Conjunta Misión C Fue culpa de un alienígena | SeixKuroi

Tema en 'Naruto World' iniciado por Yuudai, 21 Sep 2018.

  1. Autor
    Yuudai

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    Fue culpa de un alienígena (C)

    Ha habido algunas desapariciones de jóvenes en los al rededores de una molesta aldea al pie de una montaña. Lo último que se supo al respecto fue que un padre logró comunicarse con el supuesto captor y éste le exigió un intercambio por su hija. Tras contarle esto a su pueblo, el hombre también desapareció.

    Objetivos:
    —Recuperar a la joven y al hombre.
    —Averiguar que sucedió con las demás mujeres desaparecidas.
    —Investigar si existe alguna relación entre las desapariciones previas con este secuestro.

    Notas:
    El pueblo está situado cerca de una carretera donde pasan muchos carruajes con comerciantes, por lo tanto existe mucha gente que entra y sale de ese poblado.

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  2. Autor
    Yuudai

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    Kuroi leía un libro en lo que simulaba ser una parada de autobús. Cambiaba de página rápidamente como si pareciera que no entendiera nada. Sus pies ahora tocaban el suelo, a diferencia de cuando comenzó su carrera como shinobi. Se hartó rápidamente de la lectura y lo dejó a un lado, dejando escapar un breve suspiro.

    —Así que Sei... —Murmuró para sí mismo y miró al cielo— Me pregunto si realmente vendrá.
    Llevaba un buen rato esperando. Se encontraba en una parada en medio de la nada, a la orilla de una carretera que no había visto transitar nada más que zorros y algunos otros animales.

    Kuroi sabía que la muchacha no tomaría algún medio de transporte como una carreta o cualquier cosa que involucrara malos olores o ensuciar su ropa, por lo que probablemente hubiese caminado tooodo el tramo de quién sabe donde vive, hasta el punto de reunión. Pero, ¿estaba correcta la información que se habían dado? ¿Habían acordado correctamente el mismo punto?

    —En la parada que hay a la orilla de la carretera del sur. —Se repetía Kuroi constantemente mientras se aseguraba de estar en el lugar correcto— En la parada que hay en la orilla... de la carretera sur... —Uchiha entrecerró sus ojos mientras se cercioraba que los puntos cardinales concordaban.

    No entendía. Era una muchacha fina, pero las veces que habían compartido puñal en misiones, jamás se había tardado más que Uchiha o el misterioso Kojiro.
    Kuroi, un poco más desesperado, sacó un mapa de bolsillo y analizó su posición.

    —Aquí está la carretera y yo debería de estar... —Buscó con su dedo pero no encontró ninguna señalítica de ninguna parada— Por aquí, aproximadamente. —Sentenció, comparando la vista y sus al rededores con lo que debería de estar cerca según el mapa.
    — ¿Qué es esto? —El muchacho se encontró con otra carretera que interceptaba al camino en el que supuestamente Uchiha estaba— Hay otra carretera más al sur que cruza por esta... ¡Mierda! ¡Sei quizás esté allá?

    Kuroi guardó rápidamente sus cachivaches y se dirigió rápidamente entre los árboles y ramas. Tardó unos momentos puesto que la intersección se encontraba unas millas más al sur, pero justo en aquel punto donde se cruzan los caminos, halló una parada. El muchacho descendió de la rama en la que se encontraba y abandonó el bosque que escoltaba la carretera.

    —¿No te han enseñado a no hacer esperar a una dama? —Aquella exasperante pero dulce voz irrumpió rápidamente la calma del muchacho.
    —Me olvidé que había otra carretera por aquí. —Kuroi sonrió avergonzado— Gomenasai~ —El muchacho le regaló una reverencia.

    Sei, quien se había levantado de su asiento y le miraba con sus brazos como taza reposando en su cintura, terminó por desviar su mirada, molesta.

    —Esto te costará más caro que una simple disculpa.
    —Ah, lo sé... —Kuroi suspiró decepcionado— Que tonto fui al creer que esta chica se conformaría con una reverencia. —Pensó mientras recuperaba la postura.
    —Kuroi...
    — ¿Sí?
    —Llévame a caballo.
    — ¡Claro que no! —El muchacho exclamó con indignación y se volteó, dándole la espalda.
    —Eres un maleducado, estuve todo este tiempo esperándote. —Afirmó sin perder su glamour ni compostura.

    Por la posición del sol, Kuroi intuyó que sí había pasado rato de la hora acordada: pero por ningún motivo más de una hora o un tiempo de espera considerable.

    —Además... ¡Me da terror recordar nuestra última misión! —Exclamó mientras un escalofrío abordaba su cuerpo y se abrazaba a ella misma— ¡Eres horrible y sádico! —El rostro de la muchacha pasó de una calma apacible a una cara afligida.
    —Pensé que ya lo habíamos superado, Sei.
    — ¿Habíamos? —La chica alzó una ceja.
    — ¿No somos amigos? ¡Los amigos hacen muchas cosas juntos! —Kuroi sonrió como un niño pequeño. Que ajena era esa personalidad en su rostro.
    — ¡Claro que no somos amigos! —Vociferó la muchacha y, tras darse cuenta el bullicio que metían sus gritos, prefirió bajar el tono y recobrar esa calma y compostura— Quiero decir, sólo hacemos encargos juntos, pero eso no deja de ser una coincidencia.
    —Je. —El chico sonrió levemente, había una dicha bastante extraña en su semblante aquel día. Sei lo notó rápidamente y giró su cabeza extrañada— Bueno, será mejor que nos vayamos al pueblo.
    —Sí, me da escalofríos estar tanto tiempo contigo a solas. ¡Quizás me rebanes las tripas cuando esté sola! ¡Ni te atrevas! —Sacó una kunai— ¡Acepto ser de la realeza y quizás mis órganos valgan mucho más que los tuyos, pero no quita que me defenderé!
    —Basta, Daidoji. —Kuroi apaciguó la mano con la que Sei había desenfundado su kunai— ambos sabemos que como ninja, eres mejor cocinera.
    — ¿Qué?... —La muchacha frunció el ceño— Vale, mejor te ignoro.

    Y así fue. No se hablaron durante todo el camino al poblado, pero ambos sabían que había cierto confort en estar juntos en vez de dispersos.

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