Misión S Clash of ninja | Equipo C | Kawakami: parte II

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Dying.
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Tal cual era la personalidad de Yamamura, el mismo sonrió a pesar del rostro desconcertado de la albina que atinó a retroceder un paso de manera torpe, delatando el ligero temblor que invadía su anatomía ante la presencia del marionetista. Definitivamente la había llamado por su nombre, pero no significaba que se tratara de la misma persona, después de todo, su fama como kunoichi era conocida por todo Modan, cualquiera podría saber quién era con tan solo verla; empero, una voz dentro suyo le decía que no debía cerrar su mente a la posibilidad que Tetsu ahora formaba parte de los shinobi del Sonido. La fémina entreabrió sus labios para pronunciar que debía tratarse de un impostor, pero el mismo barbudo detuvo sus intenciones.

—Deberías ver el lado positivo de la situación, no hay arma alguna que pueda intentar cortarte el cuello como esa vez —bromeó el renegado. Solcito perdió el aliento por un instante al recordar aquel episodio de años atrás, cuando iba a ser utilizada como parte de un sacrificio que demostraría el poder de Sanrou sobre Iwagakure, aunque fue rescatada por Momo al último segundo; aún así, los únicos conocedores de aquella historia habían sido los miembros de la aldea de ese tiempo.
—¡¿Por qué?! —Bramó Narukami, sabiendo que no podía negar que se trataba del mismo chuunin que había formado parte de las filas de los rocosos.
—Tengo mis motivos.

Akashiro ni tuvo tiempo de refutar aquello, debido al chorro de agua que impactó contra su espalda, mandándola a volar aunque fue recibida por el impacto de la rodilla de un chuunin sobre la boca de su estómago, provocando que perdiera la respiración y hasta empezara a toser por el golpe recibido; los sentidos de alerta de la fémina se dispararon, y por mero instinto, sus manos realizaron sellos con rapidez para liberar neblina que emergían de sus poros, por lo menos aquello le brindaría el suficiente tiempo como para recomponerse. Kyuuketsuki cerró los párpados con fuerza, tratando de retomar su concentración ante el peligro que la acechaba, ya que gracias a su sensor podía percibir cómo los chuunin se hallaban a unos metros, aún así prácticamente se habían cercado alrededor de ella; la manipuladora de sangre estampó sus palmas contra sus mejillas, no podía permitir que sus sentimientos se instauraran sobre su razón.

Debía ser veloz y sigilosa, no podía tardar en liberarse de sus enemigos a menos que quisiera hallarse en problemas ante el uso del Ototon, por lo menos debía de quitarse a un par de encima para así proseguir con los demás. La albina rodeó sus extremidades superiores con llamas, trasladándose de inmediato frente a un contrincante, dando uso de Kage Buyo para así elevarlo en el aire; la ANBU se impulsó sobre sus piernas para realizar un salto y activar Kaneten que dio de lleno al chuunin enemigo que simplemente impactó su anatomía contra la superficie debido a lo letal que resultaba la fuerza abrumadora de Weiss. La fémina estaba por dirigirse hacia el siguiente objetivo, empero, se detuvo debido al dolor insoportable que significaba una improvista presión de aire en sus oídos; la rocosa sintió cómo sus piernas flaqueaban y a duras penas logró mantenerse de pie, aunque indefensa al apreciar que la neblina empezaba a dispersarse.

Los chuunin no desaprovecharon la oportunidad para abalanzarse sobre Weiss que liberó un vórtice de viento que los obligó a retroceder, aunque la fémina del grupo nuevamente expelió un chorro de agua que fue interceptado por un muro de tierra que se alzó ante el pisotón de la ANBU que perdió el equilibrio por su acción. De todas formas, tres hexágonos carmesí se formaron alrededor de la joven de mirada violácea, defensas que amortiguaron jutsus elementales; Akashiro de igual forma, terminó liberando otro vórtice que le brindara el tiempo suficiente como para que pudiera formular sellos a duras penas, expeliendo ceniza de sus labios e iba a chasquear los dientes, si es que sus orbes no se hubieran posado sobre Tetsu.

Aquel momento de vacilación fue aprovechado por la chuunin del Sonido que gracias a sus compañeros que habían deshecho los escudos, pudo invocar un anillo de agua que avanzó y logró girar con violencia a Narukami hacia arriba, lanzándola a los cielos. Los enemigos no tardaron en expeler llamaradas a excepción del Yamamura que utilizó Ranbou Kodama; Solcito pudo reaccionar a tiempo, materializándose a unos metros gracias a su técnica de volverse un erizo de sangre que expelía sus púas. La fémina pudo realizar otra secuencia de sellos, para así expulsar una corriente de viento que iba a impactar contra sus enemigos, pero nuevamente los recuerdos de su etapa genin la asaltaron, deteniendo su acción. Hecho que provocó que saliera volando contra la superficie más cercana debido al tornado formado por unos de los chuunin.

—¿Eres imbécil? —La voz de Kurai resonó en la mente de Kyuuketsuki—. Estas dejando que nos lastimen porque no puedes aceptar que el calvo es un traidor, ¿es eso?
—Cállate.
—¿Te duele que te diga la verdad? —
Mofó la personalidad alterna que formuló un mohín en su rostro al ser ignorada por Akashiro, la misma que estaba por realizar otro jutsu que abarcara terreno pero para su sorpresa, uno de los chuunin enemigo se abalanzó contra Tetsu para así brindarle un golpe contundente, aunque el barbudo simplemente rió al escuchar el alarido de dolor de Solcito por interceptar el golpe dado por su compañero del Sonido; definitivamente, los sentimientos se apoderaban de ella, no sólo por haber formado parte de Iwagakure, sino porque se dijo a sí misma que protegería a cada miembro de la Roca.
—Eres una debilucha —pronunció la bestia de cuatro colas.
—Cállense... —susurró Kyuuketsuki, levantándose tras el golpe. Simplemente debía recuperar el control de sí misma, y abrirse paso entre los contrincantes para seguir avanzando; y estaba por mentalizarse en ello, pero sus emociones eran un revoltijo de confusión que no podía ordenar. La albina se quedó estática en su sitio para atención de Tetsu que debido a sus principios, se mantuvo de pie sin ningún tipo de posición.
—No tienes voluntad de pelea. Tenshi se sorprendería verte en este estado —señaló Yamamura para estremecimiento de la ANBU, ¿por qué mencionaba al monje? ¿Acaso..? La fémina negó con firmeza para espantar aquel pensamiento que su superior también había tomado el mismo camino que el barbudo; a pesar que el varón de sombrero no poseía intenciones de confrontación, no era el mismo caso para el resto de sus compañeros que aprovecharon para generar una onda de choque de sonido contra Kyuuketsuki.
—En serio, qué imbecil eres.

Los chuunin estaban por cantar victoria, empero, uno de ellos recibió una patada en la espalda, impacto que lo mandó a volar contra su compañero más cercano y ambos padecieron de una interrupción brusca de falta de aire por Fuuton: Sanketsu, la contrincante restante brincó hacia atrás para tomar distancia, aunque un repentino mareo la desestabilizó, impidiendo que reaccionara a tiempo para eludir una esfera sanguínea que estalló apenas se acercó. Yamamura de inmediato formó una capa de chakra de sonido alrededor suyo, con tal de amortiguar la Entrada Dinámica, que por más que lo forzó a retroceder, de igual forma logró que Narukami fuera forzada a detenerse debido a la parálisis.

—Tch, qué trucos tan baratos —espetó la ANBU para desconcierto del varón del Sonido. Tan sólo bastaba apreciar las facciones de Akashiro para saber que algo extraño ocurría, sobre todo porque ahora poseía el ceño fruncido y una curva burlona se instauró en sus labios—. Yo no soy compasiva como ella, deberían ir pensando una forma de escapar de mi.

Las palabras de Kurai fueron extrañas para sus enemigos, sobre todo para Yamamura que no recordaba que la fémina padeciera de cambios de personalidad. La sonrisa de la parte alterna de Solcito se ensanchó, tomando impulso para abrirse paso y terminar con los contrincantes presentes; un nuevo arrebato de sangre provocó que se mantuvieran en su lugar por un instante, momento aprovechado por Kyuuketsuki para dirigir esferas de sangre contra los cuatro sobrantes. La humareda no se hizo de esperar y aquel lapso, la fémina realizó sellos con sus manos y así liberar un trío de corceles que se abalanzaron; la ANBU dio uso de Shunshin no Jutsu para posicionarse delante de la chuunin del Sonido para así impactar una patada en su estómago, encorvándola. Kurai no desperdicio aquella chance, alzando su puño en alto y así impactarlo contra la sien de la enemiga que soltó un alarido de dolor al caer su anatomía contra el piso, más aún cuando la rocosa colocó su pie sobre su columna vertebral.

—¡Kurai! —Bramó Akashiro con reproche desde el interior, siendo ignorada altamente por su segunda personalidad.
—Tomarás el control de tu cuerpo cuando realmente quieras, estúpida. No quiero morir y si es necesario que combata porque eres una débil, lo haré; además sólo cumplo lo que tenías que hacer, eliminarlos —pronunció con simpleza, estampando su pie contra la chuunin que se mantenía en un estado de letargo por el golpe dado a su cráneo. Kurai posó un sello explosivo en la joven, impulsándose para acabar con el resto, no sin antes ordenar que el papel estallara.

Kurai invocó hexágonos carmesí para así protegerse del intento de ataque del trío que quedaba, los mismos que adquirieron una posición defensiva e iban a blandir sus instrumentos para detener a Narukami, aunque la misma fue más veloz para utilizar Fuuton: Sanketsu en uno de sus enemigos, mientras que Tetsu tuvo que eludir esferas de sangre, y el restante quedó a merced de Kurai que además de soltar una nube de veneno, le dio un puñetazo en pleno esternón para alarido del chuunin que a duras penas podía colocarse de pie. La fémina no tardó en soltar ceniza a su alrededor para así chasquear los dedos, y terminar con la agonía del contrincante.

Kurai desató neblina a su alrededor para terminar de despachar al dúo, definitivamente era un fastidio tener que lidiar con el Ototon y mejor si evitaba que le dieran de pleno; ambos chuunin se posicionaron de forma defensiva, hasta Yamamura había invocado su marioneta para poder dar cara a la ANBU, la misma que dirigió su atención al enemigo desconocido para así realizar una patada horizontal que lo envió a girar por los aires, momento en que la personalidad alterna ordenó el impacto de esferas sanguíneas contra el de menor rango. Kurai incrementó tanto su fuerza como su velocidad gracias al viento y al taijutsu, impulsándose hacia el chuunin que estaba por recomponerse para proseguir con la batalla, intención detenida por la rocosa que realizó una patada baja con tal potencia que seguramente había conseguido fracturar la tibia del enemigo que ahora gritaba de dolor, gritos que cesaron ante un golpe devastador a la altura de la nuca.

—Eres el siguiente —pronunció Kurai, dirigiendo su mirada violácea al Yamamura que sonrió ante el reto. En un instante la fémina se trasladó frente al barbudo que movilizó su marioneta para atacar a la ANBU, la misma que prácticamente mandó a volar al objeto de una patada y ahora estaba por realizar una Entrada Dinámica en plena cabeza del antiguo rocoso, aunque tuvo que chistar al sentir cómo perdía el dominio del cuerpo de Akashiro—. Espero hayas despabilado, sino regresaré al campo de batalla.
—No será necesario —
respondió Solcito que apretó los labios al posar sus orbes sobre Tetsu, sí, era el mismo hombre que formó parte de Iwagakure, uno de sus superiores apenas había llegado a la aldea, pero lamentablemente ahora era su enemigo y para dolor de Narukami, esperaba que sus sospechas sobre el monje no fueran ciertas, sobre todo que Risho no tuviera que afrontar aquello—. Fui débil, pero ya no más.
—Espero. Sigue manteniendo tu mente enfocada en nuestro objetivo, estúpida —
espetó Kurai.


4 chuunin o3o/
Tetsu vivo.
 
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Of the Dark
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El campo se volvía progresivamente más ocupado por pequeñas tropas de ninjas de la alianza, buscando con linternas cualquier rastro de bandanas de la aldea del sonido. Aquella medida significó por supuesto un retraso por parte del Akainuno, quien tenía que aprovechar cada cabaña o árbol en el camino para esconderse del escrutiño del invasor. El pelilargo se preguntaba qué clase de plan siquiera le aguardaba una vez en el sector 8 ¿Serían los mismos resultados? Comenzaba a irritarse, ser empujados cada vez más hacia atrás sin combatir, perdiendo soldados poco a poco, era ineficiente y necesitaban una nueva aproximación ¿Pero qué sabía él? Era sólo un genin y su opinion era tan válida como la de un campesino ignaro.

La muerte de Scathach, el desastre de Junenju, las huidas y las constantes batallas comenzaban a tener su cuota no sólo en el cuerpo del genin, sino que en su mente. Hace poco había asesinado a un ninja y dejado otro a su suerte, no pudiendo siquiera terminar el trabajo, excusándose con que tal herida que había infringido era suficiente e impediría al taijutsero seguirle. No, la verdad es que todavía era difícil para el ojiazul arrebatar una vida si es que encontraba una alternativa validada por su lógica.

Escondido de una tropa de tres Genin cercana, Eiji aguardaba tras un carro e madera abandonado, uno de esos accesorios para caballos que le permitían a los granjeros transportar mayores cantidades de cultivo que simplemente sobre el hombro o las espaldas de un animal de carga. Mientras aguardaba en silencio, con una mano sobre el hombro y la otra sobre el muslo en señal de contener el dolor de ambas heridas profundas, el genin escuchó de la nada pasos sobre el camino de tierra, pasos... ¿Desde la dirección de donde él mismo venía? Eso quería decir sin lugar a dudas... ¡No! Eiji se dio vuelta lentamente, confirmando que su cuerpo estaba completamente expuesto desde la perspectiva de esta nueva persona.

La mujer era una pelirroja con una marca peculiar sobre el escote de sus pronunciados senos, con una figura que lejos de significar excitación, incitaba el pavor dado el contexto. La atractiva kunoichi caminaba a su propio ritmo, dirigiéndose al trío de novatos quienes parecían haberse percatado también de la presencia de esta. Paralizado, temiendo que si se movía un milímetro más atraería la atención de la Jounin, el espadachín sólo podía espectar mientras deseaba que por algún milagro la oscuridad de la noche lo bendijese con suficiente penumbra como para conciliar su propia figura.

Mientras más y más miraba a la mujer, que ya comenzaba a pasar por el lado a los cinco metros de distancia que mantenía del camino de tierra, el ojiazul se percataba de que había algo familiar en ella. Sí, ya había visto a esa mujer ¡Cómo olvidarla! Era una de las invasoras que estuvo presente no sólo en Junenju, sino que en la misma torre de vigilancia, una miembro de esos pesos pesados que forzaban a Kiseki a seguir huyendo. Ahora el genin no sólo estaba paralizado por el temor, su cara... su cara comenzaba a transformarse en un gesto visceral.

Eiji pensaba que la fémina no le había visto, pero una mirada fugaz destruyó su teoría, un contacto de ojos que era decorado con una sonrisa juguetona por parte de la shinobi, una casi de lástima socarrona. Ella veía en los ojos del novato algo de lo que ni él parecía estar consciente, rabia inmensa e impotencia, cosa que le causaba mezclas de ternura y gracia. La mente del Akainuno podía engañarse todo lo que quisiese, pero su cuerpo manifestaba aquellos deseos que el prohibía que le nublasen el juicio.

A pesar de lo anterior, la jounin no dijo nada a la tropa, pero de forma casi burlesca les preguntó si "habían encontrado algo" y "si estaban completamente seguros de que no había nadie en la zona" antes de marcharse, pareciendo tener un destino preestablecido al cual dirigirse ¿Por qué no le delató? ¿Lástima? No, sus acciones habían mostrado que era fácilmente capaz de aplastar a los débiles ¿Acaso un retorcido sentido de justicia? ¿Queriendo castigar al trío por ser tan mediocres en su tarea? Quien sabía... muy para su pesar, el agraciado shinobi el sonido le debía una a aquella maldita.


La patrulla de los tres genin se había vuelto más molesta gracias a la provocación de la pelirroja, inspirándolos a buscar con mayor ahínco e impidiendo el avance de Eiji. El espadachín comenzaba a resignarse a la idea de que tendría que combatir de nuevo, pero no podía ser tan descuidado como antes, tendría que usar tácticas si no quería malograr su estado aún más de lo que estaba. Tomando en cuenta los factores del ambiente, el ninja empezó a deliberar.

"Tarde o temprano revisarán el carro, más temprano que tarde por lo que mi escondite debe ser inmediato o quizá basar mi estrategia en la defensa del lugar en sí" considerando que la plantación circundante no era suficientemente alta para conciliar su presencia, el ninja concluyó que debía quedarse en el carro "Ahora.... con la velocidad de mi jutsu puedo anular a una persona antes de que el resto se ponga en alerta, pero a quien" ya habiendo escuchado sus conversaciones por un rato, el shinobi del sonido podía dirimir que la que daba las órdenes era una kunoichi, la única fémina del equipo. Entonces se quedaría en su posición y se movería estratégicamente desde esta para ejecutar a cada miembro, usando la cobertura que le proporcionaba "Ahora... el momento debe ser previsible, tendré que esperar a que me descubran" concluyó, con una especie de plan en mente, buscando engañar a sus rivales con un escenario realista del que no sospechasen.

No mucho más de un minuto pasó cuando inevitablemente uno de los genin de la alianza se acercó al carro de transporte, con kunai en mano y guardia alta. El shinobi confirmó su teoría cuando vio una silueta salir disparada, un ninja de túnicas rojas que tomaba distancia antes de disponerse frente a su líder de escuadrón. La muchacha se puso en guardia, pero el fugaz ataque probaría ser letal frente a la ignorancia del trío.

"Kakucho Suru" la espada del verdadero Eiji se disparó desde debajo del carro, oculta por el follaje del campo antes de dar con un relieve. Combinando la técnica con su "Mokuteki", la hoja de la espada se dobló en un ángulo que estaba coordinado con los movimientos de su clon "Bunshin", el cual simulaba también estar usando Kakucho Suru. En un tiempo similar a un parpadeo, la kunoichi vio su estómago empalado por la hoja del shinobi del sonido.

Le muchacha escupió sangre, los ojos completamente abiertos antes de que la hoja comenzase a retraerse, cayendo de rodillas sobre el pastizal, sosteniendo su abdomen mientras la cálida sangre brotaba entre sus dedos. En pánico y con una gran furia, los dos miembros restantes dirigieron su atención al clon y dispararon jutsu de viento y fuego desde sus posiciones, provocando un gran estallido que obliteró una considerable parte de vegetación. El humo se disipaba, y aprovechando la expectación del par, Eiji utilizó nuevamente su "Kakucho Suru" desde debajo del carro, el haz de la hoja disparado despiadadamente hacia las piernas del shinobi que le había "descubierto".

-¿Qu..?- el ninja de la alianza sintió una rara sensación detrás de sus rodillas, las cuales misteriosamente cedieron de manera casi inmediata... para su horror, la hoja de Chokyoki acababa de lacerar sus tendones. Mientras aún contaba con la ventaja de la explosión, el shinobi del sonido retrajo la hoja para que el par no realizase de donde venían los ataques, listo para ejecutar la última parte de su plan -¡Giran!- exclamó desde el suelo el ninja con kunai, advirtiendo a su compañero que el enemigo de alguna forma seguía en pie. El último en pie no esperó a que el humo se disipase, dirigió su atención hacia su amigo sólo para verle tendido sobre la verde y frondosa alfombra de pasto, sangrando tan copiosamente como su líder. Con las rodillas temblando, el shinobi restante comenzó a mirar su entorno paranóicamente mientras que las llamas comenzaban a encender el campo.

Tranquilamente, Eiji salió de debajo del carro sin importarle ser visto por el genin de la alianza. Lo que vio el último fue un colecto shinobi con la armadura del sonido, una bandana con el símbolo correspondiente decorando su frente y que reflejaba unos 30 años por sus rasgos faciales. Con el fin de no mostrar su frágil estado, el Akainuno usó "Henge no Jutsu" para disfrazarse de una versión adulta de sí mismo, con un semblante que gritaba la palabra "Jounin" a todo pulmón.

-Mocoso- el sonoro musitó, parándose firme mientras apuntaba la hoja de su sangrienta katana hacia el enemigo restante -Si no quieres ver a tus amigos morir aquí, te sugiero llevártelos de inmediato- acto seguido, el "Jounin" el sonido dirigió la punta de su espada ya no hacia el novato en pie, sino que hacia la kunoichi que se retorcía en el piso -Consideralo un regalo de mi parte... tómalo o déjalo- era un bluff, el chakra de Eiji estaba comenzando a bajar a cantidades peligrosas tras los combates, realmente no quería seguir peleando, sobretodo por lo deteriorado que estaba su cuerpo. Todo se resumía a una batalla de agudez mental ¿Podría engañar al invasor?.


Yukii Yukii (Lista la "intro")
 
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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
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Momento antes de reunirse con Kiseki

Niló sabía que en algún momento se las vería “negras” porque los ninjas que se mantenían ocultos en el pueblecito, a la espera de poder sorprender a los nativos, saldrían como hormigas bobas. Por suerte la intromisión del jounin no fue tardía y tras recibir la indicación de mantenerse bajo las sombras, Fujimori así lo hizo… por unos minutos.

Como Monban se encontraba en sus propios asuntos no pudo darse cuenta del todo que Niló se vio enfrascada en una batalla contra alguien que quiso atacarla con dos kunai; ella movió su bastón de un lado a otro, resintiendo la fuerza con la que el otro ejercía sus ofensivas. En cuanto pudo se abrió camino por una pared queriendo evadir alguna finta, saltando justo cuando le lanzaran un kunai, regresando sus pies al concreto del muro para después pronunciar “égida” y que de su vara surgiera un tipo de escudo.

Por encima de quien estuviera a su frente podía ver el humo y el fuego que se pronunciaba imponente y decidido con acabar con cuanto pudiera antes de que algunos de la Alianza se concentraran en intentar apagarle con agua; su observación fue de segundos. El shinobi, que por el color de su bandana se sabía que era genin, volvió a arremeter de lleno contra la jovencita. En una de esas, Nila aprovechó el impulso de un golpe que chocó contra su escudo para echarse hacia atrás. La distancia le sirvió para tratar de escapar si no hubiese sido por la nueva aparición de otro ninja que buscaba al que ya estaba ahí.

—¡No la dejes escapar! —El sujeto no pudo reaccionar del todo bien por la repentina petición, mas no estuvo absorto de la evasiva de Fujimori cuando esta lo bordeara al correr por la pared.

Niló sabía que debía salir del incendiado lugar tan rápido como fuese posible. Cuando corría ni siquiera pensaba que Michibiki estaba por alguna parte. Una que otra vez tuvo la imperiosa necesidad de detenerse para golpear un par de proyectiles, empero tuvo la mala suerte de encontrarse de lleno con alguien que usara un mecanismo de senbon; algunas rozaron sus brazos cuando buscara cubrirse con el escudo de su tanbô. Eso significó bajar un poco la guardia, por lo que quien la enfrentase infló sus mejillas para expeler un Endan. El jet terminó por hacerla caer al suelo sin sufrir daño por sus efectos ígneos gracias a Égida, pero fue suficiente para su oponente verla algo desprotegida por fin.

Extrayendo tres estrellas metálicas, las envió hacia el frente en un movimiento que apenas pudo esquivar al recostarse en el suelo y desaparecer por una sombra cercana. Mini Toy escapó del escenario agotando sus saltos y en la salida del pueblito encontró a Kiseki, no obstante lo primero que notó en él fue la herida de su brazo.

[…]


Después de reunirse con Kiseki


Y sin haberlo notado demasiado, Monban también se percató un rato más tarde de que la pequeñaja tenía unos cuantos raspones en sus delgados brazos. Ella terminaba de ayudarle a curar la herida con su botiquín y cuando iba a guardarlo la detuvo. No pronunció demasiadas palabras antes de pedirle de algodón y alcohol.

—Te arderá un poco —Peque sintió un pinchazo en su interior. La comisura de sus ojos se llenó de lágrimas, incluso el floreado pensó que en algún momento rompería en llanto pero le sorprendió la fortaleza de la niña.

Ocultos entre las altas hierbas del campo, Michibiki y Fujimori aguardaban a la llegada de otros shinobi de Otogakure que pudieran brindar su tan amable apoyo, nótese el sarcasmo. De repente, el radio de cada uno emitió un sonido. El jounin sabía que alguien se comunicaría en breve solo que nunca se imaginó lo que escucharía a continuación.


Angelo. Angelo. Sorry por lo corto x_x pero ando con prisa y ayer salí y volví algo tarde D:
 

スパークル
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La peliverde se tomó unos instantes para recuperar el aliento, su cuerpo contestaba más o menos como ella quería que lo hiciera, su cansancio en ese momento era más mental que físico; dos veces en un mismo día sometida a técnicas sonoras que alteraban cosas que ella no podía controlar. Se llevó una mano a la sien, Tatsu se acercó con los pelos de punta, estaba alerta por la presencia de más personas moviéndose en su dirección y el zorro estaba oculto en alguna parte.

¿Cuántos son? ─ Yin respiraba hondo y soltaba el aire, buscando recuperar el aliento y la compostura, seguía en terreno enemigo.
Siento la presencia de tres. ─ Replicó el cuadrúpedo, moviendo luego su cabeza en otra dirección. ─ Uno de nosotros viene por allá.
¿Uh?
Un gato. ─ Shiba había olvidado por completo a su “pequeña” invocación entre todo el alboroto sucedido en la montaña, ¿cuánto tiempo llevaba siguiéndolos? Se habían ido en aves en algún punto, tenía sentido que apenas estuviera dándoles alcance. El cuadrúpedo de menor tamaño, comparado con Tatsu, llegó en menos de un minuto a un lado de la Tormentosa, respiraba agitadamente, se había encargado de proteger el pergamino hasta ahora. La joven lo tomó y le acarició la cabeza, permitiéndole regresar a su hogar para descansar luego de todo eso. ─ ¿El zorro?

Es de Akashi. ─ Replicó simplemente, recordando la mordida otorgada por el animal en su dedo, el cual sangraba ligeramente. ─ Supongo que permanecerá oculto porque ella lo mandó a cuidarme o algo por el estilo, sería malo que lo mandaran de vuelta a su dimensión si sus instrucciones son tenerme un ojo encima. ─ El puma soltó un sonidito, entendía perfectamente la actitud de la Rocosa.

¿Esperaremos a que vengan?
No. Esta vez puedes ir libremente a hacerlos pedazos si eso quieres, no podemos perder más tiempo. ─ Miró su anillo, notando que ya no sentía esa ligera resistencia de antes, guardó el pergamino y tomó su Bô del suelo; el pasto seguía quemándose, no sería difícil que los encontraran ahí. Movió las esferas para alejarlas más unas de otras y finalmente estiró uno de sus brazos. ─ Ya puedo usar raiton.

«¿Eso significa que usarás la espada?» La voz juguetona se hizo presente en sus pensamientos, el demonio ansiaba sangre desde hace tiempo, Shiba lo sabía. Llevaba ya una cantidad considerable de misiones sin siquiera invocar el artilugio con el poder del parásito, esto claro no era del agrado del varón y cada vez se volvía más insistente al respecto.

Están más cerca.
Andando. ─ Tocó el anillo apenas un poco y dijo una frase en otro idioma, misma que hizo que una especie de símbolo verdoso apareciera en el suelo rodeado de llamas del mismo color; la marca de maldición apareció en su rostro, los colmillos se resaltaron, una espada fue invocada entre todo y la taijutsuka la tomó con su surda. Los deseos homicidas del demonio rápidamente inundaron su cuerpo, tenían más fuerza que antes, tanta que Shiba casi no podía detenerlos. Aunque en realidad, en esa ocasión, no planeaba pelear contra los deseos sanguinarios del parásito. Una sonrisa ladina apareció en su rostro, una que fue provocada por el mismo Gekkōin.

Puma y kunoichi comenzaron a correr, se habían alejado lo suficiente de la zona de efecto de la técnica elemental que evitaba el uso de aparatos electrónicos y raiton, además de imantar los metales al suelo; por ello es que el de mayor edad había sido capaz de llamar refuerzos por radio antes de morir. Sin embargo, esos que iban en camino a ayudarlo, eran inexpertos a comparación de la de cabellos verdes. Inexpertos y no preparados para lo que venía. Ambos ninjas del Sonido, los más cercanos, eran de rango bajo, quizá genin. Su velocidad era un chiste a comparación de la que ostentaba la jounin. Entregada a los instintos del demonio, la joven simplemente cortó distancias con los primeros que entraron en su campo de visión: el arma atravesó el pecho de uno de lleno.

El segundo retrocedió horrorizado, el cabello verde, la bandana de la Tormenta, era una de las dirigentes de Arashigakure. Hizo sellos de mano, pero éstos fueron cortados por una patada de la de mayor rango, misma que lo mandó directo a las fauces de la invocación, Tatsu ni siquiera se inmutó cuando cerró la boca, sangre escurriendo entre sus colmillos. Escupió el cuerpo del Sonoro y afinó su vista, viendo a la distancia al tercer ninja que iba en su dirección; obviamente aquel, un chuunin, no iba a irse de frente contra la kunoichi, menos después de ver aquel acto tan sangriento que había pasado en cosa de nada.

El varón se llevó una mano al cuello, activando su radio y pidiendo casi a gritos ayuda en esa zona. No podría solo contra la jounin. Además, ¿dónde estaba el anciano? Si Taiga andaba a sus anchas, significaba que… Posiblemente había tenido el mismo destino que los dos genin. Comenzó a retroceder tan rápido como le era posible, corriendo como si el mismo diablo estuviera tras de él, lanzó una bomba de humo y elevó un muro de piedra, solo para escuchar con horror cómo éste era destrozado por el felino de diez metros. Sintió la sangre helarse y su corazón amenazaba con salírsele por la garganta, en definitiva no estaba preparado para ello.

Shiba blandió la espada, llamas verde-azuladas salieron disparadas cual proyectiles en dirección al chuunin que huía con todas sus fuerzas; el fuego golpeó su espalda y los gritos llegaron al instante, se tumbó al suelo y rodó frenéticamente, pero no parecía que la quemazón bajase ni un poco. El fuego seguía extendiéndose, consumiendo su ropa, su pelo, hiriendo su cuerpo y haciendo toda una tortura para él.

Otros dos. ─ Alertó el puma, la joven sonrió, el demonio estaba disfrutando cada segundo de lo que ocurría. ¿Más sangre para él? Sí, por favor.


2 genin y 1 chuunin menos, me faltan 4 :23:
 
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H I P I T I H O P
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Eso era nuevo, incluso para ella. Por supuesto que había avisado al shinobi escondido, incluso lo percibió temblar desde su agujero. Adivinada que era un chico inexperto que posiblemente había sido forzado a unirse a la batalla. De tratarse de un empedernido peleador se le hubiese lanzado encima y, entonces, no habría más opción que matarlo. Pero su mente estaba puesta en otra cosa. Asimilaba los sucesos recientes y buscaba la mejor solución. Entrar a Kawasaki violentamente solo había apresurado el enfrentamiento, si tan solo los de Oto no fuesen unos ansiosos, o dicho de otra manera, si no temiesen tanto la introducción de la Alianza y contaran con el valor de un enfrentamiento real donde, geográficamente, tenían la ventaja, la situación sería otra. La evasión solía ser un recurso inteligente, pero no podía constituir un modus operandi. Las personas así se volvían predecibles y era cuestión de tiempo para que sus acciones fuesen leídas con facilidad. Ahora comprendía a cierta persona, amante de lo errático. Serlo no solo te volvía incalculable, sino peligroso. Por otro lado, había que separar el concepto de errático de la palabra voluble. Ser lo primero no siempre dependía de factores externos.

Luego de intercambiar algunas palabras había continuado su camino, no lo tenía determinado aún. Taiga había corrido tras Kiseki y quién sabe qué había hecho con el pergamino, para el caso, era una pérdida de energía continuar con el juego del gato y el ratón, aunque ciertamente, si Shiba lograba hacerle frente por un rato, sería desgaste para él, detalle que bien podría ser aprovechado por el resto. Había que ir un paso más adelante.

Puso un pie sobre el agua, habiendo llegado a uno de los sembradíos de arroz. Su propia silueta se reflejó y se deformó al pasar de las ondas, la luz de la luna era clara en espacios abiertos. No fue lo único, dos siluetas más pasaron apenas como sombras en la proyección, obligándola a voltear al mismo tiempo en que cadenas dorabas brotaban de su cuerpo para desviar las armas que venían contra ella. El choque metálico fue audible. Lo siguiente fue una esfera de fuego que llovió desde las alturas. Setsuna echó el cuerpo hacia atrás en una maroma que la llevó del otro lado del húmedo sembradío, hasta entonces puso ver a un par de shinobis. En sus frentes había una bandada que los adjudicaba como gente del sonido ¿Entonces sí se estaban dando enfrentamientos directos? Al parecer Kiseki se había encargado de atraerlos hasta Kawasaki, donde esperaban los refuerzos. Había sido como darles a oler queso para que cayeran redonditos. Lejos de funcionarle, no se estaba dando cuenta que acababa con su propio territorio, que la dispersión y el egoísmo terminaría mermando sus fuerzas. A veces no era asunto de sentimientos, sino de lógica. No podías dejar morir a tu compañero, porque ¿Quién te salvaría a ti después? Al mismo tiempo, era una demostración de que Otogakure no estaba bien consolidada, era como si existieran diversos intereses.

Encontramos a alguien de la Alianza. Sector 5b ―dijo uno de los chicos usando el radio solo para darse cuenta de que no funcionaban. La propia gente de Otogakure había ejecutado un raiton. Himekami enarboló sellos de manos al mismo tiempo en que tomaba aire para al instante liberar un chorro de espuma, agua y burbujas a presión que se disparó contra el par. A juzgar por su velocidad de reacción, era evidente su bajo rango. Ambos saltaron eludiendo el agua sin pensar que explotaría al contacto con el suelo para liberar una onda de vapor caliente. Sufrieron quemaduras ardorosas, haciendo un segundo llamado con desesperación. Nada. ―¡Esto no funciona, Yokishi!

Tendremos que pelear hasta que lleguen los demás ―respondió el aludido ―. Y sé cómo nos encontrarán pronto ―, rápidamente rebuscó en sus ropas para extraer una flauta que le ayudaría no solamente en el ataque, sino que su onda de choque sería capaz de avisar a los demás que estaban teniendo un combate. La sujetó con firmeza y se la llevó a los labios, pero antes de siquiera transmitirle un poco de aire, su brazo derecho fue cortado, cayendo así el instrumento junto con la carne. Cercenado. El chakram invisible cortó y dio un giro en el aire, siendo tomado nuevamente por su dueña. La sangre salpicó, el filo perfecto se llevó también el hueso como una sierra caliente, el sujeto gritó mientras con la mano libre se apretaba para detener el flujo. El otro shinobi disparó célere bolas de fuego y es que Setsuna se acercaba de nuevo. Sus dedos formaban un agarre que hacía saber que el círculo estaba allí a la espera de otro lanzamiento. ―¡Mierda! ―su gesto se distorsionó por el dolor y la desesperación.

La mujer tuvo que desviarse y es que detrás de las esferas de fuego venía otro ataque. Al parecer su compañero intentaba mantenerla a raya mientras hallaba una forma de frenar la hemorragia. Mechones de cabello se extendieron desde la cabeza del ninja sano, fungiendo como serpientes que buscaban apresar a la mujer. Sus propias cadenas bloquearon un par de estas cuerdas de pelo, otras fueron cortadas por el chakram. Yokishi comenzaba a sentirse mareado al tiempo en que luchaba por hacerse un torniquete, supo entonces que no tenía mucho caso. La pelirroja era de un rango mayor y era muy improbable que sobrevivieran aun si él recuperaba la sanidad de su miembro. Sin pensarlo demasiado alargó la diestra, no era zurdo, pero confiaba en que podría realizar las notas necesarias para la técnica.

Yahima, cuando toque tendrás que huir. No tiene caso que muramos los dos. Debes dar aviso, es una oportunidad de derrotar a alguien de la Alianza. Los demás no deben estar lejos.

¡Estás loco! ―gritó, pero poco efecto tuvieron sus palabras, Yokishi logró canalizar chakra y tocar la flauta para provocar la onda de choque. Sus movimientos lentos a causa del malestar lo volvieron predecible, permitiendo que Esdesu saliera del rango, al posicionarse justamente detrás de ellos y lanzar su arma para provocarles a ambos un corte severo que los derribó. De todas formas, la onda de choque fue emitida, barriendo con los arbustos, los árboles y alguna estructura cercana. Una clara señal para quien no hubiese visto el fuego destellar en la oscuridad. Después del ototon, todo quedó en silencio y calma ―. Lo hicimos, Yokishi ¿no? ―el sujeto sentía la sangre brotar de su espalda, formando un charco a su alrededor. El aludido se dedicó a mover la cabeza en afirmación ―. Lo hicimos bien.

¿Hacer qué? ―el tacón de la bota de Esdesu se clavó sobre la espalda herida del genin, quien gimió con dolor. El aludido pensó en no contestar, de cualquier manera sentía a la muerte cerca y ya no sabía si quien le hablaba en realidad era el enemigo o la muerte misma.

Llamar a los demás. No puedes escapar de todos, te matarán ―confesó con placer. La kunoichi levantó el rostro para mirar a su alrededor ¿Más? No sería raro pensar que los de Oto se hubiesen esparcido como una plaga de cucarachas. Y ahora ese par de insectos, con su último ataque, habían revelado su posición. Tch. Errático. Esa fue la palabra que vino a su mente, dando un salto inmediato para alejarse de allí y sumergirse en los árboles que formaban un cercado natural en Kawakami, antes que las montañas. Allí sería más fácil pasar desapercibida.



Mira esto ―habló un chico peliverde mirando el cadáver de los genin. La sangre estaba relativamente fresca, así que el asesinato debía haber tenido lugar hacía unos cinco minutos. Se manchó los dedos para comprobarlo, el líquido cobraba un color marrón en la oscuridad. Sus otros dos compañeros solo miraban la escena con rostros estoicos e intercalaban su atención con los alrededores ¿Hacia dónde podía haberse ido el culpable? Pudo haber tomado cualquier dirección. Hacia la montaña, de regreso al pueblo, al norte, etc. Sin embargo el chico que admiraba el asesinato con cierta obsesión halló una pista que solo unos ojos experimentados podrían avisar. Acercó el rostro al corte en la espalda de la víctima, hallando una huella extraña. Sería normal imaginar que los genin estuvieran sucios cuando llevaban todo el día en la operación, pero existía la marca de un zapato, media suela puesta en la espalda. El corte era femenino. Luego examinó la herida abierta, hallando un hundimiento que no correspondía a la tajada, comprobó que el segundo no la tenía.

Deja de perder el tiempo, vayamos hacia algún lado.

No. Ya sabremos a dónde ir ―el chunin hizo sellos de manos e invocó a unos perros. Quien hubiese provocado esas muertes llevaba sangre en el calzado. ―Huelan y sigan el rastro ―los caninos obedecieron inclinando el rostro para que sus narices olfatearan al muerto. Ladraron y en seguida salieron corriendo hacia una dirección, el trío los siguió hasta la arboleda.

Venga, ¿Qué planeas? Te hemos dicho que dejes de leer tonterías. Tienes ideas raras desde que compraste los libros de detectives.

No sabes lo que dices, Hanon. Los perros nos llevarán al agresor porque dejó una pista. No hay asesinato perfecto.

No es un asesinato, es una guerra. Es normal que gente muera ―completó el otro―, son solo consecuencias.

Entonces no quiero ser una ¿Vale?


Llevo dos genin, yupi!
 
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Of the Dark
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La quietud del campo se encontraba iluminada y perturbada por lejanas batallas, ecos de vidas apagándose y lamentos por doquier... todo parecía ser una profecía auto cumplida sobre los males que representaba la tierra del sonido. Pero entre tanta sarta de melodías de guerra, figuras silenciosas se abalanzaban cortando la noche como navajas, figuras que habían esperado el momento perfecto para atacar a un objetivo en particular. Eran unos enmascarados de apariencia familiar para los de la alianza que habían tenido el infortunio de verles, seres que portaban O-Tantos negros manchados de sangre zorruna y dejaban estelas sutiles sobre los pastizales de la llanura.

Akashiro se encontraba en una gran encrucijada, el enfrentarse a un antiguo compañero que consideraba incluso un amigo. Los gritos de Kurai hacían del encuentro algo muy lejos de fácil, una representación del choque entre el pasado y el presente, pero la albina se había vuelto fuerte ¡Vaya que lo había hecho! Y en memoria a los vínculos que había sostenido y el respeto al barbudo, pelearía con todas sus fuerzas.

Percibiendo la nueva resolución de la muchacha Jinchuuriki, el viejo ex Otogakurense se dispuso en posición de batalla, dando un par de saltos hacia atrás para recobrar la distancia, sus manos cargándose de chakra eléctrico. Sonriendo de oreja a oreja y mostrando sus hileras de cuadrados dientes, el calvo exclamó.

-¡Ven aquí! ¡Muestrame el poder de la Jinchuuriki de la Roca!- la fémina mostró una mirada resoluta digna de heroína de las antiguas épicas, su ya amplificado cuerpo cargado con un fuego azul que cubrió sus puños ¡Sí! ¡Todo se resolvería con el siguiente ataque! Si algo le había quedado claro era que al veterano no le agradaban los encuentros cercanos, pero muy para su pesar ella le regalaría exactamente eso. Anticipando el sabio movimiento de su oponente, el ex Iwagakurense formó céleres sellos de mano y disparó un torrente de energía eléctrica que iluminó la oscuridad de la noche en un parpadeo, tronando violentamente cual azote divino.

El ataque directo fue grácilmente esquivado por la joven y talentosa kunoichi, quien viendo su velocidad amplificada sólo consiguió ser afectada en menor manera por la gran estática del potente ataque Raiton. A pesar de sentir sus piernas empezar a entumirse, la joven no se detuvo ¡Ella siguió valerosamente avanzando! Levantando un puño cargado de "Tetsu no Ken", exigiendo a sus músculos más allá del límite. El viejo por su parte se sorprendió, y con el chakra que le quedaba, procedió a repetir la obliterante técnica.

-Vamos vamos, te queda poco para llegar, Akashiro- provocó el calvo a la joven, quien corriendo al límite de su velocidad preparó su puño en alto y valiente. Sin embargo el traidor sonrió con malicia y vociferó -¡Muy lenta!- y así, un nuevo torrente de chakra eléctrico fue disparado, mucho más grande que el anterior y destrozando la tierra a la que hacía sombra, volviendo el cielo de día aunque fuere por una brevedad de segundos. La oscuridad poco a poco volvía a reinar en el campo de batalla, las secuelas de la técnica disipándose poco a poco.

El ninja renegado bajó sus brazos tras comprobar su victoria, pero entonces notó un resplandor brillando tras de sí, una luz azulina que lejos de significar esperanza representaba un giro en la suerte del antiguo aliado de la roca. Sí, detras de él se hallaba la Jinchuuriki albina en posición gacha, habiendo activado la primera de sus ocho puertas para alcanzar la velocidad suficiente para esquivar el ataque previamente observado ¡Y se encontraba lista para atacar! El hombre intentó girarse a tiempo para bloquear, sacando incluso una marioneta que tenía como última defensa, pero era muy tarde.

-¡Eso debilucha!- animó Kurai, al mismo tiempo que su portadora desencadenaba el poder de una de las ninja más fuertes de su país en un solitario pero destructor golpe. El puñetazo rompió la marioneta y pasó de largo, conectando con las costillas de su antiguo camarada para mandarlo a volar por los aires, fracturándolo más allá del reparo inmediato antes de que su cuerpo se azotase indecorosamente de vuelta contra la tierra.

Un silencio siguió el ataque de la roquita, uno en señal de respeto para con el ex-compañero que acababa de ser derrotado. Y claro ¿Quién mejor para interrumpir el gesto que el mismo herido? Desde el suelo, el amante de las batallas comenzó a reír débilmente.

-JA... jaja... ja- sonriendo honestamente, el hombre tornó su mirada hacia su antigua camarada y habló -Hace tiempo que no me pateaban el culo de esta manera... has crecido en serio, chiquilla- conmovida, la aludida chiquilla formó una inocente sonrisa en sus labios, sintiéndose en relativa paz con los fantasmas de su pasado... pero lamentablemente aquellas enseñanzas de vida debían esperar, puesto que seguía en una guerra. Esperando como perros hambrientos, tres Jounin del sonido llamados por el espectáculo lumínico se hicieron presentes en el campo de batalla, rodeando a la aparentemente debilitada shinobi de la roca.

-Vaya, esto parece ponerse bueno- comentó el mono de cuatro colas, a lo que la fémina respondió secando la pequeña lagrimilla que le había brotado y poniéndose en guardia, lista para continuar con su misión.


Minutos pasaban y los enemigos caían uno a uno frente a la Jinchuuriki, quien jadeaba levemente tras haber sido expuesta a tal inmisericorde seguidilla de batallas. Poco a poco el chakra de la muchacha volvía a la normalidad junto con su tranquilidad mental, el stress abandonando sus nervios y destensando su musculatura. La ANBU notó que Tetsu se encontraba inconsciente y que cada Jounin contrincante comenzaba a desgastarse, sus cuerpos víctima de los poderosos puñetazos de la ninja de la roca.

Respetuosamente, la joven sonrió a sus oponentes tras poner tal resistencia, pero dispuesta a terminar rápido con todo para reencontrarse con sus aliados, pero entonces se topó con una imagen pesadillesca justo tras el trío de ninja heridos. Tras ellos se encontraban dispuestos nada menos que ocho seres enmascarados, no tenía que ser una genio para deducir que eran ANBU, todos vestidos exactamente iguales. Los Tsubame caminaron tranquilamente, formando un semicírculo ominioso frente a la chiquilla y justo tras los shinobi sonoros.

Aquellos seres sin emoción habían acechado al grupo desde el comienzo, reportando cada movimiento de la agrupación protagónica sin ser interceptados más que una sóla vez por Taiga, y sorteados gracias a las habilidades de su talentoso ninja perceptor... pero ninguno de los dos estaba allí, y con las invocaciones de la joven separadas o "lidiadas", las golondrinas finalmente se mostraban para ejecutar el plan por el que habían sido infinitamente pacientes. Uno a uno, los clones mercenarios desenvainaban sus "Plumas", apuntando a la debilitada Jinchuuriki mientras se acercaban a pasos uniformes. El enervante sonido de esas pisadas forzó a la muchacha a dar un paso atrás tras otro, evaluando su situación mientras que su chakra se disparaba por las nubes, indispuesta a caer así como así.



Mientras lo anterior ocurría, Eiji se encontraba en una pelea si bien menor, no menos importante en cuanto a lo que se refería a situaciones personales. Usando el Henge no Jutsu para transformarse en una versión veterana de sí mismo, el Akainuno forzaba al último genin del tercio a retirarse si es que no quería ver a sus amigos morir. El novato de la alianza intercambiaba por su parte la mirada entre el supuesto Jounin que tenía al frente y sus agonizantes compañeros, que si bien apenas habían sido heridos por Chokyoki, corrían riesgo de desangrarse tras haber sido cortados tan habilidosamente.

Finalmente, luego de unos eternos diez segundos, el genin habló.

-De acuerdo... tú ganas- el joven levantó las manos y se comenzó a dirigir hacia la líder, caminando despacio para no provocar al ninja del sonido. La joven, sosteniendo el agujero que tenía en el estómago, contenía su dolor y le ordenaba a su compañero que no se rindiese, pero en vano, este no estaba dispuesto a poner a sus camaradas en riesgo. Mientras las llamas sobre el campo crecían, el joven genin de la alianza retiraba los cuerpos de sus aliados hacia el camino de tierra, poniéndolos a salvo de la creciente fogata que habían provocado sus mismos jutsus.

A pesar de lo bien que habían salido las cosas ¿Por qué no se retiraba Eiji? El agotado genin había logrado lo que quería, podía seguir su camino, había conseguido optar por la ruta pacifista con el último shinobi... ¡¿Pero y si este rompía su promesa y lo seguía?! ¡¿Y si lo atacaba apenas le diera la espalda?! ¡El conocía a la alianza! ¡No tenían honor! ¡Fueron los bastardos que destruyeron Junenju y mataron a Scathach! El torbellino de pensamientos aislaba al shinobi de la realidad, transformando todo lo que escuchaba en un ligero zumbido, acompañado del suave coro que eran los constructos de la realidad.

-¡Cuidado!- alertó el varón de los lacerados tendones a su amigo, viendo cómo este era cortado diagonalmente por la espalda a manos de la espada de Eiji, quien en un abrir y cerrar de ojos se entregó a sus instintos, corrió y derrotó a su rival por la espalda. Sí, era lo lógico, no podía dejar cabos sueltos ¡Ya los encontraría alguien! No iban a morir necesariamente, no era traición si ellos mismos lo hubiesen hecho, no, esto era una simple medida preventiva.

Dándose la media vuelta mientras su enemigo caía inconsciente por el shock, Akainuno se retiró envuelto en los insultos de sus enemigos, quienes le trataban de poco honorable y cobarde. Aquellas injurias molestaban a Eiji ¿Qué sabían ellos de honor? Sólo estaban molestos por haber perdido contra un ninja superior, todo era tan obvio que le daban lástima los pobres, pero ya le encontrarían en la razón y estarían agradecidos de haber salido con vida. Con ese tren de pensamiento, el pelilargo abandonó su transformación y siguió su camino hacia el sector 8, sonriendo suavemente mientras lo hacía.




Belgium Belgium Akashiro
Tsubame
Eiji
Angelo. Angelo. Kiseki
 
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H I P I T I H O P
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Seguir a las invocaciones les llevó casi al ras de la montaña, donde la cordillera hacía de una frontera natural. Los perros olfatearon y comenzaron a ladrar hacia arriba. El enemigo había trepado por el muro. Apenas se acercaron los chunin lo suficiente el muro de roca se fracturó provocando un derrumbe, amén de los sellos explosivos que pacientemente esperaron para detonar. Las primeras sufrir las sorpresa fueron las invocaciones, aturdidos primeramente por el potente estrépito cercano, a no mucha altura sobre sus cabezas para producir una pronta marejada de escombros. Los shinobis sí fueron capaces de escapar aun entre la lluvia de piedras y el polvo que se les vino encima. Setsuna los vio acercarse, notando sus pequeñas almas en medio de la noche como unas lucecitas que caerían en su trampa. El hecho de que lograran sobrevivir anunciaba que no eran oponentes fáciles. Rápidamente hizo dos clones de sombras aprovechando la confusión, suponiendo así dar batalla al trío. Su intención era acabarlos rápidamente ahora que estaban medianamente dispersos.

La primera de sus copias se halló con el peliverde, hacía sellos para crear bisturíes con el fin de cortar los tendones de sus brazos y evitar el uso de jutsus. Setsuna se deslizó como un fantasma a través de la polvareda, alargando la diestra para que el cuchillo de chakra alcanzara a su objetivo, mismo que alcanzó a moverse con rapidez ¿Un taijutsuka? El sujeto dio una pirueta acrobática y apenas tocar el suelo extendió los puños para liberar una onda de choque que golpease a la mujer sin necesidad de contacto físico. La de Raku se propulsó hacia arriba y lanzó una de las cuchillas, fallando por completo. Él escupió un chorro de agua caliente que hubiese dado en el objetivo, de no ser porque una boa (lvl3) enorme salió de sus espaldas y lo embistió, llevándolo a estrellarse de frente, haciéndolo blanco de un chorro de ácido. El chunin sufrió solo salpicaduras dolorosas al haberse escabullido, salvado por su chaleco que le dio un par de segundos para no recibir mayor daño en el pecho, quitándoselo rápido. Una patada de Esdesu lo esperaba por detrás, derribándolo de nuevo. Bueno, casi, porque el de Oto colocó una mano al frente para girar el cuerpo, logrando así que la segunda cuchilla de chakra le rozara la cadera. Hizo un gesto de dolor al percibir su ligamento desgarrarse, costándole entonces recobrar el equilibrio en su evasiva.

Tú los mataste ¿Cierto? ―se refería a los genin. Dicho esto, el chico realizó sellos de manos para su jutsu doton, levantando del suelo trozos de roca que no dudaron en abalanzarse contra la mujer. La serpiente emergió esta vez para convertirse en un escudo que frenara las piedras, rompiéndose sobre su cuerpo musculado. En seguida brotó completamente para dar un coletazo al agresor, mismo que esquivó con dificultad. Supo que sus compañeros también estaban teniendo combates y dependía de él, como líder, el ayudarles. Tenía que terminar con el encuentro. Activó las puertas celestiales de una vez a pesar del dolor de su cadera.

Cúbreme ―ordenó Setsuna al enorme reptil. Asintió. Y rápidamente éste tomó camino rumbo al chunin para embestirlo nuevamente, pero esta vez el chico estaba preparado. Su cuerpo alcanzaba capacidades por encima de su rango, así que no le fue difícil extender las manos hacia adelante para detener a la gran serpiente bermeja a pesar del empuje. Sus pies se deslizaron hacia atrás. El tipo apretó los dientes y buscó poner las manos en la mandíbula del animal para desgarrarlo, pero en ese momento, su cuerpo quedó estático. ―No te muevas ―una voz resonó, más en su mente que en los oídos. Esdesu había corrido hacia el chaleco que minutos atrás dejó tirado por el ácido. Había hecho su jutsu de control en base a pertenencias, deteniéndolo entonces por treinta segundos. Tiempo suficiente para matarlo. La serpiente, así como estaba con las fauces abiertas para ser partidas, escupió ácido desde su interior, bañando el cuerpo de su presunto ejecutor, quien, incapaz de controlar sus músculos, recibió todo el daño. La piel comenzó a tomar un color rojizo y después a burbujear, despegándose la capa más superficial para descascararse. El rostro del chunin quedó sin forma, afortunadamente Setsuna terminó con su sufrimiento usando el mismo chakram invisible para cortarle la garganta, desatando una fuente de sangre que salpicó a la serpiente. ―Lo siento, Toppa ― entonces el cuerpo cayó tendido en una mezcla absurda y asquerosa de líquidos.

En paralelo se libraban otras dos batallas.

La segunda pelirroja retrocedió mientras se cubría los oídos, el sujeto castaño la había inmovilizado por un momento para acercarse y pronunciar algo en su oreja. Sin embargo, a pesar de ser ototon no era volumen lo que atormentaba a la mujer, sino una serie de voces y pensamientos ajenos que nublaban su mente. Era bien sabido que Setsuna resultaba muy difícil de perturbar, pero la conjunción de esos elementos le impedían pensar claro, porque no era algo que le causara dolor emocional, cosa que casi desconocía, sino una saturación psicológica, una brutal acumulación de imágenes, escenas, voces catastróficas. El chunin tomó su katana y se abalanzó contra ella. Por supuesto que Himekami podía verlo, tenía activos todos sus sentidos y eso mismo le producía una mayor fuente de estímulos, sin embargo, hizo un sello único liberando un pulso de chakra, aplicando sobre ella misma su técnica Furimasu. Su mente sufrió una sacudida, como quien agita un frasco de canicas para alterar su orden, con ello olvidó los pensamientos próximos que la atormentaban, un pequeño reinicio. No pudo eludir el corte completamente, ganándose una herida en el estómago que incluso cortó la tela de su chaleco. Rodó a la derecha. Aquello la aseveraba como la kunoichi original.

El varón se giró con espada en mano, buscando con sus ojos a la jounin. Se había movido y mantenía la mano en la su estómago, sabiendo entonces que la había alcanzado. Raudo, se acercó para lograr una estocada letal ahora imbuyendo chakra al filo, sin embargo, fue apenas imperceptible, un pulso lo alcanzó. Sus pupilas temblaron mas eso no detuvo sus pasos, solo vaciló un instante. De pronto, de la espalda de la mujer miró emerger una mano demoniaca. Quiso echarse para atrás pero sus piernas ya no respondieron, paralizadas por el miedo. Aquella cosa debía ser propia de un monstruo, descarnada y cubierta de sangre, cuyas garras bien podrían atravesarlo. Soltó su arma, como sabiendo que utilizarla sería inútil. Movió la cabeza y un grito desesperado salió de su garganta cuando la vio acercarse ¿Era la muerte? ¿Era el demonio? Cerró los ojos con fuerza, no deseaba averiguarlo. De pronto, la mano penetró su cuerpo irrumpiendo en su caja torácica sin preludios, introduciendo los dedos en medio de la carne, escarbando y provocando un indecible dolor solo para extraer su alma. El chunin miró con espanto el agujero, no podía respirar, sus pulmones estaban llenos y no de aire. La sangre escurrió desde su pecho y le mojó los pantalones, iba a morir allí. El demonio tomó una luz brillante de su pecho y la llevó consigo, devolviéndose a la mujer. El de Oto se vio a sí mismo, en forma fantasmal, siendo arrastrado al averno, era como morirse y a la vez vivir para verlo y admirar el sufrimiento. De pronto, la oscuridad que por un instante formó toda una escena, fue absorbida de vuelta mientras él, petrificado, se mantenía intacto incapaz de diferenciar la realidad de lo sucedido ¿Estaba muerto ya? Podía sentir las llamas de un averno eterno sobre su piel. Cayó de rodillas y se sacudió los brazos para retirarse brasas imaginarias. Sudaba a mares.

Esdesu aprovechó esa posición tan frágil y debilitada para asestarle una patada en la cabeza. La víctima salió despedida contra las rocas del derrumbe. Eso no lo mataría. Entonces se aplicó un jutsu médico para detener la hemorragia, tiempo era lo que había ganado. Por otro lado, su atuendo estaba arruinado, la sangre terminó escurriendo por su muslo izquierdo, manchando no solo su falda sino hasta su media. Más irritación a su día.

El chunin emergió de entre las rocas con dificultad, ahora tenía una máscara rojiza bañándole la cara. En su mano acumulaba chakra, un rasengan con solo su diestra, el tipo sí que era habilidoso en el moldeo de chakra.

Vas a morir aquí y ahora ― aseguró, emprendiendo carrera contra su oponente. Ella solo tomó un shuriken para lanzarlo certero, en seguida hizo sellos de manos y de esa forma, la estrella se multiplicó decenas de veces, creando una barrera de armas difícil de esquivar. Y, como era de esperar, el chunin se decidió a no hacerlo con tal de hacer llegar su rasengan, calculando que sería imposible esquivar las arrojadizas por completo. Su cuerpo quedó como una almohadilla para alfileres, las armas que no terminaron clavándose en su carne se encargaron de propinarle varios cortes. Su velocidad fue bajando, lo que inició corriendo terminó en una serie de pasos lentos y dolorosos. Con todo, mantenía su rasengan, tembloroso. Miró a los ojos dorados de Setsuna, retándola, porque no iba a rendirse. Avanzó un par de pasos más y encogió el brazo para hacer el movimiento final estando a un par de metros, la mujer solo esbozó un sello. Entonces ocurrió una explosión en la pierna del chunin. El único shuriken original contenía un sello explosivo camuflado por un Torappu, haciéndolo imperceptible y lograba su cometido anclado a la carne. Bastó activarlo para sacarle un grito al sujeto. Finalmente, por la reacción natural del dolor, dobló su cuerpo para tocarse la extremidad disolviendo el rasengan. El ardor de la quemadura fue insoportable, pero ya no supo más de eso. Las manos de la general le tomaron la cabeza con delicadeza, luego recibió un rodillazo que le dejó la mente en blanco para siempre. Los músculos del de Oto cedieron, cayendo a la muerte.​



Dos chunin más despachados. Esto comienza a gustarme xDDDD
 
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スパークル
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Sellos de mano certeros y veloces, varios kage bunshin hicieron acto de aparición apenas terminó la serie; solo la original tenía la marca de maldición y la espada, pero los demás tenían un rostro demasiado frío, igual al de la que no era una copia. Un kunai salió de la nada, con un sello explosivo atado al final, el estallido empujó a todos hacia atrás a excepción de la invocación de diez metros, la cual ahora tenía la vista fija en el origen de aquel ataque sorpresa. Rugió con fuerza, aquello le dio una idea a Shiba.

Uno de los Kage Bunshin hizo sellos rápidamente, invocando al tigre dientes de sable que correspondía a la invocación felina de mayor nivel poseída por Tasmania. Cuatro enemigos en total, contra cuatro kunoichi (original incluida) y dos invocaciones; Shiba original subió al lomo de su fiel acompañante, Yoichi mostraba un semblante extremadamente agresivo.

Yoichi, reviéntales los tímpanos, voy a enloquecer si vuelven a usar sus condenadas técnicas sonoras conmigo. ─ Pidió la joven a la par que luchaba contra el instinto homicida del demonio, el zorro había entrado en su campo de visión, recordándole con una mirada severa que no debía entregarse al odio. Pensar de manera más racional le haría terminar con eso rápidamente, estaba en desventaja numérica si no contaba los kage bunshin, no podía contarlos en su totalidad, pues desaparecerían con una buena ofensiva.

Con gusto. ─ Irguió su cuerpo, tomó aire, sacó el pecho y acto seguido, un rugido ensordecedor fue liberado desde lo más profundo de su ser. Tanto chuunin como jounin se cubrieron los oídos, aunque eso no serviría de mucho, sangre comenzó a emanar de ellos y sus cuerpos perdieron el equilibrio, haciéndoles caer al piso repentinamente. Para ese momento, Taiga había vuelto a la normalidad, la espada había desaparecido y el anillo se encontraba de nuevo sobre su dedo; se sentía adolorida, la explosión le había dejado un insoportable pitido en el oído izquierdo y tenía quemaduras en los brazos, mismos que había usado para protegerse la cara. La herida en su extremidad diestra ahora era más molesta que antes, debería tratarla si no quería que fuera un problema al llegar a Otogakure.

Uno de los clones de Shiba se lanzó en contra de los chuunin, estaban a la izquierda, se detuvo a escasos metros e hizo sellos de mano, tras lo que colocó sus manos en el suelo y activó el Haran Banshou. Una gran cantidad de agua salió de la mismísima nada, abalanzándose sobre los desgraciados que no podían actuar bien debido a la falta de equilibrio; las quejas vinieron y eso no era todo, Tasmania desde su sitio seguro sobre Yoichi, hizo uso de su Rai Ninken para rematar a los de menor rango.

Por el otro lado, otro de los clones preparaba una técnica Ranton, la de mayor alto rango que conocía la de cabellos verdes. Los jounin, a diferencia de los chuunin, estaban logrando ponerse en pie a duras penas. Rápidamente utilizando sus técnicas sonoras para recuperar algo de terreno; un aplauso marcó el fin de la preparación del Chowa Ryzumu Senritsu, los kage bunshin cayeron al instante. El otro liberó una fuerte onda de Ototon, provocada por el Dai Zankuuha, la vibración se sintió al instante y Yin sintió náuseas. No de nuevo. Un dolor de cabeza se disparó casi al instante por la misma técnica, aunque ese no fuese su propósito principal, Bakeneko estaba más que cansada de esos trucos estúpidos. Al notar que, en esta ocasión, su sistema nervioso no estaba siendo afectado al grado de imposibilitarla de moverse con libertad, hizo sellos de mano para habilitar el uso del Raiton: Gian.

La electricidad viajó a una velocidad ridícula hacia el dúo que no tenía un cien por ciento de reacción en esos momentos, los tímpanos destrozados les entorpecían el movimiento, con un equilibrio inestable y cero sonidos repentinamente. Tatsu y Yoichi corrieron rápidamente para salir de ahí al saber lo que se venía, el rayo explotó y se extendió en una especie de semicúpula de energía pura.

Luego de unos segundos, Shiba pudo notar la vibración deteniéndose, las náuseas también abandonaron su cuerpo y ambos felinos detuvieron su carrera, recuperando el aliento a la par que esperaban más instrucciones de su invocadora. La de cabellos verdes buscó con la mirada al zorro, el cual les había seguido el paso bastante bien y se encontraba a uno o dos metros de distancia, sin su invisibilidad activa posiblemente porque quería ser visto por la Tormentosa.

Ahora, ¿hacia dónde?
No estoy completamente segura. ─ Recordó el pergamino y lo sacó de sus bolsillos, abriéndolo con cuidado al temer que se tratara de una trampa. El papel no explotó, sólo había bastantes cosas escritas allí; nombres, instrucciones, ¿qué demonios planeaba Kiseki en esta ocasión? Arrugó el entrecejo sin quitarle los ojos de encima al texto que estaba leyendo.

Bufó.

¿Qué sucede?
Siento que el maldito cobarde quiere atraerme directo a una trampa. ─ Se masajeó la sien, incómoda, quizá lo más sensato sería regresar y reencontrarse con su equipo, no tenía caso seguir buscando a Kiseki si ya no tenía ninguna pista qué seguir. Debía asegurarse de que Luka saliera vivo de ese desastre o ella misma no podría perdonarse por ello. Suspiró. Cerró el pergamino luego de memorizarse los nombres y volvió a guardarlo, al menos no tenía ni una pizca de información que fuera referente a su persona. Más tarde se lo enseñaría a Akashi para ver qué opinaba.

Miró a su alrededor, a la distancia podía ver el incendio iniciado en su primer combate, también otro iniciado por su persona debido a la electricidad que había terminado por quemar más campos de arroz. ¿En realidad tenía cara para juzgarlos a ellos por sus actos si ella iba por ahí destruyendo todo lo que estuviera en su contra? Cerró los ojos ligeramente y despejó sus pensamientos, esas dudas no le traerían ningún bien en esos instantes. Otogakure estaba en contra de todos, entonces debían responder, sí. Se repitió eso múltiples veces para calmar sus demonios internos causados por sus acciones.



ya, fuck it all, fuck it allllllll
 
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Dying.
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Narukami tomó aire con profundidad, retrocediendo su pierna derecha además de adquirir una posición defensiva ante el peligro inminente que se mostraba delante de sus ojos, podía contar un total de 11 enemigos que por más que seguro se trataban de clones de sombras, no debía confiarse por ello a menos que quisiera arrepentirse después. La albina realizó un rápido análisis del terreno para saber qué ruta podía tomar para así marcar distancia, además de confirmar que su jutsu sensor siguiera funcionando para así eludir cualquier obstáculo que se interpusiera; la primera acción de Akashiro fue expeler neblina nuevamente de su anatomía, definitivamente era la mejor táctica defensiva que podía poseer por el momento para despistar a sus enemigos, además el movimiento constante provocaría que su stamina decayera.

La ANBU centró su atención hacia donde más ninja habían, trasladándose hasta llegar a una distancia prudencial para así cargar chakra en su diestra, impactándola contra la superficie, desatando un terremoto a los alrededores que justamente por el camuflaje, no pudo ser previsto a tiempo por los enemigos. La manipuladora de sangre pudo percibir como dos presencias se deshacían, lo cual significaba que por lo menos se quitaba enemigos de encima; Solcito no tardó en realizar secuencias de sellos para así no solamente liberar esferas de sangre, sino también tres caballos ígneos, además de un perro de fuego para que persiguieran a los contrincantes a su alrededor.

—Pobre de ti que estés desperdiciando chakra —advirtió Kurai para asentimiento de Narukami, la misma que apoyó momentáneamente sus manos sobre sus rodillas, el cansancio comenzaba a asomarse.

De todas formas no tenía tiempo para ello, Kyuuketsuki se transportó de inmediato hacia un trío que retrocedía para eludir alguno de sus ataques a distancia, realizando un pisotón que alzó un muro de piedra que se transformó en una ola de barro que los sepultó, percibiendo que otro dúo había desaparecido de su radar. La albina al saber que quedaba uno, se impulsó para impactar su pierna sobre el lodo endurecido, partiéndolo lo suficiente como para que realizara sellos con sus manos y saltara hacia el aire, disparando un jet de fuego de manera directa hacia la apertura que había hecho.

La fémina estaba por pensar otra estrategia que le permitiera abrirse paso, empero, sintió como sus piernas flaqueaban y el vértigo se apoderaba de ella; Solcito chistó al saber que habían logrado dar uso del Ototon para comprometerla y ciertamente la neblina empezaba a disiparse, por lo que quedaría expuesta. Y no se equivocaba, un par de jounin se abalanzó sobre ella para así impactar un golpe letal, empero, la albina desató una oleada de llamas que emergió de sus poros para forzar a que sus enemigos retrocedieran, además de deshacerse en púas de sangre para así alejarse lo mayor posible, y apenas se materializó, tres hexágonos carmesí se alzaron para defenderla; defensas que rodearon a la kunoichi, amortiguando los impactos de jutsus elementales y dándole tiempo para que a duras penas, lograra realizar sellos con sus manos y expulsara una cantidad abismal de agua que formó un domo que encerró a los presentes.

La ANBU era consciente que aquello podría significar más un peligro que un beneficio, pero aún así tenía la oportunidad de poseer otra variabilidad de técnicas. La albina sintió cómo el mareo iba disminuyendo, y hasta su movilidad incrementaba, dándose tiempo de utilizar ninjutsu médico para incrementar su capacidad respiratoria, además de lo que primordialmente deseaba, la formación de dos tiburones que se trasladaron a una velocidad abrumadora hacia los dos jounin que a pesar de buscar eludir la ofensiva de la rocosa, terminaron recibiendo los proyectiles de pleno.

Kyuuketsuki terminó realizando Shunshin no Jutsu para trasladarse fuera del domo y así recuperar aire, aunque de manera instantánea se rodeó de chakra elemental de viento al percibir cómo el restante de ANBUs habían imitado su acción. La fémina logró reaccionar a tiempo y así eludir las plumas presentes en el campo, las mismas que buscaban rodearlas de toda manera habida y por haber, pero no es como si se fuera a dejar; Narukami de igual forma invocó dos clones, las mismas que realizaron sendos pisotones contra la tierra para así desatar fisuras que indispusieran a los clones, siendo dos los que cayeron ante ello. Aún así, la verdadera Solcito golpeó con su puño para desatar otro terremoto, forzando a retroceder a sus enemigos. Las copias de la jinchuuriki al igual que la original, se rodearon de chakra elemental y hasta Ka, incrementando su velocidad y gracias a la escuela legendaria, lograron trasladarse tras las espaldas de los Tsubame para así impactar sus piernas a la altura de sus columnas vertebrales, forzándolos a desaparecer.

La albina no pudo evitar dejarse caer de bruces, reposando de manera momentánea. Akashiro retrocedió su cabellera, suspirando con cierto tedio y meditando sobre sus próximas acciones; la joven no tardó en invocar un sexteto de zorros que asintieron ante sus órdenes, dando uso de su invisibilidad para alejarse y verificar el estado de sus compañeros además de cierto asunto que giraba alrededor de su mente. Kyuuketsuki estaba a punto de ponerse de pie para proseguir su camino, empero, un nuevo vértigo la invadió, seguido de un adormecimiento que la mantuvo en su lugar; la albina royó sus dientes, mientras dejaba que su anatomía se impactara contra la superficie. La ANBU comenzó a pasear sus amatistas a su alrededor, percibiendo cómo distintas siluetas empezaban a acercarse.

—Perfecto —se mofó Kurai.


Chau 3 jounin x_x
Secuestro hecho, perdón(?).
 
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H I P I T I H O P
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La batalla que restaba le correspondía a otro clon. El oponente resultaba ser el menor de los tres, posiblemente apenas y rozaría los catorce años. De su costado colgaba un arma pequeña. Su mirada poseía cierta ternura a pesar de lo estoica que era.

¿Por qué hacen esto? ¿Por qué la Alianza nos ataca? ―las preguntas eran propias de una curiosidad inocente, incapaz de comprender los alcances políticos de su nación y, por supuesto, sus verdaderos intereses. A su alrededor se mantenían flotando una especie de pelotas, parecían ser de goma. Tres. Himekami pensó por un momento su respuesta manteniendo el gesto nulo. Un destello dorado se activó en su ojo izquierdo.

Porque es divertido. Verás, en este mundo las vidas como la tuya, la mía, las de tus compañeros, lo míos, no importan. Entonces, lo menos que podemos hacer es jugar mientras tenemos alma. Jugar como monstruos, divertirnos como niños.

Los niños le tienen miedo a los monstruos, a las pesadillas.

¿Ah, sí?

Un shinobi no debe temer a nada de eso. Debe ser un hombre.

Se hubiera reído si tuviese más sentido del humor, por el contrario, entre más batallas desarrollaba parecía despertar un poco más de oscuridad. Un fuego extraño cubrió su cuerpo, apenas unos segundos y cuando se disipó mostró a una figura diferente. Un par de cuernos, tatuajes en el cuerpo y una armadura que más que metal apuntaba a ser piedra. El chunin solo supo que era la misma mujer solo por el cabello rojizo que ahora caía desordenado.

Creo que es mejor temerle a un hombre que un monstruo; el monstruo jamás será hombre, pero el hombre será monstruo cada vez que quiera. ―El enano frunció los labios, casi molesto porque la mujer no había tomado su afirmación en serio. Su primer movimiento fue poner un pie delante, asentándolo con fuerza para provocar un camino de estacas cuyo objetivo era la de Raku, casi al mismo tiempo, extendió ambas manos hacia al frente para que sus esferas salieran disparadas. A una velocidad impresionante se abalanzaron sin piedad, sin embargo bastó que Setsuna saliera del camino de las rocas y cubriera su cuerpo de fuego, exudándolo por los poros para quemar los esféricos. Contra todo pronóstico, las flotantes se detuvieron como si tuvieran vida propia en lugar de calcinarse con las llamas refulgentes. Era de suponerse que respondían a una conexión mental de su dueño. Ella salió de entre sus propias llamas dirigiendo la mano a sus labios para emitir un Endan que el chunin pudo eludir, también un humo oscuro y denso que cubrió el área.

Cayó en medio de la nube negra cubriéndose la nariz más por capricho que por necesidad. Volteó a todos lados pero la visibilidad, aunada a la noche, era poca. De pronto, sintió pisar un charco ¿Lluvia? Sus ojos viraron al cielo y cierto miedo se apoderó de él. Era como en sus pesadillas, cuando soñaba que se quemaba, consecuencia de una experiencia traumática en sus primeros años de vida. En realidad, había terminado en una academia ninja como una forma de que se hicieran cargo de él, es decir, no tenía más a donde ir. El humo era como esa oscuridad que inundaba sus sueños, comenzaba siendo como el residuo de una combustión pero después terminaba convirtiéndose en una oscuridad asfixiante que acaba por atraparlo entre sus paredes viscosas y jamás podía huir hasta que comenzaba a llover. El sonido de las gotas traía consigo la reminiscencia de un fuego que terminó con la vida de toda su familia. Sus pupilas se contrajeron ¿Es que estaba soñando? Bastó la existencia de una llama para que el combustible bajo sus pies se encendiera violentamente, provocando un incendio inmediato. Himekami había podido ver sus más recientes pesadillas, reproduciéndolas en ese escenario. El calor y el crepitar eran bastantes semejantes y tenían al niño ensimismado, incapaz de definir si se trataba de una pesadilla o la realidad. Un pobre menor que había sido forzado a actuar como un adulto no podía tener mejor fin que morir como infante, temblando de miedo y pidiendo a su madre. Las esferas flotantes cayeron al suelo cuando también lo hicieron sus rodillas. Se apretaba la cabeza con desesperación mientras susurraba cosas. Esdesu lo miró. Hizo sellos una vez más y emitió un bólido de fuego veloz que se unió a la pesadilla del chunin, con la diferencia de que apenas tocó suelo se expandió por varios metros para después terminar estallando. La acción fue tan violenta que el clon fue también desaparecido en el acto.

El cielo se iluminó.

La general de Raku volteó hacia la explosión cuando sintió su último clon desaparecer. Ya solo Toppa estaba a su lado ¿Desde cuándo se había vuelto tan misericordiosa como para terminar con el sufrimiento de sus oponentes? Pensó que se estaba suavizando. Con la diestra acarició la cabeza de su serpiente mientras descansaba un poco, al final, había terminado gastando tanto chakra como si hubiese ido detrás de Kiseki. Al menos tenía la certeza de que los números de Oto estaban disminuyendo.

En ese momento, Toppa abrió sus ojos amarillos enderezando el cuerpo que hasta ese instante tenía completamente relajado. Percibía el calor, alguien se estaba acercando. Permaneció quieta para dar una información más acertada.

Tres personas se acercan ―por supuesto, no fue nada discreta. No tenía motivos y no lo deseaba.

Bien, que vengan ―dijo, comenzando a retirarse el chaleco arruinado para quedarse con la blusa corta. Afortunadamente esa no estaba ensangrentada.

¿Qué te pasa? ―en esa situación Setsuna ya estaría en alerta y a la expectativa. Ahora la encontraba serena, una serenidad fatídica. Respondió sin pensarlo tanto.

Lo que le dije al niño no era mentira ―la víbora no comprendió, no presenció esa batalla―, es una verdad por más oscura que suene. El poder es relativo. No nos queda más que ascender a la cima o morir en el intento ―diciendo eso se acomodó los guantes. ―Lo más triste es que esa cima es imaginaria, cada quien se la platea como le place. Es injusto, algunos creen haberla alcanzado ya sin darse cuenta que su medida ha quedado baja. Tal vez sea una forma de darle descanso a sus almas sin tener que morir.

Están aquí.

Tal como lo advirtió el reptil, tres siluetas se hicieron presentes. Eran evidentemente mayores que todos los anteriores, así que de entrada debía suponer más experiencia. La pelirroja comenzaba a cansarse, calculaba haber utilizado la mitad de su chakra, lo cual ya era alarmante. Lo más inteligente era una batalla corta y letal. Era arriesgarse a todo o nada.

Miren a quien tenemos aquí ―dijo uno de los jounin. Era obvio que poseyeran mejor conocimiento del exterior que los chunin o los genin, tampoco era ningún secreto la fama de los tres generales de Rakugakure. ―Nada más y nada menos que Esdeath.

Querrás decir, a la reina de los Samsara ― el ceño de la aludida apenas y se frunció. Nunca había escuchado nada más repugnante que el nombre de su clan puesto en bocas tan ajenas, incapaces de comprender lo que conllevaba portarlo. No existía nada más chocante. Por un instante entendía el odio de Rangu hacia el resto y lo justificaba. ―Veamos si lo que dicen es cierto.

Hagámoslo ya. Tengo otros pendientes ―zanjó el tercero.

El primero de ellos emitió una técnica de viento, formando dos tornados que buscaron atrapar a la mujer como dentro de una centrifugadora, para complementar el asunto el segundo jounin emitió un jutsu katon que terminó por convertirlo en un remolino de llamas que iluminaron la penumbra. El tercero se preparaba para el lanzamiento de combustible. Su coordinación hacía pensar que se trataba de un equipo. Setsuna no tuvo más opción que emitir un pulso de chakra dorado para hacer frente al trío sincronizado, repeliendo así la explosión que se formó al unir todos los agentes. Hubo un momento de luz cargado de calor que incluso obligó a los varones a retroceder. Toppa se había ido bajo tierra esperando las órdenes.

Iré por la derecha ―habló uno de ellos, adelantándose. Al parecer poseía una resistencia inusual al calor, atravesando las llamas que habían quedado pegabas en los pocos árboles que permanecían en pie. De su cintura tomó sus cuchillas curvas y en cuanto estuvo cerca de la pelirroja, giró velozmente tal como lo haría un taladro. La pelirroja retrocedió, pero no era suficiente para el que venía de frente. No solamente por él, sino porque intentaba detectar al otro par. Su espalda chocó contra un tronco, fue en ese momento que Toppa emergió delante suyo para recibir el daño. El corte fue profundo, casi la partió a pesar de poseer el grosor de un barril. De haber sido ella, estaría cortada por la mitad. La invocación desapareció en una nube de humo. Himekami salió de su ensimismamiento, activando su armadura al traer el alma de Ishiga y ganar resistencia. Se deslizó por un costado mientras hacía sellos, pero una silueta le cayó de arriba, clavándola en el suelo. El simple impacto le sacó el aire.

¡Mashima!

Tranquilos, la tengo ―se mantenía sentado sobre la espalda femenina ejerciendo una fuerza que la sometía. Alargó la mano para hundirla entre las mechas bermejas y jalarlas para hacer que la general levantara la cabeza y así colocar una de las cuchillas en su garganta. ―No eres tan temible como dicen. De hecho, casi lamento tener que matarte. Pudiste darme hermosos hijos.

Deja de decir tonterías y acaba de una vez.

¿Cuál es tu prisa, Akaru?

¿Hijos? ¿Con esos malditos insectos? El pulso volvió a aplicarse, haciendo salir volando al susodicho. En realidad que esa maldita incursión al País del Arroz le estaba sacando de sus cabales y lo notaba porque comenzaba a sentir ira. Se levantó con un impulso de sus brazos justo para eludir un suiton que explotó contra el suelo, la onda de vapor le hizo perder la inercia mas no el equilibrio, logrando recomponerse para tomar impulso de un tronco y disparar proyectiles ígneos. La misma destrucción causada por sus ataques le nublaba la vista para ubicar al trío que a momentos se dispersaba y después volvía a unirse. Una patada atracó su espalda, amenazando con estamparla en el suelo. En el descenso fue capaz de recuperar firmeza, aterrizando sobre sus cuatro extremidades, mismas que la propulsaron de vuelta a una rama para permitirme enarbolar sellos y disparar varias balas de agua alta velocidad desde la punta de sus dedos, logrando dar en uno de los jounin.

¡Makoto!

Estoy bien, no es nada ―dijo aterrizando mientras agitaba la mano sangrante, notando hasta entonces que le había volado un dedo. Maldita perra. Comenzó la cadena de movimientos de manos. Akaru, por su parte, se movió en línea recta a una velocidad que superaba el sonido para posicionarse privilegiadamente detrás de la mujer y elaborar un jutsu katon rango B. Era imposible que Setsuna mantuviera la atención en los tres: el que se había desplazado, el de los sellos y luego el sujeto de las cuchillas. Decidió darse media vuelta para realizar un suiton que apabullara las llamas que venían contra ella, aunque apenas y lo logró, ganándose un baño de vapor por el contraste elemental. Lo siguiente fue el arma cortando. La sensación fue cálida cuando la sangre comenzó a escurrir, adivinaba un ataque único, salvándose de la letalidad solo por la armadura. Cayó al suelo. El dolor era real. Se le nubló la vista por un segundo, incapaz de percibir o procesar lo que pasaba a su alrededor. No le quedó más que activar su chakra oscuro para que la protegiera mientras recobraba la compostura y justo a tiempo.

El que había perdido un dedo terminó la cadena y soltó un Dai Zankuuha contra Setsuna. La onda fue visible por su ataque destructivo, barriendo con árboles, rocas, dejando un cono de destrucción.

¡Maldito estúpido, avísanos! ―gritó Akaru escapando raudo del ototon. Sin embargo, lo único que permanecía en el suelo era una cúpula negra que, disolviendo el chakra emitido (y que era lo que le daba letalidad al sonido), había quedado inmóvil ante el paso del desastre. Mashima señaló con un gesto de su barbilla. Makoto torció una mueca exagerada. La batalla no terminaba. Se acercaron cautelosamente y mientras lo hacían, aquella cosa negra se extinguía, revelando a la mujer que con dificultad se sentaba. Permanecía estoica.

Sigues viva.

Sí. Es una sorpresa para todos ―los varones se detuvieron cuando la miraron mover los dedos, una secuencia compleja ―, pero hay algo más inesperado, Mashima mata a Makoto esta misma noche, también a Akaru. ―Las palabras resultaron extrañas, ¿Acaso estaba adivinando el futuro? Sí, pero era más bien una orden. Ya que su jutsu no había hecho pleno efecto en Michibiki dadas las circunstancias, aun contaba con esa carta, siendo el objetivo el alma de uno de los jounin. Pronto Mashima comenzó a sentirse raro, recordando todas la bromas pesadas de su compañero, los comentarios humillantes siempre disfrazados bajo un telón de extrema confianza. En realidad, se daba cuenta de un odio latente hacia su persona ¿Y cómo no? Siempre había sido mejor que él y por lo tanto, presa de su envidia. Las manos del aludido tomaron las cuchillas con firmeza, cualquiera pensaría que para dar el tiro de gracia a la mujer, no obstante se giró hacia su compañero, mismo que alcanzó a esquivar el primer sablazo.

¿Qué te pasa?

¿A mí? Más bien ¿Qué te ha pasado a ti durante todo este tiempo? Creí que eras mi amigo.

Mashima ¿De qué hablas? ―delante de los ojos de Akaru sus compañeros comenzaron a pelear, yendo de una discusión a los golpes. Nadie comprendía nada. Creyendo que se trataba de una riña ocasional, el sobrante decidió terminar el asunto.

No sé qué hiciste, pero aquí se termina.

Ciertamente ―el tipo tomó su kunai dispuesto a matarla y entonces la sangre salpicó la cara de Esdesu con abundancia, dejando debajo de sus ojos una mancha rojiza que escurría hasta su barbilla copiosamente. Mashima había utilizado su técnica de cuchillas taladro (?) para partir a su amigo tal como lo hizo con la serpiente. El cuerpo quedó divido, la parte superior cayó la izquierda y la inferior a la derecha. Akaru jamás se lo hubiese esperado, nunca pasó por su mente.

¡Maldito! ―exclamó Makoto con todas sus fuerzas lanzándose sobre el asesino en una batalla real, ahora que el odio era bilateral. El intercambio elemental no se hizo esperar, Setsuna tenía que salir de allí para no quedar envuelta. Se levantó con lentitud, no le quedaba mucho chakra, así que tenía que tomar una decisión, asegurar la muerte de los dos o sanarse completamente. La respuesta fue puesta ante sus ojos cuando ambos jounin del sonido quedaron prensados en una pelea física. Suspiró. Dio inicio a la larga cadena mientras su ojos izquierdo comenzaba a sangrar, como si fuesen lágrimas, acto seguido su pupila dorada se volvió carmesí, atravesada por un símbolo extraño. Volvió a suspirar profundamente. Entonces enfocó su visión en el par cuyas armas se cruzaban. Los brazos. En seguida un fuego oscuro brotó sobre ellos, asustando a Makoto, el otro simplemente estaba cegado por la ira. ―¡Mierda! ―por supuesto que conocían esa técnica, era un clásico de los Uchiha y pocas maneras existían para extinguirla ―Mashima, necesitamos un suiton o ambos moriremos.

¡Cállate imbécil! ―Makoto no poseía el elemento, Mashima sí, pero en ese extraño estado era incapaz de hacerlo razonar o hacerle caso por el simple hecho de que se había transformado en su enemigo. Gruñó del dolor. El fuego se extendía en ambos, ascendiendo.

¡Reacciona, maldita sea! ―le soltó un golpe con el brazo sano, dando inicio a un intercambio de violencia. Lo peor fue que cuando volteó, la mujer ya no estaba allí. No podía estar muy lejos. Seguro se escondía ―¡Mashima, ya basta, vamos a morir!

¡Vas a morir!


Esdesu avanzaba con lentitud, internándose en los árboles restantes. Necesitaba recobrar un poco de aliento antes de utilizar algo para el sangrado, no podía hacer más por cuestiones de chakra ¿Qué le aseguraba que no iban a llegar más enemigos? Se apoyó sobre un tronco mientras jadeaba y terminó recargándose para deslizarse hacia el suelo. En seguida hizo un jutsu médico con poca efectividad, posiblemente era la mezcla de cansancio y desgaste, pero su único logro fue cerrar medianamente el corte. La herida seguía abierta pero con una profundidad menor. Lo primero que pensó fue lo que le había dicho al chunin. Jugar como monstruos, divertirse como niños. No se había equivocado. Actuar de esa manera no traía solo entretenimiento sino muerte, aun para el protagonista. Alzó la vista al cielo ¿Qué estaría haciendo Bjorn en ese momento? en seguida se sintió estúpida por siquiera pensar en morir. Juntó fuerzas y se levantó, un solo susurro salió de sus labios.

Tengamos la razón o estemos equivocados.


Mañana reviso, muero
 
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where's the fun in playing fair?
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En medio de la alta grama, el dúo de Oto escuchaba atentamente al ruido blanco que emanaba de sus radios. Lentamente, la frecuencia fue ajustándose hasta que una extraña voz rasposa se escuchó al otro lado, aunque cierta interferencia impedía descifrar lo que estaba intentando decir, había una especie de tos intercalada con las palabras, además de sonidos bruscos, como de caídas o golpes. Kiseki vio a Nila antes de elevar su mirada por unos instantes, pues algo no le daba buena espina de la extraña transmisión que estaban recibiendo. En cuestión de segundos, se pudo aclarar el asunto de manera escalofriante.

- Esto es un mensaje para todos los cerdos del Sonido que piensan que pueden enfrentar a la Alianza - la voz rasposa se hizo escuchar fuerte y claramente. - Los mataremos a todos, traidores asquerosos, no lo duden. - dijo antes de continuar con una serie de improperios violentos sobre las madres y padres de los sonoros. Michibiki le hizo un ademán a Fujimori para que supiese que esas palabras eran vulgares y que nunca debía repetirlas, bajo ningún concepto. A continuación, el albino tomó un respiro y sonrió.

- Veo que alguien poco caballeroso ha tomado prestado uno de nuestras radios - respondió al instante el albino, ya siendo un experto en darle réplica a los llamados hostiles de sus enemigos. - Asumiré que eres más capaz que los niños que enviaron a este poblado.

Silencio en la línea.

- Te encontramos, traidor - habló risueño el ronco al otro lado de la línea. - Deberías aprender a tener la boca callada, arañita.

Inmediatamente, se escuchó como la línea caía, terminando la corta llamada. El floreado sonrió ampliamente, sabiendo que le habían ahorrado el trabajo de buscarlos, por más incómodo que fuese que supieran su ubicación. El jounin vio a su pequeña acompañante y le indicó que sería conveniente que se escondiera, aunque había una posibilidad de que entre las personas que se avecinaban se encontrase el sensor de la Alianza que ya varias veces había demostrado estar prestándole apoyo a todos los ninjas presentes en el campo de batalla.

- ¿Saben dónde...? - Preguntó Nila, o eso intentó, pero la luz de una llamarada de fuego siendo disparada desde larga distancia la interrumpió. Su superior no dudó en tomarla por la mano y saltar lejos del peligro. Lamentablemente para los atacantes, Yojimbo ya había susurrado palabras de alerta a su dueño, por lo que el pelilargo ya estaba listo para escapar de la primera ofensiva, la cual intentó tener un tiente sorpresa que no coló tan fácilmente. Ahora ambos bandos sabían que estaban en pleno conflicto, no se podía tomar la situación a la ligera. - ¡Ah!
- Escóndete en las sombras y sólo actúa si nadie te percibe - indicó el botánico, soltando a la pequeña y formando sellos mientras veía una segunda llamarada volar en su dirección, pero esta vez, a los lados, se apreciaban pequeños destellos que, claramente, eran originarios de armas peligrosas que fueron dirigidas hacia el jounin con esperanzas de que no pudiese escapar con un simple salto esta vez.

Manos al suelo.

Un nube de humo cubrió la zona donde se encontraba el atacado, subsecuentemente sucedió el estallido ígneo y un par de sonidos secos que indicaron el impacto de los proyectiles. Desde lejos se escuchó una risa antes de que en medio de la alta grama aterrizara una figura alta, ligeramente musculosa, barbuda y de aspecto intenso. Era el caballero de voz ronca, el cual fue acompañado en cuestión de instantes por una mujer pelirroja de ojos amplios y un chico de cabello corto con lentes. El último, acomodando su pequeño accesorio visual, susurró unas palabras para sus compañeros, las cuales hicieron que estos se pusieran en guardia justo a tiempo para recibir el primer ataque del trío de Dokis que había sido invocado. En el fondo del escenario se oía claramente el rítmico sonido de las castañuelas que poseía el Devorador. En ese pequeño intercambio se descubrieron dos cosas: la primera, el de lentes era, sin duda alguna, el sensor del equipo. La segunda, siendo esta más una sospecha que una tesis, que las habilidades sensoriales del chico eran de un ámbito sónico, aunque eso debía ser verificado subsecuentemente.

- ¡Espero que disfruten de la compañía de mis pequeños! - Se escuchó la voz de la araña blanca mientras sus bestias letales saltaban de un lado al otro, buscando aplastar con sus armas, brazos o pies a cualquiera del trío enemigo.
- ¡Cuidado! - Volvió a llamar el cuatro ojos, señalando el lugar donde habían sido invocado los Dokis, ahora Kiseki no estaba ahí, pero en su lugar se erguían dos monstruos herbáceos en forma de serpiente que, sin dudarlo, reptaron con toda velocidad hacia el de gafas, con deseos de comérselo sin mucho conflicto. Una tercera bola de fuego salió disparada por la boca de la pelirroja, pero esta fue bloqueada por el mazo de uno de los gigantes, el cual ya había lanzado un buen tajo en dirección de la chica y, por poco, la rozó. El mismo viento fue suficientemente fuerte como para empujarle un poco hacia atrás, dándole información sobre el peligro que esas cosas traían a la batalla. - ¡Agh! - Volvió a quejarse el sensible, recibiendo una buena embestida por parte de una de las dos serpientes, pues la otra se encontraba siendo aplastada por una gran roca que el hombre de voz rasposa había enviado volando desde varios metros de distancia. Su contrincante, el Doki sin brazos, no fue capaz de detener su movimiento defensivo, pero sí fue capaz de lanzarse contra el suelo boca abajo, generando una onda expansiva con fuerza suficiente como para evitar que la técnica doton aniquilase al monstruo vegetal, afectado el lanzamiento inicial, dejando casi 70% de su cuerpo íntegro, aunque atascado bajo el peso de la piedra.
- ¡Vamos, insecto, muéstrate! - Llamó en voz alta el mayor del grupo, quien saltaba de un lado al otro, evadiendo patadas y cabezazos del lisiado titan. Con un buen movimiento hacia atrás, el hombre hizo distancia y se las arregló para alejarse un poco de su agresor.


Un silbido inaudible entre dientes. El de lentes se dio la vuelta sin dudarlo.

Caíste.

- ¡Nila! - Llamó el modista, consiguiendo que, cerca de donde había saltado el peleador, sucediese una explosión de considerable tamaño. La peque había aprendido bien la importancia de los explosivos y, por suerte, el gusto que tenía Kiseki por ellos. Ciertamente era bastante placentero ver como todo salía bien en medio de una situación tan tensa, aunque ciertamente ese estallido, ocasionado por los papeles bomba plantados por la ágil y silenciosa niña, no mataron al hombre con quien peleaban, aunque sí le dejó una buena quemada en un lado de su cuerpo, sin mencionar algunos moretones causados por la propulsión del boom. - ¡Buen trabajo!
- ¡No está sólo! - Gritó la pelirroja, evadiendo mazazo tras mazazo.
- ¡Yo se los dije, oí a una niña! - El sensor corría de un lado al otro, evadiendo a una serpiente y al Doki de las garras. - ¡Taiko! - Llamó . ¿¡Estás bien!?
- ¿¡Dónde está el cerdo traidor!? - Llamó el afectado por la bomba, elevándose justo a tiempo para dar un salto hacia arriba, evadiendo el cabezazo del Doki lisiado y propinándole una potente patada en la parte trasera de su cabeza, enterrándolo en el suelo con la potencia del impacto y, para su mala suerte, revelando que era taijutsuka gracias a la poderosa gracia y elegancia de sus precisos movimientos. El hombre, poco conocedor de técnicas sonoras, no esperaba que el gigante tuviese un espasmo violento ya en el suelo, reaccionando de manera negativa ante su golpe y continuando a obedecer los comando musicales que le eran enviados mediante las castañuelas.
- ¡Ahí! ¡Escucho sus ritmos!- Señaló antes de lanzar un kunai que brillaba por sí mismo hacia una zona del campo, donde se encontraba parado Michibiki con una sonrisa amplia.
- ¡Acá! - Nila llamó desde una posición opuesta, aprovechando que la luna, siempre luminosa, generaba sombras a diestra y siniestra en un lugar tan abierto como ese, mucho más fáciles de utilizar tras que se esparcieran algunas llamas generadas por la pelirroja silenciosa. - ¡KISECHII! - Comenzó a gritar con una potencia monstruosa, pues su voz estaba siendo aumentada gracias a un jutsu ototon bien empleado. Ella era brillante, ciertamente, pues eso no había sido hecho para distraer al trío, sino para cerciorarse de que el sensible del otro equipo hacía lo que hacía.

Cuando éste se tapo los oídos y se quejó de dolor mientras se quedaba quieto, el momento de atacar se vio claro.

- ¡No! - Gritó la pelirroja, viendo como el Doki de garras se abalanzaba sobre su compañero y comenzaba una masacre digna de una carnicería. - ¡Hijo de puta! - Gritó la mujer mientras escupía llamas, sin sellos, hacia el titan frente a su persona, el cual se incendió de arriba abajo y se mantuvo como una bola de fuego, sin importar la intensidad de esas flamas tan intensas... las cuales no llegaban a rango S, por lo que se veía.
- Cuidado, no los veo muy confiados ahora - dijo sonriente el albino mientras veía como ambos ninjas restantes luchaban contra sus respectivos monstruos.
- Yo tampoco te veo bien - una voz a sus espaldas le llamó, pero no pudo darse por completo la vuelta antes de recibir una patada en su costado bajo, llevándolo a salir propulsado varios metros con un intenso dolor en su torso. Menos mal su chaleco reforzado estaba puesto, pero aún así pudo sentir como una buena patada marca jounin le había dado de lleno en su cuerpo. La sangre brotó desde su boca al momento que entendía que estaba luchando contra un clon mientras que el original aprovechaba el desastre para acercarse y golpearlo.

Los ritmos cesaron, al igual que los Dokis.

En el suelo, Monban tosió mientras se retorcía un poco, aunque ahí no quedaría todo. La pelirroja y el hombre ronco se agruparon, preparados para cualquier cosa, pues entendieron que ante cualquier sonido regresarían a la acción esas bestias.

- Terminemos con esa basura antes de que... - empezó el hombre, pero no pudo terminar porque vio como sus piernas no reaccionaron ante sus comando. Obvio, no le costó romper la parálisis sombría causada por Nila, pero esos preciosos segundos le costaron el tiempo necesario a él y a su compañera para evadir el descenso de la cúpula de la araña, la cual bajó en un par de segundos y los encerró a ambos bajo el poderoso kekkai anti chakra.
- Bárbaros - rió desde el suelo mientras que a su lado se revelaba un segundo Kiseki que había estado oculto ahí toda la batalla, desde antes de siquiera responder el llamado de la radio. - ¿Qué harán ahora? - Carcajeó mientras su copia vegetal comenazaba a invocar bestia tras bestia herbácea, rodeando la cúpula y ayudando a su original a recomponerse. - ¿Tres contra dos? ¿Que tal dos contra doce? ¿O VEINTE? ¿O MÁS?

La luna iluminó lo que proximamente sería un caos. Dokis, serpientes, lobos, etc versus dos indefensos jounin que yacían expectantes a que la barrera subiese y la batalla final comenzase.

Obviamente... no salieron con vida de ese intercambio.


OK TERMINÉ EL RUSHEO NO PUDE MÁS LO SIENTO.
 

No sé, me sabe a mierda
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Pensar en que las cosas iban a terminar de aquella manera… Bueno, no terminar exactamente, solo iban a empeorar; sí, eso era. Miró a Kellan durante unos segundos, informándole mentalmente mediante el Sasayaku no Jutsu que sus técnicas de Raiton no funcionarían en ese momento (sí, se había fijado en la onda electromagnética que circulaba en el cielo) debido a motivos mayores. Sin embargo, lo que no le comentó fue que tenía más de un as bajo la manga, motivo por el cual el de Tensaigakure se posicionó defensivamente.

—Chicos —Luka llamó la atención de los del Sonido, que avanzaban lenta y cuidadosamente hacia ellos—, no tenemos por qué pelear.
— ¿No tenemos por qué pelear? —Rió uno de ellos, realizando varios sellos de manos—. ¡Ustedes empezaron atacando nuestro país!
—Oh, oh.

Pronto, un potente chorro de agua al estilo Pokémon salió expelido en contra de Kellan y Luka, quienes no dudaron en separarse para esquivar el movimiento. Hakugaku se dio cuenta rápidamente de que aquello había sido una mera treta; Aggy también. Cuando se dieron cuenta, cada uno estaba rodeado por cuatro ninjas de Otogakure; el líder se había quedado atrás observando, pensando en quién sería su primera víctima (o al menos así lo veía el de Arashi).

Tenshi aprovechó al máximo la oportunidad que el enemigo de mayor rango le estaba dando. Ejecutó una serie de sellos de manos, moldeando chakra en su sistema digestivo; no era el jutsu que más disfrutara de realizar por el cansancio que podría provocarle, pero sí el más útil en momentos como ese: expelió ácido corrosivo por su boca, mismo que impactó directamente en uno de los del Sonido y salpicó a otro, causándole heridas bastante graves al primero y una quemadura de menor grado en el brazo al último. Aquello solo provocó el enojo del resto de sus enemigos, quienes no dudaron en abalanzarse en contra del castaño; era el momento de huir.

— ¡¿Dónde se metió?! —Los del Sonido habían visto cómo Luka era absorbido por extraño agujero negro debajo de él; ¿qué clase de técnica era esa?
—Hola, chicos —saludó, sonriente, detrás de línea enemigas: había alcanzado a posicionar su sombra detrás de uno de sus rivales para no verse rodeado. Realizó unos cuantos sellos de mano nuevos, para luego morder su dedo pulgar derecho—. ¿Qué tal si yo llamo a mis amigos también?

Pronto, tres felinos de tres metros aparecieron delante de su respectivo invocador, rugiendo fuertemente a quienes amenazaban con hacerle daño. Una sonrisa de satisfacción se asentó en el rostro del mago sombrío, quien no podía evitar disfrutar estar parejo con sus enemigos; ¿por qué quedarse cortos? El momento era perfecto: repitió los sellos e invocó tres zorros de un metro de altura cada uno, que se posicionaban cada uno entre los grandes gatos, esperando órdenes para atacar.

— ¿Qué dicen, niños? —Preguntó, aunque aquella interrogante no era para sus enemigos—. ¿Quieren empezar con la fiesta? —Unos gruñidos bastaron para que Luka entendiera—. Adelante.

Los ninjas del Sonido no eran tan tontos como para perder contra unos animales, sin embargo, el soporte principal de las bestias era su mismo invocador: mediante el envío de un pulso de chakra a uno de sus oponentes, el ilusionista hizo caer al mismo en un genjutsu que lo pondría en contra de sus iguales.

— ¡¿Eh?! ¡¿Qué haces, Kei?! —Las espadas chocaron: uno de los genin del Sonido estaba impresionado por el tajo que su compañero le iba a propinar; vio sus ojos y se encontraban completamente negros, ¡estaba en un trance! ¿Y quién era el culpable? El estúpido ninja escapista: —. ¡Tienes que despertar, Kei!

Fue entonces cuando las bestias atacaron: el tercer genin de Otogakure empleó una técnica para alagar su cabello lo suficientemente como para utilizarlo como arma y escudo, mientras que los otros dos arreglaban diferencias matrimoniales. Los zorros desaparecieron con un ataque fuerte y simple, pero los felinos aprovecharon aquel movimiento para propinarle a su objetivo varios arañazos con sus filosas garras.

— ¡Kei! —Gritó el que estaba defendiéndose.
— ¡Mátalo! —Ordenó el otro—. ¡Mátalo de una vez, Vander!
— ¡Pero, Tatsu!
— ¡Hazlo!

Vander chocó varias veces espadas con su compañero (ahora enemigo), provocando que éste retrocediera. Forcejearon durante un momento, solo para luego quedar uno de ellos desarmado: Kei. En ese momento, justo cuando el golpe de gracia estaba a punto de ser ejecutado, Luka interrumpió el genjutsu para concentrarse en una sombra que estaba avanzando a gran velocidad hacia él: W.

El nuevo contrincante de Luka se movía en zig-zag en su contra, acercándose rápidamente a su posición. Haku abrió los ojos de par en par cuando, por momentos, pensó que su vida terminaría allí; fue la ejecución del Sakura Heizu lo que le salvó de que el chuunin de Otogakure no le abriese el estómago con un tajo de su espada: cortó a su copia, logrando darle el tiempo suficiente para hacerse hacia atrás, distrayendo a W cuando un montón de pétalos de sakura comenzaron a caer a su alrededor.

— ¿Un ilusionista? —Preguntó al volver a la realidad—. No creo que me tome demasiado tiempo derrotarte.
—Yo tampoco creo que te tome demasiado tiempo —correspondió Luka, riendo—. Pero también creo que me estás subestimando —frunció el ceño, preparándose para el combate.

Debido a su posición, Luka pudo observar cómo Kellan peleaba contra sus propios enemigos: ya había eliminado a uno de ellos, pero otros dos seguían dándole combate, extenuándolo; tenía que hacer todo lo posible para ayudarlo. Y hablando de ayuda: ¿Dónde se habría metido Kasumi? Estaba seguro de que no se encontraba lejos. Fue en ese momento que escuchó una fuerte explosión detrás de sí, y no sabía por qué, pero pensó en que podría ser Shinta luchando contra sus propios rivales.

— ¡Hey, concéntrate en tu propia lucha! —Gritó W, impulsándose hacia él.
—Eso hago —Y era cierto: en ese momento estaba acumulando una gran cantidad de chakra Ranton en todo su cuerpo. W detuvo su avance cuando pudo notar que los brazos de su adversario eran rodeados por un halo luminoso, al igual que sus ojos, mismo que se transmitió a sus manos y no dudó en posicionar éstas frente a sí, a la altura de su pecho, expulsando una potente proyección de haces de luz en contra de su adversario.
— ¡Mierda! —W esquivó con dificultad un primer rayo de luz lanzado en su contra—. ¡¿Qué técnica es esa?!

Luka no contestó tal pregunta, se limitó a cambiar de dirección los haces de luz que proyectaba mediante un impulso de chakra. Pronto, la luz alcanzó a los genin que peleaban contra sus invocaciones, impactándolos, causándoles heridas graves por las cuales comenzaron a gritar fuertemente; eliminó a sus propias criaturas en el proceso. Y tan pronto como vio los resultados de la técnica, el genin decidió cancelar su ejecución: tenía planeado ayudar a Kellan con la misma, pero debido a su inexperiencia con el Ranto y con justus de alto rango, lo mejor era no arriesgarse… ya había desaparecido a sus invocaciones.

Como consecuencia de usar tan poderosa técnica, los músculos de Tenshi quedaron entumecidos; usualmente no era tan irresponsable cuando se trataba de un combate y disfrutaba los mismos al máximo, pero poco a poco se desesperaba, especialmente cuando era rodeado por un montón de taijutsukas.

—Ah —soltó un suspiro—… Tengo que tener más cuidado.
— ¿Planeabas matarme con eso? —Aquella pregunta estaba cargada de una risa; risa de miedo, W había subestimado a su oponente—. Ja, ja… Ahora tú y yo jugaremos un poco… ¿Qué tal si iniciamos por “las traes”?



Mirto tu pj está peleando con genin de Oto
DrNaoto hice mención a tu niño.
St. Mike eres sendo marico, lee este post si quieres (no menciono a Rui, solo que bueno, tú querías estar al pendiente y la verga)
Cabe destacar que antes ya había eliminado genins, pero acá lo hago a lo más estilo Arashigakure: utilizando Ranton.
 
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