Quest C Aracnofobia [Gungnir]

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Amaki

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"Aracnofobia”
a) NPC que la solicita: -
b) Descripción de la misión: ¿Te dan miedo las arañas? Esto te va a encantar. Un Tamer que fue enviado a una misión de limpiar KoDokugumon en un edificio abandonado tuvo la "grata" sorpresa de encontrarse frente a frente con la madre Dokugumon, la cual logró envenenar al Digimon compañero antes que pudiera contraatacar. El Tamer logró escapar a tiempo, sin embargo ahora se encuentra atrapado en un edificio a medio caer, con una araña asesina tras él y su Digimon fuera de combate. Necesitamos a alguien que lo rescate pronto, y de paso lleve un antidoto de emergencia para el Digimon
c) Descripción del campo de juego: Ciudad
d) Objetivos a cumplir:
  • Adentrarse al edificio
  • Encontrar al Tamer y a su compañero y administrar la medicina
  • Escapar del edificio
  • [Opcional] Eliminar a Dokugumon
e) Notas
  • El edificio consta de tres pisos y está en mal estado. Podría derrumbarse con un combate brusco, tengan cuidado
  • De acuerdo con el mensaje el Tamer está atrapado en el segundo piso, en una habitación en la cual creó una barricada para impedir que Dokugumon entrara. No sabemos cuanto durará esa "defensa" así que hay que ser rápidos
  • La medicina está ideada para contrarrestar los efectos más dañinos del veneno de Dokugumon y será entregada al iniciar la misión. Deben apresurarse en administrarla para evitar una desgracia
Tamers:

Mai Hitomi & Coronamon [Aquí] D-Arc
Ewain Blake Wilson & Patamon [Aquí] D-Arc + Digimental Esperanza
Samali Winters & Palmon [Aquí] D-Scanner

  • Mínimo de post en Guild: 3 por persona.
  • Tiempo Límite para Completarla: 14 Dias.
  • Paga máxima: 390 Bits.
  • Máximo 2 puntos de stat.
  • En caso de activo: Máximo 2 puntos de fama/infamia.
  • En caso de activo: Máximo 30% de Blast Gauge
Mirae Kiyoe Blair Blair Takerudark Takerudark Pueden empezar, suerte
 

Moonchild
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Con la vuelta de Gungnir al servicio activo luego de meses de sólo participar en labores de reparación, enseñar en la academia o simplemente descansar, la cabaña comenzaba a quedarse casi vacía tan seguido como antes de la apertura del centro educativo. Aquel día tan sólo se encontraban en el HQ Ewain, Mai y Samali, ya que incluso Aegiomon y Noir habían salido para acompañar a alguno de los miembros en sus tareas.

El escocés se encontraba en su habitación, probablemente recuperando todo el sueño que perdía por las noches gracias al mandril. Mai y Samali, por su parte, estaban ambas en los sofás de la sala, la primera hablaba tranquilamente con Coronamon y Fairymon, mientras que la segunda tenía su atención concentrada en una hoja de papel apoyada en sus rodillas, en donde no dejaba de anotar y tachar cosas; Palmon, sentada a su lado, leía atentamente y daba su opinión en susurros.

La vibración del D-Terminal de Mai interrumpió la conversación mientras la líder lo tomaba para leer el mensaje; su rostro distendido cambió a uno un poco más serio mientras leía el encargo para el que la solicitaban, no porque fuera complicado sino porque requería rapidez. Ella misma había pasado por un encargo similar con una casa infestada de arañas y conocía los peligros del veneno, por lo que podía comprender en cierta medida la situación del pobre chico y su digimon, aunque no le hacía gracia ir sola.

—¿Irán a una quest? —inquirió la de menor rango, levantando la vista de su escrito para posarla en el rostro de la pelirroja, aún seguía sorprendiéndole que sus compañeros de Guild fueran tan a menudo solicitados para tomar ciertas quest.

—Sí, hay un Tamer atrapado con su compañero herido en un nido de KoDokugumon —explicó la líder en líneas generales— ¿quieres venir? —ofreció, aprovechando que la rubia mostraba interés; sin embargo, también había otras razones, habían tenido bastante tiempo para estrechar lazos en tiempo de calma y tranquilidad, pero compartir alguna quest juntos ayudaría a fortalecer el trabajo en equipo también y, ahora que lo pensaba, no había ido jamás a algún trabajo con la portadora del Spirit del agua.

—Claro —sonrió la aludida, levantándose del sofá a toda prisa. No tardaron más que un par de minutos en sacar su equipo de sus respectivas habitaciones y volver a reunirse abajo.


En su habitación, la vibración del D-Terminal sobre la mesilla había pasado del todo desapercibida para el dormido Ewain hasta que Patamon, acurrucado sobre la espalda de su compañero, abrió los ojos para cambiar de posición y notó la luz parpadeante.

—Ewain… tienes un mensaje —anunció, golpeando la mejilla del humano con una de sus alas.

—Hmmmg… —contestó el aludido mientras esas palabras lograban traspasar su ensoñación.

Meditó el ignorarlo todo y volver a dormir pero finalmente decidió que podría ser un mensaje importante y estiró la mano hacia el aparato para leer su correspondencia. Leyó el encargo con rapidez y se sentó en la cama en el preciso instante en que el sonido de los nudillos sobre la puerta interrumpía el silencio.

—¿Ewain? —inquirió la voz de Mai desde afuera, habiendo decidido que llevar también al varón era una idea más segura.


—¿Sí? —contestó este en voz alta mientras se ponía los pantalones rápidamente.

—Tenemos un encargo de Dokugumon ¿quieres venir? —inquirió la líder, el escocés sonrió.

—También me llegó el mensaje, en seguida salgo —replicó. Mai asintió y respondió el pedido diciendo que tomaría el encargo con dos compañeros de guild.

Ewain se apresuró a calzarse los zapatos y buscar una camiseta; tomó sus cosas y estuvo en la sala en menos de cinco minutos con Patamon sobre la cabeza. En total no habían pasado más de 10 desde que recibieran el llamado y el grupo salió de la cabaña a paso rápido para llegar a la Central y recibir los últimos detalles sobre el encargo. El trayecto se realizó en silencio pues era muy pronto para hacer planes respecto a lo que harían para lidiar con el problema. Una vez en el edificio la recepcionista de la Central los recibió con un pequeño maletín.

—Contiene la dosis de antídoto para el compañero herido —explicó la joven, abriéndolo— adicionalmente hay algunas dosis extra para ustedes, por si acaso alguno termina envenenado durante el encargo.

—Supongo que el chico no está en un lugar accesible —comentó Sylph, asintiendo con una sonrisa y tomando el maletín.

—No, el mensaje dice que está en un edificio medio derrumbado y que hizo una barricada para evitar que Dokugumon entre —recitó la trabajadora— es poco probable que dicha barrera resista mucho tiempo así que necesitamos que sean rápidos.

Les facilitó una descripción del Tamer y su digimon, así como la dirección del edificio en cuestión y otros datos que podrían ser útiles para luego permitirles marchar. El edificio estaba en las afueras de Star City, lo bastante apartado como para permitir la llegada de la colonia de arañas sin alertar a los habitantes de inmediato pero no lo suficiente para considerar que estaba fuera de la ciudad; a su alrededor tenía sobre todo almacenes de negocios y terrenos baldíos que esperaban que se edificara alguna construcción sobre ellos.

No tardaron en ubicar el edificio de tres pisos que buscaban, el cual gritaba peligro nada más verlo; debían tener cuidado al combatir ahí dentro, claramente. El grupo se detuvo a una distancia prudencial de la construcción para organizarse antes de entrar. Los Juttoushi se materializaron para opinar y tanto ellos como los digimon y humanos vigilaron con aprehensión el lugar.

—Any ideas? —inquirió Coronamon desde el hombro de Mai, moviendo la cola alegremente.



Blair Blair, Takerudark Takerudark intro fail :'3 es la primera vez que usaré a sus pj's en una quest y ahapiahuh nervios(?)
 
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スパークル
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No podremos usar evoluciones que sobrepasen una altura aproximada de tres metros. — Susurró la líder del grupo, eso descartaba la evolución adulta de Palmon, las evoluciones perfect de los dos de mayor rango y definitivamente dejaba fuera del mapa la última etapa del león que colgaba del hombro de la chica.
Y pelear adentro sería muy peligroso por sí solo. — Agregó el escocés siguiendo los pensamientos de la asiática, los tres intercambiaron miradas, quizá lo más seguro para “combatir” sería utilizar sus formas híbridas pues tenían un tamaño considerablemente humano. Luego de acordar que solo usarían las formas adultas y a los Juttoushi, ignorando por completo cualquier evolución, carta o memoria que significara un daño mayor a la estructura, se movilizaron rápidamente hacia el edificio. El segundo piso, el chico estaba encerrado allí con una barricada que lo protegía del digimon enemigo, eso incluía ventanas y la puerta, por lo que volar hacia la ventana no serviría de mucho (además de no saber exactamente en qué lugar se había encerrado).

****

Resiste amigo. — El chico se encontraba recargado contra uno de los muros, justamente el que se veía más resistente. Los pedazos de madera y piedra que había conseguido para hacer la barricada se encontraban completamente inmóvil, eso era un alivio, pero al mismo tiempo le ocasionaba una sensación desagradable como de desconfianza. ¿Sería que la araña estaba planeando algo para matarlo? Frunció los labios y apretó el cuerpo de su amigo contra el suyo, Hawkmon estaba inconsciente. — Mierda.

****

¿Alguien ve algo? — Murmuró la rubia, ni Ewain ni Mai contestaron, Apsará interpretó ese silencio como un no. El grupo siguió avanzando lentamente por el interior del edificio en busca de las escaleras o algo que les permitiera ir a la segunda planta, el silencio que los rodeaba era claramente perturbador, no había ningún digimon arácnido cerca y tampoco rastros del tamer que buscaban o el compañero digital de éste. La situación resultaba asfixiante para Hitomi, quien se sentía fácilmente incómoda en ese tipo de ambientes luego de la amarga experiencia que había vivido en la Tierra Espiritual, Z'ev notó el gesto incómodo de la pelirroja y se le acercó a la mejilla para intentar animarla.
Escaleras, señor. — La voz del espíritu del hielo llamó la atención del grupo entero, que tras haberse dividido momentáneamente para inspeccionar el lugar volvieron a reunirse, solo para encontrarse con su única forma de subir completamente bloqueada por telarañas y pedazos de concreto arrancados del muro o el suelo. El grupo intercambió miradas, tal parecía que el enemigo se quería encargar de que su presa no escapara por ese sitio.

Necesitamos otro plan.
¿Las ventanas?
Estarían bloqueadas.
Pero la de otra habitación, al menos de ese modo ya estaríamos en el segundo piso, o quizá el tercero y podríamos bajar ahí al segundo. — Agregó Wilson ante la negativa de su líder, la pelirroja llevó una mano al mentón como pensando la respuesta de su compañero y finalmente asintió. El grupo estaba por salir del lugar cuando un sonido de siseo invadió el ambiente a la par que un montón de arañas corrían por el lugar; una sombra negruzca se trasladó por el fondo del lugar y de un golpe la puerta principal se cerró.


Takerudark Takerudark Mirae Kiyoe
 
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El ambiente se volvió tenso y desagradable, más de lo que ya estaba cuando habían entrado. Al cerrarse la única salida que tenían detrás de ellos, la iluminación fue escasa a pesar de estar a plena luz del día y eso provocó que Samali se pusiera nerviosa, reacción que fue notada por los otros dos miembros del gremio y los Digimon.

Saly, estamos aquí, no te preocupes —calmó el escocés a su compañera, quien suspiró un poco para hacer caso al peliazul, pues si bien todavía tenía miedo de aquellas cosas, estar con su guild la animaba en todo aspecto y la hacía un poco más valiente, además de que las llamas de Coronamon ayudaban a que hubiera un poco de visibilidad en el lugar.

Palmón la tomó de la mano y la apretó con fuerza, no era necesario que ella lo dijera pero se quedaría a su lado sin importar qué pasaba. El trío de Gungnir, junto con sus Digimon, retrocedieron un poco ante la situación, no temían un enfrentamiento contra el Dokugumon o sus crías, pero por el momento tenían en la mente una prioridad más urgente: encontrar al chico y proporcionarle el antídoto que les habían dado en la Central de Tamers.

And what we should do with this? —preguntó Coronamon al grupo, pero no hubo tiempo de una respuesta debido a que varios Kodokugumon empezaron a aparecer a unos cuantos metros de ellos.

Rayos —maldijo la líder mientras intentaba idear un plan. El Digimon ígneo y la planta, se colocaron frente a ellos y lanzaron un Corona Flame y un Plant Shock respectivamente. La impresión por el ataque caliente espantó un poco a las arañas, pero al notar que el lugar quedaba cálido, la mayoría de ellas se dirigieron hacia Coronamon, quien se asustó por un momento al ver la cantidad de Kodokugumon que estaban ahí. Sin embargo, Palmon sí cumplió con su cometido y alejó a unos cuantos de su lado.

—Mai, evitemos que Coronamon pelee contra ellos —advirtió Blake.

Sí, el calor las va a atraer y… —se quedó en pausa ante lo que estaba diciendo y su mirada cambió de inmediato, definitivamente se le acababa de ocurrir un plan para escapar—. Ewain, Samali, que sus Digimon mantengan a la raya a las arañas, ya sé qué es lo que debemos de hacer.

Aero Slash!

Poison Ivy!

Ambos ataques fueron dirigidos hacia la veintena de arañas que estaban cerca de ellos. Las cuchillas de viento fueron directamente hacia los Baby que amenazaban a Coronamon, tiempo que utilizó él para hacerse hacia atrás y quedarse junto a su Tamer y Z’ev, no le gustaba mantenerse al margen de una situación así, pero en ese instante sería desfavorable que interviniera en la pelea junto a sus dos compañeros digitales. Los dedos de Palmon se extendieron y golpearon a todos los KoDokugumon que pudo, haciendo que retrocedieran junto con los agredidos por Patamon.

Ewain, necesito que evoluciones a Chackmon —pidió la pelirroja sin dar más explicación.

¿Pero para…? —se detuvo en plena pregunta, teniendo la misma iluminación que su amiga había presenciado segundos antes—. De acuerdo —sin más, el escocés rodeó su mano de datos y la pasó por su canalizador, ocasionando que segundos después estuviera presente pero con la forma de Chackmon—. Patamon, Palmon, denme espacio.

Obedeciendo a la primera, los dos entes digitales se quitaron del camino del juttoushi luego de hacer otros dos ataques elementales para mantener más alejados a las arañas. Sin perder el tiempo, Megatheriumon inhaló de manera profunda y exhaló el mismo aire pero con una propiedad congelante característica de los de su especie: Kachikachi Kocchin. El ambiente, de pronto, comenzó a tener un cambio de temperatura bastante extrema. Los KoDokugumon resintieron esa modificación al instante, pues comenzaron a correr lo más que su cuerpo les permitía ante el congelamiento de la planta baja. Antes de repetir la técnica una vez más, Mai ordenó a Coronamon que utilizara una de sus técnicas para abrir la puerta de un golpe, pues al final ya no importaba si era un edificio demasiado viejo, debían salir a como diera lugar. Pidiéndoles espacio, el ígneo lanzó una Explosive Sphere y explotó la puerta al colisionar con ella, dejando que el contacto con el exterior fuera posible de nuevo. Todos salieron en cuanto pudieron y fue entonces cuando Chackmon repitió su técnica, dañando más a las crías de Dokugumon, sus movimientos se volvieron más lentos y optaron por la retirada antes de que el frío las terminara matando.

Eso estuvo cerca —dijo Ewain al salir a la calle y volver a su forma original—. Me pareció extraño que solamente nos atacaran de frente, pero no vimos ninguna cría en las paredes o techo.

Además, tampoco vimos a Dokugumon —explicó la estadounidense.

Ya habrá tiempo para pensar en ello, seguro se encontraba arriba intentando alcanzar al chico o no quiso actuar ahora mismo. Recordemos que es un Adult y no es tonto —el escocés se veía preocupado luego de decir eso—. Debemos darnos prisa, Mai. Cada segundo que pasa es vital para el Tamer y su Digimon.

La pelirroja asintió, a pesar de no haber sido su idea la de entrar por el segundo piso, luego de meditarlo bien unos segundos, ya tenía un plan para poder hacerlo de manera rápida y efectiva. Debían apretar el paso para evitar cualquier desgracia.
 
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Moonchild
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Por la puerta de entrada del edificio, destrozada, no podía verse ni una pata de araña mientras ellos se agrupaban al otro lado de la acera; probablemente las crías estuvieran resintiendo el frío de la habitación y se hubieran alejado a otro cuarto u otro piso del edificio para entrar en calor. Sea lo que sea que Dokugumon estuviera haciendo para no haberse presentado ante ellos cuando invadieron el espacio, era casi seguro que pronto se enteraría de su presencia, si no lo sabía ya, así que mejor actuar con rapidez. El plan era entrar por alguna ventana abierta del segundo o tercer piso y de ahí moverse lo necesario para dar con el Tamer atrapado. Pensando en esto el grupo comenzó a estudiar las ventanas, casi todas cegadas por tablones de madera, hasta encontrar una en la que la madera se había caído casi en su totalidad y revelaba los postigos colgando de los goznes por acción del tiempo y, quizá, presión de patas de araña. La ventana en cuestión estaba en la esquina de uno de los costados del edificio y en el tercer piso, por lo que tendrían que sortear bastante para encontrar al chico.

—Yo puedo entrar volando con Fairymon —comenzó Mai, girándose hacia sus compañeros— ¿Puede Sunflowmon llevarlos a todos hasta allá arriba?

—Sí, creo —contestó Palmon con timidez.

—Hmmm… Lo más seguro sería sacar al Tamer y su compañero tan pronto los encontremos —aportó Ewain— el Digimon tardará en recuperarse y el humano sólo sería un estorbo para pelear.

—No creo que nos dé tiempo de llegar a la puerta —siguió Samali— una ventana tendrá que servir.

Intercambiaron unos diálogos más para refinar el plan y luego se pusieron en marcha; Mai evolucionó a Coronamon a su etapa adulta y entonces adoptó la forma del Juttoushi de viento, Samali llevó a Palmon a ser un Girasol gigante y tanto ella como Ewain subieron a sus hombros, llevando el maletín con el antídoto con ellos, así como Patamon. Fairymon y Sunflowmon se elevaron en silencio hacia la ventana, con el hada usando sus espejismos para cubrirlos y Firamon movió la cola repetidamente desde el suelo, inquieto al ver a su Tamer alejarse así. Dado que el calor atraería innecesariamente a las arañas, el Digimon ígneo se quedaría afuera para recibir al chico y su compañero una vez lograran sacarlos, además tendrían que vigilar que ninguna cría (o la madre) quisiera rematarlos o escapar del lugar. La idea no le agradaba en lo absoluto, pero el calor podía ser peligroso, además, ella no estaría sola pues tenía a Fairymon y a sus compañeros de guild, o eso intentó decirse; pensó que si las cosas se ponían peligrosas bastaría un grito y él podría entrar a ayudar, seguro podía reducir a cenizas el montón de telaraña de la escalera.

Fairymon fue la primera en retirar las últimas tablas, medio podridas, y deslizarse por la ventana hacia el interior, entrando a un corredor vacío con puertas en la pared de enfrente y ventanas cegadas a todo lo largo. Ewain descendió el segundo con Patamon sobre la cabeza y ayudó a Samali a entrar también; Sunflowmon se aferró al alféizar con una mano y luego de-evolucionó con ayuda de su Tamer, quedando colgada de la ventana en su etapa Child; Winters la ayudó a subir y luego ambas se concentraron en el lugar donde estaban. La ojiverde aprovechó de tomar su Keychain y guardar el maletín en el interior para que no estorbara al correr o pelear.

La guerrera de viento se había adelantado hacia la izquierda por el pasillo, donde este giraba a la derecha hacia la mitad del mismo y luego en la misma dirección al final del todo. No había una sola araña a la vista, por el momento. Ewain se acercó con precaución a una puerta y la abrió, con la patata castrosa lista para disparar. No se veía nadie en el interior, ni siquiera en el techo, aunque sí notaron que el suelo estaba en un estado precario, era mejor vigilar donde pisaban. La habitación no parecía llevar a ninguna otra parte así que el escocés volvió a cerrar la puerta lentamente, resintiendo el chirrido que hizo en último minuto.

—Creo que sería más prudente que nosotros miráramos a través de las paredes —comentó Ranamon— así nos evitamos chirridos.

Saly asintió en aprobación y le hizo señas al mayor para que continuaran caminando. Fairymon regresó repentinamente del otro lado del pasillo, aleteando rápidamente, y se detuvo a pocos pasos de ellos.

—KoDokugumon adelante —murmuró tan bajo como pudo para no alertar a las crías.


—No hay nadie en esta otra habitación, señor —señaló Chackmon, sacando la cabeza de una pared.

Si el edificio seguía la misma distribución en todos los pisos, las escaleras estaban en la esquina del edificio diagonal a la que ellos habían entrado, bastaría con seguir el pasillo hasta el final; sólo esperaban que estas no estuvieran bloqueadas también. Sin mediar más palabras se pusieron en marcha hacia el enjambre de Babies, caminando con todo el silencio que podían. Con Fairymon cubriéndolos, Ewain evolucionó a Patamon a Adult y luego tomó la forma de Chackmon, dado que el frío era la mejor arma contra ellos. Llegaron al final del pasillo y giraron para ver a un grupo incontable de bebés en las paredes y techo alrededor de una puerta, varios de los especímenes miraban hacia ellos como señal de que habían escuchado algo, aunque evidentemente no podían ver nada. Plant Shock y Snow Bomber volaron hacia las crías, rompiendo el espejismo, y estas se movieron algo lento ante el ataque.

Uno de los KoDokugumon cayó al suelo por recibir directamente las bolas de nieve heladas, y le siguió otro que había recibido la nube de hojas filosas. Los otros comenzaron a corretear hacia ellos, preparados para atacar. El Brezzo Petalo de Fairymon voló hacia los Baby de inmediato y derribó momentáneamente algunos, mientras los demás compañeros se apartaban de esa línea de tiro y los rodeaban por las paredes y techo.

—¡Saly, evoluciona! —gritó Ranamon al ver que la cantidad industrial de crías se acercaba a ella, quien se había mantenido unos pasos por detrás de la línea de fuego.

La humana obedeció y pasó la cinta de datos por el Digivice justo cuando los primeros bebés la alcanzaban. Se quitó uno del brazo con un chorro de agua y se dispuso a buscar que abrieran espacio, acercándose a sus compañeros en el proceso. La Rana tenía un rasguño en el brazo por las mandíbulas del bebé alcanzándola en plena evolución, pero no era nada de gravedad.

—¡Ábranme campo! —pidió Chackmon, pensando en congelarlos a todos para facilitar las cosas.

Sus compañeros alejaron a los bebés lo mejor que pudieron con sus técnicas, procurando no usar ninguna demasiado fuerte, y luego se apartaron mientras la KachiKachi Kocchin del oso volvía a manifestarse. El ambiente es enfrió considerablemente en pocos segundos y las crías se retorcieron para alejarse del frío glacial. Volviéndose, el miembro de la tropa polar hizo lo mismo para las que habían conseguido ponerse detrás de ellos y muchas de las arañas huyeron mientras pudieron. El grupo se alejó de la zona congelada y miraron atrás sin detener el paso, el suelo se había cubierto de digitama de las que habían caído con ataques previos más varias que ahora eran una estatua de hielo debido a la combinación de cuerpos mojados y frío.


—Deberíamos destruir esos también —señaló Angemon, volviendo la vista al frente.

—Luego, la prioridad es el Digimon herido —contestó Fairymon seriamente.

Ese nuevo pasillo también giraba hacia la derecha en la mitad de su longitud, pero no necesitaron revisar todos los corredores pues al final del todo se veían las escaleras nuevamente bloqueadas con telarañas, cosa que hacía pensar que los Digimon iban y venían por el edificio mediante huecos en el techo o algo parecido, no era tan inverosímil en aquel edificio tan precario. Antes de que tuvieran que decir nada, Chackmon se adelantó y soltó su técnica sobre las telarañas, congelándolas para luego reducirlas a pedazos con un par de golpes de Romeo.

El grupo comenzó a bajar y de pronto estuvieron más alerta de lo normal, si Dokugumon no estaba arriba y tampoco estaba abajo, entonces debía estar en medio con el Tamer.

-----

El muchacho miró nerviosamente hacia la puerta cerrada y bloqueada, aquella situación le ponía en tensión puesto que no veía ningún intento de derrumbar la puerta, lo cual era bastante más aterrador, hacía ver que la araña planeaba algo más. Movió a Hawkmon ligeramente y lo escuchó quejarse, estaba vivo, por suerte; aunque sabía que de no estarlo en ese momento tendría un huevo a su lado, el comprobarlo calmaba al menos un poco su ansiedad. Llevaba un rato escuchando una revuelta en algún punto sobre su cabeza y esperaba que fuera alguien matando a las arañas y no éstas planeando algo macabro para él. Su D-Terminal había muerto poco después de que enviara su mensaje de ayuda, así que no tenía ninguna noticia de la Central.


—¿Aún… no llega ayuda…? —inquirió el halcón en un susurro, con voz tan baja que su compañero tuvo que inclinarse para oírlo, sorprendido de verlo consciente.

—Shhhh… no hables, guarda fuerzas —le pidió— escucho ruidos arriba, quizá sea alguien que viene a rescatarnos —le dijo, aunque no tenía idea de si eso era así— resiste, ¿de acuerdo? Saldremos de aquí vivos, ambos.

El Digimon asintió débilmente y no volvió a moverse, por lo que el humano supuso que había caído inconsciente de nuevo. Ni un segundo de descanso tuvo cuando captó lo que parecía humo morado entrando por debajo de la puerta y enredándose en las tablas de la barricada; estaba demasiado lejos para el alcance de la técnica pero igual se tapó la cara con la camiseta y maldijo a la araña que parecía disfrutar el jugar con su presa.



Blair Blair, Takerudark Takerudark, -muere en una esquina-
 
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Los pasos del trío se hicieron tenues y suaves, hacían de todo para intentar no llamar la atención de lo que sea que pudiese estar ahí y poder seguir adelante, pero debido al piso que estaba en malas condiciones, eso fue prácticamente imposible, pues con el andar, el chirrido se hacía presente cada que pisaban como si se tratase de una melodía. A Dokugumon, en cuanto notó que alguien se encontraba en el mismo piso que él, la puerta dejó de serle atractiva y dirigió su curiosidad hacia el pasillo, manteniendo su mirada unos cuantos segundos y desapareciendo entre las sombras para evadir a los invasores.

—Esto está muy callado —susurró Chackmon al tiempo que desenfundaba a Romeo sólo por si acaso—. No hay que tener la guardia baja, ni siquiera en el techo —en ese momento, el oso dirigió su arma de fuego hacia arriba e inspeccionó las paredes lo poco que le permitió la falta de luz.

Recuerden, la prioridad es el Tamer y su Digimon —Fairymon se mantenía concentrada en el ambiente y volvía a hacer uso de su técnica, al menos para comprarles el tiempo suficiente para reaccionar en el peor de los casos.

Angemon apretó su báculo con fuerza y Ranamon simplemente frunció el ceño, sentían que algo no estaba bien pero no había modo de saberlo ante la poca luz en el pasillo del segundo piso. Palmon se mantenía cerca de la híbrida y del Adult en caso de verse en vuelta en una pelea, pero tampoco era capaz de notar algo distinto.

Avancemos, las ilusiones ayudarán —ordenó la juttoushi del viento y todos continuaron caminando.

Aumentaron un poco el paso y comenzaron a revisar distintas habitaciones del piso sin ningún tipo de éxito. Las recámaras estaban completamente vacías, no tenían suelo o estaban abandonadas, no había rastro del Tamer ni del Digimon, pero tampoco desistieron tan rápido debido al mapeo mental de Chackmon.

Según mis cálculos, podría estar en las siguientes habitaciones.

De pronto, un ruido los alteró a todos y ocasionó que tomaran sus posiciones clásicas de batallas, pero nada pasó. Cuando bajaron la guardia y sin tener tiempo de reaccionar, una red fue disparada desde el abdomen de Dokugumon y cayó sobre todos los presentes, ocasionando que se enredaran entre ellos en menos de un minuto, limitando su movimiento. La araña se acercó lentamente hacia ellos, como si disfrutara de ese momento tan sublime que tenía frente a él, esa típica escena del depredador contra su presa, pero no contaba con la habilidad especial de Fairymon y sus vientos cortantes, los cuales terminaron por liberar a cada uno de ellos. Tan pronto como pudieron moverse a voluntad propia, Chackmon apuntó con Romeo y disparó unas cuantas bolas de nieves, las cuales provocaron que la araña se hiciera hacia atrás unos cuantos metros, momento que aprovechó el oso polar para utilizar su KachiKachi Kocchin y congelar parcialmente el pasillo.

[…]

El chico se encontraba sentado en el suelo de la habitación y contemplaba con gran preocupación a su Digimon. Llevaban ya tiempo con la urgencia del antídoto pero no podían hacer algo hasta que los refuerzos llegaran, pero parecía que tardaban horrores. Un pequeño gesto de dolor de Hawkmon sacó de sus cavilaciones al humano y en su rostro se acentuó esa desesperación por salir.

Estoy seguro que… —empezó a murmurar a su compañero digital, pero no terminó la frase al sentir que el ambiente, poco a poco, iba bajando de temperatura—. ¿Pero qué rayos?

La debilidad no le permitió ponerse de pie, pero definitivamente su piel comenzó a resentir el frío que iba adquiriendo todo lo que tocaba su cuerpo, cosa que le extrañó por la súbita aparición de aquel fenómeno.

¿Eso significa que…?

El brillo de los ojos del chico volvió, como si un rayo de esperanza se asomara en su fatídico destino final, estaba seguro de que aquella señal debía ser un preludio a su salvación.

[…]

¿Eso estuvo cerca? —dijo Angemon a modo de sarcasmo, dejando ver que la personalidad de Patamon podía estar presente, aunque en mínima cantidad, en esa etapa del Digimon.

No entiendo cómo logró dar con nosotros —Palmon se encontraba un poco frustrada ante el ataque del Adult.

Imagino habrá sido por sus sentidos, son muy distintos a los de un humano —recordó el escocés luego de escombrar en su memoria y encontrar recuerdos de distintas clases en su educación básica.

Al menos logramos salir de esta sin dañar el edificio —Ranamon se encogió de hombros—, pero dudo mucho que Dokugumon se vaya a alejar por mucho tiempo. Deberíamos apresurarnos.

Todos asintieron y se movilizaron por lo que quedaba de la segunda planta, algunos con un poco de mayor dificultad como Chackmon, ya que después de los repetidos ataques que había estado utilizando, su energía comenzaba a descender poco a poco. Cuando llegaron a la puerta que, según el juttoushi del hielo, era la indicada, la líder de Gungnir se acercó y tocó sin pensarlo dos veces. Del otro lado, el golpeteo llamó la atención del chico y lo puso completamente nervioso, sabía que era imposible que Dokugumon hubiera hecho ese ruido, pero eso no quitaba el hecho de sentir esa ansiedad al no saber con certeza quién lo buscaba. La serie de golpes se volvieron a escuchar, pero esta vez de manera más firme y fuerte que la vez anterior.


Blair Blair Mirae Kiyoe sorry la tardanza...
 
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スパークル
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La líder del grupo arrugó el entrecejo y sin pensarlo más alzó la voz, llamando al tamer que estaba oculto dentro de la habitación. Allí, en su esquina, el chico sonrió ampliamente e incluso el llanto amenazó con escaparse de sus ojos; estaba infinitamente feliz y agradecido de que hubieran llegado los refuerzos, movió débilmente el brazo y se limpió las pocas lágrimas rebeldes que se escurrían por sus mejillas sin embargo, un sonido repentino lo hizo aferrarse nuevamente a su amigo y pegarse al muro lo más que el deplorable estado de éste se lo permitía.

— ¡Ewain!

— ¡Lo tengo! — Gruñó el oso de nieve conforme utilizaba una ventisca helada que detuvo el repentino ataque del adulto, reteniendo a los Kodokugumon que eran disparados hacia ellos. Fairymon pateó la puerta con fuerza sin lograr mucho, la barricada del otro lado estaba bien sujeta impidiendo que entraran; el guerrero del hielo estaba cansado y no podría mantener esa posición por mucho tiempo, la guerrera del agua se colocó a un lado de su homólogo y como pudo, sin causar muchos estragos, le ayudó a retener el ataque de la araña.

Sylph chistó y con más fuerza pateó la madera, terminando por lograr quebrar una pequeña parte que Angemon aprovechó para introducir su báculo por ahí y apoyarlo con fuerza para quebrar el resto. El ángel se asomó dentro del lugar viendo al humano en el fondo, Fairymon se giró para ayudar a los otros dos guerreros legendarios mientras el adulto y la planta corrían a asistir al tamer.

— Samali, ve a ayudarle. — Zanjó Fairymon a medida que utilizaba de madera moderada sus viento para hacer retroceder a los bebés, Chackmon se hizo a un lado resoplando y Ranamon lanzó agua en un último apoyo a sus compañeros antes de retirarse. El oso lanzó una nueva ventisca que fue acompañada del viento de la guerrera alada para congelar parte del pasillo, Dokugumon se movió con una velocidad espeluznante por el lugar y repentinamente todo quedó en un silencio por demás tenso.

— Hay que sacarlo de aquí para poder deshacernos de Dokugumon. — Resopló el oso, Fairymon secundó la moción y buscó con la mirada a la de menor rango del grupo. Winters ya estaba en su forma humana a un lado del tamer herido, de su keychain extrajo el antídoto y con cuidado se lo colocó a Hawkmon. Angemon y Palmon hacían de guardias mientras Chackmon y Fairymon seguían fuera de la habitación inspeccionando la zona, el suelo rechinaba en algún lugar de la segunda planta pero no tenían la más mínima idea de dónde es que se escuchaba aquel sonido exactamente lo cual los dejaba a la defensiva.

— Es muy inteligente.

— Eso parece.

— No bajes la guardia. — Fue la última palabra del hada antes de que el suelo bajo sus pies se resquebrajara y desde allí saliera una telaraña que se revolvió entre sus alas y le atrapó las manos. Su cuerpo cayó pesadamente por el agujero hasta golpear el suelo del piso inferior, Chackmon ordenó a su líder que no respirara cuando notó la intensa nube púrpura que estaba aglomerada en la primera planta. Con que eso había estado haciendo. El guerrero miró hacia atrás alertando a Angemon, el cual tomó en sus brazos al tamer malherido para evitar que cayera en una trampa similar.


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Moonchild
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La tensión se incrementó entre todos mientras la parte peligrosa del juego comenzaba en serio.

—Palmon, ve a ayudar a Mai —pidió su compañera con la atención concentrada en el Digimon herido. Había escuchado algo derrumbarse y la orden de Ewain, así que suponía que la líder necesitaba ayuda.

Samali terminó de aplicar el antídoto y, tras comprobar que Hawkmon parecía más aliviado, le hizo una seña a Angemon para que sacara al Tamer por alguna ventana. El ángel encontró una lo bastante débil como para romperla a golpe de su bastón y sacó la cabeza para ubicar al león alado. Firamon estaba de pie con los músculos en tensión en el mismo sitio donde lo habían dejado, hasta allá le llegaban sonidos de batalla y derrumbe y eso le hacía sentirse ansioso; vio de inmediato la cabeza del ángel sagrado y voló hacia allá con presteza, colocándose en posición para que su compañero de guild pudiera montar al Tamer sobre su lomo. El sagrado se giró y cargó a Hawkmon a continuación, pasándoselo al muchacho para que lo sujetara.

—Muchas gracias —señaló el muchacho con los ojos anegados en lágrimas y abrazando fuerte a su amigo.

—De nada, Firamon te protegerá mientras terminamos aquí —contestó el alado, más concentrado en volver a ayudar a su Tamer.

Mientras el breve intercambio se desarrollaba Samali volvió a su forma híbrida, recogió el maletín del suelo y se lanzó fuera de la habitación, esquivando por muy poco el hueco que se abría en ese momento en el centro del piso; alcanzó a ver una voluta de humo morado por la abertura y se alegró de no haber guardado el antídoto, parecía que lo necesitarían a la mano.


Al mismo momento de los sucesos dentro de la habitación, Palmon llegó al pasillo a la carrera y miró a Chackmon apenas arreglándoselas contra la araña, estaba cada vez más cansado y el insecto ganaba terreno.

—¿Y Mai? —inquirió, lanzando su Plant Shock para tratar de apoyar al oso.

—Por el agujero, no podrá aguantar mucho la respiración.

Palmon asintió y se asomó al hueco con precaución, había mucho humo púrpura y estaba oscuro, no conseguía ubicar a la líder con esos factores juntos, pero debía sacarla de alguna forma.

—¡Mai! —llamó. La aludida no podía gritar sin envenenarse así que manipuló el entorno sobre ella para hacer que notaran donde estaba. La planta estiró sus lianas hasta alcanzarla y las enredó alrededor de ella como pudo, halando con todas sus fuerzas para subirla.

—¡Arh! —se le escapó a Chackmon cuando perdió el pie y el ataque de la araña lo derribó contra la pared en medio de un amasijo de telarañas.

Dokugumon se volvió hacia Palmon con una mirada sumamente divertida en sus horribles ojos. Lanzó una telaraña para atrapar también a esa pequeña mosca Child y siseó cuando un chorro de agua la desvío hacia un lado. Ranamon llegaba justo a tiempo y Angemon se le unió menos de un minuto después. La infante dejó salir el aire contenido y se concentró en terminar de izar a Fairymon, la cual ya estaba a tres cuartos del camino. La guerrera casi estaba asfixiada por aguantar tanto la respiración y aspiró una inmensa bocanada en cuanto estuvo lejos del veneno mientras Pal le ayudaba a liberarse de los pegajosos hilos blancos.


Afuera Firamon había llevado al Tamer y al Digimon hasta la esquina, de forma que estuviera lo bastante lejos como para dar tiempo a un contraataque si Dokugumon decidía seguirlos pero no lo suficiente para que Firamon no pudiera ayudar en caso necesario. El león estaba claramente ansioso y movía su cola en todas direcciones mientras vigilaba el edificio.

—Puedes ir con ellos si quieres... —comentó el muchacho, nervioso de pensar que sus salvadores pudieran necesitar mano extra, no quería estorbar. Firamon se sintió tentado pero se recordó rápidamente los objetivos de la quest.

—Vinimos por ti, no puedo abandonarte —contestó finalmente. —How is he doing? —inquirió, mirando hacia Hawkmon, el chico no entendió una palabra pero, al seguir la mirada del felino supuso que se refería al halcón.

—Uhm... ¿Hawkmon? Parece estar mejor, al menos no tiene cara de estar sufriendo... —contestó dubitativamente.


Dentro de la construcción Dokugumon decidió rápidamente que estaba siendo superado en número, soltó una gran cantidad de crías que se lanzaron hacia ellos y luego se fue, desapareciendo de la vista para dar con un plan más inteligente. Ellos no se relajaron ni un segundo mientras continuaban atacando a los KoDokugumon para librarse de ellos.

—¡Tenemos que salir de aquí! —comentó Angemon mientras golpeaba a varios bebés con su bastón, mandándolos lejos.

Tenía razón, por supuesto, ya que estar dentro del edificio evitaba que usaran técnicas contundentes para acabar con ellos por miedo a derrumbar el lugar y así no iban a terminar jamás. Lo más inteligente sería salir en cuanto pudieran y buscar alguna manera de hacerlos abandonar el nido también para poder golpearlos con lo mejor que tenían sin miedo. Dokugumon llevaba sin duda mucho tiempo en ese edificio y lo conocía lo bastante como para hacer trampas sin derrumbarlo, así que estaban en clara desventaja con el entorno.

Las principales fuerzas que mantenían a las arañas lejos en ese momento eran Ranamon, Palmon y Angemon, Chackmon estaba sentado contra una pared luego de que Fairymon le ayudara a quitarse la telaraña y trataba de descansar para poder unirse a la batalla de nuevo; el hada, por su parte, no había podido evitar inhalar un poco de veneno en la caída, antes de darse cuenta de la trampa y, aunque ya se había aplicado un antídoto del maletín que Saly había dejado en el suelo del pasillo al salir, eso mas el continuo uso de técnicas e ilusiones comenzaba a agotarla; adicionalmente, la caída dentro de la trampa de veneno había avivado ciertos traumas y, aunque aún no estaba en crisis, le faltaba poco para ello. Chackmon respiró profundo y se levantó.

—Déjenme espacio —ordenó, con la intención de congelarlos una vez más el tiempo suficiente para que todos tuvieran un respiro y pudieran salir de ahí como había indicado su compañero.

Un triple ataque de parte de los defensores golpeó a las arañas, derribando varias definitivamente, y luego se apartaron para que el KachiKachi Kocchin golpeara directamente a los repulsivos insectos. Tan pronto el pasillo se congeló el grupo se lanzó a la fuga entrando en tromba por la puerta de una habitación, romperían una ventana y saldrían de ahí como pudieran, ya luego verían que hacer para acabar con el nido para bien. La habitación estaba vacía, por suerte, y tenía el piso sin huecos, aunque las grietas que se extendían por las losas hacían obvio que eso era prácticamente un milagro, procurarían no quedarse allí de pie mucho tiempo. Ranamon se prestó con Angemon a la tarea de abrir una ventana para escapar, ella había sido quien menos había usado su evolución, pero su respiración era ya pesada al tener menos resistencia que sus compañeros más experimentados.


Mientras estaban en la labor escucharon un tétrico chirrido que hizo a los demás volverse con alarma y la ventana se abrió de un bastonazo final justo al mismo tiempo que una parte del suelo se hundía, casi llevando a Palmon consigo, quien fue sujetada por Chackmon, y alcanzaron a dar un vistazo al Adult antes de que los bebés comenzaran a invadir la habitación.



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Esposo Canon de Hoppie
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This is enough! —gritó molesto Ewain desde el núcleo del oso y jaló con fuerza a Palmon para regresarla al segundo piso. Los bebés comenzaron a aparecer en la habitación pero, conforme iban llegando, el piso empezó a pandearse, señal de que en cuestión de segundos colapsaría—. ¡Debemos salir ya antes de que esto pueda derrumbarse!

El ángel y la rana no perdieron el tiempo y ayudaron como pudieron a los demás para contrarrestar el ataque de las crías. Ranamon lanzó un Rain Stream que fue dirigido hacia el exterior, necesitaban ayuda y de esa forma, esperaba, Firamon podría saber que algo andaba mal, todo al mismo tiempo que Angemon utilizaba su bastón con maestría para repeler unos cuantos Kodokugumon. Los demás estaban haciendo lo mismo, ya sea disparando bolas de nieve o utilizando técnicas que no perjudicaran más el lugar, pero cuando menos lo pensaron, todo el suelo crujió y se derrumbó sin avisar. Ranamon, afortunadamente, se agarró del marco de la ventana y logró evitar caer al primer piso, donde todavía estaba Dokugumon; el humo morado, característico de la araña, cubría buena parte del piso de abajo. Angemon tomó a Chackmon y Fairymon se mantuvo a flote junto con Palmon.

[…]

¿Estará todo bien? —preguntó el Tamer cuando notó que se oían unos cuantos ruidos hasta la calle. Firamon dirigió su mirada hacia allá y analizó lo mejor que pudo la situación, logrando ver cómo afuera del edificio se formaba una nube negra y comenzaba a llover.

Ese ataque es de Ranamon, necesitamos acercarnos —susurró para sí mismo mientras intentaba idear un plan.

¿Debemos volver? —el chico, quien cargaba a su compañero digital, había alcanzado a escuchar lo que dijo el felino— No hay tiempo que perder si tus amigos necesitan ayuda, vamos.

El Tamer miró con seguridad a Firamon, ya se encontraba a salvo y tenía que devolverles el favor de una u otra forma, y si eso significaba regresar hasta donde había estado atrapado con Hawkmon, lo haría. El Adult sintió y corrió junto con el chico detrás de él.

[…]

Los Adult e híbridos aprovecharon la distracción por el pequeño derrumbe del piso y sobrevolaron el cuarto hasta que salieron por la ventana, dejando atrás el edificio y aterrizando en la calle. La araña, al subir, notó que ya no había nadie y regresó al primer piso, sin salir o siquiera intentarlo para perseguirlos. Segundos después, Firamon los alcanzó junto con el Tamer y su Hawkmon.

Sorry, can’t do this anymore —Chackmon cayó sobre una de sus rodillas y se dejó vencer por el cansancio, regresando a su etapa de humano y sorprendiendo al hombre recién rescatado. Seguido de él, Samali hizo lo mismo y volvió a su forma original—. Te lo explicaremos después.

¿Hemos terminado? —Samali se puso de pie y dio unos cuantos pasos.

Deberíamos exterminar la plaga —comentó el escocés luego de reincorporarse—, pero no podemos hacerlo estando adentro, el edificio está por colapsar. ¿Mai?

Uhm… —la líder de Gungnir se quedó inmóvil, sin saber muy bien qué hacer. Por un momento dudó, pero cuando recordó que debía tomar la posición como la dirigente del grupo, hizo como pudo a un lado ese miedo que llevaba consigo desde aquella misión y asintió—. Debemos sacarlo de ahí.

¿Alguna idea? —Palmon era la única que estaba en su etapa Child, no podía ayudar mucho pero al menos intentaba aportar ideas— Lo que se me ocurrió es que Firamon la saque del lugar.

Podría ser por medio del calor —explicó Blake segundos después—. Le huyen al frío y los atraen las cosas más templadas. Si Firamon entra al lugar, podría hacer que Dokugumon lo siga hasta el exterior y, una vez aquí, podríamos atacar de manera más fácil. Sabemos que en combate no nos puede igualar.

Creo que tenemos un plan —aseguró Mai—. Sólo debemos solucionar el problema del tamaño. Y no necesitar los antídotos, se quedaron en el segundo piso y eran dos.


Blair Blair Mirae Kiyoe te dejé la persecución y la pelea porque realmente no nos tomaría mucho tiempo destruir a Dokugumon.
 
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スパークル
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Firamon aceptó la encomienda sin dudar ni un poco siquiera y apenas recibió la afirmativa por parte de su amiga se lanzó en dirección al edificio que el resto de su gremio había abandonado recientemente. Se movió con agilidad por el terreno hasta que llegó a la edificación en mal estado; su cuerpo se rodeó en llamas gracias a una carta utilizada por su recién vuelta a la normalidad tamer. La pelirroja mantuvo sus orbes fijos en el león para obligarse a sí misma a ignorar la incomodidad que sentía por el hecho de que aquel tamer desconocido había visto a los tres miembros de Gungnir de-evolucionar de sus formar híbridas.

— ¿No te preocupa el tamaño?

— ¿De Firamon? En lo absoluto. Tiene el tamaño adecuado para andar allá adentro, lo que me preocupa es que logre atraer a Dokugumon, no parecía alguien que cayera en trampas de ese estilo con facilidad.

— Aunque tenemos que tomar en cuenta que es algo de puro instinto, lo de sentirse atraídos por el calor.

— Esperemos que salga todo bien. — Se limitó a decir Hitomi sintiendo un ligero temblor en su mano, el nervio repentinamente se había apoderado de ella, ¿estaba poniendo en riesgo a su compañero al aceptar e incluso dictaminar parte de aquel plan? Se mordió el labio inferior mientras seguía con la mirada al bólido en llamas que para ese entonces ya se estaba introduciendo en el edificio.

Firamon exploró los alrededores con calma conforme aminoraba su paso luego de entrar en el lugar, avanzó muy lentamente, dando paso con paso para que sus movimientos no resultaran bruscos y que funcionara el plan de atraer a las arañas. Se deslizó en una dirección, luego en otra y repentinamente tuvo que evadir una embestida por parte de Dokugumon; los colmillos de la araña estuvieron bastante cerca de atrapar al león, el cual retrocedió para quedar nuevamente en confusión. Las llamas expelidas por su cuerpo le brindaban cierta cantidad de luz pero ésta parecía no ser suficiente para indicarle el escondite actual del adulto enemigo, su mirada se afiló y como pudo afinó sus sentidos para tratar de ubicar a Dokugumon.

— ¡Ven! — Provocó el felino a la vez que evadía con gracilidad el siguiente intento de ataque de Dokugumon; la araña hizo un ruido extraño a la vez que muchas pequeñas arañitas se abalanzaban contra el adulto de fuego, éste se limitó a retroceder como le era posible sin utilizar sus técnicas elementales que terminaran por destrozar el lugar entero. Sintió un nervio repentino cuando una telaraña lanzada por la araña adulta le atrapó una de las patas en el suelo, permitiéndole a los Kodokugumon subir a su cuerpo. Rugió con fuerza y retrocedió más rápidamente que antes hasta que por fin, ante la mirada asesina del adulto, cruzó el umbral hacia la luz del día.

— ¡Heaven’s Knuckle! — Angemon se apresuró a lanzar el primer ataque, dándole el tiempo suficiente a Firamon de reubicarse para seguir obligando a las arañas a moverse a donde él requería que lo hicieran. Por su parte una recién evolucionada Sunflowmon utilizaba su rayo de luz solar para apoyar a la tarea cálida del león, atrayendo a las arañas de menor tamaño pero no al “premio mayor”. Ewain chistó entre su cansancio pues Dokugumon parecía no querer ceder ante la situación y mucho menos luego de ver el ataque de los digimon enemigos.

— Es inteligente, no saldrá donde no se siente segura. — Tajó Sylph, Fairymon estaba a su lado asintiendo ante la afirmación.

— ¿Algún otro plan? — Winters miró de reojo a su líder, quien a su vez dirigió la mirada al escocés.

— ¿Holy Grenade?

— No es mala idea… — Concedió el peli azul a medida que hurgaba entre sus cosas hasta que terminó sacando la carta mencionada, Mai permitió la de-evolución de su compañero mientras que pasaba la siguiente carta. Tanto Angemon como Coronamon recibieron unas bombas, los dos digimon se acercaron al edificio y luego de un conteo rápido lanzaron las granadas dentro del mismo.

— ¿Cuál es el plan?

— Técnicamente ya cumplimos la misión. — Hitomi miró a la de menor rango.

— ¿No venceremos a Dokugumon?

— Espero que ese polvo lo haga dormir por un rato, por ahora debemos llevar al chico a la ciudad para que los atiendan debidamente. — Esta vez el que habló fue el único varón del grupo a sabiendas de que la misión principal era rescatar al humano y ahora lo tenían ahí, no había necesidad de arriesgarlo un poco más solo por destrozar a un digimon adulto. Luego de reunirse una última vez trazaron el próximo plan y en cuestión de segundos ya se encontraba en acción; el grupo escoltó al otro humano de vuelta a la ciudad y allí fue enviado rápidamente al hospital de la ciudad. — ¿Ya está bien?

— Supongo, esperemos lo mejor del hospital. — Los juttoushi hicieron acto de aparición detrás de sus respectivos portadores, quienes para ese entonces solo esperaban noticias de algún enfermero o doctor antes de dar por cumplida su misión. No mucho después un doctor salió para comentarles el estado del joven y su compañero digital, agregando que un poco más tarde y la situación podría haber sido fatal, Gungnir agradeció y en silencio se alejaron del lugar con un amargo sabor de boca; habían dejado a Dokugumon con vida pero habían salvado al chico de una muerte terrible.


Amaki Amaki done
Takerudark Takerudark Mirae Kiyoe muero de sueño :C​
 

Amaki

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Narrativa:
Seré sincera: me gusta cómo escriben, cada uno tiene su estilo personal que es muy fluido y agradable. De Blair no encontré problemas, ya veo que la estás parando con “éste error”, ya sabes la manía de poner tildes a los determinantes demostrativos, lo que sí me faltó fue algo más de descripción, muchos de tus posts no contuvieron algún detalle interesante y fueron más de “transición”, en el sentido que se sintieron vacíos respecto a descripciones o acciones, de todos modos hiciste un buen trabajo. Take, de ti no encontré errores, cuentas con una narrativa limpia y muy bien cuidada que no me hizo sentirme confundida en ningún momento. Por otro lado Kiyoe, escribes bastante bien, pero en algunas ocasiones puedes ser bastante redundante, sobre todo en las descripciones que a veces pueden ser pesadas, mas no creo que eso sea algo negativo, mientras no te vayas por los pelos como sentí en algunos momentos.

Take: 25/25
Blair: 23/25
Kiyoe: 24/25


Interpretación: Se nota que conocen a la perfección al personaje ajeno, al punto que los interpretan perfectamente, sean los Tamers, los Digimon o los Juttoushi, también a Mai que fue muy palpable que tuvieron presente su trauma. Ese detalle me gustó, porque se nota que tienen pendiente todo lo que le sucede al personaje ajeno y cómo escribir sus reacciones. Lamentablemente hubo un problema de interpretación que no me sonó del todo bien y hasta decidí preguntar, buscar fuentes y referencias, yep, esto va para Blair únicamente y fue sobre Firamon; Take dejó claro que el tamaño sería un problema (es más grande – presumiblemente - que un león, un animal que mide 1,50 de alto y pesa generalmente entre 150-250 kg), sí, es cierto, podía entrar si hablamos de altura, pero el peso es un asunto muy aparte. El terreno estaba a punto de colapsar y Dokugumon lo arrojó, no creo que el lugar se hubiera mantenido tan bien sin caerse, si una criatura de más de 150kg viene arrojada con fuerza. Ten más cuidado con esto, porque si bien el león no es del tamaño de Garurumon, se debe contar el peso y otros factores al momento de desenvolver una batalla. De los demás no encontré errores.

Blair: 20/25
Take y Kiyoe: 25/25

Realismo: Aquí les debo decir algo, del cual no comprendo cuáles fueron sus referencias, pero... ¿Las arañas huyen del frío? La verdad es que si hablamos del Mundo Animal (el cual no seguiré al pie de la letra porque estas son arañas digitales), las arañas son animales que no huyen del frío, sino que siguen el famoso proceso llamado hibernación en el cual son capaces de suprimir sus funciones vitales. Por lo que las arañas no tuvieron que huir, solamente iban a ralentarse. Es más, hay hasta especies de arañas que habitan en lugares fríos sin problemas, entrando en hibernacion cuando la temperatura baja demasiados grados. Siento que esto le ayudó mucho ya que, si bien los bebés no determinaban ningún problema, el hecho de que ellas huyeran (cosa que no debían a hacer). Les facilitó en pequeña medida las cosas, no es un error grave, en cuanto son seres digitales y no podemos asumir que siguen el mismo protocolo de conducta de las arañas normales, pero es algo que quería remarcar.

Todos: 21/25


Desarrollo: Llegado a este punto sólo me queda decir que la quest fue bastante buena, no fue corta y se ahorró la batalla con Dokugumon que, a mi parecer, podía empeorar las cosas. Me gustó que tuvieran en cuenta – casi siempre – el tamaño de sus Digimon, y aprovecharan en máximo los Juttoushi, en sí, este trabajo no les suponía ningún problema debido al nivel de sus seres digitales, pero supieron ponerle la dificultad justa debido al tamaño de los mismos, usando los Adults (Menos a Sunflowmon por obvios motivos) y valiéndose de otros recursos para no colapsar el lugar. Si tuviera que hacer una queja sería del Tamer rescatado, sentí el final algo apresurado como sí sólo lo rescatasen, lo llevaran al hospital sin cruzar palabras con él o cosas por el estilo (prácticamente en un mismo párrafo lo rescataron y llevaron al centro médico), fue un final muy seco para lo bien desarrollada que fue esta quest. Sin embargo, es de loar todo el nudo y el comienzo, el cual tuvo la dosis justas de suspenso. Felicidades.
Todos: 23/25


Nota:
Take: 94/100
Blair: 87/100
Kiyoe: 93/100
Paga:
Take: 365bits
Kiyoe: 360bits
Blair: 340bits

EVO: +1 para Palmon, Patamon, Ranamon
Fama: +2 para Todos.
Stats: +1STR a Patamon, +1STR Palmon,+1ATK Ranamon.


Creo que no me olvidé de nada...

Blair Blair Takerudark Takerudark Mirae Kiyoe Masaru Yggdrasil
 
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