Rol Fic Colectivo Pokemon Academy (Gijinka) /Cupos Abiertos./¡Empezamos! :D

Tema en 'Colectivos, Roles y Proyectos en Equipo' iniciado por Galette, 25 Mar 2018.

  1. Autor
    Galette

    Galette Inadaptada social

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    Eran las siete de la mañana y Akira estaba ya bolso en mano fuera de la Academia, desde por lo menos unas dos horas atrás. Al verla mirando hacia adentro, con su apariencia de vagabunda, un Ditto se quedó un momento antes de abrir.

    -¡Buen día!.-exclamó con energía el conserje.

    Akira lo miró y levantó una ceja, se hizo hacia atrás para darle espacio a abrir la enorme reja. Mientras la reja se abría, la mawile la miraba atenta, cada barrote que se movía por el sistema eléctrico la alejaba del exterior poco a poco, y le daba paso a su nueva vida. No sabía si estaba haciendo lo correcto aún, su semblante estaba duro, seria, meditativa. El ditto la volvió a mirar y esbozó una mueca de tristeza.

    -¡Ejem! ¡Buen día! ¿Eres nueva?.-preguntó.

    -Hola...-contestó.-¿eres el portero?

    -Ya que lo preguntas...Lo soy.-volviendo a su sonrisa se acercó a la chica, sus estaturas eran similares.-Mi nombre es Bernaditto, el pequeñitto ditto chistositto. ¿Lo pillas?

    La mawile bufó y acomodó su bolso en la espalda, frunció el ceño y su estómago gruñió.

    -¿No crees que es muy temprano para esas estupideces, señor portero? Ni siquiera he desayunado.

    -Ustedes los jóvenes no tienen sentido del humor. Pasa a la recepción. Ahí te recepcionarán...

    -Por favor... cierra la puta boca.-tras decir esto la mawile siguió su camino dejando atrás a Bernarditto y sus chistes malos.

    Al llegar a la recepción se dio cuenta no había más que una persona en el mesón, acababa de llegar puesto que recién en la soledad del edificio se escuchaba el sonido de inicio de la computadora. Akira mira alrededor, su bolso es pequeño y no lleva muchas cosas dentro puesto que al ser alguien simple no es de llevar mucho encima, su muda de ropa y útiles de aseo es todo lo que contiene su bolso. ¿Para qué dejarlo al cuidado de personas que no conoce?. Salió del lugar y se quedó en el jardín central mirando los alrededores, le agradaba que hubiese tanto verde dentro de la academia. Y aunque aún no estaba del todo segura si permanecería mucho tiempo en ese lugar prefirió intentar disfrutar su primer día.
    Tendría que socializar, conocer a sus compañeros o simplemente mantenerse al margen de todo el mundo como de costumbre.

    La hora avanzó y de un momento a otro la academia estaba repleta de estudiantes, Akira se sentía acorralada, tantos pokemon de tantos tipos, todos hablándo entre sí, sonrientes, otros bostezaban, iban de un lado a otro, comenzaba a marearse. Ingresó rápidamente a al salón de discursos y buscó un rincón solitario donde escuchar todo lo que el director decía. No lo admitiría pero quedó realmente impresionada de aquel rugido y de las duras y reales palabras de aquel Entei.

    Al finalizar el discurso y encontrarse reunida junto a sus compañeros de clases se sintió muy incómoda, realmente no sentía que encajaba entre ellos, poco se atrevía a mirarlos, sus enormes fauces se plantaron frente a su cara para cubrir su expresión de malestar, era una de las maneras naturales que tenían los de su especie para afrontar situaciones de peligro.


    Luego de un recorrido corto y sencillo volvieron a la fuente en el jardín que volvía a estar tranquilo por suerte, se alegró de que así fuera mas no de que tuviesen que esperar al otro grupo, estaba muriendo de hambre en ese momento. Soltó un bufido y se fue a explorar un poco por el jardín, tenía la esperanza de encontrar alguna baya en los árboles que le ayudase a pasar el rato.
    Tuvo bastante suerte hasta que en uno de los árboles divisó una sombra, se puso alerta inmediatamente. Había alguien allí, alguien que dormía plácidamente, un mankey para ser más exactos. ¿Desde cuándo estaba ahí? Esos pokemon tenían la fama de ser extremadamente agresivos así que prefirió dejarlo solo y no emitir ruido alguno, se retiró lo más sigilosa que pudo y volvió al centro con los demás, sin embargo aquel pokemon no se alejó de su mente. Le dio mucha curiosidad saber qué diablos hacía en ese lugar y si era o no un alumno del recinto. Ya se enteraría más adelante.

    Se sentó en uno de los bancos desocupados a esperar a los demás, su humor estaba realmente empeorando por la falta de alimento. Miraba a todos los demás y se preguntaba si ya tenían algo en mente, veía como un par ya habían entablado conversa y su incomodidad crecía. Decidió hacer como el maestro y echarse una siesta mientras los demás llegaban, eso al menos apaciguaría un poco el hambre.
    Inmediatamente después de que llegara el otro grupo Akira despertó al escuchar a Hector quien básicamente los dejó a la deriva por aquel día. Quedaban un montón de cosas que hacer y seguramente a ella le tocaría hacerlo todo sola. Pero por ahora lo principal era encontrar el lugar donde servían la comida.

    -----------
    Bueno lo dejo hasta acá, y mi Mawile está libre por si alguien le quiere hacer compañía (pero cuidado con los golpes(?) ).

    Por otro lado, Bienvenidos BeckBeck y SkovMageSkovMage !!
    Al mankey ya lo damos por introducido, los otros dos personajes espero que puedan acoplarse de la mejor manera, cualquier duda no teman en preguntarme.

    El comedor está situado en el edificio principal por la dudas. Y ya está habilitado para que pasen a llenar sus estómagos hambrientos y hacer vida social(?)

    Nos leemos.

    PD: Si alguien tiene algún problema con la distribución de las habitaciones me avisa y vemos si se puede hacer alguna modificación.
     
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  2. Papri_K_

    Papri_K_

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    ¡Hola! Espero que no sea demasiado tarde para unirme a este rol, habéis picado mi curiosidad con el tema de pokemon-humanoides jajajajaja.

    Dejo aquí fichas si aún se aceptan (si no, mándame a volar :'D).

    ------------------------

    Nombre:
    Espira Evol.
    Nivel: 1
    Naturaleza: Espira es una chica alegre y activa. A menudo se vió arrastrada a hablar con gente completamente extraña debido a su amistad con un chico demasiado curioso e inocente para su propio bien, esto hizo que no tuviera ningún reparo a la hora de hablar con pokemon desconocidos. Comparado con las situaciones embarazosas que ha tenido que enfrentar, empezar una conversación no era nada.

    A diferencia de otros Espeon, no ha heredado esa serenidad y elegancia propia de la especie. Tras evolucionar recientemente ha adquirido mucha inteligencia y sensibilidad a las emociones de otros, es muy susceptible y a veces siente que oye a los corazones cantar, esto hace que sea muy empática y de humor contagioso.

    Siempre está persiguiendo a su compañero a todas partes arreglando sus despistes, rompiendo las idealizaciones de sus flechazos amorosos, consolándolo después, pegando un poco la tierra a sus pies...

    A pesar de ser contagiada por el humor de otros, intenta no dejarse llevar demasiado por esas emociones. A veces le resulta complicado y deriva en actos que no corresponden a su propia forma de ser. Las características que contrasten de forma extrema con su personalidad son las únicas que consigue repeler de forma absoluta por el momento.

    Es bastante responsable pero suele tener la cabeza en las nubes cuando trata temas que no le interesan mucho, viajando en visiones de futuro que podrían ser o no, a veces adivinándolo con éxito. También tiene un gran sentido de la justicia y el honor, y muy difícilmente hará caso a personas que causen daño alguno.

    Su gema en la frente brilla en la oscuridad y momentos antes de tener una premonición. Cuando la gema tiene un color rojo intenso es que se siente feliz, pero cuando su color cambia a un tono rosa pálido, es que siente gran tristeza.

    Edad: 24 (no lo parece, imagínadla un poco más grandecita por favor X'D).
    Apariencia:
    [​IMG]
    Historia: Espira viene de una familia numerosa de Eevees, siendo ella la más pequeña de 5 hermanos. Tenía impuesto desde muy niña que debería decidir lo más temprano posible cual sería su evolución y esta chica lo tenía muy claro: sería una Jolteon. Siempre soñó con convertirse en una usuaria del tipo eléctrico y trabajar en un parque de atracciones, proporcionando energía para que todas esas personitas fueran felices, toda una vida de sonrisas la esperaba... Hasta que un suceso inesperado ocurrió.

    Desde que era una Eevee y desde que él había sido un pequeño Noibat, estos chiquillos habían sido vecinos y amigos, compartiendo aventuras, sueños y travesuras. Un día, tiempo después de que su compañero ya hubiera evolucionado en un elegante Noivern, se encontraron tranquilos disfrutando de la música del chico. Espira cerró los ojos y se posó en la espalda de su amigo, sintiénde la chica más afortunada del mundo por poder disfrutar de una amistad tan profunda como la que ellos tenían. En ese momento, la envolvió una inesperada luz blanca y evolucionó a Espeon. La repentina evolución hizo que tuviera que cambiar sus planes de vida radicalmente, por mucho que él dijera que era igualmente genial, ella no estaba conforme, entonces ambos decidieron encontrar su camino fuera de esa ciudad, buscando aventuras y aprendiendo más sobre sus capacidades Pokemon. Fue así como llegaron a la academia.

    Stats:
    HP: 20
    Atk:
    Def:10

    Movimientos Pokemon:
    Habilidades pokemon:
    Habilidades normales:
    Modo de Rol:
    De uso libre.

    ---------------------

    Nombre: Airv Noir.
    Nivel: 1
    Naturaleza: Airv es un joven muy entusiasta, altamente sensible ante sonidos y amante de los mismos como un artista lo es de sus cuadros. Este singular muchacho es un completo enamorado de las melodías que produce la vida, sobre todo cada nota de corazón que produce el alma de los pokemon.

    No tiene ninguna clase de medida ni control, no es una persona agresiva pero sí muy cargada de energía pese a no dar para nada esa primera impresión, así y todo, se toma su tiempo para contemplar las cosas que han sabido llamar su atención. A donde lo guíe su corazón, allí irá, persiguiendo a sus musas inaudibles para el resto de los mortales. Tiende a ser bastante enamoradizo, no hay nada que no ame, todo tiene su lado bello que admirar y una particular canción que lo acompañe, esas hermosas singularidades lo conquistan profundamente.

    No tiene ninguna clase de reparo en hablar con otros, si captan su interés (y seguro que lo harán) irá hipnotizado derecho a su punto de mira interesado en escuchar todos los matices que tu vibrante personalidad pueda proporcionarle. Es inútil intentar molestarlo, si le gritas amará tu entusiasmo, si lo manipulas, amará tu seductor lado oscuro, si quieres pelea, amará tu pasión.

    A pesar de todo, hay una cosa que no le gusta demasiado de sí mismo: tiene algunos problemas para controlar su tono de voz. Su especie es capaz de producir sonidos supersónicos, eso le ha causado ciertas dificultades a la hora de hablar desde que ha evolucionado, causando que a veces grite en forma de susurros y vicebersa.


    Edad: 25
    Apariencia:
    [​IMG]
    Historia: Airv vivía en una modesta ciudad, con una familia normal, unos amigos normales, una vida normal... todo muy nor-¡ABURRIDO! Siempre cansado de días monótonos, poco a poco comenzó a darse cuenta de los detalles que transformaban las cosas comunes en pequeños diamentes, esos destellos de belleza que matizaban la vida y la convertían en algo hermoso. Con cada cosa que descubría, más iba cambiando su mundo de cotidiano a emocionante, algo que valiera la pena sentir.

    Corriendo riesgos, viviendo aventuras, este jóven se metía en muchos líos y se atrevía a soñar con cosas locas todos los días.

    Después de ver como su mejor amiga sufría un cambio inesperado en el que tendría que verse obligada a cambiar su vida por completo, se vió inspirado para atreverse a abandonar la ciudad, animando a Espira a que se uniera a él en un viaje por todo el mundo descubriendo qué es lo más bello que este podía ofrecerles.

    Pero antes debían convertirse en personas fuertes. Eso solo lo conseguirían... en la academia pokémon.

    Stats:
    HP:
    Atk:
    30
    Def:

    Movimientos Pokemon:
    Habilidades pokemon:
    Habilidades normales:

    Modo de rol: De uso libre.

    ------------------------------------​

    P.D.: Por dios, si véis una falta de ortografía de la cual no me haya dado cuenta, decídmelo, no soporto encontrarlas cuando se me de por releerlo de forma random otro día xDDDD.

    P.D.: Me encantan los personajes que están surjiendo, hay algunos muy originales <3.

    Soys libres de usar a mis pequeños como gustéis, siempre en cuanto mantengan su personalidad.

    RenrawRenraw ¿A qué te refieres con conversaciones triviales? ._.
     
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    Última edición: 3 Abr 2018
  3. SkovMage

    SkovMage "Si pudieras volar, sé que ya no volverías"

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    La humedad en el ambiente era parte del pan de cada día en aquella fría casa, que podía ser considerada una mansión creada para una sola persona, donde Nekane solía recibir a sus padres una vez al mes, luego de cada viaje donde se divertían sin la presencia de la rarita de su hija. Pero la chica estaba lo suficientemente acostumbrada al frío que recorría su cuarto, que ya no se imaginaba vivir sin su abrazadora presencia.

    Principalmente, Nekane sabía que si amanecía con un dolor en el estomago sería un buen día, ya que se trataba de la esquina de la tapa dura de uno de sus libros preferidos, con el que siempre dormía y soñaba estar portando aquellas alas da hada que tanto había anhelado de pequeña, para escaparse del desastre llamado vida en el que pasaba momento a momento en una especie de trance, sin importarle nadie o nada más que su propia existencia.

    Esa mañana no era la excepción, pero si le molestaba notar como la temperatura subía con cada segunda que pasaba recostada en su cama cubierta de sedosas sabanas, como si esta estuviera retándola por quedarse acostada hasta tan tarde. Simplemente Nekane no entendía porqué tendría la urgencia de levantarse tan temprano. Apenas y sería hora de que los jóvenes atareados por sus escuelas fueran a despertarse.

    Es entonces cuando recordó la precipitada decisión que le habían presentado a Nekane sus arrogantes padres. El asistir a una escuela le daba bastante pereza, se trataría de un problema si no le quedaba tiempo para leer un libro entero al día. Por otra parte, se desharía con facilidad de los cabeza hueca de su familia, mudándose a un lugar con gente de su edad, a quienes fácilmente podría ignorar para deleitar la compañía de la biblioteca escolar. ¿Cómo se sobrevivía en una escuela llena de gente con aspiraciones? No teniendo aspiraciones.

    Para cuando finalmente se decidió a abandonar su escondite entre las mantas, se encontró con su aspecto hecho un lío. El nido de pájaros que le crecía por cabello era increíble, pero nada se comparaba con las monumentales ojeras del tamaño de una bolsa para las compras. En fin, no es que nada de eso le importara en realidad, pero ciertamente le alarmaba el haber pasado varios días acostada, sin saber la hora o su apariencia. Creía que en la tierra no podía existir nadie tan indiferente y despistada como lo era
    Nekane, que a pesar de su inteligencia no llegaba a comprender los típicos sentimientos humanos, el amor, la tristeza y la empatía.

    Olvidándose de su apariencia poco profesional que emanaba, la chica procedió a colocarse un atuendo poco formal. El uniforme negro con amarillo le combinaba a la perfección con el cabello y ojos, además la hacía parecer más misteriosa, aunque no fuera su verdadera intención el ganarse la reputación de inexpresiva. Por lo que simplemente trató de alaciar su cabello, sin esmerarse demasiado, claramente.

    Cuando su apariencia equilibrada entre lo pensado y lo descuidado estuvo lista, Nekane no se preocupó por la hora, simplemente comió cómodamente su desayuno, sola en aquella mesa con capacidad para mínimo treinta personas y ella representaba a la anfitriona, la silla de hasta el fondo, colocada justo en el centro. Unos perfectos huevos con espinaca era lo único de lo que la chica podía alardear que sabia preparar con sus propias manos, ya que solía valerse de los sirvientes de la casa, que en esos momentos se
    tomaban unas largas vacaciones propuestas por la umbreon.

    Si bien no quería llegar demasiado tarde, el preocuparse por empacar todos los libros necesarios para un año era su mayor objetivo. Necesitaría uno para cada día de la semana y eso juntaba trecientos sesenta y cinco libros en total, que no alcanzaría a caber en su bolso de mano. Se le ocurrió solucionar su problema encargando a un sirviente quien no había aceptado las vacaciones que transportara toda su
    biblioteca personal, junto a una librería gigante que más o menos cupiera en su cuarto.

    Ya listo con todo lo necesario, partió menos tarde de lo que esperaba, saltando de árbol en árbol para llegar rápidamente.


    ┬┴┬┴┤( ͡° ͜ʖ├┬┴┬┴
    Después de perderse entre varios caminos que la alejaban de su destino, un amable personaje de unos años mayor que ella le indicó el camino correcto sin intención de llamarla torpe por haber olvidado que otro chico minutos antes ya lo había hecho. Con un rápido gracias Nekane se puso en marcha, ya que la maleta de tamaño promedio hacía que le pesaran mucho los brazos, después de todo, no se trataba de una chica para nada deportista a pesar de su agilidad en los movimientos y buenos reflejos.​

    Cuando comenzaba a respirar irregularmente por la constante tortura de llevar su maleta, llegó al primer destino para depositar todo su cargamento. Se puso a pensar que ese solía ser el trabajo de la plebe, por lo que no se encontraba nada acostumbrada a sobrellevar situaciones dificultosas sin la ayuda de otra persona. Uno de sus mayores defectos, a parte del nivel 0 en comunicación.

    Zarandeando su cabeza para olvidarse de pensamientos triviales, por fin llegaba frente a la extravagante fuente que por alguna razón le producía el deseo de lanzarse dentro de ella y darse un merecido chapuzón. Eso la "purificaría" nuevamente y le haría olvidarse de cualquier tipo de estrés producido los últimos días. Claro que se había duchado a diario en una aburrida regadera, pero la tentación de lo liberal que sería hacerlo con todo y ropa y de solo una zambullida era bastante raro de acuerdo a su desinteresada personalidad.

    Por el momento esperaría hasta la noche, su momento favorito de las veinticuatro horas, para
    cometer cualquier locura. Por mientras se conformaba con la presencia de otros muchos alumnos, cada una especial y extraordinaria a su manera. Personas vestidas y actuando elegantemente hacían acto de aparición de maneras muy diferentes, algunos aparentaban arrogancia y otros humildad. No sabía si llegaría a relacionarse correctamente con alguien, por ejemplo, su compañero de cuarto.

    Cuando la mayoría se percató de su existencia, a esta no le quedó de otra que presentarse. Pero lo único
    que eso representaba era una mirada penetrante a cada uno de los presentes, esperando si alguno se atrevía a socializar con la torpe y reservada chica.

    Pudo percatarse de gente que comenzaba a llegar después de ella, y en verdad la despreocupaba el no ser la última, aunque no tuviera una razón de preocuparse verdaderamente. Simplemente al notar que muchos comenzaban a entablar conversaciones triviales decidió acercarse sigilosamente a la fuente, en espera de poder refrescar sus orejas, jugando a salpicar todo lo que estuviera en su mira.

    Al mismo tiempo bostezaba a lo grande, demostrando que la chica no se encontraba acostumbrada a madrugar o forzarse a llegar temprano a algún lugar. Lo único que en realidad esperaba era que su compañero de habitación la ayudara a despertar cada vez que fuese necesario, implementando medidas drásticas si se requería, pues aunque no poseyera un sueño pesado era difícil despegarla de la almohada, sobretodo si se trataba de ir a estudiar.

    ┬┴┬┴┤( ͡° ͜ʖ├┬┴┬┴


    Baia baia, gracias por la buena bienvenida xd
    Quien quiera puede intentar socializar con esta lindura de persona.
    Espero que Airv y Nekane se lleven gustosamente (ewe)

    Si notan errores ortográficos avísenme (?
     
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  4. Haiiro

    Haiiro Everything is gonna be Super Duper!

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    No...no...¡No! Por un demonio, Margarette. ¡Llevas diez años de tu vida sirviendo en esta casa y aún no se te quita ese horrible mal gusto que tienes!, iré por alguien más competente. No puedo creer que siendo el último día en esta casa no se esfuercen un poco más, estoy rodeado de inútiles... ¡ANTON!...
    La joven mujer de tipo normal se paseaba desesperada de un lado a otro tratando de encontrar un conjunto de ropa que al señorito le agradara para ese día, llevaba años ocupándose de su vestuario y jamás había recibido tantas quejas del joven amo. La mujer pensaba que al ser su primer día de clases estaría nervioso y cualquier consejo le vendría bien, no sabía que tan equivocada estaba, pero por fin se convencía de que aquel pequeño cretino no tenía corazón.

    -No puedo creerlo...¿tendré que buscar mi propia ropa, inútiles? ¿Para qué les pago?


    Lucca se dirigió al armario y sacó un montón de ropa tirándola una tras otra al suelo, de donde inmediatamente era recogida por sus dos sirvientes ahora en la habitación, quienes sin demora comenzaban a doblarla y dejarla sobre los muebles. El purugly agitaba su cola de un lado a otro, furioso por tener que estar ocupándose, según él, del trabajo de otros.
    En poco tiempo ya tenía su vestimenta escogida y la joven Margarette sin demora comenzó a ocuparse del resto, desvestirlo, bañarlo, secarlo, peinarlo, vestirlo y darle unos ligeros toques de maquillaje y perfume. Su tiempo fue récord, no quería que el joven llegara tarde, ni un poco demorado.

    -Siempre eres tan lenta, Margarette. Recuérdame por qué sigues trabajando en esta casa.

    La joven agachó la cabeza y respondió sumisa con las propias palabras que siempre usaba su amo "Porque usted, joven señor. Es un amo muy considerado". Escuchar esto hacía que Lucca esbozara una sonrisa socarrona.


    A eso de las seis de la mañana estaba todo listo para la partida del purugly, sus padres se despidieron formalmente y luego, acompañado por sus sirvientes ingresó a su automóvil personal y se despidió de ellos con un vago gesto, Margarette derramaba lágrimas de felicidad al ver que por fin su pesadilla acababa, Anton a su lado la abrazaba conmovido.

    Era raro ver que Lucca manejaba y no era llevado por el chofer, pero sabía que si estaría en un lugar lleno de pobres no podía ser menos. Necesitaría su carro para salir de vez en cuando, no podía concebir la idea de tener que ocupar el transporte público y mucho menos un sucio taxi. El recorrido le tomó sólo treinta minutos, saltando semáforos y esquivando a los más lentos.
    Al llegar a la academia a eso de las siete y diez, la rodeó y estacionó su vehículo en el parking de los maestros. Realmente no le importaba si llegaban a decirle algo, él podía callarlos con un gran fajo de billetes. Terminado el acto se dirigió hasta el edificio de recepción y ordenó a uno de los machamps que retirase sus valijas del vehículo. Le dio las llaves y luego se retiró, no sin antes buscar un mapa del recinto.

    -Así que esta es toda la academia.-bufó.-no es ni la mitad del terreno vacacional de la familia, que miseria.

    Mientras caminaba, veía a la muchedumbre pasar de un lado a otro, en su mente los criticaba a cada uno, eran tan simplones y poco interesantes, humildes que casi daban pena. Cada grácil paso que daba era mirado por quienes pasaban a su alrededor, algunas jovencitas se quedaron enganchadas a su perfume y no podían evitar seguirlo en secreto, escuchaba algunos murmullos sobre él en el camino, eso sólo aumentaba su ego y le hacía sonreír soberbio, movía su elegante bastón con un ritmo creado en su cabeza. Se veía intachable, su cabello se agitaba mínimamente, sus pasos en perfecta coordinación con su respiración, la elegancia que irradiaba era envidiable, hecho lamentable dada su personalidad altanera, puesto que quienes osaban acercársele a conversar eran fríamente rechazados por el felino pokemon.


    Al llegar por fin al, para él, pequeño y escueto salón de conferencias. Esperó paciente el discurso del legendario pokemon. No fue nada que le sorprendiera, no esperaba menos de un pokemon de ese talle. No así de los maestros, sin duda alguna le había tocado en el peor de los grupos de toda la historia. Pero el problema no era tanto, él estaba ahí única y exclusivamente para elegir a uno entre todos esos pobres diablos para que le fuera útil. Con eso en mente, comenzó a analizarlos exteriormente a cada uno, en silencio, con paciencia, ya tendría tiempo para entrevistarlos a cada uno y poder decirles todo lo que debían mejorar para estar a la altura de un sirviente para él.
    Primero lo hizo con los seis miembros que compusieron el recorrido por la academia, no le prestó atención al exterior, al maestro mucho menos, estuvo todo el viaje lo suficientemente ocupado viendo los pro y los contra de cada uno y anotándolos en su pequeña libreta de bolsillo.

    Al acabar el recorrido ya tenía al menos todos los defectos físicos visibles de sus compañeros anotados y enlistados prolijamente en su libreta, un trabajo de investigación perfecto. No se molestaría obviamente en consultar sus nombres siquiera, no era necesario.


    (...)

    La lista seguiría ampliándose al pasar los días y extendiendo su contenido a medida que iba conociendo a sus compañeros de clase. Sin duda en algún momento aquella lista saldría a la luz y le traería muchos problemas pero eso es algo que Lucca no podía saber, el poco tacto con la gente y la inexistente experiencia social con personas distinta, no le daban indicios de que sus actos podrían tener consecuencias inesperadas.

    Por ahora, ya todos reunidos e informado por el maestro sobre lo que tenían que hacer se dirigió directamente a quejarse al mesón de recepción.

    -¡¿Cómo puede ser que tenga que compartir habitación con uno de mis mugrosos compañeros de curso?! ¿Es que no se dan cuenta que puedo enfermarme? Mi piel sensible es alérgica a la pobreza y no quiero imaginar con qué pobre diablo tendré que estar el resto del semestre ¿Es que están dementes?.-exclama siendo visto por todo quien pasaba cerca.

    -Lo siento joven, pero las reglas son iguales para todos en esta academia no podemos hacer excepciones. Las residencias privadas están reservadas exclusivamente para los alumnos de tercer y cuarto grado. -respondía tranquila la mujer ante las alharacas del muchacho.


    -Lo dices porque no tienes idea de quién soy, simple recepcionista. Exijo que llames a tu superior para hablar con él.

    -El señor Entei propuso las reglas y no las va a cambiar porque un sólo alumno esté descontento con ellas, si gustas puedes dirigirte al tablón de quejas allá atrás, escribirla y esperar la respuesta. ¿Puedo ayudarte en algo más?

    -Cómo si hubieses sido de ayuda, zarrapastrosa. Haré que pongan a alguien más eficiente, sólo espera.-El joven tomó de mala gana las llaves de su cuarto y se retiró indignado del lugar, ya vería después cómo conseguir un trato especial para él.


    Al salir de la recepción se topó casi de frente con una de sus compañeros, fue tal la cercanía que sus hombros chocaron violentamente, al haber salido Lucca tan ofuscado de la situación que acababa de pasar. Ambos no pudieron evitar mirarse de la peor manera existente. Pero al contrario de su compañera que decidió seguir su camino, Lucca se quedó en el mismo lugar con los ojos abiertos como platos y la vena de su sien a punto de estallar.

    -¿Estás tomándome el pelo?.-se limpió el hombro con la siniestra y se dirigió hasta la ofensora de su espacio personal.-¡¿Acaso no piensas disculparte, tú, indigente?! -exclamó aún más indignado.

    La joven no volteó pero se quedó parada en su lugar y las fauces de su cabeza se abrieron de par en par, dejando caer una especie de baba espesa.


    -¿Me hablas a mí?.-quiso confirmar la chica.

    -¿Y a quien más sino? No se te da muy bien ¿eh?.-comenzó a avanzar hacia ella apartando las babosas fauces con su bastón.

    -Te sugiero que te alejes...-comenzó a decir la chica.


    -¿Me estás dando órdenes?.-preguntó ofendido el purugly.

    -Te estoy sugiriendo que alejes tu maldita presencia de mi en este instante.


    -No sin antes recibir, mínimo una disculpa por tal agresión, ¿es que no sabes con quien estás hablando, mocosa?.

    - ... ¿Disculpa...?.-la joven mawile ya harta comenzó a dar la vuelta lentamente.


    Alrededor de ellos dos la gente que quedaba en la recepción comenzaba a prestarles atención y notar lo tenso del ambiente, dos machamps llegaron justo a tiempo para detener un ataque directo de la mawile al altanero purugly.

    -woow woow, calma chicos ¿es su primer día de clases? Vayan a divertirse.-comenzó a decir uno de los luchadores.

    -Me voy a divertir haciéndote pedazos la próxima vez que te vea, mariquita.-sentenció la chica haciendo que Lucca se sintiera intimidado y carraspeara un poco.

    -No me asustas, simplona. Si..sigue tu camino y no molestes más.-terminó por decir con la voz entrecortada y sudando frío.

    La pokemon siguió su camino furiosa, retiró sus llaves y sin quitarle la mirada de encima al purugly salió de la recepción.


    -Tsk...esa tipa rara...-sin dejarlo terminar uno de los machamp le dio un ligero codazo.

    -No te metas en problemas minino, mejor que empieces a hacer amigos en este lugar o la tendrás fea el resto del año.


    Lucca simplemente lo miró de pies a cabeza con desprecio y acomodando su sombrero siguió su camino, debía encontrar el comedor, por un momento pensó que tal vez aquel vulgar luchador podría tener razón pero si no se enfrentaba a los pokemon no podría saber de qué son capaces y así le sería imposible encontrar a su mejor sirviente, tal vez aquel encuentro feroz con esa mawile era un buen comienzo.

    -¿Quién será el siguiente? .-se preguntaba, sacó su libretita e hizo un par de anotaciones sobre la mawile.

    ----------

    lulz
    GaletteGalette espero haber ocupado bien a Akira. x'D
    No me odien, yo los amo~ odien a Lucca.
    Cualquier error me dicen y edito :'3

    Creo que pueden interactuar con Lucca si quieren pero ya ven cómo va el chico este, puede llegar a ser muy molesto. >.>U


     
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    Última edición: 4 Abr 2018
  5. Poxet

    Poxet

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    ((Talvez quedó un poco larga, no lo sé. Aviso que es más que nada pura narración, no hay interacción con nadie por ahora pero sí dejo al personaje disponible para el que desee usarlo))

    Una pequeña distracción fue todo lo que hizo falta. La puerta mal asegurada del contenedor del camión se presentaba ante el ratikate como una oportunidad imperdible para conseguir algo bueno. No siempre había cosas con cargamentos a las que pudiese acceder sin tener que burlar algún tipo de seguridad.
    Con lo que había recorrido por las calles, lo que había visto, compartido, perdido y encontrado, Adrien sabía cuándo era algo lo suficientemente bueno para no dejarlo pasar.

    El vehículo en sí no tenía ningún rasgo especial. Un camión de transporte de una de las tantas empresas que había por la ciudad. Había estado observándolo hacía varios minutos; los operadores, unos jóvenes machokes y un irritante hitmonchan llevaban varias cajas haciendo comentarios con respecto a lo apetitoso que se veía el cargamento. Mencionaron algo de una academía, Adrien no tenía idea de cuál podría ser esa habiendo tantas por todas partes; lo que sí llamó su atención fue la prontitud con la que trabajaban y sabía bien que bajo presión los errores son de esperarse. Y así fue como, en determinado momento, un último operario agotado dejó una caja dentro, se dio media vuelta y con el pie cerró la puerta del contenedor sin voltear para asegurarla. Entonces lo supo, claro como el agua, que esa era su chance. Sin pensarlo dos veces descendió de su punto de observación deslizándose lentamente por un tubo de desagüe, una vez que descendió no le fue difícil deslizar su pequeña forma a través de grandes cajas y algunos pequeños remolcadores hasta llegar a su objetivo. Unas voces llegaban desde el fondo del depósito, aparentemente los obreros se encontraban descansando un poco mientras esperaban algún nuevo camión que cargar. Del conductor no parecía haber rastro, quizás estaba junto con los machokes.
    Sin pensarlo demasiado, como le había enseñado la experiencia en ese tipo de situaciones, se escabulló dentro del contenedor donde la única luz que le llegaba era la exterior y se percató de que la temperatura allí era mucho menor que afuera; evidentemente era un contenedor refrigerado pero la temperatura era tolerable para un ratikate como él que, sin pensarlo nuevamente, se aproximó a una de las tantas cajas que había allí y la destapó para encontrarse con el mejor tesoro que pudiese haber imaginado.
    Sus cálculos habían sido correctos: a esa hora saldrían a repartir los alimentos desde las distintas empresas empaquetadoras y alimenticias. Éste en particular tenía un surtido repertorio de ensaladas de todo tipo, algunas carnes, pan, salsas, aderezos en general.
    El estómago del joven no tardó en rugir con fuerza; no pasaron muchos minutos hasta que una catarata de sabores descendía por la garganta de Adrien mientras saqueaba las cajas una a una apilando en un costado las pequeñas bandejas de plástico y los envoltorios.
    Mientras engullía alegre un golpe en el extremo del contenedor lo hizo reaccionar. Los ojos del chico se abrieron de par en par al darse cuenta de que la poca luz que había ya no se percibía y cayó en cuenta de que habían cerrado la puerta del contenedor.

    —Oh no…

    Eventualmente, a pesar del frío, quizás como mecanismo de defensa, Adrien cayó rendido allí donde estaba, entre unas grandes cajas llenas de alimentos empacados y no volvió a despertar hasta bastante más tarde, aunque no podía precisar cuánto. Sin embargo apenas despertó su cuerpo se tensó de pies a cabeza al notar movimiento. La luz de la mañana ya entraba clara y podía distinguir las siluetas de otros machokes descargando la mercadería. Afuera había una voz que hablaba incesante, no parecía pertenecer a alguno de los trabajadores aunque sí alguien conocido a ellos, o quizás un superior, ya que su tono era de confianza. Rápidamente el ratikate se introdujo en una de las cajas más próximas gracias a su tamaño y a que había reducido buena parte del contenido de la misma. Como pudo tomó la tapa y a colocó por encima intentando cerrarla lo mejor posible.

    —Veamos, sólo nos quedan… —comenzó una voz.

    —Oye, Tom, mira allí, ¿qué ocurrió?

    Los pasos se hicieron más fuertes hasta detenerse a un lado de la caja en la que Adrien se ocultaba. El chico contuvo su respiración lo mejor que pudo.

    —¿Esas son bandejas de comida?

    —¿Qué ocurrió? —repitió la primera voz.

    La voz del exterior, la que hablaba con confianza, sonó nuevamente, más fuerte.

    —Llamaré a la empresa para averiguar al respecto, pero ahora no hay tiempo que perder. Descarguenlo todo y me encargaré de averiguar qué ocurrió aquí.

    Sin mediar más palabra los machokes pusieron manos a la obra. Adrien pudo sentir cómo la caja era levantada y llevada un trecho hasta que la apoyaron fuertemente, tanto que aplastó un par de bandejas que tenía debajo.
    El chico soltó el aire lentamente y volvió a inspirar. Esperó, no sabía cuánto, pero aguardó el momento que creyó propicio para levantar la tapa de la caja y salir. Allí fue cuando sus ojos se chocaron con un par de lentes redondos que coronaban un enorme mostacho.

    —Hmmm…

    —¡Ah! ¡D-disculpe, no era mi intención, t-tengo mucho hambre y y y....!

    —Ya, ya, bájale a los decibeles que atraerás la atención de alguien más. Deberías estar agradecido de que fui yo el que te encontró.

    El parasect observaba atentamente al chico sin prestar atención a la expresión aterrada del chico. ¿Qué haría? No podía huir, estaba con medio cuerpo dentro de la caja aún y sabía que un pokemon de ese tipo podría bañarlo de esporas somníferas o paralizantes en cuestión de segundos y sólo llegaría a dar un par de pasos antes de caer. No podía confiar en las palabras de aquel tipo, sabía que hacer eso era invitar a la desgracia.

    —Hmmm… te ves un poco escuálido, lo admito, pero no creo que ésta sea la mejor manera de llenar el estómago, ¿no crees? —comentó el Parasect gesticulando hacia el pequeño montón de bandejas vacías que había al fondo del contenedor.

    —¿Qué vas a hacer? ¿Ah? ¿Llamar a la policía o algo? —dijo Adrien mientras intentaba bajar el nudo que había aparecido en su garganta.

    El hombre lo observó unos segundos más antes de dejar salir una corta risa que se perdió en el aire. Sin previo aviso tomó al ratikate por el brazo y lo hizo salir de donde se encontraba. Sorprendentemente media casi lo mismo que él. Es decir, Adrien medía lo que puede llegar a medir un pokemon de tercera edad con musculatura reducida y quizás huesos desgastados. Y, aparentemente, más liviano.

    —Soy el profesor John Doe, encargado de enseñar… cosas…

    Adrien pestañeó un par de veces.

    —Descuida —respondió el hombre, en aquel tono confianzudo con el que se había dirigido hacia los machokes, ¿por qué ignoraba deliberadamente que el chico era un intruso que ingresó como todo un polizón?—, eventualmente llegarás a conocerme, no solo a mi, sino también al resto de los profesores. Con suerte hasta puedas ver al director jo jo jo.

    —¿Q-qué está ocurriendo? —preguntó Adrien, inquieto—, ¿estás diciendo que no vas a llamar a seguridad o algo así?

    —Chico, podría sacarte de aquí sin tener que llamar a nadie y llevarte hasta la comisaría con un solo brazo —replicó el profesor mientras pasaba su mano lentamente por su mostacho—. No, no haré nada de eso. Además, estás bastante desaliñado y no tienes buen aspecto.

    —Uh…

    —¡Así que está decidido! ¡Bienvenido a la Academia!

    —…¿Uh?

    ***​

    Se sentía incómodo. No era la gente, estaba más que acostumbrado a las multitudes y se movía por ellas con suma facilidad; no era el ruido, porque a pesar de tener un oído fino capaz de captar bastantes cosas que otros pokemones no aún así podía aguantar bien en zonas muy ruidosas. No, era el hecho de que estuviera en medio de esa multitud, con todo ese ruido, pero no estuviese pidiendo o hurtando a los que estuvieran desapercibidos. No estaba siguiendo a alguien, ni siquiera tenía curiosidad por lo que estaba ocurriendo porque no fue allí por voluntad propia, fue arrastrado hasta aquella sala cuando aún estaba casi vacía.
    También porque las ropas que llevaba no eran suyas sino un conjunto de prendas de “objetos perdidos” que, por alguna razón, había reunido suficientes objetos sin reclamar como para que Adrien tuviese un guardarropas básico. De hecho también le procuraron otras cosas que nunca acostumbró a usar como cepillo de dientes, peine, desodorante, etc. Estaba incómodo además porque lo que llevaba en ese momento, aún siendo talle chico, le quedaba algo holgado. Extrañaba ir con sus pantalones de siempre y su pequeña chaqueta de cuero, toda la tela extra que llevaba encima le producía comezón.

    —Quiero salir… —murmuró por lo bajo.

    Dio una rápida mirada a su alrededor. La variedad de pokemones y sus atuendos no lo sorprendió demasiado: si juzgaba por las primeras apariencias, había varios allí a los que podría fácilmente tachar de engreídos o superados, arrogantes; otros eran retraídos, podía leerse en su rostro que estarían mucho más a gusto disfrutando de la soledad a sufrir la algarabía que los rodeaba en ese momento. Iba a fijarse más detalladamente pero una fuerte llamarada pasó rozando la cabeza de todos y por un segundo Adrien tuvo la alocada idea de que el fuego daría una voltereta en el aire y aterrizaría justo en la punta de su cola, la que levantó instintivamente entre sus brazos.

    Luego hubo un discurso que a él personalmente no le hacía sentirse para nada identificado considerando que nunca quiso estar allí en primer lugar. Por suerte ese y el de los maestros pasó lo suficientemente rápido, o quizás el se abstrajo lo suficiente para no notar el lento paso del tiempo. Eventualmente le tocó ir de recorrida por la academia, a cargo de un profesor, un liepard encargado de enseñar artes escénicas que se presentó como Hector con un apellido que era similar a “singalong”. No lo oyó bien porque cuando estaba terminando de pronunciarlo ya había comenzado una catarata interminable de palabras que se extendía en cada pasillo y aula que pasaban.
    Aprovechó la oportunidad para echar una ojeada a quienes lo acompañaban.

    Había una rowliet que parecía combinar bien con un shedinja que iba atrás de todo, flotando lentamente con su mirada perdida quién sabe dónde. No podía pensar algo específico respecto a ellos salvo que parecían tranquilos ambos, el shedinja en especial se lo veía bastante retraído; en contraste con ellos dos, y quizás de manera irónica, una litwick observaba todo con sumo detalle y oía la palabrería del profesor como si fuese la última clase antes de un examen. A su lado una glaceon mantenía una sonrisa casi constante, pero medida, sin resaltar demasiado; sus pasos eran igual de medidos y realizaba cada gesto sin desperdiciar tiempo en movimientos superfluos. Podía adivinarse que provenía de una familia acaudalada, aunque Adrien no tenía mucha idea de qué significaba “acaudalado”.
    Un poco más adelante iba un llamativo luxray, no parecía particularmente interesado en lo que ocurría pero parecía mostrar al menos un mínimo de interés, o simulaba hacerlo. Una vez más, no había demasiado que el ratikate pudiera adivinar de él.
    Entre todos había un integrante más, alguien que destacaba por lo extraño de su coloración; lo inusual de su presencia, sin embargo, parecía pasar desapercibida en el mar de pokemones en el que estaban sumergidos. Sin embargo, allí estaba, entre ellos, un charizard y no cualquier tipo, sino uno de esos extraños sucesos de la naturaleza que hacían que tuviera colores diferentes a los del resto de su especie. Adrien se preguntaba si fue respetada aún más por su condición o si, por el contrario, fue excluida por ser tan inusual.
    Poco a poco pequeñas brazas de curiosidad empezaban a encenderse. Pero no era ni por mucho suficiente.

    Eventualmente el recorrido terminó y llegaron nuevamente a la zona de la fuente frente al edificio principal. Allí esperaban los otros miembros del primer año y a juzgar por las expresiones que portaban tuvieron una recorrida de lo más tediosa. Quizás su profesor habló tanto como lo hizo Hector. A Adrien le zumbaban un poco los oídos y eso lo tenía algo irritado haciendo que agitara levemente su cola.

    Algunos miembros se retiraron, buscando algo más útil que estar esperando allí. Otros se mantuvieron donde estaban, comenzando a socializar poco a poco, o al menos intentándolo.
    El ratikate, por su parte, se limitó a colocarse en el borde de la fuente rozando la superficie del agua con la punta de sus filosas uñas mientras continuaba preguntándose qué hacía allí.
    Oyó algunos fragmentos de conversación, algunos más se retiraron. Algo que ver con la asignación de habitaciones.

    Una mawile que dormitaba en otra zona de la fuente se despertó y se dirigió al edificio de recepción. Estaba algo lejos pero notó que no estuvo demasiado rato allí dentro. De hecho salió poco después que un visiblemente irritado purugly; la mawile no parecía estar mucho mejor… las fauces de su cabeza parecían estar rechinando los dientes mientras la baba escurría entre ellos.

    —¿Qué ocurrió…? —preguntó sin percatarse que había hablado en voz alta.
     
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    Última edición: 6 Abr 2018
  6. ~Puppets

    ~Puppets Red all over, bitch

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    Let's meet people ♠

    -
    Era un buen momento para poder conocer gente, la soledad en mi habitación me hacia pensar en mi hogar y era bastante exhaustivo, me levanté de la cama y casi que por instinto la acomode, no estaba desordenada solo un poco arrugada, sali de la habitacion lo mas silencioso posible quedando justo en la puerta, abrí el panfleto con un croquis de la academia, apuntaba con el dedo las zonas buscando algún lugar de interés.
    « Posiblemente la fuente sea un buen lugar para conocer personas, ¿o que tal la biblioteca?, ¿que tal el comedor?, tal vez sirvan comida normal y mundana, espero disfrutar de un plato con un sabor generico, ñomi ñomi. Ahí tantos lugares. La fuente, si allí sería un lugar perfecto para socializar » Pensé.

    Y así comenzó mi caminar por todo el lugar. La elegancia de mi andar ciertamente sobresalía un poco de los demás, muy bien me enseñaron a no mirar a los lados amenos que sea necesario, pero se sentía como muchos pokemones de bajos estándares me criticaban con el simple hecho de mirarme, mucha atención no les preste, era toda una modelo caminando sobre una pasarela de... me detuve un momento a mirar el suelo y ver de qué estaba hecho: Baldosa. Era una modelo caminando sobre una pasarela de Baldosa. La vegetación era hermosa, todo estaba bien cuidado, lo único que podría criticar era que no existía una zona ártica, pero ciertamente era gustoso ver lo elegante y mundano que era el sitio.

    Los pokemones se dividen en distintas clases...─ Dijo un profesor a sus alumnos mientra explicaba la rama de clases de pokemones en la pizarra.
    Era realmente interesante pasar por las aulas y escuchar un poco los futuros temas a estudiar, por dentro estaba ansiosa por conocimiento pero por fuera estaba tan calmada el agua. Pasando por el edificio principal me tope con muchos de mis nuevos compañeros, una peculiar Mawille que me daba cierto repelús, no tanto sus fauces si no su actitud, era atemorizante. Seguido de un purugly, no podía negar su forma de vestir tan llamativa, sus ropas eran de marca, extravagante pero muy costosa, podriamos facilmente ser amigos, pero... su forma de actuar daba mucho que desear.
    Mientras caminaba me tope con un adorable ditto el cual cargaba estos carritos de limpieza, se veía bastante tierno con su uniforme de conserje.

    Saludos mi estimada ¿eres nueva verdad?─ Dijo el adorable Ditto mientras se sacaba el gorritto muy cortésmente, como si fuese yo alguien de la realeza. ─Sí así es me llamo Glazer, encantada en conocerte Señoritto .─ Le respondí con la misma simpatía que él emanaba ─Encantado, mi nombre es Fernanditto, soy el conserje de esta academia, si mucho limpiar, muto trapear y no me pagan lo suficiente, pero me encanta─ Fernanditto se escuchaba muy entusiasmado a pesar de las críticas de su trabajo. ─ Glazercita ¿sabes que le dijo un techo a otro techo?─. Dijo Fernanditto con un rostro ruborizado por aguantar la risa. ─¿Un techo a otro techo?... Mmm no lo se señor ¿que le dijo un techo a otro techo?.─ Esperando su graciosa respuesta ─ Techo de menos, jajajaja─ Fernandito reia bastante gracioso, me empatice con su gracia que no pude evitar reír con el, sutilmente tape mi boca con mi mano para por mera educación, a pesar de ser un chiste jocoso, su actitud tan bufona me atrapo. ─ Jejeje, que buen chiste Señor Fernanditto, debería ser comediante, tiene talentitto ─. Le respondi cortesmente. ─Gracias, no eres la primera, espera aquí va otro, este va rapiditto, ¿Que le dijo un ditto a su novia?... ¡Que lindo vestiditto!, jajajaja─ Sonreí nada más para no dar mala impresión, tal vez solté una que otra risa por aparentar, sus chistes eran graciosos pero hay que saber detenerse.

    Terminada la conversación con el señor Fernanditto, seguí mi andar hacia la fuente, mientras caminaba me encontré con ciertos compañeros que habia visto al momento de la llegada (osea hace poco). No podía negar que sus miradas de ciertos celos me provocaban un bajón emocional, pero sabía controlar muy bien esas cosas, era mi primera vez en este sitio, no quería causar una mala primera impresión.

    Llegando a la fuente me tope primeramente con un raticate, se veía sucio, mugriento, realmente un poco necesitado en cuanto a higiene y alimentación, «
    Mmm puede que seamos amigos, puede que me robe ciertas pertenencias también, puede que lo bañe y lo alimente, le de ropa... pero... Mmm en otra ocasión.. ». Pense. Un poco más allá estaba la elegante liligant, vestida muy al estilo victoriano, me encantaba, derrochaba una elegancia tan de la alta sociedad estaba charlando con una Magnemite un tanto carente de personalidad, pero muy adorable y un poquito mas allá observe unas orejitas inconfundibles, eran las de un Umbreon, moví un poco más mi cuerpo para divisar mejor al Umbreon: Era una chica, uniforme negro, cabello oscuro, todo en ella era oscuro menos su piel « Somos de evolución del mismo pokémon así que debemos ser un poco compatibles ». Habia tratado con Umbreon's antes, siempre tenían esa aura oscura, pero no eran malas personas, solo un poco inconformes, camine hacia ella, calmada, con muchas esperanzas de coincidir socialmente, me senté junto a ella y le obsequie una pequeña sonrisa simpática.


    Hola, soy Glazer, encantada en conocerte...─ Fueron mis primeras palabras, por primera vez estaba dudosa de mi entrada ¿estaría bien?, ¿la ofenderia por llegar tan abruptamente?.
    Mantuve la calma y la compostura todo el tiempo, solo faltaba esperar una respuesta suya.


    ──────────────────────────────
    SkovMageSkovMage ¡Holis! *Se va corriendo y se cae*. Si gustas tienes permiso de usar a Glazer
    ──────────────────────────────

    ♠ ¿ Academia que ? ♠

    Era una mañana normal como cualquier otra, los kricketune se escuchaban melodiosamente, mientras tanto yo estaba acostado en el espeso césped, sobre una colina, bajo un hermoso sauce el cual me servía de perfecta sombra, el viento resoplaba creando una agradable brisa refrescante, demonios era un día perfecto para hacer todo menos trabajar, veces todos necesitamos un día libre, hoy justo era ese día, excepto por...

    ¡Ichiro-kun!... ¡Ichiro-kun!─ Mi mamá replicaba mi nombre incontables veces mientras corría hacia mi.
    Tenía
    un sobre blanco en su mano, lo extendió al aire haciéndolo muy visible, se veía un tanto alterada.
    «¿acaso sería algo malo?. Llegué a pensarlo mientras me levantaba de mi descanso.
    Ichiro-Kun te ha llegado una carta de una prestigiosa academia─ Mi madre muy emocionada me entregó la cara, su voz al hablar... cada palabra era una pequeña dosis de energía.
    Abrí
    el sobre el cual estaba decorado con un pelipper, estaba bastante mono de hecho, con cuidado lo abrí, me gustó tanto el diseño de la carta que decidí guardarla como recuerdo, al abrir la carta y saque aquel sobre el cual desprendía cierto olor peculiar, algo así como lavanda.
    ¿Y entonces?... ¿que dice?─ Mi madre se sentó a un lado mientras esperaba impaciente. no quedaba otra que leerla:


    Firmado por el director de la academia; Entei─ Dije finalizando la lectura de la carta y la doblaba colocándola como estaba en su estado original.Mi madre no pudo contenerse y expulso un grito de emoción haciendo que todos los insectos y animales huyeran con miedo.
    No puedo creerlo, NO-PUEDO-CREERLO, mi hijo ira a una academia, Ichiro, iras a una prestigiosa academia, a estudiar, o por dios, ¿que te pondras?, no te eh lavado tu ropa aun, oh dios ¿que dirá tu padre, tus abuelos, el pueblo?. Tienes que llevarte tu cepillo dental, ropa interior limpia, iré a hacer tu maleta, Ayyy que emocion mi hijo sera un estudiante,y luego... ¡LA UNIVERSIDAD!─ Mi madre gritaba, se movía toda emocionada, una sonrisa de oreja a oreja se notaba en su hermoso rostro, corría por la colina con tanta velocidad que llegue a sorprenderme de su energía.

    Miraba la carta con una boba sonrisa, no todos los días eres invitado a estudiar a una prestigiosa academia y menos gente como yo de un estatuto bajo, gente que dejan en el olvido por que piensan que no saben ni atarse las agujetas, no podía negar que si estaba tan alegre como mi madre, o tal vez más, no quedaba de otra que simplemente ir hacia mi hogar y preparar las maletas.

    Mi hijo necesitará esto─ Dijo mi madre mientras guardaba una katana ─ Y esto también─ Seguido de mucha ropa interior ─ Podría necesitar esto─. Una olla a presión fue lo que sugeria como ''algo necesario''.
    Cariño ¿para que necesita nuestro hijo una olla de presión?─ Hablo, la voz de la razón, mi padre, mientras retiraba la olla de presión. ─ Una olla es inútil si no lleva ¡Todo esto!─. Saco una bolsa entera de distintas verduras y legumbres. Mi madre miro a mi padre con unos enormes ojos brillantes y llenos de éxtasis.
    Estaban como locos guardando tanta cosa se les ocurriera colocar.

    Deslice
    la puerta corrediza de mi hogar mientras me quitaba las sandalias, el enorme desastre que hacían mis padres sobre mi ida era horrible, apenas entre a la sala y pude ver como mi maleta parecía más una mudanza definitiva, me sentía avergonzado y un poco perplejo.

    Etto... mamá, papá... yo no me voy a llevar todo esto... no me voy a mudar de la casa, solo me ire a estudiar...─ Dije mientras miraba las tantas maletas en la sala de estar. ─Saben que... mejor hago yo solo mi maleta. jeje, gracias─. Extrañamente no rechistaron ni dijeron mas nada, solo se calmaron y retiraron todas las cosas. Me dispuse a empacar simplemente las cosas más necesarias para mi estancia en aquella academia... aunque bueno tambien empaque ciertas armas, solo por decoración (y por si acaso).

    Lo mas dificil de todo fue sin duda alguna, la despedida, todo el pequeño pueblo se despidió de mí con mucho gozo y orgullo, ver a alguien que han estimado tanto irse tan de repente fue un golpecito emocional para los oriundos del lugar, intentaba no llorar al verlos, aunque era inevitable, así que simplemente me voltea para que no vieron mis lágrimas de tristeza, un Pidgeotto amigo me ayudaria como transporte, me agarre de sus manos y este sin pensarlo dos veces agarró vuelo, directo los dos íbamos con velocidad hacia la academia.

    [ . . . ]
    Por fin habíamos llegado, estábamos frente a una hermosa entrada de barrotes metálicos blancos con hermosos detalles y formas, el lugar era hermoso, inclusive por fuera era alucinantemente delicado, tan, magnifico, una estructura que nunca habia visto en persona, solo podía decir:
    ...Wow...─ Dijimos los dos al mismo tiempo. ─Eh, creo que estas llegando tarde, ¿No querrás dar mala impresión el primer dia verdad?─ Dijo el pidgeotto.
    Abri mis j
    oos como platos, tenia razón, estaba llegando tarde, corrí con mis maletas y entre, un altísimo y robusto Snorlax detuvo mi paso con su enorme barriga, la fuerza causada hizo que mi cuerpo se empujara hacia atrás cayendo de trasero contra el suelo.
    Lo.. sieeentooo...─ Dijo el somnoliento Snorlax al hablar. ─ Deejame... llevaar... Tuus... maleeetaaas... aaaa... tu... haaabitaaciooon... ─ Culmino su muy larga frase llena de bostezos, muy lenta pero bastante comodamente llevo las maletas en sus gigantes manos sin problemas, se retiro caminando a pasos estruendosos.
    Valgame el cielo, nunca habia visto un Snorlax trabajando como botones...─ Dije mientras me reponia de aquella caida.

    Camine y entre al recinto, todos estaban caminando por aquí y por allá, creo que ya todos habían terminado el recorrido de iniciación, observe una cantidad incontable de pokemones de distintas especies y genero, caminaba por la parte de la fuente y me tope con ciertos pokemones socializaban muy amenos entre ellos, otros un poco mas solitarios viviendo en sus pequeños mundos, no obstante me percate de ciertos pokemones que si captaron mi atención: Un extraño raticate que al parecer le hace falta un poco de cuidado personal, una hermosa liligant , junto ella una magnemite bastante ''única'', seguida de una bella glaceon que llegab caminando, una solitaria Umbreon la cual parecia como... ¿poseida?, oh si y un Luxray con un estilo muy unico, realmente podría ser el único que llamo mi atención más que los demás, podría ser un buen compañero de batallas.

    Aunque todos estaban charlando entre todos realmente estaba un poco desorientado en cuanto a como funcionaba el lugar, estaba allí parado sin idea de nada de nada, mis ojos miraban de un lado al otro como un cazador persiguiendo a su presa, buscando con quien podria hablar o simplemente preguntar, aquel raticate se veía como buena ayuda, pero había algo en el que no me daba buen espina ¿seria su aspecto?, bueno, no me quedaba de otra que ir a conversar con el grupo de la Lilligant, Magnemite y el Luxray eran los que se veían más simpáticos, a paso firme y confiado fui acercándome poco a poco hacia ellos.

    ... Hola soy Ichiro y... bueno... soy nuevo aquí y creo que llegue tarde al recorrido ¿podrian ponerme al dia?─ Intente decirlo con un tono de voz amistoso para evitar problemas de primera impresion.

    Solo los miraba a todos, naturalmente con un mirad intimidante pero no podia evitarlo, solo esperaba encajar en su grupo.

    ─────────────────────────
    Nuevo Personaje xD, sorry me anime tener 2 espero que no haya problema , si lo hay pss avisarme y nada ¿se elimina?.

    RenrawRenraw Master WeaselMaster Weasel Gonzalo SpardaGonzalo Sparda Les llego mas visita ;3
     
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    Última edición: 6 Abr 2018
  7. Tristeza Corrompida

    Tristeza Corrompida Sadistic — 『Am 3:45』

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    A través de la ventana se podía observar la salida del sol, leves rayos de luz traspasaban el vidrio e iluminaban tenuemente el interior mostrando dos siluetas.

    —Desvístete y ponte esto —
    dictó, entregándole unas bolsas.

    —Está bien... Pero... —habló sumisamente—. ¿Puedes mirar hacia otro lado? —pidió con un poco de rubor al ver la mirada fija de su hermana. No recibió respuesta ni aquella mirada penetrante cesó.

    —No entiendo porqué te avergüenzas, ya he visto cada detalle de tu cuerpo.

    —Aún así...

    —No lo repetiré de nuevo. Hazlo.


    Dócilmente asintió y empezó a desvestirse. Aunque a primera vista podría ser confundido con una mujer por su largo cabello y afeminada figura carente de músculos, la entrepierna confirmaba que su sexualidad era la de un varón.

    Sacó la prenda dentro de la bolsa principal y empezó a colocársela. Se trataba de un vestido blanco con bordados de lirios, que resaltaba su esbelta figura y le quedaba perfectamente; sin perder el recato, evitando mostrar mucha piel. A pesar de ser un chico mostraba destreza al vestirse y arreglarse con aquellas prendas femeninas, como si lo hiciera habitualmente.

    Cuando terminó, incluso con los accesorios, seguía posando hasta recibir el visto bueno de su hermana.

    —Uhmmm —bajaba y subía la mirada, observando detenidamente cada parte—. Creo que te ves bien, como siempre elegí correctamente —dijo con arrogancia y satisfacción. Siempre elegía la ropa que su hermano vestía, para su propio gusto y disfrute. Cuando salían a pasear procuraba que no fuera un vestido muy sugestivo, pero cuando estaban en la intimidad elegía prendas que dejaban poco a la imaginación.

    —Entonces, hermana... ¿Por qué estoy vestido así?

    —Asistirás vestido así —
    dijo de manera autoritaria.


    Aunque al principio intentaba vocalizar algo, tras unos segundos él asintió. Sabía lo terca que era ella.

    —Por cierto, cuando ordené que te inscribieran pedí que cambiaran tu nombre y apellidos. Tu nombre ahora es Julietta Wanderech.

    —Entendido.


    Como siempre no tenía valor para contradecir a su hermana. Como siempre debía callar y acatar lo que su hermana decía. Pero estaba bien, ¿no? Él era su juguete, vivía para satisfacer los fetiches de su protectora. Lo entendía. Lo había aceptado hace ya mucho tiempo atrás. Así que ahora se haría pasar como mujer para el disfrute de su hermana menor. Incluso un nombre femenino usaría. No... Posiblemente aunque su hermana lo ocultaba, ella intentaba protegerlo, si usaba su verdadero apellido tendría muchos problemas.

    —Ya hemos llegado señora —avisó el chófer después de detener la limusina. La puerta cercana a él se abrió.

    —Bueno llegó el momento de separarnos.

    —¿Por qué dices eso hermana...? ¿No dijiste que ingresarías conmigo?

    —¿Qué ocurre, no quieres separarte de mi? Eres tan lindo. Lamentablemente han ocurrido unos inconvenientes y no podré estar junto a ti. Pero descuida, te visitaré semanalmente. No te pongas triste, ¿vale?

    —Ya veo... Bueno entonces me marcho hermana... Gracias —
    dijo bajando del vehículo.


    Cuando ella se quedó sola dentro, se percató de que su chófer le observaba desde el retrovisor.


    —¿Crees que me ignoró?

    —L-lo dudo mi señora —
    respondió dubitativo, tras tragar saliva.


    —Como pensaba, estaba avergonzado de demostrarme su amor... Ahhh que lindo es...

    Tras bajar a su frente se encontraba la infraestructura que de ahora en adelante sería su nuevo hogar. Sus alas se tensaron y su cola se agitaba de verguenza al darse cuenta que se había vuelto el centro de atención. Y sabía la razón. Miró hacia los lados y pudo apreciar varios vehículos a los costados de la limusina donde venía. Ahora mismo se encontraba escoltado de sus guardaespaldas quienes habían peinado el área con el fin de no encontrar peligros.

    —Por favor retírense.

    Tras aquella orden, todos regresaron a sus autos y se marcharon, resguardando el vehículo donde se encontraba su hermana.

    Después de ver que se habían marchando comenzó a trasladarse dentro de aquella academia, pasando por aquellas rejas visualizó a un empleado, había decidido no prestarle atención, pero este giró y le saludó:

    —Hola..., no recuerdo haber visto a una chica como tú, así de alta..., debes ser nueva, ¿verdad?

    —Buen día —dijo inclinándose, tomando y levantando levemente su vestido, cual dama al invitar a bailar a un caballero—. Así es... ¿Usted es? —preguntó con voz serena, manteniendo su débil sonrisa.

    —Soy el conserje, Bernaditto.

    —Julietta, soy Julietta, mucho gusto señor. Entonces si me disculpa debo apurarme.

    —Parece que todos los jóvenes de hoy de hoy en día son tan desconsiderados, irrespetuosos y apurados —tras decir aquello, Julietta detuvo el paso.

    —Lamento mi falta de tacto, ¿está bien, le ocurre algo?

    —Me gustaría que me respondieras algo antes de irte, ¿podrías?

    —Seguro, por favor continúe.

    —¿Qué le dijo un jardinero a otro jardinero? —cuestionó seriamente, algo que contagió a
    Julietta.

    Este puso una mano en su barbilla y ladeaba su cabeza de un lado a otro, intentando descubrir aquel acertijo. Buscaba aquella respuesta importante. Debía de tratarse de algo parecido a la pregunta que le hace la esfinge a Edipo. Debía ser una pregunta muy difícil de responder... No había dudas que esa academia desde el principio les ponía a prueba.


    —Uhmm... ¿Q-qué le dijo? —cuestionó con interés, buscando iluminarse con tal sabiduría de ese erudito conserje.

    —Nos vemos cuando podamos.... Jajajajaja...

    —Ya veo... —en silencio siguió su camino, sin dejar de sonreír tenuemente.

    Decidió no hablar con nadie más durante el desarrollo de todo ese día... Porque probablemente se burlarían de él. Asistió a cada lugar como un zombie, limitándose a sonreír levemente y caminar. Así transcurrió todo el día para él... Tan rápido. Su mente se nubló y si alguien le habló, sólo se limitó a responder. No recordaba casi nada.

    Un pequeño suspiro expulsó mientras giraba la perilla y empujaba la puerta. Una vez dentro observó a su compañera de habitación sentada sobre una silla, observando detenidamente un reloj.

    —Hola, ¿Eres mi compañera, verdad?

    —Así es —respondió sin mirarle.

    —Soy Julietta, mucho gusto —saludó formalmente, inclinándose y levantando su vestido, aunque ese gesto fue ignorado.

    —Naoko.

    —Espero nos llevemos bien.

    —Eso espero.

    —¿Qué es lo que estás haciendo? —se acercó hacia ella para observar de cerca lo que tenía la atención de su compañera. Parecía estar comprobando los tiempos que se tardaban las manejillas en dar vuelta. Mientras lo hacía su gesto no cambia nada.

    No tardó mucho en darse cuenta de la personalidad de su compañera. Tal vez era mejor de esa forma.
     
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  8. Master Weasel

    Master Weasel Como desearía que el vecino no tuviera un karaoke

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    -... Hola soy Ichiro y... bueno... soy nuevo aquí y creo que llegue tarde al recorrido ¿podrían ponerme al día?

    Un tipo enorme con un cara recia, que por alguna razón hablaba tan quedito que apenas se le oía la voz apareció detrás de ellos, llamando la atención de todos los presentes. Por alguna razón parecía intimidado, a pesar de que su semblante terminara de provocar lo mismo. La Liligant de hacia rato parecía estar lista para ayudarle, pero para su sorpresa, la chica con la que intento hablar flotó hacia el.

    -El contenido de nuestro recorrido no fue en lo absoluto informativo- le dijo de una forma seria, respondiendo a la pregunta -Quizas pueda resultar retroalimentativo mi plan inicial, que era buscar y dirigirme a la biblioteca.
    -¡Oh! Vaya- dijo el sujeto sorprendido por el tono seco del pequeño magnemite, el cual sonaba casi automático -¿Te molesta si te acompaño?
    -Está en su derecho.

    El Aggron se movió con cautela alrededor del magnamite, algo que llamó la atención de la jóven Liligant que estaba sentada en la fuente.

    -Wow, Ichiro parece un joven caballeroso y apuesto... ademas de que tiene ángel. Es envidiable que haya hecho hablar a la pequeña Naoko con esa seguridad cuando yo lo trate sin éxito- dijo la dama poniendo su delicada mejilla sobre su mano en señal de decepción.
    -Bueno, tal vez fue por que no hiciste las preguntas correctas. Oh quizás Naoko se sienta mas segura con pokemon de su mismo tipo- exclamo el Luxray que estaba a su lado.
    -Quizas tengas razón estimado Antonio, pero esto me queda como aprendizaje. Tal vez me precipite un poco con ella, a la próxima tendré en cuenta esos pequeños detalles.
    -Vaya, si que eres determinada- mencionó Antonio con una pequeña gota de sudor, mientras tanto, Candy afinaba su guitarra.

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    Después de un rato y preguntar por direcciones, ambos se movieron a la capilla, lugar cercano a la biblioteca. Ichiro admiraba los cuidados jardines alrededor del lugar sagrado mientras su acompañante iba de frente hacia el edificio. El Aggron se paró de forma repentina, a lo que Naoko respondió flotando a su alrededor.

    -¿Sucede algo?- preguntó la dama.
    -Es solo lo admirable que es este lugar. Procedo de un pequeño pueblo rural y todo lo que está aquí es impresionante. Los árboles alrededor de la capilla parecen danzar, es como si todo estuviera cuidado para dar un aire de que este sitio es especial...
    -Me impresiona su capacidad para analizar ese tipo detalles- le dijo la chica de forma seca
    -¿Y es que, no te parece impresionante?
    -Considero que el ambiente es algo irrelevante cuando se trata de alcanzar un objetivo claro, que es ir a la biblioteca por información sobre la escuela.
    -Je, quizás deberías relajarte un poco- le dijo Ichiro con una gota de sudor -No esta mal sentarse un rato a observar las flores.
    -¿Cual es la funcionalidad de dicha acción?
    -¿Eh? ¡No!.. ¿por que esa pregunta?- le dijo sorprendido -Las acciones no necesitan tener un objetivo funcional siempre. A veces solo haces las cosas por que quieres pasar el rato y ya.
    -¿Pasar el rato?
    -Si, bueno, si quieres buscarle una función a detenerte para ver las flores y admirar el paisaje, puede ayudarte a despejarte cuando te sientes aplastado por las presiones diarias. Pero tus acciones no siempre deben tener un objetivo funcional.
    -Entiendo tu punto, tomaré tu consejo como una sugerencia- le dijo de forma automática antes de dar media vuelta.

    Ichiro se llevó la mano a la frente.

    -Parece una persona complicada.

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    Tras arribar a la biblioteca, ambos muchachos eligieron una mesa, y en lo que Ichiro jalaba una silla, la chica floto al lado suyo.

    -Buscare un mapa y quizás algunos de los viejos almanaques, eso nos dará información.
    -Entiendo que quieras informarte sobre la escuela, ¿pero cual es la funcionalidad de reunir toda esa información?

    Ichiro buscaba darle con esto un ejemplo parecido al de las flores, esperando, quizás, que hacer algo por el estilo fuera alguna especie de hobbie para Naoko. Pero extrañamente la magnamite le terminó por voltear la jugada.

    -Analizar el espacio de estudio, observar las cualidades del cuerpo docente y de esta manera obtener resultados eficientes y sacar provecho máximo a los servicios ofrecidos por las instalaciones para cubrir mis necesidades- le respondió sin ningún titubeo.
    -Eso... es bastante particular...- dijo Ichiro con una gota de sudor -(¿Acaso trató de decirme que nos está analizando y clasificando para sacarnos jugo?)
    -¿Necesitas que busque algo para ti?
    -¿Eh? Solo, quizás una novela de ficción. No quiero interrumpirte mientras haces tu investigación. Y, bueno, quizás un mapa de la escuela no me caería mal, debo de ubicar en donde están los dormitorios y nuestros salones de clase.
    -Quizas después deberemos consultar el horario en la recepción.
    -Eso me parece buena idea.

    Naoko flotó hacia las estanterías, cuando llamó su atención un mapa grande que estaba en la pared norte de la biblioteca. La chica comenzó a memorizar los caminos y las salidas cuando escuchó un par de pasos acercarse, y un murmullo molesto acompañando dichos pasos.

    -... Esperando que alguien encuentre algo en este laberinto sin señales ni indicaciones. "Si quieres saber donde está el comedor, ve a ver el mapa de la biblioteca". Primero me dicen que tengo que compartir habitación como si fuera un común, y luego que busque la biblioteca para buscar el comedor. Caterva de incoherencias. ¿En que demonios piensa esta gente? Voy a meter una demanda...

    Un Purugly miró a Naoko de reojo e hizo una mueca de disgusto.

    -¿Que quieres enana? ¿Tienes algo que me sirva acaso?
    -Si busca el comedor, esta no muy lejos del área de la granja- le respondió de forma seca.
    -No necesitabas decírmelo, nadie te preguntó.
    -Me hizo dos preguntas al verme
    -¡¿Perdón?! ¡¿Acaso crees que soy un neofito?!
    -Solo observo que carece de información para lograr su cometido...
    -¡Deja de hablar así!
    -¿Como?
    -¡Con ese tono monótono! ¡Se que lo usas para burlarte de mí!, y no creas que se va a quedar así. ¿Acaso no sabes quien soy?
    -Lucca Trevoro Manson Legrand, escuché su nombre de la recepcionista mientras se quejaba de su situación. Tengo memoria de haber leído sobre su familia el año pasado cuando uno de los negocios que emprendieron se fue a la bancarrota. Si bien eso no afectó demasiado su fortuna, le sirve de aprendizaje. Propondría buscar un asesor financiero, y tomarlo como una alerta permanente si no quiere emprender una idea que termine por dilapidar sus finanzas y terminar en la calle.

    Lucca se quedo en silenció por un segundo, quedando el ambiente con cierta tensión, pues no encontraba como responder a eso. El chico simplemente aplasto sus bastón entre sus dos manos en señal de irritación, mientras miraba al ojo visible a Naoko, tratando de buscar algo de miedo, decidía, o siquiera algo de intimidación ante a su presencia o frente a ese comentario completamente falto de tacto. Pero nada. Aquella mirada fría y fija, como si procediera de un muerto, no mostraban absolutamente nada, y eso lo estaba poniendo nervioso.

    Claro, el orgullo de Manson no le permitía mostrar debilidad ante "robotina".

    -¡¿Te crees muy graciosa acaso?!
    -Como usted, me imagino, es el heredero de la fortuna de los Manson, le conviene revisar su contexto...
    -¡Ya te dije que pares con eso!- dijo el a punto de sacar su látigo.
    -Naoko, ya es suficiente

    Salio al paso un tipo enorme que Lucca identificó como un Aggron.

    -En cuanto a tí, creo que deberías guardar silencio, tus gritos se escuchan por toda la biblioteca y a bibliotecaria esta por sacarnos a los 3- le recriminó el sujeto.
    -Pues debería controlar a tu amiguita, ¡me esta molestando!
    -Yo nunca la escuché decir algún comentario rudo.
    -Pues entonces estabas sordo de no escuchar todo lo que me dijo. Ademas, ¿nos estabas espiando?
    -Observando. Solo esperando el momento para separarlos.
    -¡¿Y quien eres tu para decirme que hacer?!
    -Un tipo de persona que no empieza los pleitos, pero si los termina...

    Ichiro se impuso frente a el. Claramente el nuevo sujeto rebasaba en tamaño, peso, edad y musculatura a Lucca. Encima de todo, también mantenía esa mirada fría en sus ojos azules, ¿era algo característico de todos lo pokemon de metal?

    -¡Pues bien! Agarra a tu... amiga, o lo que sea esa cosa- dijo Lucca apuntando a Naoko -Y hazme el favor de llevártela lejos, no quiero volverle a ver la cara.

    El sujeto se fue, anotando cosas en una pequeña libreta mientras refunfuñaba. Ichiro negó con la cabeza.

    -Deberías tener mas cuidado con lo que le dices a la gente Naoko. En los lugares concurridos, es bastante común encontrarte con ciertos pelafustanes que se ofuscan a la menor provocación.
    -Le daba consejo, como próximo administrador de su fortuna tiene que tener el cuidado de no malgastarla o si no, perderá la manera de mantener el estilo de vida al que claramente se encuentra profundamente arraigado, o eso me dice mi análisis preliminar.
    -Espera, ¿realmente le estabas ofreciendo ayuda?
    -No entiendo por que una indicación debería tomarse como otra cosa.
    -Quizas... el tono y circunstancias es lo que hacen que suene a otra cosa Naoko. Tras esto no creo que quiera seguir tus sugerencias.
    -Es decisión definitiva de el.

    Ichiro se rasco la cabeza. Naoko realmente se tomaba de forma literal todo lo que le decían, quizás era por eso que carecía completamente de tacto.

    -Por cierto...
    -¿Que sucede Naoko?
    -Gracias. No deseaba iniciar una pelea en el primer día de clases, aun cuando estaba preparándome para afrontar consecuencia. Podría haber dañando algo del recinto.

    Ichiro parpadeo un par de veces y luego sonrió.

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    Tras el pequeño incidente, Naoko fue despedida por Ichiro, quien sin decir mas flotó hasta su habitación. Llegó hasta una cómoda donde notó un reloj despertador, observando que el resto de la habitación estaba vacía con excepción de unas cuantas maletas, dos escritorios y dos camas, la chica jaló la silla de uno de los escritorios y se sentó cerca de la cómoda para asegurar que el despertador estuviera a la hora.

    En ese momento entró el Charizard shiny, a quien no prestó atención por ocuparse en su tarea.

    -Hola, ¿Eres mi compañera, verdad?
    -Así es- respondió Naoko
    -Soy Julietta, mucho gusto- saludó formalmente, inclinándose y levantando su vestido.
    -Naoko- le respondio sin mas
    -Espero nos llevemos bien.
    -Eso espero.
    -¿Qué es lo que estás haciendo?- Naoko dejo que se acercara para que su acompañante viera que estaba ocupada calibrando el reloj de la habitación.

    Julietta pareció entenderlo y se sentó en la cama para probar si estaba mullida. Al parecer a ninguno de los dos les incomodaba el silencio que se formó en ese momento. Para ambos, de hecho, ese silencio fue reconfortante.

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    Tristeza CorrompidaTristeza Corrompida

    Diganme si use mal a uno de sus personajes :s
     
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    Master Weasel tiró un dado de 6 caras por: probarme a mi misma Total: 2
    Última edición: 7 Abr 2018
  9. Gonzalo Sparda

    Gonzalo Sparda "No hay mortal cuerdo... en esta sociedad"

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    Candy seguía afinando su guitarra tocando de vez en cuando una melodía para ver como sonaba; para ella esa guitarra representaba mucho ya que ella la consiguió con su propio esfuerzo y después de la rosa que Antonio dibujo en ella más especial la hizo al saber que fue el pero ella no sabía porque cuando estaba cerca de Antonio sentía… sentía como mariposas en su estómago pero esa sensación fue reemplazada, de golpe, por un gruñido de su estómago señal del hambre que tenía por lo que guardando su guitarra se acercó a Antonio el cual charlaba con Scarlet y vio como la chica que era un Magnemite se fue junto a un Aggron para tocar el hombro de Antonio y que él la mirada.

    -Podemos ir a buscar algo para comer, ya me entro el hambre- dijo Candy a su amigo el cual asintió

    -Bueno Scarlet, creo que nos veremos después- él le da a Scarlet un beso en la mejilla -nos vemos- se retiró mientras Candy despedía a Scarlet con la mano

    Ambos fueron a la Recepción donde pidieron dos mapas y con ellos les entregaron las llaves de sus cuartos para salir de ahí y ver en los mapas que la cafetería estaba en el edificio principal por lo que enfilaron para allá pero durante el camino Candy no se explicaba que era sentimiento que sintió al ver a Antonio con Scarlet pero al verlo ahora con ella ese sentimiento se iba.

    -Notaste al chico que llego- pregunto Antonio viendo al frente y con las manos en los bolsillos

    -A ese Aggron- pregunto ella y Antonio asintió -lo vi irse con esa Magnemite, parecía alguien intimidante-

    -Por su tono de voz diría que su aspecto es el intimidante ya que en su voz se notaba que estaba algo nervioso si puedo decirlo- dijo simplemente Antonio

    Ambos entraron al edificio principal y después de caminar ambos llegaron a la cafetería pidieron algo para sentarse en una mesa y comer tranquilos.

    -Esta comida sí que esta rica- dijo Candy tomando una sopa de bayas Zreza con gusto

    -No lo puedo negar esto es muy rico- dijo Antonio comiendo una baya Meloc que pidió como postre

    Cuando ambos terminaron de comer levantaron sus fuentes para llevarlas de regreso y retirarse pero en eso entro ese Purrloin el cual no vio por donde iba ya que estaba anotando algo en una libreta y choco con Antonio haciéndolo caer al suelo y vio ahí a Antonio el cual dejo la fuente a un lado para extender su mano y ayudarlo a pararse pero ese Purrloin la aparto con brusquedad y se levantó y en su rostro se notaba furia.

    -Eres un idiota que no se fija por donde va, pero claro no se puede esperar nada de una clase inferior- dijo ese Purrloin de forma arrogante

    -No queras decir que tú debiste fijarte, tú ibas anotando algo en esa libreta- dijo de forma tranquila Antonio

    En eso el Purrloin se dio cuenta que no tenía la libreta y al ver miro que Candy la tomo del suelo y cuando la iba a ver el Purrloin se la quitó rápido de las manos para verla y sacar un látigo.

    -Parece que alguien necesita aprender a no tocar las cosas de los demás y yo me encargare de eso- azoto el látigo contra el suelo

    En eso iba a golpear a Candy con el pero Antonio se puso en medio logrando enredar el látigo en su brazo para tomarlo con su mano con fuerza.

    -Te sugiero que no te metas con ella sino te aseguro que me veras enojado- dijo Antonio mostrando unos ojos que desprendían un brillo intimidante haciéndolo retroceder al Purrloin soltando por error el látigo el cual Antonio se desenredo de su brazo para tirarlo al suelo enfrente de ese Purrloin

    -En serio no sabes quién soy- pregunto en un claro tono de enfado el Purrloin tomando su látigo -soy Lucca Trevoro Mason Legrand- dijo en un tono de superioridad que molesto más a Antonio -deberías mostrarle respeto-

    -Me da igual que seas un legendario en estos momentos eres un alumno más así que te lo digo intenta lastimar a Candy- en eso Antonio muestra sus garras de la mano derecha para apuntar con ellas a Lucca –y no tendré piedad- dijo retrayendo sus garras de vuelta

    Le hizo señas a Candy para irse de ahí ambos pero Antonio se preguntaba porque reacciono de esa forma; ya había protegido a personas a lo largo de su vida pero con Candy había sido distinto ya que prometió nunca mostrar sus garras y nunca había roto esa promesa pero algo las hizo salir de golpe.

    -Gracias- dijo Candy dándole una sonrisa a Antonio -gracias por protegerme de ese tipo-

    -No fue nada Candy, somos amigos y debí hacerlo- dijo de forma simple Antonio regalándole una sonrisa

    Pero en ese preciso momento ambos se sintieron mal; Candy se sintió triste al escuchar amigos y Antonio sentía que estaba mintiendo al decir amigos. Ambos ignoraron ese sentimiento para seguir explorando la Academia teniendo en mente ir a la Biblioteca a leer algo.

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    HaiiroHaiiro perdon si no use bien a tu personaje no soy mucho de poder rolear con personas con la personalidad de Lucca, si esta mal dime y lo cambio o borro, tambien perdon por no avisarte que usaria a Lucca

    Antes de que digan algo... los Luxray estan en la clasificacion de felinos asi que el tiene la cualidad de los felinos de mostrar y retaer sus garras a voluntad, no les parece ironico que Antonio sea por asi decir un felino y Candy un perro y ambos sienten algo por el otro pero no se dan cuenta?
     
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    Última edición: 7 Abr 2018
  10. Autor
    Galette

    Galette Inadaptada social

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    -¿Qué ocurrió…? -preguntó un raticate sin percatarse que había hablado en voz alta.

    -¿uh?-la mawile miró hacia un lado y vio a un chico sentado con cara de interrogante, sus pequeños ojos rasgados y prominentes dientes frontales le daban una idea clara de qué se trataba.

    Al ver que la chica le dio una mirada directa el ratikate notó que su pregunta había sido oída mucho más allá de su propia mente. Si bien se sentía curioso de la situación, no tenía intención alguna de meterse en más problemas.

    -¿No viste salir a un piojoso purugly?.-preguntó la chica volteando la mirada a cualquier parte, tratando de verse desinteresada en la conversa.

    -Sí, lo vi salir. Parecía molesto ¿hubo problemas?.-preguntó el chico sin mucha esperanza de encontrar respuestas, de cualquier modo el tema no le incumbía.

    -Pues sí...-comenzó la chica. En verdad estaba enojada y sentía que debía sacárselo de adentro, no importaba con quien, y como el tipo hizo la pregunta para ella era más fácil seguir.-...ese sujeto...¿Es de nuestra clase no?

    -Sí, lo vi antes en el salón grande... aquel...

    -Pues ten cuidado con ese sujeto, de la nada comenzó a insultarme, si no es porque unos idiotas me detuvieron ya lo tendría entre mis fauces ¿entiendes?. -reclamaba la chica.

    -¿Tengo que tener cuidado sólo con él o contigo también?.-su duda era real, tal vez lo expresó con simpleza y descuido.

    La mawile esbozó lo que pareció sería una risa pero logró sepultarla a tiempo y girarse. El comentario se le hizo gracioso, ella misma admitía ser peligrosa por naturaleza pero que se lo preguntaran así no era usual, tampoco era usual entablar conversaciones con nadie, pero a diferencia del resto ese chico parecía distinto, se veía simple, normal, ordinario, tal como ella.

    -¿De dónde vienes?.-inquirió la mawile mirándolo de reojo.

    El ratikate dudó unos segundos antes de responder, no sabía si era correcto decir directamente que provenía de las calles, que era una rata normal y corriente. ¿Debía inventar algo? ¿y si escubría su mentira?
    ¿estaba bien si daba una mala primera impresión?.

    -Estoy aquí a la fuerza...-comenzó.-mis...mis padres me inscribieron para ya sabes, deshacerse de mi y esas cosas de padres.-mintió con seguridad.

    La mawile levantó una ceja, no entendía de "esas cosas de padres" puesto que los suyos ,debido a su naturaleza, la abandonaron a penas cumplió los diez años. Tuvo la esperanza de que aquel ratikate fuese distinto a los demás y tuviesen algo en común, ella simplemente era una chica sin hogar, una nómade o algo así. Se sintió incómoda frente al chico y decidió no emitir palabra alguna y seguir su camino.
    Pensaba que realmente sería muy difícil encontrar un lugar o alguien con quien encajar, se sintió decepcionada pero no lo entendía de ese modo, simplemente tenía que aceptar que alguien como ella no era parte de una sociedad como aquella.

    Caminó por los pasillo un largo rato hasta encontrar el comedor por fin, estaba repleto de alumnos, eso no le gustó y decidió esperar afuera a que algunos salieran. Le era muy incómodo estar rodeada de gente aunque no le hablasen, notaba que de vez en cuando la miraban y odiaba eso. Pero a la vez, estaba un poco harta de estar sola. Tomó aire y cuando se decidió a entrar se dio cuenta que en la fila había algún problema, el encargado de la cocina tenía una expresión algo atónita y no sabía bien cómo responder a los alumnos, era simple pero ni él estaba seguro de la razón.

    -¿Cómo que se acabó la comida?.

    -¿Qué te puedo decir? Hoy había menos cantidad, esto no pasa todos los días.-respondía confundido el encargado.

    -Pero hay que hacer algo, somos al menos veinte los que no alcanzamos alimento ¿Cómo se supone que vamos a rendir en clases?

    -Uff...qué problema.

    Akira estaba asomada a la puerta, escuchando todo, su estómago no paraba de gruñir y enterarse de que se había acabado el alimento para el almuerzo era la peor manera de empezar su primer día en la escuela, pensaba que no podía empeorar, hasta que...

    -¿Qué está pasando?.-escuchó de una voz tras de sí.

    -Se acabó la comida y no llegué a tiempo...-respondió resignada.

    -vaya, esto es muy extraño. Jamás visto antes de seguro. Pobres niños..sniff...

    La mawile se volteó lentamente con una expresión extraña en su rostro, y al ver quien estaba tras de si su expresión pareció deformarse aún más. Con pañuelo en mano al borde de las lágrimas un extraño hombre de enorme bigote rosa estaba tan cerca suyo que hasta podía oler su perfume, Akira dio un salto haca atrás pero se topó con la pared y lo miró desde abajo con terror, el hombre era fornido pero todo su colorido ser le daba un aspecto algo tierno, la mawile no estaba acostumbrada a ver a ese tipo de pokemon.

    -No te preocupes pequeña mawile.-le dijo el hombre poniendo una de sus enormes manos sobre el pequeño hombro de la joven.-voy a solucionar este inconveniente.

    Akira sólo quería correr, sentía su piel más fría de lo habital ¿estaba asustada? no tenía la seguridad pero ese hombre la ponía amocionalmente en apuros.
    El sujeto sacó unos boletos de su chaqueta, y le dio una a la joven, se trataba de nada menos que un ticket de un restorán que quedaba en la esquina fuera de la academia. Luego de dejar el papel en sus temblorosas manos le guiñó un ojo y entró al comedor a repartir el resto entre los alumnos que se habían quedado sin comer.
    La mawile se quedó estática en el lugar, sudaba frío, sus ojos abiertos de par en par, luego de procesar todo lo ocurrido sintió que sus mejillas comenzaban a entrar en calor, si alguien la veía podría notar que su cara comenzaba a ponerse roja. Por primera vez alguien era amable con ella y tocaba su hombro con una confianza que jamás había sentido. Huyó del lugar sin decir palabra alguna.

    Minutos después de su maratón llegó hasta le fuente donde había encontrado al ratikate, por suerte ya no estaba, sumergió su cara ahí por un rato y pudo calmarse, al sacar la cara y su cabello mojado vio frente a sí a uno de sus compañeros, su ceño se frunció gravemente.

    ------------------
    Lo dejo ahí. Si alguien se quiere aparecer genial xd
    Esperaremos unos 2 días más para continuar con el siguiente día en la historia y poder comenzar las clases de una vez. Con suerte el lunes.

    Por otro lado quienes no alcancen a postear en ese periodo se pueden integrar más adelante claro.

    Los demás aprovechen para ir y hacer lo que les plazca.

    Por último, nos todos tenemos los mismos tiempos así que si ven que el usuario con el que quisieron rolear no se presenta, dejen a su personaje y sigan con otro, que más adelante se pueden volver a encontrar :D

    En este post mencioné sólo al raticate de PoxetPoxet y al maestro Teodorus
     
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  11. Beck

    Beck

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    <<Como veo que el contexto temporal de la historia ya se encargaron de arruinarlo ustedes mismos, procedo con una de mis introducciones>>


    Los platos de madera y arcilla volaron de un lado a otro de la cocina, los de madera daban en la pared y caían estropeados al suelo, los de arcilla se hacían añicos y rompían otras cosas, algunos terminaron en la cabeza de uno o más miembros de la familia Zedong. Se escuchaban gritos, un escándalo desmesurado por una noticia que los llenó de adrenalina. Lo último en romperse después de la euforia inicial fue la ventana del comedor al salir una silla expulsada por la misma.


    "¡Nuestro hijo ingresa a la academia!"


    Grita mamá, con incontenida alegría, mientras golpea a papá con sus puños, sus ojos cristalizados por la emoción pronto se vuelven cataratas incontenibles. Junto a ella papá le da fuertes palmadas en la espalda haciéndola toser con fuerza. La casa es un desastre de felicidad y celebración casi como un cumpleaños. Al enterarse de la noticia los hermanos menores saltan sobre los padres y golpean sus cabezas con emoción. Para luego seguir el festejo dándose una buena paliza entre todos, esta vez incluido el celebrado hijo de en medio. Así toda una mañana de desastres hogareños y felicidad es compartida en casa de los Zedong, a saber qué se viene cuando se enteren los amigos y vecinos. Lamentablemente Saddam no estará para seguir dando ni recibiendo palizas de alegría, puesto que es hora de partir.

    "Madre, padre... ¡No los decepcionaré! ¡Volveré hecho un primeape mejor que ustedes, pardillos!"


    El joven mankey exclama con lágrimas de felicidad en sus ojos, quiere golpearlos una vez más, pero ya no hay tiempo. Comienza su recorrido hasta la ciudad, mientras se aleja ve cada tanto hacia atrás y divisa por última vez a su madre pateando la puerta de dicha.

    El viaje hasta la academia fue largo, le tomó alrededor de tres días a pie, entre descansos y corridas. Saddam es un chico enérgico y entrenado para recorrer largas distancias, a pesar de su inexperiencia se desenvuelve bastante bien por sí solo y no le costó demasiado dar con el lugar indicado. Con mapa en mano llegó hasta la entrada, tal vez demasiado temprano, a eso de las cinco de la madrugada. No supo que hacer puesto que no se veía prácticamente nadie rondando aún. No cuesta mucho adivinar cuál sería su reacción ante este problema, no quiso esperar un segundo más y usando sus habilidades para escalar árboles, subió a uno colindante a la academia para saltar al siguiente hasta llegar a los de la propiedad, se quedó colgado de uno de ellos y notó que el sueño y el cansancio comenzaban a invadir su cuerpo, y por último, sin darle ésta sensación tiempo para reaccionar, se quedó profundamente dormido colgando de su cola, su equipaje, un simple bolso de mano, cayó al césped y ahí quedó hasta que un par de horas más adelante lo encontraría uno de los pokemon encargados de las maletas y lo llevaría a la recepción, dejando al pokemon mono colgando entre sueños.
    Pasó en aquel árbol toda la mañana, ni el ruido de los alumnos al ingresar, ni el acercamiento casi directo de uno de ellos hasta el lugar donde se encontraba, hizo que despertara de su letargo. Lo único que pudo despertarlo finalmente luego de varias horas fue un molesto ditto que lo picaba insistente con el palo de una escoba.


    "Te quedaste dormiditto..."

    Escuchaba entre sueños el pequeño primate. Abriendo sus ojos lentamente y luego de varios pestañeos logró ver a su agresor, lo cual le dio un espanto que ninguno de los dos se esperaban, tal fue el alboroto que ambos causaron que hasta el lugar llego un tercero, al parecer un maestro.
    A su llegada vio al pequeño mankey apretujando al conserje por el cuello.


    "¡Alto, alto, alto! ¿Qué se supone que haces jovencito?"

    Se escuchó no muy lejos, el mankey se alertó una vez más. De entre los matorrales un tauros apareció, su mirada firme y segura hizo que ambos, el ditto y el mankey, se exaltaran. El hombre toro tomó a Saddam por la cola e inmediatamente el pequeño mono comenzó a dar incesantes golpes al aire mientras el mayor se masajeaba la cien con la diestra. El ditto aprovechó el momento para salir corriendo tomando la forma de un rattata.
    El hombre miró de cabeza a pies al muchacho que intentaba arañarlo, al ver que se trataba de un simple mocoso mankey optó por darle una buena zurra, para hablar su idioma.

    "¡Que te calmes muchacho! Ese no es el modo de tratar a tus mayores"

    Le reprochó dejándolo por fin en el suelo, un tanto aturdido. El mankey lo miró y arrugó el entrecejo.

    "¡Me asustó!"

    Exclamó sobándose la cabeza después del golpe que le proporcionó el maestro.

    "Ya, pero no puedes golpear ni pelearte con el primer beedril que te aparezca, muchacho. Esos impulsos vas a tener que aprender a controlarlos si quieres seguir en esta academia."


    Expresaba el hombre sin cambiar su tono de reproche. El mankey se sentó en el suelo y miró hacia un lado un poco más calmado pero igualmente descontento.

    "¿Y tú quién eres? Por qué me dices estas cosas? ¿Quierees peleaaar?"

    Comenzaba rápidamente a exaltarse el muchacho, siendo detenido por la pesada mano del maestro sobre su cabeza. La fuerza que mantenía sobre él no dejaba siquiera que se levantase del piso. Se quedó quieto y por fin lo escuchó.

    "Soy William, tu maestro de combate cuerpo a cuerpo..."

    "¿Combate? ¿Quieres peleaaar?"

    El hombre se acercó más a su cara y su mirada lo fulminó, el mankey cerró la boca y por fin lo escuchó.

    "Estás en la academia, imagino que eres nuevo. Así que acá, chiquillo, vas a aprender modales ¿Entiendes? Ahora tienes que unirte al curso de ingresantes. Hay algunas cosas que tienes que hacer y espero que no te metas en más problemas o yo mismo voy a encargarme de ti ¿estamos?"

    El mankey asintió con la cabeza repetidas veces, volvía a estar lleno de energías. El maestro lo llevó hasta una de las bancas en el centro del jardín y comenzó a explicarle lo que debía hacer de ahí en adelante, entre palabras y trastazos. El joven mono no podía mantenerse quieto más de un minuto y el maestro lo entendía, conocía bien la naturaleza de los de su especie y actuó conforme a lo que dicta lo correcto con esos especímenes.

    Prontamente el mankey se pucho en marcha hacia donde le explicó William, quien no le quitó los ojos de encima hasta que entró a la recepción. Cruzó la puerta, se movía incansable como dando golpes al aire, cual boxeador. Así mismo se acercó hasta la mujer del mostrador y se presentó lo más cortés que pudo, es decir, subiéndose al escritorio y desordenando todos los papeles sobre éste, a ella no le hizo nada, puesto que debía ser educado y aprender modales como aconsejó el maestro. La mujer horrorizada prácticamente le lanzó unas llaves y un panfleto con algo de información antes de salir corriendo del lugar. Saddam se puso alegre de que su inicio de semestre estuviese yendo tan bien.

    Salió de la recepción, era ya pasado el mediodía, mucha gente no circulaba por el jardín así que decidió dar un paseo, se sentía alegre por lo que pateó un par de basureros y siguió silbando un ritmo inventado. Al llegar a la fuente del centro se percató que ya no tenía su bolso de mano y se preocupó. Pensó que alguien lo había hurtado y comenzó a enloquecer, sacó el mapa que llevaba dentro del pantalón y lo revisó en todas direcciones hasta que cayó sobre su cara y esto lo enfureció terriblemente, comenzó a dar patadas al aire como el idiota que es, hasta caer rendido por el cansancio.
    Su pecho se inflaba y reducía notoriamente con el paso del aire, se había cansado de luchar con nadie, tirado en el piso con el mapa aún sobre su rostro escuchó un "splash" no muy lejos, de hecho demasiado cerca. Se puso en guardia inmediatamente y al levantarse lo único que vio fue un trasero levantado, una cabeza dentro de la fuente y unas enormes fauces fuera de ella.

    Rodeó la fuente con la poca energía que le quedaba y esperó a que lo que sea que estaba hundido ahí saliera a flote. Unos momentos más tarde se encontró con un rostro de ojos carmesí, le pareció lindo, aquellos ojos resaltaban en un rostro pálido y mojado, que ahora llevaba una expresión de pocos amigos ¿estaba enamorado? Por supuesto que no.


    "¡¿Quieres pelear?!"


    Exclamó a penas aquella linda cara lo miró con su ceño gravemente fruncido.

    "Piérdete"

    Es todo lo que recibió de la joven frente a él, incluso su voz, algo rasposa sonaba bien viniendo de ella. De algún modo tenía un efecto sobre él que no entendía. Muy distinta a la voz de su madre y pero algo similar a la de su abuela. La muchacha posó sus manos en su cabello para estrujarlo y quitar el exceso de agua, Saddam la miraba con atención. Su corazón aún latía con fuerza por el cansancio tal vez. Se sentía contento otra vez, quería golpear a esa chica.


    "Dime cómo te llamas"


    Le ordenó a la joven sin mediar recato, recibió una mirada fría y que rápidamente se desvió. El mankey se levantó y persiguió la mirada de la joven para quedar frente a ella, acto que hizo voltear otra vez a la chica, le dio completamente la espalda y sus fauces comenzaron a gruñir levemente.

    "Akira..."

    Pronunció por lo bajo, el mankey estaba contento de poder conocer gente nueva, saltó de la emoción y pasó corriendo junto a ella empujándola, siguió corriendo hasta perderse en algún sitio de la academia. Hasta ahora estaba siendo el mejor día de su vida.




    <<Me queda una duda, Galette. ¿Quién será el compañero o compañera de habitación de Saddam? Eso es todo. Saludos. >>
     
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  12. Miss Fortuna

    Miss Fortuna ❤ The Cursed Gardener ❤

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    ¡Buenos días Jack! — Meg corría con entusiasmo hacia la jovencita Rowlet quien le esperaba en las puertas de la institución a la cual ambas asistirían. —¿Me esperaste mucho? Lamento haberme quedado dormida — tras recibir una respuesta por parte de ella, esta sonrió y la invito a seguir.

    Ambas jóvenes vivían juntas desde hace ya varios años, se podría decir que se consideraban hermanas. Por otro lado, Meg era muy sobre-protectora con Jackie, quien simplemente lo aceptaba y sonreía con su peculiar timidez atractiva para muchos.

    Me siento nerviosa, este año será increíble. Podremos conocer a nuevos amigos, aunque yo prefiero que ningún chico acerque a ti—. La Gengar continuaba parloteando cosas sin sentido, su fuerte emoción la había escupir palabras por horas y horas. Por su lado la fémina Rowlet simplemente sonreía y escuchaba a su amiga parlotear sin parar.

    Ambas se dirigieron al lugar donde se daría el discurso de bienvenida hacia los nuevos chicos y los veteranos. Cuando el rector termino su curioso discurso, los veteranos tomaron rumbo hacia sus clases, por otro lado, los chiquillos fueron asignados a otro salón en donde les esperaban dos maestros quienes se encargarían de explicar mas a fondo el funcionamiento de la institución.

    Bienvenidos muchachos— uno de los maestros comenzó con las presentaciones, parecía muy agradable. Luego de eso el liepard narró literalmente su vida desde que este estudiaba en la institución hasta la actualidad.

    Creo que habla demasiado, que ¿acaso no entiende que es aburrido? — susurró Meg, por lo cual Jackie sonrió con suavidad, en verdad ella era tan parlanchina como el maestro. Frustrado el otro maestro tocó las cabezas de seis chicos y les indico le siguieran, uno de ellos fue Meg.

    Meg-chan... — susurró un poco angustiada Jackie al notar como el maestro Edward pedía a su “hermana” seguirle.

    Me rehusó a dejar a mi hermana sola— se negó mientras hacia un puchero, tras una larga lloreta la Gengar siguió a su encargado prometiendo reunirse pronto con Jack. —No hables con extraños, espera por mi ¿sí?

    Lo prometo— susurró Jack con un suave sonrojo y una sonrisa.

    .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

    Esto es un pasillo... y esto de aquí es un salón de clases— Meg observaba incrédula aquella gran explicación dada por su maestro, pero prefería eso a escuchar toda la vida del otro tutor. El recorrido continuo así por largo rato, su maestro era tan flojo y cortante, hasta ese punto ni siquiera sabían su nombre.

    Lo siento— se disculpó en seguida al sentir como por accidente empujaba a una de las jóvenes que caminaba a su lado.

    No te preocupes— la joven le dedicó una mirada casi sin expresión, nada más que aburrimiento se dibujaba en el rostro de ella.

    Me llamo Meg — le sonrió.

    Candy — la joven nuevamente mostró estar aburrida, pues con ese recorrido ella no seria la única. Cuando finalmente llegaron a su destino Ed cayó en un profundo sueño.

    -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

    Hector continuaba dando absurdos detalles a los jóvenes, algunos mostraban cara de sueños y otros se mostraban frustrados rogando a Dios que eso acabase rápido.

    Aquí fue donde conocí a mi mejor amigo— al explicar eso los jóvenes se mostraron aun menos interesados. Jack se mostraba nerviosa mientras mantenía su cabeza baja, realmente era muy mala socializando. Por un segundo subió la mirada y observó a su maestro, una singular fantasía suya actuando de tal forma tan extrovertida golpeó su mente.

    En cuanto eso paso, sacudió la cabeza con rapidez y fuerza. Tal acto llamo la atención de uno de los presentes.

    ¿Estas bien? — preguntó con neutralidad, la chica se mantuvo ausente al comentario puesto que estaba segura que este no se dirigía hacia ella, después de todo nadie la tomaba en cuenta. —Disculpa— el joven tocó su hombro haciendo que la castaña se sobresaltase lanzando un adorable chillido. Una suave sonrisa escapo de los labios del joven quien nuevamente pregunto sobre su estado.

    Es-es...toy bien, gra-gracias— logró susurrar mientras los colores subían a su rostro. El joven le dedicó una suave sonrisa.

    Soy Ulbert Odle — aun con el rostro rojo la chica apenas susurró su nombre. El chico intrigado se acercó mas a ella para escuchar, pues su voz era tan suave y delicada.

    Llegamos— en cuanto se reunieron con el otro grupo, Jack corrió hacia Meg y se escudo en ella. Extrañada la chica le dedicó una mirada furiosa al Shedinja quien las observó a ambas con curiosidad.

    No te acerques a Jack— Meg gruño al joven mientras tomaba la mano de su hermana y se alejaba con ella. Con una risita nerviosa el chico se despidió.

    -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

    ¡Candy-chan! — chilló Meg, a lo cual obtuvo bastantes miradas acompañadas de silencios. —Shhh, para ustedes— chilló molesta.

    Meg— Candy bajo el libro que estaba leyendo y observó a la Gengar quien venía acompañada de una tímida Rowlet.

    Ella es mi pequeña hermana, Jackie.

    Mucho gusto— susurró Candy —. Él es mi ami... — la joven guardo silencio por un segundo para luego proseguir — mi amigo Antonio.

    Jack logró susurrar un “mucho gusto”

    ¿Eh? La niña tímida— los presentes se giraron y observaron a Ulbert quien cargaba un par de libros.

    ¿Nos seguiste? ¡Aléjate de Jack! — Meg comenzó a sacudir al chico quien solo reía nervioso.

    Antonio y Candy se observaron entre sí. Por su lado Jack permanecía en shock, quería detener a Meg por el alboroto.

    Meg-chan, estamos en una biblioteca— la pequeña Sax no sabia como detener aquel jaleo. Su voz era tan suave que era opacada por los gritos de su hermana.

    Ustedes— Antonio lanzó un suspiro —¿Podrían calmarse?


    The Cursed GardenerThe Cursed Gardener te toca amor :3
    Gonzalo SpardaGonzalo Sparda espero haber usado bien a Candy y Antonio

     
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  13. Poxet

    Poxet

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    ((Algunas interacciones con Antonio, Candy, Ichiro, Saddam y Scarlet. El episodio del comedor ocurrió poco después de la discusión entre Antonio y Lucca y ellos partieran luego hacia la biblioteca.))

    La reacción de la Mawile aún lo desoncertaba: ¿Acaso dijo algo mal? ¿Debió decirle la verdad directamente y admitir que jamás tuvo la intención de anotarse allí pero no por la razón estúpida que había inventado? Si bien es cierto que ella se diferenciaba en cierta medida de otros pokemones que había visto no podía saber con certeza cómo tomaría el estar hablando con un marginal que ingresó allí de manera completamente ilegal. Quizás, si volvía a encontrarse con ella, le contaría la verdad. Aunque realmente no estaba seguro de si esa era la razón, sin embargo se dio cuenta en su expresión al oír la respuesta varió bastante de la que llevaba al iniciar la charla; pasó de estar algo interesada a una expresión de decepción. Quizás se equivocaba, pero esa era la razón que tenía para que se hubiese ido como lo hizo; había mentido y ella se había dado cuenta.
    Ni siquiera llegaron a presentarse aunque ese no era problema, una Mawile era bastante difícil de perder incluso en un lugar como la Academia.

    —Quizás deba buscar algo para comer…

    Si bien es cierto que se había comido varias -demasiadas- porciones de comida aquello había sido alrededor de las siete de la mañana. El tiempo había avanzado y su estómago le indicaba que era momento de algún tentempié. También podía buscar su habitación; de hecho para el Ratikate era extraño pensar en ello, un lugar al que pudiese llamar suyo aunque fuese temporalmente. ¿Cómo sería? Seguramente muy bueno, aunque tenía una definición de “bueno” bastante extensa debido a las vivencias rutinarias de su día a día: no tener un sitio fijo que pudiese considerar seguro, no tener un plato caliente o con comida fresca cada día, no sabía qué era la comodidad de un colchón en buen estado (a veces dormía en los albergues para pobres que administraba el estado y eran más las veces que debió dormir con frazadas en el suelo que él mismo trajo de las calles por falta de camas).
    Pensar en todo ello hizo que balanceara su cola de un lado a otro mientras mordisqueaba de manera ociosa una rama que había arrancado de un árbol cercano; debía mantener sus dientes filosos pero de un tamaño razonable así que no era extraño que anduviese por allí con algo en la boca.
    Como estaba cerca de la fuente la opción más obvia hubiera sido la recepción, a fin de cuentas no había tomado ningún folleto ni nada por el estilo. Por otra parte su estómago rugía.
    El comedor será.

    No le costó llegar gracias al cartel de “Comedor” que había sobre la puerta doble sumado al olor a comida y el ajetreo de varios estudiantes que venía desde adentro. Una puerta más adelante, cerrada, era donde evidentemente ingresaban los cocineros a preparar los distintos platos. Ingresó sin miramientos, sus ojos fijos en el plato de comida imaginario, y chocó la espalda de un pokemón robusto que le quitaba unos cuantos centímetros de diferencia en su altura -y anchura, masa muscular, presencia..- que parecía haber ingresado poco después.

    —Ah… disculpa…

    —¿Hm?

    El pokemon se dio vuelta y lo primero que el joven vio fue una máscara con cuernos que le provocó dar un salto hacia atrás. Era algo intimidante, sin embargo aquello había sido el impacto producido por la máscara. Llevaba una armadura completa, lo que ocultaba la contextura física, pero era obvio que su cuerpo había sido preparado para resistir; no podía adivinar sus rasgos faciales pero detrás de la máscara y sobre sus hombros caía un cabello blanco de aspecto bastante cuidado. Le tomó algo de tiempo a Adrien adivinar que aquel pokemon era un Aggron, uno con bastante mala pinta.

    Adrien simplemente levantó sus manos en señal de disculpas. El aggron, por su parte, inclinó levemente su cabeza y volvió a observar hacia donde lo estaba haciendo antes de ser interrumpido. Por alguna razón observaba atentamente la fila de personas que aguardaban que les sirvieran. El ratikate observó en la misma dirección y allí estaba el purugly de antes, aquel que había visto salir del edificio principal irritado; ahora parecía estar discutiendo, o algo similar… aunque había algunos otros estudiantes que parecían estar reclamando junto a él. Por alguna razón tuvo la impresión de que aquello sería inusual en el purugly, no el estar protestando o mostrando su insatisfacción, sino que hubiese otros a su alrededor compartiendo su indignación.
    Sin poder contenerse demasiado Adrien preguntó:

    —¿Sabes por qué protestan?

    Es cierto que el Aggron era intimidante, pero así también muchas otras cosas que él debió enfrentar allá afuera, en las calles. Especialmente en ciertos barrios y más aún durante la noche. A pesar de verse asustadizo sabía bien cuándo podía aprovecharse de su curiosidad y sus preguntas y cuándo era mejor callarse.
    El aggron se alzó de hombros levemente. A pesar de la primera impresión que dio no parecía ser tan agresivo como había pensado en un principio. Obviamente ésta era una opinión cambiante por parte del ratikate que ahora observaba la escena desarrollándose ante él.
    En ese momento recordó que había oído el nombre de aquel aggron; si no se equivocaba, y raramente su memoria fallaba, el nombre era Ichiro. Aquel sería un pequeño pie para dar conversación.

    —Tu nombre es Ichiro, ¿no es así? Lo escuché cuando hablabas en la fuente frente al edificio —inquirió Adrien—. Mi nombre es Adrien.

    El chico tendió su mano hacia el aggron. La manga de su camisa colgaba debido a que la prenda le quedaba holgada; lo mismo con los pantalones, que llevaba firmemente asegurados con un cinturón, pero aquello no lo desanimaba en lo más mínimo, incluso acentuó el saludo con una sonrisa que descubría sus prominentes paletas.

    —Sí, ese es mi nombre.

    El pokemon de acero se dio vuelta y estrechó la mano del ratikate. Una vez hecha la presentación continuaba el pequeño asunto de qué estaba ocurriendo.
    En ese momento dos personas más que Adrien pudo reconocer se acercaban caminando. Una houndoom y aquel luxray llamativo que había hecho el recorrido junto a él más temprano. Rápidamente el ratikate pasó a la acción.

    —Hey, hola, seguramente no me recuerdes, compartimos el recorrido por la academia más temprano… soy Adrien —repitió el mismo gesto que había hecho con Ichiro. Quizás su sonrisa era un poco más amplia esta vez.

    El chico puso una media sonrisa y saludó a Adrien, aunque sin tender su mano; la houndoom inclinó su cabeza levemente.

    —Antonio —dijo el luxray con total naturalidad.

    —Candy —respondió la chica, su tono de voz era bajo. Se notaba su timidez.

    Adrien dejó de tender su mano ya que estaba claro que no la estrecharían, aún así eso no le importó. Lo importante ahora, para él, era saber qué estaba ocurriendo.

    —¿Saben qué ocurre? —inquirió Adrien, señalando con su mentón la fuente de tanto ruido.

    —Tch. Ese tipo… no sé —respondió Antonio sin siquiera molestarse en mirar atrás—, sólo sé que ese tipo es problemas.

    Adrien dirigió una mirada a Candy, la chica parecía igual de molesta aunque intentaba ocultarlo. Sin embargo, en su rostro podía leerse que había tenido algún tipo de altercado con el purugly hacía poco.
    Por alguna razón tenía la sensación de que todos los que se cruzaban con aquel pokemon terminaban por odiarlo. Era un sentimiento curioso, hacía que su cola oscilara de un lado a otro pero Adrien era cauteloso con la gente con que trataba así que debió poner aquella curiosidad en el fondo de su cabeza mientras le fuese posible.

    —Disculpa, debemos irnos —dijo repentinamente el luxray.

    —¡Oh! Comprendo…

    Candy nuevamente inclinó su cabeza a modo de saludo y la pareja se retiró del comedor. Mientras ellos salían ingresó a paso rápido la cosa más rosa que Adrien había visto jamás. Incluso Ichiro se apartó brevemente y siguió con su fría mirada al recién llegado. Era un sylveon y era uno de los profesores, Teodorus Pinkwalker. Antes de ingresar se detiene frente al par de jóvenes.

    —Tomen, tomen. Seguramente vinieron a buscar comida, ¿a que sí?. Lamentablemente hemos tenido inconvenientes con la comida. Parece ser que hubo porciones de menos en el último envío. Es extraño… nunca había ocurrido antes...

    Adrien simplemente decía “Sí” con la cabeza, con la certeza en su interior de que las porciones restantes eran las que él había comido en el camión de camino a la academia. Ichiro frunció el ceño, aunque fue tapado por la máscara que llevaba puesto.

    —Así que tomen esto —finalizó el profesor Pinkwalker, dejando en las manos del par unos papeles.

    Adrien observó lo que había en sus manos: un vale para un restaurante cercano a la academia. Podían pedir un menú con lo que llevaban en sus manos y era claramente una compensación por los inconvenientes producidos… lo confirmaba el pequeño papel recortado (rosado) pegado en la esquina del cupón que decía textualmente: “Lamentamos mucho las molestias ocasionadas, acepte éste vale como compensación”. A caballo regalado no se le miran los dientes, y qué caballo era, por lo que veía en el vale era un lugar bastante exclusivo.

    —Se ve bueno… —murmuró el ratikate, saboreando en su mente las delicias que podía haber en aquel sitio.

    Pensaba preguntar a Antonio y Candy, que se estaban retirando hace unos momentos, si deseaban ir pero cuando se dio vuelta la puerta del comedor ya estaba cerrada, probablemente se encontraban lejos y Adrien no tenía mucha apetencia de perderse por allí aún. Ichiro continuaba de pie, observando cómo el profesor se acercaba al grupo de estudiantes y les entregaba un vale a cada uno mientras pedía disculpas. Ciertamente encontrar un inconveniente así en el día de apertura del ciclo lectivo debió de ser un espanto para el directivo. Adrien pensó aquello, meditó en cómo había llegado y sintió apenas un poco de culpa. Obviamente no iba a comentar nada al respecto.

    El ratikate se fijó entonces en Ichiro y pensó que si bien podría seguir intentando conversar con él como cualquier compañero lo haría, obviamente de eso a invitarlo a comer era demasiado así que prefirió tomar su vale y excusarse con que iba a comer. Con suerte su compañero ofrecería ir juntos, lo que estaría bien. Además, aún se sentía fuera de lugar en la academia por lo que salir a la calle le serviría para calmar cierta ansiedad que venía arrastrando desde más temprano.

    —Creo que iré a hacer uso de ésto por ahora, tengo hambre —se volteó para ver al aggron de apariencia intimidante—, ¡nos vemos en clases!

    Sí, era intimidante y aunque no sufrió algún tipo de agresión de su parte aún así prefirió aferrarse a sus costumbres callejeras y andar con cuidado. Obviamente demostrar dicha cautela carecería de sentido por lo que lo mejor fue despedirse de la manera más natural posible.
    Ahora, tenía un restaurante que visitar. A sus espaldas podía oír al purugly protestando por alguna razón desconocida y, a la par, la voz del profesor Pinkwalker.
    Apenas abrió la puerta una corriente de aire le hizo erizar los cabellos y la cola. Incluso su camisa se movió ligeramente hacia arriba por la fuerza del movimiento, que, obviamente, fue acompañado de su respectivo ¡swoosh!.

    —¡¿Quieres combatir?! —gritó una voz de la nada.

    Adrien se pegó a la puerta cerrada del comedor lo más que pudo mientras sintió otra corriente efímera de aire cruzando ante su nariz. Cuando finalmente pudo abrir uno de sus pequeños ojos vio a un mankey haciendo gala de su mejor juego de pies y resoplando con cada pequeño salto. ¿Acaso tenía la vena de la sien hinchada?

    —¿Q-q-qué? —preguntó Adrien.

    Sabía que si combatía con ese tipo iba a terminar con algo más que moretones. Los mankey eran excelentes peleadores incluso si no se dedicaban a ello. De hecho el impulso imperioso de correr que tenía en ese instante tuvo que ser suprimido para no ceder a él, correr y terminar siendo aporreado en la nuca.
    El mankey, por su parte, seguía lanzando golpes cortos peligrosamente cerca de la cara del ratikate que sólo pudo responder desplazándose sin despegarse de la pared, moviéndose lentamente en dirección contraria a la del pokemon luchador. Al ver ésto, mankey se movió rápidamente para interceptarlo, dejándolo nuevamente clavado en su lugar.

    —¡¿Acaso quieres pelear?! —repitió.

    —¡No, no quiero pelear! —replicó el ratikate, con su cabello aún erizado.

    Sin esperar respuesta siquiera el mankey se dio media vuelta y golpeó algunas columnas y voló de un gancho las carpetas de otro estudiante que iba pasando casualmente por allí, desperdigando todos sus apuntes.
    Una vez dio vuelta a la esquina del edificio Adrien salió corriendo en dirección a la escalera principal del edificio.

    —¿Qué fue eso? —preguntó el chico al aire mientras llevaba una mano a su pecho. Su corazón latía bastante rápido.

    Al bajar los escalones vio que cerca de la fuente se encontraba una Lilligant que había formado parte también de uno de los grupos que fueron guiados por la academia. Tenía aspecto de estar aburrida, o quizás era que estaba perdida, Adrien no estaba muy seguro.
    Sin pensarlo demasiado se aproximó a ella. Pudo apreciar su modo cuidado de moverse y su apariencia en general despedía la sensación de ser alguien que ponía hincapié en su apariencia y sus modos.
    Al igual que con los que se había encontrado antes, Adrien pensó en saludar.

    —Hola —saludó el chico mientras agitaba su mano.

    La Lilligant se dio vuelta para observarlo y le dedicó una leve sonrisa.

    —Tu eres del grupo de primer año, ¿no es cierto? Somos compañeros entonces —dijo con un tono suave de voz.

    Por su parte Adrien fue, bueno, Adrien.

    —Sí, me llamo Adrien.

    La chica pareció examinarlo momentáneamente. Adrien hizo lo mismo al percatarse que ella lo superaba en altura. Se preguntaba, mientras, si debía o no cambiarse de ropa para el restaurante aunque si tomaba en cuenta el estado de su estómago en ese momento era más factible que terminara digiriendo sus ropas en lugar de quitárselas.
    Observó más detenidamente a la chica ante él, específicamente sus manos, y vio que sostenía un vale para el restaurante. Ella pareció percatarse de lo mismo y luego, con la misma sonrisa de antes, le habló.

    —¿Estás hambriento? —le preguntó, como si fuese un pequeño cachorro en medio de la calle.

    —Ah… eh… pues, coincidentemente iba hacia el lugar que dice el volante y ví que también llevabas un cupón y…

    La lilligant se rió levemente, cubriendo su boca.

    —Podríamos ver de qué se trata.

    Adrien asintió con la cabeza, una amplia sonrisa en su rostro. Su cola se agitó levemente, aunque se sentía algo incómodo caminando junto a un pokemon que lo superaba en estatura. Al pasar por la recepción dejaron constancia de su salida y, ya que estaba, el ratikate tomó uno de los folletos los cuales, por alguna razón, estaban siendo recogidos del suelo por la recepcionista. También le entregaron las llaves de su cuarto; era simple, con un cordón anaranjado al que iba una pequeña tarjeta roja con el número de su habitación. Ahí se percató que no se había preocupado siquiera en ver quién era su compañero, ¿quizás era alguno con los que ya había hablado? Le daba cierta curiosidad, pero prefirió mantener la sorpresa hasta el último instante.
    Pasaron las grandes rejas principales y comenzaron a caminar lentamente hacia la dirección indicada en los vales.

    —Uhm… —¿Qué debería preguntar? Uno pensaría que estando con una completa desconocida no sería difícil encontrar algo que hablar considerando que tenía literalmente todos los temas para tocar. Sin embargo, Adrien se quedó allí.

    La lilligant lo miró y luego se llevó la mano a los labios mientras abría sus ojos levemente, como percatándose de algo.

    —Cierto… que boba soy —se ríe suavemente—, me llamo Scarlet, Scarlet Lovelace. Dijiste que te llamabas Adrien, ¿es así?

    El chico, en cierta medida aliviado por no haber tenido él que iniciar la conversación, respondió afirmativamente con su cabeza.

    —¿De dónde vienes? ¿Qué fue lo que te interesó de la Academia para inscribirte?

    —Aahm… ¡Oh, mira! Creo que ése es el lugar —dijo rápidamente el ratikate apuntado a un restaurante en una esquina. Afinando sus ojos, el ratikate pudo notar algo familiar a la distancia, unas desproporcionadas y francamente intimidantes fauces que no podían ser de nadie más que la mawile con la que había hablado más temprano.

    “Genial”, pensó Adrien, “ahora podré hablar con ella francamente y aclarar las cosas”. Aunque le seguía provocando cierto pavor, sabía que aquel era el mejor curso de acción. Además, se sentía culpable por haberle mentido al a primera persona a la que le habló.
    La chica se encontraba sentada en una de las mesas, parecía estar observando el menú.

    —Uh, con respecto a tu pregunta… —replicó finalmente Adrien—, pronto te diré.
     
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    Última edición: 16 Abr 2018
  14. ~Puppets

    ~Puppets Red all over, bitch

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    Sigamos conociendo
    Había de suponer que no quedaba mucho que hacer, me retire al notar que la Umbreon parecía un poco adormecida, supongo que el viaje había sido largo y exhaustivo para ella, lo mejor sería dejarla en paz por un rato, ya quedaría mucho tiempo para conversar con ella, comencé a caminar por todo el recinto investigando que lugar podria ser interesante.
    No había nada interesante en ningún lugar, tal vez me equivoqué al venir a esta academia, sentía que no encajaba con el lugar. Sentada en un banco con un rostro aburrido pude notar como otros alumnos más avanzados pasaban por los alrededores bastante contentos se veían todos, saque el folleto con el croquis y nuevamente lo ví intentando buscar un lugar para conocer gente, iba apuntando con mi dedo, pero ningún lugar me parecía interesante, salvo la biblioteca, tal vez un libro me mantendrá entretenida mientras, me levante y fui directo hacia allí.

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    La biblioteca sin duda alguna era un lugar hermoso rodeado de tanto conocimiento plasmado en letras, pude observar que extrañamente no había muchos pokemones alrededor, supongo que con toda la tecnología que nos gobierna hoy en día es más práctico usar el dispositivo que leer un libro comencé a caminar entre los estantes buscando algo interesante, pero en el trayecto unas voces resonaban en la biblioteca, las respuestas hacia estos sonidos que a pesar de no ser estruendosos no estaban permitidos en el lugar, observe y era un grupo de mis compañeros, mientras los miraba intente recordar sus nombres, estaba: Candy, Antonio, ¿Uldret? su nombre era el más difícil de pronunciar, Meg y Jackie. Vaya ellos se veían de un estatus... mediano, para mi un poco mundanos pero no era momento de juzgar a nadie, no estábamos en casa y me hacía falta conocer más a mis compañeros, cogí un libro azul del estante, era un pequeño libro azul, una novela titulada ''El Luvdisc solitario'', me acerque con cierto paso lento hacia ellos, al llegar me les presente con un pequeño ademan.

    Buenas, mi nombre es Glazer Reznikov, disculpen si me entrometo en su grupo de esta manera tan grosera, pero... soy nueva y me gustaria conocerlos, después de todo seremos compañeros de clases.─

    Termine mi frase y allí me quedé esperando la respuesta de los presentes, mantuve una sonrisa simpática y una actitud positiva esperando caerles bien a mis nuevos compañeros, no tenía altas expectativas, solo esperaba caerles bien y que ellos también me cayeran bien

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    Gonzalo SpardaGonzalo Sparda
    The Cursed GardenerThe Cursed Gardener
    Miss FortunaMiss Fortuna
    >_< Sorry si les llegue de sorpresita.
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    ¿...?

    Sonreía muy gratamente al ver como la pequeña Naoko se retiraba flotando por el pasillo, realmente una chica muy unica, muy, muy , muy única, seguí observándola hasta que perdí su rastro entre la multitud, tome un suspiro y comencé a caminar entre los pasillos.
    Mientras caminaba entre ellos no pude olvidar la pequeña disputa entre Lucca y mi persona en la biblioteca, cerré mis puños con fuerza mientras me imaginaba mil maneras de como hubiese acabado aquella disputa, cada manera casualmente llevaba a una pelea, Lucca dio una mala primera impresion asi que espero no tener mas disputas con el.

    Mientras caminaba pude observar también como otro pequeño grupo se retiraba e la cafetería, entre ellos una mawile y la Lilligant, y el raticate, seguía mi camino hacia la que seria mi nueva habitación, estaba un tanto preocupado por quien sería mi roomate, ¿tendría un roomate? ¿la cama sería lo suficientemente grande para acostarme sin problemas?, usualmente ese era un tema un tanto delicado, debido a mi altura en casa dormía en un colcha hecha a la medida, no era algo de lo que podría quejarme pero realmente sabía que a la larga me traería problemas

    Simplemente llegue a la habitación asignada, abrí la puerta y entre, si, si tendria un roomate, allí estaban sus maletas sin abrir, eran muy oscuras, ¿tal ve mi compañero seria un gastly? ¿o un umbreon?, tal vez sería una Gothitelle, de todos modos tocaría esperar, comencé a desempacar y a acomodar toda mi ropa dentro de los gabinetes que me corresponden, así como a colocar las maletas en un lugar que no estorbaran como debajo de la cama, no acostumbraba a dormir en camas altas, ni siquiera tener mis zapatos dentro de una habitación, el choque cultural era bastante grande.
    Al terminar me quedé allí sentado un rato, me había cambiado de ropa, deje a un lado mis atuendos más feudales por un simple pantalón negro y un sweater que hacia juego, la misma careta metálica con cuernos, me volví a levantar y sali de la habitación ya un poco cambiado, comencé a caminar sin rumbo alguno simplemente esperando toparme con alguien interesante.


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    *-* Sois Libres de usar a Ichiro
    Let's keep alive this!! (Disculpen lo corto, no tenia mucha inspiracion xD).
     
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  15. Gonzalo Sparda

    Gonzalo Sparda "No hay mortal cuerdo... en esta sociedad"

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    Pasadas las horas Candy y Antonio se hicieron amigo de dos personas Meg una Gengar con una gran energía que se notaba que protegía a su hermana, aunque fueran distintas especies, Jack una pequeña Rowlet que se notaba tímida pero cuando estaban en la biblioteca apareció un Shedinja el cual llamo a Jack chica tímida e hizo que Meg se acercara a él para empezar a sacudirlo.

    -Ustedes- dijo Antonio lanzando un suspiro -¿Podrían calmarse?-

    -Lo hare si este chico se aleja de Jack- dijo Meg en un tono de protección

    -Meg escucha no es el momento ni el lugar para hacerlo- dijo Antonio calmado -por lo menos sal de la biblioteca porque estas atrayendo varias miradas-

    Meg vio y era cierto por lo que lo soltó y se alejó poniéndose alado de Jack mientras Antonio se acercaba al Shedinja.

    -¿Cómo estás?- pregunto viendo al Shedinja en el suelo extendiéndole su mano

    -Bien… gracias- dijo aceptando la mano de Antonio para reincorporarse

    -Soy Antonio Luxray, ella es Candy- la aludida saluda con la cabeza -y bueno ya conociste a Meg y a su hermana Jackie- dijo riendo un poco nervioso

    -Un gusto, soy Ulbert Alain Odle, Ulbert para acortar- dijo calmado

    En eso vemos como una chica se nos acercó siendo esa Glaceon que vimos en la fuente

    ─Buenas, mi nombre es Glazer Reznikov, disculpen si me entrometo en su grupo de esta manera tan grosera, pero... soy nueva y me gustaría conocerlos, después de todo seremos compañeros de clases.─ dijo presentándose con un ademan

    -Encantado de conocerte- dijo Antonio dándole una sonrisa –soy Antonio Luxray y ellos son Candy Fielding, Meg, Jackie Saxonhunrts y Ulbert Alain Odle- cada uno saludo a su forma a la recién llegada –te… ¿gustaría unírtenos? Dicen que cuando más mejor y como todos seremos compañeros creo que sería bueno conocernos ¿no creen?- pregunto

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    Ando corto de inspiracion por eso es corto

    Miss FortunaMiss Fortuna listo, pelea evitada
    ~Puppets~Puppets bienvenido al grupo
    The Cursed GardenerThe Cursed Gardener espero a ver usado bien a tu personaje
     
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