Quest C Historia Campamento accidental [Mai]

Moderador
Registrado
22 Jul 2012
Mensajes
8,444
Ubicación
Vagando por ahí
“Campamento accidental”

Participantes: Mai Hitomi & Junichirou Akamine

Descripción de la quest: Una quest común y corriente se convierte en un “campamento” forzado cuando la pareja quedó atrapada en una cueva dentro de la Antigua Región Dino. Apartados de sus digimon y con problemas de comunicación (por motivos que desconocen), Mai y Jun deben sobrevivir por su cuenta mientras sus compañeros digitales los localizan y rescatan.

Escenario:
- Cueva en Antigua Región Dino (Región de Tiempo Glacial)

Objetivos a cumplir:
- Sobrevivir mientras son rescatados.
- Evitar llamar la atención de digimon salvajes fuera de la cueva.
- Aprovechar el tiempo “libre” que tienen juntos (aunque fuese accidental).
- [Opcional] Descubrir el motivo por el cual toda comunicación (por medio de cualquier tipo de tecnología) es imposible estando dentro de la cueva.

Datos extra:
- La cueva está completamente deshabitada, por lo que no corren peligro de ser atacados por digimon salvajes estando dentro de ella. A pesar de esto, deben tratar de evitar llamar la atención de digimon salvajes, ya que podrían ocasionar otro derrumbe o dañarlos de gravedad.
- Sus sound linker no funcionan en lo absoluto, al igual que los D-Terminal.
- Ninguno de los dos trae cartas o memorias, ya que, al tratarse de una misión muy básica, decidieron no cargar dichos objetos con ellos.
- Al no tener forma de comunicarse, desconocen cuánto tarden sus compañeros en rescatarlos, por lo que deben tener cuidado con sus alimentos.
- Ambos digimon se encontraban en etapa adulta antes del incidente.

Digivice: iC (ambos)

Extra:
- Cronológicamente, la quest ocurre a mediados de enero 2019.
- La quest fungirá como herramienta para desarrollar la relación entre ambos personajes, así como retomar ciertos “traumas” de Mai que no han sido resueltos en su totalida (y que Jun no conoce por completo).

Blair Blair adelante, puedes comenzar, recuerda cumplir las condiciones que Masaru te mencionó en el tema del evento o-o/
Mame Token Asignado (Mai)
 
Última edición por un moderador:

スパークル
Akamine se colocó sobre un montículo rocoso, mirando a través de los binoculares a la distancia sin encontrar algo que llamase su atención; llevaban ya algo de tiempo investigando la zona sin demasiados avances, lo único relevante hasta ahora era el dibujo que estaban haciendo sobre un mapa.

¿Ya agregaste esta zona? – El varón preguntó antes de apartar la vista de los binoculares, tras lo que extrajo su D-Terminal, notando que éste seguía con los mensajes más recientes sin enviar.
– la pelirroja respondió desde su sitio, se encontraba sentada en el suelo a escasos centímetros de donde su novio inspeccionaba los alrededores –, hasta ahora no encuentro un patrón que explique la falta de comunicación.
Ni yo. No tiene sentido. – Chistó, luego llevó dos dedos a sus labios para silbar con bastante intensidad; ambos digimon adultos se acercaron volando hasta ellos, permaneciendo en el aire conforme comenzaban a hablar.
En el este no había nada, ni antenas ni aparatos o edificios – el primero en reportar fue Raptordramon – no te escuché en ningún momento tampoco, ¿usaste el sound linker?
Sí, pero como no contestabas asumí que no estaba funcionando. ¿Cuánto te alejaste?
Unos 400 metros. – La de cabello rojo bajó la mirada casi al instante, dibujando más líneas en el mapa para marcar la zona cubierta por el digimon de su pareja.
Yo tampoco vi nada al norte, me alejé más o menos la misma distancia que Ryu. – Firamon comunicó lo propio e hizo una mueca, ¿qué podía estar ocasionando aquel fenómeno? Ya habían cubierto una considerable cantidad de terreno y únicamente en algunos puntos habían sido capaces de comunicarse, siendo éstos zonas muy limitadas (menores a 50 metros) y en lugares que casi parecían aleatorios.

Supongo que por lo grande del área es que no quisieron encargarle esta misión a algún médium, se pondrían en peligro. – Meditó Jun, rascándose la barbilla, si ellos se quedaban incomunicados tendrían la manera de defenderse de todos modos; sería casi imposible que, con su rango y habilidades, perdieran en un combate contra los digimon de la zona.
Si un médium queda varado aquí sin cómo comunicarse y es atacado por varios digimon salvaje, moriría – agregó la asiática, luego ladeó la cabeza –. Aunque quisiera haber podido disfrutar de un par de días sin encargos. Solo estábamos de paso por File…
Pudimos haber dicho que no.
Sonaba importante, supongo… – Se quejó, arrepintiéndose ligeramente de no haber rechazado aquella misión, aunque debía aceptar que le preocupó al escuchar de qué se trataba. Quería descubrir qué era lo que impedía las comunicaciones, ¿se trataba de un fenómeno natural o era provocado por algo o alguien? Se llevó dos dedos a la sien apenas terminó de marcar en el mapa la zona que había sido visitada por el león.

¿Hacia dónde nos movemos ahora? – El de cabello marrón extendió su brazo, ofreciendo su mano para ayudar a la menor a ponerse de pie. Ella aceptó el apoyo, tras lo que sacudió sus pantalones con la mano libre, retirándose el polvo excesivo que quedaba en su ropa por haberse sentado en el suelo.
¿Más hacia el norte? Por suerte este problema no llega hasta el Bosque Amida, si algún tamer inexperto queda atrapado allí y no puede enviar una solicitud de ayuda… No quiero ni imaginarlo. – Miró el mapa nuevamente y marcó una línea con un color distinto al que estaba usando hasta ahora, mostrándosela a ambos digimon y a Jun en el proceso. – Nos moveremos así, en dirección noreste, Raptordramon nuevamente irá al este para probar comunicaciones y hacernos saber si encuentra algo. Como nos estaremos moviendo hacia el este mientras caminamos hacia el Gran Cañón, habrá más rango que puedas cubrir que no visitaste aún.
What about me? – El león miró a su amiga con curiosidad.
Hacia el norte, rumbo al borde con el Gran Cañón, ten cuidado si sobrevuelas la zona, no queremos pelear en este momento. – Ambos digimon asintieron y acompañaron a los tamer hacia la zona desde la cual monitorearían las comunicaciones nuevamente, tras lo que comenzaron a alejarse lentamente, poniendo especial atención a sus alrededores para verificar si había algún tipo de aparato o cosa fuera de lo común que estuviese provocando aquello.

Yome~
Don’t call me like that. – Replicó casi al instante la pelirroja, cubriéndose parte del rostro con su mano para ocultar el sonrojo que yacía en sus mejillas, Jun sonrió ligeramente, tras lo que saltó detrás de la Commander para rodearla con sus brazos. La levantó por la cintura unos centímetros, besó su mejilla y nuevamente la dejó sobre el suelo.
Vamos a casarnos.
¡Jun, concéntrate! – Le recriminó con el rostro tan rojo como un tomate, golpeándolo ligeramente en el hombro en el proceso. A veces no sabía si los comentarios de su pareja eran en broma o dichos seriamente, por lo que prefería evitar el tema. El de pelo marrón comenzó a reír, tras lo que volvió a tomar sus binoculares, usándolos para ver en dirección a donde se encontraba el Cañón.

Oye, ¿qué es eso? – El varón alzó la voz, llamando la atención de la antigua líder de Gungnir, quien alzó la vista para encontrarse con el rostro de su pareja.
¿Qué cosa?
A unos veinte metros de aquí, parece que hay como… ¿Un declive? Pero es bastante marcado.
¿Deberíamos investigar?
Yo creo que sí. – Extrajo su D-Terminal, los mensajes seguían sin enviar. – No está muy lejos, Ryu y Firamon podrán vernos ahí cuando regresen. – El dúo se puso en marcha, probando sus sound linker de vez en cuando sin mucho éxito, ninguno de los dos digimon contestaba. Cuando llegaron al sitio vislumbrado por el mayor a través de los binoculares, pudieron observar que el declive era mucho más profundo de lo que aparentaba, también notaron una especie de acumulación de rocas, que simulaban una entrada hacia algún sitio.
¿Eso es una cueva?


everyday everyday
 
Última edición:

スパークル
El par buscaba acercarse a aquello que estaban observando, el varón fue el primero en poner una cara seria y detenerse, tomando la mano de la pelirroja para hacerla repetir sus actos; la chica giró el rostro para ver a su novio, alzando la ceja apenas ligeramente.
¿Qué sucede?
Si algo se ve raro o peligroso nos vamos, ¿vale? No tenemos a nuestros compañeros. – Sus palabras fueron emitidas con extrema seriedad, dando un giro de 180 a la actitud juguetona y cariñosa que había demostrado hasta ahora. Mai estaba acostumbrada ya a ese tipo de cambios, a decir verdad, lo había conocido con esa faceta más “seria” y más adelante es que había llegado a conocer el lado más relajado y juguetón de su pareja.
Estoy de acuerdo contigo, no te preocupes. – Le dedicó una sonrisa y acto seguido, continuaron su travesía hacia lo que parecía ser una cueva que no se encontraba registrada en los mapas ya conocidos. De hecho, podían incluso jurar que se veía relativamente reciente, con las modificaciones en el entorno realizadas por un digimon o algo similar.

Descendieron con cuidado, no era una caída muy larga ni tampoco en extremo peligrosa, pero el terreno era ligeramente irregular, por lo que procuraban moverse con precaución para así evitar cualquier accidente. En todo el proceso no dejaron de probar sus Sound Linker, confirmando que la comunicación seguía sin funcionar.
No se escucha nada. – Concedió el Commander tras asomarse en el interior de la cueva, alumbrando parte de la misma con su linterna. – Aunque está algo estrecha la entrada, no parece estar siendo usada por algún digimon, al menos no por uno de gran tamaño. – Agregó, teniendo que agacharse un poco, además de colocarse de costado, para poder ingresar a la misma. Exploró el entorno inmediato con ayuda de la iluminación artificial y acto seguido le hizo una seña a su pareja para entrar, quien igualmente tuvo que colocarse de costado para ingresar a la cueva.
En realidad no parece que haya nadie acá adentro – Mai tomó la delantera y el par avanzó apenas unos metros para cuando la pelirroja se detuvo e hizo una mueca. Aquello llamó la atención del varón, pero antes de que pudiera preguntar el motivo lo descubrió, ambos se quitaron sus respectivos sound linker casi de manera sincronizada –. ¿Qué rayos?

¿Sonido de interferencia?
Demasiado ruidosa. – Se masajeó ligeramente el oído, obviando que le había dolido el repentino y estridente ruido que invadió su canal auditivo.
¿Tendrá relación con el interior de la cueva? Considerando que no estaba aquí antes y que el sonido inició cuando avanzamos más...
Pero, ¿qué podría provocar eso? ¿Algún tipo de aparato?
Lo mejor será esperar a nuestros digimon afuera, no me agrada la idea de que entremos más a fondo luego de esto – elevó su mano donde tenía el aparato, haciendo referencia a éste –. Podríamos arriesgarnos, será mejor que nos acompañen.
Vale. – La pareja comenzó a retroceder lo poco que habían avanzado, aunque su plan se vio diezmado en cuestión de segundos cuando una especie de temblor los obligó a detenerse. Jun se giró rápidamente y se lanzó contra su pareja, tumbándola al suelo y protegiéndola con su cuerpo a la par que escuchaban el sonido característico de un derrumbe rodeándolos.

[…]

Raptordramon era el primero en dirigirse de vuelta hacia el punto de encuentro, volando tan rápido como su anatomía se lo permitía; su trayecto se detuvo abruptamente cuando un ataque ígneo casi lo impacta. Miró con mala cara al causante, un Tyranomon salvaje, se decidió ignorarlo únicamente para darse cuenta de que éste lo estaba siguiendo ¿estaba invadiendo “su territorio” o algo por el estilo? Chistó y se lanzó en picada contra él, esquivando con giros ágiles las llamaradas que volaban en su contra.

Tyranomon utilizó su Slash Nail apenas tuvo al cyborg lo suficientemente cerca y acto seguido lo golpeó con su Dino Kick; Raptordramon respondió con su Crash Charge, mordiendo al dinosaurio y provocando que éste rugiera audiblemente. El rojizo, molesto, tomó al de menor tamaño con sus garras y lo lanzó contra el suelo, estampándolo duramente con el mismo.

Vale, suficiente. – Gruñó el compañero de Jun, atacándolo con su Ambush Crunch y provocando que el enemigo cayese al suelo duramente; éste tembló ante la cercanía del primer cuerpo digital golpeándolo, seguido por otro de mayor tamaño. Raptordramon vio como una nube de polvo comenzó a elevarse desde su posición y en varias direcciones, extrañándose a la par que alzaba el vuelo. La tierra comenzó a hundirse gradualmente, si bien no era algo extremadamente notorio, sí llamó la atención del adulto, el cual hizo una nota mental de la zona en la que se encontraba para informarle de la situación a su tamer cuando se encontrase con él.


everyday everyday
 

スパークル
Mai tosió un par de veces conforme comprendía lo que había ocurrido y ajustaba sus ojos a la oscuridad, sentía el peso de su novio sobre ella y una molestia general producto del impacto, así como del exceso de tierra y polvo que calaba en sus fosas nasales y su garganta. Tosió nuevamente y trató de respirar, esforzándose por mover al mayor o bien, lograr que éste despertara para retirarse el peso extra de encima.

Jun – llamó, agitando ligeramente al varón por los hombros – Jun. – Repitió, pero al mover sus manos un poco se percató de una sensación húmeda cerca del cuello del nipón; la pelirroja, instantáneamente preocupada, acercó su mano hasta sus ojos para ver de qué se había manchado los dedos, logrando distinguir entre la oscuridad una sombra oscura sobre su piel ¿se trataba de sangre? – ¡Jun! – Con cierta dificultad movió ligeramente al mayor, logrando librarse lo suficiente del peso del asiático para salir de debajo del mismo.

Tosió de nuevo y rápidamente miró a su alrededor, notando que ya no veía la luz que indicaba la salida de la cueva, además de que había peñascos en distintas direcciones; incluso el camino que pensaban seguir originalmente se encontraba bloqueado por rocas. Chistó y se giró para ver a su pareja, hincándose a un lado de él; con esfuerzo rotó el cuerpo de él, logrando así que estuviera de costado.

Jun. – Volvió a llamarlo luego de asegurarse de que el de pelo marrón estaba respirando; tomó su propia mochila y de ella sacó su D-Terminal, maldiciendo por lo bajo cuando notó que los mensajes seguían sin salir. Esculcó su mochila y sacó de ésta su keychain, del cual a su vez extrajo varios objetos. Lo primero fue su linterna, con la cual alumbró el entorno y pudo observar más claramente la sangre que manchaba parte de su ropa y la del Commander. No era demasiada, cosa que la tranquilizó ligeramente, pero de igual manera le preocupaba el hecho de que Akamine estuviese sangrando.

Exploró con más atención el cuerpo del mayor y pudo encontrar la herida, un corte posiblemente provocado por algún escombro que lo golpease; aquello también podría explicar el hecho de que se encontrara inconsciente. Sacó su botiquín del keychain y agradeció eternamente no haberse deshecho de él tras la llegada de Z’ev; extrajo algunas cosas del mismo e hizo uso de sus conocimientos básicos de primeros auxilios para atender la herida del miembro de Sleeping Knights. Tras colocar una gaza sobre la herida y posteriormente una venda, terminó de girar con cuidado a su pareja, permitiendo que éste reposara boca arriba, no sin antes colocar su manto doblado bajo la cabeza de éste.

Jun. – Su voz fue suave, se mordió el labio inferior ligeramente, a sabiendas de que la herida que él tenía había sido provocada al momento de protegerla a ella. Respiró hondo, no era momento para culparse, aquello se trataba de un accidente – el derrumbe no había sido provocado por ninguno de los dos. Se calmó lo suficiente para meditar la situación con más calma; si bien se encontraban cerca del punto de encuentro con sus digimon, al no poder comunicarse con ellos no les habían informado sobre la cueva encontrada. Cueva que ellos habían decidido no explorar más a fondo debido al peligro que podía representar hacer eso y ahora se encontraban atrapados en la misma.

Alzó la mano con la cual sostenía la linterna y eso le permitió alumbrar distintas zonas de aquel lugar. Lo primero que notó es que la entrada se encontraba total y completamente bloqueada, por lo que no podían utilizar aquel acceso para abandonar el lugar – lo siguiente fue que, el camino que habían visto originalmente estaba lleno de piedras, sin embargo, también pudo ver que éste no se encontraba bloqueado por completo. Quizá su única opción sería adentrarse más a la zona para investigar y buscar otra forma de salir.

Pasaron diez minutos en los que Mai se movió apenas unos metros en un intento de hacer un mejor reconocimiento de la zona, estaba casi completamente segura de que no había ningún ser vivo allí con ellos, el silencio era total y no había ningún otro tipo de movimiento por el área. Una vez detectó el sitio por el cual posiblemente podrían moverse, la asiática regresó con el varón y se sentó a su lado, esperando que éste despertase pronto.

[…]

¿Llevas mucho aquí? – Firamon cuestionó a su aliado, el cual negó con la cabeza.
Unos 5 minutos.
¿No han llegado? – El otro negó. – ¿Los viste en el camino? – Otra negativa. – That’s… weird. – El león miró hacia los alrededores más inmediatos y posteriormente comenzó a aletear para elevarse en el aire. Ryu portaba un gesto bastante sereno, pero era obvio que también le preocupaba la ausencia de los humanos en el punto de encuentro.
¿Volvemos por el camino que debieron seguir?
Es buena idea. – Aceptó el ígneo y ambos comenzaron a volar en el trayecto tomado por sus tamer.


everyday everyday
 

スパークル
El varón se sentó lentamente, quejándose por lo bajo al percibir conscientemente el dolor provocado por la herida que lo había dejado noqueado por un tiempo; la pelirroja se limitó a colocar una de sus manos en el hombro de éste, a la par que le pedía tener cuidado.

– ¿Qué pasó? – Jun miró a su alrededor, notando la oscuridad y las piedras más cercanas y recordando repentinamente lo sucedido antes de quedar inconsciente.
– Un derrumbe. – Confirmó su pareja, provocando que él girara rápidamente su rostro buscando los ojos de ella, mareándose en el proceso. Se llevó la mano al sitio donde tenía el vendaje y Mai lo sostuvo nuevamente, preocupada. – No te muevas tan bruscamente, tienes una herida en la cabeza… Tenemos suerte de que la piedra no haya sido más grande.
– Estoy bien… ¿Ya revisaste la zona? – Ella asintió y le ayudó a visualizar su alrededor con la linterna.
– El lugar por el que entramos está completamente bloqueado y las piedras son algo grandes, por lo que dudo que podamos moverlas sin ayuda. Eso sin mencionar que no sabemos si al retirarlas haremos que la situación en general empeore.
– ¿Hay alguna otra salida? – El japonés comenzaba a incorporarse poco a poco con ayuda de su pareja.
– No estoy segura, incluso el camino que vimos al inicio está obstaculizado ahora. Tendremos que investigar, pero no podía dejarte aquí solo.
– Gracias.
– Gracias a ti, saliste lastimado por cuidarme. – Replicó ella con calma, luego miró su D-Terminal, los mensajes seguían sin enviar. – Tenemos que encontrar una forma de salir, no tenemos forma de contactar a la central ni a nuestros Digimon, así que quedarnos aquí sentados no hará nada bueno. Que ningún aparato de comunicación esté funcionando en esta zona es realmente problemático. – Chistó audiblemente, claramente estaba frustrada con la situación y le preocupaba que no hubiera forma de solucionarlo pronto.

– Bueno, vamos entonces… – Le entregó su manto a la pelirroja, quien simplemente lo guardó en la mochila a la par que comenzaban a caminar cuidadosamente hacia el interior de la cueva. – Por cierto, ¿cuánto tiempo estuve…?
– Creo que una hora… No estoy segura. Recuerda que el tiempo aquí corre diferente, así que no sé qué tanto puedo confiar en mis cálculos. – El varón sacó su propia linterna y avanzó cuidadosamente delante de la pelirroja, revisando atentamente el suelo y los muros para asegurarse de que no hubiera algo a punto de caerse que pudiera dañarlos.
– Creo que podemos pasar por aquí, cuidado con la cabeza. – Jun fue el primero en avanzar, agachándose considerablemente para evitar golpearse con las rocas que formaban el “techo” del lugar. Su compatriota lo siguió de cerca, moviéndose con precaución e iluminando el entorno en zonas que el de cabello marrón no estaba apuntando en un intento de conseguir visión en la mayor cantidad de área posible.

Siguieron caminando por un rato y ambos de vez en vez trataban de utilizar alguno de sus aparatos de comunicación sin éxito alguno, de hecho incluso confirmaron que los comunicadores no servían en lo absoluto, a pesar de que estuvieran prácticamente uno a un lado del otro. La asiática se detuvo momentáneamente con una mano sobre su estómago, respiró hondo y luego se recompuso, dispuesta a caminar de nuevo detrás del de mayor altura, solo para notar que éste había parado también.

– Tienes hambre, ¿cierto?
– Algo.
– Yo también. – Se llevó la mano al mentón. – ¿Cuánto llevaremos aquí? Ni siquiera estoy seguro de cuánta distancia hemos recorrido desde que empezamos a caminar.
– Yo tengo curiosidad en cuanto a la profundidad de esta cueva. – Hitomi se soltó el cabello y luego lo ató de nuevo, acomodándolo correctamente, ya que su peinado se había casi deshecho en el alboroto. – A pesar de lo que hemos caminado, se sigue extendiendo y no hemos llegado a ninguna parte. Tampoco hemos visto el fondo. – Apuntó con la linterna al camino que estaban siguiendo y obvió lo que ambos ya sabían, la luz simplemente iluminaba hasta cierto punto, pero no había ni una pared a la vista.
– Deberíamos descansar y comer algo. – Sugirió Akamine a la par que se ponía de cuclillas y buscaba algo en su mochila.
– ¿No sería mejor seguir buscando una forma de salir de aquí?
– No llegaremos a nada si estamos exhaustos y sin haber comido algo. – Él le sonrió tranquilamente, luego tocó con su mano el suelo a su lado, invitándola a sentarse. – No tomaremos mucho tiempo.

[…]​

– ¿Encontraste algo? – Firamon gritó al otro digimon presente, el sol comenzaba a ponerse y con ello, la ansiedad aumentaba en los dos seres digitales que no daban con el paradero de sus tamer. Raptordramon gruñó su respuesta, tras lo que voló más lejos, buscando algo que le diera dónde estaban los humanos, pero no había nada.

No sabía si sentirse aliviado o no por el hecho de que no había rastros de sangre en el lugar, tampoco alguna pertenencia de los Commander, ¿los habían secuestrado? ¿Estaban heridos? Miles de preguntas comenzaban a formarse rápidamente y que la oscuridad llegara al lugar no le ayudaba en lo absoluto.

– Quizá deberíamos pedir ayuda. – Confesó el cyborg, Firamon hizo una mueca y finalmente accedió, sería mejor recibir más apoyo para dar con el paradero de los japoneses.
– ¿Vas tú a la Central? Creo que sería mejor que uno de los dos se quede aquí continuando con la búsqueda, si los dos nos vamos, podremos perder el rastro de dónde deberían de estar.
– Vale. Volveré. – Aseguró, tras lo que comenzó a volar rápidamente de vuelta a la Ciudad.



everyday everyday de paso pido prórroga, porque se me fue el rollo (?) al rato pongo formato :3
 

スパークル
La ansiedad que se anidaba en el cuerpo del león iba en constante aumento conforme la oscuridad se adueñaba del entorno, tenía hambre y estaba cansado, por lo que en algún momento tuvo que ceder y dejar de volar por todas partes. En ese momento se encontraba de pie sobre una gran roca descansando sus alas y su cuerpo en general; en ningún momento dejó de mirar a su alrededor, tratando de localizar a digimon salvajes o alguna pista que lo llevara hacia su mejor amiga.

¡Mai! Where are you? – Gritó, pero no recibió respuesta alguna. – ¡Jun! – Agregó, pero tampoco hubo alguna réplica al otro nombre. Apretó la mandíbula y agitó la cabeza, como si eso le fuera a apartar todos los pensamientos llenos de preocupación.

[…]

El dúo de humanos había terminado recurriendo al Kit de Camping de la asiática, puesto que el varón se percató de que no tenía el suyo en su mochila. Hasta ahora no habían levantado ninguna carpa, solamente extrajeron algunos alimentos enlatados para despreocuparse del hambre por un tiempo.

Nunca había tenido que abrir una lata con una navaja. – Confesó la pelirroja, su pareja soltó una risa por lo bajo.
Espero que hayas aprendido como hacerlo, entonces. Así no deberé preocuparme si te vas a acampar en otro momento y no traes un abrelatas, como ahora. – Rodeó los hombros de su novia con el brazo, trataba de aligerar el ambiente y calmar los nervios de la antigua líder de Gungnir, pues desde hace rato se había percatad que la chica parecía estar considerablemente ansiosa.
Gracias Jun.
¿Por qué?
Por seguir portándote normalmente. Sé que no te estás tomando la situación en la que estamos ligeramente, pero tu actitud ayuda a que yo me mantenga más calmada. – Habló con voz tranquila, tenía que admitir que realmente no estaba acostumbrada a estar en situaciones en las que se sintiera vulnerable de alguna forma y que encima no tenía la compañía de su digimon.
Saldremos de esto amor. – Replicó él con una sonrisa y apretando el cuerpo de ella contra el propio. – ¿Quieres descansar un poco? Te veo cansada.
Es tentador, pero tenemos que salir de aquí. – Replicó ella, terminándose lo que quedaba de su alimento, tras lo que se puso de pie y miró al varón para que éste hiciera lo mismo. Akamine asintió, repitiendo los actos de Hitomi para seguirla de cerca, ahora la pelirroja era quien dirigía el avance de ambos, a la vez que habían acordado utilizar únicamente una linterna, ya que desconocían cuánta batería quedaba en ambas y no era recomendable quedarse sin iluminación alguna dentro de aquel lugar.

Caminaron por aproximadamente 3 horas más sin llegar a ningún punto en específico, en varias ocasiones debieron detenerse y avanzar con más lentitud ya que el camino se encontraba bloqueado. Eventualmente pararon al sentir el cansancio invadiéndolos, así como la frustración de que parecían no estar llegando a algún lugar.

¿Dónde demonios estamos? – Gruñó la pelirroja, no habían encontrado forma de salir del lugar ni tampoco el final de la cueva, era como si estuviesen caminando en un trayecto infinito. Hitomi se sentó en el suelo para descansar las piernas, pues en ese momento ya sentía cierto dolor tras haber caminado gran parte del día, desde el inicio de su misión hasta ese momento.
Duerme un poco, en serio. Yo montaré guardia por si cualquier cosa. – Insistió el japonés con calma, Mai se mordió el labio ligeramente y con un poco de resistencia interna terminó accediendo. No tenían ni idea de cuánto tiempo estarían allí y era necesario que estuvieran en buen estado físico para poder continuar. Extrajo su saco de dormir de su Key Chain y lo extendió en el suelo, cerca de donde Akamine estaba de pie.

A la pelirroja le tomó unos minutos caer rendida, fue en ese momento que el de cabello marrón se percató de lo cansado que se sentía él también; le dolían las piernas, la cabeza, la espalda y los pies. Se sentó a un lado de su pareja, limitándose a mirarla descansar, a la vez que él aprovechaba dicha posición para relajarse. De vez en cuando miraba a los alrededores con ayuda de la lámpara, asegurándose de que nada ni nadie se acercara peligrosamente a donde ellos estaban.

Tras una hora (según sus cálculos) extrajo su D-Terminal, verificando que los mensajes que habían tratado de enviar previamente seguían en la bandeja de salida. Guardó nuevamente el aparato y se estiró, tocando suavemente el vendaje hecho por la asiática, aún le molestaba ligeramente la zona que se había lastimado, pero agradecía que no se tratara de algo más grave. El tiempo siguió transcurriendo y él comenzó a percatarse de ciertas cosas en la extrema calma que lo rodeaba; además de ser capaz de escuchar el suave y lento respirar de la nipona, también podía detectar a la distancia tenues sonidos que parecían pisadas – estaban bastante lejos y los escuchaba más arriba de la posición en la que se encontraban ellos.

¿Serán digimon? – Soltó la pregunta al aire y en voz baja, cerró los ojos un momento y rápidamente los volvió a abrir cuando escuchó un notorio cambio en la respiración de Mai, la miró directamente, preocupado de haberla despertado. Siguió mirándola por unos momentos, estando seguro de que ella seguía dormida, pero se percató de que la Commander parecía estar teniendo alguna especie de sueño. – ¿Mai? – Susurró, se sentó más recto.

La pelirroja abrió los ojos de golpe y se sentó rápidamente, estaba notablemente agitada y aquello llamó la atención del varón, quien se apresuró a rodearla con sus brazos y tratar de calmarla. Cuando por fin logró su cometido, sus ojos buscaron con preocupación a los de la pelirroja, quien en ese momento trataba de respirar profundamente.
¿Qué estabas soñando?
Con murciélagos.
¿Te dan miedo los murciélagos?
No exactamente… – Se limpió el sudor de la frente a la par que comenzaba a abandonar el saco de dormir, parecía que ya consideraba como finalizado su descanso. – ¿Recuerdas sobre el incidente que te comenté en la Tierra Espiritual?
Sí, la emboscada…
Una Lady Devimon me atacó con un Darkness Wave… – Comenzó a explicar sin dejar de moverse, en pocos minutos ya había guardado el saco de dormir de nuevo en su key chain, colocado la mochila en su espalda y levantado del suelo. Jun igualmente tomó su mochila y se puso de pie, escuchando atentamente cada palabra que salía de la boca de su novia; había cosas del ataque que no conocía detalladamente, sabía que era un tema delicado y por respeto no había indagado más al respecto.

[…]

¡Firamon! – El cyborg llamó a su amigo, el cual alzó el vuelo apenas detectó la voz de este, poniéndose lo suficientemente a la vista para que el grupo de tamers que venía con el compañero de Jun lo ubicara.

Un grupo de 3 humanos y 3 digimon acompañaba a Raptordramon, quien se mostraba notoriamente cansado tras volar ida y vuelta a la Central. Era pasada la media noche en aquel lugar y el grupo de recién llegados notó la falta de comunicaciones en esa zona; se acercaron en conjunto a donde Firamon yacía, escuchando atentamente la historia del par de digimon alados en relación a la desaparición de sus tamer.


everyday everyday pase pls (?
 
Última edición:

スパークル
Fue algo muy impactante, como podrás imaginar… Estuve ciega por un tiempo, los médicos de Holy Angel Citadel me ayudaron a recuperar la vista, pero por algún motivo mis ojos cambiaron de color. Ya me acostumbré a ellos, pero al inicio me causaba mucho conflicto verlos y estoy casi segura de que Coronamon evitaba mi mirada constantemente, porque le hacía sentir que falló en protegerme.
Los tomaron por sorpresa, no fue…
Fue culpa de ambos, tanto mía como de él – admitió, cortando las palabras de su pareja –. Ya aceptamos eso, que cometimos errores. Estábamos por encima de nuestras cabezas, pensamos que nuestro avance estaba siendo tan bueno que, incluso, podríamos ser indestructibles. Invencibles. Un error que pudo costarnos la vida, de no ser por Masaki y Raisa.
Recuérdame agradecerles cuando los conozca. – Ella rio de forma melancólica.
Masaki y yo estamos en buenos términos, pero ya casi no lo veo. Raisa, bueno… – Soltó un suspiro bastante audible, sabía que tenía muchas cosas que hablar con su mejor amiga, esperaba que Nóvikova le diera una oportunidad de hacerlo.
¿Mai?
Creo que ya te lo he dicho, pero no lidié con las cosas correctamente en su momento. Abandoné a mis amigos y perdí mi camino, preferí huir constantemente, sentía que si me quedaba en un solo sitio me encontrarían nuevamente y terminarían con lo que empezaron. Incluso abandoné a… – Se mordió el labio y detuvo sus palabras abruptamente, aquello llamó la atención del nipón, el cual miró de medio lado para captar el gesto de su novia; decidió permanecer en silencio, suponía que la chica terminaría esa oración si se sentía lista, pero no creía que era bueno presionarla. Era la primera vez que hablaba más de ese tema con ella y no quería arruinarlo.

Se detuvieron al notar una diminuta luz a la distancia, la analizaron por unos momentos antes de reanudar la marcha, parecía venir de un lugar bastante alto. Cuando por fin estuvieron debajo de la fuente, se dieron cuenta de que se trataba de una diminuta apertura hacia el exterior; ninguno de los dos cabría por ella, ni siquiera alguna de sus extremidades. Al tamaño del hoyo debían sumar que éste se encontraba demasiado alto, por lo que no podían alcanzarlo sin escalar el muro de alguna forma.

¿Deberíamos tratar de lanzar alguna bengala o iluminar con la linterna? Afuera es de noche, alguien podría…
Shhh. – Dijo de pronto el varón, notando una sombra que cubrió el hoyo momentáneamente, la luz de la luna volvió a entrar por allí una vez la obstrucción se retiró. – Me parece que hay un digimon ahí.
¿No será alguno de nuestros compañeros? Deben estarnos buscando…
Lo dudo mucho, se veía más grande. – Sus sospechas se confirmaron cuando la criatura que estaba en la superficie dio un paso, provocando que pequeñas cantidades de polvo cayeran desde el techo. – Si es un salvaje y atraemos su atención, puede provocar un nuevo derrumbe y estando inmediatamente debajo de él, no creo que tengamos tanta suerte como antes. – Su voz salió bastante baja, se esforzaba por no provocar aquello que trataba de evitar. Apuntó hacia el frente con su linterna, donde otro pasillo se abría paso y con la cabeza dirigió la atención de su compatriota hacia allá. Hitomi asintió y ambos continuaron su camino, preguntándose internamente quién había hecho aquella cueva, que ya más bien parecía un túnel enorme, debajo de la Región Dino.

¿A dónde llevaba? ¿Cuál era su propósito? Las dudas seguían creciendo conforme avanzaban por el sitio subterráneo, deteniéndose nuevamente unos minutos más tarde, ya que algo llamó la atención de ambos. La pareja de asiáticos se acercó e iluminaron el área, encontrándose con lo que parecía ser un aparato que desconocían – parecía algo similar a un módem, de aquellos que usaban en el mundo humano para poder tener señal de Wi-Fi, pero éste tenía ciertas modificaciones y únicamente una luz, a diferencia de los que había en el mundo real. Jun arqueó las cejas y lo tomó con cuidado, éste tenía marcas de quemadura y era más pesado de lo que imaginó en primer lugar.

¿Qué es esto?
Parece un módem… La antena… – La joven se puso de cuclillas, removiendo el polvo con cuidado y notando una especie de cable extremadamente delgado, éste se encontraba camuflado en la esquina, cubierto en su mayoría por tierra. – Hay un cable aquí… Va hacia allá – apuntó la dirección hacia la que iban, siguiendo el curso de la cueva.
Me sorprende que esto siga encendido, el daño es considerable, pero parece que no suficiente para ocasionar que se apague… Lo que sea que esto sea. – Meditó y volvió a dejar el aparato en el suelo, tras lo que metió una de sus manos en los bolsillos, extrayendo su propia navaja.
No creerás que…
Puede tener algo que ver, lo sabremos pronto. – Cortó el cable y ambos miraron fijamente el aparato, la luz no se apagó. Mai chistó, Jun se llevó la mano al mentón.
¿Tendrá una batería interna?
Quizá el cable era para otra cosa…
Lo llevaremos con nosotros igual. – Concluyó él, tomando el dispositivo y metiéndolo en su mochila; ya descubrirían el funcionamiento de éste. Por ahora, el plan de ambos era seguir el cable que recientemente habían descubierto.

[…]

¿Aquí es donde deberían de estar? – Cuestionó uno de los tamer, confuso, le parecía altamente improbable que humanos del calibre de ambos Commander hubiesen sido secuestrados tan fácilmente, menos sin que alguien notara a un grupo de renegados del nivel que deberían de tener para ser capaces de llevarse al dúo de japoneses.
¿Notaron algo raro? No estaban demasiado lejos, de haber sido una rogue guild, los hubieran visto ¿no? – Raptordramon y Firamon intercambiaron miradas y asintieron, ellos también meditaron aquello. El dúo de adultos estaba ahora descansando tras sugerencia de quienes estaban ahora a cargo de ayudarles a buscar a sus tamer.
No, nada…
Espera – se adelantó el cyborg, quien repentinamente se mostró nervioso e inquieto –, tuve que enfrentar a un Tyranomon… Me estaba atacando a pesar de que yo trataba de ignorarlo.
¿Y pasó algo cuando lo enfrentaste? ¿Parecía un compañero de algún tamer?
No, definitivamente salvaje. Hubo una especie de derrumbe después de que lo vencí. Abajo. La tierra se hundió un poco.
¿Uh? No hay ningún área subterránea por aquí.
Sé lo que vi. – Humanos y digimon intercambiaron miradas, ¿había algún conjunto de túneles o cuevas subterráneas que no conocían? La mayoría había visitado aquella zona en repetidas ocasiones y ninguno sabía de aquello. Siguieron las indicaciones de Raptordramon y comenzaron a investigar el área, considerando la posibilidad de que, si eso que contaba el adulto había ocurrido, los humanos podrían haber sido una especie de daño colateral y evidentemente accidental.

Espera… ¿No dijeron que no había comunicación en esta zona?
Es lo que estábamos investigando, ninguno de los aparatos de comunicación funcionaba.
Acaban de llegarme varios mensajes a mi D-Terminal. – Anunció el humano, elevando el aparato ante vista de todos.
Pero algunos son de hace más de una hora y te acaban de llegar. – Agregó la mujer del grupo, observando la hora marcada en el aparato, el varón se llevó la mano al mentón.
No es posible, esta zona estaba completamente incomunicada… – Firamon parpadeó varias veces, estaba completamente seguro de que esa área estaba dentro de la que habían monitoreado horas atrás, ¿qué había cambiado desde que habían hecho las pruebas y hasta ahora?


everyday everyday pase pls
 

スパークル

Los compañeros de los Commander terminaron perdiendo sus evoluciones eventualmente a causa del cansancio, habían estado moviéndose prácticamente todo el día y un poco más, desde el inicio de la misión que tenían y ahora con la búsqueda de los humanos, básicamente no se habían dado un tiempo decente para descansar lo necesario. Coronamon y Ryudamon intercambiaron miradas, preocupados, ya que mientras más transcurría el tiempo, más dudas nacían del paradero de los tamer. ¿Estarían bien? ¿Heridos? ¿Secuestrados? ¿Muertos? La inquietud iba en aumento y su inhabilidad para comunicarse con ellos de alguna forma era lo que simplemente ponía la cereza en el pastel.

¿Deberíamos hacer un agujero? – Sugirió el león, quien no estaba acostumbrado a pasar tiempo lejos de su tamer y la situación en general, aunque en un sitio donde difícilmente había los peligros que otros continentes tenían, le recordaba inevitablemente a la emboscada de hacía unos años.
No creo que sea lo ideal, no sabemos cómo es el terreno, podríamos provocar otro desplazamiento no deseado. – Replicó uno de los humanos que estaban allí para auxiliar con la búsqueda, su mirada estaba fija en el suelo, trataban de encontrar algún sitio por el cual pudiesen descender o como mínimo, observar el lugar y así decidir cómo seguir.
Pero si se hace de día los digimon salvajes volverán a despertar y… – Presionó, apretando los puños y cerrando la boca cuando Ryudamon le colocó una de sus extremidades en el hombro.
Si ellos están abajo y forzamos las cosas, podremos dañarlos. – Soltó directamente, haciendo que su amigo asintiera casi a regañadientes, él no quería quedarse ahí de brazos cruzados.
Deberían descansar, les avisaremos si encontramos algo.
Ni de broma.
Coronamon – la chica del grupo se puso de pie, pasando sus manos sobre sus rodillas para limpiar la tierra de su ropa –, sé que te preocupa Mai, pero dudo que quieras estar agotado al punto de no poder evolucionar en caso de ser necesario, ¿no es así? – Lo miró desde su sitio y le sonrió amablemente – Además, serán más productivos una vez hayan descansado un poco… Podrán ayudarnos más en la búsqueda de Mai y Junichirou. – Ryudamon asintió y miró a su compañero, el cual bajó la cabeza ligeramente, terminando por mover su cabeza a modo de afirmación. El dúo se acercó a la fogata que habían hecho los enviados de la central y se recostaron allí, siendo resguardados por un Bearmon.
Me aseguraré que nada les pase mientras duermen. – Aseguró y se golpeó el pecho con la extremidad izquierda, luego alzó las orejas, ambos digimon asintieron y cayeron rendidos dentro de poco tiempo.

[…]

El varón se movió ligeramente, acomodando su cabeza en el regazo de la pelirroja, quien acariciaba cariñosamente la cabeza de su pareja, pasando los dedos entre su cabello y cerca de las orejas. Jun tenía los ojos cerrados y a pesar de la poca luz que los rodeaba, Mai era capaz de ver la oscuridad que coloreaba la piel bajo los ojos de éste y estaba segura de que ella tenía algo similar. Habían dormido muy poco y el tiempo no dejaba de avanzar, ya habían comido un par de veces y comenzaba a preocuparle si tendrían suficientes alimentos y bebida para sobrevivir.

¿Cuánto tardarían en salir de allí?

Controló sus pensamientos como pudo, concentrándose en el rostro del nipón. Le agradaba verlo dormir, era algo que no hacía muy seguido debido a lo ocupados que estaban cada quien por su parte; además de que no era muy común que se vieran en público debido a la decisión de mantener secreta su relación, ¿estaba haciendo lo correcto? Recargó la cabeza en el muro y miró hacia el techo, más piedra.

Ella sabía que, si bien Jun no era del tipo de compartir su vida privada, tampoco era muy fanático de ocultar su relación. Una cosa era mantener privados sus problemas o planes a futuro, pero otra completamente distinta era tener que fingir que no tenía pareja y aguantarse cuando ella hacía lo mismo. Había personas que aún estaban bajo la impresión de que Masaki y ella seguían juntos, aunque adjudicaba esas creencias al hecho de que seguían formando parte de la misma Guild y por consecuencia, viviendo juntos; no solo eso, sino que además el peliverde y su persona mantenían una amistad bastante sana y que le agradaba. A Akamine no le causaba conflicto esa amistad, pero Hitomi estaba casi segura de que sí le molestaba un poco el que, en ocasiones, la gente siguiera automáticamente conectándola con Nakai.

Lo siento… – Susurró a la par que posaba su mano gentilmente en la mejilla de él.
¿Por qué lo sientes? – La voz ronca y somnolienta del nipón hizo que ella bajara la vista rápidamente, despegándola del techo y fijándola en los ojos marrones de su compatriota. – ¿Sucedió algo?
Ah yo… Estaba pensando. – Él colocó su mano sobre la de ella, cerrando los ojos nuevamente y sin soltarla, permitiéndose sentir la calidez de la palma de Hitomi sobre su mejilla.
¿En qué pensabas?
Jun, ¿te molesta que nuestra relación sea un secreto? – Simplemente dejó salir la pregunta, con su otra mano estaba apretando su propio pantalón entre sus dedos. El silencio se extendió por unos segundos que para ella se sintieron eternos, con sus ojos estudiaba el gesto del varón, el cual seguía igualmente tranquilo, unos momentos después clavó sus marrones en los azules de ella.
No realmente, no es molestia. Aunque no me gusta tampoco. Sabes que soy muy reservado, pero ciertamente me gustaría no tener que fingir que estoy soltero, cuando en realidad estoy muy feliz contigo. – Le sonrió y se apoyó en los codos apenas terminó de hablar, alzando un poco su cuerpo; Mai dobló su torso al mismo tiempo, uniendo sus labios con los de él a la par que un sonrojo invadía sus mejillas. – Eso no quiere decir que vaya a anunciar nuestra relación al Tengu, solo no quiero fingir cuando alguien me pregunta. – Le sonrió después de decir aquello y nuevamente recargó su cuerpo en el suelo, acomodando su cabeza en el regazo de la menor.
Discúlpame por ponerte en esa posición.
No tienes que disculparte, amor. Entiendo tus motivos y dejaremos de ocultarlo cuando te sientas lista. – El dúo siguió descansando un tiempo considerable, el cuerpo de ambos dolía de tanto caminar y a ello se sumaba lo poco que habían dormido; luego del tiempo que llevaban ahí, estaban casi seguros de que no había nadie más dentro. El silencio los envolvió, uno bastante cómodo, que terminó provocando que ambos cayeran dormidos.

El primero en despertar fue Akamine, quien sentía como si sus intestinos estuviesen peleando entre sí; se sentó cuidadosamente para no despertar a su pareja y se llevó un brazo al estómago, tenía bastante hambre ¿cuánto tiempo había dormido? Se rascó la mejilla y miró en distintas direcciones, el mismo entorno los rodeaba, haciendo que soltara un suspiro por aquello. Al levantarse estiró los brazos y piernas lo más que pudo hasta que escuchó varios tronidos provenientes de su propio cuerpo.

Mai… – Soltó en voz baja a la par que se agachaba, colocando su mano sobre la de su novia. La pelirroja abrió los ojos perezosamente, espabilando rápidamente cuando recordó donde se encontraban.
Shit. – Maldijo rápidamente, cayendo en cuenta de que se había dormido; se recompuso en su sitio y buscó con la mirada los ojos de Jun, quien simplemente le dedicó un gesto tranquilo.
Está bien, los dos necesitábamos descansar. De todos modos, es evidente después de todo lo que hemos caminado, que no hay nadie más aquí adentro. – El varón apuntó hacia la pared, donde yacía el cable que habían estado siguiendo hasta ahora. – ¿Continuamos? – Ella asintió a la par que sacaba más latas de comida de su kit de camping.
Comamos mientras caminamos para no perder más tiempo.
Buena idea.
[…]

¿Crees que podamos entrar por aquí? – Uno de los enviados de la central miró a su digimon, el cual simplemente se quedó meditando.
Las piedras son muy grandes, pero estoy casi seguro de que ellos estuvieron aquí. El olor es distinto. – Soltó finalmente, tras lo que clavó sus ojos en su tamer. – Puedo destruir las piedras con mis garras si evoluciono, pero debemos tener cuidado de que eso no provoque que todo caiga encima.
¿Qué sugieres, Dobermon?
No estoy muy seguro. ¿Congelar el techo? Garurumon puede hacer eso, ¿no? Podría hacer que mantenga lo de arriba en su lugar… Eso o reforzarlo de alguna manera con las lianas de Palmon…
O ambas cosas. – El otro varón del grupo se metió a la conversación sin ser invitado, Palmon estaba a su lado.
Es mejor estar seguros, ¿no? Si están ahí y no aseguramos bien la zona antes de destruir las piedras, podremos herirlos. – Esta vez fue la planta quien alzó la voz, ganándose una afirmación de parte de los otros tres.
Garurumon no puede congelar el techo, pero sí puede elevar un muro de hielo… Eso podría servir como soporte. Mientras lo haga lo más justo posible para que no cubra la salida. – Meditó la chica del grupo, quien había estado escuchando todo desde su posición, llevaban ya más de veinte minutos explorando aquella zona en específico.
Suena a un plan.
¿Están bien para evolucionar? No hemos parado en horas.
Solo necesito comer algo y estaré lista. – Se adelantó Dobermon.
Yo no evolucionaré, pero también quisiera comer algo. No desayunamos nada y llevamos aquí muchas horas. No quiero arruinar las cosas si pierdo fuerza o algo mientras estabilizo el techo con las lianas.
Buena idea, comamos todos y de paso traemos a Coronamon y Ryudamon.
Vale.
¿Alguien se dio cuenta de que los comunicadores dejaron de funcionar?
¿Hace cuánto?
Mmm… Desde que llegamos aquí, si te alejas unos metros funciona de nuevo.



everyday everyday
 

スパークル
La pareja avanzó por la cueva siguiendo el cable y eventualmente se encontraron con otro aparato similar al que estaba guardado en ese momento en la mochila de la pelirroja; la asiática arrugó la nariz al detectar un olor muy peculiar, mismo que fue percibido rápidamente después por el varón al acercarse a su posición.

– ¿Algún tipo de químico?
– No lo sé, pero no me da confianza. – Replicó ella, cubriéndose la nariz y la boca con la tela de su ropa, Jun imitó a su pareja. – Siento que nos estamos acercando a algo importante… – Soltó ella, él asintió.
– No sé si te diste cuenta, pero las cosas parecen estar más… Limpias. – Simuló las comillas con una de sus manos, la que no estaba sosteniendo su vestimenta cerca de su rostro. – Puede que estemos por llegar al final de la cueva.
– Y espero que con ello encontremos una salida.
– ¿No te gusta pasar tiempo conmigo? – El de cabello marrón hizo un gesto exagerado que parecía triste, la chica movió su mano libre rápidamente en forma negativa.
– Sabes que sí me gusta pasar tiempo contigo, solo no dentro de una cueva desconocida en la que prácticamente estamos atrapados. – Suspiró audiblemente, provocando que su pareja comenzara a reír a carcajadas.
– Lo sé, lo sé. Estaba jugando. – Su mirada cambió drásticamente y parecía haberse transformado a una persona completamente distinta. Afinó sus sentidos a la par que se ponía de cuclillas a un lado del aparato en cuestión, lo investigó con la mirada, como no muy seguro de lo que podría pasar si lo desprendía del muro en el que se encontraba, pero después cambió de parecer y se apartó del mismo. – ¿Investigamos hasta el final? Estas cosas deben estar conectadas a algo.
– Hai. – El varón se irguió tras escuchar la respuesta de su novia y nuevamente reanudaron la marcha, introduciéndose todavía más en aquella cueva.

[…]​

El grupo de rescate ya había logrado abrir la entrada de la cueva, apoyándose en el plan que maquinaron al momento; el grupo de hombres fue el primero en entrar, seguido de cerca por los digimon de los Commander y finalmente la chica cerrando la formación. Las linternas iluminaron el lugar rápidamente y no tardaron en percatarse de la profundidad del lugar gracias a la iluminación artificial que consiguieron con ayuda de los aparatos.

– ¿Mai? ¿Jun? – Coronamon y Ryudamon hablaron al mismo tiempo, cada uno mencionando el nombre de su respectivo compañero; no recibieron respuesta y rápidamente se internaron más en la cueva, observando las distintas piedras que estaban esparcidas por el lugar y que complicaban el camino en general.
– ¿Qué sucede? – Uno de los tamer se detuvo a ver a su compañero digital, Cerberumon se encontraba muy enfocado en una zona en específico, acercando su hocico varias veces para asegurarse de algo.
– Hay algo de sangre aquí, parece reciente. – Informó, aquello llamó la atención de los compañeros de los Commander, quienes regresaron al instante. Miraron la mancha con preocupación, no era inmensa como para hacerlos pensar que alguien se había desangrado ahí, pero sí era más que un simple corte en un dedo. Ryudamon y Coronamon intercambiaron miradas rápidamente y casi sin pensarlo volvieron a avanzar hacia el único camino que había dentro de la cueva.
– ¡Esperen! – El chico chistó cuando notó que los child no iban a bajar la velocidad y comenzó a trotar detrás de ellos, teniendo que detenerse debido a un bloqueo en el camino que, si bien no había impedido el paso de los digimon, el de él sí se veía afectado debido a su altura.
– ¿Siquiera sabemos si ésta sangre es de alguno de ellos?
– No hay forma de saberlo, pero haz que ellos entiendan eso. – Replicó entre dientes, encontrando la mejor forma de pasar por el área sin golpearse ni tocar demasiado las piedras a su alrededor, preocupado por causar algún otro derrumbe en aquel lugar.
– ¿Puedes tomar fotos de esto? Creo que tendremos que reportarlo a la central, definitivamente no está en el mapa. – Pidió la chica a uno de sus compañeros, el cual asintió y comenzó a hacer lo pedido, a la vez haciendo anotaciones en su D-Terminal, a pesar de que los mensajes no eran enviados, podía mantener las “observaciones” como mensaje saliente hasta que éste finalmente se enviara a alguno de los allí presentes. Ya después se preocuparían por entregar todo el reporte a la central.

[…]​

– ¿Escuchas eso? – Jun se detuvo y guardó silencio inmediatamente después, Hitomi repitió el acto, percatándose de lo que decía su novio: se trataba de una especie de ruido, como un ronroneo, pero que claramente no era un animal. Ambos intercambiaron miradas y apuntaron sus linternas hacia el pasillo, visualizando finalmente lo que parecía ser el final de su recorrido.

Pudieron observar una pared al fondo, además de varios cables rodeando el borde de la misma, se adentraron al lugar y en uno de los costados pudieron visualizar una especie de máquina incrustada en el muro. La energía parecía venir de un tipo de generador que hacía uso de una sustancia aparentemente viscosa (por lo que podían observar sin tocarla), el cual se encontraba igualmente incrustado en el muro a unos metros de distancia de la máquina “principal”. El sonido provenía de aquel extraño aparato, el cual no tenía ningún tipo de pantalla o teclado, solamente un montón de luces que encendían y apagaban constantemente; sabían que se trataba de la máquina central debido a la cantidad de cables que estaban dirigidos hacia ésta.

– ¿Qué rayos es eso?
– No sé, pero no creo que sea algo bueno, considerando que la cueva ni siquiera existe en el mapa.
– ¿La destruimos?
– Podemos intentarlo. Podría ser la causante de las fallas de comunicación. – Meditó la pelirroja y luego iluminó con su linterna el entorno, buscando piedras lo suficientemente grandes para ayudarle con su cometido.
– ¿No es raro que nadie la esté protegiendo si se trata de eso?

– Podría ser un prototipo. O quizá los atraparon… Sería problemático si esto realmente es lo que está causando la interferencia en todos los aparatos de comunicación y que tengan alguna forma de repetir su hazaña.
– Apaguémoslo para confirmar. – Sentenció él, observando más de cerca lo que parecía ser el generador. Se percató rápidamente de que mientras más cerca, el olor resultaba más intenso e incómodo, a la par que le ardían los ojos. Sacó su máscara de oxígeno de la mochila y se la colocó, pidiéndole a su pareja que hiciera lo mismo con la propia, quien no tardó en realizar el acto. El de cabello marrón tomó unas piedras al igual que su novia y acto seguido comenzaron a golpear el aparato repetidamente, finalmente logrando que parte de la cubierta se rompiera y comenzara a derramar el extraño líquido. El varón siguió golpeando hasta que logró quebrar completamente el material transparente, haciendo que la sustancia se vaciara con más rapidez.
– ¡Jun! – La chica lo jaló al notar el vapor que se formó en los alrededores, especialmente en el área donde aquella cosa se derramó. Un pitido comenzó a escucharse dentro de la mochila de la pelirroja y ésta no tardó en extraer lo que lo provocaba, se trataba de aquel aparato que hubieron encontrado anteriormente, el mismo ahora tenía un foco parpadeante de otro color: anaranjado.
– ¿Alerta de que algo no funciona bien?
– Eso parece – replicó ella, apuntando hacia la máquina principal, la cual comenzaba a tener menos luces encendidas a la vez que una nueva de color anaranjado se hacía presente en la parte inferior. El sonido “ronroneante” dejó de escucharse poco a poco hasta que finalmente se detuvo, dejando el lugar en silencio nuevamente; el par de japoneses intercambió miradas, tras lo que esperaron pacientemente hasta que el “módem” finalmente se apagó y unos diez minutos después, lo mismo ocurrió con el otro artilugio.

Los D-Terminal de ambos comenzaron a sonar constantemente, confirmando las sospechas de ambos: aquella máquina era la que estaba afectando todo tipo de comunicación. El nipón notó una cantidad considerables de mensajes de parte de distintos miembros de su guild y de su pareja que, si bien en ese momento estaban juntos, habían estado enviándose mensajes entre sí en un intento de probar la capacidad de usar sus D-Terminal. La chica igualmente recibió distintos mensajes, pero los ignoró y rápidamente comenzó a escribir uno en específico.

– ¿Sucedió algo?
– Aviso a la central donde estamos, Corona y Ryu deben estar vueltos locos. – El varón sonrió ligeramente y asintió con un movimiento de cabeza, luego optó por alejarse de la sustancia que poco a poco se evaporaba.

Los minutos pasaron mientras el par exploraba el lugar, que evidentemente se trataba del final de la cueva. No encontraban una salida, pero les tranquilizaba saber que ya podían comunicarse con el exterior; los cables iban en varias direcciones, por lo que asumían que había más aparatos como aquel que hubieron descubierto anteriormente, ¿hacia dónde iban? ¿Cómo se las habían arreglado para meterlos en la tierra de ese modo? No se trataban de simples paredes que podían ser taladradas de un lado a otro y ya, más bien parecía como un hoyo eterno que no llegaba a algún lugar conocido. Jun chistó audiblemente.

– Habrá que investigar más a fondo para saber si no hay más túneles o cuevas nuevas en los alrededores. – Se sentó sobre una piedra, con Hitomi siguiéndolo de cerca antes de que se detuviera debido a una alerta de su D-Terminal. Abrió el aparato y vio la pantalla, leyendo en voz alta el mensaje recibido.
– “Hay un grupo de rescate cerca de su posición, por favor esperen allí.” – La chica soltó un suspiro, aliviada, a la par que le hacía una seña a su pareja. – Quizá deberíamos esperar más lejos de esta zona, nuestras máscaras no van a funcionar por siempre y no sabemos qué es ese líquido, puede hacernos daño.
– Vale. – Concordó él, tras lo que caminaron unos minutos en el túnel por el cual habían llegado, acto seguido, cuando ambos sintieron que los ojos dejaron de arderles, se sentaron en el suelo a descansar. El tiempo siguió pasando, provocando que la pelirroja se sintiera un poco incómoda.
– ¿Qué tan cerca? – Bufó ligeramente, masajeándose la sien.
– Caminamos bastante… Paciencia. – La abrazó y la chica suspiró en respuesta, no le agradaba esperar, pero al menos ya habían logrado comunicarse.

[…]​

– So they’re here? – Coronamon miró intensamente a uno de los varones, el cual asintió luego de cerrar su D-Terminal, lo que provocó que tanto Ryudamon como el ígneo comenzaran a correr casi al instante.

[…]​

– Mai
– Jun. – Las voces resonaron directamente en los oídos de los Commander, quienes se levantaron casi al instante, llevaban ya horas esperando en su sitio, pero que sus Sound Linker repentinamente funcionaran significaba una cosa: sus digimon estaban en el rango de funcionamiento. Ya estaban cerca.
– Ryu – el varón fue el primero en contestar – estamos casi al fondo del túnel. – Anunció, recibiendo una respuesta inmediata de parte de su compañero. Tras eso, fue solo cuestión de seguir esperando hasta que el grupo entero llegó a ellos. El par de Commander informó sobre sus hallazgos, mismos que fueron documentados por la cámara, a la par que enviaban sus informes a la Central, quienes enviarían a un grupo de Digital Security a investigar el aparato y acordonar el área, deteniendo a cualquiera que intentara entrar en ella para evitar que la tecnología fuera a ser replicada por algún otro curioso que la encontrara.

Ambos Digimon se citaron cerca de sus tamer en todo momento, evidenciando que por fin se encontraban un tanto tranquilos al encontrarlos sanos y salvos. Mai y Jun finalmente habían sido rescatados de aquella situación.



everyday everyday finito e_e
 
Última edición:
Arriba Pie