Oneshot Angels and Demons [+16]

ElohimEditor

"The Heir of Chaos"
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Este One Shot es mi primer intento de fic romántico, asi que les pido misericordia con las críticas; el romance no es mi estilo más facil de desarrollar.XD Muchos reconocerán esta pareja, que últimamente me atrae como concepto, asi que decidí desarrollarla. Sé que es algo inusual la idea, pero espero que la comprendan y disfruten la lectura.

Puede haber partes cursis, partes cómicas, partes brutales; eso ya lo juzgarán los lectores, asi como el genero de romance que uso aqui. Están advertidos.;) Gracias por su atención




ANGELES & DEMONIOS



Odio este día… ¿Saben por qué? Sencillamente porque me es basura. Ver a todas esas empalagosas parejitas regalándose baratijas, dándose abracitos y besitos, e intercambiándose frasecitas tan empalagosas que causarían diabetes a alguien normal si permaneciera mucho tiempo observando o escuchando. Me da asco: sencillamente me repugna tanta cursilería, y paso todo el día haciendo lo que algunos llamarían travesuras infantiles: arruinando regalos, poniendo a los tortolitos en situaciones incómodas como diciéndole a la chica: “Oye muñeca: anoche estuviste estupenda en la cama. Nos vemos esta noche”, y me alejo de allí con una sonrisa en el rostro mientras escuchó una pareja discutiendo; o provocando ruidos molestos cuando un estúpido trata de dedicarle una cursi oda a su amada, o darle un regalo barato. O simplemente paso, sufro un “tropiezo” y le aplasto el presente, excusándome con un: “Ups, lo siento, viejo. Soy taaaaaaan torpe”, y me alejo de allí como si nada.

Y es en este día que cientos de Cupimon sobrevuelan los cielos cumpliendo el papel de “mensajeros del amor”, entregando cartas, poemas, regalos, flores, etc. Son una plaga; una empalagosa y cursi plaga con forma de encantadores querubinitos alados tiernos y adorables. Agh… Esas caritas me dan asco. A veces, sólo por divertirme, capturo a algunos de ellos, los meto en mi boca y los mantengo allí atrapados por varios minutos escuchando sus súplicas de clemencia, hasta que me aburro y los libero con un trauma psicológico… o sencillamente me los trago vivos. En serio; lo hago, y debo admitir que saben deliciosos, pero no quiero hacer de eso un hábito: si quiero comer a otros digimon, prefiero buscar de otro tipo… Uno no tan empalagoso, por ejemplo.


¿Creen que soy cruel, desalmado, malvado? De seguro que si, ¿Y saben qué? No me importa: ¡Soy un Devidramon, maldita sea: el mal está en mis genes! O… datos, como sea. Pero no odio este día por mero instinto de mi herencia demoniaca, y tampoco quiere decir que sea un digimon que haya desconocido del amor. Les sorprendería el saber que de hecho, hace un tiempo, yo llegué a enamorarme de verdad, y tener una relación seria con una chica excepcional. ¿Quién habrá sido la loca que llegó a enamorarse de un Devidramon, un digimon cruel y despiadado? Si; estoy seguro que no son los únicos que se preguntan eso… y no los culpo: además de esas maravillosas cualidades que me describen –sin mencionar lo del canibalismo- soy mujeriego, amante de la bebida, grosero, vulgar, agresivo, competitivo, etc…

Pues bien; soy más que eso, y esa chica tan especial lo llegó a descubrir. ¿Cómo la conocí? Bueno, todo comenzó hace aproximadamente cinco años:



Cursaba por ese entonces la secundaria… -si, los digimon vamos a clases; no me discutan- y ya era un Devidramon hecho y derecho con cierta fama: peleonero, parrandero, de cuerpo esculpido, que se acostó un una maestra y varias chicas, etc… En ese entonces, mi canibalismo era un secreto que solo dos personas conocían: mi primo mayor Gargoylemon, y mi mejor amigo, BlackWeregarurumon; este último lo practicaba, mientras que el otro, me mataba con sus sermones y su actitud de chico débil. Tengo otros amigos -un Strikedramon, un Yashamon y un Dinohyumon-, pero eso no es relevante ahora.

Un día, Gargoylemon y yo volábamos de salida de la secundaria y pasamos cerca de una escuela privada: la Academia Mahad, un instituto con aires de escuela militar donde estudiaban aparte los digimon ángel, esos creídos emplumados se creían demasiado para estudiar con el resto de los digimon, y más todavía con sujetos como nosotros, que tenemos cierta esencia demoniaca. Gargoylemon tenía deseos de estudiar allí, pero no se lo permitieron. Malditos racistas; eso es lo que son.

- Devidramon; deberíamos alejarnos, para evitar problemas. Si nos ven, nos harán daño.
- No seas nenaza: quiero ver lo que hacen. Y si nos atacan, yo te protejo… como siempre.
- Ah, bueno; si es así, pues…

En serio; detesto que mi primo sea taaaaan débil y sea yo quien deba defenderlo SIEMPRE, pero igual sigue siendo parte de mi familia, y lo considero un amigo, así que me ahorro los malos ratos. Nos escabullimos en el follaje de unos inmensos árboles frondosos que estaban frente a la Academia y miraban al patio principal: pudimos ver a varios digimon ángel entrenando, comandados por sus capitanes: mayoritariamente eran Angemon y D’arcmon practicando poses militares y esas cosas con sus armas.

- Debe de ser terrible ser un ángel con tanta disciplina de por medio.
- Yo quisiera ser uno, Devidramon –me contestó mi primo con tristeza al recordar su “rechazo”- Así podría estudiar allí, en un ambiente mejor.
- Te aplastarían como un insecto: allí no estaría yo para defenderte. –seguí observando. No había nada destacable, en absoluto, hasta que una D’arcmon hizo tropezar a otra, arruinando la rutina y causando una discusión- Ahí tienes a tus “puros” ángeles, Gargoylemon.
- No creo que todos sean así: algunos son buenos.
- Me da igual… bueno; mejor volvemos a casa.

Continuamos con nuestro camino hasta que cada uno fue a su respectiva casa, sin tocar el asunto nuevamente, pese a que por alguna razón, tenía curiosidad por saber qué pasó con la D’arcmon que tropezó. ¿Yo? ¿Compasión por un ángel? No lo creo: era mera curiosidad; para mí los digimon ángel no eran la gran cosa. ¿Los odiaba? No sé si “odio” sea la palabra correcta; más bien era desconfianza. ¿Por qué? Pregúntenle a mi hermano Angemon, y sus múltiples intentos por hacerme cambiar, decir que yo estaba mal, que debía ser purificado de mi “contaminación”; y esto desde que evolucioné en Tsukaimon cuando era niño. Con Gargoylemon era tolerable porque este era demasiado débil argumentando sus razones, y hasta es divertido discutir con él; pero mi hermano es otra historia. Por eso nos separamos.

Al día siguiente, la escuela fue normal: clases, clases, almuerzo, peleas, coqueteos, etc. Mi primo y yo pasamos de nuevo por la Academia sin darle mayor importancia hasta que Gargoylemon me golpeó suavemente en el hombro para señalarme algo: eran un Magnaangemon y dos Angewomon rodeando a una D’arcmon. Y por lo que veía y oía, no tenían nada de angelical.

- ¿Podrías explicarnos que problema tienes con nosotras? –le preguntaron las Angewomon- Ayer arruinaste nuestra rutina.
- Que yo recuerde, fue una D’arcmon amiga de ustedes, la que me hizo tropezar a propósito.
- No deberías acusar a otros de tus equivocaciones, D’arcmon. Simplemente acepta la culpa.
- ¡Yo no hice nada! –le gritó la D’arcmon al MagnaAngemon, y admito que me sorprendí por como lo hizo- ¡Entienda de una vez: esa estúpida me hizo tropezar para hacerme ver mal!
- Además de mentirosa, esta chica es irrespetuosa, escandalosa y difamadora –sisearon las ángeles mayores- Que vergüenza para nuestra Academia.
- Bien, jovencita. ¿no quieres aceptar la culpa? Es tu decisión.
- Idiotas…
- Pero tendrás que…

Seguro creerán que yo saldría de mi escondite, enfrentando los prejuicios existentes y ayudaría a esa D’arcmon. ¡JA! Se equivocan ¡Si que son ingenuos! Fue Gargoylemon, el tonto santito, que bajó del árbol e interrumpió la discusión de esos cuatro, en defensa de la ángel. Yo permanecí arriba, y en silencio, dispuesto a ayudarlo de ser estrictamente necesario. Con MagnaAngemon no se jode.

- Señor, creo que yo podría…
- ¿Qué haces aquí, intruso? –MagnaAngemon sacó su espada apenas vio a mi primo y se la apuntó en el pecho de manera amenazante- ¿No sabes que no debes meterte en asuntos que no te conciernen?
- Ehm… Yo…yo vi lo que pasó ayer, y la D’arcmon tiene razón: la hicieron tropezar.
- Lo viste, ¿Verdad? –le preguntó la D’arcmon acusada- Yo tenía razón.
- Si; mi primo y yo lo vimos ayer y…
- ¡Nos están espiando! –chilló una Angewomon- ¡Un vil digimon demonio nos estaba espiando!
- Es suficiente. Ser de las tinieblas, vas a ser purificado.
- ¿Purificado? Pero yo…
- ¡¡IMBECIL: él usa el poder de la luz!!
- ¿Huh?

Probablemente fue una de las mayores idioteces que he cometido, pero era mi primo y amenazaban con lastimarlo. ¿Qué harían ustedes? Sabía que no era buen rival para MagnaAngemon debido a su poder, pero confiaba que mi constante entrenamiento me ayudara. No usé ningún ataque; simplemente lo sorprendí al caer encima suyo y le apliqué una llave del sueño; antes de que las Angewomon respondieran ofensivamente, Gargoylemon tuvo un momento de coraje y usó su ataque de Estatuas Explosivas que las aturdió, cosa que aproveché para hacerles lo mismo que al ángel. Claro que estaban inconscientes; no era mi intención matarlos. Solo que D’arcmon no lo sabía entonces.

- ¡Idiotas! ¿Qué han hecho?
- Ehm… ¿Ayudarte?
- En realidad, Devidramon, yo vine a ayudarla: Tú solo actuaste para protegerme y yo actué como reflejo al atacar a las chicas.
- ¡¿Tienen alguna idea de lo que me harán en la Academia si descubren que están muertos?!
- Linda; están inconscientes –le contesté- Volverán en si en unos minutos.
- ¡Peor! ¡Me acusarán a mí de tener contactos con ustedes!
- ¡Hey! No me culpes a mí de tus problemas, plumífera: mi primo intentó ayudarte.
- Si, lo sé… pero… ¡TÚ… Agh! Olvídalo: solo váyanse.
- Como quieras… Loca.
- Demente.

Así fue el primer encuentro que tuve con D’arcmon. ¿Romántico, no? Pues la cosa se hubiera quedado como una anécdota más de cómo los digimon ángel son educados para creerse “la fuente de la verdad absoluta”, de no ser porque días después, en nuestra escuela, apareció esa misma D’arcmon. ¿Cómo sabía que era ella? Mi instinto, que es muy bueno. ¿Por qué? Sencillo: la habían expulsado de la Academia. Hablaba muy en serio acerca de las consecuencias de interactuar con digimon de índole demoniaca.

Siendo justos, D’arcmon se comportaba de maravillas con los demás: era algo cerrada y dura, pero nunca demostró aires de superioridad ante nadie, y eso le hizo ganar el afecto de muchos, incluido mi primo, pese a no hablar mucho con él. De mi no, claro, ya que me hacía responsable de su expulsión, y me aplicaba la ley del hielo. Me daba igual: mientras no se pase de la raya, todo bien.


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Un día, después de clases, la vi caminar sola hacia su casa. Gargoylemon se había quedado a estudiar, y yo iba en compañía de BlackWeregarurumon, hablando de cosas importantes –chicas, sexo, etc.-, cuando sin previo aviso, la vimos ser capturada por unas manos semejantes a las mías. Había oído de algo así antes, así que le dije a mi amigo que se mantuviera alerta, y me esperara aquí, hasta que le pida ayuda de ser necesario. Asintió, y me dejó seguir con mi plan, de dar un vistazo rápido y sigiloso al captor tras la esquina.

Y tenía razón: era un Devimon en compañía de otros 2 de su tipo, y acompañados de dos SkullSatamon. D’arcmon estaba siendo sujeta por un Devimon con sus largas extremidades, cuyas manos ya rozaban sus atributos. Y al parecer, D’arcmon oponía resistencia; no dejaba de mover su cuerpo en un intento por zafarse. Era valiente.

Me maldije a mi mismo: el rumor era cierto. El rumor de que digimon sirvientes de los Reyes Demonio encerrados en el Área Oscura capturaban sorpresivamente a aquellos de la superficie, los dejaban inconscientes y los llevaban junto a sus amos para convertirlos en esclavos, corromperlos, torturarlos, matarlos…o peor: comérselos. Lo sé: suena a que me opongo a los Reyes Demonio, ¿Cierto? Pues es así; que sea un Devidramon, acepte mi naturaleza demoniaca y me coma uno que otro digimon de vez en cuando no quiere decir que esté de acuerdo con todo lo que digan los Siete Perdedores encerrados a miles de kilómetros bajo tierra. Yo quiero una vida tranquila: no destruir el Digimundo ni servir a nadie: sé que muchos Devidramon se ganan la vida como bestias de carga. Yo no; JAMAS. Ahora bien, ¿Me preocupaba esta D’arcmon? No era mi amiga, apenas una conocida malagradecida por intentar ayudarla antes. ¿Debería hacer lo mismo ahora? ¿Por qué ayudarla? Sinceramente… no sé porqué hice lo que hice.

- Suéltenla, basuras del Inframundo.
- Oh, vaya… un Devidramon. ¿Acaso quieres usarla antes de que la llevemos? –me preguntó un Devimon, que tapaba la boca a al ángel, que se veía asustada- Se ve que está buena.
- ¿Qué piensan hacer con ella después? –les pregunté, a sabiendas de la respuesta, y a que se referían con "usarla"- Por mera curiosidad; no es que me importe mucho esa plumífera.
- La señorita Lillithmon busca sirvientes jóvenes. –sonrió un SkullSatamon- Y esta es perfecta.
- Está bien; dénmela: jugaré con ella un rato. –les dije con mi tono pervertido- Después harán con ella lo que quieran.

Devimon me la arrojó como si se tratara de un mero juguete, y yo la sostuve con fuerza contra mi cuerpo para que no escapara. Estaba por llevármela hasta que…

- Espera… ¿Por qué no juegas con ella aquí? –sugirió un SkullSatamon- No tienes de que apenarte: estás entre los tuyos.
- ¡Si, anda: libérate!
- Mmm... Está bien.

En verdad eran unos enfermos: ni yo soy tan depravado como para mantener relaciones sexuales en público: eso es algo estrictamente privado; –al menos verlo; comentarlo, lo hago con mis amigos siempre- no me quedaba de otra. Recosté a D’arcmon contra el suelo de concreto ante la mirada de esos cinco pervertidos que miraban ansiosos a que cometiera mi acto de violación contra aquella chica. Apoyé mis rodillas sobre sus muslos y transferí parte de mi peso a ella para inmovilizarla, y usé mis manos para oprimir sus alas y evitar que intente volar. Bajé mi cuerpo al suyo, casi rozándolo, y pasé mi hocico muy cerca de sus senos y llegué a respirar en su cara, a olfatearla. Ella me tenía miedo, se veía en su rostro que yo la lastimaría; comenzó a gritar y suplicar que la liberen y a insultarme, diciéndome monstruo, o digimon maligno entre otras cosas. Me daba igual: le respondía los insultos de la misma forma, aunque capaz mas crudamente.

Decir que no me hallaba excitado por tener el cuerpo de D’arcmon a pocos centímetros del mío sería una mentira: ella tenía un cuerpo menudo, pero exquisitamente estilizado. Era dura, algo tediosa, pero era una mujer… y a mi me gustan las mujeres; sé como disfrutar con ellas, y como complacerlas. A aquellas mujeres que me acusan de haberlas “violado” –cuando en realidad fueron ellas las que deseaban mis “servicios” como amante- las llamo sencillamente masoquistas. Pero esto…

- Señor Devimon… ¿Por qué no se acerca un poco más? No querrá perderse el espectáculo, ¿O sí?
- Como tú digas.
- ¿Estás lista, preciosa?
- P… por... favor… No…
- Shh… -la hice callar- te prometo que nos vamos a divertir… ¿Entiendes? –le guiñé uno de mis ojos- Ahora prepárate…

D’arcmon se preparaba para el peor día de su vida, incluso pudo ver con horror mi cola prensil moviéndose como una serpiente acechando a su presa, abriendo y cerrando sus garras. Me acerqué más y más a ella oprimiéndola contra el suelo, hasta que ella quedó sorprendida al oír el grito de alguien siendo atacado. Yo no me sorprendí en lo más mínimo, considerando que mi cola prensil había atravesado el pecho del ingenuo Devimon hasta llegar a su Diginúcleo y hacerlo pedazos. Ahí fue cuando me levanté de golpe e insté a D’arcmon a hacer lo mismo para pelear contra los digimon restantes.

- ¡¡Acaba con los Devimon, mientras yo me encargo de los SkullSatamon!!
- ¡D… De acuerdo!! ¡¡Baptême d'Amour!! –blandiendo sus espadas y atacando a los Devimon con ellas-
- ¡¡TRAIDOR!!
- ¡¡Cierren la boca, calacas!! ¡¡Garras Carmesí!!

D’arcmon logró hincar una de sus espadas en el estómago de un Devimon, pero para el otro necesitó mi ayuda: fui a socorrerla después de lanzar a los Skullsatamon contra un contenedor de basura, y le rompí el cuello a ese intento de demonio. Sólo quedaban las calacas, pero por desgracia esos eran más fuertes. Usaron su Hueso Martillo contra mí –y más porque protegí a D’arcmon-, llegando a ocasionarme heridas considerables. Podría aguantar. Sabía que tenía mi as en la manga…

- ¡¡Patada Garuru!!
- ¡¿Y ese de donde...?! –SkullSatamon no acabó la frase, ya que perdió la cabeza, literalmente- ¡Uno menos, queda un saco de huesos! ¡Amigo! ¿Estás bien?
- ¡Tú tranquilo: acabemos con esa calaca!
- Mejor descansa y cuida de D’arcmon: yo me encargo.
- ¡Estúpido perro: pagarás caro por entrometerte! ¡¡Hueso Satánico!! –lanzando un rayo paralizador, pero mi amigo lo esquivó gracias a su agilidad-
- ¡JA! ¡Ese ataque es basura; ESTO es un ataque! ¡¡Garras de Lobo!!

Su golpe fue certero al destrozarle las costillas que protegían su Diginúcleo oscuro, y luego asestarle un fuerte puñetazo con la mano que usa esas nudilleras metálicas con punta, y destruir ese orbe oscuro, matando a SkullSatamon al instante, y dejando solo un montón de huesos rotos esparcidos por el piso. De inmediato fue a nuestro socorro.

- ¿Están bien? Menos mal me dijiste que esperara oculto, Devidramon.
- ¡¿Él estaba aquí?! –gritó D’arcmon, sintiéndose indignada- ¡Pudo haber hecho algo antes!
- No seas tonta: tenía que distraer a los pelmazos para que BlackWeregarurumon pudiera pelear con mayor facilidad y acabarlos. Los Devimon son una cosa, pero las calacas con cosa seria.
- Ya veo… Pero aun así.
- Lamento haberte hecho pasar mal rato –me disculpé, por lo de la actuación de violador- Tenían que creérselo.
- Entiendo… No tenías de otra… Pero ni pienses en volver a hacerlo, ¿Entendido?
- Si señora… -le contesté; dándome la vuelta mientras oia sus pasos alejarse hasta que …-
- ¿Devidramon?
- Diga…
- Gracias por la ayuda –dijo con su tono firme de chica dura- No eres tan malo como dicen.
- No hay de qué. Anda, ve a casa.

Ella retomó su camino y siguió a pie, sin voltearse, dejándonos a mi amigo y a mí con la pila de huesos. ¿Por qué me empeñé en protegerla tanto? Tenía magulladuras en el pecho, la espalda y el brazo… y por proteger a la señorita “por tu culpa me echaron de la Academia” Posiblemente… sea debido a ese pequeño roce que tuvimos, un indicio de una leve atracción sexual hacia ella; nada serio al menos. En fin: solo debía volver a mi casa y obviar que esto sucedió… pero antes, decidí ir junto a mi buen amigo y darle una probada a esos huesos colorados que habían por ahí, y debo admitir que estaban riquísimos y crujientes. Nos comimos casi todos, incluidos los cráneos, hasta dejar limpio el lugar, y regresamos a nuestras casas. Nadie nos vio, por lo menos.


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Pasaron los días tras ese incidente, y D’arcmon comenzó a mostrarse más abierta conmigo en la secundaria; no intentaba evitarme ni nada por el estilo. Tampoco crean que actuaba como esas patéticas personas que se hacían el eterno sirviente del que les salvó la vida; ella nunca mostró una total dependencia de nadie. En una ocasión, vino a almorzar conmigo y Gargoylemon –que no se lleva bien con BlackWeregarurumon- , aprovechando que teníamos espacio vacante: comenzamos a hablar de cosas aleatorias y demás; nadie nos prestó atención. Mi primo de inmediato se hizo amigo de ella, pero yo… Bueno, digamos que mis modales en la mesa son bien reconocidos, y resultaron ser un gran obstáculo para que ella me acepte como tal. Al menos no me rechazaba por ser un demonio: sólo por ser asqueroso. Ya es algo, ¿No?

Al menos teníamos algunas cosas en común: no nos gustaban las cursilerías, teníamos símiles gustos musicales... y lo más importante: nos gustaba pelear. Nunca conocí a una digimon ángel que tuviera un espíritu de lucha tan fuerte: era una de las mejores de la secundaria; incluso derrotó a algunos de mis amigos. Y cuando me tocó practicar con ella… lo admito: era muy buena.


Con el pasar de los días, semanas y meses, los tres nos hicimos amigos –posteriormente, BlackWeregarurumon se hizo amigo de ella también- y comenzamos a salir, charlar y divertirnos. Ni mi amigo ni mi primo mostraron un afecto más allá de la amistad –el primero es tan Casanova como yo, y el otro es tímido a más no poder- ¿Pero yo? Aun recordaba ese incidente en el callejón en el cual tuvimos nuestro primer contacto corporal –o mejor dicho casi- Y no negaré que desde entonces tuve fantasías sexuales con ella, en una cama, llegando al éxtasis; claro que en circunstancias que no involucren una violación. Sí, soy repugnante… ¿Y qué? Pero había algo más… algo diferente en mi deseo a D’arcmon, y que se acrecentaba con el transcurso del tiempo, y que nunca tuve con otras mujeres que me habían atraído antes. ¿Qué era eso? Sea lo que fuere, me hizo llevarla a las orillas de un rio cerca de nuestro pueblo para hablar con ella. Y no, no era al atardecer; odio lo cliché: era a pleno día, con el sol aun en alto.

- Devidramon.
- Dime…
- Hay algo que quise preguntarte desde hace tiempo… Pero siempre se me olvida.
- ¿Qué es?
- Pues… verás… Siempre quise saber… ¿Por qué eres tan pequeño? –casi caigo de espaldas al oír esa pregunta… y la siguiente- ¿Y por qué no eres famélico como los otros Devidramon? Al menos eso nos enseñaron en la Academia.
- ¿Era eso? D’arcmon: tanto tiempo y me lo preguntas ahora; yo me esperaba algo más. –pensaba- Ah… era eso. Bueno; te explico: lo que sucede es que yo aprendí a comprimir mis datos para lucir más pequeño: así no dejo en ridículo a Gargoylemon, o a mi hermano. Y también porque en mi tamaño normal no entraría a la escuela. ¿No crees? –ella comenzó a reír por la dulce ironía; esa risa tan dulce, contagiosa y vigori... Momento ¿Por qué pensaba tanto en su risa? Ni hablar- Y respecto a mi desarrollo muscular aparentemente anormal de acuerdo a lo que enseñaron… pues yo desde que evolucioné me dije: “No señor; no voy a ser un famélico costal de piel y huesos”, y me puse a entrenar duramente y someterme a un régimen estricto para cambiar mi fisonomía. Y también para evitar que me usen como bestia de carga; si lo intentan… me defenderé.
- Así que eres un rebelde en todos los sentidos… Curioso.
- ¿Me creías un gran idiota?
- Lo sigo pensando.
- Qué gran amiga, D’arcmon.
- Sabes que estoy bromeando, grandísimo tonto. No eres idiota… Solo eres algo… salvaje. Eso impide que otros vean lo positivo de ti.
- Me dan igual: o me aceptan como soy, o se alejan de mí. No necesito amigos de interés. –hice una pausa en la conversación; ninguno habló por varios minutos, tiempo que aproveché para formular la primera pregunta- Dime algo, D’arcmon ¿Te agrado por como soy?
- Obviando tu falta de modales, tu rudeza, excesivo sarcasmo y lenguaje algo vulgar… -menuda lista de defectos, me dije- Si; me agradas, Devidramon.
- Entonces… -me rasqué la nuca, revolví mi lengua bífida entre mis dientes y comencé a temblar; todo en señal de los nervios por los que pasaba: haría algo que aún no puedo creer que haría. ¿Por qué? El momento tal vez, o algo más- Dime, D’arcmon… ¿Tú… tú… quisieras… ser mi novia?

Lo dije… a pesar de mis nervios, lo dije. ¿Cómo llegué a ese punto? A pesar de mis múltiples conquistas, nunca, pero NUNCA tuve una novia como tal: siempre eran chicas con las que salía un día, nos acostábamos juntos en la noche, y a la mañana acababa todo sin pena ni gloria. ¿Recuerdan que dije que sentía algo más en mi “deseo” a D’arcmon aparte de atracción sexual? Posiblemente esté loco, pero probablemente era amor; un amor derivado de varios meses de convivencia y amistad que me hizo apreciarla como persona, y no como mero entretenimiento nocturno. O capaz estaba loco y estaba bajo efecto de alguna droga o lo equivalente a hormonas en los digimon, ¿Quién sabe? El punto era que aceptaba un hecho: me gustaba D’arcmon, y mucho: ya no podía soportar sin decírselo. ¿Cómo reaccionó ella? Pues…

- ¿Qué tú QUÉ? No puedes hablar en serio… ¿Verdad? –me miró dos veces para confirmar que hablaba en serio- Oh, rayos…
- No espero un chillón “¡Si, acepto!”, D’arcmon. Pero una respuesta clara no estaría nada mal.
- Es que… -se la veía nerviosa; no la culpo- Esto no es sencillo para mí, Devidramon. Es que yo no…
- ¿Soy muy feo para estar contigo? –le contesté, por breves instantes creí que era por eso- Sé que no soy un supermodelo como los Angemon, pero…
- No, no; no es eso… Es que…
- ¿Es porque soy de tipo demoniaco?
- No, Devidramon. Escúchame: es que… yo… No sé que responderte. Dame algo de tiempo para pensarlo, ¿Si?
- Eh… -estaba por reclamarle que no había nada que pensar, pero me tragué mis palabras- Como quieras; hablamos después.

Me alejé de allí volando sin voltear a verla; me sentí un completo imbécil en ese momento, y no sabía por dónde comenzar: ¿Yo, enamorado de verdad? ¿Un Devidramon y una D’arcmon? ¿En qué demonios estaba pensando en pedirle que sea mi novia? ¡Yo no soy así! ¿Qué me habrá picado? No tuve ninguna de las respuestas en ese entonces, y como sentí que necesitaba hablar con alguien fui junto a Gargoylemon y BlackWeregarurumon –los hice reunir, cosa que me reclamaron después- y les comenté lo sucedido: estaban impresionados, ya que me conocían a la perfección, y por primera vez estaban de acuerdo en algo: D’arcmon sería una buena novia, y estaban felices por nosotros. Claro que ella no había aceptado aun, y allí ambos me dieron su punto de vista. Mi primo me dijo que posiblemente sea un cambio brusco para ella, y le tomaría tiempo decidirse; mi amigo me dijo que probablemente ella pase por lo mismo que yo, es decir: nunca tuvo novio. ¿Es posible eso? ¿De dónde sacó tanta sapiencia ese lobo negro con el que compartía mi actitud mujeriega y gustos caníbales? Y ambos me dijeron lo mismo: “Dale tiempo, sé bueno, y no lo arruines: nosotros te guardamos tu secreto”

Si, se referían a mi paladar, y me alegré por su apoyo; les agradecí por ello y volví a mi casa. Ya a altas horas de la noche, escuché unos golpes en la puerta, fui a investigar, pero ya no había nadie: sólo había un sobre firmado que me tenía como destinatario… Y la remitente era obvio quien era. Lo abrí y me lo puse a leer. Era de D’arcmon: allí me detallaba que pensar en mi propuesta le fue muy difícil, y me confirmo que mi mejor amigo tenía razón: nunca tuvo novio, y además era virgen -genial: sería su primerizo, me dije con sarcasmo- y al final de la carta, me daba su respuesta: “Si: Quiero ser tu novia, Devidramon”

Una voz en mi cabeza me decía: “Esta loca, apártate de ella… o cógela primero y después la botas” y otra me decía que tenía suerte en hallar a alguien como ella y que no lo desaproveche. Por primera vez, hice caso a la segunda voz. ¿Me sentía muy feliz, especial, diferente? No tanto: estaba feliz, pero… no tenía ni la más mínima idea de lo que involucraba un noviazgo serio. ¿Qué debía y que no debía hacer? De repente eso me importaba más que el sexo, ¿Qué demonios pasaba conmigo? ¿Por qué no trataba a D’arcmon como a las demás chicas de mi vida? “Porque D’arcmon es tu amiga, y ella te importa”, dijo esa segunda voz. Y le hice caso.


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Bien: D’arcmon y yo éramos oficialmente novios, ¿Cómo se desarrollaron las cosas después? ¿Cómo reaccionaron los demás? ¿Manifestábamos nuestro amor constantemente? Si es que había amor, claro. Siendo franco, no se lo dijimos a nadie, ni lo hicimos TAN público, y como no nos gustaba ser empalagosos, no andábamos besuqueándonos, abrazándonos, diciéndonos cursilerías baratas como “Devidracucu” o “D’arcflorecita”, a diferencia de otras parejas que ambos, en nuestros respectivos ambientes, veíamos con asco. Y D’arcmon, por lo que me contó, vio lo repugnante y patológicamente empalagosos que pueden ser los ángeles. Eso sí me dio risa.

Sólo mi primo y mi mejor amigo sabían de lo nuestro, así como dos amigas de D’arcmon en la secundaria y una de su ex – Academia, que lo tomaron con recelo, pero terminaron aceptándome; para la gran mayoría del público, éramos solo dos amigos sin nada romántico de por medio. A medida que se acababa la secundaria, nuestra relación pasó a ser un rumor constante, y cuando D’arcmon lo afirmaba, se oía el de por si famoso: ¡¿CÓMO PUEDES SER SU NOVIA?! O si no sus variantes: ¡¿ESTÁS CIEGA?! ¡¡ES UN MONSTRUO!! ¡¡ES FEO, VULGAR Y MUJERIEGO!!; a mí en cambio me decían: ¿Cómo puedes ser novio de una ángel? ¿Ya te acostaste con ella? ¿Qué tan buena es en la cama? ¿Cuándo la botas? Ambos ignorábamos esos comentarios… o en algunos casos, los respondíamos con un par de golpes o patadas que los hacían callar ¿Verdad que éramos dos adorables tortolitos?

Sin embargo, debo confesar que inicialmente, decidí mantenerme fiel a D’arcmon, y abandoné mi cacería de otras mujeres; lástima por aquellas bellezas, pero ya era un hombre comprometido. También que me preocupaba que descubriera mi canibalismo, pero como solo mi primo y mi mejor amigo lo sabían, era imposible que lo averigüe. Y sobre la fidelidad es algo que no pude cumplir por siempre, porque de una manera u otra, quería acostarme con D’arcmon cuanto antes –no es que no la ame de verdad y solo la quiera por sexo, pero mis impulsos son fuertes- , pero ella quería esperar: no se sentía lista para ese gran paso. Por Yggdrasil: tanta ceremonia para su “primera vez”. Eso fue lo que me causó gran impaciencia, y acabó por arrastrarme nuevamente por otras mujeres, a las que coqueteaba cuando D’arcmon no me veía, y después le daba escusas para no verla de noche, e ir por otras. Así satisfacía mis deseos sexuales. Y nunca, nunca llegó a enterarse de ello mientras fuimos novios.

¿Creen que soy un desgraciado? Seguramente, pero como ya les dije antes, no me importa: era parte de mi naturaleza, y la aceptaba. ¿Qué si no sentía culpa o remordimiento alguno por engañarla? Aunque parezca increíble… si: me sentía culpable, al menos una parte de mí, ya que sentí que hacía lo incorrecto, y que debía abandonar ese hábito antes que ella lo descubra. Y fue difícil, pero lo reduje al mínimo. Con decirles que pasé de acostarme con cinco chicas por semana en una ocasión y después a solo 1 por mes, se darán una idea… y después ese 1 se redujo a 0 antes de que acabaran las clases.


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Las clases acabaron, y recibimos nuestros diplomas: yo había desterrado casi por completo mis hábitos de mujeriego, y era feliz con D’arcmon como mi novia, mas cargaba con mucha culpa por engañarla innumerables veces. Se haría el trillado baile de graduación –he visto muchas películas, no me culpen- y decidí invitarla; aceptó sin dudarlo, y acudimos al dichoso evento. Odio los bailes formales; en serio los odio con toda mi alma, y más aún “lucir bien”, pero para no hacer sentir mal a D’arcmon, me puse una pajarita negra en el cuello y un burdo intento de smoking con agujeros para mis alas. Incluso me molesté en llevarle un ramo de sus flores favoritas –las lavandas- como presente, pese al pequeño inconveniente de que era terriblemente alérgico a ellas y me provocaban ronchas –gracias a Yggdrasil por los hipoalergénicos- ¿Verdad que el amor nos hace realizar cosas que normalmente no haríamos ni drogados? Capaz eso sea el amor: un tipo de droga, y fuera de toda discusión bizantina de tinte filosófico sobre el tema, me alegro de haber estado “drogado” de amor en ese momento.

Apenas nos vieron, nuestros compañeros quedaron anonadados –no sé si de vernos juntos, o de verme vestido formalmente; como sea- No hicimos ninguna escena, y pasamos una noche tranquila. Y después… llegó el tan odiado baile lento; normalmente me alejo de esas cursilerías, pero como tenía a la chica más genial del Digimundo, la saqué a la pista, y fue allí donde confirmé de una vez por todas lo de nuestro noviazgo de casi dos años y medio. ¿Cómo lo descubrieron? Porque fue allí la primera vez donde la abracé en público. ¿Me avergonzó? Para nada.

- Nos están mirando.
- Que se vayan al Área Oscura, D’arcmon; ellos no importan.
- Tienes razón, ¿Qué más da? Disfrutemos la noche.
- ¿Sabes? Nunca creí que haría esto en mi vida.
- ¿Bailar una pieza lenta, vestir formalmente, lucir civilizado?
- No… Estar enamorado.
- Devidramon…. Yo; disculpa, no quise decir…
- No te molestes, D’arcmon; sabes cómo soy. Como que apenas acabemos de bailar y regresemos a nuestras casas, me quitaré este estúpido traje de pingüino.
- ¡Pero si te queda estupendo! –rió ella; esa broma me pareció divertida, ya que la usaba como cumplido. En serio; no podía estar más feliz- Deberías usar traje más a menudo.
- Eh… tal vez. -sonreí- Mejor disfruta del momento, ¿Si?
- Estaba pensando, que si quieres quitarte ese traje… puedes hacerlo en mi casa…
- ¿Huh? –consternado- ¿Quieres decir…?
- Así puedo tenerte a mi lado en lugar de que estés con otra. –quedé helado al oír esas palabras- Si, Devidramon; lo sé.

Demonios… Se había enterado de mi etapa de novio infiel; no esperaba eso, y aun así, no se veía enfurecida, rabiosa, enojada ni alterada, ¿Por qué? Normalmente una mujer estallaría si su novio la engañara… o eso tengo entendido. Tenía miedo de D’arcmon… ¿En que estaba pensando?

- D’... D’arcmon, yo… Lo siento.
- No te disculpes; ya sospechaba que ocurriría algo así. –me respondió con una voz calma- ¿O se te olvida que tu fama de mujeriego precede nuestro noviazgo? Además, fuimos amigos antes, y me enteré de muchas de tus conquistas, que me advertían que “irías por mí”.
- Tú no eres como ellas; yo sí te amo de verdad. Solo que yo…
- No pudiste controlar tus instintos; lo sé… -y continuó abrazándome- Eso en parte es culpa mía. Por eso no me enojo contigo… y por eso, pienso que ya llegó la hora.
- ¿Qué?
- Que ya estoy lista, tontín… Pero me prometerás que nunca te acostarás con otra mujer mientras seamos novios.
- ¿Estás segura de esto? No quiero presionarte.
- Estoy segura… ¿Tú no?
- Lo estoy, D’arcmon. Prometo serte fiel siempre.

Esa escena acabó con un beso de D’arcmon en mi hocico, algo que consideré señal de que en verdad nos amábamos; los demás de seguro pusieron cara de querer vomitar. Que lo hagan: yo no pienso limpiar su porquería. Cualquiera pensaría que la promesa que le hice a D’arcmon pasaría sin pena ni gloria de una de mis orejas a la otra y la rompería a la mañana siguiente; pues esa no era mi intención: juré que cumpliría mi promesa a toda costa… y si tenía ganas, para eso existen las películas porno.


La noche acabó, y regresé junto a D’arcmon a su casa –modesta, pero acogedora- y nos sentamos a ver televisión un rato. Después fuimos a su habitación, donde estuvimos sentados en la cama un buen rato, abrazándonos recíprocamente, y de ahí a una sucesión de besos que prefiero no describir porque les daría asco, pero que eran apasionados, lo eran. De a poco D’arcmon se quitaba su ropa –yo la ayudaba sin ser brusco- exponiendo su desnudo cuerpo de porcelana de cuya espalda se extendían esas cuatro espléndidas alas de plumas doradas, en comparación a las mías, que eran de piel y mostraban agujeros. Me sentía feo por primera vez en mi vida, y poco digno de apreciar semejante belleza, pero ella era mi novia, y yo la amaba con todo mi corazón, y se lo quería demostrar después de tantos errores que había cometido.

Nos acostamos en la cama, y nos abrazamos el uno al otro: sentí su piel suave y cálida, su terso cuerpo sobre el mío, y me gustaba esa sensación. No actuaba con ella de la misma forma que con las demás mujeres –salvaje y desenfrenado-, sino que me mostraba tierno y delicado; ella no era un juguete para mí: era mi novia, y la amaba. El acto sexual fue totalmente diferente a lo que yo recordaba, y eso que no era mi primera vez en el sexo, y sí lo era en el caso de D’arcmon: no quería hacerla sentir mal, y menos considerando que años atrás había sufrido de un intento de violación literalmente por mi parte. Era extraño, inusual… ¿Cuál sería la palabra adecuada? Sentía pasión, sentimiento… Romance: esa era la palabra. No estaba teniendo sexo con D’arcmon esa noche: estaba haciendo el amor con ella, y esa era mi primera vez. ¿Me sentía un campeón, un master? No; sólo me sentí… más maduro, creo yo. Esa sensación cálida y tierna de ser “una sola carne”, que tiene la “expresión física del amor recíproco” es algo que nunca había experimentado antes… y me gustaba: me sentía diferente, completo. ¿Alguna vez me sentí incompleto? No lo sé, pero capaz lo estaba antes… y ahora estaba feliz de ser completo.


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Después de esa noche, las cosas parecían ir bien: ninguno de mis amigos, o mi primo, o la misma D’arcmon iría a la universidad, sino que permaneceríamos en el pueblo, trabajando: mi amigo en una tienda de música, mi primo en una librería, D’arcmon en un restaurante y yo de ayudante de albañil, donde mi fuerza física serviría de algo; Gargoylemon comenzó a salir con una Mermaimon y BlackWeregarurumon con una Witchmon; todos habíamos madurado considerablemente en la secundaria: ya no éramos unos chiquillos. Mi relación con D’arcmon iba de maravillas, pero conservábamos esa actitud de no hacer muy explícita nuestra relación amorosa, haciéndonos ver para la mayoría como simples amigos, y reservábamos nuestros momentos tiernos a la intimidad.

Me sentía estupendo: tenía trabajo, pocos amigos, pero de confianza, y una novia estupenda, ¿Qué más podía pedir un hombre, sea humano o digimon? Capaz dinero… y gobernar el Digimundo, pero eso no es de mi interés. Mi vida era prácticamente perfecta, ¿Que podría arruinarlo? Sólo una cosa podría: yo.


Fue una mañana, pocos días después de que cumpliéramos 3 años de relación, en que decidí aprovechar el día libre para disfrutar de uno de mis mayores hobbies desde que digievolucioné: la cacería, la cual no lo hacía por mero deporte, sino más bien por apaciguar mis instintos asesinos y saciar mis antojos por carne fresca. Y no me refiero a animales cualesquiera, sino a otros digimon –siempre en estado salvaje-. Dirán que soy un monstruo, y lo soy. ¿Debo recordarles que soy un digimon tipo Dragón Demoniaco? Cualquiera que consulte la Digipedia les dirá que un Devidramon: “Es de la especie Dramon y los brazos y piernas le han crecido extraordinariamente. Destroza a sus enemigos con sus largos brazos y garras y vuela en la oscuridad con sus fuertes alas. Cuando mira a alguien con sus cuatro ojos carmesí, tiene ganas de comérselo. Tiene un carácter despiadado y violento.” ¿Debo ser más claro? En fin: recorría el interior del bosque en las afueras del pueblo, escogiendo a mis presas, y comiéndome a algunas en el camino: siempre excluyendo a los Tokomon, Nyaramon, DemiV-mon y Tsunomon por razones más que obvias, y quedándome con el resto: ¿Unos traviesos Dracmon? Directo a mi boca, y tragaditos enteros; tienen sabor picante ¿Un par de Monmon que se pasan de listo arrojándome sus bolitas? Lo último que vieron fue la garra de mi cola arrojándomelos dentro de mi boca: saben a banana. ¿Un Terriermon que colgaba de un árbol? Me gusta la carne de conejo; el solo pensar en ello me hace agua la boca. Lo agarré de las orejas con mis garras cuando intentaba escapar, y estaba por arrojarlo al interior de mi boca cuando escuché un grito, seguido de un golpe en el brazo que me hizo soltar al pequeño aperitivo que huyó cuanto antes apenas tuvo la oportunidad. Cuando revisé la zona del golpe, vi una pequeña cortadura, y más abajo la causa de la misma: una espada, una que conocía muy bien…. Y cuya dueña estaba mirándome con mucha rabia. ¿Cómo sabía eso? Mi instinto, esa mirada en sus ojos, y su otra espada apuntándome de manera desafiante como si fuera un enemigo.

¿Qué hacía ella aquí? ¿Acaso alguien le dijo que rondaba por este lugar? Sea como sea, no podía excusarme; tenía un mal presentimiento.

- D’a... D’arcmon, yo… estaba.
- ¡Ni te atrevas a hablarme! –me gritó salvajemente, sin bajar su espada; era capaz de ver sus ojos, llenos de furia, y al mismo tiempo, conteniendo lágrimas- Te busco para hablar contigo y te encuentro aquí… ¿Haciendo qué? ¡Comiendo a otros digimon; comiéndolos vivos como un salvaje!
- Ya lo sabes… -suspiré cabizbajo- Supongo que no vale la pena ocultarlo más. Si, D’arcmon: soy un caníbal… -ella siguió escuchando- Pero sólo a los digimon salvajes; nunca ataco a los civilizados.
- ¿Esa es tu excusa? –bufó molesta- ¿Eso te da derecho de acabar con la vida de seres indefensos como si nada? ¡¡RESPONDE, DEVIDRAMON!!
- No sé qué quieres que responda: es parte de mi naturaleza; lo he hecho desde que digievolucioné.
- ¿Me has estado ocultando esto por más de tres años y medio? –dijo entrecortado; estaba temblándole el pulso de su mano y sin querer, soltó la espada. Le había ocultado algo por mucho tiempo; era normal que se sintiera consternada- ¿Q…. qué eres en realidad? –cayó de rodillas y comenzó a tocarse la cabeza una y otra vez; estaba llorando. Hubiera ido a consolarla, pero no era lo apropiado- ¿Cómo pude…? ¿Cómo pude ver algo bueno en ti?
- Yo te amo, en serio; pero no puedo erradicar toda mi naturaleza demoniaca.
- ¿Ni siquiera por mí? ¡Ni siquiera te molestaste en intentarlo! ¿Verdad?
- ¡Demonios, reacciona de una vez, D’arcmon! –le grité enfadado; comenzaba a cansarme esa discusión- ¡Te enamoraste de un digimon maligno! ¿Esperabas acaso que me volviera un ángel o algo así? ¡Yo jamás quise que te convirtieras en una versión oscura de ti misma, ni quise que cambiaras tu forma de ser; nunca te forcé a dejar tu intento de permanecer virgen hasta que estuvieras lista! ¡Es tu naturaleza de ángel! ¿O no? ¡Y yo la acepté!
- ¡¿Y yo debo aceptar ese repugnante gusto que tienes por comer vivos a otros digimon?! ¡¡ESTÁS LOCO!!
- No estoy loco; solo sigo mis instintos y soy lo que soy.
- ¿Así serán las cosas entonces? –dijo de forma calmada, pero sonaba desilusionada- ¿No te atreverás a cambiar? ¿A suprimir se instinto sádico y asesino? ¿Ni siquiera por mí?
- Yo ya te prometí erradicar mi promiscuidad, y lo cumplí hasta ahora, D’arcmon.
- Entonces… es todo. –dio varios pasos en dirección hacia mí; creí que me atacaría, pero sólo tomó su otra espada y la guardó junto a la otra en sus respectivas vainas, para después alejarse de mi sin dirigirme la mirada- Ya no quiero verte nunca más, Devidramon. Se acabó: terminamos.
- D’arcmon…
- ¡TERMINAMOS!

Así sin más, D’arcmon me dejó solo, volando alto sin voltearse más. Se acabó: mi feliz relación con D’arcmon, aparentemente tan perfecta, había terminado, y todo por culpa mía y mis antojos canibalescos, ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¡Justo ahora! ¡Maldito destino que me arruinó la vida! ¿O capaz fui yo? ¿Por qué nací como soy? ¿Acaso mi hermano Angemon tenía razón y debía ser purificado para convertirme en un digimon ángel, o en un Gargoylemon como mi primo? Probablemente… de haber sido purificado, D’arcmon seguiría conmigo, y no tendría estos problemas. Capaz solo era, después de todo, un digimon maligno que no merecía nada bueno.

Nunca fui de los que se deprimían, ya que siempre me sentí afortunado de tener buenos amigos –entre ellos mi primo-, una vida sencilla y de aceptarme como soy: jamás me avergoncé ni sentí molestia alguna por ser un Devidramon: me encantaba ser como soy. Pero ahora, que había perdido a mi gran amor a causa de un instinto que aceptaba con tanta naturalidad, me sentía como basura. ¿Por qué me gustaba devorar a otros digimon? ¿Debía ser así? ¿Era posible cambiar? O en el mejor de los casos: de haberle confesado a D’arcmon esa cualidad mía en un principio, ¿Lo hubiera aceptado? Nunca lo sabré.


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Me encerré en mi casa, en mi soledad, y no hablaba con nadie; sólo salía a trabajar y a nada más: apenas comía, dejé de entrenar, dejé de cazar en el bosque, ir a fiestas o a salir con otras mujeres; ya no tenía ánimos para nada, y me volví un amargado. ¿Qué si exageré? Capaz, pero era mi primera relación, y sentí que la había arruinado por mi propia naturaleza, una que me preguntaba si podía cambiar, y si valdría la pena. Con el tiempo superé la peor parte de mi depresión, pero seguía sintiéndome con un vacío: necesitaba a D’arcmon, mas ella nunca más volvió a dirigirme la palabra, o a mirarme. En medio de mi etapa de crisis existencial, vinieron un día Gargoylemon y BlackWeregarurumon a charlar conmigo; no los quería tan cerca en ese momento, pero igual los dejé pasar. En lugar de hablar conmigo al mismo tiempo, se turnaron: el primero fue mi primo, que me halló sentado de cuclillas contra la pared.

- Devidramon… ¿Te sientes bien? Vine a hablar contigo.
- Que idiota eres, Gargoylemon: sabes como me siento. –por un momento estuve por decirle que se fuera; incluso creo que estaba por irse, pero muy en el fondo quería hablar con alguien- Quédate. Siempre me lo dijiste, ¿No? Anda, lánzame otro de tus estúpidos sermones en la cara de que debía cambiar y ser como tú.
- Creo que la hora de los sermones acabó hace tiempo, Devidramon.
- Como sea… Al final tenías razón; Angemon también: soy un bastardo que merece ser purificado y convertirse en un Gargoylemon como tú.
- Jamás dije que quería que te volvieras como yo, primo; solo te decía que controlaras tus instintos naturales de ser un digimon maligno. Y veo que no funcionó.
- Genial; gracias por ser tan útil –le contesté sarcásticamente- Ahora puedes…
- Pero no quiere decir que no te acepte como eres.
- ¿Qué? –confundido- ¿Tú no quieres que sea “purificado”?
- ¡Ni hablar: otro como yo sería terrible! –exclamó el, casi a modo de broma podría decirse- Hablando ya en serio: nadie es perfecto, y menos tú… Pero eres lo que eres, y por más que tengas defectos, tienes cosas positivas, ¿O no eres tú el que me dice siempre: “Te cuido las espaldas porque somos familia y no dejaré que te hagan daño”? Tú no eres tan egoísta como crees ser, Devidramon; y BlackWeregarurumon puede corroborármelo.
- Ajá… Tal vez. Pero eso no me hace sentir mejor.
- Ahh… –suspiró- Siempre decías que odiabas a la gente que se encerraba en su depresión, que eran unos debiluchos miserables y patéticos. ¿Adivina qué? ¡Te estás convirtiendo en uno de ellos!
- Nunca antes sentí que había perdido algo importante, Gargoylemon –le dije sin levantar la mirada- Ahora siento un gran vacío, y no se a quien culpar.
- ¿Quieres mi opinión, primito? –me preguntó; odiaba que me llamara así, puesto que yo parecía ser el mayor, cuando era todo lo contrario- Ambos tienen la culpa: tú y D’arcmon… Y para que lo sepas, ella también se siente deprimida: hablé con ella hace unos días, y también se siente culpable.
- ¿Cómo?
- Ninguno de ustedes aceptó el hecho que eran una pareja poco común: D’arcmon olvidó el detalle que parte de su personalidad es la opuesta a la tuya por mero instinto, y tu jamás le dijiste de tu canibalismo.
- ¿Tú crees que lo hubiera aceptado así como así? No seas necio.
- No creo que lo acepte, pero lo hubiera tolerado… No estoy seguro; pudiste haberlo intentado. –capaz tuviera razón, pero seguía sin sentirme mejor- Devidramon, no te amargues la vida, ¿Si? A pesar de tu carácter algo irritante, sigues siendo parte de mi familia y el mejor amigo que tengo. Sé que es tu primera desilusión amorosa, pero ya pasará.
- Pasará, pero las cosas nunca serán igual.
- Nunca dije que todo volvería a ser normal, primo. Bueno; no sé que más decirte; lo siento: te dejo con BlackWeregarurumon. Espero que te haya servido de algo.
- Gracias.

Agradecí que Gargoylemon me hablara; en verdad necesitaba de su apoyo: es muy buen primo a pesar de que haya ocasiones en que lo haya tratado como trapo viejo desde que éramos niños; menos mal no me tenía rencor y venía cuando requería de alguien. Técnicamente, me dijo que D’arcmon y yo compartíamos la culpa, y que yo en sí, no necesitaba cambiar, –al menos, volverme un digimon diferente en cuanto a la especie- Que yo era yo, y que cambiar no hubiera tenido razón de ser. Curioso: casi juraría que me incitaba a cazar digimon nuevamente, pero creo que se refería que eso es parte de mi naturaleza, y sería difícil extirparlo de mi personalidad. Igual no sentía deseos de cazar de nuevo, y aun me preguntaba si debía cambiar ese comportamiento. Logré cambiar mi promiscuidad, ¿O no?


Mi amigo licántropo entró poco después en silencio, cargando una gran bolsa de tela a sus espaldas y dejarla a un lado -juro que vi a la bolsa moverse-. Se sentó de piernas cruzadas y me miró fijamente; apenas alcé la mirada para verlo detenidamente: estaba un poco más grande que la última vez que lo vi ¿Hace un par de meses? ¿Pasé tanto tiempo sin ver a mi mejor amigo desde la infancia? En verdad me volví un ermitaño, me decía. Él en cambio, me inspeccionaba: cada movimiento, expresión, postura mía, la escudriñaba con esos ojos amarillos. Soltó un bufido y apoyó sus antebrazos en sus muslos, colocando sus manos sobre las rodillas. En serio debía de estar aburrido si describía cada movimiento suyo, ¿Verdad?

- Mírate nada más: encerrado aquí sin hacer nada más que ahogar tus penas en… -le dio un vistazo a la habitación- ¡NADA! Solo estás aquí, lamentándote por una chica que te critica algo perfectamente natural en ti. En serio, amigo: eres patético.
- Eh... ¿No se supone que vienes aquí para hacerme sentir mejor con palabras de aliento y comprensión para ayudarme a superar la difícil situación por la que estoy pasando?
- ¡JA! Yo no soy tu primo el santurrón: yo te diré las cosas directamente: eres una vergüenza. ¿Te pones a llorar porque D’arcmon rompió contigo? ¿Por qué te dijo que eras un monstruo? ¿Cuántos te habrán dicho lo mismo antes y los mandabas al diablo? ¿Qué tiene esa chica de especial?
- Era mi novia, BlackWeregarurumon. Tú no lo entenderías… aparentemente.
- Oh…era tu novia… Qué lindo… -dijo con ese tono cursi y burlón- ¿Cómo las otras chicas con quienes te acostaste antes? Recuerdo que ella se abstuvo de acostarse contigo por mucho tiempo, y terminaste yendo junto a otras, y después me relatabas lo bien que la pasaste con tus amantes sin ninguna señal de vergüenza. En serio, esa D’arcmon no era especial; era una cualquiera.
- ¡¡ELLA NO ERA UNA CUALQUIERA!! –le grité con todas mis fuerza; comenzaba a impacientarme su actitud- ¡¡RETRÁCTATE!!
- Además se atrevió a romper contigo por algo tan insignificante. Pero bueno, era de esperarse: es una digimon ángel. Todos son así de pedantes y santurrones. Ni sé cómo pude hacerme amigo de esa…

No permití que acabara la frase, ya que me lancé sobre él y le di un golpe directo en la mandíbula, derribándolo. Ni le di tiempo para levantarse, ya que sujeté sus piernas con un brazo, inmovilizándolo, usé el otro para oprimir su cuello contra el piso y dificultarle la respiración, mientras mi cola oprimía contra su pecho, sin perforarlo, pero cerca. Estaba muy furioso por lo que mi “amigo” estaba diciendo. Este forcejeaba bastante al inicio, para liberarse, pero después dejó de hacerlo y comenzó a sonreír, ¿Estaba loco? Yo en ese momento tenía ganas de matarlo.

- ¿De qué te ríes, imbécil?
- Eres… tan fácil… de manipular… De...Devidramon.
- ¿Qué?
- Se ve que…ella te…importa.
- ¡Claro que me importa: yo la amo; siempre la amaré! ¡Pese a todo y…! –comencé a pensar en lo que este lobo negro estaba haciendo, ¿Cómo pude ser tan bobo?- BlackWeregarurumon.
- ¿S…Si?
- Eres un completo desgraciado. –comencé a reír como idiota y dejé libre a mi amigo- Un maldito desgraciado y manipulador.
- Lo sé, viejo… Lo sé –sonrió con descaro- Al menos ya te hice reír por un instante y sacarte ese “velo de sombras”.
- Gracias… Creo que lo necesitaba –miré la bolsa con curiosidad; se estaba moviendo- ¿Qué hay ahí?
- Te traje algo para animarte el día –señaló la bolsa- Un Kokatorimon salvaje recién cazado: sigue respirando, pero eso puede arreglarse, jeje… Puedes comértelo todo tu solo o… podemos compartir.
- Mira; acepto el gesto, pero… no me siento con ganas de comer a otro digimon por un buen tiempo, considerando que fue la causa de mi rompimiento
- Mmm… ¿Sigues pensando en eso? Sabes que yo me inicié precozmente con este hábito, ¿No?
- Y que casi te comes a tu hermano por enojo y después te arrepentiste y lo sobreproteges ahora; lo sé –respondí aburrido: conozco esa historia- ¿Cuál es el punto?
- En mi no es natural, pero lo acepto; en ti sí, pero dudas. ¿Es tan difícil para ti aceptar que esa actitud cruel y sanguinaria es parte de tu persona? Hasta tu primo santurrón lo sabe y nunca te armó un escándalo como D’arcmon, ni dejó de hablarte. ¡Vamos, sabes de que hablo! ¿Cuántas veces hemos ido de cacería y devorado a pequeños digimon en el camino? ¿Bebes, de etapa básica, adultos? Y siempre nos divertíamos con eso. Además, hay algo que no tomas en cuenta.
- ¿Qué?
- Fuiste tú el que decidió atacar a los salvajes y dejar en paz a los civilizados; sabes que muchos de tu especie no hacen eso; y ni hablemos de otros digimon caníbales que son peores que nosotros. Mi punto es… que puedes controlarlo, y eso debiste explicárselo a D’arcmon en un principio.
- Tú y Gargoylemon prometieron no decírselo nunca. ¿Por qué debía decírselo yo?
- Devidramon… -BlackWeregarurumon me miró con la expresión más seria y madura que le haya visto jamás- Nosotros te guardamos el secreto porque esperábamos que tú se lo dijeras; tú eras su novio, y debiste ser sincero con ella. Nosotros dos no abrimos la boca para no meterte en problemas. –suspiró- Pero veo que no sirvió de nada.
- Todo es culpa mía, ¿No?
- Tu primo y yo concordamos que fue de ambos: tú por no ser sincero, y D’arcmon por –aparentemente- olvidar que eres un demonio bestia. Y concordamos en otra cosa: ella te sigue queriendo, pero no quiere aceptarlo.
- ¿Crees que podamos… volver a ser novios?
- Mmm… Lo dudo mucho, pero puede que sigan siendo amigos, ¿Quién sabe? Sólo no la fuerces, ¿Si? Sigue mi consejo: Espera a que calme la tormenta.
- Creo que eso haré. Gracias, BlackWeregarurumon.
- No hay de qué… Al menos mi mejor amigo no sigue con esa depresión tan patética… ¿O sí? –negué con la cabeza; ya no estaba tan decaído como antes. Entonces el volvió a mirar la bolsa- Y dime… ¿Te sientes con hambre?
- Trae la salsa; esta noche comeremos pollo rostizado.
- Es un inicio… -se encogió de hombros- En fin; debo irme: Witchmon me estaba esperando.
- Gracias a los dos. En serio.
- Para eso estamos.

Con eso, nos despedimos: mi primo y mi amigo regresaron a sus respectivas actividades y me dejaron solo en casa. Me sentía mucho mejor: no sé si por la visita que recibí, o por la charla que tuve, pero en si la depresión se me había esfumado. Comencé a aceptar el hecho de que D’arcmon nunca más volvería a ser mi novia, pero existía la posibilidad de que siguiera siendo su amigo; sólo debía esperar un poco más, y que debía aceptarme a mi mismo como tal: había olvidado el hecho que yo tenía pro amigos a aquellos que me aceptaban como soy; los que intentaban cambiarme, u odiaban mi manera de ser, podían irse al diablo: o me aceptan cual como soy, o se alejan de mi vida. Claro que esta regla no quería aplicarla a D’arcmon: seguía siendo especial para mí; después de todo, fuimos amigos y después novios por más de tres años.

Respecto al Kokatorimon pues… me complace decir que fue una de las mejores cenas que tuve en mi vida. Tiene un exquisito sabor a pollo, pero creo que más bien fue por compartirla con un amigo de verdad y por alejar esa nubecilla negra sobre mi cabeza.


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Para cuando pasaron seis meses del rompimiento, había regresado ser el mismo, o casi: cacerías ocasionales en las afueras del pueblo, fiestas, entrenamiento, mujeres de una sola noche para sexo libre. ¿Era feliz? Casi: me sentía diferente, con un vacío que antes lo ocupó D’arcmon, y que nunca podría llenarse de nuevo, pero me negué a permitir que eso me deprima la vida. ¿Había cambiado en algo? Un poco: me sentía un poco más maduro; ya no disfrutaba tanto del sexo como antes, ni cazaba con tanta frecuencia, y no lograba conseguir novia formal. No importa; ya habrá alguien.


Un día, volaba de paso por la Academia Mahad cuando vi actividad allá abajo. Bajé sigilosamente y me oculté en la copa de un árbol cercano; nadie me vio por suerte. Allí en medio de la acera, estaban D’arcmon en compañía de otra –una de sus amigas- siendo rodeadas por un grupo formado por un NeoDevimon y dos Boogeymon; las chicas, con espadas en mano, se veían agotadas y con algunas señas de golpes y heridas superficiales: al parecer, había opuesto resistencia, pero ya no tenían fuerzas. Maldije al cielo por volver a ver a esos digimon: seguro trataban de secuestrarlas, y como ese día no había nadie en la Academia, estaban solas. ¿Debería ayudarlas? ¿Un digimon demonio ayudando a un ángel? D’arcmon no me había vuelto a hablar desde que rompimos, ¿La dejaba sola y seguir con su vida? Ni en sueños; ella sigue siendo importante para mí, y su amiga de la Academia fue la única que me aceptó de su grupo.

Salí de mi escondite y aterricé enfrente de ellas, sorprendiéndolos a todos en conjunto; D’arcmon no se esperaba que apareciera junto a ella de nuevo y no dijo nada, pero su amiga habló.

- ¿Ese no es tu exnovio?
- Si, lo es… -bufó ella con aspereza- ¿Qué haces aquí?
- Manténganse detrás de mí; -le dije severamente, esquivando su pregunta- me encargaré de ellos.
- ¡No necesitamos tu ayuda! -gritó ella-
- Cállate y hazme caso. Tú y tu amiga ya hicieron suficiente.
- Mejor le hacemos caso –dijo la otra D’arcmon-
- ¿A qué has venido, Devidramon? ¿Piensas defender a esas chicas? –dijo uno de los demonios de pacotilla- Va en contra de tu naturaleza.
- No interfieras y aléjate de nuestros asuntos si no quieres sufrir las consecuencias –habló su líder-; sólo las llevaremos al Área Oscura junto a nuestro Señor Beelzemon. Puede que incluso te interese trabajar para él.
- Mmm… Suena interesante… Aquí va mi currículum: ¡¡Garras Carmesí!!

Los Boogeymon no se lo esperaron: mi ataque los dañó, no lo suficiente para matarlos, pero si para hacerlos a un lado. Trataron de usar su ataque Grito Mortal conmigo, pero yo tenía el mío propio: Los Ojos Rojos. Normalmente esa técnica la usaba para dejar inmóviles a mis víctimas de cacería, o solo como una distracción a mis oponentes para después noquearlos, pero en esta ocasión, tendría un fin diferente. De todos modos, esa técnica es peligrosa si la fuerzo demasiado, como fue en ese caso, ya que el ataque de dos Boogeymon junto al Dolor Profundo de un NeoDevimon no es algo sencillo de igualar. Caíd e rodillas po el agotamiento, pero seguía firme, me cansaban los ojos, cosa que uno de los Boogeymon aprovechó para derribarme de un golpe de su tridente y herirme en el abdomen; D’arcmon no dijo nada, pero no me importaba.

Tomé de sorpresa al imbécil que se había atrevido a atacarme y le rompí el cuello hasta hacer girar su cabeza 180 grados, los otros dos ni se inmutaron, y dejaron los ataques a distancia para uno más directo: perfecto, aprovecharía eso para usar mis Garras Carmesí al último minuto. Mis garras les produjeron heridas profundas en el cuerpo, dejándolos en mal estado en el suelo: Boogeymon ya estaba descuartizado y NeoDevimon sangrando, pero eso no me detendría, ¿Sed de sangre o de venganza? Capaz ambas, pero no perdonaría que hayan atacado a D’arcmon y a su amiga; debía aprovechar que NeoDevimon estaba intentando levantarse con seria dificultad.

- ¡Apártense ustedes dos: necesito espacio, y hagan lo que hagan, no vean!
- ¿Qué va a hacer?
- Creo que ya sé… -dijo D’arcmon- ¡Hagamos lo que dice! –y se alejó junto a su amiga. Perfecto-
- Acabaré contigo, escoria… ¡¡OJOS ROJOS!!

Tenía bastante espacio, y nadie me vería -por suerte la calle estaba desierta- y con esos dos demonios de cuarta paralizados, los tenía servidos en bandeja de plata. ¿Mencioné que mi tamaño normal es mucho mayor al que suelo emplear en mi vida diaria? Pues bien: D’arcmon lo vio en algunas ocasiones en que yo hacía de “corcel”, cosa que no me molestaba, sino que disfrutaba mucho. Pues bien: lo usaría de nuevo. Descomprimí parte de mis datos para retomar mi tamaño habitual de casi 7 metros –ni siquiera es el más grande, ya que ese medía casi 12 pisos de alto- y mantuve a NeoDevimon a mi sombra; lo agarré con mi mano y lo tuve enfrente de mi rostro: le dirigí la mirada más diabólica que pude mientras apretaba con fuerza su esbelto cuerpo hasta oírle crujir sus huesos; era incapaz de gritar y moverse, limitándose solo a ver a su verdugo: excelente.

- Eres una basura… -oprimí con fuerza, hasta hacerlo desangrar, sin matarlo: quería que sufriera- Y tú y tus sirvientes no son más que peones desechables de esos Siete Perdedores; jamás permitiré que le hagan daño a otro digimon por aquí. ¿TE…QUEDÓ…CLARO?le di una exprimida final hasta que quedó casi muerto- Y dile también esto al patético de tu jefe cuando regreses al Área Oscura: Yo no trabajo para nadie.

La punta de mi cola tomó la forma de garra y se abrió rápidamente, para capturar la cabeza de NeoDevimon y girarla con tal fuerza que la exprimió como si fuera una blanda fruta; mis garras despedazaron el resto de su cuerpo, dejando los despojos en el suelo ensangrentado, aplastándolos hasta hacerlos puré: No quería que quedara rastros de esa sabandija. ¿Por qué no los devoré vivos? No son dignos de mi paladar, ni de una muerte rápida. ¿Piensan que soy cruel? Imaginen lo que hubiera hecho si D’arcmon era mi novia en ese entonces: yo defiendo lo que aprecio a toda costa, y si tengo que demostrar mi lado más diabólico para ello, lo haré.

Me volteé para ver hacia donde estaban las chicas y asegurarme que no estuvieran observando lo que acababa de hacer: por suerte no lo hicieron; estaban con los ojos cerrados, más que nada D’arcmon cubría a su amiga para que no mirara ni oyera nada. Les dije que todo acabó y salieron de su escondite improvisado bajo un árbol; la amiga de D’arcmon quedó tan sorprendida de verme tan gigante que obvió el hecho que había una auténtica carnicería en el suelo. Por suerte, D’arcmon estaba allí para calmarla.

- Creo que mejor regresan a casa: –les dije- dudo que vuelvan a molestarlas.
- E… Es… Está bien –dijo la otra ángel, aun sorprendida- Nos vemos Devidramon; un placer verte: muchas gracias. ¿Huh? ¿No vienes?
- Me quedaré un rato; ya te alcanzo.

La otra D’arcmon se fue sin decir nada más, dejándonos a mi exnovia y a mi en una situación de por sí bastante incómoda. Hace meses que no hablábamos, y ahora teníamos razones para hacerlo. Hubiera regresado a mi tamaño más habitual, pero seguí así. ¿Inseguridad? Tal vez.

- Ahora entiendo… -comenzó a hablar ella, mientras me miraba con detenimiento y poniéndome nervioso- Eso explica por qué eras tan grande al descomprimir toda tu información.
- A mayor cantidad de información, más grande y más fuerte se vuelve el digimon; llegué a un punto en que puedo igualar a algunos ultras y mantener una pelea con ellos, pero no a todos. Es una antigua manera de aumentar el poder.
- Los mataste… a los tres.
- No podía dejar que te lastimaran, D’arcmon. Sigues importándome.
- Sigo creyendo que eres un monstruo, y más al ver esta carnicería.
- Y tienes todo el derecho de decírmelo, porque lo soy: soy un monstruo, soy una bestia infernal… pero me importas.
- ¿Aun después de todo lo que te dije?
- Si no valieras nada para mí, te hubiera dejado a ti y a tu amiga en manos de esos idiotas.
- C…Cierto, pero… -tartamudeaba; algo quería decir, y capaz le costaba: la conozco: no acepta cuando se equivoca- Eso no cambia nada: lo nuestro se acabó, Devidramon.
- Lo sé… -ella se alejó unos pasos de mí, sin mirarme siquiera: se iría de nuevo: no me dio las gracias. Me daba igual, pero no quería desaprovechar esta oportunidad- D’arcmon…
- ¿Sí?
- Posiblemente, nunca volvamos a ser novios, pero… quisiera seguir siendo tu amigo.
- ¿Mi… mi amigo? ¿Hablas en serio? –asentí con la cabeza- ¿Amiga de… un Devidramon?
- Lo fuimos por un tiempo, ¿Lo recuerdas?
- No lo sé… tengo que…
- ¿Pensarlo? Por favor, D’arcmon: dímelo ahora.
- Pues… -no sé qué bicho me picó, pero comencé a acercar mi hocico a ella y a comportarme como perro; me veía tonto al acariciarla con mi nariz, pero era mi estrategia para convencerla: siempre funcionaba ¡Hey: tengo un lado tierno! ¿Y qué? Intenten reírse de mí y verán lo “adorable” que puedo ser con mis dientes- ¡Devidramon, ya basta! –reía por las cosquillas; dejé de hacer eso- Ok, ok…. Nunca más hagas eso. Creo que… podría funcionar.
- Entonces…
- Si, cabeza hueca: podemos ser amigos… Pero guárdame tus malos hábitos, ¿Eh?
- Prometido.
- Y Devidramon… Muchas gracias. Yo también te extrañé.

Lo último que recibí de ella antes de que partiera volando fue un beso en mi frente –para los tarados que no la identifican, es ese espacio entre mis cuatro ojos- , una inequívoca señal de un acuerdo de paz entre nosotros dos. Me sentí sumamente feliz, con el peso del mundo liberándose de mis hombros, y mis alas más ligeras que nunca. Volar nunca fue tan placentero como antes.


Desde entonces, D’arcmon se convirtió en mi mejor amiga, y nos llevamos de maravilla. Bueno, tan bien como podrían llevarse dos amigos: con discusiones frecuentes, criticas suyas respecto a mis modales en la mesa, de mi promiscuidad, etc, etc. Pero al menos seguíamos juntos.


______________________________​


Entonces… después de oír esta historia, se preguntarán: ¿Por qué odio San Valentín con toda mi alma si llegué a tener pareja e incluso logré reconciliarme con ella y seguir siendo su amigo? Porque el día es una basura tan romanticursi y empalagosamente comercial que me da diabetes y náuseas, ¿ACASO NO LEYERON UNA MÍSERA LINEA DE LO QUE ESTÁ ESCRITO AQUÍ? Por eso disfruto arruinando los bobos intentos de romance de otros: porque yo no necesité de esas babosadas puke rainbow para tener una novia y ser feliz; yo nunca me puse a recitar poesía barata o humillarme públicamente tocando un instrumento musical que nunca llegué a tocar para enamorarla; ni gasté los ahorros de toda mi vida en sosos regalos que terminarán en el cesto de la basura unos pocos días después: sólo fui yo mismo. ¿Hay tan pocas personas así hoy en día? No sé, y no me importa: no estoy para realizar censos: vine a ser un diablillo, jeje…


Estaba oculto en la copa de un frondoso árbol de la plaza principal del pueblo, mirando a esa bola de perdedores intentando conquistar a sus amores de toda la vida con clichés baratos, maquinando una manera de darles una lección. Ya tenía a mi primera víctima: una Lilamon con un Stigmon; ya había arruinado la boba sonata que un Gallantmon trataba de componerle a una Sakuyamon, al tropezar “accidentalmente” con su guitarra: en serio, ese tipo era pésimo; nunca tocó esa porquería en su vida y ahora haría el ridículo. Stigmon trataba estúpidamente de hablarle a su amada cuando yo, harto de su tartamudeo, grité: ¡¡LILAMON, ERES GENIAL EN LA CAMA! ¿NOS VEMOS ESTA NOCHE, MI AMOR? Stigmon quedó indignado al oír eso de su “delicada florecita” y se largó.

Me maté de risa al ver la cara de esos dos: era la máxima diversión que podía tener en ese día. Y lo mejor, es que no estaba solo.

- Eso fue muy bajo hasta para ti, Devidramon.
- Vamos, linda… Admite que fue gracioso.
- Pues… Si, lo fue –rió D’arcmon, que estaba sentada sobre una rama- La cara de la Lilamon al oírte gritar. Jajaja… Pero necesitas práctica; mira y aprende.

D’arcmon bajó del árbol, y fue en dirección a una pareja de ángeles: un MagnaAngemon y una Angewomon empalagosamente abrazados en medio de la plaza, a los cuales interrumpió de una manera bastante peculiar.

- Disculpa, ¿Tú eres quien me envió esta carta?
- ¿Cómo dices? -exclamó consternado el ángel; Angewomon frunció el ceño, por lo que podía ver- Yo no te envié ninguna carta.
- Pero debes de ser tú. Aquí dice: “te espero en medio de la plaza del pueblo, justo sobre el escudo de armas a las 10 de la mañana, para confesarte mi más profundo y sincero amor hacia ti. Firma: tu admirador secreto.”
- ¡Esa no es mi letra!
- Está escrita a computadora.
- ¡Lo sabía, eres un infeliz! –Angewomon comenzó a darle bofetadas a MagnaAngemon hasta hacerlo caer- ¡Nunca debí aceptar ser tu novia!
- ¡Espera, Angewomon! –reclamaba el ángel, que corrió de inmediato tras ella, o más bien voló: yo me mataba de la risa- Te juro que no fui yo…
- Feliz San Valentín… querida –oí reir a D’arcmon con malicia- Jajajaja.

Ella de inmediato subió volando al árbol sin dejar que la descubrieran –gracias a que estábamos en un lugar con mucho follaje- y se sentó a mi lado.

- ¿Lo ves? Es cuestión de maña.
- ¡Eres una bruja! –exclamé entre risas- ¡Terminarás como LadyDevimon!
- Pf... ni hablar: nunca seré esa zorra. Respecto a la Angewomon esa, solo era una pequeña venganza hacia esa tonta que me hizo la vida imposible en la Academia.
- Espero que no se convierta en un hábito.
- Para nada; eso te lo dejo a ti. Ehm... Devidramon.
- Dime.
- ¿Te tragaste a algún Cupimon el día de hoy?
- No, para nada… ¿Por qué?
- Ahí se acerca uno… -llegué a verlo; se apoyó en una rama para descansar-
- ¿Quieres que…?
- Sólo no te lo tragues; tengo una idea. –de una bolsa sacó unas cartas escritas por ella misma y unos regalos “especiales”- ¿Qué opinas?
- Que estás loca, jejej…
- Eso es culpa tuya, querido amiguito. Sabes que odio este día tanto como tú, pero no quiere decir que deba amargarme por ello, ¿O sí?
- Nah; por supuesto que no. ¡Le entro!


Así paso los días de San Valentín: amargando la vida de otros. ¿Tendré novia formal de nuevo? No lo sé, pero si sé que mi primera relación me cambió la vida, y me hizo descubrir que un dicho tan repetido, y tan cliché tiene mucha veracidad:

"Los amores van y vienen, pero los amigos son para siempre"


¡Mas vale que lo recuerden o arruinaré sus conquistas! ¡¡JAJAJAJA!!



FIN

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Mictlan

Yo soy solo un Mic
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jajajajajajajaja me mate de la risa con la ultima escena y el mensaje final muy bueno, me agrado bastante su OS muy bueno, realmente grandioso.
 

no
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Ahora, desde mi pc puedo dar una opinión c':

Debo decir que no me gustó... ¡me encantó! Creo que lograste eso que muchos buscan; que los lectores se pongan en el lugar del o de los protagonistas, ¡y vaya que lo lograste! Debo decir que me atrapó apenas comencé a leerlo y que el final ha sido de lo más agradable. No le cambiaría nada, todo fue preciso, ni una palabra de más ni una palabra de menos, ¡todo en su justa proporción!

Noté algunos errorcillos menores en la puntuación y uno que otro dedazo, pero es re perdonable, compensa con creces la tremenda trama.

¡Felicidades! ♥
 
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Con está trama y tú forma de escribir sí pudiera te nóminaría para un premio, con sólo leer la el primer párrafo no pude contenerme a terminar de leer tú historia y ¿es tú primer fic de este tipo de temática? Por que para mi no lo parece
 

OverLord_Gabriel

Cerca de terminar mi carrera.
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Bien, otro Os, justo para la fecha que acaba de pasar.
Pues la historia de este Devidramon me hace pensar en típicos ejemplos de adolecentes de secundaria que se nos muestran en muchas películas, séase gringas o de cualquier país. Su odio hacia los angeles es como el de algunas personas a los estudiantes ricos y presumidos, y lo que le hicieron a D’arcmon demuestra lo que hace alguien que se cree mejor y piensa que los demás son basura.
Bien, la relación de este par empezó rara, y se mantuvo por un largo tiempo, y si bien rompieron de una forma muy triste, al menos siguieron siendo amigos. Creo que la relación de ellos se me hizo algo… no se, tal vez más sincera debido al hecho de que ellos eran conscientes de cómo era el otro y lo aceptaba (aunque lo del canibalismo no fue también visto). Además, se enamoraron y unieron sin necesidad de los muchos adornos que siempre nos venden los medios.
Hablando de mí mismo: no tengo novia, pero si tuviera o me gustara alguien, tal vez actuaría como Devidramon (quitándole lo mujeriego, grosero y caníbal… tal vez XD)
Un fic con el que más de uno puede entretenerse y que deja mucho que pensar. Personalmente, no odio el san Valentín ni me da asco, pero la cursilería si llega a fastidiar.
Me gusto la frase:

"Los amores van y vienen, pero los amigos son para siempre"

Algo que muchos deberíamos recordar.
Anque dejaste en claro que Devidramon y D’arcmon eran amigos al final, y que ese par de locos se divertían arruinando el día a otros, me da la impresión que ellos terminaran el día de San Valentín de un modo más… Picante (si lo hubieras hecho más largo, juro que hubieras puesto a esos dos haciéndolo, y tal vez ya no tan discreto XD)

En fin, un fic gracioso, entretenido y que sin duda entretiene. Tú nunca decepcionas amigo.
 
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Sabes que pienso de Devidramon.
Usualmente me gusta la actitud de este dúo (aunque creo saber porque lo "haces"), pero hay que admitir que ambos estuvieron mal en algo:
-Ella por no aceptarlo en su totalidad.
-El por ocultar su canibalismo y serle infiel a D'arcmon

Aunque en esta, la ángel tiene mi "lealtad": Si ella acepto que el le ponga los cuernos; el podría haber dejado el canibalismo.

La historia en sí me gusto, como conozco a estos cuatro, no veo nada nuevo (aunque me hubiese gustado ver a la "Banda", vos sabes de que hablo XD).

En fin, no hay casi nada que críticar (excepto la actitud de Devidramon de cagarles el "polvo" a los otros, ellos no tienen la culpa de malgastar su dinero.)

salu2
 

Soncarmela

Moderador
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Bueno, pues acabo de terminar de leerlo. Perdón por el retraso.

Vaya, este personaje en verdad te gustó. Ya le hemos visto en tu fic de comedia, como compañero de aventuras de Black, en otra historia, y ahora también le haces un OS para él. Más o menos su historia ya la conocíamos, pero no con tantos detalles.

La manera en que se vieron por primera vez hubiera sido trillada si habría salido él desde el principio a protegerla. Aunque estaba claro que dudaba; yo creo que al final, con primo o sin él, si hubiera luchado. Puede ser un demonio, pero ha demostrado que tiene su corazoncito; y que además puede ser todo un galán si se lo propone XD

Bueno, lo de un Demonio y un Ángel juntos sí es algo natural. No sólo en las parejas que unimos en digimon, sino también en otros libros y películas. Es algo muy común. Aunque no podemos decir que D’arcmon sea un ángel como el resto. Es mitad y mitad, porque su tiene su lado maligno – no veo a un angewomon haciendo esas mentiras a los enamorados -, y si fue capaz de sentir algo por un Demonio más allá del odio, es porque no es un ángel de verdad.

Yo creo que a Devidramon le vino muy bien enamorarse. Le cambio un poco: me refiero a lo de acostarse con tantas mujeres. Aunque los seguía haciendo al principio de la relación, y eso no me gustó. No sé, eso de que la chica –D’arcmon-, pasara la noche con él para que no estuviera con otra es como forzado y muy poco aceptable en una pareja. Ya conocemos un poco mejor la personalidad de D’armon, no la veo aceptando eso así como así; si bien, después le pidió que dejara de hacerlo, pero lo que hizo antes de esa petición sigue ahí. En fin… Devidramon fue infiel y eso es lo que cuenta.

Ah, y hablando en serio. Que D’armon aceptara que el Demonio se acostara con otras mujeres porque ella aún no se veía capaz no es normal, pero que se enfade con él porque se come a otros digimon. ¿Le importa más eso? Quiero decir: en el digimundo hay frecuentes peleas entre digimon, no es muy extraño que mueran tantos en un día. Lo vi algo forzado que cortaran por algo así.

Para terminar con el comentario:

Me pareció muy bien que terminaran como amigos. Y se puede decir que llegan a tener una relación de amistad más fuerte que la que tuvieron como novios. Estos dos son los perfectos amigos y es una manera de demostrar que los hombres y las mujeres pueden tener sólo una relación de amistad. Aunque eso es una tontería: pues mis mejores amigos siempre han sido chicos.

Y otra cosa: a mí no me gusta San Valentín. Me da lo mismo que sea el día en que la pareja se demuestra su amor y se hacen regalos: lo veo una tontería. Supongo – porque nunca lo he estado -, que si una pareja está enamorada, debe amarse todos los días y no hacer ese día especial porque lo hicieron así hace tiempo. Otro motivo es que este día es el cumpleaños de un ser querido que murió hace tiempo y que por tanto cada vez que llega el 14 de febrero no puedo evitar sentirme triste. Y bien, detesto las cursilerías: me parecen una estupidez.

PD: ¿Devidracucu? Jajaja
 

OverLord_Gabriel

Cerca de terminar mi carrera.
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Y otra cosa: a mí no me gusta San Valentín. Me da lo mismo que sea el día en que la pareja se demuestra su amor y se hacen regalos: lo veo una tontería. Supongo – porque nunca lo he estado -, que si una pareja está enamorada, debe amarse todos los días y no hacer ese día especial porque lo hicieron así hace tiempo.
De acuerdo contigo amiga.
 
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Bueno, por fin tuve tiempo para comentar aquí.

Sinceramente no esperaba que hicieras un OS sobre el encuentro de Devidramon y D’arcmon. Aunque supongo que lo hiciste por San Valentin ya que de lo contrario lo hubieras puesto directamente en tu FF.

Bien, en tu FF ya nos habías explicado algunas cosas sobre este dúo así que las conexiones estuvieron muy bien. La forma en que se habían conocido pues creo que el primo de Devidramon jugó un papel importante, es decir, dudo mucho que este dragon negro realmente hubiera salido en defensa de la ángel ya que es poco probable que las angewomon y el MagnaAngemon la hubieran matado, seguramente solo la castigarían, él solo salió para proteger a su primo y no lo culpo. Aunque creo que fue algo irreal eso de poder dejar inconsciente a un MagnaAngemon solo con el argumento de una llave, dudo que sea tan fácil, la verdad ese angel está lejos de agradarme y Devidramon está entre mis preferidos pero como que no quedó tan bien si después de todo pudo derrotar a SkullSatamon de frente.
Su primera relación de amigos estuvo bien detallada, aunque creí que pondrías las partes en que comenzaron a gustarse, Devidramon le preguntó si quería ser su novia y ella aceptó.XD

Me pareció muy raro la forma en que terminaron su relación, quizá Devidramon no podía ignorar todos sus instintos, pero debió habérselo comentado a su novia, tuvo como tres años para hacerlo, después de todo si ella pudo tomarlo tan a la ligera la infidelidad de este dragon entonces posiblemente las cosas hubieran salido mejor de haberlo confesado antes.
Por más que me esfuerzo no le encuentro ninguna justificación a Devidramon, por lo que veo D’arcmon fue exageradamente comprensiva en la relación, eso de no "aceptarlo" como es, o mejor dicho "tolerarlo" como es, no me la creo, es una excusa muy barata y ni siquiera es cierto, pero supongo que BlackWeregarurumon y Gargoylemon tenían que decir lo que sea para hacer sentir bien al dragon negro.

Lo peor para la fama de este Devidramon es que al final terminó siendo el mismo de antes. Dice que le cambio la vida, pero al final la única diferencia es que sigue haciendo lo mismo pero no en frente de su ex novia, de esa forma nunca va a volver a tener una novia de verdad.XD Lo malo es que Devidramon no tuvo ningún avance más allá de aceptar que si se enamoró de verdad, es como Charlie Harper: tiene una novia, mejora un poco, luego la pierde y regresa a ser el de antes.XD

Pero sin tomar en cuanta las situaciones y los personajes fue una gran historia para San Valentin ya que no terminó con un final tan empalagoso, sino con un sentimiento de pérdida, me recordó a una novela de Carlos Cuauhtémoc.XD
 
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