Quest C Black Dragon [Ávalon]

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スパークル
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"Black Dragon”​

a) NPC que la solicita: Piyomon
b) Descripción de la misión: Nos ha llegado una llamada de auxilio de la Sabana Guardián. Una pequeña aldea de Piyomon está siendo atormentada por un Devidramon que viaja todos los días hasta allá, se lleva a un Piyomon y se lo lleva hasta su guarida para alimentarse de él. Por más que intentan defenderse los pobres Childs no han logrado ahuyentar a la bestia que sigue provocando bajas. Necesitamos un Tamer que viaje hasta la aldea, elimine a Devidramon y libere a los Piyomon
c) Descripción del campo de juego: Sabana Guardián - Montañas Codec
d) Objetivos a cumplir:
  • Viajar a la aldea de los Piyomon
  • Encontrar y eliminar a Devidramon
  • Evitar la muerte de más Piyomon
e) Notas
  • Devidramon suele atacar la aldea al ocaso
  • Debido a la dirección en la que viaja siempre, se cree que Devidramon tiene alguna especie de nido o cueva en las Montañas Codec
    • Mínimo de post en Party/Guild: 3 por persona.
    • Tiempo Límite para Completarla: 14 Dias.
    • Paga máxima: 300 Bits.
    • Máximo 2 puntos de stat.
    • En caso de activo: Máximo 2 puntos de fama/infamia.
    • En caso de activo: Máximo 30% de Blast Gauge
Lady Beelze Lady Beelze [Ficha]
Claire. Claire. [Ficha]

 

Claire.

Lightning
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Light, que aún permanecía en Metal Empire junto con Monodramon, recibió ese día un mensaje de la líder de Ávalon: Nieves. La Central había llamado a la japonesa para encargarse de un digimon en la Sabana Guardián, cerca de las Montañas Codec y Katsukagi de inmediato contactó con la americana y su camarada para que realizaran aquel trabajo como guild. Quedaron en que Light esperaría a Nieves en los límites de la Zona Desértica con la Sabana, pues se le haría más fácil a la japonesa llegar hasta allá, ya que ella se encontraba en Star City.

Después de que Raptordramon llevara a Light por encima de la Zona Desértica, siendo esa la manera más sencilla de obviar la gran cantidad de salvajes que habitaban esa zona, el par descendió en un claro que delimitaba ambas áreas y esperaron allí a que Nieves y su camarada aparecieran. Hacía ya un tiempo que la neoyorquina no veía a la menor, pues esta había hace poco tomado la prueba para ascender de rango y para el orgullo de todos el examen en Hel Island había sido un éxito.

Ya quiero ver a Ryudamon —dijo Monodramon impacientándose de la espera—. ¿En qué clase de digimon crees que pueda evolucionar ahora?

No lo sé —contestó la tamer mirando a los lados, atenta por si algún digimon salvaje aparecía. Entonces se cruzó de brazos para luego ir a apoyarse contra una roca cercana.

No pasó mucho tiempo antes de que un enorme digimon en el cielo llamara la atención de los dos. Se trataba de un dragón que a Light le recordó a los míticos dragones de las leyendas japonesas: su cuerpo era alargado y delgado semejante al de una serpiente, su piel por debajo era rojiza y por la parte superior era color petróleo; varias franjas doradas rodeaban todo su cuerpo desde el cuello hasta la punta de la cola, donde tenía un par de cuchillas punzantes. En su cabeza traía una máscara dorada que cubría sus ojos y tenía varias terminaciones puntiagudas.

Light bajó los brazos y abrió la boca lentamente y Monodramon comenzó a dar saltos emocionado cuando tuvo la certeza de que se trataba de su compañero de guild. El digimon pudo ver desde lo alto al par y comenzó a bajar con suavidad hasta que se posó con cuidado sobre el terreno. Tanto Light como Monodramon tuvieron que alzar la vista para poder verlo bien: tendría quizá unos cinco metros, más o menos de altura. De un salto desde su lomo la pasajera bajó sonriente y alzó la mano para saludar a sus amigos de guild, entonces caminó a paso lento hacia ellos algo sonrojada. Light de inmediato sacó su DigiWindow para ver la información del nuevo digimon.

Nombre: HisyaRyumon.
Nivel: Perfect.
Tipo: Bestia Dragón.
Atributo: Vacuna.
Técnicas: Seiryüjin / Jüouguruma.
Las dos humanas se quedaron viendo al dragón mientras Monodramon se acercó a él para montarlo emocionado.

Muy buen trabajo Nieves —dijo Light mirando al Perfect.

Gracias —contestó la peliazul juntando sus manos detrás de su espalda. Entonces la mayor le dirigió la mirada y le sonrió.

Venir a Folder tuvo sus recompensas, ¿eh? —dijo la peli rosa y la otra se rascó la nariz algo apenada, sobrevivir en Hel no había sido fácil pero ella lo había logrado. En ese instante, el dragón comenzó a emitir un leve brillo y poco a poco su gran tamaño fue mermando hasta dejar en el lugar al pequeño Ryudamon. Inmediatamente Monodramon se le lanzó encima para felicitarlo.

Es increíble compañero, ¡tu evolución ultra es mega alucinante! —le dijo el púrpura encima de él, desacomodándole el casco y la armadura. Este solo sonrió y saludó a su amigo con la misma alegría, luego de acomodarse y recuperar su compostura entonces saludó a la humana.

Srta Light, hacía ya tiempo que no nos veíamos —dijo con su característico tono respetuoso. Light solo bajó la cabeza levemente en señal de respuesta.

Lo mismo digo Ryudamon. Felicidades por su ascenso —el samuraí asintió con orgullo y entonces Monodramon comenzó a preguntarle muchas cosas acerca de Hel, la isla, los enemigos, la supervivencia. Pero antes de que siguiera hablando su Tamer lo detuvo.

Monodramon, espera, tenemos cosas más importantes de qué hablar ahora —se volteó para mirar a la más joven—. La Central me envió toda la información de la misión al D-terminal —Nieves asintió.

Sí, creo que lo primero sería buscar la aldea de esos Piyomon —sacó su D-arc y vio la hora—. Son la una de la tarde. El Devidramon aparece sobre la aldea al ocaso, así que tenemos algo de tiempo todavía —guardó el dispositivo para ver a su camarada quien la estaba viendo también—. El problema es que...

No conocemos esta área en lo absoluto, Srta Light —terminó Ryudamon.

Nosotros ya hemos venido aquí antes —dijo Monodramon colocándole una garra en el hombro.

Según la información, al parecer el digimon habita cerca de las Montañas Codec, supongo que la aldea que buscamos debe estar cerca —explicó Light—. Tal vez debamos llegar hasta allá y...

Ver qué o a quién encontramos primero —interrumpió el acorazado mirándola y la americana asintió. Nieves parpadeó y confirmó con cierta duda.

De acuerdo, vayamos con cuidado y tratemos de no llamar la atención de ningún digimon de la zona —pidió. Podía ser del rango que fuera, pero eso no la hacía ser más temeraria y menos precavida.

Todos asintieron y, dejando que Light y Monodramon los guiaran, el cuarteto comenzó su caminata por la Sabana Guardián. Las Montañas Codec no estaban muy lejos y se podían ver a la distancia, si tenían suerte conseguirían la aldea primero y si no tenían tanta suerte, conseguirían a la gárgola digimon. Mientras iban caminando Light le comentó a Nieves que hacía poco había estado en esas cercanías junto con Dana y el líder de Utopía atendiendo un pedido de la Central. Nieves recordó al chico: Kyle Masters.

Monodramon fue quien le contó con lujo de detalles a Ryudamon la pelea que sostuvieron con aquel agresivo Cyclomon, pero que al final habían logrado vencer, para el bien de todos. Un rato más pasó en el que continuaron caminando, avistando a un par de digimon de la zona. Entre ellos un Blossmon que se trasladaba en silencio por un costado de ellos sin rumbo aparente. Los miembros de Ávalon solo esperaron a que este se alejara para continuar, pronto llegarían a las faldas de las Montañas Codec.



Lady Beelze Lady Beelze
 
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Después de un buen rato de caminata la pequeña aldea de Piyomon empezó a divisarse a lo lejos. Tenían sus cabañas montadas encima de los árboles, o colgando de gruesas ramas sujetas por nudosas y firmes cuerdas trenzadas, cual pajaritos con jaulas colgantes y perchas, solo que aquí no había rejas que los retuvieran. En aquella parte de Sabana Guardián la vegetación ya era algo más escasa, y a solo unos pocos kilómetros ya empezaba la zona realmente desértica, por lo que en esa parte todavía se podía disfrutar del frescor que otorgaba la selva.

A medida que el cuarteto se acercaba los Piyomon empezaron a reunirse afuera, mirando con curiosidad a los que venían. Estaban notoriamente nerviosos y hablaban entre ellos, lo que resultó normal dada la situación en la que se encontraban. Desconfiaban de cualquiera y estaban asustados. En cuanto vieron que eran dos jóvenes acompañadas de sus digimon rookies uno de los digimon rosa llamó a los otros a calmarse: ¡eran de la central de tamer! ¡Ellos los ayudarían con su problema!

El grupo finalmente llegó hasta la bandada de digimon y el que parecía ejercer funciones de líder salió adelante para recibirlos.

— ¿Son ustedes los tamer enviados de la central, verdad?—quiso saber, juntando sus manos nerviosamente.

—Precisamente—replicó Light, deteniéndose y poniendo una mano en su cintura—hemos venido a hacernos cargo de ese Devidramon.

Por todos lados empezaron a escucharse varios “qué alivio” y similares. El Piyomon líder soltó un suspiro de tranquilidad.

—Soy Light—se presentó la mayor—y éste mi compañero Monodramon—el dragón abajo saludó amigablemente.

—Yo soy Nieves Katsukagi—se presentó la japonesa—, y él es mi amigo Ryudamon—el aludido saludó formalmente con la cabeza, como era lo suyo.

—Mis amigos me dicen Wing—dijo Piyomon, sorprendiéndolos un poco—, todos en esta aldea tenemos apodos personales.

—Sería difícil identificarlos si no—
dejó salir Monodramon con una leve risa.

—Exactamente. Soy el último de los mayores que queda en nuestro pueblo—dijo el ave, explicando en parte porqué él salía a representar a su gente, pero también dejando en claro otra cosa que su rostro triste y su tono apagado hicieron notar.

—Por favor—pidió Ryudamon saliendo adelante—, háblenos sobre los ataques de ese Devidramon. Necesitamos saber todo lo que sea posible de él.

El digimon rosa asintió.

Los llevaron a la cabaña del ave en cuestión, y sentados ante una mesa rústica, en sillas de paja y madera, el cuarteto escuchó los horribles ataques de los cuales los Piyomon habían sido víctimas durante el último tiempo.

—Viene desde hace casi un mes—empezó el avecita, con sus garras entrelazadas—, apareció un día sin ningún aviso durante la caída del sol, solo con su rugido llegando desde lejos. Al principio creímos que pasaría de largo o solo sería un digimon salvaje que nos causaría un problema pasajero, pero nos equivocamos. Tomó a uno de nosotros, al que encontró más cerca y riendo, se marchó. Sentimos mucho la pérdida de nuestro Piyomon, era el hijo de un amigo mío—dejó salir, con un gesto de tristeza—. Se marchó habiendo destruido a su paso algunas de nuestras cabañas. Creyendo que solo sería eso, nos pusimos a reconstruir y a llorar a nuestro compañero, pero al atardecer siguiente Devidramon apareció otra vez, desde el mismo punto y anunciándose de igual modo. Escapamos los que pudimos y volvió a tomar a uno de los nuestros, al primero que alcanzó. Con el pasar de los días y el secuestro de nuestra gente, comprendimos que Devidramon no era un caso puntual de ataque: nos tiene como su rebaño, su alimento. Se lleva a nuestros Piyomon y ya no volvemos a verlos. Hemos tratado de hablar con él, de ofrecerle algo para que nos deje en paz, pero no escucha nuestras razones y sigue raptándose a mis amigos. Si sigue así, al final del próximo mes ya no quedará ninguno de nosotros.

Los amigos escucharon conmocionados lo ocurrido. Nieves se mostraba muy entristecida y preocupada, pero Light era mucho mejor escondiendo sus sentimientos tras el gesto pétreo. Sin embargo, estaba molesta por el abuso de ese digimon oscuro. Al revés de las humanas, Monodramon era el dragón que se mostraba triste ante lo que oía, y Ryudamon el que tenía el gesto serio. En cuanto Piyomon terminó de hablar, el rookie de armadura se llevó una mano al mentón, pensando. Light se volvió a ver a su compañera de guild.

—Debemos detenerlo cuanto antes—sentenció con su puño en la mesa. Nieves asintió a sus palabras; no podían permitir que causara más sufrimiento.

—Es un digimon adulto; con dos de los nuestros no deberíamos tener complicaciones.

—Además de que Ryudamon ya tiene su siguiente etapa—
dijo Monodramon, todavía emocionado de recordar la nueva forma de su amigo.

El aludido sonrió levemente pero negó con la cabeza.

—Desprecio el abuso de este digimon, pero no usaría fuerza innecesaria contra él, por mucho que sus actos me repugnen.

— ¿Dice que viene cada día al atardecer, no es así?—
preguntó al peli rosa al ave en frente. Éste asintió—Bien. Hoy cuando llegue a la aldea se va a encontrar con una sorpresa que no le va a gustar.

—No es buena idea—
terció el dragón acorazado, causando extrañeza entre todos.

— ¿De qué hablas, Ryudamon?—preguntó su compañera.

—No será bueno esperar a que venga—explicó él—. Una pelea entre tres contra un digimon tan agresivo podría causar destrozos en la aldea, y podríamos arriesgar a los Piyomon. Iremos por él para no arriesgar a estos digimon, y además podremos usar el factor sorpresa contra él—añadió, sonriendo levemente—. Nunca imaginará que vayan a buscarlo a su propio nido.

—Sí, tienes razón en ello—
dijo Light, pensándolo mejor. Nieves sonrió y asintió también, feliz de que al digimon se le ocurriera— ¿Cuál es el rumbo que toma?—volvió a preguntar a Wing.

—Hacia las montañas Codec. No creo que viva en la altura pues le tardaría mucho llegar hasta acá. Ha de vivir en los pies de la montaña o en algún lugar cercano.

—Podremos rastrearlo con ayuda del digivice—
sugirió la peli azul. El aparto les alertaría de la señal peligrosa del digimon en cuestión.

—Si queremos llegar a él antes del atardecer debemos darnos prisa—dijo la americana, mirando la hora en su reloj—, la base de las montañas Codec queda un poco lejos, tal vez a dos horas de aquí. Si salimos inmediatamente y con buena velocidad, estaremos allá a eso de las cinco de la tarde.

—Me parece correcto—
dijo Ryudamon, bajándose del asiento—, salgamos cuanto antes.

Todos se levantaron y salieron de la cabaña de Wing, descendiendo por la escalera colgante hecha con lianas y maderas que pusieron para los visitantes hasta llegar al suelo. Los demás Piyomon estaban reunidos afuera, esperando ansiosamente y con nervios la resolución del grupo. ¿Irían por Devidramon? ¿Se retirarían tal vez? El líder de ellos les habló y tranquilizó, diciéndoles que las humanas y sus compañeros sí tomarían la tarea de librarlos del peligroso dragón negro. Las aves estallaron en exclamaciones de felicidad y agradecimiento, rodeando al grupo y extendiéndoles sus alas, como si trataran de abrazarlos o acariciarlos. El trío de personajes recibió sin grandes problemas las muestras de afecto, pero Light se sintió notoriamente incómoda, poco habituada a los acercamientos “cariñosos”.

—Pongámonos en marcha—decretó, tratando de apartarse de los Piyomon sin ser demasiado ruda con ellos.

Las aves les dieron espacio sin dejar de sonreír. Nieves evolucionó a Ryudamon a GinRyumon mientras que Light con su DigiSoul Charge evolucionó a Monodramon también. Montaron en los dragones y despidiéndose de los digimon rosas, prometieron hacer lo mejor posible para liberarlos del implacable Devidramon.


Claire. Claire. perdona la demora Dx
 
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Claire.

Lightning
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El cuarteto se despidió de los Piyomon y surcaron el cielo para dirigirse hacia las faldas de las Montañas Codec nuevamente. Lo más probable era que dentro de poco Devidramon siguiera su rutina diaria y al ocaso tomara dirección hacia la aldea de Piyomon, por lo que el plan era interceptarlo al encontrárselo y no dejar que llegara a donde habitaban las aves. Después de todo, lo que menos querían era que siguiera cobrándose vidas de inocentes que usaba como cena.

Después de un rato de vuelo y estando ya cerca de las Montañas Codec, las dos chicas de Ávalon decidieron descender para explorar los alrededores desde tierra sin llamar demasiado la atención. Cuando se reunieron en el suelo, Raptordramon y GinRyumon conservaron su forma adulta mientras indagaban en las cercanías sin alejarse demasiado de sus tamers. Nieves, por su lado, llevaba el D-arc en la mano, atenta al holograma que mostraba lo que veía su camarada. Light mantenía el iC en su diestra por si este daba la alerta de un digimon hostil alrededor. Pasaron unos cuantos minutos cuando repentinamente el iC disparó su alarma.

¡Arriba! —gritó Nieves al ver por el dispositivo lo que veía su compañero: una gigantesca ave negra que ninguna de las dos había visto de donde salió venía ya sobre ellas para atacarlas. A algunos metros de distancia GinRyumon fue quien lo interceptó y las humanas solo vieron como por un costado el dragón forcejeaba con el ave oscura. El pequeño estruendo que se escuchó al caer contra el suelo y la cortina de polvo que se levantó hizo que las dos chicas rápidamente corrieran hacia un lado alejándose. Raptordramon descendió de prisa para dar apoyo al dragón de coraza—. ¿Qué le pasa a ese digimon? —preguntó Nieves, aún consternada por el precipitado ataque y tratando de entender la razón de la emboscada.

Debe ser un digimon salvaje de la zona —aclaró la mayor sacando el DigiWindow—. Recuerda que los de este continente son bastante hostiles —inmediatamente el dispositivo dio la información del recién aparecido. Ella había visto uno en una ocasión, cerca de la punta del Monte Infinito, pero esa vez no supo de qué digimon se trataba.

Nombre: Saberdramon.
Nivel: Adult.
Tipo: Ave Gigante.
Atributo: Virus - Vacuna.
Técnicas: Sable Negro / Mach Shadow / Rugido Nocturno
Ambas escucharon la información que explicaba lo peligroso y territoriales que podían ser aquellas aves, miraron hacia el frente. GinRyumon hacía todo lo posible por mantener al ave en el suelo inmóvil, apretando su alargado cuerpo contra este y el terreno, mientras Raptordramon se acercaba desde el aire y propinaba zarpazos o mordiscos. Pero el dramon parecía bastante violento e inquieto y en un momento de leve distracción logró zafarse de las garras del acorazado, a continuación lanzó un par de esferas de fuego y planeó por el aire. Raptordramon lo siguió por el cielo, lanzando el Raptor Roar y golpeándolo con la onda de choque que aturdió levemente al Adult.

¡GinRyumon, hay que alejarlo! —dijo Katsukagi en un grito, esperando que el aludido la escuchara. Su camarada asintió mirando hacia arriba.

Lo sé, tamer —musitó GinRyumon. No había tiempo ahora para una pelea contra un salvaje, estaban buscando a alguien más. El dragón alzó vuelo, de inmediato notó como el asedio del raptor comenzaba a dar frutos y el ave virus empezaba a alejarse. El cyborg detuvo el ataque cuando vio al digimon dirigirse hacia las partes altas de las Montañas Codec, pero él no quiso seguirlo hasta allá. Sabía que, según se rumoreaba, esos eran los dominios de una Bestia Sagrada, a la cual no le gustaba la visita de no invitados, por lo que prefirió mantener la distancia.

Los dos digimon se reunieron solo para ver como el dramon daba una vuelta por la cima de las montañas y soltaba un potente chirrido que se escuchó por toda la zona. Fue repentinamente cuando una sombra negra apareció de la nada, tomando violentamente por el cuello al ave e incrustándole las garras carmesí con furia. Los presentes abrieron la boca en señal de asombro y las dos humanas debajo se sorprendieron de la misma manera: ¡era Devidramon!

La gárgola de las tinieblas no dudó en clavar sus colmillos alrededor del cuello del ave y blandir su puntiaguda cola para introducirla por el pecho del digimon, haciendo que este se revolviera entre sus garras y comenzara a dispersarse en datos. Testigos de aquel asesinato, Nieves y Light supieron que probablemente ese era el Devidramon que buscaban. Ya casi daban las seis de la tarde y el sol comenzaba a ponerse: seguro ya se dirigía a por su bocadillo en la aldea de Piyomon; pero para su suerte, había conseguido un plato fuerte en el camino.

Raptordramon y GinRyumon se pusieron en guardia cuando vieron aquello: tenían que enfrentar a la bestia y evitar que llegara a la aldea, acabar con él de inmediato.


Lady Beelze Lady Beelze
 
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—Allá está él—dejó salir Light en un susurro, como si desde aquella distancia Devidramon pudiera escucharles.

Usualmente no se intimidaba con facilidad, pero la demostración de ferocidad y frialdad de aquella criatura había dejado a todos bastante sorprendidos. Su ataque fue como un relámpago; rápido y letal. El monstruo se posó en una roca cercana, lamiéndose las garras y la punta de la cola, deleitándose con los restos que quedaron del Saberdramon en sus manos.

—Suerte que no nos vio—dijo Nieves sintiendo un escalofrío y tragando saliva.

— ¿Cómo vamos por él?—preguntó Raptordramon, agazapado entre las piedras grandes y maleza que había en el lugar.

GinRyumon estudió el terreno: colina de piedra y levantamientos rocosos, escarpados, y mucho espacio aéreo para luchar. Suerte que Raptordramon y él tenían capacidades de vuelo. Sin embargo, el oponente había demostrado ser muy veloz en el aire, así que aunque fueran dos debían tener cuidado. La muralla de roca era lo único que obraba en su favor.

—Debemos intentar sacar provecho a la colina—explicó el dragón samurái, también en voz baja—; cuantas más veces logremos mantenerlo cerca de ella, más fácil resultará alcanzarlo con nuestras técnicas. En el espacio abierto será difícil darle un golpe certero pues se desplaza a gran velocidad. Tamers—dijo, volviéndose levemente hacia las chicas—, deben mantenerse apartadas y ocultas en todo momento. Podrían haber desprendimientos de roca a causa de nuestra pelea, y si Devidramon las ve no dudará en utilizarlas o quitarlas de en medio.

Las dos jóvenes asintieron y se movieron con cuidado a una zona ligeramente apartada, en donde había dos pilares juntos de piedra, gruesos y firmes que servían tanto para esconderlas como para protegerlas en caso de que algo cayera del cielo. Los dos dragones se miraron y a la par, salieron de su sitio encarando a Devidramon, quien se preparaba para salir en búsqueda de un postre para acompañar la comida. El digimon negro se quedó con las alas extendidas y a punto de dar el salto hacia el vuelo.

— ¡Devidramon!—llamó GinRyumon desde algunos metros— Hemos sabido que has estado atacando la aldea de los Piyomon que se encuentra a pocos kilómetros de aquí y matado a sus habitantes.

— ¿Por qué elegiste a digimon tan débiles como blanco?—
exigió saber Raptordramon, molesto también por la cobardía.

El aludido no respondió. En su lugar dejó salir un rugido estremecedor y batió las alas para salir en dirección de los intrusos, soltando zarpazos con sus garras gruesas y afiladas. El dúo se apartó a la par y lanzaron sus técnicas cada uno por su lado. Devidramon aleteó fuertemente hacia arriba y eludió los ataques, los que chocaron entre sí causando una leve explosión. El demonio negro se lanzó primero contra Raptordramon, rugiendo y soltando rápidos golpes de sus manos.

—Es un salvaje—dedujo Light, pues el digimon no hablaba y solo respondía a instintos de pelea—, debemos manejarnos con cuidado.

Tomó su IC y con su puño contra éste le envió una carga de digisoul a su compañero para apoyarlo. Nieves decidió observar un poco más la pelea antes de intentar intervenir, teniendo a mano algunas cartas listas para proteger a su compañero en caso de necesidad. Devidramon logró meterle un par de golpes a Raptordramon, pero gracias a su coraza de Chrome Digizoid el digimon lo resistió bien, aprovechando la cercanía para golpear al otro con su Raptor Roar. El dragón negro se apartó sacudiendo la cabeza, mareado ante el fuerte golpe. Fue allí cuando GinRyumon le disparó un trío de Tekkoujin que golpearon al oponente en la espalda y alas, haciéndole perder la estabilidad y descender unos cuantos metros. En cuanto logró reponerse, el digimon virus aleteó y fue a buscar al atacante, con GinRyumon alistándose para recibir su embestida. La peli azul abajo aguardó hasta que el otro estuvo lo suficientemente cerca y deslizó la carta Hum, creando un escudo contra el cual Devidramon se estrelló con violencia, haciéndose daño. GinRyumon sonrió levemente pues su compañera siempre daba uso ofensivo a esa carta tanto como defensivo.

— ¡Ahora es su oportunidad!—dijo la peli rosa a su lado.

Raptordramon pareció escuchar su llamado y aprovechó que el rival caía para hacer destellar su armadura y lanzarse con un Crash Chargue que dio de lleno en Devidramon, haciéndolo rugir enfurecido y adolorido. Se enderezó rápidamente para eludir el siguiente ataque de GinRyumon y lanzándose contra el que tenía más cerca —Raptordramon recuperándose de su embestida recargada— soltó un destello rojo desde sus numerosos ojos que dejó paralizado al digimon en su lugar.

— ¿Qué le sucede?—preguntó Nieves por las dos chicas, ambas sorprendidas de que su compañero de equipo se quedara como inerte en el aire.

Light no podía llamarle pues hubiera delatado su posición y puesto a ambas en riesgo. GinRyumon supo de qué se trataba aquello por lo que rápidamente descendió para ir por su amigo. Devidramon voló en dirección del otro también con sus garras abiertas, listas para dejarse caer contra el dragón.

— ¡Raptordramon!

— ¡No lo logrará!—
exclamó Nieves. Tomó rápidamente una digicarta y la deslizó por el D-arc— ¡High Speed Plug in H!

La carta dio más aceleración a su digimon, quien logró adelantar al rival; embestirlo solo hubiera apresurado el acercamiento y dispararle hubiese sido riesgoso para Raptordramon, por lo que GinRyumon se interpuso entre Raptordramon y las garras asesinas de Devidramon, quien cayó sobre él con violentos y fuertes golpes, descargados con la furia que el virus sentía contra aquellos dos invasores. A pesar de ir cubierto con su armadura, el samurái sintió los fuertes impactos y ahogó los quejidos de dolor lo mejor que pudo. La fuerza le empujó contra su compañero con cierta fuerza, lo que sirvió para despertar al digimon de su trance. Éste sacudió la cabeza sin saber qué había ocurrido durante los pasados minutos, pero soltó una exclamación al ver que justo encima de él, GinRyumon recibía los ataques del oponente.

— ¡Déjalo en paz!—rugió el X, saliendo contra el digimon negro dispuesto a ayudar a su camarada.


Claire. Claire.
 

Claire.

Lightning
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Lo primero que hizo Raptordramon fue embestir a la gárgola para quitársela de encima a su compañero GinRyumon. El digimon virus no dudó en soltar un rugido y lanzar las garras hacia el raptor, haciendo que este retrocediera un poco y causándole cierto dolor pues ya había recibido algunos ataques.

Las dos chicas continuaban viendo todo desde su posición escondida:Nieves se mordió el labio levemente algo preocupada, ese digimon oscuro estaba causando más dificultades de las que creyó . Light mantenía la vista fija en su compañero, recordó lo que había dicho GinRyumon: había que usar la colina para cerrarle un poco el espacio en el que se movía, pues ciertamente era bastante veloz. Buscó entre sus cartas... ¿cuál le podría servir?

GinRyumon se elevó en el aire y Raptordramon lo imitó. Devidramon siguió con sus orbes rojizos los movimientos del par de moscas que ahora lo molestaban y gruñó, entonces extendió ambas alas y se levantó igualmente. El dragón acorazado recordó rápidamente al cyborg el plan inicial: acercarlo a la colina para poder acorralarlo. Pero no era tan fácil como tal vez esperaban: tenían que hallar la manera de llevarlo justo al lugar donde lo querían y aún si lograban hacer eso, tendrían que luego mantenerlo allí, cosa que no resultaría tan simple con un digimon volador y veloz como lo era ese

Intentaron varias cosas para atraer su atención: lanzar ataques para provocarlo y que este los siguiera fue la primera opción, pero el virus no parecía demasiado interesado en simplemente colocarse en donde ellos deseaban. GinRyumon también trató de dejarse atrapar dejando que el Devidra se le acercara lo suficiente, esperando que lo siguiera todo el camino; no funcionó. Al final pasaron varios minutos en que el combate aéreo tan sólo se trataba de lanzar ataques, buscar que la gárgola los persiguiera y luego volver a comenzar porque este se desviaba dando una vuelta o planeando hacia abajo y al centro.

—Tsk —masculló Light—, esto no está funcionando Nieves, hay que cambiar de estratégia.

—Lo sé —respondió la GL—, este plan no funcionará— declaró la de cabello azul y lo cierto era que tanto el raptor como el dragón ya estaban comenzando a pensar lo mismo. Fue en ese instante cuando después de lanzar un par de Tekkoujin, Raptordramon rápidamente emitió el Raptor Roar y la onda de choque apenas rozó al contrincante, haciéndole bajar la velocidad un poco. Light y Nieves parpadearon notando el bajón de velocidad en el virus y de inmediato vieron una manera para poder detenerlo a pesar de su velocidad y su tamaño.

—Hay que lograr que Raptordramon dé en el blanco con el Raptor Roar —dijo la americana y Nieves asintió.

—Mientras está aturdido podemos atacarlo—aclaró—, se mueve bastante rápido y esa es su ventaja. Si podemos hacer que se detenga por un momento, estará acabado.

Ambas se miraron y la neoyorquina finalmente sacó una carta, la cual deslizó sobre el lector rápidamente.

—Boost Chip—la carta rápidamente dio un aumento a las habilidades de ataque del cyborg, la cual le llegó justo a tiempo, pues Devidramon había mandado un coletazo contra GinRyumon, quien lidiaba con él por el frente y ahora estaba algo resentido por el zarpazo.

—GinRyumon, ¡hazte a un lado! —exclamó el raptor de armadura y el otro de inmediato cedió. Dio un cabezazo a la gárgola para zafarse de él y antes de que el virus pudiera hacer algo más Raptordramon se abalanzó contra él, conteniendo el rugido entre sus fauces. Un par de segundos después abrió la boca liberando el Rugido de Raptor, el cual dio directamente a Devidramon. La onda de choque lo aturdió de inmediato, pues este bajó la velocidad y sus movimientos aéreos se notaron algo torpes: era el momento de dar el golpe final.

—¡Ahora Nieves! —apresuró Light y las dos chicas, que tenían la carta preparada en sus manos realizaron el último Card Slash. Debían aprovechar el poco tiempo que Devidramon estaría aturdido.

— ¡Powerful Will! —exclamaron ambas; la japonesa pasando la carta por sobre su D-arc y la peli rosa por sobre el lector. Esperaban que la potencia que brindaría aquel boost sobre las capacidades y ataques de sus compañeros fuera suficiente para acabar con Devidramon y poder volver a la aldea de los Piyomon con buenas noticias.



Lady Beelze Lady Beelze =n=
 

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GinRyumon y Raptordramon recibieron el incremento por parte de sus compañeras y se posicionaron juntos frente al rival, a unos cuantos metros. Sin perder un solo instante, el cyborg se lanzó contra la gárgola recubierto en llamaradas, golpeándolo directamente con su Crash Chargue con tal potencia que el virus salió despedido, golpeándose con violencia contra la pared de rocas atrás. Raptordramon lo hundió con su fuerte cuerpo rodeado de fuego, logrando varias quemaduras y hacer rugir al oponente. Luego se apartó tan rápido como le fue posible mientras atrás, GinRyumon daba el último tiro.

— ¡Tekkoujin!

Las lanzas salieron como estalactitas congeladas de su boca, impactando varias veces en Devidramon y agujereándole las alas, sin darle oportunidad a escapar. El demonio se debatió intentando liberarse, pero se desgarró a sí mismo y consumido por el dolor y los ataques abrasivos, soltó un rugido apagado y cayó precipitándose al suelo. Nieves apretó los ojos pero Light vio claramente cuando el virus se estrelló contra los picos rocosos que emergían del suelo, haciéndose pedazos y convirtiéndose en polvo de datos que fue arrastrado por el viento.

Los dos digimon X vieron aliviados al enemigo desvanecerse por fin. Estaban exhaustos; no imaginaron que la gárgola daría tanta pelea. Resultaba comprensible que los Piyomon no lo enfrentaran, y GinRyumon alabó la sabia decisión de ellos de no encararlo: seguramente habría liquidado enteramente al pueblo sin mucho esfuerzo. Volaron y descendieron para reunirse con sus camaradas, quienes salieron a su encuentro. Raptordramon regresó a su etapa previa para descansar, mientras que GinRyumon se quedó en esa forma para así poder llevar al grupo de regreso al poblado de los Piyomon. Las jóvenes se mostraron igualmente aliviadas y felices de que sus camaradas lograran el objetivo y no salieran mayormente lastimados.

—Vamos—dijo la peli rosa—, regresemos a avisar de esto a los Piyomon.

Todos asintieron y subiendo a la espalda del dragón, se pusieron en marcha.

Ya había oscurecido enteramente cuando el equipo de Ávalon regresó al poblado de los digimon ave. Todos estaban reunidos afuera, expectantes, ansiosos y preocupados. Sabían por los rumores que llegaban hasta aquellos lares que los digimon con tamer eran fuertes, pero tanto era su temor por Devidramon que no podían asegurar si estas dos jovencitas lo conseguirían.

— ¡Allá vienen!—dijo uno de ellos, divisándolos a lo lejos apenas iluminados por la luz de la luna.

Todos los rookie empezaron a parlotear, deseando fervientemente que las humanas trajeran buenas noticias. Wing, el líder de ellos, salió adelante cuando GinRyumon apareció sobre el poblado y descendió cuidadosamente, agachándose para que las chicas bajaran. El Piyomon mayor se les acercó con cara de ansiedad y las manos extendidas. Tragó saliva antes de decir:

— ¿Y bien…?

Las dos humanas sonrieron a la par que lo hicieron sus compañeros. Light levantó su puño y respondió:

—Ese monstruo ya no existe; no volverá a causarles daño a ustedes ni a nadie más.

Wing soltó un suspiro de alivio, pero atrás todos estallaron en gritos de júbilo y agradecimiento. Levantaron los brazos al cielo y empezaron a celebrar su liberación del tirano de Devidramon; algunos lloraban de emoción, otros ante la tranquilidad que tendrían de ahora en adelante para ellos y sus familias. Nieves sonrió emocionada al ver a las aves tan felices y agradecidas. Wing se les acercó y les tendió la mano temblorosa a cada una.

—No tengo forma de agradecerles esto que han hecho por nosotros—explicó el digimon, también presa de la emoción—; nos han salvado a todos, jóvenes tamer. En verdad, estamos en deuda con ustedes.

—No se preocupe—
dijo la peli azul sonriendo—, para esto vinimos. No íbamos a permitir que ese horrible digimon siguiera abusando de su gente.

—Bueno—
siguió Light, haciendo girar levemente un hombro; se sentía algo cansada por el estrés—, esto es todo, así que mejor ya nos vamos…

— ¡N-no, no, por favor!—
pidió el ave rosa, levantando sus alas y sorprendiendo al grupo— Les ruego que se queden con nosotros esta noche. Prepararemos un festín para ustedes, y les daremos nuestras mejores cabañas y camas para que descansen. La pelea con Devidramon debió ser difícil.

No le resultó difícil deducir aquello, a juzgar por las heridas que traían Monodramon y GinRyumon. Los dos digimon se miraron de reojo, bastante tentados por la oferta. Light y Nieves se miraron también: la primera con el ceño fruncido, la segunda con una leve sonrisa nerviosa. Ninguna era precisamente partidaria de pasar la noche tan lejos de casa y abusar de la hospitalidad de los Piyomon, que de por sí ya la habían pasado bastante mal, pero fue inútil intentar negarse cuando la manada de avecillas las rodearon y agarraron por la cintura y los brazos, pidiéndoles a coro que por favor se quedaran. Nieves rió aún más y Light se rascó la cabeza, sintiéndose contra las cuerdas. No obtuvo ninguna ayuda para marcharse por parte de Monodramon y GinRyumon, quien había regresado a su etapa previa, recibiendo ambos por parte de los Piyomon deliciosas frutas y dulces de trigo con miel que comían en la aldea. La americana bufó y se cruzó de brazos.

—Vale…pero solo será esta vez…


Claire. Claire. Blair Blair
 

スパークル
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Lamento la tardanza y eso o3o

Realismo: A ver, acá hay algo MUY importante que quiero resaltar y que definitivamente afectó directamente el desarrollo de la quest entera. Ambas manejaron de una forma rara la evolución límite de Monodramon, me explico, tiene de EVO 46 puntos (49 si contamos el +3 por el digisoul) pero eso solo le alcanza para mantener la etapa adulta por dos horas y ustedes la utilizaron por unas cinco (evolucionaron alrededor de la 1 de la tarde, luego viajaron hacia las montañas Codec donde se encontraron con el enemigo y pelearon, por ahí alguien mencionó que a las 6 seguía el asunto) por lo que sobrepasaron el límite de evolución por tres horas, además de pelear constantemente.

Explico lo de la EVO para dejarlo claro, en el apartado de dicho stat en la guía de juego se pueden encontrar con esto:

Este Stat se diferencia sobre los otros en el hecho que no puede ser aumentado o disminuido por ninguna carta o habilidad del Digimon cuyo efecto sea: "Todos los Stats +/- X" . Las únicas que pueden modificar la EVO en un combate o evolución son las cartas o habilidades que específicamente mencionan el Stat EVO, así como las cargas de Digisoul que evolucionaron al Digimon.
Por lo que el Natural Carrier (que creo es lo que tomaron en cuenta para que durara “indefinidamente” la etapa adulta de Monodramon) no aplica en el stat de EVO y por ello se queda en los 49 que mencioné arriba. Tengan cuidado con éste aspecto pues fue muy importante en toda la quest (evolucionaron desde el segundo post y de ahí no perdieron la evo hasta el último post), especialmente porque durante todo el combate procuraron hacer un dos vs uno (y dejaron muy claro que uno contra uno era bastante pesado/complicado de llevar).
12/25

Desarrollo: Acá se habían estado manejando bien hasta que entramos al asunto de la EVO, el asunto es que afectó mucho en el desarrollo el hecho de que Raptordramon tuviera su evo “eterna” sin justificación pues en teoría, según como manejaron el asunto, debió perder la evolución en el camino a las Montañas Codec por lo que no hubiera podido participar en lo absoluto en la pelea y eso además hubiera dejado mal parado al grupo porque (como lo explicaron varias veces) ambos tenían problemas para enfrentar uno contra uno al Devidramon. Probablemente ni siquiera hubieran ganado el combate o habrían tenido que recurrir a la etapa Perfect de Ryudamon, que él (con su personalidad) no quería hacer aquello porque se le hacía un abuso de fuerza en contra de un adulto, tengan en cuenta estos detalles para futuras quest por favor pues en mayores rangos errores de éste tipo pueden costarles el desarrollo/realismo y por ende la Quest entera.
15/25

Narrativa: No tengo problemas/quejas contra ninguna de las dos en éste aspecto, me parece que manejan de buena forma sus escritos, sin redundancias o errores de ortografía graves. Sí encontré alguno que otro detalle por ahí, pero nada que realmente sea pesado/preocupante/etc.
25/25

Interpretación: Al igual que en el rubro anterior acá me encuentro sin quejas, manejaron bien el entorno, situación, trayectos, etc. Además de que se nota que tienen un buen conocimiento de personajes propios y ajenos para interpretarlos de buena manera. Solo recuerden tener cuidado con las estadísticas en próximas situaciones.
25/25


77/100
300 Bits
1 EVO a ambos + 2 DEF a Ryudamon + 2 STR Monodramon + 2 Fama a ambas

Pagas Asignadas​

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