+18 Original Fic Embriagadas De Amor En El Bar (8)

Tema en 'Fanfics y Roles Yuri' iniciado por I-AM-WOLFIE, 30 Oct 2017.

  1. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE El Sol puede ser rojo ¿O no, Eloise y Mitsuki?

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    :d Si, Mariela se puso de traviesa.
    :d Parece que se te autocorrige, jaja, se llama Valentine xd.
    Mira que sí, Justine tiene un buen trasero a su estilo y tiene el cabello corto como ella (bueno, es media melena la que trae :d pero suele usar gorrito)
     
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  2. Kissu

    Kissu Moderador

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    Oh, esto se va a salir de control jajaja (más, pues, más)
     
  3. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE El Sol puede ser rojo ¿O no, Eloise y Mitsuki?

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    :d Y si, ¿Se salvará esta vez la pareja más cariñosa? XD ¿Podrán evadirlo en esta ocasión Valentine y Leyte?
     
  4. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE El Sol puede ser rojo ¿O no, Eloise y Mitsuki?

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    :d Sigue la fiesta.


    NOCHE 7



    Todas las mujeres ya se encontraban en ropa interior tras varias rondas de juego, la más apenada de ellas obviamente era Leyte, pues se sentía intimidada al ver tantos cuerpos bien proporcionados o con siluetas acordes a su edad, en especial, le daban escalofríos al ver que una chica de veinte años menos que ella tenía un cuerpo tan exuberante, en referencia a Ofelia.


    - Ay, ¿No creen que ya debemos de parar? -


    - Aún no, falta mucho. -
    Hablaba Mariela viendo como Leyte barajaba las cartas para entregarlas.

    - Pero ya no tenemos más que apostar. -


    - Claro que sí. -
    Dijo la secretaria, mirando su mano y al mostrarlas todas, sonrió. - ¡Gané! Leyte, ¡Desnúdate! -

    - ¿Quéeeeeeeeee? -


    - Mariela, no quedamos en eso. -
    Alzó la voz Valentine al estar molesta.

    - Reglas son reglas, además, tú le ordenaste a Claire que se tomara la botella de salsa tabasco aún sabiendo lo peligroso que era, es posible que mi esposa tenga gastritis de aquí en adelante. -


    - Eso fue por qué ella ordenó que Leyte se dejará lamer la nuca por ti. -


    - Vamos Valentine, no seas aguafiestas, no le haremos nada a mi primita. -


    - No te haré caso, menos estando tan tomada. -


    -Un poquito, un poquito. -
    Sonrió Margaret bajo los efectos del alcohol.

    - ¿Solo quitarme la ropa? -


    - Así es, además, no serás la única, hace rato le ordenaron a Ofelia enseñar sus tetas y nadie dijo nada. -


    - A mí me apenó mucho, pero siendo un juego de adultos, no me agradaría quedar mal ante ustedes. -
    Rio sonrojada Ofelia haciendo que Leyte se sintiera intimidada al ver que esa menor de edad tenía más iniciativa.

    - Ah… yo… -


    - Vamos, sube a una silla y fuera ropa. -


    - Mi amor, si quieres nos vamos. -


    - Yo, quiero hacerlo, solo me quitaré la ropa, ¿Cierto? -
    Dijo nerviosa la pelirroja subiéndose a una silla.


    Leyte se animó a hacerlo, cerrando sus ojos apenados se quitó su corpiño y su braga de unicornios, haciendo que los ojos de varias se afilaran pues Leyte ocultaba un lindo traserito redondo que sobresalía por su delgado cuerpo, y sus manos no lograban cubrir sus pequeños senos y su triángulo íntimo, dejando sorprendida a varias por la poca cantidad de vellos rojos y sus pezones de un bello color rosa pastel que llamaban a ser tocados por lo suaves que se veían.


    - Sniff, sniff… -


    - Vuelvo, voy al baño. -


    - ¿Otra vez? -


    - ¡Bravo prima, no te tienes que tapar, te ves preciosa! -
    Aplaudía Margaret a Leyte quien temblaba de nervios, bajando de la silla para esconderse entre los brazos de su esposa.

    - Sniff, sniff, me apena mucho mi cuerpo, quisiera ser tan alta y tan voluminosa como Ofelia, sniff, sniff. -


    - Señora Leyte, yo quisiera ser como usted. -


    - ¿En serio? -
    Preguntó curiosa la madurita.

    - Sí, me cansa mucho tener senos tan grandes, me incomoda la mirada de los hombres encima de mí y es difícil de encontrar ropa para personas tan altas, seguro la señora Valentine pasa por lo mismo. -


    - Así es mi amor, tu cuerpo está bien así, puedes presumir de tener un físico único, un físico muy precioso que esconde un enorme corazón. -


    - Gracias, Valentine. -
    Sonrió la pelirroja abrazando a su esposa con los ojos nerviosos. - ¿Puedo ir al baño? Me pone nerviosa estar desnuda. -

    - Chicas, me retiro del juego. -


    - ¿Qué? Pero si ya estábamos entradas. -


    - No quiero que provoquen más pena a mi esposa. -


    - Pero ya es noche, ¿Por qué no se quedan en la habitación de arriba? No nos gustaría que viajen a estas horas. -


    - A mi también me da miedo viajar tan noche, ¿Podemos quedarnos? ¿Si? -


    - Está bien, vamos, ya es muy noche y debemos descansar, vete adelantando mi amor y pon seguro a la puerta.
    - Ordenó Valentine a Leyte quien corrió al segundo piso al estar desnuda.

    - Que aguafiestas nos salieron, si apenas dará la una de la mañana. -


    - Habemos personas que si nos gusta descansar como se debe para rendir en el trabajo.
    - Dijo Valentine tirándoselo a Mariela.

    - Auch. -


    - Eso es quemar con estilo. -


    - Por cierto, antes de irse a la cama, lo que me pediste, Valentine. -
    Habló Gabrielle sacando de su bolso una caja de regalo grande. - es justo a la medida, veinticinco centímetros de placer para tu esposa, es del catálogo erótico del cual te conté. -

    - ¿Veinticinco centímetros? ¡Dios mío, vas a matar a mi primita! -


    - Pues lo tenía más grande. -
    Susurró Valentine al abrir la caja y ver el arnés de aspecto natural que le regalaba Gaby. - gracias, Leyte no lo dice, pero disfruta mucho de usar estas cosas, parece que no olvida que sus primeras y únicas relaciones sexuales las tuvo conmigo. -

    - ¿Contigo? -


    - Nada, olvídenlo. -


    - Y a ti también te late, ¿O no? -


    - Creo que es normal, ¿O no? De aquí, ¿A quiénes les gusta usar arneses con sus parejas? Ya saben, penetrarlas. -
    Preguntó la mujer alta, viendo como Claire, Gabrielle y Mariela alzaban sus manos. - no me sorprende de ustedes. -

    - Pensé que a ti te latería, Justine. -


    - Mmm… no estoy muy interesada que digamos en juguetes sexuales, prefiero al natural, además, depende si le interesa a mi señora. -


    - A mí me da pena, digo, ¿No te podrían lastimar? -


    - Como todo, si no los sabes usar, podrías causarte lesiones o infecciones. -


    - Oh, cada día se aprende algo nuevo. -


    - Bueno señoritas, dejemos de hablar de nuestros amigos narizones y concentrémonos en el juego.
    - Habló Mariela barajando las cartas. - Ya qué Valentine se retirará para perforar a su esposa, quedamos cuatro. -

    - Qué simpática, creo que a alguien no le llegará el bono navideño. -


    - Era broma, anda, ve y darle amor a esa adorable mujer. -
    Respondió la secretaria mientras Valentine caminaba hacia las escaleras, haciendo que más de una volteara a verla. - dios, esa mujer es una bomba sexy. -

    - Mi primita tiene mucha suerte, no solo Valentine tiene un bonito rostro y cuerpo, su altura la hace verse como una gran amazona, es fuerte, elegante, sexy, además, junto a Alexandra, tienen los ojos más bellos que he visto. -


    - Cierto, que pena que quieran divertirse por su cuenta, ¿O no? -


    - ¡Mariela, sabía que planeabas eso! -


    - ¿Yo qué? Digo, todas somos mujeres bellas, con gustos muy refinados, en ropa interior, con algo de alcohol en la sangre, si llega a pasar algo, todas estamos con la idea de que somos responsables de lo que pase al ser mayor de edad. -


    - Yo no. -


    - Yo tampoco. -


    - Bueno, pero como están a cargo de mi conejita, lo que les pase es su culpa. -


    - Tiene razón, confiamos nuestro cuidado en usted, señorita Julia. -


    - ¡No digan eso que más me ponen nerviosa! -



    El juego siguió y en está ocasión, Gabrielle ganó. Todas estaban a la expectativa de que ocurría, ella se puso de pie y tomó las manos de Ofelia para llevarla hasta uno de los sofás largos del bar, mientras todas le observaban.

    - Ofelia, gané en esta ocasión, como castigo, tendrás que ser una niña obediente conmigo. -


    - Está bien, señora Gabrielle. -
    Sonrió Ofelia inocentemente, mientras la mujer madura jugaba con su sostén y sujetó su nuca, para acercar su boca juvenil a la de ella, sorprendiéndola con un beso caliente, que hizo aplaudir a más de una.

    - ¡Esa es mi esposa! -


    - Prima, estás tomada, contrólate. -


    - Nah, un poquito, un poquito, anda, ven aquí y te lo comprobaré. -
    Respondió Margaret sujetando a su prima para prenderse a su boca, sorprendiendo a todas por el beso entre primas maduras.

    - Rico. -


    - ¿Te provoca ver que besen así a Ofelia? -


    - Sí, creo. -
    Susurró apenada Karina mientras Claire y Mariela la envolvían con sus brazos.

    - ¿Te gustaría aprender a como complacerla? ¿Cómo volver loca a esa bella mujercita? -


    - Sí. -


    - ¿Qué dices prima? ¿Educamos a esta pequeña? -


    - Mientras no cuentes nada de esto, adelante. -


    - ¡Mariela, Claire! -



    Las demás que no estaban ocupadas voltearon a ver como entre Claire y Mariela besaban el cuerpo delgado de Karina, la adolescente estaba perdida en los besos que le daba la policía en la boca, mientras Mariela ya le había desprovisto de sus ropas intimas para llenarle de lamidas las zonas que bien conocía su sensibilidad.


    - ¿Ocupas una mano? -
    Preguntó Aida a Mago quien se rió pues sabía la preferencia de esa joven por las mujeres mayores.

    - Claro que sí, quiero que mi prima conozca bien que tanto nos queremos en el bar. -


    - No eres tú cuando estás tomada, Margaret. -


    - No estoy tomada, solo un poquito. -
    Rio la mujer ofreciéndole un pecho de Baltea a la joven, prendiéndose a él.

    - ¡No veas Justine, aah! -


    - Guau. -
    Soltó Justine al ver como su madura se arqueaba de placer al estar recibiendo sexo oral por parte de su prima y esa joven rubia devoraba sus pechos con habilidad. - Nunca pensé que se te diera por una orgía. -

    - ¡Justine, no digas eso, Margaret, detente, soy tu prima! -


    - Lo siento Baltea, ando caliente y tú eres muy bonita, jiji. -
    Rio algo ebria la pelirroja, empezando a masturbar a su prima quien soltó un gemido por el placer.


    Justine empezó a dar vueltas para ver que ocurría, en un lado, veía como Claire y Mariela se deleitaban con el joven cuerpo de Karina, quien solo cerraba sus ojos y se dejaba llevar por el placer, al otro lado, veía a su novia besándose de manera candente con su prima, mientras Aida las masturbaba y se turnaba para lamer sus vaginas, apartada de ellas, Gabrielle había tendido cojines en el suelo donde tenía recostada a Ofelia, a quien besaba con mucha pasión y recorría su sensual cuerpo con lentitud, disfrutando cada centímetro de su suave piel. La joven siguió volteando, mirando fijamente a Julia, que lucía muy bella con su braga de encaje rojo que acentuaba su trasero que no tenía nada que enviarle al de ella, así como un buen par de pechos que batallaba en esconder tras su disfraz de coneja.


    - Pues quedamos tú y yo. -
    Dijo Justine acercándose a Julia. - ¿Piensas quedarte mirando? -

    - ¿Qué? ¡No, no debemos, chicas, paren, mi bar no es para esto! -


    - No seas aguafiestas conejita, anda, ahí tienes a Justine, diviértanse, las mejores colas del bar estarán juntas. -


    - ¡Mariela! -


    - ¿Por qué no? Si mi señora se divierte, provecho. -
    Rio Justine jalando las manos de la rubia para atraparla en sus brazos, prendiendo sus labios a los de ella y sujetándola firmemente, cayendo las dos a un sofá sin parar de besarse.

    - MMMMMMMMMMMMMMMMMMM. -



    Julia estaba demasiado sensible por el alcohol, pues no sabía que Aida le estuvo dando a cuenta a gotas, vino en sus jugos, por lo que poco a poco empezó a excitarse, al punto en que esa joven ya había logrado someterla y le había arrebatado su braga. La estampa del bar era más que caliente, Julia y Justine estaban trenzadas de piernas, en un vaivén que rozaba sus áreas genitales y sus manos apretaban los pechos de cada una, en una mesa, Claire y Mariela devoraban a Karina quien no decía nada, solo estaba atenta al placer que recibía y las enseñanzas que le susurraban esas primas, en un sofá, Margaret y Baltea hacían un sesenta y nueve, mientras eran observadas por Aida quien se masturbaba por la imagen de esas dos primas pelirrojas degustando sus vaginas, por último, en otro sofá, Gaby penetraba a Ofelia con el uso de un dildo, disfrutando de ver botar los grandes pechos de esa joven, apretándolos y chupando sus pezones, encantada por el rostro sumiso de esa menor de edad. Estaban todas en trance, cuando el calor del bar se incrementó cuando escucharon un gran gemido de una voz dulce, la voz de Leyte se rompía entre gemidos y podían escuchar claramente lo que ocurría en el segundo piso.


    - ¡Ay, no, espera, Valentine! ¡Está muy grande! -


    - Relájate Leyte, lo que tenía antes era más grande y grueso. -


    - ¡Pero ya hace mucho, mi florecita ya no está acostumbrada! ¡Ponle salivita al menos! -


    - Tranquila, lo haré despacio. -


    - Que envidia, Valentine está disfrutando a solas de la señora Leyte. -
    Susurraba Aida mordiendo sus labios mientras se penetraba con sus dedos y pellizcaba sus pezones. - es tan valiente, aun teniendo un cuerpo pequeño, desear experimentar con juguetes sexuales de un calibre grande para ella. -

    - ¡Ay, mi colita, no por ahí! -


    - Pero está más dilatada que tu florecita, mi amor, primero intentaré por ahí. -


    - Mm… señora Leyte, incluso se atreve al anal, ¿Qué tantas maravillas esconde? -
    Murmuró la rubia corriéndose al imaginarse la escena.


    Llegó un punto, en que una serpiente de placer se hizo en el centro del bar, cuando entre todas se llenaban de caricias, besos, masturbaciones, mordiscos, lengüetazos, penetraciones, como si fuese una amalgama hecha de calor, sudor, sexo y erotismo, terminando en una serie de orgasmos entre las participantes.

    A la mañana siguiente, las mujeres se encontraban dormidas en el piso o muebles, las cortinas de metal no permitían que nadie observara que había ocurrido en su interior.


    - Auu… mi cabeza me da vueltas.
    - Hablaba Margaret presionando sus sienes. - qué bueno que Shannon es una bebé, me daría pena verla a los ojos por tomar tanto anoche. -

    - Dios, ¿Qué hicimos? -


    - Se llama orgía, es algo que se habituaban mucho algunas tribus de Grecia y Roma como ritos o festejos, digamos que nosotras preservamos viejas costumbres. -


    - Auuu… por favor, una aspirina. -


    - No debiste tomar tanto, Mago, te excediste. -


    - ¡Dios, no puedo creerlo, volví a ser infiel! -
    Exclamaba Julia tapando su rostro sonrojado mientras la abrazaba Mariela.

    - Tranquila conejita, ve el lado bueno. -


    - ¿Cuál lado bueno tuvo esto? -


    - Que lo fuimos juntas. -
    Sonrió Mariela haciendo que Julia se pusiera roja y tomara un cojín para golpear su rostro.

    - Señora Gabrielle, es una mujer muy cariñosa, no pensé que alguien pudiera ser más atenta que la señorita Julia al enseñarme sobre el amor. -


    - Con gusto te puedo enseñar más si eres mi modelo personal. -
    Susurró Gabrielle en los labios de Ofelia, mordiéndolos suavemente, rodeando su cintura para empezar a besarla. - si gustas, puedes mudarte conmigo, aprenderías más de cocina y del amor al lado de Mago y yo qué de esa coneja. -

    - No lo sé, la señorita Julia ha sido muy atenta conmigo. -


    - Solo piénsalo. -


    - Uy, conejita, Gaby nos quiere bajar a Ofelia. -


    - ¡Gabrielle, deja de molestar a Ofelia! -


    - No seas celosa, además, bien que anoche ni te molestaste. -


    - Julia, creo que tendrás que mantener el bar cerrado, dejamos un desastre. -


    - ¿Dejamos? ¡Dejaron! -


    - ¿Qué tal mi señora? -


    - ¿Cómo que qué tal? No puedo creer lo que hicimos. -


    - Bueno, es mi primera orgía, tenerla junto a ti lo hace especial, ¿O no?
    - Habló Justine abrazando a Baltea que estaba toda roja.

    - ¿Esto lo hacen seguido? -


    - Mm… No mucho, como cada dos o tres meses, hacerlo frecuentemente le quitaría esa chispa de espontaneidad y erotismo que lo hace tan delirante y especial. -


    - Vaya manera de expresarte del sexo grupal. -


    - Bien dicho.
    - Señaló Aida con su dedo a su novia quien se iba levantando.

    - ¿Estarán despiertas las de arriba? -


    - Creo que escuché unos pasos por la mañana, tal vez ya se fueron. -
    Habló Julia levantándose y mirando una hoja doblada en la barra del bar, acercándose a leerlo. - “Buenos días, espero se hayan divertido, aproveché que mi esposa quedó dormida para vestirla y llevármela antes de que viera el comportamiento desvergonzado que tuvimos anoche, me apunto yo por no irme a sabiendas de lo que podía pasar ahí abajo. No quise que Leyte viera a sus primas y amigas envueltas en ese acto tan salvaje, trato de proteger su integridad lo más que pueda. Pasen buen día, Atentamente, Valentine Goheid. PD: Gracias Gabrielle, siento como si recupere una parte de mí.” -

    - ¡Margaret, la esposa de Leyte piensa que somos depravadas! -


    - Un poquito. -
    Rio la pelirroja abrazando a su prima. - no te preocupes, Valentine ya sabe que tan cariñosas somos entre nosotras, mientras Leyte no lo sepa, todo bien ¿O no, chicas? -


    Un gran SI se escuchó de todas, haciendo que Baltea frotaba su cabeza, pues acababa de unirse de manera más íntima a las amigas del bar, Justine y ella, habían obtenido membresía del tipo sexual en Omen Mind.







    OAO DAFUQ!!!
     
  5. Kissu

    Kissu Moderador

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    Ay, eran nuevas e inocentes (?) y ya valió jaja. El día que Leyte se entere será muy gracioso.
     
  6. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE El Sol puede ser rojo ¿O no, Eloise y Mitsuki?

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    Se enterará, ni aquí, en el Talk Show xd.
    Ve el lado bueno, :d Gaby se anda ganando a Ofelia

    nwn/ Desde el móvil
     
  7. Kissu

    Kissu Moderador

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    Che Gaby roba-Ofelias (?)
     
  8. Autor
    I-AM-WOLFIE

    I-AM-WOLFIE El Sol puede ser rojo ¿O no, Eloise y Mitsuki?

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    :d Sigamos


    MAÑANA 8



    Era mañana en el bar y un grupo de jovencitas estaba en la mesa más cómoda, la que estaba con un sofá circular alrededor de ella, por lo cual, su momento de estudio sería más placentero. Justine, Aida, Karina y Ofelia estaban estudiando por su cuenta, siendo ayudadas por Nile, quien, aunque tenía solo un año más que la que le seguía en edad, estaba muy bien preparada y lucía una gran inteligencia, suficiente para haberse graduado de chef profesional al revalidar todos sus conocimientos.

    Entre vasos, libretas y lápices, Nile paseaba de lado en lado, atendiendo a sus amigas y explicándoles cualquier duda, aunque a veces distría más de lo que ayudaba, pues los ojos de Aida y Justine se clavaban en instantes en esos grandes pechos que se contoneaban dentro de su solera rosa.


    - ¿Sí o no? -


    - Sí, Margaret lo confirmó, en proporción y por su altura, los de Nile son más grandes que los de Ofelia. -
    Susurraba Aida a Justine. - además, ella usa sostén reductor, pues le apena su tamaño en plenitud. -

    - Que envidia, si los tuviera así pondría loca a mi señora. -


    - Igual con lo de atrás tu y yo tenemos con que defendernos, bueno, tú más que yo. -


    - ¿Ya resolviste ese problema, Aida? -
    Preguntó Nile acercándose a la rubia quien solo miró hacia otro lado.

    - En el arte no es necesario saber de matemáticas, no es algo que trascienda en lo que pienso hacer de por vida. -


    - ¿Segura? Necesitarás medir con perfección figuras, líneas, tamaños, calcular la cantidad de pintura necesaria para una obra, así como las cantidades a mezclar.
    - Rio Nile al ver como Aida suspiraba y revisaba de nuevo el problema.

    - Ey, ¿Me puedes explicar esta pregunta? -


    - Claro. -


    - Señorita Nile, ¿Podría decirme cual aroma es más fuerte en un platillo? ¿La cebolla o el cilantro? -


    - La cebolla. -


    . Señorita Nile, no entiendo cuales son las características del tomate verde y el rojo en las comidas. -


    - Ahorita te atiendo, Karina. -



    Mientras Nile daba vueltas ayudando a todas las jóvenes, Alexandra tomaba acompañada de Mariela, Claire y Baltea, quienes disfrutaban de ver a todas las chicas siendo atendidas por esa joven maestra improvisada.


    - No se le da mal a tu esposa el ser maestra. -


    - Lo sé, Camelia le ha ofrecido trabajar en la universidad, pero ella me dice que si trabajara de maestra, preferiría trabajar en educación preescolar. -


    - ¿En serio no es molestia que también ayude a Justine? Apenas la conoce y… -


    - No se preocupe, su sobrina es muy amigable, no le negaría la ayuda a alguien, mejor dicho, así son ustedes, ¿O no? Los Mannes de la familia de mi esposa son mujeres muy atentas a todos. -


    - Gracias. -


    - Por cierto, ya me supe lo que pasó anoche aquí. -
    Mencionó Ale haciendo que Baltea tapara su cara de la vergüenza.

    - ¿Qué? ¡No puede ser! -


    - ¿Y eso? -


    - Anoche, Valentine discutía en la casa de la tía de Nile, sobre el tener algo de pudor, Gabrielle le dijo que no tenía cara para decir eso cuando también se divirtió esa noche con un juguetito que le dio, todo mientras le tapaban los oídos a la señora Leyte, fue cuando escuché dos palabras clave, orgía, todas. -


    - Vaya, pensé que había sido por fuera de nosotras. -


    - Por eso es que no vengo tanto con ustedes. -
    Confesó Alexandra bebiendo de su cerveza y mirando con filo a Mariela y Claire. - ¿Creen que no notó como miran a Nile? Me sorprende más de ti Claire, el acoso sexual es un crimen y lo sabes. -

    - No te preocupes, mi prima me dijo que si se nos hace tenerlas enfiestadas, ella te pide a ti, que te trae ganas desde hace años., tablita, tablita pero estás muy bonita, así dice ella -


    - Sh, no lo digas en voz alta. -
    Susurró Claire viendo como Aida asomaba un poco su cabeza, mirando a su esposa para luego seguir trabajando.

    - Jajaja, quien lo diría, mi prima temiendo a su joven esposa.


    - Debería de darte vergüenza, Mariela. -
    Dijo Julia quien salía de la cocina, trayendo un short de mezclilla y una blusa de tiras al ser un día libre, sirviendo otra ronda de cervezas a las mujeres. - Alexandra y Maryclaire tratan de dedicarse a sus parejas y no darles problemas, en cambio tú, uy. -

    - ¿Ahora qué pasó? -


    - ¿Qué paso? ¡Ella sabía que Aida estuvo dándome alcohol esa noche, sabe lo mal que me pone y aun así la dejó! -


    - ¿Pero te divertiste o no? Y más con Justine. -


    - ¡Oye! -


    - Ups, se me olvidó, jaja. -


    - No saben lo rara que me siento desde ese día.
    - Habló Baltea tomando de su cerveza. - he querido platicar con mi prima y su esposa para disculparme por mi comportamiento, no puedo creer que entre todas… -

    - No se preocupe señora Baltea, créame que no tiene nada de que disculparme, es más, estamos agradecidas, para tener treinta y ocho años, su cuerpo es ardiente y por su cara de ángel una pensaría que es dada a ser sumisa, quien diría que es tan apasionada como su prima Margaret. -


    - ¿Qué? -


    - No le haga caso a mi prima, se emociona mucho al recordar todo eso. -


    - Oigan, hablando de esas mujeres, ¿Por qué no están aquí? -


    - Llevaron a Shannon al pediatra. -


    - Al menos han intentado ser buenas madres. -


    - ¡MARIELA! No lo han intentado, son buenas madres. -
    Gritó Julia defendiendo a esa pareja.

    - Solo decía, ya, uy, parece que estás en tus días. -


    - ¡No estoy en mis días, uyyyy! -


    - Mariela, solo discúlpate, si estuvo mal que le hiciéramos tomar para sacar ventaja de las cosas. -


    - Bueno... conejita. -


    - Ni me hables. -



    Julia se fue a la cocina para seguir preparando la comida de sus invitadas, sintiendo como alguien le abrazaba por detrás y besaba sus hombros con mucha ternura, haciéndole suspirar y recostar su espalda en el cuerpo de su prometida.


    - Perdóname conejita, no pensé que te molestaría tanto eso. -


    - No es tanto el que me embriagaras Mariela, solo, sé que disfrutamos cuando estamos todas juntas, me apena decirlo, pero, es algo especial y no olvidamos el respeto que tenemos entre nuestras parejas y nuestra amistad. -
    contaba Julia dándose la vuelta, con su rostro todo rojo. - por eso, no me gustó que me hicieras tomar así, pues no estoy en todos mis sentidos, me hubiera… me hubiera gustado estar al cien, disfrutarlo como ustedes lo hicieron al estar más centradas que yo. -

    - No me esperaba esa respuesta. -

    - Perdóname si piensas que exageré, es eso lo que siento, Mariela, ¿Mariela? -Hablaba la rubia viendo como Mariela iba a la bara con una enorme sonrisa.

    - ¡Si! ¡A mi conejita le encanta el sexo lésbico grupal! -

    - ¡MARIELA! ¿CÓMO PUDISTE? ERA LO MÁS INTIMO QUE NO TE ATREVÍA A DECIR. -


    - Jiji, amm, chicas, creo que Ale ya no me traerá tan seguido al bar, con esas declaraciones, hasta a mí me da miedo de saber que pasa en sus fiestas. -


    - Tenemos un momento de amor masivo entre todas. -


    - Si, es muy bonito, sentir tantos besos y tantos actos de amor de ellas, como me dijo la señora Gabrielle, esa noche recibí el amor de todas ustedes. -


    - Y de mí, no te olvides de mí. -


    - Y de ti, Karina, jiji. -
    Rio tiernamente Ofelia haciendo que Karina sonriera sonrojada por esa mención.






    XD Y JULIA ACEPTA QUE LE GUSTAN LAS HORCHATAS!
     

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