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Evento Especial Christmas Illumination

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Morpheus's Dream ♚
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El ambiente ya llegó a Japón y, como era tradición, todas las ciudades vivían aquellos días festivos. Se tomaban en serio lo de decorar las calles y realizar actividades que combinen con la época. Compraban regalos, se reunían con las familias, preparaban cenas especiales. Las plazas y los grandes espacios abiertos se llenaban de coloridas luces y música navideña. ¿Tu personaje se une a las fiestas? ¿Cómo las celebra? ¿Con quién las vive? ¿Cuáles recuerdos lo asaltan? ¿Sufrió algún altercado durante sus compras? ¿Por qué no nos cuentas?

Notas:
—Este evento es abierto para todos los usuarios inscritos en My Hero Academia y durante el mes podrán narrar los días decembrinos de sus personajes hasta el 25 de Diciembre. Esta fase del evento estará hasta el día después, 26 de Diciembre.

—No hay límite de posts y palabras, pero por cada post de 500 palabras o más recibirán 500 yenes y por cada cinco post 1 punto de stat.
—Pueden narrar lo que gusten con tal de que no atenten contra la vida de un personaje de otro jugador o se lleven a cabo acciones como la destrucción pública de algún lugar, atentados o hechos mayores.
 

Something that remains
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La época navideña había comenzado en Nagoya, en las calles se podía ver la presencia de múltiples trabajadores que levantaban luces de navidad en las hileras de árboles, así como diversos adornos festivos. De la misma forma, en las tiendas, se observaban los descuentos y objetos navideños que podían servir para adornar y regalar en esas fechas tan especiales.

En la academia se había anunciado la fecha de descanso para que los jóvenes pudieran regresar a sus hogares y pasar tanto navidad como el año nuevo en familia, todos estaban felices por ese anuncio, todos excepto Sumire. Mientras la chica de cabellera castaña recorría las festivas calles acomodándose un poco la bufanda, pensaba en lo que pudiese hacer especial para esa época y así evitar que el pequeño Kai mencionara la ausencia de su padre. Aquella iba a ser su segunda navidad, por lo que era poco probable que el niño pudiese recordar la primera, así que por esa razón Dazai consideró comprar adornos navideños para decorar su habitación ya que probablemente era el espacio donde ambos pasarían aquel par de noches.

En tanto el más pequeño de los Dazai se hallaba en la guardería, Sumire recorría las calles buscando un lugar con precios accesibles donde vendieran pequeños árboles de navidad, así como adornos y luces. Al ser una ciudad relativamente nueva para explorar, ya que había pasado la mayor parte de ese año en la escuela, la chica de ojos café no se hallaba del todo segura de qué camino tomar.

También tengo que ahorrar para el santa de Kai — murmuraba la nativa de Osaka pasando por un restaurante familiar. — Damn, también tengo que pensar en la comida. Supongo que nos bastaría con un par de rebanadas de pastel y un servicio sencillo de pollo. Aunque si en la academia nos aseguran comida especial para esas fechas, sería un gasto menos… pero no quisiera incordiar a los directores con algo así — decía para luego suspirar.

Una desmotivada Dazai continuó su camino para entrar en una modesta tienda donde notó una esfera de nieve que mostraba en medio la torre del Big Ben, aunque habían otras esferas con distintos lugares reconocidos de diferentes partes del mundo, aquella en especial le hizo recordar lo que había dejado hacia casi dos años en Inglaterra, sus amigos, sus estudios y todo lo que le interesó en esa época había quedado por completo en el pasado. Ser una aventurera con ánimos de descubrir el mundo más allá de Japón no era la meta que esperaba alcanzar ahora.

Sin pensarlo mucho tomó la esfera de nieve y siguió su exploración por la tienda para buscar algún otro objeto que le llamara la atención. Aunque el sitio era bastante pequeño, Sumire se alivió de toparse con múltiples adornos festivos que podían servir para decorar su pequeña habitación, puesto así, recogió una cesta de plástico que había cerca de una de las cajas para pagar y comenzó a tomar todo lo que consideró iba a combinar. Luego de ello, la chica regresó a la zona de cajas y pagó por los adornos que había recolectado.
 

Lian wolf 16

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Ese dia nevaba ligeramente...

Por las frias calles del distrito comercial de nagoya vagaba el pelirrojo, buscando una tienda donde pudiera conseguir buenos regalos para su familia. Vestía en ese momento una chaqueta negra de cuello alto, unos jeans oscuros y una bufanda de color rojo, todo aquello salpicado por puntitos blancos de nieve.

Kazil vitrineaba por las tiendas que pasaba de manera muy superficial, ninguna lograba captar su atención o al menos hacerle creer que lo que fuese que estuviera buscado se hallara en su interior.

Pasado un rato llegó frente a una tienda no muy aparatosa y solo por probar suerte ahí entró en esta. En su interior se hallaban diversos objetos decorativos propios de la festividad mas cercana y también algunos mas adecuados para simple decoración del hogar.
-a mamá le gustan estas cosas... Mmm...quizás haya algo bueno - murmurando el pelirrojo tomó una canasta plástica y se puso a recorrer los estantes con productos que ahí habían.

Encontró varias cosas bastante buenas en aquella tienda, unas esferas de nieve con lugares iconicos dentro, jarrones de cerámica con colores pastel, modelos a escala de autos antiguos, entre otros. Sin embargo y pese a que todos esos objetos podrían ser un buen regalo, kazil quería regalarle a su madre algo mas especial y bonito.

Con ese objetivo en mente el pelirrojo llegó a un pasillo dedicado a la iluminación. Todo estaba lleno de luces navideñas y el ojirojo estaba por abandonarlo cuando unas luces en particular llamaron su atención.
Llegó hasta el lugar se encontró con unas guirnaldas bastante bonitas, brillaban con una luz amarilla y el foco le agregaba un tono mas cálido a la luz, venían al menos diez ampolletas. Kazil supo enseguida que ese sería un buen regalo, a su madre le encantaban las guirnaldas. Además no eran muy caras por lo cual era matar dos pájaros de un tiro. - perfecto! -

Sin perder tiempo el pelirrojo buscó el paquete correspondiente a las luces y llevándola consigo fue hasta la caja.

Tras pagar fue rápidamente hacia un chico que estaba envolviendo regalos y le pidió que envolviera las luces.
Habiendo ya cumplido con un regalo para su madre lo único que le restaba era encontrar uno para su padre. Al instante imágenes de corbatas, camisas y relojes se le vinieron a la mente, su padre era alguien muy formal.

Estaba por salir de la tienda cuando se topo con un rostro familiar en la tienda. Sumire dazai acababa de comprar algo y al igual que el estaba por salir de la tienda.

-hey! Sumire! - saludo el pelirrojo captando la atención de su compañera de clase.

-oh hola kazil, que coincidencia verte aqui, que te trae por acá? -

-compras navideñas y por lo que veo... - el ojirojo hechó una ojeada a las bolsas de sumire. - tu estas en las mismas no? Te importa si te hago compañía? Es aburrido comprar solo y aun debo encontrar otro regalo - dijo a modo de propuesta, sumire le agradaba pese lo poco que la conocía y además como había dicho, comprar solo es aburrido, asi que nuevamente, sería como matar dos pájaros de un tiro.

Claro... Solo si ella aceptaba.
 

Something that remains
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Gustosamente Sumire aceptó la compañía de Kazil en sus compras, después de todo, aún tenía tiempo de sobra antes de ir a buscar al pequeño Kai a la guardería. Puesto así, ambos compañeros salieron de la tienda para caminar por el centro comercial. Mientras proseguían su camino, el pelirrojo le habló a la joven nativa de Osaka sobre su siguiente compra, la cual se trataba de buscar algo para obsequiarle a su padre.

Eres muy apegado a tu familia, ¿no es así? — Decía Dazai con una sonrisa.
Si, somos bastante cercanos mis padres y yo — asentía Miharu bastante animado. — Siempre hemos sido del tipo de familia que comparte todo y no se guardan secretos.
Eso suena maravilloso — respondió la chica mientras sacaba un mechón de cabello de su rostro. — ¿Y no tienes hermanos?
Desafortunadamente soy hijo único — mencionó el chico del quirk de aire un poco decepcionado. — ¿Qué me dices de ti? ¿Eres cercana a tu familia?
Si, lo éramos — dijo la castaña encogiéndose en hombros. — Aunque no iré a casa esta navidad, permaneceré con Kai en la residencia de la academia, por eso estoy comprando adornos para decorar mi habitación.
Creí que comprabas obsequios para… lo siento — se apresuró a disculparse el pelirrojo apenado.
Esta bien, no es como si todos conocieran mi situación en la academia — sonrió de lado la de ojos café. — Pero bueno, así que ya compraste un regalo para tu madre y ahora solo falta tu padre. Supongo que podría ayudarte un poco con eso, desde siempre acompañé a mi hermana para comprar el regalo de nuestro padre, ya sea cumpleaños, día del padre o navidad — hablaba con un poco de entusiasmo para despejarse un poco de la tristeza que apretaba su corazón en ese momento. — ¿Qué tipo de hombre es?

Ante ese repentino cambio de tema, el chico de Tokio le siguió la corriente a la castaña por lo que terminaron hablando sobre corbatas, relojes y algunos accesorios que podría usar un hombre normalmente. El dúo terminó frente a una tienda de trajes de caballero donde se acercaron a la repisa donde descansaban corbatas de múltiples diseños y colores, al igual que ellos habían varios otros clientes jóvenes que parecían haber tenido la misma idea para regalarle a sus padres, mientras algunos veían medias, otros pensaban en algo un poco más caro como carteras de cuero o lapiceros personalizados.

A menos de que tu padre sea un jugador de cualquier deporte, es muy común ver a tantas personas comprar casi lo mismo durante estas épocas — comentaba Sumire dejando su bolsa de compras en el suelo y tomando una corbata roja con líneas transversales negras.
Nunca se hace más fácil pensar en un obsequio para cualquiera de mi familia — habló el chico viendo como un par de mujeres observaban los sacos que colgaban de un perchero cercano. — Sé que los regalos que les he dado les gustan pero a veces quisiera realmente sorprenderlos.
Aun tienes muchas otras oportunidades para lograr eso, no te preocupes — contestaba Dazai volviendo a doblar la corbata y sacando una de color azul marino. — ¿Alguna preferencia de color?

 

Lian wolf 16

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-mmm a mi papá le gusta bastante el rojo, igual que a mi pero... - kazil le echó un ojo a la corbata que sostenía sumire mientras dejaba de lado una roja que había visto. - el azul le queda bien, pero... Ummm sigamos viendo, quizas haya algo realmente bueno para el...- y asi pasaron unos minutos mientras el pelirrojo y la castaña buscaban corbatas. Kazil se sentía levemente incómodo y apenado por su compañera, no tenía idea de todo lo que a tenido que pasar y se imaginaba que esta iba a ser una navidad muy difícil para ella y su hermano. El pelirrojo no recordaba ninguna navidad que hubiera pasado lejos de su familia, el mero pensamiento le hacia entristecer.

Al final salieron ambos de la tienda sin decidirse por nada. - bueno, eso fue una pérdida de tiempo, algún otro lugar al que podríamos ir? Todavía tengo tiempo antes de ir a por kai- pregunto la castaña sosteniendo sus bolsas frente a si mientras miraba el cielo nublado.

-no realmente, ahora solo busco cualquier cosa... - el pelirrojo suspiró mientras rascaba su cabeza. - la otra cosa que puedo imaginarme que le gustaría seria un reloj, pero esos suelen ser mas caros de lo que puedo pagar... - realmente estaba llegando a un callejón sin salida en cuanto a opciones.

Un estornudo sacó al pelirrojo de su ensimismamiento y volteo para ver a su acompañante taparse la nariz con la bufanda. - perdón, es que hace frío... - se excuso sumire recobrando la postura. La nieve se había intensificado y a ella se le había sumado una fria ventisca.

-si, tienes razón, esta haciendo más frio... Mmm... por aquí cerca hay uns pequeña cafetería en la cual podríamos tomar un café y comer algo, te apetece ir? Yo invito - dijo sonriendo con levedad al recordar ese lugar, kazil lo visitaba de vez en cuando cuando andaba por la zona y venía como anillo ql dedo porque el ojirojo ya estaba sintiendo algo de hambre.

La castaña asintió mientras se ajustaba la bufanda y ambos partieron hacia la cafetería. El lugar tenía una decoración propia de los años 50, con colores pasteles y metálicos por todos lados y con las típicas decoraciones de la festividad.

Los compañeros de clase tomaron asiento cerca de una de las ventanas que daba vista a la calle pudiendo ver como los blancos copos de nieve caían afuera.
Enseguida fueron asaltados por una camarera con un gorro navideño que les entregó a ambos una carta. - hola bienvenidos! Que desean ordenar? - dijo sosteniendo una libreta pequeña y un lápiz

-yo voy a querer un chocolate caliente con unas tostadas francesas y tu sumire? - hablo el pelirrojo dejando la carta de lado.

-yo también pediré un chocolate caliente - pidió la castaña y acto seguido la camarera nos retiro las cartas a ambos.

-bueno, para matar el tiempo hablemos, me gustaría conocer mejor a mis compañeros de clase, no e hablado mucho con nadie realmente jeje. - el pelirrojo rascaba su cabeza levemente abochornado. - solo con rashidi e hablado un poco... Así que, cuéntame un poco sobre ti sumire, que te gusta hacer en tu tiempo libre? Tienes algun hobby o algo? Cual y como es tu quirk? - fue el bombardeo de preguntas que le lanzó kazil a sumire. Realmente le alegraba poder conocer a sus compañeros y hey! Quizas podría alegrarle un poco el dia a sumire,no?

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Relikt Relikt lets eat and chat ^^
 
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Morpheus's Dream ♚
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Amayah había regresado a Tokio para las fiestas, aunque en realidad su familia no festejaba. Los Nomura procuraban volver a casa para alejarse de todo el bullicio que aquellos días provocaban en el mundo. Tal vez esa era su tradición. Cada año las asignaciones variaban, en esta ocasión a Harumi le tocaba deshacerse de las malas hierbas del terreno mientras Vivaldi y Riku limpiaban a fondo cada habitación de la casa y Terrence y Maya cocinaban. Los platos no eran sólo japoneses, gracias a la herencia materna tanto las costumbres como la comida variaban mucho. La madre no tendía mucho a las celebraciones comunes, aunque podía vérsela festejando por el nacimiento de un brote o llorando la muerte de una planta, aun así respetaba las tradiciones de su esposo que, a pesar de ser muy conservador, se volvió flexible y algunas fechas tenían su propio significado dentro de esa casa. Una de ellas era la Navidad.

Era precioso como, sin importar dónde se encontrasen los hijos mayores, llegaban con tiempo para las fiestas. Ilesh y Vivian hicieron bien, siendo capaces de admirar qué tan arraigado tenían sus hijos el sentimiento de unidad. Y no sólo ellos.

—Ya llegó —avisó la azabache a su padre como excusa para abandonar la cocina, yendo a la puerta incluso antes de que el timbre sonara. Amayah terminó abriéndola cuando el invitado tenía el brazo a medio camino—. ¡Bienvenida!
—¡¿A mí?! ¡Bienvenida a casa, Mayita~! —
Jesbell atrapó en un abrazo a su amiga para presionarla con cariño—. Aunque sólo sean unos días es todo un gusto tenerte.
—Me hace feliz que hayan podido venir, siempre es un placer verte, Bell.


Como compañeras inseparables, les tomó más que unos minutos terminar el abrazo para sumirse en la calidez de la vivienda. Amayah regresó a su labor junto a Terrence y como si se encontrara en su propia casa Jesbell cerró la puerta, desligándose de su abrigo.

—¡Buenas tardes! —saludó con cierto tono cantarín en la voz.
—¿Cómo va todo, Bellie? —Terrence le dedicó una sonrisa.
—¡Hola, cariño! —Vivaldi no perdió tiempo en asomarse, dejando sus labores para recibirla con un afectuoso abrazo—. ¿Todo bien con Sabirah?
—Por supuesto —
asintió su cuasi hija.
—¿Cómo se encuentra tu padre?
—Igual que siempre —
la de ojos dorados apreció desde su lugar que la sonrisa no tembló en ningún momento, pero se preparó para intervenir si era preciso a la menor alteración ocasionada por la siguiente pregunta.
—¿Alguna novedad de tu madre? —la peliverde usó el tono adecuado y tuvo el tacto de acariciarle el brazo con suavidad al hablar, aunque trataran con Bell, algunos temas eran demasiado delicados.

Pero a veces Bell era demasiado… alegre.


—No —negó con una sonrisa, manteniéndole la mirada a la mujer—, nada ha cambiado.
—A veces es mejor así.


Amayah no despegó la atención de su mejor amiga a pesar de no haber alejado los ojos de lo que preparaba, permitiéndose sonreír tras percibir el gesto de su padre, que bien sabía cuánto se cuidaban entre sí. Con Vivaldi regresando a sus labores, Jesbell se paseó con cierto interés por la isla de la cocina.

—¿Algo en lo que pueda ayudar? —sonrió ampliamente.
—Noup~.
—Dejé de ser invitada hace unos años —
refunfuñó con falso enojo—, me gané el derecho de sudar y sangrar por esta casa.
—Por favor —
rogó Terrence al techo antes de pasar a ella—, espero que nunca tengas que exigirlo.
—La merienda ya está casi lista —
le informó Maya— y entonces podremos tomar el té. ¿Por qué no dejas tus cosas mientras tanto?

Jesbell le sonrió en respuesta.
 

Morpheus's Dream ♚
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La familia se reunió en la sala para darse un descanso de las preparaciones y tomar el té. En ese momento hablaron de cosas triviales, disfrutaron de las crecientes habilidades culinarias de Amayah, quien recién empezaba a formarse en el mundo de la cocina y a quien había que vigilar porque era un gran universo de vibraciones en las que podía perderse. Vivaldi consideraba que a su hija menor le iría muy bien en esa área, después de todo, sabía que era muy difícil que se le pasara algo por alto y sería bastante capaz de balancear todos y cada uno de sus platos apenas le agarrara el truco con su don. Era un enorme placer verla crecer y desenvolverse, aunque tras el tropiezo en una de sus clases en la academia lo único que quiso era responder a su instinto y hacerla regresar a casa.

—Ilesh.

El aludido alzó las cejas, deteniendo el vaso a medio camino de su boca para ver a su esposa. La rodeaba por los hombros con un brazo, siendo sólo ellos dos los que ocupaban ese sofá; su mano estaba entrelazada con la de ella y había algo en sus ojos antes de que hubiera algo también en su sonrisa.

—¿Qué? —sonrió también, pero Vivaldi se guardó para sí lo que estaba pensando.

Veía a su esposo hacía más de veinte años atrás odiando el té y sus variantes, viviendo a base de cafés y chocolate caliente, y lo veía ahora disfrutando tranquilamente y sin recelo de aquella infusión… por ella. La mujer llevó la mano libre a la mejilla del hombre, acariciándola con suavidad mientras seguía con la mirada el camino de Maya a la cocina.


—Voy a ver cómo va la cena~ —avisó.

Las palabras de Terrence, dándole algunos consejos sobre cómo podía saberlo sin necesidad de ver el interior, y las de su hijo, que avisaba que volvería a la limpieza, se difuminaron un poco para ella, quien prefirió tomar un sorbo del contenido de su taza. El té alivió ligeramente su sistema y, después de abrir los ojos, todo volvió a la normalidad.


—Espérame, Riku. Iré contigo —se levantó.

**

Al llegar el anochecer los miembros de la familia escogían las mejores prendas que tuvieran en su armario, cada año siendo diferente al anterior. Eran especiales, para celebrar juntos. Se vestían con elegancia, nada de yukatas o kimonos, y en conjunto colocaban la mesa.

—Huele delicioso, Maya —comentó Riku, dejando una de las fuentes en el centro.
—Muchas gracias, espero que sepa igual de delicioso.
—Seguro que sí —
convino Harumi, acomodando la vajilla para momentos importantes.

Terrence y Vivaldi se sentaban uno junto al otro en un lado del comedor, Harumi y Riku se lanzaban miradas desde los extremos del mismo, dejando a Amayah y Jesbell estar juntas frente a los padres de la primera.


—Me encanta que todos nos encontremos presentes otra vez —sonrió Ilesh, acariciando la mano de su esposa por encima de la mesa.
—Ya lo dijiste hoy, por favor no lo repitas en año nuevo —se quejó el único hijo y todos rieron.

Durante la cena de Noche Buena, en lugar de guardarse regalos debajo de un árbol, cenaban en compañía. Se ponían al día. Si bien los hijos mayores continuaban viviendo en la casa, se la pasaban de viaje la mayor parte del tiempo; y ahora con Amayah en una ciudad diferente habían muchas cosas que contar. La familia no se guardaba nada, entre ellos no existía ningún secreto, y por mutuo acuerdo velaban por la chica que formaba parte de ellos aunque no fuera por medio de la sangre. Se divertían y se aconsejaban. Y cuando la cena terminaba pasaban con las bebidas y los postres a la sala para seguir la conversación con comodidad. Esa noche era para disfrutar, ya en los días siguientes podrían volver a preocuparse por limpiar.
 

Something that remains
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Con solo echar un vistazo Sumire podía ver que el lugar estaba bastante animado, casi igual que el pelirrojo que le estaba haciendo compañía en ese momento. Por su parte, a Kazil parecía que le emocionaba mucho el hecho de poder conocer a otro de sus compañeros de academia, así que aprovechó hacerle varias preguntas a la vez a Dazai mientras esperaban que la camarera regresara con lo que habían pedido.

Pues, en mi tiempo libre supongo que… me gusta cocinar — respondía la castaña con una sonrisa. — Uno de mis trabajos a media jornada es en una panadería, así que me divierto bastante ayudando al chef principal y aprendiendo de él.
Que buena suerte que hayas encontrado un trabajo que te agrade hacer — asentía el pelirrojo. — ¿Y tú quirk? ¿Cómo es? ¿Cuándo apareció?
Vaya, menudo interrogatorio — rió un poco la chica para luego alisar un poco la manga de su suéter.
Ah, lo siento, no tienes que responder si no quieres — se disculpó un tanto apenado el chico de Tokio.
Esta bien — negó Sumire con la cabeza. — Mi quirk permite teletransportarme, pero solo cuando estoy en un lugar oscuro o me escondo tras algo que cree una sombra a mi alrededor.
Eso suena genial — dijo Kazil maravillado. — ¿Qué tan lejos puedes ir cuando te teletransportas?
La máxima distancia a la que puedo llegar justo ahora es cinco metros — respondía la de ojos café viendo acercarse a la camarera con su pedido.

Mientras la chica colocaba sobre la mesa la comida, el olor del chocolate caliente y las tostadas flotó entre los estudiantes de la rengou, lo que abrió el apetito de la nativa de Osaka, por lo que no pudo evitar incordiar a la mesera para pedirle también un plato de tostadas francesas. Aunque Miharu le había dicho que podía compartir un poco con ella, Dazai tímidamente declinó el ofrecimiento.

Una vez que la camarera se hubo retirado nuevamente, el dúo de jóvenes continuó su conversación, por lo que Sumire le contó a Kazil sobre la primera vez que había usado su quirk y el miedo que le había dado el hecho de que se tratara de oscuridad rodeándola y enviándola a otro lugar, aunque no muy lejano, igual la había asustado mucho. Por su parte, Miharu le habló de su experiencia con su quirk, mencionando que sus padres y él estaban preocupados de que no poseyera uno pero que por fortuna, este se había activado un poco más tarde que la mayoría de los niños, lo que alivió a la pequeña familia.

Aunque mi hermana era mayor que yo, mi quirk se activó primero que el de ella — relató Sumire girando la taza de chocolate caliente entre sus manos. — Nuestro padre pensó al principio que ambas compartiríamos el mismo quirk, por lo que Yuri estaba asustada de que le pasara lo mismo que a mí, pero luego su habilidad se manifestó y comenzó a crear esferas de luz a su alrededor. Fue un evento bastante bonito porque parecían estrellas que la rodeaban.
Así que ustedes dos eran luz y oscuridad, que genial — contestó el pelirrojo mientras llevaba un trozo de su tostada a centímetros de su boca. — Hubiesen sido un equipo dinámico si ambas fuesen heroínas.
Supongo — se encogió en hombros la chica de Osaka. — ¿Qué me dices de ti y tu quirk? ¿Lo heredaste de alguno de tus padres?

 

Lian wolf 16

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-bueno, si, de mi madre. - el pelirrojo dejo su taza nuevamente sobre la mesa tras dar un sorbo. - por parte de su familia casi todos han heredado un quirk relacionado con el aire.- explicó mientras se llevaba una tostada a la boca y la mordía. - *nom*... Mi tatarabuelo podía generar tornados en la palma de su mano, luego al tener hijos con mi bisabuela quien poseía un quirk relacionado al movimiento de ventiscas, ellos heredaron una mezcla entre ambos y asi sucesivamente. - kazil le dio otro sorbo a su taza para continuar - como nadie de mi familia le interesaba ser héroe ninguno desarrolló su quirk mas allá de lo justo y necesario,soy el primero en entrar a una escuela para héroes y elegir esta carrera -

-ya veo, y por tu padre? - pregunto sumire mientras comía sus tostadas.

-mi padre tiene un quirk relacionado con el control de su cuerpo, puede hacer cosas como... - tardó un momento en recordar algunas cosas que había visto a su padre hacer - es extraño pero por ejemplo puede hacer que sus glándulas salivales generen mas saliva de lo habitual y babear a mares o abrir los poros de su piel-

-v-vaya... -

-si, es extraño, solo puede hacer cosas como esas pero aun así es genial - y así kazil finalizó con la explicación no queriendo tocar mas el tema de la familia sabiendo ahora lo que acomplejaba a su compañera.

Por unos cuantos minutos ambos compañeros siguieron charlando mientras comían y reponian fuerzas gracias al poder del chocolate caliente. Ignorando que afuera la nieve había comenzado a caer mucho mas fuerte.

Pocos minutos después de que ambos terminaron de comer (y después de que kazil pagase) salieron nuevamente a la calle. - brrr... Esta nevando mas fuerte-

-cierto... - la castaña miró el cielo durante un momento dejando que los fríos cristales cayeran sobre su rostro y después bajó la mirada. - algún lugar mas al que quieras visitar? -

-no realmente, me quedé sin ideas. - dijo encogiendose de hombros. - si tienes asuntos mas importantes que atender... puedes ir a hacerlos, me temo que solo veré que pueda gustarle de aquí en adelante y podría volverse horriblemente aburrido- advirtió kazil, no le agradaba la idea de seguir solo, sumire le agradaba y por eso no la quería arrastrar a eso.

-mmm... - sumire miró la hora en su teléfono antes de guardarlo y sonreír. - todavía tengo tiempo y puedo aprovechar de ver si hay algo que se me haya olvidado, así que... - la castaña se coloco a un lado del pelirrojo. - vamos -

Y así continuaron su recorrido por el distrito comercial. Visitaron unas cuantas tiendas mas, algunas de ropa, otras de relojes, incluso una de disfraces y al salir de cada una los ánimos y esperanzas del pelirrojo se iban mermando. Eso duró hasta...

-uhg... Tantas tiendas y ningún regalo!-

-osea... Regalos habían , pero ninguno adecuado según tu-

-eso no me ayuda sumire- el duo estaba por darse por vencido, habían visitado ya casi todas las tiendas de la manzana excepto una que era a la cual iban a entrar. Parecía ser una tienda de aparatos electrónicos pequeña .
-entramos? - pregunto el chico mirando a su acompañante.

-no perdemos nada no? - y llegada a esa conclusión ambos compañeros entraron al pequeño local.

No era una tienda hipermoderna de esas que exhibían sus productos con orgullo, mostrando elevados precios , sino una mas "de barrio" con productos mas baratos, sencillos y útiles. Dentro estuvieron mirando los distintos productos. Sumire estaba inspeccionando una aspiradora automática cuando un tranquilo pero sonriente kazil llegó a su lado. - mira! Lo encontré -

-que cosa? - pregunto la chica apartando los ojos de la aspiradora

-un regalo perfecto para el -

-y.... Que es? -

-esto- dijo kazil enseñándole una caja mediana. En la tapa se podía apreciar el dibujo de un smartwatch y a un lado toda su descripción.

-un smartwatch? - pregunto algo escéptica la castaña.

-si, es perfecto, es un reloj, es moderno, no muy caro (eso es importante) le permite hacer llamadas y tiene modo manos libres, creo que le va a encantar, siempre le han llamado la atención estas cosas -

-si tu lo dices... - dijo con una sonrisa una sumire no muy convencida, sin embargo dejo al pelirrojo ser, al fin y al cabo era su padre.

Habiendo adquirido el producto y tras envolverlo en un bonito papel rojo los estudiantes de rengo salieron a la calle otra vez y caminaron hasta detenerse en un parque y sentarse en una banca al amparo de la nieve bajo un árbol.

-bueno, esto marca el fin de mi búsqueda aquí, tu encontraste todo lo necesario? -

-sip! - sumire mostró sus bolsas enseñando su botín.

-entonces podemos decir que terminamos por hoy... Uff!! - kazil dejó salir un suspiro de alivio que contenía todo el cansancio de la tarde. - oh por cierto! - el pelirrojo habiendo recordado algo se puso a buscar entre las bolsas que cargaba hasta que encontró lo que buscaba y se lo tendió a sumire. - ten, feliz navidad- dijo ofreciendole un paquete envuelto. Había adquirido aquel obsequio en una de las tantas tiendas que visitaron, por suerte aún le quedaba algo de dinero cuando lo compró.

-para mi? - dijo la castaña sorprendida mientras recibía el paquete envuelto en un bonito color morado. - que es? -

-si te lo dijera arruinaría la sorpresa jeje - kazil rasco su cabeza sonriendole a sumire. - es una forma de agradecimiento, aprecio mucho que me hayas acompañado hoy, ir de compras es divertido, pero gracias a ti fue mucho más - explico el pelirrojo. - también va un regalo para kai, no lo conozco pero no creo que haya algún niño que no le guste lo que hay ahí -

-oh... M-muchas gracias kazil, también lo pasé muy bien hoy-

Bajo la protección de aquel arbol, los alumnos de rengo dieron por concluida su misión.

___________
Relikt Relikt listo! Eres libre de continuar y/o agregar algo a la interacción si quieres pero dudo que alcance el tiempo jaja. De todas formas gracias por acceder a esto, fue super divertido. Feliz navidad relik

Pd: el regalo es un libro de cocina con platos tipicos de diversos países, el otro es un cuento para niños con dibujos
 

Morpheus's Dream ♚
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¡Cinco!

¡Cuatro!

¡Tres!

¡Dos!

¡Uno!


También podemos festejar la llegada del nuevo año. Y como también estamos de aniversario [27 de Diciembre] les otorgaremos a los participantes de esta fase 1.000 yenes sin importar los posts que hagan ni su cantidad de palabras.

Notas:
—Esta fase tratará los días desde el 26 de Diciembre hasta el año nuevo del rol. ¡Vamos allá 2152!
—Las recompensas de la fase anterior siguen acumulándose en esta.
—El evento se cerrará el 10 de enero.
 

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Era mediodía de víspera de fin de año y Sumire se hallaba en la cocina de la residencia preparando algunos platillos tradicionales para compartir con los compañeros que también se habían quedado en Nagoya. Mientras calentaba zōni, la nativa de Osaka se ocupaba de hacer pastelillos mochi para acompañarla, por su parte, Kai jugaba en el suelo de la sala con algunos cubos de colores haciendo torres de tres.

Querida, ya llegué~ — saludaba cierto castaño llevando en manos varias bolsas con el logo de un par de restaurantes cercanos. — Fue una lucha campal comprar todo esto, no adivinas lo que pude comprar.
¿Osechi Ryōri? — Preguntó la de ojos café viendo como los hombros de Arai caían con desanimo.
Sí. Dazai-san, no es divertido cuando adivinas tan rápido — respondía el de ojos azules colocando todo sobre la barra.
Dijiste que fue una lucha campal, así que al ser el último día del año es muy difícil comprar el Osechi Ryōri, a menos que lo hayas apartado con mucho tiempo de anticipación — explicaba Sumire en tanto su compañero suspiraba y sacaba dos juegos de cajas de madera.
A parte de esto, compré otras cosas — decía el chico de Tokio sacando algunos recipientes transparentes. — Mochi-gashi, aquí tenemos rellenos de anko, shiro-an y mermelada de durazno. También tenemos por aquí Kinako mochi.
Vaya, parece que tendremos una fiesta de mochi más que otra cosa — sonreía Dazai mostrando los pastelillos de mochi que estaba haciendo.

Al escuchar como el castaño gruñía y se dejaba caer sobre una silla cercana Kai dejo lo que estaba haciendo y se acercó al adolescente. Cuando sintió como sus pantalones eran halados, Hayato miró hacia abajo para luego cargar al niño y sentarlo en su regazo, a continuación, el chico de Tokio decidió comenzar a explicarle todo lo que había en los cinco pisos de las cajas de Osechi Ryōri, mientras Sumire proseguía con los pastelillos.

El plan que tenía Dazai tenía para pasar la velada de fin de año consistía en meterse bajo el Kotatsu de la sala de estar con el pequeño Kai y esperar el año nuevo viendo Kohaku uta gassen, no sabía quién de todos sus compañeros se quedaría ya que la mayoría había planeado ir al santuario para su primera visita del año, pero ese no era un evento al que Sumire hubiese querido asistir, sobre todo porque su joven familiar estaba muy pequeño para pasar toda la noche afuera en medio de toda la gente que pretendía el hatsumode. Por último, si Kai se despertaba antes del amanecer, irían a la azotea de la residencia para presenciar el hatsuhinode.

Todo listo — decía la chica de Osaka mientras apagaba la estufa de la cocina. — ¿Qué me dices, Arai-san, irás al hatsumode con los demás?
Por supuesto, me gustan las aglomeraciones de personas y no puedo perderme el comprar el Omikuji de la fortuna para este año — asentía el castaño con muchos ánimos. — También iré a quemar mi Omamori, aunque esta fue la primera vez que lo compré, considero que fue bastante útil ya que pude entrar en UA.
¿Lo volverás tradición? Ya sabes, comprar amuletos todos los años — hablaba la chica secándose las manos con una toalla.
Es probable, sí — respondía el de ojos azules jugando con el cabello del bebé que empezaba a quedarse dormido. — Prometo que regresaremos antes de que el sol empiece a asomarse, así podremos ver el amanecer con ustedes.
Esta bien, no tienen que hacerlo — se encogió en hombros la castaña.
Es algo que ya decidimos, así que más les vale estar despiertos cuando lleguemos — contestó Hayato volviendo a peinar bien al niño.
 

Morpheus's Dream ♚
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Unos ojos rojos se abrieron en medio de la noche y no veían nada más que oscuridad a su alrededor. Con el paso de los minutos el marco de la ventana, el escritorio, la estantería y la puerta recuperaron su espacio, más visibles. No tuvo una pesadilla, no recordaba haber soñado y tampoco hubo un impulso externo que la despertara, pero despertó. Algo la preocupaba, aunque, para ser más precisos, alguien. Bajó la mirada a su pecho sin romper la suave respiración que había estado llevando, sabiendo con certeza que Amayah sólo se encontraba dormida gracias a las vibraciones que realizaba su corazón al palpitar y al pulso de su muñeca al alcance por tener las manos entrelazadas. Apenas se atrevió a acariciar su oscuro cabello. La más mínima alteración podía perturbar a su mejor amiga y despertarla. Ese perfecto control de sí misma era posible debido a los años que tenían durmiendo juntas, a pesar de que con el tiempo sucedía cada vez con menos frecuencia. Por haberse tenido que ir a la academia en Nagoya, para empezar, donde…

—Al principio parecía ser un poco caótico y torpe, pero es bueno en clases y muy atento —explicó Maya la noche anterior.

—¿Cómo puede ser bueno si te mira todo el tiempo? —le preguntó Riku, un poco confundido.
—… Realmente no lo sé —confesó.
—Y no hablaron mucho hasta que llegaron estas fechas —señaló Vivaldi.
—No… Me sorprendió en Ēterubukku el último día que asistí y me ayudó mucho a organizar el almacén. Además, fue mi Santa Secreto y esa misma noche vimos El Cascanueces orquestado por la familia de una compañera, Alberona.
—Maya… —
susurró Jes, evidentemente contrariada.
—¿Qué sucede?
—Creo que debes ser clara con ese muchacho Lalbay, Maya —
intervino Harumi—, sus intenciones son muy obvias y apenas estás saliendo de tu burbuja y haciendo amigos por tu cuenta. No es el momento para que- —guardó silencio cuando Terrence colocó una mano en su hombro.
—¿Para qué? —insistió la menor, mirando a su padre.
—Para que se meta en tu corazón —comentó con suavidad—. Nos alegramos mucho de que estés haciendo amigos, cariño, pero es muy pronto y todavía no sabes tantas cosas, podría estar aprovechándose de tu ingenuidad.
—¿Aprovechándose? —
susurró para sí.

—O tal vez no —Vivaldi levantó los hombros—. No lo conocemos y tú apenas estás empezando a hacerlo. Sólo no queremos que te apresures. Tómate todo el tiempo que necesites y no te inclines por una opción hasta estar completamente segura de que es lo que quieres. Es tu decisión y sea cual sea, nosotros, como tu familia, estaremos contigo para apoyarla, siempre que no tengas dudas.

“Yo tengo dudas”, pensó la joven Michiko, recordando lo tranquila que estuvo su mejor amiga tras aquellas palabras. Sin embargo, algo había sucedido durante aquella conversación y la de ojos rojos pudo darse cuenta de ello sin necesidad de hablar: los Nomura se pusieron alerta, y era muy consciente de que no faltaba mucho para el cumpleaños de la chica, tal vez irían a hacerle una visita.


Lazy Lazy, te chismoseo (?)
 
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Morpheus's Dream ♚
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No era de extrañar que el 26 de diciembre los Nomura despertaran irremediablemente tarde. Era una sorpresa si se iban a la cama antes del amanecer. Se tomaban todo el día para descansar y el 27 retomaban sus rutinas: desayunaban en la mesa, holgazaneaban un poco y terminaban de discutir algunos temas abiertos en “la gran noche”. Las tareas de limpieza regresaban mientras padre e hijo iban a la ciudad e intentaban encontrar una mesa de picnic; como sólo la usaban una vez al año no tenía sentido comprarla y mantenerla en una habitación de la casa acumulando polvo, por lo que iban, la alquilaban por varios días y la regresaban en mejor estado que al recibirla.

Antes de que Amayah desarrollara su poder, la familia realizaba la tradición de ir al santuario, escuchar las 108 campanadas y comprar amuletos, más que nada para honrar la sangre japonesa de Terrence, porque Vivaldi siempre fue muy escéptica. Luego se hizo casi imposible, con todas las vibraciones. Para compensarlo, los padres decidieron llevar las fiestas de manera exclusivamente familiar, en mayor grado para evitar que Amayah se encontrara en el centro de la ciudad en la peor época del año. En su lugar, se preparaban.

Si nevaba, derretían o retiraban la nieve del área en la que colocarían la mesa de picnic, la cual -una vez bien limada, arreglada y decorada para la fecha- llevaban al patio resguardada con una carpa. El 31 se vestían con kimonos y yukatas, la última cena era toshikoshi soba y, armados con bebidas calientes y algunos aperitivos, desmantelaban la carpa, tomaban asiento y esperaban, habiendo dejado todos los aparatos electrónicos apagados dentro de la casa. Lo que esperaban era la señal de Vivaldi. Usaban esa noche para confesarse los unos a los otros si sus metas del año se cumplieron o no, y para compartir las que tenían para el siguiente. Usualmente Vivaldi hablaba cuando todos habían terminado, con su unión a la tierra -mucho más potente que la de Terrence- aguardaba hasta el momento justo y entonces encendían cada uno un senko hanabi. Mientras el papel de seda se quemaba, brindaban, bebían y daban buena cuenta de los aperitivos para después quedarse sumidos por las chispas que emitían. Cada miembro de la familia lo sentía de manera diferente. Y, para finalizar, se abrazaban.


Cuidaban bien de la mesa de picnic y durante los siguientes tres días comían en ella los alimentos del osechi ryōri mientras disfrutaban en familia las primeras impresiones del nuevo año. Por supuesto, Michiko Jesbell era parte de la familia y de aquellas tradiciones desde que se hizo amiga de Amayah y se hizo conocida su situación, era como una hija y una hermana más. Y tras las fiestas el lazo que los unía a todos se afianzaba, no perdía fuerzas sin importar la distancia a la que se fueran. Era un tiempo que apreciaban de corazón, especialmente porque luego todos tenían un lugar al que ir: Harumi y Riku volverían a viajar por sus trabajos, Amayah regresaría a Nagoya, Jesbell se quedaba en Tokio pero tenía su propia vida que atender, Terrence pasaría tiempo fuera de casa -aunque no muy seguido- y Vivaldi la mantendría decente para el momento en el que todos regresaran, porque lo harían, tarde o temprano.
 
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Something that remains
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Había anochecido y la mayoría de los estudiantes que se habían quedado en la residencia de la academia para las navidades ya habían salido rumbo al santuario para su primera visita del año. En cuanto a Sumire y Kai, ambos se hallaban en el kotatsu de la sala leyendo el libro de cuentos que había recibido el pequeño Dazai por parte de Kazil.

Apenas eran las Diez de la noche pero al parecer las energías del residente más joven de Rengo habían disminuido considerablemente, por lo que no le prestaba mucha atención a los dibujos de la historia que estaba relatando la castaña. Poco a poco los ojos del pequeño fueron cerrándose hasta quedar completamente dormido en los brazos de la adolescente de ojos café, quien tras verlo así lo dejó sobre una manta arropado con el kotatsu para que se mantuviera tibio.

Aún falta mucho para la media noche — comentaba la chica de Osaka viendo el reloj de su teléfono móvil. — Supongo que tendré que espera sola — murmuró abriendo su mensaje.

Desde que había huido de casa Dazai había cerrado todas sus cuentas de redes sociales y había cambiado de número de teléfono ya que no quería correr riesgos al ser rastreada por Kanda, desde ese entonces le había sido casi imposible comunicarse con sus amigos en el extranjero.

Una sonrisa se asomó en los labios de la castaña al ver que el mensaje se trataba de una imagen de todos sus compañeros que habían ido al santuario, en medio de un sitio cubierto de nieve, los estudiantes se hallaban sonriendo y saludando a la cámara siendo Arai el que estaba delante de todos para tomar la selfie. En la parte inferior de aquella fotografía se encontraba un mensaje que decía: “Hay mucha gente y tenemos frío, sería más divertido si estuvieran aquí con nosotros.” En ese momento, Sumire consideró que no había sido tan malo el quedarse en la residencia junto a Kai, por lo que respondió el mensaje con una foto del pequeño castaño durmiendo en el kotatsu mientras colocaba al pie de la imagen: “Admiren a alguien que no envidia su situación en este momento.

Luego de enviar el mensaje, inmediatamente hubo una llamada entrante de un número desconocido, por lo que la chica dudó en atender ya que tenía el número de teléfono de casi todos sus compañeros que habían ido al santuario en ese momento. Con una inspiración profunda, la chica de Osaka presionó el botón verde y acercó el aparato a su oído derecho.

¿Diga? — Decía Dazai en tono bajo mientras salía del Kotatsu para no despertar al pequeño.
¿Dazai-san? — Preguntó una voz masculina que Sumire reconoció inmediatamente.
Si, ella habla — asentía la estudiante acercándose a una de las puertas corredizas que daban al patio trasero de la residencia. — ¿Qué tal le va, Kyo-san?
Bastante bien, disfrutando el Kohaku uta gassen — respondió el mayor escuchándose risas de fondo. — Estoy llamando a todos mis empleados para desearles un feliz año nuevo y espero poder seguir trabajando en armonía con ustedes.
Vaya, es bastante considerado de su parte, jefe — comentaba la chica de Osaka viendo como varios copos de nieve comenzaban a descender del cielo. — Agradezco mucho su llamada, también el tener la oportunidad de trabajar con todos en la panadería, siento que es una de las mejores cosas en las que haya podido participar. Le deseo un feliz año nuevo y siga tomándome bajo su ala para enseñarme más cosas.

Después de un par de intercambios de palabras con su jefe, Dazai colgó la llamada y se enfocó en la nevada que estaba cayendo afuera en el exterior. En ese momento, la castaña decidió que prepararía algo caliente para que tomaran sus compañeros cuando regresaran del santuario. Mientras pasaba por un lado del kotatsu, Sumire observó como Kai se había puesto en posición fetal arropándose hasta la cabeza debido al frío que había aumentado lentamente.

[…]

A la media noche, la nativa de Osaka era la única despierta en la residencia ya que no tuvo corazón para despertar al pequeño Dazai. En tanto tomaba un chocolate caliente para mantenerse activa, la castaña veía la televisión donde transmitían la cuenta regresiva y posteriormente el abrazo de año nuevo. Durante ese instante recordó la fiesta de año nuevo en Londres donde había compartido con muchos de los amigos que había tenido oportunidad de conocer en ese lugar, recordó que había llamado a su hermana y su tutor temprano ese día dado que no estaba del todo segura de cómo estaría la conexión de internet durante la noche.

El sonido de varios mensajes de texto hizo que la chica de ojos café saliera de su ensimismamiento, por lo que tomó su teléfono móvil y vio que la mayoría de los mensajes recibidos eran de sus compañeros donde le deseaban un feliz año nuevo a Kai y a ella.

Deberían estar abrazándose, no enviando mensajes — comentaba Sumire con una sonrisa.
 

Lazy

I'm Morpheus, owner of a dream
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Rashidi Lalbay
Eishi Honō

Era extraño, demasiado extraño. Por lo general, en esas fechas Rashidi estaba acostumbrado a convivir con toda la familia y amigos de la misma. Recordaba cómo todos los años sus padres, su hermana, la servidumbre y él se dedicaban a decorar la enorme casa Lalbay con toda la parafernalia que la festividad requería; era obvio que no sería lo mismo por el tipo de clima y las costumbres del Cairo, pero no importaba del todo porque era una tradición muy bonita y que a ellos les encantaba conmemorar en familia. No obstante, ese año sería totalmente diferente para todos pues ahora el hijo de Egipto se hallaba en una tierra lejana y tanto sus padres como a su hermana se les hizo imposible el poder reencontrarse para celebrar como acostumbraban. Sí, Rashidi estaría todo diciembre en el apartamento junto a su fiel gato de pelaje negro, Roy. Sin duda alguna iba a extrañar toda las emociones de celebrar junto a sus allegados mas no dejó que aquel sentimiento de soledad le perturbara y le detuviera en su intento por festejar como acostumbraba, junto a Roy, el muchacho de piel tostada se dedicó a comprar todo lo necesario para adornar su pequeño hogar: el pino fresco, las luces y los adornos, todo sería colocado como si estuviera en su casa del Cairo.

Los días fueron pasando y aunque la sensación de soledad se acrecentó en las fechas importantes, la verdad es que Rashidi supo como llevarlo gracias a la ayuda de cierta persona que, si bien no se encontraba físicamente con él, sí pudo darle un poco de compañía gracias a su regalo de navidad. Amayah Nomura se había encargado de rellenar las páginas de aquel libro con notas que contenían pensamientos y comentarios de la chica acerca de la escena que se leía en el libro, en esencia era como estar leyendo el libro junto a ella o como si estuviera entablando una conversación acerca del texto. Ese sentimiento de calidez se sentía tan bien que Rah decidió leer despacio pues no quería que aquella sensación tan bonita desapareciera en un abrir y cerrar de ojos.

Para cuando llegó la víspera de año nuevo, el hijo de Egipto se dedicó a preparar la cena. No sería la misma cantidad de comida a la que estaba acostumbrado cocinar en ese día pero el muchacho prefería tomarse su tiempo con cada platillo para que todo saliera a la perfección. Cuando todo estuvo listo, se dedicó a charlar un rato con sus familiares antes de que fueran las doce en Japón.

Sé que es algo temprano para felicitarles y desearles lo mejor, pero aquí ya son casi las 12:00. Así que… ¡Feliz año familia! Los amo mucho y espero que podamos vernos pronto para celebrar.
Oww Rah… qué más quisieramos nosotros que las tormentas de arena no nos hubieran imposibilitado el poder verte, cariño —Lilith sonaba un poco decaída, de todos, era ella la que más quería ver a su “pequeño” hijo.
No te preocupes mamá, sé lo difícil que es viajar con esas irregularidades.
Realmente queríamos verte, شبل الأسد —exclamó ésta vez Niszm—. No sabes la falta que harás en estos días.
والد, lo sé. Nos veremos en unos cuantos días, veré cómo hago para poder visitarlos.
¡Cuando vengas tráeme algo de allá! —Pharah hizo acto de presencia en el holograma—. Dulces, traeme dulces.
Seguro, Pharah, te llevaré una gran cantidad de dulces… que tendrás que pagarme con tu dinero —aquel comentario tan elocuente fue suficientemente fuerte como para hacer que los cabecillas de la familia Lalbay rieran. La tensión de no tenerse cerca desapareció con el momento de risas.
No le veo lo divertido... —expresó la chiquilla antes de desaparecer.
Bueno…
Lo sabemos Rah, ve a comer tranquilo y pasa una buena noche, ¿nos llamarás cuando sean las 12 acá?
Claro, mamá. Los llamaré a la hora exacta para que me puedan mostrar la luna.
Está bien, hijo. Feliz año para ti y para Roy.

Tras esa despedida, los padres del muchacho colgaron la llamada. Rashidi inhaló y dejó el celular en el sofá para posteriormente exhalar en un suspiro desganado que desapareció en el momento en el que Roy maulló y saltó para posarse sobre la mesa.

Sí, vamos a comer.

Los ánimos en Rashidi volvieron paulatinamente tras la cena, pues sabía que “alguien” le esperaba ansiosamente.

[...Unas horas antes...]

Desde un punto de vista familiar, el comportamiento de Eishi estaba siendo demasiado egoísta en esas fechas en las que uno debería pasar las costumbres navideñas con la familia. ¿Cómo era posible que había preferido pasar veinticuatro y -ahora- treinta y uno con una chica? No cabía duda alguna de que los padres de la vela andante se encontraban totalmente disgustados con el muchacho. El único que no parecía importarle el asunto era Taishi, quien ya conocía a la joven con la que estaba.

¿No responde?
No —negó con la cabeza el único moreno—. Mamá, creo que deberían dejarlo en paz, es su novia después de todo.
¿No era más sencillo traerla para que pasara navidades con nosotros?
Hablamos de Eishi, papá.

Los Honō suspiraron y decidieron dejarlo pasar por ahora. No veían el sentido a seguir discutiendo por el desconsiderado y calienturento de su hijo mayor.

Por su parte, Eishi caminaba tranquilo por las calles de una adornada Tokyo. En sus manos se hallaban unas cajas envueltas en papel de regalo.

Espero que le gusten los regalos a Mimi y a Max, se me había olvidado por completo comprarles algo cuando pasamos el veinticuatro juntos —pensó sin dejar de caminar con dirección al apartamento de la chica.

Para Eishi era una experiencia totalmente nueva, nunca antes había festejado con una chica y menos con una chica como Rivka Lovelace. Por eso no se pensó dos veces en aprovechar la oportunidad que Riv le estaba dando, a pesar de que en su momento la copiona seguramente lo estaba diciendo en broma. Emocionante y excitante, fueron las palabras que resonaron en la cabeza del muchacho cuando la fémina no pareció tener ningún problema con que él pasara esos días con ella. Sin embargo, cuando llegó el momento, Eishi se vio superado por sensaciones que fueron totalmente nuevas para él. La sonrisa de Rivka cuando lo vio en nochebuena, la calidez que le transmitía cada caricia que le daba, los besos tiernos y apasionados que se daban… ¿Qué tenía ella de diferente a las demás? Se preguntó mientras entraba al edificio en el cual pasaría la noche vieja.

Se subió al ascensor y marcó el número del piso. Mientras subía, tomó su celular y le escribió un rápido mensaje a su hermano.


»Estoy con Rivka, deja el fastidio ¿quieres? Feliz año a mamá y a papá, tú jodete.
El sonido característico del elevador sonó, indicándole al albino que había llegado a su destino. Las puertas se abrieron y el muchacho salió de la caja metálica para luego cruzar a la derecha para dirigirse a una de las puertas del fondo. Inhaló y exhaló con un deje de emoción antes de tocar el timbre del apartamento. En la espera, Honō pudo escuchar como Mimi y Max olfateaban y ladraban sin parar por detrás de la puerta.

Ya voy.

La voz de Rivka llegó a los oídos del muchacho de ojos azules, quien sonrió gustoso.

Apúrate princesa hace algo de frío acá —mintió con total intención y descaro.

Rivka sonrió al momento de reconocer la voz.

¿Desde cuándo pasas frío, Ei~? —comentó risueña.
Desde que no estoy contigo, por supuesto —exclamó instintivamente.
Entonces quiere decir que pasaste frío todo el día, ¿no?
Si me abres, podrás descubrirlo.
No lo sé, Ei~, ¿recuerdas la contraseña? —el joven pudo escuchar la risilla divertida de su chica tras haber dicho esas palabras, ¿en serio le iba a hacer decir esa frase tan bochornosa? Suspiró—. Estoy esperando, Ei~
Rivka es mi niña consentida y sólo tengo ojos para ella —la puerta se abrió de repente, dejando ver a una sonrojada y sonriente Rivka tras el marco de la puerta.
¡No puedo creer que lo dijiste!
Lo hice —exclamó, alzando los regalos inmediatamente—. Le compré algo a tus niños, espero que les guste. Son juguetes.
¡Oh! No tenías que hacerlo.
Pero lo hice, ¿puedo pasar, princesa?
¿En serio estás preguntando si puedes pasar? Te estuve esperando, no me vengas con eso ahora.


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Alex's little princess ♚
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Rivka se encontraba en la cocina al momento en el que la puerta sonó. No pudo evitar sonreír al escuchar que se trataba de su flamante chico albino. Fue sacándose el delantal mientras tenía una charla tonta con él, por su “desesperación” para entrar. Entre diálogo y diálogo lo recordó… no podía abrirle sin que dijese la contraseña. Soltó una risita.

-*-

27 de Diciembre. 16:40hs. Tokio.

Ese día la pelirrosa había insistido en que Eishi la acompañase a comprar algo de ropa nueva. No era muy regular que ella fuese directo a las prendas confeccionadas, ya que disfrutaba mucho de hacer la propia, pero algunos patrones escapaban de su conocimiento… ¿A quién quería engañar? Simplemente le encantaba comprar.

En ese mismo instante se encontraban en Shibuya 109, el templo de la moda para chicas. Habían recorrido algunas de sus tiendas favoritas, aunque no se decidía por algo. El vestido que modelaba en ese momento no era nada complicado, pero el terciopelo era de muy buena calidad… no esperaba menos por ¥9.000. Seguramente iba a terminar haciéndole algunos arreglos interesantes, sus manos no iban a permitir que dejase la prenda así.

Entre idas y venidas en su cabeza Eishi golpeó la puerta del vestidor antes de intentar abrir, pero ella sostuvo el picaporte justo a tiempo para volver a cerrar.


—¿Qué se supone que intentas, Hono?~ —Sonó divertida.
—Te estás tardando mucho y quiero ver, babe. ¿Qué se supone que haces?

Su chico sonaba algo impaciente por verla y eso no hacía más que divertirla.

En los últimos días y gracias al tiempo que habían pasado juntos desde su cumpleaños, Riv empezó a sentir cómo esa sensación de inseguridad o indecisión se desvanecía. Eishi no le había dado razones para dudar de él, más allá de lo toquetón o juguetón que podía ser a veces. De vez en cuando el chico soltaba algún comentario que ponía a su pequeña novia en alerta pero esto solía desvanecerse apenas le demostraba un poco de cariño. A Riv le parcía adorable que después de poco tiempo ya usase apodos para ella o recordase siempre preguntar por sus mascotas, la hacía sentir querida.


—¿Y vos qué crees que hago, baboso? Casualmente decidí iniciar un curso de baile en este vestidor…
—¡Oh, por favor! No juegues así conmigo, lindura. Quiero ver cómo te van los vestidos
—Eishi volvió a intentar con el picaporte, pero ella seguía con la mano en él.
—Mh… ¿tenés muuuchas ganas de verme con el vestido, Ei?~ —Usó la voz de lástima con él. Todavía no descubría si le excitaba o lo sacaba de sus casillas, pero era divertido escuchar sus reacciones.
—Muchas. Por favor, Babe… prometo portarme bien —Hono suspiró al otro lado de la puerta mientras apoyaba la frente en ésta. Si no dejaba de jugar y abría la puerta pronto una dependienta iba a notarlo y seguro le echaría la bronca.
—Oki~ —canturreó divertida y abrió ligeramente la puerta, sólo para cerrarla antes de que Eishi tuviese la oportunidad de empujar —¡pero vas a tener que decir la contraseña! —Si Eishi estaba tan desesperado por verla, entonces iba a tener que pagar con su honor… y con vergüenza, mucha vergüenza.
—¿Ábrete sésamo? No tengo ni idea de qué contraseña hablas, Riv. Vamos, ábreme… alguien se va a enojar si ve que entro y justo no hay nadie —Golpeó con suavidad, ya un poco cansado.
—Ah, nono~. Si querés entrar a verme la contraseña es obligatoria —Rio con suavidad. Amaba molestar a su chico —Como hoy estoy de buen humor y creo que te lo mereces te la voy a decir, pero escucha súper bien porque no voy a repetirla —después de escuchar el sonido de asentimiento del otro lado sonrió, casi con malicia —La contraseña es: Rivka es mi niña consentida y sólo tengo ojos para ella.

Se escuchó silencio al otro lado de la puerta, hasta que Eishi abrió la boca.

—Debes estar bromeando… ¿Por qué me odias tanto? No voy a decir eso, Riv —Sonó un poco fastidiado, haciendo que la pelirrosa riese con ganas.
—Si tenés ganas de verme en este corto y ceñido vestido vas a tener que hacerlo~
—¿Podrías dejar de jugar así con mis sentimientos?
—El peliblanco suspiró profundamente —¡Bien, pero espero tener una buena recompensa!
—Te escucho, Ei~
—ella ya se relamía, todavía sosteniendo el picaporte.
—Rivka es mi niña consentida y sólo tengo ojos para ella… —Rodeó los ojos mientras pronunciaba las palabras, con tono de fastidio.
—¡No, Ei! Así no vale, tenés que decirlo de forma bonita —Rivka se quejó en voz alta, no conforme, al mismo tiempo que soltaba la puerta para poner las manos en su cadera.
—¡Pero qué pretenciosos que estamos hoy! —Intentó abrir la puerta una vez más y funcionó.

Riv lo miraba ligeramente perdida, había olvidado que debía de sostenerla para que él no entrase. Eishi sonrió con gusto al verla, pasando los ojos desde la punta de su cabello hasta los pies. La abstinencia lo tenía hecho un pequeño animalito y aprovechaba cada oportunidad para mantenerse apegado a ella, así que eso fue lo que hizo: la tomó por la cadera después de cerrar la puerta y juntó sus cuerpos en unos segundos antes de inclinarse ligeramente para susurrar.

—Rivka es mi niña consentida y sólo tengo ojos para ella —La forma íntima y seductora en la que sus palabras salieron hizo estremecer a la pelirrosa, al mismo tiempo que cerraba los ojos —Y te ves preciosa, como siempre.

-*-

—Estoy esperando, Ei~ —Al parecer no fue la única en perderse en sus pensamientos.
—Rivka es mi niña consentida y sólo tengo ojos para ella —la puerta se abrió de repente, dejando ver a una sonrojada y sonriente Rivka tras el marco de la puerta.
— ¡No puedo creer que lo dijiste!
—Lo hice
—exclamó, alzando los regalos inmediatamente— Le compré algo a tus niños, espero que les guste. Son juguetes.
— ¡Oh! No tenías que hacerlo.
—Pero lo hice. ¿Puedo pasar, princesa?
— ¿En serio estás preguntando si puedes pasar? Te estuve esperando, no me vengas con eso ahora.


Eishi apenas pudo dar unos pasos dentro antes de que Mimi y Max fuesen a recibirlo también, frotándose en sus piernas y aullando con suavidad.

—Tranquilas, bestias… Eishi es mío y no comparto, ¡pero les trajo regalos!

Riv dejó que el chico los abriese para ellos mientras ella los acariciaba con suavidad.

Esa misma mañana se había ocupado de correr su taller de costura hacia el lado opuesto de los ventanales, para poder mover el sofá y la mesita justo enfrente de la vista a la ciudad. La mesa de café ya tenía algo de comida encima para cuando Riv subió con los dos cuencos de toshikoshi soba.

Esa cochina pasta del infierno había tomado un año en hacerse, ya que Riv no era la más habilidosa en la cocina. Tratar de encontrar Katsuobushi a última hora había sido un infierno, pero se sentía feliz de poder tenderle un plato lleno de simbolismo a su invitado de la noche.

Ambos disfrutaron de la comida entre charlas tontas y pequeños besos robados. Miraron los fuegos artificiales desde la comodidad del sofá, uno abrazado al otro, como si no hubiese mejor manera de recibir el año nuevo.

Cuando las campanadas del templo cercano dejaron de escucharse, ella volvió la mirada a él.

—Ei… ¿Por qué decidiste también pasar año nuevo conmigo? ¿Estás seguro de que tus padres no van a enojarse? Es una fecha familiar muy importante —Sonó algo preocupada y Eishi no pudo evitar acariciar su mejilla con cariño antes de levantar los hombros.
—Pasé los últimos años con ellos, pueden extrañarme un rato. Además, no me preocupa que se enojen, ya se les va a pasar… Yo podría preguntarte lo mismo a vos, princesa —le dio un toquecito en la nariz. Riv parpadeó.
—Bueno, no lo preguntaste antes pero… mamá y papá ya no están, Ei. Yo tenía unos cuatro años cuando ellos murieron, así que… —Riv no se atrevió a mencionar más, el tema todavía dolía en su pecho.

Eishi aceptó la poca información antes de presionarla con un poco de fuerza, frotando su espalda. Su chica estaba dolida y no era para menos, podía entenderlo… ahora él estaba con ella.

Ni siquiera tuvo tiempo a contestar cuando el timbre sonó. Riv se levantó con cuidado de no incomodar a Eishi y alisó innecesariamente su vestido antes de bajar e ir a abrir. El peliblanco miró por sobre su hombro, pero desde ahí no podía ver hacia abajo, aunque escuchó instantáneamente la voz de Alexis. Mimi y Max bajaron con desesperación apenas notaron que era él.

—¡Feliz año nuevo, Rivi! —Besó su frente al mismo tiempo que la chica sonreía y cerraba los ojos —Ya traigo tu regalo de año nuevo~, donas de chocolate… las que te gustan —la pelirrosa casi chilló al recibir la gran caja
—¡Muchas gracias, Alex! Siempre sabes qué me gusta, ¡prometo que no van a durar ni una semana! ¿Querés tomar un poco de té? —Lo miró antes de ir a dejar su regalo en la cocina.

Alexander se había arrodillado en el suelo a acariciar a los perros y recibía los lametazos de felicidad sin asco. El peliblanco ya bajaba las escaleras, con el ceño fruncido.


—La verdad es qu- —Denali tenía toda la intención de negarse al té pero apenas vio a Eishi vuelvió la mirada a Riv —Me encantaría tomar un poco, Rivi.

La tensión en el ambiente subió de manera estrepitosa sin que la chica se diese cuenta. Ambos estrecharon sus manos con fuerza, a modo de saludo, después de gruñir un “Feliz año nuevo” cada uno.

—Estábamos a punto de comer mochi y ver el Kohaku en la tele… ¿querés quedarte con nosotros? —La pelirrosa le estiró la taza a su vecino con una sonrisa y éste la tomó después de asentir.
—Me encanta la idea, vamos.

Eishi ya podía sentir su sangre hervir ante la respuesta afirmativa. Los tres se acomodaron en el sofá de nuevo antes de que Riv encendiese el proyector, tirando de la manta un poco para tapar sus desnudas piernas.

La batalla musical no podía importarle menos a ninguno de los dos chicos. Alexis aprovechaba cualquier momento para demostrar que él y Riv se adoraban y Eishi no se quedaba atrás tratando de mantenerla más pegada a él. Era una lucha silenciosa entre la parte izquierda del sillón, donde estaba Hono, y la parte derecha del mismo, donde estaba Denali.

Riv no parecía estar enterándose de lo que pasaba, hasta que Alexis tomó la barbilla de la chica para señalarle algo y Eishi explotó en cólera, levantándose instantáneamente del sofá.

—¿Por qué se supone que este idiota tiene que venir a arruinar nuestro fin de año? Estábamos mucho mejor solos, babe —pasó la mirada molesta hacia Alexis al mismo tiempo que tiraba suavemente de la mano de Riv —Aléjate de mi chica. No pienso compartirla con nadie.
—¿A quién le decís idiota, enano?
—Alexis no tardó en levantarse también, cerrando los puños —Puedo acercarme a MI Rivi tanto como yo y ella gustemos. Si crees que voy a dejarla sólo por un nene caprichoso estás muy equivocado —el pelirrojo debía de admitirlo, se sentía amenazado con la presencia de Eishi revoloteándole a Rivka.

La pelirrosa seguía sentada en el sofá, mirando como uno y otro replicaban gritándose entre sí. Parecía completamente perdida, como si no entendiese cuál era la necesidad de pelear, había Rivka para todos. Le pareció gracioso en un principio, y hasta hubiese comido palomitas de tenerlas cerca, pero la cosa fue escalando rápidamente.

Ambos encendieron sus manos en llamas rojas y azules, respectivamente. Alexander estaba a punto de tomar a Eishi por la camisa cuando sintieron que un polvo blanco los cubría a ambos. Rivka los miraba seria desde el otro lado de la mesita, con el extintor en manos… se notaba enojada y ambos sintieron la culpa en el pecho.

—¿Qué se supone que hacen, pequeños pirómanos? ¡No voy a dejar que quemen mi casa! —la pelirrosa se cruzó de brazos mientras fruncía el ceño —¿Por qué se supone que discuten ahora? ¿No pueden tener un momento juntos en paz? Ambos son dos infantes rabiosos, relájense.
—¡Pero, babe! Él-
—Eishi iba a tratar de defenderse pero fue cortado inmediatamente.
—No me importa, Ei —Levantó una mano para que dejase de hablar —Los aprecio mucho a ambos y no tengo intenciones de alejarme de ninguno. La cosa es simple, o aprenden a convivir con el otro o se joden —Lovelace bufó con suavidad. Ambos entendieron que hablaba muy en serio y ninguno se atrevió a contradecirla —Ahora, van a darse un abracito y vamos a seguir viendo la tele. ¡El equipo rojo va a ganar y ustedes me lo van a hacer perder! —Dejó el extintor en el suelo antes de volver a sentarse y tomar la manta.

Ambos chicos bufaron y refunfuñaron. Actuaron un buen abrazo para dejar a la chica feliz antes de acomodarse con ella.

La pasaron juntos antes de que fuese la hora de irse. Ninguno intercambió más que gruñidos con el otro, pero Riv parecía muy feliz de poder haber pasado año nuevo con sus dos personas favoritas.



Lazy Lazy
 
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Lian wolf 16

Let's play a funny game!
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-asi que te fue bien en rengo? - pregunto un caballero mayor de cabello rojizo.

-si! Bastante, conocí a muchos héroes y compañeros bastante geniales! - le respondió kazil a su padre.

-que bueno cariño, hace que mi pena por haberte tenido tan lejos se disminuya un poco - la madre del menor revolvió el cabello rojizo de este, limpiandose una lagrima imaginaria provocando una sonrisa en el.

La familia Miharu se encontraba caminando rumbo hacia un templo cercano (ni tanto) de su casa tras haber hecho el ōsōji (gran limpieza). todos vestidos con tradicionales kimonos. La madre de kazil vestía uno de color anaranjado con un bordado que representaba a árboles de cerezas con flores rosadas. El padre usaba uno de color rojo entero con el borde de las mangas verdes y Kazil por su parte usaba uno blanco entero con las el borde de las mangas amarillos.

* * *
Al subir la escalera hacia el templo la familia se encontró de frente con varios puestos colocados de tal forma que creaban un camino hacia el templo. En los puestos se vendían desde comida típica hasta amuletos para la suerte, el amor, etc. Entre los puestos y árboles colgaban lámparas rojas con kanji dorados escritos sobre ellas llenando toda el área con una luz rojiza y amarilla.

-whooaaa... Que lindo esta este año! - salto kazil admirando todo el panorama. Su familia siempre iba a ese templo para año nuevo,por motivos tanto religiosos como personales.

-oh mira cariño, venden toshikoshi por allá -

-deberíamos comer un tazón, estoy hambriento, que dices kazil? - el padre del estudiante tomó de su hombro a su hijo y de la cintura a su esposa encaminandolos hacia el puesto de comida.

-parece que no tengo mucha elección papa... - dijo fingiendo hastío

-nope!~ -

* * *
Tras disfrutar de un tazón de los largos fideos para tener una larga vida la familia se puso a curiosear entre los puestos cercanos. Todos adquirieron un omamori que kazil coloco en su móvil, el papa también adquirió una estatuilla de un tanuki con enormes testículos que usaba un sombrero de paja, un libro y una botella de sake.

Asi mismo la familia adquirió una tablilla de madera en la que cada uno escribió sus deseos para el nuevo año.
Kazil escribió en la suya: prosperidad, éxito y suerte en los estudios.

Juntos colgaron las tablillas cerca del templo admirandolas de lejos.

Y así durante las horas antes de las doce probaron distintos platos típicos, tales como el kamaboko (pasta de pescado), kobumaki (algas), kuri (castañas), kazunoko (arenque), datemaki (huevo), konnyaku (una verdura japonesa), rekon (raíz de loto), kuromame (alubias negras), ise ebi (langosta marina) y daikon (rábano). Tampoco faltó la sopa de mochi ozōnu y el sake especiado otoso que bebieron sus padres. Incluso pudieron probar algo de mochi

Ya cerca de la hora la familia Miharu tenía el estómago mas que lleno y ninguno de ellos tenía menos de 2 amuletos.
Se acercaba la media noche y ya había un gran grupo de personas congregadas frente a al templo, rezando en silencio con los mojes entonando plegarias a un costado y claro, la familia Miharu no fue la excepción.

* * *
Y con la ansiada hora ya sobre todo Japón las 108 campanadas comenzaron a sonar en el templo, al igual que en todos los templos del país. A su vez varios fuegos artificiales fueron lanzados cerca de ellos pintando el cielo con momentáneos flashes azulados, dorados y multicolores.

-feliz año nuevo familia- dijo la madre besando las mejillas de su hijo y dándole un fuerte abrazo para luego abrazar y besar a su marido por más tiempo

Kazil aprovecho aquello para sacar su teléfono y enviar un mensaje a sus compañeros. El primer contacto al cual saludo fue a sumire. El mensaje rezaba :

Feliz año nuevo sumire!!! *emoticones de festividad *
Espero la estés pasando bien junto a kai.
Que este año este lleno de cosas buenas para ambos!!!

Justo en ese momento un fuerte fuego artificial estalló en el cielo iluminando a los presentes con un color dorado.

-que este año sea mejor que el anterior... - rezo kazil, tanto para el como para todos sus compañeros y seres queridos.

Luego, envío mas mensajes.

_____________

Relikt Relikt su feliz año nuevo de kazil para sumire ^^
 
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