Original Fic Apophis V -FINAL-

O-O¬ Baton pass!!
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Se viene la quinta parte de esta historia :3/ adentrándonos más a lo que será nuestra próxima protagonista, Hope.

¿Cómo no amarla si está bien guapa? :3 ¿O no? Kissu

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El planeta central del sistema Ashtariano parecía un lugar tranquilo para vivir, en especial para una joven con hambre de aventuras y heroísmo similar a lo que vivieron sus familiares y personas a quienes más admiraba en la vida. Hope como su nombre lo decía, era una esperanza para la raza a la que pertenecía que se consideraba en riesgo de extinción por la poca cantidad de individuos que quedan y en su mayoría siendo féminas, la sangre que corría por sus venas era especial, una inmunidad natural a la mayoría de las enfermedades y sustancias de la galaxia, herencia de su madre, así como una sanación, juventud prolongada y fuerza por parte de su “padre” del cual ella no sabía su origen. Todo eso le hacía sentir que debía darle a su planeta y a su familia la protección que merecían, por lo que se unió a la milicia esperando ser una gran militar como las integrantes de su hogar, pero no esperaría que esas mismas características serían las que le harían conocer un lado oculto de su origen.
Ese día empezó como uno más en su entrenamiento, llevando paquetes en medio de las calles sin que fuese descubierta por los observadores, mejorando así su capacidad de sigilo y espionaje, siempre lograba los mejores puntajes y no era sorpresa, desde su examen de ingreso mostró ser la mejor y la que más deseaba convertirse en una soldado asthariana, tan grande como su “padre” Synrah. Ya había entregado todos los paquetes en los puntos de petición y revisó su pulsera, chitó sus dientes al ver que por dos minutos falló en romper su récord, sentándose en el suelo de un callejón, aunque era tarde noche, no tenía preocupación de que pasara algo, la delincuencia en Asthar era casi nula por lo que todo eso le aburría al no tener nada de acción real.


- Me pregunto si Xilliuh podrá salir esta noche. - Pensó Hope soltando su melena que le llegaba al hombro, suspirando. - Que aburrido, si me hubieran dicho que así era el entrenamiento le hubiera pedido a Eve que mejor me entrenara ella… -



Hope bostezó y estiró su cuerpo, para luego ver en su pulsera la señal de volver a la base, un día más de rutina terminado, decepcionante como siempre, pero algo inesperado pasó al ver que su pulsera inteligente se apagó, dándole golpes para que reaccionara.



- Control, aquí la cadete Hope, mi brazalete no responde… Control, repito, mi brazalete no responde, creo que está fallando. - Hablaba la pelirroja notando que no mostraba ninguna señal de actividad. - Mierda, si esto se descompuso me van a culpar. -


- No te preocupes, no es una falla, querida hermana. -



Hope se puso de pie y volteó para todos lados, esa voz era similar a la de su madre sanguínea, Kim, pero más juvenil. Sacó del bolso del costado del pantalón una pistola aturdidora al sentir el peligro, sus sentidos eran agudos y podía escuchar que había al menos tres personas mirándola, lentamente caminó hacía atrás queriendo volver a la calle, pero pudo ver como una aguja de acero pasaba por su costado golpeando el suelo y quebrando parte de la acera.



- No debes de irte cuando apenas nos conocemos, si intentas irte, mucha gente podría salir lastimada. -


- !No se escondan, salgan de donde estén! - Gritó Hope apuntando su pistola hacía el punto donde provenía esa voz.


- Solamente veníamos a presentarnos, no tienes que alarmarte. -


- Es más bella de lo que pensé. -


- Sí, es perfecta para nosotras. -


- Nuestra hermana. -


- ¿De qué rayos hablan? !Salgan!-


- Lastima que su aroma es molesto. -


- Tenemos que acostumbrarnos, tiene la sangre de la asesina de nuestra progenitora. -


- ¿La asesina? -


- No lo sabe. -


- Parece que no lo sabe. -


- No es como si importara, no la queremos por esa sangre, sino por la que compartimos. -


- !Salgan! - Gritó Hope tomando valor para acercarse al callejón estando más oscuro por la caída de la noche.


- Te necesitamos, hermana… Y a nuestra madre, Kim. -


- ¿Qué? ¿Qué quieren con Kim? -


De las sombras, tres bellas jóvenes salieron y provocaron en Hope un impacto, sus rostros, cabello, altura y apariencia eran idénticas, pero no era eso, el color de cabello y rostros eran bastante similares a las de Kim. Una de ellas dio un paso hacia adelante, manteniendo una sonrisa que tenía a la pelirroja con pánico al no comprender que estaba pasando.


- ¿Quienes son ustedes? - Preguntó Hope apuntando a la que parecía ser la lider.


- Pronto lo sabrás… Parece que algo viene, si quieres saber más de nosotras, pregunta a nuestra madre por la almirante Suarga o también, buscanos en el muelle dos a las treinta y dos horas de este planeta. -



Las tres chicas desaparecieron al momento en que un vehículo del equipo de disciplina (la policia de aquel planeta) pasaba cerca del callejón, en cuanto desaparecieron su pulsera sonó dando señal de actividad nuevamente, notando un reporte por la tardanza que tenía de regresar a la academia.
Aunque ya era noche, Hope logró obtener el permiso de regresar a su casa, tenía que preguntarle a Kim que estaba pasando y quienes eran esas chicas así como porque le llamaron hermana, no podía estar tranquila por ese encuentro, más al tener siempre sospechas de que a ella le ocultaban bastante cosas sobre su origen. Por la urgencia de la joven, Alaska y Synrah la acompañaron al hogar de Kim, estando las cuatro mujeres sentadas en los sofás de la sala, escuchando a la menor contar lo que había ocurrido, sin contar lo de el lugar citado, causando que la pelirroja que estaba involucrada en ella mostrara una cara de molestia y las demás un total asombro.


- Eso fue lo que pasó. -


- Mierda. - Susurró Kim pensando en la única posibilidad, volteando a ver a Eve. - Comunícate con Valea. -


- No tiene sentido ¿No sé supone que esa mujer está muerta? -


- Lo está, esa maldita aún muerta me causa problemas. -Dijo la pelirroja presionando su sien mientras Eve buscaba el comunicador. - Alaska, no mandaré a mis hijas a la escuela, no hasta que solucione esto. -


- No te preocupes, yo lo comentaré con la directora. -


- Synrah. -


- No ocupas decírmelo, platicaré con la coronel para que Hope esté de vuelta en la casa. -


- ¿Qué? ¿De qué están hablando? -


- Dice que mañana vendrá, le comenté que era necesario hablarlo en privado. -


- Gracias. - Contestó Kim presionando sus nudillos mientras Hope le miraba molesta. - No me mires así Hope, esto es grave y no podemos arriesgar que te pase algo a ti o a tus hermanas. -


- ¿Por qué no me dicen nada? ¿Quién es esa tal Suarga? ¿Quiénes son esas chicas? -


- No podemos contártelo, no es tiempo. -


- ¿Y para cuando será tiempo? - Gritó Hope sintiendo las manos de su madre deteniéndola al pararse.


- !Hope, no grites por favor! -


- !Pero mamá! -


- Las gemelas y Sheran están dormidas, baja la voz. - Dijo Eve mirando seriamente a Hope quien se volvió a sentar. - Kim, tiene derecho a saberlo. -


- Mierda. -


- ¿Quieres que se lo cuente? -


- Yo lo haré. -



Kim se paró y suspiró al buscar las palabras correctas para resumir las cosas, así como para ocultar algunas más, sobre todo lo referente al “padre” de Hope y el origen de esas chicas. La pelirroja sintió la mano de Eve tomando la suya, ayudándola a sentirse más tranquila para el momento de hablar.



- Hope, Suarga fue la almirante para la que trabajábamos , ella nos traicionó y fue quien destruyó la civilización humana de la Tierra, la poca que quedó tras la invasión de Saghir. -


- Espera… Papá, Saghir fue quién causó todo el daño que presenta el planeta Tierra ¿O no? -


- Esa es la historia oficial, fue parte del acuerdo con la guardia estelar para no manchar su imagen por lo que causó esa mujer, así como para que ya no siguieran más a Kim. -


- No lo entiendo ¿Por qué las traicionó? -


- No lo recuerdas porque estuviste sedada por mucho tiempo, Hope, pero ella te había secuestrado. - Contó Alaska a su hija quién la miró sorprendida. - Ella deseaba a Kim por sus genes y te usó para sus planes y… Atacó nuestro planeta sin misericordia. -


- Entre todas te rescatamos, hija. -


- ¿Y qué paso con ella? -


- Está muerta… No puedo creer que llegara a hacer esto. -


- Ocupamos encontrarlas y confirmar que sea así, podría ser otra cosa, quizá un holograma. -


- No eran ningún holograma, podía olerlas, escucharlas, su aroma era muy similar al tuyo y al de las gemelas. - Habló Hope mirando a Kim quien se quedaba callada. - ¿Por qué me llamaron hermana? -


- Ya es muy noche, quédense en la habitación de huéspedes Hope puede dormir con las niñas. -


- No, gracias, no me moveré de aquí hasta que me digas toda la verdad, ellas hablaban de que me querían por la sangre que compartimos… Y que mi sangre apesta también a la persona que mató a su progenitora ¿Tu mataste a esa mujer? Dímelo Kim. -


- No tengo que contarte más, vamos a dormir, todas.- Ordenó Kim mirando fijamente a Hope, quien se acostó en el sofá abrazando un cojin. - Si quieres quedarte aquí, hazlo. -


- Hija. -


- Déjala, es mejor dejarla un rato a solas para que asimile las cosas. - Susurró Synrah a su esposa al guiarla a la habitación.


- No me gusta verla así. -


- A mi tampoco, pero Kim tiene razón, no podemos arriesgarnos, si es como sospechamos, no sabemos en verdad que más pueda pasar. -



Hope se quedó en la sala, con su cara enojada por sentir que la trataban como una niña, cruzando su mirada con Kim quien apagó la luz y se quedó todavía de pie al saber que su hija le seguía observando.


- ¿Por qué no me dicen la verdad? -


- Te decimos lo que necesitas saber. -


- Kim… ¿Ellas son como yo? - Preguntó Hope sin poder ver la cara de Kim por la oscuridad.- Tú me dijiste que me tuviste por fecundación para ser la esperanza de tu raza ¿Ellas también son así? ¿Por qué se parecen tanto a ti y huelen a ti? -


- Estás pensando las cosas demasiado, duerme. -


- Kim. -



La joven no tuvo respuesta, ya no estaba la mujer delante de ella, todo ese secretismo la tenía molesta ¿Qué podía ser tan importante para que incluso su madre Alaska lo ocultara? Tal vez, buscando a esas chicas obtendría la respuesta.


En un planeta cercano al centro del sistema Asthariano, una nave entraba a la atmósfera, alertando a la capitana encargada de la defensa de aquel planetoide, una uruae con sangre de pleyadeiana, lo que le daba una inusual altura de metro ochenta a diferencia del metro treinta que solía tener las adultas de su raza. Kaé, nombre con él que respondía aquella fémina, recibió la alerta de la torre de control, por lo que buscó a su esposa (bajo leyes astharianas) y ministra de esa civilización, Valea, quien se encontraba en su laboratorio.


- Hola. -


- Hola. - Sonrió Valea al ver a Kaé, quien se acercó y le besó en la boca suavemente. - Que vengas de repente es inusual. -


- No vendría si no fuera importante, hay una nave desconocida en la atmósfera, no podemos establecer comunicación con ella y no quiero arriesgarme a atacar sin consultarte. -


- Son pocos los transportes que podrían pasar por los radares estelares del sistema Asthariano. -


- ¿Entonces disparamos? -


- Espera… Hay una que … No, sería raro, solamente podría usarla alguien que tuviera el registro de la guardia estelar. -


- ¿De qué hablas? - Preguntó Kaé moviendo su cola y orejas por la curiosidad.


- Había una nave que tenía en la estación espacial, un prototipo de nave de sigilo, en el caso de que no pudieran ir a rescatarme, sacaría a Ib y a mi con ayuda de ella, usaba un sistema de vibraciones de fotones que para hacerlo breve, la hacía invisible de la detección de los radares de radiación, movimiento, calor y UV no lo comenté con nadie porque no lo había puesto a prueba. -


- No puede ser… !Mi padre! -



Kaé cargó en su espalda a Valea para correr a la torre de control para tratar de averiguar si sus temores eran ciertos, de ser Saghir, tendrían que entrar en acción para no arriesgar a la prospera colonia que habían formado con humanas, algunos altarianos voluntarios y la descendencia de ambas. Al llegar a la torre, la científica tomó la computadora central para tratar de enlazarse con aquella nave y confirmar si era o no su proyecto, sorprendiéndose al descubrir que sin dudas era la nave en la que trabajó. Valea tomó una de las tiaras con intercomunicador, logrando conectarse a la señal de ese vehículo espacial.


- Aquí Valea, ministra de Andrómeda II, está entrando a espacio restringido, por favor preséntese y explique el motivo de su presencia antes de ser considerado alguien hostil. - Preguntó Valea sin respuesta.


- ¿Disparamos? -


- No, la nave parece estar en modo de seguridad, está siendo piloteada por la computadora. -


- No podemos arriesgarnos, si mi padre está en esa nave… -


- Pero si no está ella, causaríamos una conmoción, usaré la torre de onda magnética para atraer la nave hacía la tierra, que las tropas esperen ahí. -


- Perfecto ¿Puedes guiarla lo más cerca de la torre? Así estaremos lejos de la ciudad. -


- Lo haré. -


- Aquí la capitana. - Habló Kaé por su intercomunicador. - Los escuadrones cercanos al cuadrante AX05 y AX06, diríjanse a la zona minera, mantengan restricción para acercarse a la zona. -


- Listo. -


- Vamos. -


Kaé nuevamente hizo de montura para su pareja, corriendo a una velocidad que superaba los vehículos que portaban sus escuadrones, siendo las primeras en llegar. La uruae sacó su pistola de energía y la andromedeida preparó su espada de plasma por si era necesario entrar al combate, Saghir sin dudas sería una agresora bastante peligrosa, pero entre ambas podrían hacerle frente. Las tropas de Kaé llegaron minutos después, siendo dirigidas por la capitana para hacer un círculo alrededor del punto de descenso de aquella nave, que lentamente fue descendiendo hasta tocar el suelo.


- Atrás. - Ordenó Kaé al acercarse lentamente a la nave.


- Déjame intentar abrirla. -


- Yo te cubro. -


- Apertura principal, código 152738496. -


La puerta principal se abrió a la orden de Valea, ese código era un registro de emergencia que dejó en esa nave y al abrirse confirmó que era sin dudas su trabajo. Nadie descendió, nada se asomó, el aroma a minerales y elementos del espacio hacía difícil a Kaé averiguar quien estaba dentro del transporte, así que decidió acercarse, alzando su cola y moviéndola para señalar a los soldados que esperaran, mientras Valea iba detrás de ella cubriendo su espalda.


- No hagas ruido. -


- Parece que quien viajó en la nave tenía prisa, por las lecturas veo que fue un viaje de veintisiete días astharianos. - Habló en voz baja la mujer de ojos rojos y cabello blanco al revisar una de las pantallas.


- A esa distancia ¿Qué queda? -


- Si mis cálculos no vayan, con la velocidad de desdoblamiento del espacio y tiempo de llegada, el sistema primitivo de donde viene Kim, esta nave salió de la estación espacial donde me rescataron. -


- No me da confianza esta nave… - Dijo Kaé reaccionando al oler algo que hizo que sus orejas se erizaran. - Ese aroma… Mamá… !Mamá! -


- !Espera Kaé! -



Kaé no siguió la advertencia de Valea, el aroma de su madre era fuerte, corrió por el interior de la nave a toda prisa para buscarla, llegando a un cubículo de reposo para viajes interespaciales, al ver quién estaba ahí, su respiración se agitó, no por correr, sino por lo increíble del asunto. Valea llegó un instante después, sorprendiéndose de la misma manera que su pareja, la viajera era una pleyadeana que ambas conocían bien, madre de la uruae y quien alguna vez fue de las mejores amigas de Valea, pero su aspecto se veía demacrado, parecía no haber comido en más de tres semanas, algo bastante riesgoso ya que el transportarse al desdoblar el espacio causaba un cambio brusco en el cuerpo de cualquier humanoide y esto llevaba a la necesidad de alimentarse para evitar la fatiga, dolores y perdida de musculatura repentina por los golpes de gravedad. La uruae cargó a su madre notando que estaba inconsciente, temiendo lo peor, la andromedeida sujetó la muñeca de su excompañera notando pulso en ella, mirando a su esposa.


- Está viva, pero está en muy mal estado. -


- Mamá… ¿Qué te pasó? - Preguntaba Kaé cargando a su madre y frotando su mejilla con la de ella, para luego gritar con todas sus fuerzas. - !Una camilla, pronto! -



Fue cuestión de minutos para que Kalea estuviese en la sala de urgencias de aquella la ciudad principal, siendo atendida personalmente por Valea, aunque odiaba el hecho de que era una traidora, no dejaba de ser la madre de Kaé y añoraba los días en que compartían opinión sobre preservar las razas de cada una. Tras un par de horas, la científica salió de la sala encontrándose con la uruae, que al verla se acercó, teniendo sus orejas y colas caídas al mostrarse preocupada, por lo que una sonrisa seguro le daría calma.


- Ya está estable, la tenemos conectada a un suplemento de nutrientes sanguíneos y sus signos vitales están dentro de lo saludable. -


- ¿Ya despertó? -


- Aún no, esperemos a que se recupere un poco, en verdad me sorprende que haya sobrevivido, perdió mucha masa muscular y grasa en su cuerpo, su deshidratación y desnutrición eran críticos. -


- Gracias por salvarla. - Dijo Kaé abrazando con fuerza a Valea quien le correspondió el abrazo.


- Tenemos que avisarle a Kim que tenemos una emergencia. -


- ¿A Kim? Pero ella y mamá se odian. -


- Lo sé, pero ella es la embajadora de nuestras razas, si se entera por otros que Kalea entró al sistema sin ser detectada, nos meteremos en graves problemas con la república asthariana. -


- Entiendo. -


- Además… Hay algo que tienes que saber y también ella. -


- ¿Qué cosa? -


- Esto. - Dijo Valea sacando de su bolsillo un pequeño frasco con algo de sangre en su interior. - Su sangre, mejor dicho, todo su cuerpo tiene muy pocos rezagos de las feromonas y proteínas uruae. -


- ¿Qué significa eso? -


- Que es muy posible que tu madre ya no está siendo influida por alguna uruae, siendo específicas, de Saghir. -


- ¿De mi padre? ¿Pero cómo? -


- Eso sólo lo sabremos cuando ella despierte. -


Mientras Kaé y Valea platicaban sobre la condición de la viajera, en la sala de emergencias ella lentamente mostraba señas de reaccionar, apretaba sus párpados al recibir la luz blanca del lugar, movía ligeramente sus dedos y sentía su boca seca. Kalea abrió ligeramente sus ojos, sintiendo su vista cansada, se dio cuenta, todo su cuerpo estaba así, tenía una máscara de respiración en su boca, que junto al sonido de los aparatos y el agradable aroma en el ambiente le hicieron saber que estaba hospitalizada, no sabía donde estaba pero debía de ser un lugar donde no era bienvenida, ya que notó que sus manos estaban esposadas a los costados de la camilla. Una mujer de cabello verde y ojos azules se acercó a ella, para luego alejarse, alcanzó a escuchar que dijo que había despertado, fue cuando sintió una profunda calma al ver a una criatura de piel pálida, de ojos rojos, un cabello y orejas largas que se movían a voluntad y una cola reptílica que se movía de lado a lado por felicidad.


- Mamá. -


- Hija. - Susurró Kalea sin tener voz por lo débil que estaba, sonriendo tenuemente al verla y sentir como tomaba su mano.



No importaba (por ahora) el motivo de su presencia en aquel planeta, para Kaé, saber que su madre había sobrevivido a tremendo viaje era todo lo que valía la pena. Nadie más que la pleyadeana sabía que la llevó a tomar ese riesgo que casi la mataba.






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OAO ¿Quiénes son esas pelirrojas? OAO ¿Qué le pasó a Kalea? Chanchanchan
 

تالف و مكسور تماما
Moderador
¿Cómo no amarla si está bien guapa? :3 ¿O no? @
Kissu
Hope es una chica muy sensual <3

Yo creo que debieron decirle antes a Hope ciertas cosas sobre su vida, por ejemplo, lo de su rescate. Así ella podría haberse formado una idea más firme de su existencia y quizá no se metería en problemas (quizá, porque se parece a Kim jaja).

¡Kalea! Qué cosas. Todos esperamos que haya recapacitado sobre sus acciones y errores.
 

O-O¬ Baton pass!!
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Hope es una chica muy sensual <3

Yo creo que debieron decirle antes a Hope ciertas cosas sobre su vida, por ejemplo, lo de su rescate. Así ella podría haberse formado una idea más firme de su existencia y quizá no se metería en problemas (quizá, porque se parece a Kim jaja).

¡Kalea! Qué cosas. Todos esperamos que haya recapacitado sobre sus acciones y errores.
Culpa de Kim y su trauma por lo que pasó en Apophis IV :d ya sabes, cuando estaba toda bañada de leche tras ser violada por Suarga y todavía Saghir llega para aprovechar que estaba ya calientita. Kim cree que con ocultar las cosas ya por eso el pasado no existe, :d.
Considerando que en esta historia Hope ya tiene 10 años, está bastante sexy :d la niña jaja.
 

تالف و مكسور تماما
Moderador
Kim cree que con ocultar las cosas ya por eso el pasado no existe, :d.
En teoría igual lo hace para "proteger" a Hope (de la verdad), ¿no?

Culpa de Kim y su trauma por lo que pasó en Apophis IV :d ya sabes, cuando estaba toda bañada de leche tras ser violada por Suarga y todavía Saghir llega para aprovechar que estaba ya calientita.
Jajaja, esas cosas que jamás olvidaré (como lo de Raviel y Magna).
 

O-O¬ Baton pass!!
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En teoría igual lo hace para "proteger" a Hope (de la verdad), ¿no?



Jajaja, esas cosas que jamás olvidaré (como lo de Raviel y Magna).
Y si, lo hace para protegerla owo igual no sería bonito que se enteré que su "papá" es una alienigena con cuerpo reptilico y un pitote.

¿Cual fue peor? ¿La violación de Kim consecutiva por parte de Suarga y Saghir? ¿O la violación de Magna? :d
 

O-O¬ Baton pass!!
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Siempre gana Magna jaja
:d Jajaja ¿Porqué? XD ¿Porqué Raviel aprovechó que lo necesitan y no deben matarlo para abusar de ella? :d ¿Qué la agarró en su momento más frágil? XD o el descaro de él de no disimular sus intenciones :d de llenarla de amor jaja.
 

تالف و مكسور تماما
Moderador
:d Jajaja ¿Porqué? XD ¿Porqué Raviel aprovechó que lo necesitan y no deben matarlo para abusar de ella? :d ¿Qué la agarró en su momento más frágil? XD o el descaro de él de no disimular sus intenciones :d de llenarla de amor jaja.
¡Por todos esos motivos! Si bien que lo sabes xD

De Saghir por lo menos siempre lo supimos (y Suarga se lo dijo así de frente y todo).
 

O-O¬ Baton pass!!
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¡Por todos esos motivos! Si bien que lo sabes xD

De Saghir por lo menos siempre lo supimos (y Suarga se lo dijo así de frente y todo).
Al menos Magna está orgullosa de su hija y la quiere mucho, :d y ya su hija sabe que clase de perro depravado es su papá.
Eso sí, Saghir le dijo uwur tu culito es mío desde siempre jaja, :d Raviel fue bastante sucio.
PD: Ando escribiendo un one-shot para jaladoween, te expliqué en el whats :d mis planes para este mes.
 

O-O¬ Baton pass!!
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:3 Sigamos!!


SIGNAL 2



En el planeta de Valea nombrado Andromeda II, una mujer alta, de cabello rojo con tonos blancos por la desnutrición y estrés en el espacio, descansaba esposada en una camilla. No recordaba cuanto tiempo estuvo dormida, pero fue la primera vez en muchos años que durmió en calma, ya que su querida hija (la primera y más querida por ella) le había tomado de la mano todo ese momento. Los ojos de Kalea se posaron hacia la puerta al ver que se abría y una pelirroja entraba acompañada de Valea, sin dudas era ella, aunque tenía el cabello más largo de lo que recordaba y vestía como una noble de los astharianos, sin dudas era Kim.


- No era broma, es ella. - Habló Kim al ver a Kalea en cuidados intensivos. - Que pésima condición para verla. -


- Hola, Kim ¿Y las demás? -


- Tenemos una emergencia en casa y se quedaron cuidando de Hope. -


- ¿De Hope? -


- Un rato más se los explicaré, por ahora… Tenemos que ver que hace ella aquí. -


- Mi mamá no puede hablar muy fuerte, se encuentra muy débil. -


-Puedo intentarlo. - Susurró Kalea a Kaé, quien volteó y le tomó de la mano.


- ¿Segura? No debes de forzarte ¿Verdad, Kim? -


- No quiero que digan que la representante de los homo sapiens en el sistema asthariano es alguien brutal. - Respondió Kim suspirando al acercarse a Kalea, cruzando miradas. - Sabes cuanto te odio, pero no para obligarte a hablar cuando apenas puedes respirar. -


- Sé cuanto me odias…. Así como alguna vez te odié… Pero necesito… Contarte…. -


- Mamá, tranquila. -


- ¿Cuando crees que esté en condiciones de hablar? - Preguntó la pelirroja a Valea quien revisaba una tableta llena de lecturas de la condición de la pleyadeiana.


- Unos dos o tres días más, me sorprende que siga viva. -


- No pueden esperar tan… Tanto. - Habló Kalea tratando de incorporarse.


- !Mamá! !Valea, ayudame! -


- No trates de moverte, estás muy debilitada. -


- Kim… Ella… Ella viene por ti… Por tus hijas. - Susurró la mujer mirando a Kim quien frunció la mirada al escucharlo.


- ¿No me digas que sigue obsesionada con mi trasero? -


- Peor… Debí escucharte… A todas… Saghir no sabe lo que es el amor… Creía que yo la había cambiado… No fue así. -


- Mamá. -


- Desde que tomó control de esa estación, se comportó… Muy extraña… - Hablaba Kalea tratando de hacerlo más fluido. - Me ignoraba, me maltrataba a todo momento, decía que no era tú, que tú eras su mayor placer… -


- Eso no es nada nuevo, mamá. -


- Pero… Empezó a decir que te necesitaba, que no podía ser feliz sin tener… Te… De alguna forma se enteró que tus hijas más pequeñas… Las gemelas que tuviste de ella y de la almirante, son más uruae que su raza. - Explicó la pleyadeiana haciendo que la pelirroja apretara sus puños.


- ¿Cómo mierda se enteró de eso? -


- No lo sé… No te miento… Cuando también lo supe, te odié, te odié como nunca… Imaginaba como Saghir sonreía abrazándote mientras le mostrabas a las tres hijas que le has dado… -


- Eso ni en mis peores pesadillas. -


- Entendí que mi cerebro estaba mal, todo estaba mal, Saghir nunca me amó y mi sangre no lo entendía… Usé uno de las cámaras de purifi… Cación… Purgué mi sangre lo más que pude… Para quitarme sus cadenas. -


- En pocas palabras, te diste cuenta que solamente jugaba contigo y que tu idea de que yo intentaba quitártela era parte de tu locura ¿Cierto? -


- Si… Perdo… Perdóname, Kim… Fuiste una gran amiga. - Hablaba Kalea mientras Kim le miraba aún incrédula. - Te perdí por dejarme llevar por las ferómonas y los sentimientos que tenía por ella, así como perdí a la única que en verdad amé, por no saber defenderla. -


- Pídele disculpas a Stephanie, yo no pienso perdonarte. -


- !KIM! -


- Las cosas como son, Kaé, que por fin se librara de la esclavitud de Saghir no la convierte en mi amiga ni en mi aliada, no puedo confiar en que en verdad haya cambiado ¿Qué si su plan es infiltrarse para abrirle el paso a ella. -


- Sabía que… No me creerías… Por eso… Te doy el derecho… De matarme. - Dijo Kalea mirando a la pelirroja, quien chitó los dientes y sacó de repente una pistola.


- !KIM, NO LO HAGAS! -


- No sabes cuanto quisiera matarte, cuanto me hizo sufrir esa perra que siempre defendiste… - Habló Kim apuntando a la mujer mientras Kaé la cubría. - Pero no soy como tú, no dejaré que mi odio me ciegue como te cegó a ti en contra mía… ¿Cómo crees que ella supo lo de mis hijas? Nadie más que las cercanas a mí lo saben. -


- Creo que interfirió una señal exaradial… No puedo darte más detalles… Perdóname. -


-Mierda… Años de calma y pasa todo esto. -


- Kim, por favor. -


- No te preocupes, Kaé. - Dijo la pelirroja guardando su arma mientras sacudía su cabello. - Tengo mejores cosas en que ocuparme que matar a una lisiada. -


- Gracias por perdonarla. -


- Yo no he perdonado a nadie, que te quede claro, pero nos sirve más viva que muerta, si es verdad lo que dice, mis hijas corren peligro… Las tres ¿No tienes ningún otro detalle de esa señal? -


- La codificación era RPIZ al inicio … No recuerdo más, solamente... Fue con una codificación que ordené a la nave viajar a las coordenadas que emitían las antenas de Valea… Son las mismas que usaba cuando trabajó junto a mí. -


- Puedo trabajar con eso… Y Kalea. - Sonrió Valea mirando a su excompañera. - Es bueno tenerte de vuelta, aunque ahora no sé si deba llamarte como suelen llamarlas aquí y en la tierra a las madres del individuo acompañante. -


- ¿Cómo es eso? -


- Suegra. -



Valea se acercó a la computadora que estaba cerca de las camillas, entrando a su ordenador principal desde ese puesto para tratar de detectar esa señal exaradial, señales similares a las ondas de radio pero que viajaban a través del espacio en forma de zig zag y estas venían codificadas en una onda de vibración para ser detectadas por ciertos individuos, que Saghir lograra detectar esas señales dio a entender que pudo haber estado horas, quizá días, frente a los monitores tratando de averiguar la ubicación de Kim.



- Esto tardará un poco. - Habló Valea mientras trabajaba en la computadora. - Kim ¿Qué era esa emergencia de lo que querías tratar? -


- Parece que nuestra estimada almirante estaba más enferma de la cabeza de lo que pensábamos. -


- ¿Suarga? Pero ella está. -


- Lo sé, pero es bastante probable que hiciera algo que se supone es un tabú en toda la galaxia. - Comentó Kim haciendo que la alienigena de ojos rojos volteara. - Me clonó. -


- Estás hablando de palabras mayores. -


- Hace unas horas en la ciudad central, tres chicas abordaron a Hope y le llamaron hermana, por lo que ella dice, su voz, aroma y aspecto eran similares a los míos, sus sentidos potenciados por la sangre de esa perra no fallan. -


- ¿No crees que pudo ser algún holograma o alguien que quiera jugarle una broma? -


- Dudo que los altos mandos de Asthar hagan algo así, ellos son pacíficos, si supieran de esto darían toque de queda y buscarían a esas chicas. -


- Mi trabajo. -


- ¿Tu trabajo? -


- Hacía una investigación para poder hacer un tipo de clonación distinta, un feto de algún humanoide siendo alterado genéticamente en su gestación para que tenga alteraciones físicas al crecer y se convierta en la especie que uno quiere, sería tanto el ser original como el mutado. -


- Mutantes. -


- Así es, más que clones, serían una mutación del individuo base. -


- Hija de perra… - Dijo Kim con las manos en su boca al pensar en lo que fue capaz de hacer Suarga.


- Pero en el caso tuyo, es más probable que si sean clones, Kim. -


- Déjame adivinar, mi sangre. -


- Así es, tu sangre no puede ser absorbida por otras especies, caso contrario, tu sangre es la que termina absorbiendo los patrones y nutrientes del ADN de otras razas, un feto no podría ser inyectado con tus genes porque terminaría destruyéndolo y convirtiéndolo en … -


- Un clon perfecto. -


- Así es. -


- !PUTA MADRE! - Gritó Kim golpeando un carro de servicio.


- !Cálmate, estamos en un hospital! -


- ¿Qué mierda tengo que termino atrayendo a alienigenas enfermas de la cabeza? -


- No estamos seguras de que así sea, tienes que calmarte. -


- ¿Por qué hasta ahora? -


- Puede que hayan estado en alguna incubadora que fue programada para despertarlas en una edad especifica. - Explicó Valea quedándose estática por un segundo para luego voltear asustada hacía Kim. - !Tus hijas corren peligro! -


- Es obvio que corren peligro. -


- No me refiero a eso, la especie a la que pertenece la almirante entra en su etapa reproductiva en poco tiempo, si ella usó su sangre en esas chicas y están detrás de Hope, es porque ese fue el motivo de su concepción. -


- Hija de perra… Sabía que podíamos matarla y me clonó desde antes. -


- Kim, esas chicas, tus hijas clonadas, irán tras Hope, tus gemelas y tú, no tengo ninguna duda, ellas van a querer concluir lo que tanto quería Suarga. -


- Tener descendencia concebida desde el vientre mío… O de mis hijas. - Pensó Kim sorprendida ante todo eso, sacando su comunicador. - Tengo que llamarlas. -


Kim marcó rápidamente a la señal de su casa, pero no respondían, volvió a marcar y esperó unos minutos hasta que fue contestada.


- Kim. -


- !Alaska! ¿Dónde están las demás? Necesito decirles algo. -


- Kim ¿Hope está contigo? -


- ¿Hope? No, me vine sola… Alaska ¿Qué ocurre? -


- Kim… Eve y Synrah salieron… - Hablaba la joven con una voz asustada detrás del comunicador. - Hope no está, pensamos que se fue a dormir a su habitación pero… No está, mi hija no está… Kim… !KIM! -


La mano de la pelirroja había dejado caer su intercomunicador, sus peores miedos regresaban cuando por fin tenía una vida pacífica, no sólo Saghir iba tras de sus hijas, ahora, una broma cruel del pasado volvía tras ella en forma de tres clones con el único motivo en vida de ir por las niñas que le dieron una esperanza de empezar de nuevo.
Aunque pasaba de la hora de actividad en la ciudad, se notaba movimiento entre las calles, una jovencita corría tratando de no ser observada por las distintas cámaras y alertar a su familia de su ubicación, tenía que descubrir que estaba pasando, saber quienes eran las chicas que conoció en el callejón por la mañana, encontrar la verdad detrás de esa mujer misteriosa que era su madre sanguínea, Kim. Hope se dirigía al punto donde esas trillizas le indicaron, no dejó un mensaje atrás pensando en que de seguro toda su familia trataría de detenerla ¿Qué podía ser tan grave como para ocultarlo? Fuese lo que fuese, su imprudencia no significaba que fuese tonta, iba bastante armada, una navaja de plasma y una pistola aturdidora. La pelirroja llegó al destino minutos antes de la cita, se escondió detrás de unos contenedores, con su arma lista por si era necesario defenderse.


- Pensamos que no vendrías. -


- Pero la sangre te llama ¿O no, hermana? -


- ¿Dónde están? - Preguntó Hope asomándose un poco sin verlas en el muelle de carga.


- Estamos por acá. -



Hope levantó su mirada topándose con ese trío de pelirrojas que estaban arriba de los contenedores más altos, las tres brincaron al suelo cayendo sin ningún problema o molestia, algo sorprendente considerando la altura, aunque si se decían sus hermanas podría ser muy posible, era una altura que Hope podía alcanzar. Las tres caminaron hacía Hope quien salió de su escondite sin bajar su arma, notando que ellas sonreían de una forma tanto coqueta como burlesca, como si no la tomaran en serio, ya más de cerca pudo notar que eran bastante altas, tan altas como Eve que medía aproximadamente metro ochenta. Las tres eran idénticas pero se diferenciaban con algunas prendas, una traía una corbata roja, la segunda una pechera de cuero color piel y la que parecía ser su lider, una larga chaqueta de color vino y botas hasta las rodillas.


- Buenas noches, Hope. -


- ¿Quiénes son ustedes y que quieren? - Preguntó la pelirroja de media melena apuntando su arma, moviéndola un poco para cubrir a las tres.


-Ese juguete no nos hará nada, así que mejor bájala antes de que pierda la cabeza. -


- Haz caso, K3 es de las tres es la menos paciente. -


- Me harán quedar mal frente a ella. - Dijo K3 que era la que portaba la pechera.


- !Contesten! -


- Eres una pequeña bastante grosera con tus hermanas mayores. -


- Cronológicamente, ella sería nuestra hermana mayor, K2. -


- Tú lo dijiste, pero físicamente nos desarrollamos más rápido que ella y Padre así la llamó. - Hablaba K3 a K2, mientras la de la chaqueta se mantenía en silencio mirándole fijamente.


- !Dejen de parlotear, hablen! -


- K2, K3, cállense. -



Hope se sorprendió que al hablar, ambas se callaron como si le tuvieran miedo, no veía algo distinto entre ellas como para pensar que fuese más fuerte que las otras, tal vez era más lista o la mayor, pero al ver que ella daba un paso hacía adelante, sus sentidos le hicieron reaccionar para sacar su daga y colocarla por encima de su pistola para estar lista a pelear, tenía miedo, esa chica tan parecida a Kim le estaba dando terror.



- Hope, Hope, Hope, Hope. - Repetía esa chica el nombre de la pelirroja que no bajaba la guardia. - Lindo nombre, en el idioma de nuestra madre significa Esperanza, eso eres tanto para ella como para los planes de padre. -


- ¿Los planes? ¿Cómo sabes que significa mi nombre? ¿En que clase de lengua humana están? -


- ¿Clase? Existe algo llamado memoria genética residual, creo que aun no te explican eso. - Hablaba la pelirroja dando un paso más y Hope un pasó atrás. - Sinceramente, me importa poco lo que ordenó padre al morir. -


- !K1! ¿Cómo puedes decir eso? -


- ¿Te permití hablar? -


- Disculpa. - Dijo K2 arrodillándose así como lo hizo K3.


- Perdón por la interrupción, nuestras hermanas son algo estúpidas, creo que ellas sacaron más carga genética de padre a diferencia de ti y de mí, que tenemos más de nuestra madre recorriendo nuestro ADN, su gran inteligencia y adaptación, su voluntad y análisis, todo aquello que alguna vez vio padre en ella como una buena compañera. -


- Esta tipa no sé de que habla ¿Madre? ¿Padre? ¿Papá? - Pensaba Hope caminando hacía atrás.


- Seguramente has de estar confundida, analizando lo que sé de ella, es bastante probable que no te contara tu origen o la relación que tiene con padre. -


- Suarga… Así se llama a quien dicen padre ¿Verdad? -


- Lo recordaste, así es, Suarga fue nuestro padre, aunque me da tanta vergüenza decirlo, después de todo, es una perdedora. - Expresó K1 mientras sus hermanas apretaban sus puños al escuchar la ofensa hacía su creadora. - En cambio, Kim, nuestra madre es todo un caso distinto. -


- Kim no tiene otras hijas, solamente Eva, Ada y yo, ella nunca tendría hijas y las abandonaría. -


- Es verdad, ella es una mujer que ama a su propia sangre, que protegería a toda costa a sus crías, incluso si significa salir herida o muerta, es admirable, entiendo porque padre la deseaba, es justo la razón que yo la deseo. -


- No sé de que rayos hablas, pero no confió en tus palabras, no pueden ser hijas de Kim, no caeré en sus trucos. -


- Eres bastante necia, pero me gusta, ella también lo es. - Hablaba K1 que en pocos segundos logró colocarse detrás de Hope quien se volteó apuntando sus armas sobre el gran busto de esa chica. - Buenos reflejos. -


- !No te muevas o disparo! -


- Hazlo, una pistola aturdidora suelta de diez mil a veinte mil voltios, suficiente para paralizar a un asthariano y con alcance para otras especies con más resistencia, pero en nuestro caso, podemos soportar descargas mayores. -


- !Ya veremos! -



Hope presionó el gatillo descargando el voltaje sobre la pelirroja, puro ver como su cabello se erizó un poco pero no parecía tener efecto, ella tomó el arma y para sorpresa de la pelirroja, la destrozó con presionarla, para luego golpearla en el vientre con su palma, arrojándola contra un contenedor. Hope no podía creerlo, usó la máxima potencia de su arma y no le hizo ningún rasguño, hasta conservó fuerza como para arrojarla como si pesara nada.



- ¿Quieres pelear? Deja los juguetes y peleemos, K2, K3. - Ordenó K1 estirando sus manos para que sus hermanas le quitaran sus guantes.


- No la lastimes K1, la necesitamos. -


- Lo sé, solamente le enseñaré que debe de ir aprendiendo su lugar. -


- Maldita… - Susurró Hope recuperando su aliento para incorporarse y ponerse en posición de combate. - Aunque sea fuerte, sé que puedo ser más rápida que ella. -


- Ven, pequeña hermana, demuestra que en verdad vales la pena ¿O será mejor ir por las gemelas? Tal vez sean más dóciles.-


- !DEJA A MIS HERMANAS! -



Hope enfureció al escuchar que esa chica amenazaba con ir por sus hermanas menores, lanzándose contra ella, la jovencita arrojaba golpes, patadas y trataba de sujetarla para hacer llaves, pero quien respondía como K1 la esquivaba como si nada, sonriendo de forma burlesca por sus ataques. K1 detuvo una patada voladora de Hope, ella reaccionó colocando sus manos en el suelo para tratar de dar otra patada, pero la pelirroja más alta le sujetó su tobillo y la levantó.


- Eres muy rápida, pero eres pequeña comparada a mí. - Dijo K1 mientras Hope trató de darle una patada con el otro pie, sosteniéndola de ambos tobillos. - Eres una pequeña bestia !Qué necesita ser domada! -



K1 Gritó y mostró una sonrisa perversa al soltar un rodillazo sobre Hope que estaba de cabeza al ser atrapada de sus tobillos, la jovencita por inercia cubrió su estómago al escupir sangre por la potencia del golpe, esa chica era un monstruo. K1 lanzó hacía arriba a la pelirroja para que en la bajada, soltara un puñetazo arrojándola contra otro contenedor, doblándolo del impacto mientras Hope quedaba noqueada con los ojos en shock. La lider de esas trillizas se acercó y sujetó del cabello a la perdedora, preparando su puño, pero las otras dos la sujetaron con fuerza, tanta como para quebrarle los brazos si daba un paso en falso.


- Dijimos que no la lastimaríamos, la necesitamos. -


- Sino me sueltan, les irá peor. - Dijo K1 mientras sus hermanas la soltaban y ella soltaba el cabello de Hope. - K2, tráela, K3, asegúrate de interferir en el radar para salir de aquí cuanto antes, hicimos demasiado escándalo. -


- Entendido. -


- Mis guantes por favor. -



K1 empezó a ponerse sus guantes, lamiendo la yema de sus dedos al tener sangre de Hope, mordiendo sus labios al tener una erección por la tibieza y dulzura de ese líquido, esa jovencita era una exquisitez, lo dijo, le importaba poco los planes que tuvo Suarga, ella perdió y no pensaba cometer sus errores al seguir la misión de una fracasada, pero en algo si estaba de acuerdo, eran el pináculo de una nueva especie y para preservarla, necesitaban a las hembras ideales, su madre Kim y por ende, su descendencia en forma de Hope, Ada y Eva.


 

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SIGNAL 3




- !Maldita sea! -

- !Kim, cálmate! -



El golpe en una mesa por parte de una pelirroja no ayudaba a calmar los nervios de todas las presentes, Kim sabía que no podía culparlas, fue un descuido general incluyéndola, después de todo, aunque no la crió, Hope era su hija de sangre y sus gemelas la trataban como una hermana mayor. Synrah había recostado a Alaska con ayuda de un sedante y volvió a la sala al escuchar el golpe, sabiendo de antemano quien fue la que estaba con esa furia desatada. Todo parecía caer en una bola de nieve, la aparición de esas trillizas, la desaparición de Hope y que Saghir posiblemente estuviera dentro del sistema Asthariano, la cara de la pelirroja lo decía todo: ¿Por qué la desgracia me sigue?



- Kim, sé que es imposible pedir que te calmes, pero Alaska y las niñas deben de dormir. -

- Lo sé… !Puta ma… - Hablaba Kim controlándose al apretar sus puños y aguantar sus ganas de llorar. - Dime que encontraste algo Valea. -

- Reviso cada cámara de la ciudad, hay algunas bloqueadas y tardo en poder entrar en ellas. -

- Eve ¿Preguntaste a la academia? -

- No saben de ella pero estarán en guardia, les dije que sospechamos un intento de secuestro a las hijas de la embajadora humana y de la capitana Synrah. -

- !Mierda! -



Synrah sintió vibrar su muñeca, era señal de que tenía comunicación en su pulsera inteligente, la llevó a su oreja y escuchó el mensaje, mostrando una tenue sonrisa de calma para luego ver a Kim que esperaba algo.



- ¿La encontraron? -

- No, pero me dieron la notificación de que hace dos horas, una nave desconocida se detectó en la atmósfera y levantaron la pared geomagnética, quien haya sido, no podrá salir del planeta y ya están haciendo un rastreo. -

- Bien. -

- ¿Por qué no la detectaron cuando ingresó? - Preguntó Eve algo confundida.

- Porque esa nave tiene a Hope. -

- Todas las cadetes tienen un implante de cuarzo en sus brazos, esto ayuda a que se detecte su ubicación en las misiones y para evitar que realicen acciones fuera de orden. -

- Como querer salir del planeta sin la autorización de su jefe inmediato. - Complementó Kim mirando a Valea. - Synrah ¿Puedes autorizarle a Valea ingresar al sistema militar? Podemos triangular las posiciones en que fue detectada esa nave y buscarla. -

- Tardará un poco pero es posible… Esperen… -



Synrah nuevamente contestó una llamada en su pulsera, sorprendiéndole la notificación ya que era totalmente inesperado.



- ¿Qué sucede? -

- Esperen… -

- Shh, deja que conteste, Kim. -

- Autoricen… Sí, den las coordenadas de la zona de descenso de mi terreno. - Contestó Synrah colgando para luego voltear a las demás. - Hay una nave proveniente de Andromeda II, es la general de justicia de ese planeta, Kaé. -

- ¿Kaé? Le dije que se quedara cuidando a su madre. -

- ¿Madre? -

- Es tema de otro día, lo importante es encontrar a Hope cuanto antes. -



Todas salieron a recibir la nave que descendía, aunque Kim iba más obligada por Eve quien quería saber que era ese tema que debían menospreciar. Las chicas vieron como de la nave bajaba Kaé, esa uruae cuya altura era única en su especie, pero no venía sola, siendo ayudada por ella para bajar, estaba Kalea, que apenas se veía en condiciones de caminar.



- ¿Kalea? - Pensó Synrah sorprendida al ver a su excompañera en ese estado.

- Hola a todas. -

- Kaé ¿Qué haces aquí? ¿Por qué la trajiste? - Dijo Valea corriendo para ayudarle a cargar a Kalea. - ¿Eres estúpida? No estás para salir de cuidados intensivos. -

- Kaé puede ayudar, ella puede rastrear a la hija de Kim… -

- ¿Qué hace ella aquí? - Preguntó Eve apuntando con su arma a la cabeza de la pelirroja, sorprendiéndose al ver que Kim se interponía.

- Créeme, quiero ser la primera en volarle la cabeza pero no sería divertido hacerlo viendo que apenas se mueve. -

- Eve, por favor, así como confiaste en mí, te pido que confíes de nuevo en mamá. - Habló Kaé mirando a Eve con sus orejas y cola caídas, señal de su sinceridad.

- Lo hago sólo por ti, porque te debo la vida de Kim, pero si trata de hacer algo, la mato. -

- Ese lujo lo tendré yo. - Expresó Kim mientras miraba a Kaé. - Sabes como odio la sangre de esa perra, pero nos servirá ¿Puedes rastrearla? -

- ¿Me ayudas con ella? -

- No abuses. - Dijo la pelirroja ayudando a Valea a sostener a Kalea.



Kaé se quitó sus ropas para sentirse más cómoda, caminó en cuatro patas y serpenteó su lengua y agitó sus orejas para afinar sus sentidos, la uruae olfateó concentrándose en el aroma de Hope, que conocía bien por sus visitas a Andromeda II, era parecido al de Kim pero algo más suave, ladeó un poco su cabeza y luego la sacudió al darse cuenta que había una mezcla de aromas similares en el aire lejos de donde estaban. Se puso de pie y volteó a ver a Kim, quien le miraba con esos ojos fulminantes.



- ¿Y? -

- Hay cuatro aromas parecidos al tuyo, no puedo identificar bien cual de ellas es Hope, en realidad son seis contando a las gemelas pero su aroma es más tenue todavía. -

- !Son ellas! ¿En que dirección? -

- Hacía allá. - Señaló Kae hacía los grandes bosques de Asthar.

- Es bastante terreno que cubrir. -

- Valea, Synrah, ustedes quédense, tú tienes que rastrear esa nave y Synrah, asegúrate que ninguna nave entre y salga. -

- Está bien, cuando Alaska esté mejor las acompañaré. -

- Déjame ayu… - Hablaba Kalea apretando su pecho mientras era sujetada por Kim.

- No seas estúpida, tú te quedas, no creas que confió en ti todavía. -

- Kim. -

- No, hija… Tiene razón… Y es posible que ella sepa que está ocurriendo aquí. -

- Que Saghir llegará sería lo peor que podría pasar en este momento. - Pensó Kim mordiendo su pulgar.

- Da órdenes Kim. -

- Tomemos todo el armamento que podamos llevar, Kaé, te seguimos. -



Eve, Kim y Kaé se prepararon para ir tras el paradero de Hope, con la certeza de que las habilidades uruae de la más joven ayudaran a encontrarla antes de que pasara lo peor.

Lejos de la casa de Synrah, en lo profundo de los bosques húmedos de aquel planeta, unas trillizas instalaban trampas y lectores de movimiento en el perímetro de la nave, su intento de escape falló sin que ellas comprendieran el motivo, por lo que no tenían más que buscar la manera de salir del planeta con su presa. K2 y K3 terminaban de hacer el trabajo pesado mientras K1 estaba en el interior de la nave, sentada sobre un sofá como si fuese su trono, disfrutando de ver a su prisionera de brazos y pies esposados a la pared metálica del transporte espacial, con esos ojos en shock que poco a poco iban recuperando movimiento.



- Buenas noches. - Dijo K1 mientras la mirada de Hope empezaba a moverse dirigiéndose a ella.

- Mal… Dita… -

- Que rudeza, eres una pequeña bastarda que parece aún no reconocer su lugar. -

- !Toma tu bastarda! - Gritó Hope escupiendo a la cara de la pelirroja, quien no se inmutaba y solamente se puso de pie.

- Eres como una bestia que necesita ser bien educada, es normal al tener la sangre de esa criatura en tus venas, poco, pero bastante para que seas tan arisca. -

- Cómo te atreves a decir eso de ella. -

- Oh, creo que estás confundida. - Sonrió K1 parándose frente a Hope, rompiendo su blusa para limpiarse la cara, dejándola con un corpiño rosa a la vista. - Pensé que ibas a estar más desarrollada, pero no me quejo, ya estás en edad reproductiva y es lo que importa. -

- !Te voy a matar! -

- Shh… No abras la boquita para decir cosas por decir, te falta mucho para ser capaz de enfrentarte a una de mis hermanas y yo puedo vencer a ambas juntas, así que se una hermanita obediente y comprende tu posición. -

- ¿De cuál puta posición hablas? -

- La misma que tuvo nuestra madre al ser follada por tu padre y luego por nuestro padre. - Sonreía K1 rompiendo con sus uñas el corpiño de Hope, lamiéndose los labios al ver sus senos en desarrollo.

- ¿Mi pa… Padre? -

- ¿No te lo dijo nuestra madre? Pensé que ella te lo diría… Tú, querida hermanita, eres una bastarda. - Hablaba K1 pellizcando un pezón de la menor con fuerza haciéndole retorcerse y gritar por el dolor. - Nuestra madre fue la puta privada de Saghir por un tiempo y tú eres el fruto de esa relación ¿Creías que eras especial? ¿Qué tus habilidades eran extraordinarias? Claro que no… En ti… Hay sangre de esa criatura… De la asesina de nuestra padre. -

- No… Eso no es cierto…-

- No me importa si me crees o no, la realidad es que así como ella, solamente sirves para una cosa, para complacer, ser follada y dar a luz a especímenes mejorados con la mezcla de sangres. - Dijo K1 prendiéndose a la boca de Hope mientras la manoseaba descaradamente por todo su cuerpo virgen. - Disfrutaremos tanto de cogerte, hermanita. -



Hope no sabía como reaccionar, estaba perdida entre estar siendo abusada por esa chica y pensar si era cierto o no lo que le decían ¿Podría ser cierto? ¿Ella era hija de la criatura que destruyó a la humanidad? ¿Kim y ella la tuvieron? ¿Era hija de una criminal?













Hope era manoseada por esa chica que respondía al nombre de K1, la sensación de sus dedos largos hurgando en sus orificios y su boca siendo besada por alguien ajeno a ella le causaba asco, pero no podía evitarlo, entre más forcejeaba, los puñetazos en su vientre por parte de la agresora se intensificaban. La pelirroja se separó de su prisionera sonriendo al ver como ella lloraba de coraje, volteando al escuchar a sus hermanas entrar a la nave.



- Acordonamos el perímetro. -

- Bien hecho. -

- No es justo que te estés divirtiendo con ella a solas. -

- ¿Escuché una queja? -

- No, perdón K1. -

- K3, saben que ella es de las tres, pero como la líder, estoy en todo derecho de divertirme primero con nuestra hermanita. -

- Púdrete. - Dijo Hope escupiéndole en la cara a K1, quien le volvió a sonreír.

- Pequeña salvaje. -

- Yo le enseño a comportarse. -

- Tranquila, K2, lo haremos juntas. -

- Por mí, pueden morirse las tres juntas. -

¿Qué tal si me ayudan a ir educando a nuestra mascota? - Dijo K1 dándole bofetadas suaves a las mejillas de Hope. - Desátenla. -



Al momento en que la jovencita fue soltada, intentó zafarse de sus enemigas, pero K1 soltó un puñetazo en su vientre de nuevo para sacarle el aire, cayendo de rodillas al suelo, aunque Hope era fuerte, no se comparaba a esa chica, era tan fuerte como su padre, Synrah, peor aún, disfrutaba de demostrarlo.



- Sujeten sus manos, es hora de que vaya aprendiendo lo que hará por el resto de su vida. -

- ¿Vas a cumplir tu promesa? -

- Claro que sí, yo la desvirgaré y después les dejaré divertirse con ella. -

- Mal… Mal… - Trataba de hablar Hope mientras sujetaban sus manos y hombros para mantenerla arrodillada.

- Sabes, la raza Shivanea es la única que junto a la uruae comparte algo muy peculiar, en el caso de esas salvajes no pueden controlarlo pero nosotras, llegamos a una etapa de madurez en la cual decidimos si queremos ser inseminadoras o incubadoras, podemos ser ambas si lo deseamos, aunque eso le quitaría lo divertido al asunto. -

- ¿De qué ha...-



La capturada quedó congelada de miedo al ver como K1 se quitaba la falda quedando desnuda de la parte de abajo y de su vagina emergía un miembro masculino bastante grande, grueso y tieso, la sonrisa de esa pelirroja le causaba pavor al darse cuenta que hablaba en serio de abusar de ella.



- De seguro heredaste una boca bien entrenada como la de mamá. - Dijo K1 sujetando de la cabeza a Hope frotando su falo en sus labios. - Con eso que se le dio por complacer a esa criatura y a nuestro padre. -

- !Jódete, maldita! -

- ¿Qué dijiste? - Exclamó la pelirroja jalándole el cabello y agachándose para susurrarle al oído. - Si no abres la boca, iremos por las gemelas, tal vez ellas cooperen más.-



La chica apretó sus puños y miró con desprecio a K1, esa vil usaba a sus hermanas menores como amenaza, sabiendo que su sangre humana y su crianza como asthariana le hacía tener bastante amor a su familia. Cerró los ojos y abrió la boca lentamente, sintiendo su cuerpo tensarse al sentir aquel miembro deslizándose entre su lengua y paladar, moviéndose de atrás hacía adelante, causando dolor e incomodidad por el tamaño de ese objeto en relación a su boca. Hope se estremeció al sentir que esa chica empezaba a penetrar su boca más rápido, soportando sus risas y suspiros, estaba divirtiéndose con lo que le hacía.



- Que boca tan suave… Sin dudas lo haces mejor que K2 y K3. - Susurró K1 sujetando con firmeza la cabeza de la menor. - Empezaremos a nutrirte, te necesitamos sana para nuestras crías. -



Los ojos de la presa se dilataron al sentir un fluido caliente recorrer su boca y garganta, ella pataleó y trató de soltarse pero le era imposible, la necesidad de respirar y de no atragantarse de su propio cuerpo la hizo tragarse una gran cantidad de esperma que K1 descargó, empezando a toser al momento en que la depravada retiró su falo, mirándole con coraje y aguantando no llorar frente a ellas.



- Vaya sorpresa, la suavidad de tu boca me hizo correrme pronto, pero no te preocupes, me recupero bastante rápido. - Dijo la enemiga sujetando el rostro de Hope con una mano y con la otra frotaba su miembro por el rostro y pechos de ella mojándola.

- !Te juro que te mataré! -

- Eres bastante idiota o muy valiente, entiende mi pequeña hermana, madre y tú solamente existen para una cosa y más vale que te acostumbres pronto. - Hablaba K1 mirando a sus hermanas. - Sujeten sus piernas. -

- !No, no lo hagas! !Todo menos eso, chuparé esa cosa todo lo que quieras pero no lo hagas! -

- !Si no te quedas quieta te romperé los dedos!-

- K3. -

- Lo siento. -

- Verás que lo disfrutarás tanto como yo. - Dijo K1 con una sonrisa retorcida mientras jugaba con las pantaletas de Hope.



Las dos hermanas obedecieron a la líder, sujetando a Hope de brazos y piernas, mientras ella se trataba de soltar inútilmente ante su inminente violación. K1 tomó las panties de la menor arrancándolas, deleitándose con esa vagina en desarrollo, sin rastro de vello, ella colocó una de sus manos sobre la boca de Hope al momento que penetró de golpe a su hermana, disfrutando de ver como sus ojos se estrellaban y soltaban lágrimas, más y más entre empezaba el embiste a su intimidad que emanaba sangre por la brutalidad con la que era perforada.
 

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SIGNAL 4






Lejos de la ubicación de las trillizas, Kaé, Kim y Eve corrían hacía el bosque, apoyándose en el olfato de la uruae. La pelirroja estaba bastante preocupada por Hope, ella sabía bien que le podría deparar al estar cerca de esas chicas con sangre de Suarga, peor aún, tenía que estar al pendiente de la aparición de Saghir que sería lo peor, su mayor secreto podría revelarse y no estaba lista para explicarle a esa niña su origen.


- Kim, estás haciendo bastante ruido. - Dijo Kaé deteniéndose, relajando su cola antes de que la posara sobre el césped.


- Perdón. -


- Oye, sí no te sientes bien… -


- Estoy bien. - Contestó Kim al ser sujetada de los hombros por su novia.


- Estamos juntas desde hace diez años Kim, te conozco mejor que nadie en esta galaxia y la que sigue, sé que algo te pasa. -


- Tengo miedo… Por primera vez en mucho tiempo, tengo miedo… Tener esta sangre sólo trae problemas a mis seres queridos… -


- Kim, hace mucho tiempo tú me dijiste que nuestra sangre y origen no tenía porque determinar nuestro rumbo en la vida… Es una lástima que tardé en entenderlo, pero lo hice, fue gracias a ti que me di cuenta que ser una uruae no me tenía que atar a ser como mi padre. - Hablaba Kaé mirando a la pelirroja. - Tu sangre no tiene porque significar condenarte a ti misma, sabes que si Valea logra descifrarla podrás vivir para ver como salvas muchas vidas. -


- Kaé tiene razón, no puedes estar temiendo todo el tiempo, no puedes sufrir toda la vida por lo de ese día. -


- Lo sé !Lo sé, carajo! - Gritó Kim apretando sus puños y dientes al recordar el día en que tanto Suarga y Saghir abusaron de ella una después de la otra. - Detesto ser tan débil… -


- Todas hemos sentido lo mismo. -


- Tratemos de descansar un poco, ustedes no pueden correr más, también te estás forzando Eve. -


- No, tenemos que seguir. -


- Kim, necesitamos estar enteras si tenemos que enfrentarlas. -


- Perdonen chicas… - Habló la pelirroja mientras Eve le levantaba el rostro.


- Sé bien como te sientes, esa impotencia también la siento yo, pero no podemos dudar, tenemos que actuar aunque eso signifique sufrir… Eso me lo enseñaste tú. -


- Y yo pensé que era la fuerte de la relación. -


- ¿En la cama o en otra cosa? - Dijo Eve haciendo reír a Kim, quien le abrazó.


- Chicas, hay una llamada. -


- Aquí Kim. - Contestó la humana al activar su intercomunicador.


- Kim, tenemos problemas. -


- ¿Ahora qué? -


- Al revisar el sistema de detección atmosférico encontré que no fue una sola nave la que ingresó, hay otra que entró y parece que aprovechó el intervalo entre la detección y el levantamiento de la barrera geomagnética para evadir su detección, sino fuera por el rastro energético que me pareció sospechoso nadie lo sospecharía. -


- ¿Qué tipo de rastro energético? -


- Súper lumínica del tipo OZ, común pero el mapeo del espectro que detectó una antena mostró que se trata de una nave perteneciente a la estación espacial del sistema perteneciente a las Alharabijja. -


- No puede ser. -


- Kim, Saghir está en el planeta. - Dijo Valea provocando que Kim se quedara congelada por un instante.


- Esa perra… Está aquí. -



Los gemidos, gritos y llantos de una chiquilla que atravesaba la adolescencia salían de una nave escondida entre el bosque, apenas podía respirar, sentía su garganta y mandíbula irritadas, peor era la sensación de sus cavidades intimas y sus senos subdesarrollados llenos de mordiscos y chupetones. Hope no recordaba cuantas veces cada una de esas trillizas se había vaciado dentro de ella, desde cuando soportó tener esos tres miembros dentro de su cuerpo al mismo tiempo, violando su boca, ano y vagina con un salvajismo, sin preocuparles la integridad de su ser. Cuando no podía más, la dejaban caer al suelo para empaparla con sus fluidos viscosos, diciendo que si ya no aguantaba, irían a buscar a sus hermanas y a su madre, por lo que no tenía más opción que arrastrarse por el suelo y mirarlas con desprecio, sabiendo que seguirían divirtiéndose con ella. Cerrar los ojos y aguantarse era lo único que podía hacer al volver a ser atrapada entre las tres hermanas y ser abusada por todos lados, tenía que soportar lo más que pudiera, en el fondo sentía que irían a buscarla, debía conseguir el mayor tiempo posible para su rescate.


- Aunque aún no te desarrollas del todo, eres muy buena amante. -



Habló K1 mientras sujetaba las manos de Hope con una de sus manos para dejar su rostro a la altura de su falo, viendo como la pelirroja le miraba con furia, su respiración era irregular, esperma salía de la comisura de sus labios y de sus cuevas chorreaba por el sin número de corridas recibidas de esas hermafroditas. Esa mirada, sin dudas era la mirada de Kim, la líder de las hermanas lo notaba y lo disfrutaba, no era solamente la genética y belleza de esa chica la que le gustaba, esa sensación de poder presionando a alguien que parecía no perder esperanzas ni voluntad era excitante, entendía bien porque Suarga deseaba tanto a Kim, era enervante el placer.


- Vamos, abre la boca de nuevo… ¿O tal vez debería de hacerlo esa chica que cuidó de ti? ¿Cómo se llama? -


- No… No te atre… - Susurraba Hope sin poder gestar bien las palabras por su dolor, lamiendo el falo para consentir a K1, sin quitar su mirada de odio.


- Mírate, eres una muñeca, no puedes ni poderte de pie, si suelto tus manos terminarías como un trozo de trapo en el piso, pero cuando menciono a tus seres queridos sacas fuerzas hasta de los rincones más profundos de tu ser. -


- K1 ¿Y si vamos por las gemelas? -


- No nos vendría mal tener más para disfrutar. -


- ¿Quién les pidió su opinión? - Señaló K1 asustando a sus hermanas mientras sujetaba a Hope de sus manos. - No voy a arriesgarme, tuvimos suerte en que nuestra pequeña hermana fuese una estúpida que es fácil de provocar, desconocemos la estructura del edificio donde viven y para estos momentos han de estar bajo custodia… Con ella bastará. -


- Ya quiero ver su vientre esperando nuestras crías. -


- También yo K2… Nuestra pequeña hermana será una buena madre. - Hablaba K1 forzando a la pelirroja menor a seguir estimulándola con su boca mientras la atrapaba. - Tan parecida a nuestra querida mamá, capaz de sacrificarse ella por el bien de su familia. -


Una alerta hizo que las tres hermanas reaccionaran, K1 dejó caer a Hope quien estornudaba y vomitaba el semen que ya no cabía más en su cuerpo. La líder de las pelirrojas señaló a K3 para que revisara la pantalla y averiguar que pasaba.


- Hay mucho movimiento, al menos tres señales de actividad humana… Una uruae. -


- Ustedes dos, eliminen a esas molestias, me infiltraré en el sistema de la barrera de este planeta para poder salir de aquí. -


- ¿Y si una de esas es nuestra madre? -


- ¿Necesitas preguntar? - Preguntó K1 a K2, sonriéndole. - La traes con vida, dije que con ella basta pero llevarnos a mamá sería el éxito de nuestra misión. -




Las dos chicas empezaron a vestirse y armarse, saliendo a toda prisa de la nave para interceptar a los agresores. Al quedar a solas, K1 caminó hacía Hope quien se había arrastrado hacía un compartimiento donde estaba una capsula de escape, pero apenas podía avanzar y con un paso la villana se paró frente a ella, pisando su espalda.



- Eres una pequeña rata… - Dijo K1 pisando más fuerte a Hope quien apretaba sus manos al no tener más fuerzas. - Pero no te preocupes, no te trataré tan mal por algunos meses, es cuestión de horas para que empieces a sentir los síntomas… -


- ¿Síntomas? -


- Eres una estudiante brillante en esa academia militar ¿O no? Las uruae no son las únicas cuya inseminación y concepción es tan acelerada, las Shivaenas somos igual de efectivas reproduciéndonos… Padre lo pensó bien, después de todo, nosotras no podemos preñarnos mutuamente, necesitamos una incubadora y por eso existes, deberías de sentirte agradecida de que te eligiéramos como nuestro deposito de esperma. -


- Mal… Di… -


- ¿Por qué me maldices? Para eso naciste ¿No me crees? -


K1 jaló del cabello a Hope para levantarla y llevarla contra un panel de control, la sujetó de los hombros mientras activaba una de las pantallas y empezó a frotar su miembro en la área genital de la pequeña, quien para esos momentos solamente esperaba que se corriera pronto.


- Abre los ojos, Hope. - Dijo K1 presionando su espalda con un brazo al empezar a fornicarla.


- No… Esto es no real. -


- !Mira bien! -


- ¿Qué es… Esto… Es. - Titubeaba Hope al ver en esa pantalla como Kim era derrotada y violada de la misma manera que a ella, por una mujer alta y rubia.


- ¿Lo ves bien, hermana? Es una grabación de la última pelea de nuestra madre contra la almirante Suarga… Y no sólo eso Ahí está el reencuentro con tu “padre” Mira como Saghir abusa de ella sin que se resista… ¿Lo ves? Esa es nuestra madre, una mujer débil que solamente existe para concebir y complacernos, así como tú. -


- No… No es… -


- ¿Por qué no te das por vencido? Será mejor que te resignes a lo que estás hecha. -


- !No!- Gritó Hope sintiendo que se le rompía la garganta. - No… -


K1 chitó sus dientes y empezó a penetrar a la menor con más fuerza mientras ella soportaba el dolor. Hope sentía más dolor en su corazón que en su piel, ver la manera en que Kim era despojada de su dignidad era desgarrador, todo ese secreteo tenía sentido, quería enterrar cosas que eran dolorosas, pero aquello solamente hacía que la niña soportara con más voluntad su violación, si la mujer que admiraba pudo aguantar la manera en como fue ultrajada, ella tenía que hacerlo también.
Lejos de la nave, Eve y Kaé habían logrado calmar a Kim quien se alteró al enterarse que Saghir estaba en aquel planeta, ellas lo comprendían, aunque la pelirroja siempre mostró valor y coraje contra esa criatura, ahora tenía a sus hijas y esto la ponía en un estado de desventaja, sumado al trauma de lo último que la relacionaba a ella.



- ¿Puedes seguir? Nadie te juzgará si regresas a casa y estás al pendiente de nuestras hijas. - Dijo Eve acariciando los hombros de Kim.


- Estoy bien… Saghir no es lo bastante estúpida para meterse a la ciudad … Kaé ¿Puedes olerla? -


- Es un aroma tenue, aún está lejos de nosotras. -


- ¿Cuanto tiempo? -


- Una hora a lo mucho… Media hora si ella llega a oler tu sangre o él de Hope. -


- Eve, por favor… Vuelve a casa y cuida de mis hijas. - Habló Kim a su novia quien le miró fijamente y frotó sus mejillas. - En estos momentos puedes correr más rápido que yo. -


- Lo haré… Pero trata de concentrarte, encuéntrala y regresa con ella, no busques pelear. -


- Yo me enfrentaré a ella si nos la topamos. - Dijo Kaé a las mujeres, viendo que por su cola y orejas erizadas hablaba en serio. - Se que puedo vencerla. -


- Sé que puedes. -


- No tardes.- Susurró Eve abrazando con fuerza a Kim, besando su frente.


- No tardaré. -



Kim y Kaé se separaron de Eve quien regresó para asegurarse de la seguridad de las gemelas, estando listas para lo que fuesen a afrontar. Ese detalle ponía en duda a la uruae que corría con Kim encima de ella como jinete, por lo que brincó a un gran árbol para tener mejor vista y aprovechar el momento para voltear a esa mujer.


- Kim, tal vez tengamos que pelear con esas chicas y… Si las cosas se ponen graves. -


- Ellas no son mis hijas. - Contestó fríamente Kim mirando a la criatura que movía sus orejas y cabello a voluntad. - Nunca vería como mi hija a quien le haga daño a alguien de mi familia. -


- Entonces ¿No habrá problema si uso toda mi fuerza? -


- Kaé, esta vez, necesitaré de toda tu fuerza, confió en ti, si no fuera por ti, yo… - Hablaba la pelirroja sacudiendo su cabeza para no pensar en ello. - Me has demostrado ser mejor que tus madres, ayúdame a traer a Hope de vuelta. -


- Lo haré Kim, ahora que tengo a mi madre de vuelta, le demostraré que soy quien quise ser, que logré ser una justiciera como ella alguna vez fue. -


Kim le dio la mano a Kaé antes de seguir, sonriéndose mutuamente por ese dúo improvisado, para volver a la misión, sin saber que aquella por la que tanto temían ya había venteado el aroma de Hope, ese perfume intenso nacido del sudor y sus fluidos íntimos que le daban pista hacía donde ir, la cacería tenía a una participante más.


 

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SIGNAL 5





Kaé y Kim seguían avanzando entre los árboles siguiendo el aroma de Hope, la uruae no quería decírselo a la pelirroja pero las esencias que empezaba a oler más y más eran de procedencia sexual, los fluidos, sudor y saliva del acto, sabía que estaba pasándole a esa chiquilla y si le decía en ese momento a Kim ella terminaría alterándose, no obstante, la mujer le jaló suavemente sus orejas largas para captar su atención y detenerla.


- ¿Qué pasa? - Preguntó Kaé mientras Kim se bajaba de la criatura que movía sus orejas, cola y cabello a voluntad.


- Kaé… ¿Qué le hicieron? -


- ¿De qué hablas? -


- No me mientas, lo puedo ver en tu cara, a diferencia de la perra de tu madre, tu rostro es bastante humano. - Dijo Kim con los ojos dolidos, provocando que la uruae relajara sus orejas en señal de pena.


- Lo siento Kim… -



La pelirroja sintió un nudo en la garganta, tapó su rostro con los puños al darse la vuelta, golpeando un árbol, presionando su frente sobre sus manos para luego juntar sus palmas tratando de no reventarla, aunque su corazón y los nervios de todo su tórax estaban en altos niveles de tensión, al punto de empezar a sangrar su nariz por el estrés que atravesaba su cuerpo. Kaé olió la sangre y sintió que se le helaba la piel, Kim sin pensarlo había revelado su posición a Saghir, por lo que corrió hacía ella para limpiar su nariz con su blusa.



- Maldita sea. - Dijo Kim al darse cuenta de su sangrado. - Aún tenemos tiempo, si mantienen su sangre Shivanea, tardará tres horas en que empiece a gestarse algo en su vientre. -


- No estamos tan lejos, la sacaremos de ahí, te lo juro… Por eso, tienes que calmarte, tu pulso, tus músculos, estás bastante tensa, si tenemos que pelear. -


- Lo sé y perdón… Es este jodido coraje de no poder haber hecho nada… Hope… Ella no tenía que pasar por esto… Todo por culpa de esta maldita mierda. - Hablaba la pelirroja viendo su sangre en la mano.


- Kim… -


- Estoy bien, creo que es la menopausia. - Contestó de forma sarcástica al saber que su envejecimiento era extraordinariamente lento. - Vamos. -


- Aún tienes los músculos algo tensos. -


- Se me relajaran y sino pasa, me inyectaré lo que me dio Valea. -


- Esas dosis son sólo de emergencia, solamente te potenciaran un rato y luego te adormecerás. -


- Lo sé, por eso no pienso usarlo de ya, la única que podría obligarme a usarlo es ella. -


- Eres más hermosa en persona de lo que pensaba, mamá. -


Kim y Kaé voltearon al escuchar una voz similar al de la humana pero con un tono más juvenil, observando a una chica pelirroja con un rostro que señalaba tener relación con Kim, que portaba una pistola de plasma en las manos. Ambas mujeres se prepararon para pelear y dieron pasos hacía atrás tratando de alejarse y mantener distancia perfecta.



- Tienes suerte de que yo te encontraras antes que K3, ella no hubiera tardado en matar a esa lagartija y violarte, querida mamá. -


- No tienes derecho a llamarme así, estúpida. - Dijo Kim sacando su pistola para apuntarle. - ¿Cómo te atreviste? -


- ¿Atreverme? Oh… ¿Hablas de nuestra hermanita? Mmm… Es taaan suave, su aroma es… Tan sólo recordar lo rico que es follar esas estrechas cavidades… Su boquita, correrme dentro de ella… Gracias por darnos a una hermanita así para nosotras, mamá. -


- Son unas enfermas. -


- Kim, contrólate. - Susurró Kaé mientras se colocaba en cuatro patas para pelear. - Está tratando de provocarte, sabe que estás alterada. -


- Kaé ¿Puedes con ella? -


- Sí… Corre hacía allá, sin desviarte. - Señaló la uruae con su cola a la pelirroja. - Hope está a veinte minutos de aquí, puedo olerla más fuerte ahora. -


- Y … Sí es necesario, mátala y asegúrate que sufra más que lo que ella sufrió. -


- Entendido. -


- ¿Creen que no las escucho? Ni pienses que te irás de aquí, mamá, deja mato a esta escoria y luego te llevaré con nosotras. -


- !Ve! -


Kim disparó contra K2 quien se escondió detrás de los árboles, dando oportunidad a la chica de correr en la dirección señalada, su agresora se lanzó hacía ella pero un fuerte coletazo la mandó a volar, logrando sujetarse de la copa de un pino y asegurar no quedar fuera de combate. La clon miraba con desprecio a Kaé por ese ataque, odiaba ver a esa criatura de piel plateada y rasgos réptilicos, le recordaba a la mujer que asesinó a Suarga, a quien le debían su existencia, por lo que matarla sería una satisfacción personal.



- Dejaré que mamá corra un poco, tarde o temprano la atraparemos. - Dijo K2 bajando hasta una rama mientras Kaé subía por un árbol como un reptil para luego observarla fijamente. - Maldita lagartija, me das tanto asco como tu padre. -


- Lo dice quien es capaz de aprovecharse de una niña. -


- Somos especies iguales, nacimos para dominar a otras más débiles, la diferencia es que ustedes son horrendas. -


- No me importa lo que opines de mí, voy a matarte. - Habló Kaé enseñando las garras de sus manos y sus colmillos.


- Eso, enseña lo que eres, una bestia. -


- !Te mostraré lo que es ser una bestia! -



Kaé se lanzó contra K2 quien se bajó del árbol y disparó tratando de atinarle a la criatura, pero la agilidad de la uruae era superior a lo esperado, incluso siendo un espécimen de un tamaño casi dos veces al normal de su especie, su agilidad y reflejos eran sorprendentes. La pelirroja trató de cerrar espacios al meterse entre los árboles pero las garras de su rival cortaban los troncos gruesos como si fueran de papel, por lo que correr era una mejor opción.
La pelea siguió por varios minutos en los cuales la pelirroja trataba y trataba de acertar un tiro sobre Kaé pero ella tenía mayor experiencia de combate por los años de entrenamiento junto a Kim, Saghir, Eve y su madre, sabía como evadir las armas de plasma, que a diferencia de una bala normal, el disparo era recto y no era afectado por cuestiones de gravedad y aerodinámica. En la desesperación de esa chica dejó caer el cartucho de energía de su arma, momento que aprovechó la uruae para tumbársela de un fuerte coletazo, para luego darla una patada en su vientre y atraparla contra un tronco, clavando sus garras en el hombro sin ser mortal.



- Hablaste mucho antes de tiempo. - Dijo Kaé envolviendo con su cola los brazos y cuerpo de K2 presionándola poco a poco. - A diferencia de ustedes, nosotras tenemos una razón por la cual pelear. -


- !No me mates! -



Kaé se sorprendió al escuchar gritar a esa chica pero sobre todo, verla que empezaba a llorar desesperada. La uruae se concentró en escuchar los latidos del corazón y la tensión muscular de esa chica para averiguar si mentía, pero resultaba ser cierto, estaba implorando por su vida.


- !No me mates, por favor, no me mates! - Gritaba K2 llorando mientras Kaé le miraba furiosa.


- Abusaron de la hija de Kim, de su hermana de sangre ¿Y aún me pides piedad? -


- !No era mi intención, solamente obedecemos a K1, si no lo hacemos nos matará! -


- ¿K1? -


- Ella es la más fuerte de nosotras, es tan fuerte como tú. -


- Mierda… Kim está en peligro. - Pensó Kaé reaccionando al escuchar algo en su oído por el intercomunicador.


- Kaé, Kaé. -


- Valea. -


- Por fin hago contacto contigo. -


- Atrapé a una de las hijas de Kim. -


- Tu mamá, no está. -


- ¿Qué? -


- Y falta una lanza y uno de los rifles de plasma, me descuidé por recibir el llamado de Eve y .. -


- Está bien, dejaré esposada a esta chica y la buscaré. -



Kaé noqueó de un cabezazo a K2 para luego esposarla de manos y pies, colocó en su oreja un broche para rastreo y corrió hacía una parte alta para olfatear a su madre, en esas condiciones, solamente complicaba las cosas y añadía una preocupación más a la situación.
A varios kilómetros de distancia, Hope seguía soportando la humillación y ultrajo a su cuerpo por parte de K1, quien en su asiento estaba como si fuese una cruel reina, sosteniendo a la menor sobre ella, agitándola de arriba a abajo para hacerla montar su grueso falo, disfrutando de ver como a pesar de todo el daño, dolor, cansancio y maltrato, los ojos de Hope seguían despidiendo coraje, furia y voluntad de mantenerse firme.



- Eres tan linda. - Susurra K1 pasando su mano por la mejilla de Hope que se esforzaba por no desmayarse.


- Pu...Dre… Te. -


- Mi pequeña hermana, es tan adorable como me miras, como si quisieras asustarme, pero esa mirada pronto cambiará. - Hablaba la hermafrodita recostando a Hope en su pecho al correrse de nuevo y le susurró al oído. - Cuanto esperes a mis crías, empezarás a comportarte como una futura madre, sumisa a mis necesidades. -


- Ja…. Ja… Más. -


- Hasta en eso te pareces a nuestra madre, no sabes cuando aceptar que perdiste. -


- Por…. Que ella… Nunca perdió. - Murmuró Hope mientras cerraba los ojos al sentir el semen ardiente introduciéndose en su vagina. - Ella… Nunca… Perdió su volun… Tad. -


- Veremos cuanto más te dura esa voluntad de la que tanto hablas. -



Kim seguía corriendo en dirección al lugar que Kaé le indicó, mantenía su mente clara y evitaba pensar en lo que ya había pasado, Hope fue ultrajada, era un hecho, lo que quedaba ahora era rescatarla y evitar a como de lugar que en su vientre empezaran a desarrollarse vida, sería el triunfo de la almirante aún después de su muerte y condenar a esa niña a cargar con las culpas de su madre. La pelirroja veía a la distancia la forma de la nave de las agresoras, por lo que bajó un poco la velocidad para cuidarse de posibles trampas, se colocó detrás de unas rocas y se colocó unos anteojos de fuentes de luz, logrando observar trampas con activación infrarroja, disparando a ellas para poder seguir.
La humana siguió su camino hasta llegar a una parte más frondosa del bosque donde se ocultó entre los árboles y arrojó granadas aturdidoras hacía atrás, había sentido que alguien la estaba siguiendo. Tras disiparse la luz, Kim pudo ver una figura arriba de un árbol, con la misma cara que la primera chica a quien encontró, pero con una sonrisa maliciosa tal cual tuvo alguna vez Suarga en su rostro.


- Tienes sentidos bastante despiertos, mamá. -


- Por alimañas como tú es que debo de estar atenta. - Contestó Kim apuntándole con su rifle. - Hazme un favor y no te metas en mi camino. -


- Yo no recibo ordenes tuyas, eres tú quien debe de aprender a ser una hembra obediente, como pronto lo será nuestra pequeña hermana. -


Una bala salió disparada hacía esa pelirroja que solamente se movió para esquivarla, Kim presionó el gatillo al enojarse por ese comentario, pero más molestia sintió por la sonrisa de esa chica que parecía disfrutar de molestarla. K3 se bajó del árbol y caminó lentamente hacía la mujer, moviendo sus dedos para relajarlos al estar deseosa de pelear y poseer el cuerpo de su “madre”.


- Prometo no lastimarte si decides entregarte, si te resistes, te violaré aquí mismo, por favor, resístete un poco. - Dijo esa chica tronando sus dedos. - No soy tan amigable como K2, así que no esperes más que mucho dolor. -


- Te devolveré en creces lo que le hiciste. -


- Inténtalo, mamá. -


La chica se lanzó contra Kim quien empezó a dispararle con su rifle pero la velocidad de K3 era tanta como la de Hope, se notaba que era hija de la almirante, no obstante, faltaba la precisión y potencia que Suarga tuvo al pelear, ya que la mujer lograba cubrir con la culata las patadas y golpes de esa chica. Kim sabía que alguna vez le iba a servir entrenar con Kaé y Valea, hacerse fuerte aunque viviera en un mundo de paz era algo que siempre tuvo en su cabeza y en ese momento agradecía su ayuda, podía pelear a la par de una Shivanea joven, cosa que años atrás sería una total locura.
La pelea seguía entre los árboles y arbustos, Kim disparaba contra la chica que parecía no tener interés de usar sus armas, era una confirmación de que también iban detrás de ella por lo que tenía que mantener cuidado de no caer en algún truco. K3 recordó los comentarios de K1, Kim estaba algo inestable en su autocontrol por la doble violación que recibió años atrás, por lo que provocarla era la mejor forma de hacer que cometiera un error.


- !Dime mamá! ¿Quién te cogió mejor? ¿Saghir o nuestra padre? -


- No hagas caso Kim, te está provocando. - Pensaba la pelirroja mientras corría y disparaba hacía atrás.


- ¿Por qué no me contestas? De seguro hubieras preferido que entre las dos te hubieran cogido ¿Verdad? Ser ensartada al mismo tiempo como la puta que eres de ellas. -


Kim trataba de mantenerse en calma y evitar dejar que esa chica tomara ventaja, era evidente que no era tan lista como la otra, pero si más agresiva y debía de cuidar que ese salvajismo se desatara.



- !Peleas mejor de lo que pensaba, mamá! - Gritó la chica tras correr esquivando los disparos de Kim para lanzar una patada que ella cubrió. - !Eres tan divertida! -


- No me llames mamá, malnacida. -


- Soy sangre de tu sangre aunque no quieras aceptarlo, pero quizá cambies de opinión cuando te preñe. -


- !Eres igual de enferma que tu verdadera madre! -


- !La única enferma aquí eres tú, que te revolcaste con una uruae! -


- !Muérete! - Alzó la voz Kim clavando una daga por sorpresa en el dorso de esa chica quien dio un paso atrás.


- !Maldita! ¿Cómo te atreves a herime? -


- Por fin quitas esa sonrisa de estúpida que tienes. -


- !Basta de juegos! -


Kim se sorprendió por la velocidad con la que corría y atacaba ahora K3, su furia parecía intensificar su fuerza y rapidez, en un intento por detener una patada que pudiera dejarla fuera de combate, la humana se cubrió con su rifle, siendo partido por la potencia de esa clon que por la propia inercia del golpe su “madre” salió volando contra un pino, golpeándose el hombro. Antes de que Kim pudiera reaccionar, esa chica ya se había posicionado para golpearla en el vientre, sacándole el aliento, un codazo en su espalda remató esa acción, dejándola con todo el dorso entumecido y adolorido por el impacto.


- Aunque eres muy buena peleando, no dejas de ser frágil, mamá. - Dijo la chica volteando a Kim aprovechando su dolor y para asegurar que no escapara, se sentó sobre su vientre. - !Te iré enseñando para lo que si eres buena, mamá! -


- Hija de… -


- !Si, si, tu piel es tan suave como la de nuestra hermanita! - Gritaba K3 al romper el chaleco y camisa de Kim buscando desnudarla.


La mujer empezó a creer que volvería a ser degenerada, pero en un segundo un rayo de luz violeta pasó frente a los ojos de Kim, al siguiente segundo un chorro de sangre bañó su cuerpo y sus ojos fueron testigos de como esa chiquilla estaba en shock, cayendo de costado sin vida. Kim se incorporó y vio que la sien de K3 había sido perforada, esa luz que vio fue un disparo de rifle de plasma y por el color debía ser un arma asthariana. La guerrera volteó hacía el punto de donde salió la luz, caminando lentamente por el dolor hacía ese punto, sorprendiéndose al ver a una mujer alta de cabello rojo purpura, recargada sobre un transporte de antigravedad similar a una motocicleta, que bajaba el rifle de alto alcance al suelo.
Kim estaba sorprendida, de todas las personas que pudieron salvarla nunca esperó que fuese aquella que odió por años. Kalea terminó de dejar caer el rifle y se sentó, recargándose en el transporte al estar aún débil, viendo que Kim se acercaba para ver su condición.


- ¿Qué mierda haces aquí? -


- Vine en cuanto… Escuché que ella viene hacía acá. -


- Apenas puedes moverte. - Dijo Kim ayudando a Kalea a incorporarse.


- Kim… Perdóname, se que era tu hija pero … -


- No… Hiciste bien, además… - Habló la pelirroja volteando hacía el cuerpo inerte. - Ella no es mi hija, es un monstruo… Gracias. -


- ¿Puedes moverte? -


- SI…. Esa maldita me golpeó fuerte, pero no tanto como las chicas… Tú eres quien deberías de regresar, apenas puedes estar de pie. -


- No podrás vencer a Saghir o las demás sin ayuda. -


- Que bonita reunión, la que juraba serme fiel toda la vida y mi querida Kim. -



La piel de Kim se erizó por completo al escuchar esa voz algo infantil y dulce que provenía del ser más despiadado que conocía. Empezó a voltear para todos lados con una pistola en mano, era el peor momento en él que podía aparecer, no se había recuperado del golpe y Kalea estaba bastante débil, en esa situación iban a terminar siendo juguetes para Saghir.



- Mi querida Kim… Dime ¿Donde están mis hijas? Las gemelas y la más grande… Papá vino a verlas. -



 
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