+18 Bajo el árbol de Navidad

nunca sabes que tendré en mi sombrero
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10 Jun 2017
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¡Buenos días lectores! Sean bienvenidos a este pequeño proyecto de Blackcignus y Sombrero loco para ponernos en ambiente con las fechas que corren, esperando agradar y entretener.

Cómo siempre la advertencia de que aquí no se verán parejas tradicionales y que entran aquí por voluntad propia así que empezemos.

Baile de navidad.

Este cuento inicia en una fría y nevada noche de diciembre, una semana antes de Navidad, en el pintoresco Pueblo Vaniville de la región Kalos, eran cerca de las 10 de la noche cuando finalmente la nieve dejo de caer y la luz de la luna comenzó a iluminar el pueblo, todos sus habitantes parecían estar completamente dormidos con excepción de una persona.

Una chica de tez clara, bella cabellera del color de la miel y un par de impresionantes ojos azules que miraba el familiar paisaje nocturno de su pueblo natal desde la ventana de su habitación antes de correr las cortinas y sentarse frente a la laptop que había en su mesa de noche

Y dicha chica se trataba nada más y nada menos que de Serena, la hermosa y talentosa performer que soñaba con convertirse en la Reina de Kalos y brindarle felicidad a la gente, y que recientemente había decidido volver a su región natal para luchar por la corona una vez más después de haber recorrido varias regiones.

Después de prender su laptop la chica comenzó a revisar su perfil de Pokevisión, hace algunos días había participado en un Performance y para su grata sorpresa logró ganar su primera llave con una facilidad apabullante, por lo que su bandeja de entrada estaba repleta con los amables saludos y felicitaciones de sus admiradores e incluso con algunos mensajes llenos de propuestas indecorosas, las cuales por supuesto ignoraba por completo.

Pero en ese momento lo que tenía su total atención eran las diversas invitaciones que le habían hecho para asistir a varias fiestas con motivo de las celebraciones navideñas y que la ponían en un terrible dilema por no saber a cuál asistir.

Por un lado estaba la invitación que venía de su amigo y compañero de viajes Ash Ketchum, quien la invitaba a Pueblo Paleta para una reunión con sus demás compañeros de viaje, y por el otro estaba la formal invitación que le había hecho Aria para asistir a una exclusiva gala de Performers organizada por Palermo.

Por experiencia propia Serena sabía que las reuniones con los amigos de Ash eran muy divertidas, ya que a lo largo de sus diferentes viajes y en otras reuniones parecidas había conocido a varios de ellos e incluso había viajado junto a algunas de las anteriores compañeras del chico volviéndose grandes amigas.

Sin embargo no todo era perfecto, ya que había un pequeño detalle que le molestaba mucho de aquellas reuniones: No importaba lo que ella o las amigas en común que tenía con Ash intentarán, las cuales no sólo estaban al tanto de sus sentimientos por el sino que también intentaban ayudarla siempre que podían para conquistar al atolondrado entrenador, jamás era capaz de conseguir un momento a solas con el chico.

Usualmente sus planes eran frustrados por la gran cantidad de amigos del muchacho, la cual parecía ir en aumento año con año, y quienes de manera constante se robaban su atención al desafiarlo de diversas maneras que iban desde juegos de mesa hasta batallas pokémon; Y cuando no eran los chicos era el insaciable estómago de su amado que ansiaba devorar el banquete o algún desastre causado por la gran variedad de pokémon del chico de Kanto.

Y tampoco podía admitir que le agradaba del todo soportar a varios de los chicos después de haber consumido algunas copas de alcohol, ya que el año anterior ella, May, Dawn y Misty tuvieron que esconderse dentro del armario para que unos ebrios Gary, Shota, Stephan y Clemont dejaran de coquetear con ellas.

Por otro lado le hacía mucha ilusión aceptar la invitación de Aria y pasar un buen rato con la Reina de Kalos y algunas de sus amigas performer, sin embargo la invitación decía que debía llevar a un chico como pareja. Ella sabía de sobra que tanto Ash como Clemont estaban demasiado ocupados para poder acompañarla y si algo de algo estaba segura es que no iba a ser la única que llegará a la fiesta sin un acompañante.

La chica estaba pensando seriamente en que decisión tomar cuando una tenue alarma le informó que acaba de recibir un nuevo mensaje privado y la saco de sus pensamientos “Espero por Arceus que no sea otra invitación” pensó la chica antes de abrir la notificación y darse cuenta de que era un mensaje de parte de su amigo Tierno.

Si bien eso la incómodo un poco ya que sabía que el bailarín se había enamorado locamente de ella durante su primer viaje por Kalos, razón por la que tenía que rechazarlo continuamente, pero ya habían pasado varios años desde aquello y en verdad tenia curiosidad de saber que había sido de la vida de su amigo asi que decidió darle una oportunidad y abrió el correo.

— ¡Oh vaya! ¿Pero que es esto? —se preguntó Serena al ver que el correo de Tierno no tenía ninguna felicitación o alguna de sus clásicas declaraciones de amor, de hecho no había ni una sola palabra en el correo, su único contenido era un archivo multimedia.

— ¿Qué me habrá enviado? —se preguntó con curiosidad mientras descargaba el archivo e intentó hacer memoria de la última conversación que tuvo con Shauna.

Recordó que su amiga le había comentado que después de ayudar al Profesor Sycamore a resolver todo lo referente al incidente con el Team Flare, el chico se había dedicado a componer algunas de las canciones que bailaba en compañía de sus pokémon, las cuales le valieron la reputación de un famoso DJ.

Una vez que termino la descarga el vídeo este comenzó a reproducirse en pantalla completa, primero una bella tonada comenzó a llenar la habitación haciendo que Serena se perdiera en la música y que sus ojos se fijaran únicamente en la pantalla, la cual seguía en blanco hasta que apareció la imagen de una cajita musical que comenzaba a abrirse.

Una vez abierta el ritmo de la canción cambio ligeramente, aunque seguía siendo igual de hermosa, y lentamente toda la atención de la chica estaba centrándose en la delicada figura en forma de bailarina que estaba en el centro, una figura que era idéntica a ella.

En cuanto la chica se percató de ese detalle una extraña sonrisa se dibujó en sus bellas facciones y desde ese momento su mirada no pudo despegarse de los graciles movimientos de la bailarina: Serena finalmente estaba bajo la influencia de aquella melodía y sin que se diera cuenta un poderoso mensaje subliminal estaba grabándose en lo más profundo de su mente.

Durante varios minutos la performer continuo cayendo bajo el influjo de aquella canción, reforzando aún más el mensaje que había en ella, hasta que finalmente se detuvo y como si se tratara de un placentero sueño Serena se despertó, la chica estaba algo cansada pero había algo que debía hacer de inmediato, algo que necesitaba con desesperación, así que prendió la cámara de su laptop para comenzar una videollamada.

— ¡Serena! ¡Que gran sorpresa es verte de nuevo! ¡Estas más hermosa que nunca! —exclamó un entrenador de complexión robusta, cabello oscuro peinado en tres puntas y que usaba una camiseta negra con el dibujo de un Vanillite azul oscuro, sonriendo mientras trataba de disimular un notorio sonrojo.

— ¡Hola Tierno, a mi también me da mucho gusto verte! Y muchas gracias por el halago, tu también te ves muy bien —respondió la chica amablemente y con un tenue sonrojo en su rostro —Por cierto, recibí tu linda caja musical ¡Y a sido lo más lindo que me han dado en mucho tiempo! ¿Cómo podría agradecerte?

— ¡Me alegro de que te haya gustado, lo hice especialmente para tí! Y no te preocupes por eso Serena, ver tu hermosa sonrisa es pago suficiente para mí —dijo el chico aumentando aún más el rubor de la chica y haciendo que se viera aún más hermosa.

— Mu-muchas gracias Tierno, eres muy lindo. Pero en verdad me gustaría hacer algo para agradecerte por tu lindo obsequio. No seas tímido ¡Haré lo que me pidas! —exclamo la ruborizada chica con determinación, lo cual hizo sonreír al entrenador bailarín.

—Bueno... Sí lo pones así creo que si hay algo que podrías hacer... Verás, muy pronto habrá un baile de Navidad en Ciudad Santalune... Y si no te molesta quisiera que fueras como mi pareja —dijo Tierno de forma nerviosa como si temiera una negativa, pero la performer le sonrió con ternura.

—Tierno... ¡Por supuesto que me encantaría ir como la pareja de un chico tan dulce como tú! —respondió Serena alegremente —¿Y a que hora es el baile? Necesito verme guapa —dijo guiñendole un ojo a su interlocutor, quien no pudo evitar sonrojarse.

—Entonces te veré en Nochebuena a las 8 de la noche en la fuente Roselia —dijo el chico a lo que su cita acepto complacida antes de dar un leve bostezo y pedir permiso para ir a dormir, lo cual terminó la conversación.

“Parece que la fase 1 funcionó mucho mejor de lo que esperé, no tienes ni idea de lo ansioso que estoy para que ya sea Navidad, mi linda muñeca”
pensó Tierno con una sonrisa de perversa satisfacción mientras apagaba su computador.

Desde aquella llamada el tiempo había pasado volando por lo que el día tan esperado por el entrenador bailarín finalmente había llegado.

De forma que unos 10 minutos antes de la hora pactada Tierno ya se encontraba en el famosa fuente Roselia, ubicada en el centro de la ciudad y repleta de las muchas parejas que asistirian al baile, a pesar de estar sumamente nervioso el chico estaba seguro de que no le dejarían plantado y justo cuando el reloj de la ciudad marco las 7 en punto el tiempo pareció detenerse en esa plaza cuando una hermosa jovencita hizo su aparición llamando la atención de todos los presentes.

Un elegante y ajustado vestido de seda roja se ajustaba a sus impresionantes curvas y a sus pechos para hacerlos lucir sin necesidad de mostrar más de lo necesario, unas medias negras y unas zapatillas rojas de tacón hacían que sus torneadas piernas se vieran aun más largas y deseables de lo que ya eran. Un moño de color rojo adornaba su brillante y sedoso cabello color miel y una muy ligera capa de maquillaje hacia que su rostro se viera mucho más hermoso que de costumbre.

E ignorando las decenas de miradas que se posaban en ella, de deseo en el caso de los hombres y de envidia en las mujeres, Serena caminó directamente hacia la fuente Roselia, en donde había localizado a la única persona que le interesaba en ese momento, a la que estaba decidida a sorprender a cualquier costo.

—Hola Tierno, tarde tanto en arreglarme que por un momento creí que no llegaría a tiempo —lo saludo Serena antes de depositar un suave y efímero beso en su mejilla — ¿Y dime qué te parece? ¿Te gusta como me veo? —pregunto mientras se llevaba un dedo a la boca y un ligero sonrojo de pena adornaba su rostro.

— ¡Me encanta! ¡Serena te ves preciosa! —afirmo el chico haciendo que sus brillantes ojos azules se iluminarán y una sonrisa de absoluta felicidad se dibujara en su rostro, había logrado su objetivo de agradar al chico.

—Muchas gracias Tierno, eres muy lindo. Y tu también te ves muy guapo —señalo la chica al tomar nota del elegante smoking que usaba Tierno.

—Muchas gracias Serena, aunque veo que ya se nos está haciendo un poco tarde. Así que si me lo permite, mi bella mademoiselle debemos irnos —pidio el bailarín haciendo una leve reverencia y tomando su mano para besarla.

—Sera un verdadero placer, mi caballero. Por favor haga el favor de guiarme —pidio antes de tomar el brazo del chico y comenzar a caminar rumbo al parque en donde se celebraría el evento.

Ambos se detuvieron en la entrada del lugar para admirar la decoración de lugar, notando los diferentes arreglos con motivos navideños situados a lo largo de la que sería la pista de baile y algunos adornos de muérdago situados en los extremos de esta, el ambiente del parque no sólo era hermoso y festivo también tenía un toque romántico. Y al ver que las primeras parejas comenzaban a congregarse en la pista de baile Tierno le extendió su mano a Serena, quien sin necesidad de más palabras y con una gran sonrisa, la aceptó de inmediato.

En cuanto la música comenzó ambos chicos se tomaron de las manos y una de las manos del bailarín se colocó en la delineada cintura de la performer, fue en ese momento cuando Tierno se dió cuenta de que el vestido de su compañera dejaba su espalda prácticamente al descubierto, lo cual lo hizo sonreír, mientras que la chica correspondió aquel movimiento tomando el brazo de su pareja.

Para la Serena el resto de la velada resultó sumamente encantadora, no podía negar que tenía cierto parecido con la fiesta de baile a la que asistió durante su primer viaje, aunque con la diferencia de que ahora no tenía que lidiar con los torpes y robóticos pasos de Clemont ni con los erráticos movimientos de Ash. En esta ocasión estaba en los expertos brazos de alguien que no sólo amaba bailar tanto como ella y que además era muy bueno haciéndolo, además de sentir como el compás de la música y las manos de Tierno recorriendo suavemente su cintura guiaban sus pasos.

— ¡Muchas gracias por esta fabulosa noche Tierno! ¡Me la pasé increíble! —exclamo Serena totalmente emocionada una vez que el baile llegó a su final y tomo el brazo de su acompañante para caminar juntos hacia la plaza central —Desearía que pudiéramos seguir bailando, pero ya es muy tarde y tengo que ir a mi hotel o mi mamá se preocupara —dijo con cierta ansiedad al ver que el reloj marcaba las 2 de la mañana.

—Espera Serena, aún podemos divertirnos mucho más —mascullo Tierno al ver que su pareja planeaba irse, sin saber aquel baile era sólo la primera parte de su plan y que la auténtica diversión estaba por iniciar, por lo que tomó su mano y la atrajo hacia el —Hoy es Navidad y debemos de disfrutarla, además aún queda bastante noche para poder divertirnos “mi muñeca de cuerda”.

En cuanto Tierno pronunció aquellas palabras los ojos de Serena se agrandaron y se tornaron vacíos y vidriosos mientras que toda expresión desapareció de su rostro, y al mismo tiempo todo pensamiento que hubiera en su mente se desvaneció por completo para ser sustituido por la imagen de ella misma como si fuera la bailarina que giraba en la caja musical que el bailarín le había mandado y le hacía recordar algo muy importante, algo que no debía olvidar.

“Eres una muñeca de cuerda y quien te dió cuerda es tu único y verdadero Amo... Obedecer a quien te dió cuerda es todo para tí... Tierno fue el que te dió cuerda... Tierno es tu Amo, tu único Amo... Eres el juguete de tu Amo, eres el juguete de Tierno... Eres una muñeca al servicio de tu Amo, al servicio de Tierno... Tu única razón de existir es la complacer y obedecer a tu Amo... Debes obedecer a Tierno sin importar que... Debes hacer feliz a Tierno”


Mientras Serena se encontraba asintiendo cada una de aquellas indicaciones y aceptandolas como si fueran una verdad absoluta Tierno veía la escena extasiado, el brillante plan que había trazado desde hace tiempo para conquistar a Serena estaba funcionando a la perfección

“Y con esto inicia la siguiente fase de mi plan, una que voy a disfrutar mucho”
pensó el bailarín con malicia antes de dirigirse hacia la chica —Serena ¿Puedes escucharme? —en el instante en que la performer escuchó su voz sacudió un poco su cabeza, saliendo de aquel trance, y su mirada se iluminó mientras su rostro se cubría de un lindo rubor y una auténtica sonrisa, pero lo que de verdad entusiasmo al chico fueron las palabras que dijo a continuación y las cuales nunca olvidaría:

—Por supuesto, Amo Tierno ¿En que puedo servirlo?

— Por ahora acompáñame, mi linda muñeca aun nos falta mucha diversión —indico Tierno mientras le extendía su mano y ella de inmediato la tomó y comenzaron a caminar hacia la casa del chico, la cual estaba vacía ya que los padres del bailarín constantemente estaban de viaje por sus negocios, pero aún así abrió la puerta de su habitación y la hizo entrar en ella.

—Ya es tiempo de comenzar a disfrutar de esta Nochebuena, mi querida muñeca. Así que déjate dominar por la música y bailemos un poco más ¿Que te parece? —el chico había dejado a Serena en el centro de la habitación y se había acercado a su laptop para poner algo de música y disimuladamente prender una cámara de vídeo que inmortalizaria todo lo que estaba a punto de suceder, pero a diferencia de las tranquilas y románticas melodías que habían puesto en la plaza, estas eran melodías juveniles que invitaban a bailes mucho más cercanos y sensuales.

—Me encantaría bailar mucho más, Amo Tierno —respondió la chica con entusiasmo antes de que el se acercará a la abrazará por detrás, al notar ese movimiento Serena ladeó un poco su cabeza para sonreírle a su pareja y darle a entender que estaba de acuerdo y podía comenzar cuando lo deseara.
Siguiendo el ritmo de la música las manos del bailarín comenzaron a envolver la cintura de la chica, al mismo tiempo ambos doblaron sus rodillas ligeramente y de manera sincronizada empezaron a mover sus caderas al mismo tiempo para balancearse en círculos.

Las manos del chico comenzaban a subir por el suave abdomen de la performer, quien sonreía de felicidad, y siguiendo el ritmo de la canción hacia que sus caderas y su trasero se movieran en forma de círculos al mismo tiempo que su cuerpo se movía de lado a lado y sus piernas lo hacían suavemente de arriba hacia abajo sin dejar en ningún momento de doblar sus rodillas, dando lugar a un erótico ritmo que su pareja siguió sin ningún problema. Las manos y el pecho de Serena se movían al ritmo de la música, haciendo movimientos giratorios y fluidos, mientras que las manos del chico continuaban con su recorrido hacia arriba hasta llegar finalmente a su destino: los pechos de la performer.

En cuanto Tierno comenzó a sostener los prominentes pechos de la chica entre sus manos, deleitandose con su tamaño y su suave textura, ella ladeó ligeramente su cabeza para ver el rostro de su Amo y sin necesidad de alguna orden alguna lo beso en los labios. Fue un beso muy corto, dulce y algo torpe, ya que ninguno de los dos tenía mucha experiencia en ese aspecto, pero de forma gradual estos se volvían cada vez más largos y pasionales al mismo que los toquetos del bailarín se hacía más descarados y ella colocaba su trasero justo encima de la entrepierna del chico sin dejar de moverse en ningún momento.

Desde que conoció a Serena hace varios años no había pasado una sola noche en que Tierno no soñara con probar el sabor de los carnosos y apetecibles labios de la chica y con poder tocar ese fenomenal cuerpo del modo en que lo deseará, pero como un milagro de Navidad aquello finalmente había dejado de ser un simple sueño para convertirse en una excitante realidad.

Durante varios minutos ambos amantes continuaron en aquella posición hasta que el ritmo de una nueva y más erótica canción comenzó a inundar la habitación, de forma que las manos del chico finalmente soltaron los pechos de la performer y volvieron a su cintura mientras que ella se volteaba para quedar frente a él.
Por un breve instante ambos se veían directamente a los ojos, tomando nota del rubor y la excitación que había en el rostro de su pareja, hasta que Serena tomo la iniciativa al poner sus brazos sobre el cuello de Tierno para acercarse y besarlo nuevamente lo cual el aprovechó para bajar sus manos y tocar con total descaro el desarrollado trasero de la chica.

—No sólo tus pechos y tus labios son increíbles, mi linda muñeca, también tu trasero lo es —dijo el entrenador bailarín, en cuanto sus labios y los de Serena se vieron obligados a separarse para recuperar el aliento, remarcando cada una de sus palabras con algún pellizco o cariñosa nalgada.

—Estoy muy feliz de que el cuerpo de su muñeca sea de su agrado, Amo Tierno —dijo ella con dulzura mientras sus manos recorrían el pecho del chico, de arriba hacia abajo, antes de voltearse y hacer un movimiento que dejo al chico sin palabras.

—Por favor continúe jugando con mi trasero, mi Amo —pidio la performer después de agacharse y apoyar sus manos en el suelo poniendo sus nalgas, aún cubiertas por su vestido, frente a la entrepierna del chico.

—Si lo pones de esa manera no puede decirte que no —afirmo Tierno con una sonrisa pervertida mientras tocaba el trasero de la chica con el mayor morbo y descaro posible —Además así podré saber si en verdad cumpliste la orden que te di ayer —dijo recordando que hace 2 días había llamado a Serena para asegurarse de que la chica no hubiera olvidado su cita y aprovechando la oportunidad decidió añadir un bello detalle que sin duda haría su momento de gloria aún más majestuoso: Serena tenía que usar lencería.

—Por supuesto que lo hice Amo Tierno, mi única razón de existir es obedecerlo y hacerlo feliz —respondió ella con una sonrisa de satisfacción al sentir como el bailarín estaba levantando su vestido, acariciando sus piernas en el proceso, antes de detenerse lo cual sorprendió mucho a la performer

—Tranquila muñeca, simplemente creo que lo mejor es que tú seas quién lo haga ¡Serena quiero que te quites tu bonito vestido para mí de manera sensual y al ritmo de la música! —ordeno el chico antes sentarse en el borde de su cama con el fin de presenciar el espectáculo con la mayor comodidad.

—Si, mi Amo. Lo que tú órdenes —respondió la chica con una sonrisa provocativa al momento de incorporarse mientras movía sus caderas de manera sensual y llevando sus manos hacia sus hombros para comenzar a bajar los tirantes de su vestido mientras le dedicaba al chico una mirada llena de lujuria.

Con gran parsimonia la parte superior de su vestido comenzó a caer para revelar sus bellos pechos apenas cubiertos por un insinuante sujetador de media copa, del mismo color que sus ojos, mientras los frotaba con sus manos de forma coqueta antes de comenzar a acariciar su vientre y bajar hasta su cintura para desprenderse totalmente de la prenda.

Una vez que el elegante vestido cayó al suelo Serena decidió darse la vuelta y se agachó para mostrarle a su Tierno sus tiernos muslos y sus bien formadas nalgas apenas cubiertas por la diminuta tanga, a juego con su sostén, que usaba y se levantó para deleitar a su dueño con su figura. Moviendo suavemente su cintura al ritmo de la música y acariciándose con pasión al compás de cada nota.

—Es suficiente mi muñeca ¡Por fin llegó la hora de comenzar con la verdadera fiesta y de que te entregues por completo a tu Amo! —declaro el bailarín con una mezcla de alegría y excitación mientras la performer obedientemente se le acerco con sugerentes movimientos de caderas, pasando sus manos sobre sus esplendorosas curvas y acariciándose, mirando fijamente a los ojos de su Amo y adivinando lo que pasaba por su mente en aquellos momentos.

Lo único que Serena necesitaba entender en ese momento era que tenía que seducir a Tierno, ella necesitaba seducir a su Amo de cualquier forma que estuviera a su alcance y estaba dispuesta a hacer todo lo que él le pidiera para lograrlo. Esa era su obligación y también su único deseo: Deseaba a Tierno y quería desesperadamente tener sexo con él.

De forma que en lugar de acostarse en la cama decidió tumbarse encima del chico, de forma que el pudiera acariciarla plenamente y del modo en que deseara, mientras ella hacia lo mismo para deshacerse de la ropa que aún se aferraba al cuerpo de su único Amo.

Mientras que para Tierno todo aquello era una sensación increíble. El por fin sentir el calor y la suavidad de la piel de la mujer que siempre deseo, y aún más sabiendo que ella estaba totalmente bajo su control y dispuesta a satisfacer todas y cada una de sus fantasías, mientras ella se encargaba de arrojar su camisa lejos.

Cuando las manos de la performer bajaron a su entrepierna para desabrochar su pantalón el bailarín pudo sentir como su pene alcanzaba un tamaño que jamás había tenido antes y ella tambien lo notó. De forma que tras por fin deshacerse del pantalón y los boxer del chico logró liberar su erecto miembro, quedando momentáneamente impresionada por su tamaño, así que suavemente lo tomó con su mano y por el influjo de la erótica música que inundaba la habitación y el mensaje subliminal que seguía dominando su mente comenzó a masturbarlo. El único pensamiento claro en la mente de la performer era que el placer de su Amo era su propio placer

Algunos minutos después el chico decidió que era momento de probar otra cosa, así que suavemente la empujó por los hombros hasta que su cabeza estuvo a la altura de su erecto pene, de forma que Serena lo miró a los ojos y de inmediato comprendió cual era el nuevo deseo de su Amo, así que a pesar de no haber hecho nada parecido en su vida, comenzó a lamer la punta con timidez.
Para Tierno el primer contacto de la lengua de su esclava con su glande fue simplemente espectacular, era notorio que Serena no tenía ninguna experiencia para ello sin embargo el incontrolable deseo que tenía por complacerlo hacia que ella deseara aprender lo más pronto posible.

— ¡De verdad tienes talento para esto Serena! ¡Me cuesta creer que es tu primera vez haciendo una mamada! —exclamo el bailarín mientras la cabeza de ella realizaba cuantiosos movimientos alrededor de su pene, por lo que para recompensar su esfuerzo decidió sostener los pechos de la performer entre sus manos, disfrutando de sentir la calidez de aquellas perfectas esferas de carne junto con el tacto del encaje de su sujetador, antes de liberar uno de sus pechos y acariciar su ya erecto pezón con una mano, mientras con la otra tocaba y estrujaba su pecho aún cubierto por el sujetador.

De vez cuando en cuando el chico dejaba que alguna de sus manos dejará sus pechos para recorrer sus piernas, aún cubiertas por sus medias de seda negra, o para manosear sin ningún descaro su hermoso y apenas cubierto culo. Pero lo que más sorprendía a Tierno era que cuando Serena notaba su mano sobre sus nalgas ella las levantaba lo más que podía para facilitar sus caricias, aunque sin dejar en ningún momento de succionar su miembro.

— ¡Se-serena... es... ho-hora de... tu leche! ¡Asi... que... to-tómala toda! —indico Tierno entre gemidos al llegar a su primer orgasmo de la noche y soltando una enorme cantidad de semen caliente dentro de la boca de la performer, que instintivamente abría aún más su boca para acumular la mayor cantidad posible de semen en su boca antes de tragarlo.

— ¡Eso estuvo delicioso, Amo Tierno! ¡Deseo más de su sabroso semen, por favor! —suplicó la hipnotizada chica mientras sacaba su lengua para lamer sus labios y limpiar los restos que no pudo tragar y que quedaron alrededor de su rostro, dando como resultado una erótica postal.

—Muy bien preciosa, si tanto lo deseas te daré más de mi semen —en el instante en que Tierno dijo eso el rostro de la performer se iluminó y sin tardanza abrió nuevamente su boca —Pero en esta ocasión lo haré en un lugar diferente —dijo mientras se acercaba a ella y la besó con ternura y pasión.

Y ella no tardó en corresponderle con la misma intensidad, mientras sus lenguas bailaban frenéticamente dentro de la boca del otro, las manos de la chica acariciaban con delicadeza el pene y testículos de su Amo, los cuales habían vuelto a su tamaño natural, con la intención de estimularlo y que alcanzará su máximo una vez, pero el tampoco perdía el tiempo ya que estaba quitando la diminuta prenda que protegía su intimidad.
—Amo... Tierno... Yo... Yo soy virgen —anuncio la chica cuando sus labios se vieron obligados a separarse para recuperar el aliento, su rostro reflejaba una mezcla de excitación y timidez que la hacían lucir preciosa, pero en su mirada podía notarse un poco de ansiedad.
Ella sabía muy bien que era una muñeca de cuerda, un juguete al servicio de su Amo y que obedecerlo era su única preocupación, pero al mismo tiempo una débil voz en lo más profundo de su cabeza le pedía que se detuviera, estaba dudando en sí entregarle su virginidad a su Amo o al chico que aún amaba cuando un movimiento de Tierno la sobrepasó.

Al notar la leve confusión que había en el mirar de la performer el se dió cuenta de que una parte de ella aún se negaba a ser dominada y luchaba por ser libre, pero no iba a permitirlo, durante años había soñado con ese preciso momento y ahora que estaba tan cerca de lograrlo no iba a permitir que nada lo arruinara asi que sus manos comenzaron a acariciar suavemente la zona intima de la chica.

Sus dedos recorrían los labios de la chica con la mayor delicadeza posible, siguiendo sus delicados contornos hasta encontrar lo que buscaba: El clítoris de Serena. El cual comenzó a rodear con sus dedos y apretarlo ligeramente para hacer excitar a su pareja e intentar que el deseo y el placer se encargarán de doblegar su voluntad. Era cierto que no era ningún experto, ya que el también era vírgen, pero hacia todo lo posible para hacerlo bien y parecía que su plan estaba funcionando ya que el coño de su muñeca se sentía cada vez más y más húmedo.

—Es la hora de que finalmente seas mía, Serena —dijo el bailarín tomando la iniciativa y poniendo a la excitada performer en posición horizontal antes de colocarse encima de ella y con mirada lujuriosa introdujo su pene dentro de la virgen vagina. Debido a la excitación que ambos sentían así como a la creciente flujo de líquidos que procedían del coño de la chica, el himen de esta no tardó mucho en romperse.

En cuanto esa barrera desapareció para siempre Serena emitió un pequeño grito de dolor, pero Tierno rápidamente la besó con pasión y comenzó a manosear sus pechos con la intención de tranquilizarla y darle un breve respiro antes de empezar a copular.

Una vez que dolor desapareció la chica fue poseída por la lujuria y empezó a corresponder las acciones de su Amo con la misma intensidad haciendo que el placer que ambos sentían fuera deliciosamente intenso. La chica ya no se resistía ni un poco, sino todo lo contrario, ya ella se movía sin parar buscando la forma en que tanto ella como su dueño pudieran sentir más placer.

—Con-continúe... Ahhh... Amo Tierno... ¡Si-siga... Ahhh... fo-follandome, po-por favor! ¡Más... Ahhh... rico... más... Ahhh... duro! —suplico la performer entre gemidos de placer y eso excitaba mucho a Tierno, quien comenzó a besar su cuello y sus tetas con gran pasión al mismo tiempo que aumentaba la velocidad y fuerza de sus embestidas.

Serena era la chica con la que siempre había soñado y ahora era suya, completamente suya. La hermosa, tierna y elegante Serena, la chica que muchos le dijeron que era inalcanzable para alguien como el, ahora estaba siendo penetrada por él, acababa de tomar su preciada virginidad y ella no sólo lo estaba disfrutando sino que también le suplicaba por más

— ¡ME-ME CORRÓ... AHHH... SERENA! ¡LO- LO HARÉ... AHHH... DENTRO! ¡ME... CORRERÉ... DENTRO.. DE TÍ! —exclamo el chico después de varios y placenteros minutos al sentir que ya no podía contenerse más y estando a punto de llegar al orgasmo más placentero de su vida.

— ¡YO... TAMBIÉN... AHHH... ME CORRÓ... AMO! ¡PO-POR... FAVOR... HA-HÁGALO... AMO TIERNO! ¡LLENÉ... El... AHHH... COÑO... DE SU... Ahhh... MUÑECA CON... AHHH... SU... SEMEN! —suplico la performer, dominada por el placer y la lujuria, mientras que el descargaba todo su placer en el húmedo interior de su pareja tal y como ella lo pidió.

Cuando Tierno finalmente saco su pene del interior de Serena se percató de como su semen salia en abundancia de su coño, aunque eso no le extrañaba del todo, había esperado tanto por ese glorioso momento que al parecer sus descargas sobre Serena fueron mucho más abundantes de lo que eran cuando se masturbaba pensando en ella, pero la chica también había producido grandes cantidades de jugos vaginales por lo que las sábanas de Tierno estaban impregnada de fluidos sexuales mezclados y unas gotitas de sangre.

Pero por esa noche había sido suficiente, debido al baile en la plaza y a todo lo ocurrido en la habitación ambos estaban cansados y llenos de sudor, por lo que se miraron de manera cómplice y tras sonrierse, se besaron por última vez en aquella velada y se quedaron dormidos.
Tomar la virginidad de Serena sin duda fue el mejor regalo de Navidad que Tierno pudo haber recibido, pero lo que más ilusionada al bailarín era que está escena se repetiría tantas veces como el lo deseara ahora que la performer era su obediente muñeca sexual. Aquella Navidad no era el final de una fantasía sino el comienzo de una nueva y divertida realidad y con ese alegre pensamiento en su mente el chico cayó profundamente dormido a lado la mujer que siempre deseó.

Ciudad Santalune. Un año después...

Faltaban unos cuantos minutos para que las manecillas del reloj marcarán la medianoche y todo mundo estaba dentro de sus casas para celebrar las fiestas en el cálido interior de sus hogares, muchas personas aún disfrutaban del banquete o hacían el tradicional brindis navideño, pero en el interior de una de las casas todo era diferente.

En el interior de una habitación Serena, la actual Reina de Kalos, estaba usando un ajustado y diminuto corsé de color rojo con adornos de peluche blanco en el borde inferior y en el escote que resaltaba sus considerables pechos y su fina cintura. Una diminuta tanga roja y un juego de guantes y medias, a juego con el corsé, completaban el sensual atuendo.
Pero lo más impresionante era que la performer estaba arrodillada en el suelo sosteniendo un erecto y gordo pene con sus manos antes de introducirlo en su boca y comenzar a lamerlo con absoluta veneración.

Por la expresión que había en el rostro de la chica saltaba a la vista que ya tenía algo de experiencia en ese aspecto y que al parecer disfrutaba mucho de ese sabor, lo cual no podía tener más encantado al afortunado chico que recibía ese tratamiento de ensueño.

—Lo haces muy bien cariño, es asombroso que con las pocas veces que lo hemos hecho ya seas tan buena —dijo Tierno con petulancia mientras tomaba la cabeza de la joven y lentamente comenzó a empujarla para que su miembro pudiera entrar aún más adentro de su boca, lo cual ella aceptó con una linda y pervertida sonrisa, mientras el recordaba todas sus experiencias sexuales con la performer.

Después de haber tomado la virginidad de la hermosa performer en la Navidad pasada el no había dudado en aprovechar la más mínima oportunidad para ponerla nuevamente bajo su control, de forma que en más de una ocasión sus videollamadas con Serena terminaban con la chica modelando provocativos conjuntos de lencería, realizando sensuales stripteases o masturbándose alegremente para el.

Eso sin olvidar la fabulosa ocasión en la que poseyó sin misericordia el delicioso y estrecho ano de la chica para celebrar su coronación como la nueva Reina de Kalos.

—Muchas gracias mi Amo, me alegro que sea de su agrado —respondió la chica con dulzura para sacarlo del mundo de los recuerdos antes de continuar con su labor mientras que en su mente no paraban de repetirse las palabras que habían cambiado el sentido de su vida.

“Ella era una muñeca de cuerda y Tierno era su Amo, ella era su juguete y debía obedecerlo sin importar que, ella solo deseaba obedecer y hacer feliz a su Amo... Era un muñeca de cuerda, un juguete de su Amo... ¿Un juguete? Ella no era un juguete ¡Ella era Serena, la Reina de Kalos!”

Por primera vez en el todo el tiempo que Serena había sido controlada por Tierno ella estaba consciente de lo que estaba haciendo y de todo lo que el chico que alguna vez creyó su amigo le había obligado a hacer, la ira y la humillación que sentía la obligaron a hacer lo primero que se le ocurrió para desquitarse.

Todo el placer que Tierno había sentido hasta ese momento fue sustituido por el agonizante dolor de la fuerte mordida que Serena le acababa de dar a su pene y de inmediato comprendió que la chica ya no estaba bajo su control.

—Se-serena, yo ... —el chico trato torpemente de disculparse cuando la chica se puso de pie, pero ella ni siquiera lo escuchaba ya que toda su atención estaba puesta en su pene, el pene que ella acababa de morder, y el que ahora que podía recordar le había dado los momentos más placenteros y divertidos de su vida.

Aquella experiencia le abrió los ojos y le hizo comprender que había un sin número de hombres que al igual que el bailarín harían lo que fuera para poseer su cuerpo, y ella no dudaba que si se lo proponía sería capaz de encontrar una polla mucho mejor y más grande que la de Tierno para satisfacer sus deseos carnales.

Pero el sabor, olor y la forma de aquel erecto miembro estaban profundamente grabados en su subconsciente, todo lo que ella conocía sobre el placer estaba relacionado con aquella polla y sabía muy en el fondo que por más que lo intentará no sería capaz de vivir sin ella.

Así que mientras el chico continuaba balbuceando disculpas que no le interesaban en lo más mínimo ella extendió su mano para acariciar con cariño su pene, intentando reparar de alguna forma el daño que le había causado, y para callar al bailarín decidió sellar sus labios con un lujurioso beso.

—Se-serena —balbuceo el chico atónito por lo que acababa de pasar, hace un momento la performer lo miraba con odio y ahora lo besaba sin dejar de tomar su pene, no entendía en lo más mínimo lo que sucedía y cuando se dispuso a preguntar ella puso un dedo de su mano libre para silenciarlo.

—Eso ya no importa Tierno. Lo hecho echo está y no hay vuelta atrás —menciono la Reina de Kalos con una expresión de seriedad que el chico no era capaz de leer hasta que está se transformó en una dulce sonrisa.

—Tal vez no el método que usaste no fue el más ético, pero no hay duda de que lograste tu objetivo y siendo honesta en verdad lo disfrute, lo disfrute mucho —menciono ella con un aire casual que confundió aún más al bailarín antes de darle un lujurioso beso francés.

—A pesar de todo me hiciste sentir el cielo y experimentar un placer que jamás pensé que pudiera ser real —dijo esas palabras de forma tímida, como si estuviera considerando algo, antes de contestar

—Por eso creo que la única forma que tengo para agradecerte es la de cumplir tu deseo. Yo... ¡Yo seré tu juguete! ¡Seré tu muñeca de cuerda y mi único propósito será el de obedecerte y hacerte feliz! —exclamo Serena con una auténtica sonrisa de felicidad que hizo que el chico sonriera de inmediato e intentará acercarse, pero ella lo detuvo en seco.

—No tan rápido, ya que tengo una condición: A cambio de ser tu "muñeca" quiero tener todos los accesorios y también mi "casa de los sueños" . Así que tu decides —exigió ella de modo serio pero sin dejar de sonreír, era obvio pensar que con aquella tonada el podía tomar a cualquier chica que deseará, pero eso era algo que nunca se le ocurrió por la sencilla razón de que Serena era la única mujer a la que deseaba y su respuesta era obvia

—Acepto tu condición, mi linda muñeca —respondió alegremente y lleno de expectativas sobre lo que podía suceder de ahora en adelante.

—Esa fue una sabía decisión, Amo Tierno —dijo ella con una mezcla de alegría, ternura y lujuria mientras hacía a un lado su tanga para dejar expuesta su zona intima y colocarla frente al pene del chico.

— ¡ASÍ QUE POR FAVOR DEME SU PENE, AMO TIERNO! ¡FOLLE A SU MUÑECA DE CUERDA! —imploro la Reina de Kalos del modo más lujurioso que Tierno jamás había soñado lo cual fue suficiente para sonreír y unir sus labios con los de Serena una vez más, mientras su miembro penetraba el rincón más íntimo de la joven, un lugar que le pertenecía y le pertenecería sólo a él para siempre.

La perseverancia y el deseo que Tierno había sentido por Serena durante tantos años por fin era recompensado: La chica que más amaba y deseaba finalmente era toda suya por su propia voluntad y ese sin duda fue el mejor regalo de Navidad que jamás pudo haber recibido.
Fin.​
 

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Que gracia tiene poner a una morra con un gordo diganmelo
 

nunca sabes que tendré en mi sombrero
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Buenas noches, estimados y trasnochadores lectores e aquí el siguiente capítulo de esta colección esperando que sea de su agrado por parte de Blackcignus y su servidor sombrero loco.

El regalo perfecto.

La Navidad es una fecha que trasciende las barreras y te permite convivir en paz y armonía con tus seres queridos. Pero para Dawn, la más bella y talentosa coordinadora de la región Sinnoh, también era una excelente excusa para divertirse en grande.

Desde que era pequeña siempre disfruto mucho de las celebraciones decembrinas y las esperaba con mucha ilusión durante todo el año. No sólo porque en esas fechas todas las casas y edificios de su natal Pueblo Hojas Gemelas estaban decoradas con tal esmero que parecían sacadas de un cuento, sino porque tampoco tenía que ir a la escuela (y por lo tanto nadie le recordaría que era la “Diva Diamante”), además del delicioso festín que su madre preparaba y los más importante de todo: Los regalos que la esperaban bajo el árbol de Navidad.

Ahora que la chica acababa de cumplir los 18 años, volviéndose más alta y aún más hermosa de lo que era en su adolescencia, y que recién había adquirido su propio departamento en Ciudad Corazonada lo lógico sería pensar que el tiempo habría disminuido la ilusión que tenia por las festividades navideñas, pero nada estaba más lejos de la realidad.

¿Y por que habría de hacerlo? Sí ahora que era una de las coordinadoras más reconocidas del mundo continuamente era invitada a las fiestas más exclusivas en donde tenía la oportunidad de lucir los vestidos más hermosos y provocadores, recibiendo los halagadores cumplidos de los presentes, y sobre todo recibiendo regalos a montón ya fuera de sus amigos, seres queridos o de algunos de sus cientos de admiradores.

Por lo que no era sorpresa para nadie que el 25 de diciembre, desde muy temprano, la coordinadora estuviera debajo del árbol de Navidad de su nuevo departamento revisando los regalos que le habían enviado este año.

— ¡Mamá eres la mejor del mundo! —exclamo en cuanto abrió el paquete alargado que venía de parte de su madre y en el cual encontró un elegante vestido azul zafiro con unos zapatos de tacón a juego, lo cual la hizo derramar lágrimas de felicidad, durante varias semanas había recorrido decenas de tiendas en busca de ese vestido sin poder encontrarlo.

Su siguiente regalo parecia ser una simple caja envuelta en brillante papel azul firmada con el nombre de Ash, pero que en su interior tenía una linda postal de la Torre Prisma junto con varios accesorios para sus presentaciones y una considerable cantidad de dinero en efectivo.

“ ¡Son preciosos! Sin duda esto debió escogerlo la novia de Ash” pensó Dawn con una sonrisa al recordar que en años anteriores los obsequios de su mejor amigo eran mucho más sencillos, pero desde que se convirtió en Campeón decidió ahorrarse la necesidad de buscarle un regalo y prefería mandarle el dinero suficiente para que ella se comprara lo que quisiera.

El siguiente regalo en la lista era un paquete rectangular, el cual contenía un ejemplar autografiado del primer libro de Brock sobre Crianza Pokémon junto con un útil kit de bayas y medicinas, lo cual la hizo sonreír. Ella sabía muy bien que los regalos del ahora doctor Pokémon siempre fueron muy sobrios, pero lindos al mismo tiempo, y con 10 hermanos menores en Kanto no podía culparlo.

— ¡Que lindo detalle de tu parte May! —en está ocasión la chica de cabello azul abrió una caja que venía desde Hoenn y se dió cuenta de que su amiga le envío una exclusiva colección de dulces y chocolates bajos en azúcar proveniente de Kalos.

“Solo espero que aún haya dulces en el paquete” se dijo de forma divertida al conocer de sobra el amor que la coordinadora de Hoenn le tenía a la comida, antes de comprobar que el paquete estaba intacto.

— ¡Un juego completo de piedras evolutivas! ¡Iris eres fantástica! —exclamó impresionada al ver el obsequio de la chica morena a la que conoció brevemente en su visita a Unova.

—Eres una atrevida Vulpix, mi querida Zozo —dijo la coordinadora con una mezcla de cariño y descaro en su voz junto con una sonrisa pervertida al ver que Zoey le había enviado un diminuto bikini azul junto con un boleto doble para ir con ella a un crucero de Año Nuevo por las islas tropicales de Alola “Ya quiero ver tu cara cuando me veas usando esto en el crucero ¿Pero a quien invitaré?” pensó la chica, aunque en ese momento no se le ocurría nada así que decidió dejarlo para después.

De esa manera Dawn se pasó casi toda la mañana desenvolviendo sus regalos, uno por uno, hasta que se percató de que en un rincón había una pequeña cajita de terciopelo negro atada con un pequeño moño dorado junto a una pequeña etiqueta que rezaba el nombre de quién lo enviaba.

“¿Conway? No estoy segura de querer saber que me envió esta vez” pensó la coordinadora al recordar el inquietante intento de poesía que su siniestro amigo y admirador le envío el año anterior.

Sin embargo ella sabía que la intención era lo que de verdad importaba, y si por años fue capaz de soportar que Ash dejara que Pikachu escogiera sus regalos bien podía soportar lo que fuera que el Conway le enviará, así que sin grandes expectativas abrió la cajita solo para encontrar algo que la dejo sin palabras.

Sobre el algodón blanco que había en el interior reposaban un par de pendientes que parecían ser de plata, pero lo más llamativo de estos eran los rubíes que estaban incrustados en el centro, si bien podían considerarse pequeños en comparación con otras joyas que tenia no eran guijarros insignificantes, eran simplemente del tamaño perfecto para poder llamar la atención sin resultar demasiado ostentosos.

— ¡Wow! —exclamo la joven de cabello azul sin poder ocultar la agradable impresión que le causó aquel regalo, después de comprobar que eran reales con un sencillo truco que Johanna le enseñó de niña, así que rápidamente tomó los pendientes y apresuró a ponérselos.

— ¡Son preciosos! ¡E incluso tengo el vestido perfecto para lucir estas bellezas! —se dijo alegremente al verse frente al espejo del tocador que tenía al otro extremo de la sala.

“Arceus, después de este obsequio te prometo que no volveré a pensar ni hablar mal de Conway, podrá ser un poco raro, pero es muy dulce" pensó la coordinadora aún sin dejar de ver su reflejo cuando el sonido de su Videomisor la distrajo momentáneamente, pero una sonrisa se formo en su rostro al ver que la persona que la estaba llamando era precisamente la que más quería ver en ese momento, así que contesto la llamada sin dejar de mirarse en el espejo.

— ¡Feliz Navidad, mi estimada Dawn! Espero que mi humilde obsequio haya sido de tu agrado —saludo el entrenador de largo cabello verde con una sonrisa, la cual junto al hecho de que sus lentes ocultaran sus ojos con una luz brillante le daban un aire verdaderamente siniestro.

— ¡Feliz Navidad Conway! ¡No me gustaron, me encantaron! ¡Son realmente fantásticos y muy elegantes! En verdad me gustaría que pudieras ver los fabulosos que se me ven —dijo Dawn aun sin apartar la vista de su reflejo.

“No te preocupes por eso Dawn, muy pronto cumpliré tu deseo” pensó el chico mientras una sonrisa perversa se formaba en su rostro, pero Dawn seguía tan ocupada viéndose en el espejo que no se dió cuenta de ello.

—Imagino que han de resaltar aún más tu increíble belleza ¿No es así querida Dawn? —afirmo el entrenador adoptando una expresión más amable recibiendo un asentimiento como respuesta —Me alegra saber eso, de esa forma se que valió la pena el enorme sacrificio que tuve que hacer para conseguirlos.

Al oír aquella respuesta por primera vez en toda la llamada los ojos de la coordinadora dejaron de ver su reflejo y se dirigieron al aparato que descansaba en su muñeca derecha mientras una inquietante duda se formaba en su mente “¿Cuanto debieron costarle esos pendientes a Conway?”

—Oye Conway. Ahora que lo mencionas... Espero que no hayas gastado mucho en ellos... No me sentiría cómoda sabiendo que... —trato de decir la chica con timidez cuando un ademán de su interlocutor la interrumpió.

—Tranquila, cuando mencioné que mi sacrificio valió la pena no me refería en lo más mínimo al dinero —aclaro el chico logrando calmar un poco a la chica de cabello azul, aunque ahora tenía una nueva inquietud.

“Si no compró los pendientes ¿Entonces como fue que los consiguió?” en ese momento un millón de descabelladas ideas pasaron por la mente de Dawn, pero ella las descarto de inmediato. Conway podría ser alguien a quien difícilmente catalogarías como una persona normal, pero ella lo conocía bien y sabía que no era un delincuente.

—Encontré los pendientes mientras realizaba una investigación sobre una leyenda muy especial de nuestra región y me pareció que serían el obsequio perfecto para ti —contesto el chico a las preguntas que ella aún no había hecho, tal vez su expresión fue lo que delató sus pensamientos.

—Ahora lo entiendo todo, de cualquier forma te agradezco mucho por el hermoso obsequio —respondió ágilmente con el propósito de no dar a entender que sospechaba de él — ¿Y que leyenda investigabas Conway? ¿Tiene algo que ver con la leyenda tiempo-espacio?

—Eso si es una verdadera sorpresa, no creí que conocieras acerca de la leyenda del tiempo y el espacio, la mayoría de la gente cree que sólo es un cuento de hadas —inquirió el entrenador con genuina curiosidad.

—Bueno, cuando viajaba con Ash y Brock nos encontramos en varias ocasiones con Cynthia y ella nos comentó algunas cosas sobre la leyenda —respondió la coordinadora de forma evasiva, sabiendo muy bien que debía ocultar todo lo referente a su relación con el Trío de los Lagos y a la caída del Equipo Galaxia.

En aquella ocasión la misma Campeona les pidió mantener el secreto ante el riesgo de que esa información pudiera caer en malas manos. De hecho las únicas personas aparte de ella y sus amigos que conocían lo que realmente pasó en la Columna Lanza eran la abuela de Cynthia, el Profesor Rowan y Gary Oak.

—Entiendo, pero mi investigación tiene que ver con algo diferente a la leyenda de Dialga y Palkia, yo estaba en busca de un objeto mitológico de gran valor para la ciencia, algo que según la leyenda procede del mismo ser original —continuo Conway.

“Arceus” pensó — ¿Acaso buscas la Joya de la Vida? —pregunto nuevamente la coordinadora antes de darse cuenta de que acababa de meter la pata diciendo algo que se supone no debía saber.

— ¡Cada vez me sorprendes más, mi estimada Dawn! Nunca se me ocurrió que conocieras esa leyenda, aunque imagino que oíste de ella al visitar Pueblo Michina, pero tampoco busco la Joya de la Vida. De hecho lo que busco es algo más especial y según la leyenda aún más poderoso.

—Ahora que se que estás tan versada en los antiguos mitos de Sinnoh imagino que habrás oído algo acerca del objeto que busco —inquirió el entrenador con una sonrisa siniestra que a Dawn le daba muy mala espina

—Lo que en realidad estaba investigando es el mítico cristal que fue forjado por la unión de la voluntad, las emociones y la sabiduría, un cristal cuyo poder es capaz de doblegar incluso a los más fuertes pokémon legendarios y que es conocido como la “Cadena Roja” —explico Conway con una asombrosa e inquietante calma haciendo que el rostro de Dawn palideciera.

—Veo que sabes muy bien de lo que habló, pero no hay necesidad de preocuparse, gracias a mi investigación se a la perfección que la Cadena Roja fue destruida. O mejor dicho, se que fue lo suficientemente fragmentada como para debilitar su poder.

— ¿Entonces nadie más podrá ser capaz de usarla? —pregunto Dawn con ansias al recordar las expresiones de sufrimiento que tenían el tanto Trío de los Lagos como Dialga y Palkia cuando Helio la uso para controlarlos, pero en ese momento tomo consciencia de otra cosa que el chico le había dicho — ¡¿Entonces la Cadena Roja aún existe?! ¿En donde está ahora y quien la tiene?

—La Cadena Roja fue destruida casi en su totalidad y hasta donde yo se sólo quedan algunos diminutos fragmentos, que aunque todavía guardan un poco su maravilloso poder ya no son capaces de usarse en un pokémon legendario —la tranquilizó Conway antes de sonreir de forma maligna una vez más —Pero si tanto deseas saber sobre la ubicación de los fragmentos restantes, puedo decirte con total certeza que en este momento 2 de ellos cuelgan orgullosamente de tus orejas.

El instante que le tomó a Dawn entender y procesar lo que acaba de escuchar le permitió a Conway activar un dispositivo remoto, el cual envío una señal a los pendientes en las orejas de Dawn y estos comenzaron a brillar. Al darse cuenta de lo sucedía la chica trató de quitárselos, pero ya era muy tarde.

La mente de Dawn rápidamente se quedó en blanco y un resplandor de color rojo cubrió sus ojos, de la misma forma en que ocurrió con los pokémon legendarios que hace mucho tiempo el Team Galaxia puso bajo su poder, antes de devolverlos a su color original mientras su cuerpo se quedaba en una posición firme frente al espejo en espera de alguna orden.

Todo su ser había sido poseído por el único e imperioso deseo de obedecer en todo a su nuevo Amo, a partir de ese instante todo su mundo se reducía a servir y obedecer, ese era el nuevo y único propósito de su existencia y lo haría con gusto.

—Debes de saber que tienes el gran honor de ser mi primera esclava y es algo que desde hoy te llenará de orgullo y placer. Desde ahora vives únicamente para servirme y acatarás cada una mis ordenes sin dudar —anuncio el entrenador con calma y una gran sonrisa.

—Si, Amo Conway —respondió la chica lacónicamente pero con su habitual tono de voz y una pequeña sonrisa.

—Entonces escúchame atentamente, mi esclava. ¡Jamás en tu vida te desprenderas de tus bellos pendientes! En frente de los demás te comportaras como siempre lo has hecho, pero cumpliendo mis órdenes al pie de la letra y sin decirle a nadie que eres mi esclava, además de que te permitiré seguir con tus actividades cotidianas.

—Pero en este momento necesito que te vistas con lo más sexy que tengas, dentro de muy poco llegaré a tu departamento así que deja la llave debajo del tapete y espero una bienvenida apropiada —indico el entrenador.

—Escucho y obedezco, mi Amo, lo esperaré gustosa —afirmo la coordinadora con una sonrisa radiante antes de dar la comunicación por terminada.

Increíblemente feliz por finalmente tener la oportunidad de servir a Conway la chica de cabello azul rápidamente se dirigió al pórtico, dejando el resto de sus obsequios de Navidad tirados alrededor de la sala, para colocar la llave en el lugar que se le ordeno y luego ir hacia su cuarto de baño y tomar una ducha.

El ajustado y ligeramente insinuante conjunto de camisa y short color rosa que Dawn usaba como pijama estaba tirado a un lado de la bañera junto a unas sencillas pantys de licra, mientras que su propietaria estaba tras una puerta de acrílico levemente empañada.

El agua caliente caía sobre el cuerpo desnudo de la coordinadora, quien alegremente tarareaba una canción, antes de cerrar la llave y comenzar a enjabonarse. Sus hábiles manos recorrían con cuidado sus firmes pechos talla 80, similares a los de su madre, que si bien podían considerarse pequeños hacían un adorable contraste con su delineada cintura y eran compensados con creces con el que muchos consideraban como su mejor atributo: Ese enorme y bien formado par de redondas y suaves nalgas, las cuales enjabonaba con cariño y ocasionalmente las pellizcaba.

Una vez que termino de bañarse Dawn envolvió su cuerpo desnudo en una toalla y se dirigió hacia su habitación para detenerse frente a su impresionante guardarropa en donde había un gran número de vestidos, zapatos y demás accesorios, pero en ese momento ninguno tenía su atención, ya que la chica abrió un pequeño compartimiento y en el encontró lo que buscaba.

Colgando la toalla que usaba su cuerpo en una percha que había a lado, tomo el conjunto que buscaba y se dirigió hacia su cama para sentarse en la orilla y en primer lugar tomar unas elegantes medias de encaje negro con ligas rojas decorados con detalles negros, levantando levemente su pierna derecha, y usando sus manos para meterla por la punta de su pie y luego de manera seductora comenzó a estirarla a lo largo de sus blancas y bien torneadas piernas hasta llegar a medio camino entre sus rodillas y su cintura antes de repetir el proceso en su pierna izquierda.

A continuación la chica se puso de pie y tomo una diminuta tanga de encaje, igualmente negra y con detalles rojos en forma de flor en los bordes, encorvandose ligeramente y doblando sus rodillas para meter la prenda entre sus piernas y subirla de forma que la parte delantera cubriera la pequeña tira de vellos azules que había en su zona intima y que el hilo quedará entre sus carnosas nalgas antes de perderse entre ellas y dejarlas al descubierto.

Una vez que la prenda intima quedó en su sitio se dió una ligera vuelta, quedando de lado, está vez para tomar un atrevido liguero, de color rojo y bordes negros, que al igual que la tanga tenía detalles florales así que comenzó a sujetarlo a su cintura antes de tomar los 4 tirantes elásticos que salían de él, 2 delanteros y 2 traseros, para comenzar a enganchar los broches metálicos con la liga de sus medias.

Después de asegurarse de que los broches estuvieran firmes y en su lugar la coordinadora tomo un sujetador push up de color negro con bordados florales, que en los bordes y la parte inferior tenía tul de color rojo, que resaltaba sus pechos y los hacia lucir más grandes y hermosos.

Para completar su atuendo la coordinadora tomo unos finos guantes negros, igualmente de encaje, con bordes rojos y que le llegaban un poco arriba de sus codos, antes de sentarse una vez más y está vez para calzarse unas zapatillas negras de tacón que hacían que sus ya largas piernas lucieran aún más largas y su firme trasero se levantará aún más.

El toque final para crear la sensual imagen que pretendía mostrar era su peinado así que tomo una secadora para acelerar el proceso. De forma que los húmedos hilos de su cabellera azul oscuro, la cual estaba un poco más larga de lo habitual ya que le llegaba hasta la parte media de su espalda, pronto quedaron como mechones uniformes, lisos y sedosos.

La chica camino hacia el tocador que tenía en su habitación y comenzó atar la parte trasera de su cabellera en una elegante cola de caballo, tal y como lo hacía para los Concursos, mientras que un par de broches en forma de estrella se encargaban de dejar sus clásicos mechones de cabello a los lados que está ocasión dejaban más libres sus orejas y por lo tanto sus pendientes.

La hermosa coordinadora se puso de pie una vez para asegurarse de que hasta el más mínimo detalle de su atuendo fuera perfecto, cuando...

—Veo que con satisfacción que cumpliste mis instrucciones al pie de la letra, querida —señalo una voz masculina al aparecer repentinamente detrás de ella. En otras ocasiones aquel familiar escalofrío la habría asustado, pero en esta ocasión una gran y radiante sonrisa se formó en su rostro, antes de darse la vuelta.

—Amo Conway, finalmente ha llegado. Espero que este complacido con el aspecto de su fiel esclava, mi Señor —saludo Dawn, adoptando una posición firme para que el chico pudiera observarla con detalle.

—Son aún más hermosas de lo que imaginé, mi linda Dawn —señalo el siniestro entrenador al momento de acariciar las tersas y enormes nalgas de la chica —Y me pertenecen sólo a mí.

—Si, mi Amo. Mi cuerpo y mi voluntad le pertenecen sólo a usted. Haga conmigo lo que deseé —pidio la coordinadora mientras se daba la vuelta y acercaba su rostro al de su Amo, antes de unir sus labios en un apasionado beso lleno de lujuria y deseo.

De forma lenta sus lenguas comenzaban a enlazarse la una con la otra, invadiendo la boca del otro, aunque claramente Conway era mucho menos inexperto que la chica, pero ella estaba dispuesto a guiarlo así que sus movimientos se hacían mucho más suaves, mientras tanto las manos de la joven recorrían con firmeza el pecho del chico.

Ambos amantes retrocedían lentamente hasta caer en la cama, uno sobre otro, y una dulce risa salió de los labios de la chica en cuanto se separaron para recuperar el aliento, pero sus manos continuaban recorriendo con frenesí el cuerpo del otro.

—Ponte de pie —ordeno Conway y la chica de inmediato quedando frente a él, antes de que el también se pusiera de pie para besarla una vez más, pero en esta ocasión las manos del entrenador recorrían la espalda de la joven de cabello azul buscando el broche de su erótico sostén y una vez que lo encontró comenzó a desabrocharlo, de forma algo torpe mientras los brazos de ella estaban alrededor de su cuello, para finalmente lograr su objetivo de que la prenda cayera al suelo.

A pesar de ser pequeñas las tetas de Dawn eran increíblemente lindas, por lo que el chico detuvo el beso e inclino su cabeza justo encima de aquellos adorables pechos para comenzar a recorrerlos con su lengua, todo sin dejar de acariciar sus prominentes nalgas y pasar sus manos por encima de su diminuta tanga en la parte de enfrente.

Una de las manos de Conway apretaba el pecho izquierdo de Dawn, manoseandolo para excitarlo, mientras que su lengua y sus labios se encargaban de saborear el otro con total descaro. Y su plan estaba funcionando a la perfección ya que cada vez podía oír con mayor claridad los gemidos de su esclava y sentía claramente como sus pezones se endurecian en señal de que disfrutaba mucho del tratamiento.

—Po-por favor... continúe... jugando... con mis... pechos... Amo Conway... siga dándole... placer a... su... esclava —suplico la coordinadora entre gemidos de satisfacción y tomando el cabello del chico con sus manos y dejar que su cabeza permaneciera en aquella zona, pero Dawn no era la única que disfrutaba de la situación ya que la excitación del chico iba en aumento y el creciente bulto en sus pantalones era señal de que su miembro estaba alcanzando su máximo, lo cual le producía cierta molestia.

—Lo haré, pero primero necesito que me quites la ropa, mi linda Dawn —indico mientras que la chica asentía y con una gran desesperación empezaba a despojarlo de su chaleco color verde, el cual arrojó lejos, antes de arremeter sobre su camisa y enviarla junto al chaleco.

Como siguiente paso las hábiles manos de la coordinadora se dirigieron hacia su entrepierna para desabrochar la parte superior de su pantalón, antes de ponerse de rodillas frente a él para quitarle sus sandalias y comenzar a bajar sus pantalones y su boxer con un rápido y fluido movimiento.

Finalmente el chico estaba desnudo, pero la mirada de la chica estaba fija en el erecto miembro de su Amo de tal manera que parecía estar de nuevo en trance, a lo largo de su vida la coordinadora había tenido relaciones con varios chicos y chicas pero jamás había visto un pene tan grande como el que estaba frente a sus ojos y eso la llenaba de emoción, así que para cerciorarse de que era real y no un invento de su imaginación lo tomo con sus manos y comenzó a acariciarlo y a moverlo de arriba hacia abajo.

La sensación que el encaje de los guantes de Dawn causaba al tocar su erecta polla era indescriptiblemente delicioso para el chico, y no sólo por el contacto sino porque la chica que había deseado por tanto tiempo estaba masturbandolo por voluntad propia y en verdad parecía disfrutarlo.

—Detente Dawn. Aún es muy pronto para terminar con la diversión —ordeno mientras tomaba las piernas de la chica y comenzó a acariciarlas de forma lenta, lo cual la hizo sonreír aún más, no cabía duda de que los constantes y casi diarios entrenamientos que la joven hacia para participar en los Concursos habían rendido frutos, ya que sus piernas eran firmes y suaves a la vez que bien formadas.

De forma que mientras sus recorría las cubiertas piernas de su nueva adquisición el entrenador comenzó a desachochar los tirantes que unian su liguero con su medias, antes de tomar los bordes de su tanga y empezar a bajarla revelando que el coño de Dawn estaba perfectamente depilado, a excepción de un pequeño triángulo de vellos azules que estaba arriba de sus labios vaginales, lo cual resultaba sumamente atractivo y sin pensarlo demasiado se inclinó suavemente sobre el.

— ¡Es hora de probarte, mi linda esclava! ¡Abre tus piernas! —ordeno el entrenador con lujuria, a lo que ella obedeció de inmediato, antes de acercar su rostro y sacar su lengua para comenzar a lamer aquel lindo tesoro.

La inexperiencia de Conway era notoria, ya que a diferencia de tratamientos de ensueño que Dawn estaba acostumbrada a recibir, la lengua del chico lamía su coño de forma agresiva y desesperada. Pero el hecho de que su propio Amo hubiera decidido darle a ella un orgasmo antes que obtener el suyo la hacia muy feliz y la excitaba bastante.

—Sientate y abre tus piernas al máximo —indico al notar que conforme su coño empezaba a soltar húmedos y dulces fluidos las piernas de la coordinadora no paraban de temblar y eso tarde o temprano le impediría seguir de pie.

—Como usted ordené Amo Conway —afirmó subiendo a la cama como toda una tigresa antes de darse la vuelta y tomar sus piernas con su brazos para extenderlas lo más posible, haciendo gala de la increíble elasticidad que sus entrenamientos le habían dado, y presentar su excitado coño.

—Por favor... continúe... mi Señor... Siga... lamiendo el... coño de... su puta... personal —imploro la chica de cabellera azul con el rostro sonrojado mientras usaba sus manos para abrir aún más su ya excitada vagina, dando una vista sumamente erótica a la que Conway no pudo resistirse, de forma que se inclinó sobre el borde de la caña para continuar con su labor, disfrutando del dulce sabor de la intimidad de Dawn por varios minutos hasta que ella llegó a su primer orgasmo de la noche, llenando su rostro con sus cálidos fluidos.

Al igual que su anterior rutina de besos aquella experiencia era con el fin de comprobar lo que suponía desde un principio: Dawn ya no era vírgen. Sí bien eso lo desilusionaba un poco, ya que una de sus mayores fantasías siempre fue la de desvirgar a la chica de sus sueños, eso también significaba que su nueva esclava ya disponía de la experiencia necesaria para complacerlo y eso tampoco estaba nada mal.

—Es tu turno de darle placer a tu Amo y mostrarme lo putita que eres ¡Lame mi pene y no te detengas hasta que yo lo ordené! —indico al sentarse en el borde de la cama y señalar su erecto pene, el cual con el juego previo parecía haberse vuelto aún más grande que antes para la sorpresa de Dawn.

—Con mucho gusto, mi Amo —respondió muy excitada al momento de arrodillarse pensando lujuriosamente que aquel gran miembro no podía real, era más grande que cualquier otro miembro o juguete con el que hubiera estado antes, y eso la excitaba bastante así que sin más tardanza comenzó a cumplir la orden que se le dió.

Durante varios y placenteros minutos Conway pudo comprobar una vez más que su suposición era correcta. Dawn era muy buena en materia sexual y lo hacía de una manera espectacular. Ya que la coordinadora tomaba su erecta verga con sumo cuidado y lamía su glande al mismo tiempo, antes de empezar a introducirlo en su boca mientras masajeaba sus testículos.

Al notar que la chica tenía algunos problemas para meter su pene por completo el decidió ayudarla un poco, de forma que la tomó del pelo y haciendo que su cabeza se moviera de adelante y hacia atrás, para el entrenador era delicioso ver la de la chica boca alrededor de su verga. Era un verdadero espectáculo ver cómo aquella hermosa, y en apariencia dulce chica, estaba tragándose su miembro como si fuera una pokémon en celo hasta que el ansiado momento por fin llegó.

A pesar de tener la intención de contener todo el semen de Conway en su boca, el hecho de que está estuviera llena junto con la cantidad de la carga y la espesura de este lo hicieron imposible, de forma que una buena parte de este comenzará a derramarse por su barbilla mientras el pene del chico salia de su boca para permitirle tragar el resto.

Por la expresión que había en el rostro de Dawn era obvio que no era la primera vez que comía el semen de un hombre y que el sabor tampoco le desgradaba, ya que sin necesidad de alguna orden ella comenzó a recorrer su cara y su cuello para recolectar la mayor parte de la semilla de su Amo con los dedos antes de meterlos a su boca y saborearlos con gusto, antes de volver a inclinarse sobre el miembro y empezar a limpiarlo y hacer que fuera recuperando su erección.

Una vez que el miembro de Conway alcanzó su máximo una vez más, ambos comprendieron que era el momento de continuar con la diversión, así que el chico hizo una señal con sus dedos para indicarle a Dawn que se acercará y comenzará a montarlo, lo cual ella aceptó gustosa y tras colocarse sobre su Amo abrió sus piernas y puso aquel miembro en la entrada de su húmedo coño.

El comprendió que ella deseaba que hiciera el primer movimiento así que sujeto con fuerza las caderas de la coordinadora y empezó a introducir su miembro dentro del aquel empapado y celestial agujero.

—Amo... es muy... grande ¡Siento que me partirá en dos! —exclamo la chica de cabellos azules extasiada al sentir como aquella polla entraba en su interior, de forma en que ninguno de sus amantes lo había logrado antes, así que tras el breve momento en que le tomo acostumbrarse al tamaño de aquel miembro comenzó a moverse.

—Metamela más duro Amo Conway, cógame, destroze mi coño, por favor Amo —suplico la chica de la forma más erótica posible, nadie hubiera imaginado que detrás de la dulce y tierna apariencia de la chica se escondiera una auténtica puta, lo cual fue más que suficiente para excitar al entrenador y que este comenzará a tocar su trasero con descaro mientras su cabeza se dirigía hacia los pechos de la joven.

— ¡Si, Amo! ¡Así... pellizce mi culo! ¡Chupe mis pechos! ¡Soy su puta, Amo Conway! ¡Déme más y más duro! —grito la coordinadora totalmente fuera de sí mientras cabalgaba cada vez más rápido al chico, quien por primera vez en su vida estaba disfrutando de como su pene era apretado por la vagina de una chica, y este le correspondía mientras lamía los pechos de la jóven, los cuales se movían al ritmo de sus movimientos, y con sus manos acariciaba su culito y comenzaba a masajear su ano.

— ¡Se... siente.... Ahhh... magnífico... Ahhh... Amo... Conway! ¡Po-por... favor... lléneme... mi... Señor! ¡Corrase.... Ahhh.... dentro de.... Ahhh.... mi coño.... y déme.... Ahhh... su semen... Amo! —imploro Dawn al sentir que estaba por llegar a su límite, a pesar de su inexperiencia el entrenador la estaba satisfaciendo como nadie antes lo había hecho.

— ¡Asi lo haré, esclava! ¡A partir de hoy serás mi obediente puta y te follare a diario! ¡Asi que toma mi semen en tu ardiente coño! —exclamo el chico al momento de derramar su semilla de la chica, haciendo que ambos llegarán al tan ansiado clímax.

—Si, Amo Conway... Desde hoy seré... su obediente puta... Estaré complacida de... entregarle mi cuerpo... cada día por el resto de mi vida... Por favor siga follandome Amo —dijo Dawn de forma sumisa y aunque visiblemente agotada, el deseo de servir a Conway era muy superior.

—Veo que eres una insaciable Vulpix —se burló Conway aún tocando las nalgas de la chica —Pero como soy tan compasivo cumpliré tu deseo ¡Ponte a 4 patas y muéstrame tu culo! —con una lujuriosa y traviesa sonrisa la chica de cabellos azules tomo la posición indicada y uso sus manos para tomar su voluptoso trasero para mostrarle su pequeño orificio anal.

—Espero que aún seas virgen aquí —señalo el entrenador antes de empezar a meter uno de sus dedos dentro de su ano para estimularlo, pero en ese momento el rostro de la coordinadora se giró hacia el con una expresión triste.

—Amo Conway, por favor discúlpeme, pero mi ano dejo de ser virgen desde hace tiempo, por favor discúlpeme por ser una puta caliente que no sabe contenerse... —pidio la chica antes de recibir una fuerte nalgada que la hizo enmudecer.

—Tienes razón en que eres una puta caliente, pero yo me encargaré de corregir eso, ya que desde ahora sólo serás mi puta ¡Tu cuerpo me pertenece desde hoy para siempre! ¡Asi que repitelo! —ordeno el chico sin dejar de golpear su trasero, hasta que esté se tornó ligeramente colorado.

— ¡Si, Amo! ¡Usted tiene razón! ¡He sido una puta caliente y merezco ser castigada! ¡PERO DESDE HOY SERÉ SÓLO SU PUTA! ¡SU PUTA PARA SIEMPRE! ¡MI CUERPO ES SUYO, AMO! —balbuceo la chica con unas tenues lágrimas de dolor surcando su hermoso rostro debido a las nalgadas recibidas, pero el dolor comenzó a ser sustituido por placer en cuanto el chico comenzó a meter sus dedos de nueva cuenta.

Cuando el entrenador sintió que el celestial agujero de la coordinadora estaba lo suficientemente dilatado no dudo ni un momento en poner su pene la entrada de este y sin ninguna misericordia comenzó a penetrarlo, al principio podía sentir un poco de resistencia, pero eso no lo detuvo hasta que logró meter su miembro en su totalidad.

— ¡Amo, es muy grande! ¡Saquelo por favor! ¡Me duele! —grito ella, pero el comenzó a moverse para disfrutar de ese estrecho agujero, aunque al poco rato era la misma Dawn quien se movía con frenesí, totalmente poseída por el placer de tener esa verga en lo más profundo de su ano.

— ¡NO PARE AMO! ¡POR FAVOR PERFORE EL ANO DE SU PUTA! —exclamo la chica entre lascivos gemidos al sentir que una de las manos del chico acariciaba su clítoris y con la apretaba sus tetas, antes de tomarla del pelo y comenzó a jalarlo, por lo que era inevitable que unos minutos después ambos muchachos tuvieran otro placentero orgasmo.

Tras ese orgasmo Conway saco su miembro del interior de la chica y cayó agotado sobre la cama mientras Dawn hacia lo mismo, pero manteniendo la posición que tenía por lo que un hilo de semen salia de su orificio anal adornando su enrojecido trasero.

— Es-estuviste magnífico, mi Amo. Estoy tan feliz de ser tu esclava, tu puta —susurro la chica de cabellera azul al acercarse al chico y besar sus labios con dulzura, mientras el la sostenia en sus brazos y tomaba una sábana para cubrir sus cuerpos desnudos. Ambos estaban agotados y debían descansar.

Horas después, cuando ambos amantes hubieran descansado lo suficiente, Dawn se encontraba en la cocina de su departamento, usando únicamente un delantal de cocina, preparando algo de comer para Conway y una vez que lo terminó puso el platillo en una bandeja y se dirigió hacia la sala.

—La comida está servida, Amo Conway, pero tenga cuidado ya que esta caliente —dijo ella antes de colocar la bandeja en la mesa que había en el centro de la estancia, frente a donde el entrenador estaba sentado viendo la televisión, y sentarse a su lado.

—Muchas gracias Dawn, estuvo delicioso —agradeció el muchacho una vez que termino de comer y observó con cuidado el apartamento de la chica, ciertamente era un lugar muy acogedor y si contaba el inevitable hecho de que tendría a una bella y obediente sirvienta a su total disposición sin duda sería un buen lugar para quedarse.

—Creo que me quedaré a vivir aquí, imagino que no te molestará ¿O sí, mi esclava? —inquirió el chico causando que ella se sorprendiera por un momento, antes de sonreír.

— ¿Molestarme? ¡Amo eso me encantaría! —exclamo Dawn completamente emocionada ante la feliz perspectiva de tener la oportunidad de cumplir con su verdadero destino y estar al servicio de su Amo eternamente, por lo que no pudo evitar arrojarse sobre el y besarlo con pasión.

—Entonces tendremos que poner nuevas reglas, así que porque no empiezas a limpiar este desastre —indico Conway señalado todos los regalos que aún estaban dispersos alrededor del árbol de Navidad.

—Por supuesto Amo, como tú órdenes —respondió ella antes de inclinarse, asegurándose de que su desnudo trasero quedará a la vista del chico, para recoger sus diferentes obsequios los cuales el veía con curiosidad hasta que uno llamó la atención.

—Oye Dawn ¿Me permitirías ver eso? —pidio al señalar lo que parecían ser unos simples papeles, pero al tenerlos en sus manos se dió cuenta de que eran algo mucho muy valioso, y cuando la coordinadora le dijo que eran un obsequio de su amiga Zoey una sonrisa se formó en su rostro al igual que una siniestra y muy divertida idea.

Asi que nos iremos de crucero en unos días. Me parece bien, siempre quise viajar a Alola ¿Aunque me pregunto si a Zoey también le gustaran los rubíes?”

¿Fin?
 

nunca sabes que tendré en mi sombrero
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Felices fiestas y eventos especiales,disfruten de esta historia realizada por el dúo de escritores sombrero loco y Blackcignus.

La fiesta privada de Santa

Este cuento comienza en una clara y fría noche de diciembre en Ciudad Verde de la región Kanto, pero esta no se trataba de una noche ordinaria sino que era Nochebuena.

Mientras tanto la Oficial Jenny se encontraba haciendo su última ronda en las desiertas calles de la ciudad, ya que todo mundo estaba celebrando las fiestas en el cálido interior de sus hogares. De haberlo deseado la bella mujer bien pudo ahorrarse ese trámite y salir mucho más temprano, y nadie se hubiera percatado de su ausencia, pero su fuerte sentido de la responsabilidad se lo impedía de forma que decidió seguir patrullando hasta el final de su turno.

- ¡Ya era hora! ¡Soy libre al fin! -suspiro la oficial aliviada en cuanto su reloj de bolsillo marcó las 10 en punto, oficialmente era el final de su turno, así que sin perder tiempo entró a la comisaría para registrar su hora de salida y tras despedirse del encargado del siguiente turno salió del lugar.

Desde hace varios años ella y su intima amiga Joy, la enfermera pokémon de la ciudad, solían realizar un pequeño festejo en estas fechas alternando sus lugares de trabajo para estas y en esta ocasión el lugar de la fiesta sería el Centro Pokémon "Ya voy retrasada, espero que Joy no se moleste" pensó con un poco de premura y aceleró el paso para llegar a su destino lo más pronto posible.

Pero al dar vuelta en la principal avenida de la ciudad se percató de que frente al escaparate de una juguetería había un sujeto muy extraño, estaba vestido con un curioso traje de gala de color rojo con blanco, y estaba acompañado por un Delibird y una Jynx.

-Discúlpeme caballero ¿Pero podría decirme que esta haciendo afuera a estas horas de la noche? ¿Acaso se encuentra perdido? -preguntó la oficial al acercarse al extraño grupo, a ella no le gustaba desconfiar de los ciudadanos, pero tanto la apariencia como el comportamiento de aquellos individuos era bastante sospechosa como para pasarlo por alto.

-Señor, le estoy hablando... -dijo la hermosa oficial al tocar el hombro del desconocido, quien hasta el momento parecía no haberla escuchado, pero en cuanto esté volteó a verla saco una especie de cascabel lleno de luces navideñas de su bolsillo y empezó a oscilarlo a la altura de sus ojos.

-Se-señor ¿Que es lo que pretende hacer? -preguntó Jenny con intriga y una pizca de miedo, pero por más que lo intentará ya no podía apartar su mirada del oscilante péndulo frente a ella y centrar toda su atención en su movimiento.

Cada vez que el cascabel llegaba a un extremo la mente de Jenny se vaciaba más y más, mientras que el sonido de unas campanillas resonaba con mayor claridad dentro de su cabeza, ella aún podía sentir como su vista se nublaba por las bellas luces que se encontraban frente a ella hasta que...

- ¡La, la,la! -repentinamente la oficial comenzó a cantar. El que en ese instante su cuerpo hubiera adoptado una antinatural posición firme, parecida a la de una muñeca, y que una sonrisa boba acompañara a su mirada perdida en el infinito eran señales de que la mujer estaba en un profundo trance.

En cuanto el grupo se dió cuenta de ello Jynx usó sus poderes psíquicos para hacerla levitar, mientras que el pequeño Delibird se encargaba de abrir el saco que traía consigo y que parecía contener una especie de remolino multicolor, y colocarla frente a él. Fascinada por los brillantes colores la oficial no dudo en entrar al interior del saco, el cual de inmediato se cerró pero no sin antes comenzar a "escupir" el uniforme de la oficial junto con su ropa interior y zapatillas.

-La primera invitada es toda nuestra ¡Hay que seguir adelante! -anunció el sujeto del traje antes de tomar las pantaletas de Jenny, y guardarlas en su bolsillo, antes de que el y sus pokémon desaparecieran.

Mientras tanto en el otro extremo de Ciudad Verde la Enfermera Joy se encontraba frente a un espejo retocando su maquillaje, al parecer ella tenía la intención de verse lo más bella posible para su tradicional reunión con la oficial Jenny ya que en lugar de su habitual uniforme estaba usaba un bonito vestido color magenta que se ajustaba deliciosamente a sus curvas.

"Jenny se está tardando mucho esta vez" pensó un poco preocupada cuando escuchó que alguien estaba tocando la puerta trasera del Centro Pokémon y su expresión seria cambio a una linda sonrisa.

- ¡Espera un momento, por favor! -respondió la mujer de forma cantarina antes de levantarse de su lugar y dirigirse a abrir, no sin antes modelar una última vez frente al espejo para asegurarse de que su atuendo estuviera perfecto.

- ¡Buenas noches Jenny! Está vez tardaste... -saludó tranquilamente al abrir la puerta, pero ella no tardó en darse cuenta de que aquella persona no era Jenny, sino un hombre vestido con un traje rojo que no dejaba de oscilar un pendiente de colores frente a sus ojos

De la misma forma en que había pasado con Jenny la enfermera rápidamente cayó en un profundo trance, aunque a diferencia de su amiga ella abrió la puerta de par en par para dejar entrar a su singular invitado, y una vez que estuvo adentro no dudo en darle un cálido abrazo y unir sus labios en un inesperado pero profundo beso.

Después de unos minutos en los que Joy y aquel extraño sujeto se besaban con pasión una molesta Jynx usó sus poderes para separarlos y de forma brusca meter a la chica dentro del saco de Delibird, quien al igual que su compañera ya estaba harto de esperar.

- ¿Que no pueden ser más amables? ¡Espere toda mi vida por este momento y ustedes lo arruinan! -reclamo el misterioso sujeto mientras arreglaba su traje, recibiendo miradas furiosas de los pokémon que no dejaban de reclamarle.

- ¡Ya lo sé! Nuestro tiempo es limitado y aún nos faltan más regalos que recoger, así que vámonos de una vez -dijo después de sacar su reloj y desaparecer del lugar junto a los tipo Hielo.

Ciudad Celeste, Región Kanto, algunos minutos después...

Justo como cada año Lily, Violet y Daisy, las hermosas y famosas "Hermanas Fantásticas" de Ciudad Celeste, eran las invitadas de honor de la elegante fiesta de Navidad que se celebraba en la alcaldía de la ciudad.

Pero en esta ocasión las 3 hermanas estaban en la sala del gimnasio, usando reveladora ropa interior, y esperaban con impaciencia a su hermana menor, a quien como era costumbre habían enviado a realizar las compras y recoger los vestidos que usarían en la fiesta.

-Ya sabía que no debíamos encargarle esto a la enana ¡Nunca puede hacer algo bien! ¡Es por algo que las "Hermanas Fantásticas" sólo somos 3 y no 4! -inquirió Lily sumamente molesta mientras cruzaba sus blancas y torneadas piernas, dejando ver que las uñas de sus pies estaban pintadas del mismo color rosa que su cabello, y recargando su rostro en una de sus manos.

-En está ocasión concuerdo contigo, a esa pequeña y fea Poliwag ni siquiera le importa que lleguemos tarde a la gala -respondió Daisy, igual de molesta que su hermana, y jugando con su cabello rubio.

-Hermanas, tranquilas. Sí seguimos así le saldrán arrugas a nuestros hermosos rostros. Además es nuestra culpa por no mandarla más temprano -intervino Violet haciendo a un lado su largo cabello azul, normalmente ella era quien menos solía molestar a su pequeña y menos agraciada hermana, pero ciertamente la tardanza de Misty estaba acabando con su paciencia.

Las 3 hermanas estaban al borde de la desesperación cuando escucharon que la puerta se estaba abriendo y finalmente Misty entro al lugar, sin embargo la expresión de la chica estaba vacía y sin emoción, aunque ninguna de sus hermanas se dió cuenta ya que les importaban más las tres cajas de cartón rojo que ella sostenia en sus manos.

- ¿Que fue lo que te retraso tanto, enana? -preguntó Daisy, quien fue la más rápida, y tomó la primera caja, pero al no recibir respuesta de su hermana menor simplemente le dió la espalda.

-Misty ¿Como se te ocurrió tardarte tanto? ¡No ves que apenas tenemos el tiempo exacto para llegar a la fiesta! -le reclamo Violet mientras tomaba su caja.

- ¡Mas te vale que lleguemos a tiempo! ¡Si no fueras nuestra hermana ya verías lo que te pasaría! -grito Lily tomando la última caja y dándole un ligero empujón a su hermana más joven, quien seguía estática en su lugar y no mostraba ninguna clase de emoción, mientras abría el paquete al mismo tiempo que sus hermanas.

Pero en lugar de encontrar sus vestidos las chicas se dieron cuenta de que las cajas estaban llenas de fascinantes e intermitentes luces de colores, colores tan hermosos que las hacían olvidar su enojo y que no desearan otra cosa más que seguir mirando. Incluso podían escuchar un coro de villancicos salir de las cajas, hasta que estas comenzaron a vibrar, y de su interior salio un grupo de listones de colores que envolvieron los sensuales cuerpos de las hermanas, sin que estás pusieran la menor resistencia, y lentamente las llevaban al Interior de las mismas.

Mientras que sus hermanas eran metidas en el interior de las cajas Misty veía la bizarra escena sin hacer absolutamente nada, su mirada estaba perdida y una perturbante y boba sonrisa estaba dibujada en sus facciones, no fue hasta que las cajas se hubieran cerrado que ella se agachó para recogerlas y caminar hacia la entrada de su hogar.

-Hiciste un buen trabajo -saludo el misterioso sujeto de rojo cuando la líder de gimnasio, sin decir una sola palabra, le entregó las cajas que contenían a sus hermanas y este a su vez se las dió a Delibird para que las metiera en su saco.

"¿Y ahora que haré contigo? Ya que tu no estabas en la lista" se preguntó el sujeto del traje rojo, absorto en el dilema en que se encontraba, cuando Jynx sacó un pequeño bolso, que tenía en su interior una especie de polvillo dorado, por lo que tomó un poco y lo soplo sobre Misty.

Aquel misterioso polvo comenzó a envolver el cuerpo de la pelirroja transformando sus habituales tenis en unas zapatillas rojas de tacón alto, cubriendo sus piernas con unas pantimedias y sustituyendo su ropa con un reducido vestido rojo con tres pompones de algodón que simulaban botones, sus manos fueron cubiertas con guantes con bordes afelpados y finalmente su habitual coleta fue adornada con unas delicadas campanillas adornada con lazos verdes y rojos.

- ¿Por que hicieron eso? Saben muy bien que él sólo quería a las "Hermanas Fantásticas" junto con la Enfermera Joy y la Oficial Jenny de esta ciudad y ella tampoco es de mi agrado -reclamo el misterioso hombre pero Delibird sacó un gigantesco calcetín navideño, en donde la tipo Hielo/Psíquico metio a la chica, y le ponía una etiqueta que decía: "Para Tracey".

- ¡Que buena idea tuvieron chicos! ¡Ese es el verdadero espíritu navideño! -exclamó alegremente el sujeto del traje rojo antes de mirar una vez más su misterioso reloj y ver que ya eran las 10:30

-Aún tenemos muchas cosas por hacer y no nos queda mucho tiempo -dijo con un toque de nervios en su voz y mirando a los pokémon, si quería reunir a todos los objetivos que le solicitaron debía darse prisa.

-Creo que lo mejor será que nos dividamos ¡Delibrid tu ve a Pueblo Paleta en lo que yo y Jynx esperamos hasta que recibamos la señal de que los objetivos estén en posición! -decidió y el tipo Hielo/Volador asintió antes de salió volando a toda velocidad con rumbo al pequeño poblado de Kanto.

Minutos más tarde...

Pueblo Paleta, un pacífico y pequeño pueblo ubicado en el suroeste de Kanto, era conocido por ser el lugar en donde estaba el Laboratorio Pokémon del famoso Profesor Samuel Oak, y que en estas fechas se caracterizaba por las sobrias celebraciones navideñas que hacian sus habitantes.

Pero en una de las casas más alejadas del pueblo el ambiente era todo menos sobrio y pacífico ya que la fuerte música inundaba la casa desde el inicio de la tarde y cada vez sonaba con mayor volumen, mientras que las mujeres que había en su interior podían beber a sus anchas.

- ¡Que gran fiesta Delia! -dijo una mujer de cabellos castaño claro y ojos azules que respondía al nombre de Caroline, la esposa de Norman y la madre de May y Max, y en esos momentos su rostro estaba muy ruborizado señal de que estaba algo bebida.

-¡Tu... hip... si sabes... como planear... hip... una fiesta! ¡No como... hip... las aburridas... reuniones a las... que Norman... hip... insiste que vayamos cada año!

- ¡Gracias querida! ¡Es... hip... agradable tener... un poco de... hip... compañía en Navidad! -respondió Delia con una sonrisa.

- ¿Que... hip? -pregunto Caroline, quien debido a lo estridente de la música no pudo escuchar a su anfitriona, y tambaleándose trato de acercarse.

- ¡Olvídalo.. hip! -respondió la madre de Ash antes de tomar una botella más y beber directamente de ahí

- ¡Oh, oh! ¡Creó qué ...hip... he bebido... hip... de más! -mencionó Johanna, la madre de Dawn, al trastabillar un poco cuando se disponía a tomar otra botella, aunque repentinamente un fuerte golpeteo se proveniente de la puerta la hizo perder el equilibrio y caer al suelo.

- ¡Me lleva Giratina! Deben ser... hip... los tipos vecinos ¡Los que me llamaron hace... hip... rato! -grito Delia al tratar de ponerse en pie para abrir la puerta.

- ¿Los aguafiestas... hip... de hace rato? -preguntó Grace, la madre de Serena, quien gracias a estar acostumbrada a consumir los vinos de su natal Kalos estaba un poco mejor que sus amigas y se levantó para ayudar a Delia.

- ¡Correcto! ¡Esos... hip... mismos! -respondió la madre de Ash al pasar su brazo por el hombro de Grace y juntas abrir la puerta, pero en lugar de encontrarse con cualquier vecino molesto vieron a un Delibird que cargaba un enorme saco.

- ¡Miren chicas... hip... Santa vino temprano... hip... este año -anuncio Delia al ver al pequeño pokemon y haciendo que las dos mujeres se acercaran como pudieran para ver al tipo Hielo/Volador.

- ¿Y que... hip... nos trajiste pequeño? ¡Hemos sido buenas niñas... hip.. este año! -dijo Delia inclinándose un poco para tomar el pico del pokémon.

- ¡Y también... hip... estamos muy buenas! -comento Grace con picardía tomando sus impresionantes pechos con una mano y usando la otra para tocar con descaro el trasero de Delia, quien sonrió con gusto.

- ¡Asi es! ¿Que regalo... hip... nos has traído? -preguntaron Caroline y Johanna al mismo tiempo, después de acercarse como pudieron, y al igual que sus otras amigas lo miraban con curiosidad, lo cual el pokémon aprovechó para abrir su saco y tomar una especie de pistola de juguete, la cual apunto contra ellas, y sin dudarlo accionó un fuerte destello de luz que dejó a las mujeres en trance.

Debido al efecto de todo el alcohol que las mujeres habían ingerido la hipnosis las hizo caer al suelo totalmente inconscientes, lo cual era un inesperado contratiempo ya que ahora el pokémon tenía que meter a las mujeres una por una dentro del saco y esperar a que este las "procesara", aunque para su buena fortuna la magia del saco era tan grande que en cuanto salieran para ser entregadas ellas estarían sobrias y aún hipnotizadas.

Después de esperar casi media hora, el saco finalmente comenzó a expulsar las prendas de las mujeres dispersandolas por todo el lugar, por lo que Delibird extrajo del saco un teléfono antiguo para comunicarle al sujeto del traje rojo

- Delibird ¿Asumo que ya cumpliste con tu misión? -pregunto el sujeto del traje rojo recibiendo un asentimiento del pokémon

- ¡Muy bien amigo! ¡Entonces adelantate y ve por el siguiente objetivo, te alcanzaremos ahí! -sin embargo el pokémon reparto no tardó en cuestionarse el por qué de esa repentina decisión.

-El objetivo aún no ha llegado ¡Y el es el único que tiene la información que necesitamos! -respondió el extraño sujeto, lo cual hizo enojar al tipo Hielo/Volador, el estaba trabajando mucho más que el y Jynx y eso no le parecía justo.

- ¡Te juro que valdrá la pena! ¡Te daré doble ración de la comida pokémon que tanto te gusta! -aclaró el sujeto de traje rojo, pero eso no basto para convencer al pokémon, quien le exigía que su ración debía ser mínimo el triple.

- ¡Esta bien, tú ganas! Será el triple ¡Así que date prisa y nosotros te llamaremos cuando tengamos a los objetivos asegurados! -tras esa promesa Delibird corto la llamada y se disponía a seguir con su trabajo cuando se percato de que sus últimas víctimas habían dejado mucha comida sobre la mesa, por lo que pensó que no estaría mal tomar un pequeño refrigerio antes de partir.

Eran pasadas las 11 de la noche cuando el pokémon reparto estaba sobrevolando el área fronteriza ente Kanto y Johto, la cual era conocida como la Ruta 27 y colindaba con las Cataratas Tohjo, lo cual dificultaba mucho el acceso y era la razón por la que el área estuviera llena de exclusivas cabañas en donde las celebridades podían festejaban sin temor a ser encontradas por la prensa o por sus fanáticos.

Y justamente en el interior de una de las más lujosas y escondidas cabañas del área llamada "El Paso de Articuno" se encontraban Cynthia y Diantha, las Campeonas de Sinnoh y Kalos respectivamente, junto a Lorelei del Alto Mando de Kanto y Johto disfrutando de una agradable velada.

El acogedor fuego de una gran chimenea iluminaba la estancia y le daba un agradable calor, mientras que la mesa que estaba en el centro de la sala estaba bien abastecida de los platillos y postres más exquisitos del mundo, pero por desgracia el surtido de coloridos vinos espumosos que había en la cava ya había sido consumido.

-Cynthia ¿Crees que tarde mucho en llegar el champagne que ordenaste? -preguntó Lorelei de forma inquieta y jugando con la copa vacía que sostenía en sus manos.

-Imagino que ya no debe tardar -contestó la rubia con su habitual tranquilidad mientras movía su largo cabello a un lado.

-Y yo solo espero que el repartidor no sea indiscreto ¡No me escape de Kalos para que algún idiota chismoso arruine mi noche de diversión con mis queridas amigas! -comento Diantha con una expresión de fastidio en su rostro, pero eso hizo sonreír a sus acompañantes.

- No te preocupes por eso, querida. Los repartidores de ese lugar son pokémon, así que no creo que ellos sean muy indiscretos - respondió la rubia con dulzura al acercarse a la pelinegra y tomar su rostro con las manos, ambas Campeonas se miraban fijamente acercándose la una a la otra, cuando el suave golpe de alguien tocando la puerta las interrumpió.

Un poco frustrada por que el servicio decidiera llegar en el momento más inoportuno posible Cynthia se dirigió hacia a la puerta para recibir a un alegre Delibird, quien le mostró una botella que ella supuso era del fino champagne que había solicitado.

- ¡Muchas gracias amiguito! "Aunque pudiste haber tardado 5 minutos más" -dijo Cynthia mientras le entregaba un poco de comida pokémon a modo de propina antes de cerrar la puerta.

-¡Señoritas, por favor preparen sus copas! ¡Que la fiesta continua! -dijo Cynthia alegremente mostrando la botella en sus manos y con la ayuda del destapacorchos que Diantha le proporciono pudo destapar la botella, pero en lugar del habitual chorro de espuma lo que salio de la botella fue un potente chorro de un colorido gas que rápidamente lleno la habitación.

Delibird, quien no se había movido de su lugar, pudo escuchar a través de la puerta como las tres mujeres tosían sin control antes de comenzar a reír a carcajadas de forma que irrumpió en la habitación con tranquilidad en donde las tres campeonas estaban revolcándose de la risa en el piso, así que con algo de dificultad pudo introducirlas dentro del saco. Después de terminar con su trabajo, y de paso arrasar con la comida que encontró a su paso, fue cuando el pokémon Hielo/Volador recibió una llamada del hombre del atuendo rojo

- Finalmente el chico bueno llego y gracias a la agradable sorpresa que le dejamos por fin obtuvimos lo que queríamos. ¡Lo malo es que ya no tenemos hay tiempo! ¡Te necesitamos ahora en Ciudad Carmín! -al oír aquello el pokémon no tuvo mas necesidad que la de salir a toda velocidad.

Debido a un muy inusual retraso el barco en que viajaban la profesora Aurea Juniper,
la Profesora Burnet y la Profesora Ivy junto a Sophie, la asistente del Profesor Sycamore de Kalos, y Zyra, la subdirectora de la Fundación Æther, arribo a Ciudad Carmín en Kalos 20 minutos antes de la Navidad, a pesar de ello todas estaban realmente emocionadas por haber recibido una invitación para la elegante fiesta de Navidad que organizó el afamado experto pokémon Samuel Oak.

- ¡Esto es tan emocionante! -menciono Zyra al descender del barco, era la primera vez que la voluptuosa mujer visitaba otra región que no fuera su natal Alola, por lo que miraba con total atención todo a su alrededor

- ¡Es verdad, el profesor Oak es una verdadera celebridad en el ámbito Pokémon! ¡Siempre quise conocerlo en persona! -menciono Sophie de manera cortés, aunque en el fondo estaba algo intimidada por estar rodeada de tantas personalidades de la investigación pokémon.

-Tranquilas chicas, el profesor Oak es una muy buena persona -afirmó la Profesora Burnet al darse cuenta de los nervios de Zyra y Sophie -Aunque sinceramente espero que no tenga el mismo problema con la sidra que tiene su primo.

-Eso no es nada, mi querida Burnet ¡Por el que debes preocuparte es por su nieto! ¡Ese chico se vuelve loco con un poco de alcohol! -menciono la profesora encargada de las Islas Naranja.

-Es curioso que menciones eso Ivy, según recuerdo disfrutaste mucho el apasionado beso estilo Kalos que te dió ese chico usando la vieja excusa del muérdago el año pasado -menciono la Profesora Juniper de forma pícara, después del cual hubo un breve momento de incómodo silencio que terminó con la risa general de todas las mujeres.

Después de ese momento para romper el hielo la comitiva de Investigadoras caminaron rumbo al sitio dónde el último mensaje del asistente del Profesor Oak les había indicado que serían recibidas para poder ir hacia la Alcaldía de Pueblo Paleta, en donde la fiesta se llevaría a cabo.

Sin embargo en cuanto llegaron al Centro Pokémon de Ciudad Carmín, todas notaron de inmediato que algo estaba mal, el lugar estaba completamente vacío, ya que ni siquiera la Enfermera Joy estaba presente.

- ¿Que está pasando aquí? ¿Esto es una clase de broma? -preguntó Juniper ligeramente asustada, mientras que sus demás compañeras revisaban el lugar sin dejar de llamar a Joy.

- ¡Chicas vengan a ver esto! -grito Zyra haciendo que todas irrumpieron en lo que parecía ser la oficina de la Enfermera Joy, la cual tenía la decoración típica de la época y una botella de sidra sin abrir junto a varias copas, pero que a su vez tenía indicios de haber sido desordenada hace poco tiempo.

- ¿Que es lo que pasó aquí? -pregunto Sophie levemente inquieta antes de darse cuenta de que tanto las prendas de varias Enfermeras Joy y Oficiales Jenny estaban tiradas en el suelo.

- ¿Y que rayos es esto? -anunció la profesora Ivy al acercarse a lo que parecía ser un saco simple saco de lona sobre el cual había una nota de la enfermera Joy.

Cuando la atractiva encargada de las Islas Naranja toco el saco, tratando de tomar la nota, todo se volvió un caos ya que en ese instante este se abrió y una potente fuerza de succión lleno la pequeña oficina, atrayendo a todas las investigadoras hacia su interior sin que ellas pudieran hacer algo para resistirse o defenderse.

Aquel saco se sacudió de forma frenética y unos instantes después empezó a expulsar las prendas de todas las mujeres, dispersandolas por todo el lugar, fue entonces cuando el sujeto del traje rojo apareció junto a Delibird y Jynx y saco su reloj para ver la hora por última vez.

- ¡Las 12 menos 5! ¡Logramos encontrar a todos nuestros objetivos a tiempo! -exclamó el misterioso hombre con orgullo, ese era el momento de terminar con los preparativos finales para la maravillosa fiesta que estaban a punto de tener, y en cuanto su reloj marco las 12 en punto este procedió a absorberlo junto a los pokémon.

Inmediatamente aparecieron en un magnífico e inmenso salón que en sus extremos contaba con unas impresionantes fuentes de agua, en las que incluso un Wailord sería capaz de nadar sin ningún problema, a lo largo de este había un gran número de amplias mesas llenas a rebosar de deliciosa comida y bebidas, un impresionante y bien adornado árbol de Navidad decoraba el centro de la estancia y en el fondo, justo de donde ambas fuentes se originaban, había un enorme pedestal de roca con un trono en el centro.

El trío de exhaustos viajeros observó maravillado el mágico lugar en donde se encontraban, todos los preparativos estaban listos para dar inicio a la fiesta, lo único que hacía falta eran los invitados y estos estaban a punto de aparecer.

-¡Ho ho ho! ¡Veo que todos se esforzaron mucho y lograron justo a tiempo! -anuncio la alegre e imponente voz de un hombre, quien repentinamente apareció a sus espaldas mientras la gigantesca puerta a sus espaldas se abría para permitir la entrada de varios pokémon, quienes alegremente tomaban asiento.

Y dicho hombre era un individuo alto y de prominente barriga que usaba un pantalón y un saco de brillante gabardina roja, este último con una franja de felpa blanca en el centro, un cinturón de cuero negro rodeaba su cintura y se encargaba de mantener el atuendo en su lugar, sus manos estaban cubiertas por unos guantes blancos y unas botas negras completaban su atuendo. A pesar de que su rostro estaba cubierto casi en su totalidad por su tupida barba blanca y unas pobladas cejas, el hombre estaba sonriendo, y era muy fácil saber quién era.

- ¡Hicieron un trabajo excelente chicos y gracias a ustedes esta bella fiesta es posible! ¡Ho Ho Ho! -anuncio Santa Claus tomando los hombros de su nuevo asistente y dirigiendolo hacia el pedestal donde estaba el árbol de Navidad para que todos pudieran verlos.

- Mis queridos pokémon, como ya deben de saber está noche es Navidad y como un gesto para demostrarles mi agradecimiento por ayudarme a cumplir nuestra misión decidí realizar esta celebración para todos ustedes -anuncio el barrigón barbudo mientras los aplausos de decenas de pokémon inundaban el lugar.

-Pero esto no sería posible sin la invaluable ayuda de nuestro más reciente colaborador, uno que todos ustedes conocen muy bien y que se que todos aprecian mucho. ¡Mis queridos pokémon denle un fuerte y bien merecido aplauso al mejor Doctor y Criador Pokémon del mundo, quien trabajó muy duro para traerles unos hermosos regalos! ¡Denle un fuerte aplauso a Brock! -en cuanto Santa dijo eso tomo el sombrero que estaba en la cabeza de su ayudante para dejar ver el moreno rostro de quien fue el líder de gimnasio de Ciudad Plateada y el acompañante por excelencia de Ash Ketchum.

-Asi que sin nada más que decir, no perdamos el tiempo ¡Y que empiece la fiesta! ¡Ho ho ho! -anuncio Santa antes de tomar el cascabel que le dió a Brock y empezar a repicarlo de forma suave, lo cual provocó que el saco de Delibird comenzara a abrirse hasta formar un impresionante arco.

-Bueno Brock, te dejo a cargo de coordinar la actuación de nuestros bellos regalos. Y una vez que todos terminen de comer puedes tomar todas las fotos y vídeos que desees y si lo deseas jugar un poco con ellas -le indicó Santa con alegría antes de que su voz se volviera más firme y fuerte.

-Pero ya sabes las reglas: Nada de sexo. Imagino que al igual que yo no quisieras que ninguna quede misteriosamente embarazada, cumple con los términos de nuestro acuerdo y no tendré problemas en darte como regalo los objetos que tanto deseas -inquirió el hombre barbón antes de retirarse al pedestal en donde estaba su trono mientras que el moreno hacia lo mismo pero en dirección hacia el recién creado arco.

Las primeras en salir del arco fueron lo que parecía ser un ejército formado de unas 20 Enfermeras Joy, quienes vestían un diminuto conjunto rojo de minifalda y un ajustado top, botas a medio muslo y unos sombreros rojos de Santa, y unas 20 Oficiales Jenny, quienes usaban un conjunto idéntico al de sus compañeras pero con la única diferencia de que este era color verde esmeralda.

- ¡Prepárense para servir en las mesas de buffet! ¡Todos nuestros invitados deben estar satisfechos! -les ordenó Brock a las chicas.

- ¡Cómo usted ordené, capitán Brock! - respondieron las mesmerizadas chicas al unísono y sin tardanza se dirigieron hacia las mesas para comenzar a servir el banquete.

Las siguientes en salir fueron las campeonas y las investigadoras, quienes usaban un ceñido traje de camarera de un rojo brillante y unos guantes, medias rojas de reja junto con los habituales sombreros de Santa completaban su atuendo, además de que todas tenían en sus manos bandejas con botellas de sidra, para sus demás compañeras, o jugo de bayas para los pokémon rodeadas de varias copas de cristal.

- ¡Recuerden mantener las copas de los invitados siempre llenas! ¿Entendieron?- indicó el moreno a su nuevo regimiento.

-¡Por supuesto, capitán Brock! ¡Escuchamos y obedecemos! -exclamaron alegremente para comenzar a dispersarse por todo el lugar.

Las siguientes en aparecer eran las hermanas de Misty, quienes vestían idénticos disfraces de sirenas, muy similares a los que usaban en sus espectáculos.

-Bueno el jefe en persona las pidió para esta tarea y como ustedes serán las encargadas de entretenerlo tendrán que hacer cualquier cosa que el les diga -explico Brock mientras ellas asentían y se dirigían a toda prisa hacia el trono de Santa.

Y para finalizar Delia, Grace, Johanna y Caroline salieron del arco luciendo atrevidas y juveniles indumentarias que les daban un aspecto similar al de un cuarteto de idols. Las madres de Ash y May lucían pequeños y muy ceñidos vestidos con varios adornos infantiles, de color rosa y amarillo respectivamente. Mientras que las madres de Dawn y Serena usaban minifaldas junto con unos ajustados y pequeños tops con manga larga, que apenas cubrian sus voluptuosos pechos y dejaban su abdomen al descubierto, del mismo estilo infantil que sus amigas pero en colores azul y morado.

-Su trabajo es el de ser el entretenimiento que amenice la fiesta, así que tendrán que estar en donde todo mundo pueda verlas -indico el criador señalando el pedestal donde estaba el árbol de Navidad como el mejor punto para que realizarán su actuación.

- ¡Muchas gracias, capitán Brock! ¡Asi lo haremos! -respondieron las hermosas "milf" al mismo tiempo de forma adorable, antes de besar las mejillas del moreno, y salir a toda prisa hacia el escenario.

De esa forma la música comenzó a sonar y la fiesta comenzó por lo que el criador decidió sentarse en la mesa más próxima, junto al Delibird y la Jynx que lo acompañaron en aquella extraña aventura, para disfrutar de la celebración al igual que los pokémon de Santa.

Hacia cualquier lugar que miraras sólo podías ver felicidad, mesas enteras llenas de Delibird, Jynx, Piplup, Machoke y Machamp eran eficientemente atendidas por las camareras más hermosas del mundo, mientras que todas las cuadrillas de Ponyta, Rapidash, Stantler y Sawsbuck eran atendidos en sus establos por un grupo de Enfermeras Joy, al igual que la manada de Lapras que disfrutaba de la fuente.

Del lado de Santa las "Hermanas Fantásticas" de Ciudad Celeste le ofrecían con total descaro sus jóvenes cuerpos al hombre barbudo, al mismo tiempo que acariciaban su panza y su barba, todo al ritmo de la versión de "Jingle Bell Rock" que las madres de Ash y sus amigas bailaban y cantaban con entusiasmo.

A medida que la fiesta iba avanzando el calor y la magia presentes en el ambiente sumados al efecto del alcohol que las hipnotizadas humanas debían consumir, lentamente comenzó a desinhibirlas y era una situación de la que tanto el anfitrión como sus invitados se aprovecharon para divertirse.

En el área de los establos un pequeño Ponyta comenzó a lamer la comida que por accidente su ligeramente ebria cuidadora tiró encima de sus pechos, causando una cascada de placenteras sensaciones y eróticos gemidos en la hipnotizada Enfermera Joy que a su vez le daban envidia de sus compañeras y la curiosidad de los pokémon.

De forma que al poco tiempo las ebrias mujeres comenzaron a despojarse de sus bellos atuendos y colocar la comida de los pokémon directamente sobre sus desnudos cuerpos, todo para cumplir con la orden de satisfacer a sus invitados y obtener placer al mismo tiempo, los pokémon de forma inocente comían la comida que se les ofrecia y se sentían felices de las reacciones de alegría que esto le causaba a sus amables cuidadoras, aunque también había algún que otro pokémon que atraído por el seductor aroma que manaba de las excitadas vaginas de las humanas acercaban sus hocicos a aquellas regiones para lamerlas.

Y en las diferentes mesas la situación no era muy diferente, ya que las alcoholizadas y elegantes camareras insistían de darle de comer directamente en la boca a los Machoke y Machamp, lo cual ocasionaba múltiples roces del cuerpo de las humanas con los brazos de los tipo Lucha.

Mientras que en la fuente los adorables Lapras, quienes rápidamente se hartaron de comer, comenzaron a jugar entre ellos y con las chicas encargadas de cuidarlos de forma que en muy poco tiempo ellas, y todos quienes estuvieran en las mesas más cercanas, terminaron con sus vestidos totalmente empapados lo cual resaltaba todos sus atributos.

Casi al mismo tiempo el resto de los invitados se congregaban frente al escenario observando con detenimiento la brillante actuación de las hipnotizadas madres, quienes impulsadas por las constantes ovaciones de su público cada vez cantaban a mayor volumen y sus bailes se volvían cada vez más frenéticos y eróticos.

Algún ocasional chorro de agua, proveniente de las fuentes, caía sobre el escenario creando bellos arcoiris y mojaba las ya ajustadas ropas de las intérpretes, quienes a petición de su público y para evitar enfermarse, comenzaron a despojarse de sus prendas al ritmo de la música, haciendo gala de sus mejores atributos y movimientos en el proceso, hasta quedar completamente desnudas.

Mientras que Brock una vez que comió y bebió lo suficiente para recuperar sus energías empezó a recorrer toda el lugar en compañía de Jynx y Delibird, con una cámara de vídeo y una fotográfica en sus manos, con la intención de inmortalizar todo lo que sería un crimen olvidar: como a Cynthia y Diantha besándose pasionalmente en el regazo de un aborchonado Machamp que sostenia los traseros de ambas Campeonas entre sus manos, un pequeño Deerling lamiendo el coño de la tímida Sophie, a Lorelei nadando desnuda junto a los Lapras, Zyra compitiendo con sus colegas acerca del tamaño de sus pechos, el espectacular baile de la madre de Ash y sus hermosas compañeras y un sin número de excitantes recuerdos más.

Después de tomarse una fotografía con cada una de las chicas que ayudó a capturar, a excepción de las hermanas de Misty quienes ahora estaban desnudas y besando al anfitrión de la fiesta y el les respondía tocando sus cuerpos con descaro, y de tomar a la sensual Profesora Ivy en sus brazos para tocar su cuerpo con descaro Brock se disponía a seguir viendo el espectáculo cuando se percató de algo que no había visto antes.

Por encima del escenario había un enorme reloj con campanas de bronce y que al marcar las 2 de la mañana a comenzó a entonar una musical melodía, en un principio el doctor pokémon no le tomo mucha importancia hasta que se dió cuenta de que con cada campanada las chicas comenzaron a desaparecer.

- ¿Que está pasando Santa? -pregunto el Doctor y Criador Pokémon visiblemente preocupado al ver como Ivy desaparecía de sus brazos y quedándose únicamente con el revelador atuendo que usaba.

Al voltear a ver a su anfitrión Brock se dió cuenta de que el trono en donde estaba se había convertido en una enorme cama, en donde las "Hermanas Fantásticas" ahora estaban luciendo vaporosos baby doll rojos.

- Lo siento Brock, pero es hora de terminar la fiesta. No olvides que aún debo cumplir mi principal labor y para ello tengo que devolverlas a los lugares donde las capturaste -explico Santa Claus mientras acomodaba su traje

- ¿Y ellas recordarán algo? -preguntó el moreno con una justificada inquietud, ya que la mayoría de sus víctimas lo conocían y no deseaba que ellas lo persiguieran.

- Absolutamente nada, la hipnosis es tan poderosa que ellas y el resto del mundo solo creerán que se divirtieron de más en sus respectivas celebraciones, y en el peor de los casos despertarán con una leve resaca.

- ¿Y por que ellas no desaparecieron? -pregunto con una pequeña gota de reproche en su voz mientras señalaba a las hermanas de Misty, quienes comenzaban a besarse entre ellas.

-Bueno un anciano de mi edad requiere de una buena compañía y ayuda. Además de que estas preciosuras han encabezado mi lista negra por años, así que hasta la próxima Navidad me encargaré de enseñarles buenos modales.

-Y ya que me hiciste el favor de hipnotizar a su hermana menor no será muy difícil hacerle creer que sus hermanas se ganaron un nuevo alrededor del mundo -explico Santa con una sonrisa.

-Y de hecho tu también debes volver a tu hogar -menciono el hombre de barba blanca al tomar un pequeño saco de su cinturón y tomar un poco de polvo plateado para soplarlo sobre el moreno, quien sintió como su cabeza le daba vueltas y todo desaparecía en un torbellino de color.

Al abrir los ojos el doctor y criador pokémon despertó dentro de su habitación en el gimnasio de Ciudad Plateada, todo lo sucedido la noche anterior parecía ser un fantástico sueño, y el que le doliera tanto la cabeza no le permitía ni siquiera estar seguro de si aquello fue real o no.

Hasta que el inusual brillo de algo sobre su mesa de noche llamó su atención, el no tenia ningún objeto brillante en sí habitación así que rápidamente se levantó y descubrió una pequeña caja envuelta con papel de colores y que tenía una nota.

Estimado Brock

Nuevamente te agradezco por tu sensacional idea de la fiesta y por toda la ayuda que me diste la noche de ayer, jamás había visto a mis pokémon tan felices y estoy seguro de que ahora se esforzaran mucho más de ahora en adelante, por lo que de ahora en adelante tomaré tu brillante iniciativa como una nueva costumbre navideña a la cual siempre serás bienvenido como mi invitado de honor, aunque eso no excluye nuestro acuerdo inicial donde deberás encargarte de mantener saludables a mis pokémon.

También he decidido darte los objetos que me pediste, aunque te recuerdo que su efecto no es permanente (de hecho tiene un máximo de 24 horas con cada objetivo) así que úsalos con cabeza y mucho cuidado. Mis pokémon y yo te deseamos que tengas una feliz Navidad y esperamos verte de nuevo el siguiente año.

Atte. Santa Claus.

PD: Todas las fotos y vídeos que tomaste están guardados dentro de tu Pokégear, el cual me tomé la molestia de actualizar, también decidí grabar los vídeos en DVD y las fotos en un álbum los cuales encontrarás bajo tu almohada ¿Espero que no te importe que me quedara con algunas copias?

Sosteniendo firmemente la carta Brock sonrió con orgullo y sin perder ni un solo segundo abrió su regalo de Navidad, en donde efectivamente estaba lo que más deseaba en este mundo, así que después de revisarlo lo guardo en el interior de su bolsillo.

Lo cual resultó ser una excelente decisión ya que en ese instante Croagunk entró en su habitación, gracias a la magia de Santa el pokémon boca tóxica no pudo salir de su pokebola la noche anterior para interferir con su misión, pero aún así el tipo Veneno/Lucha intuyo todos los actos pervertidos que su entrenador realizó mientras estaba encerrado.

De forma que algunos minutos después una ambulancia salió a toda prisa del Gimnasio de Ciudad Plateada en dirección al Centro Pokémon llevando a Brock en ella tras recibir una lluvia de Puyas Nocivas de su pokémon.

- ¿Que fue lo que hiciste esta vez Brock? -pregunto la Enfermera Joy de Ciudad Plateada entre risas, la luz que entraba por la ventana indicaba que ya era de noche.

-A estas alturas ya debes de tener el récord mundial por ser la persona que ha soportado más ataques tipo Veneno y debe ser por eso que te recuperas tan rápido-señalo la hermosa joven de cabello rosa al revisar el expediente médico del moreno mientras este tomaba uno de los objetos que aún estaba en su bolsillo.

-Sin embargo para estar segura de que te recuperaras por completo tendrás que pasar la noche aquí, así que se necesitas algo no dude... -trato de decir la Enfermera pero se detuvo repentinamente al darse cuenta de que su paciente comenzó a oscilar un cascabel lleno de luces navideñas frente a sus ojos, por más que lo intentaba la chica no podía dejar de mirar el péndulo hasta que sus ojos quedaron vidriosos y vacíos.

-Por favor permítame ayudarlo a recuperarse y usar mi cuerpo para satisfacerlo, Amo Brock -pidio Joy con una sonrisa mientras tocaba su cuerpo con ansias.

"Por esto adoro la Navidad, muchas gracias Santa" pensó Brock antes de comenzar a disfrutar de su verdadero regalo de Navidad, uno que le prometía que su vida sería mucho más feliz y emocionante de ahora en adelante.

Fin
 

nunca sabes que tendré en mi sombrero
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Buenas noches y felices fiestas aquí simplemente con una nueva entrega para está serie temática dada por sus servidores Blackcygnus y Sombrero loco. Esperemos lo disfruten como siempre dudas y sugerencias muy bien recibida.

Calcetín navideño.

Aclaraciones:
Este historia pertenece a la misma línea temporal de "La Fiesta Privada de Santa" y ocurre de manera simultánea a esta.



Eran pasadas de las 10 de la noche del 24 de diciembre cuando Misty se encontraba caminando por ajetreadas calles de su natal Ciudad Celeste con rumbo a su gimnasio, sin embargo a pesar de las fechas se podía ver claramente que la pelirroja estaba de muy mal humor, por lo que los transeúntes se apartaban rápidamente de su camino al verla pasar.


Pero la razón de tan habitual comportamiento no tenía nada que ver directamente con las fiestas decembrinas, sino con el hecho de que una vez había terminado como la sirvienta personal de sus hermanas mayores y durante todo el día se la había pasado cumpliendo las múltiples exigencias de estas.


Las cuales iban desde pasarse media mañana en la atiborrotada oficina postal, enviado regalos para las amigas de sus hermanas y recibiendo la impresionante cantidad de regalos que sus admiradores y pretendientes les enviaban, ir y venir por lo menos 3 veces de cada zapatería y tienda de la ciudad ya que sus hermanas no lograban decidirse sobre el atuendo que usarían y finalmente estar en una fila interminable para recibir los vestidos que sus hermanas habían llevado de último momento a la tintorería.


Después de 3 largas horas Misty por fin pudo recoger aquellos vestidos y sumamente agotada volvía a su casa, esperando que sus hermanas no le pusieran más labores, mientras se preguntaba quién reducía a la líder oficial del gimnasio Celeste a ser una simple mandadera.


"Admitelo Misty, tu misma lo hiciste" se recriminó a si misma.


Desde el principio debió desconfiar de sus hermanas, pero cuando ellas la llamaron y le pidieron que volviera para pasar "una Navidad en familia" ingenuamente pensó que sus hermanas en verdad querían pasar tiempo en familia y conmovida por las dulces palabras "llenas de amor" que le dedicaron ella decidió quedarse en Ciudad Celeste ese año, pero en cuanto llegó a casa se dió cuenta de las verdaderas intenciones de sus hermanas ¡Y el colmo era que ni siquiera podría acompañarlas a la gala en la alcaldía "por que era demasiado joven"! De modo que se pasaría la Navidad sola y atendiendo el gimnasio.


"El próximo año aceptaré cualquier invitación sin importar quien me la dé, pero no volveré aquí" pensó la furiosa chica, quien en este momento preferiría estar en cualquier parte del mundo.


La pelirroja seguía abstraida en sí furia hasta que al doblar en una esquina vio a un hombre disfrazado de Santa Claus, acompañado de una Jynx y un Delibird, por su aspecto parecía ser una de esas personas que recolectaban beneficencia para los desamparados en Nochebuena.


Recordando que a pesar de que su Navidad sería un asco había gente que la estaría pasando mucho peor, así que la líder de gimnasio reviso en sus bolsillos y encontró unas cuantas monedas y al pasar junto a él las colocó en una pequeña cajita que sostenía el Delibird, quien le entrego una esfera de cristal con nieve en el interior.


- ¡Muchas gracias amiguito! -agradeció la chica al observar el pequeño presente cuando esté comenzó a iluminarse con los colores más hermosos y exquisitos que hubiera visto en su vida, y lentamente su habitual mal humor fue desapareciendo para ser reemplazado por una cálida y embriagante sensación de alegría. Las furicas facciones de la chica se relajaban cada vez más, sus ojos verdes se tornaron vidriosos y vacíos y una estúpida sonrisa apareció en su rostro mientras empezaba a tararear una melodía navideña.


De inmediato los pokémon comenzaron a reclamarle al sujeto del traje rojo que esa chica no era parte de la exclusiva lista que les encomendaron y que además era muy joven para acompañarlos.


- Tranquilos chicos. Tengo un brillante plan para capturar a nuestros verdaderos objetivos y ella sólo nos ayudará con nuestro trabajo ¿No es así, señorita Misty? -afirmo Brock con calma.


- ¡Haré todo lo que me ordené! -respondió la chica de cabello naranja alegremente antes de recibir las instrucciones de su antiguo compañero de viajes.


Minutos más tarde el doctor y criador pokémon recibió las cajas que contenían a las hermosas "Hermanas Fantásticas" por lo que su misión estaba cumplida y ya no necesitaba a la líder de gimnasio, el estaba pensando en que hacer con ella hasta que los pokémon que lo acompañaban decidieron meterla en un enorme calcetín navideño y dedicarlo a Tracey, el observador Pokémon y asistente personal del profesor Oak, y quien sin saberlo sería de gran ayuda para Brock.


Eran cerca de las 11:30 de la noche cuando el chico llegó al Gimnasio de Ciudad Celeste, el observador pokémon esperaba que Misty estuviera dispuesta para acompañarlo a recibir a todas las profesoras que estaban invitadas a la fiesta de Navidad del profesor Oak, y porque no acompañarlo en dicha celebración.


- ¡Hola! ¿Hay alguien en casa? -pregunto Tracey al entrar al silencioso y oscuro interior del gimnasio, el sabía que las hermanas de Misty estarían en la fiesta en la alcaldía de la ciudad y por lo tanto Misty se quedaría sola en el gimnasio, pero el no encontrar a nadie le daba muy mala espina.


- ¿Que es esto? -se preguntó el chico de la bandana roja cuando entro a la sala principal, la cual estaba bellamente adornada pero sin nadie en su interior, pero lo que más le sorprendió fue el enorme calcetín multicolor que colgaba de una de las paredes y que según una pequeña tarjeta estaba para dirigido a el.


Tracey estaba examinando con cuidado la tarjeta cuando el interior del misterioso calcetín comenzó a moverse, pero antes de poder algo el asistente del Profesor Oak sintió como un par de enguantados brazos rodeaban su cuello y recibía un fugaz pero apasionado beso en los labios.


- ¡Aquí está tu regalo, cariño! -anuncio Misty antes de comenzar a arrastrar al chico junto a ella al interior del calcetín, no sin antes tomar el Pokégear de Tracey de su bolsillo y arrojarlo al suelo.


- Misty cumplió a la perfección con la última orden que le dí ¡Así que ahora disfruta de tu regalo, mi buen amigo! -dijo Brock con una sonrisa al tomar el aparato del chico y tras averiguar lo que necesitaba salió del gimnasio


Mientras tanto Tracey sentía como si estuviera en una interminable caída libre junto a la líder de gimnasio hasta que delicadamente tocaron tierra y lo que vio sencillamente lo sorprendió, ya que aquel lugar parecía una estampa navideña hecha realidad.


Frente a sus ojos estaba en una confortable estancia adornada con múltiples muebles y un enorme y bellamente adornado árbol de Navidad en una de las esquinas, en el centro del lugar había una mesa llena de dulces y postres mientras que la tonada de "Rockin' Around The Christmas Tree" llenaba el lugar.


"Debo haberme golpeado la cabeza y todo esto es un producto de mi imaginación" pensó el observador pokémon muy confundido antes de tomar asiento en uno de los mullidos sofás de aquel extraño lugar, cuando el tenue sonido de unas campanillas llamó su atención.


- ¡Felices fiestas,Tracey! -anuncio una voz que el chico conocía muy bien y que lo hizo voltear hacia la mesa, en donde se encontraba la imagen más irreal que había visto en toda su vida.


Sentada frente a la mesa y comiendo confites de bayas con toda tranquilidad se encontraba la bien llamada "Sirena Marimacho de Ciudad Celeste" usando un diminuto y revelador vestido rojo mientras cruzaba las piernas dejando ver a la perfección que calzaba unas zapatillas rojas de tacón alto.


"¡Esto definitivamente es un sueño!" se dijo a si mismo el chico sin despegar sus ojos de la chica y tomar nota de su atuendo, el como aquel diminuto vestido dejaba ver un leve rastro de lo que parecía ser una panty de color negro cuando ella movía sus piernas enfundadas por unas medias rojas y como sus manos, cubiertas con guantes a juego con el resto del conjunto, tomaban los pequeños trozo de baya caramelizada antes de llevarlos a su boca, la cual parecía estar pintada de rojo.


Para Tracey no había ninguna duda de que aquella sensual imagen parecía haber sido extraída de sus más húmedas fantasias y antes de poder reaccionar vio como la chica se ponía de pie y tomaba la charola de dulces para acercarse a él, pero en lugar de su habitual y poco femenino andar en esta ocasión la pelirroja movía sus caderas de un lado a otro de forma erótica y traviesa, antes de tomar asiento junto a él.


- ¿Gustas, cariño? -pregunto la chica con tranquilidad mientras le ofrecía la bandeja de dulces a lo que un abrumado Tracey trato de tomar algunos trozos de baya, pero debido a la nada natural cercanía de la chica sus manos no dejaban de temblar y no podía sostener ningún dulce por más de unos segundos.


Para su gran sorpresa la chica de cabello naranja metio varios trocitos de dulce en su boca y de manera inesperada se acercó a él para besarlo con pasión, el cual correspondio por mero instinto aunque de forma bastante torpe y para evitar ahogarse tuvo que separarse de forma brusca sin dejar de toser para recuperar el aliento perdido y sacar los dulces que la chica metio en su boca.


- ¡¿Tienes poca práctica, verdad cariño?! -dijo la chica entre pequeñas risas, que eran muy diferentes de sus habituales risas burlonas, pero aún así Tracey no respondió más por orgullo que por otra cosa, para el era en extremo penoso que la chica supiera de su prácticamente inexistente experiencia en esa delicada área.


-Descuida cariño, tenemos toda la noche para practicar -anuncio Misty mientras señalaba los adornos de muérdago que colgaba por todo el techo de la habitación, quien tragó saliva ante la idea de lo que pasaría a continuación y torpemente se levantó de su lugar.


- ¿Qué tal si bailamos primero? -dijo de forma cohibida y esperando uno de los habituales ataques de ira de su ex-compañera de viajes, pero lo que sucedió a continuación sencillamente lo dejo sin palabras.


-Si tu deseas bailar cariño, entonces bailemos -respondió la chica con un tono que sólo podría describirse como sumiso y una sonrisa pícara en su rostro, antes de incorporarse y tomar la mano del observador pokémon para guiarlo al centro de la sala y comenzar a bailar.


Tracey realmente creía estar atrapado en algún tipo de fantasía erótica ya que los habituales y erráticos pasos de baile, que Misty solía llamar "pasos de moda" para disimular que no sabía bailar, habían sido reemplazados por delicados y sensuales movimientos bastante impropios de su compañera de viaje.


El era uno de los pocos chicos que pensaba que si "La Sirena Marimacho" pudiera controlar su mal genio y cambiar un poco su agresivo temperamento por uno mas femenino sin duda sería una chica encantadora, incluso más que sus hermanas. Esa siempre fue una de sus mayores fantasías y en ese momento parecía estar materializada justo frente a sus ojos y sólo para él.


Tracey lentamente comenzó a perder su habitual timidez sencillamente por que creía estar dentro de una fantasía, así que dejándose llevar por el calor del momento comenzó a besar a su compañera de baile. Los inocentes e inexpertos besos entre ambos chicos cada vez se volvían más duraderos y pasionales, ya que ella no tardó en poner sus brazos alrededor de su cuello a lo que el correspondió colocando sus brazos alrededor de la cintura de Misty.


Las dedos de la chica de color naranja recorrían el pecho del observador pokémon como si fueran hábiles arañas hasta llegar al borde su habitual camiseta verde para comenzar a levantarla, lo cual aún tomo por sorpresa al chico pero decidió no resistirse y disfrutar del momento, aunque en el fondo quería más.


"Despues de todo esto es solo un sueño" pensó el chico y con mucha cautela comenzó a bajar sus manos para levantar el vestido de su pareja y tocar su trasero, lo cual ocasiono que sus labios se separaran y el rápidamente se alejará temiendo lo peor, pero en lugar de eso ella se limitó a sonreír.


- ¿Te gusto lo que sentiste, cariño? -pregunto la chica de forma pícara esperando una respuesta del chico, quien trataba de procesar lo que estaba pasando, antes de mover un poco su cabeza a modo de asentimiento.


- ¡Me alegra tanto escuchar eso! -respondió ella de forma alegre antes de acercarse al chico y susurrarle suavemente al oído - Pero no estés nervioso, cariño. ¡Esta noche soy tu regalo y haré todo lo que me pidas!


Oír aquello de parte de Misty fue suficiente para convencer al observador pokémon de que todo aquello era una excitante fantasía y que lo mejor que podía hacer era disfrutarla hasta el final.


- Oye cariño ¿Y si pudiéramos abrir nuestros regalos de una vez? -pregunto la líder de gimnasio de forma coqueta, lo cual el chico no entendió hasta que ella le señaló el sofá en el que habían estado sentados y el cual ahora era una enorme y confortable cama, haciendo que un impresionante rubor invadiera su rostro mientras ella tomaba su mano y lo hacia caer en la cama.


-Espero que no te moleste que sea la primera en abrir su regalo -menciono la chica de cabello naranja de forma pícara antes de ponerse de rodillas frente al chico y con gran habilidad comenzó a bajar sus pantalones y bóxer al mismo tiempo para dejar su erecto falo completamente al descubierto.


El solo pensar en la idea de que la indomable y rebelde "Sirena Marimacho" estuviera de rodillas a sus pies y viendo su pene como si fuera lo más impresionante del mundo era lo suficientemente excitante para Tracey, pero en cuanto ella acercó su rostro para comenzar a lamer su miembro su excitación aumento como la espuma.


Con una habilidad que Tracey jamás espero de la chica, está lamía su miembro de forma delicada y sensual como si se tratara de su dulce favorito, antes de comenzar a introducirlo en su boca hasta meterlo por completo.


La excitación que el observador pokémon sentía por aquel tratamiento de ensueño de parte de la chica que siempre deseo cada vez era mayor, por lo que no era de sorprender que no tardará mucho en correrse dentro de la boca de la chica, en un principio pensó que aquello le molestaría pero al ver que ella sonreia antes de tragarse su semen con gusto basto para excitarlo de nuevo.


- ¡Eso estuvo muy rico, cariño! -comento ella, relamiendose los labios, mientras se ponía de pie -Y dime Tracey ¿Queres abrir tu regalo? - preguntó la líder de gimnasio de forma provocativa, pero en lugar de palabras la respuesta que recibió fue que el también se pusiera de pie y comenzará a levantar su vestido.


Tras observar detenidamente como la "Sirena Marimacho" estaba posando para él usando únicamente un revelador conjunto de sostén y tanga negra y sus medias, el cual resaltaba sus pequeños pechos, su bien formado trasero y sus torneadas piernas, antes de comenzar a remover las diferentes prendas una por una mientras ella se deshacía de su camisa.


Una vez desnudos ambos chicos comenzaron a besarse de forma pasional, tocando con frenesí cada parte de sus cuerpos antes de caer en la cama, él sobre ella, el calor del momento era demasiado como para pensar en cual otra cosa y cuando se dieron cuenta el nuevamente erecto pene del chico estaba comenzando a entrar dentro de la intimidad de la chica.


-Misty ¿Acaso tú? -preguntó Tracey entre sorprendido y nervioso al sentir una delicada barrera que impedía su avance, el no era ningún tonto y sabía que eso solo significaba una sola cosa: Misty aún era vírgen.


- ¡Hazlo cariño, lo necesito dentro de mi! ¡Pero con cuidado, por favor! -imploro la excitada chica mientras que sus piernas rodeaban la cintura su pareja para impedir que pudiera salir antes de tiempo.


Así que atendiendo a las suplicas de la chica Tracey comenzó a embestirla, rompiendo para siempre la membrana que protegía el interior de la chica y dándole un breve minuto de descanso antes de moverse de forma cada vez más frenética y ruda.


Durante varios minutos los gemidos de la chica y el ruido de las embestidas del chico inundaron por completo aquella extraña habitación, ambos chicos estaban a punto de llegar al primer orgasmo de sus vidas cuando...


- ¡Voy a correrme dentro Misty! ¡Voy a llenarte con mi semen! -exclamo Tracey con una determinación nada propia de él, haciendo que ella sonriera complacida y lo besara en señal de asentimiento, después de todo aquello sólo era uno de sus tantos "sueños" con la chica y el quería terminarlo de la mejor manera.


Cuando finalmente llegó a su clímax, llenando con su semilla el interior de la chica, puso toda su atención en observar el rostro de su compañera mientras llegaba al orgasmo, grabando hasta el último detalle antes de caer exhausto y feliz de finalmente llegar al clímax, después de todo aquello era sólo un erótico "sueño" un producto de su imaginación así que no había nada de que preocuparse.


A la mañana siguiente el chico despertó en una de las tantas habitaciones del gimnasio de Ciudad Celeste, totalmente desnudo y con Misty aún dormida a su derecha, por un momento pensó en salir corriendo del lugar pero el que la chica a su lado comenzará a moverse no lo ayudaba en nada.


El impresionante gritó de terror que produjo la chica al darse cuenta de que estaba desnuda y junto a a Tracey fue tal que resonó por todo el gimnasio e incluso en los alrededores de este, así que una vez que el asistente del Profesor Oak se recuperó de la fuerte cachetada que recibió de la chica, y que ambos estuvieran vestidos comenzaron una incómoda conversación acerca de lo que ocurrió la noche anterior.


Misty, quien no recordaba nada después de haber recogido los vestidos de sus hermanas, escuchaba atónita como el muchacho trataba de explicarle que la encontró dentro de un calcetín gigante que estaba dedicado para el, aunque el mismo entendía lo poco coherente que era la situación.


El primer pensamiento de la agresiva "Sirena Marimacho" era que esa era la excusa más ridícula que había escuchado en su vida, pero algo en el tono de voz y la expresión de su amigo le decía que no mentía, por lo que trato de recordar algo que pudiera haber desencadenado aquella extraña situación.


Un sepulcral e incómodo silencio reinaba en la estancia, mientras ambos presionaban a sus cerebros para recordar, cuando el sonido del timbre del gimnasio rompió el ambiente y la chica se levantó para abrir la puerta.


Por un instante el chico pensó que ese era el momento perfecto para retirarse discretamente y evitar que las hermanas de Misty iniciaran un verdadero escándalo, pero al escuchar un fuerte gritó de la líder de gimnasio supo de inmediato que era una pésima idea.


Tracey tenía un justificado miedo por entrar a aquella sala y encarar tanto a Misty como a sus hermanas, pero decidió hacerlo de todos modos, así que decidió abrir la puerta pero en lugar de las "Hermanas Fantásticas" encontró a la líder de gimnasio hablando con un empleado del alcalde de la ciudad.


Al parecer durante el sorteo que hubo en la fiesta del alcalde sus hermanas se habían ganado un nuevo viaje alrededor del mundo, el cual decidieron tomar de inmediato sabiendo que ella se encargaría del gimnasio, lo cual por supuesto hizo enfurecer a la chica y sin perder tiempo llamó directamente a Lance, el Campeón de Kanto y Johto, para informarle de la irresponsabilidad de sus congéneres pero el no podía hacer nada.


Ella no respondió así que sólo colgó y cuando se dió cuenta de que Tracey estaba observando se levantó de la silla dónde estaba para abrazar fuertemente al chico, quien la envolvió en sus brazos con cariño y le susurró algo que la chica necesitaba escuchar.


"No estas sola"


Algunas semanas después Tracey había visitado varias veces a Misty pero en esta ocasión el chico se percató que después de una batalla la chica pareció sentirse mal así que la acompañó al baño. Al salir ella le contó que ya llevaba algunos días sintiendo algunos malestares, lo cual los hizo pensar en una posible causa, así que con mucha pena decidieron realizar una prueba de embarazo.


Mientras que la líder estaba en el baño Tracey esperaba impaciente por el resultado, pero sabía que sin importar el resultado le entregaría la sortija que tenía guardada en su bolsillo y no dejaría que Misty volviera a estar sola.


Varios meses después, en el fría noche de un 24 de diciembre, el gimnasio de Ciudad Celeste bullia de actividad y no podía ser de otra forma cuando Misty, la líder de gimnasio, y su consorte Tracey Skrecht estaban recibiendo a sus amigos más cercanos.


Después de todo ese año era muy especial para la pareja ya que era la primera Navidad de su pequeña Aurora, quien había heredado el cabello negro de su padre y los ojos color aguamarina de su madre, y jugaba alegremente con el peluche en forma de Caterpie que su gran amigo Brock le había regalado.


Tanto él hecho de que su moreno amigo hubiera decidido comprarle ese peluche en particular a su hija, sabiendo de sobra lo mucho que ella odiaba a los tipo Bicho, y que no hubiera ido a la fiesta con el pretexto de tener un importante compromiso que atender hacían molestar a la chica


"¡Habiendo tantos pokémon lindos entre los que podías elegir tenías que escoger a un Caterpie! ¡Te juro por Arceus que tus orejas no volverán a ser las mismas la próxima vez que te vea!" pensó la líder de gimnasio con furia, pero al ver la dulce sonrisa de su hija se calmó un poco, después de todo si fue capaz de soportar al Caterpie de Ash hasta que evolucionó a Butterfree bien podía aguantar a un peluche.


Y precisamente mientras recordaba al atolondrado chico fue que sonó el timbre del gimnasio y pudo ver que sus nuevos invitados eran precisamente Ash, quien estaba tomando la mano de su esposa Serena, y venía junto a su madre Delia y a su suegra Grace, quienes a su vez discutían por ver quien sostendrá a su adorable nieta.


- ¡Feliz Navidad! -saludo la familia Ketchum al momento de entrar al gimnasio y tras un intercambio de afectuosos abrazos y hacer las presentaciones pertinentes todos pasaron al salón principal en donde los esperaban sus demás invitados.


- ¡Oye Ash! Aunque Brock no pudo venir dejo un regalo para la pequeña Sophie -anuncio el ayudante del profesor Oak después del festín y señalando un enorme regalo bajo el árbol de Navidad, por lo que el chico tomo a la pequeña en sus brazos mientras que Delia y Serena se encargaban de desenvolverlo y llevarse una gran sorpresa.


En cuanto la pequeña Sophie vio que su regalo era un Rhyhorn montable de madera desesperadamente trato de soltarse de los brazos de su padre para montar su nuevo juguete, causando miradas de ternura en todos los presentes aunque una persona veía el juguete con una mirada inquisitiva.


"Arceus ¿Que clase de indirecta me estás dando?" se pregunto Serena al ver como su hija montaba alegremente sobre el juguete, pero no hubo necesidad de contestarse ya que alguien más lo hizo.


-Todo parece indicar que a diferencia de su madre la pequeña Sophie continuará con la tradición familiar y será una corredora Rhyhorn tan buena como su abuela -intervino Grace con orgullo al ver a su nieta tan feliz.


Mientras que todos veían la divertida discusión que Grace y Serena tenían sobre el futuro de la pequeña, Delia tomo a la pequeña Aurora en sus brazos y se acercó para preguntarle algo a su madre.


- ¿Y tus hermanas finalmente regresan al gimnasio, querida? -preguntó la madre de Ash de forma amable, por experiencia propia sabía que ser madre era una labor de tiempo completo durante los primeros años y no le agradaba la idea de que Misty y la pequeña Aurora pasarán dificultades.


Aquella pregunta le recordó a la líder de gimnasio que ya tenía un año, desde aquella Navidad en donde concibió a su querida hija, que no tenía ninguna noticia de sus hermanas pero cuando se disponía a contestar el timbre del gimnasio sonó una vez más lo cual sorprendió a todos los presentes.


En un principio todos se imaginaron que sería el Brock, quien habiéndose librado de su misterioso compromiso decidió llegar tarde a la fiesta, pero en lugar del Doctor Pokémon las personas que llegaron eran Daisy, Lily y Violet, las hermanas de Misty, y quienes lo primero que hicieron fue lanzarse a los brazos de su hermana menor y pedirle sinceramente que las disculpara por todo dando lugar a una tierna escena en donde las "Hermanas Fantásticas" pudieron conocer a su pequeña sobrina.


De esa manera el inesperado regalo navideño que Tracey recibió hace un año terminó uniendo a la familia de su esposa de una forma en que no lo había estado antes, mientras eran rodeados por el cariño de sus invaluables amigos.


Todo sin saber que en el techo del gimnasio el verdadero responsable de aquel milagro de Navidad, los veía con atención para seguir con su labor y obtener su tan merecida recompensa.


¿Fin?
 

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Buenas historias puedes hacer uno de Ash con May porfa y si tú haces otras historias de otros animes como Digimon o Naruto.
 

nunca sabes que tendré en mi sombrero
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Buenos días amigos les hemos traído un nuevo trabajo para este pequeño trabajo en conjunto de Blackcygnus y Sombrero loco esperando que lo disfruten.

Después de un viaje por su natal Unova Iris, quien soñaba con convertirse en una Maestra Dragón, decidió ir a la región de Johto en busca de más experiencia, razón por la que se dirigía hacia Ciudad Endrino para desafiar a Clair, la doma dragones.


Sin embargo para llegar a su objetivo primero debía atravesar la gélida zona montañosa de la región, por lo que la chica no tuvo más remedio que hacer una parada en el pequeño pero pintoresco Pueblo Caoba para curar a su equipo y adquirir provisiones.


Y aunque la idea de detener su viaje no le agradaba para nada a la chica, su molestia se desvaneció de inmediato al darse cuenta de que los pobladores estaban decorando el lugar para celebrar las festividades navideñas.


De forma que como si se tratara de una alegre e inocente niña, la linda morena comenzó a recorrer todo el pueblo, admirando las casas y edificios cubiertos de brillantes luces y adornos multicolores, así que la festiva mezcla de aromas y sonidos que inundaban la atmósfera del pueblo.


Así que después de pedir una habitación en el Centro Pokémon y guiada por su curiosidad Iris se dirigió hacia la zona comercial, la cual era la más adornada, y en donde los brillantes escaparates de múltiples negocios exhibían todo tipo de mercancía que la invitaban a agotar sus exiguos ahorros.


Por lo que haciendo un titánico esfuerzo para ignorar los tentadores puestos de comida la chica se dirigió hacia los que sin duda eran los negocios más coloridos y bellamente adornados: Las jugueterías.


Cuyos relucientes escaparates estaban llenos de coloridas figuras de pokémon y varios otros juguetes que evocaban tiernas fantasías, tanto en niños como en adultos, y que sumado a los múltiples estantes repletos de golosinas y postres caseros convertían a la jugueterías en pequeños paraísos para todo aquel que amaran las festividades navideñas.


Por lo que después de algunas horas de visitar los diversos negocios que había en el abarrotado sector comercial, y cuando ella se disponía a volver al Centro Pokémon fue cuando Iris vio un pequeño local que llamó bastante su atención. Ya que este se trataba de una pequeña tienda, la cual por la forma en que estaba decorada parecía haber sido sacada de un cuento, la cual sin duda llamaría la atención de más gente de no ser porque estaba en una callejuela y era eclipsada por los locales de la calle principal.


— ¡Veamos que hay en ese lugar, Axew! —exclamó la morena con emoción, mientras que un pequeño dragón de color verde salió de su cabello asintiendo igual de alegre que su entrenadora, por lo que sin tardanza se dirigieron hacia el establecimiento.


Y conforme se acercaba al local Iris se percató de que este se trataba de un pequeño taller, ya que todos los juguetes que se exhibían parecían haber sido tallados a mano, además de que un delicioso aroma a dulces y galletas recién horneadas salía de ahí, por lo que su deseo de entrar solo se incrementó.


—Buenas noches, señorita. Sea bienvenida a mi humilde juguetería —la saludó alegremente un hombre castaño y de aspecto simpático que no aparentaba tener más de 30 años en cuanto ella abrió la puerta.


—Buenas noches, señor. ¿Tiene algún inconveniente si pasó a echar un vistazo? —preguntó la joven amablemente.


—Para nada, linda. Se bienvenida y si necesitas algo solo llámame, mi nombre es Giuseppe —le contestó aquel hombre con una sonrisa mientras hacía una leve inclinación para invitarla a pasar.


—Muchas gracias, señor Giuseppe —respondió Iris antes de entrar a explorar la tienda, la cual muy pronto dejo fascinada a la morena, ya que los estantes estaban repletos de toda clase de juguetes: Desde adorables peluches de diversos pokémon, los cuáles era tan realistas que parecía que en cualquier momento cobrarían vida, hasta detalladas casas a escala.


Pero lo que más llamó la atención de la nativa de Unova fue la impresionante colección de lindas muñecas que se exhibida en el fondo del local, la cual no sólo tenía ejemplares de todos los tipos y tamaños, sino porque en cada una de ellas se notaba que habían sido trabajadas a mano con sumo cuidado y esmero, al punto de que parecían ser más obras de arte que juguetes.


“¡El señor Giuseppe es un gran artesano!” pensó Iris bastante impresionada, hasta que el inconfundible pero hermoso tictac de un reloj la saco de sus pensamientos, por lo que la curiosa entrenadora decidió buscó la fuente de tan encantador sonido.


De forma que dejándose guiar por su afinado sentido del oído la guió hasta una puerta que se encontraba entreabierta, por lo que sin pensar mucho en las consecuencias decidió empujarla con cuidado y entrar en ese misterioso lugar.


Pero en lugar de encontrar lo que buscaba Iris se sorprendió bastante al encontrarse con una nueva colección de muñecas, que a diferencia de las exhibidas en la tienda eran casi de su tamaño, además de que le transmitían a la chica una pizca de temor por la gran cantidad de detalles que poseían, ya que de cierta manera parecían estar vivas.


Sin embargo otro detalle que de inmediato llamaba la atención de aquellas muñecas gigantes era su vestimenta, ya que a diferencia de los lindos vestidos de cuento que usaban las muñecas de los exhibidores, estás usaban prendas que sólo podían ser llamadas como atrevidas e incluso pervertidas que insinuaban mucho más de lo que cubrían.


—Esto es un poco escalofriante ¿Verdad, Axew? —preguntó la chica al toparse con una repisa de cristal donde las muñecas estaban vestidas como una porrista, una cocinera, una Oficial Jenny e incluso una Enfermera Joy.


“Tal vez no fue una buena idea venir aquí” pensó la morena tras recibir un asentimiento de su pokémon, por lo que se disponía a salir de aquella tienda cuando finalmente encontró lo que estaba buscando: Ya que el encantador sonido que había atraído a Iris a aquella habitación provenía de una impresionante maqueta de un castillo a escala.


De hecho aquella maqueta era tan impresionante que las ganas que Iris tenía de irse fueron reemplazados por una genuina admiración ante aquella inusual y detallada obra de arte. Ya que ella podia ver con toda claridad a diminutos Swanna nadando en el lago, hermosos arbustos con flores en el jardín, fuentes de agua que realmente parecían tener agua de verdad, e incluso a algunos soldaditos en la entrada y sirvientas en la habitaciones.


Pero el detalle que más llamó la atención de la morena fue la torre más alta de aquel castillo, la cual estaba bellamente decorada y tenia un reloj de péndulo que marcaba armonioso el ir y venir del tiempo en ese universo en miniatura.


— ¡Esto está a otro nivel! ¡En verdad es cómo un castillo de cuento! —exclamó la chica maravillada por la increíble belleza de aquella obra de arte, sin embargo y sin que ella se diera cuenta su mirada había sido capturada por el oscilante movimiento del péndulo que se balanceaba frente a sus ojos, y el cual ya no podía dejar de mirar.


Mientras tanto en el vestíbulo de la tienda Giuseppe tenía una alegre sonrisa de triunfo mientras colocaba el letrero de “Cerrado” en la puerta y discretamente comenzó a bajar las persianas del local, todo antes de dirigirse a su taller y poder trabajar a gusto con aquella linda pieza de ébano.


Por su parte un preocupado Axew trataba en vano de llamar la atención de su entrenadora, ya que desde hace varios minutos ella se había quedado completamente inmóvil y al parecer estaba perdida en sus pensamientos. Y las suposiciones del tipo Dragón eran acertadas, ya que los normalmente vivaces ojos castaños de chica ahora estaban vidriosos y vacíos y no hacían otra cosa más que seguir el movimiento del péndulo frente a ella.


Al intuir que había algo extraño en aquel reloj Axew se disponía a atacarlo para hacer reaccionar a Iris, pero en ese momento el pequeño pokémon fue succionado por una especie de manguera, la cual lo llevó a una extraña máquina de la que salió convertido en un muñeco de peluche.


—Ahora dejarás de molestar, peluche. Ya que tu amiga y yo vamos a jugar y no quiero que nos interrumpas —exclamó un alegre Giuseppe al entrar a la habitación antes de tomar al peluche de Axew y ponerlo en una repisa de liquidación, mientras miraba a su linda presa totalmente bajo su merced.


— ¿Que le hiciste a Axew? —preguntó la chica, quien para sorpresa del artesano había salido del trance en el que se encontraba, mientras trataba de tomar la pokébola de su Excadrill, sin embargo aquello fue inútil ya que su cuerpo permaneció completamente inmóvil.


—En verdad eres fascinante, querida. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que tuve que encargarme de alguien en persona —exclamó el artesano con una sonrisa, claramente sorprendido de que ese incidente hubiera bastado para sacar a su víctima del trance en que se encontraba, mientras movía los dedos de su mano derecha de una forma peculiar y que a Iris le parecia levemente familiar.


— ¡La técnica de hilos! ¡Pero eso es imposible! ¡Se supone que eso solo es una leyenda! —exclamó la impresionada chica al recordar la historia que su abuela le había contado hace muchos años, en la cual se decía que era la forma en que un poderoso mago podía controlar a personas y pokémon por igual mediante el uso de hilos que salían de sus dedos.


—Debo decir que cada vez me sorprendes más, cariño. Pensar que en esta época en donde todos los chicos parecen estar obsesionados con tecnología aún haya alguien de tu edad que conozca sobre la técnica de hilos —comentó Giuseppe con una sonrisa de satisfacción mientras movía sus dedos para hacer que el cuerpo de Iris se acercara hacia él.


Aunque para su sorpresa la morena estaba logrando resistirse a su hechizo, ya que logró mantenerse a cierta distancia de su captor, lo que provocó que él le sonriera de forma socarrona.


— ¡Eres increíble, linda! Nunca nadie había podido resistirse a mi poder antes —señaló el hombre en tono divertido mientras tiraba ligeramente con sus dedos para tratar de atraer a la chica aunque sin muchos resultados.


— ¡Ya tenía mucho que no me divertía tanto sometiendo a alguien, preciosa! Por eso es que voy a proponerte un juego, y si tú ganas no tendré ningún inconveniente en dejarte libre —dijo Giuseppe con una sonrisa de satisfacción.


— ¿Un juego? ¿Que clase de juego? —preguntó Iris con nerviosismo, ya que para ella cada vez era más difícil continuar resistiendose.


—En realidad es muy fácil, cariño —comentó el artesano mientras hacía aparecer un brillante hilo dorado de sus dedos y lo movía como si fuera el sedal de una caña de pescar.


—Yo voy a usar este lindo hilo para tratar de detenerte mientras tú corres a la puerta, y si de alguna forma consigues llegar a la puerta entonces podrás ser libre; pero si yo logró detenerte antes de que lo hagas entonces este hilo va a drenar por completo tu espíritu y tú voluntad y te convertirás en mi obediente marioneta viviente ¿No te parece divertido? —preguntó el siniestro artesano con un tono infantil.


Por su parte Iris miraba a su captor con verdadero terror, ya que la forma maliciosa en que sus ojos la miraban causaban que un escalofrío recorriera cada centímetro de su cuerpo.


“Aceptar su juego es una mala idea, pero si me quedo aquí sólo es cuestión de tiempo para que ya no pueda seguir resistiendome” pensó la morena con desesperación antes de ver un tenue rayo de esperanza “Sin embargo yo soy rápida, mucho más de lo que este pervertido parece ser” pensó ella antes de comenzar a moverse hacia la puerta lo más rápido que podía.


“Caiste en mi trampa, linda” pensó Giuseppe con una sonrisa de triunfo, dejando que su presa se alejara un poco antes de que su hilo se clavara en la nuca de la chica, quien trastabilleó un poco al sentir el impacto, aunque aún trataba de avanzar.


“¿Que me pasa? Veo todo borroso” pensó la asustada chica al darse cuenta de que no sólo su marcha se había vuelto más lenta sino que cada vez le costaba más distinguir la puerta, ya que una especie de neblina estaba embotando sus sentidos y llenando su mente de confusos pensamientos.


“Me gusta verme linda y sexy” exclamó una voz dentro de su cabeza, y que Iris reconoció con terror como la suya, aunque con un meloso tono infantil y seductor que ella nunca usaría.


— ¡Eso no es verdad! —gritó ella tratando de sacar ese pensamiento de su cabeza mientras avanzaba hacia la puerta.


“Claro que si ¡A mi encanta usar lencería linda y sexy!” respondió aquella voz con la misma determinación que ella mientras que la imagen de ella misma recostada seductoramente sobre una cama y usando un insinuante babydoll de color blanco se formaba en sus pensamientos, y para sopresa de la misma Iris, ella debía de admitir que en verdad le gustaba lo que veía.


“Yo le pertenezco al Amo Giuseppe... Soy su juguete y el puede hacer lo que desee conmigo” recitó de nuevo aquella voz, sabiendo que estaba comenzando a convencer a la chica.


— ¡Claro que no! ¡Yo le pertenezco a nadie! —gritó la chica de Unova moviendo su cabeza con firmeza mientras trataba de seguir avanzando hacia la puerta.


“¡Soy una muñeca del Amo Giuseppe y deseo ser parte de su colección!” exclamó aquella dulce y empalagosa voz con mayor fuerza que antes.


— ¡Yo no seré parte de ninguna colección! —exclamó Iris cada vez más desesperada, ya que no solo sus pasos eran cada vez más lentos y tortuosos que los anteriores, sino porque cada vez era más difícil ignorar aquella la voz que dominaba su cabeza.


“Me gustan los vestidos bonitos” sentenció la dulce voz que invadía la confundida mente de la chica


—Vestidos... bonitos —murmuró la aturdida morena mientras daba un diminuto pasó hacia la puerta.


“Asi es... Y entre más reveladores y sexys sean más me gustan” inquirió una vez más aquella dulce voz, a su vez que Iris asentía levemente


—Reveladores... Sexys —contestó la chica de Unova cada vez de forma más monótona, una clara señal de que estaba perdiendo el poco control que aún tenía.


“Debo ser obediente... ¡Yo adoro obedecer al Amo Giuseppe!” clamó aquella voz, la cual cada vez resonaba con mayor fuerza y claridad dentro de su cabeza.


—Obediente... Adoro obedecer... Amo —recitó la morena sin emoción alguna, sintiendo como su cuerpo se negaba a seguir moviéndose.


“Me gusta mucho jugar con mi Amo” inquirió aquella dulce versión de la voz de Iris con una mayor convicción.


—Jugar... Amo —balbuceo la aturdida morena tratando pesadamente de seguir avanzando, pero su cuerpo ya no parecía responder sus órdenes y abrumada su mente ya carecía de pensamientos propios


“Soy la nueva muñeca del Amo Giuseppe... Un juguete a su servicio” fueron las últimas palabras que recitó aquella voz y las cuales resonaron dentro de la mente de Iris como un dulce eco.


—Muñeca... del Amo... Juguete —murmuró Iris en medio de un suspiro. Justo cuando estaba a un solo paso de conseguir la libertad, sin embargo sus ojos castaños ya habían perdido todo su brillo y una sonrisa boba apareció en su rostro, lo cual sólo podía significar que tanto su espíritu como su voluntad habían desaparecido para siempre.


— ¡Soy su nueva muñeca, Amo! ¡Un juguete de su colección! —exclamó Iris con un tono de voz eróticamente mecánico antes de darse la vuelta y mirar al hombre que ahora era el dueño y la razón de su existencia.


Así que con un fluido movimiento de su mano un alegre Giuseppe se encargó de cerrar la puerta de su taller, mientras movía sus dedos para acercar a su nuevo juguete mientras decía —Debes estar muy feliz, Iris. ¡Ahora que eres mi nueva muñeca!


— ¡Si que lo estoy, Amo Giuseppe! —respondió la morena de inmediato y con una gran sonrisa, demostrando que ahora estaba completamente bajo el control del artesano y obedecerla todas sus órdenes sin dudar.


Por lo que una vez que una vez que ella estuvo frente a él, las manos del siniestro artesano comenzaron a recorrer con calma y descaro el inerte cuerpo de Iris, disfrutando especialmente de tocar los hombros y las pantorrillas de la chica ya que eran la únicas partes de su cuerpo que su vestimenta dejaba al descubierto.


—Podrás parecer una niña salvaje, sin embargo tú piel es muy suave y está muy bien cuidada —afirmó Giuseppe mientras acariciaba uno de los brazos de Iris —Sin embargo tengo que verificar que el resto de tu piel este en la misma condición.... ¡Asi que empieza a desvestirte, mi muñeca! —ordenó el artesano con voz firme.


— ¡Cómo usted ordené, mi Amo!, Su muñeca obedece —respondió Iris con alegría antes de empezar a llevar sus manos al borde de su pantalón con la atención de bajarlo, pero de inmediato fue detenida por el hombre.


— ¡Pero no así, muñeca torpe! ¡Debes bailar para tu Amo y disfrutar de mostrarme tu cuerpo! —exclamó Giuseppe mientras que una seductora melodía comenzaba a inundar la habitación y movía sus dedos para comenzar a guiar la danza de Iris.


Quien lenta y delicadamente comenzó a mover su cadera, a la vez que sus manos empezaban a recorrer su joven anatomía para estimular las partes más sensibles de su cuerpo, por lo que en cuestión de poco tiempo los hábiles dedos de Iris tomaron el borde de su blusa para comenzar a subirla, todo al ritmo de la canción, e ir dejando al descubierto su suave abdomen y unos pequeños pechos antes de arrojar la prenda al suelo.


— ¡Me encanta cuando las chicas no llevan bra o sostén! —dijo Giuseppe bastante complacido mientras continuaba guiando a la chica, quien sonreía de forma de radiante.


Así que valiéndose de su gran flexibilidad Iris se despojo de sus zapatos antes de proceder a hacer lo mismo con su ajustado pantalón, sin dejar en ningún momento de bailar, aunque para decepción del artesano la prenda que cubría la parte intima de su nuevo juguete se trataba de una simple y convencional panty de algodón blanco.


Pero dicha prenda no arruinó por mucho tiempo la sensual imagen de la danzante chica, ya que ella rápidamente comenzó a bajarla, revelando el virgen y lampiño sexo de la chica así como unas impresionantes y bien torneadas piernas.


Una vez que la chica arrojo su última prenda fue cuando ella finalmente detuvo su danza, quedándose de pie para mostrar con orgullo su desnudo cuerpo, mientras miraba con ansiedad a su nuevo Amo en espera de que el estuviera satisfecho y de que pronto le diera nuevas órdenes que obedecer.


—Ven aquí, muñeca —indicó el hombre con una sonrisa mientras movía sus dedos para que la indefensa y desnuda chica se acercara a él, lo cual ella hizo sin la menor resistencia y contoneando su cadera de forma primorosa, todo sin dejar de observarlo con una mezcla de deseo y lujuria.


—Se que estas ansiosa porque comencemos a jugar. Pero antes de eso debo de arreglarte —dijo el artesano con una sonrisa al interpretar de forma correcta la mirada de su nueva muñeca, mientras que sus manos seguían deleitandose con la suavidad de la piel de Iris.


Por lo que sin más tardanza comenzó a guiar a la chica hacia una pequeña habitación al fondo del taller, en donde se encontraba una elegante y amplia bañera lista para ser usada.


— ¡Es hora de tú baño, linda! —dijo Giuseppe de forma pervertida antes de azotar ligeramente el bien formado trasero de Iris, quien sonrió con dulzura, antes de entrar al agua con una inusitada sensibilidad y dándole una visión completa de su lindo cuerpo a su único espectador.


Así que después de unos breves momentos en los que el artesano se deleitó con la imagen de su nuevo juguete, este se arremago la camisa y acercó un banco para sentarse frente a la bañera, dispuesto a comenzar con la placentera tarea de limpiar a fondo el cuerpo de su nueva adquisición.


—Tu piel es increíblemente tersa, cariño. Lo cual es una gran y agradable sorpresa, sobre todo para una chica de aspecto salvaje —comentó el juguetero mientras se encargaba de tallar los brazos y hombros de la morena con una suave esponja.


—Además de que tus pequeños pechos son realmente adorables —declaró Giuseppe con gusto mientras usaba sus manos para tomar los pecho de la chica, uno en cada mano, y amasarlos con gusto. Lo cual para beneplácito del hombre excitaba a la joven, ya que sus lindos pezones comenzaban a despertar y ponerse totalmente erectos.


De forma que una vez que se sintió satisfecho procedió a continuar con el suave aunque firme abdomen de Iris, el cual carecía por completo de cualquier imperfección y era un verdadero deleite para su tacto, antes de finalmente llegar a la región intima de la morena


_ ¡Oh si! ¡No hay nada mejor que un bello coño lampiño! —dictaminó Giuseppe con orgullo mientras acariciaba con descaro cada centímetro de la zona más erógena de la chica, deleitandose por carencia de vello púbico y por los dulces gemidos que ella emanaba.


Y a continuación el perverso artesano continuo con las perfectas piernas de Iris, las cuales tallo con mucho cuidado hasta darles un seductor lustre que junto con su increíble suavidad las volvía verdaderamente irresistibles.


“No recuerdo haberme topado antes con una chica tan perfecta” pensó Giuseppe con orgullo, ya que hasta ese momento no había tenido que arreglar nada en el físico de la morena, sin embargo su felicidad se empaño un poco al levantar las piernas de Iris para ver sus pies.


—Parece que tendré que arreglar un poco éstos lindos pies —dijo el hombre con resignación, ya que aunque estos en apariencia eran perfectos, la planta de los pies de Iris tenía algunos callos que le daban una textura un poco áspera en comparación con el resto de su cuerpo.


—Pero este pequeño inconveniente no es nada que el gran Giuseppe no pueda arreglar. Así que deja todo en mis manos, linda —exclamó el artesano al percatarse de la expresión de desilusión que la chica puso al darse cuenta del estado de sus pies, por lo que sin mayor tardanza procedió a sacar un juego de pedicure de un estante cercano y comenzó a trabajar.


Así que después de algunos minutos de limar con dedicación el perverso juguetero dejo los pies de la antigua aspirante a Maestra Dragón totalmente impecables, ya que ahora no sólo eran tan suaves como el resto de su cuerpo sino que sus uñas estaban pintadas de un llamativo color rojo.


—Sal de la bañera, linda, es hora de secarte —indicó Giuseppe de forma alegre mientras sostenia una inmaculada toalla blanca, con la cual rápidamente seco hasta el último rincón del cuerpo de la chica, ya que aquel era el momento de comenzar a jugar con su linda muñeca


— ¡Finalmente es el momento de mi parte favorita! —exclamó el artesano antes de tomar a la chica de la mano y guiarla hacia su taller, pero en esta ocasión el movió sus manos y el lugar se transformó en una enorme pasarela con un enorme cambiador al fondo, de forma que tras poner a Iris en su interior el tomo asiento justo al final de la pasarela.


— ¡Es hora del show! —exclamó Giuseppe de forma teatral antes de dar un sonoro aplauso, después del cual una seductora melodía lleno el lugar al mismo tiempo que las cortinas del cambiador se abrieron...


Y tras ella apareció Iris modelando un diminuto conjunto sostén de media copa, junto con un liguero, una tanga y unas medias a medio muslo, todo en un seductor color negro. Sin embargo aunque la linda morena se veía despampanante con aquel atuendo, este no parecía ser totalmente del gusto de Giuseppe, quien tras algunos momentos finalmente tomó su decisión.


— ¡Siguiente! Contrario a lo que creí el estilo de chica mala no va mucho contigo —dictaminó el artesano mientras que una obediente Iris entraba de nuevo al cambiador, aunque rápidamente las cortinas volvieron a abrirse.


En esta ocasión Iris lucía cómo una auténtica chica de la selva, ya que la morena estaba lucíendo lo que parecía ser un ajustado taparrabos hecho de hojas, el cual dejaba su intimidad a la vista con cada movimiento, un diminuto sostén hecho de hojas, junto con algunas marcas y tatuajes en sus brazos y piernas que simulaban ser rasguños y símbolos tribales y unos aretes de oro en sus orejas.


—Debo decir que este look te queda muy bien sin embargo es demasiado exótico para mi gusto. Después de todo yo colecciono lindas muñecas y no figuras de acción —dictaminó el artesano enviando de nueva cuenta a su muñeca al cambiador, el cual de nueva cuenta volvió a abrirse y en esta ocasión dejo al hombre boquiabierto.


Ya que en esta ocasión Iris estaba lucíendo una translúcida falda de seda roja, que resaltaba con detalle sus espectaculares piernas, debajo de la cual podían observarse los hilos de una diminuta tanga negra que estaban unidas por unos anillos dorados. A su vez un reducido sostén rojo, del mismo material de la falda dejaba ver con toda claridad la silueta de los erectos pezones de la chica. Y como toque finales el indomable y largo cabello de la joven estaba peinado en una intrincada cola de caballo, a la vez que una tiara de oro y brillantes brazaletes, también de oro con algunas joyas incrustadas, lucían en sus brazos.


— ¡Este es el atuendo perfecto! —exclamó un emocionado Giuseppe al darse cuenta de que ese atuendo combinaba de forma perfecta el toque exótico de la chica con la elegancia que tanta falta le hacía, por lo que no pudo evitar ponerse de pie y comenzar a aplaudir — ¡Yo, el gran Giuseppe, finalmente he diseñado la muñeca perfecta!


— ¡Soy una bailarina fantástica, mi Amo! ¡El entretenimiento perfecto para usted! —agradeció Iris antes de empezar a ondular delicadamente su cadera, siguiendo el ritmo marcado por una mística y seductora música que sólo ella podía escuchar, que pronto se convirtió en una exótica danza.


En primer lugar la morena comenzó a dejar caer lentamente su delicada falda, de forma que la suave tela acariciaba su brillante piel de ébano mientras dejaba al descubierto sus increíbles piernas, pero no sin antes despojarse de las lindas zapatillas rojas que usaba y presentar sus lindos pies ante su Amo.


Una vez que la chica terminó de presumir sus piernas y pies comenzó a girar su cuerpo de forma sexy, lo cual permitirá ver que la prenda negra que aún usaba era una diminuta tanga que apenas cubría lo necesario y cuyo hilo se perdía entre sus espectaculares y carnosas nalgas. Antes de comenzar a retirarse su sostén y dejando al descubierto sus pequeños pechos, los cuales ahora lucían unos diminutos anillos dorados alrededor de sus pezones y que resaltaban sus lindas aureolas negras.


De forma que su tanga era la única prenda que aún se aferraba a su cuerpo, aunque esa situación no duró por mucho tiempo, ya que sin dejar de ondular su cintura las manos de Iris se dirigieron hacia los hilos de su tanga y con gran sensualidad comenzó a bajarla para dejar al descubierto su lampiño y ya húmedo coño.


Una vez que Iris dejo caer su tanga comenzó a acercarse hacia Giuseppe, quien hasta ese momento se habia quedado en su asiento disfrutando del espectáculo, sin dejar de contonearse en ningún momento.


—Mi cuerpo es su juguete, Amo. ¡Por favor juegue conmigo! —suplicó la chica de forma sensual una vez que estuvo frente al hombre, quien sonrió con gusto antes de comenzar a tocar el bello cuerpo de la morena con descaro mientras comenzaba a despojarse de su propia ropa.


—Si lo que deseas es que juguemos, muñeca. Entonces vamos a jugar —mencionó Giuseppe una vez que dejó caer sus pantalones y dejo al descubierto su ya erecta verga, lo cual impresionó bastante a la chica, y quien en respuesta comenzó a bailar de forma más erótica y acercaba cada vez más su cuerpo al de su Amo.


Por su parte el perverso juguetero no tardó en comenzar a recorrer con descaro el cuerpo desnudo de su nueva adquisición, por lo que en cuestión de minutos ambos estuvieron envueltos en una erótica danza, en donde la cercanía de sus cuerpos era cada vez más próxima hasta el momento en que Giuseppe tomó con firmeza las caderas de Iris.


Y sin necesidad de más palabras el no tardó en besar los labios de la morena con pasión, una que ella no tardó en corresponder mientras que sus hábiles manos comenzaban a recorrer el pecho y la espalda de su nuevo dueño.


Pero el no se quedaba atrás ya que sus manos estaban amasando los pechos de Iris entre ellas, disfrutando de su suave textura, antes de comenzar a bajar por el firme abdomen de la joven y llegar a su zona íntima, la cual sin el más mínimo descaro comenzó a acariciar


—Eso se siente... tan bien... Amo ¡Continúe jugando conmigo, por favor! —gimió Iris de forma dulce y cada vez más excitada, lo cual la hacia recorrer el cuerpo del hombre con desesperación en un intento de devolver el placer recibido, de forma que ella no tardó en encontrar la gruesa verga de su Amo, la cual sostuvo con cariño, antes de comenzar a acariciarla de con gran devoción.


—Veo que estás ansiosa por comenzar a jugar como los adultos, mi sexy muñeca —clamó el hombre con gran satisfacción, ya que él sabía que el momento de apoderarse totalmente de Iris finalmente había llegado, por lo que no tardó en despegarse del ardiente cuerpo de la morena.


—Sigueme y ponte a cuatro patas —indicó el artesano mientras señalaba el lugar frente a la maqueta del castillo, la misma que había atraído a la chica a aquella habitación, por lo que sin la más mínima vacilación la chica asintió y adoptó la posición que se le ordenó, por lo que su precioso trasero quedó a total disposición de Giuseppe mientras que el oscilante reloj de péndulo atrajo una vez más la mirada de Iris.


—5 para las 12, justo a tiempo —mencionó el pervertido artesano al ver la hora en el reloj de la maqueta antes de desviar la mirada hacia la expuesta intimidad de su nueva muñeca, así que sin perder más tiempo colocó la punta de su verga dentro del húmedo coño de Iris y comenzó a penetrarla mientras entonaba una especie de canción en una lengua extraña.


Por su parte Iris soltó un erótico gemido de placer al sentir que su virginidad estaba siendo robada, sin embargo su mirada no sólo nunca se apartó del oscilante reloj sino que ella misma comenzó a repetir aquella extraña canción a pesar de no conocer esa lengua ni comprender su significado.


Sin embargo aquel no era el único efecto de aquel extraño canto, ya que mientras Iris era follada una de las muchas vitrinas que había en la habitación comenzó a reaccionar, más específicamente aquella en donde se encontraban las muñecas vestidas de forma erótica, las cuales parecían estar recitando aquel extraño hechizo.


Pero lo más impresionante de todo es que al ser tocadas por la luz de la luna dos de esas muñecas salieron de la vitrina y después de que un tenue resplandor de color azul cubriera sus cuerpos estás recuperaron su tamaño original y sin más tardanza se dirigieron hacia el lugar en dónde estaban Iris y Giuseppe.


La primera.de las chicas tenis una linda chica de ojos y cabello castaño claro, con un fina piel de porcelana, y que usaba únicamente un ceñido tutú de ballet de color rosa pastel, que se ajustaba a la perfección a su delineada figura, junto a unas medias blancas y unas balerinas del mismo color que el tutú.


Mientras que su compañera era una despampanante rubia de ojos azules que usaba únicamente un entallado traje de porrista, que consistía de un top y minifalda de color blanco con rayas amarillas en un costado, calcetas blancas con bordes amarillos, tenis a juego y un par de lindos pompones amarillos.


A medida que las chicas avanzaban hacia el origen de aquel hechizo ambas se despojaban de sus vestimentas, de forma que cuando finalmente llegaron a su destino ambas estaban completamente desnudas y Guissepe las veía con una gran sonrisa.


—Chloe, Melissa Me alegra que hayan venido a jugar, mis muñecas ¿Que tal si me ayudan a hacer la conversión de su nueva hermanita más divertida? —comentó el perverso artesano y sin la menor duda ellas entraron en acción.


Ya que la rubia Melissa rápidamente se puso a un lado de Guissepe y comenzó a besarlo con pasión mientras acariciaba su pecho, por su parte Chloe se inclinó junto a Iris para repetir el tratamiento, pero dejando su sensual trasero a la vista del hombre, logrando que los vacíos ojos de Iris finalmente se despegaran del reloj y que está le devolviera el beso con la misma pasión.


Por su parte el juguetero uso ambas manos para masturbar a sus nuevas invitadas, las que hace tiempo fueron las primeras integrantes de su exclusiva colección de muñecas, todo mientras penetraba a Iris con gran vigor y continuaba recitando aquel canto. Y al sentir aquellas caricias Chloe y Melissa dejaron salir un erótico gemido y sonrieron con gusto antes de intercambiar de posiciones, aunque sin perder el más mínimo ímpetu


Aunque Giuseppe estaba a punto de llegar al orgasmo él continuo recitando aquel canto, cuando finalmente el cuerpo de Iris comenzó a resplandecer y ser rodeado por una tenue luz de color azul, al mismo tiempo que las manecillas del reloj de la torre marcaron la medianoche.


Fue en ese momento en la luz que envolvió el cuerpo de Iris se proyecto directamente a la carátula del reloj, lo cual hizo sonreír a Guissepe antes de exclamar —¡Cuando las doce en el reloj se marquen, no has de dormir nunca más!


Tras esa extraña exclamación el hombre finalmente pudo correrse, de forma que mientras una espesa carga de su semen inundaba el interior de Iris, las pequeñas campanas comenzaron a repicar de forma melódica y a darle vida al castillo.


De forma que las puertas del castillo se abrieron para dejar salir a once diminutas muñecas, una de las cuales tenía el mismo color de piel y cabello de Iris, las cuales comenzaron a bailar alrededor de la fuente principal.


Sin embargo muñecas, las cuales eran idénticas a todas sus anteriores víctimas, no eran algo únicamente decorativo sino que contenían su mente, sentimientos y voluntad, los cuales estarían destinados a obedecer eternamente al Rey del castillo, mientras que sus cuerpos reales se convertían en los juguetes sexuales perfectos...


Algunos minutos después Giuseppe se encontraba completamente vestido y con gran esmero estaba arreglando a su más reciente adquisición, antes de colocarla en su respectiva vitrina. Y con gran orgullo él aprecio como se veía su colección en conjunto, sin embargo había algo que aún no lo complacía del todo.


—Necesitaré conseguir una linda sirvienta para completar mi colección —comentó el con calma al.observar el espacio vacío que había a un lado de Iris, una Iris que tenia una dulce sonrisa en su rostro, antes de salir de su taller y cerrar la puerta.


¿Fin?
 
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