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  1. Acacia Knowing

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  2. Cristóbal Zalasar

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  3. Jack Melbourne

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  4. Type

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  5. Bastian Ericksen

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  6. Tyros de Lann

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  7. Scylla Fray

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  8. Dalia Cortez

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  1. Hotaru1214

    Hotaru1214

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    Aiwass…un mundo abierto a un sinnúmero de posibilidades, una tierra inhóspita que tímidamente mostraba parte de su esplendor a aquellos que desearan aventurarse en a descubrir sus secretos, a postrarse ante su salvaje y atrayente encanto. Amara comprendió entonces que era una oportunidad única para recopilar información, y porque no, descubrir nuevos porkemones.

    Convenció a su padre que la dejara ir primero, quería abonar el terreno para tener cosas nuevas que contarle y sentirse con la suficiente libertad para hacerlo a su manera. Igual no estaba sola, bulbasaur , Zoroark y Honedge serían su fiel compañía y su protección ante alguna extraña eventualidad que pudiera surgir. Le sugirieron que fuera con James, su hermano, pero él prefiero llegar junto con su padre para alistar una buena libreta de dibujo que le permitiera recopilar en ella los mejores bocetos de todos los pokemones que probablemente lograría encontrar allí. Partió entonces llena de la dicha porque simplemente no sabía que encontraría.

    ………..

    Fue un viaje largo ya que finalmente tuvo que viajar en compañía de algunos compañeros de su padre, los cuales no perdieron oportunidad para hacer visita en cada escala que hacía el avión sin contar varias horas de espera que debían realizar entre cada arribo.

    Se acercaban a Aiwass, sin embargo comenzó a ver que algo no andaba bien. Además de sus dos pokemones, otros más se encontraban viajando con sus respectivos entrenadores y ellos comenzaron a verse irritados, inquietos. Eso incluía los suyos. Trató de abrazar a bulbasaur pero este se mostraba reacio y Zoroark miraba hacia todos lados con cierta preocupación como si sintiera un peligro eminente al que debía contrarrestar. Hasta Honedge hacia saltar la pokebola intentando salir de alguna manera.

    Desde la cabina el piloto comenzó a hablar; se presentaba una extraña turbulencia. Un Tornadus había aparecido en el cielo, el viento golpeaba con fuerza y la bóveda celeste se había convertido en un ensombrecido techo que solo auguraba algo peor. Un estruendo le hizo a Amara taparse los oídos con fuerza, hasta que sintió que el avión comenzaba a descender a gran velocidad.

    Todo fue confusión.

    ……

    Despertó. Su cabeza le daba vueltas y aún no podía enfocar bien su mirada; intentó levantarse pero sintió un corrientazo recorrerle la espalda y le hizo recordar el dolor que se había adormecido hasta ese momento. Suspiró con resignación, volvió a cerrar los ojos manteniéndolos así por unos segundos para después volver a darse cuenta que de nuevo su realidad la arrastraba a un caótico acontecimiento. Pensó entonces en sus pokemones, así que se armó de valor y fuerza, con lo que logró sentarse en la improvisada cama. No sabía cuantos días llevaba allí, ya ni siquiera sabía si había alcanzado a llegar a Aiwass, ni que había pasado con los demás y sobretodo con sus amados compañeros de viaje.

    Tenía vendada la cabeza, el abdomen, lugar al que suavemente se pasó la mano para recordarle otros dolores del pasado; también tenía uno de sus brazos cubiertos, así como uno de sus muslos heridos pero aún respiraba. Solo con eso bastaba para sentirse mejor. Con dificultad salió de su lugar de descanso, vio entonces una escoba y la adaptó como una improvisada muleta para caminar un poco mejor y así buscar a sus compañeros. El lugar era un desastre, varias personas se encontraban allí incluso bajo circunstancias peores que las de ella; lo mismo pasaba con los pokemones que también se hallaban con vendas para ayudar con sus heridas.

    Recorrió el lugar, tenía más bien aspecto de un gimnasio pokemón adaptado como clínica de paso. Así que solo era cuestión de tiempo para ver allí alguna cara conocida.

    -¡Bulbasaur!-comenzó a gritar-¡Zoroark! ¡Honedge!-varios pokemones volvieron su vista para verla algunos eran del mismo grupo de los suyos, los otros solo meros espectadores.-Que tonta-se dijo así misma mientras enarbolaba los ojos y movía la cabeza de lado a lado en negación.-No pueden ser los únicos de su especie aquí, así no me reconocerán-esbozó una sonrisa de complicidad-¡GRUPO GREEN, ES HORA DE LA AVENTURA!-gritó tanto como pudo, era el llamado favorito de su padre cuando salían todos juntos y era un mensaje que ellos entendían muy bien. De repente, un látigo verde se vio por encima de los demás. Sonrió aliviada porque por lo menos ya había encontrado a uno de los suyos, con lo cual se apresuró a su encuentro.

    -¿Quién es un lindo bulbasaur? ¿Quién?-le preguntaba Amara mientras le acariciaba el rostro para finalmente terminar por abrazarlo con gentiliza al ver que también estaba vendado y uno de sus ojos estaba cubierto-¿y los demás? –miró a todos lados. Vio entonces un Sawk recostado contra la pared, mirando expectante y con algo en la espalda que sobresalía ligeramente de su karategi que no parecía una férula mal ubicada o una venda rebelde. Tenía que ser Zoroark en un modo que le facilitara proteger mejor a Honedge y de igual manera honedge escondiéndose en su espalda.

    -Me alegra que estén bien chicos-un abrazo de grupo era imprescindible. Todos estaban heridos pero el hecho de reencontrarse era lo más importante. Les habló un rato como intentando ponerse al día de la situación y sobre todo el comprenderla.

    No entendía que pasaba, si fue un siniestro aéreo lo más normal era que terminaran en un hospital y no en un gimnasio recibiendo atención, así que algo no encajaba bien. Intentó buscar a alguien conocido. Vio entonces al doctor Callahan, el rubio de mirada recia y actitud imponente cuya sola presencia sacaba a más de uno corriendo; sin embargo, lo reconocía más porque en los últimos meses se había convertido en una figura representativa de lo que era la región de Aiwass. Así que sin pensarlo, se metió en la conversación que él estaba llevando con otros, sin importarle mucho importunar.

    -¿Buenas tardes, noches o… días? La verdad no sabría decirlo muy bien. Soy Amara Green, hija del doctor Jhon Green y famoso cartógrafo constructor de las regiones de avistamiento pokemón-sonrió con gentileza ladeando la cabeza-bueno, no es tan famoso como usted porque a casi nadie le gusta la cartografía, pero para mí es el más importante.

    El doctor Callahan la miró con extrañeza aunque en gesto amable no dejó de esbozar una sonrisa.

    -¿Y su padre? ¿No está con usted?

    -Menos mal-suspiró con alivio mandándose la mano al pecho la pelirrroja-¿Sabe?, estoy por pensar que los accidentes nos persiguen. Y pues llegué aquí de alguna manera gracias a ellos-señaló a sus pokemones-y al piloto, y no sé a quién más. ¿Suele tener esta región un clima tan brusco? Es algo…-se mandó la mano al mentón pensativa-¿extremo? Diría que algo así. Eso solo indica que es probable que esconda grandes cosas.

    -No dudaría en afirmar eso último, aunque debo decir que no es una cosa de todos los días. Además…como supongo que todavía no ha visitado la región de Cirse fuera de lo que son estas paredes, es probable que vea ciertas imágenes no muy reconfortantes.-entre cruzo los dedos y miró a su alrededor como haciéndole entender que al momento de salir era muy probable que viera una imagen igual de devastadora que la que tenía a su alrededor-Sin embargo, todo es parte de un simulacro. Es bueno estar preparados.

    -¿simulacro? ¿De qué tipo? Si es algo igual como esto, no tiene cara de ser algo fríamente planeado con el hecho de no lastimar a nadie. De hecho creo que hay demasiados heridos y si hay muchas partes iguales pues…no sé. No entiendo. Supongo que hasta los hospitales deben estar ocupados si es que estamos aquí.

    -Hay que tomar recursos de todo aquello que se encuentre a la mano-prosiguió el rubio doctor-de hecho estamos a unos cuantos pasos de este y cerca al bosque.

    -¿en serio? Podría aprovechar para ver algunos pokemones que se esconden allí antes que de verdad nos lleven allá y nos coloquen esas horribles inyecciones-se estremeció-así que agradezco el estar aquí y no allá. Por cierto…-miró a su alrededor-los pokemones de su “simulacro”-hizo énfasis-¿también están heridos? Entiendo que lo nuestro fue producto de un accidente, pero… ellos son muy sensibles a cosas de su ambiente y eso les afecta. Usted sabe.

    -Entiendo su punto…señorita Green pero le aseguro que hay una justificación-hizo una pausa y cambio de tema-Por cierto, había escuchado que su padre era más bien callado, algo tímido. Parece que usted no le sacó mucho de ese aspecto.

    -jaja si, lo siento. Es por parte de mi madre, después de todo alguien debe tomar la iniciativa-hizo un gesto de dolor mientras se aferraba a la base de la escoba que ahora le servía de soporte.

    En ese momento llegó uno de los encargados.

    -Doctor Callahan, nos informan que ya podemos trasladarlos al hospital.

    -Por ahora eso es todo lo que puedo decirle-miró el rubio a Amara- sé que allá con las enfermeras tendrá una mejor atención, como ya le dije lo suyo fue un evento fuera del simulacro así que tuvimos que adaptarnos a la situación.

    -sí, eso parece. O eso creo.

    El doctor Callahan se retiró, debía revisar otras zonas en las cuales habían más entrenadores y pokemones heridos, mientras que Amara aprovechó para sentarse a descansar un poco. Si definitivamente había un bosque cerca sería bueno acercarse y tomar un poco de aire, pensó mientras acicalaba a sus pokemones. Se fue con rumbo a la puerta de salida de emergencia la cuál comunicaba directamente con el bosque. Sintió un viento helado que hizo temblar las ramas así como estremecer su cuerpo.

    -¿Pero qué…?-se abrazó a si misma-de haber sabido que hacía tanto viento habría traído ropa para el inverno o algo así. ¿No creen chicos?-miró sonriente a sus pokemones que también se quedaron observándola para después perder su vista en el bosque-Por cierto, debo llamar a papá para que esté prevenido, además ni siquiera sé qué pasó con el resto del equipo solo vi a los viajeros casuales.

    De repente, Zoroark se transformó en lo que era habitualmente dejando caer a Honedge. El tipo siniestro Miró a Amara y rápidamente se fue con rumbo al corazón del bosque.

    -¡oye, Espera! ¿Qué pasa?-la pelirroja quedó estupefacta, no entendía que le pasaba. Miró a Bulbasaur y a Honedge. Por un momento pensó en que nunca se había detenido a analizar si el zoroark extrañaba su hábitat natural, si ella simplemente la había tomado de una manera impositiva de una forma en la cual ella no se dio cuenta. Y ahora, justo ahora la pokemon solo quería volver a ese sitio que le recordaba su hogar y por eso corría para dejar el pasado atrás esperando que Amara no apareciera a llevársela de nuevo. Se le aguaron los ojos.

    -¡bulbasaur!-pronunció el pokemón tipo planta para sacarla de su letargo.

    -Tal vez, tal vez es mejor así –pronunció con su voz dubitativa mientras los miraba a los dos.

    -¡bulbasaur!

    -Pero… ¿sabes? Tal vez, nunca me detuve a pensar en lo que ustedes querían. Porque yo los quería y pensé que ustedes también querían estar a mi lado. Ahora, no sé…yo.

    -¡bulbasaur!-extendió su látigo para hacerla caminar-¡bulbasaur!

    -¿Y si no quiere volver?

    -¡bulbasaur!-pronunció con un rostro mucho más serio el pokemón hasta que comenzó a irse hacia el bosque.

    -¡ESPERA! ¿Qué pasa aquí? ¿Tú también te vas a ir? ¡Espera!...yo…-se le hizo un nudo en la garganta, no entendía porque ellos reaccionaban de esa manera. Fijó su mirada al horizonte, un pasillo oscuro se levantaba frente a ella, no sabía qué hacer; sintió miedo, y el frío de la soledad era más fuerte que el del viento que se alzaba a su alrededor. Botó la escoba que le servía de muleta, se acuclilló en el césped y se aferró a honedge.

    -Quédate conmigo, no quiero atravesar esa oscuridad sola. No quiero…-cerró los ojos y con fuerza se aferró al tipo acero-sé mis ojos-se puso de pie-si algo hemos construido este tiempo, es un gran lazo de amistad que no quiero que se rompa así. Por lo menos quiero tener la oportunidad de despedirme y ver que van a conseguir algo mejor y serán felices como lo he sido yo gracias a ustedes.

    Se dejó devorar por la oscuridad del bosque en busca de una luz que le ayudara a comprender.

    ……….


    Jefes
    WikiWiki inserte-fic-inserte-fic-

    Aquí mi pequeño aporte. Espero que allá quedado bien empalmado y si no es así me dicen y corrijo por si cualquier cosa.
    Por ahora solo mencioné a Callahan mientras a ver como se anexa al grupo.
     
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    Capítulo 3: Devastal


    Después de Cirse, Icaros era la ciudad más poblada en la región de Aiwass. En el centro de la misma se erguía la Plaza del Sol, el enorme recinto en el que tenían lugar los más grandes espectáculos del continente, como el torneo de la Liga Pokémon. Al ser concebida como un destino turístico, los hoteles y comercios fueron construidos alrededor siguiendo un extraño patrón que se asemejaba a un laberinto, diseñado para desorientar a los visitantes y conducirlos a todas más atracciones.

    Tyros sentía un fuerte aprecio por la ciudad, y esperaba con ansias el inicio de la Liga Pokémon.

    Era un hombre joven, entre veinte y treinta años, facciones delgadas y afiladas, cabello negro rebelde con una larga coleta a la altura de la nuca y ojos dorados de mirada aguda. Estaba sentado en una mesa al aire libre cerca de la Plaza del Sol. Frente a él había una taza de café a la mitad. Al otro lado de la mesa, otra persona lo ponía al corriente de lo acontecido en Cirse. A Tyros no le gustaba nada de lo que oía, y cuando algo no le gustaba, forzaba una sonrisa de burla.

    —Así que ya empezó... Esperaba tener unos meses más. Quería ver el torneo de la Liga al menos.

    Su acompañante se encogió de hombros; una mujer joven y atractiva con una sombrilla junto a su silla y una taza de té frente a ella.

    —A mí también me sorprendió. Tenía menos de una hora en la ciudad cuando todo enloqueció.

    — ¿Pero un simulacro? ¿En serio? ¿No pudo inventarse algo mejor?

    —No hacía falta una mentira mejor. Los nativos no van a cuestionarnos y si los extranjeros sospechan ¿Qué pueden hacer? Hemos bloqueado todas las salidas por tierra, aire y mar, y las comunicaciones con el exterior. Ni una palabra inadecuada saldrá de Aiwass, no hasta que termine.

    Tyros bebió otro sorbo de café. Aunque respetaba a Callahan, no le gustaba su forma de hacer las cosas. Las mentiras y los engaños no eran lo suyo.

    —¿Y cómo lo hizo? ¿Podemos contar con él?

    —Ha sido agotador para todos, pero está más fuerte que nunca. Ha vivido su vida para este momento, igual que todos nosotros.

    Se reclinó en su silla, no del todo convencido. Miriam era una mentirosa compulsiva del mismo tipo que Callahan.

    —¿Y? No creo que hayas venido hasta Icaros sólo para ponerme al corriente. Una llamada hubiera bastado.

    La mujer rió.

    —¿Quién te dijo que vine? Tienes una misión.

    Deslizó una tableta sobre la mesa y desplegó un mapa de la región en la pantalla.

    —Las lecturas indican que va a aparecer en la zona que rodea a Cirse. Más específicamente en el Bosque Roble.

    Tyros se inclinó hacia la pantalla con una mano en la barbilla. El Bosque Roble era un lugar lúgubre, pero los pokémon que lo habitaban eran todos débiles. No había nada de valor ahí, excepto...

    —Las ruinas de If.

    —“La sombra se elevó por encima del cielo..." y todo eso. Ve a averiguar lo que puedas.

    No le gustaba nada. Si en verdad había despertado y estaba en ese maldito lugar, era demasiado riesgoso para un solo líder de gimnasio como él. Tyros no era un cobarde, pero tampoco le apetecía correr hacia su muerte. Y Miriam nunca le daba información completa.

    Como si leyera sus pensamientos, Miriam comentó:

    — No dije que estuviera ahí, dije que va a aparecer. Y no estarás solo; esa chica va a ir contigo. Ya está esperando por ti.

    Lo de “esa chica" le gustaba todavía menos, pero antes de que pudiera protestar Miriam se puso de pie.

    —Yo tampoco puedo ir. Ya estoy camino a Ciudad Narciso. Ustedes dos son los más cercanos a la ubicación.

    —¿Y qué me dices de Cristóbal? Él ya está en Cirse...

    —Cristóbal tiene su trabajo y tú el tuyo. Si lo haces bien, tal vez todos vivamos para la próxima Liga Pokémon.

    Miriam abrió su sombrilla e hizo una marcada reverencia. Poco a poco su silueta empezó a desvanecerse.

    —Dale mis saludos a Callahan. Los estaré esperando en Ciudad Narciso.

    Y finalmente desapareció. Tyros contuvo una maldición, pensando que ese horrible pokémon de Miriam podía seguir cerca. Volvió a mirar la pantalla de la tableta y susurró.

    —Las ruinas de If...

    Tomó una pokéball de su cinturón y la lanzó. Un pokémon de cuerpo largo y aplanado como una mantarraya apareció levitando a su lado.

    —Vamos, Plasmanta.

    Dio un vistazo a la Plaza del Sol, tratando de grabarse su imagen en la cabeza, deseando que no fuera la última vez que la viera.


    —Ø—

    Amara siguió su camino por el bosque. Algunos Nidoran intentaron atacarla, pero Bulbasaur y Honedge los mantenían a raya. Incluso para ser pokémon salvajes, su agresividad era inusual. Y cada vez se reunían más. El accidente en el avión, ese extraño simulacro y ahora los pokémon en el bosque. Comenzaba a preguntarse si viajar a Aiwass había sido una buena idea. Si su padre y su hermano estarían bien.

    Perdida en sus pensamientos, no notó que un ekans se había acercado a una distancia muy peligrosa y se preparaba para atacar. Sólo pudo distinguir un destello de energía con forma de dragón.

    —¡Gible, Pulso Dragón!

    Un sujeto muy alto y un tiburón muy pequeño surgieron de entre la hierba.

    —¿Qué haces aquí?

    —Busco a mi Zoroark —respondió al asimilar la situación— creo que huyó por los bosques y quería despedirme.

    El pelirrojo alto suspiró con una mano en la nuca.

    —Mi Starmie también huyó. No parecía normal...

    Antes de que Amara pudiera responder, una llamarada intensa cubrió los árboles frente a ellos, incendiando la vegetación en segundos.

    —¿Qué fue...?

    Más allá del humo, un canino oscuro de grandes cuernos retorcidos aulló alzando la cabeza. Exhaló otra nube de fuego, esta vez hacia adelante, y echó a correr. Amara y Keynan titubearon por un momento, pero finalmente fueron tras él.

    —Ø—

    Siguiendo a sus pokémon voladores, Cheza y Nick se internaron en el bosque. Se guiaban por instinto, tratando de avanzar en línea recta hacia donde deberían llegar Fletching y Togekiss.

    —¿Qué pasó aquí?

    Nick apuntó hacia una zona en que los árboles habían sido derribados con violencia, trazando algo parecido a un túnel.

    —¡Allá abajo! —gritó una voz en las alturas. Los dos alzaron la vista a tiempo para ver un Braviary atravesar las copas de los árboles para detenerse a poca distancia del suelo. Nick reconoció a la chica montada en su espalda.

    —¿Tallulah? ¿Qué haces aquí?

    —Bouffalant escapó y se perdió en el bosque —apuntó hacia el camino innatural que su pokémon había trazado. —Se fue por ahí.

    —¿El tuyo también? Mi Fletching y su pokémon también entraron solos al bosque, ¿no los has visto?

    Tallulah meditó por un instante, con una calma excesiva para la situación.

    —Vi dos pokémon voladores hace un rato. Creo que se dirigen al mismo lugar. Debe haber algo allá en el centro del bosque.

    Nick apretó los puños tratando de controlar su miedo. Presentía que más adelante se encontrarían con algo más peligroso que pokémon salvajes y dudaba que ellos tres solos pudieran hacerle frente. Pero por esa misma razón sabía que no podía abandonar a Fletching ahí.

    —Vamos.

    —Ø—

    Guiados por Crobat, Legis y Konoe llegaron hasta las ruinas de una antigua fortaleza de piedra.

    —¿Quién construiría un castillo en medio del bosque? —preguntó Legis.

    —Tal vez construyeron el castillo y luego la vegetación alrededor creció hasta formar un bosque. Esto tiene pinta de unos cientos de años —respondió sin interés. —Vamos a entrar.

    Legis notó una sombra moverse cerca de una pared derruida. Cerca de él, un pequeño pokémon de escamas grises brillantes.

    —Eres tú ¿Qué haces aquí?

    Ansioso como siempre, Miles tardó un momento en responder.

    —Este es el lugar. Aquí va a empezar...

    —¿Empezar? ¿De qué estás hablando? Oye, un Gyarados debió pasar por aquí antes que nosotros...

    —¿Nosotros?

    Como si hasta ese momento no hubiera notado su presencia, Miles miró a Konoe y ahogó un grito de sorpresa.

    —New Light... ¿Qué hace New Light aquí?

    Retrocedió con torpeza y cayó al suelo. Legis estiró un brazo hacia él, pero Miles lo apartó de un manotazo y huyó corriendo hacia el interior de las ruinas. Konoe lo vio alejarse seguido por el pequeño pokémon, y comentó.

    —No parece muy sociable.

    —Ø—

    —Maravilloso...

    Darent contemplaba el extraño recinto con fascinación. En sus años de explorador no se había encontrado con nada igual. La fuente de mármol en forma de corona frente a él contrastaba en gran manera con el resto del jardín, asolado por el tiempo. Como si no debiera estar ahí, o como si su presencia indicara que algo estaba mal.

    —¿Quién anda ahí?

    Una voz lo sacó de sus pensamientos. Se dio vuelta para encontrar a un chico alto de piel morena acompañado de un Marshtomp. Detrás de ellos una niña asustadiza que reconoció rápidamente.

    —¡Anzu! ¿Qué haces aquí?

    Fue el otro chico quien respondió en su lugar.

    —Nuestros pokémon escaparon y los seguimos hasta aquí. Su Gastly y mi Tortunator.

    Darent se golpeó la frente con la mano abierta. Estaba tan absorto con las ruinas que se olvidó completamente de Croco.

    —Pero es extraño. Nuestros pokémon, todos...

    Un fuerte tremor sacudió el suelo debajo de ellos y los puso en alerta. Darent observó preocupado que se aparecían fisuras en las paredes.

    —Si esto continúa la construcción no va a resistir. Debemos salir rápido...

    —¿Y nuestros pokémon? —protestó Anzu. Darent dio un rápido vistazo a su alrededor y sus ojos se fijaron en algo que no había notado antes: En una de las paredes del jardín interior habían pintado un mural. Los colores se habían convertido en diversos tonos de gris, pero aún podía apreciarse parte de la escena. Una extraña extensión de tierra y figuras que debían ser personas y pokémon. Y al pie de la pintura, otra inscripción extraña.

    —¿Qué es esto?

    Seguía abstraído cuando notó que alguien posaba su mano sobre la pared, cerca de la suya.

    —Es la región de Aiwass.

    Fue la primera persona que conoció en Cirse; la chica nativa de la ciudad. A su lado había una chica pelirroja de complexión atlética.

    —¿Agatha? ¿Puedes entender esto?

    Ella negó con la cabeza y miró hacia la inscripción con ojos sombríos. Aunque no pudiera leerlo, entendía lo que quería decir.

    —“Cuando la muerte se extienda sobre la Tierra, él se alzará por el cielo, cuando su sombra cruce los cielos, la muerte se cernirá sobre la Tierra... la llama violeta... la bestia de la cosecha"...

    Un escalofrío recorrió a todos los presentes. Sus palabras tenían un efecto ominoso en ese lugar. Darent sacudió la cabeza y volvió a mirar hacia la pintura.

    —La llama violeta...— Leona apuntó hacia la parte alta de la pintura. En la parte superior había algo similar a una llamarada, o una nube de cenizas o una sombra.

    —Eso está demasiado despintado para que se vea qué es —dijo Jason al entrar junto con Kiliha— hasta podría ser un pokémon.

    Antes de empezar las presentaciones, otro temblor sacudió el lugar. Esta vez se escuchaba claramente el ruido de una pared al caer. Segundos después, un imponente Bouffalant entró a galope y tanto Agatha como Darent tuvieron que apartarse de su camino porque embistió el mural con todas sus fuerzas y lo atravesó. Todo el muro empezó a crujir y derrumbarse, dando paso al patio exterior del castillo.

    Cuando la gruesa nube de polvo empezó a disiparse, todos los presentes enmudecieron ante la escena que les esperaba del otro lado: Pokémon, decenas de ellos y de diversas especies, todos postrados en actitud sumisa ante el vacío. Los que podían arrodillarse lo hacían, y el resto se limitaba a inclinar la cabeza ante el aire frío de la noche.

    — ¡Zoroark!

    Atraídos por el ruido, los demás fueron llegando en parejas o grupos más grandes. Tallulah, Nick, Cheza, Legis, Konoe, Amara, Keynan... algunos se conocían y otros no, pero todos reconocieron a alguno de sus pokémon entre el grupo.

    Amara intentó correr hacia su Zoroak, pero Anzu le detuvo sujetando su brazo y negó con la cabeza.

    —¿Qué están viendo ahí? —preguntó Tallulah. Ante el grupo de pokémon no había nada; sólo campo abierto hasta donde abarcaba la vista y más allá, el muro exterior del castillo. Y aún así, los pokémon permanecían postrados ante algo que ellos no podían ver.

    «Está aquí...»

    Uno de los pokémon empezó a agitarse; un orbe de gas envuelto en llamas azules se sacudió en el aire con violencia.

    —Gastly...

    Empezó a acumular sombras en una esfera frente a él hasta que alcanzó su tamaño y la disparó, pero esta fue detenida a mitad del aire y se desintegró.

    —Hay algo ahí —comentó Cheza, y la sensación de peligro se extendió entre todos los presentes.

    Gastly abrió su boca a varias veces su tamaño y lanzó un mordisco a la nada. Sus dientes chocaron con algo sólido y cerró sus fauces con fuerza, luchando con un enemigo invisible. Agatha dio un paso hacia adelante cuando el pokémon dejó de luchar e intentó huir, pero su oponente lo aprisionó y lo sacudió de arriba a abajo como si fuera un trapo. Finalmente las llamas azules que lo envolvían se apagaron y su cuerpo empezó a desvanecerse. Demasiado impactados para reaccionar, los entrenadores contemplaron cómo el cuerpo esférico de Gastly volvía a encenderse con llamas oscuras, y a crecer y a deformarse. Una fuerza ajena a su voluntad moldeaba su cuerpo y lo estiraba. Bajo su boca surgieron extremidades similares a garras y en los lados de su cabeza aparecieron cuernos. Cuando todo terminó, guardaba cierto parecido con un Haunter, aunque era fundamentalmente diferente. Anzu perdió el conocimiento y Jack evitó que cayera al suelo.

    Se resistió hasta el final


    Una voz apagada, serena y dominante los atravesó. No la escuchaban con su sentido del oído; el mensaje era transmitido a cada célula de sus cuerpos.

    Gracias a todos por llegar hasta aquí. Han demostrado fuerza, valentía y destreza. Pueden confiar en que les daré un buen uso


    —¿U-uso? — preguntó Nick obligándose a mover los labios —¿De qué estás hablando?

    —¿Qué diablos eres en primer lugar? —añadió Jack. El pokémon los miró con extrañeza, como si hasta ese momento no hubiera notado que estaban ahí.

    Ah, humanos ¿Qué hacen aquí?


    La pregunta los desconcertó. Uno a uno, entendieron que había estado hablando a sus pokémon.

    Creí que había acabado con todos los humanos en las cercanías. Deberían estar muertos o agonizantes... ¿Fui descuidado? Para que tantos de ustedes llegaran hasta aquí, sin duda fui descuidado


    Kiliha expresó lo que todos estaban pensando —El simulacro... ¿Fuiste tú?

    ¿Simulacro...? Oh, entiendo. Ese hombre les dijo eso... ¿y ustedes lo creyeron?


    Un silencio ominoso los envolvió. Nadie se atrevía a decir nada. Pese a su tono sereno, sus palabras iban cargadas de una hostilidad latente.

    Algunos de ustedes han criado a estos pokémon y como consecuencia, son fuertes. Algunos de estos pokémon, a pesar de ser criados por ustedes, se han vuelto fuertes. Les agradezco por traerlos aquí.


    —¿Traerlos? ¿Qué les hiciste? — protestó Leona— Houndoom no se hubiera marchado así como así.

    —¡Es cierto, tampoco mi Fletching!

    El pokémon en el cuerpo de Haunter permaneció inmóvil.

    ¿Les parece que están aquí en contra de su voluntad? Lo único que hice fue presentarles una elección, y todos escogieron sabiamente... escogieron al lado ganador.


    —¿Lado? ¿De qué hablas?

    El lado que no va a arder.


    —¿Por qué haces esto? —preguntó Konoe. El más sereno de los presentes.

    Porque puedo hacerlo. Ustedes llaman “Aiwass" a esta tierra, pero eso no la hace suya. Ponen nombres a sus pokémon, pero eso no los hace suyos. Esta tierra y todo sobre ella me pertenece porque puedo hacerla mía cuando quiera


    —¿Y a los que no? Como a ese Gastly...

    Una tenue llama violeta apareció en la frente del Gastly que ya no era Gastly y se propagó por todo su cuerpo en un instante.

    Algo así


    Unos retrocedían aterrados y otros lo miraban con rabia. Agatha murmuró en voz apenas audible.

    —El pokémon de la catástrofe...

    —¿Nos estás amenazando?


    El pokémon en llamas empezó a sacudirse. Les tomó un momento entender que estaba riendo.

    Humanos... y sus pokémon. Voy a ser tan claro como me sea posible, así que escuchen con atención, y si alguno de ustedes por un milagro logra salir, díganselo también a aquel que se opone a mí.


    Houndoom y Tortunator se levantaron junto con otros seis pokémon de fuego, y crearon un círculo de llamas cercando toda el área.

    Esto no es una amenaza. No es una negociación, o una orden, o una batalla, o una rendición.


    Alguien sonrió al amparo de la oscuridad.

    Esto es mi proclamación de victoria


    «Deja que el mundo conozca tu nombre, Devastal»

    Gyarados rugió. Croconaw, Levi y Tortunator se unieron a él. Zoroak, Spiritomb, Starmie, y más de treinta pokémon detrás de ellos se lanzaron al ataque.

    —Crobat, usa niebla.

    —¡Lilly, Destello!

    —¡Skye, Psíquico!

    Para algunos era impensable herir a sus pokémon, otros trataron de engañarse creyendo que podían hacerlos volver en sí, y aún los que estaban dispuestos a pelear, tenían a la mayor parte de sus pokémon heridos.

    El pequeño Fletching de Nick envolvió su cuerpo en llamas y se lanzó en picada contra el Crobat de Konoe, haciéndolo caer.

    —¿Qué diablos? —preguntó el investigador cuando su Crobat volvió a alzar el vuelo —Un Fletching no debería ser tan fuerte.

    Skye usaba su poder psíquico para tratar de contener a los pokémon cuando un rayo hielo la golpeó de lleno. Kiliha intentó detener a la Spheal que hasta ese momento había sido su compañera.

    —¡Pololia, ya basta!

    Phanpy ya estaba detrás de ella rodando para embestirla, pero antes de poder tocarla un pequeño pokémon fantasma detuvo el impacto con su propio cuerpo. Pero no podían aguantar mucho más. El Croco de Darent atacó con voracidad a Cranidos y Sandile, y uno a uno los entrenadores tenían que retirar a sus pokémon antes de que fuera demasiado tarde.

    —Gyarados... cabrón.

    Legis retrocedió hasta chocar con la pared. Cheza, Jack y los demás estaban ahí. Extraños y conocidos cerraron los ojos esperando el golpe final.

    Y entonces un trueno descendió.

    Entre ellos y Gyarados había un hombre joven dando la cara al pokémon. Ropa negra y azul, largo cabello negro que guardaba cierto parecido con una melena y a su lado, un pokémon de cuerpo aplanado que emitía destellos de electricidad.

    —Parece que llegué a tiempo.

    Gyarados le rugió y se lanzó sobre él con la fuerza de una cascada, pero el hombre se movió con rapidez y su pokémon contuvo el impacto con su propio cuerpo.

    — Plasmanta, usa descarga.

    Víctima de la violenta corriente eléctrica, Gyarados empezó a sacudirse de manera brusca hasta caer aturdido. Plasmanta siguió flotando con expresión serena, cuando un lanzallamas pasó cerca de su aleta.

    —¡Cuidado! —gritó Leona.

    Turtonator estaba prácticamente sobre Plasmanta, a punto de clavar sus colmillos sobre ella cuando ésta se iluminó con un resplandor rojo y desapareció.

    En su lugar, un león negro y dorado se materializó con una embestida, hizo retroceder al dragón y empezó a caminar en círculos en torno a él.

    —Luxray ¡Voltio Cruel!

    Con un rugido que sonaba como un trueno, el león del rayo cargó inclemente contra Turtonator. El pokémon acorazado se aferró con todo su peso a la tierra, pero no bastó para detener el envite de Luxray, que logró levantarlo y lanzarlo contra la pared.

    —¿Quién es ese? —preguntó Keynan. Amara dio un paso al frente. Había leído cierta información de la región durante su viaje.

    —Un Luxray Shiny... No hay duda. Es el líder de gimnasio de Ciudad Icaros y guardián de la Medalla Rugido. Tyros, el maestro de los tipo eléctrico.

    El líder de gimnasio rió con satisfacción.

    —Sí, me gusta como suena.

    La batalla proseguía. El Spiritomb de Konoe extendió sus tentáculos fantasmales como si fueran lanzas hacia los entrenadores Keynan, Jason y Nick, pero chocaron bruscamente contra una barrera casi invisible de cristal. Cuando alzaron la vista, había una bella chica de cabello claro protegiéndolos con los ojos cerrados.

    — No te distraigas, Tyros.

    Togekiss y Levi se unieron al ataque, pero la barrera no cedió. Detrás de la chica, un Tentacruel de gran tamaño emergió. Tyros bufó y le dirigió una mirada de hostilidad correspondida al pokémon medusa.

    —¿Y ella quién es? — preguntó Legis a Amara, pero fue Agatha quien respondió.

    —Es una coordinadora famosa en la región... y también una líder de gimnasio especializada en pokémon tipo agua: Scylla de Ciudad Caribdis.

    La chica extendió sus dos brazos. Tentacruel extendió treinta brazos que emitían un suave brillo púrpura.

    —Onda Tóxica.

    El muro de cristal voló en pedazos y y los tres pokémon quedaron atrapados en el estallido de radiación tóxica que emitían sus tentáculos.

    Cheza y Jack habían enfrentado líderes de gimnasio antes, pero estos dos estaban a un nivel diferente. Al igual que Cristóbal, sus habilidades y la fuerza de sus pokémon estaban enfocadas en el combate real.

    Scylla arrojó una pokéball a los pies de los chicos y una Aquaranid se materializó frente a ellos.

    —Busca una salida, o haz una.

    Mientras su pokémon obedecía, ella apoyó su espalda contra la de Tyros y abrió los ojos

    —Son muchos ¿Dónde está él?

    —Es el de el centro, eso que parece un Haunter.

    Scylla contuvo las náuseas y suspiró. Devastal había forzado al Gastly a evolucionar, y como consecuencia había resultado así. No encontrarían al verdadero ahí, con su poder, podía estar oculto en cualquier lugar de la región.

    Tyros recuperó a Luxray y volvió a mandar a Plasmanta. La hizo atacar, regresar, y volvió al ataque con Luxray, intercambiando sus pokémon con destreza justo antes de que fueran golpeados, pero aún así eran demasiados. Los pokémon vencidos se recuperaban rápidamente y volvían a la carga, y bajo el mando de Devastal eran más peligrosos que nunca.
    —Olvida a los demás, sólo ataca a ese bastardo ¡Luxray, Voltio Cruel!

    —¡Tentacruel, Hidrobomba!

    Aquaranid se abría paso a través de los muros seguido por los entrenadores. Darent miraba a su alrededor cada vez más nervioso.

    —Esto no va a aguantar mucho tiempo ¡Tenemos que darnos prisa!

    Kiliha tropezó con una roca y cuando estaba por caer, Tyros la atrapó con sus brazos. Scylla iba unos metros detrás del grupo junto a su Tentacruel, intentando contener la propagación de las llamas.

    En el jardín con la fuente, Gastly terminaba de consumirse. El fuego violeta se había extendido por todo el castillo y la estructura estaba a punto de ceder. Algo similar a una sonrisa se dibujaba en su rostro llameante.


    Lograron escapar minutos antes de que las ruinas de If los sepultaran. Algunos de ellos habían aspirado el humo y de cualquier modo, ninguno estaba en condiciones de luchar. Sólo podían contemplar impotentes la colosal hoguera en que se había convertido el castillo, preguntarse qué pasaría con sus pokémon y tratar de no pensar en lo peor.

    —Es nuestra primera derrota —murmuró Tyros en voz baja para que los entrenadores no lo oyeran. Scylla, que estaba a su lado, preguntó.

    —¿Y ahora qué?

    Apartó la vista del fuego y se frotó los ojos.

    —Ciudad Narciso.





    Los personajes de... todos, aparecen. Una disculpa por la tardanza.
    Mañana temprano las instrucciones.
     
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    Última edición: 9 Feb 2018
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    Capítulo 3.1: El Pokémon Legendario

    El personal de New Light los encontró en las cercanías del castillo. Dieron primeros auxilios a los heridos y los transportaron de vuelta al hotel en un vehículo todoterreno. Tyros estaba con los entrenadores en la parte de atrás, entre miradas de desconfianza y una sensación general de miedo creciente.

    — Voy a hablarles con la verdad. Es decisión suya si me creen o no.

    —¿Creerte? —le espetó Leona, furiosa— Callahan dijo que esto había sido un simulacro ¿Porqué vamos a creer nada de lo que digan?

    —¿Qué clase de región es esta? —intervino Cheza— pokémon monstruosos por todas partes y ahora esto...

    Tyros empezaba a sentirse incómodo. Por suerte, Scylla estaba con él para prestarle apoyo.

    —Fue necesario. Para evitar que el pánico se extendiera entre los extranjeros. Las personas de Cirse pueden hacerse una idea de lo que está pasando, pero no podemos permitir que las noticias lleguen más allá de Aiwass hasta que todo termine.

    —¿Qué va a terminar? —preguntó Jason. Agatha respondió con voz apagada:

    —La llama violeta, Devastal.

    Tyros asintió y retomó la palabra.

    —Todas las regiones cultivan leyendas sobre pokémon únicos y ancestrales, pero la leyenda de Aiwass es la más oscura de todas. Devastal es más que un pokémon; es una catástrofe viviente. Es el desastre con voluntad propia que cada cientos de años vuelve a la vida y azota la región. Arrasa las ciudades y los bosques por igual, envenenando todo con su sola presencia. Tenemos pocos registros de él porque no deja nada a su paso, pero hace poco empezaron a hacerse evidentes las señales de su regreso. No hace distinción entre humanos y pokémon; simplemente extermina a los que se opongan a él.

    —Yo me largo de aquí —se quejó Keynan— no deberían dejar entrar gente de afuera en primer lugar.

    — No es posible —interrumpió Scylla— la naturaleza tóxica de Devastal es una amenaza para el mundo. No podemos permitir que nadie en la región la esparza fuera de ella hasta que logremos neutralizarlo.

    —¿Neutralizarlo? —preguntó Amara— ¿Van a...?

    Tyros se apresuró a responder.

    —Si podemos estudiarlo, lo haremos, pero la supervivencia es nuestra prioridad. Dije que no iba a mentirles: las cosas a partir de ahora serán duras. Devastal posee un enorme poder mental que ya hemos visto en acción, y su naturaleza dual le permite influenciar humanos, pokémon, e incluso el clima. Por suerte, aún estamos a tiempo. Comienza a manifestarse, pero aún no ha despertado por completo y mientras así sea tenemos una oportunidad de detenerlo.

    Kiliha, que había escuchado atentamente sus palabras, alzó la mano para hablar.

    —Dijiste que posee un gran poder mental, probablemente sea un tipo psíquico ¿Le hizo algo a nuestros pokémon?

    —Dijo que se habían marchado por voluntad propia... —murmuró Legis.

    — No lo sabemos —respondió Tyros— no hay suficiente información al respecto, pero no cabe duda de que planea utilizarlos en contra de la región.

    —¿Y qué pasará con Pololia? ¿Van a terminar como ese Gastly?

    —Si quieren saberlo, tendrán que encontrarlos ustedes mismos. Nosotros, New Light... somos la única fuerza que puede oponerse a Devastal para proteger a humanos y pokémon por igual. No somos santos, y hemos hecho cosas lamentables, pero la gente de Aiwass sabe de qué lado estamos.

    Scylla prosiguió.

    —Si cooperan con nosotros, los ayudaremos a llegar hasta sus pokémon y haremos lo posible por salvarlos. De cualquier modo, nadie puede entrar o salir de Aiwass hasta nuevo aviso. Ustedes fueron testigos de lo ocurrido en Cirse, y aunque logramos contener los daños, no podemos asegurar la supervivencia de todos, civiles o no.

    En ese momento el vehículo se detuvo frente al hotel. Ya estaba amaneciendo y todos estaban agotados. Tyros fue el primero en bajar para darles una última indicación.

    Cirse ya no es un lugar habitable, y es probable que Devastal extienda su dominio hacia aquí. Empezaremos un movimiento de evacuación esta misma noche hacia la ciudad más cercana: Icaros. Vuelvan al hotel, recojan todas sus pertenencias y a sus pokémon. Estén listos a la puesta de sol.

    Él y Scylla esperaron a que todos se fueran guiados por Agatha y Konoe.

    —¿A Icaros? —preguntó la entrenadora.

    —De paso a Narciso. Tenemos que saber de qué están hechos.

    Cristóbal llegó al atardecer a lomos de su Ojutai, seguido por una gruesa escolta de pokémon voladores. La evacuación tomaría algo de tiempo, pero necesitaban llevar un grupo de avanzada a Icaros cuanto antes. Él, Tyros y Scylla estarían al frente, mientras Bastian volvía a Ciudad Narciso con otro contingente.

    Una hora después, más de treinta entrenadores se alejaban de Cirse surcando el cielo.


    Con esto termina la introducción a Pokémon Havoc/Harvest. A partir de ahora comienza la historia. Ustedes y sus personajes son libres de creer lo que se les dice o no, y actuar en consecuencia.

    Como lo habrán notado, están de vuelta en el hotel. Lloren a sus pokémon, recojan sus triques y hagan las maletas, que nos vamos a Icaros. El viaje por aire será corto y en un día ya estarán aterrizando ¡Actu libre! Pueden curiosear en la ciudad o salir a las cercanías a atrapar pokémon salvajes, si quieren (pero no hay Metagross salvajes por ahí). Tyros, Cristóbal y Scylla estarán con ustedes por si ocupan algo. Pueden visitar el gimnasio pokémon, la Plaza del Sol o desarrollar sus propias historias antes de que lluevan los vergazos. Como habrán notado, Tallulah, Anzu y Maxinne viajan con ustedes.

    Las fichas de Icaros, Tyros, Scylla, Cristóbal y Bastian las subo en el transcurso de la tarde. Tienen hasta el domingo para postear.

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  4. Master Weasel

    Master Weasel Como desearía que el vecino no tuviera un karaoke

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    Les advierto de una vez... el post es largo o.oU

    ==============================================================================

    En el lobby del hotel, todos fueron separándose. Unos un tanto preocupados, otros impotentes y otros preguntándose como seguir tras aquella situación.

    Kiliha se sentía triste; pensaba en las palabras de lo que fuera esa criatura. Pololia podría haber estado desidiosa de unirse a su equipo pokemon. El Spheal había sido un regalo del almirante Mónaco, y si bien la conocía igual que toda la tripulación, fue Mónaco quien le había entrenado primero. ¿Y si extrañaba al almirante? ¿Y si se sentía abandonada por el mismo?

    ...

    Quizas también lo estaba dramatizando demasiado. Debía de recordar que Pololia no era una persona, y que el almirante Mónaco haya decidido que estaba mejor con la joven morena, era una situación completamente diferente a los traspiés que tenía con su hermana. Fue entonces que algo dentro de la chica de Alola le hizo sentir un pequeño vacío en el estómago. Conocía bien a Pololia, y le parecía imposible que un pokemon tan joven, dulce y juguetón fuera a llegar a pensar en abandonarse de esa manera frente a algo tan siniestro.

    -Esto no me gusta- pensaba -Es demasiado extraño que un pokemon con las características de Pololia hubiera pensando en que la mejor opción sobre todas era matarnos. Es... tan parecido... es como si una de esas cosas...

    Kiliha comenzó a sentirse mal. Cerró los ojos y respiró con fuerza, debía de calmarse.

    0000000000000000000000000000000000000000000

    Kiliha llegó al cuarto para llevarse el resto de sus cosas. Tras escusarse con Jason y Darent por haber entrado de improviso, se despidió del Gligar del pelinegro diciéndole que lo vería después. Dándole las gracias de nueva cuenta a Jason por acompañarla por el bosque, cerró la puerta con cuidado, subió a Koa en su hombro y se aseguró que Kai se quedara su derecha. Los pokemon iban igual de apresurados que ella, cargando algunas cosas pequeñas como el cepillo de dientes de su entrenadora y su toalla.

    El trío volvió al lobby notando como otros comensales, entre turistas y entrenadores, eran apiñados por el personal. Las protestas era unánimes, al parecer les habían avisado que debían evacuar a todos hacia Ícaros, y nadie lo había tomado con bien. Kiliha podía sentir como la tensión subía a la par de las voces que gritaban molestas que querían volver a su región, y otras desesperadas preguntando donde rayos estaban sus pokemon.

    Ignorando el barullo, logró salir del hotel entre empujones, terminando por sentarse en una de las bancas que rodeaba la fuente que estaba a la entrada del edificio. Suspiró con fuerza y se rascó la cabeza. Ahora debía localizar a su padre para saber a donde lo llevarían, y por otro lado avisarle que no iba a regresar a Alola a pesar de que sabía que iba a haber protestas de parte del viejo lobo de mar. De todos modos, y tal como le habían dicho las personas de la compañía New Light, no era posible que abandonaran la región hasta nuevo aviso.

    -Mah, Mah.
    -Deben estar tan preocupados por Pololia como lo estoy yo, ¿verdad?
    -Ksssh...- murmuró con tristeza Koa. Kiliha comenzó a acariciar su pelaje.

    La jóven suspiró.

    -¿Les parece que soy buena criadora?
    -Mah
    -Ksssh
    -¿Estan conmigo por volutad o por que se ven atados a mi por su pokebola? ¿Si pudieran, irían con otra persona?

    No sabía por que les estaba preguntando eso, pero con toda la comunicación que tenía con ellos, podía entender un poco su lenguaje corporal y ellos la de ella. Debía admitirlo, los últimos incidentes la habían hecho sentir insegura, y sabía que a sus pokemon les llegaba la misma sensación. Para su fortuna, la respuesta vino de forma inmediata con Koa acariciando su mejilla, y Kai restregando un poco su cabeza en sus piernas. Kiliha sonrió, si eso era posible, podría tener esperanzas de volver a ver a Pololia.

    -Gracias por su apoyo- la chica tomó aire y les pidió a sus pokemon que le dieran sus cosas -Bueno, antes de buscar a mi papá, creo que es mejor que termine de meter esto en la maleta, no vaya a ser que perdamos mi cepillo de dientes y mi toalla por andar a las prisas. Ademas, quizás sea pertinente darles un par de bayas.

    La niña abrió la maleta para ver que podía sacar, cuando algo le brincó de forma súbita a la cara que hizo que pegará un grito. No era otra cosa mas que Neghoul, que tras salvarla del Phanpy de Agatha, se había escabullido dentro del botiquín. Después de hacer un baile para quitarse al fantasma de la cara, Kiliha la hizo caer al suelo de nuevo, volviendo a formar una plasta negra que luego se pegó en su pierna. Kai y Koa estaban inmóviles en la banca; en realidad no presentían peligro alguno de Neghoul, por lo que no sabían que hacer.

    -Por los 4 Tapus, ¿por qué me sigues a todos lados?- se quejó la chica moviendo su pierna de arriba a abajo para despegarse al pokemon, sin éxito -¿Acaso crees que mi alma es deliciosa?
    -Vaya. Cada que me topo contigo me sorprendes con algo chiquilla. ¿También atraes a los pokemon hacia tí?

    Kiliha levantó la vista para ver de vuelta a Cristóbal encendiendo un cigarrillo, su Ojutai estaba al lado de el.

    -Señor Cristóbal- susurró antes de dejarse caer en la banca.
    -Parece que ese pokemon te ha tomado estima. Generalmente los fantasmas evitan las plazas y los sitios concurridos. Quizas sea pertinente que te acompañe.
    -Yo eh... no lo se señor Cristóbal, no... no soy muy fan de los pokemon fantasma...

    Neghoul bajó la cabeza con decepción y Kiliha lo notó. ¿Acaso había herido sus sentimientos?

    -Oh... Perdona... no quise...
    -Si quieres ser una buena criadora debes aprender a socializar con todo tipo de pokemon. Posiblemente sea hora para tí de enfrentar tus inseguridades-

    Kiliha observó un rato a Neghoul y esta le devolvió la mirada. A pesar de que esos ojos rojos que manaban líquido negro eran bastante aterradores, había en ellos un brillo que la niña no podía ignorar. Lo había visto en Koa cuando salió de su huevo y la tuvo en sus manos por primera vez. Lo había visto en Kai, cuando se dio cuenta de que Koa y ella eran oponentes fuertes. Y lo veía en Pololia cada que venía a jugar con sus pokemon. Tal vez el líder de Gimnasio tenía razón. Al menos debía intentarlo.

    -Oye... uhm. ¿Quieres... quieres venir conmigo? Digo, digo, e-estas a tu criterio- le dijo a Neghoul nerviosa -Si te gusta como trabajamos yo y los chicos, puedes... puedes quedarte, supongo.

    Al pokemon se le iluminaron los ojos y comenzó a restregar su cabeza contra su pierna, a pesar de que a Kiliha le pasaban escalofríos por la columna con cada movimiento. Ya no estaba segura si era tan buena idea.

    -Bueno, felicitaciones, parece que tienes un nuevo compañero de viaje.
    -De momento es temporal, no quiero forzarle.
    -Vaya decisión- dijo dandolé un sorbo al cigarro -Esta es la primera vez que veo que un entrenador le pregunte a un pokemon si quiere acompañarlo.
    -A estas alturas y con todo lo que está pasando, es mejor si decide seguirme por voluntad propia que si le capturo.

    Cristóbal lanzó el humo lentamente, formando una delgada línea que se perdía en el aire.

    -Me dijeron que eras uno de los entrenadores que estuvo en el incidente del castillo, ¿que planeas hacer ahora?
    -Si lo pregunta por esto, voy a cooperar con New Light. Le seré sincera, no... me confío mucho en lo que esta gente hace. Pero no veo alternativas viables, y no voy a dejar a Pololia.

    Pisando la colilla restante de su cigarro, el líder de mediana edad se fue moviendo hacia la chica.

    -Quiero decirte algo. Presiento que eres uno de esos entrenadores que a la larga se vuelven todo un caso.
    -¿Que quiere decir con eso?
    -Si, tu sabes, esos niños de poster que conoces de cuando en cuando, que representan de manera encarnada los valores de su región, y que todo el mundo desea que lleguen lejos por que te generan... ¿como explicártelo? ¿cierta estima?- mencionó el hombre -Arriesgaron su vida para salvar a los civiles heridos, escuché que te ofreciste de manera voluntaria para ayudar a personas y pokemon cuando se pusieron las carpas, no dudaron en entrar al bosque a pesar de la histeria, y ahora estas aquí, diciéndome que estas dispuesta a enfrentarte contra el mismo infierno de ser necesario por tu pokemon.

    Kiliha se quedó estática por un segundo.

    -Tu problema, sin embargo, es que te encuentras decidida, pero no confías en ti misma. Quiero verte mas segura de eso la próxima vez que te mire, que si quieres cooperar en esto debes de saber que no va a ser cualquier cosa. Eh estado lo suficiente en Aiwass para saber de que tratan las leyendas oscuras y se a lo que nos atenemos. Se avecinan tiempos difíciles, y lo poco que haz visto es leve comparado con lo que viene. Así que te quiero lista, ¿de acuerdo?
    -Si señor.
    -Piensa en eso, más que nada por que sobre todos, estos tres que están aquí son los que más confían en tí- le dijo señalando a los pokemon -Si ellos te sienten insegura, ellos estarán inseguros.

    Kiliha miró a Kai, a Koa y un poco mas hacia Neghoul. El hombre tenía razón en cierto modo.

    -Oye...

    Cristóbal metió la mano en su bolsillo y le lanzó un libro. Kiliha lo agarró con sus dos manos y se quedó perpleja al ver que tenía fotos de pokemon.

    -¿Eres criadora, cierto? Posiblemente esto te ayude. No es una pokedex, pero es lo más cercano que tenemos. Es una guía sobre los pokemon de la región. Les ayudará en sus dudas sobre ciertos especímenes, aunque no los tiene a todos registrados. Tantos problemas han evitado que se hagan estudios pertinentes en el campo de la taxonomía. Si crees que le sirve mejor a alguien más, sédecelo.
    -Gracias señor Cristóbal.
    -Y por cierto, ya casi será hora de que partamos a Ícarus, prepara todo.
    -Disculpe, una última cosa.
    -¿Sí?
    -¿Que será de los trabajadores del muelle?
    -Seran evacuados junto el resto de los civiles, tenlo por seguro.

    000000000000000000000000000000000000

    De noche en Ícarus y se notaba que era un ciudad enorme. Si bien no era tan grande como Cirse, tenía tantas cosas que no estaba segura de donde estaba, o a donde iba. No llevaba ni media hora fuera del hotel donde los fueron a aventar y ya estaba mareada. Después de escuchar que las evacuaciones se estaban haciendo a un velocidad considerable, Kiliha decidió dejar de esperar a que trajeran a su padre y fue en búsqueda de un centro pokemon y de algún puesto de comida.

    El problema fue que a medida que se iba metiendo entre los callejones, más temprano que tarde se percató de que la ciudad carecía de un orden, y por ende se perdió entre la telaraña de avenidas sin saber por donde llegó.

    -¿Alguno de ustedes recuerda por donde vinimos?

    Kai, quien estaba a su derecha, encogió los hombros. Koa, quien estaba en el hombro de Kiliha, volvió su cabeza todos lados y suspiró rendida. Y Neghoul, quien se hallaba dentro de la bolsa de mano de la chica, parpadeo un par de veces y sacó un tentáculo para rascarse la cabeza. Ni hablar, estaban extraviados.

    -Creo que a este paso no podremos volver al hotel.

    Los tres protestaron.

    -Miren, nos sentaremos a pensar. Entre tantas cosas no debe de estar muy lejos una cafetería... u otro hotel. Igualmente tengo dinero para que nos quedemos una noche en algún sitio. Ya por la mañana cuando haya más luz buscaremos nuestro hotel y a mi papá.
    -Vaya. ¿Conversas seguidamente con ellos?

    La voz le llamó un poco la atención. Recordaba a la chica rubia, era la entrenadora del Mawile herido. Parecía que ella y su Growlithe se encontraban bien de salud, aunque por lo que recordaba de su desventura en Cirse, tambien había perdido un pokemon en el castillo.

    -Yo erhm... algo así- dijo con timidez.
    -¿Que haces aquí a la mitad de la noche? ¿Buscabas algo?
    -Solo un sitio donde comer.
    -Hay un museo cercano que tiene una cafetería de bastante renombre, ¿quieres venir?- le dijo en un tono un poco seco.
    -Yo... si, muchas gracias.

    La rubia le hizo una señal con la mano, y la morena se fue detrás de ella. Queriendo evitar el silencio en la que terminaban usualmente sus conversaciones, Kiliha decidió tomar la palabra.

    -Quisiera preguntarte una cosa, ¿sabes dónde quedó el hotel?
    -Si. Tomé la guía de turistas de la caseta. Por extraño que parezca no está a más de tres calles de aquí.
    -Lo cual significa que estado dando vueltas como una enajenada idiota pensando que me había ido hasta el otro lado de la ciudad- dijo en voz baja.
    -Ksssh- le respondió Koa con una gota de sudor en la frente.
    -Perdona las molestias... Cheza, ¿cierto?
    -Si
    -Gracias por ayudarme.
    -No tienes por qué. Yo... debo agradecerte por haber salvado a mis Pokemon.
    -No hay por qué.

    El resto del camino fue ligeramente silencioso.

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    -...
    -...
    -¿Sabes? No soy quien para criticar el arte moderno...
    -Escucha Kiliha, yo tampoco, y aun así pienso que esto es una aberración.

    Una especie de stand donde había varios Pikachus de plástico sin rostro metidos dentro de un tanque de gelatina verde se encontraba no muy lejos de las chicas. La exhibición de obras en el museo era variopinta, pero está en particular llamó su atención porque estaba a la entrada de la cafetería donde pretendían cenar.

    -¿Tu crees que represente algo?
    -Espero no algo para quitarnos el apetito.

    Kiliha rió, Cheza parpadeó unos instantes y luego sonrió de medio lado.

    -Vamos adentro.

    La cafetería iba bastante concorde al museo. Una combinación de colores y adornos minimalistas en donde lo que destacaba era el aroma de los alimentos, las pláticas entre los comensales y las mesas altas para sentarse. Tras pedir un sandwich, una cocoa tipo Tapu y unas golosinas para Pokemon, las muchachas se sentaron, tratando de dejar de lado sus preocupaciones.

    -Al pokemon negro que traes contigo no lo había visto... ¿Es un Pokemon nativo?
    -Bueno, sí. Me estuvo siguiendo en Cirse y lo traje conmigo por... ¿razones, supongo? Según por lo que investigué se llaman Neghoul. Son todas hembras, así que se reproducen con otros pokemon fantasma.
    -Sabes mucho de Pokemon y de remedios. ¿Donde aprendiste a curarlos?
    -Podría decirse que fui criada como la enfermera auxiliar de un practicante de medicina pokemon. Cuando le dije que estaba interesada en el campo, me fue enseñando todo lo que sabía y me pasó volúmenes de sus libros.
    -¿Aprendiste viéndolo?
    -Bueno, no solo eso. Me llevó con él a varias partes, y estuve en muchas situaciones similares. Allá en las praderas de Melemele, en Alola, hay poco de donde escoger cuando se trata de buscar ayuda médica. La gente que no vive cercana a Haulo'i está distribuida en poblados muy pequeños, sin centros pokemon.
    -Vaya. Así que, eres de Alola
    -Si, creo que se nota bastante.
    -La verdad, no tengo ni idea de dónde se encuentra Alola. Supongo que en una zona cálida.
    -Bastante. Mucha gente la ve como un sitio exótico, lleno de pokemon raros y tradiciones arraigadas, como los movimientos Z. Por eso tengo curiosidad... ¿De dónde vienes tú?

    Hubo un silencio helado que Kiliha no supo cómo interpretar. Cheza parecía renuente a comentarle su lugar de origen y eso dejo un poco extrañada a la jovencita. Para su fortuna, la comida llegó, ayudando un poco a que la tensión se tranquilizara. Kiliha recuperó su comida y prefirió no insistir en la pregunta.

    -Te ví en el castillo- Cheza le interrumpió su tren de pensamiento
    -Si, yo a ti también.
    -Llegué a preguntarme si alguno de tus Pokémon había escapado igual que mi Togekiss. Se me hizo raro que, una persona como tú que se ve que tiene a sus Pokémon en perfecto estado, haya perdido a uno contra esa… cosa.
    -Pololia es muy nueva en mi equipo. Fue un regalo del almirante del barco donde trabaja mi padre. Pensé durante un rato que quizás había escapado porque no quería estar conmigo, si no con el jefe de mi papá, pero luego me di cuenta que también escaparon Pokemon apegados a sus entrenadores.

    ...¿Como los tuyos?..

    -¿Pasa algo Cheza?
    -Nada- le respondió la chica antes de volver a su plato -¿Tu crees que haya una manera de hacerles volver?
    -Rezo por que sí. No quiero pensar en que pueda perder a Pololia
    -¿Has pensando en que pasaría si tuvieras que atacarla?
    -Trato de imaginarme que hay una manera de hacerla entrar en razón. Pololia no es un pokemon agresivo.
    -Pero bajo la influencia de esa cosa, quien sabe.
    -Algo deberemos de hacer, pero no pienso dañarla de gravedad.
    -¿Que harías si te vieras obligada?
    -Eso sería mi último recurso- mencionó con tristeza la niña.

    Las palabras de Cheza le recordaban un poco a las de Cristóbal, y la rubia tenía razón. ¿Qué pasaba si necesitaba detenerla a costa de herirla? ¿Estaría completamente lista para curarla o incluso darle resucitación si la cosa pasaba a mayores?

    Luego de la comida, Cheza pidió un café y un poco más de dulces para sus Pokémon. Parecía interesada en continuar la conversación. Fue en ese momento que Kiliha observó comer a Mawile. Un poco preocupada porque el pokemon estaba muy mal cuando lo vio la primera vez y ahora presentía que estaba pasando algo. Por alguna razón el Mawile miraba la comida, le daba un par de vueltas con las manos y luego se la llevaba a la boca para tragársela sin siquiera masticar. ¿Había perdido sensibilidad en la quijada?

    -¿Se encuentran bien tus pokemon?
    -Puedo suponer que si
    -¿Me dejas revisarlos?
    -Adelante, eres la experta...

    Kiliha se arrodilló frente a los pokemon de Cheza y tras dar una inspección rápida con la mirada, comenzó a quitar vendas y mover gasas. Parecía que las heridas estaban cicatrizando, pero iban a quedar marcas muy visibles.

    -Meh... Parece que están estables. La cicatrización se mira bien aunque deberías de llevarlos con un profesional para que les haga una mejor valoración física, que no tengo autorización para darte un diagnostico. Por otro lado, a menos que apliques mucha crema, las marcas no se van a quitar- se volvió a Cheza para señalarle algo en su Mawile -Deberías prestar atención a esta herida en particular, pudo haber dañado algunos nervios.
    -Gracias por ser tan dedicada. Supongo que aplicas mucho esa filosofía de vida que me mencionaste en Cirse.
    -¿Uhm?
    -Un Pokémon que lleva mucho tiempo con su entrenador prefiere morirse antes que verle morir y prefiere esperar hasta sus últimos días antes de saberse abandonado- le repitió -Me lo dijiste antes de pedirme que te diera a mi Mawile. ¿Fue algo que te enseñaron allá?
    -Perdona que te haya dicho esa frase tan escabrosa. Pero después de ver tantas cosas estaba cansada, y la persona que me lo dijo vio demasiados casos de ese tipo para confirmármelo.
    -¿Tú crees que sea verdad?
    -Yo espero que si. Esa lealtad puede ser nuestra clave para que nuestros Pokemon despierten de ese mal sueño. Sinceramente no creo esas palabras de esa criatura diciendo que es voluntad de Pololia querer matarme. Es absurdo pensando en que es prácticamente una bebé, y ha crecido llena de cariño por parte de la tripulación. Sé que hay algo raro. Pero no sé cómo explicarlo.

    Cheza de repente se recargó en la silla.

    -No... estoy segura. La lealtad de un pokemon puede ser algo ambigua si me lo preguntas.
    -¿Tu lo crees?
    -Dime. ¿Has escuchado alguna leyenda de la región de Kalos?
    -Algunas.
    -¿Conoces el cuento del rey errante?
    -No.
    -Decían que hace 3000 años, una guerra se desató en la región. Las muertes fueron tantas que terminaron por llegar hasta los dominios de quien entonces era el rey de Kalos- le contó -Este tenía un Pokemon al que amaba con todo su corazón, pero le fue arrebatado para que pelease en la guerra... Desafortunadamente el Pokemon volvió dentro de una caja...
    -Oh... cielos...
    -En su tristeza, el rey inventó una máquina, que se alimentaba con la fuerza de un Pokemon legendario. Con ella revivió a su Pokemon, y a su vez acabo la guerra con un solo golpe de energía de su cañón.
    -¿Un arma?
    -Sí. Arrasó con todo. Resultó que esa máquina estaba alimentada con la energía de una criatura oscura, que absorbía todo rastro de vida a su paso antes de convertirse en una crisálida para dormir por siglos. El ave Yveltal- Cheza hizo una pausa -Dicen que los costos de la guerra terminaron por hacer que aquel Pokemon fiel se alejara por siempre de su entrenador. Y el castigo del rey ha sido eterno. Algunas personas rumorean que sigue vagando por la tierra en busca del perdón de su pokemon.

    Hubo silencio.

    -Pienso un poco en eso. En que quizás vayamos a terminar en una situación similar a la de Kalos, con una guerra asolándonos y una cosa con la energía destructiva parecida a la de Yveltal sobre nuestros lomos. Dime ¿crees que tenemos posibilidades de recuperar a nuestros pokemon intactos bajo esa premisa? ¿Tú crees que ese lazo no se rompa si... llegamos a tener que combatir de lleno con ellos?
    -Ahora que lo pienso, no puedo asegurarlo.
    -Me lo suponía.

    Kiliha suspiró.

    -Cheza, sé que quizás el panorama resulte muy negro. Pero para mí lo importante realmente es que los lazos que nos unen a ellos aún están ahí, y lo sé bien. Y se van a mantener. No creo que esa cosa allá cortado de tajo todo lo que hemos trabajado.
    -¿Tu lo crees?
    -Hay cosas que ciertos Pokemon con habilidades raras pueden llegar a hacer. Si Devastal le está haciendo a Pololia lo que... creo que le está haciendo, entonces no voy a descansar hasta recuperarla.
    -¿De qué hablas?

    Kiliha miró para ambos lados.

    -Puedo... puedo confiarte un secreto.

    Kiliha le pidió que se acercara a la mesa.

    -Tengo una teoría de que es lo que le hizo Devastal a nuestros Pokemon, pero es algo que no le he comentado a la gente de New Light porque, bueno, en primer lugar aún no confío de manera plena en ellos. Y en segundo, no sé si tenga que... mostrarles algo para explicarles bien cómo funciona.
    -¿Hay algo que sabes?- la apresuró Cheza en voz baja.

    Kiliha tomó un poco de aire.

    -Existen ciertos avistamientos urbanos en Alola sobre bestias con capacidades sobre naturales cuyas características los hacen ver como Pokemon, pero la verdad no hay mucha seguridad de que lo sean. Los llaman Ultraentes.
    -Supongo que también forman parte del folklore de Alola, ¿correcto?- le respondió Cheza.
    -No precisamente… Verás, hay entre ellas una criatura de color blanco transparente a la que le llaman Parasite, o Nihilego, depende de la isla en donde estes. Se pega a humanos y pokemon, generalmente a la cabeza, de manera que parece un sombrero. Inyecta luego una especie de veneno picando en la yugular o en los costados. El veneno sube las capacidades físicas de quien es picado, pero los vuelve agresivos e irrascibles- Kiliha hizo una pausa -La razón de ello es porque hace aflorar lo peor de tu mente. Tus miedos más profundos, tus deseos más dispares. Que se te pegue una de esas es una pesadilla, y si permanecen mucho tiempo pegado o expuesto al veneno puedes perder la memoria, atacar a tus seres queridos e incluso perder funciones límbicas.
    -Es... bastante información para que solo sea una leyenda urbana- mencionó Cheza extrañada -¿Cómo puedes llegar a saber todo eso?

    Kiliha se movió un poco de la mesa. Terminó por mirar hacia un lado, acariciando su brazo con nerviosismo.

    -Hay algo relacionado con esa cosa que te acabo de contar y, un temor que tengo hacia los pokemon fantasma. Cuando era una niña pequeña me contaban cosas horribles sobre los Pokemon fantasma. Que me iban a llevar si me salía de la casa, que se comían a los niños malos y que me atraparían en callejones oscuros si me quedaba sola. Durante mucho tiempo le tuve miedo a los espectros a través de esos fundamentos...
    -Disculpa, ¿pero eso que tiene que ver con lo que me dijiste hace rato?

    Kiliha se levantó meramente su playera, exponiendo, para horror de Cheza, lo que parecía ser la cicatriz de un piquete enorme en su costado derecho. La piel alrededor de la cicatriz estaba estriada, lo que hacia verla como una especie de sol, o como una grite circular en una pared.

    -Estaba con un vecino mío regresando de la tienda, cuando uno de esos parásitos nos acorraló. El no traía a sus Pokemon para defendernos y la cosa me alcanzó, logrando picarme. El veneno me hizo ver... cosas realmente horribles, que solo ampliaron mi fobia. Averiguamos poca información al respecto, pero, fue suficiente para entender que había pasado- Kiliha hizo un pausa para terminar su cocoa -Si mi teoría de que es un Pokemon psíquico es cierta, pienso que Devastal está trabajando de la misma manera con nuestros Pokemon. Ampliando sus miedos, sus frustraciones, corroyéndolos con algo parecido a ese veneno.
    -Están frente a algo que los está...
    -Es solo una idea, pero creo que estamos frente a algo similar. Si es cierta, Pololia debe estar pasando por una horrible pesadilla en este momento, igual que los pokemon que estén bajo la influencia de esa cosa. Por eso debo de ir a rescatarla.
    -Entonces, los pokemon de lo que ellos llamaron el “simulacro”…
    -Después de ver lo del castillo, ambas sabemos que eso no fue un simulacro, Cheza. Si lo que nos dijo Tyros también es cierto, es posible que a la larga también esa cosa llamada Devastal use su poder para expandirse hacia otros seres vivos...
    -Se vuelve como una zona radioactiva, que deben limpiar- murmuraba Cheza -Por eso...

    Cheza de repente se levantó de la mesa. Dejó el dinero de la comida debajo de su taza y se fue paso veloz por la cafetería. Kiliha, y los pokemon de ambas la siguieron a la par, caminando tras de ella mientras la joven murmuraba para sí algo que para Kiliha no era entendible.

    -¡Cheza! Cheza, ¿qué sucede? ¿Estas enojada por lo que dije? ¡Solo es un supuesto!

    Caminando hacia las cercanías del hotel, con la luna debajo de ellas. Cheza se topó con la joven nativa de Aiwass, Agatha, y con Konoe, el empleado de New Light que los venía siguiendo por todo el camino.

    -¡Cheza, espera!- gritó Kiliha sin aire, y se paró en seco al ver de quién se trataba -¿Agatha?

    -Ah, ¡pero si eres tú, Kiliha!

    Agatha le dio un abrazo amistoso y comenzó a preguntarle sobre sus Pokémon, cuando súbitamente, un sonido seco se escuchó a su lado.

    -Cheza...- murmuró la morena.

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    Última edición: 7 Feb 2018
  5. Merinare

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    Cheza, Capítulo 4: "Sólo un simulacro”

    Ícaros, la verdadera cuna de la región. Hogar de la Liga Pokémon y el Gran Festival de Aiwass, sin duda era un lugar que valía la pena visitar, incluso en esta condenada región. Cheza volaba en un Fearow a una velocidad vertiginosa, pero la adrenalina no era nada comparada con
    lo que había sucedido en el Bosque Roble Verde.

    Pensaba que podía arreglar las cosas con su Togekiss a su debido tiempo. Estaba marcando un comienzo en una nueva región y después de la catástrofe en Cirse, había aprendido que sus Pokémon aún eran leales a ella, defendiéndola del peligro. Sí, su Togekiss era el Pokémon que menos quería, pero a la vez era el más fuerte:
    era un duro golpe perderla. Quizá sabía lo que hacía al unirse a aquel Pokémon Legendario. Después de todo, Cheza sabía lo estúpido que era tratar de actuar en contra de los intereses de éstos. Lysandre lo había aprendido por las malas, después de todo…

    Bajo la luz del atardecer, descendían de altitud en dirección a la que ellos llamaban “Plaza del Sol”. Cheza echó una ojeada al par que encabezaba cada uno de los grupos. Tyros y Scylla, ambos líderes de gimnasio. Ambos ridículamente hábiles en el manejo de sus Pokémon:
    podrían batirse fácilmente contra el Alto Mando de Kalos, y aun así no sabría quién de ellos resultaría victorioso.

    “Pero tú fuiste capaz de vencerlos”
    Una voz resonó en su cabeza. Sí, había logrado vencer a cuatro de los entrenadores más fuertes de Kalos… sólo una vez, con numerosos golpes de suerte, ayuda de la Megaevolución, un Pokémon criado específicamente para combates de alto calibre por la mismísima Campeona de Sinnoh, y aprovechando la abusiva cantidad de ataques que su Frogadier había aprendido durante un largo año de entrenamiento diario.

    Los había tomado por sorpresa, sabía que era su única oportunidad y lo había echado a perder.

    Y ahora había perdido todos sus trucos bajo la manga.

    Cheza sacudió la cabeza, tratando de despejar aquellos pensamientos negativos de su mente. En el lado positivo,
    su Growlithe había hecho un espectacular trabajo inmolando aquellos inmundos bichejos del Bosque Roble Verde. Si quería recuperar a su Togekiss, debía trabajar con lo que tuviera, ya sea su viejo equipo de aventuras o la mascota que había sobreprotegido durante años.

    Había llegado la hora de emprender viaje una vez más.

    La compañía New Light les facilitó un lugar de descanso a todos en aquella ciudad también. El estómago le rugía de hambre por el largo viaje: se paseó por entre las calles cercanas al hotel sin rumbo, buscando una cara conocida que la quiera acompañar a dar una vuelta por el intrincado centro de la ciudad de Icaros. Después de todo, no quería perderse en medio de la noche. Siempre era más seguro ir acompañado. No le costó mucho tiempo divisar en una de las esquinas
    un pelo alborotado que se le hizo familiar.

    Kiliha se veía preocupada por lo sucedido, pero para Cheza eso era una buena señal. Después de todo, ella sabía perfectamente lo que sucedía si embotellabas tus sentimientos por mucho tiempo. Lo que aquella chica necesitaba más que nunca ahora mismo era alguien con quien hablar.

    —¿Que haces aquí a la mitad de la noche?

    ----o----

    La comida era carísima, las porciones diminutas, y el lugar estaba a rebosar de gente. ¿Por qué le habían recomendado entrar a comer a un museo en la Plaza del Sol? Hubiera sido una cena terrible de no ser por la misma Kiliha, que resultó ser una buena compañía. Era fácil abrirse a ella, después de la ayuda que le había brindado la noche anterior en la terraza del Resort Corsola. Además, el hecho de que sean de culturas completamente distintas le sirvió para enterarse de curiosidades de lo más extravagantes de Alola, su región natal. Poderosos movimientos y extraños “entes” que
    parecían más que un simple mito del lugar.

    Por su parte, Cheza le comentó un poco sobre la mitología de Kalos, y la semejanza de las creencias entre ésta y Aiwass. A la hora del postre, mientras Cheza se pedía un café, la criadora se ofreció a inspeccionar a los Pokémon heridos.

    Kiliha no se limitó a la hora de toquetearlos y revisarlos de pies a cabeza. Un amontonamiento de vendas comenzó a formarse en la pequeña mesa del restaurante a medida que la morena se los retiraba a ambos. Parecían sanos, pero conservarían unas cuantas cicatrices, principalmente
    una profunda a la altura de la unión entre la cabeza y la mandíbula de Mawile, y aquellas marcas en forma de diamantes que los colmillos del Croconaw habían dejado en el hombro derecho de Frogadier.

    Kiliha hablaba de aquellos seres con demasiada seguridad. Sus sospechas se confirmaron cuando mostró una cicatriz terrible en su costado: los había visto anteriormente. Desvió la mirada en dirección a la ventana, y sus ojos se posaron en la distancia. Una mata de pelo azulado, donde un Chinchou movía las antenas alegremente. Aquellas células atraían pequeños chispazos de los carteles eléctricos de las calles, haciendo que la gente se aleje riendo y dando gritos de sorpresa.

    ¿Podía esa ser su solución?

    Cheza salió apresuradamente del restaurante, seguida por Kiliha y sus Pokémon. Fue muy sencillo seguir esas antenas chispeantes entre la multitud. Tomó del brazo a la entrenadora del Pokémon para que no se escurra entre la gente, y al voltearse Cheza la reconoció. Se trataba de la otra chica que había estado tratando a los Pokémon luego del incidente en Cirse.

    —¡Cheza, espera!— gritó Kiliha sin aire, y se paró en seco al ver de quién se trataba—.
    ¿Agatha?

    —Ah, ¡pero si se trata de Kiliha!

    Por supuesto que se conocían. La rubia se quedó un momento tomando aire, dándole espacio a ambas para conversar un rato. Frogadier y Mawile se pegaron a sus piernas, preocupados por perderse en el gran movimiento de personas.

    —Cheza Crise— oyó decir cerca de su oído—. Mi nombre es Naohiro Konoe.

    Aquel tipo con una bata blanca y anteojos estaba a su lado. No se había percatado de su presencia, pero acompañaba a Agatha por el laberinto de calles de Icaros.

    “Veo que tus Pokémon han superado el simulacro sin problemas”

    (…)

    ¡Plaf!

    Fue casi inconsciente. Un arrebato de furia, ocasionado por una mala elección de palabras. La bofetada resonó cruelmente en los alrededores, y un par de personas se dieron vuelta con curiosidad.

    —¿SIMULACRO? ¿¡Aún tratas de colarnos esas mentiras, después de lo que pasó allí!?

    Gritaba a todo pulmón. No le importaba la cantidad de gente que hubiera. O mejor dicho,
    mientras más gente se enterara sería mejor.

    —Cheza…—susurró Kiliha, incómoda.

    Naohiro no se molestó en decir ni una palabra. Actuando con madurez en medio del escándalo, se acomodó los anteojos tranquilamente y la miró desde arriba condescendientemente, como si de una niña caprichosa se tratase.

    “Dale su merecido”

    Cheza alzó la mano otra vez.

    Súbitamente, fue rechazada por un rayo rojizo.
    Un Crobat se materializó en medio de ambos, listo para defender a su entrenador. Mawile y Frogadier se adelantaron a su vez. La gente se alejó y comenzó a formar una ronda. Algunos tomaron sus teléfonos y comenzaron a grabar la situación. Pero antes de que nadie moviera un músculo…

    —Es suficiente.

    Pelo negro, con una larga trenza ondeando al viento. Ojos ámbar, como si de un felino se tratase. Imponente, pero con una sonrisa de seguridad.
    Tyros, el líder de gimnasio de Ciudad Icaros se encontraba allí.

    Naohiro pidió disculpas con una voz monótona, tomó a su Crobat y se largó de allí inmediatamente, antes de que el escándalo se volviera más grande. Pero la gente no se dispersó. Emocionados por la aparición de una de las figuras más famosas de Aiwass, la situación fue similar a la que había sucedido en la Plaza Central de Cirse… sólo que Tyros parecía disfrutar el reconocimiento. Ambos cruzaron miradas por un momento, antes de que el líder de gimnasio fuera cubierto por una multitud arrasadora

    Lo había visto pelear. Sabía de lo que era capaz…

    Pero también había aprendido sus estrategias.

    Cheza, Kiliha y Agatha se apartaron un poco de la muchedumbre, con la rubia todavía ardiendo de furia por haberle interrumpido la oportunidad de descargarse con uno de esos empleaduchos de medio pelo, que se dedicaban a repetir como máquinas todo lo que les decían desde arriba.

    —Eso ha sido… interesante— dijo Agatha, aun observando el río de personas que arrastraban a Tyros por las calles, y luego a Cheza. —¿La conoces, Kiliha?

    La morena de Alola, un tanto cohibida por lo que había sucedido, las presentó a ambas en voz calma, como si Cheza fuera a estallar nuevamente al enterarse de qué trabajaba Agatha.

    —Necesito que me ayudes a entrenar con tu Chinchou.

    Agatha miró a los Pokémon de la chica, y luego a su mano izquierda para fijarse en sus ojos con una leve mirada de desprecio. Cheza se arrepintió inmediatamente de haber actuado así. Había dejado una terrible primera impresión. Pokémon heridos… actitud agresiva… no era una buena imagen.
    Incluso ella pensaría que las heridas en sus Pokémon eran producto de una entrenadora violenta.

    —¿Por qué debería hacerlo?

    Cheza ya había escuchado esa frase antes. ¿Es que nadie podía hacer un maldito favor en esta región sin cuestionarlo todo? La situación era ridículamente parecida a la conversación que había tenido con Legis el día anterior. Si todos fueran como Kiliha…

    —Uhm, Agatha. ¿Recuerdas cuando me pediste ayuda para curar a los Pokémon heridos en Cirse?— Cheza se quedó muda, mirando a la morena interceder por ella—. No recuerdo haber tenido una razón para ayudarte, y sin embargo lo hice.

    Un silencio sepulcral se produjo entre las tres, mientras los ojos de Agatha saltaban de una a la otra sin parar. Finalmente, suspiró.

    —Estaré mañana a las ocho de la mañana en la entrada del hotel. Lo hago por Kiliha, no por ti— agregó mirándola seriamente—.
    Ocho de la mañana.

    ----o----

    Eran pasadas las tres de la tarde. Las calles estaban casi desiertas por el calor que arreciaba la ciudad. No era muy difícil ubicar el gimnasio, pues la estructura era inmensa. Éste también se encontraba vacío. Era de esperarse, pues era la hora más calurosa del día.

    Sin bolso. Sin medicinas. Una sola Pokéball en la cintura.

    “¿Crise? Tyros mencionó tu nombre esta mañana.”

    Las palabras de la recepcionista del gimnasio la tomaron por sorpresa. No había hablado con nadie acerca de sus intenciones de enfrentar al líder. Luego de esperar unos veinte minutos, le permitieron el acceso al campo de batalla. Allí estaba él otra vez. Parecía contento de tener una retadora, incluso en horas de descanso.

    —Te estaba esperando, Cheza. Sabía que vendrías, al fin. Has armado una linda escena en la Plaza del Sol, después de todo.

    Cheza no respondió. Tyros era muy perspicaz, quizá hasta la había observado entrenar con Agatha. Si había sido así…
    esta batalla estaba perdida antes de siquiera comenzarla.

    —¿Cuántas medallas tienes?

    —Ninguna —respondió en voz alta—. Es mi primera medalla.

    El gimnasio estaba desierto. Demasiado silencioso. Tan calmado que pudo escuchar la leve risa de Tyros, del otro lado del campo de batalla.

    “Querrás decir novena.”

    —¿Cómo lo sa-?— inquirió la rubia, pero fue interrumpida rápidamente por el líder.

    —Ay, Cheza, Cheza— Tyros sonreía mientras negaba con la cabeza—.
    Cheza Crise. 18 años. Entrenadora de Kalos. Desafiaste la Liga Pokémon con sólo quince. ¡Quince! Ocho medallas. Naohiro me contó mucho sobre ti. Incluso me comentó un poco acerca de tu equipo. Te has venido abajo, Cheza...

    “Ese bastardo.”

    —Pero bueno, dejemos al señor Konoe de lado, él solo hace su trabajo. Supongo que esperas una batalla fácil… debo decirte que no suelo entregar mis medallas con tanta facilidad.

    —Prométeme que me darás la medalla si logro vencerte.

    —Eres directa. Eso me gusta. Muy bien, prometido.

    Dicho esto tomó su teléfono, y sus ojos se abrieron un tanto sorprendidos.

    —¿Has traído un solo Pokémon? —exclamó con un leve tono de decepción.

    —Es la única en condiciones de combatir luego del “simulacro” de Cirse— replicó Cheza, haciendo énfasis en la palabra.

    “De esa forma, forzaría un combate 1 contra 1.”


    — ¡Mawile!

    — ¡Luxio!

    Maldita sea. Esperaba algún Pokémon en su etapa inicial, un desafío fácil para su primer combate. Al mandar a su Mawile primera, al menos se aseguraba de que
    no iba a enfrentar aquel Pokémon Veneno del cual Cheza no tenía ninguna información. Toda su estrategia se basaba en eso. Suspiró de alivio al ver que tampoco llamaba a ese diabólico Luxray... eso le daba más oportunidades. Pero no debía bajar la guardia. ¿Cómo diablos se habían enterado de su pasado en Kalos?

    —¡Voltio Cruel!

    —¡Cabeza de Hierro!

    Parecía que Tyros le enseñaba aquel movimiento a sus Pokémon, incluso de pequeños. ¿O a lo mejor lo heredaban de su padre? No tenía forma de saberlo... ella no era criadora. El Pokémon León se lanzó envuelto en un aura eléctrica a toda velocidad en dirección a su Mawile. La reacción rápida de Cheza la salvó de ser noqueada de un golpe. Con su mandíbula brillando de un color platinado, ésta se refugió como si de un escudo se tratase. El Luxio se estampó contra ella, haciéndola retroceder varios metros. Pero a pesar del poderoso impacto, su Mawile seguía de pie. Ni un rastro de dolor.

    —Es una chica dura de roer, ¿verdad? —comentó Tyros, sorprendido.

    (…)

    Kiliha había notado aquella forma extraña en la que su Mawile comía su postre. Ni siquiera los masticaba. Mientras le comentaba sobre la guerra que había sucedido antaño en Kalos, tomó un cuchillo de plástico simulando que hablaba distraídamente. Esperó una apertura. Una distracción. Y en cuanto sucedió, le clavó el utensilio a su Pokémon en la lengua con fuerza. Ésta ni se inmutó, estaba distraída intentando robarle un par de golosinas a Frogadier. Sus ojos se posaron en aquella profunda cicatriz en la conexión entre su cabeza y la mandíbula.

    No había visto el estado de su Mawile mientras Kiliha la curaba. Quizás aquellos Croconaw le habían cortado aquel apéndice completamente. Podía moverlo, sí… pero sin duda había perdido algún tipo de conexión nerviosa.

    (…)

    Tyros atacó un par de veces más con Voltio Cruel, pero su Mawile no parecía resentirse del dolor, incluso después de aquellos impactos bestiales.
    Bajo el efecto de Cabeza de Hierro, su mandíbula se había convertido en un escudo, férreo e inmune al dolor. El daño de retroceso comenzó a hacerse presente en su Luxio, por lo que el líder cambió de estrategia.

    —Danza Lluvia.

    Nubes comenzaron a formarse lentamente en el alto techo del gimnasio. Si atacar desde cerca era contraproducente, iba a freír a esa Mawile desde lejos. Ella no iba a atacar.
    Parecía casi un juego de ajedrez, más que una batalla de gimnasio.

    —¡Trueno!

    —¡Pararrayos!

    Con un poderoso rugido, Luxio agitó las nubes del gimnasio, que se oscurecieron rápidamente.
    Mawile levantó su mandíbula a una considerable altura y esperó el impacto, acercando el resto de su cuerpo lo más que pudo al suelo.

    (…)

    —¿Cómo es que un Pokémon de Agua puede resistir ataques eléctricos?

    —Gracias a su habilidad, Absorber Electricidad. Sus antenas son apéndices, completamente aislados de su cuerpo. Puede reunir y descargar electricidad a través de ellos.

    Uno. Dos. Tres ataques de Chispa fueron dirigidas hacia la mandíbula de Mawile. Sus paredes exteriores y lengua quedaban cargadas de electricidad, pero más allá de su cabeza la estática se disipaba rápidamente. Sufría un poco de daño, pero éste era mínimo. Agatha la miraba con desaprobación.

    —Es una Chispa, y de un Chinchou. Tu Mawile no resistirá más de dos, con mucha suerte tres, Rayos de uno de los Pokémon de Tyros. Lo único que lograrás será herir más a tu Pokémon.

    (…)

    El estruendo del Trueno de Luxio fue devastador. Cheza se echó para atrás, ensordecida por el ruido y el destello cegador del ataque eléctrico al impactar.

    “Probablemente te asuste, te deje sorda. Te dolerá, sin lugar a dudas. Pase lo que pase, necesito que actúes y te levantes como si nada hubiera sucedido. Has resistido ataques mucho más fuertes que este en el pasado”

    “Confío en ti, Mio.”

    Era un Pokémon de Acero. Su cuerpo entero era sumamente conductor de electricidad. Mientras se mantuviera pegada al piso, los trazos de estática que logren atravesar su mandíbula deberían disiparse rápidamente en el inmenso suelo de tierra que era el campo de batalla. Su Mawile se levantó. Sonrió a su entrenadora, y amenazó con su mandíbula al Luxio.

    —¿Qué demonios? ¿Cómo has aguantado eso?

    “Hora de actuar”

    —Clemont, el líder de gimnasio de Ciudad Lumiose tenía un Luxray. Y también tenía un campo de batalla similar al tuyo, cubierto de tierra… la cual los entrenadores siempre usaban en su ventaja. Su solución fue un sencillo movimiento llamado “Campo Eléctrico”. De esa forma, sus ataques serían imposibles de redireccionar a tierra.

    Cheza se soltó el pelo, aparentando tranquilidad. Aquella enorme mata de pelos rubios se parecía extrañamente a la mandíbula de su Mawile.

    “¿Tienes tú ese as bajo la manga también, líder de gimnasio de Ciudad Icaros?”

    Esperaba enfurecerlo. Provocarlo. Cualquier cosa con tal de que no envíe otro maldito Trueno en dirección a su compañera, o estaría acabada. En su lugar, Tyros se echó a reír.

    —Hablas mucho, pero aún no has asestado
    ni un golpe contra mi Pokémon. ¿Cómo piensas vencerme, exactamente?

    —Pasivamente. Tus ataques eléctricos nunca alcanzarán a mi Mawile. Tu Voltio Cruel solo ocasiona daños en tu Pokémon. A menos que logres inundar este lugar con Danza Lluvia…
    no veo la forma que tú puedas vencerme. Y te estás quedando sin tiempo.

    Tyros se cruzó de brazos. Sabía perfectamente lo que esa chica tramaba. La evacuación a Ciudad Narciso sería en cualquier momento. Por eso Cheza había llegado tan tarde. Si no lograba vencerla antes de que se acabara el tiempo… debería abandonar la batalla.

    “Que actitud más despreciable.”

    —Te has abierto tu paso en el pasado hasta la Campeona de Kalos basada en estrategias sucias como ésta, ¿verdad? Me siento orgulloso de que Diantha te haya puesto en tu lugar.

    “Él también tenía sus trucos escondidos. Una forma de apresurar esta batalla y frustrar el enmarañado plan de esa niña. Un sólo movimiento y estarían acabadas.”

    —¡Colmillo Ígneo!

    Cheza se quedó inmóvil. El Luxio se acercó, en su boca formándose rápidamente un pequeño mar de llamas. Su Mawile seguía de espaldas a su contrincante, su mandíbula en dirección a su oponente.
    Esperando la señal de su entrenadora.

    —¡Ahora!

    Mawile levantó su mandíbula. Las fauces del Luxio se cerraron en su espalda y la alzaron en el aire, como un perro al cual le dan un juguete para masticar.

    —¡Busca la yugular, Mawile!

    Resistiendo el dolor del Colmillo Igneo, Mawile se prendió con todas sus fuerzas al cuello de Luxray.

    —¡Aprieta con fuerza! ¡Se detendrá pronto!

    No podía ser. Esa chica estaba mal de la cabeza. ¿Yugular? ¿Apretar? ¿Se detendría pronto? La mente de Tyros voló mientras sopesaba las posibilidades a toda velocidad.

    Envolverse en electricidad del Voltio Cruel no la detendría, pues desviaría el daño inmediatamente con Cabeza de Hierro. Un Trueno simplemente tardaría demasiado en llegar. Y vista la resistencia de aquel Pokémon, presionar con el Colmillo Fuego en esa situación podía llegar a ser muy peligroso.

    —¡NO TE SUELTES!

    El chillido de excitación de Cheza lo devolvió a la batalla. Luxio no había soltado a Mawile, y ésta se mantenía aferrada a la parte inferior de su cuello como una garrapata. El Pokémon León se sacudía frenéticamente, pero ninguno de los dos se desprendía del otro.

    Entre la nube de polvo que se estaba levantando, Tyros alcanzó a ver algo preocupante...
    las mandíbulas de Mawile se encontraban a rebosar de sangre.

    —¡BASTA!— bramó Tyros, pero Cheza lo ignoró —¡Suéltalo!


    Curiosamente, su Luxio tampoco cedía a pesar de toda esa sangre. Seguía luchando sin cesar. La batalla se les estaba yendo de las manos.
    Un Pokémon herido de gravedad... o muerto en un campo de batalla ensuciaría la reputación del gimnasio... quizá hasta perdería su posición privilegiada como lìder. Sin dudarlo dos veces, regresó a su Luxio a la Pokéball.

    La Mawile de Cheza cayó al piso, las mandíbulas aún empapadas. Escupió una masa roja irreconocible...

    "¿Acaso eso era un trozo del cuello de su Luxio?

    Cheza se acercó a su Mawile, tomando sin pudor el objeto que su Pokémon había escupido y se acercó hacia Tyros.

    —Occa— dijo Cheza, alzando la mano — Es un analgésico natural contra el fuego... o al menos eso es lo que dijo Kiliha— añadió en voz baja.

    Era una Baya. Y eso no era sangre,
    ¡era jugo! Tyros liberó a su Luxio inmediatamente, el cual parecía sumamente ofendido por haberlo retirado en medio de la batalla. Le revisó el cuello minuciosamente. Su pelo se encontraba manchado de jugo de Baya Occa, pero estaba ileso. La nube de polvo y el espeso líquido escarlata le habían jugado a sus ojos una mala pasada.

    ¿O había sido su plan desde un principio?

    —Has retirado a tu Pokémon, lo que cuenta como rendición. Entrégame la medalla.

    —Me das asco — espetó Tyros.

    Pero lo había prometido. Rebuscando en sus bolsillos, le arrojó con violencia una medalla Rugido. La insignia voló unos metros y cayó en los pies de Mawile, que la tomó con delicadeza.

    —Ambas estuvimos a punto de morir en el ataque a Cirse— dijo Cheza crudamente, señalando a su Pokémon—. Afortunadamente para usted, esta batalla sí fue sólo un simulacro.
    Su Luxio siempre estuvo a salvo, Líder de Gimnasio de Ciudad Icaros.

    —Retírate de mi gimnasio.

    Vámonos, Mio.

    Cheza regresó a su Mawile y se acercaba hacia la salida cuando Tyros habló una vez más.

    —¿Cómo sabías que usaría un ataque de fuego?

    ‎Por tu Plasmanta. Supuse que siendo tus Pokémon más fuertes, entrenarías a tu Luxray y a sus crías para contrarrestar las debilidades el otro. En este caso, los Pokémon de Acero. Eso es lo que Cynthia hizo con su equipo oficial.

    —Con esa lógica, bien podría haber usado un movimiento de Tierra.

    —Cierto... pero
    Clemont siempre se quejó de que su Luxray no pudiera aprender Terremoto.

    Solamente por eso se había decidido por usar una Baya Occa, y no una Shuca. Le debía una grande a Kiliha por conseguirle esa baya. Una de tantas.

    Tyros rió por lo bajo, mirando la Pokéball de su Luxray. Sí, él también lo había pensado muchas veces. A pesar de la desagradable conducta antideportiva de la chica, tenía que admirar su capacidad de análisis de la situación.

    Si lograban engañar a Devastal con la misma astucia y sangre fría con la que esta chica lo había embaucado a él,

    quizás lograrían ahorrar muchas vidas.
    Con la aparición estelar de Master WeaselMaster Weasel inserte-fic-inserte-fic- y ArmielArmiel - a.k.a el capítulo controversial en el que no le pedí permiso a nadie. OTRA VEZ. Manden MP si algo no les cierra o quieren que lo cambie.
    Revampeado para WikiWiki el Papá Oso/Poderoso/Arenoso porque los líderes de gym de Aiwass son literales dioses griegos. Así que guarden el secreto, atentos que leyeron la primera versión.
     
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    Última edición: 8 Feb 2018
  6. Armiel

    Armiel

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    Devastal, el pokémon catástrofe.

    Causante de todo el desastre acontecido y muy seguro de los venideros.

    Una fuerza destructiva que solo busca arrasar con cada vida a su paso.

    La calamidad hecha pokémon.

    En verdad, digno de ser una leyenda.

    Esos fueron mis pensamientos que se iban creando cuando poco a poco nos explicaban lo que sabían sobre su existencia, estaba intrigado, aunque no por su capacidad de controlar a otros pokémon y darles poder más allá de su capacidad o el hecho de tener una sed de sangre enorme. Sino por el hecho de que todos estaban aterrados de él. A que le temen exactamente, no es más que su naturaleza.

    Yveltal según las leyendas cuando despierta acaba con toda la vida cercana a él dejando solo una estela de muerte en donde vaya. Kyogre y Groudon cuando fueron despertados hace años casi hunden a Hoenn perdiéndose muchas vidas, pero nadie parece guardarles rencor. Incluso sin ir mas lejos los Drifloon e Hypno secuestran niños, Trevenant te mataría sin pestañear sino llevas un pokémon tipo fuego cuando tales árboles en su bosque, Cacturne te sigue para que cuando te desmayes pueda alimentarse de tus fluidos, entre muchos otros.

    Es parte de la naturaleza el morir, ya sea humano o pokémon, que algo adelante el proceso no es algo de lo que quejarse. Pero bueno, son las prioridades de New Light y no es algo que pueda criticarles ahora solo nos queda ir a Icaros a pasar el rato hasta que manden las siguientes órdenes.

    ***

    Icaros era una flamante ciudad con bastante vida comparada a la actual Cirse, aunque igual que allí hare de supervisor de sobrevivientes, pero todos ellos están cansados debido a la ultima noche por lo que será un día tranquilo incluso la señorita Agatha quien aun busca conversar conmigo cayo rendida en el hotel, en cuanto a mi ya estoy acostumbrado a largos periodos sin dormir y tengo un objetivo de mucha prioridad. Capturar un nuevo pokémon.

    Ahora que Spiritomb esta con Devastal necesito un nuevo miembro que supla su lugar de DPS principal y estando en Aiwass debería poder encontrar algo que cumpla esa labor, si bien dudo que haya algo de su mismo nivel puede que haya algo aproximado o que con el debido cuidado le supla su lugar e incluso capaz lo reemplace si supera las expectativas. Busco una mochila que traje con Ocaso Balls entre mis pertenencias meto un par de objetos más y me preparo para salir de la ciudad a la zona de las praderas al oeste.

    ***

    Ya en las praderas suelto a Crobat y nos dedicamos a explorar los alrededores para analizar un poco que podríamos encontrar en esta zona. Luego de una media hora de solo encontrar muchos Stantler, Nidoran, Stantler, Rattata, y más Stantler, si que hay muchos de esos, aunque el más curioso era un pokémon que parecía una pelusa que se encontraba pegada a algunos árboles. Como no encontré nada que me interesara me dirigiré al sur donde esta la costa, algo más interesante puede haber allí.

    En el camino poco a poco se comienza a notar que la zona costera es un pantanal, el suelo se ablanda hasta formar lodo, se ven posas estancadas, y la vegetación cambia de una agradable pradera de verdes pasto a aguas con junquillos creciendo y troncos con musgo cubriéndolos además de otras plantas que no reconozco.

    Las especies ya eran mas interesantes en este lado pude ver algunos Mudkip y Wooper, lo más raro hasta ahora fue un Palpitoad. Sin embargo, mi atención fue robada por un pequeño grupo de tres Squirtle. Estos se encontraban comiendo lo que parecía un Magikarp lo que es curioso pues recordaba que eran herbívoros, pero lo importante es que la piel de ellos era verdosa en vez del común celeste y su caparazón se veía más robusto. Dejé a Crobat en espera, pero con la usual orden de que actué si ve algo raro.

    Al acercarme uno de ellos me ve, toma posición y los otros dos lo siguen. Sus ojos igual son diferentes, amarillos y su pupila es alargada, además de tener una pequeña garra en lugar de dedos exceptuando el pulgar. Una pistola de agua pasa a mi lado en lo que notaba más detalles, puedo notar que tiemblan un poco de seguro esperaban alguna reacción, debieron tratar de ahuyentarme en vez de luchar, doy otro paso y retroceden un poco, sonrió pues adivine su pequeño plan, huyen al ver mi reacción quedando solo uno. Este retrocede un poco, sus garras brillan y salta a atacarme.

    ***

    Este humano es raro. Aunque le atacamos esperando que se aleje no pareció reaccionar, es más, no puedo sentir nada viniendo de él. No espero que este aterrado, pero no se ve que haya el más leve temor en su rostro. Mis instintos siempre me han advertido que alguien que no demuestra miedo es porque tiene la fuerza suficiente para enfrentar lo que sea y entiendo que mis hermanos hayan huido. Pero… porque este sujeto me hace enfadar tanto con su mirada, su cuerpo se ve tan frágil como el de cualquiera de los que han intentado capturarme los cuales con un simple golpe de mi caparazón les dejaba tan heridos para que ni se puedan levantar, incluso he sobrevivido cuando me perdí en las praderas, así que qué te hace tan especial humano, tú no eres nada que no pueda vencer por lo que aparta esa mirada condescendiente tuya.

    Tomo impulso para hacer un salto y cortarlo con mis garras, pero antes de llegar un ataque choco en mi costado desviándome a una roca, cuando me levanto veo un pokémon morado aleteando cerca. Así que este bastardo es un entrenador, mucha más razón para vencerle.

    Muy atento como siempre Crobat, iremos con el plan usual de captura. -el hombre dice algo a la cosa morada y de sus ojos comienza a disparar una luz azul.

    Esquivo su ataque ya que seria malo que me dé, en las praderas un Stantler me lanzo uno de esos y apenas podía mantenerme de pie o escupir agua sin tropezar.

    El moradito no contento creo unos orbes brillantes que comenzó a arrojarme, esquivo un par y cuando observo el suelo del ultimo que evite no veo rastros de daño por lo que no deben tener mucho poder, como pensé esa persona quiere debilitarme usando ataques simples.

    Continua así Crobat, todo parece ir bien. -balbuceo algo ese tipo.

    Más esferas continuaron siendo arrojadas, pero viendo lo inútiles que eran por un despiste recibí una pero no sentí nada diferente, espera vencerme con eso.

    Ataco con pistola de agua, pero mis tiros se dispersan a unos pasos de donde apunto, chocan con algo en el aire, no sé qué es, pero debe tener origen en este pokémon que enfrento. Seguir luchando con él es inútil mejor ataco a su entrenador, de seguro que si esta herido el no podrá hacer nada y habré ganado pudiendo marcharme en paz.

    Preparo mis garras para volver arrojarme nuevamente, pero tropiezo a los pocos pasos. Que me sucede. Me levanto, pero me caigo otra vez. Alzo la cabeza y todo se ve extraño como si se revolviera el cielo y la tierra acaso esa esfera tiene el mismo efecto que el rayo azul, recibirlo sin preocuparme fue un error. La mirada de ese pokémon me molesta, debe estar burlándose de mi estado, aunque ya me las pagaras cuando dañe a tu entrenador.

    Me levanto con dificultad e intento enfocar a esa persona, con mi coordinación no le atinare, aunque concentre toda mi energía en darle, retrocedo para tomar impulso, me coloco dentro de mi caparazón y giro con rapidez dejándome llevar por la fuerza generada.

    ***

    Desde el punto de vista del Crobat el pequeño Squirtle hacia un ataque inútil pues su Rayo Confuso le quito la coordinación y con su bajo poder, aunque le golpee no le hará mucho daño eso hasta que el Giro Rápido que esquivo aburrido hizo un arco en dirección a Konoe, con una velocidad increíble empujo a su entrenador quien por solo vio como el ataque rasgo por unos pocos centímetros su bata haciendo caer las Balls que se encontraban en su bolsillo derecho.

    El pokémon murciélago observo a la tortuga con enojo, pero noto que una de las Poke Balls que cayeron era distinta, azul y amarillo, con una risa para sus adentros espero lo que ocurriría cuando esta recupero su tamaño original.

    ***

    Mi plan resulto le di al bastardo quien ahora se encuentra en el suelo, no se ve tan lastimado como pensé, pero lo importante es que logré acertar mi ataque. Puedo ver una de esas pelotas que usan para atraparnos cerca mío, es del color del cielo y el sol, si la destruyo debería perder la voluntad de seguir. Acerco mi garra cuando de repente esta se abre liberando una luz más poderosa que las que he visto.

    Lo que vi no tiene descripción. Apenas apareció mi mareo se esfumo y pude escuchar como los mirones que había se alejaron de inmediato, ahora mismo quisiera huir igual pero no puedo moverme estoy demasiado aterrado. Esa cosa, no se que es esa cosa, pero eso no debe ser un pokémon, lo que puedo decir con exactitud es que es el miedo mismo encarnado. Escucho un crujir, su cabeza comenzó a girar a mi dirección. Intento usar pistola agua, pero solo salen pequeñas gárgaras y al intentar retroceder caigo sobre mi propio peso. Creí que era mi fin cuando el humano hablo y creo haber entendido lo que dijo.

    Dinange. Él no es comida. -el horror giro su cabeza para verle. Este hombre ni siquiera se inmuto. Luego dirigió su mirada al pokémon morado, este cerro los ojos y asintió, como es que no te aterra si es la muerte misma.

    El ser hizo levitar el objeto de donde salió, lo toco y la misma luz lo hizo desaparecer al mismo tiempo que cayó la esfera.

    Gracias a Arceus es obediente y ya pareces acostumbrado a él Crobat. Ahora entonces. -se volvió a mí.

    Recogió aquello y estiro la mano hacia mí. No necesitaba conocer su lengua para entender lo que quiere decir. Si me uno a él podre ser como el morado y este humano que aun frente a las mismas pesadillas es indiferente, seré capaz de estar parado orgulloso aunque todo lo demás caiga. Mi purpura adversario se posa en la cabeza del entrenador con una sonrisa de la que siento algo oscuro, una advertencia de que, si me uno tal vez yo me vuelva como ese ente, pude sentir que nuestra batalla fue un juego nunca fue algo serio y si lo fuera estaría muerto. No pensé más sobre que pudo pasar pues lo importante es el ahora, da igual si acabo teñido por esta oscuridad, ya no quiero sentir miedo… ¡yo quiero ser quien cause miedo!

    Estiro mi brazo a la mano de quien ahora será mi entrenador. Este sonríe, veo un objeto del color de la noche y el musgo, lo último que noto es una luz.

    ***

    Eso fue inesperado. La aparición de Dinange parece haber sometido a aquel Squirtle sin necesidad de la fuerza, considerare esto para capturas futuras, aunque debo fortalecerlo para ese entonces. Por ahora volveré a la ciudad ya que dentro de poco atardecerá y debo conseguirme una bata nueva ahora que esta se encuentra destrozada. Con nuestro nuevo miembro he terminado mis diligencias queda revisar ahora a mi pequeño grupo humano bajo mi cuidado pues no quiero regaños de mis superiores, es mejor ir rápido a Icaros.

    Llegado a la ciudad me encamine a la famosa Plaza del Sol para descansar en las bancas y organizar mi itinerario de hoy antes de dormir pues gaste mucha energía en mi viaje de ida y vuelta al punto que ya anocheció.

    ¡Usted el de ahí! -escucho un grito cerca. Proviene de la persona que más veo en el día quien se acerca con premura.

    Sucede algo señorita Agatha, está muy exaltada. -respondo tranquilo.

    Estoy feliz de ver alguien conocido, me perdí en las calles de Icaros mientras hacia algunos deberes y verlo a usted me tranquilizo pues supuse que al no estar en la mayor parte del día ya estaría familiarizado con esta laberíntica ciudad.

    Esas líneas deberían ser mías ya que ni soy nativo de la región. -comente.

    La verdad es que no salía mucho de Cirse por lo que no conozco mucho otras ciudades. -aclaro algo apenada.

    Descuide, no es algo que avergonzarse, pero tengo la leve sospecha que no se acerco con tal vehemencia solo por direcciones ¿No es así? -pregunto directo, abre un poco los ojos y con un tono más serio responde.

    Quiero saber su opinión sobre lo ocurrido en el castillo. -al grano, me agrada que no divague.

    Siéntese, esto será algo largo. -hago espacio para ella en la banca y ella se sienta atenta a lo que diré. -Devastal me parece un pokémon increíble. Qué sea capaz de comunicarse con tal fluidez, dirigir un ejercito improvisado con tal maestría, convencer a pokémones entrenados por años en menos de una noche, todo lo que ha hecho lo encuentro digno de una leyenda. -la señorita Agatha se ve atónita a estas palabras.

    Pe-pero el acabo con muchas vidas sin razón aparente y nos quito a nuestros pokémon. -contesto.

    Has oído de la leyenda de Unova o Teselia, no sé cómo la conozcas.

    ¿La de Reshiram y Zekrom?

    Exacto. La leyenda cuenta que eran un solo ser pero que se dividió debido a las diferencias entre dos hermanos quienes terminaron enfrascados en una guerra la cual siguió por generaciones, al final ambos dragones cansados por el conflicto arrasaron con toda la región bajo llamaradas y tormentas para marcharse dejando a quienes sobrevivieron a su suerte. Estos aprendieron la lección y vivieron en paz. Fin de la historia.

    No entiendo. Que tratas de decir con una historia cuya moraleja es que la guerra está mal.

    Ahí esta el primer fallo, no te conté esto por la moraleja.

    ¿Qué quieres decir?

    Reshiram y Zekrom hicieron lo mismo que Devastal hizo solo que sin un ejército, pero la gente ignora esa parte de la historia en favor de la moraleja antibélica. Y es ahí donde yace el temor a Devastal.

    No creo comprender el mensaje.

    La emoción más antigua del hombre es el miedo, y el miedo más antiguo es el miedo a lo desconocido. Son palabras que leí de un escritor una vez y responden a su duda. No sabemos nada de Devastal y lo poco que sí, solo nos dice que nos quiere muertos a todos, queremos pararle porque no sabemos que busca o de lo que es capaz. -la señorita Agatha guardo silencio.

    Puedo entenderlo, pero me cuesta aceptar algo así. -saco a su Chinchou de su Poke Ball y lo abrazo. -Un pokémon como ese. No tengo palabras para decir como me hizo sentir al verlo y ver como nuestros pokémon se unieron a él para luchar contra nosotros.

    Es mi opinión de todas formas, no es necesario que la comparta. -me levanto de la banca. -Mejor regresemos, temas como este necesitan un tiempo para asimilarse y dudo que haya tenido tiempo hoy para pensar debidamente en ello.

    Tiene razón. Pensare con calma sobre todo más tarde, me he dejado llevar por el caos general. -se levantó y coloco su Chinchou sobre su cabeza lista para avanzar.

    Marchamos serenos cerca de cinco minutos cuando oímos un grito y alguien tomo del brazo a la señorita Agatha buscando su atención. No era nada más ni nada menos que Cheza Cryse, la chica a quien trato de recordar donde vi, y otra del grupo cuyo nombre es Kiliha Pulelehua de acuerdo con los archivos que me enviaron, aunque me suena, los nombres de Alola todos suenan parecidos así que no debe ser importante. Ella parece ignorarme así que decido molestarle un poco, aunque la cachetada fue inesperada y es una sensación rara que el mayor daño del día lo haya causado una joven en vez del Squirtle que atrape. Acomodo mis lentes mientras la observo y pienso, nunca le enseñaron a no golpear a alguien con lentes, ante esto Crobat forzó su salida interponiéndose entre ambos pues protegerme es algo que para él es su máxima prioridad.

    Gracias a Arceus se pudo evitar una batalla por la intervención de Tyros, no estaba preparado para un combate surgido de un simple comentario. Me disculpe por lo acontecido a él y a la señorita Agatha para después marcharme, si me quedo es seguro que me romperán los lentes y no quiero eso.

    Ya alejado del barullo soy detenido nuevamente, pero esta vez por mi salvador, Tyros de Lann, parece querer preguntarme algo.

    ¡Hey, tú! El de New Light. -hablo con fuerza.

    Mi nombre es Naohiro Konoe, es preferible a cualquier otra cosa si me lo permite. -le aclaro sereno.

    Quiero saber sobre la rubia que te cacheteo en la Plaza del Sol. Su rostro me suena, pero no logro recordar su nombre.

    ¿La joven Cheza? Su nombre es Cheza Cryse. Es de Kalos sino me equivoco.

    Cheza… ¿Cheza?… ¡Cheza! -Tyros pareció recordar algo. -¿No será acaso la que enfrento a Dianta hace 3 años?

    Ahora la recuerdo. -sus palabras iluminaron mi mente. -Leí sobre una chica de 15 años encarando a la Campeona de Kalos en su primera vez en la Liga Pokémon, por eso su rostro me era familiar, aunque ahora esta bastante malogrado desde esa vez por eso no la reconocí fácilmente.

    Wow, más te vale no decir eso frente a ella o te dará otra cachetada.

    Tomare el consejo.

    Esa chica de seguro querrá luchar contra mí, tal vez no se haya sabido nada de ella en 3 años, pero el deseo de enfrentar a otros no desaparece tan fácil. Sabes algo de su equipo, quiero estar preparado para el equipo de alguien que enfrento a un Campeón.

    Pues se que tiene un Growlithe y que Devastal le quito un Togekiss. Creo que la señorita Agatha menciono que tenía un Mawile y otro de tipo agua, pero no sé cuál será.

    Muy bien, gracias por la información Konoe. Adiós. -con esas palabras el líder de gimnasio desapareció en la multitud.

    Me agrada que haya notado que Naohiro era el apellido. -comento divertido.

    ***

    Al día siguiente desperté temprano y con energías renovadas. Lo primero antes de comer será averiguar las características del Squirtle que atrape, de entre mis cosas saco un vieja pokedex de mis días de juventud, me pregunto si aun funciona o si al menos podre actualizarla. Tras revisarla un poco la hago funcionar y la actualizo sin problemas, con esto hecho bajo al exterior del hotel para sacar a Squirtle y uso la pokedex sobre él.

    Nombre: Squirtle de Aiwass
    Tipo: Agua/Tierra
    Estatura: 0,5 m
    Peso: 10,0 Kg
    Especie: Tortuga Caimán
    Descripción: Introducido como mascota y liberada cuando bajo su popularidad. Hizo de los pantanos su hogar debido a los feroces depredadores del océano, su caparazón es duro como el acero y sus garras le ayudan a excavar en el fango.


    Vaya, esto es interesante así que una variación regional como las especies de Alola pensaba que la influencia de Devastal llegaba hasta aquí y quedo de esa forma como el Haunter antorcha que usaba de vocero.

    Usando otra de las funciones de la Pokédex averiguare otro poco de datos relevantes.

    Habilidad: Mandíbula Fuerte
    Movimientos: Pistola Agua, Mordisco, Garra Acero, Giro Rápido.


    Solo movimientos ofensivos, es mejor de lo esperado. Comienzo a escuchar un ruido cerca, como chispas eléctricas y golpes al suelo.

    Un combate tan temprano en la mañana. Es raro, pero servirá de instructivo, ven Squirtle tal vez aprendas una cosa o dos de esto.

    Al acercarme puedo ver a la joven Cheza enfrentando a la señorita Agatha. Que habrá sucedido anoche que llegaron a esto, el rostro de la criadora no es uno amable. No soy capaz de escuchar su charla y estoy seguro de que mi persona no es bienvenida por lo que debo limitarme a observar a distancia.

    Por lo que veo Chinchou ataca al Mawile con ataque eléctricos los cuales ella bloquea con su mandíbula, recibir muchas descargas no seria bueno ya que al ser tipo acero si bien el daño es atenuado sigue siendo un conductor y esta persistirá más tiempo. Acercándome un poco más puedo ver que los pies de Mawile se encuentran enterrados.

    Negativo a tierra eh. Una forma de combate poco usual la tuya, usas la mandíbula de pararrayos para dispersar el daño al suelo aprovechándote del tipo acero de tu pokémon, tengo interés en tu forma de combate ahora. -aunque dije eso en voz alta las combatientes estaban muy concentradas para escucharme. -Creo que tengo la cámara batalla guardada le pediré a Crobat grabar el combate en el gimnasio cuando ella se marche, tengo el presentimiento que puedo aprender algunos trucos. -susurro para mis adentros. -Ahora bien, Squirtle, ahora te enseñare a usar tus movimientos de una forma poco común, aunque efectiva. -la tortuga verdosa se ve emocionada y marchamos a practicar.

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  7. Oga

    Oga

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    Darent Takamori
    Capitulo 3

    Pharaon's Curse

    Post larguito, me emocioné jajaja
    Dialogos
    Darent: Blanco
    Scylla: Celeste

    Darent se encontraba recostado en la cama que le habían asignado en el hotel, aquello que habían visto en el bosque era algo surreal, pero lo que les contaron en el trayecto a l hotel volvía las cosas muchísimo más extrañas. Devastal, un pokemon con la capacidad de manipular con poderes psíquicos cualquier ser vivo y por si fuera poco sus llamas consumen y devastan cualquier cosa que se ponga en su camino, como le sucedió al Gastly de la pequeña Anzu y al hermoso castillo en ruinas. La situación provocaba un gran temor e inseguridad al chico, no solo por los acontecimientos recientes, sino que, es posible que ese pokemon sea del tipo psíquico, el único tipo de pokemon al cual Darent teme genuinamente.

    A pesar del temor que siente, hay un sentimiento de zozobra e impotencia, ya que, aquel ente había podido romper el vinculo que tenía con su primer pokemon. Aquel lagarto que lo salvó tantas veces, aquel que le hizo compañía en las cuevas oscuras, que velaba sus sueños en los desolados bosques, que le ayudaba a cruzar ríos e incluso mares de ser necesario, uno de sus más grandes amigos lo había abandonado y no solo eso, le había atacado ferozmente y sin titubear – Croco… debe haber alguna forma de traerte de nuevo conmigo… no te abandonaré… - Finalmente, Darent con miles de pensamientos en su cabeza cae presa del cansancio y se queda dormido.

    -------------------------

    El joven reposaba en su cama tranquilo, pero esa tranquilidad es irrumpida por la puerta del dormitorio que salió disparada, había recibido un impacto lo suficientemente fuerte para que sus bisagras cedieran y se arrancaran por completo. La reacción de Darent fue ponerse de pie y mirar hacia la puerta buscando el causante, pero se da cuenta que a sus lados se encuentran dos Croconaw bañados en sangre, la reacción que tiene es huir por la puerta, pero en cuanto se acerca a ella, una figura que reconoce de inmediato aparece frente a él, esa figura era su gran amigo Croco.

    El reptil lo mira fijamente y luego es cubierto por llamas violetas que lo van deformando poco a poco, tras varios segundos pronto las llamas se van apagando y se dibuja un Croconaw diferente, tenía 4 ojos de coloración rojiza, mandíbula ensangrentada, cuernos que salen de su cabeza y finalmente otra boca en su estómago. Darent está totalmente paralizado, no tiene escapatoria a sus lados Croconaws salvajes y frente a él se encuentra un monstruo que una vez fue su compañero. El monstruo corrió y se abalanzó sobre el chico, mas al estar a escasos milímetros cerca de él 4 brazos negros lo sujetan y arrastran hacia atrás.

    El Croconaw modificado iba volviendo a su forma original conforme lo halaban, finalmente se dibujó un sarcófago en el cual los brazos lo depositaron, una vez que estuvo bien sujeto allí, una puerta de color dorada se colocó aprisionando al reptil, instantes después un rostro se trazó en aquel ataúd, poseía ojos rojos y su boca dibujaba una sonrisa.

    [​IMG]
    - ¡WAA! Darent se despierta completamente sudado y agitado – Que clase de pesadilla fue esa…. – se sienta para poder tranquilizarse, mira a su alrededor y todo esta normal, lo único es que la pequeña de cabello rizado no se encontraba en la habitación.

    Tiempo después la chica que no vio entra a la habitación disculpándose y alistando todas sus cosas para el viaje, al verla salir sigue su ejemplo y busca las cosas que le serían de utilidad para el viaje. Alista un pequeño bolso de tirante, allí lleva ropa de cambio y algunos objetos útiles como brújula y un pequeño botiquín y la capa de color marrón.

    Una vez listo decide dejar su habitación e ir en busca de la gente de New Light, pues ellos los guiarían durante la evacuación, al bajar puede ver como Killiha estaba hablando con el dueño del dragón que estaba en la plaza, escuchó que su nombre era Cristóbal, los ve conversando amenamente y decide no interrumpir, busca una banca para sentarse a meditar acerca del sueño tan extraño que tuvo en la mañana y ve aquella chica que los ayudó en el bosque, su nombre era Scylla o algo similar, se aproxima a ella y se pone muy nervioso, pues debe iniciar la conversación si quiere averiguar alguna información extra de la que les contaron.

    -Hola – Dice tímido- ¿Puedo sentarme?

    La chica de cabello blanco lo mira y asiente ante la pregunta, Darent esperaba que le contestará algo o dijera algunas palabras, pero la chica continúa sentada sin decir nada, por lo que debe tomar de nuevo la iniciativa –¿Puedo preguntarte algo con respecto a lo que sucedió en el castillo?

    -Si- Responde algo cortante con el chico.

    -Yo… llegué al castillo en ruinas un poco antes que sucediera todo, pude ver que en las paredes del lugar había grabado unas runas diferentes a las que he visto antes, ustedes… o más bien, ¿New Light ha logrado descifrar algo de ese lenguaje?

    -En realidad muy poco, únicamente logramos saber que habla sobre Devastal y de la última aparición que tuvo antes de nuestra época.

    Darent se mostró emocionado por lo que le contaba Scylla, parece que las investigaciones de New Light en historia antigua eran buenas. – Ya veo… que sucedió en ese entonces? ¿El texto en runas relata sobre eso?

    -Así es, el castillo tiene, o más bien tenía alrededor de 300 años de existir. Para ese tiempo se sabe que alrededor de esa estructura se desarrolló un pueblo que parecía expandirse con cierta rapidez, pero de un pronto a otro, todo desapareció sin dejar rastro alguno del pueblo. Lo único que quedó fueron las ruinas de ese castillo.

    El joven prestó mucha atención al relato de la chica, por un momento olvidó todo lo que estaba pasando y simplemente disfrutó el conocer acerca de la historia de aquel místico lugar. – Entiendo… saben algo sobre la población que vivió allí? Supongo que no mucho, pues si no hay remanente tangible… Pero los grabados del castillo ¿no menciona nada?

    -Supones bien, no se sabe absolutamente nada de quienes vivían en ese entonces, lo único que se sabe es que el pueblo fue arrasado por el poder de Devastal, todo quedó desolado y poco a poco fue creciendo el Bosque hasta cubrirlo todo.

    -Ya veo… tiene sentido, una vez que los humanos dejan un lugar, la naturaleza se abre paso y recoloniza el terreno, pero entonces, ¿el poder de Devastal no quita la fertilidad de los suelos?

    -Eso aun no lo hemos descubierto, pues no se ha manifestado lo suficiente como para saberlo.

    -Tienes mucha confianza en los científicos de New Light… deben ser impresionantes… escuché que a esas ruinas le llamaban “Las Ruinas de IF”, sabes ¿por qué le dicen de esa forma?


    - If significa Si. Cuando las ruinas fueron re-descubiertas hace poco menos de veinte años, se encontró el mural, la fuente y todo lo demás. Los exploradores no tenían forma de asegurar lo que pasó ahí, así que, se barajaron múltiples posibilidades, algunas más descabelladas que otras, pero todas improbables. Una integrante del grupo se burló de la situación, diciendo que el lugar ofrecía tantas explicaciones diferentes, tantos “que tal sí…” que debían llamarlo las Ruinas de If.


    - Jajaja vaya… que ocurrente esa exploradora… Pero… incluso ahora que han podido saber lo que el mural y algunas runas dicen, ¿no han podido dar con el nombre antiguo del lugar?

    -No, sobre eso no hay información disponible- dice esbozando una leve sonrisa al ver el entusiasmo del chico en el tema.

    Darent tenía muchas preguntas más, pero pensó que agobiaría a la chica si continuaba indagando, por eso decidió detenerse, además, ya casi era hora de dar inicio a la evacuación, por lo que se despidió de ella agradeciéndole la valiosa información que le había brindado. Decidió ir a buscar algo de comer antes de que empezara el desalojo del lugar, llegó al comedor y se sentó ensimismado en sus pensamientos sobre la situación y la historia que le contó Scylla.

    Tenía la sensación de que aquella chica sabía más de lo que dijo, pero quedó satisfecho con lo que aprendió, una civilización se desarrolló 300 años atrás en donde se encuentra el bosque, pero repentinamente ese pueblo fue consumido por Devastal. ¿Por qué? ¿Qué ocasionó que ese pokemon despertará? Quizás los humanos siguieron un patrón de desarrollo que no debían, o quizás ocuparon un sitio sagrado para el pokemon legendario, o tal vez no trataban a los pokemon de forma adecuada. Ahora que lo pensaba con detenimiento, el nombre de las ruinas cobró mucho más sentido.

    Mientras comía continuaba dando vueltas a lo que sabía, si comparaba la historia que les contaron de Devastal con mitos que conoce de otras regiones, había algo que no le convencía, pues en aquellas que conoce a fondo, siempre hablan acerca de pokemon con poderes inimaginables, pero normalmente no es solo uno, siempre hay dos e incluso tres criaturas que juegan un rol importante en la historia de las regiones. El patrón es que existen dos opuestos y a veces un mediador, Kyogre, Groudon y Rayquaza; Dialga, Palkia y Giratina; Zekrom y Reshiram. Si se basaba en la suposición de que en el mundo se sigue un patrón, debía existir al menos otro ente legendario.

    Sus pensamientos fueron interrumpidos por el ruido de la gente evacuando, al ver esto, se levanta y se forma en las filas para evacuar, a cada uno le asignan un pokemon volador, Darent tuvo que montar un Pidgeot, se ajusta su capa, coloca sus lentes y se dispone a volar siguiendo los guías.

    El vuelo se mantuvo con relativa tranquilidad, no acostumbraba montar pokemon voladores, por lo que al inicio se aferraba mucho al pokemon, pero conforme avanzó el tiempo logró sentir más confianza y disfrutar el viaje, la sensación del aire estrellándose en su rostro le es placentera, le hace sentir que aun se encuentra vivo, a pesar de haber estado en un gran peligro. Tras haber viajado algún tiempo, en la vista de Darent se dibuja una ciudad bastante grande y muy llamativa.

    ---------

    Al llegar se les asigna un hotel con habitaciones individuales, les dejan total libertad de explorar la ciudad de Icaros, después de instalarse en el hotel decide salir a dar un paseo por la ciudad, al final de cuentas es lo único que puede hacer, pues ahora que New Light dijo que les ayudaría a encontrar su pokemon, debía esperar que estos se movilizaran. Además, explorar por sí mismo le permitiría reunir información por su cuenta de la ciudad, la historia y de la región.

    Camina por las calles y callejones observando la ciudad, se nota que un estilo clásico en algunas estructuras, pero algunas otras muestran cierta modernidad lo cual hace que el paisaje urbano sea bastante agradable para Darent. Sin embargo, el entramado de la ciudad era bastante caótico, es como si el desarrollo de la ciudad hubiese sido sin ninguna planificación, esto se veía reflejado en el acomodo de calles y la mezcla de edificios para diferentes actividades juntas. A pesar de ello, se notaba que esta ciudad constituía un gran centro cultural de la región, había muchos museos de arte, teatros, salas de conciertos y muchas otras estructuras que fomentan una cultura algo globalizada.

    En una banca cerca de la plaza del sol ve una pequeña niña bastante triste, la reconoció de inmediato, era Anzu aquella con la que logró escapar con vida de la tienda de Kendo. Recordó que el Gastly de ella había sido aplastado por Devastal, por lo cual decide intentar animarla, pero la pequeña rubia tiene un gran shock, lo único que logra es que lo acompañe a dar una vuelta por las praderas. Darent pensó que era una buena idea, cuando estaban a punto de salir de la ciudad, escuchan una voz femenina llamándolos, al voltear pueden ver pelirroja de ojos claros.

    --------------

    Una vez que habían logrado capturar aquel pokemon junto con Leona, la vista de Darent se oscureció por completo, solo era capaz de percibir un par de ojos rojos, posteriormente se dibujaron unas manos oscuras que hacían gestos como llamándolo, finalmente apareció una puerta subterránea en una extensa pradera. Aquellas imágenes pasaron por su mente mientras Leona y Anzu hablaban, cuando volvió en si, quedó totalmente desconcertado a tal punto que solo alcanzó a decirle a Leona que se encargara de la pequeña antes de irse.

    No sabía para donde iba, pero por alguna razón el camino que seguía se le trazaba en su mente, era como si su cuerpo se moviera por inercia. Caminó durante algunos minutos y pronto se encontró frente a un gran árbol, al costado de ese árbol se hallaba una puerta de madera en el suelo, es la misma que apareció en su mente anteriormente, se aproximó a ella y nota que tiene una cerradura.

    -Que hace una puerta en medio de esta pradera… Además, que rayos fueron esas imágenes- el chico por fin había vuelto por completo en sí. – Bueno pues… la curiosidad siempre me gana dice sonriendo con algo de nerviosismo.

    Abre cuidadosamente la puerta, la madera está en muy mal estado, pero fue capaz de abrirla con sumo cuidado, una vez que la levanta por completo un pasillo de escaleras hacia abajo se ilumina con antorchas – Vaya un sistema de encendido de luce automático, me pregunto que clase de mecanismo se usó… - Empieza a descender por las gradas y nota que en las paredes hay dibujos grabados que no logra entender pues están algo deteriorados. Continúa bajando por el pasillo y pronto llega a un salón rectangular iluminado con antorchas a los lados y una especie de Candelabro de fuego que cuelga en el centro.

    Al fondo de la cámara se encuentra un podio con runas grabadas y sobre el mismo se encuentra un objeto redondo similar a una pokebola, pero con el diseño un tanto diferente, las paredes de la cámara contenían dibujos que se asemejaban a ataúdes y sepulturas de diferente tipo, lo primero que vino a la mente de Darent fue aquel sueño que tuvo la mañana anterior, un sarcófago apareció para detener su Croconaw o el monstruo en que se convirtió.

    [​IMG]
    -Aquel sueño… ¿acaso me advertía de esto? -Darent pensó que lo mejor sería abandonar el lugar a pesar de no haber explorado por completo la habitación, no obstante, aquel objeto esférico emitió una luz dorada hacia el centro de la cámara, aquella luz tomo forma y se materializó en un sarcófago con revestimiento dorado y detalles celestes en la parte superior. Unos ojos rojos aparecieron junto con cuatro brazos negros que salían de arriba y abajo del sarcófago.

    El chico quedó asombrado, había escuchado muchas leyendas acerca de ese pokemon, a tal grado de ir a visitar las antiguas ruinas en el desierto de Tesselia solo para intentar capturar ese raro pokemon, sin embargo, no tuvo la suerte de encontrarlo, ni siquiera a su pre evolución, de modo que, la sorpresa de encontrar uno de esos en Aiwass fue lo suficiente como para olvidar la idea de irse. -Cofagrigus…
    [​IMG]
    El pokemon se quedó estático mirando fijamente el humano, como si estuviera esperando que este hiciera algún movimiento, había algo que le llamaba la atención de ese humano, quizás su aura o mirada, pero no podía saber con certeza que era. Darent sacó una de sus pokebolas de Aiwass y la arroja al fantasma, pero este la rechaza fácilmente con uno de sus brazos. Este hecho hizo que Cofagrigus reaccionara y ahora extiende dos de sus brazos al humano, el cual los esquiva rodando por el suelo, seguidamente saca otra pokebola y deja libre un dinosaurio color azul.

    - ¡Confío en ti Cranidos! – El dinosaurio se coloca entre su entrenador y el pokemon fantasma, hubo un intercambio de miradas y luego el fantasma extendió nuevamente sus brazos, pero esta vez el objetivo era el otro pokemon. Cranidos esquiva con relativa facilidad los brazos mientras espera una orden para atacar.

    -Sigue esquivando y usa persecución.

    Ante sus palabras Cranidos esquiva cada intento de agarre de los brazos del sarcófago, mientras que avanza hacia el cuerpo, una vez lo suficientemente cerca embiste el cuerpo de Cofagrigus, el cual se resiste y deja salir un quejido, más, segundos después una sonrisa maliciosa se dibuja en su rostro. -Algo anda mal… pero que…

    El joven no sabía lo que estaba tramando el fantasma, pero antes de que pudiera idear un plan, rápidamente dos brazos sujetan las extremidades inferiores del dinosaurio. – Oh no, era una trampa - Sal de ahí Cranidos- La reacción fue tarde, pues la fuerza que ejercían los brazos negros era suficiente para aprisionar el dinosaurio que ahora está a merced de su oponente, pero el Cofagrigus continúa sonriendo, pues ahora una especie de vendas recubrían las patas de Cránidos.

    -Momia… - No era momento de sorprenderse, debía hacer algo o su pokemon estaría perdido – Malicioso- Los ojos de Cranidos se tornaron un rojo intenso y su rostro dibujó una cara aterradora, aquello logró que el Cofagrigus bajará su defensa- ¡Cabezazo ahora! - El dinosaurio usó su duro cráneo para impactar el cuerpo del fantasma que había bajado su guardia logrando soltarse del agarre.

    El sarcófago utiliza sus brazos de sombra para alejarse del oponente, se coloca en el techo agarrándose del candelabro y con sus manos empieza a generar una esfera de energía negra, que se hace cada vez más grande y lo arroja hacia el dinosaurio – Esquívalo – Cranidos hace un esfuerzo por evadir el ataque, pero las vendas en sus extremidades inferiores le restaron velocidad y parte del ataque impacta el cuerpo azul del pokemon.

    -No… - Estaba a punto de retirar su amigo, pero recordó que su Sandile no estaba al 100% luego de que enfrentó aquel pokemon junto con Leona. – Vamos amigo… ¿puedes levantarte? – El dinosaurio hace un gran esfuerzo para ponerse de pie hasta que finalmente lo logra – Así se hace- Dice dándole aliento a su amigo, pero es consciente que el próximo ataque será el ultimo que realicen, sino lo derrotan tendrá que huir pues no podrá capturarlo.

    El Cofagrigus sonríe ante el esfuerzo de aquel pokemon, se había ganado su respeto, pero se preparaba para lanzar otra bola sombra y finalizar el combate, pero Darent se percató a tiempo de eso – ¡Assurance Cranidos! – El dinosaurio saltó con todas sus fuerzas hacia su oponente, pero Cofagrigus utilizó sus manos para saltar al ver que Cranidos se abalanzó sobre él.

    -Persecución ahora- Cranidos aprovecha la fuerza que lleva para girar y utilizar el techo como punto de apoyo para lanzarse de nuevo sobre el fantasma, que ya alistaba su bola sombra. El impacto de la persecución fue certero, pues el Cofagrigus se concentró en preparar su ataque, no obstante, en el instante que el Cranidos impactó el cuerpo del sarcófago, este libero su bola sombra contra el dinosaurio causando que ambos salieran disparados en lados opuestos.

    -Cranidos- Darent corrió a verificar el estado de salud de su amigo y pudo ver que ya no estaba en condiciones de seguir peleando, de inmediato verificó su enemigo y pudo ver como Cofagrigus continuaba de pie con una sonrisa macabra, eso sería todo para ellos, debía huir o aquel pokemon lo convertiría en momia tal cual decía la leyenda. Guardó su pokemon en la respectiva pokebola y se disponía a correr, pero cuando se levantó fue sujetado por uno de los brazos del fantasma.

    -Hasta aquí llegué… es mi fin… -El pokemon estiró otro de sus brazos hasta alcanzar aquella esfera que se encontraba en el podio y se la entregó a Darent con una sonrisa algo perturbadora – Esto es… - El joven por inercia apuntó aquella esfera al Cofagrigus, seguidamente, un rayo marrón salió y atrapó el fantasma.

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    Capítulo 3: La batalla contra Camerupt

    Otra batalla que tuvo que librar, saber que todo esto fue ocasionado por un pokemon le resultaba inquietante, si hubiese sido otra persona quizás lo hubiese aceptado rápido pero ahora no sabía cómo reaccionar y para colmo…

    —Se llevó a Houndoom, mi primer y más poderoso amigo y aun así, él pensó primero en proteger a Cyndaquil y a Skyrear— sus compañeros estaban ahora en sus pokebolas, dudaba en sacarlos por esos instantes —Espero poder recuperarlo pero solo con los dos pequeñines no sé si podre.

    No le duro mucho la tranquilidad al caminar cuando, valga la suerte de la pelirroja, choco su rodilla contra una plazoleta

    —Auuuuu ¿Acaso tengo que chocarme tan frecuentemente?— Tomo asiento en la fuente, habían varias personas pasando por ahí, hubiera querido explorar Icaros que le parecía casi tan hermosa como lo era Cirse antes del ataque, podía usar la calma del lugar para dejar fluir sus pensamientos —Cuantas cosas me han pasado.

    Recordar no era precisamente una buena opción porque lo primero que se le vino a la mente fue aquel terrorífico pokemon llamado Devastal, el causante de todo lo que había estado ocurriendo y sobretodo, el que prácticamente secuestro a su primer y más fuerte pokemon

    —Houndoom ¿Seré capaz de recuperarte? Espero que ojala ahora estés bien…— un leve llanto le saco de sus pensamientos —¿Y eso?

    No era muy lejos, de hecho apenas era al otro lado de la fuente, un muchacho castaño estaba tratando de consolar a una pequeña

    —Tranquila, sé que fue difícil para ti lo que paso con Gastly.

    —No es justo, quiero mucho a mis pokemon ¿Por qué ese monstruo le tuvo que hacer eso?

    Leona los reconoció, estaban junto a ella cuando todo eso ocurrió aunque no sabía sus nombres, o quizás si lo dijeron pero se le había olvidado

    —Sé que no servirá de mucho pero tenemos que despejar la mente ¿Qué te parece un paseo?

    La jovencita se trató de tranquilizar un poco y respondió —Bueno, la pradera de aquí cerca es algo linda y vi varios pokemon…

    Leona no podía apartar la atención de la conversación, en especial cuando mencionaron lo de los pokemon, su curiosidad le pudo y decidió acercárseles

    —Disculpen la molesta pero no pude evitar escuchar lo de las praderas.

    El castaño fue el primero en reconocerla —Te reconozco, tu estuviste en la reunión con Tyros y en el suceso de Devastal ¿Es cierto?

    Asentía ella —Si, me llamo Leona ¿Y ustedes?

    —Soy Darent, y ella se llama Anzu— la pequeña no sabía que decir —Deberas entender que no se encuentra muy bien, después de todo el Gastly era de ella.

    —Es cierto…—No supo que responder en ese momento, solo pudo acercársele para posar una mano en su hombro —No se como expresarlo ahora, pero espero que puedas mejorar despues de lo que paso.

    —Tratare, gracias por preocuparte— Alzo un poco la mirada —Bueno ¿Querias saber algo de la pradera?

    —Si ¿Vistes algún pokemon interesante? Necesito reforzar mis filas tras la desaparición de mi pokemon.

    —Entiendo bueno…— se le hacía un poco difícil recordar —Creo que vi algunos Sandshrew y Rapidash, y creo que también vi un Camerupt…

    Eso debía ser una señal, apenas recordó sus ansias de obtener uno cuando llego a Cirse, ahora podría intentarlo a la manera antigua

    —¡Perfecto! Si van a la pradera entonces déjenme acompañarles.

    —¿Eh?— preguntaron ambos y Darent tomo la palabra —Aun no hemos decidido si ir o no además, podrías no obtener lo que quieras.

    —Por favor, soy Leona Seidou, una exploradora pokemon certificada, ya me he enfrentado a riesgos de todo tipo además, solo quiero ver si hay un Camerupt como Anzu dice y de paso, ustedes también podrán distraerse un poco.

    Suspiro el castaño —Bueno está bien, pero no nos alejemos mucho de la ciudad.

    ……………………..

    Varios minutos de caminata después y habiéndose cansado por buena razón, la tripleta al fin había llegado a la pradera y allá pudieron respirar el aire fresco mientras caían de sentón para recuperar energía

    —Después de todo lo que paso, debo decir que fue algo divertido hacer todo esto—Expreso Darent respirando hondo

    —Lo sé, esto es hermoso, ojala no le pase nada— Anzu miro al cielo un poco acongojada —La ciudad es linda pero no está mal cambiar de aires.

    Pero Leona no iba a descansar mucho, escucho a lo lejos unos ruidos un poco difíciles de confundir —Si estaban cerca— Se levantó rápido y lo vio a pocos metros, un Camerupt solitario que buscaba comida –Por fin, ya lo he encontrado.

    Anzu y Darent se levantaron al mismo tiempo, el castaño pregunto —¿Necesitaras ayuda?

    —Espero que no, aunque sería interesante poder derrotar a un Camerupt fuerte pero antes quiero probar algo —Saco de un bolsillo en su pantalón una pequeña croqueta —Si puedo hacerme su amiga será mejor, adoro a los pokemon de fuego así que espero poder convivir bien con él.

    —Suena a buena idea, suerte Leona— Expreso Anzu

    Se le acercó un poco al pokemon de fuego, tratando de no asustarle, noto su presencia y también el pokemon se le acercaba, olio la croqueta

    —Eso es, tranquilo pequeño, solo quiero ser tu amiga.

    Pero no hubiera previsto que el Camerupt mordería su mano para su disgusto, logro sacarla pero no sin que le dejara la marca de su mordida

    -¡Ayayayayayyyyyyy eso no es justo!– y lo escucho bramar tras escupir la croqueta

    -¡Ruuuuuupt!

    —¡Eso no se oye nada bien!—Expreso Darent

    —¡No quiero pelear contigo Camerupt, solo quiero ser tu amiga!– Pero no le hacía caso el pokemon, se preparaba para luchar

    –¡Debes usar tus pokemon Leona, solo así podrás capturarlo!— le grito la más pequeña

    La pelirroja tomo una de las pokebolas, no estaba muy segura —Houndoom, contigo seguro podría con este pokemon, pero ahora…— Si tendría que pelear no debía dudarlo —Lo hare esta vez sin ti ¡Cyndaquil yo te elijo!

    —¡Quil!— el chillido del pequeño pokemon fue opacado por otro bramido que lo hizo retroceder un poco temeroso

    —Tranquilo Cyndaquil, mientras trabajemos juntos el no podrá vencernos— vio entonces que Camerupt preparaba un lanzallamas —Y mejor siendo uno tipo fuego ¡Recibe su ataque!

    Cyndaquil le haría caso y como resultado, al absorber las llamas, las que este tenía en su espalda se encendieron con fuerza

    —Tiene la habilidad de absorber fuego, lo puede hacer muy bien contra ese Camerupt— Analizo Darent

    —¡Ahora Cyndaquil usa nitro carga y después un ataque rápido!— El pequeño tardo unos pocos instantes en cargar, momento que fue aprovechado por Camerupt para lanzar una embestida pero el pokemon de Leona lo esquivo a raya —¡Cyndaquil ahora!

    —¡Cynda…!— El ataque fue certero —¡Quil!

    —¡Bien hecho…! ¿Eh?—El ataque había hecho mella, ese pokemon salvaje aun así tenía mucha resistencia —Cargue a Cyndaquil lo máximo posible ¿Cómo es que no lo derrote?—

    —Es probable que ese Camerupt tenga un nivel elevado o Cyndaquil aún no sea tan fuerte—

    Ante el aviso de la jovencita Leona supo que debía cambiar de estrategia —Entonces debo hacer algo ¡Cyndaquil usa rueda de fuego!

    El pequeño se lanzó contra el Camerupt una vez más dando vueltas sobre sí mismo, iba a dar un ataque certero envuelto en llamas pero el atacado ni iba a dejarse, tan solo le basto usar su cabeza para, aprovechando el giro de Cyndaquil, elevarlo todo lo posible al aire

    —¡Cyndaquil no!— Y tomando un poco de impulso, Camerupt dio una feroz embestida al cuerpo de Cyndaquil que tras eso, caía noqueado al suelo —No puede ser ¡Cyndaquil!

    —Esto es malo, se ve que Leona no ha luchado lo suficiente junto a sus pokemon— el castaño trago saliva —No luce nada bien.

    La chica tomo a su pokemon y lo devolvió al interior de su pokebola —Por eso no quería luchar todavía, Cyndaquil no es tan fuerte para ello— trago saliva nerviosa —En contraparte con Skyrear no he tenido mucho tiempo de practicar con el, pero el hecho de que sea un volador puede darme ventaja.

    Saco su pokebola, esperaba conseguir la victoria aunque fuera difícil, ese Camerupt resultaba un poco fanfarrón y lo mostraba haciendo sonar su nariz

    —Ya veremos ¡Skyrear yo te elijo!— el trinar del ave azul anuncio su llegada

    —Es un pokemon muy lindo ¿No dijiste que solo te gustaban los de fuego?— pregunto Anzu

    —No podía dejar a este polluelo tirado en el bosque, y me lo agradece siendo mi amigo ¡Skyrear haz un canto paralizante!

    El trinido funcionaba, Camerupt estaba cediendo ante la frecuencia del canto que no afectaba a las personas

    —Perfecto ¡Ahora has un ataque aéreo!

    Pero mala fortuna de Leona, y aún más de Skyrear, el atacado se protegió instintivamente los oídos y como resultado, se acomodó de tal manera que el ave choco de lleno contra la coraza

    —¡No otra vez!— la cosa empeoro cuando con un pisotón se provocó un pequeño temblor que, en el estado en el que estaba Skyrear no atinaba a alejarse —¡Alza el vuelo Skyrear!

    Pero era muy tarde, una embestida dejo al ave azul en el suelo —¡Mi Skyrear!

    El ave aún seguía consciente pero iba a ser víctima de una llamarada, Leona no atinaba a dar la orden cuando de repente…

    —¡Sandile tormenta de arena!— Fue suficiente para aturdir por unos segundo a Camerupt, Darent finalmente decidió intervenir y se dirigió a Leona —Lo siento, no podía quedarme de brazos cruzados viendo como lastimaban a tus pokemon.

    —Gracias Darent pero…—

    Se encontraba un poco mal, el muchacho lo sabía —Que no te de pena, serás más fuerte en el futuro si te lo propones.

    Otra persona le había dicho palabras parecidas, sonrió al saber que al menos tendría apoyo en esta aventura, y más aún al ver a Skyrear reincorporándose

    —Muy bien, entonces ayúdame esta vez.

    —De acuerdo ¡Sandile utiliza buena baza!— el cocodrilo se lanzo contra Camerupt pero este lo queria recibir con un lanzallamas —¡Evadelo!

    Fue a duras penas, pero suspiro de alivio Darent al saber que conto con suerte y con estar lo suficientemente cerca de Camerupt

    —Tengo una mejor idea ¡Utiliza triturar!

    Fue un ataque rápido, y con la distancia fue lo suficientemente certero, Sandile no queria apartarse de su presa, buscaba debilitarlo lo más posible

    —¡Ahora Leona, es tu oportunidad!

    Un poco distraída al ver el combate, Leona sacudió su cabeza —Es cierto veamos… ¡Skyrear usa ala de acero!

    Camerupt esta vez no tuvo suerte, el impacto le dio de lleno en la cabeza, mientras gritaba por el dolor, Sandile se alejó, la pelirroja sabía que era el momento y busco en sus bolsillos, solo había traído una pokebola más.

    —Muy bien, es ahora o nunca ¡Pokebola ve!— impacto directo en la cabeza, el láser rojizo capturo al Camerupt dentro del contenedor y una vez cerrado, se notaba la lucha por salir de este —Vamos, necesito un refuerzo para mi equipo por favor.

    Anzu se acercó a ver si tenía suerte con la captura, tardaba mucho, el esférico seguía moviéndose aun con el pasar del tiempo y eso ponía más tensa a Leona, no sabía si Skyrear soportaría un golpe más

    —Por favor quédate quieto…— el sonido tranquilizante de que la disputa había terminado dentro de la pokebola, Leona cayo de sentón y alzo sus brazos en pos de la victoria obtenida—¡Si, al fin conseguí capturarlo!

    Anzu alcanzo el esférico por la pelirroja —Bien hecho Leona, ha sido una batalla muy dura.

    La alcanzo y guardo la pokebola en su bolsillo, Skyrear se posó en su hombro —Sin ti no lo hubiese conseguido Skyrear— el ave trino y Leona volteo —Y gracias también a ti Darent… ¿Estas bien?

    El castaño sacudió su cabeza —Si, estoy solo un poco mareado ¿Puedes llevar a Anzu de regreso a la ciudad?

    No sabía si responderle de otra forma, pero por cómo se había portado no pudo negarse, de no ser por el ahora no tendría a su nuevo pokemon

    —De acuerdo, y gracias Darent.

    El muchacho asintió y regreso a su Sandile a su pokebola antes de irse, Anzu se dirigiría a Leona —Se ha ido así nada más, aunque quizás también deberíamos volver a Icaros.

    —También lo creo, después de todo conseguí lo que quería pero aun así, debo hacer caso a los consejos que me dio una amiga allá en Cirse— guardo también a su ave en la pokebola y decidió avanzar —¿Vamos pequeña?

    Así terminaba esa pequeña aventura, pero eso solo serviría como aliciente al obtener un nuevo compañero a las filas, mentalizada a que por lo duro de la batalla, Camerupt también serviría para ayudar a Cyndaquil y Skyrear si querían volverse mas fuertes.

    ................................

    OgaOga su Darent aparece oficialmente en el post, gracias por la ayuda men

    WikiWiki inserte-fic-inserte-fic- aqui esta mi actualizacion y use tambien a Anzu, cualquier cosa me avisan
     
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    Agatha 02/04: El dilema de la batalla

    Todos los empleados tomaron caminos distintos. Cada uno tenía sus propias prioridades, muchos tenían familias viviendo en la ciudad, y acatar las órdenes no era lo mejor que podrían hacer. Agatha no tomaría la iniciativa ante la situación, siempre había alguien que la motivaba a seguir, algo que la sacaba de aquella de incertidumbre e impotencia. Ver aquel Oujotai sobrevolar los vientos de la ciudad con Cristobal, fue más que suficiente.


    Se abrió paso entre los demás grupos, no quería compañía en esta campaña. Su primer objetivo era llegar al centro de adopción donde trabajaba, parar cersiorase si algúno de los pokemon que cuidaba se encontraba bien. Cada paso que daba la conectaba con la realidad, los gritos y los diferentes aromas la llenaban de una inseguridad que rara vez sentía.


    Vio como los grupos de entrenadores corrían sin coordinación alguna, cayendo en las manos de los pokemon. Tenía que mantearse alerta, debía ser


    Con esfuerzo llego hasta aquel lugar donde trabajar. Se apresuró a atravesar por los vidrios rotos de su local. No quedaba nada, todos los criaderos estaban destruidos, el resto de las habitaciones estaban intactas. Agatha corrió hasta el estante de las pokebolas, quizá algún pokemon pudo esconderse dentro del almacén.


    Abrió la puerta con gran fuerza, estrellando la madera al concreto, haciendo un gran ruido, esto no le importaba. Como esperaba, pokebolas destruidas, los estantes que guardaban a algunos pokemon hechos trizas, nada parecía quedar de utilidad. El resto de centros de adopción debían estar condiciones similares, sería muy difícil reponer los daños y recuperar a todos los pokemon.


    Un ruido alerto a Agatha, venia del fondo del cuarto, al acercarse vio una pila de cajas llenas de pokebolas de todas partes, Kanto, Kalos. Etc. El movimiento se volvió a repetir, sin pensarlo libero a su Phanpy, a la cual dejo en alerta. No podía descuidarse en esta situación, esta vez no saltaría para abrazar al pokemon. Sea lo que fuera, parecía que no podía liberarse por su propia cuenta. Fue cautelosa, moviendo de a poco las cajas, arrojaba algunas pokebolas disminuyendo el pequeño montón de cartón y esferas rojas.


    Cuando el peso que tenía encima no era problema, con un gran impulso salió del montón de cartón. Miro por un segundo a la humana, después al elefante. Tenía miedo, los gritos de los pokemones y los humanos lo paralizaron, sin pensarlo se arrojó al monton de pokebolas donde antes había estado encerrado.


    ¿Un pokemon que no actuaba como un salvaje? Agahta estaba sorprendida, de todos los pokemon que pudo observar peleando nunca vio a algún Oujo atacar a algún humano. Se abalanza sobre las cajas de cartón. Al sentir al pokemon se aferra a el, siente como el pokemon intenta liberarse, aprieta lo más que puede hasta que lo levanta del montón de pokebolas. Lo suelta alejado de su pequeño refugio.
    [​IMG]

    El pequeño dragón se siente arrinconado, actúa tembloroso, su cuerpo tiembla y se contrae viendo a aquel pequeño elefante. Agatha sabia un poco de los Oujo, estos pequeños pokemon que tienen forma de ave solían ser muy temerosos ante situaciones de peligro, huyendo del alboroto en seguida. Recordó que ellos no se llevan bien con el resto de pokemon, en esta forma son más propensos a gritar por ayuda de sus evoluciones. Ahora no lo parecía, pero mientras se desarrolla el pokemon tiende a cambiar el color de sus alas, volviéndose de a poco más claro y anaranjado en los bordes.


    Agatha guarda a Carlota en su ball y mira al pequeño pajarraco. Era raro ver un Oujo en los centros de adopción, por lo general la gente los atrapaba en los riscos del otro lado de la costa. En la ciudad la población de estos era casi nula, estaba de suerte. Por el momento solo cargaba con una pequeña baya de color rojizo, la arrojo cerca el dragón. Fue un momento que se sintió particularmente largo, el pokemon tardo un poco en mostrar sus alas negras, con desconfianza uso una para alcanzar la baya. La trago, la fruta lo tranquilizo un poco.

    Agatha se arrodilla, de a poco da pasos de cuclillas, acercándose al pokemon. Extiende su mano, con delicadeza, la deja por lo menos 1 minuto. De a poco Oujo se acerca con cautela, frota su cabeza sobre los dedos de la joven. La mira, esta vez sin miedo. Cuando un Oujo sentía seguridad por un nativo de Aiwass, era una señal de que el pokemon no la abandonaría.


    (…)

    Agatha levanto a Leona y con esfuerzo lograron esconderse en un callejón que daba con la calle principal. Oujo aun con miedo se mantenía en el hombro de la Trentino, cada vez que ocupaba hacer esfuerzo el dragón bajaba momentáneamente, cuando sentía el peligro se volvió a sujetar de la joven.


    -¿Cómo están tus pokemon?-a pesar del daño de la joven, solo quería saber cómo estaban sus compañeros.

    -Están... espero que estén bien, me preocupa mucho que hayan sufrido algún daño en el ataque- respondió la pelirroja sin prestar mayor atención a sus heridas

    -los examinare por ti-Leona saca a su Houndoom, Agatha salta hacia él y lo abraza. Se escucha a lo lejos a los pokemon- pero por el momento ocupamos llegar al muelle, o a la zona este. Este lugar no es seguro para nadie, deberíamos movernos.

    -Me parece bien- la herida en la cabeza finalmente deja de sangrar. Solo se cubre con la mano -No pasa nada, quiero que primero estemos todos a salvo.


    La plática es interrumpida cuando una llama casi los alcanza, habían sido encontrados por un equipo de exterminación. No solo eso, 2 croconaws los apoyaban, esto era malo. Oujo Miro a sus acompañantes, de inmediato se asustó al no sentir confianza en las humanas. Comenzó a llorar. Un llanto que se podía escuchar por gran parte de la calle. Aquel llanto distrajo por un momento a los pokemon atacantes, suficiente tiempo para que corrieran.


    El chillido del pequeño Oujo había aturdido a los atacantes, Leona le tapo de inmediato los oídos a su Houndoom que estaba siendo afectado por eso


    -Tranquilo Houndoom, todo va a salir bien- pero sería sorprendida por un lanzallamas que dispararía el canino sin una dirección, pero que afortunadamente dio contra los atacantes, aquello dejo perplejas a ambas señoritas -Bien... hecho !Vámonos de aquí!


    El dragón se pone más nerviosos y trata de escapar por su cuenta. Agatha lo abraza, sin ser muy abrasiva, el pokemon no responder. No iba a dejarlo, no importaba lo que pasara. Recordó el significado del llanto del Oujo.

    -¡escondámonos en ese centro de adopción!-cerca de las jóvenes otro centro destruido se vizualisa-¡este oujo nos va a sacar de aquí!

    -! De acuerdo!- al aviso de la pelirroja, las chicas y sus pokemon buscaron el refugio dentro del edificio, por las condiciones quizás eso sería difícil -Diablos ¿Ahora dónde?


    Ambas llegaron jadeando, Leona tenía más resistencia pero había recibido algunas heridas de sus batallas anteriores. Agatha estaba más cansada, llevaba corriendo un par de calles, y cargar a un dragon como Oujo no era tan sencillo como parecía. En solo segundos tendrían a un par de pokemones detrás de ellos. Se debían preparar, preparar a Oujo en la azotea del edificio era lo más indicado, no había indicios de pokemones voladores atacado la ciudad.


    Leona vigilo un poco mientras Agatha subía al pequeño animal llorón a la azotea. El llanto no cesaba, y desde el techo vio a 2 cyndaquill y vulpix. Acompañados de dos Croconaws. El llanto debía atraer refuerzos, el único Oujotai que podía responder estaba sobrevolando la ciudad, solo esperaba que siguiera en su misión. Coloco un balde metálico y metió al dragón dentro de este, no debía ser blanco tan fácil.


    Agatha trataba de concentrarse, quería tratar de calmar al dragón, pero debía ser fuerte, concentrarse en salvar a los pokemon de la recién unida al grupo y los suyos. Al bajar se sorprendio. Dos vulpix miraban quietos a Leona, su cindaquill estaba fuera de la pokebola, expectante.


    Al visualizar a Agatha los dos vulpix atacaron sin medida, dos lanzallamas directos. Uno dio en el pokemon de la pelirroja, el otro por poco y quema a Leona. El cyndaquill quedo en vuelto en llamas por un momento. Solo quedaron las llamas de su lomo, que estaban a tope. La habilidad especial de absorber fuego le ayudaba en este combate. Un vulpix fue golpeado por su propio ataque aumentado, el daño fue evidente, el atacante se debilito al recibir el impacto.


    Leona sonrio ante el esfuerzo del pequeño pero enfrentar a varios se tornaba dificil, los dos cyndaquil atacantes ahora se unian para disparar pero entonces las chicas escucharon un trinido


    -Agatha cúbrete-

    -¿Que piensas hacer?-Finalmente ambos lo vieron, Skyrear apareció en el campo de batalla.

    -! Utiliza tornado para alejarlos!


    El ataque funciono pero no muy bien, el ave hacia mucho esfuerzo para que su ataque fuera efectivo

    Las cosas del lugar volaban, libros, pokebolas. Las llamas se disiparon a medias, pequeñas cosas se comenzaban a quemar en el lugar, eventualmente el lugar seria reducido a cenizas. Agatha saco a Mike y Carlota. Tenían que cooperar para sobrevivir, lo primero era evitar controlar lo mejor las llamas.


    Aquel vulpix que resulto herido se retira. Este comportamiento era extraño, no solian escapar estando en batalla. Sin duda entrender el comportamiento de estos pokemon les costaría mas de un mes. El resto de los pokemones se reúnen. Los dos croconaw encabezan el ataque, seguido de los cynda y los vulpix.


    En cyndaquill de leona se prepara, lanza una nitrocarga, el ataque tardaría un poco en estar listo. Houndoom se lanza por orden de su entrenadora, lanza colmillo eléctrico a uno de los cocodrilos. La mordida es rápida, el perro negro sujeta con fuerza el pequeño brazo del cocodrilo. Las chispas afectan al Croconaw, el cual lanza u ngesto de dolor. Otro de los pokemon atacantes embiste al perro, el cual es lanzado con fuerza hasta impactar con la pared.


    Phanpy se interrumpe entre los coronaw y el houndoom. Usa proteger y se prepara, un colmillo hielo imbuye gran parte del lomo del animal, el cual lo aguanta con dureza y valentía. Chinchou se encarga de frenar los ataques a distancia. Lanza tantas pistola agua como puede. Se crea una pequeña cortina de vapor, limitando la visibilidad y dándole la oportunidad al pequeño Cyndaquill de leona para atacar.


    Activa nitrocarga entre la conmoción. El ataque fue dirigido hacia el Croco que recibió colmillo eléctrico, estaba paralizado. Se escucha un estruendo y del vapor generado sale el cocodrilo arrojado fuera del local, este cae inconsciente. Cyndaquill regresa a duras penas, un ataque como ese, a pesar de ser eficiente era desgastante. Leona lo regresa de inmediato a su ball.


    El llanto del Oujo para, lo cual significa que el Oujotai está cerca. El perro reacciona, este algo herido. Usa de nuevo colmillo eléctrico para atacar al otro Croconaw. Carlota no aguantaba ya, su proteger perdía fuerza, y los colmillos se clavaban en su espalda. Pudo liberarse tras la mordida del perro. Lanzallamas golpean a ambos pokemon, resultando un poco más herido el Houndoom que el Croconaw. Chinchou arroja chispa, paraliza a su oponente mientras las entrenadoras regresan a sus compañeros.


    Sin pensarlo corren hacia la azotea, en el fondo de los cuartos solo había una pequeña escalera metálica algo oxidada. La primera en subir es Leona, ella ya no tenía pokemones en óptimas condiciones para pelear. Las pequeñas reacciones entre ataques de fuego y agua creaban otra oportunidad para escapar. Mike estaba agotado, ya no podría seguir el ritmo. Con esfuerzo Agatha trepo por último, el chinchou estaba en su hombro, cubriéndole la retaguardia.


    Dos ráfagas de fuego se acercan, Mike logra parar una con éxito, la otra a pesar de no ser tan fuerte, impacta en el abdomen de Agatha. El dolor no se sentía por la adrenalina, pero no se podía mover, se sentía paralizada. Leona con fuerza le toma la mano izquierda y la termina jalando, su cuerpo cae torpemente sobre el concreto de la azotea.


    Jadeaba, no sentía esa parte del abdomen, Leona intentaba hablarle. Su coordinación era inestable, no podía pararse. Su único confort fue ver como aquella imponente figura de dragón blanco bajaba a la azotea. Cristóbal sin pensarlo la carga y la coloca en el lomo. No se quería ir, sin ver a Mike junto a ella. Leona se vuelve a asomar por aquella escalera y levanta a su pequeño amigo, salvándose por nada de quemarse. Había fallado su misión como empleada, pero salvar a unos cuantos pokemon era su premio de consolación.


    (…)


    Ambas chichas están siendo tratadas en un centro de primeros auxilios manuales. Esta recostada. Muerde sus labios para no emitir algún ruido de dolor, las esponjas que raspan su piel de tono amarillenta solo son una preocupación menor. Está ansiosa, trata de no oponer resistencia al tratamiento, no sabe el estado de su Phanpy, sino fuera por Leona, que la cargo como si fuera una niña pequeña ella misma hubiera atendido primero a su compañero.



    Una vez colocadas las gazas en su abdomen, trata de ponerse de pie. No se puede mover, la herida aun es fresca y con esfuerzo avanza unos solos centímetros. Leona la espera a las afuera del mini centro pokemon. Sin más, la ayuda a poder caminar. No le gustaba aceptar favores de la gente, por lo general la ayuda que necesitaba venia de sus pokemon, resignada y un poco molesta coloca su peso sobre la miliar.



    -sobre esa mesa-señala una mesa de madera medio destruida-ahí atenderemos a nuestros pokemon.

    -¿segura que podrás?

    -no… me duele admitirlo, pero yo no puedo curarlos en mi estado. Lo harás tú, te guiare en lo que pueda.



    Leona asintió, y liberaron a sus pokemon. Primero fueron los de la recluta. Con los primeros intentos de atenderlos, Agataha noto las ciertas nociones que tenía, pero eso no era criarlos bien, solo era curarlos como si de humanos se tratara. Una batalla entre egos.



    -¡no! ¡Así no se hace!-le reclamaba Agatha como si de una madre se tratara- al limpiar las heridas del pokemon puedes exponerlos a una infección.



    Era como una madre, su carácter temerario y autoritario. Regaño por lo menos 20 veces a Leona antes de acabar de tratar a sus pokemon. Vio por un momento su vivo recuerdo, hace 20 años, una niña intentando ser feliz aprendiendo de sus pokemon. Y el cómo sus padres la regañaban por dejarlos rasparse y dañarse por descuido. Este momento le agrada, no quitaba una pequeña sonrisa de nostalgia. Podría hacer lo mismo con Leona, ella no era mala, solo estaba un poco perdida.

    Ahora mismo, Leona no era más que una entrenadora tibia. No tenía figurado un camino para ella, ¿campeona, criadora?. Tomo una decisión, de ahora en adelante la ayudaría, le enseñaría a comprender a sus pokemon antes de que sus caminos se alejaran. Le preocupaban sus pokemon ante todo, algo que no había sentido se presentó frente a la trentino, un extraño calor hogareño, hacía tiempo que no lo sentía frente a alguien.



    (…)

    Pasado el día conoció a los integrantes del grupo 33. Algunas buenas personas como Leona, otros sencillamente abusivos como Cheza, pero ningún entrenador detestable, se formó un buen grupo. No le gustaba interactuar con todos, pero era una orden, ella cumpliría su trabajo, no podría hacer otra cosa. Sus pokemon estaban un poco cansados, y su salud no era la óptima para hacer algo más que recostarse en el hotel y dormir un poco.



    Entre la lista de sujetos, había uno con el que quería hablar. Jack Baltimore. Un sujeto ajeno a la situación, que logro ser reconocido entre los ganadores de la medalla escarcha, le parecio un buen compañero, compartían ideas, y particularmente ese gusto por la pesca. Fue en camino, a paso lento y con una muleta de madera, pasos pequeños, trayecto largo. Jack por suerte apareció no muy lejos de su habitación.



    La medalla escarcha, era de los únicos que no relucia su medalla a todo el mundo, eso era un buen detalle;no andar por ahí fanfarroneando presumiendo una precea que a los demás solo les recordaba el sufrimiento por todos los pokemon fallecidos y heridos ese dia. EN definitiva, era un buen tipo.



    -¡hola!-le saludo llamando la atención del moreno-¿jack verdad?-sabia la respuesta, solo quería socializar un poco.

    -si-respondio tranquilo el joven-¿eres quien me entregara mi llae? No he podido encontrar a tu compañero.

    -¡no solo vine a entregarte la llave! Vine a tener una charla de pescador a pescador.

    -no puedo considerarme pescador ¡pero me encanta el mar y los pokemones de agua!-emocionado saco a su Marshtomp. Agatha sin pensarlo se deja caer sobre el pokemon, este la atrapa y lo toca como loca.


    -complexión un poco más que el promedio, parpados agrandados, cachetes regordetes, un azul más fuerte que el de los machos. ¡Felicidades! Estas a punto de evolucionar.


    Jack sabe que es cuestión de tiempo para que lo haga, acepta de buena gana el comentario de Agatha. Ve un poco de dolor y se apresura a levantarla.


    -y bien-Jack cae en el pequeño bucle de la incomodidad

    -¿y bien? ¡Vayamos a pescar mañana! Mi familia quizá nunca será reconocida como la tuya, pero éramos pescadores hechos a la antigua. Nada más que un sedal y una caña de madera, era buenos tiempos. ¿Cómo caza tu familia? Con redes, pokemones o carnada.

    -te lo mostrare luego, ahora necesitas descansar-Agatha levantando la mano en señal de aprobación.


    (…)


    Era una noche de verano en la vieja Aiwass, el clima era perfecto, un pequeño calor veraniego acompañado de quizá algunas pequeñas lluvias. La gente del viejo puerto arcadia se forma en una media luna, era una de esas noches de viejas historias hogareñas. Callahan era guiado por la pequeña Agatha y su padre para alcanzar un pequeño lugar en el centro.


    No había pasado más de 2 meses del arribo del profesor a las inexploradas costas de Aiwass. Todos sus acompañantes se habían propuesto enseñar todo lo nuevo que acontecia al mundo. Llegaron a la conclusión que llevaban ya más de 80 años sin que nadie pisara las viejas tierras. La gente comenzaba a usar cosas como la electricidad, y las pokebolas eran una clase de atracción para todos.


    Una pequeña anciana, de nomas de 1.55 camina con un baston de roble. Agatha le dice al rubio que ese baston lo traen todos los viejos profetas y conocedores de su pueblo, es un privilegio sin duda. Sus ropas son fundamentalmente un abrigo hecho de piel de ratatas, decorado con plumas de Oujotai, que los mismos dragones habían regalado a los humanos décadas atrás.


    -¡contaran la leyenda!

    -¿Cuál leyenda? Pregunto asombrado Callahan, sin duda escuchar una historia local le daría información acerca de la nueva zona.

    -¡la leyenda de la llama y la luna! Nuestra creencia más importante-la pequeña niña salta sobre su asiento y comienza a hacer ademanes de modo que Callahan pudiera entenderla.


    (…)



    Estaba enojada, no podía tolerar la actidud pedante de Cheza. La había retado a un duelo pokemon. Agatha detestaba eso, las peleas por fama y medalla eran una pérdida de tiempo, y ver sufrir a sus pokemon golpeándose hasta que uno quedara inconsciente era inaceptable. Este favor era para Kiliha, la cual para sorpresa de la Trentino resulto ser una chica algo manipuladora, bastante singular para su edad y su lugar de origen.


    La noche anterior al duelo busco a Kiliha por el hotel donde se hospedaban. Estaba a las afuera de su puerta, había tocado 2 veces y no había señal de la chicha de Aloha. Sus pokemones la acompañaban, el recién agregado al equipo, Oujo; él no tenía un nombre, y esta sería la única vez que no se lo pondría. Ella respetaba las creencias de sus tierras, y debía respetar a su compañero.


    Sin previo aviso el pequeño dragón se acercó a la chica que la tomo desprevenida. Oujo parecía ser feliz con la pequeña, subía por sus hombros, se dejaba abrazar, sin duda hacían una buena combinación. Agatha no inicio la conversación, vio seriamente a Kiliha, aplicaba cierta fuerza a la muleta de madera, la cual en los días posteriores seguramente ya no usaría.


    -¿así que tú eres la pequeña pero-evolución de Oujo?-le da una pequeña baya roja. Oujo grita de emoción y sigue cayendo y trepando por su cuerpo

    -Kiliha… estoy aquí por la batalla-su tono era serio, raramente visto por los que la conocían-estoy segura que la conoces. La chica revelación, la falsa campeona de Kalos ¿trataste a sus pokemon cierto?

    -sí, no estaban en el mejor estado

    -exacto. ¿Viste su pelea? –la chica niega- Solo la vi por una ocasión. Una entrenadora abusiva como ella no merece tener acceso a cualquier pokemon. El mundo piensa que cualquier persona es apta para cuida de un pokemon, cuando no pueden cuidarse ellos mismo.

    -¡e-so no es cierto! Ella no es como piensas

    Agatha se sorprende, ella mismo vio el expediente de sus pokemon. Tenía todo el reporte de Cheza, y era una entrenadora abusiva. No se puede tener a los pokemon tanto tiempo en la poke ball, eso afecta su desempeño mental y físico. Hace años, al ver ese combate se maldijo a si misma de gente descuidada como ella. Por eso ella nunca sería entrenadora, los pokemon son amigos, no armas que sacrifiques para obtener un título.

    -ella lo es, te lo demostrare mañana. Ella fue algún día, alguien tan apasionada por los pokemon como tú y yo. Si ella demuestra un cambio en su actitud, se notara en todos sus compañeros. Acepte el reto, pero a cambio de ello, tu deberás ser su propia criadora. Repórtame el avance de sus pokemon en unas semanas, si ella mejora le ayudare a cumplí su meta

    -¿su meta?

    -ser campeona.

    (…)


    La lucha continuaba, Mawile se caracterizaba por aguantar como un férreo árbol. Sus pies estaban aferrados al suelo, resistiendo el daño y evitando una parálisis. Parecía el mismo movimiento que había hecho luchando con la campeona pokemon. Esta batalla nunca fue pensada para que ganase alguien, era más bien una evaluación médica.


    -pistola burbuja-cambio de táctica, el trueno no le revelaría nada. Mawile miro de reojo a su entrenadora.


    Mawile salta rápido, evadiendo el simple ataque y llega a su víctima. Cabeza hierro es activado, la parte detrás del rostro de Mawile se ilumina, tomando un color metálico que recubre toda su mandíbula. Chinchou intenta escapar, no recibe de lleno el golpe, apenas un pequeño rose que lanza al pez unos metros hacia golpear un poco con el suelo.


    Agatha repite con varias pistola agua, Mike se nota agotado, y no es para menos. Solo espera el momento adecuado. Mawile carga contra él, repitiendo el mismo ataque. Chinchou no huye, y lanza rayo hielo en dirección de su oponente, esto no lo para. El golpe es duro, y deja mal herido a Mike, el cual de una de sus antenas sale un poco de sangre.


    El sacrifico de Mike fue suficiente, el hielo hizo estragos en Mawile, no lo parece, no se ve a simple vista. Pequeñas manchas blancas en algunas parte del cuerpo. Jadea un poco, lo suficiente como para saber que el estado del pokemon es pésimo. Puede ser que no lo haya sacado de la pokebola en mucho tiempo, que la alimentación no sea la adecuada. Su resistencia es grandiosa, sin duda algún día fue un pokemon a la altura de un campeón, ahora solo es una sombra de lo que algún día fue.


    -Tu pokemon aguanta bastante, lo hace por orgullo-vocifera- si supieras como es el estado de tu pokemon, nunca habrías aceptado este enfrentamiento. ¡Ese maldito orgullo de entrenador!-señala al pequeño dragón que entre al campo de batalla


    -ataque rápido.


    Oujo no sabe qué hacer, es su primera pelea. Mira a Agatha asustado, ella le sonríe y con su mano hace un gesto, que debe ir volando hasta golpear a Mawile. Con cierta desconfianza alza sus alas y vuela directamente hacia donde está, el ataque no es muy rápido, pero servirá.


    El pequeño dragón se estrella de lleno con Mawile, golpea aquella boca larga que colgaba de la nuca del pokemon eléctrico. ¿Sin sensación? Algo andaba mal, algo que solo Cheza sabía. ¿Realmente en qué estado estaba sus pokemones?. Oujo comienza a llorar, como si de un niño se tratara, el llanto hace retrocederé unos pasos a su oponente, el cual reacciona y prepara cabeza de hierro para acabar el combate.


    -tu ganas-vocifera Agatha molesta

    -¡esto no es ganar!-le responde Cheza furiosa

    -una batalla no se gana solo porque los pokemones del rival no pueden continuar-Cheza se enfurece más al oír esto, es como si Callahan en persona estuviera hablando-¿vas a terminar la pelea? Adelante, golpea a Oujo, el pobre nunca ha peleado, solo has que reafirme lo que pienso de los entrenadores como tu ¡adelante, ataca! ¡Un título no hará que tus pokemones te perdonen por lo que les obligas a hacer!


    El comentario hace explotar a la rubia, la cual se acerca con furia a donde estaba, la sujeta del vestido y la mira fijamente. Solo una cosa confirmaría si ella podría regresar al camino adecuado o si se volvería una entrenadora detestable.


    -¿sabes algo más? Yo al igual que Nahoiro, soy empleada de New Light, y déjame decirte esto. creemos en el bien que les hacemos con nuestras acciones-mentía.

    No le gustaba llegar a este punto, no quería ser muy dramática, pero sentía que Cheza no lo entendería de otra forma. Ese Mawile tenía serios daños, estaba segura que el resto de su equipo se encontraba así. Muchos entrenadores cometían errores, los pokemones son seres vivos, no siempre aguantaran un ritmo de batallas tan desgastantes. Esto era ¿el camino a la salvación o a la perdición?

    (...)
    Legend12Legend12 te dije dude, no te iba a dejar colgado ._.7
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    Última edición: 11 Feb 2018
  10. Mr.X (Del)

    Mr.X (Del) El que hace algo?

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    Capitulo 03, Parte 1: La ultima ceniza.


    Era una tarde lluviosa en Ciudad Cerezo, Nick estaba como siempre leyendo posts o noticias en su computadora mientras tomaba un café caliente, Fletchling estaba volando por los alrededores de la habitación mientras el joven bajaba sobre noticias alucinantes, Pokémon variocolor de colores que nunca habían visto, hombres que aseguraban venir de un Ultraumbral, e incluso historias de fantasmas de Hoenn y Johto, mientras navegaba encontró un artículo sobre Callahan y sus contribuciones en una región llamada Aiwass, que la habían llevado a ser un centro turístico y un destino casi obligado para visitar si estas haciendo tu viaje pokemon todo esto con la ayuda de una organización conocida como “New Light”—¿Uhhmmn?


    Después de revisarlo un poco se sintió asqueado con como trataban a ese tal Callahan en el artículo, haciendolo pasar como un mesías; quería investigar un poco mas sin embargo el tímido NEET paso de indagar mas al respecto y decidió ver videos de Litten y Skitty en su lugar, un abrir y cerrar de ojos tuvieron que ocurrir para que Nick regresara a su escenario actual, las calles de Cirse seguían en llamas, mientras las sobrevolaba con el Braviary de la chica ubicándose con destino al puerto.


    Mientras pensamientos confusos invaden al dúo a la vez que se preguntan cómo diablos habían llegado a esta situación, Nick solo tenia ojos para la pokebola de Ralts, la angustia de como se encontrara lo invadía, por su culpa estaba en la situación actual y no podia dejarlo solo.


    Tras llegar al pueblo se dirigió apresuradamente a donde se encontraba alguno de los miembros de New Light para que curaran al pobre ralts mientras le hacía un gesto a Tallulah para que entendiera —Ay—seguido de un suspiro y una mueca de sonrisa, la chica de piel caramelo le hacía un gesto de despedida a Nick.


    —¡!


    Apunto de entrar en contacto con los miembros de aquella organización el joven con una mala afeitada se da cuenta de su error—[¿Y si New Light es el que ha ocasionado toda esta mierda?] —Razones no le faltaban para sospechar, y mientras podía reaccionar, se dirigió hacia un callejón mientras tenia un escalofrío de lo que había ocurrido horas antes.


    Al sacar a Ralts de su Pokebola, vio aterrado la verdad —No… no puede ser… —El pequeño Ralts se podia parar, y le sonreía a Nick mientras levantaba ambos brazos para abrazarlo, uno de esos brazos desprendiendo un poco de sangre proveniente del hombro… —[¡La pokebola no lo curaría idiota!]—Lo cura con las pocas bayas que le quedaban, a la vez que le hacia un cabestrillo improvisado con una de sus camisas de su bolso, en la pantalla se transmitía a Callahan hablandole a la gente en la plaza principal mientras le otorgaba una medalla al joven que había visto en la mañana de pelo castaño y capa.


    Nick observa la escena en silencio.


    -[​IMG]-​


    Horas pasan en el hotel ubicado en la parte este de Cirse después de que Nick se dirigiese allí desde el puerto, parece que varios se han reunido en este hotel, la excusa es haber sobrevivido al apocalipsis en el centro de Cirse; después de un primer encuentro un poco desafortunado con sus compañeras en el pasillo con las habitaciones doscientos dieciséis y doscientos diecisiete; —[¡El confundir tu habitación es algo bastante patético Nick! Mas si se trata de las habitaciones de 2 chicas menores a ti] —Tras esto el joven admira su propia habitación —¿….215?—no habia razon para sorprenderte y aun asi Nick lo hacia, solo por no tener que vivir esa mala suerte otra vez se sorprenderia hasta de que un Durant estuviera de mal humor además de que levantara 8 veces su peso. Tras dirigirse a la ducha unos minutos bastaron para que Nick se aterrara de nuevo, es imposible que seas tan tonto, mientras las cortinas de su ducha se abrían tan solo había podido ver un pequeño mechón rubio desaparecer en milésimas de segundos.



    Leona, pelirroja de 19 años con apariencia más que aguerrida a la que cualquier Ranger tendria envidia, y Cheza de 18 una rubia un poco desarreglada sin embargo parecía tener una gran virtud; mas para el pesar de Nick con esta última ocurrió aquel percance que le costó un susto y la vergüenza propia, era natural, Nick había abierto la puerta de una chica cuando no debía, era un suertudo ala que el karma y la naturaleza lo había abofeteado y seguiría abofeteando hasta que no pudiera respirar… eso es un intercambio equivalente después de todo.


    Tras salir cuidadosamente de su habitación por sentir la culpa de lo que había sucedido, Nick cruzo miradas de nuevo con el pelirrojo del café en la mañana, estaba acompañado de un chico con una chaqueta de colores rojos y blancos, tenía el cabello marron con algunos mechones rubios. El chico con 0 experiencia en sociedad les hace un gesto de saludo mientras sonríe, a lo que el pelirrojo levanta una ceja y alza un poco la mano, el de mechones rubios solo lo mira algo serio, Nick mantiene la mano levantada sin recibir respuesta de uno quien lo mira con una expresión de seriedad serena mientras el otro tan solo le da un pequeño saludo con una expresión no muy alejada del primero, Nick luego de quedarse con el saludo y la sonrisa totalmente nerviosa, se retira de la escena cortésmente como si hubiese sido derrotado por la vergüenza y los estándares de la sociedad, sin embargo el chico piensa claramente lo que sucede —[Esta gente ha sobrevivido después del infierno de hace unas horas, no puedo simplemente saludar como si esto se tratara de una excursión]


    Tras establecer que no todo el mundo era tan estúpido para no leer el contexto de la situación Nick se dirige a buscar a aquella rubia que era la sospechosa más obvia del caso de las cortinas abiertas, claro podría ser la otra rubia que lo había salvado en la ciudad ya que por el extraño sentido del humor del destino, mundo, dios o quien quiera que sea tan retorcido para hilar los hilos de esa manera, aun así Nick se preguntaba a donde habria ido, tal vez solo para excusar su comportamiento reconociendo las habitaciones, sin embargo fue diferente, se encontró al chico que había sido premiado por Callahan, tenía ganas de decirle varias cosas acerca del incidente pero solo pudo saludarlo sin temblar —Hola —El joven solo pudo devolverle el saludo de manera calmada y algo sonriente aunque la sonrisa apenas se notaba —Mi nombre es Darent,¿ y el tuyo?— decía amablemente el joven con cabello castaño mientras observaba a Nick quien le devolvió el saludo —Mi nombre es Fukku Nikkusu Nick para los amigos.

    Tras decir esto Nick siguió buscando a Cheza por el hotel, hasta toparse con Leona quien estaba esperando explorar un poco, despues de tener una charla con su otra compañera de habitación Nick pasa el tiempo recorriendo el hotel con ella hasta que se hace tarde.


    En la noche Nick finalmente encuentra lo que estaba buscando, por una pequeña ventanilla de una puerta en uno de los distintos pasillos encuentra a la chica rubia que le había jugado la broma horas antes, Nick observa que se encuentra con una chica menor, de unos 12 o 13 años de tez morena y pelo encrespado, estaba junto a la rubia y parecía tener lo que era un pokemon recostado mientras las dos chicas lo miraban con preocupación.



    —Mawile….— Nick entiende la situación y se aleja consternado…— [Supongo que todos hemos pasado por cosas horribles en el ultimo dia…]— Deja salir a su ralts quien tiene un pequeño vendaje en el brazo mientras este lo sigue con curiosidad, pero lo sigue incondicionalmente, tras pensar un poco en el destino de los jóvenes que estaban en el hotel junto con el Nick siente un alivio y sin darse cuenta habían pasado varias horas, los destellos débiles pero intensos del sol dando iluminando lentamente mientras lo llevaban a la terraza, luego de un rato reconoció una silueta familiar.



    -[​IMG]-​


    — [¿Motes para mis pokemon?]— Nunca se le había pasado por la cabeza, aun asi sintio que podia ponerle alguno a cualquiera de los Pokemon que tenia alli… — [Fenix…. (?) ¡Nah!]— No era de ponerle nombres o como comunmente se les decía, motes a sus pokemon; sentía que los volvería una mascota, y no quería que tratarlos de alguna manera que no fuera como a un igual. Luego de regresar otra vez a la realidad se encontraba lejos del hotel, Fletchling había huido junto al Togekiss de Cheza, parece que varios pokemon habían desaparecido repentinamente hacia el bosque.


    Ir hacia el bosque… el viento soplaba con la mañana fría y soleada Nick esta era tu oportunidad para ir a un bosque como si fuera una aventura de verdad ¿no la vas a desaprovechar o si? No sabia si era su propio pensamiento el que decía estas palabras o solo un intento del narrador para que se moviera de alguna vez, pero Nick decidió que la seguridad del pequeño pajarito de Kalos era primero. Sin vacilar se dirigió al bosque donde las demás personas que había visto por el hotel se unían a él tratando de recuperar a sus pokemon.


    ¿En verdad New Light estaba tras esto controlando a los Pokemon de los demás? Nick se acercaba a su destino con cada paso que daba.




    ____

    Capitulo 03, Parte 2: La primera llama.







    De nuevo en el hotel al este de Cirse el idiota de camiseta leñador no podía creer todo lo que había pasado en el bosque, aquel pokemon extraño, ¿new light no era tan malo? — No puede ser solo eso ¿verdad?


    Nick se encontraba con forzando su puño mientras pensaba en Fletchling —[Fui un idiota por haberlo dejado… ¿que diablos me paso? ¿como es que he vuelto a ser un imbecil? ¿porque sigo en esta región de mierda?]— Ahora no era tiempo para forzarse a pensar eso, los demas estaban empacando para dirigirse a su destino.


    ¿Y Nick?



    ¿Acaso no queria recorrer las zonas donde se supone que salen fantasmas en Kanto? ¿Acaso las torres de Johto y la mitología con aquellos pokémon alados y las leyendas de Unown no le atraían? ¿no queria sentir la ceniza que había escuchado de internet que se podía encontrar en la ruta 113 de Hoenn? ¿no quería ver el hielo del monte corona por el mismo?¿Es que los rascacielos de su ciudad de origen en Teselia no le atraían? ¿No había disfrutado acaso de ese atardecer en Luminalia la ciudad del amor?¿No sentia interes en sentir la brisa del tropical de Alola? ¿No había venido a Aiwass por una razón? ¿Acaso su hermano renunció aunque todo sea tan oscuro y desesperanzador ? y si lo haria… ¿Por que tenia que hacerlo él?


    — ¡AHHHH!


    — [Recuperare a mi Fletchling y supere esta absurda región… asi sea lo ultimo que haga…]— Nick estaba decidido para su poca fortuna su cuerpo no reaccionaba mientras decía esto — Maldita sea.

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    El viaje en avión fue relativamente corto, Icaros estaba delante del chico que había dormido poco y tenía una clara falta de energías en su cuerpo, no era una ciudad tan imponente como Cirse sin embargo era lo suficientemente grande como para perder a una persona que lleve 2 o incluso 3 años viviendo en ella. Solo cayo en la cama del Hotel en la ciudad hasta el dia siguiente.




    Tras encontrarse de nuevo con la chica de pelo rubio y tez algo oscura Nick se dirigió a esta, parece que el pobre idiota tiene suerte con las rubias, con solo 2 Pokemon y en sus estados iniciales no podría durar otra vez si aquel Pokemon legendario el cual podría considerarse aún peor que el ave maligna de Kalos que salía de una crisálida. Tallulah lo lleva hasta una parte alejada de la ciudad, según la entusiasta chica Nick no podría seguir con sus ahora 2 Pokemon sin obtener experiencia de batalla.


    Para Nick era confortable el poder ver que por lo menos Talullah y algunos otros mostraban un entusiasmo diferente tras todo lo ocurrido. Por eso Nick debía proseguir sin dejarse caer.Tras movilizarse por la ciudad, Talullah quien parecía conocerla lleva al inexperto hikikomori hasta las afueras de la ciudad —¿Habías venido antes?— La joven de trenzas se gira para mirar a Nick y con una sonrisa le responde — No.


    Nick algo decepcionado por la respuesta de la chica quería enfrentar el reto y se adentro mientras caía la tarde a los campos rurales que dejaban ver a la ciudad imponente en el fondo. Unos anillos brillaron en el atardecer mientras alrededor de estos una pequeña criatura oscura miraba fijamente al joven que tenía frente a él —Así es Nick,¡ trata de atraparlo! —la chica le gritaba a Nick mientras este sacaba de su Pokebola a Popplio.


    —¡Rayo burbuja! — La pequeña foca había escuchado al chico que improvisaba sin saber muy bien lo que estaba haciendo pero trataba de acertar sus disparos a la sombra escurridiza quien no dejaba de perseguir a la foca. Se acercaba para tratar de pegarle —¡Recuerda al Totodile! No te acerques mucho— La pequeña obedecía a Nick tratando de mantener distancia pero no era muy fácil, pues el pokemon tan negro como la noche era aun mas rapido que la pequeña.


    —Tch.


    Nick regresa entonces a la pequeña a su pokebola y saca a Ralts, quien parecía estar curado de sus heridas de hace 2 días, sin embargo tenía la marca en el hombro de aquellos dientes del Totodile.


    —¡Ralts, cuidado, trata de usar confusión sin acercarte mucho—Sin embargo el ataque de Ralts era inútil y el pokemon saltaba entre el pequeño como si se estuviera burlando de éste. Ralts parecía estar enojado por no poder darle así que intentaba las confusiones aun mas fuertes sin poder detener las burlas de la sombra.

    El Umbreon estaba dispuesto a terminar con la pelea, pero algo lo inquietó, el Ralts brillaba, no, solo sus ojos brillaban mientras miraba enojado al pokemon, junto sus manos —Uuueeee— decía el Ralts mientras concentraba energía en sus manos y la liberaba en un golpe similar al que Popplio había hecho en su pelea contra el Totodile salia mientras una energía cubría al pequeño, era…


    —¡Voz cautivadora!— La energía rosa era disparada directamente hacia el Umbreon que recibió el golpe por sorpresa sin saber de que se trataba, Nick estaba estupefacto, sin embargo despertó de repente.


    —….



    Tomo una pokebola de su mochila y la lanzó al desprevenido Umbreon, mientras esa pequeña esfera se movía representando la lucha del pokemon el cual no queria ser totalmente capturado, no se rompía; la pokebola se movía violentamente giraba, volteaba y saltaba pero cada vez mas perdia la fuerza, hasta que se detuvo, tras esto Nick dejo salir de su encierro a la sombra de 4 patas quien no le dirigió la mirada, sino en cambio se disparó directo al pequeño ralts, de alguna manera parecía que se sentía superado, y aun asi con algo de dificultad parecía que lo reconociera, el Umbreon después olfateó a Nick, y cerrando sus ojos dejo de él aun confuso joven lo devolviera a su pokebola.



    Tras esto Tallulah dejo en un lugar cercano a la plaza a Nick quien salió corriendo sin ver al frente mientras sostenía la Pokebola, volvería a por Fletchling… cuando tuviera el poder necesario, su Pokemon Fuego/Volador —[Espera era solo Volador y no Fuego/Volador ¿cierto?]— En ese momento pensó en todos los legendarios que había visto en este pequeño rango de dias, mientras una pequeña sonrisa empezaba a salir de él como si algo se le hubiera ocurrido —[Fuego/Volador ¿eh?]—Mientras en su cabeza muchas ideas extrañas aparecían una tras otra y él corría sin ver hacia el frente, inminentemente se encontraría con cualquier persona normal con 3 dedos de frente que no corriera sin mirar al frente ni a dónde se dirige.


    —¡Auch! P-perdon no te vi estaba corriendo distraido….—decía nick algo timido sin fijarse mucho en quien había sido su víctima.


    El chico de cabello marrón y mechones rubios que tenía al frente actúa de manera calmada y se incorpora junto un pequeño Torchic que llevaba en el hombro—Sí, está bien... ¿Nos hemos visto antes?



    —Espera, creo que estabas en el hotel y con todo lo que paso en el bosque...—Nick de repente perdio un poco la emoción que llevaba.


    —Sí, te vi en el castillo, llegaste junto a Cheza. —Parecía que conocía a aquella chica rubia del hotel— ¿Tú eres...?



    —Ah sí, perdona, mi nombre es Nick, Fukku Nikkusu en realidad sin embargo creo que prefiero el seudonimo, es para tener mas confianza— De alguna manera u otra Nick se encontraba relajado mientras se relacionaba con este chico, tal vez pensando en las cosas que le estaban sucedido hasta ahora.


    —Nick entonces. Yo soy Liber al vel Legis. Liber o Legis, como quieras. — sonriente esbozaba su sonrisa y estiraba una mano de manera natural al infractor que lo acaba— que todos hagan siempre lo que quieran.

    Nick se sintió aliviado y le devolvió el saludo estrechando su mano mientras sonreía —Legis, un placer, y ese ¿Torchic en tu hombro?—el joven con camisa de leñador se sentía intrigado por el pollo que llevaba al hombro.



    —Se llama Firo. La obtuve poco antes de llegar a la región. —La acariciaba de manera natural mientras el Torchic se relajaba— Es pequeña, pero ya conoce buenos pasos.


    —Kuee~ dejaba salir la pequeña pollita anaranjado.



    —Firo ¿eh? Un placer Firo—mientras observaba a la ave naranja no se pudo olvidar del Fletchling, Nick suspiro y siguió sonriendo hasta que de repente racionalizo—¿Pasos?


    — Sí, mira esto: —había lanzado al pajarito hacia arriba con su mano— ¡Firo, Danza Pluma!


    —¡Kuee~! —Giraba mientras un brillo rodeaba su cuerpo, aunque Legis no parecía muy feliz, lo atrapo un poco decepcionado—La última vez fue más espectacular…


    Nick se sorprende al ver el espectáculo como si fuera un niño sin darse cuenta de la verdadera magnitud y de que no era para tanto—Wow, ¿y puedes hacer eso con otros Pokemon?—Decía el adulto con mente de niño como si cualquier persona pudiera hacerle un espectaculo magico en medio de la calle…

    —Lilly también puede —El chico con los mechones rubios señalaba a un Lilligant que no había notado que estaba en esa posición, mientras el pokemon flor le hacía una reverencia—Todos mis pokémon saben bailar... pero en este momento sólo ellas dos.


    —¿Bailar? —Los ojos del chico brillaban—Supongo que te habrá costado lo suyo que aprendieran a hacer eso, yo no creo que lo lograría, ni siquiera se como volver al hotel—Nick estaba algo avergonzado mientras miraba alrededor tratando de recordar el camino de vuelta.


    —Tuve una buena maestra. Me enseñó lo que sé acerca de la danza, y cómo enseñar a mis pokémon también. Y el hotel está... por allá— señalaba sobre el hombro de la camisa a cuadros de Nick— Si vas más o menos en línea recta en esa dirección, vas a llegar.


    Nick le sonreía mientras se imaginaba al chico bailando junto a sus pokemon, de repente se sintió algo ridículo por imaginar aquello —Gracias, creo que hubiera vagado sin rumbo un buen tiempo— Nick le sonreía mientras seguía su camino hacia delante sin mirar hacia atrás, esta vez como un humano comun y corriente.

    -[​IMG]-​


    Tras un dia en la ciudad de Icaros Nick estaba exhausto, de vuelta al hotel entonces se encontró con el joven de la capa y el cabello castaño —Darent, ¡por aquí!


    El chico algo cansado le responde al enérgico pero cansado Nick— Hola... Nick cierto?


    —S-si, ahora sí formalmente... han sucedido muchas cosas últimamente, pero no puedo evitar preguntar ¿de donde eres? si no te molesta la pregunta.—Nick queria seguir su ronda de socializaciones desde que capturó a Umbreon.


    —Ni que lo digas, estos días... Soy de Johto.


    Después de haber superado un poco el temor del primer impacto, Nick dejó de lanzar esas palabras de forma tan nerviosa, y le sorprendió el origen del chico —Johto ¿eh...? Yo soy de Teselia, sin embargo he vivido desde hace más de 15 años en Ciudad Cerezo, en Johto.


    —Ohh en serio? que curioso, mi último viaje antes de venir, fue por Teselia— Asombrado el chico de la capa se anima a hablar un poco con Nick quien estaba sorprendido, nunca había tenido esta clase de interacción que no fuera detrás de la pantalla, y más aún con esta clase de coincidencias—¿¡En serio?! Yo naci en Ciudad Porcelana, y la verdad es que no recuerdo mucho de eso, sin embargo creo que participe en alguno concursos de nado y de pokemon bebé aunque la verdad no los recuerdo muy bien— Sin quererlo el oriundo de Teselia había soltado parte de su vida a una persona que hasta hace poco era un completo extraño.


    —Ohhh es una bella ciudad, estuve poco tiempo allí, pues mi objetivo fue conocer las ruinas del desierto, que por cierto, son hermosas.


    —¿Te gustan las ruinas? —Pregunta Nick de manera concreta sin haberse dado cuenta que el propio Darent ya habia contestado la pregunta, aun sin dejarlo contestar el joven de camisa de leñador se aproxima nervioso a decir—Claro que te deben gustar, jajajaja es decir, el mundo tiene cierto encanto en su historia.


    Darent parece empatizar con Nick— Así es, nada tiene sentido sin la historia, y las personas deben interesarse por ella pues es lo que define a la gente que vive actualmente.


    Después de sentirse aliviado por corregir su propia equivocación, Nick suspira y piensa en lo que han vivido en conjunto el grupo de entrenadores que ahora parecían compartir un "destino" —.... Una matanza en Cirse y luego ese bosque...- después de suspirar nuevamente Nick, deja de mirar hacia el cielo y centra su atención, en el joven que tiene enfrente—Supongo que eso no puede ser llamado historia... ¿o si? habia escuchado de Pokemon que son destructores, pero esto....— Al chico de 21 años se le hacía difícil hablar mientras destacaba una seria mirada en él— Aun así supongo que tu ropa dice que estas preparado para la aventura en cualquier momento, supongo que podremos afrontar esta situación juntos—Decia Nick con una sonrisa calmada y estirando su brazo para estrechar la mano de Darent.


    Algo sorprendido Darent responde estrechando igualmente su mano— Hay leyendas en todo el mundo acerca de entes que causan destrucción, parece que aquí esto ya ha sucedido... pero ciertamente en grupo hay más probabilidades de salir de esta situación tan complicada


    —Creo que somos personas bastante interesantes, y ahora mas que nunca supongo que tienes razón—Recordando las personas que había visto desde que bajó del avión, Nick decidió sonreír ante estas circunstancias mientras sostenía la pokebola del pequeño que había capturado hace unas pocas horas.... —creo que nos llevaremos bien, no dudes en decirme si necesitas ayuda en algo, aunque soy un poco torpe y no soy muy experimentado como entrenador—Decía rascando un poco su cabeza sobre su gorra y sonriendo algo avergonzado—Igualmente, si quieres saber algo de historia y arqueología puedes contactarme— Darent se despide mientras Nick sigue adelante.


    No dudes en avanzar Nick.

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    Wow... esto ha sido... "interesante" xD gracias a WikiWiki y a inserte-fic-inserte-fic- por dar la chance de continuar, esto ha sido bastante accidentado pero porfin lo pude hacer, a WikiWiki y a OgaOga por rolear y ayudar a que pudiera postear, MerinareMerinare y Legend12Legend12 trate de compensar las partes de la actu pasada, cualquier cosa duda o algo raro que les paresca, un hechizero lo hizo, para todo lo demas master card
     
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  11. Hotaru1214

    Hotaru1214

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    El alejarse de Zoroark era algo que nunca le había pasado por su cabeza, no era más que una idea sinsentido la cual no había contemplado de ninguna manera. Hasta ahora. Por otro lado, su visita algo estrepitosa a la nueva región de Aiwass era algo que había imaginado de una manera más amigable, un paisaje de ensueño con pokemones fantásticos que muy seguramente no había visto en otro zonas. Seguramente entre sus ideales se podía encontrar algo de verdad, pero con los recientes acontecimientos, su mundo de ensueño comenzaba a desdibujarse.

    Ahora debía ir a la ciudad de Ícaros, sin conocer lo suficiente de la ciudad de Cirse, con lo que en parte lamentaba el no recorrerla de manera adecuada, pero ni modos. Llegaría hasta donde tuviera que hacerlo con tal de encontrar a su pokemon siniestro.

    Reunieron a varios de los sobrevivientes del “simulacro” que no terminó de comprender y les dieron la opción de alojarse en un hotel de la ciudad amparado bajo una compañía llamada New light; por lo menos poco a poco iba recogiendo los retazos que le permitieran organizar el mapa mental de la actual Aiwass.

    Terminó metiéndose con cuanta persona lograba entablar una conversación. De ese modo logró distinguir a un joven de cabello rojo y bastante alto, así como a una joven de una apariencia algo… ¿triste, sombría? Con un vestido bombacho y con varios pliegues que bien podría significar un traje listo para un baile de presentación. De igual manera, vio a algunos otros que también reflejaban en sus rostros las difíciles condiciones por las que habían tenido que pasar en su llegada. Tenía mucho que comprender.

    Por ahora simplemente decidió seguir charlando con el chico pelirrojo antes de marcharse al hotel a descansar.

    -Bien, como todavía no entiendo de que va todo esto. Podrías decirme que fue la que pasó en Cir…cirse, creo que ese es el nombre, ¿no?-afirmó el joven con un movimiento de su cabeza mientras Amara intentaba organizar sus palabras para comenzar a realizar las preguntas adecuadas. O por lo menos las que le sirvieran más.-Además, lo del simulacro ese, como que todavía no me encaja y la verdad mí llegada aquí fue lo suficientemente caótica como para que no pensara en nada más, hasta ahora.

    -Supongo-le respondió el joven enarcando la ceja- aunque ser perseguido por pokemones salvajes que asesinaban a otros pokemones así como a seres humanos, no es algo que quisieras vivir a diario.

    -¿En serio?-lo miró con sorpresa como si simplemente quisiera esperar ver en su rostro una sonrisa que le hiciera entender que lo decía en tono de broma-¡vamos! Eso no es posible.

    -Se hace posible si debes correr por tu vida y las de tus pokemones. Y aun así te das cuenta que no es suficiente-le dijo el joven más serio, con lo que ella finalmente entendió que si bien lo suyo había sido un recibimiento terrible, ellos también cargaban con el dolor de sus propias historias-pero ya ves, logramos llegar hasta aquí. Aunque no tan bien como se debería.

    Guardó silencio y se quedó pensativa. El ser compañeros en común por buscar a sus pokemones desaparecidos no era algo muy alentador, aunque viéndolo desde otro ángulo podría haber sido peor. Acarició a bulbasaur mientras le sonreía a Honedge. Volvió a hablarle.

    -Por cierto, me llamo Amara Green y estos son mis compañeros-señaló a sus pokemones-falta uno-suspiró- pero sé que la hallaré-sonrío con gran optimismo.

    - Keynan y estos son los míos-señaló a los pokemones que le acompañaban-aunque también hay algunos que hacen falta.

    No quiso profundizar más en el tema, no sabía si en dado caso no solo había perdido un pokemón porque se lo llevó Devastal o si por el contrario también lo había perdido en esa batalla contra los otros; así que era mejor el no ahondar más en temas que quizás no era pertinente hacerlo en el momento.

    -Entonces…-ella retomó la conversación-eso quiere decir que tampoco eres de Aiwass.

    -No-se encogió de hombros Keynan- llegué hasta aquí solo porque vi una oportunidad más.

    Había tanto por descubrir.

    ……………

    Necesitaba un descanso de por lo menos un semestre, aunque la cruda realidad era que solo tenía unas cuantas horas para reponerse. Durmió lo que pudo, comió hasta hartarse y finalmente decidió recorrer la ciudad de Ícaros. Una arquitectura majestuosa, imponente, llena de detalles en cada roca. Con un tallado exquisito que mostraba el trabajo de los más hábiles escultores. Una brisa cálida, envolvente, sin pizca de hostilidad y que invitaban a dejarse abrazar por sus aguas costeras. Ante una sensación así, ¿por qué en Cirse tenía que haber ocurrido algo tan demencial si a fin de cuentas hacían parte del mismo lugar?

    No hallaba respuestas, así que simplemente quiso recorrer la ciudad. Centró entonces su vista en un joven rubio de gran sonrisa que parecía bailar frente a su pokemón. La curiosidad le ganó, así que decidió acercarse observando con fijación el porqué de la acción.

    -¿Eso Lilly!, no pierdas el ritmo-le sonreía el joven- muévete con soltura que el baile es el mejor remedio para cualquier cosa. Hasta para reparar los huesos rotos y las articulaciones dislocadas-esbozó un gesto de dolor y se mandó la mano a la cintura-tal vez no tanto.

    -¿y quién es esa ternurita?-le dijo en tono consentidor Amara acercándose mientras el joven giró para verla.

    -¿yo? Liber Legis, Liber Alvel Legis para ser más exactos-se tomó con orgullo el borde de la chaqueta-y tú, mi admiradora ocasional eres…

    -Amara Green-le sonrió-pero no soy tu admiradora, preguntaba por ella. Baila mejor que yo y eso que yo tengo dos piernas que se suponen me ayudarían a tener más equilibrio. Pero bueno, cada quien a lo suyo.

    -Es una lástima, pensé que las adulaciones eran para mí-contestó en un tono de falsa tristeza- aunque es verdad que no tengo punto de comparación a Lilly.

    -¿Es un liligant?

    -Lilly, es más…-se quedó pensando- acorde, personal y llamativo.

    -No sé-Amara esbozó una sonrisa, se notaba que Liber era muy allegado a sus pokemones, tanto que darles nombres propios era algo para que les daba mayor identidad. Ella no lo había pensado así, porque simplemente quería conservarlos como eran. No sabía en dado caso, si les daba un nombre, su relación sería diferente.- Y el pequeño,¿ también tiene su nombre aparte?

    La torchic asomaba su cabeza por en medio de la chaqueta, moviendo su cabeza con un gesto de alegría.

    -Ella es firo, un poco tímida algunas veces. Pero es fácil de querer.

    -No lo dudo-estaba cansada así que se sentó en el borde de cemento que sobresalía de la edificación- oye…Si capturaras a Devastal, ¿También le darías un nombre? ¿Cuál sería?

    Se hizo un silencio incómodo, hasta que ella siguió hablando.

    -Lo siento, no sé, solo se me ocurrió. También tendría derecho de tener uno si los demás lo tienen, ¿no? En tu caso-enarboló los ojos.

    -¿Si recuerdas lo que han dicho de él?

    - Algo así como el amo y señor pokemon capaz de destruir todo y a todos a su paso. Pero… igual ¿qué más sabemos?, ni siquiera sabía que existía alguno así ¡y eso me encanta!-esbozó una gran sonrisa mientras miraba fijamente al cielo buscando una silueta que no hallaría allí y una presencia que no llegaría a sentir- Me encanta porque no sé nada, pero lo describen de una manera tan genial que me basta con saber que hay organismos tan maravillosos aquí que a pesar de todo, mi visita a valido la pena.

    -No sé, tal vez debería pensarlo-le respondió el joven sentándose también-lo cierto es que en ciudad corazón no hay ninguno así. Eso es seguro-le dijo con certeza.

    -Ni en Almia-secundó Amara recordando su región natal-por cierto, ¿Conoces a alguno que sea de Aiwass? Sé que podría decirme muchas cosas de este lugar-él se mandó la mano al mentón mientras la torchic se iba hasta su cabeza a picoteársela.

    -¡Agatha! Ella es la indicada.

    Amara se puso de pie, era momento de ir al hotel a retomar fuerzas.

    -Gracias Liber.

    ………

    Batallas pokemon. Habían aquellos que las defendían a capa y espada, también aquellos más conservadores que simplemente las odiaban. Y otros, les daba igual porque era algo ocasional o que simplemente surgían producto del momento. Aunque en esta ocasión, no entendía porque surgía las fuerzas estaban desproporcionadas y por tanto no se podría dar lo mejor. Llegó tarde, así que simplemente como cualquier espectador tomó asiento en lo que primero encontró y se dispuso para ver la pelea entre Agatha y la rubia entrenadora. Bajo esas circunstancias era difícil saber cuál era el nivel de las dos.

    Al concluir la pelea decidió seguir a Agatha quien iba seria, malhumorada; más por el hecho de perder, era como por no poder cambiar la opinión de su oponente. Aunque la rubia estaba igual y eso que era la que había ganado.

    -Eres Agatha, ¿no es así?

    La joven de cabello violeta con puntas castañas, giró para verla. Tomó aire, tal vez necesitaba aliviar con eso un poco la tensión del momento anterior. Movió la cabeza de manera afirmativa.

    -Oye…pues no sé… pero la batalla podría ser luego. Cuando los pokemones estén en su máximo de vitalidad y no tan heridos como están la mayoría. Así no vale la pena.

    -Si…pero ella-trataba de organizar sus ideas Agatha- pensé que era una buena manera de hacerle ver algunas cosas, en fin parece que no fue así. ¿Necesitas algo?...

    -Amara, me llamo Amara Green-se presentó mientras acariciaba al pokemón tipo hierba-esta cosita maravillosa es bulbasaur y el serio de mirada intimidante es honedge. ¿No son lindos?

    La pelicastaña enarcó una ceja al ver como los consentía de manera excesiva.

    -Ella es carlota-señaló al phanphy-mike-señaló al chinchou y oujo-el pokemón originario de Aiwass.

    -¿oujo? ¿Es de aquí cierto? Nunca lo había escuchado ni remotamente y menos visto-estiró la mano para saludarlo pero el pokemón se tendía a esconder-Vamos, no seas tímido, no muerdo a menos que seas muy delicioso y estés bañado en miel-le decía en tono de broma.

    -¿no eres muy melosa?

    -¿Ah?

    -¿por qué los consientes tanto? No son mascotas propiamente dicho.

    -¿Qué tiene de malo?-se asombró Amara a la vez que se encogía en hombros- Son lindos y ya. Entonces… ¿Por qué les das nombres? son pokemones que ya tienen uno que lo identifica, si les doy otro les da atributos especiales o algo así.

    -No, es solo que…

    -Ok, dejemos eso así. Yo los consiento, tú les das nombres y así somos felices, fin del problema. ¿Podemos pasar a temas más trascendentales?-concluyó escuetamente la pelirroja.

    -Bien, ¿Qué puedo ayudar?-suspiró con desgano Agatha.

    -Varias cosas-levantó la mano como intentando enumerar las preguntas que iba a realizar-¿Por qué no puedo llamar a otras zonas fuera de Aiwass ? necesito llamar a mi familia y no he podido, ¿en que evoluciona oujo, de que tipo es, dónde se la pasa?-entrelazó sus manos con emoción-¡cuéntamelo todo!-prosiguió con sus preguntas ¿Qué es new light?, ¿Qué características climáticas y orográficas tiene Aiwass? ¿qué…-Agatha levantó la mano en señal que se detuviera porque tenía cara de continuar y ella no iba a ser la Wikipedia que le resolviera todas sus dudas.

    -Es verdad que soy de aquí, pero son demasiadas preguntas al tiempo. Sentémonos y veré que puedo responder, ¿está bien?

    -Ok-respondió la pelirroja poniendo cara de emoticón-pero todavía tengo más preguntas.

    Sería un largo momento para la señorita Tentritno.

    ……


    jefes
    WikiWiki inserte-fic-inserte-fic-
    aparecen Keynan Wesr Ferstec.Ferstec. Legis WikiWiki Agatha inserte-fic-inserte-fic- cualquier cosa me dicen y corrijo. Ahi vamos sumando gente.
     
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    Ø/3: La pokéball vacía

    —Aún no se encuentra en condiciones de viajar —dijo la enfermera— debe seguir bajo observación.

    — No, me lo llevo.

    Jumpeon estaba delicado. La herida en su cara cicatrizaba mal y según la enfermera, podía perder la visión en el ojo izquierdo. Ella insistía en que debía quedarse, pero los líderes de gimnasio les ordenaron dejar la ciudad al atardecer.

    —La evacuación va a tomar unos días. En ese tiempo puede recuperar las fuerzas para viajar, y habrá personal capacitado en caso de que algo...

    —Me voy hoy. Y Jumpeon viene conmigo.

    Todos los que estuvieron presentes en el castillo iban a marcharse esa noche. Legis no podía quedarse atrás; si dejaba pasar un momento, todo podría desaparecer al segundo.

    La enfermera lo miró con severidad y trajo consigo al pokémon en una transportadora. Él abrió la tapa y lo sacó con cuidado. A Jumpeon no le gustaba el contacto físico y se portaba hostil si alguien trataba de cargarlo, pero cuando Legis lo tomó entre sus brazos apenas y reaccionó. Pesaba tan poco que sintió miedo.

    —Las batallas están fuera de cuestión. —le advirtió molesta— espero que no te arrepientas. Lo mejor sería que se quedara aquí.

    No tenía ánimo para pelear, así que murmuró una disculpa y dejó la enfermería. Lilly, como siempre, caminaba a su lado. Firo en su hombro y Jumpeon en sus brazos. Tenía que moverse con cuidado para no lastimarlo, y a cada paso que daba se preguntaba si la enfermera tenía razón; pero no quería dejarlo atrás. Después de lo que pasó con Gyarados, no soportaba estar lejos de sus pokémon.

    —Luchaste bien. Como un valiente.

    Jumpeon era fuerte y tenía buenos instintos. Tal vez pudo hacer más en aquel momento. Si Legis le hubiera dado las órdenes correctas no lo hubieran herido así. Hasta entonces nunca le había dado mucha importancia a las batallas, prefería entrenar a sus pokémon para que pudieran lucirse, pero cuando el único público es una horda de pokémon que quieren matarte, los espectáculos no sirven de nada. Y ahora, sin Gyarados para salvarlo, entendía hasta qué punto había dependido de él. Sin importar en qué situación se metiera, sabía que él estaría ahí listo para armar un alboroto. Pero ahora la Lujoball en su cuello estaba vacía, y Jumpeon...

    «Las ball de Aiwass no son buenas»

    Se llevó una mano al cinturón y tomó una pokéball normal. Era la de Jumpeon: blanca y roja, porque cuando lo conoció en la hierba alta gastó todas sus otras balls antes de que se rindiera.

    —Por ahora es más seguro así. —abrió la pokéball y Jumpeon entró en ella como un destello de luz. Cuando llegaran a Icaros buscaría un centro pokémon.

    —Necesitamos una pokéball para ti también, Firo.

    —Kuee~

    El polluelo dio un salto sobre su hombro y Legis sintió un pinchazo de dolor en el lugar que se clavaron sus garras. No recordaba que en las ruinas se hubiera golpeado ahí, pero habían pasado tantas cosas que no estuvo atento a todo.

    —Mientras tanto, voy a contar contigo. —dijo a Lilly sin esperar respuesta.

    Ø

    Aún tenía algo de tiempo libre, así que dio una vuelta por el puerto. Había sido designado como zona segura durante el incidente, pero según escuchó, un avión fue derribado por un pokémon eléctrico y cayó cerca de la zona. Tal vez había sido a propósito. Ese pokémon, Devastal, parecía capaz de ello.

    Él pasó por algo similar cuando dejó Sinnoh y su barco naufragó en medio de la tormenta. Aún recordaba los rayos, las olas, el eterno viaje hasta la playa en mitad de la noche, el frío y los pokémon salvajes... y luego se puso peor. Algunas noches, aún tenía pesadillas sobre esas pesadillas. Gyarados también había pasado por un naufragio. Según su maestra eran hermanos de tormenta.

    Instintivamente, se llevó una mano al cuello con los dedos temblorosos, a la Lujoball de Gyarados. No estaba seguro de que “robar" fuera la palabra correcta, al menos no en su caso. Gyarados se marchó por su propia voluntad dejando una estela de destrucción a su paso cuando él dijo las palabras equivocadas. No parecía controlado por nada y no actuó de forma diferente a lo usual. No conocía a los demás, pero sus pokémon pudieron haber huido por si cuenta también.

    — ¿No fue así?

    Pensar en Gyarados lo llenaba de amargura. Nunca se habían llevado bien, pero Legis cuidó de él desde el principio, cuando su maestra lo puso a cargo del pokémon. Creyó que habían construido algo similar a una amistad, que los dos años juntos significaban algo para Gyarados, pero lo dejó atrás en la primera oportunidad; cuando Legis le dijo que la deuda estaba saldada.

    —¿Eso fue todo? ¿Un ajuste de cuentas?

    No le interesaban los concursos ni nada de lo que él hacía, en batalla nunca obedecía sus órdenes. Tal vez hacia tiempo que Gyarados pensaba en escapar. Legis no era la clase de entrenador que él hubiera considerado digno o que pudiera entrenarlo adecuadamente. Si lo acompañó por tanto tiempo fue por gratitud, porque sabía que Legis le había salvado antes y su sentido del honor lo obligaba a mantenerse a su lado, pero cuando quedaron a mano...

    «Haz lo que tú quieras»

    Las palabras de su maestra hicieron eco en su memoria. Las había tomado como principio de vida, como la única ley a la que debía someterse. Todos son libres de hacer lo que quieran, todos actúan de acuerdo a su propia voluntad. Hasta ese entonces, se sentía dueño de sí mismo, ajeno a los juicios morales del bien y del mal, e incapaz de juzgar a nadie por sus acciones. Creía que era la forma correcta de vivir, pero de acuerdo a ella, Gyarados era libre de dejarlo. Hacía valer su propia voluntad y Legis no tenía derecho alguno a detenerlo. No tenía derecho a sentirse traicionado, pero aún así no podía perdonarlo, y entender lo frágiles que eran sus principios lo hacía sentir peor, como si se hubiera engañado a sí mismo durante cuatro años.

    —No eres tan bueno como crees —se murmuró a sí mismo, y era verdad.

    Las recompensas no son justas. La victoria sabe amarga. La ley es para todos, y después de un mal momento suele venir otro peor.

    —Estoy aprendiendo mucho en Aiwass, maestra — Y cada lección le gustaba menos.


    Ø

    Le asignaron un Swanna para el camino a Icaros. Más grande de lo normal, lo bastante para llevarlo todo el trayecto, decían. No se fiaba mucho de lo que les decía New Light. Ya les habían mentido antes y cuando fueron descubiertos inventaron una mentira diferente. No creía eso del pokémon tóxico que los obligaba a mantener en cuarentena la región ¿Entonces porqué dejaban ingresar extranjeros en primer lugar? Seguramente era para evitar que se filtrara información al exterior.

    — Oye... No creo que debas hacer eso.

    A su derecha volaba uno de los supervivientes al castillo, el que parecía explorador a lomos de un Pidgeot. Le sonreía con cordialidad, pero al mismo tiempo apuntaba con una mano hacia su Swanna.

    —Lo estás lastimando.

    No había notado hasta entonces que el Swanna llevaba un rato quejándose cuando Legis tiraba de sus plumas. Estaba tan abstraído que ni siquiera lo escuchó.

    — No me di cuenta.

    —Está bien —respondió el otro sonriente— Yo soy Darent. Mucho gustó.

    —Legis —murmuró— Cuando estábamos en el castillo, parecía que sabías más que el resto de nosotros ¿Eres de la región?

    — No, soy foráneo, pero soy arqueólogo. He estado en sitios como ruinas antes, aunque nunca había visto nada similar.

    —Sí, yo tampoco.

    —Dicen que ese pokémon revive cada trescientos años y causa un desastre de grandes proporciones

    —¿Y tú que crees?

    El explorador meditó por unos instantes, y finalmente respondió.

    —Es posible. En muchas regiones se habla de pokémon capaces de causar catástrofes, pokémon que por su naturaleza traen la devastación.

    Le citó algunos ejemplos. Legis conocía unos, y otros no.

    —Yo también he oído algunas: Reshiram y Zeckrom. Kyurem, que convirtió Tesselia en un desierto de hielo. En Sinnoh se habla de un pokémon aterrador que vive en un mundo paralelo al nuestro. Y está Darkrai.

    —Cuando estuve en Sinnoh escuché su leyenda. Habita en una isla solitaria y se alimenta de las pesadillas. También hay otro pokémon que le hace frente.

    Legis asintió —Pero aún así, hay algo diferente con Devastal. Hay pokémon que causan desastres por su naturaleza salvaje o porque defienden sus territorios o castigan a los humanos, pero este... es extraño ¿Lo notaste? Hablaba como un humano.

    —Ahora que lo mencionas... es cierto. Pero los pokémon legendarios suelen ser muy inteligentes, y a menudo sobrepasan el intelecto humano.

    —Pero hay algo más ¿Has escuchado de algún pokémon que sea tan abiertamente hostil? Organizó un ejército para atacar la ciudad, y hablaba con arrogancia, como si disfrutara su crueldad. Y lo que le hizo al Gastly...

    —Sí... lo recuerdo.

    — No es sólo un pokémon con un intelecto humano o superior. Es un pokémon inteligente que además es un cabrón.

    —Si hay malas personas... ¿Dices que también hay malos pokémon?

    Legis no estaba tan seguro. Ese legendario era tan humano que empezaba a dudar incluso que fuera un pokémon «Deja que el mundo sepa tu nombre, Devastal» dijo alguien esa noche. No había sido su imaginación.

    El Swanna giró hacia la derecha para esquivar una nube de luz explosiva que apuntaba hacia ellos.

    — ¡Cuidado! —gritó el explorador antes de que un segundo disparo los alejara más. Swanna batió sus alas para ganar velocidad y altura para alejarse de su atacante y Darent quedó atrás.

    —¿Estás bien? —preguntó alguien a sus espaldas. Volvió la vista y se encontró con la líder de gimnasio que los salvó la noche anterior, Scylla Frey, montando un pokémon alado que se asemejaba a una nube de tormenta.

    —Sí, estoy bien ¿Qué fue eso?

    Un pequeño pokémon gris se debatía en los brazos de la joven, tratando de liberarse.

    —Está dando problemas. Nos siguió todo el camino desde las ruinas de If y cuando se pone nervioso hace eso. Ninguno de los entrenadores lo reconoce como suyo.

    A Legis se le hizo un nudo en la garganta. Habló con él en la entrada del castillo, pero luego escapó hacia el interior y no volvieron a verse. El pokémon en brazos de la entrenadora era el mismo que lo seguía a todas partes.

    — No es posible...

    —¿Lo has visto antes?

    Había más de treinta pokémon en el grupo de Devastal, pero sólo unas quince personas fueron rescatadas. Vio arder el castillo con sus propios ojos hasta derrumbarse y quedar reducido a escombros. Si no salió con ellos es que no salió de ahí.

    —¿Dices que ya preguntaste a todos? ¿A todos los que salvaron?

    —Tú y el chico que hablaba contigo eran los últimos. Iba a llamarlos cuando empezó a atacar. — el pokémon lanzó un mordisco al aire en dirección a Legis y gruñó— ¿Es tuyo?

    Negó con la cabeza, no tanto para responder a Scylla como para expresar su desconcierto. La única persona que parecía saber algo, justo cuando estaba listo para escuchar lo que tuviera que decir. Si era una broma, era muy mala.

    —¿Y bien?

    El pequeño dragón y la entrenadora lo miraban fijamente. Legis le dio una palmada en el cuello a Swanna y se adelantó, con tal velocidad que los dejó atrás en un instante. Apremió al pokémon para que fuera más rápido, jugando por un momento con la idea de alejarse volando de Aiwass.

    Ø

    Icaros era una especie de laberinto. Al principio parecía una ciudad desordenada, un caos de edificios construido en capas conforme la población creció, pero en una segunda mirada, el desorden empezaba a tomar sentido. La ciudad estaba diseñada para que los que no la conocían se perdieran, caminaran en círculos y tuvieran que visitar la mayor cantidad de lugares posibles. Él había vivido los últimos cuatro años en Ciudad Porcelana, construida de la misma manera. Ciudades turísticas y culturales, artísticas y artificiales por igual. Orientarse era sencillo cuando conocías el truco.

    Pasó frente a una tienda departamental y un escaparate atrajo su atención. Había pokéballs en venta, de diseños completamente diferentes a las de Sinnoh y Tesselia. Se preguntaba qué clase de efectos tendrían cuando una de ellas atrajo su atención.

    —Atrum ball.

    Era cara. Tan cara como una Lujoball, y más aún, era idéntica a la que le dio Summer en el hospital: gris y negra. La camarera le había dicho que se trataba de un artículo decorativo que podía comprar en esa ciudad. No esperaba tener la suerte de comprobarlo tan pronto.

    «Las ball de Aiwass no son buenas»

    Le debía una pokéball a Miles, ese era el trato a cambio de la información, pero ninguno de los dos pudo cumplir con su parte. No quería creer que hubiera muerto, no por el chico en sí mismo, sino porque esa forma de morir le parecía horrible. Seguramente se escondió en el interior del castillo y quedó atrapado entre las llamas, o quizás intentó escapar por el bosque y los pokémon salvajes acabaron con él. En cualquier caso, Miles One se había ido para siempre y Legis no obtendría ninguna respuesta de él.

    — Podías esperar un poco antes de morirte.

    Si tenían que enfrentar a Devastal necesitaba saber más al respecto, más de lo que New Light estaba dispuesto a decirles. Escapar solo no era una opción, y tampoco creía que fueran a permitírselo.

    Llegó a la Plaza del Sol. El suelo era de adoquines amarillos en el centro, naranjas y blancos a su alrededor con diseño de llamas. Vista desde arriba se convertía en un sol resplandeciente atravesado por una lanza roja. Visto desde abajo brillaba como un espejismo de fuego.

    Algunas personas se habían reunido alrededor del centro. Legis fue hacia allá también y se abrió paso para mirar mejor. Un pequeño pokémon había subido a una fuente con forma de corona en el lugar y rugía a los curiosos que intentaban acercarse.

    —¡Kyua~!

    Pequeño y cuadrúpedo. Vientre y patas negras, escamas grises en el lomo y la cabeza. Una escama dorada con forma de corazón en la cabeza, y su cola parecía un cascabel. No cabía duda: era el pokémon de Miles.

    — ¿Qué haces tú aquí?

    Se escapó de la supervisión de Scylla o quizá se había cansado de él y lo dejó marcharse. En cualquier caso, no podía dejarlo ahí causando problemas. Atravesó el gentío y se acercó a él con los brazos extendidos en señal de paz. El pokémon volvió a rugir y Legis siguió adelante con paso tranquilo.

    — No voy a hacerte daño.

    El pokémon bajó la cabeza y el sol se reflejó en su escama corazón. Tensó sus patas y cerró los ojos, y un segundo después atravesó el aire como una bala, emitiendo a Legis en el pecho.

    —¡Kyua!

    Las personas retrocedieron formando un círculo más amplio y dejándolo a su suerte. El pokémon dio un salto hacia atrás y le siseó, mientras Legis murmuraba una maldición.

    —Pequeño cabrón...

    Se levantó con torpeza y el pokémon cargó de nuevo hacia él, demasiado rápido para dejarlo reaccionar. Cerró los ojos cuando lo vio sobre él, y en ese momento Lilly se interpuso entre ambos. Sujetó al pokémon con sus brazos y desvío su ataque girando sobre sí misma.

    —Lilly... gracias.

    El pokémon dio un traspiés y rodó por los adoquines un par de metros. Se incorporó sacudiendo la cabeza y miró con hostilidad a Lilly. Volvió a bajar la frente y se aferró al suelo con sus garras.

    —Viene de nuevo ¡Danza Caos!

    Sin emitir un sonido, Lilligant abrió los brazos y empezó a contonearse. Un suave brillo rojizo la envolvía y se propagaba en forma de ondas. El pokémon de Miles embistió hacia ella, pero volvió a desviarlo con facilidad empujando su cabeza hacia abajo emitiendo un tintineo.

    — ¡Kyua! —se quejó cuando su pico golpeó el suelo. Miró a Lilly, después a Legis y cambió de estrategia. Retrocedió hasta la fuente y exhaló un rayo de luz multicolor hacia Lilly, que se movió con rapidez para esquivar.

    —Dragoaliento. Debe ser un tipo dragón —supuso que se trataba de una especie endémica de Aiwass— ¡Lilly, Danza Pétalo!

    Incontables pétalos brillantes se dispersaron en el aire reflejando la luz. Lilly comenzó a girar y éstos se convirtieron en un torbellino que envolvió al pequeño dragón y lo azotó contra el suelo. Se levantó con rapidez y respondió con su Dragoaliento.

    — Eso no va a funcionar.

    Lilly se impulsó hacia la derecha sin dejar de girar un momento y el ataque pasó a su lado dejando un surco profundo en el sol. La tormenta de pétalos caía sobre él sin descanso y poco a poco lo hacía retroceder.

    Legis suspiró. Aunque fuera un poco, el sentimiento de ansiedad comenzaba a disminuir. Lilly ejecutaba su danza a lo largo de la plaza y las personas ase su alrededor seguían el combate con interés.

    —¡KYUAAA!

    El dragón pateó la tierra y la escama dorada en su frente empezó a brillar. Frente a él se formó una esfera de energía de color cobrizo que giraba a gran velocidad y se hacía más grande.

    —¿Onda Certera? ¿Qué le enseñaron a este pokémon?

    La esfera creció hasta ser tan grande como el pokémon que la había creado, y entonces la disparó. Atravesó la barrera de flores que protegía a Lilligant y la golpeó. Antes de que Legis pudiera dar otra orden, una nueva onda certera se formaba en la cresta del dragón.

    —¡Kuee~!

    Firo saltó de la camisa de Legis y se interpuso en la trayectoria del ataque. Trazó un arco en el aire y una ola de plumas doradas consumió la onda certera y la dispersó. El pokémon dragón disparó otra y otra más, pero Firo las neutralizaba sin dejar de moverse. Siguiendo con atención sus movimientos, Legis notó que no estaba atacando con precisión. Sus movimientos eran más parecidos a una rabieta que a un combate de verdad.

    Para entonces Lilly ya se había puesto de pie.

    —Firo, tú sigue así ¡Lilly, Danza Pétalo de nuevo!

    Volvió a usar su Dragoaliento. Firo intentó crear otra barrera pero esta vez apenas y expulsó unas pocas plumas. El ataque siguió en línea recta y Lilly se interpuso apenas a tiempo para evitar que Firo recibiera daño.

    — ¡Lilly!

    Su pokémon flor intentó levantarse, pero una descarga de electricidad recorrió su cuerpo y le impidió moverse. El pequeño dragón saltó hacia Firo con las fauces abiertas.

    —Ja, claro que no.

    Legis ya había empezado a correr. Atrapó a Firo con la mano derecha e interpuso el brazo izquierdo en el camino del dragón. Vino con tanta fuerza que lo derribó y ambos cayeron al suelo.

    Se contuvo para no gritar una maldición cuando sintió los dientes del pokémon sobre su brazo. Por suerte no era un ataque elemental o de triturar, simplemente lo estaba mordiendo. Iba a dejarle marcas, pero no llegaba más allá de su piel.

    —Pequeño dragón de...

    Suspiró y dejó que se desahogara con su brazo. No iba a hacerle mucho daño, y el pokémon estaba sufriendo más. Sus ojos estaban empañados de lágrimas.

    Las personas empezaban a dispersarse, y el dragón aguantó menos de lo que esperaba. Apenas unos minutos después lo liberó de su presa. Su manga blanca estaba teñida de rojo, pero podía soportarlo.

    —Y ahora la parte difícil.

    Pasó sus manos bajo los brazos del pokémon y lo levantó en el aire.

    —¡Kyua!

    —Tu amigo ha muerto, ¿lo sabías?

    No sabía si podía entenderlo, pero el pequeño dragón dejó de llorar cuando escuchó su voz.

    — No era mi amigo, pero también lamento su muerte. Iba a decirme algo importante y no era un mal tipo, pero está muerto.

    Firo y Lilly los miraban en silencio. Ya no quedaba nadie más en la Plaza del Sol.

    —Hay una razón por la que no puedo irme de Aiwass aún... y también tengo que darle una paliza a dos cabrones pokémon.

    La palabras salían con facilidad. Al tratar de calmar al pequeño pokémon también se calmaba a sí mismo. Creo que tú también tienes problemas con uno de ellos.

    —No te obligaré a venir conmigo, ni tendrás que hacer otra cosa más que luchar. Cuando hayamos saldado cuentas con esta región podrás ir a donde quieras, pero mientras tanto estarás bajo mi protección igual que Lilly y Firo. No me importa si me traicionas o si huyes cuando la situación se ponga difícil. Sólo ayúdame mientras creas que es lo mejor para ti. No habrá resentimientos.

    Se sentía un poco absurdo dando esa clase de discurso a un pokémon que tal vez no podría entenderlo, pero no le importó. Muy en el fondo, sabía que las palabras eran para sí mismo.

    —¿Estás de acuerdo?

    —Kyua~

    Cerró los ojos y lo depositó en el suelo.

    «Sí... así debieron ser las cosas con Gyarados»

    Tomó una pokéball vacía de su cinturón. Negra y plateada.

    —Le prometí esto a Miles, pero de todas formas era para ti. En este momento es la única que me queda.

    Se arrodilló ante el pokémon y tocó suavemente su frente con el botón de la Atrum ball. Un destello dorado surgió de la misma y lo absorbió. No se agitó ni una vez. Legis la pasó de una mano a la otra y lo liberó.

    —Mis pokémon caminan conmigo. Cuando ese bastardo aprenda la lección, tendrá que hacerlo también.

    —¿Qué... pasó aquí?

    Volvió la vista. Una niña de piel morena con un Larvesta sobre su hombro lo veía a pocos metros de él y. Lo señalaba con una mano.

    —Tu brazo...

    —Oh, sí. Duele mucho ¿Sabes si hay un hospital por aquí?

    —¡Kyua!

    La chica se olvidó de él y bajó la mirada al pokémon.

    —¿Un Jangmo-o?

    El dragón de Miles caminó hacia ella y la chica le acarició la cabeza.

    Legis se reunió con ellos un momento después.

    —¿Lo conoces? Creo que es una especie de Aiwass.

    —No, también habitan en Alola. Es un pokémon dragón llamado Jangmo-o.

    —¿Jangmo-o? Eso suena horrible ¿Evoluciona?

    —Sí, y a este le falta poco. Su siguiente forma será Hakamo-o.

    —¿Y después?

    —Kommo-o...

    Legis negó con la cabeza. Ninguno de esos servía.

    —Tact. A partir de ahora serás Tact.

    —¿Tact? —preguntó la niña de Alola.

    —Es un idiota que sólo ataca de frente y no sabe nada de táctica. Si no es inteligente, al menos tendrá un nombre inteligente. Y es fácil de decir.

    La niña se llamaba Kiliha, y parecía tener un buen conocimiento de bayas porque le ayudó a curar la parálisis de Lilly. Para cuando se despidieron, Legis había aprendido un par de cosas de ella, como debió aprenderlas de Miles.

    «Poco a poco, pero estoy aprendiendo»

    Se llevó la mano al cuello y sus dedos rozaron la Lujoball. Últimamente lo hacía muy a menudo.

    «Y cuando nos veamos de nuevo voy a darte una lección»



    Menciones a MASTERMASTER Weasel y OgaOga cualquier cosa me avisan. Yow.

     
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    Capitulo 04: En las praderas la locura parte 1



    La colorida Icaros enamoro a algunos de los implicados del incidente de Cirse. Pasar más de una carrera por tu vida, a unos días pacíficos como los que varios extrañaban. Los días soleados y las bajas praderas hacían una combinación perfecta, algunos pensaban incluso quedarse a vivir en la ciudad de la plaza del sol. Entre días y noches relajadas, una semana había transcurrido en aquella urbe pacífica.


    Los grupos comenzaban a separarse, cada uno formaba una clase de alianza de ideales y sus caminos los llevarían a una total fragmentación. La mayoría seguía llorando la perdida de sus pokemon, otros buscaban por todas las cercanías sin lograr nada. Otros pensaban que quizá Callahan no era tan malo, sus ideales eran justificables, y le brindarían apoyo de necesitarlo. El otro grupo estaba preocupado por la situación de Devastal, aquel pokemon que podía infectar a sus compañeros ¿Qué lo detendría de controlar a todos los pokemon? Esa amenaza latente era algo que no los dejaba dormir por las noches. “Detenerlo sin depender de los métodos de Callahan” ese era el lema de aquel grupo.


    Muchas más ideas rondaban la cabeza de la gente que había entrado apenas en el territorio de Aiwass. Los suertudos que habían obtenido la medalla escarcha hacían filas para retar a Tyros, que se tuvo que ausentas unos días por motivos ajenos. El resto quería seguir retando a Cristobal, el cual se negaba a batallar, debido a que ganar la medalla escarcha no dependía de una batalla, sino de otros méritos.


    Callahan arribaba a la ciudad, todos los preparativos para la evacuación habían resultado exitosos, ahora Cirse se mantenía en calma, como si nada de lo sucedido hubiera existido. Según los reportes la mayoría de personas se vieron afectadas en el “incidente de la llama” y ahora no tendría que buscar calmar a las personas, no con lo que había presenciado unos días atrás en las afueras del mercado de Tesseus.


    (…)


    Los altos parlantes de la ciudad usualmente usados para poner música ambiental ahora se preparan para anunciar la llegada del profesor. No solo es Cirse, la gente de Icarus, y realmente de todo el país sigue creyendo de Callahan como un salvador. Venir a la ciudad representa un gran festival donde todos participaban, un hermoso evento que no siempre se veía todos los días.


    —Buenas tardes. Por favor, todos los involucrados con la evacuación de Cirse, por favor presentarse en el gimnasio eléctrico de la ciudad. Espero verlos, jóvenes héroes—el mensaje se repetía cada 5 minutos por toda la gran ciudad.


    Cristóbal era el encargado de llevarles el mensaje a los entrenadores que estaban a las afueras. Realmente él estaba gustoso de hacerlo, recientemente se había hecho amigo de la pequeña Kiliha, en un incidente días pasados en una batalla de entrenamiento. Ahora mismo ambos montaban a Oujotai, rondando toda la ciudad. La pequeña niña llevaba en sus manos al pequeño Oujo, que por una extraña petición de Agatha le pidió que lo llevara con aquel dragón de Cristóbal, quizá así obtendría un poco más de carácter.


    La noticia se esparció rápido, y de a poco tanto la gente del incidente como los habitantes de la ciudad estaba intrigada por lo que pasaba en el gimnasio. La entrada estaba controlada por empleados de New light, solo podían entrar en los grupos designados, y siendo estos los implicados en el “incidente de la llama”.


    Poco a poco el grupo de Agatha y Nao se juntaron. Amigos, conocidos y extraños, un grupo peculiar. La menos conforme con esto era la joven alvina llamada Maxime, tenía el ceño fruncido y estaba a la defensiva, con sus brazos cruzados.


    —¡Bien grupo 33!-saludo Agatha—Callahan nos citó para algo importante, no podemos dar los detalles hasta que entremos, ¡pero tenemos una buena noticia! Parece que han encontrado a nuestros pokemon—las expresiones de varios del grupo eran evidentes, felicidad. Gente como Talluyah y Maxime ni se inmutan, no están convencidas de estas palabras.

    —entraremos en filas de dos, mantengamos el orden. No queremos problemas por actitudes inapropiado—fijo la mirada en Cheza.

    —¡Si, te habla a ti!—el dedo de Agatha apunta a la rubia, la cual puede sentir esa mirada de odio hacia los empleados de New light

    — ¿Cómo sabemos que no es verdad?—esta vez Nick era el que interrogaba

    —entra y lo sabrás-responde Nao.

    — ¿y kiliha?

    —llego hace media hora con Cristobal, ellos nos esperan dentro.

    El gimnasio estaba particularmente lleno, no era un lugar muy grande. Un total de 40 personas eran los que confirmaban a los implicados en el “incidente de la llama”. El grupo 33 se había reducido, y se notaban el resto de los grupos. Nao los coloca en la parte trasera del recinto, no quiere que algún miembro se lance a cuestionar a Callahan.


    —me alegro que estén aquí—igual que Cirse, es el centro de atención. —Debo felicitarlos, han visto el caos y destrucción a la cara y han sobrevivido.

    —¡No queremos oír tus mentiras!—Cheza era directa, ahora era el momento donde decir la verdad.

    —Me disculpo si mi excusa sonó fuera de contexto—esto solo hizo que Cheza se enojara más—Pero ¿me habrían creído si les decía que un pokemon de más de 3000 años despertara y amenizara con consumirlo todo? Ustedes ya han visto la realidad, no hay necesidad de seguir mintiendo. Devastal ya ha hecho su primer movimiento, nos atacó desprevenidos y ustedes vivieron ese infierno. Sus pokemones no fueron robados solo por casualidad.

    Atrás de Callahan una pantalla relativamente grande. La pantalla se prende, y la mayoría los reconoce, Croconaws, cyndaquill, vulpix. Etc. Todos encerrados en pequeños cubos de vidrio reforzado. Las imágenes hacen sentirse mal a más de uno. El video comienza con los animales cambiando su comportamiento, tratando de buscar la salida.


    Horas más tarde se ve como embisten los vidrios, hasta usan sus ataques para intentar liberarse. Los videos avanzan, y se fijan 3 días después. Todos los pokemon son rodeados de llamas violetas, al estar su cuerpo completamente evolucionan. Sus transformaciones nunca se realizan al 100% generando deformidades de todo tipo en las victimas. Una vez acabada la transformación, pierden el control y son consumidos por las llamas, quedando absolutamente nada en la celda.


    —Llevamos años teniendo casos de infecciones, a una escala muy mínima. 2 a 5 al mes, ninguno era un pokemon de algún entrenador, todos eran salvajes. Esta ocasión cambiaron las tácticas, esos pokemones que enfrentaron en Cirse no fueron forzados a evolucionar, solo eran controlados. Tengo una teoría, todos los pokemones que han sido robados, tienen algo que nunca había obtenido Devastal, ¿lo imaginan? —la mayoría se mira con desconcierto—entrenamiento y sentimientos. No es una mentira que el potencial del pokemon depende de la amistad y el esfuerzo que el entrenador él pone a su compañero. Lo más probable es que el piense que al robarles un pokemon, pueda cambiar el resultado. No sé si sea esto lo que le falta a Devastal para mover todas sus piezas, pero tenemos la ventaja. Si, ¡entrenadores extranjeros! No sabemos porque los ejércitos de Devastal son tan débiles aun, o el si sus pokemon podrán cumplir sus objetivos. Pero esta vez, le pido su ayuda, esto no lo hago como un científico, soy una persona como ustedes. Y no me gustaría ver, como el que fue una vez mi compañero, yace siendo una abominación que lastime a todos mis seres queridos ¿y ustedes?


    Se sentía el vacío en la sala, Callahan miraba a todos los presentes, esperando una respuesta. Si aún no le creerían, esperaba a que Tyros regresara de su misión de exploración. Él estaba monitoreando las actividades masivas de pokemon dentro de la zona. Y todo apuntaba a que estaba cerca del mercado Tesseus. Aquel silencio fue interrumpido por un gran estruendo. Oujotai entro por la puerta principal, corría lo más que podía, enseguida empujando con cuidado a la gente que estaba enfrente de ella. Cristóbal estaba jadeando, su camisa blanca estaba manchada de sangre, su cuerpo estaba bañando en sudor, se veía agotado y preocupado, en sus brazos cargaba a Tyros; él estaba peor que su compañero, su brazo izquierdo estaba casi irreconocible, tenía marcas de mordiscos y quemaduras. Su abdomen estaba de igual forma quemado, tenía un ojo morado y sangraba levemente de la nariz y la frente.


    Kiliha por su parte tenía solo un par de rasguños, llevaba al dragón en sus manos, ahora no estaba llorando, se sentía algo atemorizado, pero ninguna lágrima salía de este. Con esfuerzo Cristóbal bajo a su mal herido compañero. Tyros tenía que informar lo que había visto, era su objetivo alertar a los demás. Callahan y Cristóbal sostienen al líder de gimnasio.


    —de nuevo—jadea—Devastal se nos adelantó. Un grupo de pokemones se aproximan hacia Tesseus. La mayoría de ellos, son los pokemones que les robaron a ustedes. Actúan diferente, sus ataques son más precisos que los de Cirse—jadea—Se mueven lento, esperando algo. Lo más probable es que lleguen al atardecer.

    —¿Quién te hizo esto? —Kenyan era el que levantaba la voz.

    —un maldito Gyarados—Legis reacciona ante este comentario—me tomo por sorpresa. Deben tener cuidado—jadea—sus pokemon son más fuertes ahora.


    Ya no puede seguir diciendo algo, su cuerpo exhausto cede y se desmaya. Callahan no duda, y el mismo lo lleva con ayuda de dos empleados de New Light. Ahora nada de lo que dijera fuera seguro que fuera creíble o no, Cristóbal lo ayudaría de ahora en adelante, quizá en el tuvieran más confianza en este momento.


    —él no está mintiendo—el rostro de Cristóbal trata de tranquilizarse, no quiere aumentar el caos en el gimnasio—Un grupo de pokemones se acerca, si el mercado cae les aseguro que lo que paso en Cirse no se compara en nada a lo que está por venir. Tyros fue valiente, su equipo se enfrentó a todos sus pokemon y aun así no pudo hacer mucho. No es el momento, pero me da gusto que sus compañeros estén vivos, eso nos da esperanza para encontrar una forma de regresarlos a cómo eran. Yo iré a defender el pueblo, espero contar con la compañía de alguno de ustedes, esta vez una medalla carece de sentido, pues pienso que sus pokemon valen más que una estrella. Esta vez la evacuación es más lenta, a comparación de Cirse, Tesseus es un lugar con mucha gente mayor y niños. Ellos no tendrían oportunidad nunca. En caso de que la evacuación falle, el centro de plaza será nuestro álamo. El punto de reunión será en la entrada principal de la ciudad, espero verlos ahí.


    (…)


    Maxime no creía en nada de lo que había pasado, esta vez no se quedaría callada. Esto lo debían saber todos, Ella sola quizá no podría hacer mucho, pero buscaría más gente. ¡Esto no podía estar pasando! Salió del gimnasio con prisa. Corrió un poco para dar con la gente que los miraba extraños, no todos eran llamados así por Callahan. Corrió hasta tropezarse con un señor, de porte elegante.
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    —Callahan no siempre te dirá la verdad ¿lo sabes? —Maxime asintió—si quieres saber la verdad de este mundo, búscame.-le dio una tarjeta- La gente no debe vivir con miedo, sino gente como el profesor se aprovechara de la ignorancia y la credulidad de ellos.


    Sin más aquel hombre siguió su camino, estaba buscando a más gente que estuvo en Cirse y en el incidente de la llama. Busco después a la pequeña Anzu. Las mismas palabras y los mismos gestos. Maxime no entendía muy bien lo que pasaba, y por cómo estaban las cosas, tendría más preguntas que respuestas, como por ejemplo: ¿Quién era ese tipo?


    (…)

    Un gran número de pokemones esperaban a lo lejos del mercado. Sus órdenes era esperar, al derrotar a Tyros sabían que atraerían la atención de los demás entrenadores, era una buena noticia. Quizá podrían robarles más pokemon a esos entrenadores debiluchos. Una vez el pequeño pueblo tuviera movimiento ellos harían su movimiento, irían primero por Tesseus. El pokemon que parecía encabezar el ataque, era un gran Gyarados azul, más imponente que uno normal. Arriba de él, se encontraba un Starmie como si hicieran un buen complemento.


    A lo lejos, en la frontera del pueblo, un joven miraba con unos binoculares a la hora de pokemones. A lado de él se encontraba un feraligatr, este no parecía uno común. Tenía una mega evolución desconocida. Ambos espetaban el horizonte. Sin duda iba a ser una gran batalla, el no participaría a menos que la situación lo requería. Él tenía otro objetivo muy particular.
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    —Nick… eres un imbécil—musito mordiendo una naranja— ¡eres un imbécil!


    (...)


    Tesseus:
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    Este pueblo podría ser fácilmente una ciudad, pero se acordó no hacer ningún gimnasio por la cercanía con Icaros. Este pueblo vive principalmente del trueque. Aquí los comerciantes venden de todo, y encuentras de todo. Desde bayas extrañas, hasta ultra ball de rebaja. El trueque de pokemon está permitido, se intercambian pokemones sin saber que van a dar y recibir.

    La mayor parte de la población son los rezagados de Aiwass, los más viejos tienen 58. Esta gente llego de otras regiones para extender sus negocios. Son tercos, no dejaran sus locales aunque arceus este frente a ellos, para ellos no hay otro modo de vivir. También hay bastantes niños que ni a los 10 años rozan, la mayoría son de aiwass, la nueva generación. Estos jóvenes se emocionan con las batallas pokemon, ellos no comparten el espíritu de las leyendas de la región, e intentan ser de ayuda a todos los extraños.


    Bien, se hizo lo que se pudo. Ahora bien, vamos por partes.

    Primero, ha pasado una semana en su estancia en Icaros. Doy permiso a que algunos de sus pokemon evolucionen. NO siempre les voy a decir, en esta etapa todos peuden evolucionar, pero es como todo. Es su pj, y si hacen las cosas bien se permiten ciertas cosas. Ahora bien, se puede evolucionar no a etapa final, a etapa media, o etapa final en los CASOS de los pokemon que solo tienen otra evo, ejemplo mi chinchou podría evolucionar esta etapa porque solo tiene dos evos.

    >Segundo, su objetivo es ir al mercado a revisar que sus pokemon estén ahí realmente. Pueden llegar en equipo o solos. Cristobal se moverá con el grupo principal, si no llegas a tiempo no importa, pero tienes que estar ahí.



    >Llegando al mercado pueden narrarlo de diferentes formas. La situación es así, al momento de ustedes llegar con Cristóbal el ataque apenas iniciara. El ataque es liderado por el aparente Gyarados de Legis y la starmie de Fers. Son un aproximado de 60 pokemones. Si llegas después de que inicie la batalla encontraras una gran batle royal y tu pokemon no aparecerá aunque lo busques por donde quieras. En si estas son a grandes rasgos los objetivos.

    >Evacuar: Apoya a Cristobal con la evacuación, se ha visto algunos pokemones preparándose para un ataque sorpresa

    >El alamo: Defiende la entrada al pueblo junto al entrenador hasta que disipen el ataque o lleguen refuerzos. Posiblemente encuentres a tu compañero.



    >sus pokemon, no pueden recuperarlos. Pueden mencionarlos o que batallen un poco, pero en general los pokemon atacan al azar, asi que es muy fácil que cambien de objetivo y te ignoren. Son 3 veces mas fuerte de lo normal, asi que tampoco podrán ganarles. Si lo pones en nivel, ellos son nivel 60 y ustedes 10(¿)



    Misiones opcionales:

    >rescate eléctrico(solo para Kiliha) (esto pasa antes del ataque) Ayuda a Cristobal a rescatar a su amigo del ataque. El esta herido y a pesar de que cristobal lo intenta, solo no hara mucho.(ayudantes: Oujo)

    >Cazando al pasado : (Solo para Nick) En medio de toda la conmocion, gente afirma haber visto a un viejo campeón de Jhoto merodear por todo el mercado encontrarlo ¿significa un aliado?

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  14. Lazy

    Lazy I'm Morpheus, nice to meet you

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    La despedida de la niña botiquín la había sentido algo seca y sin emoción, y lo entendía de cierta forma, se le notaba el cariño que sentía por su bola de grasa de tipo hielo; seguramente, el separarse de ella de esa forma era algo bastante chocante y desconcertante… pero ese no era su caso, le daba igual que su pokémon más problemático se fuera “al otro bando”, si es que así se le podía llamar. La traición de Levi no significaba nada para él y eso se debía a la confianza que mantenía vigente con su amigo, lo conocía desde que era un caballito de mar recién salido del huevo y gracias a esos momentos gays que tuvo desde su infancia con él, sabía que el supuesto cambio de bando olía mal, como un pedo recién salido del trasero de un bebé.

    —Disculpa —la voz de Darent llamó la atención del criador—, no hemos entablado una conversación más allá de cinco minutos, pero quisiera saber si crees en lo de…
    — ¿New Light? —Interrumpió, sabiendo por dónde iban los tiros—. Fui pupilo de Rowan, si no creyera en tonterías de Legendarios malignos que quieren moldear el mundo, no estaría aquí. He visto y vivido cosas bastante difíciles de creer, por lo tanto, sí, sí creo que en lo dicho por los líderes de gimnasio, más no confío en ellos —cerró su maleta y la colocó en su espalda, planeaba marcharse lo antes posible para no tener que lidiar con las filas largas de entrenadores y civiles—. Te aconsejo lo mismo, cree, más no confíes —con eso dicho, se retiró de la habitación seguido de su fiel nekomata.

    Una vez fuera, tomó el ascensor y decidió irse al lobby a esperar la hora para tomar la evacuación mencionada por los miembros de New Light .

    Como era de esperarse, la plaza estaba abarrotada de personas, la extracción sería tan pesada como lo habían dicho; sin embargo, eso no molestaría la paz interior del muchacho. Tomó asiento en un mueble alejado de la muchedumbre y comenzó a leer la guía de turismo que le regalaron en el aeropuerto.

    —Limitada información, pero mejor que nada.

    Entrando en lo que algunos supondrían que es el estado avatar, Jason comenzó a leer ignorando el bullicio de las personas que mantenían conversaciones en el lobby. Parecía estar bastante concentrado en las letras plasmadas en las hojas de papel, no obstante, cierto chico llegó de la nada para irrumpir su concentración. Keynan se hallaba parado frente a él y como llevaba rato llamándolo por su nombre, le pidió a su compañera que lo ayudará para llamar su atención. La felina saltó del regazo de su entrenador y observó un florero que estaba sobre una mesa pequeña, al lado del sillón en el que se hallaba sentado su entrenador. Lo levitó sobre la cabeza de su entrenador y vació su contenido sobre su criador, escena chistosa para los que la presenciaron, entre ellos, Keynan.

    —Creo que así está bien, gracias pequeña —comentó entre risas el alto pelirrojo, mientras la pequeña shiny se inclinaba, imitando lo que en un humano sería una reverencia.

    Jason suspiró con pesadez y observó al chico

    — ¿Tú también vienes a preguntarme si creo en los miembros de New Light? —Cuestionó, anticipando que así sería.
    —Nah eso sería muy obvio —tomó asiento al lado suyo y siguió la conversación:—. Por muy creíble que suene su historia, no confío en ellos.
    —Me parece bien amiguito, eres lo bastante inteligente como para caer en sus tonterías, ¿algo más?
    — ¿No tienes miedo?
    — ¿A qué?
    —A perder a tu pokémon, digo, sé que Patricio es fuerte y confío en él. Pero es intrigante lo que le pueda suceder, ¿qué tal si muere? ¿O si tenemos que acabar con ellos?


    La pregunta llamó la atención de la felina, quien hasta ese entonces se mantenía recostada en el suelo, el solo hecho de pensar en aquel escenario se le hizo aterrador, perder a su hermano mayor sería un golpe bastante duro. Nuevamente, un caso contrario para Burnes. Como había mencionado con Darent, el chico vivió cosas bastantes difíciles de creer, entre esas la muerte de su padre o más bien, la colaboración en su muerte. Recordó vagamente lo sucedido en los altos nevados de su región, recordó como aquel hombre que lo había cuidado desde que era un bebé, le pedía a su hijo de diez años que acabara con su sufrimiento por el su propio bien. Cerró la mojada guía turística y observó a su ahora “compañero de sillón”.

    —Si ese escenario llegara a pasar, estaré listo para dar ese paso —la expresión de sorpresa en la cara de Keynan era bastante chistosa, quería decir algo pero Jason parecía que iba a continuar con su diálogo—. No sé cómo lo veas, pero yo confío en que nuestros pokémon son lo suficientemente inteligentes como para caer en un truco tan barato.
    — ¿Quieres decir que no se fueron por voluntad propia?
    —No lo creo, pero puede ser una posibilidad. Las teorías no se descartan así porque sí.

    Un breve silencio se sobrepuso entre ambos. El oriundo de Johto pensaba en lo dicho por Jason, mientras que éste último lo observaba curioso, quería saber que pensaba, pero para eso debía convertirse en un lento y rechoncho Musharna, así que dejó eso para después. Las horas fueron pasando y los dos jóvenes conversaron, para sorpresa del narcoleptico, Keynan mantenía temas de conversaciones bastante interesantes, algo que no se hallaba en cualquiera, lamentablemente, la hora de partir con destino a Icarus llegó, por lo que los dos tuvieron que tomar sus cosas y dirigirse al punto de extracción.


    ---

    Incómodo sería la palabra que describiría ese momento, Keynan y Jason agarrados de la mano mientras un ave enorme los transportaba hacia la iluminada ciudad que se veía a lo lejos. El motivo de aquella escena de machos, se debía a la enfermedad del criador, un ataque repentino de sueño casi lo hacía caerse del lomo del pokémon por lo que el entrenador no tuvo de otra más que tomarlo de la mano para evitar que se cayera hacia su fatídico final, tenían suerte de que nadie los podía ver, ya que seguramente escucharían comentarios como: “Beso, beso, beso” o “¿Quien Ukea a quien?”

    —Pokémon de tipo volador, mueve ese ano, estoy es muy incómodo —exclamó sonrojado el entrenador hacia su transporte alado.

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  15. Josebudokai

    Josebudokai King of Knights

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    Capitulo 3.1: Rescate
    -¡Arde!-

    -¡Por favor mantenganse quieto señor Jack sino me sera imposible vendarle correctamente!- alzo la voz una pequeña-


    La escena en cuestión era cómica en todos los sentidos, un joven adulto retorciéndose de dolor mientras una joven de 15 años trataba sin éxito de desinfectar y vendar sus heridas. Asimismo, se podía observar como la joven tenia un brazo y pierna completamente vendados. El contexto de como Jack había terminado en aquella situación se remontaba a unos minutos atrás.

    ________________________________________________________________________________________________________________________________

    La puerta de la farmacia abandonada se abrió de golpe, un joven moreno junto a un Turtonator con una pequeña en brazos ingresaron agitados al local dejando un rastro de pequeñas gotas de sangre al ingresar. Jack respirando con dificultad le ordeno a su pokemon dejar a la joven con delicadeza encima de una pequeña camilla mientras el se dirigía hacia el botiquín mas cercano, con manos temblorosas retiro agua, alcohol, algodón y vendajes del pequeño estuche.

    -Regresa Turtonator- dijo el moreno devolviendo a su pokebola- Bien, ahora necesito tratarla ¡Maldición!- sostuvo su hombro ante el dolor punzante que incrementaba otra vez- Debo... Resistir un poco mas- finalizo dando un trago rápido a una de las botellas de agua-

    Jack empezó el tratamiento de las heridas de la inconsciente joven; primero, utilizo las botellas agua para limpiar sus heridas con un constante sentimiento de culpa, aquellos Croconaw habían dejado el brazo y pierna de la chica en un estado carcomido era una imagen horrible para cualquiera. Sin embargo, tras unos minutos de muecas de dolor de parte de la joven un sentimiento de incomodidad lleno el ambiente cuando esta despertó mientras desinfectaba sus heridas.

    -¿Quien... eres?- pregunto con miedo-

    -¡No te asustes! ¡Solo estaba tratando tus heridas! ¡No pienses que te hacia algo raro! ¡Ja ja ja!- grito Jack en un intento fallido de apaciguar a la joven - ¡Otra vez pensé en voz alta! ¡Joder! Digo... ¿No me recuerdas? ¿Fui quien te salvo de esos Croconaw salvajes?-

    La joven lo observo por varios minutos a Jack, con cambios en su expresión desde pensativa hasta desconfianza. Finalmente, pregunto algo que destruyo los ánimos del moreno.

    -¿El héroe pervertido?-

    -¡No!- respondió de manera inmediata mientras un aura depresiva lo rodeaba - ¡Yo soy el futuro campeón de Aiwass! ¡El navegante de Sinnoh! ¡Jack Baltimore!-

    -...-

    -...-

    -¡Ja ja ja! ¡Se vio ridículo señor Jack! ¡Duele...!-

    -¡Lo siento lo olvide! ¡Déjame terminar de tratar tus heridas!-

    Los siguientes minutos pasaron en silencio pero con un aura de inusual tranquilidad pese al infierno que sucedia afuera. Sin embargo, Jack se percato de un detalle que habia olvidado.

    -Entonces... ¿Cual es tu nombre?- pregunto mientras continuaba vendando el brazo de la joven-

    -¿Ah? Bueno... Elizabeth pero puedes decirme Liz o al menos asi me llaman...-


    -¡Pues terminado Liz! ¿Te sientes mejor?-

    -¡Si! ¡Muchas gracias señor Jack!-

    -¡Perfecto! Ahora debo tratar mis... ¿Que? ¿Por que no puedo moverme? ¡Maldicion! La perdida de sangre al final paso factura-

    -¡Señor Jack!-

    __________________________________________________________________________________________

    -¡Listo! ¡Ahora por favor mantengase hidratado señor Jack no quisiera que perdiera el conocimiento de nuevo!-

    -¡Ja ja ja! Lo siento Liz pero la situación me hizo olvidar mis heridas-

    -¡Es muy descuidado!-

    Y asi transcurrieron varios minutos entre risas y silencios incomodos que les devolvían a la realidad. Una cruel y sangrienta realidad. Hasta que un fuerte ruido acompañado de potentes pisadas congelo el ambiente.

    -Yo... saldre señor Jack aun tengo dos Pokemon mas-

    -¡Elizabeth! ¡No!-

    Jack se levanto con dificultad y siguio a Liz sosteniendo su hombro, la vision de un Aggron en la entrada lo sobresalto y maldijo su suerte. No contaba con ningun Pokemon en condiciones para lidiar con tal enemigo. No obstante, al observar a Elizabeth abrazando al imponente pokemon se percato de la persona que lo acompañaba, Bastian uno de los lideres de Gimnasio de Aiwass. Ahora estaban a salvo, la pesadilla había terminado.

    Capitulo 3.2: Desconfianza​

    Jack caminaba por las calles de la destrozada cirse junto al sequito del profesor Callahan, su Turtonator iba al frente luchando al lado del Aggron de Bastian pero sus pensamientos lo atormentaban mientras observaba la facilidad con la que Aggron derrotaba a los Pokemon enloquecidos que tantos problemas le dieron.

    -Si tan solo... Hubiera traido a Swampert-

    -Hay una vieja frase, dice "No pienses en el podría, sino en lo que tus acciones traerán para este presente"- dijo Bastian manteniendo la vista al frente-

    -¡Maldicion! ¡Pense en voz alta! ¡Otra vez! - Tiene razon pero... Si hubiera sido mas fuerte ella no hubiera sido la unica-

    -¿Eso crees? Pues yo no, con un Pokemon mas fuerte te hubieras encargado de muchos mas es verdad pero la situacion que te llevo a encontrarla jamas se hubiera dado, esa sonrisa que ves ahora seria probablemente una expresion sin vida-

    Bastian dirigió su mirada hacia atrás y Jack lo siguió observando a Elizabeth que se reía mientras hablaba con Callahan. Devolvió su mirada al frente y observo la medalla en su pecho, una sonrisa abordo su rostro, el líder de gimnasio tenía razón. Sin embargo, sus pensamientos se vieron detenidos con el ruido de una multitud, habían llegado a su destino aunque una dura realidad golpearía a Jack minutos después.

    ________________________________________________________________________________________________________________________________

    Jack se encontraba sentado en una banca cabizbajo, sus pensamientos eran un tornado de emociones, la reciente revelación del doctor Callahan le creo un sentimiento de traición y desconfianza. El sería un despistado e imprudente pero no era idiota, había una verdad oculta tras las palabras del profesor o una gran mentira, en cualquier no dejaria que se repitiera un incidente como el de Hoenn.

    -¡Oiga señor! ¿Me escucha? - le pregunto una pequeña rubia -

    -¿Ah? ¡Disculpa! ¡Creo que no estaba concentrado en mis propios pensamientos! ¡Ja ja ja!-

    La pequeña se sobresalto ante la ruidosa reacción de Jack, al parecer
    quería avisarle algo pero el repentino cambio de actitud de Jack le hizo retroceder en su intención.

    -Soy... Anzu, lleva un un buen rato
    ahí sentado señor ¿Escucho las instrucciones de la señorita Agatha?-

    -¡No del todo! ¿Podrías
    repetirlo? ¿Por favor? ¡Ja ja!-

    -...-

    -¡Joder! ¡Otra vez no!-

    Para este momento se podía observar una mueca de fastidio en el rostro de la pequeña.

    -La señorita Agatha... es la encargada de nuestro grupo, puedes entregarle a tus Pokemon para que los cure y te asignara tu habitación que se encuentra en el segundo piso del hotel para turistas... ¡Eso sería todo!-

    -¡Oh! ¡Gracias! Me llamo Jack por cierto, no es necesario que te retires, en realidad me haría bien algo compañía conocí a otra pequeña como tu pero no la encuentro por ningún lado-

    Anzu se estremeció por un momento, esa ultima oración la puso alerta aunque considerando su breve conversación parecía del tipo de persona que realizaba comentarios inapropiados cada tanto; sin embargo, no se retiro pero realizo una pregunta que regreso al moreno a su estado de animo jovial.

    -¿Señor Jack? ¿Acaso usted es un loli...-

    -¡Alto! Que piensas preguntando eso en voz alta pequeña- susurro Jack claramente exaltado mientras le tapaba la boca a la pequeña- Podrías generar un gran malentendido-

    Sin embargo, la atención de todos a su alrededor fue captada por el grito del moreno que observaron con extrañeza la escena. Asimismo, Anzu retiro la mano de Jack de su boca y comenzó a reír, era un inocente desquite por ignorarla al inicio.

    -Esta niña... ¡Donde estas Liz!-
    ________________________________________________________________________________________________________________________________

    Jack salió del comedor junto a Elizabeth, conversaban sobre sus motivos para venir a Aiwass, al parecer era el primer viaje de la pequeña cuyo plan inicial era retar la liga de Hoenn pero el anuncio despertó su curiosidad infantil. No obstante, los recuerdos de Pichu abordaron a Elizabeth y unas cuantas lagrimas traicioneras salieron de sus ojos. El resto del camino a la enfermería donde se encontraban los Pokemon de Jack fue un silencio incomodo. Sin embargo, al llegar pudo observar un tumulto debido a una masiva cantidad de Pokemon dirigiéndose al bosque y repentinamente de una de las Pokebolas de Liz emergió un Minum que siguió al grupo ignorando los llamados de su entrenadora. Una corriente eléctrica recorrió la espalda del moreno y se dirigió al mostrador a preguntar por sus compañeros.

    -¡Necesito que me entregue a Turtonator y Marhstomp!-

    -Lo sentimos señor pero su Turtonator acaba de escapar junto al resto de Pokemon y su Marhstomp se encuentra aún muy dañado para salir-

    El joven se petrifico en su sitio, la pesadilla no había terminado y ahora iban por sus Pokemon. Debía detenerlos pero solo tenía a su Wailmer, apretó su puño con fuerza, no podía hacer nada.

    -¡Señor Jack! ¡Reaccione! ¡No se rinda! ¡Los Pokemon huyen! -

    Jack reacciono y miro a Liz, tenía razón, no era momento para rendirse.

    -¡Entrégueme a Marhstomp! - Lo siento compañero deberás ayudarme un poco mas- ¡Ahora!-

    El encargado asustado por la mirada de furia en los ojos del entrenador no titubeo y busco la Pokebola con el Pokemon y se la entrego.

    -Quédate aquí Liz ¡Déjamelo a mi! ¡Iré por Minum y el resto de Pokemon!- dijo con una sonrisa en el rostro mientras comenzaba a correr-

    Jack corrió siguiendo al grupo de Pokemon, observo a múltiples entrenadores con el con el mismo objetivo. En tan solo unos minutos se había adentrado en las profundidades del bosque. Se encontraba rodeado de arboles de mas de diez metros de altura donde se podían apreciar nidos y guaridas hechas por Pokemons salvajes. No obstante, la oscuridad reinante por las largas ramas de los arboles que ocultaban la luz de luna evitaron que se percatara de una pequeña silueta en el camino.

    -¡Auch!-

    -¡Lo siento! No te vi y ¿Anzu?-

    -¿Señor Jack? Enserio que usted no sabe tratar a las señoritas... ¿Supongo que viene por lo mismo yo?-

    -No creo que estés en edad de llamarte señorita... - ¡Otra vez no! - ¡Si! ¡A rescatar los Pokemon que escaparon!-

    -Entonces deberíamos dirigirnos a donde me indico la señorita Agatha, al parecer hay una misteriosa edificación en el centro del bosque donde suceden extraños sucesos cada tanto-

    -¡Perfecto! Pero... nos tomara algo mas de tiempo, no estamos solos ¡Sal Marhstomp!-

    De los arbustos salieron múltiples Rattata con la misma expresión salvaje en sus rostros que observaron en los Croconaw el día anterior.

    -¡Es hora de luchar! ¡Marshtomp! ¡Agua Lodosa!-

    -Yo... también ¡Ve Gastly! ¡Bola Sombra!-

    Aleex LeoAleex Leo Ahi la interacción con Anzu por si sigues vivo
    WikiWiki inserte-fic-inserte-fic- Aqui coloco lo que seria la Actu que tenia pendiente, la que sigue la pondré en unas horas (Esta mas largo de lo pensado hacer dos seguidas y debo hacer unos cambios por el atraso)
     
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    Última edición: 14 Feb 2018
  16. Merinare

    Merinare You can open your eyes now.

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    Cheza, Capítulo 5: Princesa Frey

    —Esto ha sido una pérdida de tiempo. Vámonos, Mio.

    Le gustaba aquel nombre. Mio era un nombre originario de Sinnoh, cuyo significado se traducía duramente como “Bellos Lazos”. Sí, era un apodo perfecto para un Sylveon, pero ella lo había elegido por su sentido. Recuperaría los lazos de la megaevolución con su Mawile. Además de que siempre le habían gustado los Mawile.

    “Creemos en el bien que les hacemos con nuestras acciones”

    Se volteó hecha una fiera, soltando a Agatha y caminando sin rumbo: necesitaba un tiempo a solas. Su Mawile la seguía apresuradamente entre las calles, mientras ella andaba a paso rápido intentando calmarse. Un par de manzanas después, escuchó el grito de sorpresa de una mujer a sus espaldas. Al girar la cabeza,
    su Pokémon se encontraba tumbada en el suelo. No parecía haber tropezado; de hecho había comenzado a caminar con normalidad en los últimos días.

    —Mio, ¿estás bien?— preguntó, pero no obtuvo respuesta.

    Mawile intentó levantarse, pero fue en vano. Se la veía exhausta. Sin dudarlo, Cheza tomó su Pokéball rosada y apuntó hacia ella… pero antes de recuperarla,
    otro rayo rojizo la interrumpió. Su Frogadier se había interpuesto entre ambas con los brazos extendidos. El rayo rebotó en el Pokémon a medio materializar y salió disparado hacia arriba sin efecto.

    —Hazte a un lado. Mio no se siente bien— replicó Cheza nerviosa, tratando de apartarlo con la mano. En su lugar, un Hidropulso le pasó rozando la cola de caballo en su cabeza.

    “¿Tú también?”

    Nunca se había llevado mal con su Frogadier… al menos hasta ese día en la Liga Kalos. Esa actitud era extraña en él, que siempre había tratado a su entrenadora como una princesa desde el primer día que la conoció en el laboratorio del Profesor Sycamore. La rubia se quedó plantada en seco un tanto desconcertada y guardó su Pokéball. El gesto fue suficiente para el Pokémon Rana, que bajó la guardia y se acercó a la Mawile. Cuidadosamente y sin hacer ningún movimiento brusco, Cheza se puso de cuclillas a su lado.
    No necesitó ser criadora para ver lo mal que estaba.

    La frente le ardía. De su mandíbula le chorreaba una saliva ensangrentada. Al abrirle las fauces, se encontró con un escenario desagradable. Lengua inflamada, paladar ennegrecido y cubierto de hematomas:
    Los estragos del gimnasio de Tyros finalmente hacían efecto en su cuerpo. La rubia tragó saliva un tanto preocupada, y su Frogadier le golpeó el brazo, sumamente enojado. El grito de cierto Pokémon dragón pareció activar su cerebro.

    “Tenía que curarla de inmediato”

    Jamás la había alzado, por lo que se sorprendió de que fuera capaz de ello. Por más que sea un Pokémon de Acero, Mio era diminuta. Trotando a paso ligero hacia el Centro Pokémon, su mente daba vueltas por toda la ciudad. Los Centros Pokémon tardarían una eternidad en tratarla. Podría buscar a Kiliha en el hotel, pero no estaba segura de que estuviera allí. Incluso volver hacia donde estaba Agatha, y tragarse las reprimendas a cambio de que traten a su Pokémon. Iba tan distraída que no notó como una figura se le aparecía desde la esquina de una de las callejas de Icaros. El peso la hizo tropezar hacia un costado, pero aquella persona la alcanzó a sujetar antes de que cayera al piso. Tenía su misma altura, y
    el vestido que llevaba era tan claro que parecía emitir luz propia.

    —¿Tienes algo para curar a mi Mawile?— preguntó apresuradamente.

    Era una líder de gimnasio. Y ella una simple entrenadora con un Pokémon herido en brazos. Cruzó los dedos por debajo del cuerpo de Mio mientras la chica la evaluaba sin decir una palabra. Finalmente, se volteó y rebuscó por un momento en la pequeña cartera a sus espaldas.

    —Toma,
    es una Hiperpoción— ofreció Scylla calmadamente.

    La medicina Pokémon era cara pero sumamente eficaz. Sin dudarlo, Cheza le arrebató el objeto de las manos y lo esparció como un spray por las partes heridas de su Mawile. Sabía que una vez abierto aquella medicina perdía su poder rápidamente, por lo que la gastó completamente. A pesar de calmar la respiración agitada del Pokémon, Mawile seguía con los ojos cerrados. Cheza se volteó para agradecerle a la líder del gimnasio, pero su Frogadier se quedó sentado al lado de Mio.

    “Tal parecía que su Pokémon había encontrado otra princesa a la cual cuidar.”

    ¿Quizá había algo entre ellos? Ambos no se habían visto en más de dos años.

    —Deberías haber puesto a descansar a tu Pokémon luego de aquel combate contra Tyros.

    Era un reproche, pero la voz de Scylla se mantenía calma como el mar de noche. Sumado a eso, la chica parecía que también se había enterado de su batalla contra el líder de gimnasio.

    —Es mi Pokémon, no el tuyo— replicó cruzándose de brazos.

    A modo de respuesta, la Líder de Gimnasio se volteó.
    No iba a rebajarse a discusiones de niños.

    —No volveré a aceptar retos en Ciudad Caribdis en un largo tiempo. Sé que estás buscando mi medalla también. Si la quieres, tendrás que ganártela limpiamente,
    sin ningún truco escondido como hiciste con tu primera batalla oficial.

    —En un combate por una medalla, es obligación entregársela al entrenador que logre derrotar a los Pokémon de—recitó Cheza, pero fue interrumpida por Scylla, que se giró con delicadeza para mirarla.

    Esto no es Kalos, Crise. Incluso si lo fuera, esas reglas sólo se aplican dentro de los límites del gimnasio. Aiwass es una región distinta.

    “Si ganas con trampa, no te daré la medalla.

    Y me niego a aceptar una batalla con tu Mawile en ese estado.

    “Estaré todos los días entrenando en la costa detrás del gimnasio de Icaros”

    ----o----

    Scylla no mentía. Todos los días a las nueve de la mañana, llegaba volando en un
    extraño Altaria de la región. Entrenaba religiosamente con sus Pokémon en la costa. Uno era su Tentacruel. El otro era aquella horripilante araña acuática, la cual ella y Kiliha conocían como un Araquanid.

    —He venido por la medalla.

    Liberaba a su Frogadier. Scylla no le permitiría usar a Mio. Y enviar a su Growlithe a luchar sería una estupidez. Ella la dejaba atacar primero. Éste disparaba Hidropulsos por doquier. Y eventualmente, un Hidropulso o Hidroariete lo alcanzaban. No lo tumbaban de un golpe, pero
    lo dejaban lo suficientemente aturdido como para poder acertar más golpes con facilidad. En menos de cinco minutos, su Frogadier siempre estaba en el suelo. En todo el combate, sólo decía una frase, siempre la misma:

    —Debes aprender cuando rendirte, Crise.
    Antes de que tus Pokémon salgan heridos.

    Era lo mismo que Agatha le había dicho el segundo día. Y ya iba por el sexto.
    Cuatro derrotas consecutivas. Apenas lograba hacerles un rasguño a aquellos Pokémon bestiales que Scylla entrenaba todos los días. Agotarlos a base de batallas diarias no funcionaría jamás. Por el contrario, Frogadier cada vez caía más rápido frente a ella. Pero no se rendiría. No iba a darle el gusto.

    Debía conseguir a otro miembro en su equipo si realmente quería esa medalla.

    Ese mismo día, se retiró al campo que se encontraba en las afueras de la ciudad, hacia el este. Pokémon débiles se encontraban por todos lados, por lo que era un excelente lugar de entrenamiento tanto para su Growlithe como para el agotado Frogadier. Aventurándose entre los bosquecillos, se centraban en las madrigueras y nidos de Pokémon, donde fuera más fácil tener un objetivo más complicado.

    —¡Rueda Fuego! ¡Hidropulso!

    Era casi rutinario. Muchos salían corriendo, para luego regresar en una horda más grande. Y poco a poco, el ataque de Growlithe se hacía más fuerte. Cheza se sorprendió cuando uno de sus ataques
    explotó, largando llamas en todas direcciones. Eso podía ser muy útil… sólo que no le daba una solución frente a Scylla y sus Pokémon Agua.

    Y entonces la vio. Volando a toda velocidad entre los árboles,
    largando chispas que asustaban a los Pokémon cercanos. Un Pokémon eléctrico. Cheza corrió en su dirección sin dudarlo, tratando de seguir los destellos de luz que aquel Pokémon producía al rozar las hojas con sus alas, que quedaban quemadas por la estática.

    —¡Detente! Growlithe, Pirotecnia!

    Growlithe disparó aquella bola explosiva, pero era demasiado lento para la velocidad de aquel Pokémon. Sin embargo, éste notó el ataque y giró entre los árboles,
    cargándose de electricidad cada vez más a medida que se acercaba amenazadoramente.

    —¡Protección! ¡Frogadier, Rayo Hielo!

    Había estado practicando aquel movimiento desde incluso antes de que hubiera enfrentado a Tyros. Concentrar su fuerza en aquella herida en su hombro, producto de un Colmillo Hielo, parecía activar un poco sus recuerdos del uso de los ataques tipo Hielo. Aunque el ataque era aún débil,
    debía comenzar por algún lado si quería recuperar al comodín de su equipo.

    La barrera se alzó entre su equipo y el Pokémon salvaje, haciéndolo rebotar. En ese momento, descubrió de qué especie se trataba.
    ¡Era un Swellow! Sabía que había variaciones de especies debido al Altaria en poder de Scylla, pero aun así le sorprendió aquella electricidad que se cargaba saltando de una de sus colas a la otra, como si de antenas se tratasen.

    Desafortunadamente, el Rayo Hielo falló. Siguiendo la misma estrategia, Cheza logró finalmente acertar uno de esos rayos en sus alas. Sin embargo, para el momento en el que lo logró, aquel Swellow había descubierto sus planes también. Amagó un ataque, solo para girar en último momento y buscar la apertura en la Protección. Curiosamente y a pesar de que Growlithe era un blanco fácil,
    el Swellow se abalanzó en dirección al escurridizo Frogadier.

    Quizá quería atacar al Pokémon de Agua. O simplemente sabía que con derrotar la parte ofensiva del par le sería sencillo escapar. Sin embargo, luego de un par de ataques y vueltas más, Cheza lo pudo ver sin lugar a dudas:
    Swellow se desvió forzosamente de la trayectoria del Growlithe cuando éste se interpuso para un ataque arriesgado.

    —¡Escóndete detrás de Growlithe! —le gritó a su Frogadier.

    Con el cambio de posición, Swellow no sabía qué hacer. Estaba tan decidido a ignorar al Growlithe que volaba dando vueltas en círculos, limitándose a esquivar los ataques de ambos.
    Era veloz y ágil, pero eventualmente el par comenzó a predecir sus movimientos. No pasó mucho tiempo antes de que una Pirotecnia finalmente la alcanzó, haciéndola estrellarse contra un árbol. Cheza le lanzó una Pokéball, la cual se inmovilizó luego de unos segundos.

    Definitivamente, era un Pokémon muy extraño.

    [​IMG]

    Swellow de Aiwass ♀ "Strength"

    Tipo: Volador / Eléctrico

    Habilidad: Agallas

    Movimientos: ???



    ----o----

    La combinación de
    ataques de hielo y fuego la había dejado exhausta. De vuelta en el hotel, recurrió una vez más a Kiliha. Juntas armaron una pequeña fuente de alimento para Pokémon mezclada con bayas Zidra, Yache y Wacan.

    La Swellow parecía reacia a su entrenadora. Su primer impulso fue atacarla a pesar de las heridas, pero se contuvo una vez más, al ver al Growlithe a su lado.
    ¿Por qué no atacaba a su Pokémon?

    —Parece que no quiere lastimarlo— comentó Kiliha, extrañada—. ¿Quizás algún tipo de instinto maternal? Muchos Pokémon tienden a proteger a los más débiles,
    incluso aunque no sean de su especie.

    Growlithe se acercó a la Swellow, frotando su cabeza contra ella. Ningún tipo de electricidad emanó de ella. Luego de rascarle detrás de la oreja con el pico, el ave procedió a comer su alimento sin rechistar. Kiliha aprovechó el momento para examinarla aún más.

    Necesitaremos una Baya Safre para esa quemadura en la espalda.

    Quemadura… Cheza tenía una idea. Parecía arisca frente a su entrenadora, pero
    si usaba las palabras adecuadas…

    —Swellow, ¿podrías salir por la ventana y usar aquel ataque una vez más? Growlithe quedó muy impresionado por tus ataques. Los Swellow que hemos visto en Kalos jamás usaron ningún ataque eléctrico…—pidió inocentemente.
    Su Growlithe ladró con aprobación.

    Orgullosamente, el Pokémon extendió las alas y se lanzó por la ventana. La carga era inconfundible a la del Chinchou de Agatha:
    era un ataque de Chispa. Sin embargo, era capaz de envolverse completamente en la electricidad antes de cargar con fuerza en el aire. Se lanzó dos o tres veces… la diferencia era admirable. Aquel Swellow debía compartir la habilidad con la especie que ella conocía. Se acercó a Kiliha, y le comentó su descubrimiento.

    Agallas no es una habilidad que debas forzar. Se supone que es un esfuerzo de algunas especies de Pokémon para luchar por su entrenador a pesar de estar malheridas—la morena parecía sumamente decepcionada—.
    Eso es sencillamente cruel, Cheza. Al menos déjame vendarla.

    —Sólo será hasta el mediodía, te lo prometo—prometió Cheza seriamente—. Llevaré una Baya Safre para cuando el combate haya acabado.

    Si mantenía esa quemadura, recuperaba sus fuerzas con los cuidados de Kiliha y una buena noche de descanso y la ponía a combatir ante la mirada de su Growlithe…
    quizás lograría inclinar la balanza a su favor.

    ----o----

    Era su momento, su oportunidad. No era ninguna trampa, simplemente aprovechar intencionalmente la habilidad de su Pokémon.
    Pero al séptimo día, la chica no apareció para entrenar.

    Esperó durante horas. Incluso se había levantado temprano para entrenar un poco con ayuda de su Frogadier. Pero la líder no llegó a su hora habitual. La esperó hasta el mediodía en vano, mirando como el sol subía lentamente hasta situarse justo sobre su cabeza. Maldiciendo su suerte,
    finalmente le entregó la baya Safre a su Swellow.

    —Lo siento por hacerte esperar tanto. Parece que tu gran batalla se demorará unos días.

    “Maldita sea, Scylla”

    Suspiró mirando al cielo, pues una nube se había interpuesto en el camino del sol. Sólo que no era una nube.
    Aquel dragón gigantesco de la plaza de Cirse se encontraba sobre ella. Su entrenador y líder de gimnasio se encontraba arriba de él, y detrás de ella…

    ¿¡Kiliha!?— gritó incrédula. La chica la sonreía desde arriba. La saludó de vuelta, agradecida de no haber seguido sus instintos y dado la baya a su Swellow.

    Al parecer, Cristóbal y ella se encontraban buscando a los entrenadores fuera de la Ciudad.

    Había llegado la hora de evacuar Icaros.

    ----0----

    La charla en el gimnasio fue tal cual ella esperaba. Mentiras y mentiras, que tanto Agatha como Naohiro trataban de ocultar enviándola al fondo de la sala.
    Oh, ellos no tenían idea del escándalo que podía llegar a armar. Sin embargo, a la mínima que Cheza intentaba decir algo, Agatha la interrumpía bruscamente con argumentos que eran demasiado convincentes para refutarlos sin quedar como una estúpida.

    Pokémon en llamas, tasas de infectados mensuales, gráficas y escalas de poder sumamente complicadas. Todo eso desapareció de su mente cuando el
    Ojutai de Cristóbal irrumpió en las portezuelas del gimnasio. El líder de gimnasio cargando con un tipo irreconocible. Ignorando las advertencias de Agatha, Cheza se acercó para darse cuenta que era Tyros, magullado y sangrando. Una sensación horrible comenzó a trepar por su estómago. No necesitaba ver a ese Pokémon en combate para saber la ridícula fuerza que tenía. El dragón se encontraba malherido, escupiendo pequeñas Ventiscas en las múltiples heridas de su cuerpo para curarse. Pero si ellos estaban allí…

    ¿DONDE ESTABA SCYLLA?

    En el medio de la conmoción, nadie la notó escabullirse entre las enormes patas del Ojutai. Quizás Agatha se daría cuenta, pero ella seguramente no podría abandonar el lugar como la empleada de New Light que era.
    Podía ver una cortina de humo elevarse poco a poco en la parte Oeste de la Ciudad. El mercado de Tesseus… la batalla campal se produciría allí.

    —¡Swellow!

    El ave se materializó con una velocidad sorprendente. Seguramente pensó que era momento de su batalla. En sus ojos se notaba la decepción cuando se dio cuenta que sólo se encontraba ella en el aire. Swellow era una especie pequeña, jamás aguantaría un vuelo con ella encima hasta allí.
    Pero si lograba subirse a los altos edificios…

    Con mucho esfuerzo, Cheza comenzó a trepar por uno de los edificios de ladrillo del callejón. Su Pokémon la agarraba del cuello de su camisa y tiraba hacia arriba de vez en cuando tratando de ayudarla, pero las paredes eran altísimas. Debería haber avanzado un poco más, salir de la zona céntrica… pero ya estaba muy alto.
    Fueron casi cinco minutos de esfuerzo intenso, pero finalmente logró subir. Y a pesar del cansancio, forzó a sus piernas a correr por entre los tejados planos de la ciudad.

    La mayoría eran saltos pequeños,
    que la rubia saltaba a toda velocidad como si de un gato se tratase. Sin embargo, había una gran avenida en medio que llevaba la Plaza del Sol en un diseño concéntrico. No tenía alternativa.

    —¡Usa Chispa y abalánzate hacia adelante!—gritó levantando una mano.

    Sabía que iba a doler. Trataría de aferrarse a una de sus garras en medio del ataque, de otra forma sería imposible llegar al otro lado sin que la Swellow perdiera altura. Y no podían perder más tiempo.
    Sólo que no se esperaba que fuera tan poderoso.

    Su brazo y mano se agarrotaron por la electricidad del cuerpo del Pokémon, lo que le impidió soltarse. Sin embargo, al llegar al otro lado
    temblaba tanto que apenas podía levantarse. Su Swellow la empujaba con el pico con premura, pero los músculos del brazo le ardían del dolor.

    ¿Por qué se preocupaba tanto por ella? Era parte de New Light.

    Habían causado todo esto… ¿cierto?

    A pesar del calambre insoportable en su brazo derecho, se levantó y continuó corriendo torpemente en las alturas. Poco a poco los tejados comenzaron a cambiar de estilo, volviéndose más pronunciados y difíciles de escalar.
    Se acercaba al mercado. La nube de humo comenzaba a perjudicarle la visión. En medio de la cortina finalmente divisó un extraño Pokémon con forma de nube. Scylla estaba montado encima de éste. Tentacruel se encontraba en el tejado, disparando Hidrobombas sin parar.

    Estaba a salvo, atacando en la vanguardia pero a una distancia considerable para mantenerse a salvo. De seguro los estaba reteniendo mientras el resto de la defensa llegaba. No tendría que haberse preocupado tanto…
    había visto de lo que Scylla era capaz. Podría darle una mano con su Growlithe y su Frogadier… seguro apreciaría un poco más de cobertura a distancia.

    Se llevó la mano a su bolso, buscando a sus Pokémon
    cuando un ruido silbante le pasó rozando la cabeza. Una esfera azulada había salido despedida detrás de ella e impactó con fuerza en la espalda de la líder de gimnasio. Ni ella ni sus Pokémon vieron venir el ataque desde atrás. Como si fuera en cámara lenta, la vio deslizarse hacia un costado y precipitarse de cabeza hacia el piso.

    —¡SWELLOW!

    El ave no fue lo suficientemente rápida. Cargándose de electricidad para aumentar la velocidad, se zambulló de picada y la sujetó de la coleta de su pelo con las garras,
    evitando que se partiera la cabeza. Sin embargo, una de sus piernas golpeó violentamente contra el piso al tratar de detenerla, quedando en una posición dolorosamente extraña. Estaba quebrada, sin duda.

    Tenía que bajar. Tenía que salvarla de aquella horda infernal que se acercaba hacia ella. Se deslizó rápidamente hacia el tejado mientras terminaba de sacar sus Pokéball.

    —¡Hidropulso! ¡Juego Rudo! ¡Pirotecnia! ¡Chispa! —ordenó a sus Pokémon sin pensarlo—
    ¡Y ustedes qué rayos están esperando, ATAQUEN! —añadió en dirección al Tentacruel y el Altaria de Scylla, que habían detenido sus ataques al ver a su entrenadora caer.

    Los enfrentaría ella sola si debía. No podía dejarla morir, no sin antes vencerla y ganar su maldita medalla. Bajó y se posicionó en frente de la horda violeta, con la chica herida a sus espaldas. Tenía seis Pokémon en su poder ahora mismo. Un equipo completo. Trataría de frenarlos. Incluso si moría en el intento.

    Debes aprender cuando rendirte. Antes de que tus Pokémon salgan heridos.

    Pensó que las palabras resonaban en su cabeza. Pero sonaban demasiado débiles. Cheza se volteó… Scylla seguía despierta, pero se sujetaba la pierna quebrada con una terrible expresión de dolor.

    —Puedo arreglármelas sola. ¡Vete! —dijo, tratando de ponerse en pie en vano.

    ¡No seas estúpida!

    Volteó hacia la batalla. Su Swellow se había abalanzado hacia uno de los Pokémon en el aire…
    una criatura blanquecina extrañamente familiar. A pesar del ataque envuelto en electricidad, Togekiss lo resistió y devolvió un par de ataques de Aire Cortante, que derribaron a su Pokémon inmediatamente. Era muchísimo más fuerte que antes. Sus ojos destellaban con un color violáceo.

    “Ella podía ser una mártir todo lo que quisiera… pero sus Pokémon no tenían que seguirla hasta la muerte por su culpa.”

    Dirigió una última mirada a su Togekiss antes de regresar a todos sus Pokémon, con excepción de su Frogadier. Era el único que podría seguirles el ritmo. Corrió hacia Scylla y revisó sus bolsillos en busca de Pokéballs, pero la líder señaló con esfuerzo a su Altaria.

    —No lo guardes.
    Llámalo.

    —¡Hidropulso! —gritó Cheza apuntando hacia arriba, a la vez que guardaba el Tentacruel de Scylla en su Pokéball.

    El orbe de agua salió despedido en dirección al Altaria, que luchaba sin parar. El ataque impactó,
    llamando su atención y percatándose de los planes de retirada de la chica. Disminuyó la altura sin dejar de atacar junto con el Frogadier. Cheza alzó a Scylla en los brazos y ambas se subieron al Pokémon, antes de que éste comenzara a ascender nuevamente.

    —¡Salta, Frogadier!

    El Pokémon trepó violentamente por las paredes y saltó en dirección al Altaria…
    pero no llegó. Sin embargo, estar cerca era todo lo que ella necesitaba. Apuntó con su Pokéball, y el Pokémon regresó sano y salvo.

    Cheza no necesitó decir nada al Altaria de Scylla: éste ya se dirigía inmediatamente al gimnasio Icaros. Y aún con la chica en brazos, la rubia comenzó a darse cuenta de la imagen que había dado. La había salvado de una muerte segura, y de no ser por sus palabras Cheza se habría sacrificado ahí misma junto con sus Pokémon como si de una heroína trágica se tratase…
    era una lástima que Cristóbal no hubiera estado allí para verla.

    —Gracias…—musitó Scylla con los ojos cerrados, y se irguió un poco para darle un beso en la mejilla…

    …un beso casi demasiado cerca de sus labios.
    ¡OMG POR QUE NO ESTOY ESTUDIANDO! Master WeaselMaster Weasel inserte-fic-inserte-fic- mini cameos - esta update fue bastante solitaria, pero tenía que hacerla sí o sí.
    OgaOga JosebudokaiJosebudokai Hotaru1214Hotaru1214 tengo que esforzarme por camearlos pronto. Esto no puede seguir así.
    LazyLazy Ferstec.Ferstec. los odio por darme estas ideas.
    WikiWiki Scylla es de Cheza ah0ra :p - avisame si algo no te termina de convencer
    EstaVezNoMeVoyAEnojarTeLoPrometo

    STOP. MUCHO. YURI. JAPON. BASTA.
     
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  17. Ferstec.

    Ferstec. Si te gané en el infierno ¿Pa qué subes al Olimpo?

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    Keynan; capítulo 4: "Tiempo."

    Solo mira.

    Era inevitable sentirse un poco triste, decepcionado, o hasta culpable ante la situación que acontecía Aiwass en los últimos días. Aunque, el sentir toda esa adrenalina recorrer por sus ventas, hacía que West se sienta motivado a ayudar, no entendía bien el porqué, solo... Lo sentía. Y eso que el tema de New Light, y todo su escándalo de simulacros falsos, y Pokemones de tres mil años que destruyen regiones. Y bueno, el pelirrojo no quería creerles en lo más mínimo, pero, los hechos, hechos són. Pero hay que admitirlo, hoy por hoy Patricio era el que más entrenamiento poseia. Pensar que lo capturó cuando un pequeño staryu en aquel lago que había en su pueblo natal...

    •••••••••••••••••••••••​

    Tres años y medio antes de todo.​

    Escúchame estrella mal formada, tú, vendrás conmigo— un par de años más joven, era el mismo pelirrojo, y también unos cuantos kilómetros metros en altura (?)
    La estrella solo se quedó estática, como si de ignorarlo se tratara. Ni siquiera ponía atención a lo que decía. Aunque por un corto momento, giró a ver al entrenador. Y solo le echó una pistola de agua en la cara, dejándolo empapado. Después volvió a ignorarlo en total estado.
    Keynan escupió un poco de agua que había entrado en su boca por andar palabreando muchas cosas. West
    fruncio el ceño y se quedó sentado en frente de la estrella; no pasó mucho tiempo de que comenzará su viaje por primera vez en su región, Johto. El profesor Elm había llegado con un espécimen de Hoenn, una lagartija de color verde, evidentemente, era el inicial de tipo planta de dicha región. Treecko fue el primer compañero de Keynan, que aunque no sea elas fuerte, o más destacado, de por si tiene un valor bastante sentimental. Pero no era el caso con este Pokémon. Staryu siempre ha estado en ese lago del pueblo, nadie lo había podido capturar, y no por cuestiones de fuerza o poder, sino, por desinterés.

    Cada vez que alguien llegaba a intentar capturarla, solo se hechaba en el agua y salía cuando el entrenador se haya ido. Pero con Keynan... No fue la excepción. Pero la paciencia es algo que a Keynan, a esa edad, le sobraba ya que no tenía apuros de nada. Se sentó a mirar fijamente el lago hasta que la estrella saliera. Horas y horas sentado esperando que sucediera. Pero el cansancio es de humanos, y llegando la noche, tuvo que dormir. Al día siguiente, la estrella salió del agua, esperando que Keynan ya no sea terco y se haya largado; sin embargo, allí estaba.

    Sigo esperando, estrella— y seguiría haciendo lo toda la vida si fuera necesario.

    Staryu, volteó a verlo, y otra vez, le echó agua en el rostro.

    Aquí estaré.

    De nuevo se escondió en el agua esperando que se vaya.

    El paso del tiempo pesa, y los segundos se convierten en minutos, los minutos en horas, las horas en días, y los días en semanas. Por reloj, Keynan estuvo 4 semanas esperando a sur la dichosa estrella se dejase capturar, o que al menos combatiera para poder ser capturada. Pero igual, no había opcion. Keynan, arto, se levantó dispuesto a irse, con o sin staryu. Estando levantado caminando hacia la salida del pequeño pueblo, un chorro de agua golpeó su espalda. Volteó a ver, ahí estába, fuera del agua, habían pasado días sin verla fuera del agua, pero, ¿Por qué?; Keynan estaba confuso, ¿Qué significaba?

    Staryu de acercó y quedó en frente de Keynan, haciendo que su gran "ojo" Rojo mirara directamente a los ojos rojizos del West.

    Bienvenido, Patricio...

    Fue lo que pronunció antes de tomar una pokeball y tocar a staryu para volverlo parte oficial del equipo.

    •••••••••••••••••••••••
    Fue casi imposible no tener una sonrisa en esos recuerdos que aunque doliera un poco por el momento, jamás olvidaría. No iba con Cristóbal, él iba más adelante con mucha gente, por lo que Keynan decidió ir por su cuenta, a su paso, ya fue héroe una vez, le toca a otro u otra, debe ser igualdad de género.

    Pero mientras más caminaba, más estruendos se escuchaban, más gritos, más pokemones acercándose para atacar... Más Devastal.

    Keynan tomó una pokeball de su cinturón y liberó a su primer compañero. Grovile, este no estaba dispuesto a pelear, y Keynan tampoco. Pero si tenían que hacer algo era sacar a la gente que había en aquel pueblo.

    Grovile...

    Grov— volteó a ver a su entrenador, y en su jamás lo había visto tan serio.

    Saca la gente que puedas, no pelees. Eso no es lo que debemos hacer hoy.

    El tipo planta asintió y comenzó a sacar a los más pequeños, mientras Keynan iba por los ancianos para ayudar. Caminaba como si ni le importara, aunque en el fondo, importaba, y mucho. Los ataques se acercaban cada vez más a él, y como si nada seguía sin parar. Y llegó a un local de cosas utilizadas.

    Vámonos

    Sin decir mucho más, dio una especie de órden hacia aquel anciano que se encontraba intentando salvar los que podía de su local.

    No.

    ¿Qué dice? Vámonos —alzó su voz para que lo escuchara, en el caso de que no lo haya hecho.

    Qué no dejaré mi negocio, no sabes lo mucho que me visto tenerlo.

    Bueno, si no viene conmigo ahora, le costará su vida; vamonos.

    Yo soy el sustento de mi familia...

    Esas palabras, esas malditas palabras... Quebraron totalmente a West. El conoce perfectamente que se siente ser una especie de soporte y base de la familia... Sobre todo en aquella etapa de su vida en donde la situación económica de su madre no era mucha, y vio a los Pokemones como un escape para ayudar... ¡Demonios! Pensó que había olvidado todo eso al darle a su madre una vida decente hoy en día... Pero no podía dejar que alguien pasará lo mismo que el y su madre pasarón.

    ¿Qué más piensa llevar?— apresurado tomó un par de cajas de aquel lugar y con un poco de esfuerzo logró sacar al anciano del local, cosa que fue muy buena ya que una hidrobomba fue disparada hacia el establecimiento destruyendo gran parte del el.

    Gible salió de la Pokeball y también tomó una caja para ayudar. Ahora eran tres caminando con cajas para poder salvar algo de la mercancía de ese hombre.

    Con cuidado y un poco de Defensa de gible, que solo sirvió para escapar de los ataques. Llegaron al lugar donde Cristóbal y unos cuantos de los involucrados estaban evacuando gente del pueblo, pero que al parecer era muy poca.

    ¿Este es todo el pueblo? —preguntó incredulo.

    Parte de él, mucha gente no quiere dejar sus negocios—Burnes habló ayudando a un niño que lo veía con admiración por decirle que era criador Pokémon.

    Pero de un momento a otro, hubo un sonido que West reconoció perfectamente. Se disparó un pulso de agua hacia la zona, y dirigido principalmente al anciano que el pelirrojo había ayudado a salir. No lo pensó dos veces y soltó las cajas para cubrir al anciano. Y lo logro, pero, su camisa se habría roto por la parte de atrás, y dejando un gran dolor en la espalda, cayendo al suelo por el impacto. El anciano corrió lo más rápido que pudo dejando a Keynan, pero no por mala persona, sino porque el entrenador se lo dijo antes de caer al suelo.

    No estaba inconsciente, el sabía perfectamente quien fue, aunque el ataque haya sido mucho más fuerte de lo ordinario. Abrió sus ojos y una gran roca, rodeada por una tenue luz violeta a punto de aplastarlo. No hizo más que sonreír, si ya le tocaba morir, pues que sea ahora. Cerró sus ojos pensando en lo peor que podría pasar... Y cuando se dio cuenta, la roca nunca llegó para aplastar su cuerpo, pero si logró divisar a uno de sus pokemones más fieles, a su Gible. De este emanaba una energía violeta de parte de su mandíbula, por andar disparando pulsos dragones a diestra y siniestra, con tal de proteger un poco de lo que quedaba por la zona.

    Gi... —Tiburoncín volteo a ver a Keynan, y una luz tanto blanca como azul envolvían al pequeñin en todo su cuerpo para hacerlo crecer, que su cabeza se altere un poco, y que en lugar de manos, tenga unos huesos con forma de cuchillas—¡Gabite!

    Sonrió e intento levantarse, que aunque le costará mucho, logró hacerlo. Ver a Gible evolucionar era como un sueño cumplido, tenerlo desde que era un huevo, y verlo evolucionar por primera vez, hacia que se le removieron los sentimientos a Keynan.

    Bien, Gabite, usa Pulso
    Dragon
    — el evolucionado hizo caso omiso, y llenó su interior de energía que solo bastó abrir sus hocico para liberarla hacia arriba y que esta se divide en esferas disparados para todos lados, definitivamente... Tiburoncín aprendió Cometa Draco...

    inserte-fic-inserte-fic- WikiWiki ¿Como la ven? Ya postee.

    LazyLazy, a fin te hice una mención rapidita
     
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    Última edición: 14 Feb 2018
  18. Master Weasel

    Master Weasel Como desearía que el vecino no tuviera un karaoke

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    Por petición de nuestro jefes de grupo, eh agregado algunas cosillas al capítulo de ahora. Está tan largo que lo dividí en 2

    -------------------------------------------------------------------------------------------

    -...A veces pienso que los turistas deberían ser restringidos de ciertas actividades, cada vez menos personas siguen indicaciones para dirigir bien a los Ride Pager. Seguramente Bubu no se hubiera espinado si siguieran las instrucciones...
    -Da igual
    -¿Da igual? Bubu estaba tan adolorido que te pegó y te astilló un hueso, ¿eso te da igual?
    -Kiliha, créeme que a mi también me repatean el hígado los turistas y entrenadores imbéciles, pero sabrás que la parte mas fea de esta profesión es van a ser muuuuuchas las veces que vas a tener que guardarte tus comentarios. En primera, por que antes de ser doctor, eres un pobre diablo. No estas libre de cometer errores estúpidos, y esos se pueden cobrar una vida. Y en segunda, por que no tienes tiempo para preguntar "Por que", solo "que". ¿Que pasó?, ¿que le picó?, ¿que comió? y así.
    -Cielos...
    -Claro, eso no significa que no vayas a terminar queriendo moler a palos a algún sujeto, pues incluso el mejor entrenador del mundo puede llegar a tomar una decisión estúpida que ponga en un hilo la vida de su pokemon. Pero si te pones a refunfuñar por los errores cometidos por los criadores de tu paciente, te pierdes de lo que realmente importa, y eso es hacer algo por la criatura adolorida o medio muerta que te entregan para que la arregles. Lo único que te queda es pedirle a los mala cara y a los histéricos es que se hagan a un lado todos para que te dejen trabajar.
    -Se me hace raro que digas eso, sabiendo que tienes un humor de los mil diablos. Me pregunto como le hizo tu mentora para convencerte de que debías comenzar a tener paciencia.
    -¿Tu por que crees que ha veces golpeo mi cabeza contra las paredes? No fue hasta que me puse a estudiar esto que entendí por que la vieja enfermera Judy Joy y el tío Nanu tienen siempre esa carota de amargado. Policías y doctores tenemos que tratar con gente a la que no le puedes decir nada por que hay cosas mas importantes en medio...


    Capítulo 4.1
    Hace una semana...

    Kiliha abrió los ojos en la cama del hotel al sentir una especie de líquido baboso reptando por su pierna izquierda. Todos sus cabellos se erizaron al moverse un poco solo para notar que Neghoul estaba no muy lejos, mirándola dormir fijamente como si quisiera devorarla. Estuvo a punto de gritar, pero afortunadamente todo se calmó cuando Kai puso sus robustas manos en el bulto que eran sus piernas y se sentó para ver que estaban haciendo.

    Maldición, solamente estaban viendo si seguía dormida, pues era la costumbre en el barco levantar a todos con la salida del sol. Posiblemente con lo holgazana que era, Koa había convencido a Neghoul y a Kai para despertarla.

    Hay Arceus, hubiera pasado lo que hubiera pasado, no se acostumbraba aun a ser la entrenadora de un pokemon fantasma. Cristóbal tenía razón en haberle dicho que debía saber manejar a todos los tipos de pokemon si quería ser buena criadora, pero esperaba que su acercamiento con los espectros no fuera tan repentino; y mas de uno cuya información de especie estaba muy recortada por que Callahan no se había molestado en organizarse para armar un pokedex.

    Ahora que lo pensaba y tenía esa carta sobre la mesa, si al final Neghoul deseaba quedarse con ellos, debía pensar en tomar nota de lo que hacía para obtener información sobre ella y cualquier otra cosa que se dejara en Aiwass. Un conocimiento más amplio sobre el modus vivendi de los pokemon de la región podía ayudar a darles un mejor tratamiento en caso de que les pasara algo.

    -Aunque eso debe de saberlo Callahan- se dijo a si misma -Seguramente se lo pasaron los locales por tradición oral. Pero seguramente no lo reparten a extranjeros con facilidad...

    Y mientras su mente se volvía a los locales, recordó entonces a Agatha y lo ocurrido la noche anterior con Cheza. Vaya que la criadora se veía molesta, quizás no debió de haberle pedido ese favor; pero era eso o ver a Cheza desquitarse con la chica de pelo morado también. Para su mala fortuna, todo resultó como aventarle un fósforo a un tanque de gas con una fuga. Esperaba que ese descontento no pasara a mayores, pues si algo había aprendido de vivir con marineros, era que en esos días de tormenta no podían darse el lujo de dividirse.

    Fuera como fuere, una promesa era una promesa.

    -Chicos, váyanse preparando que tenemos un plan para el día- les dijo la chica al trío -Buscaré a mi padre y luego iremos a ver a la chica rubia con la que comimos la vez pasada, ¿les parece? Sirve para que te conozcan los de la tripulación, Neghoul.

    ..."Y también para informar al almirante lo que había pasado con Pololia"...

    Suspiró y salió de la cama, Kiliha le sirvió al equipo algunas croquetas para pokemon que tenía dentro de su mochila y se metió a la ducha. Tras ponerse una camisa con flores y unos pescadores, Kai y a Koa fueron devueltos a su pokebola, subió a Neghoul a su bolso y cerró con cuidado la puerta de su cuarto de hotel para ir a la recepción. Preguntando que había sido de los trabajadores del muelle, la mujer de la recepción le dijo a Kiliha que estaban haciendo un equipo con el personal de New Light para que el sitio fuera acondicionado para la entrada de tanta gente nueva que estaba en la ciudad. También su padre le había dejado una nota en la recepción, cosa que la niña leyó con cierta expectación, esperando que no dijera que su padre iba a tener que seguir trabajando en Cirse.

    Para su alivio, decía que la tripulación y el se encontraban hospedados en el hotel y que volverían despues de las 5 pm, hora en la que iban a buscarla para llevarla a almorzar.

    -Bueno- dijo aliviada -Al menos papá está bien y a salvo...
    -Kiu ku...
    -Supongo entonces que los 4 tenemos de aquí a las 5 para hacer lo que tenemos que hacer. Así que, nos toca buscar a Agatha y a Cheza.
    -Kiu.

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    Kiliha caminaba hacia uno de los prados abiertos que rodeaban Ícarus, le pareció oír que ambas chicas se enfrentarían en un combate en la zona. Sabía que Cheza quería pelear con el Chinchou de Agatha para tener una idea de como atacar a Tyros, pero no estaba segura que tipo de estrategia usaría tomando en cuenta que sus pokemon no eran exactamente del tipo resistente contra eléctrico. Fue cuando sus pensamientos fueron interrumpidos por un ensordecedor chirrido que hizo eco entre los árboles. Tal era el escándalo que Neghoul sacó la cabeza de la bolsa, mirando para todos lados en espera de que no estuviera algo ahí dispuesto a matarlos. Notando rápidamente que mas que señales de amenaza, eran llantos, Kiliha se movió entre los árboles, buscando que clase de criatura desesperada estaba gritando tanto. Solo paró para ver que el Mawile de Cheza tenía acorralado a la criatura peluda que la había saludado anoche, el pequeño Oujo.

    Cheza y Agatha comenzaron a discutir, lo que hizo que la rubia tomara a la pelilila de la ropa y casi la estrellara contra el árbol mas cercano. Ojuo estaba sin saber que hacer, por eso eso, al distinguir el olor de la joven morena, ni tardo ni perezoso corrió, ¿o voló?, a sus brazos en búsqueda de protección. Kiliha solo sentía como la bolita de plumas temblaba entre sus manos mientras el Mawile de Cheza la miraba con cierta expectación. Fuera lo que fuere que hubiese pasado, lo estaban estresando.

    -Hey, ¡Hey! ¡Ya basta de buena vez!

    Las chicas pararon, no por las palabras de Kiliha, si no por escuchar un estruendo. El poderoso aleteo de Ojutai se escuchaba de cerca. No pasó mucho entre sentir el viento hacer a un lado los árboles, a ver a la enorme bestia moverse con cierta rapidez hacia las jóvenes. Al parecer el llanto de la cría había atraído al pokemon de Cristóbal, que ahora estaba al frente de Kiliha mostrando los dientes, sin su entrenador, cabreado y buscando una explicación.

    -Espera, espera- le dijo Kiliha levantando su mano derecha en el aire, algo que dejó a las mayores incrédulas -No tienes por que molestarte, todo esta bien, solo se encuentra asustado. Míralo, está bien.
    -Rrrh...

    Kiliha le mostró a la cría a Ojutai, quien lo olió un segundo y se tranquilizó, sentandose en la hierba

    -¿Ya vez? Todo está bien, no hay de que preocuparse- le decía Kiliha mientras el dragón se echaba a un lado de ella. La morena entonces se volvió hacia las otras dos con un tono mas calmado y serio -Disculpen. Creí que a finalidad de esta batalla pokemon era la de ayudarse mutuamente, no matarse. ¿Qué sucedió?
    -Nada. Solo probando mi punto- le dijo Agatha secamente, aprovechándose de toda la confusión para hacerse a un lado con violencia y luego apuntar al Mawile de la chica de Kalos -Solo observa allá, para que veas lo rápido que te llegó el trabajo.
    -¿En serio vas a hacer eso?- le dijo molesta Cheza -¿Vas a enjaretarle tu trabajo a una niña por que no puedes verme a la cara sin tener que repetir la misma parafernalia estúpida que te obligan a escupir tus altos mandos?
    -Yo no tengo la culpa te haga falta carácter
    -No tanto como el que le hace falta a esa alimaña que Kiliha tiene en el hombro.
    -¡¿Disculpa?!
    -Disculpada- dijo Kiliha atrayendo la atención. Sintiéndose observada, la chica se rasco la cabeza y pidió una disculpa -Lo siento por eso, pero necesito un poco de calma para revisar a Mawile.

    Kiliha dio un par de pasos hacia Mawile. La pokemon estaba exhausta y con un poco de hielo en el cuerpo. Kiliha se sentó con las piernas cruzada mientras Ojuo la rodeaba mas calmado y Neghoul reptaba fuera de a bolsa.

    Agatha observaba silenciosa todo. No había comentarios, ni quejas, solo trabajo. A parecer la jóven estaba demasiado concentrada en terminar de ayudar a Mawile para siquiera levantar la voz o decir algo. Quizas aun no había visto mucho de su habilidad como entrenadora pokemon, pero por lo que respectaba a curar heridas, uso de bayas y demás cosas, era como si hiciera magia. Y si parecía magia. Ojuo dejó de llorar, el pokemon que traía consigo estaba concentrado en seguir sus instrucciones, Ojutai estaba observándola calladamente y hasta Cheza se había tranquilizado. En un momento Mawile parecía ir recuperando color conforme daba masaje a las partes con problemas de sensibilidad y curaba las quemaduras producidas por el hielo.

    -Tiene talento para esto, ¿no te parece?.

    Agatha se volvió hacia su costado para notar que Cristóbal no estaba muy lejos de ella. Seguramente había seguido a Ojutai hasta donde voló. Todos estaban tan concentrados que no lo habían notado.

    -Le hace falta confianza en si misma, pero llevo observándola desde que nos conocimos en Cirse. Tiene potencial. Como criadora local, vendría bien que le dieras un par de consejos. Podría aprender un par de cosas de ti que mejoren su técnica de trabajo.
    -¿Usted lo cree?
    -Si, y tal vez tu debas aprender una par de cosas de ella. Aquí no hay tiempo para riñas y peros; y mas aun por que esa chica rubia tiene razón. Ese Oujo necesita ir formando su carácter si quieres que evolucione.

    Agatha bajo la mirada con un suspiro y puso las manos en su regazo.

    Cuando la chica terminó, Mawile fue hacia donde estaba Cheza y Cristóbal se le acercó.

    -Veo que controlaste bien la situación. Felicidades, veo que estas formando algo de confianza.
    -¿Eh? Señor Cristóbal, ¿a que hora llegó?
    -No estaba muy lejos. Tengo que ir hacia donde esta este grandote, debe recordar de vez en cuando que no estoy de adorno.
    -¡Pshe!- se quejó el dragón.
    -Como consejo te diré que seas mas precabida y voltees para atras de vez en cuando.

    Kiliha se llevó la mano a la cara y se sonrojó por la vergüenza. A veces perdía la noción de donde estaba cuando se concentraba en algo.

    -Ya que todo se calmó, si Ojutai quiere puede llevarlas de vuelta al hotel.
    -¿No es mucha la molestia?
    -Breh- el dragón encogió las alas en señal de indiferencia, parecía darle igual.
    -Lo siento, pero necesito atender un asunto primero- mencionó Crise -¿Conoce algun centro pokemon?
    -Hay uno no muy lejos de por aquí.
    -Gracias- respondió la rubia en un tono seco
    -Cheza, espera.

    La rubia se volvió hacia la niña con un suspiro, esperando una reprimenda parecida a la de Agatha.

    -Creo que para darle seguimiento a la recuperación de tu Mawile y tu Frogadier, es necesario que los siga viendo- dijo con un poco de nervios -Una recuperación debe ser seguida por un mismo criador para dar observaciones pertinentes. Tal vez sea bueno que me consultes cada que vayas a ir a una batalla, para darte mejorías de su estado, apoyarte y darte algunos consejos.

    Cheza la miró un segundo y asintió.

    -Si. Lo que dices parece sensato. Necesitaré apoyo de una persona en la que mis pokemon tengan confianza.
    -Gracias

    Agatha se quedo atónita por la respuesta afirmativa que le dió Cheza. Kiliha se acercó a ella y le picó el hombro.

    -No te preocupes- le dijo en voz baja -No romperé mi promesa.

    Cristóbal mostró una sonrisa socarrona.

    -Es bueno ver que hay personas en este equipo a quien no les hacen falta recursos.

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    Las 5 PM llegaron y Kiliha estaba con la tripulación en un restaurante de la ciudad. Su padre se encontraba mirando de lado a lado a Neghoul, quien hasta cierto punto se presentía juzgada por la mirada tipo inquisidora que el marinero le estaba clavando. Finalmente dio un manotazo en la mesa y comenzó a reír de manera sonora.

    -¡Ja! Si me hubieran dicho que ibas a entrenar a un pokemon fantasma el año pasado, no me lo hubiera creído ni por un segundo. Es bueno ver que te estas moviendo de tu fobia hija, se ve que este de aquí tiene potencial.
    -Gracias papá.

    Mientras todos reían, el almirante suspiraba un poco. Kiliha lo miró de medio lado y se acercó hacia el alejándose del bullicio que estaban haciendo su padre y el resto de los marinos.

    -Lamento lo que pasó con Pololia almirante.
    -Obviamente esto no fue tu culpa Kiliha, si supe que muchos pokemon desaparecieron aquel día en circunstancias misteriosas. Solo espero que la gente de New Light la encuentre pronto- Kiliha se sentía culpable de no poder decirle al almirante la verdad. Pero el personal de New Light le había prohibido al equipo 33 hablar con los civiles sobre lo pasado en el castillo, esperando que la gente no entrará en pánico -Debes estar mas preocupada por ella de lo que lo estoy yo.
    -Como no tiene una idea, por eso traigo conmigo a Neghoul, para que me ayude con la búsqueda. No se quien o que los hizo huir, pero debe de ser algo terrible para atraerlos a distancia.
    -Lo que me doy cuenta es que no tiene pokebola.
    -No la eh capturado como tal. Ha decido seguirme por cuenta propia.
    -Entonces es bueno que des el salto para la siguiente fase.

    El almirante se metió la mano en el bolsillo. Le pasó entonces tres pokebolas, una duskball, una loveball y una quickball.

    -Las compre en un mercado en Teseleia. Planeaba usarlas, pero eres tu la que esta formando un equipo. Es mejor que las lleves contigo en caso de que las necesites.
    -Gracias almirante.
    -Por cierto
    -¿Uhm?
    -Haz lo que esté en un tu poder para recuperar a Pololia.
    -... Lo prometo.

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    Mientras su padre terminaba de hablar con su gente, la chica fue a dar a la plaza de Sol para que sus pokemon se estiraran. Iba a ser un día largo. Koa se subió a su hombro y los demás venían, como siempre, Kai a su derecha y Neghoul en su bolso. Fue en el lugar que escuchó un barullo para llegarse a encontrar con un joven de cabello bicolor que al parecer había sido atacado. Si brazo sangraba, y su Lilligant parecía cansada. Buscaba un hospital, pero la interrumpió un pokemon que al parecer venía con el jóven. Un Jangmo-o. Era curioso ver un pokemon procedente de Alola en una región tan alejada como Aiwass, y mas a este, pues los dragones de su especie eran prácticamente reminicentes fósiles de Alola.

    Tras darle el nombre del pokemon, escuchó al joven decirle que el pokemon tenía un nombre horrendo y decidió cambiarlo.

    -Tact. A partir de ahora serás Tact.
    -¿Tact?- preguntó ella alzando una ceja.
    -Es un idiota que sólo ataca de frente y no sabe nada de táctica. Si no es inteligente, al menos tendrá un nombre inteligente. Y es fácil de decir. ¡Uhg!

    Oh, su brazo.

    -¿No quieres te ayude con eso?
    -¿Puedes?
    -Jeh, déjamelo a mi, es casi todo lo que me ha tocado hacer desde que llegue aquí- le dijo con algo de broma -Al menos puedo ayudarte para calmar el dolor y bajarte la hemorragia en lo que encuentras un hospital en este laberinto de calles.
    -Gracias... umh...
    -Kiliha. Puedes llamarme Kiliha.
    -De acuerdo, Kiliha, soy Legis.

    Legis le hizo algunas preguntas, al parecer quería saber un poco de ella. A Kiliha no le molestó. Amenizar el asunto con un poco de plática sobre la región fue suficiente para pasar un buen rato en lo que ella trataba a ambos. Kiliha le comentó que venía de un pequeño pueblo entre medio de la enorme ciudad de Haulo'i y la pequeña villa de Iki. Que era la primera vez que viajaba y que venía con un carguero.

    El chico le hizo un par de preguntas sobre lo que estaba usando para su pokemon. Lo que respondió con el nombre de las bayas que estaba usando.

    -...Son muy sencillas de encontrar. No se que tipo de nueces tengan en esta región, pero en los botiquines me eh topado con muchos polvos de bayas deshidratadas, sobre todo de Hoenn.

    Legis también le contó un poco de el. Le gustaba la coordinación, algo que Kiliha solo había podido apreciar en la televisión y que le parecía interesante. Kiliha le mencionó que tenía algunas coordinadoras favoritas, solo para recibir una sonrisa por parte de Legis cuando esta le describió algunos de los pasos que hacían personas como Lisia.

    Tras dejarlo todo listo, el muchacho se despidió, dejando a la chica sola con sus pokemon y un poco de que pensar de por medio. Debía seguir el consejo de Crisóbal, ya era hora de comenzar a hacer las paces con sus fobias y trabajar en ellas. Debía de hacerlo, por sus pokemon, por Pololia y la promesa que le había hecho al almirante.

    -¿Saben?- le dijo al equipo -Me pregunto si podremos estar un tiempo así. Sin problemas, solo preocupándonos de nuestros asuntos...
    -Ksh...
    -Ma...
    -Neghoul, ¿No te intimidaste con la presencia de mi padre?

    Neghoul sacó un tentáculo y se rascó la cabeza, para luego dar un nervioso si. Para Kiliha era algo raro e incluso hasta chusco ver a un fantasma asustado. Pero era normal que su padre tuviera esa tendencia con los pokemon, era una persona muy osca.

    -Y dime, ¿te ha gustado estar con nosotros estas últimas 24 horas?

    El fantasma asintió de manera enérgica.

    -... ¿quieres quedarte con nosotros de manera permanente? Umh, tu sabes, ¿Seguirnos a donde vayamos?

    El fantasma solo se limito a subirse en su pierna y restregar su cabeza contra el estómago de la niña. A pesar de que aun le causaba calosfríos, debía de pensar positivo por que Neghoul iba a ser su pokemon de ahora en adelante.

    -Muy bien- dijo en voz baja tomando una de las pokebolas que le dio el almirante, la duskball, para ser mas exacta -Esto te unirá a nosotros de manera oficial. No hay vuelta atrás.

    Neghoul picó el botón y el rayo rojo salió. No necesitó moverse para que diera el sonido de captura. Kiliha la sacó de vuelta, y la puso al frente de ella.

    -Bueno, ahora que eres parte oficial de mi equipo debo de comenzar a pensar en como enterarme de lo que sabes hacer para entrenarte bien- pensó en voz alta mientras fijaba la vista en Neghoul -El carnet que me dio Cristóbal tiene poca información, solo tus tipos, por lo que puedo dilucidar que ataques podrías aprender, y una leyenda de que los de tu especie se forman a partir de almas de mujeres en pena...
    -Kyu...
    -Y tambien en un mote. Para mi y la tripulación es tradición. Es como entregarles algo de nosotros, una marca personal.

    Tras un breve silencio por parte de los cuatro. Kiliha chocó sus dedos.

    -Lo tengo. Tu nombre en adelante será Umalu, como llamamos en Alola a la sombra tibia de los árboles y las montañas.

    El pokemon comenzó a dar saltos de gusto. Eso era buena señal.



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    Capítulo 4.2
    Ailao Afi

    Había pasado una semana desde a llegada de todos a Ícarus y Kiliha había cambiando el hotel por una habitación de renta en una zona departamental dentro de la ajetreada urbe. Así mismo también lo hizo su guardarropa, pues su padre no había esperado a conseguirle cosas de Aiwass y le había comprado una remera con un estampando de Tediursa que ahora estaba vistiendo, junto con una pañoleta para agarrar su enmarañado cabello en una cola alta.

    Y hablando de su padre, ella y sus pokemon se encontraban solos aquella mañana, pues su padre había tenido que irse a trabajar a las renovaciones, y estaba esperando a Cheza para revisar a sus pokemon.

    Kiliha pensaba en ella. La obsesión de Cheza por derrotar a la líder de gimnasio de ciudad Caribdis le estaba preocupando. No solo por que estaba segura de que Frogadier, entre las heridas que se estaban cerrando y su problemas para combatir, iba a vérselas negras para vencer a ese Araquanid por más ataques de hielo que este tuviese; si no por que Crise parecía frustrase mas al estar perdiendo una y otra vez con la muchacha.

    Encima de todo cada vez era menos el tiempo.

    La niña estaba a la expectativa de lo que pasara. Por lo que escuchaba de los empleados de New Light y los alumnos de Cristóbal, decían que el llamado grupo 33 iba a ser los primeros a los que mandarían a responder en caso de que la situación se pusiera mal. Todo por que estaba conformado por las personas que estuvieron presentes en aquel disque "simulacro" y en el castillo donde conocieron a Devastal.

    -Se me hace raro que con todos los conflictos internos y la poca confianza que le tenemos todos a la compañía New Light, aun así esperen que cada miembro se pongan las pilas para ayudar en caso de que algo pase- le decía la chica a su Larvesta -Debemos ser la organización mas desorganizada de toda Aiwass
    -Ksh...
    -Oye, es cierto, no me mires con esa cara de indiferencia.

    Escuchó el timbrazo del comunicador, por lo que notó era un número procedente del hotel.

    -Hola Kiliha.
    -¡Oh! Hola Cheza, estaba esperando tu llamada.
    -Necesito que me ayudes con algo.
    -Si, que cosa.
    -Traigo conmigo un nuevo pokemon...

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    Kiliha estaba saliendo del cuarto del hotel tras darle la baya Safre a Cheza y terminar de tratar a sus pokemon. La situación no le parecía de todo justa para ese Swellow, pero no quería discutir con Cheza. Para este punto seguramente pensaba en que vendría de vuelta al hotel en una pocas horas tras otra batalla con Scylla, y si ganaba esta vez, tal vez con eso finalmente iba a dejar descansar a sus pokemon por un momento.

    -Quizás Agatha tenga razón en decir que debo ser un poco más tajante con ella- pensaba mientras caminaba hacia los campos donde se encontraban los alumnos de Cristóbal. Ultimadamente se estuvo relacionando tanto con ellos y con el líder de gimnasio que poco faltaba para que se uniera a su cuadrilla -Se que quiere a sus pokemon, pero no creo que sea la forma correcta de usarlos. Debo de hablar un poco con Cheza...

    Kiliha iba tan absorta en sus pensamientos que no notó al hombre de porte elegante que se encontraba no muy lejos de ella. Kiliha casi lo pasó de largo de no ser por que llamó su atención de manera repentina.

    -Así que no era broma, los que conforman al famoso grupo 33 son mayoritariamente críos...

    La joven respondió al nombre del escuadrón, y volvió la cabeza para notar que el hombre de cabello azabache le sonreía.

    -¿De vuelta con Cristóbal?
    -¿Cómo sabe eso? ¿Quien es usted?
    -Veo que New Light no escatima en gastos para moldear a su imagen y semejanza a gente con potencial. Todos ustedes son como un pokemon bebé al que su entrenador le dá constante atención. Al final, cuando se desarrollan en un pokemon poderoso, se acostumbran tanto a este que no se quiere ir de su lado.
    -¿Perdone?

    El hombre le extendió una tarjeta y se la dejó en la mano.

    -Búscame cuando te canses de que te mientan. Tenemos respuestas para ustedes.

    El hombre se retiró con las manos en sus bolsillos, dejando a Kiliha con la tarjeta y una enorme confusión. ¿Y ahora que hacía con esa cosa? ¿Se la daba a Agatha? ¿Investigaba de que se trataba?

    -¿Que demonios?
    -Eh Kiliha, que bueno que te encuentro.

    Era Cristóbal. Le parecía extraño encontrarlo en el hotel.

    -Señor Cristóbal, ¿que hace aquí?
    -Me dijeron que te habían visto aquí, y es bueno encontrarte, por que ocupo de tu ayuda urgente. Necesito informarte de algo importante. Creo que dieron con los pokemon que se perdieron en las ruinas de If.
    -¿Lo dice en serio?
    -Si, al parecer se encuentran en las cercanías de un poblado vecino, el mercado de Tesseus. Tyros y Scylla están en camino hacia allá para investigar, y necesito de una persona que nos dé apoyo médico rápido. ¿Crees que puedes hacerlo?
    -Yo, ermh... bueno, me gustaría saber por que yo...
    -El personal médico de New Light se está preparando para hacer labores de evacuación por temor a que algo pase, la verdad no queremos que se repita lo que pasó en Cirse. Agatha estaba disponible, pero fue llamada por Callahan para cubrir un asunto, por eso estoy recurriendo a tí. Es una misión de reconocimiento, no esperamos que pase algo drástico, pero te ayudare a protegerte si algo pasa. Por eso te vuelvo a preguntar, ¿crees que puedes ayudar?

    La chica tragó aire con fuerza.

    -Si, cuente conmigo.
    -Excelente. Vamos afuera, Ojutai nos espera.

    Pronto vio algo moverse en la gabardina del líder de gimnasio, el pequeño Oujo salió de entre las ropas del hombre y brincó para prenderse en el hombro de Kiliha.

    -Oye, ¿y tu que haces aquí?
    -Cuando le dije a Agatha que ibas a venir con nosotros me pidió que te acompañara. Dice que quizás contigo y Ojutai cerca, su pokemon gane un poco de carácter.
    -Bueno pequeñín, espero que nos seas de ayuda.
    -¡Prrth!

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    Sobrevolando la ciudad, tras saludar a Cheza, y despues de pedirle a la gente que se reuniera en el gimnasio, Kiliha fue conducida hacia los bosques que se encontraban entre el cruce de Ícarus y el mercado de Tesseus. Algo no le parecía, puesto que el ambiente se encontraba enrarecido.

    -Señor Cristóbal- le gritó por la fuerza del viento -¿No siente como que hay algo raro en el aire?
    -A decir verdad si, pero no veo que pasa.

    Una pantalla de humo los cubrió de forma repentina, seguido de otra pantalla de Smog que no los dejaba ver mas allá de sus narices. La chica comenzó a toser, y de repente se le vinieron a la mente recuerdos de la vez que la atacaron en Cirse. Estaban usando la misma táctica que cuando mataron a los turistas.

    -¡Señor Cristóbal, tenga cuidado!

    Una hidrobomba se vino directo hacia Ojutai, la cual el pokemon esquivó muy meramente. Le siguió una llamarada, y de ahí un hiper rayo. Ninguno de los dos veía de donde procedían tantos ataques, pero era seguro que estaban tratando de hacerlos caer. Ojuo se sostenía poco entre las ropas de Kiliha, exhalando uno que otro chillido por los movimientos violentos del dragón más grande.

    -¡Kiliha, sujétate, vamos a tener que aterrizar de manera forzada!

    Ojutai dio una vuelta en el aire que casi hizo que la chica se soltara y salieron en picada hacia el bosque, siendo presididos por una serie de llamas y electricidad que los iban siguiendo como si les trataran de cerrar el paso. Ojutai se fue estrellando entre los árboles por la necesidad de escapar, golpeando finalmente una gran piedra que hizo que ambos entrenadores cayeran al suelo.

    Cristóbal fue el primero en levantarse.

    -¡Kiliha, Ojutai!

    La chica se levantó y se agarró la cabeza. Tenía aruñones por todos lados producto de la caída, mientras que Ojutai movía su cuerpo de un lado a otro tratando de recuperar el conocimiento.

    -Estamos bien.
    -Parece ser que Devastal se nos adelantó...- dijo con desgano.

    Pronto se vieron asediados por pokemon de varios tipos, de gran tamaño y evolucionados, todos presentaban ese brillo y aura morada en el cuerpo y en los ojos. Debían ser del ejercito de Devastal, y parecían dispuestos a destrozarlos. Cristóbal apretó los puños y rápidamente saco a sus dos pokemon restantes, un Glalie y un Philoswine.

    -A mi señal, subes esas piedras y buscas como salir de aquí.
    -No lo puedo dejar aquí.
    -¡Es una orden!

    La chica se encogió un poco, tragó saliva y asintió. Ojutai se colocó alrededor de ella, mostrando los dientes a los otros pokemon.

    -¡Ojutai, Glalie, ventisca!

    Los pokemon lanzaron una densa pantalla de hielo que hizo que los pokemon que los rodeaban protestaran. Kiliha siguió con pesadez las órdenes de Cristóbal, moviéndose entre las piedras par salir de ese lugar.

    Ahí estaba, huyendo por su vida otra vez.

    ... ¿Por que maldita sea tiene que ser así siempre?

    Oujo estaba agarrado firmemente de sus ropas, temblando de miedo y escuchando los ataques de hielo de su acompañante evolucionado escucharse mas a lo lejos.

    Sin embargo, la chica no pudo continuar sus pasos, un Glaceon le cubrió el paso y le disparó varios rayos hielo, que la chica estuvo esquivando entre sato y salto. Se percató entonces que las pokeballs de su cinturón se abrieron de manera repentina, saliendo Koa, Kai y Umalu alrededor de ella. Seguramente sabían que corría peligro y no la iban a dejar sola. Cuando el Glaceon se lanzó sobre ellos, Kai se puso enfrente y le metió un puñetazo derecho a la cara que lanzó al pokemon hielo contra un árbol, dejándolo inconsciente. A parecer entrenar tanto con los alumnos de Cristóbal le estaba surtiendo efecto a sus pokemon.

    -Bien hecho Kai. Ahora debemos de...

    Escuchó un estruendo, luego un trueno, y al final un chirrido que le pareció familiar. Era de un Raichu de Alola. Seguido vinieron unos desgarradores gritos de dolor que, inconfundiblemente, eran de persona. Y no cualquier persona. Reconocía la voz.

    -Tyros... ¡Tyros!

    Desobedeciendo completamente a Cristóbal, la niña morena se movió hacia el otro lado con sus pokemon detrás de ella, todos hacia la fuente de quejas y rayos que no estaban muy lejos de su ubicación.

    Kiliha llegó a ver una escena espantosa. Los tres pokemon de Tyros estaban protegiendo a su entrenador de un enorme Gyarados que se encontraba en una zona de río, mientras que aves de diversos tipos los atacaban por todas direcciones. El líder de gimnasio, por su lado yacía boca abajo en un charco de su propia sangre, mientras que a Kiliha le parecío ver que su brazo estaba desgarrado hasta casi el punto de la amputación. Los pokemon lograron ahuyentar al Gyarados, pero otros lo estaban reemplazando, entre ellos pokemon tierra, metal y roca. Los pokemon pájaro los seguían rodeando, pero a distancia, en espera de que les abrieran un flanco.

    Eran un grupo organizado, y sabían a que iba la cosa.

    -No puede ser- murmuro la niña.

    Kiliha no podía dejarlo ahí, independientemente de que los acompañantes de Tyros controlaran la situación, si lo abandonaba en las condiciones en las que estaba, seguramente moriría.

    -Kai, Koa, Umalu... abranme el paso.

    Los tres asintieron. Así, entre los azotes de los palmeos, las garras umbrías y los lanzallamas, Kiliha se fue abriendo paso entre aquellos pokemon que sabía eran salvajes, pues no estaban con la misma vitalidad que se notaba el Gyarados que los pokemon de Tyros habían ahuyentado. Su Luxray la recibió molesto, tapándole el paso casi de inmediato, a lo que la chica les hizo un movimiento con la mano que simuló a un manotazo. Kiliha estaba comenzando a perder la paciencia, y mas frente a una emergencia como esa.

    -¡Haste a un lado! ¡Vengo a ayudar a tu entrenador!

    El pokemon, algo intimidado, se movió casi de forma instantánea. Arrodillandose frente a Tyros, notó que aun respiraba, lo cual era un alivio. Luego vió que los pokemon que los estaban asediando se iban, pero sabía que en un segundo vendrían mas, y seguramente de tipos que estaban preparados para combatir a los suyos.

    -¿Q...quien eres?
    -¿Está consciente?
    -Ugh.
    -Eso parece buena señal, pero no hable, trate de no gastar energías- la chica miró a los alrededores, escuchando sonidos venir hacia ellos -No podremos salir de aquí hasta que detenga la hemorragia, pero a la vez debemos proteger los flancos o nos matarán- la chica se quitó el botiquín que le dio Cristóbal, sacando rápidamente gasas, tijeras, y vendas -Koa, a mi hombro, si vez que algo viene desde arriba, ya sabes que hacer. Kai, a mi izquierda, asegúrate de ir contra los pokemon tierra. Umalu, al frente, usa garra umbría si a tu cuerpo de fantasma le llega alguna presencia, y ustedes tres...

    Plasmanta, Luxray y Raichu la vieron esperando órdenes. La chica se puso un guante.

    -A mi espalda y a mis costados, necesito todo el apoyo que tenga a la mano- decía mientras usaba una de las gasas para ayudar al tejido muscular de Tyros a volver a su lugar.
    -¡Agh, eso duele!
    -Lo siento señor Tyros, pero no puedo mas que hacer presión y devolverlo a su sitio para que no se caiga, no tengo nada para retirar el tejido dañado.
    -Uh jui- el pokemon se subió al otro hombro de Kiliha, estaba temblando.
    -Ojuo. Necesito que grites. Grita hasta que ya no puedas mas...

    Viendo que se acercaban mas pokemon, el pequeño dragón miró para ambos lados, luego a Koa, e hizo su llamado. Cristóbal, quien estaba haciendo a un lado a dos pokemon eléctricos, escuchó el grito y se alarmó. Kiliha no había salido del bosque, y si Ojuo estaba llorando, seguramente estaban en problemas.

    -¡Philoswine, Terremoto!

    El cerdo hizo temblar la tierra, Cristóbal devolvió a Glalie y a Philoswine a su pokebola en cuanto los oponentes cayeron de la montaña por medio de una grieta.

    -¡Ojutai, vamos!

    El pokemon dragón llegó para ver a Kiliha con sus manos llenas de sangre, un montón de pokemon exhaustos rodeándola y a un semi inconciente Tyros, que estaba respirando con fuerza por el dolor de su brazo.

    -¡Tyros! ¡¿Qué ha pasado?!
    -Lo atacó un Gyarados- dijo secamente la niña mientras aplicaba otra gasa.
    -Cristóbal... nos enmoscaron...
    -Kiliha, ¡¿no te dije que salieras de aquí?!
    -¡No pude, me atacaron pokemon por todos lados y luego lo encontré a el!
    -Me desobedeciste
    -¡¿Y quería que hiciera, que corriera y lo dejara morir?!
    -¡¿Y que hay de tí?! ¡Yo soy el que esta a tu cargo!
    -Si, pero por algo me trajo aquí- murmuró.
    -Por que pensé que solo estaban haciendo un reconocimiento. ¡Por Arceus, eres una niña, pueden llegar a matarte!

    Kiliha presionó la herida, finalmente logró detener la hemorragia. Fue en el momento que los pokemon ave volvieron, Koa los miró hacia arriba preparando una flama mientras su entrenadora hacia una mancuernilla que ponía debajo del hombro de Tyros.

    -¡¿Me estas escuchando?!
    -¡Si, si lo estoy escuchando! Pero con todo respeto señor Cristóbal, no me sirve histérico, ¡¡así que cállese y déjeme hacer mi trabajo!!-

    Como si fuera una especie de grito de guerra, una llama ardiente subió al cielo ahuyentando parcialmente a las aves. Cristóbal se quedo boquiabierto al ver que en la espalda de la chica ya no estaba colgado un Larvesta, si no un Volcarona.

    -¿Que debo hacer?
    -Prepararnos para sacarnos de aquí, vendrá otro grupo, quizás mas grande -le dijo a Cristóbal mientras las aves venían tras ellos -Mientras devuelvo a todos a sus pokebolas, le lanzará su gabardina a Tyros, o con el viento podría darle una hipotermia por la sangre perdida. Lo ayudará a subir a Ojutai y use ventisca...
    -...
    -No me mire, ¡hágalo rápido!

    Tenía razón, no había tiempo para comentarios. Cristóbal siguió las instrucciones mientras escuchaba el crujir de las hojas y el movimiento del agua. Kiliha entonces dilucidó que las aves solo estaban sirviendo como una especie de ojo para saber que seguía abajo y ahora estaban dispuestos a matarlos usando todo el arsenal.

    La chica terminó de devolver a los pokemon de Tyros a sus pokebolas cuando escuchó el crujir de las ramas. Pololia la miró a los ojos por una décima de segundo que a ambas les pareció una eternidad. Quería correr hacia ella, pero Ojutai la subió a su lomo usando su cuello y emprendió vuelo, dejando detrás tanto hielo que los pokemon que se acercaban se tuvieron que cubrir, de paso haciendo a un lado a los pokemon pájaro que estaban a su alrededor.

    Ya arriba, y con Tyros en el costado de Cristóbal, Kiliha respiraba con fuerza.

    -Lo... lo esta sostenido bien. Recuerde que la gabardina es para evitar que muera de frío.
    -...¿Te encuentras bien niña?- le dijo Tyros con una voz muy baja
    -...No...- dijo con voz temblorosa.
    -Kiliha...
    -Lo lamento señor Cristóbal
    -No es eso. el asunto no se ve bien. Debemos avisar a los otros y volver, veo a una serie de pokemon moverse rápidamente hacia la zona habitada del mercado y esto podría resultar en más muertos que en Cirse. Voy a necesitar mas apoyo, ¿crees que puedas seguir?

    Un Spearrow con los ojos morados se vino hacia ellos. Ojuo salió de entre las ropas de Kiliha y le lanzó una llama azul a la cara. El pokemon movió las patas emocionado ante la mirada atónita de Cristóbal.

    -Si...

    inserte-fic-inserte-fic- y WikiWiki listo, al mismo tiempo hicieron cameos
    MerinareMerinare tu tambien :b

    Cualquier cosa me avisan, mis post estan en eterna edición

    Alguien mas que quiera hacer cameos en mis cuentos :|
     
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  19. Josebudokai

    Josebudokai King of Knights

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    Capitulo 4: El ojo de la Tormenta​
    Jack continuaba con sus conflictos mentales; primero, Pokemons enloquecidos por una sed de sangre anormal y ahora un legendario genocida. La duda llenaba su mente y la tristeza su corazón, su reciente compañero Turtonator no solo lo había abandonado sino atacado. El culpable tras estos incidentes debía ser otro equipo demente; sin embargo, las pruebas apuntaban a una verdad que no quería creer, la empresa New Light.

    -¿De verdad estamos seguros siguiendo sus ordenes?-

    Dicen que el ojo de la tormenta es el lugar mas seguro una vez dentro, otros afirman que es donde la fuerza climática te golpea con mas fuerza. Independientemente de la verdad, algo era un hecho, ellos se encontraban en el ojo de esta tormenta que inicio hace dos días.

    -¡Toc Toc! ¿Se encuentra ahí señor Jack?-


    -¡Oh! ¡Liz! ¡Si ahora mismo salgo! -

    El moreno camino hacia la entrada, Elizabeth era alguien muy fuerte para su edad, en dos días había perdido dos compañeros pero lograba mantener sus ánimos. Jack se mordió el labio en señal de frustración, si tan solo hubiera sido mas rápido.

    -¡Hola Jack! ¿Listo para Pescar?-

    -Señorita Agatha...-

    -¿Que sucede con esa respuesta? ¡Animo! ¿No piensas romper tu palabra verdad?-

    -¡Por su-supuesto que no! Es solo que... tu sabes-

    Aunque la respuesta de Jack tenia parte de verdad, la realidad era que el sentimiento de desconfianza hacia New Light se transmitía hacia sus empleados. Se sentía incapaz de concebirlos como alguien en quienes creer, al menos no del todo. Sin embargo, el ambiente se tornaba deprimente y el alegre rostro de Liz se tornaba en una expresión de sufrimiento.

    -¡Maldición! ¡Me olvide de Liz! ¡No es momento para pensar en estas cosas!- ¡Nada! ¡Vamos a divertirnos! ¡Disfrutemos de nuestras ultimas horas en Cirse!-

    Agatha miro con curiosidad al moreno y volteo a observar a Liz. Una pequeña sonrisa la abordo, se encontraba dolida al igual que todos pero como encargada debía mantener los ánimos del grupo. Jack intentaba lo mismo aunque fuera en su pequeño circulo social recién formado.

    -Eres alguien muy bueno Jack-

    -¿Que? ¿A que te refieres con eso?-

    -¡Ja ja! ¡No es nada! ¡Vamos a pescar! ¡Tu también vienes pequeña!-

    -¿Eh? ¡Eh! ¡Pero yo no se nada de pescar!-

    -Aprenderás rápido Liz ¡Confía en nosotros!-

    -¡Usted también señor Jack! ¡Esperen no! ¡No quiero ir!-

    Y así una pequeña de 15 años fue llevada contra su voluntad al muelle por dos jóvenes adultos. Aquel singular grupo paso el resto de la tarde entre risas y conversaciones aleatorias; por un breve momento, fueron capaces de olvidar la oscuridad que se cernía sobre Aiwass.

    ________________________________________________________________________________________________________________________________

    -¡Señores entrenadores se entregan los últimos Pokemon voladores para la ruta hacia Icaros! ¡El tiempo de llegada se estima en unas 7 horas! ¡Recuerden...!-

    -¡Hola compañero! ¿Listo para nuestro viaje? ¿Eres bastante grande para un Pelipper? ¿No? Para suerte no perdí mi chance de viajar contigo, la señorita Agatha me retraso mas de lo esperado ¿Me pregunto si alguien mas se habrá retrasado?

    -¡Buenas tardes señorita! ¿Usted es la que reservo al Fearrow? ¡Avance hacia la derecha!-

    -Como diga-

    A Jack lo carcomío la curiosidad, aunque no se consideraba alguien muy social siempre le gustaba conocer nuevas personas. Asimismo, la reciente cantidad de mujeres que había conocido le emocionaba, por su trabajo en el transporte de carga pesada o como navegante su circulo social era mayoritariamente masculino, las pocas mujeres que conocía eran producto de sus viajes o estadías largas por negocios. Sin embargo, por primera vez después de tiempo Jack encontraría a alguien difícil de tratar incluso para alguien como el que lograba ganarse el favor ajeno con rapidez.

    -¡Hola! ¡Soy Jack! ¡Al parecer seremos compañeros de viaje!- saludo levantando la mano- ¿Sabes eres la tercera rubia que conozco en este viaje? Aunque tu ya estas mas desarrollada- ¡Mierda! ¡Que acabo de decir! ¡Otra vez no!- ¡Lo siento! A veces hablo de mas, soy lo que dirían un lengua floja ¡Ja Ja!-

    La joven le dedico una mirada gélida expresando su desprecio que acompaño con chasqueo de su lengua expresando el fastidio respecto a su compañero de sitio. Mantuvo su posición unos segundos hasta que suspiro con resignación y procedió a preparar la montura de Fearrow; finalmente, desvió su mirada al otro lado en señal de indiferencia.

    -Entonces... ¿Cual es tu nombre?-

    -Cheza- respondió cortante sin voltear la mirada-

    -¿Eres entrenadora supongo? ¡Ah cierto! ¡Estabas en las ruinas también! ¿Verdad?-

    Cheza bajo la mirada un momento, Jack le hizo recordar algo doloroso, otro error en su intento de romper a la princesa del hielo. El moreno trato de arreglar su error cambiando de tema pero había tocado una fibra sensible.

    -¿Sabes? Hoy fui a pescar capture un Magikarp Shiny aunque lo deje ir, soy partidario de atrapar Pokemons a la antigua, le da un toque...-

    -Cállate...-

    -¿Eh?-

    -¡Cállate de una maldita vez!-

    El silencio inundo el lugar, desde las mujeres en la entrada hasta entrenadores voltearon la mirada hacia el dúo. Cheza desvió la mirada escuchaba al moreno disculparse repetidas veces y auto denigrarse en un intento de compensar sus errores.

    -Es un idiota... pero no es mala persona- pensó- Lo siento...-

    -¿Que? ¡No es necesario que disculpes! ¡Todo esto es mi culpa! ¡Dije cosas que no debí decir!-

    -Es verdad, pero no merecías esa reacción de mi parte solo que tu sabes... no es fácil-

    -No te preocupes, para mi también es difícil... es solo que... alguien debe mantener los ánimos por el resto ¿Sabes?-

    Cheza se detuvo a mirarlo un momento y soltó otro golpe a la autoestima de Jack.

    -En verdad... Eres un idiota ¿Sabes?-

    -Tienes razón... ¡Ja ja!-

    Cheza suspiró en resignación, como podía pasar de deprimido a jovial en tan solo instantes. Sin embargo, su extraña compañía no se vislumbraba tan desastrosa, no es alguien con quien quisiera pasar encerrada pero tampoco era alguien insoportable como cierta gothic lolita.

    -Sera un viaje entretenido supongo-

    -¿Ah? ¿A que te refieres?-

    inserte-fic-inserte-fic- MerinareMerinare Cameo
     
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    Última edición: 24 Feb 2018
  20. Oga

    Oga

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    Darent Takamori
    Capitulo 4
    Autoestima

    Dailogos
    Keynan: Rojo
    Legis: Amarillo
    Darent Blanco
    Amata: verde
    Cristobal: azul
    Habían pasado ya un par de días desde que Darent encontró a Cofagrigus, aquel pokemon está rodeado de algunos misterios, ¿por qué se dejó capturar si ya había ganado la batalla?, ¿acaso fue la voluntad del pokemon que el joven llegara a las ruinas subterráneas? ¿sería ese pokemon quien influyó en la pesadilla que tuvo la mañana antes de evacuar Circe? Y finalmente, que clase de pokebola es aquella que el fantasma le dio. Intentó hablar con el fantasma, si bien es cierto no podía entenderles a sus compañeros, pero de alguna forma era capaz de leer las reacciones, pero con Cofagrigus era diferente, este pokemon solo sonreía de forma extraña ante cada palabra de Darent, es como si lo estuviera desafiando, pero no un desafío de batalla o de voluntad, era como si quisiera que fuese aquel humano quien encontrara por si mismo las respuestas a esas preguntas.

    Después de meditarlo mucho, una idea llegó a su mente, era algo bastante simple, si quiere averiguar algo acerca de Cofagrigus lo mejor sería encontrar aquel sitio donde lo capturó, era un lugar bastante peculiar, por lo que le sería relativamente fácil dar con él, de modo que se alistó para visitar las praderas en horas de la tarde, no sin antes darse una vuelta por la ciudad, hay muchas cosas entretenidas para ver, shows culturales, museos y muchas otras cosas que a Darent le agradan.

    Al llegar a las praderas, pronto necesita hacer uso de sus compañeros, pues pokemon salvajes aparecieran en su camino, el otro día que llegó a las ruinas ningún pokemon se le acercó, lo cual agrega más dudas a la situación que vivió el día anterior. Pero es una opción para fortalecer sus pokemon mediante entrenamiento, el designado para defender es Sandile, el cual no tiene muchos problemas con los pokemon que aparecen. -Por suerte, no nos hemos topado uno como aquel Camerupt – Continuó caminando, pero le era imposible dar con aquel sitio, no recordaba que camino había seguido una vez que se separó de las chicas.

    -Esto es extraño… no recuerdo la ruta que seguí… Es como si me hubiesen borrado la memoria sobre eso, pero únicamente del camino, el lugar lo recuerdo a la perfección. – El Sandile que lo acompañaba lo mira preguntándose porque habla solo, pero se mantiene atento por si algún pokemon lo quiere tomar por sorpresa, hasta ahora no ha habido mayor problema con los pokemon salvajes. Ambos continúan vagando por las praderas un par de horas hasta que se resigna a no encontrar el lugar, pero no se rendiría, pues aun no les habían avisado nada de la evacuación, por lo que tenía más tiempo para buscar ese sótano.

    Continuó yendo dos días más a las praderas en búsqueda del árbol y de la puerta en el suelo, pero no lograba dar con el sitio en específico, utilizó su último recurso que fue preguntarle a su pokemon en las praderas, para ver si él sabía la ubicación, no obstante, solo obtuvo una risa burlona y un gesto de no con uno de sus brazos. A pesar de ello, Darent logró idear un plan, sino se recordaba el camino lo mejor que podía hacer era marcar y recordar cuales zonas ya había explorado, para así poder cubrir la mayor parte de la pradera, de esta forma se asegura un recorrido sistemático de las praderas, por tanto, las probabilidades de encontrar la puerta subterránea serían más altas, en los recorridos diarios que había hecho. Sandile había combatido con algunos pokemon salvajes, desde Ratatas, Deerlings y algunos pokemon de tipo ave. Estos combates en su mayoría, no eran complicados, pero servía de entrenamiento para el pequeño reptil.

    Al tercer día de visitar las praderas logro a lo largo ver una persona que entrenaba sus pokemon, movimientos de agua, hielo y fuego cubrían la zona circundante, observa bien y nota una chica rubia que estuvo en las ruinas y le parece haberla visto en el hotel. Aquella chica se veía muy concentrada en su entrenamiento, de modo que, ni siquiera intento acercarse, pero cuando estaba alejándose un pokemon que volaba muy bajo pasó cerca de Darent y su Sandile, el ave era muy similar a los Swellow que se encuentran en Hoenn, pero tenía detalles un tanto diferentes, el pokemon se dirigía al lugar en donde se encontraba la rubia. Una vez que el pokemon salió de su vista continuó la búsqueda del sótano.

    Ese día su estrategia dio resultado, pues a la distancia logró reconocer el árbol que está al lado de la cámara subterránea, esto lo emocionó y se apresuró, pero al llegar se llevó una sorpresa que no esperaba – No puede ser… ¿Donde? - examina todo el suelo circundante al árbol – Estoy seguro que fue en este lugar… ¿Qué pasó con la puerta?

    En aquel lugar no había rastro de aquella puerta de madera ni del cuarto subterráneo, al examinar la tierra no había rastro de haber sido enterrada o cubierta por hojas y hierbas, es más bien como si nunca hubiese existido – Debe ser una broma… fue aquí donde tuve mi pelea con él… - En su mente se dibujo la sonrisa burlona del sarcófago, es como si le hubiera jugado una broma y Darent cayera de forma irremediable. El joven se rompe en carcajadas tanto de frustración como de diversión, no sabe como lo hizo, pero Cofagrigus le hizo creer que ahí había una cámara subterránea, sin duda su nuevo compañero era muy interesante y cada vez le rodeaban más misterios.

    --------------------------------

    Días después fue convocado a reunirse en el gimnasio de la ciudad, el joven arqueólogo acudió al llamado con bastante curiosidad, quizás le informarían algo más acerca de toda la situación en general, o quizás ya debían empezar la evacuación, en cualquier caso, debía ir pues aun no tiene información suficiente que le permita decidir si realmente quiere ayudar a New Light a “detener” a Devastal. Una vez en el gimnasio se reúnen varios entrenadores, a algunos los conoce o por lo menos ha visto, se encuentra el chico que montaba un Swanna, Nick, Agatha y también estaba la rubia que observó en las praderas.

    Agatha empieza a dar instrucciones y ve como hace una especie de ataque hacia la rubia, parece que no se llevan muy bien, en la reunión les hablan acerca de sus pokemon, en el gimnasio se encontraba el Dr. Callahan, que empieza a hablar sobre la situación, deja conocer una disculpa que parece algo falsa, pero continua con decisión hablando sobre infecciones en los pokemon causadas por Devastal que lleva a la desaparición total. Señala que la clave son los entrenadores extranjeros, que tienen lazos fuertes con los pokemon.

    La escena en la pantalla, el discurso del famoso doctor suena bastante bien, podría convencer a muchas personas, pero al parecer algunos de los que se encontraban allí no estaban creyendo en sus palabras. De pronto entra Cristóbal, Killiha y Tyros, este ultimo estaba muy malherido , mencionan que fue atacado por un grupo de pokemon que se dirigen al mercado, después de eso se organizaron en grupos, se formó el grupo de ataque y un grupo para ayudar a evacuar a los ciudadanos, Darent no se creía capaz de participar en el frente de batalla, pues si su Croconaw era parte de los grupos de asedio no sabría cómo actuar o como detenerlo, aún no estaba mentalmente preparado para enfrentarlo y llevarlo consigo, por lo tanto, decidió colaborar con la evacuación del pueblo.

    En el grupo de evacuación logró ver a Legis quien se encontraba con una pelirroja que no conoce, Legis le hace un gesto de saludo, por lo que Darent decide aproximarse, después de todo es mejor ir en grupo que estar solo. – Legis- dice haciendo gesto de saludo, voltea su mirada hacia la chica – Soy Darent, mucho gusto.

    -Soy Amara- apunta la pelirroja con algo de entusiasmo – La chica se veía agradable, pero el joven arqueólogo pensó que estaba arruinando un momento entre los dos entonces intentó alejarse, pero en eso Cristóbal empezó a formar subgrupos para la evacuación, ve a Darent y lo señala

    -Tu obtuviste la medalla escarcha, tienes experiencia en lidiar con evacuación de civiles, estarás a cargo de guiar el grupo de evacuación junto con ese joven – Señala un chico bastante alto de cabello rojizo al cual lo toma por sorpresa y solo logra asentir, Darent tiene la misma reacción. Ahora El pelirrojo se había unido a Darent, Amara y Legis para liderar a los demás grupos de evacuación, sería una tarea complicada, pero el joven arqueólogo pensó que el apoyo del pelirrojo sería de gran ayuda.

    - Hola Legis, parece que nos tocará una vez más ayudar a la gente a huir.

    -Vaya… eso parece.

    - ¿Se conocen? ¿Evacuar otra vez? ¿En qué clase de situación estuvieron ustedes? -La pelirroja pareció interesarle aquella conversación.

    Keynan se rasca la cabeza- Durante el caos en Cirse, coincidimos en cierto lugar y ayudamos a evacuar algunos civiles, pero Legis… fue muy temerario.

    La conversación fue interrumpida por las instrucciones de la gente de New Light, ya era tiempo de partir hacia Tesseus, tanto los grupos de combate como los de evacuación se organizaron para movilizarse lo más rápido posible.

    ------------

    Las cosas se habían puesto bastante feas en la zona del mercado en donde se encontraban, los ancianos no querían irse, los niños estaban fastidiando los pokemon de Legis y Amara, pronto Legis perdió el interés por evacuar la gente y aunque Darent Keynan y Amara continuaban negociando con ellos para escapar, parecía que nada les haría cambiar de opinión, pero de un momento a otro uno de los locales explotó prendiendo fuego a toda la calle.

    De pronto tanto niños como ancianos salieron corriendo del lugar, Darent perdió de vista a parte de sus compañeros, solo encontró a Legis el cual dice haber convencido a los civiles, el joven admiro la capacidad de convencimiento de Legis y luego partió hacia otra zona para evacuar más civiles, aquella explosión de seguro llamaría la atención del ejercito Devastal

    --------------------

    Recorrió las calles buscando lugares que aun no tengan gente apoyando su escape, pero al parecer el grupo se había movido de buena forma y muchas zonas ya estaban siendo atendidas, no obstante, explosiones de combates se extendían cada vez más por toda la villa, encontró un callejón en donde parecía que no habían ido a evacuar, se adentró y empezó a tocar puertas alertando de la situación. El argumento que utilizaba para convencer era sencillo, solo debía señalar las zonas donde se producían explosiones originadas por feroces batallas.

    -Deben salir de aquí, yo sé que ustedes tienen toda una vida de vivir aquí, pero si se quedan aquí perderán su vida, si se salvan podrán volver a reconstruir esta ciudad- Aquel discurso para sorpresa del joven dio mejor resultado del que esperaba, logrando evacuar a la mayoría de las personas, más un niño le haló de su capa.

    -Mis abuelos no quieren irse… - Aquel niño era un tanto diferente a los primeros que vio, no era tan escandaloso, no estaba ansioso por ver pokemon y tampoco rogaba por ver sus compañeros. Decide acompañarlo para hablar con sus abuelos, era el ultimo local, tenia en exhibición gran variedad de pokebolas y objetos relacionados.

    -En que te podemos ayudar hijo, tenemos todo en pokebolas, somos expertos en la materia, no hay nadie en todo el mercado mejor que nosotros cuando se trata de pokebolas

    -Tenemos que salir de aquí, pronto el ejercito de Devastal estará destruyendo esta ciudad, no deben permanecer aquí.

    -Jejeje tranquilo muchacho, nada nos va pasar, no abandonaremos nuestro preciado puesto de trabajo.

    -Sabes, desde que llegamos a Aiwass nos vinimos para acá, levantamos este negocio con nuestro esfuerzo, somos fabricantes de pokebolas, nadie nos supera en eso, ni siquiera esos que trabajan para New Light, ellos no son competencia para nosotros.

    Esa pareja de ancianos era increíble, tenían mucha confianza en los productos que fabrican, pero no era momento para pensar en ello, debía convencerlos de salir. -Eso es increíble, pero deben salir de aquí, este lugar no es nada seguro.

    -No abandonaremos nuestro local y nuestro hogar, no seremos como nuestros desagradecidos hijos, que aprendieron todo de nosotros y se fueron con esa gente… Defenderemos este lugar, aunque nos cuesta la vida, nuestro nieto heredará esto y continuará el legado.

    -Pero si ustedes… las palabras del joven son interrumpidas por un estruendo que viene de la calle, Darent se asoma y ve un par de Cindaquil que están incendiando todo a su paso, estaban muy cerca del local de los ancianos. – Ya llegaron alístense debemos irnos, detendré esos pokemon para que se alisten, dice saliendo a confrontarlos.

    -Sandile debemos detenerlos- El pequeño lagarto se materializa y se pone frente a los dos pokemon de fuego, los cuales dejan casi instantáneamente un lanzallamas-Excavar- El reptil hace un túnel subterráneo que le permite evadir los ataques enemigos. A pesar de ello, uno de los cindaquil se posiciona en el hueco inicial del túnel y se prepara para lanzar fuego, más Sandile emerge del túnel con sus fauces abiertas para capturar el pequeño pokemon con un mordisco.

    -Bien hecho amigo- uno de los roedores fue derrotado, lo cual puso bastante alegre a Sandile al cual un brillo le recorre.

    Darent observa que los ancianos están mirando su pelea en lugar de estar empacando lo necesario para huir- Que esperan alístense, debemos salir antes que vengan más enemigos.

    -De aquí no nos, moveremos…

    El joven suspira ya no sabe que más decirles, en ese momento deseó que Legis estuviera con él, estaba seguro que el podría convencer estos tercos ancianos. Pero tampoco podía de cuidarse, pues el otro cindaquil continuó su ataque y se veía más poderoso. -Sandile ten cuidado -pero la advertencia fue muy tarde, pues el reptil había recibido el lanzallamas de frente, para fortuna del arqueólogo su compañero se había fortalecido, salió de las llamas y se abalanzó sobre su otro oponente con un mordisco más fuerte que el anterior, lo cual provocó que el oponente quedara inconsciente.

    Nuevamente una luz recorrió el cuerpo del lagarto y su rostro dibujó una sonrisa.

    -Autoestima… Es una buena habilidad la de tu compañero.

    La anciana dejó salir aquellas palabras, parece que se entretenía viendo la batalla – Vamos porque no entienden… estos pokemon son solo exploradores, pronto vendrán los escuadrones de aniquilación, debemos irnos…

    -Pero tu podrías protegernos, eres fuerte.

    -Ustedes no saben… -susurra, pero se detiene al ver que un ave revuela la zona y emite un sonido extraño, definitivamente ese era un llamado de ayuda. - Deben irse conmigo, su nieto aun no sabe todo para fabricar pokebolas ¿verdad? Le falta conocer secretos de fabricar, materiales y muchas otras cosas más, ¿verdad? – Los ancianos se sorprendieron un poco con esas palabras, pero guardaron silencio.

    -Si se quedan aquí, si mueren… si ustedes mueren ¿como su pequeño nieto aprenderá todas las cosas que le falta para poder seguir el negocio, dejaran que su sabiduría y su orgullo se pierda? Nadie más hace pokebolas tan buenas como ustedes ¿cierto? Si son asesinados, nadie le enseñara al pequeño como hacer pokebolas increíbles, ¡muévanse! ¡Vivan! Si este lugar es destruido, ustedes pueden reconstruirlo y enseñarle todo al niño.

    El discurso de Darent parece haber surtido efecto, los ancianos tomaron unas cosas del mostrador, sacaron una mochila y se alistaron – Tu ganas… sácanos de aquí. – Pero ya era un poco tarde, una bardada de aves estaba rodeando el callejón asechando sus presas como buitres.

    -Rayos… Ya están aquí… Sandile cúbrenos mientras nos movemos – El lagarto con una sonrisa asiente, estaba muy motivado a luchar. Un spearow se deja caer en picada atacando a su entrenador, pero el lagarto salta y rosa con un mordisco una de sus alas lo que hace que el ave choca contra otro de los locales, nuevamente un brillo recorre el pequeño lagarto. Esto hace que los demás pokemon enfoquen su atención en el lagarto, lo que da tiempo para que los humanos se movilicen.

    Un ave tras otra atacaba a Sandile quien apenas podía esquivar los ataques, pero la coordinación de el grupo oponente era muy buena, lo que causó que poco a poco los ataques le dieran debilitándolo lentamente. Darent notó el panorama y no pintaba nada bien, aunque usara excavar los pokemon los atacarían a ellos y los oponentes eran demasiados como para usar triturar o buena baza, su lagarto tenía problemas- Sigan… no se detengan caminen lo más rápido que puedan, ya estamos cerca de la salida, si siguen directo sin detenerse verán un grupo de gente que también decidió evacuar… allí está su nieto, vayan con él.

    - ¿Y tú?

    -Yo… estaré bien debo ayudar a Sandile…

    -jejejeje- ríe el anciano y busca algo en su bolso y se lo lanza al chico- se que sobrevivirás, esa pokebola te será útil, no es como esas porquerías de New Light. – Dice antes de seguir su camino junto a su esposa.
    [​IMG]
    Darent examinó la pokebola, era una negra con blanco y ciertos detalles celestes- Heavy Ball eh… gracias dice volteando hacia su pokemon.

    --------------------------

    Observando la escena del combate, no encontraba manera de idear un plan sin tener que usar otro pokemon, Cranidos fue la opción que se le vino a la mente, al ser tipo roca podría resistir bien los ataques enemigos, pero no quiere arriesgarlo mucho, por otro lado, aun no sabe las capacidades que tiene su nuevo pokemon, así que lo descartó de inmediato. – Cranidos, ayuda a sandile con golpe de cabeza.

    El dinosaurio salió de su pokebola y de inmediato embiste las pequeñas aves rechazándolas, pero algo extraño sucedió. Sandile le reclamó a su compañero dinosaurio por la intervención en el combate, luego miró a su entrenador con cierta furia, como si pidiera que lo dejara combatir solo. – Sandile… confiaré en ti, regresa Cranidos.

    El lagarto de tierra se posicionó esperando los embistes de las aves y cuando dos de ellas se dejaron caer en picada, el saltó capturando una con su mandíbula y otra la impactó con su cola en un movimiento bastante asombroso. Había vencido dos pokemon más, su habilidad se activó de nuevo fortaleciendo aun más a Sandile. Al notar esto, la estrategia de la bardada cambió bruscamente, ahora apareció un Fearow mucho más grande que el que enfrentaron en el Bosque, tras el numerosos spearow y pidgeoto se colocaron listos para atacar.

    Se abalanzan en ataque, el Fearow tenía como objetivo a Sandile, mientras que los pequeños iban tras de Darent, el humano recibió un picotazo en uno de sus brazos que le rasgó la piel dejando salir un poco de sangre, pero no podía darse el lujo de no actuar pues venían más spearow, los esperó y se tiró al suelo logrando esquivarlo.

    Al mismo tiempo, el Fearow comienza a dar vueltas sobre su propio eje de manera rápida y se deja caer en picada sobre el lagarto, pico taladro… Sandile no pudo esquivar aquel devastador ataque y salió disparado varios metros atrás, el daño fue considerable, el Fearow orgulloso aleta sobre el callejón observando como se arrastra su oponente, todo parecía indicar que ya había ganado, no obstante, una luz muy brillante cubre a todo el reptil.

    Darent en el suelo a penas fue capaz de observar la luz que emana su compañero, la intensidad luminosa aumenta poco a poco y finalmente un gran destello pone fin a la escena, ahora el pequeño reptil se apoyaba sobre dos patas, sus otras dos se habían convertido en extremidades superiores. – Krokorok… - Su rostro dibujaba una sonrisa desafiante hacia el ave, pero la evolución llamó la atención de toda la barbada que se posiciona junto al líder.
    [​IMG]

    Los pájaros todos imitan los movimientos del Fearow y empiezan a girar sobre su propio eje. – Todos… pico taladro… ¡Cuidado Krokorok huye! – Dice poniéndose de pie el entrenador. Pero su lagarto no tenía ganas de retroceder espero a que todos estuvieran en picada para meter sus manos en el pavimento de manera fuerte provocando que una serie de rocas punzantes salieron del suelo e impactaron las aves que lo atacaban haciéndolas retroceder.

    -Roca afilada… dice Darent sorprendido- Vámonos amigo antes de que vuelvan.

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    Última edición: 17 Feb 2018

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