« Actividad. Segundo Reto Oneshot»

Yo nunca he sido la chica buena del cuento.

Registrado
23 Dic 2006
Mensajes
2,060
Ubicación
Gaia
Offline
Autor: Asuna Yuuki
Personajes: Anrriette Renard, William, Victor Swain.
Rating: T
Género: Alternative Universe
Sinopsis:
Probablemente una de las mayores desventajas de ser inmortal es el paso del tiempo. Tristemente es algo que se vuelve demasiado lento, aburrido y vacío. William y yo solíamos tratar de pasarlo lo mas “sanamente” posible, pero ustedes saben, se llega un punto en que es imposible comportarse de manera adecuada por tantos siglos. ¿Por qué les digo esto?


La travesura de Will y mía fue dejar libre a Victor, transformarlo y brindarle la posibilidad de hacer lo que más ama en esta vida por SIEMPRE. Tomar aquellos bellos ojos y devorarlos. ¿Por qué? No sé, curiosidad por el comportamiento humano/vampiro. Es posible que pensáramos que odiaría ser como nosotros, pero nunca lo había visto tan vivo como hasta estos entonces.

Aviso:Este OS participa en el Concurso Creepylloween de la categoría Writelloween.


NOTA: Según http://www.contadordepalabras.com/ son 2159 palabras, según mi WORD son 2129.

THE DOCTOR TALE

Probablemente una de las mayores desventajas de ser inmortal es el paso del tiempo. Tristemente es algo que se vuelve demasiado lento, aburrido y vacío. William y yo solíamos tratar de pasarlo lo mas “sanamente” posible, pero ustedes saben, se llega un punto en que es imposible comportarse de manera adecuada por tantos siglos. ¿Por qué les digo esto?

Bueno, el otro día vagando entre el inmenso mar de la internet me topé con lo que sería nuestra propia leyenda urbana, lo mas gracioso de esto es que lo llamaban “creepypasta” una simple historia creada con el fin de aterrorizar o pertubar a las personas que lo leían, cuando yo recordaba que era un poco mas… real.


- ¡Corre!, sigue corriendo. – Eso era lo que se repetía a si mismo cuando se alejaba de la escena del crimen. Se encontraba cubierto de sangre y con la adrenalina a todo lo que daba. Le había gustado, si, lo había gozado, si, sacar esos bellos ojos de su víctima y luego engullirlos como si de caramelos se tratará. – Jajajajaja – Una risa desquiciada salió de su boca deforme. – Nadie en este mundo es indispensable, ni tú, ni ella, ni él, ni yo… todos somos solo carne – Hablaba para sí mismo envuelto en su propio frenesí. Pasado un rato logró calmarse y camino normalmente a casa sin ningún tipo de arrepentimiento.


- ¿Will, eres tú? – Anrriette se levantaba del sofá donde se encontraba en búsqueda del que había ingresado a la gran habitación de la sala. – Will si eres tú y no respondes, me voy a enojar y te juró que te mataré aquí mismo – Caminaba sigilosa hacía la entrada, cuando de repente algo se lanzó sobre ella postrándola en el piso. Sin emitir ningún tipo de sonido o gesto, golpeo la cabeza de su “atacante” con el puño cerrado. – Tonto, eso no sirve.

- Solo quería sorprenderte, amor – William se incorporaba ayudándola a levantarse.

- ¿A dónde fuiste? Estuve esperándote para ir a “comer” juntos. Viendo que no llegabas fui sin ti.

- No te preocupes, comí algo de regreso y el donde estuve no creo que sea algo que te incumba querida, yo no te cuestiono cuando tú sales sola a quién sabe donde. – Él elegante vampiro se acomodaba en el sofá donde antes se encontraba Anrriette y encendía un cigarrillo.

- Está bien, no volveré a preocuparme por ti – Lo decía mientras se acercaba lentamente a su acompañante, se posiciono sobre él con las piernas abiertas y deslizo sus labios a su cuello para poder morderlo; sin embargo percibió un aroma fuera de lo usual. - ¿Estuviste con alguien?

- Mas allá de mi víctima, no.

Sin querer discutir más el asunto se dio por vencida y no toco el tema por el resto de la noche.


- ¡Nunca me atraparan! Jajaja, soy invencible, soy ágil, soy único, jajajaja – Corría entre la maleza de lo que parecía ser un bosque, cubriéndose las botas de lodo, corría tanto como podía, apenas respiraba y sabía que no debía detenerse o lo encontraría, pero no importaba, esa noche ya lo había conseguido nuevamente, ya no necesitaba más ojos para devorar, estaba satisfecho, había obtenido un número estrella de víctimas, cinco personas, CINCO. Apenas podía creerlo, era como haber roto su propia marca personal.


- ¿Has leído el periódico recientemente? – Preguntaba Anrriette con cierta curiosidad a William.

- No, ¿Por qué, amor?

- Pues hablan de una ola de asesinatos sangrientos, una especie de asesino serial que deja en las paredes la firma “TD” y le saca los ojos a las víctimas, dicen que hace eso para que si alguna sobrevive no puedan identificarlo… pero no sé… ¿A ti no se te da eso de sacar ojos o si? – Al realizar esa pregunta el rostro de William palideció y súbitamente se puso en pie.

- ¡No! ¡Esas mierdas no me van! – Se acercó amenazadoramente a ella y sujeto con fuerza sus mejillas entre sus dedos para obligarla a verlo a los ojos – Ahora querida, si quieres puedes dejar de insinuar cosas y mejor hablarme de forma directa, te lo agradecería – La soltó con desdén y Anrriette sin inmutar su expresión siguió hablando.

- Es extraño que ahora vayas por ahí en las noches sin mí, eso es raro cielo, te conozco… llevamos muchos siglos juntos ¿Crees que soy estúpida para no notar que hay algo raro con esto y que de alguna forma se relaciona contigo? No soy una detective, ni tengo intenciones de estarte persiguiendo. Es solo que si estas masacrando gente es algo que me gustaría saber, no me importa si los matas, si los torturas, si te comes los ojos (Asco)… es sobre todo por si debemos salir corriendo en algún momento de este sitio, ESO , yo te lo agradecería.

William la observaba con asombro, era cierto, la había subestimado y precisamente recordaba por que la había escogido como su compañera, nada se le escapaba a su nena.

- No, yo no estoy masacrado a nadie, pero sé quién lo hace… “The Doctor” se hace llamar. – Soltando una leve mueca de burla, se incorpora para tomar unos guantes de piel que tenía sobre la mesita de noche y así colocárselos. - ¿Recuerdas a Victor Swain?

- ¿Tú amigo humano? ¿Ese grandulón que te ayudaba en el hospital?

- Exactamente, el Oftalmólogo. Pues parece que hace unos meses tuvo su “point break” y ahora anda matando gente por ahí. Curiosamente es alguien listo y siempre llego tarde a la escena del crimen.

- Pero… ¿Sabías que puedes seguirlo? ¿Vampiro, duh?

- No… ¡Que pereza! – Se estiraba a la par que fingía un bostezo.


- Eres imposible…

- Como sea, el punto es que sé dónde atacará está noche y voy a ir ¿Vienes?


- Pero explícame otra cosa ¿Qué importa si anda matando gente? Es su problema y francamente los humanos locos no nos afectan.

- Era un buen amigo, no quisiera que lo arrestaran para luego solo matarlo. Además siento que es algo que me debo a mi mismo… no a mi yo de ahora, a mi yo humano.


Extrañamente había bajado la mirada luego de aquello, como si no quisiera ver a la cara a Anrriette. Ella se cuestionó que podría ser aquello que se debía a si mismo, realmente no sabía nada de la vida humana de Will, no más allá de que siempre fue médico.

- Vamos – Anrriette tomo su rostro entre sus manos y lo beso en los labios delicadamente. – Hay que detener a tu amigo…


- Estúpida gente, no recen, no soy un demonio… ¿O lo soy? Quizás ya no soy un humano, han dicho que parezco un oso, un peluche… ¡Dios! ¡Que idiotas son! – Hablaba consigo mismo sumido en la oscuridad de una calle cerca de donde se llevaba a cabo una ceremonia para frenar al demonio “TD”.

Sus manos temblaban, no estaba arrepentido, no sentía miedo, quizás esos rezos solo lo ponían un poco nervioso y no dejaba de pensar en lo fascinante que es la mente de las personas, como habían logrado distorsionar toda su imagen debido al terror, como su ojo inexperto, tan humano, había logrado ver un oso en lugar de un hombre corpulento y con ganas de matar. Si, solo tenía ganas de matar, no había razón, no había explicación. Solo le gustaba. Había nacido para eso y toda su vida trato de ocultarlo.

- Lo sé, amigo, te lo dije… los humanos son idiotas.

Repentinamente una voz se escuchó a sus espaldas. Giro tan rápido como pudo y lo vio, su amigo, William, de quién había estado escapando todas esas noches. Sonrió alegremente y se incorporó como todo un caballero para saludar a su visitante. Era como si su rostro hubiera cambiado totalmente, era de nuevo ese doctor amable y sonriente con la gente.

- Finalmente me has encontrado – Estrechaba su mano amistosamente y le daba palmaditas en la espalda - ¿Y ahora? ¿Me entregaras a la policía?

- ¿Parezco el tipo que haría algo como eso? No Victor, solo vengo a preguntar si planeas seguir con esto… a mí no me importa a cuánta gente mates, es tu “hobbie”, es lo que te hace sentir vivo y yo no puedo criticar eso, pero la gente por más tonta que sea te atrapará si sigues siendo tan voraz e imprudente. Aunque bueno… te han visto y por algún motivo creen que eres un demonio.

- Seguramente lo soy, pero no podemos percibirlo – Victor seguía sonriendo, disfrutando de la plática.

- Todos somos demonios, incluso las personas que están ahí rezando… - Él asesino se sobresaltó un poco y apenas advertía la otra presencia que se encontraba con ellos. Arriette. – Mucho gusto, lamentablemente no nos habían presentado, mi nombre es Anrriette Renard y soy la compañera de William – Extendía su mano para saludarlo a lo cual él respondió amablemente.

- Me ha sorprendido hace un momento, no había notado su presencia.

- No se preocupe, es algo que tienden a hacer los hombres con las mujeres. – Sonreía encantadora y simpática.

Así los tres se quedaron callados por un momento.

- No quiero detenerme… llevaré esto hasta sus últimas consecuencias, lo siento Will.

- Jajaja, no te preocupes, esperábamos que dijeras eso. Anrriette, por favor.

Sin previo aviso, Anrriette se lanzó sobre el corpulento hombre y lo mordió ferozmente. Enterrando sus fauces dentro de su cuello ,Victor forcejeaba tratando de quitársela. Los chorros de sangre se escapan de la pequeña boca de la vampira y en un punto se detuvo.

- Perdón Victor, sé que debimos decírtelo, pero no lo hubieras entendido… ya verás cuando despiertes de nuevo, te-he – La chica sonreía mientras William lo llevaba sobre sus hombros, Victor no paraba de gritar por el dolor y la transformación que estaba sufriendo. Así lo lanzaron sobre la multitud de personas. Lloraba sangre e increpaba a gritos a todos los que oraban. El sacerdote se acercó sin titubear al hombre y lo roció con agua bendita, y en ese instante, TD comenzó a expulsar sangrepor todas sus extremidades hasta que se arrodilló y explotó delante de la gente.

O almenos… eso les pareció ver, ya que Anrriette lo había sacado de ahí en el momento preciso. Si había sido una apuesta peligrosa, una persona en medio de la transformación a vampiro cubierto de agua bendita no era buena idea.


Paso un tiempo y todos los asesinatos cesaron, Victor estaba acostumbrándose a su nuevo cuerpo de vampiro, seguía igual de corpulento, pero ahora tenía más músculos, podría decirse que se había vuelto más atractivo, maldita transformación ¡Hacia milagros! En ello pensaba Anrriette, tratando de imaginar que clase de personita deforme habría sido William antes de convertirse, pero en fin.

Los tres convivieron por un rato, hasta casi finales de los años 90’s en que Victor se cansó de ser vigilado por sus amigos y se fue con la promesa de ser más “cuidadoso” que antes.

- Esto de ser vampiro de verdad te cambia la vida. Hasta podría decirse que los asesinos y drogadictos deberían transformarse, se vuelven menos humanos, menos estúpidos.

- No digas tonterías, amor, si hubiera más vampiros ¿A quién nos comeríamos? Bobita.

- Tienes razón, jaja.



En el año 1997 se lanzó a la venta el nuevo juego de la SEGA SATURN. Sonic R. Con un personaje desbloqueable, el más difícil, según decían. Y aquí regresamos al presente…

Probablemente una de las mayores desventajas de ser inmortal es el paso del tiempo. Tristemente es algo que se vuelve demasiado lento, aburrido y vacío. William y yo solíamos tratar de pasarlo lo mas “sanamente” posible, pero ustedes saben, se llega un punto en que es imposible comportarse de manera adecuada por tantos siglos. ¿Por qué les digo esto?


La travesura de Will y mía fue dejar libre a Victor, transformarlo y brindarle la posibilidad de hacer lo que más ama en esta vida por SIEMPRE. Tomar aquellos bellos ojos y devorarlos. ¿Por qué? No sé, curiosidad por el comportamiento humano/vampiro. Es posible que pensáramos que odiaría ser como nosotros, pero nunca lo había visto tan vivo como hasta estos entonces.

La historia de Tails Doll no es más que una coincidencia divertida. Victor había asesinado a ese niño aquella noche, justamente cuando desbloqueada a tan mencionado personaje. Uno de sus amigos más allegados sabía de la obsesión del muchachito por sacar dicho logro, así que en los foros de internet lo atribuyo a este. No era para menos el personaje era muy tétrico en realidad…

Gracias a estos tontos rumores de internet Victor ahora puede matar bajo el nombre de Tails Doll sin que jamás nadie imagine que es tan real como lo cuentan.

Las personas deberían tener mas cuidado con lo que cuentan por la red…
 
Arriba Pie