Entrenamiento Rol Libre Adrenalina | Noah Byrne

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Registro: Noah Byrne
Nombre del RL: Adrenalina
Descripción del RL: Un desconocido ha dado un pequeño consejo a Noah que generó gran diferencia en su entrenamiento, pero además le ha invitado esa misma noche a realizar una práctica privada en el Callejón de la Muerte, un lugar lleno de villanos y delincuentes de poca monta que no tiene mucha vigilancia policial ni heroica, debido a lo peligroso que puede llegar a ser. Con la esperanza de avanzar mucho más rápido en el control de su Quirk, el joven ha decidido confiar en el extraño incluso cuando no tiene razones para hacerlo.
Modalidad: Privado

 

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No sabía cómo rayos pasó, pero ahí estaba él, por su cuenta caminando por el oscuro Callejón de la Muerta. ¿Qué cómo había conseguido ese nombre? Era un lugar de mala vibra y juntas terribles, bares baratos inundados de villanos, algunas tiendas de armas clandestinas, ¡incluso que podías contratar algunos grupos delincuentes o sicarios allí dentro! Y nada que decir de las drogas, se movían como pan caliente. Noah sonrió en su andar al notar como dos hombres musculosos empezaban a golpear a un flacucho a su derecha. Respiró profundamente el aire contaminado a tabaco, se sentía como en casa.

—¿Es él?

—Creo que sí. ¡Sí, es él!

Noah giró a la izquierda en cuanto escuchó aquella extraña conversación que, de alguna forma, sentía que ocultaba algo raro (por el tono susurrante que tenía). Pero cuando viró, ya no había nadie allí, solo notó como la luz del bar se apagó de repente. El joven siguió caminando, un poco incómodo por lo ocurrido; desde un inicio estuvo alerta a cualquier cosa, si bien el anciano desconocido le había dado un consejo muy útil, nada decía que tuviese buenas intenciones. ¿Tal vez no debió haber confiado en él? Para cuando Noh salió de su pensamiento, se percató de que estaba solo, absolutamente solo en ese lugar; regresó su mirada para ver a los matones de antes, pero ya no estaban, solo quedaba el flacucho tirado en el suelo lamentándose, repitiendo una y otra vez “no volveré a soplar, no volveré a soplar”. Un silencio era incómodo, y entonces todas las luces de apartamentos pequeños, casas y locales de aquel camino… Se apagaron de golpe, casi al unísono. El lugar solo podía ser ligeramente visualizado por un par de faros externos y por la luna, que estaba llena así que brillaba con gran intensidad.

—¿Qué mierda? —Se preguntó el futuro villano, frunciendo el ceño.

De pronto un pequeño ruido se hizo presente, pero que en el silencio se logró oír como si de un terremoto se tratara. El chico giró su cabeza a donde pudo localizar aquel sonido, pero nada, no había absolutamente nadie ni nada. Su corazón empezó a latir con fuerza, no sabía qué hacer, ¿huir o adentrarse más en el callejón? Era claro que algo estaba pasando, algo por mucho muy extraño, ¿una trampa? ¿Pero por qué tanta elaboración para alguien como él?

Y allí fue cuando los pasos veloces empezaron a sonar, por detrás de él. Noah llenó sus manos de energía eléctrica en un instante a la par que se giró con velocidad para confrontar a las dos personas que, sin perder tiempo, comían metros como si fueran centímetros, acercándose cada vez más. Nuestro antagonista disparó dos rayos, uno a cada uno de los desconocidos que cubrían sus cuerpos con trajes similares a los de unos ninjas, estuvo cerca de darles, pero falló ambos ataques. Una vez más fracasaba cuando se trataba de enemigos en movimiento, ¿por qué le era tan difícil atinarles? Y lo que era peor, no podía mantenerse sereno como Takeshi, su mayordomo y entrenador, le había recomendado. Chasqueó los dientes al notar que ambos contrincantes invocaron dos dagas, una para cada una de sus manos. Ambos sujetos eran idénticos, se movían igual, pero eso cambió cuando uno de ellos saltó por encima de Noah, mientras que el otro le confrontó atacándolo con los cuchillos.

—¡MIERDA! —Gritó el azabache, invocando su espada de rayos en su diestra, deteniendo (pero por poco) a su contrincante en su amenazante y directo ataque. Y, haciendo uso de toda su fuerza, le empujó con una patada en el estómago, separándolo un poco. ¿Pero y el otro sujeto? Un cosquilleo empezó a molestar la espalda del quinceañero, quien lo entendió de inmediato y dio un paso hacia la izquierda (a la par que giraba su cuerpo). Allí vio como, por poco, era acuchilladlo por el segundo desconocido —¡CUANDO VEA AL DESGRACIADO ANCIANO HARÉ QUE SUS BOLAS QUEDEN TODAS CHAMUSCADA, LUEGO SE HARÉ QUE SE LAS COMA LENTAMENTE Y LO PUBLICARÉ EN TODO INTERNET! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

A metros de allí una risa algo gruesa y ronca empezó a brotar. Estaba lo suficientemente lejos para que Noah no le escuchara, al menos si no hablaba demasiado alto. Era el mismísimo anciano que en el futuro comería sus propias bolas. Entre sus carcajadas, golpeó ligeramente la espalda de la figura larga y poco voluptuosa que tenía a su lado, quien frunció el ceño mientras mantenía sus brazos cruzados, estaba tenso, claramente en un estado entre molesto, aburrido y serio, no es como que expresara demasiado sus emociones de todos modos. Suspiró cuando sintió que el canoso se le quedó mirando fijamente con una sonrisa en los labios.

—¿No te he dicho que es muy energético y escándalos?

—Eso veo… Aunque no es que sea muy talentoso, de hecho, sus movimientos son tensos y descuidados; sin mencionar que no es muy inteligente —El hombre de voz seria desvió su rostro para dar con su compañero de grandes músculos —Me recuerda a alguien.

—¿En serio? ¡¿A quién?!

El larguirucho suspiró ante aquella pregunta que prefirió simplemente ignorar, volviéndose a centrar en la batalla del joven con aquellos ninjas. La verdad no entendía qué tenía de especial el chico, sí, se le notaba activo, pero la verdad es que no destacaba en nada más que en su gran entusiasmo. De hecho, ni siquiera tenía dos contrincantes, solo se trataba de uno (que con uso de su Quirk había creado un clon de sombra, con un poco de sustancia para poder lastimar, pero que con un simple golpe se desaparecería al instante. Y, sin embargo, allí seguía la copia, tan intacta y sana como en un inicio. No sucedía lo mismo con el eléctrico que, a pesar de haber esquivado casi todos los ataques (en parte porque el ninja se estaba conteniendo para tratar de igualar su nivel), tenía varias heridas debido a su torpeza. Entonces sucedió…

—¡MIERDAAAAA! —Gritó en tono quejón el futuro villano al caer de nalgas tras una patada aérea recibida por uno de sus contrincantes, a quienes tan solo había logrado tocar un par de veces con su rayo (solo al original). Ambos se posaron frente a él, apuntando sus cuchillos, sin decir ni una sola palabra, solo estaban allí amenazándolo. El corazón de Noah latía fuertemente, sintió como sus músculos se tensaban de forma involuntaria, estaba a punto de morir, y eso le generaba un morbo descomunal y lo dejó ver al reírse maniáticamente —¡¿USTEDES CREEN QUE LES TENGO MIEDO?! ¡¿EN SERIO CREEN QUE LLORARÉ O IRÉ CON USTEDES?! ¡SI LO CREEN, ENTONCES SON MÁS TONTOS USTEDES QUE YO AL CREER EN ESE MALDITO ANCIANO!

Aun manteniendo sus risas maniacas y perturbadores que hacía temblar a algunas personas que le escuchaban en la seguridad de sus casas, el joven sin moverse del suelo con velocidad y fuerza estiró sus manos eléctricas, clavándose las propias dagas sin dudarlo para sostener los puños enemigos. ¿Noh era torpe? Sí. ¿Estúpido? También. ¿Poco talentoso? Ni se diga. Pero tenía una gran ventaja de la que pocos podían alardear, él no le tenía miedo a absolutamente nada, él era un psicópata con todas sus definiciones y el ninja lo notó al ver su rostro sonriente ante esos eventos sangrientos. De más está decir que el clon falso desapareció ante el tacto con los rayos, mientras que el verdadero enemigo sintió como una de sus piernas falló y se inclinó por sí sola, por efecto del Psychic Thunder. El futuro villano se sorprendió ligeramente al ver como una de sus manos (la izquierda para ser exactos) yacía totalmente flotando en el aire y sana, mientras que la otra sí sangraba a borbotones mientras sostenía el puño del contrincante, que este sí parecía ser real a diferencia del otro. Pero pronto volvió a su faceta sádica.

—Qué curioso giro de eventos. Te gustan los trucos, ¿eh? Pues déjame enseñarte uno.

El azabache se abalanzó encima del ninja inclinado con toda su fuerza, tumbándolo al suelo y posando su mano libre en la cabeza de este, quien empezó a chillar de dolor. Las risas estuvieron a la orden en el instante. Y ante todo estos eventos, el desconocido de larga estatura y semblante serio frunció el ceño, durante todo esos segundos no le quitó la vista de encima al futuro villano que parecía estar disfrutando de aquello como si fuera un juego en una montaña rusa. Miró por un segundo a su anciano amigo y se dio la vuelta antes de dirigirle la palabra.

—Haz lo que tengas que hacer.

—¡Sabía que te agradaría! —Respondió el anciano, sentado plácidamente disfrutando de aquel show sin problemas, la verdad le generaba bastante risa todo aquello. No dijo nada más al ver que su compañero simplemente se marchó, desapareciendo en la oscuridad. Suspiró, se puso de pie y miró a los dos luchadores —Muy bien, creo que es hora de intervenir antes de que perdamos a uno de los nuestros, supongo.

—¿Huh? —Noah elevó un poco su cabeza y salió un poco de su trance en cuanto sintió que el piso estaba temblando, cada vez con más y más, y más fuerza. Fue entonces que alguien le tomó del cuello, lo jaló y empujó hacia atrás un par de metros en una fracción de segundos; se trataba de un nuevo clon, o al menos eso dedujo al ver su aspecto con traje ninja —¡MALDITO, TE VEO A… —Se puso de pie e invocó su espada eléctrica una vez más, pero antes de poder siquiera terminar su frase, notó que algo raro pasaba. Sus piernas se separaban cada vez más, más y más. Era como si el suelo se estuviese… ¡abriendo!

Para cuando se dio cuenta, ya era demasiado tarde, un agujero se hizo justo delante debajo de él, en muy poco tiempo como para poder reaccionar. Era profundo, demasiado. Y, de hecho, de no haber sido por el sable que invocó hace poco tiempo (el cual clavó en las paredes de la grieta a tiempo) posiblemente estuviese cayendo hasta quién coño sabe dónde. En cuando pudo, y chasqueando los dientes, Noah elevó su mirada, aun ni siquiera con su rápida reacción pudo sostenerse a tiempo; estaba colgando bajo 15 metros de altura, solo sostenido por la punta de una espada clavada a la piedra subterránea. Fue entonces que vio al anciano asomarse, sonriente como la primera vez que lo conoció en la tarde durante su ducha en el gimnasio clandestino.

—¡Hola, muchacho! —Rio ante los eventos como si nada pasara. Sí, él definitivamente también estaba loco.
 
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—¡NO SOLO VOY A HACER QUE TE COMAS TUS MALDITAS BOLAS FRITAS, VEJETE, TAMBIÉN TE CLAVARÉ MIL ESTACAS EN TU ESPALDA Y LUEGO TE LANZARÉ DESDE EL SANTO ÁNGEL PARA QUE TENGAS UNA MUERTE LENTA, DESESPERADA Y DESAGRADABLE! —Gritaba el chico, aún tratando de descubrir cómo carajos subir diez metros en un agujero y no morir en el intento. Claro que con su pobre mentalidad no generaba demasiadas ideas.

—Para eso primero tienes que subir, muchacho —Le contestó el viejo entre risas amigables.

El joven frunció el ceño. Tan solo se sostenía con una mano, la izquierda afortunadamente; tal vez era por la presión de estar en aquel lugar, pero podía llegar a sentir como el contacto con su espada le genera un ligero ardor, a la par que un sutil olor a quemado infundía sus fosas nasales. No es como que ya estuviese en las últimas, su cuerpo estaba un poco acostumbrado a la electricidad, tardaría más en generar ampollas, pero ya empezaba a sentir que las consecuencias de su habilidad se activaban. Su mano derecha colgaba en el suelo, sangrando debido a la herida punzante que se había hecho, una vez más sentía el dolor, y este cada vez aumentaba. Chasqueó los dientes al no saber qué hacer. Su corazón latía cada vez más y más fuerte.

—¡JODEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEER! —Era imposible, debía serlo.

—¿Eres tan tonto como para no darte cuenta aún cuando tienes la respuesta en tu frente? —El viejo sin nombre se sentó en el agujero que él mismo creó, sonriente como de costumbre, sus ojos estaban enfocados en Noah —Ya veo mañana las noticias. Niño sin nombre se mete en el Callejón de la Muerte y cae en un barranco. ¡Sin duda eso aumentará la reputación de este lugar! —Rio un poco.

“¡LO VOY A MATAR! ¡LO VOY A MATAR! ¡LO VOY A MATAR! ¡LO VOY A MATAR! ¡LO VOY A MATAR! ¡LO VOY A MATAR!” Ese pensamiento era lo único que recorría la mente del muchacho, y cada vez que escuchaba la voz del otro se hacía más fuerte. Su respiración empezó a agitarse aun más, sus pies se movieron como locos y su cuerpo vibraba con la ira. De pronto un impulso de energía envolvió al psicópata, estaba lleno de adrenalina, adrenalina de la más pura que alguien podía llegar a tener. Su mano herida empezó a envolverse en electricidad de pronto, sin intención alguna, solo fue una reacción de su cuerpo.

—¡¿Ehhh?! —Byrne bajó su mirada al notar cierta “picazón” en su mano herida, y allí notó como estaba temblaba sin parar mientras electricidad salía de ella sin parar. Su cuerpo estaba rogándole a Noah que hiciera uso de toda la energía que, de golpe, le estaba invadiendo. ¿Pero cómo? ¿En qué sería útil eso? Se preguntó, mientras miraba a su alrededor, hasta que finalmente se percató de su extremidad buena, y más específico de la espada que esta sostenía clavada —¡JODEEEEEER! ¡AHÍ VAMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOS! —Gritó antes de probar algo que nunca había sido capaz de hacer, algo que jamás se le había ocurrido porque estaba al tanto de que su cuerpo no era capaz de resistirlo. Invocó una segunda espada —¡AAAAAAAAAAAAAA!

El eléctrico sintió como su propio sable quemaba su herida abierta y profunda. ¿Era posible sentir tanto dolor? ¿Realmente lo era? Su mano tembló ante aquel sentir infernal, y tras tan solo dos segundos el arma se desvaneció. El muchacho jadeó, empezaba a sentir como aquel brazo se adormecía. ¡Pero no! ¡No se iba a dar por vencido! ¡No iba a morir en ese lugar! Allí solo iba a morir una persona, ¡Y ERA EL DESGRACIADO VEJETE QUE ESTABA ARRIBA SONRIENDO! Una risa maquiavélica empezó a sonar nuevamente, era espectral, inició ligera, pero con el pasar de los segundos empezó a ir cada vez más y más rápido.

—¡TE VOY A MATAR MALDITO HIJO DE LA GRAN PUTA! —Gritó desde las entrañas el chico, a la par que una vez más invocaba una espada en su mano derecha; de nueva sintió como estaba se freía, pero ahora no dolía tanto, por alguna razón —¡TE VOY A DESCUARTIZAR! ¡VOY A QUEMAR CADA UNO DE TUS ORGANOS, UNO POR UNO, MIENTRAS ESTÉS VIVO! ¡TE ENTERRARÉ VIVO CON CIENTOS DE ESCORPIONES DENTRO DEL ATAUD! ¡Y CONTRATARÉ A ALGUIEN QUE NO PERMITA QUE MUERAS DEL TODO PARA PODER TENER LA SATISFACCIÓN DE PODER RECURRIR A OTRO MÉTODO Y OTRO MÉTODO Y OTRO MÁS! ¡E INCLUSO TRAS MI MUERTE DEJARÉ A ALGUIEN ENCARGADO PARA QUE TE HAGA SUFRIR HASTA EL FIN DEL MALDITO TIEMPO! ¡¿ME ESTÁS ESCUCHANDO, DESGRACIADO INSECTO?! —Desde la primera palabra que dijo, el chico fue capaz de clavar la espada eléctrica en las paredes de roca; ya desde ahí empezó a separar una a una para colocarla un poco más arriba e ir subiendo progresivamente. Sus brazos estaban del todo estirados, temblaban como nunca antes lo habían hecho, en circunstancias normales habrían dolido lo suficiente como para haber hecho que se soltara o que desactivara el Quirk, pero esta vez no. ¿Alguna vez has escuchado que la adrenalina disminuye la sensación del dolor? Es cierto, ¿y alguna vez has escuchado que los psicópatas generan cantidades abismales de adrenalina cuando matan o están a punto de matar a alguien? También es cierto. Por eso es que no importaba lo mucho que se estaba lastimando, desgarrando entre un movimiento a otro, aun así avanzaba, lenta y torpemente, pero lo hacía —¡¿ME ESTÁ ESCUCHANDOOOOOO?!

—Lo hago, muchacho, lo hago, ¿qué más me harás?

—¡YO…! ¡Yo…! Yo… Y…

Y aun así, con toda la adrenalina que alguien pueda generar, el cuerpo tiene un límite, la mente tiene un límite, los Quirks tienen un límite. En este caso, todo dejó de funcionar en el acto, no por una razón en especial, era una función de todo: agotamiento físico, heridas y pérdida de sangre, uso masivo de las habilidades. Noah simplemente cedió. Sentía que estaba a punto de llegar, a tan solo dos clavadas más de llegar al anciano que le prometió el mundo y le dio el infierno. ¿Pero era cierto eso? Ya desde hace tiempo veía todo borroso, y ahora estaba cansado, tan cansado. Sus ojos empezaron a cerrarse, ya no daba más. Todo se tornó negro…

Cayó inconsciente.
 
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