Actividad [Alexyz & Claire.]

El Príncipe de la Dulce Pena
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Taichi Yagami había aprendido hace tiempo que las cosas no siempre salen como uno lo espera, fue una lección que tuvo que aprender de mala manera. Caminaba por las frías calles de Tokio observando detenidamente cómo las personas adornaban sus hogares preparados para la navidad, una pequeña sonrisa sarcástica se dibujó en su rostro al recordar que le había prometido a su hermana ayudarle en la decoración del árbol. Desgraciadamente necesitaba salir por unos momentos a despejar su mente, aun no podía olvidar lo sucedido hace un año; el tiempo había pasado, pero por dentro aún tenía una herida que no era capaz de cerrar.


— ¿Sucede algo Tai? te veo demasiado serio este día —. Preguntó el pequeño reptil naranja que acompañaba al castaño

No es nada Agumon, simplemente creo que es un lindo día —. Comentó con cierta melancolía en su voz.

¿Aun sigues pensando en ella? —. Inquirió, pero esta vez el castaño no contestó, simplemente mantuvo la cabeza baja mientras poco a poco se iba sumiendo en sus recuerdos. Finalmente miró a su compañero mientras forzaba una sonrisa.

Volvamos a casa amigo, seguramente ya comenzaron a decorar y no quisiera recibir otro regaño de Kari.


Caminaron juntos de regreso a casa, a pesar de que el castaño no quería decir ni una sola palabra Agumon comprendía a la perfección el cómo se sentía. Por su parte Tai no podía alejar aquellos recuerdos de su mente, el recuerdo de aquel día que la perdió a ella. Pensó que estar ayudando a su hermana en la decoración le ayudaría a despejar un poco su mente, Kari siempre se emocionaba en Navidad y en parte eso alegraba un poco al castaño.

No pasó mucho tiempo cuando ambos finalmente llegaron a la residencia Yagami. Como era de esperarse la fachada ya estaba completamente adornada, tan colorida y alegre como le gustaba a Kari, el joven simplemente lanzó un suspiro y entró esperando el reproche de su hermana y su madre. Tan pronto entró a la vivienda su cara se llenó de sorpresa al encontrar Sora Takenouchi decorando el árbol de Navidad en compañía de su hermana.


¡Sora! ¿Qué estás haciendo aquí? —. Exclamó sorprendido ante la presencia de la pelirroja

Hola Tai, bueno ciertamente vine a hablar con ambos, pero como Kari estaba impaciente por decorar decidí ayudarla mientras te esperábamos —. Le sonrió con su característica dulzura.

Es verdad Tai, me prometiste que me ayudarías —. Replicó la castaña mirando a su hermano el cual no sabía cómo excusarse.

Perdónanos, — contestó Agumon —. Me dio hambre y le pedí a Tai que pasáramos a comprar algo.

No te preocupes Kari, ambos tendrán tiempo para decorar más cosas — comentó la pelirroja confundiendo a ambos castaños quienes la miraron sin entender lo que quería decir. Ella solo respondió con una sonrisa —. Verán mi madre salió a Kyoto para pasar las fiestas con papá, desgraciadamente yo no podré estar con ellos esta ocasión, así que se me ocurrió que entre todos nosotros hagamos una fiesta navideña.

¡Esa es una fantástica idea! —. Exclamó emocionada Kari.

¿Verdad que si? Hace tiempo que no nos vemos, pensé que sería una excelente forma de pasar la Navidad.


A pesar de que Kari estaba fascinada con la idea de Sora, Tai no se mostraba muy convencido, por supuesto, le agradaba la ocurrencia de pasar la Navidad con Sora y el resto. Pero sabía que no era muy recomendable que en esos momentos se reunieran pues desde hacía ya un tiempo había tenido ciertos conflictos con Matt, y aunque no era el primero, prefería mantenerse a distancia del rubio. La mirada expectante de Sora y Kari lo hizo ceder a las chicas.


Vale Sora, hagámoslo por los viejos tiempos —. Dijo finalmente el castaño haciendo que su amiga esbozara una gran sonrisa.

Excelente, sabía que aceptarían —. Comentó abrazando a Tai provocando que este se sonrojara un poco, al notar esto lo soltó apenada —. Bueno aún tengo que limpiar antes de que lleguen los demás, ¿qué les parece si llegan en una hora?

No me parece justo que tengas que limpiar la casa tú sola —. Afirmó la castaña colocándose su abrigo para luego mirar a su hermano, este inmediatamente supo lo que pretendía la joven.

Vale iremos contigo.


A pesar de que Sora no quería causar muchas molestias se sintió alegre que el castaño decidiera acompañarla, cosa que Kari y los digimon no dejaron pasar por alto, entre ellos dos siempre hubo cierta química. Ambos platicando y riendo a la vez, hace tiempo que ellos dos no se comportaban así, y sus amigos lo sabían.

No pasó mucho tiempo cuando llegaron a la residencia Takenouchi, sorpresivamente la mayoría ya se encontraba en el lugar, solo faltaba Yamato, el cual según Sora estaba ensayando. Minutos después todos ya se encontraban dentro, esperando las indicaciones de la pelirroja la cual llegó con un pequeño gorro de navidad y varios papeles dentro.


Como sabrán no soy muy buena organizando fiestas, pero si todos cooperamos estoy segura que saldrá bien.

Creo que deberíamos esperar a mi hermano, — declaró un joven rubio — después de todo él no tuvo la culpa de tener ensayo tan tarde.

No te preocupes TK, él llegara pronto —. Le respondió la Takenouchi cuando es interrumpida por el timbre —. Seguramente es él —. Afirmó.


Sora fue directo a abrir la puerta dejando solos al grupo por un momento. Tai lanzó un gran suspiro esperando que no hubiera problemas de ningún tipo cuando escuchó una pequeña conversación entre Mimí y TK.


Oye TK, ¿es verdad el rumor que escuche de Sora y tu hermano? —. Susurró la castaña procurando que nadie la escuchara.

Mimí este no es el momento, estoy seguro que Sora te lo contara luego —. Manifestó logrando intrigar a Tai.

¿De qué hablan ustedes? —. Preguntó con curiosidad, pero antes de que alguien pudiera decirle algo Sora llegó en compañía de Matt.

Bien ya estamos todos juntos, ahora es momento de repartir las actividades —. Habló Sora con entusiasmo.


Tai se quedó mirando fijamente a Matt confuso de lo que había escuchado hace unos momentos, tal vez era preferible que no lo supiera, pero tenía curiosidad con el chisme. Fue sacado de sus pensamientos por su amiga, la cual le sostenía el gorrito frente a él esperando a que tomara un papel.


Toma uno Tai, solo quedan tres.


El joven tomó un papel aunque no le abrió al momento, prefirió que Sora y Matt tomaran el suyo primero. Una vez que todos abrieron sus papeles supieron cuáles serían sus tareas. Sorpresivamente a Kari y Tk les había tocado la decoración al igual que a Mimí e Izzi, Joe tenía encargado un poco de limpieza y la mesa, y Tai se llevó una gran sorpresa al ver que él se encargaría de la cena de esa noche, sabía que era mala idea que él se encargara solo de la cena y más si había heredado el sazón de su madre. El rubio mayor no pudo evitar notar la cara que había puesto el castaño por lo que se acercó a él curioso de lo que le había tocado.


Te ves nervioso, ¿qué puede ser tan malo?

Míralo por ti mismo —. Comentó enseñándole el papel. Matt simplemente esbozó una pequeña sonrisa.

A mí me tocó el árbol, si gustas podemos cambiar.

Te tomo la palabra —. Respondió sin dudar cuando en esos momentos se acerca Sora a ambos.

Y bien chicos, ¿qué les ha tocado?

A mí me toco preparar la cena de esta noche —. Afirmó algo ausente el rubio y mirando a otro lado.

Yo tengo algo más sencillo: debo decorar el árbol de Navidad.

Eso es excelente Tai, entonces tú y yo seremos pareja en esto.


El comentario de Sora logró desconcertar aún más al castaño. Si a Matt le había tocado estar con Sora, ¿por qué decidió cambiar su tarea? Ahora que lo veía Matt estaba más distante de lo normal con Sora, algo sucedía y debía averiguarlo. Nuevamente fue sacado de sus pensamientos por Sora, tal parecía que aún no tenían árbol y deberían ir a buscar uno. Pero aquello no era algo tan sencillo, ¿dónde encontrarían un árbol a esas horas? Prácticamente era como buscar velas para Hanuka; Tai no quería decepcionar a su amiga por lo que hizo una llamada rápida a su padre para que pudieran prestarle la camioneta.

Vale, mi papá dijo que me la prestaría sin problemas.

¿No me habías dicho que sabías conducir? —. Dijo el rubio un poco sorprendido alzando una ceja.

Hay cosas de mi vida que no sabes Yamato —. Respondió con cierto sarcasmo.

Bueno es mejor que nos vallamos —. Interrumpió Sora tomando a Tai del brazo para evitar una posible pelea entre ellos dos.


Y así cada uno de los elegidos y sus compañeros digimon que también estaban allí para celebrar la navidad comenzaron con emoción los preparativos de la fiesta, el ambiente se sentía alegre, risas invadían la casa de la Takenouchi. Kari, Tk, Mimí e Izzi pronto se internaron en un cuarto donde se guardaban todos los adornos de Navidad y de fiesta, no pudo haberles tocado mejor tarea pues las dos jóvenes tenían una inclinación especial por los preparativos y los arreglos, y Takeru e Izzi eran los ayudantes perfectos: tranquilos, amables, obedientes y dispuestos.

Mientras tanto Joe se encargó de comenzar a arreglar y limpiar, y Matt entró a la cocina. La Tachikawa no perdió tiempo y de inmediato se dirigió al equipo estéreo del hogar para colocar una música alegre que impregnó el lugar del espíritu navideño.

El grupo de cuatro encargado de la decoración junto con Patamon, Gatomon, Tentomon y Palmon se veían por un esquina mientras Mimí le indicaba a Tk que estaba sobre una silla como quería que quedaran los globos de colores sobre el techo y este seguía las instrucciones para dejar el adorno en su lugar. Luego pasaban a las ventanas de la habitación donde Kari había dado la idea de colocar cintas alrededor y luces para que hiciera juego junto con el árbol de Navidad que traerían Sora y Tai.

Joe se tomó a pecho su tarea y junto con Gomamon comenzó a mover algunos muebles que estaban en medio de la sala con el propósito de hacer más espacio, por un lado colocó unas mesa y un mantel con motivos navideños y dejaría que Mimí y Kari se encargaran de decorarla por arriba, también tomó una escoba y se aseguró que la habitación quedara limpia y reluciente para la ocasión.

Matt se alegró de haber intercambiado papeles con Tai, si algo se le daba bien era cocinar, y ¿cómo no? Tantas noches cocinando para su agotado padre que llegaba del trabajo a altas horas de la noche lo habían hecho un experto en las artes culinarias. El rubio mayor abrió la nevera, ya tenía en mente lo que quería preparar: la típica comida de Noche Buena, pernil y jamón ahumado. Pero había un problema, le faltaban algunos ingredientes y que tendría que salir rápidamente al supermercado a comprar lo que necesitaba, resolvió dejar a Gabumon para no perder tiempo, y el digimon al no tener nada que hacer solo se puso a jugar con Agumon y Biyomon que también habían permanecido en la casa mientras Tai y Sora iban por el árbol.

El Ishida meditó en si, no había sido una buena idea salir a comprar en esas fechas y a esas horas, el supermercado estaba a montones de personas y aunque él tenía claro lo que quería comprar la fila de espera en la caja para facturar el pago ya estaba
cansándole.


Por su lado Taichí conducía hacia las afueras de la ciudad donde probablemente conseguirían un establo de cultivadores de pinos, el principal problema es que eran cerca de las cuatro de la tarde y algunos establecimientos habían cerrado temprano a ese día. Después de parar en dos lugares la Takenouchi se mordía el dedo de su guante de modo impaciente esperando encontrar algún lugar abierto que pudiera venderle un árbol de Navidad.

Por suerte consiguieron uno y a toda velocidad bajaron de la camioneta para conseguir su árbol, quedaron maravillados cuando vieron que quedaba uno solo: hermoso, frondoso, grande y muy verde.

Te dije que conseguiríamos uno —. Exclamó feliz el Yagami.

Gracias al cielo —. Le respondió Sora aliviada para luego dirigirse al vendedor —. Nos llevaremos este señor—. De inmediato se realizó el pago y con la ayuda del hombre pudieron subir el árbol en la camioneta. De camino a la casa de Sora, ambos Tai y la joven venían muy emocionados, hablando de lo bien que la pasarían. Tai se mostraba feliz, como desde hacía tiempo Sora no lo había visto y eso la alegraba también. Lo cierto es que aquella tarde con la pelirroja había subido el ánimo del castaño a tanto que casi había olvidado el año tan duro que había tenido.

En poco tiempo volvieron al lugar y la sorpresa fue grata: la casa ya estaba decorada, las mesas en su lugar y un delicioso olor se podía sentir en cada lugar. Desde la puerta Tai y Sora pudieron observar a sus amigos mientras la música alegre de villancicos se escuchaba, todos reían conversando alegremente, los digimon corrían de un lado a otro disfrutando el estar juntos y sin ningún estrés. Tai y Sora se miraron y sonrieron.


Ah, esto es lo que yo llamo un hogar, los amigos, la paz y la tranquilidad —. Dijo él con una semi sonrisa en los labios, Sora asintió.

Es nuestro hogar Taichi —. Afirmó ella sin mirarlo haciendo que el castaño le clavara la mirada con dulzura. Ella rápidamente se adentró anunciando a todos que al árbol estaba listo para ser colocado y decorado y Tai tomo aire sintiendo feliz de aquella idea, de la fiesta de Navidad. Nada podría salir mal aquel día, nada, nada podría quitarle aquella felicidad.

Y rápidamente todos, elegidos y digimon, comenzaron alegremente a decorar el árbol, esperando con ansias la fiesta aunque para ellos el estar juntos, compartiendo con sus amigos ya era parte de la celebración de aquel hermoso día.

 
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Amigo por fin leo tu parte. Por lo que leo no solo se avecina arruinar la Navidad, sino también dejar un sabor amargo a los protagonistas de la historia. Taichi con su atmosfera pesimista no anuncia nada bueno, aunque al ultimo tuvo una tregua con su presente gracias a Sora pero suena a que será efímera. Espero la otra parte de tu pareja para ver el desenlace. Nos leemos y mucha suerte.
 

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Este concurso tiene de todo y veo que algunos optaron por arruinar la navidad con amoríos y desgracias. Tengo el presentimiento que será el rubio quien lo eche todo a perder. No se dieron muchos indicios hasta ahora, pero como todo se derrumbará, no creo que ningún personaje esté feliz al final. Lo que sí es que me hubiera gustado ver un poco más de participación con el resto de elegidos.


 

New Legend
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Y yo que pensaba que no conseguirían el árbol (o que les costaría un riñon), pero lo lograron xD Sigo con la curiosidad sobre ese año tan duro de Tai, y de paso lo que les ocurre a Matt y Sora. Aquí hay tomate.
A ver como acaba esto.
 

Digital Hazard
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Leído, aunque no hay mucho que aportar. Algunos otros eligieron también adventure, quizás juegue en su contra (por ello prefiero personajes originales anyway) Las personalidades están bien llevadas y son fieles a lo que pudimos ver en el anime (lo cual en algunos casos no es fácil) A ver el desenlace.
 

Lightning
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Había tenido una tarde muy dura. De haber sabido lo estresante que sería, hubiera preferido no cambiar actividades con Tai. Pero era necesario hacerlo, mientras más alejado estuviera de Sora mejor para él, además la cocina siempre fue algo con lo que Matt podría mantenerse distraído de sus problemas, y ahora en verdad que estaría totalmente centrado puesto que hubo cosas que tuvo que improvisar de última hora.

Comenzó a sacar todo lo necesario para poder trabajar, eran las 4 de la tarde y debía ponerse al corriente con la cena de Noche Buena. Afortunadamente no se encontraría solo en esto, puesto que Biyomon, Agumon y Gabumon entraron en la cocina al oler lo que Yamato estaba preparando.


—Matt, huele delicioso — comentó Gabumon colocando su garra en su barriga — creo que se me ha abierto el apetito.

—Lo siento Gabumon pero la cena aún no está lista —. Respondió un apurado Matt que solo se movía de un lado a otro por toda la cocina, se notaba que el estrés había comenzado a apoderarse de él

—Oye Matt, creo que deberías calmarte un poco —. Le sugirió Agumon aunque Matt parecía que necesitaría ayuda urgente —. Tengo una idea, podríamos ayudarte a cocinar.

—Muchas gracias Agumon, creo que te tomaré la palabra — dijo agradecido el rubio dándole un delantal a cada uno —. Debo comenzar a marinar la pierna, pero creo que ustedes podrían ayudarme a picar esto — comentó regresando a lo suyo sin darse cuenta que los tres digimon se miraron confundidos entre sí.

—Oigan, ¿saben algo de cocina? —. Susurró Biyomon, pero los otros digimon simplemente negaron con la cabeza.

—He visto muchas veces a Matt hacerlo, no creo que sea tan difícil — explicó Gabumon tomando un cuchillo y tratando de cortar todos esos vegetales.


Mientras tanto el resto de los elegidos finalmente habían terminado con lo suyo. Tai estaba completamente exhausto y decidió descansar por unos instantes, después de todo no fue tarea fácil encontrar aquel árbol. De pronto notó que su hermana se acercó al árbol para poner debajo varios regalos de navidad. Y no era la única pues debajo del árbol ya se encontraban varios obsequios provocando que Tai lograra alterarse: ¡no había comprado ningún obsequio para Kari!


— ¿Sucede algo Tai? —. Preguntó Sora un poco preocupada ante la reacción de su amigo.

—No pasa nada Sora, es solo que me acorde de algo y debo ir rápido a mi casa — afirmó forzando una gran sonrisa. Pero Sora conocía a la perfección como era Tai y supo inmediatamente lo que sucedía —. Prometo que no tardaré, estaré aquí antes de la cena.

—Ni hablar, Taichi Yagami, tú nunca cambiarás — susurró la pelirroja con cierto fastidio aunque no pudo evitar soltar una pequeña sonrisa ante el comportamiento de su amigo. Tai no perdió tiempo y fue por Agumon cuando escuchó el alboroto que había dentro de la cocina. Le pareció un poco raro y por curiosidad entró para cerciorarse de que todo estuviera bien, logrando ver como su amigo estaba yendo de un lado a otro en la cocina. En verdad agradeció que hubieran cambiado los trabajos.


— ¿Sucede algo con Matt? — Preguntó un poco confuso mirando a Biyomon.

—Bueno, Matt estaba un poco atareado con la cena, y pensamos que sería una buena idea ayudarle, así que eso estamos haciendo.

—Y podremos comer todo lo que se caiga al suelo — comentó Agumon el cual estaba batiendo algo de masa.

—Chicos ya tendrán tiempo de platicar, ahora debemos trabajar — regañó el rubio entregándole unas ollas a Biyomon —. Necesito que laves esto rápido por favor, Agumon necesito que te apures con esa tarta, Gabumon busca si Sora no tiene algún vino en la alacena, si es tinto mejor.

—Viejo, creo que debes tomarte todo esto más a la ligera — sugirió el castaño pero Matt simplemente lo miró arqueando una ceja.

—Escucha Tai, son las 4:30, lo que significa que tengo menos de seis horas para tener una cena perfecta.

— ¡4:30 Dijiste! —. Exclamó el castaño recordando que debía correr al centro comercial —. Tengo que irme viejo, regreso en un rato—. Inmediatamente subió a la camioneta de su padre esperando poder encontrar algo abierto. Desgraciadamente aquel árbol le había costado un ojo de la cara, así que debía encontrar algo que se pudiera adaptar a su presupuesto actual; pero ya habría tiempo de pensar en eso, primero tenía que encontrar alguna tienda abierta a esas horas. Condujo hasta Akihabara donde estuvo recorriendo un largo tiempo todas las tiendas esperando hallar algún regalo adecuado para su hermana, pero varias de las tiendas ya habían cerrado por Navidad. Y en las pocas que estaban abiertas no lograba encontrar nada que le gustara a ella. Solo esperaba dar con algo antes de que todo estuviera completamente cerrado.

Mientras tanto, en la residencia Takenouchi las cosas no iban mejor para Matt. No dejaba de dar vueltas y vueltas por toda la cocina checando todo platillo que tenía en el fuego. Hubo uno que otro que tuvo que repetir nuevamente, y a pesar de que los digimon estaban ayudándole, el tiempo cada vez corría más y más. De pronto su joven hermano en compañía de Hikari entran en la cocina curiosos de lo que el rubio hacía.


—Hermano, ¿Qué sucede aquí? — . Preguntó al ver el alboroto que Matt tenía en la cocina —. Creo que deberías tomarte unos minutos de descanso.

—Tranquilo TK, todo está bien — afirmó para luego mirar a ambos chicos—, escúchame hermanito, necesito que me hagas un gran favor.

—Olvídalo Matt — replicó —. Siempre que me pides ayuda en la cocina te pones un poco… insoportable, ¿o debo recordarte la cena del cumpleaños de mamá?

—Vamos Tk, son unas cuantas cosas que necesito que olvide comprar— pidió sacando de su billetera dinero y una lista —. Escucha, aquí hay 3000 ¥, es todo el dinero que me queda y necesitó urgentemente todo lo de la lista. Si te apresura llegarás antes de que cierre la tienda, ¿podrás hacerlo? — Takeru se quedó pensando por unos momentos sin quitarle la mirada a su hermano. La verdad no le gustaba involucrarse cuando él estaba en la cocina, pero en verdad que necesitaba ayuda, y era probable que si no tenía ayuda la cena no estaría lista a tiempo. Esperando que su hermano no perdiera los estribos esta vez tomó el dinero y salió en compañía de la castaña y sus digimon a comprar las cosas. Matt agradeció la ayuda y regresó rápidamente a lo suyo cuando en esos momentos Biyomon llega.


—Qué bueno que llegas Biyomon, comenzaré a freír los champiñones, así que necesitó que laves nuevamente las ollas.

— ¡Pero si acabo de lavarlas! — Replicó la polluela con fastidio.

—Vamos, necesito que todo quede perfecto para esta noche. Solo piensa en la deliciosa cena que probarás —. Trató de convencerla dándole una pequeña cucharada de relleno, lo que provoco que a Biyomon se le abriera el apetito —. ¿Verdad que quieres probar esta delicia?

—De acuerdo, lo haré — dijo sin tener opción —. Pero tendrás que darme una ración extra de ensalada y postre.

—Demonios, de haber sabido que eras igual que Sora no te hubiera pedido ayuda — declaró de una forma un poco fría para luego regresar a lo suyo. Biyomon solo lo miró de reojo.

—Ahora entiendo por qué tú y Sora siempre peleaban — murmuró enfadada al tiempo que lavaba aquellos trastes para luego notar que faltaban Gabumon y Agumon —. ¿Dónde estarán metidos esos dos? —. Mientras tanto el dúo estaba escondido en la habitación de Sora descansando por unos momentos de la cocina. Jamás se imaginaron el arduo trabajo que estarían haciendo, ahora Agumon se arrepentía de no haber acompañado a Tai. Pensó que seguramente él estaría pasándosela mejor que él.


— ¿Crees que deberíamos regresar a la cocina? —. Preguntó Agumon.

—No lo sé, la verdad ya estoy exhausto, y si debo pelar otro camarón o picar otra cebolla juro que explotare — recalcó el lobo cuando a ambos les empezó a rugir el estómago.

—Para el colmo ya me dio hambre — dijo el pequeño dinosaurio cuando escuchó abrirse la puerta viendo entrar a cierta pelirroja confundida de ver a ambos digimon dentro de su habitación.

— ¿Qué hacen aquí? —. Preguntó —. ¿Por qué no están afuera con los demás? —. Se dirigió a su armario para sacar una botella de Licor de melón.

—Lo que sucede es que nos estamos escondiendo de Matt — respondió Gabumon —. Solo nos está presionando y queremos un respiro.

—Siempre es lo mismo con ese hombre —, Habló con cierta indiferencia dirigiéndose a la salida —. No se preocupen chicos, ya hablaré con él—. Salió de su habitación confundiendo a ambos digimon. De pronto notaron la botella de licor que Sora había olvidado en su habitación dándoles curiosidad de lo que era. Ambos tenían tanta hambre que simplemente la abrieron para probarla.


—Oye Gabumon, debes probar esto, está completamente delicioso — afirmó encantado de su sabor dulce.

—Vale amigo, entonces la probaré.


Mientras tanto en la tienda, TK y Kari ya tenían las cosas que Matt les había encargado. Por desgracia al momento de pagar notaron que el dinero que les había dado el rubio no era suficiente. TK no sabía que hacer pues él no llevaba ni un solo centavo encima, en esos momentos Kari sacó de su bolsa el dinero que faltaba para pagar.

— ¿Dónde conseguiste eso?

—Bueno, quería comprarte un regalo así que tome 5000 ¥ de la billetera de Tai cuando estaba colocando el árbol, iba a comentarle pero extrañamente salió sin decirle nada a nadie —. Lanzó un suspiro —. Pero ahora no podré comprarte nada.

—No te preocupes Kari, que no es necesario que me regales nada – comentó dándole un beso a la castaña —. Ahora, espero que tu hermano no necesite el dinero para nada—. Después de haber comprado los encargos de Matt, ambos chicos regresaron a casa de Sora; pero no muy lejos de ahí se encontraba el castaño, llevaba rato caminando y mirando por cada tienda. La mayoría ya había cerrado y no tenía ya mucho tiempo… solo quedaba una pequeña tienda de empeños abierta. No tenía nada que perder así que simplemente entró para mirar que encontraba dentro. Había varias cosas a la venta, pero nada le llamaba la atención cuando logró ver unos pequeños pendientes. Pensó que serían perfectos y el precio era muy accesible, parecía que finalmente había encontrado el regalo perfecto. Pero algo más llamó su atención: un collar de corazón bañado en oro. No sabía por qué pero al mirarlo le recordaba a Sora. No lo pensó dos veces y decidió comprarlo para regalarselo a Sora aunque casi le da un infarto al ver el precio en que estaba. Lo compraría de todos modos, a pesar de todo aun sentía algo por ella, no importaba que ella estuviera con Matt.


—Dígame señor, ¿pagará en efectivo o con tarjeta?

—Efectivo. Mi madre enloquecería si uso la tarjeta — respondió buscando el dinero en su billetera, pero estaba completamente vacía. Le pareció muy raro puesto que tenía 8000 ¥. No pudieron desaparecer de la nada. El cajero estaba esperando su pago y Tai no podía dejarlo esperando —. Creo que será con Tarjeta — comentó sin opción alguna —. Disculpe, ¿cree que pueda envolverlos como regalos?

—Por supuesto, no hay problema—. Salió de la tienda de empeño e intentó regresar a la fiesta lo antes posible. Ahora parecía que al fin podría tomarse un respiro, o eso es lo que creía. Por su parte Matt continuaba en la cocina, presionado con la cena y sin noticias de Gabumon y Agumon. Después de todo se arrepentía de haber cambiado tareas con Tai. En esos momentos Sora entra en la cocina para saber qué es lo que estaba haciendo Matt.


—Yamato Ishida quiero que me digas qué demonios está ocurriendo aquí — exclamó pero el rubio no contestó, simplemente continuó en su trabajo —. ¿Ahora vas a ignorarme?

—No tengo tiempo para hablar Sora, tengo una cena que preparar — explicó fríamente tratando de no cruzar mirada con la pelirroja.

—Escucha Matt, sé que la cocina es lo tuyo, y quieres algo perfecto — recalcó la pelirroja pero el rubio seguía sin mirarla —. Pero te estás tomando esto demasiado en serio, se supone que solamente debías hacer algo simple, sin nada de trabajo.

—Típico de ti Sora, siempre te tomas todo a la ligera al igual que Tai. Ahora si me disculpas debo terminar —. En esos momentos Biyomon se acerca al rubio con la olla.

—Matt aquí tienes los champiñones que me pediste.

—Maldición Biyomon, te dije que eran rayados no picados, ahora hay que hacerlo nuevamente.

— ¿A quién demonios le importa la forma de los champiñones?—. Replicó la pelirroja tomando la olla que Biyomon tenía en manos para aventársela al rubio —. Vámonos Biyomon, estoy segura que Matt podrá solo de ahora en adelante.

—Adelante, no las necesito—. La joven salió de la cocina furiosa, no quería tener otra discusión con Matt ese día, pero no pudo evitarlo. Ahora solo se preguntaba dónde demonios estaba metido el castaño, por su parte Matt comenzó a checar cada platillo que tenía en el fuego cuando en esos momentos llegan Kari y Tk con las cosas que había encargado. Feliz de que hubieran llegado le pidió a Kari que moviera los vegetales que tenía en la olla y a Tk que rellenara las calabazas cuando en ese momento la alarma que tenía puesta para la pierna de cerdo comienza a sonar.


—Maldición, ¿dónde puse los guantes de cocina? —. Manifestó molesto buscando como loco por toda la cocina.

— ¿Quieres que los busquemos?

—No, ustedes continúen — respondió mientras buscaba en cada rincón de la cocina —. No hay tapetes, no hay toallas.

—Iré a buscar una toalla — sugirió TK pero Matt le detuvo.

—No Tk, no hay tiempo, tiene que salir exactamente a las 7:30, no a las 7:29 ni 7:31.

— ¿Qué demonios piensas hacer?

—Solo puedo hacer una cosa – respondió acercándose al horno para sacar la pierna con sus propias manos.

— ¡Matt no! — exclamó la castaña pero el rubio no la escuchó y sacó la charola hirviendo con las manos desnuda. TK inmediatamente hizo espacio en la mesa para que el rubio pudiera colocar la pierna. Paso un rato pero finalmente Yamato había logrado terminar la cena. Ahora solo quería descansar por unos momentos… dentro de la casa se había generado un ambiente muy tenso, todos estaban callados sin decir nada a nadie y solo se escuchaba de fondo los villancicos que Mimi había puesto en la radio. Tal parece que fue una tarde muy dura para todos y solo querían descansar. Los planes de Sora no iban como ella los había planeado pero parecía que finalmente podrían tener algo de paz. En esos momentos el castaño entra a la casa confundido de lo callado que todos estaban.


— ¿Me perdí de algo? —. Preguntó cuando Sora se acerca a él fulminándolo con la mirada.

— ¿Dónde demonios estabas Taichi Yagami? —. Replicó regañando al castaño —. Necesitábamos ayuda aquí y tú te desapareciste de la nada.

—Lo siento, pero te dije que tenía cosas que importantes que hacer, pero te prometí que regresaría antes de la cena.

—Bueno al menos finalmente llegaste — murmuró un poco más tranquila —, creo que ya podremos sentarnos para cenar—. Todos se reunieron en la mesa listos para cenar, tenían gran curiosidad de lo que el rubio había estado preparando con tanto esfuerzo, y cuando éste llegó con el banquete parecía que había valido la pena pues todo se veía completamente delicioso. Desde los camarones capeados que había preparado hasta aquella gran pierna que tardó mucho tiempo en hacer.


—Me sorprendes viejo, ahora sí que te has lucido — declaró el castaño halagando a su amigo.

—Es verdad Matt — continuó la pelirroja — todo se ve exquisito.

—Viniendo de ti, supongo que debo tomarlo como un halago — comentó con sarcasmo, cosa que el castaño no dejó pasar por alto.

—Oye no deberías hablarle así, ella simplemente te hizo un cumplido — recalcó en defensa de su amiga pero ésta los volvió a detener antes de que comenzara otra pelea.

—Tranquilízate Tai, no fue nada — dijo logrando tranquilizar a ambos —. Creo que es hora de que disfrutemos de este banquete.

—Oigan, ¿dónde están Agumon y Gabumon? — Preguntó curiosa Mimí.

—Es verdad, no podemos empezar la cena sin ellos—. En esos momentos ambos digimon entraron al comedor con la botella de licor que Sora había olvidado en su habitación totalmente vacía, todos estaban sorprendidos del estado en que se encontraban. Por su parte Sora se sentía culpable de dejarlos solos con la botella de licor, pero en esos momentos estaba tan furiosa que la olvido por completo.


—Agumon, ¿qué demonios hiciste? — Replicó un Tai furioso.

—Nos bebimos esta botella que estaba totalmente riquísima. ¿Por qué no tienes cosas así en tu casa Tai?—. Intentó acercarse al castaño pero iba tambaleándose. En un mal paso del dinosaurio, este estuvo a punto de caerse e intentó sostenerse del mantel de la mesa, cosa que no resultó muy bien porque al jalar el mantel logró llevárselo con todo y la cena al piso salpicándolos a todos de comida.

—Mi vestido —exclamó Mimi enfurecida — no puedo creer que sean tan descuidados


Matt veía horrorizado cómo todo su esfuerzo de esa noche era tirado a la basura por culpa de Agumon, Tai solo se cubría la cara avergonzado por el comportamiento de su amigo y Kari y Tk reían de lo gracioso que había sido aquella escena. Izzi y Joe intentaron calmar a ambos digimon para que no hicieran más desastres, por desgracia Agumon estaba demasiado ebrio que por accidente lanzó una flama bebé al árbol incendiándolo por completo. TK y Patamon actuaron de inmediato y gracias a su burbuja de Aire logró apaciguar el fuego aunque por desgracia el árbol y todos los regalos debajo de este quedaron calcinados; afortunadamente Agumon y Gabumon lograron quedarse dormidos pero el daño ya se había hecho. Entre los propios elegidos comenzaron a discutir ya que mientras Mimi, Matt e izzi culpaban a los digimon, Kari, Tk y Joe estaban defendiéndolos. Por su parte Sora solo miraba aquel desastre, inmóvil sin decir una sola palabra.


—Chicos, cálmense por favor — interrumpió Tai tratando de poner el orden —. Estoy seguro que no fue intención de Agumon provocar este caos — comentó mirando un poco furioso a su amigo.

—Para ti es fácil decirlo — recalcó Matt—, tú no tuviste que hacer mucho, pero nosotros nos esforzamos y trabajamos duro en esta cena. De hecho si tuvieras controlada a tu lagartija nada de esto hubiera pasado.

—Escúchame Yamato, serás mi mejor amigo pero no permitiré que llames así a Agumon, él no tuvo la culpa de nada, simplemente limpiemos el desastre y olvidémonos de todo.

—Claro, tan ingenuo como siempre Tai, esa es la razón por la cual jamás te le declaraste a Sora.

—Ay no, creo que deberíamos alejarnos de este par — sugirió Joe mientras lentamente se alejaba de la pelea—. Todos sabían cómo iba a terminar esto y fue Tai quien dio el primer golpe. Matt no se quedó atrás y comenzó a defenderse golpeado igualmente al castaño, nadie supo cómo una cena tranquila y armoniosa entre amigos terminó de esa forma. Sora no lo soportó y se levantó hacia ambos chicos para darle una bofetada a cada uno logrando tranquilizarlos, mirándolos con el ceño totalmente fruncido y unos ojos totalmente cristalinos.


— ¿Están felices? — Replicó la pelirroja —. No sé cómo lo hicieron pero finalmente lo lograron, yo solo quería pasar una velada tranquila con ustedes y ahora la mitad de la casa está hecha un caos—. No dijo más, simplemente se dirigió a la salida sin decirle una palabra a nadie, Tai intentó detenerla pero ella no escuchó, ahora se sentía como un completo estúpido, y no solo él, Matt compartía el mismo sentimiento de culpa.


—Creo que deberías hablar con ella — sugirió Matt — tal vez tu logres tranquilizarla.

—¿Y por qué no vas tú? Es tu novia después de todo.

—¿Acaso no lo sabes? —. Comentó Matt sorprendido de que su amigo no estuviera enterado —. Ella y yo terminamos hace tiempo — se acercó al comedor para recoger un poco del desastre que se había provocado —, ella y yo últimamente solo discutíamos y finalmente decidimos eso.


No habló, solo se acercó hacia la ventana lanzando un gran suspiro, la verdad él jamás se imaginó que ella estuviera pasando por un momento como este. Pero la conocía perfectamente y sabía que ella prefirió dejar sus emociones a un lado para poder pasar una noche con ellos. De pronto Kari se acercó a su hermano para darle el pequeño regalo que se le había caído de la bolsa, el regalo que iba a darle a Sora. No lo pensó dos veces, tomó su chaqueta e inmediatamente fue en búsqueda de ella.


Mientras tanto, Sora se encontraba sentada en uno de los columpios del parque, simplemente sentada tratando de cubrirse del frío de la noche, ahora que lo pensaba fue una idiotez haber salido sin una chaqueta pero necesitaba estar sola. Solo sentía como aquel penetrante frío le erizaba cada vez más y más la piel cuando de pronto siente como alguien se acerca a ella para colocarle encima una chaqueta, no necesito voltear para saber de quien se trataba.


—No deberías salir con este frió — aconsejó el castaño pero ella no contestó — , ¿sabes?, creo que esta será una navidad que jamás olvidaremos.

—solo quiero que me dejes sola Tai — comentó con una voz quebradiza, se notaba que había estado llorando

—Vale me iré, pero antes quiero darte esto — le entregó el obsequio dejando un poco confundida a Sora —. Creo que fue lo único que pudimos salvar del desastre — comentó en broma pero ella siguió callada —, bien ya entendí te dejare sola, pero estaré por aquí cerca si me necesitas—. Esperó a que el castaño se alejara un poco para poder abrir aquel presente, se sorprendió completamente al ver ese collar de oro, pero lo que realmente dejó perpleja a Sora fue la pequeña frase que estaba grabada detrás del corazón “Siempre estaré contigo”. No pudo evitar derramar lágrimas nuevamente, era verdad, Tai siempre estaba ahí cuando más lo necesitaba. Inmediatamente se levantó de aquel columpio para alcanzar al castaño, cuando logró detenerlo inmediatamente se lanzó a sus brazos. Sora no tenía palabras para expresar todo lo que sentía por él, así que simplemente decidió besarle en los labios, un beso por el cual Tai había soñado desde el momento en que la conoció, fue algo breve pero especial para ambos, se quedaron mirándose mutuamente cuando finalmente Tai es el que rompe aquel silencio.


—Perdona todos los problemas que te causamos.

—No te preocupes Tai, ya habrá otro año — comentaron cuando lograron ver varios fuegos artificiales que adornaban el cielo con su colorido —. Feliz Navidad Tai

—Feliz Navidad Sora.






Well, al fin. Todos los creditos por la historia a Dark Alexyz Dark Alexyz C: Ojala que les guste.
 
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