+18 (Adaptación) Medico sexy

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LA RESIDENTE

SAKURA


Me recliné en la silla de Kakashi, esperando pacientemente a que pusiera los ojos en blanco al verme, pero cuando entró en la habitación, parecía que alguien le había robado la vida.

—¿Ha pasado algo malo? —Me senté—. ¿Querías verme porque te ha pasado algo?

—Más o menos. —Rodeó el escritorio y me hizo levantarme para sentarse en su silla, aunque luego me obligó a acomodarme en su regazo.

—Tengo buenas noticias y malas noticias, Sakura. —Me colocó un mechón de pelo detrás de la oreja—. ¿Cuáles quieres escuchar primero?

Negué con la cabeza. De repente, tuve una especie de desagradable déjà vu; no me había gustado el episodio que había protagonizado la última vez.

—Lo siento. —Me puse de pie—. ¿Qué has dicho?

—Que tengo buenas y malas noticias. Elige cuáles quieres conocer primero.

—Las malas.

—Vale. —Hizo una pausa de unos segundos para que me sentara de nuevo en su regazo—. Tengo que despedirte del Centro Médico Avanzado Park Avenue. Con efecto inmediato.

—¿Qué?

—Pero, para que conste, creo que posees mucho talento, que eres muy inteligente, y que, literalmente, naciste para practicar la medicina, pero...

—¿Me acabas de despedir? —Abrí los ojos como platos—. Hemos mantenido relaciones sexuales hace menos de veinticuatro horas, y he venido hasta aquí para hablar contigo en mi día libre. ¿Me has hecho venir para esto?

—Si me dejaras terminar...

—No tengo que hacerlo. —Negué con la cabeza—. ¿Me estás despidiendo, sí o no?

—Sí... y no.

—Guau. Solo guau. —Me crucé de brazos—. ¿Sabes?, por una fracción de segundo, realmente he llegado a pensar que lo nuestro podría funcionar. De hecho, esperaba que algún día me dijeras que quieres salir conmigo, y solo conmigo, pero nunca habría adivinado que era este el as que te guardabas en la manga.

—Me ocuparé de nuestra vida personal dentro de un minuto.

—No tendremos vida personal cuando hayamos terminado esta conversación.

—Lamento disentir. Entonces espero verte hacer eso de rodillas más tarde. —Tuvo la audacia de sonreír—. ¿Puedo terminar ahora o hay algo más que esa boquita tan aguda quiera decirme primero?

—Hay algo más. —Apreté los dientes, bajando la voz cuando una enfermera pasó por delante de la puerta—. Hemos echado muchos polvos, Kakashi. Muchos...

—Puedo recordar vívidamente cada uno de ellos.

—Me has follado en el coche, en la silla, en cada lugar de este despacho y... —Apenas pude encontrar la fuerza necesaria para terminar—. De verdad, he llegado a pensar que significaba algo para ti.

—Así es. —Me apretó la mano con la suya—. Y aunque me gustaría muchísimo escucharte hablar más sobre todos los lugares donde hemos tenido relaciones sexuales, tengo cita con un paciente dentro de veinte minutos, y te he prometido que nuestra reunión solo me llevaría cinco minutos.

Aparté la vista de él y miré por la ventana, esperando que dijera lo que tuviera que decir.

—Sakura... —Me cogió la barbilla con los dedos y me movió la cabeza para que volviera a mirarlo—. Le pedí al Manhattan Medical que te consideraran de nuevo para cursar su programa, y han acordado ponerse de acuerdo con nosotros para que puedas regresar.

—¿Qué?

—Yo tuve la oportunidad de realizar mi residencia donde siempre había querido, y aunque a todos nos encanta tenerte aquí, creo que deberías tener la oportunidad de hacer lo mismo.

Lo miré boquiabierta.

—Oh...

—Sí, oh... —Sonrió—. He trabajado en este proceso durante las últimas semanas, desde que te vi tan deprimida después de que volvieras de aquel almuerzo con tu amiga, pero no puedo mentirte y decirte que esa es la única razón por la que he trabajado tanto en este trato.

—Entonces, ¿cuál es la otra razón?

—No te lo tomes como algo personal, pero no puedo concentrarme en mis pacientes mientras comparto despacho contigo. —Me pasó el pulgar por el labio inferior—. Apenas puedo pensar en nada sabiendo que estás en el mismo edificio que yo, y esta es una forma de remediar eso.

—¿En serio?

—Sí. —Se burló de mí—. Sí, eso es muy... —Se inclinó hacia delante y me mordió el labio—. Y creo que este acuerdo es lo mejor para nosotros, ya que no creo que deba trabajar codo con codo con la mujer que quiero que sea mía —susurró.

—Repite eso...

—Ya me has oído. —Sonrió—. Quiero salir contigo.

—¿En exclusiva?

—En exclusiva.

—Bueno... —Me mordí la lengua para evitar sonreír—. Tengo algunas peticiones antes de poder aceptar esa propuesta.

—Me sorprendería que no fuera así. Enuméralas y me las pensaré.

—La primera: tienes que retirar tu perfil de todos esos sitios de citas online de los que me has hablado.

Metió la mano en el bolsillo y me entregó su móvil.

—Eso ya lo he hecho.

—Segundo: no podemos estar follando todo el tiempo. Tenemos que salir...

—De acuerdo. ¿La tercera?

—Tercera: tienes que darme las buenas noticias. Si estas fueron las malas, entonces esas me van a entusiasmar.

—No sé yo... —Sonrió y cogió un trozo de papel para entregármelo—. La buena noticia es que les he puesto precio a los jarrones que tiraste y rompiste hace unas semanas cuando te cabreaste en el despacho. Lo bueno es que me han pasado una factura muy asequible para reemplazar dichos jarrones y los regalices.

Le lancé una mirada neutra.

—Me debes doscientos dieciocho dólares con treinta y cuatro centavos. Eso lo cubre todo, incluidos cuatro paquetes extra de regalices —dijo—. Ahora bien, puedo deducir esa cifra de tu último sueldo, que recibirás hoy, o puedo follarte encima de la silla hasta que te disculpes por los daños provocados.

—Kakashi... —dije, algo preocupada por su adicción a los regalices—. ¿Estás tomándome el pelo?

—En absoluto. —Sonrió y se echó hacia atrás—. ¿Qué vas a elegir?

—Bueno, son unas propuestas muy atractivas las dos, pero creo que me quedo con la opción dos.

—Eso pensaba... —Me besó—. Cancelaré la cita. Levántate y cierra la puerta...
 
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EPÍLOGO

UNOS AÑOS DESPUÉS…

LA RESIDENTE

(BUENO, LA MÉDICA, PORQUE YA HE TERMINADO LA RESIDENCIA)

SAKURA


Asunto: Aniversario.

Realmente no puedo creer que lleve saliendo con este hombre más de cuatro años... ¿Y tú?

He recibido su tarjeta de felicitación esta mañana, y le llevaré un postre especial para la cena de celebración.

Buenas noches.

Sakura


Asunto: Re: Aniversario.

Definitivamente me puedo creer que lleves saliendo con «este hombre» más de cuatro años. La forma en que me habéis mantenido despierta casi todas las noches con el ruido que hacéis cuando folláis ha hecho que el tiempo pase demasiado despacio para mí...

No me traigas ningún postre, pero pasa la noche en su casa esta noche.

¡POR FAVOR Y GRACIAS!

Buenas noches.

Hotaru


Me reí y metí el móvil en el bolso, mirando a Kakashi mientras él se paseaba por las calles de Manhattan.

—¿Vas a continuar insistiendo en que vayamos a Per Se para cada hito y celebración? —pregunté.

—Sí. —Me lanzó una sonrisa—. Creo que es importante que lo convirtamos en una tradición.

—Oh..., tu ego aún no se ha recuperado de que te plantara hace años —le dije—. Fue hace mucho tiempo, Kakashi. Realmente creo que ya va siendo hora de que lo superes.

—Ya lo he superado. —Me puso la mano en el muslo—. ¿Ya no quieres ir allí?

No me molesté en responder a eso. Él sabía que me encantaba Per Se, en especial porque había convertido en su misión personal llevarme allí una vez al mes desde que regresé al Manhattan Medical.

—Todavía tienes que decirme qué has decidido sobre lo de mudarte conmigo —dijo cuando nos acercamos a un semáforo—. Me dijiste que lo decidirías justo después de obtener la residencia, así que, hablando de cosas que sucedieron hace años...

—Solo hace un año que terminé.

—Eso no cambia el hecho de que prometiste darme una respuesta. —Guio el coche hasta la plaza de garaje que el dueño del restaurante le había designado hacía ya tiempo—. Necesito una respuesta, Sakura.

—¿En este momento? —Me había inclinado hacia el sí, pero, sinceramente, disfrutaba de nuestra relación tal como era. Ahora que tenía el título pleno y un horario de trabajo estable, iba a su despacho para desayunar con él todas las mañanas, lo veía regularmente todos los fines de semana y no parecía tener problemas para pasar la noche en mi casa más que yo en la suya.

Hasta hacía poco, por lo menos...

—Vale. —Apagó el motor y cogió mi cara entre las manos—. ¿Qué te impide decir que sí?

—El compromiso —dije en voz baja.

—¿El compromiso? Solo estoy saliendo contigo, y solo salgo contigo desde hace años.

—No, quiero decir... más que eso. —Admití—. Vivir juntos es un gran paso, y me gustaría que estuviéramos comprometidos al menos antes de hacerlo.

—Entiendo... —Me soltó la cara y se apoyó en su asiento, suspirando. Luego se desabrochó el cinturón de seguridad—. En ese caso —dijo, sonriendo y sacando una pequeña caja que sobresalía del interior de su bolsillo—. Espero un «sí» después de la cena de esta noche... En realidad espero dos.

FIN.
 
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