mi compañero se trataba del jefe de aquel mundo mental.

    [​IMG]

    -Traición… traición…-musitaba, levantando la vista en nuestra dirección-¡YO SOY TRAICIÓN!

    -Mierda, ya lo infectó el virus Takumi a éste-
    me dije, teniendo que esquivar las llamaradas que disparaba con su arma. Alexandr no tardó en lanzarse contra él, ganando tiempo mientras yo iniciaba a escucharlo.

    “Traición… traición… todos… ¡Todos son unos traidores!”

    -Confío en ti, Eros-dije, cerrando los ojos.

    “¿Por qué piensas eso?”

    “¿Quién eres tú? Por qué… ¿¡Por qué puedes hablarle a mi cabeza!?”

    “No venimos aquí a lastimarte. Solo queremos entender. ¿Por qué estás en guerra contra ti mismo? ¿Por qué te haces esto?”

    “Tu… tu no entiendes…”

    El ataque enemigo que iba a conectar contra Alex se detuvo de golpe, momento que aprovechó para retroceder de las brutales embestidas del jefe.

    “Quiero entenderlo.”

    “… Este mundo… el de afuera… hirieron a mi otro yo. Él odia. Odia muchísimo. Se odia a sí mismo.”

    “¿Por eso lo destruyes todo? ¿Por qué él quiere destruirse también?”

    “Yo…”

    “Pero este mundo es valioso. Es tu mundo. Y tú también lo eres. Me duele verte así.”

    “Tú… tú eres…”

    El guerrero frenó de golpe. Alex tomó eso como una oportunidad de ataque.

    -¡Espera!

    “Eres… ¡UNA MENTIROSA! ¡SÓLO QUIERES DESTRUIR! ¡HAAAAAAA!”


    Una fuerte explosión nos hizo caer. De pronto, todo se volvió rojo, el cielo, el pasto, hasta los familiares, que entraron en un estado berserk que forzó a Klaus a tomar distancia y a Cris a usar su revival.

    -¡MUERAN! ¡MUERAN TODOS! ¡TODOS SON TRAICIÓN! ¡TU, YO, ESTE MUNDO! ¡TODO DEBE ARDER!

    Una ola de calor comenzaba a quemarlo todo, incluyendo nuestras ropas. Haciendo lo mejor posible, me levanté, tratando de avanzar hacia el jefe a pesar de las heridas.

    -¡Señorita-Ahg!-Alex quiso detenerme, pero una llamarada lo hizo caer.

    -¡Puedo con esto!-afirmé con decisión, ignorando mis heridas. El guerrero dio un paso hacia atrás al verme acercarme.

    -¡Atrás! Tú… traidora…

    -¡No voy a retroceder!-
    repliqué-¡No estoy mintiendo! ¡De verdad quiero entenderte!

    -No es cierto… ¡No es cierto!


    “Por favor… déjanos ayudarte.”
    -¡NO ES CIERTO!

    El jefe alzó su arma contra mí, listo para golpearme. Pero no me moví. Lo enfrenté. Me gané una herida en el hombro, pero seguí allí.

    -Por qué… ¿¡Por qué no haces nada!?

    -Porque…-
    musité, tratando de no caer-No estoy mintiendo.

    El guerrero levantó su arma. Alex iba a intervenir, pero lo detuve. La hoja casi llega a mi cuello, pero se detuvo. La mano del jefe temblaba.

    -Por qué… ¿¡Por qué!?

    -Quiero… queremos ayudarte-
    afirmé.

    “Déjanos ayudarte.”

    El guerrero no dijo nada. Nos miró por largo tiempo. Y para cuando pensé que las cosas se irían a la mierda, dejó su arma a un lado.

    -Ya no quiero… ya no quiero…

    “Seguir odiando”

    “¿Por qué?”

    “Odiar duele… duele mucho… pero no puedo evitarlo… porque mi otro yo… no puede más… y está cansado de todo…”

    “Está bien. Podemos ayudarte a que el dolor pase.”

    “¿Pueden… hacer que el odio se detenga?”

    “No te preocupes.”

    Asentí, mirando hacia un lado.

    “Haremos que olvides el dolor.”

    Una infinidad de hilos volaron en todas direcciones, apresando al jefe. Desde el aire, impulsado por Rengnar, Andrés bajó al suelo, con los hilos surgiendo de sus dedos.

    -Gracias, jefa. Ya pude conectar con su corazón.

    Lejos de mostrarse enfadado, el jefe parecía… tranquilo. San Valentín estaba haciendo su trabajo. Mantuvo los ojos cerrados mientras el mundo recuperaba su color normal. Su armadura, vestiduras, incluso él mismo comenzaban a deshacerse.

    Entonces abrió los ojos. Nos miró. Y con un suave “gracias” se desvaneció en un millar de fragmentos.

    Casi caigo al suelo, algo agotada, pero Klaus alcanzó a atraparme.

    -¿Estás bien?

    -Nada que no se pueda arreglar con una poción-
    comenté, sonriendo. Mientras este mundo se fragmentaba, Rengnar y el otro chico, Magnus, corrían de vuelta hacia nosotros.

    -¡JEEEEFAAAA! ¡Eso estuvo geniaaaal! ¡Pareció escena de videojuego!



    Magnus y Rengnar habían llegado al club este año. Y había que decirlo, animaron mucho las cosas con su presencia. Este último tiempo las cosas se habían sentido algo extrañas en la vida de la chica… que se tuvo que aguantar un año con Adrien detrás de Lio siguiéndolo como perrito faldero. Pero aparte de eso, había algo en Magnus que le hacía sentir cariño por él. Tal vez porque veía en él lo que Lionel podría haber sido si su vida hubiese ido por un mejor camino. O porque se veía también a ella misma durante su segundo año.

    -Jefa… ¿Puedo preguntarle algo?

    -¡Claro, Magnus! Si es por lo de cuando te vi viendo Dora la Exploradora está bien, no le diré a nadie.

    -¡N-NO ESTABA VIENDO DORA LA EXPLORADORA! ¡E-Era…! ¡Era porno del duro!

    -Rengnar me dijo que la última vez que viste porno te tapaste los ojos y lloraste.

    -¡NO ES VERDAD!

    -Además, ¿En qué porno cantan “soy el mapa” mientras lo hacen?

    -¡J-JEFA, POR FAVOR! ¡Y-Y nos estamos desviando del tema!

    -¡Ahaha! Lo siento-
    el tipo era un amor. Si Lio y yo tuviésemos segunda cuenta algún día, ¿Sería como Magnus?

    -Como sea…-el chico parecía preocupado en serio. Traté de calmar la risa-¿Cómo puedo… uh… ser fuerte como usted?

    -¿Ah?

    -D-Digo… ¡Todos en el club son súper poderosos! ¡Klaus se vuelve durísimo, Cris revive, Alex puede usar cualquier pinche arma con solo tocarla y Andrés puede borrar emociones! ¡I-Incluso Rengnar se vuelve un dragonzote-!

    -Salamandra alada.

    -¡Esa misma cosa! Y yo… yo tengo una resortera para rastrear cosas… mi arma es inútil…

    -Ay, mi chiquillo, no diga eso. Su arma es súper genial.

    -Pero no es como las otras. Sí, es buena en lo que hace, pero… ¿Qué pasa si ustedes están en un predicamento? ¿Si no pueden defenderse? Y-Yo no podría hacer nada… como jugador en solo me voy a la mierda…


    Puta, este cabro. Nos recordaba a viejos tiempos.

    -… ¿Sabes algo, Magnus? Cuando yo estaba en segundo, las cosas para mí no eran tan diferentes como para ti.

    -¿Por qué lo dice?

    -Pues… ya sabes, mi arma es full teamplay. Como la tuya. Y durante esos tiempos me consideraban inútil por depender de otros. No era lindo.

    -Uh… ¿O sea que tenía a alguien como el señor Lionel diciéndole que no servía?

    -Yep. Pero era 200 veces más hardcore.

    -No puedo imaginar a alguien que supere el nivel de jodidad del señor Lionel... ¡S-Sin ofender, claro!

    -Te lo paso por esta vez-
    sonreí-. Pero. El punto es que llegó el momento en que supe cuál era mi rol. Y en base a eso tanto Eros como yo crecimos. Yo creo que será lo mismo contigo.

    -… ¿Está segura?

    -¡Claro! Los buenos pj’s no se vuelven OP en un día, necesitan entrenamiento. Ya vas a ver cómo con el tiempo te harás tan pro como los demás. ¡Es el destino de un gamer que se precia! Solo debes esperar a que llegue tu momento.

    -G-Gracias, jefa…

    -Y ahora que terminamos con ese tema, ¿Qué tal si volvemos a Dora la exploradora?

    -¡P-Pero dijo que no hablaría más de eso!






    -Oigan, ¿Alguien ha visto a la jefa?

    -De hecho no, aunque seguro está con Lionel haciendo sus cosas.

    -… ¿Puedes no comentar eso por favor? N-No necesito la imagen mental.

    -A todo esto, ¿Y Magnus?

    -Debe estar con algunos de sus “eroges”.

    -… Oigan, hay ruido en el club.

    -…

    -…


    PAF

    -¡¿QUÉ ESTÁ PA-¡?

    -¡Vaaaaamos, come ooon~! ¡Vamos todos allá~!

    -¡Manos a la obra!

    -¡En una sola manio-! ¡Oh, hola chicos!

    -… Hola jefa.




    Si bien las cosas de un lado iban bien, del otro parecían trizarse y caer. Desde hace tiempo que el trabajo de Lionel lo tenía cada vez más absorto. Nuestro tiempo juntos se hacía cada vez menos, y ese tiempo por lo general terminaba con comentarios ácidos de un lado y réplicas del otro. Cada vez que mencionábamos a los chicos del club el pelirrojo tenía alguna reacción molesta. Aunque al principio hacía gracia, y terminábamos molestándolo por ser tan celoso, desde la llegada de Magnus las cosas se hicieron peor.

    -¡No tienes por qué tratar al chico así!

    -No voy a dejar que arriesgue la vida de los demás por actuar impulsivamente. De no ser porque Allen logró contactarme se habría matado en ese mundo mental.

    -Lio, lo entiendo, pero una cosa es que haya cometido un error y otra muy distinta es que estuvieses a un momento de golpearlo. ¿Qué habría pasado si no me hubiese metido?

    -Créeme, no habría pasado nada. De hecho deberías dar las gracias. Ese mocoso inútil casi mata al grupo de segundo por separarse y forzarlos a buscarlo. Sabes perfectamente qué habría pasado si no fuese yo el líder de consejo.

    -Sí, lo sé. Casi me ocurre a mí, ¿Recuerdas? Ugh… estás actuando igual que Surt…

    -... ¿Por qué diablos lo defiendes tanto?

    -¡Porque es uno de mis chicos!

    -¡No necesitas actuar como su fuera tu bebé!

    -¿¡Por qué te molesta tanto cómo trate a Magnus!? ¡Yo no digo nada porque Adrien se la pasa a tu lado haciéndote caritas y diciéndote Lionel-sama!

    -¡Si lo haces!

    -Ah, bueno… ¡Pero ese no es el punto! ¡Magnus solo quiere ayudar y defender a sus compañeros! ¡Es todo lo que ha querido, igual que yo! ¡Y tú te estás volviendo su Surt!

    -¿Y qué va a hacer? ¿Matarme como tú…?

    -…

    -N-No… no era lo que quería…

    -Lo sé. Nos vemos, Lionel.




    No entiendo… no entiendo qué le está ocurriendo. ¿Es esto parte de la adultez? ¿Parte de crecer? No, ni ella ni yo podíamos creerlo. Que se convirtiera en esto por su voluntad.

    -El poder tiende a destruir a las personas-me comentó Max. No como el sacerdote, sino como el hombre que fue un número.

    -¿Qué estás planeando, ciervo engañoso?

    -Solo digo los hechos, amor.

    -… ¿Es parte también de tu acto, careciervo?

    -Tengo un papel que cumplir en esta obra también.



    Poder… el poder que lo llevó a convertir esta academia en lo que es hoy.

    El poder del líder de consejo…

    ¿Qué te está haciendo, Lionel?

    -¿Ceder autoridad? ¿Es en serio?

    -¡Solo piénsalo, Lio! ¿No sería más fácil dirigir la academia entre dos? Así no tendrías que cargarlo todo solo-

    -Ya tienes a las fuerzas de asalto. Nuestros guerreros más poderosos. Y ahora esto. ¿Qué estás planeando?

    -No estoy…

    -No soy estúpido. Ya tienes suficiente fuerza en esta academia. Un poco más y prácticamente nos tendrías en tus manos.

    -¡Lo estás diciendo como si quisiera hacerte algo! ¡Tú sabes que jamás podría hacer algo así! ¡Yo te amo, Lio!

    -Esto es distinto. Es trabajo. Y no voy a permitir que arriesgues la academia por una emoción del momento.

    -Lio…

    -… Jihyun tenía razón… Por favor sal. Tengo que hacer.

    -…






    De un momento a otro, estaba corriendo en la oscuridad, buscando. Tardé un momento en comprender que la chica quería encontrar a Magnus. Había un caníbal que lo tenía en peligro. No podía perder tiempo.

    Entonces lo encontró. Herido, y tirado en el suelo. Rápidamente usamos a Eros para frenar al agresor. Del tipo en cuestión comenzaron a surgir cuchillas, haciéndole agujeros en el torso. Aquellas espadas que ese monstruo buscaba reunir ahora lo destruían, vengándose. Entonces cayó al suelo.

    -¡Magnus! ¿Estás-?-un disparo me detuvo. El caníbal no estaba muerto, y mi compañero se había dado cuenta. No tardó el levantarse y apuntar con su resortera al otro.

    -Por qué… ¿Por qué ustedes… monstruos… son tan fuertes?

    -¿Magnus?

    -Si yo… si pudiera… este poder… podría proteger a mis amigos… a todos… nadie tendría que morir por mi culpa otra vez…

    -¡Magnus! ¡Espera! ¿Qué estás haciendo?

    -Jefa…-
    el pelirrojo dio la vuelta, sonriéndome-Lo siento. No soy bueno esperando.

    -¡MAGNUS!



    Un segundo más tarde el caníbal yacía muerto. Magnus estaba en el suelo, con las manos en la cabeza. Gritaba de dolor. Yo sabía por qué. Eros sabía por qué.

    -¡Ah! Ah… Ha… Haha… estas voces… duelen, pero… soy más fuerte… ahora… ¿verdad?

    -Magnus… no…



    Quise acercarme. Hacer algo. Pero de pronto noté que una espada apareció en la mano libre del chico, cuyo rostro denotaba algo extraño. Era esa pérdida de cordura que había visto en tantos caníbales. Pero…

    “Debemos hacer algo”

    -N-No… Magnus… él…

    -¡HAAAAA!



    Cerré los ojos, y de pronto escuché el choque de metal. A abrirlos, noté que Lionel estaba frente a mí. Había bloqueado el golpe.

    -¡Muévete! ¡Rápido!-me indicó.

    -Pero…

    -Agh… Lio… nel… ahaha… genial… ahora… soy fuerte…

    -Eres un monstruo.

    -Ya no… no tengo… que escuchar… mierda… ¡DE TI!


    Magnus quiso golpearlo, pero Psyche brilló, y el cuerpo de mi compañero se paralizó. Un segundo después una burbuja oscura lo rodeó, provocándole cortes que se abrían y cerraban. Sus gritos… eran horribles…

    -¡Lionel, por favor, no es-!-quise hacer algo, él no debía, no tenía por qué… pero entonces noté que Lio…

    …Estaba sonriendo…

    -Psyche…

    “Psyche. ¿Qué está sucediendo?”

    “No lo quiero… no lo quiero cerca… cerca de ella…”

    -¡Pysche, por favor, detente! -¡No tienes que…!

    “No lo quiero cerca de ti… ¡No lo quiero aquí! ¡Quiero que desaparezca!”

    -¡PSYCHE!

    El arma de Lionel se desvaneció de golpe, y Magnus cayó al suelo. Apenas respiraba. Quise moverme para ayudarlo, pero fui detenida.

    -No te acerques. Es peligroso.

    -Él no es…

    -Es un caníbal ahora.




    Horas después estaba en la arena del club de teatro. A diferencia de la mayoría de las veces, todos los impopulares de la escuela estábamos allí. En el centro, Lionel daba un discurso sobre “el final de la era de los caníbales en Durkheim”. Magnus estaba ahí, sostenido en el aire por Psyche. Rengnar gritaba, y Klaus se había visto forzado a frenarlo para que no hiciese una estupidez.

    Para cuando Lio dio la vuelta y movió su espada, debí cerrar los ojos. No podía verlo. No cuando Ren me gritaba, replicándome una y otra vez por qué no hacía nada. El resto de mis compañeros permanecía silente, pero sabía que estaban observándome.

    Magnus había muerto como un ejemplo del castigo a los caníbales. Él era uno después de todo, aquello que había cazado durante todo este tiempo.

    Así que no podía hacer nada al respecto. A pesar de lo que pudiese creer o sentir.

    … ¿Qué diablos he estado haciendo todo este tiempo?

    ¿Qué diablos te ha hecho todo esto?

    ¿Por qué?...




    Súbitamente, ya no me encontraba en la arena. Sino en un desierto. O más bien, Ex-land hecho desierto. Había sangre en todas direcciones, y el cielo estaba cubierto por una masa horrible, llena de ojos que miraban a todas direcciones. Y la risa… esa risa que resonaba en todos lados…

    Conocía eso. Eso que estaba ahí, consumiéndolo todo. Toxic.

    Y ahí estaba él. De pie en frente del desastre, con Psyche en su mano. La oscuridad de su arma lo rodeaba, creando un campo que reflejaba un cielo nocturno. Lo llamé, y él dio la vuelta.

    -¡Sal de aquí! ¡Ahora!

    -¡Lionel! ¡No puedes…! Yo… nosotros… ¡Encontraremos la manera! ¡Juntos! ¡No tiene que ser así!


    El hizo un gesto de negación.

    -Si seguimos esperando, él lo consumirá todo. No podemos… no puedo dejar que eso pase.

    -¡Pero-!

    -Lamento… lamento que este último tiempo hayamos estado mal, pero… Te juro que en ningún momento he dejado de amarte.

    -Lionel…

    -Por favor, escúchame. Aquí y ahora prometo, que no importa cuándo, ni dónde. Siempre te amaré. Siempre...-
    su mirada se centró en alguien más- Adrien, por favor, salgan del nexo. Me encargaré de todo.

    -No… ¡Lionel! ¡No lo hagas!

    -...Lucifina-
    dijo. Incluso en esta situación, él se veía... feliz-Te dedico…

    Mi última sonrisa.

    -¡Lionel! ¡LIONEL!

    “Gracias, Eros. Gracias… Lucifina.”
    -¡¡¡Psyche!!!




    Estaba ahí, en silencio. Tirada en el suelo, abrazando mis piernas. Como esa vez en el calabozo, solo deseando poder ver a Lionel otra vez. Hasta que de pronto la puerta se abrió. Como esa vez, Lionel regresó, herido. Solo que ésta vez no traía a Psyche consigo.

    -¡Lio! ¿Tú…?

    -Está hecho.


    Adrien se acercó también.

    -¿Cómo se siente, Lionel-sama?

    -Yo…-
    el chico miró su mano-No… no siento. Nada.

    -¿Qué?

    -Debe ser consecuencia de mi separación con Psyche. Las emociones asociadas a él ya no están en mi mente.

    -…

    -Necesito ver un médico.

    -Déjeme ayudarlo, Lionel-sama.


    Los otakus se alejaron en silencio. Seguí a Lionel con la vista. Él no dijo nada. Ni siquiera me miró. Incluso cuando le hablé sus ojos estaban vacíos de luz. No tenían esa calidez que me dedicaba cada vez que le hablaba, o el enojo cuando decía tonterías. Esa expresión… era apatía pura.

    Supe inmediatamente que Lionel lo había perdido todo. Todo lo que lo hacía él.






    Podía escucharlo. Pasos en un piso de cerámica. Eran los míos. En una oscuridad que emulaba aquella que vi alguna vez en el espacio. Su espacio. Veía reflejos a mi alrededor. De muchas personas. Algunas familiares. Otras desconocidas. Y en medio, el mío propio. El que estaba tras las máscaras y disfraces. Tras las otras cuentas.

    [​IMG]

    -Juntas hasta el final, ¿No Eros?

    “Juntas hasta el final, Lucifina.”

    -Por Lionel.

    “Por Psyche.”




    ....





    No supe cuándo, pero de pronto había vuelto a mi cuerpo. Había llorado tanto antes, creído que ver lo que papá había pasado me dejó sin lágrimas, pero ahora no podía sino dejarlas fluir.

    -Lucifina…-musité el nombre del proclamado “demonio” de esta escuela, que bajo toda la falsa historia no era más que alguien cuya voluntad y corazón la hicieron quien era. Un ejemplo de lo que un gamer era capaz de lograr-Quisiera que su legado fuese más que solo…

    -¿Puedes continuar?-
    preguntó Max. Me limpié la cara y asentí.

    Había que continuar. Todavía quedaba una puerta, y gente esperando por mí ahí afuera.

    Teníamos una guerra que luchar.



    [*****]

    2ND ACT - THE END


    Next song...


    [​IMG]



    -------------------------------------------------

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    Última edición: 30 Mar 2018
  18. Corvent

    Corvent |><(((((ಠ> ... Deal with it!

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    Quizás por sí solos, enfrentar a la norna del pasado no hubiera sido mucho problema para el grupo, incluso estando algo cansados de sus experiencias pasadas, en el momento en que las flechas comenzaron a caer, la gran mayoría de ellos se dieron cuenta que las cosas nunca eran tan sencillas. Las palabras de cierta argentina rubia se les venían a la mente, casi como si ella las hubiera pronunciado en ese mismo instante.

    Los proyectiles no eran muy certeros, puesto que incluso sin esquivar, la mayoría caía en lugares que parecían aleatorios. Un problema disfrazado de bendición, puesto que si bien aquello significaba que los niños sobre el árbol no eran profesionales, también significaba que no podrían predecir sus flecha y esquivarlas tan eficientemente, además de que, por la sola cantidad de los proyectiles, más de alguno los terminaría alcanzando eventualmente y Emil no estaba seguro de que sus capacidades curativas estuvieran a un nivel que le permitiera curar un caso de envenenamiento o de una quemadura por explosión lo suficientemente rápido para no exponerse a sí mismo a sufrir un destino similar, todo por la habilidad de la norna.

    Aun así, tenían posibilidades. El efecto que los volvía niños no podía ser algo fácil de mantener mientras se peleaba, tanto en términos de concentración como de la energía que debía de requerir. Aquello se podía inferir, porque aunque en cantidades mínimas, el grupo podía sentir como sus armas recuperaban su fuerza. Aquello no era más que una batalla de resistencia, una que ellos tenían las de ganar, puesto que cada segundo que sobrevivían significaba que estaban más cerca de recuperar la totalidad de su poder mientras la norna se debilitaría por cansancio.

    — ¡Mantengan un ojo en ella y uno en el cielo, en ambos dos! — Exclamó Klaus habiendo entendido la situación y tratando de que el resto del grupo llegara a la misma conclusión, mientras apuntaba con sus dardos a la norna.

    Franco por su parte no perdió tiempo, usando su resortera para atacar a su oponente. La mujer por su parte ni siquiera esquivó la piedra, usando el agua para detenerla.

    — ¡No sean tontos, váyanse de aquí! — Aquellas palabras de Urd no eran dirigidas a sus oponentes, después de todo, su misión era eliminarlos. No, esas palabras eran para aquellos que trataban de darle apoyo, uno que si bien la muchacha podía necesitar, significaba un peligro innecesario para los pequeños niños sobre el árbol.

    Emil lanzó más jeringas contra la norna, aprovechando su distracción, pero estas fueron detenidas por un muro de agua que se formó en la trayectoria de estas. Quizás si hubiera tenido más fuerza o más práctica, como Herophilos, las jeringas hubieran pasado, pero no fue el caso.

    Urd intentó devolverle los proyectiles al rumano, pero Klaus lo tacleó, poniéndolo a salvo mientras contraatacaba a su oponente.

    Franco intentó contestar el fuego de los niños sobre el árbol, pero la resortera no le daba precisión suficiente como para lograr un tiro certero a aquella distancia, además de la amenaza de ser herido por par parte del fuego enemigo o que su mayor amenaza, la pelirrosa, decidiera centrar su atención y atacarlo a él, algo que parecía bastante probable, considerando el hecho de que la muchacha parecía más preocupada por la presencia de sus pequeños aliados que de sus verdaderos oponentes.

    El alemán gamer aprovechó una leve distracción de Urd para correr hacia ella con la clara intención de atacarla. Uno de los pequeños, aprovechando que el muchacho se había acercado lanzó una flecha venenosa, pero el dragón sobre el hombro del Número Dos lanzó una pequeña llamarada, una que fue lo suficientemente fuerte para quemar y detener el proyectil de madera. El dardo de Klaus fue lo suficientemente rápido para superar las defensas líquidas de la distraída norna, dándole justo en el hombro, aunque luego el par de siervos de Lucifina se voy obligado a retroceder por el ataque de la mujer.

    El agua rodeó la herida de la chica, extrayendo el dardo y curando su herida. Incluso Emil y Gild no pudieron evitar pensar lo molesto que era pelear contra un deprimido, eso considerando además que la muchacha no tenía grandes capacidades de combate y que, si estaban teniendo problemas con ella, se debía al su propio debilitamiento y al de sus armas.

    — Si nos dices dónde está el cubo de luz no lastimaremos a los niños. — Indicó Klaus.

    — ¡¿Qué?, pero si nos atacaron! — El dragón en su hombro se quejó.

    — Nuestra misión es el cubo, mientras la cumplamos el resto no importa. — Hasta cierto punto aquello era verdad. Lo cierto es que lo ideal sería acabar con aquella instalación que solo daría problemas para su señora en la guerra, pero la situación se había complicado demasiado para ser codiciosos.

    — Eso no depende de mí. Ustedes son intrusos e incluso si de ello depende mi vida, no les permitiré robar nada de aquí.

    Urd refirmó su posición, al tiempo que el agua que la rodeaba se agitaba en reacción. Las negociaciones no parecían ser una opción para nadie en Nilfheim. En aquel laboratorio ninguna vida tenía valor, no a los ojos de su creadora, no a los ojos de los mismos habitantes.

    La batalla contra la norna continuó nuevamente mientras una torre se acercaba a aquel infierno helado.

    [***]


    Demasiados enemigos o desde el principio ellos fueron muy pocos. Los pensamientos de Emil eran difícilmente más que fragmentos, algo entendible después de todo, ¿quién se podía concentrar bajo tantas amenazas al mismo tiempo? Los laser del rubio recién llegado, el trío de nornas, cada una problemática en su propia forma, las abominaciones que por suerte comenzaban a ser reducidas por los esfuerzos del grupo y…

    — Reiji… — Habló para sí mismo entre alientos el rumano. Ahí estaba el compañero que, desde hacía tiempo estaban intentando salvar, el que los había dejado, terminando en problemas cada vez peores y que ahora en definitiva se había vuelto su enemigo. Pero aquel no parecía simplemente un cambio circunstancial. La persona que se hacía llamar Reiji era alguien completamente distinto y no parecía tener ninguna consideración por ellos, después de todo, no le había importado ni un poco la situación de Franco y ya había hecho un casi exitoso intento de deshacerse de Emil. Como un relámpago, la desenfocada mente del deprimido notó cómo el japonés no parecía tener ninguna molestia al usar su arma. Ningún signo de dolor o debilitamiento por los efectos secundarios que Aoi-chan había mostrado en el pasado. Algo realmente relevante había sucedido con el pequeño Nerd, que lo había cambiado en un novel fundamental y que, a ojos del de cabello bicolor, lo había transformado en un desconocido.

    Reiji volvió a apuntar con su cañón, disparando si ningún remordimiento a Gild, pero fue Klaus quien se movió para cubrirlo. Con su poder de petrificación le fue posible detener el rayo, no sin mostrar signos de que aquello no fue fácil, pero logrando contraatacar con los mismos fragmentos que resultaron haz de energía. El japonés logró esquivar los fragmentos lanzándose hacia un lado, cayendo pesadamente, pero evitando los proyectiles.

    Gild no se dejó intimidar, continuando su batalla, usando las cadenas que salían de Gilgamesh para atacar a las nornas. Urd atrapaba las que podían dirigirse a ella manipulando agua para atraparlas, Verdandi solo se limitaba a bloquearlas con sus puños limpios y evitándolas, haciendo gala de su buena complexión física, algo que no podían hacer en el mismo grado sus hermanas, sobre todo Skuld, que más que esquivar o bloquear, simplemente dejaba que su enorme monstruo de hilos recibiera el castigo.

    — Klaus, encárgate de la defensa. Tú puedes ocuparte de los ataques del japonés y ese rubio, ¿no es así? — Emil se acercó lo suficiente al alemán, que asintió con la cabeza.

    — Ciertamente, creo que podría hacer eso mientras busco una oportunidad de ataque. — El poder de Klaus era muy importante como para que este se mantuviera solo a la defensiva, y Gild no podía solo contra el trío de hermanas. Ellos dos podían mantenerse contra los cinco enemigos más problemáticos.

    Mientras que por su parte, ¿qué podía hacer Enache? Ciertamente, había algo que podía hacer, los oponentes restantes daban esa posibilidad, todo por el simple hecho de que sangraban.

    — Yo me encargo de las cosas deformes que quedan.

    Sí, aquellos monstruos podían parecer intimidantes y probablemente tenían una resistencia y fuerzas aumentadas, pero el rumano bien podía resistir uno o dos golpes, o por lo menos quedar lo suficientemente vivo para poder usar a Herophilos.

    Lancelot podría ser el alma de una fiesta, si tan solo sus brazos mecánicos dispararan luces inofensivas, pero aquello no era para nada el caso y cada laser podía ser mortal de impactar en el lugar correcto. Gild y Klaus debían mantener cierto trabajo en equipo si querían sobrevivir. El bello deprimido a duras penas lograba mantener a raya a Verdandi y a Skuld y su monstruo y el Número Dos bloqueaba a Lancelot y ocasionalmente a Reiji, que no disparaba tan seguido, llevando al muchacho a creer que el japonés tenía una gran cadencia de tiro en su arma. Klaus se permitió alegrarse solo un poco, porque cada descarga del Nerd requería toda su concentración para ser detenida, muestra del poder destructivo que significaban.


    El rumano no perdió tiempo, sabía que si lograba disminuir el número de abominaciones restantes podría ayudar al par y pasar a una táctica más ofensiva. Enache corrió hacia uno de los monstruos que se había alejado un poco del resto en su intento de atacarlos. Antes de chocar con el ser amorfo, el de los piercing se movió hacia un lado, pasando por un lado de este mientras dejaba que el impulso del monstruo y la fuerza de él mismo se combinaran para cortar el costado de su oponente con Herophilos. El corte no fue letal, pero sí fue profundo, lo suficiente como para teñir una buena parte de la ropa del deprimido, pero este no se detuvo ahí, alcanzando al monstruo herido, desapareciendo el bisturí y usando dos de sus jeringas vacías para enterrarlas en el cuerpo del ser que se había comenzado a debilitar por la pérdida de sangre, algo que no tardó en hacerlo caer al piso, inmóvil. Emil miró a su oponente derrotado, para luego ver sus manos. En cada una se hallaba una jeringa con el líquido vital del monstruo. El premio por aquella pequeña victoria.

    — Bien, veamos cómo resulta esto. — Sin dudarlo, el deprimido se inyectó ambas agujas directo en el pecho, en el lugar donde debía hallarse su corazón, para luego comenzar a inyectar la sangre recolectada dentro de este. Decir que el proceso era doloroso era quedarse corto. Emil sentía que el corazón le iba a estallar, algo bastante probable, por lo que, para prevenir aquello, él mismo se apuñaló con su arma.

    Las agujas se vaciaron y el rumano las extrajo de su cuerpo, lanzándolas al piso. Su cuerpo entero temblaba y probablemente hubiera colapsado de no haber sido por el bisturí manteniendo cierto nivel de control.

    “No apruebo una táctica tan autodestructiva, pero esta no es una situación en que podamos guardarnos algo. Tu corazón resistió, pero recomendaría inyectar otra zona la próxima vez. Probablemente se perderá algo de sangre por no ir directo a tu sistema circulatorio, pero será más menos estresante en tu cuerpo.”

    Emil escuchaba las palabras de su arma, pero no podía decir que las comprendía por completo. Ahora debía enfocarse en otra cosa. Súbitamente, el de los piercings sintió cómo sus dedos se volvían cálidos, cómo un aura negra comenzaba a rodear su cuerpo y entonces… sangre.

    El líquido rojizo comenzó a salir de la punta de los dedos de Emil, así como también cierta calidez se sentía en su frente. El fluido cubrió completamente las manos del deprimido, para luego comenzar a tomar forma, dureza, formando un par de guantelete, no eran perfectos, pero eran lo que el muchacho quería, por lo que colocó el bisturí en la parte trasera de su mano, fijándolo ahí. La punta de sus dedos era afilada y las partes estaban seccionadas por lo que podía mover sus dedos perfectamente. Ni si quiera tuvo que tocar su frente para saber que lo que ahí había surgido eran un par de pequeños cuernos.

    Sin perder tiempo, el rumano identificó a otra abominación que pretendía atacar a su compañeros, pero este la interceptó antes, usando las garras creadas por su sangre para cercenar al monstruo.

    “Tan filosas como podría ser una espada, pero más fáciles de manejar para alguien sin experiencia” comentó Herophilos “No tengo que recordártelo, pero no es bueno que usemos el Vestigio mucho tiempo.”

    Emil asintió sin responder. La última vez había comenzado a tener síntomas que no solo se debían a la pérdida de sangre, algo que el bisturí confirmó como un efecto de la niebla tóxica que emanaba su cuerpo. Quizás aquellas toxinas podían ser contrarrestadas en cierta medida con sus propias habilidades, pero no estaba seguro hasta qué grado estas podían llegar, por lo que. Pero…

    “Aunque estas condiciones no se dan habitualmente…”

    Tantos enemigos, tantos sujetos, tanta sangre con la que poder seguir reponiéndose a sí mismo. ¿Hasta qué punto podían llegar las habilidades del Vestigio?

    Uno de los amorfos arremetió contra el rumano, lanzándolos varios metros por los aires, contra el piso.

    — ¡Emil!

    — ¡No tienes tiempo para preocuparte por tu amiguito! — Fue Verdandi la que devolvió a la batalla a Gild, casi propinándole un certero golpe que habría resultado en una situación similar a la del deprimido menor, pero que el rubio evitó golpeando uno de los costados de la pelirrosa con una cadena y en cambio haciéndola retroceder a ella.

    La norna tenía razón. Cada uno tenía su papel y el del de cabello bicolor era acabar con las abominaciones, cualquiera fuera el costo.

    “Presentas daño en las costillas derechas. Una fracturada y una astillada diría yo, además de una pequeña ruptura en el pulmón.”

    “Eso debe ser por lo que no logro recuperar el aliento” pensó Emil, escupiendo un poco de sangre. La abominación no había terminado y ya estaba cargando de nuevo contra su presa, pero el de iris grises rodó hacia un lado, evadiéndolo, para luego clavar el bisturí en la parte trasera de su guantelete en la zona donde Herophilos había indicado que se hallaba el problema. Sangre brotó, pero se detuvo en un instante cuando el chico retiró la cuchilla.

    — Me pregunto si todos serán igual por dentro. — Murmuró Enache, recuperando el aliento y preparándose para atacar de nuevo.

    [***]


    — Ese deprimido va a ser el primero en caer. ¿No ves lo que te decía? — Indicó Lancelot a Reiji, que solo asintió en respuesta.

    El duo había intentado desde hacía un par de minutos pasar la defensa que significaba Klaus, pero el número dos no tenía tal rango solo por alardear. Tanto él como Gild habían logrado mantener un resistente perímetro, no logrando lastimar a sus oponentes, pero tampoco recibiendo daño ellos. Sólo las abominaciones eran permitidas de deambular, porque Emil se estaba encargando lentamente de ellas. El grupo no pensaba acercarse demasiado al centro del árbol que poseía tantas habilidades impredecibles, no sin un plan o sin que los tres pudieran actuar.

    Allen había desparecido prácticamente igual de rápido que les había alertado y ni Reng ni Franco daban señales de recuperar la conciencia. Bien podían estar muertos, pero los peones de Aracely no tenían tiempo para comprobarlo y los siervos de Lucifina estaban en una situación demasiado complicada como para arriesgarse a terminar igual que el par que había recibido el Requiem.

    Reiji había comenzado a molestarse. Su arma era poderosa, pero a menos que algo distrajera a Klaus los suficiente, simplemente su poder de fuego no bastaba. Aun siendo un H-00, la experiencia del número relucía en batalla, superando al japonés, que había comenzado a sentir cómo su arma, aunque seguía disparando con igual potencia, tenía un límite. Lancelot podía tener razón en que si esperaban que el par de deprimidos se cansaran, podrían ganar, pero eso también incluía la carga del arma del de ojos rasgados. Si el cañón se quedaba sin energía, solo pensar en lo libre que quedaría Klaus no pronosticaba nada bueno.

    El cuerpo de Shiraishi no era el de ningún atleta, por lo que intentar algún ataque sorpresa en el par de alemanes no era una opción, pero aquello tampoco era necesariamente su fuerte. No, él era un Nerd, algo que no cambiaba incluso siendo un H-00. Su poder no se basaba solo en su arma, sino en su cerebro.

    Era claro que la protección que ofrecía Klaus estaba en un nivel bastante alto, pero Gild no parecía ser un luchador muy adepto. Sus movimientos no eran malos, pero era claro que carecía de estrategia, y eso era algo que tenían que aprovechar si querían acabar con los intrusos. Un ataque centrado en el de iris azules bien podía acabar con él, pero también significaba quedar expuestos al Gamer, pudiendo resultar aquello en una o dos bajas.

    Urd era el soporte del equipo, por lo que no se podía considerar para un ataque, aunque sí como para poder distraer al gamer con su control de agua, combinado con las raíces de Yggdrasil, el resto podía quedar libre para un ataque directo a Gild. El japonés podía usar su cañón como última instancia para detener al Número, mientras que los vermes detenían las cadenas del deprimido, dejando libres a Verdandi y a Lancelot para acabar con el usuario de Gilgamesh.

    Shiraishi no perdió tiempo en comunicarle su plan al resto mientras continuaban su asedio, mientras lo hacía no pudo evitar notar cómo las abominaciones seguían siendo eliminadas por el supuesto deprimido que debía haberse comenzado cansarse. Ciertamente, el muchacho estaba cubierto de rojo, pero la distancia no le permitía saber si la sangre era solo de las abominaciones o también de él.

    Estando el equipo entero informado, el plan de Reiji fue puesto en acción de inmediato. Ramas envolvieron los pies de Klaus, que comenzó a petrificarlas para liberarse, no sin recibir golpes del agua de Urd, no debilitantes, pero sí distractores. El ser gigante de vermes de Skuld se abrió, extendiendo su cuerpo y atrapando tantas cadenas como le era posible de la doncella de hierro de Gild, abriendo paso a Verdandi, que no dudó en avanzar, siendo protegida por los laser de Lancelot. Pero tal y cómo había previsto Reiji, el Número Dos ya avanzaba hacia su compañero, por lo que el Nerd atacó con su cañón. Este fue petrificado, pero le dio tiempo a la norna más animada de las tres a acercarse a Gild.

    — ¡Hasta aquí llegaste, bonito! — La pelirrosa se posó justo por el lado del alemán, parándose firmemente para darle su mejor puñetazo al muchacho, pero solo terminó golpeando algo tan duro como el metal— ¡¿Qué-


    La norna no logró procesar la situación lo suficientemente rápido, hasta que sintió como su cintura era cortada, varios centímetros.

    — ¡Verdi!

    Fue Skuld la quetomó con sus hilos a su hermana y la alejó, llevándola directamente con Urd, que comenzó a curarla.

    El plan había fallado. Emil había vuelto junto a Gild, protegiéndolo del golpe de la homúnculo, la distancia no les había permitido ver que el deprimido no solo había estado destruyendo a las abominaciones. En su antebrazo izquierdo se había formado una gran masa rojiza, similar a un escudo integrado a este, mientras que desde el derecho una hoja de por lo menos el tamaño de una katana se extendía, desde el mismo lugar donde había incrustado a Herophilos. La formación rojiza se extendía hasta los hombros del rumano y ya había comenzado a conectarse en partes por su espalda. Así mismo, los cuernos en su cabeza ya eran claramente visibles, así como una solidificación que cubría la cicatriz que le había dejado Rengnar en la mejilla hacia no mucho.

    — ¿Emil?, ¿estás bien? — Preguntó su compañero deprimido.

    — No bien, pero aún bajo control. — Casi como acentuando sus palabras, Enache se tambaleó un poco, para luego alejarse un par de metros del rubio. Los dedos de la mano izquierda del rumano no respondían, por lo que, incluso con la formación del escudo en este el golpe de Verdandi debía de haber provocado daños.

    “Probablemente tu brazo esté roto”

    Emil no dudó ni un segundo en enterrar la espada de su mano derecha en su antebrazo, una parte por lo menos que había dejado sin cubrir por la sangre solidificada. Un par de segundos bastaron para que la extremidad del deprimido volviera a funcionar.

    Cada abominación que el deprimido había estado derrotando lo habían hecho más fuerte, habían aportado con su sangre a su cada vez más completa armadura. Pero aquello no era algo que pudiera continuar por mucho tiempo. Su condición física era optima, pero no la mental. Podía sentir como el Vestigio se volvía más fuerte y, si bien había logrado controlar algunos de sus efectos secundarios, el gas comenzaba a afectar sus sentidos en formas que simples fármacos no resolverían.

    La batalla continuaba siendo una de desgaste, pero nada bueno iba a resultar para uno de los dos equipos si no hallaban una manera de terminarla.

    [***]


    “Vaya equipo más ineficiente”

    Emil lanzó una jeringa al monstruo de vermes, resultando en una explosión al impacto. El instrumento había estado cargado de nitroglicerina, una forma mucho más cómoda de lanzarlo con más precisión y seguridad para el deprimido. Aquel comentario no había venido ni de Herophilos ni del Vestigio tomando el control, al menos no directamente. La voz había sido la de Allen, algo que sorprendía hasta al mismo deprimido, pero la fuente en sí había sido… una sombra, su propia sombra, hablándole.

    “Son alucinaciones, Emil. Parece que las toxinas de tu aura son realmente problemáticas.”

    Si realmente había comenzado a alucinar, el rumano debía tener cuidado. Un error y podía terminar de la peor manera, sobre todo ahora que había comenzado a pelear más directamente. Su sangre solidificada era bastante resistente y cualquier daño podía ser reparado. Mientras sus enemigos flaqueaban él se volvía más fuerte, pero eso requería que peleara más para conseguir más sangre y poder mantener aquel estado de forma segura. Pelear para vivir y vivir para pelear, repitiéndose en un ciclo. El tiempo que se mantenía activo el vestigio le daba más y más control y si se descuidaba, podía terminar desangrado por la creación de la armadura que parecía empecinado en terminar aquel poder. El bisturí hacía lo que podía para mantener bajo control a la virgen sangrante, pero el estado mental de Emil se deterioraba cada vez más. Si los síntomas iniciales del Vestigio no habían funcionado en él, la guerra psicológica de las ilusiones sí podía afectarlo.

    “Reiji debe morir antes de que Franco despierte.”

    “Pero si es que está vivo.”

    “No estaría mal que Rengnar sí hubiera muerto.”

    “¡Ah!, la duda de no poder acercarnos a comprobarlo.”

    Varias voces, todas provenientes de su sombra, ahora dividida en varias entidades. Verdandi, había vuelto al ataque, curada por Urd, aunque no en condición óptima. Al parecer, al igual que él mismo Emil, ella no tenía maneras de reponer la sangre de otros y eso le jugaba en contra a la norna jardinera. Su golpe era mucho más débil que el primero que había recibido Enache con su izquierda, lo que no quería decir que no provocara daños.

    La sangre del de iris grises había cubierto sus pies con una especie de calzado filoso que le permitía liberarse de raíces con mayor facilidad, por lo que estas no eran un impedimento tan grande.

    — Esa jodida discapacitada que no nos dio toda la información del deprimido. — Se quejó Lancelot, viendo cómo habían perdido parte de la ventaja que tenían hasta hacía un rato. Emil pudo escucharlo y se distrajo de inmediato.

    — ¿Discapacitada?

    — ¿Oh? — El Nerd no perdió la oportunidad de perturbar a su oponente — ¿No sabías? Así como ustedes se unieron a los números, esa rubia discapacitada ya se unió a nosotros. Nos dio algo de buena información, aunque parece que no tanto como podría.


    — Kristina… —
    Ya no había un Reiji que salvar, un Franco que bien podía estar muerto y ahora Kristina los había vendido.


    — También hay un tipo que habla muy mal.


    ¿Quedaba aun un grupo con el que reunirse? Aquella batalla que podía resultar en su muerte había perdido sustancialmente importancia. Realmente, ¿por qué seguía peleando en una guerra que no era la suya, si aquellos con los que se suponía debía volver a su tiempo parecían haberse decidido por hacer otras cosas y tomar bandos?

    Klaus había comenzado a redirigir los escombros de los laser que bloqueaba contra las nornas, entorpeciendo sobre todo a la deprimida, mientras que Reiji y Lancelot formulaban un nuevo plan de ataque. La intervención del de cabello bicolor no era el fin de la batalla, eso incluso si el resto no sabía de lo precario que se estaba volviendo su estado mental.

    [***]

    AmakiAmaki TaKaTaKa No hice lo de Kristina muy largo para ya postear luego XD
    LeoLeo Despierta que nos falta mano de obra!!
    IceIce Que Reiji y Lancelot pongan a trabajar esas mentes brillantes! o/
    Velvet.Velvet. AhkilendraAhkilendra La trama se espesa (?)
    zXArtemisXzzXArtemisXz Se te desea lo mejor, mujer o/
     
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  19. Leo

    Leo ¿No ves que te voy a matar (con feels)?

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    ¿Qué habría tras la última puerta? Era la pregunta ahora. ¿Una nueva vida? ¿De quién?

    -¿Te cuestionas lo que hay más allá?-preguntó Max, adivinando lo que el chileno pensaba.

    -Entre otras cosas-dijo Franco-. ¿Qué se supone va a pasar ahora?

    -Viste a alguien que conoces. Luego a alguien que deberías haber conocido. Y ahora, ¿qué piensas que queda?

    -Críptico hasta el final-
    bufó el sudamericano-¿Y luego?

    -¿Luego?

    -… ¿De verdad voy a salir?


    El sacerdote no dijo nada.

    -Me irritai, careciervo-el gamer se encogió de hombros dando la vuelta. Al abrir la última puerta, la luz lo cegó como en las otras.

    Pero a diferencia de las ocasiones anteriores, no se vio en un nuevo cuerpo o mundo. Solo en oscuridad. Verdadera y aterradora, donde ni su propio cuerpo podía verse.


    3RD ACT

    Raise the curtain!


    En cuanto aquella voz se escuchó, la luz pareció resurgir. Cortinas se movieron alrededor, mostrando que el muchacho se encontraba en un escenario digno de un concierto de esos elegantes que solían dar en el teatro. Un centenar de asientos lo rodeaban en media luna, todos aterciopelados, pero vacíos. A excepción de uno, donde Max se encontraba, bastante cómodo.

    De pronto, las luces se apagaron y los reflectores se centraron en él.

    -Bienvenido al tercer acto de este réquiem-dijo, haciendo una reverencia-. Dime, ¿te has dado cuenta de lo que esta tercera puerta representa por fin?

    -¿Qué mierda se supone que debo hacer ahora?

    -¿Qué crees tú que deberías hacer?

    -¿Por qué tení’ que responderme con pregunta’?-
    el sudamericano no se sentía cómodo. Esto era como el sendero de la verdad del Caballero de la Armadura Oxidada. El sacerdote no dijo nada, probablemente estaba esperando una respuesta. Lo que le forzó a detenerse un momento y pensar.

    ¿Por qué, en lugar de aparecer en el cuerpo de alguien, apareció en este escenario? Y otra cosa, no como público, sino como parte del acto, si es que se encontraba en el escenario. ¿Eso significaba que debía actuar de alguna forma? ¿Presentar algo?

    -Lo vas entendiendo-mencionó Max.

    -Y ahora leí la mente, wena-el tono de sarcasmo del chileno era obvio, pero al otro no pareció molestarle.

    -¿Quién sabe? Este mundo no sigue las leyes del común.

    -Entonces, ¿Qué? ¿Te tengo que hacer un show o…?

    -Te he mostrado ya bastante de otros. Ahora quisiera que tú me mostrases algo propio. Algo que nazca de lo que sabes de ti mismo. Y quizá de lo que hayas aprendido de esta experiencia.

    -¿Qué cosa exactamente querí’?

    -Una canción. Una que refleje tu corazón. Tu yo que has visto hasta ahora reflejado en las vidas de Julio y Lucifina. Esta vez, quiero ver tu mundo a través de tu propia voz.


    Franco suspiró, maldiciendo para sí.

    -No entiendo esta wea. ¿Qué ganai’ con todo esto?

    -Te lo dije antes.

    -Si, bien críptico como toda tu wea. ¿Al menos podí’ decirme cómo mierda terminaste haciendo esto? Se supone que ni siquiera deberíai’ existir ahora.

    -…

    -O sea… por la cresta-
    se maldijo el sudamericano. ¿No había vivido suficiente como para pensar un poco más en lo que decía?

    -Hay cosas que no cambian no importa las vidas que vivas. Pero considero que eso es bueno. Refleja aquello que realmente es parte de tu alma.

    -¿O sea que soy malo pa’ hablar por naturaleza?

    -Yo lo definiría como ser directo. Pero como gustes.



    No tenía tiempo para esto. Pero no era como si pudiese negarse e irse. No había sitio a donde ir en este mundo, y necesitaba hacer lo posible para salir. Más ahora que había encontrado razones para terminar todo esto durante las vidas que encontró en este camino.

    -¿Qué te parece esto? Inténtalo. Encuentra una canción que creas refleja tu espíritu y muéstramela. Si me gusta, hasta podría responder alguna de tus preguntas.

    -¿Y si no?

    -No habrá respuesta. Y te quedarás aquí, viviendo entre recuerdos propios y ajenos.

    ¿Cómo tú?

    -Te daré tiempo-
    comentó el sacerdote-. Para pensar en lo que quieras expresar-justo después, las cortinas se cerraron, y el negro lo cubrió todo otra vez.



    En las sombras, el chileno pensó. En lo que había sido su vida. En lo que Max dijo, los reflejos de ella en la vida de su padre y Lucifina. El primero era obvio: había visto que lo que vivía afectaba al mayor más de lo que creyó en un inicio. Que esa persona que había visto como un baluarte de positividad, y cuya sonrisa nunca caía cuando estaba con él, en realidad era alguien aproblemado, que recién estaba comenzando a vivir por si mismo, y tenía problemas que lo aquejaban incluso ahora. Pero a pesar de todo seguía caminando. Porque tenía razones que le impulsaban a ello.

    -¿Ese es un reflejo?

    ¿Tú qué crees?

    -... No estoy seguro.

    Un poco más de decisión te haría bien.

    -... Creo. Digo, algo habré heredado de papá.

    Es un buen inicio. Julio es un hombre fuerte. Cuando pone su mente en algo hará todo en su poder para lograrlo. Como cuando decidió sacar una beca solo para ver a su crush otra vez.

    -¿Cómo lo hace?

    Tal vez del mismo modo que tú has sobrevivido la impopularidad y una guerra contra tu grupo hasta ahora, ¿no?

    -...

    Pregunto otra vez, ¿Crees que la fuerza de voluntad de Julio es un reflejo de tí mismo?

    -... Sí.

    Así me gusta. Ahora, pensemos en la segunda vida: Lucifina. ¿Qué aprendiste de ella?

    -Que está rota.

    ¿Ah, sí?

    -Luego de ver todo lo que hizo no puedo pensar menos que eso.

    ¿Qué esté rota es bueno?

    -Si.

    ¿Y qué hay de ti?

    -… No sé. La bruja solía decírmelo caleta, pero… con too’ esto… pienso que tal vez ella sintió lo mismo con ese viejo e’ mierda que tenía e’ papá.

    Es posible. La pregunta es, ¿Qué opinas de ese estado ahora, luego de ver lo que alguien hizo con él?

    -… Quizá…

    ¿Quizá?

    -No. No es malo. La gente rota… está así porque ha vivido. Porque se ha superado. Mi papá está roto. Luci está rota.

    ¿Y?

    -Yo también.

    Me alegra que comiences a arreglar un poco esa actitud.

    -No exagerí’.

    Está bien. Pero ahora, ¿qué?

    -¿La canción?


    Franco consideró sus opciones. Sí, conocía canciones, pero ninguna le sonaba como propia. Varios temas de rock sonaron en su cabeza pero… sentía que eran especiales para aquel que los hizo conocerlos. ¿Tal vez de algún juego? Lost in thoughts all alone… no, no queda bien… Heritors of Arcadia… la letra tampoco queda. Si fuse solo un soundtrack no tendría problema, pero… lo malo de tanta adicción a los juegos es que o conocías solo canciones con letra muy específica o las que pillabas de casualidad en un hack o fan game que…

    -Creo… que tengo una.

    ¿Oh? Me huele un pero, ¿cuál es?

    -No es pero, solo…-el muchacho en medio de las sombras sonrió. Podía verse a sí mismo, puesto que las cortinas se habían abierto, aunque levemente-Está en japonés.



    En cuanto la luz cubrió el escenario, el chileno se percató de que el escenario tenía algunos cambios. Tras él, una enorme pantalla cubría toda la pared. Además habían grandes parlantes y otros instrumentos y… ¿una guitarra? ¿por qué tenía una guitarra?

    -¿Estás listo?-preguntó Max, dando un chasquido con los dedos para llamar la atención del confuso muchacho. Éste asintió sin mucha seguridad.

    -Uh… ¿t-tengo que presentarme o qué wea?-pffff.

    -Si quieres. Aunque personalmente dejaría a las cosas fluir.

    -Fluir…-
    el chileno concordó con ello. Decidió ignorar las cosas raras a su alrededor y dejar que su voz y sus manos hiciesen el resto.


    Nota: Recomiendo saltarse las lyrics (en amarillo) la primera lectura, solo para efecto de seguimiento del tema. Luego pueden verlas para comprobar cómo cabe en cada parte si quieren. Nau...




    Solo se dejó llevar. Aunque fuese algún loco efecto de este mundo, era como si la guitarra entendiese lo que quería que sonase. Varios instrumentos tocados por personas invisibles se le unieron pronto, mientras la pantalla tras él se encendía, mostrando una mezcla de blanco cono rojo formando un punto. Y de pronto, imágenes familiares de las vidas que cruzó.

    mieru? kono me no namida
    (¿Puedes ver? Las lágrimas en estos ojos)

    inochi no iro ni nijinde iru
    (Se pierden en los colores de mi vida)

    nani o nokoshite ataeta?
    (¿Qué me queda para darte?)

    toikakete tsuburete
    (Pregunto, y dejo de funcionar…)

    Julio, su infancia y crecimiento. La vida que llevó en pos de los que quería, y las consecuencias de su falta de atención. La carga que llevaba a cuestas, y aquello que le daba fuerzas para seguir continuando. Su hijo. Y ahora su propia vida.


    ao to aka to shiro mazaru
    (Azul, rojo y blanco se mezclan)

    kono yo no naka de sakende iru
    (Grito en este mundo)

    nani o motomete aruita?
    (¿Qué estoy buscando?)

    oikakete tsukarete
    (Estoy cansado de perseguirlo…)

    Luego, apareció Lucifina. Un mundo blanco, que poco a poco, gracias a Lionel, se llenó de color. El sufrimiento por la felicidad perdida, y la decisión de seguir luchando aunque todo estuviese en su contra. La mujer de mil rostros, el conejo blanco.



    dono kurai ijō?
    (¿Qué tan anormal soy?)

    Y luego apareció él en la pantalla.


    kowarete iru no?
    (¿Estoy roto?)

    kowarete iru yo
    (Estoy roto)

    sore de mo iki o shitai shitai
    (Pero aun así, quiero seguir respirando)

    ¿Cuándo llegué ahí, tocando la batería? Secreto de estado. El punto es que la pantalla pasó por diversos eventos de la infancia del chileno mientras éste elevaba la voz con fuerza. Sufrimiento, felicidad, todas las emociones mezcladas en una existencia.

    kimi ni miete'ru no?
    (¿Puedes verme?)

    yume no yō ni saigo no
    (¿Cómo en un sueño?)

    kotoba mo tsumaru yo
    (Mis últimas palabras atascadas)

    Esa vida que lo hizo quien era. Los problemas con los bullys, Antonio, su madre. Visiones de Concepción y Viña del Mar. Un viaje silencioso a un nuevo país. Un futuro incierto plagado de sensaciones extrañas.

    ERROR


    tōi hi no koto
    (Pasó hace mucho)

    awai hikari ga sora ni afurete iru
    (Una débil luz inunda el cielo)

    nani o erande narabeta?
    (¿Qué elegí y arreglé?)

    namida iro kasanete
    (Colores de lágrimas se sobreponen)

    Ahora era su segundo año. Bárbara, Ryrio y Llun. Su primer mundo mental, y la pelea contra el Alcalde. Sofía, la fantasma a su lado, y Kristina, la loca que insultó la procedencia del choripán. Todos juntos en Salvatore, discutiendo y riéndose.


    ukabu sono karada
    (Esa figura flotante)

    ishiki no naka tokete nijinde shimau
    (Se disuelve y pierde en mi consciencia)

    nani o mite kite kurabeta?
    (¿Qué vine a ver y comprobar?)

    kanashikute wasurete
    (Estoy triste y mis recuerdos se pierden…)

    Luego Reiji. Lo que pasaron en el bosque. El intento de asesinato por el parásito. Cómo cargó a su compañera, cómo por poco lo había matado, pero solo se quedó ahí, llamándolo hasta que regresó. La amalgama de sentimientos que esa noche trajo.


    dono kurai ijō?
    (¿Qué tan anormal soy?)

    Muchas escenas de un pasado perdido.



    yugande iru no?
    (¿Estoy distorsionado?)

    yugande iru yo
    (Estoy distorsionado)

    sore de mo iki o shitai shitai
    (Aun así, quiero seguir respirando)


    De pronto, alguien más se unió con una segunda guitarra. Forrest apareció de un salto, y cantaba a su lado mientras escenas de su pelea contra Aoi-chan en el desierto se veían. La guerra, todo lo que ocurrió en ella y Apollyon volviendo a una tumba de cristal.


    yume o mite iru no
    (Tengo un sueño)

    omou kimi ni saigo no
    (Para ti, que estás en mis pensamientos)

    kotoba mo tsumaru yo
    (Incluso mis últimas palabras para ti se atascan)

    La taberna, una noche fría, el aroma a tabaco y alcohol, las palabras que intercambiaron. Sentimientos a flor de piel que supieron a una mezcla de dolor y alegría. Que supieron a vida. La vida que conocía.


    ERROR


    ¿Qué había aprendido de este mundo de oscuridad? ¿De las vidas que pasaron frente a él, que vivió por sí mismo? Tal vez no podía ponerlo en palabras, pero el sonido de los instrumentos parecía expresarlo todo mejor de lo que él podría hacerlo. La potencia de su voz resonaba con las sensaciones de su espíritu.

    ataeru koto mo ushinau koto mo wasureru koto mo dekinai no?
    (¿No puedo entregar? ¿Perder? ¿Olvidar? No puedo hacerlo)

    abaredasu kono [ERROR]
    (Este -ERROR- descontrolado)

    koroshite warau boku ga mata [ERROR]
    (Mato, río, y otra vez, -ERROR-)

    Las cosas que debió hacer. Cargar. Sentir. Todo apareció como un enorme flasback en cuestión de segundos. Y de pronto, negro. Y una mezcla de colores que explotó volviéndose llamas. La decisión de este chico era como un fuego caluroso que no dejaría de arder.


    kowashite iru no?
    (¿Lo he roto?)

    kowashite shiru no?
    (¿Sabes que está roto?)

    sore de mo namida itai itai
    (Aun así, mis lágrimas duelen)

    No, no fue sencillo. De hecho fue increíblemente difícil. Quería rendirse. Quería hacerlo incluso ahora que su garganta dolía por forzarla como no estaba acostumbrado. Pero los rostros de las personas que conoció en esta guerra aparecieron en la pantalla.

    kimi ni todoita no?
    (¿Te han alcanzado?)

    utau koe ni saigo no
    (Aunque mis últimas palabras)

    kotoba narabete mo
    (Se alinean en mi voz cantante)

    kasanaru iro nijinde
    (Los colores sobrepuestos se pierden…)

    Sentía que tenía una razón para seguir. No solo los demás, la gente que quería encontrar, la que quería ayudar. Había una leve idea que de a poco se hacía más grande. Esa que le decía “sigue”. Aunque aún no pudiese darle un nombre.


    kowarete iru no?
    (¿Estoy roto?)

    kowarete iru yo
    (Estoy roto)

    sore de mo iki o shitai shitai
    (Aun así, quiero seguir respirando)

    Los últimos versos de pronto no se sintieron dolorosos, sino… liberadores. La pantalla tras él se perdió en una sonrisa que le decía algo, y que luego se desvaneció. No necesitaba verlo para saber quién era. Podía escucharlo en su cabeza.

    kimi ni miete'ta no
    (Me has visto)

    yume no yō ni saigo no
    (Como si estuviera en un sueño)

    kotoba mo tsumaru yo
    (Aunque mis últimas palabras se atasquen)

    Quería verlos otra vez. A papá, a Kristina, Sofi, Emil, incluso Jesús. Y a Rei. Quería demostrar también a Klaus, Rengnar y Lucifina que los comprendía y apoyaba. Pero también quería algo más para sí mismo.

    Porque estaba roto. Y eso no era malo.


    ERROR





    Tuvo que tomarse un momento para recuperar el aliento, no cantaba así desde que escuchó Heritors of Arcadia por millonésima vez solo en casa. Para cuando pudo reincorporarse, notó que ninguno de los instrumentos, y quienes lo tocaban se encontraban allí. Ni la guitarra que hace un momento sostenía con fuerza.

    Entonces fue el turno de Max de hacer algo. Se levantó. Y entonces quitó la máscara.

    -… Si, morí. Hace tiempo. Pero hay una parte de mí que sigue respirando en este mundo. Así que… técnicamente, estoy en una extraña clase de limbo de recuerdos perdidos. Pero lo merezco. Después de todo, no cumplí la promesa que le hice a ellas. Es un castigo digno de alguien que vivió siendo falso hasta poco antes de morir.

    -¿De qués estai’?...-
    preguntó el gamer, algo confundido. Mas algo lo detuvo. Una señal del sacerdote.

    -Dime, Franco. ¿Por qué esta canción? ¿Qué quisiste demostrar con ella?

    El chico bajó la mirada un segundo, mas rápidamente volvió a alzarla. Sabía lo que quería decir al escogerla.

    -Cuando era chico, mi mamá siempre me trató mal. Me decía que era un “niño roto” porque nunca era lo que ella quería. Porque le quitaba la atención de mi papá. Me lo dijo tanto que me lo terminé creyendo. Y es algo con lo que he vivido hasta hoy.

    -¿Crees que eso haya cambiado?

    -No la idea en sí. Acepto que estoy roto. Lo que cambió por todo esto es lo que implica. No es malo estar roto. Lo perfecto puede ser lindo, pero nunca vivirá nada siendo lindo y encerrao’. Necesita salir, conocer, pegarse. Y todo eso es bueno. Es lo que creo ahora.

    -No eres algo malo. Es eso lo que quieres decirme.


    No, no lo era. Ya no se vería así. De hecho, llevaría esa marca con orgullo de ahora en adelante.

    -Algo así. Eso y gracias. Por hacer que me diera cuenta.

    Ambos chicos guardaron silencio. Max observó (heh) al otro con una sonrisa. Y de pronto elevó sus palmas.

    Y aplaudió.

    Como si el auditorio estuviese repleto, miles de aplausos rompieron ese silencio, mientras el lugar se perdía entre luces blancas. Era como el límite entre el sueño y la consciencia.

    -Sé que esto podrá sonar extraño, dadas las circunstancias, pero…-comentó Max-Mis niñas y su madre… son seres de un corazón puro. Han pasado por muchas cosas duras y merecen al menos algo de misericordia.

    El chileno entendió lo que quería expresar, pero sabía que no podía prometer algo así. Sin embargo...

    -Trataré-fue lo que decidió responder por fin, cuando el blanco consumió todo, indicando el final de aquella casi onírica experiencia.

    -Gracias.




    3RD ACT –THE END




    Su despertar no fue un lecho de rosas, sino una serie de amenazantes troncos rodeando a un núcleo brillante. Franco solo atinó a correr, disparando a las ramas que intentaban devolverlo al centro del árbol del mundo mientras frenéticamente checaba el estado de la batalla. A las nornas se le unieron extrañas criaturas que se movían atacando a los suyos. Notó que Gild y Klaus intentaban repeler a lo que parecía una copia gorda del doctor Octopus, apoyado por una chica montada en un verme y las otras dos chicas de cabello rosado de antes. Se percató también de que Emil hacía lo posible para repeler a los monstruos. Quiso llamar su atención de alguna forma, pero de pronto balas extremadamente calientes pasaron cerca de él, provenientes del centro de Yggdrasil.

    -Me estai webeando-maldijo para sí el chileno, apuntando con su mosquete y disparando. Su bala chocó con la proveniente del núcleo del árbol, generando chispas al contacto y logrando desviar la trayectoria del proyectil rival lo suficiente como para que no lo golpease. Una vez tomó suficiente distancia del vegetal, y luego de cargarse a un par de abominaciones, logró gritar el nombre de su compañero de curso, quien al dar la vuelta lo observó con sorpresa.

    -¿Franco?

    -¡Perdón por la demora!

    -¡Retrocede!


    No entendió lo que Emil quería decirle, pero hizo caso y frenó, justo antes de que un láser pasara de golpe entre ambos. Uno de color azulado que se le hizo increíblemente familiar.

    “Conozco esta perfecta máquina de destrucción”
    Al dar la vuelta, vio quién había disparado. Su presencia bastó para que obviara la voz en su cabeza haciendo ver que acababa de evitar un disparo de parte suya. Pero ahora mismo, el hecho de poder verlo por fin lo forzó a correr en su dirección, ignorante a los gritos de alerta del deprimido.

    Por un instante, solo pudo enfocar su atención en esa persona que había querido ver por tanto tiempo.

    -¡Reiji!



    ---------------------------------------------------------


    Es tan adorable. Me encanta, porque se que luego vendrá muerte y destrucción <3

    AmakiAmaki TaKaTaKa Rayos caerán, truenos retumbarán y todo el cielo se llenará de sombras de desastre.
    IceIce espero grandes cosas de ti, wero. Dame un buen betrayal <3 (?)
    CorventCorvent ¿Ya te decidiste? ¿Hermosura (?) o ciencia?
    AhkilendraAhkilendra zXArtemisXzzXArtemisXz rip Krispy y Yisus -signo de pregunta-
    Velvet.Velvet. ¿Sofi a la Betrayal Note?
     
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    Última edición: 3 Abr 2018
  20. Ice

    Ice ﴾͡๏̯͡๏﴿ O'RLY?

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    Los intercambios de golpes y ataques no cesaban en ningún momento en el hall de lucha. Cada bando iniciaba a sentir debilidad por lo que estaban viviendo, pero alejado de todo el jolgorio de la batalla, dos mujeres amantes de la ciencia yacían en la parte más alta de Sparagmos que ahora fungía como el techo de Nilfheim, ellas junto al amo de las sombra veían las batallas, pero sin duda la emoción de Aracely no provenía de una inevitable victoria dada la ventaja numérica de sus aliados (claro con pérdidas necesarias como sus experimentos y quizá... Lancelot, nada importante se desperdiciaría). Bostezó al ver que la cámara enfocaba a Lancelot, y a sus aliados, pero su lengua danzaba cuando veía las expresiones de dolor del ángel de los deprimidos. Pero dicha emoción se complementó cuando vio que no sólo existía un ángel y la contraparte demoníaca del ser divino se dibujó como un diablo de cuernos sangrientos que hicieron al ser antiguamente llamado Armando levantar una ceja.

    Esos idiotas deben estar demasiado desesperados por el cubo de luz, deberían ya rendirse —rió Elsa, pero Aracely se levantó —. ¿Mi señora Aracely?

    —Dame el cubo de luz.

    —P-pero...

    —¡¿Osas desafiar mis órdenes?! Recuerda que sin mí ahora mismo estarías siendo ajuiciada bajo la ley del león negro y la espada 'redentora' Metatrón, ¿o es quizá que por eso la atesoras tanto? Has de temer mucho a Adrien, más de lo que Lucifina lo hace.


    —No mentiré: Temer a Adrien es una sensación natural entre aliados o enemigos. Ese muchacho es alguien que merece ser aniquilado antes de provocar un desequilibrio en nuestra escuela —aclaró la reina con clara asertividad, Aracely sonrió: Por algo apreciaba a Paracelsa, era de las pocas personas que se le ponía en frente y no le lamía las botas como Lancelot. Nidhug silente sólo observaba la discusión entre la deprimida y el nerd. Vaya reunión familiar, y, aunque si para un homúnculo dichos lazos no tenían ningún significado, estar con su madre y su padre le creaban sensaciones... ambivalentes donde predominaba sin duda el incordio entre toda la gama de limitadas sensaciones que se permitía sentir.

    —Aceptable, como sea —se movió hacia adelante Aracely, Paracelsa suspiró caminando unos pasos —. Iré a ver mis amadas creaciones hechas con mis propias manitos —dijo, mirando su manicure y sus uñas perfectamente pintadas de un bello azul Tiffany

    —Estoy adecuando Sparagmos a la base central de Niflheim para... —Nidhug intentó hablar con su progenitor sanguíneo que lo ignoró magistralmente —...padre...

    —Ven conmigo.

    —...No puedo dejar a madre.

    —Haz lo que te ordena.


    —Pero... no puedo.

    —DIJE MIS AMADAS CREACIONES HECHAS POR MÍ
    —pisoteó la militar, cruzándose de brazos —. Y TÚ ESTÁS INCLUIDO EN ESO... ¡CUANTO MÁS TÚ QUE TIENES MI ADN!

    —...
    —No dijo nada.

    —Ahora muévete, no tengo todo el día.

    —...

    —Yo me encargaré de la base de datos
    —bostezó la reina, desinteresada por el malestar de su hijo —. Ahora largo y protege a la señora Aracely, si mueres en el proceso asegúrate de no dejar mucha sangre. No quiero obligar a tus hermanas menores a limpiar tu sangre. Y recuerda, ella es la prioridad, si es necesario ser escudo humano. Lo serás.

    —Sí
    —asintió el de hebras azulinas, notando como su padre canturreaba algo: No se estaba tomando nada de aquello en serio. Ni siquiera la pérdida de sus experimentos, aquello era un relajo después de una larga tanda de sesiones de experimentación. Incluso se cuestionaba si le importaba realmente el cubo de luz. ¿Y por qué ahora se estaba preguntando eso? Los homúnculos no servían para más que obedecer y dar lo que sea que sus creadores le pidiesen así sea pelear a muerte como ser bufones para los que realmente importaban. Y ahora se sentía como lo último. Se abrazó a sí mismo y dio un leve temblor —...papá... —No se refería al hombre que tenía adelante y caminaba, se refería al misterioso Mefistófeles —...regresa...

    [ * * * ]​


    Todo tiende a romperse, se rompen los cristales, se rompen los objetos, se rompen los huesos. Y se rompen los corazones en muchas, muchísimas partes hasta que unirlos ya resulta casi imposible. Shirai sólo observó al objetivo enemigo de cabellos negros acercarse a él, podía atacarlo ahora mismo, pero acababa de disparar, susurros de parte de Lancelot a su oído le alertaron las capacidades ígneas que habían verificado y que también había contribuido la aliada discapacitada denominada Kristina. El calor era una habilidad peligrosa, más que el fuego mismo por lo que Reiji se preparó para un contrataque, pero las expresiones faciales de aquel desconocido junto a la total soltura y descuido sobre sus flancos débiles determinaban que no venía con intenciones de ataque: Qué tipo tan idiota pensó de inmediato hasta que sintió un agarre fuerte: Era un abrazo que venía acompañado de un rostro lleno de lágrimas, Lancelot subió una ceja y quiso preparar sus tentáculos para eliminar a ese objetivo carente de cautela que no temía de la cercanía con un enemigo, pero Reiji miró suavemente al rubio con libras de más, mientras los gritos de los esbirros de Lucifina eran silenciados por sus propios deseos de mantener a los numerosos enemigos contenidos.

    —Yo... te estuve buscando... realmente... realmente te extrañé... ¡Reiji! ¡Reiji! ¡Reiji! —gritaba mientras el japonés no decía nada, de pronto el chileno sintió algo cálido en su pecho, y por muy hermoso que sonase se verificó ser el momento de recarga para otro rayo láser que le perforaría el entero abdomen —. Rei... tú...

    El rayo azulado voló con potencia, Franco sólo abrió grandemente sus ojos y fue milagrosamente salvado por Emil quien había usado la sangre de una de las bestias amorfas para crear un látigo sangriento que rodeó a su aliado chileno y lo tiró a un lado, evitando por escasos centrimetros el láser que quemó su mejilla.

    —No vuelvas a llamarme por mi nombre —tajó Shirai con desprecio.

    —¿No... me recuerdas? Nosotros vinimos a rescatarte... yo...

    —Ya lo dije: Aquí no hay nadie a quien rescatar
    —Una enorme proyectil voló a la dirección del nipón que fue sostenido por unos tentáculos que desviaron la bala petrificadora de Klaus que iniciaba a respirar con agitación, pero no hubo tiempo, pues Skuld se arremetió hacia él con una enorme verme que el número dos tuvo que esquivar. Franco aún yacía en el suelo sentado en posición fetal: ¿Q-qué... qué estaba pasando? ¿Otro parásito? ¿Un marionetista? Sí... quizá...

    —Sé lo que piensas y no es nada de eso —tajó Emil —. Me temo que... él ya no es el Reiji que conocimos.

    —N-no.. .no... no puede...

    —Te lo repito: No es más el Reiji que conocimos.



    ¡Ohohoho!


    —¡Pero por supuesto! ¡Ahora es alguien mucho mejor!

    —E-esa risa...
    —dijo el número dos, mirando despacio a alguien que ni en sus pesadillas hubiese gustado ver: Aracely.

    [​IMG]

    —¡Tuuuú! —gritó el rubio deprimido, dispuesto a atacar a ese bastardo que le hizo probar la profunda desesperación por su desequilibrado deseo de crear una abominación como PROTO-TYPE y el repugnante acto que le obligó a cometer. No hubo estrategia ni acción que alertara mucho al patrón de las abominaciones que notó como las cadenas de una doncella de hierro se acercaban a él.

    Mas fueron repelidas por unas manos sombrías que interceptaron las cadenas y las sostuvieron. Nidhug suspiró con los ojos entrecerrados, viendo a su mascota que luego se concentró para que una de las extensiones sombrías tuviera una parte afilada que se acercó al rostro del deprimido.

    —¡No! ¡No! ¡No! —tajó Aracely, dando un zapatazo en el suelo —. No dañes su rostro, pedazo de basura.

    —...
    —Nidhug obedeció y sólo sostuvo a Gild con los apéndices sombríos de su mascota que trataba de liberarse.

    —Debo decirlo... tu rostro es hermoso, pero tu rostro bañado en desesperación... ¡Es un total éxtasis!

    —¡Suéltalo!
    —Un proyectil de 'Emiya' logró que los brazos sombríos se petrificasen lo que obligó a la mascota sombría a 'amputarse' esas extensiones, sin sentir dolor y reposar en una pared siendo la sombra de su amo y haciendo señales obscenas similares a un nene sacando la lengua que descolocó un poco a Klaus.

    —¡Gild! —corrió Emil, tratando de ayudar al rubio, pero ahora era su turno de ser sostenido por los apéndices sombríos, Klaus quiso volver a intervenir pero el rostro de disgusto de Aracely alertó a Reiji y Lancelot que se pusieron lado a lado del número dos con sus armas con láser preparadas. Emil trataba de liberarse y atacar pero le era imposible por la debilidad de su cuerpo.

    —¿Tú que haces aquí?

    —¿Qué...?
    —se descolocó ante la pregunta de Aracely.

    —Lo veo en tus ojos y en tus tácticas: Eres como yo. Alguien que ama la ciencia por sobre todas las cosas, incluso por sobre la moral.

    —...No me conoces. Yo... podría...

    —¿Traicionarme? Oh, querido. Eso no pasa más, antes que te des cuenta ya estarías muerto.

    —... ¿Me vas a matar?

    —¿Qué te tiene aquí? No has respondido mi pregunta.


    Sí, ¿qué lo tenía ahí?

    —Sabes —ahora guió su mirada a Franco con una sonrisa adorable —. Su amiga rubia de la rana nos dio tan buena información de ustedes. ¡Los vendió...awwww! ¡Qué lindo! ¿Su otro amigo que me impidieron tomar? Pues... oich, querido. ¿Me odias por ser tan apasionada?

    —En lo absoluto Aracely-sama, estoy para servirla por haber eliminado a ese oni de mí junto a otras cosas... que disminuían mi eficiencia
    —la mirada fría fue dedicada al chileno que negaba para sí mismo —. Sentimientos inútiles sin una funcionalidad válida. Y por eso el seré eternamente fiel y daré mi vida a usted si es necesario.

    —Oye, no olvidemos al mexicano... ¿Lancelot qué sabes?

    —Está registrado en la lista de ausentes bajo función de guardaespaldas del primer heredero
    —contribuyó.

    —¡Genial! ¡Aplausos por su amigo! No todos ascienden así, ¿saben?

    —... —Emil no dijo nada. Franco no se lo quería creer.

    —Maldición que buenos amigos, lo bueno es que sus otras amigas se quedaron con mi besto friendo, mi queridísimo Mario, si las quieren ver... ¿Quién sabe? ¡Mario me quiere taaanto! Seguro si pido que ellas en persona vayan por sus cabezas lo harán sin dudar ¡huhum! ¿No sería una hermosa reunión de amigos? Un poco sangrienta pero sin duda con estilo.


    —¡No la escuchen...! —gritó Gild con fuerza.

    —¿Y Diamond? Bueno, el fin de todos los caníbales es el mismo, ¿no? Ella seguro está muerta.

    —... no... no...

    —Gracias a las amorosas manos de Jihyun y Adrien.

    —¡¡SILENCIO!!


    —Apelo al primero porque aún la recordamos, pero tranquilo con algo de suerte el segundo... ¡Borrará su existencia!

    —¡¡¡¡Cállate!!!!!

    —¿Quieren el cubo de luz cierto? ¿No es lindo?
    —Mostró un pequeño cristal con forma de cubo que tenía a una pequeña damita cristalizada y que simulaba ser una bailarina en una jaula.


    [​IMG]

    —Se los daré a cambio de dos cosas.

    —¿Qué?
    —preguntó Klaus.

    —Él —señaló a Emil —. He visto lo mucho que el bello ángel aprecia al sangriento demonio. ¿No sería genial quitárselo?

    —Emil... ¡No es un objeto!
    —gritó Gild.

    —¡Aprende a escuchar a tus mayores, estúpido! Si lo que tuvieras de hermoso lo tuvieras de inteligente, ¡maldición! —bufó, pero intentó calmarse —. Pero lo que busco no es que su amiguito haga un sacrificio heroíco, no, no, no... ¡Lo que quiero es ver como ustedes se largan de aquí como las ratas junto a un gato! Quiero ver, tu hermoso rostro desesperado y estoy segura que eso lo conseguirá él, ¿o no?

    —Aracely-sama, dijo dos cosas.

    —Lo segundo ya lo tenemos... ¡Ese hermoso cuerpo draconiano de aquel gamer que odiaba a Adam para experimentar!

    —¡No huiremos de aquí! ¡No sin Rengnar!


    —Vaya, que malos negociantes... —rió Aracely.


    ______________​


    Amaki todavía le duele su pancita así que escribí esto, maté dos pájaros de un tiro, aquí tienes dos opciones (?)

    CorventCorvent

    1) Irte con Aracely ella se pedirá expresamente que persigas y DAÑES O MATES a todos tus aliados como muestra de confianza, cosas significativas (Por ejemplo dañar las manos creadoras de Gild, el brazo con el que dispara Franco y quizá los/un ojo(s) de Emiya (quizá lo más difícil)) BIEN, en el sentido de que no la puedes engañar, pues está Urd como deprimida para confirmar si realmente les has hecho daño o estás puro haciendo teatro (en ese caso será bad ending de inmediato y se te convertirá en una abominación), eso concederá el cubo de luz a tu grupo. ¿Qué harán tus aliados en caso de eso? Huir como ratas con el cubo... o al menos eso quiere Aracely, pues disfruta el rostro de desesperación de Gild. Sin embargo, hay un pequeño problema que quizá tu grupo ignore: Rengnar aún no despierta y Klaus no piensa dejarlo atrás, aquí LeoLeo se te da la oportunidad de no solo ser betrayeado sino betrayear y dejar a Rengnar y Klaus para salvar tu pellejo de Emil, Reiji y otros enemigos en caso de que no quieras, puedes quedarte y sobrevivir a la pelea/tortura que ejercerán ellos. Básicamente resistir en lo que Rengnar 'sale' si es que sale...

    2) No traicionar a tus amigos, continuar con la batalla, no le podrás quitar el cubo de luz a Aracely... pues... se lo dará de comer a una de sus abominaciones que tiene un estómago altamente ácido y será irrecuperable. Lucharás con tus aliados y buscarás sobrevivir hasta que Rengnar salga y huyan todos (si es que sale... eso se verá en la actu). Aracely mandará a sus esbirros a matarlos, menos a Gild pues quiere su rostro. Esto no es bad ending, pero si ejercerá una penalización en la psique de su personaje por haber fallado una misión. (Pasarán de :) a :/ lo que involucra el aumento de la tortura de los vestigios y que disminuyan las voces de sus armas y aumenten la de los vestigios, so, debilidad mental).

    ¡Espero les haya gustado! No soy AmakiAmaki pero lo que sea por la waifu mía y de TaKaTaKa (???) xD Por cierto AhkilendraAhkilendra mención a Kristina Velvet.Velvet. También a Sofía y no olvidé al Chucho zXArtemisXzzXArtemisXz. Por cierto, Corvent y Leo las decisiones que tomen deben responderse con un post, no debe ser muy largo si no quieren, tienen hasta el domingo (so, todo el fin de semana para eso). Porque luego vendrán los preparativos para la actualización.​
     
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