Clash of ninja | Alianza Vs Otogakure [Final]

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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
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En el mundo solo existen dos tipos de personas: aquellas con vocación y las que no tienen idea de qué podría significar esa palabra pero con el paso del tiempo la agregan a su diccionario mental, así no la apliquen en su diario vivir porque tal vez ni siquiera nacieron para creerse con ella. Y es que sí, ser ninja también requiere de eso; Ryuuranai Nara lo sabía muy bien porque tenía vocación. Si no fuera gracias a eso, no se hubiera quedado en la sede de la Alianza horas muertas trabajando en los últimos detalles referentes a la exhaustiva investigación del momento. Según ella, valía muchísimo la pena no dormir porque con cada pieza descubierta podía sentirse tan extasiada que el sueño se le escapaba y las energías volvían. Algún día sentiría el mismo placer cuando vayan detrás del Shogun.

—Aquí tienes un poco de té —su ayudante dejó la taza en algún espacio entre los papeles desparramados en una gran mesa—. ¿Cómo van las cosas?
—Eso quisiera saber y estoy esperando con muchas ansias la planeación de…
—¡Ya estoy aquí! ¡Ya estoy aquí! —Era la persona de la que Nara hablaba. Había llegado con unos documentos y un mapa doblado porque era grande. —Se siente muy bien ver que prácticamente todas las aldeas han hecho algo para atrapar a los de Otogakure y con estos últimos detalles brindados por Risho sama, Akashiro san, Piero san, Shigeki sama y Hogaku podemos sentir el olor a arroz en nuestras narices. —Ryuuranai y su ayudante se le quedaron viendo raro por unos segundos; esos ademanes que hiciere con su mano derecha al simular que aspiraba el aroma de algo dulce no le otorgó muchos puntos. —No sé si Otogakure huela así. Pero cualquier aroma resulta ser mejor que el de la muerte.

Entonces abrió el mapa que habían encargado dibujar luego de recibir el que el Nidaime Tsuchikage y su jinchuuriki habían robado a alguien en su estadía en Ta no Kuni. La única fémina allí abrió sus ojos por la sorpresa: nunca había visto algo tan “hermoso”, pues ese pedazo de papel perfectamente dividido de forma política y física revelaba lo que necesitaban saber para saborear la victoria. De inmediato surgieron dudas: ¿por qué hasta este momento no habían optado por un mapa? Fue la pregunta icónica entre otras que me ahorraré; la respuesta fue simple: Otogakure se encargó muy bien de prohibir que se comercializara fuera del país cualquier mapa que expusiera los lugares del mismo. ¿Cómo llegaron a esa conclusión? Otra sencillez: después de saber que sometían a los civiles a no revelar la ubicación del Sonido, detectaron anomalías en la cabeza principal del país, dígase el feudal.

—¿Lo tienen controlado?
—Yo ni lo preguntaría.
—¿Pero cómo es que el Tsuchikage y su ANBU pudieron hablar normalmente con las personas que se toparon?
—Ninguna mencionó Otogakure, salvo cuando estaban en Aojiru —apuntó la ciudad aludida en el mapa—. Es una ciudad céntrica neutral a donde van muchos turistas que no precisamente son ninjas… también pueden ser personas de las que eventualmente pueden sacar provecho.
—Me estás diciendo que no todos tienen el sello impuesto.
—Fíjate acá —ahora apuntó a otro lado, uno que se ubicaba encima del Sonido en una larga extensión de tierra horizontal—. Aquí fue donde sucedió la batalla entre el Shodai Mizukage, Hogaku y el payaso de Iwa contra Michibiki… es la zona más susceptible porque la que sigue está en el país del Fuego y por ahí es imposible.
—Entonces ellos tuvieron que entrar por el Fuego, bordear parte de Otogakure sin darse cuenta para intentar alcanzar la entrada que se encuentra al norte —fugazmente miró a su mano derecha antes de regresar al mapa.
—Correcto; aunque es muy probable que Kawakami bordee Otogakure pero eso no lo sabemos. —Señaló la aldea enemiga. —Lo que sí sabemos es que aquí hay una entrada y es nuestro pase.
—Ellos se van a cuidar como nunca después de lo que pasó.
—Y por eso no debemos ir de golpe hacia allá —suspiró—, más bien debilitar sus puntos fuertes para evitar huidas. Se dice que cuentan con subterráneos y vamos, que no es una idea absurda si se trata de gente que ama ser un secreto.
—¿Tienes los lugares? —Recibió una respuesta afirmativa. —Entonces —giró un poquito su cabeza en dirección al otro hombre—, hora de llamar a nuestros héroes.

A cada uno de los que dio su consentimiento y recibiera una invitación para ser aprobada por superiores (si hacía falta) se les informó sobre la última y más importante reunión de todas. Por fin podrían emprender la cacería contra aquellos que fingen tener vocación ninja y no son más que una panda de rebeldes que buscan desestabilizar el sistema que tanto les ha costado levantar a las demás aldeas y sus países.

Los grupos que partirían a Los Campos de Arroz serían formados por la propia Ryuuranai, así como les entregaría un mapa más pequeño en el que se señalaba cada zona objetivo. Tampoco les dejarían ir solos; otro grupo de shinobi se mantendrá fuera de los límites de riesgo cuidando la retaguardia por si algo pasa. Entre ellos estará la propia Nara. Los grupos pequeños suelen ser mejores para empezar; por supuesto que no ignorarían el factor más importante: la manera en la que Oto se daba cuenta de sus indeseables invitados… bueno, agajes del oficio. Casi parte de un plan maestro, de hecho.





Ya había llegado hasta sus perfectos oídos lo que decía la gente por la situación protagonizada por la aldea cuando ellos debían ser los antagonistas. Hokuto estaba bastante tranquila para lo que se le venía encima, pues no lo ignoraba pero tampoco se dejaba ganar por la quisquillosa presión de los nervios y la parte social de la aldea que juró manejar bajo sus ideales. Cuando tomó Otogakure de cualquier forma que lo hubiera hecho, pensó que a partir de ese momento Modan se transformaría porque su puño de hierro pegaría tan fuerte que a las demás aldeas no les quedaría más remedio que sucumbir. Todo eso bajo sueños tontos del montón de idiotas que aceptaron entrar en su juego; el mundo continuaría siendo una basura sin importar dónde le mires. ¡Allá los traumatizados y sus problemas mentales de porquería!

Desde la ventana de su oficina miraba lo que no pudo terminar de construir.

—Es mejor que vengan a nosotros. —Continuaba viendo lo que de todas maneras terminaría de crear. —Que crean que nos van a acorralar.
—Guerra avisada no mata soldado, ¿no?
—Y si aun sabiendo de lo que somos capaces en nuestro territorio deciden venir, que se abstengan a las consecuencias.

Hyuga pidió que reforzaran aquellos puntos del país que consideraban imprescindibles para Otogakure por motivos variopintos. Aparte de que ante una invasión, era claro para el pueblo quién podría estar mal y como contraataque publicitario, la Aristocracia debía demostrar su poder y sus claras intenciones de mantener a Ta no Kuni fuera de cualquier mano rastrera extranjera… porque los demás solo buscaban explotarlos, humillarlos, quitarles privilegio. Sin darse cuenta, la Alianza con sus actos llevaría a los nativos de Los Campos de Arroz a unirse más para protegerse.

Y como su gente reclamaba una explicación, no tuvo más remedio que dar la cara para vender una vez más aquel sueño banal donde los incomprendidos eran escuchados, los desamparados eran recibidos y así hasta hacerles “creer” que los demás países y sus aldeas principales estaban mal. ¡Muy mal! Era una buena actriz.






Jelo! Bienvenidos a la última etapa de la actividad “Descubre el Sonido”. Gracias a los datos que se recopilaron en diversas misiones realizadas, esta trama pudo ser armada para realizarse de la mejor manera posible.

A partir de ahora este será el nuevo tema principal de lo que quede de actividad, en el que se pondrán avisos, premios y quizás post tramas que tengan que ver con los tres grupos ya armados y que conocerán en un momento. Pero antes de llegar ahí, es bueno que conozcan algunos detalles sobre esta actividad:

• Será tomada en cuenta como una misión rango S. Esto puede variar si se ve afectado por el desempeño en la misión.
• Habrá evaluación, tal y como sucedería normalmente en misiones (incluyendo los puntos).
• Ustedes deciden cuánto desean postear pero vale aclarar que se tomará en cuenta esto para la evaluación.
• En definitiva todos ganarán algo; solo pierde quien no haya hecho nada (dígase cero post).
• Todos los post que hagan, de principio a fin, cuentan.
• Si vas con dos personajes, asegúrate de trabajar con ellos de manera individual o aclara en tu post quien protagoniza en él (si es que se juntan los dos).
• Si van a ausentarse, por favor avisen con tiempo.
• Si van a apartar para postear, recuerden que solo cuentan con tres horas máx. Para editar; a menos que entre los participantes se pongan de acuerdo para esperar a otro y así. Recuerden que no están obligados a esperar, tampoco a hacer esperar a los demás.
• El tiempo será muy valioso en esta actividad.
• Cualquier otra aclaratoria mis compañeros o yo les haremos saber.


Participantes

Otogakure:


Nila Fujimori | Bishamon Mimikyu
Sistema - Compendio de fichas | Página 9 - Naruto World | Foros Dz
Kiseki Michibiki | Angelo. Angelo.
Sistema - Compendio de fichas | Página 2 - Naruto World | Foros Dz
Souh Kido | Lionel Lionel
Sistema - Compendio de fichas | Página 8 - Naruto World | Foros Dz
Sei Daidoji | Yukii Yukii
Sistema - Compendio de fichas | Página 10 - Naruto World | Foros Dz
Arata Zukaku | Zim Milo-sama
Sistema - Compendio de fichas | Página 9 - Naruto World | Foros Dz
Ishida Kojiro | Kanra
Sistema - Compendio de fichas | Página 10 - Naruto World | Foros Dz
Eiji Akainuno | L Lance
Sistema - Compendio de fichas | Página 11 - Naruto World | Foros Dz
Rakan | Poro Autumn.
Sistema - Compendio de fichas | Página 10 - Naruto World | Foros Dz

Alianza:

Taiga Shiba | Blair Sphinx
Sistema - Compendio de fichas | Página 3 - Naruto World | Foros Dz
Nota: Aunque en la ficha figure como masculino, por cuestión de trama (tiempos) es mujer.
Risho Mikazuki | NoirExor
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Akashiro Narukami | Belgium
Sistema - Compendio de fichas - Naruto World | Foros Dz
Setsuna Himekami | Yukii Yukii
Sistema - Compendio de fichas | Página 2 - Naruto World | Foros Dz
Luka Hakugaku | Poro Autumn.
Sistema - Compendio de fichas | Página 8 - Naruto World | Foros Dz
Rinha Pawa | Hathaway Xayah
Sistema - Compendio de fichas | Página 3 - Naruto World | Foros Dz
Haruhi Uchiha | Hathaway Xayah
Sistema - Compendio de fichas | Página 5 - Naruto World | Foros Dz
Shinta Kasumi | DrNaoto
Sistema - Compendio de fichas | Página 5 - Naruto World | Foros Dz
Amane Shinseinaki | Ruxxandra Ruxxandra
Sistema - Compendio de fichas | Página 10 - Naruto World | Foros Dz
Kellan Kahrel | Mirto
Sistema - Compendio de fichas | Página 7 - Naruto World | Foros Dz
Chie Miyazaki | K Kari Walker
Sistema - Compendio de fichas | Página 3 - Naruto World | Foros Dz


Antes de comenzar deberán esperar otro post y una vez colocado junto a unas pocas instrucciones, podrán empezar formalmente.
 
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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
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Instrucciones para los integrantes de la Alianza

• Todos empiezan en la ciudad de Aojiru (debajo la descripción); la forma en la que llegaron solo ustedes la sabrán (por lo que pueden narrarlo a modo de flashback si desean).
• Todos pueden interactuar pero ¡cuidado! Ya están en territorio enemigo.
• Aparte pueden narrar sus pareceres respecto a la situación: ¿qué piensan sus personajes? ¿Cómo fue que terminaron metidos en tremendo lío? ¿Expectativas? Lo que quieran.
Para esta parte solo tienen dos días (viernes y sábado); el domingo en la madrugada pasamos a lo bueno.

Aojiru: ciudad en la que predominan edificios de condominios de media clase y una serie de locales variados, orientados a la entretención y abasto de los que viven y visitan el lugar. Sus paredes poseen grafiti, condición prácticamente natural de la ciudad; en ellos se puede apreciar mensajes de todo tipo (desde los despectivos, románticos hasta los políticos). Usualmente es aquí donde los carruajes o los turistas que llegan por sí mismos arriban por primera vez dentro del país; es un punto céntrico, de donde parten otros transportes o se pueden encontrar senderos adecuados para llegar a otros destinos. La ciudad posee caminos de cemento, cableado eléctrico alborotado y poco verdor. Se puede considerar, además, como un lugar neutral donde no existen héroes ni antihéroes; donde confiar en cualquiera puede ser muy peligroso aunque la gente se muestre muy en lo suyo. Aquí conviven civiles y ninjas, pero estos últimos se hacen pasar por los primeros. La ciudad está ubicada a cien kilómetros de Otogakure.




Instrucciones para los integrantes de Otogakure

• Ustedes siguen en Otogakure o sus alrededores (no muy lejos por cuestión de seguridad).
• Saben sobre la situación, así que pueden indagar sobre lo que piensen sus personajes al respecto, cómo se sienten, expectativas, etc.
• Todos pueden convivir con todos (claro, no con los de la Alianza xD).
Para esta parte solo tienen dos días (viernes y sábado); el domingo en la madrugada pasamos a lo bueno.


Recuerden que a partir de este momento todos los post que hagan son válidos :wuw:


Zim Milo-sama DrNaoto Angelo. Angelo. L Lance Kanra Lionel Lionel Yukii Yukii K Kari Walker NoirExor Belgium Blair Sphinx Hathaway Xayah Poro Autumn. Mirto Ruxxandra Ruxxandra
 

Of the Dark
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Luciendo su mejor atuendo, Eiji se encontraba descansando pacientemente por los alrededores la salida de la aldea, silbando casualmente mientras que limpiaba su katana recién reparada de cualquier partícula que mancillara su brillante filo. Sentado sobre una banca, él esperaba instrucciones al igual que muchos otros Genin novatos que caminaban por ahí ansiosos. Quizá era porque ya había pasado por una situación de vida o muerte, o tal vez su extrema confianza y gran ego, pero Akainuno no se encontraba tan nervioso como lo hubiese estado hace una semana. De hecho, si debía ser honesto, el espadachín estaba ansioso ¡Que llegaran de una vez los intrusos! Chokyoki no podía esperar por demostrar su poder frente a esos opresores, su filo agudizándose al punto de que podía hacer "cantar" la efímera brisa si quisiese.

Las instrucciones habían sido claras, habían ciertos puntos que debían ser protegidos y la llamada que recibirían iba a significar el partir para proteger los lugares en cuestión. Se les brindaron mapas para acceder rápidamente a cada sector, demarcando rutas secretas o atajos que pudieren asistir en la llegada inmediata. Luego de dar una hora para aprenderse las rutas, se quemaron los mapas aludidos, deshaciéndose de esa evidencia que potencialmente podía usar el enemigo en contra.

Con una sonrisa disonante al contexto, Akainuno miró las nubes, agradado por los rayos de sol que las empalaban y acariciaban estas malditas tierras con calor y luz. Sí, era muy distinto a los lugares que había visitado en su niñez con la caravana, un lugar que realmente deseaba llamar hogar. Eiji terminó de limpiar la hoja de Chokyoki y la levantó sobre su cabeza para admirarla... le encantaba el peso y balance de su espada, era sin lugar a dudas perfecta para él.

-Va a ser tu primera demostración frente a extranjeros... y aún no tienes miedo- él admiraba el valor de su amiga, una bestia metálica que no conocía nada más que la ambición y la emoción, una versión de sí mismo pero carente de cualquier duda humana que ocasionalmente nublaba su cabeza. Chokyoki era un ser perfecto porque cortaba lo que debía ser cortado y mantenía su integridad y elegancia, no había cabida a la subjetividad en sus obras.

El joven guardó su espada, no queriendo arriesgarse a que se manchase con algo que no fuese un enemigo digno. Sabía que su familia se había unido a Otogakure por negocios, para abastecer a la aldea de armas de calidad a cambio de protección; es más, también sabía que su clan lo había mandado a la academia ninja con la esperanza de que muriese en alguna misión... pero no los culpaba, ellos simplemente no entendían la grandeza que invocaría su nombre en el futuro ¿Y en cuanto a la aldea del sonido? Eiji estaba dispuesto a brindarles su mejor actuación, ello en agradecimiento por brindarle el escenario perfecto para la épica en la que se transcribiría su vida, cincelada permanentemente en los anales de la historia shinobi.
 

H I P I T I H O P
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Alguien se había equivocado. Sí, eso debía ser, posiblemente la culpa era de los genin que salían del País constantemente. Les habían sacado información o peor aún, los mataron. Así es como toda esa gente podía llegar tan cerca y ahora amenazar con atacarlos. La sensación era extraña, era como estar acorralado en una madriguera o un círculo concéntrico que pronto se iría encogiendo hasta que el enfrentamiento fuera inminente. Ella, por supuesto, no deseaba estar en medio. Otogakure se había convertido en su hogar casi por obligación pero no por ello compartía sus ideales, tampoco socializaba demasiado excepto por los chicos que la acompañaban en las misiones. Salir a la pelea sería un suicidio, ella no sabía de eso, incluso percibía que los jutsus familiares brotaban de ella más como una medida de emergencia que algo voluntario y controlable. Se miró las manos. En el campo de batalla no duraría ni cinco minutos, aunque, ya que ponía la mente en la pelea ¿Qué era lo que buscaba el otro grupo? ¿Acaso Otogakure no era como cualquiera de las otras aldeas? Irse allí o a Konoha no había sido más que un lanzamiento de moneda. Comprendía el acuerdo de confidencialidad, porque, según les pintaban el panorama, el resto de las aldeas eran voraces, como lobos hambrientos buscando comerse al más pequeño. Por eso se escondían, por eso mentían, para protegerse nada más. No los podían culpar de ello. El más débil debe valerse de cualquier método para sobrevivir, cuando se forma parte de una minoría lo único que no está permitido es morir.

Se llevó la taza de porcelana a los labios para que el sabor de la miel le endulzara el paladar. Necesitaba tomar una posición. Tenía tres opciones. Morir no estaba dentro de ellas, y no porque una especie de terror fundamentara su negativa, sino porque se aferraba a descubrir su pasado. Sería trágico que una princesa muriera sin saber que lo es. Bueno pues, la primera era pelear en nombre de Otogakure, confiando en sus compañeros y en las fuerzas del País; la segunda era huir; la tercera rendirse frente a los invasores aunque nada aseguraba que le perdonaran la vida. Lamentablemente no tenía ningún secreto qué vender. Ya ¿Y si se hacía pasar por un civil? No. Esas siempre son las primeras víctimas. Tal vez si se mantenía al final de las filas de ataque evitaría involucrarse, porque huir abiertamente no le aseguraba nada ¿Y si estaban rodeados por todos lados? La terminarían atrapando de cualquier modo. Suspiró. Odiaba ser ninja. Mientras existiera uno de ellos el mundo se movería como las olas del mar, en una competencia, en una pelea eterna de poder, de riqueza y control. Si fueran iguales (es decir, solo personas normales), todos podrían pelear bajo las mismas fuerzas, pero en el mundo de los ninjas solo los privilegiados tenían ventaja. Por eso los cultivaban como margaritas. Un shinobi podía matar cientos de civiles. Era un universo desigual y quienes inclinaban la balanza eran esos monstruos. Sujetó la cuchara por la punta de su mango, observándola fijamente.

¿Ella también era un monstruo? No. Monstruos eran aquellos que se unían a las filas voluntariamente y cuya ambición sin fin les hacía partícipes o autores de las masacres. Tener habilidades no la hacía igual, solo alguien capaz de contenerlos. Era una lástima que no estuviese interesada en ello, no deseaba acabar imbuida en esa corriente de conflictos que, correcta o incorrecta, acaba arrasando con pueblos enteros. Como el suyo. Sus ojos adoptaron una frialdad ajena al recordar cómo los ninjas arruinaban las cosechas o las robaban, porque se les hacía más fácil tomarlo que trabajar por ello.

De pronto alguien puso la mano sobre su hombro, sobresaltándola.

Oi~ ¿Por qué tan callada? Usualmente te estás quejando del té ―un sujeto castaño tomó lugar inmediatamente frente a ella. Sus movimientos eran enérgicos, casi cargados de una electricidad visible. Poseía una sonrisa genuina y fresca.

Hoy no estuvo tan mal ―desvió la mirada. La verdad es que estaba tan preocupada que simplemente no reparó en ello. ―Y… ―la buena cara de Hyodo hacía pensar que no sabía nada de lo que estaba sucediendo, posiblemente recién viniera de regreso de algún encargo, ignorando la situación de alarma que vivía la aldea ―¿ya lo sabes?

¿Lo de los tipos? Sí. Los vi en Aojiru. No sé qué están esperando para venir acá ―un calofrío recorrió el cuerpo de Daodoji ¿Tan cerca? ―Tal vez estén esperando refuerzos o que nosotros demos el primer paso. Desconozco qué decisión va a tomar la realeza.

¿Y-y tú que harás?

Buena pregunta ―se llevó una mano a la barbilla. No estaba intimidado. Por supuesto que no, era un ANBU, caso contrario a un genin que es blanco todo el tiempo. ―Creo que de darse un enfrentamiento participaré, imagino que vendrá gente importante y sería buena idea aprovechar la ocasión para secuestrar alguno. Piensa en el dinero que me podrían dar.

¡Eres tonto, Hyodo! ―alzó la voz, atrayendo la atención del local por un momento. Enseguida se controló y bajó el volumen, de verdad que el tipo le crispaba los nervios ―¿Acaso quieres tener a todo un País tras de ti?

Si las cosas se complican solo me deshago del rehén, tranquila. Deja de encerrarte en esa cabecita tuya, para sobrevivir debes buscar cualquier ventaja sin importar cuan poco honorable sea. Nadie loa a un soldado muerto, mejor uno vivo que tenga chance de más glorias ¿No crees? ―ella se quedó pensando al respecto, luego relajó el cuerpo dejándose ir sobre el respaldo de la silla. Un profundo suspiro emergió de sus labios, cargado de resignación.

Hyodo, eres un monstruo.


Acá la ficha de mi npc Hyodo W
 

where's the fun in playing fair?
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Kiseki miraba atentamente la aldea mientras caminaba y pensaba detenidamente en lo que podría ocurrir durante los siguientes días. El albino estaba completamente seguro de que la gente dentro de Oto estaba lista para un desastre de magnitudes internacionales, pero no consideraba que gran mayoría del cuerpo de la aldea saliese con vida de un intercambio bélico contra los ninjas de la entrometida Alianza. De cualquier manera, él ya sabía quienes eran las personas con las cuales le gustaría quedarse después del inminente caos, independientemente de si el Sonido salía victorioso de éste o no. ¿Acaso había algo más que hacer en esos momentos? Pensar y pensar parecía ser lo único interesante que abordaba la mente del modista, quien ya de por sí se encontraba irritado con todas las posibilidades que veía ir y venir como gotas de lluvia en plena tormenta. La caída de Otogakure o su inesperada victoria, la muerte de sus conocidos o la supervivencia de los mismo. Había muchas cosas que definir antes de que que todo comenzase, pero una cosa era segura: debía hablar con cierto individuo inmediatamente.


. . .

Solitario, sentado en las cómodas mesas de una pequeña casa de té, Monban vio como el mismísimo Noah entraba por la puerta principal y lo avistaba en medio del local, esperando que se acercase y tomase asiento. El floreado había mandado a buscar al caníbal por sus propios medios y no tenía el más mínimo interés en hacerle saber a la amargada flota elitista del Sonido sobre las reuniones que planeaba tener, mucho menos sabiendo lo sensible que era esa cuerda de ineptos burgueses llenos de tontas ideas lujosas y delirios de grandeza.

-
¿Me buscabas? - Preguntó Fujimori, con quien ya se había visto de manera similar en el pasado.
-
Te encontré - corrigió sonriente, señalando el asiento que tenía delante. El de cortos cabellos se sentó, pues entre todos los de Oto, Michibiki no era uno de los que prefiriese evitar.
-
Henos aquí - agregó el recién llegado, esperando que el jounin hablase, cosa que generalmente sucedía, y cuando sucedía tendía a generar mucho revuelo, tanto privado como abierto.
-
No me mires así - rió calmadamente el botánico. - Ya debes intuir la razón de este pequeño entre nous.
- Sospecho que quieres matar a otro Señor Feudal. ¿No?
- Ojalá fuesen tan simples las cosas ahora, pero el juego ha cambiado y me temo que no tenemos la capacidad de hacer otra excursión tan divertida como esa, la cual, asumo yo, ya has sido notificado de su no tan rotundo éxito. Ahora mis amigos en otros países parecen sentirse algo molestos por mis acciones, en especial la linda líder de Arashi.
- ¿Cuál de las dos?
- La única que de verdad lidera. La otra sabía muy bien lo que planeaba hacer, por ello no me duele que su compañera actúe como actúa, después de todo, no es mi culpa que la información no haya sido transmitida correctamente. - dio un sorbo de su té, el cual llevaba un rato en la mesa. - El punto no es ese, ahora hablamos de algo un poco más serio, por lo que iré directo al grano.
- Suéltalo.
- Vamos a morir todos en los próximos días si no somos inteligentes... quiero que tú y otras personas salgan vivas de lo que viene, por lo que me interesa comentarte un poco sobre lo que tengo en mente para evitar el colapso total de este proyecto.

Inmediatamente, Kiseki sacó de su kimono un hermoso pergamino morado, sellado con un cordón de oro. Se lo extendió al ANBu y esperó que la quimera lo tomase para levantarse y sonreírle ampliamente, recordando todos los problemas que ocasionó un intercambio similar en el pasado. Ambos hombres se quedaron en silencio un momento mientras que el de mayor rango leía detenidamente una pequeña lista de nombres donde aparecía entre ellos el de Nila, quien se encontraba en el apartado de "gente que debe sobrevivir". En ese documento, el albinos explicaba sus intenciones de... bueno... de varias cosas que no necesariamente implicaban a la aristocracia de la aldea.



Bishamon Mimikyu mencionada para que juegues conmigo al drama sonoro
Blair Sphinx mencionado porque hablé de Taigaxxx
Hathaway Xayah mencionada porque insulté a la perra esa de Rinja
 

Kari Walker

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Aojiru fue uno de los lugares designados por la Alianza Shinobi, donde un grupo selecto de ninjas se encargarían del resto, teniendo el apoyo de otro equipo que les apoyaría desde las afueras. El trayecto hacia esa ciudad fue discreto e incluso tuvieron que dividir esa agrupación de once personas en grupos más pequeños (reencontrándose en cierto punto) para ayudar en la tarea de no ser detectados como sospechosos en el País de los Campos de Arroz. La entrada a Aojiru, sin embargo, fue mucho más sencilla, dada su naturaleza neutral. Eso sí, los shinobi y kunoichi asignados se vieron en la necesidad de desprenderse de ciertos objetos que los identificaran como ninjas, como las bandas.

Tras la llegada, ahora solo restaba esperar hasta que recibieran nuevas órdenes por parte de Ryuuranai, misma que se hallaba con los demás del equipo de apoyo; mientras tanto, nuestros jóvenes y vigorosos héroes podían analizar su entorno para tener una idea más clara en medio de ese mundo de grafiti.

—Puto el que lo lea —Chie Miyazaki leyó en voz alta (y monótona) una de las tantas leyendas que adornaban a los edificios a su alrededor —. Ah… Ya entendí —murmuró para sí mismo, manteniendo un semblante neutral y falto de sorpresa por haber caído en el chiste.

Mientras tanto, el grupo de ‘turistas’ descansaba en las mesas ubicadas en la parte de afuera de un restaurante de sushi. Solamente estaban bebiendo agua sin ingerir alimento alguno, pues debían mantener las apariencias en lo que aguardaban. Habanero escuchó un par de risitas producto de su mala suerte a la hora de identificar grafitis despectivos, mas no alcanzó a divisar a los autores de las mismas. Cuando despegó la vista de la frase, echó un vistazo a lo largo de las tres mesas redondas donde el equipo de incógnito descansaba, encontrándose con puras caras tranquilas y calmadas como bien dice en la mayoría de las fichas, salvo por algunas excepciones.

El joven músico podía notar varios grupos pequeños dentro de esa misma agrupación: El Tsuchikage y la Jinchuuriki del Yonbi se mostraban más apegados, así como las mandatarias de Arashigakure; junto a Shiba se ubicaba una chica que por falta de PR desconocía, pero antes de realizar esa misión fueron informados de los integrantes de la misma y por ello sabía que se llamaba Haruhi (volviendo innecesario todo lo que escribí en las últimas dos líneas donde responsabilizaba a los PR por no saber quién era… ok ya). Por otro lado, al costado de Pawa, se localizaba un muchacho de cabellera castaña oscura, que respondía al nombre de Luka. El genin mantenía una sonrisa en lo que decía algo a Rinha al oído. En la misma mesa donde se encontraban los de Iwa (diferente de donde se encontraban los últimos mencionados), también se ubicaba un jounin de Arashigakure, Shinta, que para ese momento estaba hablando solo, o por lo menos el jounin de Kumo lo veía moviendo los labios sin dirigirle la mirada a nadie. Regresando la vista a su propia mesa sus ojos se toparon con los de una mujer de expresión tranquila pero de presencia imponente. Se trataba de Setsuna Himakami, ninja de Raku, ‘vecina’ de su propia aldea. Miyazaki iba a comentarle algo al respecto mas la repentina intervención de Amane le hizo dirigirse mejor a ella. Quien estaba sentado a su lado, Kellan, parecía no tener mucho interés por responder a la pregunta de la chica de ojos celestes (y de esta forma termina este párrafo en el que escribí un montón, pero realmente no dije nada (?)).

—¿Cómo terminaste metido en todo esto? —Preguntó la muchacha de la Tormenta. Shinseinaki se mostraba simpática, pero por un momento su rostro denotó cierto conflicto al no recordar bien el nombre del torpe de Kumo —. ¿Chie, no?

El aludido asintió sin sentimiento alguno, y de la misma manera respondió:

—Kiseki-san quiso matarme —el nombre de ese traidor caló en las mentes de un par sentado en la mesa de al lado. La kunoichi que lanzó la pregunta descansaba el mentón sobre su mano a la vez que su codo yacía apoyado en la mesa circular. A esas alturas el nombre de Kiseki Michibiki era bien conocido en la Alianza Shinobi.
—Tuviste suerte de librarla —Himekami se llevó un vaso con agua a los labios y bebió lentamente tras hacer el comentario.
—Quizá esta vez no la tenga —contestó el jounin, sin perder su porte de siempre. No obstante, debajo de la mesa tenía las manos entrelazadas entre sí, y por instinto las apretó al recordar a ese letal ninja traidor. ¿Lucharía con él de nuevo? ¿O tendría que escapar otra vez? ¿Qué pasaría después de todo esto?

El shinobi hubiese deseado no hacerse esos cuestionamientos a estas alturas del partido.


Algo cortito para empezar (y no regarla tan rápido). Hago mención de todos los personajes por si acaso :17:
 
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Kiseki Michibiki. Lo había enfrentado una vez, hacía tiempo, en un torneo. Sabía a grandes rasgos de sus capacidades y suponía que al igual que ella había dado un avance a su poder. Nunca pensó que el que una vez fuera su contrincante terminaría como miembro de Otogakure. Pero así era. Las personas cambiaban con el tiempo y por circunstancias, al hacerlo, también sus senderos se torcían. Algunos, en medio de la gran madeja de directrices individuales, llegaban a cruzarse como un acto estrambótico del destino. Quizás sería el caso. No le desagradaría del todo.

Al mismo tiempo, se hallaba rodeada de personas conocidas, como las dirigentes de Arashigakure, alguno de los hermanos de Kumo y la pareja de Iwa, todos partícipes comunes de las reuniones de la Alianza. Resultaba incluso extraño la ausencia del País del Agua ¿Sería que tenían mejores cosas que hacer? Toshio, Nashla e incluso el idiota de Ruigetsu serían útiles para la operación. No resultaría ilógico comenzar a sospechar de ellos dada la tensión que se vivía en la búsqueda de los traidores nacidos a principios de la guerra en el País del Rayo. Por supuesto, se había enviado a un chico en única representación de Tensai ¿Qué? ¿Un genin? Lo suficiente para mantenerlos informados. Un pequeño espía. Por otro lado, tampoco estaba Konoha, ni un alma. Qué intrigante que las dos mayores potencias del continente no mostraran interés. Quizás ese era solo el inicio de la ruptura de la Alianza. Si había bajas, que no cabía duda, provocaba una afectación para los involucrados; si lograban la victoria todo Modan resultaba beneficiado. ¿No sería correcto que participaran por igual? Los pequeños desacuerdos, las incomodidades y las sospechan terminarían destruyendo el acuerdo meramente diplomático. Ojalá aquello no fuese parte del plan. Confiaba en que Ryuuranai era lo suficientemente recta en el asunto. Pero ¿Qué tal si existía alguien por encima de ella, manipulando los movimientos?

Ese era el motivo de su presencia, más que ser un apoyo para la destrucción de Oto consideraba que no solo era imperativo mantener vigilada a la aldea emergente por su insistencia a reclutar gente de todo el continente e invadir a las potencias sin consentimiento, sino estudiar también los movimientos de la alianza. Un puñado de aldeas unidas bajo la firma de un documento y -aparentemente- un propósito común, eso no significaba en ninguna manera que no tuviesen mayores objetivos usando la alianza como una plataforma. Aquí se aplicaba un buen dicho: había que tener cerca a los amigos, pero más a los enemigos. Y las intenciones de Raku eran más bien bélicas. Eso no significaba ausencia de colaboración o comercio, pero sí mantenerse al margen de ciertas situaciones.

Pronto el tema del traidor quedó en el aire a pesar de las incomodidades que su nombre causaba. Si pudiera presenciar la escena, Kiseki se regodearía de placer al notar que su simple mención causaba estupor y recelo. Sin duda había hecho algo bien.

Considero que estamos perdiendo el tiempo ―soltó Setsuna posando la mirada en el vaso de agua. Estar atrancados allí le daba tiempo a Otogakure de prepararse, eso si no lo habían hecho ya. Estaban en su territorio después de todo. Cada esquina, cada rincón podía ser una trampa y nada les aseguraba que el transeúnte más cercano fuese un inocente observador ocasional. ―Tampoco deberíamos estar reunidos en el mismo punto.

Separarnos no es una opción inteligente ―si se consideraban vulnerables estando juntos ¿Qué sería si cada quien fuese por su lado? Taiga tenía un punto. Sin embargo, comprendía el pensamiento de la pelirroja, estaban siendo evidentes. La gente que transitaba por Aojiru les miraba con extrañeza, como extranjeros. Sus caras no les resultaban familiares.

Quizás… ―habló Habanero, al inicio algo dubitativo y manteniendo el tono monótono ―quizás si vamos en tríos ―y es que estratégicamente eran carne para asador si ocurría una emboscada. También conocer el sitio y su gente ayudaría, aunque a leguas se notaba que el orden y la ley no era una prioridad. Shinta levantó el rostro, suponiendo que iría con sus compañeras de aldea, aunque tal vez sería mejor que la genin completara el trío. Sin embargo, no todos daban la posibilidad como un hecho. Akashiro se mordió el labio inferior, separarse o mantenerse unidos era lo equivalente a lanzar una moneda. En ambas situaciones podía ocurrir algo malo, era cuestión de ponderar lo peor. Risho colocó la mano sobre el hombro menudo de la junchuriki para tranquilizarla.

O podemos hacerlo en dos grupos. Algunos pueden quedarse y el resto explorar. No podemos dividirnos tanto ―aquello sonaba prometedor.

Unos ojos los vigilaban dentro del establecimiento. Desde su perspectiva parecía que el grupo de extranjeros estaban charlando amenamente, poniéndose de acuerdo para hacer una u otra actividad. Sabía que no eran de por allí, jamás vio sus caras antes. Por supuesto, el grupo de la alianza iba a disimular sus acuerdos, incluso esbozando algún gesto de vez en cuando para no parecer auténticas máquinas de matar. El chico espectador resbaló un trozo de tela por la barra, mantenía una sonrisa en sus labios mientras se encargaba de mantener limpia el área. Le resultaba extraño que no hicieran algún pedido más allá de agua, al inicio creyó que simplemente eran de esos turistas con el presupuesto reducido, pero después concluyó que debían estar esperando a alguien. Quizás insistiría una vez más en el sushi, no podían irse sin probarlo. Aojiru tenía un poco de todo, pero al mismo tiempo no resaltaba en nada. El vandalismo no era algo de lo que debieran estar orgullosos. Movió la cabeza y enjuagó su retazo antes de volver a repasar la madera. Para cuando devolvió la mirada notó que algunos de ellos se habían ido.​



NOTA: Bueno, creo que es aburrido esperar sentados, mi pj salió a andar no muy lejos y si alguien quiere unirse al grupo de "exploración" es bienvenido (ya que no especifiqué a nadie, lo dejo a su elección). Otro grupo debe quedarse allí de cualquier modo.
 
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While we can dream, there always be hope
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Bajo un árbol, reposaba un chico de cabellera roja meditando en lo sucedido en los últimos días y la aparente amenaza de la alianza shinobi. Él lo sabía muy bien desde que salió de Hoshigakure no Sato tras el retiro de Sona Noten del cargo de Raikage y una de las pocas cosas que hicieron que se uniera a Otogakure tras seguirle la pista a un “familiar”, alguien con respuesta de su pasado incierto.


──Aw ──dejó escapar una bocanda de aire seguida de un olor a nicotina.

──No, no no ──alguien se acercó. Miró arriba por encima de las ramas del frondoso árbol en los cultivos de arroz de la villa, por debajo de las líneas de sol que atravesaban las hojas lo vio──, Souh se está portando mal. Ara, ara, ¿no sabes que cada suspiro es una pérdida de felicidad?

──Akashi, muérete ──bajó la vista cerrando los ojos antes de consumir lo que quedada de cigarrillo. El ciego se colocó a su lado mientras le colocaba la mano en el hombro──, ¿qué quieres?

──Aun sin usar a Sekki ──chasqueó su lengua──, me decepcionas ──fue la respuesta la que lo molestó más el repentino cambio de conversación lo llevó a tranquilizarse──, sígueme.


Sin ninguna muestra de resistirse, fue llevado a los territorios más civilizados de la aristocracia. La gente circundaba muy alegre a pesar del aire de hostilidad o era lo que parecía, pero a leguas se notaba que era una fachada para distraerse. La Alianza había hecho algunos movimientos o eso había oído, no obstante, mientras hubiera diversión y entretenimiento sangriento, a él no le importaría que pasara algo.


──Oi, tú ──llamó alguien para que lo atendiesen──, unos cigarrillos más.
──Deberías dejar de fumar…
── ¿Por qué?
──Daña los pulmones ──le advirtió.
──Me sorprende que sepas sobre mi maldición y me digas algo incoherente, ¿acaso eres idiota? ──preguntó algo juguetón y sonriente mientras encendía uno nuevamente.

──No los tuyo, Idiota──le dio un golpe por la cabeza que hizo que se sobara para luego dedicarle una mirada airada──, los de los demás, incluyéndome ──terminó por regañarlo para seguir caminando.

De esa forma llegaron a una especie de plaza pública encontrándose con un banco y procediendo a sentarse. De pronto notó que alguien estaba a su lado, un chico guapo o una cara bonita que se tapó la nariz haciendo que Souh volteara y le echara humo a la cara alertando a otro Shinobi cercano.

── ¿Esa es una espada? ──al parecer la fascinación pudo más que la desposté del chico.
──Eh, supongo ──miró a otro lado para notar que Rex los había alcanzado──, tardaste mucho.
──Ah buen…
── ¿Otra más? Debo estar soñando o algo… ──el chico se alegró, se recompuso y luego se presentó──. Me llamo Eiji, es un placer

Akashi L Lance
 

Of the Dark
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El pelilargo tornó su faz y atención hacia el propietario de la peculiar espada, entonces preguntó con amabilidad.

-¿Cuál es tu nombre?- sonriendo levemente, el ojiazul agregó -Debo reconocer que olvidé las formalidades al ver tan... especial artefacto en tus manos- la mente del ANBU no pudo evitar viajar un poco a la alcantarilla, pero limitándose al tratarse de un extraño y además genin, este contuvo el chiste y contestó.

-Akashi, un gusto- a pesar de su alto rango, el shinobi avanzado mostraba una cercanía y ligera majestuocidad que poco alteraban al Akainuno. El útimo, más por elocuencia que por estar muy interesado en alguien además del ciego espadachín, se dirigió al pelirrojo y preguntó con la misma serenidad.

-¿Y tú eres...?- le parecía haberlo visto por ahí en la aldea del sonido, pero todo indicaba que era de una generación anterior a la suya. El intimidante interlocutor fijó su fría mirada en los ojos azules de Eiji, aspirando de su cigarro mientras que el espadachín esperaba respuesta. Sin embargo a pesar del porte maleante que tenía Suoh, el ego y personalidad del Akainuno parecían contrarrestar el efecto, desembocando en que el castaño no parecía perturbarse.

-.....- resignado ante lo pesado que era el insistente mirar del genin de rojo, Kido degustó el humo que había inhalado antes de expulsarlo en largo suspiro, entregándose a la calma que proporcionaba aquella droga -Kido, Suoh Kido- respondió, frunciendo el ceño en un gesto de "¿Feliz?" ante el extraño novato. Luego de terminar con la mandatoria ceremonia de introducciones, el herrero volvió su faz y atención hacia Violet, inquiriendo.

-Esa espada...- los ojos del shinobi brillaron en un literal parpadeo, prendiéndose en chakra al activar su "Ojo de Herrero" -Diseño peculiar, incrustaciones y un chakra propio... ¿Es...?- ¿Podía ser una espada encantada? No correspondía al diseño de ninguna espada que conociese, tampoco era nueva ni imbuída con propiedades artificiales como las imitaciones que portaban ciertos ninja... no sólo era una espada encantada, fuere el material o la energía que circulaba por este, parecía ser una reliquia de antaño.

-Un recuerdo familiar- completó el shinobi avanzado, no queriendo entrar en detalles sobre tan importante objeto. Akainuno calló en meditación por unos tres eternos segundos antes de coincidir.

-Uno bastante preciado, supongo- el bastardo se paró de la banca y ceremoniosamente desenfundó a Chokyoki, dejando que esta reflectara la luz de mediodía contra la extremadamente pulcra hoja -Les presento a Chokyoki...- la sostuvo inversamente, con la afilada punta hacia el suelo y la hoja en dirección a ambos recién conocidos. Arqueando una de sus cejas, Suoh preguntó con tono extrañado y actitud altanera.

-¿Ah? ¿Siquiera has usado esa espada?- lo anterior hacía referencia a los extremadamente limpia y poco desgastada que estaba la aguda hoja del arma, a lo que Eiji contestó orgulloso.

-¡Ja! El arma es el reflejo del alma- inspirado en el soliloquio, Akainuno cerró los ojos y recitó con la yema de los dedos de su izquierda sobre el pecho -Los Akainuno no sólo somos artesanos de élite ¡Somos artistas que manifiestan el ejemplo de su trabajo y lo portan consigo! ¡Esta espada que me acompaña es el testimonio de mi valía como shinobi y herrero!- hubo un largo silencio tras aquella demostración de lunaticidad, la cual el mismo Suoh rompió.

-Ajá... ¿O sea que no la usas?- el inmenso orgullo de Akainuno le había impedido responder de manera concisa, así que algo sonrojado, resumió su impecable discurso.

-Si la uso. La limpio y trato cuando es necesario...- Kido sonrió socarrón hacia el muchacho antes de inquirir de nuevo, manteniendo el parcialmente consumido cigarro en la boca.

-¿Tanto te costaba simplemente decir eso, loco?- enfundando la espada de manera aparentemente colecta, el Akainuno contestó con una sonrisa presumida y una ceja tiritante ante la acusación de "Loco".

-Perdón, la próxima vez que me dirija a ti, intentaré ser lo más básico que mi prosa me permita- parándose de la banca para confrontar a Eiji, el fumador inquirió amenazante con esa grave voz suya.

-¡¿Qué quisiste decir con eso, maldito andrógino?!- fue aquella la gota que rebasó el vaso de una discusión que escalaba y escalaba frente a los transeúntes y el entretenido Akashi.


Lionel Lionel
 

All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
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Cualquiera pudiera creer que los únicos absortos de la situación eran los niños y podría ser cierto, pero no cuando los más pequeños del Sonido se dedicaban a servir a la villa a tan corta edad. Quien sea que viera lo que hiciera la Peque entendería que subestimar el nivel de comprensión de alguien tan joven como ella podría ser un error.

Nila observaba en silencio el estante donde reposaban sus figuras de colección y otros juguetes que cuidaba con recelo. Masha la observaba igual de callada, no así su mente parlanchina generaba mensaje tras mensaje sobre lo que creyese que estaría pensando la menor; hasta la sentía triste, pues en lo que llevaba de día no se había comportado tan efusiva como de costumbre. La murciélago no quiso tocar el tema popular, y es que ¿qué podría decirle a una niña? Eran asuntos que otras personas podrían tratar mejor. Pero volvería a caer en el error de la subestimación si no lo intentaba.

—Nila.
—Oye Masha —la aludida respingó. Enseguida le dejó la palabra—, ¿entonces vamos a morir?
—¿Por qué dices eso? —Frunció un poco el entremedio de sus ojos.
—Es que escuché por ahí que…
—Nila, no hagas caso a los comentarios de otras personas —la pequeñaja la miró—; mucha gente dice eso porque son pesimistas y débiles; ¿recuerdas por qué eres ninja? ¡Es porque eres fuerte! —Niló asintió un par de veces con su cabeza. Su mirada reflejaba un poco más de determinación y menos preocupación. —Esta situación es la primera de muchas que vas a vivir porque así es como se maneja el mundo… un día estás rodeada de frutas deliciosas y personas agraciadas… —en su imaginación se figuraba rodeada de tipos lindos—, y muchos juguetes —aclaró rápido—; al otro estás rodeada de frutas dañadas y juguetes rotos. Así es con las personas y sus relaciones… eres muy pequeña ahora pero poco a poco irás entendiendo que caras vemos, corazones no sabemos.
—¿Qué significa eso?
—Que habrá personas en las cuales podrás confiar y otras no tanto.
—Creo que entiendo —inclinó su cabeza hacia un lado unos segundos—. ¿Mis cosas se pueden romper?

La pregunta era repentina pero Masha entendía la razón de su origen. El animal sintió una punzada en lo que suponía ser su pecho; debía pensar cómo responder aunque de nada serviría maquillar la otra cara de la moneda sobre la supuesta invasión de los shinobi de otras aldeas a Otogakure. Un segundo después y Mini Toy se encontraba introduciendo en una mochila todos sus juguetes coleccionables por encima de lo más esencial.

—Debo esconder mis cosas por si destruyen mi casa nada se pierda —lo que más le aterró a la alada fue escucharle decir eso sin pizca de temor—. Sabes Rosa, podrán destruir mi casa pero no mis cosas o a mí; voy a demostrarles a todos que soy muy fuerte, lo juro.

La Peque salió a toda prisa de su pequeña residencia con mochila en mano. Aquella era la actitud que se hubo perdido por un rato y que, definitivamente, prefería ver en la humana por más horrible que estuviera la situación. En otro bulto que había preparado Masha yacían otras pertenencias importantes, cosas que un niño usualmente no tomaría en cuenta ante un posible fin del mundo.

Fujimori iba corriendo por la pequeña plaza de la villa irónicamente tranquila para lo que se comentaba. Era impresionante como la Aristocracia lograba mantener bajo control un sin número de emociones fuertes; hasta daba miedo. Permitiéndome divagar un poco, me recuerda a cuando en mi país esperábamos un huracán categoría cinco y el cielo más que estar empañado de nubes grises, yacía con un lienzo sumamente azul que provocaba el mismo miedo. Al final no hubo huracán. ¿Fue una buena señal tanta paz? Probablemente.

En una de esas visualizó al pelirrojo que hubo ido con ella, Ishida y Sei de misión discutir con otro muchacho mientras un tercero se carcajeaba. Niló no captaba el chiste en eso, mas cuando vio que Souh había empuñado su arma de determinada manera usó su control de las sombras para cohibirle de completar el golpe; Eiji, que estaba listo para hacerle frente, se trastocó ligeramente y no fue el único.

Kido chistó.

—Eres una mala persona —expresó con tono serio.
—Qué tonta, todos en esta aldea son malas personas —gruñó.
—¡Pues tú eres el peor! Que atacas a tus compañeros —le sacó la lengua.
—¡Déjame en paz, niñita!

Entre el dime y direte de un cuasi adulto y una infante, el conocido de Souh no pudo aguantarse más la risa porque definitivamente era una escena muy infantil, más que nada por parte del de cabellera roja. Quien se debatiera primero con el amargado fumador se mostró algo agotado de la actitud del sujeto, pues era el colmo que hasta con alguien como Niló perdiera los estribos de forma tan ridícula. Agarrando porte tras guardar a su arma predilecta, sonó un poquito su garganta antes de hablar:

—Ella tiene razón.
—¡¿Y tú qué?! —Obvio fue Souh quien respondiera así.
—Eres una mala persona porque nos llevarás al fracaso si sigues en ese plan de comportarte como alguien puramente emocional —Nila no entendió la mitad de lo que dijera pero terminó por sentirse apoyada por Eiji.
—Sí, no seas amigo suyo —agregó.
—¡Nila, aquí estás! —Masha parecía cansada; había volado desde la residencia hasta el parque con una mochila arrastras y no estaba sola; todos se dieron cuenta que el tan mentado Kiseki Michibiki yacía unos pasos detrás de la rosada.
—Caballeros —el ANBU allí era, entre todos, el que más había escuchado y visto lo que hubiera hecho el floreado en toda su estadía en Otogakure. Incluso “podía saber cosas” que no cualquiera tendría el privilegio de conocer. Para ese momento, la risa de Akashi había desaparecido. —En vez de estar perdiendo el tiempo en interacciones sociales, deberían estar pensando cómo van a proceder —Kido chasqueó la lengua, siendo el único que reaccionara ante las palabras del peliblanco—. Esto no se ve todos los días.
—¿Qué no se ve todos los días? —El jounin inclinó su torso en dirección a la pequeñaja; en su rostro había una sonrisa tan ancha que parecía sospechosa.
—Te estaba buscando, querida.
—Oh.

[…]

Un poco antes de lo anterior

Noah dejó el papiro sobre la mesa de té sin decir nada al respecto por más que supiera cuánta necesidad tenía el renegado ninja de Kirigakure porque se pronunciase al respecto pero, lo único que pudo hacer el albino de cabellera corta fue reír con mucha ironía. La situación era sumamente seria, igual no podía desperdiciar la gran oportunidad de mofarse; ¡la gran Aristocracia de Hokuto Hyuga se iba al trasto! Él y sus compañeros más cercanos habían hecho una apuesta sobre cuánto les iba a durar el gobierno; la misma no se terminaba, cabe resaltar, sin embargo la sola idea de ver muerte y destrucción entre dos bandos de misma naturaleza con distintos ideales le resultaba dulce. Tan dulce como el dulce que degustaba poco a poco en aquel encuentro.

—¿No vas a decir nada?
—¿Tengo que decir algo? —La sonrisa hacia un lado se mantenía en su cara.
—Veo que lo disfrutas de algún modo —el ANBU asintió en lo que llevaba un poco de su postre a la boca.
—Está bueno —señaló el platillo—. Sabe a sangre.
—¿A hierro?
—En el mejor de los sentidos poéticos, claro; es que me imagino el montón de cuerpos que habrá tras la masacre mientras saboreo esto —al terminar de comer apoyó ambos brazos en la mesa, violándose las reglas de etiqueta y protocolo—. No sé qué esperas de mí esta vez, Kiseki. La información es buena, sí, pero yo qué gano con esto; digo, no tengo nada que perder ahora.

Y tenía razón. Después de lo sucedido en el país del Agua, Fujimori había aclarado las cosas con cierta persona de su interés por lo que lo único que podía arriesgar ya supo atarlo muy bien; tan bien, que si antes no andaba con miedo por la vida, ahora andar por ella era como pasear en el jardín más lindo.

—Aunque… —esa palabra le encantó al de kimono por alguna razón—. Sí me interesa que Nila salga de esta situación viva.
—No tienes que pedirlo demasiado —esta vez era él quien sonreía.
—Quiero verla.
—Claro.
—En serio, ¿qué deseas? —Es que le resultaba jodidamente obvio el asunto, pero prefería las palabras claras a las palabras cargadas de interpretaciones diversas.



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Arashigakure.



La mirada de Rinha se perdía justo en el lugar donde los rayos del sol se mezclaban con las nubes, generando un cálido ocaso. Muy pocas eran las ocasiones donde se permitiera observar un cielo despejado de lluvia en Arashigakure, por lo que apenas se percató del hecho, no dudo en ir hacia la azotea con mirador de la Torre del Consejo para admirar el atardecer mientras reflexionaba.

En cuestión de horas partiría hacia un evento capaz de tener muchísimas conclusiones posibles, y varias no le favorecían; actualmente su cabeza no podía dejar de maquinar en el ruin acto de Kiseki al confesar a Nashla la ayuda en su sádico acto de algunos de sus conocidos, porque si era capaz de soltar ya eso, ¿qué le impedía de directamente incriminarla a ella y Taiga? Tenía que buscar una “escapatoria” a ese posible evento, algo que terminara de asegurar la confianza de sus “aliados” en Arashigakure… Porque ya la alianza con Otogakure se había roto, desde el momento en que Michibiki abrió su boca para soltar esa bomba, todos sus negocios en común se fueron al caño.

Quería creer que ir a infiltrarse en el Sonido era un golpe duro para Kiseki, pero en el fondo ella y su rival eterno eran muy parecidos, ¿qué importan los medios cuando ellos siguen manteniendo poder? Deshacerse de Otogakure (territorialmente hablando) solo obligaría a Monban a moverse de escondite, nada que le costara y doliera. Ella en el fondo, a cambio de lo que muchos pensarían de su persona fría, realmente quería asegurar el bienestar de sus seres queridos, pagaría ella por jugar a la ruleta rusa con Kiseki, pero no tenía que ser ese el caso de los habitantes de Arashi, y por supuesto, menos de Sona.

Como se encontraba sola en aquel momento, su rostro cambio drásticamente de una faceta neutral a deprimente con solo recordar como estaba de destruida su relación actual con la virtuosa. Su propio orgullo la cegó por mucho tiempo, queriendo incriminar de todos los finales desfavorables para ella a Kiseki, pero con el pasar de los días terminó por aceptar que la actual situación era enteramente culpa de su persona: si no hubiera escuchado a su rival eterno, no estarían ahora en peligro de guerra. Si no hubiera dado la propuesta a Taiga de aceptar ayudar a Kiseki, no vería ahora como su mejor amiga se reprimía una y otra vez por haber fallado como líder. Si no hubiera influenciado a Sona en unirse al plan, no estarían ahora en un punto muy crítico de la relación... Y del cual no tenía ni ideas claras de cómo salir.

Había aprendido la dura lección de dejar de ser tan indiferente a su entorno y quienes la rodeaban, porque sin duda, más de alguien muy apreciado había salido mal parado por sus acciones.

El rechinar de la puerta que llevaba a los escalones resonó en la azotea.

Así que estabas aquí… ─la voz inconfundible de Taiga llegó a los oídos de la ojimiel, quien no se inmutó ni un instante para girar a verle, mantenía su fija reflexiva en el horizonte. ─Tienes que bajar.
¿Qué sucede?
Ya los reunimos, partiremos pronto.

La peliverde contempló como su mejor amiga alzaba sus hombres con lentitud para en décima de segundos bajarlos a su posición natural, en modo de suspiro, se mantuvo en la puerta del lugar esperando a que la menor se dignara a moverse de su sitio, cosa que no tardó en darse. Rinha no se tomó la molestia de quitar su faceta deprimente, no veía necesario hacerlo frente a Taiga, quien ya era consciente que la personalidad de la portadora del En no Juin había cambiado tras los eventos anteriores: sentía una terrible ansiedad por su relación con Sona, una obstinante culpa y bastante malestar de solo suponer cómo reaccionaría Nashla si se enteraba de sus actos… Había mucho en que decepcionaría a sus seres más queridos, personas las cuales siempre le abrieron las puertas para terminar ella clavándoles un puñal en la espalda cuando menos lo esperaron.

Bajaron los pisos de la torre hasta llegar en el cual se hacían las habituales reuniones, entraron a una habitación específica y ahí se encontraron solo con la presencia de Kizashi, Shinta, Amane y Luka. Los dos últimos permanecían sentados en la mesa redonda de la sala, Shinta se mantenía recostado del ventanal mirando pensativo el suelo y Kizashi se disponía a ordenar documentos antes de la llegada de las mandatarias.

Aquí estamos. ─anunció Shiba mientras terminaban de entrar al cuarto y cerraban con seguro el lugar. Era una sala de estar común con una mesa fina y redonda de madera caoba con retoques borgoña en el centro. Los muebles y objetos que le acompañaban en el diseño interior combinaban entre esos dos mencionados.
Ya era hora. ─dijo Kizashi con una pequeña sonrisa.
¿Para qué nos pidieron venir hasta acá? ─Hakugaku, curioso a su manera, alzó una ceja, intercalando la mirada entre las dos mandatarias. Rinha se le regresó, alzando también una ceja pero con una cara más hostil por naturaleza, Taiga solo suspiró, era momento de informar a los genin.
¿Hemos hecho algo malo? ─Amane reflejó una faceta preocupante, memorizando cada acto hecho por su parte en esa semana o las anteriores, no encontrando nada que pudiera reprendérsele… A no ser que─ Les juro que no fue idea mía la de poner el audio de Rin-sama cantando en el karaoke borracha el día del acto de los nuevos graduados de la academia.
No es nad… ¿Qué? ─soltó la ojimiel inaudita. Taiga frunció el ceño recordando ese vergonzoso día, pues se le interrumpió en medio del discurso.
Esa idea fue mía. ─respondió Luka con una descarada tranquilidad, orgulloso del rostro rojo de Pawa en aquel momento.
Oh, ¿de verdad? ─El tono de voz de Grimmjow demandaba peligro de tanta serenidad inmutable. Su irritación e ira interna solo aumentó al escuchar el escurrir de la risa de Shinta que sin éxito trataba de esconderla detrás de su mano. Él también había recordado frescamente ese día.
¡No es momento para esto! ─interrumpió Taiga regresando la “seriedad faltante” a la escena. Pues letalidad no le faltaba, ya había notado como su homóloga en rango generaba por reflejo en su mano la pose exacta para crear un chidori, que por supuesto, iba a pasar a terminar sin rechistar en un punto vital del cuerpo de su atrevido kohai. ─Luka, compórtate, y Amane, está bien, no han hecho nada malo… o tú no al menos no tanto.

El manipulador de sombra sonrió como respuesta, y la ojiazul asintió obediente un poco intimidada por la mirada fija ahora de la genjutsuka en su persona.

En menos de lo que parece partiremos a Otogakure… ¿cierto? ─Shinta por fin articuló algo, la seriedad nublaba su rostro. Taiga asintió en silencio, no sorprendiéndose de que el joven Ikaru ya lo supiera.

Amane y Luka parecieron consternados por la noticia de diferentes modos. Ambos habían participado en misiones que involucraran de una u otra manera a Oto, pero nunca creyeron que fueran elegidos para una donde se les llevara a la mismísima villa.

Tal como predices, Ikaru-san. ─Kizashi se cruzó de brazos, dejando la documentación ordenada a un lado y caminando hasta detenerse a un costado de la lideres, quedando a la par y de frente a los tres restantes. ─Por lo que veo, ya estás enterado del objetivo de esa misión, y he de suponer que de mucho más…
¿De qué hablan? ─Luka ya no podía soportar que hablaran de un tema ignorante para él de esa forma.
La Alianza ha encontrado las posibles ubicaciones de la villa del Sonido, y es nuestro deber acompañarlos, ustedes dos junto a Shinta han sido seleccionados para ir con nosotras.

Amane abrió su boca, anonada por querer decir algo, pero la emoción y nervios de sumergirse en una misión como aquella la pasmaba. Para ella no era ningún misterio todo lo que envolvía a Otogakure, sabía que representaba esa villa para la Alianza pues una de las tareas más exigidas al volverte ninja es tener al tanto de quienes son tus posibles enemigos, desde cuándo y cómo. El problema es que ella, ni Luka, eran conscientes de que el Sonido no siempre fue un enemigo…

Luka se mantuvo a la expectativa, aunque su sonrisa zorruna surcó su rostro por el morbo de estra en una aldea que todo lo que la envolvía era bizarro.

Hay una consecuencia que cuelga como posibilidad en esta misión… ─aclaró Rinha con bastante seriedad, la serenidad no estaba en su tono y eso alertó como signo de poner atención a los genin, ellos eran los únicos en esa habitación que no lo sabían con exactitud. ─La Tormenta es una aldea con ideologías mercenarias, no es que nos vendamos siempre al mayor postor, pero no tenemos pelos en la lengua en aceptar negocios con el bajo mundo… En muchas oportunidades Otogakure mantuvo negocios con Arashi, y eso es algo que nos puede jugar a desfavor en esta misión.
Porque es tan simple como suponer que si alguien del Sonido nos reconociera, que es posible, sea capaz de soltar un comentario o confesión para los presentes de la Alianza que deje en duda la confianza que puedan depositar en nosotros... Y eso puede llegar a ser muy grave. ─siguió Shinta con bastante molestia en su voz desde su sitio, Rinha sabía que no era necesario mencionar a Kiseki para saber que era una indirecta de otra posible jugada sádica de su parte. De todas formas, los mayores se ahorraron dar explicaciones más profundas de qué negocios porque eso no le correspondía para nada a los genin.

El azabache mantenía rígida su postura frente al ventanal, a pesar de que su mirada era seria y su tono tintinaba entre la molestia y serenidad, su familia conocía que como ella, aprendía a contener la verdadera ira por dentro. Shinta apreciaba mucho a su gente, y que Kiseki se entrometiera con ellas, le causaba impotencia.

¿Hemos sido aliados de… Oto? ─Amane frunció el ceño, repitiendo con confusión y brevedad la situación que se le explicaba y maquinando las posibles consecuencias. No estaba para nada de acuerdo con los ideales de su aldea pero tampoco era quien para juzgar a sus líderes… Aunque nunca esperó algo como esto de su maestra, y ahí estaba ahora, alzando la vista hacia Taiga quien solo mantenía su mirada fija en el suelo sin ninguna emoción aparente.

La ojirubí estaba reprimiendo de nuevo la rabia de los hechos desencadenados por sus decisiones.

Entonces tenemos que ir a darles una agradable visita, ¿no? ─dijo Luka ganándose la atención de todos. El joven se mantenía tranquilo, nada sorprendido de la información soltada porque aunque no era algo que podía afirmar o ser consciente de saber, lo suponía, él estaba muy al tanto de la manera rara que tenía Rinha de ser, no le parecía loco que fuera capaz de comerciar y mantener alianzas con el enemigo de un montón de naciones; todo lo contrario: sonaba a algo “muy de Rinha” aunque no tenía muchas ideas claras de como ésta habría sido capaz de convencer a Shiba de realizar tales cosas… Tal vez en otro momento más íntimo interrogaría a la manipuladora de la luz, tenía ansias de entender toda la movida (si es que Taiga se disponía a contestarlas).

En efecto… Guarden todo lo que ocupan para el viaje y prepárense, nos vemos en unas horas frente a las puertas nortes de la aldea. ─informó la peliverde.

[ . . . ]

La portadora del sello maldito escuchó como se llamaba a su puerta de la oficina, se paró con pesar por dejar su cómodo lugar. No espero que al abrir la puerta se encontrara con la dueña de sus pensamientos.

Sona escudriñó la habitación que estaba a espaldas de Rinha, revisando que realmente se encontrara sola. Tras confirmarlo, fue que se molestó en cruzar miradas con Pawa; ahí estaba ese semblante duro de la ojiazul. Noten dio un paso al frente imponiéndole a la más alta el tener que moverse para darle camino y dejarle entrar a la habitación con esa silenciosa orden.

Una vez dentro, cerró la puerta con seguro y Virtuosa se mostró indiferente del acto.

Hol…
Haruhi ya llegó, se encuentra ahora mismo con Shinta. ─La melodía que llegó a los oídos de Rinha no fue la más deseada, pues ansiaba una dulce y cariñosa… Esta solo la ponía tensa.

En definitiva, nada había mejorado.

¿Has venido solo a anunciarme eso? ─dijo con mucha seriedad, perdía los estribos fácilmente cuando se trataba de la médico. Sona notó como su mandíbula se tensaba al igual que le fulminaba con la mirada. ─¿Acaso te estás burlando de mí?
Haruhi no parecía tener las intenciones de hacerlo… Además, ¿burlarme de qué, Rinha Pawa? Creo que la que se burló de la otra fuiste tú. ─Golpe bajo para el inestable raciocinio de la castaña mientras Koe se dispuso a salir de la habitación, pero apenas terminó de pasar por el costado de Yang, recibió un agresivo apretón en la muñeca diestra, seguido de un jalón que la pegó con brusquedad al cuerpo de Rinha. Trató de imponerse, pero el nivel de fuerzas entre ambas era distinguible, Pawa la mantenía ahora sujetada de ambas muñecas con tanta violencia que tuvo que ceder a dejar caer su arpa al suelo para que no le doliera la presión de sus tendones al sujetarla mientras era tan ferozmente aprisionada.

En cuestión de segundos la embistió contra la pared, acorralándola entre la estructura y su cuerpo, ejerciendo una dolorosa presión. Virtuosa buscó zafarse de distintas maneras antes de que la forzara a tener un fogoso y brusco beso. Podía sentir la rabia y amargura de Rinha en ese acto mezcladas con la frenesís y su pasión, una que veía incrementada con fervor a cada segundo. Pero la rabia de ser forzada a tal acto pudo más que el dejarse llevar por aquel placer, que aunque no admitiera, ansiaba saborear desde hace mucho tiempo.

No dejaría que Pawa se impusiera de ese modo tan ruin y abusador.

Aprovechó que la fuerza impuesta en su acorralamiento había cedido poco a poco por dejar que Grimmjow se sumergiera en el beso y el éxtasis de sentir que anteriormente se resistía, empujándola en el momento menos esperado para continuamente darle una fuerte y estruendosa cachetada; una que fue capaz incluso de girar su rostro al lado contrario del cual recibió la ofensiva.

Sona no dijo absolutamente nada, estaba lo suficiente indignada como para querer salir de ahí lo más pronto posible antes de que las lagrimas amenazaran con escurrirse por sus mejillas frente a la causante, tomó su arpa del piso y salió a pasos apresurados de ahí, dando un portazo en el proceso tras quitar el seguro. Rinha seguía regulando su respiración, con los ojos cerrados y en la misma posición que la había dejado Sona al empujarla con toda su fuerza reprimida y sacada en el momento por la adrenalina.

Le ardía como nunca su mejilla zurda… Aseguraba haber sentido que la ojiazul la potenciaba con chakra para dejarle aturdida y no darle tiempo a reaccionar. Si había dejado llevar por el orgullo, la rabia y el deseo… Y lo había terminado arruinando aún más. Frotó su cara con ambas manos, era momento de meditar como le enseñaran los sabios del Clan y volver a reunir toda la energía serena que había perdido esa mañana, no era factible mantenerse inestable.



_____________ . _____________


Aojiru




La villa era tan acogedora como para mantenerse recostada en esa silla todo el día. Se había tomado sobrenaturalmente en serio el meditar pare cobrar su estabilidad emocional, al grado de incluso cuestionarse porque participar en ese movimiento de la Alianza, con tal, ya había recuperado su nirvana. Algunos miencionaban a Kiseki en voz alta, y no podía evitar ahora reír para sus adentros por el hilo del cual colgaba su suerte... Sin duda todo era más fácil de sobrellevar si se veía con la cara burlona de la moneda.

Su vista somnolienta de tanta serenidad (como algunos la clasificaban) se paseaba por el grupo de figuras que la acompañaban en su tranquila postura. Más de una vez se cruzó con la mirada reflexiva de Taiga, la indiferente de Haruhi, la super idiota (como ella lo veía) de Luka e incluso la imponente de Setsuna; y mientras observa a todos no pudo evitar pensar que tenía, por vigésima vez en el día, mucha hambre. [? En el transcurso del viaje había ingerido una cantidad insana de alimentos, pero como era natural para ese nivel de acontecimientos, el hoyo negro en su estómago reclamaba más suministros.

No pudo evitar entonces levantarse de su lugar, ganándose la atención de Shinta y Taiga, para entrar en el local y pedir una docena de roles de salmón y queso crema. Desde su posición miró como Himekami parecía moverse de su lugar y hacer lo que suponía era recorrer los alrededores. Admitía que la líder de Raku tenía razón en su punto, la apoyaba, era estúpido mantenerse así de juntos todos y más sin hacer nada. Para Rinha era más extraño no comportarse normal y actuar como comúnmente lo harían en cualquier nueva villa que visitaran, como si fueran fieles ignorantes del hecho de que estaban cerca del Sonido.

Idiotas… ─dijo en voz alta mientras recibía su ración.
¿Quiénes? ─la voz de Shinta en su cabeza llamó su atención, su familiar y pupilo se recostó del mesón que comía a su costado. Masticó mientras mantenía la conexión telepática.
Todos lo que actúan antinaturalmente. ─dijo antes de que se dispusiera explicarle su opinión por ese método comunicativo al varón, quien le dio la razón sin dudarlo. Después de todo también pensaba lo mismo en cierta forma.

Al minuto apareció Haruhi, que tras unirse un rato a la charla telepática y desde un punto banal, se comenzó a poner melosa con el Ikaru. Rinha vio que era el momento justo de retirarse, desinteresada en observar las muestras de cariño de la joven pareja (además de que se había terminado su alimento y no el veía nada más llamativo al lugar).

Al salir volvió a cruzar la mirada con los que seguían ahí, entre esos Amane le sonrió como solo ella sabía hacerlo, contagiando de su calidez a Yang y provocándole, con una muda risa, que le regresara la sonrisa. Eso ánimo a la castaña menor, pues su líder de aldea jamás le había dedicado ese acto con tanta dulzura. Taiga notó que Pawa parecía estar de nuevo con su humor recobrado y eso le aliviaba, necesita la cabeza fría y serena de Rinha para los próximos eventos.

Se mantuvo parada sin moverse de su sitio frente a la entrada del local, con sus manos en los bolsillos observando con pereza el entorno. A lo lejos vio de nuevo a Setsuna mirando algunas vitrinas de locales de la zona, reflexionó en si ir a acompañarla y al final decidió hacerlo a los minutos cuando terminara por aburrirse de su actual ubicación; Rinha mantuvo la vista fija en la figura de la fémina un largo rato y con la mente en blanco para luego dirigirla al portado de otro color de cabellos tan intensos y que acaparaban su atención como sería el rojo: Chie.

Miró con dedicación cada curita que llevaba en el rostro el varón, quien sintió la intensa mirada de alguien sobre su persona, encontrándose a los segundos de búsqueda a la causante con su serena y fría faceta. Rubí y miel se interpusieron en una silenciosa dualidad de miradas neutrales [? Hasta que Miyazaki carrespeó sutilmente para romper el silencio.

Disculpe, Rinha-san, ¿sucede algo?
Creo que hay un poquito de rostro entre tus curas…

Chie parpadeó expectante tras el comentario, analizando la seriedad y ensismamiento en que lo había articulado la mayor mientras seguía investigando su fisionomía.

¿Te molesta si me explicas por qué tienes tantas? ─preguntó con amabilidad la controladora del meiton, volviendo de sus pensamientos con Chie y el mundo exterior.


Angelo. Angelo. mencioné a Kiseki como 30 mil veces sin cotar las otras 100 mil veces y 2993 billonesismas veces.
Bishamon Mimikyu a Nashla también, equis de.

Blair Sphinx Ruxxandra Ruxxandra Poro Autumn. DrNaoto tipo que ya ustedes saben xD

Yukii Yukii K Kari Walker mención también a sus personajes, chicas, no se lean todo eso jaja, empecé a nombrar a los personajes desde la parte de Aojiru!!

PD: disculpen las faltas u errores, me puse a contratiempo. xD
 
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スパークル
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Shiba suspiró audiblemente al perderse en sus pensamientos, no percatándose de lo cerca que se encontraba la genin de su villa; Shinseinaki se acercó a la mayor a pasos lentos y le alcanzó un pedazo de pan. Tasmania alzó una ceja, recibiendo en respuesta una sonrisa de oreja a oreja de la menor, no parecía como si estuviera en medio de la misión más peligrosa que había experimentado hasta ahora.

En serio que eres rara, Amane. ─ Aceptó el ofrecimiento y masticó el bocado, tragándolo unos segundos después luego de perder la mirada en la nada nuevamente.
¿Senpai? ─ Aquella sola palabra no era precisamente el inicio de una interrogante nueva, más bien era una petición para que entrara más a detalle en cuanto al comentario anterior; Bakeneko llevó sus carmesí hasta la de menor rango.
¿Caminamos un poco? Quiero estirar las piernas. ─ Kiwi asintió y ambas se pusieron de pie casi al instante, el humor de la de cabellos verdes no parecía estar en el mejor lugar y todo empeoró al pasar a un lado de Shinta y Haruhi, tanto que incluso la genin pudo notarlo como si se tratara de un switch que hubo sido apagado de pronto, dejando todo a oscuras. La pelirroja tuvo que trotar un poco para alcanzar a la jounin, aligerando el paso luego al posarse nuevamente a su lado.

¿Pasa algo con Shinta-kun?
¿Eh?
Bueno, tu cara hizo un fuosh repentino luego de pasar a su lado, como si estuvieras repentinamente sin energía. ─ Dijo aquello mientras movía sus manos de manera descendente, como tratando de darle definición al sonido hecho en medio de su oración, Yokai parpadeó un par de veces, ¿qué demonios? Se rascó la mejilla al no saber qué más hacer en ese momento.
No es Shinta. Creo… ─ Desvió la mirada sin saber bien qué decir, no tenía ni puta idea de qué hacer con esas emociones nuevas para ella, ¿qué era exactamente lo que estaba sintiendo? Ciertamente no le hacía feliz ver a Haruhi toda cariñosa con Shinta pero… Agitó la cabeza un par de veces, no era el lugar ni el momento para estar pensando en esas cosas. Estaban en territorio enemigo, joder. ─ Amane, quiero que te quedes conmigo todo el tiempo, ¿Vale? Luka y tú, ambos. ─ Se agachó un poco para decir lo próximo, asegurándose de que solo la genin pudiese escucharla. ─ No dejaré que nada les pase.

¿Puedo preguntar algo? ─ Ame se detuvo a ver a través del vidrio de un local, había muchos tipos de artilugios dentro.
Claro.
¿Por qué? ─ Fue lo único que dijo, a Taiga le tomó desprevenida esa interrogante, ¿a qué se refería? Giró el rostro para ver el de su estudiante, pero la chica seguía viendo a través del cristal sin dirigirle la mirada en esos instantes. Shiba se cruzó de brazos mientras trataba de descifrar por su cuenta a qué se refería con esa pregunta tan simple. ─ Con ellos. ─ Susurró luego, acto seguido caminó hacia el siguiente puesto, éste exhibía muchos tipos de herramientas. Tasmania bajó la mirada.

En realidad era por alguien, al menos al inicio. ─ Confesó, Amane pudo notar el humor bajo que venía con las palabras de su superior, se atrevió a verla a los ojos, encontrándose con un semblante que hasta ahora no había visto. Era una combinación de frustración, tristeza y a saber qué más, quizá la primera vez que veía a Shiba mezclando tantas emociones a la vez y demostrándolas con su gesto y los ojos en lugar de ocultarlo todo y mantener la compostura. ─ No sé si los detalles sean algo que deberías cargar contigo. ─ Agregó con un suspiro y se metió las manos a los bolsillos del pantalón, mirando con especial atención hacia la siguiente tienda, parecía estar llena de libros, algo que siempre había sido de agrado para su persona; tenía en mente parecer solo visitante por la zona, por lo que platicaba casualmente con la menor sin decir cosas que revelaran el verdadero tema de conversación por si alguien estaba escuchando, además de que no daba ese aura de estar investigando, más bien era como si estuvieran de paseo. O eso hacían creer. Aunque Shinseinaki no lo demostraba, estaba al tanto de su entorno por si acaso y la mayor tenía sus sentidos al cien por si algo ocurría, confiaba en que Luka siguiera a la vista de Shinta y Rinha, aunque planeaba regresar por él antes de que la Alianza se movilizara de la zona.


Ruxxandra Ruxxandra algo cortito -w-
Poro Autumn. ven o yo qué sé (?)
 

Of the Dark
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Luego de escuchar la sugerencia del superior, el grupo de genin deliberó el calmarse y en efecto, empezar a pensar en estrategias de combate. El primero en hablar fue Suoh, quien trajo a colación un argumento bastante válido a pesar de su tono y actitud dismisiva.

-¿Cómo podemos planear algo bien si no sabemos siquiera por dónde llegarán?- efectivamente, el desconocer el lugar exacto por el que llegarían los de la alianza resultaba un problema o más bien, un inconveniente que no les permitiría formular un plan ciento por ciento efectivo. Fue el "pariente" del pelirrojo sin embargo, el que contestó a la pregunta de manera calma.

-Bueno, aún de ser ese el caso, tenemos la ventaja de conocer el terreno o al menos tener una vaga idea de cómo está compuesto- con la atención de los shinobi novatos en él, continuó -Además, si sólo podemos limitarnos a estrategias de reacción...- Eiji tomó entonces la palabra, completando la frase.

-Debemos enfocarnos en la sinergia ¿No?- el ANBU asintió, complacido de que el grupo entendiese. Kiseki, mostrando su característico semblante de tranquilidad, confirmó.

-Sí, por ende necesitaremos que empiecen por compartir detalles sobre sus estilos de pelea- si bien el albino tenía conocimiento sobre la mayoría de los muchachos, era necesario que al menos entre la pequeña unidad de genin pudiesen encontrar formas de complementar sus talentos. Los novatos se miraron entre sí, si bien era una proposición bastante razonable y tenían un orgullo intrénsico en sus Kekkei Genkai, era lo súbito de la situación lo que los hacía dudar un poco.

Superando el sentimiento de cohibición, los primeros en disponerse a hablar fueron el Akainuno y Fujimori. Eiji no sólo era alguien que gustaba de demostrar su poder, sino que era un extrovertido que poco temía al contexto social ¡Más aún si podía darse a conocer frente a superiores! Sin embargo, al notar que la chiquilla quería expresarse también, decidió mostrar caballerosidad e hizo un elocuente gesto para cederle la palabra. Contenta, la jovencita abrió la boca para hablar, pero fue interrumpida no por una voz, sino por el humilde sonido de pasos y ver que las miradas del grupo se desviaban al personaje del que provenían.

Lentamente, un sujeto cubierto completamente por una túnica se aproximó al grupo, portando una máscara ANBU peculiar y hasta perturbadora por su falta de rasgos. Los genin pusieron sus mentes en guardia, jamás habiendo visto a tal individuo ¿Y los ninja de mayor rango? Ellos conocían al tipo... y no por ello estaban contentos. La persona frente a ellos era "Tsubame", ninja a sueldo contratado por la nobleza de Otogakure no Sato.

Preocupado por la tensión que se estaba acumulando en el ambiente, el espadachín ANBU sonrió amigable y saludó al asesino ilusionista.

-¡Tsubame! Que raro es verte bajo la luz del sol ¿Quieres unirte a la conversación?- había algo en el sujeto que impedía verlo como alguien confiable, más allá de que cubriese la totalidad de su ser, era la forma en que parecía ignorar las palabras de su camarada y prefería ponerse a examinar a cada uno de los muchachos con esos agujeros que tenía por ojos. Luego de unos cinco segundos de silencio y de Tsubame contemplando a los genin, este volvió su inexpresiva máscara hacia Akashi y asintió.

El experimentado Michibiki era uno de los que mejor conocía la efectividad del mercenario, pero no por eso le parecía algo bueno que este participase en la gran batalla. Si algo le había enseñado su larga trayectoria como asesino, era que los sujetos que se movían meramente por dinero eran los primeros en abandonar un barco hundiéndose. De cualquier forma, el peliblanco prosiguió con su plan de introducciones.

-Bueno, continúa peque- la chica se quedó mirando al extraño enmascarado un par de segundos, después de los cuales Masha se posó cerca como para darle un empujón de confianza. Dirigiendo la atención a su compañera, la niña sonrió levemente y asintió antes comenzar a hablar al grupo.

Lionel Lionel
Bishamon Mimikyu
Angelo. Angelo.
 

Padre Fundador
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Arata podía sentir la tensión en el ambiente, incluso desde su posición, cómodamente sentado a la mesa de su cocina bebiendo té. Oía pasos y cuchicheos en las zonas aledañas a su pequeño apartamento. No en balde, las indicaciones de la Aristocracia habían sido muy claras y habían causado la agitación esperada en los ninja de la aldea.

Sin embargo, el genin había roto con las indicaciones de sus superiores y permanecía en casa. Dejó reposar la taza sobre la superficie de la mesa, y perdió la mirada en su contenido, donde se reflejaba su propio rostro y sus incordiantes suturas a lado y lado de su boca. Cualquier ninja de élite medianamente estresado lo habría mandado a ejecutar si hubiera presenciado tanta parsimonia en esa situación.

Pero Arata no era un cobarde ni mucho menos un felón. Todo lo contrario, su lealtad a Otogakure estaba a prueba de balas, considerando que la villa se había vuelto un refugio incondicional luego de sus “contratiempos” con los Zukaku. Ninguna otra aldea habría aceptado a alguien con sus peculiares características, y estaba seguro de que ese factor no variaría en el tiempo. Si el Sonido caía, él caería con este.

No obstante, su disposición a trabajar en equipo era nula. Ya lo había hecho durante su última misión, junto a una niña rara y otros aliados menos atorrantes, y la experiencia había sido tan gratificante como ir a una playa nudista. Lo mejor era mantener la distancia de los escuadrones y apoyarlos cuando fuera necesario, o dedicarse a tareas menos colaborativas pero con igual importancia.

El té ya se había acabado. Hora de partir.
 

No sé, me sabe a mierda
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Entre los tantos distintos tipos de personas que existían en el mundo, Rakan era de aquellos que prefería hacer las cosas hacer a su manera; pertenecía a aquel apartado solitario, esa pequeña población minimalista que deseaba seguir todo el tiempo a su ritmo y no ser puesto al lado de algo o alguien. Incluso detestaba la idea de trabajar con animales debido a las pocas órdenes que estos podían seguir si no estaban correctamente entrenados. Tener que colaborar con una chica que, a su vista, parecía la típica adolescente caprichosa y no superaba el estereotipo de rubia estúpida era, en definitiva, la muerte.

Caminó lentamente por las calles ocultas de la aldea del Sonido, no pudiendo evitar sentir emoción al saberse de que los enemigos pronto llegarían a su posición y que habría una guerra; era vivir o morir, y claramente él estaría del lado de los sobrevivientes, llevándose unas cuantas víctimas en el camino. Ese era su placer: podría darse el lujo de capturar a algún ninja desprevenido solo para después matarlo lentamente.

Unas voces cercanas interrumpieron su caminar; allí estaba la maldita rubia con la que tendría que trabajar, al lado de un castaño que desconocía totalmente. Esperaba que no se uniera al “equipo”, su único “deber” era proteger a esa adolescente… y a un sujeto que parecía más samurái que ninja. Pero seguramente él podría cuidarse solo, no tenía por qué perder el tiempo en cubrirle la espalda a alguien que parecía un tanto experimentado; los orbes que rodeaban su cuello, orbitando alrededor del mismo con lentitud, parecieron estar en desacuerdo con su maestro con aquello, demostrándolo cuando interrumpieron su movimiento y apretaron con un poco de fuerza la anatomía del mismo. Aquello produjo curiosidad en Rakan, al mismo tiempo que un poco de temor, desconocía mucho de su línea sucesoria por no haber entrenado lo suficiente al lado de sus padres. Pero la mejor respuesta en ese entonces fue huir, jamás…

¿Rakan? —Preguntó un sujeto con parche en el ojo. El aludido lo identificó con rapidez como uno de sus compañeros de equipo, aquel que dejaría morir si se metía en problemas de los cuales no pudiera salir. Su rostro era adornado por una sonrisa que rozaba la burla, algo que molestó muchísimo al solitario genio de los orbes—. Quería hablar de unas cosas contigo y con nuestra otra compañera, si es que no te molesta.
Sí, me molesta —el cinismo era una de esas cosas que lo mantenían bastante alejado del resto, pero con aquel individuo no pareció funcionar; antes de entrar en un conflicto con Ishida, prefirió darle el pase a la charla: —. Sin embargo, ¿qué es lo que quieres? No tengo tiempo para ti, así que habla rápido.
Tendrás que tener tiempo —contestó sin dejar de observar los gestos faciales del muchacho frente a él; un interesante chico que le tomaría un tiempo analizar y descifrar, su comportamiento (pese a lo frío y distante) era distinto al que solía ver en personas con un humor tan neutro—. Nos uniremos a Sei en su charla para poder compartir opiniones de ideas; si queremos sobrevivir, hay que trabajar en equipo
Y una mierda —soltó en un tono inaudible; Ishida enarcó una ceja, curioso—. Vamos.

Yukii Yukii Kanra
Post cortito, pero allí pueden tratar un poco con Rakan.
Básicamente, Yuka, Rakan e Ishida van con Sei y tu NPC.
 

H I P I T I H O P
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Hyodo también relajó la postura y se echó hacia atrás. Jamás iba a poder entender la posición de la chica y eso que el tema solía repetirse en cada encuentro, era como si el destino la hubiese hecho partícipe de un clan solo fastidiarle la existencia y tener que cargar con ser aquello que más odiaba. No había más vueltas ni necesidad de reflexiones. Era una kunoichi y era cuestión de tiempo para que terminase cediendo a aquella insulsa predestinación. O al menos eso era lo que él pensaba. Esta no era cuestión de ideologías, sino de cosas irremediables, como resistir al azul del cielo y no poder hacer nada para cambiarlo. Cruzó los brazos por detrás de su cabeza, no iba a hablar más al respecto, por el contrario, pedir algo de comer comenzaba a ser tentador. Sin embargo, un par de siluetas se acercaron por las espaldas de la rubia, aquello no tendría nada de especial, era un negocio después de todo donde los comensales podían andar libremente en busca de un espacio libre. Eran los ojos del azabache lo que le había despertado cierta molestia. Se fijaban con dureza sobre Sei y a pesar de que el rostro no transmitía mayor expresión, la tensión en las facciones masculinas era una clara señal de enfado ¿O fastidio? Su acompañante, el del parche, lucía mucho más relajado y natural. Nabi alzó el mentón para señalar al par de que acercaba antes de que alguno siquiera proyectara su sombra sobre la mesa.

Creo que te buscan ―la sonrisa que adornaba su rostro se acortó. Daidoji se limitó a voltear por encima de su hombro haciendo caso al aviso, encontrándose con Ishida y otro sujeto, cuya pura presencia le causaba cierto rechazo.

Kojiro ―murmuró. No le sorprendía que la buscara siendo que eran una especie de compañeros de equipo, pero ¿Y el otro? ―¿Quién es él?

Corta de facultades, como lo esperaba ―dijo para sí el Encantador, cayendo a la razón de que no se había equivocado al tildarla como rubia estúpida. Algunas personas simplemente no podían ocultar su naturaleza, ella era el ejemplo perfecto de mujer fastidiosa y hueca que, además, era incapaz de leer las situaciones. No por nada las rubias eran las primeras en morir. Comenzaba a idear la excusa ideal para justificar su muerte y salir airado. No podían culparlo de la torpeza ajena ¿verdad?

¡Qué insolente! ―bramó inmediatamente Tenshi, fulminándolo con la mirada.

Es lamentable no es estar en desacuerdo contigo ―hasta entonces su boca se crispó con una sonrisa claramente burlona que no dejaba de enunciar lo estúpida que le parecía esa niña.

Basta ―zanjó rápidamente el ronin. Solía ser paciente pero no era el momento ni el sitio para comenzar con una rencilla infantil, mucho menos cuando sus vidas estaban en peligro. A diferencia de Rakan, él sí velaba por el bien común y sabía que Sei podía ser útil a pesar de todo. Siendo genin, lo mejor que podían hacer era aliarse para hacer frente inteligentemente a la amenaza. Ishida tenía claro que en ocasiones la fuerza bruta no era el único recurso para obtener una victoria. Trazar una estrategia podía ser decisivo. ―¿Podemos salir? ―de paso, echó una mirada al castaño mayor. Hyodo asintió sin problemas y se unió a la comitiva. Quién sabe, podría llevarse una sorpresa con esos niños. La fémina apretó los labios, sospechaba que estaba a punto de quedar inmersa en el conflicto.

Salieron del establecimiento hasta situarse bajo la sombra de un árbol frondoso. El vientecillo que movía las ramas recordaba al inicio de la tempestad, a pesar de eso el sol brillaba.

¿Estás seguro que ese sujeto debe ir con nosotros? ―se quejó la mujer con los brazos cruzados. Percibía que el sujeto era odioso, era la conjunción de todo lo insoportable y eso lo volvía aún peor que el pelirrojo (Souh). Lo sabía porque leía en sus pupilas ámbar el rechazo que le condecía tan generosamente. ―Tiene cara de traidor.

Su nombre es Rakan ―acotó el parchado.

Tienes razón, no dudaría en traicionarte ―sinceró el aludido―, es más, hasta podría ser divertido. Pienso que el mundo se divide en dos sencillas facciones: las personas, quienes actúan; y las cargas que les estorban. Tú eres de las segundas.

¡Silencio! ―chilló Sorano, apretando los puños. Había emitido un tono autoritario como de quien manda a callar a un sirviente, pero a la vez, cargado de un orgullo herido. Sin duda las palabras del azabache habían causado daño.

¿Van a dejar de pelear? Pueden quedarse así todo el día, solo déjenme pintarles una diana en la frente ―Hyodo no había tenido intención se entrometerse pero el sujeto ese era como una patada en el culo. Si fuese más callado sería estupendo. Ishida agradeció el gesto, ahora finalmente podían hablar de lo que les interesaba.

La Alianza viene hacia acá, o más bien ya están aquí. Tenemos que unirnos si queremos sobrevivir. Sugiero que inicialmente tomemos distancia hasta que podamos medirlos, al mismo tiempo será indispensable no apartarse de…

No, no, no ―intervino el mayor moviendo las manos en negativa, como quien deshace alguna figura imaginaria ―, eso es para cobardes. Iremos por uno de la alianza, lo vamos a secuestrar y lo tomaremos de rehén.

Eso es un suicidio, ya te lo dije.

No, Sei. Es una medida de supervivencia. Lección número 1: nunca subestimes el valor de una vida. Ellos tienen algo que llaman honor y se preocupan mucho por los suyos. Nosotros hemos saltado esa línea y por eso somos mejores ―posiblemente hablaba por sí mismo, aunque era seguro que Rakan entraba dentro de su razonamiento ―
¿Entiendes? No tenemos límites.


Poro Autumn. Kanra listo, aquí vamos. Ya no pude postear más ;OOOO;
 

Fly me to the moon
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Aojiru no tenía mucho de especial en su fachada: los edificios de estilo urbano cubiertos de grafiti y la masiva cantidad de tiendas en sus calles eran algo muy común fuera de lo que son las aldeas ocultas ninja… pero Amane siempre disfrutaba de la sencillez y el cambio de aires. Sin embargo detrás de esa sonrisa -que aunque sincera era casi una acción automática- ocultaba una masa de pensamientos conflictivos de varios temas diferentes. Principalmente la conversación en la que se le había informado de la misión y algunas revelaciones de las que habría preferido no saber; llevaban martillandole la cabeza todo el día y francamente deseaba poder apagar su cerebro por una vez en la vida. Desde que tenía memoria su familia le había enseñado valores a los que no se atrevía a desaferrarse, ideales que la ayudaban de alguna forma a seguir adelante, entre ellos la lealtad a su clan, a sus amigos y en un todo, a la aldea misma ¿Pero como se supone que debía sentirse ahora que sabía que dicha aldea, a la que tanto amaba, y sus superiores, a quienes respetaba… tenían doble moral? Saber que, por simple conveniencia, podían traicionar a aquellos que alguna vez habían sido sus aliados, era algo que la angustiaba. Su tío siempre le había dicho que no se precipitara y que no sacara conclusiones apresuradas si no tenía toda la información, que no debía asumir lo peor solo porque su paranoia se lo dictaba. Al final del día ¿Qué derecho tenía para juzgar a Rinha o a Taiga por no compartir sus puntos de vista? Si, estaba algo decepcionada, pero a lo mejor habían buenas razones para ello.

Luego estaba su senpai, que parecía algo molesta y triste por algo -no que siempre la viese siendo todas sonrisas- pero suponía que tenía algo que ver con Shinta, o bueno, tal vez no directamente con él ¿Tal vez era la chica que lo acompañaba? A pesar de que trato sutilmente de preguntar, nada estaba completamente claro. Finalmente, la misión: Se esperaba una batalla, y francamente esperaba que se encontraran con el francotirador de Minatomachi; le importaba muy poco que fuese un chunnin o un jounin, se las iba a cobrar por arruinar su chaqueta… y por casi matarla, claro está. Usualmente no era una persona vindicativa, pero a Taiga parecía caerle de la patada y ¿sinceramente? No la culpaba.

Miró a su superiora torciendo la boca y decidió que sería buena idea romper el hielo, tal vez cambiando de tema podría subirle un poco el animo, aunque fuese a meterse en problemas.

Por cierto senpai, quería decirle que lo que pasó en el discurso de los graduados fue completamente culpa de Luka. Quiero decir, yo sabía e intente convencerlo de que no lo hiciera pero… ─ “Demonios” se reprochó mentalmente, pensando que tal vez eso último había estado de más, y no era precisamente cierto. Ella había encontrado aquella bromita bastante graciosa, así que en vez de ser una chica buena y avisarle a su superiora de los ‘malévolos’ planes del genjutsuka, se había callado y no había hecho mucho para pararlo. Aunque eso si, tampoco lo había ayudado, así que técnicamente ella no tenía la culpa de nada ¿verdad? ─ Pero no me hizo caso ─ terminó con voz pequeña ante la ceja alzada de Tasmania.


¡MENTIRA! ─ Interrumpió una tercera voz, Amane se sobresaltó y mentalmente se volvió a reprochar por bajar la guardia; la mayor no parecía sorprendida de que Haku se hubiese aparecido de repente en el momento más conveniente ─ Tu estuviste totalmente de acuerdo, Amane-chan, y fuiste mi cómplice ¡Encima te atreves a echarme la culpa! ─ exclamó haciéndose el ofendido, Ame le contestó con un puchero y cara de perrito pateado.


Me da igual cual de los dos fue, ya luego cuando regresemos a la aldea tendré una seria charla con ambos, pero sobre todo tú ─ dijo acentuando su mirada en el genin, quien se cruzó de brazos, obviamente entretenido por la situación; Amane por su parte al menos tenía la decencia de mostrarse apenada… aunque por dentro estaba feliz de haber distraído a Taiga de aquellos pensamientos oscuros, aunque sea parcialmente ─ Mantente cerca Luka, cuando las cosas se pongan serias quiero que tú y Amane estén en mi rango de visión ¿entendido? ─ El castaño se puso serio y asintió, para luego mirar de reojo a su mejor amiga.


Iba a ser un día muy largo.


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It's something...
Blair Sphinx Poro Autumn. los menciono porque ci (?
 
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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
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Encuentro Noah – Kiseki

—Lo que más deseo es que la información adecuada llegue a manos correctas —Michibiki continuaba sereno y sonriente. Su barbilla reposaba sobre la unión de sus manos, dejando a la vista sus largos dedos y uñas pintadas de azabache—. No es tan difícil y sé que tú sabías que era esto lo que te estaba tratando de decir en verdad.
—Qué obediente —Fujimori tomó el pergamino, guardándole entre su equipaje rutinario.
—¿Por qué lo dices?
—Terminaste contándome lo que querías tal y como te lo pedí, pero lo que me causa curiosidad es que no hayas pedido nada más que esta sencillez.
—Es que no he terminado —cerró sus ojos al acentuar más su sonrisa viperina—. Pero lo que deseo no es algo del otro mundo; todo ser humano se ve en la necesidad de ello alguna vez y te he visto lo suficiente… —el caníbal apoyó su espalda del asiento bastante expectante; hasta obvió hacer interpretaciones apresuradas sobre lo que quería decirle Kiseki—. Desde que te conocí supe que valías la pena.
—Yo siempre valgo la pena —su típica curvatura apareció; era pedante cuando quería.
—Y es por eso que te he contactado más de una vez; de las poquísimas personas que han tenido el honor de verme tras sus pasos… porque soy muy selectivo.
—Algo excéntrico también —Michibiki encogió sus hombros casi riendo—. ¿Pero a dónde quieres llegar? —Y fue ahí cuando el amante de las flores extendió su mano dominante hacia su receptor. Noah miró aquella extremidad, luego alzó la vista hasta los dorados del jounin e hizo lo mismo un par de veces en cuestión de segundos. —No cierro tratos de esa forma.
—Quiero que seamos amigos.
—¿Quieres que te ayude a regar las plantas?
—No, tonto —tal vez el ex ninja de Kirigakure entendió el chiste de otra forma y por ello hasta se había sonrojado levemente; aunque en el fondo no se negaba a esa posibilidad si es que algún día el ANBU decidía explorar tierras desconocidas en otro tipo de cuerpo—. Hablo en serio. Ser amigos…
—Quieres ser mi amiga… —Kiseki enserió su cara como nunca antes lo había hecho en una conversación casual, significando que el otro albino había logrado fastidiarle; puntos para el de orbes morados. Ya para ese instante, ni la mano del amante de la naturaleza yacía en el aire. —Vamos, Kiseki, los amigos así bromean, ¿no?

Entonces… ¿sí había aceptado? La expresión de Monban adoptó un ligero resplandor que evidenciaba lo grato que era saber que su petición había rendido frutos buenos. Claro, todo era una suposición suya pero las cosas así pintaban porque Noah tampoco se encargó de tumbarle lo que creía, cuando era bien fácil hacerle ver que había malinterpretado lo que le hubo dicho el médico.

[…]

Actualidad

Niló empezó a contar sobre sus habilidades con el uso de las sombras. Explicó bastante bien lo que podía hacer con ellas y qué no podría, siendo tan elocuente para alguien de su edad a consideración de Akashi y Eiji. De vez en cuando echaba miradas fugaces hacia el ANBU que llegó último a la pequeña reunión, pues su máscara le llamaba la atención pero le resultaba más curioso todavía por qué no podían verle el rostro.

—No puedo usarlas si no tengo fuentes de luz.
—El que seas pequeña nos puede venir en gracia —acotó Akainuno. Por ahí mismo prosiguió hablando sobre lo que hubo dejado a medias antes.

Inevitable fue para la de cabellera azul ver otra vez al misterioso de rango súper alto… recordaba que se llamaba Tsubame; lo escuchó de quien hablara ahora. De repente la Peque tuvo una remembranza y como cosa loca ladeó su cabeza de un lado hacia el otro sin encontrar lo que quería. Hacía rato que no sabía de cierta persona y con todo este asunto se preguntaba qué sería de Arata.

—Masha —ya era la segunda vez en el día que la llamaba por su verdadero nombre; cosa extraña—, tengo que ir a un sitio.
—Nila, no me hagas volar tanto.
—Si quieres espérame aquí —ella trataba por susurrar, sin embargo cualquiera podía escucharla sin problema por lo que Kiseki interrumpió la conversación de ambas en vista de que había ido por la pequeñaja y de repente se vio envuelto en una conversación más grande.
—Tenemos que ir a un lugar cuanto antes.
—¿Puedo saber a dónde? —No convenía que los otros se enteraran de más detalles, sobre todo porque allí había dos ANBU que podrían estar trabajando perfectamente para la Aristocracia.
—Encontré un lugar donde venden arroz con leche y sé que eso te encanta —la emotividad de la infante sí lo confirmó—. ¿Vamos?
—Primero debo ir a un lugar.

Despidiéndose de los otros cuatro, menos de Souh por obvias razones, Mini Toy se echó a correr sin esperar a que nadie la persiguiera. Ella sabía a dónde quería llegar y dónde quedaba ese lugar en el que esperaba encontrar al muchacho de suturas. La razón por la que le interesaba verle podría entenderse a la primera si fuese conocido lo que yacía en casa de Zukaku y que, en cierto modo, compartía con ella.

Tocó la puerta con insistencia.

—¡Arata! ¡¡Arata!!

Corría el riesgo de que el shinobi ya no estuviera en casa pero eso no la detuvo al continuar tocando una y otra, y otra, y otra vez mientras casi gritaba su nombre de pila. Para ser alguien tan pequeño manifestaba muy bien el sentimiento de resignación, pues un suspiro pesado salió de sus fauces acompañado por el decaimiento de sus hombros. A varios pasos de su ubicación se encontraba el floreado junto a la murciélago. Masha le hizo saber a Michibiki que allí residía un ninja al que Niló le había tomado un poco de aprecio, pero que su forma de ser tan reservada (aparte de ser un adolescente) le hacía ver más extraño de lo normal.

—He escuchado de él —no había más que decir siendo así—. Nila, querida, veo que no encontraste lo que buscabas —la aludida movió la cabeza para responder—. Seguro ya se marchó para prepararse.
—Sí, yo solo quería saber si… había guardado sus máscaras —miró al peliblanco con dejo de tristeza—. Así como yo guardé mis juguetes aquí —le mostró la mochila.
—Si sus máscaras eran tan importantes para él como lo son tus juguetes para ti, no debes preocuparte. Seguro lo hizo —dio unas cuantas palmaditas en la cabeza azul de la fémina—. ¿Nos vamos?
—Sip.

Sería la primera vez en un largo rato que Niló vería a un familiar tan cercano.


Angelo. Angelo. Zim Milo-sama L Lance Lionel Lionel
 

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Habanero parpadeó un par de veces más, intentando asimilar la pregunta de la mujer. No solamente porque sus pensamientos divagaban sino porque la cuestión estaba fuera de contexto, como si de repente una lucecita se hubiese encendido en la castaña dando origen a una curiosidad tan inocente como absurda. Se observaron por un par de segundos. Era una especie de encuentro de miradas, un choque de dos mundos donde sería difícil definir quién era el más pasivo (¿?), pero al final Habanero movió la boca antes.

Uh… descuidos, supongo ―el asunto no ameritaba mucha explicación, aunque parecía que en su naturaleza genética venían incluidas las banditas casi como una extensión más de piel. ―Nada de qué preocuparse, Rinha-san. ―Pawa observó un poco más y después encogió los hombros. De todos modos no esperaba que Chie le contara la historia de cada herida, aunque resultaba curioso que un ninja de tal rango se hiciera de tantos raspones.

Si tú lo dices ―cada quien tenía sus secretos, ella no era la excepción ― Y… ¿Te importa moverte?

En lo absoluto.


Aojiru era un sitio estratégico. También, a juzgar por su estructura, contaba con cierta importancia. Es decir, se podía deducir por la calidad de sus construcciones que, aunque no dejaban del todo fuera lo tradicional, estaban destinados a más que eso. Parecía que algo había salido mal, siendo abandonada de tal forma que había terminado plagándose de vándalos, quedando estancada socialmente y destinada a servir de conexión a otros destinos. Aojiru pudo haber brillado y ser más que un sitio de paso. Los ojos de la pelirroja se posaron sobre un nuevo aparador que contenía algunos recuerdos accesibles para los visitantes. Como lo supuso, no había nada especial que identificara a aquella población de muchas otras. La gente. Era curiosa pero sobre todo desconfiada. Desde que había comenzado a caminar parecía poseer un aura invisible, de tal manera que los transeúntes pasaban a no menos de dos metros de ella, con miradas de sospecha. Turistas, murmuraban algunos y luego apresuraban el paso ¿Acaso no deberían estar acostumbrados al constante tránsito de personas? Posiblemente el primer trabajo de campo que correspondía hacer era conseguir información de los habitantes, a la fuerza de ser necesario ahora que estaban en una posición delicada. Daba la impresión de que debajo de esas ojeras había secretos cuya ansiedad provocaba manos nerviosas. Quizás si lograba acorralar a alguno…

Es normal que no se acerquen si no sonríes ―la voz sensata de Pawa resonó a las espaldas de Setsuna, tampoco es que ella portara la sonrisa más sincera del mundo pero había una gran diferencia entre sus fases estoicas. Incluso una nueva competencia parecía tener lugar ahora que se unían los maestros de la sujeción emocional. La pasividad de Chie otorgaba nula expresión en su rostro; Rinha era dueña de una calma imperturbable y Setsuna con su gélida seriedad. Genuinas almas en las fiestas.

Lo tomaré en cuenta ―dijo sin despegar la mirada del sujeto que por un momento creyó su víctima, ahora se alejaba a paso rápido y con las manos en los bolsillos ―, gracias.

Lo que quiso decir Rinha-san es que les das miedo ―tradujo Miyazaki con naturalidad, haciendo aún más incómoda la escena. De hecho, aquellas eran las primeras líneas que intercambiaban las mujeres a pesar de las múltiples reuniones de la Alianza. ¿Dije incómoda? Sí, para una persona normal. A Pawa le daba igual si la interpretación incluso sonaba grosera, por el contrario, su atención se desvió a las baratijas del aparador. Quizás compraría una. Contra todo pronóstico, Esdesu contestó.

Es normal que lo tengan. Míralos. Son víctimas de algún tipo de opresión ―por eso era necesario investigar a esa gente. Alguno debía serles útil. Las pupilas miel Yang se deslizaron apenas ―, tienen que vivir a la expectativa.

Es la forma más emocionante ―provocó la usuaria de meiton.

Lo que quiso decir Setsuna-san es que saben algo que nosotros no ―aclaró Habanero, nuevamente. Quedaba posicionado en medio de ambas y se le antojaba la existencia de una extraña vibración, difícil de explicar.

¿Sabes? eres muy útil. No te apartes de mí, Chie. Te compraré un recuerdo.

Setsuna alzó la mirada. Lo único que no comprendía era por qué perdían el tiempo de esa forma ¿Qué planeaba Ryuuranai?


K Kari Walker Hathaway Xayah
 
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