+18 Original Fic A GIRL IN A BOX ( 20 )

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
Registrado
26 May 2016
Mensajes
4,417
Offline


SIGAMOS O-O-



FILE 18



– !Feliz cumpleaños, Tayna! –


– !Felicidades! –


– !Vera, sujeta bien el pastel o lo vas a tirar! –


– !Voy! !Feliz cumpleaños! –


– Gracias, Vera, gracias a todos. –



Los aplausos y cornetas de fiesta alegraban esa pequeña fiesta, el salón de juntas fue arreglado con muchos globos, peluches y todo lo que a una niña podría gustarle, aunque cumplía once años, no le importaban esas cosas tan infantiles porque estaba feliz, era el primer pastel que compartía con sus amigas y sus conocidos en ese lugar, el primer pastel que comía fuera de su confinamiento y la primera vez que tocaba ese salón, todo era hermoso, todo era perfecto, demasiado para ser real.


– Es hora de soplar las velas, once velas para nuestra festejada. –


– Pide un deseo Tayna. – Dijo esa niña de lindos ojos cobrizos y cabello sonrosado, con una sonrisa que adoraba y que su mirada lucía más bella que nunca ante el brillo de las velas.

– No sé que pedir… Tal vez, conocer el mundo. –


– Doctora ¿Verdad que se le cumplirá su sueño si lo desea con muchas ganas? –



Tayna volteó a ver a esa mujer que estaba al lado de varias personas con caretas y ropas médicas, ella tenía el mismo rostro, esa joven doctora que siempre estuvo a su lado desde que tenía memoria y cuidaba de Sedna, Vera y ella como si fueran sus hijas. No logró escuchar que le dijo, pero sus labios se movían, de seguro fue algo positivo por la sonrisa que le dio, fue el último momento que se sintió feliz, cuando la oscura realidad la golpeó.
Una explosión, balas, sangre, gritos, muerte, hombres encapuchados que llegaron sin invitación a esa fiesta y masacraron a todos a excepción de la doctora y de las únicas niñas de ese lugar. Un hombre se quitó la máscara, la mujer que las protegía quedó en shock como si le hubieran hecho una lobotomia, sólo escuchó una palabra: Papá. Aquel hombre mayor le dijo algo al oído y la doctora lo siguió hasta uno de los muebles, los ojos de la festejada quedaron quebrados al ver como ella se desvestía y ese señor empezaba a abusar de ella sin que mostrara resistencia, como si no tuviera voluntad para defenderse. Era una pesadilla que apenas empezaba, un segundo bastó para sentir que jalan su cabello y la arrastraban hacía el sofá, sus lágrimas empezaron a fluir al ver lo peor, a Sedna y Vera les estaban arrancando sus ropas entre varios individuos que al bajar sus pantalones dejaban ver su erección, las tres eran sólo niñas, ellas de siete años y Tayna de once, no les importaba, el deseo de follar era intenso en ellos y no entendía porqué, que llevó a que ellos actuaran así, esto no era un cumpleaños feliz, era un cumpleaños rojo.



– ¿Por qué? … – Susurraba Tayna al recordar con detalle la forma en como las abusaron sexualmente a las cuatro, sólo Helena fue violada por aquel hombre, en el caso de ellas tuvieron que soportar ser doble y triplemente penetradas, forzadas a recibir la eyaculación de esos malnacidos por todas sus cavidades, no parecía que conocieran la saciedad.


Tayna lloraba como una niña mientras apretaba sus brazos al abrazarse, por eso Vera dijo que no iba a permitir que le pasara de nuevo, no hablaba solamente de ella, hablaba de todas, por eso su madre no quería que descubrieran que había en esa habitación y que pasó ese día. Lloraba tan fuerte que empezaba a ahogarse con su saliva y mucosidad, tener en su mente las imágenes de su querida Vera siendo violada entre varios hombres, a Sedna con un destino igual mientras ella solamente lloraba y trataba de soltarse de aquellos que la trataban como un juguete sexual, todo siendo visto por su madre que no hacía nada, solamente las miraba como pidiéndoles disculpas por no actuar.
Alguien la abrazó con todas sus fuerzas, su llanto no cesaba, otras dos personas más llegaron y la abrazaron, una última llegó de brazos más pequeños y la sostuvieron entre todas, pero sus gritos crecían en intensidad. Como si fuera una montaña rusa, su desesperación subió a pico y descendió hasta convertirse en impotencia y depresión, Tayna se desplomaba entre los brazos de su familia, con los ojos abiertos y temblando por el shock de saber por fin la verdad.


– ¿Cómo te sientes? –



Los ojos de Tayna se abrieron poco a poco, estaba en un sofá que no conocía, se dio cuenta que no lo había soñado, estaba aquella sala de eventos ocultos, donde ocurrió esa tragedia. Sentía su cuerpo adormilado, sentía un poco de dolor en uno de sus glúteos, le habían sedado para calmarla, la mano de su madre acariciaba su mejilla y su mirada le daba cierta paz, pero al mismo tiempo le notaba unos ojos suplicando perdón por lo que vio al entrar.


– Trata de no moverte. –


– Mamá… –


– No tenías que saberlo, no quería que lo recordaras, daría mi vida porque tus recuerdos volvieran a borrarse y no tuvieras que revivirlo. – Susurró Helena acariciando el rostro de su hija quien sentía los ojos ardiendo por tanto llorar.

– Ese hombre… Él que te … –


– Era mi padre… –




Helena se levantó de la silla para tomar un pañuelo que estaba dentro de un recipiente plástico, lo exprimió y regresó al lado de su hija para limpiarle de nuevo el rostro. Tayna volteaba lentamente a todos lados, no estaban las demás, lo más probable es que lo que ella sufrió fue revivido por ellas al verla así, su madre tenía razón, no debió de entrar a ese salón.



– ¿Por qué? … ¿Qué fue lo que pasó? ¿Quiénes eran esos hombres y porqué nos hicieron eso? –


– Hija… – Susurraba la madre acariciando la mejilla de Tayna, pensando si contarle o no los detalles. – Te conté que corrieron a mi padre cuando descubrieron lo que me hizo, pero él no se quedó quieto, no sólo insistía en que el proyecto le pertenecía, también en que yo era su mujer y como tal debía de estar a su lado… –


La mujer mordió su labio recordando ese día, cuando aquel hombre sin vergüenza se acercó a ella y le susurró al oído como siempre lo hacía cuando ella era niña, diciéndole que papi quería jugar, esas palabras la congelaron y la desdibujaron, él la violó frente a su hija y a sus protegidas, ella sólo vio como le hacían lo mismo a esas niñas, no hizo nada más que temer y llorar.


– No sé quien lo habrá financiado, pero logró meterse a este centro y en cuanto los vi, supe que todo se había acabado… No debieron de entrar sin mascarillas. – Contaba la mujer mirando a los ojos de la joven en la cama. – Mi padre fue un hombre brillante, pero la lujuria lo volvió alguien estúpido, tanto como para olvidarse por completo del porqué existe la caja. –

– ¿Qué es este lugar? ¿Qué es la caja? –


– Quiero que descanses un poco, esta vez te contaré todo, sólo espera a que estés bien para que puedas digerirlo. –



Helena salió de aquella sala dejando a Tayna sola con sus penas, el dolor en el pecho era intenso, su alma estaba por el suelo, la joven intentó cerrar los ojos de nuevo pero una imagen se le vino a la mente, Vera. Con mucha dificultad se puso de pie, se sostenía de la pared al avanzar, pensando en donde estaría esa pelirroja, al concentrarse logró escuchar un poco de ruido en una de las tantas habitaciones de ese salón, primero vio que su madre no estuviera cerca o la recostaría, al estar segura siguió avanzando hasta la puerta de ese cuarto, abriendo con cuidado de no molestar, tal vez estaría alguna de las chicas descansando.
El crujido de la madera vieja hizo que alguien se moviera, un reflejo de luz cruzó los ojos de Tayna, el brillo de un cuchillo en las manos de Vera le hicieron temblar, los ojos de esa pelirroja estaban más hermosos que nunca y al mismo tiempo eran desgarradores, eran unos ojos felices y tristes, duales, que brillaban más mientras ella sostenía el cuchillo cerca de su cuello.



– Vera… –


– Siempre me sentí culpable, porque tú sufriste más que nadie y… Y nos decía la doctora que moriste por nosotras. – Hablaba Vera mirando fijamente a Tayna mientras ella se acercaba y le sujetaba las manos. – Quería morirme, no podía vivir en un mundo donde no estabas, donde tú te sacrificaste por salvarnos… Donde la doctora quiso enterrar tu recuerdo. –

– No quería que lo revivieras, no debí de recordarlo, entiendo porque mi madre se esforzó por ello. –


– No lo entiendes, Tayna… Ella no quería esconder esto por los que nos hicieron. –


– No entiendo. –


– Ella… Ella no quería recordar lo que hiciste por nosotras. – Lloraba la pelirroja mientras soltaba el cuchillo y se acurrucaba en los brazos de su amada.

– ¿De qué hablas? –


– Tú nos salvaste… Tú nos salvaste… Y yo no hice más que llorar cuando la doctora nos escondió, debí de ayudarte, de estar contigo cuando corriste para que te siguieran. –




La mente de Tayna divagaba nuevamente, pequeños fragmentos de sus recuerdos le seguían lloviendo y le hacían comprender más que pasó ahí. En algún momento logró zafarse de sus violadores y con el cuchillo del pastel mató al violador de su madre, le gritó algo que no supo que fue, en medio del frenesí de sexo y depravación y con sangre fría, hizo lo mismo con otros de los agresores para salvar a Sedna y Vera, antes de correr y ser perseguida por los demás hombres, como si fueran fieras detrás de su presa, sin entender porque lo hicieron, solamente le quedaba la imagen de voltear hacía atrás y ver a su madre sujetando a sus amigas, estando detrás de una pared de cristal, en una zona segura de la caja. Ella mató a su abuelo, a su padre, mató a varios hombres, pero en vez de que ellos cobraran venganza, la persiguieron con la misma mirada libidinosa con la que las estuvieron violando, como si no tuvieran nada en su mente más que seguir penetrando a cualquier cosa que se moviera, como si fuera una droga o… Como si fuera un ferómona.
Tayna seguía digiriendo sus recuerdos mientras observaba a su madre dentro de su traje protector blanco preparando aquel tratamiento extraño para Sedna, Vera y Zwei, miró que puso otra camilla y pensó que ella también se pondría uno de esos artefactos pero no fue así, ya que la mujer empezó a golpear el colchón al momento que miraba hacía su hija.


– Ven, es mejor que te trate, Vera me ha dicho que han tenido mucha actividad sexual y es mejor nivelarte. –


– Vera ¿Por qué le contaste eso a ella? – Preguntó la policía mientras la pelirroja estaba acostada con los ojos cerrados al estar tranquila.

– La doctora me dice que siempre le cuente todo, en especial lo que hagamos tú y yo. –

– Por favor, necesitas tratarte antes de que tengamos problemas. –


– ¿De qué problemas hablas? ¿Por qué no me dices la verdad de una vez? –


– Tayna, por favor. –


– ¿Por fa… – Iba a contestarle Tayna a Sedna pero vio a su hermana que cubría su rostro, estaba llorando. – Zwei… –

– Para ella es doloroso enterarse lo que nos pasó y que… Que las dos son hijas del padre de Helena, de su propio abuelo. –


– Es mejor hablarlo en otro momen… –


– No… No, mamá. – Dijo la niña limpiando sus ojos llorosos y tratando de recuperar el aliento. – También quiero saber la verdad… ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué les hicieron eso? –


Helena se quedó callada, recibía la mirada de todas esas jovencitas y era agobiante, en especial la mirada de sus hijas. Dejó los instrumentos un rato y caminó hacía un banco de metal en él que se sentó, girando lentamente para quedar mirando hacía su hija mayor. Las cosas se habían salido de control, que usaran a su hija como una asesina contra ella era demasiado, ya no era momento de esconder las cosas.



– Mi padre fue encarcelado cuando descubrieron lo que me hizo a mí y a mi madre… –


– ¿Tu madre? – Preguntó Tayna impactada por esa revelación, poniéndose de pie de golpe. – !Tú me dijiste que no la conocías! –

– Es complejo… Porqué aunque era mi madre no la traté mucho, nos mantenían separadas… –


– Mamá ¿Qué es este lugar? ¿Por qué nos quieren matar? –


– Zwei… –


– Doctora, díganos la verdad, si quiere que creamos todavía en usted. – Habló Sedna mientras la mujer soltaba un suspiro y apretaba sus puños al estar sentada.

– Perdón por mentirles todo este tiempo… Esto no era un centro de neurociencias, nunca lo fue… Este es un centro de investigación de vida extraterrestre. –



La cara de Tayna fue de chiste, pensaba que su madre quería tomarla por tonta pero la cara que se veía en ella a través del cristal de su traje reveló que no estaba bromeando, hablaba muy en serio de aquello como si su vida estuviera en juego. La policía vio que las demás no mostraron sorpresa, pero lo entendía, ellas no comprendían el concepto de “extraterrestre” al estar todo el tiempo escondidas en ese lugar.





CHANCHANCHAN O-O-
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
Registrado
26 May 2016
Mensajes
4,417
Offline
O-O- CONTINUAMOS, este capi es largo pero muy informativo.




FILE 19





– Es una broma. –

– Ojalá lo fuera… –


–¿Y donde están? ¿Dónde están esos extraterrestres? – Preguntaba Tayna en tono burlesco queriendo tener evidencias de lo que hablaba su madre, pero ella solamente extendió su mano frente a ella como diciendo que viera a todas.

– ¿Nos has visto detenidamente, Tayna? ¿Te has visto en un espejo? –


– ¿Qué tenemos nosotras? –


– Miramos y dime si ves algo que no cuadra en nosotras. –


1600013608643.png



La joven judicial tomó la palabra de su madre y miró a cada una de ellas, no parecían nada extraterrestres para su juicio pero al enfocarse más empezó a darse cuenta que había rasgos muy remarcados en todas. Todas las presentes incluyendo ella tenían ojos más grandes de lo habitual y con una forma de gota acostada muy refinada como el típico jeroglífico del ojo egipcio, la piel de ellas era más blanca de lo normal, era extraño que todas tuvieran el mismo tono de piel, pero al mirar más detenidamente pudo verlo, la clave estaba directamente en sus ojos, sus pupilas no eran negras, en el caso de Helena, Zwei y ella tenían un tono grisáceo oscuro enmarcado por un iris plateado, Sedna tenía una pupila azul suave que resaltaba por su iris celeste, pero ninguna era más resaltante que los inusuales ojos cobrizos de Vera, con un centro rojo brillante. Las cosas no se quedaban ahí, el cabello, no era un rubio platinado, no era cano, el color que tenía Helena y sus hijas era plata, eso no era natural, así como tampoco el castaño cenizo de Sedna, ni mucho menos el pelirrojo extraño de Vera, su cabello era más un rosado cercano a un tono suave de rojo, nada del rasgo de ellas podía ser natural. La policía casi se cae de su banca alcanzando a sostenerse de un aparador mientras tapaba su boca ¿Por qué no se percató de eso antes?


– Te estás preguntando si nos hicieron algo en este laboratorio, pero no es así… Nuestros rasgos son la herencia de esa raza… Nosotras somos hijas de las estrellas. – Habló la madre dejando a todas confundidas.

– ¿Somos del espacio? –


– Nuestra sangre si, pero nosotras nacimos aquí… –

– ¿Qué mierda estás hablando? !Eso no es posible! –


– Pero lo es. – Dijo Helena mirando directamente a los ojos desesperados de su hija. – Nosotras somos el vestigio del proyecto Tunguska. –

– ¿Tunguska? ¿La explosión del bólido de Tunguska? –


– Así fue como quedó registrado. –


– ¿Qué es eso, doctora? – Preguntó Vera al no poder seguirle la conversación a ambas.

– En 1908 fue el primer contacto, el hombre fue testigo del primer fenómeno de desdoblamiento del espacio y tiempo con ese estallido de energía que se vio hasta Inglaterra y registró temblores hasta en América, el gobierno lo reportó como un asteroide estallando en la atmósfera, pero la realidad es que tuvimos contacto con esa raza. –


– ¿Esa raza? –


– Las Uruek… La raza de donde venimos. –


Parecía ciencia ficción, quería creer que era ciencia ficción, pero más lo pensaba y más le aterrorizaba que fuera todo cierto, por eso tanto secreto, por eso el misterio y por eso que todas ellas parecían tan distintas a las mujeres promedio, debía haber algo extraño en toda la situación.



– Ellas solamente investigaron nuestra especie, en la galaxia conocen a la especie humana de este planeta como los Alharabijja, la raza humanoide más primitiva nacidas de un tronco común. – Explicaba la doctora apretando sus puños al seguir contando. – Como muestra de paz, nos advirtieron que las demás razas no son tan amigables y que debíamos de procurar no manipular el átomo ni jugar con el espacio y tiempo, que no estábamos listos para manejar energía tan poderosa y solamente invitaríamos a otras razas a atacarnos… –

– Y no hicimos caso… –


– Así es… Estados Unidos fue atacado en 1942 en los Ángeles, fue solamente una advertencia de otra raza, para medir nuestra fuerza tal vez, de alguna forma supieron sobre el encuentro con las Uruek en Tunguska y comenzaron a investigar por su cuenta formas de desdoblar el espacio y tiempo, teleportación, materialización, como prefieras llamarle, en 1943 el proyecto Filadelfia como ellos lo llamaron fue un rotundo fracaso, pero el proyecto Manhattan de 1945 no lo fue. –


– La bomba atómica... No... No tiene lógica todo esto. –


– Fue la primera advertencia de que la humanidad había llegado muy lejos, pero no les importó, Rusia y América siguieron probando bomba tras bomba, a usar la energía nuclear… Nuestro país fue soberbio al creer que ellos podían lograr lo que los americanos no con el proyecto Filadelfia y realizaron el proyecto Illich Lenin, pero fue el peor fracaso nuclear del hombre. –



Tayna rápido hiló el suceso con el nombre de la central nuclear, el primer accidente nuclear y el más grande la historia antes que el de Kursk, el accidente de Chernobyl, no había sido un accidente, estaban haciendo un experimento que salió mal y pagaron las consecuencias. Cada cosa que su madre contaba cobraba más sentido y más le daba fuerza a su historia, pero había un detalle que se le escapa ¿Qué era ese lugar?


– En el 2020, empezaron unos extraños incendios en el área de Chernobyl, la gente lo atribuyó a un accidente pero en realidad, estaban tratando de exterminar la evidencia que quedaba, fue cuando ellas vinieron por segunda vez a visitarnos… Fue cuando vino mi madre. –


– ¿Tu … Mamá? –


– Si… Perdóname, Tayna… Si conocí a mi madre. – Habló la doctora haciendo que Tayna quisiera darle una bofetada por mentirle de esa manera. – Pero no tanto como quisiera, nos mantuvieron separadas la mayor parte del tiempo. –

– ¿Cómo pudiste? –


– Dijiste vinieron…¿Cuantas? – Dijo Zwei al estar curiosa de entrañar más sobre la historia de su madre.

– Tres representantes de las Uruek vinieron a la Tierra, Azrael era la diplomática en jefe y es mi madre… –



1600013832209.png



– Y su hermana mayor Dijibril y la pareja de mi tía de nombre Ibril, las madres de Vera y Sedna. –


1600013850403.png


– ¿Nuestras madres? – Preguntó Sedna quedando estupefacta al darse cuenta que no eran huérfanas como creía.


– Ustedes dos son hermanas mellizas. –


Sedna y Vera se miraron entre sí, no podían creer lo que escuchaban, todo el tiempo estuvieron tratándose como amigas y en realidad convivieron con su hermana. La más renuente a aceptarlo era la pelirrosa, porque sabía que Sedna todo el tiempo envidió su relación con Tayna, pero si era cierto, ella era la única familia de sangre que tenía.


– Espera… ¿Ellas las tuvieron aquí? No entiendo nada ¿Cómo puede ser todo esto cierto? Esa tal Azrael es tu madre y sé que el degenerado que te violó era tu padre, pero ¿Qué hay de esas dos que mencionas? ¿Quién es el padre de Sedna y Vera? –


– Ellas son el padre y la madre, esa raza puede reproducirse entre mujeres sin la necesidad de la intervención de un miembro masculino, nuestro fluido genital produce un simil del semen y este se filtra en las paredes vaginales. –


– Debes de estar bromeando, todo esto es una puta broma ¿Cierto? -


– No lo es, es la verdad, somos descendientes de esas mujeres por eso estamos escondidas aquí, porque el gobierno ruso en vez de darles una bienvenida diplomática las capturó para sus investigaciones al darse cuenta del peligro que eran y que somos para este mundo… Así como el valor militar que tenemos. –


– ¿Cómo que valor militar? No veo nada de tecnología o algo extraterrestre que puedan sacar de nosotras. –


– Lo tenemos. – Dijo Helena volteando a ver el tubo que purificaba la sangre de su hija. – No es cierto que nos afecte mucho la radioactividad, en tu caso es porque no has estado acostumbrada pero podemos tolerarla hasta cierto límite como nosotras, esto lo inventaron para regular la producción hormonal de nuestros cuerpos. –

– ¿Producción hormonal? ¿Cómo los animales? –


– Hija... Niñas… Nos violaron a causa de que nuestras feromonas los provocaron. –


– ¿Fero… ¿Qué? – Preguntó Tayna alterada al pensar que estaba insinuando que ellas provocaron su propia violación.

– Por eso las tuvieron a ellas y a nosotras como conejillos de indias, no era sólo la tecnología, nosotros éramos un arma biológica dentro de los planes del Kremlin… Somos tan peligrosas para el mundo que la explosión de Kursk fue el intento por eliminarnos. –


– ¿Nos querían matar? ¿Habla en serio doctora? –


Todas las chicas se quedaron en shock por esa revelación, el accidente de Kursk nunca existió, la destrucción que se veía en las calles, los cadáveres incinerados, el mundo yermo y contaminado, nada de eso fue por un error humano, había sido provocado. ¿Cuál era la realidad de su existencia como para que el gobierno destruyera una ciudad entera para ocultarlas?


– Con lo poco que me contó mi madre y lo que descubrí al unirse al proyecto… Entendí porqué estuvimos marginadas, porqué tenía que encerrar a mi bebé como si fuera una bestia…. Porqué mi padre abusaba de mí… – Hablaba Helena tallando sus brazos mientras caminaba hacía la puerta del cuarto donde estaba la caja.

– ¿Estás excusándolo de lo que te hizo ese malnacido? –


– No estoy librándolo de culpas… Solamente digo la verdad, pudo haber sido cualquiera, yo… Perdón, nosotras nunca estuvimos más seguras que en este momento, cuando estamos en esta ciudad sin vida… Es lo mejor para nosotras. –


– ¿Qué tenemos en nuestra sangre? ¿Por qué llegarían a tener que matarnos por eso? ¡Dime mamá! –


– Dentro de nosotras hay una feromona, es parte de la esencia de las uruek, de lo que somos, un químico que sirve como comunicación entre nosotras y como medio para enamorarnos y forjar relaciones, pero su efecto en otras especies es horrible… Los convierte en seres depravados, violentos, nos ven como objetos para su placer, como una droga que los corrompe al punto de hacer lo que sea por seguir consumiéndonos… Imagina lo que daría cualquier gobierno por tener una toxina que enloquezca por completo a una ciudad y provoque un descontrol que nadie podría detener. –



Las jóvenes estaban impactadas, la historia de Helena era de terror, lo que ocurrió trece años atrás, la manera en como una joven de veintidós y tres niñas de once y siete años respectivamente, fueron violadas sin ninguna consideración. Vera empezó a llorar al pensar en que el sacrificio de Tayna fue en vano, aunque había un distanciamiento de Sedna hacía la pelirrosa por ser la preferida de la mayor, ahora que sabía la verdad de su relación sanguínea, no pudo evitar abrazar a su hermana para calmarla. Zwei lloraba sin cesar al tratar de procesar todo lo que se enteraba y Tayna frotaba sus hombros y escondía su rostro en el pecho para consolarla, pero la más devastada parecía ser la madre de ellas, ocultar tanto tiempo esas mentiras y tragarse el dolor debió ser doloroso, si todo lo que contaba era cierto, no había nadie en el mundo que pudiera ayudarlas, estaban solas y dejadas a la suerte.
En un instante una idea se le vino a la mente de Tayna, tal vez no todo era cierto, ella que estuvo fuera de esa ciudad pudo convivir con otras personas y no les pasó nada, pero fue cuando cayó en la realidad, sus interacciones nunca fueron reales, desde que podía recordar su crecimiento en Moscú, la obligaron a usar guantes, el comandante la enseñó a fumar y beber de ahí que siempre tenía el hedor del cigarrillo como si tratara de ocultar su aroma, nunca saludó a alguien de mano, de beso en la mejilla, lo único que tuvo fue con su excompañero de trabajo y sólo por experimentar, eso significaba que no podía segurar lo que pensó, no tenía nada para convencerse de que fuera mentira, a menos que demostrara que no era tal cual lo contaba su madre.


– Mamá ¿Qué pasó con ellas? –


– Ellas… –


– ¿Donde están esas mujeres? –


– Se fueron, al año que nacieron Sedna y Vera, ellas lograron escapar… Mi madre me dejó una encomienda en secreto, cuidar de las hijas de su hermana hasta que fuera el momento para salir de aquí… –


– ¿Por qué no nos llevaron con ellas? – Preguntó Sedna mirando con tristeza a la mujer que se escondía tras su traje de protección.

– Por ser híbridas… Se necesitaba la autorización de su pueblo para que nos permitieran estar a su lado… De llevarnos a su lado, nos matarían al instante, para ellas es un tabú mezclarse con otra raza y son raros los casos que han permitido ser aceptadas como ciudadanas, se tiene que comprobar que la mayoría de nuestra sangre es Uruek. –


– Todos son iguales. – Susurró Vera teniendo los ojos estáticos mientras Sedna limpiaba su rostro húmedo por las lágrimas. – Esos hombres nos hicieron daños… Nuestras mamás nos abandonaron… –

– Vera… Pero no estamos solas, nos tenemos a nosotras.. Her... Hermana… ¿Verdad? –


– No… – Dijo la pelirrosa parpadeando volviendo en sí para sonreír volviendo a lagrimear. – Está Tayna conmigo, no importa si los demás nos odian, estoy con ella, con Tayna y con... Con mi... Hermana. --

– Estamos todas juntas en esto. –


– Les pido perdón si lo callé, si dudé en decirles todo… –


– Es difícil de digerir, de unos días acá tengo una madre, una hermana, era una asesina programada, soy mitad alienigena. – Susurraba Tayna tratando de sacar un cigarro de su bolsillo sin poder hacerlo al estar temblando.

– Si crees y entiendes mis palabras, debes dejar que te conecte hija. –


– Aún no puedo creer eso, no es posible que tengamos eso en nuestra sangre. –


– Tal vez si. – Dijo Zwei algo sonrojada al mirar a su hermana, recordando ambas como se besaron.

– Y si eso es verdad ¿Por qué solamente tú usas esa protección y a ellas no las obligas a ponérselas? –


Helena guardó silencio y siguió su camino, las chicas esperaron unos minutos y de repente, una luz intensa se encendió, no había notado que la pared que estaba frente a la sala de curaciones también era un cristal y desde ahí vieron a esa mujer que empezaba a desvestirse, dejando ver su desnudez. Tayna esperaba la respuesta de su madre, sus miradas se cruzaban como si midieran la paciencia de la otra, era como si todavía había cosas que no eran fáciles de explicar.


– Desde que tengo memoria mi padre abusó de mí… Nadie lo detuvo y no supieron el daño que me causó hasta cuando me descubrieron escondida en una de las cajas. – Hablaba Helena al quedar por completo desnuda, colocando sus brazos sobre el cristal para ver más de cerca a su hija. – A diferencia de ellas, yo no puedo regular mis hormonas eficientemente, ni siquiera con la ayuda del filtro que inventaron para ayudarlas a mejorar su purificación sanguínea… Soy un peligro para ustedes. –

– ¿De qué hablas mamá? –


– No puedo ni siquiera abrazar a mis hijas sin que ustedes se vean afectadas por mí. –


– Mamá… –


– ¿Hablas en serio? – Preguntó Tayna que creía que ya era exagerado lo que comentaba su madre.

– Tan en serio como si llegaras a cruzar por esa puerta, ellas verían como tratarías de tener sexo con tu propia madre. –

– Tengo que comprobarlo. –

– Tayna, no lo hagas. – Dijo Sedna mirando a la policía que se dio la vuelta para caminar hacía la puerta.

– Tengo que hacerlo, si todo lo que dice es cierto, si nosotras somos lo que ella dice, me aseguraré de que nadie más de aquí vuelva a sufrir, aunque tenga que hacerme enemiga del mundo. –


– Tayna… –


– Hermana. –


– Por favor, Tayna, la doctora ya dijo todo. – Hablaba Vera abrazando a la chica que amaba, preocupada por lo que pudiera pasar, pero su sonrisa le pedía confiar en ella.

– Si me siento algo rara, saldré en cuanto pueda. –


– No te atrevas. –


– Tú me retaste. –


– Hablo en serio hija… !No lo hagas! – Gritó Helena caminando rápido hacía esa puerta para activar la seguridad interna de la caja.

– Si dices la verdad, déjame tratar de abrazarte, mamá. –


– ¡No puedes, no quiero que hagamos algo de lo que te arrepientas! –


– ¿Por qué hablas de mí? ¿Acaso no te arrepentirás también? –


– ¡CLARO QUE LO HAGO! ¿POR QUÉ CREES QUE TE MANTUVE ALEJADA DE MÍ? –



Tayna se quedó congelada frente a la puerta, mirando por el cristal el rostro de su madre con lágrimas cayendo por sus mejillas, su mirada se lo decía, había algo más que ocultar, esa mirada le trajo gotas de recuerdos, besos cálidos, abrazos, caricias muy intimas y cariñosas, sexo. Los labios de su madre le titubeaban un “basta por favor” al momento que esas vivencias se volvían más claras.


– Mamá… Tú y yo… –


– Lo siento… Lo siento… – Susurraba Helena tapando su rostro al dejar a su hija descansando su frente sobre la puerta. – No… No quiero que pase otra vez… –

En su mente las imágenes fueron más claras, su madre sabía que tan riesgosa era su condición pues años atrás ya había visto que tanta influencia podían tener en ella, lo que la obligó a usar su traje, en más de una ocasión tuvo relaciones con ella, tuvo sexo con su madre y parecía ser consensuado, encuentros amorosos entre ambas como si de amantes se trataran. Todo su mundo había estado encerrado en esa caja y ahora no sabía que pensar, no sabía si estaba arrepentida de abrirla o de haberla mantenido reprimida por tanto tiempo.





O-O- alienigenas incestuosas!
-O-O Eso significa que Vera, al ser hija de Dijibril que es hermana mayor de Azrael, la madre de Helena, la convierte en prima de Helena y por ende, la tía de Tayna, O-O-O- Vaya familia jaja.
 

تالف و مكسور تماما
Moderador
Offline
Releí hasta el final del primer bloque y debo decir que no recordaba el cuerpo de Helena, senos enormes pero qué abdomen.
Me gustaron las imágenes que elegiste :3
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
Registrado
26 May 2016
Mensajes
4,417
Offline
Releí hasta el final del primer bloque y debo decir que no recordaba el cuerpo de Helena, senos enormes pero qué abdomen.
Me gustaron las imágenes que elegiste :3
-O-O Todas están bien tetonas aquí jaja, de Helena se entiende, no tiene mucho que hacer y para aguantar esos pechotes debe de hacer mucho ejercicio jaja.
PD: Los primeros bloques wolfito estuvo haciendo correcciones para que la lectura no fuera tan pesada como en los borradores O-O-
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
Registrado
26 May 2016
Mensajes
4,417
Offline

-O-O SEGUIMOS YA CASI PARA TERMINAR


FILE 20




Las chicas se quedaron en silencio mientras Helena las miraba tras el cristal de la caja donde vivió casi toda su vida, detestaba no poder abrazar a sus hijas, estar ahí cuando más la necesitaban para afrontar la verdad de todo, pero en la mirada de Tayna pudo ver que lo comprendía, reconocía su dolor y eso bastaba para sentirse algo mejor. La mujer caminó hasta su cama y trató de encender un cigarro con dificultad, ya no quedaban más mentiras entre esas jóvenes y ella, sólo el plan para poder asegurar que todas estuvieran bien, que pudieran librarse de las personas que trataban de acabar con ellas.



– Perdón por todas las mentiras… –



– Lo entendemos, doctora… –



– Lo entiendo, mamá. – Susurró la menor de sus hijas mientras abrazaba a Sedna.


– Ya no pensemos en eso, no ahora, tenemos que planear que hacer. –


– Tienes razón, hija. –



– ¿Qué haremos ahora? – Preguntó Zwei limpiando su rostro lloroso.


– Tayna ¿Cuánto tiempo calculas que manden otras tropas? –


– Doce a quince horas. –



– Es suficiente… Por ahora, esperaran a que el suero se acabe y después se irán a descansar, tengo un plan de emergencia para este caso. –


– Puedes explicarnos ahora. –



– Es mejor que descansen. – Insistió Helena haciendo señas con su mirada a Tayna de que viera a las demás.


– Vamos, descansemos un poco. –



Las chicas siguieron a la mayor del grupo hacía las escaleras de ese piso, dejando a la mujer a solas que empezó a fumar con ciertos nervios, no había marcha atrás, no tenían otras opciones y haber querido usar a su hija como una asesina en contra de ellas fue la gota que derramó el vaso. Se acabó la mujer dócil, se acabaron los lamentos, ahora tenía que actuar.
En la sala del piso principal, Vera estaba entre los brazos de Tayna mientras Zwei estaba de igual forma abrazada de Sedna, el destino que les tenía ese mundo por poseer una sangre que ellas no tenían culpa de heredar no les daba oportunidad de vivir felices, al menos no en el exterior. La policía no dejaba de pensar en que opciones había, Alaska, Groenlandia y el Sur de Argentina parecían ser buenas opciones, eran los rincones más ajenos del mundo donde podrían sobrevivir, además de que ya tenían costumbres por vivir en zonas frías, no tardarían en acomodarse al ambiente, pero estaba la limitante de averiguar como salir de la ciudad y viajar hasta esos lugares, por la cercanía y aprovechando el círculo ártico, Groenlandia parecía ser lo más viable.


– ¿Les parece si preparo algo? –



– No tengo hambre… – Susurró Zwei escondiendo su rostro en el pecho de Sedna. – Me siento cansada. –


– Estuvimos tensas por la charla y por estar entubadas, si gustas vamos a dormir. –


– Vayan, yo las despertaré cuando nos llame. –



– Gracias. – Dijo Sedna tomando las manos de la pequeña que al bajarse de las piernas de ella, caminó rápido hacía Tayna a quien abrazó.


– No nos van a separar ¿Verdad? No nos harán daño ¿Verdad? –



– No… Te juro por mi vida que no dejaré que nadie les haga daño. –



– Todas saldremos de aquí, la doctora sabrá que hacer. – Habló Vera mostrando más calma en su mirada.


– Vera…Tú y yo debe... –


– Yo… Dame tiempo por favor. –



– Está bien.– Contestó la castaña al ver como la pelirrosa evitó mirarla un poco, aún era complejo el tema de ser hermanas mellizas. – También es duro para mí, pero ahora sé que debemos olvidarnos de los problemas que tengamos, somos hermanas. –


– Me gustaría que lo que tengan entre ustedes se olvide. –


– Tayna… –



– Estamos juntas en esto, todas. – Sonrió tenuemente para animar a Vera, quien correspondió a esa sonrisa.


– Si tú me lo pides, lo intentaré. –



Vera y Tayna se quedaron a solas en la sala, la pelirrosa se recostó entre los brazos de la policía que trataba de mantenerse centrada tras la bomba de información recibida, tenía que ser fuerte por todas o de lo contrario, la desesperación la consumiría. La mayor agachó su mirada tras tenerla estática a la ventana, se encontró con esa mirada de ojos carmesí que la tenían cautivada, los ojos enamorados y preocupados de Vera que quería proteger, con cuidado la cargó para llevarla a su habitación mientras ella envolvía su cuello, siendo la princesa que siempre se sintió entre sus brazos.


– Tayna… Perdóname. –


– ¿Por qué me pides disculpas? Lo que pasó ya no puede cambiar. –



– Pero… Cargaste con todo esa vez, no hicimos nada por ti. –


– Y me alegro de eso. – Dijo la joven al besar los labios de Vera mientras la llevaba al cuarto. – Si lo hice en esa ocasión fue porque entendí que era la única opción que teníamos y lo volvería a hacer. –


– Tayna… –



– Yo te volvería a proteger. –



En cuanto entraron a la habitación, Vera se bajó rápidamente de la policía para empujarla a la cama y dar un brinco sobre ella para empezar a besarla, aunque sentía el cuerpo sucio por lo que le hicieron, las caricias y besos de Tayna le purificaban el alma. Pasó poco para que las prendas se aflojaran mientras el calor y deseo entre ambas iba creciendo, la pasión entre ellas aliviaba las tensiones y tristezas, el amor que tenían iba más allá de los supuestos químicos de su ser, era totalmente real, entregado, ideal, por ello Vera existió en la mente de Tayna incluso con la programación que le hicieron, simplemente, la pelirrosa era su oasis en ese desierto. Las miradas de las enamoradas era de éxtasis y gusto, sus zonas se frotaban mientras sus grandes senos se tambaleaban y sus gemidos recorrían todo el piso, hasta alcanzar la otra habitación donde Zwei y Sedna estaban en la misma labor, incitadas por escuchar a las hermanas respectivas de ellas en su momento íntimo. Se sentían locas, se sentían enfermas, justo en el momento más grave de sus vidas por averiguar tantas verdades y solamente pensaban en el sexo, como si eso aliviara todo y les diera fuerzas para seguir, eran seres sexuales y amorosas, Helena se los contó, era la herencia de su raza y parecía que de todo aquello era lo que más fácil aceptarían.
Los cuerpos desnudos de las jóvenes apenas cubiertas por la poca tela que les quedaba fue una estampa artística que señalaba un mejor humor para lo que se vendría, no importaba a que se enfrentarían, si estaban todas juntas, si tomaban la decisión de seguir adelante y aceptar su herencia y averiguar más sobre si mismas, las cosas tomarían un buen camino.


– Tayna… Lo que dijo la doctora… Lo de nuestras madres, nuestras ferómonas… –



– No importa quienes y de donde seamos, que tengamos eso en nuestra sangre. – Susurró Tayna al acurrucar a Vera desnuda entre sus brazos. – Desde que puedo recordar, me di cuenta que te amaba… Aunque era una niña, aunque no debía de estar lista, el amor llegó a mi corazón cuando te vi. –



– Tayna… –



– No dejaré que nadie te lastime, ni a ellas. –


– Te amo. –



– Y yo a ti. – Murmuró la platinada mientras sujetaba las mejillas de pelirrosa para besarla suavemente.



Poco a poco las jóvenes se fueron quedando dormidas, el cansancio emocional y físico les invitó a caer rendidas. Las horas pasaron hasta que Helena pensó que ya habían descansado lo suficiente, decidiendo activar las bocinas para llamarlas y contarles el plan que tuvo como emergencia. Al estar frente a su aparato de radioseñal interna, volvió a quedarse pensativa sobre como abordar su estrategia definitiva, tal vez sus hijas y protegidas no le darán la razón al contarlo, pero si ganarse su enojo era el resultado por salvarlas, estaba dispuesta a aceptarlo


– “Chicas, despierten por favor. “–


– ¿Qué horas son? – Preguntó Tayna al ser la primera en despertar, cuidando de no levantar a Vera de forma brusca.


– “Durmieron seis horas, las veo en veinte minutos.” –



– Vera, despierta. –



– ¿Qué pasa? –


– Ya es hora. – Dijo la mujer dando un beso en la boca a Vera haciéndola sonreír.


Después de ponerse un cambio de ropa, Tayna y Vera caminaron por el pasillo en dirección a la habitación de Sedna y Zwei, la puerta se abrió y ellas salieron ya vestidas, la mirada entre ellas decía que estaban listas para lo que fuera a venir. Las cuatro avanzaron al mismo ritmo hacía el sótano donde aguardaba Helena, la mujer que hizo de todo con tal de brindarles protección a ella, más que juzgarla, comprendían su dolor y buscaban de una manera agradecerle lo que hizo por hacerles tener una vida lo más “normal” posible.
La mujer en la caja fumaba tranquilamente a la espera de las hijas de sangre y adoptivas, todo estaba listo para avanzar. Su mirada se posó en la puerta al escuchar como se abría, viendo a las chicas, fue el momento que se puso de pie y caminó hacía la computadora que tenía en el escritorio.



– Ya estamos aquí. –



– ¿Cual es el plan, doctora? –



– Hago todo esto por ustedes, porque las amo. – Dijo Helena mientras empezaba a teclear en la computadora. Y entenderé si me odian después de esto. –


– ¿De qué hablas? –



– Saldremos de aquí, se los juro, pero no puedo permitir que esta especie se haya burlado de nosotras y queden impunes. –



El sonido de alerta roja hizo que las jóvenes voltearan para todas partes, el sonido de placas de metal sellando cada rincón del edificio les causó pánico ¿Una bomba? ¿La radiación atravesó en algún punto? Fue Tayna quien se dio cuenta que estaba pasando o al menos sabía la fuente de ese sonido, no era algo externo, fue su madre quien lo activó, algo estaba a punto de ocurrir a causa de esa mujer.






O-O- CHANCHANCHAN
 
Arriba Pie