"Las palabras amargadas, los silencios olvidados
Las mentiras que dijeron, por robarse unos pedazos
Cuanta tierra levantaron, por mostrarnos su grandeza
Lo que de verdad lograron, fue que nos dieran tristeza.

Y tanta pena que dan, ya no nos verán llorar
¿Cuanto vale lo que eres? ¿Cuanto vale lo que das?
Ya nos han quitado todo, pero no podrán quitar
La esperanza de que un día, todo tiene que cambiar

¡Grito desde el corazón!, ¿Qué se creen esos cobardes?
Que se atreven a mandar, si no saben cuanto vale
Levantarse en la mañana para ir a trabajar
Un beso de despedida, una vela que apagar

Pedir un par de deseos, que tal vez verás cumplir
¿Qué sabrán de ser feliz, si no saben sonreír?
Ya nos han quitado todo, pero no podrán quitar
La esperanza de que un día, todo tiene que cambiar

¡Que se atrevan a mirarnos a los ojos!
¡Que se atrevan a encerrarnos con cerrojos!
Ya hemos esperando tanto y no hemos de desesperar
Por que todo lo que sube, algún día ha de bajar


Que se atrevan a pensar que son eternos
No se han dado cuenta, de que están enfermos
Que aquí vamos a estar todos listos, para contemplar
La caída de su historia y el camino a su final
El camino a su, final"

La primera vez que escuché esta canción, no sé describir con exactitud las sensaciones que tuve, pero las experimenté con mucha intensidad, se me enchinaba la piel y mi pulso se aceleraba retumbando en mi pecho, como si mi cuerpo deseara expresar con todas sus fuerzas aquel mensaje que recitaba la canción. El artista que la interpreta debe ser un genio, pues además es el compositor que ha creado esta obra musical; es evidente que al hacerla pensaba perfectamente en la situación que pasamos todos actualmente en el país, hasta ahora ningún artista ha tenido la valentía o el interés de componer algo como esto, como si no fueran conscientes o como si fingieran que no lo son, pero solo este hombre ha plasmado el sentimiento que seguramente tenemos todos en nuestro interior, eso me alivia un poco, el saber que hay alguien como ese artista sintiendo lo mismo que yo, reconforta un poco, sobretodo a mí, que por tanto tiempo he estado encerrado en mi propio sufrimiento, creyendo que nadie podía sentirse más desdichado que yo, pero estaba equivocado.
En mi país las cosas no han estado nada bien, de hecho tal parece que la situación empeora cada vez más y no parece que este infierno vaya a terminar, pero gracias a Dios ahora tengo fe, antes no la tenía, pero mis seres queridos me han ayudado a tenerla y debo decir que estoy mas tranquilo que antes, me ha costado salir de ese túnel obscuro en el que me sentí atrapado por un largo tiempo, no lograba encontrar la salida y ni siquiera me interesaba encontrarla, simplemente me dejé llevar por la crueldad y la frialdad de su presencia. He pasado por una etapa muy dura, todo a causa de la inseguridad que se vive, si eres mexicano lo entenderás muy bien.
Mi Madre fue victima de la inseguridad que hay en el país, yo fui testigo de ese horripilante suceso, con mis propios ojos presencié como unos desalmados torturaban a mi pobre Madre hasta la muerte, sin piedad y sin escrúpulos la asesinaron, no pude hacer más que observar esa cruel escena escondido, siendo la ultima indicación de ella antes de ser atacada por esos demonios: "que no saliera por nada del mundo". En ese entonces yo tenía ocho años y ya se imaginarán el peor trauma que viví, eso me destrozó por completo e hizo que a partir de entonces mi vida fuera mucho más complicada.
Después de eso me la pasé muy molesto con todo el mundo, sobretodo con este país y las personas que creen que por ser unos imbéciles son lo mas cool del mundo, por creerse con el derecho de hacer lo que quieran arruinan la vida de los demás por puro placer, ya ni siquiera las personas que se supone que deben protegernos son confiables, ya no puedes confiar ni en tu propia sombra, porque hasta tu sombra puede traicionarte... así es como pensaba antes, todo el tiempo, pero yo... llegué a mi limite y tuve que tomar una decisión crucial, pues mi vida dependía de ello.
Supe que no valía la pena pensar de esa manera, que solo me dañaba y dañaba a la gente de mi alrededor, no quería causar mas problemas así que hice un esfuerzo por ellos, pero en mí, aún queda un profundo deseo, uno que he mantenido desde que soy un niño, y ese deseo... es el de poder ser capaz de proteger a mis seres queridos y evitar a toda costa que vuelva a suceder una tragedia. Simplemente quiero, que cuando se vuelva a presentar un momento así, yo pueda hacer algo que les salve la vida y que ninguno de ellos pasen por el fin que pasó mi Madre, si era posible que eso estuviese en mis manos para lograrlo, entonces yo podría estar en paz.
Si quiero ser lo suficientemente capaz de defender a los que quiero, debo aprender a ser mejor de lo que soy ahora, ¿pero como podría hacer eso? ¿Entrando a la Academia Militar? ¿Aprendiendo algún Arte Marcial? ¿Entrenando boxeo? No sé, no sé qué es lo que necesito para lograr la capacidad de protegerlos, pero me aseguraré de volverme aún mas fuerte.
Luego de estar por un rato escuchando una y otra vez la canción, al final me quedé dormido con los audífonos puestos y el celular sobre mi pecho, ni siquiera me percaté cuando fue que dejé de estar despierto, solo sé que después abrí los ojos confundido, escuchando unos leves golpes en mi puerta de la habitación y entonces vi a mi Padre.
- Gabriel, llevo casi veinte minutos tratando de despertarte, ¿puedes levantarte a comer? Se te está enfriando -se giró saliendo de mi habitación con algo de fastidio, y yo lentamente recuperaba la consciencia.
Me levanté yendo hacia el baño algo apesadumbrado y me eché agua en la cara para terminar de despabilar, después me dirigí al comedor. Tomé el lugar frente a mi Padre con mi plato ya servido, la comida ya estaba medio tibia así que volví a pararme para usar el micro y calentarlo un poco. Ni siquiera me he percatado del momento en que llegó mi Padre del trabajo, estaba tan sumido en mis pensamientos que tampoco supe cuando es que me puse a dormir, solo sé que mi mente seguía tan pendiente de su hilo que hasta pensé que seguía despierto y solamente con los ojos cerrados.
Regresé a sentarme ya que mi comida estaba caliente y mucho mejor para entrar con el primer bocado, mi Padre miraba su celular entretenido en este mientras comía, pero luego de unos segundos lo dejó en la mesa y me miró.
- ¿Como te fue hoy? -me preguntó agarrando una tortilla de maíz.
- Bien, pude entregar a tiempo mi tarea de física y mi equipo de exposición no estuvo tan mal, pero ya sabes, algunos que no se prepararon lo echaron a perder -le respondí con poco interés de platicar sobre la escuela, pero no quería quitarle su intención de entablar conversación conmigo.
- Es lo típico, pero tu si te preparaste bien ¿cierto? -me miró sin preocupación de ello, ya que sabe que yo me tomo enserio mis estudios.
- Claro, Jorge y yo estuvimos mucho tiempo planeandolo todo junto con Carla, siempre nos juntábamos después de clases en la biblioteca, igual les avisábamos a los otros dos de nuestro equipo, pero casi no contamos con su presencia, es lo malo cuando te tocan flojos -.
- Lo importante es que a ti te dieran buena calificación y a tus amigos por cumplir, que no te preocupe lo demás -asentí estando de acuerdo con él- ¿y tienes tarea ahorita? -.
- Si, tengo de Inglés y de Cálculo, en un rato me pongo a hacerlo -trataba de no preocuparlo con estos asuntos, y que supiera que todo estaba bajo control, su dinero no era malgastado por un hijo irresponsable, al contrario, me esfuerzo por darle la menor de las preocupaciones y lo mejor que puedo hacer es cumplir con mis obligaciones.
- Perfecto, puedes llamar a Jorge para que no se te haga tan aburrido -extendió sus labios en una sonrisa juguetona, pero aunque tratara de hacer una expresión de animo se notaba el cansancio en sus ojos.
- Si eso haré -a él le preocupaba que me quedara solo en el departamento y Jorge era prácticamente mi vecino, nos llevábamos muy bien con su familia y desde más chicos nos conocemos, por eso mi Padre siempre antes de irse al trabajo le pedía de favor a la señora Lety que estuviera pendiente de mi por si acaso, ella amablemente se lo aseguraba y me decía que cuando gustara podía ir a su casa a comer o simplemente para estar allí con Jorge, cosa que le agradecía pero igual me avergonzaba un poco que me trataran como a un niño que no podía quedarse solo. Pero claro, esta sociedad está ya acostumbrada a hacer las cosas "por si acaso".
Mi Padre trabaja un horario completo, solo llega a comer y luego se regresa para llegar hasta mas tarde, yo también me quedaba con el pendiente de que saliera tan tarde de su oficina, cuando las calles están tan obscuras y más propensas a que algo pueda ocurrir. Por eso para estar mas tranquilo, bajé una aplicación en mi celular, que me permite localizar a mi Padre en donde esté y a donde vaya, al mismo tiempo es una aplicación que puede ser peligrosa si una mente perversa lo utilizaba, pero para otros casos como estos era una manera de asegurarte de que todo estuviera bien. Por eso solamente se lo he comentado a Jorge y a la señora Lety sobre esto, pero a nadie más le he hecho saber que tengo esto en mi teléfono para así evitar que llegue a oídos de indeseados.
Mientras limpiaba la cocina, mi Padre ya se estaba alistando para regresarse a la oficina y ya iba rápidamente hacia la salida.
- La señora Leti nos preparó una docena de tamales, puede que más tarde te llame para que vayas por ellos o para ella misma pasar a dejártelos, así que no te vayas a poner los audífonos porque luego no vas a escucharla -me decía con prisa arreglándose la corbata.
- Está bien -.
Dejó un billete sobre la mesa- se los das cuando te los entregue y dile que se quede con el cambio y que muchas gracias -.
- Si yo se los doy -.
- Bueno, nos vemos mas tarde -se encaminó a la puerta.
- De aquí te veo -le señalé el celular con un gesto.
- Yo también -me mostró el suyo.
- Cuídate, que te vaya bien -no dejé de mirarlo hasta que se saliera.
- Gracias, tú igual -.
Finalmente salió por la puerta y yo seguí lavando los trastes sin antes prender la pantalla de mi celular y abrir la aplicación en donde me mostraba como mi Padre se dirigía hacia su trabajo, un globo con su fotografía se iba moviendo según como él se movía, hace mucho que la descubrí y quise tenerla en seguida, así me convertía en una especie de vigilante para mi Padre, pero lo que me mortificaba era que si algo le llegara a pasar... yo no podría hacer nada para impedirlo o rescatarlo, no me gustaba esto de "no poder hacer NADA", quería que ese nada se volviera en algo, pero solo me meto en un circulo vicioso: "quiero hacer, deseo hacer, ¿cómo hacer?, ¿qué puedo hacer?" y todo llega al mismo punto: nada.
Es imposible hacer nada, debe ser posible hacer algo y que no tenga que ver con hacer lo mismo que otros han hecho y que nada bueno a resultado de esto, ¿cómo encontrar esa respuesta? Digamos que ya no estoy tan loco como antes, pero aún pienso como un loco.
Suspiré con frustración y luego de terminar de lavar el ultimo cubierto, me fui a la sala para prender la televisión y así de esta manera ocupar mi mente en otra cosa, también agarré mi maletín para sacar lo que iba a ocupar para hacer las tareas, antes de comenzar le mandé un mensaje a Jorge para ver si quería venir y hacer en equipo la tarea. Tardó solo unos cinco minutos en responder y lo que me contestó fue:
- "Estoy a punto de darme una ducha, cuando salga iré para allá" -.
Le tecleé entonces- Ok, aquí te espero -.
Mientras venía me puse a repasar los temas de lo que trataba nuestra tarea, Inglés no era algo complicado para mí, pero a nadie le gusta Calculo y nadie se preocupa por memorizarlo, pero solo necesitaba una repasada para solo recordarlo y usarlo para la tarea, después quedaría completamente en el olvido como debe ser.
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