Original Fic APOPHIS -(Final de primera temporada)-

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!

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“18 de Octubre del 20XX. Dr. Mirka Simon.

Aun no puedo creer lo que ocurrió, esto va más allá de mi imaginación y no encuentro las palabras debidas y técnicas para describirlo. Realizaba una exploración de rutina para averiguar los patrones de las luciérnagas y si sus movimientos pueden traducirse a un lenguaje complejo. A las 12:03 AM, un bólido de fuego se precipitó en una loma cercana, mi rama no es la geología ni la astronomía, pero mi interés científico me llevó a dirigirme hacia esa área a no más de quinientos metros. Para el gran ruido y daño realizado, era raro que no hubiera otra presencia humana, es un área protegida, pero suele ser muy visitada por campistas.

En un perímetro de veinte metros, el pasto fue quemado, desintegrado sería el mejor termino, en el centro de esa área ovalada, se encontraba un objeto metálico en forma de huevo. Diez metros de altura y una circunferencia de unos quince metros. Estaba tan pasmada que cuando quise tomar fotos y documentar el primer contacto real con un posible objeto de origen extraterrestre, este empezó a derretirse, como si fuese hecho de un metal líquido, como el aluminio.



De aquél objeto, una figura humanoide emergió, di unos pasos hacia atrás como precaución, pero ese ser gateó hacía mí, corrí hacía mi jeep pensando que me iba a atacar y esa cosa me siguió. Estuve con miedo por unos minutos, hasta que me percaté que no era agresiva, olvidé todo protocolo y cuidado y la subí a mi coche, al parecer, ella estaba curiosa por entrar y no tuve problemas al traerlo a mi laboratorio.


No he dado información sobre ella hasta asegurarme al cien por ciento de qué no sea una mutación, pero, estoy en un ochenta por ciento segura que es real, es una extraterrestre. Los datos que he rescatado son los siguientes:

Altura: 1.51

Peso: 35 kilos.

Complexión: Delgada

Comportamiento: Hasta el momento ha sido un espécimen muy dócil, parece tener tanta curiosidad como yo y actúa muy cariñosa, parece que tiene agrado por mí. Por sus acciones, estoy casi segura que es una niña o una adolescente de su especie.

Sangre: Al analizar su sangre, me quedé impactada, comparte un 90 % de genes humanos y 10 % desconocido. No descarto que sea una mutante o un experimento.

Largo de cola: Parece tener control para cambiar su tamaño, varía de 3 a 6 metros.

Piel: Es un tono blanco aperlado, con algunas líneas color rubí, esas lineas parecen ser solo ornamentales, tal vez, para atraer a la pareja. La piel de este ser es extremadamente suave, como la piel de un bebé, pero al intentar pincharla con una jeringa, está se dobló, al parecer, es capaz de alterar la dureza de sus células. Es capaz de controlar a voluntad el movimiento de su cabello.

Cráneo/rostro: Posee ojos rojos, parece tener sensibilidad a la luz blanca, tiene dos manchas rojas en su frente que desconozco su función.

Características físicas: Por su cuerpo y rostro, creo que es una infante, posiblemente sea una hembra, comparte características de una hembra mamífero, su vagina, glúteos y senos son casi idénticos a los humanos. Intenté tomarle radiografías pero reaccionó con miedo, al parecer, los rayos X pueden lastimar, es un gran misterio como logran viajar por el espacio teniendo en cuenta ese detalle. Posee cinco dedos en cada pie y en cada mano, tiene una lengua similar a la de un reptil, alcancé a medirla y puede alargarla hasta un metro de largo. Es capaz de caminar erguida y en sus cuatro extremidades, es un ser muy ágil y fue capaz de colgarse de la pared, tiene la capacidad de modificar las yemas de sus pies y dedos similar a la formación que tienen algunas lagartijas como los geckos.



Alimentación: Por su mandíbula llena de enormes colmillos, sospeché que sería una depredadora, pero al buscar con qué alimentarla, rechazó la carne varias veces, así como insectos u otras cosas, Los únicos alimentos que parece sentir gusto es el pescado y el pan tostado, me hace sospechar que de donde provenga este ser, sus alimentos se reducen a seres marinos y cereales. Eso explicaría por qué posee colmillos largos que se ensanchan, perfectos para triturar los gruesos tallos de los cereales y atrapar peces.

Cognición: Parece ser una especie inteligente, hice pruebas psicomotoras y parece tener una capacidad de una niña de doce años, conoce los conceptos básicos de las matemáticas por medio de los juguetes lúdicos usados en la prueba. Intenté establecer comunicación con ella, por medio de señas, busqué descifrar si tenía algún tipo de vocabulario. Tocaba mi rostro como si parte de sus métodos de comunicación pide una exploración fácial, y soltó solo una palabra: Saghir, mientras se señalaba así misma, eso significa dos cosas, su especie así se autoproclama, o ese es su nombre, creo que es más probable esto último, ya que insistía en esa palabra. Investigué esa palabra y resulta ser un nombre egipcio ¡Ella conoce el antiguo árabe egipcio! ¿Significa que en verdad tuvieron relación los egipcios con los extraterrestres? Es muy pronto para asegurarlo. “




Mirka estiraba sus brazos al terminar de escribir su pequeña bitácora, volteando a ver a esa extraña especie que dormía, vestida con una camisa y dentro de una gran jaula. La bióloga estaba contenta con su descubrimiento, pensar que una alienígena podía ser tan linda era especial, sino fuera por sus peculiares características, podría pensar que era una adolescente de la tierra. Sacó de un congelador una cerveza con cuidado de no despertarla, para beberla y sonreír.


- ¡Bien, Saghir, mi lindo boleto al premio Nobel, es hora de descansar! ¡Mañana tendremos más tiempo para conocernos e investigarte de manera más exacta! ¡Dios mío, mejor más tarde, son las siete de la mañana!
- Pensó Mirka apagando las luces.


Las manchas rojas de la frente de ese ser se iluminaron, buscando detectar algún calor cercano, al darse cuenta que estaba sola, abrió los ojos y gateó hacía la jaula, usando su lengua para abrirla. Metió un dedo entre su cabello sacando un pequeño objeto, del tamaño de un isotopo de color rosa brillante.


- Aquí Saghir, capitana y líder exploradora de la sección Hamorah, mi nave fue golpeada por un asteroide y aterricé de emergencia en un lugar desconocido, al parecer, este astro es aquél que tanto buscábamos, la roca que escondían los Grayles, esos estúpidos defensores de las especies.
- Hablaba la alien por medio del isotopo, buscando algún instrumento cercano. - hay indicios de civilización de nivel D, la atmosfera es tolerable, pero necesito más información, buscaré un conmutador de datos y trataré de establecer comunicación con la estación más cercana. -


Saghir recorrió el laboratorio hasta encontrar la computadora personal de Mirka, ladeaba su cabeza y jugaba con su lengua analizándola, dándose cuenta de algo, por lo que acercó de nuevo su anotador.


- No hay señal de nadie, parece que estoy en un área desconocida de nuestro mapeo interlestelar, por las ondas de radio que revisé en el conmutador, este sitio ha estado siendo protegido por los grayles y pleyaides… El lenguaje que usan en este astro es similar al de la especie Alharabijja, posiblemente sean descendientes de ellos... No... No son los descendientes, son los Alharabijja
- Hablaba Saghir a su apuntador sujetándolo con su cola, empezando a usar la computadora rápidamente. - su sistema de conmutadores es de nivel E, trataré de averiguar sobre la especie dominante. -


Saghir escribía rápidamente leyendo a alta velocidad cada nota que iba leyendo, moviendo sus cabellos emocionada por todo lo que iba descubriendo. Cerró con cuidado la computadora para no hacer ruido, enroscando su cola para sentarse sobre ella, quedándose pensativa.


- Esos enanos, ocultaron este planeta muy bien y con buenas razones, sus recursos son bastos y su especie dominante comparte una genética muy similar a la nuestra. -
Pensaba Saghir dando vueltas sobre su cola. - interesante… La especie Alharabijja ahora se autodenomina humana, es muy interesante, en especial, sus féminas, son perfectas para la copulación y la hibridación con ellas es de un noventa y cinco por ciento posible, si nos encargamos de los machos de este planetoide, podemos hacernos de sus hembras y tenerlas como vientres perfectos para la especie. -


Saghir empezó a revisar más en el laboratorio, hasta encontrar unos cabellos de la científica los cuales insertó dentro de su aparato apuntador, esperando a que terminara de analizarlos.


- Mmm… esta hembra tiene una salud buena, su complexión es perfecta, está en una edad madura, su vientre tiene la capacidad de albergar cinco de mis crías a la vez, es la mejor especie que hemos encontrado para ser fecundada. -
Pensaba Saghir bajando su mirada hacia su vagina, la cual se abría dejando asomar un grande y grueso pene él cual acarició. - mi temporada de celo ya casi empieza, parece que esta especie tiene ciertos tipos de cortejo para llegar a la copulación, si logro llegar a ello, puedo tenerla de mi lado y tenerla como mi fémina. -


La extraterrestre sonrió dando vueltas rápidamente en su cola y corriendo a su jaula cerrándola. Saghir se masturbaba y pellizcaba sus pezones, cerrando los ojos del placer y bajando su lengua hasta sus labios íntimos, lamiéndolos, pensando en el cuerpo de esa científica.


- Seguiré actuando como un animal, para que no sospeche tanto, si busca de nuevo establecer comunicación, lo haré, buscaré fecundarla por medio del cortejo, sino, no me quedará de otra que hacerlo por la fuerza, aunque parece que esta especie no suele recurrir a eso.
- Pensó la extraterrestre para sí misma mientras jugaba con su cuerpo. - mm… Nunca me han vencido en una pelea por copular, siempre he sido el macho contra cualquiera que se me ponga en frente, dudo mucho que está hembra intente resistirse. -


La alienígena se corrió en su mano, lamiendo con su lengua su esperma mientras acariciaba sus pequeños senos, con una sonrisa traviesa al tener su plan de conquista mundial idealizado.


- Sí, tú, serás la hembra que me darás varias camadas de mi especie, suficientes para empezar una hibridación completa, tendré que investigar más… Debo de saber qué tipo de toxina puede erradicar a los machos de esta especie, así, todas las mujeres serán nuestras y este planeta uno más en mi colección, Saghir Apophis, la primera Uraeus en descubrir el planeta azul que protegían los Grayle y su conquistadora, seré reconocida en toda la galaxia. -







nwn Y llega una nueva historia de Yuri y Ciencia Ficción. oAo La doctora Simon no sabe en lo que se metió al llevar a su casa (sin usar ningún protocolo científico) a Saghir Apophis, oAo conquistadora de planetas de la especie Uraeus.
Esta historia está inspirada en el trabajo de Hushaby Valley owo al parecer, planeaba hacer un webcomic con sus personajes pero, lleva 2 años sin avanzar, nwn dejo la etiqueta de su tumblr.
Hushabye Valley

oAo Aquí, un pequeño glosario de las especies mencionadas:

Uraues: La especie a la que pertenece Saghir (que significa pequeña en árabe egipcio), quienes sus antepasados de hace miles de años influyeron en la cultura egipcia. Uraues significa cobra y así se le llamaba a los faraones y al manto en forma de cobra que usaban. De alto grado tecnológico, con grandes habilidades físicas y capacidades psíquicas, fueron desterradas del sistema solar por los Grayle y los Pleiyades al ver como esclavizaron a los Alharabijja y mandadas junto a su planeta a un agujero de gusano sin un rumbo exacto.
Es una especie hostil, que busca planetas habitables para apropiarse de ellos, y si poseen una especie femenina que tenga compactibilidad genética, las usan como recipientes de sus crías. Toda la especie esta conformada por mujeres pero poseen una adaptación natural que las hace poseer miembros masculinos para copular. Sus actos sexuales se reducen a peleas entre dos Uraues, hasta que una logra someter a la otra para penetrarla, sin importar que esta se rinda o no. Cuando una Uraue es penetrada e inseminada por otra, queda marcada y ninguna otra puede preñarla, se convierte en una pareja de toda la vida para la Uraue Alfa. Saghir es de las pocas de su especie que nunca ha sido vencida al pelear por permanecerse como una Alfa, por lo que la cantidad de parejas e hijas que posee en su planeta natal es alta.


Alharabijja: La especie humana tal cual la conocen las demás especies, tenían cierto avance tecnológico hasta la llegada de las Uraues, que se mezclaron con la especie y buscaron ser adoradas como diosas. Muchas de las simbologías de seres semejantes a serpientes se debe a la presencia de ellas. Fueron nombrados así por las Uraues debido a que el idioma del primer poblado con él que contactaron era el Algarábico (árabe antiguo).


Grayles: Nombre usado para los seres estelares de proporciones pequeñas y coloración gris, ojos grandes y bocas pequeñas, conocidos comúnmente por la especie humana como "Grises". Estos seres son altamente curiosos y trabajan como intermediarios y científicos natos, que investigan el desarrollo de todas las especies de tipo humanoide en la galaxia. De naturaleza neutral, reaccionaron a la intervención de las Uraue con la especie de la tierra, así que unieron fuerza con los Pleyaides para exiliarlas. Asexuados, no significan más que un estorbo para las Uraue y suelen ser vistos como alimento para ellas.
Dejaron de investigar a la tierra al considerar que deben dejar avanzar a la especie unos dos mil años más antes de ver un progreso de nivel C.


Pleyaides: Una especie humanoide tan avanzada como las Uraue. Altos, albinos de piel y cabello rojizo, pacifistas. Desde el surgimiento de su razón, han actuado como un tipo de policía intergaláctica que busca la armonía entre las especies. Ven a las Uraue como seres parásito con las que no se puede llegar a un acuerdo, todo esto desde que una Pleyaide fue secuestrada, violada y preñada por una Uraue, dando como resultado las características actuales (Consideradas perfectas) de la especie. Los Pleyaides no perdonan a las Uraue por poseer en sus venas sangre de ellos y que su sangre las convirtiera en una raza más fuerte, inteligente y peligrosa, así que se hicieron responsable de ello al exiliarlas.
Dejaron de investigar a la tierra al pensar que su progreso no daba para más y no era necesario preocuparse por su autodestrucción, dejando solo sondas de emergencia en caso de peligros másivos.







owo Espero les guste.
 
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Pues sí que me gustó :3 La ciencia ficción es uno de mis géneros preferidos y esto es muy sci-fi jajaja.
Además, es una conquistadora de planetas que usa su apariencia inocente para seducir, ¿qué podría salir mal aquí? xD
 

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MISION II


- No y mil veces no, no puedes mantener esto en secreto Mirka.
- Dijo una pelirroja de ojos verdes, estando muy molesta mientras platicaba con su jefa.



- Mariel, eres mi asistente y mi mejor amiga, por eso te pido que confíes en mí, no puedo revelar que encontré a Saghir ¿Imaginas que pasaría si lo hago? No solo me robarían el crédito, a la pobre la diseccionarían y sabe que más experimentos enfermos harían, solo mírala, es una niña. -





Ambas mujeres miraron a la extraterrestre por la ventana antibalas que daba al laboratorio, mientras Saghir las miraba fijamente, sin que ellas supieran que la alien era capaz de escucharlas aún tras el grueso cristal. Esa chica era una molestia, así lo pensó Saghir, su estructura física no le era de su interés como para inseminarla, no era apta como Mirka, y que insistiera en revelar su presencia a otros humanos le complicaba su plan de conquista, así que decidió algo temerario para ganarse más rápido a la bióloga.


- Por favor, no revelen que estoy aquí.
- Habló Saghir revelando que su voz era muy dulce, entre infantil y sensual, haciendo que Mirka pegara su rostro en el vidrio.

- ¿Puedes hablar? ¿Puedes entendernos? -


- No digan dónde estoy, tengo miedo. -


- ¡No te preocupes, pequeña, yo te cuidaré!
- Gritaba Mirka mientras Saghir mostraba una carita dulce, siendo que Mariel no le creía nada. - ¿Ves? La pobre está asustada. -

- Tú, te llamas Saghir ¿O no? -


- Sí, por favor, no me haga daño. -


- ¿Qué eres y de dónde eres? -


- Oye, no seas grosera ¿No ves que tiene miedo? -


- Mirka, somos científicas, como tú asistente, no puedo permitir que te dejes cegar por su apariencia, no sabemos si es hostil o no. -


- Les puedo explicar si…. Pasan aquí. -



Mirka y Mariel se miraron, la doctora sabía que a solas, Saghir demostró ser muy dócil, pero no sabía cómo iba a reaccionar ante otra persona, así que la bióloga decidió hacer algo para darle seguridad a su amiga, entró primero y con permiso de la ser, le colocó unas esposas y una cadena a su cola, sintiendo su corazón apretarse al ver su carita de niña llorosa.


- Es un ratito, te lo juro. -


- ¿Me lo juras?
- Dijo Saghir con un rostro dulce haciendo que Mirka sintiera su corazón agitarse.

- Claro que sí. -


- Bien, cuéntanos todo.
- Habló Mariel quien entró con una máscara de gas, traje antiradiación y guantes.

- ¿Por qué entraste así? -


- ¿Eres idiota? Aunque en tus estudios no parece que tenga algún patógeno extraño, no confío en ella, hay seres que pueden tener algún tipo de feromona o esencia que puede manipular a otros, como los hongos y las plantas carnívoras ¿O no lo recuerdas? Me dijiste que tiene un aroma parecido al jazmín, cualquier tipo de aroma que libere un ser vivo tiene un sentido, sea advertencia, señuelo o cortejo -


- Claro que lo recuerdo, pero Saghir no tiene nada de eso, solo huele bonito, analicé su aroma y no aparecía nada extraño en la composición de su sudor.
- Contestó Mirka mientras Saghir en su mente trataba de aguantar el coraje de matar a la asistente.


Mariel era demasiado lista, ya que, de hecho, esas feromonas eran las que estaban ya dentro del cuerpo de la doctora, Saghir le había pedido ingresar al laboratorio para tratar de irla doblegando y evitar que comunicara su presencia, pero era demasiado cautelosa, tenía que poner a Mirka rápido de su lado para seguir en ese laboratorio tan seguro.


- ¿Y bien? -


- ¿Puedo comer eso?
- Señaló con su cabeza la alien una bolsa de pan tostado, a lo que Mirka atendió sacando varias rebanadas y dándole de comer, moviendo su cabello de manera juguetona.

- Ay, que linda eres, Saghir ¿Te gusta el pan tostado? -


- Me encanta. -


- Mirka, deja de jugar con ella.
- Habló Mariel encendiendo la grabadora y la cámara. - siendo las dieciocho horas con veintitrés minutos, diecinueve de octubre del 20XX, procedemos a hacer la primera entrevista registrada a un posible ser vivo de origen extraterrestre, los datos del ser ya fueron datados, su inteligencia parece similar a la humana, iniciaremos con la comunicación... ¿Quién eres y de dónde eres? -


Saghir empezó a explicar el origen de su especie, procedente de un área de la vía láctea a cinco años luz de distancia. La historia dada por ella tenía muchas mentiras, como buena embaucadora que era ella, habló que las Uruae, era una especie pacifica que fue exiliada del sistema solar millones de años atrás por las demás especies, que los grayles, pleyades entre otras razas eran agresivas y buscaban hacerse de otros planetas por sus recursos. Bajo las palabras de la alien, su especie era calmada, civilizada y humilde, aunque guardaban algunas actitudes animales por su morfología y evolución. Mirka estaba fascinada con su explicación, pero Mariel seguía escéptica, cualquiera sospecharía de un ser desconocido, más cuando su apariencia era demasiado inocente.


- ¿Puedes darnos más detalles de ti? -


- ¿De mí? Pensé que querían saber de mi especie. -


- Ya recibimos muchos datos. -
Dijo Mariel pensando que era inútil seguir escuchándola sino podían confirmar su historia.

- Mi edad basada en su medición de tiempo sería de trece años. -


- Te lo dije, Saghir apenas es una niña.
- Habló Mirka acariciando el cabello de la alien que sonreía tiernamente, ocultando que, en realidad, su edad en tiempo humano sería de cuatrocientos trece años.

- Nos contabas que en tu especie son todas como tú, significa que solo hay hembras ¿Cómo se preserva tu especie? ¿Clonación? -


- No, nuestra especie se preserva por medio de la fecundación ¿Así es como le llaman aquí o no? -

- ¿Fecundación? ¿Pero quién las fecunda? Si todas son mujeres. -

- Es que tenemos esto. -



Saghir separó sus piernas y bajó sus dedos a su vagina separando sus labios mayores, sorprendiendo a la bióloga y su asistente al ver cómo iba emergiendo un miembro erecto, grande y grueso, similar a un pene terrestre, la cara de Mirka se puso roja de solo ver el enorme tamaño que tenía, como él que poseían los caballos.


- ¿En serio ustedes? Aquí hay especies asexuadas y hermafroditas, pero… Eso… ¿En serio se fecundan con eso? Anatómicamente debería de ser imposible. -


- Así es el tamaño normal, pero podemos modificarlo. -
Dijo Saghir mostrándoles como su miembro se reducía lentamente hasta tener un tamaño de un pene humano. - ¿Ven? -

- Mirka ¿Te sientes mal? Te veo algo roja. -


- No, no es nada. -
Hablaba la doctora sintiendo sus pezones erectos y su zona intima mojada, no sabía que el despliegue de aquel falo liberaba más feromonas de Saghir en el ambiente y ella los respiraba por completo.

- Necesitas descansar, te la pasaste toda la noche estudiándola. -


Las dos científicas salieron de la habitación, sellando todo y dejando a Saghir aun esposada y encadenada. La alien pensaba que tenía que estar al pendiente de esa asistente, ocupaba uno de sus satélites, un artefacto de rastreo que dejó escondida en las cercanías donde desintegró a su nave, así que tenía que volver por ellos. Había cámaras que podían grabar sus movimientos, así que tenía que deshacerse de ellas, usó sus poros rojos para dañar las cámaras y congelar la imagen simulando estar dormida y con su lengua logró quitarse las esposas y las cadenas, ahora tenía que buscar por donde escapar y volver. El techo tenía una apertura de aire, Saghir brincó para lograr escabullirse, respirando la libertad.


- Mi zona de caída se encuentra a nueve mil quinientos pasos, tardaré unos diez minutos en llegar ahí. -



Saghir brincó del edificio y salió corriendo a toda prisa de manera bípeda, con su gran velocidad y habilidad para camuflar su piel con un tono oscuro por la noche. La extraterrestre se detuvo al sentir la presencia de alguien en el terreno donde su nave se había destruido, notando una pequeña figura gris. Un grayle, enemigo natural de su especie, Saghir no esperó más y corrió hacía él, tomándolo desprevenido y rodeándole el cuello con su cola para quebrársela al instante y empezar a devorarlo salvajemente.


- Mmm… Tenía décadas que no comía uno.
- Pensó Saghir lamiéndose la sangre azul del alien que quedaba en su cola. - seguro detectaron mi ingreso a este planetoide, debo de tener más cuidado de no llamar la atención. -


La extraterrestre revisó el terreno, encontrando enterrado lo que buscaba, una pequeña esfera de metal, la cual, en entrar en contacto en su mano, se hizo de un estado líquido y empezó a flotar. Saghir tomó un pedazo de aquel material y lo colocó debajo de su nuca, mientras el resto flotaba de manera giratoria frente a ella.


- Haz mapeo de seres vivos y moldéate al más común
. - Ordenó en su mente Saghir al orbe que cambió su forma a una paloma plateada a la cual le dio un cabello rojo, perteneciente a Mariel. - Ve tras ella. -


La alien vio cómo su satélite salió volando en busca de la asistente, pensando que con eso estaría cuidando de que no hablara de más, mientras tuviera la conexión que colocó en su nuca, sabría de todo movimiento de esa mujer, y si notara que estuviera en riesgo de dar información sobre ella, ordenaría a su orbe transformarse en un proyectil y acabar con su vida. El pequeño ser estiró su cola y brazos contenta por su plan, pensando que debía regresar, fue cuando sus sentidos le avisaron de otra presencia, corriendo a esconderse a los arbustos.



El aroma de una fémina le hizo asomar sus ojos, era una joven que estaba trotando cerca de esa reserva natural que conectaba a un parque, Saghir lamió sus labios al verla, sus sensores rojos le hacían saber que tenía unos dieciséis años terrestres, suficientes para estar en edad de reproducción, miraba sus curvas (cosa muy atractiva para las de su especie) sintiendo un antojo por esos grandes pechos que manejaba aquella chiquilla, el miembro de la alienígena se asomó y ella lo lamía y masturbaba con su lengua pensando en qué no podía esperar más, empezaría su plan de reproducción con esa chica antes que con la doctora.

La joven se detuvo para atar sus agujetas, cuando volteó al escuchar ruidos cerca de ella, pensando en qué quizá era un animal, pues esa área siempre fue segura por todas las luces que había y la presencia de protectores de la reserva día y noche, pero se sentía algo rara, había un aroma suave en el aire que le hacía sentir mareada. Intentó seguir su camino, pero sus ojos se concentraron en dos luces rojas que salían de unos arbustos, de repente, esas luces estaban en otro lado, en otro, y así, hasta quedar asomándose de un tronco cercano, su mareo era mayor, más que mareo, era como una sensación de adormecimiento. La jovencita vio como algo largo y blanco como una serpiente salía de la dirección donde estaba ese árbol, rodeó su cintura y la acercó hacía ella, sin que pudiera poner resistencia, su cuerpo ya no respondía a su mente, era como si la hubieran sedado con ese aroma. La chica quedó frente a una criatura de piel blanca, con una cara hermosa y unos brillantes ojos rojos, esa criatura le sonreía mientras la tenía envuelta en su enorme cola, sujetó su nuca y acercó su boca a la de ella, metiendo su larga lengua entre sus labios, la joven no sabía que pasaba, esa extraña chiquilla estaba besándola y su cuerpo estaba excitándose, su vagina soltaba jugos mojando por completo sus bragas y sus pezones parecían querer romper su sostén, no tenía escapatoria.

Saghir hábilmente desnudó a la joven, cuya mirada estaba perdida por el aroma y piel suave de la alien, se dedicó a chupar y morder esos grandes y preciosos pechos que le parecían exquisitos, serían perfectos para amamantar a sus crías, paseó su lengua en su vagina notando que era una joven virgen, eso le prendía más, pues estaría asegurando ser la única alfa de esa hembra, ajustó el tamaño de su pene calculando el grosor que podría soportar esa chiquilla y la penetró de golpe sin soltarla de su cola, haciéndola soltar un gran grito. Saghir estaba en el cielo, nunca había follado a una humana, su suavidad, su sabor, su aroma, sus sonidos, su sumisión, había encontrado la especie perfecta para procrear, disfrutaba de devorar esos enormes pechos mientras con su cola subía y bajaba a la joven perforando su vagina que chorreaba de jugos por el éxtasis causado por las feromonas de la alienígena. Unos minutos después, Saghir la tenía en cuatro patas, penetrándola con más fuerza mientras su lengua jugaba dentro de la boca de la joven que solo cerraba sus ojos, deleitándose con el placer sin saber que estaba siendo violada por un ser extraterrestre. La alien soltó un gran suspiro de gusto al correrse dentro de la chiquilla, soltando una gran cantidad de esperma dentro de ella, tanta que corría por sus muslos y al sacar su falo caía al suelo al no poder ser contenida.

La alienígena se había dado cuenta, tener coito con una humana era fantástico, quería poseer a más, a féminas tan bellas como esa jovencita que tenía arrodillada, chupando la punta de su verga mientras sus ojos seguían perdidos, siento su cabello sujetado por la agresora y la cola de ella penetraba su ano, una forma en la que las Uraue consideraban como una humillación y dominación absoluta a una hembra.


- Sigue así, bebe más, mis crías necesitaran muchos nutrientes y no hay nada mejor que mi esperma para eso. -
Hablaba Saghir mientras la chica chupaba tiernamente el líquido blanco como si fuese un biberón, teniendo su cara y tetas bañadas de ella. - ahora eres mi hembra, serás obediente y te mantendrás escondida hasta que yo te llame, tengo que darte más nutrientes si queremos que nuestros retoños sean perfectos. -


La joven solamente afirmaba con la cabeza al estar perdida en la mirada de Saghir, quien había hecho uso de sus feromonas y capacidades psíquicas para doblegar rápidamente a esa jovencita. Saghir notó otra presencia más, pero esta vez, no era para nada buena, por lo se puso delante de esa joven para protegerla, no por interés en ella, sino, por qué ya era un hecho que la había preñado.


- La advertencia dijo que una Uraue había llegado a la Tierra, pero nunca pensé que serías tú, Saghir.
- Dijo una pelirroja alta, de al menos dos metros de altura, de vestido y lanza espada rojiza.



- Seguro ese enano advirtió antes de que lo matará, pero, me alegra saber que seas tú quien viniera por mí, sabes que está en pendiente que te someta y te preñe. -


- Estás enferma, una Uraue nunca volverá a tocar a una Pleyadae, no mientras yo siga de pie.
- Señaló la chica apuntando con su lanza a Saghir. - veo que ya empezaste con tus atrocidades, maldita especie enferma. -

- Vamos, si odias tanto a mi especie, mátala antes de que tenga a mis hijas.
- Habló la alien sonriendo mientras sujetó el cabello de la joven arrodillándola, haciendo ver a la pelirroja como la chica empezaba a chupar su pene por su propia voluntad. - no sabes cómo los odio, ustedes y los Grayle nos escondieron a esta especie por mucho tiempo, solo mírala, es tan dócil, tan fácil de amaestrar y tan lindas, está jovencita será la primera en darme una camada y ve lo contenta que está por ello. -

- En verdad me das asco. -


- Digas lo que digas, tarde o temprano, serás tú quien esté en su posición, chupándomela, me aseguraré de que tengas varias camadas conmigo y las educaré para que vean a su madre como lo que es, una hembra, te divertirás tanto al saber que tus propias hijas copularan contigo cuando quieran. -
Hablaba Saghir sonriendo pervertidamente jugando con su lengua. - estoy dispuesta a compartirte con nuestras crías, por qué para mí, eres perfecta. Kalea -

- ¡Maldita! -



La pelirroja lanzó su lanza, pero los poros rojos de Saghir brillaron intensamente, cegándola por un segundo, suficiente para que la alienígena saliera corriendo a alta velocidad. A una velocidad de hasta doscientos kilómetros por hora y con su camuflaje activado, perseguirla era caso perdido, la Pleyadea recogió su lanza y vio a la jovencita desnuda y dormida, bañada en la lefa de Saghir. Ella apretó sus puños, pensando en matarla antes de que diera a luz a las crías de la especie que odiaba, pero, iba en contra de las leyes Pleyadeas, no podían matar a los humanos, no le quedaba más que cubrir a la joven y esperar el amanecer para explicarle lo sucedido, y que cuando llegase el momento, ella tendría que matar a las niñas que nacieran de su vientre.






OAO SAGHIR YA TUVO SU PRIMERA VICTIMA!!
¿MARIEL DESCUBRIRÁ LOS PLANES DE SAGHIR?
¿QUIEN ES KALEA?
¿MIRKA ESTÁ CAYENDO EN LOS EFECTOS DE SAGHIR? OAO CHANCHANCHAN!!

xd Un poco más de esta preciosa, tierna y peculiar villana.



 
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Ya no me dio tiempo de comentar anoche, pero fue un gran capítulo, lleno de emoción, drama, sangre, sexo y cosas así xD
Es que Mirka no es tonta.
 

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MISIÓN III



Los ojos color ámbar de una castaña se abrían lentamente, sentía su cuerpo tibio y desnudo, cubierta por una sábana blanca, volteó para todos lados, desconociendo el lugar donde estaba, pareciendo un cuarto de color perla con lleno de luces y pantallas por todos lados, como si estuviesen monitoreando algo. La jovencita intentó ponerse de pie, pero sentía su cuerpo adolorido, notó unos pasos acercándose y se asombró al ver a una chica de vestido negro, de al menos dos metros de altura, de piel blanca y cabello y ojos ligeramente rojos, tan bella que parecía algo fuera de este mundo. Aquella chica se sentó a un lado y levantó la sabana sonrojando a la castaña cuando tocó su vientre acariciándolo.


- ¿Qué hago aquí? ¿Quién eres? -


- No te muevas… Diantres. -
Chitó la pelirroja al acariciar el vientre de esa chica. - estás esperando cinco Uraues. -

- ¿Esperando? No entiendo nada. -


- No recuerdas lo que sucedió anoche ¿Cierto? -


- ¿Anoche? Salí a trotar un rato y… No recuerdo más. -

- ¿Cómo te llamas? -

- Stephany Matters. -
Dijo la joven mientras la pelirroja la recostaba con cuidado y sujetaba un extraño objeto blanco recorriéndolo por todo su cuerpo, haciéndola sentir mejor.

- Stephanie, mi nombre es Kalea, lo que te voy a contar es algo difícil de digerir, pero, estás involucrada y necesito que entiendas el riesgo que existe para ti y para tu especie. -



Kalea le explicó la situación que vivió en la noche anterior, haciendo que las manos de Stephany se fueran al rostro por el terror de lo que escuchó, un ser alienígena la había violado y en su vientre crecían crías de aquel extraterrestre. La pelirroja terminó de revisar el cuerpo de la castaña, limpiando su rostro para verla a los ojos fijamente.


- Ahora eres parte de mi misión, tengo que mantenerte lejos de ella, tratará de marcarte y alimentarte más veces, pero no lo permitiré.
- Explicaba la pleyadea a la castaña que aún seguía en shock. - tardarán tres meses en nacer sus hijas de tu vientre, en cuanto nazcan, yo me desharé de ellos y podrás estar tranquila. -

- ¿Y qué haré en tres meses? ¿Qué hay de mi familia? -


- Tomé tu intercomunicador, les dije a tu familia que habías sido elegida como parte de un proyecto educativo de supervivencia y relación con el medio ambiente, usé un poco de mis habilidades para convencerlos, es mejor que estén al margen de esto o los pondremos en peligro. -


- ¿Y dónde estamos? -


- En mi nave, está camuflada al lado de un acantilado, Saghir no podrá detectarte mientras estés aquí. -


- Si tu misión es matar a seres como ella ¿Por qué me dejas con vida? ¿No sería más fácil que me mates y así no nazcan estas cosas? -
Dijo la castaña tocando su vientre.

- Por qué no es tu culpa lo que te pasa, y mi misión es asegurar la protección de tu especie. -


- No puedo creerlo… -
Hablaba Stephany agachando el rostro empezando a llorar y apretando la sabana. - esto es una pesadilla, ni siquiera puedo recordar como dejé que pasara esto. -

- Las Uraue son una especie que tienen muchas artimañas para atraer a las hembras de otras razas, su aroma, su piel, su mirada, su capacidad psíquica, su saliva, casi todo lo que concierne a ellas está concebido para ser una máquina de propagación y muerte, conociéndola, seguro anda investigando como eliminar al género masculino de los humanos para facilitar su plan de conquista. -


- Pero la detendrán ¿Cierto? -



Kalea suspiró abrazando un poco a Stephany al notar que sentía frío por el clima dentro de la nave, acercándola un poco más a ella, la piel fresca de ella le hizo relajarse y más por la mirada de esa pelirroja, que era de confianza.


- Soy de las últimos pleyades guerreros que quedan, desde que exiliaron a las Uraue, los sabios decidieron preocuparse más por el patrullaje galáctico que para educar a más guerreros, mi legión estaba formada por más de cien, yo era la capitana y la única mujer, por permiso de mis padres, embajadores de uno de los tantos planetas pleyadeanos, todos han muerto a causa de la pelea contra su raza… O mejor dicho, en la pelea contra Saghir, la uraue más peligrosa que se ha conocido. -


- ¿Qué? ¿Ella sola mató a todos tus compañeros? -


- Saghir es de las pocas Uraue que nació del cruce de una mujer de mi especie y una de su raza, para asegurar su supremacía, preñó a sus hermanas, quedando encima de la cadena, lo último que supimos de ella antes de que mataran a nuestro espía, fue que rechazó ser reina de su especie, ya que le divierte ir conquistando planetas.
- Hablaba Kalea apretando sus puños. - te juro que no dejaré que tu especie sufra, ni que tú sufras al ver a tus seres queridos caer ante ella. -

- Gracias… -


- ¿Tienes frío?
- Preguntó Kalea abrazando más a Stephany notando la diferencia de altura con esa gigante. - el clima de mi tierra es más helado y por eso lo regulo a esa temperatura. -

- Estaré bien… Gracias, Kalea. -



Stephany estaba confundida por lo que estaba pasando, en su vientre llevaba las crías de un temible ser extraterrestre, pero, ver a esa mujer pelirroja tan decidida y tan directa en sus palabras, le hacían sentirse más segura y sabía que podía confiar en ella.

En el laboratorio de Mirka, siendo aún de madrugada, Saghir revisaba en la computadora de la científica, datos sobre el género masculino, tratando de averiguar maneras de erradicarlo en su totalidad sin perjudicar a las féminas de la especie. La extraterrestre trataba de concentrarse, pero era difícil, estaba muy excitada por haber tenido coito con una humana y tener la fortuna de reencontrarse con Kalea, la hembra que más había deseado desde que la conoció, por lo que su cola se dedicaba a masturbarla al mismo tiempo que investigaba. Esa pleyadea no solo era la única hembra a la que no había podido atrapar durante más de cincuenta años combatiendo, era la única guerrera de su raza que estaba pareja en el combate, por lo cual, siempre la vio como la fémina perfecta, la hembra definitiva para procrear, para tenerla y tener a las más fuertes crías, superiores a las miles de hijas que ya tenía en sus planetas. Estaba tan inmersa en el placer, que dejó lo que hacía y cerró sus ojos y lamía sus pezones y bajó sus manos a su miembro y sus labios mayores para tocarse, sin darse cuenta que era sorprendida por Mirka.


- Saghir ¿Cómo te quitaste las cadenas?
- Preguntó Mirka sorprendiendo a Saghir que no podía contener su excitación, cosa que notó la doctora al ver su miembro totalmente erecto.

- Estoy… En celo. -


- ¿En celo? -
Cuestionó la bióloga pasando saliva al ver la carita tierna de Saghir, sintiendo sus pezones erizarse y su vagina palpitar, sin saber que las feromonas de la alien estaban activas en su cuerpo. - No pensé que tu especie recurriera a la masturbación para controlar sus impulsos. -

- Necesito una pareja, sino, voy a ponerme muy triste. -


- ¿Muy triste? ¿En qué te puedo ayudar? No hay otra chica de tu especie. -
Decía Mirka mirando la carita de niña inocente de Saghir mientras ella se paraba al frente y rodeaba la cintura de la doctora. - ¿Hay algo que pueda hacer para que no estés triste? -

- Pue… ¿Puedes ser mi pareja? Por favor… Te necesito. -


- ¿Me necesitas? No, no se puede, Saghir, soy una humana y tú. -
Quería responder la doctora, pero las feromonas dentro de su cuerpo y esa carita de Saghir le estaban haciendo perderse en sus palabras, mientras la alien subía sus manos a la nuca agachándola un poco.

- Puedo leer tu mente, Mirka, sé que tus relaciones no han funcionado, piensan que te preocupan más tus investigaciones que otra cosa, pero, yo admiro tu dedicación… Deberías de intentar una relación distinta ¿O no? Velo como un experimento, quiero fundirme contigo. -


- ¿Un experimento? -


- De qué puedes amar a una chica de otro planeta.
- Susurró Saghir en los labios a Mirka que estaba excitada, abrazando el pequeño cuerpo de la alien. - Te necesito, Mirka, por favor, te deseo tanto.-

- ¿Me deseas? -

- Te deseo, no puedo más, quiero hacerte el amor. -


No era de la costumbre de Saghir el ceder, siempre le gustaba dominar a sus hembras, pero no conocía esa especie y quería hacer uso de su conocimiento, de la manera en como sus relaciones eran establecidas, con las palabras, términos y situaciones debidas, acertando en jugar con la soledad y curiosidad en la mente de Mirka para acercarse a ella sin obligarla.

Mirka rodeaba el pequeño cuerpo de la alien y perdida por las feromonas y la excitación, se quitó sus lentes y se agachó un poco más, besando la boca de Saghir quien se puso de puntas para besarse más cómoda. La alien metió su lengua dentro del a boca de la doctora, pasando su saliva adictiva a ella, esa saliva la haría excitarse y entregarse aún más, ya que funcionaba como una droga perfecta para la sumisión. La doctora cargó en sus brazos a Saghir llevándola hacia su cama, con los ojos perdidos en la mirada roja de la alien, quien en su mente sonreía al ver que actuar de manera dulce con ella daba muy buenos resultados, la colocó en la cama y la doctora empezó a desvestirse, quedando con una braga y una camiseta de resaque negra, Saghir la rodeó con su cola para acercarla, empezando a tocar su cuerpo y besarla, mientras la doctora hacía lo mismo. Mirka nunca había pensado en tener sexo con otra chica, se consideraba heterosexual, pero, sentía algo por ese ser, desde que la vio a sus ojos rojos, se sentía atraída hacia ella, como si su corazón le dictara acercarse a Saghir. Poco sabía la bióloga que no eran sentimientos, sino, tácticas de seducción y apareamiento que aquel ser usó en su contra.

La doctora nunca había experimentado tanto placer al tener sexo, la lengua de Saghir y su cola hacían maravilllas con su cuerpo y su piel, sus manos suaves recorrían sus curvas de forma tan elegante y cadente que le hacían estremecer, el sexo oral que le dio era fantástico y lo que nunca pensó sentir ni en sus más alocados sueños, ser penetrada por un ser extraterrestre, la hizo arquearse del gusto. En misionero, en cuatro patas, cabalgándola de frente e invertida, sometida con su cola, contra la pared, de tantas maneras fue penetrada y tantas veces Saghir eyaculó dentro de ella que había perdido la cuenta y la preocupación de recibir esperma extraterrestre en su útero, solo quería seguir disfrutando. El sabor del falo y del semen de Saghir era tan dulce, que Mirka parecía haberse hecho adicta a la primera lamida, terminando lleno su estómago de él.

En la mente de Mirka, se asomaban los sueños de una vida dulce y romántica al lado de Saghir, como si fuese un ángel caído del cielo, nunca se había sentido tan satisfecha y tan deseada por alguien, despertando de sus sueños al escuchar su celular y la voz de su asistente llamándola.





Al lado de ella, esa alien dormía, la doctora sonrió al verla a su lado y besó su mejilla, pensando en qué, no estaba mal ese experimento de amor que su corazón le dictaba. Ojalá pronto la doctora entendiera que más que amor, era Saghir quien estaba usándola y en su vientre ya estaban creciendo otra camada de crías de su especie. La alienígena ya tenía a dos hembras preñadas.





YA CAYÓ MIRKA! OAO
¿Podrá Kalea detener a Saghir?
 
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MISION IV




Saghir se levantó lamiendo su cara, no estaba acostumbrada a las veinticuatro horas terrestres, comparadas a las cincuenta y dos que duraba el día de su planeta natal. La alien vio algo en la cama, sorprendiéndose por ver un atuendo de color verde blanco, que parecía tener una talla perfecta para su cuerpo, hasta un agujero posterior por donde sacar su cola. Tomó esa ropa en sus manos y vio hacia la cocina que la doctora ya estaba vestida y cocinaba algo, sonriendo al ver a Saghir despierta.


- Buenos días Saghir ¿Te gusta? -


- ¿Qué es esto? -


- Es una ropa que compré cuando fui a traer algo para desayunar, te queda perfecta.
- Sonreía la doctora con un rostro de enamorada, pues la alien había logrado adentrarse en su mente y corazón. - No puedes andar desnuda todo el tiempo y el laboratorio es muy frío, pensé que por tu piel necesitarías algo de abrigo. -


Saghir miraba el atuendo y pensó que se veía bien, una conquistadora debía de tener una vestimenta imperial para su descanso, por lo que empezó a ponérsela, quedándole perfecta. Caminó hacia la mesa, sentándose al lado de Mirka quien le sirvió pan tostado y huevos con tocino.

- Espero te gusten, desde ahora, te permitiré andar libremente en el laboratorio, no sé por qué Mariel te teme, si has demostrado ser muy linda. -


- Gracias, doctora.
- Sonrió Saghir abrazándola y lamiendo su mejilla, haciéndola feliz, sin saber que la alien fingía ese comportamiento cariñoso y juguetón.


Tras desayunar, Mirka jugó con Saghir a quien veía tan preciosa con su disfraz de serpiente, la doctora estaba ilusionada con esa criatura, la noche anterior había experimentado el sexo como nunca y el trato que tenían era tan dulce y simpático que parecía ese amor inocente que siempre soñó y que no encontró en ningún hombre, por su mente, nunca pasó el probar con una mujer, y ahora estaba encantada con otra chica, pero de una especie distinta. Mientras descansaban en el suelo, la puerta del laboratorio se abrió y Mariel se encontró con la sorpresa de ver a su amiga sobre ese ser, disfrazado de serpiente, golpeando un botón de sellado del laboratorio y metiendo en sus fosas nasales filtros de emergencia para evitar cualquier patógeno.



- ¿Estás loca? ¿Qué hace fuera de las protecciones? -


- Vamos Mariel, no es peligrosa, pasamos toda la noche juntas y nunca pasó nada. -


- ¿Toda la noche? ¿Estuviste con ella sin ninguna protección?
- Preguntó Mariel asustada y molesta con su amiga.

- ¡Te juro que busqué un condón, pero no había alguno que le quedará! Saghir está muy bien dotada. -


- ¿un condón? ¡Me refería a los protocolos de salubridad!... Espera… ¿Un con… ¿TUVISTE SEXO CON ELLA?
-Gritó la asistente mientras Mirka abrazaba a Saghir que solo sacudía la punta de su lengua actuando dulcemente.

- Puedo explicarlo, lo que hubo entre nosotros fue un experimento, una forma de comprender como es que su especie se reproduce y sus métodos de apareamiento. -


- ¡FOLLASTE CON OTRA ESPECIE! ¿Qué clase de bióloga eres? Eres una vergüenza para la comunidad científica.
- Señala Mariel molesta mientras su amiga parecía ignorarla al ver a Saghir teniendo cara de enamorada. - ¿Y por qué el traje de serpiente? No es una serpiente. -

- Es linda…. Saghir y yo nos llevamos bien, he decidido confiar en ella y le permitiré andar con libertad en el laboratorio, ella es una niña pacífica y solo tiene miedo por estar en un mundo desconocido. -


- Gracias, doctora, la quiero mucho. -


- ¡Y yo a ti! -
Exclamó Mirka abrazando a Saghir, quien, por el hombro de la doctora, miraba fijamente a Mariel y jugaba con su lengua como una víbora.

- Me dan asco, tú, chica serpiente, vamos a la camilla, tenemos que hacerte más pruebas. -


- Ya no quiero más pruebas. -


- Doctora Simon ¿Le puedes decir a tu novia alienígena que necesitamos hacerle más pruebas? -


- ¡En serio nos vemos como novias! -
Preguntó emocionada la doctora.

- Lo dije en tono de sarcasmo, estúpida.
-

- Vamos Saghir, solo será un rato. -



Mirka sujetó de las manos a Saghir jugando con ella y su disfraz como si fuese una niña, cosa que aborrecía Mariel, sus sospechas sobre ese ser no estaban fundadas en el celo, sino, en una preocupación real por su amiga, Mirka nunca había actuado de esa manera, siempre era muy reservada y seria en sus relaciones, motivo del por qué solía fracasar al ser muy formal en todo, y ahora, se comportaba con una estudiante enamorada.

Saghir sabía que Mariel no confiaba en ella, por eso es que la mantenía vigilada, tenía que deshacerse de ella sin levantar sospechas, más ahora que sabía que la chica que encontró en la noche era seguro que ya esperaba crías, tenía que buscarla y volver a tener coito con ella, pues el propio esperma de su especie ayudaba al crecimiento de los embriones. Mientras Mirka hacia observaciones a Saghir, Mariel dijo ir al baño, para sacar su celular y empezar a marcar rápidamente a un número largo, esperando que alguien le atendiera.


- Kim, soy yo. -


- Te he dicho que no me marques solo por marcar.
- Respondió una voz serena.

- Lo sé, lo sé, pero tengo algo importante que decirte, es algo de seguridad nacional. -


- ¿De seguridad nacional? ¿Mi hermana mayor tiene algo de ese nivel?
- Preguntaba con más interés la hermana en el teléfono. - ¿Desde dónde me llamas? -

- Estoy en el baño del laboratorio donde trabajo, no puedo hablar tan alto, creo que ella me está espiando de alguna manera. -


- ¿Ella? ¿Quién? -


- Saghir… -
Susurró Mariel por el auricular. - es una extraterrestre. -

- Mariel, soy una agente de la CIA, no tengo momento para bromas de mal gusto y… -


- Es cierto, por favor, no me cuelgues, tengo miedo por mi amiga, creo que esa cosa tiene capacidad para controlar la mente de los demás, espera. -



Mariel volteó para todos lados y se metió a un baño, bajando el agua para ocultar el sonido y empezó a mandar todas las fotos que tomó a ocultas de Saghir, al llegar a la última, volvió a llamar a su hermana.


- ¿Desde cuándo tienen a esa cosa en el laboratorio? -


- Fue encontrada el día 18 de este mes, no he llamado a la policía ni a nadie más, suena mal que lo diga como una científica, pero tengo el presentimiento de que es peligrosa, calculé la presión que puede ejercer su cola y es de cinco toneladas, causa la misma presión que la mordida calculada de un tiranosaurio, podría aplastar el acero. -


- Tengo que platicar con mis superiores y mandar un comando espe… -


- No, no serviría, ella escaparía ¿Ves esas manchas rojas en su frente? Parecen ser un tipo de sensores de movimiento y temperatura, como la de algunos reptiles, medimos su capacidad y pudo detectar a Mirka a una distancia de dos kilómetros, cualquier ataque sorpresivo ella lo detectaría, y su audición es tan potente como la de un mamífero acuático, es una depredadora perfecta. -


-Mierda… Solo quedan dos opciones, un misil de largo alcance. -


- ¿QUÉ? -


- O un asesino solitario… No le digas a nadie de esta conversación y tira tu celular al desagüe, viajaré hoy mismo hacia allá, luego te compró un celular nuevo. -



Mariel obedeció a su hermana, bajando la llave para que su celular se perdiera en el desagüe, tal vez, teniendo el apoyo de Kim, quien era una agente de la CIA especializada en situaciones de alto nivel de riesgo, podría descubrir los verdaderos planes de Saghir y detenerlos. Lo que no sabía la pelirroja, era que, en su nuca, estaba sujetaba a su cabello una mosca metálica, el satélite que Saghir le había asignado para investigarla y que había estado al tanto de su información, misma mosca que se lanzó al agua y persiguió el aparato hasta llegar a él, incrustándose y sacando toda la data posible antes de que quedara inservible.

Saghir sintió una punzada en su nuca, señal de que su satélite había caído, cerró los ojos para concentrarse en la información recuperada, la llamada de alerta de Mariel y los detalles de esa agente que vendría por ella. La alien mostró una sonrisa y lamió sus labios con su lengua larga al tener en su mente una foto algo comprometedora de aquella agente del gobierno, sin dudas, esa pelirroja era muy preciosa, nada que ver comparada a su malhumorada hermana. Fue cuando la extraterrestre se decidió, esa agente, también era una prospecta a ser una de sus concubinas en ese planeta.





OAO CHANCHANCHAN ¿DESCUBRIRÁN A SAGHIR? :d con su disfraz de serpiente!


Ay, Mirka, Mirka, otra que no sabe en qué se está metiendo jajaja.
Se me hace gracioso que a Stephany le guste un poco Kalea.
Kalea es guapa, u3u además, es muy caballarezca.
Mirka la trae pendeja Saghir u3u esas feromonas la tienen bien pendejilla.

 

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Pues la situación se ve difícil para la humanidad xD ¡Ya denle la Tierra a esta mujer!

P.D. A mí me gusta más la hermana jaja
 

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MISION V




La noche escondía a una pelirroja de vestimenta negra y máscara de guerrilla, teniendo un rifle con silenciador preparado. Tal cual sospechó, aquel ser alienígena tenía alguna manera de mantener oculta cualquier actividad cercana al laboratorio, pues no había manera de infiltrarse a las cámaras, datos ni nada de aquel lugar, así como los satélites no daban alguna imagen al sobrevolar la ciudad, como si algún tipo de energía causara alteraciones en la atmosfera. La joven no sabía que el ser había presentido movimiento fuera del laboratorio, se quitó su disfraz de serpiente y se escabulló para subir al tejado, camuflándose con la pared blanca del edificio y usando sus sensores en la frente para detectar el calor de quien estuviera ahí.


- Mmm… Es una chica… Y joven… Ese aroma es parecido a Mariel… ¿Será su hermana?
- Pensó Saghir quien se apresuró a bajar sin hacer ruido.


Kim usaba su detector de calor, pero parecía averiado, no comprendía que los sensores de Saghir podían modificar las ondas térmicas en un área circular, lo suficiente para no ser detectada por otras de su especie u otros seres. La agente bien entrenada, notó el leve sonido de las ramas crujiendo, volteando rápido para empezar a disparar hacía un sitio donde parecía haber alguien. La soldado se sorprendió, era ese ser que le mostró su hermana en fotos, que estaba de pie tras haber recibido disparos en todo su cuerpo.


- Eso dolió.
- Dijo Saghir quien usaba su lengua para ir sacando cada bala que entró en su piel. - lo bueno es que conocemos muy bien las arcaicas armas de acero y plomo, sino fuera así, no hubiera endurecido mi piel. -

- Mierda. -


La pelirroja corrió sin dejar de disparar a Saghir quien endureció más su piel, provocando que las balas no hicieran daño. Kim sacó su radio para contactar a su base, había sido un error tratar de resolverlo sola con tal de quedar bien y subir varios rangos de golpe, pero no había señal, las perturbaciones causadas por los sensores de ese alien provocaban un efecto de vacío en los sistemas de comunicación.


- Puedo verlo, puedo verlo, eres muy preciosa, nada que ver con tu hermana. -
Decía Saghir persiguiendo a Kim quien se escondió detrás de un gran árbol. - eres de los pocos seres inferiores que se ha atrevido a agredirme, las demás salen corriendo o se arrodillan para chupármela. -

- No subestimes a los humanos, fui entrenada para soportar cualquier droga, tu maldita peste no me causará daño. -


- ¿Así que lo sabes? Mmm… Tu hermana me está causando muchas molestias, tal vez, debería matarla. -


- ¡Ni se te ocurra!
- Gritó Kim sacando una escopeta y disparando a escasos metros a Saghir.


La pelirroja pensó que había acabado con la alien, pero se cubrió con su cola, Saghir se lanzó a ella empezando a soltar garrazos, desbaratando las armas de Kim y rompiendo sus ropas, dejando a la vista su sostén negro. Kim trató de defenderse empezando a tirar golpes y patadas de un artista marcial de buen nivel, pero solo provocó la risa de Saghir quien de una patada le sacó el aire y la arrojó al suelo. La pelirroja no podía levantarse, era arrastrada de sus pies por la cola de Saghir, quien se acomodó encima de ella y pasó su lengua entre sus pechos mirándole fijamente.


- No estaría mal preñar a una guerrera de tu raza… -
Dijo Saghir empezando a arrancar las ropas de Kim.

- ¡Detente, maldita! -


- No me importa si te resistes a mi aroma, en cuanto me corra dentro de ti, te será imposible negarte a mí.
- Sonrió la alien quien arrancó las bragas de Kim y separó sus piernas.


La agente empezó a llorar, no podía patalear al tener los pies sujetos por la cola de ella y sus manos eran atrapadas por las suyas, de un golpe, ensartó su falo gordo y largo en su vagina, penetrándola salvajemente, lamiendo y mordiendo sus senos. A diferencia de Mirka o Stephany que cayeron víctima de sus feromonas, Kim se resistió y eso lo cobró siendo violada con brutalidad por la alienígena. Al acabar la faena, la pelirroja estaba inconsciente, su boca, ano y vagina chorreaban con el líquido blanco de Saghir, quien no se contuvo con ella, tenía varias heridas por su piel, por lo que tenía que atenderla si quería asegurar que una de sus futuras hembras no muriera. Saghir cargó con su cola a Kim, brincando para subir al techo y regresar al laboratorio. Al escuchar tanto ruido en el laboratorio, Mirka entró encendiendo las luces, viendo a Saghir sin su disfraz y a esa chica rasguñada, mordida y violada.


- Saghir ¿Quién es ella? ¿Qué hiciste? -


- Ella quería matarme, me disparó y yo me defendí. -
Dijo Saghir poniendo carita dulce, mientras la doctora se acercaba a la joven. - creo que es hermana de tu asistente. -

- ¿De Mariel? -


- Ella me quiere muerta, me odia, tengo miedo. -


- No puedo creerlo, le dije que confiara en ti.
- Hablaba cegada la doctora mientras Saghir sonreía en su mente.

- Por favor, cura a esta chica, yo no quería, pero… No pude controlarme y… ya sabes, quería copular con ella. -


- Saghir. -


- Pero te juro que fue algo de mis instintos, solo deseo copular contigo, Mirka. -
Mentía con mucha ternura en su voz la alien haciendo que Mirka le creyera.


Mientras Mirka curaba las heridas de Kim en una camilla y la sostenía con cintas para evitar que intentara herir de nuevo a Saghir, la alienígena tocó el vientre de la pelirroja y caminó hacía un costado quedándose pensativa.


- Sorprendente, está hembra esperará de mí diez crías, Mirka solo me dará cinco… Parece que las hembras que son guerreras son más fértiles en esta especie… Ocupo saber cuántas crías me dará esa chiquilla que protegió Kaela, con un ejército de veinticinco de mis hijas, bastaría para conquistar este planeta en poco tiempo, siempre y cuando, termine esa fórmula para poder acabar con los machos que existen. -



A lo lejos, en la base de Kalea, Stephany estaba recostada mirando su reloj, no hacía más que estar encerrada y recostada. La joven se levantó al escuchar la puerta abrirse, siendo la alta pelirroja que traía en su mano una maleta que le pertenecía a la humana.


- Le pedí a tus padres que guardarán la ropa que más te era cómoda y otras cosas básicas. -


- Gracias ¿No te dijeron nada de mi? -


- Recuerda que usé mis habilidades para que no sospecharan nada de mí, solo me dijeron que cuidará muy bien de ti. -
Sonrió Kalea mientras Stephany abría su maleta y buscaba algo de ropa, pues la suya estaba sucia y rota.

- Gracias a dios… Mi mamá si eligió ropa de mi gusto, no esos vestidos que me pide usar. -


- Perdóname si te mantengo lejos de tu familia, pero… -


- No… Tienes razón, si están en peligro, prefiero estar lejos de ellos hasta que ya sabes… Estás cosas nazcan de mí y acabes con ellas.
- Dijo Stephany con sus manos temblando al querer llorar, sintiendo el abrazo de esa alta mujer.

- Tranquila, te prometí que no les pasaría nada a ti y a tu familia. -


- Es que, tengo miedo de esa cosa, si me dices que no pudo detenerlo todo tu grupo ¿Podrás detenerla tu sola? -


- No tengo otra opción, pero te juro, que con mi vida me aseguraré de que te liberes de esta carga.
- Habló Kalea tocando el vientre de Stephany, quien se sonrojó por sus palabras. - no permitiré que Saghir haga de las suyas contigo. -

- Gracias, Kalea. -

- Gracias a ti, por confiar en mí. -


Kalea sonrió a Stephany que le respondió de la misma manera, la pleyadea entendía por qué Saghir se fue sobre esa jovencita, era muy bonita, incluso para otras especies, y siendo que las pleyadeas en su mayoría eran bisexuales, no era de extrañar que esa pequeña joven, fuese alguien que deseara proteger y abrazar.







OAO Y pues Kim le fue muy pero muy mal.
 
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MISION VI




Kim despertó sintiendo su cuerpo adormilado, notó que estaba en una camilla y el sonido de unos aparatos le hicieron entender que estaba en reposo. Al intentar levantarse, sintió la presión de un cinturón alrededor de su cintura y sus muñecas estaban sujetas, no tenía tanta fuerza para luchar, así que esperó a saber que estaba pasando.

La pelirroja vio como una morena alta se acercaba a ella y revisaba el aparato e inyectaba algo en el suero que tenía conectado a su brazo, mirándola fijamente, notando que era la doctora Simon, la jefa de su hermana menor, Mariel.


- ¿Qué hago aquí? -


- No trates de moverte, quedaste muy débil por pelear con Saghir. -

- Ese monstruo. - Murmuró Kim sintiendo que la doctora le pellizcaba la mejilla.

- No vuelvas a llamarle así, todavía que ella te trajo para cuidar de ti tras intentar matarla. -


- Idiota, ella me violó ¿Cómo puedes defenderla? -


- Ella no te violó, Saghir es una niña aún, está nerviosa por estar en un mundo desconocido y al estar en su edad de celo, no puede controlar sus impulsos. -



Kim se sorprendió al ver los ojos perdidamente enamorados de Mirka, su hermana tenía razón, la doctora estaba completamente perdida por las palabras de ese ser, era como si su mente no pudiese ver la realidad. La puerta del laboratorio se abrió, y Mariel quedó impactada al ver que su hermana estaba en camilla, con varias heridas, al querer correr, algo verde cayó del techo frente a ella, siendo Saghir con su disfraz de serpiente quien aparecía delante de la asistente.

- ¿Qué le hiciste a mi hermana?
- Gritó Mariel mientras Saghir se le quedaba mirando y jugaba con su lengua haciendo figuras en el aire.

- Ahora es mía, así como lo es Mirka, así que deja de meterte en mis asuntos o te mataré. -


- Mariel, el aluminio es más ligero que el platino.
- Habló la hermana mayor en clave haciéndole entender a la menor que era de alto peligro la situación, pero la alien le apuntó con una de sus garras.

- De aquí no te vas, asiste a Mirka y atiendan a tu hermana, ella espera a mis hijas y no puedo arriesgarme a que por las heridas no nazcan. -


- ¿Tus hijas? -


- Obedece o tanto ella como tú se olvidan de esta vida. -



Saghir liberó dos de sus satélites de metal líquido que flotaron alrededor de Mariel, mientras la alien salía corriendo del laboratorio para seguir buscando a Stephany. La asistente sabía que, por las heridas de su hermana, Saghir era más peligrosa de lo que pensaba, por lo que se apresuró a curar las heridas junto a Mirka, que no dejaba de sonreír.


- Mirka, tenemos que huir, Saghir no es quien tú crees que es. -

- Saghir es una niña, Mariel, y me ama, quiere estar conmigo. - Sonreía la doctora mientras Kim le chitaba a su hermana.

- No escucha palabras, es como si estuviera por completo hipnotizada. -


- No puede ser. -


- Mariel, busca la manera de abortar lo que sea que tenga en mi vientre. -


- ¿Abortar? -
Preguntó asustada Mariel mientras su hermana soltaba algunas lágrimas.

- Algo se mueve en mi vientre y ella dijo que esperaba sus hijas, tú la escuchaste, no quiero engendrar esas cosas, prefiero morir. -


- Deja intento. -
Iba a decir algo la asistente, pero vio como la doctora sacó una pistola que le pertenecía a su hermana y le apuntó con ella.

- No se te ocurra hacerle algo a las hijas de Saghir, eres mi asistente, haz caso de lo que te digo y cuidemos de tu hermana. -


- ¿Te volviste loca? -

- Dije, cuidemos de tu hermana. - Habló Mirka mirando con furia a su amiga, quien tembló por notar que no estaba mintiendo.


Mientras las dos biólogas atendían de la agente, Saghir corría buscando el rastro de Stephany que parecía haber desaparecido de la tierra, así que decidió perseguir el aroma de Kalea, que lo conocía bien por todas las veces que pelearon entre sí. Al seguir el rastro, logró llegar a una zona apartada de la ciudad, a unos cuatro kilómetros a lo lejos de la zona donde ella destruyó su nave, le alegró saber que el disfraz de serpiente era de un color verde que con los arbustos le ayudaban a ocultarse muy bien, usando sus sensores en su frente para detectar el movimiento, notando dos cuerpos, por la altura de uno de ellos, sabía que se trataba de la pleyadea, no obstante, parecían estar ocultas dentro de la nave de esa alienígena.


- ¿Qué es ese sonido? -


- Es una alerta, alguien está cerca. -
Dijo Kalea que tocó su pulsera para aparecer pantallas frente a su rostro, viendo las imágenes en el exterior.

- Parece que no es nada, tal vez fue un animal. -


- La alarma no se activa por cualquier ser vivo, es una alarma desarrollada para detectar el aroma y sonido muscular que tienen las Uraue. -


- ¿Ella está aquí?
- Preguntó Stephany abrazando a Kalea, quien frotó su cabello tiernamente.

- No te preocupes, ella no podría entrar a esta nave, sabe que las armas de defensa pleyadea podrían destruirla, estás segura. -


- ¿Me lo prometes? -


- Te lo prometo, igual, parece que solo está intentando saber dónde te ubicas, esperaré a que se enfade y se vaya para mover mi nave y alejarnos más. -


- Gracias por todo lo que haces, Kalea. -


- Es mi misión y mi promesa. -
Sonrió la pelirroja haciendo que Stephany se sonrojara.


Afuera de la nave, en unos arbustos a cien metros aproximados, Saghir esperaba paciente a que alguien saliera o que hubiera algún movimiento. Tomó una pequeña piedra del suelo y la arrojó con su cola a toda potencia, viendo como un láser destrozaba la roca. La alienígena se acostó boca abajo en el césped sacando y metiendo su lengua como un reptil, pensando en un plan para poder obtener a Stephany, su otra hembra, además de hacerse de Kalea, no le quedaba más que seguir esperando, en algún momento tendrían que salir, ese detalle lo sabía la pelirroja, ya que, ella podía mantenerse en buenas condiciones por semanas sin consumir alimentos o beber agua por las cualidades de su especie, pero en el caso de Stephany, necesitaría comida y agua. Todo se resumía a una pelea de paciencia y resistencia entre las dos.





OAO CHANCHANCHAN
 

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MISION VII



Tres días habían pasado desde que Saghir esperaba afuera de la nave de Kalea, no se preocupaba por la situación del laboratorio por sus satélites, así como el control que ya tenía sobre Mirka que estaba completamente enamorada de ella. Su especie tenía un sistema digestivo que le permitía obtener nutrientes de casi cualquier recurso, desde comer piedras hasta la simple hierba, suelen comer otras especies, pero no era una práctica muy común debido a que eran más conquistadoras que depredadoras.

Saghir se dio la vuelta para recostarse boca arriba, sacando y metiendo su lengua como si fuese una serpiente, sus ojos se enfocaron en una esfera de metal que flotaba y se acercó a ella llegando a su cabello, informándole de cómo iban las cosas en el laboratorio. Kim estaba fuera de peligro y sus hijas estaban a salvo, le había hecho beber tanto semen antes de meterla al laboratorio, que podía estar segura que sus retoños no necesitarían más nutrientes al menos en un mes, así como Mirka quien había bebido bastante. Su preocupación seguía con Mariel, pero, le alegraba saber que la doctora logró convencerla de seguir sus órdenes. No le agradaba esa asistente, ni le parecía atractiva, a pesar de ello, tal vez, tendría que preñarla para asegurar tenerla de su lado.


- Que aburrido… Kalea no quiere salir a jugar.
- Pensaba Saghir ordenándole mentalmente a su satélite de metal que regresara al laboratorio, pasando a ver de nuevo a la nave. - si tan solo no tuviera esos malditos láseres, ya hubiera destruido esa puerta… Es cuestión de tiempo, nosotras podemos soportar mucho sin comer, Kalea, pero, una Alharabijja necesita comer diariamente, tendrás que salir tarde o temprano. -


La pleyadea empezaba a preocuparse, no tenía suficientes alimentos y agua para Stephany, quien por tener en su vientre las crías de Saghir, su apetito y sed era grande, en un momento, tendría que salir para buscar recursos y sabía que tendría que pelear con esa alienígena, era una pelea que no podría evitar debido a que estaba justo en la salida de su nave.


- Mmm… Mis hijas están pasándola muy mal por tu culpa, Kalea, tendré que castigarte por esto. -
Pensaba Saghir acostada boca abajo con la lengua de fuera, aún con su disfraz de serpiente, mirando fijamente hacia una de las cámaras de la nave, escuchando que le respondían desde la nave.

- Maldita seas, eres persistente Saghir, lárgate de aquí, nunca te has preocupado por una de tus tantas nodrizas ¿Por qué ahora actúas así? -


- Por qué me gustaron las hembras de esta especie, son muy suaves al tacto, tienen una piel dulce y están hechas para el coito, además, esa que tienes escondida es mi primera hembra de ellas, es un trofeo que no pienso dejar ir. -


- ¿Un trofeo? ¿Eso piensas de Stephany? -


- ¿Le pusiste nombre a mi trofeo? -


- Ese es su nombre, maldito parásito.
- Llamaba Kalea a Saghir quien solo serpenteaba su lengua sin dejar de mirar a la cámara.

- Sal y dame la cara, tarde o temprano mi mujer necesitará alimento, y no bastará con la comida que ella consuma, necesita beber de mi semen y lo sabes, si me ofreces tu útero, con gusto puedo darle de beber bastante para que no vuelva a probar de mí. -


- Eres tan repulsiva, pero tienes razón, acabaré con esto de una vez por todas. -
Habló la pelirroja preparando su lanza mientras era detenida por Stephany.

- No salgas, te está provocando. -


- Ella tiene razón, no podrás soportar tanto tiempo sin alimentos, de nada sirve tenerte aquí sino puedo mantenerte sana y salva, acabaré con ella y todo estará resuelto. -


- Por favor, puedo aguantar unos días más, no salgas. -


- Stephany, no tengo opción. -
Dijo Kalea quien se agachó y sujetó las mejillas de la joven, besando sus labios suavemente, tomando por sorpresa a la castaña. - hice un juramento, como guerrera pleyadeana, no puedo fallarte. -


Kalea se separó de la joven y salió de su nave, cerrándose la compuerta tras su salida. Stephany miraba por la pantalla como esa alta pelirroja se acercaba a Saghir, quien zigzagueaba en el suelo como una serpiente, para luego, ponerse de pie sobre su cola, moviendo su lengua de manera circular. La guerrera titán apuntaba su lanza directo a la Uraue, quien solo se enroscaba en su cola, una posición de ataque que Kalea conocía bien, por tantas batallas que habían tenido.


- No pudieron vencerme cuando estaba tu escuadrón completo y no has podido ni tocarme las veces que lo has intentado ¿Qué te hace pensar que me vencerás ahora? -


- Qué está vez, las cosas están a mi favor.
- Dijo la pelirroja que se lanzó de golpe a Saghir, quien notó que su velocidad era mayor que antes.


La alien blanca empezó a esquivar y correr entre los árboles, esquivando la lanza de esa mujer alta, tratando de responder con coletazos, pero Kalea lograba reaccionar y contrarrestarla. Saghir dio un salto hasta el árbol más grande para reformular su combate, fue cuando entendió las palabras de ella, la gravedad, ese planeta tenía una gravedad ligera comparado a los planetas donde habían combatido, eso le permitía a la pelirroja, pelear con mayor velocidad y reacción, Saghir estuvo tanto tiempo conociendo a la especie en el laboratorio que no se dio el tiempo suficiente de analizar al planeta en sí mismo, cosa que sí hizo su rival.

Kalea brincó para intentar atravesar el cuerpo de Saghir, quien se quitó su disfraz y lo lanzó a su cara, cegándola unos segundos, suficiente para esconderse entre la maleza. La pleyadeana caminó con sigilo, tratando de detectar a su enemiga, sabía que un ataque de ella bastaría para dejarla fuera de combate, pues vio como amigos cayeron de un solo zarpazo, patada, coletazo y mordida, cada parte del cuerpo de ese ser era mortal. Un sonido la distrajo, fue un señuelo que Saghir usó para sujetar la lanza de la pelirroja y lanzarla por los cielos, para luego, aventarse contra ella, pero faltaba mucho para que Kalea perdiera, ya que con un puñetazo alejó a la alienígena que alcanzó a cubrirse ese golpe tan potente.


- No ocupo esa lanza para acabar contigo. -


- ¿Segura? Pegas muy fuerte, pero, no me causarás el daño suficiente con tus puños limpios.
- Sonrió Saghir lamiendo sus heridas. - no sabes cómo me encanta que seas tan agresiva, más y más deseo hacerte mía, serás una reina a mi lado, Kalea, la madre de una nueva raza, las Uraues más fuertes nacerán de mí y de ti, la más fuerte de mi especie y la más fuerte de tu especie. -

- Nunca dejaré que tu sueño enfermizo se cumpla. -


- Entre más te resistas, más te deseo. -



Kalea y Saghir empezaron a intercambiar puñetazos y patadas rápidamente, gracias a la gravedad terrestre, la pelirroja podía equiparar su velocidad a la de la Uraue, estaba segura que por fin daría su merecido a esa perversa alienígena. Kalea logró asestar un puñetazo en el vientre de Saghir, con tanta fuerza que la hizo toser sangre tras lanzarla contra la pared rocosa de un risco. La pelirroja se acercó con cuidado al ver tirada en el suelo a esa alien, que tenía los ojos en blanco y su boca chorreaba sangre, sus oídos finos no lograban escuchar su corazón latiendo, ni su respiración, parecía que el golpe había sido fulminante. La pleyadeana se acercó para confirmar la muerte de Saghir, pero en cuestión de segundos, se dio cuenta de la trampa, la cola de ella logró rodear sus piernas y tirarla, enredándose rápidamente hasta envolver por completo su cuerpo con tanta fuerza que se sentía sofocar. La conquistadora se puso de pie, limpiando su sangre, viendo a Kalea por fin atrapada.


- No sabía si funcionaría, vi que seres parecidos a mí de este planeta, se hacen pasar por muertos y logran detener sus latidos por unos segundos, puede que sea la única Uraue que sepa hacerlo.
- Sonrió Saghir mientras con su cola separaba las piernas de Kalea.

- ¡Cobarde! -


- He ganado, Kalea, por fin, te tengo como tanto deseaba.
- Decía la alienígena rasgando las ropas de la pelirroja para apretar sus pechos y frotar la punta de su falo en los labios íntimos. - felicidades, serás la madre de una nueva especie. -

- ¡Ni te atrevas, me mataré si se te ocurre hacerlo! -

- Kalea, por el código de las Uraue, en una batalla ritual por el coito, cobro mi derecho de preñarte. - Dijo Saghir ensartando de golpe todo su pene a Kalea, quien soltó un grito de dolor que se escuchó por todo el bosque. - mmm… Es la primera vez que la ensarto teniéndola en mi tamaño natural, eres magnifica, Kalea. -


Saghir empezó a penetrar salvajemente a la pleyadeana, que gritaba y lloraba de dolor por ese enorme miembro abriendo su vagina y la lengua de esa alienígena jugando con sus pechos. Había perdido contra su némesis, estaba a punto de cometer el mayor pecado que alguna vez una Pleyadea hizo, embarazarse de una Uraue. Le había fallado a sus amigos caídos, y a la joven que la esperaba en la nave y que juró proteger.







;v Kalea ha sido derrotada!!!
 

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MISIÓN VIII



Kaela estaba tirada en el suelo, sentía su cuerpo completamente agotado, toda su piel estaba bañada en el líquido de Saghir, sus ojos tenían lágrimas y su corazón se sentía totalmente devastado, había fracasado y su rival logró lo que tanto le amenazó, marcarla como una hembra. El orgullo y honor de la guerrera estaba vencido, solamente veía a esa alienígena recostada boca abajo con su cuerpo estirado, sacando y metiendo su lengua, lamiéndole los labios sin que ella pudiera reaccionar, pues ni fuerzas tenía en la boca por haberle dado placer oral a ese monstruoso miembro que posee.


- Eres perfecta, sin dudas, eres mi favorita, Kaela, ni siquiera con una de mi especie había podido usar el tamaño real de mi pene para copular y tú lo aguantaste como la guerrera que eres. -
Hablaba Saghir metiendo su lengua en la boca de Kaela que solo cerraba los ojos por la vergüenza de la derrota. - serás una madre ideal para nuestras crías. -

- Mátame. -


- Nunca, aunque te resistas, mis feromonas están dentro de tu cuerpo y poco a poco terminarás cediendo. -
Dijo Saghir rodeando la cintura de Kalea con su cola para levantarla. - Ahora, vamos a tu nave, necesito que me entregues a mi otra hembra. -


La pleyadeana no podía zafarse, no tenía fuerzas y solamente sentía como la uraue la cargaba hasta su nave llevando en su mano su disfraz de serpiente al cual le había agarrado gusto, que, al reconocerla, se desactivó. Stephany miró horrorizada a la pelirroja, desnuda, manchada de blanco y con el cuerpo lleno de chupetones y mordidas, había sido mancillada por esa alien y estaba a punto de reencontrarse con ella tras abrirse la compuerta. La castaña estaba asustada, pero quería ayudar a Kalea, viendo el compartimiento de las armas, tomó lo que parecía ser una pistola y sin parar de temblar, apuntaba a la entrada de la habitación, en la cual, aparecía Saghir con una sonrisa, teniendo atrapada en su cola a la mujer alta de otro planeta.


- ¡Suelta a Kalea! -
Gritó Stephany temblando sin soltar el arma.

- Hola, se buena niña y suelta esa arma. -


- ¡Suelta a Kalea primero! -

- Linda, veo que aún no me obedeces del todo, pero creo que esto te hará cambiar de parecer. - Dijo Saghir asomando su falo frente a Stephany.


La joven sintió como su cuerpo empezó a calentarse, su vagina palpitaba y su lengua lamía sus labios, soltó el arma y abrazó su cuerpo tratando de controlarse. Saghir sonreía al ver la reacción física de esa jovencita, era claro que los días que estuvo sin probar de su esperma, nutriente principal de sus crías, la tenía débil y hambrienta, por lo cual, el aroma de ese líquido bastaba para hacer que la castaña se perdiera en el deseo.


- ¿Tienes hambre? -


- No… -


- Vamos… Ven… Abre tu boquita y come. -


- No… Le hagas caso, Stephany, huye de aquí.
- Murmuraba Kalea débilmente, viendo como la chica a quien cuidaba frotaba sus piernas y senos al calentarse.

- Tengo que… Huir. -


- No, tienes que comer, ven y come. -


- Tengo que… Comer. -



Stephany sintió su mente nublarse, cayó al suelo lentamente, para después, gatear hasta Saghir, se arrodilló y sujetó su falo, empezando a chupar la punta de su pene lentamente, cerrando los ojos y llorando al sentir que su cuerpo no le estaba haciendo caso. Kalea sintió su corazón más dolido al ver como la chica que le había atraído se alimentaba de la alienígena que tanto odiaba, y peor aún, Saghir le miraba con una sonrisa de burla, pues había notado como la pleyadeana veía a la humana.


- ¿Qué pasa Kalea? ¿Acaso está hembra te gusta? Es preciosa y mira lo linda que se ve chupándomela.
- Sonreía la alien lamiendo las lágrimas de la pelirroja quien se aguantaba el coraje por no poder zafarse. - quiero que hagas volar esta nave y la dirijas al laboratorio. -

- Púdrete. -


- No te lo pedí de favor, es una orden. -
Dijo Saghir apretando más el cuerpo de Kalea con su cola como si fuese una boa. - O será ella quien sufra por tu desobediencia. -


Saghir caminó en dirección a la sala de control, siendo perseguida por Stephany quien seguía bebiendo del lácteo intimo que le ofrecía esa alienígena. Kalea no tenía otra opción más que obedecer a la Uraue y dirigir la nave hacia el laboratorio, colocando un camuflaje para que evitara ser observado.

En el laboratorio, Mariel revisaba a su hermana, quien seguía en la camilla. Ambas hermanas detestaban la situación, peor aún, Mirka estaba totalmente controlada por Saghir, por lo que cualquier intento de escapar sería un peligro real ya que no soltaba esa arma. La puerta principal se abrió y Saghir, con su disfraz de serpiente entró sin soltar a Kalea y con Stephany abrazándola, con sus ojos perdidamente enamorados de la alienígena.


- ¡Saghir, volviste! Te extrañé tanto. -
Dijo Mirka corriendo hacia Saghir para abrazarla, mirando con celos a las otras dos mujeres. - ¿Quiénes son ellas? -

- ¿No es obvio? Esa maldita les hizo lo mismo que a mi hermana. -


- Doctora, está mujer pelirroja es de una raza llamada Pleyadea, venía a matarme, pero me defendí.
- Hablaba Saghir poniendo cara de niña buena. - estuvo a punto de lastimar a esta jovencita y yo la salve ¿Verdad? -

- Sí, es cierto lo que dice. -


- Stephany… No mientas.
- Susurraba Kalea aún consciente.

- Pobrecita, hasta traes algunos rasguños, déjame curarte. -


- Primero atiende a esta chica, no es su culpa, solo seguía órdenes. -


- Mariel, ayúdame con ella, es enorme.
- Ordenó Mirka siendo asistida por la pelirroja para llevar hasta un dormitorio a Kalea.

- Dios mío, eres una vergüenza para la comunidad científica. -


- Por favor, mátenme…
- Murmuró Kalea mirando a Mariel. - esa maldita me preñó, no pueden nacer hijas de mi vientre, sería el final de esta galaxia. -

- ¿A qué te refieres? -


- Saghir es la más fuerte de su especie, yo soy la más fuerte de la mía, una hibridación de nuestras razas es lo peor que puede pasar en nuestros planes como guardianes de este sector galáctico… Por favor, mátame. -


- Ni lo pienses. -


Mariel volteó a ver a Saghir mientras Mirka recostaba a Stephany en otra camilla. La alien serpenteaba su lengua alrededor del cuello de la asistente y rodeaba su cintura con sus brazos, haciéndole sentir la mayor incomodidad posible.


- No eres tan apta como las demás para procrear, por tu complexión, eres una hembra que solamente me daría tres crías, pero al menos eres fértil.
- Hablaba Saghir mientras Mariel trataba de zafarse de esa alienígena. - felicidades Mariel, también serás una de mis primeras hembras en este planeta. -

- ¡No, muérete! Prefiero morir antes que ser una gallina para tus malditos huevos. -


- ¡No es justo, Saghir, yo puedo darte más crías, no tienes por qué fijarte en Mariel! -
Exclamó con celos Mirka mientras Saghir le miraba por su hombro con cara tierna.

- Es que se sentirá sola si estamos tú y yo, Mirka, es tu mejor amiga ¿O no? Sería lindo que nos llevemos las tres de buena manera. -


- Tienes razón ¡Qué felicidad, Mariel! Ambas seremos madres de las hijas de Saghir, entre las tres seremos muy felices. -


- ¡No, auxilio! ¡AUXILIO! -



Gritaba Mariel sin que pudiera salvarle alguien, pues las demás chicas estaban en camillas y abrochadas a las mismas, solamente Mirka estaba libre, pero en vez de ayudarle a ella, asistía a Saghir al empezar a desvestirla. Mariel sería una más de las mujeres que ofrecerían su vientre a Saghir, en su plan de conquista.





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