Trabajo D ¡Bolas de Agua! [Gakimaru]

No sé, me sabe a mierda
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¡Bolas de Agua!
Trabajo Rango D - Pokémon New Adventure
Descripción del trabajo: ¿Estás aburrido? ¡Perfecto! En el parque se ha montado un campeonato de bolas de agua, donde los jóvenes se dividirán en dos grupos y lucharán entre ellos hasta que quede uno. La cosa es impactar el globo con líquido en la cara de los otros, el árbitro lo verá y lo echará fuera. Los pokémon también participan, por lo que suena interesante. ¿Entras? Y… Bueno, son sólo rumores, pero alguien está enfadado, posiblemente habrá problemas.

Objetivos:
—Jugar hasta el final.
—Proteger a los chicos, en el caso de que algo ocurra.

Datos extra:
—En realidad son sólo rumores, pero en el anterior campeonato quedaron dos y el perdedor no le agradó el resultado. Desde entonces prometió que haría algo.



Yuudai Yuudai Puedes comenzar, ¡suerte!
 

The eyes never lie, chico...
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La mala leche que traía aquel día Gakimaru era de proporciones bíblicas. Había obtenido a Fushisato como su Pokémon inicial hace muy poco, y fue una completa decepción para él darse cuenta que se trataba de un auténtico cobarde. No podía quitarse la imagen mental de cuando le hizo combatir con el pokémon de un colega, dejando a Gaki en vergüenza por su nula cooperación.

“— ¡Fushisato, usa…! este…. Ehmm —Revisó nuevamente su PokéDex— ¡Sí! ¡Placaje! —Gaki elaboró toda una coreografía para aquel momento tan especial, la primera orden que le daría a su compañero. Dio un breve baile, para terminar señalando con ímpetu hacia el Pokémon rival.

Fushi sólo temblaba. Hace sólo unos días era un pequeño Bulbasaur salvaje, siendo cuidado por su madre y su manada, hasta que aquel vil profesor le capturó y separó de su familia. Aún no había tenido que vérselas para defenderse por sí mismo, y menos podría hacerlo en un combate defendiendo a alguien más.

— ¡Coño, Fushisato! ¡Haz algo, joder! —Gaki no paraba de despotricar contra el Pokémon, cuestión que puso al Bulbasaur sólo más ansioso, terminando por arremeter contra su propio entrenador— ¡Mierda! Las zapatillas, Fushisato, ¡Son nuevas, no me jodas!

Su amigo y rival en ese momento quien adiestraba un Zigzagoon no pudo contener las carcajadas. Era un escenario muy cómico, alguien con la personalidad de Gakimaru con un Pokémon tan poco dócil y nervioso era una ironía tremenda. Sus amigos, quienes allí se desempeñaban como el público oficial, también cedieron ante las burlescas risas.”

—Que ganas tengo de reventarle la cara alguien… ¡Ay de mí! —Se quejaba Gaki, con una intensidad propia de un actor de cine— ¡Qué bochorno! ¡Qué vergüenza! ¡Yo, el gran Gakimaru, siendo desobedecido por una bestia! —Del drama pasó a la furia. Gaki golpeó con fuerza una cabina telefónica que se hallaba en su camino, asustando a una chica que dentro se comunicaba con su familia.

Gaki avanzaba con sus manos en los bolsillos y una cara de pocos amigos que ahuyentaría a cualquiera. Fushisato reposaba en su Pokéball, estando Gaki paranoico por ser acompañado por un Pokémon tan débil como él. En el camino observó un póster pegado en uno de los callejones que tanto frecuentaba.

—Esta mierda es nueva. —Rápidamente lo despegó, por ninguna razón en especial. Sólo lo hizo para leerla, pero es tanta su afición por verse rudo, que en ocasiones sus acciones no tienen justificación— Campeonato de… ¡Bolas de agua! ¡Bravo, Fushisato! —Gakimaru sacó al Pokémon de su esfera

El Bulbasaur tenía una visible cara de disgusto y ansiedad. Deseaba ver a su entrenador lo menos posible, y no pensaba que tan pronto el peliblanco le perdonaría.

— ¡Mira esto, costal de hojas! —Gaki le señaló el póster— Un campeonato de bolas de agua. ¡Hoy! ¡Es nuestra oportunidad! ¡De reestablecer mi honor y desquitarme de la rabia que me has hecho pasar!

Bulbasaur no entendía cómo él, como un Pokémon, podría tener incidencia alguna en un evento que claramente convocaba a las personas únicamente. ¿Lo llamaba únicamente para presumir? ¿Para advertirle lo que le haría al resto por su culpa? La verdad… si se ponía a pensarlo por un rato, le parecía escabroso, terrible. Aquel individuo parecía ser capaz de hacer cualquier cosa. ¡Quizá que horrible destino le depararía a los desafortunados de aquel campeonato que se toparan con él! No, alguien tenía que evitarlo, alguien tenía que advertirles a esas pobres almas que un nefasto individuo arrasaría con el evento, pero… ¿Quién?

Mientras tanto, Gakimaru seguía hablándole a su Pokémon como si fuese un monólogo de teatro.

— ¡No ha visto jamás esta ciudad un joven tan magnánimo como yo, Gakimaru! ¡Ahora se enterarán estos mocosos de quién es el rey de este distrito! ¿No lo entiendes, Fushi? ¡¿No eres capaz de ver más allá de las nubes, del cielo?! ¡AHAHAHA! —Gaki reía orgulloso, imaginando como aplastaría las almas de quienes se entrometieran en dicho campeonato. La gente que pasaba le miraban extrañadísimos.

¿Quién podría detenerle? Fushi no. Lo pensaba y únicamente le traería problemas. Es decir, ¡Es su compañero, tiene que lidiar con el día tras día, y sabotearlo en un evento sólo al principio sólo traería problemas a la larga! Pero… un momento.

—Bulba… —Gimió el Pokémon.

— ¿Eh? ¿Qué pasa, Fushi? ¡¿Acaso ya te has comprometido con esta batalla?! ¡Así se habla, mi querido compañero! ¡El cielo es nuestro, el mar también! ¡Demuéstrame tu valía en esta competencia, Bulbasaur!

Si… si Fushi le saboteaba su participación, puede que esto desembocaría en un Gaki abandonándole, por no ser un Pokémon compatible con él. Esto implicaría una posible vuelta de Fushi a su hogar. ¡Eso! Todos los cabos quedaban en su lugar. Sí, sería algo muy arriesgado, pero valdría la pena. Se desharía de dos Pidgeys de un tiro.
 

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Tras un rato de caminar, llegaron al sitio en cuestión. Gaki poseía una sonrisa maliciosa bastante intimidante. Bulbasaur aprovechó el descuido de su entrenador, que prácticamente estaba tan ocupado en sus propios planes, que se olvidó de inscribir también a su acompañante. Fushi llegó como un Pokémon solitario y consiguió inscribirse gracias a la mímica de sus lianas.

—Ah, vale, vienes con él… De todos modos, los Pokémon pueden participar independientes de su entrenador. ¿Quieres que lo llame y…?

El recepcionista del evento, que en realidad era un granudo joven en el cubículo de entrada al parque, fue interrumpido por la liana de Fushi, callándolo. Así el pequeño Fushi dio a entender con una mímica posterior que quería ir solo.

—Vaya Pokémon tan extraño… espera. —Revisó el acta de los inscritos— ¡¿No dijo ese chico que se llamaba Gakimaru?! ¡Joder, pobre Bulbasaur!

La mayoría de los participantes eran jóvenes prepúber menores que el amenazante Gakimaru. De hecho, varios de ellos le conocían por historias o leyendas.

— ¡Gakimaru, el que manchó con kétchup el beatle de un pez gordo!
— ¿Qué? ¡Yo había oído que era mostaza!
— ¿No le apagó un cigarro en la frente al muchacho del cine por sólo tener pelis dobladas sin subtítulo?
— ¡Qué miedo! ¡Dicen que desayuna soda cáustica!
— ¡Ay! ¡Una vez salvó a mi hermana de un delincuente, pero luego él la persiguió!

Gakimaru sólo oía con furia esos rumores… falsos, según él, claramente.

—Mocosos… —Ahora estaba furioso. Encabronado, mucho más que antes— ¡¡Cómo se atreven a mancillar mi honor con esas falacias!!

La cólera del Entrenador Pokémon era temible. Incluso los más grandes se asustaron con el tono que utilizaba el joven pandillero. Cuando se dio inicio el evento, Gakimaru disparó sin piedad al rostro de cuanto chico se encontraba. Los Pokémon tampoco eran un problema para él, no había misericordia para nadie. Eran dos grupos, cada uno de quince Pokémon y personas, pero para Gaki eran todos enemigos. Varios, los más chicos, terminaron llorando por la fuerza con la cual el peliblanco lanzó sus proyectiles acuáticos. Pero él lo disfrutaba. Cada rostro que convertía al llanto era una dulce melodía para él. Sí, no tardó la risa en apoderarse de sus fauces. ¡Que despreciable individuo!

— ¡JAJA! ¡MUERAN, BASTARDOS! —Exclamaba el temible Gakimaru— ¿Eh? —De pronto, cesó el fuego. Escuchó murmullos ahogados tras unos árboles. Su oído era biónico para escuchar las quejas de víctimas, así que rápidamente acudió hacia el lugar.

Se trataba de dos niños que fueron atados y amordazados con cinta adhesiva en un árbol cercano. Gaki les quitó la mordaza y les abofeteó para sacarles del shock, pero en realidad no era necesario.

— ¡Ay! —Uno de los niños comenzó a llorar tras el golpe de Gaki.
— ¡¿Quién les hizo esto, mocosos?!
—N-no lo sé… Alguien me a-agarró, me quitó mis bolas de agua y nos ató a-aquí…
—Eso es ilegal, maldita sea. Nadie atormenta a los niños de este distrito… nadie… ¡NADIE QUE NO SEA GAKIMARU, EL REY! —Exclamó el joven, furioso— Ahora sí ya me enojé. Encontraré al que les hizo esto y me haré un collar con sus dientes.
—V-vale, G-gaki… le c-contaré a mi hermana…
— ¡No me interesa tu hermana! —Le abofeteó— Esos rumores son falsos. ¡Falsos, como el cielo azul!
—P-pero…
— ¡Falsos!

Gaki caminaba por el campo de batalla sintiéndose intocable. Las bolas de agua apenas le rozaban, y cuando notaba algún joven o Pokémon que le quería atacar, únicamente lo intimidaba con la mirada, mas no lo finiquitaba dejándolo fuera del combate. Tenía otra batalla pendiente.
 

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— ¡Oye tú… mocoso! —Gaki jaló a un niño de su playera y lo levantó— Hay un despreciable que está atormentando y amordazando a mis presas… ¿Qué sabes tú de eso?
— ¡N-nada, y-yo no tengo n-nada que ver! —El niño negaba frenético con su cabeza— P-pero tienes razón, h-hay alguien que está haciendo… haciendo desaparecer a mis amigos… —continuaba nervioso el joven— ¡S-sin ofender, p-pensé que habías sido tú!
— ¿Yo? —Gaki sonrió levemente y lo dejó caer al suelo— ¡Yo jamás haría tan bajo, un rey no se rebaja de esa manera!
—V-vale…
— ¡Dame tus bolas de agua! —Gaki se las quitó.
— ¿Eh? ¡P-pero Gakimaru!
—Eres un sacrificio, un alma necesaria para que acabe con el gusano que está haciendo esto. ¡Servirás por una causa superior a ti, y podrás entrar al vallhala cuando mueras luchando!
—Ah, vale… Y yo que sólo venía acompañando a mi primo…

Gakimaru siguió avanzando en búsqueda de su archirrival. De pronto, un mal presentimiento recorrió su espina dorsal. Se dio vuelta rápidamente para ver qué había sucedido con el joven al cual le acababa de afanar su munición.

—Ernesto Javier… ¡Has desaparecido! ¡Me cago en la … ¡ ¡He dejado que ese granuja se lo llevara!

Lejos de allí, un Bulbasaur arremetía con gracia contra sus rivales. O en realidad, eso quería creer. Estaba intimidado, escondido tras un árbol porque le daba miedo ser arremetido por una bola de agua. Temblaba, sudaba frío y se replanteaba el por qué había cometido una acción tan temeraria al inscribirse a ese desafortunado campeonato. De pronto, sin que pudiera darse cuenta o defenderse, fue atado al mismo árbol tras el cual se encontraba.

Quedaban pocos individuos compitiendo, por alguna extraña razón habían disminuido en un ritmo muy acelerado en comparación a la versión anterior del campeonato. El árbitro estaba extrañado, además de no ver a Gakimaru por ningún sitio.

— ¿Tendrá ese criminal algo que ver?


— ¡Aquí estás, hijo de puta! —Gaki cogió de la camisa a un joven alto y delgado que maniataba al Bulbasaur— ¡¿Dónde dejaste a Ernesto?!

— ¡Mierda, tú! —El joven intentó zafarse, pero Gaki le golpeó y él mismo lo dejó caer— No pensé que vendrías a interferir en mis planes…

— Tus planes no me importan, seas quien seas. ¡Atormentas a estos chavales, quienes son mis súbditos por gracia del rey, osea yo mismo!

—No seas ridículo, Gakimaru. Estos mocosos me temen tanto como a ti.

De pronto, los ojos del peliblanco parecieron proceder del infierno mismo.

— ¡No… no me compares con una sabandija como tú! ¡Ponte de pie, maldita sea, y vamos al centro del campo de batalla! ¡Arreglaremos esta mierda como en las películas del lejano oeste!

Por algún motivo, el extraño sujeto aceptó la afrenta de Gakimaru. Su mirada era muy intimidante, y cada vez que intentaba atacarlo por sorpresa, parecía como si el joven ojos de escarlata le miraba desde su espalda. Era una presencia jodidamente escabrosa.

—Muy bien, Gakimaru. Usualmente este es el momento donde te explico mis motivos, y el por qué hice todo esto. Pasa que…
—No me importa.
— ¿Eh?

Los dos se miraban fijamente a una distancia importante, por lo que el tono de sus palabras era elevado para que se escuchase correctamente. Los niños que quedaban fueron intimidados por Gaki, al igual que el árbitro. Sin embargo, para hacerlo más legal, los chicos se expulsaron a ellos mismos impactando las bolas con sus rostros. La mayoría había pactado el rendirse voluntariamente, inclusive los jóvenes que habían sido atados y rescatados por Gaki. No querían tener nada que ver con ellos dos, pero era tan interesante la batalla final, que todos se quedaron a verla. Además, el árbitro conciente de lo absurdo y bizarro que se había tornado el evento, prometió a los jóvenes que se repetiría al día siguiente sin mayores eventualidades.

— ¡Que no me importa! ¡Me interesa discutir los términos del duelo! —Exclamó el peliblanco.

El antagonista, un muchacho de apariencia bastante miserable que se notaba nervioso, agitaba los dedos cual cowboy en una bola atada a su cinturón. Gaki hacía lo mismo, sin esa sonrisa maliciosa. Su rostro era de concentración pura.

—Bien, si tú ganas…

Gaki lanzó una bola de agua tan rápido que no le dio tiempo al muchacho para defenderse. Le llegó de lleno en el rostro al chico, haciendo parecer a Gakimaru como si hubiera nacido para ser lanzador de baseball.

—Ya gané. ¡Te gané a ti y gané este estúpido campeonato! ¡Ahora vete antes de que me haga un estofado con tus sesos! —Exclamó el joven Gakimaru, ya satisfecho y con su rabia amainada— ¡Así se hace, mocosos! ¡Les salvé la vida! ¡MUAHAHAH!

Los chicos estaban decepcionados. No querían que ninguno ganase, al contrario, solo querían ver un humillante espectáculo, pero la verdad es que Gaki lo había hecho bastante bien. Sin embargo y para fortuna de los jóvenes, una bola de agua impactó el rostro de Gakimaru. ¿Quién había sido el valiente que se había atrevido a cometer esa hazaña?

— ¡¿Qu..?! ¡Pero si se habían rendido! ¡MOCOSOS IRRESPETUOSOS!

El culpable se alzó entre el público. Un tembloroso Fushisato yacía como el autor de aquel acto.

—Fushi… me venciste… ¡Mancillaste mi honor! —Gaki cayó al suelo rendido, mientras el público vitoreaba al pequeño Bulbasaur— ¡Mancillaste mi honor… una vez más!
 

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Ante todo, una disculpa por la tardanza. Fechas navideñas + problemas personales = Muerte absoluta de Poro en el foro.

Te quiero felicitar por hacer un trabajo divertido y diferente. Sé que tu personaje va a resaltar un tanto más que otros en el maravilloso mundo de Disney, digo, PNA, debido a su personalidad. No obstante, quiero señalarte que Gakimaru no debería ser tan conocido por muchas personas; no estoy seguro de si esto se desarrolló en el pueblo natal del personaje -es algo que no me quedó claro en su totalidad-, pero si es así: entonces está bien que sea conocido. Sin embargo, en otras ciudades su nombre apenas sonará si él se hace conocer como tal, y eso viene de la mano con hechos como: su popularidad por oficios, medallas u otros hechos. No te voy a bajar puntos por esto.

Quiero resaltar la participación neutra del pokémon. Vi mucho de Gaki y poco de Fushisato. Está bien si querías centrar el trabajo en tu niño, pero eso, me gustaría ver un poco más del pokémon porque me encanta cómo es[?]. Creo que igual le puedes sacar más provecho a su odio a Gaki[?] El control de los npc/otros personajes que aparecieron fue nice, porque les diste una personalidad. Me gustó :D Buena interpretación, pero recuerda a Fushi para un futuro próximo[?]

Para ser tu primer trabajo, hiciste un buen desarrollo general, pero como te digo, presta atención a estas cositas. Y, como última cosa, pasando un poquito a la narrativa. Cuida un poco los dedazos y un poco la ortografía y puntuación. Luego me pondré a darte clases por privado[?] Aunque ya deberías de saber varias cosas siendo que estudias Letras[?]


Desarrollo: 25/25
Narrativa: 23/25
Realismo: 25/25
Interpretación: 23/25 [Por Fushi]
Total: 96/100

Recompensas:
+480 Pks
Shard rubí x2
+2 niveles para Fushi -te daría 1, pero Fushi merece 2 porque estuvo bien en lo que participó-


Yuudai Yuudai
 
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