Fanfic Age of Revenge - Capítulo 22 [23/1/14]

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Las hormonas, las hormonas. Jajaja. Concuerdo con D.F.A, pero es parte de. El truco de estos capitulos es el no aburrirte mientras lo escribes.

Muestras algo que nadie más muestra. SON NIÑOS, bueno, PUBERTOS. Si tienen su primer amor, genial, pero no es algo que podamos llamar "perfecto".

Sigue así, veo que le quitaste lo mamón, y disculpa mi vocabulario, a Matta. A Izzy le gusta Mimi y a Mimi le gusta Taichi. Cosas de la vida. Si lo pensamos detenidamente, Izzy y Tai son como bffos, no lo sé. Podrá una chica cambiar su relación?

Veamos lo que sucede. Suerte y mejorate!!!
 

PataGato Fan #1
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Buenisimo el capitulo, grande el discurso de Tai, todo un lider :D

Me dio risa en como se puso TK cuando Kari le pidió que durmiera con ella. Como bien ya se dijo en otro post, las hormonas XD
 

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[MENTION=313660]Dark Fallen Angel[/MENTION]:
Me gusta tu sinceridad. En parte acertarse con el objetivo del capítulo. Fue un
"puente" para el próximo capítulo. Es que, vamos, no puedo pasar a la acción sin
describir un poco cómo es el cuartel, y todo eso. Así que preferí poner un capítulo
"de relleno", como en los animés. Y es que si empezaba a describir un poco luego
no me quedaría espacio para lo realmente importante. Un sacrificio que estuve
dispuesto a aceptar. Gracias por leer y comentar.

[MENTION=265114]Lord Roko[/MENTION]:
Gracias por leer, je. Y sí, mi idea es divertirme mientras escribo. A veces me sale,
y a veces no, lamentablemente. Pero hago lo que puedo. Yo tengo la idea de que
Koushiro es un excelente amigo. La película de Diaboromon me dio la impresión
de que él y Taichi se llevan mejor de lo que Adventure nos muestra. No sé, una
loca idea mía, jeje. Yamato seguirá siendo engreído xD Ya te expliqué en una
ocasión mis motivos para tenerlo así. Lo que pasa es que con todos estos
problemas no tiene tiempo de joder a Shiori, lol.

[MENTION=96869]Lord Patamon[/MENTION]:
Gracias por leer. Yes, Taichi is a leader. Sabe cómo entusiasmar a la gente xd
Y sí, las hormonas adolescentes nos llevan al Takari xD No, espera, olvida eso,
que todavía no sabemos lo que va a suceder en esta noche :O

Vaya, ya estamos por el capítulo diez. Llegar a un número redondo me hace dar cuenta dos cosas: una, lo mucho que avancé sin darme cuenta; y dos, me hace dar cuenta de que los hechos de los capítulos están sucediendo a la velocidad que me imaginé en un principio. Me gustaría que ustedes me digan si les parece que todo sucedió muy rápido, muy lento, o si está bien. Para tenerlo en cuenta.

Como sea, una semana después les traigo este capítulo. Dado que el anterior fue más aburrido y menos dinámico de lo que acostumbro hacer, este capítulo intentará ser lo contrario. Será rápido, sin muchas descripciones. ¿Forzado? Sí, es cierto. No voy a negarlo. Pero lo dejo a su criterio.

Lo que puedo adelantarles es que este capítulo, al igual que el anterior, es un capítulo puente, de esos que no tenía planeado hacer pero he de inventar para que la historia tenga sentido. Les prometo que los siguientes capítulos serán más dinámicos y divertidos.


-Oye, Takeru.- Susurró una suave voz, cerca del oído del joven Takaishi.

Él, sin embargo, estaba sumergido en un sueño muy profundo.

-Takeru, es hora de levantarse.- Pidió de nuevo la misma tierna y suave voz, con un tono que parecía ser forzadamente amable.

-Cinco minutos más…- Pidió aún dormido el rubio. Se escuchó un suspiro.

-¡Takeru, abandona inmediatamente esta habitación!- Demandó la ahora enfadada voz de Taichi. Ante el potente grito del castaño, Takeru se sobresaltó y cayó de cara al suelo. Hikari también se despertó asustada.

-¿Qué sucedió?- Preguntó la chica, aún en la transición entre el sueño y la vigila. Un muy dolorido Elegido de la Esperanza se sentó en el suelo, con la cabeza apoyada en la cama y su mano derecha frotando su rostro.

Para empeorar la situación, a través de las ventanas de la habitación de Hikari, cinco Commandramons entraron desde fuera, atravesando los vidrios como si no les importaran. Los tres Elegidos gritaron ante la súbita aparición de los soldados, quienes con sus ametralladoras les apuntaban amenazadoramente.

-¡Elegidos, ¿qué sucedió?! ¡¿Hay alguien aquí?!- Gritó uno de los Digimons, mientras sus compañeros revisaban en cada rincón de la habitación. La puerta se abrió de repente, y Yamato entró en la habitación.

-¿Qué fue eso? ¿Escuché ‘Takeru’?- Dijo rápida y preocupadamente. Desafortunadamente para él, había entrado en la habitación demasiado rápido, y los Commandramons se alarmaron. Uno de ellos disparó una especie de cable que se pegó en las prendas de Yamato y comenzó a electrocutarlo. Y mientras el rubio convulsionaba producto de la electricidad que recorría su cuerpo, otro Commandramon se lanzó sobre él, derribándolo.

-¡Esperen, él también es un Elegido!- Gritó uno de los Commandramons. El que se encontraba sobre Yamato rápidamente se quitó, removió los cables que electrocutaban al Elegido y lo ayudó a incorporarse.

-Lo siento, Señor. Oímos un ruido aquí y creímos que estaban en problemas.- Se explicó el Digimon.

-Descuida. Descuida.- Dijo el Elegido de la Amistad, con los cabellos como Einstein y los músculos de los brazos y el cuello aún contrayéndose involuntariamente.

-Descuiden, soldados, no sucede nada. Fue mi culpa por gritar.- Se disculpó Taichi, recuperándose de la impresión. Los Commandramons se disculparon y salieron por la ventana a través de unas cuerdas. Los Elegidos se quedaron en silencio durante unos momentos, asimilando lo sucedido.

-Iré a mi habitación a peinarme. De nuevo.- Dijo Yamato, mientras abandonaba la habitación, dejando a Taichi, Hikari y Takeru solos. Pasada la impresión por el incidente con los Digimons, Taichi recordó por qué había gritado.

-Que alguno de los dos me explique por qué, al entrar en la habitación de mi hermana la encuentro acostada contigo, Takeru.- Demandó el joven, entrando en su modo “Hermano mayor sobreprotector”. Ese modo que en la escuela asustaba a todo posible pretendiente de Hikari. Si no le molestaba que ella estuviera todo el tiempo con Takeru era en parte por la buena amistad que tenía con Yamato y porque no creía que Takeru pudiera intentar pasar la línea de la amistad.

Pero, aparentemente, estaba equivocado.

-Tal vez porque dormimos juntos.- Respondió un tanto molesta Hikari. No era asunto de su hermano lo que había sucedido esa noche. Takeru, que ya se veía como un fantasma por lo pálido, se hundió un poco más en su miedo. Lo último que Hikari y (sobre todo) él necesitaban es que por pasarse de listos Taichi se enfureciera aún más.

-Hikari, no presiones.- Advirtió el castaño, mientras desviaba su mirada hacia Takeru. –Realmente, me sorprende de ti. Siempre creí que tú protegerías a mi hermanita de chicos que quieran pasarse de listos con ella. Creí que podía confiar en ti.- Taichi sonaba dolido y traicionado, como si hubiese sido apuñalado en la espalda.

Takeru dejó lentamente de lado el miedo y la vergüenza, y pasó a estar también ofendido. Pensó en responderle a Taichi, pero fue más maduro. Se levantó y sin decir ni una palabra, abandonó la habitación. El eco de sus pasos desapareciendo por el pasillo se esfumó lentamente.

-¿Por qué hiciste eso?- Preguntó Hikari, exasperada. Iba a continuar hablando, pero Taichi hizo un gesto para que se callara.

-Entré para decirte que ahora mismo nos vamos. Realmente, no estaba en mis planes encontrarte con Takeru en esa situación. No voy a discutir esto contigo ahora porque le prometí a Agumon que lo ayudaría con los preparativos del viaje. Pero no creas que esto termina aquí. En cuanto lleguemos a la Fortaleza del Oeste, Takeru, tú y yo tendremos una charla.-

Y dando por finalizada la conversación, Taichi salió de la habitación y se encaminó escaleras abajo. Bastante furioso por la situación, ignoró a todos los sirvientes que le ofrecían bebida y comida y salió al atrio.

Los Comandantes, Veemon y varias decenas de digimons se encontraban allí, realizando todos los preparativos necesarios para el viaje. Había algunos Monochromons que llevarían las provisiones y la carga. La gran mayoría de los digimons allí presentes se encargaban de acomodar todo para que la partida fuese lo más pronto posible. Dos escuadrones de Commandramons estaban cargando sus municiones y pertrechos. El Sargento Musyamon daba instrucciones a un digimon que lo oía atentamente. Taichi imaginó que ese digimon sería quien quedaría a cargo hasta que los Comandantes y el Sargento volvieran.

-¡Taichi! ¡Por aquí!- Lo llamaba Joe. Se encontraba, junto al resto de los Elegidos, sentado frente a una pizarra. Gatomon estaba de pie a un lado, dando lo que parecía ser una explicación. El castaño se acercó y se sentó junto a Koushiro.

-¿Dónde están Hikari y Takeru?- Preguntó Gatomon, buscando con la mirada a los jóvenes elegidos. Habían enviado a Taichi para que los trajera para la charla.

-Luego vendrán. No retrasemos más esto, luego les explicaremos las medidas de seguridad necesarias.- Pidió Taichi, aún un tanto enfadado por lo que había sucedido. Sus amigos lo notaron pero no dijeron nada al respecto.

-De acuerdo. Entonces, les voy a explicar qué es lo que haremos y cómo lo haremos. Como ya saben, viajaremos desde la Fortaleza del Sur hacia la Fortaleza del Oeste. Este es un mapa del Digimundo.-

En la pizarra apareció de repente un mapa físico digitalizado de todo el Digimundo. Era la primera vez que los Elegidos veían un mapa del Digimundo tan preciso. Había un enorme continente, el Continente Server, que debía suponer el 70% del Digimundo. Estaban resaltadas las cuatro Fortalezas, una en cada punto cardinal.

Veían también la Isla File, pequeña y relativamente cerca del continente. En el suroeste veían grandes archipiélagos. Múltiples islas (algunas bastante grandes) que, como Koushiro rápidamente notó, parecían encajar entre ellas. Finalmente, en el extremo Oeste y junto al borde de la pizarra se podía apreciar el inicio de una costa. ¿Un nuevo continente, o el lado Este del continente Server?

-Como pueden ver, el trayecto en sí no es tan largo. El problema es que viajar por el Digimundo, es actualmente una misión arriesgada. Nunca sabemos cuándo pueden aparecer los oscuros.- Informó Gatomon.

-Pero si vamos de día no podrán aparecerse, ¿verdad?- Preguntó Shiori.

-En teoría, no. Pero los Digimons de más alto rango de los ejércitos de los Oscuros tienen la habilidad de crear una gruesa capa de tinieblas que cubre el cielo, protegiéndolos de la luz solar. En las Fortalezas tenemos armas especializadas en disolver estas tinieblas, pero los artefactos son demasiado grandes como para llevarlos en esta caravana.-

-Ya veo…-

-Como les decía, la escolta consta de grupos bien definidos. Tenemos escuadrones de Commandramons que los rodearán y protegerán. Son nuestra fuerza de ataque básica. Algunos escuadrones de Kokuwamons estarán volando para darnos una visión panorámica y detectar peligro antes de que sea demasiado tarde. Los Monochromons llevarán la carga y a ustedes en distintas carrozas, carruajes o como quieran llamarlos. El Sargento Musyamon y nosotros somos los más poderosos e intentaremos reservarnos para situaciones de peligro extremas. Esperamos no tener que llegar a ese nivel, pero si es necesario, pueden estar seguros de que los protegeremos.-

Gatomon sonaba muy segura, y transmitió parte de esa seguridad a los Elegidos, quienes se sintieron bien protegidos.

-Muy bien, en este punto,-dijo al tiempo que señalaba un punto medio entre las dos fortalezas- nos reuniremos con una escolta de la Fortaleza del Oeste. La escolta del Sur, con excepción del Sargento Musyamon, volverá aquí. Nosotros continuaremos nuestro camino hacia el Oeste. Una vez allí, les explicaremos la razón del viaje.-

-Muy bien. Iré a buscar a Hikari y Takeru.- Anunció Sora. La Elegida se puso de pie y subió por las escaleras en busca de los dos jóvenes elegidos.

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-¿Ya merito llegamos?- Preguntó Rouga, aburrido.

-¡NO, ROUGA, NO!- Gritó Koushiro, mientras Shiori suspiraba con fuerza e Hikari ocultaba su rostro entre sus manos. Era, como mínimo, la quincuagésima séptima vez que Rouga hacía la misma pregunta en las últimas dos horas, desde que habían llegado al punto medio y habían cambiado de escolta.

-Hey, no te alteres. Sólo preguntaba. Hace cuatro horas que estamos viajando y ya estoy cansado.- Dijo el castaño, un tanto ofendido, mientras volvía a mirar a través de la ventana en busca de algo que lo distrajera.

No era el único que hacía eso. Takeru se encontraba recostado contra un borde, con la mirada perdida en el paisaje. Sus ojos observando las colinas y bosques de coníferas que poco a poco aparecían a medida que se acercaban a la zona ecuatorial del Digimundo; mas su mente no se encontraba allí, sino repasando eventos que habían sucedido ese mismo día y esa misma madrugada.

Hikari, por otro lado, se encontraba sentada frente a su amigo, observándolo detenidamente. Apenas si había intervenido en alguna conversación, y su mirada reflejaba una gran tristeza.

Esta particular situación podría haber pasada desapercibida para Koushiro, Rouga y Shiori por quince minutos. Pero tras cuatro horas estando los cinco en un espacio de nueve metros cuadrados, habían claramente notado que algo había sucedido entre ellos. Sin embargo, con la mirada los tres muchachos acordaron no decir nada al respecto. La situación era un problema aparentemente entre Hikari y Takeru, y ellos debían solucionarlo.

Unos metros delante, en otra carroza se encontraban los otros cinco elegidos. Yamato, Joe, Taichi, Mimi y Sora. A diferencia de los otros elegidos, ellos se encontraban hablando muy entusiasmadamente. Sí, el viaje se estaba volviendo muy largo y los aburría, pero encontraban temas para hablar y mantenerse ocupados.

-¿Por qué estaremos haciendo este viaje?- Se preguntó Joe, acabando con la discusión entre Taichi y Yamato sobre el último disco de Oasis, Heathen Chemistry, que había salido a la venta hacía pocos meses.

-Tal vez esa Fortaleza sea más segura. Dijeron que es la que está en mayor contacto con los oscuros, probablemente es también la más fortificada.- Razonó Yamato.

-Tal vez. Tal vez tengan allí algo que quieran enseñarnos.-

-O unas habitaciones más grandes y lujosas.- Se ilusionó Mimi.

-¿Recuerdan lo que dijo Veemon? Dijo que lo principal era encontrar a los digimons de Rouga y Shiori. ¿Creen que estén allí?-

-No lo sé, Joe. También puede ser que quieran…-

Taichi no pudo terminar de hablar debido a que el Monochromon que los llevaba se había detenido de repente.

-¿Qué sucedió?- Preguntó Sora, intentando ver por la ventana. Apenas tuvo tiempo de ver cómo el cielo se nublaba.

-¡Activen el búnker!- Gritó Agumon de repente.

-¿El búnker?- Preguntó en voz alta Yamato. -¿Qué bún…?-

Unos cinturones que salieron de repente y aseguraron a los Elegidos le impidieron continuar hablando. Todo su carruaje se movió a gran velocidad hacia la derecha hasta chocar con algo. Por suerte los cinturones los protegieron del impacto. Precisamente el lado derecho del carruaje se hundió en la tierra, revelando nada más y nada menos que al resto de los elegidos.

Aparentemente, ambos carruajes se habían unido. Ahora estaban todos reunidos en una cámara que era el doble de grande que los interiores de cada carruaje.

-¿Qué está sucediendo?- Preguntó Mimi, aterrada, mientras se aferraba al brazo de Taichi.

El suelo comenzó a temblar y las ventanas se cubrieron con gruesas capas de acero. Sintieron esa particular sensación que se siente cuando uno está bajando por un ascensor, y todo quedó a oscuras durante unos instantes.

Antes de que alguien pudiera decir algo, dos luces se encendieron.

-Los oscuros nos rodearon, estamos bajo ataque. Estarán seguros en el búnker.- Les informó desde alguna radio que los elegidos no podían ver la voz de Agumon.

-¿Agumon? ¿Agumon?- Llamó Taichi, intentando hablar con su compañero, pero parecía que no tenían una línea directa de comunicación con el exterior.

-¿Estamos siendo atacados? ¿Están luchando en este momento?- Rouga estaba un tanto preocupado.

-Chicos, tengo que salir de aquí.- Dijo Shiori, que estaba muy agitado.

-¿Qué sucede?-

-Soy claustrofóbico. No es broma, no soporto estar en lugares cerrados.- Explicó el pelinegro impaciente, intentando quitarse los cinturones de seguridad que oprimían levemente su pecho.

-Shiori, escúchame. Tranquilízate y respira profundo.- Le aconsejó Joe, que había leído un poco sobre cómo tratar a claustrofóbicos.

-¿Cómo quieres que me tranquilice si estoy en un búnker bajo tierra, sin ventanas y con una invasión sobre nuestras cabezas? ¿Y si estamos aquí durante mucho tiempo y se nos acaba el aire?- El elegido sonaba extremadamente desesperado y estaba comenzando a agitarse. Para la mayoría de los presentes era un momento sumamente incómodo, dado que nunca habían tratado o visto a nadie con ataques claustrofóbicos.

Para empeorar un poco la situación, comenzaron a sentir la batalla que se llevaba acabo en ese momento. Temblores, gritos y sonidos de explosiones se hicieron presentes, asustando bastante a los jóvenes que, pese a estar en un lugar aparentemente seguro, no podían evitar sentirse aterrados y con malos presentimientos.

Estuvieron así durante casi media hora. Una media hora llena de incertidumbre y miedo. Los temblores se volvieron una constante. Nunca habían estado en un bombardeo, pero supusieron que no era muy distinto a lo que estaban viviendo. Oían bastante seguido algunos gritos de dolor, que parecían pertenecer a los digimons de la escolta. Joe logró calmar un poco a Shiori, pero el nuevo elegido seguía en un estado de nervios.

De repente, una voz volvió a hacerse presente en el búnker.

-Muchachos, Plan B. Manténganse sujetos a sus cinturones. Van a moverse un poco, pero no se alarmen, todo está controlado.- Dijo.

-¿De quién era esa voz?- Preguntó extrañado Rouga. Era una voz que nunca había escuchado, pero que le resultaba ligeramente familiar. -¿Es Dinohumon?-

-No.- Respondió Taichi con una sonrisa producto de la felicidad de volver a oir una voz que no creería volvería a oír. –Es Greymon.-

-¿Greymon? ¿La etapa Mega de Agumon?-

-No, ese es WarGreymon. Greymon es su etapa adulta.-

-¿Pero WarGreymon no era la etapa Ultra del digimon de Yamato?-

-No, Rouga, no. Ese es WereGarurumon.- Respondió Taichi un poco impaciente. Sabía que Rouga y Shiori tardarían un tiempo en aprenderse todos los nombres, pero no era el momento para darle una clase.

-WereGarurumon, WarGreymon, MetalGreymon, MetalGarurumon, ¿no podían elegir nombres más fáciles?-

La queja del castaño se vio interrumpida por el movimiento del búnker. Sintieron claramente cómo ascendían por la tierra. Las ventanas se abrieron al tiempo que lo hacía una compuerta que los elegidos, con los nervios, no habían notado.

-¡Salgan del búnker!- Gritó un Commandramon. Los elegidos, con Shiori a la cabeza, se apresuraron en salir.

El escenario que les esperaba era el mismísimo pandemonio. El cielo cubierto por una gruesa capa de nubes, de la misma forma que lo habían visto en Odaiba. Pronto descubrieron lo que se sentía estar en la guerra. Ruidos de explosiones, demasiado movimiento… Los Elegidos estaban desorientados. Apenas fueron conscientes de los digimons con apariencia de pequeños osos que los movilizaron.


Lo que sí sintieron, fueron las pisadas de un gran Digimon, que casi hacían temblar el suelo. En cuanto se posicionó junto a ellos, su gran rugido, similar al del Tiranosaurio Rex de Jurassic Park, actuó como una especie de llamado. Rouga casi se cae al ver al gran dinosaurio anaranjado que se encontraba junto a ellos.


-¡Greymon!- Gritó Taichi, emocionado.

-No hay tiempo.- Respondió el gran digimon. –Los oscuros nos rodearon, debemos escapar. Taichi, Hikari, suban por mi cola y acomódense en mi espalda. Rouga y Shiori, vayan con los Sargentos. El resto, cada quién súbase a su Digimon. ¡Rápido!-

La orden de Greymon fue muy clara. Tenían que irse de allí. Greymon acercó su cola a Taichi e Hikari, quienes rápidamente escalaron hasta la base del cuello de Greymon. Sin embargo, mientras se estaba afirmando en el cuello del Comandante, Hikari comenzó a gritar. Llevó sus manos a su cabeza, y casi se desmaya por el dolor que sentía. Un dolor que no parecía ser físico.

-¡Hikari! ¿Qué sucede?- Preguntó Taichi, completamente asustado. Sintió una brisa que llegaba desde se derecha. Volteó y vio a un recién llegado ExVeemon.

-La Elegida de la Luz es susceptible a la influencia de la oscuridad. Necesitamos la ayuda de un Digimon ángel, o algún artefacto sagrado.- Informó el Digimon azul.

-¿Sagrado?- Preguntó Greymon. Acercó su boca a un comunicador que poseía en uno de sus brazos. –Gatomon, Hikari necesita tu ayuda. Está conmigo, cerca del búnker.-

Algunos metros a la derecha, varias decenas de oscuros estaban siendo derribados, destruidos o lanzados por los aires. El rastro de oscuros voladores fue rápidamente acercándose hacia la posición de Greymon, hasta que finalmente y con un gran salto, Gatomon se presentó ante ellos.

-¿Qué le sucede a Hikari?- Preguntó, preocupada.

-Parece que estar cerca de los oscuros afecta a Hikari por su emblema. ExVeemon dice que necesita la ayuda de algún artefacto sagrado.- Explicó Greymon, mientras veía como ExVeemon captaba la atención de los oscuros cercanos, para que ellos pudieran ayudar a Hikari con cierto rango de tranquilidad.

Gatomon pareció entender algo que Taichi no, dado que asintió y rápidamente se acercó a Hikari. Juntó sus manos como si estuviera rezando y cerró sus ojos. Se concentró durante algunos segundos y luego abrió sus ojos, los cuales comenzaron a brillar junto con una especie de anillo que estaba en su cola. Acercó el brillante anillo a Hikari.

Hubo un gran destello y el cuerpo de la Elegida de la Luz se iluminó durante unos instantes, encerrada en una especie de burbuja creada por el poder del anillo. Unos segundos más tarde, todo volvió a la normalidad.

La elegida abrió los ojos lentamente, sintiéndose mucho mejor.

-Gatomon… ¿Qué hiciste?-

-Utilicé el poder del Anillo Sagrado para contrarrestar la oscuridad de estos alrededores. No sé cuánto tiempo pueda durar, pero por ahora servirá.- Le aseguró Gatomon a su tamer, quien le agradeció con breve pero intenso abrazo. –Debo volver al campo de batalla. En la Fortaleza del Oeste tendremos más tiempo para hablar.- Y con un gran salto se despidió. Haciendo gala de su incomparable agilidad, logró rápidamente llegar a las filas enemigas y comenzó a causar estragos nuevamente.
.
-Sujétense.- Avisó el Digimon compañero del joven Yagami, antes de lanzarse a la carga hacia los oscuros. Taichi no pudo sino admirar la fiereza con la que Greymon arremetió contra sus enemigos. Con un salto aplastó a varios de esos demoníacos entes. Sus brazos, sus piernas e incluso su cola rápidamente se encargaron de eliminar a la mayoría de los que lo rodeaba. Las bolas de fuego, que en un principio asustaron enormemente a Taichi e Hikari, eran evitadas con suma maestría o, en su defecto, rechazadas con la cola.

Segundos luego de la partida de Greymon, el resto de los Comandantes y los dos Sargentos se reunieron junto a los Elegidos. Los primeros en llegar fueron Garurumon y Kabuterimon. El Digimon de Koushiro aterrizó fuertemente frente a los elegidos, posicionándose entre ellos y un gran contingente de oscuros que se acercaba.

Electroshock!-

El poderoso ataque del Digimon se deshizo de los enemigos que tenía directamente frente a él.

-¡Koushiro, vámonos!- Exclamó, tomando a su tamer con una de sus manos y colocándolo entre sus alas traseras. Inmediatamente después, comenzó a volar.

-¡Yamato, Takeru! ¡Súbanse!- Gritó Garurumon, agachándose lo suficiente como para que los dos hermanos se subieran en su lomo. Así lo hicieron, y Garurumon también se lanzó contra los oscuros.

-Garurumon, ¿qué son estas cosas?- Preguntó Yamato, haciendo clara referencia a las ametralladoras que Garurumon poseía pegadas en unas hombreras metálicas que parecían adheridas a su cuerpo.

-¿Te gustan?- Preguntó con una sonrisa, mientras sus garras y las balas aniquilaban a los oscuros cercanos. –Ametralladoras minigun M134, automática, con rastreador electromagnético, seis cañones independientes y potencia de fuego de ciento treinta y siete balas por minuto.-

-Vaya.- Dijo Takeru, sumamente impresionado.

-No tienen idea de lo mucho que nos costó lograr sumar estas preciosas a la digievolución. Por suerte, los científicos encontraron una forma.- Respondió el Digimon lobo.

Sobre sus cabezas pasó a toda velocidad Birdramon, con Sora en una de sus patas. Vieron el ataque especial de Ikkakumon eliminar a varios enemigos y los gritos de aliento de Joe que lo acompañaban.

-Garurumon, ¿por qué abandonamos el búnker?- Preguntó Takeru.

-Porque lo necesitamos para luchar.-

-¿Para luchar?-

-Así es. Ese búnker es el último invento de nuestros científicos. Enviamos la señal a la Fortaleza. No tardarán en activarlo.-

Los hermanos se miraron, sin terminar de comprender cómo un búnker podría luchar. ¿Estaría lleno de explosivos? Por suerte, en ese momento el búnker se activó. El campo de batalla se congeló. Las dos facciones se voltearon al oír el estruendoso ruido del búnker. Totalmente asombrados, lograron ver cómo la estructura comenzó a elevarse lentamente del suelo. Los laterales del mismo se separaron del resto de la base y se acoplaron en la tierra, a modo de sostén. El techo del búnker se abrió como una tapa de un cesto de basura, y una especie de antena comenzó a ascender.

Segundos después, lo que parecía ser una gran antena con una esfera del tamaño de una calabaza en la punta se elevaba a unos ocho metros.

-¡Cubran sus ojos!- Advirtió Birdramon desde la altura.

Los Elegidos, Comandantes, Sargentos y soldados de la Resistencia hicieron caso y cerraron sus ojos, desviando la mirada hacia otro lado.

Incluso con la protección de sus párpados, lograron ver el gran destello que emanó de la punta de la antena. Duró apenas un segundo, pero el daño fue suficiente. Los espeluznantes gritos de dolor de los oscuros invadieron el campo de batalla. Nunca antes los elegidos habían oído algo tan aterrador e impactante. Parecía un lamento que inundaba sus corazones de una mezcla entre odio y repugnancia. Un sonido que definitivamente no querrían oír de nuevo.

-¡Ahora, ataquen todos!- Advirtió el Sargento Dinohumon, quien cargaba en su espalda a un asustado Rouga.

-¡Electroshock!-

-¡Arpón Volcán!-

-¡Mega Flama!-

-¡Meteoros Fugaces!-

-¡Aullido Explosivo!-

-¡Ataque de Espinas!-

-¡X-Laser!-


Una gran esfera de electricidad, una lluvia de pequeños explosivos, una gigantesca bola de fuego, una lluvia de proyectiles incendiarios, una llamarada azul, un torrente de espinas y una ‘X’ de energía fueron, junto con los ataques de los Commandramons, los Sargentos, los Bearmons y los Kokuwamons, suficiente como para eliminar por completo a todos los oscuros a doscientos metros a la redonda. Los Elegidos quedaron sumamente impresionados. No habían visto hasta entonces tal despliegue de poder.

Desafortunadamente, más allá de aquel perímetro de destrucción que habían logrado construir, más y más oscuros aparecían.

-Son interminables. ¿Cómo haremos para vencer?- Preguntó Joe.

Los oscuros volvían a cargar contra ellos, acercándose rápidamente. Los doscientos metros que los separaban comenzaban a acortarse.

-Debemos escapar por el hueco.- Dijo Angemon, mientras bajaba desde las alturas y se colocaba frente a los oscuros. Tomó su báculo y comenzó a girarlo sobre su cabeza.

-¿Qué hueco?- Preguntó Koushiro, notando que no había ningún espacio en las filas enemigas. El báculo de Angemon comenzó a girar cada vez más rápido, hasta que se volvió una esfera de energía que se condensó en su puño derecho.

Golpe de Fe!-

El poderoso torrente de energía sagrada que Angemon lanzó fue directo hacia los oscuros. El impacto fue terrible. La columna de luz atravesó sin problema alguno a cada oscuro que tenía por delante, eliminando también (debido a su concentración de energía positiva) a los que se encontraban a varios metros cercanos.

Para cuando el ataque finalizó, había un gran hueco por el que podrían pasar. A lo lejos, lograron ver una muralla. La Fortaleza del Oeste. Pero no sólo eso, sino que, sin proponérselo, había eliminado también a los oscuros centrales, aquellos que dirigían a los demás. Normalmente se encontraban en el centro de sus fuerzas, protegidos en general de los ataques. Eran ellos quienes comandaban a los oscuros, y quienes creaban las tinieblas que cubrían el cielo.

En cuestión de segundos, el Sol comenzó a hacerse visible, dañando severamente a los oscuros. En menos de un minuto, estarían todos muertos.

-Ese hueco.- Respondió Angemon, tomando el báculo sagrado que acababa de rematerializarse frente a él. -¡Avancemos, no hay tiempo que perder!-

Las fuerzas de la Resistencia iniciaron entonces una carrera para llegar a la Fortaleza cuanto antes. Lo último que necesitaban era que algún oscuro volviera a crear esa maldita capa de tinieblas. Avanzaron a toda velocidad hacia aquel punto lejano que cada vez se hacía más y más grande.

Las murallas, los árboles y el castillo se mostraron ante ellos como una salvación. Un punto donde podrían descansar y llevar a cabo la segunda parte de su plan.

Habían llegado a la Fortaleza del Oeste.




Como les dije, el cap quedó un poco forzado. Les prometo que pondré mi mayor esfuerzo en que los demás no sean así. Haré todo lo que pueda para no decepcionarnos. Espero poder actualizar en una semana. ¡Adiós!


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PataGato Fan #1
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Jajajajajaja! Pobre Matt, acabó con pelo estilo Einstein xD

Como siempre no falta la comedia en tu fic amigo ^^

Me gustó mucho lo de Angemon y su respuesta a Izzy: "Ese hueco". Si que sabe como hacer vias de escape nuestro alado amigo XD

Y Tai como siempre siendo Tai, brincando en conclusiones pensando lo peor al ver a TK y Kari durmiendo en la misma cama. Ademas esta viendo como estan de alteradas las cosas en el digimundo y se le ocurre gritar. Ahora que pague esas ventanas rotas XD
 

Art of life
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Otro capítulo puente, pero mas activo que el anterior. La batalla le ha dado mucha emoción y he podido divisarla en mi mente, se te da bien la narración como ya te dije en un comentario antes.
Las partes de comedia muy buenas, como dice LP XDD lo de Matt a lo Einstein y el despliegue de kokuwamons entrando por la ventana XDD a lo Marshall, muy buena esa escena.
Veamos que tiene que deecir Tk en su defensa, cuando Tai hable con el y su hermana

Espero el próximo capítulo, a ver si ya no es puente (relleno) y me haces estar al borde de mi silla.
 

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No puedo culpar a Tai. El ver a su hermanita adolescente en la cama con un chavo es un poco raro, jaja.

En fin, volviendo al punto. Muy bueno, sí, algo forzado, pero está bien. Ahora, te faltaron comas en partes de la narración, leela y te darás cuenta, así lo podrás hacer mejor la próxima vez.

Sabes, me gustaría que profundizaras en los digimon, pues ellos son parte de importante de todo el proceso. Suerte y espero leerte pronto.
 

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Comento para agradecerles a los tres, Lord Patamon, Dark Fallen Angel y Lord Roko. Muchas gracias por compañarme en estos primeros diez capítulos y darme sus opiniones, siempre con respeto y con ánimos de hacerme mejorar. En cuanto a sus comentarios en particular, me alegra que les hayan gustado esos pequeños toques cómicos.


Como sea, obviamente eso no es lo único que tengo para decir. Lamentablemente, voy a retractarme de lo que dije en mis últimas Notas de Autor. Les prometí que intentaría actualizar en una semana, pero hubo un cambio de planes.

Decidí tomarme unas pequeñas vacaciones. Voy a continuar escribiendo, pero no voy a volver a actualizar hasta Enero de 2013. Mi idea es volver a actualizar el 1º de Enero.

Tomé esta decisión en este momento por dos razones:

1º, porque noté que me estoy retrasando mucho en los dos fics que llevo en simultáneo (este y uno de Harry Potter). Así que aprovecharé esos días para ponerme al día con ambos fics y "volver a empezar", sin retrasos.

2º, decidí hacerlo en este momento porque justo está actualizado hasta el capítulo 10. Soy una persona un tanto obsesiva con algunas cosas, y los números redondos me encantan. Prefiero hacer el parate en el cap 10 y no en el 11. Weird, I know.


Así que les pido mil disculpas. Voy a subir un OS Navideño (si es que puedo, dado que lo voy a usar para participar en un concurso navideño del subforo), así que espero, tal vez, poder verlos por allí.

Saludos, y por si las dudas, feliz navidad y feliz año nuevo.


Si alguno se siente con ganas de ayudar a un pobre necesitado, pueden pasarse por el foro de Harry Potter y votar a Magna en los DZ Awards :^^U:
 

ѕyncнrony
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Saludos~

Pues~ como te había mencionado, me pasé por aquí el otro día (aunque sé que tu fic lleva un tiempo aquí, pero no lo leí antes de la caída de DZ, no me suena de nada xDU sorry) y me llamó la atención. Me he leído el prólogo y el cap 1 (que tampoco estaba tan largo como mencionaste, me habías asustado al principio xD lo pasé rápido). Tienes muy buena narrativa y a pesar de que la guerra es un tema bastante denso, pudiste hacerla llevadera y rápida en un capítulo largo (también tengo un fic de guerra y a veces los lectores me dicen que, aunque les gusten los caps largos, a veces pueden ser algo densos). No vi eso aqui (: lo que es un punto a favor pues el lector no se cansa.

Ahora... honestamente todo el primer capítulo se me hizo súper familiar con otro fic de un amigo, Gabriel the Wolf King, de aquí mismo. No te lo tomes mal, no intento crear ningún tipo de conflicto D: solo me pareció raro leer cosas tan similares... este enemigo que de alguna forma busca regresar para vengarse después de una caída de hace miles de años, levantar a sus secuaces, sus secuaces que reúnen la data de otros digimons en algún contenedor. Igual lo llevas a tu propia manera y queda bastante bien. Ambos de alguna manera tuvieron ideas muy parecidas en ciertos puntos, pero cada uno la desarrolla de distinta forma y a cada uno le sale bien de esa forma x3 Tal vez quieras pasarte a su fic y darle un vistazo (¿haciendo publicidad? ._.)

Te curraste mucho la presentación visual del prólogo, con su indice y todo O: te quedó muy bien :neko: Me pareció bastante raro que las armadas tuvieran digimons rookie y como Generales digimons de etapa adulta = =U pero después vi que habías dejado unas preguntas respecto a eso, así que solo me queda seguir leyendo para ver cuál es la explicación del porqué no hay digimons de niveles más altos peleando. También me voy preguntando si Garurumon y Angemon serán los de los elegidos, considerando que hablaban de los emblemas y elegidos como si estuvieran muy enterados al respecto. Solo me queda seguir leyendo y averiguarlo x3

Buen trabajo. Regresaré en poco para dejarte más reviews. Suerte y sigue así (:
 

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Bueno, jaja lo prometido es deuda, aunque no he tenido tanto tiempo como me gustaría, hasta ahora llevo el prologo y los capitulos 1 y 2, por lo que te dejo los reviews de estos momentáneamente, luego te dejare el resto.

No se si tenga alguna relación jaja pero el prologo me recordó mucho a algo que te mencione una vez por chat. Esta presencia confinada y poderosa que quiere volver es interesante, pero mas interesante el que su digihuevo este al cuidado del centarumon de adventure(si es que entendí bien) y por lo visto ya se ha puesto manos a la obra. Veo que has.. “improved” joder jaja vacio verbal xD tu habilidad para escribir sucesos mas dramaticos y freneticos. Todo se leyó muy solemne y preciso en el prologo, te deja preguntándote de que va todo este nuevo ataque al digimundo.

El primer capitulo si fue largo, pero no tedioso, porque también fue interesante y rápido en las acciones, lo único que si note es que en ciertas partes se hace algo confusa la lectura, falta quizás algo de pausa para no perderse. Me gusta como vas estructurando las facciones, al parecer ya no es una guerra entre digimons, sino de digimons contra algo externo que los quiere aniquilar xD me recuerda un poco a la Guerra de los Mundos de Wells. No se porque no hay digimons fuertes, supongo que la guerra debe llevar bastante tiempo y estos han venido muriendo al ser la primera línea de defensa, y ahora en medio de los despojos solo quedan los débiles para cuidar su civilización xD es como en toda guerra que se alarga demasiado, los soldados mueren primero, luego queda la milicia, los viejos, las mujeres y los niños... también me gusto que haya lógica en las tácticas, y que se vea que has investigado para escribir acerca de algo ciertamente complejo como es la guerra. Detalles argumentales los dejo para despues, a ver si voy entrando mejor en la trama.

El segundo fue completamente diferente =P fue bastante gracioso y ocurrente. Me costo un poco asimilar a un Tai y Matt tan apabullantemente populares jaja pero fue un capitulo que me hizo reir como hace tiempo no me reia con un fic. Una buena introducción para los personajes, ajenos a todo lo que pasa en el digimundo. Tambien se vio claramente cuales son las posturas personales de cada uno, y el hecho de que en general siguen manteniendo sus gustos y personalidades(tal ves exagero, solo paso un anio desde la cuarta ova xD). Veo evolución en tu forma de redactar, sobretodo concerniente a no sobrecargar los párrafos de ideas, y mantener las secuencias, asi que felicidades ^^

Pronto seguire leyendo.
 

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Bueno, respondo estos dos últimos comentarios.

[MENTION=9963]Lady Beelze[/MENTION], primero gracias por esas críticas. Y me dejaste un tanto desconcertado con eso de otro fic con ideas similares. Nunca he leído el fic de Gabriel the Wolf King. Quisiera aprovechar y dejar en claro que todo esto es un proyecto desde hace tres años que estoy re-escribiendo. El prólogo sí lo escribí en especial para este fic, pero aquellos que hayan leído el anterior fic recordarán seguramente que los "oscuros", "la Resistencia" y los "comandantes" ya habían aparecido.

Sé que no me acusaste de plagio ni nada, pero quiero aclarar para que no haya malentendidos D: Y el bajo nivel de los digimons se explica en el cap 9 creo >.<U Por cierto, sí, Garurumon y Angemon son los de Adventure. Adventure 01/02 son las únicas series de Digimon que he visto y me gustaron (cosa personal). Mis fics siempre se sitúan en ese universo. Sorry si no te gusta :_

Gracias por tu review.



[MENTION=434433]Belerofonte[/MENTION], si mi inglés no me falla, "improved" en español sería "mejorado" xD No recuerdo exactamente a qué conversación de chat haces referencia o.o Pero puede ser que hayas dicho algo y el inconsciente me lo haya plasmado en el fic. Te pido disculpas si fue así xd

Como le dije a Lady Beelze, lo del nivel de digimons se explica más adelante pero tiene bastante que ver con lo que dices del desgaste y eso. Las tácticas reales de guerra y eso se verán a partir del próximo episodio (si me entra en un capítulo).

Y eso de no sobrecargar los párrafos es algo que intento introducir. Me gustan descripciones sencillas, que dejen una parte a la imaginación del lector. No tengo la capacidad de descripción suficiente como para poner párrafos muy descriptivos sin que se vuelva todo lento y tedioso. Te envidio en eso xd




Agradezco a ambos por pasarse, y como les he comentado, intentaré leerme sus fics y dejarles mi review en la brevedad. ¡Saludos!
 

ѕyncнrony
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Aw no D: claro que no quería decir eso DX lamento si se ha entendido de ese modo [MENTION=406691]Magna[/MENTION]. Solo puntualizaba los parecidos y que, si ambos fics tenían estas similitudes "base" tal vez se aparecerían algunas otras más adelante ^^U
 

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Quiero agradecer a [MENTION=96869]Lord Patamon[/MENTION], [MENTION=313660]Dark Fallen Angel[/MENTION], [MENTION=265114]Lord Roko[/MENTION], [MENTION=434433]Belerofonte[/MENTION] y [MENTION=9963]Lady Beelze[/MENTION] por haberse tomado el trabajo de leer aunque sea un poco este intento de historia.

Muy bien, inicia el 2013 y como había dicho, actualizo mi fic. Estas cortas vacaciones me vinieron bastante bien.

Si tuviese que dividir la historia en "introducción", "conflicto" y "desenlace", éste es el último capítulo de la parte de "introducción" y comienza entonces el conflicto, mi parte favorita de la historia. Tengo comenzado el capítulo 12 y no veo la hora de terminarlo y publicarlo. Pero antes del 12 tengo que publicar el 11. Así que sin ánimos de retrasarlos aún más, les dejo aquí el cap:



Las paredes cubiertas de musgo y vegetación reflejaban el tiempo que el lugar había estado inhabitado. Cubierto de animales y plantas, la luz que se filtraba entre las grietas y los ausentes bloques de roca no era suficiente para iluminar las galerías del edificio, antaño centro de culto a una deidad. El silencio sepulcral de la tumba se vio roto con la llegada de los intrusos. Tres digimons que entraron derribando la ancestral puerta de roca. Se movieron en silencio por el laberinto de pasillos, recurriendo a su memoria para encontrar el camino correcto hacia donde querían llegar.

No tardaron en llegar a una enorme puerta circular. Toda su circunferencia se encontraba cubierta de extraños símbolos, restos de un antiguo idioma que se creía perdido. En el centro mismo de la puerta, estaba tallada una figura humanoide y bestial a la vez. Quien no conociera el significado de los símbolos podría, en base a esa figura y otras más pequeñas a su lado, suponer que aquella puerta tenía algo relacionado con un ser extremadamente poderoso. Un ser por el cual alguien se había tomado el trabajo de construir un templo entero.

Una de las tres figuras que había profanado el templo se acercó a la puerta. Colocó su mano izquierda sobre la figura del centro y susurró algo incomprensible. De repente, los ojos de la figura brillaron, los símbolos se movieron, y la puerta circular se había desvanecido, dando paso libre a una habitación cuyo interior estaba oculto por una extraña neblina. El Digimon hizo un gesto a sus camaradas para que lo esperaran fuera. Respirando hondo, tal vez por última vez, entró en la habitación.

Tan pronto como lo hubo hecho, la puerta se materializó nuevamente. El digimon se encontró repentinamente flotando. No había ningún suelo en donde sostenerse, ni parecía hacer falta. La puerta cerrada lo dejó suspendido en medio del espacio, en medio de la nada.

La nada. Algo tan abstracto, real. ¿Cómo definir la nada? Pues ese lugar era la definición de la mismísima nada. Sin fronteras, sin horizontes. Un gran espacio lleno de nada. Lo único que lo mantenía cuerdo y que mostraba que incluso en la nada puede haber algo, era un extraño torbellino violáceo que giraba sobre un eje. El digimon se encontraba en alguna parte lejana del centro y veía pasar los restos de polvo estelar a su lado. Comenzaba a intimidarse, pero sabía que no se encontraba allí en vano. Debía reunirse con su Señor. Permaneció en su lugar esperando pacientemente. Una hora, dos horas. Tres horas. Un día. Despojado de sus necesidades básicas hacía tanto tiempo, permanecer quieto sin realizar acción alguna no era un gran problema para él.

El tiempo es relativo. Y lo que al digimon le pareció una aburrida y larga espera, a su amo le pareció un instante. El polvo estelar se expandió en cierto punto delante del digimon, cediéndole su lugar a algo que no se encontraba allí realmente, pero lograba manifestarse de todas formas. El digimon, sabiendo que su amo se encontraba allí, se inclinó.

—Mi señor. He acudido a su llamado. ¿Cuáles son mis instrucciones?

Su voz no dio pista alguna de miedo. Sólo un profundo respeto y devoción. Una voz que parecía provenir de todos los rincones del espacio en el que se encontraba le habló. Una voz extremadamente grave, autoritaria y poderosa. Esa clase de voces a las que uno obedece sin cuestionar, presa de un temor irracional que inunda su ser.

—Infórmame.

—Enviamos un pequeño batallón a interceptarlos tal y como usted lo ordenó, mi señor. Los Elegidos vencieron y escaparon sin muchas preocupaciones, tal y como usted lo predijo.

— ¿Tuvo éxito el plan? —el digimon iba a responder, pero su amo continuó hablando tan pronto hubo terminado la pregunta; sacó sus propias conclusiones y se dio cuenta de que obviamente el plan había tenido éxito… después de todo, era su plan—. ¿Ha entregado el agente algún informe de utilidad?

—Sí, mi señor. Tenemos acceso a la rutina de los Elegidos, sabemos sus gustos, sus miedos, sus debilidades. Nos entregará próximamente un…

—He de saber hasta qué punto son una amenaza para nuestros planes —interrumpió la deidad.

— Nuestro agente nos confirmó que desde que entregaron sus emblemas para restaurar la barrera entre los mundos no pueden acceder al segundo nivel de evolución. No son rivales dignos para usted, mi señor. Si es su deseo, puedo encargarme personalmente de eliminarlos a ellos y a la patética Resistencia en cuestión de horas.

—No subestimes a los Elegidos —bramó la voz; no sonaba enfadada (después de todo, un ser como él no podía enfadarse a causa de un mortal) mas hizo temblar al poderoso digimon—. Mis hermanos confiaron el destino del mundo a esos humanos. No serán fáciles de derrotar.

— ¿Cuáles son sus órdenes, mi señor? —se atrevió a preguntar, saliendo poco a poco de su burbuja de terror.

—Dejen a los Elegidos dar el primer movimiento y déjenlos vencer. Que se confíen. Ese será su último error. Entonces recuperarán el huevo y destruirán a la Resistencia.

— ¿Y los Elegidos? ¿Los destruiremos también llegado el momento?

Hubo un silencio que intimidó al digimon.

—Llegado el momento daré mi veredicto al respecto.

La presencia se desvaneció tan misteriosamente como había llegado al tiempo que una luz entraba en contacto con la espalda del digimon.

La puerta circular volvía a estar abierta para que abandonara esa dimensión y volviera al Digimundo.

--------------------------------------------------​

La estocada de Taichi falló por muy poco. Tuvo que apresurarse para corregir su error volteándose y bajando sus brazos para detener el contraataque. Yamato apareció por detrás y, aprovechando la distracción que su amigo había generado, intentó conectar su espada de chrome digizoid con el miembro desprotegido de su oponente. No contó sin embargo con la gran agilidad y capacidad defensiva de Dinohumon, que evitó con suma maestría el golpe de Yamato. Haciendo uso de su fuerza, tiró al rubio al suelo, varios metros lejos del círculo de batalla. Estaba eliminado.

Taichi se liberó y embistió nuevamente. Las armas chocaron, produciendo chispas que hicieron que el castaño retrocediera instintivamente. Aprovechó el paso atrás para dar un giro y asestó un golpe semicircular que falló en su intento de tocar la piel de su maestro. El potente impulso que había tomado hizo que perdiera el equilibrio un instante y sintió el frío acero acariciar su cuello.

—Está muerto —indicó Dinohumon, dando por terminada la sesión de entrenamiento—. Sigue sin controlar su energía. Y usted, Elegido —dijo, mirando ahora a Yamato—, continúa subestimando a su oponente.

—Bueno, pero ¿verdad que mejoramos en estos meses? Cuando empezamos apenas podíamos sostener las espadas de entrenamiento y ahora luchamos con armas de Chrome Digizoid —comentó Taichi.

—Así es —reconoció Dinohumon—, han progresado más de lo que esperaba. Pronto estarán listos para luchar junto a la Resistencia.

Taichi y Yamato chocaron sus manos en el aire. Eran lo que desde hacía tanto tiempo estaban deseando oír: que pronto estarían preparados para luchar en el campo de batalla. Unos meses antes, cuando habían llegado finalmente a la Fortaleza del Oeste, habían comenzado su entrenamiento. Sus Digimons les habían informado que esta vez la protección de los Elegidos no estaba asegurada y que no podían confiar únicamente en sus compañeros digitales para protegerse. Debían aprender a defenderse por sí solos, volverse parte del ejército de la Resistencia.

Decidieron dividirse sus especialidades. Taichi se había anotado inmediatamente a las clases de lucha cuerpo a cuerpo y había obligado a Yamato a inscribirse también. El rubio no tuvo otra opción que aceptar entrenarse en el uso de armas cuerpo a cuerpo, y aunque al principio lo lamentó, poco a poco comenzaba a sentirse cada vez más cómodo con la espada. Taichi, por su parte, estaba un poco decepcionado. Había imaginado que estaría todo el día luchando y aprendiendo nuevos movimientos, y que en muy poco tiempo sería un espadachín con todas las letras. Sin embargo, las primeras semanas habían sido posiciones básicas, ejercicios de respiración y trabajo físico. Hacía sólo dos meses habían pasado a entrenar luchando. Y no lo hacían entre ellos, sino contra Dinohumon, los dos al mismo tiempo. El Sargento era un experto en el cuerpo a cuerpo y convertía cada entrenamiento en una desesperante lucha por intentar al menos tocarlo.

En la sala de tiro de la Fortaleza, Takeru y Rouga se entrenaban en el uso de francotiradores de energía con seguimiento electromagnético y fusiles de precisión respectivamente. Siendo los dos hombres más jóvenes del grupo, había sido decisión unánime que se entrenaran en armas a distancia. Rouga, fanático de los juegos de disparo e hijo de un aficionado a la caza deportiva, se decidió rápidamente por fusiles ultra-precisos. Nada mejor que mantener apretado el gatillo matando a todo lo que se cruzara en su camino. Aunque, como pronto descubrió, era más que tomar el arma y jalar el gatillo. Tardó una semana en poder acertar a un blanco ubicado a cinco metros. Ahora, cuatro meses después, disparaba orgulloso a objetivos a ciento veinte metros.

Takeru, por su parte, prefirió mantenerse alejado de la batalla. No era cobarde, pero estar en el centro del campo de batalla no era una idea que encontrara particularmente atractiva. Por ello decidió entrenarse en volverse un francotirador. Utilizaba un rifle de iones electromagnéticamente teledirigidos que podían matar a un oscuro desde una distancia de setecientos metros. El último juguete de la Resistencia, decían sus maestros. Se sentía cómodo estando alejado de la batalla, teniendo el mejor panorama de todos y pudiendo cubrir desde lejos a los soldados de la resistencia.

Joe había decidido que prefería formar parte del grupo médico de la Resistencia. Mimi no podría haber estado más encantada de unírsele. Ensuciar sus zapatos estando en medio de la guerra estaba en el tercer puesto de su lista de cosas que no tenía pensado realizar nunca. Había convencido a Sora de que también se enlistara con ella para formar parte del cuerpo médico. Y la última integrante del grupo era Hikari, obligada por su hermano.

— ¡Pero Taichi, yo quiero luchar!

—Ni lo sueñes. No pondrás un pie en el campo de batalla mientras yo continúe siendo tu hermano mayor. Fin de la discusión. Punto final. Se cierra el telón de este acto —había sentenciado Taichi ante el reclamo de su hermana.

Por último pero no menos importante se encontraban Koushiro y Shiori. Shiori había sido campeón regional de ajedrez y, en el equipo de fútbol de la Escuela Secundaria de Odaiba era el mediocampista central de corte y distribución. Su trabajo allí era organizar todos los movimientos de su equipo, iniciar los ataques, ser el primero en intentar recuperar el balón y mantener el orden. Era el capitán dentro del campo de juego, por más que Taichi se hubiera ganado la cinta en base a sus goles. Era un estratega nato y sabía que debía sacar provecho de ello. No dudó en consultar con los Comandantes y tener autorización de volverse parte del Centro de Control de Operaciones. Había aprendido muchísimo en poco tiempo y había vencido a la súper-computadora de la Fortaleza en un juego de Warhammer. Si eso no demostraba su buena estrategia, nada lo haría.

Koushiro, por su parte, se instaló en los Laboratorios de Investigación y Armamento. Sus conocimientos informáticos se complementaron perfectamente con los de los científicos. Al principio fue raro trabajar junto a Andromons y Datamons que sabían muchísimo más que él. Pero en cuanto logró identificar los fundamentos básicos del código fuente del Digimundo, los avances aparecieron. Había aprendido que los datos se unían entre sí con unos enlaces energéticos similares a los de los átomos de la Tierra. Descubrió también un largo y dificultoso proceso mediante el cual podía cambiar la estructura de los átomos, modificando sus propiedades y creando nuevos materiales.

Se solicita la presencia de los Elegidos en el Laboratorio de Investigación y Armamento Número Seis. Y se necesita limpieza en el pasillo 378 del tercer piso —anunció una voz a toda la Fortaleza del Oeste.

Los Elegidos dejaron todo lo que se encontraban haciendo y acudieron al llamado. Se reunieron todos en la puerta de un ascensor. Vieron pasar junto a ellos un Gekomon que llevaba unos trapeadores y un balde de agua. Subieron al ascensor e iniciaron el descenso hacia los laboratorios, en la parte más baja de la Fortaleza. La del Oeste era la Fortaleza más grande y fortificada de todas. Centenares de habitaciones, patios, sitios de entrenamiento y hangares. No tardaron en llegar a su destino, sin embargo. Una puerta mecánica se abrió automáticamente cuando los Elegidos, con Taichi por delante, entraron.

—Genial, ya están aquí —los recibió Koushiro con una enorme sonrisa.

— ¿Qué sucede, cerebritos?

—Acabo de terminar algo que estoy seguro les encantará —les informó, ignorando el apodo que el castaño había utilizado para referirse a él.

Los condujo hacia una mesa extremadamente larga que se encontraba frente a unas computadoras que tenían unas pantallas holográficas del tamaño de las paredes. Dos Datamons y un Andromon se encontraban trabajando en las computadoras. Ni siquiera voltearon cuando los Elegidos se detuvieron a unos metros suyos. Koushiro se acercó a la mesa y tocó con su mano un botón holográfico que apareció de repente. Un compartimiento se abrió en el centro de la mesa, dejando a la vista varios cubos brillantes. Eran del tamaño de una pelota de tenis; una pelota de tenis cúbica.

—Esto, amigos míos, es lo último en tecnología.

—Vaya… Unos cubos… —dijo Shiori, no tan impresionado—. ¿Qué hacen?

—Intentaré explicarlo para que puedan comprenderlo sencillamente —dijo Koushiro; nadie se ofendió, dado que eran conscientes de sus limitaciones intelectuales comparados con el pelirrojo—. Imaginen esto. Tienen algo que desean compartir con los demás. ¿Qué deciden hacer? Subirlo a algún servidor de descarga de Internet. Están por subir su programa. Pero es demasiado pesado, ocupa mucho espacio en el disco como para subirlo tal y como ustedes lo tienen a un gestor de descargas. ¿Qué hacen?

— ¿Lo envío por correo? —preguntó Taichi.

—Hay que comprimirlo —respondió Rouga, más acostumbrado a descargar archivos de Internet que el Elegido del Valor.

—Exactamente —apremió Koushiro con una sonrisa—. ¿Y qué ganan comprimiendo un archivo?

—Pues, espacio, principalmente.

— ¡Exacto, Takeru! ¡Espacio! El espacio es importante. Dime Takeru, ¿no envidias a Taichi y Yamato, que solo llevan unas espadas ultra ligeras, mientras tú tienes que cargar con un fusil extremadamente pesado y poco portátil?

— ¿Sinceramente? No.

—Bueno, imagina que sí te molesta —respondió el pelirrojo.

Se volteó y tomó uno de los cubos. Se lo dio al rubio y le dijo que corriera hacia el otro lado de la habitación. Tras renegar un poco, Takeru corrió ida y vuelta por la habitación con el cubo en la mano.

—Muy bien. Dime, ¿te pareció pesado?

— ¿Me hiciste correr para preguntarme si me pareció pesado? ¡Podría habértelo dicho tras unos segundos sosteniéndolo!

—Vamos, fueron veinte metros. Como sea —continuó como si Takeru nunca se hubiera quejado—, ¿saben lo que es ese cubo?

—Koushiro, sé que estás muy emocionado, pero estás complicando mucho las cosas. Ve al grano, ¿qué es ese cubo y cómo nos va a ayudar?

Todos agradecieron mentalmente las palabras de Shiori. El pelirrojo suspiró. Lo oyeron decir algo así como “Impacientes…” antes de que tomara el cubo de Takeru y lo oprimiera en uno de sus costados. Una luz iluminó el artefacto. Una luz similar a la de la Digievolución. La brillante silueta comenzó a aumentar su tamaño hasta que se volvió de casi un metro de largo. Cuando dejó de brillar, Koushiro sostenía el mismo modelo de rifle que Takeru usaba en sus entrenamientos como francotirador. Todos quedaron completamente maravillados.

—Los cubos —explicó Koushiro— son datos comprimidos. Armas, municiones, pertrechos, provisiones… Todo lo que la Resistencia necesite transportar a largas distancias puede ser comprimido. Ocupa menos espacio, pesa hasta doscientas veces menos y no son tan complicados de crear.

—Koushiro, eres el jodido amo de la ciencia —declaró Yamato. El Elegido del Conocimiento sonrió.

—Y no es todo lo que tengo para mostrarles.

Caminó hacia un armario lleno de equipamientos científicos. Tomó un traje aparentemente idéntico al que llevaba puesto. Era el mismo diseño que el traje que les habían dado al llegar a la Fortaleza del Sur.

—Parece igual al que llevo puesto, pero éste es mucho más resistente a los cambios de temperatura y a los impactos. Y se complementa muy bien con lo que tengo aquí.

Se acercó de nuevo a la mesa y extrajo de un nuevo compartimiento (que no se encontraba allí antes) un par de botas, un brazalete y unos anteojos con los lentes de color violeta (como los detalles y el número de su traje). Se los colocó sobre su ropa.

—Muy bien. Estos lentes funcionan como pantallas para que podamos transmitir información en tiempo real a sus ojos. Tienen radares electromagnéticos que identifican a los oscuros, puede grabar videos y tomar fotografías con este pequeño botón. Indispensable para misiones de reconocimiento y batallas.

>>Éste brazalete tiene controles táctiles para comunicarnos y se puede asignar funciones específicas para cada uno de los botones. Por ejemplo.

Con su dedo índice de la mano derecha oprimió un botón táctil del brazalete y la computadora detrás de él mostró una filmación de Taichi cantando en su habitación frente a su espejo. Todos estallaron en risas.

— ¡Ya, ya, ni que ustedes cantaran bien! —se defendió el castaño, bastante fastidiado por haber sido capturado en video en una situación tan vergonzosa.

—Yo sí —replicó Yamato, aún riéndose.

—Éste espacio en el brazalete es para que los que conservamos el viejo modelo de Digivice podamos incorporarlo allí —a modo de demostración, colocó su Digivice en la hendidura correspondiente—. Me pareció una molestia tener que llevar el Digivice sujeto en lugares incómodos, así que diseñé esto.

— ¿Y para qué son las botas? —preguntó Joe.

—Las botas son en realidad un prototipo. Aún no está terminado, pero les voy a mostrar lo que en unas semanas estará listo. Uno de los botones del brazalete está asociado a las botas.

Oprimió un nuevo botón, y las botas comenzaron a hacer un sonido similar al de las computadoras cuando se encienden. Tras unos momentos, una pequeña llama salió de la planta de las botas, elevando a Koushiro casi medio metro en el aire.

—Rayos, Koushiro. Eres sorprendente —lo alabó Rouga, sin poder creer que su amigo estuviese suspendido en el aire como Iron Man. El pelirrojo comenzó a tener dificultades controlándose, hasta que finalmente cayó de cara al suelo.

—Como dije, prototipos. Pero cuando estén listas, los soldados podrán evitar los obstáculos naturales y avanzar rápidamente por el campo de batalla. Los oscuros están en problemas —dijo con una sonrisa.

La puerta del Laboratorio se abrió. Veemon, Agumon y Gabumon entraron con paso firme y decidido. Se reunieron con los Elegidos.

—Muchachos, nos reuniremos en el Centro de Operaciones en cinco minutos. Terminen sus asuntos y repórtense —informó Agumon, y sin más se volteó y volvió sobre sus pasos hacia la puerta.

—Agumon, tenemos que hablar —lo llamó Taichi. El reptiliano se volteó y clavó su ojo bueno en su tamer.

—Tendremos tiempo para hablar en el Centro de Operaciones.

Se alejó sin voltearse de nuevo, hiriendo seriamente los sentimientos de Taichi. Sora se acercó a él y colocó una mano en su hombro. Sabía que Taichi estaba sufriendo últimamente con la antipatía de su mejor amigo.

—Taichi, he hablado con Agumon. No intento excusarlo, pero debes entender que ha pasado por muchas cosas. Muchas pérdidas. A todos nos afecta esta guerra, pero él se considera a sí mismo como responsable de cada muerte —explicó un afligido Gabumon. Taichi intentó articular alguna palabra pero un nudo en su garganta se lo impidió.

—Vayamos al Centro de Operaciones entonces.

--------------------------------------------------​

— ¡Gatomon!

— ¡Palmon!

Hikari y Mimi corrieron a abrazar a sus Digimons. Desde el día en el que habían llegado a la Fortaleza del Oeste, sólo Taichi y Yamato habían podido pasar tiempo con sus digimons. El resto de los Elegidos tuvo que aceptar que los Comandantes debían volver a sus respectivas Fortalezas a ayudar a mantener a raya a los oscuros. Fue una difícil pero necesaria despedida. Y al entrar al Centro de Operaciones se habían llevado una muy grata sorpresa.

— ¿Qué hacen aquí? ¿Por qué no nos avisaron que vendrían? —preguntó Hikari, rebosante de alegría por estar de nuevo con su amiga.

—No es seguro dar avisos de nuestros movimientos, Hikari —advirtió Gatomon.

—Es cierto. Por eso sólo Agumon y Gabumon sabían que vendríamos. Y vinimos por algo muy importante.

—Y de eso debemos hablar —agregó Veemon. Todos tomaron asiento en la gigantesca mesa circular. Los diez Elegidos, los cuatro Comandantes y el Guardián del DigiEgg del Valor.

— ¿Recuerdan qué fue lo que Veemon colocó como prioridad el día que llegamos al Digimundo? —preguntó Agumon.

—Encontrar nuestros Digimons. El de Rouga y el mío —respondió Shiori.

—Exactamente. Veemon nos dijo que los Digimons estaban sincronizados con ustedes y que habrían nacido el mismo día en el que ustedes se volvieron Elegidos —comenzó a explicar Agumon.

—Imagínense nuestra sorpresa cuando nos dimos cuenta de que ese mismo día dos Digimons habían nacido. Los dos últimos DigiHuevos del mundo. Los únicos que se salvaron de la destrucción de la Ciudad del Inicio —completó Gabumon.

Taichi notó un leve estremecimiento por parte de Agumon cuando se mencionó la caída de la Ciudad del Inicio. Gabumon le había contado mientras subían por el ascensor hacia el Centro de Operaciones que ese era el episodio más doloroso, el golpe más duro que Agumon había sufrido y del cual aún no se había recuperado.

— ¿Quieren decir que encontraron a nuestros Digimons? —preguntó un muy ilusionado Rouga. Hacía meses que quería conocer a su compañero Digimon, pero no se sentía con la confianza suficiente para preguntar si sabían algo.

—Sí. Hemos esperado este tiempo a que alcancen la etapa de novatos y puedan ser unos dignos compañeros. Shiori, Rouga, les presento a sus Digimons —dijo Palmon, mientras se acercaba a una puerta y la abría.

Dos pequeños digimons entraron entonces al Centro de Operaciones. Todos los Elegidos los observaron. Uno era del tamaño de Gabumon, pero caminaba apoyado en sus cuatro patas, las cuales mostraban unas amenazadoras garras. Su pelaje era casi completamente dorado, con excepción de la cabeza, donde mostraba una pequeña cresta roja. En su cuello tenía una especie de collar dorado con una gema verde del tamaño de una mandarina.


Junto a él, para sorpresa de todos, había un Patamon. Pero no era igual al de Takeru. Éste Patamon era un poco más pequeño y no era naranja sino violeta. Mientras que el otro digimon, de apariencia más felina, se veía un tanto autoritario y confiado, este pequeño Patamon cerraba sus alas sobre su cabeza, como si le diera miedo o vergüenza tal vez estar allí.


—Ellos son Leormon y Tsukaimon —los presentó Agumon. Rouga y Shiori inmediatamente se levantaron y comenzaron a acercarse a sus Digimons. Pero entonces, ambos se dieron cuenta de algo.

— ¿Cómo sabemos de quién somos compañeros? —preguntaron al unísono.

— ¿No me reconoces, Shiori? ¡Yo soy tu Digimon! —exclamó el pequeño Leormon, mientras se acercaba a su tamer.

— ¿Cómo sabes mi nombre? —preguntó el pelinegro, mientras se agachaba para acariciar la cabeza de su Digimon. En cuanto sus dedos entraron en contacto con el dorado pelaje del digimon, sin embargo, sintió una descarga eléctrica. — ¡Ouch!

—Lo siento, es que estoy emocionado —se disculpó Leormon, mientras se concentraba en dejar de producir electricidad en su pelaje—. Y sé tu nombre porque estoy destinado a estar contigo. ¿Cómo podría no saber el nombre de la persona con la que pasaré el resto de mi vida? —preguntó con una sonrisa. La actitud de Leormon le cayó muy bien a Shiori.

Rouga se acercó lentamente a Tsukaimon. El pequeño Digimon mantenía la vista fija al suelo, aunque cada pocos segundos levantaba la vista un instante para ver si Rouga lo estaba mirando.

—Hey, pequeño. ¿Tsukaimon, verdad? —lo saludó mientras se sentaba a su lado. El digimon violeta levantó la vista y se encontró con la sonrisa del castaño.

—Sí. Y tú eres Rouga.

—Así es. Sabes, eres muy parecido al Patamon de Takeru —dijo en voz alta Rouga.

—Es porque es mi padre —respondió Tsukaimon, sin darle mucha importancia al comentario.

Takeru, que se encontraba bebiendo un poco de agua, casi se traga el vaso entero. Comenzó a toser y a escupir toda el agua que tenía en la boca y camino al estómago sobre la mesa del Centro de Operaciones. Estuvo casi un minuto ahogado, hasta que pudo recomponerse.

— ¿QUÉ DIJISTE? —preguntó, rojo debido a la falta de oxígeno. Todos los demás Elegidos desviaron su mirada a Tsukaimon. No habían llegado al punto de casi tener un paro cardio-respiratorio como Takeru, pero sí estaban sorprendidos de enterarse que ese Digimon era el hijo de Patamon. De hecho, estaban sorprendidos del hecho de que los Digimons pudiesen tener hijos.

—Dije… que… —Tsukaimon comenzó a ponerse nervioso por los veinte ojos que se clavaban ansiosos y expectantes en él, y no pudo continuar; con sus alas se cubrió los ojos en un intento de esconderse de las miradas.

—Dijo que Patamon es su padre —respondió Gatomon, mientras, por alguna razón, comenzaba a ruborizarse.

— ¿Pueden los Digimons tener hijos? —preguntó un incrédulo Koushiro—. Justo cuando creo que descubro todos los secretos del Digimundo…

—No es una necesidad biológica, dado que cuando morimos nuestros datos se convierten en un nuevo Digimon en la Ciudad del Inicio. A veces se realiza simplemente por amor, aunque no es algo muy común —explicó Palmon, conteniendo una pequeña risa que desconcertó a todos.

— ¿Y quién es la madre? —preguntó Sora.

Palmon desvió involuntariamente sus ojos durante una milésima de segundo, lo suficiente como para que los Elegidos voltearan en esa dirección y se encontraran con Gatomon, con la mirada en el suelo y con las mejillas como si fuese Biyomon.

—De acuerdo, yo soy la madre —admitió, completamente avergonzada.

Todos se voltearon al oír unas nuevas arcadas. Hikari también había elegido un mal momento para beber agua.

— ¿Por qué no nos lo dijeron antes? ¡Son excelentes noticias! ¡Patamon y Gatomon! —comenzó a celebrar Mimi.

—Bueno… No tuvimos mucho tiempo, y a decir verdad no sabíamos cómo iban a reaccionar —se explicó la única Digimon que se encontraba en su etapa adulta en esa sala.

— ¿Cómo reaccionaríamos? —repitió Hikari, mientras se acercaba a su Digimon y la abrazaba—. Oh, Gatomon, estoy muy feliz por ti —la Elegida de la Luz se volteó hacia Tsukaimon—. Así que, básicamente, ¿soy tía ahora?

—Oh por Dios. Soy tío —dijo Takeru, sin terminar de creérselo.

—Vamos, hace tiempo que te hice tío —dijo Yamato de repente. Todos, humanos y digimons, voltearon lentamente hacia el mayor de los rubios—. ¡Sólo bromeaba! Vamos, no me miren así. De acuerdo, ahora que todos tenemos digimons, ¿cuál es el siguiente paso en nuestro plan? —preguntó, para cambiar de tema.

—Ahora que los Diez Elegidos de los que la Profecía habla están reunidos, es su misión erradicar las fuerzas de la maldad del Digimundo para restaurar el equilibrio —explicó Veemon.

— ¿Es decir que debemos atacar a los oscuros? —preguntó Joe, no muy convencido de que eso fuese una solución sensata.

—Exactamente, mi señor.

—Es muy arriesgado atacar a los líderes de los oscuros directamente. Recuerden que fueron capaces de acabar con los digimons Ultra y Mega, y casi acaban con todos los adultos. Nos concentraremos en recuperar lugares estratégicos primero, evaluar nuestra situación, elaborar un plan y luego sí, atacar el corazón de sus fuerzas —explicó Agumon, mientras casi podía oler una nueva batalla.

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Taichi, Yamato y sus respectivos hermanos caminaban por el pasillo hacia las habitaciones, pensando en la batalla en la que participarían al día siguiente.

—Sabes, no puedo esperar a estar entre esos malditos oscuros y enseñarles cómo se utilizan las espadas —comentó, sumamente entusiasmado Taichi; su amigo, al contrario, no parecía muy feliz.

—Taichi, ¿entiendes que iremos a una guerra, verdad? Esto no es como cuando luchábamos contra Devimon, y éramos siete contra uno. Seremos cientos contra miles. Será un caos —aseguró el rubio.

—Lo sé, lo sé, no tienes que preocuparte —Yamato se detuvo y tomó por los hombros a Taichi, mirándolo completamente serio.

—Sí tengo que preocuparme, porque cuando esté allá abajo, voy a estar contando contigo cubriéndome las espaldas. Si a ti no te importa entonces tómatelo en serio por mí, porque si tú te distraes, yo muero. ¿Entiendes? —le dijo, tan serio como pudo.

—Hey, que te quede claro una cosa, Yamato —se defendió Taichi—. Ustedes, mis amigos, me importan más que nada. Y no voy a dejar que nadie les ponga un dedo encima, ¿entendiste? Ahora, será mejor que me vaya a dormir. Nos vemos mañana.

Y sin decir nada más, el castaño entró en la puerta más cercana. De haber pensado un poco más la situación, tal vez se habría dado cuenta que no era su habitación, sino la de alguien más. Un grito extremadamente agudo y en apariencia femenino resonó desde dentro de la habitación.

— ¡Lo siento, lo siento, no quería entrar mientras te vestías! —se disculpó, mientras salía cubriéndose los ojos; cuando hubo cerrado la puerta, miró a sus amigos y dijo—: No puedo creer que siga siendo tan pudoroso a la hora de estar desnudo frente a otros hombres.

Y ahora sí entró a su habitación, que estaba frente a la del Superior Joe. Yamato y Takeru comenzaron a reír, recordando aquella vez hacía algunos años cuando Joe no se atrevía a entrar sin toalla al baño junto a ellos. Hikari, sin embargo, estaba en silencio, un tanto incómoda.

—Yo… Buenas noches.

Se fue por el pasillo, sin dirigirle la mirada a ninguno de los dos rubios y entrando rápidamente en su habitación. Yamato observó con interés esa actitud y la reacción de su hermano menor. Por un segundo, Takeru extendió su mano y movió sus pies en un amago para ir a buscar a Hikari. Pero se quedó quieto en su lugar. Desvió la mirada, una mirada que, como Yamato pudo apreciar, estaba teñida de dolor. Ahora que lo pensaba con detenimiento, no había vuelto a ver a Hikari y Takeru juntos desde que habían llegado a la Fortaleza. A primera vista era lógico que con sus respectivos entrenamientos tuvieran poco tiempo para pasar juntos. Sin embargo, al pensarlo con detenimiento, no los había visto juntos en las comidas ni en los descansos. Algo había sucedido.

—Takeru, acompáñame a mi habitación un momento.

El joven Takaishi asintió sin hacer preguntas, aún con la mirada caída. Minutos más tarde, Yamato estaba sirviendo un vaso de agua de la jarra que los digimons le habían dejado en su habitación. Le extendió el vaso a su hermano menor, que se encontraba sentado en el borde de la cama.

—Muy bien, Takeru —comenzó, mientras se sentaba en una silla frente a él—. Es hora de que tengamos una charla entre hermanos. Primero, ¿cómo estás llevando todo esto?

— ¿A qué te refieres con “todo esto”? —preguntó, sin comprender del todo la pregunta.

—Me refiero a la guerra. A tener que aprender a usar armas. A saber que nuestras vidas corren peligro. Takeru, no te conozco tan bien como debería, pero sí se que a ti no te gusta pelear, ni te gustan las guerras. Vamos, ni siquiera te gusta jugar a las guerras en las consolas de videojuegos. Creo que, en parte, por eso decidiste ser francotirador. No quieres estar en el corazón de la batalla.

>>Quiero que sepas, hermano, que no voy a dejar que nada te pase, pero necesitamos que luches. Todos tenemos que hacerlo.

—Lo sé —respondió Takeru tras un suspiro—. Lo sé, hermano. ¿Cómo lo estoy llevando? No muy bien. Tengo dudas, tengo… miedo, para qué negarlo. Pero sí voy a luchar. No podría permitirme que algo le sucediera a…

— ¿A Hikari? —intentó adivinar Yamato.

—…a ninguno de ustedes —respondió Takeru, mirando fijamente a su hermano. Sí, había estado a punto de decir el nombre de su mejor amiga, pero no quería ser tan obvio ni parecer desinteresado por el destino del resto de sus amigos.

—Hablando de Hikari, ¿qué sientes por ella? —Takeru desvió ligeramente la mirada y se sonrojó; era todo lo que Yamato necesitaba— De acuerdo, no puedo decir que estoy sorprendido porque todos lo sabíamos. Por lo tanto, me resulta extraño que te hayas alejado de ella.

—Yamato, de verdad, no creo que sea momento para hablar de esto —comenzó Takeru, mientras se levantaba de la cama. Yamato lo sostuvo de los hombros.

—Ella te necesita. No la conozco tanto como Taichi o como tú, pero veo que ella tampoco está cómoda con toda esta situación. Takeru, ¿por qué ella no quiere verte?

Era esa la verdadera pregunta que Yamato quería formular. Takeru supuso que llegaría a ese punto tarde o temprano. Era una pregunta que sabía alguien le haría en algún momento. Aunque se había imaginado que quien le preguntaría eso sería Taichi, o Mimi por su curiosidad en cuanto a todo lo que sus amigas hacen. Ciertamente no esperaba que fuese su hermano mayor. Suspiró tras unos momentos de silencio.

—No quiere verme… Porque le pedí que no lo hiciera.

Yamato quedó perplejo.

— ¿Qué? ¿Le pediste que…? ¿Estás loco? ¿Por qué?

—Ya, no fue una decisión fácil, ¿de acuerdo? Tuve que pensarlo mucho. Le pedí que nos mantuviésemos un tiempo distanciados, para aclarar algunas cosas.

Yamato no podía creer lo que escuchaba. ¿De qué demonios estaba hablando Takeru? ¿”Aclarar algunas cosas”? ¿Qué tipo de cosas llevarían más de cuatro meses aclarar? Estaban así desde…

…desde el viaje en la caravana. La misma mañana en la que Taichi había tenido un encuentro con Hikari y Takeru. Yamato ató los cabos por sí mismo.

— ¿Esto tiene que ver con Taichi? ¿Dijo algo aquella vez? —el cambio en el semblante de Takeru le confirmó a su hermano que estaba relacionado con aquel episodio—. Escucha, no sé qué te ha dicho. Nos habló de lo que pasó, que te encontró durmiendo con Hikari. ¿Qué, te acusó de propasarte con ella? Takeru, no le hagas caso. Hablaré con él, le haré dar cuenta de su error.

El menor, pese a las palabras de ánimo que su hermano le daba, no mostraba señales de mejorar en su estado de humor.

—El problema… El problema es que no es un error. Él no… no se equivocó con eso.

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— ¿Qué nueva información tienes para darnos? —preguntó la autoritaria voz.

—Llegaron los digimons de los nuevos Elegidos. Ya están completos. En dos días atacarán el paso de Kiawi para unir la Fortaleza del Oeste con la Fortaleza del Norte —comentó una voz con la distorsión que producen los mensajes holográficos.

— ¿Dos días? ¿Los Elegidos también irán?

—Así es. El estúpido Elegido del Valor estuvo gritándolo por toda la Fortaleza. Creen que el impulso moral de los Elegidos en el campo de batalla dará nuevas fuerzas a la Resistencia. Oí a los Comandantes hablar de ello.

—Interesante… ¿El paso de Kiawi, has dicho?

—Correcto.

—No es un lugar muy importante. Podemos permitirnos perderlo. Muy bien. Tu información ha sido muy valiosa. Nuestro Señor sabe recompensar a quienes están de su lado. Tras su regreso, ostentarás un lugar importante en su Imperio.

La imagen holográfica inclinó la cabeza y desapareció. Dos figuras se acercaron a aquella que había hablado con el espía.

— ¿Cuál es el plan?

—Preparen un ejército de oscuros. No es necesario que sea particularmente fuerte. Esta noche saldremos en camino hacia el paso de Kiawi. Le daremos una visita a los Elegidos —dijo con cierta malicia, mientras sus camaradas sonreían maléficamente.

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Taichi observó su espada. Ochenta centímetros de chrome digizoid, liviana como una pluma. El mango era un poco más oscuro y tenía grabado el Emblema del Valor. Taichi había entrenado arduamente para poder llegar a ese momento. Y sin embargo, mientras envainaba su espada y la colocaba segura en su espalda, no pudo sino sentirse nervioso. Había entrenado contra Dinohumon y había practicado en los simuladores de guerra durante meses. Había vencido, en la realidad virtual del simulador, a incontables decenas de oscuros. Él y Yamato hacían una muy buena pareja de espadachines. Y aunque Taichi a veces celaba la precisión de las estocadas de su amigo, era consciente de que él mismo era bueno luchando. La protección de los trajes especiales que vestían, además, era suficiente como para resistir impactos que de otra forma serían letales. Estaba preparado, y sin embargo, no se veía a sí mismo capaz de afrontar la realidad de la guerra.

— ¿Estás listo? —preguntó una voz detrás de él.

Se volteó y vio a Sora. La sonrisa de ella intentaba ocultar las mismas dudas que Taichi tenía en ese momento. Tal vez algún desconocido no se daría cuenta, pero el muchacho veía claramente los nervios de su amiga. Podía verlo en sus ojos, como si de un libro abierto se tratara.

—No lo sé. Supongo que sí. Es sólo que… Ahora me doy cuenta de lo raro de toda esta situación —admitió.

— ¿No tendrás miedo, verdad? —preguntó con una sonrisa su amiga, mientras se acercaba unos pasos hacia él. Taichi sonrió también.

—No, no es miedo. Un poco nervioso tal vez. En realidad, yo quiero ir y luchar, y ayudar al Digimundo. Pero sé que esta vez las cosas están más difíciles que nunca, y lo último que quiero es que alguno de nosotros salga lastimado.

Sin poder contenerlo, Sora se lanzó a los brazos de su amigo y le dio un fuerte abrazo. Taichi le devolvió un abrazo protector, como si quisiera decirle que no permitiría que nada le sucediera. La pelirroja se sintió mucho mejor. Descargó en ese abrazo todas las preocupaciones que las últimas semanas la invadían. Ella debía mostrarse fuerte ante los demás, no podía dejar que vieran que tenía miedo, mucho miedo. Pero con Taichi se conocían desde hacía demasiados años. Podía mostrarle a él cómo se sentía en verdad.

Ninguno de los dos hubiese querido que aquel abrazo terminase nunca. Pero tenían que ir a luchar por el Digimundo, cumplir con su deber de Elegidos. Sora se separó lentamente de su amigo.

—Taichi, por lo que más quieras, cuídate.

—Por ti, me cuidaré —respondió, dedicándole su típica sonrisa de “no te preocupes”. El castaño ajustó nuevamente la vaina de su espada, tomó el par de anteojos que Koushiro había diseñado, y comenzó a caminar hacia la puerta de acero, con Sora a su lado.

Salieron de la tienda de Taichi. La Resistencia había montado un campamento base cerca del paso de Kiawi. El Sol estaba en su punto más alto, por lo que no debían preocuparse por un ataque de oscuros a su zona. Si todo salía bien, para cuando llegara la noche el paso sería suyo.

El paso de Kiawi era un estrecho sendero entre la cadena montañosa que separaba a las Fortalezas del Oeste y del Norte. Era el único lugar por el cual podrían comunicarse y establecer una ruta segura para las caravanas. Desde hacía poco más de un año, sin embargo, los oscuros lo habían conquistado. Si recuperaban ese sendero y lo fortificaban con sus defensas, habrían ganado un lugar de vital importancia. No era una empresa peligrosa, dado que los informes de Inteligencia confirmaban que el número de oscuros no era muy elevado. Y además, se unirían allí las fuerzas de las Fortalezas del Oeste y del Norte. Tenían todas las de ganar, y por ello les permitieron a los Elegidos ir a luchar. Su primera misión debía ser sencilla y sin riesgos.

Sora y Taichi caminaron hasta la tienda de campaña donde todos estaban reunidos, planeando el ataque. Fueron los últimos en llegar.

—Bien. Ahora que están todos, es hora de hablar de la estrategia —dijo Shiori, quien era parte del grupo de comando de la misión—. Los oscuros están reunidos en éste estrecho —dijo mientras señalaba un punto en un mapa holográfico de la zona—. Del otro lado del paso, las fuerzas de la Fortaleza del Norte aguardan para unirse a nosotros. Cuando demos la señal, los dos ejércitos nos lanzaremos directo hacia ellos.

>>Los Monochromons irán en la vanguardia, eliminando a cuantos oscuros puedan en el primer impacto. Los Kokuwamons y demás digimons aéreos bombardearán los sectores más concentrados de los oscuros. Intentarán eliminar la mayor cantidad posible. Takeru, tú estarás aquí, a trescientos metros de la batalla. Quiero que busques a los oscuros que parezcan estar dando órdenes a los demás. Elimínalos. Luego del avance de los Monochromons, la infantería entrará por los flancos. Rouga, quiero que vayas por el flanco derecho y le dispares a todo lo que sea negro y se mueva. ExVeemon irá contigo. Por el centro, junto a otra tanda de infantería, avanzarán Taichi, Yamato, Garurumon y Greymon. Debe ser un ataque relámpago. No podemos permitirnos fallar, ¿alguna duda?

Al principio nadie se atrevió a cuestionar nada. La autoridad con la que Shiori habló y explicó el plan fue apabullante. Sin embargo, tras unos segundos, Takeru levantó la mano.

— ¿Qué sucede con el flanco izquierdo?

—Ya lo dije, la infantería atacará por allí. Bueno, la infantería y Angemon y Gatomon. Escuchen, necesitamos vencer antes del atardecer. Koushiro trajo muchas torretas de luz comprimidas en cubos. Colocar las torretas es nuestra única posibilidad de resistir durante la noche. Si cuando cae la noche las torretas no están colocadas, tendremos que retroceder y toda la misión habría sido un fracaso.

Los Elegidos asintieron. Estaban listos para luchar.






Llámenme sádico, pero amo las guerras. No las reales, sino las ficticias, las que leo o las que yo mismo escribo. Me gusta también estudiar las estrategias de los grandes estrategas (¿valga la redundancia?) de la historia. Alejandro Magno, por ejemplo, es mi modelo a seguir en ese sentido. En este caso, como algunos pueden que hayan notado, me inspiré en la Blitzkrieg de los Alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Como sea, por eso estoy tan emocionado. Porque a partir de ahora puedo dejar de hacer los malditos capítulos puente que me molestan tanto y dedicarme a escribir batallas épicas.

No sé cuándo tendré listo el próximo capítulo, pero espero que sea pronto.

¡Saludos! Y feliz año nuevo, jeje.
 
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PataGato Fan #1
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Andale, ahora el hijo de Patamon y Gatomon estara metido en la guerra directamente, eso si será interesante ^^

Pero y Leormon? el nació asi como cualquier otro digimon o tambien es hijo de Patamon y Gatomon? digo el color naranja daria el parentezco con Patamon y lo felino con Gatomon XD

Pero (si es que entendí bien) si Tsukaimon es hijo de Patamon y Gatomon, como fue a nacer en la ciudad del inicio? no debía nacer al lado de su madre o sea de Gatomon? o.o

Asi que TK y Kari si hicieron mas que dormir esa vez.... Y uno creyendo que no habían hecho nada u.u

Por cierto.... PRIMERO!

Siempre quize hacer eso XD
 

Art of life
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Feliz año amigo!
Que buen capítulo este, ha estado muy interesante y me ha gustado ese toque de humor a la hora de revelar que Tsukaimon es hijo de patamon y gatomon.
Quiero saber mas porque Takeru está así con Hikari.
Me gusta como estás llevando las estrategias y las batallas, se nota que estás documentado en muchas batallas como has dicho y eso te ayudará a dejarnos con la emoción y acompañarte en tus descripciones, meternos dentro de la historia que es lo que más me gusta cuando leo.

Espero pronto el próximo capítulo!
 

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Aprendo mucho de ti en cuanto al contenido. Feliz año, por cierto.

Había dejado suspendido mi fic para embarcarme en otros proyectos, más que nada por falta de inspiración, pero me la acabas de devolver. De hecho, tengo nuevas ideas por ingresar.

Ahora, respecto a tu fic. Muy bueno, no encontré ningún error, salvo, tal vez, en las comas. Aunque ni yo mismo estoy muy seguro de su uso.

El como narras las estrategias te hacer ver muy experimentado en el tema. Espero pronto tu conti y espera la mía, jeje

P.D.

Estoy confundido. Si los ultras fueron aniquilados, cómo es que hay Andromon y Deltamon en la resitencia?
 

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Takeru es todo un loquillo, a Yamato le hizo algo como...:batalla:
 

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Bueno, leidos el 3, 4 y 5 jaja lamento la demora, mi presencia en el foro fue testimonial estas semanas O.o

El fic va cobrando madurez y ya los eventos importantes empiezan a verse. El tres fue prácticamente dedicado a esos cambios inexplicables que surgieron con los digivices, me gusto como armaste la teoría y la secuencia de los hecho jaja fue bastante creible la verdad xD los diálogos en su mayoría me dieron risa, y la parte de la fuente unida a lo que dijo Izzy en su casa me dejaron con mas dudas que otra cosa, lo cual es bueno xD me pareció original como introdujiste a los nuevos, y quiero saber que papel van a jugar en adelante =P en lo particular siempre me cuide de incluir muchos personajes porque ya me resulta difícil manejar un grupo de 8 y ser justo con todos, asi que admiro eso ^^

En el 4 la primera línea me recordó a lo que pienso cada vez que me despierto sin que suene el despertador xD Bueno, este es uno de los fics que mas me ha gustado, esta muy completo, balanceado y la historia que vas armando tiene mucha coherencia =P no esperaba el digihuevo del valor, no se que será ya que originalmente funcionaba con los inefables digimons nuevos O.o los diálogos suenan muy naturales y son graciosos, también me pregunte porque no D2 jaja. Lo demás son dudas, que dejo para mas adelante

El 5 pues jaja no se porque no pensé en veemon, me pregunto si será el digimon de uno de los nuevos elegidos, será un digimon sin compañero o acaso será otro digimon de tai. La reacción de Rouga y Shiori me pareció bastante normal considerando todo, y el hecho de que se detenga el tiempo cuando los digimons entran al mundo real es muy practica, asi nadie se entera de nada xD no entendí como evoluciono veemon por su cuenta, crei que para el proceso necesitaban un compañero O.o y debo confesar que cuando mencionaste un ‘momento romantico’ no pensé es Sora y Matt, jaja por mas que en 02 los juntaran, no me deja de parecer bizarro xD

Como te mencione este es uno de los fics que mas me ha entusiasmado, aun me falta unos 5 o 6 por leer, pero seguro en un par de días lo termino =P

Nos leemos!
 
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