Historia Libre Preludio antes del caos

Tema en 'Naruto World' iniciado por Krause, 28 Oct 2017.

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    Krause

    Krause More dead than Dead Sea Moderador

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    —Yamato, yo puedo caminar sola…—Insistió como por vigésima vez la fémina, quién era llevada en brazos por el varón. Sin embargo, su queja pareció no llegar a los oídos de Volk, quién sólo la afianzó más a su cuerpo y la estrechó entre sus brazos, causando un sonrojo notorio en su novia-esposa.

    —Tienes a mi hijo ahí, no dejaré que toques esta tierra marginal hasta que nazca. —Zanjó el demonio con firmeza. Sí, desde aquel día en que Ryuonosuke admitió que Jezel sería la única dueña de sus quincenas, también se enteró que la maga esperaba un retoño de él. Por ello, Hanon se impuso la imaginaria tarea de llevar a su ahora mujer en brazos para que su bebé no pisara viles tierras de mortales e incivilizados. No le importaba llevar a Schröder todo el viaje desde Magnolia hasta Modan a cuestas, pues su resistencia era mucho más desarrollada que la de un humano común; además, siempre disfrutaba de hacer sonrojar a la mujer y verla balbucear cada tanto. No se cansaba de ello y jamás lo haría.

    — ¿Saben? A veces me hacen querer vomitar. —Agregó Lyon. El cánido podría ser sanguinario y un total amargado, pero era fiel; como mascota de Yamato, se había impuesto el deber de seguirlo a él y a la mujer por donde quiera que fueran. Además, el sí había hecho la investigación pertinente acerca del continente de Modan y el país al que se dirigían: Kaze no kuni. Allí no existía nada denominado magia, sino una cosa llamada chakra que hacía que los humanos pudieran aprender diversas artes ninjas; todos los clanes conocidos que residían en aquel lugar estaban en guerra, pero muchos territorios se mantenían neutrales y recibían a los inmigrantes para darles un techo y un hogar. Claro, varias de esas gentes seguían siendo algo supersticiosos y hasta algo conservadores, pues cualquier cosa que no se viera reflejada como acción ninja era inmediatamente condenada como herejía.

    Sí, era una tierra peligrosa, pero a comparación de Phoenix Reborn y su gran capacidad destructiva, dónde sólo unos cuantos individuos podían arrasar un país entero sin mayor esfuerzo y poner en jaque hasta los mayores exponentes del mundo mágico, Modan era una tierra inofensiva y un juego de niños. Cualquier malnacido que intentara hacerle algo a Jezel o a su futuro retoño, sería cruelmente destazado por él y enterrado en lo más profundo del infierno. Claro, aún quedaba adaptarse a las costumbres y demás cosas para poder subsistir, pero mientras tanto lo primordial era encontrar un buen lugar para asentarse.

    Habían pasado algunas semanas vagando por el desierto; el agua y comida no fueron problema alguno, pues los animales que por ahí rondaban eran presas fáciles para el lobo y su amo. Hacer fogatas tampoco era un gran problema, pues los diversos TO de Yamato tenían cubiertas esas necesidades. Lo verdaderamente difícil era encontrar algún rasgo de vida entre toda esa arena y soledad; seguro los habitantes de ahí sabían cómo ocultarse ellos de los extraños para evitar derramamientos de sangre innecesarios. Ya eran uno con el gran y poderoso desierto.

    No obstante, después de algún tiempo de vagar, el trío descubrió una pequeña villa escondida entre lo más recóndito del país. No era muy ostentosa y su población era poca cosa a comparación de la gran ciudad de Magnolia, pero se veía acogedora y los habitantes ni siquiera se inmutaron ante su extraña presencia. Es más, los saludaron con toda amabilidad y como si se conocieran de toda la vida, invitándolos de forma tácita a que entraran y se unieran a ellos en su rutina diaria.


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  2. Belgium

    Belgium Dying. Moderador

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    Jezel no pudo evitar que su mirada reluciera ilusión, sonriendo de manera amplia al hallarse frente a lo que sería su nuevo hogar. El poblado donde arribaron se trataba de un conjunto de personas que habían huido de la guerra, de aquellos conflictos que solo derramaban sangre de inocentes sin justificación alguna; mientras la fémina se encontraba examinando la casa que les asignaron como refugio, Yamato junto a Lyon lucían interesados escuchando los relatos de los pobladores, sobre todo el hecho que existían épocas donde malhechores buscaban saquearlos; el castaño no pudo evitar regodearse en sí mismo, bastaría con salvarles el pellejo una que otra vez para asegurar todo tipo de beneficio para su futura familia, además que en el fondo, no permitiría que la mujer de cabellera azul corriera peligro en su estado.

    Los civiles de todas formas les brindaron provisiones, vaya que eran amables. Hanon observaba alrededor de su humilde hogar, meditando sobre lo que tendría que mejorar para vivir en óptimas condiciones; el pueblo poseía la política de recibir a cualquier viajero, brindándole un techo donde residir, aunque esta edificación era la más simple posible, ya que la intención era que el habitante trabajara si es que quería aspirar a más. El demonio comenzó a trazar sus planes con el cánido que prefería un ambiente para sí solo, antes que nada así evitaría aquel tipo de escenas que le provocaban náuseas entre su humano y su pareja, además que no pudo evitar arrugar el hocico al observar casas para perros y de ninguna manera se degradaría a ese nivel; mientras ambos se colocaban manos a la obra, Schröder logró fugarse momentáneamente del cuarto que compartiría con el castaño, necesitaba aire fresco aparte de socializar con la población, bien sabía que el varón carecía de ese tipo de habilidades y ciertamente, las necesitarían.

    —¿Y cómo planeas construir lo que estás pensando? No tenemos ni una sola moneda, ni sabemos qué tipo de divisa manejan —señaló Lyon observando con escepticismo los planos que su dueño había trazado.
    —Simple, los protegemos y harán lo que queramos —contestó el de mirada esmeralda con una sonrisa autosuficiente—. Aunque mantengamos esto en secreto entre nosotros, Jezel estaría en contra de utilizarlos.
    —Por lo menos ella tiene corazón.
    —Nunca pensé escuchar eso de ti.
    —Que no me importe, no quiere decir que no reconozco sus virtudes —
    respondió el lobo con tranquilidad, hasta parecía contento para extrañeza del Hanon.
    —¿Por qué siento que te estás divirtiendo?
    —Deberías verificar si tu mujer sigue en su habi-... —
    El mamífero ni tuvo necesidad de completar la oración para que el castaño corriera hacia el cuarto donde se suponía, la peliazul debía de estar reposando—. Tres... Dos... U-...
    —¡JEZEL! —
    Nada más entretenido que apreciar al Hanon salir desesperado de su hogar en búsqueda de aquella mujer que había logrado tentar su corazón al punto de preocuparse por ella, más aún por el hecho que albergaba su primogénito.

    El varón no tuvo que recorrer un largo trayecto para encontrar a la de mirada aquamarina, ciertamente la hubiera cargado entre sus brazos para regresarla a casa, hasta se le había cruzado la idea de atarla momentáneamente, empero sus intenciones se vieron detenidas por la escena que se desarrollaba delante suyo; Jezel sonreía maravillada, rodeada de mujeres que le enseñaban a tejer, mitad de féminas que poseían un embarazo avanzado, las mismas que parecían aconsejarle sobre cómo llevar su estado. Yamato comenzó a caminar lentamente en dirección de la peliazul, embobado por las facciones de Schröder que apenas lo divisó, alzó una pequeña botita de lana.

    —¡Mira! ¿No es bonito? —Cuestionó Fallen que no pudo evitar enrojecer como un tomate maduro al sentir cómo Hanon posaba sus labios contra los de ella, una caricia delicada y rebosante de ternura. Los chillidos de fangirl no se hicieron de esperar por parte de las presentes.


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  3. Autor
    Krause

    Krause More dead than Dead Sea Moderador

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    Yamato maldijo por lo bajo, peleándose con los tablones de madera mientras trataba de fabricar la cuna para su primogénito. Él quería usar lo típico que indicaba la llegaba de nuevos demonios a la tierra y quería darle a su hijo no nato la mejor cuna hecha de huesos de animales, humanos y otras tantas víctimas que Hanon había aniquilado durante sus misiones en Kaze no Kuni. Sin embargo, Jezel había sido tajante al decir que su bebé no se acostaría en huesos de gente muerta, y aunque Ryuonosuke y Lyon le aseguraran que habían desinfectado todo, en incluso el lobo afirmó haberse comido hasta el último milímetro de carne apostillada en los restos, no fue suficiente como para que la fémina diera su brazo a torcer.


    En vez de ello, Fallen logró que Yamato la acompañara al mercado del pueblo para escoger la madera que sería la cuna del bebé. Nunca antes el demonio se había doblegado ante la voluntad de la maga, es más, incluso hacía ejercer su posición siempre asaltándola de manera sexual. No obstante, Jezel estaba en un estado avanzado del embarazo, por lo que el varón lo que menos quería era incordiarla y hacerla tener algún trabajo de parto espontáneo o algo parecido que pudiera afectar a su heredero.


    Y ahora se encontraba ahí, tratando de no romper los tablones en miles de astillas e irse por su opción más segura. Él no era un carpintero, lo suyo era hacer misiones, matar gente; ser efectivo en batalla, vaya. Nunca se podría catalogar a sí mismo como alguien bueno para fabricar cosas; sus manos estaban hechas para destruir, no crear. Aunque bueno, el bebé que procreó junto a su mujer era cosa aparte.


    -¡No puedo con esta chatarra!-Gruñó el mayor mientras aventaba los tablones al suelo. Amén que Jezel estaba comprando comida para la cena y así no escuchó su frustración salir a brote.


    -¿Por qué no le pagas a alguien para que la construya? Sería mucho más rápido. Ya perdí la cuenta de las veces que has tratado de armar esa cosa, ni siquiera es tan difícil, Yamato.-Dijo Lyon medio en serio, medio burlándose de la desgracia de su amo. Lo hacía más que nada para picar su orgullo, pues sabía que Hanon era un cabeza dura y un orgulloso como para pedirle a alguien mas hacer el trabajo.


    -¡Tonterías!-Bufó el pelirrojo mientras volvía a tomar los maderos y se concentraba en su lucha.-¡Haré la mejor cuna para mi hijo!


    -¿Cómo sabes que es varón?


    -Tiene que serlo, y seguro heredara mi magia.-Aquello no fue una explicación, más bien una fantasía mezclada con afirmación. Después de todo, no se esforzó tanto en someter a Schroider para tener una niña.


    -Como digas…


    Unas horas más tarde, Jezel entró a la casa, que ya no era tan modesta gracias a los constantes viajes de Yamato, ayudada por un hombre de noble corazón que la vio esforzándose demasiado en cargar las pesadas bolsas de despensa; sin embargo, el varón invitado salió corriendo nada más dejó las compras sobre la mesa, pues la mirada profunda y llena de odio que Yamanto le dedicó fue suficiente para que el hombre no quisiera compartir su mismo espacio con él.


    Jezel soltó una leve risa.


    -Deberías dejar de espantarlos, no son amenaza alguna. Y ser más social de paso.-Regañó la mujer tratando de seguir conteniendo las risas y se acercó a Ryu para quitarle el aserrín de su pelo y ropa.-De todos modos, ¿Por qué andas así?


    -Ven.-No le respondió como tal, simplemente se limitó a tomarla de la mano y casi arrastrarla hasta el cuarto del bebé.


    No era su mejor obra, Yamato estaba seguro, pero se aseguró que la cuna fuera firme cuando dejó a Lyon sobre ella como si él fuera el bebé al que cuidar. Se había asegurado de lijar todos los bordes y pintarlos de tal manera que el recién nacido no se astillara ni hubiera ningún percance. Jezel notó como la cuna tenía varios grabados de calaveras e incluso una cabecera con cuernos. Rió, su esposo era bastante insistente y sobre todo, rió mucho más al encontrarse al lobo meciéndose en el mueble con total gusto y soltura.


    Hanon no supo interpretar aquel gesto, si era de burla o de ternura, así que, para acallar un poco su ego herido, la tomó en brazos y la besó.

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  4. Belgium

    Belgium Dying. Moderador

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    ¿Quién lo diría? Era la pregunta que surcaba en la mente de Schröder mientras su mano se deslizaba por el vientre bastante notorio que ostentaba, al mismo tiempo que dirigía su mirada aquamarina sobre quien fungía su papel de esposo, el mismo castaño que observaba con detenimiento los ingredientes de la cena de ese día. Debido al estado ya avanzado de Fallen, ahora Hanon había decidido por sí mismo que la de cabellera azul no era apta para cocinar y como buen orgulloso, se negó de manera absoluta de recibir si acaso un consejo de la fémina que sonreía divertida al apreciar cómo el varón luchaba por cortar unos cuantos vegetales, situación de la que Lyon no desaprovechó en mofarse; Jezel curveó más sus labios al mirar con detenimiento el hogar que ahora poseía con Yamato, no pudiendo evitar que sus orbes se cristalizaran al recordar que realmente nunca pensó que esa opción de compartir una vida con el demonio, fuera posible más allá de ilusiones románticas que imaginaba desde hace mucho tiempo.

    —¿Jezel? —Inquirió el mayor, sobresaltando a la mujer que deslizó una lágrima por su mejilla para alarma del varón que se acercó raudo a su pareja—. ¿Te duele algo? ¿Le sucede algo al bebé? —Comenzó a preguntar Ryunnosuke, provocando que Fallen sollozara.
    —Creo que es la sensibilidad de su estado —comentó el lobo.
    —E-Estoy bien —tartamudeó la peliazul, deslizando sus dedos por su rostro para limpiar las gotas salinas que recorrían sus pómulos.
    —¿Segura? —Insistió el más alto, recibiendo un asentimiento y posterior risilla queda de Schröder para aturdimiento del castaño, definitivamente las mujeres eran extrañas en sus embarazos.
    —Quiero hacer la cena —pronunció Fallen, levantándose de su asiento para dirigir sus pasos hacia la tabla de picar, siendo interceptada por Hanon en el camino.
    —Sentada.
    —Te demoras mucho —
    respondió, inflando los mofletes.
    —Lo mejor, se hace esperar —refutó Yamato, negándose a admitir que no tenía idea de cómo empezar. De todas formas, la peliazul comenzó a forcejear con el castaño para que la dejara pasar a la cocina, varón que estaba por cargar en brazos a la joven para no herirla de ningún modo pero antes de si acaso rozar la anatomía femenina, la misma se desestabilizó para sobresalto del hombre que la agarró de los brazos—. ¡¿Ves qué te digo?!
    —M-¿Me estás gritando? —
    Preguntó la menor con el rostro congojado.
    —... ¿No?
    —¿Es porque estoy gorda? ¿Es porque no ayudo en casa ya? ¿Por eso te vas de viajes constantes para no verme? —
    Las preguntas comenzaron a surgir de tal forma que hasta Lyon se sintió abrumado por la cantidad de palabras que salían de los labios de Jezel, sintiendo hasta lástima de su dueño que a pesar de su segura exasperación interna, mantenía su mejor rostro calmado por más que cierto tic adornara uno de sus párpados. Yamato atinó a suspirar para calmarse, obteniendo otro sollozo de parte de la peliazul que pensaba que agotaba la nula paciencia de Ryunnosuke, quien estaba por responder lo mejor posible para tranquilizar a la embarazada aunque su intención fue interrumpida por la misma Schröder—. Me duele... Me duele mucho —se quejó la de mirada aquamarina, posando sus manos en su vientre, cerrando los ojos con fuerza ante las punzadas que la albergaban.
    —... ¿Te duele qué?
    —Se refiere al bebé, genio —
    burló el cánido que ni bien dijo aquellas palabras, el castaño ya había salido corriendo por la partera que poseía el poblado—. Por lo menos cerciórate que se siente... —musitó Lyon con agotamiento, acercándose a la maga—. Apóyate, no debes estar parada.
    —Gracias Lyon —
    pronunció la peliazul, dejándose guiar por el lobo para que pudiera tomar asiento. Y ahora era el deber del mamífero el escuchar las quejas y lloriqueos de dolor de Fallen que a pesar de respirar como le habían aconsejado, las contracciones no cesaban.

    Hanon no tardó en hacer aparición junto a una mujer mayor que empezó a dictar órdenes para que pudiera atender a Schröder, órdenes que fueron acatadas sin rechistar de parte del castaño y lobo que traía todo lo necesario, hasta Yamato tuvo que cargar con cuidado entre sus brazos a Jezel para trasladarla a una habitación en especial que habían reservado para aquel momento. Ciertamente la partera estaba por largar a ambos del lugar, pero desistió de ello por Fallen que había pedido que se quedaran con ella; el sudor recorría el rostro de Jezel que derramaba lágrimas por el dolor y esfuerzo que significaba el trabajo de parto, además del hecho que era madre primeriza y los temores la embargaban, hasta el momento que una de sus manos fue tomada por el demonio quien apreció con detenimiento la mirada llorosa de su esposa, la misma que sonrió ante el gesto de su pareja.

    Tras un largo proceso, la partera por fin anunció que podía apreciar la cabeza del bebé, incitando a Fallen que solo un esfuerzo más para que el retoño pudiera dar su primer llanto en el mundo exterior. El castaño entrecerró su mirada esmeralda debido a que Schröder apretaba sus dedos de tal manera que hasta le dolía, aunque debía de ser nada comparado a los gritos de dolor que desde minutos atrás la peliazul propagaba por la habitación, la misma que sentía que sus fuerzas se iban esfumando pero su ilusión de observar al fruto que había concebido con Hanon, estaba por llegar; un último chillido y empuje, fue suficiente para que la mayor estuviera por anunciar que tenía el bebé entre sus manos, pero antes de eso, un ruido sordo sonó para alarma de Fallen.

    —¡¿Yamato?! —Preguntó la peliazul con sobresalto al apreciar anonadada cómo el castaño se encontraba inconsciente en el piso.
    —Pfff. —Lyon no pudo evitar lanzar una risotada.
    —¡Es una niña! —Anunció la partera de todas formas, brindando una ligera palmadita para que la pequeña llorara a todo pulmón—. Hace mucho no veía al hombre desmayarse.
    —Una niña... —
    musitó la fémina, estirando sus brazos que tras unos minutos, pudo recibir a su bebé envuelta en una nívea sábana.
    —¿Puedo decirle yo que es una niña? —Inquirió el lobo—. Cuando despierte, claro.
    —Lyon —
    reprochó Jezel.
    —¿Eso es un sí?


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