Original Fic Apophis V -8-

O-O¬ Baton pass!!
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SIGNAL 6


Kim y Kalea estaban sorprendidas por lo que veían frente a ellas, esa figura de tamaño infantil, de piel plateada, ojos rojos y aspecto reptiliano mezclado con unas ligeras curvas femeninas y un rostro dulce que ocultaba su retorcida personalidad. Saghir sacaba su lengua larga y la movía lentamente en el aire, saboreando el aroma de la hembra que más deseaba en la galaxia, aquella que se le había resistido tras años y años de confrontarse, le excitaba escuchar los músculos de su cuerpo tensándose por su presencia y el palpitar de su corazón como si fuese un tambor orgásmico para sus oídos.



- Kim… Te ves tan hermosa como la vez que te hice mía… No se te ve mal el cabello así de largo… Ser madre de otras dos hijas mías te hizo más exquisita. - Hablaba Saghir acariciando uno de sus senos mientras miraba a Kim.


- ¿Cómo pudiste entrar a este planeta? -


- ¿Cómo? Fue claro que usé a mi querida reina traidora, la estuve siguiendo en sigilo. -


- Maldita. -


- ¿Esperabas que podías irte así, Kalea? Ya no te necesito como mi reina, pero no dejas de ser un vientre más para mi ejército. -


- Debí hacerle caso a Kim, debí de entender que tú no ibas a cambiar. - Dijo la pleyadeana sacando su lanza torpemente. - Tú nunca me amaste. -


- Nunca dije que te amaba. -


- Tú… - Susurró Kalea apretando la lanza al escuchar eso.


- Eras la primera que despertó en mi algo, tal vez fue idea mía, eras mi mayor rival pero cuando logré someterte, no eras más que una hembra más, en cambio ella… Me hizo entender que se siente amar y desear a alguien de verdad. -


- Ahorra tus palabras, perra, nadie te cree eso, no sabes lo que es amar mucho menos querer a alguien. - Habló Kim apuntándole con su pistola.


- Kim, Kim… Qué equivocada estás ¿Pregúntale a ella? Desde la última vez que te follé, no he tocado a nadie, he aguantado está abstinencia por ti, no podía estar tranquila sin descargarme dentro de ti… -


- Me causa asco sólo saberlo. -


- Pero… Me di cuenta, tú me amas también. - Sonrió Saghir mientras frotaba su cuerpo y jugaba con su larga cola. - Mi querida Kim ¿Por qué lo ocultaste? Qué me diste dos niñas más, me has dado tres hermosas crías tan bellas como tú, con tu sangre… ¿Acaso estabas esperando a que maduraran para presentármelas? -



Kim podía notar que Saghir estaba más perturbada que antes, era como si su mente alterada todo a su conveniencia, como si no entendiera la realidad de que nunca estaría bajo sus dominios, parecía que había dejado que su deseo y libido nublaran la poca razón que tenía.



- Todo era perfecto hasta que te conocí, hasta que te alejaste de mi… Tener a Kalea, revivir mi ejército en la estación espacial, no era lo que esperaba, te necesitaba a mi lado, tú alimentas mi ser, tu aroma, tu piel, es como una droga que no puedo parar de probar. - Hablaba Saghir mientras iba relajando su cuerpo, señal de que estaba preparándose para atacar.


- Te lo dije Kim, ella ya no es la misma. -


- La prefería cuando al menos sólo hablaba de cogerme. - Susurró Kim al sentirse bastante incomoda con las palabras de Saghir.


- Vete. -


- ¿Qué? -


- Intentaré detenerla… Ambas estamos malheridas, no podremos hacer mucho contra ella así que al menos, te daré tiempo. -


- Dudo que me puedas dar más de un minuto contra ella. -


- ¿Creen que no las escucho? - Preguntó Saghir alzando sus largas orejas, agitándolas junto a su cabello y cola. - Por mí, hagan lo que quieran, al final ya sabemos las tres el resultado ¿Verdad? -




Kim, Kalea y Saghir sonrIeron tras ese comentario, era hasta irónico que el tiempo las había vuelto a poner en un mismo lugar en bandos similares a como empezó todo, una lluvia empezó a caer lo que hacía que todo se complicara más para ambas combatientes, cuya sonrisa no se borraba, todo quedaba en la confianza en que cada una haría lo mejor posible.




- ¿Empezamos? -




La criatura hizo la pregunta al instante en que Kim lanzó una granada de luz que ella golpeó con su larga cola, dándole unos segundos para salir corriendo sin dejar de sentir dolor. Saghir fue tras ella pero se detuvo para esquivar la lanza de Kalea, que aún débil se esforzaba por dañar a la uruae, que aprovechaba su torpeza por la falta de práctica y su condición para evitar los impactos con bastante facilidad. La pelirroja no quería mirar hacía atrás, no quería abandonar a alguien frente a esa criatura sabiendo lo peligrosa y depravada que era, pero entendía la petición de Kalea, era su manera de pedir disculpas, de redimirse por lo que le causó.



- Te has vuelto lenta. -


- Ya una vez pude vencerte, Saghir. -


- ¿Una vez? Nunca me ganaste. - Hablaba la uruae camuflajeándose entre las hojas y lluvia. - Siempre fuiste detrás de mí… -


- Me cobraré por todos estos años que me mentiste, que jugaste conmigo. -


- Yo no jugué contigo, fuiste tú quien se ofreció a mi. -


- Me hiciste perder a la chica que amaba, me hiciste perder a la hija que más quiero, me hiciste perder mi identidad, a mi misma. -


- Yo no te hice perder nada, malagradecida, pudiste vivir tranquila a mi lado, si tan sólo hubieras mantenido tu boca cerrada. -


- La que no deja de hablar eres tú. - Comentó Kalea poniéndose en posición de combate.



Saghir trató de atacar a Kalea por la espalda pero ella logró reaccionar, la uruae usaba su cola como arma lanzando latigazos y golpes a la mujer que mantenía distancia para tratar de perforar la gruesa piel que ella generaba por su capacidad de mutar, era como si los años que estuvo adormecida por la influencia de Saghir no le permitieran darse cuenta de la gran mejoría que tuvo de sus propias habilidades, convirtiéndola en una enemigo más peligrosa de lo que ya era.



- ¿Qué pasa, Kalea? ¿No ibas a enseñarme una lección? - Dijo Saghir mientras seguía a Kalea, sin dejar de lanzarle patadas y coletazos. - Apenas empezamos y ya andas cansada. -



Kalea sintió un dolor intenso en su vientre causado por su condición física debilitada, dejando una apartura para que Saghir se lanzara contra ella dándole una tacleada potente al costado de su cuerpo, arrojándola varios metros hasta detenerse al chocar contra un árbol. La pleyadeana apretaba su vientre y costado al no soportar el impacto, estornudaba al quedarse sin aliento y su vista se le empezaba a nublar por lo débil que estaba, sabiendo que estando así ella podría hacerle lo que quisiera.



- Esperaba más de ti en este punto… - Dijo Saghir al pararse frente a Kalea, colocando su pie sobre la cabeza de la herida. - Te atreviste a desobedecerme, a traicionarme. -


- A las únicas que traicioné fue a ellas ... y a mi misma. -


- Matarte sería un desperdicio de un buen vientre… Podrás ser el nuevo juguete de la nave. -


- Me quitaré la vida antes de vol… Ver a ser un depósito de ustedes. -


- Si eso es lo que quieres…-



Kalea cerró los ojos al ver como Saghir sacaba sus largas garras, alistándose para dar el golpe final, la pleyadeana solamente pensaba en que al menos moriría ayudando a quien le ofreció amistad, a quien confió en ella. Antes de que la uruae lograra intentar algo en contra de quien fuese su más devota mujer, una figura blanca cruzó el bosque a gran velocidad como si el frío y la lluvia no redujeran su recorrido, Saghir solamente tuvo tiempo para voltearla a ver antes de recibir un fuerte puñetazo en la cara que la arrojó hasta los árboles del fondo. La pleyadeana abrió los ojos lentamente, apenas siendo capaz de ver por la lluvia que caía en su rostro, viendo una figura conocida por ella, la figura de una uruae con una altura más alta que cualquier otra, con una chaqueta que la reconocía como lo que ella siempre quiso ser, una guardiana como su madre.



- Kaé. -


- !No vuelvas a tocar a mi madre! - Gritó Kaé al alejar a Saghir, para luego agacharse y envolver a Kalea en sus brazos.


- Hija. -


- !Mamá, no debiste de venir! ¿Puedes levantarte? -


- No… Me duelen mucho las piernas… Kim sigue adelante. -


- Luego iré por ella, lo importante es que salgas de aquí. - Habló Kaé cargando a su madre para subirla a la motocicleta magnética que usó para encontrar a Kim. - ¿Puedes manejar? -


- Creo que si… Kaé… Yo … -


- No, no voy a permitir que me ayudes, tienes que irte, ayuda a Kim y a Hope. -


- Saghir es más fuerte que nunca, no eres rival para ella. -


- Eso lo diré yo cuando la enfrente. - Dijo la hija mientras sonreía a su madre, para luego afilar su mirada y voltear hacía atrás.


- Tiempo sin vernos, hija. -


- Ve, no podré pelear a gusto si estás aquí. -


- Vaya que ha sido un día con matices, encuentro a mi amada Kim y al mismo tiempo a mi mujer y a mi hija traidoras… Aunque a ti puedo perdonarte, sin ti ella no estuviera viva y no me hubiera dado esas lindas gemelas… Dime, Kaé ¿Crees que ya estén listas para mi? A mi me parece que si… -


- !Ya! -



Kalea encendió el vehículo y avanzó en dirección a Kim, dejando a madre e hija uruae frente a frente. Las orejas, cabello y cola de ambas criaturas estaban agitándose, trataban de intimidar una a la otra al mostrarse relajadas, Kaé sabía que su “padre” tenía mayor experiencia en combates a muerte, pero sabía que en fuerza física podía superarla, por su parte, Kim tenía muy presente eso, su hija era una uruae potenciada con la sangre heredada de Kalea, pero no dejaba de ser una niña comparada a sus años como combatiente.



- Kaé, es tu última oportunidad, no seré tan mala contigo si me dices donde están mis hijas y me ayudas a llevarme a mi querida Kim. -


- Yo también te lo digo, es tu última oportunidad, papá… Toma tu nave y lárgate. -


- Sabes… De todas mis hijas, es a quien aprecio más, a pesar de lo estúpida que eres… Sólo por eso, no te mataré. - Hablaba Saghir sonriéndole a su hija mientras jugaba con su lengua. - Te arrancaré tu miembro y me aseguraré de que sirvas como hembra para tus hermanas. -


- Mejor, si lo haces me sentiré menos relacionada a ti. -



Saghir mostró una mirada furiosa por ese comentario, eran palabras de negación intensa hacía su vinculo como madre e hija, a su raza. Un par de segundos se miraron, como si la lluvia estuviera marcando el momento, un árbol viejo cayó, señal para que ambas se lanzaran al combate, pelea que definiría cual uraue era la mejor.
La pelea entre Saghir y Kaé seguía trayendo una ola de destrucción, árboles, rocas, todo lo que estuviera entre ellas era destruido por sus potentes colas, pies y brazos, al ser una batalla entre uraues desataban toda su fuerza. Kaé sin duda mostraba mayor fuerza física que su “padre”, pero la mayor lucía su experiencia y su estilo de combate era más salvaje y brutal que la de su hija, que fue entrenada en la mayoría de su vida como si fuese una humanoide normal, por lo que no aprovechaba del todo su cola y garras de uraue.
La batalla parecía haber olvidado tácticas al enfocarse más en golpes, patadas y coletazos, Kaé empezaba a desesperarse al sentir que no podía darle de lleno a Saghir, era claro que su velocidad y su cuerpo más pequeño le daba ventaja en un área cerrada y concentrarse en tumbar sus árboles alrededor para quitarle ese medio de protección le robaba tiempo, cosa que no tenía cuando buscaba ayudar a Kim y a su madre a llegar a sus destinos.


- Te has vuelto tosca, Kaé. - Dijo Saghir al dar un brinco y colgarse de un árbol con su cola. - Ni siquiera eres capaz de controlar al cien por ciento tu habilidad para fortalecer tu piel, eso te pasa por abandonar el nido antes de tiempo. -


- Cállate, nada de lo que digas me va a cambiar de opinión, hice lo correcto al alejarme de ti. -


- ¿En serio? ¿Qué has logrado? Vives en un planeta encerrada y condicionada por ser mi hija ¿Ese era tu gran ideal de vida? -


- No vivo encerrada, yo me ofrecí y acepté las condiciones, por la misma razón de ser tu hija. - Contestó Kaé apuntándole con su dedo a su progenitora. - Odio haber sido tan ciega y no darme cuenta del horrible ser que eras. -


- ¿Yo? No eres tan distinta, juegas a ser una soldado del bien, a creer que puedes escapar de tu destino, eres mi hija, llevas la sangre de una conquistadora de mundos y superviviente, tarde o temprano tu apetito sexual te dominará y serás aquello que odias. -


- Yo no seré como tú, a diferencia de ti, yo amo a mi familia, a mis amigas, valoro todo lo que la vida me ha dado, tú solamente piensas en ti y nada más, por eso no sabes ni sabrás lo que es amar y ser amada. -


- No necesito nada de esas estupideces, solamente necesito a mi Kim. -


- Kim nunca será tuya. -


- Eso solamente lo decidiré yo. -


Saghir se lanzó contra Kaé que sujetó un tronco de un árbol caído con su cola para lanzarlo, siendo partido en el aire por las garras de esa criatura, momento que aprovechó la hija para lanzar un puñetazo, sin predecir que ella mordería su mano por el costado para luego atrapar su brazo y con su cola atrapar su otro brazo pegándolo a su cuerpo. Saghir usó la inercia para tirar a Kaé al suelo mientras atrapaba su brazo y lo mordía, haciendo que su hija gritara del dolor.


- Eres aún una niña para mí, Kaé, te falta mucho para tratar de vencerme. -


- Aaaarghh… !Suéltame! -


- Tendré que llevarte por la fuerza si es necesario, no voy a desperdiciar a mi mejor hija por una tontería, todo por hacerle caso a la estúpida de Kalea. -


- !Mi madre no es estúpida! - Gritó Kaé impulsándose con su cola para ponerse de pie y azotar en el suelo a Saghir que estaba aferrada a su brazo.


Kaé golpeaba una y otra vez a Saghir contra la tierra con una fuerza descomunal que obligó a su “padre” a soltar su brazo y darle un coletazo para alejarla. La mayor de las uraue talló su boca al notar algo de sangre, eso encendía una alerta para ella, aunque fuese más rápida que su hija, la diferencia de fuerza era bastante notoria, si se descuidaba podía pasarla bastante mal y más ahora que le miraba con odio, distinto a la mirada de coraje que traía minutos atrás. Ahora Saghir estaba en un predicamento, su sangre de uraue le decía que no huyera de la pelea, era una guerrera, pero su libido y mente le pedían a gritos ir tras de Kim y sus hijas, que solamente las necesitaba a ellas y a nadie más ¿Podía más su orgullo o su deseo?



- No tengo tiempo para seguir jugando. -


- Ahora resulta que estamos jugando ¿Qué se siente sangrar, padre? -


- No tengo otra opción. -


Saghir corrió de frente contra Kaé que se lanzó para golpearla, pero ella cambió su postura a correr de forma cuadrúpeda esquivando el golpe para luego sujetar la cola de su hija, pisó con fuerza con un pie para usarlo de eje y empezó a dar vueltas lo más rápido posible hasta soltar a Kaé y mandarla a volar lo más lejos posible.



- !PADREEEEEEEEEEEEEEEEEE! - Gritó Kaé mientras Saghir veía como volaba por el cielo.


- No puedo creer que Kaé se hiciera tan fuerte en estos años… No, ella no se hizo fuerte, soy yo quien está fuera de forma, aún puedo sentir sus golpes en mi cuerpo. -



Saghir olfateó en busca del rastro de Kim para reiniciar su persecución, sabiendo que eran sólo minutos las que la separaban de su presa más deseada, solamente sentir en el aire el aroma de su sangre y la de su hija le provocaban una erección, lo que tanto había soñado estaba a punto de cumplirse, hacerse de Kim para siempre.
En la nave de las clones de la pelirroja, K1 terminaba de vestirse con sus ropas de combate, similares a las que usaba la almirante, mientras lo hacía volteaba a ver a Hope, quien estaba cubierta de esperma por todo su cuerpo y su mirada estaba perdida con señas de temblores involuntarios en sus ojos, tan temblorosos como los dedos de sus manos o sus labios. La pequeña pelirroja no supo en que momento entró en un choque mental, que la dejó fuera de si por el estrés intenso de haber sido violada múltiples veces entre esas chicas y después solamente por K1.



- No tardaré, hermanita. - Dijo K1 acercándose a Hope para acariciarle su cabello. - Iré por mamá, estoy segura que nuestras hermanas no volverán, fueron unas perdedoras desde la concepción, pero no te preocupes, con tu vientre y él de mamá, tendré crías más fuertes que ellas y podré establecer una raza superior, te sentirás orgullosa de ser la primera y mi favorita de mis concubinas. -



Antes que de K1 se retirara, sintió que algo sujetaba su tobillo, agachó la mirada y le sorprendió que la mano de Hope le estaba sujetando, pensó que había reaccionado pero sus ojos estaba aún en shock, era como si reaccionara involuntariamente. La pelirroja sonrió al ver esa reacción y se zafó del agarre de ella para luego darle vuelta con el pie y dejarla boca arriba.


- !Eso me gusta de ti, mi pequeña hermana! Ese instinto de proteger a tu familia, el mismo instinto que tiene nuestra madre, aunque no puedan vencer a un enemigo nunca tienen miedo, nunca se rinden y defienden a la familia como bestias, están hechas para ser madres perfectas que darían su vida por sus crías. - Hablaba emocionada K1 agachándose para acariciar el rostro manchado de Hope. - Aunque sigues siendo una niña, en tus genes están los rasgos de Kim, tu naturaleza de sacrificio, de protección, esas tonterías que muchas especies odian pero bien encaminados te harán la mejor madre que pueda conseguir para mis planes. -


K1 se levantó satisfecha de pensar que tarde o temprano lograría quebrar esa voluntad de hierro de la pequeña pelirroja para hacerla obedecer, pero eso tenía que esperar, el radar le señalaba que dos humanoides se acercaban, por las lecturas supo que una era una humana de la especie en peligro de extinción y la otra era una pleyadeana, no quería meterse en peleas que arriesgaran su misión y repetir el error de sus hermanas, así que lo más viable era atrapar a Kim y apresurar su escape, aunque eso significara lastimarla un poco.
La madre de sangre de Hope poco a poco iba acercándose, logrando ver la forma de la nave que estaba escondida entre los árboles, cuando logró estar a una decena de metros, se detuvo y avanzó con cautela pensando en que podría haber alguna trampa, así como para esperar a que alguien más llegara, sus heridas aún le molestaban y el silencio que había no le daba buena espina, la pelea entre uraues había terminado y sin saber quien ganó, era mejor mantener presente que Saghir pudo haber vencido. Kim se escondió detrás de unas rocas cercanas a la nave para cortarse las mangas de la blusa para hacerse un vendaje improvisado para una de sus piernas, le dolían bastante y no estaba segura de poder pelear, pero lo presentía, Hope estaba ahí y tenía que ir por ella.



- Tu puedes Kim, ella cuenta contigo. - Pensaba Kim mirando sus manos temblorosas, abriendo y cerrando sus puños para calmarse. - Un poco más, puedes aguantar un poco más. -



Kim se levantó poco a poco y mantuvo su arma lo más firme que pudo mientras se acercaba a la nave, sintiendo confianza al no notar que tuviera sus armamentos defensivos activados, pero ella dio un paso hacía atrás al ver que la escotilla se abría y alguien bajaba de la nave. La figura bella de una joven pelirroja se deslumbró, reconociendo que era la lider de esas chicas por la vestimenta idéntica a la de la almirante que abusó de ella años atrás.


- Eres más bella en persona, mamá. -


- ¿Dónde esta? -


- No te preocupes, ella está descansando después de haberme satisfecho tantas horas. - Sonrió K1 jugando con un dedo en sus labios. - Para estos momentos, en su vientre ya se ha de estar formando una nueva vida ¿Qué opinas, mamá? Tu hija será la concubina favorita de su hermana mayor. -


- Me aseguraré de que ella no tenga nada que ver contigo. -


- ¿Tú? No me hagas reír, apenas puedes pararte, siempre has sido débil y te niegas a aceptarlo. - Hablaba la joven acercándose a Kim quien daba pasos atrás para mantenerse alerta. - De entre toda la comunidad familiar que tienes alrededor, eres la más vulnerable, temo que las gemelas que tuviste llegarán también a superarte ¿Y sabes porque eres débil? Porque te preocupas demasiado por salvarlas a todas, esa debilidad también es tu mayor fortaleza y tu mayor atractivo. -


- Primera advertencia, dame a Hope o te volaré la cabeza. -


- Eres tan graciosa… Vamos, inténtalo ¿Puedes dispararme? -


- Segunda advertencia. - Dijo Kim apuntando a K1 esforzándose por mantenerla en la mira.


- Si quieres jugar, así lo haremos. -


- Última advertencia. -


- Aquí vamos, mamá. -

 

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SIGNAL 7




Kim disparaba sin parar hacía K1 que corría para evadir las descargas, aprovechando que la pelirroja no mostraba estar al cien por sus heridas y cansancio. La humana se escondió detrás de un árbol para cargar rápidamente la batería de la pistola de plasma, asomándose un segundo para ver donde estaba esa chica, agachándose al instante al sentir como cortaba el tronco grueso de la planta con su lanza. Kim logró meter un puñetazo en el pecho de su clon, quien sonrió al no ser movida ni un poco por su ataque, únicamente sujetó el puño de su “madre” y pateó la parte trasera de sus rodillas para hacerla caer.


- Eres tan débil, apenas puedes caminar pero insistes en pelear conmigo. - Sonreía K1 viendo como Kim respiraba agitada pero seguía mirándola con coraje. - Esa mirada es tan excitante, es la misma mirada que tiene mi pequeña hermana, sigue mirándome así. -


- Eres una depravada como esa maldita de Suarga. -


- Son ojos de amor, querida madre, eres una mujer bastante apetecible. - Dijo la pelirroja levantando del cuello de la blusa a Kim. - No me gustaría lastimar esta linda cara que tienes, así que basta de juegos. -


- !Esto no es un juego, mocosa! -


- Claro que es un juego, pero como todo juego debe de haber un ganador y esa soy yo. -


- No ganarás, así como Suarga no ganó. -


- Y tú tampoco. - Sonrió K1 sujetando el rostro de Kim con su mano. - Fue Saghir quien te salvó esa vez ¿O no? No sin antes asegurarse de preñarte. -


- Te voy a matar. -


- ¿Te duele que te lo recuerde, mamá? No sólo fuiste violada por Suarga, esa maldita uruae abusó de ti aún teniendo dentro de tu cuerpo el semen de ella, solamente te vieron como lo que eras, un deposito de se… -


La humana enfucerida lanzó un rodillazo al pecho de K1 para callarla pero no tenía suficiente fuerza para hacerle algo, solamente le provocó mirarla con molestia, esa chica empujó a Kim contra el tronco de un árbol sacando su aliento por el impacto, para luego dejarla caer al suelo retorciéndose de dolor, presionando su cuerpo con un pie al divertirse de los intentos de su madre por combatir.



- ¿Hasta cuando aprenderás a perder, mamá? No ganaste hace cuatro años, menos ahora que te alejaste del combate, por eso siempre terminas abriendo las piernas a quien te derrote. -


- Yo no sé perder ni quiero volver a perder. - Susurró Kim tratando de ponerse de pie. - Maldita degenerada… Pagarás por lo que le hiciste a Hope…. Aunque muera en el intento. -


- ¿Acaso quieres morir? -


- Tú no sabes que se siente morir en vida y por tu culpa, ella… Ella acaba de sentirlo. -


- No es para tanto, ustedes están para eso ¿O no? Mi hermana y tú solamente existen para satisfacernos, siempre el ser superior dominará al débil. -


- !Aquí está tu débil! - Gritó la mujer intentando golpear a K1 que solamente sujetó su puño con una mano.


- Me das tanta lástima, más que golpes me das caricias. -


- !Mierda! - Pensó la pelirroja golpeando el suelo al sentirse nuevamente impotente ante un rival más fuerte.


- ¿Puedes sentirlo verdad? La diferencia de fuerza, fui concebida para ser superior a la almirante, soy casi perfecta, pero al engendrar una cría en el vientre de mi hermana o de ti, me aseguraré que mi descendencia si lo logre, la perfección. -


- No lo lograrás, fallarás así como lo hizo ella. - Dijo Kim al lograr ver algo a la distancia.


- No soy estúpida como lo fue ella. -


- Lo eres, así como demasiado confiada. -



Kim usó todas la fuerza posible para alejarse al momento que una moto antigravedad arrolló a K1 lanzándola por varios metros, Kim volteó al haber visto el movimiento de la piloto que rápidamente había brincado antes del transporte para arrojarlo contra la clon, acercándose adolorida a su compañera para sostenerla y pararse juntas. Era Kalea quien llegó justo a tiempo para auxiliar a Kim en tan difícil pelea.


- ¿Puedes levantarte? -


- No, mis piernas están tiesas. - Contestó Kim a la pleyadeana que la sostuvo con su hombro. - ¿Qué pasó con ella? -


- La dejé atrás. -


- ¿La venciste? -


- No, Kaé está peleando contra ella, Saghir es más fuerte que antes Kim, no sé si mi hija pueda vencerla. - Hablaba Kalea algo nerviosa mientras se apoyaban para mantenerse de pie.


- Saghir no le hará daño a su hija favorita, sabe que la necesita para mejorar su raza, es lo único en lo que piensa además de coger. -


- Saquemos a tu hija rápido y tratemos de ayudarla. -


- Hope debe de estar dentro de esa nave, vamos por ella. -


- Vamos, paso a paso, esa chica no nos dará problemas. - Dijo la pleyadeana caminando con cuidado junto a Kim.


- No creo que eso baste para dejarla fuera de combate. -


- Con darnos tiempo para … -


- ¿A dónde piensas ir, mamá? No hemos terminado. -



K1 caminó hacía las mujeres limpiándose la sangre de su brazo y abdomen, aquel impacto poco le había hecho, el cuerpo denso y piel resistente heredada de Suarga la hacía ser una oponente formidable para ellas, más en su estado que a pura voluntad se sostenían de pie.


- No sé quien te invitó a nuestra reunión familiar, nadie invitaría a una traidora, Kaela de las Pleyades.-


- No necesito de invitación cuando tengo que ayudar a una amiga. - Dijo Kalea sonriéndole a Kim, que le correspondió la sonrisa volteando a otro lado.


- Estúpida, aún no te he perdonado. -


- Esto se vuelve más divertido, no solamente podré llevarte conmigo, mamá, podré asesinar a la puta personal de Saghir. -


- Por mí, puedes matarla, pero de aquí no te llevarás a mi Kim. -


Kalea y Kim voltearon con pánico al escuchar esa voz, no sabían de donde provenía pero se escuchaba clara y fuerte, señal de estar más cerca de lo que pensaban. La pelirroja miró hacía la copa de un árbol, logrando divisar a esa uruae, que agitaba su cola y orejas al emocionarse por ver a Kim, además de tener en el aire dos aromas muy provocativos para su nariz.


- Nuestra pequeña está dentro de esa nave, pero el aroma que tiene a su alrededor no es de mi agrado, apesta a esa descarada que se atrevió a tocarte…. Y esta chica sin dudas… Mmm… Huele idéntico a ti, pero algo me molesta, tiene un poco del aroma de esa mujer. - Pensaba Kim bajando como un reptil por ese árbol.


- Veo que les encanta meterse en asuntos que no son de su incumbencia. -


- Kim ¿Puedes decirme quien es está chica que se parece tanto a ti y tiene tu aroma? Había notado varias esencias similares a la tuya pero creí que era algo extraño, quizá un efecto del aire de este planeta, pero ahora lo puedo comprobar, no era un error. -


- ¿Por qué no bajas y lo averiguas personalmente, lagartija? No tengo nada en tu contra pero verte hace arder mi sangre. - Dijo K1 apuntando su lanza hacía Saghir que sacaba su lengua y le miraba con mucha curiosidad.


- Saghir … Mi hija ¿Qué hiciste con mi hija? -


- Oh, la traidora de bandos también está aquí, pensé que te habías escabullido como una especie inferior. -


- ¿Qué hiciste con Kaé? - Gritó Kalea a Saghir quien se bajó del árbol jugando con su lengua en el aire.


- Nada, solamente la mandé a volar, no soy una salvaje como quieren hacerme ver. -



Kim no sabía que hacer, la presencia de Saghir complicaba por completo la misión de rescate, tener que lidiar contra K1 y de paso con la uruae sería una tarea imposible. Un chispazo pasó por la mente de la mujer, se dio cuenta que había una opción para que las cosas cambiaran a su favor, pero eso le costaría hacer algo que nunca pensó volver a necesitar, la ayuda de Saghir.


- !Saghir, ella es una clon mía! - Gritaba Kim a la uraue que levantó sus orejas al escucharla. - Suarga no pudo preñarme como tú lo hiciste y creó a esa chica al no poder tenerme. -


- !Kim! Qué emoción, me llamaste por mi nombre, como si me rogaras por ayuda. -


- ¿Qué estás haciendo? - Susurró Kalea a la pelirroja mientras caminaban hacía atrás acercándose lentamente a la nave.


- Dijiste que ella está más jodida de la cabeza que antes ¿O no? Aprovechémoslo. -


- !Saghir, ella es mi clon, idéntica a mí, mi sangre! Dijiste que yo te pertenezco, entonces ella te pertenece. -


- ¿Qué tantas tonterías estás diciendo mamá? ¿Y qué le pasa a esa cosa? -


- Clon… Si tiene tu sangre, si es idéntica a ti… También será mía. - Dijo Saghir sonriendo con esa cara de niña traviesa al poner sus ojos encima de K1, quien le miró con desprecio. - Tienes su cara pero se te ve un cuerpo más apetitoso, disfrutaré tanto de ti, nueva Kim. -



Kim y Kalea se escondieron detrás del tren de aterrizaje de la nave, esperando a que esa batalla empezara para poder rescatar a Hope. K1 no sabía que estaba a punto de conocer la fuerza y brutalidad de la criatura que venció a su progenitora.
Las guerreras entraron a la nave con cuidado, tratando de no pensar en la pelea que se llevaba afuera del vehículo, cada una se fue a una dirección para revisar entre todas las cabinas, buscando a la hija de la pelirroja. Al llegar a la zona de enfermería, Kalea se sorprendió al ver a esa pequeña joven en el suelo, con los ojos abiertos en shock, desnuda y con su cuerpo completamente lleno de moretes, mordidas y semen por todo su cuerpo.


- !Kim, ven! - Gritó Kalea al correr hacía la niña, jalando cajones hasta encontrar las toallas para empezar a limpiarla.


La mujer corrió al escuchar el grito de Kalea, al llegar quedó impactada al ver la condición en la que estaba Hope, pero no podía ponerse a llorar, se acercó rápidamente para ayudarle a limpiar su cuerpo con las toallas y algo de agua oxigenada, golpeando su mejilla suavemente para hacerla reaccionar.


- !Hope, Hope! !Soy Kim, háblame! -


- Su pulso está débil, necesitamos sacarla de aquí. -


- Rayos… Piensa… Piensa. - Hablaba Kim mientras limpiaba el rostro de la pequeña, recordando algo. - Kalea, creo que vi un vehículo bipersonal en una habitación, no estoy segura. -


- ¿Dónde? -


- En el tercer corredor, segunda puerta. -


- Espera aquí, lo revisaré. -


Kim cargó en sus brazos a Hope aguantando el dolor de su propio cuerpo, sosteniéndose de la pared, aguantaba sus ganas de llorar al ver que a una de sus hijas le había pasado lo que a ella, volver a sentir a esa impotencia de ser alguien frágil y débil comparada a esas criaturas espaciales era algo que desgarraba por dentro a la mujer, pero no podía flaquear, no cuando estaban tan cerca de tenerla a salvo.



- Tenías razón. - Dijo Kalea al volver a la enfermería controlando su respiración. - Hay un vehículo, creo que podemos sacarlo pero necesitamos asegurarnos de que Saghir no nos descubra.-


- De eso me encargo, cuida de ella. -


- ¿Qué harás? -


- Darle razones a Saghir para ser feliz. - Contestó Kim con una sonrisa para luego caminar hacia afuera.



Fuera de la nave, K1 peleaba con gran dificultad contra Saghir, que se movía agilmente como una lagartija entre los árboles y rocas, su velocidad era superior y la fuerza de sus coletazos y golpes eran mortales para cualquier ser que no tuviese la resistencia que una especie humana superior. La joven pelirroja buscaba un punto ciego en esa criatura pero era imposible, la uruae sabía bien como evitar ser golpeada por la lanza de plasma y fortalecer su cuerpo al recibir los impactos de sus puños y patadas, se notaba la gran diferencia de experiencia en el combate, Saghir no solamente confiaba en su fuerza, sino en su destreza.


- Eres tan lenta y débil, como ella, sin duda eres como ella, aunque el aroma de esa maldita que se atrevió a tocarla está en ti. - Hablaba Saghir sonriendo al colgarse de un árbol, viendo como K1 respiraba agitada y sujetaba su hombro mordido. - Pero te puedo perdonar esa falla, porque tu sabor es el mismo. -


- Criatura horrenda… ¿Cómo te atreves a morderme? -


- No eres tan distinta a ella, hija. - Dijo Kim sorprendiendo a ambas combatientes al asomarse de entre una roca.


- Ahora si resulta que soy tu hija. -


- Kim, puedes esperar ahí sentada, deja me divierto un poco con ella y después iré por ti. -


- Saghir… Yo ya no puedo estar contigo. - Habló la pelirroja provocando que la uruae se bajara del árbol, quedando de pie con orejas y cola caídas.


- ¿De qué hablas? Eres mía, de nadie más. -


- Suarga me poseyó y lo sabes, ya no soy digna de ti… En cambio, ella es mi clon, es una nueva yo, ella puede tomar mi lugar. -


- ¿Estás loca? Nunca permitiré que yo sea como tú. - Gritó K1 perdiendo la calma que antes había mostrado. - Yo nací para dominar, no para ser dominada. -


- No sé porque no te creo nada, Kim, estás actuando muy extraña ¿No será que quieres engañarme otra vez y escapar? -


- Saghir, tú sabes más que yo de todo ¿O no? Has peleado por siglos, de seguro entre todas tus aventuras has escuchado saber de la memoria genética ¿Verdad? - Hablaba Kim tratando de convencer a la criatura, mientras ella echaba miradas rápidas a la rampa de la nave. - Esa chica es mi clon, tú sabes porque están prohibido los clones en toda la galaxia. -


- Por la existencia de dos personas con genes idénticos y por… La memoria genética. -


- Ella tiene mi memoria, ella sabe bien que es, en el fondo sabe que soy yo. -


- !Deja de decir idioteces, mamá! - Gritó K1 apuntando su lanza hacía Kim.- Ya sé que estás tramando, esta criatura no es tan idiota para creerte ese cuento, cuando la mate me aseguraré de castigarte por esto. -





Saghir estaba dudando, su ansiedad, abstinencia y el deseo obsesivo hacía Kim le estaba jugando una mal pasada, las palabras de la pelirroja empezaban a encantarla, en su desesperación estaba creyendo que le decía la verdad, que ella se estuvo alejando por no sentirse digna y que le ofreciera una clon como compensación parecía ser posible en la retorcida mente de la uruae, pero algo terminó por convencerla.



- !Saghir, mírala a los ojos y dime si no te mira como yo te miro a ti! !Con el odio y coraje que siempre te excitó! -



Gritó Kim mientras Saghir dilataba su mirada al cruzar la mirada con K1, que le miraba con un asco y repudio que hizo a la alienigena alzar su cola y orejas al mismo tiempo que una sonrisa se le formó en el rostro. Esa mirada llena de odio, de desprecio hacía ella, esos ojos tan excitantes y llamativos que siempre Kim le mostró a Saghir, la mirada de alguien que no estaba dispuesta nunca a entregarse, a ceder su voluntad a ella, era la misma, eran los ojos de Kim.



- !Eres Kim, también eres Kim! - Hablaba Saghir emocionada asustando a Kim y K1 al mostrar su erección de aquel miembro de su especie que ya lucía enorme. - !Eres mía, eres mía! -


- Criatura estúpida ¿Cómo puedes creerle? -


- Kalea tenía razón… Dos años de abstinencia y ansiedad para una criatura que solamente piensa en follarme ha sido demasiado para ella. - Pensaba Kim mientras daba pasos hacía atrás lentamente. - Ya no es la Saghir que conocí, es una versión deteriorada y más peligrosa de ella… Tuve suerte de que se tragara todo. -


- !MÍA, MÍA! -


- !Aléjate maldita! -



K1 trataba de mantenerse alejada de Saghir quien tenía una mirada llena de lujuria hacia ella, no podía creer que cayera en la trampa de Kim, el peligro era peor que antes, sus movimientos eran erráticos, violentos y ver aquel falo asomándose erecto la tenía con unos nervios como nunca los sintió, tenía miedo, empezaba a tener miedo. En un descuido al golpear mal a la uruae, su lanza fue partida en dos, dejándola sin arma alguna con que defenderse, tirando golpes y patadas a Saghir pero era inútil con la fiereza de ella.


- !Maldita, aléjate de mí! -


- !Ven aquí, ven! - Hablaba Saghir corriendo detrás de K1 quien tropezó al sentir un rasguño en su muslo. - !Eres mía, Kim! -


- !No soy Kim, soy K1! !Criatura enferma! -



La cola de Saghir atrapaba de la cintura a K1 que se sujetaba de una roca al sentir como la arrastraba hacía ella, la joven usaba todas sus fuerzas para sostenerse, mientras miraba a Kim que observaba todo sin mostrarse afectada, sin sentir compasión por ella, por alguien de su sangre. K1 empezó a mostrar lágrimas de impotencia, estaba en estado de pánico, esa criatura la iba a violar y nadie más estaba ahí para salvarla.



- !Kim! !Aýudame! …. !Mamá, por favor, ayúdame! - Lloraba K1 aferrándose a la roca. -!Por favor, mamá! -


- Tu no eres mi hija. -


- ¿Qué? !Llevo tu sangre, tu rostro, soy tu hija, ayúdame! -


- La sangre no nos hace familia, sino los actos. - Contestó Kim sosteniéndose de pie con dificultad, sonriendo al ver que ya estaba listo su escape.


- !Sálvame, no me dejes con esta cosa! -


- Saghir, puedes quedarte con ella, es Kim, si insiste en negarlo… Tú sabes como soy, no me entregaría tan fácil a ti. - Sonrió Kim mientras la motocicleta gravitatoria descendió de la nave.


- !MAMÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! -


El grito de K1 se escuchaba con fuerza, pero Kim no la escuchó, se subió a la parte trasera del vehículo, mirando a su espalda una capsula donde llevaban a Hope. La pelirroja echó una ultima mirada a su clon, quien la miraba con una tristeza real, con una suplica real, pero ya era tarde, el daño que le hizo a Hope no era algo que Kim pudiera perdonar, solamente volteó hacía el frente y se sujetó de la cintura de Kalea.



- Vámonos. -


- !MAMÁAA, NO ME DEJES! - Gritaba K1 mientras Saghir la arrastraba al soltarse de la roca.


- Kim !KIM, KIM! Te amo, te extrañé tanto, vamos a divertirnos. -


- !No soy Kim, suéltame! !Muérete! -


- Esa voz, esa mirada, eres ella, eres ella. - Susurraba Saghir quien jalaba a K1 hacía el interior de la nave. - Eres toda mía, Kim. -



Kalea guiaba el vehículo lo más rápido posible sin que esto atentara contra la condición que traían, miró por el retrovisor a Kim que observaba hacía atrás, por lo que decidió preguntar.



- ¿Estás segura de dejarla con Saghir? -


- Sí… Ella no es mi hija, no es como Hope. -


- Tal vez, Kim se de cuenta que la engañaste y vuelva a buscarte. -


- Lo sé, pero esta vez, estaremos preparadas, me confié al vivir tranquilamente… Mientras una de las dos viva, el peligro siempre estará. - Dijo Kim mientras abrazaba a Kalea al viajar, pensando en que por fin la amenaza quedaba atrás, por ahora.

 

O-O¬ Baton pass!!
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Creo que hay 4 temporadas que de muestran lo contrario (?)

Estuvo buenísima la estrategia de Kim para ahuyentar a Saghir. Además, igual es una buena venganza por lo que K1 le hizo a Hope.
O-O- Si lo piensas, Kalea y Kim son estúpidas jaja, una por culoflojo y la otra porque quiere jugar a la heroína siendo una debilucha, comparada a las demás especies claro jaja.
 

O-O¬ Baton pass!!
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O-O- Sigamos ya también con esta aventura cerca de terminar.


SIGNAL 8



Los ojos de Hope se abrieron una que otra vez, cuando estaba en los brazos de Kim y sentía el viento golpeando su rostro al ir a alta velocidad, al estar recostada en algún lado de la sala de su casa y viendo como se gritaban sin voz entre sus familiares, al ver por la ventana de una nave que salía de la órbita de Asthar. No sabia bien que estaba pasando, pero al menos sabía que el terror había pasado, sobrevivió a lo que le hicieron y la rescataron como confió que lo harían.


El pitido de los aparatos médicos despertaron a la niña pelirroja, quien abría sus ojos lentamente, sentía que sus manos estaban conectadas a algunos sueros, tenía una máscara de oxígeno, su cuerpo estaba adormilado sin que ella supiera que tenía anestesia, la luz era tenue por lo que podía ver un poco sin sentir molestia, pero era bastante extraña la sensación, en especial en su área del vientre y genital. Los ojos de Hope voltearon hacía una mujer de cabello largo y blanco, que reconoció por su atuendo médico.



- Valea… - Susurró Hope captando la atención de Valea quien volteó al escucharla, sonriendo al ver que despertó.


- No te intentes mover, aún no pasa el sedante. -


- ¿Dónde estoy? -


- Tranquila, estás en Andromeda II, te trajimos de emergencia. -


- ¿Emergencia? -


- No soy quien debería de explicártelo, para eso están tus madres, Ib ¿Puedes hablarle a Kim y Alaska por favor? -


- Sí, mamá. -





Al poco tiempo, Kim y Alaska llegaron con apresure para ver a la pequeña que acababa de despertar, la cara de ambas era de total preocupación, cosa que hizo feliz a Hope ya que era raro ver a su heroína con esa cara.





- !Hija! - Gritó Alaska abrazando a Hope, mientras Valea tocaba su espalda.


- No la presiones tan fuerte, aún se recupera. -


- ¿Qué hago aquí? ¿Qué pasó con esas chicas? -


- Ellas ya no serán un problema. - Dijo Kim limpiando sus lágrimas y mirando fijamente a su hija de sangre.


- No hables mucho, apenas te recuperas. -


- Haz caso a Valea, hija, no te esfuerces. -


- ¿Qué hago aquí? -


- Tuvimos que traerte para… -





Kim apretó sus manos y mordió sus labios al no saber si decirlo, fue cuando vio la cara de Alaska llena de seriedad, ellas habían acordado decirle todo, ya no guardarle secretos que le pudieran causar más daño como él que ya estaba hecho, tras un suspiro la pelirroja tomó una de las manos de la niña, quien le miraba fijamente temiendo algo que ella creyó posible.





- Te trajimos a este planeta para practicarte un aborto, no tuvimos otra opción. - Explicó Kim suspirando mientras tomaba la mano de Hope.


- Todas lo decidimos, sabemos que es ilegal en el sistema Asthariano pero no podíamos dejarte así, aún eres una niña, no quería que cargaras con lo que te hicieron ellas, Hope.-


- Mamá… Kim. -


- Nos acabamos de meter en un gran problema por ti, señorita. - Comentó Valea sonriéndole de manera amigable. - Pero todas nos prometimos guardar el secreto, por tu bien y él de tu familia, es mejor que lo hagas.-


- Entiendo… Kim… ¿Es verdad? Soy… ¿Hija de Saghir? -





La pelirroja volteó hacía un lado tratando de no ver a Hope, pero ya no podía ocultarlo más, era mejor que lo supiera, ya que de aquí en adelante, tendría que comprender los motivos del porque calló por tantos años.





- Sí… La primera vez que enfrenté a Saghir, me confié y ella… Abusó de mí. - Confesó Kim mirando a Hope con unos ojos deprimidos. - Me tuvieron sedada todo ese tiempo que me usó como su juguete, siempre me hicieron creer que había dado a luz a más uruaes, pero … Solamente tuve una hija de Saghir en ese cautiverio, te tuve a ti, te mantuvieron alejada de mí al nacer para que yo no supiera que tuve a una niña humana. -


- Fue en el caos cuando empezó la guerra contra Saghir que yo te encontré, mejor dicho, tú me encontraste… Y me hiciste vivir, me diste motivos para luchar y salir adelante, eres mi hija, Hope…. Aunque no naciste de mi vientre, eres mi hija y te amo, sin importar que tengas sangre de esa bestia, tú eres mi hija. -


- Todo este tiempo… Creí que era especial… - Lloraba en voz baja la niña viendo a su madre de sangre y de corazón. - Y era porque tenía sangre de ella… -


- No, no es así Hope, lo que te hace especial no es la sangre de Saghir, sino la sangre de Kim, las gemelas y tú son las únicas que han podido superar casi al cien los genes de uruae y mantenido su físico humano, nosotras te hemos visto crecer, tu fuerza, tu valor, tu integridad, todo eso es parte de ti porque tú lo has logrado y mentalizado, has sido capaz de controlar aquello que te relaciona a Saghir. -


- No eres la única que tiene que soportar ser hija de ella, no estás sola. -





Hope volteó lentamente al escuchar esa voz, viendo a una uruae alta que abrazaba de la cintura a Valea, era la única de su especie en la que podía confiar y que siempre admiró su determinación para pelear contra su propia raza.





- Kaé… Entonces… ¿Somos hermanas? -


- Medias hermanas. - Sonrió la uruae acariciando la mejilla de Hope. - Y comprendo lo que sientes, lo que es sentirte atada a esa criatura, pero es como me dijo hace tiempo Kim, cuando era una cría, mi sangre no define quien soy. -


- Rayos… -


- ¿Rayos? -


- Si somos medias hermanas, Ib es mi sobrina y eso me haría sentirme vieja. - Comentó Hope tratando de hacer un chiste, para amortiguar el tono de la charla, algo que imitaba bien de Kim.


- Si, es tu sobrina. -


- Esto me estorba. -





La pequeña trató de quitarse la máscara de oxígeno para hablar más cómoda, el ánimo de la pequeña aumentó al ver que Eve y Synrah entraban a la sala de emergencias, sonriendo ambas al mirarla en mejor estado. Hope miró a Kim fijamente, cruzando su mirada con esa pelirroja a quien quería preguntar tantas cosas y por sus ojos, sabía que estaba dispuesta a hablar.





- Kim...Las gemelas… ¿También son sus hijas? -


- Su sangre es una mezcla de Saghir y la mía, ligeramente hay rastros de la almirante. - Explicó Kim tallando uno de sus codos. - No quería que se enterara que su sangre fue más potente que la de Suarga, prefería que siguiera creyendo que no eran suyas. -


- ¿Cuánto faltó? ¿A cuanto estuve de tener un… Un bebé de ellas? -


- El embrión ya se estaba gestando en tu vientre, si no abortábamos, darías a luz en dos meses. - Respondió Valea mientras Hope llevaba sus manos a su vientre.


- Kim… Ahora sé porque no me querías decir nada… Esa sensación de no poder hacer nada, de sentirte tan inútil cuando te están… -


- No pienses en eso, es duro, sé de lo que te hablo. - Dijo Kim abrazando a Hope. - No cargas sólo con este dolor, lo compartes conmigo. -


- Gracias…. -





Toda la familia se acercó a la pequeña, abrazándola y llenándola de mimos y besos para hacerla mejorar, cosa que poco a poco llevó a que su sonrisa se fuese mostrando, causando calma en Alaska, que era quien más se sentía impotente al ser la más débil entre las presentes, pensar que su hija atravesó ese acto tan ruin era desgarrador, pero así como dijo Kim, ella no estaba sola, todas estarían a su lado cargando su dolor.





- Chicas, necesitamos dejarla descansar un poco más. - Dijo Valea mientras Alaska abrazaba y besaba las mejillas de su hija.


- ¿Puedo quedarme? -


- Me parece bien, cualquier cosa yo les aviso. -


- Estaré afuera. - Susurró Synrah besando la frente de Hope y luego la boca de su pareja.


- Me siento mejor, papá, estaré bien. -


- Sé que lo estarás, eres fuerte. -


- Sí, esto no me hará caer, no sí quiero ser una capitana de brigada como tú. -





Todas las mujeres se sorprendieron por la seriedad en las palabras de esa niña, la mirada llena de determinación de Hope era idéntica a la de Kim, coraje, ira, voluntad, valor, era lo que despedían sus ojos dando a entender que hablaba con toda sinceridad del mundo.





- ¿De qué hablas Hope? -


- No permitiré que alguien más pase por esto, seré más fuerte, seré alguien capaz de defenderme y defender a quienes quiero y lo juro, algún día recuperaré tu planeta, mamá. - Dijo Hope mirando a Alaska, quien no sabía que decir.


- Hija… -


- Sabes que no es fácil lo que quieres. -


- Lo sé, Kim… Pero no quiero volver a sentir esto, no quiero… Y si tengo la sangre de Saghir, demostraré que no soy su hija haciendo lo correcto, siendo una heroína como tú. -


- Sin duda, eres tan idiota y necia como yo. - Rio Kim sacudiendo el cabello de ella.


- Soy tu hija después de todo ¿O no? -


- Claro… Claro. - Susurró la pelirroja mientras Eve le tomaba del hombro y le hizo señas con el rostro.





Eve, Kim y las demás salieron de la sala de emergencias en dirección a otra habitación, todas iban pensando en que decisión tomaría Kim respecto a lo que iban a tratar, al final era la que más autoridad tenía sobre la persona que estaba esposada y encadenada en aquel cuarto, K2, la única clon que capturaron. Al abrir la puerta de ese lugar, la pelirroja alzó su mirada para ver a Kim, quien le miraba con bastante desprecio al recordar lo que le hizo a Hope, tenía que pensar que pasaría con ella.





- ¿Qué haremos contigo, K2? -

 
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