Original Fic Una Loli en la Noche

Tema en 'Fanfics y Roles Hentai' iniciado por JDP, 8 Oct 2017.

  1. Autor
    JDP

    JDP Verso Silbado Moderador

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    Este escrito, como indica el prefijo del título, es una historia ficticia que bajo ninguna circunstancia representa, ni hechos reales, ni el pensamiento personal de su autor:

    Una loli. Una loli perdida y solitaria. Una loli perdida vagando las calles de una ciudad cualquiera, en la periferia, donde se podrían cursar largos trayectos sin toparse alma alguna. Con la tierna edad de nueve años, con un vestidito que alguna vez fue de color blanco, que en su falta de grosor marcaba "corocitos" sobre desarrollados, y en cuya carencia de centímetros de longitud evidenciaba la ausencia de ropa interior.


    Allí me encontraba aquella noche, en completa soledad, con hambre y cansancio, sin la más remota idea de dónde venía o hacia donde iba, o siquiera cuanto había estado caminando. La falta de regularidad en la distribución del alumbrado público dejaba algunas zonas más expuestas a la penumbra que otras, cualquier persona en sus cinco sentidos estaría muerta de miedo en tal situación, pero no era mi caso, ese vacío al que ya parecía haberme acostumbrado no me daba espacio para sentimientos del común.


    Pasando por un lugar un poco menos sombrío, escuché una voz adulta que clamaba desde una distancia prudente:


    -Niña, que haces en un lugar así a estas horas de la noche.


    Se trataba de un hombre de mediana edad, por su uniforme intuí que era el encargado de cuidar la fábrica que estaba a sus espaldas:


    -Que rayos haces aquí niña, donde están tus padres- me dijo parándose frente a mí.


    Yo no subí mi cabeza, tampoco mencioné palabra alguna, por lo que el hombre volvió a hablar:


    -Ven conmigo, trataré de contactar a la policía- dijo tomándome del brazo y llevándome hacia el lugar en donde él parecía estar pasando la noche.


    La habitación era algo pequeña, pero con lo indispensable para pasar la noche:


    Debes estar hambrienta- me dijo entregándome una caja a la que no verifique el contenido sin antes empezar a comer rápidamente- no he podido contactar a nadie, al parecer las líneas están caídas.


    Me encontraba sentada en una silla más alta que yo, por lo que mis piernas quedaban colgando, el hombre se encontraba sentado delante de mí, viendo como devoraba la comida que se me había puesto en frente. Me comencé a sentir un poco incomoda, por lo que abrí mis piernas colocándolas de lado a lado de la silla. Cuando acabé de comer, volví a mirar al hombre un poco avergonzado, pregúntame que estaría pensando al verme comer con tantas ansias, pero me percaté de que ya no se encontraba viéndome a la cara, sino que su vista se había enfocado más abajo. Mientras me encontraba viendo a un lado, noté que la puerta estaba entre abierta, y entonces entro una ráfaga de aire, entonces dije que tenía frio, volviendo a ver nuevamente a mi acompañante y poniendo mis manos cerca de mi intimidad pues en esa zona fue que sentí todo el golpe de aquel aire helado, entonces él aparto su mirada de donde fuera que se encontraba mirando.


    Él se puso de pie y preguntándome si me sentía cansada, comenzó a armar lo él parecía utilizar para dormir para que yo pudiera descansar. El volvió a su asiento, mientras que yo me recosté boca arriba con las piernas flexionadas, por lo que él me recomendó que me pusiera cómoda, así que yo obedecí a su sugerencia y puse mi mano derecha sobre mi vientre, extendí mi brazo izquierdo y abrí mis piernas hasta donde mi anatomia me lo permitió quedando así rendida en el acto.


    No sé cuánto tiempo transcurrió, hasta cuando desperté de un momento a otro, y lo que vi frente a mí al abrir mis ojos, fue la silueta de un adulto frente a mí a cierta distancia, arrodillado sobre el suelo, se veía bastante agitado, y que al parecer se encontraba haciendo algo en su entrepierna rápidamente con su diestra. Me moví y el hombre se detuvo en el acto, y con voz entre cortada me preguntó si tenía frio, yo asentí, así que él tomó una brazada que estaba cerca y me cubrió viéndome fijamente a los ojos, luego se acostó junto a mi sin apartar si vista de la mía, no lo juzgo, debía estar muy cansado ya que tenía a una chiquilla ocupando su lecho impidiéndole dormir, así que le hice un espacio corriéndome un poco. Sin darme cuenta, este ingresó su brazo derecho bajo las sabanas, introduciendo así su mano entre mis piernas, sus dedos se sentían pegajosos y cuando comenzó a moverlos, me produjo una sensación incomoda a la que nunca me he podido acostumbrar del todo.


    Cuando parecía haberse aburrido de necear esa región, sacó su mano de allí y me preguntó si estaba bien mientras se colocaba de rodillas frente a mí y abría aún más mis piernas, yo no respondí, no sabía cómo hacerlo al sentir esa incomoda sensación, así que me limité a voltear la mirada hacia otro lado mientras que él me despojaba de la brazada y me subía el vestido hasta el pecho, soltando el ajuste frontal que tenía mi sujetador, descubriendo así mi pecho, el cual comenzó a acariciar frenéticamente.


    Mi corazón comenzó a latir mucho más rápido y me puse nerviosa, en el momento en el aquel adulto apartó sus manos de mi torso para volver a hurgarse nuevamente la entrepierna. Se incorporó sobre mí, se acercó cada vez más, y mientras sentía caer unas gotas de su sudor en mi vientre, experimenté como algo enorme empezaba a abrirse paso dentro de mí y comenzaba a entrar y salir lentamente, y mientras que mi mente estaba al borde, entre el silencio de la noche, me perdí en mi misma…


    Era una mañana común, y como en cualquier otra también había faltado a la escuela, no mostraba mayor interés por esta, ya que sentía que no iba a hacer nada, sin embargo, no es que hiciera mucho si me quedaba en casa, pues lo único que podía hacer era escuchar los gritos e insultos que con los que se retroalimentaban las discusiones que surgían entre mis padres. Un día, el cuál hubiera sido como cualquier otro, si no fuera porque en esa ocasión los gritos subieron considerablemente de tono, me asomé por el pasillo a ver que sucedía, entonces vi a mi madre junto a la puerta, siendo golpeada brutalmente por mi padre, y cuando esta no se movió más, él la sacó arrastrada por la puerta principal. Pasaron las horas, y como ya era tarde y comenzaba a anochecer, sentí hambre, por lo que fui a la cocina, y encontré en la nevera un poco de comida del día anterior, la cogí entre mis manos y la comí allí mismo.


    Esa misma noche mientras dormía, me despertó un fuerte ruido, pero para cuando salí de mi habitación a ver, solo pude ver como cerraban la puerta principal desde afuera, llamé para ver si se trataba de alguno de mis padres, pero no recibí respuesta, así que volví a dormir.


    A la mañana siguiente, desperté y vi a mi padre echado en el sofá, este me vio y sin mover un solo musculo, me dijo que mi madre había decidido abandonarnos, yo no dije nada. Ese día sí fui a la escuela, pues no había nada que comer, y al no estar ya mi madre, sabía que me tocaría solucionar a mí misma por fuera de la casa.


    Ese día no tuve mucha suerte, pues solo llegué a conseguir unas pocas sobras de pan. Al llegar a casa, mi padre salió a mi encuentro y me dio una extensa charla, queriéndome decir en resumidas cuentas, que ahora que mi madre no estaba más con nosotros, a mí me tocaría remplazarla a ella en las cosas que ella hacía. Puse en práctica la nueva mecánica al ir a la cocina a preparar algo de comida con lo que mi padre acababa de comprar.


    Las cosas estuvieron relativamente bien por un tiempo, hasta una ocasión en la que mi padre no llegó sino hasta la noche, yo me encontraba duchando, cuando de un momento a otro sentí que alguien entraba al baño, asustada pregunte quien estaba allí, pero me calmé cuando quien respondió fue mi padre. Continué limpiando mi cuerpo tranquilamente, hasta que voltee y vi a mi padre entrando a la ducha, en el momento no me alarmé, a pesar de no tener memoria de que él me haya visto desnuda antes de ese momento. Igual me cubrí por reflejo, él se desnudó, antes de eso nunca había visto la intimidad de un hombre.


    Como mi padre notó que me incomodé, me dijo que todo estaba bien, que era normal que él se bañara conmigo, así como mi madre lo hacía de vez en cuando antes de irse para siempre. Me giré, y el comenzó a enjabonarme la espalda, y de un momento a otro empezó a bajar, hasta que comenzó a tocarme los glúteos, yo estaba a punto de decirle que eso no era necesario, que yo ya me había lavado allí, cuando se detuvo, se arrodillo, sentí algo duro bajándome por la espalda, rosando mi piel, hasta que llegó a posarse entre mis nalgas, entonces mi padre las agarro, apretándolas alrededor de esa cosa, paseándola de abajo hacia arriba por en medio de mi trasero. Llegó un momento en el que aumentó la velocidad, no aguanté la intriga y volteé a ver qué es lo que él hacía, entonces me encontré con un enorme y rígido miembro que estaba siendo frotado junto a mi ano, era la primera vez que veía algo así, pero al estar de espalda, no pude fijarme bien, hasta que sentí algo cálido que me cayó en la espalda, entonces él se detuvo, con la respiración agitada, retiró aquella cosa de mi parte trasera, acabó de limpiarme la espalda de esa cosa pegajosa, tomó una toalla y salió, yo me quedé allí acabando de limpiarme, salí y me fui a dormir.


    A la noche siguiente, mientras me duchaba nuevamente escuche que mi padre llegaba, yo estaba a la expectativa si entraría mientras me duchaba otra vez, pero acabé de bañarme con la intriga hasta el final, pues esa ve no lo hizo. Cuando me fui a la cama, pasado un rato, me di cuente que la puerta de mi cuarto se abría, y entró mi padre cerrándola tras de si. Sentándose él en mi cama, me recordó lo que me había dicho hacia unos días, acerca de que me tocaría a mí reemplazar a mi madre en todo, mientras me sacaba de entre las cobijas, me quitaba el pijama y me bajaba las pantis. Yo me mantuve boca arriba, mirando hacia otro lado mientras que él se denudaba y me abría las piernas. Estaba muy nerviosa, no dejaba de temblar, fue cuando sentí aquella misma enorme cosa que había sentido la noche anterior, pero ahora rosándome la entre pierna, acercándose a la zona que me daba vergüenza que otros vieran, y un vez allí, comenzó a abrirse paso poco a poco en mi interior. El dolor que sentí en ese momento era indescriptible, y fue tal, que se me escaparon algunas lágrimas, pero no me atrevía a decir nada, pues estaba consciente de lo severo que podía llegar a ser mi padre. Aunque pasaban los minutos, no dejé de experimentar dolor, y a medida que me iba acostumbrando al mismo, más me poseía esa sensación incómoda, la cual se incrementaba en la misma medida que lo hacía la velocidad con la que mi padre me penetraba.


    Yo aún continuaba con mi rostro volteado hacia un lado, cuando mi padre comenzó a hacer unos sonidos que el momento me parecieron raros, mientras imprimía la misma fuerza y velocidad que usó la noche anterior en la ducha antes de impregnarme con el líquido viscoso. Sentí curiosidad, así que voltee mi rostro hacia él, solo para contemplar a un hombre adulto agitado, tenso, con su cabeza girada hacia arriba, y más abajo, un enorme bulto en mi vientre, que crecía y se achicaba al tiempo que él introducía y sacaba su gigantesca cosa.


    La imagen de aquella gran prominencia en mi vientre bajo producida por mi padre, quedará en mi memoria para siempre, y en contraste, el tamaño de la deformidad producida posteriormente por aquel incauto hombre que se abalanzaba sobre mí en ese instante, apenas si se notaba. Sin embargo, este continuaba perdido en el éxtasis, hasta que pasado un par de minutos, aumentó frenéticamente la velocidad con la que introducía y volvía a sacar su miembro, y luego de meterlo tan profundo como pudo, expulsó todo lo que este tenía, y presionándome un poco el abdomen, observé como chorreaba un poco de aquel líquido blancuzco, entonces él tomó un poco de este entre su dedo índice, y lo llevó hasta mi boca, me supo muy amargo, y mientras cerraba nuevamente mis piernas sintiendo la entrepierna pegajosa, él se puso de pie, colocando si miembro frente a mi cara, y cuando me preguntó si yo sabía lo que debía hacer, me lo llevé a la boca, estaba empapado de fluidos, el sabor era desagradable, y olía muy mal, a pesar de ello, proseguí a mover mi cabeza de atrás hacia delante. Debido a que estaba tragándomelo hasta donde mi reflejo del vómito me lo permitía, tenía más de la mitad dentro de mi boca.


    Aquello me hizo recordar la primera vez que hice eso mismo con mi padre, era la mañana de un fin de semana, y yo me encontraba en la sala principal puliendo el piso con una toalla, cuando sentí a mi padre atrás de mí, y cuando me giré, lo primero que vi fue su gigantesco miembro chocándose con mi mejilla, me asuste de tal manera que tiré la cubeta con el agua que estaba junto a mí, entonces abrió mi boca con una mano, y con la otra, introdujo su miembro inferior en mi cavidad bucal, tan profundamente, que estuve a punto de atragantarme, por lo que empecé a toser, lo que en vez de logra que él lo sacara, hizo que me dijera que me iría acostumbrando, y habló con razón, pues mientras que la primera vez apenas y pude introducir en mi boca un poco más de la punta, con la practica llegué a albergar casi la mitad más allá de mis labios.


    Se escuchó un fuerte alarido en la habitación, quebrando por un instante la tranquilidad nocturna, entonces sentí un caliente fluido por mi rostro, mientras tragaba la última cantidad que quedaba de este mismo por pasar más allá de mi garganta, y atragantándome, me desincorporé, para dar mi primer aliento, antes de proceder a provocar el descenso de aquel hombre.


    Algo que nunca he comprendido del todo respecto a los hombres, es el porqué de cuando ven a una mujer, sea cual sea esta, solo atienden a tres regiones, hablo de dos zonas inferiores, una adelante, y la otra detrás; y otra arriba, la de adelante, pues en la de atrás nunca se fijan. Por esa misma razón, aquel incauto hombre nunca notó el destornillador que cargaba en mi espalda, el que siempre llevo ajustado a mi pequeño brasier, y que empuñe en el momento en que él se agacho a recrear en mí la misma práctica que yo acababa de realizarle a él, y cuando tuve su rostro entre mis piernas, rodee con estas su cabeza, apretándola fuertemente, entonces conduje el férrico objeto hasta lo más profundo de su garganta que me permitieron mis frágiles brazos.


    Se escuchó un fuerte alarido en la habitación, quebrando por un instante la tranquilidad nocturna, entonces sentí un caliente fluido por mi rostro, mientras él tragaba la última cantidad que quedaba de este mismo por pasar más allá de su garganta, y atragantándose, se incorporó, para dar su último aliento, antes de proceder a culminar su propio descenso.


    Recogí la manta que yacía junto a mí, la humedecí un poco y limpié la sangre que machó mis piernas, y posteriormente, también lo hice con la que manchó mi objeto de asesinato, busqué en la billetera del cadáver, y encontré suficiente dinero para sobrevivir un par de semanas, me vestí, y salí de aquel lugar, para emprender nuevamente mi caminata nocturna.


    Por lo tanto, estimado lector, cuídate si se encuentras con una loli en la noche que pretenda despertar sus más frívolos e ignotos deseos. Esta advertencia no tiene que ver con espectro o aparición alguna, el verdadero terror no tiene que ver con lo sobrenatural, entes que apenas si interactúan con lo material; a lo que se le debe temer es al hombre, porque este puede crear hasta los más macabros monstruos, envueltos en la más inocente piel.
     
    Última edición: 9 Oct 2017
  2. Shintaro

    Shintaro

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    No suelo leer fics ni esas cosas, pero está es una excepción. Continúelo, por favor ;v
     

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