Misión C Maldito duende // Peresoza-chan.

Tema en 'Naruto World' iniciado por Sawako, 3 Mar 2018.

  1. Autor
    Sawako

    Sawako

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    No era por la mañana, pero aun así el señor al que tendría que investigar estaba con su peor cara del día/semana/mes. Cuando abrió su puerta Iz percibió en el viejo un cansancio interminable y por lo tanto era más que obvio su mal genio con el que la recibió.

    Creo que ha llegado en mal momento señorita, hoy no estoy trabajando — hablò cansado el hombre —. Por favor dígale a Ginyo-san que le terminarè el encargo en cuanto pueda. — Iz hizo con su boca una ´o´ al escuchar el nombre de su tìo, se parò del pequeño butaco y negó con su cabeza lo que èl acababa de decir.
    Està equivocado Kenta-san, no he venido por ningún encargo, de hecho me enviaron por una misión.

    Al principio, Kenta se enfadò mucho cuando supo lo que sus vecinos habían solicitado para con él, “no estoy loco” dijo sin dejar dar más explicaciones y se metió a un pequeño cuarto que estaba conjunto a la sala de estar. Issei suspirò mientras dejaba caer sus hombros con frustración, no le gustaba lidiar con ese tipo de personas problemáticas que no escuchaban o dejaban terminar lo que ella estaba diciendo. Sin embargo se sorprendió cuando el hombre salió con un montón de papeles y los tirò sobre la pequeña mesa que adornaba el centro de la sala.

    Es real, sé que es real, — hablò mientras se sentaba en el sofá, agarrò su cabeza y batió sus cabellos con desesperación — no estoy loco.

    La genin se acercó aun anonadada al percibir que esos papeles eran bocetos; dibujos de una persona en diferentes posiciones y entornos. Agarrò uno y se sorprendió un poco al observar que los trazos formaban la silueta de un duende, aunque bueno, eso lo supo porque había visto en libros de fantasía como los dibujaban ahí: pequeños, con gorros terminados en punta, zapatos graciosos y ni se diga del rostro.

    Creàme señorita, esa cosa me persigue cuando cae la noche, cuando mas cansadooo estooy y no m-me puedoo defendeeer — habló aguantando un bostezo sin éxito.

    La muchacha frunció el ceño levemente, de alguna u otra manera le creyó y le dio un poco de lastima al verlo de esa manera. Ahora entendía de què vivía Kenta y al parecer su tìo había confiado en èl para que le realizara un retrato, (o eso suponía) asì que no habìa razòn para desconfiar, ahí había gato encerrado.

    No se preocupe, por eso estoy aquí. Investigaré que es lo que sucede con ese duende o lo que sea que lo esté mortificando. — Dijo saliendo de la residencia del viejo, quería dar un vistazo alrededor de la casa.

    No pudo evitar bostezar cuando doblò la esquina de aquella calle, pues no habìa encontrado nada interesante en las seis calles anteriores, ni un alma se dignó a cruzarse en su camino en todo el recorrido y eso ya la estaba aburriendo/molestando, pues cuando leyò la descripciòn de la misiòn pareciò ser una fácil de resolver y hasta el momento no habìa siquiera hablado con nadie màs aparte del atormentado.

    Vaya... — profiriò cuando observò un grupo de personas aglomeradas afuera de una casa, la cual quedaba justo al lado de la de Kenta. La raiton no esperaba encontrarse en esa misma cuadra la gente que tanto anduvo buscan; quizà unas quince o veinte personas, todas estas se giraron al verla cuando ella hizo acto de presencia.
    ¿Es usted la encargada de llevarse al loco Kenta? — Preguntò una señora alzando su rostro, mostrando altives ante su pregunta, lo que llevò a Iz ladear una sonrisa. ¿Acaso ella era un iman para este tipo de personas? Suspirò cansada y elevò sus hombros como respuesta, eso no lo sabìa ni ella.


    No me salen las etiquetas, si alguien lee que me de pase u.u pliis.​
     
    Última edición: 7 Jun 2018
  2. Lionel

    Lionel #NightFall

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  3. Autor
    Sawako

    Sawako

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    Issei empezaba a irritarse con toda esa gente rodeándola mientras le hablaban mal del hombre que según ellos estaba loco. Buscaban convencerla que se lo llevara de una vez, que era agresivo con la comunidad cuando salia en las noches a perseguir el ser que el decía atormentaba, que no poseía control de si mismo cuando, al principio intentaron ayudarlo. Hasta que una mano arrugada y áspera se aferro a su brazo, apretándolo de tal manera que Issei jadeo por el dolor ¿Quién se atrevía a agarrarla de esa manera? Se giro y se encontró con el rostro de la mujer que la había encarado anteriormente.

    Tiene que llevarselo ¿Entiende, señorita? Sino, no responderemos por nuestros actos. — Dijo de manera amenazante mirandola directo a los ojos, muy segura de lo que estaba expresando.

    Iz arrugò su gesto y sin pensarlo empezò a enfriar su extremidad, de tal manera que la mano de su contraria fue retirada de ipso facto, algo tenìa esa mujer que no le gustaba. Le sostuvo la mirada hasta que la vieja se rindiò y mirò a su derecha.

    Se supone que ustedes pidieron ayuda, mis indicaciones es investigar los sucesos. Así que, les pido muy encarecidamente que se abstengan de hacer algo por cuenta de ustedes.Habló directa, inyectando un toque de amenaza en sus palabras, no quería problemas secundarios en la misión por agresiones innecesarias. Entre mas rápido solucionara la cuestión mucho mejor.

    Murmullos de insatisfacción no se demoraron en pronunciarse, y quien mas se veía insatisfecha fue la anciana que al parecer lideraba el grupo de vecinos enojados. La raiton diò la orden que todos se fueran hacer algo productivo por la vida; "Vayan a cocinar a sus maridos, rieguen las plantas que están faltas de agua, vayan a organizar sus casas..." Sin embargo, la señora que la habìa agarrado se quedò en el portal de su puerta, con el ceño fruncido. Issei no quería hacer lo que se le vino a la cabeza, pero no tenìa de otra que hablar con ella e investigar un poco mas al viejo Kenta. Dejò escapar un leve soplido para evitar el bostezo que venìa en camino, acomodò su larga cabellera a un lado y la peinò mientras subia los escalones.

    Disculpe, ya que estamos solas — llamò la atenciòn de ella, pues ella ya estaba de espaldas dispuesta a entrar a su vivienda. — Podrìa usted decirme con esactitud la hora en que, Kenta-san comienza con la crisis que l...
    Mucho gusto, Mirta Yamanak... — Dijo, un poco ofendida cuando tratò de presentarse, Iz no supò si dejo a medias el nombre de su clan o en efecto era así.
    Oh.. Disculpe, Issei Kazuki — se disculpó y recriminó por no haberse presentado ella primero. — Como le decía, me gustaría saber unas cosas sobre su vecino.

    La mujer hizo mala cara, al parecer le disgustaba el solo hecho de pensar en él. Esta aceptó dar la información con poca gana y eso fue gracias a su nieto que llegó en ese mismo instante y le convenció que ayudara a la joven ninja. Mirta dijo que todo había empezado desde un mes
    atrás aproximadamente, después que su mujer se marchara de la villa; abandonándolo sin más, culpando este hecho como el inicio de su locura.

    Issei asentía con cada detalle que le daba, sin embargo, cuando la de mayor edad empezó a relatar lo mal educado y cosas banales de Kenta ya le empezó el desespero por marcharse, sin embargo algo en su nieto le llamaba la atención, sabía que lo conocía de algún lado pero no recordaba de dónde. Asintió por ultima vez más para despejar su mente que, por algo que le estuvieran diciendo, así que interrumpió a la señora y se marchó, no sin antes despedirse.

    [
    ...]

    ¡Si, linchenlo de una vez!
    !Ya no aguanto mas a este loco!
    !Mira lo que le hizo a mi jardín!
    !Agárrenlo, no lo dejen escapar! — Y Con este ultimo grito fue cuando Issei se paró de inmediato del tejado donde había decidió esperar a que cayera la noche, y así poder ver y/o seguir al viejo Kenta para observar su comportamiento, sin contar que se quedara dormida, aunque eso ella ya sabía que podría ocurrir y aun así cerró sus ojos. Ahora tenía que dar con el origen de los gritos para evitar que le hicieran algo señor.


    C. UnderwoodC. Underwood Kari WalkerKari Walker LionelLionel :)
     
    Última edición: 7 Jun 2018
  4. Bishamon

    Bishamon Just wild beat communication Moderador

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  5. Autor
    Sawako

    Sawako

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    Issei trataba de convencer al viejo para que la dejara entrar, pues este se reusaba a causa que la había visto conversar con la bruja que tenía como vecina; dándole a entender que ellos no se llevaban bien desde mucho, inclusive antes del problema del duende. Kenta aparecía tras la puerta entre abierta con su rostro fruncido por el enojo.

    Kenta, de piel morena y cabellos pintados de canas le daba la apariencia de alguien mayor, quizá mucho más de lo que era, sin contar su baja estatura y espalada encorvada que hacia parecer que cargará con algo muy pesado. Sus manos sostenían con testarudez la puerta, estaba realmente enojado y dolido por la confianza que él le brindó a ella. Ya sin ánimo de intentar más, Kazuki decidió subir al tejado de aquella casa y esperar a que el viejo saliera.

    Cuando el hombre vio por fin que ya la chica había desistido de entrar, refunfuñando se fue a su sofá para ver si por fin esa noche podía conciliar el sueño, quizá con la ninja afuera esa criatura dudaría en ir a molestarlo. Así que tomó su té recién servido y se estiró en el sillón, sintiendo el peso del sueño acumulado en todo su cuerpo y mente. No pasaron más de 10 minutos cuando sintió que algo pasaba junto a él, el escalofrió le recorrió la espina dorsal, pero no quiso abrir sus ojo; hasta hace poco comprendió que cuando los abría y estos chocaban con los de esa criatura comenzaba todo el tormento.

    ¡No, vete maldito bicho enano! ─ Gritó apretando sus ojos ─ ¡No me engañaras otra vez, aléjate de mí! — Gritó parándose del lugar donde estaba, manoteó sin éxito lo que fuera que estaba viendo. Se dirigió a la puerta y salió corriendo chocando por todo lo que se la atravesaba en el camino. Tras este, una sombra lo siguió ocultándose entre las partes más oscuras que encontraba.

    Kenta agarró un pequeño arbolito del jardín de uno de sus vecinos y empezó a querer batear algo que solo él veía. Sus gritos desesperados despertaron al dueño del jardín y a las demás personas que hasta esa hora ya dormían.

    ¡Mis rosales! — Dijo alguien desesperado tras su ventana.
    ¡No volverás a meterte conmigo, hoy acabare contigo!

    Los batazos seguían sin éxito, se giró abruptamente queriendo darle al pequeño tormento, sin embargo le dio de lleno en el rostro a uno de los vecinos que se aproximaban a él para calmarlo. Y fue esto lo que desató la furia de los demás, el agredido le tomó por las muñecas y en una maniobra le llevó sus brazos atrás, y con un fuerte grito pidió una cuerda para amarrar sus manos; empezando una algarabía de parte de todos los que ya estaban fuera observando.

    Issei se aproximaba rápidamente al origen del ruido a través de los tejados, y fue cuando se aproximó que logró percibir una sombra delante de ella cambiando de dirección, ocultándose tras las chimeneas de algunas casas del rededor. Así que ella también se ocultó y trató de acercarse lo más que pudo a eso que tanto le había llamado la atención, sin embargo al agudizar su vista logró percibir una cabellera grisácea amarrada en un moño tras la nuca, y ya sabía de donde recordaba dicho peinado.

    Kuchiyose no Jutsu— murmuró sin perder de vista la pequeña mancha negra frente a ella.

    Siete de las mariposas invocadas bajaron a calmar la algarabía y de paso evitar los golpes que estaban por darle a Kenta; con sus alas propiciaron unas ráfagas de viento que hizo alarmar un poco la población, causando que algunos entraran en sus propiedades. Por otro lado aquello que permanecía en las sombras se sorprendió al igual que el resto y ahí donde estaba adelantó un paso para permitirse observar dentro del círculo que habían formado las mariposas. Sin embargo cuando logró apoyar su pie sintió un frio que provenía a sus espaldas, resbaló y fue cayendo por el tejado de la casa, aterrizando en los brazos de un chico el cual apreció oportunamente.

    Y justo en ese instante las invocaciones desaparecieron y toda la atención se centró en el joven y la persona que él tenía en brazos.

    ¿Estás bien abuela?
    Es mejor que suelten a Kenta de una buena vez. —Advirtió Yuki desde arriba y a la vez se deslizaba por el canal de hielo que había creado para que resbalara Mirta.

    Iz lanzó una aguja creada de hielo directo al hombro de Kenta para provocarle dolor y así despertarlo del genjutsu en el que se encontraba; todo gracias a su vecina experta en técnicas de la ilusión.

    En un principio sabía que el apellido de Mirta a medio decir significaba algo y cuando vio a su nieto aún más, y fue en el tejado que supo que ellos eran Yamanaka, pues el joven estuvo con ella en algunos entrenamientos cuando se entrenó para ninja, sin embargo él no resaltaba por su apellido, si no por su habilidad con el genjutsu -mi abuela me ayudó a perfeccionarme en ello- había oído decirle una vez. Y sí, comprendió que la señora era quien había ideado todo para espantar al retratador, valiéndose de las técnicas de la ilusión para volverlo loco. ¿Pero por qué?

    Su esposa y mi marido se fueron juntos, como amantes— le respondió cuando Iz le interrogó los motivos de su ira contra él, —si la hubiera tratado bien ella nunca se hubiera fugado con-
    Si usted no hubiera sido una mujer contaletosa y hostigosa quizá él “señor” no miraría a otro lado. —Respondía a su defensiva.
    Espero que esto no vuelva a pasar, igual tendré que entregar un informe de todo lo ocurrido, no se sorprendan si ninjas de más alto rango vengan a interrogarlos —había dicho la kunoichi muy sería, mira que causar todo eso por líos del corazón.

    Shin se había disculpado por el error de su abuela, pues esperaba que cayera en cuenta que el retratados no tenía nada que ver con el error de su abuelo y vecina. Al ver que no calmaba su ansia de querer vénganse de alguien decidió acudir a pedir ayuda externa y por eso le habían enviado a Yuki hasta ahí, por lo que prometió estar más atento de su abuela. Kenta por otro lado le agradeció a la menor por ayudarlo, a lo que Issei respondió que ese era su trabajo como ninja.

     

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