+18 Fanfic [C42]El demonio entre las sombras(NaruHarem)

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imprecionante capitulo como se pondran las chicas de naruto como esta
se que en cada pos pregunto lo mismo XD espero que kushina mate a minato y a menma por el trato a naruto y a konoha al saber como tuvieron la culpa de la muerte de el clan uzumaki
siguelo pronto esta muy bueno
 
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El capitulo estuvo bien pero eso de que tsunade no estará en el harem es una lastima porque no ay fic de naruto y tsunade
 

General Grievous

No existe algo parecido a la esperanza.

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Maldita sea! me encontré este fic y quede enganchado al instante,mas aun después de que el suertudo de Naruto se haya quedado con Anko,pero hace tiempo que no actualizas y me esta por dar un terrible ataque de deprecion :v en fin espero la conti con ansias maestro xD
 
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Capítulo 41: Conociendo a Kyofu-sama
Humano hablando—. Esto se ha salido de control.

Humano pensando—. No puede ser.

No Humano hablando—. Eres peligroso.

No Humano pensando—. Estuve equivocado.

Técnicas/ Nombres desconocidos—. Genshi (Átomo).

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.

Capítulo 41

En la frontera del País del Fuego – Momentos antes

Un grupo de cinco hombres, con túnicas negras con nubes rojas, caminaban en relativo silencio hacia Konoha, observando con interés, pero también con intimidación a sus alrededores debido a los repentinos cambios climáticos, y, por, sobre todo, debido a aquella siniestra presencia que se sentía de norte a sur, de este a oeste.

Estas personas formaban parte de Akatsuki, y sus nombres eran: Sasori, Deidara, Kakuzu, Hidan, y Kisame.

Cuatros de ellos iban a pie, mientras que Deidara era el único que se encontraba volando con una de sus 'obras de arte'.

Sus compañeros, sabiendo que tendría un mejor panorama de la situación, le preguntaron qué era lo que veía, a lo que el rubio de la coleta de caballo contestó que no veía nada. O eso fue hasta que…

Un repentino punto brilloso a lo lejos, uno que, a pesar de su diminuto tamaño, hizo que el artista de Akatsuki tragara saliva.

Había hecho un cálculo rápido, entre la distancia y el tamaño de aquel brillo, y solo pudo concluir: peligro, pero también, belleza.

Miró hacia abajo, oyendo los gritos de Hidan en los que le exigía que contestara, unos gritos que tenían un cierto toque de nerviosismo.

Los demás intentaban no demostrarlo, pero el sudor que corría de sus frentes dejaba en evidencia cuales eran sus verdaderos sentimientos.

El rubio finalmente se aclaró la garganta, encontrando las palabras adecuadas para describir lo que había visto—. Alguien… Alguien ha realizado una hermosa obra de arte en Konoha.

Conociéndolo, eso solo podía significar una cosa: alguien había utilizado algún ataque explosivo en Konoha.

—Parece que algo peligroso sucede en ese lugar —intuyó Kakuzu.

—No importa —contestó la seria voz de Hiruko, la marioneta—. Líder nos ha asignado esta misión, y no podemos fallar.

Kisame bufó—. ¿En verdad hay necesidad de reclutar a ese mocoso? Es un Jinchūriki, y se supone que nosotros debemos capturarlos. ¿En qué está pensando?

—Como ya dije, no importa —replicó la marioneta defensiva de Sasori.

El resto finalmente guardó silencio durante el resto del viaje a Konoha.

Nami No Kuni – Antigua Mansión de Gatō

En la sala de estar, Inari, Tazuna, Haku, Kin, Karin, Sai y Kitsune se encontraban reflexionando en silencio sobre las terribles sensaciones que habían estado experimentado hasta hace unos momentos.

Casi nadie sabía lo que sucedía, Sai y Kitsune eran los únicos que tenían una cierta idea, pero no habían dicho nada al respecto para no alterar a la pelirroja, quien ya se encontraba más tranquila pero aún tenía los ojos un poco hinchados por haber estado llorando.

Haku, sabiendo que no podría pensar en nada, miró a Karin y le preguntó—. ¿Estás segura que no quieres ir a descansar? —Sai le había comentado a los demás los acontecimientos en Konoha y en el hospital de Nami; la Yuki pensaba que la Uzumaki tal vez necesitaba un ligero descanso luego de someterse a tal experiencia.

La pelirroja miró hacia ella y abrió la boca para contestar, mas no pudo hacerlo puesto que un repentino destello rojizo la había interrumpido.

Casi todos se pusieron de pie, puesto que sabían de quien se trataba. Todos observaron al destello moviéndose descontroladamente en zigzag hasta chocar contra un estante de libros, tirándolos encima de la persona que había aparecido luego de que el destello desapareciera.

—¡Naruto-kun! —gritaron las tres féminas presentes.

—Naruto-sama —dijeron Sai y Kitsune.

Inari exclamó—. ¡Oto-san! —Luego de que los demás revelaran la identidad de esa persona.

Mientras que Tazuna se limitó a decir—. Naruto.

El Jinchūriki, sepultado por libros, se quejó mientras los empujaba hacia un lado para ponerse de pie. Cuando lo había logrado, vio que todos le miraban con expresiones interrogantes.

Antes de que pudieran preguntar, Naruto, quien apareció sin su traje de Kyofu-sama, creó un clon de sombra antes de conversar—. Tengo prisa y no podré hablar con ustedes. Pregunten lo que quieran a mi clon. Sai y Kitsune, síganme.

—Hai —contestaron ambos y siguieron a Naruto, quien corrió tan rápido como pudo al hospital de Nami no Kuni.

Las chicas y los familiares de Tsunami se miraron entre sí antes de mirar al clon, quien sonrió y saludó—. Muy buenos días, señorías, Inari, viejo.

—¡Oto-san! —el niño había gritado nuevamente, no dándole oportunidad a los presentes para que devolvieran el saludo.

El Jinchūriki había rodado los ojos debido a cómo le había llamado, pero no dijo nada al respecto y se limitó a observarle abrazar a su cadera—. Eh, sí, Inari —dijo el Uzumaki mientras intentaba alejarlo de su cuerpo.

Mientras lo intentaba, vio que Haku y Kin se había acercado a él, ambas con brillos de preocupación en ojos—. ¿Qué sucede, chicas? —preguntó extrañado.

—¿Qué sucedió en Konoha, Naruto-kun? —interrogó Kin.

—¿A qué te refieres? —contestó verdaderamente intrigado, ya que no creía que ellas supieran sobre los acontecimientos en la Hoja porque se habían retirado temprano y también porque se encontraban lejos de ese lugar.

Ambas pelinegras miraron de reojo a Karin, quien no se atrevía a acercarse, ya que nuevamente estaba sintiendo un agobiante sentimiento de culpabilidad. El clon no lo había notado porque las jóvenes frente a él tenían su atención.

El Jinchūriki finalmente logró quitarse a Inari de encima, así que aprovechó para sentarse en la silla que tenía detrás, observando que Kin y Haku se le habían unido mientras que Inari había intentado sentarse en las rodillas de su 'padre', pero éste había colocado sus codos en ellos y apoyado su barbilla en las palmas de sus manos.

Con una sonrisa de victoria, el Uzumaki observó el puchero en el rostro de su 'hijo', quien no tuvo de otra que sentarse al lado de su abuelo, a la espera de que las chicas terminaran de conversan con él para que tuviera la oportunidad de pedirle que fueran a jugar.

El Jinchūriki dejó de mirarle y giró su cabeza hacia a Haku, quitando la sonrisa de su rostro al notar la preocupación y el miedo en su rostro, cosa que le hizo asumir lo que estaba pensando—. ¿Así que también lo sintieron? —preguntó el joven Shinobi, suspirando al ver a todos asentir con sus cabezas.

Naruto recostó su cabeza por el sofá y miró al techo mientras contestaba—. No estoy muy seguro de lo que sucedió. Solo sé que el jefe perdió la razón, que destruyó Konoha y que casi asesina a todos a su paso. Estaba muy enojado, pero no sé por qué. Lo bueno es que ya se ha tranquilizado. —Bajó su cabeza y miró a ambas pelinegras con una tranquilizadora sonrisa.

Su declaración alivió a casi todos los presentes, a excepción de la joven pelirroja, quien ocultó su rostro aún más. Esta reacción ya no había pasado desapercibida por el Uzumaki, quien solo ahora notó los sentimientos de tristeza que afligían a la joven Uzumaki.

—¿Qué sucede, Karin-chan? —preguntó con un tono de preocupación, poniéndose de pie y acercándose hacia ella.

—N-Nada —contestó ella, levantando su cabeza e intentando poner una sonrisa que no hiciera sospechar al clon, pero su intensa mirada le hizo fallar miserablemente.

—Karin, dime… Si alguien te hizo daño, yo… —prosiguió Naruto, apretando sus puños ante la idea de que alguien le hubiera hecho daño.

—¡No! No es nada de eso —replicó precipitadamente, poniéndose de pie y haciendo señales de negación con su mano.

—Entonces, ¿por qué estuviste llorando? ¿Qué sucedió? —cuestionó mientras levantaba las cejas e inclinaba la cabeza ligeramente.

Karin ocultó su rostro, tocando sus manos con ansiedad mientras buscaba una respuesta adecuada y convincente. Aunque trató, nada que pudiera convencer a alguien tan perceptivo como Naruto se le vino a la mente.

El Uzumaki, preocupado por su silencio, procedió a activar su Rinnegan y aproximar su mano a la cabeza de la pelirroja para descubrir qué era aquello que la afligía tanto.

Mas no pudo hacer contacto, porque Karin rápidamente había apartado su cabeza al recordar que había hecho algo parecido para descubrir sus vivencias en Kusagakure.

—Karin-chan, no te haré daño —aseguró Naruto, deteniendo su mano para no alterarla innecesariamente.

La Uzumaki negó con su cabeza—. Eso lo sé, Naruto-kun. Es solo que no deseo hablar sobre esto con un clon, quiero hacerlo con el tú original. —Su voz sonó algo quebrada al final, ya que intuía que sus palabras ofenderían al clon.

Ella no esperó a comprobarlo, ya que había dado media vuelta y caminado hacia la salida en dirección a una de las habitaciones que Tazuna les había enseñado con anterioridad.

Naruto había llamado a su nombre al verla salir y además intentó seguirla, pero la voz del constructor de puentes lo detuvo—. Muchacho, en ciertas ocasiones, lo mejor es que les des a las mujeres su espacio.

El Uzumaki se volteó hacia él, suspiró y se sentó nuevamente junto con Kin y Haku, quienes le recibieron con sonrisas de ánimo.

—Lo sé, viejo. Es solo que no me gusta verlas de esa forma. —Esto lo había dicho mirando momentáneamente a cada una de las pelinegras a su lado antes de volver a mirar al nuevo Daimyō del País de las Olas.

El anciano había entrecerrado sus ojos—. ¿Y estas dos señoritas también son tus novias además Karin-san? Bueno, ya sabía lo de Haku-san.

Naruto se rascó su cabeza y sonrió con nerviosismo mientras que Kin se había sonrojado ligeramente, oyendo a su novio responder—. ¿Qué puedo decir? Creo que me pasé de la raya. —Finalizó riendo apenado.

Tazuna meditó con los ojos cerrados y los brazos cruzados, abriéndolos momentos después para notar que todos estaban mirándole con atención. Él, sin embargo, concentró su atención en las féminas que estaba a su lado—. ¿Y ustedes de verdad están de acuerdo con esto?

La pregunta hizo que Naruto se sintiera incómodo y algo molesto, pero también curioso. En ciertos momentos de su errante vida se había hecho esa misma pregunta, pero no había reflexionado tanto en ello. O eso fue hasta que Haku le había preguntado en la Torre del Bosque de la Muerte cuál era su verdadera intención.

En aquel entonces dio su más sincera respuesta, y desde en ese día en más había intentado ya no caer en la 'tentación', pero era solo humano, y uno a quien le costaba dejar ciertos 'vicios'. Por un lado, se había sentido decepcionado consigo mismo por haber fallado a su compromiso, pero también se sentía afortunado por haber tenido la oportunidad de conocer a Yugao y Hanabi más cercanamente.

Su reflexión se vio interrumpida cuando oyó la voz de Haku—. Yo no puedo hablar por las demás, pero las dudas que alguna vez tuve fueron despejadas hace tiempo. —Giró su cabeza hacia el Uzumaki —quien le miraba con suma atención—, rememorando el día en que se entregó a Naruto por primera vez.

Acto seguido, volvió a mirar al hombre mayor—. No tengo nada más que decir al respecto.

Su respuesta había sido vaga y no muy convincente, pero Haku no tenía deseos de compartir los detalles de su conversación con Naruto, después de todo, había sido algo muy personal.

Tazuna asintió, comprendiendo que ella no quería hablar sobre ello, pero esto no lo detuvo para mirar a Kin y preguntarle—. ¿Y tú?

La Tsuchi suspiró con fastidio dirigido hacia el interrogador, quien sonrió con algo de nerviosismo al ver la expresión en el rostro de la jovencita—. Mire, viejo. Lo que nosotras hagamos o dejemos de hacer no es de su incumbencia. Pero para que no me moleste otro día, solo le diré que le debo mi vida a Naruto y que lo seguiré a donde sea sin importar las adversidades. —Esto último lo había dicho mirando directamente a los ojos del Jinchūriki, quien devolvió la mirada mientras hacía un ligero movimiento de afirmación y agradecimiento con su cabeza.

Los Shinobis volvieron a mirar hacia el frente, específicamente hacia el constructor, quien suspiró y se sobó el cuello—. No tenía intenciones de molestarlas, pero si tal fue el caso, lo siento.

—No se preocupe, Tazuna-san —contestó Haku.

Kin no dijo nada más, mientras que Naruto se puso de pie para decir—. Oye, Inari. ¿Conoces algún lugar para ir a comer?

El pequeño rápidamente se puso de pie—. ¡Sí! Actualmente nuestro pueblo cuenta con varios restaurantes.

—Oh, ¿en serio? —preguntó Naruto, fingiendo ignorancia; ya estaba al corriente, después de todo.

El niño nuevamente asintió, y esta vez miró a las mujeres para decirles—. ¿Quieren ir?

Ambas dieron respuestas afirmativas y se pusieron de pie al lado de Naruto, quien esta vez miró al hombre mayor puesto que éste había expresado lo siguiente—. Si quieres puedo decirle al chef que prepare algo. No hay necesidad de que salgan a comer.

—¿Tienes un chef? Vaya, sin duda has progresado. —El Uzumaki rió entre dientes al final.

Tazuna se sintió algo apenado—. Bueno, no fue cosa mía, sino del hombre que verdaderamente administra este pueblo. —Se refería al líder de los Yakuza, Kyofu. Aunque nunca lo había visto en persona, ya había oído hablar de él. A Tazuna tampoco se le había ocurrido que Naruto fuera esa persona.

—Por cierto, ¿Qué le sucedió a tu cabello y al color de tus ojos? La última vez que estuviste aquí eran totalmente rojizos. —Agregó el constructor de puentes con un dedo en su barbilla.

Haku miró de reojo al Jinchūriki, mientras que Kin se preguntó a qué se refería al mismo tiempo que visualizaba a Naruto con esas características. Inari también se veía curioso, pero no le había prestado mayor atención a ese hecho, ya que la presencia de su 'padre' era lo único que le importaba.

—Sucedieron algunas cosas luego de que visitara a Tsunami-chan hace unos meses atrás, digamos que los cambios fueron una consecuencia.

Tazuna se encogió de hombros, restándole importancia al asunto—. Bueno, mientras sigas siendo el mismo, entonces creo que no habrá problemas.

Más palabras al respecto ya no se habían pronunciado, e Inari, aprovechando el silencio, continuó—. Entonces vamos, te mostraré el lugar donde sirven los mejores platillos. ¿Tú no vienes, abuelito?

—No, Inari. Ve y diviértete con tu 'padre' —el anciano contestó, acariciando el cabello de su nieto mientras sonreía luego de ver la expresión en el rostro de su ahijado. La idea de que lo llamara padre aún no le agradaba, después de todo.

El pequeño asintió con una sonrisa y tomó una de las manos de su 'padre' para tirarlo hacia la salida. Naruto no opuso resistencia y siguió a Inari por medio de sus estirones, mientras que ambas pelinegras rieron por lo bajo antes de seguir a 'padre e hijo'.

En el hospital de Nami, los médicos, pacientes, trabajadores y visitantes realizaban sus acciones correspondientes en relativo silencio hasta que la puerta principal se había abierto repentinamente, dando paso a un pequeño grupo de hombres que caminó con prisa hacia la recepción.

Los presentes instantáneamente miraron con sorpresa al hombre que iba al frente, puesto que su apariencia era exactamente la misma a la de aquel hombre que se encontraba en los recuadros del hospital.

Algunos habían intentado acercársele y saludarse, pero el hombre y sus acompañantes habían pasado de largo para llegar cuanto antes a la recepción.

En ese lugar, unos nerviosos recepcionistas saludaron respetuosamente a su jefe mientras este introducía su mano en su bolsillo derecho para extraer el papel donde los médicos de Konoha habían anotado los ítems que necesitaban para su hermano.

Al tener el objeto en sus manos, prosiguió a declarar el motivo de su visita—. Necesito todo lo que se encuentra en esta lista inmediatamente.

La mujer que se encontraba al lado derecho recibió el papel, mientras que el hombre a su lado tomó el micrófono y solicitó a los encargados del depósito que prepararan los artículos que pronunciaría a continuación.

Mientras el recepcionista hablaba, Kyofu, quien nuevamente se había puesto su traje, se giró hacia sus acompañantes para decirles—. Diríjanse al depósito y ayúdenles a preparar lo que necesito. Ya no estoy en condiciones de hacer más clones de sombra. —Finalmente extrajo dos pergaminos de sellado.

—Hai, Kyofu-sama. —Ambos recibieron los pergaminos y desaparecieron en Shunshins para arribar lo antes posible al depósito del hospital.

El enmascarado finalmente había encontrado un tiempo para suspirar, liberando en su aliento el cansancio acumulado luego de aquella intensa batalla en Konoha. Se aproximó a uno de los banquillos en el pasillo, y los visitantes hicieron algo de lugar para que pudiera sentarse, oyéndole suspirar una vez más mientras friccionaba sus cansados y adoloridos músculos.

Las personas le miraban con interés, otros con admiración, algunos con precaución, y los niños con mucha diversión debido a la sonrisa de su máscara. Los padres de estos últimos tuvieron que contener a sus hijos para que no molestaran al importante individuo que actualmente recobraba su energía.

Un pequeño niño, quien había estado comprando algunas golosinas de una dispensadora cercana, había sido el único en acercarse a él, curioso porque su apariencia se asemejaba a la del hombre en los portarretratos.

Ya se encontraba parado frente a él, mirándolo con atención con un dedo sobre su labio inferior. El padre de aquel niño se había levantado para que no molestara a ese hombre, pero había sido tarde, puesto que el pequeño había agarrado la capa de Kyofu y tirado suavemente de ella.

Naruto, al sentir el tirón en su prenda, miró hacia abajo y observó a un niño siendo recogido por quien parecía ser su padre, oyéndole disculparse por la 'travesura' de su hijo.

—No se preocupe —contestó el enmascarado, haciendo una señal de desestimación con sus manos, una que alivió al padre del niño.

Como Kyofu vio que ya se retiraban y que el niño aún lo miraba con interés, preguntó—. ¿Qué quieres saber, niño?

El padre se había detenido y girado hacia él, bajando a su hijo para que conversara con el importante hombre de negocios, ya que éste no tenía problemas y tampoco quería faltarle el respeto al impedir la charla.

El niño, con aquel semblante de curiosidad, se aproximó al también curioso enmascarado—. Oiga, señor, ¿es usted el dueño de este hospital?

—Así es, ¿necesitas algo? —preguntó mientras se ponía de pie, ya que había visto a Sai y Kitsune retornando por el pasillo.

El niño sonrió y sacudió su cabeza en señal de negación—. No, solo quería darle las gracias porque mi mami podrá curarse. Eso dice mi papi. —Giró su cabeza hacia su padre, quien lo miraba con una tierna sonrisa al igual que los demás adultos que se encontraban esperando en los pasillos.

Volvió a mirar hacia el frente, esta vez para ver al 'dueño' del hospital arrodillándose frente a él y poniendo una mano sobre su hombro—. Niño, no olvides esto. Nunca tomes crédito por algo que no has hecho. Eso solo lo hacen aquellos que son incapaces de obtener méritos propios. Es decir, solo lo hacen los perdedores —habló con seriedad, pero también con un tono amigable para no asustarlo.

El niño le había dicho que no había entendido por qué le había dicho eso, ni siquiera los adultos o los empleados del magnate.

El enmascarado respondió mientras se ponía de pie y señalaba a las paredes—. Esto es un simple edificio, un lugar donde gente enferma se reúne para buscar tratamiento. Pero no vienen a buscarme a mí, sino a los médicos quienes dedicaron gran parte de sus vidas estudiando medicina. Así que no puedo robarles el crédito, si tienes que agradecer a alguien, agradece a quienes en verdad están tratando a tu madre. ¿Entendido?

—¡Hai! —contestó el niño con un movimiento de asentimiento de su cabeza.

Kyofu agregó—. No lo olvides, obtén tus propios méritos, sin importar los medios que utilices para obtenerlos. Sin embargo, que siempre sean méritos tuyos para que te sientas satisfecho contigo mismo.

Esta vez no solo el niño había asentido, sino también varias personas en el pasillo.

El enmascarado hizo una ligera reverencia de despedida antes de voltearse a sus acompañantes, quienes tendieron los pergaminos de sellado hacia él.

Naruto los recibió y los guardó en los bolsillos de su traje, volteándose hacia la salida mientras transmitía telepáticamente un mensaje a los dos miembros de su organización—. Tal vez regrese en unos días. En cuanto al original, no estoy seguro. Díganle a las chicas que no se preocupen. Ahora me voy. —Sin más, desapareció en un Shunshin de hojas.

Sai y Kitsune se miraron entre sí antes de caminar sin prisa hacia la residencia de la familia de Tsunami.

Ambos tuvieron que aguantarse las ganas de preguntar cómo se habían desarrollado los acontecimientos en la Aldea de la Oculta entre las Hojas, pero tal vez podrían preguntárselo al clon que había creado.

Konohagakure no Sato – Actualidad

Dentro de una habitación de uno de los edificios que Tenzō había creado con su Mokuton, dos camas de madera tenían un cuerpo inconsciente respectivamente.

Uno de ellos era un rubio, mientras que el otro era un pelirrojo con mechones rubios en las puntas.

El de menor estatura estaba rodeado por su padre y varios médicos que estaban haciendo todo lo posible para calmar sus dolores, mientras que el otro estaba siendo custodiado de cerca por el usuario del Elemento Madera para evitar otro desastre.

Mientras tanto, el padre observaba de tanto en tanto a su reloj al mismo tiempo que observaba las brillosas manos de los médicos de Konoha pasando por el cuerpo de su hijo menor. También miraba al hijo mayor, pero su preocupación hacia él no era mayor puesto que sabía que ya se encontraba fuera de peligro, aunque tendría que hacer algo con él antes de que despertara, pero esperaría hasta la llegada de Kyofu antes de tomar una decisión al respecto.

Los minutos transcurrieron, minutos en los cuales Menma había sido estabilizado por los médicos, pero estos informaron al Hokage que solo era temporal y que necesitarían de los instrumentos que Kyofu había ido a buscar, o de lo contrario, el Jinchūriki menor moriría al caer la noche.

En cuanto a Naruto, los médicos ni siquiera se dignaron a mirar hacia él, cosa que a Minato no le había importado ya que no quería que la animosidad incrementara. Dejó que se retiraran y esperó sentado en una silla hasta la llegada del enmascarado.

Veinte minutos habían pasado y la puerta de la habitación nuevamente se había abierto, revelando a los médicos de hace unos momentos ingresando con equipos de hospital, siendo acompañados por el hombre del traje negro.

El Hokage se puso de pie, observando a los médicos colocando los instrumentos que controlarían los signos vitales de su hijo además de inyectarle drogas que aliviarían su dolor.

Mientras los doctores trabajaban, el Yondaime se acercó a Kyofu—. Regresaste pronto. Gracias por esto.

El enmascarado giró su cabeza hacia la voz y vio al rubio inclinándose ligeramente—. No se preocupe, Hokage-dono. Solo son negocios, y créame, estoy ansioso por pasar factura.

El rubio levantó su cabeza y respondió entre un suspiro—. De todos modos, tu ayuda es apreciada.

Kyofu simplemente asintió y observó junto con el Hokage y Tenzō a los médicos trabajando. Cuando finalmente terminaron, el jefe médico se aproximó al Hokage para decirle—. Esto debería de mantenerlo con vida durante al menos una semana. El personal se turnará periódicamente para evitar que los insectos dentro del cuerpo de Menma-sama continúen propagándose y causen daños irreparables.

—¿Es que no sería mejor operarlo en este preciso momento? Dijiste que tan solo necesitaban de estos instrumentos, y Kyofu-dono ya los ha entregado. ¿Qué es lo que sucede? —interrogó el Yondaime con un tono de preocupación.

—Una operación en este preciso instante es ciertamente factible —replicó el medico antes de suspirar—. Sin embargo, uno de los cuerpos invasores se encuentra alojado en su columna vertebral. Una extracción forzosa dejaría a Menma-sama inválido por el resto de su vida, o incluso peor. En condiciones normales, podríamos realizar la operación sin contratiempos, pero el invasor es un cuerpo desconocido y tememos que realicemos algo que afecte negativamente a Menma-sama.

Kyofu se sintió impresionado, mientras que el Yondaime, devastado. Sin embargo, no cedió ante sus emociones y preguntó con la mayor calma posible—. ¿Qué propones?

—El cuerpo médico llegó a la conclusión de que lo mejor sería que Tsunade-sama realizara tan delicada operación. Creemos que es la única persona que no causará secuelas —contestó el médico.

Minato había mirado sutilmente a Kyofu antes de girarse hacia el doctor—. Lo entiendo. Pero solo para estar seguro, ¿Cuánto tiempo Menma resistirá sin la ayuda de Tsunade?

—Alrededor de una semana, Hokage-sama. Como recomendamos, lo mejor sería recurrir a las habilidades de Tsunade-sama. —Dicho esto, los médicos decidieron dar algo de privacidad al Yondaime, pero el rubio había hablado antes de que se retiraran.

—¿Qué hay de él? —cuestionó el Hokage, mirando en dirección al inconsciente cuerpo de su hijo mayor.

Los médicos se detuvieron, se voltearon, miraron hacia la otra cama, y cada uno compartió la misma expresión facial. El jefe médico contestó—. Parece que se encuentra bien. —Su voz transmitía desprecio, odio y rencor, además de varios sentimientos negativos que no pasaron desapercibidos por los Shinobis de la Hoja y Kyofu.

Nadie dijo nada al respecto, puesto que el doctor había dicho para finalizar—. Ese es mi diagnostico final. Si desea saber más, busque a otro médico; yo no cargaré con el peso de las acciones de su… hijo. —Pronunciar esta última palabra le había costado con demasía; aunque si bien enojado, más no estúpido. No se atrevería a faltarle el respeto al hijo del Hokage, al menos no delante de su líder.

Minato comprendía el porqué de sus palabras, mas no había insistido y les había agradecido la ayuda. Los médicos finalmente se habían retirado, no sin antes agradecer a Kyofu por sus contribuciones.

En la habitación solo permanecieron los heridos, Minato, Tenzō, y Kyofu, estos dos últimos mirando al antepenúltimo, quien observaba con suma atención a su hijo mayor—. Tenzō —habló finalmente el rubio, girándose hacia él.

—¿Sí, Hokage-sama?

—Necesito que crees una prisión de madera para Naruto y bloquees su Chakra. Ya lo he hecho yo, pero prefiero otra medida de precaución. ¿Podrás hacerlo?

—Hai, Hokage-sama.

—Entonces te lo encargo. —El rubio esta vez se giró a Kyofu, quien se había limitado a sonreír detrás de su máscara al oír sus inútiles intentos para intentar bloquear su Chakra.

—Kyofu-san, me gustaría hablar con usted más tarde. Espero que permanezca en la aldea hasta entonces. —Su voz y mirada eran serias, mas no amenazantes.

—El tiempo es dinero, Hokage-dono. Sin embargo, no tengo otra alternativa más que quedarme ya que aún tenemos negocios pendientes que deben de ser atendidos.

Minato no dijo nada más al respecto e hizo un clon de sombra antes aproximarse a la cama de Naruto para cargarlo en brazos. Una vez que ya lo había cargado, solicitó a Tenzō que realizara su petición.

El usuario del Elemento Madera asintió y se retiró de la habitación junto con el Hokage, mientras que el clon de sombra permaneció en la habitación para cuidar de Menma.

Kyofu se retiró en silencio y caminó hacia la salida del hospital provisorio para buscar a Saito. Mientras realizaba su caminata hacia el exterior, el enmascarado había notado las miradas de admiración y gratitud por parte de los aldeanos que ya habían descendido de los refugios. No les prestó mucha atención; se limitó a devolver los saludos haciendo ligeros movimientos con sus manos.

Ya hastiado por el comportamiento de los aldeanos, apresuró su paso hacia la salida. Una vez allí, inhaló profundamente para calmar sus nervios. Al exhalar, pensó—. Muy bien, ¿en dónde te encuentras, señor general? —Cerró los ojos y se concentró en su Chakra.

Cuando obtuvo su localización, caminó en silencio hacia esa dirección, y una vez más había notado las miradas. Esta vez no solo por parte de los aldeanos, pero también de los Shinobis.

Esta vez algunos se le acercaron y le hablaron, algunos incluso pidieron su autógrafo; sin embargo, el enmascarado se había disculpado diciendo que estaba ocupado.

Como lo habían dejado solo, Kyofu prosiguió su caminata entre las ruinas de Konoha, esta vez observando que los Shinobis estaban montando tiendas para los heridos y los damnificados. Tal vez Anko y las demás se encontraban en una de esas tiendas; tendría que visitarlas después sin que nadie se diera cuenta.

Su caminata ya no se vio interrumpida, motivo por el cual había llegado con suma rapidez al lugar en cuestión, un lugar familiar donde había pasado gran parte de los últimos cuatro años de su vida: la Academia Ninja.

Al igual que el resto de la aldea, el lugar había sido completamente arrasado, ni siquiera había escombros a la vista.

En ese lugar encontró al general, quien miraba hacia el horizonte y fumaba otro de sus cigarrillos.

Antes de que Kyofu pudiera hablar, este había dicho—. Así que este es el lugar donde estuviste perdiendo el tiempo los últimos cuatro años.

El enmascarado rió entre dientes—. Así que ya lo descubriste. ¿Cómo?

Saito miró hacia las tiendas donde los civiles estaban asentándose—. Lo oí por ahí.

El clon de madera rió nuevamente—. Ya veo. Asumo que dijeron algo como: el lugar donde el maldito demonio se formó. —No necesitó confirmación por su parte, ya que no era inusual oír algo como eso.

Dejó eso a un lado y preguntó lo siguiente—. Pero bueno, ¿qué me quieres decir?

—¿Qué te hace pensar que tengo algo que decir? —cuestionó el hombre de cabellera negra.

Con un ligero bufido, Naruto contestó—. Si no tuvieras nada que decir, entonces ya te habrías marchado.

Saito sacó el cigarrillo de su boca, lo lanzó al suelo, lo pisó y se aproximó al enmascarado, mirándolo fijamente antes de decir—. Tienes razón, tengo algo que decir.

—Pues adelante, soy todo oídos. —El Uzumaki hizo un gesto con su mano izquierda para que prosiguiera.

Saito lo miró con mayor intensidad—. Ten más cuidado. En lo que sea que te hayas convertido, no puede volver a suceder.

El clon también se puso serio—. Aún no sé qué fue lo que sucedió, pero no creas que no tomaré las medidas necesarias para evitar lo que sucedió hoy.

—Más te vale —agregó Saito, metiendo su mano en su bolsillo para sacar un cigarrillo y encenderlo, dándole una calada antes de expulsar el humo—. De lo contrario, te mataré antes de que puedas volver a transformarte. —Dicho esto, caminó hacia adelante, pasando de largo a Naruto.

El enmascarado se volteó y declaró con seriedad—. Te lo encargo.

Con una ceja levantada, el general Yakuza se volteó y le oyó continuar—. ¿Te sorprende? Pues no debería. Tú mismo lo has dicho; he cambiado. Así como tú, yo también he encontrado a personas a quienes deseo proteger, y no estoy dispuesto a ponerlos en peligro por cuestiones que me competen. Si nuevamente pierdo el control como lo hice hoy, mátame sin dudarlo; no tendrás una segunda oportunidad. —No fue una amenaza, más bien una advertencia. Ambos ya habían presenciado que tan rápido Naruto se adaptaba a los ataques en aquella trasformación.

Saito lo había entendido, por lo que no vio la necesidad de agregar nada más. Se volteó en silencio y caminó hacia la salida, tomando rumbo al País de las Olas para reunirse con las tropas que probablemente ya se encontraban en ese lugar.

El clon de madera, por su parte, pensó en una forma para reunirse con Anko y las demás, ya que quería asegurarse de que estuvieran bien.

Mientras tanto, a unos pocos metros del hospital provisorio de madera, Minato, con Naruto en brazos, vio a Tenzō arrodillándose y colocando sus palmas en el suelo para crear una prisión de madera.

Un edificio de un piso, con firmes paredes de madera, había emergido con suma rapidez.

El Yondaime asintió e ingresó al interior de dicho edificio. El interior se asemejaba a la de una pequeña estación de policías, con una celda aún más pequeña al final de la sala.

Minato había caminado en esa dirección, solo para detenerse abruptamente al oír una voz—. Creo que ya fue suficiente actuación.

Sorprendido, pero también aliviado, el Yondaime miró hacia abajo, y allí pudo ver a su hijo mirándole con una expresión de fastidio.

—¿Hokage-sama? —habló el usuario del Mokuton con cautela, observando a su líder bajando a su hijo de sus brazos.

Naruto, ya con los pies en el suelo, miró a la bata de hospital que llevaba encima antes de musitar—. Necesito ropa nueva.

—Intentaré conseguirlas, hijo. —Su padre alcanzó a oírle.

El Jinchūriki se encogió de hombros antes de mirar al usuario de madera—. ¿Quieres que entre allí? —preguntó, apuntando con su dedo pulgar a la celda que tenía detrás.

Tenzō no había respondido, pero la expresión en su rostro dio a entender que era eso lo que quería.

Naruto no tenía la energía requerida como para bromear con él, así que simplemente había ingresado en la celda y sentado en la cama de madera que había dentro—. ¿Podrían traerme algo para leer? Será aburrido estar aquí sin hacer nada.

Minato y Tenzō se miraron entre sí, algo sorprendidos por su colaboración. ¿Tal vez sabía lo que había sucedido y quería reparar el daño ocasionado? No, no podía ser eso.

Aun así, el Hokage sintió la necesidad de indagar—. ¿No te opones a mi decisión?

El Uzumaki se encogió de hombros—. No es como si pudiera hacer algo en mi condición actual. Estoy cansado, y, además, bloqueaste mi Chakra. ¿Qué podría hacer?

Miró a los ojos de su padre, y vio que este había puesto una mirada de vergüenza, cosa que le hizo suspirar y rodar los ojos—. ¿Quieres algo más? ¿O podrías dejarme en paz y traer lo que pedí?

El Hokage levantó su mano con la intención de agregar algo más, pero desistió de su idea y se limitó a decir—. Está bien, hijo. Volveré cuando pueda.

Naruto no le prestó más atención y se recostó en la cama para reflexionar en los acontecimientos que afectaron no solo a él, sino también a personas importantes en su vida.

El Yondaime suspiró y se volteó hacia Tenzō para susurrar—. Iré a hablar con el consejo, luego regresaré. Atiéndelo mientras tanto, no me tardaré.

El usuario del elemento madera asintió, y cuando el rubio dispuso a retirarse, oyó a su hijo decir—. ¿Saben algo de Sandaime-sama?

Los Shinobis de la Hoja le miraron y le vieron sentándose sobre la cama, mirando a ambos con una seria mirada.

Ninguno de los dos sabía que responder, así que el Yondaime habló con honestidad—. No lo sé, hijo. Tal vez se encuentra en el hospital, cuando tenga noticias, te lo haré saber.

—Te lo agradecería —contestó el Uzumaki con suma sinceridad, recostándose nuevamente en su cama y esta vez guardando absoluto silencio. Su mente, sin embargo, era un caos.

Se sentía mortificado; no podía dejar de pensar en lo que había sucedido con el Sandaime. Lo último que recordaba era su lucha con Orochimaru y los antiguos Hokages.

¿Había perdido y ahora estaba muerto? O peor aún, ¿lo había asesinado él cuando perdió la razón y destruyó la aldea? No podía dejar de pensar en este último escenario, especialmente porque no podía sentir su Chakra.

Kurama intentó tranquilizarle al decirle que no podía sentir su Chakra ya que aún se encontraba agotado, lo cual era verdad. Pero, aun así, las incógnitas en su mente no hacían nada más que atormentarle, especialmente por el estado actual de Karin. No podía saber cómo se encontraba, ya que los clones que recientemente estuvieron en contacto con la pelirroja no se había disipado, y, además, estos no sabían lo que había sucedido con ella y el original.

El Bijū ya no dijo nada más, aunque le preocupaba que esos pensamientos pudieran desencadenar otra tragedia, una que tal vez ya sería imparable.

El Hokage, por su parte, se retiró de la prisión y fue en busca de Shikaku para ver si ya había reunido al consejo como se lo había pedido momentos antes de ingresar a Naruto al hospital.

Mientras buscaba al Nara, el Yondaime había visto a Kyofu despidiéndose de Saito, quien caminó con suma lentitud hacia donde alguna vez estuvo la entrada principal de Konoha.

El rubio acortó la distancia con el enmascarado, mientras que este último se había volteado al sentir la siempre poderosa presencia del Yondaime Hokage.

—¿A dónde va? —preguntó Minato, mirando al alto hombre que se alejaba.

Kyofu miró en la misma dirección que el Hokage—. Un hombre ocupado… —contestó el enmascarado antes de girar su cabeza hacia el Shinobi de la Hoja—. ¿Necesita algo más de mí, Hokage-dono? ¿O ya se encuentra listo para hablar de negocios?

El rubio negó con su cabeza—. Eso tendrá que esperar. Y por ahora no necesito nada, pero me gustaría que estuvieras cerca para que pueda hablar contigo una vez que me reúna con mi consejo.

—Oh, política. Qué interesante. Me gustaría estar presente, si no es mucha molestia.

Minato entrecerró los ojos ligeramente—. ¿Cuál es tu interés?

Kyofu rió entre dientes antes de contestar—. Su hijo, Hokage-dono. Me gustaría oír la decisión que usted tomará. Como ya sabe, ese joven me ha mantenido al día sobre los acontecimientos en Konoha.

Los ojos del Yondaime se entrecerraron, y un tenue tono amenazante escapó de sus labios—. ¿Cómo es que tú y él se conocieron?

El enmascarado ignoró momentáneamente esa pregunta e hizo una señal con su mano derecha para que ambos caminaran.

Minato no tuvo más remedio que seguirle, puesto que el magnate había caminado en dirección a los asentamientos sin esperar a que el Hokage se le uniera.

Trotando para alcanzarlo, el rubio se paró a su lado, y fue entonces cuando oyó la respuesta—. Su hijo es un individuo muy peculiar. Tan solo mire sus títulos en el libro bingo.

—Eso no explica cómo se conocieron —replicó el Hokage.

El enmascarado rió ligeramente—. Su hijo es una persona ambiciosa, Hokage-dono. Como tal, la lealtad no le es relevante a la hora de alcanzar sus objetivos.

—¿Qué quieres decir? —preguntó el Hokage, con una vaga idea del significado de esas palabras.

Kyofu en ese entonces se detuvo y miró directamente a Minato—. Naruto es un mercenario, Hokage-dono. Trabaja para el mejor postor.

Por algún motivo que no sabía, Minato no había reaccionado de ninguna forma, ni física ni mentalmente. Tal vez se debía al hecho de que su hijo había cometido mayores calamidades, y tales acciones ya habían insensibilizado la conciencia del Hokage; lo único que había dicho fue—. ¿Y por qué él?

El enmascarado le miró con una ceja levantada, puesto que había esperado algún tipo de reacción, pero lo único que había visto fue una expresión de curiosidad.

Kyofu se encogió de hombros y contestó—. Al principio no supe que se trataba de él. Tan solo me interesó su, digámosle, 'currículo', por lo tanto, decidí ponerme en contacto con él. No fue difícil contactarlo, puesto que la forma en la que realizaba sus trabajos era insólita. Así que no me fue difícil enviar a mis agentes para ofrecerle trabajo.

Hizo una pausa para mirar a Minato—. El resto es historia para otro momento, Hokage-dono. Estoy seguro que debe de llegar a su asamblea cuanto antes. Luego tal vez podremos continuar. Así que ahora, ¿vamos?

Kyōfu tenía razón, aquella reunión era de suma importancia, ya que los puntos que se tratarían allí concernían al futuro de su hijo mayor.

—Está bien, pero esta conversación no se acaba aquí. —La única razón por la cual le permitiría participar del consejo era por su ayuda en este conflicto, y, además, porque no tratarían nada que él no supiera.

El enmascarado asintió e hizo una seña con su mano derecha para que el rubio se adelantara. Cuando le rebasó, Kyofu utilizó un Henge sin que se diera cuenta antes de caminar detrás de él.

Segundos después habían llegado al lugar donde alguna vez estuvo la arteria principal que conducía a la ya desaparecida Torre Hokage, y que ahora se encontraba rodeada por tiendas de campañas que los Shinobis habían montado y seguían montado.

Las personas alrededor se habían volteado para mirar al Hokage, y este había notada ciertas miradas de recelo, otras de miedo, y unas muy pocas de respeto y admiración. Su acompañante pasó desapercibido, puesto que su nueva apariencia no era la de alguien a quien consideraran tan importante.

Tales miradas habían preocupado, y en cierta medida, desmoralizado al Yondaime, pero había continuado su caminata sin detenerse. Esa fue su intención, pero había recordado al individuo que caminaba detrás de él. Pensó que su presencia causaría cierta conmoción, pero los civiles solo le miraban a él o simplemente le ignoraban. ¿Tal vez Kyofu había partido sin que lo notara?

Decidió comprobarlo, por lo que dio una media vuelta para mirar hacia atrás—. ¿Kakashi? —preguntó confundido al ver a su estudiante parado detrás de él.

Este, con una expresión y voz que no se parecía en nada a la del Hatake, habló—. Prosigamos, Hokage-dono.

No necesitó oír nada más para saber de quien se trataba, y como lo había solicitado, Minato continuó con su caminata hasta toparse con Shikaku. El Hokage lo había visto deambulando por las calles, también en su búsqueda.

El Nara, al divisarlo, trotó hasta él y se inclinó ligeramente al estar cerca—. Hokage-sama, el consejo ya está listo. Por favor, sígame. —Con una media vuelta, caminó hacia al lugar donde se encontraba el consejo.

Tanto Minato como 'Kakashi' siguieron a Shikaku en silencio, y luego de un minuto de caminata, el trio arribó a una tienda de campaña de al menos cien metros cuadrados.

Ingresaron en silencio, oyendo los murmullos de las personas que ya se encontraban en el interior. Los cuchicheos se detuvieron cuando oyeron pasos que provenían de la entrada; miraron hacia esa dirección y vieron a Shikaku, Minato, y a 'Kakashi'.

El Hokage observó que no había ni sillas ni mesa; todos estaban parados y mirando hacia él—. Iniciemos —habló Minato, acercándose al grupo y deteniéndose al lado de su maestro, quien ya había llegado con anterioridad.

Antes de que el Yondaime pronunciara el motivo de esta reunión, el Sannin miró a su alumno y le susurró—. ¿Cómo se encuentra Menma?

Minato giró su cabeza hacia él y también susurró—. Por ahora estable. Luego te comentaré los detalles. Ahora debo de iniciar esta reunión.

Jiraiya asintió con la cabeza y miró hacia delante al igual que el Hokage, quien prosiguió, esta vez mirando a Shikaku—. Antes de iniciar, ¿ya hay un conteo de bajas?

El Nara negó con la cabeza antes de contestar—. Aún no. Pero Inoichi ha realizado un estimado…

—Adelante —replicó el Hokage, preparándose para oír lo peor.

El Yamanaka prosiguió—. Alrededor de cinco mil Shinobis y catorce mil civiles. Esto solo contando quienes fueron atacados por las partículas y aquellos que perecieron durante la explosión que arrasó la aldea. En cuanto a las personas que fallecieron en el estadio, alrededor de ochocientas.

Su voz sonaba molesta, aunque su expresión era serna. Siempre desconfió en Naruto, pero nunca pensó que expondría a su hija a tal peligro. Nunca se lo perdonaría, y si tuviera la oportunidad, le diría sus verdades en su cara.

El sector Shinobi del consejo mantuvo una mirada impasible, mientras que la civil casi se rompe a llorar —con ciertas excepciones como Kohta—, pero en general, ambos sectores se sintieron conmocionados.

Una dolorosa punzada había sentido Minato en su corazón, una que al mismo tiempo le hizo liberar un suspiro de tristeza. Tanta angustia, tanto dolor, tanto sufrimiento, todo debido a su mal juicio.

Ya nada podía hacer para remediar tan catastrófica situación, solo asumir lo que había sucedido y seguir adelante. Para ello sacudió la cabeza y miró una vez más al Nara—. Declarare tres días de asueto para homenajear a los fallecidos. Si hay alguien que necesite un tiempo a solas, tiene permiso para retirarse.

Su cabeza giró hacia ambos lados a la espera a que alguien dijera algo. Pasados los segundos, nadie había pronunciado palabra alguna. Lo único que Minato había visto eran algunas miradas serias, y otras tristes y recelosas.

El Hokage prosiguió—. Ya todos sabemos lo que ha acontecido en este día. —Con una breve pausa, miró a su Sensei, quien pudo notar el nerviosismo en los ojos de su alumno.

¿Cómo no lo estaría? Tenía que decirles a todos que su hijo había sido medianamente responsable de lo acontecido, y peor aún, que tal vez no tomaría la posición que la mayoría estaba esperando.

Con una seria mirada y un ligero movimiento con su cabeza, Jiraiya le dijo que ya era hora.

Minato devolvió el gesto antes de mirar al frente y proseguir—. El responsable fue mi hijo, Naruto. —El Hokage inevitablemente había cerrado sus ojos, más aún luego de oír los susurros de molestia que provenía del consejo civil.

Si bien el Yondaime —y algunos de los Shinobis presentes— sabía que el Kyūbi no había estado controlando a Naruto, sabía que tal explicación no haría diferencia alguna, o tal vez solo empeoraría la ya de por sí pésima percepción que su hijo tenía en la aldea.

Como no quería que las cosas se caldearan antes de que revelara su decisión, Minato solicitó que guardaran silencio.

Cuando hubo una sensación de calma, el rubio prosiguió—. Sus acciones no tienen justificación, y sé que la gran mayoría será incapaz de soportar su propia existencia. Aun así, la decisión que he tomado no es la que ustedes están esperando.

Debido a un involuntario suspiro, Minato detuvo momentáneamente su declaración. Aprovechando el silencio que había creado, el Hokage cerró los ojos, respiró hondo y finalmente abrió los ojos para mirar al techo de la tienda, haciendo el máximo esfuerzo para buscar una respuesta que dejara satisfechos a todos.

Pero sabía que tal solución sería imposible. Era su felicidad o la de los demás, y aunque fuera algo egoísta e incluso despreciable, Minato elegiría la primera opción.

La pausa había sido más que suficiente, por lo que decidió continuar, esta vez con una seria expresión que no dejara dudas que había tomado la siguiente resolución—. He decidido sellar su Chakra para que sea incapaz de volver a cometer acciones como las de hoy. Además, le otorgaré prisión domiciliaria en mi hogar.

Era algo parecido a lo que Kyofu le había dicho a los Shinobis cuando Nikushimi había perdido, palabras que habían logrado tranquilizar a los ninjas de Konoha.

Sin embargo, Minato no quería someter a su hijo a más sufrimiento al dejarlo en una celda de confinamiento. Eso solo empeoraría las cosas, ya que podría enfurecerlo y tal resultado haría que los acontecimientos de este día se repitieran. Minato sabía que tenía que contener la furia de su hijo lo más que pudiera hasta que pusiera en marcha el plan que cambiaría a Naruto para siempre.

Apenas y el Hokage había cerrado la boca, casi la totalidad del consejo civil había vociferado abiertamente su descontento y decepción.

El sector Shinobi no había expresado su opinión, pero se podía notal la desilusión.

'Kakashi' había pensado con una sonrisa—. Eso suena interesante, pero, ¿funcionará?

—Eso no importa —interrumpió Kurama con una severa mirada—. No bajes la guardia, aunque tengas cierta inmunidad a los jutsus de sellado.

El clon de madera desestimó su inquietud—. No te preocupes, Kurama. De seguro el jefe se irá de este maldito lugar cuando tenga las suficientes fuerzas, mucho antes de que mi papito pueda hacer lo que tenga planeado. Además…

El grito enfurecido de un miembro del consejo civil le había interrumpido—. ¡Insólito! ¡Ese maldito demonio debe ser ejecutado; tiene que pagar por todos los crímenes que ha cometido!

Todos habían mirado hacia ese hombre, a excepción de Minato, quien decidió suspirar y mirar hacia el techo mientras oía a otra persona gritar—. ¡Tiene razón, Hokage-sama! ¡No podemos arriesgarnos a que el demonio vuelva a cometer otra desgracia!

—¡Lo menos que podría hacer es llevar a cabo la sugerencia de Kyofu-sama y hacer que el demonio se pudra en una celda! —Otra persona agregó.

Más personas se habían sumado a la protesta, gritando con rabia su desacuerdo y decepción; algunos incluso habían dicho que el Hokage estaba demostrando debilidad y que tenía que pensar en el bien común.

Kyofu observaba con una sonrisa divertida que se ocultaba detrás de la máscara de Kakashi—. Si tan solo tuviera unas palomitas de maíz, esto sería perfecto. ¿Qué es lo que harás, papito?

Jiraiya, cansado de tanto griterío, frunció el ceño y estuvo a punto de mandarlos callar.

Una inesperada voz había exclamado antes de que el Sannin pudiera—. ¡Silencio!

Jiraiya miró a su lado y observó la expresión de hartazgo y molestia en el rostro de su estudiante.

El Hokage solo necesitó decirlo una vez, puesto que además de su voz, también había liberado un ligero instinto asesino que había sido suficiente para intimidar a los civiles.

Una vez que la atención de los presentes fue puesta en él, Minato continuó—. Creo que todos ustedes están olvidando algo muy importante…— Hizo una pausa para mirar a los ojos de cada uno de los presentes—. Yo soy el Hokage; la máxima autoridad en esta aldea, y como tal, ¡mi palabra es la ley!

—Oh, vaya… —Pensó el clon de madera con una sonrisa ante el repentino exabrupto de su padre.

Lo siguiente que el Hokage había dicho fue—. He soportado sus rabietas durante bastante tiempo, aun cuando la gran mayoría nunca ha aportado nada que fuera beneficioso para aquellos que ustedes representan. Admito que es mi culpa, por haberles consentido durante tanto tiempo…— Hizo una pausa para suspirar y negar con la cabeza.

—Hokage-sama, ¿qué quiere…? —Aprovechó alguien del consejo civil para preguntar.

La voz de Minato le había cortado antes de que finalizara—. Por lo tanto, aprovecharé este momento para llevar a cabo algunas reformas. En primer lugar, el consejo civil será reducido a un solo miembro.

—¡¿Qué?! —El consejo civil estalló al unísono.

Antes de que Minato pudiera continuar, una voz de una anciana había expresado—. Hokage-sama, discúlpeme.

El consejo guardó silencio total al reconocer la voz de Koharu Utatane, quien miraba al Yondaime con ojos entrecerrados.

El Hokage devolvió la mirada a la mujer que había sido parte del consejo original en los tiempos del tercer Hokage.

La Kunoichi retirada prosiguió—. Creo que es una decisión apresurada, Hokage-sama. El sector civil cumple una función sustancial en este consejo.

—¿Y qué sería eso? —cortó Minato abruptamente.

Esta vez, Homura Mitokado, tomó la palabra—. Darles esperanzas a los aldeanos, quienes a pesar de ser incapaces de utilizar el Chakra, tienen la misma posibilidad de ocupar cargos importantes como los Shinobis presentes en esta habitación. Y como ya se lo había dicho años atrás, un pueblo feliz es igual a un pueblo eficiente.

Los ojos de Minato se habían crispado con recelo. ¿En verdad creía que se tragaría una explicación tan burda como esa?

Le había tomado algunos años, pero el rubio había logrado comprender por qué los miembros originales del consejo habían insistido con la idea de implementar un consejo civil.

Era simple, Homura, Koharu y Danzo habían dado la idea de incrementar el tamaño del consejo ya que, si bien Minato era alguien joven y a quien hubieran podido manipular con facilidad, sabían que con el correr de los años éste habría ganado experiencia política, y, por tal motivo, el Hokage posiblemente los habría relevado de sus posiciones.

Por tal motivo le habían convencido de que un consejo civil aliviaría su trabajo y que ganaría el aprecio de los civiles, pero lo que buscaban en realidad era dividir su poder y manipular no al Hokage, sino a aquellos que se unirían al consejo.

Aunque los integrantes civiles del consejo nunca habían tenido relevancia en la toma de decisiones, eran un respaldo en caso de que Minato intentara librarse de ellos, ya sea haciendo que ellos se opusieran a la idea o utilizarlos desde las sombras.

Tal necesidad nunca se había presentado gracias al ataque del Kyūbi. ¿Quién hubiera pensado que el Yondaime se volvería tan frio e irracional?

Volviendo al presente, Minato había tenido suficiente de sus habladurías—. Pueden ahorrarse el discurso; ya he tomado una decisión. Y no empujen mi mano, porque de lo contrario, también me desharé de ustedes. —Miró fijamente a ambos ancianos, con una mirada prácticamente asesina, dejando en claro a qué se refería con "liberarse de ellos".

Homura y Koharu se quedaron fríos en sus lugares, con sudor que caía de sus frentes. Miraron con incredulidad al Hokage, pero su expresión no dejaba ninguna duda de que hablaba en serio.

El silencio nuevamente fue absoluto, por lo que el rubio continuó—. Ahora, debo confesar que me siento preocupado por la posibilidad de que lo tratado en esta reunión se filtre al exterior. Una vez más, culpa mía por no aplicar las medidas adecuadas a su debido tiempo. Por lo tanto… —Con un chasquido de sus dedos, decenas de ANBU habían aparecido detrás del Yondaime, cada uno de ellos arrodillados ante su líder.

Entre los recién llegados se encontraba Yugao, quien resaltaba debido a la inusual pigmentación de su cabellera.

El clon de madera había su fijado su mirada en ella, preguntándose si se encontraba bien luego de encontrarse con aquel abominable ser. También quería saber sobre Anko, pero eso tendría que esperar.

Acto seguido, 'Kakashi' miró al consejo civil, viendo que varios de ellos habían retrocedido asustados por la presencia de los Shinobis enmascarados y por lo que el Hokage podría decir a continuación.

El rubio no tenía intención de darle vueltas al asunto, por lo que dijo—. Ellos vigilarán a cada uno de ustedes. —Miró a los ojos de los miembros del consejo civil y a los ancianos del consejo, quienes sudaron y tragaron saliva debido al creciente nerviosismo.

—Si ellos descubren o sospechan que están intentando o piensan comentar a alguien sobre lo acontecido en esta reunión, serán ejecutados en el acto.

El consejo civil jadeó, mientras que el Shinobi observó en silencio, aunque con expresiones de sorpresa por su drástica decisión.

¿Qué era lo que le impulsaba a cambiar las bases que él mismo había establecido? ¿Era Naruto? O como lo había dicho, ¿simplemente había tenido suficiente del consejo civil?

Siendo sinceros, los Shinobis nunca estuvieron a favor de que formaran parte del consejo, pero nunca habían dicho nada al respecto porque el Hokage había tomado esa decisión.

Algunos porque respetaban su decisión, mientras que otros temían que pudieran decir algo que incurriera a su ira.

—No crean que hago esto por gusto; es algo que debí de haber hecho hace mucho tiempo para evitar ciertos problemas… —Con esto se refería a todos los acontecimientos que rodeaban a Naruto.

Si Minato hubiera prestado atención a las palabras del Sandaime y hubiera prohibido revelar la identidad del contenedor del Kyūbi, entonces mucho de esto se hubiera podido evitar. Pero fue terco, y ahora estaba pagando las consecuencias.

El rubio cerró sus ojos con fuerza al recordar el amargo pasado, lamentándose y maldiciéndose por su falta de su juicio. Ahora tenía que seguir adelante en un intento de enmendar el irremediable pasado.

Sus ojos se abrieron de vuelta para decir las últimas palabras—. Eso sería todo. Cuando hayamos rendido tributo a los fallecidos, volveré a convocar una reunión, pero esta vez, con el representante que ustedes elegirán...

—Ese representante ya ha sido elegido, Hokage-sama. —La voz de alguien en el consejo civil se había oído, lo cual hizo que todos se giraran hacia la fuente.

'Kakashi' había sonreído al reconocer la voz, mientras que Minato preguntó lo siguiente—. ¿Qué quieres decir, Kohta-san? ¿En qué momento lo hicieron?

Extrañamente, el resto del consejo civil se mantuvo en silencio, dando a entender que había algo de razón en sus palabras. Aunque la gran mayoría aún tenía miradas de decepción y otras de tristeza.

—Usted tiene razón, Hokage-sama. Es verdad que mis colegas y yo no hemos tratado este punto en este preciso instante. Sin embargo, intuí que esto sucedería.

—¿Cómo? —preguntó Minato genuinamente interesado.

El hombre de corta estatura respondió—. En verdad no pensé que usted dejaría un puesto bacante; pensé que eliminaría al consejo civil en su totalidad. En ese caso, mi plan habría sido el de hacerle ver que soy necesario en este consejo.

El Hokage levantó una ceja en señal de duda—. ¿Por qué?

Kohta en ese entonces miró al resto del consejo civil, quienes mantuvieron su mirada fija en el Hokage. Acto seguido, el aliado de Kyofu-sama también miró al Yondaime y continuó—. No es por presumir, pero mi influencia no solo se radica en Konoha, y, por lo tanto, mi riqueza e influencia es mucho mayor a la de los presentes en esta habitación.

—Eso no prueba que tu importancia es mayor a la de los demás —interrumpió Minato.

—Discúlpeme, Hokage-sama. Lo que intento decir es que el provecho que usted puede sacar de mi es mayor a diferencia del resto del consejo civil. Ahora más que nunca mis conexiones políticas y económicas serán necesarias para ayudar a la reconstrucción de la aldea. Mis camaradas comprenden que el bienestar de nuestra aldea y la de los aldeanos es lo más importante. Así que estuvieron de acuerdo en que yo dijera estas palabras en caso de que algún día el consejo civil fuera disuelto.

Solo fue capaz de intuir que esto sucedería luego de que Minato hubiera reconocido a Naruto como su hijo, y a pesar de que los aldeanos se mostraron arrepentidos por cómo trataron al Jinchūriki, Kohta sabía que tal remordimiento no duraría mucho tiempo una vez que el Uzumaki volviera a sus antiguas andanzas, lo cual haría que la población recobrara su percepción original hacia Naruto.

En caso de que tal situación se presentara, Kohta concluyó que los miembros del sector civil demandarían cosas que el Hokage esta vez no aprobaría debido a su nueva faceta, y la insistencia de sus camaradas haría que Minato tomara su actual decisión.

Había sido por eso que se puso en contacto con cada uno de sus camaradas y les dijo que, si algún día el Hokage decidiera deshacerse del consejo, entonces necesitaría de su aprobación y ayuda para convencer al Hokage de que su permanencia en el consejo sería beneficioso para la aldea.

Sin embargo, Minato había permitido que un miembro permaneciera en el consejo, por lo que Kohta no necesitaría convencerlo para conservar su permanencia, solo tenía que explicarle por qué le sería de ayuda, cosa que ya había hecho. Ahora solo tenía que esperar.

El Hokage llevó sus dedos a la barbilla antes de mirar a los miembros del consejo civil—. ¿Es verdad eso?

Algunos tenían miradas de molestia, pero no por las palabras de Kohta, sino por las últimas decisiones del Hokage, aunque no lo dirían abiertamente.

Uno de ellos respondió—. Eso es correcto, Hokage-sama. Kohta-san dijo que era una posibilidad que usted se deshiciera del consejo civil. Muchos no tomamos sus palabras en serio o en su defecto no le creímos, pero todos concordamos que, si tal caso se presentara, él sería el más adecuado para seguir formando parte del consejo.

Otro de los que tenía una mirada de molestia agregó—. Además, y aunque no me agrada admitirlo, es una de las pocas personas que mantiene su neutralidad en todo momento y no se inmiscuye en asuntos militares. Creo que no habrá objeciones de su parte en esas áreas, solo cuando tus decisiones afecten a las vidas de los aldeanos.

A pesar de que los civiles del consejo aparentaban ser seres irracionales, al enfriar sus cabezas, estos podían decir cosas coherentes.

Tomando en consideración estas últimas palabras, Minato habló—. Está bien. Kohta-san será el representante del consejo civil. Los demás pueden retirarse, y como dije, todo esto debe permanecer en secreto.

No tenía motivos para dudar en Kohta, tan solo quiso oír los motivos por el cual le habían elegido como representante.

Todos los civiles asintieron e hicieron reverencias antes de proceder a retirarse.

Antes de que pudieran moverse de sus lugares, Kohta había dicho lo siguiente—. Antes de que se retiren, hay un punto que me gustaría tratar y quisiera que mis camaradas estén presentes. Podrían ser de mucha ayuda.

Todos se giraron hacia él, y Kohta, escondiendo magistralmente una oscura sonrisa, continuó—. Quisiera discutir sobre aquel hombre enmascarado que fue de gran ayuda para la supervivencia de la aldea. Kyofu-sama, no dejaré que tus esfuerzos sean en vano. Ha llegado el momento en que finalmente le sea útil.

Minato tuvo un tic en sus cejas, e inconscientemente miró hacia 'Kakashi', quien estaba dando una de sus 'sonrisas de ojo'. No encontró nada sospechoso en esa reacción, pero el rubio no podía negar que lo molestaba levemente.

El Namikaze miró de vuelta al frente, oyendo a los integrantes y exintegrantes del consejo conversando entre sí sobre las últimas palabras de Kohta.

Los antiguos miembros parecían más animados que los Shinobis, pero también se podían observar que algunos de estos últimos presentaban cierta emoción. Uno de ellos era Hiashi, quien esperaba encontrar una oportunidad para conversar con aquel hombre.

Minato miró a Kohta y le preguntó—. ¿De qué quieres hablar

Al decir dichas palabras, el silencio nuevamente se hizo presente en la tienda y todos miraron hacia el nuevo representante civil, quien una vez más había escondido una sonrisa—. Es innegable el hecho de que una de las principales razones por la cual estamos todos reunidos en este reducido espacio se debe a la ayuda de aquel hombre y su ejército.

Varios hicieron asentimientos con sus cabezas, y otros permanecieron inmóviles.

—¿Qué es lo que propones? —indagó el Hokage con mirada curiosa, pero también suspicaz.

—Nada muy llamativo, solo reconocer públicamente su ayuda. Los aldeanos se sentirán satisfechos, aún más porque oí que aquel hombre prometió reconstruir la aldea. Ellos querrán tener su autorización para darle las gracias, aun cuando lo más probable será que sean incapaces de verlo. Parece que se trata de un hombre extremadamente ocupado.

Minato frunció el ceño y casi chasqueó los labios al considerar sus posibilidades, mientras que Kyofu sonrió con satisfacción al contemplar las mismas posibilidades.

Si su padre aceptaba la propuesta, entonces las personas que ayudarían reconstruir la aldea podrían difundir su 'palabra' con total libertad e impunidad. Si se negaba, eso incrementaría el resentimiento colectivo hacia el Hokage, aunque lo más probable sería que su 'palabra' no pudiera transmitirse con tanta libertad.

No importaba cual decisión tomara, en cualquier caso, Kyofu saldría ganando—. Buen trabajo, Kohta, parece que tendré que darte una recompensa generosa. —El enmascarado pensó para sí mismo.

Su sonrisa se vio interrumpida por la intensa mirada que su padre repentinamente le había dado. Parecía que tenía una ligera sospecha de lo que sucedía, o simplemente seguía molesto por las sonrisas que estaba dando. Bueno, no era como si le importara; las cosas no podían irle mejor a Naruto Uzumaki.

Minato suspiró debido a que estaba consciente de las consecuencias si se negaba. No pensaba en los efectos de una respuesta favorable puesto que no sabía mucho de Kyofu y sus intenciones. Pero, aun así, no quería darle el gusto—. Tomaré una decisión más adelante. Por el momento, la respuesta es negativa. Quisiera hablar con aquel hombre antes de tomar una postura definitiva.

—Jejeje. Astuto —alagó el Uzumaki—. Pero tú y yo ya sabemos cuál decisión tomarás, y francamente, prefiero esa. Creo que te ayudaré un poco una vez que conversemos.

Kohta se inclinó ligeramente al oír la respuesta—. Comprendo su decisión, Hokage-sama. Puede tomarse el tiempo que necesite. Y como lo solicitó anteriormente, esto permanecerá en secreto. Por lo tanto, creo que mis antiguos compañeros ya pueden retirarse.

Estos asintieron, hicieron una reverencia al Hokage y salieron de la tienda para retornar a sus hogares, seguidos de cerca por los ANBU que fueron asignados a cada uno.

Casi la totalidad del ex consejo civil se encontraba molesto por ser excluidos, pero también impaciente por la decisión que tomaría el Yondaime con respecto a Kyofu. Como civiles que sobrevivieron gracias a él, querían expresar su gratitud más que nadie.

Como una gran cantidad de personas se había retirado, la circunferencia que formaba el grupo se había contraído.

Ni bien habían terminado de reagruparse, Jiraiya giró su cabeza hacia Kakashi y declaró—. ¿Hasta cuándo seguirás con esa apariencia?

Nadie a excepción de Minato y el mismo Kakashi entendió sus palabras, por lo que miraron con expresiones interrogantes al Sannin.

—¿Qué quiere decir, Jiraiya-sama? —preguntó Inoichi.

Antes de que el ermitaño pudiera responder, Kakashi dio un paso al frente—. Me ha descubierto, Jiraiya-dono. —Dicho esto, el cuerpo de Kakashi sufrió una ligera explosión de humo, disipándose rápidamente para revelar a una persona con un traje negro y una máscara sonriente.

—Usted es… —habló Shikaku.

—¿Qué hace aquí? —agregó Hiashi, sonriendo al final porque pensaba aprovechar la oportunidad para conversar con él.

El más emocionado era Kohta, lo estaba tanto que tenía una tonta mirada en su rostro. Era inevitable, puesto que era la primera vez luego de varios años que lo veía con sus atuendos de Kyofu. Nadie se percató de su reacción, ya que todos miraban al enmascarado con atención.

Kyofu respondió—. Tan solo estoy observando; Hokage-dono me ha invitado. Decidí utilizar la apariencia del Ninja que Copia para evitar un revuelo. Pero Jiraiya-dono descubrió mi fachada. Mis más sinceras disculpas. —Puso un mano sobre su pecho y se inclinó ligeramente.

Jiraiya continuó—. Es bueno que estés aquí, ya que tengo preguntas que hacerte. Creo que Minato también las tiene. ¿Estás listo para responderlas?

Cuando oyó la pregunta, Kyofu se posicionó entre Koharu y Homura, quienes le miraron con recelo, pero también cierto respeto, más no dijeron nada.

—Eso depende del tipo de preguntas, Jiraiya-dono. Pero intentaré responder tantas como pueda.

—Muy bien —dijo Jiraiya con un asentimiento de su cabeza—. Para empezar…

—Permíteme que te detenga, Sensei —interrumpió Minato haciendo una señal con sus manos—. Antes de eso, quisiera tratar otro punto.

Con una seria expresión, Minato miró hacia los ancianos del consejo, quienes sintieron una incómoda presión que les hizo tragar saliva y sudar inconscientemente. Luego de su anterior amenaza, sentirse intimidados era inevitable.

Sin embargo, Minato no tenía tal intención, en cambio, expresó lo siguiente—. ¿Han oído algo sobre Danzo?

Confundidos, ambos se miraron entre sí. Habían notado su ausencia una vez que estuvieron reunidos en este lugar; supusieron que tal vez había resultado herido durante la explosión, pero no pudieron investigar al respecto porque debían permanecer en el consejo hasta que la reunión concluyera.

—¿Por qué lo pregunta, Hokage-sama? —inquirió Koharu con una expresión más tranquila.

—¿Su ausencia no les parece extraña?

Homura llevó los dedos a su barbilla—. Ciertamente es extraño que no se encuentre presente, puesto que nunca se ha ausentado a ninguna de nuestras reuniones. Pero considerando los recientes eventos, cabe la posibilidad de que haya resultado herido y por tal motivo le fue imposible presentarse.

—Tienes razón, es una posibilidad. Sin embargo, todos estamos al tanto de la persistencia de Danzo, así que creo que se encuentra con vida, en algún lugar que no es Konoha —replicó el Hokage.

—¿A qué se refiere, Hokage-sama? —Koharu indagó con su siempre impasible y entrecerrada mirada.

Kyofu tenía una cierta idea de lo que estaba hablando, después de todo, había sentido que el Naruto original se había dirigido a la base de la Raíz, por lo que asumía que Danzo había tenido algo que ver con el estallido de su yo original, ¿El motivo? Aún lo desconocía.

Minato suspiró y se sobó la sien mientras se cuestionaba si revelar lo siguiente sería apropiado. ¿Pero de qué serviría ocultarlo luego de todo lo que había acontecido?

—Hay algo… algo que estuve ocultando desde hace bastante tiempo, sobre el paradero de Naruto cuando estuvo 'desaparecido'.

Kyofu y Jiraiya se vieron sorprendidos por el significado escondido en sus palabras. ¿En verdad tenía pensado revelar uno de los secretos mejores guardados de la aldea, o tal vez diría algo más? En cualquier caso, guardaron silencio para oír su decisión.

Luego de una breve pausa, el Hokage finalmente continuó—. Naruto… Él… Él era un ANBU de la Raíz de Danzo.

Los que desconocían tal información quedaron boquiabiertos. Algunos porque no sabían que la Raíz seguía operando, otros porque eso explicaba el gran nivel de combate que Naruto poseía, y otros por ambas razones.

Ni siquiera los ancianos presentes estaban al tanto de tal información. ¿En qué momento Danzo había logrado poner sus manos en él? ¿Cómo y por qué Minato lo había permitido?

Había demasiadas preguntas, pero el Hokage no tenía intenciones de permitirles que las hicieran antes de que terminara de hablar.

—El cómo llegó allí o por qué estuvo en ese lugar no es relevante. Lo único que puedo decirles es que Danzo fue incapaz de colocar su sello maldito en Naruto, y, por lo tanto, no hay nada que le impida revelar los secretos de la Raíz.

—Entonces, ¿lo que quieres decir es que Naruto amenazó a Danzo con revelar esos secretos y huyó por esa razón? —Shikaku asumió.

—Tal vez sí, tal vez no. Lo único que puedo decir es que Naruto nunca perdería la razón sin un buen motivo, y como Danzo no se encuentra aquí, creo que tuvo cierta responsabilidad y no tuvo más remedio que huir para evitar las consecuencias de sus actos.

Existía la posibilidad de que el líder de la Raíz hubiera fallecido durante la explosión sin siquiera estar enterado de los acontecimientos en la aldea —algo descabellado—, pero si se encontraba vivo, entonces Minato no podía pensar en nada más que en su reciente deducción.

El clon de madera también pensaba igual, más aún porque había sentido el Chakra del original en la antigua base de la Raíz. Averiguar lo que había sucedido en ese lugar tenía que ser una de sus prioridades.

Acto seguido, Minato explicó que existía la posibilidad de que Danzo estuviera muerto, pero que en cualquier caso debía asegurarse. Por lo tanto, requirió de la asistencia de uno de sus ANBU personales, quien prontamente apareció arrodillado ante él.

—Inu, dirígete inmediatamente al cuartel provisional ANBU e informa a los miembros que realicen un rastrillaje en esta zona. —Dicho esto, el Hokage escribió un papel la ubicación aproximada de la antigua base de la Raíz, a las afueras de Konoha.

No conocía la ubicación exacta, ya que era un secreto que incluso el Sandaime desconocía. Pero ambos Hokages estaban seguros de que se encontraba cerca de los bosques en los alrededores de Konoha.

Era algo que no había investigado su localización exacta porque no le había importado lo que Danzo hiciera siempre y cuando se mantuviera alejado de Naruto.

El ANBU tomó la nota en silencio y lo guardó en su bolsa ninja, esperando más instrucciones.

—Una vez que hayan localizado el lugar, buscarán cualquier indicio sobre la condición actual de Danzo. Si se encuentra muerto, quiero saberlo inmediatamente. Si descubren que se encuentra con vida, quiero que el resto de las fuerzas ANBU inicien su búsqueda y captura inmediata. Tendrán permiso de utilizar la fuerza letal en caso de que no se muestre cooperativo.

—Entendido, Hokage-sama —replicó el ANBU, tomando el pergamino donde Minato había escrito todas las instrucciones y puesto su firma para certificarlo.

Antes de que el ANBU se retirara, el Hokage le hizo señas con su mano derecha para que se acercara.

Cuando estuvo cerca, le susurró al oído—. Forma un equipo aparte para buscar al Sandaime en la zona del estadio. Cualquier descubrimiento que realicen, quiero que quede en absoluto secreto y me le informen inmediatamente. ¿Entendido?

—Hai, Hokage-sama —contestó Inu, también en un susurro.

Esta última interacción no llamó la atención de los miembros del consejo puesto que era usual que el Hokage agregara una o dos cosas a su ANBU antes de que se retiraran, por lo que esperaron en silencio a que continuara.

El único que logró captar la conversación gracias a sus delicados sentidos fue Kyofu, cosa que le había causado algo de desasosiego ante la idea de que algo grave le hubiera sucedido a su figura paterna. No tenía idea de nada, ni de lo que había sucedido en el estadio ni de lo que había sucedido en la Raíz. El original lo había creado mucho antes de estos acontecimientos, después de todo.

También le intranquilizaba la posibilidad de que Danzo en verdad hubiera huido. Si tal fuera el caso, era obvio que este no se entregaría bajo ningún concepto, lo cual desencadenaría una batalla contra ANBU y acabaría en la muerte de varios de estos. Una pareja suya formaba parte de aquella institución, después de todo, y si bien le habían asignado la tarea de vigilar a los antiguos miembros del consejo, el futuro era incierto.

Naruto tendría que encontrarlo por su propia cuenta antes de que Yugao se viera involucrada en su búsqueda.

Luego de su última petición, el Hokage ordenó a Inu que se retirara, y éste desapareció en una nube de humo, partiendo en la búsqueda del cuartel temporal ANBU.

—Sensei, puedes proseguir. —La voz de su padre hizo que Kyofu saliera de sus intranquilos pensamientos.

Su maestro se veía algo sorprendido por su decisión, pero comprendía por qué lo había hecho. Tampoco le molestaba que Danzo fuera cazado y posiblemente asesinado. Nunca le había agradado ese sujeto.

La gran mayoría del consejo compartía su pensar, aunque los antiguos compañeros de Danzo pensaban que algo similar podría sucederles si hacían algo que pudiera molestar al Yondaime. Ambos pensaron que lo ideal sería no hacer nada imprudente si la situación no lo ameritaba.

Jiraiya sacudió y se aclaró la garganta, girándose hacia Kyofu para atraer su atención e iniciar el interrogatorio—. Para empezar, ¿quién eres?

Toda la atención fue puesta en el enmascarado, ya dejando a un lado la sorpresa inicial que las palabras del Hokage habían causado.

—Me conocen como Kyofu, líder de los Yakuza, empresario —respondió llevando su mano al pecho. Una introducción simple, pero que lo resumía a la perfección.

Minato habló—. Dudo mucho que 'Kyofu' sea tu verdadero nombre y que quieras decirnos cual es verdadero... —Miró hacia el enmascarado, quien hizo un asentimiento con su cabeza, dando a entender que no lo diría. Por lo tanto, formuló otra pregunta—. ¿Qué son los Yakuza y cómo se mantuvieron en secreto durante tanto tiempo?

La pregunta hizo que el 'empresario' llevara sus dedos a la barbilla de su máscara—. ¿Cómo podría decirlo? Somos una organización con fines de lucro orientada a la exportación. En cuanto a la segunda pregunta, prefiero no responderla.

La organización 'Yakuza' nunca operaba bajo ese nombre, siempre lo hacían mediante terceros. La razón por la cual no quería revelar eso era porque no deseaba que su padre abriera una investigación y descubriera cuales eran esos negocios dentro la aldea, pero por el momento no era como si importase, puesto que sus negocios habían sido arrasados junto con el resto de la aldea. Sin embargo, eso no significaba que sus negocios no volverían a operar en Konoha.

Minato miró con sospecha al magnate, pero no dijo nada, ya que Inoichi tomó la palabra—. ¿Qué exportan?

—Todo lo que nuestros beneficiarios necesiten. Alimentos, entretenimiento, transporte, vestimenta, y herramientas de todo tipo. Si se encuentra dentro de nuestras posibilidades, lo producimos y entregamos en un plazo pactado, siguiendo las leyes y normas de cada región. También esperamos que nuestro compromiso y puntualidad sean recíprocos.

No parecía que hicieran nada malo, pero había una incógnita que la mayoría compartió—. ¿Qué sucedería si el cliente no cumple con el acuerdo? —Shikaku investigó.

Hubo un silencio de al menos diez segundos, lo cual hizo que los presentes pensaran que se trataba de algo serio.

Unos segundos más tarde, el enmascarado respondió con seriedad—. Digamos que, de una u otra forma, siempre obtenemos el pago por nuestros servicios. —Si fueran capaces de ver detrás de aquella mascara, hubieran visto una seria y oscura mirada.

Él, quien nunca tuvo nada, valoraba férvidamente aquello que gracias a su arduo esfuerzo había obtenido. Naruto Uzumaki odiaba las traiciones más que nada, y consideraba el incumplimiento de un tratado una traición a su confianza.

Era mucho más tolerante con los robos —dependiendo de las circunstancias—, pero el incumplimiento de una promesa era algo que no podía tolerar. Es por eso que también tomaba en serio los trabajos que le eran solicitados y siempre se aseguraba que los encargados en su organización tuvieran en sus mejores intereses cumplir con los acuerdos.

Todos entendieron el significado de aquellas palabras, Minato más que nadie porque había oído en reiteradas ocasiones de la boca de este hombre que lo único que le importaba era el dinero y que no le importaba llegar a los extremos para conseguirlo.

Antes de que el Yondaime pudiera agregar su opinión, su maestro se adelantó—. ¿Y qué tienes pensado hacer si no podemos pagarte? Como puedes ver, tenemos nuestros propios problemas, y una compensación económica está fuera de la cuestión.

Kyofu se encogió de hombros—. No les mentiré. Ya se lo dije a Hokage-dono. Impondría medidas las cuales harían que nunca puedan recuperarse económicamente. En resumidas cuentas, haría que esta aldea se muera de hambre.

Kohta había ocultado una siniestra sonrisa al oír su declaración, mientras que gran parte de los Shinobis habían presionado sus puños con fuerza, unos incluso gritaron que no lo lograría, aunque lo intentara.

Antes de que los ánimos se caldearan más, Kyofu continuó—. Pero no es algo que desee realizar en un futuro cercano. Les daré tiempo. Además, el dinero…, no es el único método de pago.

Los ojos de los presentes se habían entrecerrado, y Jiraiya formuló la pregunta que todos se habían hecho—. ¿Qué se supone que eso significa?

Kyofu miró hacia él—. Creo que me han malinterpretado. No tengo nada raro en mente. Mi organización es vasta, y mis hombres no pueden encargarse de todo. Así que, de tanto en tanto, contratamos Shinobis que puedan realizar ciertas tareas. Pensaba que tal vez Konoha podría darnos un descuento si tal situación llegara a presentarse.

—Je, qué gran mentiroso. —Se oyó una voz en su interior.

Naruto sonrió, mas no dijo nada y esperó a que los demás continuaran.

A pesar de sus palabras, eso no había hecho que sintieran confianza hacia él. Cada vez se sentían más cautelosos; ¿Qué pasaría si los contrataba para realizar algo inmoral o malévolo? Estaban seguros de que no aceptaría un no como respuesta, pero si aun así se negaban, ¿Qué es lo que haría?

Habían visto cuan poderoso era en la batalla contra aquel imparable enemigo, lo cual hacia que se sintieran temerosos de algún ataque por su parte. Además, había que incluir a su propio ejército y el resentimiento de las demás aldeas hacia Konoha. Si Kyofu decidiera aliarlos en su contra, ¿podrían superarlo?

Los Shinobis del consejo sabían que su Hokage también era inmensamente poderoso, pero Kyofu ya conocía sus habilidades, y no sería de extrañar que tuviera en cuenta aquello al momento de atacar.

Jiraiya, notando el nerviosismo en gran parte de los Shinobis, agregó—. ¿Cómo esperas que confiemos en alguien que se esconde detrás de una máscara? Si en verdad quieres que confiemos en ti, ¡entonces muéstranos tu rostro! —exclamó al final, señalando a su máscara.

—Imposible —contestó Kyofu tajante, mirando a los desafiantes ojos del Sannin.

—¿Por qué? —La tranquila voz de Minato interrumpió el duelo de miradas.

El enmascarado se giró hacia él—. Porque así lo deseo.

Minato realmente no estaba interesado en la respuesta, lo que le importaba era conocer su verdadera procedencia. Específicamente, si se trataba o no de un Uzumaki. Dejaría esa pregunta para la siguiente oportunidad en que se encontraran solos, puesto que no quería causar otro revuelo al insinuar que podría tratarse de un sobreviviente de aquel extinto clan.

Dejó de pensar en ello cuando oyó a Kyofu—. Yo no deseo que ustedes confíen en mí. Es más, lo más prudente sería que no lo hicieran. Lo único que necesito de ustedes es su compromiso.

No tenía sentido intentar engañarlos con dulces palabras; los presentes eran una minoría y no pensaba perder su tiempo en ponerlos de su parte. Los que verdaderamente importaban y serían fácil de manipular eran los individuos que se encontraban por debajo de ellos: los Shinobis de menor rango y los civiles.

Pero, ¿Qué era lo que buscaba Naruto con tal acción? Una frase que lo explicaba claramente: Divide y vencerás.

La semilla de la discordia que había plantado en los corazones de los habitantes de Konoha crecería tanto que estos eventualmente considerarían una revuelta, y cuando ese día llegara, Kyofu daría un pequeño empujón para que se llevara a cabo tal acción.

Sería emocionante, y por, sobre todo, divertido verlos asesinarse entre sí. Llevaría algo de tiempo, pero a Naruto estaba dispuesto a esperar, especialmente porque aún no se encontraba listo para destruir Konoha; tenía que volverse mucho más fuerte.

Minato seguidamente habló—. Estoy agradecido por la ayuda que nos has dado. Incluso salvaste la vida de mis hijos, y por eso te estoy eternamente agradecido. Sin embargo, nunca haremos nada que vaya en contra de nuestros principios. No importa si intentas cumplir con tus amenazas, no nos doblegaremos.

Los shinobis asintieron, mientras que Kyofu se encogió de hombros—. Lo entiendo, Hokage-dono. Ahora, ¿tienes más preguntas? Ya se está haciendo tarde.

—Sí, aún tengo algunas —contestó Minato, dando un paso al frente—. ¿Dónde se encuentra Tsunade?

—No lo sé —replicó tajante, con una voz que se oía molesta, incluso rabiosa.

Los presentes casi pudieron palpar esos sentimientos en su respuesta, y varios se preguntaron qué era lo que le molestaba.

—¡¿No lo sabes?! Uno de tus hombres en Onsen dijo que ella cuenta con tu protección. ¡No digas tonterías! ¡La vida de mi hijo pende de un hilo, y él necesita de la ayuda de Tsunade!

El delicado estado de Menma y el hecho de que la única persona que podría ayudar no se mostrara cooperativa hizo que Minato perdiera los estribos.

—Así que Daisuke dijo eso… Tiene razón, Tsunade-sama cuenta con mi protección.

—¿Sama? —Pensaron todos al unísono debido al honorifico que utilizó en el nombre. Ni siquiera se dirigía a Minato o Jiraiya de esa forma. ¿Por qué Tsunade era diferente? ¿Acaso tenían una relación? ¿Y qué era eso de que contaba con su protección? Cada vez tenían más preguntas.

—Olvídese de ella, Hokage-dono. Si ella es necesaria para que su hijo se recupere, entonces le doy mis pésames. No le diré en donde se encuentra. —Su voz sonaba igual de molesta que antes.

Minato apretó sus puños con fuerza y dijo en un susurro mientras agachaba la cabeza—. ¿Qué es lo que quieres por esa información? ¡¿De cuánto estamos hablando?! —Al final había exclamado y levantado su cabeza.

Kyofu instantáneamente abrió su capa y tomó uno de sus cuchillos, lanzándolo hacia el Hokage con tal rapidez que ni él ni nadie pudo reaccionar a su acción.

Cuando el cuchillo llegó a su destino, el enmascarado se vio rodeado por los lideres presentes y algunos ANBU que habían permanecido en la tienda.

Kyofu ignoró a las 'molestias' que lo habían rodeado y se concentró en su objetivo que miraba confundido al objeto que había lanzado.

El Hokage se inclinó ligeramente y estiró el brazo derecho para recoger el cuchillo que se había incrustado a escasos centímetros de su pie.

Cuando había levantado la mirada de nuevo, vio el dedo índice de Kyofu apuntando hacia el cuchillo—. Si en verdad deseas que Tsunade-sama regrese a este lugar, realiza Seppuku en este preciso instante. Solo así ella regresará.

—¡¿Que cometa qué?!— Gritó Jiraiya—. ¿Es que acaso has perdido la razón? ¿Por qué debería de hacer eso solo para que Tsunade regrese?

Kyofu se giró hacia él y habló tan calmadamente como pudo—. Jiraiya-dono, por favor, no se inmiscuya en esto. Hokage-dono sabe por qué le estoy pidiendo esto. Si en verdad ama tanto a su hijo, entonces será capaz de ver el porqué de mi solicitud. —Hizo una pausa y miró al Yondaime—. Entonces, Hokage-dono, ¿Qué hará?

Minato apretó el arma en sus manos y miró con nerviosismo al cuestionador—. ¿Tsunade lo sabe?

Con una afilada mirada que parecía capaz de cortar su propia mascara, Kyofu respondió con un firme "Sí".

Nadie a excepción de Jiraiya entendió de que iba la conversación. Todo se remontaba hace unos diez años atrás, cuando Naruto había sido torturado por aquellos hombres, y luego abandonado por Minato. Si Tsunade sabía de aquello, entonces eso explicaba por qué ya no deseaba regresar a la aldea.

Con una triste mirada, el Sannin miró hacia su alumno, abriendo los ojos con sorpresa al ver que había colocado la punta del arma frente a su vientre—. ¿D-De verdad la traerás aquí si hago esto? —Sus manos temblaban incontrolablemente, pero si era por el bienestar de su hijo, no dudaría en llegar hasta el final.

—Así es.

Su respuesta había sido el desencadenante. Minato apretó los dientes, cerró los ojos con fuerza y levantó sus manos para luego decir—. ¡Pues que así sea!

—¡Minato, espera! —exclamó Jiraiya moviéndose hacia su estudiante justo cuando este había bajado sus puños con fuerza.

Otros también se movieron, pero concluyeron que no llegarían a tiempo para detenerlo.

Cuando todos creían que el Hokage acabaría con su propia vida, una voz detrás de ellos había susurrado: "Banshō Ten'in".

El objeto en manos del Hokage fue tirado con extraordinaria fuerza hacia el lugar de procedencia de la voz, y el Yondaime, incapaz de hacerle frente a tal poder, terminó liberando el arma que retornó a gran velocidad a las manos de Kyofu-sama, quien hizo girar el cuchillo en sus manos antes de depositarlo en la funda debajo de su túnica.

—Eso es suficiente —habló Kyofu mientras bajaba su túnica para ocultar sus cuchillos.

—¿S-Suficiente? —El Hokage preguntó confundido mientras se secaba el sudor de la frente, aún impactado por lo que estuvo a punto de hacer.

Justo en ese momento, todos habían suspirado, mientras que Kyofu había contestado—. Era una prueba, digamos que me has dejado satisfecho. Te diré donde podrías encontrar a Tsunade; sin embargo… —Se aproximó al Hokage ante la atenta mirada de los Shinobis presentes, y una vez cerca, continuó—. Ella no regresará, aunque yo se lo pida. Lo más probable es que termine huyendo.

El clon de madera no deseaba revelar su ubicación porque sentía que era su obligación protegerla luego de que ella le dijera aquellas palabras de aliento que marcaron su vida luego de aquella trágica noche. Pero tampoco quería que su hermano muriera, no porque se preocupara por él, sino porque no sabía qué sucedería si el Kurama en su interior también moría; no quería arriesgarse.

Tampoco podía forzar a Tsunade a que viniera, porque además de la confianza que había forjado con tanto esfuerzo se desvanecería, también la pondría en una situación dolorosa en la que se vería forzada a tomar una decisión entre volver y revivir malos recuerdos, o escapar a sabiendas de que dejaría morir a alguien que, en su perspectiva, no había hecho nada malo.

Era una decisión difícil, y es por eso que, a pesar de ser un clon, no podía tomar tal decisión. Por tal motivo, expresó lo siguiente—. Tú ya deberías saber quién es la única persona que podría convencerla. Así que dependerá de esa persona si decide o no ayudarte. Yo no puedo hacer nada más.

La imagen de su hijo Naruto pasó por la cabeza de Minato, rememorando la noche de la tortura y sus indignantes palabras hacia el afectado.

Minato no entendía cómo Tsunade pudo enterarse de ello. Dudaba que Naruto se lo hubiera dicho, ya que nunca se habían conocido, así que la única posibilidad era Hiruzen.

Si tal fuera el caso, entonces no se sentiría molesto, es más, se sentiría gradecido, ya que tal vez Tsunade había realizado una visita durante aquel periodo para salvar la vida de su hijo.

Como su padre estaba tardando en responder, Kyofu introdujo su mano derecha en uno de los bolsillos de su túnica y extrajo un pergamino del mismo. Cuando lo tuvo en manos, pensó—. Esto era parte del kit que vino con el traje, espero que lo que esté dentro aún funcione.

Lo que había extraído del pergamino fue un pequeño aparato negro con una antena, con botones que se ocultaban debajo de una tapa que estaba pegada al aparato—. Me pregunto si esto sigue funcionando, han pasado más de cuatro años desde la última vez que lo utilicé, y, además, no había cobertura en Konoha en aquel entonces. Veamos…— Para disipar sus sospechas, Naruto levantó la tapa y mantuvo presionado el botón de encendido durante unos segundos hasta que los botones del aparato emitieron una tenue luz y la pequeña pantalla mostró una imagen.

Los presentes observaron al enmascarado presionar algunos botones del extraño aparato antes de cerrar la tapa y acercarse al Hokage—. Toma esto, cuando sepas qué hacer, maten presionado el botón número uno.

Minato recibió el objeto en sus manos y lo miró extrañamente—. ¿Qué es esto?

Todos miraron hacia el poseedor de la respuesta—. Es un teléfono celular. Permite comunicaciones instantáneas a distancia.

La función del aparato no había sorprendido tanto a los presentes, puesto que las radios que actualmente existían operaban de igual forma. Pero pensaron que tal vez había una diferencia como para utilizar eso en lugar de una radio tradicional.

—Cuando presiones el botón, el aparato realizará una llamada y te comunicarás con unas personas. Diles lo que sucedió y tu respuesta; ellos me lo informarán más tarde. Posteriormente, yo te daré una respuesta tan pronto como pueda. Y no te preocupes, será mucho antes del tiempo que le queda de vida a tu hijo.

Como había confirmado que Konoha ya contaba con cobertura —habían pasado cuatro años después de todo—, el clon de madera hizo entrega del aparato. Acto seguido dio una media vuelta y se dirigió hacia la salida—. Eso sería todo, estaremos en contacto.

Antes de que pudiera poner un pie fuera, la voz de Jiraiya lo detuvo—. Espera, aún tengo una pregunta que hacerte.

Kyofu se detuvo y se volteó en medio de un suspiro—. ¿Qué cosa?

—El hombre que estuvo contigo. Él portaba la Katanagatari, específicamente, la Zantō Namakura, ¿No es así?

Naruto miró al Sannin con interés—. ¿Conoces la 'Historia de Espadas'?

Jiraiya llevó los dedos a su barbilla y sonrió con orgullo—. Por su puesto. No me llaman sabio por nada.

—¿Historia de Espadas? —preguntó Minato confundido mientras miraba al uno y al otro.

Interesados en la historia, todos miraron en el Sannin, quien fue el siguiente en hablar—. Creí que se trataba de una leyenda del País del Hierro. Pero no pensé que un arma como esa existiera en realidad.

—¿Y qué clase de arma es esa? —interrogó el Yondaime.

Jiraiya miró de reojo a Kyofu, quien entendió el significado de esa mirada. Era como si le estuviera diciendo que no había caso en ocultarlo, puesto que tenía conocimiento sobre la misma.

Por lo tanto, el enmascarado contestó—. En resumidas cuentas, son las Siete Espadas Legendarias de Kirigakure en una sola Katana. Es una espada que puede cambiar de forma dependiendo de los deseos de su portador.

—Eso suena… increíble —declaró el Hokage en ambos sentidos de la palabra.

Jiraiya continuó—. Como lo sospechaba.

Esta vez, Kyofu miró al Sannin y le preguntó—. De entre todas sus variaciones, ¿Cómo supiste que se trataba de la Namakura?

—Por la reacción del monstruo luego de que tu camarada le perforara la cabeza. La leyenda dice que la Zantō Namakura es capaz de atravesar y cortar cualquier cosa en existencia, por lo que a lo sumo fue capaz de cortar su alma. No tengo forma de probarlo, pero creo que eso fue lo que sucedió.

—Ciertamente es una probabilidad. Pero honestamente, yo nunca lo he visto realizar un ataque de ese tipo, ya que, de lo contrario, no estaría aquí con ustedes. Uno no puede proteger su alma como si nada, después de todo. —Esto lo dijo rememorando sus batallas contra Saito, y cómo en aquellas ocasiones nunca había recurrido a tal opción.

—Estos sujetos…, son peligrosos. —Fue la conclusión de Minato.

Un oponente que contaba con el Rinnegan y que posiblemente era un Uzumaki, y otro que poseía un arma que era capaz de cortar el alma de sus enemigos. ¿Qué más podían ser ambos si no eso? No era como si el Hokage no lo supiera ya, pero el sentimiento de peligrosidad hacia ellos aumentaba por cada atributo nuevo que descubría sobre ellos.

—¿Necesitas saber algo más, Jiraiya-dono? —La voz de Kyofu sacó a Minato de sus pensamientos, y este miró hacia ambos.

—Por el momento estoy satisfecho.

—Está bien, con eso yo me…

—Por favor, espera un momento. —La voz de un tercero interrumpió a Kyofu, quien miró en dirección a esa voz.

Allí pudo ver a Hiashi, aproximándose a él para decir—. Kyofu-dono, antes de que se retire, tengo una propuesta para usted.

El clon de madera instantáneamente entrecerró los ojos. Sabiendo de quien se trataba, solo una cosa podría ser su petición—. Adelante, Hiashi-dono.

—Así que está al tanto de mi existencia. Decir que me siento honorado sería un eufemismo. —El Hyūga se inclinó ligeramente.

Conteniendo su ira, Naruto le pidió que prosiguiera.

—Seré directo, Kyofu-dono. Me gustaría entregarle la mano de mi hija. ¿Qué piensa sobre ello?

El clon de madera se mordió el labio inferior con tal fuerza que sangre salió del mismo, mientras que sus ojos reflejaban un resplandor homicida.

Antes de que diera su respuesta, Minato expresó la suya—. ¿Hablas en serio, Hiashi? ¿Qué pasa con Menma? —Su voz sonaba algo molesta.

Hiashi se giró hacia él y se inclinó—. Discúlpeme, Hokage-sama. En realidad, no estaba hablando de Hinata, sino de Hanabi. Disculpe el malentendido.

¿Qué importaba de quien se tratara? Eso era lo que pensaba Minato. Ambas estaban saliendo con sus hijos, y ambas habían compartido momentos junto con ellos. ¿Tan poco le importaba eso a Hiashi?

Pero tampoco podía culparlo o recriminarle por sus palabras, después de todo, Naruto se había convertido en un criminal. No era de extrañar que Hiashi intentara romper esa relación y entregar a su hija a un mejor partido.

Sin embargo. Minato esperaba que Kyofu que se negara, ya que no parecía un hombre que aceptara este tipo de propuestas sin obtener algo bueno a cambio.

Si bien el clan Hyūga era uno de los mayores clanes en el mundo shinobi, ¿qué uso Kyofu podría darle a una relación como esa? No sacaría ningún beneficio económico, que era lo único que parecía importarle.

Miró de reojo al enmascarado, quien en ese momento recibió una fotografía de la joven en cuestión y la examinó durante quince segundos antes de devolvérsela a Hiashi, quien esperó pacientemente a su respuesta.

Si bien Naruto estaba hirviendo de la rabia, también estaba considerando la propuesta del líder Hyūga con seriedad.

Conociendo la avaricia de Hiashi, no le extrañaría que entregara a Hanabi a un noble de baja calaña con el fin de salvaguardar su reputación, ya que eventualmente se correrían los rumores de que una de las hijas del líder del clan Hyūga estaba saliendo con el maldito demonio.

Si Hiashi no quería que manchar la reputación del clan Hyūga, Naruto concluyó que éste buscaría pretendientes hasta en lugares donde el sol no llegaba.

—¿Cuál es su edad? — indagó el enmascarado.

—Cerca de cumplir doce años —respondió Hiashi con suma tranquilidad.

El clon estuvo cerca de apretar los puños. Se suponía que su persona como Kyofu-sama era un hombre bastante mayor, y a Naruto le asqueaba la idea de que Hiashi fuera por allí ofreciendo la mano de su hija a hombres tan mayores.

Tenía que evitarlo a toda costa, por el bienestar de Hanabi—. Aún es un poco joven. Pero… acepto su propuesta, Hiashi-dono.

Los Shinobis susurraron su incredulidad entre sí. Les parecía increíble que hubiera aceptado una propuesta como esa, y más aun con tanta facilidad.

—Espera, espera, Hiashi —interrumpió Minato.

Todos se giraron hacia él, y éste continuó—. No quería decir esto, pero como Hokage, no aceptaré esa unión. Ella es una ciudadana de esta aldea y posee un Kekkei Genkai; por lo tanto, no puedo permitir que una persona como ella salga de esta aldea.

Hiashi protestó respetuosamente, comentándole de los beneficios económicos que una unión como esa traería a la aldea.

Mientras se lo explicaba, Kyofu cerró los ojos y se concentró en el Chakra del Yondaime—. Hokage-dono, escúcheme, por favor.

Minato instantáneamente miró hacia él, oyendo la voz en su cabeza continuar—. Esto lo estoy haciendo por su hijo Naruto. Estoy al tanto de su relación con la hija de Hiashi-dono.

—¿Cómo? —preguntó con seriedad, ignorando totalmente las explicaciones del líder Hyūga.

—Recuerde que es mi pequeño espía. También tengo algo de conocimiento sobre su vida personal.

Era cierto; con toda la conmoción que había sucedido luego que le revelara ese secreto, su mente se había sobrecargado y lo había olvidado.

—¿Lo entiende ahora, Hokage-dono? Yo no estoy interesado en esta jovencita, solo quiero evitar que su padre haga algo que pudiera enojar a tu hijo. Recuerde cómo puede ponerse, y es algo que debemos evitar a toda costa.

Tenía razón, los acontecimientos de este día no podían volver a repetirse, de lo contrario, ya no serían tan afortunados.

Sin embargo, Minato aún tenía sus dudas—. ¿Y qué planeas hacer? ¿Te la llevarás de esta aldea?

—Eso no será necesario, aunque creo que tendré que hacer algunas visitas a la aldea para formalizar este falso compromiso, y anunciarlo para que Hiashi-dono se sienta satisfecho.

—¿Y crees que Naruto aceptará tan fácilmente? ¿Qué te hace pensar que no se enojará si lo haces tú?

Hubo un corto silencio antes de que el Yondaime oyera la respuesta en su cabeza—. Ciertamente es una posibilidad. Sin embargo, tengo la intención de explicárselo para evitar malentendidos.

Con la conversación que actualmente estaban teniendo, ya tenía una idea de cómo realizará esa plática. Dejando eso a un lado, todavía le quedaba una duda—. ¿Piensas que Naruto aprovechará el momento para escapar cuando vaya a buscar a Tsunade? ¿Es por eso que estás haciendo todo eso? —Esta vez miró seriamente a Kyofu, pero Hiashi no lo notó ya que seguía inmerso en sus explicaciones.

—Por favor, Hokage-dono. Ya le expliqué el motivo por el cual estoy haciendo esto. Si Naruto decide escapar o no, esa será decisión suya. Yo no tengo intenciones de ayudarle de ninguna forma, tampoco tengo la intención de decirle que lo haga.

—Pero en caso de que lo haga, ¿qué harás? —Lo preguntaba porque si iba a donde sea que Kyofu se encontrara, entonces estaría a salvo de los cazadores Ninja. Esa idea le aliviaba un poco. Sin embargo, se negaba absolutamente a la idea de que Naruto escapara, aun mas que se uniera a alguien como Kyofu. Su organización ya era peligrosa de por sí, pero si Naruto se los unía, las consecuencias serían terribles.

—No se preocupe, Hokage-dono. Su hijo perdió gran parte de su atractivo cuando se convirtió en aquella bestia. Créeme, tener a alguien tan inestable como él en mis filas no se encuentra entre mis mejores intereses. Pero claro, usted no necesita creer en mis palabras. Si tanto aborrece la posible idea de que él trabaje para mí, entonces le recomiendo que lo mantenga muy bien encerrado.

Tenía razón, si en verdad estaba preocupado por lo que podría suceder, entonces tendría que asegurarse de que no sucediera en primer lugar.

Cuando la conversación entre ambos líderes acabó, el Hokage miró a Hiashi e hizo una señal de alto con sus manos—. Comprendo, Hiashi. Aun no me gusta la idea, pero estaré observando de cerca. Si hay algo que no me gusta, utilizaré mi poder como Hokage para impedir este compromiso. ¿Entendido?

El líder Hyūga se inclinó y habló con emoción—. Entiendo, Hokage-sama. Esta unión sin dudas traerá grandes beneficios a la aldea.

El clon tuvo el deseo de chasquear la lengua, pero se contuvo mientras miraba con desprecio al padre de su 'prometida'.

La mayoría miraba con sorpresa al Hokage, pero sus voces no saldrían puesto que no se atreverían a oponerse a su decisión.

Jiraiya, por su parte, puso una mano en el hombro de su estudiante—. ¿Estás seguro de que esto es lo correcto, Minato?

—Te lo explicaré después —susurró el Hokage.

El Sannin a penas y logró oírle, pero decidió no hacer más preguntas y retornó a su lugar.

Hiashi cortó distancia con el enmascarado para decirle—. Me gustaría que conociera a mi hija lo antes posible. Sé que se trata de un hombre ocupado, por lo cual no lo apresuraré. Tan solo quiero saber cuándo cree que podrá hacernos una visita. Aunque la aldea fue arrasada, me aseguraré de tener algo en condiciones para cuando el momento llegue.

—¿Qué tal ahora? —respondió Kyofu.

El líder Hyūga lo miró sorprendido y algo avergonzado—. Discúlpeme, Kyofu-dono, pero actualmente no cuento con aposentos, mucho menos alguno digno para usted. Así que, si no es mucha molestia, le pediría que me diera unos días para tener todo listo.

Las personas alrededor miraban la interacción con aburrimiento. Sus labios, sin embargo, permanecieron sellados, puesto que el líder de la aldea observaba el intercambio en silencio.

Kyofu hizo una señal de desestimación con sus manos—. Eso no tiene importancia. Lo único que deseo es conocer a esta jovencita; quiero presentarme y explicarle la situación para que no haya malos entendidos.

—No, no se preocupe, Kyofu-dono. Le aseguro que ella no se opondrá.

Naruto quiso golpearlo en el rostro en ese momento, pero se contuvo diciendo—. Ya veo. Entonces esperaré a que esta reunión termine para que así me indique el lugar al cual tengo que ir.

—Por supuesto —contestó Hiashi, haciendo una reverencia antes de retornar a su lugar y disculparse con el Hokage por desviarse del motivo de la reunión.

Minato le dijo que no se preocupara antes de mirar al resto de los presentes—. Si nadie tiene nada más que decir, entonces doy por concluida esta reunión.

Casi la mayoría asintió con la cabeza, pero antes de que el Hokage les diera la oportunidad de retirarse, Shikaku levantó la mano—. ¿Qué haremos con los resultados de los exámenes Chunin?

Minato lo había olvidado por completo, por lo que rápidamente tomó una decisión—. Pueden enviar un informe a Kumogakure con respecto al desempeño de sus Shinobis en esta prueba. Ellos decidirán si desean promoverlos a Chunin o no. Con respecto a nuestros Shinobis, no hubo nadie que destacara, por lo que este año no promoveremos a nadie.

Bee bien podía dar el reporte, pero lo usual era enviar un informe a las aldeas participantes sobre el desempeño de sus Shinobis. En cuanto a los Shinobis de Konoha, nadie se opuso a la decisión del Hokage.

Minato una vez miró alrededor de la habitación a la espera de que alguien se pronunciara, e inesperadamente, la persona menos pensada había salido de una de las esquinas para decir: —Hokage-sama, tengo una solicitud. —El aparecido era nada más y nada menos que Ibiki Morino.

—Adelante, Ibiki. —Concedió permiso el Yondaime.

Con un asentimiento de su cabeza, el interrogador reveló su solicitud—. Quisiera interrogar a todos los que estuvieron en contacto cercano con Naruto.

Hubo expresiones de sorpresa, especialmente en Inoichi, quien no pudo evitar preguntar—. ¿Cuál es el motivo? —Quería saberlo, puesto que su hija era una de esas personas, y conociendo a Ibiki, deseaba ser precavido.

—¿Hokage-sama? —solicitó Ibiki.

—Adelante. —Minato dio permiso para que respondiera la pregunta. Honestamente, él también quería saberlo.

Agradeciendo el permiso, el destacado interrogador continuó, mirando a nadie en específico—. Naruto es un maestro manipulador, los días posteriores a su coma lo demuestran. Por lo tanto, quiero asegurarme de que nadie haya sido influenciado para más adelante traicionar a la aldea. —Hizo una pausa para fijar su mirada en Inoichi—. Sé que tu hija es una de estas personas, por lo que requeriré de tu ayuda si es que obtengo la autorización para realizar los interrogatorios.

Inoichi pareció que quería decir algo, pero se limitó a suspirar y encoger los hombros antes de mirar al Hokage, quien, por su parte, asintió—. Permiso concedido. Tan solo no hagas nada drástico. ¿Entendido?

—Hai, Hokage-sama —contestó Ibiki, inclinándose ligeramente y llevando su mano al pecho.

—Pues con esto queda concluida esta reunión. Los llamaré de vuelta cuando los días de duelo acaben. Pueden retirarse.

Los miembros del consejo se inclinaron y procedieron retirarse en silencio, mirando de reojo a Kyofu, quien esperaba por Hiashi en la salida.

—Gracias por esperar, Kyofu-dono —habló el Hyūga cuando se encontró parado frente al enmascarado—. Le mostraré el lugar donde podrá encontrarse con mi hija. —Caminó hacia delante para instruirle el camino, pero al girarse luego de unos pasos, notó que Kyofu había permanecido estoico en su lugar.

—¿Sucede algo, Kyofu-dono? —interrogó Hiashi mientras se le acercaba.

En lugar de responderle, el enmascarado miró al Hokage para decirle—. Desde hace un momento he podido sentir a un grupo de personas con grandes cantidades de Chakra aproximándose a la aldea. No se quienes sean, así que me preguntaba si tienes aliados de ese nivel que podrían acudir para ayudar a Konoha.

—No, no conozco a nadie así —contestó Minato con una seria mirada. Si lo que decía era verdad, entonces podrían tratarse de nuevos enemigos.

Ante la respuesta, Kyofu llevó los dedos a la barbilla de su máscara—. Entonces no creo que estén aquí para ayudar. Le recomendaría que se prepare para un posible enfrentamiento, pero lo mejor sería interceptarlos y preguntarles sus intenciones.

Los miembros del consejo que habían estado saliendo de la tienda, habían regresado al oír la conversación.

Shukaku, quien era el estratega y el hombre más inteligente de la aldea, se aproximó hacia Minato y Kyofu para intentar darles una idea de lo que podrían hacer.

Sin embargo, el enmascarado había continuado mirando al Yondaime—. Iremos solo tú y yo. No necesitamos más personas, de lo contrario, podríamos desencadenar una batalla innecesaria.

Ante esto, Jiraiya expresó—. Tal vez solo sean unos aprovechadores. En tal caso, ningún tipo de conversación tendría sentido. Por lo tanto, más personas deberían ir.

Dada la situación actual de Konoha, no era de extrañar que algunas personas tratasen de aprovecharse para obtener algún tipo de botín.

Kyofu se giró hacia el Sannin y le dijo—. En tal caso, les haré una propuesta que no podrán rechazar.

Minato y Jiraiya ya habían oído esa misma frase cuando Kyofu les había dicho que era capaz de destruir Konoha económicamente. Así que ambos se preguntaron qué tipo de propuesta daría a unas personas que parecía no conocer.

En lugar de preguntar sobre eso, el rubio indagó—. Dudo mucho que tu ayuda sea gratuita. ¿Qué esperas esta vez?

Kyofu fue incapaz de contener una risita—. Es usted un hombre muy inteligente. Tiene razón, en circunstancias normales, esto no lo haría sin esperar nada a cambio. Sin embargo…

—¿Sin embargo…? —musitó el Hokage.

El enmascarado se giró hacia la salida y contestó—. Ahora tengo una prometida en este lugar. No puedo darme el lujo de ponerla en peligro si puedo evitarlo. ¿Qué clase de ejemplo estaría dando si no?

No solo lo hacía por Hanabi, sino por las demás chicas, e incluso por Neji. Mientras ellos estuvieran en la aldea, Naruto tendría que tragarse el odio y ayudar para que ellos no murieran.

Existía la posibilidad de llevarlos a otro lugar lejos de Konoha, pero todavía no estaban listos para partir, y el Uzumaki no deseaba apresurarlos.

Ondeando su capa, Kyofu atravesó la salida y esperó a que Minato se le uniera.

El Yondaime aceptó en silencio su explicación, y antes de retirarse, se giró hacia Shikaku para decirle—. Te encargo el resto. Si algo llega a suceder, espero que tengas todo listo.

—Hai, Hokage-sama.

Minato asintió con su cabeza y caminó hacia la salida para reunirse con Kyofu, quien, al verlo, preguntó—. ¿Listo?

—Vamos —respondió Minato antes de seguir a Kyofu en la dirección que podía sentir a los miembros de Akatsuki aproximándose.

XxXxXxXxXxXxXxXxX

Notas


Hola a todos, disculpen la demora. Sí, casi un año desde el último cap. Lo que sucede es que estaba en las etapas finales de mi tesis, y no podía escribir mucho.

Hace poco recibí mi título, así que podré escribir un poco más que antes. ¿Por qué solo un poco? Porque dentro de poco tendré que empezar a trabajar. Pero trataré de escribir tanto como pueda.

Ahora vamos con las explicaciones.

Un capítulo muy "blablabla", pero son necesarios D:

Cuando puse que la "palabra" de Kyofu correría libremente por la aldea, recuerden que los acólitos de Kyofu lo ven como una especie de dios. Como ya lo dije, Naruto no inició esto y tampoco le agrada, pero está dispuesto a explotarlo.

Minato se deshizo casi en su totalidad del consejo civil. Era algo que pensé que debía de hacer si quería hacer un borrón y cuenta nueva. Puede parecer algo repentino, pero Minato finalmente pudo comprender cuan corrompido estaba el consejo civil y que no había forma de remediarlo (únicamente si seguía cediendo ante sus peticiones como lo había estado haciendo desde hace años).

Con respecto a la revelación del paradero de Naruto (la Raíz), Minato lo hizo porque quería explicar por qué desconfiaba de Danzo.

La propuesta de Hiashi a Kyofu también pensé que era algo que haría si tenía la oportunidad, y la tuvo así que la aprovechó. Como dijo Kyofu, era mejor aceptar que estar ausente durante un tiempo y luego volver para enterarse de que Hanabi ya se había casado con algún viejo verde de por ahí.

Oh, cuando Minato le exige la ubicación a Tsunade, obviamente no iba a pedírselo violentamente. Si bien ambos están cansados, Minato no arriesgaría un enfrentamiento con alguien que posee el Rinnegan, por eso se le ocurrió mencionar lo del dinero. Ah, y no creo que sea muy descabellado que Minato intente quitarse su propia vida para que así Tsunade pudiera regresar para curar a Menma.

¿Y por qué Naruto lo detuvo? xD. Obviamente no se sentiría satisfecho si su vida acabara de esa forma. Tendría que hacerlo con sus propias manos para sentirse contento.

Sobre la espada de Saito, Katanagatari literalmente significa "Historia de Espadas". Si quieren ver que posibles habilidades Saito tiene, les recomiendo que lean el artículo en la Wikipedia sobre la Katanagatari.

En la reunión no se trató sobre Orochimaru ni las aldeas involucradas, ya que esta reunión fue más o menos para explicar qué fue lo que sucedió como para que la aldea fuera arrasada. Se podría decir que la invasión pasó a un segundo plano. Pero eso no quiere decir que no se tratará eventualmente, creo que será en la próxima reunión luego de los días de luto.

Ahora van a encontrarse con la gente de Akatsuki.

¿Qué sucederá? ¿Habrá una batalla? ¿O la propuesta de Kyofu será imposible de resistir?

Como siempre, cualquier duda en los comentarios y les responderé los antes posible en sus bandejas de entrada.

Por cierto, acabo de terminar de escribir un crossover entre Naruto y Boku no Hero Academia, todavía tengo que hacer algunas correciones, pero solo quería informarles.

Sé que no debería haberlo hecho, pero me gustó mucho el animé y no podía dejar de visualizar este crossover. ¿Están interesados en la historia?

Publicaré el prologo cuando haya escrito al menos dos capitulos, aunque puede ser que lo publique apenas y termine de traducirlo.

¡Estén atentos los interesados!

¡Hasta la próxima (y espero no tardar tanto esta vez)! ¡Saludos!



 
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muy buen capitulo
antes de que naruto valla a buscar a tsunade se reunirá con las chicas para saber como están
una duda naruto cuando se revelara ante todos como Kyofu?
falta mucho para ver a kusina-chan revivida o aun falta
espero con ansias el siguiente capitulo
 
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Antes de que empiecen a leer, debo advertiles que el siguiente texto está bastante encimado. Por lo visto actualizaron el foro y en esta version no hay interlineado. Antes simplemente copiaba mis textos de Word al foro y el interlineado aparecía sin problemas, pero ahora ya no es así. Si les es dificil leer, pueden ir a fanfiction, allí el texto está como debe de ser.

Capítulo 42: Compromiso
Humano hablando—. Esto se ha salido de control.

Humano pensando—. No puede ser.

No Humano hablando—. Eres peligroso.

No Humano pensando—. Estuve equivocado.

Técnicas/ Nombres desconocidos—. Genshi (Átomo).

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.
Capítulo 42

Frontera del País del Fuego
Saltando de rama en rama, Kabuto, Orochimaru, y los Cuatro del Sonido regresaban a su base para que el malherido Sannin pudiera descansar y reponer sus energías.

Orochimaru tenía su brazo izquierdo alrededor del cuello de Kabuto, permitiendo que este lo llevara mientras reflexionaba en qué fue aquello que causó la destrucción de Konoha. Si bien no lo había visto con sus propios ojos, estaba seguro de que había sido Naruto, pero no comprendía cómo fue que había obtenido tanto poder y tan repugnante instinto asesino.

Incluso a esta distancia, Orochimaru podía sentirlo como si estuviera parado a su lado. Era escalofriante, pero para alguien tan retorcido como el Sannin de la serpiente, era muy emocionante.
No se podía decir lo mismo de sus lacayos, ya que estos se veían aterrados, especialmente los jóvenes que portaban su marca de maldición.

Los Cuatro del Sonido podían jurar que hubo una presencia fija en ellos desde el momento que huyeron de Konoha, listo para asesinarlos apenas y los alcanzara. Es por eso que aumentaron el paso, en un intento de alejarse de aquello que quería atraparlos.

Tayuya tenía una idea de quien podría ser debido a una extraña conexión que sentía con dicha persona.

—¿Gilipollas? No, no puedes ser tú. ¿Por qué querrías matarme? ¿Qué fue lo que hice? —ella se preguntó con los ojos llorosos, sintiendo que su corazón se quebraba y su respiración se agitaba al creer que la única persona con quien en verdad congeniaba la despreciaba.

—No, no puede ser. Debe de ser algo más —ella se dijo así misma mientras negaba con la cabeza y se frotaba los ojos para limpiarse las lágrimas que amenazaron con salir.
La expresión de la pelirroja cambió a una de seriedad y prosiguió con su monólogo—. Él dijo que quería que fuera con él, y es algo que planeo hacer. La serpiente pedófila ya me tiene harta. Además, yo… —Un suave sonrojo tiñó sus mejillas, pero ella rápidamente sacudió su cabeza y pensó en una última cosa—. Cuando nos volvamos a ver, deberás explicarme todo como lo prometiste, Gilipollas.
Esta vez ella dio su máximo esfuerzo para ignorar la presencia que la observaba, y así continuó su regreso al lugar que tanto despreciaba.

Aldea Oculta entre las Nubes

¡Bam!

Un fuerte golpe se oyó en la oficina del Raikage, seguido por un grito enardecido—. ¡Quiero saber lo que ha sucedido! ¡No me importa si tienen que preguntárselo al mismísimo Dios de la Muerte!

¡¿Entendido?!—

—¡Hai, Raikage-sama! —contestaron múltiples ANBU dentro de la habitación.

—¡Mabui! —gritó aquella furiosa voz.

La persona que se encontraba fuera entró e hizo una reverencia a su líder, viendo que nadie más a excepción del fornido hombre se encontraba en la habitación.

—¡¿El idiota de mi hermano aún no ha regresado?! —gritó el hombre a penas y la vio.

La mujer morena contestó sin inmutarse por la voz de su líder—. Aún no, Raikage-sama. Se lo haré saber apenas y regrese.

El Raikage gruñó con frustración, deseando saber qué fue aquello que cambió radicalmente el clima del planeta y que sembró el temor incluso en su duro corazón.

Aldea Oculta entre las Rocas
—Diríjanse a Konoha inmediatamente e investiguen lo sucedido. También quiero confirmación de la destrucción de Konoha y del estado de nuestras tropas. Si fueron identificados, elimínenlos a toda costa —comandó el Tsuchikage mientras miraba a un gran equipo ANBU arrodillado ante él.

Estos asintieron a sus palabras y desaparecieron en múltiples explosiones de humo.

En la oficina solo permanecieron Ōnoki y Kitsuchi Kazan, este último solo podía observar con los puños apretados—. Padre, tu odio irracional hacia el Yondaime Hokage te corrompido hasta la médula. Lo siento, pero cuando el momento llegue, haré algo que pondrá un fin a tu irracionalidad —el hijo pensó mientras veía al padre flotar hacia la ventana y mirar a su aldea con una expresión pensativa.

El hijo no sabía lo que su padre estaba pensando y tampoco quería preguntárselo, ya que últimamente su padre ya casi ni le dirigía la palabra.

Así que, luego de una ligera reverencia, su hijo caminó hacia la salida, deteniéndose frente a la puerta para mirar una última vez a su padre—. Por nuestra aldea, por nuestra gente, y especialmente, por Kyofu-sama, tú deberás caer, Oto-san. Lo siento. Ojalá no hubieras perdido la razón.

Al finalizar su monologo, él salió de la oficina del Tsuchikage para dirigirse a un lugar donde habría una ceremonia secreta para integrar a más Shinobis de Iwa a los Yakuza.

País del Hierro
—¿Está seguro de esto, Mifune-sama? —Un hombre con una armadura de samurái preguntó a otro que llevaba unas vendas blancas alrededor de su cabeza.

—Sí. Envíen las invitaciones cuanto antes, debemos iniciar la reunión de los cinco Kages antes de que se tomen decisiones precipitadas.— Esto lo dijo Mifune, el líder del país de los samuráis.

Incluso en un país tan lejano como el suyo se pudo sentir y ver lo que Nikushimi había causado, y a Mifune le preocupaba otra gran guerra ninja surgiera debido a esto.

Si algún Kage sabía lo que había sucedido, entonces él quería que se lo explicara a los líderes de las demás naciones antes de que estos intentaran descubrirlo por cuenta propia e hicieran algo que molestara a otra nación.

En estos tiempos conflictivos, lo mejor era evitar las provocaciones, y Mifune quería realizar la reunión Gokage para intentar evitar otro conflicto global.

Varios grupos de samurái entonces se retiraron de la habitación de su líder para hacer entrega de las invitaciones.

A las afueras de Konoha
—¿Qué diablos sucedió en este lugar? —preguntó Hidan al ver que todos los árboles del gran bosque de Konoha habían sido arrasados.

—¡Oye! ¡¿Puedes ver algo?! —el ninja inmortal gritó mientras miraba hacia arriba.

En el aire, volando sobre una de sus obras de arte, Deidara utilizó su ojo telescópico para observar el horizonte—. Es igual. Todo el bosque ha sido arrasado. Tampoco puedo ver las murallas de Konoha.

—Extraño.— Murmuró Kisame mientras hacía una pausa para llevar sus manos a su barbilla—. ¿Orochimaru hizo esto?

—Ese sujeto no tiene el poder para causar una destrucción de estas magnitudes —aseguró Hiruko con un tono molesto en su voz.

Repentinamente, Deidara había gritado—. ¡Alguien se acerca!

Todos se detuvieron al instante, y Hiruko preguntó—. ¿Quién?

—El Rayo Amarillo.— Contestó Deidara mientras descendía, haciendo que todos se tensaran al oír la respuesta—. Y otro hombre en un traje negro.

Kisame tomó la palabra—. ¿Así que ya se dio cuenta? Como era de esperarse del gran Yondaime Hokage.

Deidara comentó—. Por la forma en la que se acercan, no parece que estén buscando pelear. De lo contrario, el Yondaime ya estaría en este lugar.

—¿Qué haremos? —preguntó Kakuzu.

—Prepárense —contestó Hiruko, revelando su larga cola metálica.

Unos adoptaron posiciones de pelea, mientras que los que tenían armas las desenfundaban.

A unas cuantas centenas de metros, Kyofu y Minato se aproximaban, este último mirando al primero—. ¿Qué tienes planeado?

—Hmm, por el momento, solo quiero preguntarte esto. En una escala del uno al diez, ¿Qué tan cansado te encuentras?

—Siete —contestó el rubio.

—Ya veo, estamos en las mismas. Tendremos que aparentar al menos un tres. Por cierto, ellos son cinco; si me ves levantando la mano en dirección a alguno de ellos, esperaré tu colaboración.

Minato le preguntó qué quería decir con eso, a lo que Kyofu respondió que se daría cuenta cuando sucediera.

Unos minutos después, ambos divisaron al grupo de individuos que vestían de la misma manera, parados en posiciones un tanto relajadas, pero sus experimentados ojos podían ver que estaban
listos para luchar.

El Yondaime reconoció esas pendras debido a las descripciones de su maestro sobre el grupo llamado Akatsuki, lo cual hizo que su expresión y posición cambiara a una de precaución mientras veía a Kyofu acercarse al grupo. El Yondaime permaneció atrás debido a que el magnate se lo había pedido.

—Muy buenas tardes, caballeros —saludó Kyofu, deteniéndose frente a ellos y haciendo una ligera reverencia con la mano al pecho.

Los miembros de Akatsuki no respondieron al saludo, solo observaron al hombre de la extraña máscara sonriente mientras Kisame vigilaba que el Yondaime no hiciera movimientos bruscos.

—Como pueden ver, Hokage-dono y yo decidimos venir a investigar el motivo por el cual un grupo de personas con poderes tan impresionantes se acercaba a Konoha. No esperábamos que se
trataran de tantos ninjas renegados de rango S. Así que, para dejar tranquilo a Hokage-dono, ¿Podrían decirnos sus intenciones?

Solo hubo silencio, ni siquiera se habían movido de sus lugares, por lo que Kyofu no tuvo de otra más que suspirar antes de cambiar su tono de voz a uno no tan amigable—. Por lo que veo, no están dispuestos a cooperar. En ese caso, déjenme decirles una cosa. Sea lo que sea que están buscando en Konoha, en estos momentos, no tienen ninguna posibilidad de conseguirlo. La aldea se encuentra en alerta total. Además, Jiraiya del Sannin, el Yondaime Hokage, Itachi Uchiha, el Jinchūriki del Hachibi, y yo estaremos listos para enfrentarlos. Sus posibilidades de éxito son del cero por ciento. —Aunque Itachi estaba mal herido, ellos no tenían forma de saberlo.

—¿Tú? ¿Y quién se supone que eres tú? —preguntó Hidan con una sonrisa altanera.

—Por el momento, tan solo soy un simple mediador, pero si quieres, tu peor pesadilla…

—¿Eh? ¡¿Qué dijiste, bastardo?! —gritó Hidan mientras presionaba su guadaña con la intención de lanzarse hacia el ‘bastardo impertinente’.

Sin embargo, no hubo necesidad de que se moviera, ya que el enmascarado había apuntado su mano derecha hacia el ninja inmortal mientras pronunciaba unas palabras que solo el Hokage pudo oír—. Banshō Ten’in.

Minato recordó esa técnica y las palabras anteriores de Kyofu, por lo que, a una impresionante velocidad, él agarró uno de sus Kunais especiales y lo lanzó hacia la primera persona en quien había fijado la mirada.

Hidan sintió una inexplicable presión alrededor de su cuerpo que lo tiró en dirección al hombre enmascarado, y debido a la sorpresa inicial, poco pudo hacer para evitar que Kyofu lo tirara al suelo e inmediatamente colocara su mano sobre su cabeza al mismo tiempo que clavaba una barra negra su hombro derecho.

El resto de los miembros de Akatsuki intentó moverse, pero un repentino destello amarillo detrás de Kisame hizo que todos se detuvieran. Allí apareció el Yondaime, con una mirada afilada y con su Kunai muy cerca del cuello del hombre de piel azulada.

Los ninjas renegados permanecieron congelados en sus lugares, sorprendidos porque ni siquiera lo habían visto moverse, mientras que Kisame no pudo evitar reír entre dientes y decir—. Vaya, lo que dicen sobre ti es verdad.

Minato no respondió, solo permaneció atento ante cualquier señal de Kyofu.

Todos entonces miraron hacia el enmascarado, viendo que este tenía su mano izquierda sobre la cabeza del ninja inmortal.

Los Akatsuki se preguntaron por qué Hidan no se movía, pero no pudieron buscar respuestas, ya que Kyofu pronunció las siguientes palabras—. Ahora me gustaría hacerles una oferta que, si son inteligentes, no podrán rechazar.

—¿Qué es lo que propones? — preguntó Hiruko, siendo la voz de la razón.

Todos entonces vieron a Kyofu llevar su mano derecha hacia el lado derecho de su máscara, y Minato, sorprendido, le vio revelar ligeramente el lado derecho de su rostro. Su cuello hasta su nariz se encontraba cubierto por una mascarilla parecida a la que utilizaba Kakashi, mientras que lo poco que se veía de su rostro se parecía a la de un hombre que parecía tener la misma edad que su
maestro, y con una cabellera roja como la sangre.

Esta última característica confirmó las peores sospechas de Minato, mientras que el resto de Akatsuki sintió un escalofrió al ver unos ojos que creyeron que solo su líder poseía.

—Rinnegan —pensaron todos al unísono mientras oían a Kyofu continuar.

—Retírense ahora, o mueran al igual que su camarada… Ningendō.

Los criminales pensaron que estaba bromeando, pero un segundo después, ellos vieron un cuerpo espiritual siendo extraído del cuerpo de Hidan, y a medida que el enmascarado levantaba su mano, los ojos de Hidan empezaron a voltearse y su cuerpo empezó a perder su color.

Ninguno se animó a ir a su ayuda, no solo porque el Yondaime tenía como rehén a otro de sus camaradas, sino porque sabían que el Rinnegan no era algo que podían tomar a la ligera. Por tal motivo solo pudieron observar, a la espera de que alguno de sus interceptores bajara la guardia para poder contratacar, aunque Hiruko sabía que no sería prudente y pensaba que lo mejor sería escapar. ¿Pero cómo decirles sin alertar al Yondaime?

Cuando los criminales creyeron que estaban a punto de presenciar el asesinato de un ninja inmortal, el enmascarado se detuvo y reingresó aquel cuerpo espiritual en Hidan, quien jadeó de golpe al sentir que su energía había regresado.

—O eso es lo que me gustaría decir, pero si no me dan motivos para hacerlo, entonces Hokage-dono y yo los dejaremos partir —continuó el enmascarado.

El clon de madera no había asesinado a Hidan, ya que existía una gran posibilidad de que Akatsuki tomaría represalias, y ni él ni el Hokage tenían el Chakra suficiente para enfrentarlos a todos ellos; esto solo había sido un farol.

El Yondaime habría preferido que lo asesinara, pero comprendía por qué no lo había hecho. Sin embargo, ¿sería suficiente? Ninguno de los criminales parecía contento con sus palabras.

—¿Cuál es tu nombre? —Kakuzu repentinamente preguntó, interesado porque sus conexiones le habían comentado de un hombre que poseía un imperio económico, pero que nunca salía a la luz pública y que nunca operaba bajo un nombre en específico. Según sus contactos, esa persona poseía unas vestimentas parecidas a las del hombre frente a él, y, además, le conocían como…

—Kyofu. —Se introdujo el hombre, llevando su mano libre al pecho mientras se inclinaba ligeramente.

Los ojos de Kakuzu se abrieron ligeramente al confirmar su identidad, pero permaneció en silencio, ya que no quería decir algo que pudiera ofender a alguien tan importante (económicamente hablando). Si hubiera sido otra persona, tal vez le hubiera importado lo que le hizo a Hidan, pero como era la persona de sus sospechas, entonces decidió mantener una postura neutral por si se presentaba alguna oportunidad económica en el futuro.

El resto de Akatsuki también abrió un poco los ojos, ya que recordaban que en las noticias se comentó que alguien con ese mismo nombre había hecho un pacto comercial con Kusagakure, pero ellos no tenían ni idea del alcance económico de este hombre.

Entonces, y para la sorpresa de todos en este grupo, Hiruko había dicho—. Aún tenemos una misión pendiente en Konoha, pero se ha presentado algo más importante, por lo que aceptaremos tu oferta.

Ver a otra persona con el Rinnegan había sido más que suficiente para que Sasori llegara a esa conclusión; tenía que infórmaselo a su líder cuanto antes.

Kyofu en ese entonces soltó a Hidan y extrajo la barra negra que le había clavado, devolviéndole la movilidad de su cuerpo.

El ninja inmortal rápidamente saltó a una distancia segura, con una mirada colérica mientras agarraba su guadaña, listo para atacar. Sin embargo, Kakuzu lo había detenido con los hilos de su cuerpo.

—¡¿Qué crees que estás haciendo, Kakuzu?! ¡Lo mataré, te juro que lo mataré! ¡Será un excelente sacrificio para Jashin-sama! —gritó Hidan mientras intentaba zafarse de los hilos que empezaban a
rodearlo por completo.

Kakuzu simplemente suspiró y se dio la vuelta para alejarse mientras llevaba al gritón con sus hilos.

Minato en ese entonces se alejó de Kisame, quien rio entre dientes y dijo antes de seguir a sus compañeros—. Ya nos volveremos a ver, Yondaime Hokage.

Mientras se retiraban, Deidara miró a su compañero para preguntarle—. ¿Qué fue eso, senpai? Si hubiéramos peleado en serio, de seguro acabábamos con esos dos.

Sasori respondió—. Pero al menos tres de nosotros habrían muerto, y, además, en Konoha ya estaban enterados de nuestra llegada. Posiblemente, todos habríamos muerto, y no podemos permitirnos perder más miembros luego de la traición de Orochimaru. Además, ese hombre tiene los mismos ojos que el líder. Nuestra prioridad por el momento es informárselo.

Kisame rio entre dientes y agregó—. ¿Y cómo creen que reaccionará? Conociéndolo, seguro dirá que es imposible y que no puede haber otro con los ojos de un dios.

Hiruko continuó—. De todas maneras, debemos hacérselo saber. —Dicho esto, el grupo se alejó del lugar en silencio.

Mientras tanto, Minato se acercaba al lugar donde Kyofu se encontraba, diciendo—. Parece que Konoha está a salvo por el momento. Aunque me habría gustado acabar con ellos ahora y no preocuparme por ellos en el futuro.

—Lo más probable es que hubiésemos muerto. Además, recuerde que usted aún necesita convencer a su hijo para ir a buscar a Tsunade-sama y yo necesito confirmar su ubicación actual. Como podrá ver, no podíamos darnos el lujo de realizar algo tan peligroso.

—Tienes razón —contestó Minato mientras miraba a Kyofu, quien sonreía detrás de su máscara al ver a Hidan a lo lejos.

Todo parecía indicar que este no se había percatado del pequeño regalo que dejó en él.

La repentina pregunta del Hokage entonces llamó su atención—. Eres un Uzumaki, ¿no es así?

Kyofu giró su cabeza hacia él y contestó con simpleza—. Creo que ya no tiene sentido ocultarlo. Sí, soy descendiente de ese clan.

El Yondaime ya lo sospechaba, pero aun así no pudo evitar jadear ligeramente, pensando en las repercusiones, y especialmente, en el secreto de la destrucción de Uzushiogakure. ¿Estaba este hombre enterado? Lo más probable era que sí. Por lo tanto, ¿Tenía aquel artefacto en sus manos? ¿Tenía planes de venganza? ¿Acaso tenía planeado utilizar aquel artefacto contra las naciones que causaron la destrucción de su aldea?

No tuvo la oportunidad de hacer estas preguntas, ya que Kyofu continuó—. Regresemos a la aldea. Las preguntas serán para otra ocasión. Ahora me gustaría conocer a la señorita Hanabi y explicarle los acontecimientos. Además, usted también debe de apresurarse en hablar con su hijo mayor. —Naruto tenía una idea de las preguntas que rondaban en la cabeza de su padre, pero él no tenía energía suficiente para tratar un tema tan importante como ese. Además, pensaba que era algo que el original debía de tratar y no un simple clon.

Minato, por su parte, concluyó que tan solo tendría que prepararse en el eventual caso de que intentara algo.

—Vamos —dijo Minato, colocando una mano en el hombro de Kyofu y desapareciendo junto con él en un rayo amarillo. Aparecieron inmediatamente detrás de Jiraiya, quien no se sorprendió ante la repentina aparición.

—¿Y bien? —preguntó el Sannin, mirando a ambos.

Los recién aparecidos miraron a su alrededor y vieron a una gran cantidad de Shinobis listos para lo que fuera, mientras que toda la zona se encontraba libre de civiles.

—Hemos lidiado con la situación —respondió el Hokage.

Ante esto, el Sannin hizo un gesto con sus manos, y las fuerzas Shinobi se retiraron rápidamente para seguir ayudando a los afectados y para seguir buscando sobrevivientes.
Jiraiya entonces miró a Minato, comentó—. Deberías ir a ver a Itachi. Terminó muy mal herido y los médicos me dijeron que sufre de una carga mental muy pesada. Su hermano ya se encuentra con él, pero parece que está muy conmocionado. Deberías ir a tranquilizarlo cuando tengas algo de tiempo. Bee-san también dijo que quería hablar contigo antes de retirarse.

—Entiendo, Sensei. Iré cuando termine de hablar con Naruto. Puedes acompañarme si así lo deseas.

El Sannin asintió, y luego ambos Shinobis de Konoha miraron al enmascarado, quien solicitó lo siguiente—. ¿Saben en donde podría encontrar a Hiashi-dono?

Jiraiya asintió y procedió a decirle el lugar donde había estado el complejo Hyūga. Aunque Kyofu lo sabía, fingió no hacerlo para no levantar sospechas.

El clon de madera entonces partió hacia esa dirección, mientras que Jiraiya y Minato fueron a la prisión que Tenzō había construido.

El enmascarado nuevamente había recurrido a la apariencia de Kakashi para evitar que los aldeanos le reconocieran, y una vez que estuvo cerca del lugar donde estuvo el complejo Hyūga, él deshizo el Jutsu, regresando a su apariencia original.

Los guardias de la rama secundaria lo reconocieron al instante, y uno de ellos corrió hacia las tiendas de campaña del clan Hyūga para buscar a Hiashi e informarle de la llegada de Kyofu.

El líder Hyūga llegó rápidamente a ese lugar, encontrándose con la desagradable sorpresa de que personas que él consideraba ‘inferiores’ se encontraban conversando tan confiablemente con alguien de la jerarquía del enmascarado.

Solo porque no quiso dar una mala impresión, Hiashi no había activado el sello en sus cabezas. Eso sí, les dio una severa mirada que hizo que los miembros de la familia secundaria se retiraran.

—Kyofu-dono, gracias por venir. Por favor, sígame, le presentaré a mi hija. No se preocupe, yo ya le he informado de la situación.

El clon de madera nuevamente tuvo el impulso de querer golpearlo en el rostro. Conociéndolo, se hacía una idea de cómo se lo había dicho. Pero se contuvo y siguió a Hiashi en los asentamientos temporales de su clan.

Un minuto de caminata después, ambos llegaron a una tienda que era tan grande como una carpa de circo. El Uzumaki se preguntó de dónde la habían sacado, pero no le dio mayor importancia.

El interior ya contaba con múltiples secciones, y ambos se dirigieron a una que se encontraba detrás de una cortina. El lugar era espacioso, tenía una decoración simple, pero suficiente considerando lo que había acontecido en Konoha. Más importante aún, Hanabi se encontraba dentro, sentada sobre sus rodillas y con la cabeza agachada.

Naruto la miró con atención, y aunque no podía ver su rostro, podía sentir su tristeza y también su temor. Esto le llamó la atención, pero decidió esperar un momento antes de llegar a una conclusión.

—Hanabi… —Su padre llamó a su hija con un tono poco amigable, esperando a que ella saludara a su prometido con educación.

Ella se puso de pie, y cuando estuvo parada frente a él, ella se inclinó ligeramente para decir en un tono monótono—. Un gusto conocerlo, Kyofu-sama.

Naruto pensó que se vería algo emocionada de verlo, puesto que ella sabía quién era en realidad detrás de su máscara. Pero no, ese tono en su voz no había sido uno fingido, era como si en verdad se sintiera triste y miserable por lo que la estaban obligándola a realizar.

Curioso por conocer el motivo, él colocó su mano derecha sobre su cabeza y activó el Rinnegan para saber si era algo que Hiashi le había dicho o si se debía a algo más. No había necesitado más de un segundo para comprender—. Así que el jefe ya ha activado el sello. Eso quiere decir que Anko-chan y las demás ya no saben quién soy. Me habría gustado hablar con las demás, pero ahora será bastante complicado. Pero bueno, dejaré que el jefe hable con ellas.

Él entonces vio que ambos Hyūgas hicieron gestos de sorpresa cuando tocó la cabeza de Hanabi, pero Kyofu ignoró sus expresiones y solicitó—. Hiashi-dono, me gustaría hablar con ella en privado.

El líder Hyūga asintió rápidamente—. Con permiso. —Luego de una ligera reverencia y una última mirada de severidad a Hanabi, él se retiró.

Cuando estuvieron solos, el enmascarado apartó su mano y pidió a la Hyūga que se sentara.

Una vez que lo había hecho, él se sentó frente a ella y continuó—. Hanabi-san, dígame, ¿está usted interesada en alguien más?

—¡No! ¿Cómo cree? —preguntó con una sonrisa nerviosa.

Obviamente se sentía de esa manera debido a las amenazas de su padre sobre lo que haría con ella en caso de que arruinara esta reunión.

Esos hechos estaban presentes en la mente del Uzumaki, por lo que le era inevitable no sentirse furioso.

—Por favor, conteste a la pregunta con honestidad. Yo le prometo que no me enfadaré ni tampoco se lo diré a tu padre —habló Kyofu con una voz calmada, no queriendo hacer pensar a Hanabi que
se encontraba molesto.

La Hyūga se veía dudosa y por sobre todo nerviosa. Pero algo en ese hombre le hacía sentir que podía confiar en él, por lo que ella se calmó un poco y contestó—. Sí, y-yo estoy enamorada de alguien más.

Kyofu sonrió detrás de su máscara—. ¿Esta persona es Naruto Uzumaki?

La Hyūga se sonrojó suavemente y miró hacia un lado, dando a entender que estaba en lo correcto.

Naruto sonrió una vez más antes de hablar con algo de seriedad—. Ya veo. Entonces estaba en lo correcto. Hanabi-san, para serte honesto, yo no estoy interesado en este compromiso.

Ante esto, Hanabi no pudo evitar preguntar con confusión—. ¿Eh? Entonces, ¿Por qué estás haciendo esto? —Ella lo miró con atención, viéndole ponerse de pie mientras llevaba una mano sobre su máscara.

—Porque yo soy… —Al comprobar que no había nadie cerca, el Uzumaki se quitó lentamente su máscara.

Hanabi no podía creer lo que estaba por suceder. ¿Acaso ese hombre quería revelarle su identidad? ¿Con cuál finalidad? Se sintió algo nerviosa, ya que no sabía que esperar.

Un momento después, Hanabi observó que una nube de humo rodeó al magnate, revelando que había perdido algo de estatura y un poco de su complexión física.

—¿Eh? ¿Qué sucede? —Hanabi se preguntó en voz alta, sintiéndose más confundida que antes.

Ella al principio no pudo reconoció de quien se trataba, ya que la persona frente a ella tenía una mascarilla que cubría la mitad de su rostro y dejaba solo sus ojos visibles. Sin embargo, la inusual pigmentación de sus orbes hizo que los ojos de la Hyūga se abrieran con sorpresa—. ¿Na-Naruto-kun?

—¿Qué sucede, Hanabi-chan? Acaso no me recuerdas debido a mi masca…

Antes de que pudiera terminar de hablar, la chica de ojos blancos se había abalanzado hacia él, dándole un fuerte abrazo mientras enterraba su cabeza en su pecho.

El Uzumaki sonrió y empezó a acariciar su cabello con suavidad, viendo que ella llevó sus manos a su pecho antes de presionar sus prendas con fuerza.

—¿Cómo estás, Hanabi-chan? —Naruto le preguntó sin dejar de acariciarla.

Él entonces la había oído murmurar algo, pero no logró comprenderla, puesto que su rostro seguía enterrado en su pecho.

—Jaja, no logro entenderte, Hanabi-chan. —Naruto rio con diversión al verla de esa manera, pero al verla y sentirla temblar, él se puso serio y preguntó con preocupación—. ¿Qué sucede, Hanabi-chan?

Él esperó unos segundos hasta que la vio levantar la mirada, viendo que sus ojos se encontraban un poco llorosos, ahora sintiéndose culpable porque pensaba que la había hecho llorar.

El Uzumaki estuvo a punto de disculparse, pero Hanabi habló antes—. P-Por favor, llévame contigo, Naruto-kun. Ya no soporto estar en este lugar. Quiero irme de esta maldita aldea.

—¿Qué sucedió? —el Jinchūriki preguntó con intriga. Él ya sabía que ella quería irse de este lugar, pero antes de la invasión habían acordado que eso tendría que esperar un poco hasta que la rama secundaria estuviera lista para revelarse.

—Mi padre. Él… —Hanabi escupió la última palabra con mucho odio y con una expresión oscura en el rostro, pero luego se había suavizado y nuevamente casi se rompe a llorar.

—Tranquila, Hanabi-chan. Aquí estoy, te prometo que no permitiré que tu padre te haga daño —Naruto habló con delicadeza antes de darle un suave beso en la frente.

—Entonces —ella pronunció con un rubor en sus mejillas—. Llévame contigo muy lejos de este lugar. Ya no soporto estar en este lugar. —Sus ojos brillaban con desesperación, y Naruto solo pudo mirar en ellos mientras pensaba en lo que diría a continuación.

La Hyūga no mencionó lo del casamiento porque ahora sabía que era un recurso que Naruto había utilizado para que su padre no la comprometiera con otra persona.

—¿Qué hay de Neji y la rama secundaria? ¿Qué crees que sucederá con ellos cuando tu padre se entere que has escapado? —él preguntó con seriedad.

Siendo honesto consigo mismo, Naruto no tendría problemas de llevarla en este preciso instante, pero le había prometido a Neji que ayudaría al Bouke, y Hanabi era esencial para ello.

Al oír eso, Hanabi se separó ligeramente de Naruto para decir—. Yo… no había pensado en eso.

El Uzumaki la vio poner una expresión de culpabilidad, pero él rápidamente besó su frente para tranquilizarla—. No te sientas culpable. Con todo lo sucedido, es natural que tus emociones jugaran en tu contra.— Dicho esto, él colocó su mano detrás de la cabeza de Hanabi y la atrajo a su pecho antes de empezar a acariciar su cabello con suavidad.

La Hyūga cerró los ojos y rodeó sus brazos en su espalda para disfrutar un poco de este momento, ya que ella no estaba segura de cuándo sería la próxima vez que lo vería.

Unos segundos después, ella susurró con los ojos cerrados—. Aun me gustaría ir contigo.

Naruto contestó sin detener sus caricias—. Lo sé, pero deberás ser fuerte y esperar un poco más. Pero te visitaré de vez en cuando como Kyofu para que tu padre esté contento y no intente alguna tontería. ¿Eso te parece bien?

Hanabi se separó un poco, sonrió y asintió con su cabeza, pero luego ella le miró con algo de tristeza—. ¿Volverás a bloquear mis recuerdos? ¿Incluso los de ahora?

Un momento después de revelar su rostro, el clon de madera había liberado sus recuerdos bloqueados para que la conversación fuera más amena.

Al oír eso, Naruto la miró con una sonrisa apenada y le acarició su mejilla antes de contestar—. Discúlpame, Hanabi-chan. Pero tendré que hacerlo.

La Hyūga suspiró decepcionada, pero también inclinó su cabeza hacia el pulgar del Uzumaki para disfrutar de su tacto—. ¿Por qué?— Ella preguntó con interés mientras cerraba los ojos—. ¿No podemos mantenerlo en secreto?

Naruto negó con su cabeza—. Me gustaría, pero el mejor interrogador de la aldea obtuvo el permiso del Hokage para interrogar a todos los que estuvieron en contacto conmigo. Además, un Yamanaka lo ayudará a acceder a sus mentes. Será cuestión de tiempo para que intenten interrogarte a ti, y dudo mucho que tu padre pueda detener la investigación.

Al oír eso, Hanabi colocó su cabeza correctamente y abrió los ojos para mirar a los de su novio—. Ya veo. Entonces no me queda de otra más que esperar —ella habló con resignación.

—Lo siento. —Naruto se disculpó una vez, deteniendo sus caricias para darle un suave y corto beso en los labios.

Hanabi devolvió el beso, el cual había sido demasiado corto para su gusto, y ella se lo hizo saber con la expresión que puso en su rostro.

El Uzumaki rio entre dientes mientras se ponía su máscara de vuelta—. Lo siento, cariño. Pero ya tendremos tiempo para ponernos al día, no quiero hacer nada que pueda llamar la atención de tu padre…

Hanabi se sonrojó profusamente y desvió la mirada, ya que comprendió lo que eso implicaba—. Pervertido…

Naruto sonrió y se acercó a ella para darle un abrazo de despedida, siendo correspondido por la Hyūga, quien nuevamente cerró los ojos y pegó su cabeza en el pecho del Jinchūriki.

Unos segundos después, ambos se separaron y Naruto le pidió a Hanabi que volviera a sentarse mientras él retrocedía para hacer lo mismo.

—Bueno, hasta la próxima, Hanabi-chan. —Se despidió Naruto por última vez.

Hanabi asintió con su cabeza, y lo último que pudo ver antes de que sus recuerdos fueran bloqueados fue el sello del tigre.

Como si gran parte de la conversación anterior no hubiera sucedido, el enmascarado una vez más le había preguntado a Hanabi si había alguien que le gustaba hasta que la Hyūga nuevamente le cuestionó el motivo por el cual estaba haciendo todo esto, a lo que él contestó—. El hecho es que algo o alguien hizo que el joven Naruto perdiera la razón y eso conllevó a la destrucción de tu aldea. Desconozco el motivo, pero acepté este compromiso para evitar que lo sucedido volviera a acontecer. Conozco al joven Naruto y podré explicarle que este compromiso es solo para evitar que tu padre te comprometa con otro hombre que no será tan considerado como yo.

Sus palabras hicieron que el rostro de Hanabi se iluminara debido a la emoción, pero solo fue una reacción momentánea, ya que había recordado algo importante—. ¿Pero de qué servirá si la gente no lo perdonará? —ella murmuró. Ella pensaba que él estaría en la cárcel por el resto de su vida. Ya había rumores de que él había ido allí y que habría un juicio.

—Lo siento mucho, pero no podré ayudar en eso.

Hanabi se inclinó ligeramente en señal de agradecimiento—. Sí, lo entiendo. Lo que ha hecho hasta ahora ha sido más que suficiente.

Kyofu asintió—. Creo que es hora de llamar a tu padre de vuelta. Déjame el resto a mí.

Hanabi asintió con su cabeza, y entonces vio al enmascarado ponerse de pie y salir para buscar a su padre, quien había salido de la tienda mientras caminaba de un lado a otro debido a los nervios.

Cuando el líder del clan Hyūga oyó al líder Yakuza llamándolo desde la entrada de la tienda, él se detuvo y lo acompañó con mucha naturalidad al lugar donde se encontraba su hija.

Una vez en ese lugar, el enmascarado se paró junto a la a la joven de ojos blancos para decir—. Su hija es muy educada, cortés, y por, sobre todo, muy encantadora. Es por eso que he decidido aceptar el compromiso.

Todo el cuerpo de Hiashi había temblado debido a la emoción, aunque su voz mantuvo su siempre seria entonación—. Esas son muy buenas noticias, Kyofu-dono. Me aseguraré de que la fiesta sea una a su altura.

El enmascarado hizo un gesto de negación con sus manos—. No se preocupe por eso, Hiashi-dono; aún es muy temprano para pensar en eso.

Algo confundido, el líder Hyūga indagó—. ¿A qué se refiere?

—Verás, Hiashi-dono. A pesar de que su hija tiene todas las cualidades para ser una buena esposa, hay un hecho muy importante que hace que me sea imposible contraer matrimonio con ella tan pronto.

Esto hizo que Hiashi mirara con furia a su hija, ya que pensó que hizo algo para molestar al importante hombre de negocios—. ¿Qué sería eso? —preguntó con calma, aunque su mirada parecía la de un asesino, lo cual hizo que su hija escondiera su cabeza.

Eso obviamente había enfurecido al Uzumaki, pero su voz había sonado tan normal como siempre—. Es su edad, Hiashi-dono. Debe comprender que tengo una reputación la cual mantener. Si mis detractores llegaran a enterarse de que estoy comprometido con alguien tan joven, entonces sería mi ruina. Me gustaría esperar hasta que ella cumpla al menos quince años de edad. Preferiría los dieciséis, pero para no me gustaría hacerle esperar tanto, así que podría hacerlo cuando cumpla quince años.


—Yo lo entiendo. Sin embargo, si desea esperar hasta que tenga 16 años, entonces será para ese entonces. Claro, si me promete que se casará con mi hija en ese entonces.
Tan solo serían cuatro años más. Hiashi sentía que podía esperar, ya que pensaba en utilizar de ese tiempo para ganarse la confianza de Kyofu y también conocerlo con profundidad. Incluso pensaba que podría iniciar una amistad.

Naruto miró a Hiashi con mucha duda. No había esperado que fuera tan comprensivo, pero esto le venía como anillo al dedo.

Hanabi, por el otro lado, se limitaba a oír, aunque se sentía mucho más despreocupada, ya que podría estar tranquila durante varios años más.

—Muchas gracias por su comprensión, Hiashi-dono.

El líder Hyūga tuvo una expresión emocionada, pero antes de que dijera nada, vio al enmascarado hacer una ligera reverencia antes de agregar—. Me gustaría quedarme más tiempo, pero ya es hora de que me retire. Espero que lo entienda.

—No hay de qué, Kyofu-dono. Entonces ya no le quitaré más de su tiempo, espero que nos volvamos a ver.

—Lo intentaré, Hiashi-dono. Tan solo espero que entienda que soy un hombre muy ocupado, estaré en contacto con ella, pero sería más fácil si ella se viniera conmigo. Pero no creo que el Hokage lo
acepte. Si usted llega a convencerlo, entonces eso sería estupendo.

Hiashi también hizo una reverencia antes de contestar—. Puede que sea difícil, pero lo intentaré.

La verdad era que deseaba convencerlo. Si lograba hacerlo, entonces recibiría los beneficios de este compromiso con mayor antelación.

Kyofu entonces miró a Hanabi, pero no le dijo nada más, ya que no había caso en hacerlo. Después de todo, había bloqueado sus recuerdos una vez más.

Él entonces salió de la tienda y decidió permanecer en la aldea un tiempo más.

XxXxXxXxXxXxX

Notas
Bueno, hasta aquí el capítulo. Una vez más, disculpen la tardanza. Dos años, uff. Lo que pasaba es que, andaba estudiando para obtener mi título como docente, luego conseguí un trabajo en esa área y hay muchas cosas que hacer, por lo que no tuve mucho tiempo para escribir. Ahora que estoy de vacaciones pude terminar este cap., pero la próxima semana ya tengo que empezar a trabajar de vuelta, pero intentaré no demorarme tanto de nuevo.

Ahora, sigamos. En este capítulo hubo dos acontecimientos importantes.

El primero fue el encuentro con Akatsuki. Tal vez algunos se sintieron decepcionados, pero ni Kyofu (el clon de madera de Naruto) ni Minato tenían energía suficiente para tener una
batalla prolongada contra ellos, fue por eso que Naruto intentó alejarlos con lo que hizo.

Tal vez pudo haber matado a Hidan, pero decidí que aún no era el tiempo. En una de las primeras versiones que escribí lo mataba, pero eso me creaba demasiados problemas para el futuro y decidí no hacerlo (no tiene nada que ver con el canon y la muerte de Azuma, eran más problemas de negocios).

Lo otro fue el compromiso entre Kyofu y Hanabi. Al principio Hanabi no sabía de quien se trataba porque tenía el sello bloqueado (el original lo había activado momentos después de recobrar la razón, cuando se encontraba dentro de su celda). Tenzō no se dio cuenta de eso.

No mencioné a algunas personas en este capítulo (bueno, lo hice, pero no apareció). Una de ellas es Neji, él actualmente está ayudando en la aldea porque Hiashi ordenó a gran parte de la rama secundaria para que fueran a ayudar (sin importarle que Neji se encontrara algo cansado debido a su combate con Menma).

También quiero decir que Hinata no aparecerá en un tiempo, ya que Hiashi le ha prohibido salir de sus asentamientos temporales hasta que las cosas se calmen un poco. Hay mucha muerte y destrucción en toda la aldea, y su padre sabe muy bien como su hija se pondría al ver todo eso, especialmente si ve a Menma en el estado que se encuentra. Por eso posiblemente no habrá mención de ella en los próximos capítulos.

Ahora, escribí que Hanabi era importante en el plan de liberar al Bouke porque si ella escapaba de la aldea, Hiashi castigaría muy severamente a Neji (porque supuestamente es él quien tendría que estar cuidándola, aunque Hiashi le asigne otras tareas), y como ya sabrán, Neji es quien está llevando a cabo las diligencias para liberar a su familia. ¿Qué creen que Hiashi le haría a Neji si se entera que Hanabi escapó? Es por eso que no fue posible que fueran juntos.

Ah, casi olvido algo. La futura reunión Gokage. No sé si considerarán eso importante, pero es algo necesario debido al efecto global que causó Nikushimi.

Por cierto, quiero recordar que sigo escribiendo el crossover con Boku no Hero. Ya tengo varios capítulos escritos, pero no lo publicaré hasta que llegue a la pelea con Nomu. (solo para los interesados).

También tengo dos capítulos de Despertar, tan solo faltan algunas correcciones para publicarlo. Para los que leen este fic, no lo he abandonado.

Bueno, eso sería todo.

¡Hasta la próxima!


Acabo de agregar manualmente los espacios, pero no creo hacerlo siempre. Si alguien sabe una forma de agregar los interlineados, por favor que me lo diga.
 
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Humano hablando—. Esto se ha salido de control.

Humano pensando—. No puede ser.

No Humano hablando—. Eres peligroso.

No Humano pensando—. Estuve equivocado.

Técnicas/ Nombres desconocidos—. Genshi (Átomo).

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Capítulo 43

Mientras Kyofu tenía su reunión con Hiashi, Jiraiya y Minato habían entrado en la improvisada prisión de madera, viendo a Tenzō de rodillas en el suelo frente a la celda del prisionero.

Naruto, por su parte, estaba recostado en la cama, con prendas nuevas y leyendo un libro naranja que ambos reconocieron con facilidad.

Jiraiya sonrió sin poderlo evitar, pero su estudiante le dedicó una mirada que decía que no tenían tiempo para bromas.

El Hokage se acercó al ANBU para decirle—. Tenzō, puedes tomarte un descanso.

El usuario del elemento madera asintió, se puso de pie e hizo una reverencia antes de retirarse.

—Me gustaría que esperaras a fuera también, Sensei. —El Yondaime habló sin mirar a su maestro.

Jiraiya se vio dudoso y expresó: —¿Estás seguro, Minato? Tú y él solos podría ser…

—No te preocupes, Sensei. —le interrumpió su pupilo.

El Sannin se limitó a asentir con la cabeza antes de caminar hacia la salida, esperando cerca del edificio en caso de que sucediera algo malo allí dentro.

Después de eso, Naruto cerró el libro y se sentó sobre la cama, viendo que su padre se había parado cerca de los barrotes de madera—. ¿Ya tienes noticias sobre Sandaime-sama?

—Lo siento, hijo; aún no. Te lo haré saber apenas sepa algo.

Naruto suspiró antes de recostarse en la cama y abrir el libro para seguir leyéndolo—. ¿Y qué hay de Kaa-chan? ¿Aunque sea te tomaste la molestia de ir a ver si se encuentra bien?

—No lo he hecho, pero uno de mis clones puso el ataúd de Kushina en un lugar seguro antes de que la aldea fuera destruida.

Esto le quitó a Naruto un gran peso de encima, ya que no solo había estado pensado en Karin, sino también en el cuerpo de su madre. No porque tenía pensado revivirla, sino porque lo consideraba algo sagrado, y si hubiera llegado a destruirlo cuando estuvo fuera de control… Honestamente, Naruto ni siquiera quería pensarlo.

—Ya veo, finalmente has hecho algo bueno. Un cambio bueno para variar, ¿no lo crees? —Naruto lanzó una pulla.

Su padre agachó su cabeza avergonzado, mientras que Naruto prosiguió—. Y bien, ¿qué es lo que quieres?

Minato suspiró con tristeza antes de contestar—. Supongo que estás al tanto de los sucesos de las últimas horas. Me gustaría saber qué fue lo que te sucedió.

Sin deseos de explicarle nada, el Jinchūriki simplemente dijo—. Cosas que no te incumben… Ahora, ¿Me dirás lo que quieres?

El Yondaime sabía que su hijo no le diría nada, pero de igual forma no pudo evitar sentirse un poco frustrado. De todos modos, no pensaba en insistir de momento, ya que en su mente él estaba seguro de que tendría tiempo de sobra para conversar con su hijo mayor ahora que había sellado su Chakra.

Minato declaró el motivo de su visita—. Me gustaría que ayudaras a tu hermano. No sé si ya lo sabrás, pero se encuentra en un estado delicado.

Mientras bajaba el libro y se sentaba en la cama, Naruto preguntó—. En primer lugar, ¿Cómo haría eso? En segundo lugar, ¿Por qué debería de hacerlo? Y, en tercer lugar, ¿Qué gano yo?

—Permíteme responder por partes —pidió el padre al hijo, quien se limitó a asentir con la cabeza.

—Me gustaría que buscarás a Tsunade con la ayuda de mi sensei; ella es la única que puede salvar a tu hermano.

La expresión en el rostro de Naruto había perdido toda expresividad, típica de un veterano de la Raíz.

Su padre ya estaba acostumbrado de ver esa expresión, por lo que continuó sin detenerse—. En segundo lugar, porque él es tu hermano…

Minato no supo cómo podía ser posible, pero el rostro de su hijo se había vuelto aún más inexpresivo, pero nuevamente lo ignoró y respondió a su última pregunta —Por último, te ganas el derecho a no ser ejecutado…

El rostro de Naruto en ese momento recobró toda su expresividad, y una potente carcajada resonó en los muros de madera de la prisión.

—¡JAJAJAJA!— El Uzumaki no pudo contenerse, poniéndose de pie mientras golpeaba su muslo derecho repetidamente.

Los que estaban fuera se preguntaron qué estaba sucediendo allí dentro, pero de igual forma permanecieron fuera.

Mientras tanto, Minato le miraba conmocionado, ya que parecía que su hijo había perdido la razón.

El Yondaime le vio apuntarle con su dedo índice mientras le miraba con una expresión que decía: ¿Eres estúpido?

La diversión del Jinchūriki continuó por varios segundos mientras intentaba responder, pero sólo podía decir incoherencias debido a las risas.

Minato observaba en silencio, viéndole moverse de un lado a otro mientras se limpiaba sus ojos con los dedos, riéndose como un maniático.

El Yondaime entonces le vio poner una mano sobre los barrotes de su celda, haciendo un gesto con su mano libre para que se acercara.

El Hokage así lo hizo, y cuando estuvo cerca, su hijo paró de reír, le miró con una severa expresión, y antes de que pudiera reaccionar, Minato sintió un fuerte golpe en el rostro.

El Yondaime cayó al suelo, y Naruto agarró los barrotes de madera con ambas manos y le miró con una mirada asesina mientras decía—. Imbécil, deja de decir estupideces.

El golpe no fue doloroso, ya que actualmente su hijo tenía la fuerza de un civil, pero le había tomado por sorpresa. ¿A quién engañaba? Sabía que esto sucedería, pero de todas formas se había acercado; tal vez lo había hecho con la idea de compensar en algo todo el mal que había causado.

Mientras se ponía pie, el Uzumaki prosiguió—. La estupidez tiene un límite. ¿En verdad piensas que me creeré esa tontería de que seré ejecutado si no colaboro? Tú nunca lo harías; solo eres un maldito cobarde.

El Hokage parecía que quería refutar, por lo que levantó su dedo índice ligeramente, pero luego lo dejó caer en señal de derrota—. Tienes razón.— Admitió Minato mientras apretaba los puños y agachaba la cabeza—. Pero aun así…

Naruto entonces le vio postrarse en el suelo y le oyó exclamar—. ¡Te lo suplico! ¡Por favor, convence a Tsunade para que regrese y sane a tu hermano! ¡Él no tiene la culpa de las acciones de este patético hombre!—

El Yondaime mantuvo la cabeza pegada al piso, esperando la respuesta de su hijo.

Naruto soltó un bufido antes de declarar—. En verdad eres patético.

—Tienes razón, lo soy. Pero tú eres el único que puede convencerla.— El rubio replicó sin levantar la mirada.

El Uzumaki retrocedió y se sentó en la cama de madera de su celda antes de decir—. Si dices eso, entonces supongo que ya sabes por qué Tsunade-sama no desea regresar a este lugar. Ella me salvó la vida y me dio un propósito para seguir viviendo. ¿Qué te hace pensar que yo quiero manipularla para que regrese a un lugar que solo le causa dolor?

Las palabras que la legendaria Sannin le había dicho aquella noche fueron las que forjaron su carácter, fueron las palabras que lo convirtieron en la persona que era hoy en día, y por ello, estaría eternamente agradecido. Naruto la apreciaba tanto como al Sandaime, aunque nunca la había visto en persona. El primer motivo fue porque estuvo ciego la primera vez que se encontró con ella. La segunda fue porque no la encontró a tiempo cuando formaba parte de la Raíz. Y la tercera fue porque, cuando su organización finalmente la había encontrado, salir de la aldea le había sido imposible debido a que había abandonado la Raíz.

Minato entonces alejó su cabeza del piso, mirando a su hijo para ver que este tenía una expresión de disgusto en el rostro.

—Tienes razón, pero, aun así, por favor escucha a mi egoísta petición. —Dicho esto, el Hokage volvió a pegar su cabeza en el suelo, a la espera de la respuesta de su hijo.

Naruto suspiró con resignación mientras se sentaba en la cama—. Está bien, lo haré.

Minato levantó ligeramente la cabeza y preguntó con una mirada esperanzada—. ¿En verdad?

El Uzumaki en ese momento le miró con tanta seriedad que Minato no pudo evitar sentir escalofríos.

—Pero querré algo a cambio cuando regrese.

Su padre se puso lentamente de pie, y aunque estaba dispuesto a darle casi todo lo que quisiera, había ciertas cosas difíciles de cumplir.

Pero no podía ser quisquilloso en estos momentos, por lo que simplemente asintió, hizo una reverencia en señal de agradecimiento antes de retirarse para realizar la llamada con el aparato que Kyofu le había entregado.

Una vez que en la habitación solo quedó el Uzumaki, este oyó una voz burlona en su cabeza—. Uy, pero qué hijo tan obediente.

El Jinchūriki trató ignorar la voz en su mente, pero como sabía que seguiría molestando si no decía nada, replicó—. Solo acepté porque puso el cuerpo de Kaa-chan a salvo. Además, no puedo dejar que ese idiota muera si queremos recuperar tu poder.

Kurama sintió que había algo raro en el tono de voz de Naruto, como si estuviera ausente, desconectado de la realidad. El Bijū concluyó que aún se sentía culpable por lo que le había hecho a la humana pelirroja, y también porque casi había asesinado a la humana de las serpientes, y eventualmente, porque había intentado asesinar a todos los seres vivos del planeta.

Con la intención de distraerlo de ello y animarlo, el Bijū bromeó—. Y yo que pensé que lo hacías por tu querido papito.

—Eres un dolor en el trasero, ¿lo sabías? —Naruto respondió con un tono de fastidio.

Kurama gruñó y agregó| Amargado.

Molesto, el Uzumaki declaró—. No necesitas preocuparte por mí; puedo lidiar con mis problemas por mí mismo.

El Bijū rodó los ojos, pero no se sintió ofendido por su comentario, ya que sabía cómo se ponía su contenedor cuando se encontraba molesto o afligido. Además, por increíble que pareciera, él aún era un niño, y uno que había empezado a experimentar sentimientos ‘positivos’ en los últimos años, cuando la mayor parte de su vida fue un sociópata inescrupuloso que no le importaba nada ni nadie.

No era como si ya no lo fuera, pero actualmente ya no eran los únicos rasgos en su personalidad. Fue por eso que Kurama decidió que lo mejor sería darle un tiempo para que siguiera reflexionando en lo que había sucedido, y cuando se calmara, hablarían sobre ello.

El Kyūbi cambió de tema—. ¿Y bien? ¿Qué le pedirás cuando regreses? ¿Acaso que te deje ir libre?

Naruto soltó un bufido y sonrió levemente—. Tú y yo sabemos que eso no será necesario. Pero por la bromita que acabas de hacer, te dejaré con las ganas y lo sabrás solo cuando se lo diga al Hokage.

Kurama gruñó con molestia—. Amargado y resentido.

El Jinchūriki no pudo evitar reír entre dientes, pero no dijo nada, ya que su Bijū continuó—. Volviendo a lo importante. ¿Qué sucedió con el tal Nikushimi? ¿Alguna posibilidad de que vuelva a aparecer?

Naruto dejó el libro a un lado y miró al techo de su celda antes de responder mentalmente—. Por el momento no hay rastros de él, ya que el fruto eliminó su existencia, aunque él parecía estar seguro de su regreso. Tampoco he notado nada raro en la habitación de mi sello de maldición. Y aunque odiaré hacer esto de nuevo, tendré que absorber el alma de Orochimaru para averiguar cómo fue que logró contactar con el Rey del Infierno. El fragmento en mi marca de maldición no lo sabía. Cuando descubra cómo lo hizo, tendré algunas palabras con el bastardo que envió a ese bueno para nada.

—No creo que eso sea prudente. Recuerdo a mi padre mencionar en algunas ocasiones al Rey del Infierno, y siempre dijo que era alguien difícil con quien lidiar. Además, si es el creador de esa cosa, entonces su poder ha de ser inimaginable.

—Eso ya lo sé.— Respondió el Uzumaki, deteniéndose para mirar a su puño derecho con frustración—. Por el momento, ni siquiera puedo vencer a mi ‘querido papi’. —Esto último lo dijo con sarcasmo, pero en su voz no había signos de desesperanza, más bien, emoción.

Esto no extrañó al Bijū, puesto sabía cuánto le gustaban los desafíos a su contenedor.

—Cuando me largue de este lugar, tendré que entrenar como si no hubiera mañana. Se terminaron las vacaciones —declaró el Uzumaki, agarrando nuevamente el libro para continuar con su lectura.

—¿Y por qué no te largas de una vez por todas? ¿A qué estás esperando? —Kurama cuestionó con una ceja levantada.

—En primer lugar, quiero saber cómo se encuentra el viejo. En segundo lugar, porque debo traer a Tsunade-sama para que cure al hijo del Yondaime, y, en tercer lugar, porque debo esperar a Tayuya.

—¿Tayuya? ¿Te refieres a la pelirroja de la boca floja? —indagó el Bijū al recordar lo acontecido en el tejado del palco Kage.

Naruto sonrió debido a su acertada descripción antes de contestar—. Sí, ella misma.

—¿Esperarla por qué? ¿Ella te dijo que regresaría sin que me diera cuenta? —Kurama preguntó mientras rememoraba los eventos en el estadio, pero no podía recordar que ellos hubieran hablado sobre esto.

El Uzumaki negó con su cabeza antes de contestar—. No, ella no me dijo nada. Lo sé debido a los recuerdos del clon de sombra de Orochimaru que se encontraba en mi marca de maldición. Bueno, regresarán ella y aquellos sujetos que la acompañaban. El plan es llevarnos a mí y a Sasuke ante Orochimaru.

—¿Y piensas ir? Ese bastardo podría ayudarte a volverte más fuerte…

Naruto bufó antes de contestar—. Por favor, Kurama, deja las bromas de mal gusto. Antes de hacer eso, me castro.

El Kyūbi rió levemente antes de preguntar—. ¿Y qué hay del Uchiha? ¿Permitirás que vaya? Tan solo mátalo de una buena vez.

—Esa será decisión suya. Yo no me entrometeré... Pero no lo mataré aún; tengo planeado darle una pequeña sorpresa a Sasuke pronto. —Esto último no pudo evitar decirlo con una sonrisa oscura y malvada en su rostro.

La sonrisa fue tan contagiosa que Kurama sonrió de igual manera, y su curiosidad le hizo preguntar qué tenía en mente, obteniendo nuevamente como respuesta que esperara hasta que llegara el momento.

Suspirando con fastidio, el Bijū decidió dejar sus travesuras a un lado. En cambio, decidió ponerse serio al recordar algo importante.

—¿Por qué no me dijiste que tenías esa cosa dentro de ti?

El Jinchūriki detuvo su lectura nuevamente y suspiró antes de contestar—. La primera vez que utilicé la Marca de Maldición pensé que sentí algo en mi interior, pero también pensé que tan solo había sido yo en un estado descontrolado, ya que había mezclado tres tipos de Chakra diferentes.— Naruto cerró sus ojos y rememoró el día en que él y Anko utilizaron sus marcas de maldición por primera vez y cómo casi terminó hiriéndola.

Al abrir sus ojos, continuó—. Pero con el correr de los días, estaba cada vez más seguro de que tenía algo en mi interior deterioraba mi temperamento, por lo que pensé en dominar los niveles de mi mente en secreto para que esa cosa no se percatara de nada. Pero en ese momento solo era una suposición; por eso no te lo había dicho.

—No me convences. Nada te impedía decírmelo. De haberlo hecho, tal vez habría podido ayudarte.

Naruto suspiró de nuevo—. ¿De qué forma? Dímelo.

El Bijū gruñó algo molesto—. No lo sé. Por eso dije que tal vez habría podido.

Naruto habló con calma y replicó—. Kurama, recuerda que en ese entonces mi temperamento era bastante inestable. Lo más probable es que me hubiera desquitado contigo de una forma que a ninguno de los dos nos hubiera gustado. Tampoco te lo dije por eso.

—Eso es más convincente… —murmuró el Bijū.

El Jinchūriki agregó—. Ahora me concentraré en este viaje y en lo que le diré a Tsunade-sama; tendrá que ser algo convincente.

Kurama asintió y no habló más, dejando que su contenedor pensara en las palabras que le diría a la Legendaria Sannin. Era mejor que pensara en eso que en lo que le había hecho a Karin.

Mientras tanto, Minato había terminado de comentarle a su Sensei lo que había sucedido dentro, omitiendo la recompensa que Naruto pediría al regresar.

—Ya veo. Entonces solo tienes que utilizar el aparato que Kyofu-dono te dio y preguntar en donde se encuentra Tsunade.

Minato asintió y quitó dicho aparato del bolsillo de su pantalón para luego levantar la tapa.

—Extraño aparato —murmuró el Hokage, deteniéndose a mirar brevemente al teléfono celular.

Sin embargo, antes de que pudiera presionar cualquier botón, su maestro le dijo que mirara hacia arriba, y al hacerlo, pudo ver a Kyofu descendiendo del cielo.

Minato decidió esperarle, y cuando sus pies tocaron el suelo, el enmascarado se inclinó levemente y ambos shinobis de Konoha le imitaron.

—He terminado mi reunión con Hiashi-dono. He venido a despedirme. Continuaremos con nuestra charla una vez que esté al tanto de la decisión del joven Naruto.

Solo al terminar de decir sus palabras había visto el teléfono en manos del Yondaime, por llevó un dedo a la barbilla de su máscara y preguntó con curiosidad—. ¿Acaso ya le ha dado una respuesta?

—Sí, él tratará de convencerla —contestó Minato.

Esto sorprendió un poco a Kyofu, puesto que no esperaba que su yo original aceptara con tanta facilidad. Aunque tampoco le importaba.

—Ya veo. En ese caso, permítame realizar el llamado por usted. ¿O ya lo ha hecho? —mencionó Kyofu mientras tendía su mano.

El Hokage negó su cabeza, por lo que entregó el aparato, y acto seguido le vio pulsar un botón del mismo y llevarlo a su oreja.

Jiraiya y Minato entonces oyeron una voz en el aparato, pero no pudieron captar la conversación con claridad debido al bajo volumen del mismo, pero se dieron cuenta de la emoción de la persona al otro lado una vez que el enmascarado había empezado a hablar.

Luego de varios segundos en los que reiteró la misma pregunta debido a la emoción de la persona, Kyofu cortó la llamada y guardó el teléfono en su bolsillo mientras suspiraba.

—¿Y bien? —Minato preguntó impacientemente.

—Se encuentra en Tanzaku —reveló el enmascarado.

El Hokage asintió y miró a su maestro, quien tenía una mirada de perversión en el rostro—. ¿En qué estás pensando, Sensei? —Minato preguntó con los ojos entrecerrados.

El rostro de Jiraiya recuperó su seriedad y con su puño cerca de su boca tosió una vez para intentar defenderse, pero no tuvo la oportunidad, ya que Kyofu se había adelantado—. Ah, los burdeles de Tanzaku. Si tiene tiempo, le recomiendo pasarse por el mío: el Paradise. Si tiene suerte, tal vez alguna de mis empleadas se verá interesada en usted. Es más, creo que se llevará una gran sorpresa si va a ese lugar. —Esto último lo dijo con una sonrisa mientras pensaba en Kurenai. Lo más probable era que ya había llegado.

—N-No, ¿Cómo cree? La vida de mi ahijado está en juego —el Sannin le contestó con una nerviosa sonrisa.

Su estudiante lo miró con sospecha y agregó—. Eso espero, Sensei. Quiero que esto sea resuelto a la brevedad posible. Una vez que mi hijo esté bien, podrás hacer lo que quieras. ¿Entendido?

Jiraiya agachó la cabeza y dejó caer las manos antes de decir obedientemente—. Hai.

Minato asintió con su cabeza antes agregar—. Entonces ve y prepara todo lo que necesites y espérame a las afueras de Konoha. Toma, un Kunai. Apareceré de esa forma. —Dicho esto, el rubio le entregó uno de sus cuchillos especiales, y su maestro lo guardó en su bolsa ninja.

—Está bien, iré a prepararme. Clavaré el Kunai cuando esté en posición.

El Hokage asintió, pero antes de que pudiera retirarse, Kyofu mencionó—. Vaya directamente a la ciudad más cercana, Jiraiya-dono. Unas personas estarán esperándolos en ese lugar para llevarlos a Tanzaku en un automóvil. Tardaran al menos dos días si van caminando, y supongo que no están dispuestos a desperdiciar tanto tiempo.

Subirse a una de esas máquinas sería una primera vez para el Sannin, pero como estaba apurado, no tenía tiempo para contemplar la idea.

Jiraiya asintió con su cabeza y dijo—. Está bien. Entonces partiré inmediatamente. ¿Podrías encargarte de preparar las cosas para el chico, Minato?

—Claro. Ve tan rápido como puedas, sensei.— Contestó el Hokage mientras veía a su maestro asentir y desaparecer en una nube de humo.

Minato entonces miró a Kyofu, pero ninguno de los dos pudo decir nada, ya que un tercero había preguntado—. ¿Qué debo de hacer yo, Hokage-sama?

Al mirar en esa dirección, él vio a Tenzō, por lo que respondió—. También irás con ellos. Tu elemento será necesario en caso de que algo suceda en la misión. Pero también quiero que crees un clon y que busque a Yugao. Dile que su misión actual será postergada y que se presente inmediatamente en este lugar.

—Hai, Hokage-sama —replicó el usuario del Mokuton antes de crear el clon y dirigirse a la prisión.

—¿Yugao-chan? Parece que el jefe no se aburrirá en el viaje, después de todo —Kyofu pensó con una sonrisa mientras veía al Tenzō original regresar a la prisión provisoria y a su clon alejarse en búsqueda de la ANBU de cabello purpura.

Minato entonces miró seriamente a Kyofu y preguntó—. Tú dijiste que querías ayudar en la reconstrucción de la aldea. Dime, ¿Qué quieres a cambio?

—Creo que ya he especificado mis intereses en la reunión del consejo, Hokage-dono —replicó el enmascarado.

—No me engañas. Estoy seguro de que buscas algo más.— Agregó el Hokage con una mirada de sospecha.

Kyofu rió entre dientes antes de contestar—. Ya se lo había dicho, pero vuelvo a repetirlo, usted es una persona muy perceptiva. Tiene razón, quiero algo a cambio.

—Como lo sospechaba —pensó Minato con los ojos entrecerrados mientras le hacía una señal para que prosiguiera.

—Los impuestos de mis futuros emprendimientos en Konoha no deben de exceder el diez por ciento, y quiero una exoneración por cinco años al impuesto inmobiliario. A cambio le prometo emplear al menos un 80% de mano de obra konohaniana. También me gustaría utilizar el 20% de los alrededores de Konoha para promover la agricultura. Además de eso, quiero utilizar los árboles derribados durante este incidente para las tareas de reconstrucción.

Si solo era eso, entonces no tenía motivos para oponerse. Además, necesitaba de nuevos inversores para reactivar la economía. Esta era una de las peculiaridades de Konoha: el hecho de que no dependían completamente del financiamiento del Daimyō del Fuego.

Era un punto comercial importante dentro del País del Fuego, y por tal motivo, atraía a tantos inversores, aunque Minato tenía la sospecha de que dichos inversores habían sido la misma persona disfrazada bajo distintos nombres.

Minato entonces suspiró—. Si es solo eso, entonces lo permitiré.

—Aún no termino —interrumpió el enmascarado, haciendo que el Hokage volviera a mirarlo con sospecha.

El clon de madera sonrió y declaró—. También me gustaría abrir un templo.

—¿Un templo? ¿Qué quieres decir? —Minato preguntó con confusión.

Aunque lo que Kyofu estaba por decir le causaba gracia, también le causaba pena y repulsión, por lo que esperó un momento para componerse antes de decir—. Mis empleados tienen la tendencia de adorarme como a una especie dios, Hokage-dono, y ya que estarán en este lugar durante un largo tiempo, me gustaría que tuvieran un lugar para expresar sus creencias y aumentar su desempeño.

—¿Estás bromeando?— El Hokage habló con un tono de incredulidad, aunque luego de rememorar un poco, recordó las expresiones en los rostros de sus hombres cuando estos le miraban.

—No, no estoy bromeando.— Kyofu contestó con seriedad.

En ese momento, la expresión de Minato se había tornado severa al igual que el tono de su voz—. Me niego.

El clon de madera se sintió un poco sorprendido y curioso por su pronta decisión, por lo que indagó—. ¿Podría saber el motivo?

—¿Qué crees que sucederá si permito a un montón de fanáticos religiosos tuyos en esta aldea? Tú mismo has dicho que no confiemos en ti, y planeo seguir ese consejo.

—¿Puedes decir lo mismo cuando se trata de tus hijos? Si fuera así, confiaría en mi sobre el paradero de Tsunade-sama —replicó el enmascarado.

—Eso no tiene nada que ver. En este caso, yo solo obtengo problemas.—

—Obtienes a cambio la reconstrucción de tu aldea y varias fuentes de empleo para tus ciudadanos, empleos que traerán pan a las mesas de cada uno de ellos —corrigió Kyofu.

Ante esto, Minato maldijo mentalmente porque sabía que tenía razón. Su gente necesitaba ayuda, y especialmente fuentes de trabajo para que tuvieran esperanzas de seguir adelante.

El Hokage presionó los puños, temblando debido a la frustración y dudas que tenía.

El clon de Naruto miró la lucha de su padre con una sonrisa mientras se preguntaba cuál sería su decisión final. Le daba igual su decisión, pero si bien acababa de darle motivos para que aceptara, tan solo lo hizo para nivelar los pros y los contras para no dejarse tan en evidencia.

Esto se prolongó durante un minuto más, hasta que Kyofu vio que los temblores de su padre se detuvieron. Lentamente le vio levantar la cabeza para mirarle con una expresión algo seria, pero también muy dudosa—. Tal vez me arrepienta de esto, pero debo de anteponer el bienestar de mi pueblo. Así que, acepto tu oferta.

El enmascarado quiso encogerse de hombros, pero en su lugar, asintió con la cabeza—. Entiendo, Hokage-dono. Un representante mío traerá un contrato para que ambos cumplamos con nuestras partes.

Con una expresión que aun reflejaba duda, Minato asintió—. Lo entiendo.

Luego de eso, Kyofu se giró y miró a una ubicación en específico—. Es una lástima que el centro comercial fue destruido, pero bueno… Empezaremos con la reconstrucción de inmediato, unas personas ya deberían de estar dirigiéndose a este lugar.—

Minato asintió con su cabeza, pero luego de un momento se dio cuenta de la implicación de sus palabras—. Espera, ¿Acaso ya sabías que aceptaría?

Kyofu negó con su cabeza y respondió—. No, pero me adelanté en caso de que terminaras aceptando.

—Hmm, ya veo —el Hokage contestó, no muy conforme con su respuesta, pero no era como si eso fuera relevante.

Repentinamente, Minato movió su mano derecha hacia su rostro al ver que Kyofu le había lanzado algo, y cuando trajo su puño hacia sus ojos, vio que se trataba del aparato que Kyofu le había dado antes.

—Estaremos en contacto a través de ese medio. Ya sabe cómo encenderlo, pero en caso de que no lo haga, deberá de proveerle de un poco de su Chakra. Fue un gusto conversar con usted, Hokage-dono. Espero que nuestra relación en el futuro sea más llevadera.— Luego de una leve reverencia, Kyofu empezó a flotar, y unos segundos después, se había perdido en el finito cielo azul.

Mirando en esa dirección, Minato reflexionó: —No sé qué es lo que buscas en realidad, pero estaré preparado para lo que sea que tengas en mente.

Luego de eso, él se dirigió a la prisión de madera, y esperó allí hasta el regreso del clon de Tenzō, quien regresó unos minutos después en compañía de la ANBU con la máscara de conejo.

—Hokage-sama —ambos ANBU dijeron mientras se arrodillaban ante su líder.

—Usagi-san, prepárate, estás por salir a una misión de escolta —informó el Hokage.

—Hai, Hokage-sama. ¿Podría saber a quién escoltaré? —ella preguntó, ya que Tenzō solo le había dicho que el Yondaime requería de su presencia.

Minato la miró con seriedad antes de contestar—. A mi maestro y… Naruto.

Al oír ese último nombre, los ojos de Yugao se abrieron ligeramente, pero ella mantuvo la cabeza gacha y se aseguró de no revelar su sorpresa; solo aguardó en silencio hasta que el Hokage terminara de hablar.

—Ellos tienen la misión de buscar a Tsunade. Quiero que te asegures de que ellos no se desvíen de su misión bajo ningún motivo. ¿Entendido?

El otro motivo por el cual quería que ella fuera era porque ella había sido la única que pudo acercarse a su hijo años atrás. Pensaba que Naruto no haría nada imprudente si ella iba.

—Hai, Hokage-sama —replicó la ANBU antes de que oír al Hokage decir que se pusiera de pie y se preparara para salir inmediatamente.

—Tengo todo lo que necesito conmigo, Hokage-sama. Tan solo deme la orden y partiré inmediatamente.— Ella replicó.

—Está bien. Entonces sígueme —ordenó Minato mientras se daba la vuelta y caminaba hacia la prisión.

Ella asintió y caminó detrás de él, feliz y un poco nerviosa porque se encontraría con Naruto.

El clon de Tenzō, por su parte, decidió desvanecerse en lugar de esperar a que su original lo hiciera.

XxXxXxXxXxXx

Notas

Lamento mucho la tardanza.

Además de todo el tema de la pandemia, el motivo principal por el cual no andaba publicando era simple flojera. Simplemente no tenía ganas de leer y revisar los errores.

De ahora en más, haré lo posible en retomar mis historias. Pero debo ser honesto y decir que olvidé muchas cosas, al igual que ustedes (posiblemente). Tendré que releer la historia, y al mismo tiempo terminar la revisión de los capítulos más viejos.

No tengo mucho que decir en cuanto a este capítulo, solo que fue algo corto.

Espero que lo hayan disfrutado, y hasta la próxima.
 
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Aquí va otro capítulo.


Humano hablando—. Esto se ha salido de control.

Humano pensando—. No puede ser.

No Humano hablando—. Eres peligroso.

No Humano pensando—. Estuve equivocado.

Técnicas/ Nombres desconocidos—. Genshi (Átomo).

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.

Capítulo 43

Hospital de Madera de Konoha – Momentos antes

Sasuke se encontraba en la habitación de su hermano, observándolo con preocupación mientras varios médicos examinaban sus heridas.

Él y los demás habían regresado hace apenas unos pocos minutos, por lo que Sasuke no entendía nada de lo que había sucedido. No sabía por qué la aldea fue destruida, no sabía por qué Naruto había perdido la razón, y tampoco sabía por qué su hermano y Menma se encontraban en condiciones tan delicadas.

—No pude hacer nada para ayudar a Nii-san… —Sasuke pensó con frustración, con el ceño fruncido mientras presionaba sus temblorosas manos frente a su rostro.

—Incluso Menma se quedó a ayudar, pero yo… —El Uchiha esta vez presionó sus puños con fuerza mientras veía a los médicos vendar a su hermano.

Entonces, la imagen de Menma atacando a aquel tenebroso ser se le vino a la mente, y el recuerdo hizo que se preguntara—. ¿Qué fue eso? ¿En qué se convirtió Naruto? Su poder estaba fuera de mi comprensión. ¿Acaso ese fue su verdadero poder?

Su corazón nuevamente se había llenado de frustración y resentimiento al pensar la gran diferencia que había entre ellos—. ¿Por qué? ¿Por qué se volvió tan poderoso? ¿Es ese el poder el odio…?

La expresión del Uchiha entonces se había vuelto severa mientras continuaba con su línea de pensamiento—. Pero el precio a pagar por ese poder es demasiado grande.— El pelinegro nuevamente recordó a la fornida transformación de Naruto, además de las sensaciones que éste emitía, por lo que no pudo evitar estremecerse ligeramente.

Entonces sacudió su cabeza y siguió pensando—. Decidí no seguir ese camino y ayudar a Menma a cambiar a Naruto. Pero, ¿Cómo hacerlo? Su poder es mucho mayor al mío… Este sentimiento de impotencia es tan frustrante—. Sasuke entonces cerró los ojos, frunció el ceño y apretó los dientes y sus temblorosos puños.

En ese momento, la puerta de la habitación se había abierto, por lo que el Uchiha miró en esa dirección y vio a una chica de cabellera rosada ingresando.

—Sakura… —él murmuró mientras la veía acercarse a él.

—Sasuke-kun… ¿Cómo se encuentra tu hermano? —La recién nombrada preguntó con algo de pesar al ver que se encontraba vendado casi en su totalidad.

El Uchiha volvió a mirar a los doctores trabajar y contestó—. Aún no lo sé, estoy esperando a que terminen.

Finalmente, los doctores se habían alejado del maltrecho Uchiha mayor antes de voltearse hacia Sasuke, quien rápidamente se puso de pie a la espera de que le informaran sobre su estado.

—Sasuke-san, disculpe la demora —se disculpó uno de los médicos mientras los demás se retiraban para atender al resto de los heridos.

—No se disculpe. ¿Qué le sucedió a mi Nii-san? —él preguntó con una seria mirada.

—Recibió un duro golpe que rompió casi todos los huesos de su cuerpo, además sufrió un fuerte ataque mental. Es un milagro que se encuentre con vida, pero gracias a la rápida acción de Bee-san y a los elementos que Kyofu-sama proveyó para este hospital, nosotros fuimos capaces de estabilizarlo. Sin embargo, él se mantendrá inconsciente durante un tiempo hasta que la carga mental se alivie. Pero no tienes que preocuparte, él se encuentra fuera de peligro.

—Ya veo.— Sasuke habló con una seria expresión, pero por dentro se sintió bastante aliviado. Aunque no sabía quiénes eran aquellas dos personas que el medico había mencionado, él se los agradecería cuando lo supiera.

El medico entonces hizo una ligera reverencia mientras decía—. Hay muchos más pacientes que necesitan atención, por lo que no puedo permanecer más tiempo en este lugar. Pero si se presenta algo, no dude en buscarme. Hasta luego.

El medico entonces levantó la cabeza y se retiró, mientras que Sasuke agarró la silla donde se había estado sentando y la acercó a la cama de su hermano antes de sentarse en ella, viendo que Sakura se había parado a su lado.

—¿Cómo te encuentras, Sasuke-kun? —ella le preguntó con suavidad, ya que comprendía cuanto significaba su hermano para él.

—¿Por qué lo preguntas? No es como si hubiera participado en la batalla. Yo fui totalmente inútil —Sasuke habló con evidente frustración mientras presionaba las manos frente a su rostro.

—No había nada que pudiéramos hacer, Sasuke-kun. Pienso que alejarnos fue lo correcto —Sakura replicó.

—Lo sé, pero, aun así, Menma se quedó para ayudar, mientras que yo tuve que huir como un cobarde. Ni siquiera tuve el valor para intentar quedarme a ayudar a mi Nii-san… Maldición. —El Uchiha nuevamente había presionado los puños en señal de frustración.

—Pero gracias a eso nos encontramos sanos y salvos... —ella agregó en un intento de tranquilizarlo, pero el azabache la interrumpió antes de que pudiera acabar.

—Ese no es el punto, Sakura…— Sasuke sonaba molesto, pero consigo mismo.

La pelirosa había intentado disculparse porque pensó que lo había molestado, pero Sasuke había hablado antes de que ella pudiera disculparse—. De todos modos, ¿Cómo se encuentra Menma? —Su voz esta vez sonaba más tranquila, aunque aún era sombría.

—El clon de Hokage-sama en su habitación me dijo que se encuentra estable —Sakura informó, más tranquila porque Sasuke había regresado a su tono de voz habitual.

—¿Solo estable? —El Uchiha indagó sin dejar de mirar a su durmiente hermano.

Ante esto, Sakura suspiró con tristeza, casi al borde de las lágrimas—. H-Hokage-sama dijo que le queda una semana de vida a lo mucho.

Sasuke instantáneamente se puso de pie y se giró para salir corriendo de la habitación, por lo que Sakura lo había seguido a través del pasillo hasta que se estuvieron frente a la habitación de Menma.

El Uchiha no esperó e ingresó sin pedir permiso, viendo que en la habitación se encontraban el Hokage y Kakashi, además de Menma que estaba inconsciente sobre una cama de madera, conectado a varias máquinas que lo mantenían con vida.

Los adultos se giraron al oír que la puerta se había abierto abruptamente, viendo a los jóvenes del Equipo 7 ingresar a la habitación.

—Sasuke y Sakura —Kakashi habló mientras veía al azabache acercarse a ellos.

—¿Es verdad que a Menma le queda una semana de vida? —El Uchiha preguntó un poco agitado debido a su reciente pique.

Los adultos agacharon sus cabezas con pesar y se giraron para mirar al joven inconsciente antes de asentir con sus cabezas.

—Así es… —El Hokage contestó con un semblante de tristeza, apretando los puños con fuerza debido a la culpa que sentía.

—¡¿Entonces cuál es el plan? ¡¿Acaso van a dejarlo morir?!— Sasuke preguntó enfadado, puesto que sentía que los fantasmas de aquella noche cuando no pudo hacer nada para proteger a su familia estaban retornando.

Kakashi había intentado pedirle que no hablara tan alto, pero su maestro había dicho lo siguiente—. No, tenemos un plan para ayudarle, y también a tu hermano.

Esa información tranquilizó a los Genins en la habitación, por lo que Sasuke preguntó con calma mientras daba un paso al frente—. ¿Qué tienen en mente?

—Unas personas irán a buscar a alguien que será capaz de sanar a ambos —contestó el Yondaime sin dejar de mirar a su hijo.

Los ojos de Sasuke se abrieron con sorpresa—. ¿Quién?

—La Legendaria Sannin Tsunade —reveló el clon del Hokage.

Los ojos de Sakura se abrieron con sorpresa, Sasuke, sin embargo, mantuvo una severa expresión mientras decía—. ¿Y quiénes irán a buscarla?

Kakashi y Minato se tensaron visiblemente mientras se miraban entre sí, pero para no levantar sospechas, Minato respondió rápidamente—. Mi maestro, Jiraiya.

Esto no convenció al Uchiha, quien no puedo evitar entrecerrar los ojos mientras miraba a ambos con sospecha—. Tu dijiste algunas personas. ¿Quiénes más? —Sasuke intentaba no sonar descortés, pero era difícil por lo todo lo que estaba sucediendo actualmente.

Kakashi sabía quiénes eran las personas que se enfrascarían en aquella importante misión, pero debido a la delicadeza del asunto, el Hatake giró su cabeza hacia su estudiante para decirle que era un secreto, pero para su sorpresa, el Yondaime lo había revelado.

—Naruto...

Minato no tenía por qué decírselo, pero era una información que también le concernía debido al estado de su hermano. Además, era el mejor amigo de su hijo.

—¿N-Naruto-kun? —Sakura tartamudeó con ojos de incredulidad, ojos que prontamente se habían prostrado en el Uchiha.

Él, sin embargo, mantuvo una impávida expresión mientras miraba al Hokage y decía con firmeza—. Entonces, yo también quiero ir.

—¿Eh? —Kakashi y Minato pronunciaron al unísono mientras levantaban sus cejas.

—¿Por qué quieres ir? — El Hokage preguntó con interés, pero también con seriedad.

—Porque ya no quiero quedarme con los brazos cruzados. Quiero hacer algo para ayudar —replicó Sasuke con aquella seria expresión que no parecía que flaquearía.

—¿Tú que dices, Kakashi? —Minato preguntó girando su cabeza para mirar a su estudiante.

—No lo sé. Me preocupa su marca de maldición —contestó el Hatake mientras miraba a su estudiante con mucha seriedad.

—¿Qué quieres decir, sensei? —Sasuke cuestionó con confusión mientras llevaba su mano donde se encontraba la marca.

Kakashi suspiró antes de contestar—. Ya te lo había explicado, Sasuke. Esa marca se alimenta de sentimientos negativos. ¿Qué crees que sucederá si te encuentras cerca de Naruto? Él hará todo lo posible para hacerte enfurecer con el fin de entretenerlo, y si logra su objetivo, la marca de maldición se aprovechará de esos sentimientos para intentar corromperte.

—Entonces, con más razón debo ir. No puedo seguir permitiendo que unas simples palabras me hagan perder la cordura. De lo contrario, nunca podré crecer —Sasuke refutó con una mirada decisiva.

En ese momento, ambos adultos en la habitación se miraron entre sí, mientras que Sakura miraba a su compañero con ojos de sorpresa debido a su cambio de carácter. Lo más probable era que el Sasuke de unos meses atrás ni siquiera hubiera reconocido tal defecto y mucho menos habría intentado hacer algo para remediarlo.

—Será difícil, Sasuke. Las personas no cambian de la noche a la mañana. —Kakashi decidió ser precavido. Quería que su estudiante cambiara para mejor, pero Naruto podía meterse en los nervios de cualquiera con tanta facilidad que no podía evitar sentirse intranquilo.

—No lo sabré hasta intentarlo —replicó el azabache, aun con la mirada decidida.

Los adultos se vieron pensativos por unos momentos hasta que Minato dio un paso al frente para decir—. Está bien, puedes ir. Pero como dijo Kakashi, deberás de tener cuidado.

—Lo tendré —Contestó Sasuke.

—Entonces… —Minato había intentado hablar, pero la tímida voz de Sakura lo había interrumpido.

—Hokage-sama…

Ante la voz, los varones se giraron hacia la única fémina en la habitación.

—¿Qué sucede Sakura? —Minato interrogó, viéndola agachar la cabeza y poniendo la punta de su pie derecho en el suelo mientras la movía en círculos.

—A mí también me gustaría ir —ella contestó, sin levantar la mirada.

—¿Por qué? —Minato no perdió el tiempo en preguntar.

Sakura, sin levantar la mirada, contestó con timidez—. M-Me gustaría preguntarle a Naruto-kun por qué hizo lo que hizo.

—¿Y qué te hace pensar que él te lo diría?— Kakashi cuestionó mientras llevaba los dedos a su barbilla y rememoraba la misión en el País de las Olas—. No creo que Naruto te tenga en alta estima.

Sakura asintió al oír eso, pero, aun así, ella no pudo evitar decir mientras golpeaba los dedos índices entre sí de una manera que Hinata lo haría—. Porque… Porque él…, me salvó.

Decirlo había sido muy difícil para ella, puesto le había sido imposible no recordar aquella terrible experiencia cuando casi había sido ultrajada.

Los hombres, por el otro lado, no sabían de lo que estaba hablando, por lo que Kakashi se lo había preguntado—. ¿Te salvó de qué forma?

—B-Bueno… —Sakura intentó hablar, pero su mente una vez más había jugado en su contra al bombardearla con imágenes de lo sucedido en aquel día.

Ella tembló ligeramente, agachó y sacudió la cabeza, apretujando los ojos en un intento de apartar las imágenes de aquel día.

Minato, en ese momento, levantó una ceja, sospechando la causa de su extraño comportamiento, por lo que se acercó a ella y le levantó la mirada para poder mirarla a los ojos.

Solo fue necesario un segundo para que Minato entendiera el brillo que tenía en sus ojos, brillos que había visto incontables veces en misiones, y especialmente en la Tercera Gran Guerra Ninja.

—Sakura, no me digas que tú… —El Yondaime ni siquiera quiso terminar la idea que se le cruzó por la mente. Se sentía horrorizado, asqueado, pero, sobre todo, furioso. Su mente se llenó de preguntas y dudas, además de culpa, pero sabía que no podía avasallarla con preguntas. Había sufrido sola durante quien sabe cuánto tiempo, y también sabía que él no era la persona adecuada para hacer preguntas sobre lo sucedido, eso le correspondía a un profesional, pero Minato no podía negar que quería saber todo lo que había sucedido.

—B-Bueno…— Ella entonces habló mientras volvía a agachar la cabeza, haciendo que Minato regresara a la realidad—. C-Como y-ya dije, Naruto-kun me salvó.

Solo en ese momento Kakashi pudo ver los ojos de su estudiante, y la realización le había golpeado como un Rasengan en el estómago. No, eso no podía ser. ¿Cómo, cuándo y dónde había sucedido? Su mente le decía que ella había estado cerca de su radar en todo momento y que era imposible que algo como eso hubiera sucedido. Pero entonces, su mente lo había traicionado, y sin poderlo evitar, él miró hacia Sasuke.

Entonces, una vez más sintió ser golpeado por la realización. Por supuesto, el mes de entrenamiento. Durante esos días, él la había ignorado casi por completo. Él, su propio maestro, su mentor, la persona encargada de cuidar y velar por ella, haciendo como si no existiera.

El Hatake se encontraba tieso en su lugar, con su vibrante ojo derecho siendo lo único que reflejaba cuan conmocionado se encontraba. Ahora se sentía como un cobarde porque no podía decir y ni hacer nada.

Minato entonces había suspirado con pesar y tristeza, y poniendo una mano sobre el hombro de la compañera de su hijo, él dijo—. Sakura, te permitiré ir. Pero cuando regreses, necesito que me cuentes todo lo que sucedió y que hables con un profesional. ¿Está bien?

Ante esto, la expresión de Sakura recuperó todo su brillo—. Hai, Hokage-sama.

Sasuke miraba a ambos con curiosidad, preguntándose de qué estaban hablando. Él aún era alguien joven que aún no había experimentado las atrocidades de la guerra, o presenciado cuan decadente el mundo Shinobi podía ser.

El clon de Minato entonces retrocedió a su lugar original antes de responder—. Si crees que hay una posibilidad de que Naruto te diga los motivos de lo sucedido en este día, entonces no tengo motivos para oponerme. Eso sí, me gustaría que ninguno de ustedes se interponga en la misión de mi maestro y la de Naruto. ¿Entendido?

—Hai, Hokage-sama —ambos gennins respondieron.

El Yondaime asintió con su cabeza antes de hacerles señas para que se acercaran a él—. Entonces, acérquense, los llevaré con mi yo original.

Despidiéndose de Kakashi, el clon y los chicos desaparecieron de ese lugar en un destello amarillo, mientras que el peliblanco finalmente había salido de su estupor, y al instante, él se había llenado de culpa y tristeza. Ahora no tenía ganas de hacer absolutamente nada, pero sus pies se habían movido por inercia hacia otra habitación en el hospital.

En otro punto de la desolada Konoha, Ino y Tenten se encontraban ayudando a los damnificados a recoger lo poco que les quedaba. Se veían tristes, pero a la vez, agradecimiento hacia el hombre de la máscara sonriente por haberles salvado sus vidas.

Las dos Kunoichis tampoco eran la excepción, y mientras se acercaban a un montón de escombros para descansar por un momento, la rubia aprovechó para hablar sobre el tema.

—¿Quién crees que haya sido ese hombre?

Tenten se encogió de hombros e hizo una mueca de ignorancia—. No lo sé, pero le estoy agradecida ya que seguimos con vida. Los aldeanos también se sienten igual. —Esto lo dijo ella mientras miraba hacia el frente y veía a varios de los hombres de aquella enigmática persona.

Ellos habían llegado hace apenas unos minutos atrás en grandes 'carruajes automáticos' para repartir víveres a los aldeanos que esperaban ordenadamente y con sonrisas y lágrimas de agradecimiento en sus rostros.

Nadie se colaba, nadie empujaba, nadie se quejaba; todos esperaban en fila hasta que llegaran sus turnos. Era evidente que respetaban al enmascarado y sus hombres con demasía.

Ino asintió con su cabeza mientras recordaba a aquel hombre apareciendo frente a los refugios en el monte Hokage para salvarlos.

Cuando sintieron que ya había descansado lo suficiente, ellas se dispusieron a continuar con sus labores, pero la repentina aparición de shinobis enmascarados las detuvo en el acto.

—¿ANBU? —ambas pensaron un poco desconcertadas, preguntándose a sí mismas qué querían.

—Ino Yamanaka y Tenten. Tenemos órdenes de Hokage-sama para que nos sigan inmediatamente al departamento de investigación de Konoha —informó uno de los ANBU mientras entregaba a cada una un pergamino.

—¿Por qué? —Ino no pudo evitar preguntar con extrañeza.

El ANBU simplemente respondió que los detalles estaban en el pergamino, y que una vez que terminaran de leerlos, tendrían que seguirlos inmediatamente.

Sin otra alternativa, ambas se miraron entre si antes de empezar a leer el contenido de sus pergaminos, sorprendiéndose porque efectivamente era una orden directa del Yondaime Hokage, donde citaba a cada una a ser interrogadas en el Departamento de Inteligencia de Konoha concerniente a su relación con Uzumaki Naruto.

Leer ese nombre causó en vuelvo en sus corazones, pero intentaron ignorarlo y se concentraron en leer el resto de la nota.

En el pergamino no se las acusaba de nada, pero ambas podían entender por qué estaban citándolas. Era verdad que habían tenido una relación 'intima' con Naruto en el pasado, pero él mismo había puesto un fin a esas relaciones hace un mes atrás; unos días después de las preliminares.

A ambas les había dado el mismo motivo: ya no las necesito.

Cuando cada una le pregunto a que se refería, a lo que él respondió a ambas algo parecido: no tienen lo necesario para estar conmigo.

Obviamente ambas se pusieron bravas al oír eso, pero en aquel entonces Naruto solo necesito liberar un poco de su instinto asesino para que no se le volvieran a acercar.

Ellas solo habían vuelto a verlo cuando se enfrentó a Lee, y verlo nuevamente había abierto una herida que creían que estaba empezando a sanar. Pero por más que les doliera, solo pudieron observar hasta que la aldea se vio envuelta en caos.

Si las autoridades estaban citándolas porque sospechaban que tenían algo que ver con las acciones de Naruto, entonces cooperarían en todo lo posible para limpiar sus nombres, no porque lo odiaran o resintieran; él ya había dejado en claro que no deseaba nada con ellas. Por lo tanto, ellas debían de velar por sí mismas de ahora en más. Ese pensamiento casi hace que se quebraran, pero lograron contenerse.

En ese momento, ambas terminaron de leer los pergaminos, y sin esperar a que ellas dijeran nada, dos ANBU pusieron una mano sobre los hombros de cada una respectivamente, y se las llevaron en un Shunshin al departamento de investigación de Konoha.

Los demás ANBU se separaron y fueron a por sus siguientes objetivos: Anko, Hanabi, Haku, Kin y Karin. De momento, ellos ignoraban que estas tres últimas ya no se encontraban en la aldea, pero de igual forma fueron a buscarlas.

Mientras tanto, en donde antes hubo una zona boscosa en las afueras de Konoha, se podía ver a Kurotsuchi hablando con su segundo al mando de las fuerzas que traicionaron a Iwa.

—Necesito un informe de la situación —ella dijo.

—80% de los capturados están muertos o muy heridos como para como para que podamos llevarlos a la base más cercana. En cuanto a nuestras fuerzas, tan solo unos pocos heridos gracias a tus paredes de cal y de tierra, Kurotsuchi-sama —respondió un Jounin traidor de Iwa, quien además fue el 'sensei' de su equipo en el examen Chunin.

La pelinegra chasqueó los dientes al oír eso—. Pues no queda de otra; asesinen a todos los cautivos que estén en esas condiciones.

Como el sello Yakuza de la Kunoichi de Iwa ahora era uno de alto rango, no fue necesario confirmación, por lo que siguieron su orden a rajatabla y rápidamente los Shinobis desleales acabaron con todos los soldados leales a Iwa.

El gemido agonizante, las suplicas y maldiciones se oyeron en los alrededores, pero ninguno de sus compatriotas prestó atención a los mismos y continuaron hasta que el ultimo prisionero exhaló su último suspiro.

Si bien Kyofu había ordenado a Kurotsuchi que fueran capturados y convertidos prisioneros de guerra (cosa que solo él sabía para qué), debido a los acontecimientos recientes y el estado de las carreteras, sería difícil desplazar a tan importante cantidad de personas heridas a la base más cercana. Ella esperaba que su querido no se enfadara porque los cautivos fueron menos de lo planeado.

—Hemos terminado, Kurotsuchi-sama. ¿Cuáles son sus siguientes instrucciones?

Al oír la voz de su segundo al mando, ella sacudió su cabeza para concentrarse en la situación actual y responder—. Diles que junten los cadáveres y que los quemen. Luego deberán de llevar al resto de los prisioneros a la base más cercana. Tú regresaras conmigo a Iwa, mientras que los demás deberán de presentarse a la base más cercana y solicitar nuevas funciones. Si regresan a Iwa, mi abuelo puede que termine asesinándolos a todos, lo cual no nos convendría. En cuanto a ti, no pienses que estés a salvo porque no formabas parte de la invasión. —Esto lo dijo mirando a su supuesto sensei.

—Estoy listo para morir por los objetivos de Kyofu-sama, Kurotsuchi-sama —respondió el Jōnin con convicción.

La pelinegra se encogió de hombros antes de decirles al resto que realizaran lo que había ordenado.

Estos asintieron y procedieron a realizar su mandato, mientras que Kurotsuchi no pudo evitar suspirar con tristeza al saber que estaría un largo tiempo sin ver a su querido Kyofu-sama. A pesar de que ella había logrado cumplir su sueño de intimar con él, también comprendía su lugar dentro de la organización, por lo que no permitiría que sus sentimientos se antepusieran a sus funciones.

Ahora ella debía de regresar a Iwa, soportar el regaño de su abuelo por no convencer al 'bastardo Namikaze' para que se uniera a Iwa y ni que decir sobre el fracaso de la invasión. Luego informaría a su padre sobre su reunión con Kyofu, y enseñarle además que le había otorgado un sello de alto rango dentro de la organización. Pensar en eso le hizo reír entre dientes al pensar en la reacción que pondría su padre.

Ella esperó unas pocas horas más hasta que las fuerzas desleales se retiraran, y posteriormente ella emprendió su camino de regreso junto con su sensei hacia Iwa.

Nami no Kuni

El País de las Olas, una pequeña isla nación que finalmente había prosperado. Atrás quedaron los días de incertidumbre, los días de miedo, los días de hambre y sufrimiento.

Además de los maravillosos muros que rodeaban a la isla, ahora se observaban edificios nuevos de todo tipo. Calles limpias y pavimentadas, y peatones que transitaban de forma ordenada por las aceras.

Un puerto de clase mundial se encontraba al otro lado de la isla, con una gran cantidad de embarcaciones que atracaban y zarpaban constantemente de la misma. Cerca del puerto también se observaba una gigantesca embarcación metálica: el acorazado Yamato. El acceso estaba fuertemente custodiado y prohibido a cualquier que no contara con un pase de nivel correspondiente, pero los turistas aún podían verlo desde lo lejos y no podían evitar sentir curiosidad sobre qué tipo de embarcación era.

También había una playa recientemente habilitada, la cual era uno de los mayores atractivos de la ciudad.

A pesar de todo esto, no era una ciudad perfecta; aún existían personas que se negaban a aceptar los cambios, u otros que simplemente disfrutaban de hacer la vida miserable a otras personas. Estas últimas eran lidiadas de forma rápida e inclemente por los Yakuza, sin que los ciudadanos de bien pestañearan ante sus métodos.

En la calle principal (que estaba conectada al fuertemente custodiado Gran Puente Naruto) se podía observar a una gran caravana de lujosos automóviles Lassiter de color negro y camiones de color verde en la parte posterior.

Todos estos llevaban unas pequeñas banderitas a los lados que los habitantes de Nami reconocieron con facilidad, y muchos hacían reverencias en señal de agradecimiento al verlos pasar, mientras que los turistas se detenían por simple curiosidad al ver esos inusuales medios de transporte.

La caravana siguió por la calle principal sin detenerse ante ningún semáforo, especialmente porque los únicos que contaban con automóviles eran los Yakuza, por lo que no existía el riesgo de alguna colisión. Los peatones, por el otro lado, les dieron preferencia y esperaron pacientemente hasta que el ultimo coche de la caravana hubiera pasado.

Momentos después, los coches se detuvieron en algunos puestos de control y llegaron a una gran mansión que estaba rodeada por grandes murallas blancas.

Varios de los vehículos detuvieron el paso a solo unos metros de la entrada, mientras que solo los tres coches Lassiter que iban al frente siguieron el fino camino de ladrillos negros que llevaba a la entrada.

Una vez allí, el coche del medio se detuvo frente a la entrada, mientras que personas bajaban rápidamente de los coches de adelante y detrás para abrir las puertas del coche que iba en el medio.

La primera persona en bajar fue una joven mujer de cabellera negra que vestía un ostentoso vestido rojo y lujosas joyas que resaltaban su belleza.

Esta persona agradeció a los hombres que abrieron la puerta por ella, pero en su mente ella no podía evitar pensar que todo esto era innecesario.

La segunda persona en bajar fue un hombre alto de largas piernas, quien vestía un traje de color azul y llevaba guantes blancos en ambas manos, al lado izquierdo de su cadera llevaba una Katana, y su serio y afilado rostro demostraba total indiferencia.

—Hemos llegado, Tsunami-sama, Saito-sama —informó su chofer haciendo una reverencia mientras llevaba una mano al pecho.

El hombre no prestó atención a nadie y solo se dirigió dentro de la mansión para descansar unos días. Luego emprendería su viaje de vuelta a Yuki no Kuni y se reuniría con su esposa. Él vino hasta Nami simplemente porque se encontró con la caravana y decidió ir con ellos en caso de que sufrieran algún ataque y proteger a la mujer de Naruto (evitar otra catástrofe estaba entre los principales intereses del espadachín). Él también podía sentir las presencias de las personas dentro de la mansión, y si bien había una que reconocía con facilidad, no tenía intención de hablar con él ya que sabía solo era un clon.

Tsunami, por el otro lado, se sintió algo incomoda durante el viaje, ya que había intentado entablar conversación con Saito, pero este no había pronunciado ninguna palabra durante el viaje. Ella solo sabía que era alguien importante dentro de la organización de su amado, y solo ahora pudo aprender su nombre.

Ella entonces también hizo lo mismo y caminó dentro de la mansión para saludar a su padre, sin saber que actualmente había un clon de Naruto dentro de su hogar. No había dudas de que ella se llevaría una placentera sorpresa cuando se percatara del mismo.

Mientras que una zona boscosa e aislada dentro de la isla, Kin y Haku seguían a otro clon de Naruto en relativo silencio. Ellos se detuvieron cuando encontraron una zona despejada, y allí el clon dijo.

—Muy bien, este lugar estará bien. Kin-chan, ¿Cómo vas con tu Fuinjutsu?

—Ya he dominado lo básico y he empezado con los conceptos intermedios. Me gustaría aplicar mis conocimientos en técnicas auditivas.

—Eso suena prometedor. Estaremos viendo eso más adelante.— El Uzumaki contestó antes de mirar a Haku—. ¿Y cómo vas tú, Haku-chan? Recuerdo que estabas aprendiendo Ninjutsu Medico. ¿Qué tanto has progresado?

Con gracia y elegancia, la usuaria del Hyoton se disculpó—. Lo lamento, Naruto-kun. Debo de admitir que he descuidado mi Ninjutsu Medico desde que despertaste de tu coma. He dedicado más tiempo en dominar la Kubikiribōchō y mis técnicas de hielo.

—No, no tienes nada de qué disculparte. Es más, me parece correcto que pulas esas habilidades. Tienes un Kekkei Genkai fenomenal, y ya me has demostrado lo buena que eres con esa espada. Puedes seguir practicando el Ninjutsu Medico si lo deseas, pero no te recomendaría que te especialices en ello. ¿Entiendes por qué te digo esto, Haku-chan?

—Hai, Naruto-kun. —Ella asintió.

El motivo era simple: ella pertenecía en la vanguardia y no en la retaguardia.

Seguir el camino de un ninja medico solo menguaría su potencia de fuego y actuales habilidades. Ella también era consciente de sus límites y sabía que no le sería posible replicar el entrenamiento de Naruto. En resumidas cuentas, no tenía suficiente Chakra para realizar el Entrenamiento Extremo con Clones de Sombra. Además, Naruto ya se encontraba bien, y aprender ninjutsu medico había sido solo una medida desesperada porque en aquel entonces fue lo único que se le había ocurrido para ayudarlo a recuperarse.

Ella tampoco tenía intenciones de dejar el ninjutsu medico en el olvido; tan solo no sería una prioridad y seguiría aprendiendo lo justo y necesario para ayudarse a sí misma y a otros cuando lo requiera.

—De cualquier forma, tú eres libre de elegir el camino que más te guste, Haku-chan. Lo mismo para ti, Kin-chan —agregó el Uzumaki.

Ambas asintieron, y Naruto continuó—. Entonces, empecemos a entrenar. De momento quiero que ambas se enfrenten para calentar un poco.

—Hai —dijeron ambas y tomaron distancia una de la otra.

—Trátame bien, Haku-san —dijo Kin mientras tomaba una posición de batalla.

—Lo mismo digo, Kin-san —replicó Haku con una sonrisa e imitando su acción.

Naruto entonces se puso en medio de ambas, levantó su mano, y cuando estuvo por bajarla, los tres oyeron los pasos de una persona aproximándose.

El Uzumaki no necesito voltearse para saber de quien se trataba, por lo que dijo antes de mirar en esa dirección—. ¿Decidiste unírtenos, Karin-chan?

Allí se veía a la pelirroja, quien se acercaba con pasos pesados y seguros hacia su primo, ignorando a su pregunta y a las otras dos mujeres que la miraban con confusión.

Ambos Uzumakis entonces se miraron fijamente el uno al otro; Naruto aún no sabía que le había pasado a Karin en Konoha, pero por la expresión en su rostro, parecía que ella ya lo había superado en cierta medida.

Cuando él estuvo por preguntarle algo, ella puso una rodilla sobre el suelo, agachó la cabeza y llevó una mano sobre su pecho—. Por favor, Naruto-kun, entréname hasta que pueda hablar con tu yo original.

Su solicitud no era uno sobre entrenamiento simple, y el clon lo entendió, por lo que su mirada se tornó más seria—. ¿Estás segura, Karin-chan? No habrá vuelta atrás.

Sin levantar su cabeza, la pelirroja dijo firmemente: —Hai.

En ese momento, el clon tomó un Kunai con la inscripción del Hiraishin y lo arrojó al suelo antes de desaparecer en una nube de humo.

Unos segundos después, un destello rojizo zigzagueante apareció frente a las tres féminas, y cuando el destello logró detenerse (antes de estrellarse con un árbol), Naruto nuevamente había aparecido, aunque éste tenía una mirada apenada en su rostro.

—Qué vergüenza. Debo de dedicarme a perfeccionar el Hiraishin —pensó el clon mientras se paraba en su posición original, donde Karin aún estaba esperándolo.

Una vez allí, el continuó—. Corresponderé a tu determinación de la forma más apropiado. En estos momentos soy un clon de madera.

Esto hizo que Karin finalmente levantara su cabeza, y nuevamente el Uzumaki vio preocupación en sus ojos—. Entonces, el Naruto original…

Antes de que ella pudiera terminar, el clon la interrumpió—. No, fui creado por otro clon de madera que actualmente se encuentra en Konoha. Él tampoco sabe lo que sucedió entre ustedes, por lo que yo también lo ignoro. Así que no tienes que preocuparte por eso en estos momentos.

—¡Hai! —la pelirroja exclamó, ahora sin preocupación y llena de determinación.

El clon entonces miró a las otras dos chicas, se cruzó de dedos y creó un clon de sombra.

—Disculpen chicas, pero él se encargará de su entrenamiento.

Ambas negaron con su cabeza y le dijeron que no se preocupara.

Ellas sabían mucho menos lo que había sucedido en Konoha, y menos lo que había sucedido entre ellos dos. El único que sabía algo era Sai, pero este no tenía intenciones de revelar nada hasta que el original se lo ordenara. Kitsune tenía una cierta idea, pero tampoco quería revelar nada de momento. El clon que había llegado a Nami tampoco insistió al respecto.

De todos modos, lo que ellas sí sabían era que Karin quería cambiar, y ambas respetarían su valor, aunque eso las hizo sentirse un poco desalentadas al no poder igualar tanta determinación.

Ellas entonces vieron a Karin seguir al clon de madera, mientras que el clon de sombra les dijo a ambas que hicieran algunos ejercicios de calentamiento para luego enfrentarse a él en un pequeño combate.

A unos 500 metros alejados de aquel grupo, Naruto y Karin se detuvieron y se miraron a los ojos brevemente.

Repentinamente, Naruto apartó la mirada para decir: —¿Sabes, Karin-chan? Hay una idea equivocada en el mundo Shinobis, donde se dice que un clon es más débil que su contraparte original.

La pelirroja sabía lo que quería decir, por lo que se puso en posición de combate.

—Pero, de hecho, somos igual de fuertes….

En ese momento, Naruto desapareció de la vista de Karin, y por más que ella se había preparado, no pudo evitar el golpe que recibió en el estómago.

Ella perdió el aliento, al mismo tiempo que oía algo crujir en su interior. Fue un golpe critico e inmisericorde, y debido a que estaba aturdida, nada pudo hacer para protegerse de la patada que recibió en el rostro y que la envió a estrellarse contra un árbol. El golpe fue igual de duro, pero no lo suficiente como para que perdiera el conocimiento.

Ella cayó con manos y rodillas al suelo, y rápidamente sacudió su cabeza para intentar componerse. Sin perder el tiempo, ella miró hacia arriba para ponerse de pie, pero al hacerlo vio una gran bola de fuego aproximándose hacia ella.

—D-Diablos, es demasiado fuerte —pensó Karin sin poder hacer nada, y solo pudo recibir de lleno el ataque.

A lo lejos, Naruto veía el humo del ataque cubriendo toda esa zona, y mientras este se disipaba, él pudo ver una silueta femenina rodeada por un aura curativa.

Era Karin, quien se había mordido para recuperarse de las heridas que sufrió por ese ataque, y unos momentos después, ella se encontraba como nueva.

Naruto asintió con aprobación al ver eso, mientras que Karin decidió que esta vez ella debía de ser más proactiva, por lo que se lanzó al ataque.

Al ver esto, el Jinchūriki decidió ponerla a prueba con una situación extremadamente difícil de lidiar.

Por lo tanto, él apuntó su mano hacia ella mientras la veía correr hacia él—. Banshō Ten'in —él pronunció.

Karin sintió por primera vez la increíble fuerza de la Atracción Universal, y como era de esperarse, ella no pudo oponer resistencia y su cuerpo rápidamente fue atraído hacia la mano del Uzumaki, quien la estaba esperando con un kunai en su otra mano.

La Uzumaki gruñó con molestia, pero no opuso resistencia y simplemente cerró sus ojos para centrarse en aquel sentimiento de impotencia cuando no pudo hacer nada para detener a Naruto cuando estaba siendo controlado por el viejo decrepito—. Por favor, funciona —ella pensó

Naruto, quien no sabía lo que tenía planeado, abrió sus ojos con grata sorpresa, ya que tres cadenas de Chakra doradas salieron de la espalda de la pelirroja. Estas se enroscaron en tres arboles diferentes detrás de ella para detener su avance, mientras que cuadro cadenas más salieron de su vientre y se dirigieron directamente hacia él.

Si bien él quiso felicitarle cuando vio las cadenas, se vio obligado en cancelar el ataque y moverse de lugar, puesto que sabía qué tan peligrosas podían ser las cadenas de diamantina ante el más leve roce.

La pelirroja instantáneamente recuperó la movilidad de su cuerpo y no perdió el tiempo para asediar a Naruto con el resto de sus cadenas.

Su control era casi perfecto, ya que tenía talento natural al ser una Uzumaki, por lo que sus cadenas de diamantina parecían tener vida propia. No era una maestra, pero tenía un nivel más que excelente para haberlas despertado recientemente.

Mientras tanto, Naruto sentía una emoción indescriptible en su interior, a tal punto que sus ojos se nublaron. ¿Cuándo dejaría de sorprenderlo? Él simplemente quería darle un abrazo, un beso, o incluso poseerla en ese mismo lugar. Pero él sabía que todo tenía su momento, por lo que de momento decidió flotar en el aire para tomar distancia.

—¡Tramposo! —exclamó Karin con un puchero al ver que sus cadenas ya no podían alcanzarlo.

Naruto no pudo evitar sonreír y reír de felicidad—. Lo siento, lo siento. Pero esto no me lo esperaba, así que dejemos esto por hoy, amor mío.

La pelirroja se sonrojó, pero no dijo nada al respecto, ya que le vio descender hasta pararse frente a ella.

Sus cadenas de Chakra entonces desaparecieron, y Naruto se acercó a ella para darle un abrazo, poniendo la cabeza de Karin sobre su pecho.

Ella no opuso resistencia y envolvió sus brazos detrás de su espalda con fuerza.

—Fue doloroso, ¿no? —el clon habló suavemente mientras acariciaba sus cabellos.

Ante esto, los labios y ojos de la pelirroja temblaron, y sin poderlo evitar, lagrimas corriendo por sus ojos—. H-Hai.

El clon ya podía entender el motivo del estado de ánimo actual de Karin, ya que sabía muy bien lo que significaba tener las cadenas de diamantina, y como sabía que tuvo que ser algo extremadamente doloroso para despertarlos, decidió no preguntarle al respecto hasta que ella estuviera lista.

Él la consoló tiernamente durante unos minutos, acariciando y dándole suaves besos en la cabeza hasta que sus sollozos se habían detenido.

—Regresemos. Continuaremos con tu entrenamiento mañana —dijo en ese momento, y Karin se limpió los cachetes antes de levantar su cabeza para mirarle.

—Aun puedo continuar —ella afirmó, no queriendo ser una molestia por su debilidad.

El clon negó con su cabeza y respondió—. No es eso. Es que ya has pasado mi prueba. Además, no quiero hacer nada intenso de momento; quiero recuperar algo de mis energías para continuar mañana adecuadamente.

—Ah, ya veo.— Karin asintió con compresión antes de mirar hacia atrás—. ¿Qué hay de Haku-san y Kin-san?

—Ellas están entrenando por su cuenta; mi clon de sombra simplemente está guiándolas. Nada tan intenso comparado con lo que tengo en mente para hacer contigo —respondió Naruto.

Por algún motivo, Karin no pudo evitar sonrojarse ante eso, pero simplemente agachó su cabeza para ocultar su rubor y asintió con su cabeza.

—Ahora que has despertado las Cadenas de Sellado de Diamantina, tan solo tienes que perfeccionar el Fuinjutsu y ya no necesitaras de Ninjutsu o Genjutsu —afirmó el Uzumaki.

—¿A qué te refieres? Creo que necesitaré algunas técnicas para largas distancias —replicó Karin con confusión al recordar que ya no pudo hacer nada una vez que Naruto voló fuera del alcance de sus cadenas.

El Jinchūriki se separó del abrazo y se alejó un poco de Karin—. Si dominas el Fuinjutsu, técnicas como esas ya no serán necesarias. Presta atención —dijo Naruto mientras se daba una media vuelta y cerraba los ojos para centrarse en los conocimientos en su cabeza.

Instantáneamente fue bombardeado por una infinidad de principios, técnicas, secretos, y demás, lo cual le causó un gran dolor de cabeza, pero nada comparado a cuando adquirió estos conocimientos por primera vez.

Karin le vio llevar una mano sobre su cabeza mientras se tambaleaba ligeramente, cosa que hizo que ella se acercara y le preguntara si se encontraba bien, a lo que el Jinchūriki respondió que no se preocupara y que tan solo prestara atención.

Ella retrocedió y en ese momento vio algo increíble.

—¿Qué es eso? —Karin se preguntó a sí misma con asombro.

Frente a la mano derecha de Naruto apareció un círculo rojizo y brilloso, que contenía distintos tipos de inscripciones las cuales a simple vista eran bastante intricadas.

No quedaron dudas en la mente de Karin, eso era Fuinjutsu hecho con Chakra puro. Ella no pudo evitar sentirse sorprendida no solo porque se veía llamativo, sino porque manifestar el Chakra de esa forma suponía un control casi perfecto del mismo.

Manifestar el Chakra al exterior ya era difícil, ¿pero manifestarlo en forma de letras y caracteres? Eso era algo inédito. Pero viniendo de alguien tan dedicado como Naruto, era de esperarse.

Naruto entonces habló mientras el círculo frente a sus manos empezaba a brillar con mayor intensidad—. Dijiste que querías aprender técnicas para largas distancias… Pero, ¿Qué pasaría si, en lugar de atacar a la distancia, simplemente te deshicieras de la misma?

Karin le miró con una expresión interrogante, pero no dijo nada y simplemente dejó que terminara con su presentación.

En ese momento, Naruto miró hacia un pájaro que aterrizó en la rama de un árbol que estaba a unos trecientos metros de distancia, y posteriormente, el Uzumaki cerró el puño.

Al instante, el espacio tiempo frente a Naruto y el pájaro se distorsionaron, y en ese mismo instante, un confundido pájaro apareció frente a Naruto, quien hizo desaparecer el Círculo de Sellado.

Karin quedó con una cara de O al ver lo que había sucedido, mientras que el Jinchūriki se disculpó con una sonrisa ante el ave, ya que este le había reclamado por su actuar.

La pelirroja no se sorprendió ante esto, ya que Naruto le había dicho que podía comunicarse con los animales cuando él la salvó de aquel terrible oso en el bosque de la muerte.

Momentos después, ella le vio tambalearse, por lo que esta vez se puso a su lado para preguntarle con un tono de preocupación—. ¿Estás bien, Naruto-kun?

—S-Sí, tan solo algo cansado. A-Aún me es algo difícil utilizar técnicas Fuinjutsu de alto nivel —respondió el clon, sacudiéndose la cabeza.

Ella espero un poco a que recuperara el aliento, y cuando notó que se encontraba mejor, continuó—. Eso que hiciste fue sellar el espacio-tiempo entre tú y el pájaro, ¿no? ¿Cómo funciona?— Indagó la pelirroja mientras ayudaba al clon a que se parara correctamente.

Naruto sonrió y asintió con su cabeza—. Perspicaz como siempre. Su funcionamiento es sencillo: la técnica conecta un punto B con un punto A, sellando el espacio-tiempo que une a ambos y haciendo como si el punto B hubiera estado frente al punto A. El espacio 'sellado' desaparece de la realidad, pero la realidad misma lo repone en el mismo instante, por lo que es imposible que se genere una paradoja. Por cierto, solo afecta al espacio-tiempo y no a objetos físicos, por lo que no es posible desmembrar o hacer desaparecer a algo o alguien que se encuentre en el camino. Aunque si te soy honesto, los Uzumakis usaban esta técnica para sus quehaceres —el Uzumaki declaró con una risa al final.

—¿Eh? ¿Estas bromeando? —Karin no pudo evitar decir, aunque si se ponía a pensar, podía ver su uso en las tareas del hogar.

¿No quieres cargar y llevar las bolsas de la basura hasta la acera? Pues alterar la realidad es tu solución. Sonaba algo ridículo, pero no era descabellado, puesto que Naruto le había dicho que los Uzumakis utilizaban sus habilidades con fines pacíficos.

—Esto es simplemente ridículo… De todos modos, ¿Cuál es el nivel y qué era ese círculo que apareció frente a ti? —preguntó Karin.

—Nivel Maestro.

A diferencia de los Jutsu que se clasificaban desde la E hasta la S, las técnicas de Fuinjutsu se clasificaban en: Principiante, Básico, Intermedio, Avanzado, Experto, Maestro, Gran Maestro, Legendario y Mítico. Había más información sobre las técnicas legendarias Uzumaki, pero su complejidad era tanta que incluso un Gran Maestro podría verse como un infante intentando aprender física cuántica. Mientras que no había registros sobre técnicas míticas, pero se decía que aquel que dominara y descubriera los secretos del Fruto del Eden manifestaría el nivel que desafía a la realidad y lógica misma. Pero eso era parte del folklore Uzumaki, aunque tal vez había verdad en ello.

Karin era consciente de aquello, por lo que no pudo evitar hacer un gesto de sorpresa—. ¿Ya alcanzaste el nivel maestro? Eres sorprendente, Naruto-kun. —Los ojos de la pelirroja brillaban de la emoción.

Ante esto, el Jinchūriki infló el pecho con orgullo y replicó—. En realidad ya soy un Gran Maestro. Aunque aún no puedo usar efectivamente técnicas por encima del nivel experto debido a la carga mental. —Fue por eso que no había utilizado estas técnicas como Kyofu.

De todos modos, aquello era sorpréndete para Karin, quien apenas empezaba a aprender los conceptos de Fuinjutsu Avanzado.

—Con respecto a tu otra pregunta, los Uzumakis lo llamaban Circulo de Sellado y lo utilizaron para reemplazar al Fuinjutsu tradicional. En lugar de utilizar papel y tinta descubrieron la forma de utilizar su Chakra para este fin.

Karin asintió, y Naruto continuó—. El Circulo de Sellado puede ser realizado incluso por alguien con el nivel de un principiante, pero se requiere un gran control de Chakra donde el usuario debe de ser capaz de expulsar su propio Chakra al exterior, trazar los caracteres con el mismo y luego contenerlos en un círculo para que el Chakra no se filtre y termine afectando a la técnica.

—Supongo no todos los Uzumakis podían hacerlo por nuestras inmensas reservas de Chakra —agregó la Uzumaki.

El Uzumaki asintió con su cabeza y prosiguió—. Tienes razón. En aquel entonces no era raro que Grandes Maestros optaran por el Fuinjutsu tradicional porque no eran capaces de tener un control tan fino de su Chakra.

Interesada por el relato, Karin indagó—. ¿Cómo lograste controlar tu Chakra de esa forma, Naruto-kun? —Ella comprendía la complejidad de crear un Círculo de Sellado, por lo que le interesaba conocer los métodos de su novio para ponerlos en práctica.

Ante esto, Naruto suspiró—. Dominar cada uno de mis elementos en primer lugar me ayudó bastante, pero si te soy honesto, el Rinnegan hizo gran parte del trabajo.

Esto hizo que la pelirroja se desanimara un poco, pero el Jinchūriki continuó—. Pero hay varios métodos que puedes poner en práctica. No te preocupes por ello que te ayudaré.

Para ponerlo en perspectiva, Naruto tenía unas 50 veces más Chakra normal que Menma, mientras que Menma tenía unas 20 veces más Chakra que Minato. Karin, por el otro lado, tenía unas 25 veces más Chakra que Menma. Podría parecer poco, pero eran niños que aún no habían crecido por completo, lo que significaba que la cantidad seguiría creciendo con el tiempo. Eso no incluía el Chakra del Kyūbi, porque entonces, Menma tendría más de 100 veces el Chakra de ambos juntos. Pero, por supuesto, más Chakra normal no equivalía a más fuerza.

Al oír su respuesta, Karin asintió con su cabeza, pero luego no pudo evitar pensar en algo—. No entiendo, si los Uzumakis tenían todo este poder a su disposición, ¿por qué no hicieron nada para evitar nuestra extinción?

—Lastimosamente, ya fue muy tarde, Karin-chan. Y como ya sabrás, ellos no querían enemistarse con nadie porque eran quienes estaban más conscientes del peligro de sus habilidades.— Naruto respondió con pesar, pero su mirada prontamente se tornó oscura—. Pero yo me encargaré de corregir ese error a su debido tiempo.

Karin asintió ante esto, y momentos después, ambos regresaron juntos a la antigua mansión de Gatō.

Konohagakure no Sato - Presente

Frente a la prisión, Minato y Yugao estaban caminando para entrar en la misma, pero un destello amarillo repentinamente apareció frente a ellos, revelando a las personas que hace unos momentos estuvieron en la habitación de Menma.

—¿Eh? —el Minato original pronunció con confusión al verlos.

—No hay tiempo de explicar —dijo el clon, y momentos después, este se había desvanecido en una nube de humo.

—Ya veo…— Expresó el original luego de que sus recuerdos llegaran a él. Acto seguido, este miró hacia la prisión y dijo antes de caminar hacia esa dirección—. Esperen aquí.

—Hai, Hokage-sama —respondió la ANBU y permaneció en ese lugar.

Sasuke y Sakura esperaron en silencio, aunque sus miradas de vez en cuando se centraban en Yugao. Los ANBU simplemente llamaban la atención.

Una vez dentro, Minato se había parado frente a la celda de Naruto para decirle—. Estamos listos, hijo.

—Ya era hora —el Uzumaki habló mientras se paraba de su cama y dejaba el libro Icha-Icha en una bolsa ninja.

Actualmente, Naruto llevaba un traje de batalla negro, botas, un cubre bocas y vendas en su cabeza que eran del mismo color que su traje, tampoco llevaba su banda ninja. ¿El motivo? Para que los aldeanos no le identificaran.

El Hokage entonces preguntó por última vez—. ¿Estás listo?

Naruto negó con su cabeza mientras se paraba frente a los barrotes de madera—. Antes de salir, quiero saber la condición de Sandaime-sama. —Su mirada era, en términos simples, la de un destacado ANBU de Raíz.

Minato miró por un breve momento a Tenzō, quien asintió con su cabeza antes de salir rápidamente de la cárcel para buscar a la ANBU con mascara de conejo y traerla a este lugar.

Unos segundos después, Usagi ingresó a la pequeña prisión, y allí ella finalmente lo había visto, detrás de unos barrotes, con una mirada aburrida, pero con ojos que brillaban con desesperación y tristeza, cosa que solo ella pudo notar.

Tal visión hizo que su corazón se retorciera en agonía y tristeza. Ella sabía por qué se encontraba así, y era consciente de que lo que el Hokage esperaba que ella dijera a continuación empeoraría su esto emocional.

Ella se paró frente a la celda y había desviado ligeramente la mirada. Era debido a la frustración que sentía; quería decirle algo para confortarlo, pero no podía en esta situación.

—Oh, Usagi-san. Ha pasado un tiempo. —Ella miró hacia él al oírle hablar, y al hacerlo, pudo ver que sus ojos regresaron a la normalidad, incluso tenía una sonrisa que se parecía a la de una persona que no había visto a un amigo en mucho tiempo.

Era difícil comprender cómo era capaz de cambiar sus emociones con tanta facilidad. A ella incluso le estaba costando mirarle el rostro porque no quería causarle más pesar.

Aun así, ella respondió con la mayor naturalidad que pudo—. Sí, ha pasado un tiempo, Naruto-kun.

La interacción no levantó sospechas, ya que Minato sabía que Usagi había sido la única en ser capaz de contactar con su hijo antes de que este cayera en coma. Tenzō, por otro lado, encontró curiosa la interacción, mas no dijo nada.

—Usagi-san, por favor dile la información que ANBU ha recabado sobre el paradero de Sandaime-sama —ordenó el Hokage.

Yugao dudó por un segundo, pero al ver la expectación en los ojos de su pareja, contestó sin más remedio—. Tenemos dos hipótesis. La primera es que falleció durante su combate con Orochimaru y luego su cuerpo fue destruido durante la explosión que arrasó con la aldea, o falleció durante la explosión y su cuerpo desapareció junto con la aldea.

Apenas y había terminado de decir esto, ella se mordió el labio inferior con tanta fuerza que lo había hecho sangrar, ¿El motivo? El repentino color opaco en los ojos de Naruto. Era como si algo dentro de él hubiera muerto, como si hubiera perdido un motivo para seguir viviendo.

Eso la hizo sentir culpable, por lo que ella se apresuró en revelar la segunda hipótesis—. En cuanto la otra, creemos que alguien pudo llevarlo a un lugar seguro antes de que sucediera algo malo con él. Pensamos que podría encontrarse con Enma-sama en la tierra de los monos. Actualmente estamos intentando contactar con ellos.

Los ojos de Naruto instantáneamente recuperaron su brillo, lo cual que hizo a la ANBU suspirar con alivio mentalmente.

—Oh, es verdad; esa puede ser una buena posibilidad. Espero que tengan más información cuando regrese a la aldea —dijo Naruto más animado antes de mirar a su padre y asentir con su cabeza.

Minato entonces miró a Tenzō para decirle—. Prosigue.

El usuario del elemento madera asintió y se inclinó ligeramente para crear dos clones de madera, uno con su forma y otra con la de Naruto.

—Por si alguien sospecha algo —el Hokage informó antes de que su hijo pudiera preguntar.

Naruto simplemente se encogió de hombros, y unos segundos después, él estuvo fuera de la celda mientras que su copia dentro.

—Terminemos con esto —pronunció Naruto mientras caminaba hacia la salida, siendo seguido rápidamente por su padre, Tenzō, y Yugao; esta última sintiendo su corazón palpitar incontrolablemente debido a la ansiedad de querer hablar con él a solas.

Una vez fuera, la presencia de Sakura y Sasuke llamó la atención del Uzumaki. Él notó que ambos Gennins del equipo 7 habían desviado la mirada cuando intentó mirarlos a los ojos.

Naruto asumió que Sasuke lo hizo porque aún no soportaba verlo, mientras que Sakura porque se había enamorado de él y simplemente estaba avergonzada.

En todo caso, el Jinchūriki preguntó a su padre—. ¿Qué hacen aquí?

—Ellos te acompañarán en esta misión, ya que son compañeros de Menma y quisieron hacer algo para ayudar —contestó Minato.

—No sabía que mi misión era la de ser niñera —susurró Naruto con un tono de fastidio.

—No te preocupes, ellos no se interpondrán en tu misión —afirmó el Hokage.

Dicho esto, el Jinchūriki se aproximó lentamente hacia ambos.

Si bien otras personas no hubieran reconocido a Naruto, ambos pudieron con facilidad por la forma en que se paraba y caminaba. Además, el clon del Yondaime les dijo que iba a llevarlos con su original, y ellos suponían que este se encontraba con Naruto, por lo que no tenían dudas de que se trataba de él.

El Jinchūriki entonces se paró frente a ambos y saludó. —Oi, ¿Qué cuentan?

Su tono amigable no convenció a Sasuke, quien solo atinó a decir: —Hmpf… —El Uchiha ni siquiera le miró al rostro, ya que no confiaba en él en lo absoluto. Si bien quería ayudar a Menma a cambiar a su hermano, decirlo era mucho más fácil que hacerlo.

Sakura, con un sonrojo, devolvió el saludo—. H-Hola, Naruto-kun.

—Hola, Sakura. ¿Te encuentras bien? —El Uzumaki preguntó mientras se paraba frente a ella.

La pelirrosa solo podía mirar a sus pies, no queriendo levantar la mirada porque sabía que su rostro estaba bastante sonrojado, y le apenaba la idea de que la viera de esa manera.

—S-Sí, estoy bien —contestó ella—, ¿Y tú?

—Cansado y con mucha hambre.

—Oh, ehm, y-yo también tengo algo de hambre —mencionó Sakura algo nerviosa.

—¿En verdad? Entonces, ¿Qué dices si vamos por algo de comer cuando lleguemos al pueblo más cercano?

Eso no lo había dicho con su plan de convertir a Sakura en una verdadera Kunoichi en mente, simplemente porque pensaba que, como ambos tenían hambre, entonces podían parar a comer un bocado en algún lugar.

Sakura, por otra parte, se puso roja como un tomate—. ¿U-Una cita? —ella concluyó para sus adentros.

—¡Cha! ¡Una cita con Naruto-kun! ¡No lo eches a perder! — su Sakura interior exclamó.

Ignorando a su yo interior, la Haruno levantó la cabeza ligeramente, pero al ver que Naruto la miraba con tanta intensidad, volvió a bajarla.

Ella se preguntaba por qué la miraba de tal forma, y la respuesta vino con lo siguiente—: Tienes buen aspecto —Naruto alagó su nueva apariencia con honestidad.

—¿Eh? —La cabeza de Sakura se movió hacia arriba por inercia, y esta vez, sus grandes ojos verdes se perdieron en los purpuras de su flechazo.

—¡Cha! Naruto-kun te ha dado un cumplido —La Sakura interna exclamó.

—Hasta hace un mes atrás… —La voz de Naruto la regresó al mundo terrenal, pero esta vez no agachó la mirada, simplemente oyó con un ligero sonrojo en sus mejillas—, solo podía ver a una chica sin futuro, a una Kunoichi destinada al fracaso —el Uzumaki continuó.

Esas palabras le cayeron como un balde de agua fría, pero como sabía que él tenía razón, no protestó y se limitó a oír el resto.

—Pero ahora puedo ver un tenue rayo de esperanza en ti.— Él entonces se dio la vuelta y caminó hacia su padre—. Si sigues así, no tengo dudas de que me sorprenderás.

Cuando terminó de decir esas palabras, una suave brisa movió los cabellos de Sakura, quien lo único que pudo hacer fue mirar la espalda de su amor platónico mientras este se alejaba.

Cuando lo vio pararse frente al Hokage, ella finalmente había reaccionado, pero no había dicho nada. Lo único que hizo fue cambiar su expresión a una de determinación y apretar su puño con fuerza—. Me volveré más fuerte, lo suficiente para que al menos me permitas pararme a tu lado.

Sasuke vio la reacción de su compañera, y no pudo evitar suspirar y rodar los ojos. Pero bueno, si eso la motivaba a incrementar sus habilidades, entonces él no diría nada al respecto, siempre y cuando no hiciera nada estúpido como intentar liberar a Naruto y escapar junto con él de la aldea. Si bien sabía que Sakura podía ser algo tonta cuando estaba enamorada, Sasuke estaba seguro de que no era una descerebrada como para intentar algo así.

Minato, por su parte, podía ver que tal vez no había sido una mala decisión asignar a Sakura a esta misión, ya que no eran muchas las personas que lograban tener una conversación amigable con su hijo.

Él entonces vio a su primogénito pararse frente a él, y antes de que pudiera decirle nada, Minato se adelantó—. Chicos, Usagi y Tenzō, acérquense.

Sakura y Sasuke y los ANBU se aproximaron, la primera nuevamente con un sonrojo y desviando la mirada por estar tan cerca del Uzumaki.

—Muy bien, esperaremos hasta que mi Sensei envíe la señal. No creo que se tarde más de cinco minutos.

Naruto suspiró con exasperación—. ¿Cinco minutos? Me estoy muriendo de hambre.

—Lo siento, hijo. Te habría traído algo para comer, pero con todo lo sucedido, no tendremos suficientes suministros hasta dentro de unas horas más.

—Entonces sácame estos sellos y llegaré cuanto antes al puesto de comida más cercano.

—Sabes que no puedo hacer eso, hijo. Nadie puede saber que saldrás de la aldea. Sin esos sellos, todo el mundo lo sabrá —replicó su padre.

Naruto suspiró con fastidio, pero entonces puso una expresión de seriedad—. Puedo controlar mi Chakra con facilidad. Además, sabes que de igual forma tendrás que quitarme estos sellos. ¿Acaso querrás que me capturen? Estaré totalmente expuesto a cualquier tipo de ataque si soy incapaz de defenderme a mí mismo.

Si bien el sello supresor que su padre había puesto en él en realidad no estaba suprimiendo nada, él quería tener una excusa para poder usar su Chakra en caso de que surgiera alguna situación que lo requiriera.

Su padre, por su parte, lo pensó durante un tiempo, hasta que dijo—. Mi Sensei y dos de mis mejores ANBU te acompañarán…

Tenzō asintió con su cabeza, pensando que eran más que suficientes, además, no confiaba en Naruto ni siquiera un poco.

Yugao se mantuvo firme debido a su entrenamiento como ANBU, aunque por dentro, ella solo quería estar a solas con Naruto para poder hablar con él.

Sasuke comprendió por qué no había sido mencionado, pero aún le era molesto saber el motivo: debilidad.

Naruto, por su parte, se encogió de hombros y mencionó—. Bueno, si tú crees que eso es suficiente, entonces como sea. Tan solo espero que estés seguro de lo que dices.

Minato no pudo evitar reflexionar, por lo que la imagen de los miembros de Akatsuki que se aproximaban a la aldea hace tan solo una hora atrás se le vino a la mente.

Por tal motivo, dijo lo siguiente: —Necesitaré una prueba.

—¿Una prueba? —preguntó su hijo con confusión.

—Algo que me digas que no intentarás nada y que volverás a la aldea cuando la misión se termine… Entrégame tus Kibas.

Tenzō no podía creer lo que estaba oyendo, incluso estuvo a punto de decirle que era una locura y que era peligroso.

Sin embargo, Naruto se le adelantó al decir—. ¿Acaso mi palabra no es suficiente?

No obtuvo respuesta, por lo que el Uzumaki suspiró y se remangó ambas muñecas para revelar los sellos—. Están allí. Deberás de cargar tu Chakra, ya que no puedo utilizar el mío.

Minato asintió y así lo hizo, e instantáneamente ambas armas salieron de las muñecas del Uzumaki.

Sasuke tomó notas; era una forma más que eficiente para guardar armas y utilizarlas rápidamente en combate. Cuando su hermano estuviera bien, le pediría ayuda para que le enseñara.

El Yondaime agarró ambas Katanas, y un segundo después, él las había sellado en un pergamino.

—Hokage-sama, no… —Tenzō intentó decir, pero ya había sido muy tarde porque su líder había colocado su mano derecha sobre el hombro del criminal, quien apretó sus puños repetidamente antes de dar un asentimiento con su cabeza.

El Jinchūriki entonces giró su cabeza hacia el usuario del elemento madera para decir—. Tranquilo. Puedo ser un bastardo, pero siempre me tomo mis misiones con bastante seriedad.

—Ser serio o no, esa no es la cuestión. El problema es que ahora nada te impide escapar —Tenzō contrarrestó, con visible nerviosismo en su rostro. ¿Cómo no estarlo? Naruto era una persona extremadamente peligrosa, y, sobre todo, un homicida confirmado que era incapaz de sentir remordimiento por sus acciones.

Minato quería tranquilizarlo, pero Naruto había continuado—. ¿Escapar? Ya te lo dije, me tomo mis misiones con seriedad. Eso incluye retornar al lugar de partida para informar del éxito de la misión. Además, el Yondaime tiene mis Katanas. ¿O caso te preocupa que pueda asesinarte? ¿No confías en tus habilidades? —Esto lo dijo sonriendo siniestramente.

Sasuke y Sakura tragaron saliva, mientras que Tenzō se puso en alerta, pero esta vez el Hokage dio un firme paso hacia delante y exclamó—. ¡Suficiente ambos! Naruto, no me obligues a sellar tu Chakra nuevamente.

El ANBU se paró firmemente y cambió su expresión a una más serena al oír la orden de su líder, mientras que el Uzumaki simplemente le dijo que estaba bromeando. En cierta forma era verdad, ya que Tenzō no le caía mal ni tampoco bien, pero Naruto no dudaría en matarlo si es que seguía quejándose y molestándolo.

En ese momento, el Hokage sintió que su maestro había clavado su Kunai, por lo que llevó su puño frente a su boca y tosió una vez antes de declarar—. Mi sensei ya está en posición, por lo que la misión empieza en este momento. Busquen y encuetren a Tsunade. Mucha suerte.

El grupo asintió con sus cabezas, y entonces Minato pidió a todos que colocaran una mano sobre él. Luego de hacerlo, el rubio hizo una seña con sus manos y un segundo después todos desaparecieron en un destello amarillo.

Momentos después, Minato fue el único en reaparecer en Konoha, y ya estando solo, él no pudo evitar mirar hacia el cielo y decir—. Incluso tú sabes que me merezco todo esto, ¿no es así?

Esto se lo dijo al cielo, ya que se encontraba soleado y despejado. Parecía en su contra, diciéndole que no se merecía ni una sola gota que pudiera ocultar las lágrimas que estuvo conteniendo desde hace un buen rato. No podía evitar sentirse de tal forma, ya que aún se culpaba por todo lo acontecido, especialmente por la cantidad de fallecidos que su negligencia había causado.

Pero también sabía que quedarse parado y lamentarse todo el día no ayudaría a nadie, por lo que sacudió su cabeza y se tragó el coraje.

Acto seguido, él creó algunos clones de sombra para que se encargaran de algunos asuntos. Entre ellos, hablar con Bee, que aún estaba esperándolo, y visitar a Itachi para familiarizarse con su situación.

También debía de hablar con Homura y Koharu para llevar a cabo el velorio a los caídos; si bien ya no eran parte del consejo, Minato no podía negar la experiencia de ambos en asuntos como este.

Sus demás clones ayudarían en la aldea y observarían a los hombres que Kyofu había enviado.

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Notas:

¿Qué tal? Al final hice este capítulo igual de largo que los demás. Al principio tenía como 4 mil palabras, pero decidí agregarle más cosas y se extendió hasta 11 mil.

Ahora, algunas aclaraciones:

Cuando Kakashi está reflexionando que él es el encargado de velar por Sakura, muchos habrán pensado que para eso están los padres de Sakura. Pero deben de entender que sus padres son civiles y no habría mucho que pudieran hacer contra gente que pueda hacerle daño a su hija. Es por eso que Kakashi se siente responsable.

En cuanto a la conversación entre Ino y TenTen, recuerden que Naruto ya activó el sello que alteró sus memorias.

De momento, ya aviso que Haku no va a ser una Tsunade 2.0. Ya está explicado el motivo.

En el futuro, quiero que Naruto se concentré más en las técnicas de sellado. Como ya vieron, es un Gran Maestro, pero tiene problemas para usar estas técnicas efectivamente porque suponen de una gran carga mental para él. Posiblemente estaré dando una explicación sobre los requisitos para acceder a cada nivel.

Si pongo a Minato como ejemplo, él posiblemente sea un Maestro con conocimientos de Gran Maestro, pero aún no cumple los requisitos para pasar al siguiente nivel, y como leyeron, pasar al nivel legendario es extremadamente difícil. Pueden dar ideas para cualquier nivel de Fuinjutsu si quieren.

En cuanto a la técnica que Naruto utilizó en este capítulo, me inspiré en "Za Hando" de JoJo, aunque le quité lo OP (lo de afectar a objetos físicos) para balancearlo un poco. También tiene un punto débil, él cual es que el objetivo debe de estar quieto. El Banshō Ten'in sigue siendo más fuerte al no tener ese inconveniente, la diferencia es que no es instantáneo.

En cuanto al Circulo de Sellado, me inspiré en los Círculos Mágicos de otros universos de anime.

Sasuke y Sakura acompañaran a Naruto; ya veremos lo que sucederá en los próximos capítulos.

Tal vez olvidé mencionar algo, pero si tienen dudas, no olviden preguntar en los comentarios.

Esto sería todo. ¡Hasta la próxima!

 
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