+18 Original Fic APOPHIS II (FINAL)

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!

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nwn Antes de empezar a leer, te recuerdo que esta historia es continuación de este fic de sci-fi: https://forosdz.com/temas/apophis-final-de-primera-temporada.149782/





Un bólido viajaba en el cielo nocturno, ocultándose entre las nubes hasta llegar a un frondoso bosque, con bastantes árboles y oscuridad para mantenerse en secreto. De la nave, fueron saliendo tres figuras femeninas, seguidas de varias jóvenes Uraues, de una altura de un humano promedio y una coloración de ojos dorado, distinto a la especie principal, eran las hijas que había tenido la guerrera pleyaideana, Kalea, con su rival odiaba, Saghir, aquella uraue alfa que se hizo de la tierra en el tiempo que ellas estuvieron fuera del planeta. Mientras las crías corrían por todos lados, curiosas por conocer el mundo originario de su madre, Kalea y Stephany se acercaban a Kim, quien se había ido a un pino, recargándose y soltándose a llorar. La primera parada de ellas había sido en el laboratorio, buscando pistas sobre el paradero de Saghir, fue un horror para la pelirroja, ya que, lo único que encontraron fueron a su hermana y a Mirka, la bióloga que recogió a la extraterrestre en su llegada, muertas, sus cuerpos estaban tirados en el piso del laboratorio, al parecer, no pudieron soportar más servir como incubadoras de la especie, y como pasaba con las hembras más débiles, estas terminaban muriendo en el parto.


- Te juro que la haremos pagar.
- Habló Kalea abrazando a Kim, que no paraba de llorar.

- Maldita… Mil veces maldita, no me cansaré hasta arrancarle la cabeza. -


- ¿Podremos recuperar a nuestro mundo, Kalea? -
Preguntó Stephany, sintiendo como la pleyaide la jalaba hacia ella para abrazarla también.

- Haremos todo lo posible, traemos la inmunidad a esas feromonas, será difícil cuando todo el mundo estará en nuestra contra, pero, si matamos a Saghir, estoy segura que podremos ganar. -


- Cuando la encontremos, déjame matarla. -


- Te lo prometo. -


- Mamá ¿Qué haremos?
- Cuestionó una de las jóvenes uraue, la más alta de esa manada y que parecía ser la líder de ellas.

- Kaé, el plan no cambia, la ciudad que está bajando estas montañas es la que presenta mayor señal de actividad Uruaue, cinco de ustedes se quedarán a cuidar la nave y a Stephany, las demás, vendrán conmigo. -


- Recuerden las indicaciones, solamente confíen en ustedes mismas, habrá muchas que se parecerán a ustedes, pero la diferencia está en el aroma que ustedes tienen y el color de sus ojos. -


- Nunca se separen…
- Hablaba Kalea cargando un arco de su cultura. - Siempre vayan en parejas, como les dije, y en alerta a la señal de Kaé. -

- Entendido, mamá. -


- No olviden, cualquiera que no sea su hermana, mátenla. -



La mayoría de las hijas de Kalea salieron corriendo de forma bípeda en dirección a la ciudad, cargando cada una transmisores y equipamiento creado por su madre para enfrentarse a su propia especie. Kalea sabía que era una locura, pero, su corazón de madre era bastante grande como para matar a sus hijas, a pesar de ser de la especie que ella más odiaba, las educó lo mejor que pudo en su rápido crecimiento, en un año, ya tenían una edad juvenil, y fue suficientemente dedicada para hacerlas crías obedientes, comprensivas y con una mentalidad más acorde a una pleyadeana, sin dudas, con la fuerza de sus hijas, sería capaz de vencer a Saghir.


- Por favor, vayan con cuidado. -


- Volveré pronto, tranquila.
- Habló la guerrera abrazando a Stephany y agachándose para besarla en la boca, un gesto que evitó ver Kim.

- ¿Nos vamos? -


- No salgas de la nave, por favor. -


- Kim, sube por favor.
- Pidió Kaé quien se inclinó y acomodó en su espalda un tipo de montura.

- ¿Segura? -


- Sí, sabes que soy tan fuerte como para levantar un poco la nave. -


- Súbete en ella o no nos alcanzarás el paso. -



Kalea y su hija empezaron la travesía, siendo acompañadas por otras tres híbridas, mientras cinco quedaban cuidando la nave. Kim se sujetaba de los hombros de la criatura, tratando de no caer, se sentía inútil ante la fuerza, inteligencia y rapidez de su compañía, pero, no iba a hacerse menos, no esta vez, cuando era posible que fuese la única que se mantenía en pie de lucha, pronto, sabría que tenían una aliada más.


- Kim, sé que te duele lo que pasó con tu hermana, pero, no es para que te molestes con Stephany por lo que dijo de volver luego por… -


- No, no estoy molesta con ella, sino, contigo, al menos, me debiste permitir enterrarla.
- Habló Kim mientras montaba a Kaé.

- Si lo hacíamos, podríamos dar señal de presencia y es lo que no queremos saber… Dime ¿Cómo se llama la ciudad a donde nos dirigimos? -


- Es Berlín, no sé si esa maldita esté en la ciudad, pero, era una de las capitales más importantes del mundo así que no dudo que pudiera tomarlo como hogar. -


- ¡Mamá!
- Alzó la voz la uraue más grande, cubriendo con su cola un disparo que iba en dirección a ellas.

- ¡Dispérsense! -



Todas se escondieron detrás de los gruesos árboles, ese disparo había sido de un rifle de largo alcance humano ¿Algún vigía bajo el cargo de las Uraue? Kalea sacó un visor para lograr encontrar al tirador, detectándolo en una montaña a un kilometro de su posición, era una figura humana, que parecía a la expectativa de sus movimientos.


- ¿De qué manera puedes hacer que otra persona sepa que no eres una amenaza?
- Preguntó Kalea a Kim que estaba en el otro árbol.

- Intenta con esta señal. -



Kalea asomó su mano haciendo la señal de “V”, que se tomaba como la señal de paz universal, saliendo de su escondite, sin recibir otro disparo, al parecer, esa persona había logrado entender la señal. Por medio de una mirada, la pelirroja le hizo entender a su hija que se fueran, por lo que, tomando otro camino, salieron para encontrarse con las demás, dejando a Kalea y Kim a solas en el bosque.


- Tenemos que ir hacía allá, cualquier ayuda en estos momentos es útil.
- Dijo Kalea, bajando su arma para arrodillarse y voltear a ver a Kim. - Sube. -

- Empiezo a creer que debía hacerle compañía a Stephany. -


- Kim, aunque no lo creas, eres una guerrera, no cualquiera ha podido escapar de Saghir… Y que pueda seguir caminando. -


Mientras Kalea cargaba a la ex-agente en su espalda, el grupo de uraues hijas de la pelirroja, se juntaban en una chatarrería en las orillas de la ciudad, donde todas se ocultaban a esperas de Kaé, la hermana líder, quien llegó e hizo que todas empezaran a voltear para todos lados buscando a su madre.


- ¿Y mamá? ¿Dónde está mamá? -


- Ella tuvo un imprevisto, pero, el plan sigue. -
Dijo Kaé, mientras las hermanas agachaban su cabeza y se hacían bolita.

- Mejor esperaremos a mamá, no conocemos mucho este mundo ¿Y si nos perdemos? -


- Hermanas, mamá confía en nosotras, no podemos actuar así, somos guerreras ¿O no? -


- Pero, tendremos que matar a las que ella dice que se parecen a nosotras, es quitarles la vida. -

- Lo sabemos, pero, ella nos contó que esas son distintas a nosotras, ellas hacen el mal y lastiman a mucha gente inocente, además… Ya escucharon, ellas mataron a la hermana de Kim, Kim es parte de la familia y por eso, pelearemos por ella también... ¿O no nos prometimos que seríamos guardianes como mamá? -

- Es verdad ¿Entonces? ¿Por donde iremos? -


- Kim dijo que buscáramos un puesto alto donde el viento estuviese a favor de nosotras, así no podrán detectar nuestro aroma, ese será nuestro punto de control, de ahí, buscaremos otros dos para hacer una triangulación y después, esperaremos las ordenes de mamá. -


- ¡Entendido! -



Kaé dirigió a sus hermanas, mirando hacía atrás, pesando en su madre, era la primera vez que se separaban de ella, pero, sabían su misión, tenían que recuperar la tierra en la que nació Stephany y detener a su otra madre, aquella que en palabras de Kalea. Ella no sabía que tendría algo más a quien temerle, un peligro de otra galaxia, que de igual manera que ellas, había llegado hacía poco, en tierras donde antes estuvo Alemania.


En el cielo nocturno, un resplandor iluminó a una manada de uraues que patrullaba esa área, apareciendo una figura dracónica metálica, sobre ella, un ser en una armadura de extraño aspecto, yendo ambos contra la especie que se lanzaba a atacar a esos agresores.



En cuestión de segundos, el ser alado y el espadachín, despedazaron a todo el grupo, como si se tratase de matar ratas. El guerrero presionó su muñeca, ordenando a las nanomáquinas de su armadura reducirse, mostrando su físico femenino, con ciertas características fuera de este mundo, un cabello blanco casi transparente, unos ojos intensamente rojos y la esclerótica negra, con una altura alcanzando los dos metros. Aquella mujer caminó entre los cadáveres, acercándose a un riachuelo, con una aguja y una pantalla en su muñeca izquierda, analizó el agua, para luego, mojar su cuerpo y beber un poco de ella, mientras el otro ser reducía a una forma arácnida, que parecía estar tomando muestras de la tierra.



- ¿Reporte? -


- La integración de la tierra es: 46.6% Oxígeno, 27.7% Silicón, 8.1% Aluminio, 5.0% Hierro, 3.6% Calcio, 2.8% Sodio, 2.6% Potasio. 2.1% Magnesio, en base a las categorías de elementos universales propuestas en el congreso de los Grayles, la atmósfera… -


- No importa la atmósfera, si las Uraue pueden andar aquí, es una atmósfera similar a la de nuestros planetas.
- Habló la mujer bebiendo más agua, lamiendo sus labios. - El líquido de este planeta es exquisito, parece ser un nido perfecto para ellas… ¿Reporte de la especie? -

- Estos ejemplares de Uraue contienen un 30% de ADN de Alharabijja, posibilidad de hibridación, 100%. -

- Con razón la patrulla de Pleyaides ignoró el mensaje de ayuda de Kalea. - Comentaba la guerrera a su asistente biomecánico, que seguía tomando muestras. - Gard, repite de nuevo el mensaje. -

- “Aquí Kalea, capitana de la patrulla de Pleyaides de la galaxia AX1027, la fugitiva, Saghir, líder de las Uraue, se ha hecho de un planetoide de alto valor, existe un gran peligro de que se convierta en una gran colmena de su especie, solicito refuerzos, tenemos que evitar una posible propagación en esta galaxia.” -

- Ahí… Detén el vídeo. -


La mujer se acercó para ver por una de las pantallas de su asistente, sonriendo al ver detrás de la pelirroja, una pequeña uraue escondida con lo que parecía una peluca y ropa, con ojos de color dorado, que le jalaba suavemente la ropa, esos ojos, sin dudas, eran los ojos de Kalea, la última de una extirpe guerrera de su raza.


- Continúalo, con más volumen. -


- “Repito, solicito refuerzos para”… “Mamá, tengo hambre. “ -

- Kalea, Kalea… Si las historias sobre la última guerrera de tu especie son ciertas, no cualquier uraue pudo vencerte, solamente ella…
- Hablaba la guerrera pasando sus dedos por la pantalla. - Esa niña, tu hija… Es hija de ella… Gard ¿Qué nivel de peligrosidad tendría un hibrido de la fugitiva BD+X00 y la guardiana Kalea de las Pleyaides? -

- Biologic Danger PLUS no code y la guardiana Kalea de las Pleyaides, registrada como la última de la sub especie barsak… Nivel Gamma. -


-Nivel Gamma… Qué interesante… Vine en busca de grandes presas, Kalea y Saghir tienen un gran precio, pero, creo que acabo de encontrarme con un tesoro… Asistente, nivel de peligrosidad posible de un híbrido de esas dos ejemplares y mi ADN. -


- Nivel Delta… No recomiendo la cruza de ambos ejemplares, el nivel Delta es reservado para especies capaz de alterar la estabilidad política y social de una galaxia en cuestión de 0.001 MA. -


- Eso no lo sabremos hasta que lo intentemos... Gard, cantidad de especímenes detectados en el área. -


- Demasiada interferencia… Estimación de cien mil uraues… veinte mil Alharabijja… Se detecta una Pleyaide…-


- ¿Hacía dónde? -


- En dirección a la salida del Sol de este planetoide. -


- Toma la forma de un vehículo más apropiado para este tipo de terreno, no quiero que nos descubran en el aire…
- Ordenó la guerrera mientras su asistente tomaba una forma de vehículo de cuatro ruedas, subiéndose a él. - Vamos a cazar a mi nueva mascota. -









Y empieza la segunda temporada oAo con varios misterios ¿Quién atacó al equipo? ¿Donde está Saghir? ¿Quién es esa guerrera que estará detrás de Kaé? ¿Kaé podrá escapar de esa guerrera? D:
 
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En un pequeño cerro, cercano a Berlín, entre todos los árboles y arbustos, se encontraba lo que parecía ser un puesto de vigilancia envuelto de enredaderas y nieve. Kalea caminó delante de Kim, quien cuidaba la retaguardia mientras se acercaban a ese edificio, llegando a estar a unos cinco metros de la entrada. La puerta de ese bunker abrió, asomándose una persona con el cuerpo cubierto con una gabardina vieja, el rostro lo ocultaba con una máscara y su cabello lucía blanco como la nieve.


- HOTEL OSCAR LIMA ALPHA. -


- ALPHA LIMA INDIA ALPHA DELTA ALPHA.
- Respondió Kim mientras la persona oculta bajaba su arma y se descubría, dejando ver que era una mujer, con una piel pálida y un rostro frío, acercándose a ellas.



- ¿División? -

-Eso no importa mucho, ya no existen ejércitos ni divisiones, ni bandos humanos… Pero, pertenecía a las Fuerzas Armadas Británicas… Me alegra ver que no soy la única que parece no estar bajo los efectos de esas cosas. -


- Así que sabes de eso. -


- Lo sospeché cuando veía que las mujeres empezaban a reaccionar de forma muy extraña, era como si se convirtieran en perras en celo, pensé que podía ser alguna droga en el aire, por eso no he dejado de usar la máscara.
- Hablaba la pálida, mirando a la pelirroja de gran altura. - ¿Puedo saber como domesticaron a esas criaturas? -

- Es una larga historia. -


- Tenemos tiempo de sobra… Pasen, no tengo mucho que ofrecer, pero, se sentirán cómodas, más que en este frío. -



Las chicas entraron al bunker, cerrándolo la tiradora con cuidado de no ser vista por nadie, cerró la cortina metálica y encendió una lampara, tomando todas asiento sobre las cajas de municiones que tenía guardada la soldado. Aquella albina, miraba con cierta intriga a Kalea, después de todo, era una mujer de piel más blanca que la de ella, con un cabello rojo muy intenso y una altura inusual, aunque parecía humana, algo le decía que no era así.


- Me llamo Kim Bauer, agente de la CIA… Mejor dicho, exagente.
- Habló la pelirroja guardando su arma.

- Eve, Eve Morningstar… No esperen que les ofrezca buena comida, apenas tengo para mí. -


- No te preocupes, nosotras tenemos suficiente, incluso, podemos apoyarte con un poco. -

- Perfecto… ¿Tú no eres de por aquí, cierto? - Preguntó Eve a Kalea, mirándola fijamente mientras esculcaba en su bolsillo.

- No lo soy, pero, no dejo de ser aliada de ustedes. -


- Ya veo ¿Y?
- Habló la mujer sacando un cigarro, ofreciéndole a ellas, siendo que Kim tomó uno con alegría al no haber fumado en todo un año. - ¿Qué me pueden contar de esas cosas? Díganme por lo menos que pueden sacarme de aquí. -

- Tendremos que recabar más víveres, pero, tenemos espacio para alguien más en mi nave. -


- ¿Tu nave? -


- Déjame contarte con lo que nos estamos enfrentando. -



Kalea platicó con lujo de detalles todo lo que sabía sobre Saghir, su especie, la manera en cómo propagó su estirpe, su plan para detenerla, así como las hijas que ella había tenido con esa alienígena, las cuales, eran su mejor apuesta contra la líder de las uraue en la tierra. Eve estaba sorprendida por la historia, pero, tenía sentido por el tiempo y los sucesos, todo lo que ellas dijeron era cierto, la resistencia de esas criaturas, su velocidad, la manera en que actuaban y parecían buscar copular con las mujeres y matar a los hombres, incluso desde infantes. La militar apagó su cigarro y sacó otro, mirando a las dos chicas, tratando de saber si eran de confianza, aunque le habían contado todo eso, había un detalle en el aire, esa extraterrestre llamada Kalea, era madre de criaturas similares a las que habían poblado la tierra ¿Qué tan confiable podría ser?


- Entiendo… Su plan suena bueno, pero… Hay algo que no me da buena espina.
- Habló Eve encendiendo su segundo cigarro. - ¿Cómo puedo confiar en ti o confiar en esas niñas que tuviste? ¿No son hijas de esa perra que tiene controlado el mundo? -

-Ella no es su madre, yo sí lo soy. -


- Créeme, yo también desconfiaba de ellas al principio, pero, ellas son distintas a las que están aquí, son confiables, te apostaría mi vida a ello. -


- No te pido que confíes en mí, confía en Kim, tal vez, sean las únicas humanas junto a Stephany, que están dispuestas a pelear contra Saghir, como muestra de que quiero que ayudes a recuperar tu planeta, te ofrezco esto.
- Dijo Kalea sacando de un bolsillo en su vestido una pequeña ampolleta.

- ¿Qué es eso? -


- La inmunidad a las feromonas de las Uraue, la desarrollamos a partir de la sangre de Kim. -


- Mmm… -


- Si gustas, yo me la inyecto primero, así sabrás que no es nada malo. -


- ¿Puedes ponérmela?
- Preguntó Eve mostrando su brazo. - No es como si tuviera mucho que perder. -


Kim empezó a preparar la inyección para Eve, quien no paraba de mirarlas aún con ciertas dudas, pero, ella mismo lo había dicho, no tenía opciones, eran las únicas que se habían ofrecido a pelear junto a ella, aunque fuese muy lejano una posibilidad de victoria, prefería aferrarse a eso a seguir escondida esperando a ser descubierta.


- Listo. -


- Bien… Si quieren ir a la ciudad, es mejor viajar por la mañana, en la noche es difícil verlas entre la nieve… Usen esto.
- Dijo la soldado lanzándole una caja pequeña a cada una, que le miraban con curiosidad.

- ¿Qué es esto? -


- Tinte para el cabello, es una mezcla que usábamos, su cabello rojo nota demasiado en el blanco y negro de la época invernal, sus ropas negras les ayudan, pero su cabello las delataría, también tengo un poco de maquillaje, tu amiga puede ocultarse muy bien, en cambio, tú, americana, tu piel es demasiado rosada. -

- Parece que llevas mucho tiempo evadiéndolas. -

- Seis meses he estado aquí, suficiente para notar que en el frío no pueden detectarme muy bien, que parece que se confunden en ambientes llenos de coloración muerta, blanco y negro, es cómo si su visión se confundiera, como los leones cuando intentan encontrar una cebra entre decenas. -
Explicaba Eve comiendo un poco de frijoles enlatados. - el olor del óxido parece confundirlas también, por eso he estado en este bunker. -

- Es buena información, nunca lo habríamos notado, por el tipo de planeta que tienen, parece que se pueden ver más las limitantes de la especie. -


- ¿Has podido matar algunas? -


- Unas veinte, algunas andan solas, como exploradoras, solamente puedo matarlas con un rifle SVLK modificado con balas antitanque, el alcance que tiene es de cinco kilómetros, el límite para que logren detectar desde donde disparé. -
Hablaba la soldado mirando a Kalea. - Por eso, me sorprendí que una de esas lograra detectar la bala y detenerla. -

- Kaé es algo especial, aunque es una niña, sus habilidades y sentidos superan a los de Saghir, con un poco más de experiencia, sé que juntas acabaremos con ella. -


- ¿Le pusiste nombre? -


- ¿Por qué no? Es mi hija, por más que odie a su raza, ella no tiene la culpa de lo que pasó, hablando de ella, tengo que comunicarme. -
Dijo Kalea sacando un comunicador para llamar a su hija líder, metiéndose a una parte más profunda del bunker.

- Mmm… Por ahora, duérmanse, mañana les ayudaré a teñirse el cabello… Yo haré guardia. -


- No, yo la haré, ya nos ayudaste mucho con la información. -


- Cómo gustes. -



Eve y Kalea decidieron irse a dormir, la inglesa tenía un colchón en la parte más interna del bunker, al medio, algunos sofás viejos pero lo suficientemente cómodos para que alguien tan grande como Kalea pudiera dormir, mientras Kim tomaba unos binoculares con vista nocturna para estar vigilando. Pasaron unas horas, cuando Kim empezó a sentir algo de sueño, un ruido le hizo voltear, mirando a la guerrillera colocando una cafetera, mostrándole por primera vez una sonrisa.


- Eres una pésima soldado si ya te estás durmiendo con tan pocas horas en tu puesto.
- Sonrió Eve mientras servía dos tazas y le daba una a la pelirroja. - Déjame hacer guardia. -

- Estoy bien… Y gracias. -


- Dime… ¿Podemos confiar en ella? -
Preguntó la soldado recargando su brazo en la pared, mientras miraba por la apertura del bunker.

- Confió en ella. -


- ¿A pesar de que te llevó por la fuerza y abandonó a tu hermana? -



Kim guardó silencio, sabía que, en el fondo, tenía cierto resentimiento hacía Kalea, pero, no olvidaba un hecho, la había salvado de tener el mismo destino que su hermana, convertirse en una mera incubadora de esos seres, aunque le doliera, le debía su vida y la oportunidad para vengarse de Saghir por lo que le hizo.


- Odio a Kalea, pero, odio mucho más a Saghir, no me detendré hasta verla muerta. -


- Ya veo…
- Susurró Eve tomando de su café y mirando por la orilla del bunker, para luego, ver a Kim. - Sé lo que se siente perder a quienes quieres y no poder hacer nada… Estar viva después de eso lo hace más doloroso aún. -

- ¿Acaso? -


- Mi padre y mi hermano estaban en el frente cuando Alemania solicitó apoyo del gobierno inglés, yo ayudaba en comunicaciones, fui una tonta por querer jugar a ser la heroína, dejé mi puesto y quise acompañarlos. -
Contaba la soldado mientras bebía el café, suspirando. - Los distraje de estar defendiendo un punto, cuando una de esas criaturas me atrapó y empezó a violarme, me salvaron, pero… Vi como los despedazaron antes de huir por la cañería donde ellos me ocultaron… -

- Lo siento. -


- Fui una estúpida… Si tan sólo hubiera seguido en mi posición, debí avisar que esas criaturas se dirigían hacia el Oeste en manadas, tal vez, si me quedaba ahí, ellos… -


- Me dijiste que nunca te quitaste la máscara, incluso cuando…-


- Lo único a lo que me aferré en ese momento fue a mi máscara, no quería convertirme en una más de sus perras, pero eso no me dolió tanto como ver que mataban a mi familia. -


- Dime ¿No se corrió dentro de ti?
- Preguntó Kim haciendo que Eve fuese sorprendida por la pregunta.

- No ¿Por qué lo preguntas? -


- Que alivio… Esas cosas, no solamente liberan feromonas por su piel, cuando ellas eyaculan dentro de una mujer, causan el mismo efecto, como si fuese una droga. -


- ¿Qué clase de Dios permite que exista un ser tan repulsivo como esos? -


- Hace tiempo que dejé de creer en que tan siquiera exista un Dios. -
Contestó Kim haciendo sonreír a Eve, volteando ambas a ver por la ranura.

- Hace meses que no sonreía por algo. -


- Ni yo… Mi madre me decía, que solamente cuando dejamos de sonreír, es cuando en verdad la esperanza se ha acabado. -



Eve miró a Kim, sonriendo al ver su mirada, en verdad, era sincera en sus palabras, no buscaba quedar bien sólo porque sí, se notaba que ambas sabían lo que era batallar con esta situación, así, como con una gran pérdida. Eve tomó un viejo cobertor, lo sacudió y se lo ofreció a Kim, mientras las dos seguían vigilando, sin que se dieran cuenta, que poco a poco, las dos, quedarían dormidas y abrazadas, tratando de aguantar un poco mejor el frío.








OAO/ Se une una aliada más contra Saghir!
 

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Un grupo de Uraues con ojos color ámbar, se acurrucaban entre ellas para calentarse por el frío de el tiempo invernal en el que habían llegado a Berlín, más de una, empezó a toquetear a la otra, provocando una cadena de besos, caricias y jugueteos entre hermanas, algo normal entre ellas, por sus genes de esa especie. Kaé, quien parecía tener una mente más estable y un control mayor de sus hormonas, simplemente, señalaba con sus dedos que evitaran hacer tanto ruido, tomó un abrigo que encontró en ese cuarto y decidió hacer guardia, pensando en como estaría su madre. Kalea sabía que al ser uraues, tarde o temprano, sus hijas empezarían a querer aparearse, era algo propio de su sangre, por lo que, aunque le dolió hacerlo, decidió esterilizarlas, para asegurar que no fuesen capaces de embarazarse, más no logró controlar sus impulsos ni la capacidad de preñar a otras especies, no sabía demasiado de esa raza para lograr comprender sus funcionamientos y glándulas reproductivas.


- Mamá… -


- Kaé ¿Qué haces aquí afuera? Las demás estamos jugando abajo.
- Dijo una de las hermanas, mientras la mayor agitaba su cola y le miraba con reprobación.

- Sabes que mamá dijo que no está bien que juguemos así. -


- Pero tenemos algo de frío y así nos mantenemos calientitas. -


- Hum… Ve con ellas, yo estaré haciendo guardia. -


- ¿Siempre tienes que ser así? -


- Mamá confía mucho en nosotras, no pienso defraudarla.
- Contestó Kaé mientras su hermana se acostaba y sacaba su lengua, como si no tomara en serio el comentario.

- Bueno, te lo pierdes, si te da frío, bajas. -



La hermana menor reptó hacía las escaleras para volver al cuarto donde hacían de punto de control, no habían ido a los otros dos puntos por ordenes de Kalea, que les pidió esperar, al parecer, había un cambio de planes. La uraue suspiró, abrazó sus piernas y rodeó su cuerpo con su cola, pensando en su mamá, no dejaba de pensar en ella, las historias que le había contado Stephany sobre ella de como la salvó, el tipo de persona que era su otra madre y la misión que tenía como guardiana pleyaidea era admirable, algo que soñaba lograr alcanzar, saber que su mamá estaría orgullosa de que ella lograra convertirse en una guardiana a pesar de su raza. Ese era el aprecio que sentía Kaé, admiración y amor por su mamá, que, aunque ellas nacieron producto de una violación, de un ser que ella se supone debía de detener a como dé lugar, las aceptó como sus hijas y las ama como tal, sin importarles su sangre y apariencia uraue.

La pequeña ser, levantó sus orejas al notar un sonido extraño, asomó su mirada por la orilla del edificio, notando que las manadas de sus semejantes corrían espantadas, era como si algo las persiguiera, fue cuando logró contemplar un extraño vehículo que cambiaba de forma a algo semejante a lo que Stephany le dijo que era una araña. Cerca de esa criatura biomecánica, había una mujer, de extraño cabello blanco y su altura la calculó similar a la de su madre Kalea, no entendía que estaba pasando, pero, no se veía amigable. Kaé pensó en que podría ser alguna humana, aunque, las sospechas por su extraño comportamiento, le hizo tener cuidado, aunque estaba a unos cien metros, no se sentía segura.


- Niñas, guarden silencio.
- Habló Kaé por su auricular a sus hermanas. - Algo está pasando afuera, con mucho cuidado, regresen a la nave, repito, regresen a la nave. -

- ¿Qué ocurre? -


- Háganme caso, apresúrense. -


- Comunicación vía radial detectada, en la estructura derecha, ochenta pasos… Resonancia biológica… Es una uraue en edad infantil… Altura inusual. -


- Inusual… Es ella. -


- Las lecturas indican mayor presencia de uraues con características similares. -


- Dime más sobre la que nos ha de estar mirando. -


- Altura, corpulencia, largo de cola, inusuales, mayores a las que están concentradas en un grupo… Se dirigen hacía el Norte, el espécimen principal no se mueve. -

- Así que es una líder, me gusta, me gusta, es lo menos que esperaba de esa bebé. - Dijo la guerrera que dio un gran salto, alertando a Kaé.

- ¡Corran! -



Las hermanas de Kaé corrieron rápidamente, brincando los edificios para tratar de regresar a la nave, mientras la mayor, sacaba una lanza similar a la que poseía Kalea, preparándose para pelear y darle tiempo a las demás. Aquella mujer lograba llegar al edificio, siendo recibida por la uraue con un ataque de su lanza, esquivando con facilidad, siendo sorprendida por un coletazo potente de la niña, y después, una patada doble impulsada con su cola, lanzándola contra la pared que rompía por el impacto.

- No era tan fuerte como aparentaba. -
Pensó Kaé bajando la guardia por un instante.

- Jajaja… JAJAJAJA… Es la primera vez que veo una bebé uraue con tanta fuerza y agilidad, se nota que Kalea te ha entrenado bien, pero, no es de extrañar, un espécimen tan raro como tú, con esa mezcla de sangre guerrera… ¿Puedo saber tu nombre, bebé? -


- ¡No soy una bebé, soy una futura guardiana!
- Gritó Kaé pensando en que, si esa mujer sabía el nombre de su madre, significaba que era mejor alejarse de ella. - ¿Cómo es que esa mujer pueda hablar conmigo? ¿Sabe el idioma de Stephany y de mamá? Cierto… Mamá me dijo que tanto ella como nosotras podemos codificar el idioma de cualquier especie, seguro, ella también puede. -

- Aunque tu altura sea más parecida al de la especie humanoide de este planeta, no dejas de ser una bebé, una uraue alcanza la etapa juvenil hasta lo que serían dos años de este sistema solar, pero, mejor que seas así, serás más fácil de educar. -


- Tengo que hacer más tiempo, está mujer es peligrosa.
- Pensaba la uraue apuntando su lanza a ella, quien le miraba con una sonrisa burlesca.

- ¿Te preocupan tus amiguitas? No te preocupes, mi asistente se encargará de ellas. -


- ¿Qué? -



Kaé escuchó un grito, corrió hacía la orilla del edificio, cuando esa mujer trató de detenerla, usó su cola como resorte para brincar al vacío, viendo como sus hermanas huían de ese extraño ser biónico, aunque eran tan fuertes como ella, sus hermanas tenían una mentalidad infantil, atribuido a que no habían madurado tanto como lo hizo la mayor, por eso, el sentido de pelea, defensa y ataque era intenso en Kaé, de ahí que fuese la líder de ellas y quien buscase defenderlas a toda costa. La alienígena brincó sobre aquel ser, golpeándolo para que soltara a una de sus hermanas.


- ¡Suéltala! -
GRITÓ Kaé rodeando el cuello de aquella máquina con su potente cola, reventándola, logrando que su hermana escapara.

- ¡Kaé, corre, esa cosa vuelve a recuperarse! -


- ¡Corran, vayan con mamá! -


- ¿A dónde van, bebés? -



Aquella mujer se paró frente al grupo de Uraues, que se juntaban al sentir el miedo por la mirada intensa de ella, que se notaba que no tenía un poco de agrado por ellas. La guerrera, sacó de su funda, una pistola y apuntó a las crías, viendo que, en pocos segundos, Kaé brincaba colocándose frente a frente, con su lanza lista para atacar.


- ¡Corran! -


- Me gusta mucho lo agresiva que eres, a pesar de ser una niña.
- Sonrió la mujer mientras Kaé escuchaba los engranes del ser mecánico volviéndose a formar. - No creo que puedas protegerlas, es una lástima que, de todas ellas, solamente tú nacieras perfecta, pero, no se puede exigir que se repita en todas un resultado tan exquisito. -

- Aguardo para su orden. -


- ¿Qué dices, pequeña? Si te entregas, dejaré a tus hermanas irse, no me interesan en lo más mínimo, pero, si te resistes, tendrás que ver como las despedazo, créeme, no será nada lindo. -


- Kaé… -



La pequeña uraue pensaba que hacer, sabía que sus hermanas, aunque fuesen muy fuertes, no tenían tanta confianza como ella si no estaba su mamá presente, no podía fallarles, ni mucho menos, permitir que una de ellas sufriera. No sabía cual era el plan de esa mujer, pero, no tenía opciones, cuando tenía que enfrentarse a una criatura mecánica que parecía indestructible y a una guerrera que parecía tan hábil como su madre.


- ¿Cómo sé que no mientes? -


- Si quisiera, ya las hubiera matado a todas ¿No lo crees?
- Sonrió la mujer mientras Kaé agitaba sus orejas y cola, mirando por su hombro la cara asustada de sus hermanas.


Kaé apretó su lanza, la mirada de esa mujer lo decía todo, no era alguien con quien podía meterse, no cuando tenía que estar cuidando de sus hermanas. La bebé uraue no tuvo opción, bajó su arma y miró fijamente a la atacante, quien movió su cabeza mandando una señal a su asistente, quien tomó forma de un cubo metálico.


- Pueden irse, no me sirven ustedes. -


- Kaé. -


- Vayan con mamá, yo lograré salir de esto. -


- Pero… -


- Háganlo.
- Dijo la hermana mayor mirando a sus hermanas, quienes corrieron de forma bípeda a toda velocidad hacía las montañas.

- Ven aquí. -



La uraue caminó lentamente hacía la mujer, quedando frente a ella, notó que la altura sin duras era similar al de su madre. Esa extraña sacó un collar que le colocó en el cuello, al momento de hacerlo, dio un brinco por un pinchazo en la piel. La bebé empezó a sentirse incomoda por las manos de esa chica recorriendo su suave cuerpo, en especial, sus senos y su cintura, como si midiese su madurez.


- Tienes buena complexión para ser una cría aún, sin dudas, eres perfecta.
- Hablaba la guerrera cargando en sus brazos a Kaé, quien le miraba con cierto temor al no saber que pasaría. - No intentes resistirte, el collar que te puse tiene un sedante y la aguja es capaz de traspasar tu piel. -

- ¿Quién eres y que quieres de mí? -


- Puedes decirme Valea, y soy quien alguna vez fue llamada por tu madre, su amiga. -











OAO CHANCHANCHAN
 

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OMG! ¡Amiga de Kalea! Mmm, me llama la atención el hecho de que Kaé no pueda embarazarse (o eso entendí) para el asunto de Valea.
 

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OMG! ¡Amiga de Kalea! Mmm, me llama la atención el hecho de que Kaé no pueda embarazarse (o eso entendí) para el asunto de Valea.
Kalea logró que sus hijas no fuesen capaces de embarazarse, es decir, modificó sus úteros u3u con químicos para esterilizarlas, pero, no logró hacer lo mismo con sus glándulas que imitan a las masculinas, es decir, no pueden embarazarse pero sí pueden embarazar a otras. Al menos con lo que hizo, evitó que entre sus hijas estuvieran preñándose unas a otras XD porque como ves, sus jueguitos son algo muy atrevidos xd (Coff coff, orgías de uruaes pequeñas jaja)
 

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Kalea logró que sus hijas no fuesen capaces de embarazarse, es decir, modificó sus úteros u3u con químicos para esterilizarlas, pero, no logró hacer lo mismo con sus glándulas que imitan a las masculinas, es decir, no pueden embarazarse pero sí pueden embarazar a otras. Al menos con lo que hizo, evitó que entre sus hijas estuvieran preñándose unas a otras XD porque como ves, sus jueguitos son algo muy atrevidos xd (Coff coff, orgías de uruaes pequeñas jaja)
Y puesto que Valea quiere cruzarse con una de las hijas de Kalea para hacer una especie más fuerte, entonces ella tendría que quedar embarazada, ¿no?
 

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4





Pasaba la media noche cuando Kalea despertó, tomando su lanza para decidir cambiar de guardia con Kim, llamándole la atención al ver a Eve y ella dormidas en el suelo, abrazadas y cubiertas con una cobija, eso le provocó una sonrisa, le alegraba ver que su compañera se sintiera más tranquila tras lo que vio en el laboratorio. La pelirroja escuchó algo de ruido en el exterior, por lo que salió con prisa, preparándose para pelear al ver unas pequeñas uraues, no obstante, se calmó al notar que eran sus hijas, por el equipamiento y el color de ojos que le brillaban en la oscuridad.


- Hijas ¿Qué hacen aquí? -


- ¡Mamá, mamá! Kaé, Kaé.
- Hablaba una agitada mientras todas rodeaban a Kalea armando un alboroto.

- Guarden silencio y hablen una a la vez, Tauris ¿Qué sucedió? -


- ¡Kaé fue atrapada! -


- ¿Qué? Pero ¿Acaso se encontraron con ellas? -
Preguntó Kalea impactada por la noticia, tratando de mantenerse calmada para no asustar sus hijas.

- No, no fueron las que se parecen a nosotras, fue una mujer, tan alta como tú. -


- ¿Qué ocurre, Kalea? -
Preguntó al asomarse en la puerta, sacando un arma al ver a las crías. - ¡Cuidado! -

- ¡Espera, Eve, son las hijas de Kalea! -


- Se parecen bastante a las otras, las veo igual. -
Dijo la soldado guardando el alma mientras veían a Kalea rodeada de sus hijas.

- Era tan alta como tú, tenía un cabello blanco, muy blanco, como él de la chica al lado de Kim, y era muy fuerte, tenía una piel también blanca y estaba junto a una cosa, no sé qué era, parecían máquinas, pero se movía como los animales que nos mostró Stefany en su teléfono. -


- Entonces, no fue Saghir… Pelo blanco… Debió ser alguien fuerte para atrapar a Kaé, pero… No, no es posible.
- Pensaba Kalea para luego decidir que preguntar. - ¿Cómo eran sus ojos? -

- Eran muy raros, mamá, tenía ojos rojos, pero alrededor negro ¿Verdad, chicas? -


- ¡Si! -

- No puede ser… ¡Valea! - Alzó la voz la pleyadeiana tomando una de las mochilas de sus hijas para sacar un arma de plasma y otras cosas más. - ¡Niñas, vayan a la nave! ¡Se cancela la misión! -

- ¿Qué rayos está pasando? -


- ¡Secuestraron a Kaé! ¡Tengo que ir por ella! -


- ¿Pero porqué la urgencia? Ella es fuerte y lo sabes, se puede defender sola, además, dijiste que no teníamos ningún motivo para detener nuestros planes. -

- Tú no conoces a esa mujer, sí sigue con sus planes, estaremos en graves problemas. - Hablaba Kalea preparándose para irse, siendo sujetada por Kim que le miraba con coraje.

- ¡NO ME PERMITISTE ENTERRAR A MI HERMANA! ¡NO ME SALGAS CON QUE AHORA SI TENEMOS TIEMPO DE SOBRA PARA CAMBIAR LOS PLANES! Te exijo que me digas que está pasando, si quieres que confíe de nuevo en ti, dímelo. -



Kalea sintió como Kim apretaba su brazo con la mayor fuerza posible, aunque no le causaba ningún daño, no obstante, la cara de la pelirroja estaba llena de lágrimas, al menos, debía darle una explicación de esa prioridad repentina.


- Valea fue una compañera de la academia de guardianes sectoriales, es de las pocas Andromedeidas que existen, tan pocas que puedo contarlas con mis dedos ya que su planeta fue erradicado por un golpe de rayos gamma. -
Contaba Kalea siendo soltada por Kim. - Ellos eran una especie humanoide, con un origen en esta galaxia, como lo tiene mi especie, tu especie y esas malditas, razas hermanas distanciadas entre galaxias... Al principio, nos llevábamos bien, ya que ambas éramos la última de sus estirpes, yo, de las pleyaideanas de clase guerrera y ella de las andromedeidas, era algo que compartíamos. - -

- ¿Por qué dices que fueron compañeras? ¿Acaso se pelearon? -


- ¿Es algo tuya? Su nombre se pronuncia similar. -


- No lo somos, cuando ingresamos a la academia, hacemos pruebas para que se determine nuestro tipo de educación que llevaremos y se nos llama, “Lea”, de acuerdo a nuestra capacidad es que se nos da un nombre que complemente a nuestro nombramiento, yo fui la mejor combatiente, de ahí que se me nombró Kalea, Ka en el idioma de nuestros mentores significa La primera, Valea quedó como la mejor mente militar, su nombre significa La Sabia. -


- Mamá ¿Ella es mala? -


- Más que malvada, no tiene uso de juicio, siempre decía que no tenía sentido pelear contra las uraue, cuando era posible analizar su sangre y mejorar nuestras especies con ello, por eso fue expulsada de la academia donde trabajaba como jefa en tecnología militar.
- Contaba la pelirroja mirando a las humanas.

- Suena a que nunca ha tratado contra una de esas cosas. -


- Al enterarse de que mi escuadrón fue masacrado por Saghir y que solamente yo sobreviví, me reclamó porque no la atrapé, ella quería que la atrapara para tener crías, le dije que estaba loca, que no sabía lo que estaba diciendo, lo único que me dijo antes de que dejáramos de hablar, fue que estaba segura de que su sangre podía ser más fuerte que la de una uraue y que había hecho suficientes cálculos para demostrar que si se embarazaba de una, nacería una nueva andromedeida, mejor evolucionada. -

- Significa que esa mujer… -

- Atrapó a Kaé porque sigue con sus planes, esa estúpida... De todos los que podían responder mi llamado, tuvo que ser ella. -


- Kalea, primero debemos de ir tras Saghir, tú lo dijiste, sin importar lo que pasara, la misión es lo principal. -


- Tengo que ir por Kaé. -
Contestó Kalea acariciando las orejas de sus hijas. - Niñas, vayan con Stephany, no le cuenten lo que pasó, díganle que decidimos estar solamente nosotras. -

- Está bien, mamá. -


- ¡Hazme caso! ¡La misión es…! -


- Eve, conoces la ciudad mejor que nosotras, guía a Kim y busquen la base de Saghir, yo iré por mi hija. -


Las pequeñas uruae salieron corriendo hacía la nave, al mismo tiempo que Kalea corrió en dirección donde sus hijas señalaron el encuentro, dejando a ambas humanas solas. Kim estaba rabiosa, no podía creer lo que había decidido esa extraterrestre, priorizar a una de sus hijas antes que la misión, contradiciendo lo que hizo al no permitirle darle sepultura a su hermana. Eve le sujetó del hombro haciéndole reaccionar, cruzando sus miradas que demostraban que ambas estaban molestas.


- Vamos, yo te diré donde he visto mayor movimiento, pero dudo que hagamos algo contra ellas. -


- Tengo armamento capaz de hacerles daño. -


- ¿Estás bien? -

- Yo… Estoy pensando si en verdad, Kalea quiere ayudarnos… O solamente, busca arreglar su error. -

- No importa lo que quiera ella, este es nuestro planeta y nosotras lo defenderemos ¿O no? -


- Así es.
- Dijo Kim mirando a Eve, quien le sonrió. - ¿Me ayudas con el tinte de cabello? -


Kalea corría a toda velocidad, sin saber como poder encontrar a su hija, aunque su olfato, vista y oído era mejor por varias veces que los humanos, no era del mismo nivel que una uruae, por lo que no podría seguir su rastro hasta aproximarse a un kilometro de ella. Había empezado a correr aproximadamente desde la una o dos de la mañana, pasó por donde estuvieron peleando, y siguió más adelante, cruzando por la ciudad que lucía desierta, sus hijas tenían razón en que parecía que las demás crías de su especie corrieron, sabían lo que era temerle a algo más fuerte. Pasaba por toda la ciudad y nada, llegando a una de las orillas, donde se paró sin poder seguir el rastro, si Valea subió a Kaé a un vehículo, sería imposible rastrearla de esa forma, tendría que volver a la nave y buscar lecturas de transportes con potencia interestelar, pero sería perder tiempo valioso.

Kalea sabía que no era lo debido, que salía de su misión, a pesar de eso, su corazón de madre no le permitía perder a una de sus hijas, solamente ver que perdió a una en manos de Valea, le hizo temer por las demás y de ahí que decidiera devolverlas a la nave, cuando sabía que su fuerza era necesaria, a veces, se ponía a pensar, que al acabar con Saghir, sus hijas serían las uruae más fuertes, por lo que, no sabía si tendría corazón para lo que la guardia interestelar le ordenen, en caso de que fuera algo negativo.

Un sonido hizo salir a la guerrera de su trance, sacó rápidamente una cuchilla de platino y se volteó ágilmente para lanzarlo, viendo como una pequeña mano atrapaba el arma en pleno vuelo. Los ojos de la pleyaideana se afilaron, bajó su lanza de su funda y se puso en postura para pelear, de todo lo que esperaba encontrarse, justo se topaba con quien no quería en ese momento. Frente a la pelirroja, una figura de una estatura de metro y medio, escondida dentro de un pijama de serpiente, asomaba su larga lengua y agitaba una larga y gruesa cola, poco a poco, levantó la capucha del ropaje, dejando ver un rostro muy reconocido por Kalea, una cara con una sonrisa dulce que escondía perversión y peligro.


- Mi nariz no me mentía, Kalea, Kalea, Kalea, mi amada Kalea, por fin volviste.
- Hablaba Saghir subiéndose al cofre de un coche, estirando sus extremidades y sacando y metiendo su lengua como un reptil. - ¿Vienes a pedirme disculpas por abandonarme? -

- Jamás te pediría eso, maldita. -


- Entonces ¿Te disculparás por llevarte a mis hijas? -


- ¿Tus hijas? Ellas nunca han sido tus hijas. -
Contestó Kalea mirando con coraje a Saghir, que parecía burlarse de ella. - Apártate, luego tendré tiempo para acabar contigo. -

- ¿Acabamos de vernos y ya quieres irte? Te perdonaré por llevarte a mi trofeo y a mis hijas, si te quitas la ropa y te pones en posición para preñarte otra vez. -


- Nunca cambias, nunca dejas de ser despreciable, por eso, es que nunca dejaré que ellas te conozcan. -


- ¿Acaso la cruel y despiadada Kalea le agarró cariño a nuestras hijas? Sabía que serías una madre perfecta, solamente alguien como tú, amaría a nuestras crías, aunque fuese de la misma especie que tanto odias. -


- Ultima vez que lo digo, apártate, no tengo tiempo para ti. -


- Vamos ¿No me digas que no extrañas como te fornicaba? ¿Es esa la palabra que usan en este mundo para el coito?


- Saghir, quítate de mi camino. -


- Kalea, no hay nadie más en este lugar, no tendrás que medirte en tu fuerza como lo hiciste la última vez por miedo a lastimar a esa humana ¿Qué dices?
- Habló Saghir poniéndose de pie, empezando a quitarse su pijama, agitando su larga cola por la alegría. - Hace mucho que no me divierto, necesito una buena pelea y solamente tú me entretienes. -


Kalea sabía que su principal misión era matar a Saghir, pero, cada segundo que perdía con ella, era más tiempo en que Valea se alejaba con su hija, solamente tenía dos opciones, derrotarla lo más pronto posible, aunque estuviera de por medio la destrucción que habría por pelear con todas sus fuerzas, o tratar de escapar, siendo algo sumamente difícil por la velocidad de esa extraterrestre.


- Te lo dejaré más fácil, mi querida Kalea. -


Dijo Saghir jugando con su lengua y cambiando su mirada por una seria, fue cuando la guerrera vio como metía rápidamente su cola dentro de un coche, arrojándolo hacía ella con potencia. Ya no tenía opción, tendría que pelear antes de lo previsto.










OAO CHANCHANCHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN !SAGHIR REAPARECE!!!
 
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Un coche pequeño salía volando y caía en dirección a una criatura de tamaño de un humano adolescente, quien, a pesar de su cuerpo, detuvo la arremetida con sus manos y la fuerza de su cola como ancla, logrando esquivar hacía atrás al saber que detrás de los fierros, vendría un corte de la lanza laser de una pleyadeana. La calle donde se llevaba a cabo la pelea, parecía una chatarrería, con la destrucción que estaban causando ambas alienígenas, muy distinto a su anterior batalla donde las dos sabían que se habían medido por la misma situación.


- Eso, eso, eso ¡Eso! ¡De eso hablaba! -
Gritó Saghir alzando sus manos y levantando su cuerpo sobre su fuerte cola. - ¡Por fin, peleas en serio! -

- Tampoco peleaste en serio la última vez, maldita -


- Tú y yo sabemos por quien no lo hicimos ¿O no? No podía arriesgar la vida de mi trofeo, el problema de esta raza es que son demasiado frágiles, pero sin que nadie nos estorbe, podemos divertirnos de verdad. -


- No tiene nada de divertido destruir otros mundos. -


- Siempre haciéndote la heroína, la correcta, pero, bien sabes que desde que diste a luz a mis hijas, eres mucho menos que una guardiana, solamente, eres una de mis hembras, la más apreciada, por cierto. -


- Sigo siendo una pleyadeana, y como tal, nunca podré perdonarte el daño que has hecho. -


- Menos palabras y más pelea.
- Habló la alienígena lanzándose contra Kalea, quien le respondió con su lanza.


Los golpes entre las dos aumentaban de velocidad, Saghir aprovechaba su agilidad animal para escabullirse entre los edificios, que, en un arranque de coraje y desesperación, eran destruidos por los impactos de Kalea, quien estaba decidida a acabar rápido con su enemiga. La uruae estaba extrañada por la agresividad de la pelirroja, sin dudas, estaba peleando con más intensidad que en otras ocasiones, por lo que debía de ser más precavida, ya que, no era usual verla así y sus golpes eran muy erráticos, casi bruscos, distantes a su elegancia al pelear.

Saghir trató de mantener distancia, arrojando todo lo que podía para detener el paso de Kalea, pero la guerrera la alcanzó, golpeándola con la lanza en su vientre, lanzándola contra un edificio. La pelirroja corrió hacía ella, siendo sorprendida por una embestida de la alienígena, que después, brincó a un segundo piso, limpiando la sangre de su boca, mirando con seriedad a la pleyadeana que se ponía de pie con ayuda de su lanza.


- Parece que estás muy agresiva hoy ¿Acaso ahora sí estás decidida a matarme? -


- Sí no desapareces de mi vista, lo haré. -


- No cabe duda, tendré que aplastarte, así, no te quedará de otra que decirme que hiciste con mis hijas. -


- No vuelvas a decir… ¡Que son tus hijas!
- Gritó Kalea lanzando su lanza contra Saghir, destruyendo la estructura.

Saghir corría en dos patas, lo más rápido posible, deteniéndose y combatiendo a puño limpio a Kalea, trataba de sujetarla con su cola, pero la pelirroja parecía haber entrenado bastante, pues lograba esquivarla a tiempo, así, como la alejaba con potentes patadas a su cuerpo, para mantenerla a raya, lo suficiente para que la extensión completa de su cola no le alcanzara. La uruae estaba pensativa, se escondió detrás de unas rocas, solamente Kalea le había hecho sangrar, pero, esta vez, sus golpes eran sorpresivamente intensos, tal vez, la mejor opción, era huir, no obstante, sería lo más vergonzoso para ella, Saghir, la más poderosa de las uruae, corriendo por su vida. La alien tuvo una idea, con su cola, empezó a levantar una nube de polvo, para poder ocultarse, tratando de agarrar descuidada a la pelirroja, pero, cuando se lanzó contra ella, ya la esperaba, había sacado una lanza nueva de sus armamentos retractiles, la cual, había clavado sobre la tierra y doblado para crear tensión, todo fue cuestión de segundos, cuando la lanza fue soltada y dio un tremendo impacto en el cuerpo de Saghir, en un efecto de resorte que la hizo salir despedida contra una pila de coches.

La alien estaba casi inconsciente, sabía que un golpe directo de una de esas lanzas era un gran peligro, eran armas que generaban vibraciones que alteraban la estructura de sus células al impacto, ni siquiera modificando su cuerpo para hacerlo más fuerte que el acero, reduciría al cien el daño. Saghir trató de arrastrarse, con su lengua de fuera y los ojos algo adormilados, estaba débil, sintió el pie de Kalea sobre su cuerpo, dándole vuelta para quedar boca arriba, viendo que la pelirroja tenía una daga en su mano. Saghir suspiró y agitó su lengua, no esperaba que esa chica se hubiese hecho tan fuerte en poco tiempo, debía tener un motivo más allá de lo obvio para haber hecho lo que nunca pudo hacer, tenerla en el suelo.


- Parece, que lo lograste… Pero… Aunque me mates, logré mi meta, tuviste a mis crías.
- Sonrió Saghir mientras Kalea recordó que iba tras Valea.


Kalea estaba a punto de clavar su arma en el pecho de Saghir, y así, acabar con el peor enemigo que conocía, sabía que ella se había confiado y eso la hizo caer. La guerrera se detuvo en la decisión de asestar el golpe final, pero, sabía que necesitaba una forma de rastrear a Kaé, no podía ir a ciegas sin saber donde estaba Valea, y la mejor opción que tenía era, algo estúpido e irracional, sería contradecir la misión por la cual llegaron a la Tierra, no obstante, su amor de madre estaba por encima de todo.


- ¿Qué esperas? ¿No vas a matarme? -
Preguntó Saghir agitando su lengua un poco mientras abría y cerraba sus puños. - En unos minutos más, lograré recuperarme por completo y ya no me confiaré como lo hice. -

- Te dejaré vivir más tiempo, en cambio… Me ayudarás. -


- ¿Yo? ¿Ayudarte? ¿Le pides ayuda a quien tú dices odiar más? -


- Te necesito para que me ayudes a encontrar a mi hija. -


- ¿A tu hija? -
Susurró Saghir abriendo sus ojos lo más que podía, para luego, sonreír. - Nuestra hija. -

- Mi hija. -


- Así que… Me tienes aquí, a poco de ser asesinada por ti como tanto lo deseabas, y me mantienes con vida, para salvar a nuestra hija, una niña de una raza que tú odias. -


- Ella no tiene la culpa que sea de una raza tan depravada como la tuya. -


- ¿Y qué si me resisto? Si no quiero ayudarte. -


- Tendré que obligarte a hacerlo. -
Dijo Kalea rozando la punta de su lanza en el pecho de Saghir, quien le miraba fijamente, sin temblar.

- Solamente tienes que pedirlo con cariño, Kalea ¿Qué te cuesta decir que me necesitas para encontrar a nuestra hija? -


- Jamás. -


- Si no me lo pides así, olvídate de que te ayude, prefiero morir a convertirme en una mascota para ti. -


- ¿Prefieres morir antes de perder tu orgullo? -


- Tú dime, Kalea…
- Sonrió Saghir subiendo sus manos a las piernas de la pelirroja, que le miraba con furia. - Puede más tu odio hacía mí, o tu amor de madre… Solamente, debes de pedirlo así. -


Kalea estaba furiosa consigo misma, ahí estaba Saghir, débil, frágil, podía acabar con ella, pero, tenía razón, su amor de madre podía más que el odio que sentía por esa alienígena. La pelirroja dejó caer su arma y miró fijamente a la uruae, con unos ojos que le hicieron ver que, aunque el papel de madre había hecho más fuerte a la guerrera, le había dado una gran debilidad.


- Ayúdame a encontrar a nuestra hija. -


- Dí por favor. -


- Por favor, ayúdame a encontrar a nuestra hija.
- Corrigió Kalea haciendo que Saghir sonriera.

- Que linda eres, con gusto te ayudaré a encontrar a nuestra querida hija, pero hay un detalle, me dejaste en muy mal estado, ocupas cargarme mientras me recupero. -


- Es una broma ¿Cierto? -


- ¿No crees que si no estuviera mal ya te hubiera atrapado con mi cola? -



La pelirroja pensó que estaba en lo cierto, estaba tan desesperada por lo de su hija, que no se había limitado nada en su fuerza, no le quedaba más que cargar a Saghir en sus brazos, misma que aprovechó para rodear su cintura y su cuello con sus piernas y brazos, recostando su cabeza en el hombro.


- Sabes que entre más tiempo pases a mi lado, irás cediendo a mi esencia ¿Verdad? -
Susurró Saghir al oído de Kalea.

- Lamento arruinarte tu plan, pero, tus ferómonas ya no me afectan. -


- ¿Quién habla de mis feromonas? Hablo, del exquisito momento que pasamos juntas.
- Le hablaba al oído la alienígena a Kalea, quien trataba de no caer en esa voz dulce y angelical de tan cruel criatura.

- Basta, te estoy permitiendo vivir para encontrar a Kaé. -


- Kaé… Me agrada, elegiste un nombre ideal para nuestra hija… ¿Y que pasó? ¿Se escapó de ti? -


- Una cazadora de la guardia pleyadeana se la llevó. -


- Interesante… Así que, estás dispuesta a traicionar a tu gente, con tal de salvar a nuestra querida hija, sin dudas, no me equivoqué, naciste para ser mi hembra alfa, mi reina. -


- Vuelve a decir eso, y te cortaré la lengua… Ten, huele.
- Dijo Kalea acercándole a la nariz un moño. - Rastrea su aroma. -

- Mm… Sin dudas, es una de nuestras hijas... Recuerdo el aroma de cada una de ellas, ella fue la primera en nacer, recuerdo que estaba feliz por lo grande que era para ser una recién nacida… Mmm… Está… Hacía allá, en la medida de este planeta, diría que son unos quince kilómetros. -


- Ya veo… -


- Kalea ¿Me puedes besar? -
Preguntó Saghir mientras Kalea caminaba con ella en sus brazos.

- Ya te dije, deja de decir tonterías o te cortaré la lengua, te dejé viva porque quiero encontrar a mi hija. -


- A nuestra hija.
- Susurró la alienigena mientras miraba por el hombro de la pelirroja la ciudad, pensando. - Puedo notar un cambio de aroma en su piel, puede que, si tenga resistencia a mis feromonas, pero, ella lo sabe bien, tarde o temprano, sucumbirá, podrá negarlo todo lo que quería, ella lo sabe, su cuerpo recuerda que me pertenece. -











¿Kalea pidió ayuda a Saghir? D: ¿Qué está pasando Doctor García?
 

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6





La mañana era iluminada por los primeros rayos del Sol, dejando una mejor vista para dos soldados que, con ropas militares, capuchas negras y cabello teñido de blanco, se camuflaban bien entre la nieve y escombros de la ciudad. Kim seguía a Eve, que la guiaba por el camino, subiendo a un edificio de varios pisos, para poder obtener una visión periférica. Al subir, ambas se agacharon para esconderse en el borde, sacando sus binoculares para visualizar toda el área.


- Nada por acá, se ve muy solitario. -


- Las niñas tenían razón, algo ocurrió, algo grave para que todas huyeran. -


- Mira hacía allá. -
Señaló Eve con sus dedos hacía un área donde salía humo.

- Parece que ocurrió algo hace poco ¿Un enfrenamiento armado? -


- No sé de otros que hagan resistencia… Tal vez, fue esa mujer. -


- ¿Qué dices? -


- Vayamos, si miras hacía la plaza de la ciudad, parece que están ocultándose, como si hicieran guardia, algo ocurrió que las tiene cuidando esa área. -


- ¿Hay algo importante ahí? -


- Sospecho que ahí mantienen a las sobrevivientes como esclavas para… Ya sabes qué.
- Dijo Eve guardando sus binoculares y bajando su arma para cargarla. - ¿Lista? -

- Lista.



Ambas bajaron y corrieron sin dejar de cubrirse la una a la otra, avanzando hasta el punto donde parecía haber ocurrido una batalla. Eve y Kim se cubrieron detrás de unos montículos, buscando ver a quien peleó, pero, no había nadie. La inglesa indicó con sus dedos a la pelirroja que avanzaran, caminando un poco más, donde había manchas de sangre.


- Está fresca.
- Habló Eve al agacharse para tocar la sangre y olerla. - Es sangre de una de ellas. -

- ¿Cómo lo sabes? -


- Su sangre tiene un aroma similar a la amapola… Debe de estar cerca… Hay rastros de sangre por este lado...
Mm… Está sangre es de color más tinta, como violeta. -

- Es de Kalea, la sangre de Kalea tiene una coloración más oscura. -
Hablaba Kim mientras buscaba más rastros, viendo unas pisadas. - Dudo que perdiera contra cualquiera de ellas, aunque sus pisadas me dan a creer que está herida, son pisadas muy profundas y tienen algo de sangre. -

- O va cargando algo… No encuentro ningún cuerpo. -


- No creo que dejara escapar a una de esas… A menos… -

- ¿Qué es lo que estás pensando? -

- No creo que pueda ser tan estúpida.
- Dijo Kim notando algo verde sobre un coche destrozado, acercándose y tomándolo en su mano, apretándolo con furia. - ¡ES UNA ESTUPIDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! -


El grito de Kim fue intenso, retumbando por toda el área, la agente sabía quien era la dueña de ese disfraz de serpiente, lo conocía bien, pues lo presumía como un traje de reina. Kim metió en su bolso aquella ropa, pensando en que seguro no resistiría ver que ella lo traía en sus manos, decidiendo seguir las huellas.


- ¿Qué sucede? -


- Estoy empezando a creer que Kalea nunca le preocupó ayudarnos.
- Dijo Kim molesta, sintiendo como Eve le sujetaba de su hombro.

- No nos ayuda que vayas molesta, no te concentrarás ¿Qué encontraste? -


- Esto…
- Enseñó la agente el disfraz dentro de la bolsa. - Le pertenece a Saghir. -

- ¿La líder de ellas? -


- Lo sé bien, porque… Muchas de las veces que me violó, lo vestía, esa cara de niña y esa voz, me causaba asco, no podía hacer nada y cada día deseaba matarla… Y ahora… Esa maldita, creo que ella es quien se la llevó, por eso no encontramos su cuerpo. -


- Puede ser que a tu amiga la controló. -


- Controlar una mierda.
- Contestó Kim volviendo a seguir el camino. - Esa maldita, desde que tuvo a esas niñas, supe que no tenía sus prioridades claras. -

- Dicen que ser madre te cambia. -


- Yo también di a luz a esas criaturas. -
Habló la agente parándose y mirando por su hombro a Eve. - Y con mucho gusto mataría a mis hijas, porque mi juramento hacía mi hermana es mayor que nada. -


Lejos de las dos humanas, en una caverna, una pequeña uruae se despertaba, abriendo lentamente sus ojos y moviendo sus orejas, al intentar levantarse, notó que su cuerpo estaba adormilado y aún tenía el collar que le puso esa extraña mujer que la durmió con un gas. Kaé movió su cuerpo un poco para ladearse, mirando que, a su lado, estaba Valea, revisando una computadora similar a la de la nave donde viajó.

Los oídos de Kaé notaron el sonido metálico de algo que entraba a la caverna, era ese aparato multiforma, que, aparentando la forma de una araña, arrastraba a un venado, mismo que empezaba a despedazar.


- Pronto estará la comida, las especies de este planeta son muy ricas en nutrientes y necesito que estés muy sana. -


- ¿Qué hago aquí? -


- Tú, pequeñita, estás aquí para cumplir con el mayor logro que cualquiera de tu especie tendría.
- Habló Valea parándose y acercándose a Kaé, acariciando sus pequeños senos desnudos. - Tú me ayudarás a crear a una nueva escala en la evolución, la supremacía de la raza andromedeida, podrás presumir que creaste algo perfecto. -

- No entiendo… ¿Conoces a mi mamá? ¿Eres una guardiana también? -


- La conozco, por eso, me sorprende que haya sido vencida por Saghir, pero, me alegra que, gracias a ella, puedo cumplir mi sueño, el mejor regalo que me pudo dar, fuiste tú, un espécimen único. -


- ¿Espécimen único?
- Contestó Kaé tratando de levantarse, pero vio como Valea le movía su dedo en señal de que no lo intentara.

- Tu collar detectará cualquier cambio en tus células, si intentas alterar tu cuerpo o escapar, una aguja de diamante atravesará tu piel, por más dura que la hagas, y quedarás de nuevo dormida, así que, se buena niña y no hagas tonterías. -


- ¿Por qué me trajiste aquí? ¿Quién eres en realidad? -


- Ya te dije quien soy, soy solamente una guerrera que quiere ver a su pueblo renacer, no es muy distinto a lo que tu mamá quiere, la diferencia, yo tengo visión. -


- ¿Visión? ¡Oye, no, no toques!
- Hablaba Kaé tratando de moverse al sentir como Valea bajaba sus manos a su vagina, separando sus labios para sacar el pene de la alienigena.

- Es tan grande, aunque eres una bebé todavía, tu desarrollo es mayor al de una adulta de tu especie, no podía esperar menos del cruce de Kalea y Saghir. -


- ¡No, lo hagas, noooo! ¡No hagas eso, no! ¡Mi mamá dijo que estaba mal! -


- Tranquila, está en tu naturaleza.
- Habló Valea quien masturbaba el pene de Kaé para endurecerlo y que tomara un mayor tamaño, lamiéndose los labios.

- ¡No, no soy como mis hermanas, puedo controlarme! -


- No ocupas controlarte, no cuando serás alguien muy importante para mí. -


- ¿Para ti? -


- Serás el padre de mis hijos.
- Contestó Valea besando en la boca a Kaé, subiéndose sobre ella y quitándose la ropa.


Kaé intentó forcejear, pero su cuerpo seguía adormilado, solamente pudo ver como esa mujer empezaba a cabalgarla, acariciando y besando todo su ser, ella lloraba, trataba de no excitarse, pero era difícil, sus genes de uruae empezaban a bombear en su sangre, aunque su voluntad de cumplir con las palabras de su madre le hacían resistirse. Poco comprendía Kaé, que tarde o temprano, Valea conseguiría su deseo, empezando por la primera corrida en su vientre, algo que se sentía como gloría para esa mujer.









CHANCHANCHAN OAO!!
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!

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7






Había pasado poco más de hora y media que Eve y Kim caminaban, aunque la americana quería seguir, el frío del invierno debilitaba más pronto que cualquier otro clima, para el colmo de males, empezaba a sentirse mayor intensidad de viento, por lo que la inglesa buscó rápidamente algún punto donde refugiarse, logrando divisar a unos metros una granja, y con el uso de sus binoculares, confirmó que estaba abandonada.



- Kim, vamos para allá. -


- Pero podríamos perder el rastro de las huellas. -


- Hacía allá está el lago Wannsee, seguramente las encontraremos ahí, pero no podemos seguir, está a punto de empezar una ventisca.
- Dijo la soldado mientras Kim suspiraba al no tener otra opción.



Las dos mujeres entraron a la granja, estaba algo sucia, pero todo parecía estar en su lugar, entre las dos, empujaron el reloj de péndulo que había en la sala para tapar la puerta y así evitar la entrada de la ventisca, corrieron para asegurar todas las ventanas y encendieron algo de ropa vieja y papel en una cubeta de metal y así calentarse. Mientras Kim soplaba sus dedos y los acercaba al fuego, Eve pensaba en la situación, desconocía a Saghir, pero, por la forma en que la americana se refería a ella, parecía ser de lo más peligrosa.


- Kim ¿Cómo es Saghir? -


- Es un puto monstruo con cara dulce, solamente recordar su rostro me dan ganas de salir aún con esta ventisca. -

- Yo hablo de algún detalle, algo que me haga diferenciarla de las demás. -

- Ella será más alta que todas las demás que has visto, es la única adulta que hay según Kalea, pero, sin dudas, sabrás que es ella por su maldita sonrisa, siempre que te mira, parece que se está riendo de ti. -


- Eso será fácil. -



Unos minutos pasaron, mismos que parecían eternos para Kim, que decidió seguir buscando dentro de la casa por cualquier cosa que les fuera útil, encontrando en un cuarto, varios cobertores y almohadas dentro de bolsas. Los cuartos principales parecían estar con llave, pero bastó una navaja para forzarlos y al abrirlos, los ojos de la agente se emocionaron, ya que, lo que antes podría ser algo sencillo, ahora, era lo más agradable que podía toparse, una cama matrimonial cubierta de plástico. La agente no pudo resistirse a quitarse la ropa, quedando con un short de licra y un sostén, quitó el plástico, se acostó en la cama y se envolvió con dos cobertores, suspirando al sentir tras un año, un suave colchón y el aroma de un hogar.

Eve vio su reloj de pulsera, habían pasado diez minutos que Kim se levantó y no había vuelto, así que decidió buscarla. La inglesa entró a la habitación, mirando que la americana estaba dormida, aunque se había hecho la fuerte, era claro que necesitaba descansar, después de todo, no tuvo tiempo para relajarse tras encontrar a su hermana fallecida. Eve se sentó en el borde de la cama, suspirando al sentirse agotada por haber caminado bajo el frío, fue cuando una voz le hizo voltear.


- Eve… ¿Qué te ha hecho seguir de pie? ¿Por qué estás luchando? -


- ¿Por qué me preguntas eso ahora? -


- Por qué, es posible que las últimas personas que estemos en contra de esas cosas, seamos tú y yo, pensé en Stephany, pero, ella está enamorada de Kalea, por lo que no cuenta. -
Habló Kim asomando su rostro de entre los cobertores.

- No lo sé, quizá, no querer que la muerte de mi papá y mi hermano fuese en vano… ¿Y tú? -


- Creo que por lo mismo… No pude detenerla cuando me advirtió mi hermana de ella, en parte, fue mi culpa, debí de haber pedido refuerzos, pero…
- Rio Kim por la ironía de las cosas. - Me creía una heroína, tal vez, quería sorprender a mi hermana, quizá, fue por gloría, lo que fuese, terminé siendo violada y di a luz a esas cosas. -

- Ambas fuimos estúpidas. -


- Sí… Hay mucho espacio aquí, por sí quieres acostarte. -


- Necesitamos hacer guardia. -


- Dudo que intenten atravesar la tormenta y también tienes que descansar. -


- Ahora que lo dices… No he usado una cama en meses. -


- ¿Y por qué crees que estoy aquí? -
Sonrió la agente haciendo reír un poco a Eve, quien empezó a desvestirse.


Kim pudo ver el cuerpo de Eve, cubierto solamente con un sosten deportivo y un cachetero negro, tenía cicatrices en sus brazos, espalda, cintura, las garras de esas criaturas, la soldado parecía estar apenada por enseñarlas, ya que las trataba de cubrir con sus dedos, pero, su mirada cambió al ver como la americana levantó el cobertor enseñando su piel, mostrándole que también tenía las cicatrices de mordidas y rasguños que recibió de Saghir.


- Es feo verlas cada vez que te quitas la ropa, pero, es más difícil tratar de olvidar lo que se siente no poder hacer nada en ese momento. -

- Al menos no nos preocuparemos porque algún hombre se fije en ellas. -


- Si es que queda uno. -
Dijo Kim mientras Eve se metía al cobertor, quedando ambas mirándose una a la otra. - Ya con saber que no soy la única, me siento tranquila. -

- ¿Qué hay de esa chica que mencionan? -

- ¿Stephany? No es una mala persona, pero, idolatra a Kalea por haberla salvado, por lo que no puedo sentirme del todo bien al saber como la obedece ciegamente. -

- Así es el amor. -


- No lo sé, no soy una experta del amor, mi último novio lo tuve en el bachiller, antes de entrar al servicio. -


- Igual yo, aunque fue más porque le tenían miedo a mi papá. -


- Mi hermana me dijo que, si seguía en mi trabajo, nunca encontraría marido.
- Rio Kim cambiando luego a un rostro triste, al recordar a su hermana menor.

- Lo siento. -


- No tienes que disculparte... Te juro que te sacaré de aquí y que mataremos a quien empezó todo esto. -


- No tienes que jurar nada, así como dijiste, con saber que no soy la única, me siento algo mejor.
- Sonrió Eve tomando la mano de Kim, mientras se miraban fijamente.



Mientras Eve y Kim empezaban a dormirse bajo el abrigo de esa granja, en un edificio a varios kilómetros de distancia, una pelirroja alta prendía una fogata, al mismo tiempo que una criatura humanoide de cara tierna, se envolvía con unas cobijas que había encontrado, asomando solamente su cabeza para ver a Kalea.


- Pensé que las pleyaideanas no les preocupaba el frío. -


- No es por mí, necesito mantenerte con vida para encontrar a Kaé. -


- ¿Por qué no aceptas que te preocupas por mí?
- Dijo Saghir con una sonrisa, siendo ignorada por Kalea quien se sentó en un sofá.

- Déjate de estupideces. -


- ¿Cómo es nuestra hija ahora? -


- ¿Qué acabo de decir?
- Preguntó Kalea apuntándole con su lanza, mientras la alienigena no paraba de sonreírle, jugando con su lengua.

- Kalea, Kalea, Kalea, eres tan necia, tú sabes que tarde o temprano, aceptarás que me perteneces, que estés aquí, es evidencia de ello. -


- Estoy aquí para matarte. -


- ¿Y luego qué? Lo sabes bien, este planeta ya no tiene futuro sin mis hijas, la especie ya no podría sobrevivir sin ser nuestro ganado, que la guardia pleyaideana no haya venido, te da a saber que ya dieron por perdido este mundo. -


- Cállate. -


- Me callaré si me dices, qué haces aquí, si este planeta no tiene futuro, si sabes que de nada servirá que me mates ¿Por qué viniste por mí? -


- ¡Qué te calles! -
Gritó Kalea presionando la punta de su lanza sobre la frente de Saghir, que no mostraba alteración alguna.

- Puedo sentir tu respiración agitarse, tu corazón acelerar, tus músculos suenan como gloria para mí, esa tensión nerviosa, tu transpiración, estás luchando contra tus impulsos… Aunque digas que ya no te afectan mis feromonas, no significa que deje de afectarte mi sangre que corre dentro de ti. -


- Maldita. -


- Te lo dije, dejaste de ser una pleyaideana desde hace mucho, mi sangre está dentro de ti, hirviendo, apoderándose de ti, antes de lo que esperes, te tendré de rodillas complaciéndome y rogándome por que te penetre. -


- Eso no pasará, cuando encuentre a mi hija, te mataré. -


-Dime ¿Tendrás el corazón para matarme frente a nuestra hija?
- Preguntó Saghir con una sonrisa traviesa, haciendo que Kalea se levantara y se fuera a otra habitación.







:3
Kissu Kissu para que adores más a Kalea :d
 
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تالف و مكسور تماما
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No me molesta que Kalea quiera a Saghir, me molesta que se empeñe en hacer algo (matarla, según) y luego cambie de opinión por una tontería =/
 
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