Aldea Arashigakure no Sato

I am the avenger of hell and I come for your soul
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¿Hay alguien disponible para hacer una misión del evento?, actualmente solo estamos Qrow Yasuo y mi persona. :^//^:
 

スパークル

La aldea de la Tormenta tenía un ambiente distinto ese día, las calles se encontraban mucho más tranquilas y un tanto más vacías que de costumbre, la gente cerraba temprano sus negocios y más temprano que tarde comenzaron a aglomerarse en una de las calles principales del lugar con lámparas en sus manos. Las madres, padres o ambos, cualquiera que fuera el caso, tomaban con alguna de sus extremidades libres la de sus hijos, en caso de que éstos fueran lo bastante chicos para ello; gente de todas las edades, desde los más pequeños hasta los más grandes, de cualquier oficio, desde simples aldeanos, hasta vendedores y los mismísimos ninjas, aquellos encargados de proteger a la gente, desfilaban por igual en aquel recorrido silencioso y largo que los guiaba bajo la intensa lluvia hacia una de las áreas más importantes de Arashigakure.

Las mandatarias dirigían aquel evento, caminando lentamente frente a la gran cantidad de gente y con sus propias lámparas en mano, los rostros de ambas irradiaban serenidad a toda luz. El entorno comenzó a cambiar paulatinamente, dejando atrás los altos edificios y la típica iluminación de las zonas más pobladas de la Tormenta y dando paso a un área más natural, bordeada por los representativos árboles rojizos y la flora que, en general, aún formaba parte de aquellas islas que conformaban la aldea.

No pensé que inauguraríamos esto tan pronto… ─ Shiba miró de reojo a su amiga, quien le devolvió una mirada serena y respiró hondo, era evidente que ella no estaba del todo contenta tampoco por haber perdido a varios de sus subordinados en el incidente de Osogakure y algunas misiones. Además de todo, habían estado saliendo constantemente de la Aldea en las últimas semanas y por ello mismo no se les había permitido hacer la ceremonia de manera correcta. No es que fueran a repetir lo mismo para cada ninja caído, pero era la primera vez que irían a agregar nombres al monolito que, hasta ese momento, estaba vacío. A futuro, suponían, solo los cercanos del fallecido harían la ceremonia en compañía de alguna de ellas dos o algún Jounin, mas en ese momento querían aprovechar que estaban allí para hacerlo propiamente y mostrar el debido respeto a su gente. La aldea había respondido mucho mejor de lo que habían esperado, demostrando una unidad abismal para/con las familias que sufrieron alguna pérdida en los acontecimientos recientes; la mayoría del poder militar también se había unido, aunque ellos sabían que también había una especie de reunión después de la ceremonia y por lo mismo no habían dudado en sumarse al “desfile” hasta el monumento.


Hoy nos hemos reunido para rezar a la deidad que crean por el eterno descanso de nuestros compañeros caídos en combate ─ Kizashi alzó la voz fuerte y claro apenas el recorrido terminó, la gente alzó su respectiva linterna alumbrando el espacio entero de una forma bellísima a la vez que se ponían de rodillas sin importar la humedad del suelo debido a las fuertes lluvias, a esas alturas ya estaban más que acostumbrados al clima del sitio donde vivían ─. En definitiva, es con gran dolor que vemos partir a compañeros, maestros, amigos, hermanos, hijos… Incluso padres. Pero no hay que olvidar que lucharon hasta el final como aceptaron hacerlo desde un principio, cuando comenzaron su entrenamiento shinobi. Nosotros los recordaremos con orgullo, con la frente en alto, por haber llevado el honor de Arashigakure con ellos hacia la otra vida al no rendirse ante la adversidad. ─ Las linternas se alumbraron con más fuerza y fueron soltadas, iluminando el cielo conforme se iban elevando entre la fuerte lluvia, la protección de chakra les permitía seguir elevándose sin ser dañadas ni apagadas; el espectáculo era hermoso y nostálgico, los ojos de todos se clavaron en las líderes de la aldea, quienes se encontraban cada una en una balsa distinta con rumbo al Monumento que se encontraba suspendido sobre el agua.

Grabaron los nombres de sus subordinados caídos, sintiendo un gran peso al ser los primeros que escribían sobre aquella roca negruzca, realmente hubiesen deseado no tener que hacer uso de ello tan pronto… Pero así era la vida de un ninja. Peligrosa e impredecible. Encendieron los inciensos apenas terminaron su trabajo y soltaron los globos que ellas mismas traían, dejando que se unieran al resto que ya iban a una altura mayor.

Esto no nos va a debilitar, en cambio, nos hará más fuertes ─ Shiba habló de pronto, llamando la atención del jounin especial y de algunos ninjas que estaban cerca; los aldeanos fijaron sus orbes en ambas mandatarias, quienes ahora se encontraban en el puente que separaba la estructura de la costa ─. Los llevamos en nuestros corazones, dejaremos que vivan a través de nosotros y la Tormenta crecerá más que nunca… ─ Hizo un gesto más suave que el que hubo hecho antes y elevó el rostro para ver las linternas que se alejaban lentamente, la lluvia chocó contra su rostro intensamente, pero eso no pareció molestarle. ─ Todo lo grande está en medio de la tempestad… Justo como ellos. Estuvieron en medio y se fueron como grandes amigos, líderes, hijos, hermanos, ninjas. ─ Respiró hondo. ─ Brindemos el respeto que merecen, recuérdenlos, porque ellos no los van a olvidar. Sólo se nos adelantaron para cuidar de nosotros desde otro sitio.

[…]

La ceremonia terminó luego de otro rato más en el que se le permitió a los cercanos despedir como era debido a sus familiares, recibiendo además un apoyo emocional tan fuerte que quizá ni siquiera creían que iban a recibir, no hubo espacio para lágrimas de dolor, esas tal vez las habrían soltado ya en otro momento o las guardaban para cuando estuviesen a solas. En ese instante se permitieron estar en paz al ver que sus seres queridos serían recordados para siempre, ese monolito significaba para el pueblo mucho más de lo que cualquiera podría imaginarse.

Apenas todos los aldeanos se retiraron, la totalidad de los ninjas y las dirigentes de la aldea se encaminaron a la Torre del Consejo, atestando el primer piso en donde se resguardaron de la lluvia. Ambas chicas se colocaron en un lugar visible para todos, llamando la atención de sus subordinados apenas tuvieron todo listo.

Quizá se pregunten por qué los reunimos aquí después de la ceremonia. ─ Rin miró a sus subordinados, desde los genin hasta los jounin, había ninjas de todas las edades, complexiones, gustos, estilos, todo. Los shinobi observaron intensamente a sus superiores, quienes hasta ese momento se habían hecho con un montón de cajas traídas de quien sabe dónde; no eran de gran tamaño, parecían hechas de metal o algo por el estilo. Eran delgadas y un poco alargadas, aunque no parecían pasar de los treinta centímetros de longitud.

Muchas veces ya nos han preguntado por qué no se les entregan bandas ninjas como al resto de las aldeas cuando se gradúan de la academia, sí, la bandana es el símbolo “oficial” globalmente aceptado de que se es un ninja. ─ Continuó la azabache mirando a todos los allí presentes, había más de 300 ninjas y eso le llenaba de orgullo, cómo habían crecido en el tiempo que llevaban de haber fundado Arashigakure, la cantidad de gente que sin pensarlo dos veces hubo abandonado su hogar anterior dentro del País para brindar su apoyo directo a la aldea, mudándose a ella para auxiliar de algún u otro modo al crecimiento de la misma.

No teníamos algo decidido, a decir verdad… Teníamos muchas preocupaciones encima, entre ellas el hacer este lugar habitable y que tuviera todas las cosas necesarias en un nivel decente para tanto aldeanos como shinobi. Pero finalmente ha llegado el momento… ─ Sonrió ligeramente, con la misma serenidad de siempre, pero mostrando una faceta más humana que permitió algo de ilusión en los más jóvenes, orgullo en los más experimentados, era claro que muchos de allí sentían deseos de portar aquel símbolo representativo que los identificaría como miembros de la Tormenta para ojos ajenos.

Queríamos hacer algo significativo, pórtenlas con orgullo, frente en alto, pues no solo representarán a la aldea… También llevarán consigo la fuerza de quienes nos cuidan del más allá, ahora y a futuro. ─ Sabía que no podrían vivir eternamente sin pérdidas, todos lo sabían, así era la vida de un shinobi; respiró hondo y tomó una de las cajas, sacando su contenido y develando por fin aquello que algunos esperaban con ansias, la bandana definitiva de los shinobi de la Tormenta. Poco a poco los ninjas comenzaron a acercarse a recoger lo suyo, comenzando por los genin, luego los chuunin y finalmente los jounin, cada uno recibía su caja directamente de alguna de las mandatarias.


Aprovechen esta oportunidad para conocer a sus compañeros, no solo los equipos que fueron formados al salir de la academia o unirse a las fuerzas militares de Arashigakure son los importantes, como Taiga dijo hace poco… Somos una familia, todos somos parte de la aldea y conocernos es ideal para cualquier situación. ─ Extendió sus brazos, dando el visto bueno a que el “tiempo libre” comenzara luego de todo lo ocurrido antes de esa corta reunión. No se trataba de una fiesta ni mucho menos, especialmente por los ánimos que algunos se cargaban luego de la ceremonia llevada a cabo previo a la reunión, pero tampoco era un pésimo momento para socializar y unirse más como aldea que eran.


Hathaway Hathaway. Cottonmouth Revenant Darber Lionel Lionel™ Mirae Kiyoe Maka Evans DrNaoto R Rygart Loba. Tori Vega Qrow Yasuo ahí está <3​
 

El Jardinero Maldito
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El chico de cabellera carmesí recientemente entraba a la aldea, con una gran sonrisa miraba hacia el horizonte y tomando bastante aire, gritó.

-¡Aneue, ya estoy en casa! -La mayoría de las personas lo tomaron como un simple loco, pero para una persona en especifico dentro de Arashigakure, esas simples palabras significaron el inicio del caos y diversión...

......................................................................
-w- No tenia idea de que poner, así que... Me reporto!

Hathaway Hathaway. e.e Hello~
 

Moonchild
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Amaya se unió a la ceremonia junto a sus padres, como hacía todo shinobi en la aldea, pero en su caso rendir respeto a esos primeros caídos tenía un peso especial; no conocía a ninguno de ellos, pero en el último tiempo ella misma había estado en muchas misiones peligrosas más allá de su capacidad, lo cual le hacía estar bastante consciente de lo cerca que estuvo de que su nombre apareciera también en esa piedra. Llevó su linterna bajo la lluvia perenne, impresionada ante la cantidad de aldeanos que habían respondido al llamado y siguió la ceremonia en silencio, maravillada por el espectáculo de las linternas flotando en medio de la lluvia plateada.

En la reunión posterior recibió la nueva bandana ninja con una reverencia y una gran sonrisa y se apartó a un lado para averiguar dónde ponérsela, no le gustaba la idea de llevarla en la frente. Sus padres se despidieron de ella y la dejaron para que hiciera amigos y conociera gente, desapareciendo entre la marea de personas reunidas. Reiki terminó por colocarse la bandana en el cinturón, entre la hebilla y la bolsa izquierda y miró alrededor, buscando a alguien con quien hablar un poco. Había hecho varias misiones ya, pero todas habían implicado ir con miembros de otras aldeas y tristemente no conocía a nadie de su nuevo hogar. Tras mirar un rato decidió acercarse a una muchacha rubia vestida de negro que estaba sola.

─Hola, me llamo Amaya Narukami ─se presentó con una pequeña reverencia─ no conozco a nadie y como parecías sola, pensé que tal vez querrías hablar. ¿Cómo te llamas?


Loba. Tori Vega, Maka Evans Blair Blair Hathaway Hathaway., Cottonmouth, Revenant Darber, DrNaoto, R Rygart, The Cursed Gardener The Cursed Gardener, Qrow Yasuo, Lionel Lionel™. Algo cortito para comenzar. Me acerqué al personaje de Tori porque fue el primero que me vino a la mente, y como nadie ha puesto que hace su personaje, no quería imponer xDD quien desee puede acercarse a hablar con nosotras <3

 

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Anba caminaba a paso lento en la ceremonia, su linterna bien firme en su mano y su rostro cubierto por la capucha de su traje, su mente parecía encontrase en otro sitio totalmente diferente a donde se encontraba pues, de vez en cuando, chocaba con una u otra persona. En cuanto se detuvieron por primera vez por la voz de una de las superiores, la chica aprovechó para dar una vista alrededor, era sorprendente la cantidad de personas que habían asistido ¿la mitad de ellos habrían perdido un ser querido? La de ojos color ámbar miró a un lado de ella, su vista fija al suelo, su madre había pasado de ir pues no quería recordar cuando tuvo que hacer aquello mismo, en otra aldea y con menos gente, para honrar el nombre de su esposo; Anba dejó salir un pequeño suspiro que tenía aguantado, quizás ella debió haber faltado también pero era importante su presencia por el cargo de ninja que contaba en Arashigakure.

Cuando llegó el momento de soltar las linternas, ella apretó por un segundo el agarre en ésta, la miró y susurró —por ti, padre —, Anba limpió su rostro de una lágrima rebelde que se había escapado de sus ojos mientras miraba su linterna alzarse alto en los cielos. Su padre no había muerto por Arashigakure, sin embargo, quería homenajearlo con aquella linterna, respiró profundamente antes de volver su mirada a las superiores.



Anba abrió la caja con su bandana, recorrió el símbolo de la aldea con sus dedos de una manera muy lenta, ya tenía en su posesión aquello que la representaba como kunoichi de Arashigakure. No pudo evitar una pequeña sonrisa que se formó en sus labios al momento en que se ataba la bandana en el cuello. Estiró sus extremidades mientras observaba a todos a su alrededor, no conocía a la mayoría, reconoció entre la multitud al chico albino del kimono con el cual había hecho un par de misiones, quizás iría a saludarlo en algún momento.

Una voz la sacó de sus pensamientos.

Hola, me llamo Amaya Narukami ─Anba volteó a ver con interés mientras la chica hacía una reverencia ante ella─ no conozco a nadie y como parecías sola, pensé que tal vez querrías hablar. ¿Cómo te llamas? —La chuunin ojeó a Amaya, la diferencia de estatura era notoria, sin mencionar la diferencia de edad entre las dos, el cabello blanco fue una de las cosas que llamó más la atención de la rubia ¿acaso era normal tener cabellos blanquecinos? Ya había conocido a unas cuantas personas con esa característica. Los ojos de la Narukami eran de un azul claro que Anba comparó con el color del cielo despejado. Sin mencionar, el ave que yacía en el hombro de la menor.

Hola, soy Anba von Gottschalk —habló por fin, sonriendo levemente ante la expresión de su ahora acompañante ante la pronunciación de su apellido, sí, era raro y siempre costaba agarrarlo a la primera. —La verdad es que sí quería hablar con alguien y me alegró que hayas sido tú, te ves normal a comparación de varios aquí —dijo sinceramente mientras Amaya inclinaba su rostro un poco ¿debía tomar eso como un cumplido? Anba posó su mano izquierda sobre los cabellos blancos, quizás en un intento de gesto algo tierno sin embargó no se esperó el picoteó del águila. —Mierda —exclamó mientras retiraba la mano.

Disculpa, es muy sobreprotector —se disculpó Amaya mientras miraba con reproche a Hoshi. Un maullido llamó la atención de los tres.

Tranquila, estoy bien —dijo Anba a sus pies, fue ahí que la menor se dio cuenta de la presencia de una gata que miraba a la rubia atentamente —Oh, ella es Sviran, no muerde a menos que le quites su comida preferida —aclaró mientras alzaba al animal en sus brazos para que Amaya pudiera acariciarlo. Ambas notaron las miradas de reto que se lanzaron el ave y el gato entre sí. —Ok, creo que no se agradan —terminó con una risa nerviosa temiendo con que el águila atacara a Sviran.

Mirae Kiyoe ahí está c:

Igualmente, como dijo Kiyoe, cualquiera puede unirse.
 

While we can dream, there always be hope
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El bullicio del gentío por la grata algarabía que ocasionaba tener aquello en su mano. Era la primera vez para Akenuri, el hecho, de ver aquella banda. En toda su estadía en la aldea no había portado una como lo había hecho en Kiri.

Se sentía extraño... —el albino miró de lado a lado y no halló a su hermano. Eso era extraño, pero sabiendo como era él, de seguro fue al baño en aquel momento de rejuntarse en la muchedumbre—, ¿ah?

Desde lejos vio una cabellera corta de color rubia y ya sabía quien era, había estado de misión con la joven varias y veces y su tono se voz era muy conocido. Se acercó y le dio un saludo algo inocente —,
Hola... Anba, ¿ha pasado tiempo? —la extraña pregunta y la forma en que fue formulada sorprendió la otra chica.

Akenuri —la fémina miró al chico tratando de confirmar si era él pero no tardó en hacerlo—, sí tiempo, desde aquel encuentro con el hombre lobo ha pasado mucho.

Algo... —miró a la otra joven que la acompañaba; era bien parecida y tierna... Sí, tierna. Era de las pocos personas de la aldea que portaba esas características—, ¿eres de acá? —La pregunta fue inevitable. Ella asintió y se presentó como Amaya y él no tuvo que hacer lo mismo ya que ella recordó su nombre.—. Debí imaginarlo por la banda... Es un placer.

Loba. Tori Vega se me ocurrió irte a ver cosita ♥ Mirae Kiyoe sigo tu sugerencia.

Algo cortico espero que no se me pegue esa maña.
 

El Jardinero Maldito
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Dreizehn sonreía de forma bastante alegre, finalmente logró llegar a la aldea de su Aneue despues de su largo viaje por los países elementales, pero por desgracia ahora tocaba un problema mucho mayor. Se encontraba en medio de la calle, llevando en sus manos un letrero que ponía en color rojo “Necesito hospedaje mientras consigo dinero”. Todas las personas pasaban de acercársele, mientras el chico continuaba moviendo el letrero para ver si alguien se apiadaba de su cruel situación.

-Vamos, necesito donde pasar la noche –Exclamó el chico, para despues ver como un hombre le lanzaba una caja de cartón de su comercio -¿En serio? ¿Ni siquiera una sábana o algo?

-¡Ponte a trabajar, vago! –

-Gracias, que dios lo bendiga (Púdrase) –El pelirrojo continuaba con su letrero, mientras cuidaba su nuevo “domicilio” –En serio necesito un milagro ahora…

Las personas se reían del chico cada vez que pasaban cerca de él pero este solamente les imitaba debido a la vergüenza, ciertamente no pensó que al llegar a Arashigakure le recibirían con una casa toda equipada, pero al menos esperaba un departamento de 6 tatamis en donde descansar mientras conseguía dinero para algo mejor.

-Vamos adóptenme, se barrer, planchar, cocinar, trapear y hasta limpio los baños –Dreizehn perdió toda esperanza de ser acogido esa noche, al menos aún conservaba su caja de cartón –Y lo peor de todo, aun no me encuentro con Aneue.

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e.e como no los conozco del todo, creo que es un buen inicio jejejeje
 

El aventurero
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La lluvia caia en la aldea como siempre, la gente iba y venia por las calles, yo por mi parte estaba tranquilamente disfrutando de la compañía de mi soledad cuando.

-Hey Zanto, como te va.- la voz de atrás era la de Ryu

-Hola… ¿que haces aqui?- Ryu se sento al lado mio como si nada.

-Nada, solo venia a molestar y a visitar a Kaon.-Rapidamente lo mate con lamirada.

-¿Como que vas a ver a Kaon?-

-Lo que oyes.-respondio con una mueca burlona.

Me levante, page mi comida y me fui lejos del sujeto, no se porque me molestaba que alguien hablara de Kaon delante mio, no esque me gustase…¿o si? Sea como sea mientras me diriji a mi casa, pero de camino me choque con Kaon haciendo que los dos calleramos al suelo.

-Perdon no veía por donde… ¿Zanto?-dijo ella con una ceja arriba.

.K-k-k-Kaon…-

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Maka Evans ya nos hemos chocado de nuevo XD
 
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