Misión D Limpieza | Niló | Otogakure

Tema en 'Naruto World' iniciado por Bishamon, 9 Oct 2018.

  1. Autor
    Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    Limpieza (D)

    Ah, pequeña, es un placer verte de nuevo, ¿dónde habías estado? Me temo que el encargo de hoy será todo un desafío para ti, pues nunca te has enfrentado a algo como esto. Hace unos días, lamentablemente, tuvimos que lidiar con un dúo de genin que intentó filtrar información sobre la aldea, algo lamentable, lo sé... en fin, sus cadáveres se encuentran en esta dirección y, sinceramente, el lugar es un desastre, así que necesitamos que alguien vaya y limpie todo el espacio.

    Objetivos:
    -Llegar al lugar señalado por Kiseki
    -Limpiar todo lo que se encuentre sucio por los actos que sucedieron ahí
    -Deshacerte de los cuerpos

    Notas:
    -La zona está acordonada por ninjas de bajo rango, tal vez podrían ayudarte
    -El espacio ya cuenta con artículos de limpieza provistos por Wells, algo curioso


    —No, no señor. ¡No confío en que la zona esté vigilada por una panda de jóvenes que no garantizaran en absoluto el bienestar de Nila!

    Llevaba aproximadamente diez minutos parloteando sobre el mismo tema, intentando convencer a Noah de lo problemática que era aquella misión de limpieza asquerosa y repugnante. Era inverosímil poner a una chiquilla a recoger los cuerpos de unos rufianes traidores, peor pedirle que les echara en dónde quién sabe. Inaudito, ilógico. Masha no dejaba de volar de un lado hacia el otro cual señora quejumbrosa, como si fuera ella quien tuviera que realizar la parte más sucia, o sea toda la misión. Fujimori hombre sabía ignorarla perfectamente mas no silenciarla, pero no necesitaba intentarlo. Le bastaba con continuar haciéndose el sordo y arruinándole los planes de madre sobreprotectora.

    —¡Ya llegué! —Niló abrió y cerró la puerta evidenciando su entusiasmo con el porrazo dado. —¡Noah! —Antes de llegar a estar escasos centímetros de su pariente, la alada se atravesó en el camino carraspeándole. Haber permitido que conviviera con el peliblanco no significaba que pudieran relacionarse demasiado. —Ay, Rosita… ¿cuándo me vas a decir por qué no te cae bien? —Se refería al varón.
    —Es que ya lo sabes, niña.
    —Lo que sucede es que Masha y yo tenemos creencias distintas —se acomodó en su asiento, disfrutando abiertamente de la mirada que le dedicaba el murciélago—. Ella es más del tipo aburrido; yo le busco diversión a todo.
    —Prefiero ser como tú.
    —¿Ves Masha? —La aludida rodó los ojos.
    —Ya agotaste tu tiempo con Nila, puedes marcharte —su tono de voz fue seco y serio.
    —No, yo iré con ella a la misión.
    —¿Misión? ¿Tengo una misión? —Sus grandes ojos centellaron, pidiendo a su tutora que respondiera de inmediato y que fuera afirmativamente. Lo que dijera ella y el adulto contrarió a Niló ya que uno dijo que sí y la otra que no. Sin embargo, Fujimori hombre tenía el pergamino más cerca y no le costó nada agarrarlo y mostrarlo a su dueña. La pequeñaja ya se había aprendido los colores de cada rollo según el rango, pues supo que se trataba de un encargo de los facilitos. ¡Siempre subestimando sus poderes!

    De todos modos cumpliría porque no le gustaba quedar mal. Por encima de las peticiones de su amiga animal sobre no acceder a ese apestoso encargo, la niña se puso a leer a su ritmo cada palabra de la indicación, una vez y pidiera a Noah que le entregara el pergamino. En una de esas sacó la lengua e hizo un gesto de asco, en contraparte a lo esperado por su reacción, sí quería ir a ese sitio porque muy poquitas veces estuvo de cara a gente occisa.

    —Prepararé mis cosas y nos vamos.
    —¡Ni-Nila! ¡Espera! —Iba a toda prisa detrás de la peliazul cuando el llamado del caníbal la hizo detener. Noah le ahorró el tener que acercarse, parándose a escasos metros de su peludo rostro bien cuidado. Como era de esperarse, el animal no cambiaría su facción fingidamente aburrida aunque sí fastidiada; si pudiera ya le hubiera pegado con una de sus alas simulando una bofetada, pero ceder a sus impulsos sería empujar a Fujimori niña a estar más del lado del varón.
    —¿A qué le tienes miedo? No vas a poder evitar que Nila haga estas cosas para siempre —la de pelaje rosado abrió la boca en vano, porque el albino continuó hablando—. Y si estás queriendo protegerla de alguna cosa absurda, esta no es la mejor manera de hacerlo.
    —Tú no me vas a decir cómo hacer mi trabajo.
    —No lo estoy haciendo, histérica —los orificios de la nariz de la hembra se ensancharon al exhalar con fuerza. —Solo digo que un día de estos Nila crecerá y…

    Se detuvo al percatarse de cómo las pupilas del murciélago se tornaron diminutas inmediatamente después de mencionar el nombre de la protagonista de sus riñas y el verbo que le siguió. Aquel detalle no se le olvidaría; sin dudas lo abordaría en otro momento, en algún lugar donde Mini Toy no esté tan cerca de ellos. Y hablando de la pequeñaja, la misma avisó estar más que preparada para la acción. Noah apenas pudo cruzar su dedo más pequeño por el collar que usara Masha para intentar tirar de ella, pero eso la sacó de su ensimismamiento. Con desprecio batió sus alas.

    En el papiro se encontraba la zona en la que varios buenos para nada perdieron la vida. Era de noche, no tan tarde, y como el sitio se hallaba en medio de un monte posiblemente no tendrían que preocuparse porque fuese descubierto tan pronto. Los tres se subieron al ave que le correspondía a Nila; era de color blanco con detalles rosados y azul claro, mereciéndole el nombre de Algodón porque le recordaba a aquel dulce sin consistencia que se desvanecía al contacto con la saliva.

    Si pudiera gritar por la adrenalina disparada al contacto del viento contra su rostro, ya lo hubiera hecho. Siempre le resultaba agradable el salir de la villa y la sensación de estar tan alto, prácticamente vulnerable; ese era el encanto de la libertad. Niló alzó los brazos, haciendo que Masha se inquietara por su acto tan descuidado y despreocupado. No obstante, Fujimori adulto pasó su brazo por el torso de la genin fungiendo ser un tipo de protector.

    —Para la próxima invitaremos a Arata, ¿vale? —Tuvo que hablar alto porque el mismo viento no la dejaba escucharse en un tono normal.
     
  2. Autor
    Bishamon

    Bishamon Can you feel the rhythm? Running, running! Moderador

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    Arata Zukaku. Ese nombre se le quedó grabado desde que investigara todo lo que creyera pertinente saber sobre el chico misterioso, que insistía en cubrirse el cuerpo y no socializar con nadie. Por boca de la misma Nila, supo que el chico coleccionaba máscaras; que su vivienda no era muy grande, ni siquiera cuando estaban en los Campos de Arroz y que al igual que en su antiguo hogar, tenía un gran refrigerador horizontal. Le impresionaba el que Mini Toy pudiera colarse en ese discreto refugió que olía a cámara de los secretos, pero más le agradaba la idea de valerse de ella para alcanzar su objetivo.

    Algodón planeó tras encontrar un espacio adecuado por su tamaño. En medio del aterrizaje avisó que tendría que marcharse porque quedarse podía ser peligroso, así que acordaron una hora equis que lograrían constatar gracias a la posición de la luna. Bueno, Nila no sabía cómo funcionaba el tiempo a través de los astros, pero por algo Noah había ido con ella.

    El ave los dejó con Soragakure al norte y en el pergamino ponía que la zona estrella se hallaba al caminar por el bosque derecho, girando a la izquierda enseguida de pisar tierra con 'Oto' hacia el norte. La genin agarró un kunai, siendo la primera en caminar tras la indicación del peliblanco. Masha no se permitiría obviar ningún detalle para no perderse después o por si acaso les atacaban de sorpresa. Noah advirtió la presencia de unos cuantos sujetos que no lucían peligrosos, siendo corroborado por la de pelos rosados respecto a estar a escasos metros de un inevitable encuentro si continuaban caminando como si nada.

    La de alas se interpuso delate de Nila para que dejara de avanzar, cosa que la niña no comprendió y por lo que estuvo a nada de reprocharle a Masha su actitud, empero la voz del adulto hizo el trabajo que no le funcionó al animal. Las dos aguardaron detrás de varios arbustos a la espera de alguna señal para salir, plan que asumieron al no recibir la invitación del ANBU desde que se percatara de la ausencia de las dos.

    —¿Aldea? —Uno de los tipos levantó una ceja e intentó apuntar a Fujimori hombre con una katana que le colgaba en la cadera. Ni siquiera pudo mostrar su hoja afilada gracias a la ventaja que le llevara el emisor con ayuda de la naturaleza del rededor. La muñeca derecha del sujeto yacía atrapada por una hierba alta y el asombro desmedido, casi asustadizo, aparecido en su cara le dio a entender al caníbal que reconocía ese movimiento. —¿Aldea?
    —Soragakure no sato.
    —¿Para quién trabajas? —Hacía minutos que dejó de ejercer presión en su mano y soltado la espada.
    —Monban. —Entonces Noah sonrió.

    Con un chasquido atrajo la atención de Masha, con eso de que era un murciélago y podía valerse de su ecolocación natural confiaba que captaría su intención. Los shinobi que yacían observando se sintieron alarmados, lo que provocara que la anterior imagen de Otogakure fingiera decepción por la desconfianza que evidenciaban ante él. Y antes de echarlo en cara, la protagonista principal corrió para ponerse al lado de su pariente; ella sí que no perdió ni un minuto en abrir la boca, presentándose cómo la única capaz de cumplir con la petición de Kiseki.

    Por supuesto que los genin se lo tomaron a broma los primeros segundos.

    […]

    —Estos sujetos no me parecen lo suficientemente fuertes para protegernos.
    —Es que no son fuertes —Masha respingó—, solo aptos para una labor tan sencilla como la que deben cumplir.
    —¡Cómo yo! —Niló ya cargaba con los utensilios pertinentes para el aseo. —¿Pero esto en qué va a ayudarme a ser más fuerte? Digo, ya lo soy… pero —ladeaba la cabeza de un lado hacia el otro al igual que sus pupilas.
    —¿Le explicas tú o lo hago yo? —No podía desaprovechar los momentos como esos, ya que eran los mejores para encandilar a la alada sin el más mínimo esfuerzo.
    —Te enseñará disciplina —infló su pecho, gallarda.
    —Te enseñará lo importante de no dejar evidencia —Masha gruñó.
    —Creo que lo entiendo.

    Primero necesitaba recoger el grupo de cuerpos que gracias a Dios no se hallaban en descomposición todavía, con excepción de uno que, tras desbaratar la pila donde estuvieran amontonados, le encontró debajo y desató un horrible hedor que casi desmayaba a la delicada mamífera. Por más malo que oliera algo llamó la atención de Niló: se dio cuenta de que varios gusanos se encontraban en toda el área podrida del occiso y sin vergüenza alguna agarró uno para enseñárselo a Noah y Masha.

    —¡¡Nila, suelta eso!!
    —¿Pero qué hablas, murciélago antojado? Creí que comías gusanos.
    —¡No soy repugnante como otros!
    —Rosita Fresita solo come frutas —la alada sonrió complacida.
    —Fruta con gusanos.
    —¡Qué no! —La de pelos rosados le encaró con los dientes apretados.

    Haciéndose la sorda, Fujimori niña regresó al pequeño gelatinoso a su alimento. A continuación se colocó unos guantes y buscó la ayuda de varios que custodiaran el perímetro. Cuando Masha y Noah se dieron cuenta de lo que estaba haciendo la persona que conocían en común, se impresionaron porque Mini Toy les daba órdenes de cavar agujeros no tan profundos. Mientras hacían eso, ella empezaría a limpiar el rastro de sangre que hubiere en cada rincón.



     

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