Quest C "Casanova" - [Ryuuji Ikeda & Dorumon]

Asta.

Kill. Me. Slowly~♡.
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"Casanova”

- NPC involucrado: -
- Sinopsis: "Burning Love" una Guild pequeña que está ganando renombre recientemente en la ciudad está pasando por conflictos internos. El Sublíder de la Guild se ha convertido últimamente en un completo mujeriego, que acostumbra usar su físico y carisma para conquistar chicas atractivas y después botarlas cuando se aburre de ellas, pasando a la siguiente y así sucesivamente. Estos actos no solo están provocando una acumulación de karma que promete meter al SubGL en graves problemas, además amenazan por dejar por el suelo la reputación de la Guild. Como el Guild Leader se rehusa a expulsar al SubGL de Burning Love por el tiempo que se conocen, los demás miembros (y su Digimon) han recurrido a algún buen samaritano que lo salve a él y a la Guild: Convéncelo de parar el estilo de vida y evita que alguna de sus antiguas pretendientes haga la rutina de "School Days" con él
- Escenario: File City
- Objetivos:
  • Convencer al sublíder de la Guild de dejar de ser tan mujeriego y que se disculpe con sus antiguas "novias"
  • Evitar que alguna Ex se vengue, lo lastime o peor
- Notas
  • Podría decirse que este chico piensa con su... organo reproductor... será muy difícil convencerlo de que se detenga
  • El joven tiene unos 19 años, y coqueteará con cualquier mujer atractiva de entre 13 y 40 años de edad
  • El día de hoy tiene planeado llevar a su novia de turno a un paseo romántico por el Lago Ojo de Dragón, usando un bote de las empresas "Nice Boat"
  • El Digimon hará lo que pueda para apoyarles, sin embargo es probable que tampoco lo escuche a él
  • Es muy probable que los compañeros de las Ex estén tan molestos como ellas, por tanto estarán más que dispuestos a ayudar en la venganza


Quest C


Participantes:
- Ryuuji Ikeda & Dorumon.
Digivice:
- Adventure.
Plazo: 14 días (25/9).
Cantidad de post: 5 post.
Acompañantes: -
Extra: -

Akira Akira bueno señor, lista su Quest. Vaya mencionándome entre cada post así le doy los pases.
 
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Un día más en la ajetreada File City, donde sus calles infestadas de tamers y digimons cumplen sus respectivas tareas con diversos objetivos. El joven doctor y su fiel compañero de color morado no son la excepción pues se encontraban en la abertura de una nueva quest que les fue encomendada, salvo por un pequeño problema.

-Ryuuji-san has estado leyendo ese papel desde que salimos – le recalcó al mayor sin detener su marcha. – ¿Ocurre algo malo?-.

- Es que mmmmmm – detuvo su andar en medio de la calle, mientras levantaba su brazo izquierdo haciendo una flexión de codo para rascarse la nuca con la yema de sus dedos - ¿Dónde queda el restaurante de Digitamamon? – Dorumon casi se va de lado al escuchar eso. ¿Enserio?.

-Ryuuji-san cuando salimos de la central, el solicitante Shiro-san nos dijo que el restaurante estaba en el centro de la ciudad, si nos perdemos podremos preguntar – le recodó la ubicación del punto de reunión.

-Lo siento compañero, me cuesta moverme en esta ciudad – hizo una pausa dando un refunfuño – aun no la hemos explorado a fondo–.

-Siempre hay una primera vez, vamos o llegaremos tarde – diciendo esto Ryuuma aceleró su avance.

-¡Hey espérame! – el doctor le siguió hasta alcanzarlo continuando su búsqueda. Fue una caminata de al menos unos cinco minutos en los que ambos estaban en silencio admirando las edificaciones de File City.

-La ciudad ese enorme, ¿no lo crees Ryuuma-san? – no recibió respuesta - ¿Ryuuma-san? – se extrañó de ver a su pequeño amigo tan concentrado, pero lo que Ryuuji no sabía es que Dorumon hacía uso de una de sus cualidades para poder llegar más rápido a dicho comercio; su sentido del olfato. Gracias a ello no tardaron en encontrarlo.

-Llegamos Ryuuji-san – con su extremidad derecha apuntó al distinguible centro culinario. En su cartel principal se apreciaba a un enorme huevo con el cascaron roto en la parte alta mostrando dos pequeños orbes oculares amarillos, en la parte inferior también mostrando extremidades de color verde y garras moradas.

-Vaya - Ryuuji de pronto reconoció a alguien en la entrada. Se trataba del líder de Burning Love, un joven alto que aparentaba 19 años, de ojos cafés, piel semi-bronceada, sus vestimentas eran normales. Nada fuera de lo normal, excepto que en un costado de su playera se destacó un artículo muy singular; un pin con la forma de un corazón envuelto en llamas. – ¡Shiro-san! – alzó la voz.

-Oh – escuchó el llamado y volteó a ver al “buen samaritano” que aceptó su petición – Doctor Ryuuji – se refirió a él con el correspondiente título – me alegra que viniera – le sonrió e hizo una reverencia que le fue devuelta en el acto – que tal Ryuuma – se dirigió a Dorumon sin dejar de sonreír. Ryuuji pudo apreciar los buenos modales de Shiro y no comprendía por qué solicitó ayuda externa, esto podría resolverse sin necesidad de personas ajenas al grupo. Simplemente es extraño, algo no cuadraba.

-Vamos con los demás, sígame doctor – el amable líder los invitó al interior del edificio. Al entrar Ryuuji y Ryuuma quedaron completamente sorprendidos al ver el sitio repleto de tamers y digimons, echaron un vistazo también a los muebles adaptados para la comodidad de todo tipo de criaturas. Finalmente llegaron con el resto de la pequeña organización, eran 3 personas junto a sus compañeros digitales, no obstante había uno de más haciendo un total de 5 seres digitales lo cual extrañó al Ikeda, pero no dijo nada.

-Tomen asiento – dijo invitando al doctor y a su compañero a sentarse en unos asientos junto a él.


-Gracias – el doctor y su amigo morado le tomaron la palabra.

-Pidan lo que quieran del menú yo invito, es lo menos que puedo hacer por tomarse la molestia de venir hasta aquí – el líder de Burning Love se comportaba demasiado amable cosa que a Ryuuji comenzó a disgustarle levemente – no los he presentado – dijo señalando a los demás miembros situados alrededor de la mesa junto a sus digimons – ellos son Tamaki y Labramon, Suichi y Tentomon, la chica linda que vez aquí se llama Sayaka y su compañero Neamon, y finalmente este es el mío Gaomon – terminó de presentarlos.


Ryuuji analizaba con la mirada a cada uno; no llegaban a los 20, calculaba sus edades entre 18 y 19 años. Lo que más le llamó la atención fue un pequeño ser digital que estaba en el otro extremo solo, suspirando de tristeza, era de color amarillo, parecía un dinosaurio bebé.

-Soy el doctor Ryuuji Ikeda mucho gusto – se levantó de su asiento, realizó una reverencia y se sentó de nuevo observando nuevamente a esa criatura con disimulo.

-Y yo Ryuuma – hizo lo mismo.

El resto correspondieron al saludo tradicional japonés sin levantarse de sus asientos, solamente inclinaron la cabeza. Shiro se percató de que Ryuuji se quedó viendo a cierto digimon y lo presentó – este buen chico se llama Agumon, es compañero de Koji, nuestro sub-líder y el motivo de su presencia aquí doctor – indicó.

-¿Y dónde está? – cuestionó el azabache al líder de cabellos castaños, no le agradó ver solo a ese child.

-De seguro ligando con alguna vieja – respondió uno de ellos. Caucásico, ojos cafés y cabello azulado oscuro.

-¡Tamaki cuida tu vocabulario estamos en un lugar público! – Shiro reprendió a su subordinado debido al comentario.

-Es la verdad, no lo defiendas Shiro, el hecho de que sea el segundo al mando no significa que puede hacer lo que quiera – contestó el otro chico, de piel morena, cabello naranja revuelto y ojos negros rasgados.

- Suichi uffff - giró el rostro a su derecha viendo a Ryuuji – ¿ve usted doctor?, ¿el conflicto que genera todo esto? - el azabache de ojos carmesíes permaneció en silenció estudiando la conducta del grupo. La miembro femenina miraba a sus compañeros con tristeza, su forma de actuar no pasó desapercibida para el de ojos carmesíes.


-¿No te agrada verlos pelear cierto? – preguntó de la nada a la joven, quien solamente negó con la cabeza. El joven médico observó que era bonita, de rasgos finos en el rostro, piel nívea, ojos color miel, cabello largo y azabache.

-Shiro-san – llamó su atención– vayamos por partes – diciendo esto depositó levemente sus antebrazos en la mesa, junto sus manos y las entrelazó.

-En primer lugar – ahora todos los miembros le prestaron atención - ¿qué es una Guild? – los Burnings Loves casi se caen de su silla.

“Debe estar bromeando”, fue el pensamiento conjunto después de escucharle -¿no lo sabe? – cuestionó Shiro extrañado, el doctor negó con la cabeza.


-No sé cuánto tiempo llevan ustedes en este mundo, yo llegué hace unos días y todavía desconozco muchas cosas, si voy a ayudarles necesito comprender muy bien algunas cosas, como el que es una Guild, a que se dedican etc. – terminó de enumerar sus dudas que de por si son varias con respecto al digimundo. Shiro viendo eso no le quedó más remedio que sacarlo de su incertidumbre.

-Guild, es un gremio que reúne a varios tamers y sus digimons con el propósito de trabajar en equipo en distintas quest, habrá unas muy difíciles que no podrás hacer tu solo y necesitarás ayuda- le explicó. Ryuuji prestó atención a cada palabra que salió de la boca de Shiro.

-Etto – Agumon caminó hasta donde estaba el joven doctor – ¿ayudara a Koji? – el azabache fue testigo de su inmensa tristeza y observó rápidamente al resto de los Burnings.


-¡Claro que lo ayudaremos!- exclamó Ryuuma contestándole - Ryuuji-san y yo lo haremos, aunque no se de que - rió apenado.

El doctor le dedicó una cálida sonrisa -estamos aquí con ese fin - diciendo esto pasó su mano derecha en la cabeza del pequeño dinosaurio amarillo, dándole un pequeño hilo de esperanza con ese suave gesto. -Ahora quiero saber, como es esta persona y porqué está comportándose de esa manera con las jóvenes – declaró con intención de ir al grano.

Shiro suspiró cansinamente, procediendo a relatar sus primeros días en el mundo digital – conocí a Koji unos días después de que llegué aquí, estaba tan desorientado como tú y me ayudó, nos hicimos amigos casi al instante, nos unimos para hacer quests como un equipo, nos apoyamos mutuamente, fue nuestra amistad la que nos motivó a fundar Burning Love, Tamaki, Suichi y Sayaka se unieron poco después. Todo fue perfecto hasta que - hizo una pausa desviando la mirada hacia el piso, luego miró de nuevo a Ryuuji – empezó a hacer esas cosas, aprovechando que nuestro gremio se había consolidado como uno de los mejores a pesar de su poco tiempo de fundación, siento soy el único culpable de la situación, yo quería que nuestra Guild se aliara otras con la finalidad de complementarnos y tener camaradas de apoyo cuando lo necesitemos, en cambio él empezó a ligar a las jovencitas de diferentes grupo, creo que entendió mal el mensaje- agarró un vaso de agua de la mesa con su mano derecha y bebió un sorbo, luego lo devolvió al mueble – Koji es demasiado atractivo. Una vez me contó que fue el más popular de su instituto – concluyó.

-Es un problema – Tamaki tomó la palabra esta vez - algunas Guilds han cortado lazos con nosotros por su culpa, si sigue así arruinara nuestra reputación –.

-Es verdad – ahora fue Shuichi – queremos expulsarlo pero Shiro no quiere hm -.

-¡Chicos! – la única chica del grupo levantó la voz indignada – ¡es nuestro compañero como se atreven a querer echarlo, Shiro diles algo! – no obtuvo respuesta.

-Sayaka sabemos que estas enamorada de él, por eso toleras que haga esas tonterías sin embargo, todo tiene un límite – recalcó lo último el moreno.


“Buen punto” pensó el doctor reconociendo que la paciencia puede agotarse en cualquiera, sin embargo hay algo importante que todos pasaban por alto – Sayaka-san tiene razón. Piensen en Agumon que sufre, ¿que no lo ven?– ante el reclamo de Ryuuji por el estado del compañero del sub-líder, no supieron que contestar porque se avergonzaron muchísimo bajando la mirada. Ahora postró su mirada en el líder – tengo que ser sincero contigo, en primer lugar- no pudo continuar ya que fue interrumpido.

-Hablando del rey de Roma – el miembro moreno de la Guild divisó a su problemático compañero entrando al restaurante.

-¡Koji! – el líder le llamó alzando su brazo derecho, el mencionado vio de donde le llamaban y caminó hacia ellos.

-Hola chicos que tal – saludó a sus compañeros alzando su brazo derecho con la palma abierta – Shiro amigo que bueno verte - Ryuuji aprovechó que pasó desapercibido y analizó con su mirada al supuesto causante de las incidencias que llevaron a tener que solicitar su ayuda: Joven, piel blanca, cabellos rojo fuego y orbes azules.

“Es más guapo que yo” pensó el azabache frunciendo el ceño levemente, no quería admitir lo celoso que se sentía al ver el porte del chico.




Asta. Asta. Empezamos
 
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El recién llegado terminó de saludar a todo su gremio, hasta que notó a una cara desconocida.

-¿Un invitado? – Se acercó al joven doctor – soy Koji mucho gusto – se reverenció.

-Doctor Ryuuji para servirte – correspondió el saludo formal – y este es Ryuuma-san, mi fiel compañero – el Ikeda recalcó la palabra fiel en su oración.

-Que tal, me llamo Ryuuma me alegra conocerte Koji-san – juntó sus pequeñas extremidades e inclinó un poco su cabeza imitando el saludo formal.

-Es un gusto pequeñín – pasó su mano alborotando en la cabeza de Dorumon acariciándolo un poco tosco – ¿ya conociste a Agumon?, estoy seguro que se harán amigos muy rápido, ¿no lo cree doctor? – centró su atención ahora en el invitado del grupo - me parece increíble que siendo tan joven ya seas médico, en este mundo uno se encuentra con cada individuo jajajaj, ¿no compraste tu título verdad?–.


-Si lo creo mi estimado Koji-san, te topas con cada cosa je – expresó con voz calmada con un deje de sarcasmo en dicho comentario. Ya le estaba cayendo mal el tal Koji al joven doctor de cabellos azabaches, ¿no se da cuenta de que sus comentarios pueden llegar a ser ofensivos?, tal parece que su cerebro no carbura y solo piensa con la entrepierna. Y tenía razón porque a pesar de haber tomado el asiento que le fue reservado, ya le hacía cariñitos a una chica sentada a unos pocos metros de él, ella se había dado cuenta y se ruborizaba mucho. Dichas acciones no pasaron desapercibidas para Ryuuji quien decidió poner manos a la obra antes de que todo este asunto se complique y los Burning Love no tengan retorno.

-Koji-san – llamó la atención del casanova – ¿te gustan mucho esa jovencita verdad? – preguntó dedicándole una sonrisa muy jovial al tener su lugar en la mesa frente al suyo.

-Ammm no no, yo ya tengo novia – se excusó rápidamente al notar que Ryuuji observó sus acciones – Solo saludaba a una amiga –.

-¿La tercera?, o ya la dejaste e ibas por la cuarta – indicó un mordaz Suichi quien decidió ponerse del lado del doctor.

-Claro que no, Donde sacas eso de que una cuarta hmp – los Burning Love sabían que estaba mintiendo, parece que solo quería quedar bien para que el invitado, es decir Ryuuji no divulgue nada o los haga parecer unos idiotas.


-No tiene caso que mientas – el médico disminuyó un poco su sonrisa – Ryuuma-san y yo estamos aquí por ti, para ver si podremos tratar de convencerte de que dejes ese desagradable habito que solo te meterá en problemas y también al resto de tus amigos – recalcó Ryuuji.

- Koji...- a Shiro no le gustaba ver a su gran amigo en esta situación, al igual que el resto, le había pedido, suplicado que cambie esa forma de actuar, pero no escuchaba y seguía con ese afán de tener un harem.

-Con que es eso – el pelirrojo giró su cabeza posando su mirada con la del castaño – así que trajiste a este tipo para que me haga cambiar, que poca madre contigo “amigo”, con todo lo que nos hemos esforzado para que nuestra Guild sea reconocida y que otras nos ayuden cuando lo necesitemos – los demás Burning, Ryuuji y los digimons escuchaban como le reclamaba.

-Koji detén esto antes de que sea tarde, te lo suplico - Agumon ahora se dirigía a su compañero – ¿ya no somos amigos? – cuestionó viéndole fijamente a quien juró amistad eterna. Al resto de los Burning se les hizo un nudo en la garganta verlo así.

-Claro que si Agumon, somos amigos eso nunca va a cambiar – intentó animar al pequeño dinosaurio amarillento – es solo que Shiro no tiene los pantalones para arreglar esto y trajo a un extraño a resolver nuestros asuntos – le sonrió, pero lejos de contentarse, bajó la cabeza un poco más triste y el líder no se quedó atrás.

Gaomon, el digimon de Shiro quería abalanzarse sobre Koji, pero Ryuuma le detuvo al sujetarle su extremidad derecha.


-Gaomon-san, deja que Ryuuji-san se encargue, la violencia solo engendrará violencia – Dorumon trató de convencerlo – hazlo por Agumon-san, míralo está triste -.

-Tsk – el canino bípedo con guantes de box no tuvo más remedio.

-Koji-san no culpes a tus amigos. Tu falta de comprensión es responsabilidad tuya– diciendo esto apoyó los codos sobre la mesa, junto sus palmas y entrelazó sus dedos. En ningún momento cambió su rostro imperturbable ante el berrinche del sub-lider – mi conocimiento sobre la terminología que usan aquí es nulo, pero no necesito ser un genio para saber que no respetas a nadie, no respetas a esas jóvenes, no respetas a tu Guild que son tus amigos y con quienes has superado adversidades, pusiste en una balanza todo lo que Shiro y tu formaron. Eres un idiota y patán – declaró mirándole fijamente, el rostro de Koji se arrugó un poco debido al enojo que comenzó a sentir, era la primera vez que alguien se dirigía de esa forma a su persona.

-Ya era hora de que alguien le diga sus verdades hm – esta vez habló el peliazul Tamaki.


-Y ahora me dirijo a ti, Shiro –san –giró su rostro hasta cruzar miradas – permitiste que alguien de tu confianza te falte el respeto, y también al resto de tus camaradas durante mucho tiempo. Tu exceso de amabilidad no permitió corregir este asunto como debe ser. Como dije no se mucho de Guilds, pero como líder quedaste mal, si los demás no te van a respetar lo mejor es que se marchen – el comentario escandalizó al gremio entero, expresando sorpresa en sus rostros – en el momento en que una organización pierde el respeto por su líder queda destruida – concluyó dejando a todos desconcertados, salvo a Koji quien seguía molesto.

Shiro, Sayaka, Tamaki, Suichi y sus digimons se miraron unos a otros sin saber que decir.


-Yo no toleraría que un miembro de mi Guild cometa una falta así, sin ser acreedor a una sanción. Si ustedes siguen permitiendo que Koji-san use su posición para satisfacer sus caprichos no deberían confiar en él nunca más, no obstante - ahora la mirada del doctor se tornó un poco seria – si se disculpa de corazón con ustedes y con todas las chicas que lastimó no habrá problema. De no hacerlo no habrá lugar para él ni con los muertos - el pelirrojo galán se tensó al escuchar eso, no podía hacer nada a pesar de su comportamiento, este desconocido tenía la razón.

-¡No son críos jugando a las Guilds! – exclamó no como un tamer, ni como doctor esta vez, sino como descendiente de un clan shinobi donde el honor es importante y a sus ojos, el segundo al mando de los Burning Love carecía de ello.

-Y bien, ¿qué vas a hacer Koji-san? – preguntó esperando respuesta del responsable de los problemas, pero estaba en silencio con la mirada seria.

-¿No crees que fuiste muy duro Ryuuji-san? – cuestionó el pequeño morado a su amigo.

-Alguien tenía que decirle la verdad en su cara-.




Asta. Asta.
 
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El sub-líder de los Burning temblaba del enojo ante lo dicho por Ryuuji quien no tuvo pelos en la lengua al momento de decirle sus verdades, lo que Shiro debió hacer desde un principio pero su amabilidad le impidió hacerlo. Koji se levantó de su asiento mirando al doctor como si fuese un villano o algo por el estilo.

-¡Tu, quien te has creído! –levantó la voz sin contener más su enojo por la forma en la que el sujeto que tenía frente suyo se expresó de su trabajo, de su grupo. El problema es que ese arrebato de ira no pasó desapercibido, pues fue lo suficientemente fuerte para que los tamers y digimons cercanos interrumpieran su comida, prestando atención a la escena – no sé cuánto te pagó Shiro por montar este teatrito, pero no pienso aceptar lo que has dicho, ¡¿entiendes?! – lo demás miembros se sorprendieron al ver a su segundo sumamente enojado, de seguro era la primera vez que alguien le provocaba un disgusto así. Sin embargo hay algo que el doctor ni los demás notaron, pero la miembro femenina de la Guild sí. Sayaka atisbó las facciones de la persona que quería notando que cambiaron por un instante; desvió levemente a la derecha su rostro, su expresión pasó de enojada a triste. ¿Acaso las palabras de Ryuuji le llegaron?. El pelirrojo captó a Sayaka viéndole y se dio la media vuelta.

-¡Koji espera! – la voz de su amiga hizo que detuviera su andar – vamos a hablar tranquilamente – sugirió al susodicho, lástima que fue ignorada al recibir solo su silencio.

-Espera – ahora Ryuuji fue él que habló con intención de que le escuche -¿qué es más importante para ti?, tu Guild donde están tus amigos con quienes has creado lazos y sabes que puedes confiar en todo momento o una chica que apenas conoces – le planteó sus opciones a elegir, era lo que menos quería hacer pero se vio forzado debido a la terquedad del atractivo pelirrojo.

-Hmp – el pelirrojo se marchó del restaurante.


-Bueno, bueno señores y digimons ya no hay nada que ver continúen comiendo – dijo Shiro, logrando que el resto del clientela regrese a sus asuntos y a su comida- Sayaka siéntate por favor - ella regresó a su lugar.

-Uff, ahora que hacemos – se quejó el moreno del grupo, viendo que su compañero se enfureció con todos.

-Esto no ha terminado – diciendo esto el azabache de ojos carmesíes se puso de pie – debemos ir tras él – hizo una pausa recordando algo que le vino a la mente – Shiro-san, mencionaste cuando estábamos en la Central, que hoy por la tarde Koji-san tiene una cita con una chica de otra Guild y supuestamente quedó en invitarla a un paseo en bote en el lago Ojo de Dragón – indicó después de hacer memoria.

-Eso es correcto doctor, hoy a las 5 de la tarde – le recordó, luego el resto del escuadrón sacaron su digivices del interior de sus prendas de vestir. El azabache observó que eran como el suyo lo único que cambiaba eran los colores; amarillo con rojo (simbolizando su logotipo), por lo visto se pusieron deacuerdo para que todos lleven el mismo aparato customizado – sincronicemos relojes - ordenó y todos apretaron un botón.


- ¿Eso tiene un reloj? – los Burning casi se caen de nuevo al escuchar a Ryuuji.

“Es o se hace” pensaron colectivamente – ammmm doctor su digivice tiene incorporado un reloj, si lo programa le marcará la hora exacta – dijo Tamaki en tono cansino haciendo flexión del codo derecho y posteriormente rascarse la nuca con la yema de sus dedos.


-Bien lo intentaré - Ryuuji imitó a la Guild, programando la hora en su digivice – son apenas la 1: 30, hay tiempo de ir tras él. Ryuuma-san vámonos, Agumon-san tu vienes conmigo – ordenó a ambos digimons.

-¡Vamos Agumon-san! – exclamó Dorumon dándole ánimos a su contraparte amarilla.

-¡Sí!, hay que traer a Koji de vuelta – diciendo esto, se puso en camino con Ryuuma.

-Yo iré con ustedes, vamos Neamon – dijo Sayaka y se acercó a Ryuuji – a por Koji – le sonrió mientras su compañero digimon se acercaba a ella.


-¿No estas enojada por la forma en que lo regañé? – cuestionó a la ojimiel de cabellos azabaches como los suyos, ella negó con la cabeza.

-Hiciste lo correcto, alguien tenía que decirle la verdad –recalcó poniéndose a su lado – hay que irnos –.

-Seee, vamos a salvar a tu amado de ser castrado – dijo el pequeño orejón de color amarillo de arriba y con lo que parecía usar en sus patas; unos calzoncillos marrones.

-¡Neamon eso no es cierto! –le reclamó a su amigo bípedo, el joven doctor sonrió al ver lo bien que se llevaban.

-Esperen – dijo el caucásico de cabellos azulados, captando la atención de Sayaka y Ryuuji – hay un problema que deben saber-.

-Así es – ahora habló el moreno de cabellos anaranjados – hemos investigado y hay dos chicas que son miembros de Guilds de renombre a las que Koji engañó – hizo una pausa dando un audible suspiro – es probable que no dejen pasar esto -.

Ryuuji vio la hora en su digivice
– todavía falta para las 5 de la tarde, donde puedo localizar a esas chicas. Es necesario persuadirlas también, deben dejar esta locura -.

-Si te das prisa, a una de ellas la encontrarás en el mercado que está ubicado a unas pocas calles de la zona de restaurantes yendo a mano izquierda, ella suele ir a esta hora a comprar suministros para su grupo. Se llama Yoko Hikasa y tiene mal carácter, no te conviene enfurecerla – concluyó el moreno mostrando una foto de la susodicha, Ryuuji pudo apreciar su belleza; pelirroja como su ex, de cabello largo, ojos aguamarina, piel suave y semi-bronceada. De figura esbelta, trasero firma y pechos pronunciados, en la foto vestía un top y leggins con zapatillas a juego, a simple vista se podía deducir que le gusta mantenerse en forma, sin duda es muy atractiva.

-Y la otra – esta vez habló Tamaki – se llama Hibiki Hagane -le mostró la foto – ella suele entrenar con su digimon en el Bosque Inquebrantable, cerca del Gran Árbol – a Ryuuji se le hizo un nudo en el estómago al recordar cierta quest en ese lugar, pero se calmó al ver a la atractiva chica de cabellos color marrón amarrado en una coleta, ojos azules, piel nívea. Portaba un uniforme escolar con falda larga, blusa de mangas cortas y corta en el abdomen dejándolo al descubierto, parecía una delincuente – con ella tronó recientemente. Luego fue con la tercera, así que no debe estar muy contenta -.

-Hagamos esto, Sayaka-san, Agumon-san, Ryuuma-san y yo iremos a ver a la tal Yoko, el resto traten de persuadir a Hibiki, los alcanzaremos en el gran árbol – esta vez Ryuuji daba las órdenes.

-Se hará a su modo doctor – el líder de Burnig Love sacó su billetera –adelántense, me encargare de los gastos, lo pediré para llevar – por la discusión no comieron y tenía que pagar lo que les estaban preparando. El grupo de Ryuuji salió del restaurante.

-Por aquí chicos, el mercado no está lejos síganme – dijo la azabache emprendiendo la marcha y el resto la siguió, atravesando el tramo rumbo a su destino, no tardaron en llegar como demostró Suichi.


-Debemos encontrarla – espetó Ryuuji al mismo tiempo que empezaban la búsqueda de la chica entre tanto comercio presente. Era la primera vez que el doctor y su amigo venían a esta zona, había de todo lo que un tamer podría necesitar, pasaron una tienda que vendía artículos de supervivencia, una tienda de cartas o eso era lo que decía su cartel. De pronto Ryuuma captó algo.

- Ryuuji-san , creo que es ella por su cabello rojo – apuntó con su garra a la bella pelirroja entrando a un supermercado en compañía de un digimon pequeño como un peluche, con un cuerno en la frente, grandes orejas y pelaje blanco con franjas verdes en las orejas.

-Bien hecho amigo, chicos vamos – el resto le siguió hasta la entrada del comercio – iré primero con Ryuuma-san – Sayaka, Agumon y Neamon asintieron en lo que Ryuuji y Ryuuma entraron de primero, después de que se abriera la puerta eléctrica. Por suerte la ex estaba tomando un carrito de compra, era ahora o nunca.

-Hikasa Yoko-san – habló llamando la atención de la bella pelirroja, quien al ver a Ryuuji hizo una mueca de disgusto.

– ¿Quién eres tú y que quieres?-.


-Directo al grano, bueno no tiene caso mentir me llamo Ryuuji Ikeda y vine a persuadirte de que dejes en paz a Koji de los Burning Love – al escuchar ese nombre, la pelirroja frunció el ceño denotando enojo.

-¿Que has dicho?, ah ya entiendo. Ese grupito de mierda te pagó para que des la cara por ellos, que idiotas - Sayaka escuchaba a unos metros, empezaba a enojarse, debido a la forma grosera que la ex se refería a ellos – déjame decirte que pierdes tu tiempo, no lograrás que cambie de opinión y si insistes voy a tener que pelear contigo – diciendo esto la bella fémina sujetó su digivice que lo tenía colgado en su cintura – vamos a darle una lección Terriermon – el digimon dio un pequeño salto al frente listo para pelear.

Dorumon igual quiso hacer lo mismo pero Ryuuji le detuvo al poner frente de su hocico la palma de su mano derecha.


-¿Vamos a pelear aquí y que el resto de transeúntes salgan heridos? –.

-Tsk, buena jugada maldito – ella depositó de nuevo su digivice en su cintura, si bien se encontraba furiosa por culpa de un chico, no lastimaría a terceros sin alguna razón – no tengo tiempo que perder contigo, en cuanto averigüe donde está lo voy a pulverizar, lo voy a hacer sufrir por haberme roto corazón de esa forma – Ryuuji pudo notar el coraje que sentía la joven. Es un hecho que Koji se pasó de la raya con sus acciones.

“Solo espero que no sea demasiado tarde” pensó Ryuuji dispuesto a hacer su jugada –Yoko-san, no puedo entender cómo te sientes porque no te conozco, ni sé qué clase de persona eres, pero no creo que esta sea la forma de resolver las cosas. Sé que tienes una Guild de renombre, y te pregunto ¿vale la pena que escatimen esfuerzos por alguien que no lo vale? – concluyó cuestionando las acciones de la joven con la intención de que viera que Koji no vale la pena.

-Eres destacada en tu Guild lo cual dice mucho de ti, eres bonita además -el comentario la hizo sonrojar un poco – chicos con mejores sentimientos estarían felices de que los aceptaras-.

-Aunque lo que digas es cierto, no puedo perdonar a Koji por burlarse de mi de esa forma – contraatacó ella.

-En ese caso, si logro que se disculpe contigo sinceramente, ¿dejarías en paz toda esta basura? – la cuestión la sorprendió pues mostró sorpresa en su bello rostro, luego sonrió suavemente. Ryuuji pudo apreciarla mejor, realmente era hermosa.

-Si consigues que me pida disculpas, que es todo lo que pido. Lo dejare en paz, tienes mi palabra– dijo ella más tranquila sonriendo a Ryuuji levemente – le doy hasta mañana, de lo contrario iré hasta las últimas consecuencias- recalcó ella.

-Bien, es un trato – extendió el brazo para entrelazar su mano derecha con la de ella para sellar el trato.

-Hecho – ella entrelazó su mano sellando el trato, luego ella se dirigió a la salida después de pagar algo que había cogido – ¿Cómo dijiste que te llamabas?-.


-Ryuuji Ikeda, y soy doctor - hizo una reverencia.

- Con que Ryuuji Ikeda, no olvidaré tu nombre – diciendo esto la bella pelirroja le sonrió – mmmm encima doctor que interesante, creo que ya sé quién puede curarme cuando me duela algo – le guiñó el ojo y con la misma abandonó el lugar.


-Ufff una menos – Ryuuji suspiró aliviado.

-Aun falta Hibiki - le recordó la ojimiel acercándose al doctor.






Asta. Asta.
 
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-Ya solo queda Hibiki-san, tendremos que ir al Gran Árbol – comentó contento Dorumon para alegrar un poco el ambiente.

-Sí, esperemos que Hibiki-san sea razonable como Yoko o de lo contrario estamos fritos – diciendo esto, el joven doctor salió del establecimiento seguido de su amigo, Sayaka y Neamon -esperemos que hayan tenido suerte -.

-Vamos, conozco un atajo - recalcó la azabache adelantándose junto con su compañero, Ryuuji y Ryuuma la siguieron de cerca.

Después de atravesar la zona comercial, llegaron a los límites de la ciudad que colindan con el famoso bosque – síganme es un poco hacia el sur – la chica guió a los chicos por un camino que ellos no conocían ya que la última vez que se adentraron en la zona forestal fue en diferente ruta.

-Me gusta – dijo de la nada Sayaka deteniéndose un momento sin mirar a Ryuuji – Es tu respuesta a lo que me preguntaste en el restaurante, por eso estoy ayudándote, no quiero que se hunda y sea visto como un enemigo-.

El joven doctor cerró los ojos sonriendo levemente
– ese chico está ciego, no ve al ángel que ha estado a su lado todo este tiempo – diciendo esto dio unos pasos hasta quedar junto a la chica - démonos prisa – ella asintió y continuaron su marcha hasta el gran árbol.

-Creo que le gustaste a Yoko – comentó Sayaka.


-No lo creo, pienso que estas exagerando - le contesto Ryuuji.

Sayaka solo rió levemente “Incluso tú no te das cuenta de cómo actúan las mujeres. Aunque seas médico, hay algo que no puedes curar” pensó para sí misma.

No tardaron mucho en llegar gracias al atajo que indicó la chica, el paisaje en si no era diferente al que ellos conocían porque habían varios seres digitales de todos los tamaños y mucha vegetación. El trayecto se sintió más rápido.

-Esos son hm – la chica pudo atisbar algo a la distancia –¡vamos rápido doctor, chicos! – ella aceleró, seguida de los digimons y Ryuuji quien todavía no captaba el problema.

Cuando llegaron Ryuuji apreció mejor la escena que se presentaba en las proximidades del Gran Arbol: Los Burning Love estaban en conflicto con un grupo de chicas, vestidas de la misma manera que la chica de la foto y sus digimons. Todos listos para la batalla.

-Acabaremos con ustedes – la chica de la foto que correspondía al nombre de Hibiki dio un paso al frente – y después iremos tras esa basura de amigo que tienen y haré que pague por lo que me hizo – concluyó y las chicas a su espalda vitorearon apoyándola.

-No si podemos evitarlo, ¡Gaomon! – Shiro llamó a su compañero, el pequeño de color azul chocó sus guantes entre sí. Estaba listo para pelear junto al resto.

-Bien Guilmon es hora de hacer lo tuyo – la pelimarrón ordenó a su compañero, un child de tamaño superior al visto aunque no supera la estatura de su tamer, de color rojo con marcas negras tanto en extremidades superiores como en inferiores, larga cola y ojos dorados.


-¡Alto! – exclamó Ryuuji con voz demandante consiguiendo que ambas Guilds se giraran a verle.

-¿Ah? ¿Quién eres tu bastardo?, estamos ocupadas así que lárgate – exigió Hibiki.

-Doctor, ¿Consiguió que Yoko se hiciera a un lado? – preguntó el líder de los Burning ignorando a la pelimarrón.

-Joooo, así que ese que esa es tu trampa – la atractiva chica de cabellos marrones se dio cuenta erróneamente de la situación, si antes estaba enojada, ahora mucho más– contrataste a un mercenario de poca monta para deshacerte de las pretendientes de tu amigo. ¡Pues conmigo no van a poder! – exclamó.


-Lo has entendido mal Hagane Hibiki-san – diciendo esto el doctor amateur se acercó a ellos – No soy ningún mercenario y no me deshice de ninguna persona joder – giró el rostro hasta posar su mirada con la de la banchou - la convencí de la misma manera como planeo hacerlo contigo -.

-¿Jaaaa?, no me hagas reír. Iré a cortarle las bolas a ese maldito y nadie me va a detener – Sayaka iba a intervenir después de escuchar las amenazas hacia su ser querido, pero Ryuuji le detuvo al poner frente a ella su brazo derecho extendido, luego le dirigió una mirada al resto de los Burning negando con la cabeza, dando a entender que no intervengan.

-¿Enserio? – cuestionó el azabache postrando de nuevo su vista en la pelimarrón.

-¿Quieres averiguarlo? – la chica sujetó su digivice, lista para entrar en combate.


-Podemos pelear por horas, pero eso no arreglara tu corazón herido. Ahora yo te pregunto: ¿Vale la pena estar aquí por una persona que no lo vale? – cuestionó las acciones de Hibiki sin dejar de verle – Incluso aunque tu Guild te apoye, ¿planeas usar a tu amigo para saciar tu ira? Recuerda que tienen que pasar sobre Burning Love antes – viendo a Guilmon de reojo – sé que te apoyara pero, ¿vale la pena si sale herido?, tampoco que tus niñas hagan pelear a sus compañeros digitales igualmente. No es algo de vida o muerte y Koji no lo vale – concluyó.

Los Burning notaron el semblante de Hibiki, al parecer meditaba las palabras dichas por el doctor pues su porte lleno de ira se suavizó un poco.

-Tienes razón, no quiero que Guilmon salga herido por apoyarme ni que ellas hagan esto del mismo modo, pero ¿y lo que me hizo? – preguntó mientras lentamente deslizaba la palma de su mano derecha en su pecho, dando a entender lo dolida que estaba sentimentalmente.


- Te garantizo que él se va a disculpar contigo, si no lo hace podrás desquitar tu coraje conmigo – miró fijamente a Hibiki dando a entender que iba enserio.

La pelimarrón suspiró de manera sonriente – bien, que así sea. ¿Puedo saber el nombre de mi victima?-.


-Doctor Ryuuji Ikeda a sus servicios Hibiki-san – hizo la cordial reverencia nipona.

-Bien - le hecho una ultima mirada al médico, esbozando una suave sonrisa tal y como lo hizo Yoko - te curaras tus heridas si el bastardo no se disculpa, sabré donde encontrarte. Tienes hasta mañana como tiempo límite – se giró mirando a su Guild compuesto únicamente por chicas – vámonos – diciendo esto emprendió la retirada y el resto la siguieron.

-Lo hiciste Ryuuji-san – dijo contento Ryuuma quien solo presenció la negociación.

-Si no consigo que se disculpe con ellas de nada habrá servido – se acercó a Dorumon y pasó la palma de su mano derecha en su cabeza dándole una suave caricia.

-Doctor, le agradezco las molestias que se está tomando – Shiro se acercó hasta el dúo amateur.

-De nada sirve si Koji-san no pide perdón – recalcó de nuevo mirando al líder - ¿Qué hora es?-.

-Son las 2: 50 de la tarde, su cita es a las 5: 00 en punto en el lago “Ojo de Dragón” – dijo el peliazul Tamaki.

-¿Hacia dónde queda el lago? – preguntó Ryuuji. Shiro hizo una extensión de brazo derecho, apuntando con su dedo índice hacia el oeste.

-El camino es largo – dijo el moreno de cabellos naranjas.


-Podremos llegar antes que el entonces -.

-Koji, espero que recapacites – el dinosaurio amarillo aun no perdía la fe en su amigo.

-Ya verás que hará lo correcto – el de color morado le dio palmaditas en su lomo.

-¡Si! – Agumo sonrió.




Asta. Asta.
 
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Recorrían el trayecto hacia el lago tranquilamente y sin prisa debido a que llevaban mucho tiempo de ventaja. El dúo amateur era el único que miraba asombrado el paisaje que no habían visto por no haber estado aquí antes; era una sección diferente del bosque, los digimons varían como siempre dando una exhibición de flora y fauna diversa.

-Doctor no se quede atrás – habló el moreno junto a su compañero digimon.


-Oh si, está bien vamos Ryuuma-san – diciendo esto aligeró el paso, su morado amigo asintió siguiéndole.

Fue un viaje de una hora rumbo al lago “Ojo de Dragón”, sin más inconvenientes por el momento. Cuando salieron del bosque, tanto Ryuuji como Ryuuma expresaron sorpresa al ver el majestuoso y enorme lago frente a ellos, sus aguas eran cristalinas y no había viento por lo que el agua estaba demasiado tranquila.


-¿porque le dicen Ojo de Dragón? – cuestionó el joven doctor y casi al instante como si le contestaran, una criatura enorme emergió de las profundidades.

-¿¡Aahhhhh!? – el médico exclamó sorprendido viendo aquella criatura de cuerpo largo como el de una serpiente y de color azul, con franjas rojas y en su cabeza tenía una protuberancia amarilla que lo hacía ver más amenazante.

-No te preocupes - Shiro depositó la palma de su mano derecha en el hombro izquierdo de Ryuuji – los Seadramons son salvajes pero no se meten con las personas mientras no se les moleste – todos observaron que solo salió a tomar aire, para luego volver a sumergirse en las aguas profundas del lago.


-Entiendo – el de cabellos azabaches suspiró aliviado junto a su amigo digimon.

-Ryuuji-san mira – Dorumon llamó la atención del resto apuntando con su extremidad izquierda; había un edificio situado en la orilla del lago, era de gran tamaño, además podían ver pequeñas embarcaciones apiladas en fila, todos tenían enmarcados la palabra "Nice Boat" cerca de sus pequeñas proas.

-Perfecto, podemos esperarlo dentro del establecimiento – dijo Suichi.

-Vamos entonces – el líder Shiro fue el primero en marchar hacia el establecimiento, seguido del resto de su Guild y los “buenos samaritanos".

Atravesaron la entrada del edificio que tenía las puertas abiertas y pudieron observar un enorme living y al fondo una pequeña recepción donde había un individuo que era el que cobraba por los servicios de los botes.


-Podemos esperarlo aquí – diciendo esto Ryuuji se sentó en uno de los sofás, los demás le imitaron.

Durante la espera los chicos platicaron de cosas triviales, y Ryuuji les contaba lo poco que había hecho durante su estancia en el digimundo, no era mucho pero provocó las risas de la Guild.

-Jajajajaja, ya me imagino lo que debiste pasar en ese concierto – dijo Sayaka entre carcajadas.

-Yo también me hubiese desmayado si hubiese quedado embarrado de esa cosa jajajaja – siguió Shiro entre risas, los otros junto con sus digimons no dejaban de reírse.


-Y todavía me falta mucho recorrido en este basto mundo – el joven médico levantó la cabeza mirando el techo del living – no sé qué me depare el futuro…- diciendo esto cerró los ojos relajándose ¿Cuándo fue la primera vez que estuvo rodeado de gente?, no lo recordaba. Ryuuji enderezó su mirada al resto de la Guild que platicaba de lo que sea, esbozó una suave sonrisa de nuevo. A pesar que la Guild era inexperta en algunas cosas, sus miembros eran buenos chicos.

En eso escucharon unos pasos y unas risitas, entre tanta plática y relajo, la pareja llegó la hora señalada. El gremio reconoció la voz de su segundo al mando.

-Espera aquí afuera linda, iré a rentar un bote – el atractivo pelirrojo le guiñó el ojo a su novia en turno y entró en el lugar donde ya lo esperaban para emboscarlo.

-¡Koji! – el pequeño de color amarillo llamó a su amigo.

-¡Agumon! – exclamó sorprendido de verlo, luego su semblante de sorpresa fue cambiando a uno de enojo al notar al resto de su Guild y al fastidioso doctor.

-¿Qué hacen ustedes aquí? – preguntó expresando su molestia.


-Vinimos para convencerte una última vez, que dejes de hacer esas cosas – Ryuuji se adelantó dándole una respuesta, se incorporó del sofá junto con el resto.

-¿Por qué?... ¡¿por qué no me dejan en paz?! –.

-No permitiremos que te hundas Koji! – esta vez fue la fémina de la Guild la que le encaró quedando frente a el – y de paso… Que nos lleves a todos – concluyó mirándole seriamente.


-Koji-san, te vuelvo a preguntar ¿es más importante esa chica, que tus amigos?. A mí no me importa que conozcas gente y creo que a ellos tampoco, pero tu método de crear lazos no es el indicado- indicó el joven doctor.

-Es verdad, en nuestro camino hacia acá nos topamos con las chicas que conociste y que están molestas contigo – Shiro encaró a su amigo.

-Hagane Hibiki y Hikasa Yoko, ¿las recuerdas?, sino que pena porque a ti si y no están muy contentas por lo que les hiciste – lo encaró Tamaki.

-No tienes idea de los problemas en los que te has metido ya que prefieres pensar con el pito que con tu cerebro – encaró ahora Suichi

-Koji, por favor regresa – Agumon ahora lo encara viéndole fijamente – ¿ya no nos quieres?-.

El aludido se quedó en silencio, luego miró a todos por igual recordando muchas cosas que han pasado, estaba a un paso de perder todo, luego miró a Ryuuji y recordó sus palabras. “
No necesito ser un genio para saber que no respetas a nadie, no respetas a esas jóvenes, no respetas a tu Guild que son tus amigos y con quienes has superado adversidades, pusiste en una balanza todo lo que Shiro y tu formaron. Eres un idiota y patán”.

-Chicos…. Yo, lo siento. Tenían razón todo el tiempo – lentamente se dejó caer al piso de rodillas – perdónenme, no quiero que todo lo que hemos logrado se pierda -.

-Está bien – Sayaka le sonrió dulcemente, se acercó a él, le tomó el brazo derecho con ambas manos y le ayudó a levantarse.


-Qué bueno que te disculpaste – la voz de la fémina que había traído entró al establecimiento con una sonrisa, pudieron observar a la joven. Era muy atractiva también, figura esbelta, sus cabellos largos de color verde, ojos del mismo color y piel semi-bronceada.

-¿Akari? – El pelirrojo no comprendía lo que pasaba, sin embargo Ryuuji se dio cuenta de algo al mirar por la ventana: En los arbustos cercanos a ellos, unos chicos estaban escondidos esperando alguna indicación. Comprendió que esta chica iba a darle una lección.

-La verdad es que te traje lejos de la ciudad para hacerte pagar Koji – el mencionado se sorprendió expresando sorpresa - había escuchado de ti y no me pareció justo lo que hiciste, pero veo que te arrepentiste y bueno. Lo voy a dejar pasar –.


-¿Vez lo que provocas? – Ryuuji dio un paso al frente cuestionando de nuevo las acciones del sub-lider.

-Lo siento - se disculpó de nuevo.

-No es a mí a quien debes pedir disculpas, pídele perdón a Hibiki-san y a Yoko-san-.

-Pero y si me- fue interrumpido.

-No lo harán si lo haces de corazón, tienes que hacerlo o yo soy el que pagará las consecuencias y después me desquitare dándote una paliza– concluyó el azabache con una leve amenaza.

-Veo que esta todo arreglado ya – la peliverde miró de reojo a Ryuuji, fue capaz de comprometerse a ser castigado si Koji no arreglaba sus asuntos – llegar tan lejos por alguien que no lo vale me parece tonto, pero a la vez muy interesante – se acercó a él sonriéndo - ¿Puedo saber tu nombre?, el mío es Akari Tachibana – se reverenció.


- Doctor Ryuuji Ikeda – le correspondió la reverencia – creo que se equivoca Akari-san, no hice esto porque quisiera, la Guild me lo solicitó mediante de una quest – se excusó.

-Ya veo, al menos no me tiraste una mentira nada creíble. Eres honesto, hace tiempo que no conocía un tamer así –.


-No lo creo señorita solo soy un simple, pero atractivo doctor de nivel amateur, no creo cumplir todavía algún requisito – se adelantó Ryuuji esbozando una cálida sonrisa sin pena.

-Entiendo, de todos modos alguien como tú siempre tendrá las puertas abiertas cuando lo necesite, ¿ven a verme algún día vale? – le sonrió al Ikeda y acomodó su bolso "Un diamante en bruto" pensó antes de retirarse. Los otros miembros de la Guild observaron todo en silencio.


-¿Pasa algo? – cuestionó el medico al ver a todos callados de repente. Todos negaron girando sus cabezas de un lado para otro - bueno no importa, y tú tienes trabajo que hacer – diciendo esto jaló del brazo al pelirrojo y juntos regresaron de nuevo a File City.

Primero fueron a buscar a Hibiki, ella estaba en una cafetería comiendo algo ligero con sus amigas.

-Hibiki– Koji se acercó a su ex, quien le miró como si fuera bicho raro – quiero pedirte perdón por haber roto contigo de forma tan repentina, y se reverenció.

-Te perdono Koji, pero ya no quiero nada contigo. Ahora vete que quiero seguir comiendo – una respuesta rápida debido a que ya no le importa el pelirrojo, Koji regresó de nuevo con su Guild y se retiraron, sin embargo Hibiki observó al doctor irse con ellos y esbozó una sonrisa por haber cumplido su promesa.



Luego fueron a buscar a Yoko que estaba en un pequeño parque no muy lejos de ahí ejercitándose junto a su pequeño amigo Terriermon. Koji sabía dónde encontrarlas, no obstante la atractiva pelirroja notó a su ex-pareja y frunció el ceño.

-¿Qué quieres? – preguntó ella de mala gana, observó de reojo a los Burning.

-Pedirte perdón – se dejó caer de rodillas frente a ella – fui un patán, un estúpido, un - la chica le interrumpió.

-¿Un imbécil?, si lo fuiste. Y te perdono, pero ya no tengo interés en ti, en verdad me gustabas – diciendo esto ella pasó de largo, y se dirigió al resto del grupo.


-Doctor Ryuuji, cumpliste tu palabra y tienes mi gratitud, gracias a ti me siento mejor me hiciste ver que no valía la pena alguien como el – le sonrió al Ikeda – por otro lado hay mejores personas –giró el pequeño bolso que tenía en la espalda y hurgó en su interior sacando un bolígrafo - permíteme tu mano - él médico extrañado obedeció extendiendo un poco el brazo derecho con la palma de su mano abierta, luego ella le escribió algo y guardó de nuevo su lapicero – cuando necesites algo búscame, vamos Terriermon – ella le guiño el ojo al médico y se alejó de ahí junto con su pequeño digimon.

Ryuuji revisó la palma de su mano derecha lo que ella había escrito con tinta azul INN Depto 120. "Ella vive en el mismo hotel que yo, ¿sera coincidencia?" pensó.

Los Burning no daban crédito a lo que veían, la chica le escribió su dirección al doctor, parece ser que resultó ser más popular de lo que creían pero a diferencia de Koji, fue sincero y cumplió.


-Son buenas chicas una vez que las tratas bien - pasó las yemas de sus dedos de su mano derecha, rascándose la barbilla.

“Creo que no se ha dado cuenta, ni se dará cuenta de lo que hace, le costará entender a las mujeres” pensó Sayaka conteniendo una risita.

-Doctor Ryuuji, gracias por todo – estrechó su mano derecha con la del doctor - le prometo que seré un mejor líder -.


-Yo sé que asi será, ya debo irme – le estrechó la suya y vio a Koji – no te metas más en líos –.

-No lo haré, y perdóneme también. Fui grosero – se disculpó el pelirrojo.

-Con que no vuelvas a hacerlo bastará nos vemos chicos –.

-Si alguna vez necesita unirse a un grupo, los Burning estarán dispuestos a recibirle – expresó el líder.

-Gracias, nos vemos. Vamos Ryuuma-san-.

-¡Nos vemos chicos!, ¡Agumon-san! –.

-¡Gracias chicos!, ¡jugaremos otro día Ryuuma! – el digimon de Koji se despidió del dúo amateur levantando su extremidad derecha y agitándola en señal de adiós.


Después de que se separaran para irse cada grupo por su lado. Ryuuji miró el cielo que estaba poniéndose oscuro.


-Ryuuji-san – llamó el pequeño morado a su amigo.

-Que sucede – le respondió.

-¿Te unirás a un grupo como el de Agumon-san? – cuestionó interesado en saberlo.

-No lo creo amigo mío, al menos por ahora. Es cierto que resolvimos un problema de amores pero aun no somos lo suficientemente fuertes para encajar en un grupo, solo estorbaríamos. Si se hubiera desatado una pelea habríamos perdido - hizo una pausa mirando el horizonte - antes de proteger a alguien, primero debemos aprender a protegernos nosotros mismos – concluyó retornando su avance.

-¡Hagámonos más fuertes entonces! – animó Dorumon, Ryuuji asintió después de escucharle y continuaron su marcha de regreso.

-Amm Ryuuji-san... Tengo hambre -.

-Cierto no hemos comido nada, volvamos al restaurante de Digitamamon necesito comer y relajarme - ambos se encaminaron de nuevo al restaurante.





Asta. Asta. finish
 
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