Misión S Clash of ninja | Equipo C | Kawakami: parte II

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H I P I T I H O P
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From Heaven

Hacía tiempo que no sentía ese tipo de irritación, una que genuinamente la ponía de mal humor y, eso, ya era mucho decir. Comprendía que su técnica no había funcionado por el apuro de la situación, siendo algo en lo que necesitaba mayor enfoque mental y eso, por malo que sonara, resultaba benéfico para usar esa carta nuevamente a lo largo del día. De haber afectado exitosamente el alma de Kiseki ahora estarían enfrascados en una batalla dentro de una cueva llena de explosivos y, quizás, el resultado hubiese sido el mismo.

La herida en su espalda ardía tras recibir el impacto directo de unos de los lirios, lo más correcto hubiese sido ayudar a Akashiro pero tenía que lidiar con su propio cuerpo maltrecho. Le resultaba chocante. Enseguida una película de chakra la rodeó y de sí misma comenzó a brotar una especie de vapor mientras se quedaba quieta, todo lo que estuviese mal sería restaurado dentro de los próximos minutos. Mientras tanto repasaba los últimos hechos. No volvería a cometer el mismo error la próxima vez ahora que tenía una idea más amplia de las técnicas de Kiseki, puesto que el sonido era otra arma a tomar en cuenta. En cuanto al pergamino, le había bastado ver la faceta tan engañosa como astuta del pelilargo para saber que no podía confiar en el contenido. Podría ser un arma de largo alcance, una forma de rastrearlas o incluso información que bien podía ser falsa para confundir a la Alianza y disolverla. Por lo tanto, le veía más como una peligro que como una beneficio y es que ¿Qué se podía esperar de alguien del Sonido? Ojalá esa cosa no fuese a estallar cuando se reunieran con el resto, o algo peor. Entonces, su objetivo seguía siendo el mismo.

Devolvió la mirada al frente solo para notar que el jutsu médico de la de Iwa había finalizado, seguramente tratando con ello el sangrado y la pierna de Taiga. Setsuna no era necesariamente una persona empática, pero se sentía en posición de devolver el favor, pues de no haber sido por Akashiro hubiesen terminado mal. Avanzó hacia donde estaban ellas para ayudar a la pequeña a levantar a Shiba, quien ahora permanecía inconsciente. Colocó el hombro para cargar el peso de la jinchuriki, después de todo eran casi de la misma estatura. Le alivió que en medio de todo, ya había recuperado el color.

Gracias ―dijo Solcito todavía con un aire de preocupación, quedando en evidencia su lazo con Shiba, es decir, había sido más que deber el haber ido por ellas. Posiblemente eran amigas.

Gracias a ti por venir. Nos salvaste ―no era un cumplido, sino algo verdaderamente cierto. Una pequeña sonrisa apareció en el rostro polvoso de la ANBU ―, ahora vayamos con los demás mientras Taiga despierta. ―Ir a perseguir a Kiseki sería una pérdida de tiempo, después de todo era casi una seguridad que volverían a verlo mientras continuasen en su territorio y cuando ese momento llegase lo recibirían debidamente. Los labios de la albina se abrieron con intención de decir algo, pero un estruendo a lo lejos les hizo saber que la diversión aún no se terminaba, por supuesto, el grupo de Shinta se había quedado atrás y parecía que la situación se estaba volviendo caótica. Narukami preparó sus zorros, era hora de volver. El cuerpo de Taiga fue depositado sobre el lomo del animal y la propia invocadora la acompañó para cuidarla. Era una imagen tierna el mirar a Akashiro velar por alguien más grande que ella. Como una niña cuidando a un adulto. Setsuna se adelantó en la montura, puesto que el par avanzaría un poco más lento.


En el lugar del siniestro, los clones de los shinobis estaban por terminar lo suyo en vista de la pronta retirada de las fuerzas de Oto, al mismo tiempo, seis ciempiés de veinte metros aparecieron delante de los genin. La escena era terrible, sus cuerpos larguísimos se retorcían en la parte erguida y lanzaban un poderoso veneno, mas esa no era la mayor dificultad. Terminar con cada uno de ellos sería chocante dada su protección externa, así que lo mejor sería evitarlos. No tenía caso que alguno de la Alianza saliera herido a causa de una invocación que tenía como mero propósito entretenerlos. Shinta fue el primero en reaccionar, invocando seis mapaches de diez metros y que, aunque no eran tan grandes como los gusanos, sí más rápidos. Eso debería ser suficiente para evitar el combate directo. Pronto logró hacer conexión con Akashiro, enterándose de que Taiga ya estaba con ella e iban en camino.

La orden general fue reagruparse en un punto intermedio para salir de allí. Junenju estaba en ruinas y no quedaba nada más que hacer. Lo más inteligente era moverse ahora que Oto conocía su posición exacta, encontrándose en desventaja porque la Alianza ignoraba la de su enemigo. Entonces se desplazaron hacia Kawakami, un poblado cercano, aprovechando el momento de calma para hacer una recopilación de los hechos y sanar a los heridos.​


Blair Sphinx Belgium Belgium Mirto Poro Autumn. vamos rumbo a kawakami, supongo que allí encontraremos a los enemigos o en el camino. En la tirada de dados nos salió un 3, así que solo podremos matar a la mitad.
 
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While we can dream, there always be hope
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Estaban colocando explosivos cuando fueron interceptados por Tsubame quien ordenó su retirada del lugar, Souh negó en primera instancia su forma arrogante de decirlo o eso pensaba tras haberle actuado así con cara bonita, Eiji, y éste se tuviera que ir. Le dedicó una mirada socarrona y maliciosa. Suspiró tras haber salido de ese lugar, la idea de Kiseki siempre fue derrumbarlo mientras los distraía llevándolos lejos para luego atraerlos a él como un buen estratega. Era algo que no le gustaba a King porque no podría pelear con nadie ni torturarlos o algo por el estilo.


Al otro lado, en el punto de evacuación el pelirrojo vio a Akashi recostado de un árbol quien los “miraba”, en sentido figurado pues era ciego.


──Ara, ara, ¿Souh llegaste? ──dijo con una falsa sonrisa en su rostro tras haberse acercado al chico──, me preocupaste mucho.

──Deja las estupideces ──le regañó golpeando su mano, la cual había puesto en su hombro──, ¿qué pasó? ──preguntó recibiendo una sonrisa.

──La alianza ha conseguido una forma de atravesar la selva sin problema y destruirlo, se llevó esa gente a la tumba. ──comenzó explicando──, por eso es necesario cambiar de escenario. Ustedes deben regresar y prepararse para la batalla.──Tras haber explicado el asunto ellos procedieron a retirarse sin antes mirar al ANBU y preguntar el porqué de haberse quedado allí parado──, les daré tiempo para que lleguen. Mantendré algo ocupado al gato y la odiosa ──hizo una ligera referencia a Taiga y Hikameri──, o por lo menos lo suficiente como para que ustedes lleguen, después me uniré a Kiseki ──le mostró un Kunai espacio-tiempo──, Tsubame es mi conducto, él tiene una manera de llevarnos al campo de batalla, solo váyanse.


Tan pronto como se fueron del lugar, un sonido horrible comenzó a sonar como si fueren turbinas de aviones; Tsubame fue una persona considerada al advertirles que se fueren antes de que eso llegara. Pero, ¿eran el sonido de las explosiones o de otra arma de Otogakure no Sato? Akashi sonrió y desapareció en un destello verde dejándolos libres para regresar a Kawakaki. No sabía que había pasado en realidad debido a que estaban muy lejos de la zona, pero serían capaces de irse y quedarse sin hacer nada. Souh miró a Eiji con que el tuviere la palabra final pues estaba muy pensativo en cuanto todo sucedió.

L Lance
 
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Of the Dark
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Escuchando las lejanas explosiones, Eiji no pudo evitar el abstraerse y dirigir su mirada hacia el sistema de cavernas allá a la distancia que habían abandonado. Preguntas como ¿Habrá funcionado? ¿Qué harán los superiores? Y cosas así ya no ocupaban su cabeza... era extraño, pero no pensaba en absolutamente nada más que en el momento cuando la arruinada ciudad se derrumbaba. "Oye.... ¡Eiji! ¡Despierta maldita sea!" los llamados eran opacados por la misma mente del ojiazul, como si fueran sólo un suave coro de ecos tras el caer de las lejanas rocas.

Cual si su viaje hubiese sido natural, el herrero tornó su faz casualmente hacia quien le intentaba hablar y respondió.

-Uh... ¿Sí?- era claro que el shinobi que había llegado al pueblucho no era el mismo que se encontraba parado ahí, conductas erráticas de pasión y desconexión afectándole, como si su emoción fuese un vapor a presión que se mantenía estable sólo por una rara mezcla entre la porfiada ideología de apariencias del shinobi y su mecanismo de autodefensa piscológica. Suoh alzó los hombros y las manos, enfatizando su molestia y preguntó.

-¿Vamos entonces?- el pelilargo asintió rapida y repetidamente, de manera silenciosa mientras que intercambiaba miradas entre su compañero y el caos que dejaban atrás. Sin esperar más validación, el pelirrojo lideró la marcha, seguido inmediatamente por el castaño.


Seguir por esa ruta fue un camino largo pero apacible, Kido confiaba en el ciego a pesar del peculiar mutuo trato que mantenían ¿Y Akainuno? Él estaba muy ocupado asimilando el pasado como para añadir la posibilidad de enemigos en el presente. El shinobi temperamental era el único con la claridad mental momentánea para pensar en algo, por lo que no fue sorprendente cuando a mitad de camino por aquel ligeramente iluminado y estrecho pasadizo cavernoso, inquirió.

-Oye Eiji ¿Te quedan papeles?- el Akainuno parecía mucho más en sí ahora, y lo demostró respondiendo inmediatamente.

-Esto... sí, me quedan los míos- abriendo ligeramente su túnica, el genin mostró diez papeles bomba que había adquirido no hace mucho. Él se había ofrecido a usarlos para derrumbar la montañao disponerlos como trampas en la jungla, pero fue el mismo superior quien le había persuadido de sólo limitarse a usar los que se le habían proporcionado en el pueblo, ello con el argumento de que "Encontraría un uso más útil para ellos eventualmente".

-Perfecto... podríamos tapar este paso entonces- la idea del pelirrojo no era mala en absoluto, era como poner una piedra sobre la tapa que significaban los superiores... pero.

-¿Y qué hay de Kiseki, Tsubame y Akashi-san?- inquirió el espadachín, a lo que Suoh inmediatamente replicó apuntando a la mejilla en que el ANBU le había golpeado allá en las cavernas.

-Idiota, lo que nos dejó es una marca del Dios del Rayo- el genin más experimentado tenía algo de conocimiento de tales jutsus avanzados, cosa que el ojiazul carecía -Aún si no pudiesen pasar por medio tradicional, Tsubame nos dejó estas marcas para transportarse en un parpadeo hacia donde estuviesemos, por eso nos dejó ir- no le tomó mucho tiempo al ninja socarrón el darse cuenta de que el mudo ANBU sólo los utilizaba como pasaportes de emergencia, pero tampoco le importaba mucho, sobretodo si la supervivencia del bastardo garantizaba el escape de su familiar.

Como si hubiesen tentado a los dioses del mundo shinobi, lo que prontamente siguió a la conversación fue la súbita llegada de ambos superiores. El fenómeno exaltó a ambos novatos en sobremanera, ya que el enmascarado se apareció sin trompeta alguna de aviso entre ambos shinobi, ello mientras sostenía al infame Kiseki. Corriendo a la par con los ninja amateur, la araña saludó casual.

-Me alegra verlos con vida- el saludo parecía más uno de cortesía que un sentimiento de genuina preocupación, pero por ahora era un alivio para los novatos el ver que el equipo completo estaba a salvo y en el mismo lugar. Curioso, Eiji inquirió.

-Entonces... ¿Qué pasó allá atrás?- Tsubame permanecía corriendo, ignorando la pregunta, por lo que el Jounin se atribuyó el responder.

-Hubo un ligero... percance- comentó, haciendo referencia al molesto jutsu de su enemiga -Pero pudimos abandonar el lugar, después de eso...- el superior dirigió su mirada sutilmente al ANBU -Nuestro mercenario se encargó de completar la tarea- ello explicaba la explosión de la montaña... pero no el desfase de tiempo, algo que recalcó Suoh.

-¿Y por qué acaban de llegar? La montaña ya se había derrumbado hace un rato- el veterano no tuvo problema en replicar con su característica tranquilidad.

-Teníamos que atar algunos cabos sueltos antes de reunirnos con ustedes, Tsubame necesitaba coordinar a sus clones y yo hablar un par de cosas con Akashi- sonriendo suavemente, añadió -¿Supongo que también les informó de la situación en Kawakami?- ambos genin se mostraron curiosos, algo había dicho el allegado de Kido con respecto a unas "peleas más adelante", pero no les había dicho dónde exactamente.

-Entonces nos dirigimos allá... entendido- contestó Eiji, su determinación aumentando ante la chance de probarse frente a las autoridades ninja una vez más.

En resumidas cuentas el plan era simple, tras el derrumbe quedaba a manos de los ocho clones de Tsubame, las alimañas de Kiseki y Akashi el "limpiar los restos" de la Alianza o por lo menos atrasarlos considerablemente. Uno de los clones permanecería al lado del ciego en caso de que las cosas se complicasen, este Kage Bunshin teniendo un vínculo de Hiraishin directo con su creador para la retirada. Mientras el plan maestro se ejecutaba, Otogakure aseguraría la delantera en defender Kawakami.

Habiendo transcurrido una moderada cantidad de tiempo corriendo a través de aquellos penumbrosos pasillos improvisados, la radio de Tsubame recibió una señal. El enmascarado activó su dispositivo y escuchó solemnemente mientras corrían a gran velocidad, luego cortó la transmisión y se dirigió al albino en lenguaje de señas.

-Avistaron-Dos-Grandes-Grupos-En camino- comenzó a gesticular, usando sus manos habilidosamente -Un grupo-Con-Jounin- luego de indicar a los genin, añadió -Nos estorbarán-Mejor-Separarse. Nos adelantaremos- el Jounin asintió y resumió la información en una sencilla frase.

-Cambio de planes, Tsubame y yo debemos adelantarnos, ustedes aguarden órdenes una vez lleguen- sin más que agregar, los superiores aceleraron sus pasos y gradualmente se perdieron a lo lejos, sin esperar opinión alguna de los principiantes.

Así sin más, volvía a estar sólo el par, ya acostumbrados al tipo de proceder de su líder. Kido rió un poco ante lo ocurrido, y volviendo al tema anterior preguntó sonriendo maliciosamente.

-¿Bombas?- el pelilargo miró extrañado, costándole entender a qué se refería el pelirrojo hasta que finalmente recordó el plan de bloquear la salida. Asintiendo determinado, el Akainuno confirmó.

-Bombas- el espadachín procedió a pasarle cinco papeles bomba a su compañero y acto seguido, los novatos comenzaron a dejar tras de sí una cadena de explosiones mientras corrían, debilitando y derrumbando aquel rocoso pasaje.

Sabían que no era mucho, que quizá ni siquiera afectarían tanto a la alianza... esto era simplemente una tan necesitada catarsis, una forma de gritarle a sus enemigos que ellos seguían en esta guerra.
 
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where's the fun in playing fair?
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Aminorar la marcha no era opción, menos sabiendo que estaban a punto de encontrarse con visitas poco apreciadas, incluso mucho más que la inesperada iwagakurense que con tanto placer interrumpió el pequeño juego que había organizado. Vale, era evidente que la Alianza comenzaba a moverse y a causar estragos, pero la situación aún pintaba bien para el Sonido y sus sirvientes. Ahora estaban entrando a Kawakami, cosa que alegraba enormemente a Kiseki, quien sonreía ante todas las posibilidades que las amplias planicies verdosas le ofrecían, especialmente en esa hermosa oscuridad que comenzaba a desarrollarse cada vez más.

El silbido del viento hizo que Akashi elevase la mirada y subsecuentemente intentase dirigirle la palabra al jounin que lo acompañaba, aunque su plácida expresión ya le comunicó que estaba al tanto de lo que ocurría. El ANBU pudo percibir que ya se estaban acercando ciertos agresores hasta su posición, por lo que debía actuar rápido. Un grácil movimiento de manos por parte de Michibiki le indicó que él podía alejarse para llevar consigo algunos contrincantes, de todas formas, la araña blanca se encontraba en medio de su elemento y no le tenía miedo a un combate inminente siempre y cuando mantuviese esa peligrosa ventaja a su alrededor.

El de mayor rango se retiró en silencio y con gran agilidad, dejando solitario a su compañero, quien disfrutaba de escuchar la tensión en el ambiente mientras que la grama alta de los arrozales acariciaba las telas de su ropa. Yojimbo vibraba en su mente, indicándole que sus enemigos estaban más cerca que antes, probablemente podían verlo si alguno fuese apto en una que otra técnica sensora.

En medio de las sombras se pudo percibir como algo se movía entre la maleza y se acercaba con enorme velocidad, consiguiendo la atención del sonoro y haciéndole ver como una figura un poco más pequeña que él se lanzaba con furia hacia su cuerpo blandiendo un sable encendido en llamas. La hoja atravesó sin problema alguno el torso del albino hasta que el mango golpeó su piel. La mirada ámbar del pelilargo se cruzó con los ojos azulados de su atacante, quien apretaba sus dientes en una extraña sonrisa de victoria mientras torcía el sable dentro de su víctima.

-
¡Souchu! - Gritó una voz a varios metros de distancia, revelando que un espectador estaba viendo la escena completa, cosa que el espadachín no parecía hacer. - ¡Es una trampa!

Sin poder reaccionar, el cuerpo de Monban estalló en un desastre barroso que empapó al de ojos azules y lo hizo retroceder un par de pasos mientras éste gritaba improperios y demostraba que su carácter era completamente volátil. A escasos metros de su persona se encontraba emergiendo del suelo el floreado original, quien ya había extendido su mano hacia las hierbas de gran tamaño que yacían cerca de su ofensor. Las suaves extensiones de grama se volvieron afiladas gracias al biotopo del naturista, causando que lo que antes era inocente cesped, ahora fuesen navajas flexibles que sin duda alguna se lanzaron contra las piernas del maestro de la espada.

-
¡Hijo de perra! - Gritó adolorido. - ¡Sachiko, ve por él mientras me libero! - Indicó mientras que ágilmente cortaba los filos que ahora yacían dentro de su carne, aunque eso no parecía molestarle en lo absoluto.

Desde más atrás, surgió de un salto la figura femenina que había sido llamada, aunque ella no estaba irritada y furiosa como su amigo, sino que parecía calmada y concentrada en formar sellos que rápidamente le ayudaron a disparar una bola de fuego de considerable tamaño en dirección al modista, quien con un rápido juego de manos se las arregló para lanzar su Tessen metálico desde uno de sus bolsillos. El abanico se abrió en pleno vuelo y, como por arte de magia, se detuvo frente al proyectil mientras que el material grisáceo comenzaba chorrear lo que a simple vista parecía ser agua.

El impacto ocurrió justo cuando el arma voladora comenzaba a dar vueltas sobre su propio eje, recibiendo el golpe del fuego, mermando la mayoría del golpe y desviando el resto gracias a la naturaleza acuática que adoptó el pequeño juguete que Kiseki tanto valoraba. Con una mirada expectante vio como la chica y el chico quedaban a escasos pasos de distancia, suspirando algo entre ellos mientras que no le quitaban la mirada de encima al albino.

-
Déjenme adivinar: tú eres un chuunin recién ascendido y tú eres una genin recién graduada de la academia, ¿no? - Habló el devorador, viendo como los chicos ante su persona se tensaban ligeramente. - ¿Acerté? ¡Magnífico! Ahora, no se ven como malos jóvenes, así que si se retiran calmadamente les prometo que nada les pasará.
- ¡Eres un cerdo traidor y te mataré con mis propias manos! - Gritó el muchacho violento.
-
¡Souchu, contrólate! - la muchacha dijo antes de ver al jounin. - No nos subestimes.
-
No lo hago, sólo señalo la inexperiencia cuando la veo.
- ¡Basta de charla! - Gritó el espadachín antes de intentar lanzarse en un segundo ataque, con todo y piernas heridas. Hubiese sido una hazaña admirable si no fuese porque quedó paralizado de la cintura para abajo, confundiéndolo enormemente. - ¿Qué...?
- Buen trabajo, Nila - sonrió hacia un espacio de maleza en penumbra, donde apenas se podía ver la cabecita azulada de la genin otogakurense. - Aprendes rápido de las tonterías ajenas, ¿no? Una espada llameante es el artículo perfecto para hacer de las tuyas. - acotó, ya habiendo notado la posesión de sombras que la chiquilla realizó cuando el ángulo de las llamas se prestó para anexar su técnica al pobre cuerpo del idiota impertinente.

Mientras hablaba, un par de apéndices violáceos se extendieron desde bajo sus mangas y se lanzaron hacia el caballero hostil que tantas amenazas quería lanzar hacia el peliblanco, quien le sonreía a la muchacha de la Alianza como si lo que estuviese sucediendo fuera lo más normal del mundo. La chica iba a actuar para defender a su compañero, pero el Tessen volador, que aún estaba en perfectas condiciones, se lanzó por el aire hacia ella, aún gozando de los efectos flotadores que le proveía uno de sus características especiales. La dama se defendió con gracia de los toscos y barbáricos ataques poco coordinados de Michibiki, quien realmente sólo la quería fuera de su camino durante unos instantes mientras sostenía el cuello de su enemigo varón con sus extensiones parasitarias.

El ardor vino primero, luego el insufrible dolor del drenaje. Los gritos del tal Souchu eran bastante molestos para el botánico, por lo que no dudó en taparle la boca con otro de sus apéndices, después de todo, tenía ocho. La fuerza de esos tentáculos era suficiente como para limitar todo movimiento del chuunin, que bien podía ser un taijutsuka especializado en velocidad y no en fuerza, dada su incapacidad de liberarse rápidamente del jutsu sombrío de la pequeña Fujimori. Con cinco miembros del octeto fue suficiente para inmovilizar al joven y hacerlo sufrir.

-
¡Hey! - Llamo la pequeña. - ¡Se escapa, Kisechii! - Gritó, viendo como Sachiko corría a toda velocidad, probablemente tratando de buscar ayuda de algún superior.
-
Déjala ir. No podemos jugar sin un buen plan, ¿no? Tu ataque sorpresa fue bueno, pero no funcionará mucho más si no tomamos precauciones. - replicó el devorador, aún drenando lenta y dolorosamente a su víctima. - Si queremos ganar, debemos ser mejores. ¿Verdad, querida?
- ¡Si!
- Excelente... ahora, dame un momento mientras atiendo al muchacho. - Dijo mientras liberaba la boca del chuunin y se acercaba a este con una sonrisa. - Tú vas a decirme lo que quiero saber de tu escuadrón o yo te voy a arrancar las uñas con mis dientes para volverlos lindos recuerdos que enviaré a tu familia cuando te decapite. ¿Nos entendemos?
- ¡VETE A LA MIERDA, BASTARDO!
- Vaya... creo que requieres de una demostración


Bishamon Mimikyu
tres jounin, tres chuunin (?) y dos genin faltando. Introduje a la pequeña para que me ayudase y se integrara de una vez al desastre.
 
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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
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Por fin le tocaría jugar un poco en campo abierto. La Peque no tenía gran idea de lo que motivara a sus colegas a luchar contra sus adversarios pero le entretenía solo pensar que algo tan intenso como eso, lo viviría en carne propia. Muy a diferencia de ella se encontraba Masha toda preocupada; la murciélago sabía que fallar en aquel escenario no estaba permitido y le angustiaba la inexistente seguridad de Niló. Imágenes mentales en las que la aludida aparecía destrozada de distintas formas, azotaban su mente. ¡Qué horror! Y eso que trató de pedirle a Noah que la sacara de allí pero...

Un alarido de su protegida la regresó a la realidad; Nila daba saltos hacia atrás para esquivar el ataque de un shinobi que seguro esperaba tener éxito en su ataque sorpresa. Este tiraba de sus brazos a diestra y siniestra, queriendo cortar a la pequeña. En una de esas logró que unas cuantas hebritas se desprendieran de su abundante cabellera.

Como la de Oto era muchísimo más chiquita, aprovechose para ponerse de cuclillas al evitar ese último ataque con las cuchillas, enseguida girose tan rápido como pudo en pos de cruzar entre las piernas del sujeto para ponerse del lado de su espalda. Todo ocurrió pronto para el susodicho, apenas pudiéndose dar casi media vuelta para lanzar uno de sus kunai. En lo que la herramienta se dirigía a Mini Toy, la misma infló su estómago y mejillas soltando una ráfaga de viento que empujó al contrario metros hacia adelante. Con ayuda de su jutsu pudo frenar la velocidad del arma mas no esquivarla en su totalidad.

—¿Estás bien? —Masha quiso acercarse para ver con sus propios ojos el estado de la peliazul, empero la humana había tomado la misma cuchilla para lanzarla de regreso hacia su dueño. Lo había hecho por enojo, ya que por su culpa tenía un rasguño en el antebrazo izquierdo.

Su oponente sintió el kunai clavarse en la parte trasera de su pierna derecha. Aparte, vislumbró la figurita de la niña correr en su dirección. ¿Qué podría hacer esa mocosa? No hizo falta que realizara sellos manuales por alguna razón para que con solo palmotear el suelo surgieran pequeños escalones que se abalanzaban directo a su molestia. Fujimori saltó todos, no obstante sus acrobacias evasivas permitieron al sujeto sacarse el kunai y ponerse de pie a duras penas. Tenía que valerse de la entretención momentánea para perjudicarla, así que esta vez sí movió sus dedos para después pegar una patada al suelo y levantar una placa de tierra a la que le pegó con su pie a costilla del dolor de la herida. La Peque recibió el golpazo de lleno, cayendo hacia atrás entre las altas hierbas.

A su compañera alada se le fue la respiración por unos brevísimos segundos; consideró pedir ayuda a Michibiki, quien continuase su plan de extorsionar a su víctima para sacarle tanta información como se le hiciere posible. Ya iba por la cuarta uña extraída y solo se escuchaban alaridos roncos, producto de la resistencia del rehén. No obstante, Fujimori logró componerse justo cuando el suelo se fisurara casi llegando a su ubicación. Con todo y dolor esquivó echándose hacia un lado, todavía oculta entre la hierba. Masha captó la posibilidad de su protegida de moverse manteniéndose a salvo entre las largas hojas, así que simuló no saber nada sobre Niló para que el contrario no diera con su posición.

La genin de Oto hizo un único sello para cubrirse con el Kuroishitsu. Se movía con tanto cuidado de no mover las hojas con brusquedad para no atraer la atención de su oponente. Éste la buscaba con la mirada, maldiciendo en su interior por las punzadas del dorso de su pierna afectada. Por unos segundos creyó que la niñita se hallaba donde sobrevolaba el murciélago mas terminó trasladando su mirada al repentino movimiento brusco de la hierba; estaba listo para atacar, demostrándolo al empuñar su kunai.

—¡Soy yo! —El músculo de su mano se suavizó al ver que se trataba de un camarada. —Debemos salir de aquí rápido, Michibiki está muy cerca y quien sabe cuántos enemigos más.
—¿Huir? No vinimos desde tan lejos para escapar —escupió con frustración. Enseguida su colega se dio cuenta de cómo yacía parado; la pierna lastimada temblaba, pues en poco tiempo se quedaría sin fuerza.

De repente dos cuervos empezaron a volar en círculo y emitir sonidos sobre las cabezas de los genin de la Alianza. Que dos aves hicieran algo como eso no era una buena señal, ni siquiera para el más novato del mundo. A regañadientes el ninja herido tuvo que aceptar la ayuda y oferta de su compañero sobre moverse hacia otro punto cuanto antes; Niló observaba todo con discreción y a punto de emboscarles por la espalda al verles varios metros lejos, un shinobi vestido con harapos y de tez que se mezclaba con la noche la detuvo.

La Peque lo vio con sus grandes ojos.

[…]

—Ya tendrás oportunidad para volver a luchar contra ese sujeto y otros más.

Esa era Masha alentando a Mini Toy después de su pequeño berrinche por haber sido obstaculizada a propósito. Quien la detuviera antes fue Kento, un ANBU de Otogakure que estuvo en la villa desde sus inicios (queriendo decir que conocía perfectamente a Noah y los demás que alguna vez estuvieron en el Arroz). Kiseki también se encontraba con ellos después de haber obtenido algo de su víctima; no era precisamente un detalle muy valioso pero pudo constatar que la líder de la Alianza, como se refiriera el muchacho ya occiso, envió más refuerzos a Junenju.

—Tal vez mis queridas oponentes sobrevivieron a mi sorpresa.
—Ten cuidado la próxima vez que te enfrentes a Setsuna Himekami.
—¿Quién es esa? —La menor intercambiaba su mirada entre los adultos.
—Aunque nos puede venir bien tratar de acercarnos a ella pero de un modo menos ofensivo… —la Araña Blanca recordó su pergamino, preguntándose quién de las dos lo habría tomado y qué uso le darían. Lo que le decía Kento tenía sentido, pues la mujer de Raku yacía en el Libro Bingo; aparte de haber sido la causante del suicidio de Sonomi y de venir de una aldea con gente de dudosa moral, como ellos. Niló volvió a insistir en su pregunta.
—Es una mujer interesante aunque carezca de algo que la haga especial entre el resto —fue Kiseki quien se dirigiera ahora a Fujimori—. Tú eres mucho más especial que ella.
—Lo sé —díjole sin pensar, haciendo que Monban sonriera a gusto.

El ANBU se compuso poniéndose de pie. El trio se había escondido dentro de un almacén donde trabajaban el cereal sembrado para su comercialización. Según el de mayor rango, era recomendable encontrar a los otros dos genin (Souh y Eiji) para que trabajaran juntos y no tan lejos del otro. Kawakami era inmensa y si de algo no se podían dar el lujo era de permitirle a la Alianza separar a los elementos del Sonido porque entonces sí, adiós a la resistencia.

Entre toda esa cháchara había algo que al peliblanco le parecía sumamente curioso y hasta entonces no se había animado a preguntar. Empero al separar sus labios para pronunciar palabra, Nomura caminó hacia la salida del oscuro sitio.

—Reúnanse con los otros dos y yo buscaré a Akashi y Tsubame. Vayan a la torre de vigilancia más próxima a este punto y no regresen a este lugar… —el floreado entendía por qué no podían volver.


Angelo. Angelo. L Lance Lionel Lionel debemos reunirnos todos para empezar algún plan. Kento buscará a Tsubame y Akashi para reunirse con los demás también. Recuerden que los NPC's de nuestro lado cuentan xDDDDDDDD
 

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Se habían retrasado mucho, por no decir que posiblemente se desubicaron al tratar de huir. El que camino que tomaron fue ladear una enorme plantación de arroz encontrando a algunos ninjas de la alianza siendo demasiados, por lo que tuvieron que esperar y ser sigilosos al cruzar y no combatir y morir antes de cumplir sus ordenes. Aun tenían que hacer algo para poder retrasarlos, querían contribuir más a que la alianza estuviera en desventaja y se le presentó una oportunidad.

La idea de colocar explosivos era latente, pero quizás se estaba volviendo un cliché o un fetiche tal vez. Sin embargo, debían retrasar a la alianza todo lo que pudieren. Se hallaban caminando a Kawakami para poder reorganizarse, no obstante, se encontraron con un pequeño bosque y vieron la oportunidad de usar sus explosivos para colocarles un nuevo obstáculo a los de la alianza. Kido tenía varios sellos explosivos así que usó varios para ponerlos en zonas donde pudieran ser pisados mientras Eiji colocaba algunas bombas para activarlas con una cuerdas.

── ¿Crees que logremos retrasarlos? ──le preguntó Eiji a Souh mientras colocaba los explosivos a diez metros en un camino largo. El bosque era necesario cruzarlo para llegar a Kawakami; como era los primeros en salir de Junenji, tenían ventaja a pensar de haber sido retrasados.

──No sé ──respondió pesadamente. Era su imaginación o se había adaptado a ser acompañado por ese tipo, no tenía más opciones debido a que era la organización de los demás arriba así que tenía que soportarlo. No obstante, le estaba comenzado a caer bien pues le recordaba algo a Akashi cuando lo conoció.

Mientras colocaron los explosivos, un pequeño grupo de Genin (6 en total) se acercaron a ellos. Pero la pregunta era ¿cómo? Notaron tal hecho cuando uno de ellos pisó un papel bomba y salió despedido por el lado derecho alertando a los dos espadachines. Souh miró a Eiji mientras asentía con su cabeza a la señal de ataque. El Kido activó su segunda habilidad para crear una nube corrosiva con la esperanza de que ninguno tuviera conocimientos médicos. «Encárgate de terminar, yo los detendré ya que la nube no me afectará» le musitó antes de entrar en la zona de batalla viendo a los Geninsuchos desubicados; dos de ellos se había tratado la corrosión por lo que quizás eran médicos o tenían dicho conocimientos.

── Katon: Goukakyuu no Jutsu ──King lanzó una enorme llamarada que tuvieron poco tiempo para evadir más no esperaron pisar en los sellos explosivos siendo lanzados contra la bola de fuego que consumió a los otros. Souh aprovechó para acercarse a dos que estaban siendo quemados por el fuego y que anteriormente pisaron los papeles bombas para insertar su espada en su cuerpo y posteriormente al otro trató de decapitarlo. Éste último trató de resistirse y el corte fue a su mano siendo esta la que salió de su cuerpo dejándolo medio-vivo, pero luego éste aprovechó para usar un Kunai y enterrarlo en la pierna del pelirrojo sacando un leve chillido, no obstante aguantó lo necesario para nuevamente hacerse con Sekki y atravesar su pecho.

Tras sacarse el arma estándar ninja su herida comenzó a sanar, miró a los otros dos que apagaron el fuego con un jutsu de Agua tras haberse recuperado cuando la nube perdió su efecto. En ese momento Eiji se dirigió a ellos tras haber terminado y detrás de él venía llegando algunos otros ninjas del sonido proveniente del pueblo detrás del bosque.

──Vimos el humo, ¿qué demonios hacen? ──preguntó tras el espadachín de cabello largo mientras este se encargaba de los dos que estaban mejor. Los que se envolvieron directamente en el fuego a penas podían moverse correctamente, tenía quemaduras de por lo mínimo de segundo grado.

──Nos encontramos con ellos mientras colocábamos algunos explosivos en la zona ──respondió Jigoku mientras mostraba algunas bombas disimuladas──, pero no teníamos muchos papeles bombas para colocar un campo minado.

──Ya veo, pero creo que puedo ayudarles con eso ──explicó el sujeto que parecía ser un Chunnin (genérico) mientras sacaba un pergamino, al parecer sabía de Fuunjutsu pues sacó miles de papeles explosivos.

Eiji estaba luchando 2 contra uno mientras aún los quemados a penas se levantaban y Souh los veía de lejos. El espadachín estaba a punto de ser atacado por uno de ellos de no ser por alguien que usó las sombras para detenerlo, era la Peque que había llegado con alguien más a su lado y quien detuvo al otro sujeto matándolo en el acto. Ellos no habían llegado a tiempo a ]Kawakami por lo que ella, aparentemente, tuvo que ir por ellos y se dio una idea de su ubicación por el desastre de unas explosiones en el bosque. Considerando como era King, supuso que era él.

── ¿Acaso no pueden hacer nada bien? ──bromeó tal pequeña con juguete nuevo──. Sin embargo, tenemos ordenes de irnos. ──recapituló haciendo hincapié en las ordenes de Kiseki sin entender porque se habían tardado tanto y tampoco buscando excusas.
──No antes de colocar este campo minado ──declaró Souh quien no iba a dejar la oportunidad de divertirse con algunos ninjas más a causa de trampa──, ¿o tienes algo mejor que hacer...?



Bishamon Mimikyu L Lance
 
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Of the Dark
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Por segunda vez los Genin del sonido se encontraban, ello en un contexto si bien tumultoso, bastante relajante dado que se veían sanos y salvos pese a las pocas probabilidades de supervivencia. Luego de saludarse entre sí, la chiquilla les contó en parte lo que había pasado, su encuentro con Kiseki y el cómo le encargó el encontrarse con el par en caso de que se hubiesen metido en problemas. Además de lo anterior dicho, la peque iba acompañada por otra novata que no tardó en presentarse.


-Scathach Asakura, un gusto- a pesar de aquellas palabras corteses, su gesticulación facial parecía indicar cualquier cosa menos "placer" de ver al dúo de varones. Suoh percibió la mala vibra y escupió a un lado, como desafiando a la fémina, mientras que el espadachín decidió tomar una aproximación más diplomática.

-Encantado- replicó mirándola a los ojos, sonriendo suavemente cual galán. La réplica a ello, en lugar de un reconocimiento a la cortesía, fue un reproche por parte de la nueva kunoichi.

-Tenías a esos ninja a tu merced... hasta donde vimos con Fujimori, dos veces detuviste tu espada a medio camino para realizar cortes superficiales y les brindaste chances para esquivar o atacarte- Nila observaba la situación algo confundida, pero Kido sabía exactamente a lo que se refería la shinobi, y no tardó en responder.

-Es un "virgen"- con ello se refería a que el pelilargo no había matado jamás ¡Y vaya que sus acciones hasta el momento lo demostraban! Asakura no entendió bien la referencia, lo tomó literal y con un ligero rubor añadió.

-Como sea, no quiero ver que ponga en peligro la misión y la aldea con sus acciones- el espadachín entendía y sopesaba los efectos de su inexperiencia, pero el caso era que todavía sus reflejos lo hacían contenerse como si estuviese en un sparring ¡Ya le era difícil herir a la gente con el despiadado filo de Chokyoki! Pero la muchacha tenía razón, dejar a esta inmisericorde gente con vida era muy peligroso.

El pelirrojo suspiró tras la reprimenda que sobrevivió su compañero, pensando que la chica había sido muy suave... él por su parte pensaba en golpear la quijada del chico lindo y gritarle. En fin, con ello de lado, el temperamental Genin volvió al tema principal.

-Como decía... debemos armar el sector para recibir a nuestros invitados. Ya están colocando explosivos, pero estoy pensando en cualquier clase de obstáculo, sean troncos, estacas, agujeros...- el Chuunin que se había presentado anteriormente asintió y contestó diligentemente.

-Podemos encargarnos sin ningún problema- antes de que se retirase a dar las órdenes sin embargo, Eiji le detuvo.

-Si hacemos eso, puede que repitamos el mismo error que el de Junenju- Kido alzó una ceja, parecía ser que el Akainuno quería redimirse -..... necesitamos ojos, adelantarnos a lo que harán- el joven miró al suelo y luego al cielo -¿Tenemos invocadores de aves o insectos?- el cuarteto genin miró al Chuunin, quien asintió.

-Sí ¿Sugieres vigilar desde los aires?- Eiji asintió y Suoh completó.

-Sabemos quienes vienen y desde donde, no es necesario que estemos en el bosque- chasqueando su lengua agregó -Conociéndoles, si los presionamos volarán este lugar junto con cualquiera que esté dentro... si no dudaron con civiles, menos aún con ninja-

-Entonces para no perder tropas innecesariamente ¿Armaremos las trampas y nos retiraremos?-
aclaró la sabia Masha para su dueña, a lo que el par de genin recién llegados asintió al mismo tiempo. El Chuunin por su parte entendió y le explicó el plan a su pelotón, mientras tanto el grupo de novatos continuaba estrategizando.

-Podríamos espiar las periferias también, en caso de que los ojos en el cielo sean descubiertos- propuso la castaña, a lo que el herrero asintió y contestó.

-Cualquier jutsu Doton para ocultarse puede ayudar en ese caso, sólo hay que tener cuidado de mantener distancia y...- apuntando donde ocurrió la pelea, continuó -Coordinarnos para contrarrestar cualquier jutsu elemental con el nuestro, como ellos lo hicieron contra el jutsu de Suoh- no era mucha la experiencia de combate del ojiazul, pero recogiendo lo observado hasta el momento en la guerra, el chico comenzaba y cranear planes más y más completos.

Con el fin de poder coordinar jutsus de manera efectiva, se instruyó a todo el pelotón y a los mismos genin entre sí el utilizar radio para responder a distintos comandos, entre dichas órdenes el elemento de los jutsus que debían utilizar en caso de cualquier eventualidad. Se prohibió además el atacar ciegamente dada la capacidad destructiva del enemigo y se insistió en la comunicación constante con respecto a cualquier movimiento sospechoso en el área... sin embargo alguien debía quedarse a cargo para corroborar la ejecución de las medidas, y no podían ser ni la pequeña ni los dos varones.

-Aceptaré con gusto la responsabilidad- habló clara y firme Scathach, quien bajo responsabilidad del Chuunin de los explosivos, supervisaría la puesta de trampas y el seguimiento de los pasos de la Alianza sin contactarlos directamente. Era una pena dejar atrás a la recién introducida muchacha, pero iba a ser ciertamente un gusto verla de nuevo si las cosas salían bien... pero por ahora Kiseki y los superiores les esperaban allá en la torre de vigilancia.

Bishamon Mimikyu
 
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Dos figuras entraron a toda velocidad al almacén, en sus manos había un par de kunai y shuriken listos para ser lanzados a cualquier enemigo que se avistase. La oscuridad no permitía ver exactamente lo que se encontraba dentro del edificio, pero los reportes que recibieron esas dos personas antes de dirigirse ahí decían claramente que los miembros de Oto fueron avistados una última vez por esa zona, sin mencionar que no fueron ubicados en ningún otro lado, mucho menos fueron vistos saliendo de la edificación por alguno de los informantes animales que rondaban los cielos de Kawakami. El lugar era enorme, sí, pero la fuerza vigilante era casi igual de imponente, por lo que era seguro asumir que la Alianza no estaba escatimando en fuerzas para cubrir la zona enemiga, intentando recuperar presencia en el escenario tan poco favorable que se estaba desarrollando en ese conflicto.

-
Deben estar ocultándose - la voz de uno de los shinobi resonó en la mente del otro. Se comunicaron silenciosamente mediante un genjutsu. - Rokubo debe estar afuera sondeando las proximidades, así que si intentan escapar podremos interceptarlos.

Su compañero asintió entre sombras antes de comenzar a caminar lentamente, los dos debían tener sumo cuidado de no alertar a nadie más en el interior del lugar, por lo que optaron moverse entre sombras sin darle mucha importancia a la falta de luz, pues el brillo de la luna y sus afilados ojos eran suficiente para que se ubicasen entre grandes contenedores, barriles, cajas y demás artilugios de madera diseñados para mantener los cereales a salvo. ¿Podría ser que alguno de los objetivos se encontrase dentro de esos recipientes de gran tamaño? Las preguntas comenzaban a amontonarse cada vez más hasta que de repente, el sonido de pisadas mojadas llamó la atención de los recién llegados, haciendo que viesen hacia el suelo y se percataran de que estaban caminado sobre algo húmedo. ¿Sangre? ¿Agua? Seguramente era...

¡BOOM!

. . .

La explosión fue tan enorme que el punto detonante se iluminó como una luciérnaga en medio de la noche más oscura, revelando que, en efecto, algo catastrófico había sucedido, aunque sólo algunas personas de Oto sabían lo que ocurrió con detalle. Más adelante la Alianza sabría sobre su triple pérdida, aunque ciertamente no esperarían que fueron burlados por la falta de coordinación de alguien en su equipo de información, pues no anticiparon que Kiseki se transportara de un lado a otro, con sus acompañantes, mediante inocentes cesped que se encontraba creciendo en alguna esquina abandonada del almacén. No sólo eso, sino que no anticipaban tampoco que Michibiki cubriese la mitad del edificio con aceite inflamable, cortesía de un jutsu katon, sólo para que sus sellos explosivos hicieran el mayor daño posible a cualquier incauto que estuviese dentro o inmediatamente cerca del lugar.

-
Perfecto - sonrió, dándole una suave palmada en el hombro a un ninja sonoro que tenía a su lado en la torre de vigilancia. Ahí se había quedado mientras que Nila y su guardiana se retiraban a otro lugar para buscar a los genin, o algo así, realmente el floreado no había escuchado mucho porque estaba concentrando en los informes del sensor apostado en la torre, esperando que le dijese que alguien había entrado a su pequeña trampa sorpresa. No esperaba matar a ningún jounin o ANBU con ese truco, pero limpiar a dos chuunin y a un genin fue algo bastante satisfactorio, aún más sabiendo que logró sacar a Fujimori sana y salva del lugar, encargándole ir por los de menor rango para reagruparse rápidamente. - Encuentra a los niños ahora, ¿puedes?
- Sí, señor. - asintió el especializado en vigilancia, activando sus habilidades y buscando a los ya conocidos individuos. En cuestión de minutos podría ubicarlos, proveyéndolos de una protección a distancia, ya que el floreado no iba a permitir que sus boletos para la victoria se desperdiciasen así como así, mucho menos si tenían en su compañía a una de las personas más importantes para él en ese momento, la pequeña Toy, quien figuraba en su lista de VIP.
-
Yojimbo, ¿a quién ves? - Preguntó el jounin, activando su arma y viendo por su mirilla, intentando encontrar algún ninja de la Alianza que estuviese mal posicionado, o al menos lo suficiente como para darle una buena bienvenida a sus tierras.

Tres jounin, un chuunin y un genin faltando. Bishamon Mimikyu L Lance Lionel Lionel algo corto para explicar como salimos del almacén.
 

H I P I T I H O P
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From Heaven

Una inmensa luz irrumpió en la negrura de la noche, como un claro preludio de lo que se avecinaba. Cual relámpago fugaz que fue sucedido por un estruendo. Los zorros se detuvieron a la orden de su invocadora, aquello no podía significar más que el anuncio de un inminente enfrentamiento. Lo más confuso es que resultaba imposible saber si la detonación había sido provocada por otro grupo de la Alianza, o los de Oto. Pues no había que descartar a Risho, Rinha, Chie y los demás que, al igual que ellos, podrían haber tomado un rumbo distinto al concluir la primera encomienda. La pequeña apretó los labios antes de decidir retomar el camino. Delante de ellos se formaba una especie de embudo natural conformado por montañas que daba camino a la gran planicie que Kawakami significaba.

¿Qué pasa? ―inquirió el genin, suponiendo que quizás la de mayor rango había captado algo. Pronto Luka devolvió la mirada al capricho geográfico ocurriéndosele que era el sitio ideal para una trampa, siendo el único y más fácil camino hacia el objetivo. Por supuesto que podían rodearlo, pero eso significaría un poco más de tiempo y chakra.

Debemos suponer que hay un enfrentamiento, entonces los de Oto deben estar involucrados, aunque sea como resistencia ―agregó Taiga, quien ya había recobrado la consciencia luego del episodio de la montaña, así como la sanidad total de su pierna―. Es su territorio después de todo.

Y es aplicable lo mismo que sucedió en Junenju. Nos esperan ―zanjó Setsuna.

Vamos a averiguarlo.

Acto seguido, uno de los cuadrúpedos avanzó célere rumbo al camino cerrado que conformaba la entrada a la llanura fértil. Apenas pasó por el umbral natural creado por las rocas, estalló. Hubo una lluvia de piedras, semejantes a meteoritos calientes que salieron despedidos envueltos en llamas tras la violenta detonación. La misma, agrietó las enormes montañas, quienes no tardaron en derrumbarse en un espectáculo magnífico de destrucción, provocando un temblor. Una nube de polvo se elevó a través del cielo como una serpiente de humo que provocó más que una sonrisa en los genin de Oto, sabían que era cuestión de tiempo para que la Alianza pasara por allí y terminara bajo los escombros al colocar los explosivos en sitios estratégicos. El plan pudo haberse conformado acorde a sus deseos si el evento del almacén, tan vistoso y llamativo, no hubiera sido útil para alertar a la Alianza de la presencia de los de Oto. La invocación había sido solo una forma de comprobar si los enemigos habían usado la misma estrategia que en Junenju y aquella explosión en el sendero no era más que una prueba de que les esperaba un campo minado y plantas carnívoras. Otra vez.

“Quienes no aprenden de sus errores están condenados a repetirlos.”

Cierto o no, no había necesidad de arriesgarse ahora que sabían de la presencia de ellos en Kawakami, aunque ¿Cómo se habían enterado de que ellos iban hacia allá? Al final, era una lástima no poder usar el Thunderbird de nuevo, no mientras no estuviesen seguros de si sus compañeros de la Alianza estaban allí. Eso no significaba que no podrían saltarse el bosque en cualquier otra emplumada, así que Shiba trajo a tierra una de sus aves, mismas que llevarían al grupo a salvo. No era como si el trayecto hasta los sembradíos fuese mucho una vez pasada la barrera de roca.

El sensor de Oto que estaba en la torre no solo notificó a Michibiki de la detonación ocurrida en la entrada, sino de la llegada una gran ave, fue hasta ese momento que el florista le prestó atención y es que estaba más concentrado escuchando la respuesta de Yojimbo, confirmando las palabras del hombre. Su sonrisa se ensanchó cuando a través de la mirilla pudo observar a Taiga, constatando que el suceso en la montaña no le había hecho ni rasguños, no cuando la Jinchuriki de Iwa había acudido a su rescate. Estaban todos presentes. La pelirroja, Tamashin, Luka, el chico de Kiri. Sería hermoso verlos caer. Sobre todo por el hecho de era imposible fallar con un animal de tal envergadura, solo era cuestión de segundos para que estuviesen a una distancia letal. Al mismo tiempo, la invocación fue capaz de ubicar al modista.

Alguien nos está apuntando con un arma ―inmediatamente Shiba se asomó, aunque no necesitaba muchos detalles para suponer que se trataba de Kiseki. Sus cabellos verdes ondearon al aire. Sin embargo, ese no era el principal apuro de la jounin.

Busca a Rinha. Muévete, no dejes que dispare ―los ojos desarrollados de la emplumada buscaron con ansiedad a la compañera de su dueña, sin hallar pista. Al mismo tiempo se desplazó a la derecha, haciendo que sus pasajeros tuvieran que sujetarse con fuerza. El terreno era plano y abierto, por lo cual no fue difícil para la invocación dar una respuesta negativa a pesar de la oscuridad. Eso sí, entre la arboleda antecesora que rodeaba la planicie de Kawakami se percató de la presencia de algunos ninjas, pero nadie que cuadrara con la petición de Taiga. Incluso, también había insectos dispuesto a hacerla de informantes, pero no había forma de saberlo desde su posición.

Negativo. Veo un símbolo de una nota musical ―la invocación pasó por encima de las copas, agitándolas para revolverlas y aseverar su afirmación. Eso significaba que el otro grupo de la Alianza no estaba allí. Para entonces, Kiseki estaba listo para disparar y no lo dudó. La mirilla de Yojimbo apuntó con mortalidad, sin embargo, al mismo tiempo en que el mecanismo liberaba la energía un fuerte temblor sacudió la torre, de tal modo que el disparo salió erróneo al sacudirse toda la estructura. Para la emplumada no fue difícil evadir, y de ella cayeron dos figuras al vacío, como si hubiesen resbalado tras la célere evasiva. Se trataba de la albina y la pelirroja, quienes aún en el aire realizaron sellos de manos. De ellas emanó un polvo blanco que, dada la altura con la que contaban se esparció ampliamente como una cortina. Fósforo. Antes de tocar el suelo, un par de llamaradas amenizó su aterrizaje, cosa sin importancia porque se trataba de copias. El estallido no se hizo esperar en cuanto el químico fue activado, llevándose en la sorpresa a los que custodiaban en la vegetación, un paso dado de último momento en cuanto el ave los detectó. De cualquier forma, los clones habían tenido la principal función de llenar un espacio y no levantar sospechas mientras las originales se desplazaban de otra forma.

Lo que había percibido Kiseki, y lo mismo que le hizo fallar el disparo, fue la serpiente enorme que emergió cerca de la torre de vigilancia, inmiscuyéndose de esa forma a las verdaderas entrañas de Kawakami. El suelo fue abierto cuando la gigantesca víbora roja apareció, removiendo los cimientos de la estructura. Había sido invocada al momento del derrumbe, usando la polvareda como su escondite. Apenas se posó completamente en sobre el piso, usó su enorme cola para aplastar lo que había en la superficie, barriendo con las casas y los sembradíos. Los granos de arroz fueron arrancados de los pequeños lagos, esparciéndose por puñados. La gente, que desde el derrumbe del almacén había caído en pánico, salió en medio de la oscuridad para huir al darse cuenta de que no se había tratado de un accidente, sino del preludio de un ataque. Habían sido advertidos dada la cercanía a Junenju, pero los pocos que decidieron quedarse sufrirían las consecuencias y posiblemente no vivirían para contarlo. La noche se volvía cada vez más oscura sin importar que las estrellas brillaran en el cielo y aun la misma luna. Era como si una estela de mortandad se extendiera y se licuara con las sombras, haciéndose una. Las llamas rojas ardían del otro lado y su crepitar era acompañado por el gemir de sus víctimas, Asakura la primera de ellas. Técnicamente, Kawakami estaba rodeada, por delante el fuego, por detrás la serpiente y encima el ave que buscaba un sitio donde aterrizar ¿O no? Una vez que Taiga supo la posición de Kiseki no dudó en aproximarse usando a la voladora y así enviar un poderoso raiton a la torre para terminar de derrumbarla.

¿Y el sensor? ¿Por qué jamás dio aviso a Michibiki más allá de solo divisar a la invocación? Una vez a una distancia accesible, Shinta había enviado un pulso de chakra para afectar su habilidad sensorial, incluso sus pensamientos.

Entonces de las fauces del feroz reptil, emergieron las originales de quienes provocaron el incendio: Setsuna y Akashiro. La saliva de la víbora escurría de sus cuerpos pero era un precio asequible ahora que estaban en Kawakami para doblegar a los de Oto. Sorpresa.

Un coletazo más aplastó a un grupo de genin recién reunido, era un hecho que otra batalla campal estaba por comenzar.​


Blair Sphinx Belgium Belgium Mirto Poro Autumn. estamos en kawakami al fin, ahora podemos comenzar a enfrentar los npc
 
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Que criaturas tan vulgares resultaron ser esas mujeres, por más hermosas que fuesen en el exterior, por dentro no eran más que minúsculos insectos que sólo deseaban irritar a Kiseki, quien frunció el ceño cuando comprendió que estaba siendo atacado, una vez más, por el conglomerado de damas aliadas, y sus perros falderos que por alguna razón eran hombres, vaya grupo de impertinentes. Al menos hacían sentir halagado a Michibiki con su enorme insistencia y su gran determinación a hacerle daño de una forma u otra, aunque éste no le daría el gusto de proveer un combate directo así como así, por lo que apenas la torre se sacudió por primera vez, el jounin se dejó caer, dejando atrás al sensor, ignorando todo a su alrededor, pero concentrándose en formar sellos y activar una de sus técnicas Ototon favoritas momento antes de impactar con algo, ya fuese el reptil gigante o el propio suelo.

Un estruendo acompañado de un pequeño halo de vapor en el aire fue lo último que se vio del floreado antes de que este, a un par de kilómetros de ahí, apareciese tras tan sólo 10 segundos de haber realizado su jutsu. Suspiró cuando abrió los ojos se dio cuenta de lo cerca que pudo haber estado de un evento incómodo, pero ese no era el único problema, pues comenzaba a notando que estaba candándose cada vez más, por lo que las reservas de Yojimbo podrían ser lo único que lo mantuviese por encima del 50% de sus reservas de chakra. No había tiempo que preocuparse, debía tomar medidas para solventar ese asunto lo antes posible, por lo que miró a su alrededor en inmediatamente reconoció su ubicación, tomando como referencia algunas torres lejanas y los arrozales dibujados en las lejanías.

Activó su radio sin dudarlo.

- Si alguien fuese tan gentil de venir al sector 8, estaría agradecido. La Alianza se ha adentrado en Kawakimi más de lo que anticipamos y es hora de recortar las caídas que podamos tener. Si algunos de los jóvenes que venía conmigo escucha esto, se solicita, muy amablemente, claro, que muevan sus cuerpecitos hacia mi ubicación lo antes posible. Y no, no es una sugerencia, es una orden. - habló, recibiendo casi al instante varias respuestas de otros lugares, indicando que podían ver desde donde se encontraban lo que sucedía con la torre atacada. Fuego, conflicto, una serpiente, bah, ¿qué más daba? ¿Acaso eran tontos como para ir a pelear ahí?
- ¡Algunos de los nuestros siguen ahí, debemos ir a ayudar o podrían...! - Comenzó a hablar uno de los novatos genéricos por la misma frecuencia.
- Me puede importar menos si la misma Hokuto estuviese allá, dejen morir a quienes no puedan retirarse y si tienen dos brazos y dos piernas funcionales espero verlos aquí pronto, de lo contrario asumiré que están muertos o en camino a estarlo. ¿He sido entendido?
- Pero... - el mismo joven inocente titubeó, tanto así que algunas risas pudieron escucharse en la linea debido a su reacción.
- Tienes treinta segundos para suicidarte en batalla o aparecer aquí, fin de la discusión. - Se notaba que el albino no estaba contento, pero no tenía tiempo para ofuscarse con discusiones irrelevantes. Ahora había que reagruparse y destruir a la mayor cantidad de aliados posible, aunque antes de eso deseaba poder reunirse con la pequeña Nila, quien en medio de todo ese desastre no podía resaltar como el modista deseaba que lo hiciera. Si ella estaba a salvo y cerca de él, entonces podía seguir luchando sin problema alguno, pero mientras estuviese en manos de esos genin que a sus ojos eran incapaces, pues no había mucho que hacer más que preocuparse.

La espera comenzaba, ¿quién lo encontraría primero? ¿La Alianza? ¿Los sonoros?


Bishamon Mimikyu L Lance Lionel Lionel vamossssss
Yukii Yukii shuu, shuu, pa fuera, loca. Blair Sphinx DrNaoto Belgium Belgium para que sepan que Kiseki huyó (again) de su insufrible persecusión
 

All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
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No había pasado una hora cuando perdieran total comunicación con Scathach y otros ninjas más del Sonido después de que la trampa hubiese sido 'descubierta' de forma inteligente (no era para nada extraño tratándose de la Alianza) y que la general de Rakugakure junto a la jinchuuriki del Yonbi hicieran otro movimiento mortífero como respuesta tajante. Se estaban pronunciando y su manera de hacerlo era clara. No importaba si estuvieras en lo más recóndito o casa del diablo en Kawakami... era imposible no ver el cielo tornarse de colores aquella noche que jamás olvidarían.

Tsubame clon pudo ayudar a los de menor rango a protegerse, alejándolos a toda prisa de la zona de riesgo. Él, Akashi y Kento se mantenían en especial comunicación, casi que formando un triángulo para abarcar mayor terreno. Quien tuvo la mala suerte de presenciar mas no de vivir el ataque del humo inflamable fue el ANBU de tez morena. Movilizándose bajo tierra, justo antes de que apareciese la gran serpiente y arremetiera contra la torre de vigilancia para destruirla; de que el suelo se rompiese producto del daño y de que la Alianza iniciara una emboscada en el perímetro con el fin de terminar de matar a quienes quedasen heridos pero vivos por ahí.

Taiga no tardó en afilar su mirada. Deseaba con muchas ansias que el floreado surgiese entre los escombros, así le viera sonreír petulante. Tan solo imaginárselo le causaba repelús; ¡maldito Kiseki! Como estaban relativamente cerca de la zona del siniestro, Shinta le comunicó que no perdiera su tiempo tratando de localizarle de esa forma, pues su presa deseada no se encontraba allí. ¿Cómo se le pudo escapar de nuevo? Entonces sopesó su próxima acometida: Luka y Kellan yacían con ella por ser los de menor rango (el psíquico de su villa yacía en otra ovípara); ¿o los dejaba sobre su invocación o los dejaba en el suelo para salir detrás del gusano? Chasqueó la lengua.

—Te los encargo mucho —sus palabras fueron dirigidas al ave, lo que dejó un poco trastocado a Hakugaku e incluso al novio de Haruhi.
—¿A dónde vas?
—No hagas nada tonto —no le daría oportunidad a ninguno de detenerla. Apenas mirando al otro jounin le pidió que se hiciera cargo de ellos dos (los genin), por su bien. La colíder de la Tormenta no quería sonar amenazante pero no se arrepentía de haber transmitido dicho mensaje con esa connotación.

Taiga saltó hacia el suelo, atacando a un par de shinobi que habían aparecido para darle pelea; en una de esas agarró a un sujeto del cuello y le estrelló contra el suelo. Con los dientes apretados le exigió que le dijera a dónde podía encontrar a Michibiki; no le importaba si aquel tipo tuviese el sello maldito de la ocasión pasada, alguien allí debía saber cómo se movía la Araña Blanca.

Por otra parte, Akashiro se valía de sus habilidades innatas para terminar de acortar el sufrimiento de los mutilados agonizantes. Himekami, al menos, trataba de obtener algún beneficio de encontrar a personas presuntamente valiosas que pudieran brindarle información sobre Otogakure. Quizá era la primera en querer saber cómo llegar hacia allá… hasta que recordó algo que se dijo en la última reunión: “el Tsuchikage y Akashiro Narukami habían logrado entrar a la villa sonora”; inmediatamente alzó su voz en medio de gritos de dolor para atraer la atención de la ANBU de la Roca.

—Sabes llegar a Otogakure, deberías mostrarnos el camino.
—Solo puedo decir que está más hacia el sur. —No podía pedirle demasiado a la más bajita del grupo. Era de noche, estaban en un campo distorsionado donde una franja naranja adornaba parte del sendero arrozal y herbal. Sin embargo, ese dato podía serle suficiente. En ese momento, la pelirroja tuvo una especie de presentimiento que la llevó a girar un poco, viendo que Taiga había emprendido la carrera en dirección opuesta (entre sur y este) apoyada de algún felino.

[…]

Toda la verborrea lanzada por un agotado Kiseki fue escuchada por cada shinobi del Sonido que tuviese su radio entrelazado. Eso incluía a los ANBU, mismos que ya se encontraban dispuestos a proseguir con uno de sus tantos planes, solo que antes de dar inicio, Kento dirigió unas cuantas palabras hacia el renegado de Kirigakure:

—Tendrás a alguien contigo muy pronto; úsala debidamente.

Fue así como realizara los sellos de lugar para que en un santiamén la pequeña Nila desapareciera del grupo de su mismo rango, el chuunin y los clones de Tsubame. Estos últimos implantaron sellos Shiki en cada shinobi que estuviese allí (de su mismo escuadrón). Kento había utilizado el Gyaku Hiraishin, a continuación usó el Tsute para que terminara de llegar al lado del floreado, pues cuando estuvieron juntos en el almacén se le hubo implantado un sello al traidor de la Niebla.

¿En qué le serviría Niló? Con cierta emoción, la pequeñaja saludó a Monban, aunque su estado de ánimo varió de forma notoria al no ver a Masha cerca de ella. En un modo de alerta ladeó su cabeza, esperando ver si su amiga animal estaba por allí y como ya era más que evidente, no lo estaba. Fujimori no entendía muy bien lo que había sucedido con ella, por lo que sus dudas acrecentaron bajo el temor de estar lejos de la rosada.

—¿A dónde está Rosa? No quiero que le pase nada —era visible en su cara cuánto apreciaba al murciélago.
—Ella estará muy bien —¿qué se lo aseguraba? La Peque no tenía demasiada confianza con el albino, así que sus palabras no tendrían demasiado efecto en ella—. Me encargó que te cuidara.
—Yo puedo sola —esas respuestas eran casi automáticas por más que todo su diminuto ser gritara otra cosa—. Solo no quiero que le pase algo; quiero que esté aquí.
—La buscaremos pronto —no importaba si estaba mintiendo o no; él sabía que tarde o temprano tendría que continuar moviéndose. Mientras tanto, tomaría un descanso. Nunca se había sentido tan fastidiado en toda su vida.

[…]

Alguien emitió la primera señal para todos los del Sonido que estuviesen dentro de un kilómetro; el epicentro era la torre de control caída, mismo punto que Kento ordenó a varios agruparse allí. No había sido puro capricho; él, Tsubame y Kai (un jounin) movieron sus dedos con simpleza para provocar que todo aparato u objeto metálico no tuviese utilidad, así como jutsus equivalentes o inferiores a la técnica en cuestión; se trataba del Raiton: Niji Bakuhatsu. A partir de entonces dirían que haber hecho eso era tonto porque afectaba a sus propios ninjas, empero no lo era demasiado. No cuando estos ninjas no usaban solo armas de hierro u otros metales como solían usar los de la pestilente Alianza, mismos que quedaron anonadados ante el efecto sorpresivo del suelo imantado.

Akashiro no lo percibió hasta escuchar una lluvia metálica producida por la caída unísona de muchas armas del rededor. Observó a las aves donde yacían los de menor rango y fue Kellan quien preguntara qué estaba sucediendo, pues ninguno pudo valerse de sus Shuriken para lanzarlas; Shinta tampoco podía encontrar explicación aunque sí conociera lo que provocaba el desuso involuntario de las herramientas. Luego, la albina se percató de que los ninjas de Otogakure que habían llegado para darles pelea (otros genéricos) tampoco podían usar armas.

Entonces el bijuu en su interior le hizo saber lo que ya se imaginaba. En algún punto habían otros atacando bajo la sombra. La serpiente que la hubo transportado se dio cuenta de la peripecia de los humanos que estaban de su parte, así desplazándose zigzagueante al percibir el calor de un posible obstáculo de dos patas; las aves también se pusieron a ello.

Y en medio del ruido se escuchó el sonido de algún instrumento que se propagó en efecto dominó. Yuka (otra jounin), Tsubame y Akashi activaron el Sabaku Soso bajo la formación triangular de antaño, por lo que la fémina se encontraba con el ANBU no mencionado en ese peculiar trío que hiciera que surgiera de la tierra inmensas olas de arena que viajaron rumbo al epicentro; las aves trataron de esquivar la gran muralla movediza pero la tormenta fue mayor y Shinta no tuvo más remedio que lanzarse sobre los genin para protegerlos de alguna forma, inevitablemente cayendo a tierra.

Akashiro quiso llegar hasta ellos, mas tuvo que concentrarse en sí misma para protegerse del ataque; no era uno que no conociese. Por otra parte, la ovípara había dado con la ubicación de Akashi mas no pudo hacer nada en concreto porque él yacía protegido por una barrera. De todas maneras, el reptil no se quedó quieto y una y otra vez propinó coletazos a la pared translucida.

De repente, el suelo bajo su escamoso cuerpo se abrió. El animal cayó entre un montón de desniveles y una gran fisura que surgió después de que Kento pusiera la cerecita del pastel con el Ishinaka Kakumei. Había concentrado un fuerte sismo en determinada zona, justo donde yacía gente de la Alianza y ninjas de Otogakure peleando. Por si no se notaba tras este ataque, a muchos del Sonido les importaba muy poco sacrificar gente de su misma estirpe. Si para que la jinchuuriki y los demás que yacían con ella perecieran debían morir, que así sea.

La triada estaba hecha. Tsubame, Akashi y Kento avisaron del final de sus ataques usando bengalas. Era hora de partir de aquel punto en pos de dispersarse, por lo que todos emprendieron la carrera con excepción de uno: Kai había completado el Shizen Enerugi y con ayuda de esa dotación extra de chakra, tras sellos manuales, tocó el suelo y este mutó en diversas criaturas gracias al Senpo: Muki Tensei.

Solcito, Shinta, Luka y Kellan primero debían lidiar con la destrucción catastrófica a su alrededor, eso si la naturaleza les dejaba actuar con libertad.


Pd. Aparecen todos.
 
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Dying.
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Antes de arribar a Kawakami.
El rostro de Narukami se hallaba pincelado de preocupación debido al estado de la mandataria de la Tormenta, la misma que aún mantenía los párpados cerrados por las lesiones a las que su anatomía se había visto sometida. El grupo de la Alianza había logrado retirarse con éxito de lo poco que quedaba del anterior poblado, trazándose como objetivo continuar con el trayecto para infiltrarse en Otogakure, y realmente debían de ser rápidos a menos que quisieran ser interceptados por sus enemigos; Shiba se encontraba recostada sobre uno de los zorros de Solcito, quien se encontraba a su lado para supervisar su estado mientras continuaban el camino junto a los demás que buscaban reposar lo mayor posible, definitivamente vendrían tiempos más duros que los que habían vivido minutos atrás. Cada uno se hallaba ensimismado en sus propios pensamientos, tal vez meditando sobre sus próximos pasos cuando se presentara el enfrentamiento inminente.

—¿Mm? —Balbuceó la jounin, entreabriendo los ojos mientras percibía el movimiento de la montura.
—¿Taiga? —Inquirió Akashiro, dirigiendo de inmediato su atención a la joven que ahora observaba a su alrededor con confusión, hasta el momento que todos los recuerdos comenzaron a bombardearla, provocando que se levantara de inmediato, aunque un fuerte mareo terminó por tumbarla nuevamente—. ¡No te sobre esfuerces!
—¿Qué sucedió? —
Cuestionó la de cabellera verde, apretando la mandíbula al intentar movilizar su pierna, ganándose un lapo de parte de Kyuuketsuki—. ¡Abuso al herido! —Exclamó, obteniendo un mohín de parte de la rocosa.
—Que haya recuperado tu fractura, no quiere decir que es momento que utilices la pierna hasta que lo ordene —reprochó la albina con seriedad, aunque terminó suspirando de resignación al observar una sonrisa en los labios de Shiba, posiblemente para apaciguar el resondro que recibiría.
—Gracias, sino fuera por ti... —Quiso pronunciar Tasmania, aunque terminó callando debido a que Weiss había estirado su mano en señal que no dijera más.
—¡Es que estás mal de la cabeza! —Empezó la manipuladora de sangre—. Es territorio enemigo, lo que tu conoces, cualquier miembro del Sonido debe conocerlo mejor y sacar provecho de ello, ¿pero en qué estabas pensando?
—Él estaba cerca, tenía que intentarlo —
respondió Yin con firmeza, soltando un quejido al sentir cómo su nariz era jalada por la ANBU.
—Medita mejor tus acciones, y no dejes a la suerte a quienes buscas proteger —refutó la de menor estatura, frotándose el puente de la nariz.
—Pero... —susurró la menor que terminó callando al recibir una mirada severa de parte de Kyuuketsuki. Era verdad que la proveniente del país de la Tierra se caracterizaba por una personalidad dulce y hiperactiva, pero no por nada había llegado hasta donde estaba, mostrando la cara correcta en el momento adecuado y el resondro a Bakeneko era una de esas situaciones.
—El odio te sesgará, convirtiendo un mal paso, en un error con consecuencias devastadoras. Eres mi amiga y me preocupas, ¿entiendes? —Solcito deslizó sus manos hacia las de Tasmania, entrelazando sus dedos con los de Taiga.
—Lo siento.
—En campo de batalla no puedo tener un ojo encima tuyo todo el tiempo, así que recuerda mis palabras. Aún así, te vigilo entre las sombras.
—¿Debo temer que aparezcas de improvisto para decirme "bu"?
—Pues, no es mala idea~


Actualidad, Kawakami.
La primera acción de Akashiro fue realizar sellos con las manos y así estampar su puño contra superficie para dar uso de su jutsu sensor, ya que dado el momento la conexión con Shinta podría desvanecerse y debía tener un as bajo la manga en caso no pudiera recibir más información de los contrincantes a los alrededores. La mirada violácea se paseó por el lugar, dirigiendo una mirada de soslayo hacia los de menor rango que trataban de mantener el equilibrio, sería peor si terminaban estampándose contra la superficie; Narukami chistó al no poseer un pacto con algún animal aéreo para poder elevarse por los cielos, por lo que estaban resignados a trasladarse a merced de algún cambio aberrante de la naturaleza, pero no es como si fueran a resignarse.

Kyuuketsuki realizó otra secuencia de sellos, apoyando sus palmas sobre la superficie para invocar una media docena de zorros albinos que dada sus órdenes, se dispersaron por el perímetro para brindar apoyo si era necesario, aunque uno en particular dirigió sus pasos hacia la dirección que Taiga había tomado tras un pedido especial de la rocosa, mantenerle un ojo encima para que no cayera en la impulsividad, hasta podría morderla si así lo consideraba necesario. Con las indicaciones dadas, la portadora de la bestia de cuatro colas podía enfocar su atención en lo que tenía al frente.

—A unos metros, hay alguien —informó Shinta al percatarse de la presencia de Kai.
—Primero deberíamos colocarnos a salvo —masculló Luka.
—¿En qué dirección? —Inquirió Narukami, intuyendo que la ahora deformidad de la tierra que buscaba apresarla, debía de ver con alguien. Además prefería verificar que tanto el sensor de Katsumi como el de ella, se mantuviera en la misma sintonía.
—A tu oeste.
—Entendido.


Apenas aquella palabra fue pronunciada por Narukami, la misma dio uso del Shunshin no Jutsu para trasladarse con rapidez hacia el causante, apareciendo frente a él gracias a su localización de red de chakra. Kai estaba por saltar hacia atrás y expeler un chorro de burbujas para desbeneficiar a la fémina, pero Solcito reaccionó con mayor rapidez; Nikkou se desestabilizó debido al arrebato de sangre, aunque se recompuso de inmediato para marcar distancia de la taijutsuka que no dudó ni un instante para dirigir esferas carmesí contra el jounin, y no solo contra él, sino también contra la superficie, alzando una humareda que le brindaría cierto factor sorpresa. Akashiro se rodeó de una capa de chakra elemental de viento para incrementar su velocidad, impulsándose sobre su pierna dominante para dirigirse nuevamente al enemigo, realizando sellos para expeler neblina de sus poros que empezó a expandirse por el campo; a su vez, gracias al sensor, sabía dónde se encontraba el pelirrojo que centraba sus sentidos en no ser atrapado por la jinchuuriki. De todas maneras, Solcito se acercó lo suficiente como para liberar una nube de veneno por obra y gracia de Doku Kiri no Jutsu, intoxicación que afectó a Kai que en un intento de recuperar la dominancia además de estabilizar su estado, provocó que toda la tierra a su alrededor se deformara y prácticamente se impulsara hacia arriba, a manera de estalagmitas que Kyuuketsuki a duras penas logró eludir, empero no corrió con la misma suerte ante la formación de un ser de tierra tras sus espaldas que impactó su puño contra la columna de la albina, la misma que salió volando por el golpe.

—Kellan, Luka, ¿dónde están? —Cuestionó el azabache en mensaje grupal, despabilando a la jinchuuriki.
—No tengo idea, esto luce como un laberinto.
—Y parece como si fuera a compactarse en cualquier momento.


La ANBU se levantó con cierta dificultad, concentrándose en su objetivo, eliminar u obligar al retiro a Kai si deseaba que los de menor rango estuvieran a salvo en su totalidad. Después de todo, no por nada el pelirrojo se rehusaba a estar cerca de ella, era bastante deducible que debía tratarse de la especialidad que portaba, por lo que debía pensar con detenimiento la manera de cumplir lo que tenía en mente.


Poro Autumn. Mirto Pos, están más juntos ustedes. Pero por el deformación de la tierra, los han dividido como en un tipo de laberinto y tal o3o No están lejos de Akashiro pero tampoco es fácil acercarse(?) DrNaoto Shinta mencionado uwu
Blair Sphinx You know o3o/
 

Of the Dark
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El shinobi espadachín nuevamente se veía en mitad de un combate más allá de sus capacidades, pero habiendo ya experimentado caos de incluso mayores magnitudes, no dudó en empezar a moverse, evitando la colosal muestra de doton y criaturas apoteósicas que volvían a protagonizar esta guerra. Mientras corría intentó comunicarse con Scathach sin aval, cosa que le hizo temer lo peor ¿Acaso los descubrieron en sus escondites? No... era imposible, ella no parecía ser del tipo de persona que se dejaría atrapar fácil ni rompería la orden de mantenerse fuera del bosque, pero si no respondía ¿Qué diablos estaba haciendo?. Sacudiendo su cabeza, Akainuno prefirió no complicarse y seguir con su camino hacia el afamado "Sector 8".

En medio de la creciente oscuridad, el shinobi ojiazul se desplazaba a paso ligero mientras que valientes shinobis del arroz daban todo por regalar tiempo para la reagrupación ¡Cómo le frustraba ser un actor tan pequeño! Ser ninja supuestamente era su oportunidad para volverse alguien importante, pero hasta le momento sólo le mostraba su insignificancia, un hecho que tomaba con más y más antagonismo. Súbitamente, el tren de pensamientos del solitario shinobi fue interrumpido por la exclamación de un tercero.

-¡Ahí hay uno!- volteándose hacia el costado de la ruta que seguía, el espadachín del sonido apreció con horror como dos ninja de la alianza se disponían para cortar su camino hacia el sector, probablemente buscando interrumpir el camino a quienes no tuvieron la fortuna de ser transportados inmediatamente fuera del lugar. El ambiente era digno de película antigua, un camino de tierra rodeado por campos verdes, acariciado por el viento nocturno mientras las llamas avivaban el horizonte a lo lejos de color ámbar. Eiji tragó saliva, y sin responder al enemigo, ralentizó sus pasos hasta parar a una distancia prudente, poniéndose en guardia.

Los de la alianza parecían compartir el nerviosismo del shinobi, tardando un par de segundos en disponerse en sus propias posiciones de combate, cual si hubieren esperado la rendición del Akainuno ¿Eran Genin? Probablemente... pero Eiji no tomaría riesgos, debía dar el ciento por ciento sin importar el nivel de estos. Analizando la situación de manera rápida, el de rojo se encontraba en desventaja numérica y pensó que era recomendable huir... pero lo seguirían, y si lo seguían, descubrirían parte del plan de su superior. El herrero entonces se resolvió a desenfundar su brillante katana, dispuesto a usarla por segunda vez en el bélico día.

El par de ninja, habiendo confirmado el deseo de combatir del castaño, comenzó a separarse entre sí, buscando rodearle con pasos que muy poco se separaban de la tierra bajo sus pies. Sólo se escuchaba el canto de la batalla lejana, fungiendo como tambores a lo que era su primera pelea en solitario. El trío intercambió miradas, y antes de que el segundo genin de la alianza pudiese salir del rango de visión del rabillo diestro del shinobi del sonido, este se largó a atacar.

El primer ataque fue dedicado al que tenía justo al frente, arremetiendo en arco horizontal con su katana reforzada en chakra "Jomyaku". Tal movimiento fue previsto por el anónimo de la alianza, quien en vez de molestarse en bloquear, comenzó a dar volteretas para esquivar cada abanicada de Chokyoki. Uno a uno los ataques de avance del genin de rojo eran sorteados, hasta que paró y cambió su posición de batalla. Escuchando pasos tras de sí, el sonoro se dió la vuelta inmediatamente, desatando una serie de puñaladas rápidas contra el segundo oponente que se aproximaba por la retaguardia. El célere combo de ataques forzó al último a detener el ataque a traición, pero regaló una apertura al primero de ellos.

-¡Katon...!- el shinobi de la alianza se dispuso a hacer sellos de mano casi inmediatamente, pero desde la misma posición de empalaje, el Akainuno usó su entrenado Taijutsu para abrirse de piernas y patear las manos del oponente, interrumpiendo la serie necesaria para el ninjutsu de fuego.

El segundo oponente vio una chance en esta distracción y buscó derribar al espadachín mientras se apoyaba en sólo una pierna, así que se agachó y giró en sí para usar una patada de barrida. Los ojos de Eiji se abrieron completamente ¡Si lo derribaban estaba tan bien como muerto! Así que giró su reforzada katana para apuntarla hacia abajo y la clavó contra el piso casi sin pensarlo, improvisando un peligroso soporte que no sólo le sirvió para elevar su cuerpo, sino que para detener la pierna del oponente bajo la amenaza de cortarla limpiamente. Usando el mismo impulso de salto, Eiji sacó la espada de la tierra y giró en mitad del aire, sólo para reincorporarse en posición de combate una vez aterrizó.

-Ufff...- el espadachín suspiró tras la maniobra, sus piernas flectadas y tomando el mango de su acero con ambas manos, estas firmemente sujetas a la tela antideslizante. La mirada de los combatientes era tan afilada como la hoja de Chokyoki, la cual temblaba levemente en ansiedad. El par de ninja de la alianza se miró entre sí, reconociendo la peligrosidad del enemigo y asintió, dándose entre sí la señal para un ataque conjunto.

Ambos Genin saltaron hacia atrás y dispusieron sus manos tras de sí, tomando una distancia de diez metros antes de arremeter con una huracanada de shuriken. Este último abrió los ojos de golpe y comenzó a saltar de lado a lado, intentando esquivar y acercarse a la vez. El intento fue en vano, cada paso que destinaba a acortar la distancia era contrarrestado por pequeños saltos por parte de ellos, quienes retomaban la ventaja mientras volvían a enfocar su ataque en él.

"¿De dónde sacan tantos shuriken?" se preguntó el shinobi, moviendo su espada a gran velocidad para deflectar cada proyectil, notando sin tardanza que algunos de estos estallaban en humo "¿Shuriken de sombra?" también se percató de que algunas de las estrellas de hierro era incorpóreas, lo que le permitió dirimir que estaban usando una mezcla de artes bunshin para hacer de la tormenta de metal algo más grande de lo que realmente era. Lo importante sin embargo era que, sabiendo eso ¿Podía hacer algo siquiera?.

Lentamente, la espada de Eiji no daba a vasto para deflectar algunos proyectiles y sus piernas comenzaban a ceder, entorpeciendo sus reacciones, resultando en cortes que comenzaban a destrozar sus ropajes y decorar sus miembros de heridas carmesí. El Akainuno estaba jadeando, esperaba que a los ninja se les terminaran las municiones pero ello parecía ser un deseo infructífero. No... si deseaba salir de ésta debía atacar a coste de su seguridad.

Una última ola de proyectiles se dirigió hacia el herrero, quien esta vez se puso en posición de desenfunde antes de avanzar en diagonal, aparentemente cortando el aire.

-¡Kakucho Suru!- exclamó el del sonido, conteniendo el dolor de ser perforado en el hombro y muslo por unos dos shuriken suertudos, mientras que un haz de luz blanca se extendía treinta metros desde su mango. Con todas sus fuerzas, el genin abanicó la larga hoja y arremetió a la altura de la cintura de sus oponentes, tomándolos por sorpresa. Sólo uno pudo reaccionar, mientras que el otro veía su estómago siendo diseccionado a lo ancho por la hermosa y veloz hoja.

El silencio reinó tras el contra ataque, el superviviente de la alianza aterrizando tras haber saltado por encima del mortífero acero. Incrédulo, este observó cómo las mitades de su camarada se desprendían, dejando que chorros de sangre póstumos salpicaren el aire antes de que el tren inferior se desplomase. Eiji lo había hecho, en medio de esa guerra finalmente había matado a alguien.

El otro shinobi levantó la vista hacia el espadachín, mirándolo con una rabia inmensa. El último permanecía en la posición de abanique exaltado tras hacer lo que hizo, retrayendo la hoja de su espada mientras que sus ojos azules se encontraban con los del enemigo restante. Ambos sabían que no había vuelta atrás, otro cadáver se desplomaría al final del combate.

Sin tardanza el par reanudó la pelea, volviendo su encuentro uno cuerpo a cuerpo tras un rápido paso del invasor. El ninja amateur de la alianza desviaba los ataques de Eiji habilidosamente, ayudado por las heridas que había infringido en el pelilargo anteriormente. Con la ayuda de un hábil taijutsu y el rango cero, el genin era capaz de combatir anulando la amenaza de la hoja del Otogakurense, logrando ventaja sobre el espadachín que parecía ceder paulatinamente con cada golpe recibido.

Era furia lo que llenaba las venas del invasor y le permitía mover su cuerpo tan eficazmente, pero fue ése sentimiento precisamente el que lo cegó a la vez. En mitad del combo de ataques a puño cerrado, el de la alianza no se percató de que su oponente ya notaba el patrón repetitivo de golpes, cosa que le permitió a este coordinar sus propios movimientos y usar un Kawarimi a último momento, esquivando por la izquierda del invasor. Una vez el extranjero golpeó el tronco ya era tarde, la hoja de Chokyoki le perforaba desde atrás, sostenida por un agachado y jadeante Eiji.

El último permaneció callado mientras contemplaba la espalda de su rival, aceptando la victoria de manera solemne mientras retiraba el acero de la katana de aquel agonizante cuerpo. Sin embargo, el estar tan enfrascado en el combate significaría un error grande por parte del Genin del sonido, quien no se había percatado de que había una kunoichi observando la batalla desde la lejanía, con una sonrisa de oreja a oreja decorando sus hermosos labios.

 
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スパークル
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Shiba avanzaba velozmente sobre un felino de nivel tres, éste seguía instrucciones direccionales de su invocadora, más a petición de ella, se valía muchísimo de su vista nocturna y sus “sentidos arácnidos” para moverse por el campo con mucha más fluidez de la que ella podía aspirar por su cuenta. Si las miradas asesinaran, cualquiera que entrara en el campo de visión de la jounin moriría en un instante; Shiba estaba tensa, si se mantenía con la cabeza medianamente fría era por sus recuerdos de aquella conversación lejana con Fujimori, sumándose a ellos las recientes palabras de su amiga Rocosa. Solcito se había encargado bien de meterle en la cabeza algo que se le había olvidado entre todo el ajetreo y que debía esforzarse por seguir recordando.

«Usa el anillo.» Una voz que hasta ahora se había mantenido silente en su cabeza se presentó, sobresaltando un poco a la peliverde por no esperar que el susodicho apareciera en ese momento en específico. Ella negó con la cabeza, si el artilugio no había sido arrancado de su dedo en el pasado había sido por ese mecanismo tan medieval que hubieron usado quienes sellaron a Gekkōin en el anillo. Malditas púas estaban casi ya fusionadas con el hueso de su dedo. También le había jugado a favor que el anillo no era completamente metálico, de hecho, el arrastre que hubo sentido cuando activaron de inicio la técnica eléctrica que arrastraba todo mental al suelo había sido mínimo, confirmándole que había algo de metal en ese anillo, pero no el suficiente para arrancarle el dedo por cómo estaba éste adherido a su cuerpo. Bueno, al menos ya tenía una idea de parte de lo que estaba hecho ese objeto.

No puedo usar nada metálico por los momentos, ni tampoco raiton. No quiero experimentar en este momento con la espada y terminar sin arma en un momento crítico. ─ Expresó en voz alta, aunque no era necesario pues el demonio estaba dentro de su mente, más bien parecía estar informando a su invocación de que no contaba con gran repertorio de técnicas elementales en ese momento. Su natal, para acabarla de joder. Lo bueno es que su conocimiento en ninjutsu no se limitaba a electricidad y todavía tenía dos elementos más con los cuales defenderse, además de técnicas de alto rango del elemento “bloqueado” por los de Otogakure. El felino se frenó en seco repentinamente, llamando así la atención de la jounin. ─ ¿Tatsu?

No lo detecté antes. ─ Su voz parecía llena de molestia, cosa que provocó el alzar de una ceja en la fémina, era evidente que algo había malhumorado al cuadrúpedo y ella no tardó en discernir qué. El felino miraba hacia el frente muy severamente, la posición de su cuerpo había cambiado y todo de él gritaba “aléjate o te como vivo”, había alguien frente a ellos y gracias a la luz de la luna, aunque no estuviera iluminando todo a la perfección, Bakeneko podía ver la sombra a la distancia de quien estuviere interponiéndose en su camino.

Tch. ─ La de cabellos verdes bajó del lomo de su acompañante animal e invocó seis esferas lumínicas, las cuales luego movió para que formaran una especie de círculo alrededor, de los tres, permitiéndole ver con algo más de claridad al susodicho al tener una esfera relativamente cerca de él.

Taiga Shiba, ¿uh? Qué suerte la mía. ─ Su voz despreocupada obligaba a Tasmania a pensar demasiado un simple detalle, ¿sabiendo de su reputación estaba seguro de ser más fuerte o simplemente era un idiota con autoestima demasiado alta? Arrugó el entrecejo, su atuendo ligero hacía parecer que se trataba de un combatiente físico, ¿sería eso? ─ Lo siento, pero hasta aquí vas a llegar. ─ Sonrió cuasi amablemente, un gesto que fastidió inmediatamente a la peliverde, su actitud en general era demasiado tranquila a pesar de que su voz se sintiera como una amenaza, ¿qué clase de enemigo era ese?

¿Hay alguien más? ─ Miró apenas por unos instantes a su invocación, no queriendo perder de vista a quien estaba al frente.

No que yo pueda percibir. ─ Se mantuvo al tanto, sin embargo, de todo lo que les rodeaba; planeaba defender a la kunoichi de ataques sorpresa si es que alguien se dignaba a intentarlo teniéndolo a él ahí como guardaespaldas. No tardó en notar una nueva presencia entrando en su campo, era un animal de eso estaba seguro, pero no podía verlo por ninguna parte ¿era un aliado o un enemigo?

¿Por qué no te quitas de en medio y me dejas seguir con mi camino? No quisiera tener que obligarte. ─ Yin no se movió de su sitio a un lado de Tatsu, éste estaba quieto, simplemente atento a sus alrededores.

Me temo que no puedo hacer eso, me ahorraría mucho esfuerzo que te fueras. ─ Otra sonrisa, Shiba arrugó el entrecejo. Vale, por las malas sería. Extrajo una de sus pocas armas que no se veían afectadas por los efectos de la técnica eléctrica, se trataba de un bastón de madera ridículamente corto que prontamente tomó su tamaño normal; Tasmania lo mantenía en un tamaño reducido para transportarlo con mucha facilidad. El Bô fue apuntado en dirección al de mayor edad, el cual tomó una postura que confirmó las sospechas de la peliverde: era un taijutsuka al igual que ella. ¿Estaba provocándola para que se acercara? Tenía planeado hacerlo de todos modos, su especialidad era el combate físico.

Corrió en línea recta, con ayuda de la luz de la luna y las esferas lumínicas para evitar tropezarse en el camino; el varón notó inmediatamente que la velocidad de Taiga era mayor a la de él, por mínima que fuese la diferencia, tendría que cuidar su estrategia y no equivocarse o sufriría consecuencias debido a esto. Pateó “el aire” cuando Shiba estuvo lo suficientemente cerca, elevando algo de polvo y pasto del suelo, obligando de ese modo a que la jounin se detuviera en su camino al haber tenido que cerrar los ojos por la molestia de la tierra.

No te precipites. ─ Dijo él con un gesto tranquilo, a la par que golpeaba a Tasmania en el abdomen; en respuesta, sin embargo, recibió un encontronazo él mismo en el área exacta donde él hubo golpeado a la kunoichi. El Bô había extendido su tamaño, logrando aquello sin demasiadas complicaciones, a fin de cuentas no era difícil apuntar a alguien que estaba frente a sí, aunque no pudiese verlo. La taijutsuka retrocedió un par de pasos mientras trataba de abrir sus ojos, recurriendo a ver a través de una de sus esferas como solución en el momento para no quedarse en desventaja. El varón buscó golpearla, pero ella defendió grácilmente con el arma de madera al poder ver la ofensiva enemiga. ─ ¿Hm?

Trucos baratos, ¿esperabas dejarme ciega con algo de tierra? ─ Le empujó hacia atrás con toda su fuerza y él no pudo oponer mucha resistencia, si había algo en lo que era brutalmente superado por la Tormentosa era la fuerza física con la que contaba la chica. Entrenaba sin descanso, incluso cuando no podía dormir, así que eso se reflejaba de una forma ridículamente obvia en su fuerza, a pesar de que su físico no demostrara aquella cualidad tan específica. El mayor rodó por el suelo un par de veces antes de por fin ser capaz de detenerse, Taiga no le daría tregua, con los ojos ahora en buen estado (a pesar de rojos por la invasiva polvareda) se lanzó en su dirección. Un golpe con el Bô y luego una patada, la segunda parte de la ofensiva fue soportada a duras penas por el de mayor edad, el cual cruzó sus brazos frente a sí para amortiguar el golpe. Su cuerpo salió despedido nuevamente unos metros hacia atrás, además de sentir ahora un dolor intenso en el brazo que había recibido la patada más directamente.

Si bien ese golpe debería haber sido capaz de romperle el brazo, le había jugado a su favor el hecho de que la peliverde no había usado el 100% de su fuerza en el último instante, quizá porque la patada no había sido planeada de antemano luego de haber golpeado con el Bô, o porque la posición en la que estaba él no había favorecido enteramente la ofensiva enemiga. Respiró hondo, su actitud despreocupada ahora tenía una fisura, dejando ver algo de preocupación en su rostro a pesar de no expresarlo con palabras. Su estrategia peligraba en esa ocasión, con una diferencia tan abismal de poder de ataque físico.​


Apenas contra el primer jounin de los que tengo que combatir (?)
fuckmylife
 

No sé, me sabe a mierda
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Los molestos ninjas de Otogakure habían hecho de las suyas una vez más. Y pese a que Luka tenía fácil salirse de la situación en la que se encontraba (rodeado de formaciones rocosas que amenazaban con compactarse y aplastarlo), no podía darse el lujo de dejar a su compañero del Horizonte morir. Por esa misma razón, debido a que Kellan estaba levemente separado de él gracias a las paredes, utilizó la sombra del mismo como una vía de transporte para emerger detrás suyo; el tensaigakurense se asustó y sobresaltó cuando Haku tocó su hombro con uno de sus dedos índices, poniéndose en guardia de inmediato. Luka sonrió con cierta gracia y burla, pero tan pronto como aquella expresión alegre adornó su rostro lo abandonó.

El radar sombrío del invocador le alertó que seis sombras se movían a su alrededor a gran velocidad; no podía sacar conclusiones tempranas del asunto, pero estaba más que seguro que se trataba de ninjas del Sonido. Por esa misma razón, no dudó en tomar la mano de su compañero y forzarlo a correr junto a él; los miembros de Oto que se habían arriesgado a ingresar en el laberinto para darles caza seguramente estaban familiarizados con las técnicas del que provocó dicha formación terrenal. No podían darse el lujo de ser emboscados, pero sí podrían enfrentarlos en su propio terreno si fuera necesario; no necesitaba su Raiton ni sus armas metálicas para provocar el dolor de aquellos que amenazaron con darle fin a su vida.

Sabaku se soltó del agarre de su compañero momentáneo, percatándose de inmediato de lo que éste estaba haciendo: a medida que avanzaban, Luka colocaba sellos explosivos en las paredes a su alrededor; algo sabía él que no le estaba diciendo, pero no era el momento ni el lugar para exigir explicaciones, tenía que confiar en él y ayudarlo para que pudieran salir a salvo de ese extraño laberinto. Hubo un momento en el que Tenshi se quedó sin sellos explosivos, por lo cual solicitó algunos a su compañero para poder seguir con el plan que tenía en mente; la sorpresa del arashigakurense fue grande cuando descubrió que el de Tensai contaba con muchísimos sellos en su porta-armas (más de 20, posiblemente).

Haku tenía muy en cuenta que aquella estrategia que estaba formando posiblemente podría matarlos (si no activaba todos los pergaminos en el tiempo estimados y a la distancia que se había marcado), pero era lo mejor que se le ocurría para sobrevivir a aquellas sombras que todavía se movilizaban en el laberinto con gracilidad. Sin embargo, para su mala fortuna, al cruzar una esquina se dieron cuenta de que no había más camino que seguir; un callejón sin salida. Fue en ese momento que Sabaku escuchó voces cerca de ellos y advirtió a su compañero mediante una seña que había alguien cerca; ambos se asomaron levemente, mas fue Luka quien realizó con rapidez los sellos de manos que harían explotar los explosivos colocados. ¡Y vaya que los del Sonido no se lo esperaban! Más de uno terminó siendo herido, fuera por el fuego de las explosiones o por los enormes pedazos de tierra que salieron disparados a distintas direcciones, liberando un característico polvo marrón que le impidió ver a los genin los resultados del plan de Haku por unos minutos.

La sonrisa que se dibujó en el rostro de Luka cuando escuchó a sus enemigos gritar produjo cierta duda en Kellan, además de curiosidad: ¿Disfrutaba el dolor ajeno? Era un poco retorcido, pero cada quién poseía sus gustos; Haku solo se volvía sádico cuando se trataba de combates. Pero no podía disfrutar mucho de su obra maestra: necesitaban correr hacia los nuevos caminos creados por las explosiones, aprovechando que sus enemigos estaban aturdidos o en el suelo, gritando por las quemaduras que poseían sus cuerpos. Sin embargo, antes de que a Luka se le ocurriera correr en cualquier dirección, Sabaku se adelantó a él y le ordenó alejarse del callejón sin salida; tenía un leve presentimiento respecto a esas paredes rocosas, por lo cual arrojó varios sellos explosivos y se cubrió junto a su compañero.

—Genio —Luka felicitó a Kellan, sonriéndole; ya no tendrían que seguir corriendo por ese extraño laberinto.
—Fue un presentimiento —comentó a secas. Algo le decía que la salida a ese laberinto estaba justo allí; no era el mejor método de escapar, pero sí el más funcional y convencional en ese instante. No tardaron en avanzar.

Tras salir, a unos metros de ellos a la izquierda se produjo otra explosión. Luka se sorprendió al ver a Kasumi salir de entre los escombros con un salto hacia atrás, realizando los sellos de manos correspondientes al Suiton: Teppoudama; el proyectil esférico iba dirigido a tdos ninjas que lo perseguían, mismos que no pudieron esquivar la ofensiva a tiempo. Haku quiso reunirse con él, ganas que aumentaron cuando notó cómo éste era rodeado por varios enemigos.

—Tenemos que ayudarlo —más que un comentario se escuchó como una orden.
—Antes deberíamos preocuparnos por nosotros —cuando Luka se volvió hacia Kellan para saber de qué estaba hablando, pudo notar que más ninjas (genéricos, genin) estaban siguiendo a un muchacho de cabello blanco que no parecía superar los diecinueve años (W, chuunin). Portaba un semblante serio, algo que inquietaba un poco a Luka debido a la posición en la que se encontraba; volvían a ser la presa y ellos los cazadores, ¿cómo podrían salir de esa situación?
—No tenemos de otra —comentó Luka, queriendo en aquel momento poder contar con Aiden (algo que claramente no hacía) —. Hay que pelear.



Belgium Belgium ya nosotros salimos del laberinto[?]. Y no sé, pero supuse que Shinta igual estaba en él.
Mirto tenemos que caernos a coñazos con la gente ahora.

W está con nosotros -el chuunin de Oto con ficha-.

DrNaoto usé a Shinta, está en problemas ahorita[?].

AUTSILIO, ESTAMOS EN PELIGRO DE EXTINCIÓN[?]
Luego coloreo mmgvos, no critiquen.​
 
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Dying.
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La albina nuevamente se rodeó de una capa de chakra elemental para incrementar su velocidad, después de todo, era necesario ser ágil para no dejar que Kai siguiera marcando su distancia. Akashiro tomó impulso al mismo tiempo que expulsó un camino de burbujas que le permitió tomar una mayor aceleración, dirigiéndose hacia Nikkou para así asestar un golpe fatal si hacía falta; empero, distintas criaturas de tierra emergieron de la superficie para retenerla, provocando que la ANBU expulsara una oleada de llamas para forzar a que sus enemigos retrocedieran, los mismos que parecían perder consistencia para atención de Solcito. Una sonrisa se pinceló en los labios de la rocosa, la misma que rodeó sus extremidades superiores con fuego, impactando su puño contra uno de los seres que volvió a ser parte de la superficie; la apertura del caído, brindó la oportunidad para que la albina disparara un jet de fuego en dirección del jounin.

El pelirrojo impactó su mano contra la tierra, manipulándola de tal forma que distintas murallas se formaron para reducir el impacto de la técnica de fuego, aunque justamente aquel lapso fue aprovechado por la fémina para dar uso de Shunshin no jutsu. Akashiro rodeó su diestra con una capa de chakra azulado, alzando su brazo en alto para estampar su puño en un golpe devastador para el varón del Sonido; la rocosa estuvo a punto de cumplir su objetivo sino fuera por la naturaleza que la desestabilizó, impactando Oukashou de manera errónea hacia un lado del enemigo. Un enorme cráter se formó en la superficie, extendiendo una humareda por ello, momento para que el más alto diera uso de Fuuton: Shoukyo Kuuki y así alejarse.

—¡Demonios! —Bramó Narukami, impulsándose para realizar una carrera y así alcanzar al menor. La albina realizó sellos con sus manos para así invocar tres esbeltos caballos ígneos que se precipitaron en dirección al pelirrojo, pero terminaron impactando contra otro muro de tierra.

Narukami chistó, aunque su atención se centró en la breve aparición y desaparición de un shinobi que no tardó en regresar a su radio sensor. Solcito liberó ráfagas de viento en el instante que una anatomía se presentó delante suyo, forzándola a retroceder por la función de Fuuton: Kujaku Senpuujin; la fémina retrocedió de un salto, aunque tuvo que convertirse en un erizo de sangre y expulsar sus púas debido a la formación de estalagmitas.

—La jinchuuriki de la Roca —pronunció un nuevo enemigo, quien curveó sus labios.
—Ya me preguntaba cuánto tardarían en llegar más —espetó Akashiro, realmente no le agradaba que la llamaran así, y percibía que a la bestia de cuatro colas tampoco le hacía gracia. Aunque de igual forma, pudo percibir cómo Nikkou se alejaba más allá de su capacidad sensorial, al parecer había cumplido su función.
—Veamos de qué estás hecha.

Ni bien fueron pronunciadas aquellas palabras, la albina se impulsó para realizar una patada voladora contra el contrincante que antes de si acaso hacer su aparición, ya había dado uso de Tate Oto, por lo que un quejido emergió de los labios de Narukami al percibir la parálisis de su pie derecho, forzándola a dar una vuelta en el aire para así alejarse de manipulador del sonido. El varón empezó a cantar para atención de Akashiro que apretó la mandíbula al percibir el temblor de su anatomía, prácticamente impactándola contra el suelo; una sonrisa burlona se pinceló en el jounin al apreciar cómo Kyuuketsuki se apoyaba sobre su rodilla para así levantarse, por más que su cuerpo no colaborara en ello.

—Quién diría que alguien como tú, estaría a mis pies —se mofó el shinobi del Sonido.
—D-Deberías medir tus palabras —tartamudeó la albina, fulminando con la mirada a su contrincante que lucía divertido de la situación.
—¿Ah si?

El varón impactó una patada en la boca del estómago de la ANBU que se encorvó por ello, definitivamente la confianza le costaría caro. Weiss dio uso de Katon: Kaseigan Myaku, provocando que el enemigo soltara alaridos de dolor por las quemaduras generadas a tan corta distancia, forzándolo a retroceder; Narukami no tardó en extraer sangre del ninja para así formar esferas carmesí que se abalanzaron contra el jounin que no tuvo más opción que estampar sus manos contra la superficie a pesar del dolor, levantando un muro de roca que apaciguó el impacto de dos circunferencias, aunque otras dos pudieron atravesar la humareda para dar de lleno contra el shinobi, mientras la restante se mantuvo levitando alrededor de Solcito.

—¿Decías? —Inquirió la kunoichi, cerciorándose que su anatomía pudiera movilizarse con normalidad.

La fémina no podía indisponer su sentido auditivo por más que quisiera para ser inmune ante el Ototon, pero por lo menos podía optar por otra opción. Akashiro invocó serpientes que de inmediato expulsaron chorros de ácidos para obligar al enemigo a eludir los ataques, suficiente lapso de tiempo como para que la albina se impulsara y expeliera una nube de veneno contra el shinobi del Sonido; el mareo del enemigo fue aprovechado por Narukami que gracias a Ka, aumentó su fuerza y así impactó una patada a la altura de las costillas del jounin. Un inevitable crujido se hizo presente, seguramente anunciando de la fractura que había sufrido el contrincante.

Aún así, el varón intentaba volver a colocarse en pie aunque su olfato fue invadido por un olor potente que lo desorientó. El ninja se alarmó al reconocer de qué se trataba, empero, antes que pudiera reaccionar a tiempo, Kyuuketsuki chasqueó los dedos, provocando que Katon: Haisekishou estallara. La fémina desvió su mirada en dirección hacia los de menor rango que seguro estaban lidiando con su propia batalla, y estaba por trasladarse para brindarles apoyo pero la aparición de un trío de chuunin frenó sus intenciones, los mismos lanzaron puñetazos al aire, liberando potentes ondas de sonido.

Akashiro dio un pisotón, formando una muralla de piedra que tras defender a la ANBU, se deshizo en una ola de barro que se abalanzó contra los del Sonido que se vieron atrapados en el lodo que empezaba a endurecer. Aunque la intervención de los tres varones, fue una mera distracción para que una fémina emergiera bajo tierra, expulsando un chorro de agua a presión que fue eludido por Solcito, la misma que arrebató sangre de los nuevos contrincantes para así formar esferas de sangre que se dividieron contra los presentes, sobre todo dos se hallaban listas para dirigirse contra aquel ninja que buscaba atacar a traición.

La albina giró sobre su eje para realizar Entrada Dinámica y alejar al otro chuunin que estaba tras suyo, logrando su cometido y mandándolo a volar unos metros, y estaba por ordenar a las circunferencias carmesí para que impactaran contra él, aunque cierto retorcijón se instauró en su pecho al divisarlo con claridad.

Observar al hombre del sombrero de paja provocó que se sumergiera en sus recuerdos por un breve momento. Aquellos años donde ella era una genin, rodeando con sus brazos a Risho y sonriendo ante la presencia de sus superiores, entre los cuales, se hallaba aquel hombre mayor de barba que se asemejaba al chuunin del Sonido que se presentaba delante suyo, si es que no era el mismo.

—Tanto tiempo sin verte, Akashiro —pronunció el antiguo rocoso, provocando que Solcito apretara la mandíbula.


Ahora sí, Tetsu: Sistema - Compendio de fichas [exclusivamente] villanos | Página 3 - Naruto World | Foros Dz
1 jounin menos o3o/
 
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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
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La noche yacía peculiarmente fría aquel día según los registros meteorológicos, mas percatarse de esa condición no le era permitido a ninguno que estuviera en los territorios de Kawakami. Monban y Niló empezaron el recorrido bajo la premisa discreta de alejarse tanto como fuese posible de los fanáticos del primero, ¿y por qué discreta? Pues el más grande no iba a perder el tiempo explicándole su condición “del más buscado” a alguien que apenas empezaba a comprender qué tan insufribles eran las batallas entre naciones. Kiseki no quería perturbarla, simplemente; tampoco que desperdiciara su chakra tan a la ligera. Queriéndolo o no, dependía en unos cuantos porcentajes de ella.

—Hay luces por allá —como para ella era un tipo de película de acción cargada de aventura, Niló trató de susurrar para añadirle más dramatismo al asunto; el floreado la instó a continuar.

Al principio la llevaba de la mano y no como un método protector, más bien buscando ganarse poco a poco un lugar con ella, que Fujimori terminara de convencerse que podía confiar en él y para el caso ¡ambos Fujimori! (el otro era Noah). Desde que avistaron la línea de luces, la Peque se soltó casi echándose a correr hasta que recordó algo que le había dicho el peliblanco. Se detuvo, miró hacia atrás para guiar su vista al compás de los pasos del jounin en lo que llegaba a su lado; debía andar con cuidado.

—Querida, en momentos como estos es cuando debes estar alerta a tu alrededor —rotó uno de sus índices para que su receptora entendiera mucho mejor su mensaje—; el panorama más tranquilo puede ser muy engañoso.
—O sea que pueden haber enemigos por ahí, ¿no?
—Así es —Yojimbo se transformó en arma bajo la petición mental de su usuario y la Peque formó una o con su boca al ver algo como eso—. Ojos abiertos, oídos atentos, pequeña.

Por la mirilla de su arma echó un vistazo al conglomerado de casuchas con techo de cana que se alzaban a un poco menos de cien metros. En lo que realizaba lo anterior, la genin había tomado su tanbô y adoptado una postura de pelea en lo que suponía estar pendiente del rededor.

—Sabes, me parece que tanta quietud es una trampa —él tenía sus razones para decirlo; para cuando arribaron de Junenju, ya había gente de la Alianza allí luchando contra otros colegas que no eran para nada de su interés. Dejar un lugar con luces bajo una pantalla de calma era la carnada perfecta para que cualquiera que necesitase optar por provisiones, recuperarse o incluso cerciorarse de que sus conocidos estuviesen bien, fuesen sin pensarlo demasiado—. Tendremos que buscar otro método para entrar.
—¿Por qué debemos ir para allá si es una trampa?
—En el caso de serlo, los que habrían caído serían ellos mismos y ya verás por qué —extendió su mano para que ella la tomara otra vez.

Detrás del telón Yojimbo ponía al tanto a Michibiki contándole todo lo que pudiera percibir. Los humanos se pusieron en marcha, la intención era bordear un poco el poblado para constatar las sospechas que ya venía haciéndose más una realidad con cada paso dado. Daba la casualidad de que ninguna persona de las que solían estar allí se encontraba afuera; mirando la luna, el de cabellera blanca se hizo una idea de la hora y estaba más que claro que los aldeanos de ese lugar no estarían despiertos. Vamos, que él ya conocía gran parte de los Campos de Arroz.

Ubicados en una posición adecuada para iniciar con el plan improvisado del más adulto, Kiseki pidió a Niló que se metiera en el conjunto de casas ayudada de su sombra bajo la consigna de encontrar a gente sospechosa. ¿Cómo los podría identificar entre el resto? Eso se lo dejaría a ella porque no quería subestimarla. En cuanto pudo, La Peque utilizó una de sus habilidades para introducirse en la sombra más cercana, una que proyectaba una pared. De ahí saltó a otra que emanaba de una casa y un último salto lo hizo al ponerse cerca de un callejón. Con cuidado escaló el muro de esa residencia para alcanzar el tejado, en simultáneo a la supervisión de Monban a través de su arma especial.

Niló avanzó apoyándose de la oscuridad en el tejado, recordando una de las varias instrucciones que le indicó el jounin; por eso usó un jutsu Ototon que le permitiera captar todo tipo de sonidos. Para su sorpresa, había más de un susurro por ahí y el sonido de una que otra arma metálica siendo empuñada, que por el movimiento de extracción del portarmas al chocar con otras herramientas, pudo captarlo. Entonces empezó a armar una especie de colgante usando una gran resma de hilo.

Hizo varios nudos en alguna parte del techo de cana y por la parte más oscura saltó hacia la próxima azotea. Una vez agotado el hilo, Fujimori alzó dos dedos a la altura de su nariz y aquella fue la señal para que su acompañante (que observaba de lejos) hiciera lo mismo; al unísono pronunciaron lo pertinente para que los papeles bombas adheridos empezaran a incinerarse. El floreado le hubo proporcionado varios sellos antes de partir a la encomienda especial. Justo en ese instante, delante de Niló apareció una sombra mucho más alta que ella en la que pudo ver el brazo de quien estuviera detrás empuñando algo que no quiso descubrir. Su prioridad era marcharse de allí antes de que los explosivos desataran un incendio.

Para escapar rápido, usó la misma sombra del shinobi que intentara acuchillarla; este mismo sujeto quedó estupefacto y con poca posibilidad de escapar. La onda de la detonación le hizo caer al suelo de bruces con residuos ígneos en parte de su vestimenta.

Niló apareció en otro lugar que ya había avistado antes de que apareciera el enemigo; los que yacían ocultos no tuvieron más remedio que salir para salvarse de las veloces llamas que devoraban con simpleza el vulnerable material. En poco tiempo, aquella villa se tornaría una gigantesca fogata.
 
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スパークル
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Taiga no le daba tregua y él se quedaba sin opciones si se mantenía en un combate físico, era incómodo para él, pero debería ser ahora quien forzara al enemigo a perseguirlo, escudándose con técnicas elementales que forzaran distancia entre Shiba y él. Dio un pisotón al suelo antes de que la de cabellos verdes llegase a impactarlo nuevamente y al instante vio cómo la jounin, por buenos reflejos y reacción rápida, pudo evitar de puro milagro una columna de fuego que salió del suelo. Sin embargo, la segunda le quemó la ropa y la tercera casi le quema la espalda, de no ser porque algo empujó a la chica fuera del camino.

La de Arashi sintió un jalón luego en su pantalón y al no reaccionar lo suficientemente rápido, una mordida le obligó a hacerle caso a lo que fuera que estuviera ahí, el zorro se dejó ver para que Yin confiara en él y rápidamente la chica lo tomó entre brazos antes de desvanecerse en un haz de luz; reapareció a una distancia considerable, observando el espectáculo de llamas que seguía en la zona donde ella había estado hace unos instantes. Jadeó, el sudor hacía que la camisa se le pegara al cuerpo y el equipo que servía como protección física le hiciera sentir como que se estaba quemando a pesar de no estarlo, ya que éste se había calentado a causa de la cercanía con las llamas. Inspeccionó su brazo, el dedo le sangraba por la mordida del zorro y parte del brazo tenía una quemadura por proximidad con el fuego.

¿La mordida era necesaria? ─ El zorro no contestó, Bakeneko soltó el aire contenido en sus pulmones y miró hacia el frente, el varón se encontraba haciendo sellos de mano a una distancia prudente del pasto que se quemaba luego de la primera ofensiva ígnea.

«Parece que ya no quiere enfrentarte físicamente.» El demonio dentro de sí habló, obviando algo que ya había sido notado por la kunoichi, su conversación se vio cortada por el rápido movimiento de una ola de viento, la cual literalmente mandó a volar a la jounin en alguna dirección. Seikatsu hizo más sellos de mano aprovechando aquello, pero una bola de fuego salida de otra parte obligó al varón a detener la cadena y evadir si no quería salir herido. Qué descuidado, se había olvidado de la invocación que hacía guardia a la distancia, pues ésta no se había inmiscuido en la pelea hasta ese momento. Llevó sus ojos hacia el animal, que se mantenía con una pose defensiva, luego buscó con la mirada a la jounin, ésta había aterrizado metros más lejos y ahora se estaba poniendo de pie. El zorro se había vuelto invisible de nuevo y no tenía idea de dónde se encontraba. Chistó por lo bajo, aquella ofensiva podría haber sido crítica.

Tengoku no Konran. ─ Tras decir aquello, una esfera eléctrica concentrada comenzó a formarse entre sus manos, ¿el Sonoro quería hacer una pelea elemental? Vale. Lanzó el proyectil con toda su fuerza, imprimiéndole más velocidad incluso a su trayecto debido a ello y obligando a Yoi a moverse. Éste reaccionó rápido, utilizando una técnica Ototon para moverse a una velocidad ridícula en línea recta, antes de que Taiga incluso pudiese reaccionar, el hombre ya se encontraba casi literalmente frente a ella, acto seguido, el jounin lanzó un puñetazo dirigido al rostro de la dirigente, quien apenas y pudo hacerse a un lado para evitarlo. Para su mala suerte, aquella no era una técnica física, se trataba de un Ranbou Kodama, el eco del golpe afectó instantáneamente a la peliverde, quien perdió el equilibrio y cayó al suelo con la vista borrosa, apenas siendo capaz de distinguir la explosión eléctrica que había ocasionado su técnica a la distancia, donde había estado su enemigo anteriormente.

Una embestida invisible hizo que el varón no pudiera dar el golpe de gracia a la aturdida jounin y acto seguido ambas invocaciones que acompañaban a la susodicha se interpusieron en el camino, obligándolo a retroceder nuevamente. El zorro arrastró a Taiga unos metros, mientras que Tetsu utilizaba su propio cuerpo como un escudo imponente entre su invocadora y el de mayor edad. Él sonrió con calma.

En definitiva, ahora había algo que Taiga odiaba más que las ilusiones: el Ototon. La joven trataba de recomponerse mientras que Yoi yacía a una distancia segura del trío de la Alianza, si bien sería perfecto deshacerse de las invocaciones para terminar el combate con la jounin, ambas eran de nivel considerable y él estaba herido. Había logrado algunos cortes, quemaduras leves y ahora desorientación en la jounin, pero él en cambio sentía un gran dolor en el abdomen y en los brazos por el encontronazo físico previo con la dirigente de Arashigakure, dolor que solo había empeorado con la técnica Ototon que le había ayudado a correr para conectar el Ranbou Kodama.

Suspiró aún con un gesto tranquilo en sus facciones, se preguntaba internamente por qué las invocaciones no hacían más que limitarse a defender a la jounin cuando bien podrían haber abusado ya de su superioridad numérica para asesinarlo, ¿Shiba quería pelear por sí misma? El fuego se extendía por el pasto a su alrededor, vio el Bô de la peliverde a la distancia, vio a su homóloga en rango comenzar a ponerse sobre sus pies, aún con cierta dificultad, pero lo estaba logrando. Tenía que admitirlo, necesitaba refuerzos, apenas la chica se recompusiera enteramente él terminaría en un mal lugar, no podía hacer sellos rápidamente ni tampoco moverse con libertad pues el dolor aumentaba con cada segundo. ¿En serio no le había roto nada? Porque eso dolía como los mil demonios.

Optó por usar el Katon: Gouka Mekkyaku, expeliendo fuego que rápidamente formó un muro de llamas que comenzó a movilizarse hacia sus enemigos a alta velocidad, luego se llevó la mano al cuello para activar su radio, esperando que alguno de sus compañeros estuviera dentro del campo de acción de dicho aparato: estaba pidiendo refuerzos. Tetsu y el zorro corrieron en direcciones distintas bajo orden de la taijutsuka, quien ahora tenía un Rasengan formándose en su mano izquierda, éste cambió de color a uno más azulado similar al agua y Shiba comenzó a correr cuando vio el fuego más cerca de ella. Esperaba que funcionara, nunca lo había usado en combate de ese modo.

La esfera seguía girando en su mano y cuando estuvo por chocar con la técnica ígnea, notó cómo ésta pareció abrirse en espiral, dejando un hueco en medio de las llamas por donde pudo pasar, obviamente sintió mucho calor, pero eso era únicamente por el fuego que estaba a su alrededor mientras ella cruzaba a través del fuego. Siguió corriendo en dirección al hombre, desapareciendo de pronto ante los ojos del Sonoro, el cual no pudo evitar soltar un grito de sorpresa cuando la joven reapareció frente a él de la nada, ¿una técnica de viento? Shiba le estaba pagando con la misma moneda, usando sus propios medios para el ataque frontal sorpresivo. A pesar de que el Suiton Rasengan había sido deshecho apenas cumplió su cometido, la fémina tenía algo azul en su mano, cosa que hizo que Yoi supiera que no la pasaría bien, no tenía tiempo para defenderse a pesar de ver todo en cámara lenta, era como si su cuerpo no quisiera hacerle caso.

El puño cargado de chakra gracias al Tetsu no Ken impactó en el pecho del varón, rompiendo varios huesos y a la vez empujándolo hacia el suelo. El quejido no se hizo esperar y de repente, había más iluminación de la que debería en medio de la noche a causa de las esferas lumínicas de Shiba acercándose todas a la vez, Seikatsu fue capaz de ver el gesto gélido de su contrincante: el sudor recorría el rostro de ella, había sangre en varias partes de su cuerpo y una coloración rojiza en el brazo derecho, con marcas negras en la ropa que ahora estaba quemada.

¿Valió la pena dar tu vida por esto? ─ Él no contestó, ella bufó al no recibir respuesta y simplemente lo observó cuando éste comenzó a toser sangre. No pasó mucho antes de que el de mayor edad dejara de respirar, con sangre manchando su boca y el área alrededor de su cabeza. La jounin recibió entonces una alerta verbal por parte de Tetsu, más personas se acercaban.
Yoi Seikatsu muerto owo/ llevo apenas un jounin de los varios que tengo que enfrentar :')
 
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While we can dream, there always be hope
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Suspiró con desgano al verse dejado de lado por ese chico de cara bonita, a penas podía creer que llegaran al bosque donde se encontraron con Nila casi anocheciendo y ahora el frío que hacía de vez en cuando por arte de la brisa que soplaba, le recordaba que aún había trabajo que hacer a esa horas avanzadas del día.

Eiji se hallaba en otro lugar mientras él se escondió entre las sombras, observando bien detrás un árbol entre tanto algunos peleaban. Se hallaba concentrando cuando vio un grupo de Genin que se dirigía hacía el poblado, no había más nadie que pudiera retenerlos. Él estaba seguro de que su segmentación tenía algún objetivo, dado que Nila se encontró con Kiseki, algún tipo de plan tenían. Ellos habían cogido al pueblo por lo que debían detenerlos; eran cuatro en total por lo que sería un desafío. Mantuvo su posición y ejecutó Banehado con su instrumento de viento enviando las ondas sonoras hacia su dirección. Éstas chocaron con sus cuerpo produciendo que se desbalanciaran con un fuerte dolor en sus articulaciones; King combinó aquello con la segunda habilidad de su linea de sangre creando una nube corrosiva. Dado que no se habían recuperado de lo anterior y de que Jigoku se hallaba en un lugar donde no podían verlo, estuvieron muy confundidos. Se estaban envenenando después de esa onda sonora, esa fue su resolución tras recomponerse de su primer ataque.

──Es uno de esos del sonido, somos más que él ──despreciaron los demás genin, eso hizo que una sonrisa se posicionara en su rostro. Ese tipo de cosas eran del tipo que le gustaba al renegado de Hoshigakure. Usó sus manos para realizar los sellos del Hoshiton: Doragonhoru y aparecer un enorme dragón occidental que arremetió con los Genin indefensos lastiman-dolos con su garras en una ronda de giro hacia a su alrededor, posteriormente salió de su escondite (aunque ya lo había visto, no habían podido hacer nada debido al dificultad para respirar. Tal como un león espera durante a la noche, tranquilo, observando, Souh había sido lo suficientemente astuto, pero lamentablemente se confió al salir en cuanto el dragón despareció llegando al rango del primero quien estaba arrodillado con su estomago y parte de su cuerpo lleno de cortaduras y quemaduras──, idio... ta ──tan rápido como mencionó esas palabras, sus compañeros se alejaron como pudieron y dejando a la expectativa al chico quien apenas vio el destello de 5 sellos explosivos que lo derribaron contra su voluntad mandándolo a cierta distancia con su torso de su camisa y parte de su chaqueta destrozado.

──Oi, ¿quieren jugar? ─Souh se desesperó ya molesto por lo primero. Su cuerpo estaba temblando mientras su cuerpo empezaba a regenerarse, debido a que se cubrió, tras ejecutar el Warui Ke, con su propio cabello redució los daños. Sus oídos retumbaban como campanas por lo que se halló desorientado por algunos momentos apoyándose en Sekki contra el suelo. Su enemigo, el que había detonado el explosivo recibió de lleno el golpe, a diferencia suya, se hallaba en el suelo temblando hasta que terminó de moverse dando a entender que había muerto──, perro astuto ──se levantó demostrando que las heridas de fuego que habían pasado su cabello quemado que usó para protegerse, se habían mostrado casi curadas. No tenía su camisa ni su chaqueta y ahora solo se hallaba con Sekki en las manos mientras a lo lejos, los otros tres, uno de ellos en particular, estaba sanado a los otros dos. Era curioso, no sabía que había aprendido ese jutsu por el sistema de maestro──, te sacrificaste por tus compañeros... Me das vergüenza.

Antes de salir a su ataque, vio como uno de ellos levantó un muro cuando vieron salir de su boca el Katon Edan. El jutsu de fuego fue contrarrestado con el Doton y allí otra vez tuvo que valerse del Ototon al ejecutar Kazuuha para entorpecer los tímpanos de dos de sus oponentes, sacando del camino al médico si podía eliminar a los otros dos; corrió tras ellos cuando terminó los sellos saltando. El sanador se vio obligado a sacar su Kunai para defenderse mientras Souh se giró para dar un corte lateral sacando chispa de su arma. El sujeto tuvo menos fuerza así que el pelirrojo tu la posibilidad de tirar su Kunai lejos para luego girar en sí para cortar su pecho haciendo un corte no tan profundo, eso hizo retraerse al shinobi varios pasos hacia atrás para luego tocarse su pecho.

En cuanto a los otros dos, King saltó hacia un lado tras haber esquivado algunas Shuriken de algunos de ellos. Nuevamente activó su línea de sangre con la segunda habilidad y no tardó mucho para que su respiración se complicara haciendo que Jigoku pudiera valerse de Sekki para atacarlos. Tras muchos cortes, logró herir a uno de muerte mientras uno más huía hacia el médico para ser sanado. Souh usó nuevamente el Hoshiton: Doragonhoru para por fin darle su muerte. Tras el devastado ataque del jutsu de rango B, el grupo de dos quedó moribundo dejándolos a merced del pelirrojo quien atravesó su espada en sus corazones retorciéndolas de lado a lado.

──Nunca debieron haber venido a Oto ──El clon de Tsubame que seguía Souh suspiró por no tener que intervenir; había oído de Akashi que tenía mal temperamento y era hostinado. Sin embargo ahora se hallaba pensativo sobre a dónde ir, no obstante lo que tenía claro era que debía ayudar en algo o más bien hacerlo por diversión.


Bishamon Mimikyu L Lance Angelo. Angelo. Si desean que Souh se una a ustedes, son libres. Ya luché con los 5 ninjas de la Alianza con los que debía.​

 
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where's the fun in playing fair?
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El trabajo de Nila fue impecable, lo cual dejó muy complacido a Kiseki, quien ahora tenía una oportunidad dorada para arreglar uno de sus varios problemas. No podía perder tiempo si quería su plan funcionase, por lo que instruyó a la pequeña, apenas la vio, de que se mantuviese oculta entre sombras hasta que el jounin regresara de hacer un par de mandados. Las llamas aún no eran lo suficientemente grandes o extensas como para consumir las casas y la naturaleza circundante, al menos no por los momentos, así que no había tiempo que perder si Michibiki deseaba salir bien parado del asunto, por lo que no dudó en utilizar el Kibe para fusionarse con una pequeña hoja de grama e, inmediatamente, comenzar su viaje entre flores buscando una sola cosa: chakra.

Lo rural del lugar abría las posibilidades para que el albino se transportara con cómoda velocidad entre un lugar y otro, ayudado por su técnica. Se podían oír algunos chillidos más allá del crepitar de las flamas, por lo que era certero que aún había supervivientes en la zona y, con suerte, un médico intentando ayudar a sus compañeros de la Alianza. Entre madera quemada y humo, se podían ver algunas siluetas corriendo de un lado al otro, aunque no eran miembros del Sonido, no, ciertamente eran individuos pertenecientes al bando enemigo, por lo que seguirlos sería una buena idea mientras la araña no supiese quien de los presentes sería capaz de saciar sus necesidades adecuadamente.

- ¡Debemos regresar por donde vinimos! - Gritó una voz femenina, intentando ser escuchada por encima de las crecientes llamas.
- ¡Sachiko! - Otra voz, masculina, la recriminó. - Tenemos órdenes, no podemos abandonar el pueblo así como así. Aún no sabemos si Keichii o Yuji están vivos.
- ¡No es seguro que nos quedemos aquí! El fuego podría llamar la atención de los enemigos.
- Un ninja médico es el primero que está en la escena y el último que se va, si crees que abandonaré a mis compañeros sin siquiera intentar encontrarlos, creo que se equivocaron al graduarte de la academia.

Un silencio incómodo se hizo entre ambos personajes, tanto así que hasta Monban consideró gracioso el momento, que parecía tal cual sacado de una novela romántica. Curiosamente, el modista ya conocía a esa pequeña fémina, pues asesinó a uno de sus compañeros minutos atrás sin sentirse mal al respecto. Parecía que ella tenía una mejor relación con quien estaba hablando ahora, o al menos esa era la impresión que se daba debido al tono que había entre sus palabras, aunque quien le respondía a la dama tenía un sonido mucho más serio y menos sensible. ¿Podría ser que tenían una relación complicada y por eso surgió aquella discusión tan extraña? De cualquier forma, el sonido de pasos correr dio a entender que la inocente Sachiko se había ofendido... oh, incluso en momentos de guerra había tiempo para el ego y sus desventajas.

- ¡Sachiko! - Gritó el hombre, esta vez buscando que la mujer regresase con él. No era seguro que una genin estuviese corriendo en medio del humo y las llamas que arruinaban poco a poco la visión, pero al parecer el orgullo pudo más que los instintos de supervivencia. Pobre chica. - ¡Agh! - Se quejó el hombre, caminando lentamente entre el hollín que flotaba, buscando algún rastro de la kunoichi que pudiese serle útil.

Lamentablemente para él, la genin ya se encontraba un poco lejos, casi al borde del poblado. Aunque la mayor preocupación de la de menor rango no debía ser el fuego, sino la fría mano que tapaba su boca mientras que el sable oculto bajo las elegantes telas del Devorador traspasaban su cuello con un tajo limpio y sanguinario. Los gemidos ahogados de la mujer lentamente se apagaban mientras que Kiseki retiraba la cuchilla de la carne y susurraba dulces palabras a su oído para que los últimos momentos de su vida no fuesen tan terribles.

- Yo vi de una garza mora dándole combate a un río - le cantaba el sonoro lentamente al oído. - Así es como se enamora tu corazón con el mío...
- ¡Sachiko! - La proximidad con el médico era inminente, por lo que había que prepararse. - ¡Sachiko, ven aquí ahora mismo!
- A dormir, pequeña - le susurró una última vez a la moribunda mujer, que se desangraba rápidamente de manera irreparable. - Prometo que serás hermosa de nuevo.
- ¡Sachi...! - Intentó gritar nuevamente el médico antes de ver justo frente a él, el cuerpo inerte de su chica, convulsionando en el suelo en intervalos irregulares. A su lado, estaba erguido y sonriente Michibiki, viendo al hombre con expectativa, aunque no importaba lo que fuese o planease hacer su enemigo, pues los sellos de manos ya estaban hechos y los labios del albino ya estaban modulando el último comando que recibiría ese ninja en su vida.
- Sé un buen ninja médico y dame todo el chakra que puedas - pronunció con claridad, viendo como los ojos de su objetivo se abrían de par en par en medio del humero que se disipaba a esa distancia de su origen. Con pasos lentos, pero concisos, la víctima del botánico se acercó lentamente hacia su persona, quien ya tenía ambas manos extendidas, esperando la dulce transferencia de energía que tanto le serviría en momentos como ese. El Oonsen Chakra era una técnica muy conveniente para los aliados, pero esa noche terminó siendo una desventaja para el joven médico que, sin poder salvarse de la ilusión, cumplió el mandato del pelilargo, dándole el 50% de sus reservas en cuestión de un par de minutos.

Con las manos unidas a las del otogakurense, la técnica se realizó, aunque antes de terminarse, el floreado pudo darse cuenta de que lo que estaba recibiendo no era suficiente para completar sus energías, por lo que era seguro asumir que ese individuo que estaba obedeciendo no era más que un chuunin. Los ojos ámbar se unieron con los genéricos de su acompañante, haciendo que ambos entendiesen lo que iba a suceder a continuación.

Rápidamente, las palmas del jounin tomaron el rostro del médico, acercándolo a sí mismo para plantarle un suave beso en los labios que no sólo sorprendió al de menor rango, sino que también le hizo sentir un ardor doloroso en su rostro que lentamente se esparció por su cuello. La debilidad en las piernas se sintió casi al instante, pues era obvio que le estaban robando su energía mediante esa monstruosa muestra de afecto. Con las pocas fuerzas que le quedaban al curador, aprovechó para sacar un kunai de un compartimiento en su abdomen y lanzar un tajo hacia el brazo derecho de su captor, consiguiendo que este parara de besarle y le propinase una patada en el estómago que lo hizo retorcerse sobre sí mismo, aunque no sin caer al suelo.

- Tú... eres... un - gimió el asaltado.
- Visionario - completó el albino, volviendo a tomar la cara del chico, pero esta vez sólo fue para desprender directamente en su rostro el miasma tóxico que había producido mediante la sintetización de energía robada. Los gritos de dolor fueron inmediatos, pues los ojos, boca, nariz y demás orificios en la cabeza del muchacho estaban siendo atacados directamente por el jutsu devorador de carne, aunque su piel parecía ser la más afectada por los momentos. Respirar el gas, claro, también era algo terrible y devastador. - Pronto entenderán...

Con una segunda patada envió al médico directo al suelo, previendo que intentaría mermar los efectos de tu habilidad con algún jutsu inesperado. Previendo eso, Kiseki extendió la mano que poseía el guante punzante y, canalizando chakra a través de él, envió una poderosa llamarada que consumió el cuerpo entero de su enemigo en cuestión de segundos, chamuscándolo con la intensidad de un katon rango B. Si ese hombre sobrevivía a eso, merecía una disculpa directa del modista.

. . .

- ¿Cuánto tiempo vamos a esperar? - Preguntó Nila, viendo como Kiseki tocaba las plantas a su alrededor mientras cerraba los ojos y sangraba por su brazo. Cuando regresó, le dijo que usaría el Korosu Jutsu para recuperar energía perdida gracias a la naturaleza.
- Un par de minutos más, querida - replicó antes de abrir los párpados y entablar contacto visual. - ¿Puedes ser un amor y ayudarme con esto? - Hizo un además con la cabeza hacia su herida abierta. - Al joven que visité no pareció gustarle mi estilo de juego. Estoy seguro que algo tendrás para ayudarme, ¿no? Siempre estás preparada.
- ¡Claro que lo estoy!
- Excelente - le sonrió. - Entonces llamaré a los refuerzos, si es que se dignan a llegar algún día.




Bishamon Mimikyu falta pocooo. Sólo 3 jounin restantes para moi.
 
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