« Actividad. Segundo Reto Oneshot»

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20 Ago 2008
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Rubetcas
Autor: Tori Vega
Personajes: Sophitia "Ruku" Lowell, Norle y Slenderman
Rating:
K
Género: Alternative Universe (AU)
Sinopsis:
Sophitia y Norle notan una extraña entidad observando a unos niños, uno de estos es secuestrado por lo que Sophitia quiere rescatarlo y su demonio la acompaña a regañadientes. ¿Qué clase de criatura se estarán enfrentando y cómo saldrán de su poder?
Aviso:Este OS participa en el Concurso Creepylloween de la categoría Writelloween


Sophitia paseaba por las calles de la ciudad en compañía de Norle, el morado la iba lanzando piropos y sus típicas ofertas de dejar el mundo de los mortales, la chica por su parte reía como si éste le estuviera contando chistes recibiendo miradas extrañadas de los transeúntes que pasaban por su lado. La chica vestía un conjunto blanco y negro para aquella tarde tan calurosa en París, no tenía destino alguno en su caminata, solo… solo necesitaba un poco de aire fresco ya que no le gustaba estar encerrada en su hogar; el ambiente que los rodeaba ahora consistía en la parte este de la ciudad de París donde varías edificaciones evitaban el paso al bosque, Ruku posó los ojos en varios niños que se encontraban en un parque, éste contaba con un cercado que permitía la vista al bosque, la ángel sonrió ante la felicidad de los niños sin detenerse pero en el momento en que Norle dejó de hablarle fue cuando sus pies dejaron de moverse, no era normal que el demonio se separara de ella por un segundo ya que en la mayoría de las veces intentaba tener todo tipo de contacto con su persona; la rubia giró sobre sus talones para ver al varón mirar los niños con el ceño fruncido ¿En qué estaría pensando? Sophitia sabía que los infantes eran conocidos por ser personas inocentes debido a su edad y que a muchos demonios les tentaba el poder influenciar esas almas pero la fémina sabía que Norle no era uno de esos, él estaba interesado en ella.


¿Qué ocurre? —Cuestionó en voz alta recibiendo una mirada de un señor que venía en sentido contrario, el hombre miró a la dirección que los orbes azules de Lowell apuntaban encontrando nada en el lugar, la ángel simplemente ignoró al humano quien susurró la palabra “loca”.
¿Cómo las madres de esos inocentes pueden dejarlos ahí con esa cosa observándolos? —Respondió con una interrogante, la chica miró a la misma dirección notando como un hombre alto y con traje “miraba” atento a los niños jugando detrás del cercado del lado del bosque.
Norle —dejó salir Ruku acercándose a él y así poder dejar de llamar la atención —No creo que los esté viendo, es decir ¡No tiene ojos! —agregó con un tono bajo.
Sophitia, querida, si de mi vida como demonio he aprendido algo es que no hace falta ojos para mirar, los más afortunados contamos con ellos.
¿Es un demonio?
No lo es, nadie cuenta con un tono de piel tan normal ni mucho menos con una ropa tan elegante, además que su esencia no le pertenece a uno —respondió Norle frunciendo el ceño, nada le daba buena espina así que levantaba la guardia, ahora el “hombre” lo miraba a él y a Sophitia y no permitiría que le hiciera daño a ésta, el dúo miraba con admiración al sujeto pero un fuerte pitido en los oídos les comenzaba a generar dolores de cabeza y mareo por lo que se vieron obligados a desviar la vista mirándose el uno al otro.
¿Qué fue eso?
Supongo que algún tipo de técnica, mi ángel.
Pero ¿y los tentáculos?
Al parecer solo salen cuando te observa directamente.
¡Mi hijo! ¡¿Dónde está mi hijo?! —El grito desesperado de una mujer los interrumpió, ambos miraron a la pobre señora que buscaba desesperada en todos los juegos del parque a su infante, casi inmediatamente buscaron al señor en traje que ahora se encontraba entre unos árboles del bosque y atrás de él lo perseguía un niño.
¡Ni se te ocurra! —Regañó el morado tapando la boca de la ángel con su mano, aunque nadie más pudiera notar esto más que ella.
Pero se está llevando al niño —susurró.
Recuerda que al parecer ellas no pueden verlo, si quieres hacer algo entonces tendrás que ir por el inocente. —El demonio se acercó hasta apoyar su frente en la sien de Lowell.
Está bien, entonces vamos —aceptó el reto Sophitia mirando a los lados obligando a Norle a alejarse un poco de ella. La rubia buscaba alguna parte por donde llegarle al bosque, encontrando así un callejón entre el parque y un edificio —Sígueme Norle.
¿Por qué crees que iría contigo, querida?
De acuerdo, no vengas —terminó la chica mirándolo por encima del hombro con suma tranquilidad, el demonio miró incómodo la escena pues la fémina se alejaba más y más con cada paso, Norle miró al bosque antes de comenzar a caminar detrás de ella, al final de cuentas no podía dejarla sola contra aquella extraña criatura.


Sophitia y Norle se fueron adentrando al bosque con sumo cuidado de que nadie viera nada fuera de lo común, teniendo el cuidado de que no fuera lo suficientemente tarde para que el larguirucho se alejara con el niño que se había llevado. El sol se ponía en el horizonte cosa que empezó a preocupar a la pareja ya que con la oscuridad de la noche poco podrían ver. Los árboles incrementaban en cantidad con cada centímetro recorrido, pasaban a ser unos con hojas a carecer de éstas dando un toque lúgubre a la escena.


Esto no me está gustando nada —comentó el de los ojos verdes.
No creo que pase nada malo —dijo Sophitia con una sonrisa en los labios.
¿Cómo puedes estar tan segura?
No lo sé —sinceró.


Un sonido de ramas al crujir detuvo el andar de ambos, el ruido venía del camino que ya habían recorrido ¿quizás alguien los había seguido? Los orbes se encontraron como preguntándole al otro qué debían hacer, asintieron y voltearon sin embargo no había nada pero si sentían alguien o algo observándolos.


¿Quién anda ahí? —Sophitia preguntó con un tono alto pero el silencio del bosque fue lo único que obtuvo como respuesta.
Mejor nos vamos.
Oh, Norle ¿tienes miedo?
¡Para nada! Pero no sé para qué has venido a ayudar a un inocente que quizás ya fue la cena para aquello.
No tiene boca, no se lo pudo comer.
Patrañas.


Nuevamente el crujido se hizo presente pero desde otra dirección, casi al instante ambos voltearon encontrándose nuevamente con la nada ¿qué clase de broma les estaban jugando? Norle se apresuró corriendo a la dirección pero no había ni un alma ahí.


Creo que mejor nos vamos —opinó la ángel llamando la atención de su demonio pero en cuanto quisieron tomar el camino de vuelta frente a ellos el hombre sin rostro se encontraba bloqueándoles el camino, mirándolos atentamente mientras el pitido se hacía presente en la cabeza de los visitantes de esa noche. — ¿Qué eres? —Interrogó con calma; el pitido se presentó ahora como una voz ronca que decía lentamente “Slenderman”.
Un nombre perfecto para esa aberración. —El pitido se hizo más fuerte en la cabeza de Norle ante aquel insulto, se vio obligado a arrodillarse además de sujetarse la cabeza notando así que, cuando su mirada se posó en el suelo, el sonido atorrante desapareció —¡No lo mires! —Exclamó —Así dejará de doler —culminó poniéndose de pie sin separar los ojos del suelo, Ruku hizo lo indicado.
¿Dónde está el niño? —Siguió preguntando la ángel, no obstante por la ausencia del pitido Slender ya no podía comunicarse con ellos pero unos pequeños pasos se escucharon, Sophitia alzó la vista tan solo un poco para ver si al infante a un lado de Slenderman tomando firme su mano como si fuera la cosa más normal del mundo —Ven pequeño —dijo con una voz maternal pero el niño no se movió de sitio.
Está en un trance —habló Norle poniéndose muy cerca de Sophitia.
¡Norle! Dime el miedo de él —soltó Ruku mirando al demonio como si fuera la mejor idea del mundo.
Yo… —Norle levantó la vista mirando a Slenderman, el pitido comenzó de nuevo pero pudo encontrar lo necesario —Tiene miedo a que no creamos que es real.
Ya veo, algo difícil pues ya lo tenemos al frente. —La chica se mordió el labio. — ¿Qué quieres con el niño? —Los azulinos se posaron en el “rostro” del elegante.
No me tienen miedo. —La voz llegó a la mente de Sophitia.
Tenemos que largarnos, el inocente no tiene nada que ver con nosotros.
No seas tan insensible, Norle, debemos regresarlo.
¿Y cómo piensas hacerlo? ¡No podemos acercarnos a esa cosa! —Slenderman se acercó en un abrir y cerrar de ojos hasta estar frente a Norle, buscaba intimidarlo.


Fue ahí que Sophitia cayó en cuenta de que ese tal Slenderman podía ver a su demonio cuando se supone que no debería, recordó entonces el miedo que se le había informado hace poco ¿funcionaría? Pues no tendría nada que perder.


Oye, déjate de bromas, vámonos al niño y vamos que somos solo nosotros tres —dijo de la nada guiñándole el ojo al demonio, un gesto que puso nervioso a Norle pero entendiendo lo que la chica indicaba.
Sí, hemos perdido mucho tiempo con mi broma. —Tomando aire el de larga cabellera dio un paso atravesando así a Slenderman, éste se paralizó en su sitio ¡¿Qué estaban haciendo ese par?! ¡¿Cómo eran capaces de hacer como si él no estuviera ahí?! Sin explicación alguna el pitido comenzó a sonar en su cabeza quedando confundido con lo que presenciaba ¡Él tenía que dar miedo! ¡Ellos debían pedir piedad para que se pudieran ir! Se dio la vuelta para observar como la chica tomaba la mano del niño caminando los tres alejándose de él, el sonido se hacía cada vez más insoportable y un rugido se escuchó en su cabeza para luego su cuerpo comenzara a ser consumido por los tentáculos de él.


Por parte del trío conformado por las dos criaturas y el pequeño ser humano ya se alejaba cada vez de aquel oscuro bosque encontrándose con que fuera de ahí seguía el sol en su lugar. El niño entonces reaccionó mirando a la joven de la cual iba de la mano, sonrió ante la buena sensación que cargaba con ella. Dieron con el parque donde seguían las madres desesperadas, era como si el tiempo se hubiera paralizado, Sophitia y Norle se miraron extrañados para después mirar el bosque ¿qué había sido eso?


Encontramos a su hijo —habló Sophitia llegando al parque —Se había perdido pero aquí está.
¡Roberto! ¡Mi vida! —La mujer se abalanzó a estrujar entre sus brazos a la criatura llenándola de besos húmedos por toda su carita — ¡Gracias, gracias!
No se preocupe, no fue ningún inconveniente para nosotros el encontrarlo —mintió la chica con una ligera sonrisa.
¿Nosotros? —Cuestionó la mujer mirando a todas direcciones buscando a alguien que estuviera acompañando a Sophitia.
— ¡Oh! Hablo de mi… novia. —Aunque el sexo de ambas palabras no encajaba Lowell cruzaba los dedos para que no se diera cuenta de esto, sin embargo recibió una mirada fuerte por parte de la mujer alejando a su hijo de aquella chica con “malas mañas”. Sophitia no le dio importancia al asunto y caminó alejándose del sitio.
Así que… ¿Soy tu novio? —Preguntó el ojiverde cuando ya estaban lejos del lugar.
En todo caso serías novia pero no eres mujer Norle —respondió con sorna Ruku mientras se adentraba a una tienda de helados, el largo día/noche le había provocado uno.
 
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