+18 Original Fic 7 Days of Love: Un poco de paz - Fin de temporada-

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
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PD: -O-O El vocabulario usado no es afán de insultar o hacer menos a alguien, es un reflejo de mucho del vocabulario común que se ven en los jóvenes de México ( O-O- Coff coff, soné a ser doña jaja)




— Y así fue todo.


— ¿Así?


— Si, soy una pendeja ¿O no?


— Lo eres.


— Se supone que me debes de decir que ella lo es.


— También tú lo eres, debiste sospecharlo al estar aguantando tantos meses que se hiciera la idiota contigo.


— Ya pues, soy pendeja ¿Contenta?


— Dejemos de hablar de esa puta ¿Si? ¿Quieres caminar un poco? — Preguntó la chica más alta y de tirantes abrazando del hombro a su amiga.

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— Ya que.




El alboroto en aquella plaza por la celebración del “Día de muertos” en esa ciudad mexicana era demasiado incomoda para alguien que en ese momento quería estar sola, pero no era lo mejor cuando apenas se mantenía de pie. Reina sabía bien que Bélgica se estaba aguantando las ganas de llorar, más por tratar de no quebrarse en llanto que por orgullo, siempre soportaba todos los corajes, desde tener que escuchar el sin fin de veces que les decían “Whitexicans” por su piel blanca y haber nacido en una familia que tenía lo suficiente para vivir con menos preocupaciones que los demás sin llegar a ser ricos, hasta insultos por ser lesbiana abiertamente desde la secundaria o su gusto por la ropa "de hombre".



— Pinche fiesta, no sé porque tanto alboroto, solamente nos hacen gastar para los altares — Dijo Bélgica chitando los dientes mientras se alejaban de la plaza.



— Está chido y todo pero si, me caga cuando sobregastan y todavía dan una mierda al salón que gane el concurso.


— Se supone que es una tradición, no es para que lo pongan a concurso.


— Así es… Bélgica — Habló Reina al notar que su mejor amiga se recargaba contra la pared de un edificio.


— Puta madre.


— Si quieres llorar hazlo.


— No mames… Me vio la cara de pendeja, Reina… Siete meses detrás de ella ¡Siete putos meses!


— Ya, ven aquí — Dijo Reina abrazando a Bélgica que empezó a llorar y temblar de la tristeza y el coraje.



Bélgica había estado detrás de una chica desde hacía siete meses, la conoció en la preparatoria justo antes de que cada una empezara su carrera, aún así se siguió frecuentando con ella y salían cada fin de semana. Bélgica estaba muy ilusionada con esa rubia, se llevaban tan bien y parecía que todo iba perfecto pues sabía que estaba soltera porque terminó con su novio un año atrás. Quien diría que justo el día de muertos, unas horas antes de que se encontrara con Reina, esa chica mataría sus ilusiones.




— No es justo… Esto no es justo, pudo decírmelo desde antes, en vez de hacerme ilusionar como una pendeja.


— Ya, deja de pensar en esa puta.


— Es que… ¡Puta madre! — Gritó Bélgica al sentir tanta furia y dolor separándose un poco de su amiga —. ¡Rechacé a Miriam por ella! ¡Me emperré en no pensar y fijarme en alguien más por ella! ¿Cómo pudo hacerme esto?


— ¡Ya, Bélgica!


Reina sacudió a Bélgica que levantó su rostro tapándolo con su brazo al estar llorando, pero esas lágrimas ya habían tirado toda la tristeza, era decepción y frustración lo que estaba exprimiendo su corazón.


— Ya, no sirve de nada llorar por esa puta, te va a hacer daño — Habló Reina abrazando de nuevo con fuerza, frotando su espalda y su nuca —. Por mi que se muera esa perra, trata de calmarte o terminarás en el hospital.



La amiga no lo decía por decir, Bélgica solía tener ataques de ansiedad graves, que se aguantara sus sentimientos le cobraban factura en forma de depresión repentina, agitación, dolor de cabeza o desmayos, desde fracasar en un examen hasta una discusión fuerte en la cual prefería callar y tragarse todo. Tenía grandes razones para querer que no se alterara, que esa chica le confesara tantas cosas de golpe a cualquiera le causaría sentirse tan jodido:


1) Mientras se veían sin aún tener un compromiso ella salía con un chico en la ciudad donde estudiaba.

2) Ese chico la estuvo usando para darle celos a su exnovia y terminó con ella cuando volvió con la ex.

3) Por esa traición, sentía que no estaba lista para tener otra relación a pesar de haber ilusionado y pedirle paciencia Bélgica por siete meses.


Reina no sabía cual de los tres puntos era el más ruin y descarado de esa tipa, en cualquiera de ellos solamente demostraba lo desinteresada que estuvo en su amiga y que lo único que le preocupaba era ella misma, es normal pensar en uno mismo pero es imperdonable lastimar los sentimientos de los demás sabiendo de antemano que puedes evitarle ese dolor.




— ¿Mejor?


— Si, mejor… Gracias.


— Vamos por un café o ya sé ¿Qué tal un tequila?


— No… Sabes que no tomo y no voy a empezar a tomar por esa maldita pendeja — Comentó Bélgica acomodándose su saco.


— Así se dice, vamos por mi coche, déjame sacarte de este lugar, conozco una buena cafetería y deja que veas a la mesera que tienen, está nalgona y está bien linda, justo como te gustan.


— ¿En serio?


— ¿Por qué crees que me gusta esa cafetería?


Bélgica se rio a la par de su amiga que la abrazó del hombro para encaminarla en dirección al estacionamiento público de la universidad. Por inercia, la sufrida recargó su cabeza en el hombro de Reina que la acercó más al notar que estaba algo fría del cuerpo a pesar de las ropas que usaba.


— Sabes, me alegra tenerte de vuelta.


— ¿De vuelta?


— No me gustaba que ella te alejara tanto de mí — Dijo Reina mirando a los ojos de Bélgica —. Siempre he querido encontrar un lugar donde puedas reír, donde vivamos sin tantas chingaderas de la gente y darte la paz que necesitas, pero ya sabes, está canijo en México encontrar un sitio así.


— Reina.


— Olvida lo que dije ¿Si? Tantas luces me apendejan.


— Gracias y no ocupo buscar un lugar, mientras estés conmigo tengo un poco de paz.



Reina se sintió muy contenta al ver que su amiga sonreía un poco, arrancarse el alma y gritar lo que sentía no era fácil, Bélgica no era la única que se tragaba sus sentimientos pero por ahora, era mejor seguir así, pues lo único que necesitaba en ese momento era darle a Bélgica un poco de paz.






O-O- Basado en algo personal de wolfito.
PD: O-O- Esto fue escrito pensando en la hora Centro de México jaja.
 
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I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
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Así nos trata la edad, Rosy xD

El final fue muy de mi estilo =P Muy buena forma de adaptar algo personal.
-O-O Es que sería muy happy ending si de la nada Reina le dice que la quiere jaja, fue prudente al mejor dejar que las cosas se relajaran.
O-O- No soy doña, soy señorita aún jaja.
-O-O PD: Que guapas están las dos, me gusta como se ven juntas.
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
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O-O- Y decidiendo continuar con estas chicas y no abrir otro tema sino seguir en el mismo, cambiamos de oneshot a un orific corto jaja.





(RETO DEL 17 DE FEBRERO) UNA SONRISA SIN IMPORTAR LO QUE PASE


“Cualquiera tiene un escape al menos una vez en su vida”, fueron las palabras que Reina usó para convencer a Bélgica de animarse a viajar juntas a un punto desconocido para ellas, podían aprovechar las vacaciones de semana santa para relajarse.
La elección tras ver diferentes ofertas en Kayak fue Puerto Vallarta, lo suficientemente lejos de CDMX para olvidar amarguras por cierta chica y con playas que tenían mejor calidad que las de Acapulco (que aún no entendían como es que les daban más promoción con toda la contaminación que tienen). Para ambas fue algo difícil, Bélgica tenía diecinueve y Reina veinte, pero aún dependían de sus padres, no obstante consiguieron el permiso del viaje porque los padres de Bélgica confiaban en que Reina cuidaría de su hija, la veían como un buen ejemplo para ella por sus buenas calificaciones, educación y que sus padres que eran sus amigos nunca daban quejas de esa joven.
Con la promesa de llamarles frecuentemente y decir en que hotel y que habitación se hospedarían, las dos viajaron hasta Puerto Vallarta y casi como si dispararan la señal de arranque de una carrera, salieron del hotel Shetaron para conocer el lugar. Pasearon por las tiendas de Marina Vallarta, se tomaron algunas fotos en los arcos y el malecón, subieron hasta el mirador de La Cruz del Cerro y como el plato fuerte del día, fueron un rato a la playa para deleitarse con las bellezas que ofrecía el Océano Pacífico, como le decía Reina a las chicas extranjeras que tomaban el sol boca abajo luciendo sus sensuales cuerpos sin preocuparse por la cantidad de hombres (y algunas mujeres entre ellas Reina y Bélgica) que llenaban sus celulares con fotografías.




— Que envidia.


— No lo sé, yo no me veo tan mal — Dijo Reina mientras Bélgica la miraba, ambas vestían de short de baño y blusas del Señor Frog que recién habían comprado como recuerdo.


— Nada que ver, ellas tienen esto y nosotras… Hasta mi hermano tiene más tetas que tú y yo.


— Pero tu hermano tiene tetas porque está gordo además da igual ¿O no? Al menos nos ahorramos en sostenes y creo recordar que te he dicho que es lo importante.


— Es mejor tener unas buenas tetas entre tus manos que en tu pecho Río Bélgica mirando hacía una de esas chicas antes de seguir caminando —. Me pregunto que tan ciertas son las películas, eso que una viaja y se topa con una aventura de amor y sexo, que encuentras a la persona indicada.


— Mmm, puede ser cierto, al final es como dicen, la realidad supera a la ficción.


— Me gustaría intentarlo.


— ¿Qué cosa?


— Ir a un bar desconocido sin que nadie nos conozca y sólo pasarla bien.


— Pensé que no te gustaba tomar — Preguntó Reina mientras caminaba tomada de la mano de su amiga.


— No tiene que ser a tomar, sólo pasarla bien.


— Me recomendaron que fuera al Nine Ninety 9, está en corto del hotel ¿Qué te parece si vamos?


— Okay.



Pasarla bien, eran las palabras claves de ese viaje, aunque Reina no lo mencionaba, Bélgica sabía que de vez en cuando su amiga pensaba en la chica que la hizo tener una depresión durante noviembre y diciembre, no fue fácil hacer sacarla de ahí, pero el avance era notable al ver que sonreía más y su mirada ya no estaba tan perdida.
Era cuestión de darle cosas importantes, motivarla a recordar que podían reír y llorar juntas, que si había alguien que siempre estaría a su lado en las buenas, en las malas y las peores, sería ella.
Como lo planearon, en la noche estaban listas para ir a ese bar, ambas usaban pantalón de vestir de hombre (pues era más cómodo el corte en las prendas masculinas que en la femenina que era más ajustada), camisa y saco a juego con el pantalón, la vestimenta clásica para ellas desde la secundaria que al principio sus padres criticaron pero tiempo después las aceptaron así como su sexualidad.
El Bar no era la gran cosa en su fachada, lucía como el típico bar “vanguardista” y su interior recalcaba ser de temática costera y club deportivo por los muebles, decorado y su aire a las cantinas de tres y cuatro estrellas que se encontraban en casi cada esquina del país, pero lo que si había era un buen ambiente, bastante agradable y armonioso, le sorprendía que incluso había unas familias en algunas mesas del fondo.



— ¿Segura que vinimos a un bar? Parece más casa de deportes.


— Podemos irnos si gustas.


— Ya estamos aquí.



El propio bar hizo entender a ambas porque era tan transcurrido, varias pantallas con distintos deportes estaban por toda la pared, tabloides de apuestas en un lado, un buen servicio y con tanta tranquilidad entre todo el ruido que había, que les hacía sentirse mezcladas en ese entorno tan alegre.



— Sin dudas, la cerveza cerca de la playa es más buena — Dijo Reina al terminar su Corona y alzar su botella para llamar al mesero — ¿Me puedes traer una cubeta por favor?



— ¿En serio vas a tomar tanto?


— Si quieres puedes ayudarme.


— No me gusta la cerveza.


— Nunca la has probado ¿Cómo sabes que no te gusta? — Comentó Reina notando que Bélgica se lo estaba pensando —. Si no quieres no tienes que tomar.


— Bueno, el chiste es que lo que experimentemos cosas nuevas y únicas en el viaje ¿O no? Una sola cerveza no me hará mal.



Fueron las últimas palabras que recordaba Bélgica de la noche de ayer, acababa de despertarse en el hotel con un mareo y dolor de cabeza, sin dudas estaba experimentando cosas nuevas, vivía su primera y última resaca, por algo su mente siempre le dijo que no tomara, era como si le advirtiera que sería de poca tolerancia al alcohol aunque no podía asegurarlo pues no sabía cuanto había tomado.


— Puta madre, no debí tomar — Pensaba Bélgica presionando su frente tratando de recordar que pasó.



Tomó una cerveza, luego otra, Reina y ella se rieron mucho, en un momento una chica preciosa, de piel clara y cabello negro empezó a sacarle platica, era la chica más bella que había visto, le sorprendía que su amiga no se metiera en la conversación con tal de ganársela, pero pareció que Reina se apartó porque no la vio en ningún rato, sólo estaban ellas dos, al parecer había viajado con una amiga a Puerto Vallarta de la misma manera que hizo Bélgica para pasarla bien. Esa chica empezó a llorar un poco diciendo que su mejor amiga no se daba cuenta que se moría por ella, que la amaba, fue que aprovechó para hacer su movimiento y decirle que debía buscar a alguien más, que probara cosas distintas y hasta ahí llegó su memoria.
Tras recapitular en segundos la noche anterior, Bélgica volteó a su derecha y se topó con la sorpresa de ver una cabellera negra fuera del cobertor, era la chica de anoche. En una reacción que para cualquiera sería graciosa, la joven capitalina alzó el puño como si fuera un triunfo por haber logrado estar con esa belleza. Debía tratar de actuar como si estuviera sobria y agradecida, no podía arruinar lo que sea que pasó sólo por la memoria perdida por el alcohol.


— Estuviste fantástica anoche — Dijo Bélgica bajando un poco el cobertor para besar el hombro de esa chica que se volteó y al verla la hizo retroceder del susto —. ¡No mames! ¿Reina?



— No grites pendeja, me duele la cabeza.


— ¿Qué pasó anoche?


— Espera, ando algo pendeja deja aclaro la cabeza.


— ¿Y la chava de anoche?


— ¿Cual chava?


— La chica que estuvo conmigo en la mesa, que estuvimos tomando y pasándola bien.


— Bélgica, era yo — Aclaró Reina dándose vuelta y comprendiendo todo al notar que estaba desnuda —. Carajo, ya recordé.


— No mames Reina ¿En serio cogimos?


— Que no grites.


— ¡No chingues! — Alzó la voz Bélgica al destaparse y ver un consolador con arnés en la cama. – ¿Y esta chingadera? No me digas que te metí esto.


— Ando algo cruda pero estoy cien por ciento segura que fui yo quien lo usó contigo.


Ambas chicas estaban sentadas en el borde de la cama, cada una en un lado, Bélgica se tapaba la cara y trataba de reflexionar lo que pasó, había tenido sexo con su mejor amiga de toda la vida, no debía ser nada malo, ambas sabían sus preferencias sexuales pero nunca se le pasó por la mente que pudiera pasar algo así entre ellas por la sencilla razón de que conocían los gustos de cada una: Bélgica le gustaban las chicas muy “femeninas” y look de niña buena y con buen trasero mientras que Reina prefería las chicas bien tetonas y más altas que ella, ninguna encajaba en lo que cada una buscaba en una mujer.


— ¿En serio no recuerdas nada?


— Algo — Dijo Reina algo apenada al recordar que por lo tomada que estaba, confesó lo que sentía –-. ¿Y tú?



— También algo.



Era la primera vez que se sentían tan incómodas, no debería de ser raro, se contaban sin preocupaciones si tenían un encuentro con alguna chica o no, siempre fueron muy abiertas entre las dos como si cada una fuera el diario de la otra, pero era bastante distinto porque había un sentimiento que parecía que ambas estaban evadiendo en los recuerdos de la noche, una por confesarlos y la otra por apenas comprenderlos en lo difuminadas que estaban sus memorias.



— Reina, anoche… Dijiste algo.


— Dije muchas cosas.


— ¿Desde cuando te he gustado? — Preguntó Bélgica sin voltear sin darse cuenta que su amiga lo hacía sin saber que decir.


— Desde hace dos años.


— ¿Por qué no me lo dijiste?


— Porque no quería arruinar esto — Contestó Reina mientras Bélgica empezaba a voltearse lentamente — Hemos sido amigas desde niñas, no quería perder eso sólo porque.


— Porque me amas.


— Si.



Bélgica empezó a reflexionar ese detalle, su amiga le confesó gracias a la borrachera de anoche que la amaba, eso significaba que aún cuando ella estuvo detrás de otra chica nunca le replicó o mostró celos, siempre la motivaba cuando iba tras de una, Reina siempre se preocupó por verla feliz, por estar animada, aunque eso significaba soportar que ella estuviera con interés en otras.


— Perdón.


— ¿Perdón de que? — Preguntó Reina al pararse y sentarse al lado de su amiga estando ambas desnudas.



— No me di cuenta.


— Igual yo no dije nada.


— Soy una pendeja.


— Somos un par de pendejas — Comentó Reina haciendo reír a Bélgica que no sabía como mirarla después de lo que hicieron.


— No puedo creerlo, tuvimos sexo.


— Pues habíamos dicho que queríamos experimentar cosas nuevas.


— Si, te juro que no vuelvo a tomar.


— Hecho.


— Por favor, dime que era broma lo del dildo — Preguntaba Bélgica viendo a su amiga a la cara, ella lo negó con la cabeza lo que le hizo sonrojarse un poco y volver a tapar su cara —. No mames.


— Pasamos por una sex shop antes de llegar al hotel, no pensé que tuvieras esos gustos.


— No tengo esos gustos.


— Entonces no digo más.


— Reina, por qué no me dirás más… No mames ¿Me cogiste el culo? — Cuestionó Bélgica tallando su frente al sentir dolor de cabeza y algo de ardor en su ano — No mames, una cosa es que te confesaras y otra es haberme metido esa verga de hule por el culo.


— Tu fuiste quien insistió, yo sólo quería darte el gusto.



De nuevo dejaron de mirarse por un rato, era bastante vergonzoso todo, Reina no quería que su confesión fuera así, que lo recordaran como una peda y sexo salvaje, sería como decirle a Bélgica que todo fue por un frenesí, por su parte, ella seguía pensando en todo lo que había entre las dos, era cierto que Reina no era de su tipo pero no dejaba de ser una chica muy guapa, inteligente y sobretodo la persona más atenta, paciente y agradable que conocía ¿Por qué buscaba cualidades en otras chicas cuando su amiga tenía tantas virtudes?


— Bélgica, te amo — Dijo Reina colocando su mano sobre la de Bélgica mientras ambas volteaban a mirarse —. No se me ocurre que más decirte, sólo eso.



— No sé que decir, la neta no me lo esperaba.


— No tienes que decirme nada. Y la neta, siento que me quito un peso de encima, a veces pensaba decirlo y arriesgarme a todo pero ya te dije, no quería arruinar esto y terminar como justo como ahora.


— ¿Justo como ahora?


— Sin sabernos que decir — Comentó Reina provocando que su amiga mordiera su labio inferior al sentirse apenada por eso.


— Reina, anoche pensé haber conocido a la chica más guapa y cool, estaba emocionada con ella y cuando desperté me puse bien contenta por pensar que me acosté con esa chica ¿Qué crees que pensé cuando me di cuenta que eras tú?


— Que estabas decepcionada.


— No, bueno un poco — Sonrió Bélgica cruzando los dedos con los de la mano de su amiga —. Siempre tuve a mi lado a la chica más guapa y cool, siempre has estado para mi, aguantando mis tonterías, mis berrinches, que a cada rato me ande deprimiendo, yo nunca te he dado a cambio.


— No digas eso, yo nunca esperé nada a cambio de mi amistad y contigo la paso de maravilla.


— También yo, anoche creo que lo entendí, por algo llegamos a esto y a eso, júrame que pura madre vas a mencionar lo del dildo a alguien.


— No voy a contarle a nadie algo, pero el gasto con la tarjeta de crédito ahí va a estar.


Ambas soltaron una risa mientras se recostaron en la cama sin decirse más, solamente mirando el techo de la habitación. Bélgica se animó a dar el primer paso, poco a poco se acomodó acercándose a su amiga acomodándose sobre su brazo izquierdo a lo que ella atinó a abrazarla y voltear a mirarla a su cara.



— Nos quedan seis días ¿Qué se te antoja hacer?


— Por hoy quiero que se me pase el dolor de cabeza y hacer algo en especial — Dijo Bélgica tomando el dildo para mostrárselo a Reina —. No creas que se va a quedar así, a ti también te toca, ojo por ojo.


— No estoy tan tomada para hacerlo de nuevo.


— ¿Y si te lo pide tu novia?


Los ojos de Reina se dilataron y lagrimearon un poco al escuchar ese comentario, los ojos y la sonrisa de Bélgica, no estaba bromeando con eso. Era totalmente inesperado ¿Era una declaración o una insinuación?


— ¿Es en serio?


— Podemos intentarlo, no he tenido suerte con las chicas que persigo ¿Por qué no intentarlo con la que siempre está a mi lado?


— Bélgica — Susurró Reina abrazando con fuerza a su amiga colocando su frente en la de ella —. Dime que no es una broma.


— No es una broma.


— Te prometo que no la cagaré.


— Soy yo quien debe prometerlo — Contestó Bélgica sonriendo a Reina mientras frotaba su espalda —. Siempre me estás aguantando, ahora me toca aguantarte.


— ¿Puedo besarte?


— Me rompiste el culo estando borracha y ahora me pides permiso para besarme ¿Qué onda contigo?


— Te juro que lo estuviste disfrutando.


— En vez de pensar en eso mejor hay que dormir, en serio que me duele la puta cabeza.


— A mi también — Habló Reina acurrucando en sus brazos a Bélgica mientras disfrutaban la sensación de sus pieles desnudas y la brisa del mar entrando por la ventana.


— Reina ¿Cómo pensabas declararte?


— Con mariachi enfrente de tu balcón.


— No mames, que oso.


— Es broma, sólo pensaba en decirte que te amo.


— ¿Puedes decirlo otra vez?


— Te amo.



Reina y Bélgica se sonrieron cara a cara antes de darse un beso en la boca, un beso suave antes de abrazarse más y tratar de dormir por la resaca que estaban sufriendo. Las cosas salieron muy distintas a lo que ellas planearon, pero al menos vivían cosas nuevas como se prometieron, sobretodo para Bélgica que en menos de 24 horas experimentó una borrachera, una aventura sexual, una cruda, ser penetrada con un dildo y una confesión, si así empezaban su noviazgo no se imaginaba como iba a seguir de ahora en adelante pero algo sabía, Reina siempre estaría ahí, buscando sacarle una risa sin importar lo que pase.






-O-O No tan cursi como nos acostumbra wolfito pero son una pareja tan divertida y linda jaja.
 
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O-O¬ Baton pass!!
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Me dio bastante risa xD Quedó muy bien, muy fresco, entretenido y a la vez dulce.
-O-O Es que son una pareja muy agradable, no es como si cambien mucho por pasar de amigas a novias, pues la química siempre la han tenido y se nota, lo divertido de ellas son sus pláticas tan relax y cuando tienen sus ratos lindos son muy dulces.
PD: Me pregunto si Bélgica pudo cobrarse con Reina lo del dildo jaja O-O- pobre.
PD2: -O-O Me gustaría más de estas chicas jaja.
 

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O-O- SIGAMOS

RETO 23 DE FEBRERO: SHE DRIVES ME CRAZY





— ¿En serio es lo que te urgía decirnos?


— Es en serio morras.


— Es que nos tomas por sorpresa.


— No puedo decírselo a mis amigos, los culeros nomás se van a reír de mi.


— Nunca entenderé la amistad entre los chicos, se dicen un montón de pendejadas pero cuando hablan de algo serio se siguen burlando — Dijo Bélgica rascando un poco su nuca antes de mirar a Reina.


— ¿Estás seguro de lo que nos dices?


— Si, creo que soy gay.


Bélgica y Reina habían acudido al parque de Chapultepec, por alguna razón un compañero y amigo de la clase de Reina les pidió ir ahí, se notaba que era un tema importante como para que no quisiera que nadie lo escuchara y aprovechando lo enorme del lugar se complicaría que alguien los escuchara. Las jóvenes estaban algo confundidas, Jaime nunca dio señales de que fuera homosexual, era el típico chico friki de cabello desgreñado y cara de alguien que no comía bien por ahorrarse para monas “chinas”, no obstante sabían que salía con una chica muy linda de una universidad privada, lo conocían desde hacía tres años y nunca se les vino a la mente que él fuera gay.



— ¿Por qué dices que eres gay? ¿Te diste cuenta que te gustan los hombres?


— No, ni madres.


— ¿Y entonces por qué dices que eres gay? — Preguntó Reina mientras Bélgica miraba fijamente a su amigo al tratar de encontrarle algo gay.


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— Es que, no mames ¿Recuerdan a Xochitl?


— Tu novia.


— Si, llevo con ella dos años y el fin de semana por fin se me hizo.


— Pues ¿Felicidades? — Contestó Bélgica notando que su amigo estaba ansioso al tallarse las mejillas.


— El pedo es que es vato.


— ¿Qué?


— ¿Neta? — Preguntaba Reina recordando que la novia de Jaime era una chica alta con unos enormes pechos.


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— Es neta, estábamos celebrando los dos años de novios, había preparado todo, la llevé a un hotel de lujo, compré el mejor vino y me aseguré de tomar a lo pendejo para agarrar valor y cuando salió del baño se veía buenísima con ese corsé y liguero, pero fue cuando noté que tenía una verga enorme dentro de su tanga.


— No mames ¿Cómo escondía eso?


— ¡Ni idea! No se lo he preguntado.


— Y adivino, huiste — Habló Reina viendo como su amigo se jalaba las mejillas de nuevo.


— No, ella se puso en cuatro patas y me dijo que su cola era virgen y era toda para mi, no mames Reina, tiene un culazo.


— ¿Qué obsesión tienen ustedes con coger por el culo?


— Lo dice la que ahora siempre quiere hacerlo — Susurró Reina a Bélgica quien evitó mirarla por recordar lo que pasó en Puerto Vallarta.


— Les juro que mi mente me decía ¡No mames wey, es un vato y tiene la verga más grande que tú! Pero… La empecé a coger con ganas, apretaba tan rico y le agarré sus chi.


— No más detalles por favor, hemos visto demasiado porno y hentai para saber a donde llegó eso.



Jaime recargó su cabeza sobre el respaldo de la banca al estar confundido, Reina y Bélgica trataban de encontrar que decirle, igual para ellas fue algo difícil al principio cuando se aceptaron como lesbianas pero la ventaja es que se tenían una a la otra, tal vez para los hombres era algo difícil más cuando vivían en México, donde parecía que ser “macho” era la única opción.


— El pedo es que después de disfrutar de su culo, fue ella quien me abrazó por detrás y me dijo que ahora me tocaba a mi.


— No mames.


— Lo peor es que se me paró mientras me cogía — Dijo Jaime tapando su cara mientras sus amigas no pudieron más que pasar saliva al imaginarse la situación, algo picante para ellas por ser pene con pene.


— Pues, no creo que seas gay.


— ¿Qué? ¿No escuchaste?


— Por una razón, tú no la ves como un hombre — Se explicó Reina dejando confundido a su amigo.


— No entiendo.


— Le dijiste ella, a todo momento te diriges a Xochitl como ella, la sigues viendo como una chica.


— Pero tiene verga.


— Y eso no quita que la sigues viendo como una mujer, como tu novia — Complementó Bélgica a su pareja.


— Dime Jaime ¿Aún la quieres?


— Yo… Si, es la primera chica con la que me siento así pero esto.


— ¿Esto qué? No seas pendejo — Expresó Reina dándole un zape a su amigo —. Si la quieres tanto y hasta te gustó coger con ella ¿Por qué la haces de pedo?


— El pedo es la gente, que si me dicen gay o alguna mamada así, no la he llamado por lo mismo que no sé que decirle.


— ¿Y eso te molesta? ¿Acaso no has pensado en como se ha de sentir Xochitl?



Jaime se quedó callado al escuchar esas palabras, era bastante acertado, sus amigas eran lesbianas y nunca vio que se molestaran por los señalamientos o insultos de los demás, era ofensa siempre y cuando tú lo vieras así, es lo que le decían, pensar que era gay no era nada comparado a lo que debió pasar su novia, tener que guardar el secreto incluso de él debió ser una carga pesada más en una sociedad tan intolerante.




— Platica con ella, conócela más.


— Si la amas, no dejes que algo tan pendejo como pensar si eres gay o no te aleje de ella — Dijo Bélgica tomando su mano —. Estar pensando en pendejadas y cosas que no importar te ciega, te lo digo por experiencia.


— ¿Experiencia? ¿Encontraste una chica que resultara ser un chico también?


— No, aunque a veces actúa como uno.


— Graciosa.


— Hablo que por estar pensando en otras cosas que no eran importantes, no me daba cuenta que a mi lado estaba la persona más valiosa para mi — Sonrió Bélgica abrazando a Reina que la besó en la frente —. A veces es mejor apagar la mente y ver lo que hay delante de ti para comprender las cosas.


— Valgo madres.


— Demasiado.


— Xochitl ha de pensar que soy un culero por no llamarla — Habló Jaime sacando su celular para marcarle — ¿No les molesta?


— Iremos por un café, tú platica todo lo que quieras.


Las chicas dejaron a Jaime en la banca para dirigirse a una cafetería cercana, Reina estiró los brazos y Bélgica se acercó a ella para que al bajarlos la abrazara, no esperaban que ese fuera el tema que las trajo esa mañana al parque pero al menos se sentían felices por Jaime, pues era entendible sus miedos y aún así no huyó de la realidad, los sentimientos que tenía por su novia eran mayores que sus dudas.




— No puedo creerlo.


— ¿Qué Jaime salga con una chica trans? — Preguntó Bélgica a su novia que sonreía por el tema.


— No, que los pechotes de Xochitl fueran falsos.


— Te dije que eran de goma.


— Ya una no puede confiar en nadie.


— Díselo a Jaime — Comentó Bélgica sacando una risa a Reina —. Bien por ellos.


— Si y me causa alegría que él acudiera a nosotras, nosotras tuvimos que enfrentarlo solas.


— Si, no es fácil aceptar algunas cosas pero sé que ellos serán felices.


— Sé que lo serán — Contestó Reina mostrando una cara algo pensativa.


— ¿En qué piensas que andas tan concentrada?


— ¿Jaime es el uke o el seme?


— Madres, esa si es una buena pregunta.


Ambas se empezaron a reír no por burla hacía su amigo, sino por lo maravilloso que podía ser el amor y la amistad cuando esta no tenía barreras tan simples como las preferencias o concepciones impuestas, pues podía llegar a hacer que dos mejores amigas se dieran cuenta del gran amor que tenían una por la otra y a un chico darse cuenta que amar a una chica sin importar como era se trataba de palabras grandes que muy pocos se atrevían a cumplir.








-O-O ¿Qué opinas amiguis? Kissu Kissu sobre la pregunta final jaja.
 
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Suke es la respuesta jajaja, aunque con tendencia a seme.


Me gustan estas historias, están chistosas =P
-O-O Son divertidas, poder escribir con el lenguaje tan baboso de nuestro lindo México es relajante y la manera en como abordan las cosas estas dos lindas chicas jaja.
PD: O-O- Parece que Bélgica si logró cobrarse el ojo por ojo a Reina por su plática sobre la cola jaja.
 

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27 de Febrero: Ante todo la confianza.




Un mes de noviazgo, sonaba poco pero era bastante para ellas, se dieron la oportunidad en un viaje a Puerto Vallarta y en ambas estaba la duda de si funcionaría o no después de ser mejores amigas desde niñas, dar el paso a una relación amorosa fue más grande para las dos comparado a aceptar que eran lesbianas, se trataba de arriesgar una amistad (así lo pensaba Reina) por el amor. Al final, las dudas se fueron despejando y por ello estaban festejando ese mes, nunca esperaron que ser novias fuera algo muy tranquilo y natural entre las dos, se conocían tan bien y había tanta confianza entre ellas, que hasta sus padres las molestaban diciendo que se veían más como una pareja casada que como novias.
Reina buscaba lucirse un poco con Bélgica así que la llevó a un hotel que le recomendó Jaime, El Santuario Resort & Spa en el Valle de Bravo, le sorprendía que él pudiera pagar algo así pero recordó ese detalle, si tenía para comprarse figuras “chinas” de cinco mil pesos, podía consentir a su novia también.
Para Bélgica sin dudas fue algo sorpresivo, tener unos días de relajación en un área lejos de la ciudad, con masaje, spa y tratamientos de belleza incluido sonaba a algo de estrella de Hollywood, no era como si antes no tuviera un trato así, a veces acompañaba a su madre a los salones de belleza pero no era lo mismo escuchar a un grupo de señoras de cincuenta hablando de chismes y novelas que sólo le causaban sentir dolor de cabeza.
Después de la comida y un rato de spa, las chicas regresaron a su habitación con vista al lago, sentían el cuerpo tan ligero y relajado que hasta les daban ganas de recostarse sobre la suave cama del hotel, pero Reina abrazó del hombro a Bélgica para mantenerla de pie frente a la ventana disfrutando de la vista.



— No sé si la masajista se burló de nosotras o fue un halago.


— ¿De qué hablas?


— Cuando dijo que nuestros hombros y espaldas estaban muy relajados comparados a otras mujeres que han venido, que se nota que nosotras no tenemos ni un peso o estrés en el cuerpo.


— No la escuché, creo que me dormí por un rato — Dijo Reina viendo como su novia fruncía un poco la mirada —. Vamos, no es como si no sea verdad, tú me dices que tu mamá por eso va tanto a salones de masajes y terapeutas.


— Hasta yo iría, ya has visto los pechos que tiene, me dan ñañaras de verlos.


— Ya tienes rato que le prestas mucha atención a lo del tamaño de los senos.


— Eso es porque a ti te gustan los pechos grandes — Habló Bélgica provocando que Reina llevara una de sus manos a la boca al escucharla.


— Me gustan pero no son mis preferidos, esos son los tuyos.



Bélgica se sonrojó bastante por el comentario, Reina siempre sabía que decirle para hacerla sentir así, feliz por estar con ella, pues si era cierto que ambas disfrutaban de la vista que ofrecía la belleza femenina que se llegara a atravesar frente a sus ojos, la única que tenían presente en sentimientos y piel era la una para la otra.




— ¿En serio te gustan?


— Si, me gustan mucho, me gusta todo de ti.


— A mi me gusta tu cola, se va poniendo mejor cada día — Rio Bélgica jugando con el cuello de su bata.


— El gimnasio hace sus maravillas.


— Benditos gimnasios.


— Amén — Respondió Reina riéndose junto a su novia que le besó en los labios antes de separarse un poco.


— Iré a ponerme cómoda y darte tiempo.


— ¿Darme tiempo?


— Vi la nota de pago, compraste vino y otras cosas cursis ¿O no?


— Eres una fisgona — Reía Reina pellizcando suavemente la mejilla de Bélgica —. Está bien, no te apresures.



Reina sacó una botella de vino, no era el más caro del menú pero casi le llegaba, encendió unas cuantas velas aromáticas de canela y miel (aromas que le gustaban a Bélgica) y aprovechó para cambiarse de ropa, había comprado una lencería que esperaba fuera del gusto de su novia, una tanga de corte colaless y un sostén a juego de color durazno con encaje en la zona de la copa y la entrepierna. Ella no era buena con el maquillaje, sólo usaba de vez en cuando un poco de base para ocultar una que otra espinilla, nada del otro mundo, pero esa noche se animó a ponerse un labial de tono rojo suave y un poco de sombra y rimel para lucir sus ojos algo sexys, le dio bastante vergüenza pedirle ayuda a su madre con eso, no obstante se vio alegre por esa convivencia de madre e hija y no paraba de decirle que por fin iba a lucir como una chica “normal”, sabía que no lo dijo de mala intención y sólo se rio al darse cuenta que sin dudas, el maquillaje era una tortura.


— ¿Qué tal me veo?



La sorprendida fue otra, Reina quedó fascinada al ver a Bélgica usando un body de encaje color celeste con un corte de tanga en la parte de atrás. Fueron unos segundos en que ninguna de las dos dijo algo, cada una estaba admirando la belleza de la otra, era la primera vez que se veían con prendas de ese estilo y con algo de maquillaje, el silencio fue interrumpido por una leve risa de Reina que contagió a su novia al darse cuenta que ambas pensaron en lucirse como si fueran unas chicas románticas.



— Te ves hermosa.


— También tú ¿Puedes darte una vuelta?


— No la disimulas nada — Río Reina pues sabía que quería ver su novia.


— Excelente.



Bélgica se acercó a Reina, tomó la copa de vino que le ofreció y cada una rodeó la cintura de la otra con un brazo mientras disfrutaban de la bebida. Para alguien que solía mostrar una cara muy seria todo el tiempo, Bélgica se mostraba bastante sonriente, sabía bien los motivos, Reina era la chica que siempre soñó, delgada y cara linda con un lindo trasero que de seguro se le pondría mejor con el ejercicio, pero era más que el físico, hablar con ella era tan fácil y pasar los días a su lado eran tan relajantes, que le daban ese poco de paz que todo el tiempo buscó y tontamente lo trataba de encontrar en otras personas y la tuvo a su lado desde años atrás.
Al dejar las copas, la situación cambio de lo romántico a lo erótico, Bélgica aprovechaba ser un poco más baja que Reina para poder besar y morder su delgado cuello, algo que estimulaba bastante a su novia mientras sus manos se aferraban de sus nalgas, Reina no se quedaba atrás y frotaba los pezones de su pareja por encima de ese body notando lo erectos que estaban. No pasó mucho para que estuvieran en la cama, siendo ahora Reina la que tomaba el control del momento, habiendo deslizado la tela que cubría el área genital de Bélgica para incrustar uno de sus dedos lentamente causándole ligeros arqueos mientras ella le arañaba suave la espalda y callaba sus gemidos al besarse.
No pasó mucho para que fueran subiendo el tono de la intimidad, formando el símbolo de piscis para devorarse la una a la otra, Reina lamía la vagina perfectamente afeitada de su novia hurgando con su lengua y el dedo índice su interior para extraer más miel de esa colmena mientras Bélgica tenía dos dedos en el ano de su amante al mismo tiempo que su pulgar hacía de las suyas en su bulba, causándole un placer tremendo por esos dos ganchos tratando de acercarse dentro de sus cavidades. No faltó hacer la postura favorita de Reina, entrelazar sus piernas con Bélgica para que sus montes de venus se besaran mientras las manos de cada una se entretenían con sus pequeños senos hasta estallar en un gemido al eyacular.


— ¿Te molesta? — Preguntó Bélgica al sacar de su maleta un consolador con arnés un poco más grande que el que recordaba Reina.



— ¿No habías dicho en Vallarta que no te gustaban esas cosas?


— Creí que no me gustaban, pero cuando lo uso no puedo evitar excitarme, me gusta lo que se siente.


— ¿Y que sientes?


— Control sobre ti — Dijo Bélgica sorprendiendo a Reina quien luego rio y empezó a acomodarse en cuatro patas sobre la cama.


— Dime que traes un lubricante porque esa cosa no va a entrar.


— Si traje.



Reina sabía que Bélgica tenía un gusto por los traseros y desde su primera vez (entre ellas) en Puerto Vallarta, le dio por usar un dildo para penetrarla tanto vaginal como analmente, aunque era extraño no negaba que también le causaba placer, era una sensación distinta a los dedos y obviamente no iba a decirlo pero así como a Bélgica le gustaba sentir que tenía control sobre ella, a Reina le gustaba sentirse controlada por su novia. La que iba a recibir abrazó una almohada al parar sus caderas y sentir los dedos de su pareja dilatando su ano, hasta que Reina mordió la almohada al sentir como el consolador abría paso en su cola y Bélgica empezaba el metesaca.


— ¡No mames Bélgica! ¡Es más grueso que el que usaste la última vez!


— Es el mismo tamaño, te lo juro.


— Hazlo despacio — Susurraba Reina suspirando y cerrando los ojos mientras Bélgica movía sus caderas al penetrar su cola —. Luego me va a tocar a mi… Ay dios.


— ¿Te dolió?


— No, sigue.



Poco a poco Reina se fue acostumbrando a tener ese objeto dentro de ella y los movimientos de Bélgica subieron un poco de velocidad, cuando vio que su novia se arqueó y soltaba gemidos más intensos, decidió sujetar con cuidado y algo de fuerza su cabello, cosa que prendió a Reina, era tan irreal que Bélgica que solía ser muy calmada fuera de la cama tuviese una actitud agresiva, pero más extraño que fuera por ella que descubriera que le gustaba cederle terreno, nunca hubiera pensado que ser la sometida pudiese ser tan excitante. Era tanto el gusto que sentía Bélgica al estar penetrando a su novia y sentir la cabeza de la goma dentro de su vagina introducirse al mismo ritmo que abría la cola de Reina que se dejó llevar en algo que se le vino a la mente en ese instante.


— ¿Así te gusta puta? ¿Te gusta que te rompa el culo? — Dijo Bélgica al jalar un poco el cabello de su novia y penetrarla con un poco más de fuerza.


— ¡Ey, espera! ¿Me llamaste puta?


Reina se acomodó para poder ver a la cara de su novia quien tardó en reaccionar a lo que su voz soltó tapando su boca. El silencio las acompañaba en la cama, era la primera ocasión en que alguna de las dos hablara de forma sucia en la intimidad, sabían que las dos eran un poco boquiflojas, no eran tampoco unas expertas en las groserias o majaderías pero tampoco eran unas santas, no obstante la cosa era distinta, Bélgica acababa de decirle puta a su pareja y estaba asustada de haber cometido un tremendo error.



— Perdón, se me fue.


— Es que, nunca me habías dicho algo así.


— Perdón, en serio la cagué — Dijo Bélgica tomando las manos de Reina que evitó mirarla por un rato haciendo que pensara que estaba molesta —. En verdad, la cagué Reina, perdóname.


— No es eso, creo que me, creo que me gustó.


— ¿Eh? No lo dices por darme el gusto ¿Verdad?


— No, es neta, me gustó — Respondió Reina dejando sorprendida a Bélgica —. No esperaba que hablaras sucio y me excitó mucho.


— No sabía si te gustaba, me dejé llevar.


— ¿Y cómo se te ocurrió? ¿Tenías ganas de intentarlo?


— La neta no lo había pensado antes, fue por Jaime y Xochitl que me dio curiosidad.


— ¿Por ellos? — Preguntó Reina mientras su novia y ella se sentaban al borde de la cama.


— Cuando fuiste a la recepción y me dijiste que me fuera adelantando al cuarto, al caminar pasé por un cuarto y estoy segura que era la voz de Jaime la que escuché, me quedé de pie frente a ese cuarto y pude escuchar claramente a él y sin dudas era la voz de Xochitl, estaban teniendo sexo.


— Pues este es el hotel donde fue su primera vez, no dudo que lo frecuenten.


— Yo creo que Jaime le estaba dando y le estaba diciendo cosas, ya sabes ¿Así te gusta puta? Di que eres mi zorra y cosas así.


— Míralo, tan calladito que se ve y resultó un depravado.


— ¿No habías dicho que ya lo era por las figuras de monas chichonas que compraba?


— Buen punto.


Reina y Bélgica jugaban con los dedos de su mano mientras reflexionaban las cosas, ni siquiera enfrente de sus papás se callaban de decir una que otra grosería pero siempre tuvieron respeto en la intimidad la una a la otra, no obstante era más que cierto que a ambas les gustó, Bélgica nunca pensó que ser un poco sucia con su novia fuera algo tan placentero y Reina no sabía que le excitaría que la ofendiera en un plan de morbo más que de insulto.


— Si gustas, podemos intentarlo.


— No tienes que aceptarlo, fue una ocurrencia mía.


— Lo sé pero es cierto, me provocó — Dijo Reina mientras abrazaba a su novia quedando sus rostro frente a frente —. Sé que no lo dices por insultarme y no significa que lo hagamos todo el tiempo.


— Podemos ponernos límites, ya sabes, palabras que no nos agraden o de a tiro nos pasemos, porque la neta, lo que Jaime le decía a Xochitl ya es otro pedo.


— ¿En serio? ¿A poco más de lo que me dijiste?


— Si, hasta parecía una porno con doblaje al castellano.


— No mames, pinche Jaime, y yo creyendo que era el uke — Contestó Reina frotando el cuerpo de Bélgica antes de sonreírle —. Hagámoslo, si dices algo que me incomoda yo te diré.


— Okay, no luces muy convencida.


— Lo estoy, porque luego me tocará intentarlo contigo.


— Eso si no quedas cansada— Sonrió Bélgica haciendo reír a su novia.


— ¿Me estás retando?



Reina se acomodo de nuevo en la cama moviendo su cola haciendo reír a Bélgica pues era una aceptación a su reto, ahora tenía que esforzarse para dejarla lo suficientemente exhausta para que no pudiera más y así evitar recibir. Mientras Bélgica untaba el ano de Reina nuevamente con lubricante, la que recibiría miraba por su hombro a su novia de manera fija hacia sus ojos.





— Sabes, nunca esperé estar en esta situación.


— ¿En cuatro siendo penetrada por otra chica?


— Bueno, en estas situaciones — Complementó Reina sintiendo como Bélgica empezaba a acariciar su cintura y su espalda —. Hace tiempo que quería ser tu novia pero no esperaba que pasara y menos que se sintiera así, me siento feliz.


— También yo, es cierto que fui algo pendeja al no darme cuenta que todo lo que buscaba lo tenías tú.


— Las dos estábamos pendejas, y sobre cierto detalle pues más o menos ahí la llevo, lo de la cola está en proceso.


— Pues va muy bien el proceso — Dijo Bélgica dándole una nalgada a Reina quien suspiró al sentir como la abrazaba de la cintura y recostaba el pecho sobre su espalda para abrazarla.


— Eres mía, no te pienso soltar nunca.


— Ni yo pienso intentar escapar.


— Gracias por aguantarme Reina, por darme un poco de paz, no sé que más decirte, sólo se me ocurre amarte.


— Eso es de tu canción favorita de Alejandro Sanz.


— Si — Comentó Bélgica provocando una pequeña risa en ambas estando en esa posición antes de susurrarle al oído —. ¿Eres mi puta?


— Si, pero ni se te ocurra decírmelo fuera de la cama.


— Prometido.


Reina volvió a asomarse por su hombro para buscar los labios de su novia, empezaron a besarse suavemente mientras el movimiento de caderas empezaba, Reina apretaba las sabanas y Bélgica se aferraba a la cintura de su novia que se estremecía al sentir los pezones erizados de ella en la espalda. Por esa noche se olvidarían de timidez y pudor, se dejarían llevar y buscarían descubrir y probar cosas nuevas entre las dos, pues eso era lo maravilloso de estar juntas, conocer más de si mismas con apoyo de la otra sin dejar de sorprenderse por ello, eran dos chicas deseándose sexual y sentimentalmente, pero al mismo tiempo se sentían de nuevo como un par de niñas jugando y conocimiento el mundo a través de la mirada de la mejor persona del mundo.









O-O- Pinche Jaime jajaja.
-O-O Pues terminamos los retos pero no será la última de estas chicas, wolfito adora a la pareja y quiere darle unos capis más, así que hay más que seguir de estas chicas.
 
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