Crónica Combate Ceremonial [Masaki Nakai & Agumon]

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"Combate Ceremonial”


a) NPC involucrado: Baromon
b) Lugar donde debe ser tomada: -
c) Sinopsis: Mientras el memorial avanza, una voz proveniente de la tarima principal ha llamado la atención de todos los presentes. Baromon, el organizador de la Ceremonia, ha anunciado que el evento principal se llevará a cabo en unos minutos: Se trata de un "Combate Ceremonial", donde los participantes demostrarán ante los presentes y los ojos de los espíritus su honor y valía como muestra de haber heredado correctamente el legado de los Guerreros Ancestrales. Parece ser una tradición importante que despierta las expectativas de muchos mientras esperan averiguar quién será el Guerrero de esa ocasión. Lentamente, la mano de Baromon se alza y apunta directamente al "Elegido" o, mejor dicho a "Los Elegidos". Así es, ¿Quién mejor que un Tamer para demostrar la valía de un "Guerrero Moderno"? La arena de combate espera, es la hora de ser parte de la Ceremonia.
d) Escenario: Ruinas - Ceremonia de los Espiritus
e) Objetivos:
  • Participar en el Combate Ceremonial
f) Notas:
  • Esta Quest es parte de la Crónica: Ceremony of Spirits
  • Requisitos: Haber completado "La Ceremonia de los Espíritus"
  • Esta Quest ocurre inmediatamente después de haber finalizado "La Ceremonia de los Espíritus"
  • La arena de combate es una circunferencia de piedra en el centro de las ruinas, de 50 metros de diámetro y rodeada por diez estatuas del mismo material con la forma de los Juttoushi (en su modo Ancient)
  • Su oponente será el propio Baromon. No lo subestimen, su fuerza e inteligencia no tienen nada que envidiarle a Digimon de su nivel
  • No es necesario ganar, solo hay que mostrar un combate honorable que sea capaz de satisfaccer a los presentes y a la memoria de sus "Ancestros". En otras palabras, actitudes y estrategias "antideportivas" serán muy mal vistas por todos, oponente incluído
g) Recompensa:
Completación: 250 Bits. Completación de la Crónica "Ceremony of Spirits" [400 Bits]


■■■
Masaki Nakai & Agumon [D-Scanner]
Acompañantes: Phil
Mínimo de Post: 3 [Al menos 2 de Combate]
Plazo: 7 Días

Masaru Masaru go go, puedes comenzar o3o
 

"さあ、往こうか"
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Tras dejar el templo donde se ubicaba el mural de Susanoomon el grupo regresó lentamente hacia el centro de la ceremonia, manteniendo un silencio bastante marcado entre sus miembros. Tanto Bokomon como Neemon lanzaban miradas furtivas al único humano del grupo, preguntándose si la historia sobre el Dios le había resultado interesante o útil, sin embargo Masaki no notó estas miradas ni dijo nada más mientras avanzaban. Su mente, por supuesto, estaba distraída en la Leyenda de los Guerreros Transcendentales, y lo que estos podrían significar para los portadores si en un futuro llegaba a cumplirse la profecía que anunciaba su llegada. Sacó su D-Scanner y observó su pantalla, vislumbrando el kanji del fuego que pronto fue reemplazado por el símbolo de la “Herencia”, como Bokomon había identificado.

- Masaki – llamó Agumon, que aparte de la seriedad de su Tamer, también podía observar la expresión pensativa y similar del espíritu sobre su hombro - ¿Todo bien?


- Sí, solo pensaba en la leyenda – dijo, llamando la atención tanto de Phil como de los dos historiadores, quienes no tardaron en presionar acerca del tema.


- ¿Le interesó esa historia? – preguntó el mutante – Como esa, estoy seguro que hay muchas más que podríamos aportar a un por-


- Bokomon, eso no…


- ¡Hermanos míos! – bramó una voz repentinamente, interrumpiendo la conversación del grupo - ¡Gracias por venir hoy y que el legado de los Juttoushi esté siempre con ustedes!


Saliendo de sus cavilaciones, el Tamer buscó el origen de aquella voz, encontrándose con un Digimon que, montado en la tarima central del evento, estaba llamando a sus compatriotas con sus palabras. Era un Digimon humanoide, vestido con túnicas y una máscara demoniaca que Masaki identificó como su verdadero rostro. Su apariencia era un tanto atemorizante, sin embargo su porte y el respeto con el que lo trataban delataba que era una figura importante para ese evento.

- Parece que algo está empezando – comentó Phil, logrando así evitar el tema anterior – Vamos a ver.


- ¡Durante generaciones nuestros hermanos y antepasados han realizado esta ceremonia para honrar la memoria de esos Diez Guerreros que dieron sus vidas valientemente para liberarnos de la tiranía de Lucemon! – prosiguió el Digimon, identificado por Bokomon como un Baromon – Para seguir la celebración es hora de llevar a cabo nuestro rito tradicional: ¡El Combate Ceremonial entre Guerreros presentes en este lugar!


- Ah, he oído de esto – susurró Neemon al grupo – Aquel elegido por Baromon participará en una batalla ante todos los Digimon de aquí en honor a los Juttoushi.


- Así es – confirmó Bokomon – Muchos esperan este evento. Ya sea para participar o para verlo.


- Suena interesante – admitió Agumon, prestando mayor atención a lo que Baromon diría al respecto.


- ¡Entre ustedes se encuentra aquel que, este día, será elegido para demostrar su valía y honor! – prosiguió Baromon - ¡Los espíritus se encargarán de señalarme a aquel valeroso guerrero en este monto!


Ante la expectativa de todos, Baromon cerró sus ojos, llevando una mano a su sien y empezando a murmurar para sí mismo en una clase de rito. Mientras lo hacía, su mano se movía lentamente por la multitud, como si se tratara de una brújula. Finalmente, el ojo de su frente se abrió repentinamente, llevando al Digimon a apuntar a la dirección que observaba: Directamente hacia el Tamer de rango Elite que resaltaba entre los Digimon reunidos.

- Esta presencia… Este ardiente “Fuego” que siento en ti… – murmuró Baromon, abriendo el resto de sus ojos con sorpresa - ¡El humano de ahí! ¡Tú y tu compañero serán los elegidos!


- ¿Eh? ¿Yo? – alcanzó a contester el chico, antes que su voz fuera ahogada por la celebración de los asistentes a la Ceremonia.


Casi de inmediato, los Digimon empezaron a guiarlo a él y a Agumon hacia otra parte de la Ceremonia, en una “procesión” que fue dirigida por el propio Baromon al descender de la tarima, aún sin apartar la vista del chico. La marcha los llevó hacia una especie de “escenario”: Una amplia arena de piedra que estaba rodeada de diez estatuas, pertenecientes a los Juttoushi originales. Bajo las indicaciones del demonio, el dúo de Gungnir fue llevado hasta una esquina del campo, mientras que él tomó el lado opuesto mientras la multitud se aglomeraba alrededor para presenciar el evento, con Phil, Bokomon y Neemon en “primera fila” por haber sido los más cercanos al grupo al inicio de todo lo ocurrido.

- En esta arena, a los ojos de los Juttoushi, libraremos un combate en su memoria – explicó nuevamente el demonio, apartando su capa para que no le estorbara – Tu oponente, Tamer, seré yo: Baromon. Dínos: ¿Cuál es tu nombre?


- Masaki Nakai – contestó el chico, recibiendo vítores por su presentación. A esas alturas, que ya había sido llevado por la corriente, su sorpresa inicial había disminuido, permitiéndole apreciar mejor el momento. Estar en ese lugar le provocaba cierta emoción, un sentimiento que sin duda era compartido por Agumon, que había dado un paso al frente para entrar en el “campo de visión” de las estatuas y de Agnimon, que miraba atentamente a Baromon – Él es Agumon.


- ¡Siento un poderoso y noble espíritu de ustedes! – comentó Baromon, sonriendo – Es un honor luchar contra guerreros traídos y reunidos en este Mundo por Yggdrasil: Tamers.


- El honor es nuestro – correspondió Agumon. Sus correas habían sido apretadas en preparación y las comisuras de su boca dejaban escapar ascuas, clara señal de su espíritu de pelea. Algo que animó al demonio aún más.


- Tengamos un combate memorable entonces – concluyó el Digimon, chocando sus palmas ruidosamente para dar inicio al encuentro. Masaki automáticamente sacó y aferró su Digivice, pensando en diversas estrategias con las que podría ayudar a GeoGreymon a contrarrestar su desventaja de tamaño. Sin embargo, antes de tomar una decisión o gatillar la evolución, su propio espíritu lo llamó, rompiendo su concentración por un momento.


- Masaki. Déjame esto a mí.


- ¿Eh? ¿A ti?


- Hay algo que he querido intentar – dijo el Juttoushi, dibujando una sonrisa en su rostro – Creo que este es el momento.


Al escuchar esto el chico se tomó un instante para intentar adivinar a qué podría estarse refiriendo el Juttoushi, encontrando la respuesta en una información que había adquirido un tiempo atrás sobre una teoría aún no probada en práctica. Que, tal y como la leyenda sugería, los Spirits originalmente habían sido pensados para los Digimon.

- ¡Agumon! – llamó el Guerrero del Fuego - ¿Entiendes lo que quiero hacer?


El Digimon se giró, observando por un costado la mirada cómplice de su guía. Al entenderlo, una sonrisa llena de determinación se mostró en su rostro, momento tras el cual asintió, completamente dispuesto a ser parte de la idea del Hybrid. Masaki entonces volvió a mirar el Digivice, que una vez más estaba mostrando el símbolo negro similar a una cruz. Cerró los ojos y respiró profundo, para luego abrirlos listo para decir las palabras.

- Spirit… - murmuró para sí mismo antes de alzar la voz - ¡Evolution!


Ante el clamor de los presentes el resplandor de la evolución rodeó a Agumon, una luz que pronto fue acompañada por una cinta de DigiCode que viajó de la pantalla del D-Scanner hasta el Digimon. Un fenómeno nuevo que sorprendió a Phil y a los historiadores, principalmente al mutante que, gracias a sus conocimientos, pudo entender que estaba presenciando en ese momento.

- ¡Por Yggdrasil!


Del otro lado del estadio, Baromon miró expectante como ese torbellino de luz poco a poco tomaba el color de las llamas. Una sonrisa se dibujó en su rostro mientras sentia su corazón y sangre arder, producto de sus sentidos diciéndole que no estaba ante un oponente normal. Ese Fuego que había sentido estaba creciendo, manifestándose y tomando la forma de un Guerrero perteneciente a una especie más que conocida, un “Heredero” de uno de los héroes que honraba. Mientras tanto, en el techo de una de las edificaciones cercanas, sin ser detectado por los combatientes o los Digimon cercanos al líder de Gungnir, una figura más presenciaba aquel único fenómeno con sumo interés, pero sin decir palabra alguna, usando su gran y única ala negra para camuflarse en la sombra proporcionada por el árbol más cercano.






Kira Kira era hora de estrenar esa función del D-Scanner (?)
 

"さあ、往こうか"
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Tras los que parecieron ser segundos eternos y llenos de expectativa, el torbellino de luz y datos se disipó, revelando en su interior como el dragón había adquirido la forma de un guerrero humanoide, cubierto de armadura y con largo cabello rubio que no necesitaba presentación para ninguno de lo que los vio. Bokomon sacó su libro y empezó a ojearlo con furia, buscando un fragmento en particular mientras se hallaba totalmente fuera de sí por la emoción.

- ¡No hay duda, tiene que ser, es-! – Sus palabras fueron cortadas por Neemon, quien tapó su boca para evitar que llamara la atención o hablara más de la cuenta. La expresión del conejo también era más que sorprendida, llegando incluso a abrir los ojos que habían estado entrecerrados por la mayor parte del día, sin embargo su reacción ante lo visto fue una mucho más taimada, recurriendo al sátiro que los acompañaba aún sin soltar a su compañero.


- El compañero de “Loge” de Gungnir evoluciona a GeoGreymon – dijo el conejo – No a Agnimon. Eso es…


- Veamos el combate – pidió Phil, llevando un dedo a sus labios para implorar el silencio de los historiadores. Por supuesto, él también tenía sus propias opiniones sobre lo que acababa de pasar, pero conocía lo suficiente tanto al Tamer como a Agumon para entender por qué lo habían hecho. Tras ver que los dos Digimon habían recuperado la calma, el Adult miró al resto de la multitud. Como esperaba, se encontraba emocionados por la evolución y ver un Agnimon, pero por fortuna no parecía que ninguno hubiese notado que esa no había sido una evolución normal. Suspiró de alivio y devolvió su atención a Baromon, quién también se mostraba emocionado por ese giro de eventos.


- Ese Fuego que sentí no era mi imaginación – dijo – Que tomes la forma de un descendiente directo de AncientGreymon es una bendición del Juttoushi mismo.


- Gracias – correspondió el Juttoushi. Él también había notado que no se había delatado y estaba dispuesto a mantenerlo de esa forma, por lo que no tenía problema con hacerse pasar por su propio descendiente. Respiró profundo y se concentró, sintiendo en su interior las diferencias entre ese Hybrid y el que nacía por la unión por el Tamer a su espalda, a quién no pudo evitar dedicarle una mirada y sonrisa que este correspondió. Sin duda esta era una experiencia y ocasión especial para ambos – Bien, Baromon: ¿Comenzamos?


- Cuando guste.


Con esta declaración ambos guerreros se pusieron en posición, inspeccionando atentamente a otro en busca del primer movimiento. Quien rompió este status quo fue el propio Juttoushi, que cargó directamente contra el profeta con sus brazos encendidos en llamas. Al ver esto, Baromon reaccionó con una técnica desde su pecho, una ráfaga de balas de luz que Agnimon interceptó con su propio Fire Darts. Los proyectiles se encontraron en el aire y detonaron, llenando el ambiente de explosiones que el guerrero ígneó ignoró mientras continuaba su avance hasta finalmente colocarse a la distancia necesaria del enmascarado para poder llevar el combate a un esperado cuerpo-a-cuerpo.

La algarabía de la multitud creció ante el eco del primer puñetazo conectado, que Baromon recibió con su antebrazo para evitar un daño más crítico. Un chistido escapó de la boca del demonio al resentir el golpe, cruzando su mirada en ese momento con la del Juttoushi, quién le sonrió de manera desafiante. El Armor hizo retroceder uno de sus pies para recuperar su balance mientras extendía su palma libre la cual se llenó de fuego ante la vista de todos.

- El Fuego no es la mejor forma de enfrentarme – comentó el Juttoushi, esquivando la palma para evitar que esta hiciera contacto con su pecho. No obstante, en ese momento Baromon movió su antebrazo hacia arriba, agachándose para llevar dicha mano llameante hacia el suelo.


Para sorpresa del guerrero, esta táctica provocó que el suelo bajo sus pies se inflara y agrietara, llevando a la liberación de un géiser de magma que apenas alcanzó a esquivar de un salto. Con la distancia retomada, Baromon obtuvo la libertad de repetir el extraño movimiento con su mano restante, recreando la Pyrokinesis en un camino que obligó a Agnimon a seguir retrocediendo, incapaz de manipular el elemento de la técnica por no ser fuego puro. Una vez que una distancia considerable se presentó, el enmascarado interrumpió su técnica, juntando en su lugar ambas manos en una esfera pequeña de luz que detonó, enviando rayos en varias direcciones y que el Guerrero del Fuego recibió cruzando los brazos frente a su cuerpo, siendo rodeado por una explosión y humareda mientras el público aplaudía el esfuerzo del Digimon de la tríbu.

- Como profeta de la leyenda de los Juttoushi, soy conocedor de las habilidades de sus especies descendientes – declaró Baromon – No será sencillo sorprenderme.


- ¡Agnimon! – llamó Masaki, observando con aprensión la humareda que había cubierto a su compañero.


- Estoy bien, no te preocupes – declaró el Hybrid, reapareciendo del polvo al incinerarlo con sus propias llamas, para mayor emoción del público. Agnimon observó a Baromon y sonrió, limpiando su boca con la palma de su mano mientras sentía su sangre hervir por lo entretenido del combate – Más importante: ¿No hay algo que deberías estar haciendo, Tamer?


Masaki se mostró sorprendido por esto. A decir verdad, no sentía cómodo o apropiado darle órdenes o instrucciones a Agnimon, principalmente por el hecho que el espíritu milenario, aún en posesión de Agumon, seguía siendo su guía y mentor y no al revés. Sin embargo, esta duda fue disipada por el propio Juttoushi, quien dedicó su desafiante sonrisa a Tamer, incitándolo a actuar.

- ¿Y bien, Aibou?


- Entendido – contestó Masaki, correspondiendo el mismo gesto mientras volvía a aferrar su Digivice - ¡Trabajemos juntos entonces, compañero!


- Eso quería oír – comentó Baromon - ¡Demuéstrenle a la memoria de los Guerreros el vínculo entre Tamer y Digimon!


- Eso haremos – sentenció Agnimon, chocando sus puños para liberar las ascuas acumuladas en estos – Solo no te arrepientas después de haberlo pedido, Baromon.




Kira Kira gracias, gracias (?)
 

"さあ、往こうか"
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Con sus puños al frente, rodeados de su elemento afín, el Juttoushi se volvió a lanzar al ataque, esta vez más familiarizado con el tipo de tácticas que su oponente era capaz de utilizar. Sus pies pronto se llenaron de fuego, permitiéndole deslizarse con mayor velocidad y agilidad por el campo de batalla mediante su Fire Dash. Al ver esto, Baromon volvió a llenar sus manos de su propias llamas, como preparación a una técnica a la que el dúo ya estaba familiarizado.

- ¡Volverá a usar el suelo! – advirtió el Tamer - ¡Cuidado!


Agnimon asintió, calculando el momento en el que debería esquivar la inminente Pyrokinesis que venía en su dirección. Al sentir el suelo bajo sus pies hincharse, el guerrero saltó hacia un lado, esquivando el torrente de magma que fue expulsado mientras usaba sus brazos para aterrizar sin perder el peligro. Baromon tomó esto como una oportunidad para presionar con su ataque, sin darle oportunidad al Guerrero de reincorporarse y aplicar sus artes marciales, sin embargo terminó por llevarse una sorpresa cuando el Juttoushi activó su Salamander Breath, una llamarada expulsada de su boca, similar al aliento de un dragón, que obligó al enmascarado a separar sus manos del suelo para apartarse del camino. Los espectadores aplaudieron el momento en que ambos contendientes aterrizaron, reincorporándose sin apartar la mirada del otro.

- ¿Qué fue…?


- Dijiste que conocías las habilidades de mi especie, ¿no es así? – recordó el Juttoushi con una sonrisa – Pero olvidas que un Digimon puede crear también sus propias técnicas.


- Por supuesto, esa es una de las posibilidades que otorga el compartir con un Tamer – admitió Baromon, mirando de reojo al chico que seguía atento al encuentro - ¡Perfecto! ¡Justo como esperaba del dúo que eligió mi visión!


El elogio no fue señal de tregua, puesto que con una sonora palmada Baromon reanudó su ofensiva. El sonido de sus manos hizo que su largo cabello se erizara, liberando hebras como agujas llameantes que el Juttoushi interceptó con su propio Fire Darts. A continuación, el enmascarado repitió la técnica de las balas explosivas, esta vez llevando al guerrero a esquivarlas para evitar ser alcanzado por una detonación directa. Sus rápidos pasos pronto se convirtieron en un salto, a partir del cual realizó una patada que tomó la forma de un dragón de fuego.

Como un torero, Baromon usó su capa en un ondeo, esquivando así la Salamander Kick para ver a su contrincante aterrizar a una distancia comprometedora. Se giró juntando sus manos en una bola de luz, sin embargo antes de poder usarla un puñetazo lo obligó a protegerse. El Crimson Knuckle que pronto se convirtió en un torneo rodeó al profeta de fuego puro, perjudicando la vista del Armor al punto que fue incapaz de bloquear debidamente el Vortex Strike que recibió, haciéndole retroceder y aferrarse de suelo para no caer hacia atrás, derrapando y levantando polvo en el proceso. Al recuperar su balance, Baromon observó al Digimon que resurgió del infierno llameante que había creado, no pudiendo evitar dedicarle una sonrisa producto de la satisfacción que le generaba aquel combate. Sentimiento compartido por quienes lo presenciaban, incluso el dúo de historiadores que, momentáneamente, habían olvidado su sorpresa de unos minutos atrás.

- Esta batalla… - dijo Baromon, reincorporándose una vez más – Puedo sentirlo: Los espíritus, nuestros antepasados y los Juttoushi están orgullosos de su despliegue, jóvenes guerreros.


- Puedo imaginarlo, no he tenido un combate así en un largo tiempo – contestó Agnimon - ¿Te parece si lo llevamos más allá?


- Con gusto.


Chocando sus palmas de manera rítmica, Baromon empezó a hacer una extraña danza, deteniendo al Guerrero que buscó adivinar que estaba tramando su oponente ahora. La respuesta a esto se hizo evidente tras unos segundos, cuando un espacio distorsionado sobre la cabeza del aborigen empezó a revelar un meteorito llameante. Al comprender de lo que se trataba, Agnimon cerró sus ojos, concentrando su respiración y mente para poder visualizar una llama: Su fuego interno, para ser preciso.

- Mekyo-Shisui.


Aunque Baromon hubiese querido detenerse para analizar la extraña aura rojiza que había aparecido en el Hybrid, ya era muy tarde para cancelar su propia técnica. Al terminar la danza, el meteoro que había adquirido un tamaño considerable empezó a movilizarse, amenazando con aplastar al representante del Fuego. Este, sin dudarlo, chocó sus puños, reencendiéndolos en preparación de su propia técnica.

- ¡Burning Salamander!


El dragón que salió liberado de su puño izquierdo se vio potenciado por el efecto de su técnica pasiva, adquiriendo un tamaño considerable que le permitió hacerle frente por su cuenta al proyectil místico en su dirección. El contacto entre ambas técnicas provocó una monumental explosión, capaz de hacer temblar y crear eco en las ruinas y árboles cercanos. No obstante, aquel despliegue no fue el final de la técnica: Su segundo puño se movió en dirección al conjurador del meteoro, liberando así al segundo dragón que, con rapidez y fiereza, acortó velozmente la distancia con su objetivo. Baromon interpuso su capa y brazos para defenderse, sin embargo el infierno que lo rodeó resultó ser lo suficientemente potente para hacerle soltar un grito de dolor. En cuanto la técnica siguió su paso y se consumió, el Armo yacía con una rodilla en tierra, ropas chamuscadas y jadeando fuertemente para recuperar el aliento. Agnimon, desprovisto de aura que había creado, esperó a que su oponente se recuperara, sin embargo este al levantarse solo alzó una mano al cielo, llamando la atención de los espectadores de tan emocionante encuentro.

- ¡Admito mi derrota en combate! – dijo, sin remordimiento o vergüenza alguna - ¡Y la victoria de todos al haber podido honrar a los espíritus con esto! ¡Un aplauso a los Guerreros que nos demostraron tan impresionante despliegue de habilidades!


Mientras el público bajo sus pies irrumpía en vítores y aplausos hacia ambos guerreros, quién espíaba desde las alturas exhaló. Lanzó una última mirada hacia el chico y su compañero, quien estaba retornando a la etapa Child en ese momento, para después hacer lo mismo con el Digivice que se entrevía entre la mano del Tamer. Tras esto, el misterioso Ultimate se dio la vuelta y desplegó sus alas, alzando el vuelo para retirarse luego de haber presenciado lo que había querido en ese día, sin que los protagonistas del encuentro se enteraran que había estado ahí en primer lugar.





Te presento a Ravmon, creo que es la primera vez que lo ves (?)

Kira Kira finito, enjoy~
 
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