Quest C Black Gale [Ávalon]

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Maiku

Mr. Nobody
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"Black Gale”

a) NPC que la solicita: Shouko Minamoto
b) Descripción de la misión: Entre todos los invitados que han venido a File por la inauguración del evento, una de las más afamadas es Shouko Minamoto, la fundadora del Weekly Tengu Newspaper. Ahora que la reportera ha vuelto a File por un breve tiempo y Alessa ya está cubriendo la primicia de la Academia, ¿Por qué no buscar algo más en la ciudad? Nunca se sabe, tal vez podría haber alguna noticia que merezca el reverso de la primera página de la próxima semana, y a Shouko le vendría bien un compañero que la ayude en la ciudad, ya que se ha desfamiliarizado con ella en el tiempo que lleva afuera
c) Descripción del campo de juego: File City
d) Objetivos a cumplir:
  • Reunirse con Shouko
  • Ayudarla a encontrar alguna primicia digna del periódico
e) Notas
  • A Shouko solo le interesan las noticias veraces, no escribirá sobre algo especulativo o con información falsa
  • Traten de no causar muchos problemas. Para ello es necesario evitar que Shouko se deje llevar si consigue algo emocionante
Post: Tres cada una
Plazo: 14 días
NPC: Shouko
Fichas: Dana [iC] & Nieves [D-Arc]

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Soncarmela

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Dana admiró por la ventana toda la gente que estaba paseando por File City. Aquel día, era la inauguración de la nueva Academia de la ciudad, y la noticia había traído a muchos tamers y digimon de otros lugares. BlackAgumon tuvo que coger a Dana para que no sacara más de medio cuerpo. La española había insistido mucho en salir para ver todo lo nuevo, así que ahora estaba esperando a que Nieves se alistara. Lo poco que sabía de Light era que se había despertado temprano para marchar a entrenar con su compañero, por lo que no podían contar con ella para el divertido paseo que Dana tenía en mente.

La muchacha sacó una nota y empezó a escribir en ella, imaginándose distintos trayectos para observar todas las tiendas abiertas en aquel día. Estaba segura de que había adornos relacionados con la Academia y a ella siempre le había gustado decorar el apartamento con cosas bonitas o extrañas. Así pues, anotó el dinero que iba a gastar en objetos, una almohada —sí, el otro día había destrozado la suya por error—, comida y, por sobre todo, una hoja aparte del dinero que iba ahorrar para futuras cartas u artículos para ser una mejor tamer.

Ryudamon salió de la habitación y se acercó a los otros dos. BlackAgumon inclinó la cabeza como solía hacer cuando se encontraba con el dragón y el otro esbozó una sonrisa.

Nieves está a punto de salir, señorita Ruikás. Parece muy emocionada.

¡Lo estoy! —asintió con energía, señalando la ventana y, tras ella, las calles de File City. No paraba de pasar gente por ahí—. Quiero probar toda la comida…

No comas demasiado, luego te duele la tripa —regañó el dinosaurio negro.

No puedo evitarlo —infló las mejillas—. Porque todo tiene buena pinta, y me gusta dar mi opinión de los ingredientes. Por cierto, siempre me encuentro algo que no sabe a lo que debería saber. Además, me gusta probarlo, así después puedo innovar en nuevas recetas. Y no lo neguéis, os encanta todo lo nuevo que cocino, que…

Los dos digimon desconectaron enseguida, dejando de escuchar el monólogo. Cuando Dana se ponía a hablar de algo que le interesaba, podía pasarse minutos u horas con lo mismo. Ryudamon nunca había visto a una persona charrar tanto sin beber agua o detenerse para respirar. Lo más gracioso era cuando Dana movía las manos y hacía gestos para tratar de dar una mayor descripción a sus explicaciones. Igualmente, la muchacha se calló al ver como un chico pasaba por la calle. Las criaturas digitales alzaron la cabeza al notar que se había callado y a BlackAgumon se le hizo aún más extraño el rostro que tenía Dana.

¿Sucede algo? —susurró su compañero, tocándole con la garra suavemente.

Dana abrió los ojos y meneó la cabeza. Esbozó una sonrisa.

Nada. Me había parecido… —se rascó una oreja y caminó hacia otro lado para apartarse de la ventana—. No es nada.

No pudieron preguntarle porque Nieves salió del lavabo ya lista para abandonar el apartamento. Las muchachas cogieron sus dispositivos digitales y cerraron con llave para evitar cualquier robo.

En cuanto salieron, Dana corrió por las calles en busca de la comida ambulante. Tal y cómo había pensado, había un montón de humanos vendiendo de todo, ya fueran cosas dulces como salado. Nieves sonrió un poco al ver lo animada que estaba su compañera, así que las dos se compraron unas manzanas dulces, junto a unas palomitas de caramelo que BlackAgumon y Ryudamon compartirían. Dana se aguantó para no gastar dinero en cada tienda que veía, y fue gracias a Nieves que se tranquilizó un poco.

Un poco a lo lejos vieron la reluciente Academia. Era un poco complicado caminar por allí ya que estaba repleta de distintos tamers. No sólo eso, había también digimon de tamaños grandes que bloqueaban el acceso —no a propósito, claro— y les tocaba hacer un gran esfuerzo para echarse atrás y permitir que todos los demás pudieran entrar. Nieves y Dana se mantuvieron cerca, pero sin avanzar. Ya esperarían a que todo se calmara para visitar la Academia.

Se pasaron también por la Central y descubrieron una solicitud de una chica que estaba buscando a unos tamers que la ayudaran para visitar File City porque llevaba mucho tiempo fuera y ya no lo recordaba como antes. El único detalle que faltaba era el lugar exacto de encuentro, pero se mencionada que sería cerca de la Academia. Así que las tamers y sus digimon regresaron allá.

Dana se fijó, entonces, en una chica que estaba haciendo fotografías. A su lado había un Falcomon, con una porte calmada. De repente la joven se acuclilló y le pasó la cámara a su camarada, que suspiró y asintió. La muchacha hizo una postura con dos dedos alzados y los demás bajados y, además, enseñó la lengua. A la española se le hizo familiar ese comportamiento, y eso consiguió que riera un poco.

Bien, ya hemos hecho una fotografía a la Academia —dijo la muchacha hablando con Falcomon—. ¡Ahora vamos a investigar alrededor de la ciudad! —Parecía que iba a salir corriendo de inmediato pero, de pronto, se detuvo—. Uff, con tanta gente se me hace complicado. Y me han avisado de que hay unas chicas que han aceptado la petición.

Dana le dio un suave codazo a su compañero de guild. Nieves dio un respingo y fue a decir algo, sin embargo, la española señaló a la otra joven:

¿Será ella? —inquirió la castaña. Nieves alzó las cejas.

Nieves se lo preguntó a Ryudamon con la mirada. El dragón se giró para escrutar al otro dúo y asintió lentamente, convencido de que muy probablemente se trataba de ella. Dana sonrió y fue la primera en correr en dirección de la otra joven.

Hemos leído tu solicitud en la Central de Tamers —BlackAgumon se situó a su lado—, ¡si quieres podemos ayudarte! Nosotras dos —señaló a su amiga— podemos llevarte por la ciudad. Ah, claro… Mi nombre es Dana Ruikás; ella es Nieves y Ryudamon.

BlackAgumon —se presentó el virus.

¡Claro! Encantada de conoceros. Mi nombre es Shouko y él es Falcomon.

¿Y qué es lo primero que te gustaría ver? —curioseó Nieves.

¿Ver? —Soltó una pequeña risilla—. Lo que a mí me interesan son las grandes primicias.

Dana y Nieves intercambiaron una mirada.

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“¿Primicias?”—pensó la peli azul, estirando la boca en una larga línea. Si bien era cierto que podía ser una persona curiosa a veces, salir a cazar noticias no era precisamente lo suyo. Le faltaba mucha personalidad para ir de un lado a otro, buscando cosas interesantes, preguntando o entrevistando a la gente. Por suerte Dana tenía bastante de eso, así que al menos ella podría ser de ayuda. La española se mostró emocionada con la tarea que tenían entre manos.

— ¡Claro! Será divertido. ¿Buscas noticias relativas a la academia o…?

—Una colega mía está trabajando en la noticia de la academia—
respondió Shouko, moviendo su mano—y será la noticia principal del Tengu durante un par de días, así que me gustaría encontrar algo interesante con lo que rellenar el resto del periódico.

— ¡Busquemos entonces!—
exclamó Dana, apuntando al cielo y echando a caminar hacia la calle que llevaba al centro.

BlackAgumon la siguió de inmediato, mientras que atrás, el par de chicas y sus digimon vieron a la tercera joven partir llena de ánimos y sin hacer muchas preguntas. Nieves sonrió, soltando un ligero suspiro. La otra se rascó la cabeza mientras sonreía también.

—Parece que tu compañera tiene muchas energías—comentó a la más callada.

—Así es, y le gusta mucho ayudar, aunque a veces puede ser algo precipitada…

—Eso me sirve, pero habrá que ponerle un poquito de control entonces.


Se sonrojó en cuanto Falcomon carraspeó abajo, haciendo alusión al poco control que ponía ella misma cuando se entusiasmaba con una noticia. Como los otros dos no lo notaran, lo dejó pasar y echaron a caminar seguidas de sus digimon. Dana iba emocionada mirando en todas direcciones, como buscando cualquier cosa que sirviera para poner en el periódico. Si ella fuera reportera seguramente su diario tendría montones de páginas con todas las cosas que escribiría, pues sacaría algo de cada cosa que pasaba o encontraba en su camino. A Nieves por otro lado no se le ocurría qué buscar para convertir en una noticia interesante. ¿Algún robo tal vez? ¿Un encuentro entre grupos peligrosos? ¿Algo salido de lo normal? En la isla era normal que ocurrieran cosas de ese estilo, pero en la ciudad no era tan común considerando lo mucho que había subido la seguridad gracias al gran número de tamer que vivían allí y trabajaban para la central. Aunque había algunos que tenían otros intereses…

—Disculpa—dijo Nieves a la joven a su lado—, ¿una noticia sobre Rogue Guilds sirve?—quiso saber.

— ¡Claro! ¿Saben de alguna que esté causando problemas por aquí?—preguntó la otra a su vez, sacando su cuaderno y un lápiz en un parpadeo.

— ¡Sí!—exclamó Dana al escucharles, volteándose y acercándose a ellas— ¡Sabemos de una! Son unos bobos que han aparecido por ahí haciendo trabajos sucios y causando molestias—dijo con el ceño fruncido—. Nieves y Light se los han encontrado, yo aún no, pero cuando lo haga, ¡sabrán lo que es bueno!—soltó, cerrando enérgicamente su puño.

— ¡Genial!—dijo Shouko, haciendo anotaciones— ¿Cómo se llama esta Rogue Guild? ¿Cuáles han sido sus movimientos y a qué blancos eligen? ¿Han dicho algo sobre sus motivaciones?

Dana se quedó de piedra en su lugar y Nieves puso mala cara. Un raro silencio se apoderó de la escena, mientras Shouko aguardaba con el lápiz sobre el papel. Los tres digimon miraron arriba a las muchachas, esperando a que algo sucediera. Finalmente Ryudamon y BlackAgumon soltaron un suspiro a la par y se rascaron la mejilla. La reportera bajó la mirada al verles reaccionar así.

— ¿Eh? ¿Qué sucede?—quiso saber.

—Verá, señorita Shouko—explicó el dragón—, lo que ocurre es que solo nos hemos encontrado dos veces con estos rebeldes. Lo único que sabemos de ellos es que son capaces de tomar trabajos sucios por dinero y no tienen buenas intenciones contra la central ni nada que se relacione a ésta.

— ¿Nada más?—
preguntó la chica con una expresión perpleja— ¿Ni el nombre…?

—Se llaman la Guild de los Bobos—
dijo Dana, inflando las mejillas.

Minamoto puso sus ojos como rendijas de escucharla. Nieves se avergonzó.

—Ese es el nombre que les pusimos—dijo BlackAgumon, sonriendo con algo de pena ante la respuesta de su compañera.

Shouko frunció el ceño, cerró los ojos y puso los brazos en jarra, después de cerrar de un movimiento en seco su libreta. Después fulminó a Dana con la mirada, quien retrocedió un paso sintiendo un escalofrío bajarle por la espalda. Falcomon abajo sonrió levemente al ver su reacción. Tal vez debió decirles eso a las chicas antes de que iniciaran su caza de noticias.

—Nunca, jamás he escrito ni escribiré algo que no tenga la información suficiente para considerarse veraz y pueda demostrarse—sentenció, levantando su dedo índice para recalcar sus palabras—, así que por favor, no me sugieran más noticias como la última, porque podría ponerme de muy mal humor.

—Sí…sí, señora—
soltó la española, algo arrepentida de la idea.

A un lado, Katsukagi tembló ligeramente ante el cambio de actitud de la chica y asintió con la cabeza escondida entre los hombros. Ambas compañeras de Guild observaron a la reportera salir adelante con paso decidido para continuar buscando algo interesante para poner en el periódico del día siguiente, recibiendo un “disculpen por eso” de Falcomon, quien se apresuró a seguir a su compañera por las calles de la ciudad. Ruikás soltó un suspiro de alivio y se llevó una mano a la cabeza.

—Cielos, eso me dio un poco de miedo—dijo, terminando de salir de la sorpresa.

—Ya lo creo. Se toma su trabajo muy pero que muy en serio—acotó Nieves, también sorprendida—. ¿Qué vamos a hacer, Dana? Las cosas más interesantes por lo general ocurren fuera de la ciudad.

—Podemos sugerirle salir a recorrer la isla para encontrar algo—
dijo Ryudamon.

—Es buena idea…—estaba diciendo Dana, cuando un grito los hizo sobrecogerse y volverse a mirar en la dirección.

— ¡Alto, alto!—se escuchó una voz chillona acercándose— ¡Me roba!

Shouko fue la primera en reaccionar, pues iba más adelante y la voz se escuchaba proviniendo de la calle en dirección perpendicular a la de ellos. Avanzó rápidamente seguida de Falcomon justo para ver cómo un Gazimon iba corriendo con una bolsa de tela a la espalda y unas manzanas gordas y rojas reluciendo en la abertura de ésta. El digimon pasó esquivando a la gente y a los digimon que iban por allí a esas horas, arrojando con su mano todo lo que encontraba en el camino para causar estorbo al que le perseguía. Un Nohemon que apenas corría más rápido que un abuelo iba tratando de dar caza inútilmente al veloz animal gris, soltando gritos por medio del cuervo que revoloteaba sobre su cabeza. Minamoto no se lo pensó dos veces.

— ¡Rápido!—exclamó, volviéndose hacia Ruikás y Katsukagi— ¡Persigan a ese ladrón!—ordenó.

Las dos compañeras se miraron con incredulidad. ¿Estaban haciendo trabajo de reportaje o de policías? Un segundo grito por parte de Shouko las hizo espabilar y salir corriendo por la calle por la cual el ladronzuelo había escapado, mientras la japonesa se reunía con el afectado y le ayudaba a sentarse en una de las cajas que el Gazimon había derribado para hacerle ir más lento de lo que ya iba. Minamoto le tranquilizó y ayudó a reponerse, charlando con el ave que, muy enfadada, despotricaba contra el ladrón saltando sobre la cabeza de su inexpresiva marioneta. La muchacha sonrió y se sentó a su lado, extrajo su cámara entregándosela a Falcomon para que hiciera algunas fotos, y tomando su cuaderno, se puso a tomar la versión de los hechos de la víctima. Haría otro tanto con los espectadores de la situación mientras pensaba en que ojalá el par de ayudantes que se había conseguido consiguiera dar con el Gazimon y pudieran tener una primera buena noticia.


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Dado que Gazimon tenía que soportar el peso de todas las manzanas que llevaba, el cuarteto no tardó en darle alcance. No obstante, el digimon se giró a tiempo para lanzar un tipo de aliento. Dana se quedó sorprendida por el movimiento, pero sintió como Ryudamon los tiraba al suelo para esquivar aquello. Eso sirvió para que el ladrón siguiera corriendo. BlackAgumon no lo permitió y abrió la boca para escupir una bola de fuego que, con suerte, dio en una de las patas del Gazimon, el cual resbaló, con un chillido de dolor, y se desplomó en el suelo. La bolsa cayó a su lado y la fruta rodó por todas partes.

El dragón y el dinosaurio se acercaron primero para no permitir que el ladrón dañara a sus compañeras. Gazimon maldijo y se levantó, con una marca en la pata. Echó una mirada envenenada al reptil negro, pero BlackAgumon no se percató de ello. Dana y Nieves se pusieron pronto de pie para ayudar a sus camaradas si era necesario.

¿Por qué estabas robando? —preguntó Dana. Hacía tiempo, en un entrenamiento, se había topado con un Gazimon que también trató de robarle una caja de pizza. En ese momento, entendió que el digimon tenía hambre y no podía hacer otra cosa. Era por eso que ahora quería conocer las razones de aquel ladrón.

No obstante, el Gazimon no soltó palabra. Se limitó a mirar hacia otro lado, derrotado. No veía oportunidad de escapar con la pata lastimada y mucho menos tener una pelea contra otros dos digimon. Sin embargo, Dana se había dado cuenta que no era un ladrón común: se había esperado una burla de su parte, en cambio, ese Gazimon parecía preocupado.

No vamos hacerte nada si nos dices qué te pasa —dijo Dana. Nieves frunció el ceño pero asintió—. ¿Por qué estabas robando? —repitió, esta vez, con una amable sonrisa.

Porque… —Gazimon desvió la mirada. Finalmente optó por contarles a las chicas lo que de verdad le pasaba—. Quiero salvar a un amigo, ¿de acuerdo? Un humano le dio una paliza y dijo que lo dejaría libre si montaba un escándalo —suspiró, sintiéndose de repente mal—. También ordenó que no dijera nada…

El rostro de Dana cambió. No soportaba a los tamers que hacían ese tipo de cosas. Fue a abrir la boca, pero la voz de Shouko alertó a los cinco para que miraran hacia ella. La muchacha corría con la libreta en la mano, junto a Falcomon, que volaba muy cerca.

—Oh, lo habéis atrapado —sonrió—. ¡Muy bien! El otro digimon ya ha respondido a todas mis preguntas. Debo decir que el robo no ha sido muy bien planeado, ¿me equivoco? Delante de tanta gente…

Al parecer estaba siendo obligado —comentó Nieves, al comprobar que a Gazimon no le gustaba estar con tanto humano.

Los ojos de Shouko brillaron. Le explicaron lo que acababan de escuchar de Gazimon, lo cual aumentó todavía más el interés de la joven.

Vaya, así que era eso… Entonces no hay más que hablar, te ayudaremos a rescatar a tu compañero —afirmó Minamoto, escribiendo algo muy deprisa—. Por cierto, ¿tienes idea de dónde se encuentra? ¿Dónde ocurrió ¿Cómo pasó? ¿Qué estabais haciendo en ese momento? Y…

Deberíamos dejarlo en paz —interrumpió la española. Recibió una mirada de Shouko, así que trató de arreglar las cosas—. Lo debe de estar pasando mal al saber que su amigo está siendo maltratado. Una vez esté de vuelta, podremos hacerle preguntas para la primicia.

Es verdad, es verdad —asintió la otra—. Me emociono de demasiado, te pido disculpas —se dirigió al Gazimon, que nada más se encogió de hombros—. Pero sí nos serviría un poco que nos comentaras…

No pude verle bien —contestó Gazimon—. Sólo podía… observar como mi amigo estaba tan lastimado… —respiró hondo—. ¿Es en serio que me ayudaréis?

Lo haremos —dijo Ryudamon, serio.

Por supuesto —afirmó Dana.

Regresaron para hablar con el dueño de manzanas, explicándole el asunto. Le devolvieron la bolsa y Dana pidió disculpas por parte de Gazimon, el cual se había quedado en un banco. Le costaba caminar y BlackAgumon se sintió fatal de pronto por la bola de fuego que había lanzado. No obstante, el digimon no le preocupaba tanto su bienestar como saber que esas chicas encontrarían a su estimado amigo.

Shouko ya tenía en la cabeza la noticia que escribiría. Iba feliz por ello, pero Dana estaba más concentrada en el perfil del tamer. Sin embargo, no les dio tiempo de seguir investigando sobre aquello, pues al pasar por la entrada de File City, se fijaron que varios digimon rodeaban a otros dos. Al acercarse un poco más, comprobaron que se estaban pegando. Se trataban de un Veemon y un Patamon, que ya ambos habían recibido golpes del otro. Minamoto alzó una ceja, interesada, y se metió entre todos los digimon para ir preguntando.

Por mucho que Dana y Nieves trataron de acercarse para detener el bullicio, sólo consiguieron empujones. Los digimon que hacían el círculo gritaban, emocionados por la pelea, mientras que otros reían y tiraban cosas en la batalla. La española señaló hacia arriba para que BlackAgumon expulsara una llamarada y así llamar la atención de los presentes, lo cual no hizo porque Shouko apareció.

¿Has descubierto qué pasa? —quiso saber Dana.

Claro que sí —contestó Black Gale, que no se le escapaba una—. Al parecer estos dos digimon están luchando por su amor —indicó con la cabeza que miraran a un lado, donde una Gatomon tenía las garras juntas y admiraba como combatían Veemon y Patamon—. Ella ha prometido salir con aquel que salga victorioso.

BlackAgumon soltó un bufido. Eso le pareció una tremenda tontería.

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El grupo se quedó mirando por un momento la pelea, todos con reacciones diferentes. A Dana le resultaba de lo más raro que esos digimon estuvieran montando semejante espectáculo por una chica. BlackAgumon creyendo que aquello era una tontería, expresándolo en su gesto serio y taimado. Nieves lamentando que dos digimon se estuvieran lastimando por algo tan vano, especialmente porque la Gatomon lucía más bien emocionada con la pelea que preocupada porque alguno saliera lastimado. Ryudamon se rascó la frente, levantando un poco su casco; no le agradaba el asunto en parte porque era una pelea sin sentido, pero intervenir en un problema “que no le concernía” podía causarle más problemas. Shouko escribía sobre la pelea, los espectadores, el alrededor, todo, y Falcomon abajo hizo un par de fotos con un gesto similar al de BlackAgumon.

— ¡Eres un entrometido!—decía Veemon, después de apartarse del otro.

— ¡Tú eres el que está sobrando por aquí!—replicó el Patamon, lleno de magullones.

— ¡Yo invité a Gatomon a salir primero!—exclamó el dragón azul, lanzando otro puñetazo.

El rival lo bloqueó con sus orejas y rápidamente abrió la boca para liberar una pequeña burbuja de aire que empujó hacia atrás a su oponente. Los que miraban clamaban y alentaban a los contrincantes, meramente por la entretención que proporcionaba una pelea. Ryudamon se volvió hacia los demás.

— ¿Deberíamos intervenir?—preguntó.

Su compañera dio un respingo sintiendo algo de nervios.

—Sería bueno—dijo Minamoto, terminando de hacer anotaciones—, como tamers de la central, es su deber el mantener la tranquilidad en la ciudad y la isla.

—Pe-pero—
interrumpió la peli azul—, ¿será necesario pelear con ellos?—soltó con algo de preocupación.

— ¡Esto es una bobada!—exclamó la española, cerrando los puños y mirando a los dos digimon abajo— ¡Chicos, ayúdenme a llegar allá!

Los dos digimon asintieron y como pudieron ayudaron a la joven a atravesar el grupo de personas y digimon para llegar al centro del círculo que se había formado, empujando y abriéndose paso como pudieron. Nieves, Shouko y Falcomon que quedaron atrás, aunque la reportera tenía sus ojos y oídos puestos en lo que ocurría. Únicamente la Gatomon reparó en los aparecidos cuando estuvieron cerca.

— ¡Hey, ustedes!—llamó Dana a los otros dos.

El Patamon y el Veemon se detuvieron de pelear; el dragón tirándole una oreja al otro, y el más pequeño metiéndole la otra en la boca para estirársela. La inesperada aparición de la joven hizo que todos los demás se quedaran callados. Ruikás puso los brazos en jarra y miró al par de enamorados.

— ¿Qué no se dan cuenta de que están haciendo esto por nada?—quiso saber.

— ¡No te metas!—soltó Veemon, apartándose de su rival— ¡Ni siquiera sabes qué pasa!

— ¡Ya todos saben qué pasa!—
replicó ella— ¡Están peleando por salir con esa chica!—dijo, apuntando a la aludida.

— ¡MI chica!—corrigió el azul.

— ¡Oye, no te pases de listo!—espetó Patamon.

—No sean tontos y dense cuenta—dijo Ryudamon en un tono más bajo—. ¿Realmente creen que le importan a Gatomon?

La felina atrás dio un respingo y se mostró ofendida. Antes de que pudiera decir nada, sus pretendientes saltaron a defenderla.

— ¡Por supuesto!—exclamaron a la vez.

—Si eso fuera cierto—siguió el dragón de manera calmada—, los habría detenido de pelear y no permitiría que se estén haciendo daño.

El par de digimon se mostró sorprendido esta vez y se miraron con incredulidad. Patamon con las orejas masticas y Veemon con obvias señales de aletazos por el cuerpo. Luego miraron a Gatomon, quien se vio pillada en falta y se apresuró a decir:

— ¡Claro que me importan! ¡No por nada los estoy alentando!

— ¿A los dos?—
preguntó Ruikás, cruzándose de brazos y mirándola.

Tooodos los espectadores se volvieron a mirar a la digimon blanca, cuyos pelos se erizaron levemente y gotitas empezaron a perlarle la frente. Veemon y Patamon sentían como lentamente se les rompía el corazón en pedacitos.

—Si alguno de ellos te importara en verdad—dijo Ryudamon, frunciendo el ceño—, no permitirías que se metiera en peleas porque velarías por su bienestar, y si realmente quisieras que el digimon que te importa gane, le alentarías a él y no a ambos.

—Este…

—Es obvio que solo quieres salir con alguien fuerte o popular para alardear—
dijo Dana, fulminándole con la mirada, volviéndose luego a los dos digimon—. ¿Realmente creen que una chica como ella vale la pena todo el daño que se están haciendo?

Los dos digimon bajaron la mirada, apesadumbrados y comprendiendo el error que estaban cometiendo. Veemon fue el primero en levantar la cabeza con infinito desprecio hacia la digimon blanca, para luego mirar abajo a su pequeño rival y tenderle la mano. Este se mostró sorprendido del gesto y no supo bien cómo reaccionar.

—Tú como rival eres mejor que ella como novia—dijo el digimon azul, sonriendo de manera genuina—, al menos sé que das lo mejor peleando que Gatomon con sus supuestos sentimientos. Ahora lo entiendo.

El digimon anaranjado comprendió también el punto del otro. Miró también con desprecio a la felina y le estiró su ala a Veemon, estrechándola éste y soltando un “aww” por parte de varios espectadores. Otros chiflaron o abuchearon pues esperaban algo más de sangre y sudor, por lo que rápidamente y ante la pérdida de la emoción, los observadores comenzaron a dispersarse por ahí, dando opción a que el trío de personajes se acercara al resto. Considerando que nadie le estaba mirando, Gatomon aprovechó para escabullirse y esconderse en su casa por un par de días, hasta que el incidente pasara al olvido y ella pudiera salir de nuevo a la calle sin recibir miradas de crítica de quien pudiera haberla visto e identificado. Patamon y Veemon se aproximaron al grupo, específicamente hacia Dana y Ryudamon.

—Gracias por habernos hecho notar que estábamos haciendo una estupidez—dijo el dragón azul, rascándose la nariz.

—Empezaré a elegir novias con más cuidado desde ahora—añadió Patamon, algo sonrojado.

—Eso suena bien—dijo Ruikás, sonriendo.

Los dos digimon se despidieron y marcharon para ir por ahí a beber algo, celebrando su nueva amistad y el no haber caído en las garras equivocadas de la felina harpía, como la tildaron más tarde. Shouko terminó de hacer anotaciones en su cuaderno con una sonrisa en su cara. Nieves por su lado, se acercó a Ryudamon y le puso la mano en la cabeza.

—Lo hicieron muy bien—dijo sonriendo, feliz de haber detenido una pelea sin necesidad de involucrarse en la misma.

Su compañero le sonrió de vuelta y Shouko cerró su cuaderno, mirando a Dana y Ryudamon. Luego arqueó las cejas y se cruzó de brazos.

—Ustedes dos hacen buena pareja—dijo, haciendo que las otras dos tamer y sus digimon dieran un respingo—, y ustedes dos—añadió, mirando a Nieves y Black—también hacen un dúo peculiar; tan callados y tímidos. ¿Seguras que no se intercambiaron digimon o algo?

El comentario de la muchacha hizo sonrojar tanto a Nieves como Black, mientras que Dana se largó a reír y Ryudamon trató de explicarle, muy torpemente dado lo raro de la escena, lo errada que era esa idea. Shouko rió un tanto y luego dejaron el tema de lado para echar a caminar por las calles de la ciudad, buscando más noticias. La joven mandó a su compañero a hacer un vuelo de recorrido por los alrededores buscando algo interesante que pudiera estar sucediendo. Falcomon asintió y de un movimiento casi ninja, desapareció y reapareció en el aire, aleteando y alejándose por ahí. Los demás le miraron con asombro desaparecer en el cielo.

—Debes ser una tamer muy fuerte—comentó Ruikás, poniendo ambas manos detrás de la cabeza.

—Algo así—replicó Minamoto desde adelante, encabezando la marcha—, pero Falcomon y yo ya no nos dedicamos tanto a la lucha como hacíamos en un principio. Nuestro principal enfoque es el periodismo—añadió, levantando su dedo de manera dramática. Nieves casi pudo ver chispas doradas a su alrededor.

— ¿Qué hace que alguien tan joven salga a cazar noticias por todas partes?—preguntó Nieves con curiosidad—Porque imagino que debe ser peligroso de vez en cuando…

—Lo es, pero eso solo lo vuelve más emocionante—
replicó la otra, mirándole por sobre el hombro con una sonrisa—. Además, entre más peligrosa la misión, más jugosa es la noticia, y más intensa se vuelve la búsqueda de la verdad.

“La verdad”—pensó Ryudamon—“, es una palabra muy compleja y extensa.”

Recorrieron varias calles sin encontrar nada que realmente llamara la atención o fuera atractivo para el periódico, a pesar de las muchas sugerencias que dio Ruikás. La subida de precios de los caramelos le parecía un tema alarmante. Falcomon reapareció casi diez minutos después, aterrizando con el mismo estilo silente y rápido con que se había marchado. No traía muy buena cara.

—Acabo de divisar a un digimon malherido en un callejón, no muy lejos de aquí—anunció con el ceño fruncido—. Está solo y no hay nadie transitando cerca. Tal vez esté muriendo.

Estas palabras horrorizaron al grupo, aunque Shouko lo asimiló mejor que el resto. Cerró sus dedos alrededor del cuaderno, presintiendo que habían dado con algo importante.

— ¡Llévanos!—ordenó de manera terminante.


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Falcomon hizo de guía, batiendo con fuerza sus alas y girando por las calles mientras que recordaba el lugar exacto donde había visto al digimon malherido. Shouko parecía acostumbrada a esos cambios bruscos de su compañero, pero a los otros cuatro les costó un poco seguir el paso. No obstante, no pasó mucho para que Falcomon se detuviera y señalara hacia delante: era un rincón oscuro, con varias bolsas de basura tiradas. Cerca había un cubo, pero parecía que la gente lanzaba las cosas y caían en cualquier parte. Las muchachas tragaron saliva y se acercaron, nerviosas; Minamoto iba con la libreta afuera, muy concentrada, esperando encontrar la primicia del siglo.

Y, un poco más adelante, gimiendo, vieron a un DemiDevimon que trataba de moverse en vano, porque notaron que tenía un ala rota y todo su cuerpo —lo que era cabeza y poco más— estaba magullado. También presentaba algunos cortes de garras y una quemadura en la otra ala. Dana apretó el puño: ¿quién sería capaz de hacer algo similar? ¿Por qué esa persona le gustaba hacer daño a los más débiles? Jamás podría comprender aquellos tamers… Y tampoco a sus compañeros que permitían que realizaran estos maltratos.

Oh, dios mío —susurró Shouko, llevándose una mano al corazón. Una parte de ella gritaba por la noticia que podría escribir a base de eso, pero no dejaba de ser una tamer y observar a un digimon en ese estado le ponía mal—. Tenemos que llevarle a la clínica más cercana.

Falcomon se acercó para intentar levantar a DemiDevimon, sin embargo recibió un gemido más fuerte de dolor. Shouko entendió lo que pasaba y se giró a las muchachas:

Llamaré para que vengan a por él —dijo, llevándose una mano al bolsillo para sacar un pequeño teléfono—. No tardaré, cuidad de él y… buscad alguna pista del culpable. Es posible que se le haya caído algo.

Acordaron que BlackAgumon se quedaría al lado del DemiDevimon para ver si conseguía escuchar algo de su parte. El dinosaurio negro suspiró y tocó con cuidado la cabeza del digimon herido. Mientras, Nieves y Dana buscaban entre las bolsas de basura algo que les pudiera servir para la investigación; Ryudamon se encargaba de entrar más en el rincón, atento a las paredes: si DemiDevimon había recibido ataques, quería decir que, muy probablemente, por no decir seguramente, todo aquello tenía que ver con un humano y su compañero. ¿Se estarían enfrentando de nuevo a una Rogue Guild? ¿Cómo era posible que hubiera tantas? De todas maneras, era su deber detener a esos tipos que ni siquiera merecían llamarse tamers.

BlackAgumon dio de beber un poco a DemiDevimon —lo mejor que pudo, teniendo en cuenta que las garras no eran muy buenas para ese tipo de cosas, y también que el malherido le costaba abrir la boca— y después le contó un poco sobre él. Realmente al estar a solas y ser un único digimon, se le hizo bastante fácil hablar de algo para que no pensara demasiado en sus partes lastimadas.

Ga… —el reptil negro dio un respingo al escuchar, aunque fuera muy poco, algo de DemiDevimon. Lo alentó a que continuara, a sabiendas que le costaba por todas las heridas que llevaba encima. El diablo hizo todo su esfuerzo—. ¿Gazimon?

¿Gazimon? —Repitió BlackAgumon—. ¿Eres el amigo de Gazimon? Él… Él nos comentó algo de que un amigo suyo estaba siendo maltratado… Tienes que ser tú.

DemiDevimon trató de contestar pero un potente grito de victoria lo hizo callarse. Dana había encontrado algo entre tanta bolsa y lo mostraba, orgullosa. Tenía forma de reloj, con una ranura en la parte superior. Nieves fue la primera en saber de qué se trataba, y Dana tenía la sensación de haberlo visto otras veces.

Es un Lector de Memorias —dijo la del pelo azul.

Ah… —Dana frunció el ceño y de pronto supo qué era—. Ya recuerdo, Alejandro lo llevaba en la muñeca… ¡Entonces se trata de un tamer! —le dio la vuelta, donde se mostraba una letra, una “S” —. Debe ser el nombre del desgraciado…

¡Dana! —llamó de pronto BlackAgumon.

Nieves y Dana corrieron hacia allí, seguidas de Ryudamon que también tenía una suposición a partir de lo que había visto. BlackAgumon señaló al DemiDevimon y explicó rápidamente que se trataba del amigo de Gazimon.

Y… ¡Ha dicho que el chico que lo hirió va ahora a por Gazimon! —finalizó, preocupado.

El digimon de ese chico puede usar el fuego —comentó el dragón.

Gazimon se había quedado en un banco al tener la pata lastimada, era un blanco fácil si ese muchacho pretendía ir a por él. Shouko llegó enseguida con algunos médicos, que cogieron con mucho cuidado al pequeño diablo y lo montaron para llevárselo a la clínica. Minamoto se enteró de lo sucedido por palabras de Dana, y Falcomon fue el primero en reaccionar, echando a volar hacia la dirección donde estaba —o debía estar— Gazimon.

Nieves, haz evolucionar a Ryudamon y adelantaos —pidió la española—. BlackGreymon llamaría demasiado la atención.

Su amiga asintió y sacó el D-Arc, junto a una carta, Super evolution plug in S, para que su compañero creciera un poco de tamaño. Shouko le pareció también buena idea, por lo que Nieves se despidió con la mano y se montó en GinRyumon. Así pues, Black Gale y Ruikás pusieron rumbo también hacia allá, corriendo, y con BlackAgumon atrás.

Minutos más tarde, se encontraban ya en el banco, pero estaba vacío. Nieves se había bajado de su camarada y buscaba, confusa. Falcomon seguía volando, pues desde arriba podría tener una mejor vista del criminal. Dana suspiró: le habían perdido la pista. No obstante, algo llamó la atención de Shouko, la cual frunció el ceño y agudizó el oído.

Creo… que escucho algo —susurró, concentrándose todavía más—. Seguidme.

Poco a poco, y cuanto más caminaban, los demás también escucharon aquel ruido. Eran chillidos y, justo fuera de File City, encontraron a Gazimon siendo apaleado por un Agumon, junto a un humano que también daba patadas y se reía al mismo tiempo. A Dana le hirvió la sangre y lanzó el reloj, que golpeó justo en la cabeza del muchacho. Éste masculló una palabrota y se giró, dispuesto a fulminar con la mirada a la persona que se había atrevido a interrumpirlos.

Lo cierto era, que Dana no lo recordaba así. Supo de inmediato que se trataba del chico con el que había peleado en el Ascenso, pero ahora se había teñido el pelo de verde y llevaba unas gafas de sol que le quedaban fatal. Se preguntó si de verdad quería pasar desapercibido o le daba todo igual. Gazimon levantó una garra pidiendo auxilio, pero recibió una patada del reptil.

¡Ya basta! —exclamó Dana, enfadada. Nieves se situó a su lado para deslizar una carta en cualquier momento.

GinRyumon se colocó detrás, Falcomon arriba y BlackAgumon delante, de tal manera que se viera vencido antes, incluso, de luchar. Sin embargo, el muchacho no parecía tener intenciones de rendirse. Escupió a un lado y se colocó el reloj en la muñeca. Sonreía de forma maliciosa.

Vaya, parece que me han pillado —se encogió de hombros—. No importa… Así disfrutaré haciendo daño a más inútiles.

Usó la ranura del reloj para hacer aparecer tres Patamon. Y, de paso, aprovechó para hacer evolucionar a su compañero. Tenía un iC, al igual que el que llevaba Dana esa mañana, y tuvo que cubrir primero su puño de energía naranja para hacer el Digisoul Charge. Se taparon la vista por la luz y, de repente, delante de ellos, apareció un jabalí grande, con partes de su cuerpo ardiendo y unos colmillos peligrosos: un Boarmon

¡Montad escándalo! —exclamó el chico, dando una orden a los digimon fantasma, es decir, los que habían salido de la DigiMemory.

Yo me ocupo de él —dijo Dana, enseñando su puño azul y llevando la energía hasta el dispositivo digital. Ahora que estaban fuera, su compañero podía evolucionar sin problemas—. No dejéis que se salga con la suya. ¡Digisoul Charge!

¡Volveremos en cuanto terminemos con los Patamon, señorita Ruikás! —prometió el compañero de Nieves, antes de volver a entrar a File City—. ¡Mucha suerte, BlackAgumon!

El reptil negro asintió y enseguida aumentó de tamaño, convirtiéndose en un dinosaurio azulado con franjas negras, dispuesto a pelear por Gazimon, por DemiDevimon y también por todos aquellos que habrían sido lastimados por esos dos.

Ten cuidado, chica —pidió Shouko, también adentrándose en la ciudad. No podían permitir que los Patamon hicieran daño a inocentes.

Lady Beelze Lady Beelze
 

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El equipo se dividió, todos con un objetivo que cumplir. Nieves y Shouko, seguidas de Falcomon volando arriba, salieron corriendo detrás de GinRyumon quien a vuelo persiguió a los Patamon holográficos que se dispersaron por los alrededores. La peli azul activó en su D-arc la opción para mirar lo que su compañero veía, pues iba varios metros más delante de ellas. Vio que perseguía al primero de los Patamon, el que aleteaba a un par de metros adelante, buscando algo o alguien para atacar. La joven redujo la velocidad, sacó unas digicartas y seleccionó una.

— ¡Aurvandil's Arrow!—utilizó ella— ¡Atácalo, ahora!

Su dragón obedeció y disparó un Tekkoujin que de un certero golpe, atravesó a la imagen y se clavó en una pared de concreto más adelante, desvaneciéndolo antes de que alcanzara a hacer nada. El adulto se volvió buscando a otro, mientras Minamoto y Falcomon torcían por una calle a la izquierda, siguiendo a uno.

— ¡Nosotros tenemos a este!—dijo la muchacha— ¡Busquen al tercero!

GinRyumon se reunió con su tamer, quien montó en su espalda y asintiendo a la orden de la mayor, elevaron el vuelo siguiendo la dirección que llevaban antes para encontrar al último Patamon. Shouko dio la orden a Falcomon, quien de un aleteo potente se dejó en caer en picada contra el holograma, quien disparó una burbuja de aire a un negocio que encontró abierto, listo para derribar las cosas que se exhibían afuera. Apenas abrió la boca, el digimon fantasma desapareció atravesado por una lluvia de shurikens que le pulverizaron en el acto, evitando que el local fuese afectado.

— ¡Bien hecho!—felicitó la japonesa, levantando sus dos dedos en señal de victoria.

Se volvieron para ayudar a la compatriota a buscar al Patamon que faltaba. El otro dúo todavía no podía dar con éste, revisando de un lado a otro en los alrededores desde el aire.

—No es posible—dijo el dragón, extrañado—, no pudo ir tan lejos.

Escucharon una exclamación y el digimon se detuvo en seco, girándose hacia la derecha. Se escuchaba lo que parecía ser el inicio de una pelea, por lo que se acercaron rápidamente a una calle adyacente. Desde arriba alcanzaron a ver cómo un muchacho con un Guilmon habían sido atacados por el Patamon que buscaban, el que desapareció en paquetes de datos antes de que nada más ocurriera, dejando muy confundidos a los afectados. Nieves chasqueó la lengua.

—No alcanzamos a detenerlo.

—No importa por ahora—
respondió su compañero—, debemos regresar con nuestros compañeros para ayudarlos.

—Sí.


GinRyumon tomó camino hacia donde habían visto partir a Shouko y Falcomon, divisando a éste desde el aire, reuniéndose rápidamente los cuatro y tomando dirección hacia donde estaban Dana y BlackGreymon.

En el lugar, Boarmon soltó un rugido furioso, se levantó en sus patas traseras y salió corriendo a toda velocidad, tomando fuerza con su corrida para embestir al otro. BlackGreymon disparó su Mega Flame, pero el monstruo se cubrió en llamas, repeliendo la otra y embistiendo con su poderoso cuerpo al dinosaurio, arrojándolo al suelo muy cerca de donde estaba su camarada. Esta soltó una exclamación y cerró sus puños mientras el otro más allá se reía.

— ¡Vamos, Black, arriba! ¡Puedes hacerlo!

Su digimon se volvió de lado para luego ponerse de pie, pero Boarmon recibió su siguiente orden y salió nuevamente para golpear al otro con sus cuernos. Una voz se escuchó aproximarse.

— ¡No lo permitiré!

Un digimon grande se cruzó en el camino de Boarmon, aferrándose con sus fuertes garras al suelo y bloqueando la embestida. El jabalí golpeó a GinRyumon y le arrastró un par de metros, pero éste se contuvo con fuerza evitando que golpearan a su compañero. BlackGreymon se puso en pie, asombrado de verle aparecer.

— ¡Gracias!—exclamó, feliz de verle.

Nieves se reunió con Dana, habiendo bajado de espaldas de su digimon en cuanto estuvieron cerca del lugar de la pelea. Minamoto se les unió, con su compañero sobrevolando el lugar y estudiando la situación. La joven sacó su cuaderno para hacer algunas anotaciones, mientras adelante, Boarmon golpeaba una y otra vez con su cabeza y colmillos en la armadura de GinRyumon, quien le resistía con tenacidad.

— ¡Ayúdale, Black!—llamó la española.

Su camarada ya estaba en eso, y rodeando a su compañero acorazado, atacó a Boarmon con su Great Antler, arrojándole a un lado y cayendo al suelo con estrépito. Esto permitió que GinRyumon pudiera enderezarse y bajar su defensa. Le agradeció al dinosaurio con un gesto y ambos se prepararon para pelear.

— ¿Eso creen, estúpidas?—escupió el otro, enfureciéndose.

Metió con la mano algo temblorosa otro chip en su “reloj” y un Bakemon apareció. A la orden del muchacho, el fantasma estiró una mano larga y de temible aspecto por debajo de su sábana, lanzando un golpe directo hacia BlackGreymon. El digimon le contuvo con sus brazos y forcejeó mientras GinRyumon disparaba sus Tekkoujin, no contra el jabalí sino creando una especie de reja con varias lanzas clavadas en línea frente a éste.

—Falcomon, recupera a Gazimon por favor—pidió Shouko desde abajo.

El ave oscura se dio prisa y con su movimiento habitual, descendió como un rayo a un lado del digimon gris, lo tomó con cuidado en un brazo y lo levantó, aleteando con su otro brazo para alejarlo del tamer que por ahora, había dejado de golpearle para concentrarse en la pelea. Falcomon trajo al Gazimon a un lado de Shouko, quien revisó su estado y constató que no se encontraba nada de bien.

“Desgraciado”—pensó ella, apretando los dientes.

Hubiera querido darle una lección al otro, pero no era deber de un reportero intervenir nunca, sino dejar constancia fiel de los hechos, y eso fue lo que hizo.

— ¡Anda, Boarmon, ve por ellos!—ordenó el chico.

Su digimon corrió y golpeó las lanzas clavadas en el suelo, pero éstas estaban firmemente enterradas y muy cercas la una de la otra, por lo que crearon una pared que retuvo temporalmente al otro, haciéndole caer hacia atrás. Enfurecido, su tamer cargó DigiSoul y se la transmitió, ordenándole ésta vez atacar con su fuego para derretir las lanzas. GinRyumon sonrió al escucharle.

— ¡Muerde esa cosa, BlackGreymon!—ordenó Dana.

Su digimon utilizó Grey Tooth en la garra del Bakemon, destruyendo su mano y haciéndole desaparecer.

— ¡Nose Blaster!—atacó Boarmon a las lanzas que lo impedían.

El fuego comenzó a derretir lentamente las varas de hierro, a lo que GinRyumon llamó a su compañera.

— ¡Ahora, cuando venga estará cubierto con hierro derretido!

— ¡Entiendo!—
exclamó la peli azul.

Sacó una digicarta que nunca había utilizado y la puso en la ranura. Las Tekkoujin se derritieron a la mitad, suficiente para que Boarmon pudiera embestirlas y pasar a través de ellas, quedando algo cubierto de hierro derretido muy caliente sobre su cuerpo también caliente, por lo que no sintió dolor. Cuando se abalanzaba sobre los oponentes, la japonesa deslizó la tarjeta.

— ¡MetalGarurumon!

— ¡Cocytus Breath!—
atacó el dragón, disparando un rayo helado que impactó en el rival.

A causa del cambio brusco entre temperaturas, el metal endureció de golpe sobre el cuerpo de Boarmon, recuperando su consistencia dura y refrenando sus movimientos. El muchacho de los lentes soltó una exclamación.

— ¡Es todo tuyo!—dijo GinRyumon a su compañero.

Este salió despedido de su sitio y con su Great Antler embistió al Boarmon haciéndolo rodar por el suelo. Su tamer maldijo y rápidamente activó otra digimemoria, esta vez de Garurumon. El lobo apareció y ante la orden, disparó su Fox Fire contra BlackGreymon. GinRyumon se deslizó rápidamente por el aire y volvió a hacer de escudo de su compañero, repeliendo las llamas azules con su armadura y desviándolas hacia los costados, evitando que le atacaran por sorpresa después de arremeter contra el oponente. El impacto caliente fue un tanto doloroso pero el dragón resistió haciendo un esfuerzo. El Garurumon desapareció y el chico atrás quedó de una pieza.

— ¿Y qué vas a hacer?—preguntó Dana de manera desafiante.

Boarmon se puso en pie con dificultad, aún con partes de hierro endurecido en su cuerpo. El chico masticó unos cuantos insultos y de la nada, sacó su Digivice IC, regresó a su digimon adentro, levantó el dedo medio y salió corriendo del lugar, perdiéndose rápidamente por una calle adyacente. Dana y Nieves se apresuraron a seguirle, pero al meterse por la calle el muchacho ya había desaparecido. La española soltó una exclamación molesta y golpeó con su pie en el suelo.

— ¡Se escapó! ¡Ese canalla cobarde! ¡Lo ha vuelto hacer! Debió aceptar su derrota y pagar esto que ha hecho. Detesto a los abusivos como él—soltó con un bufido.

La peli azul soltó un suspiro y dio un respingo.

— ¡El Gazimon!—dijo, volviéndose al tiempo que su compañera.

Ambas seguidas de sus compañeros regresaron y se reunieron con Shouko, quien sobre una rodilla a un lado del digimon gris, terminaba de escribir rápidamente todo lo que había presenciado con un gesto emocionado. Falcomon a su lado ayudó a levantar al digimon herido.

— ¡Eso estuvo muy bien!—exclamó la reportera, poniéndose de pie—Lástima que ese abusón escapara, pero al menos le han dado una lección y ahora Gazimon y DemiDevimon estarán a salvo.

— ¿DemiDevimon?—
repitió el otro abajo con sorpresa— ¿Le han encontrado? ¿Está bien?

—Temo que no se encuentra bien—
dijo Ruikás con mal semblante—. Y tú tampoco te ves nada de bien.

—Lo llevaremos al hospital donde tienen a su compañero para que se repongan—
dijo GinRyumon, ofreciéndose a llevar a Gazimon en su espalda.
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Esa tarde, Gazimon finalmente se reunía con su pequeño amigo alado. El digimon estaba en una camilla muy grande para él, lleno de vendas y con parches en su cuerpo redondo, pero feliz de ver que su camarada estaba a salvo. Agradecieron a las chicas y a sus digimon, despidiéndose todos y abandonando el hospital, deseándole suerte a los dos rookies y que tuvieran cuidado. Una vez afuera, Shouko observó al par de chicas con una gran sonrisa en su cara.

—No ha estado nada de mal nuestra búsqueda de noticias hoy—declaró, inspirando profundamente—. Lo que parecía un sencillo robo cotidiano nos llevó a un caso de abuso por parte de ese sujeto. ¿Quién sabe en qué más estará involucrado? Cuando lo ponga en el periódico mañana se verá en problemas y de seguro empezará a usar gorras o algo para esconderse si quiere ir por la ciudad.

—Lástima que con la pelea no alcanzamos a tomar ninguna fotografía—
comentó su compañero oscuro abajo—, pero al menos Gazimon y DemiDevimon están bien y detuvieron a ese sujeto.

—Y yo tengo una excelente noticia para la edición de mañana—
añadió la reportera, abanicándose con su cuaderno—. Pondrá sobre aviso a los tamers novatos que lean las noticias sobre la academia. Buen trabajo, chicas~ Se las debo.

—No fue nada—
respondió Nieves sonriendo levemente, feliz de haber podido contribuir.

— ¡Cuando quieras!—exclamó Dana, levantando su puño— ¡Puedes venir a buscarnos de nuevo si quieres encontrar más noticias interesantes por la ciudad! O igual siempre puedes escribir sobre al alza de caramelos: ¿en serio no te parece algo grave?—preguntó con ingenuidad.

Minamoto estiró los labios y negó con la cabeza. Abajo, Black soltó un suspiro y negó.

—Dana, aparte de los niños pequeños, a ti es a la única a la que le puede importar algo como eso…


Esta historia continuará *voz del narrador de pokemon*
(?)
Soncarmela Soncarmela M Maiku cx
 
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Maiku

Mr. Nobody
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Narrativa: Me agradó mucho leer y evaluar esta quest justamente por el nivel narrativo de ambas, ya que las faltas ortográficas eran menores y su redacción es muy fluida. Ahora, Carme cometió muchos más errores de dedo que Lady, normalmente palabras mal escritas, mal tildadas o mal ubicadas (como “de demasiado”). Ambas tienden a colocar comas frente a la conjunción “y”, recuerden que la primera busca separar ideas y la segunda unirlas, por lo que son rara vez compatibles. También noté problemas de correferencia, pero menores, así que no viene al caso. Traten de releer calmadamente lo que suben, verán cómo notan los deslices. Soncarmela (23/25) ; Lady Beelze (24/25)

Interpretación: Creo que el gran desafío aquí fue interpretar a Shouko y a su compañero, bajo el supuesto de que ustedes manejan muy bien el personaje de su compañera por ser de la misma guild, asumo. Si bien a Minamoto la utilizaron a la perfección, sentí que las labores de Falcomon fueron volar por ahí y tomar fotos, únicamente, teniendo nulos diálogos. Faltó un poco de interacción con este personaje, especialmente porque su personalidad refrena la temeridad que posee Shouko. (24/25)

Realismo: Nada que decir, manejaron todo dentro de parámetros verosímiles. Mantengo mis dudas sobre el uso de los Patamon (Digimemory), alejándose tanto del tamer respectivo para causar alboroto, pero creo que la forma en que se regla ese sistema lo permite. (25/25)

Desarrollo: Fue una quest bastante interesante, sobre todo porque se las idearon para buscar una primicia que satisficiera a un personaje algo complicado como Minamoto. Sus post fueron completos y pertinentes, salvo por uno de Lady Beelze, donde el foco de atención se desvió brutalmente a la pelea amorosa por Gatomon. Francamente me sorprendió la facilidad con la que los personajes olvidaron la situación de Gazimon, quizás debió haber más referencias a las reacciones de ellos, ¿ninguno consideró esa intervención un retraso? ¿nadie pensó que era más urgente buscar al amigo maltratado? Por otro lado, la introducción de Carme tuvo un cambio muy brusco en la presentación de los personajes. Sigo sin entender cómo adivinaron que Shouko era Shouko, ya que ni siquiera lo justificaron en su fama como GL del Tengu, quedó bastente conveniente. Ambas (24/25)

Total: Lady Beelze (97/100) y Soncarmela (96/100)
Paga: 290 y 285 respectivamente.
Fama: +2 a ambas
EVO: +1 a Ryudamon y BlackAgumon
Stat: +1 DEF y VIT para Ryudamon ; +2 STR para BlackAgumon

Lady Beelze Lady Beelze Soncarmela Soncarmela
Masaru Y Yggdrasil
 
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