Quest C Estrellas sin renombre -Elizabeth Hale & Matthew Collins.

Tema en 'Digital World' iniciado por Claire., 10 May 2018.

  1. Autor
    Claire.

    Claire. Love Light<3

    Registrado:
    21 Dic 2010
    Mensajes:
    3,418
    Temas:
    49
    Calificaciones:
    +853

    "Estrellas sin renombre”


    a) NPC que la solicita: -
    b) Descripción de la misión: Un cineasta ha llegado al digimundo, y en compañía de su digimon y otros cuantos colaboradores ha decido grabar una película ¿porqué no traer un poco de las artes visuales humanas al digimundo? Ya ha conseguido a los actores, la cinta está rodando y el único problema que hay es: no tiene dobles. Por lo que ha pedido ayuda de tamers y digimon que le ayuden a grabar esas escenas riesgosas, las estrellas no pueden ponerse en peligro.
    c) Descripción del campo de juego: Set donde se graba la película en varios sitios.
    d) Objetivos a cumplir:
    • Acatar a todas las órdenes del director.
    • Grabar las escenas de riesgo (no se preocupen, todo lo harán bajo un estricto reglamento de seguridad...pero los accidentes pueden ocurrir)
    e) Notas:
    • Ayudarán por un máximo de dos días de grabación.

    Fichas: [Elizabeth Hale] y [Matthew Collins]
    Digivice: iC (Lizz) / Xross Loader (Matt)

    Mínimo de posts en Party: 3 c/u
    Plazo: 14 días.
    Paga máxima: 300 Bits.
    Máximo de stats: 2 puntos.
    En caso de activo:

    Máximo de Sistema de Fama: 2 puntos.
    Máximo de Blast Gauge: 30%
    Extra: -

    LuigiLuigi everydayeveryday pueden comenzar, suerte~
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  2. everyday

    everyday Moderador

    Registrado:
    22 Jul 2012
    Mensajes:
    6,764
    Temas:
    656
    Calificaciones:
    +2,325
    —Entonces, estas cosas llamadas películas… ¿Son historias que se cuentan con imágenes? —Preguntó Zubamon, con una garra en la comisura de su boca.

    —Así es —Asintió Matthew. Creyó que explicarle aquel concepto sería un poco más complicado, pero afortunadamente a su compañero le encantaba escuchar y contar historias, de modo que solo tuvo que hacer una analogía con ello.

    —Pues siendo así, suena interesante la Quest… —Asintió el dorado.

    El canadiense suspiró aliviado.
    Apenas llegaron al tablón de Quest de la central, su compañero había seleccionado una encomienda de Rango B, donde había que frenar a un Greymon que estaba haciendo de las suyas. Obviamente ir solos era suicidio, tal vez si alguno de sus conocidos estuviese presente, como Light o Ethan, podría considerarlo; de otra forma era imposible.
    Afortunadamente, Collins encontró un aviso donde se estaban buscando dobles para una película de acción. Aquello ocasionó sorpresa al humano, pues jamás se hubiera imaginado que incluso ahí, en el Digimundo, hubiese humanos interesados en el arte del cine. Gracias a eso ahora el canadiense podía evitar que su compañero los enviara a una muerte segura.


    [. . .]


    El set de filmación se encontraba a las afueras de la ciudad, tenía sentido pues es dónde mayor espacio había y según recordaba, grabar una simple escena no solo involucraba a los actores y camarógrafos, sino a toda una larga lista de trabajadores, como eran los maquillistas, técnicos de iluminación, primeros auxilios, técnicos de sonidos, incluso quienes trajeran las bebidas o alimentos.
    De modo que, cuando salieron de la ciudad y comenzaron a inspeccionar los alrededores, no les tomó mucho tiempo antes de que pudieran ubicar la zona de filmación: se encontraba en el perímetro cercano al bosque, había un par de vallas que delimitaban el avance de los transeúntes. Además, ahí se encontraba, al menos, una docena de Commandramon que fungían como guardias de seguridad

    —Lo lamento, civiles —Soltó uno de aquellos dragones en ropa militar—. Pero el pase está prohibido, solo se permite el acceso a miembros del staff y/o elenco —Alzó su garra para indicarles el alto—. Debo pedirles que den media vuelta.

    —A-ah —El humano se sobresaltó ante el tono de voz del dragón: era amenazante y seria, adecuada para la tarea que debía desempeñar—. Vinimos aquí por parte de la Central —Buscó el documento que le entregaron una vez aceptó el encargo—. Participaremos como dobles en la película —El Commandramon tomó el folio y lo analizó con sumo cuidado, cuando se convenció de que todo estaba en orden, se hizo a un lado e hizo el ademán para invitarlos a proseguir.

    —De acuerdo, sigan adelante y busquen al encargado de personal —Se mantuvo en posición de firmes—. Él les instruirá en lo que deben hacer —Tras agradecerle, caballero y canadiense se adentraron a la zona.

    El lugar era un caos: docenas de personas y Digimon iban de aquí para allá. Había quienes cargaban toda clase de objetos, desde lo más común como cajas con diferentes enseres o cables, hasta los que transportaban lamparas u objetos de escenografía, como trozos de escombro falsos. El ruido era otro elemento siempre presente, no pasaba un segundo sin que alguien estuviera gritándole a otra persona o Digimon; la dupla no podía comprender cómo es que un equipo tan grande podía llegar a coordinarse con un ambiente como aquél.
    Tras pasar la sorpresa inicial del lugar, Matt quiso preguntarle a alguien sobre dónde buscar al encargado de personal, pero el pobre canadiense no era capaz de contactar a nadie: si intentaba preguntarle a los que iban caminando, estos traían demasiada prisa y si no ignoraban al azabache, simplemente le decían que estaban ocupados.

    —Pero que groseros —Se cruzó de brazos el de armadura dorada—. ¿No saben que es descortés no escuchar a una persona cuando te habla?

    —Tranquilo Excalibur —Sonrió de forma nerviosa, suspirando pesadamente—. Solo… están muy ocupados, es todo —Se encogió de hombros, un poco agotado. Aunque tratase de justificar el actuar de esas personas, debía admitir que era desmotivador que nadie tuviese un par de segundos para ayudarles—. Ah… —Parpadeó, viendo a una chica de espaldas justo adelante, no parecía estar haciendo nada más que observando el sitio: ella no podría negarse a ayudarles—. Di-disculpa…

    El chico extendió su mano, tocando el hombro de la chica para llamar su atención. Esta se giró bruscamente, agitando sus cabellos. El canadiense abrió los ojos de par en par al reconocer a la chica. Era Elizabeth Hale.
    El chico sintió una mescolanza de sentimientos en su pecho y nadie podía culparlo. La francesa había desaparecido de un momento a otro hacía ya un mes, nadie supo de su paradero hasta una semana después. Lo último que supo sobre ella es que fue hospitalizada. Con esos trozos de información lo único que pudo deducir Collins es que tuvo algún accidente durante una Quest.

    —L-Lizz… —Por fin pudo articular palabras, casi en un susurro.

    —Oh —Soltó ella, con un tono que dejaba en claro que la alegría de reencontrarse no era mutua—. Eres tú.

    —Ha-hace tiempo que no nos vemos —Sonrió de forma torpe, sentía que había una inmensa muralla de hielo dividiéndoles—. ¿Qu-qué fue… lo qué pasó?, ¿dó-dónde estuviste…? —Ella hizo una mueca de desagrado, afilando la mirada

    —Creo que eso no es de tu incumbencia —Se cruzó de brazos y desvió la mirada a cualquier otra parte. No parecía deseosa de continuar la charla.

    Matt sintió como si le hubiesen clavado una daga en el pecho y ahora la estuvieran retorciendo. ¿Por qué Elizabeth estaba actuando de esa manera tan desinteresada?, incluso, parecía como si su presencia le causara molestia. Tal vez no debió hacerle esa pregunta, el asunto sobre su hospitalización bien podría ser delicado y el tocó una fibra sensible al recordárselo. Apretó las manos hasta volverlas puños y frunció el ceño, ¿qué debería decirle?, ¿sería buena idea disculparse o eso solo empeoraría el asunto?, ¿tal vez debería cambiar el tema? El canadiense abrió la boca, pero nada salió de ella. Hale seguía sin dirigirle la mirada. Eso solo causó que la sensación de culpabilidad aumentara en el varón.
    Entonces sintió como Zubamon atrapaba la tela de su pantalón y tiraba de ella: era su forma silenciosa de llamar su atención. Collins bajó la mirada y se encontró con los ojos del vigésimo, este hizo un simple movimiento en forma negativa con su cabeza.
    Excalibur no era un experto en los humanos, pero tenía conocimiento de modales y el arte de la caballería: Elizabeth estaba demostrando un comportamiento extraño, es más, no parecía ser la misma Tamer con la que resolvieron Quest hace un par de semanas. Eso solo significaba que algo estaba aconteciendo en la cabeza de la humana.

    —Sé precavido Matt, la señorita Hale debe tener algo —Le dijo en voz baja a su compañero, cuando este se inclinó por petición suya.

    Collins parpadeó y asintió con resignación.
    Tal vez el caballero tenía razón y lo mejor era andar con cuidado, si Liz estaba pasando por algún problema lo mejor era descubrir qué aquejaba su mente y ayudarle de la mejor forma que pudiesen. Pero aquello sería imposible si Hale seguía manteniendo esa distancia…

    —¡Ustedes dos! —Una mujer de caballera pelirroja se acercó hacía la pareja de pelinegros—. ¿Qué acaso una tiene que buscarlos para que se reporten a trabajar? —Negó con la cabeza, indignada. Una placa metálica en su pecho confirmaba que se trataba de la encargada de personal.

    —Y-yo traté de- —Quiso explicarle el chico.

    —Mira niño, aquí se viene a trabajar, no ha dar excusas —Le interrumpió la mujer, parecía que estaba frustrada—. Como sea, vengan —Dio media vuelta y les chasqueó los dedos—. Ya estamos retrasados, aún deben vestirlos y maquillarlos.

    Matt suspiró resignado. Ese día se estaba poniendo cada vez peor.


    LuigiLuigi aquí la única víctima y el que está sufriendo, es Matt u_ú
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  3. Luigi

    Luigi Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi Moderador

    Registrado:
    28 Mar 2009
    Mensajes:
    10,780
    Temas:
    205
    Calificaciones:
    +2,476

    -“De todas las personas que podía encontrarme aquí…justo debía ser Collins”-pensó una fastidiada Elizabeth al recordar los eventos que la llevaron a esa situación en primer lugar. Su pecho tenia una mezcolanza de emociones en ese instante: odio a Collins por ni siquiera haberse molestado en averiguar que le había sucedido, irritación por la forma de ser del canadiense y una extraña sensación de felicidad solo por haberse topado al chico.

    Todo inicio cuando el dueto de Fleur de Lis se encontraba en la Central, buscando una Quest para ganar dinero sencillo y fue Dorumon el que encontró el aviso de la pelicula, señalando la parte especifica en donde buscaban a chicos y chicas de edades entre 14-15 años para filmar como dobles de riesgos. Para el fepudo, era dinero fácil en un trabajo sencillo y Hale no pudo evitar darle la razón.

    Claro, nunca esperó que Matthew Collins estuviera allí junto a Zubamon y que el canadiense actuara como si todo fuera como antes. La expresión estoica de la joven ocultaba su irritación por eso y solamente se dedicó a escuchar las explicaciones de la mujer pelirroja.

    El par de menores y sus digimon iban detrás de la mujer de cabellos rojos, la cual se llamaba Francinni Delafleur. Matt iba tragando saliva, escuchando un resumen veloz de la película que se estaba filmando y en cual debían ayudar. Twilight Avengers era la historia de un grupo de jóvenes superhéroes que luchaban contra las fuerzas del mal y Hale y Collins iban a ser los dobles de dos de los protagonistas principales dela película:

    Black Witch, una joven vampiro con poderes magicos y Capitán Canadá, un chico que se convirtió en lo llamado “súper soldado” al inyectarse un suero experimental.

    -Bien. Una vez que los maquillen solo tienen que esperar a que el director Znaider venga a recogerlos y a explicarles las escenas que filmaremos durante el día de hoy y de mañana-explicó la de cabellos rojizos antes de dejarlos en los remolques de maquillaje.

    -Es…esta bien -alcanzó a decir Matthew antes de ser arrastrado por un par de chicas junto a Zubamon. Por la expresión de Collins, era obvio que no se espero aquello.

    -Tu vienes con nosotras, linda. Aunque me alegro que seas bastante parecida de Daphne -sonrió de forma amigable otra de las jóvenes de maquillaje y vestuario luego de dirigirse a la menor. -Tu cabello es del mismo color, solamente un poco más largo y tus ojos son del mismo color. Así que solo debemos maquillar un poco y darte tu vestuario.

    Elizabeth sintió una sensación de disgusto al escuchar la palabra “Linda”, mas mantuvo su expresión estoica y asintió de manera profesional. Después de todo, no era culpa de aquella joven y era obvio que lo dijo a modo de cumplido y no como burla.

    -Entiendo -fue lo único que respondió Hale y dejándose guiar por aquella chica.

    -“No es lo que esperaba, pero estoy satisfecho” -pensó Fang al ver la forma de actuar de su Tamer: si bien la estadounidense no se acabo como la marioneta que quería, ahora era una humana que no tenía problemas en adoptar una línea de pensamiento similar a la suya. -Y como bonus, quizás hoy nos quitamos a ese peste de encima -murmuró en voz baja recordando la breve interacción de Hale y Collins.

    Una sonrisa se dibujó en su rostro mientras que se dedicó a esperar a que prepararan a su Tamer.

    […]

    El director Sack Znaider era un calvo con bastante sobrepeso. Acomodó sus lentes y sonrió cuando vio salir a dos personas de los remolques de maquillaje y vestuario: un joven con un traje de mallas de cuerpo completo y en color blanco y rojo. Su pecho tenía una hoja de Pino en color rojo y un escudo con el mismo patrón en el brazo derecho. En su mascara, una C adornaba su frente. Por su lado, la chica tenía una enorme gabardina negra sobre un traje negro-azulado que acentuaba su figura. A diferencia del chico, ella no usaba mascara. Su cabello negro iba suelto pero iba decorado con algunas extensiones en color azul neón.

    -Un placer en conocerlos. Soy Sack Znaider.

    -Ah…Yo Soy Matthew Collins -se presentó un tanto avergonzado Collins y rascándose la nuca: jamás pensó que acabaría interpretando a un súper héroe. -Y el es Excalibur, el Zubamon.

    -Es un placer conocerlo, señor Znaider -respondió Zubamon de manera educada. -Me ha dicho Matthew que las películas son una fascinante forma de contar historias -comentó de forma entusiasmada el digimon.

    -¡Jojojo! ¡Exactamente! -respondió el calvo con una carcajada para luego, dirigirse a la silenciosa joven que estaba con ellos. -¿Cuál es tu nombre, querida?

    -Elizabeth Marie Hale y Dorumon -se presentó de forma seria Liz, cruzándose de brazos. -Nos dijeron que usted nos explicaría que escenas debíamos filmar

    -Vaya, vaya. Directo al punto.

    - Es mi deber y es mi interés realizar este trabajo de la mejor manera, señor Znaider.

    [….]

    Minutos después, Lizz y Matthew estaban en medio de una de las calles cerradas de la zona: Según Sack, debían filmar el momento en que Black Witch y Capitán Canadá hacían equipo y detenían a una especie de dragón fuera de control, el cual iba a ser interpretado por un Dorugamon.

    -Entonces, solo debemos fingir la batalla contra Dorugamon, ¿correcto? -preguntó Elizabeth al director, el cual solamente asintió fervientemente.

    -Exacto. Como es primariamente una escena de acción y son dobles no pueden improvisar sus diálogos. Eso si, no olviden que uno de los focos principales de la película, es la atracción que surge poco a poco entre sus personajes -explicó Sack de forma tranquila. -Recuerda, Black Witch o Samantha Wilson es alguien que ha crecido marcada por la desconfianza en las personas y Capitán Canadá o Derek Jones es alguien que busca que la joven salga de su muro de protección.

    -Comprendo.

    -En…entendido.

    -¿Nosotros solo esperamos? -preguntó Zubamon, deseando ser de ayuda en la producción de aquello. A su lado, Dorumon le ofreció una mirada bastante gélida por meterlos en eso.

    -Hohoho. Ustedes participaran como criaturas que Black Witch puede convocar para ayudar en batalla -comentó Zack antes de gritar para que todos se alistaran para filmar. -¡Ustedes vayan al set!

    Matthew se colocó ante lo que parecía ser una calle destrozada y frente a un edificio que tenía un agujero en la pared: según la escena, de allí saldría Dorugamon y trataría de atacarlo. Luego de evadirlo un par de veces y arrinconarse contra una pared, Dorugamon salía volando luego de recibir uno de los poderes del personaje de Liz. Tragó saliva y apretó con fuerza su escudo.

    -¡Acción!

    -¡Roaaaaaaaaaaaar!

    En ese momento, un rugido se escuchó y Dorugamon apareció por la pared de forma salvaje. Colllins, o mejor dicho el Capitán Canadá, puso su escudo al frente para cubrirse de los escombros falsos que le lanzaron.

    -Pero que … ¿Qué es esa cosa? -pensó Matt, tratando de meterse en la piel del personaje. Tenia sentido que no los hubieran dejado improvisar los diálogos. -¡Ah!

    El canadiense se lanzó al suelo luego de ver que Dorugamon hizo el ademán de disparar algo por su boca. A unos metros atrás, una explosión leve se escuchó, simulando que el ataque imaginario de Dorugamon había destrozado algo.

    -¡Rooooooooar!

    Mientras la escena se desarrollaba, Elizabeth estaba en silencio y esperando el momento donde debía ingresar. Una vez vio que Collins estaba arrinconado, cubrió su mano derecha con digisoul morado e ingresó a escena. De forma repentina, Dorugamon fingió que una fuerza invisible lo había lanzado hacía atrás.

    -¡¿Quién se supone que eres tú?! ¡¿Un payaso?! -reclamó mentalmente Elizabeth en su papel de Black Witch al ver la actuación de Matt y llegando a un lado del canadiense. -Idiota -susurró en voz baja.

    -¿Eh? -respondió un nervioso Collins de la mejor forma que podía y colocándose de pie. Cuando vieron a Dorugamon tomar vuelo, supieran que esa era la senal para moverse del lugar.

    Cuando el dragón fingió nuevamente disparar algo, Liz y Matt saltaron del lugar y momentos después, una explosión se escucho detrás de ellos.

    -¡Corte, corte! -exclamó Sack para que pararan la filmación. -¡Chico deja el nerviosismo! ¡Recuerda que el personaje es alguien valiente!


    everydayeveryday nada, es canadiense(?)

     
    • Me gusta Me gusta x 1
    Última edición: 15 May 2018
  4. everyday

    everyday Moderador

    Registrado:
    22 Jul 2012
    Mensajes:
    6,764
    Temas:
    656
    Calificaciones:
    +2,325
    Zubamon corría a toda velocidad junto a Dorumon, los dragones perseguían a un trío de Octmon quienes interpretaban el papel de soldados del ejército enemigo. Se suponía que una escena atrás Black Witch, el personaje del cual era doble Elizabeth les invocaba para combatir a esas criaturas.
    Antes de alcanzaran a uno de los pulpos, el más rezagado del grupo, este lanzó uno de sus tentáculos logrando alcanzar al de pelaje morado, el dragón entonces cayó y rodó por el suelo saliendo de escena, después lanzaría un chorro de tinta al rostro del dorado, para cegarle.

    —¡Corte, corte! —Pidió el director a gritos, todos los presentes sabían que la escena no había sido de su agrado, pues su voz tenía un tono de frustración—. ¿Y las explosiones?, ¿dónde están mis explosiones?

    —Pe-pero Señor Znaider… —Una de sus asistentes se acercó, con un libreto en la mano—. Estuvimos revisando el escrito y no vimos coherente que hubiera explosiones en esta escena, después de todo, ¿qué las causaría? —Se rascó la nuca—. Se supone que van corriendo por un callejón vacío…

    —No me importa si están a mitad del aire —Soltó el hombre—. Si en MI libreto dice que quiero una explosión, DEBE haber una explosión —Se llevó ambas manos a las sienes de su cabeza y comenzó a realizarse un masaje—. Yo no puedo trabajar así, necesito un descanso, ¿¡qué debe hacer un hombre aquí para que le traigan su frapuchino?! —Gritó, a nadie en particular.

    Se escuchó un timbre, similar a los que se escuchan en las escuelas del mundo humano: aquella era la señal de que la filmación se posponía durante unos minutos; momento idóneo para que los actores y extras pudieran tomar un descanso.
    Un Tentomon se acercó volando hasta Zubamon, entregándole un paño húmedo para que se limpiara la cara, el caballero agradeció el gesto.

    —¿En verdad no habías estado antes en el mundo del cine? —Un Octmon se acercó al dorado, extendiéndole un tentáculo a modo de apretón de manos—. Tu actuación fue estupenda, eres muy bueno.

    —Muchas gracias —Aceptó el saludo, aunque después tuvo que limpiarse su extremidad, pues el pulpo le dejó una capa de baba en su armadura—. La verdad es que es la primera vez que estoy en esto —Admitió—. Ni siquiera sabía que eran las películas, mi compañero tuvo que explicarme.

    —Pues deberías considerar lanzarte como actor de cine —Dijo el Adult, antes de dar media vuelta y volver con sus compañeros—. Hacen falta más Digimon talentosos como nosotros en el Digimundo.

    Excalibur asintió con una sonrisa nerviosa en su rostro, no es que le incomodara recibir los halagos de su homologo, solo que se le hacía un poco inverosímil que dijera aquello cuando ellos solo tenían un papel secundario. De hecho, por lo que le dijeron, solo él estaría cinco minutos en la película, si juntaba todas y cada una de las escenas donde haría acto de presencia; los Octmon aparecerían un poco más, sí, pero igualmente solo estarían peleando de fondo, pues ellos no eran los villanos principales, solo los esbirros de estos.
    El dorado se giró cuando escuchó al compañero de Hale quejarse: se suponía que el de pelaje morado rodaría hasta chocar con una camilla, la cual amortiguaría el golpe del movimiento. Sin embargo, alguien no había calculado bien dónde iba a impactar su cuerpo, por lo que se llevó un buen golpe.

    —Un solo trabajo, solo tenían que hacer un solo trabajo y no lo hacen bien —Fulminó con la mirada a dos chicos que se encontraban en el set, al parecer los encargados de escenografía—. Rayos, deberían despedirlos por ineficientes —Alzó la cabeza, como si el estrellato ya se le hubiera subido a la cabeza.

    —Oye, Dorumon —El aludido parpadeó y miró con reojo al caballero. El portador del anticuerpo X chistó la lengua y comenzó a caminar.

    —¿Qué quieres?

    —La señorita Elizabeth se está comportando de forma extraña —Escuchar aquello hizo que el dorado sintiese ganas de echar una carcajada, sin embargo, se contuvo lo mejor que pudo—. ¿Tú sabes el motivo por el que se encuentra así?

    Claro que al vil Child le encantaría presumirle al otro digital lo que había hecho con su Tamer, para dejarle en claro lo que sucedía cuando intentaban desplazarlo a un lado y arrebatarle su puesto como mandamas. Pero sabía que debía guardar silencio, no sabía con certeza cómo es que Elizabeth reaccionaría si supiese la verdad: lo más seguro es que pondría fin al vínculo entre ellos y eso era algo que simplemente no podía permitir. Para bien o para mal, necesitaba de esa mocosa.

    —¿Por qué debería saberlo? —Gruñó—. Tú bien sabes que ella y yo no nos llevamos muy bien —Ladeó la cabeza y agitó su cola—. No tiene sentido que me contase un problema personal o intimo —Su mirada se volvió filosa—. ¿Qué acaso Matthew no lo sabe? —Lo dijo con un deje de burla. El vigésimo frunció el ceño—. Digo, esos dos parecían muy cercanos antes. Se supone que los amigos se cuentan esas cosas, ¿no? —Se llevó una garra a la comisura de la boca, fingiendo un gesto pensativo—. O solo tal vez… Lizz y Matt no son tan buenos amigos como creíamos…

    El caballero cerró sus garras, formando algo similar a un par de puños.
    Elizabeth sin duda hacía feliz a Matthew, de alguna forma que aún no podía comprender del todo bien, tan solo había que ver cómo el estado de ánimo del muchacho cambiaba en presencia de la fémina y las interacciones que tenía con esta. Si Hale era especial para Collins, entonces Zubamon no iba a permitir que la relación entre ambos se viese alterada.

    —No te creo, sabes lo que está pasando —Dorumon detuvo su marcha y miró al vigésimo—. Por muy vil que trates de ser, sé que ella te importa —Negó con la cabeza—. Y también, sé que no te agrada que Matthew esté cerca de ella —Dorumon frunció el ceño—. Si estás haciendo algo para sabotear la relación entre ellos…

    —¿Qué harás, vas a matarme? —Ladeó la cabeza—. Te recuerdo que sigo siendo el compañero de esa chica, si yo no existo, nadie puede asegurarte que obtendrá otro para suplirme —Alzó la cabeza—. Y sin Digimon a su lado, ella regresa a su mundo. ¿Estás preparado para ser la causa de separación de esos dos?

    Silencio.
    La atmósfera se volvió tensa.
    Una brisa golpeó el set en ese momento: los cabellos del morado se agitaron, obteniendo una apariencia más salvaje; la capa del dorado ondeó con el viento, luciendo como el caballero que anhelaba ser.
    El timbre volvió a sonar. La filmación volvía a reanudarse.



    [. . .]



    —Escuchen bien —La asistente de Znaider no parecía muy inspirada en ese momento—. En esta escena, un camión se estrella detrás de ustedes y… explotará —Se llevó una mano a la cara, no muy alegre de cumplir el fetiche de su jefe—. Entonces, ustedes dos deben correr en línea recta, tratando de escapar de las llamas.

    —¿U-usaran llamas de verdad? —A Collins no parecía agradarle aquello.

    —La explosión sí es con explosivos reales —Hizo un ademán para restarle importancia—. Pero es controlada y será pequeña, después activaremos un par de lanzallamas los cuales moveremos con un vagón, por esos rieles —Señaló la estructura metálica al borde del set, eso aseguraría que no salieran en cámara.

    —¿Estamos listos? —Soltó el poco paciente director, usando su megáfono. La asistente suspiró, pidiéndoles que tomasen posiciones—. Quiero ver mi explosión.

    Los chicos se pusieron en posición. Matthew tragó saliva al ver con el rabillo del ojo la silueta de Hale a su lado. Le dolía tenerla tan cerca, pero a la vez tan lejos. No tenía el valor para preguntarle la causa de su indiferencia, incluso temía miedo de conocer la respuesta, ¿y si realmente había hecho algo mal?
    Una explosión a sus espaldas trajo de vuelta a la realidad al chico. Ambos comenzaron a correr tan rápido como les era posible. A pesar de que todo estaba calculado para evitar lesiones, la intensidad de las flamas de los lanzallamas podía sentirse a la distancia, lo que les motivaba a seguir moviéndose.

    El canadiense solo tenía su mirada fija en la lejanía, en donde las cámaras se encontraban y la asistente del director movía sus manos a prisa, como diciéndoles “rápido, corran, corran”. Entonces, algo sucedió y lo vio en el rostro de la asistente: su mueca se convirtió en una de sorpresa y miedo. Al girarse, Matthew vio que Lizz se había tropezado, pero no cayó, quedando rezagada mientras revisaba su píe: el problema de aquello es que los rieles que transportaban a los lanzallamas no habían frenado. La francesa iba a ser quemada viva.
    Sin pensarlo, Matt hizo lo mismo que en aquella Raid donde se enfrentaron a Meicoomon: se lanzó hacía ella y la empujo para dejarla fuera del peligro. Ambos cayeron duramente contra el suelo. Él encima de ella.
    El chico se apartó ligeramente del cuerpo de la fémina, para cerciorarse de que todo estaba bien. Tenía su rostro enrojecido por la vergüenza, pero la máscara lograba cubrir la mayor parte de ese rubor.

    —Quítate —La voz de Hale fue como un corte profundo e hiriente—. ¡Quítate de encima! —Hale empujó a Matt, con tal fuerza que el chico casi se cae sobre su espalda. La francesa se puso de píe y se sacudió el polvo. Desde ahí, le dedicó una mirada de profundo rencor al canadiense.

    —Li-Lizz… —Soltó en un susurro.

    —No vuelvas a tocarme —Collins se sobresaltó al escuchar eso. Su tono de voz era claro: no estaba pidiéndoselo, sino ordenándoselo—. ¿Entendiste?

    —Y-yo solo…

    —¡¿Entendiste?! —Exigió la respuesta, furiosa.

    —S-sí… —Collins sintió un nudo en su garganta, bajo la mirada apartándola de ella. Sus ojos comenzaron a humedecerse.

    La campana de emergencia sonó entonces. Todos comenzaron a moverse, como un enjambre de abejas furiosas: los técnicos fueron a averiguar el fallo en los vagones, pues no frenaron aun cuando activaron el mecanismo a control remoto; otros se acercaron a Elizabeth para asegurarse de que estaba bien, ella los ignoró y marchó hacía su camerino; otros más se acercaron con el chico, pero este se quedó en el suelo, inmóvil.

    —Matt… —Soltó en un susurro el vigésimo, viendo a su Tamer desde el otro lado de la multitud. Sintió una punzada en su pecho al verlo ahí, abatido.

    LuigiLuigi tú tienes la culpa de que esto esté pasando!! Dx
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  5. Luigi

    Luigi Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi Moderador

    Registrado:
    28 Mar 2009
    Mensajes:
    10,780
    Temas:
    205
    Calificaciones:
    +2,476

    Debido al fallo de los rieles con los lanzallamas, Znaider se vio obligado a ceder ante el equipo de seguridad y suspender grabaciones por el día mientras aseguraban que todos los aparatos para las tomas de riesgo estuvieran funcionando sin error alguno. Mientras el director conversaba con los encargados de esa tarea, Elizabeth salía de su camerino y vestida con su ropa usual. Dorumon, quien la estaba esperando, se encogió de hombros cuando la vio acercarse.

    -¿Te avisaron que debemos venir mañana de nuevo? -cuestionó el felpudo al verla con las vestimentas usuales.

    -Me avisaron en el camerino -respondió Hale de manera sería y terminando de ajustar sus guantes de cuero negro. -¿Dijeron algo más? -preguntó la chica y posando su mirada en su compañero digimon.

    -Si. Mañana grabarán unas escenas en el Lago Ojo de Dragón -contestó Dorumon, rascándose la oreja con una de sus patas como si fuera un perro. -¿Iremos a comer, Hale? -preguntó el morado con una cara irritada. -Porque esos pastelillos de la mesa de bocadillos no sirven ni para entretener el estomago.

    -Vayamos a Black Castle. También tengo hambre -respondió Elizabeth sin emoción alguna en el rostro.

    Dorumon se encogió de hombros y no dio nada en contra de la sugerencia de Elizabeth. Después de todo, el felpudo sabía que la comida de ese lugar era bastante buena y el mismo reconocía que tenia una afición a los sandwichs de pollo que preparaban en el sitio.

    En lo que Dorumon seguía pensando en lo que iba a ordenar, Haley estaba absorta recordando el incidente en el cual Collins se lanzó sobre ella para evitar que la quemaran viva. La sensación de no haberse podido valer por sí misma le ocasionó una ola de disgusto que recorrió su ser: no se perdonaba que Matthew la tuviera que salvar.

    -“No volverá a pasar… juro que no volverá a pasar” -pensó con rabia y apretando sus puños con fuerza.

    La estadounidense continuó con su camino por el ajetreado set en busca de la salida y con Dorumon a su lado bostezando de aburrimiento. La Tamer entrecerró los ojos al ver dos figuras que reconoció a lo lejos: Collins y Zubamon parecían estar discutiendo de algo cuando la vieron acercarse. Fue por unos segundos, pero Hale pudo jurar que los ojos del canadiense estaban rojos.

    -¿Acaso me equivoqué en algo, Excalibur? -preguntó Matthew, sintiendo una cuchillada helada en el pecho cuando vio a Elizabeth pasar junto a ellos e ignorarlos olímpicamente. Los ojos zafiro del chico continuaban puestos en la figura de Elizabeth, quién terminó de perderse entre la concurrida multitud.

    -No lo creo, Matt -respondió Zubamon y entrecerrando los ojos. -Hablé con Dorumon para enterarme de que le sucedía a la señorita Hale y no me quiso decir nada -sinceró el doradito y suspirando con molestia. -Creo que deberemos averiguar que fue lo que sucedió durante la semana en la que estuvo desaparecida.

    -No… no creo que quiera decírmelo -contestó Matt y recordando la mirada gélida que le dedicó Elizabeth. -Ella me… ella me odia…

    […]

    El segundo y último día de filmación daba inicio en medio de una clima soleado en File. Para Sack, era perfecto para grabar una escena de persecución con lanchas en medio del lago. Y lo mejor de todo era que, a diferencia de los días en los que filmaban en la ciudad, no había tantos interesados en colarse y ver la filmación en vivo.

    Por eso mismo, estaba hablando con unos ya vestidos Matthew y Elizabeth, quienes escuchaban el como iba a funcionar la escena que filmarían: ambos jóvenes estarían en una misma lancha, escapando de un grupo de soldados que iban a estar disparándoles con balas de salva.

    -Respecto la lancha, uno de ustedes solo debe fingir que la maneja -explicó Znaider y tomando un sorbo de su chocolate helado. -La lancha esta controlada por uno de los técnicos y este tiene un mapa con la ubicación de un par de bombas que dinamitaremos.

    -¿Bombas? -pregunto nervioso Collins y cuestionándose el por que de la obsesión con las explosiones de Sack.

    -Muy bien -respondió Elizabeth y caminando a la orilla donde los esperaba la lancha. -No te quedes parado allí, Collins -habló con voz fría la de cabellos negros y sintiendo su sangre arder al ver que el canadiense se habia inmóvil.

    -S…si. Ya voy -contesto Matt y corriendo para alcanzar a la chica.

    […]

    -¿Acaso tengo algo en la cara, abrelatas? -cuestionó de forma burlista Dorumon al ver como Zubamon no le despegaba la mirada de la cara.

    -¿Qué fue lo que sucedió con la señorita Hale? Un cambio así de radical no ocurre sin razón alguna -interrogó Excalibur para luego cruzarse de brazos. Sus ojos mantenían una expresión afilada al ver al felpudo comerse un pastelillo de canela.

    -¿De verdad quieres saber? -respondió Dorumon y sonriendo de forma sardónica: se mente se regocijaba al imaginar la expresión de esa hojalata y el mocoso luego de escuchar la versión “oficial” de lo ocurrido con Elizabeth. -Entonces te diré que a Hale la secuestraron unos renegados durante nuestro último encargo. Estuvo desaparecida una semana completa y apareció, fue dentro en una lata de basura, con su cuerpo lleno de cortes y fluidos de naturaleza dudosa -respondió Dorumon de manera neutra. -Luego en el hospital, nos confirmaron que fue victima de torturas.

    - Eso no es posible -respondió incrédulo Excalibur ante las palabras de Dorumon, siendo incapaz de saber que el child en cuestión estaba destornillándose de la risa. Para Zubamon, todo empezaba a tomar forma: habían destrozado a Elizabeth.

    -Ni yo se exactamente lo que le hicieron. Pero si te puedo decir que ella esperaba que la encontraran y pues… con su comportamiento, ya vimos quién era la persona de la cual esperaba algo.

    […]

    Ajenos a esa conversación, el dueto de pelos negros estaba en la lancha y con Elizabeth en el asiento del piloto mientras que Matt, estaba en el asiento del pasajero. Un silencio incómodo rodeaba a ambos: la francesa simplemente ignoraba la existencia de Collins y el canadiense no tenía idea de que hacer con Hale. Fue el grito de “¡Acción!”, el que cortó el ambiente tenso.

    Sack sonrió al ver la lancha con los dos dobles arrancar y luego ser perseguida por una segunda lancha.

    -“Calma. Solo es confiar en el equipo técnico y no dejar que me golpeen con una de esas balas” -pensó con nervios Matt y tragando saliva de manera sonora. Giró su rostro levemente y por ese instante, pudo observar la expresión fría de Elizabeth, quien solamente tenía las manos en el timón de la lancha y fingía conducirla. –“Liz… ¿Qué fue lo que te paso? -hablo para sus adentros y de forma triste el canadiense antes de verse obligado a agacharse en cuanto escuchó los disparos.

    -“Entre más rápido terminemos, mejor para mí” -los pensamientos de Liz buscaban mantenerse en su trabajo actual y de esa forma ahogar cualquier atisbo de emoción que pudiera distraerla.

    Claro, eso era difícil cuando a su lado estaba Matthew, el mismo chico que ocasionaba una miríada de sensaciones que detestaba a sobremanera. Y sobre todo, las explosiones que levantaban el agua por los aires y los empapaba constantemente.


    everydayeveryday sorry si quedo meh...
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  6. everyday

    everyday Moderador

    Registrado:
    22 Jul 2012
    Mensajes:
    6,764
    Temas:
    656
    Calificaciones:
    +2,325
    La escena siguió su curso, Elizabeth mantenía sus manos en el volante del bote fingiendo que estaba conduciéndolo por el lago, mientras que Matthew se ponía de píe y hacía el ademán de cubrir tanto a él como a su compañera utilizando su escudo, pues los tiradores de la lancha que les perseguía comenzaron a abrir fuego. Un par de balas de salva golpearon el escudo, de modo que el chico debía estar preparado y no perder la compostura debido a los impactos: afortunadamente el arma defensiva estaba hecha de metal, de modo que en verdad le brindaba cierta protección al muchacho. Los nervios que Collins estaba sintiendo en ese momento no eran debido a la posibilidad de recibir un impacto, de ser así le dolería ahí donde la bala de salva le diese, pero no ocasionaría una herida grave, lo que en verdad le preocupaba eran los bruscos movimientos del vehículo acuático y las explosiones de fondo, cada par de segundos se escuchaba una detonación y una llovizna de agua fría les mojaba. Esto hacía preguntarse a Collins ¿cuál era la necesidad de colocar tantas explosiones?

    En la orilla del lago, más concretamente en el tablero de control del equipo técnico, se encontraba el verdadero conductor de lancha: el hombre de algunos veinticinco años de edad empleaba un control remoto, guiándose a través de cámaras colocadas en el bote y un mapa que marcaba la zona de los explosivos. El hombre estaba atento a su labor, tanto que inclusive contaba las detonaciones para asegurarse de que todo marchaba bien; justo ahí fue cuándo se percató de algo.

    —Oye Mary —El conductor llamó a una chica pelirroja a sus espaldas: la asistente del director—. Llevó diez explosiones extras contadas —Arqueó una ceja—. ¿A qué se debe eso?

    —Ah sí, lo que sucede es que el director vio que no eran suficientes detonaciones —Soltó aquello con deje de fastidio—. Y tuvimos que agregar algunas de última hora —Aquello provocó que el conductor sintiese un escalofrío recorriéndole la médula.

    —¿Y actualizaron mi mapa?

    —Claro que sí —Soltó la chica apuntando a la hoja de papel que el chico tenía enfrente—. Es justo ese… —Mary se quedó fría. El mapa del conductor no era la versión actualizada, sino la primera versión. En pocas palabras, el conductor estaba moviendo a esos dos chicos por un campo minado, con los ojos cerrados—. Detén el bote —Ordenó, tomando la radio de su cintura—. Señor Znider, debemos parar la escena.

    Pero fue tarde. Una explosión se escuchó, acompañada de un sonido atronador: una de las detonaciones aconteció muy cerca del bote, no para dañar el trasporte directamente, pero sí para conseguir volcarlo y arrancarle un par de piezas.
    Lizz y Matthew cayeron al agua después de una violenta sacudida. Ambos tardaron un par de segundos para comprender lo que estaba sucediendo. La adrenalina comenzó a apoderarse de sus cuerpos, dándoles el impulso de actuar para salvar sus vidas: Elizabeth comenzó a brasear y patalear, usaba sus miembros principales para impulsarse a fin de alcanzar la superficie. Cuando la chica salió, lanzó una larga bocana para llenar sus pulmones con aire fresco. Pero al apartar sus mechones de cabello mojados, que se le habían pegado al rostro, no encontró a Matt por ninguna parte. Sintió una punzada en su pecho, su mueca seria se convirtió en una expresión de miedo y preocupación.

    Sin dudarlo, la chica volvió a sumergirse en las aguas, moviendo su cuerpo de forma sincronizada para moverse tan rápido como le era posible, buscando con su mirada al canadiense. Tras unos segundos de angustia le encontró: Matthew luchaba torpemente para retirarse el escudo de su mano, el arma de utilitaria estaba adherida a su brazo por un par de correas, de modo que no bastaba con un solo movimiento para quitárselo. Hale comprendió al instante lo que sucedió, aquel armatoste le hacía imposible al chico nadar y lo estaba sumergiendo más con cada segundo que pasaba.
    La imagen del azabache perdiéndose en las profundas aguas del lago apareció en la mente de la francesa, sintiendo una punzada en su pecho. Elizabeth experimentaba una mescolanza de sentimientos cuando observaba a Matthew o escuchaba su voz: una parte suya le odiaba y tenía un rencor insano contra el canadiense, pero al mismo tiempo, otra parte de ella se negaba rotundamente a perderlo.


    Collins consiguió retirar la última correa de ese escudo que, cual ancla, le estaba arrastrando al fondo del lago, sin embargo, ya era tarde. Su pecho ardía y su boca ansiaba abrirse para tomar aire del medio, el problema es que ahí no había oxigeno alguno e intentar conseguirlo solo agilizaría su muerte. Sintió una gran pesadez y sus músculos dejaron de responderle. A pesar de poseer una mentalidad positiva ante toda adversidad, Collins supo en ese momento que iba a morir. Iba a resultarle imposible llegar a la superficie y… Sintió algo o más bien a alguien sujetarlo y empujarlo, intentaba ver a su salvador, pero su cuerpo oscilaba entre mantenerse despierto o caer en un profundo sueño. Por fin, sintió como el aire golpeaba su rostro, abrió su boca de par en par y tomó un largo respiro, comenzando a toser con fuerza.

    Poco después perdió la conciencia.



    [. . .]



    —¿¡De qué va todo esto, es que acaso quieren matarlo!? —Zubamon encaró al director de aquella filmación junto a su asistente. El dorado les lanzó una mirada fulminante. Sabía que actuar de aquella forma no estaba del todo bien para un caballero, debía tranquilizarse y no dejar a un lado sus buenos modales: pero simplemente no podía hacerlo. Matthew estuvo a punto de morir ahogado por culpa de las pésimas condiciones de seguridad de esos disque cineastas.

    —En verdad, te juro que actualizamos la ruta que debía seguir la lancha —Soltó la chica pelirroja, que sin duda era la que se mostraba más afectada por el asunto—. Y con los lanzallamas pasó lo mismo, los técnicos revisaron los instrumentos antes de usarlos en escena.

    El sagrado abrió la boca para responder a sus excusas, pero entonces la cerró de golpe. ¿Acaso aquello era una casualidad?, justo dos accidentes sucedieron en la filmación de la película, involucrando casualmente a ambos Tamers. ¿Sería acaso que los chicos simplemente tuvieron mala suerte o es que ahí había algo más detrás?


    —¡Señor Znaider! —Otro asistente apareció corriendo, este era un muchacho con una gorra amarilla. Un Tentomon le acompañaba, el mismo que le había entregado la toalla húmeda a Excalibur el día anterior—. El Black Greymon que contrató ya ha arribado.

    —¿Black Greymon? —Soltó el director, arqueando una ceja de duda—. Yo no contraté a ningún Greymon.

    Zubamon ladeó la cabeza al escuchar eso. Algo definitivamente no iba bien ahí…
    Parpadeó y abrió los ojos de par en par al ver a un curioso y pequeño Tsumemon corriendo por el lugar a toda prisa, como si su vida dependiera de ello. La ruta que estaba siguiendo señalaba que deseaba salir del set cuanto antes.
    La imagen de aquel Baby le resultaba sumamente familiar, ¿por qué motivo? La respuesta llegó a él en forma de un recuerdo: un Tsumemon había utilizado a Noah Penniwyse como rehén, en aquella misión donde tuvieron que transportar Digimental al túnel taladro. En esa ocasión el dúo de Tamers logró sobreponerse a los planes de esos viles bribones, ¿sería acaso que ese Baby y sus secuaces estuvieran detrás de aquellos accidentes? Un rugido gutural detendría los pensamientos del dorado y lo traería de vuelta a la realidad. Excalibur, así como el director y sus asistentes se giraron para observar como un enfurecido Black Greymon disparaba un Megaflame hacía un contenedor de gas, produciendo una gran explosión.

    Excalibur comenzó a correr.
    Necesitaba reunirse con Matthew y Elizabeth. Si no detenían a ese Adult enfurecido, todo el set sería destruido en cuestión de minutos.


    [. . .]


    Matthew abrió los ojos, encontrándose con que estaba recostado en una cama, se sobresaltó cuando comprendió que no era la suya. Pero aquella no sería la única sorpresa que le esperaba, pues al girar su mirada se encontró con que Elizabeth se también estaba en esa habitación, sentada en una silla junto a su cama. La francesa no dijo nada, solo le dirigió una mirada silenciosa.

    Fragmentos de imágenes comenzaron a mostrarse en la mente del chico, eran escenas de las cuales no fue consciente en su momento debido a su estado: Lizz nadando a toda velocidad hacía él, atrapando uno de sus brazos para jalarlo y arrastrarlo con ella a la superficie. La última imagen que recordaba era ella gritándole que no cerrara los ojos, mientras lo llevaba hacía los restos del bote donde viajaban.

    —¡T-tú… ! —Su mirada era de profunda sorpresa—. T-tú… Me salvaste…

    Ella no dijo nada, solo se limitó a suspirar pesadamente mientras se ponía de píe y avanzaba por la habitación. Ese camerino estaba dentro de un remolque, de modo que no era muy grande, de hecho, la mayor parte del espacio lo ocupaba aquella cama.
    Matthew hizo el ademán de ir tras la chica, pero entonces se percató, para su sorpresa, que estaba desnudo. Seguramente le quitaron toda su ropa para hacerlo entrar en calor, pues las sabanas que le cubrían eran bastante gruesas y cálidas.

    —No te hagas falsas esperanzas —Aquella frase hizo sobresaltar al chico. Elizabeth tenía una mano en la perilla de la salida—. Solo te salvé porque arruinarías todo si morías —Abrió la puerta, estaba a punto de salir cuando la voz de Collins le detuvo.

    —¿Qué… ? —Soltó el chico, con sus orbes azules clavados en ella. Su corazón se aceleró y sintió un nudo en la garganta. Era ahora o nunca, necesitaba saber la causa de su indiferencia—. Lizz… ¿Qué fue… lo que hice mal… ? —Hale frunció el ceño con ligero desprecio y contestó.

    —No haber hecho nada —Su voz parecía carecer de cualquier sentimiento.

    El azabache quiso profundizar en la respuesta de su compañera, pero una explosión de fondo retumbó en los alrededores, enmudeciendo cualquier otro sonido. Elizabeth salió del remolque sin más, buscando a su compañero para averiguar qué sucedía.
    Collins se quedó en su cama, con los ojos abiertos de par en par y con lágrimas amenazando con salir.

    —¡¡Matt!! —Excalibur apareció en ese momento, abriendo la puerta de par en par. Se detuvo bruscamente al ver al chico en aquella postura—. ¿Qu-qué sucedió? —Posó su mirada donde la señorita Hale estuvo sentada, sin duda alguna ella era la causante del estado de su Tamer.

    —”No haber hecho nada” —Repitió la respuesta de Hale, con voz atropellada, mientras las lágrimas comenzaban a brotar—. ¿Qu-qué significa eso?

    Zubamon bajó la mirada al suelo. Gracias a lo que Dorumon le había dicho, el dorado tenía una idea de lo que significaba esa frase de la señorita Hale. Gruñó con ligera molestia, sabía que decirle aquello a Collins no le sentaría bien, menos con todo lo que había pasado entre esos dos a lo largo del día; no obstante, el muchacho solo se seguiría torturando a este paso con preguntas sin respuestas.

    —Matt… —Suspiró pesadamente—. Hay algo que debes saber —Alzó la mirada—. La señorita Hale… fue raptada. Sus secuestradores la torturaron durante siete días aproximadamente…

    No había palabras para describir la expresión del muchacho.
    Las palabras de Elizabeth cobraron significado para él. Su comentario fue cruel, pero a la vez era justo. Seguramente ella tuvo esperanzas de que él arribara para terminar con su sufrimiento, pero no hizo nada… Estaba en todo su derecho de detestarle y odiarle…



    [. . .]



    —¿No crees que ha sido demasiado usar al Greymon? —Preguntó un PawnChessmon White a su contraparte oscura. Ambos se encontraban tranquilos a las afueras del set de filmación, viendo como el caos comenzaban a reinar entre los presentes, debido a la presencia del Adult.

    —El señor Libra fue claro, quiere ver muerto a ese entrometido Tamer —Soltó con voz fría el otro Child, refiriéndose a Matthew Collins—. Sin embargo, parece tener un pacto con la muerte, porque ha eludido todas las fallas provocadas por Tsumemon… —Suspiró con fuerza, revelando frustración—. Pero no se salvará de esto —Su mirada se afiló—. Todo aquél que se opone al señor Libra y a los Trece Signos, debe ser eliminado.

    Los dos pequeños caballeros vieron como Tsumemon arribaba en ese momento y se colocaba junto a ellos. Todo iba de acuerdo con el plan, una vez que el tiranosuario barriera con todo el sitio huirían, simulando ser inocentes espectadores que se vieron envueltos en el desastre. Después de todo, no debían dejar rastro alguno de que Trece Signos estuvo involucrado en ese pequeño “accidente”. No importaba si la Central arribaba y sometía al Greymon, pues esa bestia no tenía el más mínimo rastro de inteligencia; las autoridades se verían obligados a matarle por su comportamiento violento.


    LuigiLuigi malvadooo Dx
     
    • Me gusta Me gusta x 1

Compartir esta página

Cargando...