Actividad ¿Cómo tu personaje llevaría la cuarentena?

Morpheus's Dream ♚
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Esto NO es canon, sólo una actividad alternativa para no entorpecer la línea de tiempo de historia del rol y tal vez divertirnos un poco.
Gracias a Dios (o a la mod) no estamos cursando los '20 en el rol, pero si una pandemia mundial como el coronavirus azotara el universo de My Hero Academia, ¿qué estaría haciendo tu personaje durante la cuarentena?

Todos, tanto villanos como héroes, deben cumplir con lo ordenado por el gobierno: permanecer en casa, lavarse las manos y cubrirse al toser o estornudar, llamar al servicio de emergencias adecuado de presentar síntomas, evitar salir de ser posible. El gobierno proveerá de alimentos a sus ciudadanos y la policía patrullará las calles para encerrar a aquellos que infrinjan la ley. Pero recuerden: nadie es inmune.

De salir de casa, deberás lanzar un dado de 2 caras para saber si muestras síntomas: el 1 es que sí, el 2 es que no; si sale que sí, puedes escoger el síntoma que quieras o hacerlo al azar, pero si continúas fuera de casa irás agregando un síntoma más por post~. Se deberá hacer lo mismo si no cumplen con las medidas de prevención, incluido el distanciamiento social.

Por cada post de 500 palabras o más irán ganando yenecitos~, la cantidad será determinada al finalizar la actividad.

Más adelante se hará una intervención para confirmar si tu personaje tiene el virus o no.


Tras el cierre del país, la información de la situación mundial por las noticias y la puesta en cuarentena, Rengõ cerró definitivamente sus puertas. Lamentablemente para los estudiantes, Hisao fue el que se presentó ante ellos en el área común debido a que Eiji estuvo presentando síntomas de gripe en los últimos días y realizaba aislamiento voluntario. La única diferencia en el hombre era el tapabocas que le cubría medio rostro.

—Como ya deben saber, hemos entrado en estado de emergencia. Vamos a cumplir todas las medidas preventivas porque nadie sabe si alguno de ustedes trajo consigo el virus en sus salidas a la ciudad antes de impuesta la cuarentena. Se les proveerá de mascarillas y gel desinfectante, deben mantener dos metros de distancia y lavarse constantemente las manos. Traten de cuidarse a ustedes mismos y a los demás. Las clases prácticas estarán suspendidas de manera colectiva, cada uno de ustedes tendrá que llevar un entrenamiento individual que podrá ser arreglado con alguno de sus maestros. No van a mantenerse vagos. Almorzarán en sus habitaciones y serán vigilados por robots. Para asegurar el distanciamiento…

El albino activó algo en su teléfono e inmediatamente se escucharon múltiples pitidos. Cada estudiante fue rodeado por un círculo con dos metros de radio que se tornaba rojo y soltaba ese molesto ruido cuando alguien se encontraba dentro del mismo, al separarse y mantener la distancia el sonido se detuvo y el círculo se volvió verde.

—En quince días se les hará la prueba. Si sus familiares no tienen el virus y ustedes tampoco, los llevaremos a casa, de ser lo contrario permanecerán en aislamiento en la academia hasta que sea seguro.


PD: Como ya dije anteriormente, el día que toque hacerse la prueba habrá una intervención, pueden relatar el paso de los días hasta entonces.
 

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Si sus familiares no tienen el virus…

Esa frase retumbó con fuerza en su cabeza cual sirena anunciando un imparable desastre natural, sus padres y hermana estaban a miles de kilómetros de distancia y aunque bastaba una simple llamada para saber si ellos eran portadores del virus, Rashidi se sintió totalmente angustiado. Hasta ese entonces no se lo había tomado con tanta seriedad como debía, la noticia de una presunta pandemia parecía una mera broma de mal gusto, craso error el haber pensado eso. Fue como una bofetada y una puñetazo directamente al hígado. Se frotó el rostro, apartando la sensación de sudor que sus poros se habían encargado de dejarle tras recibir la información por parte del pálido director.

Miró a sus compañeros que se hasta hace unos minutos se hallaban tranquilos, algunos se encontraban preocupados y sorprendidos por lo que pasaba, otros tomaron la iniciativa de comunicarse con sus familiares para saber sobre su bienestar e informales que ya la academia había tomado las precauciones pertinentes para salvaguardar su seguridad. No obstante, la dupla Honō no parecía tan preocupada como el resto, de hecho, el mayor de los gemelos se encontraba en un estado parecido al del enojo por haberle separado de su alegre novia, quien parecía compartir el sentimiento del peliblanco.

¡Hmm! —La de cabellos rosa se cruzó de brazos—. Estaba muy cómoda en las piernas de mi chico.

Por último miró a la chica que más le importaba de aquella sala, Amayah Nomura su pequeño ángel.

Ella formaba parte del grupo de los estudiantes que necesitaban un minuto o quizá más para poder comprender lo que sucedía, no sólo en la academia si no a nivel internacional. ¿Aislamiento social? ¿Mantener distancia? Eso sonaba demasiado irreal y hasta un mal chiste, sin embargo estaba pasando y por lo visto ella necesitaba saber de sus padres, hermanos y de su mejor amiga. Sus dorados ojos pasaron rápidamente al dispositivo móvil que tenía en las manos y comenzó a mover los dedos -de manera nerviosa y temblorosa- por la frágil pantalla de vidrio. No sabía a quien llamar primero, tal vez ninguno de sus seres queridos estuviera lo suficientemente desocupado como para contestarle.

Los nervios de Rah se esfumaron para darle paso a la preocupación, sus facciones le hicieron entender que no estaba bien y que necesitaba apoyo, por lo que decidió acercársele sin irrespetar la norma impuesta por el presunto vampiro. No obstante, sus acciones se vieron cortadas de tajo cuando una estela de vivos colores se posó por detrás de uno de los muebles para quedar frente a la chica, Yael se le había adelantado para prestarle el apoyo que necesitaba a su mejor amiga.

Rashidi suspiró, sintiéndose una combinación de derrota y calma al ver cómo el castaño hacía lo posible para calmar a la chica de hermosos ojos dorados. Aún así, el moreno no se dio por vencido y se le acercó a ambos.

¿Á-angel? —La mirada de la chica pasó a ser suya en ese instante—, ¿todo bien?


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Kazil se hallaba en su habitación a diferencia de la mayoría se sus compañeros. Tenía su teléfono entre sus manos con el chat de su familia abierto.

Pero están bien, no?
Mama:
Si hijo, con tu papá tenemos la despensa llena con comida y productos de higiene. Lo importante ahora es que te cuides, que te laves las manos cada vez que puedas y limpies y ventiles tu habitación todos los días.

Lo haré mamá, te lo prometo.
Cuídense por allá okay?
Dentro de 15 días podremos estar juntos
Te queremos mucho hijo.
Hablamos todos los días, vale?
Mandale saludos al cachorro ese.

Vale
Los quiero mucho también


Kazil suspiró Dejándose caer en la cama con el teléfono a su lado. Al menos sabía que su familia iba a estar bien ya que ambos podían seguir trabajando desde casa y como le dijo su mamá por texto ya tenían la despensa llena, por lo cual podría al menos despreocuparse un poco.

Sumido en esos pensamientos estaba cuando su teléfono vibró.
Al tomarlo y desbloquearlo vio un mensaje de buki.

Buki 🐺:

Oye, como estas?
Vi que te fuiste a tu cuarto

Si, necesitaba comunicarme con mis padres.
Te mandan saludos.
Tu pudiste hablarle a lod tuyos?

Los*
Algo así.
Mamá está en casa pero papá...
El tiene que dar unas declaraciones dentro de poco.
Mamá teme que se contagie al estar fuera

Ya veo...
Espero estén bien
Quieres venir a leer cómics?
Pero y los 2 metros de separación?

Los cuartos son suficientemente grandes como para que estemos dentro sin violar el círculo.
Además tengo aquí desinfectante.

Mmmm...
Vale, voy para allá.



No pasaron ni 2 minutos para que el licantropo tocase la puerta del pelirrojo.

pasa! Está abierto! — gritó desde su cama mientras sostenía una lata de aerosol desinfectante y se preparaba para recibir al can.

p-permiso... — apenas kibuki entró a la habitación y cerró la puerta tras de si kazil disparó el aerosol y usó su quirk para hacérselo llegar al licantropo en forma de una higiénica brisa.

tenemos un 33-12!— rió el pelirrojo hacia su amigo.

e-es esto n-necesario? — dijo buki una vez el cañón de aire se detuvo.

hay que tomar precauciones mi lobuno amigo — kazil metió su mano bajo su cama y de ella sacó una caja con unas cuantas historietas y mangas. Las roció con aerosol antes de elegir un manga titulado "Beastars" y deslizar por el suelo la caja hacia su amigo. —puedes tomar asiento en el escritorio

Buki asintió y también sacó un tomo de "beastars" solo que este era un volumen mas atrás que el que estaba por leer el pelirrojo y se ubicó en el escritorio tras encender la lámpara del lugar.
p-puedo poner música?

Claro hombre, deleitame con tus gustos musicales

El de ojos dorados buscó en su celular hasta encontrar un tema, luego subió el volumen y le dio clic.

mmm... Nada mal, es relajante — dijo kaz abriendo su manga y comenzando a leer siendo imitado por el pelinegro en cuestión de segundos.

Durante un buen rato ambos amigos leyeron en silencio mientras la música llenaba el ambiente y se llevaba consigo parte de las preocupaciones de los menores.
 
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Morpheus's Dream ♚
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“Mi padre no está en casa, activo en su trabajo; mamá sí está en casa. Harumi y Riku todavía no han regresado de su último viaje de trabajo. Jes...” Se mordió el labio. “Su padre...”

—Espero que esté bien... Aunque él no ve a nadie, pero Sabirah…


Toda su atención se dirigió a la pantalla de su teléfono. Tenía que hablar con Jesbell, averiguar cómo se encontraba, cómo podía ayudar para que ninguno tuviera que salir de casa. Sería una pérdida si su padre llegara a contagiarse.

—Maya.

La aludida alzó la cabeza.

—¡Yael!

Dio dos pasos al frente antes de que las ondas vibratorias de la alarma aislante la golpearan. Retrocedió con los brazos a medio camino de cubrir su cara, observando entre ellos cómo los círculos que los rodeaban a ambos se volvían verdes.

—… Lo siento.
—No te preocupes. Sé que da miedo, pero estamos bien.
—No, no lo entiendes. Tengo que hablar con Jes.


Amayah volvió a retroceder.

—¿Á-Ángel?

Se giró, observando la mirada brillante y ansiosa del hijo de Egipto.

—¿Todo bien?
—¡Rah! —
sonrió, con algo parecido al alivio recorriendo su interior, y estiró una mano para tocarlo, pero al mismo tiempo recogió el brazo y creó más distancia—… Lo siento.
—No… ¿Qué pasa?
—Estoy bien, sólo tengo que hablar con Jes… —
alzó la mirada para verle el rostro, percibiendo lo que él sentía—. ¿Tú estás bien?
—Ahora estoy mejor…


La joven Nomura sonrió, acomodándose un mechón de cabello tras la oreja, y Rashidi sonrió en respuesta. En medio de toda esa confusión, se sentía bien tener esa emoción. Poder sentirse… bien. Calmarse gracias a alguien, por más que sólo estuviera ahí.

—Ahem… Maya, ¿no ibas a llamar a Jes?

A Rashidi le costó apartar la mirada de la chica, pero no fue en lo absoluto difícil fulminar con ella al castaño. Ella pareció recordarlo de repente.

—¡Oh! Cierto. ¿Hablamos… Hablamos más tarde, Rah?
—Por supuesto —
regresó la mirada a ella—. Por supuesto. Cuando quieras.

Ella volvió a sonreír, mucho más tranquila que como la había visto antes, y él se sintió tanto o más relajado por haber podido ayudarla… aunque no sabía cómo lo hizo. Yael y Rashidi se miraron por un instante, y el primero rodó los ojos y bufó antes de alejarse.

Amayah se dirigió a la entrada de la residencia femenina, mas se detuvo. Miró a la puerta del edificio, encontrando a Markus y Rowan, también manteniendo el distanciamiento social. Era duro verlos a ellos, usualmente cerca, tan lejos, pero seguramente no les parecía tan problemático como ella pensaba. Markus le sonrió, alzando una mano como saludo; Rowan levantó la suya por una razón totalmente distinta, para hacerle saber que todo estaba bien con ellos. Como única respuesta, la chica dio un asentimiento y continuó con su camino.

En su habitación, se detuvo tras cerrar la puerta.
“¿Debería limpiar a fondo la habitación?”. Con la cuarentena, tendría mucho tiempo para eso de todas formas. Lo primero que hizo fue abrir la ventana y regar las plantas; la lata que guardaba de agua estaba pronta a agotarse, tendría que rellenarla el día siguiente a más tardar. Suspiró. Sabía que su madre iba a estar bien. Se trepó en la cama antes de volver a tomar el celular. Para su sorpresa, tenía un mensaje de ella.

Cariño, si pones una de tus plantas en un área común puedo cuidar de tus compañeros.
Llamada a las 19 con tus hermanos.
Eso era, sin duda alguna, una preocupación menos. Ahora, lo que le importaba. Buscó el número de su mejor amiga y marcó, sintiendo ansiedad por cada segundo que pasaba sin contestar. Al menos no llegó a cumplirse un minuto cuando una iluminación azulada dominó el espacio delante de su cama. Jesbell estaba girada hacia ella, pero de manera simultánea, ambas editaron un poco sus posiciones y así la chica en Tokio pasó a estar justo a su lado, cabeza contra cabeza.

—Ay, Maya…
—En quince días nos harán pruebas, si la paso podré volver a Tokio.
—… Creo que eso suena bien.
—Podrías ir con tu papá y Sabirah a mi casa, a mamá le encantaría.


Jesbell suspiró.

—Ay, Maya —repitió.
—A las siete habrá una llamada familiar, estaré llamándote de nuevo a esa hora.
—Está bien.
—No te preocupes mucho. Puedes escribirme o llamarme siempre que lo necesites. Podemos estar juntas todo el día si quieres.
—Maya…
—Si me necesitas, no me importa qué podría estar haciendo. Sólo… sólo no te pierdas, Jes…


Sorprendentemente para la de ojos dorados, su mejor amiga sonrió. Era una pequeña sonrisa, pero estaba ahí, y aunque no pudiera sentirla era capaz de saber que era sincera y que implicaba mucho más de lo que se veía a simple vista.

—Puedes estar tranquila al respecto… Taishi no ha dejado de escribirme, parece que se va a hacer cargo de eso.

Maya también sonrió, gustosa.

—Te gusta Taishi, ¿verdad?

Jes mantuvo la sonrisa, pero no contestó. Y al menos para Amayah, la respuesta no era realmente necesaria.


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A diferencia de sus compañeros, los Honō no se preocupaban en lo absoluto por sus padres, sabían que estaban en casa resguardados junto a la servidumbre así que su preocupación se limitaba a ellos mismos y a sus intereses amoroso. Eishi hablaba con Rivka desde la distancia y ambos se lamentaban por no tener al otro cerca; era impresionante el deseo que tenían por saborear al otro y lo mucho que odiaban estar en una situación así, incluso sentían como las ganas aumentaban gracias a la “absurda” medida de seguridad que tenían los altos cargos de la academia… ya las holo-llamadas no servían para nada, ellos necesitaban romper las reglas.

Babe~
¿Princesa?
Te necesito ahora… ¡ya!
Yo también te necesito… —exclamó, pasando su dedo por la mejilla holográfica de su chica pelirrosa—. No sabes cuánto deseo que se acabe ésta estupidez.

La chica se irguió en su cama, dándole la espalda a su peliblanco favorito. Al igual que él estaba cansado de la distancia que tenían, se sentía frustrada y por eso se revolvió el cabello con furia para posteriormente armar una escena un poco… infantil.

¿Qué tal si… nos vemos en el patio a las doce de la noche? —Cuestionó el flamígero muchacho.

Le sonrió con un deje de malicia mientras se erguía de la misma forma para quedar a su altura.

Sus dedos escribían a una gran velocidad, llenando de mensajes el chat que tenía con la chica de hermosos ojos rojos.

Tai… 6:50 pm
Cálmate, Honō. Estaré bien. 6:51 pm

Sólo estoy un poco preocupado por ti, preciosa 6:51 pm
Se te nota un poco. 6:53 pm
Pero no tienes de qué preocuparte, no saldremos de casa y tomaremos todas las precauciones.
6:54 pm
Leer eso fue un poco relajante, pero no lo suficiente. Él no conocía su situación y se sentía un poco inseguro aunque sabía de sobra que ella podía cuidarse sola. ¿Debía decirle que fuera a su casa con sus padres sin importar que ella estuviera con los suyos? Al menos si ella estaba allá, tendría menos miedo… sus dedos se posaron en la pantalla, dubitativos si escribir la pregunta era lo correcto sin antes haber pasado por los exámenes que el director había mencionado.

Jesbell… ten cuidado, por favor. 7:00 pm
Lo tendré, Honō. No tienes que repetirlo a cada rato. 7:05 pm
Taishi no era la clase de persona que se alarmaba de esa manera pero jamás se había topado con una situación tan preocupante como esa. Miró la pantalla y antes de que el “en línea” pasara a ser un “última conexión a las…” él escribió un rápido.

Te amo… 7:07 pm
Yo... Yo teCuídate tú también 7:10 pm
[...]

Las charlas con sus padres fue relativamente rápida pues ellos aún estaban fuera de casa comprando comida para todos en la casa. Sin embargo, con su hermana se alargó por horas hasta el punto en el que se le fue el tiempo.

Pharah…
Y Anatoly no ha regresado, pero estoy seguro que me traerá el chocolate que le pedí.
Pharah…
Él siempre me traer ese chocolate del mercado.
Tengo que llamar a alguien, ¿te importa?
Y mucho... ¿por qué siempre quieres salir corriendo cuando hablamos? ¿Quién es más importante que tu pequeña y amada hermana?

¿Cómo podía decirle que aquella persona a la que quería llamar era mucho más importante que ella? ¿Si le decía que era su novia podría entenderlo? No, era Pharah de quién pensaba, no importaba qué explicación hubiera de por medio, la pequeña niña le iba a armar el drama del año por lo que decidió despedirse y trancar la llamada para después acomodarse en la cama. Buscó en su directorio el número de aquella persona y no esperó ni un segundo en realizar la holo-llamada que tanto tiempo había esperado. Sin embargo, Amayah no pudo atender por estar al tanto en otra llamada.

Su ángel se hallaba ocupada, quizá con su familia y él lo entendió perfectamente, aunque una mueca se formó en su rostro.

Lo siento, no sabía que estarías ocupada. Escríbeme si aún quieres tener esa charla, Ángel. 7:30 pm
Con eso, se echó y dejó que Roy se le montara encima.

Parece que tú y yo… nos quedaremos solos un rato —exclamó mientras acariciaba el lomo de su pequeño amigo negro.

El ronroneo del gato fue como un lullaby para Rashidi, quien comenzó a dormirse poco a poco mientras esperaba a tener nuevamente la atención de Amayah para sí.


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Era un caos.

—Entonces lo que pasó fue…
—… aquí nosotros estamos…
—Hace unas horas…
—Por lo que…
—… un accidente…
—… sólo queremos que…


Era difícil seguir el hilo de tanta gente. Sólo eran tres hologramas, pero habían dos personas en dos de ellas y todos estaban hablando a la vez. Las letras de los subtítulos corrían veloz en uno y otro por la rapidez con la que el programa debía crear las palabras para no dejar fuera ninguna palabra. Y aunque, gracias a los dioses, no percibía ondas reales, era bastante mareante. Su cabeza daba vueltas.

Una mirada rojiza -azulada para el resto- prestaba atención a todos los movimientos de la azabache y, comprendiendo que estaba cerca de desplomarse, llevó dos dedos a su boca y silbó. Los Nomura guardaron silencio, mirándola.


—Están siendo un poco irresponsables —Jes los regañó—, Maya está presente.

Entonces, al unísono, los cuatro pares de ojos cambiaron a una adolescente de cabello oscuro por otra adolescente de cabello oscuro. Yahra incluso se sorprendió inclinándose hacia los lados, por lo que tuvo que apoyar las manos en la cama para mantenerse derecha.

—Lo siento mucho, Mayita.
—Perdóname, cariño.
—Lo siento, Maya.
—¿Estás bien, cielo?
—Sí… Lo estoy… sí… —
entre los balbuceos, la aludida decidió que era mejor recostarse, cerrando los ojos—. Solo necesito un minuto…

En los rostros familiares se mostraron expresiones de disgusto que sólo fueron vistas entre ellos, y pudieron distraerse durante ese minuto de espera gracias a Jesbell. Su holograma se había movido mucho por estar tomando tanto el celular y escribiendo.

—¡Jesbell! ¡Es una reunión familiar! —la regañó Harumi.
—Lo sé, lo siento. Es que está ansioso, temo que si no le respondo se ponga peor.

El interés de los Nomura incrementó repentinamente.

—¿Quién? —Riku hizo la pregunta que todos tenían en la cabeza y cuando la de ojos rojos volvió su atención a los hologramas sintió una gota resbalar por su sien.
“Demonios…”

• • •

—Mucho antes de que toda la locura empezara y las noticias de la enfermedad se filtraran sentí que algo no estaba bien, me lo dijeron las plantas, así que le dije a Riku que podíamos tomarnos unos días de-
—Sí. Me pareció genial tomar vacaciones. Hicimos compras y todo, pero ¿saben? ¡Esperaba poder al menos ir a la playa! ¡Son vacaciones!
—No son vacaciones, Riku —
suspiró su padre.
—Pero puedes ir a la playa, si no te acercas a otra persona ni en el camino ni en el destino.

Todos pudieron ver al muchacho cruzándose de brazos, hundiéndose en el asiento y haciendo un puchero.

—¡Qué aburrido! ¿Me tendrás compasión, Maya, y me enviarás vídeos de las chicas haciendo ejercicio? —la miró con esperanza.
—Dudo que Maya tenga acceso a las cámaras —murmuró Jes con aburrimiento.
—Estoy seguro de que Markus sabe hackear, sólo tiene que pedírselo y lo haría con gusto —estiró un brazo.
—Markus no va a hacer nada de eso por ti, Riku —concluyó de manera terminante su madre.
—¡Jo, mamá! —se quejó.
—Me sorprende que nunca hayas tenido una novia, Riku —murmuró su hermana menor.
—Eso es porque ninguna llega a mi altura, peque, y lo mismo pasa contigo~.
—¿Conmigo?...


Inevitablemente a la mente de la chica se inmiscuyó cierto chico, su preocupación en la sala común, la promesa de hablar más tarde. No pudo evitar sonrojarse un poco y sonreír.

—A todo esto, ¿dónde se quedaron atrapados? —cuestionó Jes.
—En Italia —sonrió ligeramente Harumi.
—Ah… Genial…
—Estaremos bien, seremos super cui- —
la castaña dejó de hablar al mirar a su hermano, aclarando su garganta—. Bueno, seré extra cuidadosa por los dos.
—¡Hey! ¿Qué te pasa? —
se quejó Riku, comprendiendo la pulla—. ¿Crees que no puedo ser cuidadoso también?
—No —
admitió abiertamente, con una ceja alzada—. No lo creo.
—Ya verás cómo lo demuestro.
—Sí, adelante, demuéstralo. Eso quiero verlo.
—Y… —
Bell se inclinó un poco hacia Maya, como quien hace una confidencia—. ¿Cuánto crees que sobrevivan estando en el mismo departamento?

La menor de los Nomura no pudo hacer otra cosa más que reír.

**


—Muy bien, niños, recuerden —Vivaldi llamó la atención para terminar—. Cuídense bien, ventilen las habitaciones-
—Usen guantes —
interrumpió Terrence.
—Oh, por todos los cielos, Ilesh, los niños no necesitan eso. Estarán bien.
—Pero son las medidas de seguridad, cariño.
—Nuestros niños no las necesitan mientras tengan plantas cerca —
volvió a mirarlos—. Tengan plantas cerca y mamá los cuidará.
—Sí, mamá.
—Seguro, mamá.
—Yo tengo tooooodo un patio de plantas —
comentó Jesbell.
—Usen los tapabocas y guantes para calmar a los demás… Es difícil compartir una creencia de ese tipo en un momento como éste…
—No te preocupes, mamá, estaremos bien.
—Quiero novedades de ustedes una vez al día.
—Sí, coronel —
Riku se llevó una mano a la frente en saludo militar.
—Y no se dejen llevar por los rumores, la peor amenaza en estos momentos somos nosotros mismos.
—Tal vez no estamos cerca —
comentó Terrence—, pero no por eso dejaremos de estar unidos.

La familia Nomura se acercó para la despedida y repartición de besos virtuales y, tan pronto que ni llegó a darse cuenta, Maya volvió a estar sola. Le echó un vistazo a su silenciosa habitación antes de dirigir la mirada a la ventana. No llegó a sumirse en sus pensamientos cuando la vibración del celular la trajo de vuelta.

No estás sola.

Fue inevitable sonreír. Gracias a eso notó que tenía un mensaje de otra persona, de esa persona.

Lo siento, no sabía que estarías ocupada. Escríbeme si aún quieres tener esa charla, Ángel. 7:30 pm

Sonrió aún más. Ya casi había pasado una hora completa desde su mensaje, pero todavía no era tan tarde, ¿verdad?

Estoy libre ahora, ¿todavía quieres hablar?
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La vibración y el sonido del celular tras recibir el mensaje de Amayah no fue suficiente para despertarlo de su profundo sueño, sin embargo, el gato negro encima suyo sí que le prestó atención al dispositivo que hasta ese entonces había tenido la pantalla apagada. Se movió hacia él y comenzó a darle pequeños golpes con las almohadillas de sus patas delanteras. Encender la pantalla de vidrio cada que se apagaba parecía entretenerle mucho y eso se podía reflejar en el movimiento de su cola. La menuda extremidad de Roy se paseaba de allá para acá, golpeando suavemente el rostro del muchacho.

Rashidi llevaba inconscientemente la mano a su cara de vez en cuando para quitar aquella molestia que amenazaba con despertarlo pero cada que lo hacía fracasaba rotundamente por la rapidez de la cola. No obstante, su “calvario” concluyó cuando el gato dejó el peludo apéndice sobre sus nariz la cual aspiró algunos pelos. Rah se despertó de golpe, estornudando y asustando en el proceso a su querida mascota.

¡Lo siento! —Exclamó, rascándose la nariz con una de sus manos y recibiendo como respuesta un maullido—. No qui… —Fue en ese momento cuando vio la pantalla de su celular.

Estoy libre ahora, ¿todavía quieres hablar? Hace 15 min
Tras leerlo, Rashidi tomó el celular rápido, buscó nuevamente el número de su amado ángel y la llamó con un deje de nervios. Estaba nervioso y algo asustado, esperaba que Nomura aún estuviera despierta y con ánimos de charlar. Los segundos fueron pasando lentamente y ya el árabe se maldecía en su lengua madre por haberse quedado dormido, ¿qué tan mala suerte podría tener? Primero la chica se hallaba ocupada y luego su descuido le quitó la oportunidad de…

¡Oh! ¡Rah! —Escucharla y ver cómo aparecía el holograma de ella sentada sobre su inusual cama le calmó por completo.
¡Ángel!
Creí que te habías dormido —comentó con una sonrisa la bella sensora mientras se acomodaba un poco más para verlo.
Yo pensé lo mismo… y sí, me quedé dormido pero estoy bien ahora.
¡Oh! Está bien si tienes sueño, podemos charlar mañana en la mañana.
¡No! No voy a esperar tanto para hablar con mi precioso ángel —el sonrojo en las mejillas de Amayah no se hizo esperar, daba gracias a que no podía escucharlo como usualmente lo hacía, leerle había sido bastante fuerte.

Aunque en cierta forma, le entendía. Al igual que él, ella deseaba poder tener la holo-llamada y esperar unas cuantas horas no sonaba tan agradable como parecía; después de todo, ellos acordaron charlar esa misma noche.

Está bien, pero si tienes sueño podemos dejarlo, ¿vale? —Le miró, decidida y totalmente firme a mantener esa condición.
Está bien, Ángel. Lo mismo para ti.

Los dos se dieron un momento para sonreirse y, cuando iban a iniciar la charla, alguien apareció de entre las sábanas. El gato saltó de su lugar para llegar a donde estaba Maya. Ignorante de que aquella chica frente a él no era más que una mera imagen, Roy comenzó a rodearla y restregarse contra ella como si estuviera rogando por una caricia y al no recibirla como esperaba, el animalito se quedó entre ambos humanos y comenzó a maullar mientras alzaba su pata derecha para después hacer un ademán.

Parece ansioso luego de verte.
Sí, pobre, a él también le afecta el distanciamiento...
Y no es el único —pensó y suspiró mientras miraba cómo Amayah pasó su dedo por su holograma y pudo observar como el pequeño gato negro se alzaba por reflejo para ser acariciado
Si quieres y no tienes inconveniente, puedes dejarlo venir un rato.
¿Él sabe cuál es tu habitación? —Ante la pregunta, Nomura rió un poco.
No sabes la de veces que me lo he encontrado en mi puerta, Rah.
¡Oh! Entonces no creo que haya problema alguno. Dame un momento, ¿sí?
Vale.

Tras eso, Rashidi tomó al gato y le acomodó su correa roja con la pequeña medalla dorada, en ella se hallaba toda la información que se necesitaba por si el pequeño felino se llegase a perder.

Evidentemente, Roy estaba emocionado. Él sabía con exactitud lo que significaba esa correa y hacía dónde debía dirigirse. Sin embargo, su emoción se vio un poco paralizada cuando el moreno se detuvo segundos antes de tomar el pomo de la puerta. ¿A dónde iba y por qué se veía apurado buscando algo en sus cajones de provisiones? ¿Qué era esa pequeña bolsa y por qué se la estaba colocando en su lomo? ¿Era chocolate con caramelo lo que le iba a dar? El gato maulló.

Es algo para ella —susurró en un tono de complicidad el hijo de Egipto a la par que se erguía y tomaba nuevamente el seguro de su puerta—. Si ya estás… jajajaja.
¿Qué pasó? —Amayah se vio un poco sorprendida por la onomatopeya que salió en el holograma segundos antes de volver a encontrarse con un sonriente Rah.
Nada, Roy salió volando. Seguro llegará dentro de nada a tu habitación.
Entonces debo esperarlo —correspondió con una sonrisa la fémina.

A pesar de tener una carga sobre su lomo, la velocidad del animal no se redujo ni un poco, el pequeño gato negro bajó las escaleras del edificio de los hombres y cruzó el lobby entero saltando los muebles con una agilidad magistral. Hace mucho tiempo había dejado de ser difícil para él el hallar la habitación de Nomura, prácticamente se sabía el recorrido de memoria: subir hasta el piso x, cruzar a la derecha y caminar hasta llegar al cuarto con el aroma más dulce y con el número xx, juego de niños.

El pequeño animal se sentó frente a la puerta y maulló, esperando que su voz fuera escuchada por la chica


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No pasó mucho tiempo antes de que la puerta se abriera y, gustoso, Roy entró, restregándose contra las piernas de la chica mientras ella volvía a cerrar la puerta.

—¡Hola, bonito!

Maya se agachó para cargarlo entre sus brazos, notando la curiosa bolsa mientras se levantaba.

—¿Qué es eso?

Se dirigió a la cama mientras la desataba del felino, dejando al animal sobre el colchón antes de volver a acomodarse, de nuevo dentro del campo de visión de Rah. La alzó previo a abrirla.

—¿Qué es esto? —le preguntó al moreno.
—Ya vas a saberlo —mantuvo una pequeña sonrisa.

En su habitación, el hijo de Egipto se mordía el labio con cierta emoción. Observar a su ángel encontrando el chocolate, realizando aquellas expresiones con su precioso rostro… Primero se sorprendió, luego mostró una hermosa sonrisa y sus mejillas se sonrojaron deliciosamente, tras ello alzó la mirada para verlo. La belleza en persona. Cada minuto de cada día descubría que podía gustarle más.


—¿Chocolate con caramelo?
—Estoy seguro de que te gustará.
—Pero… ¿por qué no?
—¿Por qué no? —
su sonrisa se ensanchó.

Amayah infló las mejillas, cruzando las piernas a la altura de los tobillos.


—¿Yo sola?

Por alguna razón, el muchacho se esperaba eso, por lo que le mostró un trozo de chocolate que tenía para sí mismo. Yahra frunció los labios en un intento de reprimir la sonrisa.

—Disfrútalo, ángel.
—Tú también, Rah.
—Ya lo estoy disfrutando.


Su sonrisa produjo otro sonrojo en el rostro de Maya, que simplemente se llevó el chocolate a la boca para saborearlo. Lalbay lo hizo a la vez, pero el dulce sabor se vio opacado por el agradable calor en su pecho. Ver disfrutar a la chica de sus sueños con algo que él le había obsequiado le generaba una sensación mucho más que placentera. Su expresión de satisfacción, el movimiento de su mano al llevarla a su boca y su mirada, que la imagen de ella en su habitación fuera un holograma no hacía desaparecer el brillo en sus ojos. No era justo que fuera tan…

—Es delicioso, Rah.

… perfecta. Suspiró ligeramente antes de alzar una comisura.

—¿No dije que te gustaría?

Ella rio con suavidad, desviando su atención hacia Roy, que se cansó de estar en segundo plano y se subió a sus piernas para frotar la cabeza contra su abdomen.

—No te estoy ignorando, bonito —sonrió, hundiendo una mano en su oscuro pelaje, acariciándolo. Al volver la mirada al holograma, notó que Rashidi había vuelto a acomodarse sobre la cama—… ¿Cómo está tu familia, Rah?
—Oh, pues, ellos están bien —
llevó la diestra a su nuca—. Cuando hablé con mis padres, estaban haciendo las compras. Y Pharah no parece muy preocupada al respecto… ¿Y la tuya?
—También están bien —
asintió—. Mi papá está algo preocupado, pero mi mamá sabe qué hacer en estos casos. Sólo nos pidió que no enloqueciéramos, asegura que pronto volveremos a casa.
—Esas parecen buenas noticias.
—Sí… aunque… ¿Rah?
—¿Uhm?
—¿No estás solo aquí en Japón?
—Bueno… sí. ¿Por qué lo preguntas?
—Cuando pases la prueba… —
Maya bajó la mirada al felino, echado sobre sus piernas, y rascó suavemente su panza— no podrás ir a casa con tus padres…
—Sí… —
él desvió ligeramente la mirada, un poco incómodo—. Lo sé.

El silencio que se produjo entre ambos se alargó por varios minutos, siendo realmente insoportable para el moreno, pero dándole a la azabache la fuerza que necesitaba para pronunciar las siguientes palabras:

—En ese caso… ¿no te gustaría venir a casa conmigo?


**

Quiero verte, preciosa
Se suponía que íbamos a tener una cita mañana
—¿Qué, Tai?~ ¿Después de quejarte por no poder tener nuestra cita, no te preparas para ella?

Definitivamente lo había tomado por sorpresa. No era que Michiko se encontraba vistiendo algo diferente, pero si quería ser honesto fue simplemente… deslumbrado. Se quedó prendado en su figura, primero inclinada y luego mientras se enderezaba. No traía zapatos, metió la blusa de mangas cortas por debajo del pantalón largo y ambos le ajustaban, lo que le regalaba una aproximación casi exacta de las curvas de la chica. Tenía muchas ganas de tomarla por esa cintura…

—¿Taishi?
—¿Ah? —
parpadeó y sacudió la cabeza, levantándose—. ¡Sí! ¡Dame un minuto! —y salió del foco de la cámara, prácticamente corriendo a su armario.

Bell unió las manos tras su espalda, riendo ligeramente. Había sido divertido. No lo era tanto esperar de pie en el medio de su propia habitación, pero trató de ser paciente, meciéndose sobre sus talones y echando su cabello hacia atrás cada vez que insistía en caer frente a su rostro. La idea fue de Jes, por lo que se lo agradecía, mas le habría encantado tener algo más girly entre sus prendas. Tal vez había llegado el momento de ir de compras… ¿podría hacerlo con Taishi? Se rio por la ocurrencia.


—¿Qué es gracioso, preciosa?
—Sólo estaba pensando si te gustaría acompañarme a ir de compras~.
—No me gustaría, me encantaría.


La azabache volvió a reír.

—Pues por eso mismo~.
—¿Y? ¿Cómo me veo?


Bell volvió a reír, al moreno le parecía adorable que riera tanto. Las mejillas de la chica se sonrojaron suavemente, pero de igual modo se acercó a él. Se cambió por completo. Se enfundó en unos pantalones de vestir, su camisa tenía varios botones de más desabrochados, por lo que era capaz de verle el pecho, y encima se colocó un saco. Aunque lo más encantador fue que se descalzó justo como ella. Jesbell se mordió el labio, tenía tantas ganas de ponerle las manos encima.

—¿Por qué tan galante?~
—Mi chica merece lo mejor —
Taishi no pudo evitar sonreír al verla reír.

Debía admitir que si ella se encontrara de veras a tan poca distancia, tratando de tomar su saco y él, por reflejo, queriendo tomarla por la cintura, no sería capaz de permanecer tan fresco como estaba.


—¿Qué haremos primero?~ ¿Caminar tomados de la mano, ir a comer algo?
—¿Qué te parece un beso?


No era, ni de relajo, algo cercano a ello, pero siempre iba a gustarle estar tan cerca de Jesbell, aunque sólo fuese una imagen.

—¿Y acurrucarnos en la cama y hablar de cosas?

Su sonrisa era entretenida, muy grande, radiante y hermosa. Con un brillo ilusionado en sus ojos.

—Me encantaría.


Lazy Lazy
 
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Ya había pasado un buen rato desde que empezaron a leer manga con kibuki y el pelirrojo ya había terminado el tomo que leía. —ufff... Ya me terminé éste, como vas tu? — dijo mirando por su ventana el inminente atardecer.

—también terminé el mio— respondió desde el escritorio.

—quieres leer este? — dijo kazil señalando el que tenía en la mano.

—n-no gracias, creo que voy a dibujar — dijo el de ojos dorados mientras se incorporaba. —voy por mi bloc! — y saliendo del cuarto cerró la puerta tras de si, dejando a kazil solo con sus pensamientos.

El estudiante se quedó en su cama sin hacer mas que mirar el techo y divagar. Se preguntaba que estarían haciendo sus compañeros ahora, aunque podía hacerse una imagen de sus actividades.
Rah estaría con amaya
Eishi con rivka
Taishi con... Bueno, no tenía idea, pero al menos estaba con alguien.

Al fin y al cabo casi todos ya tenían pareja y lo normal en estas situaciones es apoyarse mutuamente. Y kazil? El tenía a buki (no en el sentido romántico... A no seeeeer... ) por lo cual no tenía de qué quejarse.

Toc toc

—puedo pasar? — se oyó la voz de buki detras de la puerta a lo cual el pelirrojo río y rodó los ojos.

—claro hombre, pasa—

La puerta se abrió revelando a un buki con un bloc enorme entre sus brazos y un estuche que probablemente traía varios lápices de diferentes formas y colores. —n-no hay problema si uso tu escritorio otra vez? —

—ninguno, siempre y cuando me dejes ver que dibujaras esta vez —


—c-claro...— dejando los materiales en el escritorio y tomando asiento ahí.

—... — kazil se le quedó mirando un tiempo antes de hablar. —oye buki... —

—si? —

—no tienes pareja? — soltó kazil paralizando en el acto a buki quien estaba sacando sus lápices.

—e-eh?! — el susodicho se volteó hacia su amigo con el rubor en el rostro. —porqué preguntas eso?! —

—curiosidad, osea digo, casi todos aquí tienen pareja, no has buscado a alguien o habrá alguien que te atraiga? — dijo con una sonrisa, siempre era divertido ver como el pelinegro se ponía nervioso.

—e-eh y-yo... N-no t-tengo pareja — respondió cada vez mas rojo.

—y no te gusta nadie? —

—n-no se... T-tal vez?... Q-quizás... la voz del chico iba descendiendo en volumen cada vez mas hasta solamente convertirse en murmuros avergonzados.
Kazil no pudo evitar soltar una sonora carcajada al ver a su amigo así de avergonzado, ganándose una mirada molesta por parte del medio lobo.

—e-eres cruel lo sabias? —

—lo siento lo siento, pero es divertido ver tus reacciones — respondió acomodándose hasta quedar sentado al borde de la cama. —muy bien, ya enserio, no hay nadie que te guste? —

—n-no lo se... — buki desvío su mirada hacia la hoja en blanco de su bloc mientras tomaba un lápiz. —nunca m-me a interesado alguien a-así... —

—mmm.... Y como sería tu chico/chica ideal? — buki estaba por responder cuando el pelirrojo lo cortó. —no me cuentes! Quiero que lo dibujes! Así puedo ver como sería tu pareja ideal! — dijo kazil de forma animada.

Buki lo miró sin saber que hacer ante eso, sin embargo tomó un lápiz de mina y se puso a dibujar...



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Just two bros chilling
 
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-계산이 좀 느리니?-
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¿Jeg eg lo jeg egta dizhiengo?— apareció una somnolienta y despeinada Luthica por detrás del sofá, saltando sobre este para quedar al lado del pelinegro con quien convivía.
Te dije que no te pasees por toda la casa mientras te cepillas los dientes...— regañó insintivamente el varón, sin apartar la mirada de la televisión donde pasaba el noticiero de la mañana—. Creo que no podremos salir por un buen tiempo a partir de mañana.
— ¡KEHG?
— gritó la muchacha virando hacia Klaus, pero no previó que un buen volumen de espuma iba a salir volando de su boca para caer directamente sobre la mejilla ajena—. ¡Mo me maJeg!— dijo apurada, levantándose de su lugar con un salto para escapar por su vida.

[...]

¿Pero hasta cuándo no podremos salir?— pronunció esta vez con normalidad Galaxy, presentando las mejillas rojas por los jaloneos con los que el beisbolista se había vengado—. ¿Y la comida? ¡Moriremos de hambre!
— No te preocupes, si nos apuramos seguro conseguiremos hacer las compras que teníamos planeadas.

Oh, cierto que hoy tocaba ir— bostezó—. Aunque no me despertaste a la hora que te pedí. Muy mal, Alejandro.
Pues sí lo hice, señorita. No es mi culpa que en lugar de levantarte hayas intentado comerme la mano— se defendió mostrando su diestra antes de empujarla de la frente con su índice, logrando molestar a la menor por llamarlo de nuevo con cualquier otro nombre.

De hecho, Pitch Black se había levantado temprano en la mañana para ir a hacer las compras de la semana, y tras el fallido intento de despertar a su compañera, se había puesto a ver algo de televisón para ir deseperezándose él mismo. Dio algunas vueltas los canales sin tener en mente alguno en especial, hasta que una noticia sobre un virus se estaba propagando rápidamente por la ciudad llamó su atención..

Ahora que ambos jóvenes estaban más despiertos, Alcott, como de costumbre, sentó enfrente suyo a la dueña de los enredados cabellos naranjas que debía peinar y aprovechó para actualizarla de las noticias que no había escuchado por quedarse dormida. Su compañera pareció ponerse un momento nerviosa, y comenzó a preguntarle bien los límites de hasta dónde podía salir una vez empezara la cuarentena: desde que si no podía ni ir a la esquina por pan, que si había problemas con ir al balcón, que si no debía salir hasta debajo de las escaleras pero sin abrir las puertas, y si no podían pedir pizza esa noche.

Pero ayer comimos pizza— encarcó una ceja el beisbolista.
Shhh, es para fines científicos. No cuestiones, Gerbacio— aseveró ella girando la cabeza con un dedo en la los labios, haciendo contacto visual con esos profundos ojos azulados que la miraban divertidos—. Hablando de eso, tenemos que ir rápido si no queremos encontrarnos con un supermercado vacío— se levantó del sofá notando que su pelo estaba liso y bonito de nuevo.
Eso es lo que debería decir yo— bufó frunciendo un poco las cejas, y se levantó para ponerse el abrigo ligero que la joven le pasó ya estando cerca de la puerta. En serio que a veces podía ser una descarada.


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Corvent Vaaaamoh de compras~

Para Azulina> No tiraremos dados porque en teoría nos fuimos antes de la cuarentena y aún no circula el virus en el barrio(?)
 

I'm Morpheus, owner of a dream
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Aunque estuviera centrada en darle caricias al pequeño gato negro entre sus piernas, Amayah no despegó la mirada del holograma del moreno, quien indudablemente se irguió para mirarla mejor. Ella no tenía que ser la mejor intérprete de todas, ya que el rostro del moreno era lo suficientemente expresivo como para hacerla entender lo que sucedía en su interior. No obstante, el silencio comenzaba a incomodarla paulatinamente, desvió la mirada y comenzó a maquinar si tal vez la propuesta no había sido muy atrevida.

C-claro, tendríamos que…
¡Claro que quiero! —Respondió con claro entusiasmo que se vio reflejado en los subtítulos de la llamada y en su cara. Amayah se sonrojó por lo repentino mientras que una pequeña sonrisa se le pintaba su bello rostro. La respuesta del árabe le había generado ese agradable calor en el pecho que tanto le gustaba y, por consecuencia, perdió un segundo lo que quería decirle.
¡Ah! Pero… Rah, tenemos que esperar a que salgan los resultados de los exámenes.
Lo sé, pero estoy seguro que todo saldrá bien —la sonrisa y el brillo en sus ojos también hacían que ese calorcito se mantuviera vivo en su pecho—. Además, los dioses están de nuestro lado, Ángel —tras eso, Nomura no pudo evitar reír divertida.
También tengo que hablar con mis padres al respecto, pero estoy seguro que no se negaran a darle una ayuda a mi... —sus palabras se detuvieron un momento, momento en el que por fortuna su intérprete no estaba prestándole atención por estar botando la envoltura de su chocolate, ya que seguramente se daría cuenta de esa pausa y se aprovecharía para lanzar algún comentario que la pondría nerviosa.

¿Ellos qué eran? Eran amigos pero su trato distaba mucho de lo que era una amistad normal, no era igual a Yael, mucho menos a Taishi… entonces. Suspiró mentalmente, tal vez en la cuarentena resolvería sus dudas

A mi amigo —fue en ese entonces que Rashidi volvió y le miró.
No me extraña, son héroes después de todo.
—contestó, luego de apartar uno de sus mechones para evitar que Roy se lo metiera a la boca—. Recuerda avisarle a tus padres, ¿sí?
Claro, no te preocupes —le sonrió.

El pequeño felino se hallaba indudablemente feliz con las caricias de la chica, el ronroneo fue una muestra de ello.

Verlos a los dos le hizo esbozar una sonrisa tranquila, de esas que usualmente se le aparecían en el rostro cuando contemplaba a su preciado ángel en clases o cuando compartía un agradable momento con ella. No cabía duda alguna de que ella era lo más precioso del mundo.

A su vez, el muchacho se preguntó si Nomura tenía alguna clase de experiencia con los animales. Su trato con su felino y la forma tan mansa con la que se comportaba el pequeño rey era algo bastante curioso, por lo que simplemente se acomodó para hablar con ella.

¿Ángel, alguna vez has tenido una mascota? —Ella le miró con sus dorados ojos.
No, pero me gustan los animales —el felino tras escuchar eso se levantó para mirarla y posar una de las patas delanteras en su muslo, como si estuviera pidiendo que le observara. Yahra le sonrió a él también y luego le acarició por detrás de las orejas—. Además, éste pequeñín es precioso. Me agrada.
Y no hay duda de que a él le agradas también —con eso dicho, el susodicho maulló—. ¿Y qué hay conmigo? ¿Yo te agrado tanto o más que Roy?

[]
¿Puedo decir que te ves irresistiblemente bien?

Él se hallaba acostado, de lado y sosteniendo su cabeza con su brazo apoyado al colchón mientras contemplaba la perfecta imagen holográfica de Jesbell, quien rió por la pregunta del muchacho frente suyo. Ambos acordaron acostarse en la cama y compartir una agradable velada comiendo unas fresas. Bell las había tomado del refrigerador y Tai las sacó de su pequeña nevera cerca de su cama. A ella parecía sorprendente que el muchacho tuviera ese tipo de cosas en su habitación, pero no le parecía para nada sorprendente luego de recordar que a él le gustaba cocinar.

No lo sé —le sonrió coqueta—, ¿puedes, Tai~? —La forma en la que se llevó la fruta cortada a la boca y la mordió, le robó el aliento al moreno.
Te ves irresistiblemente bien, preciosa —contestó en automático, sin despegar sus ojos de aquellos finos labios que tanto le atraían, los necesitaba, más bien lo deseaba de manera absurda.

Ella rió como consecuencia y lo miró con cariño. No obstante, tras todo ese momento, pudo observar como a Tai se le opacaba un poco la mirada. Estaba frustrado y ella sabía exactamente por qué.

Te noto un poco fastidiado, Tai~
¿Y como no estarlo? Iba a salir con mi preciosa chica y ahora estamos encerrados hasta nuevo aviso —suspiró mientras Bell reía por los gestos del chico.
Al menos podemos vernos.
Tienes razón —suspiró previo a sonreírle y pasar su mano por la mejilla holográfica de su hermosa chica. A pesar de no tenerlo cerca, ni de sentir su mano como debía, las hermosa chica de ojos rojos cerró los ojos y ronroneó por el gesto, como si estuviera con él.

Honō menor sonrió, aquel gesto le encantaba había sido bastante útil para alejar la pesadez de no tenerla para él..

En quince días nos harán una prueba para verificar si tenemos el virus.
Lo sé, Maya me lo dijo hace unas horas. También sé que los mandarán a casa luego de eso.
Sí… —Fue entonces cuando el pensamiento de invitarla a su casa volvió a él fugazmente. No parecía mala idea aunque sí un poco atrevida. ¿Qué pensaría de él tras semejante proposición? Si ella llevaba a su familia no habría problema, después de todo su casa era grande y no existía problema alguno en que llevara a más gente consigo, además… estando juntos en una situación como esa sería bastante agradable, ¿no?

Michiko lo miró curiosa, el semblante ahora pensativo del muchacho le resultaba agradable a la vista, tanto que no pudo evitar morderse un poco el labio inferior.

Preciosa… ¿qué tal si tú y tu familia vienen a mi casa para pasar la cuarentena juntos?


LadyAzulina LadyAzulina
 
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